ENSAYO: METAMORFOSIS CURRICULAR
William Ignacio Usta Gónzalez
Norcis Amalia Chica Esquivia
Siomara Ester López Martínez
Arcesio Rafael Sánchez Bonilla
Romario Betancourt Castellanos
Docente:
Luis Alberto Malagón
UNIVERSIDAD METROPOLITANA DE EDUCACIÓN,
CIENCIA Y TECNOLOGÍA
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Doctorado en Ciencias de la Educación con énfasis en investigación, evaluación y
formulación de proyectos educativos
METAMORFOSIS CURRICULAR
“La educación no está cumpliendo la promesa de ayudarnos a forjar un futuro pacífico, justo y
sostenible”
UNESCO (2021)
De acuerdo con Monserrat (2018) “es necesaria una reforma educativa, donde todos los
estudiantes se formen integralmente a fin de que puedan desarrollar con éxito sus proyectos de
vida en un contexto complejo y globalizado, como lo exigirá esta nueva realidad”. Pero ¿cómo
hacerlo? ¿cuál es el medio más propicio para llegar a ellos y a la sociedad en que se
encuentran inmersos con procesos de formación significativos que no solo respondan a sus
necesidades, expectativas y requerimientos (del individuo y la sociedad) sino que permita la
transformación de estos? La respuesta es el currículo.
Es entonces, importante y necesario mejorar y trabajar de forma armónica en el diseño
curricular como eje central de las nuevas visiones que se buscan desde los contextos
educativos y esa es la razón por la que en este ensayo se pretende demostrar la imperiosa
necesidad de reajustar los currículums y hacerlos coherentes con los nuevos escenarios en los
que se mueven los sistemas educativos.
Para lograr lo anterior se expondrá, en primera instancia, las realidades en las que se
enmarcan los currículums desde la perspectiva de Malagón (2019); luego, se hablará del
concepto de currículum bajo la mirada de Gimeno Sacristán y otros autores; seguidamente, se
reflexionará y fijará un punto de vista crítico partiendo de los postulados de Yubal Harari y
Xavier Melgarejo.
Siguiendo este orden, Malagón (2019) sostiene que hay “cuatro grandes fenómenos
mundiales que están repercutiendo directamente en la educación: la sociedad del conocimiento,
la globalización, la sociedad transnacional y la posmodernidad”. Estos cuatro elementos
desestabilizadores de cualquier cambio se convierten entonces en los nuevos escenarios sobre
los cuales la educación de hoy y del mañana tiene que cimentar las bases del equilibrio social
forjando individuos críticos, autónomos y libres para ajustarse a las necesidades imperantes del
medio.
Este mismo autor habla de tres perspectivas de abordar el currículo, a saber: la
perspectiva técnica; la cual se caracteriza porque quien direcciona el saber manipula y controla
todo. Los actores educativos no hacen falta porque todo esta previamente establecido, es decir,
desde esta visión se observa un interés fundamental en el control total del ambiente educativo,
de modo que el resultado de este sea lo que de antemano se detalló en los objetivos.
La perspectiva práctica, por su parte, busca comprender el mundo y se enfoca más en lo
social y natural, buscando la interrelación de los elementos y la comprensión del saber por
medio de la interacción entre el individuo, sus semejantes y el mundo natural. Lo anterior
supone la presencia de valores que a su vez se convierten en principios los cuales permiten al
sujeto decidir y hacer en una situación práctica; es decir tener mayor participación e incidencia
en los procesos educativos.
En tercer lugar, Malagón expone la perspectiva emancipadora. Esta busca no solo
comprender el mundo sino transformarlo; se diferencia sustancialmente de la perspectiva
práctica en el hecho de que esta aborda la relación de los contextos tanto subjetivos como
objetivos, como condiciones que deben ser modificadas. Recoge, además, un conjunto de
corrientes de pensamiento identificadas, aunque centrada en la búsqueda de alternativas
educativas a los enfoques educativos. En resumidas cuentas, de estas tres perspectivas la
emancipadora tiene más posibilidades de potencialización en la búsqueda de la articulación de
proyectos de formación relacionados con los contextos.
Pese a lo dicho anteriormente, no hay una forma de definición terminada del término
currículo. Dentro de todas las aproximaciones existentes, Sacristán (2007) expone apoyado en
Grudy (1987) que curriculum no es un concepto sino una construcción cultural, acotando que
cuando definimos curriculum estamos describiendo las funciones propias de una escuela y el
contexto en un momento histórico y social determinado en el que esta se desarrolla. En otras
palabras, un curriculum es específico, es decir, plasma un sistema escolar concreto, con
actores educativos concretos en un contexto particular.
Lo anterior indica que el curriculum se va formando de acuerdo a las necesidades que
cada sistema educativo enfrenta en sus distintos contextos, lo cual, reafirma el hecho que
desde el curriculum se puede propiciar cambios que enfoquen la enseñanza en pro de las
necesidades socio culturales, sociopolíticas y socioeconómicas. Es en este punto cuando se
hace importante hablar de fenómenos sociales como la sociedad del conocimiento, la
globalización, la sociedad transnacional y la posmodernidad, los cuales han propuesto un reto a
la educación, demandando un cambio en la forma como se educa y en el objetivo mismo de la
educación.
En consecuencia, se debe entender que al entrar en una sociedad de conocimiento y
entendiendo esta como el proceso en el cual el conocimiento también supone un valor
financiero para la humanidad, se hace indispensable enfocar el diseño curricular no solo a
organizar contenidos dirigidos hacia ese aspecto, sino también, a propiciar la generación de
nuevos conocimientos por medio de la investigación.
Esta idea se extiende no solo a la sociedad transnacional, entendiéndola como la Inter
culturización que existe gracias a los avances tecnológicos; lo cual permite el acceso a otras
culturas y conocimientos que anteriormente eran más difíciles de adquirir; sino también a la
globalización o interconexión virtual existente entre todos los países, culturas y movimientos,
que nos acerca cada vez más a una sociedad homogénea con matices. Estos fenómenos
exigen que el curriculum tenga, además, un enfoque en idiomas estandarizados en este
proceso, como el inglés, por ejemplo.
Es por esto por lo que no se puede permitir que las escuelas mismas, los contenidos y
estrategias que se usan dentro del proceso formativo se vuelvan obsoletas, por el contrario,
deben evolucionar en términos de cultura y economía, a la par de la sociedad.
Paralelo a esto, se deben tomar en cuenta los postulados de Harari y Melgarejo, quienes
han planteado, desde sus perspectivas, hacia dónde se debe orientar la educación basados en
el análisis histórico de la evolución del proceso de enseñanza y aprendizaje. Por ejemplo, Harari
propone que los profesores están en la obligación de enseñar el pensamiento crítico, la
comunicación, la colaboración y la creatividad, o al menos el desarrollo de estas habilidades
para formar individuos que respondan a las exigencias de los nuevos escenarios mundiales.
Resalta, además, la importancia de docentes que sean expertos no solo en enseñar,
sino también, en aprender. Según Harari, la vida misma está en un constante cambio, por lo
que no se puede pretender que en unos años esta se perciba de la misma forma como se
percibe ahora y esto debe constituirse en motivación para modificar, mejorar o si se quiere
rediseñar las fórmulas educativas, lo que, por supuesto, incluye el curriculum. Esto si se quiere
preparar a los educandos lo mejor posible para los cambios del mañana.
Melgarejo, por su parte, perfila como ejemplo el sistema educativo finlandés, y resalta la
importancia de la formación del profesorado. Este sistema, según él debe seguirse porque, a
pesar de ser un sistema que no presume de grandes descubrimientos científicos, ha logrado ser
fuertemente inclusivo, independientemente de la cultura o nivel económico de sus estudiantes.
Cabe resaltar que Finlandia tiene un estricto proceso de selección y formación del
profesorado, cosa que en otros países no recibe la debida atención. En “Gracias, Finlandia”
Melgarejo explica cómo el proceso de selección y formación finlandesa del profesorado dista de
la de España y América Latina. La rigurosidad en estos procesos está enfocada a garantizar
que los educandos recibirán una educación de calidad, en pocas palabras; “mejores maestros,
mejores estudiantes”.
Concluyendo, si bien el curriculum va cambiando y evolucionando juntamente con la
sociedad, en la posmodernidad, estos cambios son más veloces y evidentes que en siglos
pasados. Por lo tanto, la evolución o como dice el título de este ensayo, la metamorfosis del
curriculum demanda procesos más acelerados, acordes con el ritmo que la sociedad propone y
exige, no solo desde el diseño de lo que se enseña, sino, el cómo se enseña.
Lo anterior en respuesta a los fenómenos sociales como la sociedad del conocimiento,
la globalización, la sociedad transnacional y la posmodernidad, que exigen de forma sutil una
perspectiva emancipadora, que, de acuerdo con el postulado de Harari, el pensamiento crítico,
la comunicación, la colaboración y la creatividad se tomen como las principales habilidades que
deben incluirse en un diseño curricular aplicable a la era en la que vivimos.
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Bibliografía
Economista, E. (2018, noviembre 16). La necesidad de una nueva transformación
educativa. El Economista. https://www.eleconomista.com.mx/capitalhumano/La-
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Melgarejo, X. (2015). Gracias, Finlandia: Que podemos aprender del sistema educativo
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MENTOS_TEORICOS_Y_PRACTICOS