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1942 - Libertad para Todos

Este documento presenta un resumen de los principales puntos del libro "Libertad para Todos" de Neville Goddard de 1942. 1) Explica que la conciencia es la única realidad y que el hombre, el mundo y todo lo que hay en él son estados condicionados de la conciencia incondicionada, que es Dios. 2) Argumenta que el hombre es Dios condicionado como hombre y que cambiar los estados de conciencia es esencial para lograr cambios en la vida. 3) Sostiene que el hombre objetiva eternamente el estado de
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1942 - Libertad para Todos

Este documento presenta un resumen de los principales puntos del libro "Libertad para Todos" de Neville Goddard de 1942. 1) Explica que la conciencia es la única realidad y que el hombre, el mundo y todo lo que hay en él son estados condicionados de la conciencia incondicionada, que es Dios. 2) Argumenta que el hombre es Dios condicionado como hombre y que cambiar los estados de conciencia es esencial para lograr cambios en la vida. 3) Sostiene que el hombre objetiva eternamente el estado de
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LIBERTAD PARA TODOS

por Neville Goddard - 1942

TABLA DE CONTENIDO

PREFACIO
Capítulo 1 - LA UNIDAD DE DIOS
Capítulo 2 - EL NOMBRE DE DIOS
Capítulo 3 - LA LEY DE LA CREACIÓN
Capítulo 4 - EL SECRETO DE LA SENSACIÓN
Capítulo 5 - EL SABBATH
Capítulo 6 – SANACIÓN
Capítulo 7 - DESEO, LA PALABRA DE DIOS
Capítulo 8 – FE
Capítulo 9 - LA ANUNCIACIÓN

PREFACIO
La opinión pública no soportará por mucho tiempo una teoría que no funciona en
la práctica. Hoy, probablemente más que nunca antes, el hombre exige pruebas de
la verdad, de incluso su más alto ideal.

Para su satisfacción esencial el hombre sólo necesita encontrar un principio que


sea para él una forma de vida, un principio que puede experimentar como
verdadero.

Creo que he descubierto tal principio en el más grande de todos los escritos
sagrados, La Biblia. Extraído de mi propia iluminación mística, este libro revela la
verdad enterrada en las historias del Antiguo y Nuevo Testamento por igual.

Brevemente, el libro afirma que la conciencia es la única realidad, que la


conciencia es la causa y la manifestación es el efecto. Llama constantemente la
atención del lector sobre este hecho, para que el lector pueda siempre mantener
primero lo primero.

Habiendo sentado las bases de que un cambio de conciencia es esencial para


lograr cualquier cambio de expresión, este libro explica al lector una docena de
formas diferentes de lograr tal cambio de conciencia.

Este es un principio realista y constructivo que funciona.


La revelación que contiene, si se aplica, te hará libre.

Neville

Nota:
Este libro ha sido escrito para mostrarte cómo lograr tus objetivos. Aplica los principios
expresados aquí y todos los habitantes de la tierra no pueden detener que realices tus deseos.
Capítulo 1
LA UNIDAD DE DIOS
"ESCUCHA, oh Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor." (N.T.: Deuteronomio 6:4)
Escucha, oh Israel:
Escucha, oh hombre hecho de la misma sustancia de Dios:
¡Tú y Dios son uno e indiviso!
El hombre, el mundo y todo lo que hay en él son estados condicionados
del incondicionado, Dios.
Tú eres este uno,
tú eres Dios condicionado como hombre.
Todo lo que crees que Dios es, tú eres;
pero nunca sabrás que esto es verdad
hasta que dejes de alegarlo a otro,
y reconozcas que este aparente otro ser eres tú mismo.
Dios y hombre
espíritu y materia
lo informe y lo formado,
el creador y la creación,
la causa y el efecto
tu padre y tú son uno.
Este uno, en quien todos los estados condicionados viven y se mueven
y tienen su ser,
es tu YO SOY
tu conciencia incondicionada.

La conciencia incondicionada es Dios, el uno y la única realidad. Por conciencia incondicionada se entiende
un sentido de conciencia, una sensación de saber que YO-SOY aparte de saber quién YO-SOY, la conciencia
de ser, divorciada de -eso- que yo soy conciente de ser. YO-SOY conciente de ser hombre, pero no necesito
ser hombre para ser conciente de ser. Antes de darme cuenta de ser alguien, yo, la conciencia
incondicionada, era conciente de ser, y esta conciencia no depende de ser alguien. YO-SOY conciencia
autoexistente e incondicionada. Yo me hice conciente de ser alguien, y seré conciente de ser alguien
diferente a esto que ahora soy conciente de ser, pero YO-SOY eternamente conciente de ser ya sea, YO-SOY
incondicionado sin forma, o YO-SOY forma condicionada.

Como estado condicionado, yo (hombre), podría olvidar quién soy o dónde estoy, pero no puedo olvidar
que YO-SOY. Este saber que YO-SOY, esta conciencia de ser, es la única realidad.

Esta conciencia incondicionada, el YO-SOY, es esa realidad conocedora en la que todos los estados
condicionados, concepciones de mí mismo, comienzan y terminan, pero que siempre permanece siendo el
desconocido conocedor cuando todo lo conocido deja de existir.

Todo lo que alguna vez he creído yo mismo ser, todo lo que ahora creo yo mismo ser, y todo lo que alguna
vez creeré yo mismo ser, son sólo intentos de conocerme a mí mismo, el desconocido, la realidad indefinida.

Este desconocido conocedor, o conciencia incondicionada, es mi verdadero ser, la única


realidad. YO SOY la realidad incondicionada condicionada como ese que creo yo mismo ser.
YO SOY el creyente limitado por mis creencias, el conocedor definido por lo conocido.

El mundo es mi conciencia condicionada objetivada. Lo que siento y creo que es cierto de mí


mismo ahora se proyecta en el espacio como mi mundo. El mundo, mi yo reflejado, siempre es
testigo del estado de conciencia en el que vivo.
No hay casualidad o accidente responsable de las cosas que me pasan o del entorno en el que me
encuentro. Tampoco es el destino predestinado el autor de mis fortunas o desgracias. Inocencia y culpa son
meras palabras sin significado para la ley de la conciencia, excepto porque reflejan el estado de la
conciencia misma.

La conciencia de culpa provoca condenación. La conciencia de falta produce pobreza. El hombre objetiva
eternamente el estado de conciencia en el que permanece, pero de alguna manera se ha confundido en la
interpretación de la ley de causa y efecto. Se ha olvidado de que es el estado interno la causa de la
manifestación externa, "como dentro, fuera" ("Correspondencia", el segundo de los Siete Principios de
Hermes Trismegisto) -N.T.: https://es.wikipedia.org/wiki/Hermes_Trismegisto-, y en su olvido cree que un Dios externo tiene su
propia razón peculiar para hacer las cosas, que tales razones están más allá de la comprensión del mero
hombre, o cree que las personas están sufriendo debido a errores pasados que han sido olvidados por la
mente consciente, o, nuevamente, el ciego azar por sí solo juega el papel de Dios.

Un día, el hombre se dará cuenta de que su propio YO-SOY es el Dios que ha estado buscando a lo largo de
los siglos, y que su propio sentido de conciencia, su conciencia de ser, es la única realidad.

Esto es lo más difícil de comprender para el hombre: Que el YO-SOY en sí mismo es Dios. Es
su verdadero ser o estado Padre, el único estado del que puede estar seguro. El hijo, su
concepción de sí mismo, es una ilusión. Él siempre sabe que él ES, pero -eso- que él es, es una
ilusión creada por él mismo (el Padre) en un acto de autodefinición.

Este descubrimiento revela que todo lo que he creído que Dios es YO-SOY. "YO SOY la resurrección y la
vida" (Juan 11:25) ...es una declaración de hecho concerniente a mi conciencia, porque mi conciencia
resucita o hace visiblemente vivo -eso- de lo cual YO-SOY consciente de ser.

"YO-SOY la puerta... todos los que vinieron antes que yo son ladrones y bandidos" (Juan 10:7,8) ...me
muestra que mi conciencia es la única entrada al mundo de la expresión, que al asumir la conciencia de ser
o poseer lo que deseo ser o poseer es la única forma en que puedo convertirme en ello o poseerlo, que
cualquier intento de expresar este estado deseable de otra manera que no sea asumiendo la conciencia de
serlo o poseerlo, es ser robado de la alegría de expresión y posesión.

"YO-SOY el principio y el fin" (Revelación 1:8, 22:13), ...revela a mi conciencia como la causa del nacimiento
y muerte de toda expresión. "YO-SOY me envió" (Éxodo 3:14) ...revela a mi conciencia de ser el Señor que
me envía al mundo a imagen y semejanza de -eso- de lo cual yo soy consciente de ser para vivir en un
mundo compuesto de todo lo que yo soy consciente.

"YO-SOY el Señor, y además de Mi no hay Dios." (Isaías 45:5) ...declara a mi conciencia de ser el uno y
único Señor y, además de mi conciencia, no hay Dios. "Estate quieto y sabe que YO SOY Dios." (Salmo
46:10) ...significa que yo debería detener la mente y saber que la conciencia es Dios. "No tomarás el
nombre del Señor tu Dios en vano." (Éxodo 20:7), "YO-SOY el Señor: Ése es mi nombre." (Isaías 42:8)

Ahora que has descubierto tu YO-SOY, tu conciencia de ser Dios, no afirmes alguna cosa ser
verdadera de tí mismo que no afirmarías ser verdadera de Dios, porque al definirte a ti mismo,
estás definiendo a Dios.

Eso que tú eres consciente de ser es -eso- que tú has llamado Dios.
Dios y el hombre son uno. Tú y tu Padre son uno. (Juan 10:30)

Tu conciencia incondicionada, o Yo-Soy, y -eso- de lo cual tú eres consciente de ser, son uno. El concebidor y
la concepción son uno. Si tu concepción de ti mismo es menor que -eso- de lo cual tú afirmas como
verdadero de Dios, tú le has robado a Dios (ver Filipenses 2:6), el Padre, porque tú (el Hijo o la concepción)
das testimonio del Padre o del concebidor.
No tomes el Nombre mágico de Dios, YO-SOY, en vano porque no serás considerado inocente, debes
expresar todo lo que afirmas ser. Nombra a Dios definiéndote conscientemente como tu ideal más
elevado.

***

Capítulo 2
EL NOMBRE DE DIOS

No puede ser declarado con demasiada frecuencia que la conciencia es la única realidad, ya que ésta es la
verdad que libera al hombre. Este es el fundamento sobre el cual descansa toda la estructura de la
literatura bíblica. Las historias de la Biblia son todas revelaciones místicas escritas en un simbolismo oriental
que revela a los intuitivos el secreto de la creación y la fórmula de escape. La Biblia es el intento del hombre
de expresar con palabras la causa y el modo de la creación. El hombre descubrió que su conciencia era la
causa o el creador de su mundo, por lo que procedió a contar la historia de la creación en una serie de
historias simbólicas que hoy conocemos como la Biblia.

Para comprender este, el más grande de los libros, tú necesitas un poco de inteligencia y mucha intuición:
Inteligencia suficiente para permitirte leer el libro e intuición suficiente para interpretar y comprender lo
que lees. Puedes preguntar por qué la Biblia está escrita simbólicamente. ¿Por qué no fue escrita en un
estilo claro y simple para que todos los que la leen puedan entenderla? A estas preguntas respondo que
todos los hombres hablan simbólicamente a esa parte del mundo que difiere de la suya.

El lenguaje de Occidente es claro para nosotros de Occidente, pero es simbólico para Oriente, y viceversa.
Un ejemplo de esto se puede encontrar en las instrucciones de Oriente: "Si tu mano te ofende, córtala."
(N.T.: Mateo 5:30) Él habla de la mano, no como la mano del cuerpo, sino como cualquier forma de expresión, y
por lo tanto te advierte que abandones esa expresión en tu mundo la cual es ofensiva para ti. Al mismo
tiempo, el hombre de Occidente induciría a error involuntariamente al hombre de Oriente al decir: "Este
banco está en las rocas." Porque la expresión "en las rocas" para el occidental es equivalente a la bancarrota
mientras que una roca para un oriental, es un símbolo de fe y seguridad. "Lo apreciaré como a un hombre
sabio que construyó su casa sobre una roca; y la lluvia descendió, y vinieron las inundaciones, y los
vientos soplaron y golpearon esa casa, y no cayó, porque estaba fundada sobre una roca." (Mateo
7:24,25)

Para comprender realmente el mensaje de la Biblia, debes tener en cuenta que fue escrito por la mente
oriental y, por lo tanto, no puede ser tomado literalmente por los occidentales. Biológicamente, no hay
diferencia entre Oriente y Occidente. El amor y el odio son lo mismo, hambre y sed son lo mismo, ambición
y deseo son lo mismo, pero la técnica de expresión es muy diferente.

Lo primero que debes descubrir si deseas abrir el secreto de la Biblia, es el significado del nombre
simbólico del creador que todos conocen como Jehová. Esta palabra "Jehová" se compone de las cuatro
letras hebreas: JOD HE VAU HE. Todo el secreto de la creación está oculto dentro de este nombre.

La primera letra JOD representa el estado absoluto o conciencia incondicionada, la sensación de conciencia
indefinida, ese todo inclusivo del cual provienen todas las creaciones o estados condicionados de
conciencia. En la terminología de hoy JOD es YO-SOY, o conciencia incondicionada.

La segunda letra HE representa al Hijo unigénito, un deseo, un estado imaginario. Simboliza una idea, un
estado subjetivo definido o una imagen mental clarificada.
La tercera letra VAU simboliza el acto de unificar o unir al concebidor (JOD), la conciencia que desea la
concepción; con (HE), el estado deseado, de modo que el concebidor y la concepción se vuelvan uno.
Fijando un estado mental, definiéndote a tí mismo conscientemente como el estado deseado,
impresionando sobre tí mismo el hecho de que tú eres ahora -eso- que tú has imaginado o concebido como
tu objetivo, es la función de VAU. Clava o une la conciencia deseando a la cosa deseada. El proceso de
cementación o unión se realiza subjetivamente sintiendo la realidad de lo que aún no está objetivado.

La cuarta letra, HE, representa la objetivación de este acuerdo subjetivo. El JOD HE VAU hace al hombre o al
mundo manifestado (HE), a imagen y semejanza de sí mismo, el estado consciente subjetivo. Entonces, la
función del HE final es dar testimonio objetivamente del estado subjetivo JOD HE VAU.

La conciencia condicionada se objetiva continuamente en la pantalla del espacio. El mundo es la imagen y


semejanza del estado consciente subjetivo que lo creó. El mundo visible, por sí mismo, no puede hacer
nada, sólo lleva registro de su creador, el estado subjetivo. Es el hijo visible (HE) que da testimonio del
invisible Padre, Hijo y Madre, JOD HE VAU, una Santísima Trinidad que sólo se puede ver cuando se hace
visible como hombre o manifestación.

Tu conciencia incondicionada (JOD) es tu YO-SOY, que visualiza o imagina un estado deseable (HE), y luego
te vuelves consciente de ser ese estado imaginado al sentir y creer que eres el estado imaginado. La unión
consciente entre tú que deseas y -eso- que tú deseas ser, es posible a través de la VAU, o tu capacidad de
sentir y creer. Creer es simplemente vivir en la sensación de ser realmente el estado imaginado, asumiendo
la conciencia de ser el estado deseado. El estado subjetivo simbolizado como JOD HE VAU se objetiva a sí
mismo como HE, completando así el misterio del nombre y la naturaleza del creador, JOD HE VAU HE
(Jehová). JOD es ser consciente, HE es ser consciente de algo, VAU es ser consciente como, o ser consciente
de ser -eso- de lo que tú sólo eras consciente. El segundo HE es tu mundo objetivado visible que está hecho
a imagen y semejanza del JOD HE VAU, o -eso- que tú eres consciente de ser.

"Y Dios dijo: Hagamos al hombre a Nuestra imagen, según Nuestra semejanza." (Génesis 1:26) Hagamos,
JOD HE VAU la manifestación objetiva (HE) a nuestra imagen, la imagen del estado subjetivo. El mundo es la
semejanza objetivada del estado consciente subjetivo en el que permanece la conciencia.

Esta comprensión, de que la conciencia es la única realidad, es el fundamento de la Biblia . Las historias de
la Biblia son intentos de revelar en lenguaje simbólico el secreto de la creación, así como mostrarle al
hombre la única fórmula para escapar completamente de sus propias creaciones. Este es el verdadero
significado del nombre de Jehová, el nombre por el cual todas las cosas son hechas y sin el cual no hay nada
hecho que sea hecho. Primero, eres consciente; luego te haces consciente de algo; luego te haces
consciente de -eso- que ya eras consciente; luego contemplas objetivamente -eso- que eres consciente de
ser.

***

Capítulo 3
LA LEY DE LA CREACIÓN

Tomemos una de las historias de La Biblia y veamos cómo los profetas y escritores de la antigüedad
revelaron La Historia de La Creación mediante este extraño simbolismo oriental. Todos conocemos la
historia de Noé y el arca, que Noé fue elegido para crear un mundo nuevo después de que el mundo fuese
destruido por el diluvio. La Biblia nos dice que Noé tuvo tres hijos, Shem, Ham y Japheth. (Génesis 6:10)
El primer hijo es llamado Shem, que significa nombre.
Ham, el segundo hijo, significa cálido, vivo.
El tercer hijo se llama Japheth, que significa extensión.

Observarás que Noé y sus tres hijos Shem, Ham y Japheth contienen la misma fórmula de La
Creación que el nombre divino de JOD HE VAU HE.

Noé, el Padre, el concebidor, el constructor de un mundo nuevo es equivalente al JOD, o conciencia


incondicionada, YO-SOY.

Shem es tu deseo, aquello de lo que eres consciente, aquello que tú nombras y defines como tu objetivo, y
que es equivalente a la segunda letra en el nombre divino (HE).

Ham es el estado cálido y vivo de la sensación, que une o enlaza la conciencia deseando y la cosa deseada, y
es por lo tanto equivalente a la tercera letra en el nombre divino, la VAU.

El último hijo, Japheth, significa extensión, y es el estado extendido u objetivado que da testimonio del
estado subjetivo y es equivalente a la última letra del nombre divino, HE.

Tú eres Noé, el conocedor, el creador. Lo primero que engendras es una idea, un impulso, un deseo, la
palabra o tu primer hijo Shem (nombre). Tu segundo hijo, Ham (cálido, vivo) es el secreto de la SENSACIÓN,
mediante el cual te unes subjetivamente a tu deseo para que tú, la conciencia que desea, te hagas
conciente de ser o poseer la cosa deseada. Tu tercer hijo, Japheth, es la confirmación, la prueba visible de
que conoces el secreto de la creación. Él es el estado extendido u objetivado que da testimonio del estado
invisible o subjetivo en el que tú permaneces.

En la historia de Noé se registra que Ham vio los secretos de su Padre (Génesis 9:22), y debido a su
descubrimiento fue hecho para servir a sus hermanos, Shem y Japheth (Génesis 9:25). Ham, o sensación, es
el secreto del Padre, tu YO-SOY, porque es a través de la sensación que la conciencia que desea se une a la
cosa deseada. La unión consciente o el matrimonio místico se hace posible sólo a través de la sensación.
Es la sensación que realiza esta unión celestial de Padre e Hijo, Noé y Shem, conciencia incondicionada y
conciencia condicionada.

Mediante la realización de este servicio, la sensación sirve automáticamente a Japheth, el estado extendido
o expresado, ya que no puede haber una expresión objetivada a menos que primero haya una impresión
subjetiva. Sentir la presencia de la cosa deseada, realizar subjetivamente un estado impresionándote a ti
mismo, a través de la sensación, un definido estado consciente es el secreto de la creación.

Tu mundo objetivado actual es Japheth, que fue hecho visible por Ham. Por lo tanto, Ham sirve a sus
hermanos Shem y Japheth, porque sin la sensación que se simboliza como Ham, la idea o cosa deseada
(Shem) no podría hacerse visible como Japheth.

La capacidad de sentir lo invisible, la capacidad de realizar y hacer real un definido estado subjetivo a
través del sentido de la sensación es el secreto de la creación, el secreto por el cual la palabra o el deseo
invisible se hace visible, se hace carne. "Y Dios llama a las cosas que no son como si fuesen." (Romanos
4:17)

La conciencia llama a las cosas que no se ven como si fuesen, y lo hace definiéndose primero como -eso-
que desea expresar, y luego permaneciendo dentro del estado definido hasta que lo invisible se vuelva
visible. Aquí está el perfecto funcionamiento de La Ley según la historia de Noé. En este mismo momento tú
eres consciente de ser. Esta conciencia de ser, este saber que eres, es Noé, El Creador.

Ahora, con la identidad de Noé establecida como tu propia conciencia de ser, nombra algo que te gustaría
poseer o expresar, define algún objetivo (Shem), y con tu deseo claramente definido, cierra los ojos y siente
que lo tienes o que lo estás expresando. No cuestiones cómo se puede hacer, simplemente siente que lo
tienes. Asume la actitud mental que sería tuya si ya estuvieses en posesión de ello, de tal modo que tú
sientes que eso está hecho. La Sensación Es el Secreto de La Creación. Sé tan sabio como Ham y descubre
que tú también puedes tener la alegría de servir a tus hermanos Shem y Japheth, la alegría de hacer carne
la palabra o nombre.

***

Capítulo 4
EL SECRETO DE LA SENSACIÓN

El secreto de la sensación o el llamado de lo invisible a estados visibles se cuenta maravillosamente en la


historia de Isaac bendiciendo a su segundo hijo Jacob por la creencia, basada únicamente en la sensación,
de que estaba bendiciendo a su primer hijo Esaú. Está registrado que Isaac, que era viejo y ciego, sintió que
estaba a punto de abandonar este mundo y deseando, antes de morir, bendecir a su primer hijo Esaú, lo
envió a buscar carne de venado sabrosa con la promesa de que a su regreso de la caza él recibiría la
bendición de su padre.

Ahora Jacob, quien deseaba el derecho de primogenitura o el derecho de nacimiento a través de la


bendición de su padre, escuchó casualmente la solicitud de venado de su padre ciego y su promesa a Esaú.
Entonces, cuando Esaú fue en busca del venado, Jacob mató un cabrito del rebaño de su padre y se vistió
con él.

Colocando las pieles sobre su cuerpo liso para darle la sensación de su hermano peludo y áspero Esaú, llevó
al cabrito sabrosamente preparado a su padre ciego Isaac. E Isaac, que dependía únicamente de su sentido
de la sensación, confundió a su segundo hijo Jacob con su primer hijo Esaú, y pronunció su bendición sobre
Jacob. Esaú, a su regreso de la cacería, se enteró de que su hermano de piel suave Jacob lo había
suplantado, por lo que le pidió justicia a su padre, pero Isaac respondió y dijo: “Tu hermano vino con
sutileza y te quitó tu bendición. (27:35) Le he hecho tu Señor, y le he dado a todos sus hermanos por
siervos.” (27:37)

La simple decencia humana debería decirle al hombre que esta historia no puede tomarse literalmente.
¡Debe haber un mensaje para el hombre, escondido en algún lugar de este acto traicionero y despreciable
de Jacob! El mensaje oculto, la fórmula del éxito enterrada en esta historia, se reveló intuitivamente al
escritor de esta manera:

Isaac, el padre ciego, es tu conciencia, tu conciencia de ser.

Esaú, el hijo peludo, es tu presente mundo objetivado, lo áspero o sensiblemente sentido, el momento
presente, el entorno actual, tu concepción actual de ti mismo, en resumen, el mundo que conoces
mediante tus sentidos objetivos.

Jacob, el muchacho de piel lisa, el segundo hijo, es tu deseo o estado subjetivo, una idea aún no encarnada,
un estado subjetivo que es percibido y sentido pero no conocido o visto objetivamente; un punto en el
tiempo y el espacio removido del presente.

En resumen, Jacob es tu objetivo definido. El Jacob de piel lisa, o el estado subjetivo buscando encarnación
o el derecho de nacimiento, cuando su padre lo siente o bendice adecuadamente (cuando conscientemente
es sentido y fijado como real), se objetiviza; y al hacerlo suplanta al rudo y peludo Esaú, o el anterior estado
objetivado. Dos cosas no pueden ocupar un lugar determinado al mismo tiempo, y así como lo invisible se
hace visible, el anterior estado visible se desvanece.
Tu conciencia es la causa de tu mundo. El estado consciente en el que permaneces determina el tipo de
mundo en el que vives. Tu concepto actual de ti mismo está ahora objetivado como tu entorno, y este
estado está simbolizado como Esaú, el peludo, el que se siente con los sentidos físicos, el primer hijo. -Eso-
que te gustaría ser o poseer está simbolizado como tu segundo hijo, Jacob, el muchacho de piel suave que
aún no es visto, pero es subjetivamente perceptible y palpable, y será, si es tocado adecuadamente,
suplanta a su hermano Esaú, o a tu mundo actual.

Siempre ten en cuenta el hecho de que Isaac, el padre de estos dos hijos, o estados, está ciego. No ve a su
hijo de piel suave Jacob, sólo lo siente. Y a través del sentido del tacto, él realmente cree que Jacob, lo
subjetivo, es Esaú, lo real, lo objetivado. No ves tu deseo objetivamente, simplemente tienes la sensación
(lo sientes) subjetivamente. Tú no andas a tientas en el espacio buscando un estado deseable. Al igual que
Isaac, te sientas quieto y envías a tu primer hijo a cazar al remover tu atención de tu mundo objetivo.
Luego, en ausencia de tu primer hijo, Esaú, invitas al estado deseable, tu segundo hijo, Jacob, a acercarse
para que puedas sentirlo. "Acércate, hijo mío, para que pueda sentirte." (27:21) Primero, eres consciente
de él en tu entorno inmediato, luego lo acercas más y más y más hasta que lo sientes y lo sientes en tu
presencia inmediata de tal modo que él es real y natural para ti.

“Si dos de ustedes están de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, será hecho por mi
Padre que está en el cielo.” (N.T.: Mateo 18:19) Los dos están de acuerdo a través del sentido de la sensación, y el
acuerdo es establecido en la tierra, es objetivado, se hace real. Los dos de acuerdo son Isaac y Jacob: Tú y
-eso- que deseas, y el acuerdo es hecho únicamente en el sentido de la sensación.

Esaú simboliza tu mundo objetivado presente, ya sea agradable o no.


Jacob simboliza todos y cada uno de los deseos de tu corazón.
Isaac simboliza tu verdadero ser, con los ojos cerrados al mundo presente, en el acto de sentir y sentirte a tí
mismo ser o poseer -eso- que tú deseas ser o poseer. El secreto de Isaac, la sensación, el estado sentido, es
simplemente el acto de separar mentalmente el sentido sensible (tu estado físico actual) de lo sentido sin
los sentidos (lo que le gustaría ser). Con los sentidos objetivos bien cerrados, Isaac lo hizo, y puedes hacer
que lo sentido sin los sentidos (el estado subjetivo) parezca real o sensiblemente conocido, porque la fe es
conocimiento.

Conocer la ley de autoexpresión, la ley por la cual lo invisible se hace visible, no


es suficiente. Debe ser aplicada, y este es el método de aplicación:

Primero: Envía a tu primer hijo Esaú, tu mundo o problema objetivado actual, a cazar. Esto se logra
simplemente cerrando los ojos y alejando tu atención de las limitaciones objetivadas. A medida que tus
sentidos son removidos de tu mundo objetivo, desaparece de tu conciencia o se va de caza.

Segundo: Con los ojos cerrados y la atención alejada del mundo que te rodea, fija conscientemente el
tiempo y el lugar naturales para la realización de tu deseo.

Con tus sentidos objetivos cerrados a tu entorno actual, puedes percibir y sentir la realidad de cualquier
punto en el tiempo o en el espacio, ya que ambos son psicológicos y pueden crearse a voluntad. Es de
vital importancia que la condición natural de espacio-tiempo de Jacob, es decir, el tiempo natural y el lugar
para la realización de tu deseo sea primero fijado en tu conciencia. Si el domingo es el día en que se debe
realizar lo deseado, entonces el domingo debe ser fijado en la conciencia ahora. Simplemente comienza a
sentir que es domingo hasta que la tranquilidad y la naturalidad del domingo sea establecida
conscientemente. Tú tienes asociaciones definidas con los días, semanas, meses y estaciones del año. Has
dicho una y otra vez: “Hoy se siente como domingo, o lunes o sábado; o esto se siente como la primavera, el
verano, el otoño o el invierno.” Esto debería convencerte de que tienes impresiones definidas y conscientes
que asocias con los días, las semanas y las estaciones del año. Entonces, debido a estas asociaciones,
puedes seleccionar cualquier momento deseable, y al recordar la impresión consciente asociada con dicho
tiempo, puedes hacer una realidad subjetiva de ese momento ahora.
Haz lo mismo con el espacio. Si la habitación en la que estás sentado no es la habitación en la que la cosa
deseada sería naturalmente localizada o realizada, siéntete sentado en la habitación o lugar donde ello sería
natural. Conscientemente fija esta impresión de espacio y tiempo antes de comenzar el acto de percibir y
sentir la cercanía, la realidad y la posesión de lo deseado. No importa si el lugar deseado está a diez mil
millas de distancia o solo al lado, debes tener en cuenta el hecho de que justo donde estás sentado es el
lugar deseado. Tú no haces un viaje mental, colapsas el espacio. Siéntate en silencio donde estás y haz
"del-allí”, "el-aquí". Cierra los ojos y siente que el lugar donde estás es el lugar deseado, siente y percibe la
realidad hasta que estés concientemente impresionado con este hecho, porque tu conocimiento de este
hecho está basado únicamente en tu percepción subjetiva.

Tercero: En ausencia de Esaú (el problema) y con el natural espacio-tiempo establecido, invitas a Jacob (la
solución) a venir y llenar este espacio, a venir y suplantar a su hermano. En tu imaginación ves la cosa
deseada. Si no puedes visualizarla, siente el bosquejo general de ello, contémplala. Luego, mentalmente,
acércala a ti. "Acércate, hijo mío, para que pueda sentirte." Siente la cercanía de ella, siente que está en tu
presencia inmediata, siente la realidad y la solidez de ella, siéntela y mírala naturalmente ubicada en la
habitación en la que estás sentado, siente la emoción del logro real y la alegría de posesión.

Ahora abres tus ojos. Esto te lleva de vuelta al mundo objetivo: El mundo áspero o sensatamente sentido.
Tu hijo peludo, Esaú, ha regresado de la cacería y, con su sola presencia, te dice que tu hijo Jacob, de piel
suave, te ha traicionado, el subjetivo y psicológicamente sentido. Pero, al igual que Isaac, cuya confianza se
basó en el conocimiento de esta ley inmutable, tú también dirás: "Le he hecho tu Señor y le he dado a
todos sus hermanos por siervos." Es decir, aunque tus problemas parezcan fijados y reales, has sentido que
el estado psicológico subjetivo es real hasta el punto de recibir la emoción de esa realidad, has
experimentado el secreto de la creación porque has sentido la realidad de lo subjetivo.

Tú has fijado un definido estado psicológico que, a pesar de toda oposición o precedente, se objetivará a sí
mismo, cumpliendo así el nombre de Jacob, el suplantador.

Aquí hay algunos ejemplos prácticos de este drama:

Primero - La bendición o haciendo una cosa real: Siéntate en tu sala de estar y nombra un mueble,
alfombra o lámpara que te gustaría tener en esta habitación en particular. Mira esa área de la habitación
donde la colocarías si la tuvieras. Cierra los ojos y deja que todo lo que ahora ocupa esa área de la
habitación se desvanezca. En tu imaginación, mira esta área como un espacio vacío, no hay absolutamente
nada allí. Ahora comienza a llenar este espacio con el mueble deseado, percibe y siente que lo tienes en
esta misma área, imagina que estás viendo lo que deseas ver. Continúa en esta conciencia hasta que sientas
la emoción de posesión.

Segundo - La bendición o haciendo real un lugar: Ahora estás sentado en tu apartamento en la ciudad de
Nueva York, contemplando la alegría que sería tuya si estuvieras en un transatlántico navegando a través
del gran Atlántico. “Voy a preparar un lugar para ti. Y si voy y preparo un lugar para ti, volveré y te
tomaré conmigo, para que donde yo esté, tú también puedas estar.” (N.T.: Juan 14:3) Tus ojos están cerrados,
has liberado conscientemente el apartamento de Nueva York y, en su lugar, percibes y sientes que estás en
un transatlántico. Estás sentado en una silla en la cubierta, no hay nada a tu alrededor excepto el vasto
Atlántico. Fijas la realidad de este barco y océano para que en este estado puedas recordar mentalmente el
día en que estabas sentado en tu apartamento de Nueva York soñando con este día en el mar. Recuerdas la
imagen mental de ti mismo sentado allí en Nueva York soñando con este día. En tu imaginación, mira la
imagen de tu recuerdo en tu departamento de Nueva York. Si logras mirar hacia atrás en tu apartamento
de Nueva York sin regresar conscientemente allí, entonces has preparado con éxito la realidad de este
viaje. Permanece en este estado consciente sintiendo la realidad del barco y el océano, siente la alegría de
este logro, luego abre los ojos. Has ido y preparado el lugar, has fijado un definido estado psicológico y
donde estás en la conciencia allí estarás también en el cuerpo.
Tercero - La bendición o haciendo realidad un suceso en el tiempo: Tú, conscientemente dejas ir este día,
mes o año, según sea el caso, e imaginas que es ahora ese día, mes o año que deseas experimentar. Tú
percibes y sientes la realidad del tiempo deseado al impresionar en tí mismo el hecho que ahora se ha
cumplido. Al sentir la naturalidad de este tiempo, comienzas a sentir la emoción de haber realizado
plenamente lo que antes de empezar este viaje psicológico en el tiempo deseabas experimentar en este
momento.

Con el conocimiento de tu poder para bendecir, puedes abrir las puertas de cualquier prisión, la prisión de
la enfermedad o la pobreza o de una existencia monótona. “El Espíritu del Señor Dios está sobre mí,
porque el Señor me ha ungido para predicar buenas nuevas a los mansos, me ha enviado para vendar a
los quebrantados de corazón, para proclamar la libertad a los cautivos y la apertura de la prisión a los
que están prisioneros." (Isaias 61:1, Lucas 4:18)

***

Capítulo 5
EL SABBATH

“Se realizarán seis días de trabajo,


pero el séptimo día será para vosotros un día santo,
un día de reposo para el Señor”
(Éxodo 31:15, 32:5, Levítico 23:3)

Estos seis días no son períodos de veinticuatro horas. Simbolizan el momento psicológico en el que se fija
un estado subjetivo definido. Estos seis días de trabajo son experiencias subjetivas y, en consecuencia, no se
pueden medir por tiempo sideral, ya que el trabajo real de fijar un estado psicológico definitivo se realiza en
la conciencia. El tiempo dedicado a definirte concientemente como -eso- que deseas ser es la medida de
estos seis días. Un cambio de conciencia es el trabajo realizado en estos seis días creativos, un ajuste
psicológico, que no se mide por el tiempo sideral sino por el logro real (subjetivo). Así como una vida en
retrospectiva se mide no por años sino por el contenido de esos años, también se mide este intervalo
psicológico. No por el tiempo dedicado a hacer el ajuste sino por el cumplimiento de ese intervalo.

El verdadero significado de seis días de trabajo (creación) se revela en el misterio de la VAU, que es la sexta
letra del alfabeto hebreo y la tercera letra en el nombre divino: JOD HE VAU HE. Como se explicó
anteriormente en el misterio del nombre de Jehová, VAU significa clavar o unirse. El creador se une a su
creación a través de la sensación, y el tiempo que le toma fijar una sensación definida es la verdadera
medida de estos seis días de creación. Separarse mentalmente del mundo objetivo y apegarse a través del
secreto de la sensación al estado subjetivo es la función de la sexta letra del alfabeto hebreo, VAU, o los seis
días de trabajo.

Siempre hay un intervalo entre la impresión fijada, o estado subjetivo, y la expresión externa de ese estado.
El intervalo se llama el Sabbath. El Sabbath es el descanso mental que sigue al estado psicológico fijado, es
el resultado de tus seis días de trabajo. "El Sabbath fue hecho para el hombre." (N.T.: Marcos 2:27) Este descanso
mental que sigue a una impregnación consciente exitosa es el período del embarazo mental, un período
que se hace con el propósito de incubar la manifestación. Fue hecho para la manifestación, la manifestación
no fue hecha para ello. Automáticamente mantienes el Sabbath, un día de descanso, un período de
descanso mental, si logras cumplir tus seis días de trabajo. No puede haber Sabbath, ni séptimo día, ni
período de descanso mental, hasta que terminen los seis días, hasta que se logre el ajuste psicológico y la
impresión mental esté completamente hecha. El hombre es advertido, que si no puede guardar el Sabbath,
si no logra entrar en el reposo de Dios, también fallará en recibir La Promesa, no logrará cumplir sus deseos.
La razón de esto es simple y obvia. No puede haber descanso mental hasta que una impresión consciente
sea hecha.

Si un hombre falla en impresionarse completamente a sí mismo con el hecho de que ahora tiene lo que
hasta ahora deseaba poseer, continuará deseándolo y, por lo tanto, no estará mentalmente en reposo o
satisfecho. Si, en cambio, logra hacer este ajuste consciente de tal modo que al salir del período de silencio
o sus seis días subjetivos de trabajo, él sabe por su sensación que tiene lo que desea, entonces
automáticamente ingresa al Sabbath o el período de reposo mental. El embarazo sigue a la impregnación. El
hombre no continúa deseando lo que ya ha adquirido.

El Sabbath se puede guardar como un día de descanso sólo después de que el hombre logra ser
consciente de ser lo que antes de entrar en el silencio él deseaba ser. El Sabbath es el resultado de los seis
días de trabajo. El hombre que conoce el verdadero significado de estos seis días de trabajo se da cuenta de
que la observancia de un día de la semana como un día de quietud física no es guardar el Sabbath. La paz y
la quietud del Sabbath sólo se pueden experimentar cuando el hombre ha logrado ser consciente de ser
lo que desea ser. Si no logra hacer esta impresión consciente, ha errado el blanco, él ha pecado, porque
pecar es errar el blanco, no lograr el objetivo, un estado en el que no hay paz mental.

“Si no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado.” (Juan 15:22)

Si no se le hubiera presentado al hombre un estado ideal hacia el cual apuntar, un estado que desear y
adquirir, él habría estado satisfecho con su suerte en la vida y nunca habría conocido el pecado.

Ahora que el hombre sabe que sus capacidades son infinitas, que sabe que trabajando seis días o
haciendo un ajuste psicológico puede realizar sus deseos, no estará satisfecho hasta que logre todos sus
objetivos. Él, con el verdadero conocimiento de estos seis días de trabajo, definirá su objetivo y comenzará
a tomar conciencia de serlo.

Cuando se produce esta impresión consciente, es seguida automáticamente por un período de descanso
mental, un período que el místico llama el Sabbath, un intervalo en el que la impresión consciente se
gestará y se expresará físicamente. La palabra se hará carne. ¡Pero ese no es el final!

El Sabbath o el descanso que se romperá con la encarnación de la idea tarde o temprano dará paso a otros
seis días de trabajo a medida que el hombre defina otro objetivo y comience de nuevo el acto de definirse a
sí mismo como -eso- que desea ser.

El hombre ha sido sacado de su sueño por medio del deseo, y no puede encontrar descanso hasta que
realice su deseo. Pero antes de que pueda entrar en el descanso de Dios, o guardar el Sabbath, antes de
que pueda caminar sin miedo y en paz, debe convertirse en un buen francotirador espiritual y aprender el
secreto de dar en el blanco o trabajar seis días. El secreto por el cual deja ir el estado objetivo y se ajusta a
sí mismo al subjetivo.

Este secreto fue revelado en el nombre divino de Jehová, y nuevamente en la historia de Isaac bendiciendo
a su hijo Jacob. Si el hombre aplica la fórmula tal como se revela en estos dramas bíblicos, él dará en el
blanco espiritual cada vez, porque él sabrá que al descanso mental o Sabbath se ingresa sólo cuando tiene
éxito en hacer un cierto ajuste psicológico.

La historia de la crucifixión dramatiza maravillosamente estos seis días (período psicológico) y el séptimo
día de descanso. Está registrado que era costumbre de los judíos que liberaran a alguien de la prisión en la
fiesta de la Pascua, y que se les dio a elegir entre liberar a Barrabás el ladrón o a Jesús el salvador. Y ellos
gritaron: "Libera a Barrabás." Con lo cual Barrabás fue liberado y Jesús fue crucificado.
También está registrado que Jesús el Salvador fue crucificado en el sexto día, sepultado o enterrado el
séptimo y resucitado el primer día. El salvador en tu caso es -eso- que te salvaría de -eso- de lo que tú no
eres consciente de ser, mientras que Barrabás el ladrón es tu concepción actual de tí mismo el que te roba
-eso- que te gustaría ser. Al definir a tu salvador, defines -eso- que te salvaría y no cómo te salvaría. Tu
salvador o deseo tiene caminos que no conoces, sus caminos son inescrutables. (Romanos 11:33) Cada
problema revela su propia solución. Si estuvieras encarcelado tú automáticamente desearías estar libre. La
libertad, entonces, es la cosa que te salvaría. Eso es tu salvador.

Habiendo descubierto a tu salvador, el siguiente paso en este gran drama de la resurrección es liberar a
Barrabás, el ladrón, tu concepto actual de ti mismo, y crucificar a tu salvador, o fijar la conciencia de ser o
tener -eso- que te salvaría.

Barrabás representa tu problema actual. Tu salvador es -eso- que te liberaría de este problema. Liberas a
Barrabás llevando tu atención lejos de tu problema, lejos de tu sensación de limitación, ya que te priva de la
libertad que buscas. Y crucificas a tu salvador al fijar un estado psicológico definido, por medio de la
sensación, de que estás libre de la limitación del pasado. Tú niegas la evidencia de los sentidos y comienzas
a sentir subjetivamente la alegría de ser libre. Sientes que este estado de libertad es tan real que también
gritas: "¡Estoy libre!" "Está terminado." (Juan 19:30) La fijación de este estado subjetivo, la crucifixión,
tiene lugar en el sexto día. Antes de que se ponga el sol en este día, tú debes haber completado la fijación
sintiendo: "Es así." "Está terminado."

El conocimiento subjetivo es seguido por el Sabbath o el reposo mental. Serás como uno enterrado o
sepultado porque sabrás que no importa cuán colosales sean las barreras, cuán infranqueables parezcan ser
los muros, tu salvador crucificado y enterrado (tu fijación subjetiva actual) se resucitará a sí mismo. Al
guardar el Sabbath un período de descanso mental, al asumir la actitud mental que sería tuya si ya
estuvieras expresando visiblemente esta libertad, recibirás la promesa del Señor, porque la palabra se
hará carne, la fijación subjetiva se encarnará a sí misma.

"Y Dios descansó el séptimo día de todas sus obras." (Hebreos 4:4)

Tu conciencia es Dios descansando en el conocimiento de que: "Esto está bien." "Esto está terminado."
Y tus sentidos objetivos confirmarán que es así porque el día lo revelará.

***

Capítulo 6
SANACIÓN

La fórmula para la cura de la lepra como se revela en el capítulo catorce de Levítico es más esclarecedora
cuando se ve a través de los ojos de un místico. Esta fórmula se puede prescribir como la cura positiva de
cualquier enfermedad en el mundo del hombre, ya sea física, mental, financiera, social, moral, cualquier
cosa. No importa la naturaleza de la enfermedad o su duración, ya que la fórmula se puede aplicar con
éxito a todas y cada una de ellas.

Aquí está la fórmula tal como está registrada en el libro de Levítico:


"Entonces el sacerdote ordenará tomar para el que será limpiado dos aves vivas y limpias... y el
sacerdote ordenará que una de las aves sea asesinada... En cuanto al ave viva, él la tomará y la mojará
en la sangre del ave que fue asesinada; y rociará sobre el que será limpiado de la lepra siete veces y lo
declarará limpio y soltará al ave viva en campo abierto. ...Y él estará limpio.” (14:4,8)
Una aplicación literal de esta historia sería estúpida e infructuosa, mientras que, por otro lado, una
aplicación psicológica de la fórmula es sabia y fructífera.

Un ave es un símbolo de una idea. Se puede decir que cada hombre que tiene un problema o que desea
expresar algo diferente de lo que está expresando ahora tiene dos aves. Estas dos aves o concepciones se
pueden definir de la siguiente manera: La primer ave es tu presente concepción exteriorizada de ti mismo;
es la descripción que darías si se te pidiera que te definieras a tí mismo: Tu condición física, tus ingresos, tus
obligaciones, tu nacionalidad, familia, raza, etc.. Tu respuesta sincera a estas preguntas se basaría
necesariamente únicamente en la evidencia de tus sentidos y no en alguna ilusión. Esta verdadera
concepción de ti mismo (basada completamente en las evidencias de tus sentidos) define a la primer ave. La
segunda ave está definida por la respuesta que deseas dar a estas preguntas de autodefinición. En resumen,
estas dos aves se pueden definir como aquello de lo que eres consciente de ser y aquello que deseas ser.

Otra definición de las dos aves sería; la primera, tu problema actual independientemente de su naturaleza;
y la segunda, la solución a ese problema. Por ejemplo, si estuvieras enfermo, la buena salud sería la
solución. Si estuvieras endeudado, la solución sería liberarte de la deuda. Si tuvieras hambre, la comida
sería la solución. Como habrás notado, no se considera el cómo, la forma de realizar la solución. Sólo se
consideran el problema y la solución. Cada problema revela su propia solución. Para la enfermedad es la
salud, para la pobreza es la riqueza, para la debilidad es la fuerza, para el confinamiento es la libertad.

Estos dos estados, entonces, tu problema y su solución, son las dos aves que traes al sacerdote. Tú eres el
sacerdote que ahora realiza el drama de la sanación del hombre de la lepra, tú y tu problema. Tú eres el
sacerdote, y con la fórmula para la cura de la lepra ahora te liberas de tu problema.

Primero toma una de las aves (tu problema) y mátala extrayendo la sangre de ella. La sangre es la
conciencia del hombre. "Él ha hecho de una sangre a todas las naciones de los hombres para habitar en
toda la faz de la tierra." (N.T.: Hechos 17:26) Tu conciencia es la única realidad que anima y hace realidad aquello
de lo que tú eres consciente de ser. Así que desviar tu atención del problema es equivalente a extraer la
sangre del ave.

Tu conciencia es la única sangre que hace realidad a todos los estados. Quitando tu atención de cualquier
estado dado, has drenado la sangre vital de ese estado. Matas o eliminas a la primer ave (tu problema)
quitando tu atención de ella. En esta sangre (tu conciencia) sumerges al ave viva (la solución), o lo que hasta
ahora deseabas ser o poseer. Esto lo haces mediante la liberación de tí mismo para ser el estado deseable
ahora.

La inmersión del ave viva en la sangre del ave que fue asesinada es similar a la bendición de Jacob por su
padre ciego Isaac. Como recordarán, el ciego Isaac no podía ver su mundo objetivo, su hijo Esaú. Tú
también eres ciego a tu problema, la primer ave, porque le has quitado la atención y, por lo tanto, no lo ves.
Tu atención (sangre) ahora se coloca sobre la segunda ave (estado subjetivo), y percibes y sientes la realidad
de la ella.

Siete veces te dicen que rocíes a la que se limpiará. Esto significa que debes morar dentro de la nueva
concepción de ti mismo hasta que entres mentalmente en el séptimo día (el Sabbath), hasta que la mente
esté quieta o fija en la creencia de que realmente estás expresando o poseyendo lo que deseas ser o
poseer. En la séptima rociada, se te indica que sueltes al ave viva y que la declares limpia. A medida que te
impresionas por completo del hecho de que eres lo que deseas ser, simbólicamente se te ha rociado siete
veces, entonces eres tan libre como el ave que es soltada. Y al igual que el ave en vuelo que debe regresar
en poco tiempo a la tierra, tus impresiones subjetivas o tus afirmaciones deben encarnarse en tu mundo.

Esta historia y todas las otras historias de la Biblia son juegos psicológicos dramatizados dentro de la
conciencia del hombre. Tu eres el sumo sacerdote, tú eres el leproso, tú eres las aves.
Tu conciencia o YO-SOY es el sumo sacerdote, tú, el hombre con el problema, eres el leproso. El
problema, tu concepto actual de ti mismo, es el ave que es asesinada, la solución del
problema; lo que deseas ser, es el ave viva que es liberada.

Tú re-creas este gran drama dentro de ti mismo al desviar tu atención de tu problema y colocarla sobre
-eso- que deseas expresar. Te impresionas a ti mismo del hecho de que tú eres -eso- que deseas ser hasta
que tu mente se calma en la creencia de que es así. Viviendo en esta actitud fija de la mente, viviendo en la
conciencia de que tú eres ahora -eso- que antes deseabas ser, es el pájaro en vuelo, sin las limitaciones del
pasado y moviéndose hacia la encarnación de tu deseo.

***

Capítulo 7
EL DESEO, LA PALABRA DE DIOS

“Así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mí vacía,


sino que cumplirá lo que yo quiero, y prosperará en aquello para lo que la envié.”
(Isaías 55:11)

Dios te habla a través de tus deseos básicos. Tus deseos básicos son palabras de promesa o profecías que
contienen en sí mismas el plan y el poder de expresión.

Por deseo básico se entiende tu verdadero objetivo. Los deseos secundarios tratan con la forma de
realización. Dios, tu YO-SOY, te habla, al estado consciente condicionado, a través de tus deseos básicos. Los
deseos secundarios o las formas de expresión son los secretos de tu YO-SOY, el Padre que todo lo sabe. Tu
Padre, YO-SOY, revela el primero y el último: "Yo soy el principio y el fin." (Apocalipsis 1:8, 22:13), pero
nunca revela el medio o el secreto de Sus caminos, es decir, el primero se revela como la palabra, tu deseo
básico. El último es su cumplimiento: La palabra hecha carne. El segundo o medio (el plan de desarrollo)
nunca se revela al hombre, sino que permanece para siempre siendo el secreto del Padre.

“Porque yo testifico a todo hombre que oye las palabras de la profecía de este libro, si alguno añadiere a
cosas a ellas, Dios le añadirá a él las plagas que están escritas en este libro; y si alguno quitare las
palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida." (Apocalipsis 22:18,19)

Las palabras de profecía mencionadas en el libro de Apocalipsis son tus deseos básicos que no deben ser
condicionados. El hombre constantemente agrega y quita de estas palabras. Sin saber que el deseo básico
contiene el plan y el poder de expresión, el hombre siempre compromete y complica su deseo. Aquí hay
una ilustración de lo que el hombre hace a la palabra de profecía: Sus deseos.

El hombre desea liberarse de su limitación o problema. Lo primero que hace después de definir su objetivo
es condicionarlo sobre otra cosa. Comienza a especular sobre la forma de adquirirlo. Sin saber que lo
deseado tiene una forma de expresión propia, comienza a planear cómo lo va a conseguir, lo cual agrega a
la palabra de Dios. Si, por otra parte, no tiene ningún plan o concepción en cuanto a la realización de su
deseo, entonces compromete su deseo modificándolo.

Él siente que si estará satisfecho con menos que su deseo básico, entonces podría tener una mejor
oportunidad de realizarlo. Al hacerlo, quita de la palabra de Dios. Tanto las personas como las naciones
violan constantemente esta ley de su deseo básico tramando y planificando la realización de sus
ambiciones; de este modo añaden a la palabra de profecía, o se comprometen con sus ideales, quitando así
de la palabra de dios. El resultado inevitable es la muerte y las plagas o el fracaso y la frustración como se
prometió para tales violaciones.

Dios le habla al hombre sólo a través de sus deseos básicos. Tus deseos están determinados por tu
concepción de ti mismo. Por sí mismos no son ni buenos ni malos. "Sé y estoy persuadido por el Señor
Cristo Jesús de que no hay nada impuro en sí mismo, pero para aquel que ve algo que es inmundo para él,
es inmundo." (Romanos 14:14) Tus deseos son el resultado natural y automático de tu concepción actual de
tí mismo. Dios, tu conciencia incondicionada, es impersonal y no hace acepción de personas. Tu conciencia
incondicionada, Dios, le da a tu conciencia condicionada, hombre, a través de tus deseos básicos -eso- que
tu estado condicionado (tu concepción actual de ti mismo) cree que necesita.

Mientras tú permaneces en tu presente estado de conciencia, continuarás deseando lo que ahora deseas.
Cambia tu concepción de ti mismo y automáticamente cambiarás la naturaleza de tus deseos.

Los deseos son estados de conciencia buscando encarnación. Están formados por la conciencia del hombre
y pueden ser fácilmente expresados por el hombre que los ha concebido. Los deseos se expresan cuando el
hombre que los concibió asume la actitud mental que sería suya si los estados deseados ya se hubieran
expresado. Ahora, debido a que los deseos, independientemente de su naturaleza, pueden expresarse tan
fácilmente mediante actitudes mentales fijas, se debe dar una advertencia a aquellos que aún no se han
dado cuenta de la unidad de la vida y que no conocen la verdad fundamental de que la conciencia es Dios,
la única realidad. Esta advertencia fue dada al hombre en la famosa Regla de Oro: "Haz a los demás lo que
quieres que te hagan a ti." (Mateo 7:21)

Puedes desear algo para tí o puedes desear para otro. Si tu deseo concierne a otro, asegúrate de que lo
deseado sea aceptable para ese otro. La razón de esta advertencia es que tu conciencia es Dios, el dador de
todos los dones. Por lo tanto, lo que sientes y crees que es verdad de otro es un regalo que le has dado. El
regalo que no se acepta regresa al donante. Entonces, estate muy seguro de que le encantaría poseer el
regalo, ya que si fijas una creencia dentro de ti como verdadera para otro y él no acepta este estado como
verdadero para sí mismo, este regalo no aceptado se materializará en tu mundo. Siempre escucha y acepta
como verdadero para los demás -eso- que desearías para ti mismo. Al hacerlo, estás construyendo el cielo
en la tierra. “Haz a los demás como te gustaría que te hicieran a ti.” Está basado en esta ley.

Sólo acepta tales estados como verdaderos para otros que tú voluntariamente aceptarías como
verdaderos para ti mismo para que puedas crear constantemente el cielo en la tierra. Tu cielo está
definido por el estado de conciencia en el que vives, estado que se compone de todo lo que aceptas como
verdadero para ti mismo y como verdadero para los demás. Tu entorno inmediato se define por tu propia
concepción de tí mismo más tus convicciones con respecto a otros que no han sido aceptadas por ellos.

Tu concepción de otro que no es su concepción de sí mismo es un regalo que regresa a tí.

Las sugerencias, como la propaganda, son boomerangs a menos que sean aceptadas por aquellos a quienes
son enviadas. Entonces tu mundo es un regalo que te has dado a ti mismo. La naturaleza del regalo está
determinada por tu concepción de ti mismo más los regalos no aceptados que ofreciste a otros. No te
confundas con esto, la ley no hace acepción de personas. Descubre la ley de la autoexpresión y vive de
acuerdo con ella, entonces serás libre. Con esta comprensión de la ley, define tu deseo, sabe exactamente
lo que quieres, asegúrate que sea deseable y aceptable.

El hombre sabio y disciplinado no ve ninguna barrera para la realización de su deseo, no ve nada que
destruir. Con una actitud mental fija, reconoce que lo deseado ya está completamente expresado, porque
sabe que un estado subjetivo fijo tiene formas y medios de expresarse que nadie conoce. "Antes de que
pregunten, yo he respondido." (aprox. Isaías 65:24) "Tengo caminos que no conocéis." (aprox. Isaías
42:16) “Mis caminos son inescrutables.” (Romanos 11:33)
El hombre indisciplinado, por otro lado, constantemente ve oposición al cumplimiento de su deseo, y
debido a la frustración él genera deseos de destrucción que cree firmemente que deben expresarse antes
de que su deseo básico pueda realizarse. Cuando el hombre descubra esta ley de unidad de la conciencia,
comprenderá la gran sabiduría de la Regla de oro y, por lo tanto, la vivirá y se demostrará a sí mismo que
el reino de los cielos está en la tierra.

Te darás cuenta de por qué deberías "hacer a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti". Sabrás por
qué deberías vivir según esta Regla de Oro porque descubrirás que es un buen sentido común hacerlo, ya
que la regla está basada en la ley inmutable de la vida y no hace acepción de personas. La conciencia es la
única realidad. El mundo y todo lo que hay dentro de él son estados de conciencia objetivados.

Tu mundo se define por tu concepción de tí mismo MÁS TUS CONCEPCIONES DE


OTROS que no son sus concepciones de ellos mismos.

La historia de la Pascua es para ayudarte a darle la espalda a las limitaciones del presente y pasar a un
estado mejor y más libre. La sugerencia de "seguir al hombre con la jarra de agua" (Marcos 14:13; Lucas
22:10) fue dada a los discípulos para guiarlos a la última cena o la fiesta de la Pascua.

El hombre con la jarra de agua es el undécimo discípulo, Simón de Canaán, la cualidad mental disciplinada
que sólo escucha estados dignos, nobles y amables. La mente que es disciplinada para escuchar sólo lo
bueno, se deleita con los buenos estados y así encarna lo bueno en la tierra.

Si tú también asistieras a la última cena, la gran fiesta de la Pascua, entonces sigue a este hombre. Asume
esta actitud mental simbolizada como el "hombre con la jarra de agua", y vivirás en un mundo que es
realmente el cielo en la tierra.

La fiesta de la Pascua es el secreto para cambiar tu conciencia. Desvías tu atención de tu concepción actual
de tí mismo y asumes la conciencia de ser -eso- que tú deseas ser, pasando así de un estado a otro. Esta
hazaña se logra con la ayuda de los doce discípulos, que son las doce cualidades disciplinadas de la mente.
(Ver en el Libro: “Tu Fe Es Tu Fortuna.”, capítulo 18)

***

Capítulo 8
FE

“Y Jesús les dijo: A causa de vuestra incredulidad, porque de cierto os digo que si tenéis fe como un grano
de mostaza, diréis a esta montaña, muévete a ese lugar, y será removida, y nada te será imposible."
(Mateo 17:20)

Esta fe de un grano de mostaza ha demostrado ser una piedra de tropiezo para el hombre. (Corintios 1:23)
Se les ha enseñado a creer que un grano de mostaza significa un pequeño grado de fe. Entonces, él
naturalmente, se pregunta: ¿Por qué él, un hombre maduro, debería carecer de esta medida insignificante
de fe cuando una cantidad tan pequeña asegura el éxito?

"La fe", se te dijo, "es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven."
(Hebreos 11:1) Y de nuevo, "A través de la fe, los mundos fueron hechos por la palabra de Dios, de modo
que las cosas que se ven fueron hechas de las cosas que no se ven.” (Hebreos 11:3) Las cosas invisibles
fueron hechas visibles.
El grano de la semilla de mostaza no es la medida de una pequeña cantidad de fe. Por el contrario, es lo
absoluto en la fe. Una semilla de mostaza es consciente de ser una semilla de mostaza y sólo una semilla de
mostaza. No tiene conocimiento de ninguna otra semilla en el mundo. Está sellada con la convicción de que
es una semilla de mostaza de la misma manera que los espermatozoides sellados en el útero son
conscientes de ser el hombre y sólo el hombre.

Un grano de semilla de mostaza es realmente la medida de fe necesaria para lograr todos tus objetivos,
pero al igual que la semilla de mostaza, tú también debes perderte en la conciencia de ser sólo lo que
deseas. Permaneces dentro de este estado sellado hasta que explota y revela tu afirmación consciente. La
fe es sentir o vivir en la conciencia de ser lo deseado, la fe es el secreto de la creación, la VAU en el
nombre divino JOD HE VAU HE, la fe es el HAM en la familia de Noah, la fe es la sensación del tacto por el
cual Isaac bendijo e hizo real a su hijo Jacob. Por fe, Dios (tu conciencia) llama a las cosas que no se ven
como si fueran y las hace visibles.

Esta es la fe que te permite ser consciente de ser lo que deseas, de nuevo, esta es la fe la que
te sella en este estado consciente hasta que tu afirmación invisible madura hasta su pleno
desarrollo y se expresa a sí misma, es hecha visible.

La fe o la sensación es el secreto de esta apropiación.


A través de la sensación, la conciencia que desea se une a la cosa deseada.

¿Cómo te sentirías si fueras -eso- que deseas ser? Usa el estado de ánimo, esta sensación que sería tuya si
ya fueras lo que deseas ser, y dentro de poco estarás sellado con la creencia de que lo eres. Entonces, sin
esfuerzo, este estado invisible se objetivará a sí mismo, lo invisible será hecho visible.

Si tuvieras la fe de un grano de mostaza, hoy, a través de la sustancia mágica de la sensación, te sellarás a


tí mismo en la conciencia de ser -eso- que tú deseas ser. En esta quietud mental o mirada sepulcral
permanecerías seguro de que no necesitas a nadie para rodar la piedra, porque todas las montañas, piedras
y habitantes de la tierra no son nada a tu vista. Eso que ahora reconoces que es verdad de tí mismo (este
estado consciente presente) lo hará de acuerdo a su naturaleza entre todos los habitantes de la tierra, y
nadie puede detener su mano o decirle: ¿Qué haces? (N.T.: Daniel 4:35) Nada puede detener este estado de
conciencia en el que tú estás sellado, de encarnarse a sí mismo, ni cuestionar su derecho a ser.

Este estado consciente cuando está sellado apropiadamente por la fe es una palabra de Dios, YO-SOY,
porque el hombre da por sentado diciendo: "YO-SOY tal y tal...", y la palabra de Dios (mi estado consciente
fijo) es espíritu y no puede regresar a mí vacía sino que debe cumplir aquello a lo que fue enviada. La
palabra de Dios (tu estado consciente) debe encarnarse ella misma para que tú puedas saber: "YO-SOY el
Señor... no hay Dios además de Mí." (Isaías 45:5) "La palabra se hizo carne y habitó entre nosotros." (Juan
1:14) Y "Él envió su palabra y lo sanó." (Salmo 107:20)

Tú también puedes enviar tu palabra, la palabra de Dios, y sanar a un amigo. ¿Hay algo que te gustaría
escuchar de un amigo? Define esto como algo que sabes que le encantaría ser o poseer. Ahora, con tu
deseo correctamente definido, tienes una palabra de Dios. Para enviar esta Palabra en su camino, para
pronunciar esta Palabra a la existencia, simplemente haces esto:

Siéntate en silencio donde estás y asume la actitud mental de escuchar, recuerda la voz de tu amigo, con
esta voz familiar establecida en tu conciencia, imagina que realmente estás escuchando su voz y que él te
está diciendo que él es o tiene -eso- que tú querías que fuera o que tuviera. Impresiona en tu conciencia el
hecho de que realmente lo escuchaste y que él te dijo lo que querías escuchar, siente la emoción de haber
escuchado. Luego suéltalo completamente.

Este es el secreto del místico, de enviar palabras a la expresión, de hacer la palabra carne. Formas dentro
de ti la palabra, lo que quieres oír, entonces escuchas y te lo dices a ti mismo. "Habla, Señor, porque tu
siervo escucha." (Samuel 3:9,10) Tu conciencia es el Señor hablando a través de la voz familiar de un amigo
e imprimiendo en ti mismo lo que deseas escuchar. Esta autoimpregnación, el estado impreso en ti mismo,
la Palabra, tiene formas y medios de expresarse que nadie conoce. En la medida que logras hacer la
impresión, tú serás indiferente a las apariencias porque esta autoimpresión está sellada como un grano
de mostaza y, a su debido tiempo, madurará hasta su plena expresión.

***

Capítulo 9
LA ANUNCIACIÓN

El uso de la voz de un amigo para impregnarse uno mismo con un estado deseable está
contado maravillosamente en la historia de la Inmaculada Concepción.

Está registrado que Dios envió un ángel a María para anunciar el nacimiento de Su hijo. “Y el ángel le dijo...
concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo. Entonces dijo María al ángel: ¿Cómo será esto, ya que no
conozco a un hombre? Y el ángel respondió y le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del más
alto te cubrirá con su sombra, por lo que también ese santo que nacerá de ti será llamado hijo de Dios.
Porque para Dios nada es imposible.” (Lucas 1:30,37)

Esta es la historia que se ha contado durante siglos en todo el mundo, pero al hombre no se le dijo que
estaba escrita acerca de sí mismo, por lo que no recibió el beneficio que estaba destinado a darle. La
historia revela el método por el cual la idea o palabra se hizo carne. Dios, se nos dice, germinó o engendró
una idea, un hijo, sin la ayuda de otro. Luego colocó su idea germinal en el vientre de María con la ayuda de
un ángel que le hizo el anuncio y la impregnó con la idea.

No existe un método más simple que haya sido registrado de la conciencia impregnándose a sí misma que
el que se encuentra en la historia de la Inmaculada Concepción. Los cuatro personajes en este drama de la
creación son el Padre, el hijo, María y el Ángel. El Padre simboliza tu conciencia, el hijo simboliza tu deseo,
María simboliza tu actitud receptiva de la mente, y el ángel simboliza el método utilizado para hacer la
impregnación.

El drama se desarrolla de esta manera: El padre engendra un hijo sin la ayuda de otro, tú defines tu
objetivo, aclaras tu deseo sin la ayuda o sugerencia de otro. Entonces el Padre selecciona a ese ángel que
está mejor calificado para llevar este mensaje o posibilidad germinal a María. Tú seleccionas a la persona en
tu mundo quien estaría sinceramente encantada de presenciar el cumplimiento de tu deseo. Entonces
María se entera por medio del ángel que ya ha concebido un hijo sin la ayuda del hombre.

Tú asumes una actitud mental receptiva, una actitud de escucha e imaginas que estás escuchando la voz de
la persona que has elegido para decirte lo que deseas saber. Imaginas que lo escuchas decir que eres y
tienes lo que deseas ser y tener. Permaneces en este estado receptivo hasta que sientes la emoción de
haber escuchado las buenas y maravillosas noticias.

Entonces, como la María de la historia, tú te dedicas a tus asuntos en secreto sin contarle a nadie esta
maravillosa e inmaculada auto-impregnación, confiando en que a su debido tiempo tú expresarás esta
impresión.

El Padre genera la semilla o la posibilidad germinal de un hijo pero en una impregnación eugenésica, él no
transporta los espermatozoides de sí mismo al útero. Lo ha llevado a través de otro medio. La conciencia
que desea es el Padre que genera la semilla o la idea. Un deseo clarificado es la semilla perfectamente
formada o el hijo unigénito. Esta semilla es llevada del Padre (conciencia que desea) a la Madre (conciencia
de ser y tener el estado deseado). Este cambio de conciencia se logra mediante el ángel o la voz imaginaria
de un amigo que te dice que ya has logrado tu objetivo.

El uso de la voz de un ángel o un amigo para causar una impresión consciente es la forma más corta, más
segura y más certera de autoimprimirse. Con tu deseo adecuadamente definido, asumes una actitud de
escucha. Imaginas que estás escuchando la voz de un amigo, luego haz que te diga (imagina que te está
diciendo) cuán afortunado eres de haber realizado plenamente tu deseo. En esta actitud mental receptiva
estás recibiendo el mensaje de un ángel, estás recibiendo la impresión de que eres y tienes -eso- que
deseas ser y tener. El estremecimiento emocional de haber escuchado lo que deseas escuchar es el
momento de la concepción. Es el momento en que te impregnas a ti mismo, el momento en que realmente
sientes que eres ahora -eso- o tienes -eso-, que hasta ahora tú deseabas ser o poseer.

A medida que emerjas de esta experiencia subjetiva, tú, como María en la historia,
sabrás por tu actitud mental cambiada que has concebido un hijo, que has fijado un
estado subjetivo definido y dentro de poco expresarás u objetivarás este estado.

***
Neville Goddard - 1942
Título original en inglés: FREEDOM FOR ALL
Fuente original del texto traducido: https://imaginationandfaith.com/neville-goddard-free-pdf-epub-books/

Traducido por Fernando Gabriel Santín, re-visado y re-presentado para facilitar su lectura y estudio.
Material de uso personal y para compartir con amigos aplicados al estudio y práctica de la Obra de Neville Goddard
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