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Pensamiento Político de Juan Pablo Duarte

El documento resume las principales ideas políticas de Juan Pablo Duarte. Duarte concibió la política como una ciencia noble para el bien común, no para satisfacer intereses personales. Fue influenciado por el liberalismo, romanticismo y la ilustración durante sus viajes a Europa. Creía en la democracia representativa con división de poderes que incluía el poder municipal para atender las necesidades locales. Duarte veía la ley y el poder como emanando de la voluntad popular.

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Pensamiento Político de Juan Pablo Duarte

El documento resume las principales ideas políticas de Juan Pablo Duarte. Duarte concibió la política como una ciencia noble para el bien común, no para satisfacer intereses personales. Fue influenciado por el liberalismo, romanticismo y la ilustración durante sus viajes a Europa. Creía en la democracia representativa con división de poderes que incluía el poder municipal para atender las necesidades locales. Duarte veía la ley y el poder como emanando de la voluntad popular.

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Juan Pablo Duarte

Pensamiento

Realizado por
Esdras Feliz
Primada de América
Fundada el 28 de octubre del 1538
Universidad Autónoma de Santo Domingo
Escuela de Historia y Antropología de la Facultad de Humanidades

Maestría de Historia Dominicana

Tema:

Pensamiento de Juan Pablo Duarte

Asignatura:
Historia de las ideas políticas

Docente:

Juan de la Cruz

Maestrando:

Esdras A. Feliz de la Rosa.


Fecha:
28 de octubre 2023
San Juan, República Dominicana.
Concepción de Juna Pablo Duarte sobre la política

En la sociedad la política suele ser asociada popularmente con la corrupción.

Llamamos aquí política a la falta de toda noción de gobernar, y a la sobra de intrigas

sucias, inmorales e indecentes (Espaillat, 2020 p.18). Por eso es común escuchar a la

gente decir que la política es sucia o que los políticos son deshonestos. Asimismo, hay

otros que de manera aviesa han definido la política como el arte de lo posible, o como el

medio de lograr los fines sin importar los medios empleados.

Pero contrario a esta visión maquiavélica de la política, para Juan Pablo Duarte la

política era una actividad noble e indispensable para el desarrollo de la sociedad. Él

concibió a la política como “…la ciencia más pura y la más digna... (Alfau Durán, p.26).

Para Duarte la política no estaba para satisfacer las apetencias personales, sino para el

bienestar de la sociedad.

De manera que, como expresa De la Cruz (2013), el prócer poseía una visión de

la política profundamente arraigada en la filosofía griega clásica. Puesto que como los

griegos Duarte veía la política como una ciencia que proporcionaba las herramientas para

garantizar en bien común. En ese orden, el fundador de la República consideraba que el

gobierno se establecía para el bien general de la asociación y los asociados, y que por lo

tanto debían ser producto de la elección popular.

Influjo del romanticismo político y filosófico en Juan Pablo Duarte

Desde muy temprano Juan Pablo Duarte estuvo expuesto al pensamiento

filosófico. Pero fue cuando viajó a Europa y a los Estados Unidos que entró directamente

en contacto con corrientes filosóficas que estaban en boga en aquel momento, entre las

que podemos mencionar el romanticismo. Según Demorizi (1976) citado en De la Cruz

(2013), cuando Duarte estuvo en Barcelona “se halló así en la vorágine, en el centro
hispano de mayor ebullición romántica. Por lo que como expresara Jiménez Grullón

(2009), el prócer febrerista no solo fue influido por el liberalismo, sino también por el

romanticismo. Este mismo autor sostiene que Duarte estuvo influenciado tanto por el

romanticismo liberal como por el romanticismo histórico, lo cual queda reflejado en el

Juramento Trinitario, el cual fue influenciado por los lemas fundamentales de carlismo

durante la guerra civil: Dios, Patria, Rey, Fueros. Jiménez Grullón (2009), argumenta en

torno a esta cuestión que:

Al fundar «La Trinitaria», Duarte hizo uso de los dos primeros en calidad

de lema, agregando los de libertad y República Dominicana. Evidentemente, el

agregado era un producto del romanticismo liberal que él también sustentaba, pero

el hecho de que apareciera junto a los otros demuestra que el lema respondió tanto

a este último como al romanticismo histórico (p. 33).

Por otro lado, De La Cruz (2013), identifica la influencia romántica en Duarte

tanto en la formación de la Sociedad Secreta La Trinitaria como en su producción política

y literaria. Pues probablemente la idea de la Sociedad Secreta de La Trinitaria, el prócer

la reprodujo del poeta José Espronceda que por el año 1828 fundó la Sociedad Secreta

Los Numantinos, una organización revolucionaria. Asimismo, la influencia de

Espronceda y otros escritores hispanos romántico se hace notar también en las

composiciones poéticas de Duarte, especialmente en Soi templario y el Romance.

En liberalismo político en el pensamiento de Juan Pablo Duarte

La influencia de las ideas liberales en Duarte se produjo también durante su viaje

por Europa. Durante su estadía en Barcelona el prócer a través de la lucha entre liberales

y absolutista “encontró su espíritu vasto campo para inspirarse en las doctrinas liberales

que sirvieron de origen a la forma de gobierno del Estatuto Real en 1834… (García, 1971,
p. 239). Fue allí donde pudo cimentar las bases de su doctrina y accionar político influido

por el liberalismo. (Ches Checo, p.1, 2013).

Es por tal razón, entonces que, las ideas liberales son muy socorridas en el

pensamiento de Juan Pablo Duarte. Es notorio en sus escritos la apelación permanente al

ideal liberal como medio de redención del pueblo dominicano. También es de destacar

que, a diferencia de otros libertadores, el máximo líder febrerista no concebía una libertad

parcial, sino plena. Mientras otros hablaban solo de separación de Haití, el propugnaba la

idea una República libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera.

Y como un auténtico liberal no solo abogaba por la libertad del pueblo dominicano

frente a otras naciones, sino también que enfatizó, con ahínco, sobre la necesidad de

garantizar las libertades individuales de cada dominicano. En relación a esto Duarte

planteaba que: “La Nación está obligada a conservar y proteger por medio de leyes sabias

y justas la libertad personal, civil e individual, así como la propiedad y demás derechos

legítimos de todos los individuos que la componen…” (Alfau, 2010, p.19).

La ilustración en el pensamiento político de Duarte

De acuerdo a De la Cruz (2013), el influjo ilustrado en el pensamiento duartiano

se pone de relieve en todo su proyecto constitucional. Esto se manifiesta en la concepción

que tenía Duarte de la ley, para él la ley era una disposición que todos los ciudadanos

debían acatar, independientemente de su posición social. En relación a esto, el artículo I

de su proyecto constitucional establece que tanto los gobernados como los gobernantes

deben someter sus actos a lay (Duarte, 1994). Esta visión de ley como una norma que

limita el poder del gobernante está profundamente vinculada a la noción ilustrada del

“Imperio de la ley”. Imperio de la ley alude a un deber ser, a un ideal regulativo sobre el

ejercicio del poder. Contiene un conjunto de exigencias éticas para el poder y para el
Derecho (Marcilla Córdoba, 2017, p.159). De manera que, sin duda alguna, el patricio

Juan Pablo Duarte tenía un muy elevado concepto de la ley, al entender que nadie, por

muy encumbrado que esté, puede ni debe considerarse por encima de la ley (De la Cruz,

2013, p.52).

La concepción de duarte sobre la democracia y los poderes del Estado

Para el fundador de la República tanto el poder como las leyes debían emanar de

las entrañas del pueblo dominicano. En ese sentido declaró que el poder “es y deberá ser

siempre popular en cuanto a su origen”. Es decir, el poder no debe ser impuesto o ejercido

de manera arbitraria, sino que debe surgir de la voluntad del pueblo y para beneficio del

pueblo. Además, para el prócer el origen popular no se limitaba a un segmento de la

sociedad dominicana, sino una prerrogativa de la universalidad de los dominicanos. De

acuerdo a Pérez Memén (2005):

“El pensamiento de Duarte en este aspecto es mucho más progresista que

el de los liberales dominicanos de su tiempo y de muchos de los latinoamericanos,

porque no todos los que habitaban el territorio de la República y de la América

Latina eran ciudadanos” (p. 183).

Ciertamente Duarte creía en la democracia, pero sabía que no era viable una

democracia directa, por eso en su proyecto constitucional estableció que en cuanto a su

esencia el poder tenía que ser representativo. En otras palabras, influenciado por las ideas

ilustrada el prócer creía que el poder debía ser ejercido por representante elegidos

democráticamente por los ciudadanos. Pero en cuanto a la división de los poderes del

estado no se limitaba a lo propuesto por los teóricos ilustrados, sino que entre estos

poderes incluía el poder municipal. “Para la mejor y más pronta expedición de los
negocios públicos se distribuye en Poder Municipal, Poder Legislativo, Poder Judicial y

Poder Ejecutivo…” (Duarte, 1994, P.227).

Concepción de Duarte sobre el poder municipal

Como vimos anteriormente el fundador de la República propugnaba por una

democracia representativa, pero también entre estos poderes consideraba al poder

municipal. En este aspecto de su pensamiento se percibe una poderosa influencia del sabio

constitucionalista Benjamín Constant, de Alexis de Tocqueville y de la tradición liberal

española en su sobreestimación a las libertades locales (Pérez Memén, 2005, p. 185).

Estos autores entendían que en los ayuntamientos o los gobiernos locales radicaba el vigor

de los pueblos. Esta influencia hispana está también estrechamente relacionada con su

viaje a Barcelona, ya que uno de los aspectos que más llamó su atención fue la libertad

que se experimentaba en los gobiernos locales.

De la Cruz (2013), considera que la razón por la que Duarte incluyó el poder

municipal como uno de los poderes del estado radicó en que …” el estamento del Estado

que más cerca está del pueblo y el que puede atender con mayor celeridad y eficiencia las

necesidades más sentidas e inmediatas de la población dominicana” (De la Cruz, 2013, p.

75). Esto tiene mucho sentido, ya que Duarte creía que el poder se establecía para el

bienestar de la universalidad de los ciudadanos.

La concepción de Duarte sobre la soberanía nacional y la soberanía popular

En su proyecto constitucional el líder febrerista hizo la distinción entre soberanía

inmanente y soberanía transeúnte. La primera está vinculada a los asuntos interno del

país, mientras que la segunda se refiere a la representación de la Nación en sus relaciones

con otros Estados. Un aspecto importante que Duarte estipula en este proyecto en relación

a la soberanía nacional es “la idea de que la Nación dominicana es libre e independiente,


razón por la cual no es ni puede ser nunca parte integrante de ninguna Potencia extranjera,

ni el patrimonio de familia o persona alguna, ya sea de nacionalidad dominicana o

perteneciente a otra nacionalidad” (De la Cruz, 2013, p.68). En este postulado de Juan

Pablo Duarte se puede apreciar su férreo nacionalismo frente a la injerencia de otras

naciones en los asuntos internos de la nación dominicana. En lo atinente a la soberanía

popular, el estableció que el poder tenia que ser “electivo en cuanto a su organización y

popular en cuanto su origen”. De manera que, para el prócer el poder no es dinástico, sino

que se debe organizar un proceso electoral para determinar quiénes lo administraran. Y

su origen debe estar en la participación y voluntad de los ciudadanos.

Concepción y practica de Juan Pablo Duarte de la rendición de cuentas

Cuando el prócer Duarte concibió las instituciones políticas y jurídicas que debían

regir al naciente Estado Dominicano, entre ellas incluyó la responsabilidad. En su

proyecto constitucional él indicó que gobierno debía ser “responsable en cuanto a sus

actos” (Alfau, 2010, p.29). Con esta perspectiva se buscaba garantizar el uso pulcro de

los recursos del Estado y lograr una mayor inversión social pública en beneficio de las

grandes mayorías del pueblo dominicano (De la Cruz, 2018).

Pero en Duarte esto no fue una simple predica moralista al estilo del político más

populista, sino un estilo de vida y un compromiso ético. Esto se manifiesta cuando Juan

Pablo Duarte siendo General de Brigada, comandante del departamento de Santo

Domingo, parte hacia Bani a juntarse con Pedro Santana para planear atacar al General

Riviere, quien estaba atrincherado en Azua. Durante esta campaña militar el prócer hizo

algunos gastos en alimentos, animales y materiales con el dinero que se le entregó.

Posteriormente, cuando él regresa a Santo Domingo rinde cuentas ante la Junta

Gubernativa sobre los gastos realizado en su viaje a Baní. Rosa Duarte indica que de 1000
pesos que recibió gastó $173.00 y entregó al Tesoro $827.00 (Duarte, 1994, p. 206). Este

hecho evidencia que el líder febrerista no hizo un uso discrecional de estos recursos, sino

que actuó con honestidad al presentar una rendición de cuentas detallada de cada gasto

realizado.

Concepción de Juan Pablo sobre el cristianismo

El compromiso del prócer dominicano Juan Pablo Duarte con la fe cristiana es

evidente en todas sus acciones y en su obra. En el nombre de la Sociedad La Trinitaria,

así como en el juramento trinitario y el lema del Escudo Nacional, se puede observar una

clara influencia del cristianismo en su pensamiento y en su proyecto político. El

juramento trinitario es la pieza más emblemática de cómo las ideas religiosas son

incorporadas a la lucha política (Sang Be, 2013, p.175).

En relación al cristianismo de Duarte Jiménez Grullón (1971), indica que en el

prócer había “un auténtico fervor católico, que, por cierto, se tradujo en la constante

lealtad a los principios evangélicos, lo que obliga a decir que mucho más que católico, se

sentía cristiano y que este sentimiento influyó en su postura espiritualista” (p.33). Pero

esta cosmovisión cristiana no lo convertía en un sectario, por el contrario, pues a la vez

que establecía que la religión católica debía ser la mayoritaria, también reconocía el

derecho que tenían las demás confesiones religiosa a practicar libremente sus creencias.

Concepción de Juan Pablo Duarte sobre el pueblo haitiano

La visión nacionalista que exhiben muchos denominados duartianos se demarca

mucho de la visión duartiana sobre el pueblo haitiano. Desde hace muchos años estos

grupos ultranacionalista han vendido la idea de que ser duartiano es considerar al haitiano

como una amenaza a la existencia de la nación dominicana. Ciertamente, por razones

histórica y culturales Duarte planteaba que, “Entre los dominicanos y los haitianos no es
posible una fusión” (Alfau, 2010 p.27). Sin embargo, sin menoscabo de la soberanía

nacional, Duarte reconocía la dignidad y la valentía del pueblo haitiano. A continuación,

cito las palabras del prócer Duarte en relación al pueblo haitiano:

Yo admiro al pueblo haitiano desde el momento en que, recorriendo las

páginas de su historia, lo encuentro luchando desesperadamente contra poderes

excesivamente superiores, y veo como los vence, y como sale de la triste

condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente. Le

reconozco poseedor de dos virtudes eminentes, el amor a la libertad y el valor

(Serra, 137, p.55)

Visión antimperialista de Juan Pablo Duarte

La postura antiimperialista de Juan Pablo Duarte surge durante su juventud,

cuando se percató de que su país estaba sometido al dominio de la clase dominante

haitiana (De la Cruz, 2013). Esta toma de conciencia le llevó a desarrollar una postura

firme en contra del imperialismo y a luchar por la independencia y la soberanía de su

nación. Sin embargo, esta postura antimperialista de Duarte no se orientaba

exclusivamente al Estado haitiano, sino que comprendía a todos los estados que osaran

intervenir en los asuntos internos de la República Dominicana. De la Cruz (2013) plantea

que Duarte “era del parecer que, así como España y Francia tenían derecho a establecer

su monarquía y los haitianos su república, los dominicanos tenían el mismo derecho a

constituirse en Nación libre e independiente de toda dominación extranjera, sin importar

que esta última sea española, francesa o haitiana, pero bajo el nombre irredento de

República Dominicana” (p. 92).

Por último, este antimperialismo acérrimo queda expresado en su célebre frase

(Hoy, 2020) Nuestra Patria ha de ser libre e independiente de toda potencia extranjera o
se hunde la isla”. En otro apartado acentúa que la República Dominicana “será siempre

su existencia política como Nación libre e independiente de toda dominación,

protectorado, intervención e influencia extranjera…” (Alfau, 2013, p. 12).

La República Dominicana soñada por Juan Pablo Duarte

A mi juicio, la República Dominicana deseada por Juan Pablo Duarte se ha

logrado de manera parcial. Sería un tremendismo decir que el país no exhibe ningunas de

las conquistas sociales por la que Duarte lucho. Este país, pese a las injerencias de algunas

naciones poderosas, sus ciudadanos cada cuatro años pueden elegir libre y soberanamente

los ciudadanos que administran los poderes del Estado. El pueblo dominicano disfruta de

libertades públicas y políticas. El derecho a la libertad de culto, de asociación, de tránsito,

etc. son garantizado por el Estado. En esta nación a nadie se le persigue por sus

preferencias política, religiosa o sexual. En otras palabras, en este país se respetan las

libertades individuales y los derechos políticos, algo que Duarte soñó.

Sin embargo, decir que República Dominicana es plenamente el país anhelado por

Duarte, es simplemente una fábula, debido a que muchas de las costumbres que ostenta

la clase política dominicana y la ciudadanía en general son la antítesis del pensamiento

duartiano. Comenzando por el ejercicio de la política, para gran parte de los políticos

dominicanos la política no es la ciencia más pura y digna, como la concibió el prócer,

sino un medio para el lucro y bienestar personal. Son escasos los funcionarios públicos

que ejercen con responsabilidad sus funciones administrativas, como Duarte estableció

en su proyecto constitucional (Acosta Guzmán, 2019). Para muestra un botón, los

registros históricos de la Cámara de Cuentas evidencian que los funcionarios públicos

que realizan su declaración jurada de bienes son la excepción (Dickson Morales, 2017).
Además, mucho se habla del crecimiento de la economía, lo cual es un hecho

innegable. Sin embargo, el Estado que el patricio Juan Pablo Duarte soñó no es uno que

año tras año crea las condiciones para que un pequeño segmento de la sociedad

dominicana vea multiplicar su riqueza, mientras que se hace de la vista ante la abrumadora

mayoría de los dominicanos que sufren las deplorables condiciones de un sistema de salud

y educativo ineficiente. Sencillamente, esta no es la República Dominicana soñada por el

insigne líder febrerista.


Referencias

Espaillat, U. (2020). Ideas de Bien Patrio. Editora Búho.

De la Cruz, J. (2013). La Filosofía Política y Jurídica de Juan Pablo Duarte. Impresos la


Escalera.

Jiménez Grullón, J. (2009). La ideología revolucionaria de Juan Pablo Duarte.

García, J. (1971). Rasgos biográficos de dominicanos célebres.

Ches Checo, J. (2013). Duarte y la independencia plena. Revista Clío, Vol. 82, No (185),
pp. 70-107.

Sang Ben, A. (2013). Duarte y Espaillat: Del liberalismo romántico al positivismo


liberal. Revista Clío, Vol. 82, No (185), pp. 106-183.

Alfau, V. (2010). Ideario de Duarte. Gráfica William, C. por A.

Pérez Memén, F. (2005). El pensamiento democrático de Duarte y otros temas de


historia dominicana y de Haití.

Serra, J. (1944). Apuntes para historia de los Trinitarios, fundadores de la República


Dominicana. Boletín del Archivo General de la Nación, vol. 7, No (32-33),
pp.49-69.

Duarte, R. (1994). Apuntes de Rosa Duarte: archivo y versos de Juan Pablo Duarte.

Dickson Morales, R. (2017). Transparencia y Declaración Jurada de Patrimonio.


https://dmac.com.do/transparencia-y-declaracion-jurada-de-patrimonio/

De la Cruz, J. (2018). La Rendición de Cuentas del general Juan Pablo Duarte


https://eldinero.com.do/54447/la-rendicion-de-cuentas-del-general-juan-pablo-
duarte/

Marcilla Córdoba, G. (2017). La noción de imperio de la ley en Francisco Laporta y


Liborio Hierro. Cuadernos de Filosofía del Derecho, edición especial, pp. 159-
164.

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