APROXIMACIÓN AL MUNDO DE LA MUERTE EN LA HISTORIA
La noción de la muerte y su presencia en la vida del hombre aparece desde tiempos
remotos. Celebraciones populares, rituales, formas de enterramiento, la liturgia cristiana y
hasta la personificación de la misma muerte se concentran en el imaginario popular de
todos los tiempos.
IDEA DE LA MUERTE
Contrariamente a lo que ocurre en la cultura actual, en el que las personas se aterrorizan
ante la sola idea de la muerte y se ocupan de buscar los medios que garanticen el
alargamiento de su vida, muchísimas culturas la incorporaron como parte del ciclo de la
vida, cantaron, bailaron y rieron con ella.
En distintos momentos de la historia, el contacto continuo y prolongado con las
enfermedades y las guerras desarrollaron en las distintas culturas una familiaridad con la
muerte que hoy nos resulta increíble. Podemos afirmar que en la formación de la
“cosmovisión”, o la manera de ver el mundo que tiene una cultura, resulta indispensable la
inclusión de la muerte, pues determina muchas veces, la manera de vivir.
Los cambios en los hábitos funerarios revelan el concepto de la muerte que tiene la
cultura que los realiza. No sucedía en poblaciones antiguas lo que hoy día, ya que no
existía el desarrollo comercial alrededor de la muerte. La noción de enterramiento
acompañado de un ajuar, posibilita el “viaje” del difunto hacia el “otro lado”.
CONCEPCIONES SOBRE LA MUERTE EN LA CULTURA MUNDIAL
En culturas milenarias como la del Egipto faraónico, se hacía necesario, realizar el
enterramiento con un ajuar, que consistía en todos los elementos necesarios para el
desarrollo de la vida en el más allá. La preservación del cuerpo mediante el
embalsamamiento y la momificación, tenía un sentido mágico, pues todo lo hecho al
cuerpo, era hecho al alma.
La incineración, por su parte, puede revelar la idea de la muerte como un estado de
oscuridad y de sombras, de desesperación, tal como lo revela la “Odisea”, donde Homero
pone en boca de Aquiles, su desdén por la situación de la muerte cuando Odiseo
desciende al Hades (el Infierno) en el canto XI.
Para los hindúes, en cambio, el fuego convierte el cuerpo en una forma superior de
existencia que lo llevará a reunirse con los ancestros familiares, por eso no se guardan las
cenizas, sino que se entregan al río. Esta ceremonia aún se realiza en la India.
LA MUERTE EN EL ARTE
La Edad Media popularizó en la Europa de finales del siglo XIV y de principios del
Renacimiento, el género de las Danzas de la Muerte. En ellos encontramos la
personificación de la muerte o a los mismos muertos cobrando vida ante nuestros ojos.
Este concepto, desarrollado en imágenes y textos, permitía ver a la Muerte como el
personaje principal en una danza, una conversación con personajes representativos de las
distintas clases sociales. Se la representaba como esqueleto, un cadáver o una persona
viva en descomposición.
En cambio, en las Danzas de los Muertos la persona viva es confrontada con su doble y
baila frente a él como si fuera un espejo de la muerte. Desde la Iglesia, el ejemplo de
muchos santos y las exhortaciones contra el lujo desmedido, acompañaron al arte en
recordar a los hombres su carácter transitorio por el mundo.
Dentro de la cultura cristiana, los motivos de la “Vanitas Vanitatum” o la “Vanidad de
Vanidades” del libro del Eclesiastés recordaban lo inútil de la acumulación de bienes
terrenales y de la excesiva consideración de los valores superficiales como la belleza.
Cuadros en iglesias y monasterios mostraban mujeres divididas a la mitad mostrando por
un lado una gran belleza adornada de joyas y sedas, y por el otro, un esqueleto.
CONCEPTO DE LA MUERTE EN EL MUNDO INDÍGENA
En el mundo indígena, la muerte tiene un valor distinto. No es ocasionada por un
problema biológico, sino por algo ajeno a la persona. De esta manera, muchos pueblos
etnográficos (que aún mantienen sus costumbres ancestrales) consideran origen de la
muerte los daños o hechizos.
Así por ejemplo, los Araucanos o Mapuche de la región nordpatagónica y los Chiriguanos
del Chaco salteño creen que “si no existiera la envidia, los hombres lograrían la
inmortalidad”. No es necesariamente el obrar el causante de la enfermedad o de la muerte
sino, el deseo mismo de muerte que el otro siente hacia su par. El Shamán o curandero,
es el único capacitado para restituir la salud a las personas enfermas.
La muerte es considerada como un “pasaje” entre la vida y la “otra vida”, una verdadera
transición entre un estado y otro. Es lo que sucedía en otras situaciones de la vida tales
como el nacimiento, la pubertad o el casamiento. Como transición, exigía de su rito, pues
además la muerte podía verse como una entidad contaminante. De ahí surgen las
restricciones y medidas que se realizan con un fin aséptico.
Existía por tanto, una idea de trascendente, concebida como una continuación de la vida
del muerto. La idea es que la persona desarrolla una vida similar a la que llevaba en su
aldea. Su calidad era por lo tanto, la de “muerto viviente”, pues la muerte no es vista
como fin, sino como continuación y un paso más de un proceso.
En este sentido el difunto, su alma, fantasma o sombra, adquiría una cualidad potente,
pues podía intervenir sobre la comunidad de los vivos con un carácter benigno o maligno.
En algunas sociedades etnográficas, se viven épocas en el año en que los muertos vuelven
a la tierra. Para ellos se preparan “banquetes fúnebres” en su honor, con los alimentos
que gustaban de comer en vida.
Entre las costumbres propias del ritual fúnebre encontramos las ataduras de cadáver,
mortajas, ofrendas, comidas, velas, etc. Se realiza cuando muere una persona, en el
aniversario de su fallecimiento o en fechas especiales con el fin de halagarlos y persuadir
a la potencia del muerto para que no actúe sobre los vivos.
CELEBRACIONES SOBRE LA MUERTE EN ARGENTINA
En el santoral cristiano, la fecha del 1° de noviembre es conmemorativa de “Todos los
Santos” o de todos aquellos santos, conocidos y desconocidos. El día 2, está dedicado a
los “Fieles Difuntos”, y se realiza para honrar su recuerdo y para ofrecer oraciones y
sacrificios por ellos.
En las provincias del norte del país, se realizan distintas celebraciones en estas fechas que
constituyen un recuerdo de antiguas tradiciones aborígenes
BIBLIOGRAFÍA
FORGIONE, Claudia Alicia; Etnología General y Argentina. Introducción . Buenos Aires,
Universidad Libros, 2000.
COLUCCIO, Félix; Fiestas y Celebraciones de la República Argentina . 4ed, Buenos Aires,
Plus Ultra, 1995.