HISTORIA DE LA
HEMODIALISIS
MG. LUCIA AMAYA VILCA
INTRODUCCION
A pesar de la importancia de la aparición de la diálisis y su práctica
cotidiana, el papel que desempeña y su evolución no han recibido
atención suficiente por parte de los historiadores de la medicina o
de la nefrología.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA NEFROLOGÍA
La nefrología estudia las enfermedades del
riñón, nació mucho después que
cardiología, gastroenterología, neumología
y la urología.
Las enfermedades del riñón ya eran
conocidas por Hipócrates en el siglo V antes
de J.C., en cuanto a precursores de la
nefrología, uno de los mas importantes fue
Marcello Malpighi, quien describió los
glomérulos además de las pirámides del
riñón y los corpúsculos del bazo que llevan
su nombre.
UN BREVE PASEO POR LA HISTORIA
• Hace 35 años, Clyde Shields, un paciente con insuficiencia renal crónica terminal (IRCT), atendido
en la pequeña unidad de diálisis para enfermos agudos de la Universidad de Washington, en
Seatle, fue incluido en programa de hemodiálisis (HD) periódicas, al poderse disponer por
primera vez de un acceso vascular permanente («shunt» de teflón) desarrollado por Belding
Scribner y Wayne Quinton. Desde entonces ha experimentado un extraordinario desarrollo tanto
en sus fundamentos teóricos y experimentales como en su evolución tecnológica y en la
extensión de su uso a centenares de miles de pacientes en todo el mundo.
• Desde que el escocés Tomas Graham acuñó en 1861 el término diálisis, demostrando que un
«parche» vegetal podía actuar como membrana semipermeable, pasaron más de 50 años hasta
que en 1913 John J. Abel desarrolló en EEUU el primer «riñón artificial», usando una membrana
de celoidina (nitrocelulosa). En 1924, Georg Haas realiza en Alemania la primera HD en humanos.
Willen Johan Kolff, en 1943, aplica un dializador de celofán (celulosa regenerada) sobre un
soporte de aluminio y madera en forma de «tambor rotatorio» en varios pacientes con IRCT,
llegando a realizar en uno de ellos hasta doce sesiones de diálisis. Su trabajo posterior se centró
en pacientes con fracaso renal agudo. En 1945 se registra el primer caso de recuperación, tras un
período de tratamiento con HD, de un paciente con necrosis tubular aguda en el seno de una
colecistitis.
• A partir de entonces surgen diversos diseños, como la máquina rotatoria desarrollada en Boston (Kolff-
Brigham) o la creada en Lund por Nils Alwall. Entre 1946 y 1955 aparecen sucesivas generaciones de
dializadores tipo «coil» y algo más tarde (1947- 1959) de dializadores de flujo paralelo.
• En 1955 surgen los dializadores tipo «twin coil» (dos tubos de celofán en paralelo) de 10 metros de
longitud, con una superficie total de 1,8 m2 , con los que se conseguía un aclaramiento de urea de 140
ml/min con flujos de sangre de alrededor de 200 ml/min.
• A finales de los años 50, Frederik Kiil, de Noruega, desarrolla un dializador de flujo paralelo, en el que se
emplea por primera vez una nueva membrana de celulosa regenerada con cuproamonio (Cuprophan), de
mayor porosidad para los solutos y el agua que los materiales usados hasta entonces.
• A partir de 1965, la industria comenzó a interesarse por la diálisis, surgiendo un número creciente de
monitores, equipos auxiliares y dializadores desechables (tipo coil, de flujo paralelo o capilares) y no
desechables (como el Kiil estándar y su modificación con soporte «multipoint»).
• En 1965, Scribner pone de manifiesto que los pacientes en diálisis peritoneal crónica, a pesar de mantener
niveles más altos de urea y creatinina, a menudo se encuentran mejor que los pacientes en HD y sugiere el
posible papel tóxico de sustancias de mayor peso molecular. Al poco tiempo surgen las hipótesis del «metro
cuadrado/hora» y de las «moléculas medianas». La incapacidad de las membranas entonces disponibles
para conseguir aclaramientos adecuados de estas sustancias y la tendencia a acortar cada vez más las
sesiones de diálisis favoreció el desarrollo, mediados los años 70, de nuevas membranas más porosas,
obtenidas a partir de materiales sintéticos o de la modificación de las membranas de celulosa.
TOXINAS UREMICAS
• La evolución del término de “uremia” con el significado de desequilibrio químico y de regulación
fue descrita por Richet.
• El término de urea fue descrito inicialmente por Rouelle le Cadet en 1973, que la definió como
una sustancia jabonosa presente en la orina de diversos especies, incluyendo la humana.
• El término «uremia» fue acuñado en 1840 por Pierre Piorry (1794 – 1879) para indicar un estado
causado por «la contaminación de la sangre con orina». Se trata de un estado complejo con una
serie de signos y síntomas, más o menos específicos, que resultan de la insuficiencia renal que
condiciona la acumulación de productos de desecho no excretados y determinadas disfunciones
endocrinas y del transporte iónico celular. Sin embargo, la complejidad real del estado urémico no
fue aclarada hasta 150 años más tarde.
• La noción de que la uremia es causada por la acumulación de sustancias no excretadas data de
inicios de este siglo, cuando se comprobó que la ablación de los riñones condicionaba una
elevación de la concentración de urea en sangre. El argumento más sólido para sustentar el
concepto de intoxicación sistémica es el hecho de que muchos de los síntomas urémicos
desaparecen con la realización de una diálisis capaz de extraer sustancias de bajo peso molecular.
• El problema radica en la identificación de toxinas medibles que posibilite la
definición de la «diálisis adecuada» como la extracción apropiada y el
control adecuado de los niveles sanguíneos de la sustancia tóxica.
Bergström y Furst describen cuatro criterios que debe cumplir cualquier
sustancia para ser considerada como toxina urémica: a) que sea
identificable y medible en los fluidos biológicos; b) que en el estado
urémico sus niveles plasmáticos y/o tisulares sean más altos; c) que se
demuestre una relación entre sus concentraciones elevadas y síntomas
urémicos específicos, y d) que sus efectos tóxicos sean demostrables
experimentalmente (in vivo o in vitro).
• La lista de compuestos propuestos como toxinas urémicas es extensa e
incluye, entre otras, sustancias como la urea, la creatinina, las guanidinas,
los ácidos úrico y oxálico, el AMP (adenosin monofostaco) cíclico, las
aminas alifáticas y aromáticas, indoles y fenoles, mioinositol, colina,
ribonucleasa, glucagón, hormona natriurética, parathormona, ß2 -
microglobulina, lisozima, diversos polipéptidos con efectos sobre la función
de los granulocitos, etc.
El inicio. Identificación de los principios físicoquímicos de la diálisis y el
descubrimiento de la urea
• El término “diálisis” lo utilizó por primera vez el químico escocés Thomas Graham (1805-1869), denominado el “padre” de la diálisis clínica, quien
describió el movimiento de varios tipos de solutos a través de un parche, de origen vegetal recubierto por albúmina, gracias al fenómeno de ósmosis.
• Durante sus estudios, en 1861, diferenció los materiales en dos tipos: cristaloides (solubles, que cristalizaban en sales, generalmente de bajo peso
molecular que se difundían fácilmente a través de membranas como el azúcar), y coloides (en general de gran peso molecular, no cristalizaban y
atravesaban pobremente las membranas, como la goma arábica).
Así, caracterizó a una membrana como semipermeable si permitía el paso de cristaloides pero no de coloides. Describió también la dializancia de la
urea, utilizando como membrana papel de escribir impregnado con almidón: “medio litro de orina dializado por 24 horas da sus constituyentes
cristaloides al agua externa. Esta última, evaporada, provee una masa salina blanca. De esta masa, por extracción alcohólica, se obtuvo urea en tan
elevada condición de pureza para aparecer como copos cristalinos sobre la evaporación del alcohol”.
• Graham, a pesar de ser químico y no ser fisiólogo, describió a principios de 1854:
“La osmosis química parece ser de un medio que de forma adecuada se encuentra bien adaptado para tomar parte en la economía animal”
Más tarde realizó la observación de que la urea podría ser dializada a través de membranas semipermeables, hecho crucial y determinante para que
futuros investigadores pensaran en la aplicación de la diálisis en la uremia.
• La urea ya había sido descubierta en la orina, primero por Jean Baptiste Van Helmont (1577-1644), que la describió como una sal que nunca aparece
fuera del cuerpo humano, que difiere de la sal marina, y que está también presente en la orina, aunque permanece inalterada en curso a través del
cuerpo o en la orina putrefacta. Sin embargo, en general se le adjudica al médico y botánico holandés Herman Boerhaave (1668-1738) el
descubrimiento de la urea en 1727, y, en forma independiente, décadas más tarde, en 1773, al químico francés Hilaire Rouelle. Boerhaave describe
cuidadosamente cómo la aislarla, y la define como “sal nativa de la orina”. Finalmente, fue el químico alemán, Friedrich Wöhler, quien la sintetizó por
primera vez en 1928, primera vez que un producto producido en organismos vivos pudo obtenerse en forma artificial, desmintiendo así la teoría
vitalista que proponía que solo organismos vivos podían producir compuestos orgánicos. Al respecto, en una carta triunfal, Wöhler le escribe a su
compañero y colega sueco, Jöns Jacob Berzelius, vitalista convencido: “(...) y debo decirle que puedo fabricar urea sin la ayuda de riñones o, incluso, de
animal, ya que ni hombre ni perro son necesarios. La sal de amonio del ácido ciánico es urea”.
• Recién en 1851, Friedrich Theodor von Frerichs introduce el término “uremia”. Así, el descubrimiento y síntesis de la urea posibilitó el análisis, desde el
punto de vista químico, de los fluidos corporales, y comprender los principios físicoquímicos de difusión y ósmosis, base del desarrollo futuro de la
diálisis terapéutica.
Las primeras hemodiálisis experimentales
En el ámbito experimental, el primer intento para utilizar una membrana artificial para diálisis
ocurrió en 1913 en Johns Hopkins (Baltimore, EE.UU.), cuando el profesor de farmacología, John
Jacob Abel (1859-1938) y sus asistentes, el médico Leonard George Rowntree (1883-1959) y el
bioquímico Benjamin Bernard Turner (1871-1945) utilizaron en perros nefrectomizados un
dispositivo de su creación, que llamaron “vivi-difusor”. Este, construido aplicando los principios de
Graham, descritos cuarenta años antes, constaba de una serie de tubos de trinitrato de celulosa
(colodión) como membrana semipermeable, contenidos en una carcasa de cristal (concepto similar
al aplicado luego para desarrollar los filtros de fibra hueca). Utilizaron como anticoagulante
hirudina, obtenida de la saliva de sanguijuelas, y como dializador, solución salina. El sistema incluía
una bomba para extraer sangre desde la arteria femoral, para luego pasarla por los tubos de
colodión y reinfundirla en alguna gran vena. No está claro si el dializado circulaba en
contracorriente, evidentemente no le dieron importancia a este factor. Reutilizaron el aparato varias
veces, lavándolo y esterilizándolo con timol, reemplazando los tubos de colodión según la
necesidad. Con mucho criterio e imaginación, entendieron que su sistema podía funcionar no solo
para extraer lo que se acumulaba al extirpar los riñones: “Hay numerosos estados tóxicos en los
cuales la pérdida de un órgano, en especial los riñones, hacen al cuerpo incapaz de eliminar en
forma adecuada sustancias naturales y antinaturales, cuya acumulación es perjudicial para la
vida”. En 1913, presentaron su aparato en Europa, en Groningen (Holanda) y en Londres, ciudad
donde por, primera vez, la prensa (London Times) denominó al vividifusor como “riñón artificial”.
Vividifusor, diseñado por Abel, Rowntree y Turner
• Posteriormente a Abel, el médico Henry Necheles (1897-1979), en la
Universidad de Pekín (hoy Beijing), en 1923, desarrolló un aparato de
diálisis que no utilizaba tubos de colodión sino una membrana comercial
construida con peritoneo de ternero, armado como un par sostenido en
forma plana entre dos mallas de alambre niquelado, concepto idéntico a lo
que hoy es un riñón de placas paralelas y parecido a los riñones artificiales
desarrollados posteriormente por Leonard Skeggs y Fred Kiil. El “dializador”
tenía una superficie total de 350-400 cm2 y estaba constituido por dos a
seis placas colocadas en serie. Al igual que lo hiciera inicialmente otro
pionero, George Hass, fue probado en perros nefrectomizados, con la
suficiente presión de la sangre como para obtener un flujo adecuado a
través del aparato, no requiriendo bomba impulsora. Como dializador,
utilizó soluciones isotónicas de glucosa salina y solución de Locke (cloruro
de Na 0,9%, cloruro de Ca 0,024%, carbonato de Na 0,01% y glucosa 0,1%),
y como anticoagulante hirudina purificada y heparina.
1926.-
George Haas
Primera diálisis
en el ser humano
ANTICOAGULACIÓN:PRIMEROS PASOS
• Durante siglos se ha tenido conocimiento que las sanguijuelas secretan una
sustancia que interfiere en la coagulación de la sangre. En 1884, John
Haycraft, bioquímico de Birmingham (Inglaterra), extrajo de las cabezas y
gargantas de sanguijuelas una sustancia con actividad anticoagulante y
junto a Schmeideberg, en Estrasburgo, fue capaz de mostrar esta actividad
in vivo. Sin embargo, sólo en 1903 Friederich Franz preparó esta sustancia
parcialmente purificada (sorprendentemente la diálisis fue parte del
proceso de purificación) y Jacoby llamo hirudina al extracto crudo (de una
sanguijuela). El problema principal en este punto residía en la toxicidad de
varios productos del grupo de la hirudina, que al ser inyectados en
animales o individuos provocaban reacciones, lo que limitaba su uso; a
pesar de ello, la hirudinia se popularizó en el tratamiento de la entonces
llamada toxemia del embarazo en Alemania, por el año 1909, estaba
disponible comercialmente. Con todo, sin la hirudina no hubiera tenido
lugar el desarrollo posterior de la diálisis clínica.
LAS PRIMERAS HEMODIÁLISIS EN EL MUNDO
• Luego de la Guerra, Kolff construyó varios de sus riñones artificiales y los donó a diferentes lugares del
mundo, entre otros: Mount Sinai Hospital en Nueva York, McGill University en Montreal, Hammersmith
Hospital en Londres, y la que luego sería la Universidad Jagelónica de Cracovia (en Polonia), para que fueran
utilizados, además de facilitar los planos para su construcción a otros médicos. El primer país que aceptó
abiertamente e instaló el método para su utilización inmediata fue Canadá, donde el riñón original enviado
por Kolff aún se conserva en Montreal.
• Sin embargo, esta técnica fue resistida en varios de los lugares. En Amsterdam, el profesor Borst, manifestó
que para las enfermedades renales el mejor tratamiento era seguir una dieta estricta, por lo que no utilizaría
el riñón recibido. Lo mismo ocurrió en Gran Bretaña, donde después de utilizarse la HD con éxito, desde
1946 hasta 1948, se abandonó casi por completo en 1956, salvo en la ciudad de Portsmouth, donde se
continuó realizando HD con un riñón construido por Michael Darmady, patólogo local. En este período, los
médicos Eric Bywaters y Mark Joekes, del Hospital Hammersmith (Londres), trataron a varios pacientes con
un riñón donado por Kolff, entre ellos al primer caso de intoxicación por salicilatos tratado con HD. Pero en
el país había una fuerte tendencia al tratamiento conservador con dieta, esteroides y manejo del balance
hídrico, al que Joekes adhirió, por lo que se demoró el uso de la hemodiálisis como tratamiento. Recién en
1956, Frank Parsons reinstaló el uso del riñón artificial. En Francia, Maurice Derot, en 1949, construyó un
riñón, basándose en los planos del riñón de Kolff, para ser utilizado en el Hospital Hotel Dieu de París,
supervisado por Marcel Legrain.En este país también progresó una nueva versión de este riñón con
modificaciones, conocido como el “riñón Usifroid”. En España, la instalación de este método ocurrió
tardíamente, debido al estado en el que se encontraba el país por la Guerra Civil; recién en 1957, Emilio
Rotellar, en Barcelona, realiza la primera HD.
• En Latinoamérica, la primera HD ocurrió en Brasil, el 19 de mayo de 1949, cuando Tito
Ribeiro de Almeida utilizó un riñón, desarrollado artesanalmente, basado en el diseño
canadiense de Murray. Respecto del resto de América Latina, el primer riñón de Kolff
surge en 1955, en Venezuela (Hospital Colimodio de la Guaira). En el mismo año llegó
otro a la Argentina, al Ministerio de Guerra, aunque la primera HD se realizó, ese año,
con un riñón construido, con la misma base, por Alfonso Ruiz Guiñazú, en el Instituto de
Investigaciones Médicas. Otros riñones de Kolff fueron recibidos en varios países de
Latinoamérica, como Chile y Brasil. En Perú, la primera HD fue realizada, en 1957, por los
doctores Carlos Monge Casinelli y Alfredo Piazza Roberts, en el Hospital Arzobispo Loayza
(Lima), los hermanos Guillermo Whittembury (médico), José Whitembury (ingeniero) y
César Torres Zamudio, usaron como modelo el riñón de Kolff.
• En los Estados Unidos, el desarrollo fue rápido. En 1959, ya había más de cien de estos
riñones funcionando, entre ellos, los donados por el mismo Kolff al Hospital Mount Sinaí
de Nueva York, donde, en 1948, se realizó el primer tratamiento, y al Hospital de Boston,
donde John Merril formó un equipo que lo utilizó con éxito. Uno de estos riñones se
empleó durante la Guerra de Corea (1950-1953) con gran efectividad en pacientes con
IRA.
HEMODIÁLISIS EN EL HOSPITAL OBRERO
RE-USO DE FILTROS
• En 1967 se inició la Hemodiálisis Crónica Repetida en el Hospital Obrero. Se atendía a un
pequeño número de pacientes ambulatorios que venían a la unidad dos o tres veces por
semana. Las diálisis duraban unas 4 a 6 horas y luego volvían a su domicilio y muchas
veces retornaban a su trabajo. Se seguía usando los filtros descartables de Kolff modelo
Twin Coil, pero tenían un alto costo, por lo que decidimos estudiar la posibilidad de
volverlos a usar (reusarlos) en el mismo paciente.
• Después de varias pruebas se observó que el formol al 5% daba buenos resultados.
Estudios similares se estaban haciendo simultáneamente en otros países hasta que
venciendo la oposición de otros investigadores se demostró la inocuidad y las ventajas de
la técnica. Se aceptó la reutilización de los filtros y las líneas arterial y venosa. Esta
técnica que inició en 1970 permitió reducir el costo de las diálisis, cosa que era
importantísimo si se pretendía atender a enfermos crónicos, por lo que el Seguro Social
del Perú pudo hacer frente a este programa con el ahorro que lográbamos.
• Los programas de hemodiálisis crónica se iniciaron en el Perú en los hospitales de Lima
del IPSS de Lima y gradualmente en los hospitales de provincias, en los hospitales
militares y en clínicas y centros privados.
Resolución Ministerial Nº 0043-77-PM/ONAJ
• En el Perú el 2 de Marzo de 1977 se dictó la Resolución Ministerial Nº 0043-77-PM/ONAJ. con la firma del
Primer Ministro General Guillermo Arbulú que resolvió constituir una Comisión de Especialistas Nefrólogos
para que proponga las medidas más adecuadas para el mejor uso de la capacidad instalada en el país para la
práctica de la hemodiálisis intermitente y de los trasplantes renales y nombró a nueve Nefrólogos y dos
Cirujanos en representación de los principales Hospitales de Lima. Esta comisión después de un exhaustivo
análisis hizo una serie de recomendaciones entre las que destacan:
• 1. Proporcionar todos los recursos necesarios para atender los programas de Hemodiálisis Intermitente
Crónica y Trasplante Renal a nivel Nacional.
• 2. Demandar al Seguro Social del Perú que atienda indiscriminadamente a todos los asegurados que
requieran hemodiálisis intermitente crónica o trasplante renal en sus propios centros y si ello no basta en
otros hospitales o centros contratados.
• 3. Crear un registro nacional de enfermos en Insuficiencia renal.
• 4. Organizar un Centro Coordinador que funcione en conexión con un Laboratorio de Histocompatibilidad
que permita la evaluación de los pacientes posibles receptores y la utilización oportuna de los riñones
cadavéricos para hacer trasplantes renales.
Firmaron el Dr. José Zegarra Puppi como Presidente de esta Comisión, la Dra. Luzmila Molina, Secretaria. Los
Drs. Alfredo Piazza, Marino Molina, Hipólito Cruz, Edulfo Romero Lino, Cesar Torres Zamudio, Rodolfo Zavala,
Raúl Romero Torres, Jorge Berenguel y Marco Antonio Patrón.
Bicarbonato
• Si bien en los primeros riñones artificiales se usaba el Bicarbonato de Sodio en la
preparación de la solución dializadora, llegó un momento que se cambió esta sal por el
acetato de sodio, pues era más fácil preparar el “concentrado” para diálisis que se podía
adquirir listo y envasado por el fabricante. Pero se determinó después de 25 años de uso,
que el acetato podía ser tóxico para algunos pacientes y se volvió al Bicarbonato, esta vez
con bombas proporcionadoras. Se emplea dos tipos de soluciones concentradas, una
“alcalina” que contiene el bicarbonato y cloruro de sodio y otra “ácida” que contiene
cloruro de sodio, cloruro de potasio, cloruro de calcio, cloruro de magnesio, ácido
acético, y glucosa anhidra. Estas soluciones concentradas son preparadas localmente en
varios laboratorios. Los riñones artificiales modernos permiten controlar muy bien
diversos parámetros. Es posible programar la cantidad de agua que debe extraerse al
paciente en 3 horas y media o 4 horas que dura la diálisis generalmente. Igualmente se
puede regular el nivel del Sodio plasmático para mantener una Presión Arterial óptima.
La máquina automáticamente sigue estas indicaciones. Es necesario contar con un
equipo de personal técnico que de el mantenimiento y controle el funcionamiento de a
los nuevos riñones artificiales. El apoyo de una dietista y una psicóloga es muy
importante para lograr la rehabilitación de los pacientes.
RESUMEN
• La hemodiálisis (HD), como tratamiento de la insuficiencia renal (IR), y la nefrología, como
especialidad, surgieron casi simultáneamente. La primera HD exitosa en humanos ocurrió en
Holanda, en 1945, con un riñón diseñado por Wilhem Kolff. La primera sociedad científica se
fundó en Francia, en 1949 (Société de Pathologie Rénale), y la segunda en 1950, en el Reino
Unido (Renal Association). Varios intentos precedieron a la primera HD exitosa. En el ámbito
experimental, se dializaron perros nefrectomizados John J. Abel, Leonard G. Rowntree y Benjamin
B. Turner (1913, Estados Unidos), George Hass (1914, Alemania) y Henry Necheles (1923, China).
Las primeras HD en humanos las realizó Hass, entre 1924 y 1927: hemodializó seis pacientes, de
15 a 30 minutos, dado que su objetivo era de probar la seguridad del método. Si bien Kolff realizó
la primera HD exitosa, otros autores, como Nils Alwall (Suecia) y Gordon Murray (Canadá),
durante los años cuarenta, publicaron experiencias exitosas con otros modelos de riñones. A
mediados de los años cuarenta, la HD se había inventado, simultánea e independientemente, en
Holanda, Suecia y Canadá, si bien aún con dudas sobre su aplicación y eficacia.
• Utilizada inicialmente solo para pacientes agudos, la HD se convirtió en un tratamiento posible en
la insuficiencia renal crónica (IRC) gracias a que Belding Scribner y Wayne Quinton, en 1960, y
Michael J. Brescia y James E. Cimino, en 1966, desarrollaron el shunt semipermanente y la fístula
arteriovenosa permanente, respectivamente. Esto posibilitó en el mundo el sostenimiento de la
vida de millones de personas con IRC y el desarrollo del trasplante renal como una alternativa
terapéutica más.
Conclusiones
• Entender y aplicar los conocimientos y cambios progresivos que
han transcurrido desde los inicios de la nefrología hasta sus
últimos avances de la actualidad.
• Sensibilizar a la población de salud sobre la importancia de
conocer los nuevos avances en beneficio de la comunidad con
alteraciones degenerativas crónicas, enfatizando los daños
renales terminales.
• Aplicar los conocimientos adquiridos durante la trascendencia de
la historia en la población en general mediante la prevención de
enfermedades concientizar a los grupos etáreos en optar por
nuevos estilos de vida que no comprometan su salud.
• Crear más centros de rehabilitación renal con la tecnología de
última generación para pacientes con daños crónicos debido a la
demanda que en la actualidad se observa.
• Analizando hoy en día la evolución de la hemodiálisis, el hecho
relevante es el cambio experimentado por la diálisis en medio siglo.
Los dializadores son mucho más pequeños y las máquinas más fáciles
de utilizar. A partir de los años noventa las membranas celulósicas se
han ido sustituyendo por membranas menos bioincompatibles y más
porosas. El acceso vascular mediante inserción de agujas en la fístula
arteriovenosa, continua siendo el método utilizado cuarenta años
después de su introducción, a pesar del continuo estrés generado por
la doble inserción de la agujas cada dos días que permitan encontrar
los mejores puntos de acceso vascular.
• No sabemos todavía qué ni cuanto dializar y utilizamos un marcador
muy imperfecto como la urea para el control de la eficacia dialítica.
• En Lima fue el Dr. Fernando Benavides el primero que realizó una fístula a
uno de nuestros pacientes en el Hospital Obrero el 14 de Enero de 1969. El
resultado fue excelente. Las enfermeras no tuvieron ninguna dificultad.
Desde entonces esta técnica se difundió en nuestro país y se viene
haciendo 13 en el 95% de los enfermos. Sólo en casos especiales se
necesita hacer injertos vasculares con vena safena o con materiales
plásticos como el dacrón.
• En el Perú la Hemodiálisis se inició en 1957 para los casos de insuficiencia
renal aguda y desde 1967 para el tratamiento de los enfermos con
insuficiencia renal crónica. Ha sido descollante el esfuerzo de un grupo de
Nefrólogos peruanos que han aportado innovaciones que han permitido
desarrollar este tratamiento en nuestro país. Es muy importante la labor de
Enfermeras, Técnicos, Dietistas, Psicólogos, Laboratoristas y ahora
especialistas en Informática.
• Lo que ha cambiado, sin embargo, más de lo uno previamente
creyera, son primero los pacientes, ahora hay muchos, más de un
millón en todo el mundo.
• La diálisis es actualmente uno de los más importante componentes
de la industria sanitaria en todo el mundo, y consume una parte
importante de los recursos sanitarios necesarios para financiar los
programas terapéuticos sustitutivos de la enfermedad renal terminal.
• ¡Existe aún mucho por hacer en la historia de la diálisis!