Español de Honduras
Los estudios lingüísticos comienzan en el nivel fonético-fonológico con los
Hondureñismos escritos por Alberto Membreño, algunos de estos
hondureñismos escritos por este autor son los siguientes:
Amarroso, sa: Amargoso, desabrido, como el sabor que tienen las frutas
tetelques.
Barcino, na: se dice del color de los animales, que sobre cualquier fondo
tienen rayas anchas transversales.
Cachimba: utensilio de uso común para fumar tabaco. También se le
dice faifa- capsula vacía de arma de fuego.
Chimarse: Lastimarse, hacerse en la piel un daño de poca importancia.
Este verbo se usa también como activo.
Sin embargo en la lista de palabras propias del español de Honduras que ahí
se registran, el lector puede determinar aquellas que poseen una pronunciación
peculiar que se diferencia del término estándar.
Así mismo, se publicaron otros acercamientos lingüísticos con las mismas
características de los anteriores: "Provincialismos y barbarismos hondureños "
(1906) de E. Martínez López; "Más hondureñismos " de José Francisco Elvir;
Apostillas sobre gramática y lenguaje de Rubén Barahona; "Idioma nacional,
símbolo de la patria" de V. F. Ardón y "Programa de Castellano de Primer
Curso.
Esta termina con la publicación de los trabajos de D.L. Can Field quien reúne y
sistematiza la información de la fonética del habla hondureña en su obra
‘’Spanish Pronunciation in the Americas’’ donde se basó en las grabaciones
que hizo en Tegucigalpa en 1952 y muestra algunas de las tendencias y
actitudes que se dan en el habla hondureña, señala como tendencias
generales del habla las siguientes:
/b, d, g /=> [b, d, g] (después de otra consonante o semivocal).
/S/=> [s] o [9] -/n/=» [p] (en final de palabra antes de pausa o vocal)
/x/=> [h] III e /y/=*[y] o [i] y viceversa (día^ [díya]) /
r/=» [r]
Como actitudes del habla hondureña señala las siguientes:
-/s/=*[h] o [s] o [0J
/s/=> [z] o [h] (antes de consonante)
/d/-=» [d] o [6]
La segunda etapa de la fonética del español de Honduras se inicia en 1983 con
la publicación del artículo de Juan M. Lipski que estudia lo que serían las
características del español de Honduras en lo que son los rasgos de la lengua
en general: las vocales, en las que destaca el ensordecimiento vocálico, sin
que los resultados sean muy satisfactorios. Dentro de las consonantes trata
detenidamente el caso de la velarización de la /n/ alveolar en posición final de
palabra y la reducción de la /s/, tomando en cuenta las variables lingüísticas y
las variables sociales.
Respecto al primer caso concluye diciendo: que la resistencia de /n/ es tanta
que la velarización y la elisión no pueden cobrar fuerza suficiente como para
ramificarse en subdivisiones más finas y sobre el segundo, dice que la /s/
alcanza su máxima reducción en los departamentos norteños de Cortés,
Atlántida y Colón, mientras que en las otras regiones del país se presenta una
perspectiva variable.
Los rasgos más notables en el nivel fonético- fonológico fueron: el seseo que
es el fenómeno que consiste en pronunciar el sonido de la /s/ en lugar de la /z/
o el de la /c/ ante e, i, el yeísmo que consistía en pronunciar el sonido de la /ll/
en vez de la /y/ consonántica y la realización lenis de /x/.
En el nivel morfosintáctico no existen propiamente estudios sintácticos del
Español de Honduras. Hay, sin embargo, algunos estudios morfológicos, en
especial de los sufijos derivativos que son los que se agregan a una raíz o
lexema y generan una nueva palabra, por ejemplo: eza, ura, ción, ente, ante,
ero, ino.
Sufijo ente/ ante qué forma adjetivos a partir de verbos y expresa la
realización de la raíz, en algunos casos también forma adjetivos que
suelen ser sustantivos, por ejemplo: saliente, entrante, agobiante,
veraneante, dirigente.
H.L.A. Van Wijk publica ‘’Los gentilicios hondureños’’, aquí registra el nombre de 130 ciudades,
villas y pueblos.