Pensamiento Político de Juan Pablo Duarte
Pensamiento Político de Juan Pablo Duarte
Pensamiento
Realizado por
Esdras Feliz
Primada de América
Fundada el 28 de octubre del 1538
Universidad Autónoma de Santo Domingo
Escuela de Historia y Antropología de la Facultad de Humanidades
Tema:
Asignatura:
Historia de las ideas políticas
Docente:
Juan de la Cruz
Maestrando:
sucias, inmorales e indecentes (Espaillat, 2020 p.18). Por eso es común escuchar a la
gente decir que la política es sucia o que los políticos son deshonestos. Asimismo, hay
otros que de manera aviesa han definido la política como el arte de lo posible, o como el
Pero contrario a esta visión maquiavélica de la política, para Juan Pablo Duarte la
concibió a la política como “…la ciencia más pura y la más digna... (Alfau Durán, p.26).
Para Duarte la política no estaba para satisfacer las apetencias personales, sino para el
bienestar de la sociedad.
De manera que, como expresa De la Cruz (2013), el prócer poseía una visión de
la política profundamente arraigada en la filosofía griega clásica. Puesto que como los
griegos Duarte veía la política como una ciencia que proporcionaba las herramientas para
gobierno se establecía para el bien general de la asociación y los asociados, y que por lo
filosófico. Pero fue cuando viajó a Europa y a los Estados Unidos que entró directamente
en contacto con corrientes filosóficas que estaban en boga en aquel momento, entre las
(2013), cuando Duarte estuvo en Barcelona “se halló así en la vorágine, en el centro
hispano de mayor ebullición romántica. Por lo que como expresara Jiménez Grullón
(2009), el prócer febrerista no solo fue influido por el liberalismo, sino también por el
romanticismo. Este mismo autor sostiene que Duarte estuvo influenciado tanto por el
Juramento Trinitario, el cual fue influenciado por los lemas fundamentales de carlismo
durante la guerra civil: Dios, Patria, Rey, Fueros. Jiménez Grullón (2009), argumenta en
Al fundar «La Trinitaria», Duarte hizo uso de los dos primeros en calidad
agregado era un producto del romanticismo liberal que él también sustentaba, pero
el hecho de que apareciera junto a los otros demuestra que el lema respondió tanto
la reprodujo del poeta José Espronceda que por el año 1828 fundó la Sociedad Secreta
por Europa. Durante su estadía en Barcelona el prócer a través de la lucha entre liberales
y absolutista “encontró su espíritu vasto campo para inspirarse en las doctrinas liberales
que sirvieron de origen a la forma de gobierno del Estatuto Real en 1834… (García, 1971,
p. 239). Fue allí donde pudo cimentar las bases de su doctrina y accionar político influido
Es por tal razón, entonces que, las ideas liberales son muy socorridas en el
ideal liberal como medio de redención del pueblo dominicano. También es de destacar
que, a diferencia de otros libertadores, el máximo líder febrerista no concebía una libertad
parcial, sino plena. Mientras otros hablaban solo de separación de Haití, el propugnaba la
Y como un auténtico liberal no solo abogaba por la libertad del pueblo dominicano
frente a otras naciones, sino también que enfatizó, con ahínco, sobre la necesidad de
planteaba que: “La Nación está obligada a conservar y proteger por medio de leyes sabias
y justas la libertad personal, civil e individual, así como la propiedad y demás derechos
que tenía Duarte de la ley, para él la ley era una disposición que todos los ciudadanos
de su proyecto constitucional establece que tanto los gobernados como los gobernantes
deben someter sus actos a lay (Duarte, 1994). Esta visión de ley como una norma que
limita el poder del gobernante está profundamente vinculada a la noción ilustrada del
“Imperio de la ley”. Imperio de la ley alude a un deber ser, a un ideal regulativo sobre el
ejercicio del poder. Contiene un conjunto de exigencias éticas para el poder y para el
Derecho (Marcilla Córdoba, 2017, p.159). De manera que, sin duda alguna, el patricio
Juan Pablo Duarte tenía un muy elevado concepto de la ley, al entender que nadie, por
muy encumbrado que esté, puede ni debe considerarse por encima de la ley (De la Cruz,
2013, p.52).
Para el fundador de la República tanto el poder como las leyes debían emanar de
las entrañas del pueblo dominicano. En ese sentido declaró que el poder “es y deberá ser
siempre popular en cuanto a su origen”. Es decir, el poder no debe ser impuesto o ejercido
de manera arbitraria, sino que debe surgir de la voluntad del pueblo y para beneficio del
Ciertamente Duarte creía en la democracia, pero sabía que no era viable una
esencia el poder tenía que ser representativo. En otras palabras, influenciado por las ideas
ilustrada el prócer creía que el poder debía ser ejercido por representante elegidos
democráticamente por los ciudadanos. Pero en cuanto a la división de los poderes del
estado no se limitaba a lo propuesto por los teóricos ilustrados, sino que entre estos
poderes incluía el poder municipal. “Para la mejor y más pronta expedición de los
negocios públicos se distribuye en Poder Municipal, Poder Legislativo, Poder Judicial y
municipal. En este aspecto de su pensamiento se percibe una poderosa influencia del sabio
Estos autores entendían que en los ayuntamientos o los gobiernos locales radicaba el vigor
de los pueblos. Esta influencia hispana está también estrechamente relacionada con su
viaje a Barcelona, ya que uno de los aspectos que más llamó su atención fue la libertad
De la Cruz (2013), considera que la razón por la que Duarte incluyó el poder
municipal como uno de los poderes del estado radicó en que …” el estamento del Estado
que más cerca está del pueblo y el que puede atender con mayor celeridad y eficiencia las
75). Esto tiene mucho sentido, ya que Duarte creía que el poder se establecía para el
inmanente y soberanía transeúnte. La primera está vinculada a los asuntos interno del
con otros Estados. Un aspecto importante que Duarte estipula en este proyecto en relación
perteneciente a otra nacionalidad” (De la Cruz, 2013, p.68). En este postulado de Juan
popular, el estableció que el poder tenia que ser “electivo en cuanto a su organización y
popular en cuanto su origen”. De manera que, para el prócer el poder no es dinástico, sino
Cuando el prócer Duarte concibió las instituciones políticas y jurídicas que debían
proyecto constitucional él indicó que gobierno debía ser “responsable en cuanto a sus
actos” (Alfau, 2010, p.29). Con esta perspectiva se buscaba garantizar el uso pulcro de
los recursos del Estado y lograr una mayor inversión social pública en beneficio de las
Pero en Duarte esto no fue una simple predica moralista al estilo del político más
populista, sino un estilo de vida y un compromiso ético. Esto se manifiesta cuando Juan
Domingo, parte hacia Bani a juntarse con Pedro Santana para planear atacar al General
Riviere, quien estaba atrincherado en Azua. Durante esta campaña militar el prócer hizo
Gubernativa sobre los gastos realizado en su viaje a Baní. Rosa Duarte indica que de 1000
pesos que recibió gastó $173.00 y entregó al Tesoro $827.00 (Duarte, 1994, p. 206). Este
hecho evidencia que el líder febrerista no hizo un uso discrecional de estos recursos, sino
que actuó con honestidad al presentar una rendición de cuentas detallada de cada gasto
realizado.
así como en el juramento trinitario y el lema del Escudo Nacional, se puede observar una
juramento trinitario es la pieza más emblemática de cómo las ideas religiosas son
prócer había “un auténtico fervor católico, que, por cierto, se tradujo en la constante
lealtad a los principios evangélicos, lo que obliga a decir que mucho más que católico, se
sentía cristiano y que este sentimiento influyó en su postura espiritualista” (p.33). Pero
que establecía que la religión católica debía ser la mayoritaria, también reconocía el
derecho que tenían las demás confesiones religiosa a practicar libremente sus creencias.
mucho de la visión duartiana sobre el pueblo haitiano. Desde hace muchos años estos
grupos ultranacionalista han vendido la idea de que ser duartiano es considerar al haitiano
histórica y culturales Duarte planteaba que, “Entre los dominicanos y los haitianos no es
posible una fusión” (Alfau, 2010 p.27). Sin embargo, sin menoscabo de la soberanía
haitiana (De la Cruz, 2013). Esta toma de conciencia le llevó a desarrollar una postura
exclusivamente al Estado haitiano, sino que comprendía a todos los estados que osaran
que Duarte “era del parecer que, así como España y Francia tenían derecho a establecer
que esta última sea española, francesa o haitiana, pero bajo el nombre irredento de
(Hoy, 2020) Nuestra Patria ha de ser libre e independiente de toda potencia extranjera o
se hunde la isla”. En otro apartado acentúa que la República Dominicana “será siempre
logrado de manera parcial. Sería un tremendismo decir que el país no exhibe ningunas de
las conquistas sociales por la que Duarte lucho. Este país, pese a las injerencias de algunas
naciones poderosas, sus ciudadanos cada cuatro años pueden elegir libre y soberanamente
los ciudadanos que administran los poderes del Estado. El pueblo dominicano disfruta de
etc. son garantizado por el Estado. En esta nación a nadie se le persigue por sus
preferencias política, religiosa o sexual. En otras palabras, en este país se respetan las
Sin embargo, decir que República Dominicana es plenamente el país anhelado por
Duarte, es simplemente una fábula, debido a que muchas de las costumbres que ostenta
duartiano. Comenzando por el ejercicio de la política, para gran parte de los políticos
sino un medio para el lucro y bienestar personal. Son escasos los funcionarios públicos
que ejercen con responsabilidad sus funciones administrativas, como Duarte estableció
que realizan su declaración jurada de bienes son la excepción (Dickson Morales, 2017).
Además, mucho se habla del crecimiento de la economía, lo cual es un hecho
innegable. Sin embargo, el Estado que el patricio Juan Pablo Duarte soñó no es uno que
año tras año crea las condiciones para que un pequeño segmento de la sociedad
dominicana vea multiplicar su riqueza, mientras que se hace de la vista ante la abrumadora
mayoría de los dominicanos que sufren las deplorables condiciones de un sistema de salud
Ches Checo, J. (2013). Duarte y la independencia plena. Revista Clío, Vol. 82, No (185),
pp. 70-107.
Duarte, R. (1994). Apuntes de Rosa Duarte: archivo y versos de Juan Pablo Duarte.