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Foro Casos

La paciente presenta síntomas de excitación, irritabilidad, verborrea, falta de sueño y negación a comer. Tiene ideas religiosas delirantes y canta himnos religiosos de forma incesante. Fue llevada al hospital por su esposo debido a su estado alterado. El diagnóstico es episodio maníaco agudo asociado a trastorno bipolar.
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La paciente presenta síntomas de excitación, irritabilidad, verborrea, falta de sueño y negación a comer. Tiene ideas religiosas delirantes y canta himnos religiosos de forma incesante. Fue llevada al hospital por su esposo debido a su estado alterado. El diagnóstico es episodio maníaco agudo asociado a trastorno bipolar.
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CASO 1

Frank, un hombre soltero de 27 años, acude a consulta ante la insistencia de su novia porque se
encuentra irritable, inquieto, con excesiva energía, incapaz de dormir e insatisfecho con la
monotonía de su trabajo y de su vida. En el pasado ha sufrido muchos de estos episodios, que
suelen durar 1 o 2 días, aunque en ocasiones el exceso de energía se prolonga durante semanas y
alternan con períodos más largos (semanas o meses) de abatimiento, desesperanza, agotamiento
y ganas de morir. Se describe a sí mismo como en una “montaña rusa emocional” y dice que su
estado de ánimo puede cambiar entre 20 y 30 veces al año. Frank refiere que siempre se ha
sentido de esta manera. A pesar de haber realizado dos intentos de suicidio impulsivos mediante
alcohol y pastillas para dormir, nunca ha recibido tratamiento. Sus síntomas nunca han cumplido
criterios de episodio depresivo mayor o de episodio maníaco, ni ha presentado síntomas
psicóticos. Asegura que no toma sustancias, aunque confiesa un leve consumo de alcohol para
relajarse. Frank tiene un estilo de vida caótico. Fue criado por una sucesión de tías y tíos, todos
ellos poco interesados en educarle. Fue un niño irresponsable y problemático, que solía escaparse
de casa, faltar a la escuela u que llegó a cometer pequeños hurtos. A los 16 años, Frank se fue
haciendo autostop hasta una ciudad lejana y nunca volvió ni llamó a casa. Desde entonces, se ha
ido mudando de ciudad en ciudad y ha trabajado irregularmente limpiando coches, como portero
de noche, en la construcción y en otros trabajos no especializados. Simplemente, se siente
inquieto y cambia de trabajo. Hace amistades tan rápidamente como las rompe

Trastorno bipolar 1

Presenta los siguientes síntomas irritable, inquieto, con excesiva energía, incapaz de dormir e
insatisfecho con la monotonía de su trabajo y de su vida

Episodio hipomaníaco: o irritable, y un aumento anormal y persistente de la actividad o la energía

Episodio de depresión mayor: Disminución importante del interés o el placer, Insomnio o


hipersomnia casi todos los días, Agitación

Trastornos diferenciales:

Trastorno del sueño: alteración el en su suelo lo que provocaba que fuera incapaz de dormir por lo
que lo descartamos

Trastorno de Ansiedad Generalizada: se muestra irritable, inquieto, pero no muestra, pero no


muestra tensión o contracturas musculares por lo que se descarta

Trastornos del estado de ánimo: presenta síntomas de abatimiento, desesperanza, agotamiento y


ganas de morir por lo que cual lo descartamos

CASO 2

El paciente es un vendedor de 36 años. Es casado y tiene dos hijos. Motivo de consulta: Fue
internado en una clínica psiquiátrica después de tener una crisis nerviosa, con excitación
psicomotriz, confusión mental y pensamientos suicidas. Cuatro semanas antes había asistido a un
curso de siete días sobre desarrollo personal, organizado por su empresa. Durante el curso mostró
una excitación creciente y hablaba mucho. Conversaba con gente día y noche y bebía
excesivamente. También tuvo una relación sexual con una mujer participante del curso. Al
regresar a su casa tuvo una crisis, estaba excitado e inquieto con estados de ánimo cambiantes. A
veces se sentía extremadamente feliz sin causa aparente, tenía planes extravagantes, se mostraba
hiperactivo y hablaba mucho interfiriendo en todo. En otros momentos se lo veía decaído,
cansado y con sentimientos de culpa y pensamientos suicidas. Le decía a la gente que podía leer
sus pensamientos y predecir el futuro. También dijo que recibía mensajes simbólicos de personas
en la televisión, que tenía habilidades telepáticas y que había sido elegido para una misión lo que
significaba que ciertos enemigos lo trataban de perseguir. Al mismo tiempo sentía que todo a su
alrededor parecía irreal, como si estuviera en un escenario delante de él. De noche dormía mal. De
todas formas, lograba hacer su trabajo. Sin embargo, el día antes de su internación se quebró
completamente. En la oficina se lo veía excitado y perturbado. Anunció a sus colegas que había
sido nombrado director de la empresa, y que todos deberían hacer un viaje alrededor del mundo.
Tuvo que ser llevado a su casa y luego fue internado en la clínica. Antecedentes: El paciente era
hijo único. Su padre era jardinero en un pueblo de provincia. Al terminar la escuela secundaria,
hizo un curso de vendedor en la industria textil y desde los 27 años fue empleado en una empresa
textil. Se casó a los 24 años y tuvo dos hijos, quienes, en el momento de su internación, tenían 9 y
11 años. La familia vivía en casa propia y le iba bien económicamente. Siempre había sido
extrovertido, activo y enérgico, pero muy responsable. Era ambicioso y le gustaba su trabajo.
Trabajaba en forma eficiente y su esfuerzo era apreciado por sus empleadores. Datos actuales: Al
ser admitido, el paciente parecía perplejo y ansioso, pero estaba completamente orientado. Se
mostraba verborrágico, con fuga de ideas y por momentos parecía responder a alucinaciones
auditivas. Al día siguiente estaba excitado y confundido. Dijo que había sido sentenciado a muerte
y que su vida estaba en peligro. Una luz que entraba por la ventana le indicaba que estaba bajo
vigilancia especial. Una estrella en el cielo era un objeto volador no identificado que había venido
a llevárselo de la tierra. Entre el ruido de la sala distinguía voces que se burlaban y reían de él. Al
mirar televisión veía las caras y oía la música deformada. Sentía que otras personas podían “nadar
en su mente”, sacar sus pensamientos y hacerle sentir emociones e impulsos que no eran los de él.
Por momentos se volvía irritable y verbalmente agresivo, y hablaba incesantemente con fuga de
ideas. Evolución: Al ser tratado con 10 mg de haloperidol por día, el paciente se fue calmando
gradualmente y después de 10 días ya no parecía psicótico. Estuvo algo deprimido durante otra
semana, después de lo cual su familia lo consideró en su normal estado mental

Diagnostico episodio depresivo maniaco

trastorno psicótico con cambios rápidos de humor que iban de la euforia a la depresión, y con
ideas delirantes que en casi todos los casos eran incongruentes con su estado emocional.
síntomas esquizofrénicos

diagnostico diferencial

trastornos del estado de ánimo: no podría ser un diagnostico como tal le faltaría la
presencia de las alucinaciones
trastorno delirante: presencia de ideas delirantes o alucinación falta la presencia de un
episodio depresivo mayor por lo cual lo descarto

CASO 3
La paciente es una mujer de 27 años, casada y sin hijos. Es enfermera en una unidad de salud
materno infantil. Motivo de consulta: Fue llevada al hospital por su marido porque estaba muy
excitada y verborrágico. Después de discutir con su esposo cuatro días antes, se fue de su casa
enojada a la mezquita donde permaneció rezando toda la noche. Cuando regresó a la mañana
siguiente su esposo estaba enojado con ella y le dijo que si quería pasar toda la noche en la
mezquita podía irse a vivir allí. Se fue a la casa de su mamá donde se perturbó más y más. Estaba
muy excitaba, no podía dormir, hablaba casi incesantemente y se negaba a comer. Rezaba
fervientemente, pero mezclaba palabras, aparentemente sin darse cuenta. Su interminable
conversación era especialmente sobre religión y la interrumpía sólo para cantar plegarias en las
que acusaba a numerosas personas de pecar y les ordenaba rezar. Su madre llamó al marido y le
dijo que él era responsable de ella. Como la paciente se negó a ser tratada, su esposo la trajo al
hospital por la fuerza. Antecedentes: El segundo matrimonio de la paciente tuvo lugar dos años
antes de ocurrir el actual episodio. Su esposo tenía 34 años y era un musulmán devoto que
trabajaba en una fábrica de autos. No tenían hijos lo que causaba tensión en el matrimonio. Su
primer matrimonio fue a los 21 años; duró sólo unos pocos meses porque su esposo se fue a
trabajar a un país fronterizo y no lo había vuelto a ver ni a oír desde entonces. Al momento de la
internación su padre tenía 54 años y su madre 56. La paciente era la quinta de una familia de dos
hermanos y seis hermanas. Se había interesado en la religión desde chica. A los siete años
mostraba ya un gran entusiasmo en leer el Corán y memorizó casi todas las secciones del libro.
Tenía una hermosa voz y a menudo la invitaban a eventos sociales porque cantaba muy bien. Se
integraba adecuadamente con la gente y le era fácil hacer amigos, disfrutando el hecho de que su
canto -y también el baile- a menudo la convertían en el centro de atención. Era una mujer enérgica
y por lo general optimista, aunque admitió estar a veces deprimida. No había antecedentes de
enfermedad mental en su familia. A la edad de 22 tuvo un largo episodio de depresión al
disolverse su primer matrimonio. Estaba triste e insegura, se retrajo y no quería cantar ni ir a
fiestas. Tenía dificultad para dormir, se despertaba temprano y se sentía cansada; además no tenía
ganas de comer y perdió peso. De todas maneras, logró continuar con su trabajo con sólo unos
pocos días de licencia por enfermedad. No consultó a un médico y después de unos pocos meses
gradualmente mejoró y recobró su estado de ánimo habitual y su nivel de actividad. Tuvo un
accidente de tránsito a los siete años y se rompió un brazo. Tenía bocio, con un nódulo palpable
en el lóbulo izquierdo de la tiroides. Datos actuales: La paciente estaba prolijamente vestida y aún
más, era elegante. Se la notaba excitada e irritable y gritaba agresivamente. Hablaba demasiado y
su conversación era difícil de seguir porque iba demasiado rápido, cambiando de un tema a otro.
Se creía superior a los demás, los que estaban celosos de ella por su voz y belleza. Su inteligencia
era superior a la normal y se sentía más fuerte y saludable que nunca. Se distraía con facilidad,
pero estaba totalmente orientada con respecto al tiempo, al espacio y a su persona. No mostraba
falla en la memoria u otras funciones cognitivas. Los exámenes físico y neurológico, EEG y pruebas
de laboratorio, incluyendo las de función tiroidea, eran normales.

Diagnostico Trastorno bipolar 1, episodios actuales maníaco

la paciente hacía dos días que estaba irritable, con humor expansivo y marcada verborragia,
hiperactividad, insomnio y aparente grandiosidad

diagnósticos diferenciales
T. de ajuste (adaptación) con ánimo deprimido: Reacciones de adaptación desproporcionadas al
no poderse adaptar con facilidad a su entorno después de su separación

T alimenticios la paciente no come mucho como consecuente baja de peso, pero solo es síntoma
para la bipolaridad 1

T del estado de ánimo: al disolverse su primer matrimonio. Estaba triste e insegura, se retrajo y no
quería cantar ni ir a fiestas.es un problema que ella carga desde antes mas allá de la separación del
marido

CASO 4

Olivia, una estudiante de posgrado de arquitectura de 22 años de edad, fue derivada a psiquiatría
de forma urgente por decirle a su compañera de cuarto que pensaba suicidarse. Olivia tenía
antecedentes de síntomas anímicos que se había controlado bien con litio y sertralina, pero los
síntomas depresivos habían reaparecido poco después de llegar a una ciudad nueva, 3 meses
atrás, para cursar sus estudios. No dejaba de pensar en maneras de quitarse la vida sin incomodar
a nadie. Los pensamientos suicidas dominantes giraban en torno a la idea de pegarse un tiro en la
cabeza mientras se asomaba por la ventana, para no dejar el dormitorio hecho un desastre.
Aunque no tenía acceso a ningún arma, pasaba tiempo buscando en l Red sitios donde poder
comprar una. Los diversos antecedentes psiquiátricos de Olivia habían comenzado a los 15 años,
cuando empezó a beber alcohol y fumar marihuana de forma habitual, normalmente al ir a
discotecas con los amigos. Estas dos sustancias la tranquilizaban y, según dijo, nunca le habían
supuesto problemas. No había consumido ni alcohol ni marihuana desde que inició los estudios de
posgrado. Alrededor de los 17 años de edad comenzó a presentar episodios depresivos breves
pero intensos, caracterizados por llanto, sentimientos de culpa, anhedonia, desesperanza, poca
energía y mala concentración. Dormía más de 12 horas al día y descuidaba sus deberes
académicos y domésticos. Estos episodios depresivos normalmente viraban al cabo de unas
semanas hacía periodos de gran energía, habla apresurada y creatividad poco usual. Permanecía
levantada casi toda la noche trabajando en proyectos y construyendo maquetas arquitectónicas,
sin embargo, esto en realidad no afectaba su vida durante el día. Estos episodios acelerados
duraban unos 5 días y en ellos tenía a veces la sensación de que sus amigos se habían vuelto en su
contra y de que, en realidad, no eran para nada verdaderos amigos. Al realizar la evaluación, la
paciente estaba visiblemente deprimida y llorosa, y presentaba lentitud psicomotora. Dijo que le
costaba mucho salir de la cama y que no iba a clase la mayor parte de los días. Refería
desesperanza, mala concentración y culpabilidad por gastarse el dinero de la familia en unos
estudios que no era capaz de sacar adelante. Confesó que pensaba en el suicidio casi todo el
tiempo y que no encontraba nada que la distrajera. Dijo no haber bebido ni fumado marihuana
recientemente, añadiendo que no tenía ganas de “fiestas”. Reconoció que tenía enormes
sentimientos de vacía y señaló que, en ocasiones, se había hecho cortes superficiales en los brazos
para “ver qué se siente”. Explicó que ya sabía que aquellos cortes no iban a matarla. Refirió
despersonalización y crisis de pánico ocasionales. Negó tener inestabilidad anímica, desrealización,
problemas de impulsividad, dudas acerca de su identidad y miedo al abandono

Diagnóstico: inquietud suicida


presenta actualmente una depresión marcada por ánimo depresivo, anhedonia, problemas de
sueño, anergia, retardo psicomotor, culpa excesiva y pensamientos recurrentes de suicidio. Estos
síntomas producen malestar y deterioro importantes, y parecen haber persistido 3 meses, mucho
más de las 2 semana, No dejaba de pensar en maneras de quitarse la vida sin incomodar a nadie.
Los pensamientos suicidas dominantes giraban en torno a la idea de pegarse un tiro en la cabeza
mientras se asomaba por la ventana, para no dejar el dormitorio hecho un desastre. Aunque no
tenía acceso a ningún arma, pasaba tiempo buscando en la Red sitios donde poder comprar una

Diagnostico diferencial:

Trastorno bipolar ll: que cursa con síntomas de depresión mayor e hipomanía. En sus
antecedentes figuran múltiples periodos de gran energía, habla apresurada, mayor creatividad y
productividad, y menor necesidad de sueño de 5 días de duración. Dichos periodos coinciden con
la definición de hipomanía por lo cual lo descarto

Trastorno de ansiedad no especificado: la marihuana y el alcohol tienen efecto calmante lo que


quizá indique la presencia de ansiedad inadvertida. Después presentó episodios de
despersonalización y crisis de pánico que le resultaron extremadamente angustiosos por lo cual lo
descarto al presentar una idea suicida al no tener más información se descarta

El trastorno límite de la personalidad: la presencia de despersonalización, sensación de vacío,


consumo de sustancias, lesiones autoinfligidas sin intención suicida y pensamientos reiterados de
suicidio por lo cual lo descarto por que la paciente dice no tener problemas de impulsividad
(aparte del abuso de ciertas sustancias), inestabilidad del ánimo fuera de los episodios,
desrealización, dudas acerca de su identidad, ni miedo al abandono

CASO 5

Raquel, una chica de 15 años, fue derivada para efectuarle una evaluación psiquiátrica por
presentar desde hacía 1 año problemas en casa y en el colegio que iban de mal en peor. La madre
dijo que su mayor preocupación era que “las medicinas de Raquel no sirven de nada”. Raquel
refirió que no tenía ninguna queja especial. En las reuniones con la paciente y su madre, tanto
juntas como aparte, ambas dijeron que las notas de Raquel habían empeorado y pasado de
sobresalientes y notables a meros suficientes, que había perdido a muchos de sus amigos de
siempre y que los conflictos en casa habían aumentado hasta el punto de haberla llamado la
madre “repugnante y mala”. Raquel vio a su primer psiquiatra a la edad de 7 años para evaluar si
padecía un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) por presentar inquietud,
impulsividad y distraibilidad. Después de que las intervenciones conductuales resultaron
ineficaces, la paciente empezó a tomar medicación, basada en el metilfenidato, a los 8 años de
edad. Se observó mejoría con el colegio, en la vida social y en casa. Durante los 6 años siguientes,
a Raquel le fue bien; era “prácticamente igual que los demás niños mientras estuvo medicada”. Sin
embargo, alrededor de los 14 años de edad, Raquel se volvió “tristona”. En lugar de ser una
“adolescente jovial”, pasaba días a solas, sin hablar apenas con nadie. Durante estos periodos de
tristeza persistente dormía más de lo habitual, se quejaba de que sus amigos ya no la querían y
parecía no interesarse por nada. En otros momentos era “el terror” de la casa, chillando con
frecuencia a su hermana y sus padres, hasta el punto de “andar todos con pies de plomo”. Más o
menos por entonces, las notas de Raquel empezaron a empeorar y el pediatra le aumentó la dosis
de su medicación para combatir el TDAH. En los antecedentes familiares de Raquel cabe reseñar
un padre que tenía “problemas de verdad”. Aunque la madre no conocía el diagnóstico, lo habían
tratado con litio. El padre había abandonado a la familia antes de que Raquel naciera y esta no lo
había visto nunca. Al explorar los periodos de irritabilidad, disforia y aislamiento social, el clínico
preguntó si, en ocasiones, Raquel había estado especialmente contenta. La madre recordó varios
periodos en los que la hija había estado “atolondrada” durante 1 o 2 semanas. Se reía de
“cualquier cosa” y ayudaba con las tareas domésticas llena de entusiasmo, llegando a iniciarlas ella
misma a veces. Como estas eran las “fases buenas”, la madre creía que estos episodios no tenían
mayor importancia. Raquel no tenía problemas de salud. Dijo que no bebía alcohol, ni consumía
drogas ni tomaba otros medicamentos aparte de los prescritos para el TDAH. En la exploración,
con ella a solas, Raquel aparecía como una adolescente vestida de manera informal, coherente y
resuelta. Tenía aspecto receloso y triste, con cierta constricción afectiva. No le gustaba cómo se
sentía y explicó que estaba deprimida 1 semana, después bien, después “divertidísima” unos
cuantos días y luego “con ganas de matar a alguien”, como si alguien “me estuviera revolviendo
por dentro”. No sabía por qué se sentía así y odiaba no saber cómo estaría al día siguiente. Dijo no
tener síntomas psicóticos, ni confusión, ni pensamientos suicidas. Estaba cognitivamente intacta

Diagnóstico: trastorno siclo matico

Raquel presenta un rendimiento deficiente en el trabajo, en casa y con amigos en al menos 1 año
tiene varios cambios del estado de ánimo por lo que mostraba estar irritable, retraída o
atolondrada al menos por 1 semana

Trastornos diferenciales:

Trastorno bipolar: abecés se presentaba irritable, retraída o atolondrada por lo cual lo descarto

Trastorno límite de la personalidad: presenta aburrimiento, descontento general o enfado y la


ingesta de física de sustancias para el TDH por lo cual a mi consideración lo descarto

Trastorno antisocial de la personalidad: pasaba días a solas, sin hablar apenas con nadie por lo
cual lo descarto

CASO 6

La paciente es una mujer de 38 años, casada. Tiene dos hijos de 6 y 2 años. Motivo de consulta:
Ella comenzó a estar mal después de su segundo embarazo, hace tres años. Este embarazo no era
querido y hasta se pensó en un aborto, pero su esposo la convenció de que no lo hiciera. Se había
estado sintiendo deprimida e irritable, constantemente preocupada por las tareas del hogar y los
chicos. Se sentía insuficiente e incapaz de llevar a cabo las responsabilidades de ser madre de dos
niños. Antecedentes: La paciente creció en un pequeño pueblo. Su infancia estuvo marcada por la
enfermedad de su madre, de quien sólo se acuerda que estaba enferma. De niña, tenía que hacer
las cosas de la casa y era resentida porque los otros niños no tenían este deber. Su madre murió
cuando ella tenía 12 años y recuerda haber estado muy triste. Su padre era afectuoso con ella,
pero bebía demasiado y era violento con su mamá. Había dos hermanos en la familia -uno 20 años
mayor que la paciente y el otro, 12 años mayor. Después de la muerte de la madre, el hermano
mayor se mudó con su esposa a la casa paterna. La esposa de su hermano le hizo a la paciente la
vida particularmente difícil porque le exigía cosas y la criticaba siempre por ser perezosa. A los
quince años se fue de la casa para trabajar como niñera durante dos años, hasta que fue lo
suficientemente grande para estudiar enfermería. Dos meses antes de terminar sus estudios, y
nunca los completó. Había dejado de asistir por algún tiempo por enfermedad y se le dijo que
debería repetir parte del curso. Conoció a su esposo durante este curso. Él era de otra cultura y 13
años mayor que ella. Después de salir durante tres años se fueron a vivir juntos. No quiso casarse
en ese entonces porque él decía que no podía mantenerla al no tener un trabajo permanente.
Aparte de ello, su familia en su pueblo natal esperaba que él se case con alguien de su propia
cultura y no sabían nada de esta relación. Al quedar embarazada, su compañero la convenció de
que se hiciera un aborto, también porque no podía mantener un niño. Después que consiguió un
trabajo permanente se casaron, pero no le dijeron a la familia de él hasta que pasaron dos años.
Su relación fue tormentosa. La paciente describió a su marido como de buen corazón, pero poco
razonable. Era autoritario, exigía que ella hiciera todo el trabajo de la casa y no quería cuidar de
los niños. Datos actuales: La paciente era una mujer delgada, limpia y prolija, pero parecía no
importarle para nada su apariencia. Estaba tensa y frecuentemente rompía en lágrimas. Su
conversación era normal en tono y forma. Respondía apropiadamente, pero hablaba mucho.
Estaba preocupada por el hecho de no poder resolver sus dificultades domésticas, y se afligía por
el futuro de sus niños, si ella muriera, como lo había hecho su propia madre. No tenía creencias o
percepciones anormales. Su capacidad cognitiva estaba intacta y estaba globalmente orientada.
Sus recuerdos inmediatos, y su memoria reciente y remota eran buenas. Su percepción del
problema era moderada, si bien reconocía que tenía un problema, no sabía cómo la podían
ayudar. Los exámenes físicos y las pruebas de laboratorio no revelaban nada anormal. Evolución:
Se internó a la paciente para liberarla del estrés de la casa. Gradualmente se relajó y comenzó a
interesarse por su apariencia otra vez. A pesar de las presiones para que regresara a la casa donde
su esposo tenía dificultad para cuidar los niños permaneció en la sala durante casi dos semanas. En
este tiempo su estado de ánimo mejoró y ella y su esposo pudieron conversar sobre algunos de los
problemas que tenían. Se le dio el alta, pero con un plan de seguimiento para pacientes externos
para ella y su marido. Ambos llegaron a un acuerdo para aumentar la ayuda en la casa y para estar
un tiempo solos, sin los hijos, cada semana

Diagnóstico: trastorno depresivo persistente

Tristeza, sensación de vacío, Desesperanza, Baja autoestima, sentirse incapaz o inútil, Dificultades
para concentrarse y tomar decisiones, Irritabilidad o enojo excesivo, Sentimientos de culpa y
preocupaciones por el pasado

Diagnostico diferencial

Trastorno por duelo: cundo su madre muere cuando ella tenía 12 años y recuerda haber estado
muy triste por lo cual tiene tiempo por lo cual se descarta
trastorno del estado de ánimo: y se afligía por el futuro de sus niños, si ella muriera y a menudo se
presentaba tensa y frecuentemente rompía en lágrimas por lo cual lo descartamos

CASO 7

El paciente tiene 24 años, es soltero y trabaja de empleado. Vive solo. Motivo de consulta:
Durante casi dos años, el paciente ha sufrido de tensión y le resultaba imposible relajarse.
Ocasionalmente se lo derivó a una clínica psiquiátrica como paciente externo porque estaba tenso
y preocupado, no podía dormir y estaba lleno de sentimientos de inferioridad. A menudo se sentía
aprehensivo, tenía palpitaciones y comenzaba a temblar sin una razón aparente. No podía
concentrarse y se irritaba fácilmente. A la noche sus constantes preocupaciones lo mantenían
despierto. En particular se preocupaba por su aptitud sexual. Tenía miedo de no poder
desempeñarse sexualmente si se casaba. A los 14 años, estando de visita en la casa de unos
amigos, había espiado en el dormitorio de la hermana mayor de su amigo cuando ella se estaba
cambiando. Al ver a la joven de 19 años en ropa interior se excitó inmensamente y a menudo
recordaba la experiencia. Desde entonces hacía lo imposible para espiar mujeres cuando se
cambiaban o bañaban. Cada vez que lo hacía se excitaba y se masturbaba. El miedo a ser
encontrado lo llevaba a hacerlo rápidamente, lo que aumentaba su excitación. A los 22 años
estuvo con una prostituta por primera vez y después siguió haciéndolo bastante regularmente. Sin
embargo, en los meses anteriores a la consulta no pudo lograr la erección, lo que al principio lo
hizo sentir ansioso y luego lo sintió que era inferior. Estaba incómodo en compañía de mujeres y
creía que no sería capaz de casarse. Comenzó a evitar a sus amigos y se mantuvo solitario en sus
ratos libres, aunque continuó trabajando. Antecedentes: El paciente era el tercero de tres hijos de
un taxista. Sus dos hermanos mayores fueron bastante exitosos en la escuela y en sus carreras. Él
aprobó la escuela secundaria con notas normales y a los 18 años comenzó a trabajar como
empleado en una empresa de su tío. Luego, se mudó a vivir solo. Antes de su enfermedad el
paciente era considerado sociable y extrovertido. En la escuela, y más tarde en el trabajo se
llevaba bien con sus compañeros. Tenía muchos amigos, pero no amigos íntimos. Era físicamente
normal y no tenía ninguna enfermedad seria. Tampoco había información sobre alguna
enfermedad mental o trastornos de conducta en su familia directa. Datos actuales: Al ser
examinado estaba tenso. No quería hablar de su comportamiento sexual pero aparte de ello era
educado y cooperaba bien. Su estado de ánimo era neutral y tenía respuestas emocionales
adecuadas. No se sospecharon síntomas psicóticos. A medida que la entrevista avanzaba, comenzó
a hablar más y a referirse a su sentimiento de inferioridad. Parecía estar preocupado por sus
experiencias de impotencia. Los exámenes físicos, incluyendo el neurológico no revelaron
anormalidades.

Diagnóstico: trastorno de ansiedad generalizada

Ansiedad y preocupación excesiva (anticipación aprensiva), que se produce durante más días de
los que ha estado ausente durante un mínimo de seis meses, en relación actividades, Al individuo
le es difícil controlar la preocupación.

Diagnósticos diferenciales
 trastorno obsesivo compulsivo: Al ver a la joven de 19 años en ropa interior se excitó
inmensamente y a menudo recordaba la experiencia por lo cual lo descartamos

trastorno de la personalidad: ya que Tenía muchos amigos, pero no amigos íntimos por lo cual lo
descartamos

trastorno del sueño: ya que presenta constantes preocupaciones lo mantenían despierto por lo
cual lo descartamos

CASO 8

Arturo, es un varón de 71 años de edad quien fue derivado a un psiquiatra por el médico de
atención primaria para evaluar unos síntomas depresivos que no habían respondido a los ensayos
de medicación. La esposa refirió que el Sr. Arturo empezado a cambiar a los 68 años de edad, más
o menos 1 año después de la jubilación. Poco a poco había dejado de jugar al golf y a las catas,
actividades con las que había disfrutado “durante décadas”. Había dicho que ver a los amigos ya
no le “divertía” y normalmente se negaba a hacer relaciones sociales. Pasaba todo el día sentado
en el sofá, preocupado por la economía y el futuro. Sin embargo, decía que no estaba triste y
tampoco tenía ideas ni de suicidio ni de homicidio. La esposa explicó que dormía 10-12 horas al
día, en lugar de las 7 horas habituales, y que había engorado 4 kilos en menos de 1 año, lo que no
era normal en él. A la esposa le preocupaba que la jubilación hubiera deprimido al Sr. Arturo y se
lo dijo al médico de atención primaria. El médico estuvo de acuerdo y le recetó primero sertralina
y después venlafaxina. Los síntomas del Sr. Arturo empeoraron gradualmente durante estos ciclos
de medicación y el médico de cabecera acabó derivándolo al psiquiatra. Entre los antecedentes
psiquiátricos del Sr. Arturo destacaba un episodio sufrido a los veintitantos años en el que, a raíz
de problemas con el trabajo, presentó apatía, retraimiento y problemas de concentración. Estos
síntomas persistieron varios meses y se resolvieron sin tratamiento al mejorar su situación laboral.
En los antecedentes familiares del Sr. Arturo destacaban un único episodio de depresión mayor en
uno de sus hermanos más jóvenes; la depresión había respondido en a la psicoterapia y a un
antidepresivo. La madre había sufrido demencia a los sesenta y pico años. El Sr Arturo hablaba en
voz baja, pero a una velocidad y un ritmo normales, sin errores para fásicos. El rango de
expresiones emocionales estaba reducido. Dijo que no se sentía ni triste ni culpable, aunque creía
que se había jubilado demasiado pronto. Negó que se culpara a sí mismo de nada y dijo que no
carecía de esperanza y que no tenía pensamientos ni planes de suicidio. Era consciente de que su
esposa estaba preocupada y reconoció que estaba menos enérgico y activo que antes. Achacaba
estas alteraciones a la jubilación. Dijo sentirse en general satisfecho con su vida. En el examen
cognitivo, el Sr. Arturo se mostró bien orientado excepto en la fecha. Solo recordó uno de los tres
objetos al cabo de 2 minutos, realizó correctamente tres de las cinco restas en serie, nombró ales
y repitió exactamente una correctamente cuatro objetos habituales y repitió exactamente una
frase compleja. Pudo dibujar la esfera del reloj y colocar en ella los números correctamente, pero
no pudo situar correctamente las manecillas a las 2 y 10. La exploración física fue normal. La
exploración neurológica reveló que tenía pares craneales intactos.

CASO 9
Mujer de 30 años, casada, vive con su esposo su hija de 6 años. Refiere tener pavor para conducir
por tener la idea de poder chocar con otro vehículo de frente, esto la ha llevado a no poder
conducir hasta que su esposo llegue a casa y pueda desplazarla hasta los lugares que requiere ir.
Lo anterior le ha ocasionado dificultades en su trabajo, al cual renunció por considerar que era un
riesgo para ella tener que conducir hasta el mismo, una vez que su esposo ya no quiso llevarla. Ha
dejado de visitar a sus familiares solo porque su esposo no llegó a llevarla. Esta situación comenzó
más marcada hace 6 años, pero desde que ella recuerda tuvo dificultades con el manejar. Anterior
a esto sí conducía, pero siempre por calles solas, tranquilas, nunca por periféricos o calles muy
transitadas. Lo que la llevaba a salir casi 2 horas antes a los lugares que acudía. Refiere que de
pequeña tuvieron un accidente en un autobús mientras viajaban a otro estado. Un camión los
impactó de frente y ella observó al chofer quedó atrapado entre los fierros y es una escena que no
puede olvidar.

Diagnóstico: fobia específica

miedo intenso irracional y persistente, dificultades en su trabajo

La causa del miedo puede ser situación que vio por el señor

Diagnostico diferencial

trastorno por estrés postraumático: por lo que la descarto porque lo descarto ya que pudo influir
su problema de conducir y no tanto el accidente del chofer

trastorno obsesivo: transitaba por calles solas, tranquilas, nunca por periféricos o calles muy
transitadas. Lo que la llevaba a salir casi 2 horas antes a los lugares que acudía siempre su
problema era por lo del chofer

Fobia social: por que la descarto su problema es a que le pase algo como al chofer no a la gente

Caso 10

Miriam, edad 39 años. Contadora Pública. Empleada en un despacho contable. Vive sola desde
hace 15 años. Derivada por Médico Clínico. Motivo de consulta: Desde hace tres meses, Miriam
presenta síntomas que le hacen suponer que padece una enfermedad cardíaca (ataque cardíaco).
Refiere sentirse nerviosa, con presión arterial alta (150/100), arritmias cardíacas, dolor en el
pecho, falta de aire, sofocos, mareos, temor a morir, parestesias en miembros superiores e
inferiores, sudoración, despersonalización. Piensa que en cualquier momento puede padecer un
"nuevo ataque", lo que le resulta preocupante. Por lo expuesto, es que Miriam desde el primer
ataque, no vive en su departamento, se mudó, con su perro al departamento de una pareja amiga,
que vive en su mismo edificio, dos pisos más arriba; Ella refiere no poder bajar a su departamento,
cuando lo hace trata de estar lo mínimo indispensable en él. Desde su primer ataque, en el que ha
debido llamar a una ambulancia, ha visto a varios Cardiólogos y Médicos Clínicos, los que en
general, le han indicado que su problema era emocional y no físico. El último de los clínicos que la
atendiera, le indicó tomar Clonazepam, "cuando ella se sintiera nerviosa..." Por la misma razón,
"temor a padecer un ataque" Miriam no realiza ninguna actividad social, habiéndose recluido en el
departamento de sus amigos, saliendo sólo para ir a trabajar, pero cada vez se le dificulta más
hacerlo, ya que cada que está en la calle empieza a experimentar síntomas vegetativos parecidos a
los que experimenta cuando tiene un “ataque” ; por lo que, últimamente siempre que está en la
calle tiene el teléfono celular en la mano y con el número de su amiga listo para ser marcado por sí
requiere llamarla para pedir ayuda. En el período previo a la consulta, ella relata sufrir de crisis en
todos los días e incluso varias veces al día. Al momento de la consulta, se encuentra realizando un
chequeo médico completo, según ella "para que me digan que es lo que tengo"

diagnostico trastorno de ansiedad generalizada

sentirse nerviosa, presión arterial alta, arritmias cardíacas, dolor en el pecho, falta de aire, sofocos,
mareos, temor a morir, parestesias en miembros superiores e inferiores, sudoración,
despersonalización

diagnostico diferencial

trastorno de ansiedad por separación: no tiene sus ataques de pánico

Trastorno de ansiedad inducido por substancias: la ingesta de Clonazepam, "cuando ella se


sintiente nerviosa pero no tiene la parálisis

trastorno de angustia: piensa que sucederán nuevo ataque, pero no tiene los síntomas antes
mencionados arritmias cardíacas, dolor en el pecho, falta de aire, sofocos, mareos, temor a morir,
parestesias en miembros superiores e inferiores, sudoración

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