Sus efectos empiezan a esparcirse por todo el mundo casi de manera inmediata, dada lo
entrelazadas que se encontraban las principales economías de la época y el gran peso
comercial, financiero y económico ganado por EE.UU. después de la Primera Guerra Mundial.
La economía Dominicana dependía, fundamentalmente, de la exportación de productos
agrícolas (café, cacao, madera, tabaco y caña de azúcar), cuyos mercados de destino eran
Estados Unidos y Europa
La baja fue muy grande hasta el año 1933. Las exportaciones totales del país disminuyeron de
17 millones de dólares a 7 millones, entre los años 1928 y 1932. Tal situación generó una crisis
general, cuyos principales indicadores fueron los siguientes:
• La industria azucarera, al borde de la quiebra, despidió a muchos obreros, redujo los salarios
en un 50% y frenó los sembrados de caña.
• La población campesina disminuyó sus ventas y sus ingresos, pues al haber menos demanda
en la economía los precios de sus productos bajaron.
• El comercio interno se redujo significativamente, pues la demanda interna disminuyó debido
al mayor desempleo, a la baja de sueldos y salarios y a la caída de la inversión del Gobierno y de
los grandes empresarios. Muchas casas comerciales cerraron.
• El Gobierno, que obtenía la mayoría de sus ingresos a través del impuesto de aduana, redujo
la recaudación a la mitad, entre los años 1928 y 1931.
Por lo tanto, despidió a miles de personas y paralizó obras que estaban en construcción.
Prácticamente toda la economía fue afectada por la crisis internacional, sobre todo por la baja
de los precios y el valor de las exportaciones. La población trabajadora y buena parte de la
pequeña burguesía vieron afectados sus niveles de vida.
LA CAIDA DE HORACIO VASQUEZ:
El gobierno debió finalizar en 1928, pero Vásquez hizo trampa y lo prolongó hasta 1930. La
decisión de Vásquez provocó la renuncia del vicepresidente, Federico Velásquez, quien tenía
interés en sustituirlo. El Partido Progresista, de Velásquez, rompió la alianza con el Partido
Nacional, de Vásquez.
De inmediato en el partido de Vásquez se crearon dos grandes bandos, uno dirigido por el
nuevo vicepresidente, José Dolores Alfonseca, y otro encabezado por Martín de Moya, quien
era Secretario de Estado de Hacienda y Comercio. Para frenar las diferencias en el interior del
partido, Vásquez optó por repostularse para las elecciones de 1930.
Esa decisión, adoptada en medio de un caos económico, produjo un descontento en amplios
sectores del país, sobre todo en la pequeña burguesía urbana y en la juventud nacionalista, que
rechazaba a Vásquez por haber aceptado las condiciones del plan Hughes-Peynado.
Detrás del descontento también estaba el rechazo al Gobierno por la corrupción pública y el
enriquecimiento de algunas figuras vinculadas al Estado. La oposición se fortaleció alrededor de
Rafael Estrella Ureña, líder pequeño burgués opuesto a la ocupación norteamericana y quien
era un fuerte crítico de Vásquez.
Aprovechando un viaje de Vásquez a Estados Unidos, para atender asuntos de salud, apareció
en el escenario la figura de Trujillo, quien tenía el mando del ejército, la institución más sólida
del Estado, y poseía, además, una buena cantidad de dinero obtenida mediante la corrupción
pública. Trujillo hizo alianza con Estrella Ureña, quien estaba montando una conspiración en
Santiago para derrocar a Vásquez.
En febrero de 1930, la guarnición del ejército de Santiago, en alianza con Trujillo y Estrella
Ureña, organizó una aparente rebelión armada que le dio el control de la ciudad. Los rebeldes
avanzaron hacia Santo Domingo, donde Trujillo le permitió entrar, tras neutralizar a los
partidarios de Vásquez. Ante la situación creada, la embajada norteamericana intervino a favor
de Trujillo y de Estrella Ureña, quien asumió la presidencia interina tras la forzada renuncia de
Vásquez