Psicoanálisis I Final Psico Unr
Psicoanálisis I Final Psico Unr
Unidad I
Freud. Conferencias de Introducción al Psicoanálisis. Conferencia 1,
Introducción
Claves: Deficiencias del psicoanálisis: instrucción, fundamentos psíquicos, dos tesis
Psiquiatría y psicoanálisis
El saber analítico se concibe como una especie de intervalo imaginario que explora un espacio
transitorio, su validez y su especificidad quedan tanto mejor aseguradas cuanto que se lo piensa
como ese intervalo. Respecto a esto podemos decir que:
Freud se introduce, en 1917, a sí mismo y su aportación al campo del saber como la conclusión
de una secuencia cuyos términos iniciales son Copérnico y Darwin. Este esquema no es
inventado por Freud, más lo saca de algún otro lado para luego insertarse en él… La secuencia
Copérnico-Darwin fue posible en cuanto este último fue sinónimo de revolución, sin embargo,
resulta que Darwin no es el artesano principal del Darwinismo, este alcanza su mayor impulso en
Alemania entre 1870 y 1900 gracias a la intervención de Haeckel, quien desempeña un papel
propagandístico de la filosofía darwiniana.
Haeckel convierte la teoría de Darwin en algo más allá de la ciencia, una filosofía, una visión del
mundo bautizada monismo. A lo largo de sus obras, Haeckel introduce el esquema
Copérnico-Darwin reiteradas veces, entre ellas, una cita en específico puede esclarecer
relaciones con la cita freudiana: “Así como Copérnico asestó el golpe mortal al dogma
geocéntrico fundado por la Biblia, Darwin hizo lo mismo con el dogma antropocéntrico
íntimamente relacionado con el primero”
Haeckel canta el gran regreso del hombre a donde pertenece, escapando, por medio de Copérnico
y Darwin, de lo que él llama “antropismo”, conjunto de concepciones erróneas que tienden a
poner al organismo humano en oposición con el resto de la naturaleza. Para este autor, la salida
del antropismo es triunfante, se sale hacia la luz… para Freud la humanidad va tropezando de
error en error, buscando su centro, y sin encontrarlo, el psicoanálisis le comunica que,
efectivamente, no debe buscar más… puesto que no existe centro.
Foucault - ¿Qué es un autor?
Claves: Noción de autor - Escritura y nombre de autor - Función autor - Autores fundadores de
discursividad
Noción de autor
Para el texto el autor es una figura exterior y anterior, esta indiferencia es parte de un principio
ético de la escritura contemporánea. Por un lado, puede decirse que la escritura de hoy se ha
liberado del tema de la expresión puesto que no se refiere más que a sí misma; en la escritura no
hay manifestación o exaltación del gesto de escribir, se trata de la apertura de un espacio en el
que el sujeto que escribe no deja de desaparecer. Por otro lado, la escritura se vincula con el
sacrificio de la vida misma, la desaparición voluntaria encuentra su cumplimiento en la
existencia misma del escritor, manifestada en la desaparición de los carácteres individuales del
sujeto… La marca del escritor no es sino la singularidad de su ausencia.
Pensar la escritura como ausencia del autor no basta, se debería localizar el espacio que ha
quedado vacío… El nombre de autor es un nombre propio, funciona como indicación, como
dedo que apunta a alguien, una descripción. Sin embargo el nombre de autor no es exactamente
un nombre propio normal, el nombre de autor ejerce un cierto papel respecto a los discursos,
clasifica, reagrupa textos, delimita, opone y relaciona.
Función autor
● Apropiación: el texto es objeto de apropiación, esta función nace de una función previa
de apropiación penal.
● Función autor en obras literarias: el anonimato literario no es soportable, solo lo
aceptamos en tanto enigma.
● Función autor para la crítica literaria: el autor es lo que permite explicar la presencia de
ciertos acontecimientos en una obra, como transformaciones, deformaciones o
modificaciones.
● Hogar de expresión: el autor, bajo formas más o menos acabadas, se manifiesta tanto y
con el mismo valor en unas obras, unos borradores, en cartas y en fragmentos.
A lo largo del Siglo XIX en Europa han aparecido una serie de autores que tienen como
particularidad no solo ser autores de sus obras, sino que han producido la posibilidad y la regla
de formación de otros textos. Estos autores han fundado una discursividad, lo que significa abrir
un cierto número de posibilidades de aplicación. Respecto a estas obras, no existen proporciones
como falsedad, sino que los enunciados no pertenecientes se apartan por no ser esenciales o por
ser prehistóricos respecto a la discursividad.
Yo preanalítico y yo analítico
No sólo en el psicoanálisis el yo tiene un sentido, esta noción fue elaborada al correr de los siglos
por filósofos y por la conciencia común. Esta concepción pre analítica del yo ejerce atracción
sobre lo radicalmente nuevo de la teoría de Freud, que puede considerarse como una revolución
copernicana.
Yo analitico reabsorbido
Las perspectivas analíticas estaban llamadas a abolir las precedentes, sin embargo algo se
produjo y reapareció una noción del yo absolutamente distinta de la que implica la teoría
analítica y que tiende a reabsorber a esta teoría en la psicología general, cambiando también la
práctica.
El saber al cual la verdad se anuda, debe estar dotado de una inercia propia que le hace perder
algo de la virtud con la cual comenzó a depositarse como tal puesto es propenso a desconocer su
sentido. Esta degradación es evidente en el psicoanálisis.
Sócrates, el saber y el yo
Con el tiempo la noción del yo ve la luz, y esta noción crea su propia perspectiva del pasado,
mostrándose como si siempre hubiera estado ahí. Las consideraciones de los filósofos nos
llevaron a una noción del yo cada vez más formal, con un yo situado en el centro.
Yo y la conciencia no situada
El descubrimiento de Freud tiene el mismo sentido que el descentramiento que aporta Copérnico;
el inconsciente escapa por completo al círculo de certidumbres mediante las cuales el hombre se
reconoce como yo; es fuera de este campo donde se puede ubicar correctamente el yo (je). Sin
embargo, cuanto más avanza la teoría de Freud, más se le complica a este situar la conciencia.
Unidad 2
Freud - Correspondencia
Claves: Mecanismo psíquico - Psiconeurosis sexuales
Mecanismo psíquico
Para Freud el mecanismo psíquico se ha generado por estratificación sucesiva, osea que con el
tiempo el material preexistente de huellas mnémicas experimenta un reordenamiento según
nuevos nexos. La memoria no preexiste de manera simple, sino múltiple, y está registrada en
diversas variedades de signos.
Psiconeurosis sexuales
● Histeria: Los recuerdos reprimidos datan de la edad de un año y medio a cuatro años.
● Neurosis obsesiva: Los recuerdos reprimidos datan de la edad de cuatro a ocho años.
● Paranoia: Los recuerdos reprimidos datan de la edad de ocho a catorce años.
La elaboración secundaria no es otra cosa que un fragmento de elaboración a que son sometidos
los pensamientos oníricos en consecuencia a la censura del sueño. Suponer en tal elaboración
una arbitrariedad es incorrecto, en la psiquis todo tiene un sentido. Las modificaciones en vigilia
del sueño mantienen un enlace asociativo con el contenido en cuyo lugar se ponen y sirven para
indicarnos el camino hacia ese contenido que a su vez puede ser sustituto de otro.
El sistema al ras del extremo motor es el preconsciente, que puede acceder a la consciencia sin
ningún problema, detrás de él está el sistema inconsciente, que no posee acceso alguno a la
consciencia si no es por vía del preconsciente.
La fuerza impulsora del sueño es aportada desde el inconsciente, esta excitación onírica tendrá el
afán de proseguir dentro del preconsciente y llegar así a la consciencia. Durante el día la censura
ataja a los pensamientos oníricos inconscientes en su camino hacia la consciencia, en la noche
vemos que se abren paso.
Lo que ocurre en el sueño es que la energía psíquica toma un camino de regresión, propagándose
desde el extremo sensorial al de las percepciones, mudándose en las imágenes sensoriales de las
que una vez partió. Si tenemos en cuenta el papel que en los sueños cumplen las vivencias
infantiles podemos deducir que la posibilidad de mudanza de pensamientos en imágenes visuales
es consecuencia de la atracción que sobre el pensamiento desconectado de la conciencia ejerce el
recuerdo infantil que pugna por reanimarse.
Es imposible que un deseo no cumplido durante el día baste para producir un sueño en un adulto.
El deseo preconsciente debe ganarse un refuerzo desde el inconsciente: el deseo consciente sólo
deviene excitador si logra despertar otro deseo paralelo, inconsciente e infantil, mediante el cual
se refuerza.
● Lo que durante el día, a causa de una coartación contingente, no se llevó hasta el final.
● Lo que por desfallecimiento de nuestra capacidad de pensar quedó sin tramitar.
● Lo rechazado y sofocado durante el día
● Lo que por el trabajo de lo preconsciente fue alertado durante el día en nuestro Icc
● Las impresiones que nos resultaron indiferentes y por eso quedaron sin tramitar.
● El trabajo del sueño consigue sustituir todas las representaciones penosas por sus
contrarias y sofocar los afectos displacenteros.
● Las representaciones penosas, modificadas en mayor o menor medida alcanzan el
contenido manifiesto del sueño; provocando angustia o indiferencia.
Los sueños de displacer son también cumplimiento de un deseo inconsciente y reprimido que se
valió de la oportunidad que le ofrecían los restos diurnos penosos que seguían investidos.
Algunos deseos displacenteros son también deseos punitorios, en los que el yo participaría de
formar primaria.
Con el tiempo, una amarga experiencia vital detendrá la regresión que daba lugar a las
alucinaciones, de suerte que esta no vaya más allá de la imagen mnémica, y desde esta pueda
buscar otro camino que lleve a modificar el mundo exterior. Este segundo sistema dejará la
regresión hasta cierto nivel con el fin de que por medio de ella se puedan realizar los
pensamientos.
El sueño es el cumplimiento de un deseo por el hecho de que solo un deseo puede impulsar el
funcionamiento del aparato psíquico.
En inicios del aparato psíquico la satisfacción de un cierto deseo era buscada por medio de la
alucinación, con el tiempo y a partir de la continuación del malestar provocado por el deseo
insatisfecho, el aparato renuncia a la alucinación y al principio de placer y es introducido a un
nuevo principio: el de realidad.
Síntomas y medicina
Al médico le importa distinguir entre los síntomas y la enfermedad y sostiene que la eliminación
de aquellos no es todavía la curación de esta. Tras eliminarlos lo único aprehensible que resta de
la enfermedad es la capacidad para formar nuevos síntomas.
Síntomas y psicoanálisis
Para el psicoanálisis los síntomas constituyen la esencia de la enfermedad; estos síntomas,
psíquicos, son actos perjudiciales o inútiles para la vida en su conjunto; a menudo la persona se
queja de que los realiza en contra de su voluntad y conllevan displacer o sufrimiento para ella. Su
principal perjuicio es el gasto anímico que suponen.
Los síntomas neuróticos son el resultado de un conflicto que se libera en torno de una nueva
modalidad de la satisfacción pulsional; las dos fuerzas que se han enemistado vuelven a coincidir
en el síntoma. Una de las dos partes es la líbido insatisfecha, rechazada por la realidad, que ahora
busca otros caminos para su satisfacción; encontrará dicho camino en la regresión hacia
organizaciones ya superadas o por medio de uno de los objetos resignados antes. Cabe destacar
que en el caso de que las regresiones no despierten contradicción del yo, no sobrevendrá neurosis
y la líbido accederá a una satisfacción real, pero no normal.
En el caso en que el yo no preste su acuerdo a las regresiones, la líbido será como atajada y
deberá intentar escapar a algún lado, sustrayéndose así del yo; escapando hacia las fijaciones
dejadas en la vía de su desarrollo y que el yo había reprimido. Estas representaciones pertenecen
al sistema inconsciente y están sometidas a los procesos allí posibles como la condensación y el
desplazamiento. La subrogación de la líbido en el sistema inconsciente tiene que contar con el
poder del yo preconsciente, que la fuerza a escoger una expresión que pueda convertirse al
mismo tiempo en suya propia. Así el síntoma se engendra del cumplimiento del deseo de la
líbido inconsciente, desfigurado de manera múltiple.
Fijaciones
Estas fijaciones de las que la líbido se sirve para expresar su deseo se hallan en prácticas y
vivencias de la sexualidad infantil, y en los objetos resignados de esos tiempos. Estas fijaciones
libidinales que tienen su origen en la infancia tienen su génesis, por un lado, en el vivenciar
infantil y por el otro en la constitución sexual o vivenciar prehistórico heredado; esto forma una
serie complementaria; otra serie complementaria está formada por las predisposiciones por
fijación libidinal y el vivenciar accidental traumático del adulto.
Suponer que no existe realidad en ninguna es falso, así es normal, por ejemplo, que un niño
juegue con su miembro sin saber que no es aceptable, a razón de lo cual los padres amenacen con
cortarle la mano o el miembro. Lo cierto es que en la mayoría de los casos esta amenaza existió
pero se ve transformada a la hora de recordarla. Lo mismo ocurre con el resto de casos.
Los sueños diurnos son frecuentes en ambos sexos, siendo enteramente eróticos en mujeres y
generalmente eróticos y de grandeza en hombres. Estas fantasías son unos cumplimientos de
deseo engendrados por la privación y la añoranza y varias veces son el núcleo de formación de
los sueños nocturnos.
La técnica psicoanalítica permite colegir desde los síntomas las fantasías inconscientes y luego
hacerlas conscientes al enfermo.
El trabajo de condensación
Al comparar contenido y pensamiento del sueño podemos ver que se ha realizado un trabajo de
condensación importante. El sueño es escueto y pobre comparado a la extensión de los
pensamientos oníricos. La condensación adviene por vía de la omisión, siendo el sueño un reflejo
incompleto de los pensamientos. Toda la masa de pensamientos oníricos es sometida a una cierta
elaboración después de la cuál los elementos que tienen más y mejores apoyos son seleccionados
para ingresar en el contenido onírico.
El trabajo de desplazamiento
Podemos observar que los elementos que en el contenido manifiesto del sueño se imponen como
los ingredientes esenciales en modo alguno desempeñan el mismo papel en los pensamientos
oníricos, el sueño está por así decirlo diversamente centrado. En el trabajo onírico se exterioriza
un poder psíquico que por una parte despoja de su intensidad a los elementos de alto valor
psíquico y por otra parte procura a los de valor ínfimo nuevas valencias por la vía de la
sobredeterminación, haciendo que estos alcancen el contenido onírico. El desplazamiento y la
condensación son los dos maestros artesanos a los cuales podemos atribuir principalmente la
configuración del sueño, son herramientas de la censura onírica.
Proceso primario
Se ha profundizado en la ficción de un aparato psíquico primitivo, cuyo trabajo era regulado por
el afán de evitar la acumulación de excitación, y de mantenerse en lo posible carente de ella, Este
aparato seguía el esquema de un aparato reflejo donde la motilidad era la vía de descarga, la
energía en este sistema está dirigida al libre desagote. En algún momento, una vivencia de
satisfacción nos permitió suponer que la acumulación de excitación es percibida como displacer,
y pone en actividad el aparato a fin de producir nuevamente satisfacción, pues el aminoramiento
de excitación es sentido como placer. Una corriente de tal índole, que comienza con displacer y
apunta al placer la llamamos deseo; esta es la única cosa capaz de poner en movimiento el
aparato.
Proceso secundario
Se hizo así necesaria una segunda actividad, que no permitiese que la investidura mnémica
avanzara hasta la percepción y desde allí ligara las fuerzas psíquicas, sino que condujese a la
excitación que partía del estímulo de la necesidad por un rodeo hacia la motilidad voluntaria, con
el fin de modificar la realidad y así lograr sobrevenir la percepción real del objeto de
satisfacción.
Estos dos sistemas son el germen de lo que llamamos prcc e icc y su nomenclatura refieren al
orden cronológico en el que surgen: los procesos primarios se dan desde el comienzo, mientras
que los secundarios sólo se constituyen poco a poco en el curso de la vida, inhibiendo a los
primarios.
Represión
El primer modelo de represión psíquica nos es dilucidado por el extrañamiento que el aparato
psíquico realiza fácilmente y de manera regular respecto del recuerdo de lo que una vez fue
penoso. Debido a esto, al primer sistema psíquico le es imposible incluir algo desagradable
dentro de sí.
El segundo sistema se las arregla para investir los recuerdos displacenteros de modo tal que se
evite el desprendimiento de displacer.
Freud se propuso demostrar que los sueños son susceptibles de interpretación. Esto entra en
contradicción con la doctrina prevaleciente sobre el sueño, pues interpretar un sueño significa
indicar su sentido; y las teorías científicas no dejan espacio alguno al eventual problema de su
interpretación puesto que, según ellas, el sueño es un acto anímico que se anuncia mediante
ciertos signos en el aparato psíquico.
Tiempo atrás la opinión era otra, puesto que más allá de la absurdez de los sueños, no podía
negarseles significado. Los dos métodos principales mediante los cuales los profanos han
intentado acercarse al significado de los sueños son:
Los métodos antiguos de interpretación no tienen utilidad hoy en día, sin embargo el método de
Freud no se aleja tanto de la interpretación mediante descifrado.
El modo en que Freud llegó a su procedimiento se relaciona con el tratamiento suyo y de Breuer
de las formaciones psicopatológicas, fobias histéricas, etc; cuya principal característica es que su
resolución y solución se encuentra detrás de la capacidad de reconducir tales representaciones
patológicas a los elementos a partir de los cuales surgió en la vida psíquica del enfermo. Con los
sueños ocurre similar cosa, y son susceptibles de insertarse en el encadenamiento psíquico que
ha de perseguirse retrocediendo en el recuerdo a partir de una idea patológica. Se trata al sueño
como un síntoma.
● Método de la interpretación de los sueños del Psicoanálisis: Este método requiere una
preparación psíquica del enfermo, pues de él hemos de conseguir, primero, que
intensifique su atención para sus percepciones psíquicas y segundo, que suspenda la
crítica con que acostumbra expurgar los pensamientos que le afloran.
Lo primero que le comunicaremos es que debe decirnos todo cuanto le pase por la cabeza
sin dejarse llevar a sofocar una ocurrencia por considerarla sin importancia o que no
viene al caso. Se intenta producir un estado psíquico similar al adormecimiento en cuanto
a la distribución de la energía psíquica.
No debemos tomar como objeto de atención la totalidad del sueño, sino solo los
fragmentos singulares de su contenido. Por cada fragmento, el enfermo nos deberá
ofrecer una serie de ocurrencias denominadas segundos pensamientos.
La verdad y Moisés.
La dimensión de la verdad es misteriosa, inexplicable, nada permite captar decisivamente su
necesidad, pues el hombre se acomoda perfectamente a la no verdad. Esta es la pregunta que
atormenta a Freud en Moisés y el Monoteísmo. La interrogación renovada en torno a la persona
de Moises no tiene otra razón de ser más que la de responder al problema de saber por qué vía la
dimensión de la verdad entra de manera viviente en la vida, en la economía del hombre. Freud
responde que es por medio de la significación de la idea del padre.
Psicosis
Freud tuvo el sentimiento de que, en las relaciones del sujeto psicótico con su delirio, algo rebasa
el juego del significado y las significaciones. Hay una afección, una vinculación, que ignoramos,
mediante la cual el delirante, el psicótico, se aferra a su delirio como a algo que es él mismo.
Las frases que Schreber dice escuchar provienen de seres intermediarios, sombras ambiguas de
seres desposeídos de existencia. La parte plena de la frase, dónde están las palabras núcleo, no es
vivida de forma alucinatoria; la voz se detiene para obligar al sujeto a proferir la significación en
juego en la frase. La vivencia delirante del sujeto da en sí misma su esencia en el fenómeno.
Indica que el fenómeno vivido de la alucinación carece del pensamiento principal.
El sujeto, en relación al delirio, es agente y paciente; y como producto terminado, este delirio
puede ser calificado de locura razonante. Pero, incluso cuando las frases pueden tener sentido,
nunca se encuentra en ellas nada que se asemeje a una metáfora.
Metáfora
En la metáfora no hay comparación, sino identificación, así la debemos reconocer. La metáfora
supone que la significación es lo que desvía y rige el uso del significante, desanudando toda
conexión preestablecida. Sin embargo, sin la estructura significante, sin la articulación
predictiva, sin la distancia mantenida entre el sujeto y sus atributos, no podría separarse el sujeto
de sus cualidades.
Cuando Schreber escucha Factum est, y eso se detiene, es sin duda un fenómeno que se
manifiesta a nivel de las relaciones de contigüidad. Las relaciones de contigüidad dominan como
consecuencia de la ausencia o de una deficiencia de la función de equivalencia significativa
mediante la similitud.
Metonimia
Si un aspecto tardío de la investigación analítica, el que concierne a la identificación y al
simbolismo, está del lado de la metáfora, no descuidemos el otro, el de la articulación y la
contigüidad: la metonimia. Esta designa la sustitución de algo que se trata de nombrar, estamos a
nivel del nombre. Se nombra algo mediante otra cosa que es parte de ella, o se relaciona.
Lo que Freud colocó originalmente en un primer plano como los mecanismos de la neurosis, los
sueños y la vida normal: la condensación y desplazamiento, se llaman en retórica metáfora y
metonimia, respectivamente.
Afasias
Lo que interesa en los dos órdenes de trastornos que han sido distinguidos en la afasia, es que
hay entre ellos la misma oposición que la que se manifiesta de modo positivo entre la metáfora y
la metonimia.
Con la metáfora, podríamos decir, que la significación domina todo, que ella imprime al sujeto.
Solo que el significante y el significado están en una relación que puede calificarse de dialéctica.
El lenguaje del afasico se caracteriza por expresarse admirablemente sobre un tema, sin poder
realmente decir nada, apuntar a nada en específico. Su jerga se caracteriza por la abundancia y
facilidad de la articulación, pero no dejando de ser una paráfrasis, opuesto a metáfrasis. El
trastorno está presente pues, en la similitud. Otra dimensión del déficit afásico es la afasia
motora. Se degradaría en este caso, esencialmente, la sintaxis del lenguaje, su articulación.
Significante
Los lingüistas son víctimas de la ilusión de considerar lo más aparente del fenómeno como el
todo; poniendo el énfasis en la metáfora, por sobre la metonimia. Pero deberían percatarse de que
sin la estructuración significante, ninguna transferencia de sentido será posible.
Desde este punto de vista; el déficit que supimos relacionar a la paráfrasis, osea, el trastorno en
la similitud; se relaciona realmente con la disolución del vínculo de la significación intencional
con el aparato del significante. El sujeto no logra dominar dicho aspecto en función a su
intención. Por otro lado, el otro tipo de déficit, relacionado a la articulación, sería realmente
causado por la disolución del vínculo interno al significante.
El vínculo posicional, en una determinada lengua, instaura la dimensión esencial que es el orden
de las palabras, pero más allá de eso, instaura en los diferentes niveles de la lengua la
coexistencia sincrónica de los términos.
Pulsión
Un concepto básico del cual no se puede prescindir en la psicología es el de pulsión, sin embargo
es un concepto oscuro.
De la fisiología Freud toma el concepto del estímulo, y el esquema reflejo con el cual un
estímulo aportado a lo vivo desde fuera es descargado hacia afuera mediante una acción.
Podríamos hablar de estímulos psíquicos, aunque estos no serían las pulsiones, sino por ejemplo
el resultado de que cierta cantidad de luz entre al ojo. La pulsión no proviene del exterior, como
el estímulo, sino que del interior del organismo. La pulsión no funciona como un choque de
fuerza momentánea, sino como fuerza constante. El estímulo se sustrae por medio de una acción
muscular, no tiene sentido huir de la pulsión, no es posible simplemente.
De la biología Freud concluye que la pulsión es una fuerza constante; y que el sistema nervioso
busca, debido al principio de placer, mantenerse exento de estímulos o pulsiones.
Desde la vida anímica Freud destaca que la pulsión es un concepto fronterizo entre lo anímico y
lo somático. Representante psíquico de los estímulos que provienen del interior del cuerpo. Y
medida de exigencia de trabajo puesta en lo anímico a consecuencia de su trabazón con lo
corporal.
Objekt: objeto, aquello en o por lo cual puede alcanzar su meta. Lo más variable de la pulsión.
Quelle: fuente, aquel proceso somático, interior a un órgano o a una parte del cuerpo cuyo
estímulo es representado en la vida anímica por la pulsión.
Tipos de pulsión
Existen dos grupos primordiales de pulsiones, las pulsiones yoicas o de autoconservación, y las
pulsiones sexuales. Respecto a las segundas podemos decir que son numerosas, brotan de varias
formas orgánicas, y actúan en un comienzo independientes una de otra, su meta es el placer de
órgano. Se apuntalan al comienzo en las pulsiones de conservación.
● amar y odiar-indiferencia
● amar-odiar
● amar-ser amado
Considerar las tres polaridades de la vida anímica puede ayudarnos a comprender los contrarios
del amar:
Sin embargo vemos complicado poder relacionar totalmente el amar-odiar con la oposición
placer-displacer; creemos que cada uno tiene orígenes diversos.
El amor proviene de la capacidad del yo para satisfacer de manera autoerótica una parte de sus
mociones pulsionales; originalmente es narcisista y luego pasa a los objetos que se incorporaron
al yo ampliado, expresaría el intento del yo por alcanzar esos objetos.
El odio es mas antiguo que el amor, brota de la repulsa primordial que el yo narcisista opone en
el comienzo al mundo exterior origen de estímulos. Se relaciona con las pulsiones de
autoconservación, de suerte que estas pueden entrar en oposición con las pulsiones sexuales de
forma similar a la oposición odiar-amar.
Cuando las pulsiones yoicas gobieran la función sexual, como en la etapa sádico anal, presta
también a la meta pulsional los carácteres del odio.
Podríamos concluir entonces que la ambivalencia amor-odio proviene de las etapas previas del
amor no superadas por completo.
Otro ejemplo de vuelta hacia la persona propia es el del fetiche de mirar-ser mirado.
Mirar-ser mirado
En este caso vemos las mismas etapas que en el caso del masoquismo, sólo que se suma una más,
relacionada al autoerotismo de la etapa narcisista.
Mirarse (etapa previa) - Mirar (voz activa) - Hacerse mirar (voz reflexiva) - Ser mirado (voz
pasiva)
Los destinos de pulsión consisten en que las mociones pulsionales son sometidas a las
influencias de las tres grandes polaridades que gobiernan la vida anímica:
Para hablar del término pulsión, lo mejor es seguir a Freud. Este, tomó un término que posee
historia en la fisiología y física, para darle un uso tan específico en la práctica analítica; que su
pasado quedó relegado.
¿Pertenece la pulsión al registro de lo orgánico?
Un análisis detenido de la elaboración de Freud respecto a la noción de pulsión podría demostrar
lo contrario. Freud dice que la pulsión es un concepto fundamental, y destaca en relación a ella
cuatro términos: El Drang, o empuje; La Quelle, o fuente; El Objekt, objeto; El Ziel, la meta.
Estos cuatro términos sólo pueden aparecer disyuntos.
El empuje aparece identificado como una simple tendencia a la descarga, tendencia producto de
un estímulo interno; razón de que ciertos elementos del campo interno estén investidos
pulsionalmente; la característica principal de la pulsión es ser una fuerza constante, su descarga
está situada en un plano muy distinto al de otros estímulos; y es esto lo que justamente la hace
diferenciarse de cualquier función biológica.
El asunto de la satisfacción es complejo, en Freud lo real aparece como obstáculo del principio
de placer, lo real sería entonces lo opuesto a lo posible, y por añadidura sería lo imposible; por
allí pasa la satisfacción.
Respecto a la fuente
Aquí interesa saber por que las zonas erógenas son sólo algunas en específico, como la boca,
pero no otras similares y relacionadas a las mismas funciones… Si hay algo a lo que la pulsión
verdaderamente se parece es a un montaje.
Freud - La represión
Claves:
Represión primordial
Tenemos razones para suponer una represión primordial, una primera fase de la represión que
consiste en que a la agencia representante psíquica de la pulsión se le deniega la admisión en lo
consciente; así se establece una fijación; a partir de ese momento la agencia representante en
cuestión persiste inmutable y la pulsión sigue ligada a ella.
La segunda etapa de la represión es la represión propiamente dicha, que recae sobre retoños
psíquicos de la agencia representante reprimida o sobre itinerarios de pensamientos que han
entrado en un vínculo asociativo con ella. Aunque, en el caso de que los retoños de lo reprimido
primordial se hayan distanciado lo suficiente de su representante reprimido, ya sea por
desfiguración o encadenación, el acceso a la consciencia es posible. Un ejemplo de esto son los
síntomas neuróticos.
Características de la represión
La represión es individual: cada uno de los retoños reprimidos pueden tener su destino
individual.
La represión es móvil: la represión no acontece de una sola vez, sino que exige un gasto de
energía constante; y su movilidad encuentra expresión en los caracteres psíquicos del estado del
dormir, único que posibilita la formación del sueño.
El monto de afecto
Junto a la representación de la pulsión interviene algo diverso, algo que representa a la pulsión y
puede experimentar un destino de represión diverso del de la representación. El monto de afecto
es otro elemento de la agencia representante psíquica, corresponde a la pulsión en medida en que
esta se ha desasido de la representación y ha encontrado una expresión proporcionada a su
cantidad en procesos que devienen registrables para la sensación como afectos.
Destinos de pulsión
La agencia representante de pulsión tiene tres destinos posibles. La pulsión es sofocada por
completo, sale a la luz como un afecto coloreado cualitativamente de algún modo, o se muda en
angustia.
Mecanismo de represión
La represión crea, generalmente, una formación sustitutiva; aunque también crea síntomas y
ambos divergen, puesto que estos últimos, en cuanto indicios a un retorno de lo reprimido, deben
su génesis a procesos por completo diversos; mientras que los mecanismso de la represión tienen
como común la sustracción de la investidura energética.
Impotencia psíquica
La afección que más consultas se recibe en psicoanálisis es la impotencia psíquica; que afecta a
hombres completamente sanos cuyos órganos sexuales se rehúsan a funcionar en el momento del
acto sexual. Los enfermos aseveran que esto ocurre sólo con algunas personas; por lo tanto
deducimos que la impotencia surge de alguna propiedad del objeto sexual.
Explicación
Lo que acontece aquí es que no confluyen en una las dos corrientes que aseguran una conducta
amorosa normal: la corriente tierna y sensual. La primera es la más antigua, proviene de la
primera infancia y se forma sobre la base de los intereses de autoconservación y corresponde a la
elección infantil primaria de objeto. La segunda se añade en la pubertad, la cual nunca deja de
transitar por los tempranos caminos con el fin de investir los primeros objetos, sin embargo la
barrera del insesto ha de detenerla razón por la cual exterioriza ese afán en otros objetos ajenos
de la realidad.
Para que se produzca la impotencia psíquica la corriente sensual tuvo que haber permanecido
intensa en grado suficiente para salir hacia la realidad, sin embargo vemos que el quehacer
sexual no está respaldado de forma íntegra por la fuerza pulsional debida, lo vemos perturbado;
en específico, por la corriente tierna que busca esquivar. La corriente sensual solo busca objetos
que no recuerden a los objetos incestuosos prohibidos. El principal recurso que encuentra el
hombre para protegerse de esta perturbación es por medio de la degradación del objeto sexual,
mientras que la subestimación que le correspondería es depositada en el objeto sexual que inhibe.
El deseo acarrea desde una imagen del pasado, lo que sustenta, hacia un futuro corto y limitado.
Ónticamente, el inconsciente es lo evasivo, pero logramos circunscribirlo en una estructura, una
estructura temporal.
Status ético
El status evasivo e inconsistente del inconsciente se debe a la manera de proceder de Freud. Este
status tan frágil en el plano óntico, es ético. Freud va a ver, cree en que hay algo para ver, allí
donde todo médico se negaba a ver, en el plano de la mentira, el plano de la histérica; en el
engaño es donde va a buscar su verdad.
El sujeto de la certeza
El término verdad no es primordial, en realidad el que más se apega es el término certeza. El
modo de proceder de Freud es cartesiano, en la medida en que parte del fundamento del sujeto de
la certeza; aquello de lo que se puede estar seguro y que en lo que respecta al inconsciente
salpica toda transmisión de sueños: la duda.
La duda es apoyo de la certeza de Freud, y existe duda porque hay algo que preservar; la duda es
signo de resistencia.
Hasta allí las coincidencias con Descartes, porque Freud está como en su casa dentro del campo
del inconsciente, allí Freud afirma su certeza y da con el progreso; mientras que para Descartes
el yo pienso, en tanto yo soy, apunta a un real que se queda fuera hasta tal punto que Descartes
tiene que asegurarse de un Otro que sea la base de la verdad.
Hay pensamientos en ese campo de allende la consciencia, y no hay modo alguno de representar
esos pensamientos que no sea mediante la misma homología de determinación en que el sujeto
del yo pienso se encuentra respecto a la articulación del yo dudo. Descartes aprehende su yo
pienso en la enunciación del yo dudo, no en su enunciado. Freud da un paso más, cuando nos
invita a integrar al texto del sueño el “Colofón de la duda”.
Freud sitúa su certeza en la constelación de los significantes tal como resultan del relato, del
comentario, de la asociación, sin que importen los desmentidos.
Freud - Lo inconsciente
Claves:
Represión e inconsciente
La esencia del proceso de la represión no consiste en cancelar una representación representante
de la pulsión, sino en impedirle que devenga consciente. Todo lo reprimido debe permanecer
inconsciente, pero no todo lo inconsciente es reprimido. ¿Cómo llegamos a conocer lo
inconsciente? Cuando ha experimentado una traducción a la consciencia.
Concepto de inconsciente
El concepto de inconsciente es necesario y legítimo.
Es necesario porque los datos de la conciencia son lagunosos, en sanos y enfermos aparecen a
menudo actos psíquicos cuya explicación presupone otros actos de los que la conciencia no es
testigo. No es más que una presunción insostenible exigir que todo cuanto sucede en el interior
de lo anímico tenga que hacerse notorio para la conciencia.
Es legítimo puesto que no nos aparta de nuestro modo habitual de pensamiento. La conciencia
nos procura solamente el conocimiento de nuestros propios estados anímicos, que otro hombre
posea también consciencia es un razonamiento al que llegamos en base a las exteriorizaciones y
acciones perceptibles de ese otro, a fin de hacernos inteligible con su conducta. El psicoanálisis
sólo exige que este modo de razonamiento se vuelve también hacia la persona propia y elegir allí
si aquello que no podemos relacionar a la consciencia lo relacionamos al aparato inconsciente o
acaso a otra persona.
Un acto psíquico en general atraviesa por dos fases de estado, entre las cuales opera como
selector una suerte de examen, la censura. En la primera fase es inconsciente y pertencese a e
receptivo sistema, si a raíz del examen es rechazado por la censura, se le deniega el paso a la
segunda fase; entonces se llamará reprimido y pertenecerá a lo inconsciente. En cambio, si sale
airoso de este examen entra en la segunda fase y pasa a pertenecer al segundo sistema; empero
aún su relación con la consciencia no es determinada por esta pertenencia, de por sí no es aún
consciente sino susceptible de consciencia. Pertenece pues al sistema preconsciente.
Sentimientos inconscientes
Existen representaciones conscientes e inconscientes, ahora bien; ¿existen también mociones
pulsionales, sentimientos o sensaciones inconscientes?
Respecto a las pulsiones, la oposición entre inconsciente y consciente carece de toda pertinencia.
Una pulsión nunca puede ser objeto de la consciencia, sólo puede serlo la representación
representante
Respecto a las sensaciones, los sentimientos y los afectos podemos decir que el hecho de que un
sentimiento sea “sentido” y que la consciencia tenga noticia de él es inherente a su esencia. Sin
embargo hay que añadir que en la práctica analítica se suele hablar de amor, odio o sentimientos
inconscientes; aunque esto no es tán así. Lo que puede ocurrir es que una moción de afecto sea
percibida erradamente, relacionándose por error con una representación, por la consciencia
debido a la represión, así pués llamaremos inconsciente a la relación de la moción afectiva con la
representación “original”.
Los procesos del sistema icc, son atemporales , no están ordenados con arreglo a tiempo, no se
modifican por el transcurso de este, ni tienen relación alguna con él.
Los procesos icc tampoco conocen un miramiento por la realidad, están sometidos al principio
de placer.
En las raíces de la actividad pulsional los sistemas se comunican entre sí de la manera más
amplia. Una parte de los procesos ahí excitados pasan por el icc como por una etapa preparatoria,
y en la cc alcanzan la conformación psíquica más alta.
El discernimiento de lo inconsciente
La representación consciente abarca la representación-cosa más la correspondiente
representación-palabra y la inconsciente es la representación cosa sola. El sistema icc contiene
las investiduras de cosa de los objetos, que son las investiduras de objeto primarias y genuinas, el
sistema prcc nace cuando esa representación cosa es sobre investida por el enlace con las
representaciones palabra que le corresponden. Tales sobre investiduras son las que producen una
organización psíquica más alta y posibilitan el relevo del proceso primario por el proceso
secundario que gobierna en el interior del prcc.
Freud plantea que la representación prcc es una sumatoria entre representación y palabra y
representación cosa, mientras que la representación icc se limita a ser representación cosa sola.
¿Qué es lo que ocurre a través de un lapsus? Las asociaciones suponen que se desconecta la
flecha, se descarta el decir intencional; hay una suspensión de sentido, un fugaz vaciamiento de
significación. Si ahora se piden asociaciones, lo que ocurre es que se erige una nueva flecha que
va a abrirse funcionalmente a las reglas de condensación y desplazamiento.
Sin embargo existe una tensión en Freud con respecto a estos planteos, por ejemplo cuando dice
“Hay sueños en donde, al utilizar palabras, estas palabras son trabajadas como si fueran
representaciones cosas.”
Freud nos dice que existe un mecanismo del sueño: el miramiento por la figurabilidad, exigencia
a formarse exclusivamente en imágenes; la mayor parte del tiempo. La condición de
figurabilidad del sueño no es el sueño, no es tampoco el texto inconsciente del sueño, sino que es
una característica de la presentación del sueño.
El contenido del sueño se nos presenta como una transferencia de los pensamientos del sueño a
otro modo de expresión. El contenido del sueño nos es dado en una pictografía, cada uno de
cuyos signos ha de transferirse al lenguaje de los pensamientos del sueño. Es equívoco pretender
leer estos signos según su valor figural, y no por su referencia significante.
Término que se usa para designar aquella conducta por la cual un individuo da a su propio
cuerpo un trato parecido al que daría al cuerpo de un objeto sexual; desde esta perspectiva el
narcisismo cobra el significado de una perversión que ha absorbido toda la vida sexual de la
persona.
Resultó evidente a partir de la observación analítica que rasgos aislados de esta conducta
aparecen en muchas personas aquejadas por otras perturbaciones; surgió la conjetura de que una
colocación de la líbido definible como narcisismo podía entrar en cuento en un radio más vasto y
reclamar su sitio dentro del desarrollo sexual regular. En este sentido, el narcisismo no sería una
perversión, sino el complemento libidinoso del egoísmo inherente a la pulsión de
autoconservación.
Principales vías de análisis para estudiar el narcisismo
Hipocondría: es sabido que la persona afligida por un dolor orgánico y por sensaciones penosas
resigna su interés por todas las cosas del mundo exterior que no se relacionan con su sufrimiento.
Lo mismo ocurre en la hipocondría, solo que en este caso no existe afección biológica que
justifique la sensación displacentera. Similar al caso de la hipocondría, existen otros órganos que
conocemos pueden alterarse sin estar enfermos: el caso de los genitales; por lo tanto no es
equívoco suponer que esta alteración especificada por un aumento de la tensión, la erogeneidad,
es extrapolable a más casos de órganos más allá de los genitales. Suponiendo esto, a cada
alteración erógena de un órgano, podría serle paralela una alteración de la investidura libidinal
dentro del yo.
La vida amorosa de los sexos: ciertas personas cuyo desarrollo libidinal experimentó
perturbaciones no eligen su posterior objeto de amor según el modelo de la madre, sino según el
de su propia persona; se buscan a sí mismos como objeto de amor, exhiben una elección de
objeto narcisista. La diferenciación hombre - mujer muestra diferencias en su relación con el tipo
de elección de objeto. El amor de objeto según el tipo de apuntalamiento es característico del
hombre, exhibe una sobrestimación sexual que proviene del narcisismo originario del niño y
corresponde a la transferencia de ese narcisismo sobre el objeto sexual. En el caso de la mujer el
desarrollo es diverso, puesto que con el desarrollo puberal parece sobrevenir un acrecimiento del
narcisismo originario; tales mujeres solo se aman a sí mismas y su necesidad se sacia siendo
amadas.
Sobre el narcisismo
La cuestión de las relaciones entre analizado y analista se pueden situar en el plano del yo y el
no-yo, el plano de la economía narcisista del sujeto. Es así como, desde siempre, la cuestión del
amor de transferencia ha estado ligada, estrechamente, a la elaboración analítica de la noción de
amor: amor no en tanto Eros, sino amor pasión, como lo vive el sujeto. ¿Qué es este amor que
interviene como resorte imaginario en el análisis? Responder esto es localizar la estructura que
articula la relación narcisista, la función del amor en su generalidad, y la transferencia en su
eficacia práctica.
Freud propone la existencia de un autoerotismo primordial. Una libido que constituye los objetos
de interés y que, se distribuye. El progreso del sujeto y su elaboración del mundo en función de
su estructura instintual se realizará a partir del momento en que el sujeto emite sus cargas
libidinales. El registro del deseo es para Freud una extensión de las manifestaciones concretas de
la sexualidad, una relación esencial que el ser animal mantiene con su mundo. Esta concepción
es bipolar, de un lado está el sujeto libidinal, y del otro lado el mundo.
En la esquizofrenia ocurre algo que perturba totalmente las relaciones del sujeto con lo real, y
que confunde el fondo con la forma. Este hecho plantea de inmediato la cuestión de saber si la
libido no tiene mayor alcance que el que se le dio al tomar al registro sexual como núcleo
organizador central. En el artículo sobre el narcisismo Freud retoma la necesidad de distinguir
libido egoísta de libido sexual. Allí Freud se encuentra con un problema: ¿Cómo pueden
distinguirse estos dos términos si se conserva la idea de su equivalencia energética? Esto lleva a
Freud a concebir al narcisismo como un proceso secundario, una unidad comparable al yo no
existe desde el origen, sino que debe desarrollarse; mientras que las pulsiones autoeróticas están
allí desde el inicio.
La unidad del yo se constituye en un momento determinado de la historia del sujeto, a partir del
cual el yo empieza a adquirir sus funciones. El yo humano se constituye sobre el fundamento de
la relación imaginaria.
La melancolía nos muestra una cruel denigración del yo, pero que en realidad tales reproches van
dirigidos al objeto. Vemos así al yo dividido en dos fragmentos, uno de los cuales arroja su furia
sobre el otro, alterado por la introyección, que incluye al objeto perdido. El primer fragmento
incluye a la conciencia moral; esta parte del yo es llamada ideal del yo y gracias a él se cumplen
las represiones, la censura onírica, etc.
Freud - Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico
Claves:
A. La tarea inmediata a que se ve enfrentado el analista que trata más de un enfermo por dia
le parece la más difícil. Consiste en guardar en memoria los innumerables nombres,
fechas, detalles del recuerdo, ocurrencias y producciones patológicas que se presentan
durante la cura y en no confundirlos con el material de otro paciente. La técnica que
permite dominar semejante plétora es muy simple, y desautoriza todo recurso auxiliar
como tomar apuntes; consiste en no querer fijarse en nada en particular y en prestar a
todo cuanto uno escucha la misma atención flotante. La regla dice así: “Uno debe
escuchar y no hacer caso de si se fija en algo”
B. No es recomendable tomar notas extensas, puesto que mientras uno toma apuntes
forzosamente práctica una dañina selección en el material. Sin embargo pueden hacerse
excepciones a esta regla con fechas, o cuestiones similares.
C. La coincidencia de tratamiento e investigación en el trabajo analítico es aceptable, sin
embargo la técnica que sirve al primero se contrapone hasta cierto punto con el del
segundo. El éxito corre peligro cuando uno de antemano destina al empleo científico el
análisis.
D. El analista debe tomar de modelo al cirujano, dejando de lado todos sus afectos y aún su
compasión, para centrarse en una meta única: realizar una operación lo más acorde
posible a las reglas. La frialdad se justifica porque crea para ambas partes las condiciones
más ventajosas: para el médico el muy deseable cuidado de su propia vida afectiva, y
para el enfermo el máximo grado de socorro que hoy nos es posible prestarle.
E. De la misma forma que se le exige al enfermo que vuelque sobre el analista todo lo que
se le cruza por la mente sin objeción alguna, lo mismo se le debe exigir al médico. Quien
debe tomar todo lo que se le comunique, sin sustituir por una censura propia la selección
que el enfermo resignó: debe volver hacia el inconsciente emisor su propio inconsciente
como órgano receptor.