La Transformación Digital
La Transformación Digital
La transformación digital
RESUMEN
Una revolución en el ámbito digital está transformando el mundo tal y como lo conocemos a una
velocidad sin precedentes. Las tecnologías digitales han cambiado el funcionamiento de las empresas,
el modo en que las personas se comunican e intercambian información y su forma de interactuar con los
sectores público y privado. En este contexto, tanto las empresas como los ciudadanos europeos
necesitan un marco político adecuado y unas habilidades e infraestructuras apropiadas para aprovechar
el ingente valor generado por la economía digital y lograr unos resultados óptimos de la transformación
digital.
La Unión participa activamente en la configuración de la economía digital proponiendo iniciativas
transversales, como el fomento de las inversiones o la reforma del Derecho de la Unión, e impulsando
acciones no legislativas destinadas a mejorar la coordinación y el intercambio de buenas prácticas entre
los Estados miembros. Durante la legislatura 2014-2019, se han presentado numerosas iniciativas
relacionadas con la digitalización de la industria y los servicios públicos, la inversión en infraestructuras
y servicios digitales, los programas de investigación, la ciberseguridad, el comercio electrónico, los
derechos de autor y la legislación en materia de protección de datos. Los ciudadanos europeos son cada
vez más conscientes de que las tecnologías digitales desempeñan un papel importante en su día a día.
En este sentido, una encuesta de 2017 reveló que dos tercios de los ciudadanos europeos consideraban
que estas tecnologías afectan de manera positiva a la sociedad, la economía y sus propias vidas. Sin
embargo, también plantean nuevos desafíos y la mayoría de los encuestados consideraba que la Unión,
las autoridades de los Estados miembros y las empresas deben tomar medidas para gestionar su impacto.
En los años venideros, la Unión intensificará el apoyo a la transformación digital, tal y como demuestra
la propuesta reciente del programa Europa Digital (para el período de 2021-2027), que sería el primer
programa de financiación destinado exclusivamente a apoyar la transformación digital en la Unión. Sin
duda, serán necesarias otras acciones por parte de la Unión, especialmente para aumentar la inversión
en infraestructuras, impulsar la innovación, fomentar la labor de los promotores de la sociedad digital y
la digitalización de las empresas, reducir la brecha digital existente, eliminar los obstáculos que todavía
existen para lograr un mercado único digital, y garantizar un marco jurídico y reglamentario adecuado
en el ámbito de la computación avanzada y los datos, la inteligencia artificial y la ciberseguridad. El
Parlamento Europeo, en calidad de colegislador, participa activamente en la creación de un marco
político que ayude a los ciudadanos y las empresas a aprovechar plenamente el potencial de las
tecnologías digitales.
Este documento es una actualización de un documento informativo anterior publicado antes de las
elecciones europeas de 2019.
En este briefing
Situación actual
Marco de la Unión
Resultados de la legislatura 2014-2019
Potencial de futuro
Situación actual
Internet y las tecnologías digitales están transformando el mundo en el que vivimos. En las últimas
décadas, las sociedades y economías europeas han experimentado una radical transformación
digital propulsada por la «digitalización» y la aceleración de múltiples interacciones mediante el
creciente número de dispositivos conectados y flujos de datos. 1 La transformación digital abarca
tanto la integración de las tecnologías digitales por parte de las empresas europeas como el impacto
social de las nuevas tecnologías, tales como el internet de las cosas (IdC), la computación en la nube,
las plataformas digitales innovadoras y la tecnología de cadena de bloques. Esta transformación se
está convirtiendo en una condición de peso para el progreso de las economías modernas y tiene la
capacidad de afectar a múltiples sectores económicos (como el transporte, el sector energético, la
industria agroalimentaria, las telecomunicaciones, los servicios financieros, la producción industrial
y la sanidad) y de transformar la vida de las personas. Según la OCDE, esta transformación se ve
acelerada por el incremento de la capacidad computacional de los dispositivos de los consumidores,
disponibles a precios cada vez más asequibles. Asimismo, la inteligencia artificial (IA) y la robótica
avanzada se consideran una importante manifestación de la transformación digital y tienen un
profundo impacto en la sociedad, pues afectan a cuestiones como la productividad, el empleo, los
modelos de negocio y los servicios públicos, de ahí que sean necesarias unas políticas públicas
coherentes.
Las tecnologías digitales tienen la capacidad de mejorar nuestras condiciones, esperanza y calidad
de vida y, en general, se considera que contribuyen positivamente a la productividad y el
crecimiento económico. El Foro Económico Mundial estima que el valor global combinado de la
transformación digital para la sociedad y la industrial habrá excedido los 100 billones USD en 2025.
Se espera, por ejemplo, un crecimiento de hasta 142 000 millones EUR en el mercado de los robots
y los sistemas de inteligencia artificial de aquí a 2020. Asimismo, se calcula que el impacto
económico global de la automatización del conocimiento, el trabajo, los robots y los vehículos
autónomos habrá alcanzado un valor comprendido entre 6,5 y 12 billones EUR anuales en 2025,
incluidos el aumento de la productividad y los beneficios para determinados ámbitos como la
sanidad y la seguridad. Sin embargo, dichos cambios y la velocidad a la que estos se producen
pueden perjudicar a las industrias existentes debido a la aparición de nuevos modelos de negocio,
así como a los gobiernos, que se ven obligados a revisar los marcos existentes para adaptarlos a la
transformación digital.
En este contexto, la Unión ha tomado medidas para ayudar a las empresas y a los ciudadanos a
asimilar estos cambios y beneficiarse de la creación y la profundización del mercado único digital,
el cual se remonta a mediados de los años noventa, cuando se comenzó a liberalizar el mercado de
las telecomunicaciones en Europa.
En los últimos años, los responsables políticos de la Unión han manifestado enérgicamente su apoyo
al desarrollo del mercado único digital. En diciembre de 2017, el Servicio de Estudios del Parlamento
Europeo estimó que un mercado único digital eficiente podría suponer una contribución de
415 000 millones EUR anuales a nuestra economía para el período 2014-2019 y crear cientos de
miles de puestos de trabajo 2. En su evaluación intermedia del mercado único digital (en 2017), la
Comisión Europea exigió nuevas actuaciones a nivel de la Unión. En este sentido, ya se han puesto
en marcha iniciativas nuevas, incluida la propuesta de la Comisión de establecer tres nuevos
objetivos de conectividad y medidas políticas para acelerar el despliegue de la nueva generación de
infraestructuras de banda ancha (5G). Según la Comisión, se espera que las ventajas del internet
industrial se multipliquen con la implantación del 5G, lo que dará pie a un abanico de nuevos
servicios innovadores que transformarán sectores como el de la producción, la energía, la
fabricación de vehículos y la sanidad.
La transformación digital también plantea una serie de desafíos, incluidos los siguientes:
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La transformación digital
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EPRS | Servicio de Estudios del Parlamento Europeo
Sin embargo, se considera que la promoción de la transformación digital en la Unión trae consigo
una serie de oportunidades y ventajas, incluidas las siguientes:
Aumento de la productividad y el empleo: las inversiones en las TIC representan un
50 % del crecimiento de la productividad en Europa. El apoyo a las empresas
emergentes con un fuerte crecimiento y a las empresas en fase de expansión se traduce
en innovación y favorece el empleo, puesto que estas empresas suelen generar nuevos
puestos de trabajo, al igual que los nuevos mercados, como la economía de las
aplicaciones móviles, que en los últimos años también han brindado nuevas
oportunidades laborales. En este sentido, podrían crearse muchos más puestos de
trabajo: actualmente hay más de 350 000 ofertas de empleo en Europa para expertos
técnicos altamente cualificados en ámbitos como la inteligencia artificial, el análisis de
datos y la ciberseguridad.
Mayor eficiencia: según la Comisión, la transformación digital ayuda a las industrias
tradicionales a producir nuevos bienes con un uso más eficiente de los recursos y
permite a las autoridades públicas proporcionar servicios de mejor calidad, más rápidos
y más económicos. El uso de la inteligencia artificial en diversos sistemas tecnológicos
y sectores puede traducirse, por ejemplo, en menos víctimas mortales en las carreteras,
un uso más inteligente de recursos como la energía y el agua, una menor aplicación de
plaguicidas en las explotaciones y una industria manufacturera más competitiva 7. Por
su parte, la tecnología de cadena de bloques es otra de las tecnologías emergentes que
podrían tener un gran impacto en muchos sectores.
Capacitación: las tecnologías digitales capacitan a los usuarios proporcionándoles más
datos e información, lo cual está cambiando nuestra forma de comprar, viajar, trabajar,
aprender, comunicarnos y relacionarnos. En este sentido, una encuesta especial del
Eurobarómetro de 2017 reveló que dos tercios de los ciudadanos europeos
consideraban que las tecnologías digitales afectan de manera positiva a la sociedad, la
economía y sus propias vidas.
Gráfico 1 – Índice de la Economía y la Sociedad Digitales (DESI) 2018
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La transformación digital
Marco de la Unión
Marco jurídico
La Unión puede tomar medidas relacionadas con la transformación digital en el marco de diversas
políticas sectoriales y horizontales y basándose en una serie de disposiciones del Tratado de
Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) 8. Las disposiciones del Tratado que se suelen utilizar
como fundamento para la armonización del mercado digital único son el artículo 4, apartado 2, letra
a), y los artículos 26, 27, 114 y 115 del TFUE. Asimismo, el artículo 173 del mismo, dedicado a la
mejora de la competitividad de la industria de la Unión, puede utilizarse para impulsar la
transformación digital. De conformidad con dicha disposición, la Unión y los Estados miembros
deben tomar medidas para ayudar a la industria a adaptarse a los cambios estructurales, fomentar
un entorno favorable a las iniciativas y al desarrollo de empresas (especialmente pymes) en toda la
Unión, favorecer la colaboración entre las empresas e instar a un mejor aprovechamiento del
potencial industrial de las políticas de innovación, investigación y desarrollo tecnológico. Del mismo
modo, también pueden utilizarse los artículos 179 y 180 del TFUE, los cuales constituyen una base
jurídica para las medidas que la Unión y los Estados miembros adopten en el ámbito de la
investigación y el desarrollo tecnológico 9.
La Unión tiene competencias para actuar en diversas áreas de las políticas digitales, si bien sus
acciones se ven limitadas por el principio de subsidiariedad en sectores como la educación y la
sanidad y por el requisito de unanimidad en el Consejo en relación con ciertas cuestiones (como las
políticas en materia fiscal o de seguridad). En algunos ámbitos, se ha adoptado una legislación
armonizadora, como es el caso del marco de las telecomunicaciones europeas, el comercio
electrónico y la legislación relacionada con la protección de los consumidores. Asimismo, existen
otras muchas iniciativas no legislativas relacionadas con ámbitos como las cibercompetencias y la
administración electrónica. Si bien estas iniciativas son competencia de los Estados miembros, estos
coordinan sus acciones con la Comisión.
Desarrollos políticos y desafíos
En el año 2000, durante el desarrollo de la Estrategia de Lisboa, el Consejo Europeo estableció el
objetivo de convertir a la Unión en la economía basada en el conocimiento más competitiva y
dinámica del mundo para el año 2010. Al hilo de dicho objetivo, la Comisión elaboró tres estrategias
consecutivas (, el plan de acción «eEurope 2002», el plan de acción «eEurope 2005» y la estrategia
i2010) a fin de mejorar el despliegue de las infraestructuras y los servicios de internet, como la
administración y el comercio electrónicos, y de incrementar el gasto en innovación e investigación
en las TIC. Las políticas digitales se consideran un elemento clave de iniciativas emblemáticas como
la Estrategia Europa 2020, y en 2010 se estableció la Agenda Digital para Europa para impulsar la
digitalización de la Unión.
Durante la Comisión Juncker, se dio todavía más prioridad a las políticas digitales, que ocupaban el
segundo puesto (implantación del mercado único digital) de las diez prioridades del Plan Juncker.
Con ese fin, en mayo de 2015, la Comisión propuso la Estrategia para el Mercado Único Digital de
Europa que incluía dieciséis medidas clave.
La revisión intermedia de la Estrategia, realizada en mayo de 2017, reveló que se habían realizado
importantes progresos desde la adopción de la estrategia y ya se habían adoptado muchas
propuestas (véase la siguiente sección). Sin embargo, se estableció que en los próximos años
también haría falta seguir trabajando en ámbitos como la economía de los datos, las plataformas en
línea, la responsabilidad derivada de los productos y la ciberseguridad.
Desde el punto de vista internacional, la Unión ha entablado un diálogo con socios globales para
mantener el apoyo en ámbitos como la gestión de internet, los derechos de propiedad intelectual y
las normas comunes aplicables a tecnologías futuras, como el 5G, y para negociar acuerdos de
convergencia para la armonización de la gestión del espectro. Asimismo, la Unión hace cada vez
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Marco financiero
Por el momento, no existe un programa único dedicado a la transformación digital. De conformidad
con el marco financiero plurianual (MFP) actual para el período 2014-2020, existen diversos
programas de la Unión que contribuyen a la inversión en infraestructuras y servicios digitales en las
distintas fases de desarrollo tecnológico 10. El componente digital del MFP actual asciende a
37 400 millones EUR del compromiso total de 1,082 billones EUR establecido en el MFP (es decir,
solo un 3,9 % del total). A fin de maximizar el impacto de dicha inversión, la Unión obtiene
financiación adicional pública y privada a través de colaboraciones público-privadas (CPP),
plataformas y centros temáticos o regionales y a través de diversos intermediarios, como los bancos.
En el marco de los Fondos Estructurales y de Inversión Europeos (Fondos EIE), se han
asignado unos 21 400 millones EUR a la financiación del sector digital en el período
2014-2020, de los cuales más de 6 000 millones EUR están destinados al despliegue de
la banda ancha de alta velocidad en zonas urbanas y rurales. Por ejemplo, el Fondo
Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) ayudará a más de 14,5 millones de hogares de
la Unión a disponer de acceso a una banda ancha de alta velocidad de al menos 30 mbps
para 2020. Asimismo, el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader) pretende
proporcionar banda ancha a 18 millones de personas en zonas rurales para 2020.
En septiembre de 2018, las inversiones en el sector digital relacionadas con el Fondo
Europeo para Inversiones Estratégicas (FEIE) ascendían a unos 37 800 millones EUR (el
11 % del importe total de las inversiones movilizadas hasta entonces).
En el marco del Mecanismo «Conectar Europa» (MCE), diseñado para promover y
cofinanciar la construcción de infraestructuras transfronterizas de transportes, energía
y telecomunicaciones entre los Estados miembros de la Unión, el presupuesto para la
infraestructura de tecnologías de la información y de la comunicación asciende
aproximadamente a 1 000 millones EUR durante el MFP para el período 2014-2020.
En el marco de Horizonte 2020, el programa de investigación de la Unión, está
programada una inversión específica en investigación e innovación de la Unión de
5 500 millones EUR destinada a las tecnologías digitales claves durante el período 2016-
2020. Por ejemplo, se ha asignado una inversión del orden de 3 200 millones EUR en
nanoelectrónica, fotónica, robótica, 5G, informática de alto rendimiento, inteligencia de
datos, computación en la nube e inteligencia artificial. A título ilustrativo, 5G-PPP es una
importante iniciativa que cuenta con 700 millones EUR de financiación de la Unión, a los
cuales se sumará la financiación privada hasta alcanzar un presupuesto total de
3 500 millones EUR en 2025. Asimismo, se ha asignado un presupuesto de
132 millones EUR para el período de 2018-2021 y un presupuesto total de
aproximadamente 1 000 millones EUR a la emblemática iniciativa de investigación a
gran escala en tecnologías cuánticas, destinada a fomentar el desarrollo de una
industria cuántica competitiva en Europa.
Del mismo modo, a fin de ayudar a las empresas europeas a aprovechar al máximo los
beneficios de la transformación digital, en abril de 2016 la Comisión adoptó una
estrategia exhaustiva para la digitalización de la industria europea. Dicha estrategia
incluía medidas para fomentar la colaboración entre iniciativas nacionales de
digitalización de la industria, con un apoyo de hasta 50 000 millones EUR 11 en
financiación.
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La transformación digital
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Potencial de futuro
La promoción de la transformación digital tiene una importancia sin precedentes en la agenda
política de la Unión y se ha identificado como una prioridad para estimular el futuro crecimiento
en Europa. El Libro Blanco sobre el futuro de Europa elaborado por la Comisión subraya los retos
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La transformación digital
que plantean el mayor uso de la tecnología y la automatización que afectarán a todos los empleos
y sectores. En uno de los escenarios planteados, se pide la puesta en marcha de nuevos proyectos a
escala europea para facilitar la digitalización. En su documento de reflexión sobre la globalización,
la Comisión también subrayó que, si bien todavía estamos en la fase inicial de la transformación, el
reto para Europa será innovar en las tecnologías estratégicas y ayudar a los trabajadores a adquirir
las destrezas necesarias para que no se amplíe la brecha existente en el mercado de trabajo. La
Comisión también está valorando el impacto de la transformación digital en diversos ámbitos,
incluidos los mercados laborales de la Unión, la inteligencia artificial y la robótica y la
estandarización, con vistas a desarrollar respuestas adecuadas.
Por su parte, el Parlamento Europeo ha pedido que la Unión actúe con más fuerza en el impulso de
la transformación digital de la economía y la sociedad. En su Resolución de marzo de 2018 sobre las
orientaciones generales para la preparación del presupuesto 2019, el Parlamento subrayó el
potencial que ofrece el crecimiento económico derivado de la transformación tecnológica y pidió
que el presupuesto de la Unión tuviera un papel adecuado en el apoyo a la digitalización de la
industria europea y la promoción de competencias digitales y del emprendimiento. Asimismo,
el Parlamento apeló a la promoción y el apoyo de las mujeres empresarias, en particular en el marco
de la transformación digital de la industria. Ya en enero de 2017, liderando el debate en la Unión, el
Parlamento pidió a la Comisión Europea que evaluara el impacto de la inteligencia artificial y
emitió unas recomendaciones exhaustivas para el establecimiento de un marco europeo jurídico y
ético relativo a la robótica y la inteligencia artificial. En febrero de 2019, el Parlamento también
adoptó una resolución sobre el modo de fomentar una política industrial europea exhaustiva sobre
la inteligencia artificial y la robótica.
La atención se centra cada vez más en acciones en las que la Unión puede aportar un valor añadido
concreto, por lo que se concentra en proyectos digitales europeos cuyo alcance y escala son
inabarcables por los países a título individual. Así ocurre, por ejemplo, en los ámbitos identificados
en el marco del futuro programa Europa Digital, el primer programa europeo dedicado
exclusivamente a la transformación digital, que se encuentra en consideración entre otras
propuestas para el MFP para el período 2021-2017. Este programa de financiación tiene un
presupuesto total propuesto de 9 200 millones EUR destinados a estimular las inversiones
(principalmente, en cinco ámbitos: la supercomputación, la inteligencia artificial, la ciberseguridad,
los servicios públicos digitales y las competencias digitales avanzadas) 12 y a velar por el uso
generalizado de las tecnologías digitales en la economía y la sociedad. Se espera que una
financiación tan amplia en la Unión alcance a la masa crítica necesaria para atraer grandes
inversiones privadas.
La Comisión espera que el programa Europa Digital complemente otras propuestas relacionadas
para el MFP y cree sinergias con las mismas, concretamente los programas del Mecanismo «Conectar
Europa» (MCE) y Horizonte Europa. Se estima que unos 3 000 millones EUR del MCE se dedicarán al
despliegue de infraestructuras digitales, mientras que Horizonte Europa financiará actividades de
investigación y desarrollo. Asimismo, el Fondo Europeo de Defensa también contempla financiación
adicional destinada a la ciberseguridad.
Del mismo modo, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional y el Fondo de Cohesión seguirán
apoyando la transformación digital de la economía a escala regional y crearán redes y sistemas
regionales para fomentar el transporte sostenible, las redes energéticas inteligentes, las ciudades
inteligentes y el acceso digital de alta velocidad. Asimismo, será posible invertir en cuestiones
digitales en el marco de los cuatro ámbitos de actuación del futuro Fondo InvestEU, particularmente
en infraestructuras digitales, la transformación digital de las pequeñas empresas, la investigación
sobre tecnologías digitales y a la hora de ayudar a la economía social a beneficiarse de la
transformación digital.
En cuanto a la perspectiva política, en el marco de los Tratados en vigor, la Comisión planea utilizar
una combinación de instrumentos políticos, incluidos el apoyo financiero, la coordinación y la
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La transformación digital
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NOTAS FINALES
1
El término «digitalización» puede entenderse específicamente como la conversión de la información o los datos de un
formato analógico a otro digital (lo que en inglés se denomina «digitisation»), o bien como la adopción o el aumento
del uso de tecnologías digitales o informáticas por parte de una organización, un sector o un país (lo que en inglés se
denomina «digitalisation»), siendo esta última acepción una descripción más general de la transición al medio digital
que está afectando a la economía y la sociedad (véase OCDE, Going digital: Making the Transformation Work for Growth
and Well-Being [Pasando a la tecnología digital: hacer que la transformación funcione para el crecimiento y el
bienestar], 2017, p. 9).
2
Para el período 2019-2024, se estima que las acciones comunes en el ámbito más amplio de la economía digital podrían
aportar 178 000 millones EUR al año (véase la publicación del EPRS, de abril de 2019, titulada «Europe’s two trillion euro
dividend:Mapping the Cost of Non-Europe 2019-24» (El dividendo de dos billones de euros de Europa: estimación del
coste de la no Europa 2019-2024).
3
Véase la Comunicación de la Comisión «Digitalización de la industria europea – Aprovechar todas las ventajas de un
mercado único digital», 2016.
4
Véase el Informe sobre los avances digitales en Europa de 2017 de la Comisión y el Índice de la Economía y la Sociedad
Digitales (DESI) de 2018.
5
Véase Charlemagne, «Europe's History explains why it will never produce a Google» (La historia europea explica por
qué nunca producirá un Google), The Economist, de 13 de octubre de 2018.
6
Véase la evaluación de impacto de la Comisión que acompaña a la propuesta de Reglamento por el que se establece el
programa Europa Digital para el período 2021-2027, pp. 12-13.
7
Véase la Comunicación de la Comisión relativa a la revisión intermedia de la aplicación de la Estrategia para el Mercado
Único Digital – Un mercado único digital conectado para todos, 2017.
8
Cabe señalar que las disposiciones relativas a la creación de un marco político de investigación e inversión europeas se
remontan a tratados previos: el título VI del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea (1957) y el título VI del Acta
Única Europea (1987). En esta última, el título dedicado a la investigación y el desarrollo tecnológico (artículos 130 F a
130 Q) establece los principios básicos y los objetivos del modo en que la Unión debe promover la investigación y el
desarrollo tecnológico y cómo debe la Comisión brindar apoyo a las acciones de los Estados miembros.
9
También pueden resultar pertinentes otras disposiciones del Tratado para la aplicación de políticas digitales, como
aquellas relativas a las normas de competencia (artículos 101 a 109 del TFUE), la política comercial (artículos 206 y 207
del TFUE) y las redes transeuropeas (artículos 170 a 172 del TFUE).
10
Investigación e innovación, realización de pruebas, despliegue y comercialización.
11
Con una inversión de 37 000 millones EUR para impulsar la innovación digital, 5 500 millones EUR de inversiones
nacionales y regionales en los centros de innovación digital, 6 300 millones EUR para las primeras líneas de producción
de componentes electrónicos de nueva generación y 6 700 millones EUR para la Iniciativa Europea de Computación en
la Nube.
12
Por ejemplo, a través de proyectos en los Estados miembros, el nuevo Fondo Social Europeo Plus ayudará a dotar a los
ciudadanos de las destrezas básicas para el mundo digital. Las inversiones en «formación complementaria» digital
también están incluidas en el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización.
12