UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DE SANTIAGO
(UTESA)
ASIGNATURA:
DERECHO PROCESAL CIVIL 1
TEMA:
TAREA 6
NOMBRE:
MATRICULA:
PROFESOR:
En la provincia de Santo Domingo Este, a los siete (07) días del mes de noviembre del año
2020.
1
INDICE
INTRODUCCION...........................................................................................................................................3
FUNCIONES DE LOS ALGUACILES..........................................................................................................4
LOS EXPEDIENTES.....................................................................................................................................6
LOS OFICIALES Y AGENTES DE LA POLICÍA JUDICIAL......................................................................7
LOS INTERPRETES JUDICIALES...............................................................................................................7
LOS MÉDICOS LEGISTAS...........................................................................................................................8
LOS VERDUTEROS PÚBLICOS..................................................................................................................9
LOS OFICIALES DEL ESTADO CIVIL.....................................................................................................11
LA DISCIPLINA JUDICIAL........................................................................................................................11
RÉGIMEN INTERIOR DE LOS TRIBUNALES.........................................................................................14
LAS VACACIONES Y LICENCIAS...........................................................................................................14
CONCLUSION.............................................................................................................................................16
INTRODUCCION
El siguiente trabajo tiene como finalidad se darán a conocer todos y cada uno de los rasgos que
caracterizan la organización judicial en la República Dominicana, en cuanto a las funciones de los
alguaciles, los expedientes, los médicos legistas, la disciplina judicial, así como otros temas que
resultan de interés para el buen entendimiento de la organización judicial.
La organización judicial en nuestra nación ha pasado por una serie de cambios que han
obedecido a la dinámica de los hechos de nuestra accidentada historia. A grandes rasgos las líneas
generales de la organización judicial dominicana ha atravesado por diferentes etapas desde sus
inicios.
La organización Judicial: La ley 821 del año 1927, sobre Organización Judicial forma parte del
conjunto de normas jurídicas que regulan la organización, funcionamiento y atribuciones de los
órganos el Poder Judicial y sus auxiliares. Con este ordenamiento se persigue tutelar la
intervención de estos órganos como los llamados a resolver conflictos entre particulares, así como
entre los particulares y las instituciones públicas.
La ley 821 del año 1927, sobre Organización Judicial forma parte del conjunto de normas
jurídicas que regulan la organización, funcionamiento y atribuciones de los órganos el Poder
Judicial y sus auxiliares. Con este ordenamiento se persigue tutelar la intervención de estos órganos
como los llamados a resolver conflictos entre particulares, así como entre los particulares y las
instituciones públicas.
FUNCIONES DE LOS ALGUACILES.
Art. 81.- Sólo los Alguaciles tienen calidad para hacer notificaciones de actos
judiciales o extrajudiciales, con excepción de aquellas que por disposición expresa de
la ley pueden y deben ser hechas por otros funcionarios.
Art. 82.- (Mod. por la Ley 44, del 9 de julio de 1963). Los alguaciles ejercerán
sus funciones dentro de los límites territoriales del tribunal en el cual actúan, a
menos que sea comisionado por algún Tribunal, o con permiso de éste, por causa de
necesidad.
Párrafo.- En los Juzgados de Primera Instancia divididos en Cámaras, con
idénticas o con distintas atribuciones o competencias, los Alguaciles que actúen en
ellas, ejercerán sus funciones en toda la demarcación territorial que constituya el
distrito judicial a que estos Tribunales pertenezcan.
Art. 83.- Los alguaciles no pueden negarse a hacer ningún acto de su
competencia sin excusa legal, bajo pena de destitución.
Art. 84.- Los Alguaciles no pueden ejercer sus funciones en servicio o en contra
de sí mismos, ni de sus ascendientes y descendientes, ni de sus parientes colaterales
hasta el cuarto grado inclusive, ni de los afines en el segundo grado.
Art. 85.- Los Alguaciles de estrados están obligados, ante todo, al servicio del
Tribunal a que pertenecen. Deben asistir puntualmente a la Oficina y permanecer en
ella, siempre que el desempeño de sus funciones en asuntos del Tribunal o permiso
del Juez o Presidente de la Corte no justifique su ausencia.
Art. 86.- Los Alguaciles de estrados tienen a su cargo el registro de inscripción
de las causas en estado, las cuales llaman a la vista, en la audiencia, cuando se lo
ordene el Presidente de la Corte o el Juez a quien corresponde y velan por el orden
interior del Tribunal.
Art. 87.- Para ser nombrado alguacil se requiere, además de las condiciones
generales establecidas en el artículo 1°. de esta ley, que el aspirante pruebe
satisfactoriamente, a juicio de tribunal que deba nombrarlo, su capacidad para el
desempeño del cargo.
Párrafo.- (Mod. por la Ley No. 367 de 1981). En la Suprema Corte de Justicia y
en la Corte de Apelación de Santo Domingo podrán ser nombrados hasta ocho
Alguaciles Ordinarios y en cada Juzgado de Paz de Santo Domingo, podrán ser
nombrados hasta seis Alguaciles Ordinarios.
En los demás Tribunales de la República el número de ellos podrá elevarse hasta
cuatro. Los Alguaciles Ordinarios reemplazarán a los de Estrados cuando sea
necesario y estarán sujetos a los mismos requisitos de capacidad y deberes que estos
últimos.
Párrafo II.- (Agregado por la Ley No. 69-87 de 1987, G.O. 9722). En lo
adelante y a partir de la fecha de la presente ley, las designaciones que se hagan de
Alguaciles Ordinarios o de Estrados se exigirá como requisito previo, además de los
requisitos que actualmente exige la ley, que los mismos sean bachilleres o estudiante
de derecho en cualquiera de nuestras universidades.
Con relación a los actos los alguaciles tienen la obligación de sellar y rubricar
todas las páginas. Asimismo, deben llevar un libro de protocolo donde registrarán
todos los actos que instrumenten. Deben conservar un ejemplar de cada acto,
indicando al pie de ellos, todo lo relativo al registro y a los sellos de Impuestos
Internos usados. Al finalizar el año, estos actos deben encuadernarse en orden
numérico.
Los actos de los alguaciles están regidos por la Ley Núm. 821 de Organización
Judicial, artículos 81 á 87, por los artículos distribuidos en los diferentes códigos de
procedimientos y por la Ley Núm. 533 de 1933.Por las funciones que realizan, son
clasificados en Alguacil de Estrado y Alguacil Ordinario.
LOS EXPEDIENTES
Art. 88.- Todos los asuntos que cursen en los Tribunales y los Juzgados de
Instrucción darán lugar a la formación de expedientes.
Art. 89.- Para cada asunto se formará un expediente que comprenderá todos los
documentos del caso.
Art. 90.- Los documentos de los expedientes se coserán o unirán entre sí, de
cualquier modo, para evitar su dispersión.
Art. 91.- Cada expediente formará uno o varios legajos, según la cantidad de
documentos que lo constituyan.
Art. 92.- Cada expediente y cada legajo de un mismo expediente, llevará una
cubierta de papel resistente, en cuya cara anterior se pondrá el número de orden que
le corresponda, la fecha en que se inició el asunto, la naturaleza de éste, los nombres
de las partes, los de los abogados, y la indicación de la decisión que recayere sobre el
caso. Cuando el expediente constare de varios legajos, en la cubierta de cada uno de
éstos se pondrán las mismas anotaciones. Además, cada legajo llevará un número o
una letra distintiva.
Art. 93.- Cada legajo llevará un índice de los documentos que lo componen.
Art. 94.- El desglose de los expedientes, de los documentos que hayan sido
sometidos como comprobantes, será acordado por los Tribunales a petición de la parte
que los hubiere producido.
Art. 95.- Cada oficina judicial tendrá un libro índice de los expedientes que se
formen en ella, en el cual se anotarán la fecha en que se inició el expediente o en que
entró en la Oficina, la de salida y la decisión que hubiere recaído sobre el asunto.
Art. 96.- En los expedientes que emanen de Oficinas judiciales se empleará papel
de tamaño uniforme, y en cada hoja se dejará un margen suficiente para que al unir
las piezas del expediente no se haga difícil o imposible la lectura.
LOS OFICIALES Y AGENTES DE LA POLICÍA
JUDICIAL
Art. 98.- Los comisarios, oficiales, y agentes de la Policía, como agentes de la
Policía Judicial, tienen el deber de perseguir las infracciones y de someter a los
autores de ellas a la justicia; y el de prestar a las autoridades judiciales su concurso,
cuando lo requieran en el ejercicio de sus funciones.
LOS INTERPRETES JUDICIALES
Art. 99.- Los intérpretes judiciales son nombrados por el Poder Ejecutivo.
Art. 100.- Los intérpretes judiciales deben ser dominicanos, mayores de edad,
poseer, por lo menos, los idiomas franceses e ingles; y ser de buenas costumbres.
Art. 101.- Toda traducción escrita, hecha por un intérprete judicial, será firmada
y certificada por él como fiel y conforme con el original.
Art. 102.- En los distritos judiciales en donde hubiere intérprete judicial, no se
admitirá en juicio ni en ninguna oficina judicial ninguna traducción que no haya sido
hecha por dicho intérprete, o certificada por él como fiel y conforme con el original a
menos que la traducción haya sido hecha de algún idioma que el intérprete judicial
no posea.
Art. 103.- Los intérpretes judiciales pueden exigir de las personas particulares
que requieran sus servicios el pago de sus honorarios, al devolverle los documentos
con su traducción.
Art. 104.- (Ref. por la Ley 980 de 1935). Los intérpretes judiciales llevarán un
registro autorizado por el juez de primera instancia y foliado, en el cual anotarán
sumariamente, por orden de fecha, las traducciones que hicieren, con especial
indicación del lugar, la fecha, el número y el folio del registro, así como el valor y el
número de los sellos de Rentas Internas aplicados.
Art. 105.- Los intérpretes prestarán juramento por ante el Juzgado de Primera
Instancia.
Art. 106.- Además de las traducciones que deban hacer, los intérpretes están
obligados a asistir a los Tribunales, Juzgados de Instrucción y oficinas del ministerio
público, cuando fueren requeridos para hacer alguna traducción, en asunto del
servicio judicial.
Art. 107.- A falta de intérprete judicial, pueden los Tribunales nombrar un
intérprete ad-hoc, en caso necesario, a cualquier persona que posea el idioma del cual
haya de hacerse la traducción, y el castellano, sin más condiciones que ser mayor de
edad y prestar juramento por ante la autoridad judicial que lo nombre.
Párrafo.- La disposición del artículo anterior se aplicará también en el caso en
que se trate de hacer alguna traducción de un idioma que no sea de los que posee el
intérprete judicial.
Art. 108.- En el mismo caso podrán los Tribunales aceptar la traducción de
documentos hecha por persona de reconocida honorabilidad, firmada y jurada o
afirmada por ella como fiel y conforme con el original.
LOS MÉDICOS LEGISTAS
Art. 109.- (Mod. por la Ley No. 46, del 19 de julio de 1963). En cada Distrito
Judicial habrá médicos Legistas que el servicio requiera, los cuales serán nombrados
por el Poder Ejecutivo.
Art. 110.- Para ser médico legista se requiere ser dominicano, mayor de edad,
tener el grado de doctor o licenciado en medicina y ser de buenas costumbres.
Art. 111.- Los médicos legistas prestarán juramento por ante el juzgado de
Primera Instancia.
Art. 112.- Los médicos legistas están obligados a dar a las autoridades judiciales
los informes facultativos que les pidan en caso de investigación judicial así como
acudir al llamamiento de la Policía Judicial para las comprobaciones o la asistencia
necesarias en caso de crímenes o delitos, o de accidentes que puedan dar motivo a
persecución judicial.
LOS VERDUTEROS PÚBLICOS
Art. 113.- Los venduteros públicos son nombrados por el Poder Ejecutivo.
Art. 114.- (Enmendado por la Ley 962, del 28 de mayo de 1928, G.O. 3978).
Sólo los venduteros públicos pueden hacer ventas de muebles en pública almoneda,
dentro de los límites de su jurisdicción, pero el Alguacil que haya practicado un
embargo ejecutivo puede hacer la venta en almoneda de los efectos embargados.
Art. 115.- (Mod. por la Ley 325 de 1943, G.O. 5947). Los venduteros públicos
cuyas actividades lo justifiquen, a juicio del Secretario de Estado del Tesoro y
Comercio, deberán prestar la fianza que fije dicho funcionario.
Art. 116.- Habrá tres venduteros públicos en la capital, dos en San Pedro de
Macorís, dos en Puerto Plata, uno en cada una de las otras cabeceras de provincia, y
uno en cada puerto habilitado para el comercio exterior. Este número puede ser
aumentado por el Poder Ejecutivo.
Art. 117.- Los venduteros públicos no pueden ser comerciantes.
Art. 118.- Los venduteros públicos no pueden hacerse adjudicatarios de los
efectos que deban vender en almoneda, ni hacer ventas privadas de esos efectos; no
pueden tampoco hacer pujas por personas no presentes a la venta; todo a pena de
destitución y de nulidad de la venta y adjudicación que hicieren en contra de los
prescrito en este artículo.
Art. 119.- Toda venta en almoneda se iniciará por pregón con campanilla, por
carteles fijados en lugares públicos o por algún periódico del lugar, tres días antes,
por lo menos, del fijado para la venta.
Art. 120.- Las adjudicaciones sólo se harán a personas presentes, mayores de
edad o menores emancipados, después que su oferta de precio haya sido repetida tres
veces, en alta voz, por el pregonero y no se haya hecho oferta superior.
Art. 121.- (Mod. por la Ley 962 de 1928, G.O. 3978). Las ventas en almoneda
son al contado. Los adjudicatarios pagarán en manos del vendutero público, o del
Alguacil que practique la venta, dentro de las veinticuatro horas de efectuada la
venta, el precio de su adjudicación, más el 10% sobre ese precio. De ese 10%
corresponde la mitad al Tesoro Público y la mitad al vendutero o al alguacil.
Art. 122.- Los venduteros públicos entregarán a la Oficina de Hacienda
correspondiente, dentro de las cuarenta y ocho horas de efectuada la venta, el 5%
que corresponde al Tesoro Público.
Art. 123.- Los venduteros públicos llevarán un libro en el cual anotarán los
efectos que se les entreguen para ser vendidos; y otro para asiento de las ventas que
efectúen, en el cual se designarán claramente los objetos vendidos, el precio y el
nombre del adquiriente. Las anotaciones deberán hacerse en este libro con tinta negra
y sin raspaduras ni enmiendas.
Art. 124.- Si el adquiriente lo requiere, el vendutero público le dará un
certificado de adquisición en el cual constará la naturaleza del objeto, el precio por el
cual fue adquirido, el nombre del adquiriente y la fecha de la adjudicación. Por esta
certificación cobrará el vendutero público en su provecho, cincuenta centavos oro.
Art. 125.- Los venduteros públicos tienen fe pública en el ejercicio de sus
funciones.
LOS OFICIALES DEL ESTADO CIVIL
Art. 134.- Los Oficiales del Estado Civil son nombrados por el Poder Ejecutivo.
Art. 135.- Los Oficiales del Estado Civil enviarán al tribunal de Primera
Instancia estados trimestrales de los actos inscritos durante el trimestre vencido. El
envío de este estado deberá hacerse dentro de los diez primeros días del mes
siguiente a cada trimestre y anualmente en el mes de enero enviarán a la Corte de
Apelación el estado de los actos inscritos en el año anterior.
Art. 136.- A falta del Oficial del Estado Civil desempeñará sus funciones el Juez
de Paz.
LA DISCIPLINA JUDICIAL
Art. 137.- El poder disciplinario reside en la Suprema Corte de Justicia, en las
Cortes de Apelación y en los Tribunales o Juzgados de Primera Instancia.
Párrafo 1°. Este poder consiste en las amonestaciones y suspención de los
oficiales ministeriales: en amonestaciones a los abogados y magistrados.
Art. 138.- El objeto de la disciplina judicial es sancionar el respeto a las leyes, la
observación de una buena conducta y el cumplimiento de los deberes oficiales por
parte de los funcionarios y empleados judiciales, los abogados y los oficiales públicos
sometidos a la vigilancia de la autoridad judicial.
Art. 139.- El poder disciplinario se ejerce por todos los Tribunales Judiciales
sobre sus propios empleados y dentro de los límites de su jurisdicción sobre todos los
oficiales públicos de la misma que estén sometidos a la vigilancia de la autoridad
judicial según las distinciones que establece esta ley.
Art. 140.- Las penas disciplinarias para los jueces son la amonestación, la
suspensión sin goce de sueldo que no podrá exceder de un mes y la destitución.
Art. 141.- Las penas disciplinarias para los empleados de nombramientos de los
tribunales son: la admonición la suspensión sin sueldo por un mes, y la destitución.
Art. 142.- (Derogado expresamente por el literal f del Art. 3 de la Ley No. 91 de
1982 que instituye el Colegio de Abogados de la República Dominicana).
Acápite: (Agregado por el Art. 2 de la Ley 127 de 1942). Las penas
disciplinarias para los Abogados de Oficio pagados por el Estado son: la admonición,
el llamamiento al orden y la suspensión sin sueldo por un mes. Estas penas
disciplinarias serán impuestas por los Tribunales o las Cortes a que corresponda dicha
acción sin perjuicio de serles aplicadas las disposiciones del artículo 8 de la Ley
Núm. 25, del año 1930.
Art. 143.- Las penas de admonición y de suspensión sin sueldo, por un mes,
podrán ser impuestas por las Cortes de Apelación a los Jueces de Primera Instancia, a
los Jueces de Instrucción y a los Alcaldes.
Art. 144.- Sólo la Suprema Corte puede imponer a los Jueces la pena de
destitución. Esta pena sólo se impondrá: 1°. en caso de condenación judicial por
crimen, o por delito que se castigue con pena de prisión; 2°. por inconducta notoria;
3°. por faltas graves en el ejercicio de sus funciones.
Art. 145.- Excepto en el primer caso del artículo anterior, la pena de destitución
no se impondrá sino después de haberse oído al acusado en su defensa, por sí o por
mandatario especial, o de haber sido debidamente llamado a exponer sus medios de
defensa, y habérsele comunicado los cargos que existiesen contra él.
Art. 146.- La pena de destitución podrá ser impuesta a los Jueces de la Suprema
Corte de Justicia, a los de la Corte de Apelación, a los de Primera Instancia, a los de
Instrucción y a los Jueces de Paz.
Art. 147.- (Mod. por la Ley No. 273, de 1964, G.O. 8863). Se prohibe a los
Jueces, representantes del ministerio público y funcionarios o empleados judiciales,
servir intereses de partidos políticos, en el ejercicio de sus funciones o deberes fuera
de este ejercicio.
Párrafo.- En razón de que los empleados y funcionarios del servicio judicial
deben mantener la independencia del Poder Judicial, cualquiera que infrinja esta
disposición será destituido inmediatamente, previa comprobación.
Art. 148.- Para los alguaciles y notarios, las penas disciplinarias son la multa y la
destitución. Esta última pena sólo podrá ser aplicada a los Notarios por la Corte de
Apelación correspondiente; excepto el caso de condenación del Notario por crimen o
delito en el cual la destitución será pronunciada por la sentencia que lo condena.
Art. 149.- La multa será de cinco a veinticinco pesos para los Alguaciles, y de
veinticinco a cien pesos para los Notario. En caso de reincidencia, la multa podrá
aumentarse hasta el doble.
Art. 150.- Los Procuradores Generales de las Cortes de Apelación, los
Procuradores Fiscales y demás representantes del ministerio público, así como los
oficiales y agentes de Policía Judicial podrán ser amonestados por el Procurador
General de la República.
Art. 151.- La destitución del Procurador General de la República, de los
Procuradores Generales de las Cortes de Apelación y de los Procuradores Fiscales
será pronunciada por el Tribunal que los condene por crimen, o por delito que se
castigue con prisión correccional; y por decreto del Poder Ejecutivo en caso de
inconducta notoria o de faltas graves en el ejercicio de sus funciones.
Art. 152.- Las penas disciplinarias para los intérpretes, los médicos legistas, los
venduteros públicos y los Oficiales del Estado Civil son la multa y la destitución. La
multa será de veinte a cincuenta pesos, y en caso de reincidencia podrá llegar hasta
cien.
Art. 153.- La multa será impuesta por el Tribunal en cuya jurisdicción ejerza sus
funciones cualquiera de los oficiales públicos mencionados en el artículo anterior, o a
requerimiento del ministerio público o de oficio.
RÉGIMEN INTERIOR DE LOS TRIBUNALES
(Enmendado por la Ley 962 de 1928, G.O. 3978) Ni los jueces, ni los
funcionarios del Ministerio Público, ni ningún empleado judicial, pueden ejercer la
abogacía, ni otra profesión que les distraiga del cumplimiento de sus deberes oficiales
o que sea incompatible con la dignidad del cargo que desempeñan. Esta disposición
no deroga la excepción que establece el Art. 86 del Código de Procedimiento Civil,
respecto de las causas que pueden defender los jueces y los funcionarios del
Ministerio Público; pero aún en esos casos, no podrán hacerlo por ante el tribunal en
donde ejercen sus funciones.
LAS VACACIONES Y LICENCIAS
Art. 157.- (Mod. por la Ley No. 137, del 27 de abril de 1967, G.O. 9031). Todos
los Tribunales de la Republica tendrán las vacaciones siguientes desde el sábado de
pasión hasta el primer día de pascuas inclusive; -y desde el veinticinco de diciembre
hasta el siete de enero siguiente, inclusive. (*)
Art. 158.- Las licencias a funcionarios y empleados judiciales sólo se concederán
por causa justificada.
Art. 159.- (Ref. por la Ley 1840 de 1948). licencias a los Jueces de las Cortes y
Tribunales del orden judicial serán concedidas mediante solicitud escrita que la
justifique y hasta por siete días, del siguiente modo:
1.- A los Jueces de Paz, por los Jueces de Primera Instancia del Distrito Judicial
correspondiente.
2.- A los Jueces de Primera Instancia y Jueces de Instrucción, por el Presidente
de la Corte de Apelación del Departamento correspondiente.
3.- A los Jueces del Tribunal de Tierras, Residentes y de Jurisdicción Original,
por el Presidente del Tribunal Superior de Tierras.
4.- A los Magistrados del Tribunal Superior de Tierras, por el Presidente de la
Suprema Corte de Justicia.
5.- A los Jueces de las Cortes de Apelación y a los Jueces de la Suprema Corte
de Justicia, por el Presidente de la Suprema Corte de Justicia.
Párrafo.- Las licencias que excedan del término de siete días sólo podrán ser
concedidas a los Jueces de las Cortes y Tribunales por la Suprema Corte de Justicia
mediante solicitud escrita que la justifique.
Art. 160.- (Ref. por la Ley 1849, de 1948, G.O. 6856). Las licencias de los
Procuradores Generales de las Cortes de Apelación, el Abogado del Estado ante el
Tribunal de Tierras, los Procuradores Fiscales y todos los demás funcionarios o
empleados, excepto los Jueces, cuando no excedan de siete días, serán concedidas por
el Procurador General de la República, mediante solicitud escritas que la justifique.
Art. 161.- Las licencias de los funcionarios y empleados previstos en este
artículo que excedan de siete días, y las del Procurador General de la República por
cualquier tiempo, sólo podrán ser concedidas por el Poder Ejecutivo, mediante los
mismos requisitos.
CONCLUSION
Podemos concluir diciendo que el sistema judicial dominicano ha pasado por un sinnúmero de
influencias distintas las cuales han forjado lo que es hoy nuestro sistema de ordenamiento social,
completo en cuanto al contenido de las leyes pero incompleto en cuanto a su ejecución, cabe
destacar que los entes reguladores del comportamiento social hacen en la medida de lo posible las
tareas que se les asignan, siempre y cuando el tráfico de influencias no sea más poderoso que la ley
misma.
En ese orden, el objetivo de este trabajo fue instruir al lector sobre partes de la organización
judicial de nuestro país, explicando al principio de forma cronológica su evolución hasta el estado
actual del que goza. La República Dominicana como nación democrática y libre tiene leyes que
articulan y sirven de soporte al funcionamiento útil en sociedad, es una materia difícil educar a una
población en su mayoría analfabeta acerca de sus derechos como ciudadanos ya que carecen de una
base elemental de educación.
El Poder Judicial dominicano cuenta con 561 jueces y 4,251 empleados, distribuidos en
tribunales de distintas instancias y jurisdicciones que forman parte de diez (10) Departamentos
Judiciales. (Datos reportados al 31 de enero del 2005). Fuera del ámbito judicial existen otros
tribunales a los cuales la Constitución y las Leyes les otorgan el poder de resolver conflictos. No
forman parte del Poder Judicial. Estos son: La Junta Central Electoral, que dirime los conflictos a
consecuencia de las elecciones; el Tribunal Superior Administrativo (Ley No. 1494 de 1947); el
Tribunal Policial (Ley No. 285 de 1966 con sus modificaciones); el Tribunal Militar (Ley No. 3489
de 1953).