Lectura 4
Lectura 4
Mahatma Gandhi
Tradicionalmente, los sistemas educativos de todo el mundo han sido rígidos, homogéneos y poco
tolerantes con la diversidad del alumnado. De tal forma que poco han ayudado a superar las de-
sigualdades sociales y la falta de igualdad de oportunidades; más bien las han perpetuado con
frecuencia, al reproducir en su seno la discriminación de aquellos grupos más vulnerables o con
serias desventajas de partida. No obstante, desde mediados del siglo pasado se han ido progre-
sivamente abriendo paso voces y propuestas a favor de las personas secularmente marginadas
o abandonadas por el sistema formal de educación. Antes de eso, las diferencias eran ignoradas
e invisibilizadas y las personas que las encarnaban permanecían excluidas del sistema educativo
casi por completo. En especial, los niños y niñas con discapacidades físicas o mentales carecían
de cualquier oportunidad. Aun cuando la equidad educativa para todos y todas sigue siendo un
proyecto colectivo por construir, se han dado pasos importantes para pasar de la exclusión a la in-
clusión educativa, transitando primero por la segregación y luego por la integración de los edu-
candos y educandas.
14 En http://t.co/69iRhQ1gLc
20
Inclusion y equidad
El principio rector de la Conferencia de Salamanca fue que todas las escuelas deben estar abier-
tas para todos los niños y niñas, independientemente de su condición, y deben adaptarse a sus
necesidades. Este principio, pensado de manera especial para alumnos y alumnas con discapa-
cidad, se fue extendiendo paulatinamente a otros ámbitos: diferentes etnias, distintas culturas,
distintos ritmos de aprendizaje, diversidad sexual, etc.
Antes de la Conferencia de Salamanca, la transición hacia modelos educativos más justos e inclu-
yentes había sido larga y tortuosa. Aunque no faltaron pioneros que abrieron camino para la aten-
ción pedagógica a niños y niñas con necesidades especiales,16 tan sólo bien entrado el siglo XX,
surgen Centros de Educación Especial donde se facilita una educación segregada para abordar,
de algún modo, la “anormalidad” de algunos sujetos. Este modelo se mantuvo durante algunas
décadas y aún hoy podemos encontrarlo conviviendo con otros más avanzados.
Pero, en general, los sistemas educativos fueron evolucionando hacia una visión más abierta,
reconociendo la inadaptación social de los niños y niñas tratados bajo un modelo segregado. De
algún modo, se extiende el convencimiento de que separar a los alumnos supuestamente “pro-
blemáticos” resulta un mayor perjuicio tanto para ellos, como para el conjunto de la sociedad.
15 UNESCO. Conferencia Mundial sobre Necesidades Educativas Especiales: Acceso y Calidad. Salamanca (España):
1994. En http://unesdoc.unesco.org/images/0011/001107/110753so.pdf
16 Jean Itard, nacido en Provenza en 1774, trató al “niño salvaje” de Aveyron, una experiencia precursora del trabajo peda-
gógico con los “diferentes”.
21
La llamada integración educativa, preconizada por el norteamericano Birch17, es entendida como
un proceso de unificación de las educaciones ordinaria y especial con el objetivo de ofrecer ser-
vicios educativos comunes a todos los niños y niñas, en base a sus necesidades de aprendizaje.
Este modelo supone una aceptación de la diferencia y una normalización de la misma; sin duda
se trata de un paso decisivo. No obstante, encierra en sí misma una discriminación de raíz al per-
petuar la división entre seres humanos con diferencias especiales y seres humanos “normales”.
En 1978, en el Reino Unido, el Informe Warnock18 habla por primera vez de Necesidades Edu-
cativas Especiales, NEE, un término que implica un cambio importante en el largo camino hacia
la inclusión. Según este informe, todos los alumnos y alumnas serían susceptibles de tener algu-
na necesidad especial a lo largo de su vida y la forma de abordarla sería mediante una adecua-
ción curricular y las estrategias de aprendizaje.
La concepción de NEE supone un peldaño importante hacia la inclusión, aunque todavía falta-
ba por dar el paso fundamental: desplazar el foco problemático del educando hacia el sistema
educativo en toda su complejidad y las barreras que interpone para el aprendizaje. Es decir, no
son en última instancia los sujetos quienes deben adaptarse o claudicar, sino que es el sistema
educativo el que tiene que transformarse para servir a todos y todas sin excepción.
El problema estriba en que, aunque el derecho a la educación de todo ser humano está recono-
cido por casi todos los países, en la práctica se limita a quienes se adaptan a una serie de con-
diciones preestablecidas. En realidad, este derecho básico, en toda su extensión, supondría acce-
der a un sistema educativo que reconozca y valore positivamente las diferencias, educando para
convivir en una sociedad diversa con igualdad de oportunidades para todo ser humano.
Rosa Blanco
17 Birch, J. W. MainstreaMing: educable mentally retarded children in regular classes. Reston (Virginia, EE:UU.): Council
for Exceptional Children, 1974.
18 Informe encargado por el Secretario de Educación del Reino Unido a un grupo de expertos coordinados por Mary
Warnock.
19 Marchesi, A.; Blanco, R.; y Hernández, L. Avances y desafíos de la educación inclusiva en Iberoamérica. Madrid: OEI/
Fundación MAPFRE, 2014.
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Inclusion y equidad
En palabras de Fe y Alegría:
Desde una nueva mirada con vocación de integrar las diferencias, hoy somos más capaces de
identificar una diversidad de necesidades educativas a las que cualquier centro, formal o no for-
mal, debería atender:
– Necesidades educativas individuales, que cada persona tiene en función de sus propias
experiencias y su desarrollo personal.
20 Federación Internacional Fe y Alegría. Documento del XLIV Congreso de la Federación Internacional Fe y Alegría.
Educación inclusiva en la misión de Fe y Alegría. Brasil: 2013.
En http://www.feyalegria.org/archivos/file/EducacionInclusivaEnLaMisionFyA_EN.pdf
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Hacia una educación inclusiva.
Referencias internacionales fundamentales
Pero lo que está en juego es mucho más que un cambio de terminología. Lo que está aflorando
en los últimos años es un cambio sustancial: de un sistema educativo que obliga a los usuarios
a adaptarse, a un sistema educativo que tiene que adaptarse a ellos. La UNESCO lo definía de
este modo en el año 2005:
“Más que ser una cuestión marginal relativa a cómo algunos educandos pue-
den ser integrados en el sistema educativo regular, el enfoque de educación
inclusiva busca transformar los sistemas educativos y los entornos de apren-
dizaje para dar respuesta a la diversidad de los educandos. Una educación de
calidad es entonces una educación inclusiva, puesto que tiene como finalidad
la plena participación de todos los educandos.”21
21 UNESCO Directrices para la Inclusión: Asegurar el Acceso a la Educación para Todos. París: 2005.
En http://es.scribd.com/doc/175848126/Unesco-2005-Directrices-Para-La-Inclusion
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Inclusion y equidad
El concepto de educación inclusiva en su sentido más amplio se está difundiendo por todo el
mundo. Por supuesto, en cada contexto con distintos matices, pues también son muy diversos los
sistemas educativos y el punto en que se encuentra cada uno.
En la actualidad se entiende, de forma general, que la educación inclusiva lleva aparejada la trans-
formación de los centros educativos para superar cualquier forma de exclusión. Además, se con-
sidera que la educación no solo tiene lugar en las escuelas, también en contextos no formales e
informales, como la familia o la sociedad en su conjunto. La educación inclusiva es, en la actua-
lidad, parte consustancial del aprendizaje para toda la vida.
La educación inclusiva no puede ser concebida como una propuesta acabada. El británico Mein
Ainscow, catedrático de Educación y referente mundial en educación inclusiva, lo explica así:
Hay que brindar a los educandos y educandas una educación común, pero también debe ser
personalizada, adaptada a las condiciones de cada persona. ¿Cómo se resuelve esa aparente
contradicción? ¿Qué estrategias poner en marcha para que todos los educandos lleguen a un
resultado similar por distintos caminos? Ésta tan solo es una de las tantas preguntas que encie-
rra la educación inclusiva. Continuamente este deseo de inclusión tiene que confrontarse, en la
práctica, con situaciones complejas que no tienen una única ni fácil salida.
En este informe incluimos el estudio de caso del Servicio Jesuita a Refugiados en Malawi, donde
se evidencia el esfuerzo sostenido por incluir a niños y niñas con discapacidades en la educa-
22 Ainscow, M. Desarrollo de sistemas educativos inclusivos. Ponencia presentada en San Sebastián, octubre 2003.
En http://lupitahdt.galeon.com/index_archivos/800/p6.pdf
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ción formal regular. La experiencia muestra un itinerario, todavía en proceso, que apunta a una
inclusión definitiva en escuelas formales pero sin atajos ficticios, sino dando los pasos que per-
mite un contexto –el del campamento de refugiados– extremadamente difícil.
La solución a las preguntas que plantea la inclusión no puede ser estandarizada ni venir unila-
teralmente dictada por la academia o los expertos, sino que tiene que darse en cada centro edu-
cativo, formal o no formal, a través del desarrollo progresivo de una nueva mirada audaz pero no
exenta de realismo, en un esfuerzo colectivo por brindar una educación de calidad a todos sin
exclusión.
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Inclusion y equidad
Desde Entreculturas creemos que la educación es un asunto que llama a las puertas de toda la
sociedad25. Responsabilidad primera del Estado, auténtico garante de los derechos fundamenta-
les de la ciudadanía, incumbencia directa de docentes, educandos, padres y madres de familia
y resto de actores directamente implicados en la educación, y también de quienes se ven influi-
dos por la misma, que es el conjunto de la sociedad sin excepción.
Así lo ha puesto de manifiesto el filósofo español José Antonio Marina, defensor a ultranza de
una sociedad educadora:
Nadie puede enseñar solo. Sólo podremos educar a un niño/a si nos compro-
metemos en una movilización educativa de la sociedad civil, cuyo lema, no lo ol-
vide, es un proverbio africano: para educar a un niño hace falta la tribu entera.26
Por consiguiente, si es la sociedad entera quien educa, resulta imperiosa la necesidad de pro-
mover pactos sociales de largo aliento y asentados sobre el consenso de una amplia gama de
representantes de los diferentes actores.
Pero ¿cómo podría edificarse en nuestro tiempo un pacto social por la educación que no se asen-
tara sobre el respeto a la diferencia, que dejara fuera a quienes han sido marginados por un sis-
tema globalizador que genera desigualdad? Sin duda, uno de los grandes objetivos de esos pac-
tos, alentados hoy desde diversos espacios gubernamentales y de la sociedad civil, sería el de
promover sistemas mucho más equitativos e inclusivos que los conocidos hasta ahora.
27
En Costa Rica, un país donde el 10% de la población presenta algún tipo de dis-
capacidad, el Ministerio de Trabajo está promoviendo y asesorando a las peque-
ñas y medianas empresas para convertirlas en empleadores inclusivos. Para ello,
se proponen cuatro acciones básicas.
3. Definir detalladamente las funciones en cada puesto: facilita que una perso-
na con discapacidad tenga claro si puede o no realizar el trabajo propuesto.
Desde este punto de vista, la educación no formal sigue siendo clave para llegar a todas las per-
sonas en diferentes momentos de la vida. La educación no formal, en un sistema inclusivo, puede
jugar un papel muy importante y proactivo para propiciar que las escuelas se transformen, para
integrar aprendizajes en la vida cotidiana y para prolongar el aprendizaje a lo largo de toda la vida.
Por consiguiente, resulta deseable impulsar programas de educación no formal que partan de un
currículo oficial común con la educación formal.
Estas son algunas de las características propias de la educación no formal que deberían pre-
servarse y potenciarse en la escuela oficial, en aras de un sistema educativo inclusivo:
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Inclusion y equidad
– Carácter participativo que permite que los educandos participen en la toma de decisiones
y en el desarrollo y evaluación de los procesos educativos.
– Carácter práctico de los aprendizajes y aplicación de las competencias adquiridas para resol-
ver problemas y responder a necesidades de la vida cotidiana.
La educación inclusiva supone un proceso abierto y dinámico, un horizonte para construir comu-
nidades educativas adaptadas, flexibles y atentas a las necesidades de todos y cada uno de los
educandos sin excepción que, a su vez, se constituyan en el germen de una nueva sociedad con
igualdad de oportunidades para todas las personas.
• Un acuerdo mínimo pero sólido entre la comunidad educativa sobre la valoración positiva
de la diferencia y, en consecuencia, un compromiso por ofrecer acceso al aprendizaje a todos y
cada uno de los educandos. Este acuerdo implica impulsar un currículo común y, al mismo tiem-
po, flexible para atender las diferencias.
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• Entorno seguro y acogedor para el proceso de enseñanza aprendizaje, generando espa-
cios comunes e infraestructuras adecuadas para la convivencia y la inclusión.
• Colaboración efectiva entre los educadores y entre éstos y los demás agentes de la comu-
nidad educativa.
• Promoción de habilidades entre los educadores para trabajar con las diferencias.
• Liderazgo fuerte, pero no autocrático, de equipos directivos que promuevan valores inclusivos.
• Alta expectativa sobre todos y cada uno de los alumnos y alumnas, cuidando de brindar una
atención personalizada y cálida que motive al aprendizaje.
Muchos de estos rasgos no son propios únicamente de una educación inclusiva, pero la con-
junción de varios de ellos son hoy en día seña de identidad de muchos centros educativos que
caminan hacia una mayor inclusión de su propuesta educativa, para dar respuesta a las necesi-
dades específicas de sectores vulnerables. Es el caso del Colegio SAFA-Blanca Paloma de Se-
villa, cuya experiencia recogemos en este informe.
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Inclusion y equidad
© JRS
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barreras
para la inclusión
capítulo cuarto
“(la enseñanza es) una causa perdida... por la que merece la pena luchar”.
Fullan68
Algunas barreras, dentro del sistema educativo y fuera del mismo son las siguientes:
La educación inclusiva supone superar la exclusión educativa, la cual no resulta fácilmente com-
patible con sociedades que marginan o segregan a un sector de su población.
En la mayor parte del mundo, las desigualdades sociales han ido en aumento en las últimas déca-
das. El sociólogo argentino Néstor López es contundente al preguntarse sobre el futuro de la edu-
cación inclusiva en América Latina:
¿Cómo avanzar hacia la inclusión educativa en una región donde no está garan-
tizada la inclusión social? Pensar en metas a mediano plazo que promuevan la
universalización del acceso al conocimiento remite inevitablemente a la nece-
sidad de abordar esta cuestión instalando la preocupación de las familias como
una dimensión central del proyecto.
68 Fullan, M. “Emoción y esperanza: conceptos constructivos para tiempos complejos” (trad. G. Vitale). En A. Hargreaves
(Coord.). Replantear el cambio educativo. Un enfoque renovador. Madrid: Amorrortu, 2011.
69 Booth y Ainscow. Index for Inclusion: developing learning and participación in scholls. Bristol, UK: CSIE, 2002.
58
Inclusion y equidad
Por consiguiente, apostar por la educación inclusiva es optar también por un proyecto político
incluyente y alternativo al que predomina en la actualidad. Fe y Alegría lo expresaba de este modo
en 2013:
“Fe y Alegría asume el gran desafío de avanzar hacia una educación cada vez
más inclusiva, sabiendo que, en nuestros países, significa una apuesta contra-
cultural, procesual y que debe ser contextualizada”.71
Aun reconociendo que América Latina es la región más desigual del planeta, las reflexiones en
torno a la región parecen cada vez más exportables a cualquier lugar del mundo, especialmente
después de la crisis que amenaza el estado del bienestar en Europa. No obstante, contextualizar
los obstáculos sociales resulta fundamental. El camino no son las recetas preconcebidas ni las
respuestas estandarizadas. Vencer la exclusión arraigada en la sociedad exige estrategias espe-
cíficas en cada entorno.
70 López, N. “Las metas educativas ante el nuevo panorama social y cultural de América Latina”. En Marchesi, A; Tedesco,
J.C; y Coll, C. Calidad, equidad y reformas en la enseñanaza. Madrid: OEI/Fundación Santillana, 2011.
71 Op. cit. en nota 20.
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Mentalidades excluyentes
En 1997, cuando Miguel, un niño con Síndrome de Down, tenía 4 años, sus pa-
dres recorrieron no menos de 20 instituciones para garantizarle una educación
formal. Recibieron muchas respuestas negativas del tipo “aquí no recibimos
niños así”. Pero no desistieron, hasta que una institución denominada Glenn
Doman Escuela Precoz le abrió sus puertas.
Hoy Miguel es un joven maduro, alegre, con grandes cualidades y aptitudes, que
ha culminado sus estudios de secundaria. Ha vivido un proceso valioso para
él y para toda su población, que lo ha hecho más fuerte. Según sus palabras, “el
bachillerato es solo una etapa, pues aspiro a ser un profesional y un hombre
con un proyecto de vida exitoso”.
Presentó las pruebas del ICFES con excelentes resultados. Con ello demostró
que no se quedó como el ‘eterno niño Down’, ese que los mitos suponían.
Miguel no es un caso aislado. Otros tres jóvenes con Síndrome de Down han
logrado con éxito ser bachilleres en colegios regulares del área metropolitana
de Bucaramanga, Colombia.72
Todavía hoy, en las sociedades occidentales es común que el color de la piel, el conocimiento
ancestral de culturas foráneas o las lenguas de quienes vienen de lejos sean vistas con cierta des-
valorización, cuando no con abierto desprecio. Estas mentalidades excluyentes no son ni mucho
menos privativas de los países más desarrollados. En los países empobrecidos también encon-
tramos mentalidades que generan barreras internas e invisibles, a veces insalvables, para los más
vulnerables.
72 En www.down21.org/web_n/index.php?option=com_content&view=category&id=1308:febrero-2014&layout=blog&Ite
mid=107
60
Inclusion y equidad
Para combatir estas mentalidades, la condición previa es su reconocimiento. No hay mayor obs-
táculo o barrera para superar un problema que su propia negación. En ese sentido, en América
Latina algunos activistas de derechos humanos han hablado de la necesidad de desmontar el mito
de la democracia racial, por lo que el mismo puede suponer de encubridor de la verdadera rea-
lidad. La organización de la sociedad civil brasileña Novamérica, comprometida con el desarro-
llo democrático en su país, expresaba hace años la siguiente reflexión:
La educación inclusiva necesita un marco legal en que apoyarse. En ese marco, los avances han
sido notables. El problema estriba en que en muchas sociedades, la institucionalidad es dema-
siado débil para que una ley escrita se imponga sobre prácticas y prejuicios de largo arraigo.
En las dos últimas décadas, especialmente a partir de la Declaración de Salamanca de 1994, hay
una mayor sensibilidad en las legislaciones de todo el mundo para recoger el derecho a la edu-
cación en toda su amplitud, es decir, reconociendo las barreras con que se encuentran los gru-
pos vulnerables y tratando de garantizar su acceso en igualdad de condiciones. En esta tenden-
cia positiva ha influido el hecho de que la comunidad internacional, a través de sus instituciones
globales, haya ido avanzando en el reconocimiento positivo de la diversidad. De esta manera, la
Organización Mundial de la Salud revisó en 2011 su concepto de discapacidad pasando de un
enfoque biomédico a uno biopsicosocial. Es decir, se considera la discapacidad como una situa-
ción más amplia que comprende tanto las deficiencias, como las limitaciones en la actividad o
las restricciones en la participación.
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad aprobada en 2006 supu-
so otro importante paso adelante en la reafirmación y visibilización de los derechos humanos y
libertades fundamentales de que goza cualquier persona con discapacidad, y un impulso para
que los Estados signatarios busquen caminos para hacer efectivo este derecho. La Convención
está ratificada por 144 países del mundo.
73 Fernández, A. Abriendo caminos para una sociedad más justa. Madrid: INTERED, 2008.
61
Conferencia Mundial de Educación Inclusiva. Resolución Final
Muchos países se han sentido inspirados por estas conferencias internacionales; quienes han
ratificado el Convenio quedan obligados a modificar sus leyes nacionales y a elaborar políticas de
acuerdo a las mismas. Pero el reconocimiento jurídico no siempre viene acompañado por prác-
ticas incluyentes. Por esta razón, resulta tan importante fortalecer los sistemas que hacen posible
que las ciudadanía exija sus derechos.
62
Inclusion y equidad
La educación inclusiva supone el fortalecimiento de una escuela pública sustentada por el con-
junto de la sociedad y que garantice el derecho a una educación de calidad y gratuita para todas
las personas, sin importar sus diferencias. Pero en muchos lugares del mundo la escuela pública
se está debilitando. La concepción de la educación como un producto más y, por tanto, suscep-
tible de regirse por las leyes del mercado no es nueva. Hay experiencias en países como Nueva
Zelanda o Inglaterra desde los años 80, bajo el argumento de luchar contra la ineficiencia de las
escuelas públicas. Pero esta corriente ha ganado fuerza con la actual crisis financiera global.
63
© Entreculturas
Ambas corrientes privatizadoras están generando una mayor segregación, favoreciendo que los
alumnos procedentes de familias más acomodadas o, en algunos casos, aquellos con mayor índi-
ce académico, se concentren en determinados centros con mayores recursos, expectativas más
altas hacia los alumnos y docentes mejor formados. Michael Apple ha denominado este fenóme-
no una cultura desigualitaria, puesto que reproduce y amplifica los principios que sustentan la
inequidad social77.
En Latinoamérica, Chile ha sido el “laboratorio” donde, con el auspicio y apoyo financiero de orga-
nismos internacionales, se han ensayado estas modalidades, que luego se han extendido a otros
países de la región. De no invertirse esta tendencia, las consecuencias futuras para la equidad
y la inclusión pueden llegar a ser muy negativas, como ha puesto de manifiesto el economista chi-
64
Inclusion y equidad
leno Marco Kremerman: “Cada alumno recibirá un nivel educativo en directa proporción al ingre-
so que acumula en el hogar en que vive”78.
De acuerdo al Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo realizado en 2008 por el La-
boratorio Latinoamericano de Evaluación de Calidad de la Educación (LLECE)79, las diferencias
entre las escuelas latinoamericanas son decisivas en términos de rendimientos de los educan-
dos. Por detrás del nivel socioeconómico de la familia, el factor más determinante para el éxito o
fracaso escolar es la idoneidad de las misma: clima escolar, proporción docente/alumno, mate-
riales disponibles, acceso a Internet, etc. Si a lo anterior unimos que, en la mayoría de los países
de la región, existe una segmentación muy marcada entre diferentes escuelas públicas, especial-
mente entre las que están en un entorno rural o urbano, la desigualdad de partida resulta eviden-
te. Las escuelas rurales suelen tener muchos menos medios materiales y contar con docentes
menos experimentados, a pesar de ser las que más los necesitan.
También en África, donde a las huellas de la herencia colonial se suman las doctrinas neolibera-
les en curso, las consecuencias de sistemas educativos fragmentados son fatales para la igual-
dad de oportunidades, tal y como explican los profesores Aguadero y Hernández Huerta:
78 Kremerman, M. La privatización de la educación. Estudio del caso chileno. Santiago de Chile: Campaña Latinoame-
ricana por el Derecho a la Educación, CLADE, 2008.
79 UNESCO/OREALC. Los aprendizajes de los estudiantes de América Latina y el Caribe. Santiago de Chile: ORE-
ALC/UNESCO, Primer reporte de los resultados del Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo, 2008.
80 En www.blogs.elpais.com/africa-no-es-un-pais/2013/04/desarrollo-y-educacion-1.html
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Por otro lado, al existir muchas escuelas que excluyen, las escuelas con vocación más inclusiva
que aceptan e incluyen a todo el alumnado pueden verse sobrecargadas de alumnos con nece-
sidades especiales, sin que haya habido una formación adecuada para el profesorado. En algu-
nos países que ofrecen incentivos asociados al rendimiento académico, a la larga pueden resul-
tar desfavorecidas De este modo, se produce una especie de círculo vicioso que al tiempo que
desincentiva la inclusión conspira contra sus buenos resultados.
La evaluación, que bien utilizada resulta una herramienta esencial para mejorar la calidad y la equi-
dad educativa, puede tener efectos perniciosos para la inclusión cuando se usa para comparar
centros educativos sin tener en cuenta su punto de partida ni el contexto en el que operan.
En algunos países de América Latina, la evaluación es parte de un proceso en el que las escue-
las compiten entre sí para vender sus servicios ante los padres y madres de familia y obtener
mejores subvenciones en función de la demanda de matrícula. Bajo esta lógica, se tiende a excluir
a alumnos y alumnas considerados “difíciles” y que pueden bajar el promedio de los resultados
académicos.
Niños y niñas pertenecientes a colectivos vulnerables son víctimas de estas pruebas estandari-
zadas que terminan segregándolos en escuelas con menos medios.
Esta práctica evaluativa sigue haciendo recaer el acento de la mejora educativa sobre la adap-
tación del alumno a un sistema estandarizado, y no sobre el sistema educativo y su deseable trans-
formación para responder a las necesidades de todos los educandos.
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Inclusion y equidad
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© Graciela Amo/Entreculturas