Colegio Bautista
Educación Cristiana
ABRIL 2008
MARTES 08:
“Y Noé… hizo conforme a todo lo que Dios le mandó”. Génesis 6:22
Un día, Dios habló a Noé acerca de la maldad de la raza humana. La conducta de los
hombres y mujeres, hizo que le doliera el corazón. Dios dijo que enviaría un diluvio que
destruiría toda la humanidad, y le dio instrucciones para que construyese un arca para salvar a
su familia y a los animales. La Biblia dice que Noé creyó en Dios. No tenía una carta
meteorológica, ni fotografías tomadas desde un satélite, ni científicos que le anunciaran que se
avecinaba una gran tormenta. Todo lo que tenía era la palabra de Dios. Pero cuando llegó el
diluvio, Noé se salvó con su familia, y el resto de la generación fue destruida. Noé se salvó
porque puso su confianza en Dios. Los días de hoy se parecen a los que vivió Noé: hay maldad
y mucha incredulidad. Nuestro desafío como creyentes es imitar la fe y la confianza que Noé
puso en Dios, porque el Dios fiel y poderoso de Noé es también nuestro Dios.
MIERCOLES 09:
“Para esto mismo te ha levantado, para mostrar en ti mi poder…”
Romanos 9:17
Se cuenta la historia de un niñito que acababa de aceptar a Cristo. Hablando con su
padre le dijo: - “Papá, ¿Cómo puedo creer en el Espíritu Santo, si nunca lo he visto?”
El padre le respondió – “Yo te explicaré, Jaime”.
El hombre, que era electricista, llevó al niño a la fábrica donde trabajaba, y le mostró los
generadores de electricidad. – “Es de aquí que sale la energía para calentar nuestra cocina y
darnos luz. No podemos ver la energía, pero está en esas máquinas, y en esos cables de alta
tensión”.
El chico interrumpió, diciendo: -“Yo creo en la electricidad”.
Y el padre agregó – “Por supuesto que crees, pero no la ves. Del mismo modo, puedes
creer en el Espíritu Santo porque ves cómo actúa en las vidas humanas, cuando ellas se
entregan a Cristo y poseen su poder”.
El Espíritu Santo es Dios mismo viviendo en nuestras vidas. Si dejamos que El actúe en
nosotros, como dice el versículo, el Espíritu Santo tiene el poder para cambiar nuestras vidas y
mejorarlas completamente.
JUEVES 10:
“Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad
de Dios, reciban lo que él ha prometido” Hebreos 10:36
Hoy queremos reflexionar brevemente en una palabra importante: el valor de la
“PERSEVERANCIA”.
Muchos jóvenes y aún adultos, se quedan estancados sin alcanzar todo el potencial que
tienen porque antes de empezar algo se predisponen a que les vaya mal. En lugar de pensar:
“Lo voy a lograr”, dicen: “Bueno, voy a ver qué pasa”, “Seguro que me va a ir mal”, “No puedo
hacerlo”, “No tengo ganas”, etc.
En el versículo de hoy, el apóstol Pablo nos insiste en la perseverancia. El sabía la
importancia de perseverar, de ser constantes y llevar a cabo los sueños que Dios nos da. Es un
hecho que no vamos a perseverar si al empezar tenemos una actitud negativa y fracasada.
¿Cuáles son tus sueños? Dios no quiere que seas una persona fracasada, al contrario
quiere ayudarte a realizarte.
Nuestra oración hoy puede ser decirle a Dios cuáles son nuestros sueños y pedirle que
nos de más determinación para hacer nuestra parte.
VIERNES 11:
“Encomienda a Jehová tu camino y confía en él; y él hará” Salmo 37:5
“Durante una terrible tormenta en el océano, un pequeño barco de pasajeros se
balanceaba dificultosamente en la ruidosa tempestad. Habían amarrado los muebles y todo lo
que se pudiera mover, y los pasajeros estaban dentro de sus camarotes para que estuvieran
seguros. Muchos de los que estaban a bordo pensaron que el barco se hundiría.
Finalmente, un pasajero decidido a averiguar si había alguna esperanza de sobrevivir fue
a ver al Capitán. Aferrándose a las paredes y pasamanos, llegó hasta la cubierta azotada por
las olas, subió por una escalera, y llegó hasta el timón. Notó que el barco ya estaba cerca de
tierra. Parecía que el capitán estaba tratando de llegar a una bahía en calma más adelante.
Puesto que sabía que el hombre no lo oiría por el ruido del viento y las olas, el capitán
sencillamente se dio la vuelta sin hablar, miró al preocupado pasajero, y le sonrió. Sintiéndose
más tranquilo, el hombre regresó a donde estaban los demás y dijo: “No tengan miedo. Todo
está bien. He visto el rostro del capitán y lo vi sonriendo”.
Cuando nos azotan las tormentas de la vida, puede que nos veamos tentados a sentirnos
desesperados. Pero si miramos a nuestro soberano Capitán y le encomendamos nuestro
camino, hallaremos paz incluso en medio de la tempestad. Podemos confiar en que él nos va a
sacar bien de la tormenta.