La Narración en Distintos Medios 1 2
La Narración en Distintos Medios 1 2
Marie-Laure Ryan1 2
Definición
1 El término medio (…) abarca una amplia variedad de fenómenos: (a) (televisión,
radio, e Internet (especialmente la WWW), como medios de comunicación de masas;
(b) música, pintura, cine, teatro y literatura, como medios artísticos; c) lenguaje natural,
imagen y sonido como medios de expresión (y por implicación, como medios de
expresión artística); d) escritura y oralidad, como medios lingüísticos; e) escritura a
mano, escritura impresa, libro y computadora, como medios de escritura. La definición
proporcionada por el diccionario Webster impone un relativo orden dentro de su
diversidad al proponer dos definiciones diferentes: (1) Medio como canal o sistema de
comunicación, información, o entretenimiento; (2) Medio como material o forma
técnica de expresión (incluyendo la expresión artística).
Explicación
1
Artículo creado el 13 de enero 2012; y revisado el 7 de octubre de 2014.
http://www.1hn.uni-hamburg.de/article/narration-various-media.
Marie-Laure Ryan es una investigadora independiente. En 2010-2011 obtuvo la beca Johannes Gutenberg de la
Universidad de Mainz, Alemania, donde investigó el fenómeno de la narrativa…
http://www.1hn.uni-hamburg.de/article/narration-various-media
2
Traducción realizada por María Rosa del Coto para uso exclusivo de la cátedra Semiótica de los medios II (cat. del
Coto)
3
N. T. Incluimos el término natural entre paréntesis, ya que no figura en el artículo, pero corresponde a la
definición de lenguaje que el mismo aporta. La lingüística sólo se ocupa de estudiar la lengua, uno de
cuyos sinónimos es, precisamente, lenguaje natural; el adjetivo se utiliza para diferenciarlo de los
lenguajes artificiales, como el de la matemática y la química. Aclaramos que a lo largo del trabajo el
vocablo natural tampoco se encuentra acompañando al término lenguaje y que, por nuestra parte,
consideramos imprescindible introducirlo para que no se generen confusiones. Cabe indicar, asimismo,
que en todos los casos, a excepción del primero, omitimos los paréntesis.
razones para considerar las fotocopiadoras o los fonógrafos como elementos que poseen
su propio “lenguaje” narrativo.
Trayectoria
[S]e puede imitar con los mismos medios y a los mismo objetos, o bien
narrándolos (ya sea como por boca de otra persona, según lo hace Homero,
ya como por sí mismo, sin cambiar de persona), o bien haciendo obrar y
actuar a todos los imitados” (1977: 40).
los signos dispuestos los unos al lado de los otros en el espacio no pueden sino
representar objetos o sus partes que existen unos al lado de los otros; y asimismo
(…) los signos que se suceden en el tiempo no pueden expresar sino objetos
sucesivos u objetos de partes sucesivas. (1985: 149).
9 Los estudios sobre medios dieron un viraje teórico en los años noventa. En los
Estados Unidos, Bolter & Grusin (1999) propusieron el concepto de “remediación” para
describir las relaciones entre diferentes medios. Desde su punto de vista, cada medio
basado en una nueva tecnología debe ser comprendido en el contexto de los otros
medios, como un intento de “remediar” sus limitaciones y de acercarse a la elusiva meta
de “alcanzar lo real”. Los videojuegos, por ejemplo, remedian al film porque incorporan
técnicas narrativas comúnmente utilizadas en el cine sin un ambiente interactivo; la
fotografía digital remedia a la fotografía analógica al hacer que las imágenes sean más
fáciles de manipular; la fotografía analógica remedia a la pintura por ser más fiel a su
objeto; e Internet remedia a todos los otros medios codificándolos digitalmente para
facilitar su transmisión. En sus aplicaciones narratológicas, la remediación dirige la
atención al modo en que los textos narrativos pueden crear redes de conexión entre
diferentes medios. Pero la afirmación de que cada nuevo medio constituye una
superación respecto del anterior no puede ser sostenida ni desde un punto de vista
narratológico ni desde uno estético, pues cada logro en la expresión tiene un costo, y los
nuevos medios no producen necesariamente narrativas mejores que las que le preceden.
11 En los últimos años, bajo la influencia de Günther Kress y Theo van Leeuwen
(2001), el término “multimodalidad” ha logrado establecerse para trabajos que
combinan tipos de signos, tales como imágenes y textos lingüísticos. En esta nueva
terminología, lengua, imagen y sonido se consideran como “modos” más que como
“medios”, como ocurriría si se adhiere a la segunda de las definiciones mencionadas en
el diccionario Webster, pero, no obstante, la terminología de Kress y van Leeuwen
plantea el problema de cómo trazar la línea divisoria entre modos y medios.
14 Para otorgar mayor refinamiento a las familias de los medios semióticos, debemos
preguntarnos acerca del soporte material de sus miembros individuales. El soporte
material puede ser, o bien cualquier materia prima, como la arcilla para la alfarería, la
piedra para la escultura, el cuerpo humano para la danza y el aparato vocal humano para
el canto y la narración oral, o bien una invención tecnológica como la escritura (que se
subdivide en manuscrita, impresa y electrónica), los instrumentos musicales
individuales, la fotografía, el cine, la televisión, el teléfono y la tecnología digital.
(Como meta-medio que codifica a todos los otros medios, la tecnología digital sería un
mero canal, pero al agregarle interactividad a esos medios, alcanza el estatuto de
“lenguaje”). Para el narratólogo, la importancia de la tecnología reside en su capacidad
para incrementar o modificar el poder expresivo de los medios semióticos. Un caso
ilustrativo bien documentado y de profundo impacto, es el de la invención de la
escritura que se prolonga más tarde, en la forma, el uso y el contenido de la narrativa: el
de la tecnología de la impresión. Según Ong (1982), la influencia de la escritura se
siente en la onda ascendente y descendente de la trama dramática (aun cuando se realice
oralmente, el drama occidental, se basa en un texto escrito), en el desarrollo de
personajes psicológicamente complejos, en el foco epistemológico de la historia de
detectives y en la auto-referencialidad de la novela postmoderna.
15 No todos los fenómenos que se consideran medios pueden diferenciarse sólo en base
a propiedades tecnológicas y semióticas. Los diarios, por ejemplo, cuentan con las
mismas dimensiones semióticas y la misma tecnología de impresión que los libros, pero
“la prensa” es considerada por los sociólogos como un medio por derecho propio, en la
medida en que, en la “ecología de los medios”, cumple un papel cultural singular. Es
también a la práctica cultural a la que podemos atribuirle el conjunto de dimensiones
semióticas en un medio multi-canal como el teatro, la ópera, los libros de historietas, o,
con la ayuda del soporte tecnológico, en el cine, la televisión, y los juegos por
computadora. Las propiedades de las narrativas que se producen en un determinado
medio a menudo se deben a una combinación de factores culturales, tecnológicos y
semióticos. La prevalencia de los disparos en los juegos por computadora
estadounidenses, por ejemplo, podría ser explicada culturalmente por la importancia de
las armas en la sociedad estadounidense (los juegos japoneses son mucho menos
violentos) tanto como por el hecho de que la industria de los videojuegos se dirige a una
audiencia de varones jóvenes. Pero está también motivada semióticamente por la
presencia de la pista de sonido (el disparo se manifiesta sobre todo a través del sonido)
así como facilitada por el hecho de que la acción de disparar puede fácilmente simularse
a través de la manipulación de los comandos (presionar una tecla es bastante similar a
soltar el gatillo). Por lejos, la mayoría de los estudios sobre medios se ha dedicado al
uso cultural de las narrativas específicas del medio. Los tópicos posibles para esta
aproximación incluyen la retórica de las informaciones televisivas o el impacto social de
fenómenos como los juegos por computadora, la pornografía que se dinamiza por
Internet y la violencia del cine.
Narrativa pictórica
20 Para adquirir narratividad, la pintura debe capturar el desarrollo temporal de una
historia a través de una estructura estática. Wolf (2005) distingue tres clases de
narrativas pictóricas: trabajos monofase que evocan un momento de una historia
mediante una imagen individual, trabajos polifase que capturan momentos diferentes
dentro de la misma imagen, y series de pinturas que capturan una secuencia de eventos.
4
N. T. Se prefirió no traducir el término porque se trata de una noción narratológica establecida por Hitchcock, que
está vinculada con la relación entre lo que “sabe” el personaje y lo que el narrador comunica al “espectador”. Cuando
el quantum de la información se inclina favoreciendo el conocimiento que posee el espectador respecto del personaje,
se pone en juego el efecto de suspenso. Diciéndolo muy rápidamente, cuando el espectador y el narrador comparten
la misma información se produce el efecto sorpresa (es el caso prototípico de la bomba que estalla sin que tengan idea
de su existencia el personaje ni el receptor).
leyenda para que el humor recaiga en un rasgo definido con precisión, rasgo que la
gente puede captar o pasar por alto.
22 Aun así, cuando las imágenes se comparan con el lenguaje natural, se advierte que
también poseen sus capacidades narrativas: pueden dar una mejor idea de la
configuración espacial dentro del mundo de la historia; pueden sugerir emociones a
través de expresiones faciales y del lenguaje corporal y pueden mostrar la belleza
directamente, más que mencionar la propiedad y dejar su representación específica a la
imaginación del lector. Aunque carecen de operadores de actividad mental, pueden
desarrollar convenciones visuales, tales como el globo de pensamiento, para
“desrealizar” acontecimientos y representar objetos como imágenes mentales que los
personajes construyen. A fin de compensar su incapacidad para nombrar personajes, a
menudo utilizan atributos tradicionales (llaves, para San Pedro, cuernos, para el diablo),
así como pueden sugerir ideas abstractas a través de símbolos visuales convencionales:
lirios, para la pureza, granadas, para la lujuria, una calavera, para la muerte. Cuando los
significados visuales faltan, pueden internalizar el lenguaje natural mostrando objetos
intradiegéticos que llevan inscripciones, como signos o letras (cf. la carta de Charlotte
Corday, muy fácil de interpretar, que el difunto Marat sostiene en La muerte de Marat
de Jacques-Louis David. A causa de que las imágenes no poseen movimiento, el
espectador cuenta con tiempo de sobra para examinar los detalles narrativamente
significantes.
24 Adopta una serie de imágenes para contarnos una historia que al lector le resulta
bastante definida al tiempo que novedosa. Las pinturas seriales pueden narrar de dos
maneras. La primera, ilustrada por la serie de pinturas de William Hogarth El progreso
del libertino y Matrimonio a la moda (Wolf, 2005), consiste en dedicar cada imagen a
un episodio de la vida de un personaje recurriendo a las técnicas de la pintura monofase.
Las pinturas individuales representan mininarrativas autónomas separadas por brechas
temporales significativas, mientras que las escenas se conectan a través de endebles
relaciones causales: cada pintura representa un paso en la caída del héroe, un hombre
joven que deja atrás la pobreza mediante una herencia, se involucra en una vida de
libertinaje y deshonestidad, desperdicia su fortuna, es encarcelado y termina en un asilo
para enfermos mentales. El contenido narrativo se sugiere en el nivel de las imágenes
individuales por su dependencia respecto a guiones conocidos, tales como son los de las
casas de juego o los lugares de encierro, y a nivel global, por la recurrencia del mismo
personaje (identificado por características visuales constantes), tanto como por la
secuencia cronológica indicada por la disposición espacial de las imágenes. La otra
técnica, común en guiones cómicos sin palabras, asocia cada imagen con un momento
en una acción continua como si se tratara de un cuadro que queda detenido, congelado,
en un film mudo. Mientras que en la primera técnica la narratividad existe tanto a nivel
macro como a nivel micro, en el caso que indicamos en segundo término queda limitada
al nivel macro. Las imágenes individuales se separan por períodos de tiempo más cortos
que en el primer tipo, pero se vinculan mediante relaciones causales más fuertes. Un
ejemplo de esta técnica es un libro de bocetos titulado Los sueños de Pipe del artista
francés Jean-Jacques Sempé, publicado en The New Yorker el 20 de noviembre de 2000.
Los sueños de Pipe cuenta la historia de un león que fantasea con el amor de un
unicornio. Pero, dado que los unicornios no existen, se casa con una yegua y trata sin
éxito de convertirla en unicornio colocándole un cucurucho de helado en su frente. La
disgustada esposa se escapa, y él termina en el diván de un psiquiatra. A través del uso
de globos de habla y de pensamiento, la narrativa es capaz de llevar a cabo una proeza
infrecuente en un mundo sin narración: una disrupción en el orden cronológico. Luego
de un cuadro de apertura que muestra al león fantaseando con un unicornio, los
próximos cinco cuadros (a excepción del cuarto) nos muestran al león en el diván, y su
experiencia personal se muestra como imágenes dentro de un globo de habla, cuyas
palabras, se sugiere, son dichas al psiquiatra. Cuando la historia del león escapa del
globo y ocupa el cuadro entero, el acto de narrar desaparece de la vista, y el lector es
transportado al tiempo de los acontecimientos que se narran. La secuencia en la que se
incrusta el pasado se recupera en el último cuadro, a través de otra secuencia en la que
se incrusta el momento en que el león golpea a la puerta del psiquiatra. Gracias a las
convenciones visuales de la tira cómica moderna, Los sueños de Pipe supera muchas de
las limitaciones de la imagen puramente mimética sin usar ni una palabra: incluso el
título no es indicativo del contenido narrativo.
25 Como lo evidencian los ámbitos del ballet, la pantomima, y las películas mudas, es
posible contar una historia a través de los recursos cinéticos de la gestualidad y la
expresión facial. Pero el ballet, o bien cumple una función ilustrativa (c. f. para este
aspecto también 3.4.3, item relativo a la música) con respecto a la historia a la que
refiere su título (Cenicienta, El cascanueces), o bien depende de un resumen que
aparece en el programa, mientras que el cine mudo emplea música y subtítulos para
sugerir una interpretación narrativa. ¿Puede el movimiento del cuerpo contar una
historia que es nueva para el espectador sin ayuda externa? La respuesta es afirmativa,
pero el repertorio es muy limitado. Una pantomima podría por ejemplo narrar la historia
de un amante desdeñado que se siente deprimido e intenta suicidarse, y que
inesperadamente recobra su deseo de vivir cuando ve a una mujer que pasea. El relato
consiste en la evolución de cadenas de relaciones entre seres humanos; y los gestos y el
movimiento, mediante la variación de la distancia entre los cuerpos, se presentan
razonablemente buenos para representar la evolución de las relaciones interpersonales
siempre que la vida mental pueda transmitirse en el lenguaje visible del cuerpo. Pero
incluso si los gestos de pensamiento agregan un elemento cinético a las imágenes en
serie mudas, esto no resulta en un incremento significativo del poder narrativo. Por el
contrario: es mucho más difícil narrar a través de gestos que se presentan en continuidad
que narrar mediante cuadros de imágenes discretas. El reordenamiento cronológico de la
viñeta de Sempé sería imposible en una pantomima porque la narración a través de
gestos se despliega únicamente en el presente. Asimismo, opera en un simulacro de
tiempo real que en gran medida limita el tiempo narrado al tiempo de la narración. Esta
dimensión del tiempo real predispone la narración gestual a la representación de
sketches cortos. Las imágenes en serie, en cambio, quiebran la continuidad de la acción
en cuadros diferentes, cuadros, que se hallan separados por períodos de tiempo
variables: desde una fracción de segundo, cuando las viñetas reproducen una acción
continua, a un lapso temporal extenso cuando los cuadros introducen episodios nuevos.
La narración gestual puede, sin dudas, expresar pausas entre episodios haciendo que los
actores desaparezcan del escenario y luego vuelvan a aparecer en él. Pero en contraste
con la imagen fija, con el lenguaje natural y con el film, la performance en vivo de la
narración gestual es incapaz de omitir un período temporal por módico que éste sea. Es
sólo cuando los gestos se registran en la película y en el material filmado que,
vinculados, a través del montaje, se vuelve posible crear, en el desarrollo de la acción
narrativa, elipsis de cualquier duración (por ejemplo, Bordwell & Thompson 2008:229-
31).
Narrativas musicales
26 En lo que hace a su relación con el lenguaje natural para producir efectos narrativos
(poesía cantada, música “de texto”, ópera, banda de sonido de films y juegos por
computadora), la música tiene una larga historia, pero la mención de la posibilidad de
contar historias a través de meros sonidos puede parecer paradójica. Como sustancia
semiótica, el sonido no posee ni el significado convencional ni el valor icónico de que
gozan las palabras y las imágenes para crear un mundo completo y traer a la mente
personajes individualizados. La música no puede imitar el habla, representar el
pensamiento, narrar acciones, o expresar relaciones causales. Estas capacidades
miméticas quedan restringidas a la imitación de fenómenos auditivos: el sonido de un
arroyo, el canto de los pájaros, o el estrépito del trueno. Todavía en el siglo XIX, y con
frecuencia, los compositores intentaban contar historias a través de la música,
modelando sus obras de acuerdo con lo que los musicólogos llaman un “programa
narrativo”. A través de palabras, estos programas orientan la imaginación del oyente
para que localice un tema preciso respecto de cada una de las partes de la composición;
lo que, por ejemplo, sucede con “Despertar de alegres sentimientos al encontrarse en el
campo” y “Escena junto al arroyo”, que son los títulos de dos movimientos de la
Sinfonía Pastoral de Beethoven. Más recientemente, una institución dedicada a la
musicología ha postulado la existencia de una “narratividad profunda” inherente a todo
tipo de música (o, al menos, a todo aquel tipo que corresponda a la tradición musical de
occidente). Para que aflore esta narratividad profunda, los investigadores recurren a
modelos narratológicos bien conocidos como los del “cuadrado semiótico” de Greimas
y las funciones de Propp (Taraste 2004), la teoría de la temporalidad narrativa de
Ricoeur (Grabócz 1999) o el clásico esquema de equilibrio, conflicto y resolución en
relación con la trama (Seaton 2005). Se efectuaron comparaciones con el modo
diegético y el modo mimético de narrar (Abbate1989), lo que llevó a la conclusión de
que la música es un modo mimético cuando se apoya en sí misma, pero que cumple una
función diegética cuando es utilizada en obras plurimediales tales como films y
espectáculos musicales (Rabinowitz 2004). Según la escuela narrativa, en los modos
miméticos, la música en sí misma cuenta como narrativa la acción, mientras que en los
modos diegéticos, comenta los acontecimientos representados.
27 El interés que presenta el concepto de narrativa tanto para compositores como para
musicólogos puede ampliarse a través de la consideración de la dimensión temporal de
la música. La narrativa vive de una sucesión de acontecimientos que aportan
transformaciones al estado del mundo de la historia, mientras que la música vive de una
sucesión de sonidos que crean una melodía y una armonía a través de la transformación
del tono, del ritmo y del volumen. El término “línea” se usa para describir el desarrollo
tanto de la trama como de la melodía, y en todos los casos la mencionada línea controla
la atención, construye expectativas, y crea efectos de suspense, curiosidad y sorpresa
(Sternberg 1992). Pero, a diferencia de la narrativa verbal, la música no sugiere el paso
del tiempo mostrando sus efectos sobre existentes concretos: captura el tiempo en su
forma pura como un movimiento hacia adelante, un deseo respecto de-algo-por venir,
una tensión que solicita una resolución. En música como en narrativa, el oyente o el
lector puede tener una fuerte sensación de que el desenlace se produce repentinamente
(tal vez esto sucede incluso más en música porque en literatura el final a menudo es
indicado no tanto por artificios narrativos, como por el número de páginas que restan
por ser leídas). A través de sus modestas capacidades descriptivas, la música puede, a
veces, configurar un ambiente (cf. la Sinfonía Pastoral de Beethoven) y generar su
propio “lenguaje” convencional, mediante la vinculación de los personajes individuales
con un instrumento específico o con un leitmotiv. También posee una habilidad sin
parangón entre los medios semióticos para representar e inducir emociones. Pero estas
características no son suficientes para contar historias específicas. En contraposición a
la narratividad de los textos basados en el lenguaje natural, la narratividad de la música
no está determinada ni debe entenderse en sentido literal. No está determinada porque el
contenido narrativo es algo que se lee en una composición y no en la música en sí (Wolf
2005). Incluso cuando ella enseña al oyente a asociar la composición con una cierta
historia, cada oyente llena el esquema general de una manera altamente personal
(Nattiez 1990), y muchos receptores apreciarán la composición sin efectuar ninguna
reflexión sobre la interpretación narrativa. Esto sería impensable en relación con una
historia basada en el lenguaje natural; ahora bien, desde el punto de vista de un
musicólogo que apela a los esquemas narratológicos para analizar las composiciones
particulares, la pretendida narratividad de la música es el producto de una metáfora
fundada en una analogía estructural. La música y las historias basadas en el lenguaje
natural presentan esquemas formales similares, pero estos esquemas se llenan con una
sustancia muy diferente: en el caso de la música, el sonido no posee en sí significado
(aunque, por supuesto el arreglo musical crea su propio tipo de significado), mientras
que en el caso del lenguaje basado en el lenguaje natural, contiene un contenido
semántico concreto. Como foco de interés de un acercamiento académico, la
narratividad de la música es un constructo puramente analítico, situado, cognitivamente,
en un nivel muy diferente del de la narratividad del lenguaje natural, del film, o aún de
las imágenes porque puede ejercer su poder sin que sea reconocido conscientemente.
28 Dada la aplastante superioridad del lenguaje natural para contar historias, uno puede
preguntarse por qué la humanidad se preocupó, desde siempre, por desarrollar otros
medios narrativos. El poder narrativo limitado de los medios no verbales no significa,
sin embargo, que ellos no puedan hacer contribuciones originales a la formación de un
significado narrativo. Las posibilidades del lenguaje natural, de las imágenes, del
movimiento, de la música se complementan entre sí, y cuando se emplean en conjunto
en los medios multimodales, cada uno de ellos aporta una faceta diferente a la
experiencia imaginativa total: el lenguaje natural narra a través de la lógica y de su
habilidad para modelar la mente humana, las imágenes lo hacen a través de su
espacialidad y su visualidad inmersiva, el movimiento, a través de la temporalidad
dinámica, y la música mediante la creación de atmósferas, la construcción de la tensión
y del poder emocional.
Tendencias Recientes
31. La otra área nueva se focaliza en la extensión del contenido narrativo a través de
múltiples plataformas mediáticas. Conocida ampliamente como narración “transmedia”
o “transmedial”, y descrita inicialmente por Henry Jenkins (2006; ver también Dena
2009 y Mittel 2014), esta tendencia importante en la cultura contemporánea se presenta
en dos modalidades. La primera podría ser llamada “efecto bola de nieve”: una cierta
historia goza de gran popularidad, o se convierte en algo tan prominente desde el punto
de vista cultural que espontáneamente genera una variedad de secuelas, precuelas, fan
fictions o adaptaciones, ya sea en el mismo medio, ya sea en un entorno cross-media. En
este caso existe un texto central que funciona como referencia común para todos los
otros textos. Harry Potter y El señor de los añillos son buenos ejemplos del efecto “bola
de nieve”: ellos surgen en el medio novelístico, son creados por un autor singular, y se
expendieron al film y los videojuegos debido a la demanda popular. En el otro tipo de
narración transmedial, ilustrado aquí por la “franquicia” comercial de Matrix, que
comprende films, juegos por computadora y comics, una historia determinada desde el
principio se concibe como un proyecto que ha de desarrollarse en numerosas y
diferentes plataformas mediáticas (Ryan 2013). El fenómeno de la narración
transmedial plantea importantes preguntas teóricas: los componentes del sistema ¿son
autónomos, o presuponen el conocimiento de otros miembros de la cadena?; ¿Cómo se
relacionan entre sí los mundos narrativos de los diferentes textos (es decir, tales mundos
¿pueden considerarse como regiones del mismo mundo global o son lógicamente
incompatibles?); ¿Qué elementos deben presentarse a las audiencias para asumir que, a
pesar de las adiciones o modificaciones, textos de diferentes medios refieren al mismo
mundo de la historia?; y ¿qué clase de historias inspira desarrollos transmediales?
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Lecturas complementarias
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.Berlin: de Gruyter
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Nünning, Vera & Ansgar Nünning, eds. (2002). Erzähltheorie transgenerisch,
.intermedial, interdisziplinär. Traer: WVT
Ryan, Marie-Laure (2005). “On the Theoretical Foundation of Transmedial
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.Disciplinarity. Berlin: de Gruyter, 1-23
.Ryan, Marie-Laure (2006). Avatars of Story. Minneapolis: U of Minnesota P
Ryan, Marie-Laure & J.-N. Thon, eds. (2014). Storyworlds Across Media. Lincoln: U of
.Nebraska P
Wolf, Werner (2002). “Das Problem der Narrativität in Literatur, Bildender Kunst und
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.(eds.). Erzähltheorie transgenerisch, intermedial, interdisziplinär. Traer: WVT, 23-104