Repú blica Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Educació n Universitaria
Universidad Bolivariana de Venezuela
P.N.F Enfermería Integral Comunitaria Sede Nueva Esparta
HISTORIA Y EVOLUCIÓ N DE LA ENFERMERÍA
Profesora: Bachiller:
Rosa Alvarado Michael G ó mez
C.I 27100632
Secció n “A”
Porlamar, 08 de Abril de 2021
Evolución de la enfermería
La enfermería se le denominado la má s antigua de los antes y los má s joven de
las profesiones. Ha atravesado numerosas etapas y ha formado parte de los
movimientos sociales.
Como disciplina y como profesió n tiene como sujeto de atenció n el hombre, la
familia y a la comunidad. Su rol y las tendencias de ciudades de salud son y fueron
influencidos por los cambios políticos, sociales, culturales, científicos, por los
problemá ticos de salud de la comunidad. Atreves de los añ os, la enfermería
evoluciono y fue cambiado sus conceptos y las definiciones. Se estableció como campo
científico y se descubrió numerosas oportunidades como una serie de tareas y
técnicas (subordinadas a la medicina); como un servicio humano amplio, como una
ocasió n aprendida y má s recientemente como una disciplina en el á rea de la salud, que
maneja el ciudadano de que esta durante el transcurso de ciclo vital.
Definiendo el cuidado de enfermería, Mackenna, “citado por Boemer y sampio
(1997:33) dice que agregando que el ciudadano de enfermería no bebe ser
comprendido como la realizació n de una tarea realizada al ciudadano directo, sino que
debe ser má s amplio, como una ó ptica multidimensional, abarcando dimensiones de
naturaleza administrativa, educativa, investigativa y de asistencia, requiriendo una
competencia no solo técnica sino también política.
El concepto del cuidado de enfermería fue claramente definido por Florence
Nightingale quien lo planteo en conceptos de ciencias y arte, en sus aspectos má s
valiosos: el cuidado y la entrega. Los relevantes aportes de esta de distinguida
enfermera se basaron en una investigació n cuidadosa, lo que la convirtió en una
persona significativa dentro de la historia moderna.
El desarrollo del primer programa organizació n de formació n de enfermeras en
el añ o 1860, subvencionado por la fundació n Nightingale, marco el inicio de una era
distinta para la enfermería. Pero, a pesar que las primeras escuelas fueron creadas de
manera independiente a los hospitales, por comité o juntas facultades para ellos,
pronto fueron absorbidas por estos debido a la falta de presupuestas econó micos.
Ademá s, muchos de ellos descubrieron que podían crear escuelas para cubrir recursos
humanos en enfermería y al mismo tiempo obtener una valiosa fuente valiosa de
trabajo casi gratuita. De ahí que la prestació n de cuidados se convirtió en el principal
producto de que se dispensaba en los hospitales.
La verdadera funció n de la escuela Nightingale quiso fue plasmar en su inicio
no era la preparació n sino el servicio; educando en base a un modelo propio que no
giraba sobre los ejes de enfermedad y tratamiento. Pero estos instintos de Florence
Nightingale por establecer una enfermería profesional, basada en el entorno, fueron
reemplazados hacia los aspectos biologistas, para el cual dependía de los hospitales
para lograr su formació n prá ctica.
En sus notas de enfermería, Florence Nightingale señ alaba que “enfermería es
cuidar y ayudar al paciente que sufre alguna enfermedad a vivir, lo mismo que la
enfermera de la salud es mantener o lograr que la salud de cualquier niñ o o persona
sana se mantenga y no se susceptible de enfermedad”. (Duran de Villalobos, en
1888:25) después de que Nightingale planteara esta definició n y la diferencia como
profesió n independiente de la medicina, con metas propias, casi setenta añ os en el
oscurantismo conceptual, y su definició n se transformó en algo metafó nicos,
asimilada a las acciones de nutrir, cuidar y otras formas de actuar y pensar.
Estos principios fueron las propuestas del desarrollo de los cuidados de los
seres humanos sostenidos en el campo de la prá ctica. Esta etapa tuvo sus orígenes en
occidentes a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, durante la guerra de
Crimea. Entonces se sentaron las bases teó ricas, prá cticas, educativas y aun
investigativa de la enfermería, sellado la profesió n con su imagen de la insigne
enfermera.
Historia de la enfermería
Los enfermeros profesionales son su campo exclusivamente dominado por
hombre durante una gran parte de la historia de la humanidad. Cuando la primera
escuela de enfermería del mundo fue abierta en el 250 AC debido a creencias
religiosas, solo hombres fueron considerados lo suficientemente “puros” para ser
enfermeros.
La enfermería fue principalmente ejercida por hombres durante el imperio
Bizantino. En la antigua roma el término “no socomial” significaba hospital en sí”,
procedente de nosocomi, el hombre que proporcionaba cuidados enfermeros en la
antigua roma y diagnosticaba enfermedades a sus pacientes.
Segú n india colliére, el origen de las prá cticas de ciudades esta ligadas a las
intenciones maternales que aseguraban la cantidad de la ciudad y de la especies.
Fue (60 A.C.) es la ú nica mujer a la que se ata como diaconisa en el nuevo
testamento (Romano 16.1-2). Atendía a los pobres en sus hogares y con el tiempo se
convirtió esta labor en parte primordial del trabajo de las diaconisas. No obstante, no
se relacionaba con la enfermería.
Edad media
El cristianismo y su organizació n tuvieron vínculos histó ricos importantes con
las prá cticas de cuidados de enfermería desde los monasterios a través de las ó rdenes
religiosas, así como desde la conquista de tierra santa, con las cruzadas como
consecuencia de pensamiento medicinal relacionado con la reconquista de santos
lugares.
Surgió un movimiento organizado, cristalizo con el fenó meno histó rico de las
cruzadas, las cuales dieron lugar a la aparició n de tres tipos de figuras. El guerrero el
religioso y el enfermo.
La demanda de hospitales y sanitarios en las citas seguidas por las Ordenes
Militares dedicadas a la enfermería: los caballeros de la orden de san juan de
Jerusalén.
En Españ a, la primera institució n destinada a coger enfermeras fue el hospital
del Obispo Masona, en Mérida, en el siglo VI.
Entre los hospitales medievales donde se desarrollaban actividades de
enfermería, se encuentra el hotel-Dieu de parís y Lyon, el santo Spinto de Roma, el
hospital de la Seo de Tortosa, el hospital de Mérida y el hospital en Clapers de
valencia, de los cuales, segú n datos recogidos por Domínguez Alcó n, los dos primeros
perduran en la actualidad.
El llamado Movimiento beguino, constituido por mujeres santas que cuidaban
enfermeros, se diferencia dentro del entramado histó rico-cristiano cantativo ligado a
los cuidados de enfermería fundamentalmente en que no asume los votos preceptivos
de las ó rdenes religiosas.
Las denominaciones de las personas encargadas de proporcionar cuidados de
enfermería han variado a lo largo de la historia en funció n de la época y el contexto
donde estos se desarrollaban (Hospitales, leproserías, ó rdenes militares, ó rdenes
religiosas y á mbitos domésticos.
Edad Moderna
Hasta el añ o 1500. La escasa atenció n en cuanto a la reglamentació n de los
cuidados de enfermería, practicados en á mbitos domésticos, propicio una variedad de
grupos que ejercía estas actividades fuera de los á mbitos institucionales: nodrizas
(didas), parteras o comadronas, grupos dedicados al cuidado a domicilio y grupos
dedicados a otras prá cticas sanadoras.
Entre los añ os 1500 y 1860, la enfermería tuvo su peor momento, debido a que
la idea predominante era que la enfermería constituía má s una ocupació n religiosa
má s una ocupació n que intelectual, por lo que su progreso científico se considera
innecesario. Ademá s tras la reforma protestante se produjo una desmotivació n
religiosa para dedicarse al cuidado de enfermos entre las personas laicas y una
religió n a antiguos pacientes, presas y otras personas de los estratos má s bajos de la
seguridad de la actividad de aplicar cuidados. M. Patricia Donahue denomino a este
periodo la época oscara de la enfermería.
Los avances en otras ciencias, como el invento del microscopio proporcionaron
a todas las hay llamadas ciencias de la salud, incluida la enfermería, la posibilidad de
procurar a las personas un mayor nivel de bienestar
Instituto de Diaconisas de Kaiserwerth, creado en 1836 por el pastor protestante
Theodor Fliedner Theodor Fliedner (1800-1864), supuso para la enfermería el inicio
de una formació n reglada, para enfermeras. Este hecho, acaecido en el á mbito
protestante, puede suponer en un aná lisis superficial una contradicció n; sin embargo,
el propio caos y desorganizació n de los cuidados de enfermería protestantes fue lo
que exigió una reglamentació n formal y específica para ejercer la profesió n.
Edad contemporánea
Segú n Eileen Donahue Robinson, el libro Notas sobre la enfermería (Notes on
Nursing), publicado por Florence Nightingale en 1859 —tras sus experiencias en
la guerra de Crimea—, supuso «un texto de crucial influencia sobre la enfermería
moderna». En 1860 se inauguró la Nightingale Training School for Nurses («Escuela
Nightingale de Formació n para Enfermeras»), la cual constituyó una institució n
educativa independiente financiada por la Fundació n Nightingale. La originalidad del
proyecto fue considerar que debían ser las propias enfermeras las que formasen a las
estudiantes de enfermería mediante programas específicos de formació n y haciendo
hincapié tanto en las intervenciones de enfermería hospitalarias como
extrahospitalarias, para el mantenimiento y promoció n de la salud tanto del individuo
como de las familias. Nigthingale, reformadora del concepto de enfermería, le dio una
nueva directriz a la ciencia del cuidado del ser humano, ademá s de diferenciar lo que
era medicina de enfermería desde el punto de vista de que la enfermería situaba al
paciente en las mejores condiciones para que la naturaleza actuase sobre él en un
ambiente limpio libre de agentes pató genos.
En Estados Unidos, segú n Donahue, el primer texto sobre enfermería se publicó
en 1885 por la señ ora Clara Weeks Shaw, y la primera revista nacional sobre
enfermería, The Trained Nurse and Hospital Review, apareció en 1888. Segú n
Donahue, Lilian Wald fue la precursora de lo que hoy se entiende como Enfermería
Comunitaria, por medio de un proyecto que comenzó en Nueva York en 1893 como
una organizació n filantró pica, y que constituiría la base para el posterior desarrollo de
la Salud Pú blica en dicho país. En Españ a no se puede hablar de un origen específico
de la Enfermería de Salud Pú blica, ya que las ideas anglosajonas no tuvieron mucho
eco entre las enfermeras españ olas, hasta que en 1933 se crearon las 50 primeras
plazas de enfermeras visitadoras y sanitarias. Posteriormente, Mrs. Benford Fenwick
fundaría el Consejo Internacional de Enfermeras, la má s antigua de todas las
organizaciones internacionales para trabajadores profesionales. En 1922, en
la Universidad de Indiana, se fundó la Sigma Theta Tau, una organizació n que
promueve la investigació n y direcció n de Enfermería. Sus miembros son
seleccionados de acuerdo con sus logros académicos y calidad profesional, y entre
ellos figuran estudiantes, estudiantes graduados en Programas de Enfermería y
dirigentes de Enfermería Comunitaria.
A principios del siglo XX, en los Estados Unidos se admitía, por lo general, que la
legislació n sobre la aprobació n estatal para la Enfermería elevaría a las personas que
la practicaban a un nivel profesional mediante el establecimiento de unas normas
educativas mínimas para las escuelas de Enfermería. Sin embargo, a medida que la
demanda de enfermeros crecía, se establecieron má s escuelas de Enfermería de
distinta calidad, circunstancia que hizo poco por mejorar el nivel de la profesió n.
En la segunda guerra mundial, la enfermería adquirió mayor importancia y
relieve. En los ú ltimos días de la guerra un artículo de Bixler y Bixler en la revista Am.
J. of Nursing valoraba la enfermería como una profesió n. Los siete criterios para una
profesió n identificados por estos autores eran aplicables a la enfermería de la forma
en que se practicaba en ese momento y justificaban la consideració n de la enfermería
como profesió n. Bixler y Bixler revisaron sus criterios y el nivel profesional de la
enfermería 14 añ os después y observaron que ambos continuaban siendo vá lidos.
Hasta la década de 1950 no se empezó a plantear en serio la necesidad de
desarrollar, articular y contrastar una teoría global de enfermería, y casi un siglo
después de Nightingale comenzaron a aparecer en la literatura estadounidense
nuevos aportes sobre la definició n de la profesió n y sus funciones:
En 1955, Virginia Henderson publicó:
La ú nica funció n de una enfermera es prestar asistencia a la persona enferma o
sana, en la realizació n de aquellas actividades que contribuyan a la salud o a su
recuperació n (o a una muerte tranquila) y que ella realizaría sin ayuda si tuviera la
fuerza, la voluntad o el conocimiento necesarios, siempre con el objetivo de ayudarle a
alcanzar la independencia con la mayor rapidez posible. Identificó 14 necesidades
bá sicas, entre las que se incluyen, ademá s de las fisioló gicas, necesidades psicoló gicas
y sociales.
En 1958, Dorothea Orem escribió : «la enfermería es un servicio humano cuyo
aspecto esencial es atender a la necesidad personal de realizar actividades de
autocuidado de forma continua para el mantenimiento de la salud o la recuperació n
tras la enfermedad o la lesió n». En su definició n incluía a las personas como parte
importante de su propia recuperació n y al enfermero como facilitador de su
autonomía.
También en 1958, Ami Francis Brown, en su libro Enfermería
Medicoquirú rgica, insistía en «la asistencia y el cuidado de enfermería al paciente
como funció n central de la profesió n».
En 1962, Gertrud B. Ujhely afirmaba que el cuidado es el «apoyo que se da al
paciente frente a la enfermedad», y que la razó n de ser de la enfermería es «sostener
al paciente durante su lucha contra la enfermedad», con la relació n interpersonal
como factor fundamental del cuidado.
En 1964, Lydia E. Hall consideraba las funciones de enfermería extendidas en
tres círculos: cuerpo-cuidados, enfermedad-curació n y persona-instrospecció n,
compartidos en diferentes grados con otros profesionales. Sostenía que los cuidados
de enfermería eran má s necesarios cuanta menor atenció n médica se recibía y que la
atenció n que realizaban los enfermeros aceleraba la recuperació n.
Hall identificó los siguientes cinco criterios de actitud con la profesionalidad:
uso de organizaciones profesionales como referentes importantes;
creencia en la autorregulació n, lo que conlleva a la idea de que solo los
profesionales que de un á rea específica pueden establecer las normas para su
prá ctica;
creencia en el servicio al pú blico como parte esencial de la profesió n;
sentimiento de considerar el campo o el compromiso con la profesió n como un
interés fundamental y un deseo que va má s allá de la recompensa econó mica;
autonomía cuando el profesional debe tomar decisiones sobre su trabajo basadas
en las normas del mismo y en el có digo deontoló gico.
También en 1964, Hildegard Peplau planteaba que lo realmente profesional en la
enfermería era la relació n enfermero-paciente en el aspecto psicodiná mico de los
cuidados. Consideraba el cuidado «un proceso educativo que tiende al desarrollo y
crecimiento personal», con las relaciones interpersonales y la labor educativa como
elementos bá sicos. Su principal aporte fue destacar la labor comunicativa de la
enfermería e identificar funciones relacionadas con la asistencia en la educació n para
la salud y la docencia en el ejercicio de formació n de nuevos profesionales.
En 1970, Martha Rogers postulaba que el modelo conceptual de enfermería se
construye alrededor del proceso vital del ser humano, y que los conocimientos deben
ser aplicados en la prá ctica de los cuidados. Concebía la enfermería como arte o
ciencia, identificando una ú nica base de conocimientos procedente de la investigació n
científica y el aná lisis ló gico que puede trasladarse a la prá ctica. Estableció la
importancia de la investigació n que perdura hasta la actualidad. Para Rogers, el
mantenimiento y la promoció n de la salud deben llegar a ser las primeras funciones
del enfermero y las considera aú n má s importantes que el tratamiento de las
enfermedades. También explicitaba la necesidad de tener en cuenta la promoció n y la
prevenció n en la definició n de las funciones de la profesió n.
Callista Roy (1970) suponía que el hombre es un ser biopsicosocial que vive
dentro de un entorno, que junto con la personalidad influye en él, provocando el
desarrollo de formas de adaptació n. La atenció n del enfermero sería necesaria cuando
dichas respuestas fuesen ineficaces. Peplau, Rogers y Roy se engloban en los llamados
modelos de interrelació n, que son los má s recientes y avanzados.
También en 1970, Beverly Witter Du Gas publicó el Tratado de enfermería
prá ctica, donde se indica que «el cuidado constituye el papel de la enfermería», y que
el proceso de atenció n consta de una serie de pasos realizados por el enfermero para
planear y cumplir la funció n de «cuidar». El proceso de atenció n de enfermería aporta
a la profesió n un método científico para la realizació n de sus funciones.
A inicios de la década de 1980, Rosa M. Alberdi expuso que el enfermero tiene
la funció n de ocuparse de las necesidades de salud del paciente o de los grupos
sociales. En esta definició n aparece por primera vez la atenció n a grupos sociales por
parte del personal de enfermería.
En 1986, Yyer, Tapatich y Renocchi-Losey planteaban que «la enfermería es un
arte que sabe cuidar al paciente mientras dura la enfermedad, y también está
orientada a ayudar al ser humano a alcanzar el má ximo de salud a lo largo de su ciclo
vital». Consideraban la realizació n de un plan de cuidados como eje director de la
acció n enfermera.
A finales de los añ os 1980, María Consuelo Castrilló n consideraba que la
prá ctica de enfermería está conformada por tres funciones bá sicas realizadas en
á mbitos sociales diferentes: cuidar la salud, administrar el cuidado de enfermería y los
servicios de salud y educar para la salud.
En Españ a, el 4 de diciembre de 1953 se unificaron en ATS (Asistente Técnico
Sanitario) los estudios de auxiliares sanitarios siguiendo el modelo de
especialidades médicas con el objeto de proporcionar mayor formació n posbá sica a
los profesiones de matronas, practicantes y enfermeros, de modo que las matronas
pasaron a ser una especialidad de ATS (BOE del 12 de febrero de 1957, Decreto de
enero de 1957. Para fisioterapia, BOE del 23 de agosto, Real Decreto del 26 de julio de
1957). En 1977 (Decreto 2128), se transformaron en Españ a las enseñ anzas
conducentes al título de ATS por las de DUE (Diplomado Universitario en Enfermería).
Este hecho histó rico supuso el reconocimiento por parte de la Institució n
Universitaria de la Enfermería como disciplina en proceso de construcció n y como
profesió n de cará cter universitario con todo lo que ello implica: reconocimiento
científico y académico de la antigua actividad del cuidado de enfermería, crecimiento
doctrinal y la posibilidad futura de acceder a todos los grados académicos
(licenciatura y doctorado).
En la actualidad, en Estados Unidos se ofrecen dos programas de doctorado en
enfermería: el doctorado académico y el doctorado en ciencias de la enfermería. Esto
supone la consecució n del má ximo grado académico para la enfermería en el contexto
estadounidense. Asimismo, este «doble doctorado» supone exigencias académicas que
configuran, sin duda, el conocimiento de enfermería y la identidad profesional. Para
pertenecer a la Academia Norteamericana de Enfermería (American Academy of
Nursing), es necesario haber realizado trabajos de investigació n inéditos que
supongan un aumento del corpus de conocimientos de enfermería. Este hecho es
aná logo para todas las disciplinas científicas así como para sus respectivas academias.
En Españ a, con el programa de estudios resultante del Proceso de Bolonia, la
enfermería ha alcanzado su má ximo desarrollo, pues es posible obtener el doctorado
en enfermería, que facilita la labor de investigació n y consecuentemente el desarrollo
de la profesió n.