Estrés Laboral: Estresores y Consecuencias
Estrés Laboral: Estresores y Consecuencias
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1.1. Enfoque fisiológico
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1.2 Enfoque "ingenieril"
Considera el estrés como una característica de los estímulos del entorno de las personas,
concebido en términos de carga o nivel de demanda que se ejerce sobre el individuo por
elementos nocivos de ese entorno. El estrés produce así una reacción de tensión en el
individuo normalmente reversible, pero si estos elementos nocivos persisten pueden ser
perjudiciales e irreversibles.
La crítica que se podría hacer a estos dos enfoques es que consideran la existencia del
estrés como un concepto de estímulo-respuesta. Su limitación es no reconocer la
importancia de las diferencias individuales en la experiencia del estrés y la respuesta al
mismo. La persona es considerada como algo pasivo entre estímulo y respuesta.
Según este enfoque, el estrés es un estado cognitivo que reside en la percepción que tienen
las personas de la adaptación a las demandas de su entorno de trabajo y depende de la
valoración cognitiva que las personas hacen de su situación.
El estrés, por lo tanto, está en función no sólo de las demandas del entorno, sino de la
percepción de los individuos de esas demandas y de su habilidad para adaptarse a ellas.
Desde una perspectiva integradora, el estrés se podría definir como “la respuesta
fisiológica, psicológica y de comportamiento de un individuo que intenta adaptarse y
ajustarse a presiones internas y externas".
Con el fin de presentar de forma integrada el concepto de estrés, seguiremos el siguiente
modelo formulado por French y Kahn en el "Institute for Social Rechearch", de la
Universidad de Michigan. Este modelo establece una secuencia causal que va desde (A) las
características del contexto objetivo de trabajo, a través de (B) la experiencia subjetiva del
trabajador y (C) de sus respuestas ante él, hasta (D) los efectos a largo plazo que todos
estos factores tienen sobre su salud física y mental.
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2. ESTRESORES LABORALES
Se han identificado gran parte de los efectos específicos sobre la salud de factores como
ruido, vibraciones, iluminación, temperatura, toxicidad y disponibilidad y disposición del
espacio físico. Pero estos factores también pueden, en determinados ambientes de trabajo,
constituirse en estresores.
La iluminación tiene una influencia importante sobre el rendimiento, la salud y el bienestar
psicológico. Una iluminación inadecuada que no permita percibir de manera correcta los
estímulos visuales, además de las consecuencias negativas para la visión, puede producir
otros efectos, ya que puede hacer la tarea más difícil, incluso imposible de llevarla a cabo.
También puede aumentar el nivel de frustración y la tensión mientras se lucha por terminar
una tarea bajo condiciones menos que ideales.
La luz inadecuada da como resultado un desempeño menor, una mayor cantidad de tiempo
invertido para terminar la tarea y una mayor frustración.
El ruido, a niveles más bajos de los que producen daños auditivos, puede crear otra serie de
problemas. Puede incidir negativamente sobre el nivel de satisfacción, la productividad, la
vulnerabilidad a los accidentes y los errores, ya que interfiere en la actividad mental
provocando fatiga, irritabilidad y dificultad de concentración.
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Además, las altas intensidades de sonido aíslan a los trabajadores, dificultando la
comunicación y enmascarando otras señales auditivas del entorno.
Desde el punto de vista del estrés, el ruido es un estresor, principalmente cuando distrae.
El ruido excesivo y/o intermitente interfiere con nuestra concentración y es fuente de
frustración, se sobrepone a la verbalización interna que usamos al pensar y dirigir nuestros
actos.
En determinadas situaciones se da una adaptación al ruido, pero aún así, esta adaptación
es una respuesta al estrés y, como todas las respuestas requieren energía, una prolongada
exposición al ruido puede conducir a la fatiga y a una disminución del rendimiento. Además,
puede tener costes psicológicos debido a que produce irritabilidad y una reducción de la
tolerancia a la frustración.
La temperatura es otro factor importante de estrés, debido a su influencia sobre el bienestar
y el confort de la persona. Un exceso de calor puede producir somnolencia, aumentando el
esfuerzo para mantener la vigilancia, y afectando negativamente a los trabajos que
requieren discriminaciones finas y decisiones críticas. Al mismo tiempo, en condiciones de
baja temperatura disminuye la destreza manual, lo que puede ser causa de accidente y de
una peor calidad del trabajo, obligando al trabajador a aumentar la atención ante la
probabilidad del riesgo.
El trabajo en ambientes contaminados se está convirtiendo en un estresor importante. El
mayor conocimiento de los posibles efectos sobre la salud de los contaminantes, debido al
aumento de la formación y a la divulgación de la reglamentación al respecto, ha provocado,
por un lado, que se tomen medidas de prevención y por otro, que se sea más consciente de
los riesgos a los que se está sometido.
La percepción de esos riesgos puede producir mayor ansiedad en el trabajador y esto
puede repercutir en el rendimiento y en el bienestar psicológico. Por otra parte, los
accidentes y enfermedades que se producen contribuyen también a incrementar el estrés
de los compañeros.
Aunque la percepción de los riesgos en un principio sea capaz de generar estrés, no quiere
decir que no se deba informar y formar, muy al contrario, ya que favorece la creación de
estrategias para evitar dichos riesgos.
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2.3. Estresores organizacionales
2.3.1 Conflicto de Rol
Otro aspecto generador de estrés en las organizaciones es la ambigüedad del rol, es decir,
la falta de claridad sobre el trabajo que se está desempeñando, los objetivos de ese trabajo
y el alcance de las responsabilidades.
Aunque es frecuente en un momento determinado experimentar ambigüedad de rol ante
cualquier cambio en el puesto o en la organización, esta ambigüedad es transitoria y a
pesar de no ser positiva no tiene efectos debilitantes. En cambio, si se da una situación de
ambigüedad continuada significaría una mayor amenaza para los mecanismos de
adaptación del trabajador.
Esta incertidumbre es el resultado de la falta de información, y puede producir efectos sobre
la salud física y mental con estados de depresión, reducción de la autoestima y de la
satisfacción en general.
Además, otros hechos inherentes a la vida organizacional, como la jornada de trabajo y los
tiempos de descanso, las relaciones interpersonales, las dificultades de comunicación y las
posibilidades de promoción, pueden ser fuentes de estrés.
2.3.3. La jornada de trabajo
La jornada de trabajo excesiva produce desgaste físico y mental e impide al individuo hacer
frente a las situaciones estresantes. El aumento de la cantidad de tiempo dedicado al
trabajo, normalmente está vinculado a la disminución del tiempo disponible para el ocio y el
descanso, durante el cual el individuo puede abastecerse parcialmente de las reservas de
energía necesarias para la adaptación.
2.3.4. Relaciones interpersonales
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2.3.5. Promoción o desarrollo de la carrera profesional
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3.2 Metodologías
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4. PREVENCIÓN DEL ESTRÉS
3) Vigilancia de la salud.
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud Laboral de EE.UU. (N.I.O.S.H.) basándose en
experiencias y recomendaciones suecas, holandesas y de otros países, establece las
siguientes medidas preventivas en los lugares de trabajo:
A) Horario de trabajo: diseñar los horarios de trabajo de manera que eviten conflictos
con las exigencias y responsabilidades externas al trabajo. Los horarios de los
turnos rotatorios deben ser estables y predecibles.
C) Carga de trabajo: comprobar que las exigencias de trabajo sean compatibles con las
capacidades y recursos del trabajador y permitir su recuperación después de tareas
físicas o mentales particularmente exigentes.
D) Contenido: diseñar las tareas de forma que confieran sentido, estímulo, sensación
de plenitud y la oportunidad de hacer uso de las capacitaciones.
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Para prevenir el estrés se ha de empezar a intervenir en la fase de diseño, teniendo en
cuenta todos los elementos del puesto, integrando el entorno físico y social y sus posibles
repercusiones para la salud.
Las intervenciones pueden y deben dirigirse hacia la estructura de la organización, estilo de
comunicación, procesos de formulación de decisiones, funciones de trabajo, ambiente físico
y métodos para capacitar a los trabajadores.
La base para reducir el estrés, consiste en mejorar las comunicaciones, aumentar la
participación de los trabajadores en las decisiones respecto al trabajo y mejorar las
condiciones ambientales; también debe considerarse la variedad y estimulación en las
tareas de trabajo.
Un aspecto importante para la prevención del estrés es el aumento del apoyo social en las
organizaciones, favoreciendo la cohesión de los grupos de trabajo y formando a los
supervisores para que adopten una actitud de ayuda con los subordinados, ya que el apoyo
social, no sólo reduce la vulnerabilidad al estrés sino también sus efectos negativos.
Considerando que el estrés es uno de los principales riesgos para la salud y la seguridad,
sería prudente incluir indicadores del mismo en la vigilancia de la salud laboral.
Un aspecto importante a tener en cuenta es que la inversión en prevención del estrés es
mínima en comparación con el ahorro de costes y fuente de ingresos que todo esto supone,
situándose la empresa en una situación ventajosa frente a la competencia.
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La secreción de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) corresponde a una
movilización de energía en un tiempo corto, por ejemplo, ante una situación de lucha o
huida, siendo nociva cuando los comportamientos no pueden ser llevados a cabo.
CONSECUENCIAS FÍSICAS
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5.2 RESPUESTAS y CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS
Los efectos del estrés pueden provocar una alteración en el funcionamiento del Sistema
Nervioso que puede afectar al cerebro, lo que a su vez va a producir alteraciones en la
conducta, ya que el cerebro es el órgano rector de aquélla. Entre los efectos negativos
producidos por la activación reiterada de la respuesta de estrés estarían:
a) Preocupación excesiva
b) Incapacidad para tomar decisiones
c) Sensación de confusión
d) Incapacidad para concentrarse
e) Dificultad para mantener la atención
f) Sentimientos de falta de control
g) Sensación de desorientación
h) Frecuentes olvidos
i) Bloqueos mentales
j) Hipersensibilidad a las críticas
k) Mal humor
l) Mayor susceptibilidad a sufrir accidentes
m) Consumo de fármacos, alcohol, tabaco...
El mantenimiento de estos efectos puede provocar el desarrollo de trastornos psicológicos
asociados al estrés. Entre los más frecuentes están: Trastornos del sueño, ansiedad,
miedos y fobias, adicción a drogas y alcohol, depresión y otros trastornos afectivos,
alteración de las conductas de alimentación, trastornos de la personalidad y trastornos
esquizofrénicos.
Entre los signos o manifestaciones externas en el ámbito motor y de conducta estarían:
Hablar rápido, temblores, tartamudeo, imprecisión al hablar, precipitación a la hora de
actuar, explosiones emocionales, voz entrecortada, comer excesivamente, falta de apetito,
conductas impulsivas, risa nerviosa, bostezos frecuentes.
En definitiva, el estrés negativo es perjudicial para la salud de la persona y el ambiente
social y, además, inhibe la creatividad, la autoestima y el desarrollo personal.
5.2.2.Consecuencias cognitivas
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5.2.2.1 La atención
Se puede definir como una actividad del organismo encaminada a la captación de los
estímulos, y puede verse afectada tanto por el estado emocional del sujeto como por unas
demandas pobres o excesivas de la tarea. Como resultado, puede provocar una
disminución de la capacidad para enfocar, concentrarse y orientarse hacia un objeto o
estímulo, lo que incidirá en el rendimiento laboral.
Una tarea interesante despertará, por lo general, la atención del que la realiza; la
desmotivación del trabajador influirá negativamente, provocando desinterés. Por otra parte,
la aparición de la fatiga reduce la capacidad de atención del individuo. Aunque, en un
principio, esto no reviste consecuencias patológicas, en una situación laboral adquiere
importancia por el hecho de que una situación de atención disminuida supone para el
trabajador un esfuerzo de concentración mayor para llevar a cabo su tarea, con lo cual la
fatiga se verá incrementada y el riesgo de sufrir accidentes será mayor.
5.2.2.2. La memoria
Es un proceso mental complejo que implica una actividad global del sistema cognitivo con
intervención de los mecanismos mencionados de memoria y atención. Es una actividad
mental que requiere esfuerzo y ocurre, por ejemplo, siempre que nos enfrentamos a una
situación o tarea en la que nos sentimos inclinados a hallar una meta u objetivo, aunque
exista incertidumbre sobre el modo de hacerlo.
El acto de razonar abarca la concentración, la reflexión, el conocer, identificar y discriminar,
el ordenar y conectar mediante categorías lógicas. Supone, así mismo, combinar, meditar,
juzgar, decidir y prepararse para actuar. El vehículo y la expresión del pensamiento es el
lenguaje. Ante un factor de estrés relacionado con el trabajo (ERT), por ejemplo, una
sobrecarga cuantitativa de trabajo, el pensamiento y el lenguaje tienden a inhibirse, es decir,
están como frenados y cursan de modo irregular, lo que se puede reflejar, por ejemplo, en
dificultades en la comunicación verbal.
5.2.3. Consecuencias en el comportamiento
Las conductas básicas frente a los estresores laborales pueden ir desde no hacer nada
(pasividad), o la huida o evitación, hasta el enfrentamiento. En general, ante un ERT, desde
el plano del comportamiento, la persona se ve afectada en su funcionalidad. Va de un lado a
otro, está “en guardia” o al acecho, se queda paralizado, se come las uñas, presenta
dificultad para la acción, trastornos del lenguaje, inquietud motora, etc.
Disponer de un repertorio de conductas eficaces para preservar la salud frente a situaciones
estresantes depende de factores tales como la personalidad, la posibilidad de aprendizaje
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durante edades tempranas, las conductas adecuadas de afrontamiento y de si la
manifestación de éstas, en ocasiones anteriores, fue recompensada.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) clasifica los trastornos del comportamiento
en:
- Comportamientos activos: quejas, huelgas, conflictos interpersonales, rechazo ante
determinadas tareas, retrasos, etc.
6.1 Concepto
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6.2 Epidemiología del síndrome: algunos datos orientativos de prevalencia
El origen del síndrome reside en el entorno laboral y en las condiciones de trabajo. Si bien,
como es lógico, dependiendo de algunas variables de personalidad, sociodemográficas
individuales o de entorno personal, pueden darse evoluciones diferentes en el desarrollo del
SQT. La exposición a factores de riesgo psicosocial, a fuentes de estrés en dosis nocivas y,
en concreto, a variables como carga de trabajo, falta de control y autonomía, ambigüedad y
conflicto de rol, malas relaciones en el trabajo, falta de apoyo social, falta de formación para
desempeñar las tareas, descompensación entre responsabilidad-recursos-autonomía, etc.,
cuando se produce en trabajos en los que su contenido tiene unas demandas emocionales
importantes y de prestación de servicios humanos, puede dar lugar a la aparición de un
proceso de estrés crónico que desemboque en el SQT.
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6.4 Fases en el proceso de burnout
Integrando los diversos estudios que describen la transición por etapas del SQT, se pueden
destacar cinco fases en el desarrollo del síndrome.
1. Fase inicial, de entusiasmo: Se experimenta, ante el nuevo puesto de trabajo,
entusiasmo, gran energía y se dan expectativas positivas. No importa alargar la
jornada laboral.
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6.5. Medidas preventivas y de intervención ante el burnout
Para la prevención de este riesgo es precisa la colaboración entre los gestores de recursos
humanos y los servicios de prevención (propios o ajenos). Estos últimos deben conocer el
proceso de este fenómeno y las estrategias para la prevención e intervención. Las medidas
para combatir el burnout se pueden efectuar en dos niveles distintos de actuación:
A) En la organización:
B) En el individuo
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FORMAS DE EXPRESIÓN:
A) Acciones contra la reputación o la dignidad personal del afectado; por medio de la
realización de comentarios injuriosos contra su persona, ridiculizándolo o riéndose
públicamente de él, de su aspecto físico, de sus gestos, de su voz, de sus
convicciones personales o religiosas, de su estilo de vida, etc... Uno de estos
comportamientos, de gran incidencia y objeto de diversos estudios, sentencias
judiciales, etc. es el acoso sexual. Se pueden dar también diversas acciones contra
la reputación del afectado como trabajador.
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2ª fase, o fase de mobbing o de estigmatización:
Comienza con la adopción, por una de las partes en conflicto, de las distintas modalidades
de comportamiento hostigador descritas anteriormente sobre el objeto del mobbing (con la
frecuencia y tiempo requeridos como criterio de definición). Lo que al comienzo tal vez fuera
un conflicto entre dos personas, puede llegar a ser un conflicto de muchas personas contra
una, con la adopción de comportamientos hostigadores grupales. Independientemente de
que actúen el complejo de culpa o la más absoluta carencia de escrúpulos, la víctima
comienza a resultar una amenaza, o un incordio para la persona o grupo de personas que le
somete a tan indeseables experiencias. La prolongación de esta fase es debida a actitudes
de evitación o de negación de la realidad por parte del trabajador, otros compañeros no
participantes, sindicatos, e incluso la dirección. La indefensión, la inhibición del afectado a la
hora de denunciar estos hechos, la dificultad probatoria y las carencias del sistema judicial,
permiten la prolongación en el tiempo de esta fase que, según los estudios de Leymann en
Suecia, tiene una duración de 1.3 años por término medio, antes de pasar a la tercera fase.
3ª fase, o fase de intervención desde la empresa:
En esta fase y dependiendo del lugar, legislación y estilo de dirección de la empresa, se
tomarán una serie de medidas, desde algún escalón jerárquico superior (el departamento de
personal, el servicio médico o la dirección de la empresa), encaminadas a la resolución
positiva del conflicto (cambio de puesto, fomento del diálogo entre los implicados, etc.), o,
más habitualmente, medidas tendentes a desembarazarse del supuesto origen o centro del
conflicto, contribuyendo así, a la mayor culpabilización y sufrimiento del afectado. Estas
medidas van desde las bajas médicas sucesivas, que conllevan el alargamiento o el
aplazamiento del conflicto, hasta el despido del trabajador afectado o la pensión por
invalidez permanente. De adoptarse medidas de esta naturaleza, el resultado es la cuarta
fase del proceso.
4ª fase, o fase de marginación o exclusión de la vida laboral:
En este periodo el trabajador compatibiliza su trabajo con largas temporadas de baja, o
queda excluido definitivamente del mundo laboral con una pensión de incapacidad,
contribuyendo a las cargas económicas y sociales del Estado (con unas magnitudes nada
desdeñables, si atendemos a los datos que sobre el impacto económico en Suecia presenta
Leymann). En esta situación, la persona subsiste con diversas patologías consecuencia de
su anterior o anteriores experiencias de psicoterror y se pueden deducir las consecuencias
físicas, psíquicas y sociales que para el afectado tiene este fenómeno. Obviamente, el
desarrollo de todas estas fases implica la no resolución del problema en ninguna de ellas.
A nivel psíquico: La sintomatología puede ser muy diversa. El eje principal de las
consecuencias que sufre el sujeto afectado sería la ansiedad: la presencia de un miedo
acentuado y continuo, de un sentimiento de amenaza. La ansiedad que manifiestan estos
sujetos en su tiempo de trabajo, puede generalizarse a otras situaciones. Pueden darse
también otros trastornos emocionales como sentimientos de fracaso, impotencia y
frustración, baja autoestima o apatía. Pueden verse afectados por distintos tipos de
distorsiones cognitivas o mostrar problemas a la hora de concentrarse y dirigir la atención
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(los diagnósticos médicos compatibles son síndrome de estrés postraumático y síndrome de
ansiedad generalizada). Este tipo de problema puede dar lugar a que el trabajador afectado,
con el objeto de disminuir la ansiedad, desarrolle comportamientos sustitutivos tales como
drogodependencias y otros tipos de adicciones, que además de constituir comportamientos
patológicos en sí mismos, están en el origen de otras patologías. La excesiva duración o
magnitud de la situación de mobbing puede dar lugar a patologías más graves o a agravar
problemas preexistentes. Así, es posible encontrar cuadros depresivos graves, con
individuos con trastornos paranoides e, incluso, con suicidas.
A nivel físico: Podemos encontrarnos con diversas manifestaciones de patología
psicosomática: desde dolores y trastornos funcionales hasta trastornos orgánicos.
A nivel social: Es posible que estos individuos lleguen a ser muy susceptibles e
hipersensibles a la crítica, con actitudes de desconfianza y con conductas de aislamiento,
evitación, retraimiento o, por otra parte, de agresividad u hostilidad y con otras
manifestaciones de inadaptación social. Son comunes sentimientos de ira y rencor, y
deseos de venganza contra el/los agresor/es.
7.3.2 Para la organización del trabajo
Sobre el rendimiento: Es un hecho cierto que tener trabajadores con este tipo de problemas
afecta al desarrollo del trabajo, pues al distorsionar la comunicación y la colaboración entre
trabajadores, interfiere en las relaciones que los trabajadores deben establecer para la
ejecución de las tareas. Así, se producirá una disminución de la cantidad y calidad del
trabajo desarrollado por la persona afectada, el entorpecimiento o la imposibilidad del
trabajo en grupo, problemas en los circuitos de información y comunicación, etc. Por otra
parte, se producirá un aumento del absentismo (justificado o no) de la persona afectada. Es
posible también que se produzcan pérdidas en la fuerza de trabajo ya que previsiblemente,
el trabajador intentará cambiar de trabajo.
Sobre el clima social: Distintos conceptos (como la cohesión, la colaboración, la
cooperación, la calidad de las relaciones interpersonales,...) que señalan el clima social en
una organización de trabajo se verán afectados ante la existencia de problemas de este
tipo.
Sobre la accidentabilidad: Algunos estudios relacionan la calidad del clima laboral con la
posibilidad de que se incremente la accidentabilidad (accidentes por negligencias o
descuidos, accidentes voluntarios,..).
7.4. Medidas preventivas y de intervención ante el acoso laboral / mobbing
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La prevención debería atender a las deficiencias del diseño del trabajo (proporcionar un
trabajo con bajo nivel de estrés, alto control del trabajo, alta capacidad de decisión,
suficiente autonomía temporal,...), al comportamiento de los líderes (deberían desarrollar
habilidades para reconocer conflictos y manejarlos adecuadamente, conocer los síntomas
del mobbing para su reconocimiento temprano), y a la protección de la posición social de la
persona (desarrollando reglas claras, explícitas, escritas y públicas sobre resolución de
conflictos personales, que garantice el derecho a la queja y el anonimato y que prevea
sistemas de mediación y/o arbitraje).
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