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Cuento Rotter

El documento narra la historia de un cachorro león que se siente débil e inseguro por no ser tan fuerte como sus hermanos. En la ceremonia anual ante los otros animales de la sabana, el cachorro pierde una pelea contra una hiena. Más tarde, encuentra a sus hermanos amenazados por la misma hiena y otras, y se enfrenta valientemente para protegerlos.

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Cuento Rotter

El documento narra la historia de un cachorro león que se siente débil e inseguro por no ser tan fuerte como sus hermanos. En la ceremonia anual ante los otros animales de la sabana, el cachorro pierde una pelea contra una hiena. Más tarde, encuentra a sus hermanos amenazados por la misma hiena y otras, y se enfrenta valientemente para protegerlos.

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Personajes:

Búho (narrador -
Mamá (Johanna Brito)
Papá (Pablo Bustamante)
Cachorro
Hermano #1 (Bustamante Orlando)
Hermano #2 (Melanie Franco)
Amiga elefante (Paula Herrera)
Amiga jirafa (Iliana Días)
Público #1 (Sofia Goussas)
Público #2 (Angie Farfán)
Público #3 (Esther Quishpe)
Hiena (Anthony Tomala)

Escena 1
Narrador:
Cuando uno escucha “manada de leones” se puede imaginar al imponente rey junto a su
preciada familia. Puedes sentir tanto admiración como terror, y eso fue lo que sintieron los
habitantes de la sabana africana al observar la llegada de cierta familia felina; el rey, la reina
y tres pequeños cachorros. Cachorros, quienes iban pasando con la cabeza en alto,
demostrando su pequeña autoridad, reflejando el mismo espíritu de grandeza que sus
padres, excepto uno. Ese pequeño y débil cachorro que seguía el paso de sus otros dos
hermanos, demostrando timidez y nerviosismo ante la mirada de todos los habitantes del
lugar.

Cachorro:
¿Por qué tenemos que repetir esto todos los años?

Mamá leona:
Es una tradición, los demás animales lo están esperando.

Hermano #1:
Solo se está quejando porque es débil, como siempre.

Papá león:
Hijo, si quieres ser el rey tienes que respetar las tradiciones impuestas por nuestros
ancestros y dar la cara como el fuerte león en el que te convertirás.

Hermano #2:
¿Y por qué será él quién reine? No puede cazar ni una pequeña cebra.

Papá león:
En esta familia no existe tal cosa como un león débil, saben muy bien que no permito tener
miedo ante cosas triviales.

Narrador:
Lo que el papá no sabía era que, dichas situaciones “triviales”, representaban un gran
desafío para el pequeño cachorro. Claro está, que él nunca admitiría eso, no enfrente de los
propios reyes. Es por esto que muy en lo profundo, el cachorro temía por la opinión de sus
padres y buscaba a toda costa su aprobación.

Se encontraban siendo el centro de atención de toda fauna de la sabana, miradas de


admiración por sobre todo, pero aún así, se podía escuchar las risas y carcajadas de
algunos de los animales presentes, murmullos por todas partes y miradas juzgando a cierto
cachorro. Es por esta razón que siempre ha odiado atender esta ceremonia; todos se
burlaban de su débil y pequeña complexión.

Público #1:
¿Ese será nuestro futuro rey?

Público #2:
Puede que sea un león, pero en una pelea seguramente yo sería el ganador.

Público #3:
Es una burla comparado a sus hermanos, no aceptaré a ese fenómeno como rey. .

Narrador:
Se podía escuchar el murmullo de los demás animales por todo el lugar, creando un
ambiente incómodo y molesto. El pequeño cachorro no podía encogerse más de la
vergüenza y pena. Por otro lado, el rey estaba furioso.

Papá león:
¿Cómo se atreven a mirar a mi hijo de tal forma? Él, quién reinará en el futuro, debe ser
respetado por todos. Mi hijo, ¿débil? Jamás. Para demostrarles su fortaleza, luchará con
uno de ustedes.

Narrador:
Se escuchó la sorpresa de todos los habitantes. Sin embargo, al escuchar esto, de forma
instantánea del público salió un animal riéndose de la situación; era una hiena. En el fondo
se podían escuchar los murmullos y carcajadas de las demás hienas.

Hiena:
Yo ofrezco dar mi cara para esta batalla. Será el momento de demostrar quién es el
verdadero rey de estas tierras.

Narrador:
Por otro lado, el cachorro no podía dejar de temblar. Sabía que en algún momento sus
padres lo harían enfrentarse a otros animales, sobre todo al momento de cazar, pero no
esperaba que fuera tan repentino. Él sabía que no ganaría, no era tan fuerte como sus
hermanos, a quienes admiraba por tal razón, y quienes sabían también que el final de esta
batalla ya estaba definida.

Cachorro:
Padres, no puedo hacerlo, no puedo ganar, él es mucho más fuerte que yo.
Padre:
¿Pero qué tonterías dices hijo? Has sido criado por nosotros, claro que vas a ganar.

Madre:
No creo que sea buena idea esto, no hay razón para un enfrentamiento en este momento.

Padre:
Tenemos que estar preparados para un enfrentamiento en cualquier momento, no hay
tiempo para ser cobardes.

Narrador:
El cachorro, empujado por su padre, se acercó al centro del lugar donde se encontraban
todos. De la misma forma, la hiena aún riéndose se acercó también. El rey ha dado inicio a
la pelea.
El cachorro no se podía mover del terror, mientras que la hiena ya se había acercado para
arremeter contra el pequeño. Cabe recalcar que la hiena era el doble del tamaño del
pequeño león, así que se puede suponer que este ataque fue suficiente como para
derribarlo.
El cachorro se encontraba tirado en el suelo, incapaz de moverse, viendo la mirada de terror
de sus padres y hermanos. Viendo qué el cachorro no se movía, el rey dio por terminada la
pelea. La hiena se retiró nuevamente a carcajadas, vociferando con orgullo su victoria.
Por otro lado, el rey se acercó a su hijo con una gran decepción reflejada en sus ojos,
escuchando las críticas de los animales a su alrededor.

Cachorro:
Padre, perdóname, los he decepcionado a todos, no estoy calificado para ser un rey.

Narrador:
El padre solo lo observó, y sin más que decir se retiró del lugar.
La madre se acercó al cachorro e intentó consolarlo, sin embargo, él en llanto escapó de la
misma forma del lugar.

Escena 2

Cachorro (llorando):
¿Por qué yo? ¿Por qué no puedo ser como mis hermanos? ¿Por qué tengo que ser yo el
rey? ¿Acaso no ven lo débil que soy? Intento seguir el paso de mi papá, pero simplemente
no puedo, ¿por qué no se dan cuenta?

Narrador:
El cachorro escuchó a los lejos que lo llamaban, eran sus amigos preocupados por él.

Elefante:
¿Estás bien? Mi mamá no me dejó hablar contigo luego de lo que ocurrió, pero logré
escaparme.
Jirafa:
Estábamos muy preocupados por ti, nunca he apoyado el comportamiento de tu padre hacia
ti, cuando escuchamos lo que sucedería tuvimos mucho miedo.

Cachorro:
Todos tienen miedo siempre, soy una decepción.

Elefante:
No eres una decepción, tu padre te pone mucha presión respecto al tema de convertirte en
el rey y nunca te ha dejado actuar por ti mismo.

Jirafa:
No solo eso, el resto de animales solo te juzgan por ser diferente a tus hermanos, pero eso
no significa que seas menos fuerte.

Cachorro:
Si me hace menos fuerte, mientras ellos ya pueden salir a cazar solos, yo no me atrevo,
solo sirvo para seguirles el paso.

Jirafa:
Eso no es verdad, tú tienes miedo porque piensas que no tienes potencial, y piensas que no
lo tienes porque los demás siempre te han tratado como alguien débil, es por eso que temes
defraudar a tus padres.

Cachorro:
Ustedes no lo entienden, no tengo permitido sentir miedo, el solo sentirlo ya me hace débil,
¡no sirvo para nada!

Narrador:
El cachorro nuevamente se retira del lugar, dejando a sus amigos preocupados

Escena 3

Narrador:
El cachorro se encontraba caminando por el lugar, intentando despejar su mente de
pensamientos negativos, cuando de repente escuchó unos gritos.
Siguió el sonido de aquellos gritos, pero, mientras más caminaba, más se adentraba a un
lugar oscuro y tenebroso. Decir que no sentía miedo sería una completa mentira, el
cachorro no dejaba de temblar, aún así, siguió adentrándose en el lugar, pero no por
curiosidad, sino porque aquellos gritos le eran muy familiares.
Mientras se adentraba más y más, podía escuchar pequeños
murmullos y risas por doquier, en la fondo ya se imaginaba a quienes pertenecían.

El cachorro ya comenzaba a desesperarse, cuando de repente al doblar una esquina, se


encontró con un grupo de hienas, estando entre ellas otros dos cachorros; eran sus
hermanos.
Las hienas los estaban amenazando y parecían estar reclamando algo. De entre ellas, una
más grande qué las demás se hacía notar; era la hiena con la qué había peleado
anteriormente.

Hiena:
Quiero mi trono. Advertí que me convertiría en el rey si ganaba la pelea, y así fue. Sin
embargo, conociendo el orgullo de los de su especie, sé que no me lo entregarán, lo único
que queda es eliminarlos.

Narrador:
A pesar de tener las patas paralizadas del miedo, el cachorro no dudó en pegar un grito,
haciendo notar su presencia.
Era la primera vez que el pequeño león se veía más imponente de lo qué usualmente
demostraba ser.
Sus hermanos al verlo sintieron un honesto sentimiento de alivio, pero al mismo tiempo el
temor empezó a crecer en ellos, pues no querían que su pequeño hermano saliera
lastimado también .
Por otro lado, las hienas simplemente rieron más fuerte.

Hiena:
Era lo único que me faltaba, creí que con derrotar a estos dos no serían suficiente, pero la
llegada del mismo futuro “rey” me lo ha puesto más fácil.

Cachorro:
Tú jamás gobernarás, y aún así lo hagas, a nadie le agrada las hienas.

Hiena (riéndose):
A nadie le agrada tampoco tener a un débil león como rey.

Narrador:
El cachorro al escuchar esto, no pudo evitar sentir un gran coraje, tal vez fue esto lo que le
permitió moverse finalmente.
Se dirigió donde se encontraban sus hermanos y se paró delante de ellos en forma de
defensa. Sus hermanos se encontraban aterrorizados, realmente creían qué no podrían
escapar de aquella situación y sería su fin.

Hermano #1:
¡¿Qué haces aquí?!

Hermano #2:
Estamos muertos.

Narrador:
El cachorro escuchando a sus hermanos pensó:
Cachorro:
“Estoy cansado de que me vean como un obstáculo, estoy cansado de que en lugar de
poder proteger, me tengan que proteger a mí, ¿Qué clase de rey es aquel que no puede
proteger su sabana?”

Narrador:
Cansado de sentirse de esta forma e impulsado por el odio que ha crecido a partir de los
comentarios negativos que ha recibido durante su corta vida, creció un sentimiento de
valentía en el cachorro y procedió a atacar a las hienas.
Las hienas se sorprendieron por tan repentino ataque, lo que las dejó estáticas por unos
segundos, segundos en los que el cachorro aprovechó para atacar con más fuerza.
Observando la valentía de su hermano, los otros dos cachorros se unieron al ataque.
La situación dio un gran giro, ya no eran hienas intimidando leones, eran leones intimidando
a las hienas, por lo que lo único que les quedó fue escapar del lugar, dejando a los
pequeños leones a salvo.
Pero no pudieron escapar por mucho, porque segundos después se escucharon sus gritos y
en el lugar aparecieron otros dos leones, junto a un elefante y una jirafa; eran sus padres y
amigos.

Lo que había sucedido era que sus amigos al ver al cachorro con aquella triste expresión,
se habían quedado preocupados, por lo que decidieron seguirlo a lo lejos. Fue luego de
unos minutos cuando se dieron cuenta de la situación en la que se había metido y fueron
inmediatamente a buscar a los padres de los cachorros.

Los padres se acercaron apuradamente a sus hijos, preocupados por el estado en el que se
encontraban.

Mamá leona:
¡Estábamos muy preocupados, pudieron haber muerto!

Papá león:
Es un alivio que no hayan sufrido heridas de gravedad.

Hermano #1:
Fue gracias a él.

Narrador:
Tanto los hermanos como los padres observaron al cachorro con gran orgullo, él los había
salvado.

Padre:
Perdóname hijo. He puesto mucha presión sobre tus hombros y no he sabido escuchar
cómo te sentías. Tal vez esa presión era la que no te permitía encontrar tu verdadero
potencial, y estoy orgulloso de qué finalmente reconozcas quién eres.

Mamá leona:
Lo hemos hablado y queremos qué la decisión de convertirte en rey sea tuya, y no nuestra.
Hermano #2:
Creo que sería un excelente rey, supo proteger a sus seres queridos incluso en una
situación tan peligrosa, y creo que eso lo hace un verdadero líder.

Hermano #1:
Concuerdo con él.

Cachorro:
Creo qué puedo hacerlo.

Narrador:
Pasaron unos días, toda la sabana se había enterado de lo sucedido y estaban arrepentidos
de haber tratado al cachorro de tal forma. Lo qué anteriormente era desprecio, se había
convertido en admiración.
Y así, el cachorro fue creciendo y encontrando poco a poco su fortaleza, se convirtió en un
fuerte león, amado por todos y preparado para convertirse en el futuro rey que todos
esperaban. Pero lo más importante, es que aprendió a confiar en sí mismo y a reconocer
que su apariencia no establece su fortaleza.

FIN

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