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UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE ATLACOMULCO
Ingeniería en Sistemas Computacionales
PROYECTO
“Proyecto 1er Parcial”
Presentado por:
Braulio Azael Pérez Navarrete
Profesor Asesor:
Miguel Zepeda Bandala
Atlacomulco, México. Octubre 2022
Caso de Uso
Se podría afirmar que en el entorno organizacional el trabajo en equipo es
defendido por las organizaciones, como una característica que define la actualidad
de las mismas, frente a las organizaciones del pasado, con el mismo empeño que
se defiende la competitividad frente al anquilosamiento y casi diríamos que las
organizaciones postmodernas frente a las organizaciones modernas. Es esta una
de las razones que nos han llevado a estudiar el trabajo en equipo intentando
aproximarnos a uno de los aspectos que la literatura ha dedicado bastantes
estudios, y que a nuestro entender dejaba ciertos vacíos. Me estoy refiriendo a los
roles en el trabajo en equipo. Una de las primeras búsquedas se centró en la
literatura propia del trabajo en equipo. Debo reconocer mi primera dificultad para
sistematizar la literatura al respecto. El concepto de grupo, el equipo de trabajo,
los equipos en las Introducción organizaciones, el líder, los miembros del grupo,
las fases del equipo, el trabajo en equipo como competencia. En la literatura
propia de Recursos Humanos, en la de Psicología Social o en la de Management,
numerosos autores utilizan EL TRABAJO EN EQUIPO y todo lo referido a él con
gran confusión de terminología que poco aclara al que se enfrenta con rigurosidad
al estudio del trabajo en equipo. No me refiero a que los autores todos no hayan
sido rigurosos, sino que la “modernidad del término” ha hecho que se referencia
muchas veces desde la divulgación más que desde la comprensión de lo que hace
referencia. Debería centrarme en el trabajo en equipo y observar los
comportamientos que las personas desarrollan cuando se enfrentan a esa
realidad. De esa observación debería ser capaz de definir los roles, con un
lenguaje lo suficientemente claro para no tener que “interpretar” la intencionalidad
de la persona como miembro del grupo. Siendo realista con mi planteamiento,
debería ser capaz de “hacer teoría” a partir de los resultados que fuera trabajando
para configurar un marco explicativo de los roles de equipo.
1.- Determinar las estrategias de liderazgo acordes a las
características de las situaciones laborales
Pon en práctica la disciplina
Un buen líder necesita disciplina. Desarrollar la disciplina en tu vida profesional (y
personal) debería servir para convertirte en un líder eficaz e inspirar a otros para
que también sean disciplinados. La gente juzgará tu capacidad de liderazgo por lo
disciplinado que seas en el trabajo.
Emprende más proyectos
Una estupenda forma de desarrollar tus habilidades de liderazgo es asumir más
responsabilidad. No es necesario que asumas más trabajo del que puedas llevar a
cabo, pero, si quieres crecer, tienes que hacer algo más que simplemente limitarte
a lo que se espera de tu puesto. Salir de la zona de confort es la única forma de
aprender algo nuevo y, si lo haces, destacarás de cara a los ejecutivos como
alguien que toma la iniciativa.
Aprende a delegar
Un líder de verdad no tiene problema en delegar en otras personas cuando hace
falta. No debes sentirte amenazado cuando alguien discrepe de tu opinión,
cuestione tu pensamiento o proponga ideas propias. Mantén un talante abierto y
reconoce el mérito donde lo haya. No siempre será fácil, pero si aprendes a
valorar y respetar a los demás miembros del equipo, estos estarán más dispuestos
a asumir sus responsabilidades.
Conoce la situación
Lo que distingue a un buen líder es que es capaz de tener una perspectiva más
amplia y anticiparse a los problemas antes de que surjan. Se trata de una valiosa
habilidad que hay que tener para gestionar proyectos complejos con plazos muy
ajustados. La capacidad del líder de prever y ofrecer sugerencias con el fin de
evitar posibles problemas no tiene precio. Esta capacidad también ayuda a
reconocer las oportunidades que otros pasan por alto, con lo que de seguro
obtendrás reconocimiento.
Inspira a otros
Ser un líder implica formar parte de un equipo y ser capaz de motivar e inspirar a
los compañeros para que colaboren de la mejor forma posible. Cuando uno de los
miembros del equipo necesite apoyo u orientación, ofréceselo. En ocasiones, todo
lo que una persona necesita es a alguien que la escuche y muestre empatía.
Sigue aprendiendo
La mejor ruta para convertirse en un buen líder es seguir aprendiendo cosas
nuevas. Tu mente siempre estará a punto y tus habilidades de liderazgo al día. Te
prepara para nuevos retos que pudieran aparecer, algo que siempre se valora en
un líder.
2.-
Diagnóstico de las necesidades en el contexto que se
desenvuelve.
Es una actividad que se centra en la determinación de las necesidades
educacionales de los estudiantes, las condiciones de aprendizaje en el aula y los
factores que afectan la realización optima de los objetivos educacionales, mientras
que el planteamiento hecho por Tyler se refiere a las carencias que se deben
tomar en cuenta para diseñar los objetivos de la educación carencias que se
pueden determinar, según el autor, mediante el estudio de tres fuentes,
especialistas y sociedad.
Un alumno tiene necesidades educativas especiales cuando presenta dificultades
mayores que el resto de sus compañeros para acceder a los aprendizajes que se
determinan en el currículo que le corresponde por su edad y necesita, para
compensar dichas dificultades, adaptaciones de acceso o adaptaciones
curriculares significativas en varias áreas de ese currículo. Concentra en las
necesidades educativas de un individuo en vez de las deficiencias. La meta es
buscar por las cosas que hace bien el alumno y cuáles son más difíciles para
modificar el plan de actuación. También es necesario tener en cuenta el contexto
escolar para mejorar el ambiente en que aprende el alumno para tener mayor
integración.
3.- Análisis de las causas de la situación dada.
Ausencia de confianza
Y también lo he mencionado con énfasis cuando he escrito sobre los cimientos de
la innovación en un equipo de trabajo (además de la colaboración). Todo miembro
del equipo debe estar dispuesto a abrirse con sinceridad frente al resto, si no hay
seguridad para aceptar errores, para dar una opinión, para hablar con
transparencia y de manera oportuna, entonces no hay confianza. Tienes una
primera disfunción en el equipo.
El enfoque positivo de verlo es que los miembros de un equipo confían unos en
otros.
Temor al conflicto
Se produce, además, por la ausencia de confianza. Al no tenerla, no das tus
opiniones con franqueza, porque no quieres llevar a tener discusiones con
miembros del equipo. Si alguno de los miembros, o todos, evitan retroalimentar o
mostrar apoyo o desacuerdo con firmeza sobre los temas que traten en las mesas
de trabajo, entonces tendrás una limitación importante en el funcionamiento. Si
alguno es intimidante o, por otro lado, alguno se siente intimidado por uno o varios
miembros, entonces, hay temor. Las reuniones de gerencia que carecen de
discusión, no están siendo sinceras ni productivas.
El enfoque positivo de verlo es que los miembros de un equipo participan en
conflictos por ideas, sin filtrarlos.
Falta de compromiso
Aparece y es reforzada, muchas veces, por el temor al conflicto. Cuando, por
temor, las decisiones, acciones o priorizaciones no son ampliamente debatidas,
los miembros harán un falso compromiso con la decisión y, muy probablemente,
expresaran acuerdo. Sin embargo, en el día a día no lo mostrarán y, más bien,
aparecerán esfuerzos débiles por lograr esa meta, proyecto o dirección.
El enfoque positivo de verlo es que los miembros de un equipo se comprometen
con decisiones y planes de acción.
Evitación de responsabilidades
Es reforzada por las anteriores. La falta de compromiso conllevará evitar
responsabilidades, como alinear a otros miembros del equipo, ser convincente con
su equipo, evitará volverse un embajador del ideal planteado y, más bien, no
mostrarse en cuanto al tema. Algo que, sobre todo, para un líder, es,
directamente, no cumplir a cabalidad con sus funciones.
4.- Recursos utilizados para la solución.
Entre las principales estrategias para trabajar en equipo no nos puede faltar la
comunicación. Esta es la base de una buena relación entre compañeros de
trabajo. Si no existe entendimiento, si la información no está disponible para todos
los miembros y en todo momento, podrán sentirse fuera del círculo, excluidos o
diferentes. Existen un sin fin de herramientas de trabajo y herramientas de gestión
de tareas que podemos utilizar para optimizar nuestro trabajo. Google Drive,
Dropbox, Hootsuite, Asana, Base Camp o OpenPojet, son algunas de ellas.
Cuando comienzas un proyecto como freelance y pasas a crear una empresa,
puede resultar complicado dejar de centrar todo en ti, y sobre todo, delegar y
confiar en el trabajo de los demás. Un buen primer paso es comenzar a hablar en
plural. La comunicación lo cambia todo. Pasar de la primera persona del singular
(yo) a la primera persona del plural (nosotros) es un pequeño-gran paso para tu
proyecto. Aunque no parezca un cambio trascendental. Otra de las estrategias
para trabajar en equipo que no pueden faltar es la de establecer unos objetivos
comunes. Una vez más, es algo que no siempre es tan fácil como parece, pues
generalmente somos emprendedores que comenzamos nuestro proyecto en
solitario y que muchas veces no hemos encontrado la separación necesaria entre
nuestros objetivos personales y nuestros objetivos profesionales.
5.- Selección de las alternativas de solución en función del
estilo de liderazgo ejercido.
No existe un estilo de liderazgo único que se adapte a todos o que conduzca
directamente al éxito. Basta con pensar en algunos de los líderes más conocidos
del mundo, de Mahatma Gandhi a Steve Jobs. Todos han sido líderes
extremadamente poderosos y exitosos, pero todos han elegido estilos de liderazgo
muy diferentes.
Lo importante es encontrar un estilo que se adapte a la propia personalidad. No
conviene olvidar que, a medida que cambia el entorno, la empresa, los niveles de
experiencia y las personas que rodean a uno, también debe cambiarse el enfoque
de liderazgo.
Para ayudar a determinar qué estilo de liderazgo escoger en este momento, quien
se encuentra ante esta decisión puede tomar en consideración los siguientes
puntos:
1. Comprende tu personalidad. ¿Cuáles son tus rasgos dominantes y cómo
pueden relacionarse con tu estilo de liderazgo? No intentes ser algo que no eres,
por ejemplo, si no te sientes cómodo siendo demasiado asertivo, no te esfuerce
por ser un líder transformacional o autocrático. Un líder paternalista o de estilo
laissez-faire puede ser más adecuado.
2. Considera tus valores clave. ¿En base a qué pilares quieres que se construya tu
reputación? Identificarlos es clave para comprender cómo afectarán al estilo de
liderazgo.
3. Sé consciente de tus debilidades. Todos tenemos fortalezas y debilidades, pero
es importante comprender cuáles son y cómo afectan al estilo de liderazgo. Si no
se está seguro de ser espontáneo, es posible que no convenga ser un líder
carismático. Sin embargo, eso no significa que no pueda convertirse en ese estilo
de liderazgo con el tiempo. Siempre se puede ir trabajando en las debilidades.
4. Obtén retroalimentación. Si no estás seguro de cuál es tu estilo de liderazgo
actual y cómo puedes mejorarlo, solicite a tu equipo una valoración honesta. Esa
información te ayudará a perfeccionar tu estilo y adaptarlo si es necesario.
5. Aprende de otros líderes. Piensa en algunos de los líderes que te han inspirado
y aprende de ellos. Pregúntate por qué te gustó trabajar con ellos, cómo te
motivaron y cuáles fueron sus rasgos clave de personalidad. Responder estas
preguntas te ayudará a establecer tu propio estilo de liderazgo.
Las habilidades de líder son algo que debe refinarse cuidadosamente con el
tiempo, aprender de los errores que se han cometido y comprender lo que se
quiere y necesita lograr. A partir de ahí, escoger entre los diferentes estilos de
liderazgo es el paso final para lograr adaptarse a cada escenario de equipo.
Si ya se sabe que es el liderazgo seguramente se tiene claro claro que hay
muchas formas diferentes de liderar y ninguna es buena o mala, sino más o
menos apropiada para las circunstancias. En las siguientes líneas repasaremos
algunos de los diferentes estilos de liderazgo que se pueden utilizar, además de
explicar cómo podrás decidir cuál es el más adecuado para ti.
El líder debe tomar conciencia de que dentro de cada problema hay una inmensa
oportunidad de enseñanza y aprendizaje. En los desacuerdos surge un potencial
inherente para el crecimiento y el desarrollo. Los conflictos son una ocasión para
formar equipos de alto desempeño y desarrollar liderazgos excepcionales.
Ser un líder es ser capaz de anticipar lo inesperado. Muy a menudo, el liderazgo
comprende la toma de acciones que a la mayoría de las personas no les gusta
hacer. Uno de estos casos es la resolución de conflictos. Los líderes más efectivos
tienen la autoconciencia y la sabiduría para confrontar y diluir la tensión. El
conflicto puede ser un habilitador saludable de crecimiento para el negocio y un
progreso profesional para todos los involucrados.
En este caso yo optaría por liderazgo democrático. Bajo este estilo de liderazgo,
se anima a cada miembro del equipo a dar su opinión. Luego, el líder toma la
decisión final basándose en dicha información. Este es un estilo de liderazgo
eficaz y, además, ayuda a que los empleados de nivel inferior sientan que se
puede escuchar su voz. También permite a los empleados crecer como líderes.