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Introducción:
El biodeterioro es causado por la presencia de microorganismos tales como bacterias
y hongos y se torna visible cuando los materiales sufren cambios, ( Wirth, Pacheco,
Toma, Tutikian, Valiati y Gomes, 2019) Los microorganismos son esenciales para el
biodeterioro y para la producción de alimentos y medicamentos, aunque muchas
especies de hongos son patógenas y afectan la salud y la economía, contribuyendo a la
vez con la contaminación del aire intradomiciliario y posibles enfermedades (Ghosal,
Macher y Ahmed, 2012). Tham et al. (2017) mencionan que los hongos que crecen en
los árboles, plantas y pastos liberan esporas fúngicas al aire libre, mientras que las
esporas fúngicas de interiores se relacionan con la humedad que hay en los muebles.
Simon-Nobbe et al. (2008) afirman que muchas enfermedades se producen por la
inhalación, ingesta o contacto con esporas fúngicas, tales como las alergias, micosis
broncopulmonar alérgica, sinusitis y asma alérgica. Debido a su capacidad para
colonizar el cuerpo humano, éstas pueden causar aún más daño en el sistema
inmunológico que el polen u otras fuentes alergénicas.
La mayoría de los hongos presentes en los ambientes internos son saprofíticos,
porque, ellos obtienen lo que necesitan para su metabolismo de materiales muertos,
materia orgánica o sustratos como madera, papel, pintura, suelo, polvo, piel y alimentos
(Albright, 2001). No hay un cierto nivel de los hongos ambientales que puede ser
considerado como seguro. Esto depende de la concentración fúngica en los ambientes
externos y de los tipos de esporas presentes en el ambiente interno. Cada oficina, cada
edificio o cada casa deben ser considerados como un caso separado y único.
Generalmente, la concentración fúngica de los ambientes internos es menor que la
presente en los externos (Berlongieri, 1999). Klanova (2000) estableció que la
concentración de hongos en ambientes internos por encima de 2,000 UFC/m3 , puede
ser considerada como un factor de riesgo serio para la salud de los ocupantes. Los
herbarios, museos, bibliotecas y centros de documentación o simplemente colecciones,
como un ambiente interno, son lugares aptos para el desarrollo y mantenimiento de
estos microorganismos que pueden causar daño sobre los libros, colecciones,
documentos, entre otros.
Bibliografía:
Wirth, A., Pacheco, P., Toma, N., Tutikian, B., Valiati, V., y Gomes,L. (2019). Análisis
sobre el crecimiento de hongos en diferentes revestimientos aplicados a sistemas
ligeros. Revista Ingeniería de Construcción RIC, 34(1), 5-14.
Ghosal S., Macher J. M., Ahmed K. (2012), Raman microspectroscopy-based identification of
individual fungal spores as potential indicators of indoor contamination and moisture-
related building damage. Environmental science & technology, 46 (11): 6088-6095.
Tham R. et al. (2017), The role of outdoor fungi on asthma hospital admissions in children and
adolescents: A 5-year time stratified casecrossover analysis. Environmental Research,
154, 42–49.
Simon-Nobbe, Birgit et al. (2008), The spectrum of fungal allergy. International archives of
allergy and immunology, 145 (1), 58-86.
Herrera, K., Cóbar, O., Barrios, R., Pierola, K., Chamalé, W., Rosales, C.,… y Maas, J. (2015).
Evaluación de la contaminación del aire por hongos microscópicos en dos colecciones
biológicas y dos museos de la ciudad de Guatemala. Revista Científica, 25(2), 43-58