FUNDAMENTOS DEL MARCO
CURRICULAR COMÚN DE
EDUCACIÓN MEDIA
SUPERIOR, 2022
Subsecretaría de Educación Media Superior (SEMS)
Juan Pablo Arroyo Ortiz
María Elena Pérez Campuzano
aquello que, en cada sociedad, debe ser superior a la lógica de mercado. Su fin es
contribuir a la formación de una nueva generación que desafíe los preceptos de
la ideología del neoliberalismo, que comprenda en su complejidad el contexto
social, económico y político donde se desenvuelve y haga uso del espacio público
como el principal escenario para construir un mundo más justo, pacífico y
sustentable. El siguiente apartado ahonda en estos y otros preceptos que
sustentan al MCCEMS 2022.
Las siete paradojas
Una primera paradoja cuestiona la pertinencia y relevancia del enfoque basado
en competencias, tal como fue incorporado en la Reforma Integral de la
Educación Media Superior (RIEMS) de 2008 y posteriormente en el currículum
del 2017. Al respecto debe decirse que si aceptamos que una educación relevante
y pertinente es aquella que responde a los problemas, las necesidades y las
expectativas tanto de la sociedad como de los propios educandos, y si al mismo
tiempo reconocemos que los problemas más desafiantes del mundo
contemporáneo son los vinculados con la desigualdad, la discriminación, la
violencia y la degradación del medio ambiente, y que las y los estudiantes tienen
que reforzar sus conocimientos y cultura, para resolver necesidades
psicosociales, de salud y de estabilidad socioemocional que deben atenderse
para asegurar su adecuado desarrollo en un proyecto de vida propio; entonces,
no es posible aceptar simplemente que:
La pertinencia en los estudios [de media superior] implica dar respuesta a los
jóvenes que desean seguir estudiando, como a quienes requieren
incorporarse al mercado laboral, por lo que éstos deben ser acordes con las
exigencias de la sociedad del conocimiento y con la dinámica que requiere
dicho mercado. (Acuerdo SEP 653, 2012)
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Tampoco es posible seguir apostando al enfoque utilitarista e individualista que
se ha asociado a la sociedad del conocimiento como principal y único eje rector
del desarrollo de las naciones:
La posibilidad de obtener ventajas en los mercados mundiales y nacionales
radica en buena medida en la formación de personas que puedan participar
en la sociedad del conocimiento: sólidas bases formativas, capacidad para
aprender de forma autónoma a lo largo de la vida, y habilidades para resolver
problemas y desarrollar proyectos, entre otros. (Acuerdo SEP 442, 2008)
Esas “sólidas bases formativas” excluyeron de los mapas curriculares la
enseñanza de la filosofía, la ética, la historia y el interés social. También redujeron
a generalidades el conocimiento de la sociedad y en algunos Subsistemas se
enseñó una historia de carácter memorística. Las competencias técnicas y
profesionales que requieren los ámbitos de la academia y del mercado laboral no
son suficientes para formar a los ciudadanos que requiere la sociedad del siglo
XXI. La pertinencia de la educación debe considerar las dimensiones de lo social,
lo económico, lo político, lo cultural, lo tecnológico, lo ambiental y lo global, de
donde se desprende que, si bien la incorporación de las y los estudiantes al
mercado laboral es parte de la pertinencia y calidad educativa, éste no puede ser
el único elemento por considerar.
Es preciso desligar la lógica del mercado de las demás esferas de la vida.
Actualmente, la esfera laboral requiere personas con competencias adecuadas a
las necesidades de productividad y la acumulación de ganancias. En cambio, el
ámbito social, político, cultural, tecnológico, ambiental y global requiere de
ciudadanos capaces de comprender en toda su complejidad su pasado para
actuar en el presente y dirigir su futuro en armonía con el bienestar de un orbe
cultural e ideológicamente diverso. Para conocer el mundo no basta con
asomarse por la ventana del mercado, pues de ese modo siempre tendremos una
visión parcial, es preciso abrir la puerta para tener una visión panorámica y
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experimentarlo en su complejidad. Por eso se propone el área de Conciencia
Histórica como un recurso del conocimiento.
El MCCEMS rescata y fortalece a las ciencias sociales por ser éstas las que
permiten comprender a la sociedad considerando su contexto y complejidad, lo
cual contrasta con la simplicidad del enfoque de libre mercado, que en su
pretensión de modelar la realidad omite el contexto, ignora variables no
susceptibles de medir y establece hipótesis no aplicables a un mundo
heterogéneo, dinámico e imposible de predecir. La sociedad es compleja y es un
objeto de debate permanente que tiene que ver con el bienestar de sus
integrantes, por lo que no debemos aceptar más el pensamiento único que
reduce a mercancía la condición humana de las personas en la sociedad.
Lo anterior implica reconocer la interdependencia que tenemos con el sistema
social que nos brinda ciertas condiciones de seguridad y subsistencia, así como
con el medio ambiente que asegura nuestra propia existencia biológica. Es decir,
no somos objetos determinados de una vez y para siempre por una estructura
social y de intercambio comercial, pero tampoco somos individuos totalmente
autosuficientes.
Una Educación Media Superior pertinente al contexto actual, es aquella que es
capaz de formar ciudadanos humanistas, críticos, participativos y con valores
éticos, pues es ésta la condición para ejercer la libertad política por sobre la
libertad económica. Al respecto, importa señalar que la lógica de mercado
también está interesada en formar ciudadanos, pero estarán definidos por
ajustar su conducta a los preceptos normativos sin cuestionarlos, reproducen de
manera reactiva la lógica de mercado en todos los órdenes de su vida, lo que
significa que la ganancia es su único criterio conocido para la interacción social y
acepta como destino lo que decidan otros que defienden intereses políticos y
sociales ajenos al bienestar general.
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También es importante aclarar que la esfera económica no es sinónimo de
neoliberalismo ni de libre mercado, esto último corresponde a un enfoque
económico e ideológico particular cuya simplicidad ganó tantos adeptos como
víctimas en países enteros, pues condujo a la concentración de la riqueza y la
destrucción de las capacidades económicas de una sociedad que
paradójicamente buscaba una mejor distribución y el bienestar de la población.
En consecuencia, la nueva propuesta curricular no omite la importancia de lo
económico ni tampoco el valor del desarrollo de competencias específicas en la
formación para el trabajo; éstas deben seguir siendo parte de los planes y
programas de bachillerato tecnológico y profesional técnico bachiller, según su
orientación. Necesitamos seguir formando personas capaces de insertarse en el
mercado laboral, pero debemos asegurar que dichas competencias tengan
claros referentes sociales y éticos para que nunca más la lógica de mercado se
anteponga a los derechos sociales y al bienestar común.
Es preciso señalar que la educación y la capacitación no conduce en automático
a la obtención de empleo y mejores salarios. El comportamiento del ámbito
laboral está sujeto a procesos de inversión, circulación y distribución que dejan
sin empleo cada vez a más personas, aunque tengan educación.
Es un imperativo desenraizar la lógica del libre mercado del espacio público y
cultural, por ejemplo, si seguimos pensando que la eficiencia es un valor
adecuado para distribuir los bienes y servicios, entonces solo los obtendrán
quienes puedan pagarlos y no quien los necesite; seguiremos anteponiendo el
bienestar individual al bienestar común. Tampoco es deseable seguir
fomentando relaciones retributivas con nuestras familias, nuestros vecinos,
nuestros grupos de referencia como si estuviéramos dentro de un mercado
donde lo importante es obtener una ganancia individual.
Por lo antes descrito, el MCCEMS 2022 propone el desarrollo de una base cultural
que permita a las y los estudiantes comprenderse como ciudadanos con
derechos y con responsabilidades en lo regional, nacional y global. Ello implica
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desenvolverse en contextos heterogéneos en su cultura, ideología, formas de
vida, por lo que es preciso aprender a convivir en todos los espacios sociales sin
perder de vista ciertos valores supremos como la búsqueda colectiva del
bienestar común. Por lo anterior, es necesario transcender la formación con
enfoque individualista, donde lo que importa es el desarrollo de competencias
personales que suponen, falsamente, el aseguramiento de su máximo potencial
en la sociedad, pues se ha demostrado que incluso esto depende de otros
factores, no solo de la educación y desarrollo de ciertas competencias.
El MCCEMS 2022 constituye la base común que estará en la parte inicial en los
diferentes tipos de bachillerato y que da identidad a la Educación Media Superior,
esta identidad recae en reconocerse como ciudadanos en construcción que son
socialmente responsables y personalmente saludables. El primer aspecto,
implica que se comprometen a mantenerse informados, en ser críticos, reflexivos
y tomar acción para atender temas de interés común. En ese sentido, el marco
curricular proporciona a las y los estudiantes recursos de acceso al conocimiento
que les permita: comprender su realidad desde una mirada lógica y sistemática
(pensamiento matemático); desarrollar la capacidad para interactuar de forma
receptiva, empática y pacífica con los demás (comunicación); comprender su
presente en retrospectiva a su pasado (conciencia histórica); y hacer un uso
adecuado de las nuevas tecnologías para investigar y adquirir los conocimientos
que le permitan continuar con su trayecto formativo, pero también discriminar
la información falsa de la verdadera y cuestionar la vigencia del conocimiento
disponible (cultura digital). El nuevo Marco Curricular abrirá también la
posibilidad de la movilidad entre Subsistemas, respetando el derecho a la
educación de los jóvenes cuando requieran cambiar de servicio de bachillerato.
El conocimiento de la humanidad lo podemos sistematizar en tres grandes áreas;
las ciencias naturales y experimentales, los saberes y su aplicación tecnológica en
soluciones que se resolvieron necesidades de la humanidad desde el
conocimiento de su entorno, hasta las soluciones en la medicina, la ingeniería, la
arquitectura entre otros; las ciencias sociales indispensables para conocer el
complejo para la relación entre las personas y de estas con la naturales a través
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de la economía, el derecho, el gobierno, la política y la solidaridad; las
humanidades para que desde principios filosóficos se entienda el ser en un
contexto de convivencia en sociedad para su realización, y su colaboración con le
resto de la sociedad, con fundamentos de honestidad, tolerancia, respeto al
derecho de los seres vivos y la realización de proyectos sociales para el futuro.
El segundo aspecto, implica el autocuidado personal en términos de la salud, las
emociones, las relaciones interpersonales y el cuidado del medio ambiente. Para
ello, la nueva propuesta curricular incorpora un currículum ampliado que busca
fortalecer hábitos y valores en la dimensión socioemocional con respecto a la
responsabilidad social, la integridad física-corporal y lo emocional-afectivo.
La Nueva Escuela Mexicana condensa los principales valores en los que se
sustenta el MCCEMS 2022, a saber: la identidad con México, la responsabilidad
ciudadana, la honestidad, la participación en la transformación de la sociedad, el
respeto a la dignidad humana, la promoción de la interculturalidad y la cultura
de la paz, así como el respeto por la naturaleza y cuidado del medio ambiente.
Adicionalmente, sus esfuerzos están dirigidos al desarrollo de un pensamiento
crítico, analítico y flexible, lo que implica que el estudiantado dejará de ser
comprendido como el receptor de conocimientos e instrucciones, para
comenzar a ser parte fundamental del proceso formativo, donde sus
cuestionamientos y aportes para descubrir nuevas formas de resolver los dilemas
o problemas disciplinares apoyen su propio proceso de aprendizaje y el de sus
pares.
La Nueva Escuela Mexicana subraya su esencia humanista cuando pretende
formar jóvenes que se transforman a ellos mismos y con ello a su comunidad y a
su nación, con plena libertad de construir sus alternativas del cambio social para
mejorar, por ello es preciso considerar esta formación que sume a su integralidad
lo emocional, lo físico, lo moral y lo estético, en su historia de vida y social, así
como en lo cívico.
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La segunda paradoja tiene que ver con la manera en cómo se incluye al docente
en la definición del rumbo de la educación. La cuestión es: si las y los docentes
son quienes experimentan directamente el proceso educativo en el aula que es
el núcleo del sistema educativo, ¿por qué históricamente han sido tratados como
simples ejecutores de políticas centrales? ¿por qué han sido consultados
excepcionalmente para dar su visto bueno, como una forma de legitimar
propuestas, pero no para realizar de manera conjunta proyectos o marcos
curriculares? Esto se hace evidente cada vez que se les requiere tomar
capacitaciones para ser informados de la lógica y contenidos de las nuevas
políticas; cuando se les convoca a conferencias magistrales hechas a modo para
convencerlos sobre la idoneidad de la propuesta que quiere implementarse;
cuando se les envían materiales didácticos elaborados y concluidos en su
totalidad por expertos; o cuando se alega su autonomía de gestión y capacidad
para hacer adecuaciones en el aula, pero son objeto de evaluaciones
estandarizadas.
El MCCEMS 2022 reconoce que las y los docentes son profesionales de la
educación y como tal su participación directa es imprescindible, pues son
quienes con base en la experiencia y sus capacidades pedagógicas reconocen las
fortalezas, límites y necesidades de formación de las y los estudiantes, son
quienes mejor conocen los tipos de didácticas e incluso saben cuáles son las
metodologías o herramientas factibles o no de implementar en ciertos contextos.
En ese sentido, desde sus fundamentos, el nuevo marco curricular fue una
construcción colectiva en la cual las y los docentes han tenido un papel
recurrente y preponderante. Ha sido mediante foros, grupos de trabajo, mesas
nacionales, consultas en línea y discusiones con subsistemas que se han
establecido diálogos para trazar la ruta filosófica, definir los componentes
centrales y elaborar la propuesta más operativa. Todos, maestras y maestros han
tenido varias oportunidades de participar en el diseño del nuevo MCCEMS, a
nadie se le ha excluido de poder participar. En esta etapa de revisión de las
progresiones su participación será fundamental
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La tercera paradoja gira en torno al vínculo de las instituciones educativas con
su contexto social. Es un hecho que la escuela no tiene la misión de formar
empleados con características homogéneas sino personas diversas en contextos
heterogéneos. Entonces ¿por qué continuamos reproduciendo un modelo de
escuela cerrada? ¿por qué si la localidad es el primer referente de la diversidad y
de los rápidos cambios sociales que ocurren en nuestro entorno no la tomamos
en cuenta para reforzar, retroalimentar y poner a prueba los conocimientos
vigentes?
En las últimas décadas, la localidad como concepto perdió relevancia a medida
que se fortalecían las teorías de la globalización, la sociedad de la información y
del conocimiento. Se pensó que la mundialización traería homogeneidad en las
formas de pensamiento, en los patrones de consumo y de producción. Sin
embargo, hoy sabemos que sus impactos han sido diferenciados y en muchas
ocasiones han fortalecido las identidades locales, como mecanismos de
diferenciación e incluso de subsistencia. En consecuencia, los efectos de la
globalización no pueden ser vistos sino a través de las dinámicas de cambio que
ocurren en las localidades; en los cambios de las relaciones sociales, en las nuevas
demandas y necesidades de localidades que, dependiendo de sus características,
encuentra a veces ventajas y otras veces desventajas al profundizar sus
problemas relacionados con la pobreza, el desempleo, la exclusión, la migración,
la violencia, la destrucción del medio ambiente, etc.
El ritmo con el que cambia la sociedad precisa de ajustar continuamente el
currículum y la didáctica. Pero además requiere mantener vigente la conexión
entre la escuela y la comunidad si lo que se quiere es que el aprendizaje sea
significativo. Por ello, el MCCEMS 2022 impulsa el modelo de una escuela
abierta, que significa traer la comunidad a la escuela como una forma de
establecer una conexión del educando y su entorno social con un doble
propósito: 1) aportar desde la escuela al fortalecimiento de los valores, la cultura,
el civismo y la atención de problemas de las comunidades; y 2) apoyar el proceso
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de aprendizaje de las y los estudiantes mediante la reflexión de situaciones y
problemas del entorno.
La cuarta paradoja cuestiona ¿por qué si nos sabemos con un piso disparejo en
términos de oportunidades, continuamos izando la bandera del mérito entre las
y los estudiantes? Antes de responder, es necesario señalar que el fundamento
del mérito es que todos tienen las mismas oportunidades (Sandel, 2000). En
educación eso significa que todos los estudiantes pueden hacer efectivos sus
derechos fundamentales como acceso a la salud, alimentación, seguridad,
libertad y educación como condición para aprender en igualdad de
circunstancias; pero además implica que las escuelas tengan las condiciones
para operar adecuadamente, lo cual involucra temas que van desde la
infraestructura y equipamiento básico, hasta la práctica docente. Todas estas
condiciones difícilmente están distribuidas de manera homogénea en las
escuelas.
Al no tener un piso parejo en las oportunidades, la meritocracia tiende a fomentar
el individualismo, justificar la desigualdad y promover el menosprecio de ciertos
trabajos. Por ejemplo, quienes tienen las oportunidades y las aprovechan para
tener buenos resultados en los exámenes normalizados u obtener un empleo
que requiere superar diversas pruebas podrán afirmar que están allí porque se lo
merecen y no le deben nada a nadie. Por tanto, si el éxito es una obra individual
merecida, el fracaso de los demás también es algo meritorio. Esta lógica no solo
es falsa, sino que también anula el sentido de solidaridad, puesto que muchas de
las oportunidades en realidad son producto de la lucha social por los derechos
individuales. Por otra parte, aquellos trabajos que no requieren de superar
pruebas y procesos de selección, pero que son igual de importantes que
cualquier profesión especializada, tienden a menospreciarse; de esta forma se
valora el trabajo por criterios de exclusividad y no por su contribución al bien
común.
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Las dinámicas de competencia generalmente están orientadas a demostrar
quién es el mejor, lo cual puede afectar la forma de relacionarse con los demás y
consigo mismo. Entonces, el éxito de una persona comienza a verse como algo
que depende del fracaso del otro y no del descubrimiento de su propio potencial.
Además, según cita Sandel (2000), quienes llevan la delantera pueden caer en la
tentación de defender su puesto a costa de la ansiedad producida por un
perfeccionismo debilitador y una soberbia que a duras penas oculta una frágil
autoestima y quienes quedan atrás compran la etiqueta de perdedores, con los
efectos perversos que ello puede generar en su desarrollo futuro. Todo esto es lo
que ha llevado a caracterizar al mérito como un tirano con disfraz de juez justo.
El MCCEMS 2022 apuesta por el desarrollo de una didáctica orientada por la
voluntad de aprender. La diferencia con el mérito es de fondo; el mérito se
fundamenta en el supuesto de que los seres humanos modifican su
comportamiento cuando de por medio existen incentivos ya sean positivos
(recursos monetarios, materiales, reconocimiento) o negativos (castigo), una
condición que compartimos con los seres no racionales, como los animales,
quienes se comportan de manera reactiva, instintiva y por tanto inmediata ante
un estímulo. En cambio, la voluntad es resultado de un proceso de pensamiento
y comprensión; facultades exclusivas del ser humano. En consecuencia, si el
supuesto es que somos capaces de formar personas conscientes y críticas,
entonces podremos sustentar el aprendizaje en la voluntad o deseo de conocer
para contribuir a la construcción de una vida más equilibrada y una sociedad más
justa, y no simplemente para la obtención de un grado o para evitar un castigo.
En correspondencia con lo anterior, se busca establecer una didáctica basada en
la experiencia, es decir usar los problemas y desafíos que enfrentan las y los
estudiantes y sus comunidades para profundizar en las disciplinas. Esto implica
hacer una conexión entre el contenido teórico y la realidad, no entre el contenido
y la disciplina. Los problemas económicos, políticos, sociales y del medio
ambiente se transforman en herramientas para concientizar, desde la diversidad,
sobre la utilidad del aprendizaje para pensar en alternativas de solución y en el
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papel de cada uno de nosotros en la construcción de un mundo más justo,
pacífico y sostenible. En este sentido, la didáctica tiene un nuevo enfoque, ya no
da al educando el conocimiento disciplinar o científico para que eventualmente
lo use, sino que parte de la reflexión del entorno para ir avanzando hacia el saber
sistemático que permitirá tener una mejor comprensión de éstos. En esta lógica,
no se busca imponer, obligar ni motivar a que se aprenda con la promesa de una
calificación sino desarrollar su voluntad y deseo de aprender, a partir de la propia
construcción del sentido que tiene para sus vidas desarrollar ciertos hábitos,
recursos y formas de interactuar con su sociedad.
La voluntad para aprender no es resultado de una sola acción o decisión como
dar incentivos, pero es más sostenible una vez que se ha instalado. El proceso no
es fácil ni tiene atajos, requiere de la orientación y el reforzamiento continuo por
parte de las y los docentes. Esto significa que el centro de la educación es la y el
estudiante; es quien debe acompañarse en la construcción de un sentido de vida
dentro de una comunidad y en él, el aprendizaje como una parte fundamental.
La quinta paradoja refuta el menosprecio del que han sido objeto las carreras
profesionales técnicas y tecnológicas como efecto de las dinámicas de mercado.
Lo anterior está ligado a la meritocracia, la cual no solo supone que aquellos que
logran superar ciertas pruebas son merecedores de los mejores puestos y
salarios, sino que también son considerados como los más productivos
socialmente y merecen el reconocimiento. Esto se debe a que los salarios del
mercado resultan ser una medida para determinar quién ha hecho la
contribución más valiosa al producir bienes y servicios escasos que los
consumidores desean y aportar al PIB per cápita.
Es en este sentido que el MCCEMS 2022 busca sentar las bases éticas y proveer
de los referentes sociales para saber que el trabajo no es solo una cuestión
económica sino también cultural. En consecuencia, el salario que recibimos no
puede ser el único criterio con el que debamos valorar a las profesiones u oficios,
sino la de su contribución al bienestar común, lo cual revaloriza no solo a las
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carreras profesionales técnicas y tecnológicas sino al trabajo en general, incluso
el no remunerado como las tareas del hogar y cuidado de familiares.
Por otro lado, el nuevo marco curricular reconoce que las carreras técnicas tienen
un gran potencial para ofrecer servicios con sentido social. Por ello, establece la
importancia de ofrecer recursos del conocimiento robustos para la permanente
actualización, la comunicación, el pensamiento matemático, la conciencia
histórica y la cultura digital son fundamentales para el aprendizaje de por vida,
además de ofrecer en el área de formación para el trabajo y la actualización aún
después de estar incorporados a la vida productiva. En todos los casos los
egresados deberán tener en su proyecto de vida la posibilidad de lograr
iniciativas de generación de riqueza con sus comunidades, no solo empresas
sociales, sino también proyectos de auto abasto y acceso regional a bienes de
consumo para el bienestar, donde sus capacidades personales sean garantía de
éxito.
La sexta paradoja cuestiona la vigencia de la calificación como medida para
conocer los avances en el aprendizaje de las y los estudiantes. La calificación,
como asignación de un número, inevitablemente jerarquiza, compara y etiqueta.
Además, al medir conocimientos de manera estandarizada no se permite
conocer el progreso o retroceso de quien es calificado, ni mucho menos sus
necesidades de superación. La pregunta es ¿por qué seguimos utilizando la
calificación numérica sumativa como principal referente para promover y valorar
el aprendizaje de las y los estudiantes y docentes?
El MCCEMS 2022 prioriza el desarrollo de una evaluación formativa, que, no
obstante, al final se exprese en un número, éste no debe ir aislado de la definición
de cómo y porqué se logran estas capacidades, saberes, habilidades y
conocimientos. La evaluación formativa obliga la observación del trayecto del
logro, la cual debe estar centrada en el proceso de aprendizaje que experimenta
el alumno y tiene como objetivo retroalimentar para la mejora. Una de las
dificultades es que implica dar seguimiento personalizado a las y los estudiantes,
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lo cual es prácticamente imposible de realizar. La propuesta es hacer uso de la
coevaluación y la autoevaluación como forma de reflexionar de manera abierta
sobre el propio proceso de aprendizaje y necesidades, y que su destino sea el de
orientar el trabajo del docente en el aula, o potenciar el acompañamiento entre
pares, y no la de dar recompensas o castigos.
La séptima y última paradoja cuestiona la fragmentación de la educación
brindada por el sistema educativo en su conjunto. Al respecto debemos aceptar
que por décadas se ha tratado de articular la educación en sus diferentes niveles.
Sin embargo, la orientación fue, como ya se ha señalado anteriormente, asegurar
la continuidad académica y la vinculación laboral de las y los estudiantes. Desde
la educación básica había una preocupación por que los educandos contaran con
las competencias que requería la llamada sociedad del conocimiento para ser
competitivos, productivos y exitosos. Aún con este propósito, los altos niveles de
reprobación, deserción, escasa absorción y egresados que no contaron nunca
con los requerimientos para incorporarse al mercado de trabajo, son evidencia
de los escasos avances en la articulación de la trayectoria de los procesos
educativos.
Actualmente, trabajamos en establecer un nuevo proyecto educativo, lo que
significa redefinir las herramientas y los fines de la educación. En este sentido es
imprescindible asegurar que las y los estudiantes tengan la oportunidad de
construir y consolidar un proyecto personal, productivo y social de manera
armónica a lo largo de su trayecto educativo. Por ello, el MCCEMS 2022 se
fundamenta en el Plan SEP 0-23, el cual establece las bases para dar cohesión,
continuidad y corresponsabilidad en el desarrollo de la trayectoria educativa de
los educandos desde que nacen, hasta los 23 años de educación que debe ofrecer
el Estado. Esta propuesta sugiere que cada nivel y tipo educativo debe integrar
sus características de ingreso y egreso para promover un proceso progresivo
creciente y cada vez más complejo en cada tramo de edad, maduración y
desarrollo de las personas.
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El Plan SEP 0 a 23 propone involucrar la reorganización del sistema y las
articulaciones entre niveles educativos para favorecer el desarrollo integral de las
y los estudiantes desde la educación inicial hasta la superior, así como también
brindar herramientas para la formación continua de todas las personas a lo largo
de la vida. Lo que está en el centro es el desarrollo integral del educando, en cada
una de sus etapas; en este sentido, el aprendizaje y formación lograda en la
escuela abierta y orientadora, son los medios para alcanzar el desarrollo integral
de las personas y con ellos incidir en el impacto en sus comunidades y en la
nación entera.
Con la articulación curricular y organizativa del Sistema Educativo Nacional se
busca la consistencia en formar a las y los mexicanos como ciudadanos críticos,
responsables, con identidad y amor por México, que aporten positivamente a la
transformación social. Además, de brindar orientaciones para que los diferentes
niveles educativos definan de manera consistente la parte que les corresponde
en el desarrollo de las trayectorias educativas, a través de la definición de
estrategias, metas e indicadores para mostrar sus avances e innovaciones para
mejorar estos propósitos.
Componentes del MCCEMS 2022
La nueva propuesta curricular de educación media superior tiene dos
componentes principales: 1) el currículum fundamental y 2) el currículum
ampliado. El primero está conformado de los recursos sociocognitivos
(Comunicación, Pensamiento Matemático, Conciencia Histórica y Cultura Digital)
y las áreas de acceso al conocimiento en las Ciencias Sociales, las Humanidades
y las Ciencias Naturales y la Tecnología, en tanto que el currículum ampliado está
conformado por los recursos y ámbitos de la formación socioemocional.
Los recursos sociocognitivos son aprendizajes articuladores indispensables
para la comprensión y construcción permanente del conocimiento y el posible
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