Material de Lectura A - Introducción A La Educacion Emocional
Material de Lectura A - Introducción A La Educacion Emocional
Introducción a la
Educación Emocional
Lucas J. J. Malaisi
Diplomatura en Educación Emocional. Instituto de Extensión UNVM
HOJA DE RUTA
INTRODUCCIÓN - 3
INTELIGENCIA EMOCIONAL
EDUCACIÓN EMOCIONAL
EMOCIONES
PENSAMIENTOS
ACCIÓN
BIBLIOGRAFÍA - 50
ACERCA DEL DOCENTE - 51
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INTRODUCCIÓN1
En el ámbito educativo los índices de repitencia y abandono escolar son muy altos. Por si
fuera poco, la fragmentación familiar, la desintegración de las redes de apoyo comunitario,
la urbanización, la inseguridad social, la indefensión aprendida, la inestabilidad económica,
la inequidad, la marginación y la discriminación social, la sobreexposición a la violencia
gráfica y a las tecnologías deshumanizantes, las condiciones de hacinamiento, etc., son
factores de este pernicioso círculo vicioso, que a su vez se combina con cambios valórico-
culturales que fomentan el consumismo, el individualismo, el materialismo, el hedonismo,
la masificación, la frivolidad, la búsqueda del placer inmediato y el culto de la imagen,
haciendo cada vez más difícil una adaptación saludable de jóvenes y adultos/as a este
medio hostil, nuestro mundo actual.
Si prestas atención a los cambios visibles y comportamentales que describí, vas a darte
cuenta que es una cuestión nuestra, de los/as adultos/as, que estamos fallando como
autoridad (guías) y no estamos estableciendo ni sosteniendo –sobre todo esto último–
consignas claras.
1
MALAISI, Lucas Javier Juan. Cómo ayudar a los niños de hoy, Educación Emocional, Argentina, San Juan, Editorial
Educación Emocional Argentina, Segunda Edición, 2011
2
https://www.unicef.org/lac/ni%C3%B1os-y-ni%C3%B1as-en-am%C3%A9rica-latina-y-el-caribe
3
https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/adolescent-mental-health
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Vemos claramente un contexto sin precedentes y difícil para el/la niño/a, quien por otro lado
en medio de tales situaciones carece de espacios para el desarrollo de capacidades
emocionales que permitan un sano crecimiento personal acorde a los tiempos que corren.
Estoy seguro de que ningún lector/a es ajeno/a a estos problemas que mencioné, como
tampoco de que requieren sin más rodeos ni postergaciones de nuestro trabajo y
compromiso para su pronta resolución.
Yo propongo que hagamos Educación Emocional en las escuelas. Como vimos, cada vez
son menos las familias que brindan a los/as niños/as apoyo y saberes para la vida, entonces
la escuela pasa a ser un lugar crucial donde brindar enseñanzas sociales y emocionales en
forma sistematizada, sostenida y con fundamento científico, tanto a niños/as y adolescentes
como a los mismas familias y docentes.
No quiero decir que la escuela por sí sola pueda remplazar a todas las instituciones
sociales, menos aún a la familia, pero ofrece un ámbito seguro y propicio donde podemos
brindar lecciones básicas de cómo transitar por la vida de una manera más segura y
saludable.
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En el día de hoy, como parte de tu rutina, ¿cuántas veces tuviste que sacar la raíz
cuadrada de algún número? ¿Cuántas fechas de acontecimientos históricos debiste
recordar o cuántos conocimientos de biología te fueron indispensables para mantener tu
adaptación? Seguramente la respuesta a estas preguntas es cero o cercana a cero.
Para poder alcanzar estas metas educativas necesitamos que los/as alumnos/as
puedan encontrar los objetivos que aman y conectarse con la energía de la pasión.
En fin, para alcanzar todo esto es necesario crear un espacio en el que se acompañe a
los/as niños/as en su autodescubrimiento.
4
Shapiro, Lawrence E. La inteligencia emocional de los niños. Vergara Editor, S.A. México, 1997
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Las habilidades para la vida propuestas por la OMS son las siguientes (las
subrayadas son habilidades emocionales):
INTELIGENCIA EMOCIONAL
El término Inteligencia Emocional fue acuñado en 1990 por los psicólogos Peter Salovey de
la Universidad de Harvard y John Mayer de la Universidad de New Hampshire. Se lo empleó
para describir las cualidades de personalidad que parecen tener importancia para “el éxito”.
5
Howard Gardner, Frames ofd Mind. The Theory of Multiple Inteligences. 1993. Basic Books. Nueva York.
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Gardner enfatiza el hecho de que todas las inteligencias son igualmente importantes.
El problema es que el sistema escolar no las trata por igual y ha sobrevalorado las dos
primeras de la lista (la inteligencia lógico-matemática y la inteligencia lingüística), hasta el
punto de casi negar la existencia de las demás. Sin duda tenemos que plantearnos si una
educación centrada en sólo dos tipos de inteligencia es la más adecuada para preparar a
nuestros alumnos para vivir en un mundo cada vez más complejo.
La palabra “inteligencia” proviene del latín intellegere (inter: entre, llegere: escoger), y
significa “saber escoger la mejor opción entre varias”. Claro que el tener más conocimientos
es una ventaja para elegir mejor, de ahí la confusión entre inteligente e intelectual. En este
sentido, tener a nuestra disposición un buen registro de nuestras emociones es
información que nos posiciona mejor para elegir.
6
Danah Zohar, Ian Marshall Inteligencia espiritual. 2001 Barcelona PLAZA & JANES.
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Según Goleman que una de las máximas expresiones de la habilidad social está dada por
la capacidad de aliviar las emociones de los demás cuando están alterados. El poder
enfrentarse a alguien que está en pleno ataque de ira y lograr tranquilizarlo es tal vez la
prueba más difícil.
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más o menos hábiles con las emociones, pero no podremos especificarlo con exactitud. Sin
embargo, aunque el CE no resulte medible, es un concepto muy importante.
A diferencia del CI, el CE no lleva una carga genética tan marcada, lo cual permite que
familias y educadores/as brinden oportunidades para entrenar estas habilidades
emocionales. Entonces el CE, si bien no puede medirse, puede incrementarse
marcadamente, pues la IE es aprendida, y si es aprendida es educable.
Inteligencia Social
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- Confirmar es registrar que el otro existe, que es percibido, que es visto por nosotros, por tanto, que es incluido en nuestro
mundo. Existen distintos niveles confirmatorios.
- Este término significa subestimar o “calificar bajamente” al otro. Es desvalorizarlo, pero sin embargo percibirlo, pues se le
otorga existencia en tanto que para juzgarlo se lo tiene que ver. Es decir, se lo confirma, pero se lo subestima o descalifica.
- Este término, a diferencia del precedente, significa que la persona no percibe al otro. Lo ignora, dado que para él el otro
“no existe”. Este comportamiento interactivo es verdaderamente nocivo para la otra persona, desde una perspectiva
psicológica, sobre todo cuando existe alguna vinculación entre ambos sujetos.
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3- Autenticidad. Revela lo honesto, fiable y sincero que uno es con las personas y con uno
mismo en cualquier momento dado. Comportarse íntegra y auténticamente implica ser
quien uno es, tratando a las personas cara a cara y como dice Serrat, “llamando las cosas
por su nombre”. Esta dimensión es importantísima y queda en evidencia con el tiempo.
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Integralidad
Esta estrecha relación que existe entre IE e IS es la misma que existe entre las
demás inteligencias, puesto que en la realidad todas las inteligencias y demás habilidades
de las personas están íntimamente relacionadas entre sí, dado que somos seres integrales.
Esto significa que todas nuestras habilidades y capacidades son manifestación de un ser
íntegro, en tanto todas sus conductas provienen de un mismo substrato. Así, al propiciar
una estimulación en una de las inteligencias necesariamente producimos un cambio en
todas las demás. A su vez, la no estimulación de una de ellas provoca no sólo un retraso
madurativo en la misma inteligencia sino también en las demás. Afirma María P. Puerta
que, por ejemplo, el grado de autoestima que posee el/la niño/a determina su nivel de
creatividad, en la medida en que necesita disponer de la confianza en sí mismo/a para
afrontar los retos que le plantea cada acto creativo. De igual manera la autoestima es la
condición para un adecuado funcionamiento en todas las áreas en las que se manifieste el
niño. Así, aquel/la niño/a que sea estimulado/a en sus habilidades musicales incrementará
su inteligencia musical, lo que también favorecerá a aumentar su autoestima. Esto a su vez
facilita que se sienta más seguridad en sus relaciones sociales, permitiéndole relacionarse
con sus pares de manera más segura. Tal vez acepte desafíos y se entregue dispuesto/a y
seguro/a a tareas recreativas y deportivas, desarrollando habilidades kinestésicas, que a
su vez inciden sobre las demás por la misma integralidad. Podemos afirmar que estimular
determinadas habilidades, cualesquiera sean, favorece el desarrollo de las demás.
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como una totalidad en la que en cada acción intervienen todas las inteligencias y funciones
de nuestro cuerpo y el resultado es la conducta.
Importancia de la Inteligencia Emocional en la vida: “La prueba del Bombón”
En Estados Unidos, hace unos cincuenta años se realizó un estudio longitudinal muy
famoso llamado “La prueba del Bombón8”, en el que se puso en evidencia la trascendental
importancia de la IE en la vida de las personas. Se trata de un experimento simple pero
muy revelador, que requirió más de 25 años para ser completado. Fue iniciado por el
psicólogo Walter Mischel en la década del sesenta en un jardín de infantes del campus de
la Universidad de Standford. Se trabajó con chicos de 4 años a quienes se les dio la
siguiente consigna: “Niños, si pueden esperar a que el maestro termine de hacer unas
tareas, podrán recibir dos bombones como recompensa. Los que no puedan –o no quieran–
esperar, sólo recibirán uno, pero de forma inmediata”. Esto sin lugar a dudas es una
encrucijada que pone a prueba a cualquier criatura ¡Qué no hacían para evitar tomar
contacto con tal tentación! Algunos se tapaban los ojos, otros hablaban solos, cantaban,
contaban números, jugaban con las manos y los pies e incluso algunos intentaron dormir.
El caso es que unos se comieron el bombón inmediatamente, mientras que otros valientes
niños/as pudieron esperar el cuarto de hora que le tomó al maestro terminar la “tarea”. Lo
revelador de este experimento no se observó en aquel momento sino unos catorce años
más tarde, cuando se comparó el desempeño de los/as niños/as que habían logrado
comerse dos bombones con el grupo que no había resistido la tentación y sólo accedió a
uno. Los que habían esperado a los 4 años la gratificación de dos bombones eran
adolescentes más competentes en el plano social, obtenían calificaciones increíblemente
más altas en lo académico y en el plano personal eran más seguros de sí mismos y más
capaces de enfrentarse a las frustraciones propias de la vida. Eran más confiables,
aceptaban los desafíos y procuraban resolverlos en lugar de abandonarse. Tenían iniciativa
y se comprometían en proyectos. Pero los resultados del estudio no terminan aquí sino que,
una década más tarde, pudo corroborarse que esos/as niños/as (ahora adolescentes)
todavía eran capaces de postergar la gratificación para alcanzar sus objetivos. Por otro
lado, no es menos significativo el que aproximadamente una tercera parte de los que no
habían controlado el impulso, compartían características conflictivas. Estos chicos, durante
la adolescencia, mostraron mayor inclinación a ser tercos, a sentirse fácilmente perturbados
por las frustraciones, a considerarse a sí mismos malos o inútiles, a quedar paralizados por
el estrés y a ser desconfiados y resentidos. Inclusive luego de todos esos años no podían
postergar la gratificación en pos de objetivos o metas superiores. Seguramente la actitud
de los chicos del primer grupo fue sostenida a lo largo de sus vidas y, como vimos, ellos
tuvieron la capacidad de elegir un camino en el cual, si bien los esfuerzos eran mayores,
las recompensas también.
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Nota: este experimento denominado “La prueba del Bombón” también es llamado “Test del Malvavisco”.
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EDUCACIÓN EMOCIONAL
“Una estrategia educativa de promoción de la salud que tiene por objetivo mejorar la
calidad de vida de las personas a partir del desarrollo de habilidades emocionales”.
Si nos focalizamos en las acciones y las personas implicadas, otra definición sería:
Es un proceso porque implica un tiempo (toda la vida, y no un día) y por otro lado, cambios
progresivos en la adquisición de dichas habilidades. Es una enseñanza, dado que se
basa en la transmisión de conocimientos y la corrección de lo erróneo (como los
comportamientos agresivos, impulsivos o desadaptativos).
Por mi experiencia como terapeuta, considero que una de las formas más efectivas de
combatir la patología es generar salud en la persona. Además, a diferencia de las
estrategias para combatir la enfermedad, el desarrollo de habilidades que generan salud,
son auto-sostenidas, es decir, perduran en el tiempo.
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¿Quién la
Estrategia de Niveles Definición
realiza?
Salud
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Médicos o el profesional de la salud que corresponda según la patología que se busca evitar: puede ser psicólogo,
psicopedagogo u otro profesional que trabaje para un diagnóstico precoz.
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Como podemos advertir en el cuadro, hacer promoción de la salud es más amplio que
prevenir la enfermedad, ya que se trata de mejorar la calidad de vida en todo
aspecto, fortaleciendo, esparciendo y manteniendo la salud. Prevenir la enfermedad,
en cambio, es una acción específica referida a una patología en particular, con el objeto
de evitarla o tratarla.
Las HSE pueden ser medidas por un/a educador/a que evalúa. Por ejemplo, puede
observarse si un alumno reconoce sus emociones y tiene un léxico emocional
(autoconocimiento), si tiene tolerancia a la frustración, si expresa asertivamente lo que
siente (autorregulación) y reconoce lo que sienten los demás (empatía).
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Transversalmente Verticalmente
(En un 70-80 %) (En un 30-20 %)
Por detrás de estos pilares están las políticas educativas a nivel macro y la cultura propia
de una sociedad.
EMOCIONES
Desde la psiquiatría clásica las emociones son definidas como afectos bruscos y agudos
desencadenados a partir de una percepción (externa o interna) o representación, y tienen
abundante correlación somática. Suelen ser poco duraderas, si bien hay notables
excepciones.
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Otra definición que me gusta mucho es la propuesta por Enric Corbera desde la
BioNeuroEmoción. Según esta filosofía las emociones son el vehículo que une el
consciente con el inconsciente. Por ello nos brindan información sobre cosas que
tienen que ver con toda nuestra existencia –sea pasada, presente o futura, relacionado
con la intuición.
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Además de energía, las emociones son información auténtica. Para que veamos
claramente esto de la información voy a hacer otro experimento. En general la mayoría
de la información que recibimos proviene de los sentidos, pero ¿Cuál de los cinco
sentidos te dice que tu profesión, hobbies u oficio es el indicado para vos? ¿Acaso
es el olfato? ¿Huele bien tu profesión? ¿Es el gusto? ¿Tiene rico sabor lo que
haces? ¿Es por la vista que te gustan tus actividades? ¿Textura suave o un sonido
agradable?
Seguramente con cara de extrañado me dirás que no es por su olor, color, sonido, ni por
su sabor o textura que te gusta lo que haces, sino porque simplemente te hace sentir
bien. Y esto lo sabes gracias a las emociones. Cuando sentís placer o amor, eso que
estás haciendo es lo tuyo. Pero cuando vienen en forma constante la angustia o el miedo,
tales emociones te advierten que estás en el camino errado.
¿Te acuerdas del secreto que le dijo el zorro al Principito? “No se ve bien si no es con el
corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”. Lo esencial en tu vida no podrás percibirlo
con los sentidos, sino con las emociones. Por ello las emociones son el sexto sentido, el
único que te permite ver lo esencial. Te conectan con información existencial.
Cuando estés perdido, cierra los ojos y si logras conectarte con tus emociones, el camino
aparecerá. Recuerda que el camino hacia nuestros objetivos está señalizado por dentro,
no por fuera. No es lo que papá, mamá o la sociedad quiere para nosotros, es lo que
dicta tu corazón. Y es preciso escuchar ese mensaje y darle forma con los recursos de
los que disponemos.
De esta manera las emociones tienen una doble función: son pura energía
(combustible del alma) y son una señal que nos provee valiosísima información
existencial.
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No es lindo saber que debemos hacer algo difícil, pero debemos hacerlo. Las emociones
jamás son el problema, sino su alarma, una señal de que tenemos que entrar en acción.
Cierta vez me pasó tener que tomar una decisión difícil. Un par de amigos y yo abrimos una
consultora de Recursos Humanos en la que prestábamos servicios a empresas. Al poco tiempo
apareció la oportunidad tan deseada. Se trataba de un cliente que nos contrataba para realizar la
logística de una seguidilla de eventos tan importantes como redituables. Nos invadió entonces un
entusiasmo escalofriante que nos impedía decir “no” a cualquier demanda del cliente. El caso es
que a medida que pasaba el tiempo yo veía cómo mis socios se entusiasmaban cada vez más y en
mí sólo crecía el miedo, pues advertía algunas subrepciones. Este miedo venía a mí una y otra vez.
Es que esta grandísima “oportunidad” proyectaba una sombra de riesgos diez veces mayor que me
provocaba una intensa angustia cada vez que nos reuníamos a planificar. Pero afortunadamente
un día me animé a hacer lo que tanto postergaba: hacerle caso a mis emociones y contarles a mis
socios mis intuiciones, explicarles lo que sentía. Así fue que tomé el toro por las astas y les fui
sincero. Inmediatamente después de hacerlo sobrevino en mí una impagable tranquilidad. Ellos, a
su vez, me comprendieron y disculparon. Afortunadamente para mi credibilidad y cordura, el tiempo
confirmó aquellas sospechas y nuestro cliente resultó ser un timador bárbaro.
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Desde un punto de vista biológico, las emociones son simplemente una sustancia
química en sangre que provoca cambios en el organismo. Estos cambios son variados:
reacciones vasomotoras, intestinales (diarrea), secretoras (sudoración, lagrimeo),
renales (poliuria), musculares lisas (espasmos), circulatorias (taquicardia, cambios
tensionales), respiratorias (taquipnea, disnea), descenso de la resistencia eléctrica de la
piel (reflejo psicogalvánico), etc. Muchas de estas respuestas son objetivables y se
pueden registrar (poligrafía). Todos estos signos son muy importantes, porque nos
ayudan a reconocer qué tipo de emoción vivenciamos. Desde una simple sonrisa hasta
una lágrima, estos pequeños indicios nos dicen mucho acerca del afecto que subyace.
Todas las emociones son temporales, ninguna de ellas en sí misma dura por
siempre. La duración de una emoción depende de la idea a la cual esté asociada.
Quien tienda a ver el lado negativo de las cosas seguramente extenderá la tristeza o la
nostalgia. Tampoco el amor mismo dura por siempre, a menos que se lo mantenga vivo
nutriéndolo. Veamos…
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Seguramente sabrás que es frecuente que nos digan, cuando nos enojamos:
“Cuenta hasta 10, cuenta hasta 100 que así te vas a tranquilizar”. Esto es para darle
tiempo a nuestro cuerpo de que se “desintoxique” del cóctel químico en sangre propio
del enojo. También es eficaz tomar distancia dando una pequeña caminata, beber agua,
respirar varias veces profundo y pausado o hacer cualquier cosa que te desvíe el foco
de atención del motivo del enojo. Pero si por el contrario seguimos haciendo foco en lo
que nos enoja, renovamos la emoción. Así hay quienes dicen “Ok, voy a contar hasta
cien”, pero mientras cuentan dicen “1, 2, 3… es un maldito, 6, 7… cómo pudo hacerme
esto… 9, 10, 11… pero quién se ha creído este… 14, 15… seguramente lo hizo a
propósito… 19, 20, 21… siempre me hace lo mismo, 25, 26… cuando lo vea lo ahorco…”,
y así continúan.
Entonces, ¿Qué está haciendo la persona al contar así? Su foco se mantiene en
lo mismo, y continúa dándole a la amígdala un motivo para que siga segregando la misma
sustancia. La emoción queda “atrapada en un bucle de pensamiento recursivo” y sigue
renovándose por sí misma, alargándose su duración natural, pues sigue asociada al
mismo pensamiento. Entonces esos 90 segundos se transforman en una cuenta de
90”+90”+90”+90”… Esto es lo que en psicología se llama “rumiación mental”. La persona
sigue dándole vueltas a una misma idea una y otra vez, con el correlato emocional
correspondiente.
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La reacción en cadena: la amígdala envía proyecciones al hipotálamo, encargado de la activación del sistema nervioso
autónomo; los núcleos reticulares, para incrementar los reflejos de vigilancia, paralización y escape/huida, a los núcleos del
nervio trigémino y facial para las expresiones de miedo, al área tegmental ventral, locus ceruleus, y núcleo tegmental
laterodorsal para la activación de neurotransmisores de dopamina, noradrenalina y adrenalina.
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Está comprobado que quien padece depresión tiene una propensión a pensar en forma
pesimista, lo que renueva emociones de tristeza o desesperanza, extendiendo estos 90
segundos. Lo mismo con el enojo crónico, que se condice con un hábito de pensamiento
crítico y negativo; o con la felicidad, cuyo secreto es pensar en lo que se tiene y ser
agradecido por ello. Así, la gratitud es un estado mental que genera felicidad. Por esto
es que en psicología decimos “Todo aquello a lo que le prestes atención, crece”.
Seguramente me dirás que en medio del enojo, el miedo o la angustia no te fue posible
dormir, tampoco comprender un texto. Quizá leíste varias hojas como un autómata, pero
no entendiste nada. A muchas personas se nos corta el apetito con esas emociones y
otras personas aprendieron a canalizarlas mediante la ingesta de comida.
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Esta es la razón por la cual todos tenemos esos días en los que “todo nos sale mal” y
esos otros en los que “todo nos sale bien”. Mientras que las emociones displacenteras
nos ponen en Modo Defensa, que es una plataforma emocional que nos prepara para
huir o defendernos, pero deshabilita las funciones de descanso, digestión, inmunología,
sexo, memoria, creatividad, reconstitución celular, entre otras.
El día en que sentís que todo va mal, estás bajo el dominio de acción de emociones como
enojo, miedo, vergüenza, etc., es decir, estás en Modo Defensa, en simpaticotonía.
11
El sistema simpático fuerza al organismo a una actuación de “lucha o huida” a la vez que desactiva el sistema parasimpático
que permite la digestión y el reposo (teoría del ahorro de recursos). Las consecuencias a largo plazo del estrés, debidas en
parte a la inmunosupresión, no parecen justificar los beneficios de la inhibición inmunitaria a corto plazo. Lo cierto es que en
la actualidad no conocemos la finalidad -si es que la tiene- de la inmunosupresión.
12
https://es.wikipedia.org/wiki/Humberto_Maturana
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Mientras que cuando te sentís un ganador y todo va bien, estás bajo el dominio de acción
de emociones que permiten que las cosas fluyan y tus proyectos prosperen. Podrás
estudiar, reflexionar, recordar, tener relaciones sexuales, comer, reír, bailar, cantar, hacer
deporte en forma habilidosa, estar atento y elocuente, etc. Este es el Modo Creativo,
caracterizado por un equilibrio entre el sistema simpático y el parasimpático.
Así como las emociones afectan las funciones mencionadas arriba, también afectan el
modo en que pensamos. Está comprobado científicamente que la tristeza nos hace
proclives a ver el lado negativo de las cosas –lo que, como vimos antes, genera más
tristeza. El enojo nos impide concentrarnos en la solución de los problemas, y a veces
nos lleva a malinterpretar actitudes. El amor suprime el pensamiento crítico, haciendo
que todo sea “color de rosas”. Por eso se dice que el amor es ciego.
Por otro lado, estas conductas adaptativas de dormir, estudiar, comer, comprender,
recordar, estar creativo, atento, dispuesto para lo sexual, etc. serán biológicamente
posibles cuando exista una equilibrada activación de la otra mitad del sistema nervioso
central: el sistema parasimpático. El funcionamiento del parasimpático está dirigido a
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Creo que no está de más aclarar que ambos modos, defensa y creativo,
no son ni correctos ni erróneos, sino que esto depende de las
circunstancias. Ante una situación de emergencia, el modo defensa es
definitivamente adaptativo, mientras que para la vida y desafíos
cotidianos, que es la mayor parte del tiempo, el modo creativo es mejor.
Modo Defensa
Entonces ¿Qué pasa cuando estoy en modo defensa? Mi sistema parasimpático está
inactivo –o eclipsado por un elevado funcionamiento del simpático-, por lo tanto no va a
funcionar adecuadamente ninguno de los sistemas que este regula –el inmunológico,
sueño, digestión, actividad sexual, creatividad, memoria, etc.- Es decir, no voy a poder
dormir ni descansar, tampoco hacer la digestión ni absorber los nutrientes de los alimentos,
no me sentiré dispuesto para la actividad sexual y mi sistema inmune no estará
funcionando. Entonces ¿Qué pasa si no puedo elaborar una estrategia que me saque de
esa situación que percibo como amenazante? Voy a continuar en modo defensa con un
predominio del funcionamiento simpático por sobre el parasimpático.
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A medio plazo, este estado de alerta sostenido desgasta las reservas del organismo y
puede producir diversas patologías. Los episodios cortos o infrecuentes de estrés
representan poco riesgo, aunque pudiendo ser altos, por ejemplo, un paro cardíaco. Pero
cuando las situaciones estresantes se suceden sin resolución, el cuerpo permanece en
un estado constante de alerta, lo cual aumenta la tasa de desgaste fisiológico que
conlleva a la fatiga o el daño físico, y la capacidad del cuerpo para recuperarse y
defenderse se puede ver seriamente comprometida. Como resultado, aumenta el riesgo
de lesión o enfermedad. Esta es la razón de por qué las personas se enferman con mayor
frecuencia cuando están muy estresados: sus sistemas inmunológicos no están
funcionando debido a que están en modo defensa. En este sentido es sólida y numerosa
la evidencia científica que sustenta el efecto de los estados emocionales sobre la salud.
Esta es la razón, como veremos en forma específica más adelante, de por qué si te
mantienes en modo defensa no vas a tener una buena performance en el deporte,
estudio, relaciones sociales, salud, etc. Todos tus recursos están al servicio de la defensa
y no donde quisieras. Pero el problema es que la mayoría de los peligros de la vida actual,
no son reales, sino simbólicos. La mayoría de los problemas que percibimos no son
peligros que atenten contra nuestra vida en forma directa, es decir, no son reales ni
actuales. Son una creación mental –a veces fundada pero muchas más infundadas- en
la que nos anticipamos al problema en sí y nos ponemos innecesariamente en modo
defensa.
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Obviamente esta es una falla de nuestro cuerpo, donde la amígdala no discrimina el tipo
de peligro, en el sentido de si es real o fantaseado, de modo que segrega igualmente las
sustancias del miedo que activan el modo defensa. Este funcionamiento puede
interpretarse como un remanente de la evolución filogenética (evolución de la especie a
lo largo de millones de años). Esta fue una respuesta adaptativa cuando fuimos alguna
especie de primate, pero hoy, en medio de la civilización y con la mayoría de los
depredadores animales en el zoológico y en extinción desgraciadamente, ya no lo es.
En relación a los sistemas que activan a nivel corporal las emociones, vuelvo al concepto
de Humberto Maturana sobre las emociones como “disposiciones corporales que
determinan dominios de acción”. Esta es una definición que me encanta porque
explica muy bien cómo bajo ciertos estados emocionales estarás imposibilitado a realizar
ciertas acciones, puesto que son condiciones biológicas o dominios de acción.
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Entonces bajo la “disposición corporal” del enojo estoy en un “dominio de acción (modo
defensa)” que me impide por ejemplo dormir, reflexionar con claridad o estar creativo. Sin
embargo, insisto en que para algunas actividades puede ser bueno estar en modo
defensa. Por ejemplo, en ciertos deportes de alto impacto que requieren de tu fuerza
física y del óptimo funcionamiento de tus reflejos, es bueno estar en modo defensa.
También puede representar una respuesta adaptativa en casos extremos en los que
requieres una dosis adicional de fuerza, como sería el caso de tener que actuar ante el
rescate de una persona, para defenderte o huir. En estos casos seguramente será útil
que tu corazón se mantenga al galope utilizando tu máxima capacidad pulmonar con los
bronquios dilatados. Pero insisto, para la mayoría de las actividades el modo defensa no
es adaptativo.
Modo Creativo
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Claro que una alta performance depende de habilidades adquiridas, pero aquí estamos hablando de alto desempeño en
la medida justa de tus habilidades. Es incuestionable que una vez adquiridas las habilidades podrás tener una alta
performance sólo si te mantienes en modo creativo.
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Estas emociones, si bien también son distintas y te brindan información específica, tienen
en común que te informan que no hay peligro alguno. En definitiva, cada vez que sentís
seguridad y confianza estás en modo creativo. Entonces tu organismo celebra “¡Si no es
momento de defensa, a disfrutar, a recargar energías y hacer lo que me place!” De modo
que todas aquellas circunstancias que te sean amistosas, familiares, conocidas o que te
inspiren confianza, serán inductoras del modo creativo.
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El modo creativo, como su nombre lo indica, te permite que estés más creativo para
resolver dificultades de la vida cotidiana. Mientras te sentís bien tenés mucho mejor
desempeño físico o deportivo, cognitivo e intelectual, musical, etc. Por ejemplo, los
músicos más experimentados cuando están embargados por estados de ira o angustia
no pueden afinar sus instrumentos con precisión. Las personas que miden más alto en
una escala estándar de felicidad resuelven veinticinco por ciento más de desafíos
creativos que aquellos que se sienten molestos o enojados. Estados de ánimo
placenteros te permiten relajarte más, lo cual te hace focalizarte menos en los problemas
del mundo y asociar más eficientemente, conceptos remotos. Estanislao Bachrach,
biólogo especialista en creatividad, sostiene que la felicidad incrementa la posibilidad de
tener insigts o experiencias de creatividad, mientras la ansiedad –modo defensa- los
decrece. Dice: “las [buenas] ideas pueden aparecer en cualquier momento pero
fundamentalmente se manifiestan más seguido cuanto más relajados estamos”. Esto es
porque cuando estás relajado, estás en modo creativo y en este modo biológicamente
dispones de todos tus recursos.
La otra cara de esta moneda dice que el realizar actividades que no son de tu agrado te
dejará exhausto al poco tiempo. ¿Por qué? Porque al hacer algo que te desagrada, te
pondrás en modo defensa, estarás regañando y enojado por una tarea que te es
desagradable o repulsiva, lo que te insume mucha energía en temblores, palpitaciones,
respiración agitada, tensión muscular, etc. sin considerar que seguramente tendrás que
hacer cada cosa un par de veces, puesto que seguramente tu desempeño se verá
empobrecido al punto de cometer muchos errores y olvidos.
Sub-modo Relax
Un sub-modo del modo creativo es el modo relax. El modo relax es un estado en el que
como su nombre lo indica, estamos muy relajados. Se da un marcado predominio del
sistema parasimpático por sobre el simpático y la conducta en este estado será la de
relajación, somnolencia, sueño o sueño profundo. A nivel corporal habrá una disminución
del ritmo cardíaco que permitirá conciliar el sueño y descansar. El modo relax es óptimo
para cumplir con algunas funciones corporales irremplazables destinadas a mantenernos
sanos, como son el descanso y recuperar energías. Cuando estamos en modo relax, el
arousal14 -o nivel de activación cerebral-, es tan bajo que no habrá lugar para un alto
14
Arousal: Nivel de activación cerebral. Implica tanto el ritmo de los procesos cerebrales como el nivel general de atención
frente a los estímulos del medio y está regulado por el sistema de activación reticular. Puede variar desde un nivel de sobre-
activación, como en el caso de emociones intensas o de estados de alerta, hasta un nivel atencional óptimo para la acción
intencional, o hasta niveles de infra-activación, como en el caso de estados de relajación o de sueño.
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desempeño. Podemos entrar en este modo si algo nos parece muy aburrido o muy poco
desafiante o interesante y nuestro desempeño no será elevado. Por ejemplo, en este
sub-modo no será posible llevar a cabo el aprendizaje ni sostener la concentración para
actividades que así lo requieran. De modo que no podremos acicatear el pensamiento
reflexivo ni desarrollar hábilmente actividades físicas, artísticas, de estudio, fuerza, ni
nada prácticamente. A este sub-modo se puede entrar por cansancio, aburrimiento
o también por alguna distracción o pérdida de concentración súbita.
Curva de desempeño
10
Modo Defensa
9 Bajo desempeño
debido a demasiado
8
estrés (Distrés)
Nivel de arousal (activación)
7
6 Modo Creativo
Zona del Óptimo
5 desempeño
4 (Eustrés)
3
2
Relax
Bajo desempeño
1
Relax
0
Estrés
0 1 2 5 6 7 8
3 4 TIEMPO 9 10 Fluir
Recapitulando: las emociones son un cóctel químico segregado por la amígdala ante un
estímulo determinado. Esa sustancia es derramada al torrente sanguíneo activando lo que
desde un punto de vista psicológico dimos en llamar modo creativo (que a nivel biológico
se trata de un equilibrio entre el funcionamiento del sistema simpático y el parasimpático
con un arousal ni demasiado alto ni demasiado bajo) o modo defensa (que a nivel
biológico se trata de un predominio del sistema simpático). Ambos son dominios de acción
que determinarán conductas y funciones orgánicas. Así, estas sustancias tienen un
profundo efecto en nuestro desempeño tanto conductual y en el funcionamiento biológico
de nuestro organismo. Por otro lado, estas sustancias tardan en ser metabolizadas
apenas unos 90 segundos. Es decir que una vez segregadas las sustancias se inicia un
proceso en cascada cuyos efectos tendrán como mínimo un minuto y medio de duración.
Sin embargo, el tiempo de la emoción puede extenderse si el foco de la atención es
sostenido en aquello que provocó la emoción originalmente, dado que al hacer foco
en forma constante sobre un aspecto, la amígdala sigue segregando esas sustancias que
mantendrán el modo creativo o defensa, dependiendo de cómo sea considerado –bueno
o malo- aquello en lo que se haga foco.
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PENSAMIENTOS
Lo que activa el modo creativo o defensa son sólo dos cosas: los
pensamientos y cómo utilizas tu cuerpo (las acciones).
En este capítulo nos ocuparemos de los pensamientos, en tanto cómo y por qué generan
emociones. Quizá te parezca raro que las emociones sean provocadas por los
pensamientos, ya que la mayoría de las personas consideran que son los
acontecimientos los que gatillan una respuesta emocional. Pero en realidad no es así,
son los pensamientos los que principalmente las originan porque es a través de ellos que
interpretamos cada acontecimiento en la vida. Insisto, nunca es el entorno, las
circunstancias o los eventos en la vida los que pueden “hacerte sentir” de tal modo, sino
el significado que le das –es el cómo los interpretamos-. Las emociones encuentran su
origen en el mundo de los significados y pensamientos.
La respuesta es muy simple, se trata de algo tan cotidiano que pasó inadvertida por
mucho tiempo. Cada pensamiento está en lo que te decís a vos mismo. Podes
“detectar” un pensamiento en tu auto diálogo, porque cada vez que piensas, estás
hablando con vos mismo.
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Pongamos un ejemplo: Te estás por subir a una montaña rusa y mientras estás
haciendo la fila esperando tu turno para ingresar al carro, escuchas a alguien que
en la fila dice que esta montaña rusa es “un peligro”. Asegura que no recibió el
mantenimiento de rutina por mucho tiempo, ya que este parque de juegos está
atravesando una crisis económica devastadora. El caso es que si piensas que
esta persona tiene razón y te decís a vos mismo “la verdad que sí, este parque
de juegos está en bastante mal estado”, es muy probable que le otorgues credibilidad a sus
palabras y te pongas en modo defensa, y cuando te subas a esa montaña rusa, seguramente no
podrás disfrutar nada. Harás todo el recorrido escuchando los sonidos del crujir y rechinar de las
ruedas de metal contra el riel esperando el “inminente” momento del descarrilamiento, todo esto
en un estado panicoso. Lo que cuenta aquí es que, independientemente de –la realidad- si la
montaña rusa está en buenas condiciones o no; si lo que te decís a vos mismo te lo tomas en
serio, es decir, si le otorgas credibilidad a tu auto diálogo, tu amígdala obedecerá segregando las
sustancias del modo defensa. A la amígdala no le importa si lo que te decís es real, fantaseado,
cierto o falso; sólo considera si vos lo crees y luego segrega el cóctel químico que te pondrá en
modo defensa o creativo.
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En este sentido, todos los seres humanos siempre, nos guste o no,
tenemos a alguien que tiene el poder de influir y determinar nuestras
decisiones. Todos tenemos ese alguien que puede alentarnos y
motivarnos como criticarnos hasta desmoralizarnos….ese alguien siempre
es ¡uno mismo!. Nadie te susurra al oído ni siquiera una mínima porción de lo que lo
haces vos con vos mismo. Como es tu auto diálogo será tu estado emocional.
Vamos a hacer un pequeño experimento para que veas que los pensamientos
-o auto diálogo- producen una emoción en forma instantánea.
Supongamos que un padre otorga permiso a su hijo adolescente para salir por primera vez a una
fiesta. Ambos se ponen de acuerdo en que volverá de la fiesta a la una de la mañana. El muchacho
lleva un celular por si algo le pasa o si necesita algo, él pueda comunicarse con su padre y viceversa.
Pero, a la una de la mañana el joven no aparece, ni tampoco a la una y media, de modo que su
padre preocupado llama al celular de su hijo para ver cómo está, pero el celular le da apagado. Se
hacen las dos y tampoco aparece. Las dos y media, sin novedades aún. Ya son las tres de la mañana
y el padre continúa sin noticias de su hijo. La pregunta es, ¿Qué crees que siente el padre? Cuando
hago esta pregunta en los talleres surgen respuestas muy interesantes. Hay quienes inmediatamente
responden: bronca, indignación, preocupación, desesperación, miedo, angustia, entre otras. Ante la
misma circunstancia cada cual siente emociones distintas ¿Cómo es posible? El secreto está en
saber qué piensa cada uno para sentir esto. Los que responden bronca e indignación, en general
aducen que a los adolescentes no les importa nada y que siempre hacen lo que quieren. Se imaginan
que el adolescente a propósito apagó el celular y siguió de fiesta. Los que sienten preocupación,
miedo o desesperación piensan que le pudo haber pasado algo malo. De hecho, exteriorizan sus
pensamientos en forma de auto diálogo diciendo “y si está internado en el hospital por un accidente”
o “puede no tener el celular por eso no responde”.
Lo que intento evidenciar es que lo que te decís a vos mismo, va a determinar cómo
te vas a sentir. Fíjate, el hecho fáctico es el mismo tanto para los que sienten enojo como
miedo: el joven se fue a una fiesta y dos horas más tarde, aún no regresa. No estoy
sugiriendo que esté bien pensar una cosa o la otra, sólo que los pensamientos generan
emociones en forma instantánea; basta con las suposiciones que hacemos para sentir un
estado emocional u otro. Dicho sea de paso, hacemos suposiciones gran parte del tiempo.
Hay quienes me dicen “bueno Lucas, pero si tu hijo nunca cumple con lo que dice y
siempre que sale llega a la hora que se le canta, cómo quieres que no me enoje si sé que
sigue de jarana”. Está bien, yo no cuestiono de dónde sacaste vos esa creencia, no
cuestiono si es fundada o infundada, lo que digo es que dependiendo de dónde esté el
foco de tu atención va a ser cómo te vas a sentir. Entonces si crees o te imaginas que está
en algo indebido, te vas a enojar; pero si piensas que le pasó algo malo, te vas a angustiar.
En términos concretos, el auto diálogo y emociones de la madre que espera a su hijo, irá
más o menos así: Durante la primera media hora de retraso, “¿Dónde estará? Seguro que
apagó el celular a propósito”, entonces durante este momento estará muy enojada. Pero
luego se pregunta “¿Y si le pasó algo malo? ¿Quizá tuvo un accidente? ¡Ay Dios santo!”
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Con este auto diálogo ahora la mujer pasó del enojo a la angustia, miedo o preocupación
profunda. Pero luego de unos minutos se dice a sí misma: “Pero qué le va a haber pasado
algo, si este es más vivo que todos, seguro está tomando unos tragos con los holgazanes
de sus amigos”, entonces vuelve a enojarse. Si más tarde vuelve a pensar que pudo
haberle pasado algo, seguro volverá a la angustia y así sucesivamente.
Independientemente de la realidad, lo que va pensando va originando sus emociones.
Cada instante estamos evaluando las circunstancias que nos rodean. Por ejemplo, si
entras a un café, en cuestión de décimas de segundos, realizas varias evaluaciones -que
la mayoría pasarán inadvertidas-. Lo primero que sentís quizá sea un aroma a café, el
que será evaluado y clasificado en agradable/desagradable. Luego la temperatura, el
volumen de la música del lugar, cuando te sientas, la confortabilidad de la silla, el aspecto
del mesero, su actitud solícito/despectivo, cuando te traen el café lo clasificarás también,
pudiendo resultarte muy caliente, caliente, justo, tibio, frío, una porquería; su sabor:
fuerte, suave, perfecto, aguachento, etc. A cada segundo nuestro cerebro procesa
grandísimas cantidades de información que proviene de los sentidos externos y
propioceptivos. Ahora bien, mientras la evaluación arroje resultados que no excedan el
rango de lo normal, no llamará tu atención y todo ello pasará generalmente en forma
inadvertida. Pero si algo sale del rango de la normalidad, sea por bueno o malo, irrumpirá
automáticamente un auto diálogo en tus pensamientos que te hará consciente de la
situación. Por ejemplo, puedes decirte “qué calor que hace aquí”, “qué molesto que es
este barullo”, etc. a lo que inmediatamente tu cuerpo reaccionará segregando alguna
emoción. Si la clasificación se destaca por positiva, la emoción será placentera
poniéndote en modo creativo, elevando tu nivel motivacional; pero si la evaluación se
destaca por negativa, la emoción será displacentera haciéndote ingresar en modo
defensa.
Santandreu postula que la evaluación que realizamos de todo está en una línea que
contiene todas las graduaciones posibles para clasificar algo. Es muy interesante el
hecho de que según sea la clasificación que hagamos será cómo nos sentiremos y
15
https://www.rafaelsantandreu.es/psicologo-rafael-santandreu/
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Lo interesante de todo esto es que existe una plena correspondencia entre el modo
de clasificar los hechos y la intensidad de la emoción que produce. Es decir, a mayor
gravedad que le atribuyo a un hecho, mayor la intensidad de la emoción, pudiendo pasar
de vivenciar emociones displacenteras pero sanas, a emociones malsanas cuando estoy
muy enojado, deprimido, en estado panicoso, etc. De igual modo puedo hacer una
clasificación de un determinado acontecimiento como muy positivo y sentirme en
consecuencia. El siguiente gráfico indica la correspondencia entre la “Línea de
evaluación” con la “Línea emocional”.
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El problema es que hay quienes tienen una particular facilidad para clasificar todo lo que
les sucede o podría sucederles como terrible, ¡y se sienten en consecuencia! Estas son
las personas más vulnerables emocionalmente ya que se ponen en modo defensa casi
por todo, casi constantemente. Dicho autor sostiene que la madre de todos los trastornos
es la “terribilitis”. Habla de esa particular devoción por tremendizar o terribilizar todo,
destacando que lo que está trastocado es el criterio de evaluación. Utilizan demasiado las
altas graduaciones negativas. Recordemos que según la evaluación que hagamos de los
hechos será como nos sentiremos. En la línea de evaluación el rango más utilizado por
estas las personas que sufren “terribilitis” o que se toman todo a la tremenda, se vería más
o menos así:
Es increíble el punto al que pueden llegar las creencias y pensamientos para generar
infelicidad (o felicidad). Muchos de mis consultantes quedan enredados en dificultades
cotidianas que luego los llevan a depresiones o estados de ira casi constante. Todos
tenemos dificultades o momentos difíciles en la vida, pero es la forma en que los
decodificas o interpretas, lo que va a marcar la diferencia. También existen aquellos
quienes casi nunca se enojan. Son personas que siempre tienen una. Casi por todo se
alegran y jamás terribilizan. Se mantienen en modo creativo la mayor parte del tiempo.
Buscan la forma de volver a la calma casi invariablemente.
Los pensamientos son expresiones directas de algo que es más estable: las
creencias o paradigmas. Es simple, lo que cada uno dice y se dice a sí mismo es
manifestación de su sistema de creencias. Debido a que los pensamientos suelen
transformase en hábitos, las emociones también. Hete aquí que el secreto está en
detectar nuestros hábitos de pensamiento o auto diálogo para develar las estructuras que
subyacen, las creencias. De este modo podremos profundizar lo suficiente y así cambiar
los estados emocionales.
Una definición que me gusta de las creencias es “certeza que se tiene acerca de
determinadas personas, cosas, ideas, experiencias, etc. asociada a un carga emocional,
que en gran medida es inconsciente”.
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Las creencias son muy poderosas, pudiendo ser el fin o el origen del bienestar y
desgracias. Pueden limitarnos e impedir alcanzar objetivos como empoderarnos para
alcanzar lo que muchos creen imposible. En el mundo de la psicología tenemos una forma
muy didáctica para explicarlo. Las creencias o paradigmas son llamados “mapas” ya que
guían y orientan nuestras acciones. Representan el territorio, pero no son la realidad
misma. Puede parecerte raro pero los seres humanos no nos relacionamos con la realidad,
sino con lo que creemos que existe. Solemos decir que vivimos en nuestro mapa, pero el
mapa no es el territorio así como tampoco el menú no es la comida. De este modo, las
creencias determinan todo lo que ves del mundo circundante y cómo lo ves.
Imagínate por un momento que vas en tu auto con GPS, pero el mapa que
tiene incorporado no coincide con el de la ciudad en la que estás transitando,
¡menuda desorientación! Cada metro que avances, cada curva que dobles el
GPS irá incesante –leer con voz de computadora intransigente-
“recalculando, doble a la izquierda… Recalculando, en la próxima curva tome a su
derecha, a 200 metros en la rotonda doble a la izquierda” y miras por el parabrisas
buscando lo que te indica el GPS pero no hay ninguna rotonda. Decime, ¿Cómo la vas a
pasar con esa orientación? ¿Crees que vas a llegar a destino con ese GPS? Claro
que la vas a pasar muy mal y no vas a llegar a ningún lado. Esto es más o menos lo que
pasa cuando una persona tiene paradigmas que no se adecúan a la realidad. Tendrá una
voz interna –como la del GPS- que prácticamente la volverá loca, porque le estará dando
instrucciones erróneas constantemente.
Albert Ellis16, sostiene que la ira la creamos nosotros mismos filosóficamente, en el sentido
de que recurrimos a pensamientos absolutistas y autoritarios. Afirma que ninguna
experiencia o circunstancia tiene un valor establecido per se, sino que somos nosotros los
que la enjuiciamos o clasificamos de buena o mala según nuestro sistema de creencias.
16
https://es.wikipedia.org/wiki/Albert_Ellis
45
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El problema es cuando esas creencias se alejan mucho de cómo es la realidad. Todos los
“yo debería” y “el mundo o los demás deberían” como dogmas imperativos son
generadores de emociones malsanas, tanto respecto de nosotros mismos –cuando te
enojas con vos mismo- o de los demás, cuando esperas demasiado de los demás. Ellis
enfatiza que las emociones son una consecuencia de los pensamientos. Dice, “Tras haber
hablado con miles de personas con distintos niveles de perturbación emocional, aún no
hemos encontrado a una sola que no sea responsable de crear, con sus dardos verbales
auto punitivos, gran parte de sus innecesarias perturbaciones emocional”17.
El mismo Sigmund Freud marcó la diferencia entre los conceptos “realidad” y “realidad
psicológica”. Resulta que él en el tratamiento psicoanalítico que hacía con sus pacientes
descubrió en varios casos que la descripción de las vivencias “traumáticas” que hacían de
sus infancias, no coincidía con lo que realmente había acontecido. De modo que algunos,
vivían tristes por un pasado que nunca tuvo lugar en la realidad, sino que sólo pertenecía
a sus realidades psicológicas. Se dio cuenta también de que cuando somos niños/as, nos
falta mucha información o no podemos llegar a comprender muchas situaciones de
adultos/as, ante lo que llenamos esos baches de ignorancia con construcciones mentales.
De modo que fuimos creando nuestro pasado acomodando y encajando recuerdos de la
mejor manera posible con la información disponible y una capacidad de comprensión
inmadura –sólo por la condición de niños/as-. Así, creamos nuestras propias creencias o
realidades psicológicas, las que posteriormente generan emociones. El caso es que estas
realidades al ser construidas desde la mirada del pequeño ojo de la cerradura de nuestras
infancias, suele estar bastante distorsionada. Esto de realidades psicológicas es lo que
hoy en día llamamos en PNL (Programación Neuro Lingüística) programaciones
mentales.18
17
ELLIS, Albert; Controle su ira antes que ella le controle a usted, España, Barcelona, Editorial Paidos, 1° edición Bolsillo
2007, Pág. 27.
18
Si bien pueden existir pequeñas diferencias de significado, a los efectos de este texto doy por equivalentes los conceptos
de paradigmas, mapas mentales, realidad psicológica, sistema de creencias y valores. Por otro lado, quiero aclarar que en
términos neurológicos una creencia es una red neuronal.
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Por esto es tan importante que los adultos/as acompañen a los/as niños/as
con explicaciones moderadoras de la realidad. Eso les ayuda en el proceso
de programación mental o construcción de mapas.
El caso es que estos mapas mentales (o creencias) son los responsables de nuestras
emociones y comportamientos, porque determinan cómo decodificamos y clasificamos lo
que nos pasa.
ACCIÓN
Además de los pensamientos, las emociones son generadas por nuestras acciones
o movimiento corporal. Según cómo usamos nuestro cuerpo, será como nos sentiremos.
Todo lo que involucre el movimiento genera cambios en nuestro patrón de respiración, lo
que a su vez modifica la compostura química de la sangre, provocando cambios en los
estados emocionales. El movimiento es vida y definitivamente el movimiento está asociado
con la felicidad y la quietud a la tristeza. Todo lo que sentimos es el resultado de cómo
usamos nuestro cuerpo, la emoción es creada por el movimiento dice Anthony Robbins.
Pero no sólo el movimiento en cuanto a ejercicio físico, sino cómo utilizas el cuerpo en
forma cotidiana. Es decir tu postura, los gestos, movimientos, sonrisa, etc. En la psiquiatría
era bien sabido que las emociones inciden en las respuestas físicas y fisiológicas, pero se
ha comprobado que el circuito también funciona al revés. En Dr. Paul Ekman, profesor de
psiquiatría de la universidad de california dice: ‘sabíamos que cuando uno experimenta
una emoción, la misma se refleja en su cara’. Ahora se ha descubierto que lo contrario
también es verdad. Uno siente lo que muestra en su cara. Si se ríe uno del dolor,
interiormente no sufrirá. Si pone la cara triste, sentirá lo mismo por dentro. A partir de cómo
utilizamos nuestro cuerpo se van configurando patrones fisiológicos que están asociados
a estados emocionales particulares. Por ejemplo, las personas con depresión se
caracterizan por tener patrones fisiológicos de movimientos lentos y suaves, donde los
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hombros, la cabeza y la mirada están hacia abajo. El caso es que el estado emocional en
el que estás afecta tu fisiología –funcionamiento corporal- pero también el movimiento
corporal afecta a las emociones, de modo que, como habrás advertido, esto deviene en
un círculo auto perpetrante.
Desde mi perspectiva, un trabajo holístico es muy operativo ya que abordamos los estados
emocionales a cambiar desde más frentes. Cuando una persona está constantemente en
modo defensa, sea por angustia crónica, depresión, fobia, ansiedad, etc. desde mi rol
como psicólogo me ocupo de ver qué está pasando en su vida, considerando
especialmente cuál es la lectura que hace de los hechos. Me ocupo de provocar cambios
estructurales en su sistema y de abordar las creencias que tiene respecto de su situación.
Pero llegados a este punto existe cierta dificultad que, en general, puede ser superada
mediante la actividad física. En estados de depresión o angustia profundos –Modo defensa
profundo o casi en un secuestro emocional- las capacidades de reflexión, pensamiento
positivo y busca de soluciones están prácticamente embargadas. De modo que trabajar
únicamente desde lo cognitivo puede servir, pero en mi experiencia, lleva más tiempo.
Como vimos, cuando uno está muy triste por ejemplo, tiene una facilidad para ver el lado
negativo de las cosas y mira el futuro desesperanzadamente lo que se convierte en un
circuito auto perpetrador de la tristeza. De modo que puedo insistir y reflexionar sobre las
estrategias a seguir, pero si la persona está por demás negativista quizá los esfuerzos
sean en vano. Para corregir errores cognitivos (modificar la manera de pensar) y hacer
que la semilla del optimismo caiga en suelo fértil es necesario preparar el terreno, y suelo
hacerlo mediante el ejercicio físico o en casos agudos con derivación y atención
psiquiátrica. Al igual que la medicación psiquiátrica, la actividad física produce un cambio
casi inmediato – de una a cuatro semanas- en el ánimo de la persona, de modo que una
vez que está de mejor humor, se abre una ventana en el tiempo para trabajar lo cognitivo.
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Es ese el momento en que podrá apreciar las oportunidades y recurso que tiene como
persona, considerando esperanzadamente cambiar. Al ingresar en un modo creativo,
aunque más no sea por unas horas, estará bajo un dominio de acción que lo habilitará a
tener conductas y pensamientos distintos a los que lo llevaron al problema.
Las teorías sistémicas –a cuyo enfoque adhiero por completo- y la teoría del caos nos
enseñaron que pequeños cambios pueden generar grandes cambios, y en mi opinión,
nuca ocurrió otra cosa. Soy testigo de cómo pequeñas acciones permiten que ingresen
nuevas bolas al bolillero. Para todos los casos de trastornos del estado de ánimo, se trate
de angustia, depresión, fobias, suelo prescribir dentro de lo posible ejercicio físico. Esto,
combinado con el trabajo psicoterapéutico, en mi experiencia siempre ha sido muy
productivo, casi diría milagroso. Los resultados positivos se precipitan antes de lo
esperado, tan rápido como se comprometan con entrar en acción y mover el cuerpo. Estoy
convencido que el ejercicio físico es una excelente forma de mantenernos en modo
creativo.
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