0% encontró este documento útil (0 votos)
77 vistas10 páginas

Sinodalidad

El documento describe la sinodalidad como un concepto teológico y pastoral que está adquiriendo mayor importancia en la Iglesia. Explica que la sinodalidad se refiere a la naturaleza comunitaria y asamblearia de la Iglesia y que se ha manifestado a través del aumento de sínodos a nivel diocesano y continental. También analiza los fundamentos teológicos de la sinodalidad y su énfasis en la participación de todos los fieles, así como los desafíos de implementarla en la práctica pastoral.

Cargado por

Noel Ortiz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
77 vistas10 páginas

Sinodalidad

El documento describe la sinodalidad como un concepto teológico y pastoral que está adquiriendo mayor importancia en la Iglesia. Explica que la sinodalidad se refiere a la naturaleza comunitaria y asamblearia de la Iglesia y que se ha manifestado a través del aumento de sínodos a nivel diocesano y continental. También analiza los fundamentos teológicos de la sinodalidad y su énfasis en la participación de todos los fieles, así como los desafíos de implementarla en la práctica pastoral.

Cargado por

Noel Ortiz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
Está en la página 1/ 10

21/11/21 16:09 Sinodalidad

Sinodalidad
DPE
 

SUMARIO: 0. Planteamiento: la Iglesia tiene nombre de sínodo. - 1. La


sinodalidad, un kairós en la búsqueda pastoral: 1.1. La sinodalidad pastoral,
desde las prácticas pastorales. 1.2. La sinodalidad en la reflexión teológica y
magisterial. - 2. La sinodalidad desde sus criterios teológico-pastorales. - 3.
El ejercicio de la sinodalidad pastoral: 3.1. El desarrollo sinodal entre los
sujetos eclesiales. 3.2. La sinodalidad en los organismos diocesanos. 3.3.
Las actitudes de una espiritualidad sinodal. 3.4. La recreación del talante
sinodal entre los fieles. - Conclusión: proyectar sinodalmente la pastoral.

0. Planteamiento: la Iglesia tiene nombre de sínodo

Hace muchos años S. Juan Crisóstomo afirmaba que "la Iglesia tiene nombre
de reunión o de sínodo". Con ello expresaba la urdimbre comunitaria y
litúrgica que siempre ha de acompañar la actividad eclesial en su dimensión
más profunda. Actualmente la categoría de sinodalidad está recobrando cada
día mayor fuerza en la búsqueda de una imagen adecuada que oriente las
acciones eclesiales desde sus situaciones concretas.

Por ello, las praxis pastorales han de mostrar con evidencia este horizonte
teológico. Por nuestra parte exponemos en primer lugar el kairós que se nos
desvela hoy como búsqueda y anhelo de unos sujetos eclesiales; éstos
requieren una verdadera conversión que ponga en evidencia de forma más
significativa el Evangelio del Reino entre los hombres y mujeres. Dicho kairós
nos conduce a profundizar en la criteriología teológico-pastoral respecto a la
sinodalidad. Finalmente, tanto el kairós como los criterios esbozados apuntan
hacia unos principios de acción que puedan establecerse praxiológicamente
en lo cotidiano de la acción pastoral de las iglesias locales (o diócesis) entre
sus diversos y pluriformes sujetos evangelizadores.

1. La sinodalidad, un kairós en la búsqueda pastoral

La Iglesia, en cuanto acontecimiento pneumatológico que vive de la Pascua y


de Pentecostés, en cada circunstancia histórica ha de plantearse con
honradez cuál es la mejor figura que la desvela como continuadora de la
misión trinitaria. Atendiendo a la evolución postconciliar, se puede apreciar
cómo la sinodalidad está adquiriendo mayor importancia, aspecto que viene
urgido, a nuestro juicio, desde un doble horizonte que necesita ser integrado:
tanto desde el discernimiento concreto de las prácticas pastorales como
desde la reflexión teológica y magisterial.

1.1. La sinodalidad pastoral, desde las prácticas pastorales

Resulta llamativo observar cómo el Vaticano II no habló expresamente de los


sínodos diocesanos; algunos autores aluden a ChD 26, pero dicha referencia
https://www.mercaba.org/Pastoral/S/sinodalidad.htm 1/10
21/11/21 16:09 Sinodalidad

se sitúa a escala de diversas iglesias, no en la perspectiva de la iglesia local.


Sin embargo, y aquí se halla su importancia, la realización de sínodos
diocesanos está adquiriendo auténticos rasgos de novedad y universalidad.

Sus primeros pasos cabe situarlos en las experiencias eclesiales


centroeuropeas, que si bien no encontraron un marco adecuado, sí
supusieron el inicio de una tendencia imparable (así el Concilio Holandés, el
Sínodo común de las diócesis de la República Federal Alemana, el de la
República Democrática Alemana, el proceso sinodal austriaco, el Sínodo
suizo...). En las mencionadas experiencias pastorales encontramos el
germen; pero el decurso de los años ha conllevado una auténtica floración
sinodal a escala católica. En nuestros contextos cercanos resulta significativo
comprobar la naturalidad con que se ha introducido esta práctica eclesial:
así, al leer diversa literatura pastoral francesa e italiana se observa la
continua referencia a estos institutos y a la necesidad intrínseca de realizar
prácticas pastorales que vengan marcadas por la sinodalidad.

Si dirigimos hoy la mirada a nuestra realidad española cabe concluir que de


las 68 diócesis que conforman el mapa eclesial, la nada desdeñable
proporción de más de dos tercios de las iglesias locales han desarrollado
algún tipo de experiencia sinodal prolongada. Han realizado (o están es
proceso) sínodos diocesanos veintidós (32%), mientras que trece han
celebrado asambleas sinodales (19%) y doce han participado en alguno de
los dos concilios provinciales, gallego o tarraconense (18%).

Este dato evidencia que la manifiesta floración sinodal responde a un nuevo


encuadre teológico-pastoral que busca una verdadera renovación eclesial de
sus sujetos y protagonistas en vistas a la comunión y misión. Pero dicha
renovación se convierte en una auténtica auto-realización diocesana en los
sínodos, reclamando una permanente y eficaz edificación sinodal en, desde y
para la pastoral cotidiana.

1.2. La sinodalidad en la reflexión teológica y magisterial

El mencionado proceso resulta imparable, no pudiéndole tildar de casual ni


esporádico. A la par se va gestando una verdadera reflexión eclesiológica en
la cual cada vez más va adquiriendo carta de ciudadanía esta dimensión de
la sinodalidad, aspecto que cabe relacionarlo con la categoría de recepción
eclesial; como muestra, baste comprobar varios manuales actuales de
eclesiología del área europea. Igualmente, el aludido proceso se puede
observar también en el desarrollo magisterial. El propio Juan Pablo II ha
manifestado su preferencia por un método sinodal en la responsabilidad
eclesial y desearía que se le recordara como el "Papa de los sínodos". En
Tertio Millennio Adveniente, se habla de un "tono nuevo, desconocido" hasta
el Vaticano II que "constituye "un anuncio de tiempos nuevos". Desde este
presupuesto se reconoce que en la preparación del jubileo, en cuanto
recepción del concilio, "se inscribe la serie de sínodos iniciada tras el concilio
Vaticano II: sínodos generales y sínodos continentales, regionales,
nacionales y diocesanos. El tema fundamental es el de la evangelización y
así mismo la nueva evangelización" (n° 20s.).
https://www.mercaba.org/Pastoral/S/sinodalidad.htm 2/10
21/11/21 16:09 Sinodalidad

En el año 1997 la Congregación para los Obispos y la Congregación para la


Evangelización de los Pueblos publicaron la Instrucción sobre los sínodos
diocesanos. Su objetivo era establecer con claridad las pautas conforme a
las cuales deben celebrarse los sínodos diocesanos. Resulta significativo el
horizonte que se marca. Como apertura del documento quedan establecidos
—a la luz de la Constitución Apostólica Sacrae discipline leges (1983), por la
que quedaba promulgado el actual código de derecho canónico—"los
principales elementos que, según el concilio Vaticano II, caracterizaban la
verdadera y propia imagen de la Iglesia".

Esa figura de la iglesia que continuamente ha de buscarse en las


realizaciones pastorales ha de mostrar estos rasgos: la Iglesia como Pueblo
de Dios, la autoridad jerárquica como servicio, la Iglesia como comunión que
articula las relaciones entre la iglesia particular y la universal, entre
colegialidad y primado, la participación de todos los bautizados (cada uno a
su modo) en el ministerio de Cristo. En definitiva, la sinodalidad, en su
ejercicio pastoral concreto, condensa y expresa de modo concreto las nueva
perspectivas propuestas por el Vaticano II y se manifiesta como un kairós que
necesita unas praxis concretas y acordes.

2. La sinodalidad desde sus criterios teológico-pastorales

Junto a otros muchos motivos, resulta innegable el hecho de que cada día se
viene solicitando una mayor participación en la vida y misión de la Iglesia,
también por influencia de las dinámicas democráticas de la sociedad. Para
responder a esta demanda y buscando en el propio ser eclesial, se han ido
fortaleciendo conceptos eclesiológicos como participación y
corresponsabilidad. El primero de ellos puede tener connotaciones y
equívocos asamblearios; el segundo quizás no deja suficientemente clara la
diversidad ministerial y de funciones en el seno eclesial. Por el contrario, la
sinodalidad comporta en sí misma un mayor grado de responsabilidad en el
desarrollo concreto de su ejercicio, mientras que los términos anteriores
pueden quedar reducidos al voluntarismo ideológico. Por ello, actualmente se
tiende a situar la preferencia en la figura sinodalidad, que si bien es cierto
que es un neologismo, inmediatamente hace referencia a una palabra de
sentido eclesial profundo, la de sínodo.

Las mencionadas influencias de la sociedad civil han apoyado ciertas


interpretaciones sociológicas de la Iglesia, de uno y de otro signo. Para
algunos, la Iglesia debería situarse en clave de democracia; otros, por el
contrario, influenciados también por contextos políticos, mantienen
solapadamente la identidad eclesial con la monarquía. La Iglesia no puede
anhelar la adecuación sociológica de la democracia en su funcionamiento,
quedando al caprichoso arbitrio de mayorías o minorías, puesto que toda ella
se sitúa ante su Señor: es Pueblo de Dios establecido en ministerialidad, con
diversidad de funciones. Otro aspecto diverso es que ella misma deba
promover la democracia como sistema político entre los hombres.

Pero tampoco es una monarquía, ya que sus miembros son iguales en la


dignidad por el bautismo, según la condición y las competencias propias de
https://www.mercaba.org/Pastoral/S/sinodalidad.htm 3/10
21/11/21 16:09 Sinodalidad

cada uno. En otro plano se halla la forma según la cual se ha de ejercer la


autoridad que se adquiere por el sacramento del orden: en todo momento ha
de mirar al servicio y a la unidad de la comunidad, asumiendo con realismo
que no siempre es fácil su ejercicio concreto.

La vía de salida se centra en la sinodalidad como modo peculiar que la


Iglesia aporta al mundo desde su vivencia a escala interna, convirtiéndose en
forma concreta de funcionamiento de las comunidades eclesiales
determinadas. El ejercicio de corresponsabilidad y de participación
auténticas, la integración de todos en una vida compartida, el respeto a los
diversos carismas, la autoridad entendida como servicio, la
complementariedad de las diferencias, la transparencia de las instituciones,
el diálogo y la escucha en la toma de decisiones a través de un
discernimiento asumido con seriedad por todos, la capacidad de integrar
tensiones, etc., deben ser aspectos que reflejan la alegría familiar de la
comunidad convocada por Dios para el anuncio del Reino, los cuales
entienden la sinodalidad como el tejido de la iglesia local en vistas a la
creación de un sujeto eclesial consciente de su vocación y misión.

En consecuencia, se requiere ofrecer una definición de sinodalidad que sirva


de paradigma. Ésta, sin pretensiones de ultimidad, podría enunciarse así:

La sinodalidad es aquella dimensión teológico-eclesial que enraíza


pneumatológicamente con la koinonía de la Iglesia. Por tanto, su origen y
meta, se hallan en la comunión trinitaria que nos precede, acompaña y a la
que nos orienta. Su carácter existencial se basa en la igualdad radical de un
pueblo de bautizados y confirmados que sellan la koinonía con la donación
de sus carismas, ministerios y servicios al Cuerpo de Cristo, para la
extensión del Reino desde el cumplimiento de la misión y desde la edificación
de la Iglesia misma en unas circunstancias históricas propias, concretas y
siempre cambiantes.

Su ámbito preciso —aunque no exclusivo, puesto que requiere conjugarse


con la catolicidad— es la iglesia local en medio de una sociedad y una
cultura determinadas, desde la cual, el carisma del ministerio apostólico,
insertado como servicio relacional en medio del presbiterio y de su pueblo, es
garante de unanimidad y fidelidad a la única profesión de fe, particularmente
en la concelebración eucarística y para el anuncio del Evangelio.

Desde aquí es posible distinguir un triple nivel sinodal en la iglesia local, que
permite una mayor clarificación conceptual: por una parte está la dimensión
sinodal, que brota de los elementos que constituyen la iglesia local. Por otra,
se halla la estructura sinodal de la iglesia local, que designa los organismos
que canalizan esa sinodalidad a través de los mecanismos propios de un
colectivo social (dentro de ellos, destaca sobremanera el sínodo diocesano).
Y finalmente se puede hablar de la praxis sinodal, que se refiere al
funcionamiento efectivo en la vida pastoral cotidiana.

Así pues, los criterios fundamentales sobre los que ha de asentarse la


pastoral sinodal deben ser al menos: la koinonía eclesial que
https://www.mercaba.org/Pastoral/S/sinodalidad.htm 4/10
21/11/21 16:09 Sinodalidad

permanentemente mira (por el Espíritu) hacia la Trinidad santa en su unidad


diversa y que reclama acciones pastorales que tengan mucho más en cuenta
la realidad de los fieles desde la iniciación cristiana. Todo ello, vivido "en y
desde" las iglesias locales, como imprescindibles ámbitos de una pastoral
sinodal, auto-comprendida y experimentada desde el ministerio apostólico en
cuanto centro relaciona) de los diversos y plurales carismas, servicios y
ministerios. Y orientándose hacia el bien de la catolicidad y desde la
perspectiva concreta de la vida y misión eclesial cotidiana, entre las personas
de carne y sangre enraizadas en su momento histórico-social.

3. El ejercicio de la sinodalidad pastoral

El sínodo diocesano es la estructura sinodal mayor, donde aparece


condensada la identidad sinodal de la iglesia local. En la medida en que
dicha acción pastoral prototípica sea realizada de forma pertinente y eficaz,
en esa misma medida brotará con mayor urgencia la vivencia cotidiana de la
sinodalidad. Y viceversa: si se vive pastoralmente la sinodalidad, ésta
conducirá a la celebración (cada seis u ocho años) de sínodos diocesanos.
De la memoria creativa de la Iglesia permanentemente debe florecer la
sinodalidad; unas veces de modo solemne y extraordinario, pero la mayoría
en su existencia pastoral diaria.

Ahora presentamos esta sinodalidad pastoral cotidiana entre sus estructuras


y sus praxis. Se podrían dar las condiciones personales y comunitarias para
una Iglesia sinodal; pero si fallaran las estructuras sinodales, la pastoral
concreta sería demasiado fatigosa e, incluso, imposible. Y al contrario:
podrían acontecer las condiciones de posibilidad desde los organismos; pero
si no existieran las actitudes y la educación de los sujetos (fieles y
comunidades), la sinodalidad se empobrecería, quedando reducida a una
mera burocracia asfixiante. Por ello, reflexionamos sobre el ejercicio de la
sinodalidad pastoral a nivel de sujetos y organismos, desde la vivencia de
unas actitudes y con el objeto de crear un talante determinado entre los
fieles.

3.1. El desarrollo sinodal entre los sujetos eclesiales

La sinodalidad exige y requiere formas institucionalizadas que hagan de ella


un criterio real en el decurso de la vida y misión eclesiales a través de las
acciones pastorales. Actualmente es amplia y enriquecedora la gama de los
sujetos eclesiales que edifican la iglesia local como sujeto. En esta ocasión
nos fijamos en ellos desde un doble planteamiento: lo territorial y lo sectorial.

Puesto que la Iglesia acontece en lo concreto, encarnada en un espacio


geográfico-humano, la sinodalidad debe experimentarse y propiciarse en los
sujetos territoriales. Uno de ellos, la parroquia, es el que de hecho ofrece
mayor cercanía y proximidad. Por eso mismo ha de procurar edificarse como
familia sinodal: desde la radicalidad de la igualdad bautismal, ha de fomentar
su autobiografía personal como comunión de comunidades carismático-
ministeriales en torno a su raigambre eucarística. Su proyección pastoral ha
de apuntar hacia la implicación global de la entera comunidad parroquial,
https://www.mercaba.org/Pastoral/S/sinodalidad.htm 5/10
21/11/21 16:09 Sinodalidad

fomentando la pertenencia y el protagonismo en lo cotidiano, tanto a nivel


interno como en relación con las otras parroquias. El organismo que mejor
recoge, orienta y ejerce la sinodalidad práctica es el consejo pastoral
parroquial. Otro ámbito para ejercer la sinodalidad desde lo territorial es el
trabajo pastoral en el arciprestazgo.

Pero estos sujetos eclesiales, aun siendo necesarios, resultan insuficientes.


Por eso urge favorecer el desarrollo sinodal en lo sectorial, entendido como
ámbito que afecta a un "sector" particular de espiritualidad y de manera de
vivir la Iglesia (asociaciones, grupos y movimientos) o en cuanto que se
pretende llegar a sectores determinados para evangelizarse y evangelizar
(desde el enfoque técnico de las delegaciones diocesanas). El
reconocimiento efectivo de los primeros desde una integración real en la
pastoral diocesana de los mismos y la racionalización comunional de las
segundas son exigencias actuales imprescindibles.

3.2. La sinodalidad en los organismos diocesanos

Todo lo insinuado en el punto anterior quedaría como un simple elenco de


buenas intenciones si junto a ello no se produjera un ejercicio continuado de
sinodalidad entre los diversos organismos diocesanos. Una doble
coordenada ha de estar presente: por un lado, el funcionamiento de las
estructuras diocesanas deben ser elemento de influjo que empapa otras
realidades pastorales; y, por otro, éstas últimas deben aparecer con su
protagonismo fehaciente en los consejos. En la medida en que ambas se
dejen insuflar por la sinodalidad y la propicien, del mismo modo ésta puede ir
recreando el tejido comunional-misionero diocesano.

Los diversos consejos han de recoger la especificidad de las vocaciones que


se despliegan desde el bautismo y que van adquiriendo desarrollos
carismáticos-ministeriales. Así, la pastoral ordinaria debe ser línea
transversal que apoya y refluye en el Consejo de Laicos, en la Confer y en el
Consejo Presbiteral.

Sin embargo, el organismo que condensa y expresa la sinodalidad de modo


permanente es el Consejo Pastoral Diocesano, perfilándose como vía
imprescindible para mostrar y edificar una iglesia bautismal adulta. De un
lado, es el órgano que mejor canaliza y enriquece la confluencia de lo
territorial con lo ambiental en cuanto ámbito de encuentro, discernimiento y
toma de posturas comunes para afrontar gozosamente la evangelización. De
otro, ocurre lo mismo respecto a los consejos diocesanos, rescatándolos de
su peculiaridad para ensanchar el horizonte hacia lo común. Este consejo
queda convertido en el organismo prototípico diocesano, y por eso mismo,
ámbito a potenciar permanentemente en la vida pastoral de las iglesias
locales, en vistas a su protagonismo, eficacia y verificación en todo aquello
que se desvela como importante y necesario en el decurso pastoral.

3.3. Las actitudes de una espiritualidad sinodal

https://www.mercaba.org/Pastoral/S/sinodalidad.htm 6/10
21/11/21 16:09 Sinodalidad

Dado que la sinodalidad viene fuertemente arraigada en la dimensión


pneumatológica, a fin de evitar ciertas manipulaciones y riesgos activistas,
ésta ha de estar arraigada en un claro "vivir en el Espíritu" que favorezca un
talante preciso desde la perspectiva pastoral. La configuración de las
actitudes sinodales ha de generar, desde la laicidad de toda la Iglesia, una
espiritualidad insertada en los contenidos más nucleares de la fe, abierta y
enriquecida en la iglesia local y contrastada con los dinamismos existenciales
concretos; aspecto que conducirá a experimentar gozosamente la propia vida
inserta en el proyecto salvador del Dios trinitario que acontece aquí y ahora,
con las perplejidades y crisis de todo tipo, pero radicado en la fuerza del
Espíritu que envía a la misión. Como líneas fundamentales caben apuntarse:

- Caminar en el Espíritu, asumiendo con radicalidad la iniciativa gratuita y


libre del Dios trinitario que interviene personalmente en la vida de los
hombres. Ello hace que se experimente la filiación y la fraternidad, elevando
en el "lujo de la alabanza" un canto eucarístico-existencial agradecido "al
Padre, por el Hijo, en el Espíritu", que necesita ser compartido con los otros.

- Desde la dinámica de la encarnación. La encarnación del Hijo es la


expresión más sublime de la iniciativa de Dios Padre que no sólo habla al
hombre, sino que lo busca (cf. TMA 7). Encarnación llevada a cabo desde los
mismos sentimientos de servicio de Cristo (cf. Fil 2,7s) y adentrada en las
condiciones reales de la vida de los hombres, vía ineludible de la acción de la
Iglesia (RH 14). Por ello, el diálogo resulta fundamental: acercamiento,
acogida, escucha, preocupación, simpatía... para hacer de todo ello narración
salvífica y trasformación evangélica.

- Discernimiento evangélico-profético desde el carisma diocesano. A partir de


una espiritualidad profética desde la iglesia local, pero arraigada en el
corazón del mundo, urge adquirir un talante de discernimiento que, a través
de la lectura de los signos de los tiempos, permita desvelar el kairós trinitario
en las praxis pastorales. Todo ello ha de ser vivido desde el cultivo de una
eclesialidad diocesana que quiere narrar a la Iglesia católica y al mundo su
carisma peculiar, aspecto que la devolverá la dignidad en la sinfonía de las
católicas iglesias locales.

- El servicio
samaritano y solidario. La labor pastoral consiste en comunicar y
anunciar lo recibido en gratuidad desde el placer de compartir el don que,
más allá de ofrecer el mensaje, ha de entregarse a los demás desde sus
necesidades y anhelos, frustraciones y lacras. Con un corazón de madre que
desborda ternura y misericordia entrañable ha de esforzarse por encontrar a
los otros como sacramento de Dios y ofrecerles una pastoral curativa-
salvífica, fomentando la solidaridad. Así, la sinodalidad es comprendida más
ampliamente, porque vive de la dinámica del servicio a través del proyecto de
las Bienaventuranzas, se valora el testimonio y se asume el martirio en favor
de los rostros conocidos que sufren y padecen.

3.4. La recreación del talante sinodal entre los fieles

https://www.mercaba.org/Pastoral/S/sinodalidad.htm 7/10
21/11/21 16:09 Sinodalidad

Si tan sólo se pretendiera la configuración de unas actitudes sinodales en los


fieles y en las comunidades cristianas, ello podría degenerar en un
espiritualismo etéreo y desencarnado. Por eso mismo, la edificación pastoral
de una Iglesia sinodal solicita la (auto)educación de este talante, tanto a nivel
individual como comunitario, favoreciendo de este modo su recreación
ordinaria. Sin entrar a detallar procesos pedagógicos concretos, no nos
resistimos a proponer algunas líneas o principios de actuación que deben
empapar la praxiología; éstos -a fin de cuentas- quizá sean muy similares a
aquellos que deben asumirse si en realidad se quiere proyectar una Iglesia
evangelizadora y significativa en los momentos actuales.

- La narración trinitaria. Aunque parezca una afirmación excesivamente


fuerte, sin embargo, puede que en la experiencia cotidiana la novedad
cristiana sea, en realidad, el gran desconocido. Además, este aspecto viene
agudizado por la situación generalizada de florecimiento de un paganismo
larvado -que otros describen suavemente como indiferencia religiosa o
confusionismo latente-, y que sigue mostrando con claridad el exilio de la
Trinidad. Desde esta constatación, tanto la proclamación como las
celebraciones cristianas están urgidas a resaltar la novedad y la paradoja
cristiana a través de lenguajes "performativos". A partir de este
planteamiento, ha de realizarse un sincero y valiente discernimiento para
comprobar cómo son los cauces ordinarios de la educación de la fe, de qué
manera se aprecian las celebraciones, qué imágenes de Dios se transmiten,
qué valores o contravalores propician, qué grado de implicación
antropológica y pedagógica suscitan, etc. No es indiferente todo ello, pues en
el fondo está en juego la educación-experiencia de Dios para personas
concretas. También reclama el cuidado comunitario de las celebraciones -
particularmente la eucaristía dominical- desde la creatividad, la sencillez, la
significatividad y el sentido festivo; a la vez que se propician ámbitos de
comunicación y de experiencia orante.

- Acogida e iniciación cristiana. Las iglesias locales -en cuanto comunidades


bautismales- viven de la iniciativa divina en medio del mundo, van
engendrando continuamente hijos, a la vez que se sienten de forma
permanente comunidad iniciada, pues acogen, comparten y potencian las
aportaciones de los nuevos miembros como realización del Cuerpo de Cristo.
Así la iniciación cristiana es una tarea fundamental que ha de revisarse
profundamente si se anhela que las iglesias se sientan rejuvenecidas y
coherentes desde la sinodalidad en la misión encomendada.

- El sentido de pertenencia. La iniciación y la acogida, aunque muy


importantes, no son fin en sí mismas, sino que apuntan a la pertenencia
eclesial. En primer lugar ha de ofrecerse un rostro mayor de cercanía -
perdiendo fuerza en su excesiva institucionalización- que tienda a la creación
de lazos de naturalidad, encuentro, sencillez, que la hacen mostrarse como
comunidad que acoge desde la gratuidad a todos, sin preferencias por
personas ni carismas ni ideologías; desde ahí se ha de dar una efectiva
integración (y potenciación) de carismas, ministerios y servicios, en la
igualdad bautismal y por el servicio de la comunión a través del ministerio de
la unidad-reconciliación-presidencia. Pero a la vez, puesto que no basta con
https://www.mercaba.org/Pastoral/S/sinodalidad.htm 8/10
21/11/21 16:09 Sinodalidad

que los fieles se sientan acogidos, propiciará procesos eficaces para el


desarrollo de prácticas que permitan vivir de modo normalizado y cotidiano
en cuanto familia donde todos participan y son corresponsables; a fin de
cuentas, la vivencia concreta del don y de la tarea de la sinodalidad.

- Una educación dadora de sentido para vivir en medio del mundo. De cara a
la educación sinodal de los cristianos, resulta urgente la elaboración de
proyectos de orientación catecumenal. Por una parte se plantea el gran reto
de los cristianos bautizados no iniciados de forma eficaz, aspecto que cada
día irá a más; y, por otra, está la formación de los cristianos que —habiendo
recibido una instrucción elemental en su infancia y manteniendo una vida
cristiana sencilla— requieren una formación actualizada y dadora de sentido
creyente. Estos procesos han de basarse en las claves que apunta la
renovación catequética, promoviendo la integración fe-vida. Un aspecto
importante se halla en la potenciación a todos los niveles de una educación
dadora de sentido. Quizá éste sea uno de los mejores servicios que puede
ofrecer la Iglesia a los creyentes en las coordenadas socioculturales
presentes: la pregunta por el sentido sigue siendo clave en la existencia
humana; una respuesta razonable y novedosa desde la antropología cristiana
es una de las aportaciones más cualificadas de la fe.

La sinodalidad tiene un componente ineludible en su referencia concreta a la


historia que se vive y al mundo en el que se sienten ciudadanos extranjeros.
Por ello, resulta urgente una educación adecuada sobre las relación Iglesia-
mundo y unas determinadas actuaciones pastorales. Desde una valoración
lúcida de la historia, deben encontrarse en medio de la circunstancia histórica
las convicciones y los criterios fundamentales que la animan y la peculiar
dialéctica que la relaciona con el mundo. La sacramentalidad de la acción
pastoral, en cuanto epifanía del proyecto de Dios, no puede afirmarse contra,
ni al margen de los demás; pero al ser manifestación de la gracia, sabe que
su fuerza está en el Señor, distinguiéndose del mundo en cuanto que busca
comunicar un don recibido gratuitamente, como oferta y propuesta; y siempre
en calidad de regalo y de generosidad.

Conclusión: proyectar sinodalmente la pastoral

Tras el recorrido presentado sólo cabe mantener que el futuro de la pastoral


(y por tanto, de la figura de las iglesias locales en sus acciones cotidianas)
necesariamente está emplazado por un proyecto urgente y posible, desde la
vivencia diaria de la sinodalidad en todas sus dimensiones y perspectivas.

Aunque existan modelos pastorales lícitos, de cara al proyecto pastoral de


las iglesias locales la actuación desde la perspectiva de la sinodalidad cada
vez se descubre como más necesaria de cara a que las mismas iglesias
locales experimenten la dignidad de la vocación y de la misión a la que han
sido convocadas. El horizonte de posibilidad es amplio. Ellas precisan narrar
pastoralmente su nombre específico; y con urgencia. Ahí radica su
emplazamiento.
BIBL.—AA.W., La synodalité. La participation au gouvernement dans I'Eglise. Actes du VII' Congrés
International de Droit Canonique. Paris-Unesco, 21-28 septembre 1990, L'Année Canonique, Paris
https://www.mercaba.org/Pastoral/S/sinodalidad.htm 9/10
21/11/21 16:09 Sinodalidad

1992; E. BUENO DE LA FUENTE, "La búsqueda de la figura de la Iglesia como lógica interna de la
eclesiología posconciliar', Revista Española de Teología 57 (1997) 243-261; ID. - R. CALVO PÉREZ,
Una Iglesia sinodal: memoria y profecía, BAC, Madrid 2000; R. CALVO PÉREZ, La sinodalidad,
aurora de esperanza para la iglesia local. Las experiencias sinodales postconciliares de las iglesias
en Castilla y León. Tesis doctoral [inédita], Facultad de Teología, Burgos 2000 [en particular, cap.
18°: Edificar pastoralmente la Iglesia sinodal]; ID., "Hacia una pastoral diocesana sinodal", Lumen
46 (1997) 37-59; ID., "Pneumatología y sinodalidad. Caminar sinodalmente en el Espíritu", Lumen 47
(1998) 223-238; E. CoRE000, Sinodalidad, en G. BARBAGLIO - S. DIANICH, Nuevo diccionario de
teología, II, Ediciones Cristiandad, Madrid 1982, 1644-1673; G. CHANTRAINE, "Synodalité,
expression du sacerdoce comun et du sacerdoce ministériel?", Nouvelle Revue Théologique 113
(1991) 340-362; J. FONTBONA 1 MIssÉ, Comunión y sinodalidad. La eclesiología eucarística
después de N. Afanasiev en 1. Zizioulas y ). M. R. Tillard, Tesis de doctorado, Facultat de Teologia
de Catalunya, Barcelona 1994; A. MARTÍNEZ BLANCO, "Significado y función de la sinodalidad en
la Iglesia desde el sacramento del bautismo", Carthaginensia 10 (1994) 93-111; A. MASTANTUONO,
"Chiesa locale e sinodalitá. Spunti di riflessione a partire dall'esperienza dei sinodi diocesani",
Rivista di Teologia 38 (1997) 363-388; R. ROUTHIER, "La synodalité de l'Église loca/e", Studia
Canonica 26 (1992) 111-161.

Roberto Calvo Pérez

https://www.mercaba.org/Pastoral/S/sinodalidad.htm 10/10

También podría gustarte