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Escuela de Birmingham

La Escuela de Birmingham se centró en analizar la relación entre clase social y cultura popular, rechazando las visiones economicistas. Sus fundadores como Hoggart y Hall estudiaron cómo las clases trabajadoras desarrollaban su propia cultura y cómo mediaban e interpretaban los mensajes de forma activa. La cultura no es simplemente un reflejo de lo económico, sino una expresión que puede resistirse a la cultura hegemónica dominante.

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Escuela de Birmingham

La Escuela de Birmingham se centró en analizar la relación entre clase social y cultura popular, rechazando las visiones economicistas. Sus fundadores como Hoggart y Hall estudiaron cómo las clases trabajadoras desarrollaban su propia cultura y cómo mediaban e interpretaban los mensajes de forma activa. La cultura no es simplemente un reflejo de lo económico, sino una expresión que puede resistirse a la cultura hegemónica dominante.

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ESCUELA DE BIRMINGHAM

La Escuela de Birmingham aspira a comprender y explicar la articulación entre clase


social y práctica cultural con una mirada que trasciende lo socioeconómico. A pesar de
que el grupo y sus obras son de los años cincuenta, recién se institucionaliza
aproximadamente diez años más tarde, en torno al Center for Contemporary Cultural
Studies de Birmingham, Inglaterra, fundado en 1964 por Richard Hoggart. Entre los padres
fundadores, además de Hoggart, se encuentran Stuart Hall, Edward Thompson y Williams
Raymond, todos provenientes de las clases más bajas de la sociedad (razón por la cual
estudian principalmente estos sectores). "Su interés se centra sobre todo en analizar una
forma específica de proceso social, correspondiente a la atribución de sentido a la realidad,
al desarrollo de una cultura, de prácticas sociales compartidas, de un área común de
significados" (Wolf, Mauro). Es decir, para comprender la acción de los media como
sostén del status quo y herramienta para el control social, es imprescindible centrar la
atención allí donde los efectos ideológicos se evidencian: en las prácticas culturales.
Ponen de manifiesto la continua dialéctica entre sistema cultural, conflicto y control
social: "la cultura no es una práctica, ni es simplemente la descripción de la suma de los
hábitos y costumbres de una sociedad. Pasa a través de todas las prácticas sociales y es la
suma de sus interrelaciones" (HALL, 1980).

Haciendo foco en el tema de la cultura, desarrollan las ideas de contracultura, y


subcultura (ambas van en sentido opuesto a la hegemónica, pero se diferencian en que, la
primera, pretende el liderazgo, mientras que la segunda no), alegando que a pesar de que
existe una cultura hegemónica, cuyo poder es consensuado en el imaginario colectivo,
ésta no alcanza todas las expresiones de las prácticas culturales del grupo, sino que
también hay resistencias generadas por otras resignificaciones. Aquí entra en juego el
concepto de mediación. Mediar, o resignificar, implica dar otro sentido a los conceptos
desde la propia experiencia. Es por esto que se oponen al papel residual y meramente
'reflejo' asignado a lo cultural, a diferencia del marxismo, que reduce todo a un proceso
economicista, y a una relación mecánica. Postulan que la infraestructura económica no
determina la supraestructura, sino que esta última es una expresión de aquella (no el
reflejo). De este modo se inscriben en el neo-marxismo, el movimiento de la "new left
review" (Nueva Izquierda). Es decir, no desconocen la infraestructura, pero apuntan a la
expresión y significación de la gente, que media desde su propia experiencia, desde su
universo simbólico (Estructura de significación).

Aportes de los padre fundadores


The Making of the English Working Class , de E. Thompson, quien afirma que las clases no
son categorías estables, sino el resultado de los procesos económicos, y también de los
culturales, e históricos; por lo que es algo vivo: "The working class did not rise like the sun
at an appointed time. It was present at its own making”

The Uses of Literacy, de Richard Hoggart ofrece una lectura de los valores y significados
dentro de los esquemas de las clases trabajadoras. A pesar de que al principio, por tener
su propio universo simbólico y mediar a través de este, la cultura obrera puede ofrecer
algún tipo de resistencia frente a los medios de comunicación de masas (representados
por la TV), esa resistencia se va desintegrando, y termina desfigurándose en una cultura
sin rostro.
 

Codificación y decodificación, donde Hall Stuart presta especial atención a las redes


discursivas,con una mirada abarcadora sobre la interpretación. Los cambios tecnológicos
implican cambios en los modos de estructuración y recepción de los mensajes. Habla
de receptor activo, que resignifica desde lo que vive y atraviesa. Esto da origen a
desfasajes entre lo que se emite y lo que se interpreta: "No existe correspondencia
necesaria entre codificación y decodificación, la primera puede intentar dirigir pero no
puede garantizar o prescribir la última que tiene sus propias condiciones de
existencia..." (HALL, STUART "Codificación y Decodificación", 1980).

Culture and Society. Raymond Williams desarrolla el tema de hegemonías, describiendo


tres elementos, que las diferencian entre arcaicas, residual, y emergente. Llega a la
conclusión de que la hegemonía no se puede imponer una vez y para siempre, sino que es
algo que es algo vívido que va absorbiendo las resistencias; se adapta, cambia y
transforma a partir de estas. Ningún orden social dominante, y por tanto ninguna cultura
dominante, realmente llega a agotar la práctica humana. Los medios de comunicación
actúan como traductores de hegemonía, otorgan sentido.

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