Civilización y barbarie
Author(s): Carlos J. Alonso
Source: Hispania , May, 1989, Vol. 72, No. 2 (May, 1989), pp. 256-263
Published by: American Association of Teachers of Spanish and Portuguese
Stable URL: https://www.jstor.org/stable/343115
JSTOR is a not-for-profit service that helps scholars, researchers, and students discover, use, and build upon a wide
range of content in a trusted digital archive. We use information technology and tools to increase productivity and
facilitate new forms of scholarship. For more information about JSTOR, please contact [email protected].
Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at
https://about.jstor.org/terms
American Association of Teachers of Spanish and Portuguese is collaborating with JSTOR to
digitize, preserve and extend access to Hispania
This content downloaded from
128.36.7.159 on Thu, 04 Feb 2021 02:18:37 UTC
All use subject to https://about.jstor.org/terms
Carlos J. Alonso, Wesleyan University
Civilizaci6n y barbarie
S i Borges acierta al proponer en "La es- esta naturaleza polifacetica. La frase "civiliza-
fera de Pascal" que "la historia universal es ci6n y barbarie" acarrea en su seno toda una
la historia de la diversa entonaci6n de algunas serie de dicotomias conceptuales irreducti-
metiforas" (17), quizis "civilizaci6n y barba- bles que le otorgan a su vez su capacidad
rie" sea la clave de la nuestra en mis de una proteica; asi, por ejemplo, naturaleza vs. cul-
acepci6n del termino. No creo que nadie cues- tura, lo aut6ctono vs. lo foraneo, tradici6n vs.
tione el caricter central de la f6rmula en el modernidad, parilisis temporal vs. devenir
devenir del pensamiento cultural hispanoame- hist6rico. Acto seguido se puede corroborar
que la organizaci6n discursiva de cada texto
ricano. La historia de la expresi6n "civilizaci6n
y barbarie"- su aparici6n, los debates queen que se apela a la f6rmula se estructura a
esta ha suscitado, las crueldades que ha en-
partir de la articulaci6n de dos estrategias
gendrado, las interpretaciones de que ha sidoret6ricas fundamentales. La primera consiste
objeto- coincide casi paso a paso con la otra
en un modo particular de activar o soslayar
Historia mayor de Hispanoamerica.' Esa pro-estas dicotomias esenciales, creando asi per-
lija existencia me leva a anunciar de entrada mutaciones que a partir de su especificidad
que no me anima el deseo de proponer una determinan la organizaci6n conceptual y ret6-
nueva interpretaci6n de la realidad hispanoa-rica del discurso. La segunda es aquella que
mericana que quede enmarcada por esta dico-precisa la naturaleza particular de la jerarquia
tomia. Tampoco es mi intenci6n argilir contra que se establece entre los dos terminos de
alguno de los multiples avatares de la f6rmulala ecuaci6n. Aqui estriba, por ejemplo, la po-
que han quedado consignados en la historia sibilidad de invertir la tipica sobrevaloraci6n
del discurso cultural hispanoamericano.2 Mi de los conceptos incluidos bajo la rnibrica de
prop6sito, mucho menos ambicioso que cual-"civilizaci6n," afirmando en vez la superioridad
quiera de estos proyectos, es emprender unade aquellos que se asocian con "la barbarie."
lectura sumamente literal- servil quizis- Un texto representativo de este enfoque lo
de la propia y manida expresi6n "civilizaci6nseria el ensayo Calibdn, de Roberto Fernan-
y barbarie"; un recorrido que nos permita no dez Retamar, donde el autor propone la adop-
s6lo entender su presencia tan dilatada en elci6n entusiasta y revolucionaria de los valores
pensamiento americano, sino que ademaisque entrafia la categoria de "la barbarie" y el
ponga de manifiesto la capacidad critica (y rechazo de aquellos que levan la impronta de
autocritica) que se agazapa en su interior. "la civilizaci6n."
La ingente longevidad de la frase nos re- Resumiendo, pues, y para llevarle la con-
mite inmediatamente a lo que sin duda es traria
la a Gertrude Stein, "civilizaci6n y barba-
cualidad que mejor la caracteriza: su singularrie" en un contexto discursivo dado no quiere
aspecto acomodaticio; esto es, su disponibili-decir necesariamente lo mismo que "civiliza-
dad a ser apropiada por una colecci6n hetero- ci6n y barbarie" en otro. Pero es igualmente
gvnea de discursos cuyos supuestos y conclu- evidente, sin embargo, que existe una clara
siones resultan a todas luces imposibles de unanimidad en la estructura ret6rica de todos
conciliar entre si. El anilisis mis somero noslos textos que se amparan en la expresi6n;
revela la circunstancia ret6rica que da pie unaa uniformidad que los hermana mis alia de
This content downloaded from
128.36.7.159 on Thu, 04 Feb 2021 02:18:37 UTC
All use subject to https://about.jstor.org/terms
CIVILIZACION Y BARBARIE 257
laci6n de
las mutuas y mis explicitas divergencias. El otra dicotomia que se juzga mis
esencial, resulta reveladora desde esta per
estudio concienzudo de las obras que integran
esta tradici6n textual con miras a develar sus
pectiva. Son esclarecedores aunque tambie
presupuestos conceptuales, asi como ciertamente
la ma- perturbadores aquellos momen
nera en que estos se inscriben en la f6rmula
tos en que el texto de Marti y el de Sarmiento
que todos invocan estA en ciernes de todavia.
suyo antag6nicos, alcanzan a coincidir pe-
ligrosamente;
Conducir este andlisis ret6rico hasta sus Uilti- puntos de contacto que por
general
mas consecuencias nos llevaria a constatar un pasan desapercibidos pero que apun
hecho que apenas comienza a vislumbrarse:
tan a la unanimidad ret6rica que nos ocupa
a saber, que la socorrida polemica entreA manera
"civi- de ejemplo: en el ensayo de Marti,
lizaci6n y barbarie" no ha sido sino un elagitado
importante concepto del "hombre natural
didlogo entre contrincantes que se evoca asemejanen cualquier lector del Facundo la con-
substanciaci6n del hombre con el medio geo-
mis de lo que ellos mismos lograrian admitir.
Asi, por ejemplo, cuando Marti propone
grifico que fundamenta los postulados de Sar
en su conocido ensayo "Nuestra America" miento quereferentes a la barbarie. Algo parecid
"no hay batalla entre la civilizaci6n y ocurre
la barba-con la frase "por esta conformidad con
rie, sino entre la falsa erudici6n y la los elementos naturales ... han subido los
naturale-
za" (364), la alusi6n polemica a la obratiranos dede America al poder." La misma es de
Sarmiento no escapa al lector menos perspi-
Marti y no de su antagonista argentino, aun-
que seria ficil atribuirsela a este Wiltimo ya
caz. Sin embargo, lo que posibilita la existencia
de este enunciado es la transformaci6n, la resumir econ6micamente el argu-
que parece
reelaboraci6n martiana de la figura ret6rica
mento medular del libro de Sarmiento (Marti,
364).
"civilizaci6n y barbarie" tal como la concibiera
Sarmiento. Para el argumento esencial de
De lo anterior se colige que pese a sus muil-
Marti, la dicotomia primordial es aquella
tiples entre
y discordantes variaciones, la expresi6n
lo aut6ctono y lo forineo, polaridad "civilizaci6n
esta que y barbarie" es una figura ret6rica
se manifiesta en todos los niveles dehueca,
la orga-un tropo que debido precisamente a
nizaci6n ret6rica del ensayo. En Sarmiento
su esencial vacuidad tiene parad6jicamente la
dicha dicotomia no es particularmente impor-
capacidad de potenciar y apuntalar una colec-
ci6nsus
tante, o mejor, aparece expresada en heterogenea
li- de discursos. De la frase
neamientos fundamentales (lo de dentro
se podria vs.
afirmar lo que dice Dante del Grif6n
lo de fuera) en el contexto en que se define
en el Canto XXI del Purgatorio: "Sin cesar
la relaci6n entre la ciudad y las pampas.
de ser Ade-
1l mismo se transforma en su imagen."
No pretendo
mis, en la obra de Marti se nos presenta una recalcar, sin embargo, esta capa-
inversi6n diametral de la jerarquia que estruc-
cidad generatriz y productiva de la expresi6n,
tura la oposici6n de los dos terminos. Decomo
sino estase veri luego, precisamente lo con-
trario: la la
manera la diferencia ret6rica que suscita oquedad en su recinto central-
aquella dimensi6n de si que la vincula a la
polemica en un principio impide simultainea-
mente la posibilidad de un enfrentamiento
ausencia real
proclamada y a la vez fingida del ce-
notafio.
al nivel conceptual. Lo (inico que permanece
como residuo de este didlogo imposibleHay es otro
la aspecto de la f6rmula "civilizaci6n
historia de la expresi6n "civilizaci6n yybarbarie"
barba-que ha determinado su perviven-
cia comoesa
rie" y, claro esti, los textos que jalonan instrumento de analisis, y que se
tradici6n textual. Mis significativamente aun,
relaciona con lo que se podria denominar su
se diria que dicha diferencia torna invisible,
voluntad de poder: la conjunci6n simple que
que esconde la unanimidad que se desprende
sirve de eje simetrico a la frase es una sefial
necesariamente de la uniformidad ret6rica
clara del de
deseo totalizador y totalizante de la
estos discursos encontrados. Porque af6rmula,
fin dede la presunci6n de que al comple-
cuentas el tono poldmico y urgente de la que-
mentarse en el enunciado las dos categorias
rella martiana con Sarmiento no lograson capaces de abarcar toda la realidad en el
encubrir
totalmente el hecho de que la 16gica textual
marco conceptual que ambas comprenden. La
que da basamento a su ensayo es muyconclusi6n
parecidaes que la frase alude ante todo a
a la que sustenta el texto de su rival argentino.
la voluntad discursiva que la engendra, a la
La aseveraci6n de Marti antes citada, con su
imposici6n de la clausura epistemol6gica que
rechazo de una diada y la consiguiente postu-
entrafia por fuerza toda empresa de interpre-
This content downloaded from
128.36.7.159 on Thu, 04 Feb 2021 02:18:37 UTC
All use subject to https://about.jstor.org/terms
258 HISPANIA 72 MAY 1989
inasmuch as it is different from something
taci6n. Esa garantia de autoridad epistemol6-
other"en
gica que aparece cifrada implicitamente (13-14).
la Por esta raz6n la oposici6n
tajante que toda pareja de opuestos presume
f6rmula explicaria en parte la perdurabilidad
nombrar
de la expresi6n a lo largo de la historia se torna problematica al examinar la
cultural
hispanoamericana. Se entenderia densidad
entonces insospechada que adquiere el limite
que "civilizaci6n y barbarie" intenta entre las categorias en pugna. Dado que la
proponer
la existencia de una simple relaci6nidentidad
dial&cticade ambos conceptos se define aun-
que
entre los dos t6rminos que enyunta. sea parcialmente
Pero de como la ausencia de su
ser asi habria que aceptar que noscontrario,
enfrenta- entonces la frontera, el limite
mos a una falsa dial&ctica, dada la naturaleza
donde las categorias se confrontan se con-
de oposici6n radical y absoluta que caracteriza
vierte en metdfora id6nea para esa identidad.
la relaci6n entre las dos categorias. Porque
Pero, ?que identidad puede ser 6sta que tiene
la expresi6n "civilizaci6n y barbarie"suaproxima
mas cumplida representaci6n en el limite
dos elementos que s61o pueden darsedondejuntos
comienza a dejar de ser si misma?3
en el lenguaje, el iinico medio capazSide con-
consideramos que la estratagema funda-
tener o amortiguar la efracci6n quemental del discurso occidental consiste en su-
necesa-
primir esa La
riamente acompafia a tal aproximaci6n. marginalidad otorgando preeminen-
pregunta que termina imponiendose ciaes
a uno de los terminos de una estructura
la si-
guiente: ?C6mo (Qcuindo? ?d6nde?) binaria,
se podria quizis podamos ahondar en el signifi-
efectuar ese roce, esa complementariedad
cado iiltimo de la expresi6n que nos ocupa.
que la expresi6n propone? Y es que la frase
La frase "civilizaci6n y barbarie" representa
"civilizaci6n y barbarie" no representa, en laen la medida en que su estructura
un dislate,
acepci6n teatral del vocablo, lo que quierepone en entredicho precisamente
tropol6gica
aquello que pretende afirmar. En terminos
representar en el sentido estricto, conceptual
del termino, o sea, la existencia de dos ele-
ret6ricos la expresi6n "civilizaci6n y barbarie"
podria
mentos id6nticos consigo mismos que a la vez visualizarse como una endiadis que pa-
se excluyen mutuamente. Por el contrario, la desvirtdia la identidad propia de
rad6jicamente
los conceptos que se propone coordinar. La
conjunci6n simple y apunta a una suplementa-
riedad - civilizaci6n y barbarie - a una conta-
f6rmula nos insta a examinar rigurosamente
minaci6n primordial que pone en jaque la dife- por un lado recalcando la manera
la diferencia:
en que laque
rencia radical entre civilizaci6n y barbarie expresi6n presume y sostiene las
la frase pretende dar por sentada. Williamde que se nutre, esto es, afir-
dicotomias
Gass ha aludido a esta capacidad de la
mando
conjun-
la separaci6n radical entre las dos ca-
ci6n al proponer que en ingl6s and tegorias que la constituyen; pero tambien se-
"is a truly
desperate part of speech because it fialando
separatesla manera en que la frase difiere de
and joins at the same time. It equalizes. Nei-
si misma al remitirnos a esa complementarie-
ther ham nor eggs are more or dad less. In a
primigenia que ha sido suprimida y cuya
phrase like 'donkeys and dragons,' the donkey
presencia desmonta el significado patente de
brings the dragon down, while in the combina-Dicho de otro modo, "civilizaci6n
la expresi6n.
tion 'sweet cream and a kiss' the thick milk
y barbarie" nos leva no ya a considerar las
begins to resemble champagne" (175). Asi,diferencias entre las dos categorias que inclu-
la expresi6n "civilizaci6n y barbarie" se instalaye, sino tambi6n a examinar el concepto
de leno en esa marginalidad diferencial que mismo de la diferencia.
ha resumido muy bien Michael Ryan al descri- Pero no se trata sencillamente de atenuar
bir la incongruencia irreductible que entrafia o cuestionar la diferencia entre los dos concep-
toda dicotomia. Segfin Ryan "this logic of in- tos, de arrojar duda sobre la distinci6n que
completeness or inconsistency imposes itselfse quiere establecer, apuntando por ejemplo
because the 'inside,' which is the criterion for
a la manera en que la civilizaci6n tiene algo
determining an 'outside'... can be shown tode barbara o, a la inversa, reparando sobre
be in economic or differential relation to thelas caracteristicas civilizadas de la barbarie.
outside, if it is to be at all. The exclusion ofA este iltimo proyecto corresponderian los
an outside in order to determine an inside aleccionadores textos en que se detallan usos
already installs a differential relation betweenen los cuales el ser primitivo muestra poseer
the inside and the outside, so that neither oneun conocimiento ya sea intuitivo o depurado
exists apart from the other; it is itself only de valores que se asocian con la civilizaci6n.
This content downloaded from
128.36.7.159 on Thu, 04 Feb 2021 02:18:37 UTC
All use subject to https://about.jstor.org/terms
CIVILIZACION Y BARBARIE 259
poral-en que esta diferencia se constituye
El mito del buen salvaje en sus manifestacio-
nes renacentistas, racionalistas y arominticas
si misma, momento que niega la propia esen-
obedeceria a este impulso rescatador
cia de lasde lo
categorias que la frase postula. Asi,
birbaro." Tampoco es cuesti6n de la frase a"civilizaci6n
traer pri- y barbarie" se desmonta
mer plano la otra cara de la civilizaci6n, para
a la vez que se articula, convirtidndose en el
mis hist6rica
asi mostrar lo que dsta como entidad cumplido instrumento de su propia des-
construcci6n. o
ha tenido de bairbara, lo que ha desplazado
Lo que se impone ahora como proyecto
suprimido hist6ricamente para constituirse
como tal- intento por demais loable ylaque
futuro es lectura a contrapelo de los textos
que integran
detalla ejemplarmente la hermosa cita de Wal- esa larga tradici6n de obras que
recurren a esta dicotomia, con miras a develar
ter Benjamin que aparece a continuaci6n:
Cultural history presents its contents byelmeansmodoof encon-
que este disloque se inscribe en
ellos.
trasts. Yet, for the historical materialist this Como proleg6meno
contrast is a tan ambiciosa em-
illusory and is conjured up by false consciousness. He
presa, quisiera hacer algunas observaciones
thus confronts it with reservations. Such reservations
sobre el Facundo de Sarmiento a la luz de lo
would be justified by the mere inspection of that which
has existed: whatever the historical materialist would antes dicho. Mi punto de partida para esta
survey in art or science has a lineage which cannotrelectura
be es una cita de Derrida, que resume
contemplated without dread. The products of art and en sus dos apartados la estrategia discursiva
science owe their existence not merely to the effortfundamental
of de la tradici6n metafisica de oc-
the great geniuses that created them, but also to the
cidente:
unnamed drudgery of their contemporaries. There is no
document of culture which is not at the same time a
1. The hierarchical axiology, the ethical-ontological dis-
document of barbarism. No cultural history has yet done
tinctions which do not merely set up value oppositions
justice to this fundamental state of affairs, and it clustered
can around an ideal and undefinable limit, but
hardly hope to do so (1975: 35).5 moreover subordinate these values to each other: normal
La propuesta de Benjamin propone la recupe- / abnormal, standard / parasite, fulfilled / void, serious /
non-serious, literal! non-literal, briefly: positive/ negative
raci6n del reverso de la historia que la civiliza-
and ideal / non-ideal.
ci6n hace de si misma: esa otra historia olvi-
2. The enterprise of returning strategically, ideally, to
dada que no aparece consignada en los libros an origin held to be simple, intact, normal, pure, standard,
can6nicos. Sin embargo, la dimensi6n critica self-identical, in order then to think in terms of derivation,
que pretendo poner de manifiesto, y que a micomplication, deterioration, accident, etc.,... conceiving
ver aparece ya cifrada en la expresi6n quegood before evil, the positive before the negative, the
discutimos, no debe concebirse como una pure before the impure ... the essential before the acci-
dental, etc. (1977: 236).
mera inversi6n de la jerarquia original, ya que
dicha postura s61o lograria remedar la natura-Dicha estrategia instituye simultineamente
leza hegem6nica del discurso de que pretendeuna 16gica basada en el caracter suplementario
apartarse. Este--dicho sea de paso y a ma-de la categoria desfavorecida, segtin la cual
nera de ejemplo--fue el error ya superadose arguye que "the purity of the within can
de cierto feminismo primerizo: pretender de-henceforth only be restored by accusing ex-
rrocar la hegemonia del principio masculino teriority of being a supplement, something
mediante la entronizaci6n paralela de unainessential and detrimental to that essence,
esencia femenina, taictica ineluctablementean excess that should not have been added to
condenada a ser recuperada por el orden pa- the unadulterated plenitude of the within"
triarcal en tanto a esta s61lo le era dable con-(1977: 247-48). El prop6sito que anima a esa
frontar ese orden con una imagen invertida 16gica es la supresi6n del conocimiento del
de sus propias estrategias y supuestos. Noorigen de toda identidad en la diferencia, me-
se trata tampoco de aplicar esa intenci6n des-diante una maniobra narrativa que certifica
mitificadora al devenir textual, ya sea refu- explicitamente la naturaleza suplementaria y
tando paso a paso el desarrollo de un argu-exterior del concepto desdefiado.
mento en cada una de sus articulaciones o El texto fundacional de Sarmiento se
confrontindolo con lo que dste ha suprimido aviene perfectamente a los lineamientos esen-
para llegar a ser. Lo que realmente le otorgaciales de este encuadre. La dicotomia civiliza-
capacidad critica a la frase es que la misma
ci6n vs. barbarie, asi como la jerarquia que
intenta afirmar que conoce la diferencia entre se establece categ6ricamente entre ambos
civilizaci6n y barbarie, a la vez que sefiala el
elementos en el Facundo proveen, alas claras,
momento - si se me permite la metifora tem- la base indiscutible de la obra. Tan es asi,
This content downloaded from
128.36.7.159 on Thu, 04 Feb 2021 02:18:37 UTC
All use subject to https://about.jstor.org/terms
260 HISPANIA 72 MAY 1989
que se diria que todo en el Facundo parece
modo, la dimensi6n hist6rica de la civilizaci6n
subordinarse a la perspectiva impuesta
presumepor la
un papel generativo, o cuando menos
de precedencia
presencia de la f6rmula en el texto. Es esta temporal para esa la misma
caracteristica tambien lo que le barbarie
da a la que
obra
Sarmiento se propone caracteri-
ese giro aleg6rico que aparece cifrado
zar como en el
derivada y parasitaria. Es claro que
para erigir
titulo mis conocido del texto: Facundo a la civilizaci6n en categoria primi-
o civi-
lizacidn y barbarie, y que quizis debia
genia en suser
argumento, el autor del Facundo
objeto de un estudio mis esmerado tendri que lidiar con esta temporalidad que
y pausado.
Se puede corroborar tambien que eslainmanente
16gica delen ella.
suplemento antes descrita halla eco Sarmiento
en el ar-intenta trascender esta dificul-
gumento de Sarmiento. Es a traves tad ende estamediante una efracci6n, una
su texto
que se caracteriza a Facundo Quiroga
supresi6n
y luego
de la raigambre hist6rica de la civi-
a Juan Manuel de Rosas, representantes de dos vertientes: primero, a
lizaci6n que tiene
la barbarie, como usurpadores venidos del ex-
travys de la identificaci6n absoluta de la civili-
terior, sin posible reclamo legitimo
zaci6nalconsitial
la ciudad, pero entendiendo a la
que han ocupado por la fuerza. ciudad
Sarmiento
como arquetipo y no como entidad his-
asevera lo siguiente al respecto: "Talyes
t6rica; el
segundo, alegando que todas las ci-
vilizaciones
caricter que presenta la montonera desde suque se han dado en la historia
aparici6n: genero singular de guerra y enjui-
constituyen un orden homogeneo e intempo-
ciamiento ... que no ha debido nunca
ral, confun-
a despecho de las diferencias palmarias
que puedan existir
dirse con los hibitos, ideas y costumbres de entre ellas. En la obra de
las ciudades argentinas, que eran, Sarmiento
como todasla civilizaci6n es siempre uniforme,
las ciudades americanas, una continuaci6n de
univoca, identica consigo misma, como deja
verefecto,
la Europa y de la Espafia" (68). En la siguiente
el cita: "La ciudad es el centro
tono despreciativo y a la vez incredulo de las argentina, espafiola, europea;
de la civilizaci6n
denuncias de Sarmiento halla su justificaci6n
alli estin los talleres de las artes, las tiendas
en la repugnancia que 6ste experimenta hacia
de comercio, las escuelas y colegios, los juz-
gados, todo
esa ins61lita contaminaci6n de los centros lo que caracteriza, en fin, a los
urba-
nos de la civilizaci6n por la barbarie
pueblos que seLa elegancia en los modales,
cultos.
origina en las campafias argentinas. Pero si del lujo, los vestidos euro-
las comodidades
examinamos con detenimiento la economia re- peos, el frac y la levita tienen alli su teatro y
t6rica que sirve de andamiaje a esta trama su lugar conveniente" (29). En su perspicaz
textual de civilizaci6n y barbarie en el Facundo estudio, Muerte y resurreccidn de "Facundo,"
se pueden comenzar a vislumbrar las dificulta- Noe Jitrik ha concluido que el inventario de
des y contradicciones que ineludiblemente la todas las caracteristicas que Sarmiento atri-
acompafian. buye a Buenos Aires podria reducirse a una:
Primeramente, la civilizaci6n presenta un "La que me parece primaria y elemental, pri-
cariz problemitico como categoria privilegia- mera en cuanto al desencadenamiento de efec-
da. A esta se le hace punto menos que impo- tos que se registran en las otras es [que]
sible el constituirse sin mis en ese origen Buenos Aires es sentido como cosmos, como
ideal de que hablaramos antes, ya que el pro- orden frente al caos que es el interior" (1968:
pio concepto de civilizaci6n trae implicito una 94), aseveraci6n que engrana con la atempo-
dimensi6n temporal irrefrenable: o sea, la ci- ralidad que exploramos aqui. Hay que recal-
vilizaci6n se concibe a si misma como el Wiltimo car, sin embargo, que la instauraci6n violenta
y culminante estadio de un proceso teleol6gico de este origen sin historia socava las bases
que se ha desplegado en la historia. Por esta del concepto mismo de civilizaci6n, ya que le
circunstancia, la categoria de "civilizaci6n" re- niega la raz6n de su superioridad, no s6lo
siste tenazmente su colocaci6n en un grado porque el caricter violento de ese origen no
cero hist6rico o analitico desde el cual se est~ en concordancia con los valores a los que
pueda medir su deterioro posterior a partir se suscribe lo "civilizado," sino tambidn por-
de su contacto con la barbarie. Pero esa tem- que 6ste imposibilita el reclamo a la Historia
que le otorga legitimidad al concepto mismo
poralidad es dificultosa por otra raz6n: cumil
es el punto de arranque de ese supuesto desa- de civilizaci6n. Por otro lado--y simultinea-
rrollo hist6rico que culmina con la civilizaci6n,
mente--es preciso subrayar que es s6lo me-
si no lo es la barbarie misma? Dicho de otro diante esta supresi6n originaria de la historia
This content downloaded from
128.36.7.159 on Thu, 04 Feb 2021 02:18:37 UTC
All use subject to https://about.jstor.org/terms
CIVILIZACION Y BARBARIE 261
que se constituye la categoria de la civilizaci6n
como indisolublemente ligada a la barbarie--
en el texto de Sarmiento. Una vez instalada que Sarmiento propone al comienzo de su obra
que consideremos la figura de Juan Manuel
asi en la plenitud de su propio recinto, la civi-
lizaci6n de las ciudades argentinas cae presade Rosas como un "molde mis acabado, mis
de la barbarie montonera, que irrumpe en su perfecto" de Facundo Quiroga (8).
seno desde el exterior y se nutre de ella como Habri quien arguya que la funci6n de la
un parisito que es necesario extirpar. geografia en el Facundo no obedece o desvir-
A estas alturas no sorprenderi a nadietfia ese impulso que busca historizar radical-
constatar que, en plena conformidad con todo
mente a la barbarie, ya que Sarmiento parece
lo anterior, la barbarie se describa en el Fa-
afirmar que la geografia constituye el origen
primigenio, el grado cero del desenvolvi-
cundo como ligada intrinsecamente al mais ri-
guroso devenir hist6rico. Para empezar, el es-miento de la barbarie argentina. Sin embargo
tudio de la barbarie en el texto se nos presenta
hay dos factores que le niegan a la geografia
enmarcado por la detallada biografia del cau- esa funci6n primordial. Primero, a pesar de
dillo Facundo Quiroga, hecho que aparece su supuesta condici6n de origen, la geografia
consignado en el titulo original de la obra: aparece por lo general suplementada por algin
Civilizacidn y barbarie: vida de Juan Facundo otro factor. Asi lo demuestra la siguiente cita:
Quiroga.6 Ademis, el devenir del propio texto "En Facundo no veo un caudillo simplemente,
de Sarmiento busca reflejar rigurosamente sino en una manifestaci6n de la vida argentina tal
su orden y estructura el despliegue geogrifico como la han hecho la colonizaci6n y las pecu-
y el desarrollo hist6rico de la barbarie en laliaridades del terreno" (16; el subrayado es
Argentina. Pero me refiero sobre todo al he- mio.) En segundo lugar, la geografia es en el
cho de que para la descripci6n de la barbarie Facundo una entidad contradictoria que tiene
en el Facundo se recurre constantemente a tambien la capacidad de engendrar la civiliza-
la inscripci6n hist6rica. Asi ocurre, por ejem- ci6n. Es este aspecto contradictorio de la geo-
plo, en el siguiente andilisis que ofrece Sar- grafia lo que le permite a Sarmiento afirmar
miento de la mezcla de razas en el pais quepor una parte que las caracteristicas topogra-
segin e1 ha coadyuvado al triunfo de la barba-ficas son la causa de los males del pais, y
rie: "De la fusi6n de estas tres familias [elproponer tambien que la geografia de la naci6n
espafiol, el indigena y el negro] ha resultadola conduce indefectiblemente a la unificaci6n:
un todo homogeneo, que se distingue por su "La Repfiblica Argentina esti geogrifica-
amor a la ociosidad e incapacidad industrial ...mente constituida de tal manera que ha de
Mucho debe haber contribuido a producir esteser unitaria siempre, aunque el r6tulo de la
resultado desgraciado la incorporaci6n de in- botella diga lo contrario. Su lanura continua,
digenas que hizo la colonizaci6n. Las razassus rios confluyentes a un puerto uinico, la
americanas viven en la ociosidad.... Esto su- hacen fatalmente una e indivisible" (114). En
giri6 la idea de introducir negros en America,otro lugar Sarmiento alega tambien que "la
que tan fatales resultados ha producido" (28). Reptiblica marcha visiblemente a la unidad de
Mas tarde, Sarmiento explica la irrupci6n gobierno a que su superficie lana, su puerto
de la barbarie en las ciudades como resultado tinico, la condenan" (212). Este vaiven en la
del suceso hist6rico de la Independencia, laapreciaci6n de la geografia no debe atribuirse
insurrecci6n general contra el poder espafiol:al hecho harto constatado de que su autor no
"La revoluci6n le era titil [a la barbarie, sehabia visitado la pampa argentina antes de
refiere Sarmiento] en este sentido: que iba a escribir el Facundo, o a la situaci6n de pre-
dar objeto y ocupaci6n a ese exceso de vidamura que enmarc6 la composici6n de la obra
que hemos indicado.... Aquellas constitucio- de Sarmiento. Dicha ambigiiedad es represen-
nes espartanas, aquellas fuerzas fisicas tantativa, a mi ver, de toda una serie de desgarres
desenvueltas, aquellas disposiciones guerre-
y contradicciones que escinden el texto del
ras que se malbarataban en pufialadas y tajos Facundo, pero que sin embargo-y a su vez
entre unos y otros ... todo encontraba al fin -le permiten articularse como tal.7
camino por donde abrirse paso y salir a la luz, La descripci6n de la barbarie como atada
ostentarse y desenvolverse" (65-66). Las ci-intrinsecamente a la historicidad nos lleva fi-
tas en este sentido podrian multiplicarse hastanalmente a una conclusi6n impostergable, si
la saciedad. Baste decir que es precisamenterecordamos las observaciones anteriores con
invocando esta historicidad--representadarespecto a la caracterizaci6n de la civilizaci6n
This content downloaded from
128.36.7.159 on Thu, 04 Feb 2021 02:18:37 UTC
All use subject to https://about.jstor.org/terms
262 HISPANIA 72 MAY 1989
en el Facundo: y es que la barbarie aparece
espectador y convertirlos en cuadro vivo, con primeros
pianos palpables
identificada efectivamente con aquello que lay lontananzas necesarias; fdltale el colo-
rido que dan el paisaje, los rayos del sol de la patria;
civilizaci6n debi6 suprimir para constituirse
fdltale la evidencia que trae la estadistica, que cuenta las
en categoria privilegiada en el texto deimpone
cifras, que Sar- silencio a los fraseadores presuntuo-
miento. Considerado desde esta sosnueva pers- a los poderosos impudentes. Fdl-
y hace enmudecer
pectiva, el enfrentamiento entre civilizaci6n y
tame... (21; el 6nfasis es mio).
barbarie en el Facundo se transforma asi en
una fibula de los origenes del texto, en una
L uego es asi, mediante esa fibula origina-
narraci6n que nos remite directamente a la ria de la representaci6n arriba descrita,
supresi6n de esa marginalidad diferencial que
que se escenifica en el Facundo el conoci-
es fundamental al discurso occidental. Este
miento radical de la diferencia- conocimiento
develar, que a su vez constituye un desmante-
que, como propusimos anteriormente, en-
lamiento de sus propios mecanismos ret6ri-
trafia cabalmente la expresi6n que nos con-
cos, quizis nos ayude a explicar la reconocida
cierne. De un tiempo a esta parte el binomio
naturaleza contradictoria del texto de Sar- "civilizaci6n y barbarie" ha sido objeto de vitu-
miento; la misma que dicta la inestabilidad
perio y reconvenci6n, atacado enconada-
generica de la obra, y la que leva tambien
menteapor algunos que le reprochan su atre-
su autor a proponer ins6litamente, por ejem-
vida ingenuidad y por otros que denuncian su
plo, que "si solevantaiis un poco las solapas
factura conservadora. Quizis podamos ahora
del frac con que el argentino se disfraza, halla-
reclamar dicha frase para nuestro discurso
r'is siempre el gaucho, mis o menos civiliza-
critico, pensarla y escribirla por primera vez
do, pero siempre el gaucho" (162). sin el desd6n o la sonrisa velada que suelen
El Facundo se nos presenta entonces comoacompafiarla.
una obra que manifiesta en su tortuosa y con-
tradictoria articulaci6n la imposibilidad NOTAS
de
suprimir esa instauraci6n problemitica de la
'Varios estudiosos han detallado la historia y
representaci6n; esto es, su incapacidad de re-del binomio "civilizaci6n y barbarie" en Hispan
primir la represi6n, por asi decirlo, la violencia
Ver las obras de Chavez, Dessau, Morinigo,
que se confunde con los origenes del textoFernindez
de Retamar.
'Un catilogo de dichos textos incluiria, entre muchos
Sarmiento. Noe Jitrik ya ha sefialado que en el
otros, los nombres de Domingo F. Sarmiento, Juan B.
Facundo hay un cfimulo de antinomias queAlberdi,
se Francisco Bilbao, Jose Marti, Carlos O. Bunge,
van sucediendo a medida que Sarmiento R6mulo
in- Gallegos, Ezequiel Martinez Estrada y Carlos
tenta darle concreci6n a la que precede me-
Monsivais.
diante ejemplos tomados de la realidad ar- :'Ryan propone lo siguiente: "Every case of a binary
opposition is marginal because the self-identity of each
gentina del momento, entre ellas: ciudad vs.
case is defined as a margin between the two poles of the
campafia, Europa vs. America, Europa vs.
binary.... The margin that differentiates the two
[categories] is always made up of both- this but not
Espafia, Buenos Aires vs. C6rdoba, unitarios
vs. federales, Facundo vs. Rosas, etc. (1968:
that, that and not this. The margin, in other words, is
differential" (24). Para un examen detallado del concepto
15-21). A mi ver, este desplazamiento concep-
tual, que Ilega en ocasiones a engendrar de frontera o marco v6ase a Derrida (1979).
ase-
4Pienso, por ejemplo, en Montaigne, Rousseau y Her-
veraciones irreconciliables en el Facundo,
der. Se puede encontrar un compendio de dichas varian-
refleja esta implacable conciencia del caricter
tes en los estudios de Balmas y Fairchild.
5Este
suplementario del origen de la identidad en pasaje reaparece ligeramente cambiado en un
ensayo publicado tres afios mis tarde por Benjamin. En
el texto. Dicho movimiento representa la bus-
esta ocasi6n la cita concluye con el siguiente addendum:
queda irrefrenable del significado uiltimo "And
de just as such a document is not free of barbarism,
una aseveraci6n en otro enunciado, necesi-
barbarism taints also the manner in which it was trans-
mitted
tado Pste a su vez de un tercero que lo com- from one owner to another. A historical materialist
therefore dissociates himself from it as far as possible.
plemente. La cita de Sarmiento que se men-
He regards it as his task to brush history against the
ciona a continuaci6n no permite la dudagrain"
en (1976: 256-57).
cuanto a la naturaleza raigal de la carencia,
6Cuando la obra apareci6 como folletin en El Progreso
de la deficiencia en el texto de su obra capital:
de Santiago de Chile, 6sta se anunci6 con el nombre de
"Vida de Quiroga" (Jitrik, 1977: liii).
Los hechos estin ahi consignados, clasificados, proba- 7En otro trabajo (1979) he intentado explicar esta
ambivalencia
dos, documentados; fdiltales, empero, el hilo que ha de de la geografia en el Facundo como sefial
ligarlos en un solo hecho, el soplo de vida que hadedela existencia de un desfase ret6rico en el texto de
hacerlos enderezarse todos a un tiempo a la vistaSarmiento.
del Para una interpretaci6n de las contradicciones
This content downloaded from
128.36.7.159 on Thu, 04 Feb 2021 02:18:37 UTC
All use subject to https://about.jstor.org/terms
CIVILIZACION Y BARBARIE 263
del Facundo en el contexto de un andlisis de la situaci6n
Hispanistas. Ed. Maxime Chevalier et al. 2 vols. Bur-
ret6rica del intelectual latinoamericano, ver eldeos: PU de Bordeaux, 1977. 335-44.
primer
capitulo de mi estudio The Latin American Regional
Fairchild, Hoxie N. The Noble Savage: A Study in Roman-
Novel: Modernity and Autochthony. ticNaturalism. New York: Russell and Russell, 1961.
Fernandez Retamar, Roberto. Calibdn. Mexico: Di6ge-
* OBRAS CITADAS nes, 1971.
."Algunos usos de civilizaci6n y barba-
rie." Casa de las Americas 102 (1977): 29-52.
Alonso, Carlos J. "Facundo y la sabiduria del poder."
Cuadernos Americanos 226 (septiembre-octubre
Gass, William. "And." Habitations of the Word. Nueva
1979): 116-30. York: Simon and Schuster, 1985. 160-84.
The Latin American Regional Novel:
Jitrik, No&. Muerte y resurrecci6n de "Facundo." Buenos
Aires: Centro Editor de America Latina, 1968.
Modernity and Autochthony. Cambridge: Cambridge
UP, 1989. Pr61ogo a Facundo de Domingo Faus-
Balmas, Enea H. II buon selvaggio nella culturafrancese tino Sarmiento. Caracas: Ayacucho, 1977. ix-lii.
del Settecento. Milan: Cisalpino-Goliardica, 1980. Johnson, Barbara. "The Critical Difference: BartheS/
Benjamin, Walter. "Eduard Fuchs: Collector and Histo- BalZac." The CriticalDifference: Essays in the Contem-
rian." New German Critique 5 (1975): 27-58. poraryRhetoric of Reading. Baltimore: TheJohns Hop-
. "Theses on the Philosophy of His- kins UP, 1980. 3-12.
tory." Illuminations. Ed. Hannah Arendt. Nueva York: Marti, Jose. "Nuestra America." Prosa y poesia. Barcelo-
Schocken Books, 1976. 253-64. na: Arcos Vergara, 1979. 361-71.
Borges, Jorge Luis. "La esfera de Pascal." Otras inquisi- Morinigo, Mariano. "Civilizaci6n y barbarie en Facundo
ciones. Buenos Aires: Emec6, 1960. 13-17. y Doha Bdrbara." Americanismo literario: formas an-
Chavez, Fermin. Civilizaci6n y barbarie en la historia de tag6nicas. Tucumin: Universidad Nacional de Tucu-
la cultura argentina. Buenos Aires: Ediciones Theo- m~an, 1967. 49-76.
ria, 1974. Osorio, T. Nelson. Doria Bdrbara y el fantasma de Sar-
Derrida, Jacques. "Limited Inc abc ..." Glyph 2. Balti- miento." Escritura 8.15 (1983): 19-35.
more: The Johns Hopkins UP, 1977. 162-254. Ryan, Michael. Marxism and Deconstruction. Baltimore:
"The Parergon." Tr. Craig Owens. The Johns Hopkins UP, 1982.
October 9 (1979): 3-40. Sarmiento, Domingo Faustino. Facundo o civilizaci6n y
Dessau, A. "Civilizaci6n y barbarie en la novela latinoame- barbarie. Pr6logo Noe Jitrik. Caracas: Ayacucho,
ricana." Actas del Quinto Congreso Internacional de 1977.
This content downloaded from
128.36.7.159 on Thu, 04 Feb 2021 02:18:37 UTC
All use subject to https://about.jstor.org/terms