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EDITOR ASOCIADO

JUAN GRANICA EL SEMINARIO


TRADUCCION DE
RITHEE CEV ASCO DE JACQUES LACAN
y VICENTE MIRA PASCUAL

UNICA EDICION
AUTORIZADA LIBRO 1
LA REVISION-DE LA TRADUCCION
ES DE DIANA RABINOVICH
CON EL ACUERDO DE
JACQUES-ALAIN MILLER LOS ESCRITOS
TECNICOS DE FREUD
- 1953-1954

TEXTO ESTABLECIDO POR


JACQUES-ALAIN MILLER

EDICIONES PAIDOS
VENOS AIRES BARCELONA
MEXICO
¡seño de la Colección
Indo & Memelsdorff
INDICE

9
rtura del Seminario 11

EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA

I Introducción a los comentarios sobre los escritos téc-


nicos de Freud 19
11 Primeras intervenciones sobre el problema de la resis-
tencia 37
111 La resistencia y las defensas 53
El yo y el otro yo 67
V Introducción y respuesta a una exposición de Jean
Hyppolite sobre la Verneinung de Freud 87
VI Análisis del discurso y análisis del yo 103

LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

La tópica de lo imaginario 119


¡El lobo! ¡El lobo! 141
Sobre el narcisismo 167
Los dos narcisismos 183
Ideal del yo y yo-ideal 197
Zeitlich-Entwickelungsgeschichte 217
XII 1 La báscula del deseo 243
XIV Las fluctuaciones de la libido 261
XV El núcleo de l.a represión .277
NOTAS A LA TRADUCCION

Al reiniciarse la traducción castellana de El Seminario, de


ues Lacan, quisi-era precisar la traducción de ciertos térmi-
ue reaparecen constantemente a lo largo de esta obra.
antasrña: La traducción de este término ha generado múl-
polémicas. Cito a continuación las definiciones del Dic-
. de la Real Academia Española:
t. Visión quimérica como la que ofrecen los sueños a la
imaginación acalorada.
. Imagen de un objeto que queda impresa en la fantasía .
. Persona entonada y grave, presuntuosa.
spantajo o persona disfrazada que sale por la noche pa-
ra asustar a la gente.

l lengua corriente el sentido que predomina es el últi-


mpero, nada nos impide recurrir al vocablo fantasma en
primeras acepciones que se adecúan perfectamente a la
i n francesa.
m s conservar así el uso diferencial que hace Lacan de
minos fantasma y fantasía, preservando la originalidad
tica del concepto lacaniano de fantasía.
ncc: e mantiene la traducción de Tomás Segovia de los
»: Hiancia. Este término señala una forma particular

9
NOTAS A LA TRADUCCION

de agujero que no corresponde exactamente a ninguna de las APERTURA DEL SEMINARIO


designaciones habituales dd castellano.
" Béance.de:iva de Béer que significa abertura grande o tam-
bien. boqUiabierto de admiración, sorpresa, deseo, etc. Este
matiz corresponde a su etimología latina, etimología que com-
parte con la serie hiato y hiante, a partir de la cual se forma
hiancia.
Méprise: Se la traduce como equivocación. Debe recordarse
la diferencia existente en castellano entre error y equivocación.
Vocablo que en el habla. corriente tiende a identificarse.
Tomamos nuevamente como referencia el Diccionario de la
Real Academia Española:
Equivocación: Acción o efecto de equivocarse.
Equivocar: Tomar una persona o cosa por otra.
Error: Concepto equivocado o juicio falso. Desacierto. I maestro interrumpe el silencio con cualquier cosa, un
.,.••• ",,,.,, una patada.
y equivocación se inscriben en la misma serie que
equlvocO. Entre error y equivocación existe un recubrimiento procede, en la técnica zen, el maestro budista en la bús-
parcial. del sentido. A los alumnos les toca buscar la respuesta a
Equivocación en el sentido estricto corresponde a la palabra .as preguntas. El maestro no enseña ex cathedra una
méprise -que Lacan precisa no es el error, erreur- vocablo ya constituida, da la respuesta cuando los alumnos están
derivado del verbo méprendre: engañarse, especialmente to- de encontrarla.
mando una persona o cosa por otra (Diccionario Petit Robert). enseñanza es un rechazo de todo sistema. Descubre un
iento en movimiento: que, sin embargo, se presta al sis-
Diana Rabinovich ya que necesariamente presenta una faz dogmática. El
. de Freud está abierto a revisión. Reducirlo a pala-
tadas es un error. Cada noción posee en él vida propia .
.samente es lo que se llama dialéctica.
de estas nociones fueron, en cierto momento, para
indispensables, pues respondían a una pregunta que él
I nteado, anteriormente, en otros términos.
V I r sólo se capta cuando se las re-sitúa en su contexto.
n basta hacer historia, historia del pensamiento, y
reud surgió en un siglo de cientificismo. En efecto,
Int rpretación de los sueños, es re-introducido algo de
if r nte, de densidad psicológica concreta, a saber el

10 11
APERTURA DEL SEM1NAJ<..lV
APERTURA DEL SEMINARIO

correcto, el oxígeno. La raíz de la dificultad estriba en que sólo


. el punto de vista cientificista, Freud pareció entonces pueden introducirse símbolos, matemáticos u otros, gra,cias al
cOincidir con el más arcaico pensar: leer algo en los sue- lenguaje cotidiano, pues e,s preciso explicar cómo .se los va a
R etorno'1 a 1a exp l" nos.
causal. Pero, cuando se inter- utilizar. Estamos pues en cierto nivel del intercamblO humano,
pre:a sueno, es:amos siempre de lleno en el sentido. Es la en este caso en el nivel del terapeuta. Freud está allí a pesar de
del sUJeto, sus deseos, su relación con su medio su denegación. Pero, como lo mostró Jones, se impuso desde el
con los otros, con la vida misma, lo aquí cuestionado. ' inicio la ascesis de no caer en el dominio éspeculativo, al que su
tarea, aquí, es re-introducir el registro del sentido naturaleza le inclinaba. Se sometió a la disciplina de los hechos,
registro este que d.ebe ser reintegrado a su nivel propio. ' al laboratorio. Se alejó del mal lenguaje.
Ludwig, .Helmholtz, Du Bois-Reymond, habían Consideremos ¡¡hora la noción de sujeto. Cuando se la in-
una de pacto de fe: todo se redüce a fuerzas troduce, se introduce el sí mismo. El hombre que les habla es
flSlcas, las. de atracclOn y las de repulsión. Cuando se eligen un hombre como los demás: hace uso del mal lenguaje. El sí
estas no hay razón alguna para abandonarlas. Si Freud mismo está entonces cuestionado.
fue por haber confiado en otras. Osó atribuir Así, Freud sabe desde el comienzo que sólo si se analiza
a lo que le ocurría a él, a las antinomias de su in- progresará en el análisis de los neuróticos. La cre-
fancia, a sus trastornos neuróticos, a sus sueños. Por ello, es ciente actualmente atribuida a la contratransferencla Implica el
para todos nosotros, un hombre situado como todos en ' ,1 ,
reconocimiento de que, en el análisis, no sólo está el paciente.
medIO de las contingencias: la muerte, la mujer, el padre. Hay dos; y no solamente dos.
,Esto un retorno a las fuentes que apenas merece Fenomenológicamente, la situación analítica es una estruc-
di de Con el psicoanálisis sucede como con el arte tura, .es decir que sólo gracias a ella son aislables,.
e 1 uen .cocmero 1 . , que sabe cómo trinchar el animal'
' , como sepa-' ciertos fenómenos . Es otra estructura, la de la la .
rar a artlcu aClOn con la menor resistencia. Se sabe que existe que crea en los hombres la idea de que pueden comprenderse a
para .cada estructura, un modo de conceptualización que le e;
sí mismos.
propiO. como se así en el sendero de las complicacio- Ser neurótico puede pues ser útil para llegar a ser un
hay qUienes se atienen a la noción monista de una deduc- psicoanalista, Y al comienzo, esto le sirvió a Freud.
clon del mundo. Así, uno se extravía. - mos sentido contra-sentido, sin-sentido,' como Monsleur
Es preciso entender que no disecamos con un cuchillo' sino Jourdain su Aún hacía falta encontrar allí los lineamien-
Los su orden original re a- tos de la estructura. También Jung, maravillándose, re-descubre
. . o de la expenencla humana, si así fuera estarían en los símbolos de los sueños y de las religiones, ciertos arque-
b len construidos. . Lsa '
pnmeras d enommaclOnes
.. surgen de las tipos propios de la especie humana. Esta también es unil estruc-
son instrumentos para delinear las cosas. To- tura; pero distinta a la estructura analítica.. '
cldendcla, entonces, 1?ermanece largo tiempo en la oscurídad Freud introdujo el determinismo peculiar de esta, estructu-
enre a a en el lenguaJe. ' ra. De allí la ambigüedad presente -por doquier en su obra. ¿El
, primer existe un lenguaje ya acabado, del que nos sueño, por ejemplo, 'es deseo o .del O
servimos cual SI fuese una mala herramienta. De vez en cuando más aún, el ego es, por un lado, un huevo vaclO ,en
del flogisto al oxígeno, por ejemplo. Pues su superficie por el contacto con el mundo de la percepclon,
avolSler contn uye, a la vez, con el flogisto y con el concepto
APERTURA DEL SEMINARIO APERTURA DEL SEMINARIO

pero es también cada vez que nos topamos con él, quien dice descubrimiento de Freud es el re-descubrimiento, en un terre'
«no» o ,yo. (moi), yo (je),l quien habla a los otros, quien se no virgen, de la razón.
expresa en diferentes registros.
Vamos a seguir las técnicas de un arte del diálogo. Como el
buen cocinero, tenemos que saber qué articulaciones, qué re- 18 DE NOVIEMBRE DE 1953
. .
slstenClas encontramos.
El super-ego es una ley sin sentido aun cuando no tiene más La continuación de esta lección falta, al igual que todas la
fUndamento que el lenguaje. Si digo «tú irás hacia la derecha», lecciones d f finales del año 1953.
es para permitir al otro acordar su lenguaje con el mío.
Pienso en lo que está pensando en el momento en que le
hablo. Este esfuerzo por encontrar un acuerdo constituye la
, comunicación propia del lenguaje. Este tú es tan fundamental
que su intervención es previa a la conciencia. Por ejemplo, la
censura, que es intencional, actúa antes que la conciencia, fun-
ciona vigilante. Tú no es una señal, sino una referencia al otro,
es. orden y amor.
Del mismo modo, el ideal del yo es un organismo de defen-
sa perpetuado por el yo para prolongar la satisfacción del suje-
to. Pero es también la función más deprimente en el sentido
psiquiátrico del término.
El id no es reducible a un puro dato objetivo, a las pulsiones
del sujeto. Nunca un análisis culminó en la determinación de
tal o cual índice de agresividad o erotismo. El punto al cual
conduce el progreso del análisis, el punto extremo de la dialéc-
ticadel reconocimiento existencial, es: Tú eres esto. Este ideal,
de hecho, nunca es alcanzado.
El ideal del análisis no es el completo dominio de sí, la au-
sencia de pasión. Es hacer al sujeto capaz de sostener el diálogo
analítico, de/ J;l.o hablar ni demasiado pronto, ni demasiado tar-
<;le. A esto apunta un análisis didáctico.
Se denomina razón a la introducción de un orden de deter- 41

minaciones en la existencia humana, en el orden del sentido. El

1. Moi, yo como instancia psíquica que debe diferenciarse del je, yo


como categoría gramatical. En este seminario se trata casi siempre del yo
(moi), cuando se hable del yo (je) lo aclararemos en el texto. [T.]

14
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA
I

INTRODUCCION A LOS COMENTARIOS SOBRE LOS


ESCRITOS TECNICOS DE FREUD

El seminario.
Lr;:¡, confusión en el análisis.
La historia no es el pasado.
Teorías del ego.

Introduciré con mucho gusto este año, en el que les deseo la


mejor suerte, diciéndoles: j se acabaron las bromas!
Durante el último trimestre, sólo han tenido que escuchar-
me; les anuncio solemnemente que en este trimestre que co-
mienza, cuento con, espero, me atrevo a esperar, que, también
yo, los escucharé un poco.
Es la ley misma, y la tradición del seminario que quienes
participan en él aporten algo más que un esfuerzo personal: una
colaboración a través de comunicaciones efectivas. La colabo-
ración sólo puede venir de quienes están interesados del modo
más directo en este trabajo, de aquellos para quienes estos se-
minarios de textos tienen pleno sentido, de quienes están com-
prometidos, de diferentes modos, en nuestra práctica. Esto no
excluirá que obtengan las respuestas que dentro de mis posibili-
dades pueda darles.
Me interesaría especialmente que todos y todas, en la medi-
da de sus medios, a fin de contribuir a este nuevo estadio del
seminario, dieran el máximo. Este máximo consiste en que,
cuando interpele a talo cual para encomendarle una parte pre-
cisa de nuestra tarea común, éste no responda con aire aburrido

19
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA SOBRE LOS ESCRITOS TECNICOS DE FREUD

que, precisamente, tiene esta semana ocupaciones particular- Clan de la terapéutica analítica, la noción de resistencia y la
mente importantes. e
función de la transferencia, el modo de acción intervención en
Me dirijo aquí a quienes forman parte del grupo de psicoa- la transferencia, e incluso, hasta cierto punto, el papel esencial
nálisis que representamos. Quisiera que captaran que si éste de la neurosis de transferencia. Es inútil subrayar aún más
está constituido como tal, con carácter de grupo autónomo, lo el peculiar interés que tiene este pequeño conjunto de escritos.
está en funciÓn de una tarea que implica para cada uno de noso- Ciertamente este agrupamiento no es completamente satis-
tros nada menos que el porvenir: el sentido de todo lo que factorio, y el término escritos técnicos no es quizás el que le da
hacemos y tendremos que hacer durante el resto de nuestra su unidad. Unidad que, no por eso, es menos efectiva. El
existencia. Si no vienen aquí a fin de cuestionar toda su activi- conjunto es el testimonio de una etapa en el pensamiento de
dad, no veo por qué están ustedes aquí. ¿Por qué permanece- Freud. Lo estudiaremos desde esa perspectiva.
rían ligados a nosotros, en lugar de asociarse a una forma cual: Estos textos constituyen una etapa intermedia. Ella conti-
quiera de burocracia, quienes no sintiesen el sentido de nuestra núa el primer desarrollo que alguien, analista cuya pluma no
tarea? siempre es acertada, pero que en esta ocasión hizo un feliz ha-
llazgo, bello incluso, denominó la experiencia germinal de
Freud. Precede a la elaboración de la teoría estructural.
Los orígenes de esta etapa intermedia deben situarse entre
1 1904 y 1909.
E..{ 1904, aparece el artículo sobre el método psicoanalítico,
hay quienes sostienen que surge allí por primera vez la palabra
Estas reflexiones son particularmente pertinentes, a mi pa- psicoanálisis; esto es falso pues Freud ya la había utilizado mu-
recer, en el momento en que vamos a abordar lo que habitual- cho antes, aun cuando es empleada allí de modo formal, y en el
mente se denomina los Escritos Técnicos de Freud. título mismo del artículo. 1909, momento de las conferencias
Escritos Técnicos es un término ya establecido por cierta tra- en la Clark University, del viaje de Freud a América, acompa-
dición. Estando Freud aún en vida, apareció bajo el título de ñado de su hijo, Jung.
Kleine N eurosen Sch rifte , un pequeño volumen in octavo, que Si retomamos las cosas en el año 1?20, vemos elaborarse la
escogía cierto número de escritos de Freud, comprendidos en- teoría de las instancias, la teoría estructural, o como Freud
tre 1904 y 1919, cuyo título, presentación, y contenido, indica- también la llamó, metapsicológica. Es este otro desarrollo de su
ban que trataban del método psicoanalítico. experiencia ysu descubrimiento que nos ha legado.
Lo que motiva y justifica esta forma es la necesidad de aler- Como pueden ver, los escritos llamados técnicos se escalo-
tar al practicante inexperto, quien querría precipitarse al análi- nan entre estos dos desarrollos. Esto es lo que les confiere su
sis, y a quien hay que evitarle ciertas confusiones respecto a la sehtido. Es una concepción errónea creer que su unidad surge
práctica del método, y también respecto a su esencia. del hecho de que Freud habla en ellos de técnica.
Se encuentran en estos escritos pasajes de suma importancia En cierto sentido, Freud nunca dejó de hablar de técnica.
para captar el progreso que ha conocido en el curso de estos Basta evocar ante ustedes los Studien über Hysterie, que no
años la elaboración de la práctica. Gradualmente vemos apare- son más que una larga exposición del descubrimiento de la téc-
cer nociones fundamentales para comprender el modo de ac- nica analítica. La vemos allí en formación; esto es lo que le da
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA SOBRE LOS ESCRITOS TECNICOS DE FREUD

su valor. Por ellos habría que empezar si quisiera hacerse una qué medida ellas eran, para Freud, un instrumento, en el senti-
exposición completa, sistemática, del desarrollo de la técnica en do en que se dice una herramienta hecha a medida. En suma
Freud. La razón por la cual no he tomado los Studien ¡¿ber dice, está hecha a la medida de mi mano, y así es como yo suelo
Hysterie es sencilla; no son accesibles 1 -ya que no agarrarla. Otros quizá preferirían un instrumento ligeramente
todos leen alemán, ni siquiera inglés- ciertamente existen diferente, más adecuado a su mano. Encontrarán pasajes que
otras razones, además de estas razones circunstanciales, que expresan esto aún más netamente de lo que yo lo hago en esta
hacen que haya preferido más bien los Escritos Técnicos. forma metafórica.
Incluso en La Interpretación de los sueños, se trata todo el LaJormalización de las reglas técnicas es tratada así en estos
tiempo, constantemente, de técnica. No hay obra alguna, escritos con una libertad que por sí sola es enseñanza suficien-
dejando de lado lo que ha escrito sobre temas mitológicos, et- te, y que brinda ya en una primera lectura su fruto y recompen-
nográficos, culturales, donde Freud no aporte algo sobre la téc- sa. Nada más saludable y liberador. Nada muestra mejor que la
nica. Inútil también es subrayar que un artículo como Análisis verdadera cuestión se halla en otro lado.
terminable e interminable, aparecido hacia 1934, es uno de los Esto no es todo. Existe, en el modo en que Freud nos trans-
artículos más importantes en lo que á técnica se refiere. mite lo que se podría denominar las vías de la verdad de su
Quisiera ahora acentuar la actitud que me parece deseable pensamiento, otro aspecto, que se descubre en algunos pasajes
mantener, este trimestre, en el comentario de estos escritos. Es que aparecen quizás en segundo plano, pero que son no obs-
necesario fijarla desde hoy. tante notables. El carácter doliente de su personalidad, su sen-
timiento de la necesidad de autoridad; acompañado en él de
cierta depreciación fundamental de lo que puede esperar, quien
tiene algo que transmitir o enseñar, de quienes lo escuchan y
2 siguen. En muchos sitios aparece cierta desconfianza profunda
respecto al modo en que se aplican y comprenden las cosas.
Creo incluso, ustedes lo verán, que se encuentra en él una de-
Obtendremos, evidentemente, una completa satisfacción si preciación muy particular de la materia humana que le ofrece el
consideramos que estamos aquí para inclinarnos con admira- mundo contemporáneo. Esto, seguramente, es lo que nos per-
ción ante los textos freudianos, y maravillarnos. mite vislumbrar porqué Freud ejerció concretamente el peso de
Estos escritos son de tal frescura y vivacidad, que nada tie- su autoridad para asegurar, así creía él, el porvenir del análisis,
nen que envidiar a otros escritos de Freud. Su personalidad se exactamente a la inversa de lo que sucede en sus escritos. Res-
revela aquí a veces de modo tan directo que es imposible dejar pecto a todos los tipos de desviaciones, pues eso eran, que se
de encontrarla. La simplicidad y la franqueza del estilo son ya, . manifestaron, fue exclusivista, e imperativo en el modo en que
por sí mismas, una especie de lección. de;ó organizarse a su alrededor la transmisión de su enseñanza.
Particularmente, la soltura con que encara el problema de Esto no es sino una aproximación a lo que puede revelárse-
las reglas prácticas que se deben observar, nos permite ver en nos en esta lectura sobre el aspecto histórico de la acción y la
presencia de Freud. ¿Nos limitaremos acaso a este registro?
1. Los Estudios sobre la Histeria, sólo fueron traducidos al francés en Ciertamente no, aunque más no sea por la sola razón de que
1956. [T.]
SOBRE LOS ESCRITOS TECNICOS DE FREUD

inop rante a pesar del interés, el estímulo, el agrado, cosas en el punto al que han llegado en la actualidad. En efecto,
r imiento que de él podemos esperar. elaborar la noción de la relación entre analista y analizado, tal
ta ahora he enfocado siempre este comentario de Freud es la vía en la que se comprometieron las doctrinas modernas
unción de la pregunta ¿qué hacemos cuando hacemos análi- intentando encontrar una base adecuada a la experiencia con-
i? I análisis de estos breves escritos continuará ·en el mismo creta. Esta es, ciertamente, la dirección más fecunda desde la
tilo. Partirá pues de la actualidad de la técnica, de lo que se muerte de Freud. M. Balint la denomina two-bodies' psycholo-
die , se escribe, y se practica en relación a la técnica analítica. gy, expresión que, por otra parte, no es suya, ya que la tomó
Ignoro si la mayoría de ustedes -espero que al menos una del difunto Rickman, una de las pocas pérsonas que, después
parte sí- ha tomado conciencia de lo siguiente. Cuando, hoy de la m"uerte de Freud, ha tenido en los medios analíticos un
n día -me refiero a 1954, este año tan joven, tan nuevo- obser- poco de originalidad teórica. En torno a esta: fórmula pueden
vamos cómo los distintos practicantes del análisis piensan, ex- reagruparse fácilmente todos los estudios sobre la relación de
presan, conciben su técnica, nos decimos que las cosas han lle- objeto, la importancia de la contratransferencia y cierto núme-
gado a un punto que no es exagerado denominar la confusión ro de términos conexos, entre ellos en primer lugar el
más radical. Les informo que, actualmente, entre quienes son fantasma 2 • La inter-reacción imaginaria entre analizado y ana-
analistas y piensan (lo que ya restringe el círculo) no hay quizá lista es entonces algo que deberemos tener en cuenta.
ni uno que, en el fondo, esté de acuerdo con sus contemporá- ¿Significa esto que es una vía que nos permite situar correc-
neos o vecinos respecto a lo que hacen, a lo que apuntan, a lo tamente los problemas? En parte sí. En parte no.
que obtienen, y a lo que está en juego en el análisis. Es interesante promover una investigación de este tipo,
Hasta tal punto es así que podríamos divertirnos jugando a siempre y cuando se acentúe adecuadamente la originalidad de
comparar las concepciones más extremas: veríamos cómo cul- lo que está en juego respecto a la one body's psychology, la
minan en formulaciones rigurosamente contradictorias. Esto, psicología constructiva habitual. ¿Pero, basta afirmar
sin siquiera recurrir a los aficionados a las paradojas que, por trata de una relación entre dos individuos? Podemos perCIbIr
otra parte, no son tan numerosos. El tema es suficientemente aquí el callejón sin salida hacia el cual se ven empujadas actual-
serio como para que los distintos teóricos lo aborden sin inge- mente las teorías de la técnica ..
nio alguno, y así el humor está ausente, en general, de sus elu- Por el momento no puedo decirles más, aun cuando, quie-
cubraciones sobre los resultados terapéuticos, sus formas, sus nes están familiarizados con este seminario deben, sin duda,
procedimientos y las vías por las que se obtienen. Se contentan comprender que, sin que intervenga un tercer elemento, no
con aferrarse a la barandilla, al pretil de algún fragmento de la existe two bodies' psychology. Si se toma la palabra tal como se
elaboración teórica de Freud. Sólo esto le ofrece a cada uno la debe, como perspectiva central, la experiencia analítica debe
garantía de estar aún en comunicación con sus compañeros y formularse en una relación de tres, y no de dos.
colegas. Sólo gracias al lenguaje freudiano se mantiene un inter- . Esto no quiere decir que no puedan expresarse fragmentos,
cambio entre practicantes que tienen concepciones manifiesta- trozos, pedazos importantes de esta teoría en otro registro. De
mente muy diferentes de su acción terapéutica, y aún más, este modo se captan las dificultades que enfrentan los teóricos.
acerca de la forma general de esa relación interhumana que se Es fácil comprenderlos: si, efectivamente, debemos represen-
llama psicoanálisis.
Como ven, cuando digo relación interhumana coloco las 2. V éase nota acerca de la traducción. [T.]

24 25
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA SOBRE LOS ESCRITOS TECNICOS DE FREUD

tamos
. el fundamento
. de la relación analítica como triádico , Esta dimensión revela cómo acentuó Freud en cada caso los
eXIsten vanas maneras de elegir en esta tríada dos elementos. Se puntos esenciales que la técnica debe conquistar; puntos que
puede acentuar ':1na otra de las tres relaciones duales que se llamaré situaciones de la historia. ¿Acaso es éste un acento co-
e.stablecen su Esta será, ya verán, una manera prác- locado sobre el pasado tal como, en una primera aproximación,
tIca de clasIfIcar cIerto número de elaboraciones teóricas que podría parecer? Les mostré que no era tan simple. La historia
son datos de la técnica. no es el pasado. La historia es el pasado historizado en el pre-
sente, historizado en el presente porque ha sido vivido en el
pasado. . .
El camino de la restitución de la historia del SUjeto adqUiere
3 la forma de una búsqueda de restitución del pasado. Esta resti-
tución debe considerarse como el blanco hacia el que apuntan
las vías de la técnica.
Es posible que todo esto pueda parecerles por el momento Verán indicada a lo largo de toda la obra de Freud, en la
un poco abstracto y, para introducirlos en esta discusión, quie- cual como les dije las indicaciones técnicas se encuentran por
ro Intentar decirles algo más concreto. doquier, cómo la restitución del pasado ocupó hasta el fin, un
Evocaré rápidamente la experiencia germinal de Freud, de primer plano en sus preocupaciones. Por. eso, alrededor esta
la que hace un instante les hablé, ya que en suma ella fue en restitució.n del pasado, se plantean los mterrogantes abIertos
parte el objeto de nuestras lecciones del último trimestre, ente- por el descubrimiento freudiano, que no son sino los interro-
ramenté centrado alrededor de la noción de que la reconstitu- gantes, hasta ahora evitados,-'no abordados -en el análisis me
ción completa
. . de la historia del sujeto es el elemento esencial , refiero- a saber, los que se refieren a las funciones del tiempo
constitutivO, estructural, del progreso analítico. ,en la realización del sujeto humano.
Creo haberles demostrado que éste es e1:punto de partida de Cuando volvemos al origen de la experiencia freudial)a
Freud. Para él siempre se trata de fa aprehensión de un caso -cuando digo origen no digo origen histórico, sino fuente-
radica el valor de cada uno de sus cinco gran- nos damos cuenta que esto mantiene siempre vivo al análisis, a
des pSIcoanahsIs. Los dos o tres que ya hemos examinado, ela- pesar de los ropajes profundamente diferentes con que se 10
borado, trabajado, juntos los años anteriores, 10 demuestran. El viste. Freud coloca siempre, una y otra vez, el acento sobre la
progreso de Freud, su descubrimiento, está en su manera de restitución del pasado, aun cuando, con la noción de las tres
estudiar un caso en su singularidad. instancias -verán que también podemos decir cuatro- da al
¿Qué quiere decir estudiarlo en su singularidad? Quiere de- punto de vista estructural un desarrollo considerable, favore-
cir que esencialmente, para él, el interés, la esencia, el funda- ciendo así cierta orientación que, cada vez más, centrará la rela-
mento, la dimensión propia del análisis, es la reintegración por ción analítica en el presente, en la sesión en su actualidad mis-
parte del sujeto de su historia hasta sus últimos límites sensi- ma, entre las cuatro paredes del análisis. .
bles, es decir hasta una dimensión que supera ampliamente los Para sostener 10 que estoy diciendo, me basta evocar un
límites individuales. Lo que hemos hecho juntos, durante estos artículo que publicaba en 1934, Konstruktionen in der Analyse,
últimos años, es fundar, deducir, demostrar esto en mil puntos en el que Freud trata, una y otra vez, la reconstrucción la
textuales de Freud. historia del sujeto. No encontramos ejemplo más característico

26 27
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA SOBRE LOS ESCRITOS TECNICOS DE FREVD

de la persistencia de este punto de vista de una punta a otra de él, que él adopta-' no es lo esencial. Lo esencial es la recons-
la obra de Freud. Hay allí una insistencia última en este tema trucción, término que Freud emplea hasta el fin.
pivote. Este artículo es la esencia, la cima, la última palabra de Hay aquí algo muy notable, que sería paradójico, si para
lo que constantemente se halla en juego en una obra tan central acceder a ello no tuviéramos idea acerca del sentido que puede
como El hombre de los lobos: ¿cuál es el valor de lo reconstrui- cobrar en el registro de la palabra, que intento promover aquí
do acerca del pasado del sujeto? . como necesario para la comprensión de nuestra experiencia.
Podemos decir que Freud llega allí -pero se cla- Diré, finalmente, de qué se trata, se trata menos de recordar
ramente en muchos otros puntos de su obra- a una concep- que de reescribir la historia.
ción que emergía en los seminarios que realizamos el último Haolo de lo que está en Freud. Esto no quiere decir que
trimestre, y que es aproximadamente la siguiente: que el su- tenga razón, pero esta trama es permanente, subyace continua-
jeto reviva, rememore, en el sentido intuitivo de la palabra, mente al desarrollo de su pensamiento. Nunca abandonó algo
los acontecimientos formadores de su existencia, no es en que sólo puede formularse en la forma que acabo de hacerlo
sí tan importante. Lo que cuenta es lo que reconstruye de -reescribir la historia- fórmula que permite situar las diversas
ellos. indicaciones que brinda a propósito de pequeños detalles pre-
Existen sobre este punto fórmulas sorprendentes. Después sentes en los relatos en análisis.
de todo -escribe Freud- Traüme, los sueños, sind auch erin-
nern, son también un modo de recordar. Incluso llegará a decir
que los recuerdos encubridores ' mismos son, después de todo,
representantes satisfactorios de lo que está en juego. Es cierto 4
que en su forma manifiesta de recuerdos no lo son, pero si los
elaboramos suficientemente nos dan el equivalente de lo que
buscamos. Podría confrontar la concepción freudiana que les expongo
¿Ven ustedes adónde arribamos? En la concepción misma con concepciones completamente diferentes de la experiencia
de Freud, arribamos a la idea de que se trata de la lectura, de la analítica.
traducción calificada, experimentada, del criptograma que re- , Hay quienes efectivamente consideran el análisis como una
presenta lo que el sujeto posee actualmente en su conciencia especie de descarga homeopática, por parte del sujeto., de .su
-¿qué diré?, ¿de él mismo? No solamente de él mismo- de él aprehensión fantasmática del mundo. Según ellos, en el
mismo y de todo, es decir del conjunto de su sistema. de la experiencia actual que transcurre en el consúltono, esta
Hace un momento les dije, que la restitución de la integri- aprehensión fantasmática debe, poco a poco, reducirse, trans-
dad del sujeto se presenta como una restauración del pasado. formarse, equilibrarse en cierta relación con lo real. El acento
Sin embargo, el acento cae cada vez más sobre la faceta de re- puesto allí, pueden verlo claramente en otros autores que
construcción que sobre la faceta de reviviscencia en el sentido Freud, en la transformación de la relación bntasmática en una
que suele llamarse afectivo. En los textos de Freud encontra- relación que se llama, sin ir más lejos, real. '
mos la indicación formal de que lo exactamente revivido -que Sin duda, pueden formularse las cosas de modo más am-
el sujeto recuerde algo como siendo verdaderamente suyo, co- plio, con suficientes matices como para dar cabida a la plurali-
mo habiendo sido verdaderamente vivido, que comUnIca con dad expresiva, como lo hace una persona que ya nombré aquí,

28 29
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA SOBRE LOS ESCRITOS TECNICOS DE FREUD

y que escribió sobre técnica. Pero, a fin de cuentas, todo se Ida momento, que el paciente no es para él más que algo así
reduce a esto. Singulares incidencias resultan de ello, que po- omo un apoyo, un interrogante, un control si se quiere, en el
dremos evocar cuando comentemos los textos freudianos. amino por el que él, Freud, avanza solitario. A ello se debe el
¿Cómo la práctica instituida por Freud ha llegado a trans- drama, en el sentido propio de la palabra, de su búsqueda. El
formarse en un manejo de la relación analista-analizado en el drama que llega, en cada caso que nos ha aportado, hasta el
sentido que acabo de comunicarles?, es ésta la pregunta funda- fracaso.
mental que encontraremos en el transcurso del estudio que in- Durante toda su vida Freud continuó por las vías que había
tentamos. abierto en el curso de esta experiencia, alcanzando finalmente
Esta t.ransformación es consecuencia del modo en que fue- algo que se podría llamar una tierra prometida. Pero no puede
aco.gIdas, adoptadas, manejadas, las nociones que Freud afirmarse que haya penetrado en ella. Basta leer lo que se puede
mtroduJO en el período inmediatamente ulterior al de los Escri- considerar su testamento, Análisis terminable e interminable,
tos a saber tres Entre las tres, es el ego p,ara ver que, si de algo tenía conciencia, era, justamente, de no
la pnmera en cobrar ImportanCIa. Todo el desarrollo de la téc- haber penetrado en la tierra prometida. Este artículo no es una
nica analítica gira, desde entonces, en torno a la"concepción del lectura aconsejable para cualquiera, para cualquiera que sepa
ego, es allí donde radica la causa de todas las dificultades plan- leer -por suerte poca gente sabe leer-O ya que, por poco ana-
por la elaboración teórica de este desarrollo práctico. lista que uno sea, es difícil de asimilar, y si uno no lo es, pues
Sm duda alguna hay una gran distancia entre 10 que efecti- entonces le importa un bledo.
vamente hacemos en esa especie de antro donde un enfermo A quieiles están en posición de seguir a Freud, se les plantea
donde, de vez en cuando, le hablamos, y la elabo- la pregunta acerca de cómo fueron adoptadas, re-comprendidas,
raClOn teo.r!ca ello hacemos. Incluso en Freud, en quien re-pensadas las vías que heredamos. De modo tal que nuestra
,separaclOn es reducida, tenemos la impre- única alternativa es reunir nuestros aportes bajo la égida de una
SlOn que se mantIene una dIstancIa. crítica, una crítica de la técnica analítica.
No soy desde luego el único que se ha planteado esta pre- La técnica no vale, no puede valer sino en la medida en que
gunta: ¿qué hacía Freud efectivamente? Bergler formula esta comprendemos dónde está la cuestión fundamental para el ana-
pregunta por escrito y responde que no sabemos gran cosa lista que la adopta. Pues bien, señalemos en primer término,
acerca de ello, salvo 10 que Freud mismo nos dejó ver cuando, que escuchamos hablar del ego como si fuera un aliado del ana-
también él, directamente. por escrito el fruto de algu- lista, y no solamente un aliado, sino como si fuese la única
nas d,e. expenencIas y, en partIcular, sus cinco grandes psi- fuente de conocimiento. Suele escribirse que sólo conocemos el
coanallSls. Tenemos allí la mejor apertura hacia el modo en que ego. Anna Freud, Fenichel, casi todos los que han escrito so-
Freud actuaba. Pero los rasgos de su experiencia no parecen bre análisis a partir de 1920, repiten: No nos dirigimos sino al
reproducirse en su realidad concreta. Por una razón muy yo, no tenemos comunicación sino con el yo y todo debe pasar
en, cual ya he insistido: la singularidad de la expe- por el yo. .
nenCIa anahtIca tratándose de Freud. Por el contrario, desde otro ángulo, todo el progreso de
Fue realmente Freud quien abrió esta vía de la experiencia. esta psicología del yo puede resumirse en los siguientes térmi-
Este hecho, ,sí solo, le óptica absolutamente parti- nos: el yo está estructurado exactamente como un síntoma. No
cular, que su dIalogo con el pacIente demuestra. Se advierte, a es más que un síntoma privilegiado en el interior del sujeto. Es

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA SOBRE LOS ESCRITOS TECNICOS DE FREUD

el síntoma humano por excelencia, la enfermedad mental del cual no aclara mucho las cosas. Sin embargo, -lo repito-- o
hombre. i n la continuación del desarrollo es impensable; o bien no es
Traducir el yo analítico de esta manera rápida, abreviada, es i no que el ego sea la función por la que el sujeto aprende el
resumir, lo mejor posible, los resultados de la pura y simple ntido de las palabras.
lectura del libro de Anna Freud El yo y los mecanismos de de- ¿Qué es el ego? Aquello en lo que el sujeto está capturado,
fensa . Ustedes no pueden dejar de sorprenderse de que el yo se b allá del sentido de las palabras, es algo muy distinto: el
construye, se sitúa eh el conjunto del sujeto, exactamente como nguaje, cuyo papel es formador, fundamental en su historia.
un síntoma. Nada lo diferencia. No hay objeción alguna que endremos que formular estos interrogantes que nos conduci-
pueda hacerse a esta demostración, especialmente fulgurante. n lejos: a propósito de los Escritos Técnicos de Freud, hacien-
No menos fulgurante es que las cosas hayan llegado a un punto O la salvedad de que, en primer lugar, estén en función de la
tal de confusión, que el catálogo de los mecanismos de defensa periencia de cada uno de nosotros.
que constituyen el yo resulta una de las listas más heterogéneas Será también necesario, cuando intentemos comunicarnos
que puedan concebirse. La misma Anna Freud lo subraya muy ntre nosotros a partir del estado actual de la teoría y de la
bien: aproximar la represión a nociones tales como las de inver- ú cnica, que nos planteemos la cuestión de saber lo que ya esta-
sión del instinto contra su objeto o inversión de sus fines, es ba implicado en lo que Freud introducía. ¿Qué es lo que, qui-
reunir elementos en nada homogéneos. zá, ya en Freud se orientaba hacia las fórmulas a las que somos
En el punto en que nos encontramos, tal vez no podamos hoy condu.cidos en nuestra práctica? ¿Qué reducción tal vez
hacer nada mejor. Pero de todos modos podemos destacar la xiste en la forma en que somos llevados a considerar las cosas?
profunda ambigüedad de la concepción que los analistas se ha- ¿O acaso, algo de lo realizado luego, avanza hacia una amplia-
cen del ego; ego sería todo aquello a lo que se accede, aunque, ción, una sistematización más rigurosa, más adecuada a la reali-
por otra parte, no sea sino una especie de escollo, un acto falli- dad? Nuestro comentario sólo adquirirá su sentido en este re-
do, un lapsus.'
Al comienzo de sus capítulos sobre la interpretación analíti-
ca, Fenichel habla del ego como todo el mundo, y siente nece-
sidad de afirmar que desempeña este papel esencial : ser la fun-
ción mediante la cual el sujeto aprende el sentido de las pala- 5
bras.
Pues bien, desde la primera línea, Fenichel está en el núcleo
del problema. Todo radica allí. Se trata de saber si el sentido del Quisiera ofrecerles más precisa aún sobre la mane-
ego desborda al yo. ra en que encaro este semmano.
Si esta función es una función del ego, todo el desarrollo Han visto, al final de las últimas lecciones que les he ex-
que Fenichel hace a continuación resulta absolutamente incom- puesto, el esbozo de una lectura de lo que puede llamarse.
prensible; por otra parte, él tampoco insiste. Afirmo que es un mito psicoanalítico. Esta lectura está orientada, no tanto a cntl-
lapsus, porque Fenichel no lo desarrolla, y todo lo que sí desa- cario, sino' más bien a medir la amplitud de la realidad con la
rrolla c n istc en afirmar lo contrario, y lo conduce a sostener que se enfrenta, y a la cual brinda una respuesta, mítica.
que, a fin de uentas, el id y el ego, son exactamente lo mismo,

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EL MOMENTO. DE LA RESISTENCIA SOBRE LOS ESCRITOS TECNICOS DE FREUD

Pues bien, el problema es más limitado, pero mucho más que lo hayamos formulado para que esté allí, que no es del
urgente cuando se trata de técnica. orden del inconsciente, pero que actúa sobre nuestro modo co-
En efecto, el examen que debemos hacer de todo lo que tidiano de expresarnos, en la más mínima espontaneidad de
pertenece al orden de nuestra técnica no debe escapar a nuestra nuestro discurso-- es algo que efectivamente debe servir, sí o
propia disciplina. Si hay que distinguir los actos y comporta- no, como medida en el análisis?
mientos del sujeto de lo que viene a decirnos en la sesión, diría
que nuestros comportamientos concretos en la sesión analítica
están igualmente distanciados de la elaboración teórica que de Creo haber abierto suficientemente la cuestión, como para
ellos hacemos. que vean, ahora, el interés de lo que podemos hacer juntos.
Sin embargo, no es ésta sino una primera verdad, que sólo Mannoni, ¿quiere usted asociarse a uno de sus compañeros,
adquiere su alcance si se la invierte, y quiere decir, al mismo Anzieu, por ejemplo, para estudiar la noción de resistencia en
tiempo: tan próximos. El absurdo fundamental del comporta- los escritos de Freud, que están a su alcance con el título de
miento interhumano sólo puede comprenderse en función de Acerca de la técnica psicoanalítica?3 No descuiden la continua-
ese sistema -como acertadamente lo ha denominado Melanie ción de las lecciones de la Introducción al psicoanálisis. ¿Y si
Klein, sin saber, como siempre, lo que decía-llamado yo hu- otros dos, Perrier y Granoff, por ejemplo, quisieran asociarse
mano, a saber, esa serie de defensas, negaciones, barreras, inhi- para trabajar el mismo tema? Ya veremos cómo hemos de pro-
biciones, fantasmas fundamentales que orientan y dirigen al dejaremos guiar por la experiencia misma.
sujeto. Pues bien, nuestra concepción teórica de nuestra técni-
ca, aunque no coincida exactamente con lo que hacemos, no
por ello deja de estructurar, de motivar, la más trivial de nues- 13 DE ENERO DE 1954
tras intervenciones sobre los denominados pacientes.
En efecto, he aquí lo grave. Porque efectivamente nos per-
mitimos -nos permitimos las cosas sin saberlo, tal como el
análisis lo ha revelado- hacer intervenir nuestro ego en el aná-
lisis. Puesto que se sostiene que se trata de obtener una re-adap- 3. De la Technique Psychanalytique, París, PUF, 1953. Se han reunido
tación del paciente a lo real, sería preciso saber si es el ego del en esta versión francesa los siguientes escritos técnicos de Freud: ""
analista el que da la medida de lo real. 1904: El método psicoanalítico de F reud.
1904: Sobre psicoterapia.
Con toda seguridad, no basta para que nuestro ego entre en 1910: El porvenir de la terapia psicoanalítica.
juego, que tengamos una cierta concepción del ego, cual un 1910: El psicoanálisis «silvestre».
elefante en el bazar de rtuestra relación con el paciente. Sin em- 1911: El empleo de la interpretación de los sueños en el psicoanálisis.
bargo, cierto modo de concebir la función del ego en el análisis 1912:. La dinámica de la transferencia.
n deja de tener relación con cierta práctica del análisis que 1912: Consejos al médico en el tratamiento psicoanalítico.
t 913: La iniciación del tratamiento.
podemos calificar de nefasta.
1914: Recuerdo, repetición y elaboración.
Me limitaré a abrir esta cuestión. Nuestro trabajo debe re- 1915: Observaciones sobre «el amor de transferencia».
solverla. ¿Acaso la totalidad del sistema del mundo de cada uno 1918: Los caminos de la terapia psicoanalítica.
de nosotros - me refiero a ese sistema concreto que no necesita [T. ]

34 35
11

PRIMERAS INTERVENCIONES SOBRE EL PROBLEMA


DE LA RESISTENCIA

El análisis la primera vez.


Materialidad del discurso .
Análisis del análisis.
¿Megalomanía de Freud?

Después de la ponencia de o. Mannoni


Agradecemos calurosamente a Mannoni quien acaba de ha-
cer una muy acertada apertura hacia la reanudación del diálogo
en el seminario. No obstante, su tendencia es netamente feno-
menológica, y no pienso que la solución asuma totalmente la
forma que él nos deja entrever, él mismo lo ha sentido así. Pero
está bien que plantee el problema como lo· ha hecho, hablando
de un mecanismo interpersonal, aunque en este caso la palabra
mecanismo sea tan sólo aproximativa.

37
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA PRIMERAS INTERVENCIONES

2 solvió completamente el hermoso caso de Lucy R., con una


facilidad que tiene la belleza de las obras de los primitivos. En
todo lo nuevo que se descubre, hay un feliz azar, una feliz
Interrupción, en el transcurso de la ponencia de D. Anzieu conjunción de los dioses. Por el contrario, con Anna O., a
pesar del método empleado, estamos en presencia de un largo
Freud explica, a propósito de Lucy R., que recurría a la trabajo de working-through, que muestra la animación y la
presión de las manos cuando sólo conseguía una hipnosis in- densidad de los casos más modernos de análisis: se revive, se
completa.Dice a continuación que dejó de preocuparse por reelabo.ra varias veces la serie completa de acontecimientos, to-
este asunto; y que renunció incluso a obtener del sujeto, según da la historia. Se trata de una obra de largo alcance, que dura
el método clásico, la respuesta a la pregunta ¿duerme usted?, casi un año. En el caso de Lucy R., las cosas marchan mucho
porque le desagradaba escuchar la respuesta: Pero no, no duer- más aprisa, con elegancia realmente sorprendente. Sin duda, las
mo en absoluto, lo cual lo colocaba en una situación harto incó- cosas son demasiado densas y no nos permiten ver dónde real- ·
moda. mente están los resortes; pero, sin embargo, es un material per-
Explica, de manera ingenua y encantadora, que esto lo lle- fectamente utilizable. Esta mujer tuvo lo que pueden llamarse
vaba a persuadir al sujeto que se refería a un tipo distinto de alucinaciones olfativas, síntomas histéricos cuya significación,
sueño que el que el sujeto suponía, y que a pesar de todo éste lugares y fechas, son satisfactoriamente detectados. Freud en
debía estar algo adormecido. Rayando casi con la ambigüedad esta ocasión nos proporciona todos los detalles sobre su modo
más pérfecta, dice muy claramente, que todo esto le ponía en de operar.
un gran aprieto, del que sólo pudo desembarazarse el día en
que dejó de preocuparse por ello.
Conservó, sin embargo, la presión de las manos, ya sea so-
bre la frente, ya sea a ambos lados de la cabeza,. invitando al 3
paciente, al mismo tiempo, a concentrarse en la causa del sínto-
ma. Era éste un estadio intermedio entre el diálogo y la hipno-
sis. Los síntomas eran tratados uno por uno, en sí mismos; los Idem
afrontaba ditectamente como si fueran problemas propuestos.
Bajo las manos de Freud, el paciente estaba seguro de que los Ya he acentuado el carácter privilegiado, debido al carácter
recuerdos que. iban a presentarse eran los que importaban, y especial de su técnica, de los casos tratados por Freud. Cómo
que no tenía sino que confiar en ellos. Freud añadía este deta- era ella, sólo podemos presUl;nirlo, a través de algunas reglas
lle, en el momento en que levantase las manos -mímica del que nos dejó, y que han sido fielmente aplicadas. Según lo con-
levantamiento de la barrera- el paciente volvería a estar per- fiesan los mejores autores, y entre ellos quienes conocieron a
fectamente consciente, y no tendría sino que tomar lo que se Freud, no podemos hacernos una idea cabal del modo en que
presentase s:n su mente para estar seguro de tener el hilo por el aplicaba la técnica.
cabo adecuado. Insisto en el hecho de que Freud avanzaba en una investiga-
Es muy notable que, en los casos que Freud relata, este ción que no está marcada con el mismo estilo que las otras
método se haya revelado perfectamente eficaz. En efecto, re- investigaciones científicas. Su campo es la verdad del sujeto. La

38 39
I1
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA PRIMERAS INTERVENCIONES

investigación de la verdad no puede reducirse enteramente a la El interés de estos comentarios de textos freudiano's reside
investigación objetiva, e incluso objetivamente, del método en que nos permiten seguir detalladamente cuestiones -uste-
científico habitual. Se trata de la realización de la verdad del des lo verán, ya lo ven hoy- que son de considerable impor-
sujeto, como dimensión propia que ha de ser aislada en su tancia. Ellas son múltiples, insidiosas, hablando estrictamente,
originalidad en relación a la noción misma de realidad: es son el prototipo de cuestión que todos intentan evitar, para
aquí donde he puesto el acento en todas las lecciones de este confiarse a una cantinela, a una fórmula abreviada, esquemáti-
año. ca, gráfica.
Freud estaba comprometido en la investigación de una ver-
dad que le concernía a él completamente, hasta en su persona, y
por lo tanto también en su presencia ante el enfermo, en su
actividad digamos de terapeuta; aunque el término resulte ca- 4
balmente insuficiente para calificar su actitud. Según afirma el
propio Freud, este interés confirió a sus relaciones con sus en-
fermos un carácter absolutamente singular. D. Anzieu cita un pasaje de los Estudios sobre la Histeria. 1
Ciertamente, el análisis como ciencia es siempre una ciencia Interrupción.
de lo particular. La realización de un análisis es siempre un caso
particular, aún cuando estos casos particulares, desde el mo- Lo sorprendente, en este párrafo que usted invoca, es que
mento en que hay más de un analista, se presten, de todos mo- se desprende de la metáfora pseudo-anatómica evocada cuando
dos, a cierta generalidad. Pero con Freud la experiencia analíti- Freud habla de las imágenes verbales deambulando a lo largo de
ca representa la singularidad llevada a su límite, puesto que él los conductos nerviosos. Aquí, lo que se estratificó alrededor
estaba construyendo y verificando el análisis mismo. No pode- del nódulo patógeno evoca un legajo de documentos, una par-
mos borrar este hecho, era la primera vez que se hacía un análi- titura de varios registros. Estas metáforas tienden, inevitable-
sis. Sin duda alguna el método se deduce a partir de allí, pero mente, a sugerir la materialización de la palabra; no la materia-
sólo es método para los demás. Freud, él, no aplicaba un méto- lización mítica de los neurólogos, sino una materialización
do. Si descuidáramos el carácter único, inaugural, de su proce- concreta: la palabra empieza a fluir en las páginas un manus-
der, cometeríamos una grave falta. crito impreso. También aparece la metáfora de la página en
El análisis es una experiencia de lo particular. La experien- blanco, del palimpsesto. Desde entonces han surgido en la plu-
cia verdaderamente original de este particular adquiere pues un ma de más de un analista.
valor aún , más singular. Si no subrayamos la diferencia que La noción de varios estratos longitudinales aparece aquí, es
existe entre esta primera vez, y todo lo que ha venido después decir de varios hilos de discurso. Los imaginamos en el texto
-nosotros que nos interesamos, no tanto en esta verdad, como que -los materializa en forma de haces literalmente concretos.
en la constitución de las vías de acceso a esta verdad- no po- Existe una corriente de palabras paralelas que, en determinado
dremos nunca captar el sentido que debe darse a ciertas frases, a momento, se extienden y rodean al famoso nódulo patógeno
ciertos textos que emergen en la obra de Freud, y que poste-
riormente adquieren, en otros contextos, un sentido muy dis- 1. Se trata de un párrafo del apartado sobre Psicoterapia de la histeria.
tinto, aunque parecieran calcados uno sobre el otro. O.c., B.N., 1974, T 1, págs.: 138-168.

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA PRIMERAS INTERVENCIONES

-el cual, él también, es una historia- se abren para inclu:irlo de lo que podemos hablar cuando el suj eto está fuera del análi-
y, un poco más adelante, vuelven a reunirse. sis, incluso antes de llegar a él, o después de dejarlo? ¿Sigue
El fenómeno de la resistencia se sitúa exactamente allí. Exis- teniendo sentido la resistencia fuera del análisis?
ten dos sentidos, un sentido longitudinal y un sentido radial. Hay un texto sobre la resistencia que se encuentra en el
Cuando queremos acercarnos a los hilos que se encuentran en análisis de los sueños, al que ninguno de ustedes se ha referido,
el centro del haz, la resistencia se ejerce en sentido radial. Ella y que permite, sin embargo, abordar algunos problemas que
es c<;>nsecuencia del intento de atravesar los registros exteriores ambos se han planteado, ya que Freud se interroga allí sobre el
hacia el centro. Cuando nos esforzamos en alcanzar los hilos de carácter de inaccesibilidad del inconsciente. Las nociones de
·discurso más próximos al nódulo reprimido, desde él se ejerce resisteilcia son antiquísimas. Desde el origen, desde las prime-
una fuerza de repulsión positiva, y experimentamos la resisten- ras investigaciones de Freud, la resistencia está vinculada a la
cia. Freud, no en los Estudios, sino en un texto ulterior publi- noción de ego. Pero, cuando leemos en el texto de los Studien
cado con el título de Metapsicología, llega incluso a escribir que ciertas frases sorpl:endentes, donde no sólo se considera al ego
la fuerza de la resistencia es inversamente proporcional a la dis- como tal, sino al ego como representante de la masa ideacional,
tancia que nos separa del nódulo reprimido. nos damos cuenta que la noción de ego deja vislumbrar ya en
No creo que sea ésta la frase exacta, pero es muy sorpren- Freud, todos los problemas que ahora nos plantea. Casi diría
dente. Evidencia la materialidad de la resistencia tal como se la que es una noción con efecto retroactivo. Cuando se leen estas
capta en el transcurso de la experiencia y, precisamente, como cosas a la luz de lo que desde entonces se ha desarro-
. decía hace un momento Mannoni, en el discurso del sujeto. llado en torno al ego, todas las formulaciones, incluso las más
Para saber dónde está el soporte material, biológico, Freud recientes, parecen enmascarar en lugar de evidenciar.
considera resueltamente el discurso como una realidad en tanto En esta fórmula, la masa ideacional, no pueden ustedes
tal, una realidad que está allí, legajo, conjunto de pruebas como dejar de percibir algo que se asemeja a una fór-
suele decirse, haz de discursos yuxtapuestos que se recubren mula que he podido darles, a saber que la comratransferencia no
unos a otros, se suceden, forman una dimensión, un espesor, es sino la función del ego del analista, lo que denominaba la
un expediente. suma de los prejuicios del analista. Asimismo, encontramos en
Freud no disponía aún de la noción, aislada como tal, de el paciente una organización completa de certidumbres, creen-
soporte material de la palabra. Hoy, habría tomado, como ele- cias, coordenadas, referencias, que constituyen, hablando es-
mento de su metáfora, la sucesión de fonemas que componen trictamerite, lo que Freud llamaba desde el comienzo un siste-
parte del discurso del sujeto. Diría que la resistencia que en- ma ideacional, y que abreviando podemos llamar aquí el sis-
contramos es tanto mayor cuanto más se aproxima el sujeto a tema.
un discurso que sería el último y el bueno, pero que rechaza de ¿Proviene la resistencia únicamente de allí? Cuando, en el
plano. límite de ese campo de la palabra que es justamente la masa
En el esfuerzo de síntesis que ustedes han hecho, tal vez lo ideacional del yo, les representaba el montante de silencio tras
que no destacaron es una cuestión que, sin embargo, esfá en el cual una palabra distinta reaparece, aquella que se trata de
primer plano tratándose de la resistencia: el problema de las reconquistar en el inconsciente ya que ella es esa parte del suje-
relaciones entre lo inconsciente y lo consciente. ¿Es la resisten- to separada de su historia: ¿acaso está allí la resistencia? ¿Es, sí
cia un fenómeno que sólo aparece en el análisis? ¿O bien es algo o no, pura y simplemente la organización del yo lo que consti-

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA PRIMERAS INTERVENCIONES

tuye, como tal, la resistencia? ¿Es esto lo que dificulta el acceso 5


al contenido del inconsciente en sentido radial, para emplear el
término de Freud? Hénos aquí ante una pregunta muy simple,
demasiado simple, y como tal insoluble. Intervenciones en el curso de la discusión
Afortunadamente, durante los primeros treinta años' de este
siglo, la técnica analítica ha progresado lo suficiente, ha atrave- Los textos analíticos abundan en impropiedades metódicas.
sado suficientes fases experimentales, como para diferenciar sus Hay en ellos temas difíciles de tratar, de verbalizar, sin dar al
preguntas. Hemos sido conducidos, ya lo ven, a lo siguiente verbo .un sujeto: leemos también continuamente que el ego
-que les he dicho sería el modelo de nuestra investigación- emite la señal de angustia, maneja el instinto de vida, el instinto
hay que plantear que la evolución,. los avatares de la experiencia de muerte; ya no se sabe dónde está la central, dónde el guarda-
analítica nos informan sobre la naturaleza misma de esta expe- gujas, dónde la aguja. Todo esto es escabroso. Vemos aparecer
riencia, en tanto ella también es una experiencia humana en- constantemente en el texto analítico diablillos de MaxwelI, que
mascarada para sí misma. Esto es aplicar al análisis mismo el son de una clarividencia, de una inteligencia... Lo molesto es
esquema que él nos ha enseñado. ¿Después de todo, no es él que los analistas no tienen una idea muy precisa de la naturale-
acaso un rodeo para acceder al inconsciente? Es también elevar za de estos demonios.
a un grado segundo el problema que nos plantea la neurosis. Estamos aquí para ver qué significa la evocación de la no-
Por ahora, me limito a afirmarlo, ustedes lo verán demostrarse ción de €go de punta a punta de la obra de Freud. Es imposible
a la par de nuestro examen. comprender lo que representa esta noción, tal como empezó a
¿Qué quiero? -sino salir de este verdadero callejón sin sa- surgir en los trabajos de 1920, en los estudios sobre la psicolo-
lida, mental y práctico, en el que desemboca actualmente el gía del grupo y Das Ich und das Es, si se empieza mezclando
análisis. Se dan cuenta ustedes que voy lejos en la formulación todo en una suma general con el pretexto de que se trata de
de lo que digo: es importante someter el análisis mismo al es- aprehender una cierta vertiente del psiquismo. El ego, en la
quema operacional que él nos ha enseñado y que consiste en obra 'de Freud, no es en absoluto esto, Cumple un papel fun-
leer, en las diferentes fases de su elaboración teórico-técnica, cional vinculado a necesidades técnicas.
cómo avanzar en la reconquista de la realidad auténtica del in- El triunvirato que funciona en Nueva York, Hartmann,
consciente por parte del sujeto. Loewenstein y Kris, en su tentativa actual de elaborar una psi-
Este método nos hará superar en mucho el simple catálogo cología del ego, se pregunta constantemente: ¿qué quiso decir
formal de procedimientos o categorías conceptuales. Volver a F reud en su última teoría del ego? ¿Se han extraído, verdadera-
examinar el análisis, en un examen a su vez analítico, es un mente, hasta el momento sus consecuencias técnicas? No tra-
procedimiento que revelará su fecundidad en relación a la téc- duzco, sólo repito lo que aparece en los dos o tres últimos
nica, como ya lo ha revelado en relación a los textos clínicos de artículos de Hartmann. En el Psychanalytic Quaterly de 1951,
Freud.
encontrarán tres artículos de Loewenstein, Kris y Hartmann
sobre este tema que merecen ser leídos. No podemos decir que
lleguen a una formulación totalmente satisfactoria, pero inves-
tigan en este sentido y plantean principios teóricos que impli-
can aplicaciones técnicas muy importantes que, según ellos, no
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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA PRIMERAS INTERVENCIONES

se habían percibido. Es muy interesante seguir este trabajo que nados. En cambio, cuando comenzó a operar en el plano fisio-
se elabora a través de artículos que vemos sucederse desde hace lógico, parece haber manifestado un cierto desinterés. Esta es
algunos años, especialmente desde el fin de la guerra. Creo que una de las razones por las que no profundizó el alcance del
en se evi?encia un fracaso muy significativo, que debe descubrimiento de la cocaína. Su investigación fisiológica fue
sernos Instructivo. floja porque permaneció demasiado cerca de la terapéutica.
En todo casó, es grande la distancia recorrida entre el ego Freud se ocupó de la utilización de la cocaína como analgésico,
del que se habla en los Studien, masa ideacional, contenido de y dejó de lado su valor anestésico.
ideaciones, y la última teoría del ego, aún problemática para . En fin, aquí sólo estamos evocando un rasgo de la persona-
nosotros, tal como Freud la formuló a partir de 1920. Entre lidad de Freud. Sin duda, podríamos preguntarnos si, como
ambas, se encuentra ese campo central que estamos estudiando. decía Z*, se reservaba para un destino mejor. Pero me parece
¿Cómo apareció esta última teoría del ego? Es la culmina- excesivo llegar hasta el punto de decir que su orientación hacia
ción de la elaboración teórica de Freud, una teoría extraordina- la psicopatología fue para él una compensación. Si leemos los
riamente nueva y original. Sin embargo, en la pluma de Hart- trabajos publicados con el título El nacimiento del psicoanálisis 2
mann ella se presenta"como si tendiera a incorporarse con todas y el primer manuscrito encontrado donde figura la teoría del
sus fuerzas a la psicología clásica. aparato psíquico, nos damos cuenta que él está realmente en la
Ambas cosas son ciertas. Esta teoría, Kris es quien lo escri- corriente de la elaboración teórica de su época sobre el funcio-
be, hace entrar al psicoanálisis en la psicología general, y a la namiento del aparato nervioso; por otra parte todo
vez, aporta una novedad sin precedentes. Paradoja que aquí el mundo lo ha reconocido así.
debemos resaltar, ya sea que sigamos con los escritos técnicos Por ello no debemos asombrarnos demasiado de que se in-
hasta las vacaciones, o bien que abordemos el mismo problema miscuyan allí metáforas eléctricas. Pero no hay que olvidar que
en los escritos de Schreber. es en el campo de la conducción nerviosa donde por primera
................................................................................ vez la corriente eléctrica fue experimentada sin aún saberse cuál
seria su alcance.
En el artículo de Bergmann, Germinal cell, se considera co-
mo célula germinal de la observación analítica la noción de Z*: Creo que, desde el punto de vista clínico, la noción de
reencuentro y restitución del pasado. Hace referencia a los Stu- resistencia representa realmente una experiencia que todos en-
dien über Hysterie para evidenciar que Freud hasta el final de frentamos alguna vez con casi todos los pacientes en nuestra
su obra, hasta las expresiones últimas de su pensamiento, man- práctica: resiste yeso me pone furioso.
tiene siempre en primer lugar esta noción del pasado, de mil
maneras, y sobre todo bajo la forma de la reconstrucción. En ¿Qué? ¿Cómo dice?
este artículo, la experiencia de la resistencia no es considerada
pues central. Z*: Esa experiencia extremadamente desagradable en 'la
................................................................................
2. La naissance de la psychanaly se, PUF, 1956. Esta obra contiene
Hyppolite alude al hecho de que los trabajos anatómicos de Orígenes del psicoanálisis (correspondenéia con Fliess) y el Proyecto de una
Freud pueden considerarse éxitos, y como tales fueron sancio- psicología para neurólogos.

46 47
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA PRIMERAS INTERVENCIONES

que uno se dice: estaba a punto de encontrarlo, podría encon- ¿Qué es lo que le permite hablar de la hipersensibilidad de
trarlo él mismo, lo sabe sin saber que lo sabe, no tiene sino que Freud?
mirar más allá de sus narices, y este pedazo de imbécil, este
idiota, todos los términos agresivos y hostiles que se nos ocurran, Z* : El hecho de que él, y no Breuer, ni Charcot, ni los
no lo hace. Y la tentación que se siente de forzarlo, de obli- otros, la haya descubierto. Fue a él a quien le sucedió, porque la
garlo ... sintió más intensamente, y elucidó lo que había experimentado.

No se regodee demasiado en eso. ¿Cree usted que destacar el valor de una función como la
resisténcia significa que quien lo hace tiene una intolerancia pe-
SR. HYPPOLITE: Esta resistencia que hace pasar al analizado culiar hacia aquello que le resiste? Por el contrario, ¿no es acaso
por idiota es lo único que permite al analista ser inteligente. Esto por haber sabido dominarla, por ir más lejos, y mucho 'más
le permite una elevada conciencia de sí. allá, que pudo Freud hacerla uno de los resortes de la terapéuti-
ca, un factor que se puede objetivar, nombrar y manejar? ¿Cree
De todos modos, la trampa de la contratransferencia, pues- usted que Freud es más autoritario que Charcot?, cuando
to que así hay que llamarla, es más insidiosa que este primer Freud -en la medida en que pudo- renuncia a la sugestión
plano. para dejar integrar al sujeto aquello de lo cual está separado por
las resistencias. En otros términos, ¿hay menos autoritarismo
en desconocen la resistencia, o en quien -la reconoce
z*: Freud sustituyó el poder indirecto y más potable que la como tal? Yo tendería más bien a creer que quien, en el hipno-
ciencia ofrece sobre la naturaleza al poder directo sobre los seres tismo, intenta hacer del sujeto su objeto, su cosa, volverlo dócil
humanos. Volvemos a ver aquí el mecanismo de intelectualiza- como un guante, para así darle la forma que quiere, para sacar
ción; comprender a la naturaleza y de ese modo someterla, fór- de él lo que quiere, está · impulsado, en mayor medida que
mula clásica del determinismo, lo cual por alusión remite a ese Freud, por una necesidad de dominar y de ejercer su poder.
carácter autoritario de Freud que puntúa toda su historia, y par- Freud parece, al contrario, respetuoso de lo que comúnmente
ticularmente, sus relaciones tanto con los herejes como con sus también se llama la resistencia del objeto.
discípulos.
Z*: Desde luego.
Debo decir que si bien hablo en ese sentido, no he llegado al
extremo de convertirlo en la clave del descubrimiento de freu- Creo que debemos ser muy prudentes aquí. No podemos
diano. manejar tan fácilmente nuestra técnica. Cuando les hablo de
analizar la obra de Freud, es para proceder a ello con toda la
Z*: Tampoco pienso convertirlo en su clave, sino en un ele- prudencia analítica. No debe hacerse de un rasgo de carácter
mento interesante a destacar. En esa resistencia, 'la hipersensibi- una constante de la personalidad, y menos aún una característi-
lidad de Freud a la resistencia del sujeto no deja de estar en ca del sujeto. Jones ha escrito, sobre este tema, cosas suma-
relación con su propio carácter. mente imprudentes, pero que son de todos modos mucho más
matizadas que lo que ha dicho usted. Pensar que la carrera de

48 49
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA PRIMERAS INTERVENCIONES

Freud ha sido una compensación de su deseo de poder, incluso Al evocar eso tiene usted razón Z*. Es lo que esto es para
de su franca megalomanía, de la que por otra parte quedan hue- usted. Intentaré mostrarles en qué rodeo surge el peligro, a
llas en sus escritos, creo que es ... El drama de Freud, en el través de las intervenciones del analista, de forzar al sujeto. Es
momento en que des<::ubre su vía, no puede resumirse así. Des- mucho más evidente en las técnicas llamadas modernas -como
pués de todo hemos aprendido en el análisis lo suficiente como se dice al hablar ,del análisis como se habla del ajedrez- de lo
para no creernos obligados a identificar a Freud soñando con que jamás lo ha sido en Freud. No creo que la promoción teó-
dominar al mundo, con Freud iniciador de una nueva verdad. rica de la noción de la resistencia pueda servir como pretexto
Esto no me parece provenir de la misma cupido, si es que no es para f<;>rmular respecto Fr.eud esa acusación que va radical-
de la misma libido. mente en sentido opuesto al efecto liberador de su obra y su
acción terapéutica.
SR. HYPPOLITE: Con todo me parece -sin aceptar integral- No enjuicio sus intenciones Z*. Lo que usted manifiesta es,
mente las fórmulas de Z* y las conclusiones que de ellas saca- efectivamente, una intención. Ciertamente hay que tener espí-
que, en la dominación hipnótica de Charcot sólo se trata de la ritu de examen, de crítica, aún frente a la obra original, pero de
dominación de un ser reducido a objeto, de la posesión de un ser este modo, sólo se consigue espesar el misterio, y de ninguna
que ya no es dueño de sí. Mientras que la dominación freudiana manera aclararlo.
consiste en vencer a un sujeto, a un ser que aún tiene conciencia
de sí. Hay pues una mayor voluntad de ddminio en el dominio
de la a vencer, que en la pura y simple supresión de 20 Y 27 DE ENERO DE 1954.
esa resistencia; sin que pueda deducirse que Freud haya querido
dominar el mundo.

¿En la experiencia de F reud, se trata acaso de dominio?


Siempre tuve mis reservas sobre muchas cósas que no están
indicadas en su modo de proceder. Su intervencionismo, en
particular, nos sorprende si lo comparamos con algunos princi-
pios técnicos 'a los que ahora damos importancia. Pero no hay
en este intervencionismo -contrariamente a lo que dice H yp-
poli te- satisfacción alguna por haber obtenido la victoria so-
bre la conciencia del sujeto; menos seguramente, que en las
técnicas modernas, que ponen todo el acento en la resistencia.
En Freud, vemos una actitud más diferenciada, es decir más
humana.
No siempre define lo que hoy se llama interpretación de la
defensa, quizá no es éste el mejor modo de decirlo. Pero al fin y
al cabo, la interpretación del contenido cumple en Freud el pa-
pel de interpretación de la defensa.

50 51
III

LA RESISTENCIA Y LAS DEFENSAS

Un testimonio de Annie Reich.


De ego a ego.
Realidad y fantasma del trauma.
Historia, vivido, revivido .

Comencemos felicitando a Mannoni y Anzieu por sus po-


nencias cuyo interés reside en haberles mostrado los aspectos
candentes del problema que enfrentamos. Como corresponde a
mentes sin duda formadas, pero hace poco iniciadas, no en la
aplicación del análisis, pero sí en su práctica, sus ponencias tu-
vieron un matiz agudo, incluso polémico, lo cual resulta siem-
pre interesante como introducción al problema en su vivacidad.
Se ha planteado una cuestión muy delicada, más delicada
aún en tanto se trata de una cuestión, lo he indicado en los
comentarios que he intercalado, muy actual para algunos de
nosotros . .
Implícitamente se le reprochó a Freud su autoritarismo co-
mo supuesto inaugural de su método. Es paradójico. Si algo
hace la originalidad del tratamiento analítico es justamente el
haber percibido, desde su origen y de entrada, la relación pro-
blemática del sujeto consigo mismo. El hallazgo propiamente
dicho, el descubrimiento, tal como se los expuse a principios de
este año, consiste en haber puesto esta relación en conjunción
con el sentido de los síntomas.
El rechazo de este sentido es lo que le plantea al sujeto un
problema. Este sentido no debe serle revelado, debe ser asumi-

53
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA LA RESISTENCIA Y LAS DEFENSAS

do por él. Por eso el psicoanálisis es una técnica que respeta a la escuela inglesa. Ustedes saben que se llega a afirmar que todo el
persona humana -tal como hoy la entendemos luego de ha- análisis debe desarrollarse hic et nunc. Todo transcurriría en un
bernos dado cuenta que la misma tenía su valor- que no sólo forcejeo con las intenciones del sujeto, aquí y ahora, en la se-
la respeta, sino que no puede funcionar sino respetándola. Sería sión. Sin duda se reconoce que se vislumbran fragmentos de su
entonces paradójico colocar en primer plano la idea de que la pasado, pero se piensa que a fin de cuentas es en la prueba
técnica analítica tiene como objetivo forzarla resistencia del -casi llegaría a decir en la prueba de fuerza psicológica- en el
sujeto. Esto no quiere decir que el problema no se plantee en interior del tratamiento donde se desarrolla la actividad del
absoluto. analista.
¿Acaso no sabemos en efecto, que hoy en día hay analistas Pará estos autores, para Annie Reich, nada tiene importan-
que no dan ni un paso en el tratamiento sin enseñar a sus alum- cia séJ;lvo el reconocimiento por parte del sujeto, hic et nunc, de
nos a preguntarse siempre en relación al paciente: ¿ Qué habrá las intenciones de su discurso. Y sus intenciones sólo tienen
inventado como defensa esta vez? valor en su alcance et nunc, en la interlocución presente. El
Esta concepción no es verdaderamente policial-si por po- sujeto puede relatar sus encontronazos con el tendero o con el
licial queremos decir intento de encontrar algo oculto-, éste es peluquero, pero er.1 realidad lo hace para insultar y molestar a
más bien el término que puede aplicarse a las fases dudosas del quien se dirige, es decir al analista.
análisis en sus períodos arcaicos. Están más bien siempre inten- Algo de verdad hay en esto. Basta la más mínima experien-
tando saber cuál es la postura que el sujeto ha podido asumir, cia de la vida conyugal para saber que siempre hay cierta reivin-
cuál su hallazgo, a fin de colocarse en una posición tal que haga dicación implícita en el hecho de que uno de los cónyuges le
inoperante todo cuanto le digamos. No sería justo decir que cuente al otro lo que le ha molestado durante el día más bien
imputan mala fe al sujeto pues la mala fe está por demás vincu- que lo contrario. Pero puede también reflejar la inquietud por
lada a implicaciones del orden del conocimiento totalmente aje- informarle algún suceso importante que desea que conozca.
nas a este estado mental. Incluso esto sería demasiado sutil. Ambos aspectos son ciertos. Se trata de saber cuál de ellos de-
Está allí presente la idea de una mala voluntad fundamental del bemos destacar.
sujeto. Todos estos rasgos me hacen creer que soy preciso al Las cosas, van, a veces, más lejos, como lo muestra esta
calificar este estilo analítico como inquisitorial. historia que Annie Reich relata. Algunos datos están alterados
pero todo hace pensar que se trata de un an'álisis didáctico, en
todo caso del análisis de alguien cuyo campo de actividades es
muy cercano al psicoanálisis.
1 El analizado fue invitado a dar una disertación en la radio
sobre un tema que interesa profundamente a la analista; son
cosas que pasan. Sucede que esta intervención radiofónica se
Antes de entrar en tema, voy a tomar como ejemplo el artí- realizó algunos días des pues de la muerte de la madre del anali-
culo de Annie Reich sobre la contratransferencia, aparecido en zado. Ahora bien, todo indica que la susodicha madre juega un
el primer número de 1951 del /nternationalJournal of Psycho- papel extremadamente importante en las fijaciones del pacien-
analysis. Las coordenadas de este artículo están tomadas de un te. A pesar de estar sumamente 'afectado por este duelo, sigue
modo de orientar la técnica que triunfa' en cierto sector de la cumpliendo con sus obligáciones de modo particularmente bri-

54 55
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA LA RESISTENCIA Y LAS DEFENSAS

llante. Llega a la sesión siguiente en un estado de estupor raya- los muertos. El sujeto estaba allí en una relación conflictual:
no con la confusión. N o sólo no se le puede sacar nada, sino podía lamentar que su madre no pudiese ser testigo de su éxito,
que lo que dice sorprende por su incoordinación. La analista pero a la vez, quizás, en el discurso que dirigía a sus invisibles
temerariamente interpreta: usted está en este estado porque oyentes, algo estaba a ella destinado.
piensa que estoy muy resentida por el éxito que acaba de obte- Sea como fuere, el carácter de la actitud del sujeto está cla-
ner el otro día en la-radio, hablando de ese tema que como usted ramente invertido, pseudo-maníaco, y su estrecha relación con
sabe, me interesa en primer término a mí. ¡Nada menos! la pérdida reciente de su madre, objeto privilegiado de sus lazos
La continuación de esta observación muestra que, tras esta de amor, constituye manifiestamente el motor del estado críti-
interpretación-choque que no dejó de producir cierto efecto, co en. que había llegado a la sesión siguiente, después de su
ya que después de ella el sujeto se recobró instantáneamente, el hazaña, después de haber llevado a cabo de modo brillante, a
sujeto necesitó por lo menos un año para restablecerse. pesar de las circunstancias desfavorables, lo que se había com-
Esto demuestra que el hecho de que el sujeto salga de su prometido a hacer. De este modo, la misma Annie Reich, que,
estado brumoso tras una intervención del analista no prueba en sin embargo, está lejos de sustentar una actitud crítica ante este
absoluto que la misma fuese eficaz en el sentido estrictamente estilo de intervención, atestigua que la interpretación fundada
terapéutico, estructurante de la palabra, es decir que ella fuese en la significación intencional del acto del discurso en el mo-
en el análisis, verdadera. Al revés. mento presente de la sesión está sometida a las numerosas con-
Annie Reich devolvió al sujeto el sentido de la unidad de su tingencias que el eventual compromiso del ego del analista im-
yo. Este sale bruscamente de la confusión en que estaba dicién- plica.
dose: He aquí alguien que me recuerda que en efecto somos En suma, lo importante no es que el analista mismo se haya
todos lobos entre lobos y que estamos vivos. Entonces reco- equivocado, por otra parte nada indica que la contratransferen-
mienza, arranca; el efecto es instantáneo. Es imposible en la cia sea culpable de esta interpretación manifiestamente refutada
experiencia analítica considerar el cambio de estilo del sujeto por el desarrollo del tratamiento. Que el sujeto haya experi-
como prueba de la justeza de una interpretación. Considero mentado los sentimientos que le imputaba la analista, no sólo
que lo que prueba la justeza de una interpretación es que el podemos admitirlo, sino que es incluso por demás probable.
sujeto traiga un material que la confirme. y aún esto debe ser Que la analista se guiara por ellos en la interpretación que hizo,
matizado. no es algo, en sí, peligroso. Que el único sujeto analizante, el
Al cabo de un año, el sujeto se da cuenta que su estado analista, haya experimentado incluso sentimientos de celos, te-
confusional era consecuencia de sus reacciones de duelo, que nerlo en cuenta de modo oportuno, para guiarse por ellos cual
sólo inviertiéndolas había podido superar. Los remito aquí a la una aguja indicadora más, es asunto suyo. Nunca dijimos que
psicología del duelo, cuyo aspecto depresivo conocen suficien- el analista jamás debe experimentar sentimientos frente a su pa-
temente algunos de ustedes. ciente. Pero debe saber, no sólo no ceder a ellos, ponerlos en su
En efecto, una intervención radiofónica es un modo muy lugar, sino usarlos adecuadamente en su técnica.
particular de palabra pues está dirigida por un locutor invisible En este caso, es porque el analista creyó su obligación bus-
a una masa de oyentes. Puede decirse que, en la imagi- car primero en el hic et nunc la razón de la actitud del paciente,
nación del l cutor, la palabra no se dirige forzosamente a quie- que la encontró allí donde, sin duda alguna, algo efectivamente
nes le cscu h n ¡no más bien a todos, tanto a los vivos como a existía en el campo intersubjetivo entre los dos personajes. Está

56 57
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA LA RESISTENCIA Y LAS DEFENSAS

bien ubicado para saberlo, ya que en efecto experimentaba un La cuestión es saber si esta manera de comprender el
sentimiento de hostilidad, o al menos de irritación, ante el éxito análisis de las defensas no nos conduce a una técnica que en-
de su paciente. Lo grave es que se haya creído autorizada por gendra casi obligatoriamente cierto tipo de error, un error
una determinada técnica a usarlo de entrada y de modo directo. que no es tal , un error anterior a lo verdadero y lo falso. Hay
¿Qué opongo a esto? Intentaré ahora indicárselo. interpretaciones que son tan justas y verdaderas, tan obliga-
El analista se cree aquí autorizado a hacer lo que llamaría toriamente justas y verdaderas, que no se puede afirmar si
una interpretación de ego a ego, o de igual a iguaP -si me responden o no a una verdad. De todos modos serán verifi-
permiten el juego de palabras- dicho de otro modo, una inter- cadas.
pretación cuyo fundamento y mecanismos en nada pueden dis- Conviene abstenerse de esta interpretación de la defensa
tinguirse de la proyección. que llamo de ego a ego, fuera cual fuese su eventual valor. En
Cuando digo proyección, no hablo de proyección errónea. las interpretaciones de la defensa es necesario siempre al me-
Entiendan bien lo que les estoy explicando. Hay una fórmula nos un tercer término.
que, antes de ser analista, yo había colocado -usando mis es-
De hecho, hacen falta más, espero poder demostrárselo.
casos dones psicológicos- en la base de la pequeña brújula
Por hoy me limito a plantear el problema.
que utilizaba para evaluar ciertas situaciones. Me decía gus-
tosamente: Los sentimientos son siempre recíprocos. A pesar
de las apariencias, esto es absolutamente verdadero. Desde
el momento en que se pone a dos sujetos en el mismo cam-
po -digo dos, no tres- los sentimientos son siempre recí- 2
procos.
Es por ello que la analista tenía buenas razones para pensar Es tarde. Por ello no podemos adelantar tanto como hu-
que, ya que ella tenía esos sentimientos, los sentimientos co- biera querido en el problema de las relaciones entre la resis-
rrespondientes podían ser evocados en eLotro. La prueba está tencia y las defensas. Sin embargo, quisiera en este sentido
en que el otro los aceptó perfectamente. Bastaría que la analista darles algunas indicaciones.
le dijese: -Usted es hostil pues piensa que estoy irritada con Después de haber escuchado las exposiciones de Mannoni
usted- para que este sentimiento se estableciese. Entonces, y Anzieu, y de haberles mostrado los peligros que implica una
virtualmente, el sentimiento ya estaba allí, pues para que exista cierta técnica del análisis de las defensas, creo necesario plan-
bastaba encender chispita. tear algunos principios.
El sujeto tenía buenas razones para aceptar la interpretación En La interpretación de los sueños capítulo VII, primera defi-
de Annie Reich sencillamente porque, en una relación tan ínti- . nición, en función del análisis, de la noción de resistencia.
ma como la que existe entre analizado y analista, él estaba lo Encontramos allí una frase decisiva que es ésta: - Was immer
suficientemente al tanto de los sentimientos de la analista como die Fortsetzung der Arbeit Stort ist ein Widerstand- que quiere
para ser inducido a algo simétrico. decir: -Tódo lo que destruye/suspende/altera/la continuación del
no se trata allí de síntomas sino del trabajo analíti-
1. Juego de palabras basado en la homofonía en francés entre ego y co, del tratamiento, del Behandlung, así como se dice que se
égaux (igual). trata a un objeto haciéndolo pasar por ciertos procesos. Todo

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA LA RESISTENCIA Y LAS DEFENSAS

aquello que destruye el progreso de la labor analítica es una Freud. Cuando llegamos a 1915, año en el que Freud publica
resistencia. 2 Die Verdrangung -primer estudio de los que ulteriormente se
Desgraciadamente en francés esto ha sido traducido así: T 0- reagruparán en los escritos metapsicológicos-, la resistencia,
do obstáculo a la interpretación proviene de la resistencia psí- por cierto, es concebida como algo que se produce del lado de
quica. Les señalo este punto que no facilita la tarea a quienes lo consciente, pero cuya identidad se regula esencialmente por
sólo tienen la simpática traducción del valiente Sr. Meyerson. su distancia, Entfernung, respecto a lo originariamente repri-
Del mismo estilo es la traducción de todo el párrafo preceden- mido. Por lo tanto, es allí aún muy visible el vínculo de la
te. Esto debe inspirarles una saludable desconfianza respecto a resistencia con el contenido del inconsciente mismo. Hasta una
ciertas traducciones de Freud. En la edición alemana hay, co- época posterior a la de este artículo, que forma parte del perío-
mo apéndice, una nota a la frase que citaba en la que se discute do intermedio de Freud, esto se conserva así . .
el siguiente punto: ¿el padre del paciente muere, es esto acaso ¿A fin de cuentas, de La interpretación de los sueños hasta
una resistencia? No les digo la conclusión de Freud, pero ven este período que he calificado de intermedio, qué es lo que fue
ustedes que esta nota muestra la amplitud con que se plantea la originariamente reprimido? Es, una vez más y como siempre,
cuestión de la resistencia. Pues bien, esta nota ha sido suprimi- el pasado. Un pasado que debe ser restituido, y acerca del cual
da en la edición francesa. no podemos sino evocar, una vez más, su ambigüedad y los
Todo lo que suspende/ destruye/interrumpe/la continui- problemas que suscita en lo atinente a su definición, su natura-
dad ... -también se puede traducir así Fortsetzung-... del leza y su función.
tratamiento es una resistencia. Hay que partir de textos como Este 'período es el mismo del Hombre de los lobos, donde
estos, meditarlos un poco, tamizarlos y ver entonces qué surge. Freud plantea la pregunta: ¿qué es el trauma? Se da cuenta que
En suma, ¿de qué se trata? Se trata de la prosecusión del el trauma es una noCión sumamente ambigua, ya que, de acuer-
tratamiento, del trabajo. Para poner bien los puntos sobre las do con la evidencia clínica, su dimensión fantasmática es infini-
íes, Freud no dijo Behandlung que podría significar la cura- tamente más importante que su dimensión de acontecimiento.
ción. No, se trata del trabajo, Arbeit, que, por su forma, puede El acontecimiento entonces pasa a un segundo plano en el or-
definirse como la asociación verbal determinada por la regla den de las referencias subjetivas. En cambio, la fecha del trau-
que acaba de mencionar, la regla fundamental de la asociación ma sigue siendo, para él, un problema que conviene conservar,
libre. Ahora bien, este trabajo, ya que en el análisis de valga la palabra, . testarudamente, como se lo he recordado a
los sueños, es evidentemente la revelación del inconsciente. Es- quienes siguieron mis clases sobre El hombre de los lobos.
to nos permitirá evocar cierto número de problemas, en parti- ¿Quién sabrá jamás lo que vio? Pero, lo haya visto o no, sólo
cular el que evocó Anzieu hace un momento ¿de dónde provie- puede haberlo visto en una fecha precisa; no puede haberlo
ne esta resistencia? Hemos visto que no hay en los Studien visto ni siquiera un año después. No creo traicionar el pensa-
über Hysterie ningún texto que permita considerar que, en miento de Freud -basta saber leerlo pues está escrito con to-
tanto tal, ella provenga del yo. Nada en la Traumdeutung indi- das las letras- diciendo que sólo la perspectiva de la historia y
ca tampoco que ella provenga del proceso secundario, cuya in- el reconocimiento permite definir lo que cuenta para el sujeto.
troducción es una etapa tan importante en el pensamiento de

2. S. Freud, O .e., B.N., TI. X pág. 661. [T.] Quisiera proporcionarles cierto número de nociones bási-

60 61
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA LA RESISTENCIA Y LAS DEFENSAS

cas a quienes no están familiarizados con esta dialéctica que ya cho de que las cosas estaban así hace ocho días está relacionado
desarrollé abundantemente. Hay que permanecer siempre a ni- con un fenómeno de reconocimiento en el presente.
vel del alfabeto. Por eso tomaré un ejemplo que les hará com- Esta es exactamente la expresión que Freud utiliza en los
prender claramente las cuestiones que plantea el reconocimien- Studien über Hysterie. Afirma haber hecho, en esa época, algu-
to, y que les evitará diluirlo en nociones tan confusas como las nos estudios sobre la memoria, y refiere el recuerdo evocado, el
de memoria o recuerdo. Si en alemán, erlebnis, puede tener aún reconocimiento, a la fuerza actual y presente que le otorga, no
un sentido, la noción francesa de recuerdo vivido o no vivido se forzosamente su peso y densidad, sino simplemente su posibi-
presta a todas las ambigüedades. lidad.
.Voy a contarles un cuento. Así eS como procede Freud. Cuando no sabe a qué santo
Me despierto por la mañana, entre baldaquines como Semi- encomendarse para obtener la reconstrucción del sujeto, lo
ramis, y abro los ojos. No son las cortinas que veo todas las atrapa de todos modos con la presión de las manos sobre la
mañanas pues son las de mi casa de campo, a la que sólo voy frente, y enumera todos los años, todos los meses, las semanas,
cada ocho o quince días, y en los trazos que forman las franjas incluso los días, nombrándolos uno por uno, martes 17, miér-
de la cortina, observo una vez más -digo una vez más, ya que coles 18, etc. Confía suficientemente en la estructuración im-
en el pasado sólo lo he visto así una vez- el perfil de un rostro, plícita del sujeto por acción de lo que luego ha sido definido
a la vez agudo, caricaturesco y envejecido, que representa vaga- como el tiempo socializado como para pensar que, cuando su
mente para mí el estilo del rostro de un marqués del siglo XVIII . enumeración llegue al punto en que la aguja del reloj cruzará
He aquí una de esas necias fabulaciones a las que se entrega el momento crítico del sujeto, éste dirá: Ah sí,
nuestra mente al despertar y que se producen, como se diría justamente ese día me acuerdo de algo. Observen que no con-
hoy en día para referirse al reconocimiento de una figura que firmo que eso funcione. Es Freud quien asegura que eso fun-
desde hace mucho tiempo conocemos, por una cristalización cionaba.
guestáltica. ¿Se dan cuenta realmente ustedes del alcance de lo que estoy
Hubiera podido suceder lo mismo con una mancha en la diciéndoles? El centro de gravedad del sujeto es esta síntesis
pared. Por ello puedo asegurar que desde hace ocho días las presente del pasado que llamamos historia. En ella confiamos
cortinas no se han movido ni un milímetro. Hacía una semana, cuando se trata de hacer avanzar el trabajo. El análisis en sus
al despertarme" había visto lo mismo. Desde luego, lo había orígenes la supone. Por lo tanto, no cabe demostrar que, a su
olvidado completamente. Pero justamente a causa de eso sé que fin, ella es refutada. A decir verdad, si no es así, no vemos en
el cortinado no se ha movido. absoluto cuál es la novedad que el psicoanálisis ha aportado.
Esto no es más que un apólogo, pues ocurre en el plano Esta es una primera fase. ¿Basta acaso?
imaginario, aunque no sería difícil ubicar las coordenadas sim- No, desde luego que no basta. La resistencia del sujeto sin
bólicas. Las necedades -marqués del siglo XVIII, etc.- desem- duda se ejerce en ese plano, pero se manifiesta de una manera
peñan un papel muy importante, porque si yo no tuviese deter- curiosa que vale la pena explorar, y a través de casos absoluta-
minados fantasmas sobre el tema que representa el perfil, no lo mente particulares.
habría reconocido en las franjas de mi cortina. Pero dejemos Hay un caso en el que Freud conocía toda la historia -la
esto. madre se la había contado-. EntGnces se la comunica a la suje-
Veamos qué implica en el plano del reconc>cimiento. El he- to, diciéndole: He aquí lo que sucedió, he aquílo que le hicie-

62 63
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA LA RESISTENCIA Y LAS DEFENSAS

ron. En cada oportunidad la paciente, la histérica, respondía la experiencia analítica? En todas partes .se plantea cuestión
con una pequeña crisis de histeria, reproducción de la crisis de saber qué significa el discurso que obhgamos al SUjeto a sos-
característica. Escuchaba y respondía con su forma de respues- tener, en el paréntesis de la regla regla le
ta, que era su síntoma. Lo cual plantea ciertos problemitas, dice: A fin de cuentas, su discurso no tiene tmportancta. Desde
entre ellos el siguiente: ¿es ésta una resistencia? Es una pregun- el momento en que se entrega a este ejercicio, no cree ya por lo
ta que, por hoy, abro. tanto en su discurso sino a medias, pues sabe que está, todo el
tiempo, bajo el fuego tupido de interpretación. pre-
gunta se sonvierte entonces del slgmente modo: ¿Cual es el
Quisiera finalizar con la siguiente observación. Freud, al sujeto del discurso? . .
final de los Studien über Hysterie, define el nódulo patógeno Retomaremos aquí la próxima vez, y trataremos de dIscutir
como aquello que se busca, pero que el discurso rechaza, que el la significación y alcance de la resistencia en relación a estos
discurso huye. La resistencia es esa inflexión que adquiere el problemas fundamentales.
discurso cuando se aproxima a este nódulo. Por lo tanto, sólo
podremos resolver la cuestión de la resistencia profundizando
cuál es el sentido de este discurso. Ya lo hemos dicho, es un 7 DE ENERO DE 1954.
discurso histórico.
No olvidemos lo que era la técnica analítica en sus comien-
zos: una técnica hipnótica. En el hipnotismo, el sujeto sostiene
este discurso histórico. Incluso lo sostiene de un modo particu-
larmente sorprendente, dramatizado, lo cual implica la presen-
cia del oyente. Una vez salido de la hipnosis, el paciente ya no
recuerda su discurso. ¿Por qué es ésta la puerta de entrada a la
técnica psicoanalítica? Porque la reviviscencia del trauma se
muestra aquí, en sí misma, inmediatamente, aunque no de mo-
do permanente, terapéutica. Se revela que un discurso así soste-
por a,lguien que puede decir yo (moi), concierne al
sUJeto.
Es ambiguo pues hablar del carácter vivido, revivido del
trauma, del traumatismo en estado segundo, histérico. No es
porque el discurso esté dramatizado y se presente bajo un as-
pecto patético, que el término revivido puede satisfacernos.
¿Qué significa la asunción por parte del sujeto de sus propias
vivencias?
Ven ustedes, que llevo la cuestión al punto de máxima am-
bigüedad de lo revivido, es al estado segundo del sujeto.
¿Pero no sucede exactamente lo mismo en todos los niveles de

64 65
IV

EL YO Y EL OTRO YO

Resistencia y transferencia.
El sentimiento de la· presencia.
Verwerfung 1= Verdrangung.
·Mediación y revelación.
Las inflexiones de la palabra.

Llegamos la última vez al punto en que nos preguntábamos


cuál es la naturaleza de la resistencia.
Percibieron claramente que, en nuestro modo de abordar
este fenómeno de la resistencia hay ambigüedad, y no sólo
complejidad. Múltiples formulaciones de Freud parecen mos-
trar que la resistencia emana de lo que ha de ser revelado., es
decir de lo reprimido, de lo verdrangt, o incluso de lo un ter-
drückt (suprimido).
Los primeros traductores tradujeron unterdrückt por sofo-
cado, que es muy impreciso. ¿Acaso verdrangt y unterdrückt
significan lo mismo? No entraremos en estos detalles. Lo hare-
mos sólo cuando hayamos empezado a ver cómo se establece
en la experiencia la distinción entre estos fenómenos.
Hoy quisiera conducirlos, en los Escritos Técnicos, a uno de
esos puntos desde donde se instaura una perspectiva. Lo que
está en juego, más que manejar un vocabulario, es tratar de
comprender y, con este fin, es preciso ubicarse en un sitio des-
de el cual las cosas se ordenen.

67
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA EL YO Y EL OTRO YO

Anuncié en la presentación de enfermos del viernes la lectu- veces casi imperceptible ... Yo traduciría más bien -o bien apa-
ra de un texto significativo; intentaré pues cumplir con mi pro- rente como síntoma o bien imposible de aprehender, no-
mesa. manifiesto- ya que se trata del modo en que se traduce el com-
Hay, en el ceÍltro mismo de la recopilación de los escritos plejo, y es de la traducción del complejo de la que decimos si es
llamados técnicos,l un texto que se llama La dinámica de la aparente o imperceptible. 6 No es lo mismo decir que es el com-
transferencia. 2 Como sucede con todos los textos reunidos en plejo quien es aparente o imperceptible. Hay en la traducción
esta obra, no podemos decir que la traducción nos satisfaga francesa un desplazamiento que basta para producir una vacila-
enteramente. Hay inexactitudes singulares, que bordean los lí- ción. Continúo: ... desde su manifestación en lo consciente hasta
mites de la impropiedad. Algunas son sorprendentes. Todas se sus raíces én el inconsciente, llegamos enseguida a una región
orientan en el mismo sentido: limar las aristas del texto. Reco- donde la resistencia se hace sentir en forma tan neta que la aso-
miendo encarecidamente a quienes saben alemán que se remi- ciación que entonces surge lleva su marca -la de esta resisten-
tan al texto original. Les señalo la existencia de un corte en la cia- y se nos present,a como un compromiso entre las exigencias
traducción francesa, un punto en la penúltima línea que aparece de esta resistencia y la del trabajo de investigación. No es exac-
entonces allí sin que se sepa por qué. Para terminar recordemos tamente la asociación que entonces surge, nachste Einfall, la
que nadie puede ser muerto in absentia o in effigie. La traduc- asociación más cercana, más próxima, pero, en fin, el sentido
ción. correcta del texto alemán sería: pues hay que recordar que está conservado. La experiencia -he aquí el punto capital-
nadze puede ser muerto in absentia o in effigie. 3 Esta frase está muestra que .es aquí donde surge la transferencia. Cuando algo
articulada con la anterior. Aislada carece de sentido, mientras en los elementos del complejo (en su contenido) es susceptible de
que en el texto de Freud está perfectamente articulada. vincularse con la persona del médico, la transferencia se produ-
Voy a leer el párrafo del artículo que anuncié. 4 Se enlaza ce, proporciona la idea siguiente, y se manifiesta en forma de
directamente con ese importante pasaje de los Studien 5 que ya resistencia, de una detención de las asociaciones pr ejemplo. Ex-
evoqué, donde se habla de la resistencia encontrada al aproxi- periencias semejantes nos enseñan que la idea de transferencia
marse en sentido radial-como dice Freud- al discurso del llegó a ser preferida a todas las otras asociaciones factibles de
sujeto, éste se acerca a la formación profunda que deslizarse hasta lo consciente, justamente porque satisfacía a la
Freud denomina nódulo patógeno. resistencia. Esta última parte de la frase está subrayada por
Estudiemos un complejo patógeno a veces muy aparente y a Freud. Un hecho de este tipo se reproduce un número incalcula-
ble de veces durante un psicoanálisis. Toda vez que nos acerca-
1. V éase nota en la página 35. [T.] mos al complejo patógeno, es primero la parte del complejo que
2. S. Freud, La dinámica de la trans'úencia,'j' OC, D nN, 1973
" T 11
puede convertirse en transferencia la que es impulsada hacia lo
págs. 1.648-1.653. [T.] consciente, y aquella que el paciente se empecina en defender
3. Observación no pertinente para la versión española, donde la frase con la mayor tenacidad.
no está aislada: « ... pues, a fin de cuentas nadie puede ser vencido in absentia Los elementos a destacar en este párrafo son los siguientes.
o effigie ». Op. cit., pág. 1.658. De todos modos Lacan traduce «vencido »
como «puede ser muerto » a diferencia de la versión castellana, y Strachey
utiliza «destruido ». [T.] 6. Se traduce la versión francesa, citándose a pie de página los casos en
4. Op. cit., el punto sobre Psicoterapia de la histeria. [T.] que las críticas de Lacan no son válidas para la traducción castellana.
5. Op. cit., La dinámica de la transferencia. [T.] En este caso, por ejemplo, la crítica no es válida. [T.]

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA EL YO Y EL OTRO YO

Primero, llegamos enseguida a una región donde la resistencia ce en conexión con la manifestación concreta de la resistencia
se hace sentir en forma neta. Esta resistencia emana del proceso que interviene en la trama misma de nuestra experie?-cia en fun-
mismo del discurso, de su aproximación, si me permiten la ex- ción de la transferencia. Si adquiere un valor selectIvo, es por-
presión. En segundo lugar, la experiencia muestra que es aquí que ei sujeto mismo lo siente entonces como viraje brusco,
donde surge la transferencia. En tercer lugar, la transferencia se un giro súbito que le hace pasar de una vertIente a otra ·del
produce justamente porque satisfacía a la resistencia. En cuarto discurso de un acento a otro de la función de la palabra.
lugar, un hecho de este tipo se reproduce un número incalcula- colocarlos de entrada ante este. fenómeno deli-
ble de veces en el transcurso de un psicoanálisis. Se trata sin mitado, que esclarece nuestro comentano de hoy. Es este el
duda de un fenómeno perceptible en el análisis. Y esa parte del punto que nos permitirá reanudar nuestros interrogantes.
complejo que se manifestó en forma de transferencia resulta Antes de seguir este camino, quiero detenerme un momen-
impulsada hacia lo consciente en ese momento. El paciente se to en el texto de Freud para mostrar, claramente, hasta qué
empecina en defenderla con la mayor tenacidad. punto les hablo de lo mismo que él. Es neces.ario que se des-
Aparece aquí una nota que destaca el fenómeno en juego, prendan, por un instante, de la idea que resIste?-cIa es
fenómeno, en efecto, observable a veces con extraordinaria pu- rente con esa construcción según la cual el mconsClente esta, en
reza. Esta nota coincide con una observación que emana de un sujeto determinado, en un momento determinado, conteni-
otro texto de Freud: Cuando el paciente calla es muy probable do y, como suele decirse, reprimido. la e.xten-
que el silenciamiento de su discurso se deba a la aparición de sión que podamos dar ulteriormente al térmmo en
algún pensamiento referido al analista. su conexión con el conjunto de las defensas, la reSIstenCIa es un
Un manejo técnico frecuente, pero que no obstante hemos fenómeno que Freud localiza en la experiencia analítica ..
enseñado a nuestros alumnos a medir, a refrenar, traduce esto Por ello es importante la breve nota agregada al pasaje que
en una pregunta tipo: ¿Sin duda tiene usted alguna idea que se les he leído; Freud pone allí los puntos sobre las íes.
relaciona conmigo? A veces, esta solicitación cristaliza los dis- No habría, sin embargo, que concluir una importancia pato-
cursos del paciente en algunos comentarios concernientes al as- génica ... es esto lo que les estoy diciendo, no .se trata de la
pecto, al rostro, o al mobiliario del analista, o bien al modo en que nos hacemos a posteriori de lo que ha motIvado, en el
que el analista lo recibió ese día, etc. Este manejo no carece de do profundo del término, las etapas del desarrollo, del SUjeto
fundamento. Algo de este orden puede ocupar la mente. del - ... una importancia patogénica del elemento elegtdo para la
paciente en ese momento y, al así focalizar sus asociaciones, resistencia de transferencia. Cuando durante una batalla, los
pueden obtenerse múltiples cosas. Pero se observa a veces un combatientes se disputan encarnizadamente la posesión un,a
fenómeno infinitamente más puro. capilla o de una granja, no puede deducirse de ello que la tglesta
En ciertos casos, en el momento en que parece dispuesto á sea un santuario nacional ni que la granja esconda los tesoros del
formular algo más auténtico, más candente que lo que ha con- ejército. Tales lugares pueden tener un valor tan sólo táctico, y
seguido hasta entonces alcanzar, el sujeto se interrumpe y emi- servir para esa sola batalla. 7 . '
te un enunciado que puede ser éste: Súbitamente me doy cuenta El movimiento a través del cual el SUjeto se confIesa,
de su presencia . .
Esto es algo que me ocurrió más de una vez, y que los ana-
listas fácilmente pueden corroborar. Este fenómeno se estable- 7. Op. cit., pág. 1.651. [T.]

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EL YO Y EL OTRO YO
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA

asociación libre en tanto que nos permite acceder a una


aparece un fenómeno que es resistencia. Cuando esta resisten- lación de la historia del sujeto. ¿Pero en qué se el
cia se vuelve demasiado fuerte, surge la transferencia. sujeto? ¿En el curso de este desarrollo acas.o se trata Slempre del
El texto de Freud -es un hecho- no dice fenómeno de mismo sujeto?
transferencia. Si Freud hubiese querido decir aparece un fenó- Hénos aquí ante un fenómeno en el .un nud,o
meno de transferencia lo hubiese dicho. El final del artículo en este desarrollo, una conexión, una preslOn ongmana o, mas
prueba que esta diferencia es significativa. La última frase, la bien, y hablando estrictamente, Vemos produ-
que comienza: Reconozcamos que nada es más difícil en análisis cirse, en cierto punto de esta reslstencla, lo que Freud llama.la
que ... , se tradujo en francés vencer las resistencias; mientras que transferencia, es decir la actualización de la del
el texto alemán dice: die Bezwingung der Übertrdgungsphdno- tao Señalé antes, extrayéndolo de mi experienCIa, que el sUJet,o
mene, es decir el forzamiento de los fenómenos de la la experimenta, en el punto más sensible -me mas
transferencia. 8 Utilizo este pasaje para mostrarles que Übertrd- significativo del fenómeno, como la brus.ca percepclOn de algo
gungsphdnomene pertenece al vocabulario de Freud. ¿Por qué que no es tan fácil de definir, la
entonces se lo tradujo por resistencia? Esto es signo de gran Es éste un sentimiento que no expenmentamos constante-
comprensión, no de gran cultura. mente. Sin duda, estamos influenciados por todo tipo de pre-
Lo que Freud escribió es que precisamente surge allí, no el sencias, y nuestro mundo sólo su consistencia, den-
fenómeno mismo de la transferencia, sino un fenómeno que sidad, su estabilidad vivida, en la medIda en que, de algun mo-
mantiene con ella una relación esencial. do, las tenemos en cuenta; pero no nos percatamos de ellas e.n
Por lo demás, a lo largo de todo este artículo, se trata de la tanto tales. Se dan cuenta claramente que se trata de un se?tI-
dinámica de la transferencia. No examino en su conjunto todas miento que diré tendemos incesantemente a de la
las cuestiones allí planteadas, pues ellas conciernen a la especifi- No sería fácil vivir si, en todo momento, tuvlesemos el senti-
cidad de la transferencia en análisis, en tanto que la transferen- miento de la presencia, con todo el misterio que ella entraña:
cia no está allí como en otros sitios, sino que desempeña en él Es un misterio que mantenemos a distancia, y al que, por aSI
una función muy particular. Les aconsejo leer este artículo. Lo decirlo nos hemos acostumbrado.
traigo aquí tan sólo como apoyo de nuestro estudio de la resis- Cr:o que no podríamos detenernos demasiado en este pun-
tencia. No obstante -ya lo verán- es el punto pivote de lo to. Intentaremos asirlo por otras puntas, ya que Freud nos en-
que está en juego en la dinámica de la transferencia. seña que el buen método consiste encon-
¿Qué puede esto enseñarnos acerca de la naturaleza de la trar una misma relación, una mIsma conexlOn, un mlsmo es-
resistencia? Puede permitirnos responder a la pregunta ¿quién quema, que se presenta a .l,a las .formas en
habla?, y saber así que significa la reconquista, el nuevo hallaz- comportamientos, y tamblen en el mtenor de la relaclOn anah-
go del inconsciente. tlca.
Planteamos el problema de lo que significan memoria, re- Se trata para nosotros de una una
memoración, técnica de rememoración, de lo que significa la percepción en profundidad, según vano.s planos. NOClOnes co-
mo el ello y el yo, que ciertas manipulaclOnes nos acostum-
8. Observación no pertinente para la versión española: Es innegable brado a plantear de manera masiva, quizá no sean
que el vencimiento de los fenómenos de la transferencia ofrece al psicoanalí- un par contrastante. Es preciso aquí montar una estereoscopla
tico máxima dificultad .. . Op. cit., pág. 1.653 [T.] un poco más compleja.
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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA EL YO Y EL OTRO YO

A quienes asistieron a mi comentario sobre El hombre de cio que rechaza y elige. ¿Por qué traducir así Verwerfung? De
los lobos -ahora ya tan lejano, hace ya año y medio-- quisiera acuerdo, es difícil, sin embargo, -la lengua francesa ...
recordarles algunos puntos particularmente impactantes de este
texto. SR. HYPPOLITE: ¿Rechazo?9
En el momento en que aborda la cuestión del complejo de
castración en su paciente -cuestión que ocupa una función Sí, rechazo. También a veces negativa. ¿Por qué introducir
sumamente peculiar en la estructuración de este sujeto-- Freud súbitamente allí un juicio, en un nivel en el que no hay huella
formula el siguiente problema. Cuando, para este sujeto, se alguna de Urteil? Hay VerwerJung .r 10 . T res pagmas
" , ade1an-
mas
halla en juego el temor a la castración aparecen síntomas que se te, de elaborar las consecuencias de. esta
sitúan en el plano que comúnmente llamamos anal, pues son Freud concluye diciendo: Kein Urteil über seme ... la
manifestaciones intestinales. Ahora bien,-interpretamos todos ra vez que Urteil aparece en el texto para cerrar un
estos síntomas en el registro de la concepción anal de las rela- embargo, aquí no hay juicio alguno. No se ha emmdo
ciones sexuales, y consideramos que testimonian cierta etapa de alguno acerca de la existencia del pr,oblema
la teoría sexual infantil. ¿Con qué derecho lo hacemos? ¿La Aber etwas so, pero las cosas están ahl, als ob sze mcht, como SI
misma entrada en juego de la castración, no implica acaso que no existieran.
el sujeto ha alcanzado un nivel genital de la estructura? ¿Cuál es Esta importante articulación nos indi.ca que, el
la eXplicación de Freud? para que represión sea es .que un mas
Dice Freud: cuando el sujeto había llegado a una primera allá de la represión, algo último, ya constitUido pnmltIVamen-
maduración, o premaduración infantil, y estaba preparado para te, un primer nódulo de lo reprimido.' que no sólo no se
realizar, aunque sólo fuera parcialmente, una estructuración noce, sino que, por no formularse, es com? sz no
más específicamente genital de la relación de su padres, rehusó existiese; sigo aquí a Freud. Sin embargo, en sentido, se
la posición homosexual, que es la suya en esa relación, no reali- halla en alguna parte puesto que -Freud nos lo
zó la situación edípica, rehusó y rechazó -el término alemán es mente- es el centro de atracción que atrae haCIa SI todas las
verwirft- todo lo que pertenece -al plano de la realización represiones ulteriores. . . . . .
genital. Retornó a su verificación anterior de esa relación afec- Diré que es la esencia misma del descubnmlento
tiva, se replegó tras las posiciones de la teoría anal de la sexua- No es necesario recurrir, a fin de cuentas, a una predIsposI-
lidad. ción innata para explicar cómo se produce una represi?n de tal
Ni siquiera se trata de una represión, en el sentido de un o cual tipo, histérica u obsesiva. Freud a veces lo como
elemento que se habría realizado en cierto plano y que sería luego marco general de referencia, pero nunca como pnnclpIO. Lean
repelido. La represión dice Freud -página 111- es otra cosa : Bemerkungen über Neurosen, el segundo artículo de 1896 so-
Eine Verdrangung ist etwas anderes als eine Verwerfung. En la l1
bre las neurosis de defensa.
traducción francesa, llevada a cabo por personas cuya intimi-
dad con Freud habría debido tal vez inspirarlas mejor -pero 9. Véase nota aclaratoria a la traducción [T.] .
10. Lacan propondrá luego para el francés el término jurídico forclu-
sin duda no basta haber sido portadora de la reliquia de una
sion, cuyo equivalente castellano es preclusiQn. [T.] . ,
personalidad eminente para estar autorizada a convertirse en su 11. S. Freud, Nuev as observaciones sobre las neuropslcoszs de defensa .
guardiana- se traduce: una represión es algo distinto a un jui- O.c., B.N., T.I, págs. 286-298 . [T.]

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA EL YO Y EL OTRO YO

. Las que adquiere la represión son atraídas por este gar a recrearlo, cada vez, desde un nuevo ángulo. Freud nos
pnmer que Freud atribuye, en esa época, a determi- explica que hay que volver a hacerse el ingenuo cada
nada expenenCla a la que llaJl).a experiencia originaria del trau- Hay en este capítulo un progreso que nos permite palpar
ma. Retomemos el problema de la significación de la noción algo verdaderamente singular. Freud enumera todas las obje-
de trauma, noción que debió relativizarse; retengan por el ciones que pueden formularse acerca de la validez del recuerdo
momento que el nódulo primitivo está en un nivel distinto al del sueño. ¿Qué es el sueño? ¿Es acaso exacta la reconstitución
de los avatares de la represión. Constituye su fondo y su so- que hace el sujeto? ¿Qué garantías tenemos de que no se mezcle
porte. en ella una verbalización ulterior? ¿N o es acaso todo sueño
En la estructura de lo que le ocurre al hombre de los lobos algo iñstantáneo a lo cual la palabra del sujeto confiere una
lo Verwerfund de la realización de la experiencia genital es historia? Freud rechaza estas objeciones y muestra que carecen
moment? muy que Freud mismo distingue de todos de fundamento. Lo muestra subrayando el hecho singular de
los demas. Cosa smgular, lo que se ha excluido de la historia que cuando más incierto es el texto que nos brinda el sujeto,
sujeto, lo que éste es incapaz de decir, necesitó del forza- más significativo es. Freud que está escuchando el sueño, espe":
de para hacerse accesible. Sólo entonces, la expe- rándolo para revelar su sentido, reconoce justame'n te lo impor-
del infantil adquirió su sentido, y permi- tante en la duda misma que formula el sujeto ante ciertos frag-
tiO, no la reVlVlscenCia, smo la reconstrucción directa de la his- mentos de su sueño. Debemos estar seguros porque el sujeto
toria del sujeto. d'uda.
Interrumpo por un momento el tema del Hombre de los Sin e'mbargo, a medida que avanza el capítulo, el procedi-
lobos para abordar por otra punta el asunto. Tomemos la miento se reduce a tal punto que, finalmente, el sueño comple-
el capítulo séptimo, consagrado a los procesos tamente olvidado, aquel sobre el cual el sujeto nada podría de-
onmcos, Traumvorgange. Freud comienza resumiendo las cir sería el sueño más significativo. Es casi exactamente lo que
consecuencias que se desprenden de lo que ha elaborado a lo escribe Freud: A menudo se puede volver a encontrar a través
largo de su libro. del análisis lo que el olvido ha perdido; en toda una serie de
La quinta parte del capítulo comienza con esta magnífica ,casos, al menos, algunos restos permiten volver a encontrar, no
frase: Resulta sumamente difícil proporcionar a través de la des- el sueño mismo, lo cual es accesorio, sino los pensamientos que
cripción de una sucesión ... -pues Freud vuelve una vez más a están en su base. 13 Algunos restos: es esto justamente lo que les
todo lo que ya ha explicado sobre el sueño- .. . la simultanei- digo, nada más queda del sueño.
dad un complicado, y al mismo tiempo intentar abor- ¿Qué más le interesa a F reud? Llegamos aquí a los pensa-
dar sm preJulclO cada nueva exposición. 12 mientos que están en su base.
Esta frase subraya bien las dificultades que yo también en- El término pensamiento es difícil de manejar para los que
cuentro aquí este problema siempre presente en han estudiado psicología. Y, como hemos aprendido psicolo-
nuestra expenenCia, ya que es preciso, de diversas formas; lle- gía, estos pensamientos son para nosotros todo lo que incesan-
temente ronda nuestra cabeza, tal como ocurre en las personas
, .12. S. Fréud, La interpretación de los sueños, O.e., B.N., T.1. La acostumbradas a pensar. ..
ultima parte de la frase, la que comienza: y al mismo tiempo está ausente de
la versión castellana. [T.] , 13 . S. Freud , O .e., B.N., 1973, T . 1, pág. 661.

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA EL YO Y EL OTRO YO

Pero quizá sobre los pensamientos que están en su base, la Sí, el Paso de Calais, lo cual es especialmente amable hacia el
Traumdeutung toda nos esclarece suficientemente como para interlocutor. Pero el Paso de Calais es el Canal de la Mancha.
darnos cuenta que ellos no son lo que se cree cuando se estu- Volvemos entonces a encontrar el canal, ¿y al mismo tiempo
dia la fenomenología del pensamiento, el pensamiento con o qué otra cosa? Presten atención, pues esto cumple la misma
sin imágenes, etc. No es lo que corrientemente llamamos el función que el surgimiento de la presencia en el momento de la
pensamiento, pues se trata siempre de un deseo. resistencia. La enferma, escéptica, dis,c utió antes largamente el
Dios sabe hasta qué punto en el curso de nuestra investiga- mérito de la teoría de Freud sobre la agudeza. Luego de la dis-
ción hemos aprendido a percibir que este deseo circula así co- cusión, en el momento en que su discurso vacila y no sabe ya
mo circula la sortija -apareciendo y desapareciendo- en un qué camino tomar, aparece exactamente el mismo fenómeno
juego de manos.1 4 A fin de cuentas aún no sabemos si lo he- -la resistencia tiene presentación transferencial- como decía
mos de situar del lado del inconsciente o del lado de lo cons- el otro día Mannoni; expresión que me pareció muy acertada
ciente. Por otra parte, ¿deseo de quién? y sobre todo, ¿deseo pues hablaba como partero.
de qué falta? De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso; éste es el
Freud ilustra, en una breve nota de las Lecciones introducto- punto donde el sueño se engancha al oyente, pues esto es para
rias al psicoanálisis, con un ejemplo, lo que quiere decir. Freud.
Una paciente, escéptica, y a la vez muy interesada en Así, canal no era gran cosa, pero es indiscutible después de
Freud, le cuenta un sueño bastante largo en el curso del cual las asociaciones.
varias personas le hablan del libro sobre el Witz, elogiándolo. Quisiera presentar otros ejemplos.
Todo esto no parece aportar nada. Luego cambia de tema, y Dios sabe hasta qué punto Freud es cuidadoso cuando
todo lo que queda del sueño es: canal. Quizás en otro libro fi- agrupa hechos, y no es casual que en ciertos capítulos se reúnan
gure esa palabra, algo vinculado a canal... , no sabe, no entien- cosas diferentes. En el sueño, en el momento en que éste asume
de bien. cierta orientación, ocurren fenómenos que son de orden lin,..
Sólo queda entonces canal, y no se sabe con qué se relacio- guístico particularmente. El sujeto con toda conciencia comete
na, de dónde viene, o adónde va. Justamente, dice Freud, esto un error de lenguaje. El sujeto en el sueño sabe que se trata de
es lo más interesante, porque no es más que un pequeño resto un error de lenguaje pues aparece allí un personaje para corre-
rodeado de un halo de incertidumbre. girle. En un punto crítico, hay entonces una adaptación que se
¿Cuál es el resultado? Al día siguiente, no el mismo día, la realiza mal, cuya función se desdobla ante nuestros ojos. Pero
paciente cuenta que se le ocurrió una idea que se relaciona dejemos esto de lado por ahora.
con canal. Se trata precisamen te de una agudeza. U na travesía Tomemos también -lo elegí un poco al azar esta mañana-
Dover a Calais, un inglés y un francés. En el curso de la ese ejemplo célebre que Freud publicó ya en 1898 en su primer
conversación, el inglés cita la conocida frase: De lo sublime a lo capítulo de la Psicopatología de la vida cotidiana. Freud se re-
ridículo no hay más que un paso. Yel francés, gentil, responde: fiere, a propósito del olvido de nombres, a la dificultad que, un
día en una conversación con un interlocutor en el curso de un
14. Dice Lacan: «este deseo corre como un Juret» que es a la vez hurón viaje, tuvo para recordar el nombre del autor del célebre fresco
y un juego de sociedad, en el que el Juret que corre de mano en mano es una de la catedral de Orvieto, grandiosa composición que represen-
sortija. [T.] ta los acontecimientos esperados para el fin del mundo y cen-

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA EL YO Y EL OTRO YO

trada en torno a la aparición del Anticristo. El autor de dicho que había visitado, la noticia de la muerte de uno de sus pacien-
fresco es Signorelli, y Freud no consigue encontrar su nombre. tes al que había tratado durante mucho tiempo, n<?ticia que no
Otros nombres acuden a su mente -es éste, no es éste- Botti- deja de producir -dice Freud- cierta conmoción. No había
celli, Boltraffio ... , no consigue encontrar Signorelli. querido expresar sus ideas respecto a la valorización de los pro-
Lo consigue finalmente gracias a la aplicación de un proce- cesos sexuales porque no estaba muy seguro de su interlocutor.
dimiento analítico. Pues este pequeño fenómeno no surge de la Además, adrede no había detenido su pensamiento en el tema
nada, está inserto en el texto de una conversación. Iban en ese de la muerte de dicho enfermo. Pero pensando en todo esto
momento de Ragusa hacia el interior de Dalmacia y se encon- había dejado de prestar atención a lo que estaba diciendo.
traban casi en la frontera del imperio austríaco, en Bosnia- Freucf presenta en su texto un pequeño esquema muy boni-
Herzegovina. La palabra Bosnia se convierte en pretexto para to -consulten la edición de Imago- donde escribe todos los
la narración de varias anécdotas, y lo mismo sucede con H erze- nombres: Botticelli, Boltraffio, H erzegovina, Signorelli, y de-
gavina. Surgen luego en la conversación algunos comentarios bajo de ellos los pensamientos reprimidos, el sonido Herr y la
acerca de una tendencia particularmente simpática de la cliente- pregunta. Lo que ha quedado es el resultado. La palabra Signar
la musulmana, que es, desde una cierta perspectiva, primitiva, fue atraída por el Herr de estos musulmanes tan corteses, Traf-
y que muestra en este punto una extraordinaria decencia. fio por el hecho de que allí había recibido el shock de la mala
Cuando él médico anuncia una mala noticia, que la enfermedad noticia relativa a su paciente. Lo que Freud pudo encontrar, en
es incurable -el interlocutor de Freud parece ser un médico el momento en que su discurso buscaba al autor del fresco de
que practica en la región- esta gente manifiesta cierto senti- Orvieto, es' lo que quedaba disponible, luego que cierta canti-
miento de hostilidad hacia él. Enseguida le dicen: H err, si ha- dad de elementos radicales fueran atraídos por lo que él deno-
bía algo qué hacer seguramente usted habría sido capaz de ha- mina lo reprimido; es decir, las ideas en torno a las historias
cerlo. Están frente a un hecho que es preciso aceptar, a ello se sexuales de los musulmanes, y el tema de la muerte.
debe su actitud cortés, controlada, respetuosa hacia el médico a ¿Qué significa esto? Lo reprimido no estaba tan reprimido;
quien llaman, en alemán, Herr. Es éste el telón de fondo sobre pues si bien Freud no habló de ello a su compañero de viaje,
el cual parece establecerse la continuación de la conversación, nos lo entrega enseguida en el texto. Pero sucede como si estas
puntuada por el olvido significativo que plantea un problema a palabras -bien puede hablarse de palabras aunque tales voca-
Freud. . blos sólo sean partes de palabras, ya que tienen vida de palabras
Freud señala que seguía con agrado la conversación pero individuales- fuesen la parte del discurso que Freud debía ver-
que, a partir de cierto momento, su atención se dirigió a otra daderamente dirigir a su interlocutor. No la ha dicho, aunque
cosa; mientras hablaba pensaba en otra cosa hacia la cual esta haya comenzado a hacerlo. Era eso lo que le interesaba, era eso
anécdota médica lo conducía. lo que estaba a punto de decir, pero por no haberlo dicho, a
Por un lado, evocaba el alto valor que confieren los pacien- renglón seguido en su conexión con su interlocutor sólo queda-
tes, en particular los islámicos, a todo lo que se refiere a las ron desechos, pedazos, desprendimientos de esta palabra.
funciones sexuales. Un paciente que lo había consultado por ¿No ven ustedes allí hasta qué punto este fenómeno, que se
¡ras tornos de su potencia sexual le había dicho literalmente: produce a nivel de la realidad, es complementario d.e lo que
cuando eso ya no es posible la vida no vale la pena ser vivida. sucede a nivel del sueño? Asistimos aquí a la emergencIa de una
Por otra parte, recordó que había recibido, en uno de los sitios palabra verdadera.

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA EL YO Y EL OTRO YO

Sabe Dios cuán lejos puede resonar esta palabra verdadera. no en el de la expresión. La revelación es el resorte último de lo
Qué es lo que está aquí en juego sino lo absoluto de la muerte . que buscamos en la experiencia analítica.
que está allí presente con la cual Freud nos dice prefirió, y no La resistencia se produce en el momento en que la palabra
simplemente a causa de su interlocutor, no enfrentarse dema- de revelación no se dice -como escribe curiosamente Sterba al
siado . Dios sabe también que el problema de la muerte es vivi- final de un artículo execrable, pero muy cándido, que centra
do por el médico como un problema de dominio. Ahora bien, toda la experiencia analítica en torno al desdoblamiento del
en este caso el médico -Freud- . como el otro, perdió, es ego, una de·cuyas mitades debe acudir en nuestra ayuda contra
siempre así como vivimos la pérdida del enfermo, sobre todo la otra- en el momento en que el sujeto no encuentra ya sali-
cuando lo hemos tratado durante mucho tiempo. da. Se eñgancha al otro porque lo que es impulsado hacia la
¿Qué es por lo tanto lo que decapita a Signorelli? En efecto, palabra no accedió a ella. El advenimiento inconcluso de la pa-
todo se concentra en torno a la primera parte de este nombre, y labra, en la medida en que algo puede quizá volverla funda-
de su repercusión semántica. En la medida en que Freud no mentalmente imposible, es el punto pivote donde la palabra, en
pronuncia la palabra, la que puede revelar el secreto más pro- el análisis, fluye por entero hacia su primera vertiente y se re-
fundo de su ser, sólo puede quedar enganchado al otro a través duce a su función de relación con el otro. Si la palabra funciona
de los desprendimientos de esta palabra. No quedan sino los entonces como mediación es porque no ha culminado como
desechos. El fenómeno del olvido es manifestado allí literal- revelación.
mente por la degradación de la palabra en su relación con el El prob.1ema consiste siempre en saber a qué nivel se produ-
otro. ce el enganche del otro. Hay que ser imbécil -como sólo se
He aquí entonces adonde quería yo llegar a través de estos puede serlo a través de cierto modo de teorizar, dogmatizar y
ejemplos: en la medida en que el reconocimiento del ser no enrolarse en la técnica analítica- para afirmar, como lo hizo
culmina, la palabra fluye enteramente hacia la vertiente a través alguien un día, que una de las condiciones previas,al tratamien-
de la cual se engancha al otro. to analítico era ¿qué?: que el sujeto tuviera cierta realización
No es ajeno a la esencia de la palabra, si se me permite la del otro en tantó tal. j Por supuesto, pícaro! Pero se trata de
expresión, engancharse al otro. La palabra es sin duda media- saber a qué nivel se ha realizado este otro, cómo, con qué fun-
ción, mediación entre el sujeto y el otro, e implica la realiza- ción y en qué círculo de su subjetividad, a qué distancia está de
ción del otro en la mediación misma. Un elemento esencial de ese otro.
la realización del otro es que la palabra puede unirnos a él. Es En el transcurso de la experiencia analítica esta distancia
esto sobre todo lo que les he enseñado hasta ahora, ya que es varía incesantemente. j Qué estupidez pretender considerarla
ésta la dimensión en la que nos desplazamos constantemente. un cierto estadio del sujeto!
Pero existe otra faceta de la palabra que es revelación. Partiendo de la misma inspiración Piaget habla de la noción
Revelación, y no expresión: el inconsciente sólo se expresa egocéntrica del mundo del niño. j Como si sobre este tema los
mediante una deformación, Entstellung, distorsión, transposi- adultos pudieran acaso dar clase a los niños! j Quisiera saber
ción. qué pesa más en la balanza del Señor como aprehensión mejor
Este último verano escribí Función y campo de la palabra y del otro, la de Piaget, en su posición de profesor y a su edad, o
del lenguaje sin emplear allí adrede el término expresión, pues bien la que tiene el niño! Vemos a este niño prodigiosamente
toda la obra de Freud se despliega en el sentido de la revelación, abierto hacia todo lo que el adulto le aporta como sentido del

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA EL YO Y EL OTRO YO

mundo. ¿Pensamos alguna vez acaso en lo que significa, en lo con su analista, situación en la que el sujeto se extravía en las
que se refiere al sentimiento del otro, esta prodigiosa permeabi- maquinaciones del sistema del lenguaje, en el laberinto de los
lidad del niño frente a todo lo que sea mito, leyenda, cuento de sistemas de referencia que le ofrece el sistema cultural en el que
hadas, historia, esa facilidad para dejarse invadir por los rela- participa en mayor o menor grado. Una amplia gama de reali-
tos? ¿Se piensa acaso que esto es compatible con los jueguecitos zaciones de la palabra se despliega entre estos dos extremos.
de cubos mediante los cuales Piaget nos demuestra que el niño Esta perspectiva nos conduce exactamente al siguiente pun-
accede a un conocimiento copernicano del mundo? to: la resistencia de la que hablamos proyecta sus resultados
Se trata de saber cómo, en determinado momento, asoma sobre el sistema del yo, en tanto el sistema del yo no puede ni
hacia el otro ese sentimiento tan misterioso de la presencia. siquiera" concebirse sin el sistema _. si así puede decirse- del
Quizás está integrado a aquello de lo cual Freud nos habla en la otro. El yo es referencial al otro. El yo se constituye en relación
Dinámica de la transferencia, es decir a todas las estructuras al otro. Le es correlativo. El nivel en que es vivido el otro sitúa
previas, no sólo de la vida amorosa del sujeto, sino de su orga- el nivel exacto en el que, literalmente, el yo existe para el
nización del mundo. sUJeto.
Si tuviese que aislar la primera inflexión de la palabra, el En efecto, la resistencia se encarna en el sistema del yo y del
momento primero en que toda la realización de la verdad del otro. Allí es donde surge en talo cual momento del análisis.
sujeto se marca en su curva, el nivel primero en el que la capta- Pero parte de otro lado, a saber, de la impotencia del sujeto
ción del otro asume su función, lo haría mediante una fórmula para llegar hasta el final en el ámbito de la realización de su
que me dio alguien, aquí presente, a quien controlo. Le pre- verdad. Según un modo, más o menos definido sin duda para
gunté un día: ¿En qué punto está su sujeto respecto a usted esta talo cual sujeto en función de las fijaciones de su carácter y
semana? Me respondió entonces con una expresión que coinci- estructura, el acto de la palabra siempre viene a proyectarse a
de exactamente con lo que intentaba situar en esta inflexión: determinado nivel, en determinado estilo de la relación con el
Me tomó como testigo. otro.
Poco después aparecerá la seducción. Y más adelante aún, A partir de aquí, observen ustedes lo paradójica que es la
el intento de captar al otro en un juego donde la palabra ad- posición del analista. Es en el momento en que la palabra del
quiere incluso -la experiencia analítica nos lo pa demostra- sujeto es más plena cuando yo, analista, podría intervenir. ¿Pe-
do- una función más simbólica, una satisfacción instintiva ro sobre qué intervendría?: sobre su discurso. Ahora bien,
más profunda. Sin tomar en cuenta el término último: desorga- cuanto más íntimo le es al sujeto su discurso, más me centro yo
nización total de la función de la palabra en los fenómenos de sobre este discurso, más me siento llevado, yo también, a afe-
transferencia, situación en la que el sujeto -señala Freud- se al otro, es decir, a hacer lo que siempre se hace en ese
libera totalmente y consigue hacer exactamente lo que le da la famoso análisis de las resistencias, buscar el más allá del discur-
gana. so, más allá, piénsenlo bien, que no se encuentra en ningún
En resumidas cuentas, ¿no nos conduce esta consideración sitio; más allá que el sujeto debe realizar, pero que justamente
al punto del que partí en mi trabajo sobre las funciones de la no ha realizado y que está entonces constituido por mis propias
palabra? A saber, a la oposición entre palabra vacía y palabra proyecciones, en el nivel en que el sujeto lo realiza en ese mo-
plena; palabra plena en tanto que realiza la verdad del sujeto, mento.
palabra vacía en relación a lo que él tiene que hacer hic et nunc La última vez, señalé los peligros de las interpretaciones o

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA

V
que, verificadas o no, susceptibles
o no d: no son a decir verdad más verificables que INTRODUCCION y RESPUESTA A UNA
cualqmer otro sIstema de proyecciones. Allí está la dificultad EXPOSICION DE JEAN HYPPOLITE SOBRE LA
del análisis. . VERNEINUNG DE FREUD
Cuando decimos que interpretamos las resistencias nos to-
pamos con esta dificultad: ¿cómo operar en un nivel de menor
densidad de relación de la palabra? ¿Cómo operar en esa inter-
psicología, del ego y del alter-ego, a la que nos reduce la degrada-
ción misma del proceso de la palabra? En otros términos ¿cuá-
les son las relaciones posibles entre esa intervención de la pala-
bra que es la interpretación y el nivel del ego en tanto que siem-
pre supone correlativamente al analizado y al analista? ¿Qué El entrecru zamiento linguístico.
podemos hacer para· aún manejar válidamente la palabra en la Las disciplinas filo sóficas.
experiencia analítica, cuando su función se ha orientado en el Estructura-de la alucinación.
sentido del otro hasta un punto tal que ha dejado de ser media- En toda relación al otro, la
ción, para ser sólo violencia implícita, reducción del otro a una denegación.
función correlativa del yo del sujeto?
Se dan cuenta ustedes de la naturaleza oscilante de este pro- Quienes estuvieron presentes la última vez pudieron escu-
blema. Nos conduce nuevamente a esta pregunta: ¿qué signifi- char un desarrollo acerca del pasaje central del texto de Freud
ca ese apoyo tomado en el otro? ¿Por qué el otro se vuelve cada La dinámica de la transferencia.
vez realmente menos otrO cuanto más asume exclusivamente La totalidad de este desarrollo consistió en mostrarles que
esta función de apoyo? el fenómeno principal de la transferencia surge de lo que llama-
En el análisis se trata de salir de este círculo vicioso. ¿Pero ría el fondo del movimiento de la resistencia. Aislé ese momen-
no estamos acaso aún más profundamente atrapados en él en to, enmascarado en la teoría analítica, en el que la resistencia,
tanto la historia de la técnica muestra que se ha puesto siempre en su fundamento más esencial, se manifiesta por un movi-
y cada vez más el énfasis en el aspecto yoico de las resistencias? miento de báscula de la palabra hacia la presencia del oyente, de
El mismo problema puede también formularse de otro modo: ese testigo que es el analista. El momento en que el sujeto se
¿Por qué el sujeto cuanto más se afirma como yo, más se interrumpe es, comúnmente, el momento más significativo de
aliena? su aproximación a la verdad. Captamos aquí la resistencia en
Volvemos así a la pregunta de la sesión anterior: ¿Quién es estado puro, la que culmina en el sentimiento, frecuentemente
pues, aquel que busca reconocerse más allá del yo? teñido de angustia, de la presencia del analista.
Les enseñé también que la pregunta del analista cuando el
sujeto se interrumpe -esa pregunta que por haberles sido indi-
3 DE FEBRERO DE 1954 cada por Freud, se convirtió para muchos en algo casi automá-
tico: ¿No está usted pensando en algo que me concierne, a mí,
analista?- no es sino un activismo que cristaliza la orientación

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA
SOBRE LA VERNEINUNG DE FREUD

del el Esta cristalización sólo pone de


mamÍlesto lo sIgUiente: el dIscurso del sujeto en la medida en última de un sueño desvanecido en el momento preciso en que
que no alcanza esa palabra plena en la que debería revelarse su el sujeto se vuelve enteramente hacia él. Es en el punto preciso
fundamento inconsciente, se dirige entonces al analista está en que el sueño no es sino huella, un resto de sueño, un voca-
para interesarle, y encuentra su soporte en esa forma blo aislado, que encontramos su alusión transferencial. He
alIenada del ser que llamamos ego. evocado ya esa interrupción significativa, aislada que puede ser
el punto de viraje,de un momento de la sesión psicoanalítica. El
sueño se moldea pues según un movimiento idéntico.
Les mostré también la significación de la palabra no dicha
1 porque ha sido rechazada, porque ha sido verworfen, rechaza-
da por el sujeto. Les hice sentir el peso propio de la palabra en
el olvido de un nombre -ejemplo tomado de la Psicopatología
La del ego con .el otro, la del sujeto con ese de la vida cotidiana- y cuán visible es allí la diferencia entre lo
ot:o mIsmo, con ese semejante en relaclOn al cual se ha consti- que la palabra del sujeto habría debido formular, y lo que le
tUido de entrada, en una estructura esencial de la constitución queda como resto para dirigirse al otro. En este caso, por efec-
humana. to de la palabra Herr, algo en la palabra del sujeto falta, el
. Es a p.artir de esta función imaginaria que podemos conce- vocablo Signorelli, que no podrá evocar con el interlocutor anté
bIr,! explIcar lo que el análisis. No hablo del ego en la psico- quien, de modo potencial, la palabra H err fue poco antes evo-
funCIón de síntesis, sino del ego en el análisis, cada en su plena significación. Este momento, revelador d(
dmamIca. El ego se manifiesta aquí como defensa ne- la relación fundamental entre resistencia y dinámica de la expe-
En él está. inscrita la historia de las sucesivas riencia analítica, nos conduce pues a un interrogante que puedf
ClOnes que el SUjeto ha mamfestado ante la integración de lo polarizarse entre estos dos términos: el ego, la palabra.
que,. más tar,de y sólo más tarde, se llamará, en la teoría, sus Es éste un interrogante apenas profundizado -debería sir
pulslOnes mas profundas y desconocidas. En otros términos embargo ser para nosotros el objeto de investigación esencial-
en esos momentos de re.sis:encia, tan bien señalados por Freud: en alguna parte, en un texto de Fenichel, se afirma, por ejem
captamos lq que el mOVImIento mismo de la experiencia analíti- plo, que el sentido de las palabras llega incontestablemente a
ca aísla como función fundamental del ego, el desconoci- sujeto a través del ego. ¿Es preciso acaso ser analista para pen
mIento. sar que semejante afirmación es, al menos, digna de cuestiona
Les indiqué ya, a propósito del análisis del sueño, cuál es el miento? ¿ Incluso admitiendo que en efecto sea el ego -com<
resorte, el punto clave de la investigación de Freud. Vieron allí suele decirse- el que dirige nuestras manifestaciones motrice
en forma casi paradójica hasta qué punto el análisis freudiano y, en consecuencia, la emisión de esos vocablos que se llamal
del sueño supone la existencia de la función de la palabra. Esto palabras, podemos decir en nuestro discurso actualmentl
queda demostrado por el hecho de que Freud capta la huella el ego sea el amo de todo lo que entrañan las palabras?
El sistema simbólico es sumamente intrincado; se hall
. 1. A cet autré lui-meme : a ese otro mismo, pero también a ese otro él
marcado por esa Verschlungenheit, propiedad de entrecruza
mIsmo. [T.] , miento, que la traducción de los escritos técnicos transformó el
complejidad, término harto débil. Verschlungenheit designa é
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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA SOBRE LA VERNEIN UNG D E FREUD

sÍI:nbolo lingüístico fácil- situar cualquier observación válida. Es imposible partir de los
m:nte aIslado no solo .es solIdan o del conjunto, sino que ade- hechos, sin de inmediato cometer los errores de comprensión
mas se rec?rta. y cOnstItuye por una serie de afluencias, de so- más groseros, si no se capta claramente la autonomía de la fun-
bredetermmacIOnes oposicionales que lo sitúan simultánea- ción simbólica en la realización humana.
mente en varios ¿Este sistema del lenguaje, en el que Como éste no es un curso de psicología general, no tendré
se nuestro dIscurso, no supera acaso infinitamente to- indudablemente oportunidad de examinar de nuevo estos inte-
d,a mtencIOn que podamos atribuirle y que sólo es momen- rrogantes.
tanea?
. La experiencia analítica juega precisamente sobre estas fun-
estas estas riquezas desde siempre im- 2
en el sIstema simbólico tal como 10 ha constituido la
tradIcIOn, a la que y aprender, nos incorpo-
, en tanto mdIvIduos. ConsIderando únicamente desde Hoy no creo poder introducir más que el problema del ego
dIcho. ang.ulo problema vemos que, en todo momento, esta y la palabra, partiendo por supuesto del modo en que se revela
expenencIa en mostrar al sujeto que dice más que lo en nuestra expenenCIa.
que cree deCIr. Sólo podemos plantear este problema a partir del punto que
deberíamos considerar este problema desde el ángu- ha alcanz!ldo su formulación. No podemos hacer como si la
lo seríamos conducidos hacia una in- teoría freudiana del ego no existiese. Freud opuso al ego el ello,
vestIgacIOn pSIcologlca que nos llevaría demasiado lejos y que y esta teoría impregna nuestras concepciones teóricas y técni-
no podemos abor?ar ahora. No obstante parece incuestionable cas. Por eso quisiera hoy llamarles la atención sobre un texto
que .no podemos. la del lenguaje como tal a llamado la Verneinung.
partIr de la. dommIO de la motricidad revelado Verneinung significa, como me lo señaló hace un momento
por la apanCIOn de las pnmeras palabras. Las listas de palabras Hyppolite, denegación y no negación, como se lo ha traducido
que los observadores se complacen en registrar dejan abierto en francés. 2 Así es como lo he evocado siempre, cada vez que
por entero el problema de saber en qué medida las palabras que en mis seminarios tuve la oportunidad.
en efecto emergen la representación motriz, emergen -preci- El texto es de 1925. Es posterior a la publicación de los
de una pnmera aprehensión de conjunto del sistema artículos vinculados a la psicología del yo y su relación con el
sImbolIco en tanto tal. ello. En particular es posterior al artículo Das ¡eh und das Es.
. Las la clínica lo pone de manifiesto, Freud vuelve a examinar allí la relación, siempre presente en él,
u?-a sIgmÍlcacIOn totalmente contingente. Todos saben entre el ego y la manifestación hablada del sujeto en la sesión.
la dIverSIdad con que aparece.n en la elocución del niño los pri- He creído, por razones que ya verán desplegarse, que Hyp-
meros fragmentos de lenguaje. y también sabemos hasta qué
es sorprendente escuchar al niño pronunciar adverbios, 2. En alemán Verneinung designa negación en e! sentido lógico o gra-
partIculas, palabras, desde los quizás, o los aún no, antes de matical de! término, pero también denegación, no tanto en e! sentido de
haber expresado un s.ustantivo, o cualquier nombre de objeto. denegar - no conceder lo que se pide - o solicita - como en el sentido de
Este planteo prevIO del problema parece indispensable para rechazar una afirmación que he enunciado o que se me atribuye. [T.]

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA SOBRE LA VERNEINUNG DE FREUD

polite, que nos hace el honor de participar con su presencia, e SR. HYPPOLITE: - ... m.omentánea.
incluso con sus intervenciones, en nuestro trabajo, podría
aportarnos el testimonio de una crítica avalada por todo lo que _ ... sí, una ayuda Si recuerdan, se trataba de
conocemos de sus trabajos anteriores. ver cuál era la actitud fundamental, intencional de Freud res-
El problema en cuestión, lo verán, se refiere nada . menos pecto a su paciente, en el en que· sustituir
que al conjunto de la teoría, sino del conocimiento, al menos subyugación ejercida por la sugestión y la hIpnosls, por el ana-
del juicio. Por ello le he solicitado -sin duda con alguna insis- lisis de las resistencias mediante la palabra.
tencia- no sólo que me reemplace, sino además que nos brin- Expresé entonces mis reservas sobre saber si en Freud
de lo que únicamente él puede ofrecer a partir de un texto del era una manifestación de combatividad, incluso de do mm a-
rigor de Die Verneinung. ción, reliquias del estilo ambicioso que podríamos ver traicio-
Creo que éste presenta dificultades pata un pensamiento no narse en su juventud.
formado en esas disciplinas filosóficas de las que no podemos Creo que un texto es suficientemente decisivo. Se trata de
prescindir en la función que ocupamos. Nuestra experiencia no un pasaje de Psic.ol.ogía de las masas y del y.o. El yo,
consiste en un toqueteo afectivo. No tenemos que provocar en como función autónoma, aparece por vez pnmera en la obra de
el sujeto esas reapariciones de experiencias más o menos eva- Freud a propósito de la psicología: de las masas, es de las
nescentes, confusas, donde residiría la magia toda del psicoaná- . relaciones con el otro -simple observación que enfatizo hoy
lisis. Cumplimos pues enteramente con nuestro deber al escu- porque justifica la perspectiva bajo la cual yo mismo la intro-
char, sobre un texto como éste, las opiniones de alguien consa- duzco ante ustedes. Este pasaje se encuentra en el capítulo
grado al ejercicio d.e la crítica del lenguaje y formado en las cuarto, Sugestión y libid.o. 3
disciplinas filosóficas. «De este m.od.o estam.os preparad.os para admitir que la su-
Este texto pone de manifiesto una vez más el valor funda- gestión (.o más exactamente, la sugestibilidad) es un
mental de todos los escritos de Freud. Cada palabra merece ser primari.o e irreductible, un hech.o fundamental de la vlda PSl-
medida en relación a su incidencia precisa, a su énfasis, a su quica humana. Así .opinaba Bernheim de cuy.os as.ombr.os.os ex-
expresión particular; merece insertarse en el análisis lógico más periment.os fui testig.o presencial en 1889. Per.o tam-
riguroso. Es en esto en lo que se diferencia de los agrupamien- bién haber experimentad.o ent.onces una .oscura amm.osldad c.on-
tos más o menos vagos de los mismos términos realizados por tra tal tiranía de la sugestión.
sus discípulos, cuya aprehensión de los problemas fue -por así Cuand.o Día a Bernheim interpelar a un enferm.o p.oc.o dócil
decirlo- de segunda mano, y nunca plenamente elaborada, lo c.on las palabras: "¿Qué hace usted? ¡V.ous, v.ous
cual dio como resultado esa degradación de la teoría analítica suggesti.onnez!", n.o p.odía dejar de pensar que aquell.o c.onstttula
que se manifiesta sin cesar en sus vacilaciones. una injusticia y una vi.olencia. El sujet.o p.oseía un evidente dere-
Antes de ceder la palabra a Hyppolite, quisiera llamarles la ch.o a contrasugesti.onarse cuand.o se le intentaba d.ominar por
atención sobre una intervención que él hizo en el transcurso de mediD de la sugestión. Esta resistencia mía asumió después la
esa especie de debate que provocó un cierto modo de presentar f.orma de una rebelión contra el m.od.o de pensar según el cual la
las cosas respecto a Freud y a sus intenciones frente al enfermo.
Hyppolite proporcionó entonces una ayuda a Z* ... 3. Sigmund Freud: O.e., B.N.: Madrid, 1973, págs. 2.575-2 .576, To-
mo III. [T.]

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA SOBRE LA VERNElNUNG DE FREUD

sugestwn, que todo lo explicaba; no necesitara de explicación el pensamiento mismo de quien nos abrió sus puertas manifies-
alguna, y me repetí, refiriéndome a ella, la antigua pregunta ta constantemente hasta en el más insignificante de sus textos.
chistosa: Cristóbal llevaba a Cristo, Cristo sostenía el mundo Es mucho lo que puede obtenerse de la reflexión sobre este
entero. Decidme entonces ¿dónde apoyaba sus pies Cristóbal? texto. La extrema condensación de la exposición de Hyppolite
. Verdadera rebelión pues la que experimentaba Freud ante la es quizás, en cierto sentido, mucho más didáctica que lo que
violencia que puede implicar la palabra. Esta tendencia poten- con mi estilo les expreso, con intenciones precisas. La haré re-
cial del análisis de las resistencias, que Z* testimoniaba el otro producir para quienes vienen aquí, pues me parece que no pue-
día, es precisamente el contrasentido que debe evitarse en la de haber. mejor introducción a esta distinción entre distintos
práctica del análisis. Creo que, al respecto, este pasaje tiene niveles, a esta crítica de conceptos, en la que me esfuerzo en
todo su valor y merece citarse. introducirlos, a fin de evitar confusiones.
Pido sencillamente a Hyppolite que nos comunique su opi- La elaboración de Hyppolite del texto. de Freud nos ha
nión sobre este texto al cual, según ha llegado a mis oídos, ha mostrado la diferencia de niveles entre la Bejahung, la afirma-
consagrado una prolongada atención, agradeciéndole nueva- cióh y la negatividad en tanto ésta instaura en un. nivel inferior
mente la colaboración que amablemente acepta prestarnos. -empleo con toda intención expresiones much9., más bastas-
la constitución de la relación sujeto-objeto. En efecto, el texto
-en apariencia mínimo- nos plantea de entrada esta cuestión
El comentario de J. Hyppolite se encuentra en los Écrits\ acercándose así a algunas de las elaboraciones más actuales de la
páginas 879-887 o en Figuras del pensamiento filosófico, escri- meditación filosófica.
tos de Jean Hyppolite, París, 1971 - Tomo 1, páginas 385-396. Esto nos permite criticar a la vez la ambigüedad siempre
mantenida en torno a la famosa oposición entre lo intelectual y
lo afectivo; como si lo afectivo fuese algo así como una colora-
ción, una cualidad inefable que debiera buscarse en sí misma,
independientemente de la piel vaciada que sería la realización
3 puramente intelectual de una relación del sujeto. Esta concep-
ción que conduce al análisis por curiosos caminos es pueril. El
más mínimo sentimiento peculiar -incluso extraño- que el
No podemos dejar de estar muy agradecidos a J. Hyppolite sujeto acuse en el texto de la sesión, es calificado como un éxito
por habernos brindado la oportunidad, a través de un movi- sensacional. Esto se desprende de este malentendido funda-
miento coextensivo al pensamiento de Freud, de alcanzar in- mental.
mediatamente ese más allá de la psicología positiva, que ha si- Lo afectivo no es una densidad especial que faltaría a la ela-
tuado tan notablemente. boración intelectual. No se sitúa en un más allá mítico de la
Les señalo de paso, que en estos seminarios al insistir en el producción del símbolo, anterior a la formulación discursiva.
carácter transpsicológico del campo psicoanalítico, no hacemos Sólo esto puede permitirnos de entrada, no digo situar, pero sí
más que volver a mostrar la evidencia de nuestra práctica, que aprehender en qué consiste la plena realización de la palabra.
Nos queda un poco de tiempo. Quisiera ahora intentar
4. Escritos, Siglo XXI, México, Tomo 11, págs. 393-401. [T.]

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA SOBJ?E LA VERNEINUNG DE FREUD

mostrarles, a través de algunos ejemplos, cómo se plantea este que hoy se han dado acerca de Die Verneinung. En efecto, ge-
problema. Lo haré desde dos ángulos diferentes. neralmente, la condición para que algo exista para un sujeto es
que haya Bejahung, esta Bejahung que no es negación de la
negación. ¿Qué sucede cuando esta Bejahung no se produce, y
nada entonces se manifiesta en el registro simbólico?
4 Veamos al hombre de los lobos. No hubo para él Bejahung,
realización del plano genital. No hay en el registro simbólico
huella de. este plano. La única huella que tenemos es la emer-
Consideremos, en primer lugar, un fenómeno cuya pers- gencia, no en su historia, sino realmente en el mundo exterior
pectiva ha sido totalmente renovada por la elaboración del pen- de una pequeña alucinación. La castración, que es precisamente
samiento psicoanalítico: la alucinación. lo que no ha existido para él, se manifiesta en la forma que él se
Hasta cierta época, la alucinación era considerada como un imagina: haberse cortado el meñique, tan profundamente, que
fenómeno crítico en torno al cual se planteaba la cuestión del 610 se sostiene aún por un pedacito de piel. Le invade entonces
valor discriminativo de la conciencia; la conciencia no podía el sentimiento de una catástrofe tan inexpresable que ni siquiera
estar alucinada, debía ser otra cosa. De hecho, basta con intro- e atreve a hablar de ello a la persona que se encuentra a su
ducirse en la nueva fenomenología de la percepción tal como se lado. Aquello de lo cual no se atreve a hablar es lo siguiente: es
presenta en Merleau-Ponty, para ver, por el contrario, que la como si esa persona a quien le relata enseguida todas sus emo-
es integrada como esencial a la intencionalidad del ciones se hubiera anulado. Ya no hay otro. Existe algo así co-
sUJeto. mo un mundo exterior inmediato, manifestaciones percibidas
Habitualmente, para explicar la producción de la alucina- en lo que llamaré un real primitivo, un real no simbolizado, a
ción nos conformamos con recurrir a cierto número de regis- pesar de la forma simbólica, en el sentido corriente del térmi-
tros, como por ejemplo el del principio del placer. Se la consi- no, que adquiere este fenómeno.
dera así como el primer movimiento en el orden de la satisfac- El sujeto no es en absoluto psicótico. Sólo tiene una aluci-
ción del sujeto. No podemos contentarnos con una teorización nación. Podrá ser psicótico más adelante, pero no lo es en el
tan simple. momento en que tiene esa vivencia absolutamente limitada, no-
Recuerden el ejemplo del Hombre de los lobos que les cité la dal, extraña a las vivencias de su infancia, totalmente desinte-
vez pasada. El progreso del análisis de este sujeto, las contra- grada. En ese momento de su infancia nada permite clasificarlo
dicciones que presentan las huellas a través de las que seguimos como un esquizofrénico y, sin embargo, se trata en efecto de
la elaboración de su situación en el mundo humano, indican un fenómeno de psicosis.
una verwerfung, un rechazo. Para él siempre fue como si el Hay pues allí, a nivel de una experiencia totalmente primiti-
plano genital literalmente no existiese. Hemos sido llevados a va, en ese punto de origen donde la posibilidad del símbolo
situar este rechazo a nivel, diría, de la no-Bejahung, pues no abre al sujeto a cierta relación con el mundo, una correlación,
podemos, en absoluto, colocarlo en el mismo nivel que una un movimiento, un balanceo que les ruego comprendan: lo no
denegación. reconocido hace irrupción en la conciencia bajo la forma de lo
Lo sorprendente es lo que se producirá a continuación. Re- VistO.
sultará mucho más comprensible a la luz de las explicaciones Si .ustedes profundizan esta particular polarización, les re-

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EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA SOBRE LA VERNEINUNG DE FREUD

sultará mucho más fácil abordar ese fenómeno ambiguo deno- onstituye para él un permanente obstáculo para exteriorizar
minado «déjd vu», que se sitúa entre esos dos modos de rela- publicar.
ción: lo reconocido y lo visto. En el caso dd «déjd vu» algo es De todos modos logra producir un texto. Pero, un día lleg
llevado a su límite último en el mundo exterior y surge con una declarando, de manera casi triunfante, que toda su tesis se en
pre-significación especial. La ilusión retrospectiva remite ese cuentra ya en la biblioteca, en un artículo publicado. Hélo aql
percepto, dotado de una cualidad original, al dominio del «déjd pues esta vez plagiario a su pesar.
vu». Freud no nos habla de otra cosa cuando afirma que toda ¿En qué consiste la pretendida interpretación en la superfi
prueba del mundo externo se refiere implícitamente a algo que cie que nos propone Kris? Probablemente en esto: Kris se intt
ya había sido percibido en el pasado. Esto se aplica al infinito: resa efectÍvamente en lo que ha sucedido y en lo que hay en es
de cierto modo cualquier percepto implica necesariamente una artículo. Examinándolo más de cerca, se da cuenta que par
referencia a un percepto anterior. nada contiene lo esencial de las tesis elaboradas por el sujete
Somos así llevados al nivel de lo imaginario en tanto tal, al En él están esbozadas cosas que plantean el mismo
nivel de la imagen modelo de la forma originaria. No se trata de pero no están allí las nuevas ideas aportadas por su pacient<
lo reconocido simbolizado y verbalizado, sino más bien de los cuya tesis es, por lo tanto, totalmente original. Afirma Kris qu
problemas evocados por la teoría platónica, no de la rememo- hay que partir de allí, es esto lo que él llama, no sé por que
ración sino de la reminiscencia. tomar las cosas por la superficie.
Les anuncié otro ejemplo, lo tomo de los partidarios de Ahora qien, dice Kris, si el sujeto quiere manifestarle ql
la llamada manera moderna de analizar. Van a ver que sus toda su conducta está trabada porque su padre nunca llegó
principios ya estaban expuestos, en 1925, en este texto de producir nada porque estaba aplastado por un abuelo,5 quien
Freud. era un personaje harto constructivo y fecundo. Necesita er
Se da mucha importancia al hecho de que primero analiza- contrar en su padre a un abuelo, a un gran padre, capaz e
mos la superficie, como suele decirse. Sería este el máximo refi- hacer algo; el sujeto satisface esa necesidad forjándose tutore
namiento destinado a permitir al sujeto que progrese escapando tutores más grandes que él, en cuya dependencia se encuentra
así a esa forma de azar que la esterilización intelectual del con- través de un plagiarismo que luego se reprocha, y con CU)
tenido re-evocado por el análisis representaría. ayuda se destruye. Satisface con ello una necesidad que ha ato
Pues bien, Kris expone, en uno de sus artículos, el caso de mentado toda su infancia y, en consecuencia, dominado toc
un sujeto que toma en análisis y que, por otra parte, ya había su historia.
sido analizado una vez. Este sujeto encuentra grandes obstácu- Sin duda, la interpretación es válida. Es importante sab,
los en su trabajo, trabajo intelectual que, por lo que se vislum- cómo el sujeto reaccionó ante ella. ¿Qué considera Kris Uf
bra, parece muy próximo a preocupaciones semejantes a las confirmación del alcance de lo que introduce, que está preñar
Presenta toda clase de dificultades para producir, co- de consecuencias?
suele En efecto, su vida está como trabada pues Veremos luego desarrollarse toda la historia del sujeto. V,
tiene el sentimiento de ser, para abreviar digamos, un plagiario. remos que la simbolización estrictamente hablando, penean
Continuamente intercambia ideas con alguien que le es muy
próximo, un brillante scholar, pero siempre siente la tentación 5. «En todos los sentidos de la palabra» dice Lacan. Abuelo es en fra
de apoderarse de las ideas que su interlocutor le expone; esto cés grand-pere; literalmente gran padre. [T.]

98 99
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA SOBRE LA VERNEINUNG DE FREUD

de esa necesidad de un padre real, creador y potente, ha pasado modo fundamental, la contradicción. Creo que el comentario
por múltiples juegos en la infancia; por ejemplo, los juegos de de Hyppolite lo ha mostrado hoy magistralmente. Deseo que
pesca: ¿pescará el padre un pez más grande o más pequeño?, conserven a mano el dispositivo y su modo de empleo como
etc ... Sin embargo, la reacción inmediata del sujeto es la si- hitos a los cuales puedan recurrir cuando lleguen a encrucijadas
guiente: guarda silencio, y en la sesión siguiente dice: El otro difíciles en el desarrollo de nuestra exposición. Agradezco pues
día, al salir de aquí, me fui a la calle X -esto sucede en Nueva al Sr. Hyppolite por habernos brindado la colaboración de su
York, y se trata de una calle donde hay restaurantes extranjeros
y donde se pueden comer cosas un tanto condimentadas- y
busqué un lugar donde pudiese encontrar ese plato que me gusta
particularmente, los sesos frescos. 10 DE FEBRERO DE 1954.
Tienen aquí el tipo de respuesta evocada por una interpreta-
ción justa: a saber un nivel de palabra a la vez paradójico y
pleno en su significación. .
¿Por qué es aquí justa esta interpretación? ¿Se trata acaso de
algo que está en la superficie? ¿Qué significa esto? No significa
nada, excepto que Kris, sin duda a través de un laborioso ro-
deo, pero cuyo término hubiera podido seguramente prever,
se percató precisamente de esto: que el sujeto, en su manifesta-
ción él, través de esa forma especial que es la producción de un
discurso organizado, en la que está siempre sometido a ese pro-
ceso que se denomina la denegación y en el que la integración
de su ego culmina, no puede reflejar su relación fundamental
con su yo ideal más que en forma invertida.
En otros términos, la relación al otro, en la medida en que
tiende a manifestarse en ella el deseo primitivo del sujeto, con-
tiene siempre en sí misma ese elemento fundamental, origina-
rio, que es la denegación, que adquiere aquí la forma de una ·
mversión.
Como pueden ver, esto no hace sino introducir nuevos pro-
blemas.

Para continuar hubiera sido preciso situar la diferencia de


nivel entre lo simbólico como tal, la posibilidad simbólica, la
apertura del hombre a los símbolos y, por otra parte, su crista-
lización en el discurso organizado en tanto éste contiene, de

100 101
VI

ANALISIS DEL DISCURSO Y ANALISIS DEL YO

Anna Freud o M elanie Klein

Tengo intención de comenzar a internarlos en la región de-


limitada por nuestras afirmaciones de la vez pasada. Se trata
exactamente de la región comprendida entre la formación del
símbolo y el discurso del yo, en la cual, desde comienzos de
este año, avanzamos.
He dado hoy, al seminario que juntos continuaremos, el
título de Análisis del discurso y análisis del yo, pero no puedo
prometer, en una sola sesión, cumplir con un título tan ambi-
cioso. Pretendo así sustituir, oponiendo ambos términos, la
oposición clásica entre análisis del material y análisis de la'S re-
. .
slstenclas.
Hyppolite destacó en el texto de Freud sobre la Vernei-
nung, que amablemente aceptó comentar para nosotros, el sen-
tido complejo, flexible, de Aufhebung. En alemán este término
significa a la vez negar, suprimir, pero también conservar en la
supresión, levantar. Tenemos aquí el ejemplo de un concepto
cuya profundización, a fin de reflexionar acerca de lo que hace-
mos en nuestro diálogo con el sujeto nunca será suficiente, co-
mo lo han señalado desde hace un tiempo los psicoanalistas.

103
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA ANALISIS DEL DISCURSO Y ANALISIS DEL YO

1 ndamente contradictoria, y ello se manifiesta cada vez


abordamos los principios de la técnica.
Creo que muchos de ustedes han leído este libro de Anna
Por supuesto que es con el yo del sujeto, con sus limitacio- . Es muy instructivo, y ciertamente pueden detectarse en
nes, sus defensas, su carácter, con lo que tenemos que vérnosla. , pues es suficientemente riguroso, los puntos en que apare-
Tenemos que hacerlo avanzar. ¿Pero cuál es la función que los errores de su demostración, más patentes aún en los
cumple en esta operación? Toda la literatura analítica está enre- s que nos ofrece.
dada en torno a su definición exacta. Examinen los pasajes en que intenta definir la función del
Las elaboraciones recientes que consideran al yo del anali- yo. En el "análisis, afirma, el yo sólo se manifiesta a través de
zado como aliado del analista en la Gran Obra analítica impli- us defensas, vale decir en tanto se opone al trabajo analítico.
can contradicciones severas . . tSignifica esto que todo lo que se opone al trabajo analítico es
En efecto, es muy difícil definir al yo como una función defensa del yo? En otro lugar Anna Freud reconoce que esta
autónoma, y al mismo tiempo como un maestro en errores, concepción no puede sostenerse y que existen otros elementos
sede de la ilusi?n, lugar de una pasión que le es propia y que de resistencia distintos a las defensas del yo. ¿No es así como
conduce esenClalmente al desconocimiento; salvo que se de- he empezado a abordar el problema con ustedes? Muchos de
semboque en la noción, no sólo de bipolaridad o bifunciona- los problemas aquí abordados figuran en este libro, es preciso
yo, sino estrictamente hablando, de splitting, distin- leerlo lápiz mano, pues tiene un valor de legado, verdadera-
Clon radIcal entre dos yo. Función de desconocimiento; esto es mente bien transmitido, de la última elaboración de Freud en lo
el yo en el análisis, como lo es también, por otra parte, en una que concierne al yo.
gran tradición filosófica. Alguien cercano a nosotros en la Sociedad!, empujado en el
. Hay párrafos en el libro de Anna Freud, El yo y los meca- Congreso de 1950, no sé por qué, por un impulso lírico -ese
msmos de defensa, donde se tiene la impresión, siempre y cuan- querido compañero- llamó a Anna Freud la plomada del psi-
do .se venza .el lenguaje a veces desconcertante por su estilo coanálisis. Pues bien, la plomada sola no es suficiente en arqui-
de que habla del yo en el estilo de comprensión que tectura. Hacen falta otras herramientas, por ejemplo un nivel
mtentamos mantener aquí. Al mismo tiempo tenemos la im- de agua. No obstante, la plomada no está mal, nos permite
presión de que ella habla del hombrecito-que-está en el hombre, situar la vertical de algunos problemas.
que tendría una vida autónoma en el sujeto y que estaría allí Voy a pedirle a la Srta. Gélinier que les presente un artículo
para defenderlo -Padre, cuidado a la derecha, Padre cuidado a de Melanie Klein: La importancia de la formación del símbolo en
la izquierda- contra lo que puede acometerlo tanto desde fue- el desarrollo del yo. No creo que sea inadecuado introducirlo
ra como desde dentro. Si consideramos su libro como una des- con la lectura de un texto de Anna Freud sobre el análisis de
cripción moralista, entonces ella sin duda alguna habla del yo niños y, en particular, las defensas del yo.
sede de cierto número de pasiones, en un estilo que no es He aquí un pequeño ejemplo que ella nos ofrece. Se trata de
mdlgno de lo que La Rochefaucauld señala como las astucias
incansables del amor propio.
1. Se trata de la Sociedad Francesa de Psicoanálisis (SFP) que surgió en
La función dinámica del yo en el diálogo analítico, por no 1953 como escisión de la Sociedad Psicoanalítica de París (SPP, creada en
haber sido rigurosamente situada, sigue siendo pues hasta hoy 1927).

104 105
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA ANALlSIS DEL DISCURSO Y ANALlSIS DEL YO

una de sus pacientes quien decide analizarse a causa de un grave


estado de ansiedad que perturba su vida y sus estudios, lo deci- .e
0, quien quiso educar a la niña en el autodominio, burlándose
ella cada vez que se abandonaba a algún arrebato emocio-
de a fin de obedecer a su madre. Al comienzo del análisis, dice
Anna Freud: «Su actitud hacia mí era amistosa y sincera, pero
advertí sin embargo que en sus relatos evitaba cuidadosamente
.e
"al. El recuerdo del padre amado había estereotipado este modo
defensa. El procedimiento técnico a seguir en la comprensión
¡Je este caso era comenzar por el análisis de la defensa contra los
toda alusión a sus síntomas y no mencionaba las crisis de ansie- .fectos, y elucidar luego su resistencia en la transferencia. Sólo
dad que sufría entre las sesiones. Su actitud amistosa cambiaba ,ntonces es posible analizar verdaderamente la ansiedad misma
inmediatamente cada vez que deliberadamente yo intentaba sus antecedentes históricos.»2
traer al análisis su síntoma o interpretaba su ansiedad en base a ¿Qué es lo que aquí se presenta como necesidad de analizar
ciertos datos de sus asociaciones. En tales ocasiones me hacía la defensa del yo? N o es otra cosa sino el correlato de un error.
objeto de un torrente de observaciones burlonas e irónicas. Toda Anna Freud, en efecto, consideró inmediatamente las cosas
tentativa de hallar una relación entre esta actitud de la paciente desde el ángulo de la relación dual entre la enferma y ella mis-
y su comportamiento con su madre fracasó totalmente. La rela- ma. Confundió la defensa de la enferma con aquello mediante
ción consciente e inconsciente de la niña con la madre era total- lo cual se manifestaba: a saber, una agresión contra ella, Anna
mente distinta. Su ironía, sus sarcasmos renovados sin cesar, reud. Es en el plano de su yo, el de Anna Freud, en el contex-
desconciertan a la analista y, durante un tiempo, hacen imposi- to de la relación dual con ella, AmIa Freud, donde percibió las
ble la continuación del análisis. Sin embargo, observé, profundi- manifestaci9ries de defensa del yo. Quiso al mismo tiempo ver
zando a continuación el análisis, que esta actitud irónica y bro- allí una manifestación de transferencia acorde con la fórmula
mista no era, estrictamente hablando una reacción de transfe- que convierte la transferencia en la reproducción de una situa-
rencia, y no estaba vinculada en absoluto a la situación analíti- ción. Aunque muchas veces mencionada, hasta tal punto que se
ca. La paciente recurría a esta maniobra cada vez que estaban a considera clásica, esta fórmula es incompleta, pues no precisa
punto de surgir sentimientos tiernos, de deseo o ansiedad. como está estructurada la situación. Lo que les digo hoy se une
Cuanto más fuerte era el ímpetu del afecto, más vehemencia y a lo que señalaba en mi conferencia en el College Philoso-
acritud surgía en su autorridiculización. Sólo secundariamente phique. .
la analista atrae hacia sí estas reacciones de defensa pues favore- Anna Freud empezó por interpretar la relación analítica se-
ce la aparición en lo consciente de los sentimientos de ansiedad gún el prototipo de la relación dual, que es la relación del sujeto
de la enferma. Aunque correctamente fundada en las asociacio- con su madre. De inmediato se encontró en una posición que,
nes y comunicaciones de la paciente, la interpretación del conte- no sólo se estancaba, sino que era perfectamente estéril. ¿Qué
nido de la angustia no surtía efecto, pues toda aproximación a s lo que ella llama haber analizado la defensa contra los afec-
los afectos no hacía sino intensificar la defensa. Hasta no haber tos? Según este texto no parece que pueda verse allí sino su
logrado llevar a la conciencia y volver así inoperante el método propia comprensión. No podía progresar por ese camino. De-
defensivo (desvalorización, burla) que de modo automático la bería haber establecido la distinción entre la interpretación
paciente utilizaba contra sus afectos en todas las circunstancias dual, en la cual el analista entra en una rivalidad yo a yo con el
de su vida, el análisis no pudo hacer consciente el contenido de
la angustia. Este mecanismo defensivo -desprecio e ironía- se 2. Anna Freud, El yo y los mecanismos de defensa, Paidós, 1950, págs.
aclara históricamente por una identificación con su padre muer- 54-56.

106 107
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA ANAL/SIS DEL DISCURSO Y ANAL/SIS DEL YO

analizado, y la interpretación que progresa en el sentido de la po mi seminario pudieron advertir problemas, y


estructuración simbólica del sujeto, la cual ha de situarse más tas ambigüedades plantea el complejO de Edlpo a traves de mIS
allá de la estructura actual de su yo. comentarios sobre los casos que menos pueden ponerse en tela
así al problema de saber cuál es la Bejahung, la de juicio, pues son los más ricamente delineados por Freud
asunClOn por el yo, el sí que está en juego en el progreso analíti- mismo: a saber, tres de sus cinco grandes psicoanálisis. En
C?; ¿Cuál es !a Bejahung que se trata de obtener cuya revela- suma, todo el desarrollo del psicoanálisis consistió en la valo-
Clon es esencIal para el progreso de un análisis? rización sucesiva de cada una de las tensiones implicadas
. . ;n ,U? texto en el Compendio de en ese sistema triangular. Esto sólo nos obliga ya a ver en él
pSlcoanalzsls, 40 de la edlclOn francesa, que no está fue- algo diferente a ese bloque masivo que se resume en la
ra nuestros puesto que se llama La técnica psicoa- fórmula clásica: atracción sexual hacia la madre, rivalidad
nalltlca, nos dIce que lo que define la entrada en la situación con el padre.
es el establecimiento de un pacto. «El "yo" enfermo Conocen el carácter profundamente disimétrico -desde el
del paClente promete la más completa sinceridad, es decir, pro- origen- de cada una de las relaciones duales que comprende la
m. ete poner a nuestra disposición todo el material que le sumi-
estructura edípica. La relación que une al sujeto con su madre
ms!ra Por nuestra parte, le aseguramos la es distinta de la que lo vincula al padre, la relación narcisista o
dzscrecwn y ponemos a su servicio nuestra experien- imaginaria con el padre es distinta de la relación simbólica, y
Cla en la mterpretación del material sometido al inconsciente. también qe la relación que debemos llamar real: la cual es, res-
Nuestro saber ha de compensar su ignorancia, y ha de permitir pecto a' la arquitectura que nos interesa en el análisis, residual.
al yo recuperar y dominar los dominios perdidos de su psiquis- Todo esto muestra suficientemente la complejidad de la estruc-
mo. En este pacto consiste la situación analítica. » tura, y que no es inconcebible que otra línea de investigación
. Pues bien -mi última conferencia ya lo implicaba- si es nos permita elaborar el mito edípico superando lo hecho hasta
que nuestro saber acude en auxilio de la ignorancia del ahora. .
analIzado, no por ello dejamos de estar nosotros también en A pesar de la riqueza del material incluido en el interior de
la en ignoramos la simbólica la relación edípica, poco nos hemos despegado del esquema
yace en el InCOnSCIente del sujeto. Además, esta constelación dado por Freud. Este esquema debe, en lo esencial, mantener-
hay que concebirla siempre como ya estructurada, y de acuer- se, pues él es, verán ustedes por qué, verdaderamente funda-
do a un orden complejo. mental, no sólo para toda comprensión del sujeto, sino tam-
. La palabra complejo surgió en la superficie de la teoría analí- bién para toda realización simbólica, por el sujeto, del ello, del
tlc.a por una especie de fuerza interna; como ustedes saben, no inconsciente, elcual es un sí-mismo y no una serie de pulsiones
la Inventó Freud, sino Jung. Cuando nos encaminamos hacia el desorganizadas, como parte de la elaboración teórica de Freud
descubrimiento del inconsciente, nos encontramos con situa- permitiría pensar al leer en ella que sólo el yo tiene, en el psi-
organizadas, complejas. Freud nos pro- quismo, una organización.
porClOno su pnmer modelo, su patrón, con el complejo de Edi- Vimos la vez pasada que la reducción misma de la negación
po. Aquellos entre ustedes que han seguido desde hace ya tiem- que afecta ló denegado no nos da por ello, de parte del
su Bejahung. Es preciso examinar en detalle el valor de los cn-
3. S. Freud, O.c., B.N., Madrid, 1973, T. I1I, 3.379-3 .410. terios que exigimos -sobre los cuales estamos, por otra parte,

108 109
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA ANAL/SIS DEL DISC URSO Y ANAL/SIS DEL YO

de con el sujeto- para reconocer una Bejahung satis- está allí, hacia un tercero. Aísla algo que debe parecerse mucho
factona.
a la posición de Dora. La sujeto se identificó con su .padre y
está la fuente de la evidencia? Lo que el sujeto debe esta identificación estructura su yo. Esta estructuración del yo
autentifIcar es la reconstrucción analítica. El recuerdo ha de ser es allí designada como defensa. Se trata de la parte más superfi-
ayuda de los vacíos. Y Freud nos recuerda, a justo cial de la identificación, pero por ese sesgo podemos alcanzar
que J.amás podremos confiar íntegramente en la memo- un plano más profundo, y reconocer la situación de la sujeto en
na. ¿A partIr de entonces, qué nos satisface exactamente cuan- el orden ·simbólico. La prenda del análisis no es sino reconocer
do el sujeto nos dice las cosas han llegado a ese puilto dis- qué función asume el sujetó en el orden de las relaciones sim-
parador en el que expenmenta el sentimiento de la verdad? bólicas qu e cubre todo el campo de las relaciones humanas, y
. Esta pregun.ta nos conduce al núcleo del problema del senti- cuya célula inicial es el complejo de Edipo, donde se decide la
de abordé el otro día a propósito de la asunción del sexo.
genesls de la alucmaclón del hombre de los lobos. Di esa fór-
mula casi algebraica, casi demasiado transparente, demasiado
concreta: lo real o lo que es percibido como tal es lo que resiste Dejo ahora la palabra a la señorita Gélinier quien va a mos-
absolutamente a la simbolización. A fin de cuentas, ¿no se pre- trarles cuál es el punto de vista de Melanie Klein. Este punto de
senta acaso en su punto máximo el sentimiento de lo real en la vista se opone al de Anna F reud: no en vano estas dos damas,
ardiente manifestació? de una realidad irreal, alucinatoria? que no dejan de presentar entre sí ciertas analogías, se enfrenta-
En el hombre de los lobos, la simbolización del del ron en rivalidades merovingias.
plano gen.ital sido veru:orfen. Tampoco debe sorprender- El punto de vista de Anna Freud es intelectualista, y la lleva
que CIertas que suelen llamarse interpre- a formular que, en el análisis, todo debe ser conducido a partir
taCIOnes no sean simbolizadas por el sujeto. de la posición mediana, moderada, que sería la del yo. Todo
Se mamÍlestan en una etapa en que no pueden revelarle en parte para ella de la educación o de la persuasión del. yo, y a
cuál es su situación en ese dominio interdicto que esto se limitará todo. Verán de dónde, por el contrano, parte
mconsclente, pues se encuentran aún en el plano de la nega- Melanie Klein para abordar a un sujeto especialmente difícil,
Clon. o en el plano de la negación de la negación. Algo aún no con el cual uno se pregunta cómo se las habría ingeniado Anna
ha SIdo franqueado: algo que justamente está más allá del dis- Freud para utilizar sus categorías de yo fuerte y yo débil, que
curso, que un salto en el discurso. La represión no suponen una posición previa de reeducación. Podrán apreciar
puede pura y sImplemente desaparecer, sólo puede ser supera- al mismo tiempo cuál de ellas se encuentra más cerca del eje del
da, en el sentido de Aufhebung. descubrimiento freudiano.
Lo que Anna Freud llama análisis de las defensas contra el
afecto es. tan sólo una etapa de su propia comprensión, y no de El artículo de Melanie Klein, The importance of symbol-
la del sUJeto. Una vez que se ha dado cuenta de que está equi- formation in the development of the ego, publicado en 1930, se
vocada al creer que la defensa del sujeto es una defensa contra encuentra en Contributions to Psycho-Analysis, 1921-1945,4
ella misma, puede entonces analizar la resistencia de transfe-
renCIa.
4. M. Klein: «La importancia del símbolo en el desarrollo del yo», en
¿Adónde se ve entonces conducida?: hacia alguien que no Contribuciones al Psicoanálisis, Horme-Paidós, págs. 209-222. [T.]

110 111
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA ANALISIS DEL DISCURSO Y ANALISIS DEL YO

publicado en 1948. Hay una traducción francesa en los Essais de que constituye su originalidad, en la.
psychanalyse 1921-1945, París, 1968. aparecen en un proceso de expulsIón lIgado al mstmto pnmItl-
vo de destrucción.
Se trata aquí de una relación primitiva, situada en la raíz
misma, instintual, del ser. A medida que se producen esas
2 eyecciones fuera del mundo primitivo del sujeto, que no está
aún organizado en el registro de la realidad propiamente huma-
na, comunicable, surge cada vez un nuevo tipo de identifica-
¡Hay que ver con qué brutalidad Melanie Klein le enchufa ción. Esto es lo que no puede soportarse y la ansiedad surge al
al pequeño Dick el simbolismo! Comienza de entrada lanzán- . .
mIsmo tiempo.
dole las interpretaciones mayores. Le suelta una verbalización La ansiedad no es una especie de energía que el sujeto debe-
brutal del mito edípico, casi tan escandalosa para nosotros co- ría repartir para constituir los objetos, y en el texto de Melanie
mo para cualquier lector: tú eres el pequeño tren, quieres coger,- Klein no hay frase alguna que pueda interpretarse en ese senti-
te a tu madre. do. La ansiedad siempre es definida como surgente, arising. A
Esta manera de actuar evidentemente se presta a polémicas cada una de las relaciones objetales corresponde un modo de
teóricas que no pueden disociarse del diagnóstico del caso. Pe- identificación cuya señal es la ansiedad. Las identificaciones a
ro después de esta intervención indudablemente algo sucede. las que se refiere preceden a la identificación yoica. Pero aún
Todo radica allí. cuando esú última esté realizada, toda nueva re-identificación
Percibieron la falta de contacto que experimenta Dick. Es del sujeto hará surgir la ansiedad: ansiedad en tanto ella es ten-
éste el defecto de su ego. Su ego no está formado. También tación, vértigo, pérdida del sujeto que vuelve a encontrarse en
Melaine Klein distingue a Dick de los neuróticos a causa de su niveles extremadamente primitivos. La ansiedad es una conno-
profunda indiferencia, su apatía, su ausencia. En efecto, es evi- tación, una señal, como siempre lo formuló claramente Freud:
dente que, para Dick, lo no simbolizado es la realidad. Este una cualidad, una coloración subjetiva.
joven sujeto está enteramente en la realidad de su estado puro, Ahora bien, precisamente lo que no se produce en el sujeto
inconstituida. Está enteramente en lo indiferenciado. Ahora al que nos referimos es esta ansiedad. Dick ni siquiera puede
bien, ¿qué es lo que constituye un mundo humano sino el inte- lograr el primer tipo de identificación la cual sería ya un esbozo
rés por los objetos en tanto distintos, por los objetos en tanto de simbolismo. Por paradójico que sea decirlo; él está frente a
equivalentes. El mundo humano es, en lo que se refiere a ios la realidad, vive en la realidad. En el consultorio de Melanie
objetos, un mundo infinito. En este sentido, Dick vive en un Klein no hay para él ni otro ni yo; hay una realidad pura y
mundo no-humano. simple. El intervalo entre las dos puertas es el cuerpo de la
Este texto es valioso porque pertenece a una terapeuta, a madre. Los trenes, y todo lo demás, es algo sin duda, pero no
una mujer con experiencia. Ella siente las cosas, las expresa es ni nombrable ni nombrado.
mal, no podemos reprochárselo. La teoría del ego está aquí Entonces Melanie Klein, con ese instinto de bruto que le
incompleta, quizá porque ella no se decide a formularla, sin permitió alcanzar, por otro lado, una suma de conocimientos
embargo muestra claramente lo siguiente: si, en el mundo hu- hasta entonces impenetrable, se atreve a hablarle: hablar a un
mano, los objetos se multiplican, se desarrollan con la riqueza ser que, sin embargo, se deja aprehender como alguien que, en

/12 llJ
EL MOMENTO DE LA RESISTENCIA ANALlSIS DEL DISCURSO Y ANALlSIS DEL YO

el sentido simbólico del término, no responde. Está allí como si me. Al mismo tiempo, y por más paradójico que ello parezca,
ella no existiese, como si ella fuese un mueble. Y, sin embargo, existe en él una posibilidad de empatía mucho mayor que la
ella le habla. Ella literalmente da nombre a aquello que, sin normal, pues se encuentra perfectamente bien en su relación
duda, participa efectivamente del símbolo pues puede ser inme- con la realidad, de modo no ansiógeno. Cuando ve sobre la
diatamente nombrado, pero que hasta entonces no era para ese blusa de Melanie Klein virutitas de lápiz, resultado de un des-
sujeto, más que una realidad pura y simple. trozo, dice: Poor Melanie Klein.
Allí adquiere entonces su significación el término pre- La próxima vez, abordaremos el problema. de la,
maduración que utiliza para decir que Dick ha alcanzado ya en entre el simbolismo y lo real desde su perspectiva mas dlfIcll,
cierto sentido el estadio genital. . en su plinto de origen. Verán ustedes la. con lo que el
Normalmente, el sujeto da a los objetos de su identificación otro día en el comentario de Hyppohte, deslgnamos como
primitiva una serie de equivalentes imaginarios que aumentan función 'de la destructividad en la constitución de la realidad
los engranajes de su mundo: esboza identificaciones con otros humana.
objetos, etc ... Cada vez, la ansiedad detiene la identificación
definitiva, la fijación de la realidad. Pero estas idas y venidas
proporcionarán su marco a ese real infinitamente más complejo 17 DE FEBRERO DE 1954.
que es el real humano. Después de esa fase durante la cual los
fantasmas son simbolizados, aparece el estadio llamado genital,
en que la realidad entonces es fijada.
Ahor,a bien, para Dick, la realidad está bien fijada, pero
porque no puede realizar esas idas y venidas. Está inmediata-
mente en una realidad que no conoce desarrollo alguno.
Sin embargo, no se trata de una realidad totalmente deshu-
manizada. A su nivel, ella significa. Ya está simbolizada pues
puede dársele un sentido. Pero como ella es, ante todo, movi-
miento de ida y vuelta, no se trata más que de una simboliza-
ción inmovilizada, y de una sola y única identifica-
ción primaria que tiene nombre: lo vacío, lo negro. Precisa-
mente, lo que es humano en la estructura propia del sujeto es
esa hiancia 5 y es ella la que en él responde. El sujeto no tiene
contacto sino con esa hiancia.
En esa hiancia, sólo cuentan un número muy limitado de
objetos, que el niño ni siquiera puede nombrar, como han po-
dido observar. Ciertamente, dispone ya de cierta aprehensión
de los vocablos, pero no ha realizado la Bejahung: no los asu-

5. Véase nota acerca de la traducción.

114 115
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO
VII

LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

Meditación sobre la óptica.


Introducción del ramillete invertido.
Realidad: el caos original.
Imaginario : el nacimiento del yo.
Simbólico: las posiciones del sujeto.
Función del mito de Edipo en el
psicoanálisis.

La pequeña charla que les ofreceré hoy estaba anunciada


con el título de La tópica de lo imaginario. Un tema tan impor-
tante como éste llevaría varios años de enseñanza; pero ya que
en el hilo de nuestro discurso han surgido algunos problemas
relacionados con el lugar de lo imaginario en la estructura sim-
bólica, la charla de hoy puede reivindicar este título.
Es, según un plan preconcebido, cuyo rigor espero el
conjunto les demostrará, que los guié la última vez hacia un
caso especialmente significativo pues muestra de modo reduci-
do el juego recíproco de esos tres grandes términos que ya tuvi-
mos oportunidad de introducir: lo imaginario, lo simbólico y '
lo real.
Nada puede comprenderse de la técnica y la experiencia
freudianas sin estos tres sistemas de referencia. Cuando se em-
plean estas distinciones muchas dificultades se justifican y acla-
ran. Sucede así con los puntos incomprensibles que la señorita
Gélinier señaló el otro día en el texto de Melanie Klein. Cuan-
do se intenta elaborar una experiencia lo que cuenta no es tanto
lo qu'e se comprende como lo que no se comprende. El mérito
de la exposición de la señorita Gélinier radica precisamente en
haber resaltado lo que en este texto no <:e comprende.
Se demuestra así la fecundidad del método de los comenta-

119
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

rios. Comentar un texto es como hacer un análisis. Cuantas Todo el problema reside entonces. en .l,a articulación de lo
veces advertí a quienes están en control conmigo cuando me imbólico y lo imaginario en la consutuciOn de lo real.
dicen: Creí entender que él quería decir esto o aquello, les ad-
vertí que una de las cosas que más debemos evitar es precisa-
mente comprender demasiado, comprender más que lo que hay
en el discurso del sujeto. No es 16 mismo interpretar que imagi- 1
nar comprender. Es exactamente lo contrario. Incluso diría que
las puertas de la comprensión analítica se abren en base a un
cierto rechazo de la comprensión. Para ¡ratar de aclararles un poco las cOS;lS, he elaborado un
No basta con que un texto parezca coherente. Ciertamente, pequeño modelo, sucedáneo del estadi? del espej? .
este texto se sostiene en el marco de las cantinelas que nos son He señalado a menudo que el estadiO del espejO Sim-
habituales: maduración instintiva, instinto primitivo de agre- plemente un momento del desarrollo. Cumple tambien. Una
sión, sadismo oral, anal, etc. Sin embargo, en el registro que función ejemplar porque nos' revela de las
Melanie Klein hace intervenir aparecen algunos contrastes so- del sujeto con su imagen en tanto Urbzld del yo .. Ahora bien,
bre los que volveré a insistir detalladamente. ese estadio del espejo, que no podemos negar, uene una pre-
Todo gira en torno a lo que a la Srta. Gélinier le pareció sentación óptica que tampoco podemos negar. ¿Es acaso una
singular, paradójico, contradictorio, respecto a la función del casualidad ?
ego: demasiado desarrollado traba todo desarrollo, pero al de- Las ciencias, en particular las ciencias nacientes com? la
sarrollarse vuelve a abrir las puertas de la realidad. ¿Cómo es nuestra, toman prestado frecuentemente modelos a otras Cien-
posible que el desarrollo del ego vuelva a abrir las puertas de la cias. ¡No imaginan, mis pobres amigos, lo deben us-
realidad? ¿Cuál es la función propia de la interpretación klei- tedes a la geología! Si la geología no eXisuera, ¿como pensar
niana, cuyas características son las de una intrusión, un encha- entonces que, en un mismo ni:el, puede de capa
pado del. sujeto? Estas son las cuestiones que hoy tendremos reciente a una capa muy antenor? No esta.na. mal, lo digo ,al
que preCisar. pasar, que todo analista un hbnto d.e
Ya han debido darse cuenta que, en el caso de este joven Hubo hace tiempo un anahsta geologo , Leuba, qUien escnbiO
sujeto, real, imaginario y simbólico están allí perceptibles, aflo- un libro cuya lectura les recomiendo calur?samente. .
rantes. Les enseñé a identificar lo simbólico con el lenguaje: La óptica también tendría algo que deCir. N,o me alejO
ahora bien, ¿no es precisamente en la medida en que, digamos, esto de la tradición del maestro: seguramente mas de uno habra
Melanie Klein habla, que algo sucede? Por' otra parte, ¿cuando notado en la Traumdeutung, en el capítulo de los
Melanie Klein nos dice que los objetos se constituyen mediante procesos oníricos, el famos? en el cual Freud mserta la
juegos de proyecciones, introyecciones, expulsiones, rein- totalidad del proceso del mconSCiente. .
troyecciones de los objetos malos; cuando nos dice que el suje- En su interior, Freud sitúa las distintas capas que se diferen-
to, quien ha proyectado su sadismo, lo ve retornar desde esos cian del nivel perceptivo, a saber la impresión 51,
objetos, y en consecuencia se halla bloqueado por un temor 52, etc., a la vez imagen, recuerdo. Estas huellas
ansioso, no sienten ustedes que nos hallamos en el dominio de son luego reprimidas en el inconsciente. Es un esquema bomto,
lo imaginario? ya volveremos a él pues nos será útil. Observen que va acompa-

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LA TOP/CA DE LO IMAGINARIO
LA TOP/CA DE LO IMAGINARIO

ñado de un comentario que no parece haber llamado la aten-


auxiliarnos en una tentativa de llegar a la comprensión de la
ción de nadie, a pesar de que Freud lo retomó en su casi última
obra: el Compendio de psicoanálisis. complicada función psíquica total, dividiéndola y adscribiendo
cada una de sus funciones aisladas a uno eler:z-entos del
aparato. La tentativa de adivinar la del
to psíquico por medio de tal división no ha SIdo emprendzda
M todavía que yo sepa. Por mi parte no encuentro nada que a ella
pueda oponerse. Creo que .nos es lícito dejar libre a
tras hipótesis, siempre que conservemos una perfecta
dad de juiéio y no tomemos nuestra débil a:-mazón por un edz-
ficio de absoluta solidez. Como lo que necesztam?s son
taciones auxiliares que nos ayuden a conseguzr una przme:-a
.. aproximación a algo desconocido, nos serviremos del materzal
más práctico y concreto. . .
Esquema de Freud
Ya que los consejos están hechos para que nadIe los
creo que es inútil aclararles que desde no' hemos
, Se leo tal como figura en Traumdeutung 1: La idea que
do de tomar el débil armazón por un edIfiCIo de absoluta solI-
aSl se nos ofrece es la de una localzdad psíquica -se trata exacta-
dez. Por parte, la autorización que nos da para
mente del campo de la realidad psíquica, es decir, de todo lo
zar en la aproximación a un hecho desconocido relacIOnes aUXI-
que sucede entre la y la conciencia motriz del yo-
liares, me ha incitado a hacer gala de cierta desenvoltura en la
'" Vamos ahora a prescmdIr por completo de la circunstancia de
construcción de un esquema. .
sernas también anatómicamente el aparato anímico de
Vamos a usar hoy algo un ,de
aqul se y vamos a eludir asimismo toda posible tenta-
mucho más simple que un mIcroscopIO compleJo, sena dIverti-
Clan de determmar en dicho sentido la localidad psíquica. Per-
do continuar con esta comparación, pero eso nos llevaría de-
pues, te.rreno psicológico y no pensaremos
masiado lejos. .
smo en obedecer a la mVltaClón de representarnos el instrumen-
Les recomiendo encarecidamente que medIten acerca de la
puesto al servicio de las funciones anímicas como un microsco-
óptica. Cosa curiosa, se ha fundado todo un sistema metafísico
plO. un aparato fotográfico o algo semejante. La 10-
en la geometría y la mecánica, buscando en ellas modelos de
PSIquIca corresponderá entonces a un lugar situado en el
comprensión, en cambio, hasta hoy, no se ha saca,do todo el
de este.aparato, en el que surge uno de los grados preli-
partido posible de la óptica. Sin .ella de?ena prestarse
mmares de la Imagen. En el microscopio y en el telescopio son
a algunas ensoñaciones, esta cun.osa CIenCIa que produ-
luga:-es funtos ideales; esto es, puntos en los que no se halla
cir mediante aparatos esa cosa smgular llamada «Imagenes», a
sltuado nmgun elemento concreto del aparato. Creo innecesario
diferencia de las demás ciencias que efectúan un recorte, una
excusarr:ze por la imperfección de estas imágenes y otras que han
disección una anatomía de la naturaleza.
de segulr. Estas comparaciones no tienen otro objeto que el de
Teng;n claro que al decir esto no busco darles gato por lie-
bre ni confundir las imágenes ópticas con las imágenes que nos
1. S. Freud, O.c., B.N., Madrid, 1973, T. 1, pág. 672.
Pero, no por casualidad, llevan el mismo nombre.
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LA TONCA DE LO IMAGINARIO LA TOPlCA DE LO IMAGINARIO

Las imágenes variedades algu- más que un aparato subjetivo, enteramente construido con
nas son puramente subjetivas, son las llamadas virtuales' otras ayuda de una x y una y que habitan el mismo territorio que el
reales, es decir que se comportan en ciertos aspectos' como sujeto, es decir el del lenguaje? .
obJet?s y pueden ser consideradas como tales. Pero aún más Dejaré abiertos estos interrogantes para abordar
peculIar: producir imágenes virtuales de esos objetos mente un pequeño ejemplo que intentaré meterles en la cabeza
ue
9 son las En este caso, el objeto que es la antes de hacerlo en la pizarra, puesto que no hay nada más
imagen real recibe, con Justa razón, el nombre de objeto vir- peligroso que las cosas en la pizarra: quedan siempre un poco
tual.
chatas.
Todavía hay algo aún más sorprendente: la óptica se apoya, Se tratá de una experiencia clásica, que se llevaba a cabo en
totalmente, en una teoría matemática sin la cual es absoluta- la época en que la física era divertida, en la época de la verdade-
mente imposible estructurarla. Para que haya óptica es preciso ra física. Nosotros, de igual modo, estamos en la época en que
que a punto dado en el espacio real le corresponda un verdaderamente se trata de psicoanálisis. Cuando más cerca del
pur:to , y en otro espacio que es el espacio imaginario. psicoanálisis divertido estemos, más cerca estaremos del verda-
Es esta la estructural fundamental. Parece muy sim- dero psicoanálisis. Con el tiempo se irá desgastando, se hará
ple,. pero SIn ella. no puede escribirse ecuación alguna, ni sim- por aproximaciones y triquiñuelas. Ya no comprenderá nada
?olIzarse nada; SIn ella la óptica es imposible. Aun la de lo que se hace, así como ya no es necesano comprender nada
ignoran nada podrían hacer en óptica .si ella no existiese. de óptica para hacer un microscopio. Regocijémonos pues, aún
. Allí e.spacio real y espacio imaginario se confun- hacemos psicoanálisis.
den. Esto no impide que deban pensarse como diferentes. En Coloquen pues aquí, en mi lugar, un formidable caldero
materia de óptica, encontramos muchas oportunidades para -que quizá me reemplazaría ventajosamente, algunos días, co-
en ciertas distinciones que muestran hasta qué mo caja de resonancia- O, un caldero lo más parecido posible a
punto es importante el resorte simbólico en la manifestación de una semiesfera, bien pulido en su interior, en resumen un es-
un fenómeno. .
pejo esférico. Si lo acercamos casi hasta llegar a la mesa, ustedes
Por otro lado, en óptica existen una serie de fenómenos que no se verán dentro: así, aunque cada tanto yo me transformase
podeI?os como totalmente reales puesto que es la en caldero, el fenómeno de espejismo que se produce cada tan-
nos guía en esta materia y, sin embargo, la to entre mis alumnos y yo, no se producirá aquí. Un espejo
subjetividad esta constantemente comprometida. Cuando uste- esférico produce una imagen real. A cada punto de un rayo
d.es ven. un iris ven algo totalmente subjetivo. Lo ven a luminoso proveniente de un punto cualquiera de un objeto si-
cierta distanCia destacándose sobre el paisaje. El no está allí. Se tuado a cierta distancia -preferentemente en el plano del cen-
de un subjetivo. Sin embargo, gracias a una tro de la esfera- le corresponde en el mismo plano, por con-
camara fotograftca pueden registrarlo objetivamente. . Qué es vergencia de los rayos reflejados sobre la superficie de la esfera,
entonces? Ya no sabemos muy bien -¿verdad?-· dónde se en- otro punto luminoso: se produce entonces una imagen real del
cuentra lo subjetivo y dónde se encuentra lo obJ·etivo .. No será objeto.
' b' e
mas ien que estamos acostumbrados, en nuestras cortas en- Lamento no haber podido traer hoy ni el caldero, ni los
tendederas, a establecer una distinción demasiado somera entre aparatos de la experiencia. Tendrán que imaginárselos.
lo objetivo y lo subjetivo? ¿Tal vez la cámara fotográfica no sea Supongan que esto sea una caja, hueca por este lado, y que

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LA TOP/CA DE LO IMAGINARIO
LA TOP/CA DE LO IMAGINARIO

está colocada sobre una base, en el centro de la semiesfera. So-


En ese momento, mientras no ven el ramillete real, que está
bre la caja pondrán un florero, real. Debajo hay un ramillete de
flores. ¿Qué sucede entonces? oculto, verán aparecer, si están en el campo un cu-
riosísimo ramillete imaginario, que se forma en el
cuello del florero. Como sus ojos deben desplazarse lInealmen-
te en el mismo plano, tendrán una sensación de realidad sin-
tiendo, al mismo tiempo, que hay algo extra,ño,
que los rayos no se cruzan bien. l.e}os esten, mas
influirá el paralaje, y más completa sera la ..
Es é;te un apólogo que nos resultará de gran utIlIdad. Claro
que este esquema no pretende ab<?rdar nada que una rela-
ción substancial con lo que mampulamos en. r:la-
ciones llamadas reales u objetivas, o las relaclOnes Imag1Oanas.
Sin embargo, nos permite ilustrar, d: m?do p:rticularmente
sencillo , el resultado de la estrecha 1OtnncaClOn
, ,.
del mundo ,
Experiencia del ramillete invertido imaginario y del mundo real en la economIa pSlqUIca; veran
ahora de qué modo.
El ramillete se refleja en la superficie esférica, para aparecer
en el punto luminoso simétrico. Dada la propiedad de la super-
ficie esférica, todos los rayos que emanan de un punto dado
2
aparecen en el mismo punto simétrico; con todos los rayos
lo mismo. Se forma así una imagen real. Observen que
en mI esquema los rayos no se cruzan por completo, pero así
Esta pequeña experiencia me fue .favorable. No la inventé
sucede también en la realidad, y en todos los instrumentos de
yo, es conocida desde hace tIempo con el nombr: de
óptica: obtenemos sólo una aproximación. Más allá del ojo, los
experiencia del ramillete Así, tal cual es, en su 100-
continúan su trayectoria, y vuelven a divergir. Pero, para
cencia -sus autores no la fabncaron para nosotros- nos sedu-
el OJO son convergentes, y producen una imagen real, pues la
ce hasta en sus detalles contingentes, el florero y el ramillete.
característica de los rayos que impresionan un ojo en forma
En efecto, el dominio propio del yo primitivo, Ur-Ich o
convergente es la de producir una imagen real. Convergen
Lust-Ich, se constituye por clivaje 2 ,por distinc.ión al
cuando llegan alojo, divergen cuando se alejan de él. Si los
mundo exterior: lo que está incluido en el extenor se
rayos impresionan alojo en sentido contrario, se forma enton-
de lo que se ha rechazado mediante los pro.cesos de excluslOn,
ces una imagen virtual. Es lo que sucede cuando miran una
imagen. en el espejo.: la ven allí donde no está. Aquí, por el
c'?ntrano, ustedes la ven donde ella está, siempre y cuando el 2. Clivage, del verbo cliver: partir [un cuerpo mineral, un diamante]
OJO de ustedes· se encuentre en el campo de los rayos que ya se en el sentido natural de sus capas; superficie según la cual se parte una roca.
han cruzado en el punto correspondiente. . De origen holandés, usado en el comercio de diamantes - el corte exacto de
la piedra - pasó al francés y al inglés. [T.]
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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

Se dan cuenta, sin duda, que estoy esquematizando, pero el


y de proyección. De allí que, sin duda, las con-
desarrollo de una metáfora, de un dispositivo para pensar, exi-
cepClOnes analíticas del estadio primitivo de la formación del
ge primero entender para qué sirve. Verán que
yo, en primer plano esas nociones que son las de
posee una capacidad de maniobra tal qu.e es P?sIble
contmente y contenido. Por este motivo la relación entre el
cualquier tipo de movimiento. Pueden mver.tIr las
florero y las flores que contiene puede servir como metáfora y
de la experiencia: el florero podría estar abajO y las flores arn-
de las más preciosas. '
bao Pueden, según su capricho, hacer imaginario que es real,
. Saben que su proceso de maduración fisiológica permite al
siempre y cuando conserven la relación entre los SIgnos, + - +
sUJet?, en un moment? determinado de su historia, integrar
efectIvamente sus funclOnes motoras y acceder a un dominio ó -+-.
Para que la ilusión se produzca, para que se
real de su cuerpo. Pero antes de este momento, aunque en for-
el ojo que mira, .un mundo donde lo imaginan o pueda mc1Ulr
ma con el sujeto toma conciencia de su cuerpo
lo real y, a la vez, formularlo; donde lo real pueda. inc1uir y, a
como totalidad. InsIsto en este punto en mi teoría del estadio
vez, situar lo imaginario, es preciso, ya l? he , cumplu:
espejo: sola visión de la forma total del cuerpo humano
con una condición: el ojo debe ocupar CIerta debe
bnnda al SUjeto un imaginario de su cuerpo, prematu-
ro respecto al dommlO real. Esta formación se desvincula así estar en el interior del cono.
Si está fuera de este cono, no verá ya lo que es imaginario,
del proceso mismo de la maduración, y no se confunde con él.
por la razón de que nada proveniente del cono de emi-
El sujet.o. la culminación del dominio psicológico, y
sión le impactará. Verá las cosas tal como son, en su estado
esta antIcIpacIón dará su estilo al ejercicio ulterior del dominio
real, al desnudo, es decir el interior del mecanismo y, según los
motor ' efectivo.
casos, un pobre florero vacío o bien unas desoladas .
. Es ésta la imaginaria por la cual el hombre, por vez
Me dirán: No somos un ojo, ¿qué significa este OJO que se
expenmenta que él se ve, se refleja y se concibe como
dIstmto, otro de lo que él es: dimensión esencial de lo humano pasea de un lado al otro? . .
La caja representa el cuerpo de ustedes. El ramIllete son los
que estructura el conjunto de su vida fantasmática. '
instintos y los deseos, los objetos de deseo que se ¿'(
En el origen suponemos .todos los ellos, objetos, instintos,
qué es el caldero? Tal vez el córtex. ¿Por qué no? Sena dIvertI-
deseos, tendencias, etc. Se trata pues de la realidad pura y sim-
ple: en se delimita, que no puede ser aún objeto de do: hablaremos de ello otro día.
El ojo de ustedes no se pasea en medio de todo esto, está
defmIcIon alguna; que no es ni buena ni mala sino a la vez
fijado allí, como un pequeño apéndice titilante del En-
caótica y absoluta, originaria. Freud se refiere 'a este nivel en
tonces, ¿por qué les cuento que se pasea, y que es en funclOn de
n,ie Verneinung cuando habla de los juicios de existencia: o
su posición que el dispositivo funciona o no?
bIen .es o bien .no es. Aquí es donde la imagen del cuerpo ofrece
Como sucede con frecuencia, el ojo es aquí el símbolo del
al SUjeto la pnmera forma que le permite ubicar lo que es y lo
sujeto. Toda la ciencia se basa en la reducción a un
que. no del yo. Pues bien, digamos que la imagen del cuerpo
ojo, por eso está proyectada ante ustedes, es deCIr
-.SI SItuamos en nuestro esquema- es como el florero ima-
les explicaré en otra oportunidad este punto. Hubo un ano en
gmano que contiene el ramillete de flores real. Así es como
que alguien había traído una de la
antes del nacimiento del yo y su sur-
ría de los instintos, la más paradójlca que yo Jamas haya Oldo,
gImIento, al sUJeto.
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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

en cual se los instintos. Al final, ni uno quedaba que conoce su sentido. Melanie Klein en el hecho
en pIe; en ese sentido era una demostración útil. Sería preciso, más sorprendente: este niño no desea hacerse comprender, no
p.ara reducirnos por un instante a no ser sino un ojo, que nos busca comunicarse; sus únicas actividades más o menos lúdicas
sI,tuásemos la posición del sabio que puede decretar que él on emitir sonidos y complacerse con estos sonidos sin signifi-
solo es un OJO, y colocar un letrero en la puerta: No molestar al cación, con estos ruidos. . .
experimentador. No ocurren así las Cosas en la vida pues no Sin embargo, este niño posee algo de orden del SI
ojo. ¿Qué entonces este ojo que está .aquí? no Melanie Klein no podría hacerse entender por el. DIspone
SIgmftca que, en la relacIón entre lo imaginario y lo real, y de algun9s elementos del aparato simbólico. otra parte,
en la constitución del mundo que de ella resulta, todo depende Melanie Klein, desde el primer contacto con elmno, que es tan
de la situación del sujeto. La situación del sujeto -deben sa- importante, caracteriza su actitud como apática,.
berlo ya que se lo repito- está caracterizada esencialmente por Pero no por ello carece de orientación. No da la ImpreSIón de
su lugar en el mundo simbólico; dicho de otro modo, en el ser idiota ni mucho menos. Melanie Klein lo distingue de todos
mundo de la palabra. De ese lugar depende que el sujeto tenga los niños neuróticos que ha examinado antes señalando que, en
o no derecho a llamarse 'Pedro. Según el caso, estará o no, en el él, no hay indicios aparentes de ni :n la f?r-
campo del cono.
ma velada en que aparece en los neurotIcos: exploslOn o bIen
Aun cuando esto parezca un poco rígido tienen que metér- retracción, rigidez, timidez. Algo así no podría escapársele a
selo en la cabeza para poder comprender lo que ha de seguir. una terapeuta de la experiencia de Melanie Klein. Aquí está el
niño, como si no pasara nada. Mira a Melanie Klein como mi-
raría un mueble.
estos aspectos porque quiero destacar.el carácter
3 uniforme que, para él, tiene la realidad. Todo le es Igualmente
real, igtialmente indiferente.
Aquí comienzan las perplejidades de la señorita Gélinier.
. Debemos tomar el texto de Melanie Klein como lo que es: El mundo del niño, nos dice Melanie Klein, se produce a
el mforme de una experiencia.
partir de un continente -sería el cuerpo de la madre- y de un
Se trata de un muchacho que, nos informan, tiene unos cua- contenido del cuerpo de es.ta madre. A lo largo del avance de
tro años, pero cuyo nivel general de desarrollo está entre los sus relaciones instintuales con ese objeto privilegiado que es la
quince y los dieciocho meses. Es éste un problema de defini- madre, el niño se ve llevado a realizar una serie de relaciones de
nunca se sabe qué se quiere decir con esto. ¿Cuál es el incorporación imaginaria. Puede morder, .a,bsorber el
mstrumento de medición? Esta aclaración se omite a menudo. de su madre. El estilo de esta incorporaclOn es un estIlo de
Un. desarrollo afectivo entre quince y dieciocho meses , esta no- destrucción.
CIón es aún más vaga que la imagen de una flor en la experiencia El niño espera encontrar en ese cuerpo materno cierta
que acabo de presentarles.
dad de objetos que, aunque están incluidos en él, están provIs-
. .El dispone de un vocabulario muy limitado, y más que tos de cierta unidad, objetos que pueden serie peligrosos. ¿Por
uicorrecto. Deforma las palabras, y la mayor parte qué peligrosos? Exactamente por la misma razón por cual él
del tiempo las emplea mal; otras veces en cambio uno se da es peligroso para ellos. Los reviste -es oportuno deCIrlo-- en
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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

con las mismas capacidades de destrucción de las que se ntre las diferentes formas, imaginaria y real de los objetos.
sIente portador. Acentuará en este sentido su exterioridad res- Así, cuando busca refugio en el interior vacío y negro del
peCto a las primeras delimitaciones de su yo, y .los rechazará cuerpo materno, los objetos no están allí, para gran sorpresa de
como objetos malos, peligrosos, caca. la señorita Gélinier. Por la sencilla razón de que en su caso, el
Estos ' objetos serán, desde luego, exteriorizados, aislados ramillete y el florero no pueden estar allí al mismo tiempo. Esta
de primer universal, de ese primer gran todo que s la clave.
es la Imagen fantasmáuca del cuerpo de la madre, imperio total El asombro de la señorita Gélinier se debe a que, para Mela-
de la primera realidad infantil. Sin embargo, siempre se le pre- nie Klein, todo está en un plano de igual realidad -de unreal
sentarán provistos del mismo .acento maléfico que habrá marca- reality cómo dice- lo cual, en efecto, no permite concebir la
do sus primeras relaciones con ellos. Por eso los re-introyecta- disociación de los diferentes sets de objetos primitivos. Sucede
rá, y trasladará su interés hacia otros objetos menos peligrosos. que para Melanie Klein, no hay teoría de lo imaginario, ni teo-
Llevará a cabo, por ejemplo, lo que se llama la ecuación heces- ría del ego. Somos nosotros quienes debemos introducir estas
orina. Diferentes objetos del mundo exterior, más neutraliza- nociones y comprender que si una parte de la realidad es imagi-
dos, se constituirán en equivalentes de los primeros, vinculán- nada la otra es real; o inversamente, si una es real la otra se
dose a ellos por una ecuación -lo subrayo- imaginaria. De convierte en imaginaria. Comprendemos entonces por qué, al
este modo la ecuación simbólica que volvemos a descubrir en- comienzo, la conjunción de las diferentes partes, de los dife-
objetos. surge de un mecanismo alternativo de expul- rentes sets, . no puede lograrse nunca.
e de proyección y absorción, vale decir, de Estamos aquí en la relación del espejo.
un Juego Imagmano. Llamamos a esto el plano de la proyección: ¿cómo señalar
Precisamente es este juego el que trato de simbolizar en mi el correlato de la proyección? Habría que encontrar un término
por las inclusiones imaginarias de objetos reales, o diferente al de introyección. Tal como lo utilizamos en análisis
Inversamente por las capturas en el interior de un ámbito real el término introyección no es lo contrario de proyección. Ha-
de objetos imaginarios. brán observado que prácticamente sólo se lo emplea cuando se
En observamos un esbozo de imaginarización, si trata de introyección simbólica. Siempre se acompaña de una
puedo deCIrlo así, del mundo exterior. Está ahí, a punto de denominación simbólica. La introyección es siempre introyec-
aflorar, pero está tan sólo preparado. ción de la palabra del otro, lo que introduce una dimensión
Dick juega con el continente y con el contenido. De modo muy diferente a la de la proyección. Mediante esta distinción
ya ha entificado ciertos objetos, por ejemplo el treneci- podrán separar lo que pertenece a la función del ego, que es del
to, CIertas tendencias, incluso ciertas personas; él mismo es el orden del registro dual; y lo que pertenece a la función del
trenecito en relación a su padre que es el tren grande. Por otra superyó. Su distinción no es gratuita en la teoría psicoanalítica,
sorprendente, el número de objetos que son para y no por nada se admite que el superyó, el superyó auténtico,
el sIgmfIcatlvos es extremadamente reducido; reducido a los es una introyección secundaria respecto a la función del ego
signos mínimos que permiten expresar el adentro y el afuera, el. ideal.
contenido y el continente. Así, el espacio negro es inmediata- Estas son observaciones al margen. Vuelvo al caso descrito
mente asimilado al interior del cuerpo de la madre en el cual se por Melanie Klein.
refugia. Lo que no se produce es el juego libre, la conjunción El niño está allí. Dispone de cierta cantidad de registros

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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

significativos. Melanie Klein -podemos seguirla en este pun- No tienen más que observar un animal doméstico para ver
to- hace hincapié en la gran estrechez de uno de ellos: el regis- mo un ser desprovisto de lenguaje es totalmente capaz de
tro imaginario. Normalmente las posibilidades de juego, de gir llamados; llamado para atraer la atención de ustedes
transposición imaginaria son las que permiten que se realice la algo que, en cierto sentido, le. falta. h.umano le esta
valorización progresiva de los objetos en el plano comúnmente reservado un desarrollo ulterior, mas nco, precisamente p<:>r-
denominado afectivo, mediante una multiplicación de los en- que se produce en un ser que ya adquirió el nivel del lenguaJe.
granajes, un despliegue en abanico de todas las ecuaciones ima- Esquematicemos. .
ginarias que permiten al ser humano ser el único, entre los ani- Un tal.Karl Bühler formuló una teoría del lenguaJe, que no
males, que posee un número casi infinito de objetos a su dispo- es la única ni la más completa, pero en la que hay algo que no
sición; objetos marcados con un va.lor de Gestalt en su Um- deja de presentar cierto interés: tres etapas en el len-
welt, objetos delimitados en sus formas. Melanie Klein subraya guaje. Desgraciadamente las ub.lca mediante registros que no
la pobreza del mundo imaginario y, al mismo tiempo, la impo- las tornan demasiado comprenSibles .
sibilidad de este niño de establecer una relación efectiva con los En primer lugar, el nivel del enunciado tal, que a
objetos en tanto estructuras. Correlación que es importante un nivel casi de dato natural. Me encuentro a nivel del enuncia-
aprehender. do cuando le digo a alguien la cosa más sencilla, por ejemplo un
Si resumimos ahora todo lo que describe Melanie Klein imperativo. Hay que situar en nivel del todo lo
acerca de la actitud de este niño, el punto significativo es sim- concernient€ a la naturaleza del sUJeto. Un ofIClal, un profesor,
plemente éste: no dirige ningún llamado. no darán sus órdenes con el mismo lenguaje que un obrero o un
El llamado, les recomiendo retengan esta noción. Ustedes contramaestre. Todo lo que aprendemos a nivel del enunciado,
pensar,án: Por supuesto, el Dr. Lacan ya va a empezar otra vez en su estilo y hasta en sus entonaciones, se refiere a la naturale-
con el lenguaje. Pero este niño ya tiene un sistema de lenguaje za del sujeto.
suficiente. La prueba está en que juega con él. Incluso lo utiliza En un imperativo cualquiera hay otro'plano: delllam.ado.
para dirigir un juego de oposición contra los intentos de intru- Se trata del tono con el que se dice este Imperativo. El mismo
sión de los adultos. Por ejemplo, se compona en una forma texto puede tener valores completamente diferentes según el
que en el texto es denominada negativista. Cuando su madre le tono empleado. El simple enunciado Deténgase puede
propone una palabra que él es capaz de reproducir correcta- según las circunstancias valores de llamado completamente di-
mente, la reproduce de modo ininteligible, deformado, o inser- ferentes.
vible. Volvemos a encontrar aquí la distinción necesaria entre El tercer valor es el de la comunicación: aquello de lo que se
negativismo y denegación, como nos ha recordado Hyppolite, trata, y su referencia al conjunto de la situación.
demostrando así no sólo su gran cultura, sino también que ha Con Dick estamos a nivel del llamado. El llamado cobra su
visto enfermos. Dick utiliza el lenguaje en forma propiamente valor en el interior del sistema ya adquirido del lenguaje. Ahora
negatlvlsta. bien, ocurre que este niño no pronuncia ningún
En consecuencia, al introducir el llamado no introduzco in- sistema por el que el sujeto llega a situarse e? el lenguaje esta
directamente el lenguaje. Más aún, diría que no sólo no es el interrumpido a nivel de la palabra. El lenguaje y la palabra no
lenguaje, sino que ni siquiera es un nivel superior al lenguaje. Si son lo mismo: este niño hasta cierto punto es dueño del len-
se habla de niveles, estaría más bien por debajo del lenguaje.

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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

guaje, pero no habla. Es un sujeto que está allí y que, literal- ne, entonces, una respuesta. Se trata de una primera comunica-
mente, no responde. ción, en el sentido propio, técnico, del término.
La palabra no le ha llegado. El lenguaje no se ha enlazado a Luego las cosas se desenvuelven hasta el punto en que Me-
su cuyo registro es extremadamente pobre: lanie Klein hace intervenir los otros elementos de la situación,
valonzaclOn de los trenes, de las manijas de las puertas, del ahora organizada; incluso el padre desempeña su papel. Fuera
lugar negro. Sus facultades, no de comunicación, sino de ex- de las sesiones -dice Melanie Klein-las relaciones del niño se
presión ,están limitadas a esto. Para él lo real y lo imagin,ario desarrollan en el plano del Edipo. El niño simboliza la realidad
son eqUIvalentes. que lo rodea a partir de ese núcleo, de esa pequeña célula palpi-
, Melanie Kle.in debe entonces renunciar aquí a toda técnica. tante de siinbolismo que le ha dado Melanie Klein.
un, matenal mínimo. Ni siquiera dispone de juegos: este Es lo que ella más tarde llama: haber abierto las puertas de
nmo no Cuando toma a veces el trenecito, no juega, lo su inconsciente.
hace como SI atravesase la atmósfera, como si fuese invisible o ¿Acaso Melanie Klein ha hecho algo que evidencie la más
más bien como si, en cierto modo, todo le fuese invisible. ' mínima aprehensión de no sé qué proceso que sería, en el suje-
. Klein no interpreta nada aquí, y tiene clara con- to, su inconsciente? Por hábito, lo admite de entrada. Vuelvan
de ello. Parte -dice- de las ideas que tiene, que son a leer toda la observación y encontrarán allí una manifestación
conocIdas, lo que sucede en este estadio. Voy directa- sensacional de la fórmula que siempre repito: el inconsciente es
mente y le dIgo: Dzck tren pequeñito, tren grande papá-tren. el discurso del otro.
Entonces, el niño se pone a jugar con su trenecito y le dice Este es caso donde esta fórmula es absolutamente evidente.
la palabra o sea esta.ción. Momento crucial en el que se No hay en el sujeto ningún tipo de inconsciente. Es el discurso de
esboza la .umon. del lenguaje con el imaginario del sujeto. Melanie Klein el que injerta brutalmente, en la inercia yoica ini-
Melame Klem le devuelve lo siguiente: La estación es ma- cial del niño, las primeras simbolizaciones de la situación edípica.
má, Dick entrar en mamá, A partir de ese momento todo se Melanie Klein siempre procede así con sus sujetos, más o menos
dese.ncadena. Ella sólo hará este tipo de cosas, ninguna otra. implícitamente, más o menos arbitrariamente.
RápIdamente el niño progresa. Es un hecho. En el caso dramático de este sujeto que no ha accedido a la
.¿,Qué ha !V1elanie Klein? Tan sólo aportar la verbali- realidad humana porque no hace ningún llamado, ¿cuáles son
zaClOn. Ha sImbolIzado una relación efectiva: la de un ser, los efectos de las simbolizaciones introducidas por la terapeu-
nombrado, con otro ser. Ha enchapado la simbolización del ta? Ellas determinan una posición inicial a partir de la cual el
mito edípico, para llamarlo por su nombre. A partir de enton- sujeto puede hacer jugar lo imaginario y lo real, y conquistar
ces, y después de una primera ceremonia, que consistirá en re- así su desarrollo. El niño se precipita en una serie de equivalen-
fugiarse en el espacio negro para volver a tomar contacto con el cias, en un sistema donde los objetos se sustituyen unos a
continente, la novedad surge para el niño. otros. Recorre toda una serie de ecuaciones que le hacen pasar
El niño verbaliza un primer llamado: un llamado hablado. de ese intervalo entre los dos batientes de la puerta, adonde iba
a niñera, con quien había entrado y a quien había a refugiarse como si fuera el negro absoluto del continente to-
d,e}ado partIr como si nada. Por primera vez, produce una reac- tal, a objetos que lo sustituyen; la palangana de agua por ejem-
CIon de llamado que no es simplemente un llamado afectivo plo. Despliega y articula así todo su mundo. Pasará luego de la
mimado por todo el ser, sino un llamado verbalizado que supo: palangana al radiador eléctrico, a objetos más y más elabora-

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LA TOPICA D E LO iMAGiNARiO
LA TOPI CA DE LO IMAGINARIO

dos. Accede a contenidos cada vez más ricos, y también a la


posibilidad de definir el contenido y el no-contenido. tenemos ningún medio para penetrarlo, extrapo-
¿Por qué hablar en este caso de desarrollo del ego? Esto es laciones simbólicas que constituyen la de todos los
confundir como siempre ego y sujeto. sistemas como el de M. Klein; ella nos dIce, por ejemplo, que en
.EI desarrol!o sólo s.e en la medida en que el sujeto el interior del imperio materno, el sujeto está allí con todos
se mtegra al SIstema SImbólIco, se ejercita en él, se afirma a hermanos, incluyendo también el pene del padre, etc. ¿En se:lO?
del ejercicio. de una palabra verdadera. Notarán que ni No importa, porque podemos captar en. como
SiqUIera es necesano que esta palabra sea la suya. En la pareja este mundo se pone en movimiento, cómo lmagmano y real
momentáneamente formada por la terapeuta y el sujeto, aun comienzan a estructurarse, cómo se desarrollan las cargas
cuando su forma sea mínimamente afectiva, puede producirse sivas que delimitan la variedad de los objetos humanos, es de.Clr
una palabra verdadera. Sin duda no cualquier palabra: en esto nombrables. Todo este proceso encuentra su
radica la virtud de la situación simbólica del Edipo. en este-primer fresco constituido por una palabra slgnIftcatIva,
Verdaderamente ésta es la llave, llave en verdad pequeña. que formula una estructura fundamental que, en la ley de la
Ya les señalé que muy probablemente existía un manojo de lla- palabra, humaniza al hombre. , ,
ves. Tal vez un día de estos dé una conferencia acerca de lo que ·Cómo decirlo aún de otro modo? Preguntense ustedes que
nos enseña, en este sentido, el mito de los primitivos: no diré rep:esenta el llamado en el campo de la Pues bien, es la
de los más primitivos, pues no son menos, y conocen acerca de posibilidad de la negativa. Digo. la n.o
esto mucho más que nosotros. Cuando estudiamos una mitolo- implica la no implica nmguna dicot0m.la, nmguna bi-
gía, ejemplo la que quizá va a ser publicada sobre una po- partición. Pero pueden comprobar que es en en que
blaclOn sudanesa, vemos que el complejo de Edipo no es para se produce el llamado cuando se establ.ecen en el SUjeto las .r_ela-
ellos más que una tontería. Es apenas un detallito de un inmen- ciones de dependencia. Recibirá a partIr d,e entonces a nmera
so mito. El mito permite confrontar una serie de relaciones con los brazos abiertos, y se escondera adrede detras de
e?,tre los suj.etos de tal riqueza y.c,omplejidad que, en compara- puerta; manifestará súbitamente ante Mela.nie ,Klein la. neceSI-
Clon, el Edipo parece una verSlOn hasta tal punto abreviada dad de contar con un compañero en ese nncon redUCIdo
que, finalmente, puede llegar a resultar inservible. fue a ocupar por un momento. Luego vendrá. la
Pero qué importa. Hasta ahora, nosotros, analistas, nos he- En esta observación pueden ver entonces Jugar en el nmo,
mos conformádo con él. Ciertamente, intentamos elaborarlo independientemente, la serie de pre-verbales y post-
un pero más bien tímidamente. Nos sentimos siempre verbales. Perciben que el mundo extenor que el
hornblemente embarullados pues distinguimos mal entre ima- mundo real, no es más que un mundo sim?olIza-
ginario, simbólico y real. do, constituido pOr la trascendencia introducI.da 'por el sImbo lo
Quiero ahora señalarles lo siguiente. Cuando Melanie Klein en la realidad primitiva- sólo puede constl.tUIrse cuando se
transm.ite el esquema del Edipo, la relación imaginaria que han producido, en el lugar una sene de encuentros.
Vive el sUJeto, aunque extremadamente pobre, es ya suficiente- Estas posiciones pertenecen. al mIsmo orden las en
mente compleja como para que pueda afirmarse que el niño tiene mi esquema, hacen que de
su mundo propio. Pero, para nosotros, este real primitivo es ción dependa de determmada del .oJo. a utilI-
literalmente inefable. Mientras no nos diga algo acerca de él, no zar este esquema. Hoy sólo qUise mtroducIr un ramIllete, pero
se puede introducir el otro.
138
139
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

VIII
. A par.tir caso de Dick, y utilizando las categorías de lo
real, lo y. lo imaginario, demostré cómo es posible ¡EL LOBO! ¡EL LOBO!
que U? sUJeto de tO?OS los elementos del lenguaje,
q.ue tlene la de reahzar desplazamientos imagina-
nos que le permlt1nan estructurar su mundo, no estuviese en lo
real. qué .no lo está? Unicamente porque las cosas no han
apareCido Cierto orden. La figura en su conjunto está dislo-
cada. Imposlble darle a ese conjunto el más mínimo desarrollo.
¿ trata. acaso de desarrollo del ego ? Vuelvan al texto de
Melame Klem. Ella dice que el ego se ha desarrollado demasia-
de modo tal que el niño mantiene una rela- El caso de Roberto .
ClOn real con la realidad porque lo imaginario nQ Teoría del superyó .
La médula de la palabra .
puede mtroduclrse; luego, en la segunda parte de su frase dice
que .es el ego quien detiene· el desarrollo. Esto quiere decir A través de nuestro diálogo pudieron familiarizarse con la
senclllamente, que no puede utilizarse, en forma valedera, el ambición que preside nuestro comentario: volver a pensar los
ego com? aparato en la estructuración del mundo exterior. Por textos fundamentales de la experiencia analítica. El alma de
u.na sencilla razón: dada la mala posición del ojo, el ego pura y es la siguiente idea: si.empre. lo
slmplemente no aparece. mejor se ve en una experiencia es lo que está a clerta dIstanCia.
que el florero sea virtual. El florero no aparece No es pues sorprendente que, para la
?' el permanece en una realidad reducida, con un bagaje analítica, debamos, aquí y ahora, volver a partir de lo que esta
lmagmano también reducido. supuesto en su dato más inmediato: la func.ión o lo
. Deben comprender cuál es el resorte de esta observación: la que es su equivalente en nuestro vocabulano: la funclOn de la
de la pala?ra, en tanto el acto de la palabra es un funcio-
palabra. .
con un sistema simbólico ya establecido, Esta área central de la experiencia analítica está por doqUier
tlplCO y slgmÍlcativo. indicada en la obra de Freud, nunca nombrada, pero sí señalada
Esto merecería que formulasen preguntas, que volvie- en cada uno de sus pasos. Creo no forzar nada si digo que es lo
ran a leer el texto, maneJasen también este pequeño esquema que puede traducirse inmediatamente a partir de .tex-
para ver por su cuenta de qué modo les puede ser útil. to freudiano, casi algebraicamente. Esta traducclOn soluclOna
que ofreCi hoyes una elaboración teórica que se mantie- muchas antinomias que se manifiestan en Freud, con esa ho-
ne pr?Xlma a los problemas planteados por la señorita Gélinier nestidad que hace que un texto suyo nunca esté tot.almente ce-
la ultima vez. el t,ítulo de la próxima sesión que tendrá rrado, como si todo el sistema estuviera presente allí.
dentro de qumce dlas: La transferencia en los distintos Para la próxima reunión, desearía que alguien se encargara
mveles donde es preciso estudiarla. de comenta.! un texto ejemplar en relación a lo que les acabo de
expresar. Su redacción se sitúa entre Recuerdo, y ela-
boración y Observaciones sobre el amor de transferenCIa, que
24 DE FEBRERO DE 1954.
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140
LA TOPICA DE LO 1MAG1NAR10
¡EL LOBO! ¡EL LOBO!

son ?OS de los textos más importantes de la recopilación de los


Escntos Técnicos. Se trata de Introducción al narcisismo No crean que esta función de lo imaginario está ausente.?e
los textos de Freud. Así como tampoco está ausente la funcIOn
" A partir del momento en que abordamos la situaciÓn del
dIalogo an l' . d d ' d . simbólica. Simplemente, Freud no la colocó en primer
a ItICO no po emos eJar e Integrar este texto a ni la destacó en todos los puntos en que puede hallarsela.
Si conocen las repercusiones implicadas en
Cuando estudiemos Introducción al narcisismo, verán que, pa-
los, termInas situación y diálogo -diálogo entre comillas- es-
taran ustedes de acuerdo con ello. . . ra designar la diferencia entre demencia precoz,
psicosis y neurosis, la única definición que Freud mIsrrio en-
Hemos tratado de definir la resistencia en su propio campo.
cueptra es la siguiente, que quizá resultará
Hemos .formulado luego una definición de la transferencia.
algunos de ustedes. También el o neuróttco obseszvo
bIen, cuenta claramente de la distancia que
al igual que el psicótico, en tanto la de la
eXIste entre la resIstencIa -que separa al sujeto de la palabra
los domina, pierden su relación con la realtdad Y,. ,sm
plena el espera de él, y que está en función de esa
ansIógena que constituye en su modo más radical a
el análisis 'nos demuestra que no han roto su relacwn erottca con
las personas y las cosas. La conservan en esto es,
mvel de Intercambio simbólico, la transferencia- y ese
han sustituido los objetos reales por otros zmagmanos basados
meno que lhanejamos técnicamente en el análisis, y que nos
en recuerdos o han mezclado ambos -recuerden nuestro es-
es el resorte energético, como dice Freud, de la transfe-
renCIa, a saber el amor. quema de la vez pasada- y, por. otro lado, han a
realizar los actos motores necesarws para la consecucwn de sus
.En Obse:vaciones sobre el amor de transferencia, Freud no
vaCIla en aphcar a la transferencia el nombre de amor. Tampoco fines con objetos. Sólo a este estado podemos
con propiedad «introversión » de la libid?, ,concepto uttltzado
elude Freud el fenómeno amoroso, pasional, en su sentido más
pUes hasta llega a decir que no hay, entre la transfe- indiscriminadamente por fungo El parafremco se muy
diferentemente. Parece haber retirado realmente su de las
renCIa y lo que en la vida llamamos amor, ninguna distinción
esencial. La estructura de ese fenómeno artifi- personas y cosas del mundo exterior, sin haberlas sustttuzdo por
CIal que es la transferencia y la del fenómeno espontáneo que otras en sus fantasmas. Ello significa que, en efecto, recrea ,ese
mundo imaginativo. Cuando en algún caso hallamos tal sustttu-
y, muy precisamente, amor-pasión, son en el
plano pSIqUlco equivalentes. ción, es siempre de carácter secundario y corresponde ten-
tativade curación que quiere volver a llevar la ltbzdo a su
. No hay por parte de Freud evitación alguna del fenómeno
objeto. 1
nInguna de disolver lo en algo que sería del
orden del slIl1bohsmo, en el sentIdo en que se lo entiende habi- Entramos aquí en la distinción esencial efectuarse
lo ilusorio, lo irreal. La transferencia es el amor. entre neurosis y psicosis, en cuanto al funCIOnamIento de lo
reuniones girarán ahora en torno al amor de trans- imaginario; distinción que el análisis de espero
feren?Ia,. con lo cual pondremos término al estudio de los Escri- podremos comenzar antes de fin de año, nos permItlra profun-
dizar. .
. .Esto nos.llevar.á al corazón de esa otra noción, que
. qUl 1.ntroducIr, y SIn la cual no es posible efectuar una Cederé hoy la palabra a Rosine Lefort, mi aquí
Justa de lo que manejamos en nuestra experiencia: presente a mi derecha, quien según me enteré, trajo anoche a
la funcIOn de lo imaginario.
1. S. Freud, O.c., B.N., T.n, págs. 2.017-2 .018. [T.]
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143
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO
¡EL LOBO! ¡EL LOBO!

nuestro subgrupo de psicoanálisis de niños la observación de


'Vo aislado y alimentado con sonda a causa de su anorexia. Salió a
un niño del que me había hablado hace ya tiempo. Se trata de
los nueve meses, y fue devuelto, casi por la fuerza, a su madre.
de esos casos graves, que nos colocan en un posición muy
Nada se sabe de los dos meses que pasó entonces con ella. Sus
en cuanto al diagnóstico, y en una gran ambigüedad huellas reaparecen en ocasión de su hospitalización, a los once
nosologIca. Pero de todas formas, Rosine Lefort, supo exami-
.meses, encontrándose nuevamente en un estado marcado de
narlo con gran profundidad, como podrán ustedes comprobar.
desnutrición. El niño será definitiva y legalmente abandonado
Así como hace dos reuniones partimos de la observación de
algunos meses después, sin haber vuelto a ver a su madre . . _
Melanie Klein, cedo hoy la palabra a Rosine Lefort. Ella abrirá,
Desde esta época hasta los tres años y nueve e.l mr:o
en en que el tiempo lo permita, interrogantes a los sufrió veinticinco cambios de residencia, pasando por mstttuczo-
que Intentare responder y que, la próxima vez, podrán inser- nes de niños u hospitales, sin habérsele colocado nunca con una
.en l? que expondré bajo la rúbrica de Transferencia en lo familia adoptiva propiamente dicha, por el Esta-
zmagmarzo.
do. Estas hospitalizaciones fueron requendas por sus enferme.-
Estimada Rosiné, expónganos el caso de Roberto.
dades infantiles, por una amigdalectomía, exámenes neurológl-
cos, ventriculografía, electroencefalografía,
fueron normales. Se destacan medzcas,
que indican profundas perturbaczon.es y cuando.!o
1
somático mejoró, deterioros psicológzcos. La ultlma .evaluaczon
de Denfert2 , cuando Roberto tenía tres años y medzo, propone
una internación que sólo podía ser definitiva, por un estad? pa-
EL CASO ROBERTO
rapsicótico no francamente definido. El test de Gesell dzo un
Q.D. de 43. . .
.SRA. LEFORT: Roberto nació el4 de marzo de 1948. Su his-
El niño llegó pues a los tres años y nueve meses a la lnstttu-
toria fue reconstituida trabajosamente, y si los traumatismos su-
ción, dependencia de Denfort, donde empecé su tratamiento. En
fridos pudieron conocerse fue, sobre todo, gracias al material
aportado en las sesiones. ese momento se presentaba de la siguiente manera.
Desde el punto de vista pondo-estatural se hallaba en muy
Padre desconocido. Su madre está actualmente internada
buen estado, al margen de una otorrea bilateral
por paranoica. Lo tuvo consigo hasta los cinco meses, errando de
desde el punto de vista motor, marcha pendular, gran mcoordz-
casa casa: Desatendió los cuidados esenciales llegando incluso
nación de movimientos, hiperagitación constante. Desde el p.un-
a olvzdar altmentarlo. Debían recordársele sin cesar los cuidados
to de vista del lenguaje tenía ausencia total de habla coordma-
requería su hijo:' aseo, alimentación. Se demostró que el
da, gritos frecuentes, risas guturales y discordantes. Sólo :abía
mno estuvo desatendzdo hasta el punto de sufrir hambre. Debió
decir, gritando, dos palabras: ¡Señora! y i El lobo! _¡el
ser hospitalizado a los cinco meses en un estado avanzado de
hipotrofia y desnutrición. . lobo! todo el día, por lo que le puse el sobrenombre de el mno-
lobo, pues tal era, verdaderamente, la representación que tenía
Apenas .hospitalizado, sufrió una otitis bilateral que requirió de sí mismo.
una mastotdectomía doble. Después fue enviado al Paul Par-
quet, cuya estricta práctica profiláctica todos conocen. Allí estu-
2. Hospital situado en Denfert-Rochereau, París. [T.]

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LA TOP/CA DE LO IMAGINARIO
¡EL LOBO! ¡EL LOBO!

Desde el punto de vista del comportamiento, era hiperacti-


vo, todo el tiempo estaba agitado por movimientos bruscos y los tomaba o bien los rechazaba, o también los amontonaba
desordenados, sin objetivo. Actividad de prehensión incoheren- lobre mí. Prognatismo muy marcado. . .
te: estiraba su brazo hacia adelante para tomar un objeto, y si Lo único que pude sacar en limpio de estas. pnn:eras sestones
no lo alcanzaba no podía rectificarse, y debía recomenzar el era que Roberto no se atrevía a al btb,eron, ,que ape-
movimiento desde el principio. Variados trastornos del sueño. nas se le acercaba, soplándole enama. Observe tambten un tn-
Sobre este fondo permanente, tenía crisis de agitación convulsi- terés por la palangana que, llena de agua, parecía desencadenar
va, sin verdaderas convulsiones, con enrojecimiento del rostro, una verdadera crisis de pánico. .,
alaridos desgarradores; estas crisis estaban relacionadas con es- Hacia el final de esta fase preliminar, durante una seston,
cenas de su vida cotidiana: el orinal, y sobretodo el vaciado del después haber amontonado t040 sobre mí, en un estado de
orinal, vestirse, la alimentación, las puertas abiertas que no po- gran agitación, salió a toda y le Ot en lo de la
día soportar, al igual que la oscuridad, los gritos de los otros escalera, que no sabía bajar solo, dear, c.on tono pa!ettc?, con
niños, y como veremos, los cambios de habitación. una tonalidad muy, baja que no le era habttual, Mama, mtrando
Más raramente, tenía crisis diametralmente opuestas, en las al vacío. .
que estaba completamente postrado, mirando al vacío, como Esta fase preliminar terminó fuera
deprimido. Una noche, después de acostarlo, de pte en su con
de plástico, intentó cortarse el pene ante los otros mnos aterron-
Con el adulto era hiperagitado, indiferenciado, sin verdade-
zados.
ro contacto. A los niños parecía ignorarlos, pero cuando uno de
ellos lloraba o gritaba, entraba en una crisis convulsiva. En esos
moméntos de crisis se volvía peligroso, fuerte, intentaba estran-
En la segunda parte del tratamiento comenzó a exponer qué
gular a los otros niños, y debió ser aislado por la noche, y duran-
te las comidas. N o se observaba angustia alguna, ninguna emo- era para él ¡El lobo! Gritaba esto todo el tiempo. . _.
ción. Un día, comenzó tratando de estrangular a una mmta que
yo tenía en tratamiento. Hubo que en otra,
No sabíamos muy bien en qué categoría clasificarlo. Pero, a
habitación. Su reacción fue violenta, su !Jebt
pesar de eso intentamos un tratamiento, preguntándonos si ob-
tendríamos algo. acudir y volver a traerlo a la habitación donde vtvta,
mente. En cuanto llegó, aulló ¡El lobo!, y a ttrarlo
Voy a hablarles del primer año de tratamiento. Interrum-
todo por la habitación -que era el comedor- ahmentos'y
pido luego durante un año. El tratamiento conoció varias
fases. tos. Los días siguientes, cada vez que pasaba ante la habttacton
adonde había sido llevado, aullaba: ¡El lobo!
Esto aclara también su comportamiento con las puertas, a
que no podía soportar abiertas; el tiempo la sest.on
Durante la fase preliminar, Roberto mantuvo su comporta-
abriéndolas, para que yo las volvtera a cerrar, y gntando ¡El
miento cotidiano. Gritos guturales. Entraba en la habitación
lobo!
corriendo sin parar, aullando, saltando en el aire y volviendo a
caer en cuc,lillas, cogiéndose la cabeza con las manos, abriendo y Aquí es recordar su los cambios lugar,
,habitación, eran para él una destruccton, ya que habta
cerrando la puerta, encendiendo y apagando la luz. Los objetos,
do, sin parar, tanto de lugares como de adultos. Esto se habta
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. 147
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO ¡EL LOBO! ¡EL LOBO!

convertido para él en un verdadero principio de destrucción que Fue a ponerla afuera, sabía bien iba a se,r botada, o sea
había marcado intensamente las manifestaciones primordiales destruida. Le interpreté entonces su nto. Despues fue a buscar el
de su vida de ingestión y excrE:ción. Lo expresó principalmente orinal, lo volvió a poner en la a mi la,do, lo con
en dos escenas, una con el biberón, la otra con el orinal. un papel diciendo «a pu, a pu» , como para no estar obltgado a
Roberto había por fin tomado el biberón. Un día fue a abrir entregarla. . . .
la puerta, y tendió el biberón a alguien imaginario; cuando es- Comenzó entonces a ser agresivo conmtgo, como St al darle
taba solo con un adulto en una habitación, seguía comportándo- permiso para poseerse a través. .esa caca de ld qu.e podía. dispo-
se como si hubiera otros niños a su alrededor. Roberto tendió el ner, yo le, hubiera dado la postbthdad de ser E'l!tdente-
biberón. Volvió arrancando la tetina, hizo que yo la volviera a mente, no pudiendo hasta entonces poseer, no tema senttdo de la
colocar, tendió nue'uamente el biberón hacia afuera, dejó la agresividad, sino sólo de autodestrucción, y esto cuando atacaba
puerta abierta, me volvió la espalda, tragó dos sorbos de leche y , a los otros niños.
frente a mí, arrancó la tetina, echó la cabeza hacia atrás , se A partir de ese día ya no se creyó obligado a hacer caca en
inundó de leche y vertió el resto sobre mí. Salió presa de pánico, sesión. Empleó sustitutos simbólicos: la arena. Tenía una
inconsciente y ciego. Tuve que recogerlo en la escalera, por don- confusión entre él mismo, los contenidos de su cuerpo, los obJ.e-
de empezaba a rodar. En ese momento tuve la impresión de que tos, los niños, los adultos que lo rodeaban. Sus estados de .anste-
había tragado la destrucción, y que la puerta abierta y la leche dad, de agitación se hacían cada vez mayores. En la vtda, se
estaban ligadas. 'l¿olvía imposible. Yo misma asistía en sesión torbe-
La escena del orinal que ocurrió a continuación presentaba llinos en los que me costaba bastante trabaJo mtervemr. . ,
el mismo carácter de destrucción. Al comienzo del tratamiento Ese día, después de haber bebido un poco de lech,e, la
se creía obligado a hacer caca en sesión, pensando que si me suelo, luego tiró arena en la palangana de .agua, el btberon
daba algo, me conservaba. Sólo podía hacerlo apretándose con- con arena yagua, agregó todo esto al onnal, y enctma puso el
tra mí, sentándose en el orinal, teniendo con una memo mi guar- muñeco de goma y el biberón. M e confió todo . "
dapolvo, y con la otra el biberón o un lápiz. Comía antes, y En ese momento, fue a abrir la puerta, y volvw con el rostr?
sobre todo después. No leche, sino bombones y tortas. convulsionado de miedo. Cogió el biberón que estaba en el on-
La intensidad emocional evidenciaba un gran temor. La nal y lo rompió, ensañándose con él hasta reducirlo a
última de estas escenas aclaró la relación que para él existía en- pedacitos. Después los recogió cuidadosamente y los hundw en
tre la defecación y la destrucción por los cambios. la arena del orinal. Se hallaba en tal estado que tuve que llevar-
A lo largo de esta escena había comenzado haciendo caca, le abajo, sintiendo que ya no podía hacer nada más por él. Se
sentado a mi lado. Después, con su caca aliado de él, hojeaba las llevó el orinal. Un poco de arena cayó al suelo desencadenando
de un libro, volviéndolas. Luego oyó un ruido en el en él un pánico inverosímil. Se vio obligado a re,cog.er hasta la
exterior. Loco de miedo salió, tomó su orinal, y lo colocó ante la más mínima pizca, como si fuese un pedazo de St mtsmo, y au-
puerta de la persona que acababa de entrar en la habitación llaba: ¡El lobo! ¡El lobo!
vecina. Después volvió a la habitación donde yo estaba, y se No pudo permanecer en la colectividad, no pudo soportar
pegó a la puerta gritando: ¡El lobo! ¡El lobo! .
Tuve la impresión que era un rito propiciatorio. Era incapaz 3. Forma frecuente en lenguaje infantil para decir JI n'y en a plus, no
de darme esa caca. En cierta medida, sabía que yo no lo exigía. hay más, ya no está. [T.]

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LA TONCA DE LO IMAGINARIO ¡EL LOBO! ¡EL LOBO!

que ningún niño se acercara a su orinal. Debieron acostarlo en a diferenciar los contenidos de su cuerpo desde el punto de vista
un estado de, tensión in.tensa 9,ue s?lo de manera especta- afectivo. La leche es lo que se recibe. La caca es lo que se da, y su
cular, despues de una trrupcwn dtarretca, que extendió por to- valor depende de la leche que se ha recibido. El pipí es agresivo.
das partes con sus manos, en su cama y sobre las paredes. Numerosas sesiones se desarrollaron así. Cuando hacía pipí
Esta escer:a tan patética, vivida con tal angustia, que yo en el orinal, me anunciaba: Caca no, es pipí. Estaba desolado.
eS,taba "';uy.mquteta, y empecé a comprender la idea que él te- Yo lo calmaba diciéndole que había recibido muy poco como
ma de St mtsmo. para poder dar algo, sin que esto lo destruyera. Se tranquiliza-
La precisó al día siguiente, cuando debí frustrarlo corrió a la ba. Podía entonces vaciar el orinal en el cuarto de baño.
abrió, gritó ¡El lobo! ¡El lobo!, y viend; su imagen El v áciado del orinal se rodeaba de muchos ritos de protec-
en el vtdrw, la golpeó, gritando: ¡El lobo! ¡El lobo! ción. Comenzó vaciando la orina en el lavabo del W.c., dejan-
. Roberto se representaba así, él era ¡El lobo! En su propia do abierto el grifo de agua para poder así reemplazar la orina
tmagen la que golpea o la que evoca con tanta tensión. Ese ori- por agua. Llenaba el orinal, haciéndolo desbordar ampliamente
nal do'}de lo que entra en él y lo que sale, el pipí y la caca, como si un continente no tuviese existencia sino por su conteni-
una tmagen humana, la muñeca, luego los restos del do, y debiese desbordar para, a su vez, contenerlo. Había allí
eran verdaderamente una imagen de él mismo, se- una visión sincrética del ser en el tiempo, como continente y
meJante a la del lobo, como lo evidenció el pánico que tuvo contenido, al igual que en la vida intrauterina.
cuando ,:n poco de arena cayó al suelo. Sucesiva y simultánea- Roberto recobraba aquí la imagen confusa que tenía de sí
mente, el era todos los elementos que puso en el orinal. Roberto mismo. V ese pipí y trataba de recuperarlo, persuadido de
no era más que una serie de objetos por los que entraba en con- que era él quien se iba. Aullaba: ¡El lobo!, y el orinal sólo tenía
tacto con la vida cotidiana, símbolos de los contenidos de su realidad para él cuando estaba lleno. Toda mi actitud fue mos-
cuerpo. La arena es símbolo de las heces, el agua de la orina, la trarle la realidad del orinal, que seguía existiendo después de
leche de lo que entra en su cuerpo. Pero la escena del orinal vaciado de su pipí; así como él, Roberto, permanecía después de
que diferenciaba muy poco todo esto. Para él todos los haber hecho pipí, así como el grifo no era arrastrado por el agua
contemdos están unidos en el mismo sentimiento de que corre.
permanente de su cuerpo, el cual, por oposición a esos conteni- A través de estas interpretaciones, y de mi permanencia, Ro-
dos, representa el continente -que simbolizó con el biberón ro- berto introdujo progresivamente un lapso de tiempo entre el va-
to- cuyos pedazos fueron enterrados entre esos contenidos des- ciado y el llenado, hasta el día en que pudo volver triunfante
tructores. con un orinal vacío en sus brazos. Era visible que había adquiri-
do idea de la permanencia de su cuerpo. Su ropa era para él su
continente, y cuando se despojaba de ella, la muerte era segura.
la fase siguiente exorcizaba ¡El lobo! Digo El momento de desvestirse era ocasión de verdaderas crisis; la
exorc;tsmo, po-:que nmo me daba la impresión de ser un última había durado tres horas, durante la misma el personal lo
posetdo. Granas mt pudo exorcizar, con un poco describía como poseído. Aullaba ¡El lobo! corriendo de una ha-
de leche que habta bebtdo, las escenas de la vida cotidiana que bitación a otra, extendiendo sobre los otros niños las heces que
le hacían tanto daño. encontraba en sus orinales. Sólo se calmó cuando lo ataron.
En ese momento, mis interpretaciones tendieron, sobretodo, Al día siguiente, vino a la sesión, comenzó a desvestirse en

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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO ¡EL LOBO! ¡EL LOBO!

un estado de gran ansiedad y, completamente desnudo, subió a mento bueno. Se puso entonces a aullar: ¡Ellobo!,',tomó la
la cama. Fueron precisas tres sesiones para que llegara a beber 'Y el muñeco, y los arrojó por la ventana. Se contra mz y,
un poco de leche, completamente desnudo, en la cama. Mostra- con gran violencia, me hizo tragar agua suaa g:ztando: ¡El 10-
ba la ventana y la puerta, y golpeaba su magen gritando: ¡El bol, ¡El lobo! Este biberón representaba el ahm,ento, malo, y
lobo! remitía a la separación de su madre, que lo habza de
Paralelamente" en la vida cotidiana, le era más fácil desves- alimento, y a todos los cambios de lugar que se le habza obhgado
tirse, pero a continuación sufría una gran depresión. Se ponía a a soportar.
lloriquear por la noche sin razón, bajaba a hacerse consolar por Paralelamente, me hizo jugar otro aspecto de la madre ma-
la celadora, y se dormía en sus brazos. la, el de que se va. Una tarde me vio salir la ,insti,tución. Al
Al final de esta fase, exorcizó conmigo el vaciado del orinal, día siguiente reaccionó aun cuando habza vzst? zrme, otras
así como el momento de desvestirse; mi permanencia había con- veces, sin ser capaz de expresar la emocwn que podza Ese
vertido la leche en un elemento constructivo. Pero, impulsado día hizo pipí encima mío en un estado de gran agreszvzdad, y
por la necesidad de construir un mínimo, no tocó el pasado, no también de ansiedad. ,
contó más que con el presente de su vida cotidiana, como SI; Esta escena no era más que el preludio de una escena fmal,
estuviera privado de memoria. cuyo resultado fue cargarme definitivamente con todo el mal
que había padecido, y proyectar sobre mí , '
Había t.ragado el biberón de agua y reabzdo enama
En la fase siguiente, fui yo quien se convirtió en ¡El lobo! mío su pipí agresivo justamente porque me zba. era pu:s ¡El
Aprovecha la mínima construcción que ha logrado, para lobo! Roberto me separó de él durante una seswn encerrando-
proyectar en mí todo el mal que había bebido y, de cierta mane- me en 'el cuarto de baño, después volvió a la habitación de las
ra, recuperar la memoria. Así podrá volverse progresivamente sesiones, solo, subió a la cama vacía y se puso a No podía
agresivo. Esto resultará trágico. Empujado por el pasado, es pre- llamarme, y era preciso sin embargo, que yo volvzese, pues. yo
ciso que sea agresivo conmigo y, sin embargo, al mismo tiem- era la persona permanente. Volví. Roberto estaba extendzdo,
po, soy en el presente la que necesita; Debo tranquilizarlo con patético, el pulgar suspendid?, a dos de su boca. ,y,
mis interpretaciones, hablarle del pasado que lo obliga a ser por primera vez en una seswn, extendw sus brazos y se hzzo
agresivo, y asegurarle que esto no implica mi desaparición, ni consolar.
su cambio de lugar, que siempre es tomado por él como un A partir de esta sesión, se percibió en la institución un cam-
castigo. bio total de comportamiento. "
Luego de estar agresivo conmigo, trata de destruirse. Trata- Tuve la impresión de que Roberto habza exorazado a ¡El
ba de romper el biberón que lo representaba. Yo le quitaba el lobo!
biberón de las manos porque no estaba en condiciones de sopor- A partir de ese momento ya n? habló rr:-ás de él y pudo pasar
tar romperlo. Retomaba entonces el curso de la s'(!sión, y su agre- a la fase siguiente, la regresión mtrauterma; es dear, la cons-
sividad contra mí proseguía. trucción de su cuerpo, del ego-body, que hasta entonces no ha-
En ese momento me hizo jugar el papel de la madre que lo bía podido hacer. ,
hambreaba. M e obligó a sentarme en una silla donde tenía su Para emplear la dialéctica que él había empleado la
vaso de leche, para que yo lo volcase, privándolo así de su ali- de los contenidos-continentes, Roberto debía, para construzrse,

152 153
¡EL LOBO! ¡EL LOBO!
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

bió leche, poniéndosela así por enci.ma y por dent-:o, de m?do


ser mi contenido, pero debía asegurarse de mi posesión, es decir que el contenido fuera a la vez y contemdo, volvten-
de su futuro continente. do a la misma escena que habta Jugado con el agua.
Comenzó este período tomando un cubo lleno de agua, cuya
asa era una cuerda. No podía soportar que la cuerda estuviera
atada de los dos lados. La cuerda tenía que colgar de un lado. . En la fase siguiente, Roberto pasa al estadio de construcción
Me sorprendió que, al tener que anudar yo la cuerda para car-
gar el cubo, Roberto experimentara un dolor casi físico. Un día, oral. d:f' ·l pl · En
Este estadio es extremadamente t) la, muy eJo. .
colocó el cubo lleno de agua entre sus piernas, tomó la cuerda y primer lugar, tiene cuatro años, y vive en el más pnmtttvo de los
su extremidad a su ombligo. Tuve la impresión de que e! · Además , los otros niños que tengo entonces en. trata-
esta d lOS. . 'l
cubo era yo, y que así se ataba a mí a través de un cordón miento en esa institución son niñas, lo que para e constttuye un
umbilical. Después, volcó el contenido de! cubo de agua, se des- problema. Por último, los patteros de conducta de Roberto no
nudó totalmente, se tumbó en el agua en posición fetal, acurru- han desaparecido totalmente, y tienden a volver cada vez que
cado, estirándose de vez en cuando, llegando hasta a abrir y hay _
cerrar la boca sobre el líquido, como un feto que bebe el líquido Tras el bautismo por el agua y por leche,
amniótico, así como lo han mostrado las últimas experiencias zó a vivir esa simbiosis que caractenza la 'pnmlttVa
americanas. Yo tenía la impresión que, así, se iba construyendo. madre-hijo. Pero, normalmente, cuando el mno la vtve verda-
Al comienzo estaba muy agitado, poco a poco tomó concien- deramente, ·no existe ningún problema de sexo, al desde
cia de cierta realidad placentera, y todo culminó en dos escenas el recién nacido hacia su madre. Mientras que aqut habta
capitales, actuadas con un recogimiento extraordinario, y una Roberto debía hacer una simbiosis con una madr: !ememna,
plenitud asombrosa, dado su edad y su estado. lo que planteaba entonces el pr?blema la castraClOn. El pro-
En la primera escena, Roberto, desnudo frente a mí, recoge blema era llegar a recibir el altmento sm que esto acarreara su
con sus dos manos unidas agua, la eleva a la altura de sus hom- castración. . d
bros y la hace correr a lo largo de su cuerpo. Recomienza de este Primero vivió esta simbiosis en forma stmple . o en.
modo varias veces, y me dice entonces, muy bajito: Roberto, mis rodillas, Roberto comía. Después torr;-a.ba mt y mt
Roberto. reloj y se los ponía, o bien tomaba laplz ml y.l?
A este bautismo por e! agua -pues era un bautismo dado el rompía con sus dientes. Entonces, se lo mterpre:e. Esta ldentifl-
recogimiento que ponía en él- le siguió un bautismo por la caaon con una madre fálica castradora quedo desde :no-
leche. mento, en el plano del pasado, se aco.mpañó de una
Comenzó jugando con el agua con más placer que recogi- .. reactiva cuyas motivaciones .evoluclOnaron. y a rompla a
miento. Después tomó su vaso de leche y lo bebió. Luego repuso mina del lápiz sino para castlgarse por esta ..
la tetina, y comenzó a hacer correr la leche del biberón a lo Más adelante, pudo beber la leche del blbe;on, en mlS bra-
largo de su cuerpo. Como la cosa no iba suficientemente rápida, n:
zos, pero él mismo sostenía el .bibe,rón. Sólo as tarde pudo
sacó la tetina, y volvió a empezar, haciendo correr la leche sobre portar que yo sostuviera el blberon, como Sl todo el e
su pecho, su vientre, y a lo largo de su pene con un intenso impidiese recibir en él, de mí, el contenido de un objeto tan
sentimiento de placer. Luego se volvió hacia mí, y me mostró el esencial.
pene, tomándolo en su mano, con aire embelesado. Después be-
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154
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO ¡EL LOBO! ¡EL LOBO!

Su de estaba aún en conflicto con su pasado. coexistencia en él de los patterns del pasado y de la construcción
Esto explzca que utzlzzara el rodeo de darse a sí mismo el bibe-
presente. . ..,. .,
rón. Pero a medida que experimentaba -a través de otros ali- Durante mi ausencia su comportamzento szguzo szendo zden-
mt;ntos com.o o tortas- que el alimento que recibía de tico; expresaba en su antiguo modo, pero en forma muy rica, a
mz en esCf, szmbzoszs no lo transformaba en una niña, pudo en- de lo adquirido, lo que la separación representaba para el:
tonces recibirlo.
su temor de perderme. .
Intentó primero, compartiendo conmigo, diferenciarse de Cuando regresé, vació como para destruirlos, la leche, su
mí. Me daba de comer mientras decía, palpándose: Roberto; pipí, su caca, después se quitó el y lo al agua. Des-
luego me palpaba y decía: No Roberto. Utilicé mucho esto en truyó así s·u antiguo contenido y.su antzguo. vueltos a
mis interpretaciones para ayudar/o a diferenciarse. La situación encontrar a través del traumatzsmo de mz auseneza.
dejó entonces de ser sólo entre él y yo; Roberto dio cabida a las Al día siguiente, desbordado por su reacción psicológica, Ro.-
niñas que yo tenía en tratamiento. berto se expresaba en el plano somático: diarrea. profusa, vómz-
,Era de, pues sabía que antes y des- tos, síncope. Se vaciaba completamente de su zmagen pasada.
pues de el, una mna subza a seszón conmigo. La lógica emocional Sólo mi permanencia podía constituir el con una nueva
quería pues que él se hiciese niña, puesto que era una niña la imagen de sí mismo, como un nuevo naez"r:zento. "
que rompía la s.imbiosis conmigo, que le era necesaria. La puso En ese momento, adquirió una nueva zmagen de sz mzsmo.
en escena de diferentes modos, haciendo pipí sentado en el ori- Lo vemos en sesión volver a poner en escena antiguos trau-
nal, o bien haciéndolo de pie pero mostrándose agresivo. matismos q'ue ignorábamos. Roberto bebe el pone
Roberto era ahora capaz de recibir, y capaz de dar. M e dio la tetina en su oreja; y rompe luego, con gran vzoleneza, el
su caca sin temor de ser castrado por ese don. biberón.
a un nivel del tratamiento que puede Sin embargo, fue capaz de hacerlo sin que la ,de
sumzrse asz: el contemdo de su cuerpo ya no es destructor, malo; su cuerpo sufriera por ello. Se separó de su símb.olo del
es capaz de expresar su agresividad haciendo pipí de y pudo expresarse a través de él en tanto que obJet?
pze, y sm que la existencia e integridad del continente, es decir que repitió dos veces, fue tan impresionante .que co-
del cuerpo, sean cuestionadas. mo se había desarrollado la antrotomía sufrzda a los eznco me-
. El Q.D. de,l Gessell pasó de 43 a 89, yen el Terman-Merrill ses. Supimos entonces que, en el servicio de O.R.L. donde
tzene un C.I. de 75. El cuadro clínico cambió, las perturbaciones operado, no le anestesiaron y que, durante la dolorosa operaczon
motoras han desaparecido, el prognatismo también. Se ha vuel- le mantuvieron por la fuerza un biberón de agua azucarada en
to amistoso con los otros niños, a menudo protector de los más la boca .
peque¿os. Se empezar a in,tegrarlo en actividades grupa- . Este episodio traumático esclareció la imagen ,que Roberto
les. Solo el lenguaje permanece rudimentario: Roberto nunca había construido de una madre que hambreaba, vwlenta, para-
estructura frases, sólo emplea las palabras esenciales. noica, peligrosa, que seguramente le atacaba. Después de la se-
paración, un biberón mantenido por la fuerza; tr,a-
gar sus gritos. La alimentación con' sonda, vemtzcmco cambzos
M e fui luego de vacaciones. Estuve ausente dos meses. sucesivos. Tuve la impresión de que el drama de Roberto era
A mi regreso, Roberto monta una escena que muestra la que todos sus fantasmas ,oral-sádicos se habían realizado en sus

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¡EL LOBO! ¡EL LOBO!
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

condiciones de existencia. Sus fantasmas se habían convertido en 2


realidad.
SR. HYPPOLITE: Quisiera plantear una pregunta sobre la
Por último, debí confrontarlo con una realidad. Estuve au- palabra El lobo. ¿De dónde salió El lobo?
sente durante un año, y volví enCinta de ocho meses. M e vio
encinta. Comenzó poniendo en escena fantasmas de destrucción SRA. LEFORT: En las instituciones a las
de ese niño. . asustan a los niños el lobo. En la znstltucwn
Desaparecí a causa del parto. Durante mi ausencia, mi mari- de lo tomé en tratamiento, los mnos fueron encerrados -un dza
do lo tomó en tratamiento, y Roberto puso en escena la destruc- que estaban insoportables- en la sala de juegos, y una enferme-
ción del niño. Cuando regresé me vio sin vientre y sin niño. ra salió e imitó el grito del lobo para que se portaran bzen.
Estaba pues convencido que sus fantasmas se habían hecho rea-
lidad, que había matado al niño, y que por lo tanto yo iba a SR. HYPPOLITE: Quedaría por explicar por qué el miedo al
matarlo. lobo se fijó en él, como en muchos otros niños. .
Estuvo sumamente agitado esos últimos quince días, hasta el
día en que pudo decírmelo. Entonces, lo confronté con la reali- SRA. LEFORT: El lobo era evidentemente, en parte, la madre
dad. Le traje a mi hija, para que pudiese ahora hacer la ruptura. devorante . .
Su de agitación cesó de golpe, y cuando lo volví a ver, al SR. HYPPOLITE: ¿Cree usted que el lobo es siempre la madre
día szguiente, empezó, por fin, a expresarme sentimientos de ce- 'd evorante?
los. Se aferraba a algo vivo y no a la muerte.
Este niño había permanecido siempre en el estadio en el que SRA. LEFORT: En las historias infantiles siempre se dice que
los fantasmas eran realidad. Esto explica que sus fantasmas de el lobo va a comer. En el estadio sádico-oral, el niño tiene deseos
construcción intrauterina hayan sido realidad en el tratamiento, de comer a su madre, y piensa que su madre va a comerle. Su
y que haya podido hacer una asombrosa construcción. Si hubiese madre se convierte en lobo. Creo que aquí
estado más allá de ese estadio, yo no hubiera podido obtener esa pero no estoy segura, la génesis. Hay en, la hzstorza de este mno
construcción de sí mismo. muchas cosas ignoradas, que no he podtdo saber. Cua,n do que-
Como decía ayer, tuve la impresión de que este niño había ría ser agresivo conmigo no se ponía en cuatro patas, m ladraba.
caído bajo el efecto de lo real, que al comienzo no había en él Ahora lo hace. Ahora sabe que es un ser humano, pero de vez ,:n
función simbólica alguna, y menos aún función imaginaria. !o
cuando necesita identificarse a un animal, como hace un mno
de dieciocho meses. y cuando quiere ser se pone, en
cuatro patas, y hace uuh, uuh, sin la angustta. Despues se
Tenía al menos dos palabras. incorpora y sigue el curso de la seswn. Solo puede expresar su
agresividad en ese estadio.

SR. HYPPOLITE" Sí, entre zwingen y Se de


la diferencia que existe entre la palabra en que hay coercwn, y

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LA TOPlCA DE LO IMAGINARIO ¡EL LOBO! ¡EL LOBO!

aquella en la que no la hay. La compulsión, Zwang, es el lobo el Por de pronto diré que -si nos limitamos a un empleo cie-
que le produce angustia, y la angustia superada, Bezwingung, es go, mítico, de este término, palabra clave, ídolo- el superyo
el momento en que juega al lobo. se sitúa esencialmente en el plano simbólico de la palabra, a
diferencia del ideal del yo.
SRA. LEFoRT: Sí, estoy de acuerdo. El superyó es un imperativo. Como lo indican el sentido
común el uso que de él se hace, el superyó es coherente con el
Naturalmente, el lobo plantea todos los problemas·del sim- registro y la noción de ley, es decir con el conjunto del sistema
bolismo: no es una función delimitable, ya que debemos buscar del lenguaje, en tanto define la situación del hombre como tal,
su origen en una simbolización general. es decir, en tanto que éste no sólo es individuo biológico.
¿Por qué el lobo? No es un personaje demasiado familiar en otra parte; es preciso acentuar también, y sentido.
nuestras comarcas. El hecho de que el lobo haya sido elegido su carácter insensato, ciego, de puro imperatIvo, de SImple ura-
para producir estos efectos nos remite, directamente, a una nía. ¿En qué dirección puede hacerse la síntesis de estas no-
función más amplia en el plano mítico, folklórico, religioso, ciones?
primitivo. El lobo se vincula con una filiación a través de la cual El superyó tiene relación con la ley, pero es a la vez una ley
.sociedades secretas, lo que las mismas supo- insensata, que llega a ser el de la ley. es
nen de mICIatlCO, ora en la adopcIón de un tótem, ora en la como actúa siempre el superyó en elneuróuco. ¿No es debIdo
identificación con un personaje. acaso a que la moral del neurótico es una moral insensata, des-
Es difícil efectuar estas distinciones a propósito de un fenó- tructiva, puramente opresora, casi siempre antilegal, que fue
meno tan elemental, pero yo quisiera llamarles la atención so- necesario elaborar la función del superyó en el análisis?
bre la diferencia entre el superyó, en el determinismo de la re- El superyó es, simultáneamente, la ley y su destrucción. En
presión, y el ideal del yo. esto es la palabra misma, el mandamiento de la ley, puesto
. No sé si han advertido aún lo siguiente: existen dos concep- sólo queda su raíz. La totalidad de la ley se reduce a algo que m
CiOnes que, apenas introducidas en una dialéctica cualquiera siquiera puede expresarse, como el Tú debes, que es una pala-
para explicar un comportamiento enfermo, parecen dirigirse bra privada de todo sentido. En este sentido, el superyó .acaba
exactamente en sentido contrario .. El superyó es coercitivo y el por identificarse sólo a lo más devastador, a lo
ideal del yo exaltante. de las primitivas experiencias del sujeto. Acaba por
Son estas cosas que tendemos a eliminar, al pasar de un térmi- se a lo que llamo la figura feroz, a las figuras que podemos
no al otro cual si ambos fueran sinónimos. Se trata de una cues- vincular con los traumatismos primitivos, sean cuales fueren,
tión que valdrá la pena plantear a propósito de la relación transfe- que el niño ha sufrido.
rencial. Cuando se busca el fundamento de la acción terapéutica, Percibimos encarnada, en este caso privilegiado, esta fun-
suele decirse que el sujeto identifica al analista con su ideal del yo, ción del lenguaje, la palpamos en su forma más reducida,.
o por el contrario, con su superyó y, en el mismo texto, un térmi- cida a una palabra -cuyo sentido y alcance para el mno m
no sustituye al otro según el capricho del desarrollo de la demos- siquiera somos capaces de definir- pero que, sin embargo, l?
tración, sin que se explique claramente la diferencia. enlaza a la comunidad humana. Como lo indicó con toda peru-
Me veré obligado, indudablemente, a examinar el problema nencia Rosine Lefort, no se trata de un niño-lobo que habría
del superyó. vivido en un simple salvajismo, sino de un niño hablante; ha

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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO ¡EL LOBO! ¡EL LOBO!

sido gracias a ese ¡El lobo! que ella tuvo desde el comienzo la Un delirio alucinatorio -en el sentido en que usted lo entien-
posibilidad de instaurar el diálogo. de, el de una psicosis alucinatoria crónica- sólo tiene un punto
Lo admirable en esta observación es el momento en que, en común con lo que sucede en este sujeto: esa dimensión, que
después de una escena que usted ha descrito, desaparece el uso observó sutilmente la Sra. Lefort, según la cual este niño sólo
de la palabra ¡ El lobo! Es en torno a este pivote del lenguaje, a vive lo real. Si la palabra alucinación significa algo, es ese senti-
la relación con esa palabra, que para Roberto resume una ley, miento de realidad. En la alucinación, hay algo que el paciente
donde se produce el giro de la primera a la segunda fase. Co- asume, verdaderamente, como real.
mienza luego esa elaboración extraordinaria que culmina en el Saben ustedes cuán problemático sigue siendo esto, incluso
conmovedor auto-bautismo, cuando pronuncia su propio en una psicosis alucinatoria. En la psicosis alucinatoria crónica
nombre. Palpamos aquí en su forma más reducida, la relación del adulto .hay una síntesis de lo imaginario y lo real; en esto
fundamental del hombre con el lenguaje. Es extraordinaria- radica el problema de la psicosis. Encontramos aquí una elabo-
mente conmovedor. ración imaginaria secundaria, que la Sra. Lefort destacó, que es
¿Qué otras preguntas quieren plantear? literalmente la no-inexistencia en estado naciente.
Hacía tiempo que no examinaba este caso. Sin embargo, la
SRA. LEFORT: ¿Qué diagnóstico? última vez que nos encontramos les hice el gran esquema del
florero y las flores, en el que las flores son imaginarias, virtua-
Bien, hay quienes ya tomaron posición al respecto. Lang, les, ilusorias,. y el florero real o inversamente, pues se puede
me dijeron que dijo usted algo anoche que me pareció intere- disponer el aparato en sentido contrario.
sante. Pienso que su diagnóstico es sólo analógico. Refiriéndo- Ahora tan sólo puedo hacerles notar la pertinencia de este
se al cuadro que existe en la nosografía, usted pronunció la modelo, construido en base a la relación entre las flores-
palabra ... contenido y el florero-continente. Vemos aquí jugar plenamen-
te, y al desnudo, el sistema continente-contenido que ya colo-
DR. LANG: Delirio alucinatorio. Siempre se puede intentar qué en un primer plano de la significación que doy al estadio del
buscar una analogía entre trastornos profundos del comporta- espejo. Vemos cómo el niño actúa con la función, más o menos
miento de los niños y lo que conocemos en los adultos. Casi mítica, del continente, y cómo ·podrá soportarlo vacío -como
siempre se habla de esquizofrenia infantil cuando no se com- señaló la Sra. Lefort- sólo al final. Poder soportar su vacuidad
prende bien lo que ocurre. Para que pueda hablarse de esquizo- es identificarlo finalmente como un objeto propiamente huma-
frenia falta aquí un elemento esencial: la disociación. No hay no; es decir, un instrumento, capaz de ser separado de su fun-
disociación, porque apenas hay construcción. Me pareció que es- ción. Esto es esencial, ya que en el mundo no sólo existe lo útil
to recuerda ciertas formas de organización del delirio alucinato- sino también el utensilio; es decir, instrumentos que existen co-
rio. Anoche formulé grandes reservas pues falta franquear un mo cosas independientes.
paso entre la observación directa de un niño de esta edad y lo
SR. HYPPOLlTE: Universales.
que conocemos de la nosografía habitual. Habría en este caso
que explicitar muchas cosas. DR. LANG: El paso de la posición vertical del lobo a la posi-
ción horizontal es muy interesante. Me parece justamente que el
Sí. Así comprendí lo que usted dijo cuando me lo contaron. lobo del comienzo es vivenciado.

162 163
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO ¡EL LOBO! ¡EL LOBO!

Al comienzo, no es ni él ni ningún otro. alcanzar un objeto no podía asirlo más que con un único gesto.
Si ese gesto fallaba, debía volver a empezar desde el principio.
DR. LANG: Es la realidad. Por lo tanto controla la adaptación visual, pero sufre perturba-
ciones de la noción de distancia. Este niño salvaje siempre pue-
No, creo que es esencialmente la palabra reducida a su mé- de -como un animalito bien organizado- atrapar lo que de-
dula. No es ni el, ni nadie, es, evidentemente, ¡El lobo! en sea. Pero si hay fallo o lapsus del acto, sólo puede corregir
tanto que él .dice esta palabra. Pero ¡ El lobo! es cualquier cosa volviendo a empezar todo. En consecuencia, podemos decir
en tanto que puede ser nombrada. Ven aquí ustedes el estado que en este niño no parece haber ni un déficit ni un retraso
nodal de la palabra. El yo es aquí completamente caótico, la ligado al s{stema piramidal, nos hallamos ante manifestaciones
palabra está detenida. Pero sólo a partir de ¡El lobo! podrá ocu- de las fallas de las funciones de síntesis del yo, en el sentido en
par su lugar y construirse. que entendemos el yo en la teoría analítica. .
La ausencia de atención, la agitación inarticulada, que usted
DR. BARGUES: Yo había señalado que, en cierto momento, también notó al comienzo, deben igualmente ser referidas a
cuando el niño jugaba con sus excrementos, había un cambio. El desfallecimientos de las funciones del yo. Es además preciso
dio, cambió y cogió arena yagua. Pienso que comenzaba a cons- observar que, en ciertos aspectos, la teoría analítica llega a ha-
truir y a manifestar lo imaginario. Pudo tomar ya una mayor cer de la función del dormir una función del yo .
distancia con el objeto, con sus excrementos, y luego avanzar
cada vez más. No creo que podamos hablar de símbolo, en el SRA. LEFORT: Este niño ni dormía ni soñaba, desde el famo-
sentido en que usted lo entiende. Sin embargo, ayer, tuve la so día eYl que me encerró disminuyeron sus trastornos motores,
impresión de que la Sra. Lefort hablaba de ellos como símbolos. empezó a soñar por la noche, y a llamar en sueños a su madre.

Es ésta una cuestión difícil. Es la que aquí tratamos, en la A esto quería llegar. No dejo de vincular directamente la
medida en que puede ser la clave de lo que designamos como atipia de su dormir con el carácter anómalo de su desarrollo,
yo. ¿Qué es el yo? No son instancias homogéneas . Unas son cuyo retraso se sitúa precisamente en el plano de lo imaginario,
realidades, otras imágenes, funciones imaginarias. El mismo yo en el plano del yo como función imaginaria. Esta observación
es una de ellas. nos muestra que, a partir de un tal retraso del desarrollo imagi-
Quisiera detenerme en este punto antes de terminar. No nario, aparecen perturbaciones de ciertas funciones, aparente-
hay que omitir lo que usted nos describió, al comienzo, de mente inferiores a lo que podemos llamar el nivel superestruc-
modo tan apasionante: el comportamiento motor de este niño. tural.
Este niño parece no tener lesión alguna en sus aparatos. ¿Cómo En la relación entre la maduración estrictamente sensorio-
es actualmente su comportamiento motor? ¿Cómo son sus ges- motriz y las funciones del dominio imaginario en el sujeto radi-
tos de prehensión? ca el enorme interés de este caso. Todo el problema reside ahí.
Se trata de saber en qué medida esta articulación es la que está
SRA. LEFORT: Desde luego, ya no está como al principio. en juego en la esquizofrenia.
Según nuestra inclinación, y en función de cómo cada uno
Al comienzo, tal como usted lo describió, cuando quería de nosotros concibe la esquizofrenia, su mecanismo, su resorte

164 165
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

esencial, podremos o no situar este caso en el marco de una IX


afección esquizofrénica.
Ciertamente no se trata de una esquizofrenia en el sentido SOBRE EL NARCISISMO
de un estado, en la medida en que usted nos muestra su signifi-
cación y movilidad. Pero hay allí una estructura esquizofrénica
de relación con el mundo, y un conjunto de fenómenos que,
eventualmente, podríamos vincular con la serie catatónica. No
hay ningún síntoma de ello en sentido estricto, sólo podemos
p.ues situar el caso en este cuadro -como lo hace Lang- para
De lo que hace acto.
sltuarlo de modo aproximativo. Pero ciertas deficiencias, cier- Sexualidad y libido.
tas carencias de adaptación humana, abren hacia algo que, más Freud oJung.
tarde, analógicamente, se presentará como una esquizofrenia. Lo imaginario en la neurosis.
Creo que no podemos decir nada más, salvo quizá que se Lo simbóLico en La psicosis.
trata de lo que llamamos un caso de demostración. Después de
todo, no tenemos ninguna razón para pensar que los cuadros Para quienes la vez pasada no asistieron, situaré la utilidad
nosológicos están delimitados y esperándonos desde la eterni- que, pienso" tiene introducir ahora el artículo de Freud Zur
dad. Como decía Péguy, los tornillitos siempre entran en los Einführung de$ Narzismus.
agujeritos, pero existen situaciones anormaies donde los torni-
llitos no corresponden ya a los agujeritos. Que se trata de fenó-
menos de orden psicótico, o más exactamente de fenómenos
que pueden culminar en una psicosis, no me cabe duda. 1

Leclaire, le pido especialmente a usted que, la próxima vez,


nos traiga algo sobre Introducción al narcisismo, que se encuen- ¿Cómo podríamos resumir el punto al que hemos llegado?
tra en el tomo IV de los Collected Papers, o en el tomo X de las Esta semana, y no sin satisfacción, me he dado cuenta que algu-
obras completas. 4 Verá que se plantean problemas que corres- nos entre ustedes empiezan a preocuparse seriamente por el
ponden al registro de lo imaginario que aquí estamos estu- empleo sistemático -que sugiero aquí desde hace cierto
diando. po- de las categorías de lo simbólico y lo real. Saben que mSlS-
to en la noción de lo simbólico, diciendo que siempre conviene
partir de ella para comprender lo que hacem?s
10 DE MARZO DE 1954. nimos en el análisis y, en particular, cuando mtervemmos POSl-
tivamente, a saber, mediante la interpretación.
N os hemos visto llevados a enfatizar esa faz de la resistencia
que se sitúa en el nivel mismo de la emisión de la palabra. La
palabra puede expresar el ser del sujeto, pero, hasta cierto pun-
4. S. Freud, O.c., B.N., 1973, T.II, págs. 2.017-2.033. [T.] to, nunca lo logra. Ha llegado ahora el momento de formular

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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO SOBRE EL NARCISISMO

esta pregunta: ¿Cómo se sitúan respecto a la palabra, todos miento, en tanto la palabra teje entre los sujetos ese pacto que
esos afectos, todas esas referencias imaginarias habitualmente los transforma y los constituye en sujetos humanos comuni-
evocadas cuando quiere definirse la acción de la transferencia cantes- y el plano de lo comunicado, en el que pueden distin-
en la experiencia analítica? Ustedes se han dado cuenta clara- guirse diversos grados: el llamado, la discusión, el conocimien-
mente que todo esto no es obvio. to, la información; pero que, en definitiva, tiende a obtener un
La palabra plena es la que apunta, la que forma la verdad tal acuerdo respecto al objeto. El término acuerdo surge una vez
y como ella se establece en el reconocimiento del uno por el más, pero el acento está colocado aquí sobre el objeto conside-
otro. La palabra plena es la palabra que hace acto. Tras su rado como exterior a la acción de la palabra, en tanto expresado
emergencia uno de los sujetos ya no es el que era antes. Por por la palabra.
ello, esta dimensión no puede ser eludida en la experiencia ana- Por el objeto no deja de estar sin referencia a la
lítica. palabra. Está ya dado parcialmente, desde el comienzo, en el
No podemos pensar la experiencia analítica como un juego, sistema objetal -u objetivo- en el que es preciso incluir la
una trampa, una artimaña ilusoria, una sugestión. Esta expe- suma de prejuicios que constituyen una comunidad cultural, y
. riencia convoca la palabra plena. Planteado este punto, han po- también las hipótesis, incluso los prejuicios psicológicos, desde
ya percibir que muchas cosas se ordenan y esclarecen, los más elaborados por el trabajo científico, hasta los más inge-
pero también surgen muchas paradojas y contradicciones. El nuos y espontáneos, que por cierto se relacionan estrechamente
mérito de esta concepción reside justamente en hacer surgir es- con las referencias científicas, hasta el punto de impregnarlas.
tas paradojas y contradicciones, que no por ello son opacidades El sujeto es invitado pues a entregarse sin reservas a este
y oscurecimientos. Por el contrario, a menudo es lo que se sistema: a sus conocimientos científicos, así como a lo que ima-
presenta como armonioso y comprensible lo que oculta alguna gina a partir de las informaciones que tiene acerca de su estado,
opacidad. Es en la antinomia, en la hiancia, en la dificultad, su problema, su situación, y también sus prejuicios más inge-
donde encontramos la posibilidad de transparencia. Nuestro nuos, en los que sus ilusiones se sostienen, incluyendo sus ilu-
método, y espero que también nuestro progreso, se apoyan en siones neuróticas, en la medida en que ellas son parte impor-
este punto de vista. tante de la constitución de la neurosis .
La primera de las contradicciones que surge es la siguiente: Pareciera -aquí reside el problema- que este acto de la
resulta harto singular que el método analítico, que apunta a la palabra sólo puede progresar siguiendo la vía de una convicción
obtención de una palabra plena, parta de una vía estrictamente intelectual proveniente de la intervención educadora, es decir
opuesta, en tanto da como consigna al sujeto el trazar una pala- superior, del analista. El análisis progresaría así por adoctrina-
. bra lo más despojada posible de toda suposición de responsabi- mlento.
lidad; incluso lo libera de toda exigencia de autenticidad. Le Cuando se afirma que la primera etapa del análisis habría
conmina a decir todo aquello que le pase por la mente. Por ello, sido intelectualista se hace referencia a este adoctrinamiento.
lo menos que puede decirse, es que facilita al sujeto el retorno a Sin embargo, nunca fue así. En aquel entonces existieron, tal
la vía qe lo que, en la palabra, está por debajo del nivel del vez, concepciones intelectualistas del análisis, pero ello no sig-
reconocimiento y que concierne al tercero, el objeto. nifica que realmente se hicieron análisis intelectualistas; las
Siempre hemos distinguido dos planos en los que se ejerce fuerzas auténticamente en juego estaban presentes desde el ori-
el intercambio de la palabra humana -el plano del reconoci- gen. Si no hubiesen estado allí, el análisis jamás habría tenido la

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LA TONCA DE LO IMAGINARIO SOBRE EL NARCISISMO

po.sibilidad aprobar su examen, e imponerse como método demasiado exigente, manifestar demasiado apetito teórico. Al-
eVIdente de Intervención psicoterapéutica. . gunos espíritus violentos desearían, quizás, imponernos aquí
En .este caso, 10 que suele llamarse intelectualización es algo una barrera.
muy dIferente a esa que hace referencia a algo in- Sin embargo, me parece que, al respecto, la tradición analí-
telectua.l. Cuanto mejor analIcemos los divers9s niveles en jue- tica no se distingue precisamente por su falta de ambición; de-
mejor lograremos distinguir lo que debe distinguirse, y ben existir razones para ello. Por otra parte, justificados o no,
umr 10 que debe unirse, y más eficaz será nuestra técnica. In- arrastrados o no por el ejemplo de Freud, casi no hay psicoana-
tentaremos hacerlo. listas que no hayan caído en la teoría de la evolución mental.
I?ebe exis.tir .pues alKo diferente del adoctrinamiento que Esta empresa metapsicológica es, a decir verdad, totalmente
la de las intervenciones del analista. Es 10 que imposible, por razones que más tarde revelaremos. Sin embar-
la expenenCIa demostró como eficaz en la acción de la transfe- go, no puede practicarse, ni siquiera un segundo un psicoanáli-
renCIa.
sis, sin pensar en términos metapsicológicos, así como Mon-
empieza la opacidad, finalmente ¿qué es la transfe-- sieur Jourdain estaba necesariamente obligado a hacer prosa en
renCIa?
cuanto comenzaba a expresarse, quisiéralo o no. Es éste un
La transferencia eficaz de la que hablamos es, simplemente, hecho verdaderamente estructural de nuestra actividad.
en su esencia, el acto de la palabra. Cada vez que un hombre Aludí, la última vez, al artículo de Freud sobre el amo·r de
a modo y pleno hay, en el sentido pro- Conocen la estricta economía de la obra de
pIO del termIno.' transferencIa, transferencia simbólica: algo su- Freud y saben hasta qué punto nunca abordó un tema que ver-
cede que cambIa la naturaleza de los dos seres que están pre- daderamente no fuera urgente e indispensable; en el transcurso
sentes.
de una carrera apenas hecha a medida de la vida humana, parti-
Sin ésta es diferente a la que se cularmente si se piensa en qué momento de su vida concreta,
presento en el anallSls, no sólo como problema, sino biológica, empezó su enseñanza.
como obstaculo. En efecto, esta función debe situarse en el No podemos dejar de ver que uno de los problemas más
plano imaginario. Para. se forjaron las nociones que importantes de la teoría analítica consiste en saber cuál es la
repetiCIÓn de las antiguas situaciones, repeti- relación existente entre los vínculos de transferencia y las carac-
puesta en acto de la reintegración de la histo- terísticas, positivas o negativas, de la relación amorosa. La ex-
na -hIstona en el opuesto al que yo promuevo, ya que periencia clínica es testimonio de ello, al igual que la historia
se una reIntegración imaginaria: la situación pasa- teórica de las polémicas despertadas en torno del así llamado
da solo es v.IvIda en el presente, a pesar del sujeto, en la medida resorte de la eficacia terapéutica. En suma, este tema está a la
en la dImensión histórica es para él desconocida-, obser- orden del día desde los años 20 más o menos; primero el Con-
ven bIen que no dije inconsciente. Todas estas nociones son greso de Berlín, luego el Congreso de Salzburgo y el Congreso
para definir lo que observamos, y adquieren valor de Marienbad. Desde esa época, nunca se hizo otra cosa más
a partIr de la comprobación empírica que tienen asegurada. Pe- que interrogarse sobre la utilidad de la función de la transferen-
ro no por ello revelan la razón, la función, la significación de 10 cia en el manejo que hacemos de la subjetividad de nuestro
que observamos en 10 real. paciente. Hemos aislado incluso algo que llega al punto de lla-
Quizá me dirán que querer explicar lo que se observa es ser marse no sólo neurosis de transferencia -etiqueta nosológica

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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO
SOBRE EL NARCISISMO

que designa lo que afeCta al sujeto- sino neurosis secundaria


boración analítica. Pero ustedes sabe cuán vacilante es también
neurosis artificial, en la transferencia;
que anuda en sus hIlos a la persona imaginaria del analista.
la teoría sobre este punto.
Tomen, por ejemplo, el artículo fundamental de James
y sabemos todo esto. Sin embargo, el interrogante acerca
Strachey, publicado en el of Psycho-
de cual es el resorte que actúa en el análisis permanece oscuro.
Analysis, acerca del resorte de la efIcaCIa terapeutlca. Se trata de
No hablo de las vías por las que actuamos a veces sino de la
fuente misma de la eficacia terapéutica. ' uno de los artículos mejor elaborados, que pone todo el acento
en el papel del superyó. Verán a qué dificultades esta
Lo menos que puede decirse es que, en la literatura analítica
concepción, y l¡¡ cantidad de hipótesis suplementanas que el
acerca de tema, existe gran diversida·d de opiniones, remí-
susodicho 'Strachey debe introducir para sostenerla. Plantea
-a fm de remontarse hasta las antiguas discusiones- al
que el analista ocuparía, respecto al la función del.super-
capítulo del librito de.FenicheI. No es frecuente que les
yó. Pero la teoría según la cual el analIsta es pura y
la lectura de Femchel, pero para estos datos histó-
mente el soporte de la función del superyó no puede ser
ncos es un testigo sumamente instructivo. Ya verán la diversi-
pues esta función es, precisamente, uno los mas
dad de opiniones que encontramos -Sachs, Rado, Alexan-
decisivos de la neurosis. Existe entonces un CIrculo VICIOSO. Pa-
der- cuando la cuestión fue abordada en el Congreso de Salz-
ra salir de él el autor se ve obligado a introducir la noción de
Verán tam.bién, como el susodicho Rado anuncia en qué
superyó parásito: hipótesis que nada justifica,
sentIdo pretende Impulsar la teorización del resorte de la efica-
que se hace p.ecesari-a dadas las contradIccIOnes de elabora-
cia Cosa curiosa, después de haber prometido el es-
ción. Se ve forzado, por otra parte, a cargar las tlntas. Para
clareCimIento y solución de estos problemas, nunca lo hizo.
sostener la existencia de este superyó parásito en el análisis,
. Parecería que. alguna I?isteriosa resistencia actuase para
Strachey debe plantear que, entre el sujeto analizado .y el
en una oscundad este problema, resistencia que
analista ocurren una serie de intercambios, proyeccIOnes e In-
no solo a su propia oscuridad, pues a veces, en
troyecciones, que nos conducen a nivel de mecani.smos de
talo cualmvestIgador, en sujetos que meditan, surgen brillan-
constitución de los objetos buenos y malos, IntroducIdos por
tes !enemos realmente la impresión de que el proble-
Melanie Klein en la práctica de la escuela inglesa. Esto presenta
ma ha SIdo enfocado lo más precisamente posi-
el peligro de hacerlos renacer sin cesar. . .
ble, pero que, SIn ejerce no sé qué repulsión que
La cuestión de las relaciones entre analIzado y analIsta se
su En este punto, quizá más que en
puede situar en un plano muy distinto: en el del yo. y el
cualqUIer otro, es pOSIble que la culminación de la teoría, inclu-
no-yo, es decir, en el plano de la economía narCIsIsta del sUJeto.
so su se.an vividos como un peligro . No hay por qué
Es así como, desde siempre, la cuestión del amor de transfe-
exclUIr tal Idea. SIn duda alguna es ésta la hipótesis más acer-
tada. rencia ha estado ligada, demasiado estrechamente, a la elabora-
ción analítica de la noción de amor. No se trata del amor en
Las opiniones que se manifiestan durante las discusiones
tanto Eros -presencia universal del poder de vinculació?e?tre
acerca de na.turaleza del vínculo imaginario establecido en la
los sujetos, subyacente a toda la realIdad en la cual el anallSls se
transferenc.Ia tIenen una íntima relación con la noción de rela-
ción objetaI. . desplaza- sino del amor-pasión, tal como lo
vive el sujeto, cual si fuese una catástrofe pSIcologlCa .. Saben
Esta última noción está ahora en el primer plano de la el a-
que se plantea entonces, la cuestión de saber cómo está vIncula-
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173
SOBRE EL NARCISISMO
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

imples que ya existen. Descomponer indefinidamente, como


este amor-pasión en su fundamento, con la relación analí- puede hacerse, y como se hizo, en un notable trabajo sobre la
tlca. noción de transferencia, carece de interés. Prefiero dejar, a la
de dicho algo bueno acerca del libro de noción de transferencia, su totalidad empírica, señalando que
es preCiSO que ahora hable un poco mal de él. Es tan es plurivalente y que interviene a la vez en varios registros: en
COI?O comprobar esa especie de rebe- el simbólico, en el imaginario y en el real.
hon, caSI msurreccIOn, que los comentarios, extraordinaria- Ellos no son tres campos. Han podido apreciar que, incluso
mente pertmentes, .de dos autores respecto a la relación entre en el reino animal, es a propósito de las mismas acciones, de los
amor y parecen provocar en Fenichel. Estos au- mismos comportamientos, que se pueden distinguir precisa-
.acentuan el carácter narcisista de la relación de amor ima- mente las funciones de lo imaginario, lo simbólico y lo real,
gmana, y demuestran cuánto y cómo, se confunde el objeto debido a que las mismas no se sitúan en el mismo orden de
-en ,una faceta de sus cualidades, sus atributos, relaciones. . .
mcluso su aCCIOn en la economía psíquica- con el ideal del Existen diversos modos de introducir las nociones. El mío
yo ?el su!eto. Vemos entonces cómo se articulan curiosamente tiene sus limitaciones, como sucede con toda exposición dog-
el SI?CretlSmo del p.ensamiento de Fenichel, y ese pen- mática. Su utilidad radica en el hecho de ser crítico, vale decir,
SamIe?to del termmo medIO que le es propio, y que le hace que surge en el punto en que el esfuerzo empírico de los inves-
expenmentar repugnancia, una verdadera fobia, hacia la para- tigadores encuentra dificultades para manejar la teoría ya exis-
dOJa. que este amor presenta. El amor imaginario tente. Es éste el de proceder por la vía del comentario de
pa,rtIcIpa en el fondo de la IlusIOn, y Fenichel experimenta algo
textos.
como horror al ver desvalorizarse de este modo la función
mIsma del amor.
. De esto se ¿qué es este amor que inter-
VIene C0rr;t0 resorte Imagmano en el análisis? El horror de Feni- 2
chel nos acerca de su propia estructura subjetiva.
bIen, para fol0sotros se trata de localizar la estructura
que art.Icula la relaCIón narcisista, la función del amor en su El Doctor Lec/aire comienza la lectura y el comentario de las
generalIdad, y la t:ansferencia en su eficacia práctica. primeras páginas de Introducción al narcisismo. Interrupción.
Para onentarse a través de las ambigüedades, que
-ya notado- se renuevan a cada paso en la literatu- Lo que dice Leclaire es muy acertado. Para Freud, existe
ra analI;Ica, hay más de un método. Espero enseñarles nuevas una relación entre una cosa x, que ha sucedido en el plano de la
que distinciones esenciales. No son dis- libido, y la decatectización del mundo exterior característica de
tmcIOnes extenores, esc?lá.sticas y en extensión: oponiendo tal las formas de demencia precoz; tomen a esta última en el senti-
campo a tal otro, infinito las biparticiones, do más amplio. Ahora bien, plantear el problema en estos tér-
de progreso que consIste en mtroducir cada vez más hi- minos crea grandes dificultades en la teoría analítica, tal como
potesIs suplementarias. Sin duda, es éste un método lícito· sin está actualmente constituida .
embargo, por mi parte, pr?greso en Para comprenderlo, es preciso remitirse a los Tres ensayos
. Se trata de destacar las ImplIcaCIOnes de algunas nociones
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174
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO
SOBRE EL NARCISISMO

sobre una teoría sexual, donde se encuentra la noción de autoe- tral. Llegada a este punto, la teoría de la libido empieZa a plan-
rotismo primordial. ¿Qué es este autoerotismo primordial
cuya existencia plantea Freud? tear problemas. ..
Se vuelve tan problemática, que ha sIdo efectIvamente
Se trata de una libido que constituye los objetos de interés y tionada. Lo demostraré cuando analicemos el comentarIO de
que, por una especie de evasión, de prolongamiento, de pseu- Freud acerca del texto escrito por el presidente Schreber. Es a
dopo dos, se distribuye. El progreso instintual del sujeto, y su lo largo de este comentario que Freud advierte las dificultades
elaboración del mundo en función de su propia estructura ins- que plantea el problema de la carga libidinal en las .psicosis.
tintual, se realizará a partir del momento en que el sujeto emite Freud utiliza entonces nociones suficientemente ambIguas co-
sus cargas libidinales. Esta concepción no plantea dificultades mo pará que Jung pudiese llegar a decir que Freud ha renuncia-
mientras Freud deje, fuera del mecanismo de la libido, todo lo do a definir la naturaleza de la libido como únicamente sexual.
que concierne a un registro diferente al del deseo como tal. El Jung franquea este paso decididamente, e la noción
registro del deseo es para él una extensión de las manifestacio-
de introversión, que es para él -es esto
nes concretas de la sexualidad, una relación esencial que el ser Freud le critica- una noción ohne Unterschezndung, Slll dIS-
animal mantiene con el Umwelt, su mundo. Se dan cuenta, tinción alguna. Arriba así a la vaga noción de interés psíquico,
entonces, que ésta es una concepción bipolar: de un lado se que confunde en un registro único lo que es del orden de la
encuentra el sujeto libidinal, del otro el mundo.
conservación del individuo, y lo que pertenece al orden, de la
Ahora bien, esta concepción falla, Freud lo sabía bien; la sexual del individuo. en objetos. Sólo que.da
noción de libido se neutraliza si se la generaliza en exceso. ¿ No una cierta relación del sujeto conSIgo mIsmo que, Jung sostIe-
es evidente además que la libido no aporta nada esencial a la ne, es de orden libidinal. Se trata para el sujeto de realizarse en
elaboración de los hechos de la neurosis si ella funciona casi tanto individuo que posee funciones genitales.
como lo que Janet llamaba la función de lo real? Por el contra- A partir de entonces, la teoría quedó expuesta a
rio, la libido cobra su sentido cuando se la distingue de las una neutralización de la libido que consIste, por un lado, en
reales o realizantes, de todas las funciones que nada , afirmar decididamente que se trata de la libido y, por otro, en
tIenen que ver con la función del deseo, de todo lo que se refie- decir que se trata simplemente de una propiedad del alma, crea-
re a las relaciones del yo y del mundo exterior. Nada tiene que dora de su mundo. Es ésta una concepción extremadamente
con registros instintuales diferentes al registro sexual, por difícil de distinguir de la teoría analítica, por cuanto la idea
ejemplo, con 'lo que hace al dominio de la nutrición, de la asi- freudiana de un auto erotismo primordial a partir del que se
milación, del hambre, en la medida en que sirve a la conserva- constituirían progresivamente los objetos, es casi equivalente,
ción del individuo. Si la libido no está aislada del conjunto de en su estructura, a la teoría de Jung.
las funciones de conservación del individuo ' pierde todo sen- Por ello, en el artículo sobre narcisismo, Freud retoma la
tido.
necesidad de distinguir libido egoísta y libido sexual. Com-
Ahora bien, en la esquizofrenia ocurre algo que perturba prenden ahora una de las razones que lo llevaron a escribir este
totalmente las relaciones del sujeto con lo real, y que confunde artículo.
el fondo con la forma. Este hecho plantea de inmediato la cues- Para Freud resulta extremadamente arduo resolver este pro-
tión de saber si la libido no tiene mayor alcance que el que se le blema. Al mismo tiempo que mantiene la distinción entre am-
dio al tomar al registro sexual como núcleo organizador, cen- bas libidos gira, ' en todo el artículo, en torno a la noción de su
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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO
SOBRE EL NARCISISMO

equivalencia. En efecto, ¿cómo pueden distinguirse, rigurosa- originalidad de la dinámica psicoanalítica frente a la disolución'
mente, estos dos términos si se conserva la idea de su equiva- jungiana del problema. .
lencia energética, la cual permite afirmar que sólo cuando la . Según el esquema jungiano, el interés psíquico va,
libido es decatectizada del objeto vuelve al ego? He aquí el pro- sale, entra, colorea, etc ... Sumerge a la libido en el magma Ulll-
blema planteado. Por este hecho, Freud es llevado a concebir el versal que estaría en la base de la constitución del ,vol-
narcisismo como un proceso secundario. Una unidad compara- vemos a caer así en un pensamiento sumamente tradIcIOnal
ble al yo no existe en el origen, nicht von Anfang, no está pre- cuya diferencia con el pensamiento analítico ortodoxo es evi-
sente desde el comienzo en el individuo, y el !eh debe desarro- dente. Según esta concepción, el interés psíquico no es más que
llarse, entwickeln werden. En cambio, las pulsiones auioetóti- una alternante que puede ir, venir, proyectarse,
cas están allí desde el comienzo.
retirarse de la realidad, siguiendo el capricho de la pulsación del
Quienes ya están iniciados a mi enseñanza, verán que esta psiquismo del sujeto. Es una linda metáfora, pero aclara
idea confirma la utilidad de mi concepción del estadio del es- nada en la práctica, tal como Freud lo señala. No permIte cap-
pejo. El Urbild, unidad comparable al yo, se constituye en un tar las diferencias existentes entre la retracción dirigida, subli-
momento determinado de la historia del sujeto, a partir del cual mada, del interés por el mundo que puede alcanzar el anacoreta
el yo empieza a adquirir sus funciones. Vale decir que el yo y la retracción del esquizofrénico, cuyo resultad.o es es:ructu-
humano se constituye sobre el fundamento de la relación ima- ralmente distinto puesto que, en este caso, el SUjeto esta com-
ginaria. La función del yo -escribe Freud- debe tener eine
pletament.e atrapado. Sin duda, .tuero?
neue psychiche .. . Gestalt. En el desarrollo del psiquismo apare- ciones clínicas aportadas por la lllVeStlgaclOn JungIana, mtere-
ce algo nuevo, cuya función es dar forma al narcisismo. ¿No es sante por lo pintoresca, por su estilo, por las aproximaciones
esto acaso marcar el origen imaginario de la función del yo? que establece entre las producciones de tal ascensis mental o
En las dos o tres próximas .conferencias, explicaré con religiosa, y las de los esquizofrénicos. Quizás ésta sea una pers-
mayor precisión qué utilización, a la vez limitada y múltiple, pectiva que tiene la ventaja de ofrecer más vida!, color a la tarea
debe hacerse del estadio del espejo. Les enseñaré, por primera de los investigadores; sin embargo, no ha elucIdado nada en el
vez siguiendo los textos de Freud, que en ese estadio están im- orden de los mecanismos, cosa que Freud no deja de señalar de
plicados dos registros. Finalmente, si la vez pasada señalé que paso con bastante crueldad. .
la función imaginaria contenía la pluralidad de las vivencias del Para Freud se trata de captar la diferencia de estructura eXIS-
individuo, demostraré que no podemos limitarla sólo a esto, a tente entre la retracción de la realidad que observamos en las
causa de la necesidad de distinguir entre neurosis y psicosis. neurosis y la que observamos en las psicosis. Una de las princi-
pales distinciones se establece de modo sorprendente, al menos
para quienes no mantienen un contacto estrecho con estos pro-
blemas.
3 En el desconocimiento, la negativa, la barrera que el neuró-
tico opone a la realidad comprobamos que recurre a la fantasía.
Hay aquí función y en el vocabulario de Freud, esto no puede
Lo más importante que debemos retener, ahora, del co- remitir sino al registro imaginario. Sabemos hasta qué punto las
mienzo del artículo, es la dificultad de Freud para defender la personas y las cosas del entorno del neurótico cambian total-
178 179
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO SOBRE EL NARCISISMO

mente de valor, ylo hacen en relación a una función que nada Freud y Jung en la aprehensión de la posición de las psicosis.
nos impide llamar imaginaria, sin ir más allá de su uso común Para Jung, los dos dominios -lo simbólico y lo imaginario-
en el lenguaje. Imaginaria se refiere aquí, primero, a la relación .están en ellas completamente confundidos; mientras que una de
del sujeto con sus identificaciones formadoras, éste es el pleno las primeras articulaciones que el artículo de Freud permite
sentido del término imagen en análisis; segundo, a la relación destacar es la estricta distinción entre ambos.
del sujeto con lo real, cuya característica es la de ser ilusoria: es Lo de hoyes sólo un comienzo. Pero tratándose de cosas
éste el aspecto de la función imaginaria destacado más frecuen- 'tan importantes nunca el comienzo será demasiado lento. No
temente. hago sino introducir -como por otra parte lo expresa el título
Ahora bien, con razón o sin ella, poco importa por el mo- mismo del artículo- algunos problemas hasta ahora nunca for-
mento, Freud señala que en la psicosis no sucede nada semejan- o mulados. Tendrán así tiempo para meditar este asunto y tra-
te. Cuando el sujeto psicótico pierde la realización de lo real no bajar un poco hasta la próxima vez.
vuelve a encontrar ninguna sustitución imaginaria. Esto es lo
que lo distingue del neurótico.
A primera vista, esta concepción puede parecer extraordi- La próxima vez quisiera contar, para el comentario de este
naria. Se dan cuenta que es preciso avanzar aquí un paso en la texto, con la colaboración, todo lo eficaz posible, de nuestro
conceptualización para seguir el razonamiento de Freud. Una amigo Leclaire. No me disgustaría tampoco asociar a este tra-
de las conceptualizaciones más difundidas es que el sujeto deli- bajo a Granpff, que parece tener una tendencia especial a inte-
rante sueña, que está plenamente en lo imaginario. Es preciso resarse en el artículo de Freud sobre el amor de transferencia;
entonces que, en la concepción de Freud, la función de lo ima- introducir este artículo podría ser, para él, una oportunidad
ginario no sea la función de lo irreal. Si no, no se comprendería para intervenir. Me gustaría confiar a alguien un tercer artículo
por qué Freud negaría al psicótico el acceso a lo imaginario. Y para una próxima intervención. Se trata de un texto incluido en
como por lo general Freud sabe lo que dice, deberemos inten- la metapsicología de la misma época, que está estrechamente
tar elaborar qué es lo que quiere decir sobre este punto. relacionado con nuestro objeto: Adición metapsicológica a la
Esto nos introducirá a una elaboración coherente de las re- teoría de los sueños l traducido al francés como Teoría de los
laciones entre lo imaginario y lo simbólico, puesto que es uno sueños. Se lo ofrezco a quien quiera encargarse de él; por ejem-
de los puntos sobre los que Freud fundamenta más categórica- plo a nuestro estimado Perrier, quien tendrá así oportunidad de
mente esta diferencia de estructura. Cuando el psicótico re- trabajar el tema de los esquizofrénicos.
construye su mundo, ¿qué es lo primero que catectiza? Verán
por qué vía, inesperada para muchos de ustedes, nos internare-
mos; lo primero que catectiza son las palabras. No pueden 17 DE MARZO DE 1954.
dejar de reconocer aquí la categoría de lo simbólico.
Penetraremos más a fondo en lo que esta crítica esboza.
Veremos que la estructura propia de lo psicótico podría situar-
en un irreal simbólico, o en un símbolo marcado de irreal.
La función de lo imaginario está en un lugar muy diferente.
Espero que empiecen a percibir la diferencia existente entre 1. S. Freud, O.c., B.N ., 1973, T. 11, págs. 2.083-2.090. [T.]

180 181
x
LOS DOS NARCISISMOS

La noción de pulsión.
Lo imaginario en el animal y en el
hombre.
Los comportamientos sexuales son
especialmente engañosos.
El Ur-Ich.

Introducción al narcisismo data del comienzo de la guerra


de 1914, resulta conmovedor pensar que, en esa época, Freud
proseguía semejante elaboración. Todo Jo que clasificamos
bajo la rúbrica de metapsicología se desarrolla entre 1914 y
1918, tras la aparición, en 1912, del trabajo de Jung traducido
al francés con el título de Metamorfosis y símbolos de la libido.

J ung abordó las enfermedades mentales desde un ángulo


totalmente diferente al de Freud, pues su experiencia se centró
en la gama de las esquizofrenias, mientras Freud se dedicaba a
las neurosis. Su trabajo de 1912 presenta llona grandiosa concep-
ción unitaria de la energía psíquica, fundamentalmente diferen-
te en su inspiración, e incluso en su definición, a la noción
elaborada por Freud con el nombre de libido.
Sin embargo, resulta aún harto difícil establecer la diferen-
cia teórica, y Freud enfrenta dificultades que pueden percibirse
a lo largo de todo este artículo.

183
LA TOP/CA DE LO IMAGINARIO LOS DOS NARCISISMOS

Para Freud se trata de mantener un uso bien delimitado que] ung llama los arquetipos. U na elaboración clínica, psi-
-.hoy diríamos operativo- de la noción de libido que es esen- quiátrica, de los objetos de investigación no puede desarrollar-
CIal a la preservación de su descubrimiento. ¿Sobre qué se fun- se por esta vía. En consecuencia, Freud intenta establecer en
en suma, el descubrimiento freudiano? Sobre la aprehen- ese momento la relación que puede existir entre las pulsiones
SlOn fundamental de que los síntomas del neurótico revelan una sexuales, a las que otorgó tanta importancia pues estaban ocul-
forma desviada de satisfacción sexual. Freud demostró la fun- tas y su análisis las revelaba, y las pulsiones del yo que no
ción sexual de los síntomas en los . neuróticos de modo muy colocado hasta entonces en primer plano. ¿Puede o no deCIrse
concreto, a través de una serie de equivalencias, siendo la últi- que unas son la sombra de las otras? ¿Está la realidad constitui-
n: a de ellas una sanción terapéutica. Sobre esta base sostuvo
da por esa proyeéción libidinal universal que está en el fondo
SIempre' que no aportaba una nueva filosofía totalizadora del de la teoría jungiana? ¿O bien existe, por el contrario, una rela-
mundo, sino una. te?ría bien definida, fundada en un campo ción de oposición, una relación conflictiva, entre pulsiones del
perfect.amente ,delImitado, enteramente nuevo, que impli- yo y pulsiones libidinales?
ca?a CIerto numero de realIdades humanas, particularmente Con su honestidad habitual, Freud precisa que su insisten-
pSlcopato!ógicas: los fenómenos subnormales, es decir aquellos cia en mantener esta distinción se basa en su experiencia de las
que la pSIcología normal no estudia, los sueños, los lapsus, neurosis, y que, después de todo, sólo se trata de una experien-
l<;>s fallos que perturban ciertas funciones llamadas supe- cia limitada. Afirma entonces, no menos netamente, que puede
nores.
suponerse,. en un estadio primitivo, anterior al que la investiga-
El problema que se le plantea a Freud en esta época es el de ción psicoanalítica nos permite acceder, la existencia de un es-
la estructura de las psicosis. ¿Cómo elaborar la estructura de las tado de narcisismo en el que resulta imposible discernir entre
psicosis en el interior del marco de la teoría general de la libido? las dos tendencias fundamentales: la Sexuallibido y las 1ch-
. , ] ung la siguiente solución: la profunda transforma- Triebe. En esta etapa, ambas están inextricablemente mezcla-
Clon de la realIdad que se manifiesta en las psicosis es el resulta- das, beisammen, confundidas y n'o son diferentes -unterschei-
d? de de la libido, análoga a la que Freud bar- para nuestro grosero análisis. No obstante, Freud expli-
a proposlto de las neurosis. Sólo que, en el psicótico ca por qué intenta mantener la distinción.
-dice] ung-. la libido está introvertida en el mundo interior En primer lugar, está la experiencia de las neurosis. Des-
d,el.sujeto, noción que permanece en la mayor vaguedad onto- pués, el hecho de que la distinción entre pulsiones del yo y
10gIca. A causa de esta introversión la realidad se hunde para él pulsiones sexuales sólo es imputable quizás a que las pulsiones
en un El mecanismo de las psicosis está pues en son para nuestra teoría el punto último de referencia. La teoría
perfecta contInUIdad con el de las neurosis. de las pulsiones no se halla en la base de nuestra construcción
muy apegado a elaborar, a partir de la experiencia, sino en su cúspide. Es eminentemente abstracta, y Freud la
precisos, siempre preocupado por su llamará más tarde nuestra mitología. Es por esto que, apuntan-
referenCia empmca, percibe que la teoría analítica se transfor- do siempre a lo concreto, colocando siempre en su lugar las
ma, en] ung, en un vasto panteísmo psíquico, en una serie de elaboraciones especulativas que fueron las suyas, subraya su
esferas 9ue se envuelven unas a otras, y que condu- valor limitado. Refiere la noción de pulsión a las nociones más
ce. a una clasIÍlcaclOn general de los contenidos, los aconteci- elevadas de la física -materia, fuerza, atracción- que sólo se
mIentos, la Erlebnis de la vida individual y, por último, a lo elaboraron en el transcurso de la evolución histórica de la cien-
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LA TONCA DE LO IMAGINARIO
LOS DOS NARCISISMOS

cia, y cuya primera forma fue incierta, confusa incluso, antes


de que fueran purificadas y luego aplicadas. Quisiera introducir aquÍ un comentario que tal vez parez-
ca contrastar con los que hago habitualmente. Pero verán que
. No seguimos a Freud, lo acompañamos. Que una noCión
fIgure en alguna de la obra de Freud, no nos asegura por nos ayudará en nuestra tarea, que es clarificar que
que se. la maneje de acuerdo con e! espíritu de la investiga- lleva a cabo Freud, y cuyas oscuridades y callejones SIn
freudlana: Por nuest.ra parte, intentamos obedecer al espí- no están disimulados en absoluto, como ya pueden percIbIr
ntu, a la consIgna, al estIlo de esta investigación. a partir del comentario de las primeras páginas de este
Freud adosa su teoría de la libido a lo que le indica la biolo- lo. Freud no aporta una solución, más bien .abre una. sene
gía de su tiempo. La teoría de los instintos no puede dejar de de en los cuales debemos Intentar Inser-
tener en cuenta una bipartición fundamental entre las finalida- tarnos. .
des de preservación de! individuo y las de continuidad de la En la época en que Freud escribe, no hay, como dIce en
espe,cie. Lo que se encuent.ra en e! trasfondo, no es más que la alguna parte, una teoría de los instintos ready-made, hsta
teona de Welssmann, a qUIen seguramente, gracias a sus clases llevar. Tampoco hoy está acabada, pero los pr<:>gresos
de filosofía, recordarán. Esta teoría, que no está definitivamen- dos desde los trabajos de Lorenz hasta los de TInbergen, JUStI-
te probada, plantea la existencia de una sustancia inmortal en fican las observaciones, quizás algo especulativas, que les pre-
las células sexuales. Ellas constituirían un linaje sexual único sentaré hoy. .
por continua. El plasma germinal sería lo que ¿Qué pasa si aceptamos. la de Weissmann de la In-
perpetua la espeCIe, y lo que perdura de un individuo a otro. mortalida9 de! germen? ¿SI e! IndIVIduo que se es
Por e! contrario, e! plasma somático sería algo así como un radicalmente distinto a la sustancia viviente fundamental-Im-
p.a,rásito que, desde e! punto de vista de la reproduc- perecedera- que constituye el si lo es
Clon de la espeCIe, habría brotado lateralmente con el fin único sitario, cuál es entonces su funcIOn en la
vehiculizar el germinal eterno. Freud precisa inme- da? Ninguna. Desde el punto de vista de la l?s. IndiVi-
dIatamente que su propia construcción no pretende ser una duos están -si cabe decirlo asÍ- ya muertos. Un IndIVIduo no
teoría Sea cual fuere el valor que Freud da a esta es nada comparado con la sustanci.a inmortal en su seno,
la decide apoyarse hasta nueva orden y a que es sustancialmente, lo que eXIste como vIda.. " .
benefIcIO de Iqventano- no vacilaría en abandonarla, si el exa- Preciso mi pensamiento. Desde el punto vis.ta pSlcologI-
co . el individuo es conducido por el famoso InstInto sexual a
men de los hechos en el propio terreno de la investigación ana-
lítica, la tornara inútil y perjudicial. de propagar qué?: la inmortal incluida en plas-
ma germinal, en los órganos represe?tada a mvel de
Pero ésta n? razón, dice, para sumergir la Sexualenergie
en el campo aun Inexplorado de los hechos psíquicos. No se los vertebrados por los espermatozOides y los ovulos. esto
trata de encontrar para la libido un parentesco universal con . todo? Seguro que no, ya que lo que se propaga es,
todas las manifestaciones psíquicas. Hacerlo, dice Freud, sería te, un individuo. Sólo que éste no se reprod,!ce IndiVI?UO
sino como tipo. No hace más que reproducir el tipO ya re,ahza-
com? si. en un asunto de herencia, para probar sus derechos,
algUIen Invocara ante el notario, el parentesco universal que, do por el linaje de sus antepasados. Al · respect<:>, no solo es
según la hipótesis monogenética, vincula entre sí a todos los mortal, sino que ya está muerto, puesto que, ha-
hombres. blando, no tiene porvenir. El no es talo cual SInO el
soporte, la encarnación de algo que es el caballo. Si el concepto
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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO LOS DOS NARCISISMOS

de especie está fundado, si la historia natural existe, es porque sólo carga la imagen de los objetos. En cambio la ca:ga del yo
no solo hay caballos, sino el caballo.
puede ser un fenómeno intrapsíquico, donde lo la
A esto nos conduce la teoría de los instintos. ¿Cuál es en realidad ontológica del yo. Si la libido se ha converttdo en lzbzdo
efecto soporte del instinto sexual en el plano psicológico? de objeto sólo puede cargar algo simétrico a la del yo.
. ¿ Cu.al es el concreto que determina la puesta en fun- Tendremos así 40s narcisismos, uno en el que una lzbzdo carga
CIOnamIento de la Inmensa máquina sexual? ¿Cuál es su desen- intrapsíquicamente el yo ontológico, y otro donde una libido
cadenante, como se expresa Tinbergen después de Lorenz?
objetal carga algo que quizá sea el ideal del yo, .
!'Jo. la del compañero sexual, la particularidad de un una imagen del yo. Tendremos entonces una bzen
IndIVIduo, SInO algo. que tiene una estrecha relación con lo que fundaméntada, entre el narcisismo primario y el narClSlsmo se-
acabo de llamar el tipo: a saber, una imagen.
cundario.
Los etólogos demuestran cómo existe, en el funcionamien-
to de los mecanismos de pareo, el predominio de una imagen Usted se da cuenta adecuadamente, que paso a paso, deseo
que aparece en forma de fenotipo transitorio, por modificacio- conducirlos a algún lado. No vamos totalmente a la ventura,
nes de su aspecto exterior, cuya aparición sirve como señal aunque estoy dispuesto a aceptar los que
-como señal construi?a, es decir como Gestalt- y pone en mos en el camino. Me alegra ver que nuestro amIgo Mannom
los de la reproducción. El embrague hace un jump elegante en el tema -hay que hacerlos de vez en
mecamco del InstInto sexual está cristalizado entonces esen- cuando- sin embargo, antes, prefiero volver a mi último paso.
en base a una relación de imágenes, en bas: a una dónde apunto? A coincidir con esa experiencia fun-
relaCión -llego aquí al término que esperan- imaginaria. Este damental que nos aporta la elaboración actual de la teoría de los
es el marco de referencia en el cual debemos articular las Libi- instintos acerca del ciclo del comportamiento sexual, que
do-Triebe y las Ich-Triebe.
muestra que, en él, el sujeto es esencialmente
.La pulsión libidinal está centrada en la función de lo imagi- Por ejemplo, es preciso que el picón macho adqUIer.a bellos
nano.
colores en el vientre o en la espalda, para que comIence la
no quiere como una transposición idealista y danza de la copulación con la hembra. Pero podemos muy bien
m?rahzante de la quiso hacerlo creer, que el hacer una figura que, aunque poco pulida, tenga exactame?te el
sUJ.eto progresa en lo ImagInano hacia un estado ideal de geni- mismo efecto sobre la hembra, a condición de que lleve CIertas
tahdad que sería la sanción, y el resorte último del estableci- marcas: Merkzeichen. Los comportamientos sexuales son espe-
?e lo real. Debemos pues ahora precisar las relaciones cialmente engañadizos. Es ésta una enseñanza importante para
de la hbId?, con lo imaginario y lo real, y resolver el problema elaborar, nosotros, la estructura de las perversiones y las neu-
de .la funcIOn real que desempeña el ego en la economía psí- rOSIS.
qUIca.

o. MANNONI: -¿Se puede pedir la palabra? Desde hace


algún tiempo un problema que me parece que a la
complzca y szmplifzca las cosas. La carga de los objetos por la
lzbzdo es, en el fondo, una metáfora realista, ya que la libido

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189
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO LOS DOS NARCISISMOS

2 óptico sólo se define la unívoca o biunívoca


de los rayos; como se dlce en aXlOmatlCa. "-
Si el aparato cóncavo está aquí, donde estoy yo, y el p 9 -e ue
Puesto que hemos llegado hasta aquí, voy a introducir un ño montaje de prestidigitador está más allá de la mesa, la
complemento en el esquema que les presenté en el cursillo so- gen no se podrá ver con nitidez para produclr
bre la tópica de lo imaginario. una ilusión de realidad, una lluslOn real. Es preclso
Les indiqué que este modelo está en la línea misma de los se encuentren ubicados en cierto ángulo. Podríamo.s
deseos de Freud. FreJld explica en varios sitios, especialmente sin duda, .a partir de las diferentes OJO que mlra,
en la Traumdeutung y el Abriss que las instancias psíquicas cierto número de casos que tal vez nos permmnan
fundamentales deben concebirse en su mayor parte, como re- las diferentes posiciones del sujeto en. relación a la .reahdad.
presentantes de lo que sucede en un aparato fotográfico: es de- Es cierto que un sujeto no es un OJO, ya. lo dlcho.
cir, como las imágenes, virtuales o reales, producidas por su como estamos en lo imaginario, donde el OJO tlene mucha lm-
funcionamiento. El aparato orgánico representa el mecanismo portancia, este modelo puede . .
del aparato, y lo que aprehendemos son imágenes. Sus funcio- Alguien introdujo la cuestlon de dos narC1Slsmos. Se dan
nes no son homogéneas, ya que una imagen real y una imagen cuenta de que, en efecto, de eso se trata: de la relación entre la
virtual son diferentes. Las instancias que Freud elabora no de- constitución de la realidad y la forma de.l cuerpo, que de u/n
ben considerarse como sustanciales, epifenoménicas, respecto a modo más .o menos apropiado, Mannom ha llamado ontolo-
la modificación del aparato mismo. Las instancias deben pues gtca. . / d/
interpretarse mediante un esquema óptico. Concepción que Volvamos primero al espejO concavo, po namos
Freud indicó muchas veces, pero que nunca llegó a materia- sobre él probablemente todo de cos/as, ya se los mdlque,
lizar. de sentido orgánico y, en parucular, el cortex. Pero no sustan-
Vean ustedes, a la izquierda, el espejo cóncavo gracias al
cual se produce el fenómeno del ramillete invertido; aquí, por
comodidad, lo he transformado en florero invertido. El florero
está en la caja y el ramillete encima.
El florero será reproducido por el juego de reflexión
de los rayos por una imagen real, no virtual, que el ojo puede
enfocar. Si el ojo se acomoda a nivel de las flores que hemos
dispuesto, verá la imagen real del florero rodeando el ramille- Espejo
cóncavo
te, confiriéndole estilo y unidad; reflejo de la unidad del
cuerpo.
Para que la imagen tenga cierta consistencia, es necesario
que sea verdaderamente una imagen. ¿Cuál es la definición de
imagen en óptica? A cada punto del objeto le corresponde un
punto de la imagen, y todos los rayos provenientes de un punto
Esquema de los dos espejo!
deben cruzarse en un punto único en algún lado. Un aparato

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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO LOS DOS NARCISISMOS

cialicemos tan pues no .s,e trata aquí, lo verán enseguida, nizar el conjunto de la realidad en cierto número de marcos
de una pura hombrecito-que-está-en_ preformados.
SI yo aun estuviera haciendo el-hombrecito-que- Desde luego, este funcionamiento es completamente dife-
n? veo por qué razón estaría siempre criti- rente en el hombre y en el animal, este último está adaptado a
candolo. Y SI lo .admlto, es por alguna razón. un Umwelt uniforme. Hay en él ciertas correspondencias
aloJo" ese. ?jo hipotético del que les he hablado, preestablecidas entre su estructura imaginaria y lo que le intere-
pongamoslo en SitIO entre el espejo cóncavo y el objeto. sa en su Umwelt; es decir, lo que es importante para la perpe-
. que este. OJO tenga exactamente la ilusión del florero tuación de los individuos, ellos mismos función de la perpetua-
es ?eClr, para que lo vea en óptimas condiciones, ción típica "de la especie. En el hombre, por el contrario, la
como SI estuviera el fondo de la sala, hace falta y basta una reflexión en el espejo manifiesta una posibilidad noética origi-
sola .cosa: que hubiera, más o menos en la mitad de la sala un nal, e introduce un segundo narcisismo. Su pattern fundamen-
espejO plano. ' tal es de inmediato la relación con el otro.
otros términos, si colocamos en la mitad de la sala un El otro tiene para el hombre un valor cautivador, dada la
al adosarme al espejo cóncavo veré la imagen del florero anticipación que representa la imagen unitaria tal como ella es
tan como si estuviese en el fondo de la sala, aunque percibida en el espejo, o bien en la realidad toda del semejante.
no vea ¿Qué veré en el espejo? Primero, mi El otro, el alter ego, se confunde en mayor o menor grado,
propia .alh donde ella no está. En segundo lugar, en un según las etapas de la vida, con ellch-Ideal, ese ideal del yo
punto al punto donde está la imagen real, veré apare- constantemente invocado en el artículo de Freud. La identifica-
Imagen real como imagen virtual. ¿Se dan cuenta? N o es ción narcisista -la palabra identificación, indiferenciada, es
entenderlo, al volver a sus casas colóquense ante un es- inutilizable- la del segundo narcisismo es la identificación al
peJo, pongan una mano ante ustedes ... otro que, en el caso normal, permite al hombre situar con pre-
. Este pequeño esquema es que una elaboración muy cisión su relación imaginaria y libidinal con el mundo en gene-
sl.mple de lo .que desde hace anos mtento explicarles con el esta- ral. Esto es lo que le permite ver en su lugar, y estructurar su
dIO del espeJo. ser en función de ese lugar y de su mundo. Mannoni dijo onto-
Hace un Mannoni hablaba de dos narcisismos. lógico hace un rato, ¿por qué no ? Yo diría exactamente: su ser
efecto, eXiste en pnmer lugar un narcisismo en relación a la libidinal. El sujeto ve su ser en una reflexión en relación al
Imagen imagen es idéntica para el conjunto de otro, es decir en relación al Ich-Ideal.
los mecamsmos del SUjeto y confiere su forma a su Umwelt en Observen ustedes que es preciso diferenciar las funciones
tanto es hombre y no caballo. Ella hace la unidad del la del yo -por una parte desempeñan para el hombre, como para
vemos de. maneras, hasta en lo que todos los demás seres vivos, un papel fundamental en la estruc-
la fuente Imagmana del simbolismo, que es aquello a turación de la realidad- por otra, debe pasar en el hombre por
traves de lo cual el simbolismo se . enlaza con el sentimiento esa alienación fundamental que constituye la imagen reflejada
con Selbstgefühl que el ser humano, el mensch, tiene de de sí mismo que es el Ur-Ich; forma originaria tanto del Ich-
propIO cuerpo. Ideal como de la relación con el otro.
. Este primer se sitúa, si quieren, a nivel de la ¿Resulta esto suficientemente claro? Ya les había dado un
Imagen real de mi esquema, en tanto esta imagen permite orga- primer elemento del esquema, hoy les proporciono otro: la re-

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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO LOS DOS NARCISISMOS

lación reflexiva con el otro. Enseguida verán para qué sirve este Respuesta a una pregunta del Dr. Leclaire sobre los equívocos
esquema. Piensen que no lo traje por el puro placer de hacer entre Ich-Ideal e Ideal-Ich en el texto de Freud.
construcciones divertidas. Será extremadamente útil, pues per-
mitirá situar casi todas las cuestiones clínicas, concretas, que Aquí estamos en un no profesamos una,
plantea la función de lo imaginario, y en particular esas cargas ñanza ex-cátedra. Intentamos onentarnos y extraer el maXimo
libidinales que, cuando se las maneja, se termina por no com- provecho de un y, sobre todo, de un pensamiento en
prender ya qué quieren decir. desarrollo.
Sabe Dios cómo otros -incluso entre los mejores, como
Respuesta a una intervención del Dr. Granoff sobre la aplica- Abraham y Ferenczi-, intentaron arreglárselas con .el. desarro-
ción posible del esquema óptico a la teoría del estado amoroso. llo del ego y sus relaciones con el desarrollo de la hbido. Este
problema es objeto del último artículo salido de la escuela de
La estricta equivalencia entre objeto e ideal del yo en la Nueva York, pero quedémonos a nivel de y
relación amorosa, es una de las nociones más fundamentales de Abraham.
la obra de Freud: la encontramos a cada paso, una y otra vez. Freud se apoya en el artículo de Ferencú -publicado en
En la carga amorosa el objeto amado equivale, estrictamente, 1913- sobre el sentido de la realidad. i Es muy pobre. Fue
debido a la captación del sujeto que opera, al ideal del yo. Por Ferenczi quien comenzó a meterle en la cabeza a todo el mun-
esta razón existe en la sugestión, en la hipnOSiS, esa función do los famosos Freud se refiere a ellos. En esa época
económica tan importante que es el estado de dependencia, estamos sohtmente en las primeras tentativas teóricas de <Jrticu-
verdadera perversión de la realidad por fascinación ante el obje- lar la constitución de lo real y, para Freud, oír una respuesta
to amado y su sobreestimación. Conocen ustedes esa psicolo- fue de gran ayuda. Ferenczi le aportó algo, y Freud se sirvió de
gía de la vida amorosa tan sutilmente desarrollada ya por ello.
Freud. Nos topamos aquí con un punto importante y tan am- Este artículo de Ferenczi ejerció una influencia decisiva. Su-
plio que, como ven, apenas si logramos asirlo actualmente. Pe- cede con él como con las cosas reprimidas, su importancia es
ro hay para todos los gustos en el tema que Freud denomina la mayor cuanto menos se las conoce. cuando
elección del objeto. guien escribe una insigne tontería, porque nadie la lea no deja
Pues bien, no pueden dejar de percibir la contradicción de producir efectos. Porque, sin haberla. leído, to?O el mundo
existente entre esta noción del amor y ciertas concepciones mí- la repite. Hay así muchas tonterías que Circula? y Juega,n con
ticas de la ascesis libidinal del psicoanálisis. Estas plantean, co- mezcla de diversos planos que la gente no adVierte. ASi, la pn-
mo culminación de la maduración afectiva, no sé qué fusión, mera teoría analítica de la constitución de lo real está impregna-
qué comunión, entre la genitalidad y la constitución de lo real. da de las ideas dominantes en esa época, expresada en términos
No digo que no haya allí algo esencial para la constitución de la más o menos míticos, sobre las etapas de la evolución del espí-
realidad, pero es necesario aún comprender cómo funciona. ritu humano. Por todas partes, también en Jung, circula la idea
Porque, o uno o lo otro: o el amor es lo que Freud describe, de que el espíritu humano habría realizado últimamente pro-
función imaginaria en sú fundamento , o bien es el fundamento
y la base del mundo. Así como hay dos narcisismos debe haber 1. En S. Ferenczi, Sexo y psicoanálisis, págs. 139-152. Hormé- Paidós.
dos amores, Eros y Agape. Bs. As., 1959. [T.]

194 195
LA TONCA DE LO IMAGINARIO

gresos decisivos, y que antes nos encontrábamos en una confu - XI


si.ón como si no estuviese claro que no hay ninguna
dIferenCIa estructural entre el pensamiento del señor Aristóte- IDEAL DEL YO Y YO-IDEAL
les y el de otros. Estas ideas conllevan su poder de
desorden y dIfunden su veneno. Esto puede verse bien en el
malestar que el mismo Freud muestra al referirse al artículo de
Ferenczi.
Cuando se habla de los primitivos, de los supuestos primiti-
vos, y de los enfermos mentales, la cosa funciona. Pero donde
el punto de vista evolutivo se complica es con los niños. En este
punto, Freud se ve obligado a afirmar que el desarrollo está Freud líuea a línea .
Los engaños de la sexualidad.
lejos de ser tan transparente. .
La relación simbólica define la
Quizá sería mejor, en efecto, no referirse aquÍ a nociones posición del sujeto en lo imaginario.
falsamente evolucionistas. No es aquÍ, sin duda, donde la idea,
fecu?da, de encuentra Su lugar. Se trata, má\ bien, de Leclaire, quien ha trabajado para nosotros el difícil texto de
eluCIdar mecamsmos estructurales que funcionan en nuestra Introducción al narcisismo, seguirá aportándonos hoy sus refle-
experiencia analítica, la cual gira en torno a los adultos. Re- xiones e interrogantes. Vuelva usted a la segunda parte, e inten-
troacti;vamente, podrá aclararse lo que puede suceder en los te hacer muchas citas.
niños, de modo hipotético y más o menos controlable .
. Nos encontramos en la línea de pensamiento de Freud al
seguir este punto de vista estructural, porque es en él donde
Freud culmina. El último desarrollo de su teoría se alejó de los 1
analógic?s, evolutivos? basados en un empleo superficial
de CIertas consIgnas. En realIdad, Freud siempre insiste exacta-
mente
. en lo contrario; a saber, en la conservación , en todos los DR. LECLAIRE: - Es éste un texto que no puede resumirse.
mveles, de lo que puede. considerarse como diferentes etapas . Habrá que citarlo casi íntegramente. La primera parte plantea
Trataremos de avanzar la próxima vez un paso más. Consi- la distinción fundamental de la libido con argumentos en base a
deren todo esto tan sólo como esbozos. Ya verán su estrecha los que usted construyó sus consideraciones acerca del plasma
relación con el fenómeno de la transferencia imaginaria. germinal. En la segunda parte, Freud nos dice que el estudio de
las demencias precoces -lo que él llama el grupo de las parafre-
nias-; sigue siendo ciertamente el mejor acceso para el estudio
24 DE MARZO DE 1954 de la psicología del yo. Pero no seguirá examinándolas. Freud
nos muestra otras vías capaces de conducir a reflexiones sobre la
psicología del yo. Parte de la influencia de las enfermedades
orgánicas sobre la distribución libidinal, que puede considerarse
como una excelente introducción a la medicina psicosomática. Se

196 197
LA TONCA DE LO IMAGINARIO IDEAL DEL YO Y YO-IDEAL

refiere a una que tuvo con Ferenczi al respecto, y ..mbio de este tipo de erogeneidad en un órgano podría ser
parte de que, en el curso de una enfermedad, paralelo a un cambio de carga libidinal en el yo. Lo que vuelve
de un sufnrr:lento, el enfermo retrae sus cargas libidinales sobre • plantear el problema psicosomático. De todos modos, luego del
s,u yo para ltberarJas de, su curación. Freud piensa que análisis de 'la erogeneidad, y de las posibilidades de erogeneiza-
esta es conslderaclOn tnvlal, pero que, sin embargo, eX,ige eón de cualquier parte del cuerpo, arriba a la suposición de que
ser examl.nada. Durante la fase en que retira su carga libidinal la hipocondría podría clasificarse dentro de las neurosis que de-
de los ob!etos, la libido y el interés del yo se confunden nueva- penden de la libido del yo, mientras que las demás neurosis ac-
me,nte, tlenen de nuevo el mismo destino, y es imposible distin- tuales dependerían de la libido objeta!. Tuve la impresión que
gUlrlos.
este pasaje, ' que en el conjunto de la segunda parte forma una
especie de párrafo, es menos importante que el segundo párrafo
¿ Cono.ce us.ted Wilhelm Busch? Es un humorista en el que de la segunda parte, en el cual Freud define los dos tipos de
usted debIera InSpIrarse. Hay una creación suya inolvidable elección objeta!.
que se llama Balduin Blihlamm, el poeta trabado. El dolor de
que sufr: interrumpe sus ensueños idealistas y El comentario esencial de Freud es que resulta casi indife-
aSI como su InSpIraCión amorosa. Por ese dolor rente que una elaboración de la libido -saben lo difícil que es
olvId.a l.as cotizaciones de la bolsa, los impuestos, la tabla de traducir Verarbeitung, y elaboración no es totalmente adecua-
etc. Todas las formas habituales del ser pierden do- se produzca sobre objetos reales u objetos imaginarios.
su atractivo,. están anuladas. Y ahora, en el peque- La diferencia' sólo aparece más tarde, cuando la orientación de
no aguJero, la muela habita. El mundo simbólico de las cotiza- la libido se efectúa sobre objetos irreales. Esto conduce a
ciones de la bolsa y de la tabla de multiplicar se halla entera- Stauung, a embalsar la libido, lo cual nos introduce al carácter
mente cargado en el dolor. imaginario del ego, puesto que se trata de su libido.

DR. LECLAIRE: - Freud pasa luego a otro punto, el estado O. MANNONI: - Esa palabra alemana debe significar cons-
de reposo, en el cual también hay una retirada narcisística de las trucción de un dique. Parece tener sentido dinámico, y significa
libidinales. Vuelve luego a la hipocondría, a sus dife- a la vez elevación del nivel y, por consiguiente, una energía
reneza:?, puntos en cO,mún la enfermedad orgánica. Llega a cada vez mayor de la libido, lo que el inglés expresa bien con el
la, noclOn, de que la ,diferencla, entre, ambas, que quizá no tenga damming.
nmgu,n a es la eXlstenCla de una lesión orgánica. El
de le permite sobre todo precisar que en Damming up, incluso. Freud cita al pasar cuatro versos de
el hlpocondnaco tamblen se producen, sin duda, cambios or- Enrique Heine en los Schopfungslieder, recopilados general-
orden. de las perturbaciones vaso-motoras, perturba- mente con los Lieder. Es un curioso grupito de siete poemas, a
ClOnes ezrculatonas, y postula una similitud entre la excitación través de cuya ironía y humor aparecen muchas cosas que con-
de una zona cualquiera del cuerpo y la excitación sexual. Intro- ciernen a la psicología de la Bildung. Freud se plantea el proble-
,duce la noción de erogeneidad, de zonas erógenas que pueden, ma de saber por qué el hombre sale del narcisismo. ¿Por qué el
Freud, rcemplilLar lo genital y comportarse como él, es de- hombre está insatisfecho? En ese momento verdaderamente
Clr, ser la sede de manzfestaciones y descargas, Nos dice que todo crucial de su demostración científica, Freud nos ofrece los ver-
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199
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO IDEAL DEL YO Y YO-IDEAL

sos de Heine. Es Dios quien habla, y dice: La enfermedad es el de elección objetal, patente sobre todo, dice, en quienes el .
fundamento último del conjunto del empuje creador. Creando . . . ,OA'II"Vrl'If. libidinal estuvo perturbado.
me he curado.
Es decir, en los neuróticos.
DR. LECLAIRE: - Es decir que ese trabajo interior para el
son equivalentes los objetos reales y los objetos imagina- DR. LECLAIRE: - Estos dos tipos fundamentales correspon-
nos ... den -nos lo había anunciado- a los dos tipos fundamentales,
masculino Ji femenino.
Freud no dice que son equivalentes. Dice que, en el punto
en que estamos de la formación del mundo exterior, es indife- Los dos tipos: narcisístico y Anlehnung.
rente considerar si es real o imaginario. La diferencia sólo apa-
rece después, en el momento en que el embalse produce sus DR. LECLAIRE: - Anlehnung tiene una significación de
efectos. apoyo.

DR. LECLAIRE: - Llego pues al segundo subcapítulo de la La noción de Anlehnung no carece de relación con la no-
segunda parte, donde Freud nos dice que otro punto importante ción de dependencia desarrollada Pero es
en el estudio del narcisismo es el análisis de la diferencia de las noción más amplia, y más rica. Freud hace una hsta de los
modalidades de la vida amorosa en el hombre y en la mujer. rentes tipos de fijación amorosa,. excluye toda
Freud llega a distinguir dos tipos de elección, que podemos tra- lo que podría llamarse una relaclOn madura, del PSI-
ducir como anaclítica y narcisística, y estudia su génesis. Escribe coanálisis. Existe ante todo, en el campo de la ÍlJaclOn amorosa,
esta frase: «el individuo tiene dos objetos sexuales primitivos: de la Verliebtheit, el tipo narcisístico. Está fijado pues se an:a
él mismo y la mujer que se ocupa de él».l Podremos partir de primero, lo que uno mismo es, vale decir, como Freud lo preCI-
aquí. sa entre paréntesis, uno mismo; segundo, por lo que uno ha
sido; tercero, lo que uno quisiera ser; y la persona
El mismo, o sea, su imagen. Está bien claro. que fue una parte del propio yo. Es .el
El Anlehnungstypus no es pues fun-
DR. LECLAIRE: - Más adelante, Freud detalla la génesis, la dado también en una inversión de IdenuÍlcaclOn. El sUJeto se
forma misma de esta elección. Comprueba que las primeras sa- ubica entonces en una situación primitiva. Ama a la mUjer que
tisfacciones sexuales autoeróticas cumplen una función en la alimenta y al hombre que 'protege.
conservación de sí. Después, comprueba que las pulsiones sexua-
les se aplican primero a la satisfacción de las pulsiones del yo y DR. LECLAIRE: - Aquí, Freud anticipa cierto número de
que sólo más tarde se hacen autónomas. Así, el niño ama prime- consideraciones que valen como pruebas indirectas a de la
ro al objeto que satisface sus pulsiones del yo, es decir, a la perso- concepción del narcisismo primario del niño, y que localtza esen-
na que se ocupa de él. Por último, Freud define el tipo narcisísti- cialmente -es curioso decirlo- en la manera como los padres
ven a su hijo.
1. S. Freud, O.e., B.N., T. 11, pág. 2.025. [T.]

200 201
IDEAL DEL YO Y YO-IDEAL
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO

te yo ideal se consagra el amor ególatra de que en la niñez era


_ Se trata aquí de la seducción que ejerce el narcisismo. Freud bjeto el yo verdadero. Y prosigue ... No es el yo verdadero, es
senala lo fascinante y satisfactorio que es, para todo ser huma-
no, la aprehensión de un ser que presenta las características de
1yo real: das wirklich 1ch.
Prosigue el texto: El narcisismo aparece desplazado sobre
ese mundo clausurado, .cerrado sobre sí mismo, satisfecho, ple- ste nuevo yo ideal adornado, como el infantil, con todas las
no, representa el tIpO narcisístico. La compara con la se- perfecciones. Como siempre en te:reno de la libido,.el hom-
ducclOn soberana que ejerce un bello animal. bre se demuestra aquí, una vez mas, mcapaz de renunCiar a una
satisfacción ya gozada alguna vez. - 'Freud emplea aquí por pri-
DR. LECLAIRE: -Dice -Su majestad el niño. El niño es lo mera vez el término yo ideal en la frase-o A este yo ideal se
1ue sus padres hacen en la medida en que le proyectan el consagra el amor ególatra de que en la niñez era objeto el yo
zdeal. Freud preezsa que dejará de lado los trastornos del narci- verdadero ... Pero enseguida dice: No quiere renunciar a la per-
sismo primario niño, aunque sea éste un tema muy impor- fección de su niñez... intenta conquistarla de nuevo bajo la
tante, se con el complejo de castración. Aprovecha nueva forma de su ideal del yO.2 Figuran pues aquí las dos ex-
para ubzcar mas correctamente la noción de protesta viril de
presiones, yo ideal e ideal del yo.
Adler, colocándola en su justo lugar ...
Dado el rigor de la escritura de Freud, uno de los enigmas
... que no es reducido, sin embargo. de este textQ, que Leclaire ha señalado muy bien, es la coexis-
tencia; en el mismo párrafo, de los dos términos.
DR ..LECLAIRE: - ...sí, que es muy importante, pero que
F:eud vzncula a los del narcisismo primario origina- DR. LECLAIRE: - Es curioso observar que la palabra forma
rlo .. L.legamos a esta zmportante pregunta: ¿en qué se convierte
sustituye a la palabra yo.
la lzbzdo ,d el yo en el normal? ¿Debemos admitir que está
confundzda su ,totalzdad con las cargas objetales? Freud re- Perfectamente. y Freud emplea aquí Ich-Ideal, que es exac-
chaza esta y que la represión existe, en suma, tamente simétrico y opuesto a Ideal-Ich. Signo de que Freud
con ,una funczon Hemos dicho que la represión designa aquí dos funciones diferentes. ¿Qué quiere decir esto?
-dIce, y e.sto lo de su demostración- parte del yo, Trataremos de precisarlo luego.
con eXigenCIas y culturales. Las mismas impresiones,
los mismos acontecimientos que le sucedieron a un individuo DR. LECLAIRE: - Lo que observo es que en el momento en
los mismos impulsos que una persona deja surgir en ella o qu; que Freud sustituye el término yo ideal por ideal del yo, hace
por elabora de manera consciente, serán rechazados preceder ideal del yo por nueva forma.
con mdlgnaCIÓ? por otra persona, o incluso ahogados antes de
vO,lverse CO?SCIen:es., f!ay aquí una diferencia de comporta- Por supuesto.
los las personas. Freud intenta formu-
lar aSI e:ta difereneza: Podemos decir que uno de los sujetos ha
co.nstrUldo en sí un ideal, con el cual compara su yo actual,
2. Op, Cit" pág, 2,028, Esta diferencia no ha sido traducida al espa-
mle.ntras que el otro carece de semejante ideal. La formación de
ñol, donde figura ambas veces yo ideal. [T.]
un Ideal sería, por parte del yo, la condición de la represión. A
203
202
LA TOPlCA DE LO IMAGINARIO IDEAL DEL YO Y YO-IDEAL

DR . LECLAIRE: - La nueva forma de su ideal del yo es lo punto. No sería de extrañar que


que él proyecta dplant o de sí como su ideal. psíquica especial encargada de velar por la que se
desprende del ideal del yo,3 y que en cumphmlento de su fun-
El párrafo siguiente aclara esta dificultad. Por una vez, ex- ción, vigila de continuo al yo actual. Esta hipótesis de una
cepcional en su obra, Freud pone los puntos sobre las íes a tancia psíquica especial que cumpliría entonces una función de
propósito de la diferencia entre sublimación e idealización. vigilancia y seguridad nos conducirá, más tarde, al
Continúe. Freud apoya su demostración en un ejemplo extraído de las PSI-
cosis, el síndrome de influencia, donde dice, esa instancia es par-
DR. LECLAIRE: - Freud formuló pues la existencia del yo ticularmente visible. Antes de hablar de síndrome de influencia
ideal, que luego llama ideal del yo, o forma del ideal del yo. aclara que, si una instancia tal existe, no podemos descubrirla,
Dice que no hay sino un paso desde este punto a la investigación sino suponerla como tal. Me parece muy importante que, en esta
de las relaciones entre la formación del ideal y la sublimación. primera forma de introducir el superyó, Freud 'diga que esta
La sublimación es un proceso de la libido objeta/. Por el contra- insta,ncia no existe, que no se la descubrirá, que sólo puede supo-
rio, la idealización concierne al objeto que es agrandado, eleva- nérsela. Añade que lo que llamamos nuestra conciencia cumple
do, sin modificaciones en su naturaleza. La idealización es posi- esta función, tiene esta característica. Los enfermos de este tipo
ble tanto en el dominio de la libido del yo como en el de la libido se quejan de estar vigilados, de oír voces, de que se conoce su
objetal. pensamiento, de que se los observa. Tienen razón dice Freud,
esta queja está perfectamente justificada y corresponde a la ver-
Es decir que, una vez más, Freud coloca ambas libidos en el dad. En todos nosotros, y dentro de la vida normal, existe real-
mismo plano. mente tal poder, que observa, advierte y critica todas nuestras
intenciones. 4 Encontramos después ...
DR. LECLAIRE: - La idealización del yo puede coexIstIr
con una sublimación fallida. La formación del ideal del yo au- No es ese exactamente el sentido. Freud dice que si una
menta las ex¡genaas deL yo y favorece al máximo la represión. instancia tal existe, no es posible que sea algo que aun no haya-
mos descubierto. Los ejemplos que elige muestran que la iden-
Uno en el plano de lo imaginario, el otro en el plano de tifica con la censura. Vuelve 'a encontrar esta instancia en el
lo simbólico, ya que la exigencia del ¡eh-Ideal encuentra su delirio de influencia, donde se confunde con el que ordena los
lugar en el conjunto de las exigencias de la ley. actos del sujeto. La reconoce luego en lo que se define como. el
fenómeno funcional de Silberer. Según Silberer, la percepción
DR. LECLAIRE: - La sublimación ofrece, por lo tanto, el interna por parte del sujeto de sus propios estados, de sus me-
atajo para satisfacer esa exigencia sin acarrear la represión. canismos mentales en tanto funciones, en el momento en que se
desliza en el sueño, jugaría un rol formador. El sueño daría de
En el caso de la sublimación satisfactoria. esa percepción una transposición simbólica, entiéndase agui

DR. LECLAIRE: - Freud termina el breve párrafo relativo 3. En la traducción española: yo ideal. [T.]
a las relaciones entre el ideal del yo y la sublimación en este 4. Op. Cit., pág. 2.029. [T.]

204 205
LA TOP}bI bi LO IMAGJIVARlO

simbólico simplemente en el sentido de representado por imá- vuelve después a su posición primitiva. e trata de MIl rll ovi
genes. Veríamos aquí una forma espontánea de desdoblamiento miento que, me parece, es la imagen misma del desar ollo.
del sujeto. Freud siempre conservó ante esta concepción de
berer una actitud, ambigua, diciendo a la vez que este fenómeno · O . MANNONI: - La.·estructuración.
es muy importarite; f que no bbstante es secundario respecto a , J', J... 1":

la manifestación del deseo en el sueño. Quizás esto se deba al Sí, la estructuración es muy acertado.
hecho -dice en alguna parte- de que su propia naturaleza es
tal que este fenómeno no tiene, en sus propios sueños, la im- DR. LECLAIRE: - Sería.preciso aclarar este desplazamiento
portancia que puede tener en los de otras personas. Esta vigi- de la libido sobre un ideal, porque una de dos -o el desplaza-
lancia del yo que Freud destaca, perpetuamente presente en el miento de la libido se efectúa una vez más sobre una imagen,
sueño, es el guardián del dormir, situado como al margen de sobre una imagen del yo, es decir, sobre la forma del yo, a la que
la actividad del sueño y, muy a menudo, listo, también él, a se llama ideal, porque no es semejante a la que está actualmente
comentarla. Esta participación residual del yo es, como todas , allí, o a aquella que allí ha estado- o bien se llama ideal del yo
las instancias que Freud presenta aquí con el título de censura, . a algo que está más allá de la forma del yo, que es propiamente
una instancia que habla, es decir una instancia simbólica. un ideal, y que se acerca más a la idea, a la fo.rma.

DR. LECLAIRE: - Hay luego, algo así como una tentativa De acuerdo.
de síntesis en la que se aborda la discusión del sentimiento de sí
en el individuo normal y en el neurótico. El sentimiento de sí DR. LECLAIRE: - En este sentido se advierte, me parece,
tiene tres orígenes: la satisfacción narcisista primaria, el criterio toda la riqueza de la frase . Pero también cierta ambigüedad. En
de éxito, es decir la satisfacción del deseo de omnipotencia, y la la medida en que, si se habla de estructuración, es porque se
gratificación recibida de los objetos de amor. Estas son las tres considera el ideal del yo como forma de ideal del yo. Pero esto
raíces que Freud parece retener del sentimiento de sí. Creo que no está precisado en el texto.
no es necesario aquí abordar en detalle su discusión. Preferiría
volver a la primera de las observaciones complementarias. Esta SR. HYPPOLITE: - ¿Podría usted volver a leer la frase de
me parece extremadamente importante: El desarrollo del yo
consiste en un alejamiento del narcisismo primario y crea una
.Freud? ,
,
inten.sa tendencia a reconquistarlo. Este alejamiento sucede DR. LECLAIRE: - El desarrollo del yo consiste en un aleja-
mediante el desplazamiento de la libido sobre un,ideal del yos miento del narcisismo primario y crea una intensa tendencia a
impuesto desde el exterior, y la satisfacción es proporcionada conquistarlo de nuevo.
por el cumplimiento de este ideal. 6 El yo pasa pues por una
especie de alejamiento, de término medio, que es el ideal, y SR. HYPPOLITE: - ¿Alejamiento es Entfernung?

Sí, es Entfernung exactamente .


. 5. En la traducción española : yo ideal. [T.]
6. Op. Cit., pág. 2.032. [T. ]

206 207
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO ID EAL DEL YO Y YO-IDEAL

SR. HYPPOLITE: - ¿Pero acaso hay que entender esto como 2


engendramiento del ideal del yu ?

DR. l;ECLAIRE: - No. Del ideal del yo Freud habla antes. Partamos del animal, un animal también ideal, es decir, lo-
El alejamiento se efectúa por un desplazamiento de la libido grado, el animal no logrado es aquel que hemos podido captu-
sobre un ideal del yo impuesto desde el exterior. La satisfacción rar. Ese animal ideal nos ofrece una visión de completitud, de
surge de la realización de ese ideal. Evidentemente, en la medi- realización, porque supone el ajuste perfecto, incluso la identi-
da en que hay realización de ese ideal... dad del Innenwelt y el Umwelt. Allí reside la seducción de esa
forma viva, que despliega armoniosamente su apariencia.
SR. HYPPOLITE: - ... irrealizable, porque a fin de cuentas ¿ Qué nos muestra, al respecto, el desarrollo del funciona-
es el origen de la trascendencia, destructora y atrayente. miento instintual? La extrema importancia de la imagen. ¿Qué
es lo que funciona en la puesta en marcha del comportamiento
DR. LECLAIRE: - Sin embargo, no está explícito. Laprime- complementario del picón macho y del picón hembra? Algunas
ra vez que Freud habla del yo ideal, es para decir que ahora el Gestalten.
amor a sí mismo se dirige hacia ese yo ideal. Simplifiquemos, y consideremos este funcionamiento sólo
en un momento determinado. El sujeto animal, macho o hem-
O. MANNONI: - En mi opinión, a menudo se tiene la im- bra, está como captado por una Gestalt. El sujeto se identifica
presión de que se hablan varias lenguas. Creo que quizás habría literalmente al estímulo desencadenante. El macho está captu-
que distinguir entre desarrollo de la persona y estructuración del rado en la 'danza en zig-zag a partir de la relación que se esta-
yo. Algo así nos permitiría entendernos, porque lo que se estruc- blece entre él mismo y la imagen que ordena el desencadena-
tura es en efecto un yo, pero en un ser que se desarrolla. miento del ciclo de su comportamiento sexual. La hembra tam-
bién está capturada en esa danza recíproca. No se trata sola-
Sí, estamos en la estructuración. Exactamente allí donde se mente de la manifestación exterior de algo que siempre tiene un
desarrolla toda la experiencia analítica, en la unión de lo imagi- carácter de danza, de gravitación de dos cuerpos. Es éste hasta
nario y lo simbólico. Hace un rato, Leclaire planteó el interro- hoy uno de los problemas más difíciles de resolver en física,
gante acerca de la función de la imagen, y la función de, lo que pero que en el mundo natural se ha realizado armoniosamente
el llamó, la idea. Sabemos bien que la idea nunca vive sola. Vive en la relación de pareo. En ese momento, el sujeto es totalmen-
con todas las otras ideas, ya nos lo enseñó Platón. te idéntico a la imagen que dirige el desencadenamiento com-
Para esclarecer un poco todo esto empecemos a hacer fun- pleto de determinado comportamiento motor, el cual produce
cionar el aparatito que les muestro desde hace varias sesiones. y remite al compañero, en determinado estilo, la orden que le
continuar la otra parte de la danza.
La manifestación natural de este mundo cerrado de dos nos
ilustra la conjunción de la libido objetal y la libido nanúsística.
En efecto, el ap¡;go de cada objeto para con el otro está hecho
de la fijación narcisística a esa imagen, porque esa imagen, y
sólo ella, es lo que él esperaba. Tal es el fundamento del hecho

208 209
+'
LA TOPICA D E LO IMA GINARIO ID EA L DEL YO Y YO -ID EAL

que, en e! orden de los seres vivos , sólo e! compañero de la ¿Se produce esto en e! hombre?
misma especie -nunca se lo destaca sufiéienterrierite- puede Como sabemos, las manifestaciones de la función sexual en
desencadenar esa forma especial llamada comportamiento 'se- e! hombre se caracterizan por un desorden eminente. Nada se
xual. Salvo ciertas excepciones, que deben situarse en ese mar- , adapta. Esa imagen, en torno a la cual nosotros, psicoanalistas,
gen de error que presentan las manifestaciones de la naturaleza. nos desplazamos, presenta, ya sea en la neurosis o en la perver-
Digamos que, en e! mundo animal, todo e! ciclo de! com- sión, una especie de fragmentación, de estallido, de despedaza-
portamiento sexual está dominado por lo imaginario. Por otra miento, de inadaptación, de inadecuación. Existe una especie
parte, es en e! comportamiento sexual donde se manifiesta la de juego de escondite entre la imagen y su objeto normal, su-
mayor posibilidad de desplazamiento, incluso en e! animal. Lo poniendo que adoptemos e! ideal de una norma en el funciona-
ya a título experimental cuando le presentamos al miento de la sexualidad. ¿Cómo podemos entonces represen-
ammal una trampa, una falsa imagen, un compañero macho tarnos e! mecanismo por e! cual esa: imaginación en desorden
que no es más que una sombra provista de sus características llega finalmente, sin embargo, a cumplir su función?
principales. En ocasión de las manifestaciones de! fenotipo Trato de utilizar términos sencillos para guiarlos adecuada-
que, en muchas se produce en ese momento biológico mente en e! pensar. Se podrían emplear otros más complicados.
que llama al comportamiento sexual, basta presentar esÁ tram- Pero se dan cuenta que ésta realmente es la pregunta que se
pa para desencadenar la conducta sexual. La posibilidad de des- plantean apasionadamente los analistas, rascándose enérgica-
plazamiento, la dimensión imaginaria, ilusoria, es esencial a to- mente la cabeza ante todo e! mundo.
do lo que pertenece al orden de los comportamientos sexuales. Tomen cualquier artículo, por ejemplo, e! último que les
¿Sucede o no lo mismo en e! hombre? Esta imagen 'podría leí, de nuestro querido Michae! Balintj cuya próxima visita y
ser ese Ideal-Ich del que hablábamos hace un rato. ¿Por qué llegada a nuestra sociedad les anuncio. Plantea la cuestión de
no? No obstante, no se nos ocurre llamar Ideal-Ich a esta tram- saber qué es e! fin de! tratamiento . En la última sesión de nues-
pa. ¿Dónde situarlo entonces? Aquí se revelan los méritos de tro ciclo de este trimestre, quisiera -tal vez no lo haré, no sé,
mi aparatito. dependerá de mi inspiración- quisiera hablarles de la termina-
¿Cuál es su alcance? Ya he explicado e! fenómeno físico de ción de! análisis. Daremos así un salto ¿pero acaso nuestro aná-
la im.agen real que puede ser producida por e! espejo esférico, lisis de los mecanismos de la resistencia y de la transferencia no
ser vista en su lugar, insertarse en e! mundo de los objetos rea- nos lo permite?
les, ser enfocada al mismo tiempo que los objetos reales, apor- Pues bien ¿qué es e! fin del.tratamiento? ¿Es acaso análogo a
t¡Ir incluso a estos objetos reales una ordenación imaginaria, la finalización de un proceso natural? ¿El amor genital-ese El
incluirlos, excluirlos, situarlos, completarlos. ' Dorado prometido de los analistas, y que con toda impruden-
Esto .no es más que e! fenómeno imaginario que les detallé cia prometemos a nuestros pacientes- es acaso un proceso na-
en e! ammal. El animal hace coincidir un objeto real ' con la tural? Por e! contrario, ¿no se trata acaso de una serie de apro-
imagen que está en él. Mas aún, diría, tal como está indicado en ximaciones culturales que sóld pueden realizarse en. algunos ca-
los textos de Freud, que la coincidencia entre imagen y objeto sos? ¿Depende entonces e! análisis, su terminación., de toda cla-
real la refuerza, le da cuerpo, la encarna. En ese momento, se se de contingencias?
desencadenan comportamientos que guiarán al sujeto Hacia su ¿De qué se trata sino de ver cuál es la función de! otro, de!
objeto, por intermedio de la imagen. otro humano, en la adecuación de lo imaginario y lo real?

210 211
LA TOPICA DE LO IMAGINARIO IDEAL DEL YO Y YO-IDEAL

-------------- ..... fuera nuestro, en la forma humana. Esta forma está fuera nues-
'" '" ........ .... tro, no en tanto está hecha para captar un comportamiento se-
Espejo plano "," ... ,
.- ".,,"- " xual, sino en tanto está fundamentalmehte vinculada con la im-
<... ,\ potencia primitiva del ser humano. El ser humano sólo ve su
forma realiza<;ia, total, el espejismo de sí mismo, fuera de sí
espejo
cóncavo
\
,
\

I
mismo. Esta noción no figura aún en el artículo que estudia-
mos, sólo surgirá más tarde en la obra de Freud.
", I . Lo que el sujeto, que sí existe, ve en el espejo es una ima-
, I
, I gen, nítida o bien fragmentada, inconsistente, incompleta. Esto
", ",/ depende de su posición en relación a la imagen real. Demasiado
' ..... , ,'" cerca de los bordes, se ve mal. Todo depende de la incidencia
, ' particular del espejo. Sólo en el cono puede obtenerse-una ima-
- - - - - ____ - - - .... JI'
gen nítida. ,
Esquema simplificado de los dos espejos De la inclinación del espejo depende pues' que veamos,
o menos perfectamente, la imagen. En cuanto al espectador vir-
tual, aquel al cual ustedes sustituyen mediante la ficción del
Volvemos a encontrar el pequeño esquema. Le añadí en la espejo para ver la imagen real, basta que el espejo plano esté
última reunión un perfeccionamiento que constituye una parte inclinado de cierto modo, para que esté en el campo desde don-
esencial de lo que intento demostrar. La imagen real sólo puede de se ve muy mal. Por este sólo hecho, también ustedes ven
verse de manera consistente en determinado campo del espacio muy malla imagen en el espejo. Digamos que esto representa la
real del aparato, el campo que está delante del aparato consti- difícil acomodación de lo imaginario en el hombre.
tuido por el espejo esférico y el ramillete 'invertido. Podemos suponer ahora que la inclinación del espejo plano
Hemos situado el sujeto en el borde dei espejo esférico. está dirigida por la voz del otro. Esto no existe a nivel del esta-
Pero sabemos que la visión de una imagen en el espejo plano es dio del espejo, sino que se ha realizado posteriormente en
exactamente equivalente, para el sujeto, a lo que sería la imagen nuestra relación con el otro en su conjunto: la relación simbóli-
del objeto real para un espectador que estuviese más allá de ese ca. Pueden comprender entonces que la regulación de lo imagi-
espejo, en el lugar mismo en que el sujeto ve su imagen. Pode- nario depende de algo que está situado de modo trascendente
mos pues reemplazar el sujeto por un sujeto virtual, SV, situa- ..-como diría Hyppolite- siendo lo trascendente en esta oca-
do en el interior del cono que delimita la posibilidad de la ilu- sión ni más ni menos que el vínculo simbólico entre los seres
sión, o sea en el campo x'y'. El aparato que he inventado mues- humanos.
tra pues que, estando colocado en un punto muy cercano a la _¿Qué es el vínculo simbólico? Para poner los puntos sobre
imagen real, puede vérsela no obstante en un espejo en estado las íes, digamos que, socialmente, nos definimos por interme-
de imagen virtual. Esto es lo que se produce en el hombre. dio de la ley. Situamos a través del intercambio de símbolos,
¿Cuál es su resultado?, Una simetría muy particular. En nuestros diferentes yos los unos respecto a los otros: usted es
efecto, el sujeto virtual, reflejo del ojo mítico, es decir, el otro Mannoni y, yo, Jacques LacaIlj estamos en determinada rela-
que somos, está allí donde primero hemos visto a nuestro ego: ción simbólica que es compleja, según los diferentes planos en .

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LA TOPICA DE LO IMA GINARIO IDEAL DEL YO Y YO-IDEAL

que nos coloquemos, según estemos juntos en la comisaría, en modificar. ¿Cómo se transforma fin alme nte la b oca originaria
esta sala, o de viaje. . . en falo? Quizá resultaría más fácil compre nderlo_ construyen-
En otros términos, la telación simbólica define la posición do con este fin un divertido pequeño modelo de física. Esto
del sujeto como vidente. La palabra, la función simbólica, defi- representa que, en el hombre , no puede establecerse ningu-
ne el mayor o menor grado de perfección, de completitud, de na regulación imaginaria, verdaderamente eficaz y completa,
aproximación de lo imaginario. La distinción se efectúa en esta si no es mediante la intervención de otra dimensión . Esto es
representación entre el Ideal-Ich y el Ich -I deal, entre yo ideal e lo que busca al menos míticamente , el análisis.
ideal del yo. El ideal del yo dirige el juego de relaciones de las ¿Cuál es mi deseo? ¿Cuál es mi posición en la estructura-
que depende toda relación con el otro. Y de esta relación con el ción imaginaria? Esta posición sólo puede concebirse en la
otro depende el carácter más o menos satisfactorio de la estruc- medida en que haya un guía que esté más allá de lo imagina-
turación imaginaria. rio, a nivel del plano simbólico, del intercambio legal, que só-
Semejante esquema ilustra que lo imaginario y lo real ac- lo puede encarnarse a través del intercambio verbal entre los
túan al mismo nivel. Para comprenderlo, basta perfeccionar un seres humanos. Ese guía que dirige al sujeto es el ideal del yo.
poco más el aparato. Supongan que este espejo es un vidrio. La distinción es absolutamente esencial, y nos permite
Ustedes se ven en el vidrio y ven los objetos que están más allá. concebir lo que ocurre en' el análisis en el plano imaginario,
Se trata justamente de eso: de una coincidencia entre ciertas y que se llama transferencia.
imágenes y lo real. ¿De qué otra cosa hablamos cuando evoca- Para captarla -éste es el mérito del texto de Freud- hay
mos una realidad oral, anal, genital, es decir, cierta relación que comprender que es la Verliebtheit, el amor. El amor es un
entre nuestras imágenes y la9 imágenes? Hablamos justamente fenómeno que ocurre a nivel de lo imaginario, y que provoca
de las imágenes del cuerpo humano, y de la humanización del una verdadera subducción de lo simbólico, algo así como una
mundo, su percepción en función de imágenes ligadas a la es- anulación, una perturbación de la función del ideal del yo . El
tructuración del cuerpo. Los objetos reales, que pasan por in- amor vuelve a abrir las puertas -como escribe Freud sin am-
termedio del espejo y a través de él, están en el mismo lugar que bages- a la perfección.
el objeto imaginario: Lo propio. de la imagen es la carga por la El Ieh-Ideal, el ideal del yo, es el otro en tanto hablante, el
libido. Se llama carga libidinal a aquello por lo cual un objeto
deviene deseable, es decir, aquello por 10 ,cual se confunde con I otro' en tailto ' tiene conmigo una relación simbólica, sublima-
da, que en nuestro manejo dinámico es a la vez semejante y di-
esa imagen que llevamos en nosotros, de diversos modos, y en I ferente a la libido imaginaria. El intercambio simbólico es lo
forma más o menos estructurada. :I que vincula entre.sí a los seres humanos, o sea la palabra, yen
Este esquema permite pues la de la diferen- tanto tal permite identificar al sujeto. No hay aquí metáfora:
cia -que Freud siempre establece cuidadosamente, y que a ! el símbolo da a luz seres inteligentes, como dice Hegel.
menudo resulta enigmática para los lectores- entre regresión El Ieh-Ideal, en tanto hablante, puede llegar a situarse en el
. tópica y regresión genética, arcaica, la regresión en la historia mundo de los objetos a nivel del Ideal-Ieh, o sea en el nivel
como también se nos enseña a denominarla. donde puede producirse esa captación narcisística con que
Según la inclinación del espejo, la imagen en el espejo esfé- Freud nos machaca los oídos a lo largo de este texto. Observen
rico se obtiene, en forma más o menos lograda, en el cen- que en el momento en que se produce esta confusión, nO hay
tro o en los bordes. Incluso puede concebirse que se la pueda ya ninguna regulación posible del aparato. Dicho de otro mo-

214 215
LA TOPlCA DE LO IMAGINARIO

do, cuando se está enamorado, se está loco, como lo expresa el XII


i.enguaje popular. Quisiera ilustrar aquí la psicología del flecha-
zo. Recuerden a Werther cuando ve por primera vez a Lotte ZEITLICH - ENTWICKELUNGSGESCHICHTE
cuidando un niño. Es una imagen perfectamente satisfactoria
del Anlehnungstypus en el plano anaclítico. Esta coincidencia
del objeto con la imagen fundamental para el héroe de Goethe,
su apego mortal: habrá que elucidar, la próxima
vez, por qué ese apego es fundamentalmente mortal. Esto es el
amor. En el arpor se ama al propio yo, al propio yo realizado a
nivel imaginario.
La imagen de la muerte.
Nos matamos intentando resolver este problema: ¿cómo La propia persona del durmiente.
puede producirse la transferencia en los neuróticos, tan traba- El nombre, la ley.
dos en el 'plano del amor? La producción de la transferencia Del poruenir al pasado.
tiene un carácter absolutamente universal, verdaderamente au-
tomático, mientras que las exigencias del amor, por el contra- . Alain señalaba que no se cuentan las columnas en la imagen
rio, son, como todos lo saben, tan específicas ... No todos los mental que se tiene del Panteón. A lo cual, gustosamente, yo
días encontramos lo que está hecho de tal modo que pueda habría contestado: excepto el arquitecto del Panteón. Hénos
brindarnos justo la imagen de nuestro deseo. ¿Cómo es posible aquí introducidos, a través de esta puertica, en las relaciones
entonces que en la relación analítica la transferencia, de igual entre lo real, lo imaginario y lo simbólico.
naturaleza que el amor .-Freud lo dice en el texto que di a
examinar a Granoff- se produzca incluso antes, puede decirse,
que el análisis haya comenzado? Ciertamente, quizá no sea del
todo igual, antes y durante el análisis. 1
El tiempo pasa y no quiero retenerlos más allá de las dos
menos cuarto. Retomaré las cosas en este punto: ¿Cómo la
función de la transferencia, desencadenada casi automática- SR. HYPPOLITE: - ¿Puedo formular una pregunta acerca
mente en la relación analizado/analista -e incluso antes de que de la estructura de la imagen óptica? Quisiera pedirle precisio-
ella haya comenzado con la presencia y la función del análisis- nes materiales. Si comprendí bien la estructura material, hay un
nos permite hacer intervenir la función imaginaria del I déal- espejo esférico y la imagen real invertida del objeto está en el
Ich? . centro del espejo. Esta imagen estaría en una pantalla. En lugar
de formarse en una pantalla, podemos observarla con la vista.

31 DE MARZO DE 1954. Perfectamente. Porque es una imagen real; siempre y cuan-


do el ojo se acomode en cierto plano, designado por el objeto
real. En la interesante experiencia que me inspira, se trataba de
un ramillete invertido que venía a situarse en el cuello del flore-

216 217

LA TOPICA DE LO IMAGINARIO ZEITLICH-ENTWICKELUNGSGESCHICHTE

ro real. Si e! ojo enfoca la imagen real, la ve. Ella se forma de él. Veré aparecer en el espejo , basta con que éste se halle
riítidamente en la medida en que todos los rayos luminosos convenientemente colocado, es decir que sea perpendicular a la
convergen en un mismo punto de! espácio virtual, es decir,' en línea axial de .hace un rato, la misma imagen real, perfilándose
la medida en que a cada punto de! objeto le corresponde un sobre e! fondo confuso, dará en un espejo plano la concavidad
punto de la imagen. de un espejo esférico.

SR. HYPPOLITE: - Si el ojo está ubicado en el cono lumino- SR. HYPPOLlTE: - Cuando miro en este espejo, percibo a la
so ve la imagen. Si no, no la ve. . vez el ramillete de flores virtual y mi ojo virtual.

. La experiencia prueba que, para percibir la imagen, es pre- Sí, siempre y cuando mi ojo real exista, y no sea él
ciso que e! observador apenas esté distanciado de! eje de! espejo un punto abstracto. Porque he señalado que no somos un OJO.
esfér.ico, en una especie de prolongación de la apertura de ese y comienzo aquí a entrar en la abstracción.
espeJo.
SR. HYPPOLlTE: - Por lo tanto comprendí bien la imagen.
SR. HYPPOLITE: - En ese caso, si colocamos un espejo pla- Queda por ver la correspondencia simbólica .
no, el espejo plano ofrece una imagen virtual de la imagen real
considerada como objeto. Es lo que voy a intentar explicarles un poco.

Todo lo que puede verse directamente puede también verse SR. HYPPOLlTE: - ¿Cuál es el juego de correspondencias
en un espejo. Es exactamente como si fuera visto formando un entre el objeto real, las flores, la imagen real, la imagen virtual,
conjunto compuesto por una parte real y una parte virtual si- el ojo real y el ojo virtual? Comencemos por el objeto real: ¿qué
métricas, que se corresponden dos a dos. La parte virtual co- representan para usted las flores reales?
rresponde a la parte real opuesta, e inversamente, de modo tal
que la imagen virtual en e! espejo es vista como sería vista la El interés de este esquema radica, obviamente, en que pue-
imagen real, que en esta ocasión funciona como objeto, por un de prestarse a varios usos . Freud ya construyó algo y
observador imaginario, virtual, que está en el espejo, en e!lu- nos indicó, especialmente en la Traumdeutung y en e! AbrtSs, .-
gar simétrico. I que las instancias psíquicas debían ser concebidas a par!ir de los
: fenómenos imaginarios. En la Traumdeutung Freud hlZo el es-
SR. HYPPOLITE: - He repetido las cQnstrucciones, como en quema de las capas sucesivas en que se inscriben peree¡:kiones y
la época del bachillerato. Pero aquí está también el ojo que mira recuerdos, unos formando lo consciente, otros lo inconsciente,
en el espejo para percibir la imagen virtual de la imagen real. que llegan a proyectarse en la conciencia! a cerrar, eve?tual-
mente, el círculo estímulo-respuesta, mediante el cual se mten-
Desde e! momento en que puedo percibir la imagen real, taba en esa época comprender el circuito de lo viviente. Pode-
también la veré aparecer colocando el espejo a mitad de cami- mos ver allí algo así como la superposición de
, no, desde allí donde estoy; es decir, en un lugar que puede . ficas. Pero, sin duda alguna, este esquema es Imperfecto .
variar entre la imagen real y e! espejo esférico, o incluso detrás Porque .. .

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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO Z E/TLl CH-ENTWI CKELUNGSGESCHICHTE

SR. HYPPOLITE: - Ya utilicé su esquema. Busco las prime- a su compañero específico, así como la llave busca una cerradu-
ras correspondencias: , ra o como la cerradura busca la llave, dirigir su libido allí donde
ella debe estar para la propagación de la especie. Les hice notar
¿ Las correspondencias primitivas? Para fijar las ideas, po- que, desde esta perspectiva, po.demos ya de.
a la imagen real, cuya función es la de contener y, al impresionista el carácter esencialmente transitOriO del mdlvl-
mismo tiempo, excluir cierto número de objetos reales, la sig- duo respecto al tipo .
nificación de los límites del yo. Pero, si ustedes dan determina-
da función a un elemento del modelo tal otro asumirá entonces SR. HYPPOLITE: - El ciclo de la especie.
necesariamente tal otra función. Aquí no se trata más que del
uso de relaciones . No sólo el ciclo de la especie, sino el hecho de que el indivi-
" duo está cautivo hasta tal punto del tipo que, respecto a ese
SR. HYPPOLITE : - ¿Podría admitirse, por ejemplo, que el tipo, se anula. Como diría Hegel-no sé si lo dijo- el
objeto real significa la Gegenbild, la réplica sexual del yo? En el duo está ya muerto en relación a la vida eterna de la especie.
esquema del animal, el macho encuentra la Gegenbild, es decir,
su contrapartida complementaria en la estructura. SR. HYPPOLITE: - Le hice decir esa frase a Hegel, al co-
mentar su imagen: que en realidad, el saber, es decir la humani-
Ya que es preciso una Gegenbild.. . dad, es el frataso de la sexualidad.
SR. ,HYPPOLITE: - El término es de Hegel. Estamos yendo un poquitín rápido.

. El término mismo de Gegenbild implica una corresponden- SR. HYPPOLITE: - Para mí, lo importante es que el objeto
cia con una Innenbild, lo que equivale a la correspondencia del real puede ser considerado como la contrapartida real, del orden
Innenwelt con el Umwelt. de la especie, del individuo real. Pero se produce entonces !"n
desarrollo en lo imaginario, que permite que esa contraparttda
SR. HYPPOLITE: - Lo que me lleva a decir que si el objeto en el espejo esférico aislado pueda devenir también una imagen -
real, las flores representa el objeto real correlativo del sujeto real, una imagen que como tal fascina, en ausencia misma del
animal perceptor, entonces la imagen real del vaso de flores re- objeto real que está proyectado en lo imaginario, imagen que
presenta la estructura imaginaria reflejada de esa estructura fascina al individuo y que lo capta en el espejo plano.
real.
Saben ustedes cuán delicado es medir lo que es, y lo que no
No puede usted decirlo mejor. Es exactamente lo que es percibido por el animal, pues en él, como en el hombre, la
de sólo cuando se trata del animal. Y es lo que ocurre en mi percepción parece ir mucho más lejos de lo que puede valorarse
primera construcción, cuando no hay sino un espejo esférico, en comportamientos experimentales, es decir artificiales. Ocu-
cuando la experiencia se limita a mostrar que la imagen real se rre que observamos a veces que el animal puede realizar elec-
mezcla con ·las cosas reales. En efecto, es ésta una manera posi- ciones con ayuda de ciertas cosas que ni siquiera sospechá-
ble de representarnos la Innenbild que permite al animal buscar bamos. Sin embargo, sabemos que, cuando está atrapado 'en el
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LA TOP/CA DE LO IMAGINARIO ZEITLlCH-ENTWICKELUNGSGESCHICHTE

ciclo de un comportamiento de tipo instintual, se produce en él bre cuyo fin no veremos pronto, pues es absolutamente estruc-
u.na espesura, una una opacificación de la percep-. tural y constituye, admitida una vez para siempre por Hegel, la
clón del mundo exterior. EJ animal se halla hasta tal punto su- estructura misma de la noción de trabajo. Desde luego, ya no
mergido en ciertas condiciones imaginarias que, j.ustamente allí se trata aquí del deseo, sino de la mediación completa de la
donde le sería más útil no equivocarse, es donde lo engañamos actividad en tanto que propiamente humana, comprometida en
más fácilmente. La fijación libidinal a ciertos elementos aparece la vía de los deseos humanos.
allí como una especie de embudo. . E! sujeto localiza y reconoce originariamente el deseo
De aquí partimos. Pero, si es necesario constituir para el por intermedio no sólo de su propia imagen, sino del cuerpo
hombre un aparato un poco lTlás complejo y astucioso es por- de su semejante. Exactamente en ese momento, se aísla en
que, para él, las cosas no suceden así. el ser humano la conciencia en tanto que conciencia de sí.
Porque reconoce su deseo en el cuerpo del otro el intercam-
bio se efectúa. Es porque su deseo ha pasado del otro lado
Ya que usted fue quien tuvo la amabilidad de acosarme hoy, que él se asimila al cuerpo del otro, y se reconoce como
no veo por qué no comenzar recordando el tema hegeliano fun- cuerpo. . .
damental: el deseo del hombli'e es el deseo del otro. N ada permite afirmar que el animal tenga una conciencia
Es esto lo expresado en el modelo del espejo plano. Volve- separada de su cuerpo como tal, que su corporeidad sea para él
mos a encontrar también aquí el clásico estadio del espejo de un elemento objetivable ...
Jacques Lacan, ese momento de viraje que aparece· en el desa-
rr<?1I0 cuando el individuo hace de su propia imagen en el es- SR. HYPPOLITE: - Estatu(t)ario, en el doble sentido.
peJo, de él mismo, un ejercicio triunfante. Por ciertas correla-
de su comportamiento podemos entender que se trata Exactamente. Mientras que es indudable que, si hay para
aq.uI.' por vez primera, de una captación anticipada del do- nosotros un dato fundamental, anterior incluso a toda emer-
mmlO. gencia del registro de la conciencia desdichada, éste es justa-
Palpamos también aquí otra cosa, laque he llamado Urbild, mente la 'distinción entre nuestra y puestro cuerpo.
Bild en un senti.do ·distiílto al que usted usaba recientemente: el
primer modelo donde se marca el retraso, el desprendimiento
Esta distinción hace de nuestro cuerpo algo facticio, de lo cual
nuestra conciencia es incapaz de desligarse, pero del que se : ..
de! hombre a propia libido: Esta hiancia hace que concibe -tal vez no sean estos los términos más apropiados-
eXista una diferencia radical entre la satisfacción de un deseo y como distinta. !
la carrera hacia la culminación del deseo: el deseo es esencial- 1:a distinción entre conciencia y cuerpo se efecxú_a en ese
ment: una introd.ucida en un momento que no es brusco intercambio de roles que tiene lugar en la experiencia
especialmente ongmarIO, pero sí crucial, viraje decisivo. El de- del espejo cuando se trata del otro.
seo es captado primero en el 0tro, y de la forma más confusa. Anoche nos decía Mannoni que, en las relaciones interper-
La relatividad del deseo humano respecto al deseo del otro ya la sonales, siempre se introduce algo facticio, que es la proyec-
en toda reacción donde hay rivalidad, competencia, ción ,del otro sobre nosotros mismos. Sin duda, esto tiene que
Incluso en todo el desarrollo: de la civilización, hasta en esa ver con el hecho de que nos reconocemos como cuerpo la
simpática y fundamental expl0tación del hombre por el hom- medida en que esos otros, indispensables para reconocer nues-

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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO ZEITLICH-ENTWICKELUNGSGESCHICHTE

tro deseo, también tienen un cuerpo, o inás exactamente, que estatua. Como dice Valéry en la Joven Parca: Pero mi estatua al
nosotros al igual que ellos lo tenemos. mismo tiempo tiembla, es decir, se descompone. Su descomposi-
ción es lo que yo llamo el otro cuerpo.
SR. HYPPOLITE: - Lo que no comprendo bien es la distin-
ción entre dos cuerpos más que la distinción entre sí mismo y El cuerpo como .deseo despedazado buscándose, y el cuer-
cuerpo. po como ideal de sí, vuelven a proyectarse del lado del sujeto
como cuerpo despedazado, al mismo tiempo que ve al otro
Por supuesto. como cuerpo perfecto. Para el sujeto, un cuerpo despedazado
es una imagen esencialmente desmembrable de su cuerpo.
SR. HYPPOLITE: - Puesto que el sí mismo se representa co-
mo cuerpo ideal, y existe el cuerpo que yo siento, ¿hay dos ... ? SR. HYPPOLITE: - Los dos vuelven a proyectarse uno sobre
otro en este sentido: a la vez se ve como estatua y se desmembra
Ciertamente no. Es allí donde el descubrimiento freudiano al mismo tiempo, proyecta el desmembramiento sobre la esta-
adquiere su dimensión esencial: el hombre, en sus primeras fa- tua, y esto en una dialéctica sin fin. M e disculpo por repetir. lo
ses, no llega de entrada, de modo alguno, a un deseo domina- que usted decía, es para estar seguro de haber comprendtdo
do. Lo que reconoce y fija en esa imagen del otro es un deseo bien.
fragmentado. El aparente dominio de la imagen del espejo le es
dada, virtualmente al menos, como total. Es un dominio ideal. Daremos luego un paso más, si ustedes quieren.
Finalmente lo real, por supuesto, se encuentra aquí más acá
SR. HYPPOLITE: - Es lo que llamo cuerpo ideal. del espejo. ¿Pero qué hay más allá? Existe, en primer lugar,
como ya vimos, el imaginario primitivo de la dialéctica especu-
Es el Ideal-Ich . Su deseo, por el contrario, no está consti- lar con el otro.
tuido. Lo que el sujeto encuentra en el otro es, ante todo, una Esta dialéctica fundamental introduce ya la dimensión mor-
serie de planos ambivalentes, de alienaciones de su deseo·: de un tal de! instinto de muerte, en dos sentidos. Primero, la capta-
deseo aún en pedazos. Todo lo que conocemos de la .evolución ción libidinal implica para e! individuo un valor irremediable-
instintual nos proporciona un esquema de ello, ya que, ' en mente mortal en tanto que está sometido a la x de la vida eter-
Fr.eud, la teoría de la libido está hecha de la consetvación,:de la na. En segundo lugar -y es éste el punto subrayado por e!
composición progresiva de cierto número de pulsiones parcia- pensamiento de Freud, pero que no está discri-
les, que logran o no, culminar en un deseo maduro. minado en Más allá del principio del placer- el mstmto de
muerte adquiere en e! hombre una significación diferente pues-
SR. HYPPOLITE: - Creo que estamos de acuerdo. ¿No? to que su libido está originariamente obligada a pasar por una
Hace un momento usted decía que no sin embargo. Estamos de etapa imaginaria.
acuerdo. Si digo dos cuerpos, quiero 'decir simplemente que lo Además, esa imagen de imagen, es lo que, en e! hombre,
que yo veo constituido, ya sea en el otro, ya sea en mi propia atenta contra la madurez de la libido, contra la adecuación de la
imagen en el espejo, es lo que yo no soy y, de hecho, lo que está realidad a lo imaginario que en principio estaría presente, por
"'nás allá de mí. Es lo que llamo el cuerpo ideal, estatu(t)ario, o hipótesis -pues después de todo, ¿qué sabemos de ello?- en

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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO ZE I T LICH -EN TWICKELUNGSGESCHI CH TE

el animal. La seguridad de la construcción es en él tanto más Veo que no me traicioné suficientemente, pues ustedes vis-
,_ , de ella que, el graq . lumbraron mi pero· no su punto de ins,erción, .
tasma de la natura mater, la idea misma de naturaleza, respecto ' Se trata de algo que, aquÍ. también, puede Jugar en vanos
a la cual el hombre se representa su inadecuación originaria, planos. Podemos interpretar las a nivel de la
expresándola de mil maneras. Se la puede situar, de modo per- ción, de la descripción, o del manejO de la cura. Es particular-
fectamente objetivable, en toda su peculiar impotencia al ori- mente cómodo contar con un esquema de tipo tal que, de la
gen de la vida. Esta prematuración del nacimiento no la .inven- movilización de un plano de reflexión, dependa, ,en un mon:en -
taron los psicoanalistas. Histológicamente, el aparato que de- to dado, la apariencia de la imagen: el SUjeto
sempeña en el organismo el papel de aparato nervioso, tema siempre en el mismo lugar. Sólo verse la .Imagen 'con
aún en discusión, está inacabado al nacer. El hombre alcanza la suficiente completitud desde determinado punto Virtual de ob-
culminación .de su libido antes de alcanzar su objeto. Por allí servación. U stedes pueden cambiar como quieran ese punto
se introduce esa falla especial que se perpetúa en él en la . virtual. Ahora bien, cuando el espejo gira ¿qué es lo que
ció n con un otro, infinitamente más mortal para él que para cambia?
cualquier otro animal. Esta -:imagen del amo, que es la que él ve No sólo cambiará el fondo, es decir, lo que el sujeto puede
como imagen se confunde, en el hombre, con la ima- ver en el fondo, por ejemplo él mismo, o un eco de sí mismo,
gen de la muerte. El hombre puede estar en presencia del amo como lo hacía notar Hyppolite. En efecto, cuando se mueve un
absoluto. Lo está originariamente, se lo hayan o no enseñado, espejo plano, llega un momento en que algunos sa.len
en tant!J está sometido a esa imagen. del campo. Evidentemente, lo.s que salen en termino
son los más cercanos, lo cual sirve ya para exphcar algunos de
SR. HYPPOLITE: - El animal está sometido a la muerte los modos en que se sitúa el Ideal-Ich respecto a algo
cuando hace el amor pero no lo sabe. que dejo por ahora en forma .y que he denommado
el observador. Tienen toda la razon SI piensan que no se trata
Mientras que el hombre sí lo sabe. Lo sabe y lo experi- únicamente de un observador. Se trata, a fin de cuentas, de la
menta. relación simbólica; 'a saber, del punto a partir 'del cual se habla,
a partir del cual él es hablado. . ' . . ' - . ....
SR. HYPPOLITE: - Esto llega hasta el punto en que es él Pero no es esto lo único que cambia. SI ustedes inclinan el
quien se da la muerte. Quiere por el otro su propia muerte. espejo, la imagen misma cambia. Sin q,ue la se mue-
va, por el sólo ·hecho de que el espejo cambia, la Imagen
Estamos todos realmente de acuerdo en que el amor es una sujeto, colocado alladó del espejo esférico, verá en este espeJo;' -
forma de suicidio. pasará de una forma de boca a una forma de falo, o de un deseo
más o menos completo a este tipo de deseo que antes
DR. LANG: - Hay un punto en el que usted insistió, y no despedazado. En otros términos, este funcioriamiento pe,:mlte
comprendí bien el alcance de esa insistencia. Es el hecho de que mostrar lo que Freud siempre pensó, a saber, 'las correlaCIOnes
es preciso estar'en cierto campo en relación al aparato del que posibles entre la noción de regresión ,tópica la regresión que
hablamos. ' él llama zeitlich-Entwickelungsgeschzchte: esto muestra hasta
qué punto estaba él confundido respécto a la relación

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LA TOPlCA DE LO IMAGINARIO ZElTLlCH-ENTWICKELUNGSGESCHICHTE

temporal. Freud dice zeitlich, temporal, después un guión y de Las prefiguraciones normales en una afección mórbid.,
la historia del desarrollo cuando ustedes conocen la conrradic- Normalvorbilden-Krankheitsaffektion .
ción interna que existe entre el t¿rmino Entwickelung y e! tér-
mino Geschichte. Freud reúne estos tres términos y después, DR. PERRIER: -Nos dice entonces que el dormir es un esta-
arréglense!as ustedes como puedan. do de denudamiento psíquico, que vuelve a situar al durmiente
Pero si no tuviéramos que arreglárnoslas, no necesitaríamos en un estado análogo al primitivo estado fetal, y que también lo
estar aquí. Sería una pena. lleva a desprenderse de una parte de su organización psíquica,
Perrier, empiece usted con Adición metapsicológica a la teo- así como uno se quita una peluca, los dientes postizos, la ropa,
ría de los sueños. I antes de dormir.

Es divertido que a propósito de esta imagen que nos da de!


narcisismo de! sujeto, que es para Freud la esencia fundamental
2 de! dormir, añada una observación que no parece seguir una di-
rección demasiado fisiológica, que no es válida para todos·los se-
res humanos. Sin duda es habitual quitarse la ropa, pero uno se
. DR. PERRIER: - Sí, este texto ... pone otra. Vean entonces la imagen que Freud produce súbita-
mente: quitarse los anteojos-somos varios los que tenemos defi-
¿Este texto le pareció un poco fastidioso? ciencias que hacen necesario su uso- pero también los dientes
postizos, los cabellos postizos. Imagen horrorosa de! ser que se
DR. PERRIER: - En efecto. Pienso que lo mejor sería bos- descompone. Se accede así a ese carácter parcialmente descompo-
quejar un esquema. Se trata de un artículo que Freud introduce nible, desmontable, de! yo humano, tan impreciso en cuanto asus
diciéndonos que es instructivo establec,er un paralelo entre cier- límites, Los dientes postizos no forman parte de mi yo segura-
tos síntomas mórbidos y los prototipos normales que nos permi- mente, ¿pero hasta qué punto mis dientes verdaderos forman par-
ten estudiarlos, por ejemplo, el duelo y la melancolía, el sueño, te de él ya que son reémplazables? La idea de! carácter ambiguo,
el dormir y ciertos estados narcisísticos. incierto de los límites del yo aparece aquí en primer plano, como
pórtico de la introducción al estudio metapsicológico del sueño.
A propósito, Freud emplea e! término ,vorbild, que sigue e! La preparación para el dormir nos entrega su significación.
sentido de Bildung, para designar los tipos normales.
DR. PERRIER : - En el párrafo siguiente, Freud llega a algo
DR. PERRIER: - Freud llega al estudio del sueño con la fi- que parece ser el resumen de todo lo que estudiará después. Nos
nalidad, que se manifestará al final del artículo, de profundizar recuerda que cuando se estudian las psicosis, se comprueba que
el estudio de algunos fenómenos, tal como se presentan en las nos hallamos siempre ante regresiones temporales, es decir, (mte
afecciones narcisísticas, por ejemplo, en la ,esquizofrenia. esos puntos a los que cada caso retorna en las etapas de su propia
evolución . Nos dice entonces que estas regresiones se comprue-
ban, una en la evolución del yo, y la otra en la evolución de la
1. s. Freud, O .e., B.N., 1973, T. II, págs. 2.083-2.090. [T.] libido . La regresión de la evolución de la libido llevará en el

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LA TOPlCA DE LO IMAGINARIO ZEITLICH-ENTWICKELUNGSGESCHICHTE

sueño -en lo que corresponde a todo esto- dice Freud al resta- fundamental. Vean como el mismo Freud analiza el célebre
,,-' b/¡tcimientodel narcisismo primitivo: Ld regresión de :la-evblú-<" sueño_,de la monografía botánica en.laTraumdeutung. Cuanto
ción del yo en el sueño llevara ile/ mismo modo a la satisfacción más avancemos más cuán geniales eran esas primeras
alucinatoria del deseo. Esto, a priori, no parece extremadamente aproximaciones a la significacion del sueño y su escenario.
claro, por lo menos para mí. Señora X, ¿tal vez pueda usted darnos una indicación sobre
este agnosieren?
Tal vez resultaría un poco más claro con nuestro esquema.
SRA. X: - A veces Freud emplea palabras de Viena. Esta
DR. PERRIER: - Se lo puede presentir ya al observar que palabra ya no se usa en alemán, pero el sentido que usted le dio
Freud parte de regresiones temporales, regresiones en la historia es correcto.
del sujeto. Por ello, la regresión en la evolución del yo llevará a
ese estado totalmente elemental, primordial, no elaborado, que Interesante, en efecto, la significación del medio vienés.
es la satisfacción alucinatoria del deseo. Freud primero nos hará Freud nos da al respecto una aprehensión-muy profunda de
volver a recorrer con él el estudio del proceso onírico y, en parti- su relación con el personaje fraterno, con ese amigo-enemigo,
cular, el narcisismo del dormir en función de lo que ocurre, es que afirma es un personaje absolutamente fundamental en su
decir, del sueño. Habla, en primer lugar, del egoísmo del sueño, existencia, y que es preciso que siempre haya uno, recubierto
término que choca un poco, para compararlo con el narcisismo. por esta especie de Gegenbild. Pero al mismo tiempo, es a tra-
vés de este personaje, encarnado por su colega de laboratorio
¿Cómo justifica Freud el egoísmo del sueño? -lo he evocado en seminarios anteriores, muy al comienzo,
cuando hablamos un poco de las primeras etapas de Freud en la
DR. PERRIER: - Dice que en el sueño el personaje central vida científica- es a propósito y por intermedio de este colega,
es siempre la persona del durmiente. de sus actos, de sus sentimientos, que Freud proyecta, hace
vivir en el sueño lo que tiene que ver con el deseo latente, es
y quien juega el papel principal. ¿Quién puede decirme qué decir las reivindicaciones de su propia agresión, de su propia
es exactamente agnosieren? Es un término alemán que no he ambición. De tal modo que esa eigene Person es completamen-
encontrado. Pero su sentido está claro: se trata de esa persbna te ambigua. Es en el interior mismo de la conciencia del sueño,
que siempre debe ser reconocida como la propia persona,' als más exactamente en el interior del espejismo del sueño, donde
die eigene Person zu agnosieren. ¿Puede alguien darme unal in- debemos buscar, en la persona que protagoniza el papel princi-
dicación sobre el uso de esta palabra? Freud no emplea aner- pal, la propia persona de.! durmiente. Pero precisamente no es
kennen, que implicaría la dimensión del reconocimiento en el el durmiente, sino el otro.
, sentido que le otorgamos constailtemente en nuestra dialéctica.
¿A qué nivel ha de reconocerse la persona del durmiente, a DR. PERRIER: - Freud se prégunta entonces si narcisismo y
nivel de nuestra interpretación, o al de nuestra mántica? Nb es egoísmo no son en verdad una sola y única cosa. Nos dice que la
exactamente lo mismo. Entre anerkennen yagnosieren, está to- palabra narcisismo sólo sirve para subrayar el carácter libidinal
da la diferencia entre lo que sabemos y lo que comprendemos, del egoísmo. Dicho de otro modo, puede considerarse al narcisis-
diferencia que lleva, sin embargo, la marca de una ambigüedad mo como el complemento libidiflal del egoísmo. De pasada,

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LA TOPlCA DE LO IMAGINARIO ZElTLICH_ENTWICKELUNGSGESCHICHTE

Freud habla del poder diagnóstico del sueño, recordándonos que DR. PERRIER: - El sueño'·es también una proyección, Utlll
suelen percibirse en sueños, de unmodo no aparente en el estado exteYi'otizaciónde un proceso interno. Freud recuerda que Id
de vigilia, ciertas modificaciones orgánicas que permiten formu- exteriorización de un proceso interno es un medio de defensa
lar el diagnóstico de algo aún no aparente en estado de vigilia. contra el despertar. En la fobia histérica existe esta misma
En ese momento surge el problema de la hipocondría. proyección, que es un medio de defensa, que viene
una función interior. Freud se pregunta: ¿por que
He aquí algo un poco más astu"ioso, un poco más compli- , de dormir es contrarrestada? Puede serlo por una exCttacton que
cado. Mediten bien lo que esto quiere decir. Les hablé del in- viene del exterior, o bien por una excitación que viene del inte-
tercambio que se produce entre la imagen del sujeto y la imagen rior. El caso' de! obstáculo interior es el más interesante. Es e!
del otro en tanto ella está libidinizada, narcisizada, en la situa- que estudiaremos.
ción imaginaria. Al mismo tiempo, así como para el animal
ciertas partes del mundo están opacificadas y se vuelven fasci- Hay que seguir de cerca este pasaje, pues nos permite ser
nantes, así también ella se vuelve fascinante. Somos capaces de- más rigurosos en el empleo del término proyección análisis.
agnosieren, en el sueño, la propia persona del durmiente en Siempre lo usamos del modo más confuso. En particular, nos
estado puro. El poder de conocimiento del sujeto ha aumenta- desLizamos constantemente hacia el uso clásico al hablar de la
do otro tanto. Por el contr'ario, en estado de vigilia, al menos si proyección de sentimientos sobre el semejante. No se
no ha leído la Traumdeutung, no percibirá suficientemente las trata exactamente de esto cuando, por la fuerza de las cosas, es
sensaciones de su cuerpo capaces de anunciar, cuando duerme, decir por la ley de coherencia del sistema, tenemos que emplear
algo interno, cenestésico. Justamente, en la medida en que la este término en análisis. Si el próximo trimestre llegamos a
opacificación libidinal en el sueño está del otro lado del espejo, abordar el caso Schreber y la cuestión de las psicosis, tendre-
su cuerpo es, no mejor sentido, sino mejor percibido, mejor mos que añadir las últimas precisiones acerca de la significación
conocido por el sujeto. que podemos dar a la proyección.
¿Captan ustedes aquí el mecanismo? Si me siguieron en lo que dije hace un rato, deben
En estado de vigilia, el cuerpo del otro es remitido al sujeto, cuenta de que todo lo que aquí interno :VIene
también desconoce muchas cosas de sí mismo. Que el ego sea ' siempre primero desde fuera. Es reconOCido pnmero por mter-
un poder de desconocimiento, es éste el fundamento mismo de medio del exterior.
toda la técnica analítica.
Esto tiene amplio alcance. [lasta la estructuración, la orga- DR. PERRIER: - He aquí una dificultad que encontré con
nización y, al mismo tiempo; la escotomización -considero el Padre Beirnaert y Andrée Lehmann, quienes me ayudaron
adecuado aquí el uso del término- y todo tipo de cosas que ayer: ¿qué es el deseo preconsciente del sueño?
constituyen las múltiples informaciones que pueden llegarnos
de nosotros mismos a nosotros mismos: juego particular que Lo que Freud llama el deseo del sueño es el elemento in-
nos a esa corporeidad, ella de origen extranjero. consciente.
Llega hasta el: Tiene ojos para no ver. Siempre hay que tomar al
pie de la letra las frases del Evangelio, si no, evidentemente, no DR. PERRIER: - Justamente . Freud dice que primero ha!
entendemos nada y creemos qbe sólo son ironías. formación del deseo preconsciente de! sueño, en el estado de Vt-

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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO ZEITLICH-ENTWI CKEL'UNGSGESCHICHTE

gilia supongo, lo cual permite que la pttlsión inconsciente se ex- desde el principio de la reunión. No resolveremos hoy este
¡,> decir, en lOHestos, d.iurnos precon- " problema .. .avanzar unposo. _. "
Aqu/ aparece el problema que me ha cónfitndido. Des- .. . Resulta ahora indjspensable introducir lo que podemos lla-
de haber uttltzado la expresión deseo preconsciente .del sue- mar los mandos del aparato.
no, ,Freud dice que no ha sido necesario que existiera en ·estado de Entonces, el sujeto adquiere conciencia de su deseo en el
v/g/Ita, y que,Puede ?oseer ya el carácter irracional propio de to- otro, por intermedio de la imagen del otro; imagen del otro que
do lo que es msconSClente. Es traducido en términos conscientes. le proporciona el espectro de su propio dominio. Así coffi:o es
harto frecuente que en nuestros razonamientos científicos re-
Lo cual es importante. duzcamos el sujeto a un ojo, también podríamos reducirlo a un
personaje instantáneo captado en relación a la imagen anticipa-
DR._ PERRIER: - Debemos evitar, dice, confundir el deseo da de sí mismo, independientemente de su evolución. Pero re-
del sueno con todo lo que es del orden del preconsciente. sulta que se trata de un ser humano, que ha nacido en estado de
impotenci;t y al que, muy precozmente, las palabras, el len-
¡Eso es! . guaje, le han servido de llamado, y de los más miserables, cuan-
Observen cómo suele comprenderse esto después de haber- do de sus gritos dependía su alimento. Ya se ha relacionado esta
lo leído. Se está lo manifiesto y está lo latente. Se plan- maternización primitiva con los estados de dependencia. Pero,
tean entonces CIerto número de complicaciones. Lo manifiesto finalmente, ésta no es razón para ocultar que, con igual preco-
es.la La elaboración del sueño logra -bonito vi- cidad, esa relación con el otro es nombrada por el sujeto.
raJe de su pnmer el recuerdo- que el sujeto sea capaz Un nombre, por confuso que sea, designa una determinada
de evocarles lo mamflesto. Pero, lo que compone el sueño, es persona y en esto consiste exactamente el paso al estado huma-
algo que debemos buscar y que es verdaderamente inconscien- no . Si debemos definir en qué momento el hombre deviene
te. ese deseo o no lo encontramos, pero sólo lo humano, digamos que es cuando, así sea mínimamente, entra
vemos perfIlandose por detrás. El deseo inconsciente es como en la relación simbólica.
la fuerza directriz que ha obligado a todos los Tagesresten, esas La relación simbólica, ya lo he subrayado, es eterna. Y no
cargas vagamente lúcidas, a organizarse de determinada mane- simplemente porque eS preciso que haya siempre efectivamente
ra. Esta composición culmina en el contenido manifiesto es tres personas, es eterna en tanto el símbolo introduce un terce-
decir, en un espejismo que no responde eA nada a lo que d:be- ro, elemento de mediación, que sitúa a los dos personajes pre-
mos reCOnstruIr, que es el sentes, los hace pasar a otro plano, y los modifica.
Quiero volver una vez más a este punto, y desde el inicio,
aurl.: cuando para ello deba detenerme hoya mitad de camino.
El señor Keller, que es un filósofo guestaltista y que, por esta
3 razón, se cree muy superior a los filósofos mecanicistas, ironi- .
za de mil maneras sobre el tema estímulo-respuesta. En alguna
parte, dice lo siguiente: es curioso recibir del señor Fulano,
¿Cómo representar esto con mi peque50 esquema? De ma- editor de Nueva York, el encargo de un libro, pues si estuviéra-
nera oportuna Hyppolite me ha obligado a' P9.ner todo en juego mos en 'el registro estímulo-respuesta, podríamos creer que he

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I
235
LA TOPlCA DE LO IMAGINARIO ZEITLICH-ENTWICKELUNGSGESCHICHTE
.i

sido estimulado por ese encargo, y que mi libro es una respues-


! con todas las consecuencias que ello implica, como padre e
ta. Y bien, dice Keller, recurriendo a la intuición vivida del
I
hijo. .
l ';,

modo más justificado, no es sencillo. No contento con Por lo tanto, la dialéctica de! yo y el otro es trascendlda,
responder a la invitación, estoy además en un estado de tensión situada en un plano superior, por la relación con e! otro, por la
espantoso. Mi equilibrio -noción guestaltista- sólo se resta- sola función de! lenguaje, en tanto éste es más o menos idénti-
blecerá cuando esta tensión haya adquirido la forma de la reali- co, en todo caso ep tanto está fundamentalmente ligado, a lo ·
zación del texto. Este llamado que he recibido produce'en mí que llamaremos la regla, o mejor aún, la ley. Esta ley crea, en
un estado dinámico de desequilibrio. Sólo será satisfecho cuan- cada instante de su interverición, algo nuevo. Cada situación es
do haya sido es decir cuando se cierre el círculo desde transformada por su intervención, cualquiera que sea ésta, sal-
ahora anticipado por el hecho mismo de ese llamado, a una vo cuando hablamos para no decir nada.
respuesta-plena. Pero incluso esto, como ya lo he explicado en otra parte,
No es una descripción en absoluto suficiente. Keller su- tiene su significación. Esta realización de! lenguaje que ya no
pone en el sujeto el modelo preformado de la buena respues- sirve más que como una moneda gastada que nos pasamos en
ta, e introduce un elemento de ya allí. En definitiva, eso es silencio de mano en mano -frase citada en mi informe de Ro-
tener respuesta para todo invocando la virtud dormitiva. Se ma y que es de Mallarmé- muestra la función pura de! l,en-
contenta con plantear que el registro de las relaciones genera- guaje: asegurarnos que somos, y nada más. Que sea poslble
doras de toda acción es que el sujeto no ha realizado el hablar para no decir nada, es tan significativo como e! hecho
modelo ya totalmente inscripto en él. No hay aquí más que que, cuando se habla, es en general para algo. Lo sorprendente
transcripción, en un grado más elaborado, de la teoría meca- es que hay muchos casos en que se habla cuando bien podría
nicista. uno callar. Pero callar justamente es la prueba más difícil.
No, no debe desconocerse aquí el registro simbólico, que es Hénos aquí introducidos a ese nivel elemental en el cual el
aquel mediante e! cual se constituye el ,ser humano como tal. lenguaje se halla inmediatamente adherido a las primeras expe-
En efecto, a partir de! momento en que Keller recibió e! encar- riencias. Por una necesidad vital e! medio de! hombre es un
go, respondió sí, y firmó un compromiso, Keller no es e! mis- medio simbólico.
mo Keller. Hay otro Keller, un Keller comprometido, y tam- Para concebir la incidencia de la relación simbólica en mi
bién una nueva editorial, una editorial que tiene un contrato pequeño modelo, basta suponer que lo que produce los virajes
más, un símbolo más. de! espejo -los que presentarán al sujeto, en e! otro, en el otro
Tomo este ejemplo grosero, tangible, porque nos introduce absoluto, diferentes figuras de su deseo- es la intervención de
de lleno en la dialéctica de! trabajo. En e! solo hecho de las relaciones de lenguaje. Hay conexión entre la dimensión
me en relación a un señor como su hijo, y definirlo a él como imaginaria y el sistema simbólico, en la medida en que en él se
mi padre, hay algo que, por inmaterial que parezca, tiene tanto inscribe la historia del sujeto. no el Entwickelung, el desarro-
peso como la generación carnal que nos une. Pesa incluso prác- llo, sino la Geschichte, o sea aquello en lo que el sujeto se reco-
ticamente más en e! orden humano. Pues, incluso antes de ha- noce correlativamente en el pasado y en el porvenir.
llarme en condiciones de pronunciar las palabras padre e hijo, y Sé que digo todo esto un poco .rápido, pero volveré a ello
aun cuando él esté chocho y ya no pueda pronunciar esas pala- más lentamente.
bras, todo el sistema humano en torno nuestro nos define ya, Precisamente, el pasado y el porvenir se corresponden. No

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LA TOPICA DE LO IMAGINARIO Z EITLlCH_ENTWICKELUNGSGESCHICHTE

en cualquier sentido, no en el sentido que ustedes podrían creer ueden ver de la imagen real en la imagen virtual, debe
que _ ,pas¡¡do at ,P.or el. . ·bien-en el preconsciente. Mientras que las .parte,s de lalma--
contrano, Justamente en el análIsIs, porque la técnica 'es efica"z gen real que nunca ·se verán, los lugares donde el aparat? se
se sigue el buen orden: del porvenir al pasado. Podrían cree; agarrota, se bloquea -no que ,esto sea llevar demaSIado
ustedes que están buscando el pasado del enfermo en el cubo de lejos la metáfora- eso, es el .
la basura, mientras que al contrario, es porque el enfermo tiene Seguramente se eqUIvocan sI.creen co.mprendldo, Ve-
un porvenir que ustedes pueden seguir en sentido regresivo . rán las dificultades que esta nOCIón de mconsclente y
No puedo decirles inmediatamente porqué. Continúo. mostrárselas es mi sola ambición, Por una parte, el InCOnSCIen-
Todos los seres humanos participan en el universo de los te -tal como acabo de ddinirlo- es algo negativo, idealmente
símbolos. Están incluidos en él y lo sufren, mucho más de lo inaccesible. Por otra parte, es algo casi real. Por último, es algo
que lo Son mucho más sus soportes que sus agen- que se realizará en lo, 6; más que,
tes. Es en funcIón de los símbolos, de la constitución simbólica gracias al progreso slmbolIco, en el analIsls, habra . :tdo.
de.su historia, que se producen esas variaciones por las cuales el mostraré, siguiendo los textos de Freud, .que la nOClOn de m-
SUjeto es de tener imágenes variables, quebradas, despe- consciente debe satisfacer estos tres térmInOS.
da,zadas, Incluso llegado el caso, inconstituidas, regresivas de sí Voy a ilustrarles enseguida el tercero, cuya irrupción puede
mIsmo, Lo observamos tanto en los Vorbilden normales de la parecerles sorprendente. . ,' .,
vida cotidiana del sujeto, como en el análisis, de modo más. No olviden esto: Freud explico pnmero la represlon como
dirigido. una fijación, Pero en el momento de la fijación, nada hay que
. ¿Qu.é son entonces, en este contexto, el preconsciente y el sea represión: la del hombre de los lobos s,e produce mucho
InCOnSCIente? después de la fijación . La Verdrangung es siempre una
Hoy deberé dejarlos sin respuesta. Pero sepan, al menos, drangung. Entonces ¿cómo explicar el retorno de lo reprImI-
que la primera aproximación que podemos dar de ellos, desde do? Por paradójico que sea, sólo hay una manera de hacerlo:
nuestra perspectiva de hoy, es que están allí en juego ciertas no viene ·del pasado, sino del porvenir.
diferencias, ciertas imposi!:>ilidades ligadas a la historia del Para darles una idea adecuada de lo que' es el retorno de lo
to en tanto que, precisamente, éste inscribe en ella su desa- reprimido en un síntoma, es a considerar la me-
rrollo. táfora que tomé prestada a los clbernetlcos, lo q'!e ahorra el
Revalorizamos ahora la ambigua fórmula de Freud, zeit- tener que inventarla yo mismo, pues no hay que Inventar de-
lich-Entwickelungsgeschichte . Pero limitémonos a la historia, masiadas cosas.
y digamos que debido a determinadas parti¡:;ularidades de la Wiener supone dos personajes, cuya dimensión temporal
"
h.istoria del sujeto existen ciertas partes de la imagen real, o iría en sentido inverso, la una de la otra. Desde luego, esto no
CIertas fases bruscas. Se trata, dectivamente, de una relación quiere decir nada, y así es como las cosas que quieren
móvil. nada significan de pronto algo, pero en un muy dIfe-
En el juego intra-analítico, fases o faces -no vacile- rente. Si uno envía un mensaje al otro, por ejemplo; un cuadra-
mos en hacer juego de de la imagen real nunca po- do, el personaje que va en sentido contrario verá primero un
drán darse en la imagen virtual. Por el contrario, todo lo accesi- cuadrado borrándose, antes de ver el cuadrado. Esto es
ble por simple movilidad del espejo en la imagen virtual, lo que bién lo que nosotros vemos. El síntoma se nos presenta pnme-

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LA TOPlCA DE LO IMAGINARIO

ro como una huella, que nunca será más que una huella, y' que
siempre permanecerá incomprendida hasta el momento en que
el análisis haya avanzado suficientemente, y hasta el momento
en que hayamos comprendido su sentido. Puede entonces de-
cirse que, así como la Verdrangung no es nunca más que una
Nachdrangung, lo que vemos bajo el retorno de lo
es la señal borrosa de algo que sólo adquirirá su valor en el
futuro, a través de su realización simbólica, su integración en la . MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA
historia del sujeto. Literalmente, nunca será sino algo que, en
un momento determinado de realización, habrá sido.
Lo verán mejor gracias a mi aparatico. Les haré una confi-
dencia: le añado un pedacito más todos los días. No lo traigo
ya-listo, como Minerva saliendo del cerebro de un Júpiter que
no soy. Lo seguiremos, día a día, hasta el momento en que
empiece a cansarnos, entonces lo dejaremos . Hasta entonces,
servirá para mostrarnos la construcción de estas tres facetas ne-
cesarias a la noción de inconsciente para que podamos com-
prenderla, eliminando todas esas contradicciones que Perrier
encuentra en el texto que nos presenta.
Quedémonos por hoy aquí. Aún no les he enseñado por
qué el analista se encuentra en el lugar de la imagen virtual. El
día que hayan comprendido por qué el analista se encuentra
allí, habrán comprendido casi todo lo que ocurre en el análisis.

1 ,
7 DE ABRIL DE 1954.

240
XIII

'1 ;1 , ';'0
LA BASCULA DEL DESEO

Confusión de lenguas en análisis.


Nacimiento del yo (je).
Desconocimiento no es ignorancia.
Mística de la introyección.
Sobre el masoquismo primordial.

Cümenzamüs hüy un tercer trimestre que, gracias a Diüs,


será breve.
Pensaba abürdar el caso. Schreber antes de separarnüs este
año.. Me hubiera gustado. mucho. hacerlo., sübre tüdü pürque
estoy haciendo. traducir, pür si acaso., la übra üriginal del presi-
dente Schreber sübre la que trabajó Freud, y a la que sülicita
que nüs remitamüs. Recümendación que hasta ahüra ha sido.
vana,. ya que esta übra no. se encuentra en ningún sitio.; sólo.
cünüzcQ düs ejemplares en toda Eurüpa. Pude übtener uno. de
ellüs, y mandé hacer düs micrüfilms; uno. para mi uso. particu-
lar y ütro que entregué a la bibliüteca de la Sociedad francesa de
psicoanálisis. .
Leer a Schreber es apasiünante. A partir de su übra püde-
müs cümpüner un tratado. cümpletü de la paranüia, un rico.
cümentariü acerca del mecanismo. de las psicüsis. Hyppülite
señalaba que mi cünücimiento partió del cünücimiento para-
nüicü: si de él partí espero no. haberme quedado. en él.
Hay aquí un hueco.. Pero. no. caeremüs inmediatamente en
él, pues püdíamüs quedar aprisiünadüs allí.
Hemüs avanzado., hasta hüy, en lüs Escritos Técnicos de
Freud. Creo. que es impüsible ahüra no. llevar más allá la cüm-
paración que siempre, y de müdü implícito., he establecido. cün

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA LA BASCULA DEL DESEO

la técnica actual del análisis, lo que, entre comillas, pueden lla- etapa intermedia, de 1910 a 1920, durante la cual comienza n
marse sus progresos más recientes. Me he referido implícitamen- elaborarse, con la noción de narcisismo, lo que será la última
te a la enseñanza que se imparte en los controles, se'gún la cual, teoría del yo. Lean el volumen que en la edición francesa se
el análisis es el análisis de las resistencias, el análisis de los siste- llama Ensayos de psicoanálisis y que reúne Más allá del princi-
mas de defensa del yo. Esta concepción sigue estando mal cen- pio del placer, Psicología de las masas y análisis del yo, y El yo y
trada, y nosotros sólo podemos referirnos a enseñanzas con- el ello. Este año 110 podemos analizarlo, sin embargo, sería in-
cretas pero no sistematizadas y, a veces, ni siquiera formuladas. dispensable que quienes quieran comprender los desarrollos
A pesar de la escasez de la literatura analítica sobre técnica que los autores citados dieron a la teoría del tratamiento, lo
que todos señalan, algunos autores se han expresado sobre este hagan. Las teorías del tratamiento formuladas a partir de 1920,
tema. Cuando no han hecho, en el sentido estricto de la pala- giran siempre en torno a las últimas formulaciones de Freud.
bra, un libro, han escrito artículos; curiosamente algunos que- Gran parte del tiempo lo hacen con extrema torpeza debido a la
daron a mitad de camino, y éstos son precisamente los más enorme dificultad para comprender lo que dice Freud en estos
interesantes. Nos encontramos de hecho, ante un corpus a exa- tres trabajos, verdaderamente monumentales, cuando antes no
minar muy extenso. Espero poder contar con la colaboración se ha profundizado la génesis misma de la noción de narcÍsis-
de algunos de ustedes, a quienes prestaré algunos de estos tex- mo . Esto es lo que intenté señalar a propósito 'del análisis de las
tos, para hacerlo. resistencias y de la transferencia en los Escritos Técnicos.
En primer lugar, están los tres artículos de Sachs, Alexan-
der y Rado, presentados en el simposio de Berlín. Quienes han
recorrido el libro de Fenichel ya deben conocerlos.
Encuentran luego, en el congreso de Marienbad, el simpo-
sio sobre los resultados -así dicen ellos- del análisis. En rea-
lidad, más que de los resultados se trata del procedimiento que
conduce a estos resultados. Puede ya verse cómo se esboza allí, Sigo un camino fundamentalmente discursivo . Intento pre-
incluso cómo florece, lo que he llamado la confusión de len- sentar aquí una problemática a partir de los textos freudianos.
guas en análisis, a saber la extrema variedad de las concepciones Sin embargo, es preciso, de vez en cuando, concentrar una fór-
sobre las vías activas en el proceso analítico. I mula didáctica y articular las diversas formulaciones de estos
,El tercer momento, es el momento actual. Debemos poner problemas en la historia del análisis.
en primer plano las elaboraciones recientes de la teoría del ego Adopto un término medio al presentarles un modelo que
realizadas por la troika americana: Hartmann, Loewenstein y no tiene la pretensión de constituir un sistema, sino tan sólo
Kris. Estos trabajos resultan desconcertantes por los cambios 'una imagen que sirva de referencia. Por ello, los he conducido,
de registro que presentan los conceptos. Constantemente ha- poco a poco, a ese esquema óptico que aquí hemos comenzado
blan de libido desexualizada -poco falta para que dijeran des- a formular.
libidinizada- o bien agresividad des-agresivizada. La función Este dispositivo comienza ahora a resultarles familiar. Les
del yo desempeña, cada vez más, ese papel problemático que ya he mostrado cómo se podía concebir la producción de la ima-
tiene en los escritos del tercer período de Freud; período que gen real que se forma gracias al espejo cóncavo en el interior del
ha dejado fuera de nuestro campo de análisis, limitándome a la sujeto, en un punto que llamaremos O . El sujeto percibe esta

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA LA BASCULA DEL DESEO

imagen real éomo una imagen virtual en el espejo plano, en O'; El narcisismo no es la relación entre el individuo biológico
para ello basta con que se encuentre colocado .en una posición ; . . y-su objeto natural ; relación. que.estaría y
. virtual simétrica al espejo ' . -, cada ,de divers9s.plodos. Existe una carga narcIsista especlfl,ca.
Ella es una carga libidinal sobre lo que no puede ser concebido
espejo plano sino como una imagen del yo.
<'" Estoy diciendo las cosas en forma muy burda. Podría de.cir-
\\ las en un lenguaje más elaborado, más filosófico, 'pero qUiero
\\
Espejo que las perciban claramente. Es absolutamente que, a
cóncavo •
O

O'
\1
11
11
partir de cierto momento del desarrollo de la
1/ diana la atención se concentra en torno a la funclOn ImagmarIa
tI del Después de Freud, toda la historia del psicoanálisis se
confunde con el retorno a la concepción, no tradicional, pero sí
Esquema simplificado de los espejos académica, del yo como función psicológica de síntesis ..Ahora
bien, si es cierto, en efecto, que el yo tiene algo que en el
Tenemos aquí dos puntos: O y O'. ¿Por qué O y O'? Por- campo de la psicología humana, sólo concebirlo en
que una niña -una mujer virtual, por lo tanto, alguien mucho un plano transpsicológico, o como lo dice Freud con todas las
más comprometido con lo real que los hombres- tuvo un día letras -ya que Freud pese a todas las que .tUV?
esta hermosa expresión: ¡Ah no! No van a creer que 'me vaya la formulación del yo nunca perdió el hiló- metapSlcologtco.
pasa'r toda la vida en O y en O', ¡Pobre ángel! Ciertamente ¿Qué significa esto sino que se está más allá de la psico-
pasarás' toda tu vida en O y en O', como todo el mundo. Pero, logía?
a fin de cuentas, ella nos dice así a qué aspira. En homenaje a
ella llamaré O y O' a estos dos puntos,
Con esto ya podemos arreglárnosla . .
Hay que partir, contra viento y marea, de O y O'. Ya saben 2
que se trata de algo que se refiere a la constitución del I deal-
[ch, y no del /eh-Ideal: en otros términos del origen funda-
mentah:nente imaginario, especular, del yo. Esto es lo que he 'Qué significa decir Yo Ue)? ¿Significa acaso lo mismo que
hacerles comprender a partir de algunos textos, entre el concepto analítico? Desde aquí debe partirse.
los cuales Zur Einführung des Narzissmus es el principal. . Cuando utilizan el yo (je) no pueden desconocer que es,
Espero que se habrán dado cuenta de la estrecha relación ante todo, una referencia psicológica, en el sentido en que hay
existente, en este texto, entre la formación del objeto y la for- psicología cuando se trata de la observación de l? que en
mación del yo, El problema del narcisismo surge precisamente,. el hombre. ¿Cómo aprende este hombre a deCir yo
porque 'son estrictamente correlativos y su aparición verdade- Yo (je) es un término verbal cuyo empleo es aprendido e.n
ramente contemporánea. En este momento del pensamiento de. una cierta referencia al otro, referencia que es una referenCia
Freud, la libido está sometida a una dialéctica que no es estric- hablada. El yo (je) nace en referencia al tú. Todos saben cómo
tamente la suya propia, y que diré es la dialéctica del objeto. ' los psicólogos montaron, a partir de este punto, cosas fabulo-

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I '
MAS ALLA DE LA PSI ca LOGIA LA BASC ULA DEL DESEO

sas; por ejemplo la relación de reciprocidad, que se establece o alguna para que haya algo verdadero y algo falso, y ni siquiera
no, y que determina no sé qué etapa en e! desarrollo íntimo del para que, más allá, haya realidad y apariencia.
niño . Como si se pudiera, así como así, estar seguro sobre este Cuidado. Comenzamos a estar de lleno en la filosofía . D i-
asunto, y deducirlo de esa primera torpeza de! niño con los gamos que la ignorancia se constituye de modo polar en re!a-
pronombres personales. El niño repite la frase que se le ha di- ción a la posición virtual de una verdad que debe ser alcanzada.
cho con e! tú, en lugar de hacer la inversión y emplear yo (je). Es, entonces, un estado de! sujeto en tanto ese sujeto habla.
Se trata de una vacilación en la aprehensión de! lenguaje. No En e! análisis, desde e! momento en que comprometemos al
tenemos derecho alguno a ir más allá. Sin embargo, esto basta sujeto, implícitamente, en una búsqueda de la verdad, comen-
para darse cuenta que e! yo (je) se constituye, en primer lugar, zamos a constituir su ignorancia. Somos nosotros quienes crea-
en una experiencia de lenguaje, en referencia al tú y que lo hace " mos esta situación y, por consiguiente, dicha ignorancia.
en una relación donde e! o-tro le manifiesta .. . ¿qué? órdenes, Cuando decimos que el yo no sabe nada acerca de los deseos
deseos, que él debe reconocer; órdenes y deseos de su padre, su de! sujeto es porque la elaboración de la experiencia, en e! pen-
madre, sus "maestros, o bien de sus pare.s y camaradas. samiento de Freud, nos lo enseña. Esta ignorancia no es pues
Al comienzo, e! niño tiene, ciertamente, pocas posibilida- una pura y simple ignorancia. Es lo que está expresado concre-
des de hacer reconocer sus propios deseos, salvo en 'la forma tamente en e! proceso de la Verneinung, y que se llama en e!
más inmediata. No sabemos nada, al menos en e! origen, sobre conjunto estático del sujeto, desconocimiento.
e! punto preciso de resonancia donde se sitúa e! individuo para Desconocimiento no es ignorancia. El desconocimiento re-
ese pequeño sujeto. Eso es lo que le hace ser tan desgraciado. presenta cierta organización de afirmaciones y negaciones a las
¿Cómo lograría además reconocer sus deseos? Nada sabe que está apegado el sujeto. No podemos pues concebir e! des-
de ellos. Digamos que tenemos todas las razones para pensar conocimiento sin un conocimiento correlativo. Si el sujeto pue-
que nada sabe de ellos. Nos lo demuestra, a nosotros analistas, de desconocer algo, tiene que saber de algún modo en torno a
nuestra experiencia con los adultos. qué ha 9perado esta función. Tras su desconocimiento tiene
En efecto, los adultos deben buscar sus deseos. De no ser que haber cierto conocimiento de lo que tiene que desconocer.
así, no necesitarían de! análisis. Lo cual nos señala hasta qué Tomemos e! ejemplo de un delirante que vive en e! desco-
están separados de lo que está relacionado con su yo nocimiento de la muerte de uno de sus allegados. Sería erróneo
a saber de lo que pueden hacer reconocer como propio. creer que lo confunde con un ser vivo . Desconoce, o rehúsa
Digo: Nada sabe de ellos. Fórmula vaga, pero el análisis nos reconocer que está muerto. Sin embargo, la actividad que des-
enseña las cosas por etapa; en esto reside, por otra parte, pliega 'a través de su comportamiento nos indica que sabe que
e! interés que presenta seguir e! progreso de la obra de Freud. hay algo que no quiere reconocer.
Aclaremos ahora esta fórmula. ¿Qué es entonces este desconocimiento implicado detrás de
¿Qué es la ignorancia? Ciertamente se trata de una noción la función del yo, que es esencialmente función de conocimien-
dialéctica, pues sólo se constituye como tal en la perspectiva de to? Este es e! punto a través del cual abordaremos la problemá-
la verdad. Si e! sujeto no se sitúa en referencia a la verdad, no tica de! yo. Quizá sea éste e! origen efectivo, concreto, de
hay entonces ignorancia. Si e! sujeto no comienza a interrogar- nuestra experiencia; nos entregamos ante lo analizable a uqa
se acerca de lo que es y de lo qJ e no es, entonces no hay razón operación de mántica; en otros términos a una operación de
traducción que apunta a desatar una verdad, más allá delleri-
!

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA LA BASCULA DEL DESEO

guaje del sujeto, ambiguo en el plano del conocimiento. Para damente ese momento significativo. Pero es cierto que no sub-
,ava.nzar en registro, es ,pn;cisq es ,ese ,co" raya verdaderamente' cuál es su rasgofundamental: su 'carácter
'no cimiento que orienta y dirige el desconocimiento .• \ ",. exaltante. Lo m,ás importante no es la aparición de esta conduc-
En el animal, el conocimiento es una coaptación; coapta- ta a los 6 mese's sino ocáso a los 18 meses. En efecto, súbita-
ción imaginaria. La estructuración del mundo en forma de mente, la conducta del niño cambia por completo, como lo he
Umwelt se realiza por la proyección de ciertas relaciones, de mostrado el año pasado, para no ser más que una experiencia,
ciertas Gestalten que organizan ese mundo y lo hacen específi- Erscheinung, una experiencia entre otras sobre las cuales puede
co para cada animal. ejercer el niño una actividad de control y de juego instrumen-
En efecto, los psicólogos del comportamiento animal, los tal. Desaparecen todos los signos tan marcadamente acentua-
etólogos, definen ciertos mecanismos de estructuración, ciertas dos en el período anterior.
vías de descarga, como innatas en el animal. El mundo es, para Para explicar lo que ocurre, me referiré a un que, al
el animal, el medio donde se desenvuelve; mundo tramado y menos a partir de ciertas lecturas, debe resultarles famd1ar, uno
diferenciado en su indeterminación por esas primeras vías pre- de esos términos que empleamos en forma harto confusa, pero
ferenciales en las que se internan sus actividades de comporta- que, de todas formas, responde para nosotros· a un esquema
miento. mental. Ustedes saben que, en el momento del ocaso del com-
En el hombre no ocurre nada semejante. La anarquía de sus plejo de Edipo, se produce lo que llamamos introyección.
pulsiones más elementales está demostrada por la experiencia Les ruego que no se precipiten a dar a este término una
analítica. Sus comportamientos parciales, su relación con el significación demasiado definida. Digamos que se emplea
objeto -el objeto libidinal- están sometidos a una diversidad cuando se produce algo así como una inversión: lo que
de avatares. La síntesis fracasa. afuera se convierte en el adentro, lo que era el padre se conV1er-
¿Qué corresponde pues, en el hombre, a ese conocimiento te en el superyó. Algo ocurrió a nivel de ese sujeto invisible,
innato que conforma, realmente, para el animal, ,una guía para impensable, que nunca se nombra como tal. ¿A nivel del yo o
la vida? i del ello? .Entre los dos . Por ello se lo llama superyó.
Debe aislarse aquí la función que para el hombre desempe- Nos precipitamos entonces en esa cuasi-mitología de espe-
ña la imagen de su propio cuerpo, señalando a la vez que ella cialistas en la que, habitualmente, nuestro espíritu agota sus
también reviste gran importancia para el animal. energías. Después de todo, son esquemas acepta?les;
Hago aquí un pequeño salto, porque supongo que ya he- vivimos rodeados de ,esquemas aceptables. Pero S1 le pregunta-
mos examinado juntos esta cuestión. ramos a un psicoanalista: ¿Cree usted entonces verdaderamente
Saben que la actitud del niño, entre los 6 y los 18 meses, que el niño se traga a su padre, que eso penetra en su, estómago
frente a un espejo, nos informa sobre la relación fundamental convirtiéndose en el 5uperyó?
del individuo humano con la imagen. Pude mostrarles, el año Trabajamos como si todo esto fuera evidente. Hay maneras
pasado, el júbilo del niño frente al espejo durante este período, ingenuas de emplear la noción de introyección que son real-
en una película de Gesell quien, sin embargo, m¡nca había oído mente exageradas. Supongamos que un etnólogo, que nunca
hablar de mi estadio del espejo, y quien, se los p,uedo asegurar, hubiera oído hablar de este bendito análisis, llegara de pronto
nunca se planteó pregunta alguna de índole analítica. Esto aquí, y oyera lo que: decimos. Diría: curiosos primitivos, estos
otorga aún más valor al hecho de que haya aislado tan adecua- analizados, que se tragan a su analista 4e a pedacitos.

250 251 '


MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA LA BASCULA DEL DESEO

Consulten e! tratado de Baltasar Gracián, a quien considero ! sarse de otro modo; lean El yo y el ello. Cuando Freud habla
un autor fundamental; los señores -Nietzche y La Rochefou- I del ego, no se trata en absoluto de algo incisivo, determinante,
cauld son pequeños comparados con e! Oráculo manual y e! imperativo que podríamos confundir con lo que la psicología
Criticón. Cuando se cree en la comunión, no hay razón alguna académica denomina instancias superiores. Freud señala que de-
para pensar que no nos comemos a Cristo, incluso e! delicado be tener una relación muy estrecha con la superficie de! cuerpo.
lóbulo de su oreja. ¿Por qué no hacer de la comunión una co- No se trata de la superficie sensible, sensorial, impresionada,
munión a la carta? Esto es válido para quienes creen en la tran- sino de esa superficie en tanto está reflejada en una forma. N o
substanciación. ¿Y para nosotros, _analistas, gente razonable, hay forma sin superficie; una forma se define por una superfi-
preocupada por la ciencia? A fin de cuentas, lo que descubri- cie: por la diferencia en lo idéntico, es decir, por la superficie.
mos tras Steke! y otros autores, no es más que una introyección La imagen de la forma del otro es asumida por el sujeto.
dosificada de! analista, y un observador externo no podría sino Está situada en su interior, es gracias a esta superficie que, en la
trasponerla al plano místico de la comunión. - psicología humana, se introduce esa relación del adentro con el
Sin duda, esta idea está muy alejada de nuestro pensamiento afuera por la cual e! sujeto se sabe, se conoce como cuerpo.
real, siempre y cuando pensemos. A Dios gracias no pensamos, Por otra parte, ésta es la única diferencia verdaderamente ·
lo que nos disculpa. He aquí e! gran error de siempre imaginar fundamental entre la psicología humana y la psicología animal.
que los seres humanos piensan lo que dicen. El hombre sabe que es un cuerpo, cuando en realidad no hay
No pensamos, sin embargo, no es razón suficiente para no ninguna razón para que lo sepa, puesto que está en su interior.
tratar. de comprender por qué se han proferido palabras obvia- También e! animal está en su interior, pero no tenemos razón
mente tan insensatas . alguna para pensar que se lo representa asÍ.
Continuemos. El momento en que e! estadio del espejo de- El hombre se aprehende como cuerpo, como forma vacía
saparece presenta una analogía con e! movimiento de báscula de! cuerpo, en un movimiento de báscula, de intercambio con
que se en ciertos momentos .de! desarrollo psíquico. el otro. Asimismo, aprenderá a reconocer invertido en el otro
Lo podemos verificar en esos fenómenos de transitivismo en todo lo que en él está entonces en estado de puro deseo, deseo
los cuales la acción de! niño equivale, para él, a la acción de! originario, in constituido y confuso, deseo que se expresa en el
otro. El niño dice: Francisco me pegó, cuando en realidad fue él vagido del niño. Aprenderá, pues aún no lo ha aprendido, tan
quien pegó a Francisco. Entre e! niño y su semejante existe un sólo cuando pongamos en juego la comunicación.
espejo inestable. ¿Cómo explicar estos fenómenos? Esta anterioridad no es cronológica sino lógica, no hacemos
Hay un momento en e! cual se produce para e! niño, a tra- más que deducirla. No por ello es menos fundamental; nos
vés de la mediación de la imagen de! otro, la asunción jubilato- permite distinguir los planos de lo simbólico, lo imaginario y lo
ria de un dominio que aún no ha alcanzado. Sin embargo, e! real, sin los cuales no podemos progresar en la experiencia ana-
sujeto se muestra totalmente capaz de asumir este dominio en lítica, salvo utilizando expresiones rayanas con la mística.
su interior. Movimiento de báscula. Antes que e! deseo aprenda a reconocerse -pronunciemos
Por supuesto, no puede asumirlo sino como forma vaCÍa. ahora la palabra- por e! símbolo, sólo es visto en e! otro.
Esta forma, este envoltorio de dominio, es algo tan verdadero En e! origen, antes de! lenguaje, el deseo sólo existe en el
que Freud, que llegó a ella por vías muy diferentes a las mías, plano único de la relación imaginaria del estadio especular;
por las vías de la dinámica de la carga libidinal, no puede expre- existe proyectado, alienado en el otro. La tensión que provoca

252 253
s
MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA LA BASCULA DEL DESEO

no salida. Es decir que no tiene otra salida -Hegel lo que he llamado la atención de ustedes desde el comienzo: la
ensena- que la destrucción del otro. . .. gif.er..epci.a.entreJa -
.. . ,.En esta relación, el deseo del 'süjeto sóló puede cia es ·que la Verliebtheit no se produce automáticamente: re-
en comp.etencia, un'a rivalidad absoluta con el otro por quiere · ciertas "coñdiciones determinadas por la evolución del
el objeto. haCIa el cual tiende. Cada vez que nos aproximamos, sujeto.
en un a esta alienación primordial, se genera la agresivi- En el artículo sobre El yo y el ello que se lee mal, pues sólo
dad mas radIcal: el deseo de la desaparición del otro, én tanto el se piensa en el famoso esquema para imbéciles, con los esta-
otro soporta el deseo del sujeto. dios, la pequeña lente, los costados, la cosa que entra y que él
Confluimos aquí con lo que cualquier psicólogo puede ob- llama superyó -vaya idea, presentarnos esto cuando con segu-
servar, en comportamiento de los sujetos. Por ejemplo, San ridad había otros esquemas- Freud escribe que el yo está for-
Agustm senala, en una fras.e he repetido a menudo, esos mado por la sucesión de las identificaciones con los objetos
celos sin límites, que el niño pequeño experi- amados que le permitieron adquirir su forma. El yo es un obje-.
menta. haCIa su semejante, principalmente cuando éste está to que se asemeja a una cebolla: si pudiéramos pelarlo encon-
prendIdo al seno de su madre, es decir, al objeto de deseo que traríamos las sucesivas identificaciones que lo construyeron.
es esencial para él. Esto está escrito también en los textos de Freud de los que
Es ésta una función central. La relación existente entre el hablaba hace un momento.
y Urbild, su Ideal-Ich, por la que accede a la función La perpetua reversión del deseo a la forma y de la forma
Imagmana y aprende a reconocerse como forma, siempre pue- al deseo, en otras palabras de la conciencia y del cuerpo, del
de bascular. Cada vez que el sujeto se aprehende como forma y deseo en tanto que parcial al objeto amado, en el que el sujeto
como yo, cada vez que se constituye en su estatuto, en su esta- literalmente se pierde, y al que se identifica, es el mecanismo
tura, en su estática, su deseo se proyecta hacia afuera. Su conse- fundamental alrededor del cual gira todo lo que se refiere
cuencia es la imposibilidad de toda coexilitencia humana al ego. .
Sin embargo, a Dios gracias, el sujeto está en el mundo del Es preciso comprender que esto es jugar con fuego, y que
símbolo, es decir en un mundo de otros ' que hablan, Su .deseo culmina, apenas el sujeto es capaz de hacer algo, en el extermi-
puede pasar entonces por la mediacion del reconocimiento. De nio inmediato. Y, créanme, muy pronto es capaz de ello . ..,
n? ser así, toda función humana se agotaría en el anhelo indefi- Esa niña de la cuaL hablé hace un momento, quien no es
mdo de la destrucción del otro como tal. especialmente feroz, se dedicaba muy tranquilamente -en un
InversameI?-te, cada vez que, en el fenómeno del9tro, surge jardín de la campiña donde se había refugiado, a una edad en
algo que permIte de nuevo al sujeto yolver a proyectar, volver a que apenas caminaba- a darle en la cabeza con una piedra bien
1 completar, a nutrir -como dice Freud en algún sitio-la ima- grande a un vecinito compañero de juegos con el cual precisa-
gen del. Ideal-Ich, cada vez que de modo analógic() vuelve a mente, realizaba sus primeras identificaciones. El gesto de
I prodUCIrSe la .asunción ju?ilatoria del estadio del espejo, cada Caín, para realizarse del modo más espontáneo, hasta diría del
vez que el SUjeto es cautivado por uno de sus semejantes, el modo más triunfante, no requiere gran culpabilidad. Ella no
deseo retorna entonces al sujeto. Pero retorna verbalizado. experimentaba ningún sentimiento de culpa: Yo romper cabeza
I . En otr.os términos, cada vez que se producen las identifica- a Francisco. Lo decía con seguridad y tranquilidad. No por ello
cIOnes obJetales del Ideal-Ich, aparece ese fenómeno sobre el le auguro el porvenir de una criminal. Sólo manifestaba la es-

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MAS ALLA DE LA PSICOLOG1A LA BASCULA DEL DESEO

tructura más fundamental del ser humano en el plano imagina- teorización. Este juego del carretel se acompaña de una vocali-
rio: destruir a quien es la sede de la .illienación. . zación característic.a .del d_ellenguaje desde
¿Qué quería usted decir, Granoff? el punto de vista de los lingüistas, y que es lo único que permite
aprehender el problema de la lengua, a saber una oposición
simple.
3 Lo importante no es que el niño pronuncie las palabras
FortlDa, que en 'su lengua materna equivalen a LejoslAquí; por
otra parte sólo las pronuncia de manera aproximativa. Lo im-
DR. GRANOFF: - ¿Cómo comprender entonces la salida portante es que hay allí, desde el origen, una primera manifes-
masoquista del estadio del espejo? tación de lenguaje. Mediante oposición fonemática el niño
trasciende, lleva a un plano simbólico, el fenómeno de la pre-
Déme un poco de tiempo. Estoy aquí para explicarlo. Uno sencia y de la ausencia. Se convierte en amo de la cosa, en la
se extravía cuando comienza a llamar a esto la salida maso- medida en que, justamente, la destruye.
quista. Puesto que leemos de vez en cuando un fragmento de
La salida masoquista -nunca rechazo los envites aun cuan- Freud, por primera vez acudiremos a un texto .de ] acques La-
do interrumpan algo mi desarrollo- no podemos comprender- can. Lo he vuelto a leer recientemente y me resultó comprensi-
la sin la dimensión de lo simbólico. Se sitúa en el punto de ble. Pero es cierto que yo estaba en una posición privilegiada.
articulación entre lo imaginario y lo simbólico. En ese punto de Escribí : Son estos juegos de ocultación que Freud, en una
articulación se sitúa, en su forma estructurante, lo que suele intuición genial, presentó a nuestra mirada para que reconocié-
llamarse el masoquismo primordial. También es allí donde de- semos en ellos que el momento en que el deseo se humaniza es
be situarse el llamado instinto de muerte, el cual es consti- también el momento en que el niño nace al lenguaje. Podemos
tuyente de la posición fundamental del ,sujeto humano. ahora v f!r que el sujeto con ello no sólo domina su privación,
No olviden que, cuando Freud aisló el masoquismo pri- asumiéndola -es lo que dice Freud- sino que eleva su deseo a
mordial, lo encarnó precisamente en un juego infantil. En un la segunda potencia. Pues su acción destruye el objeto que hizo
niño que tiene, precisamente, 18 meses. Freud nos dice que el aparecer y desaparecer en la provocación -en el sentido propio
niño sustituye la tensión dolorosa, generada por la experiencia del término, mediarite la voz- anticipante de su presencia y de
de la y la ausencia del objeto amado, por su ausencia. Hace así negativo el campo de fuerzas del deseo
un Juego en el cual él mIsmo maneja .la ausencia y la presencia para hacerse ante sí misma su propio objeto. Y este objeto, to-
como tales, y se complace además en gobernarlas. Lo hace con mando cuerpo inmediatamente en la pareja simbólica de las dos
un pequeño carretel atado al extremo de un hilo, al que arroja y jaculatorias elementales, anuncia en el sujeto la integración dia-
vuelve a recoger. crónica de la dicotomía de los fonemas -esto significa simple-
Puesto que aquí no desarrollo yo mismo una dialéctica, si- mente que es la puerta de eritrada a lo que ya existe, siendo los
no que intento responder a Freud, elucidar los fundamentos de fonemas los componentes de una lengua- cuyo lenguaje exis-
su acentuaré lo que Freud no subraya y que está tente ofrece la estructura sincrónica a su asimilación; así ·el niño
presente, sin embargo, en su obra; como comienza a adentrarse en el sistema del discurso concreto del
siempre el examen de la obra de Freud permite completar la ambiente, reproduciendo más o menos aproximadamente en su

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA f LA BASCULA DEL DESEO

Fort! yen su Da! los vocablos que recibe de él -recibe pues el I 4


Fort-Da desde fuera-o Es sin duda ya en su soledaddonde el .\
aeseo de la cría del hombre se ha convertido en él deseo de otro; ,
de un alter ego que y cuyo objeto de deseo constituye U nas pocas palabras para concluir.
en lo sucesivo su propia pena. No hemos avanzado todo lo que hubiese deseado. No obs-
Ya que se dirija el niño ahora a un compañero imaginario o tante logré que captaran cómo el deseo, alienado,
real, lo verá obedecer igualmente a la negatividad de su discur- mente es reintegrado de nuevo, reproyectando al extenor el
so y de su llamado -pues no deben olvidar que cuando dice Ideal-Ich. Así es como se verbaliza el deseo. Se produce un
Fort es porque el objeto está ahí, y cuando dice Da el objeto movimiento de báscula entre dos relaciones invertidas. La rela-
está ausente- y puesto que su llamado tiene por efecto hacerle ción especular del ego, que el sujeto asume y realiza, y la
escabullirse, buscará en una intimación desterradora -muy proyección, siempre a en el Ideal.c.lch.
pronto aprenderá la fuerza de la negativa- la provocación del La relación imaginana pnmordlal bnnda el marco funda-
retorno que vuelve a llevar su objeto a su deseo. I mental de todo erotismo posible. El objeto de Eros en tanto tal
Ven ustedes aquí que -desde antes de la introducción del deberá someterse a esta condición. La relación objetal siempre
no, de la negativa al otro, en la que el sujeto aprende a consti- debe someterse al marco narcisista e inscribirse en él. Cierta-
tuirse, lo que Hyppolite nos mostró el otro día-la negativiza- mente, lo trasciende, pero lo hace de modo tal que resulta im-
ción del simple llamado, la manifestación de una simple pareja . posible su realización en el plano imaginario. Esto constituye
de símbolos ante el fenómeno contrastado de la presencia y la para el sujeto, la nece.sidad de lo que ,
ausencia, es decir, la introducción del símbolo, invierte las po- Una criatura precisa alguna referencia al mas alla del len-
siciones. La ausencia es evocada en la presencia y la presencia guaje, a un pacto, a un compr?mis? que la co?stituya, hablan-
en la .ausencia. do estrictamente, como otra, mclulda en el sistema general, o
. Todo esto pueden parecer tonterías y ser además obvio. Sin más exactamente universal, de los interhumanos. N.o
embargo, es preciso decirlo y reflexiqnar al respecto. Ya que, hay amor que funcionalmente pueda realtzarse en la. comum-
en tanto el símbolo permite esta inversi§!h decir, anula la dad humana si no es a través de un pacto que, cualqUiera sea la
cosa existente, abre el mundo de la negatividad, el cual consti- forma que adopte, siempre tiende a aislarse en
tuye a la vez el discurso del sujeto humano y la realidad de su función, a la vez en el interior del lenguaje y en su extenor. Es
mundo en tanto humano. ' lo que se llama la función de lo sagrado; función que está más .
El masoquismo primordial debe ?,ituarse alrededor de esta allá de la relación imaginaria. Volveremos a este tema.
primera negativización, de este asesinato originario de la cosa. Tal vez me apresuro un poco. que s.ólo
reintegrado en forma verbal, mediante una nommaClOn slmbo-
lica: esto es lo que Freud llamó el núcleo verbal del ego.
Por esta vía se comprende la técnica analítica. En ella. ,se
sueltan las amarras de la relación hablada, se rompe la relaclOn
1. J. Lacan. Escritos . Función y campo de la palabra y del lenguaje de cortesía, de respeto, de obediencia respecto al otro. El tér-
de Psicoanálisis .. Escritos. Tomo l, págs. Siglo XXI, México, 1976. mino asociación libre define muy mal aquello de lo que se trata:
[T.] son las amarras de la convúsación con:el otro las que intenta-
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I
MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA

mos cortar. A partir de ese momento, el sujeto dispone de cier- -XIV


ta movilidad en ese universo de lenguaje donde lo hacemos pe- I

netrar. Mientras el sujeto acomoda su deseo en presencia del LAS FLUCTUACIONES DE LA LIBIDO
otro se produce, en el plano imaginario, esa oscilación del es-
pejo que permite que cosas imaginarias y reales que, para él
habitualmente no suelen coexistir, se encuentren en cierta si-
multaneidad o en ciertos
Hay allí una relación esencialmente ambigua. ¿Qué intenta-
mos mostrarle al sujeto en el análisis? ¿Hacia dónde intentamos
guiarlo en la palabra auténtica? Todos nuestros intentos y
Agrelividad i= agresión.
nuestras consignas ti-enen como meta, en el momento en que La palabra elefante.
liberamos el discurso del sujeto, despojarlo de toda función Las amarr.as de la palabra.
verdadera de la palabra: ¿gracias a qué paradoja volveremos Transferencia y sugestión.
entonces a encontrarla? Esta senda paradójica consiste en ex- Freud y Dora.
traer la palabra del lenguaje. ¿Cuál será entonces e! alcance de
los fenómenos que transcurren en el intervalo? Tal es el hori- Volvamos al punto en que estábamos. ¿Podría alguien em-
zonte del interrogante que intento desarrollar ante ustedes . pezar con una pregunta?
La próxima vez les mostraré e! resultado de esta experiencia
de discurso des-amarrado; la oscilación de espejo que permite DR. PUJOLS : - Usted dice, el deseo del otro. ¿Se trata del
e! movimiento de báscula entre O y O', al fin de los análisis que deseo que está en el otro? ¿ O bien del deseo que yo tengo por el
han sido conducidos correctamente. Balint nos da una defini- otro? Para mí, no es lo mismo. La vez pasada, al final, en lo que
ción genial de lo que se obtiene habitualmente al fin de los pocos usted decía se trataba del deseo que está en el otro, y que el ego
análisis que pueden considerarse como terminados; así es como puede retomar destruyendo al. otro. Sin embargo, se trata al
él mismo se expresa. Balint es una de las pocas personas que mismo tiempo de un deseo que tiene por el otro.
saben lo que dicen; su descripción de lo que sucede es conster-
nante, ya lo verán. Ahora bien, se trata ·en esta ocasión de un
análisis correctamente conducido.
Existe, por otra parte, el análisis tal como se practica habi- 1
tualmente: ya les mostré que no era correcto. El análisis de las
resistencias es un título legítimo, pero les mostraré que no es
una práctica implicada en las premisas del análisis . ¿No es éste el fundamento originario, especular, de la rela-
ción con e! otro, en tanto ésta se enraiza en lo imaginario?
La primera alienación de! deseo está ligada a este fenómeno
5 DE MAYO DE 1954. concreto. El juego es valorizado por el niño porque constituye
e! plano de reflexión en el que ve manifestarse, en e! otro, una
actividad que se anticipa a la suya, por e! solo hecho de ser algo

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA LAS FLUCTUACIONES DE LA LIBIDO

más perfecta, más controlada que la suya; por ser su forma los hechos. Todo prueba que hay puntos de constancia y equi-
___ . _i?eal. En cO!J.secuencia ese primer es -valorizado ... __ _,_ librio propios de .cada especit:, y que las especies viven en una
- . . El pre-desarrollo del niño muestra ya que el huma,no especie de coordinación, presente incluso entre devoradores y
dIfiere fundamentalmente del objeto del animal. El objeto hu- clevórados. Jamá.s se llega a un radicalismo destructor; el cual
mano está originariamente mediatizado por la vía de la rivali- simplemente culminaría en el aniquilamiento de la especie de
dad, por la exacerbación de la relación con el rival, por la rela- los devoradores quienes ya no tendrían nada que comer. La
ción del prestigio y prestancia. Es ya una relación del orden de estrecha intercoaptación que existe en el plano de la vida no se
la alienación puesto que el sujeto se capta primero como yo en lleva a cabo en la lucha a muerte.
rival. La primera noción la totalidad del cuerpo como algo Es preciso profundizar la noción de agresividad que utiliza-
mefable, vivido; el primer impulso del apetito y del deseo pasa, mos en forma un tanto burda. Se cree que la agresividad es la
para el sujeto humano, por la mediación de una forma que pri- agresión. Sin embargo, no tienen nada que-ver la una con la
mero ve proyectada, exterior a él, y esto, en primer lugar, en su otra. Sólo en su límite, virtualmente, la agresividad se resuelve
propio reflejo. en agresión. Pero la agresión nada tiene que ver 'con la realidad
Segundo punto. El hombre sabe que es un cuerpo, aunque vital: es un acto existencial vinculado a una relación imaginaria.
nunca lo perciba en forma completa, ya que se encuentra en su Esta es una clave que permite volver a pensar muchos proble-
interior, sin embargo, lo sabe. Esta imagen es el anillo, el golle- mas, no sólo los nuestros, en un registro completamente dife-
te, por el cual el haz confuso del deseo y las necesidades habrá rente.
de pasar para que pueda ser él, es decir, para acceder a su es- Pedí que formularan una pregunta. Hicieron bien en hacer-
tructura imaginaria. lo. ¿Están satisfechos? Me parece que la vez pasada habíamos
La fórmula el deseo del hombre es el deseo del otro, como avanzado más.
toda fórmula debe ser utilizada c:;n su justo lugar. No es válida En el sujeto humano, el deseo es realizado en el otro, por el
en un sentido único. Vale en el plano del que hemos partido: el otro -en casal del otro, como dijo el Dr. Pujols-. Es éste el
de la captación imaginaria. Pero, como s'eñalé al final de la últi- segundo tiempo, el tiempo especular, el momento en que el
ma sesión, no se limita a él. Si así fuera, lo demostré -en forma sujeto ha integrado la for.ma del yo. Pero sólo pudo integrarla
mítica, no habría, fuera de esa mutua y radical intolerancia a la después de un primer juego báscula, por el cual, precisa-
coexistencia de las conciencias, como se expresa Hegel, ningu- mente, cambió su yo por ese deseo que ve en el otro. A partir
n.a otra relación posible: cualquier otro sería esen- de entonces, el deseo del otro, que es el deseo del hombre,
cialmente aquel que frustra al ser humano, no sólo en su obje- entra en la mediatización del lenguaje. Es en el otro, por el
to, sino en la forma misma de su deseo. otro, que el deseo es nombrado. Entra en la relación simbólica
Existe entre los seres humanos una relación destructora y del yo (je) y el tú, eh una relación de reconocimiento recíproco
mortal. Siempre está allí en forma subyacente. El mi- y de trascendencia, en el orden de una ley ya preparada para
to político del struggle for life sirvió para insertar muchas co- incluir la historia de cada individuo.
Si Darwin lo forjó, fue porque formaba parte de una na- He hablado del Fort y del Da. Se trata de un ejemplo del
ción de corsarios, cuya industria fundamental era el racismo. modo en que el niño entra naturalmente en este juego. Co-
realidad, todo se opone a esta tesis acerca de la supervi-
vencia de las especies más fuertes . Es un mito que se opone a . 1. Chez: «en lo de», «en casa de» . [T.]

262 26]
...-
i
MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA LAS FLUCTUACIONES DE LA LIBIDO

mienza a jugar con el objeto, más exactamente, con el solo he- O. MANNONI: - Es el punto donde la política humana se
cho de su presencia y su ausencia. Se °trata pues de un objeto inserta. En su sentido amplio. Si los hombres no actúan como los
transformado, un objeto con función simbólica, un objeto des- animales, es porque intercambian su conocimiento mediante el
vitalizado que es ya un signo. Cuando el objeto está cerca el lenguaje. En consecuencia, se trata de política. La política hacia
niño lo expulsa, cuando no está allí lo llama. Mediante estos los elefantes es posible gracias a la palabra.
primeros juegos, el objeto pasa, casi de modo natural, al plano
del lenguaje. El símbolo emerge y se vuelve más importante SR. HYPPOLITE: - No solamente. El propio elefante es al-
que el objeto. canzado. En esto radica la lógica hegeliana.
Lo he repetido tantas veces. Si no logran metérselo en la
cabeza ... Todo esto es pre-político. quiero que les sea
La palabra o el concepto no es, para el ser humano, más que posible palpar la importancia del nombre.
la palabra en su materialidad. Es la cosa misma. No es simple- Nos colocamos simplemente en el plano de la nominación.
mente una sombra, un soplo, una ilusión virtual de la cosa; es Ni siquiera hay aún sintaxis. Pero en fin, es evidente que la
la cosa misma. . sintaxis nace al mismo tiempo que el nombre. Ya señalé que el
o Reflexionen un poco en lo real. Porque la palabra elefante niño articula taxemas antes que fonemas. El si a veces aparece
existe en la lengua de los hombres, el elefante ha entrado en sus de vez en cuando aislado. Ciertamente esto no nos permite
deliberaciones, los hombres pudieron tomar respecto a ellos, pronunciarnos claramente a favor o en contra de una anteriori-
incluso antes de tocarlos, resoluciones mucho más decisivas pa- dad lógica, pues sólo se trata, hablando con propiedad, de una
ra estos paquidermos que cualquier otra cosa ocurrida en su emergencia fenoménica. o

historia; el cruce de un río o la esterilización natural de un Resumiendo. A la proyección de la imagen le sigue cons-
bosque. Sólo con la palabra elefante y el modo en que la utili- tantemente la del deseo. Correlativamente, hay re-introyección
zan los hombres, les ocurren a los elefantes cosas, favorables o de la im.agen y re-introy'ección del deseo. Movimiento de bás-
desfavorables, fastas o nefastas, pero de todos modos catastró- cula, juego en espejo. Por supuesto, esta articulación nQ se pro-
ficas, antes incluso de que se haya alzado hacia ellos un arco o duce una sola vez. Se repite. Y end curso de este ciclo, el niño
un fusil. re-integra, re-asume sus deseos.
: Por otra parte, es evidente, basta con que hable de ellos, Acentuaré ahora cómo el plano simbólico se conecta con el
para que gracias a la palabra elefante, no sea necesario que; estén plano imaginario. En efecto, como pueden ver, los deseos del
aquí para que efectivamente estén aquí, y sean más reales que niño pasan primero por el otro especular. Allí es donde son
los individuos elefantes contingentes. aprobados o reprobados, aceptados o rechazados. Esta es la vía
por donde el niño aprende el orden simbólico y accede a su
SR. HYPPOLITE: - Eso es lógica hegeliana. fundamento: la ley. o

Tenemos también sobre este punto garantías experimenta-


¿y acaso es atacable por eso? les. Susan Isaac señala en uno de sus textos -como lo descu-
brió la escuela de Koehler- que el niño, muy precozmente,
SR. H'YPPOLITE: - No, no es atacable. Mannoni decía hace cuando es aún un infans, entre los ocho y los doce meses, no
un momento que eso era política. reacciona en absoluto del misiúo modo ante un tropiezo acci-

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA LAS FLUCTUACIONES DE LA LIBIDO

dental, una caída, una mecánica debida a una torpe- ¿Creen ustedes que es excesivo llamarla la gran X? No me
, , ., ,za;, ante una bpfetada pUnItlva.-El niñO" dispone pues ya de' . . costará.·trabajo ·algunomostrarles que es· asL usando .algunos , ._
pnmera dél simbolismo dellengua'je. Del sim- textos, ,y de·los mejores analistas; no puede hacerse una demos-
bolismo del lenguaJe y de su función de pacto, tración buscando referencias entre quienes no saben 10 que di-
Intentaremos ahora captar cuál es, en el análisis, la función cen. Encargaré la lectura de Balint a alguien. ¿Qué es ese· amor
de la palabra.
genital, presuntamente .logrado? Est.e, punto aún s.igue siendo
enteramente problemático. La cuestlon de saber SI se trata de
un proceso natural o de una relación cultural no ha sido, nos
dice Balint textualmente, zanjada por los analistas. Es ésta una
2 ambigüedad bastante extraordinaria, que subsiste en el corazón
mismo de lo que aparentemente es aceptado más abiertamente
entre nosotros .
La palabra es esa rueda de molino donde constantemente se Sea lo que fuere, si la libido primitiva está relacionada con el
el deseo humano al penetrar en el sistema del len- . estado prematuro, la segunda libido es de naturaleza diferente.
guaje.
Va más allá, responde a una primera maduración del deseo, si
. Destaco el registro del orden simbólico porque no debería- no del desarrollo vital. Al menos es lo que debemos suponer, a
mos nunca perder su referencia y, sin embargo, es el más olvi- fin de que la teoría se mantenga en pie y que la experiencia
dado y el más evitado en el análisis. ¿Ya que, en suma, de qué pueda ser explicada. Hay aquí un cambio radical de nivel en la
hablamos nosotros habitualmente? Hablamos constantemente relación del ser humano con la imagen, con el otro. Es el pivote
?e m?do.a menudo confuso, apenas articulado de las de lo que se llama la maduración, en torno al cual gira todo el
Ix:nagmanas del con la construcción de su yo. Hablamos drama edípico. Es el correlato instintual de lo que en el Edipo
sm cesar los pe!lgros, las conmociones, las crisis que experi- ocurre en el plano situacional.
n: enta sUjeto a nIvel de la construcción de su yo. Por eso empe-
¿Qué. sucede pues? La relación con la imagen narcisista pasa
ce la relación O-O',. la relación imaginaria' con el otro. al plano de la Verliebtheit; para emplear el último vocabulario .
La pnmera emergencia del objeto genital no es menos pre- freudiano, en la medida en que la libido primitiva alcanza la
matura que todo lo que puede observarse en el desarrollo del madurez. La imagen narcisista, cautivante, alienan,te en el pla-
niño; ella fracasa. Pero, la libido que se relaciona con el obje- no imaginario, se halla cargada con la Verliebbheit, que corres-
to no está en .mismo nivel que la libido primitiva, ponde fenomenológicamente al registro del alTI0r.
cuyo objeto es la prOpia Imagen del sujeto. Este es un fenóme- Explicar las cosas de este modo, equivale a decir que llenar,
no de suma importancia. incluso desbordar, la hiancia primitiva de la libido del sujeto
El niño tiene una relación libidinal primitiva con su imagen inmaduro, depende de una maduración interna vinculada a su
debido a que al estructuralmente, en estado pre- evolución vital. La libidio pregenital es el punto sensible, el
I
de arnba a abajO y de cabo a rabo. La libido de la que l' punto de espejismo entre Eros y Thanatos, entre amor y odi.o.
aquI se trata aquella cuyas resonancias conocen, y que es del Es la manera más simple de hacer comprender el papel crUCial
orden de la üebe, del amor. Constituye la gran X de toda la que -desempeña la libido llamada de-sexualizada del yo en la
teoría analítica. posibilidad de reversión, de viraje instantáneo del odio en

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA LAS FLUCTUACIONES DE LA LIBIDO

amor, del amor en odio. Es el problema cuya resolución pare- de Se sueltan algunas de las amarras de la palabra.
ció plantear más dificultades a Freud; remít¡J.nse a su escrito el , Si consideramos que -existe un lazo estrecho, permanente, entre
Yo y el ello. Parece incluso utilizarlo, en este texto, como una la forma en que se expresa, se hace reconocer un sujeto y la
objeción a la teoría que plantea como diferentes a los instintos dinámica efectiva, vivida, de sus relaciones deseantes, debemos
de muerte y a los instintos de vida. Creo, por el contrario, que darnos cuenta que esto sólo introduce entonces, en la relación
concuerda perfectamente, a condición de que tengamos una en espejo con el otro cierta desinserción, cierta flotación, una
teoría correcta de la función imaginaria del yo. posibilidad de osCilaciones.
Si esto les pareció demasiado difícil, puedo ilustrárselos en- He aquí por qué existe mi pequeño modelo.
seguida. _ Para el sujeto, la desinserción de su relación con el otro
La reacción agresiva a la rivalidad edípica está vinculada con hace variar, espejear, oscilar, completar y des-completar la ima-
uno de estos cambios de nivel. El padre cons'tltuye primero una gen de su yo. Se trata de que-la perciba en su completitud, a la
de las figuras imaginarias más manifiestas del Ideal-Ich, como cual nunca tuvo acceso, para que pueda reconocer todas las
tal cargada con una Verliebtheit, perfectamente aislada, nom- , etapas de su deseo, todos los objetos que aportaron a esa ima-
b.rada y descrita por Freud. Precisamente, en tanto hay regre- gen su consistencia, su alimento, su encarnación. Se trata de
Sión de la posición libidinal, el sujeto alcanza la fase edípica, que el sujeto constituya mediante reposiciones e identificacio-
entre los tres y los cinco años. Aparece,entonces el sentimiento nes sucesivas, la historia de su yo.
de agresión, de rivalidad y de odio hacia el padre. Un cambio La relación hablada, flotante, con el analista tiende a produ-
muy pequeño en el nivellibidinal en relación a cierto umbral cir en la imagen de sí variaciones suficientemente repetidas, su-
transforma el amor en odio; por otra parte, esto oscila durante ficientemente amplias, aun cuando sean infinitesimales y limi-
un cierto tiempo. tadas, como para que el sujeto perciba las imágenes cautivames
Retomemos ahora las cosas allí donde las dejé la vez pa- que se encuentran en la base de la constitución de su yo.
sada. Hablé de pequeñas oscilaciones. Por el momento no necesi-
He señalado que la relación brinda definitiva- to extenderme sobre lo que constituye su pequeñez. Se produ-
mente los marcos dentro de los cuales se harán las fluctuaciones cen evidentemente frenajes, detenciones, que la técnica nos en-
libidinales. Dejé abierta la cuestión de las funciones simbólicas seña a franquear, a colmar, incluso a veceS a reconstruir. Freud
en el tratamiento. ¿Qué empleo hacemos del ,lenguaje y la pala- nos ha proporcionado indicaciones en este sentido.
en el tratamiento? Hay, en la relación analítica, dos sujetos Semejante técnica produce en el sujeto una relación de es-
vmculados por un pacto. Este pacto se establece en niveles muy pejismo consigo mismo más allá de lo que le permi-
diversos, e incluso al comienzo muy confusos. No por ello deja ten obtener sus vivenéias cotidianas. Tiende a crear artificial-
de ser esencialmente un pacto. Y hacemos todo lo necesario, mente, en forma de espejismo, la condición fundamental de
mediante reglas previas, para establecer claramente ese carácter toda Verliebtheit.
al comienzo. La ruptura de las amarras 'de la palabra permite que el sujeto
En el interior de esta relación, se trata primero de desatar vea, al menos sucesivamente, las diversas partes de su imagen,
las amarras de la palabra. En su modo de hablar, en su estilo, en y que obtenga lo que podemos llamar una proyección narcisista
su modo de dirigirse al interlocutor, el sujeto está liberado de máxima. En este sentido, el análisis es aún bastante rudimenta-
los lazos. No sólo de cortesía y buenos modales, sino incluso rio, puesto que consiste, es preCiSO decirlo, en soltar todo,

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA LAS FLUCTUACIONES DE LA LIBIDO

viendo luego lo que esto producirá. No es inconcebible que las Sin embargo, esta concepción está totalmente en la línea de esa
" cosa.shubie,ran __ "eVolucióri ddariálisis "que acentúa 'cada vezmás"'las relaciones '-
,'1 'pé"r6''¿s°e\iiCleñieqi.ie e'sto· sólO' puede tenaer a producir a:riñ'áxi-- . \.le dependencia, las satisfacciones instintivas, incluso -lo cual
ma la revelación narcisista en el plano imaginario. Es ésta la viene a ser lo mismo- la frustración .
condición fundamental de la Verliebtheit. ¿Cómo describe Balint en estas condiciones lo que se obser-
El estado amoroso, cuando se produce, se produce de un va al fin del análisis, al fin de un análisis logrado, verdadera-
modo muy diferente. Es necesaria una coincidencia sorpre!)- mente terminado, que como él mismo lo confiesa, sólo se pro-
dente, pues no entra en juego con cualquier compañero, con duce en una parte de los casos? Dice, con todas las le-
cualquier imagen. Ya aludí a las condiciones máximas de! fle- tras, que se produce en el sujeto un estado de narcisisn:o que "
chazo de W erther. alcanza una exaltación desenfrenada de los deseos. El sUjeto se .
El punto donde se focaliza la identificación del sujeto a ni- 'embriaga con una sensación de dominio absoluto de la reali-
vel de la imagen narcisista es lo que, en el análisis, llamamos la dad, totalmente ilusoria, pero que le es necesari;l en el período
transferencia. Transferencia, no en el sentido dialéctico que les post-terminal. Debe liberarse de esta sensación volviendo a si-
explicaba, p'o r ejemplo, en e! caso de Dora, sino transferencia tuar progresivamente la naturaleza ?e las cosas. En a la
tal como se la entiende habitualmente, en tanto fenómeno ima- última sesión, ella no transcurre SIn que ambos partiCipantes
gmano. tengan fuertes ganas de llorar. Es lo que escribe y esto
Vaya mostrarles qué punto agudo alcanza el manejo de la tiene el valor de un testimonio extremadamente preCiOSO de lo
transferencia imaginaria. En la técnica marca e! punto de divi- " que es la cúspide de toda .u na te??encia del análisis. ,
sión de las aguas. ¿No tienen ustedes la impreSlOn de que se trata aqUl de un
Bqlint es uno de los analistas conscientes. La exposi- juego muy poco satisfactorio, de un ideal el cual con
ción de lo que hace es de las más lúcidas. Al mismo tiempo, toda seguridad de algún modo nos decepclOna?
representa uno de los mejores ejemplos de la tendencia con la Cierta manera de comprender e! análisis, más exactamente
cual se comprometió poco a poco toda la técnica analítica. Sim- de no comprender algunos de sus resorte,s esenciales,
plemente dice, de modo más coherente y,en forma más abierta, ducir seguramente a semejante concepCión y a semeJantes "re-
todo lo que en los demás está enredado en una escolástica en la sultados. ' •
que p.o hay más remedio que extraviarse. Pues bien, Balint qice Por el momento dejo esta pregunta en suspenso. Más ade-
exaqamente: todo el progreso de! análisis radica en la tendencia lante comentaremos los textos de Balint.
del sujeto a volver a encontrar lo que él llama e! amor primario,
primary love.· El sujeto siente necesidad de ser e! objeto de!
amor, de los cuidados, del afecto, del interés de otro objeto sin "'''',
consideración alguna por las necesidades, incluso por la 3
existencia de este objeto. Esto es lo que Balint articula termi-
nantemente; y le agradezco que lo articule, lo cual no quiere
decir que lo apruebo. Tomaré ahora un ejemplo que ya les es familiar pues lo he
Situar todo el juego del análisis en este plano, sin correctivo examinado como veinte veces: el caso de Dora.
alguno, sin otro elemento, parecerá ya de por sí sorprendente. Lo 'q ue en e! análisis se descuida es, evidentemente, la pala-
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MAS ALLA D E LA PSICOLOGIA LAS FLUCTUACIONES DE LA LIBIDO

bra como función de reconocimiento. La palabra es esa dimen- nivel homogéneo en todos los puntos, a la experiencia de reco -
sión a través de la cual e! deseo de! sujeto está integradq autén- no.ciroiento caótico, incluso abortado, que ya ha constituido su
ticamente en e! plano simbólico. Tan sólo cuando se formula, vida.
cuando se nombra ante e! otro, e! deseo, sea cual fuere, es reco- Allí está Freud diciendo a Dora : Usted ama al señor K. Lo
nocido en e! pleno sentido de la palabra. No se trata de la satis- dice además tan torpemente que Dora inmediatamente abando-
facción de! deseo, ni de no sé qué primary love sino, exacta- na e! análisis. Si en aquella época hubiese estado iniciado en lo
mente, de! reconocimiento de! deseo. que hoy se llama e! análisis de las resistencias, se lo hubiese
Recuerden lo que Freud hace con Dora. Dora es una histé- hecho degustar poco a poco, habría empezado por enseñarle
rica. En esa época, Freud no conoce suficientemente -lo ha que talo cual cosa era en ella una defensa y, por fuerza, habría
escrito, vuelto a escribir, repetido en notas en todas partes, e eliminado, en efecto, toda una serie deo_pequeñas defensas. D e
incluso en e! texto mismo-- lo que llama el componente homo- este modo hubiese ejercido, estrictamente hablando, una ac-
sexual, lo cual no quiere decir nada, pero en fin, es una etique- ción sugestiva, es decir,. que hubiese introducido en su ego un
ta. Esto equivale a lo siguiente : no se dio cuenta de la posición elemento, una motivación suplementaria.
de Dora, es decir, de cuál era e! objeto de Dora. No percibió Freud escribió, en alguna parte, que esto es la transferencia.
por decirlo todo, que en O' estaba, para Dora, la señora K. En cierto modo tiene razón, es esto. Pero, es preciso saber en
¿Cómo dirige F reud su intervención? Aborda a Dora en e! qué nivel. Pues bien, hubiera podido progresivamente modifi-
plano de lo que él mismo llama la resistencia. ¿Qué quiere decir car el ego de Dora de modo tal que ella contrajera matrimonio
esto? Ya se los he explicado. Freud hace intervenir, esto es ab- -tan desgraciado como cualquier matrimonio-- con e! señor.
solutamente evidente, su ego, la concepción que tiene acerca de K.
para qué está hecha una muchacha: está hecha para amar a los Si, en cambio, e! análisis hubiera sido conducido correcta-
muchachos. Si algo hay que no marcha bien, que la atormenta, mente, ¿qué debería haber pasado? ¿Qué 'habría pasado si, en
que está reprimido, para Freud, lo único que puede ocurrir es lugar de hacer intervenir su palabra en O', es decir en lugar de
que Dora ama al señor K. Y quizá, de paso, ama también un poner en juego su propio ego con el fin de rehacer, de modelar
poco a Freud. Cuando se sigue esta línea, esto es totalmente e! de Dora, Freud le hubiera rncistrado que era la señora K a
evidente. quien amaba? ,
Freud, por razones que tambiép. están vinculadas a su punto Freud interviene, en efecto, en el momento en que, en el
de partida erróneo, ni siquiera a Dora las manifesta- , .;,.
l'
'-
juego de báscula, el deseo de Dora está en O', donde ella desea
ciones de su pretendida transferencia con él, al menos evita así a la señora K. Toda.1a historia de Dora cabe en esta oscilación
equivocarse en este punto. Simplemente le habla de! señor K. por la cual ella no sabe si sólo se ama -a sí misma, a su imagen
¿Qué significa esto sino que le habla a nivel de la experiencia de magnificada en la señora K, o bien si desea a la señora K.
lps otros? Es en este nivel donde el sujeto debe reconocer y samente porque esta oscilación se produce incesantemente?
hacer reconocer sus deseos. Y si no son reconocidos, están porque este movimiento de báscula es constante, Dora no sale
pues prohibidos y allí empieza, en efecto, la represión. Pues adelante. -
bien, cuando Dora está aún en ese estadio en el cual, si me Es cuando el deseo está en O ' cuando Freud debe nombrar-
permiten la expresión, ha aprendido a no comprender nada, lo pues, en ese momento puede realizarse. Si la intervención es
Freud interviene a nivel del reconocimiento del deseo, a un repetida suficientemente y suficientemente completa, puede

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LAS FLUCTUACIONES DE LA LIBIDO
· MAS ALLA DE .L A PSICOLOGIA

realizarse la Verliebtheit, que es desconocida, quebrada, conti- e! sujeto en el mismo momento en que su palabra reintegra 'la
nuamente refractada como 'una' imagen -eu-'e! agua' qué:riCi o" palabra. del analista,;,leestá permitido un reconocimiento ,de su - .. - - ,-

mas a captar. En este punto, Dota podría reconocer su deseo, deseo . Est9 ,se produce en una sola vez. Al ver el sujeto que
e! objeto de su amor, como siendo efectivamente la señora K. se aproxima esta completitud, tan preciosa, avanza entre esas
Esta es una ilustración de lo que les decía antes: si Freud nubes como en un espejismo, Freud puede ocupar su lugar a
hubiera revelado a Dora que ella estaba enamorada de la señora nivel del I eh-Idea!' tan sólo en la medida en que el sujeto recon-
K, efectivamente ella se hubiera enamorado. ¿Es éste e! objeti- quista su Ideal-Ich .
vo de! análisis? N o, sólo es su primera etapa. Y si ustedes pier-
den este momento, o bien interrumpen e! análisis, como Freud,
o bien hacen otra cosa, ortopedia de! ego. En ambos casos, no Por hoy nos quedaremos aquí.
hacen un análisis. .- La relación del analista y el Ich-Ideal plantea la cuestión del
El análisis, concebido como un proceso de despellejamien- superyó. Saben por otra parte que el Ich-I deal es considerado a
to, de de los sistemas de defensa, no tiene por qué veces como sinónimo de superyó.
no funCIOnar. Esto es lo que los analistas llaman: encontrar un He escogido escalar la montaña. Hubiera podido tomar el
aliado en la parte sana del ego. Consiguen en efecto atraer hacia sendero descendente y plantear inmediatamente la pregunta:
ellos la mitad del ego de! sujeto, luego la mitad de la mitad, ¿qué es el superyó? En cambio, sólo ahora llegamos a ella. La
etc ... ¿Por qué no habría de funcionar esto con e! analista pues- respuesta parece evidente, y sin embargo, no lo es. Hasta aho-
to que es así como se constituye el ego en la existencia? Pero se ra, todas las analogías que han sido dadas, las referencias al
trata de saber si esto es lo que nos enseña Freud. imperativo categórico, a la conciencia moral, son muy confu-
Freud nos mostró que la palabra debe ser encarnada en la sas .. Dejemos, sin embargo, las cosas en este punto.
historia misma de! sujeto. ¿Si e! sujeto no la ha encarnado, si La primera fase del análisis está constituida por el paso de O
esta palabra está amordazada y latente en los síntomas del suje- a O': de lo que, del yo, le es desconocido al sujeto a esa imagen
to, debemos o no liberarla corrio a la Bella Durmiente de! en la cual reconoce sus cargas imaginarias. Esta imagen que se
Bosque? proyecta' despierta, cada vez, en el sujeto un sentimiento de
no debemos liberarla, hagamos entonces un análisis estilo I.l"
excitación sin freno, de dominio de todas las salidas, ya presen-
análisis de las resistencias. Sin embargo, esto no es lo que Freud te en el origen en la experiencia del espejo. Pero ahora puede
quiso decir cuando habló, al comienzo, de analiiar las resisten- nombrarla pQrque entretanto ha aprendido a hablar. Si no, no
cias. Veremos cuál es e! sentido legítimo que debe conferirse a estaría en análisis.
esta expresión. -- Esta es una p'rimera etapa. Presenta una gran analogía con el
Si Freud hubiera intervenido permitiendo al sujeto nombrar punto donde nos deja M. Balint. ¿Qué es ese narcisismo sin
su deseo -pues no era necesario que él mismo lo nombrase- freno, esa exaltación de los deseos? ¿Qué es, sino el punto que
; . Dora hubiera podido alcanzar? ¿Pero, vamos a dejarla ahí en
se hubiera producido en O' e! estado de Verliebtheit. Sin em-
l. ese estado de contemplación? En alguna parte de la observación
bargo, no hay que omitir que e! sujeto hubiera sabido clara-
mente que era Freud quien le había dado este objeto de Ver- se la ve abismada; contemplando ese cuadro: la imagen de la '
liebtheit. Pero no es aquí donde termina e! proceso. Madona ante la cual un hombre y una mujer están en adora-
Una vez realizado este movimiento de báscula, por e! cual ción.

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MAS ALLA DE LA PSICOLOCIA

¿Cómo debemos concebir la continuación de! proceso? Pa- xv


ra dar e! paso siguiente, será necesario profundizar la función
Ideal-Ich lugar ocupa, lo ven ustedes, durante algún EL NUCLEO DE LA REPRESION
tiempo el analIsta en la medida en que realice su intervención en
e! lugar adecuado, en e! momento adecuado, en e! sitio ade- .
cuado.
El próximo capítulo se referirá entonces al manejo de la
transferencia. Lo dejo abierto.
Nombrar el deseo.
La Priigung del tra.uma.
12 DE MAYO DE 1954. El olvido del olvido.
El sujeto en la ciencia.
El superyó, enunciado discordante.

A medida que avanzamos este año, que precisamente em-


pieza a cobrar forma de año cuando se inicia la cuesta de su
ocaso, resulta satisfactorio para mí, recibir el testimonio, por
las preguntas que me han formulado, que algunos de ustedes
empiezan a comprender que a través de lo que estoy enseñando
se pone en juego la totalidad del psicoanálisis, el sentido mismo
de la acción de ustedes. Aquellos de quienes hablo son los que
han comprendido que sólo a partir del sentido del análisis pue- .
de enunciarse una regla técnica.
En lo que, poco a poco, voy deletreando ante ustedes, no
todo está aún suficientemente claro. Sin embargo, no duden
ustedes de que se trata aquí nada menos que de una toma de
posición fundamental sobre la naturaleza del psicoanálisis, que
animará la futura práctica de ustedes, ya que transforma la
c·orriprensión que tienen del lugar existencial de la experiencia
analítica y de sus fines. .

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA EL NUCLEO DE LA REPRESION

1 primida, entonces aparece la angustia. Este es el punto fe-


... .. .: cundo , .', , . , ..,.---" .. ,"' '-.' .. .....- , ,"._,.-- -
.. " han' este punto. Strachey
La vez pasada, intenté representar ese proceso que se hace intentó cernir lo que él llama interpretación de transferencia,
intervenir siempre en forma enigmática en el análisis y que, en más exactamente interpretación mutatÍva. Consulten el tomo
inglés, se llama working-through. Se traduce, difícilmente, en XV del Intemational ¡oumal o[ psycho-analysis del año 1934,
francés, por elaboración o trabajo . Esta dimensión, misteriosa los números 2 y 3. Allí señala que, en efecto, la interpretación
en una primera aproximación, es la que hace que con el pacien- puede adquirir un valor de progreso sólo en un momento pre-
te nos sea preciso cent [ois sur le métier remettre notre ouvrage; ciso del análisis . Las ocasiones no son frecuentes, y no pueden
cien veces retomar nuestra labor 1 para que puedan realizarse captarse únicamente por aproximación. No es en torno, ni al-
ciertos progresos, ciertos saltos subjetivos. rededor, ni antes, ni después, sinó-en el momento preciso en

°
En el movimiento de molino expresado por estas dos fle-
chas, de a O' y de O' a 0, en ese juego' de vaivéñ, se encarna
el espejeo del más acá al más allá del espejo por donde pasa la
que lo que eSJá despuntar el} lo imaginario está a la vez
presente en la relación verbal con el analista, cuando la inter-
pretación debe hacerse a fin de que pueda ejercer su valor deci-
imagen del sujeto. En el transcurso del análisis se trata del com- sivo, su función mutatÍva.
pletamiento de esa imagen. Al mismo tiempo, el sujeto reinte- ¿Qué significa esto? Que se trata del momento en que lo
gra su deseo. Cada vez que se da un nuevo paso en el completa- imaginario y lo real de la situación analítica se confunden entre
miento de esta imagen, el sujeto ve cómo surge en sí mismo su sí. Es lo que estoy explicándoles. El deseo del sujeto está allí,
deseo en forma de una tensión particularmente aguda. Este en la situación, a la vez presente e inexpresable. Según Stra-
movimiento no se detiene en una única revolución. Existen to- chey, la intervención del analista debe limitarse a nombrarlo.
das las revoluciones necesarias para que las diferentes fases de la Es el único punto en el cual la palabra del analista debe añadirse
identificación imaginaria, narcisista, especular -estas tres pa- a la que el paciente fomenta en el discurrir de su largo monólo-
labras son equivalentes en el modo de representar las cosas en la go, molino de palabras, metáfora harto bien justificada por el
teoría- proporcionen una imagen -bien lograda. movimiento ddas flecnas-eh el esquema. .
Esto no agota el fenómeno, puesto que nada puede conce- Para ilustrar este punto, recordé la última vez la función de
birse sin la intervención de ese tercer elemento introduje la las interpretaciones de Freud en el caso de Dora, su inadecua-
vez pasada: la palabra del sujeto. \ ción y el bloqueo resultante, el muro mental. No era más que
En ese momento, el deseo es sentido por -el jsujeto, y no un primer tiempo del descubrimiento de Freud. Hay que se-
puede sentirlo sin contar cón la conjunción de la palabra. Este guirlo más adelante. ¿Asistieron algunos, hace dos años a nii
es un momento de pura angustia, y nada más. El deseo emerge comeQ,tario sobre El hombre de los lobos? ... No muchos. Me
en una confrontación con la imagen. Cuando esta imagen que gustaría que uno de los asistentes -¿quizás el padre Beir-
había sido des-completada, se completa, cuando s¡.¡rge la faceta naert?- se entretenga leyendo este texto de Freud. Verán uste-
imaginaria que no estaba integrada, que estaba suprimida, re- des hasta qu'é punto es explicativo el esquema que ofrezco.
El hombre de los lobos es lo que hoy llamaríamos una neu-
1. Variación de «Vingt fois sur le métier remettre 'votrer ouvrage», Boi- rosis de carácter, o también una neurosis narcisista. Esta neu-
leau, Arte Poético, [T,] rosis ofrece como tal gran resistencia al tratamiento. Freud eli-

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA EL NUCLEO DC LA RLPRESION

gió, deliberadamente, presentarnos sólo una parte. En efecto, porque, en el punto en que se halla, le parece un poco vio-
la neurosis infantil-título del Hombre de los lobos en la edi- ,lento dejar de hacerlo . De paso quisiera señalar que Freud no
ción alemana- le era en aquel entonces muy útil para plantear excluye que haya, en efecto, ocurrido a los 6 meses. A decir ver-
algunos problemas de su teoría respecto a la función del trau- dad, yo tampoco lo excluyo. Incluso debo confesar que más
matismo. bien me inclino a pensar que es ésta, y no el año y medio,
Estamos en 1913, en el corazón, pues, del período de los la fecha correcta. Quizás más adelante les diga por qué pien-
años 1910-1920, que constituye este año el tema de nuestros so así.
comentarios. Volvamos a lo esencial. El valor traumático de la efracción
El Hombre de los lobos es indispensable para comprender lo imaginaria producida por ese espectáculo no debe, en modo
que Freud elabora en esta 'época, vale decir, la teoría del trau- alguno, localizarse justo después del acontecimiento. Para el
matismo, en aquel entonces- sacudida por los obstinados co- sujeto, la-escena cobra valor traumático entre los 3 años y 3
mentarios de Jung. Se encuentra en esta observación muchas meses y los 4 años. Tenemos la fecha precisa pues el sujeto
cosas que Freud no plantea en ningún otro lugar, sobre todo en . nació, coincidencia por otra parte decisiva en su historia, el día
sus escritos puramente teóricos, encontramos allí de Navidad. El sueño de angustia, eje de esta observación, apa-
tos esenciales a su teoría de la represión. rece por primera vez mientras el sujeto está esperando los acon-
Ante todo, les recordaré que la represión, en el caso del tecimientos de Navidad, fiesta acompañada siempre para él,
hombre de los lobos, está ligada a una experiencia traumática: ' como para todos los niños, de regalos que provienen supu.esta-
el espectáculo de la copulación entre los padres en posición a mente de un ser que desciende.
tergo. El paciente nunca pudo evocar directamente esta escena, Este sueño de angustia es la primera manifestación del valor
rememorarla, ella es reconstruida por Freud. La posición co- traumático de lo que he llamado, hace un instante, la efracción
pulatoria sólo pudo ser restituida a partir de sus consecuencias imaginaria. Se trata, tomando prestado un término de la teoría
traumáticas en el comportamiento actual del sujeto. de los ·instintos tal como está elaborada actualmente, cierta-
Son éstas, ciertamente, pacientes reconstrucciones históri- mente de modo más logrado que en la época de Freud, en parti-
cas, realmente sorprendentes. Freud- procede aquí como se cular respecto a los pájaros; de una Prdgung
procede con monumentos, con documentos archivados, si- tiene resonancias de acuñación, acuñación de una moneda- la
guiendo la vía de la crítica y de la exégesis de textos. Si un I Prdgung del acontecimiento traumático.
elemento aparece en algún punto en forma elaborada, con toda ' Esta Prdgung -Freud lo explica claramente-- se sitúa pri-
seguridad que el punto en el cual aparece menos elaborado es "r-' l' mero en un inconsciente no reprimido; precisaremos más ade-
anterior. Freud consigue así situar la fechá de la mencionada lante esta expresión que sólo es aproximativa. Digamos que la
copulación. La sitúa sin equívoco, con absoluto rigor, en una Prdgung no fue integrada al sistema verbalizado del sujeto, que
fecha definida por n + 1/2 año. Ahora bien, n no puede ser ni siquiera alcanzó la verbalización, ni siquiera, podemos de-
superior a 1, porque la cosa no puede haberse producido a los 2 cirlo, alcanzó la significación. Esta Prdgung estrictamente limi-
años y medio debido a ciertas razones relacionadas con las con- tada al dominio de lo imaginario, resurge a medida que el suje-
secuencias de esta espectacular revelación sobre el joven sujeto, to avanza en un mundo simbólico cada vez más. organizado.
que forzosamente debemos admitir. No puede excluirse que · Esto es lo que Freud explica al relatamos toda la historia del
haya ocurrido a los 6 meses, pero Freud descarta esa fecha sujeto, tal como ella se deduce entonces de sus declaraciones,

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1,
MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA EL NUCLEO DE LA REPRESION

entre e! momento originario x y esa edad de 4 años, fecha en la nos en esta fecha, que esta neurosis infantil es exactamente lo
que localiza)a "'-u., _ ' . , _ > , : '. _mismo qU.e un mismo papel que u.n
La represión sólo se produce en la medida en que los acon- psicoan'áfisis, es decir realiza la reintegración del pasado y I?one
tecimientos de los primeros años de! sujeto fueron, h{¿tórica- en funcionamiento el juego de los símbolos, la Pragung misma
mente, suficientemente agitados. No puedo contarles toda la que, allí, sólo es alcanzada en el límite, por un juego retroacti-
historia -su seducción por su hermana mayor, más viril que vo, nachtraglich, escribe Freud.
él, objeto también de rivalidad e identificación-:- su retroceso y Es en la medida en que, por el juego de los acontecimientos,
su rechazo ante esta seducción frente a la cual el sujeto carece, a ella es integrada en forma de símbolo, en historia, que la acuña-
edad precoz, de mecanismos y elementos; su intento pos- ción está casi a punto de surgir. Cuando surge efectivamente,
tenor de acercarse a la nurse y seducirla activamente, la famosa exactamente dos años y medio después de haber intervenido en
_Nania, seducción normativamente dirigida en el de una-- -. la vida del sujeto -y quizás en función de lo que -les dije antes,
evolución genital primaria edípica, pero ya falseada por la pri- tres años y medio después- ella adquiere en e! plano imagina-
mera seducción cautivante de la hermana. El sujeto es empuja-- rio su valor de trauma, dada la forma especialmente conmove-
do, desde el terreno en el cual penetra, hacia posiciones sado- dora de la primera integración simbólica para el sujeto.
masoquistas, cuyo registro y cuyos elementos nos proporciona El trauma, en tanto que cumple una acción represora, inter- .
Freud. . viene a posteriori, nachtraglich. En ese momento, algo se des-
Señalaré ahora dos puntos de referencia. prende de! sujeto en el mundo simbólico mismo que está inte-
En primer lugar, todas las salidas -las salidas más favora- grando. A partir de entonces esto ya no será algo del sujeto. El
bles- pueden esperarse a partir de .la introducción de! sujeto sujeto ya no hablará más de ello, ya no lo integrará. No obstan-
en la dialéctica simbólica. El mundo simbólico no cesará, por te, estó permanece ahí, en alguna parte, hablado, si podemos
otra parte, de ejercer su atracción directiva en e! transcurso del decirlo así, a través de algo que el sujeto no domina. Será el
desarrollo de este sujeto puesto que, como ustedes saben, más primer núcleo de lo que luego habrán de llamarse sus síntomas.
tarde habrá momentos de soluciones felices, pues intervendrán En otros términos, entre este momento del análisis que he
en su vida.elementos. enseñantes en el sentido propio de la pala- descrito, y el momento intermedio, entre la acuñación simbóli-
bra. Toda la dialéctica de la rivalidad con el padre, pasivizante ca y la represión simbólica, no hay ninguna diferencia esencial.
para él, se relajará en determinado momento gracias a la inter- Sólo hay una diferencia que, en ese momento, nadie está;
vención de personajes dotados de prestigio, talo cual profesor, presente para darle la palabra. Una vez constituido su primer)
O aún antes, por la introducción del registro religioso . Freud . núcleo, la represión comienza. Hay ahora un punto central al,:!
nos muestra, pues, lo siguiente: e! sujeto se realiza en la medida rededor del cual podrán luego organizarse los síntomas, las su- '·
en que e! drama subjetivo es ' integrado en un mito que tiene cesivas represiones y, al mismo tiempo -ya que la represión y
valor humano extenso, incluso universal. el retomo de io reprimido son lo mismo--, el retorno de lo.
Por otra parte, ¿qué ocurre durante este período, entre los 3 reprimido.
añ?s y 6 meses ,y los cuatro años? Ocurre, justamente, que e!
sUjeto aprende a integrar los acontecimientos de su vida en una
ley, en un campo de significaciones simbólicas, en un campo
humano universalizante de ,significaciones. Es por ello, al me-

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA EL NUCLEO DE LA REPRESION
I
2 l· SR. HYPPOLITE: Lograda bien podría querer decir el olvido
más fundamental. .

¿No les asombra que el retorno de lo reprimido y la repre- Es precisamente de lo que hablo.
sión sean lo mismo?
SR. HYPPOLITE: Entonces lograda quiere decir, en cierto
DR. X: ¡Ya nada me asombra! sentido, lo más fallado. Para que el ser se integre, es preciso que
el hombre olvide lo esencial. Este logro es algo fallado. Heideg-
Hay gente a quien esto Aunque X diga que nada ger no aceptaría el término lograda. Lograda sólo puede decirse
le asombra. desde el punto de vista del terapeuta.

O. MANNONI: Con ello se elimina la idea,formulada a ve- Es un punto de vista de terapeuta. No obstante, ese margen
ces, de una represión -lograda. de error que hay en toda realización del ser está siempre, pare-
cería, reservado por Heidegger a un ",:fler¡ fundamental, sombra
No, no se la elimina. Para explicarlo, habría que entrar en de la verdad. .
toda la dialéctica del olvido. Toda integración simbólica logra-
da implica algo así como un olvido normal. Pero ello nos aleja- SR. HYPPOLITE: El logro del terapeuta es, para Heidegger,
ría demasiado de la dialéctica freudiana. lo peor que hay. Es el olvido del olvido. La autenticidad heideg-
geriana consiste en no caer en el olvido del olvido.
O. MANNONI: ¿ Un olvido, entonces, sin retorno de lo repri-
mido? Sí, porque Heidegger ha hecho de ese remonte a las fuentes
del ser una especie de ley filosófica.
Sí, sin retorno de lo reprimido. La integración en la historia Volvamos a la pregunta. ¿En qué medida un olvido del olvi-
implica evidentemente el olvido de todo un universo de som- do puede ser algo logrado? ¿En qué medida debe todo análisis
bras que no llegan a la existencia simbólica. Y si esta existencia desembocar en ese remQnte en el ser? ¿O bien en cierto distan-
simbólica es lograda y plenamente asumida por el sujeto, no , ciamiento del ser, tomado por el sujeto en relación a su propio
ningún peso detrás suyo. Sería entonces preciso hacer in- destino? Puesto que siempre atrapo al vuelo la pelota, voy a
tervenir nociones heideggerianas. Toda entrada del _ser en su adelantarme un poco a las preguntas que podrían ser formula-
morada de palabras supone un margen de olvido, un ",:fler¡ das. ¿Si el sujeto parte del punto O, punto de confusión y de
complementario de toda ¡X"':fleEL<X. inocencia, hacia dónde habrá de dirigirse la dialéctica de la rein-
tegración simbólica del deseo? ¿Basta simplemente que el suje-
SR. HYPPOLITE: En la formulación de Mannoni no entiendo to nombre sus deseos, tenga permiso para nombrarlos, para
el término lograda. que termine el análisis? Esta es la pregunta que tal vez formula-
ré al final de esta sesión. Verá también cómo no me voy a que":
Es una expresión de terapeuta. La represión lograda es dar ahí.
esencial. ¿Al fin, totalmente al fin del análisis, después de haber re-

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA EL NUCLEO DE LA REPRESION

corrido ciertos circuitos y efectuado la reintegración completa El ego es una función imaginaria que no se confunde con el
,de ,su hist()ria, .estará todav,Ía en,O e! sujeto? ¿O más ' '," gu.é llamamos un sujeto? Precisarpente a lo que, en
poco más. por cerca de' A? En otros tértninos: ¿queda algO' , el desÍlrr ollo de la objetiváción, está fuera del' obJéto. ' -" - '"
de ese SUjeto a nIvel de ese punto de adherencia que llamamos Puede afirmarse que el ideal de la ciencia consiste en reducir
su ego? El ego del sujeto, estructura interna que podría perfec- el objeto a algo que pueda clausurarse y delimitarse en un siste-
cionarse mediante el ejercicio, al que se toma como dato, ¿es ma de interacciones de fuerzas . El objeto como tal, a fin de
acaso lo único con lo cual el análisis tiene que ver? cuentas, sólo lo es para la ciencia. Nunca hay más que un solo
Es siguiendo este camino que alguien como Balint, y tam- sujeto.: el sabio que mira y que espera un día poder
bién toda una .corriente del análisis, llega a pensar que el ego o redUCir todo a un determmado Juego de símbolos que englobe
bien es fuerte o bien es débil. Y, si es débil, la lógica interna de las interacciones entre los diversos objetos. Pero, cuando
su posición los conduce-a pensar que es necesario reforzarlo. A trata"de seres organizados, entonces el sabio debe suponer
?el moment? en que se considera que el ego es el simple Siempre que ahí hay acción. Puede considerarse, ciertamente,
eJerCICiO que el SUjeto hace del dominio de sí mismo, desde el que un ,ser,organizado es un objeto, pero mientras se le adjudi-
ángulo de la jerarquía de las funciones nerviosas, nos interna- que el valor de un organismo, se conserva aunque sólo sea im-
mos directamente en la senda donde se trata de enseñarle a ser plícitamente, la idea de que es un sujeto.
fuerte. De allí surge la concepciÓn de una educación mediante Por ejemplo, durante el análisis de un comportamiento ins-
el ejercicio, de un leaming, incluso como lo escribe alguien tan se puede descuidar, durante cierto tiempo, la posición
lúcido como Balint, de una performance. subjetiva. Pero, cuando se trata del sujeto que habla, esta posi-
A propósito del reforzamiento del ego en el transcurso del ción no puede ser descartada en absoluto. Al sujeto que habla
análisis, Balint llega ni más ni menos que a señalar hasta qué es preciso admitirlo como un sujeto. ¿Por qué? Por la sencilla
punto el yo es perfectible. Hace apenas unos años, dice, lo que razón de que es capaz de mentir. Vale decir que es distinto de
en detertninado ejercicio o deporte era considerado como el lo que dice.
récord mundial, es ahora apenas suficiente para calificar a un Freud nos descubre, en el inconsciente, esta dimensión del
..- atleta medio. Así, pues, c:mando d yo humanose-pone acom- ''' ' sujeio que habla, del sujeto que hábJa en tanto que engañador .
petir consigo mismo logra'resultados cada vez más extraordina- En la ciencia, el sujeto es mantenido únicamente en el plano
rios. Por lo cual, debe deducirse -'no tenemos prueba de ello, de la conciencia, puesto que la x sujeto en la ciencia es en el
y con razón- que un ejercicio como el análisis podría estruc- fondo el sabio. El que posee el sistema de la ciencia es quien
turar el yo, introducir en sus funciones un aprendizaje que lQ la .dimensiqn del sujeto. Es el sujeto en tanto que
y lo volvería capaz de tolerar mayor cantidad de ex: refleJO, espeJo, soporte del mundo objetal. Freud, por el con-
CitaCión. trario, nos muestra que en el sujeto humano hay algo que ha-
¿En qué podría servir el análisis '-juego verbal- para obte- bla, que habla en el pleno sentido de la palabra, es decir algo
ner algo, sea lo que fuere, en este tipo de aprendizaje? que miente, con conocimiento de causa, y fuera del aporte de la
El hecho fundamental que nos aporta el análisis, y que es- conciencia. Esto -en el sentido evidente, impuesto, experi-
toy enseñándoles, es que el ego es una función imaginaria. Si mental d\!l término- es reintegrar la dimensión del sujeto.
estamos ciegos ante este hecho caemos en esa vía en la que todo Al mismo tiempo, esta dimensión ya no se confunde con el
el análisis, o casi todo, se interna lloy de un solo paso. ego. El yo es destituido de su posición absoluta en el sujeto. El

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA EL NUCLEO DE LA REPRESION

yo adquiere e! estatuto de espejismo; como e! resto de las cosas, 3


. no es sino un elemento más de las relaciones objetales de!
sujeto.
¿Me siguen? Puesto que nos quedaremos en este punto en lo que respec-
Por eso he destacado de paso lo que dijo Mannoni. En efec- ta al Hombre de los lobos, quiero avanzar un poco en la com-
to, plantea e! problema de saber si, en análisis, sólo se trata de prensión de lo que, en e! análisis, es e! procedimiento terapéuti-
ampliar las objetivaciones correlativas al ego considerado como co, e! resorte de la acción terapéutica. Más precisamente, ¿qué
un centro ya dado, pero reducido en mayor o menor grado, significa la nominación, e! reconocimiento de! deseo, en e!
como se expresa Anna Freud. Cuando Freud escribe Allí donde punto que ha alcanzado, en O? ¿Todo debe detenerse allí? ¿O
el ello estaba, allí el ego debe estar, ¿es preciso acaso compren- acaso debemos exigir un paso más allá?
der que se trata de ampliar e! campo de la conciencia? ¿No se- Voy a intentar hacerles entender el sentidoae esta pre-
trata más bien de un desplazamiento? Allí donde el ello estaba, gunta. .
no crean que está allí. Está en muchos lugares. Por ejemplo, en En el proceso de integración simbólica de su historia por
mi esquema e! sujeto mira e! juego del espejo en A. Identifique- parte de! sujeto hay una función absolutamente esencial; una
mos, por un instante, el ello con e! sujeto. ¿Debe comprender- función respecto a la cual, todo e! mundo lo ha desde
se que allí donde el ello estaba, en A, debe estar e! ego? ¿Que e! hace ya mucho tiempo, e! analista ocupa una posición significa-
ego debe desplazarse hacia A y que, al final de los finales de un tiva. A esta función se la llamó superyó. Nada puede compren-
análisis ideal, no debe estar de ningún modo allí? derse de ella si no nos remitimos a sus orígenes. El superyó
Puede pensarse así, puesto que todo lo que era de! ego debe apareció primero en la historia de la teoría freudiana en forma
ser realizado en lo que el sujeto reconoce de sí mismo. En todo de censura. Hace un momento, hubiera podido ilustrar de in-
caso es éste el problema que introduzco. Espero que sea sufi- mediato e! comentario que les hice diciéndoles que, desde el
ciente como para indicarles la direcci9n que sigo. No hemos origen con e! síntoma y también con todas las funcio-
agotado e! problema. nes inconscientes de la vida cotidiana, en la dimensión de la
Sea como fuere, en el punto al que he llegado con e! comen- palabra. La misión de la censura es engañar por medio de! men-
tario del Hombre de lobos, pienso que perciben la utilidad tir. No por nada Freud eligió e! término censura. Es ésta una
del esquema. Unifica, conforme a la mejor tradición analítiq, instancia que escinde el múndo simbólico del sujeto, lo corta en
la formación originaria del síntoma, la significación propia de dos: una parte accesible, reconocida, y una parte inaccesible,
la represión, con lo que sucede en e! movimiento analítico con- prohibida. Volvemos a encontrar esta noción apenas transfor-
siderado como proceso dialéctico, al menos en sus comienzos. mada-y casi con el mismo acento, en el registro de! superyó . .
Después de este simple esbozo, dejaré al Reverendo Padre Acentuaré enseguida qué opone la noción de superyó, tal
Beirnaert la tarea de tomarse e! tiempo necesario para volver a como la evoco en una de sus facetas, a la noción que se utiliza
leer el: caso de! Hombre de los lobos, hacer algún día un peque- habitualmente.
ño resumen, e incluso destacar algunos problemas, cuando Generalmente, el superyó es pensado siempre en el registro
haya aplicado los elementos que aporto a este texto. de una tensión, y poco falta para que esta tensión sea remitida a
,. . referencias puramente instintivas, como por ejemplo el maso-
quismo primordial. Esta concepción no es extraña a Freud.

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MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA EL NUCLEO DE LA REPRESION

" '" _ .___ _


cir, si se quiere, cuanto más moral es su conducta, más el super- " torno, Estas prohibiciones, en efecto, existieron, pues siempre
yó exagera su presión y más severo, exigente e imperioso de- existen. Desgraciadamente ellas nada habían explicado, nada
viene. Esta es una observación clínica que no es universalmente habían resuelto.
válida, Pero Freud en este caso se deja arrastrar por su objet'o, Este sujeto era de religión islámica, este elemento de su his-
la neurosis. Llega incluso a considerar el superyó como uno de toria no puede disimularse, aunque siempre es delicado infor-
esos productos tóxicos que dada su actividad vital, desprende- mar sobre casos particulares en una enseñanza. Uno de los ele-
rían otras sustancias tóxicas que pondrían fin, en determinadas mentos más sorprendentes de la historia de su desarrollosubje-
condiciones, al ciclo de su reproducción. Esto es exagerar de-, tivo era su alejamiento, su aversión respecto a la ley coránica.
masiado las cosas. Pero esta idea vuelve 'a encontrarse, de modo Ahora bien, esta leyes infinIta mente más total que lo que, en
implícito, en toda una concepción sobre el superyó dominante nuestra área cultural definida por Dad al César lo que es del
en el análisis. ' César, y a' Dios lo que es de Dios, podemos suponer. Por el
En oposición a esta concepción, conviene formular lo si- contrario, en el área islámica, la ley tiene un carácter totalitario
guiente. De modo general, el inconsciente es en el sujeto una que no permite aislar en absoluto el plano jurídico del plano
escisión del sistema simbólico, una limitaéión, una alienación religioso.
inducida por el sistema simbólico. El superyó es una escisión Había pues, en este sujeto, un desconocimiento de la ley
análoga que se produce en el sistema simbólico integrado por el coránica. En un sujeto que por sus ascendientes, sus funciones,
sujeto. Ese mundo simbólico no se limita al sujeto, ya que se su porvenir, pertenecía a esa área cultural, esto me chocó, en
realiza en una lengua, lengua compartida, sistema simbólico función de la idea -que creo bastante sana- de que no debe-
universal, al menos en la medida en que establece un imperio mos desconocer las pertenencias simbólicas de un sujeto. Esto
sobre una comunidad determinada, a la que pertenece el sujeto. nos llevó directamente al hilo de la cuestión.
El superyó es esta escisión en tanto que ella se produce para el En efecto, la ley coránica sanciona al culpable de robo con
--sujeto - pero no únicamente para él-en sus relaciones con lo -un: Se cortará la mano .. --, ..
que llamaremos la ley. , - Ahora bien, durante su infancia, el sujeto estuvo envuelto
Voy a ilustrar este punto con un ejemplo, pues están uste- en medio deun revuelo privado y público, en el que había oído
des tan poco acostumbrados este registro a causa de la ense- decir: en resumen, lo siguien!e --éste era su drama, ya que 'su
ñanza sobre el análisis que se les imparte, que creerán que me padre' había sido funcionario; y había perdid9 su puesto-- que
aventuro más allá de sus límites: No es así sin embargo.' su padre era un ladrón y que entonces debía tener 'cortada la
Se trata de uno de mis pacientes. Había hecho ya un análisis mano..
con otra persona antes de llegar a mí. Presentaba 'síntomas muy Por supuesto, hace ya mucho tiempo que esa sanción no ·se
particulares en el terreno de las actividades de la mano, órgano lleva a cabo prácticamente; como tampoco las leyes de Manú:
significativo dada su relación con ciertas actividades placenteras quien ha cometido incesto con su madre se arrancará los genita-
sobre las cuales el análisis arrojó gran claridad. Un análisis con- les, y 'con ellos en la mano, marchará hacia el Oeste. Sin embár-
ducido según una línea clásica se había dedicado con ahínco, go, no por ello deja de estar inscrita en ese orden simbólico que
pero sin éxito alguno, a organizar a toda costa sus diferentes funda las relaciones interhumanas, y cuyo nombre es la ley.

290
MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA EL NUCLEO DE LA REPRESION

Este sujeto, entonces, aisló del conjunto de la ley, de modo El complejo de Edipo es hasta tal punto esencial en la di-
. privilegiado, este enunciado. Luego apareció en sus .. mensión de la experiencia analítica", que su predominio aparece
simbólicas de mi paciente, esos arca- desde los orígenes mismos de la obra de Freud, manteniéndose
nos primitivos en torno a los cuales se organizan para el sujeto hasta su fin. Así es como el complejo de Edipo ocupa una posi-
sus relaciones más fundamentales con el universo del símbolo, ción privilegiada en la etapa actual de nuestra cultura, en la
fueron dada la prevalencia particular que adquirió civilización occidental.
para él esta prescripción. Para él, ella está en el centro de toda Hace poco aludí a la división exis:ente entre varios planos
una serie de expresiones inconscientes sintomáticas, inadmisi- del registro de la ley en nuestra área cultural. Sabe Dios que la
bles, conflictuales, vinculadas a esa experiencia fundamental de multiplicidad de planos no facilita la vida del individuo, puesto
su infancia. que constantemente se producen conflictos que los oponen en-
Ya les he señalado que, en el progreso del análisis, es en el tre sT A medida que los diferentes lenguajes de una civilización
momento en que nos acercamos a los elementos traumáticos se hacen cada vez más complejos, su lazo con las formas más
-fundados en una imagen nunca integrada- cuando se pro- primitivas de la ley se reduce a ese punto esencial --ésta es la
ducen los agujeros, los puntos de fractura, en la, unificación, en teoría freudiana estricta-: el complejo de Edipo. Es aquello
la síntesis de la historia del sujeto. He señalado que es a partir que, del registro de la ley, repercute en la vida individual, como
de estos agujeros que el sujeto puede reagruparse en las diferen- lo vemos en la neurosis. Es el punto de intersección más cons-
tes determinaciones simbólicas que hacen de él un sujeto con tante, el punto mínimamente exigible.
historia. Pues bien, del mismo modo, todo lo singular que pue- " Lo cual no significa que es el único, y que sería salir del
de acontecerle a un ser humano debe situarse en relación con la psicoanálisis referirse al , conjunto del mundo simbólico del
ley con la cual él se vincula. Su historia está unificada por la íey, sujeto, que puede ser extraordinariamente complejo, incluso
por su universo simbólico que no es el mismo para todos. antinómico, y a su posición personal en él, que está en función
La tradición y el lenguaje diversifican' la referencia del suje- de su nive1 social, de su porvenir, de sus proyectos, en el senti-
to. Un enunciado discordante, ignorado en la ley, un enuncia- do existencial del término, de su educación, de su tradición.
do situado al primer plano por un acontecimiento traumático, No estamos dispensados de los problemas planteados por
que reduce la ley a una emergencia de carácter no las relaciones entre el deseo del sujeto -que se produce en el
integrable: he aquí esa instancia ciega repetitiva, que hablwal- punto 0 - y el conjunto del sistema simbólico en que el sujeto
mente definimos con el término superyó. : está llamado, en el pleno sentido de la palabra, a ocupar su
Espero que este breve ejemplo haya sido suficientemente lugar. Que la estrucwra del compl,ejo de Edipo nos sea siempre
sorprendente-como para que puedan concebir esa dimensión exigida no nos dispensa de percibir que otras estructuras del
hacia la cual no se dirige nunca la reflexión de los analistas mismo nivel, en el plano de la ley, pueden desempeñax:, en un
y que, sin embargo, no pueden ignorar totalmente. En efecto, caso determinado, un papel igualmente decisivo. Es lo que he-
todos los analistas reconocen que no hay resolución posiblt;! de mos encontrado en el caso clínico recién mencionado.
un análisis, cualquiera sea la diversidad, la multiplicidad de ma- Una vez realizado el número de vueltas necesarias para que
tices de los acontecimientos arcaicos que pone en juego, sin Hue aparezcan los objetos del sujeto, y para que su historia imagi-
al fipalllegue a anudarse en torno a esa coordenada legal, legali- naria sea completada, una vez nombrados y reintegrados los
zante, llamada complejo de Edipo. deseos sucesivos, tensionarios, suspendidos, angustiantes del

292 293
MAS ALLA DE LA PSICOLOGIA

sujeto, sin embargo, no todo está terminado. Lo que primero


, ;... '.eS,t uyoen 0, y O', y después .de nuevo .enO, debe
trasladarse ahora al sistema completado de los símbolos. Así lo
exige la salida del análisis.
¿Dónde se detendrá esta remisión? ¿Deberíamos impulsar
la intervención analítica hasta entablar diálogos fundamentales
sobre la valentía y la justicia, siguiendo así la tradición
,dialéctica?
Es una pregunta. No es fácil resolverla porque, a decir ver- LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHA EL BALINT
dad, el hombre contemporáneo se ha vuelto singularmente po-
co hábil para abordar estos grandes temas. Prefiere resolver las
cosas en términos de conducta, adaptación, moral de grupo y
otras pamplinas. De ahí la gravedad del problema que plantea
la formación humana del analista.
Por hoy los dejaré aquí.

19 DE MAYO DE 1954.

294
XVI

PRIMERAS INTERVENCIONES SOBRE BAUNT

Teoría del amor.


Definición del carácter.
La objetivación.

Es muy bonito afirmar que teoría y son lo mismo.


Aprovechémoslo entonces. Intentemos comprender la técnica
de cada analista, en los casos en que las ideas teóricas estén
suficientemente articuladas como para permitirnos presumir al-
go acerca de ellas.
Pero las ideas teóricas avanzadas por algunas cabezas, in-
cluso entre las mejores, no son forzosamente utilizables. Los
que manejan los conceptos muchas veces no saben lo que di-
cen. Por el contrario, en otros casos se tiene la viva impresión
de que los conceptos expresan, en efecto, algo que tiene que ver
con la experiencia. Este es el caso de nuestro amigo Balint.
He querido elegir como soporte alguien que, en muchos
sentidos, nos es incluso simpático, y que manifiesta,
sin duda alguna, orientaciones que convergen con algunas · de
. las exigencias que formulamos aquí acerca de lo que debe ser la
relación intersubjetiva en el análisis. Al mismo tiempo, el mo-
do en que se expresa nos da la impresión de que está influencia-
do por el pensamiento dominante.
Sería demasiado fácil elegir personas burdas, incluso neta-
mente delirantes para mostrar lo que denominaré cierto desvia-
cionismo actual respecto a la experiencia analítica fundamental

297
LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHA EL BALINT PRIMERAS INTERVENCIONES SOBRE BALINT

a la que me refiero constantemente. Hay que buscarlas donde cepción, que les mostrarán que, literalmente, ella disipa todo lo
sOIl ,sutiles, donde. son el testimonio, no tanto,.de una aberra- que el análisis. ha . , " ..o':":. _' " __ '- ': c . , ..
.'. c16;; sirio de cierta de el -tir·; . ' ' , - - Tiene usted toda razón Granoff al señalar que la concepCIón
Quise con esto poner a prueba lo que debe ser el alcance de de Balint gira en torno a una teoría del amor más que normati-
una enseñanza: es decir, que sea seguida. Por eso he confiado va, moralizadora. Con todo derecho, pone usted de manifiesto
hoy en Granoff, quien ha demostrado ser uno de los más inte- que él desemboca en esta pregunta ¿lo que consideramos nor-
resados en la vía por donde intento conducirlos, la comunica- mal, es un estado natural o un resultado cultural artificial, in-
ción de lo que ha podido extraer de la lectura del libro de Balínt cluso lo que él llama a happy chance, un feliz azar? Más adelan-
llamado Primary lqve and psycho-analytic technics. te pregunta: ¿qué es lo que podemos llamar salud, en el mo-
Según, su propio testimonio, Balint empezó su carrera hacia mento de finalización de un análisis? ¿La cura analítica es -un
1920. Este-libro reúne los artículos escritos entre 1930 y 1950. , proceso natural o un proceso artificial? ¿Existen en la merite -
Es un libro muy interesante, cuya lectura es muy agradable, procesos que de no estar detenidos, perturbados el
claro, lúcido, a menudo audaz, lleno de humor. Todos tendráñ desarrollo hacia un equilibrio? ¿O, por el contrario, la salud es .
-cuando tengan tiempo, pues es un libro para las vacaciones, un feliz azar, un acontecimiento improbable? Sobre este punto,
algo así como un premio de fin de año-- interés en trabajarlo. Balint señala que, en el coro analítico, la ambigüedad es total.
Regálenselo a sí mismos puesto que nuestra Sociedad no es su- Esto nos hace pensar que la pregunta no está bien formulada.
ficientemente rica este año como para distribuirlo.

U sted no destaca suficientemente la definición balintiana


del carácter que, sin embargo, es muy interesante.
1 El carácter controla las relaciones del hombre con sus obje-
tos. El carácter significa siempre una limitación más o menos
extensiva de las posibilidades de amor y odio. El carácter signi-
Jnterrlf.pciones durante la exposición del doctor Granof! fica pues una limitación de la capacidad for ' love and ·enjoy-
ment, para el amor y la alegría. La dimensión de la alegría, de
Se hace una oposición entre dos modos de amor. Primero, gran alcance, supera la categoría del goce de un modo que sería
está el pregenital. Todo un artículo, llamado Pregenital preciso destacar. La alegría implica una plenitud subjetiva que
love, gIra en torno a la noóón de que es éste un amor para el. merecería .ser comentada. ,
cual el en sí mismo carece absolutamente de interés. Ab- Si el artíCulo no fuera de 1932, diría que es el responsable de
unselfishness: el sujeto no le reconoce ninguna exigencia, la difusión de cierto ideal moral puritano. Hay, en Hungría,
nmguna necesidad propia. Todo lo que para mí es bueno, es tradiciones históricas protestantes que tienen con la historia del
right para usted; tal es la fprmula implícita que expresa la con- protestantismo en Inglaterra ramificaciones históricas precisas.
d.ucta .del sujeto. El primary love, estadio posterior, se caracte- Vemos así cómo se establece una convergencia singular entre el
nza SIempre como el rechazo de toda realidad, la negativa a pensamiento de este alumno de Ferenczi, conducido por su
las exigencias del compañero. Esto es lo que opone maestro por las huellas' que hoy seguimos, y su destino, que le
al gemtallove. Verán que haré objeciones masivas a esta con- integró finalmente tan bien a la comunidad inglesa.

298 299
LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHAEL BALINT PRIMERAS INTERVENCIONES SOBRE BALINT

Balint carácter en su forma fuerte, la que implica grave. De hecho, no se trata de una relación de a objeto.
estas hmltaclOnes. El 7!lffak character, es alguien ,que se Balint está -como lo ha señalado ústed muy bIen hace un mo-
deja d.esbordar. inútil añadir que se produce en conse- mento- enredado en una relación dual ya la .vez negándola.
cuencia una total ambigüedad entre lo que él llama análisis del No hubiera podido encontrar una fórmula más feliz -lo f.elici-
carácter y lo que no vacila en aventurar en el mismo contexto to- para explicitar el modo en que nos expresamos habItual-
el lógico. Balint no parece ver que se trata de caractere; mente para explicar la situación analítica. . ..
completamente diferentes: por un lado, el carácter es la reac- Todo conocimiento debe, para progresar, objetivar las par-
ción al desarrollo libidinal del sujeto, la trama en la que este · tes que son objetivables. ¿Cómo pro&resa un sólo
desarrollo está atrapado y limitado; por otro, trata de ele- las intervenciones que impulsan al SUjeto a obJetlvarse, a conSI-
innatos que, para los caracterólogos, dividen a los indi- derarse a sí mismo como un objeto.
Viduos en ciertas clases constitucionales. --- Balint objetiva al sujeto, pero en otro sentido. Propone lo
Balint piensa que la experiencia analítica proporcionará más que llamaré una .a rea!, que sólo consiste . en _un
elem:ntos este punto. Por mi párte, me inclino a pensar"; borramiento, por desconOCImIento, tal como lo de sena-
a condlclon de que percibamos que el análisis puede mo- lar usted, del registro simbólico. En efecto, este regIstro desa-
dificar profundamente el carácter. . parece totalmente en la relación del objeto y, a la vez, desapare-
ce también el registro imaginario. Es por esta causa que los
objetos adquieren un valor absoluto. .
. Usted destaca muy acertadamente esa observación de Balint Balint nos dice cómo operar: crear una atmósfera, su propza
segú,n. la cual, a partir de 1938-1940, desaparece de los círculos una atmósfera conveniente. Es todo lo que puede
todo un vocabulario, a la vez que se afirma la orienta- decir. Es marcadamente incierto, vacila en el límite de lo inde-
clO.n que hace girar al psicoanálisis en torno a las relaciones cible; entonces Balint hace intervenir la realidad, lo que él llama
Este vocabulario es aquel cuya connotación -dice el acontecimiento. Por supuesto, el análisis no está hecho para
demasiado libidinal; por ejemplo, desaparece el tér- que nos arrojemos en los brazos de nuestro paciente y él en los
mmo sadzco. ._ El caráctedimitado -de los medios"delanalista·plantea
confesión es muy significativa. En· efecto, se trata del el problema de saber en qué plano ocurre su acc.ión. Balint se ve
creCIente puritanismo de la atmósfera analítica. obligado a rec;urrir al despertar de todos los regIstrOS de lo real.
............................................................... ............... . No por nada lo real aparece siempre en el trasfondo y, en
consecuencia, nunca lo designo en mis
Balint se da cuenta claramente que algo debe existir entre rios. Justamente, hablando con propIedad, lo .real esta excluI"
! '
dos C.omo totalmente del aparato conceptual 1,:"
do. Ni Balint ni nadie logrará hacerlo entrar. Sm embargo, es a
necesano para mtroducIr la relación intersubjetiva; está obliga- él a quien recurrirá. Fracaso de la teoría que corresponde a esta
do a hablar de two bodies' psychology. Cree liberarse así de la desviación de la técnica.
body's psychology. Sin embargo, es evidente que la two bo-
dzes' psychology sigue siendo una relación de objeto a objeto.
Teóricamente, de no tener todo esto consecuencias técnicas
en el intercambio concreto, terapéutico, con el sujeto, no sería

300 301
LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHAEL BALlNT

2 XVII

-, ".'- ,- RELA:c loN bÉ OBjETÓ y RELACIÓN ' <-

Es ya tarde . No quiero pasar de las dos menos cuarto. INTERSUBJETIVA


Creo que se le puede dar una buena nota a Granoff. Ha
cumplido totalmente con lo que de él esperaba, y les ha presen-
tado muy bien todos los problemas que plantea este libro de
Balint, su único libro, resultado de sus meditaciones y, a la vez,
de su carrera.
A partir de él pueden surgir, para ustedes, algunos interro-
gantes. Los retomaré lá próxima vez. Quiero ahora destacar
aquí un artículo del que usted no ha hablado: Transference of Balint y Ferenczi.
La satisfacción de la necesidad.
emotions, de 1933. ¿Son las emociones las transferidas? Se-
La carte du Tendre.'
mejante título no parece escandalizar a nadie. La intersubjetividad en las
No era un artículo especialmente destinado a los analistas, perversiones.
estaba también en parte dirigido a quienes no lo son, a fin de El análisis sartriano.
hacerles captar el fenómeno de la transferencia que -dice Ba-
lint- lleva consigo un gran desconocimiento, es menos reco- Examinemos esta concepclOn que llamamos de Balint y
nocido, por el conjunto del mundo científico de la época, que que, de hecho, nos remite a una tradición muy particular, que
el fenómeno de la resistencia. puede llamarse húngara, en tanto estuvo dominada incidental-
Partiré de este hueco dejado en el centro de la exposición de mente por la personalidad de Ferenczi. Con seguridad habre-
Granoff con el fin de aclarar nuevamente el resto. Al fracasar mos de referirnos, a través de mil pequeñas facetas anecdóticas,
Balint en lograr una definición adecuada del símbolo, éste for- a las relaciones entre Ferenczi y Freud. Son muy divertidas.
zosamente surge por- todas partes. _.'- fue considerado, antes de 1930, un poco-como el
En este mismo artículo Balint nos dice que la interpretación niño terrible del psicoarálisis. Respecto a todos los demás ana-
que los analistas hacen de su experiencia es naturalmente una listas conservaba gran libettad de movimientos. Su modo de
psicología, o una caracterología del propio psicoanalista. El es l plantear los problemas no participaba de la preocupación por
quien lo señala, no yo quien lo digo. El propio autor confiesa expresarse del modo que,. ya en esa época, era ortodoxo. Así es
que es preciso hacer el _psicoanálisis del analista teórico para como introdujo en repetidas ocasiones esos problemas que
situar ciertas tendencias actuales, tanto de la teoría, como de la pueden agruparse alrededor de la expresión psicoanálisis activo;
técnica. expresión que, al formularse, funciona como clave, y enseguida
Hasta el próximo miércoles. se cree haber comprendido algo.

1. Literalmente : Mapa de lo Tierno. El país de lo tierno, país alegóri-


26 DE MAYO DE 1954. co, donde los diversos caminos del amor fueron imaginados por Scudéry y
los escritores de su círculo. [T.]

302 303
LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHAEL BALINT RELACION DE OBJETO Y RELACION INTERSUBJETIVA

Ferenczi empezó interrogándose acerca del papel que había se pone de manifiesto en un libro que, aunque no sea más que
de en un momento .deL análisis, .en . _ una G0mpilación deartículoso,ba_stante-mariposeadores y dispa-
primer lugar la iniciativa del analista, y ser. Es res que se extienden a lo largo de veinte años, se caracteriza no
ver en qué términos se plantea esto y no cahficar como activa obstante por la notable unidad que de él se desprende.
cualquier tipo de intervención. Por ejemplo, ayer tarde fue
planteada la cuestión de las prohibiciones a propósito del caso
presentadd por el Dr. Morgan. Este es uri pr<:>blem; --:-se lo
recordé ayer- que está evocado ya en los Escntos de
Freud. Freud siempre admitió como perfectamente eVidente
que, en ciertos casos, es preciso saber intervenir
formulando prohibiciones: Su análisis no puede contmuar Sl us- Doy por supuesto que ya hemos dado una primera vuelta al
ted se entrega a tal actividad que, de algún modo, satura la problema, ya que la ponencia de Granoff les ha permitido si-
situación y esteriliza, en el sentido propio del término, lo que tuar, en su conjunto, los problemas planteados por Balint. Par-
puede ocurrir en el análisis. - .. tamos pues de la relación de objeto. Como verán está en el
Partiendo de donde estamos, remontando la histOria a par- corazón mismo. de todos los problemas.
tir de Balint intentaremos examinar qué quiere decir para Fe- Veamos enseguida este nudo. El centro de la perspectiva de
renczi la de psicoanálisis activo, cuya introducción se Balint en la elaboración de la noción de relación de objeto es
inscribe en su haber. éste: la relación de objeto es la que une una necesidad con un
De paso les señalo que, durante su vida, cambió objeto que la satisface.
muchas veces de posición. Se echó atrás respecto a Ciertas ten- Según su concepción, un objeto es ante todo un objeto de
tativas suyas, declarando que la experiencia había demostrado satisfacción. Esto no debe sorprendernos, puesto que la expe-
que eran excesivas, poco fructuosas e incluso nocivas. riencia.analítica se desplaza en el orden de las relaciones libidi-
Balint pertenece pues a esa tradición húngara que floreció nales, en el orden del deseo. ¿Quiere esto decir que definir el
en torno a las cuestiones planteadas porla re!aciónentre,ela_na-. objeto; -en Lt expúiencialiíl:inatur,"-c onÍo"hqlú:s atura una nece-
lizado y el analista; relación concebida c?mo una situación sidad es un punto de partida válido, a partir de! cual podremos
terhumana implicando personas y supomendo en consecuenCia desarrollar, agrupar y explicar lo que la experiencia nos enseña,
cierta reciprocidad. Hoy estas cuestiones son formuladas en se encuentra en el análisis?
términos de transferencia y contratransferencia. Para Balinf, la relación de objeto fundamental lo
Podemos considerar la influencia personal de Ferenczi co- que puede llamarse la forma plena, laforma típica. Aparece de
mo terminada alrededor de 1930. Aparece luego la de sus modo típico en lo que él llama primary love, amor primario, es
alumnos. decir en las relaciones entre el niño y la madre. El artículo esen-
Balint se sitúa en ese período que se extiende de 1930 hasta cial sobre este punto es Mother's love and love ¡or the mother
nuestros días, que se caracteriza por un ascenso progresivo en de Alice Balint. Según ella, lo específico de la relación del niño
e! análisis de la noción de relación de objeto. Creo que éste es el con la madre es que, como tal, la madre satisface todas las nece-
punto central de la concepción de Balint, :de su y de sus sidades del niño. Por supuesto, esto no quiere decir que siem-
colaboradores que se interesaron en la pSicologia ammal. Esto

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LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHAEL BALINT RELACION DE OBJETO Y RELA CION INTERSUBJETIVA

pre ocurra así. Pero es algo estructural en la situación del niño am.a mantamiento, lo que animalmente la une a su vástago
·humano .- ' - , .-, .... - -- - ¡
satisface una necesidad hedel niño;> >
Aquí se sup'one un trasloriao ánima!. El pequeño del hom- Alice Balint se obliga pues a probar -en esto consiste el
bre, como el pequeño animal durante cierto tiempo, está coap- extremo heroico de su demostración- que la necesidad mater-
tado, durante los primeros pasos que da en el mundo de la vida, exactamente los mismos límites que cualquier nece-
a ese acompañamiento materno que satura cierta necesidad sidad a saber, que cuando ya no se tiene nada para dar,
mitiva. Sin embargo, lo está en mayor grado que cualquier otra pues bten, se toma. Uno de los elementos más demostrativos
especie dado el retraso de su desarrollo. Saben ustedes que se que que, en determinada sociedad, llamada primitiva
puede decir que el ser humano nace con rasgos fetalizado.s, es -este termmo alude menos a la estructura social o comunitaria
decir que corresponden a un nacimiento prematuro . Balint de est.as que al hecho de estar mucho más expuestas
apenas si toca este punto, y sólo de modo marginal. Sin embar- a ternbles cnsls en el plan-o de la necesidad' se trata de los es-
go, lo destaca, tiene buenas razones para hacerlo. o de la.s tribus que erran en miserable por los
Sea como fuere, la relación niño-madre es para él tan funda- australianos-- cuando ya no se tiene en qué hincar el
mental que llega incluso a afirmar que, si se realiza de una ma- diente uno se come a su hijo. Este hecho forma parte del mismo
nera fHiz, sólo por accidente podrá haber perturbaciones. Este sistema, pertenece al .registro de la satisfacción vital; no existe
accidente bien puede ser la norma, pero no modifica la situa- ninguna hiancia entre nutrir y comer; uno pertenece totalmente
ción, es un accidente respecto a la relación considerada en su al otro, pero, al mismo tiempo, el otro le pertenece totalmente
carácter esencial. Si hay satisfacción, satisfacción que es el de- a un<? ASÍ, cuando no puede uno zafarse de otro modo, enton-
seo de esta relación primaria, el primary lave no tiene por qué ces pued.e muy. bien engullido. La absorción forma parte de
aparecer. Nada aparece. Todo lo que de ese amor ·aparece es las relacIOnes mter-ammales, de las relaciones de objeto. En
entonces sencillamente un obstáculo a la situación fundamen- épocas .normales, el niño se alimenta de su madre, la absorbe en
tal, relación de a dos, cerrada. la medida en que puede hacerlo. La recíproca también es ver-
No puedo detenerme más tiempo 'en esto, pero debo decir dad. Cuando la madre no puede hacer otra cosa, se lo em-
que el artículo de Alice Balint desarrolla esta concepción hasta bucha.
sus consecuencias heroicas. Sigamos su razonamiento. Balint abunda en estos detalles etnográficos extraordinaria-
Para el niño es incuestionable todo aquello que, viniendo de sugestiv?s. No sé si son exactos: siempre hay 'que des- , QJ

su' madre, es bueno. Nada hay que haga suponer la autonomía confIar de los mformes que llegan de tan lejos. No obstante,
de ese compañero, nada que implique que haya otro sujeto. La algunos etnógrafos nos informan que, en períodos de miseria,.
necesidad exige. Todo en la relación de objeto se orienta de por sí durante esas hambrunas atroces que forman parte del ritmo de '
hacia la satisfacción de la necesidád. Si hay así armonía preesta- las aisladas, detenidas en estadios muy primitivos ;
blt!cida, clausura de la primera relación de objeto del ser hu- por eJemplo, en ciertas tribus australianas, existen mujeres en
mano, tendencia a una satisfacción perfecta, rigurosamente ella estado de gestación capaces -con esa extraordinaria destreza
deberá ser estrictamente igual del otro lado, del lado de la ma- que caracteriza ciertos comportamientos primitivos- de abor-
dre. El amor de la madre por su vástago tiene exactamente el . tar para alimentarse con el objeto de su gestación, dado así a luz
mismo carácter de armonía preestablecida en el plano primitivo prematuramente.
de la necesidad. Para ella también, los cuidados, el contacto, el En resumen, la relación niño-madre es aquÍ presentada co-

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LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHAEL BALINT RELACION DE OBJETO Y RELACION INTERSUBJETIVA

mo el punto de partida de una complementariedad del deseo. tar la idea tradicional de que el auto erotismo es el destino pri-
Hay coaptación dirt';cta de los deseos', que se encajan unos en mitivo de la libido. Ella tiene seguramente su valor, pero,..sila
otros, se ciñen unos a otros. Las discordancias nunca son sino situamos en el plano conductista de la relación del ser vivo con
accidentes. su Umwelt, es falsa, puesto que la observación muestra que en
Esta definición, punto de partida y pivote de la concepción efecto hay relación de objeto. Estos desarrollos teóricos que se
balintiana, está en un punto esencial en contradicción con la conectan con la teoría analítica representan, respecto a la inspi-
tradición analítica sobre el tema del desarrollo de los instintos. ración fundamental de la teoría de la libido, una desviación.
En efecto, la definición de la relación niño-madre se opone a Actualmente una parte considerable -mayoritaria- del movi-
que se pueda admitir la existencia de un estadio primitivo, lla- miento analítico se compromete en esta senda.
mado de autoerotismo;' admitido en parte no obstante en los Balint define entonces la relación de objeto por la satisfac-
textos de Freud,-auñque no sin matices -matices muy impor- ción de una necesidad a la cual el objeto corresponde de modo
tantes- que siempre dejan en pie cierta ambigüedad. total, acabado, en forma de amor primario, cuyo primer mode-
. Según la concepción vienesa, clásica, del desarrollo libidinal lo es proporcionado por la relación madre-niño. Hubiera podi-
hay una etapa durante la cual el sujeto infantil sólo conoce su do introducir el pensamiento de Balint por otro camino. Sin
necesidad, es en este sentido que no tiene relación con el objeto embargo, cualquiera que sea la entrada por la que se acceda a
que lo satisface. Sólo conoce sus sensaciones y reacciones en el este pensamiento, siempre encontraremos los mismos callejo-
plano estímulo-respuesta. N o existe, para él, relación primaria nes sin salida y los mismos problemas, pues se trata, en efecto,
predeterminada, sólo existe el sentimiento de su placer o de su de un pensamiento coherente. Si se parte de una relación de
no-placer. El mundo es un mundo de sensaciones. Y estas sen- 1'1'; objeto tal, no hay forma de salirse de ella. La relaciól} libidinal,
saciones inclinan, gobiernan, dominan su desarrollo. No debe cualesquiera sean sus progresos, sus etapas, sus pasos franquea-
tenerse en cuenta su relación con un objeto, pues no existe aún dos, sus estadios, sus fase"s, sus metamorfosis siempre será defi-
para él objeto alguno. nida del. mismo modo.
Esta tesis clásica --expuesta por Bergler en su artículo Ear-
liest stages publicado en el Intemational }oumal of Psycho-
analysis de 1937; página 416- hacía al medio vienés particular-
mente impermeable a la concepción que comenzaba a surgir en 2
el medio inglés. La misma destacaba lo que luego fue desarro-
llado por la teoría ' kleiniana, a saber, la idea de que existían
elementos 'traumáticosprimeros, ligados a la noción de objeto Una vez planteada semejante definición del objeto, cual-
bueno y malo, de proyecciones e introyecciones primitivas. quiera que sea el modo en que varíen ustedes las cualidades del
¿Cuáles son las consecuencias de la concepción balintiana deseo, pasando de lo oral a lo anal, y luego a lo genital, será
de la relación de objeto? En primer lugar, planteemos lo si- preciso que haya un objeto que lo satisfaga, que lo sature.
guiente: es evidente que Balint, y quienes lo siguen, apuntan Resulta entonces que la relación genital, en lo que ella tiene
hacia una .cierta verdad. ¿Cómo, quien ha observado un lactan- de acabado en su realización en el plano instintual, está teoriza-
te de quince a veinte días, puede negar seriamente que éste se da del mismo modo que la relación niño-madre. En la satisfac-
interesa por objetos electivos? Por lo tanto, es preciso interpre- ción genital lograda, la satisfacción del uno -no digo que no se

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LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHA EL BALlNT RELACJON DE OBJETO Y RELACJON INTERSUBJETIVA

preocupe por la satisfacción del otro-- sino que se satura en fundar en el primary lave una dimensión original del estadio
-esta satisfacción.\ Es obvio que en esta relaciónesenciaLel-otro _genital queilJlpliea esa. relación, tan compleja con el otro a tra-
está satisfecho. Tal es el eje de la concepción balintiana delge- vés de la cual la copulación deviene amor. Ahora bien, hasta
nital lave. Es la misma que la del primary lave . este momento ha dedicado su tiempo a definir el primary lave
Balint no puede pensar de otro modo a partir del momento como una relación objetal cerrada sobre sí misma, sin inter-
en que el objeto es definido como objeto de satisfacción. Como subjetividad. Y de pronto, llegado a lo genital, quiere hacer
es evidente que todo esto se vuelve muc;ho más complicado surgir a partir de este mismo primary lave algo con lo cual con-
cuando el sujeto humano, adulto, debe ejercer efectivamente formar la relación intersubjetiva. Esta es la contradicción de su
sus capacidades de posesión genital, le es preciso agregar una aña- doctrina.
didura. Pero no es más que una añadidura, no se comprende de Balint concibe lo pregenital como formado por una relación
dónde ha surgido la iniciativa del sujeto, su percepción de la de objeto, digamos animal, en la cual el objeto no es selfish, no
existencia o -como dice él- de la realidad del compañero. es un sujeto. No emplea este término, pero las fórmulas que
Lo que distingue al genital lave del primary lave es el acceso utiliza muestran bien de qué se trata. En lo pregenital, no hay
a la realidad del otro como suieto. El sujeto toma en cuenta la en absoluto otro self, salvo el que vive. El objeto está ahí para
existencia del otro sujeto en tanto tal. No sólo se ocupa del saturar sus necesidades. Cuando se llega a nivel de la relación
goce de su compañero, sino también de muchas otras exigen- genital, ya no se puede escapar a la relación.de objeto así defini-
cias que lo rodean. Todo esto no es obvio. Para Balint es un da, no hay modo de hacerla progresar, ya que, por más que el
dato. Esto es así porque un adulto es mucho más complicado I deseo cambie, el objeto será siempre complementario. Sin em-
que-un niño. Pero, en el fondo, el registro de la satisfacción es bargo, Balint se ve obligádo a decir -sin poder colmar la hian-
el mismo. Existe una satisfacción cerrada, de a dos, en la que lo
I cia que de ello resulta- que la intersubjetividad, es decir la
ideal es que cada uno encuentre en el otro el objeto que satisfa- experiencia del selftshness otro proviene de ese estadio pre-
ce su deseo .
Pero ¿de dónde pueden surgir estas facultades de aprecia-
II'! genital del cual antes la había excluido. Es cierto. Este es un
hecho, perfectamente evidente, al que vemos traicionarse en la
ción de las necesidades y exigencias del otro, requeridas en el experiencia analítica. Pero contradice toda la teoría del primary
estadio genital? ¿Qué es lo que puede introducir, en el sistema 1.,;,:.',;. love. Es allí, en el plano mismo del enunciado teórico, donde
cerrado dé la relación de objeto, el reconocimiento del se- _ vemos en qué callejón sin salida se penetra cuando se considera-
mejante? Lo sorprendente, es que nada puede introducirlo. la relación de objeto desde el registro de la satisfacción.
Sin embargo, es preciso que provengan de algún sitio, esos
elementos que Balint llama ternura, idealización, -que forman DR. LANG: - Me parece que, en su exposición, se percibe
esos espejismos del amor que revisten el acto genital: la Carte 1; también otra contradicción. En efecto, en el mundo cerrado del
du Tendre. 2 Balint no puede negar esta dimensión demostrada primary love existe una total confusión entre la necesidad y el
por la Clínica. Dice entonces -es aquí donde su teoría se desga- deseo . Por otra parte, usted mismo emplea a veces un término y
rra de arriba a abajo--: el origen de todo esto es pregenital. otras veces el otro. Si prestáramos atención a este punto quizá
Esto es una enormidad. Esto significa que se ve obligado a veríamos dónde está la falla.

2. Véase nota pág. 303. [T.] Balint emplea alternativamente los dos términos. El funda-
i, '
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LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHAEL BALINT RELACION DE OBJETO Y RELACION INTERSUBJETIVA

mento de su pensamiento es la need, la necesidad, y es sólo momento de su vivencia, no se sostenga en la relación inter-
. accidentalmente en las faltas donde la need se manifiesta como l. _ subjetiva. . _
wish. Y de esto se trata en efecto ¿surge acaso el deseo única- Dejemos de lado las relaciones voyeuristas y exhibicionis-
mente de la frustración? Los analistas se han internado profun- tas, pues la demostración es demasiado fácil. Tomemos como
damente en este camino, y de modo mucho menos coherente ejemplo la relación sádica, ya sea en su forma imaginaria, o
que Balint; han llegado a hacer de la frustración el pivote de la bien en su paradójicá forma clínica.
teoría analítica: la frustración primaria, secundaria, primitiva, Algo es indudable: la relación sádica sólo se sostiene en la
complicada, etc ... Es preciso desprenderse de esta fascinación medida en que el otro permanece justo en el límite en el cual
para volver a poner los pies en la tierra. Esto es lo que ahora sigue siendo aún un sujeto. Si no es más que carne que reaccio-
intentaré recordarles. na, forma de molusco cuyos bordes se cosquillea y que enton-
ces palpita, desaparece la relación sádica. El sujeto sádico se
detendrá allí, encontrando de pronto un vacío, una hiancia, un
hueco, La relación sádica implica, en efecto, que se ha logrado
3 el consentimiento del compañero: su libertad, su confesión, su
humillación. Encontramos su prueba manifiesta en las formas
que podemos llamar benignas. ¿No es verdad acaso que la
Si hay un descubrimiento positivo que el análisis hizo acer- mayoría de las manifestaciones sádicas, lejos de ser llevadas a su
ca del desarrollo libidinal es, justamente, que el niño es un per- límite, extremo, permanecen más bien en el umbral de la ejecu-
verso, e incluso un perverso polimorfo. ción, jugando así con la espera, el temor del otro, la presion, la
Antes de la etapa de normalización genital, cuyo primer amenaza, observando las formas más o menos secretas de parti-
esbozo gira en torno al complejo de Edipo, el ni,ño está entre- cipación del compañero?
gado a una serie de fases, connotadas con él término de pulsio- Saben' ustedes hasta qué punto la mayor parte del conjunto
nes parciales. Se trata de sus primeras relaciones libidinales con clínico que conocemos como perversiones permanece en el pla-
el mundo . El análisis aplica hoy sobre este esbozo la noción de no de una ejecución solamente lúdica. No estamos en este caso
relación de objeto la cual está capturada -la noción de Lang al ante sujetos sometidos a una necesidad. En el espejismo del
respecto es muy fecunda- en la noción de frustración. juego, cada uno se identifica al otro. La intersubjetividad es la
¿Qué es esta perversión primaria? Hay que remitirse al he- dimensión esencial.
cho de que la experiencia analítica partió de cierto número de No puedo dejar aquí de hacer referencia al autor que ha
manifestaciones clínicas, entre ellas las perversiones. Si se in- descrito este juego de modo magistral: me refiero a Jean-Paul
troduce las perversiones en lo piegenital, es preciso recordar lo Sartre, y a la fenomenología de la aprehensión del otro en la
que ellas son allí donde aparecen de modo claro y delimitado. segunda parte de El ser y la nada. Esta es una obra que, desde
¿La noción balintiana de relación de objeto se aplica acaso a el punto de vista filosófico, puede ser objeto de muchas críti-
la fenomenología de la perversión -en la cual está implicada la cas; pero indudablemente alcanza en esta descripción, aunque
fase pregenital- y a la fenomenología del amor? sólo fuese .por su talento y brío, un momento especialmente
Ella es exactamente lo contrario. No hay una sola forma de convincente.
las manifestaciones perversas cuya estructura misma, en cada El autor hace girar toda su demostración alrededor del fe-

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LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHAEL BALINT RELACION DE OBJETO Y RELAClON INTERSUBJETIVA

nómeno fundamental que él llama la mirada. El objeto humano Se hizo entonces desfilar a uno de esos semi-idiotas, cubier-
initio, en el campo de mi·expe- la ocasión con los· más-hermosos adornos del matador . .
nenCla; no es aSimilable a nIngún otro objeto perceptible, en Desfilaba en la plaza antes de que entren esos animali'tos que
tant? es un objeto que me mira. Sartre recurre en este punto a participan en estos juegos. Como ustedes saben ellos no son
matices extremadamente refinados. La mirada en cuestión no totalmente inofensivos. Y la multitud gritaba: ¡Anda, que gua-
se confun?e en absoluto con e! hecho, por ejemplo, de que yo po es! El personaje, acorde con su semi-idiotez con la tradición
sus OJos. Puedo sentirme mirado por alguien cuyos ojos, de los grandes juegos de corte de la antigua España, se siente
cuya apariencia ni siquiera veo. Basta con que algo me invadido por una especie de pánico y empieza a rehusar. Los
SignIfique que algún otro puede estar allí. Esta ventana, si está compañeros le dicen: Anda, ya ves, todo el mundo te reclama.
ya poco, oscuro, y tengo razones para pensar que hay Todos participan en el juego. El pánico de! personaje aumenta.
algUien detras, es a partir de entonces una mirada. A partir del Rehusa, quiere ocultarse. Lo empujan fuera de las barreras y,
momento en que existe esta mirada, ya soy algo distinto en finalmente, se produce la báscula. Se libera súbitamente de
tanto yo mismo me siento devenir objeto para la mirada del quienes lo empujan y, arrastrado por la insistencia abrumadora
otro. Pero, en esta posición, que es recíproca, el otro también de los clamores del pueblo, se transforma en una especie de
sabe que soy un objeto que se sabe visto. héroe bufo. Implicado en la estructura de la situación, avanza
Toda la fenomenología de la vergüenza, de! pudor, de! hacia e! animal con todas las características de una actitud sacri-
prestigio, del temor particular engendrado por la mirada, está ficial, pero permaneciendo, no obstante, en el plano de la bufo-
allí admirablemente bien descrita; les aconsejo remitirse a ella nería. Se hace tumbar inmediatamente. Y se lo llevan.
en la obra de Sartre. Para un analista se trata de una lectura Esta sensacional escena me parece que ilustra perfectamente la
esencial; sobre todo cuando en análisis se llegó al punto de olvi- zona ambigua en la que la intersubjetividad es esencial. Ustedes
dar -incluso en la experiencia perversa tramada, sin embargo, podrían decir que el elemento simbólico -la presión del cla-
en el interior de un registro donde han de reconocer el plano de mor-, desempeña aquí un papel esencial; pero está casi anula-
lo imaginario- la intersubjetividad. do por e! carácter de fenómeno masivo que adquiere en esta
--' En efecto, en las manifestaciones que se llaman-perversas, ocasión. El conjunto dd fenómeno-es así reducido <i' eséñ ivel ' -' ..
observamos matices que están lejos de confundirse con-'lo que de intersubjetividad que caracteriza las manifestaciones que,
les enseño a colocar como pivote de la relación simbólica: e! provisionalmente, connotamos como perversas.
reconocimiento. Son formas extremadamente ambiguas; no he Puede avanzarse aún más. Sartre lo hace, dando una estruc-
hablado de vergüenza gratuitamente. Al analizar más finamen- turación, que me parece irrefutable, de la fenomenología de la
te e! prestigio encontraríamos también formas irrisorias del ti- relación amorosa. No puedo desarrollarla aquí por entero,
po de las que adopta en los niños, donde es una de las formas porque tendría que pasar por todas las fases de la dialéctica del
de la excitación, etc. para-sí y del en-sí. Hagan un pequeño esfuerzo y remítanse a la
Un amigo contaba una anécdota sobre ese joke que pre- obra de Sartre.
cede a las corndas de toros en España, y en las que se hace Sartre observa muy acertadamente que, en la vivencia del
participar a ciertos torpes. Me describió una escena extraordi- amor, no exijimos del objeto por el cual deseamos ser amados
nariamente bella de sadismo colectivo. Verán hasta dónde llega un compromiso completamente libre. El pacto inicial, e! tú eres
la ambigüedad. _ - mi mujer, o el tú eres mi esposa, al que a menudo hago alusión

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LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHAEL BALINT ,RELACJON DE OBJETO Y RELACJON INTERSUBJETIVA

cuando hablo del registro simbólico, no tiene en su abstracción sión total del sujeto por otro sujeto. Debemos abordar las su-
cornelliana,verdaderamente nada capaz de saturar--nuestras, exi- Pl,lest<l,s experiencias originarias a partir-de la experiencia adulta
gencias fundamentales. La naturaleza del deseo se expresa en retrospectivamente, nachtrdglich, escalonando las
una especie de viscosidad corporal de la libertad. Queremos nes sin salir nunca del dominio de la intersubjetividad. Mien-
transformarnos para el otro en un objeto que tenga para él el tras permanecemos en el registro analítico es preciso admitir la
mismo valor de límite que tiene, en relación a su libertad, su intersubjetividad desde el origen . .
propio cuerpo. Queremos transformarnos para el otro no sólo No hay transición posible entre los dos registros: el del de-
en aquello en lo que su libertad se aliena -sin duda alguna la seo animal, donde la relación es objeto, y el del reconocimiento
libertad ha de intervenir puesto que el cornpromiso es un ele- del deseo. La intersubjetividad debe estar desde el comienzo
mento esencial de nuestra exigencia de ser amados- sino que puesto que está al final. Si la teoría analítica calificó de perverso
es preciso también que sea algo más que un compromiso libre. polimorfo al niño es porque la perversión supone la dimensión
Es preciso que una libertad acepte renunciar a sí misma para, de la intersubjetividad imaginaria. Hace un momento, intenté
desde entonces, estar limitada a todo lo que, los caminos por que la percibieran a través de esa doble mirada, que hace que yo
donde la arrastra la fascinación por ese objeto que somos noso'- veo que el otro me ve, y que tal tercero que interviene me ve
tros mismos, tengan de caprichoso, de imperfecto, incluso de visto. Nunca hay una simple duplicidad de términos. No sólo
inferior. yo veo al otro, sino que lo veo verme, lo cual supone un tercer
Convertirse así, por nuestra propia contingencia, por nues- término, es decir que él sabe que yo lo veo. Se cierra el círculo.
tra existencia particular en lo que ella tiene de más carnal, de Siempre hay tres términos en la estructura, aún cuando esos
más limitativo para nosotros mismos, para nuestra propia li- tres términos no estén explíc,itamente presentes.
bertad, en el límite consentido, en la forma de abdicación de la Conoeemos en el adulto la riqueza sensible de la perver-
libertad del otro, es la exigencia que, fenomenológicamente, sión. La perversión es en suma. la exploración privilegiada de
sitúa el amor en su forma concreta: el genitallove, como decía una posibilidad existencial de la naturaleza humana, su desga-
hace poco nuestro buen amigo Balint. Esto lo instituye en esa rramiento interno, su hiancia, a través de la que el mundo su-
zona intermedia ambigua, entre lo ·simbólico yIo imaginario. -' pra-natural, de lo simoólico pudo penetrar. Pero ¿si el"niño es
Si el amor está totalmente capturado y adherido en esta in- un perverso polimorfo, signifi2a esto que es preciso pr¿'yectar '
tersubjetividad imaginaria, en la que deseo centrar la atención " .: en él el valor cualitativo de la perversión tal como es vivida por'
de ustedes, exige en su forma más acabada la participación eh el el adulto? ¿Debemos buscar en el niño una intersubjetividad
registro simbólico, el intercambio libertad-pacto, que se encar- del mismo tipo que la que vemos es constitutiva de la perver-
na en la palabra dada. Se. instala allí una zona donde ustedes sión en el adulto?
podrán distinguir planos de identificaciones, como decimos en No. ¿Sobre qué se apoyan los Balint para hablarnos de ese
nuestro lenguaje a menudo impreciso, y toda una gama de ma- amor primario que no tendría en cuenta la selfishness del otro?
tices, un abanico de formas que juegan entre lo imaginario y lo En palabras tales como las que el niño que más ama a su madre
simbólico. puede fríamente decirle: Cuando estés muerta mamá, cogeré
Perciben al mismo tiempo que'-inversamente ala perspec- tus sombreros. O bien: Cuando se muera el abuelo ... Palabras
tiva de Balint, y muchos más acuerdo con nuestra experien- que provocan en el adulto la adulación del niño, ya que enton-
cia- debemos partir de la intersubjetividad radical, de la admi- ces éste le parece un ser divino, apenas concebible, cuyos senti-

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LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHAEL BALINT RELACION DE OBJETO Y RELACION INTERSUBJETIVA

mientos se le escapan. Cuando nos enfrentamos con fenóme- abandonarlos en este punto? · Lo cual no significa que no haya
. nos tan paradójicos, cuando ya no se comprende y tiene que una continuación. <._ _ _
resolver la cuestión de lo trascendente, entonces se piensa estar Contrariamente a lo que se cree desde el comienzo, para el
ante un dios o un animal. Cuesta confesar que demasiado a niño, están lo simbólico y lo real. La totalidad de lo que vemos
menudo se considera a los niños dioses, se dice entonces que se componerse, enriquecerse y diversificarse en el registro de lo
los considera animales. Es lo que hace Balint cuando piensa que imaginario parte de esos dos polos. Si creen ustedes que el niño
el niño sólo reconoce al otro en función de su propia necesidad. está más cautivo de lo imaginario que de lo demás, en cierto
Error garrafal. . sentido tienen razón. Lo imaginario está ahí. Pero nos es total-
Este simple ejemplo del cuando tú estés muerta nos señala mente inaccesible. Sólo es accesible a partir de sus realizaciones
donde se manifiesta efectivamente la intersubjetividad funda- en el adulto.
mental del niño: ella se manifiesta en el hecho de que pueda La historia pasada, vivida, del sujeto, que intentamos alcan-
servirse del lenguaje. zar en nuestra práctica, no consiste en los cabeceos, los mano-
Granoff tuvo razón al decir el otro día que en Balint se seos del sujeto durante el análisis, tal como lo presentaba al-
presiente el lugar de lo que yo subrayo, después de Freud, en guien a quien ustedes escucharon anoche. Sólo podemos alcan-
esos primeros juegos del niño que consisten en evocar, no digo zarla -y es lo que hacemos, lo sepamos o no- mediante el
llamar, la presencia en la ausencia, yen rechazar el objeto de la lenguaje infantil en el adulto. Se los demostraré la próxima vez.
presencia. Sin embargo, Balint desconoce que se trata de un Ferenczi percibió magistralmente la importancia de esta
fenómeno de lenguaje. Sólo ve una cosa: que el niño no toma pregunta: ¿qué es lo que en un análisis hace participar al niño
en cuenta al objeto. Cuando lo importante es que ese pequeño en el interior del adulto? La respuesta es absolutamente clara:
animal humano pueda servirse de la función simbólica gracias a lo que es verbalizado de modo intempestivo.
la cual, como les expliqué, podemos hacer entrar aquí a los
elefantes, por más estrecha que sea la puerta.
La intersubjetividad está dada ante todo por la utilización 2 DE "JUNIO DE 1954.
del símbolo y esto desde el origen. Todo parte de la posibilidad
de nombrar que es al mismo tiempo destrucción de la cosa y
pasaje de la cosa al plano simbólico, gracias a lo cual se instala
el registro propiamente humano. A partir de aquí, y de modo
cada vez más complicado, se produce la encarnación de lo sim-
bólico en lo vivido imaginario. Lo simbólico modelará todas
las inflexiones que, en lo vivido del adulto, puede adquirir el
compromiso imaginario, la captación originaria.
Al descuidar la dimensión intersubjetiva, se cae en el regis-
tro de esa relación de objeto de la que no hay manera de zafar-
se, y que conduce a callejones sin salida, tanto teóricos como
técnicos.
¿He hecho un buen lazo esta mañana como para poder

318 319
XVIII

EL 'O RDEN SIMBOLICO

, El deseo perverso,
El amo y el esclavo.
Estructuración numérica del campo
intersubjetivo.
La halofrase.
La palabra en la transferencia.
Angelus Silesius.

La última vez interrumpimos cuando hablábamos de la re-


lación dual en el amor primario. Vieron cama Balint llega a
concebir en base a este modelo la relación analítica misma, lo
que él llama, con todo rigor, la two bodies' psycology. Pienso
que comprendieron a qué callejones sin salida se llega al consi-
derar a la relación imaginaria, supuestamente armónica y
de saturar el deseo natural, como noción central. "
Intenté demostrárselos en la fenomenología de la relación
, perversa. Acentué en el sadismo y en la escoptofilia -dejando
de lado la relación homosexual pues ésta exigiría un estudio
mucho más matizado de la intersubjetividad imaginaria- su
equilibrio inestable, su carácter crítico. Articulé entonces el es-
tudio de la relación intersubjetiva imaginaria en torno al fenó -
meno, en sentido estricto, de la mirada. .
La mirada no se sitúa simplemente a nivel de los ojos. Los
ojos pueden no aparecer, estar enmascarados. La mirada no es
forzosamente la cara de nuestro semejante, sino también la
ventana tras la cual suponemos que nos están acechando. Es
una x, el objeto ante el cual el sujeto deviene objeto.

321
LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHAEL BALINT
EL ORDEN SIMBOLICO

Los introduje en la experiencia del sadismo, a la que consi-


tituye uno de los aspectos del drama de la homosexualidad.
dero ejemplar para demostrar esta dimensión. Les que, _
.Pero es también . esta estructUra la que confiere su valor a la
en la mirada del ser 'que 'atormento, debo sostener mi aeseo
mediante un desafío, un challenge en cada instante. Si no está a perversión. .. . .
La perversión es una expenencla que permite profundl-
la altura de la situación, si no es glorioso, el deseo cae en la
. zar lo que puede llamarse, en su sentido pleno, la pasión hu-
vergüenza. Sucede lo mismo en la relación escoptofílica: Segú!l
mana, para emplear una expresión de Spinoza, es decir aquello
el análisis de Jean-Paul Sartre, para el que es sorprendido mi-
rando todo el clima de la situación cambia en un momento de
viraje, y me vuelvo una mera cosa, un maníaco.
mo que estructura lo imaginario; o entre ° 0:,
por lo cual el hombre está abierto a esta división consigo mis-
y la. rela-
ción especular. En efecto, es profundlzante en esta hlancla del
deseo humano donde aparecen todos los matices -que se
escalonan de la vergüenza al prestigio, de l;;¡. bufonería al heroís-
mo- a través de los que el deseo humano está por entero
1
expuesto, en el sentido más profundo del término, al deseo
del otro.
Recuerden ustedes el prodigioso análisis de la homosexuali-
¿Qué es la perversión? No es aberración respecto ajos
dad que desarrolla Proust en el mito de Albertina. Poco impor-
criterios sociales, anomalía contraria a las buenas costumbres
ta que este personaje sea femenino, la de la
-aunque este registro no esté ausente- o atipia respecto a
es eminentemente homosexual. La eXigencia de este estilo de
criterios naturales, a saber, que ella deroga, mas o menos, la
deseo sólo puede satifacerse en una captura inagotable del de-
finalidad reproductora de la conjunción sexual. Es en su estruc-
seo del otro, perseguido hasta en sus sueños por los sueños del
tura misma otra cosa.
sujeto, lo cual implica que a cada insta,nte hay total
Por algo se dijo de cierto número de !nclinaciones perversas
del dese9 propio del otro. Incesante bascula .
que son un deseo que no se atreve. a deCir su. nombre. En
a cada instante, da una "':1elta completa sobre SI mismo: el sUJe-
to, la perversió!l se sitúa en.. del reconocI-
to se agota en la persecución del deseo del otro, q.ue jamás po-
miento; y es esto lo que la fiJa, la como tal. Estruc-
drá captar como su propio deseo, porque su deseo es el
turalmente, la perversión tal como la he delmeado en .el plano
deseo del otro. Se persigue a sí mismo. En esto radica el drama
imaginario sólo puede sostenerse en un estatuto a
de esa pasión celosa que también es una forma de la relación
. cada instante y desde el interior, es impugnado para el sUJeto.
intersubjetiva imaginaria.
, La perversión es siempre frágil, está siempre a merced un
La relación intersubjetiva que subyace al deseo perverso só-
vuelco, de una subversión, que hace pensar en ese camblO de
lo se sostiene en el anonadamiento ya sea del deseo de otro, ya ·
signo que podemos hacer en ciertas funciones matemáticas: en
sea del deseo del sujeto. Unicamente se la puede captar en su
, el momento en que pasamos del valor de una variable al valor
límite, en esas inversiones cuyo sentido sólo se vislumbra en
que inmediatamente le sigue, el correlativo pasa más o menos a
un relampagueo. Esto quiere decir -reflexionen que,
infinito. ,
en uno como en otro, esta rélación disuelve el ser del sUJeto. El
Esta incertidumbre fundamental de la relación perversa,
otro sujeto se reduce a no ser más que el instrumento del pri-
, que no logra establecerse en ninguna acción satisfactoria, cons-
mero, que es el único que permanece sujeto como tal, pero
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reduciéndose él mismo a no ser sino un ídolo ofrecido al deseo recodos la referencia a la dialéctica del amo y el esclavo, y vuel-
del otro. vo a explicarla. o
El deseo perverso se apoya en el ideal de un objeto inanima-
do. Pero no puede contentarse con la reálización de este ideal.
Apenas lo realiza, en el momento mismo en que lo alcanza,
pierde su objeto. Su apacigúamiento, por su estructura misma, 2
está condenado así a realizarse antes del contacto, ya sea por la I
extinción del deseo, ya sea por la desaparición del objeto. . I
Enfatizo desaparición, porque en este tipo de análisis en- l·'
La relación del amo y el esclavo es un ejemplo límite, pues-
cuentran ustedes la clave secreta de esa afánisis de la que habla l. que, claro está" el. registro imaginario donde se despliega
Jones cuando intenta aprehender, más allá del complejo de cas-
"
.".

\ solo, en el hmIte de nuestra experiencia. La experiencia


tración, 10 que encuentra en la experiencia de ciertos traumas ana!lt1ca no es total. Se define en otro plano que el plano imagi-
infantiles. Pero nos perdemos con él en una especie de miste- nano: en el plano simbólico. . .
rio, porque ya no encontramos el plano de lo imaginario. Hegel da cuenta del vínculo interhumano .. Tiene que res-
A fin de cuentas, gran parte de la experiencia analítica no es ponder no sólo de la sociedad sino también de la historia. No
. más que esto: la exploración de los callejones sin salida de la puede descuidar ninguno de sus aspectos. Ahora bien, uno de
experiencia imaginaria, de sus prolongaciones que no son innu- esos aspectos esenciales no es ni la colaboración entre los hom-
merables pues descansan en la estructura misma del cuerpo en bres, ni el pacto, ni el vínculo de amor, sino la lucha y el tra-
tanto que ella define como tal, una topografía concreta. En la bajo. centra en este aspecto para estructurar en un
historia del sujeto, o más bien en su desarrollo, aparecen cier- mito la fundamental, en el plano que él mis-
tos momentos fecundos, temporalizados, en los que se revelan mo defme como negatIVO, como marcado de negatividad.
los diferentes estilos de frustración. Son los huecos, las fallas, Lo que diferencia la sociedad animal -no me asusta la ex"
las hiancias aparecidas en el desarrollo las que definen estos presión- de loa sociedad humana, es que esta última no puede
momentos fecundos. nmgún. objetivable. Debe incorporarse la
Siempre hay algo que se desvanece cuando se habla de dImenslOn mtersubJetiva como tal. Por lo tanto, en la relación
frustración. Por no se qué pendiente naturalista del lenguaje, entre amo y esclavo no se trata de domesticación del hombre
cuando el observador hace ;la historia natural de su semejante pQr el hombre. Esto no es suficiente. ¿Qué es lo que funda
omite señalar que el sujeto siente frustración. La frustración no P4 es .esta No e.s el hecho de que quien se acepta venci-
es un fenómeno que podamos objetivar en el sujeto en forma de do pIda y gnte, sino el hecho de que el amo se ha
una desviación del acto que 10 une a este objeto. No es una comprometido en esta lucha por razones de puro prestigio y
aversión animal. Por prematuro que sea, el sujeto siente él mis- que, por ello, ha arriesgado su vida. Este riesgo marca su supe-
mo el objeto malo como una frustración. Y, en el mismo movi- rioridad y es en su nombre, y no en el de su fuerza, que es
miento, la frustración es sentida en el otro. reconocido como amo por el esclavo.
Hay una relación recíproca de anonadamiento, una relación . Esta situación comienza por un callejón sin salida, ya que
mortal estructurada por estos dos abismos: o el deseo se extin- el amo el reconocimiento del esclavo nada vale, puesto que
gue, o desaparece el objeto. Por ello vuelvo a tomar en muchos qUIen lo reconoce no es más que un esclavo, es decir, alguien

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que e! amo no reconoce como hombre. La estructura de! punto Retomemos en otro aspecto la relación de la mirada.
. de ,de no presenta salida alguna. Estamos en de en la llanura y su-
Ven así como no carece de afinidad con e! callejón sin salida de pongo que estoy baJO una qu.e me acecha. Si lo supon-
la situación imaginaria. go, no es porque tema que mI enemIgo se manifieste de algún
Sin embargo, esta situación va a desarrollarse. Su punto de pues en ese caso la situación se relaja y sé con
partida es mítico, puesto que imaginario. Pero sus prolonga- Lo que más me importa es saber lo que e!
ciones nos introducen en e! plano simbólico. Ustedes conocen otro Imagma, detecta de mis intenciones <mando avanzo por-
esas prolongaciones; son las que permiten que se hable de amo que para mí se trata de ocultarle mis movimientos. Se de
y esclavo. En efecto, a partir de" la situación mítica, se organiza una astucia.
una acción y se establece la relación de! goce y de! trabajo. Al La dialéctica de la mirada se sostiene en este plano. Lo que
esclavo se le impone una ley: satisfacer e! aeseo y e! goce de! no es e! otro vea .donde estoy, sino que vea adonde
otro. No basta con que pida clemencia, es necesario que vaya a me dmJo: e: muy que. vea donde no estoy.
trabajar. Y cuando se va al trabajo aparecen normas, hotarios: En todo allallSls de la re!aclOn mtersubJeuva, lo esencial no es
entramos en e! dominio de lo simbólico. lo que está ahí, lo visto. Lo que es la estructura es lo que no
Si lo miran más de cerca, este dominio de lo simbólico no se está ahí. '
encuentra en una simple relación de sucesión con e! dominio teoría de los juegos, como se la llama, es un modo de
imaginario cuyo pivote es la relación intersubjetiva mortal. No estudlO fundamental de esta relación. Por e! solo hecho de ser
pasamos de uno a otro por un salto de lo anterior a lo poste- una matemática nos encontramos ya en el plano simbóli-
rior, ,tras e! pacto y e! símbolo. De hecho, e! mito mismo sólo C? Por que e! campo de una intersubjeti-
puede ser concebido como ya ceñido por e! registro simbólico, VIdad, su anallSls supone SIempre cierta cantidad de datos nu-
en función de lo que ya señalé hace un rato: la situación no méricos, como tales simbólicos.
puede estar fundada en no sé qué pánico biológico ante la cer- . Si de Sartre, al que aludí e! otro día, verán que
canía de la muerte. Nunca la muerte es experimentada como algo sumamente inquietante. Después de haber
tal, 'nunca es real. El hombre sólo,-teme un miedo imagina- ."
deftmdo en forma la relación de intersubjetividad,
rio. Pero esto no es todo. En el mito hegeliano, la muerte no ' parece suponer. que,. SI t;n este mundo una pluralidad de
está ni siquiera estructurada como temor, está estructurada mterrelaclOnes Imagmanas, esta pluralidad no es enumerable
como riesgo y, por decirlo todo, como apuesta. Porque puesto que cada sujeto es, fiefinición, e! centro único de las
desde e! comienzo, eptre e! amo y e! esclavo, una regla referencias., puede, si s.e permanece en e! plano ,
de Juego. fenomenologlco de! anallSls del en-sí y e! para-sí. Pero resulta
No insisto más por hoy en este punto. Sólo lo digo para que Sartr.e no se da cuenta de que e! campo intersubjetivo no
los más amplios: la relación intersubjetiva que se desarrolla puede dejar de desembocar en una estructuración numérica, en
en lo imaginario, está implicada implí'citamente, al mismo e! tres, en el cuatro, que en la experiencia analítica son nuestros
tiempo, en tanto estructura una acción' humana, en una regla puntos de referencia.
de, juego. Por más primitivo que sea, este simbolismo nos coloca in-
en e! plano de! lenguaje, en la medida en que,
fuera de el, no puede concebIrse numeración alguna.

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Un pequeño paréntesis más. Hace menos de tres días, esta- holofrases . Hay quienes creen que en la holofrase puede cap-
ba leyendo una antigua obra de, principios ?e siglo, History of tarse un punto de unión entre el animal, quien circula sin es-
the new world of America, Historia del nuevo mundo llamado tructurar las situaciones, y el hombre que vive en un mundo
América . . Se trataba del origen del lenguaje, problema que simbólico.
atrajo mucho la atención, y que incluso provocó la perplejidad
de no pocos lingüistas. . .
Toda discusión sobre el origen del lenguaje está marcada En la obra que mericioné hace un instante, leí que los
por una irremediable puerilidad, e por un . Fidjianos pronuncian en ciertas situaciones la siguiente frase,
cretinismo. Siempre se intenta hacer surgIr el lenguaJe de vaya- que no es una frase que pertenece a su lenguaje, y que no es
se a saber qué progreso del pensamiento. Es evidentemente un reductible a nada: Ma mi la pa ni pa ta pa. En el texto no está
círculo. El pensamiento se dedicaría a aislar todos los indicada la fonetización, y sólo puedo decirla así.
de una situación, a cernir la particularidad, el elemento combI- ¿En qué situación se pronuncia esta holofrase? Nuestro et-
natorio. El pensamienco franquearía por sí mismo el estadio de nógrafo lo escribe con total inocencia: Sta te of events of two
rodeo, típico de la inteligencia animal, para pasar al del símbo- persons lóoking at each other hoping that the other will offer to
lo. ¿Cómo es esto posible si primero está el símbolo, que es la do something which both parties desire but are unwilling to do.
estructura misma del pensamiento humano? . _ l.
Es decir: Situación entre dos personas, mirándose una a otra,
Pensar, es sustituir los elefantes por la palabra elefante, y el esperando cada una que la otra ofrezca hacer algo que ambas
sol por un redondel. Se dan cuenta que entre esa .cosa que feno- partes desean pero que no están dispuestas a hacer.
menológicamente es el sol-centro de lo que eXIste en el mun- Encontramos aquí definido con precisión ejemplar un esta-
do de las apariencias, unidad de luz- y un redondel hay un do de inter-mirada en el que cada uno espera del otro que se
abismo. . Aun cuando se lo franquease, cuál sería el progreso decida a algo que es preciso hacer de a dos, que está entre los
realizado' respecto a la inteligencia animal? Ninguno. Puesto dos, pero'que .ninguno quiere iniciar. Ven al mismo tiempo que
que el sol en tanto que designado por un círcul() no vale . la holofrase no es intermediaria entre una asunción primitiva de
Sólo vale en la medida en que ese redondel es puesto en relacLOn ti sitüación como iotal '-que sería del registro de la acción
con otras formalizaciones que entonces constituyen con él esa animal- y la simbolización. Tampoco es váyase a saber qué
totalidad simbólica en la cual ocupa él su lugar, en el centro del adherencia primera de la situación en un modo verbal. Se trata,
mundo por ejemplo, o en su periferia, poc() importa. El símbo- por el contrario, de algo donde lo que es del registro de la
lo sólo vale en la medida en que se orgamza en un mundo de composición simbólica es definido en el límite, en la periferia.
símbolos. Les dejo la tarea de traerme algunas holofrases que son de
Quienes especulan sobre el origen del lenguaje e intentan uso común entre nosotros. Escuchen atentamente la conversa-
montar transiciones entre la apreciación de la situación total y .,
ción de sus contemporáneos y verán cuántas existen. Verán
la fragmentación simbólica siempre se sienten atraídos por las también que toda holofrase está en relación con situaciones lí-
llamadas holofrases. En los usos de algunos pueblos -y no mites, en las que el sujeto está suspendido en una relación espe-
tendrían necesidad de ir muy lejos para encontrar un uso habi- cular con el otro.
tual- hay frases, expresiones que no pueden des.componerse,
y que se refieren a una situación tomada en su conjunto: son las

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de un pretexto para sólo considerar al símbolo bajo el.


3
_ , ..:-_",-_:1 _.. '. . del "Y. P?r
". coloca en ef punto ae partida la supuesta emOClon, fenomeno
de surgimiento psicológico que sería allí lo real:, estando el
Este análisis tenía como finalidad provocar en ustedes un símbolo -en el cual ha de encontrar su expreSlOn y a tra-
vuelco de la perspectiva psicológica que reduce la relación in- vés del cual ha de realizarse forzosamente desplazado respecto
tersubjetiva a una relación interobjetal, fundada en la a ella.
ció n complementaria, natural. Vamos a ver ahora el artículo de No hay duda que el símbolo desempeña una función en
Balint, On transference of emotions, Sobre la transferencia de todo desplazamiento. Pero la cuestión es saber si, t¡ll, se
emociones, cuyo título anuncia lo que puedo llamar el plano define en ese registro vertical, a título Este
delirante en el que se desarrolla; delirante en el sentido técnico, es un camino equivocado. Las observaclOnes .de Balmt son
original del término. erróneas en sí mismas, simplemente ha segUido el cammo en
Se trata de la transferencia. En el primer párrafo se evoca los sentido transversal; en lugar de seguirlo en la dirección por
dos fenómenos fundamentales del análisis: la resistencia y la donde ha de avanzar, lo sigue en la dirección en que todo se
transferencia. Se define la resistencia, de modo adecuado detiene.
otra parte, en relación con el fenómeno dellengll:aje: es todo lo Balint recuerda entonces que es la metáfora: la cara de una
que frena, altera, retrasa la elocución, o bien la interrumpe luna, ·el pie de la mesa, etc ... ¿Se estudiará por fin la
completamente. No va más allá de esto. No saca conclusiones, del lenguaje? No. Dirá que la operación de_ transferencIa es es-
y pasa al fenómeno de la transferencia. to: usted está furioso, pega entonces un punetazo sobre la
¿Cómo un autor tan sutil, tan fino como Balint, un profe- sa: ¡Como si efectivamente fuera la mesa lo que yo golpeara.
sional tan delicado, incluso diría un escritor tan admirable, pue- Hay aquí un error fundamental. ,
de desarrollar un estudio de unas quince páginas partiendo de una No obstante se trata en efecto de esto: ¿como se desplaza el
definición tan psicológica de la, transferencia? Ella equivale a acto respecto a s'u objetivo? ¿Cómo se desplaza la
decir lo siguiente -debe ser algo que existe en el interior del pecto a ·su· objeto? La estructura real y la .
paciente; enton'ces forzosamente ' váyase- a saber qué es, senti- entran en una relación ambigua que se realiza en sentido verti-
mientos, emociones- la palabra emoción brinda una imagen cal cada uno de estos dos universos corresponde al otro; salvo
más adecuada. El problema consiste entonces en mostrar cómo si lia noción de universo está ausente, no existiendo
se encarnan estas emociones, se proyectan, se disciplinan modo alguno de introducir la noción de corresp.ondencla. .
y, finalmente, se simbolizan. 'Ahora bien, los símbolos de estas Según Balint, la transferencia es transferencIa de
supuestas emociones no tienen evidentemente ninguna relación nes. 'Sobre qué se transfiere la emoción? En todos sus eJem-
con ellas. Se nos habla,entonces, de la bandera nacional, del plos ;e transfiere sobre un objeto inanima.do; observen de paso
león y del unicornio británicos, de las charreteras de los oficia- que esta palabra, inanimado, ha?e un
les, y de todo lo que ustedes quieran, de los dos países con sus momento en el límite de la dlalectica lmagmana. A Balmt le
dos rosas de colores diferente's, de los jueces que llevan peluca. divierte esta transferencia sobre lo inanimado; no les
No seré yo, por cierto, quien niegue que pueda encontrarse dice, lo que de ella piensa el objeto. Por anade, SI
tema de meditación en estos ejemplos recogidos en la superficie pensamos que la transferencia se hace sobre un sUJeto, entonces
de la vida de la comunidad británica. Pero, para Balint, se trata
]]1
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entramos en una complicación de la que no hay modo de sa- tan verosímiles como otras cualesquiera, pero el problema es
lirse.. _ que no concuerdan·. Estas cosas pasan, son experiencias clínicas
¡En efecto! Es lo que s{¡cede desde ,hace tiempo: no hay que hay que tener muy en cuenta, y que, a veces, nos llevan a
modo de hacer análisis. Hay quienes insisten en la noción de presumir el diagnóstico de algo orgánico. Pero nQ se trata de
contra transferencia, se dan aires, fanfarronean, prometen el esto en este caso. Balint dice a su cliente: Es curioso, usted me
oro y el moro; sin embargo, surge no sé qué tipo de malestar cuenta muchas cosas muy interesantes, pero debo decirle que no
porque, precisamente; se trata de esto: no hay modo de esca- comprendo nada de su historia. Entonces el tipo se relaja, una am-
parse. Con la tow bodies' psychology llegamos al famoso pro- plia sonrisa aparece en su rostro: Usted es el primer hombre
blema de los cuerpos no resuelto en la física. sincero que encuentro; ya conté .todas estas cosas a varios colegas
En efecto, si nos quedamos en el·plano de los dos cuerpos, suyos, quienes vieron en ellas enseguida el indicio de una estruc-
ninguna simbolización resukf satisfactoria. ¿Es acaso siguien- tura interesante, refinada. Le conté todo esto como un test, para
do este camino y considerando a la transferencia como un fenó- ver si usted era, como los otros, un charlatán y un mentiroso.
meno de desplazamiento como podremos captar la naturaleza Deben apreciar el matiz que separa los dos registros de Ba-
de la transferencia? lint: cuando expone en la pizar,ra que son las emociones de los
Balint nos cuenta entonces una historia muy bonita:. Un ciudadanos ingleses las que se ban desplazado sobre el British
señor viene a verlo. Está a punto de analizarse -conocemos r .,\ lion y los dos unicornios; y cuando está en la práctica y habla
bien esta situación- pero no se decide. Ha visto ya varios ana- inteligentemente de lo que experimenta. Puede decirse: ¿este ti-
listas y, finalmente, viene a ver a Balint. Le cuenta una larga po sin duda está en todo su derecho, pero no es esto acaso un poco
historia, muy rica, muy complicada, con detalles de lo que uneconomic? ¿No se trata de un rodeo demasiado largo? Entra-
siente,< de lo que sufre. Es ahí cuando Balint -cuyas posiciones mos entonces aquí en la aberración. Pues no se trata de saber si es
teóricas estoy difamando, y Dios sabe con cuánto pesar lo ha- económico o no. La operación de este señor se sostiene digna-
go-- se revela como el maravilloso personaje que es. mente eri su registro, puesto que en el punto de partida de la
Balint no cae en la contratransferencia -es decir, hablando l· experiencia analítica: está el registro de la palabra embustera.
con propiedad no es un en el lenguaje cifrado en el La palabra es la que instaura la mentira en la realidad. Preci-
cual estamos estancados se llama ambivalencia al hecho de samente porque introduce lo que no es, puede también intro-
oqiar a alguien, y contratransferencia al hecho de ser un imbé- ducir lo que es. Antes de la palabra, nada es ni no es. Sin duda,
cil. Balint no es un imbécil, escucha a esta persona coIl).o un todo está siempre allí, pero sólo con la palabra hay cosas que
hombre que ya ha oído muchas cosas, a muchas personas, que son -=--que son verdaderas o falsas, es decir que son- y cosas
ha madurado. Y no comprende. A veces sucede. Hay historias , que no son. Sólo conIa dimensión de la palabra se cava el surco
como ésta que no se comprenden. Cuando no comprendan una de"la verdad en lo real. Antes de la palabra no hay verdadero ni
historia, no se acusen de inmediato, díganse: no comprendo, falso. Con ella, se introduce la verdad y también la mentira, y
esto debe tener un sentido. No sólo Balint no comprende, sino muchos otros registros más. Antes de separarnos hoy, colo-
que considera que tiene derecho a no comprender. No le dice quemos todo esto en una especie de triángulo de tres vértices.
n3;da al señor, y lo hace volver. . Aquí la mentira. Allí la equivocación 1, no el error, ya volveré
. El tipo vuelve. Sigue contando su historia. Carga las tintas.
Balint sigue sin comprender. Lo que le cuenta el otro son cosas 1. Véase Nota a la Traducción. [T.]

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sobre este punto. Y luego, ¿qué más?: la ambigüedad. Ambi-


güedad a la está condenada la palabrapor su , .•...': " •. ", . preciso. que entre en e! es •.
"'. homogénea' dél símbolo, de la ley. -.., .
lezá:Pues e! acto mismo de la palabra; que funda' la dlmenSIO'n
de la verdad, queda siempre, por esto mismo, detrás, más allá. La Está claro. Siempre comprendió muy bien la diferencia
palabra es por esencia ambigua. . existente entre e! modo en que se acogen las palabras de un
niño y e! modo en que se acogen las palabras de un adulto.
Simétricamente, se cava en lo real e! agujero, la hiancia de!
Charla para no comprometerse, no situarse, en e! de
ser como tal. Apel!as intentamos aprehender la noción de ser,
adultos, donde siempre en mayor o menor grado se·esta reducr-
ésta se reve!a tan intangible como la palabra. Pues el ser,. e! ,
do a la esclavitud; charla para no decir nada y puebla viento
verbo mismo, sólo existe en e! registro de la palabra. La palabra
sus sesiones. , .
introduce e! hueco de! ser en la textura de lo real; ambos se
Podemos detenernos un instante y meditar acerca de! hecho "
sostienen y se balancean mutuamente, son exactamente corre-
de que también e! niño tiene palabra. Una palabra que no está
lativ,os.
vacía. Que está tan llena de sentido como la palabra de! adulto.
. Vealnos otro ejemplo de Balint, tan significativo como el
Incluso, está tan llena de sentido que los adultos se la pasan
primero.,"¿Cómo puede él relacionarlos con e! registro de! des-
maravillándose de ella: ¡Que inteligente es, mi lindo pequeñito!
plazamiento en e! que ha sido amplificada la transferencia? Esta
¿ Vieron lo que dijo el-otro día? Todo radica en est? ,
es otra historia.
En efecto, como vimos hace un momento, eXiste alh ese
I .

Se trata esta vez de una encantadora paciente que presenta


elemento de idolatría que interviene en la relación imaginaria.
e! tipo, muy bien ilustrado en algunas pe!ículas inglesas, de!
La palabra admirable de! niño es quizá la J?alabra trasce??ente,
chatter, e! hablar-hablar-hablar-hablar para no decir nada. Y revelación de! cielo, oráculo de pequeño dIOS, pero lo eVidente
así transcurren. las sesiones. 'Ya ha hecho largos períodos de
es que no le compromete a nada.
análisis cOn otro analista antes de caer en manos de Balint. Este y cuando las cosas no funcionan se hacen entonces los
se da cuenta claramente -incluso la paciente lo confiesa- que mayores esfuerzos para arrancarle palabras que comprometan.
cuando le molesta, entonces lo tapa contando cualquier , Dios sabe hasta qué punto p.atina la dialéctica de! Se
de al'sujeto con sus contradicciones, de hacerle
¿Cuándo se produce el giro decisivo? Un día, después de firmar lo que dice, y así comprometer su palabra en una¡ dialéc-
una penosa hora de chatter, acaba por poner el dedo en tica. .
lo que ella no quiere decir. No quiere decir que obtuvo de un En la situación de transferencia -dice Balint, no yo, y tiene
médico amigo una carta de recomendación para un empleo, en razón au"n ,cuando ella sea otra cosa que un desplazamierho-- se
la que se decía que ,ella era trust- trata de! valor de la palabra; no ya esta vez en tanto ella crea la
worthy. Momento pivote en el que gira en torno a SI misma, y ambigüedad fundamental, sino en tanto ella es funcióp de lo
consigue comprometerse en análisis. Balint consigue justa- ;imbólico, de! pacto que une entre sí a los sujetos en'. p.na
mente que ella confiese que,; justamente, siempre se trató de ción. La acción humana por excelencia está fundada ongmana-
esto para ella: no hay que cc¡msiderarla como trust7forthy, es mente en la existencia de! mundo de! símbolo, a saber en leyes
decir, como alguien que se; compromete con sus palabras. y contratos. Es realmente en este en que ' Bal!nt,
Puesto qué si sus palabras la;comprometen será necesario que cuando está en lo concreto, en sufunclOn de anahsta, hace girar
se ponga a trabajar, como e! esclavo antes mencionado, será la situación entre él y e! sujeto.
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A partir de ese día, puede señalarle todo tipo de cosas a su de la situación es la utilización que han hecho de la palabra cada
-paciente por ejemplo cómo ella se comporta en sus empleos: a una de estas dos personas; el tipo y la dama. Ahora bien, ésta es
saber, que apenas comienza a obtener la confianza general, se una extrapolación abusiva. La palabra en el análisis no es en
las arregla justamente para hacer algo que justifique que la pon- modo alguno la misma que, triunfante e inocente a la vez, pue-
gan de patitas en la calle. Incluso el tipo de trabajo que encuentra de utilizar e! niño antes de haber entrado en el mundo de! tra-
es significativo: atiende el teléfono, recibe cosas, o manda a los bajo. Hablar en análisis no equivale a sostener en el mundo de!
demás a hacer diversas cosas, en suma hace un trabajo de cen- trabajo un discurso voluntariamente insignificante. Ambos só-
tralización que le permite sentirse fuera de la situación y, final- lo pueden ser vinculados por analogía. Sus fundamentos son
mente, siempre se las ingenia para que la echen. diferentes .
Este es pues el plano en el que viene a jugar relación de La situación analítica no es 'sjmp1.emente una ectopia de la
transferencia: juega en torno a la relación simbólica, ya se trate situación infantil. Es, ciertamente, una situación atípica, y Ba-
de su institución, su prolongación.o su sostén. L_a transJerencia lint intenta dar cuenta de ella analizándola como una tentativa
implica incidencias, proyecciones de las articulaciones imagina:' de mantener e! registro del primary love. Esto es cierto desde '
rias, pero se sitúa por entero en la relación simbólica. ¿Qué determinados ángulos, pero no desde todos . Limitarse a este
implica esto? aspecto es embarcarse en intervenciones desconcertantes para
La palabra no se despliega en un solo plano. Por definicion, el sujeto.
la palabra siempre tiene sus trasfondos ambiguos que llegan La experiencia lo prueba. Diciendo a la paciente que ella
incluso al punto de lo inefable, donde ella ya no puede decirse, reproducía talo cual situación de 'su infancia, el analista ante-
ya no puede fundarse en tanto que palabra. Pero este más allá rior a Balint no permitió el vuelco de la situación. Esta sólo
no es el que la psicología busca en el sujeto, y encuentra en empezó a funcionar en torno al hecho concreto de que la dama
váyase a saber cuál de sus mímicas, sus calambres, sus agitacio- 1. tenía, esa mañana, una carta que le permitía encontrar un tra-
nes, en todos los correlatos emocionales dé la palabra. De he- bajo. Sin-teorizarlo, sin saberlo, Balint intervenía en el registro
cho, el pretendido más allá psicológico está de! otro lado: en un simbólico, puesto en juego por la garantía dada, por el simple
más acá. El más allá en cuestión está :en la dimensión misma de hecho de responder por 'alguien. Fue eficaz justamente porqúe
la palabra. estaba en ese plano. ,
Por ser del sujeto, no nos referimos a sus propiedades psico- Su teoría está desfasada, ;también degradada .. Sin embargo,
lógicas, sino a lo que se abre paso en la experiencia de la pala- cuando se lee su texto se encuentran, acaban de verlo, ejemplo.s
b,r a, experiencia en la que consiste la analítica; maravillosamente luminoso-s. Balint, práctico excelente, no ,
Esta experiencia se constituye en e! análisis mediante reglas puede, a pesar de su teoría, desconocer la dimensión en la que
muy paradójicas, puesto que se trata de un diálogo, pero de un se desplaza.
diálogo que sea lo más posible un ,monólogo. Se desarrolla se-
gún una regla de juego y, por entero, en el orden simbólico.
¿Me siguen? Quise ejemplificar hoy e! registro simbólico en el
análisis, haciendo surgir e! contraste existente entre los , ejem-
plos concretos que ofrece Balint y su teorización. ,
De estos ejemplos se desprende, para Balint, que el resorte

]]6 ]]7
EL ORDEN S/MBOLICO
LOS CALLEJONES SIN SALIDA DE MICHAEL BALINT

tado entre e! eg'o y e! id. Ya es hora que les lea e! dístico de


4 Ange!us Silesius, e! trigésimo de! segundo libro de! Peregrino
cjuerubínico. ' ' '> ' ,

Entre las referencias de Balint, hay una que quisiera desta- Zufall und Wesen
car aquí. Se trata de un dístico de alguien a quien Balint llama Mensch werde wesentlich: denn wann die Welt vergeht
uno de nuestros colegas -¿por qué no?- ] ohanhes Scheffler. So ¡alt der Zufall weg, dasswesen dass besteht.
] ohannes Scheffler realizó, a comienzos de! siglo XVI, estu-
dios muy profundos de medicina -en esa época probablemen- Este dístico se traduce así:
te tenía más sentido que ahora- y escribió con e! nombre de
Ange!us Silesius unos cuantos dísticos sumamente cautivantes. Contingencia y esencia
¿Místicos? Tal vez no sea e! término Se trata la Hombre, deviene esencial: pues cuando el mundo pasa,
deidad, y de 'sus relaciones con la creatividad que .se sostiene la contingencia se pierde y lo esencial subsiste.
por esencia en la palabra humana, y que llega tan. leJos la
palabra, hasta e! punto mismo en e! cual ella te.rmma por De esto se trata al fin de un análisis; de un crepúsculo, de un
se. La perspectiva poco ortodoxa en la que Siempre se .afirmo ocaso imaginario de! mundo, incluso de una experiencia que
Ange!us Silesius es, de hecho, un enigma para los historiadores limita con la despersonalización. Es entonces cuando lo contin-
de! pensamiento religioso. gente cae -el accidente, e! traumatismo, las dificultf.des de la
Ciertamente no es casualidad que surja en los textos de Ba- historia-o Y es entonces el ser el que llega a constituirse.
lint. Los dos versos que cita son muy bellos. Se trata nada me- Manifiestamente, Ange!us escribió esto en e! momento en
nos que de! ser en tanto que está vinculad?, en la realización que realizaba sus estudios de medicina. El fin de su vida estuvo
sujeto, con lo contingente, o con lo accide?tal. Y para perturbado por las guerras dogmáticas de la Reforma y la Con-
esto resuena como e! eco de lo que él c0ncibe como e! ultimo trarreforma en las que asumió una actitud extremadaiT\ente
término de un análisis: ese estado de erupción narcisista, de! apasionada. Pero los libros de! Peregrino querubínico producen
que ya he hablado en una (le nuestras reuniones. . un sonido transparente, cristalino. Constituyen uno de los mo-
Esto también despierta ecos en mis oídos. Pero no concibo mentos más significativos de la meditación humana sobre e!
e! fin de! análisis de! mismo modo. La fórmula de Freud: allí ser, un momento, para nosotros, más rico en resonancias que
donde el ello estaba el yo debe estar, es entendida habitualmen- La noche oscura de San] uan de la Cruz, que todo e! mundo lee
te como una grosera espacialización, y, a fin de se y nadie comprende. '
reduce la reconquista analítica de! ello a un acto de No puedo dejar de aconsejar enfáticamente, a quien hace
El ego se ve en un sí mismo que no es más que su última aliena- análisis, que se procure las obras de Angelus Silesius. No son
ción, tan sólo más perfeccionada que todas las que hasta enton- muy extensas y están traducidas al francés en Aubier. Encon-
ces conoció. trarán muchos otros temas de meditación, por ejemplo e! re-
No, lo constituyente es e! acto de la palaqra. El progreso de truécano de Wort, la palabra y Ort, e! lugar, y también muchos
un análisis no consiste en la ampliación de! campo del ego, no aforismos muy acertados acerca de la temporalidad. Tal vez ,
es la reconquista por e! ego de. su franja e.s un tenga, en alguna otra ocasión, oportunidad de hablar de algu-
verdadero vuelco, un desplazamiento, un paso de mmue eJecu-
339
338
LOS CALLEJONES S/N SALIDA DE M/CHAEL BALINT

nas de estas fórmulas, sumamente cerradas, pero que a su vez


abren perspectivas admirables y se ofrecen a la meditación.

9 DE JUNIO DE 1954.

LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA

340
XIX

FUNCION CREADORA DE LA PALABRA

Toda significación remite a otra


significación.
Los compañeros de Ulises.
Transferencia y realidad.
El concepto es el tiempo de las cosas.
Jeroglíficos.

Nuestro amigo Granoff va a presentar una comunicación


que parece situarse en la línea de nuestros últimos comentarios.
Encuentro muy acertado el surgimiento de iniciativas tales, to-
talmente acordes con el espíritu de diálogo que deseo en lo que
-no lo olvidemos- es ante todo un seminario.

La exposición del doctor se refiere a dos artículos


del número de abril de 1954 de la Psycho-Analytic Review :
Emotion, Instinct and Pain-plesaure, de A. Chapman Isham y
A study of the dream in depth, its corollary and consequences,
de C. Benniu.

Estos artículos, extensos, de alto nivel teórico, convergen


conl lo que aquí hago. Sin embargo, cada uno de ellos llarria la
atención sobre puntos diferentes.

343
FUNCION CREADORA DE LA PALABRA
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA

El primero ,acentúa la información de la emoción; ésta


'r no sólo representa el órgano de la mano,
smo tamblen cuando. ftgura 'f' en " mano de obra ' man o d ura, ma -
sería la realidad última con la que nos enfrentamos y, hablan- no muerta, etc. L a slgm lcaClOn está dada por la suma de estos
do estrictamente, el objeto de nuestra experiencia. Esta cqn- empleos.
responde al deseo de captar en alguna parte un ob- Es con esto que nos enfrentamo.s en el análisis. No tenemos
Jeto que se asemeje, lo más posible, a los objetos de otros 're- p,or qué en la ,búsqueda de referencias suplementa-
gistros. na,s. ¿Que neceSIdad hay de hablar de una realidad que sosten-
Alexander escribió un gran artículo, del que tal vez poda- dna los, usos llamado.s metafóricos ? Todo uso es, en cier-
mos hablar algún día, llamado Logic oi emotions, el cual está sin to .sentido, sIempre metafórico. La metáfora no debe distin-
duda en el corazón de la teoría analítica . gUlrse -como cree Jones al co.mienzo de su artículo sobre la
.Al igual que el reciente artículo de Chapman Isham; trata del si:nbolismo -del símbolo. mismo y de su uso.. Si me
de mtroducir una dialéctica en lo que habitualmente considera- dmJo a algUlen, creado o increado, llamándolo sol de mi cora-
mos el registro afectivo. Alexander parte del bien conocido es- zón, es un error creer -<:omo. cree Jones- que se trata de una '
quema lógico-simbólico del que Freud deduce las diversas for- comparación entre lo que tú eres para mi corazón 'y lo que es el
mas de delirio a partir de las diversas modalidades de la nega- s?l, etc. La no es más que un desarrollo secunda-
ción: Lo amo - No soy yo quien ama - No es a él a quien amo- no de la pnmera emergencia al ser de la relación metafórica
No lo amo - Me odia - Es él quien me ama; modalidades que que es infinita.mente más rica que todo lo que puedo por ei
nos ofrecen la génesis de diversos delirio.s: el celoso, el pasio- momento elUCIdar. '
nal, el persecutorio, el erotomaníaco, etc ... Es pues en una es- Esta emergencia implica todo lo que luego puede unírsele, y
simbólica superior, ya que implica variaciones grama- que yo no creía haber dicho.. Por el solo hecho de haber formu-
ticales muy elaboradas, donde captamo.s las transformaciones, lado esta relación, soy yo, mi ser, mi confesión mi invocación
metabolismo. mismo, que se produce en el orden precons- quien, en.t ra en el del símbolo. Esta fórmula
Clente. ademas que el me caltenta, que me hace vivir, y también que
El interés del primer artículo que comentó Granoff reside es ,el centro de ml gravedad, y aún más que produce esa lúgubre
en que se ubica a contracorriente de la tendencia teórica actual- de sombra de la, que habla Valéry, que él es también lo
mente dominante en análisis. El segundo me parece aún más <Jue cIega, lo que confIere a todo falsa evidencia y brillo enga-
interesante, en la medida en que busca a qué realidad, a qué nador. Ya que, ¿no es cierto?, el máximum de luz es también la
más allá, a qué hecho -<:omo dice el artículo- se refiere la fuente de todo oscurecimiento. Todo. esto está ya implicado. en
significación. Este es un problema crucial. la invo.cación simbólica. El surgimiento. del símbolo crea, lite-
Pues bien, si ignoran que la significación nunca remite más ralmente, un o.rden de ser nuevo en las relaciones entre los
que a ella misma, es decir, a otra significación, penetrarán en hombres. '
callejones siempre sin salida, como. puede apreciarse en lo.s im- Me dirán que a pesar de todo existen expresiones irreducti-
pases actuales de la teoría analítica. ' po.r otra parte, que no siempre podemos redu-
El único. méto.do. correcto, cada vez que en el análisis busca- Cir el mvel factual la emisión creadora de ese llamado simbólico
mos la significación de una palabra, consiste en catalogar' la y que, para la metáfora que he 'dado como ejemplo, podríamos
suma de sus empleo.s. Si quieren conocer la significación de' la encontrar fórmulas más sencillas, más orgánicas, más animales,
palabra mano en lengua francesa, deben hacer el catálogo de
345
344
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA FUNCION CREADORA DE LA PALABRA

Hagan ustedes la prueba: verán que nunca saldrán de! mundo cerdos. Este tema de .la metamorfosis es un tema apropiado
de! símbolo. . . ,_.. . . . '··0 · .
\
::.J. _.,..,.
l
para despertar· nuestro interé-s;- pues plantea el límite entre lo
."' ;ecurran al índice orgánico, a ese tu humano y lo animal.
mano sobre mi corazón que dice la infanta a Leonor al comien- Fueron pues transformados en cerdos, y la historia con-
zo de! Cid para expresar así los sentimientos de amor que expe- tinúa.
rimenta por e! joven caballero. Pues bien, es e! ín- Es preciso creer que con todo conservan ciertos vínculos
dice orgánico, lo es aquí nuevamente en e! mtenor de una con- con el mundo humano puesto que en medio de la porqueriza
fesión, como testimonio, testimonio que sólo encuentra su -pues la porqueriza .es una sociedad- se comunican entre
acento en tanto que: Lo recuerdo tan bien que vertiría mi san- ellos mediante gruñidos sus necesidades: e! hambre, la sed, la
gre Antes de rebajarme a desmentir mi En efecto, sólo voluptuosidad, incluso el espíritu de grupo. Aquí no acaba
en la medida en que se prohíbe ese es que ·ella todo . .
entonces invoca un hecho factual. El hecho de! laudo de! cora-. ¿Qué puede decirse de estos gruñidos? ¿Acaso no son tam-
zón sólo adquiere su sentido en e! interior de! mundo simbóli- bién mensajes dirigidos al otro mundo? Bueno, yo lo que oigo
co trazado en la dialéctica del sentimiento que se rehúsa, o al es esto: oigo que los compañeros de Ulises gruñen: Añoramos a
cual implícitamente le es rehusado ·e! reconocimiento de quien Ulises, añoramos que no esté entre nosotros, añoramos su ense-
lo experimenta. lo que él era para nosotros a través de la existencia.
Ya lo ven, hemos vuelto al punto en que concluimos nues- ¿Cómo reconocer que ese gruñido que llega hasta nosotros
tro discurso la última vez. desde ese susurro sedoso acumulado en e! espacio cerrado de la
porqueriza es una palabra? ¿Será porque allí se expresa algún
sentimiento ambivalente?
En efecto, existe en esta ocasión lo que llamamos, en el
2 orden de las emociones y de los sentimientos, ambivalencia.
Porque Úlises es un guía más bien molesto para sus compañe-
ros. Sin embargo, una vez convertidos en cerdos, tienen ·sin
'Cada vez que estamos en e! orden de la palabra, todo lo duda razones para añorar su presencia. Por ello, existe una du-
instaura en la realidad otra realidad, finalmente sólo adqUiere da acerca de lo que comunican.
su sentido y su acento en función de este orden mismo. Si la Esta dimensión no puede ser descuidada. Pero, ¿acaso es
emoción puede ser d:esplazada, invertida, inhibida, si ella está· ella suficiente para transformar un gruñido en una palabra?
comprometida en una dialéctica, es porque ella captu:ada No; porque la ambivalencia emocional de! gruñido es una reali-
en e! orden simbólico a partir de! cual los otros ordenes, Ima- dad en su esencia no constituida.
y real, su puesto y se ordenan. El gruñido del cerdo sólo se transforma en palabra cuando
Intentaré una vez más hacérselos percibir. Re!atemos una alguien se plantea la cuestión de saber qué es lo que este gruñi-
pequeña fábula. . . . do pretende hacer creer. Una palabra sólo es palabra en la exac-
Un día, los compañeros de Uhses -como saben, tuvieron ta medida en que hay alguien que crea en ella.
diez mil desgracias, y creo que casi ninguno terminó e! paseo-- ¿.Qué pretenden hacer creer, gruñendo, los .compañeros de
fueron transformados, dadas sus fástidiosas inclinaciones, en Ulises transformados en cerdos?: que aún preservan algo hu-
346 3-17
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA FUNCION CREADORA DE LA PALABRA

mano. En esta ocasión expresar la añoranza de Ulises, es rei- Evoca en primer lugar el caso de una paciente que pasa todo
"indicar ser reconocidos, ellos mismos los cerdos, como los su tiempo interpelando violentamente al analista, incluso ri-
compañeros de Ulises. . . ñéndolo, reprochándole no ser suficientemente bueno, nunca o

Una palabra se sitúa ante todo en esta dimensión. La pala- intervenir como es preciso, equivocarse, no usar el tono ade-
bra es esencialmente un medio para ser reconocido . La palabra cuado. Nunberg se pregunta si éste es un caso de transferencia.
está ahí, antes que cualquier cosa pueda estar detrás de ella. Por Bastante curiosamente, pero no sin fundamento, responde
eso es ambivalente y absolutamente insondable. ¿Es o no ver- que no; lo que hay es más bien una aptitud a la
dadero lo que ella dice? Es un espejismo. Es este primer es- transferencia. Por el momento la sujeto hace oír a través de sus
pejismo e! que les asegura que estamos en e! dominio de la recriminaciones una exigencia, la exigencia primitiva de una
palabra. persona real; y es la discordancia que presenta el mundo real
Sin esta dimensión una comunicación no es más que algo respecto a su requisito la que motiva""su insatisfacción. No se
que transmite, algo que es casi de igual orden que un movi- trata de transferencia, sino de su condición.
miento mecánico. Hace un momento evocaba ese susurro se- ¿A partir de cuándo realmente hay transferencia? Cuando
doso, la comunicación de susurros en el interior de la porqueri- la imagen que el sujeto exige se confunde con la realidad en la
za. De ello se trata: e! gruñido puede analizarse totalmente en que está situado. Todo el progreso del análisis consiste en mos-
términos de mecánica. Pero, a partir de! momento en que quie- trar al sujeto la distinción entre estos dos planos, en despegar lo
re hacer creer algo y exige reconocimiento, la palabra existe. imaginario y lo real. Es ésta una teoría clásica: el sujeto tiene un
Por eso puede hablarse, en cierto sentido, de! lenguaje de los comportamiento supuestamente ilusorio y se le muestra cuán
animales. Hay lengnaje en los animales en la exacta medida en poco está adaptado a la situación efectiva.
que hay alguien para comprenderlo. Pero resulta que nosotros no hacemos más que percibir to-
do el tiempo que la transferencia no es en absoluto un fenóme-
no ilusorio. Decirle al sujeto: Pero amigo mío, el sentimiento
que usted' tiene hacia mí no es más que tran!ferencia, no es
3 analizarlo. Esto nunca arregló nada. Felizmente, cuando los
autores están bien orientados en su práctica, dan ejemplos que
desmienten su teoría y que prueban que tienen cierto senti-
Veamos otro ejemplo que tomaré de un arrículo de Nun- miento de la Es el caso de Nunberg. El ejemplo que
berg aparecido e.n 1951, Transference and reality, donde se presenta como úpico de la experiencia de transferencia es partir
plantea la cuestión de saber qué es la transferencia. Se trata del cularmente instructivo.
mismo problema. Tenía un paciente que le traía muchísimo material y se ex-
Es muy agradable ver lo lejos que llega el autor y, a la vez, presaba con tal autenticidad, poniendo tal cuidado en cada de-
las dificultades que encuentra. Para él, todo sucede a nivel de lo talle, con tal preocupación por ser completo, con tal abando-
imaginario. Cree que el fundamento de la transferencia es la no ... Y, sin embargo, nada ocurría. Nada ocurría hasta que
proyección en la realidad de algo que no está allí. El sujeto Nunberg se dio cuenta que en la situación analítica el paciente
exige a su compañero ser una forma, un mode!Q, por ejemplo, reproducía una situación que había sido la de su infancia, du-
de su padre. ; o rante la cual se a confidencias, lo más detalladas posi-

348 349
FUNCJON CREADORA DE LA PALABRA
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA

, Son evidencias tontas las que estoy diciendo. Sin embargo,


bies, fundadas en la confianza total que tenía en su interlocuto-
solo un la diciendo cosas senci-
ra -quien ·no era .otra que su madre- quien venía todas' las
llas, podemos aprender a contar con nuestros propios dedos los
noches a sentarse al borde de su cama. El pacIente, como Sche-
elementos de la situación en medio de la cual actuamos .
rezade, se complacía en hacerle un informe exhaustivo de sus
que comprender esto: ¿por qué, apenas ha sido revela-
jornadas y también de sus actos, sus deseos, sus tendencias, sus
da al SUjeto la relación entre las dos situaciones, se produce una
escrúpulos, sus remordimientos, no ocultando nunca nada. La
completa de la situación analítica? ¿Por qué las
cálida presencia de su madre, en camisón, era para él la fuente
mismas palabras se vuelven ahora eficaces, marcando un verda-
de .U? perfectamente sostenido como tal, que consistía ,en
dero progreso en la existencia del sujeto? Intentemos pensar un
baJo el camisón el contorno de sus senos y su cuerpo.
poco.
Se libraba entonces a las primeras investigaciones sexuales en el
La palabra se instituye como tal en la estructura del mun-
cuerpo de su amada compañera. '
do semántico que es el del lenguaje. La palabra nunca tiene un
¿Cómo analizar esto? Intentemos ser un poco coherentes.
únic.o sentido ni el vocablo un único empleo. Toda palabra tie-
¿Qué significa esto?
ne siempre un más allá, sostiene varias funciones, envuelve va-
Dos situaciones son aquí evocad.as: el
rios. sentidos. Tras lo que dice un discurso está lo que él quiere
con su madre, el paCiente con su analista.
deCir, y tras lo que quiere decir ' está otro querer decir, y esto
la situación, el sujeto experimenta satisfacción
terminará a .menos que lleguemos a sostener que la pala-
mediante este mtercambio hablado. Podemos sin dificultad dis-
bra tiene funCión creadora, y que es ella la que hace surgir
tinguir dos planos, el plano de las relaciones simbólicas, que sin
la cosa misma, que no es más que el concepto.
duda se aquí subordinadas, subvertidas por Recuerden lo que dice Hegel sobre el concepto: el concepto
la relaclOn Imagmana. Por otra parte, en el análisis el sujeto se
es el tiempo de la cosa. Ciertamente, el concepto no es la cosa
comporta con total abandono y se somete con toda buena vo-
en lo que ella es, por la sencilla razón de que el concepto siem-
a.la regla ..¿Debemos concluir allí presente una
pre está allí donde la cosa no está, llega para reemplazar a la
satisfaCCión semejante a la satisfacción primitiva? A muchos les
con:o el elefante que hice entrar el otro día en la sala por
es fácil franquear el paso: pero sí, es así. El sujeto busca una
mtermedlO de la palabra elefante. Si esto chocó tanto a algunos
satisfacción semejante. Se hablará sin vacilar de automatismo
de ustedes es porque era evidente que el elefante estaba efecti-
de repetición. Y de todo lo que ustedes quieran. El analista se
vamente aquí desde el momento! en que lo nombramos. ¿Qué
vanaglpriará de haber detectado tras esa palabra váyase a saber
es lo de la cosa puede estar allí? No es su forma, tampoco
qué sentimiento o emoción, el cual revelaría la presencia de iIn
su realidad, pues, en lo actual, todos los lugares están ocupa-
más allá psicológico constituido más allá de la palabra.
dos. Hegel lo dice con mucha rigurosidad: es el concepto el que
¡Per? reflexionemos un,Poco! En primer lugar, la posición
hace que la cosa esté allí, aun no estando allí.
del,analIsta es exactamente Inversa a la posición de la madre, no
Esta identidad en la diferencia, que caracteriza la relación
esta al borde de la cama sino detrás, y está lejos de presentar, al
del concepto con la cosa, es además la que hace que la cosa sea
en los casos más frecuentes, los encantos del objeto pri-
cosa y el fact esté simbolizado, como nos lo decían hace un
mitivo, y de prestarse a las mismas concuspicencias. En todo
momento. Estamos hablando cosas y no de váyase a saber
caso no es por ese lado por donde habrá de franquearse el paso
qué, siempre imposible de identificar.
de la analogía.
351
350
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA FUNCION CREADORA DE LA PALABRA

Heráclito nos informa: si instauramos la existencia de las do último, es esa fo rma temporal de la que estoy hablando, que
cosas en un I11ovimiento de,talmodo que nunca la es por. sí sola una palabra. El sentido último de la palabra ,del
corriente del mundo vuelva a pasar por la misma situación, es sujeto frente al analista, es su relación existencial ante el objeto
precisamente porque identidad en la diferencia ya está satu- de su deseo. '.
rada en la cosa. De donde Hegel deduce el concepto es el tiempo Este espejismo narcisista no adquiere en esta ocasión ningu-
de la cosa. na forma particular, no es más que lo que sostiene la relación
Nos encontramos aquí en el núcleo del problema avanzado I del hombre con el objeto de su deseo y que siempre le deja solo
por Freud cuando dice que el inconsciente se sitúa fuera , del en lo que llamamos el placer preliminar. Esta relación es espe-
tiempo. Es cierto y no es cierto. Se; sitúa fuera del tiempo exac- cular y coloca a la palabra en una especie de suspensión, pura-'
tamente como lo hace el concepto, porque él es el tiempo de sí mente imaginaria, en efecto, en relación a esa situación.
·--mismo, el tiempo puro de la cosa, y en tanto tal, puede repro- Esta situación no tiene nada que sea actuál, nada que sea
ducirla según cierta modulación, cuyo soporte material puede emocional, nada que sea real. Pero, una vez alcanzada, cambia
ser cualquier cosa. En el automatismo de repetición se trata el sentido de la palabra, revela al sujeto que ·su palabra no es
precisamente de esto. Esta observación nos llevará muy lejos, más que lo que he llamado, en mi informe de Roma, palabra
hasta los problemas de tiempo que supone la práctica analítica. ' vacía, y que en tanto tal carece de efecto.
Volvamos pues a nuestro ejemplo: ¿por qué el análisis se Todo esto no es fácil. ¿Me siguen? Deben comprender que
transforma desde el momento en que se analiza la situación el más allá al que somos remitidos, es siempre otra palabra, más
transferencial evocando la antigua situación, en cuyo transcurso profunda. En cuanto al límite inefable de la palabra, éste radica
el sujer.o estaba ante un objeto totalmente diferente, que no pue- en el hecho de que la palabra crea la resonancia de todos sus
de ser asimilado al objeto actual? Porque la palabra actual, como sentidos. A fin de cuentas, somos remitidos al acto mismo de la
la palabra antigua, está en el interior de un paréntesis en el tiem- palabra en tanto tal. Es el valor de este acto actual el que hace
po, dentro de una forma de tiempo, si me permiten la expresión. que la palabra sea vacía o plena. En el análisis de la transferen-
Siendo idéntica la modulación de tiempo, la palabra del analista cia, se trata"de saber en qué punto de su presencia la palabra es
tiene el mismo valor que la palabra antigua. plena.
Este valor es valor de palabra. No hay aquí ningún senti-
miento, ninguna proyección imaginaria y el Sr. Nunberg,
quien se agota en la tarea de construirla, se coloca así en una
situación inextricable. 4
Para Loewenstein,- no hay proyección, sino desplazamiento.
Es ésta una mitología que presenta todas las apariencias de un
laberinto. Sólo podemos salir de éltreconociendo que el elemen- Si encuentran que esta interpretación es un tanto especulati-
to-tiempo es una dimensión constitutiva del orden dela palabra. va, les traeré una referencia, puesto que estoy aquí para in ter-
Si efectivamente el concepto es, el tiempo, debemos analizar pr,etar los textos de Freud, y pues creo oportuno señalar que lo
la palabra por capas sucesivas, debemos buscar sus sentidos que estoy explicando es estrictamente ortodoxo.
múltiples entre líneas. ¿Esto nunca acaba? Sí, tiene un final. ¿Cuándo aparece en la obra de Freud la palabra Übertra- ,
Pero lo que se revela en último lugar, la palabra última, el senti- gung, transferencia? No es en los Escritos Técnicos, y a propó-

352 353
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA FUNCION CREADORA DE LA PALABRA
I
I

sito de las relaciones reales, poco importa, imaginarias, o inclu- discordancias intencionales. Asimismo los lapsus, las lagunas,
so simbólicas, con el sujeto_o No es a propó§ito depora, ni . \ las contenciones, las_rep-eticiones ¿el sujeto también expresan,
- tampoco a propósito de las molestias que ella le ha hecho pade-
cer, ya que, supuestamente, no supo decirle a tiempo que ,dla
empezaba a sentir hacia él un tierno sentimiento. Aparece en la
l' pero en este caso espontáneamente, inocentemente, la modali-
dad según la cual se organiza el discurso. Es esto lo que noso-
tros debemos leer. Ya volveremos sobre estos textos que vale la
séptima parte, Psicología de los procesos oníricos, de la Traum- pena comparar.
\
deutung . ¿Qué nos dice Freud en su primera definición de la Über-
Quizá sea éste un libro que algún día comentaré con uste- tragung? Nos habla de los Tagesrestre, de los restos diurnos,
des; y en el cual sólo se trata de demostrar, la función del que están descargados, dice, desde e! punto de vista de! deseo .
sueño, la superposición de las significaciones de un material Ene! sueño, son formas errantes que e! sujeto considera poco
significante. Freud nos muestra cómo la palabra, a saber la importantes: han sido vaciadas de su sentido. Son pues un ma-
transmisión del deseo, puede hacerse reconocer a través de terial insignificante. El material significante fonemático, jero-
cualquier cosa, con tal de que esa cualquier cosa esté organiza- glífico, etc ... está constituido por formas destituidas de su sen-
da como sistema simbólico. Esta es la fuente de la naturaleza tido propio y retomadas en una nueva a través de
durante mucho tiempo indescifrable del sueño. Así como no se la cual logra expresarse otro sentido. Freud llama Ubertragung
supo, durante mucho tiempo, comprender los jeroglíficos pues exactamente a este proceso.
no se los componía en su propio sistema simbólico: nadie se El deseo inconsciente, es decir, imposible de expresar, en-
. daba cuenta que una pequeña silueta humana podía querer de- cuentra de todos modos un medio para expresarse en e! alfabe-
cir un hombre, pero que podía también representar el sonido to, en la fonemática de los restos diurnos, descargados ellos
hombre y, en tanto tal, entrar en una palabra a título de sílaba. , mismos de deseo. Es éste pues un verdadero fenómeno de len-
El sueño está formado como los jeroglíficos. Saben que Freud guaje como tal. Es esto a lo Freud da e! nombre -la prime-
m'enciona la piedra Roseta. ra vez que lo emplea- de Ubertragung.
¿A qué llama Freud Übertragung? Es, dice, el fenómeno Ciertamente, hay en lo que se produce en e! análisis, com-
constituido por el hecho de que no existe traducción _directa parado con lo que se pwduce en e! sueño, una dimensión su- .
posible para un cierto deseo reprimido por el sujeto. Este deseo plementaria esencial: el otro está ahí. Pero observen también
del sujeto está vedado a su modo de discurso, y no puede ha- cómo los sueños se hacen más claros, más analizables a medida
cerse reconocer. ¿Por qué? Porque entre los ¡;lementos de la que avanza e! análisis. Esto sucede porque el sueño dedica su
represión hay algo que participa de lo inefable . .Hay relaciones habla cada vez más al analista. Los mejores sueños que Freud
esenciales que ningún discurso puede expresar suficientemente, nos presenta, los más ricos, los más bellos, los más complica-
sólo puede hacerlo entre-líneas como decía hace un momento. dos, son los que se producen en e! transcurso de un análisis y
Alguna otra vez les hablaré de la Guía de extraviados de que tienden a dirigirse al analista.
Maimónides que es una obra esotérica. Verán como él organiza Esto también debe aclarar la significación propia de! térmi-
deliberadamente su discurso de tal modo que lo que él quiere no acting-out. Si, hace un momento, hablé de automatismo de
decir que no es decible -es él quien habla así- no obstante repetición, si hablé de él esencialmente a propósito de! len-
puede revelarse. Dice lo que no puede, o lo que no debe ser guaje, es porque toda acción en la sesión, acting-out o acting-
dicho introduciendo cierto desorden, ciertas rupturas, ciertas in, está incluida en un contexto de palabra. Se califica como

354 3-55
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA

acting-out cualquier cosa que ocurra en el tratamiento. Y no sin xx


razón. Si muchos sujetos se precipitan durante el análisis a rea-
lizarmúltiples y variadas acciones eróticas, como, por ejemplo, DE LOCUTIONIS SIGNIFICATIONE
casarse, evidentemente es por acting-out. Si actúan lo hacen
dirigiéndose a su analista.
Por ello es preciso hacer un análisis del acting-out y hacer
un análisis de la transferencia," es decir, encontrar en un acto su
sentido de palabra. Ya que se trata para el sujeto de hacerse
reconocer, un acto es una palabra.
Hoy los dejaré en este punto.

16 DE JUNIO DE 1954.

Después de la interesante comunicación de nuestro amigo


Granoff, que venía como anillo al dedo al progreso que había
abierto el seminario anterior, puedo muy fácilmente continuar.
mis comentarios y conducirlos así a una precisión que, hasta
ahora, había quedado en suspenso en la sucesión de interrogan-
tes que ante ustedes he formulado .
Esta precisión es la siguiente: la función de la transferencia
sólo puede ser comprendida en el plano simbólico. Todas las
manifestaciones en donde la vemos aparecer, incluso en el do-
minio de lo imaginario, se ordenan en torno a este punto cen-
tral.
Consideré que lo más adecuado para que lo captasen, era
acentuar la primera definición de transferencia dada por Freud.
-En-la transferencia se trata fundamentalmente de la toma de
posesión de un discurso aparente por un discurso enmascara- -
do, el discurso del inconsciente. Este discurso .se apodera de
esos elementos vaciados, disponibles que son 1o's Tagesreste, y
de todo aquello que -en el orden del preconsciente-- se vuelve
\
disponible debido a que es menor su carga de esa necesidad
fundamental del sujeto, que es hacerse reconocer. El discurso
secreto, profundo, se expresa en ese vacío, en ese hueco, con lo
que así se convierten en materiales . Lo vemos en el sueño, pero

357
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA DE LOCUTlONIS SIGNIFICATlONE

también lo encontramos en toda la psicopatología de la vida Durante


, una
. entrevista que tuve recientemente con la per-
fotidiana. .' ' . : ' .. ' • '" , ' sor:a.mas en en este área, y qu
, Es a partir de allí que escuchamos a quien nos habla. Basta legltimamente puede ser calIÍlcada de lingüista, E. Benveniste
referirnos a nuestra definición del discurso inconsciente; que es se. me que había algo que nunca se había puesto
el discurso del otro, para comprender cómo él confluye autén- QUizás ustedes, que no son lingüistas, se sorpren-
deran.
ticamente con la intersubjetividad en -esa realización plena de la
palabra que es el diálogo. de la noción de que la significación de un término
El fenómeno fundamental de la revelación analítica, es esta debe por el conjunto de sus posibles empleos. Esto
relación de un discurso con otro que lo toma como soporte. tamblen extenderse a grupos de términos y, en verdad,
Ahí es donde se manifiesta ese principio fundamental de la se- no hay ninguna teoría de la lengua que no tome en cuenta los
según el cual todo semantema remiteal conjunto del empleos de ,gr,:pos, esaecír de las locuciones, y también de
sistema semántico, a la polivalencia de sus empleos. Así, para las SIntacucas. Pero hay un límite, y es el siguiente: la
todo lo que es propiamente lenguaje, en -tanto es humano, es frase no tiene empleo alguno. Tenemos entonces dos zonas de
significación.
decir, utilizable en la palabra, nunca hay univocidad del símbo-
lo. Todo semantema tiene siempre varios sentidos. ,es muy importante, pues estas dos zonas
A de aquí desembocamos en esta verdad absoluta- de slgmÍlcaclOn qUlza sean algo a lo cual nos referimos, ya que
mente manifiesta en nuestra experiencia, y que los lingüistas sOn manera de definir la diferencia entre la palabra y el
lenguaje.
conocen bien: que toda significación no hace más que remitir a
otra significación. Los lingüistas tomaron así su partido, y de- Un hombre tan eminente como Benveniste ha hecho recien-
sarrollan hoy su ciencia en el interior de ese campo. temente este descubrimiento. Es inédito, y me lo confió como
No hay que creer que esto se desarrolla sin ambigüedades y la línea actual de su pensamiento. Esto puede inspirarnos múl-
tiples reflexiones.
que, para Ferdinand de Saussure, quien lo percibió claramente,
las definiciones se hayan dado siempre de modo perfectamente En efecto, al Padre Beirnaert se le ocurrió decirme: ¿Todo
satisfactorio. ...., _. --' ,. " , .'-- lo que usted acaba de enunciar sobre el tema de la significación,
El es el material audible, lo cual no significa que . . estaría ya enunciado en la Disputatio de locutionis
sea el somdo. Todo lo que p.ertenece al orden de la fonética no que constituye la primera parte del De magistro?
est,á incluido en la linguística en tanto tal. Se trata Le conteste: !-fsted ha.bla como un sabio. Este texto ha dejado
del fonef!1a, es decir, del sonido en tanto se opone a otro soni- en mi memona, y en el interior mismo de 19 que les
do en el interior de un conjunto de oposiciones. ensene la vez pasada .. hay que menospreciar el hecho de que
Cuando se habla del significado, se piensa en la cosa, cuan- las palabras que .Ies dlflJo obtengan tales respuestas, incluso ta-
do en realidad se trata de la significación. No obstante, cada les como se expresa San Agustín, lo cual es,
vez que habh¡.mos, decimos la cosa, lo significable, mediante un en laun, el eqUivalente exacto de rememoración.
significado. Aquí hay una trampa, pues obviamente el Íenguaje La rememoración del Reverendo Padre Beirnaert viene tan a
no está hecho para designar las cosas. Pero esta trampa es es- punto como los artículos que nos trajo Granoff. Resulta ejem-
en el lenguaje humano y, en cierto sentido, la verifica- plar comprobar que los lingüistas -si es que pudiéramos
ción de toda verdad está fundada en ella. nir a través de los tiempos una gran familia que llevara este

j58 359
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA
DE LOCUTIONIS SIGNIFICATlONE

nombre, los lingüistas- tardaron quince siglos en volver a des-


cubrir, cu;tl un sol que se eleva nuevamente>- como J.ma :!.urora palabra vacía, es la palabra en su conjunto. ¿Cómo traduciría
naciente; las ideas ya expuestas en el texto deSan Agustín, uno en latín palabra plen a? <,.."

de los más admirables que puedan leerse. Fue un gran placer


para mí releerlo en esta ocasión. R. P. BEIRNAERT: - Hay una expresión: sententia plena.
Todo lo que acabo de decir acerca del significante y el signi- El enunciado pleno es aquel donde no sólo hay u'n v erbo, sino
ficado está allí, desarrollado con espléndida lucidez, tan esplén- también un sujeto, un nombre.
dida que me temo que los comentadores espirituales que se han
librado a su exégesis no siempre hayan percibido toda su sutile- Eso significa sencillamente la frase completa, no es la pala-
za. Piensan' que el profundo Doctor de la Iglesia se pierde en bra. San Agustín intenta demostrar aquÍ que todas las palabras
esta ocasión en cosas harto futiles. Estas cosas futiles son, ni son nombres. Para ello emplea varios argumentos. Explica que
más ni menos, lo que hay de más agudo en el pensamiento toda palabra puede ser empleada como nombre en una frase. Si
moderno sobre el lenguaje. es una conjunción de subordinación. Pero en la frase el si me
desagrada, esta palabra es empleada como nombre. San Agus-
tín procede con todo el rigor y el espíritu analítico de un lin-
güista moderno, y muestra que es el uso en la frase lo que defi-
1 ne la calificación de un vocablo como parte del discurso . Bien.
¿Pensó en cómo traducir en latín palabra plena?

R. P . BEIRNAERT : - Sólo tuve seis o siete horas para explo- R. P. BEIRNAERT: - No. Quizá lo encontremos en el desa-
rar un poco este texto, sólo puedo pues hacerles una pequeña rrollo del texto. Si me lo permite, voy a situar el diálogo De
introducción. ' Magistro: San Agustín lo compuso en 389, algunos años después
de su retorno a Africa. Su título es Del maestro, y ocurre entre
¿Cómo traduce usted De locutionis significatione? dos interlocutores: Agustín_y su hijo Adeodato, que en aquel
entonces tenía dieciséis años. San Agustín dice ,que Adeodato era
R. P . BEIRNAERT: - De la significación .de la palabra . . muy inteligente y asegura que las palabras de Adeodato fueron
realmente pronunciadas por ese muchacho de dieciséis años, que
Sin lugar a dudas . Locutio es palabra. muestra ser así un polemista de primer orden.

R. P. BEIRNAERT: - Oratio es el discurso . El hijo del pecado.

Podríamos decir: De la función significante de la palabra, R. P. BEIRNAERT: - El tema central, que marca la direc-
ya que más adelante tenemos un texto en el que significatio ción hacia la que se orienta el conjurto del diálogo, es que el
tiene en efecto este sentido. AqUÍ, palabra está empleada en lenguaje transmite la verdad desde el exterior, mediante pala-
sentido amplio: es el lenguaje que funcióna en la elocución, bras que suenan en el exterior, pero que en cambio el discípulo
eri la elocuencia. No es la palabra plena, tampoco la percibe siempre la verdad en eLinter'ior.
I . Antes de llegar a esta conclusión hacia la cual se precipita la
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DE LOCUTIONIS SIGNIFICATIONE
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA

nos, no se sitúa a nivel de la información, sino a nivel de la


discusión, el diálogo serpentea largamente y propone una doctri- verdad . --" -_._- .. _-
nadenenguaje y de la palabra de la que podemos extraer Cierto
provecho.
R. P. BEIRNAERT: - Adeodato: No pienso que queramos
Presento sus dos grandes partes: la primera es la Disputatio
enseñar cuando nadie está ahí para aprender.
de locutionis significatione, discusión sobre la significaCión de la
palabra; la segunda parte se llama Veritatis magister solus est
Cada una de estas .réplicas merecería ser aislada.
Christus, Cristo es el único maestro de la verdad.
La primera parte se divide a su vez en dos secCiones. La
R. P. BEIRNAERT: - Habiendo acentuado la enseñanza, se
primera llamada sintéticamente De signis. Se la traduce bastan-
pasa a un modo excelente de enseñar, per commemoratior:em,
te desacertadamente por:Acerca del valor de las palabras. No eJ
es deCir por re-recuerdo. En el lenguaje hay pues dos motzvos.
así, pues, no puede identificarse signum y verbum. La segunda
Hablamos ya sea para enseñar, ya sea para que los otros, o
secCión lleva el título Signa ad discendum nihil valent: para
tras mismos, re-recordemos. A continuación del comienzo de es-
aprender de nada sirven los signos. Empecemos por Sobre 'los
te diálogo, Agustín plantea la cuestión de saber' si la palabra ha
signos.
sido instituida únicamente para enseñar o para recordar. No
Pregunta de Agustín a su hijo: ¿Qué queremos hacer cuando
olvidemos la atmósfera religiosa en la que se sitúa el diálogo. El
hablamos? Respuesta: Queremos enseñar o aprender, según es-
interlocutor responde que existe además la plegaria, en la que se
temos en la posiCión de maestro o en la de discípulo. San Agustín
dialoga con Dios. ¿Podemos creer que Dios de
intentará mostrar que, aun cuando se quiere aprender y se pre- una enseñanza o un recuerdo? Nuestra plegarla solo prensa pa-
gunta para aprender, también se está enseñando. ¿Por qué? labras, dice exactamente Agustín, cuando es necesario que los
Porque se enseña a aquel a quien uno se dirige en qué dire.c- otros sepan que rogamos. Con Dios no intentamos re-recordar o
Ción queremos saber. Surge, en consecuenCia, una definición ge- enseñar al sujeto con el que dialogamos; más bien intentamos
neral: Ves, pues, querido, que con el lenguaje no se hace sino
advertir a los otros que estamos rogando. Por lo tanto, nos ex-
enseñar.
presamos únicamente teniendo en cuenta a quienes pueden ver-
nos en ese diálogo .
¿Me permite una observación? Captan hasta qué punto es-
tamos desde el comienzo en el corazón mismo de lo que inten-
La plegaria se acerca aquí a lo inefable. No está en el campo
to explicar con mi enseñanza. Se trata de la diferencia entre la
de la palabra.
comunicación mediante 'señales y el intercambio de la palabra
inter-humana. Agustín está, de entrada, en el elemento de la
R. P. BEIRNAERT: - La enseñanza se hace mediante pala-
intersubjetividad, pues acentúa docere y dice re, imposibles de
bras. Las palabras son signos. Tenemos aquí toda una reflexión
distinguir el uno del otro. Toda interrogación es,
sobre el verbum y el signum. Para desarrollar su pensamtento, y
te, una tentativa de acuerdo entre dos palabras, lo cuallmphca
expliCitar el modo en que conCibe la relaCión entre el signo y lo
que haya primero acuerdo entre los lenguajes. Sólo hay posibi-
significable, Agustín propone a su interlocutor un verso de la
lidad de intercambio a través de la identificación recíproca de Eneida. .
dos universos completos de lenguaje. En consecuencia, toda
palabra es ya, en tanto tal, un enseñar.' No es un juego de sig-
363
362
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA
DE LO CUTlONIS SIGNIFICATlONE

Todavía no ha definido lo que era significable.


R. P. BEIRNAERT : h_ay que especializarla. J?igo .. el
lo material. pasa a la si-
idn no/ se -de significar,
pero. que? Aún no se sabe. Toma pues un verso de la guiente . Es nihil, es decir nada. Dzce -Evzdente-
mente, es lo que no existe. San Agustm objeta que lo que no
1I, verso Si nihil ex tanta Superis placet urbe
relmqul. SI, de una .tal cIUdad, place a los dioses que nada existe no puede de ningún modo ser algo: lo tanto, la segun-
y medzan.te desplzegue de toda una mayeútica, da palabra no es un signo, ya que no szgnifzca cosa. alguna. Es
ese alrqUld allí significado. Empieza pregun- por error que se convino que toda palabra es un. o, que
tandole a su mterlocutor. . todo signo es signo de alguna cosa ..Ad.e?dato se szente incomo-
do, pues si no tenemos nada que szgnifzcar, hablar es entonces
AG.: ¿Cuántas palabras hay en el verso? una locura. Por lo tanto, debe haber algo.
AD.: Ocho.
AG.: ¿Entonces hay ocho signos? AG.: ¿No hay cierta reacción del alma cuando, no vien-
AD.: Así es. . do una cosa, se da cuenta no obstante, o cree darse
AG.: ¿ Comprendes este verso? cuenta, que esta cosa no existe? ¿Por qué no decir
AD.: Lo comprendo. más bien que éste es el objeto significado por la
AG.: Dime ahora qué significa cada palabra.
palabra nada, y no la cosa misma quena existe?

. Adeodato encuentra algunas dificultades con el si. Sería pre- ' Por lo tanto lo que aquí está significado es la reacción del
aso encontrar un equivalente. No lo encuentra. alma ante la ausencia de algo que podría estar ahí.

AG.: ¿Sea lo que sea lo que esta palabra 'significa, sabes El valor de esta primera parte ?lOS-
al menos dónde 'Se encuéftrti?· ,-, - 0 - ··.· :-': : . • . . .
···wu;:¡ ,_;. tI:ar cque
es imposible manejar el lenguaJe refmenpo
AD.: Me"parece que si significa una duda. Ahora bien, r término el signo a la cosa. Para nosotros, esto tIe?e valor
i señal, si no se olvida que en tiempos de San Agustm no
dónde se encuentra la duda, si no es en el alma. .
aún elaborada la negatividad. Ven ustedes que, de todos
Es.interesante porque vemos inmediatamente que ia . modos, por la fuerza de los sIgnos, o por la fuerza de .cosas
se refiere a algo de orden espiritual, a una reacción del sujeto -estamos aquí para intentar. saberlo- es sobre el mhtl.
como tal. tropieza en este hermoso verso. La no es mdI-
' . ferente. Freud conocía ciertamente muy bren a'''''\hrgIlro, y este
¿Está usted seguro? verso que evoca la Troya desaparecida hace curiosamente eco al
hecho de que cuando Freud quiere, en El malestar en la cultura
R. P. BEIRNAERT: - Creo que sí. definir el inconsciente, habla de los monumentos de la Roma
desaparecida. En ambos casos se trata de cosas que
Bueno, habla allí de una localización. en la historia, pero que, a la vez, permanecen ahI presentes,
ausentes.

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365
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA DE LOCUTIONIS SIGNIFlCATIONE

R. P. BEIRNAERT : - Agustín pasa luego al tercer término, dialéctica' del gesto, como de la dialéctica de la indicación. No
--que es ex. Su discípulo le da otra palabra para explicar lo que debe sorprendernos que tome c()mo ejemplo la mJ.1ralla, pues
significa. Es la palabra de, término de separación de' una cosa tropezará con la muralla del lenguaje, más que con una muralla
donde se encuentra el objeto, del que se dice que ella proviene. real. Hay que observar así que no sólo las cosas pueden ser
A continuación de esto, San Agustín le señala que ha eXplicado designadas, sino también las cualidades. Si toda indicación es
las palabras por otras palabras: ex por de, una palabra conocida \,ln signo, es un signo ambiguo. ¿Si les apuntan con el dedo una
por otras palabras también conocidas: Lo estimula a super.ar en- muralla, cómo saber si se trata, en efecto, de la muralla y no,
tonces el plano en el que aún sigue situándose. por ejemplo, de su cualidad de aspereza, ' de su color verde, '
gris, etc ... ? Asimismo, en el juego del otro día, alguien que
AG.: Quisiera que tú me muestres, si puedes, las cosas tenía que expresar la palabra hiedra fue a buscar un pedazo de
mismas de las que las palabras son signos. hiedra. Se le dijo: usted hizo trampa . Nos equivocamos. La
persona traía tres hojas de hiedra: podían designar el color ver-
Toma como ejemplo la muralla. de, o la Santísima Trinidad, y muchas otras cosas más.

AG.: ¿Puedes mostrarla con el dedo? Así veré la cosa O. MANNONI: - ; Iba a decir algo. Quiero decir la palabra
misma de la que esta palabra de tres sílabas es sig- silla. Si me falta la palabra y para completar mi frase, alzo una
no. y tú, podrías mostrarla sin recurrir no obstante silla, no empleo verdaderamente la silla sino la palabra. Por lo
a palabra alguna. tanto, no es posible hablar mediante una cosa, siempre se habla
mediante palabras.
Sigue entonces una exposición acerca del lenguaje mediante
gestos. Agustín preguntflia su discípulo si observó atentamente a Su ejemplo ilustra perfectamente cómo procede la interpre-
los sordos que comunican.con sus congéneres mediante gestos. Y tación en el análisis: siempre interpretamos las reacciones ac-
muestra que, en ese lenguaje, no sólo se muestrah las cosas visi- tuales en tanto que están capturadas en el discurso, como su
bles, sino también los sabores, los sonidos, etc... silla que es una palabra. De esto .se trata cuando Freud interpre-
, ta los movimientos, los gestos, y, supuestamente, las emo-
O. MANNONI: - Esto me hace pensar en el jueguito que cIOnes.
hi,cimos el domingo en Guitrancourt. Y también en el teatro, los
actores hacen comprender y desarrollan obras sin palabras, re- R. P. BEIRNAERT: - Sin signo nada puede mostrarse. Sin
ciáriendo a la danza ... embargo, Adeodato intentará mostrar que hay cosas que sí pue-
den serlo. Agustín formula la siguiente pregunta:
, Lo que usted evoca es, en efecto, muy instructivo. Se trata
d<; un jueguito en el que existen dos campos, y en el que uno AG . : Si te preguntase: ¿qué es caminar?, y levantándote
debe hacer adivinar al otro, lo más rápidamente posible, una realizas este acto, ¿no usarías para enseñármelo la
palabra dada secretamente por el conductor del juego. este cosa mtsma en vez de palabras o cu.alquier otro
juego se evidencia exactamente lo que San Agustín nos recuer- signo?
da en este pasaje. Pues de lo que aquí se trata no es tanto de la

367
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA DE LOCUTlONIS SIGNIFICATIONE

AD.: Así es, lo reconozco y me avergüenza no haber per- y sin buscar signos fuera de esa cosa misma. En efecto, es la
cibido algo tan evidente. ... . . única acción que puede demostrarse, porque es por esencia la
AG.: Si cuando caminas te pregunto: ¿qué es caminar? acción que se demuestra por los signos. En nuestro llamado
¿ Cómo me lo enseñarías? encontramos sólo la significación, pues la significación remite
AD.: Realizaría la misma acción pero un poco más rápi- siempre a la significación.
damente para llamar tu atención después de tu pre-
gunta con algo nuevo, pero no haciendo nada dis- R. P. BEIRNAERT: - Agustín retoma ahora todos los puntos
tinto de lo que debería mostrar. abordados para profundizarlos. Tomemos el primer punto, el de
los signos que se muestran por otros signos.
Pero eso, ·es darse prisa. no es lo mismo que caminar. Se
creerá que ambulare es festinare. Hace un momento, con el nihil AG.: ¿Sólo las palabras son signos?
se roz.aba !!luy .de cerca la negatividad; q..hora con este ejemplo AD.: No.
muestra cómo una palabra, puede aplicarse a actos AG.: Entonces es como si hablando significáramos me-
muy diversos. Vemos, con más precisión, que al mostrar un acto diante palabras las palabras mismas o bien otros
cualquiera en su tiempo particular, el sujeto /'Jo tiene por qué stgnos.
-si no dispone de palabras- conceptualizar el acto mismo,
pues bien puede creer que se trata únicamente de ese acto en ese Agustín muestra entonces que, mediante la palabra, pode-
tiempo determinado. Volvemos a encontrar el tiempo, es el mos significar y designar otros signos además de las palabras,
concepto. Considerando únicamente el tiempo del acto en sí por ejemplo, los gestos, las letras, etc...
mismo, separado del acto en particular, puede conceptualizarse
el acto como tal, es decir, puede ser conservado en un nombre. Ejemplos de dos signos que no son verba: gestus y littera.
Por otra parte, vamos a llegar ahora a la dialéctica del nombre. Aquí, Sañ Agustín se muestra más sano que nuestros contem-
Adeodato reconoce pues que no podemos mostrar una cosa poráneos, entre los cuales hay quienes llegan a considerar que
sin un signo cuando la ejecutamos en el momento en que se nos el gesto no es del orden simbólico sino que se sitúa, por ejem-
interroga. En cambio, si nos preguntan acerca de un acto que sí plo, a nivel de la respuesta animal. El gesto sería así una obje-
podemos ejecutar pero que estamos haciendo en el momento en ción a nuestra tesis de que el análisis se desarrolla totalmente en
que se nos interroga, entoncés podemos esta vez con la palabra. Dicen ellos: ¿ Y los gestos del sujeto? Ahora bien, un
la cosa misma, ejecutando ese aclo. En consecuencia, podemos gesto humano está del lado del lenguaje y no del lado de la
mostrar algo sin signos, a condición de no estar ejecutando el manifestación motora. Es evidente.
acto en el momento en que nos interrogan.
R. P. BEIRNAERT: - Continúo la lectura.
Adeodato exceptúa una sola acción: la de hablar. El otro me
pregunta: ¿Qué es hablar? Diga lo que diga para enseñárselo AG.: ¿Estos signos que son las palabrq,s, cuál es el sentido
---':"dice el muchacho- necesito hablar. Partiendo de este punto, al que se dirigen? '
continuaré mis explicaciones hasta que le sea claro lo que quiere AD.: Al oído.
saber, y ello sin apartarme de la cosa que quiere que le muestre, AG.: ¿ Y el gesto?

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LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA DE LOCUTIONIS SIGNIFICATIONE

AD . : A la vista. quisiera señalar al respecto que sería posible que un fone-


. AG.: ¿ Y cuando nos -encontramos ante palabras escritas? . ...!l!a aisJ.a.cl o una.leIJgu¡Lno.. nada. Sólo ..
¿Son palabras o bien, más precisamente, deben ser ' b.erlo por el es decir por su integración en el
consideradas como signos de palabras? Así, la pala- Sistema de la Verbum está empleado como tal, y
bra sería lo que es proferido como sonido de voz en torno a él gira la demostración destinada a aclarar si toda
articulado con una significación; la cual sólo puede palabra puede o no ser considerada como un nomen. La pre-
percibirse con un sentido distinto al del oído . . gunta se plantea. Aún en las lenguas donde el empleo sustanti-
vo del verbo es extremadamente raro, como en francés -no
Por lo tanto, esa escrita remite a la palabra que se decimos habitualmente el dejar, el hacer, el encontrarse 2- la
dirige al oído, de modo que- esta Ultima 'se dirige entorJ.CJ{S al distincIón entre nombre y verbo vacilante de. lo que
espíritu. Dicho esto, Agustín va a pronunciar un verbum preci- creer. ¿Cuál es la idea de San Agustín cuando quieren
--: .!o':l}omen, el nombre. nomen y...verbur:z? ¿Cuál eS .el que ustedes da-
nan a nomen en el lenguaJe del .
AG . : Significamos algo con este verbum, nomen, puesto Se trata exactamente de lo que aquí llamamos símbolo. El -
que podemos significar Romulus, Roma, fluvius, nomen e,s la t?talidad significante-significado, particularmente
virtus, innumerables cosas; no es más que un inter- en tanto que Sirve para reconocer, ya que es en base a ella que el
mediario. Pero existe una diferencia en.tre ese nom- pacto y el.acuerdo se establecen. Es el símbolo en el sentido de
bre y el objeto que él significa. ¿ Cuál es esa dife- pacto . El nomen se ejerce en el plano del reconocimiento. Esta
rencia? traducción está de acuerdo con el genio lingüístico del latín, en
AD.: Los nombres son signos y los objetos no lo son. el que existen múltiples usos jurídicos de la palabra nomen, que
puede emplearse, por ejemplo, con el sentido de título de cré-
Por lo tanto, siempre en el horizonte, en ellími- dito .
te,· estál'f los objetos que no son signos. Interviene aquí, por pri- Podemos referirnos al.juego de palabras -no hay
mera vez, el término significabilia. Se llamará significables a los que cree.r que Hugo estaba loco- nomen, numen: La palabra
objetos susceptibles de ser designados por un signo sin ser ellos nomen tiene, en efecto, una forma original que la,relaciona con
mtsmos un signo. numen, lo s.agrado. Ciertamente, la evolución lingüística de la
palabra ha Sido capturada por el nocére, a partir del cual surgie-
Podemos ahora ir un pocomás rápidamente. 'Fodas las últi- ron tales como agnomen, la cual, .es difícil no aceptarlo,
mas preguntas se refieren a los signos que se designan a sí mis- prOViene de la captación de nomen por cognoscere. Pero los
mos. Se trata de profundiiar el sentido del signo verbal, que se usos jurídicos nos indican suficientemente que no nos equivo-
en torno al nomen y al verbum; hemos traducido ver- camos al reconocer allí una función de reconocimiento, de pac-
bum por vocablo (mot), mientras que el hermano Thonnard lo to, de símbolo interhumano. .
traduce en cierto momento por palabra (parole).!

1. La diferencia entre mot y parole, cuya traducción única al castellano 2. En castellano, en cambio, es habitual el uso sustantivo del verbo.
es palabra, se restituye a través de vocablo y palabra. [T.] [T.]

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LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA DE LOCUTIONIS SIGNIFICATIONE

R. P. BEIRNAERT: - En efecto. San Agustín lo explicita en R. P. BEIRNAERT: - Está mal traducido, es más bien a lo
el pasaje donde habla de .expresiones tales como esto se llama, significable.
esto se nombra. Esto hace referencia a la noción de intersubjeti-
. Es así entonces como usted traduce dicendum. Sí, pero San
Agustín nos dijo.por otro lado que dicere, sentido esencial de la
En otro lugar, establece una etimología fantástica de ver- palabra, es docere.
bum y nomen: verbum es la palabra en tanto impacta al oído,
R. P. BEIRNAERT: - Paso por alto dos o tres páginas. Agus-
lo que corresponde a nuestra noción de materialidad verbal;
tín afirma entonces que el signo, al escucharlo, dirige la atención
nomen es la-palabra en hace conocer. lo que no se
haci.a la cosa F01'l!lula una objeción interesante_des-
encuentra e.115an Agustín-porque no había léíao a Hegel- es
de el punto de vista analítico; ya que se la encuentra de vez en
la distinción entre el conocimiento, agnoscere, y el reconoci-
cuando. ¿ Qué dirías -pregunta a Adeodato- si un interlocu-
miento. La del reconócimiento es esencialmente..hu- ·
- -t..or·dedujera, jugando, que si alguien habla ae un león, un león ·
mana y, como Sañ se sitúa en una dialéctica que no es
ha salido de la boca del que habla? Adeodato responde: lo que
atea ...
sqle de su boca es el signo no la significación, no el concepto sino
su vehículo. San Agustín nos quiere orientar ahora hacia la idea
R. P. BEIRNAERT: - Sin embargo, cuando hay lo que se
de que, en el fondo, el conocimiento viene de las cosas. Pregunta
llam¡t, se recuerda, se nombra, se Úata de reconocimiento.
primero qué es lo que hay que preferir: la cosa significada o el
signo. Siguiendo un principio universal en esa época, se debe
. Sin duda, pero él no lo aísla, porque finalmente no hay,
estimar más las cosas significadas que los signos, puesto que los
para él, más que un sólo reconocimiento, el de Cristo. No obs-
signos se subordinan a la cosa significada y todo lo que se subor-
tante, es cierto, el tema por lo menos aparece.,Incluso, los pro-
dina a algo es menos noble que aquello a lo cual está subordina-
blemas que no resuelve del mismo modo que nosotros, están
do. A' menos que tú pienses de otro modo, dice San Agustín a
indicados: así sucede <;:o.fl t?90 lenguaje coherente.
Adeodato. El otro encuentra una objeción.
R. P. BEIRNAERT: - Usted sabe, allí está lo esencial. AD.: A mi juicio, si decimos basura, este nombre es mu-
cho más noble que la cosa significada. PuestQ. que
Pase al -segundo capítulo,' el que se refiere a lo que usted nos gusta más que olerla.
I
llamó la potencia del lenguaje. -1
Esto permite introducir entre la cosa en su materialidad y el
R. P. BEIRNAERT: - El título es Los signos de nada sirven signo, el conocimiento de la cosa, es decir, la ciencia. San Agus-
para aprender. Esta vez no se trata ya de la relación de los sig- tín pregunta ¿cuál es la finalidad de quienes han impuesto un
nos con los signos, abordamos la relación de los signos con las nombre a una cosa tan vergonzosa y despreciable? Se trata de
cosas significables. advertir a los otros acerca del comportamiento que han de tener
hacia esa cosa. Es preciso entonces tener mayor estimct- por el
Del signo a la enseñanza. conocimiento de la cosa, que es la palabra misma, que por la
cosa.

372 373
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA
DE LOCUTIONIS SIGNIFICATIONE

AG . : En efecto, debe considerarse que el conocimiento


de la bflsU.ra mejor q_ue el nombre mismo y debe mostrarse, / viendo con ayuda
preferirse este último a la basura misma. Pues nó de su bastan y del halcon lo mmovdltara, lo domi-
hay otra razón para preferir el conocimiento al sig- nara y lo capturara, el cazador de pájaros no ha-
no, salvo que éste es para aquél, y no aquél para bría enseñado así, sin ningún signo, sino a través de
éste. s¡,e propia acción, a su espectador, lo que éste desea-
ba saber?
Se habla para conocer, no a la inversa. Otro problema: ¿de- AD.: Me temo que lo que dije acerca de quien pregunta
be preferirse el conocimiento de los signos o el conocimiento de sobre la marcha ocurra también aquí. No veo, en
las cosas? Agustín no hace más que esbozar una respuesta. Fi- efecto, cómo el arte del cazador se mostraría aquí
nalmente concluye este desarrollo diciendo: totalmente. .
AG.: Es fácil liberarte de esta preocupación. Añado: si
AG.: El conocimiento de las cosas es p-referible, no al co- espectador tiene inteligencia suficiente para
nocimiento de los signos, pero sí a los signos znfenr de lo que observa el conocimiento total de
mIsmos. este arte. Para lo que aqui tratamos basta, en efec-
to, que podamos enseñar sin signos ciertas cosas -si
Vuelve entonces al problema abordado en la primera parte. no todas- al menos a algunos hombres.
AD.: Puedo entonces añadir que si ese hombre es verda-
AG.: Examinemos más atentamente si hay cosas que deramente inteligente, una vez que se le haya mos-
pueden mostrarse por sí mismas, sin recurrir a nin- trado la marcha ejecutando algunos pasos, captará
gún signo, tales como hablar, caminar, sentarse y totalmente lo que es caminar.
otras semejantes. ¿Hay acaso ,cosas que púeden AG.: Te permito hacerlo, y con placer. Ves, ambos hemos
mostrarse sin signo alguno? establecido que sin emplear signos, hay quienes
AD.: Ninguna, salvo la palabra. ser instruidos en algunas cosas. La imposi-
AG.: ¿Estás realmente seguro de lo que dices? bzlldad de enseñar algo sin signos es pues falsa. En
AD .: No estoy en absoluto seguro. efecto, después de estas observaciones no se trata de
una cosa o la otra, sino de las millares de cosas que
Agustín ofrece un ejemplo de algo que puede. mostrarse sin se presentan a nuestra mente como capaces de mos-
recurrir a un signo que me hizo pensar en la situación analítica. trarse por sí mismas, sin signo alguno. Sin hablar de
AG.: ¿Si alguien que desconoce la caza de pájaros con los innumerables espectáculos en los que todos los
palos y liga se cruzase con un cazador de pájaros hombres exhiben las cosas mismas.
llevando sus pertrechos, que aún no está cazando
sino camino a hacerlo, y viéndolo siguiese suspasos A lo cual que, de todos modos; lo que
preguntándose asombrado qué significa ese equipa- pt:t ede mostrarse sm sIgnos es ya significativo, puesto que es
miento, si entonces el cazador de pájaros, viéndose sle:npre en el seno de un universo en el cual ya están situados los
observado preparase sus palos con intención de donde los procedimientos del cazador de pájaros cobran
sentIdo. · .
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375
DE LOCUTIONIS SIGNIFlCATIONE
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA
Va más lejos aún, localiza ádmirablemente el
2 de la dialéctica. de la verdad que está en el.corazón mismo del
descubrimiento analítico. Nos dice que nos encontramos en
situaciones muy paradójicas frente a las palabras que oím()s: no
El Padre Beirnaert me evita, con lo que dice con mucha sabemos si son o no verdaderas, si adherir o no a su verdad, si
pertinencia, tener que recordarles que el arte del cazador de refutarlas o aceptarlas, o bien si dudar de ellas. Y sin embargo,
pájaros sólo puede existir en un mundo ya estructurado por el la significación de todo lo que se emite se sitúa en relación a la
lenguaje. No es necesario insistir sobre este punto. verdad.
San Agustín no se trata de llegar a la preeminencia de La palabra, tanto enseñada como enseñante, se sitúa en el
las cosas sobre los signos,.sino de hacern<;>s. dudar de la preemi- registro de la equivocacjón, del error, del engaño, de la menti-
nenciad¿ los signos en esa función esencialmente hablante que Agustín llega muy lejos, puesto que la sitúa incluso bajo el
es enseñar. Aquí es donde se produce la falla entre signum y signo de la ambigüedad, y no. sólo de la ambigüedad semántica,. _
verbum, nO"fen, -el instrumento de la enseñanza en taritoAue sino de la ambigüedad subjetiva. Admite que el propio sujeto
instrumento de la . que nos dice algo, a menudo no sabe lo que nos dice, y nos dice
San Agustín recurre a la misma dimensión que nosotros, psi- más o menos que lo que qui.ere decir. Introduce incluso el
cólogos. Pues los psicólogos son personas más espirituales -en lapsus.
el sentido técnico, religioso de la palabra- de lo que suele creer-
se. Creen, como San Agustín, en la iluminación, en la inteligen- R. P. BEIRNAERT: Pero no explicita' que el lapsus puede sig-
cia. Eso es lo que designan, cuando hacen psicología animal, nificar algo.
con el nombre de instinto, de Erlebnis; se lo señalo de pasada.
San Agustín abandona la esfera del lingüista porque quiere · Pero casi lo hace, puesto que lo considera como significati-
introducirnos en la dimensión propia de la verdad, cae así en la vo, pero no precisa de qué es significativo. Hay lapsus para. él
trampa de la que les hablaba hace un momento. Apenas instau- cuando el sujeto significa algo distinto -aliud- a lo que qUle-
rada, la palabra se desplaza en la dimensión de la verdad. Pero redecir. Otro ejemplo, muy sorprendente, de la ambigüedad
la palabra no sabe que es ella quien hace la verdad. San Agustín del discurso es el epicúreo. El epicúreo nos conduce a la fun-
tampoco lo sabe, por eso busca alcanzar la verdad como tal, y por ción de la verdad de los argumentos que él cree refutar. Pero
A ello se debe ese vuelco total en la perspectiva. éstos tienen en sí mismos tal virtud de verdad que confirman en .
Por supuestQ, dice que, a fin de los signos son .. oyentela conyicción exactamente la queel_epicú- - -
·totalmente-impotentes, pues nosotros mismos no podemos re- reo querría inspirar. Ustedes saben, por otra parte, hasta qué
conocer su valor de signo, y sólo sabemos que son palabras punto un discurso enmascarado, un discurso de la palabra per-
cuando ·sabemos lo que significan en la lengua concretamente seguida -como dice alguien llamado Leo Strauss- en un
hablada. A partir de este punto, le es fácil hacer una inversión men de opresión política, por ejemplo, puede hacer pasa.r CIer-
dialéctica, y decir que, en el manejo de los signos que se interde- tas cosas pretendiendo refutar los argumentos que constItuyen
finen, nunca aprendemos nada. O bien sabemos ya la verdad en su verdadero pensamiento.
juego y, -en consecuencia, no son los signos los que nos la ense- En resumen, San Agustín hace girar toda su dialéctica en
ñan; o bien no la sabemos, y no podemos situar los signos que torno a estos tres polos: el error, la equivocación, la ambigüe-
se relacionan con ella.
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376
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA

dad. La próxima vez, intentaremos abordar la dialéctica funda- XXI


," la verdad funci?n de esta impo!eI!.cia de ,.--0'- -

los SIgnos para 'ensenar, para retomat sImplemente los té-rminos LA VERDAD SURGE DE LA EQUIVOCACION 1
del Padre Beirnaert.
En este trípode que les dejo, no tendrán dificultad alguna en
reconocer las tres grandes funciones sintomáticas que Freud
situó en el primer plano de su descubrimiento del sentido: la
Verneinung, la Verdichtung y la Verdrangung. Lo que habla en
el hombre llega mucho más allá de la palabra hasta penetrar en
sus sueños, en un ser y en s,! orgagismo mismo. - .
Fallido = LogracJ:¡J.-
La palabra del más allá del discurso.
23 DE 1954. ---: - - -:t - •
Me falta la palabra. - _-: -" -
El sueño de la monografía botánica.
Deseo. '

Hoy vuestro círculo, cuya fidelidad nunca fue desmentida,


comienza sin embargo a declinar. Al final de la carrera, seré yo
quien llegue primero.
Partimos de las reglas técnicas tal como están expresadas
por primera vez en los Escritos Técnicos de Freud, a la vez per-
fectamente formuladas y harto i,nciertas. Por una inclinación
inherente a la naturaleza del tema, hemos sido llevados a ese
punto en torno al cual giramos a partir de la mitad del último
trimestre: la estructura de la fransferencia.
Para situar los problemas que a ella se refieren, es preciso
partir del punto central al que nos ha llevado nuestra investiga-
ción dialéctica-;'-.-a saber, se puede explicar la transferen-
cia por una,relaciÓp dual imaginaria; el motor de su progreso es
la palabra.
, Recurrir a la proyección ilusoria de cualquier relación fun-
damental sobre el compañero analítico, o aún hacer intervenir
:'1a relación de' objeto, la relación entre transferencia y contra-
transferencia, todo lo cual permanece dentro de los límites de
una two bodies' psychology, es inadec4ado. Nos lo demuestran,

1. Véase Nota a la Traducción. [T.]

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LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA LA VERDAD SURGE DE LA EQUIVOCACION

no sólo las deducciones teóricas, sino los testimonios concretos modo e! signo se relaciona con lo que significa. En efecto
de los autores que he citado. Recuerd<::!l lo que nos dice Balint a la función de: signo, nos vemos siempr;
propósito de lo que constata en e! momento de lo que él llama remmdos de signo a signo. ¿Por que? Porque e! sistema de los
la terminación de un análisis, nos dice que no es más que una signos, tal como están concretamente instituidos, hic et nunc
relación narcisista. forma un todo en sí mismo. Es decir, instituye un orden
Por lo tanto hemos puesto de manifiesto la necesidad de un salida. Por supuesto, es preciso que haya una, sino sería un
tercer término, el único que permite concebir la transferencia orden insensato.
en espejo: la palabra. Este callejón sin salida sólo se revela cuando se considera el
A pesar de todos los esfuerzos que hacemos para olvidar la orden de los signos en su totalidad. Sin embargo, es así como
palabra o -para subordinarla a una función de medio, e! análisis ___ _ han de ser considerados, en su conjunto, porquállenguaje no -
, -c omo tal es una técnica de la palabra, y la palabra es el ambiente puede ser concebido como el resultado de una serie de brotes
eneJ que se desplaza. Unicamente resp_e_c to,ala función de capullos que surgirían -de las cosas. El nombre_n!>
- . . -=-
de l:i'palabrapueden distinguirse entre sí los diferentes resortes una punta de espárrago que emergería de la cosa .. El' lenguaje
del análisis, y adquirir su sentido, Su lugar exacto. Toda la en- sólo puede ser concebido como una trama, una red que' se ex-
señanza que desarrollaremos a continuación no hará inás que tiende sobre el conjunto de las cosas, sobre la 'totalidad de lo
volver, de mil maneras, a esta,verdad. real. Inscribe en el plano de lo real ese otro plano que aquí
llamamos e! plano simbólico.
Ciertamente, comparación no es razón, y no hago sino ilus-
trar lo que estoy explicando .
1 A partir del callejón sin .salida puesto en evidencia en la
segunda parte de la demostración agustiniana, la cuestión de
la adecuación de! signo, no digo ya a la cosa, sino a lo que sig-
Nuestro último encuentro nos enriqueció con la -discusión nifica, nos coloca ante un enigma. Este enigma no es
de un texto luñdamental de San Agustín acerca de la significa- de la verdad, y es allí donde nos espera la apologética agusti-
ción de la palabra. ' , mana.
El sistema de San Agustín puede ser llamado dialéctico, No O bien poseen el sentido, o bien no lo poseen. Cuando
-_encuentra Sl! lugar en el sistema de las tal como éste se comprenden lo que expresan los signos del lenguaje es siempre,
desde hace sólo algunos siglos. Pero tampoco es a fin de cuentas, gracias a una luz exterior a los--:signos: y a sea
un punto de vista ajeno al nuestro, que es el de la lingüística. Al ésta una verdad exterior que permite reconocer aquello de lo
contrario, comprobamos que mucho antes de que nazca la lin- que son portadores, ya sea gracias a la presentación de un obje-
güística en las ciencias modernas, alguien que medita sobre el to, repetida e insistentemente correlacionado con un signo. Y
arte de la palabra, es decir que habla de él, es llevado a plantear he aquí que la perspectiva se invierte. La verdad está fuera de
un problema que e! progreso de esta ciencia vuelve a encontrar los signos, en otro lugar. Esta báscula de la dialéctica agustinia-
actualmente. na nos qrienta hacia el reconocimiento del magíster auténtico"
Este problema se plantea a partir de la cuestión de saber de del maestro interior de la verdad.
qué modo la palabra se relaciona con la significación, de qué Podemos, con todo un momento para

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LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA LA VERDAD SURGE DE LA EQUIVOCACION

señalar que la cuestión misma de la verdad ya está planteada como verdad. Para decirlo de una vez: el error es la encarnaci )11
por el progreso dialéctico mismo. - _ _ __ _ habitual la Si qu,eremos estri<::.tamente_riguros •
Así como, en 'cierto momento de su demostración, San diremos que, hasta que la verdad no esté totalmente desvelad
Agustín olvida que la técnica del cazador de pájaros, esa técnica -es decir y según toda probabilidad nunca, por los siglos de lo
complej3, -astucia, trampa para su objeto, el pájaro que debe siglos- propagarse en forma de error es parte de su naturaleza.
ya está estructurada, instrumentada por la pala- No es preciso avanzar mucho más para percibir aquí la e
bra; Igualmente parece desconocer aquí que la cuestión misma tructura constituyente de la revelación del ser en tanto tal.
de la verdad ya está- incluida desde este momento en el interior Por el momento, sólo quiero, respecto a este tema, abrir
de su discusión, puesto que es la palabra -que cuestiona la una puertecita que algún día franquearemos . Permanezcamo
-E_alabra, y crea así la dimensión de la Toda palabra for- hoy en la. fenomenología de la función de-la palabra.
mulada como tal introduce en el mundo la noveaad de la emer- Hemos visto que el engaño, como tal, sólo puede sostener-
gencia del No porque se afirme como verdad, sino más se en función de la verdad, y no sólo de la venl¡¡d, sino del
bien porque- introduce en lo real-li diifl'fnsión de la verdad . . progreso de 1a':v.erdid -:-que el eqor es la manifestación habi-
San Agustín argumenta: la palabra" puede ser engañadora. tual de la verdad _misrñá- y, por lo tanto, las vías de la verdad
Ahora bien, el signo por sí solo no puede presentarse y soste- son, por esencia, las vías del error. Me dirán ustedes: ¿ Cómo
nerse más que en la dimensión de la verdad. Porque es engaña- detectar entonces en el seno de la palabra el error? Será necesa-
dora, la palabra se afirma como verdadera. Esto, para quien rio, o bien la prueba por la experiencia, la confrontación con el
escucha. Para quien habla, el engaño mismo exige primero el objeto; o bien la iluminación de esa verdad interior, objetivo de
apoyo de la verdad que se quiere disimular y, .a medida que se la dialéctica agustiniana.
desarrolla, supone una verdadera profundización de la verdad a Esta objeción no carece de peso.
la cual, si puedo decirlo así, él responde. _El fundamento mismo de la estructura del lenguaje es el
En efecto, a medida que la mentira se_8 rganiza, emite sus significante, que_siempre es material, al que hemos reconocido
tentáculos, le es necesario el control correlativo de la verdad en el verbum en San Agustín, y e! significado. Considerados
que encuentra a cada recodo del camino y- qüe debe evitar. La uno a uno, están en-tina -relación que se presenta como estricta-
tradición moralista lo afirma: es preciso tener buena memoria mente arbitraria. No hay mayor razón para llamar a la jirafa,
cuando se ha mentido. Es preciso saber muchás cosas para po- jirafa, y al elefante, elefante, que para llamar a la jirafa, elefan-
der una mentira. Nada es más d¿fícil de montar que te, y al eldante, jirafa:. Ninguna razón impide decir que la jira-
una mentira que se Ya 'lue, en este sehtido, la mentira fa !iene una-trompa,-y que el elefante tiene un cuello demasiado
realiza, al desarrollarse, la constitución de la verdad. largo. Si dentro del sistema habitualmente utilizado, esto es un
Sin embargo, no es aún éste el verdadero problema. El ver- error, ese error no puede detectarse, como señala San Agustín,
dadero problema es el del error, y es allí donde está planteado mientras las definiciones no hayan sido planteadas. ¿Hay acaso
desde siempre. algo más que plantear las definiciones justas?
Es evidente que el error sólo puede definirse en términos de No obstante, si ustedes continúan indefinidamente el dis-
verdad. Pero no se trata de decir que no habría error si no hubie- curso sobre la jirafa con trompa, y todo lo que dicen se aplica
se verdad, .así como se dice que no hay blanco sin negro. Hay perfectamente al elefante será evidente que, con el nombre de
que avanzar más aún: no hay error que no se formule y enseñe jirafa, están hablando del elefante. Sólo hacefalta acordar los

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LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA LA VERDA D SURGE DE LA EQUIVOCACION
)

términos que están utilizando con los que habitualmente son descomponen, se disuelven bajo su presión. El sistema sim-
utilizados., San Agustín lo demuestra a propósito del término bólico no es un ropaje pegado a la piel de las cosas, .tiene
perducam. No es esto lo que se llama un error. ' efectos sobre ellas y también sobre la vida humana. Se' puede
El error se demuestra como tal porque, en determinado llamar como se quiera a esta conmoción: violación de la na-
momento, culmina en una contradicción. Si comencé diciéndo turaleza, transformación de la naturaleza, humanización del
que las rosas son plantas que viven generalmente bajo el agua, y planeta. .
resulta luego que permanecí un día entero en un sitio donde Este sistema simbólico de las ciencias avanza hacla la lengua
había rosas, ya que es evidente que no puedo permanecer un bien hecha, que podemos considera,r como su lengua
día entero bajo el agua, surge-en mi discurso una contradicción una lengua privada de toda referencla tia una voz._ dlal{!ctlca
_ que demuestra mi error. En 9trosj érminos, en-el discurso es la_ agustiniana -también-nos lléva a este p-unto_,.:-al d.e toda
- contradiccíón la que establece la separación entre verdad y - -'1- referencia a ese dominio de la verdad en cuyo mtenor sm em-
error. bargo se desarrolla--implícitamente. ' . _' ___ ' ;:
"""":. --.. f!
, se debe ti concepción hegeliana del absoluto. " Aquí es también donde no podemos dejar de
El .:absoluto es ese momento en que la totalidad del dis- ante el discurso freudiano.
curso 'se cierra sobre' sí misma en una no contradicción perfecta 1
hasta el punto de -y precisamente por- plantearse, explicarse
y justificarse. ¡De aquí a que alcancemos ese ideal!
De sobra conocen la discusión que persiste acerca de todos 2
los temas y todos los sujetos, planteada con mayor o menor
ambigüedad según las formas de acción interhumana de que se
trate; conocen también la discordancia manifiesta entre los dis- A este interrogante que parece, literalmente, el
tintos sistemas simb(>licos que ordenan las acciones; los siste- descubrimiento freudiano no deja de aportar, por ser empJnco,
mas réligioso, jurídico, científico, político. No hay allí super- una contribución fascinante, tan fascinante que pos _en
posición ni conjunción de estas referencias; entre ellas hay cuanto a su existencia.
hiancia, fallas, desgarraduras. No podemos, en consecuencia, Lo propio del campo psicoanalítico es suponer, en
concebir el discurso humano como unitario. Toda emisión de que el discurso del sujeto se desarrolla normalmente -aSl dlce
- palabra está siempre, hasta cierto punto, en una necesidad Freud- en el orden del error, del desconoc!miento, inclusO de
de error.' Hénº saqui,pues conducidos, a- la denegación : esta no es exactamente la mentÍ-ra, el
, uñ pirronismo histÓrico que suspende el valor de verdad de [ error y la mentira. Estas son verdades de burdo comu.n.
todo lo que puede emitir la voz humana, lo suspende a la espera I Pero -aquí radica la novedad- durante el anahSlS en ese dls-
de 'una futura totalización. I
curso que se desarrolla en el registro del error, ocurre algo a
¿Es caso impensable su realización? ¿Después de todo, no través de lo cual hace irrupción la verdad, y que no es la contra-
podemos concebir el progreso del sistema de las ciencias físicas dicción. ,
como el progreso de un único sistema simbólico, alimentado y ¿Deben los analistas empujar a los sujetos en la vía del saber
, materializado por las cosas? Por otra parte, a medida que este absoluto educarlos en todos los planos, no sólo en psicología
sistema se cómo las cosas se trastornan, se descubriéndoles las absurdidades en medio de las que viven ha-

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LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA LA VERDAD SURGE DELA EQUlVOCACION

bitualmente, sino también en e! sistema de las ciencias? ¡Por inversamente, cada cosa a significar está representada por v
supuesto que no: lo hacemos aquí porque somos pero rios significantes. , - - ,
' si ' hubiera que hacerlo con los enfermos! El descubrimiento freudiano nos conduce pues a escucll.lr
Puesto que los tomamos entre cuatro paredes, tampoco les en e! discursó esa palabra que se manifiesta a través, o inclu o
preparamos e! encuentro con lo real. Nuestra función no es pesar de! sujeto . ,
guiarlos de la mano por la vida, es decir, por las consecuencias El sujeto no nos dice esta palabra sólo con e! verbo, sino
de sus t<;mterías. En la vida podemos ver cómo la verdad alcan- con todas sus restantes manifestaciones. Con su propio cuerpo
za al error por detrás. En e! análisis, la verdad surge por e! el sujeto emite una palabra que, como tal, es palabra de verdad.
representante más manifiesto de la equivocación: e! lapsus, la una palabra que él siquiera sabe que elT!.ite como significante.
acción se llam-a..faJlida. _- PorqJ[\!_siempre--dice más de lo que quiere decir, siempre dicl'
Nuestros actos fallidos- son actos que trIunfan, nuestras pa- más que lo que sabe que dice.
labras que tropiezan son palabras que confiesan. Unos y otras La nbjefión erincipal que San Agustín formula a la lnclu o

revelan- una verdad de atrás. En:-el interior de lo que se llama s{ón del dofuTrJo de la verdad en e! dominio de los signos es
asociaciones libres, imágenes 'síntomas, se manifiesta -dice- que- Ios- muy a menudo dicen cosas que van
una palabra que trae la verdad. Si e! descubrimiento de Freud mucho más lejos de lo que piensan, y que son incluso capaces
tiene un sentido sólo puede ser éste: la verdad caza al error por de reconocer la verdad sin adherirse a ella. El epicúreo que
e! cuello en la equivocación. sostiene que e! alma es mortal, cita, para refutarlos, los argu -
Re!ean e! comienzo de! capítulo sobre la elaboración de! mentos de sus adversarios. Pero quienes tienen abiertos los
sueño: un sueño -dice Freud- es una frase, un jeroglífico. ojos perciben que allí está la palabra ve-rdadera y reconocen que
Cincuenta páginas de la Interpretación de los sueños nos lleva- el alma es inmortal.
rían igualmente a esta ecuación si ella no estuviese explícita- Mediante algo, cuya estructura y función de palabra hemos
mente formulada por Freud. , reconocido, e! sujet9 testimonia un sentido más verídico que
Aparecería igualmente a partir de ese formidable descubri- todo lo que c_on su discurso de Si
miento que es la condensación.'-EstarÍan errados si creen que riencia no se estructura de este mod,o no tiene, estnctamente
, condensación quiere decir simplemente correspondencia t€rmi- hablando, sentido alguno. , l '
no a término entre un símbolo y alguna cosa. Al contrario, en La palabra que emite el sujeto llega, sin que él lo sepa, más
un determinado sueño, -el conjunto de los pensamientos de! allá dé: sus límites en tanto sujeto discursante, ya la vez perma-
sueño, es decir e! conjunto de las cos.as significadas, dejos sen- nece, s'ire.duda alguna, en e! interior de sus límites en tanto
tidos de! sueño, está captado'Ccómo en una red y está represen- sujeto hablante. Si abandonan esta perspectiva surge de inme-
tado, no término a término, sino por una serie de entrecruza- diato la objeción, que me asombra no sea formulada más a me-
mientos. Para demostrárselos, bastaría que tome uno de los nudo: ¿Por qué el discursoque usted detecta tras el discurso de
sueños de Freud, y que haga un esquema en la pizarra. Lean la la equivocación no cae bajo la misma objeción que este último?
Tramdeutung, y verán que así es como lo entiende Freud: e! ¿Si es un discurso al igual que el otro, por qué no está, él tam-
conjunto de los sentidos está representado por e! conjunto de bién, sumergido en el error? '
lo que es significante. Cada elemento significante de! sueño, En efecto, toda concepción de estilo junguiano, toda con-
cada imagen, hace referencia a una serie de cosas a significar e, cepción que hace de! inconsciente, con el nombre de arquetipo,

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LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA LA VERDAD SURGE DE LA EQUIVOCACION

el lugar real de otro discurso, cae "categóricamente bajo esta respecto al sentido de lo que hace y que, de vez en cuando, se
objeción. ¿Esos arquetipos, esos símbolos sustantificados que deje un rato para pensar. " "
residen en la base del alma humana, por qué habrían de tener Estamos, pues, ante una pregunta: ¿Cuál es la estructura de
algo más verdadero que lo que supuestamente está en la super- esta palabra que está más allá del discurso?
ficie? ¿Acaso es más verdadero lo que está en los sótanos que lo La novedad freudiana, respecto a San Agustín, es la revela-
que está en el granero? ción en el fenómeno de esos puntos vividos, subjetivos, donde
¿Qué quiere decir Freud cuando enuncia que el inconscien- emerge una palabra que sobrepasa al sujeto discursante. Nove-
te no conoce la contradicción, ni el tiempo? ¿Quier,e' decir dad tan cautivadora que difícilmente podemos creer que nadie
acaso que el. inconsciente -es una realidad verdaderamente im- la haya percibido antes. Sin duda, era necesario que la mayoría
pensable? Ciertamente no, pues no hay realidad que sea impen- de los hoiñbres estuviesen atrapados dJ!rante algún tiempo en
sable. - --- un discurso sumamente perturbado, quizá desviado, y en cier-
LaJ ealidad se define a partir de la cO!1tradicción. La to sentido inhumano,_alienante, para que se mani-
arn:es lo que hace que cuando estoy aquí, usted señorita, no festara con tal acuidad, tal presencia, tal urgencia. -
puede ocupar el mismo lugar. No vemos por qué el inconscien- No lo olvidemos, ella surgió en la parte sufriente de los
te escaparía a este tipo de contradicción. Lo que Freud quiere seres, y el descubrimiento freudiano asumió la forma de psico-
decir cuando habla de la suspensión del principio de contradic- logía mórbida, de psicopatología.
ción en el inconsciente, es que la palabra verídica que supuesta-
mente debemos detectar, no por observación sino por interpre-
tación" en el síntoma, el sueño, el lapsus, el Witz, obedece a
leyes diferentes a las del discurso sometido a la condición de 3
desplazarse en el error hasta el momento del encuentro con la
contradicción. La palabra auténtica tiene modos, otros
medios, que el discurso corriente. Dejo, a fin de que reflexionen en ellas, todas cO!1side-
Es esto lo que debemos explorar rigurosamente si queremos raciones, porque quiero ahora insistir en esto: sólo" en el-inovi-
realizar aunque no sea más que un mínimo progreso en la refle-. miento dialéctico de la palabra más allá del discurso adquieren
xión acerca de lo que hacemos. Por supuesto, nada nos obliga a su sentido y se ordenan los términos que empleamos habitual· "
hacerloo: Incluso sostengo que la mayoría de los seres humanos mente, cual si fuesen datos, sin en ellos.
-._ habitualmente se dispensan de ello, y no por ello dejan de cum--:_ La Verdtchtung demuestra ser tan sóló la polivalencia de los
plir de modo satisfactorio con sus obligaciones. Diré aún más: "sentidos en el lenguaje, sus superposiciones, sus entrecruza-
podemos hacer avanzar muchísimo más el discurso, e incluso la mientos, por los cuales el mundo de las cosas no está recubierto
dialéctica, prescindiendo totalmente del pensar. No obstante, por el mundo de los símbolos, sino que es retomado así: a cada
todo progreso capaz de constituir una revelación en el mundo símbolo corresponden mil cosas, y a cada cosa mil símbolos.
simbólico implica, al menos por un breve instante, un esfuerzo La Verneinung mue,s tra el aspecto negativo de esta nosu-
de pensamiento. Ahora bien, un análisis no es más que una perposición, puestoque"es preciso hacer entrar a los objetos en
serie de revelaciones particulares para cada sujeto . Es pues ve- los agujeros, y como kis agujeros no corresponden, son enton-
rosímil que su actividad exija que el analista se mantenga alerta ces los objetos los que sufren. "

388 389
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA LA VERDAD SURGE DE LA EQUIVOCAClON

También e! tercer registro, e! de la Verdrangung, puede re- bre la condensación, el de la monografía botánica, ya resumid
ferirse al discurso. Ya que, observen bien ...:.....obsérvenlobien en en el ·capítulo sobre el material y las fuentes de! sueño. Es una
la práctica, es una indicación, háganlo y verán- cada vez que maravillosa demostración de todo lo que estoy aquí contando.
h.ay represión en e! sentido estricto de la palabra -pues repre- Sin duda, cuando se trata de sus propios sueños, Freud nunca
Sión no es repetición ni tampoco denegación- se produce nos dice el fondo del asunto, pero no tenemos dificultad alguna
siempre una interrupción de! discurso. El sujeto dice que le para adivinarlo.
falta la palabra. Freud, entonces, vio durante e! día una monografía sobre
M e falta la palabra ¿en qué momento aparece en la los ciclámenes, las flores preferidas de su mujer. Freud no ig-
ra .un giro semejante? Fue Saint-Amand quien lo pronunció por nora, cuando dice que muchos maridos -y también él- ofre-
pnmera vez; no lo escribió sino que lo dijQ un día, así porque menor frecue!lcia que la debida flores a su mujer, lo
sí, en la calle. Forma parte de las innovaciones introducidas en que esto significa. Freud evoca su conversación con e! oculista
la leng\la pDr los preciosista,s. Somaiz.e la señala en su'Dicciona- Koningstein operó a su padre, anestesiado con cocaína.
rio de las preciosas, entre otras iñil formas, hoy ya corrientes, Ahora bie:h; .cabocen la famosa historia de la cocaína: Freud
pero que en su momento fuerori agudezas que creó en sus sa- nunca perdonó a sú mujer que le hiciera acudir urgentemente a
loncitos esa amable sociedad consagrada al perfeccionamiento su lado; de no haberlo hecho -decía- habría avanzado más en
Ven como existe una relación entre la carte du su descubrimiento; 'y se habría convertido en un hombre céle-
Tendre y la psicología psicoanalítica. Me falta la palabra, bre. También está en las asociaciones del sueño la enferma que
nunca se hubiera dicho tal cosa en el siglo XVI. responde al bello nombre de Flora y en cierto momento aparece
Conocen el famoso ejemplo de la palabra que le faltaba a e! Sr. Gartner -que en alemán quiere decir jardinero-- acom-
Freud: el nombre propio de! pintor de los frescos de Orvieto, pañado, como por casualidad, de su mujer, a la que Freud en-
Signorelli. ¿Por qué le faltaba esta palabra? Por qué si no por- cuentra bluming, floreciente.
que la conversación precedente no babía llegac;lo a su término; Todo.allíestá en la penumbra. Freud, que no quiere romper
término que habría sido e! Hen:, e! amo absoluto, la muerte. ,c on su mujer disllnula e! hecho de que no le trae a menudo
Después de todo, existe'n quizá a 10 que se pue- flores, y disimura también esa reivindicación, esa amargura
de decir, como lo anuncia Mefistófe!es, a menudo citado por permanente que es la suya en e! momento en que espera su
Freud: Dios no puede enseñar a sus muchachos todo lo que Dios nombramiento como profesor extraordinario. La lucha que lle-
sabe. Esto es la represión. '- j va a fin que le reconozcan está allí subyacente en los
Cada vez que el maesú'o-,se detiene en la vía de su enseñanza diálogos. con sus colegas que evoca. Todo esto también está
por razones que dependen de la naturaleza de su interlocutor, acentuado por el hecho de que, en e! sueño, e! Sr. Gartner lo
hay ya represión. Y yo, que les enseño cosas ilustradas median- interrumpe. Se comprende también por qué estos dos restos
te imáge?es, destinadas a volver a colocar las ideas en su lugar, diurnos, la conversación con e! oculista, y la visión de la mono-
yo también genero represión aunque un poco menos que la que grafía, alimentan este sueño. Ellos fueron los puntos fonemáti-
se genera habitualmente, la cual es del orden de la denegación. cos vividos, si así puedo decirlo, a partir de los cuales se puso
Vean el primer sueño que Freud presenta en e! capítulo so- en funcionamiento la palabra que se expresa en e! sueño.
¿Quieren que la formule? Es, para decirlo crudamente: Ya
2. Véase nota página 237. [T.] no amo a mi mujer. O también,lo quea propósito de sus fanta-

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LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA LA VERDAD SURGE DE LA EQUlVOCACION .

sías y gustos por el lujo evoca: Soy desconocido por la sociedad, la obra de Freud. Unifica el campo del sueño, permite com-
y frenado en mis ambiciones. ' prender los sueños paradójicos, como el sueño del joven poeta
Pienso en uno de nuestros colegas que, en una conferencia cuya juventud es tan difícil, que indefinidamente sueña lo mis-
sobre Freud decía: Era un hombre sin ambiciones y necesida- mo: es un empleaducho de sastrería. Este sueño no presentifica
des, Es ésta una evidente falsedad, basta leer la vida de Freud y tanto un castigo como una revelación del ser. Marca uno de los
conocer la brutalidad de sus respuestas a quienes se acercaban a pasos de la identificación del ser, el pasaje del ser a una nueva
él, idealistas, con el corazón en la mano, y le interrogaban acer- etapa, a una nueva encarnación simbólica de sí mismo. A ello se
ca de sus intereses, de los suyos, los de Freud, en la existencia. debe el valor de todo lo que es del orden de la accesión, del
Quince años después de la muerte de Freud no deberíamos en concurso, del examen, de la habilitación: valor no de prueba, ni
- - modo caer en -la hagiografía. Felizmente 'n 9LgJleda en de test, sino de investidura. -o' . . -

su obra algo que testimonia un poco acerca de su personalidad. Por si acaso, he puesto en la pizarra este pequeño diamante
. _ Yolvamos a este famoso sueño.Si hay sueño es porque pay '._ que es un diedro_de seis caras.
represión, ¿verdad? Entonces, ¿qué es lo que aqul estaba
mido? ¿Acaso no los preparé para que pudiesen reconocer; en
el texto mismo de Freud, que cierto deseo fue suspendido du-
rante ese día, y que cierta palabra no fue pronunciada, no podía
ser pronunciada, palabra que llegaba al fondo de la confesión,
al fondo del ser?
Dejaré hoy aquí la pregunta: ¿en el estado actuaLde las rela-
ciones entre los seres humanos, puede una palabra hablada fue- Supongamos iguales todas sus caras, algunas están arriba y
ra de la situación analítica ser una palabra plena? La interrup- otras abajo respecto a un plano. Por más que todas sus caras
ción es la ley de la conversación. El discurso cotidiano tropieza sean iguales no es un poliedro regular. _-
_ con el desconocimiento, que es el-resorte de_la Vernei- Concibamos que el plano mec!io, el plano dQnde_se sitúa el
nung. triáñgulo que divide en dos a esta pirámide, representa la su-
Si leen la Traumdeutung guiándose con lo que les ens'eño, perficie de lo real, de lo real en su simplicidad. Nada de lo que
verán hasta qué punto los conceptos se vuelven más claros, in- . está aquí puede franquearlo, los lugares están ocupados. Pero
quso el sentido -que a veces parece ambiguo- que Freud dio todó ha cambiado en el otro piso. Porque las palabras, los sím-
-a la palabra deseo . . - bolos introducen un agujere, un hueco, gracias al cual-todo
Freud concede, lo cual puede parecer una sorprendente de- tipo de pasajes son posibles. Las cosas se vuelven intercambia-
negación, que es preciso admitir dos clases de sueños; los sue- bles.
ños de deseo y los sueños-castigo, Pero si comprendemos de Ese agujero en lo real se llama, según el modo de abordarlo,
qué se trata, nos damos cuenta que el deseo reprimido que se el ser o la nada. Ese ser y esa nada están vinculados esencial-
manifiesta en el sueño se identifica con ese registro en el cual : mente al fenómeno de la palabra. La tripartición de lo simbóli-
estoy intentando hacerlos penetrar: es el ser que espera reve- co, lo imaginario y lo real-categorías elementales sin las cua-
larse. les nada podemos distinguir en nuestra experiencia- se sitúa
Esta perspectiva confiere su pleno valor al término deseo en en la dimensión del ser.

392 393
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA LA VERDAD SURGE DE LA EQUIVOCACION

Sin duda, no gratuitamente, son tres. Debe allí existir una captados, más o menos proyectados gracias a
ley mínima , que la geometría no hace sino encarnar: a saber, la colaboración de dos yo,si nos liIilításemos a acechar el surgi-
que si desprénden en el plano de lo real una aleta que se intro- miento de no sé qué realidad inefable, por qué esa realidad ha-
duce en una tercera dimensión, ustedes no podrán hacer nada bría de tener algo privilegiado respecto a las otras? En mi es-
sólido sin, por lo menos, otras dos aletas. quema, el punto O está en algún sitio por detrás y, a medida
Este esquema presentifica lo siguiente: sólo en la dimensión que su palabra lo simboliza, se realiza en su ser.
, del ser, y no en la de lo real, pueden inscribirse las tres pasiones
fundamentales: en la unión entre lo simbólico y lo imaginario,
esa ruptura, esa"arista que se llama el amor; en la unión entre lo Por hoy terminaremos aquí... _
i_m aginario y lo Jeal, en la unión entre lo real y lo Ruego -insistentemente a quienes este discurso haya intere-
simbólico, la ignorancia. sado, incluso trabajado, que la próxima vez me formulen pre-
Sabemos que la dimensión de la transferencia existe de en-_ no .demasiado largas puesto- que-sólo nos queda un
- trada, en forma implícittt,-.ap:-tes del comienzo mismo del análi- sermnar.¡<>--:::- en torno a las que intentaré ordenar la conclusión,
sis, antes que ese concubiñato que es el análisis la desencadene. si plÍede hablarse de conclusión. Nos servirá como nudo
Ahora bien, estas dos posibilidades, amor y odio, están. siem- para emprender el año próximo un nuevo capítulo.
pre acompañadas por una tercera, que generalmente se descui- Pienso, cada vez más, que el año próximo deberé dividir
da, y que no se cuenta entre los componentes primarios de la este seminario en dos si quiero, por una parte, explicarles el
transferencia: la ignorancia como pasión. Sin embargo, el suje- presidente Schreber y el mundo simbólico en la psicosis y, por
to que, viene a analizarse se coloca, como tal, en la posición de otra, mostrar a partir de das ¡eh und das Es, que ego, super-ego
quien ignora. Sin esta referencia no hay entrada posible al aná- y Es no son nuevos nombres para viejas entidades psicológicas.
lisis: nunca se la nombra, nunca se piensa en ella, cuando en Espero hacerles ver así que el estructuralismo introducido por
realidad es fundamental. ,. Freud adquiere su verdadero sentido en el movimiento de la
La pirámide superior, qu; corresponde a la elaboración de los conduje este año.
, la Verdrangung, la Verdichtung y la Verneinung, Se edifica a
medida que progresa la palabra. Y el ser se realiza.
Al comienzo del análisis, como al comienzo de toda dialéc- 30 DE JUNIO DE 1954.
tica, ese ser existe implícitamente, de modo virtual, no está rea-
lizado. Para el inocellte, para quien nunca penetró en dialéctica
alguna y se-ncillamen'te se cree en lo real, el ser no tiene ninguna
presencia. La palabra incluida en el discurso se revela gracias a
la ley de la asociación libre que lo pone en duda, entre parénte-
sis, suspendiendo la ley de no-contradicción. Esta revelación
de la palabra es la realización del ser.
El análisis no es esa reconstitución de la imagen narcisista a
la cual, se lo reduce. ¿Si el análisis sólo fuese
poner a prueba ciertos comportamientos, más o menos bien

394 395
XXII

EL CONCEPTO DEL ANALISIS

Lo intelectual y lo afectivo.
El amor y el odio en lo imaginario y
en lo simbólico.
Ignorantia Docta:-
La investidura simbólica.
El discurso como trabajo.
El obsesivo y su amo.

¿Alguien quiere preguntar algo?

SRA. AUBRY: Comprendo que en la conjunción entre lo ima-


ginario y lo real se encuentre el odio, a condición de entender
conjunción en el sentido de ruptura. Que el amor se encuentre
en la c,?njunción simb{Jlico y lo imaginario es lo que no
comprendo bien.

Su pregunta me agrada mucho. Quizá me permitirá dar a


nuestro último encuentro del añó el clima que prefiero, familiar
más que magistral.

Leclaire, usted seguramente tiene también algo que pregun-


tar. La última vez, después del seminario, me dijo algo que se

397
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA EL CONCEPTO DEL ANA LISIS

parecía mucho a una pregunta: Me hubiese gustado que hablase no se recubren, pero. pueden coincidir en ciertos signos
de la transferencia a pesar de todo. . .-. darios. Veo desde este ángulo lo que puede tener de fecundo
Son ustedes duros, a pesar de tódo: sólo les hablo de y toda acción verdaderamente didáctica. Transmitir conceptos
no están satisfechos. Existen razones profundas que exphcan no es tanto lo que está aquí en juego sino explicárselos, pasán-
que siempre queden insatisfechos respecto al tema de la transfe- doles en consecuencia el relevo y la carga de cumplir con ellos.
rencia. No obstante, hoy intentaremos tratarlo nuevamente. Pero hay algo aún más imperativo: los conceptos de
Si quisiera expresar los tres tiempos de la estructuración de los que nunca hay que servirse.
la palabra en la búsqueda de la verdad tomando como modelo Si hay algo de este orden en lo que aquí enseño es lo si-
uno de esos cuadros alegóricos que florecían en la época ro- guient.5!: les ruego a cada uno ustedes que, en el intefior:de
mántica tales como la. virtud persiguiendo al crimen, _ayudada su propia investigación de la verdad, renuncien radicalmente
. por el remordimieñto; diría: El error del engaño y -aunque sólo fuese a título provisi(mal yer qué se gana
canzado por la equivocación. Espero que perCIban que esto pm- dejándola de a utilizar una oposición como la de afecti-
- ta la transferencia tal como.intento hacérsela captar en esos mo- vo é intelectual. _.
mentos de suspensión qt!:e -conoce la confesión de la palabra. -No· deja de ser tentador adherir a esta consigna durante
cierto tiempo, ya que es evidente que al utilizar esta oposición
DR. LECLAIRE: Sí. sólo se desemboca en una serie de callejones sin salida. Esta
oposición es de las más contrarias a la experiencia analítica, y
¿En suma, qué es lo que le deja vez la de las que más oscurecen su comprensión.
articulación de lo que expongo con la concepclOn habItual de la Me piden que rinda cuentas de lo que enseño, y de las obje-
. transferencia? ciones que esta enseñanza puede encontrar. Les enseño el senti-
do y la función de la acción de la palabra, en tanto ella es el
DR. LECLAIRE: Cuando examinamos lo que se ha escrito
elemento e la interpretación. Ella es el médium fundador de la
sobre la transferencia, tenemos la impresión de que fenó"!eno relación -intersubjetiva y retroactivamente modifica a ambos
de la transferencia entrae1l..la-categoría de las sujetos. Es la palabra la que, literalmente, crea lo que los ins-
de orden afectivo, de las emociones; en oposición a otrasmam.- taura en esa dimensión del ser que intento hacerles percibir.
festaciones de orden intelectual, como, por ejemplo, los No se trata aquí de una dimensión intelectual. Si en algún
mientas que apuntan a la comprensión. Por tanto, sitio se sitúa lo intelectual, es a nivel de los fenómenos del ego,
resulta incómodo intentar dar.. T:uenta, en térmfIJOS corrtentes y -en la proyección- del ego, pseudoneutralizada
su acerca de la transferencia. Las de.- -pseudo en el sentido de mentira- que el análisis denunció
finiciones de transferencia hablan siempre de de sentt- como fenómeno de defensa y resistencia.
miento de fenómeno afectivo; esto se opone categoncamente a Podremos avanzar mucho si me siguen. La cuestión no es
todo lo que en un análisis puede llamarse intelectual. saber hasta dónde se puede llegar, la cuestión es saber si alguien
nos seguirá. En efecto, éste es un elemento discriminativo de lo
. Si ... Vea, existen dos modos de aplicación de una disciplina que se puede llamar la realidad. Con el pasar del tiempo, a
que se estructura a través de una enseñanza. Está lo que usted través de la historia humana, asistimos a progresos que sería
oye, y luego lo que usted hace con lo que oye. Estos dos planos . erróneo considerar progresos de las circunvoluciones. Son pro-
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LA PALA!3RA EN LA TRANSFERENCIA EL CONCEPTO DEL ANALISIS

gresos del.orden simbólico. Vean la historia de una ciencia co- DR. LECLAIRE: Precisamente, lo que había chocado era esa
mo las matemátiCas. Durante siglos se estancó en torno a pro- ausencia yesos ataques directos contra el término afectivo.
blemas que ahora son evidentes para niños de diez años. Y, sin
embargo, alrededor de ellos se movilizaban cerebros potentes. Creo que es un término que de una vez por todas debemos
Hemos estado parados diez siglos de más ante la ecuación de tachar. .
segundo grado.· Los griegos hubieran podido encontrarla ya
que encontraron cosas más difíciles en los problemas de máxi- DR. LECLAIRE: Formulando esta pregunta quería liquidar
mo y mínimo. El progreso matemático no es el progreso de la algo que había quedado en suspenso. La última vez, al hablar
potencia del pe?samiento del _ser humano. A partir del momen- de la transferencia usted iiítrodujo pasiones fundamentales,
tp en que un senor-invenfá un signo así f=O _ásí;J y entre ellas la ella quería llegar.
ce entonces algo bueno. Así son las matemáticas.
, Estamos en una posición-de naturalezadiferente,..Jl1ásdifí- _ ' ; ; . -__ -v

dI. Porque nos enfrentamos aun símboló


livalente. Pero sólo habremos dado un paso adelante -'cuando'
lleguemos a formular adecuadamente los símbolos de nuestra
acción. Ese paso adelante, como todo paso adelante, es tam-
bién un paso retroactivo. En consecuencia, diré que estamos así La vez pasada quise introducir, como tercera dimensión, el
elaborando, en la medida en qUe ustedes me siguen, un psicoa- espacio, o más bien el volumen, de las relaciones humanas en la
nálisis. Nuestro paso adelante en el campo del psicoanálisis es, relación simbólica. Es con toda intención que recientemente, la
al mismo tiempo, un retorno a la aspiración de su origen. vez pasada, hablé de estas aristas pasionales. Como señaló muy
¿De qué se trata entonces? De una comprensión: más autén- claramente. en su pregunta la Sra. Aubry, son puntos de unión,
tica del fenómeno de la transferencia. puntos de ruptura, crestas que se _sitúan entre las diferentes
áreas en que se extiende la relación interhumana: lo real, lo
DR. No había terminado del todo. Si 7o";;;;;¡o- simbólico, lo , - - - 7!' -- - - - .
esta pregunta es porque, entre nosotros, siempre queda un poco El amor se distingue del deseo, éonsiderado como la rela-
en el trasfondo. Es evidente que en el grupo que formamos, los ción límite ' que se es_tablece entre todo organismo y el objeto
. términos afectivo e intelectual están ya fuera que lo satisface. Pues su oDjetivo no esJa satisfacción, sino ser .
- -"-' - Por eso, sólo hibh,r de amor allí donde existe rela- _..
Desde luego que deben estar fuera de lugar. ¿Para qué pue- cióri simbólica como tal. .
den servirnos? ', Aprendan a distinguir ahora el amor como pasión imagina-
ria del don activo que él constituye en el 'plano simbólico. El
DR. LECLAIRE: Es algo, justamente, que ha quedado siem- amor, el amor de quien desea ser amad.o, es esencialmente una
pre en suspenso desde Roma. tentativa de capturar al otro en sí mismo, de capturarlo en sí
mismo como objeto. La primera vez que hablé extensamente
Creo que en ese famoso discurso de Roma, no los empleé ni del amor narcisista fue -recuerden- en la prolongación mis-
una sola vez, salvo para eliminar el término intelectualizado. ma de la dialéctica de la perversión.

400 401
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA
EL CONCEPTO DEL ANALISIS

El deseo de ser amado, es el deseo de que el objeto amante


sea tomado como tal, englutido,. sojuzgado en la particularidad que el sujeto se compromete cuando se realiza .simbólicamentt·
absoluta de sí mismo como objeto. ' A' quien aspira ser aniado ' en la palaora- se dirige hacia el ser otro: Sm en
muy poco le satisface -ya se sabe- ser amado por su bien. Su tanto ella afirma el ser, sólo hay Verltebthezt , fascmac10n 1ma-
exigencia es ser amado hasta el punto máximo que puede alcan- ginaria, pero no amor. Hay amor padecido, pero no don activ
zar la completa subversión del sujeto en una particularidad, y del amor. .
en lo que esa particularidad tiene de más opaco, de más impen- Con el odio sucede lo mismo. Existe una dimensión imagi-
saple. Se quiere ser amado por todo, no sólo por su yo -como naria del odio pues la destrucción del otro es un polo de la
dice Descartes- sino por _su color de cabello, por sus manías, estructura misma de la relación intersubjetiva. Ya les señalé que
por sus debilidades, por todo. . ._ se t;ata ,k lo 'lue Hegel reconoce c?mo. callejón sin salida de
Por eso mismo, pero inv ersa y diría correlativamente, amar la coexistencia de dos-conciencias, a parur del cual deduce su
es amar un ser más allá de lo que parece ser. El don activo del mito de la lucha por puro prestigio. Tambié[l cas?,. la
amor apunta' hacia el otro; no. sino en su ·dimensigq. imaginaria está -enmarcada por la relac10n
ser. .: - 7""': y, en conseStÍe!1cia., el odio no se satisface con la
del adversario. Si el amor aspira al desarrollo del ser del otro, el
O. MANNONI: Pascal era quien decía eso, no Descartes. odio aspira a lo contrario: a su envilecimiento, su su
desviación, su delirio, su negación total, su En este
Hay en Descartes un pasaje acerca de la depuración progre- sentido el odio como el amor, es una carrera sm fm.
I siva del yo más allá de todas las cualidades particulares. Pero, Tal vez sea' más difícil hacerles entender esto último por-
no está usted equivocado en tanto Pascal intenta llevarnos más que por razones que quizá no son tan agradables como podría-
allá de la criatura. mo; creer conocemos menos hoy el sentimiento de odio que
en las en que el hombre estaba más abierto a su
O. MANNONI: Lo dijo tal cual. Es cierto que hemos presenciado, no hace.mucho,
taciones qe·este género que estaban bastante b1e!l' No
Sí, pero fue en un movimiento de rechazo. hoy, los no tienen que asumir la vivenc1a del ,odlO en lo
El amor, no ya como pasión, sino como don activo, apunta que éste puede tener de más ¿Por qué? ya.de
siempre más allá del cautiverio imaginario, al ser del sujeto sobra somos una civilización del odlO. ¿Acaso no esta ya b1en
amado, a su particularidad.-Por ser así.puede desbrozadaentre-nosotros la pista de la de la.destruc-
extrema. sus rodeos, hasta puede admitir sus erro- ción? 'El-odio nuestro discurso cotidiano se reviste de
res, pero se detiene en un punto, punto que sólo puede situarse chos pretextos, encuentra racionalizaciones fác11es.
a partir del ser: cuando el ser amado lleva demasiado lejos la Tal vez sea este estado de floculación difusa del OdlO el
traición a sí mismo y persevera en su engaño, el amor se queda satura en nosotros, la llamada a la destrucción del ser. Como Sl
en el camino. . la del ser humano en nuestra civilización corres-
. No haré el desarrollo completo de esta fenomenología, fá- . pondiera exactamente a lo que -en la estructura del ego-- es el
. cilmente detectable en la experiencia. Me contento con señalar polo del odio .
que el amor -en tanto es una de las tres líneas divisorias en las
O. MANNONI: El moralismo occidental.
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403
LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA EL CONCEPTO DEL ANALISIS

Exactamente. El odio encuentra allí los objetos cotidianos comienza ya su perdición, por la sencilla razón de que en psi-
con los que nutrirse. Pero, sería un error pensar que .éste odio cología, nadie sabe gran cosa, salvo que la psicología miSma es
está ausente en las guerras, donde algunos sujetos privilegiados un error de perspectiva sobre el ser humano.
lo realizan plenamente. Tengo que tomar ejemplos banales para hacerles entender
Tengan claro que cuando hablo de amor y odio designo las lo que es la realización de! ser del hombre porque, aunque no
vías de la realización del ser; no la realización de! ser, única- quieran, lo sitúan en una perspectiva errónea, la de un falso
mente sus vías. saber.
y sin embargo, cuando e! sujeto se compromete en la De todos modos deben darse cuenta que, cuando e! hombre
. qu.eda la verdad como es porque Sl;! sitúa en la dÍplensión dice yo sayo yo seré, incluso yo habré sido, o bien, yo quiero
o
de la ignorancia; poco importa que lo sepa no. Es éste urio-aé ser, siempre Se un saltó;_.luta..hiancia. -Es tan extrava-
esos elementos que los analistas llaman readiness to the transfe- gante decir, en relación a la realidad, yo soy psicoanalista como
. a la Existe en e! paciente dis-_.-;:. _ .,:=" yo soy rey. Ambas -afirmaciones son y, . sin
7'p oslclon a la transferencIa por e! solo hecho de colocarse en la , :-: embargo, nada las legitima en e! orden de 10 que podemos lla-
posición"de confesarse en la palabra, y buscar su verdad hasta - - mar la medida de las capacidades. Las legitimaciones"simbólicas
su extremo, en e! extremo que está ahí, en el analista. Conviene en función de las cuales un hombre asume lo que otros le con-
también considerar la ignorancia en e! analista. fieren escapan por entero al registro de la habilitación de capa-
El analista no debe desconocer lo que llamaré e! poder de cidades.
accesión al ser de la dimensión de la ignorancia, puesto que Cuando un hombre se niega a ser rey, esta negativa no tiene
debe responder a aquel que, en todo su discurso, lo interroga ·el mismo valor que cuando acepta serlo. Por e! hecho mismo de
en esa dimensión. No tiene que guiar al sujeto hacia un Wissen, rehusar, no es ya rey. Es un pequeño burgués; tomen, por
un saber, sino hacia las vías de acceso a ese saber. Debe com- ejemplo, e! caso de! Duque de Windsor. El hombre que estan-
prometer al sujeto en una operación dialéctica, tÍo decirle que do a punto de ser investido con la dignificación de la corona
pues, forzosamente, ,él está en e! error, sino mostrar- dice: Quiero vivir con larnujer que_amo; .en
le hibla mal, es decir que habla sin saber; como un igno- cuencia, iTI.ás acá del registro de ser rey. Pero cuando e! hombre
rante, pues las que cuentan son las vías de su error. · dice --y diciéndolo lo es, en función de un cierto sistema de
El psicoanálisis es una dialéctica, y lo que Montaigne relaciones simbólicas- cuando dice Yo soy rey, este dicho no
-:-en su liQ:ro III,capítulo VIII- un arte de conferir.. El arte de es simplemente la aceptación de función. En un instante '
Sócrates en el Menón,- consiste- en enseñar al a dar sU- · cambia iOdo e! sentido de süs calificaciones pSicológicas. -Sus
verdadero sentido a su propia palabra. Este arte es e! mismo en pasiones, sus designios, incluso sus tonterías, adquieren un .
Hegel. En otros términos, la posición de! analista debe ser la de sentido totalmente diferente. Por el mero hecho de ser rey to-
una ignorantia docta, que no quiere decir sabia, sino formal y . das estas funciones se vuelven funciones reales. En e! registro
que puede ser formadora para e! sujeto. de la realeza, su inteligencia se convierte en algo disdnto; hasta
Grande es la tentación, porque está en el clima de nuestra sus incapacidades empiezan a polarizar, a estructurar a su alre-
época, de esta época de odio, de transformar la ignoran tia doc- dedor toda una serie de destinos que serán profundamente mo-
ta en lo que he llamado, y no es nuevo; ignorantia docens. Ape- dificados por e! hecho de que la autoridad real sea ejercida de
nas cree e! psicoanalista saber algo, de psicología por ejemplo, talo cual modo por e! personaje con ella investido.

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LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA . EL CONCEPTO DEL ANALISIS

Esto lo encontramos en menor todos los días: un se- 3


ñor.de cualidades mediocres, que presenta todo tipo de incon- -'
cuando ocupa un cargo inferior, es elevado por una
de algún modo soberana, por más limitado que sea ¿Quién tiene otras preguntas?
el dOmInlO donde' esto suceda, y cambia totalmente. No tienen
más.9- ue observarlo cotidianamente, el alcance de sus fuerzas y DR. BEJARANO: - Pienso en un ejemplo concreto. Tendría
.se transforma, y la relación entre ambas puede lle- que intentar mostrarnos, en el caso Dora, cómo se siguen los
gar a Invertlrse. diferentes registros.
. Esto también puede percibirse, de modo difuso, no recono-
en las habilitaciones, tPorqué a pesar e.1 Dora,qued.amos en la antesala de todo esto ;
tlempo que hace que ,:os hem?s convertido en grandes psi- sin embargo, se los puedo situar un poco aportándoles una res-
col?gos, IJ.O h@oueducldo las drv:ers.es -que .antaño puesta concl\lsiva sobr.e la cuestión de la transferencia en su
teman valor de agregaduría;, conjunto. -1.,,';' _: ' =
etc.? ¿Sl de abolido ese valor, por qué en- La experiencia '"a' italínca es instaurada por los primeros-des-
tonces no reduCir la Investldura a la totalidad de la experiencia cubrimientos de Freud sobre el trípode: sueño, lapsus, agude-
acumulada, de las notas obtenidas durante el año o incluso a za. El síntoma es un cuarto elemento; puede servir, no de ver-
un. conjunto de tests o pruebas que medirían las ca;acidades del bum, pues no está hecho con fonemas, pero sí de signum en
¿Po.r, qué c?nservar en estos exámenes váyase a saber base al c;>rganismo, recuerden las diferentes esferas distinguidas
que dlmenslOn arcalca? Nos rebelamos ante estos elementos de en el texto de Agustín. Es en esta experiencia y con retraso
y favo.r como quienes golpean las murallas de la pri- respecto a su instauración -Freud mismo reconoce haberse
SlOn que ellos mlsmos construyeron. La verdad sencillamente asustado- donde aísla el fenómeno de la transferencia. Al no
es que un concurso, en tanto reviste.al .una califica- estar la funcionó como obstáculo al
ción simbólica, no puede tener una estructura to·talmente racio- Una se convierte en su mejor
nalizada, y no puede inscribirse- el registro de apoyo. .
la suma de cantidades. -. Pero incluso antes de percatarse de la existencia de la trans-
con este problema, nos creemos muy astutos y ferencia Freud ya la había designado. En efecto, como ya les
nos declmos: Pero claro, artícujo psicoanalíti- dije, en li Tramdeutung encontramos una definición de la
co para· mostrar el carácter. .de_iniciación de los exámenes, Übertragung en función del doble nivél de la palabra. Existen
carácter es evidente. Felizmente lo detectamos. Pero, partes del discurso descargadas de significaciones que otra sig-
el psicoanálisis no siempre lo explica muy nificación, la significación inconsciente, atrapa por detrás.
blen. un d:scubrimiento parcial que explica en térmi- Freud lo muestra a propósito del sueño, y yo se los ilustré a
nos de ommpotencla del pensamiento, de pensamiento mágico, partir de esos lapsus ejemplares por su claridad.
cuando lo fundamental es en realidad la dimensión del símbolo. Por desgracia, este año hablé poco del lapsus. Se trata de
una dimens.ión fundamental, pues es el aspecto radical del sin-
sentido que presenta todo sentido. Hay un punto donde el sen-
tido emerge y es creado. Pero precisamente en ese punto, el

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LA PALABRA EN LA TRANSFERENCIA EL CONCEPTO DEL ANA LISIS

hombre muy bien puede sentir que el sentido, al mismo tiem- miento que tanto nos escandalizan en la conducta de Freud con
po, está aniquilado , que es creado justamente por estar aniqui- sus primeros casos. Habría que enseñar al sujeto cómo com-
lado. ¿Qué es la agudeza, sino la irrupción calculada del sin- portarse en lo real, mostrarle que no está en lo que hay que
sentido en un discurso que parece tener sentido? estar. Si esto no es educación y adoctrinamiento, me pregunto
entonces qué es. En todo caso, es un modo harto superficial de
O. MANNONI,: - Es el punto umbilical de la palabra. abordar el fenómeno.
Hay otra forma de abordar el problema de la transferencia:
Exactamente. El sueño tiene un ombligo muy confuso. El hacerlo a partir de ese nivel de lo ' imaginario cuya importancia
-ombligo de la agudeza es perfectamente agudo: el Witz. Su no dejamos de subrayar aquí. El desarrollo relatiyaniente re-
esencia más radical está expresada -en el no-sentido. ' , ciente de la etología animal nos permite.darle 'una
,., Pues bien, nos- damos cuenta que esa transferencia es nues- ción más clara que la que le daba Freud. Pero esta dimensión
tro sostén. -=--imaginare- fue nombrada efectivamente ell.el tex-,
,' direcciones en las que auto- to de Freud. ¿Cómo podría haberlo evitado? Ya lo vieron este
res comprenden la transferencia. Esta tripartición, únicamente año en Introducción al narcisismo: la relación def ser
didáctica, debe permitir que ustedes se sitúen entre las tenden- con los objetos que desea se articula con condiciones de Gestalt
cias actuales del psicoanálisis, que no son nada brillantes. que sitúan como tal a la función de lo imaginario.
Hay ,quienes quieren comprender el fenómeno de la trans- La ,teoría analítica no desconoce la función de lo imagina-
ferencia en relación a lo real, es decir en tanto fenómeno actual. rio; pero introducirla tan sólo para tratar la transferencia equi-
Otros creen hacer algo importante diciendo que todo análisis vale a ponerse orejeras, pues la encontramos en todas partes y, .
debe ser referido al hic et nunc. Creen haber encontrado con particularmente, cuando se trata de la identificación. Pero tam-
esto algo deslumbrante, háber realizado un paso audaz. Esriel poco hay ·que emplearla a tontas y a locas.
escribe cosas conmovedoras sobre este tema, que sólo abren Observemos, en este sentido, que la función de lo imagina-
puertas ya' aoieftas: la transferencia está ahí, se trata simple- rio está presente en el comportamiento toda'pareja
mente d e saBer qüé es.- Si consideramos la transferencia ,en el En todas'las acciones vinculadas al apareamiento de los in-
plano real,' obtenemos lo 'siguiente : 'es un real que no real dividuos capturados en el ciclo del comportamiento sexual sur-
sino ilusorio. Lo real es que el sujeto está aquí, hablando de ge una dimensión de pavoneo. Durante el pavoneo sexual, cada
'Jios con el Lo ilusorio que al protestar el individuo está capturado en una ,situación. dual, en la:-que se
es a quien le'echa la bronca, éste es un ejemplo de establece, a través de la interveñción de la relación ima ginaria,
Esriel. Concluye pues, que se trata de demostrarle, al sujeto que una identificación, sin duda momentánea, pues está vinculada
no tiene motivo alguno para reñir,me en lugar del tendero. al ciclo instintual.
Así, partiendo de las emociones, de lo de la Asimismo, durante la lucha entre los machos, podemos ver
abreacción, y de otros términos que designan cierto número de a los sujetos convenir en una lucha imaginaria. Existe allí, entre
fenómenos fragmentarios que ocurren efectivamente en 'el aná- los adversarios, una regulación a distancia ,que transforma la
lisis, no se evita el caer, dénse cuenta, en algo esencialmente lucha en danza. Y, en determinado momento, como sucede en
intelectual. Proceder sobre esta base conduce, a fin de cuentas, el pareo, los papeles están elegidos, la dominación de uno sobre
a una práctica equivalente a las primeras formas de adoctrina- otro es reconocida, sin que sea preciso llegar, no diré a las ma-

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nos, pero sí a las uñas, a los dientes, a los pinchos. Uno de los Freud plantea lo . que concierne a la súbita transform ac i,
miembros de la pareja adopta la actitud pasiva y se. somete a la entre amor y odio-en la Verliébtheit. .
preponderancia del adversario. Uno esquiva al otro, Este fenómeno de carga imaginaria juega el papel de pivot
uno de los papeles y manifiestamente lo hacen en funCIón del en la transferencia.
otro, es decir, en función de lo que el otro ha alegado en el La transferencia, si bien es cierto que se establece en y por
plano de la Gestalt. Los adversarios evitan una lucha real que la dimensión de la palabra, sólo aporta la revelación de esa rel
conduciría a-la destrucción d<;: uno de ellos y transponen el con- ción imaginaria cuando alcanza ciertos puntos cruciales del en
flicto al plano de lo imaginario. Cada uno·se localiza en'h ima- cuentro hablado con el otro, en este caso el analista. Desemb.
gen del otro, y se lleva a cabo una regulación que aistribúye los razado el discurso mediante la regla -llamada fundamental d
papeles dentro del.conjunto de la situación, la cual es di:ádic_a. de sus conveñCiónes; corrÍÍenza- a jug'ar mas o menos li-
En el hombre, lo imaginario está reducid<;>, especializado, bremente respecto al discurso corriente, y abre al sujeto la ví
centrado en la imagen especular, que constituye a vez los de·-esa fecunda la que la palabra verídica con-
callejones sin salida y latunción de lá relacion fluye con el discurso del errpr. Pero, también cuando la palabra
La imagen del yo -por el sólo hecho de serimagen, <el yo huye la revelación, la equivocación fecunda, y se desarrolla en
es yo ideal- resume toda la relación imaginaria en el hombre. el engaño -dimensión esencial que precisamente nos impide
Por producirse en un momento en que las funciones no están eliminar al sujeto como tal de nuestra experiencia, y reducirla a
aún plenamente desarrolladas, adquiere un valor saludable, que términos objetales- se descubren esos puntos que, en la hist
la asunción jubilatoria del fenómeno del espejo expresa sufi- ria del sujeto, no fueron integrados, asumidos, sino repri-
cientemente; sin embargo, no por ello deja de estar en relación midos.
con la prematuración vital y, en consecuencia, con un déficit El sujeto desarrolla en el discurso analítico su verdad, su
originario, con una hiancia a la que su estructura queda ligada. integración, su historia. Pero en esa historia hay huecos: allí
Esta imagen de sí, el sujeto volv,erá a encontrarJa .constante- donde se produjo lo que fue verworfen o verdankt. Verdankt,
mente como marco de sus categorías, de sú apreheñsión del e
es decir que en un momento accedió al discurso y luego fue
mundo: como objeto, y esto, teniendo como inteÍmedlatió al
otro. Es _en el otro siempre donde volverá a encontrar a su yo
ideal, a partir de allí se desarrolla la dialéctica de sus relaciones
con el otro. _ _
, Sj el otro satura, colma esa imagen, se · eñ objeto
ae una-carga narcisista que es la de la VerliebtIJeit. Recuerden a
Werther encontrando a Carlota en el momento en que ella sos-
tiene en sus brazos a un niño; ella justo coincide con la imago
narcisista del joven héroe de la novela. Por el contrario, y si-
guiendo la misma línea, si el otro aparece frustrando íll sujeto
en su ideal y en su propia imagen, genera la tensión destructiva
rpáxima. Por un pelo, la relación imaginaria con el otro vira en
un sentido o en otro; es ésta la clave de los problemas que Un esquema del análisis

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rechazado. Verworfen, es decir, un rechazo originario. No · cia; la resistencia en la forma más aguda ,en que es posible verla
. quiero, por el momento, extenderme en esta distinción . . manifestarse: el silencio. Pueden darse cuenta ¿no es cierto?
El fenómeno de la transferencia encuentra la cristalización que, como dice Freud, la transferencia se convierte en un obs-
imaginaria. Gira en torno a ella y con ella debe reunirse. táculo cuando es excesiva.
En 0, coloco la noción del yo (moi) inconsciente del suje- También es preciso decir que, si este momento se produce
to. Este inconsciente está constituido por lo que el sujeto esen- oportunamente, el silencio adquiere su pleno valor en tanto
cialmente desconoce de su imagen estructurante, de la imageri silencio: no es simplemente negativo, sino que vale como más
de su yo,_es decir, las capturas por las fijaciones imaginarias allá de la palabra. Algunos momentos de silencio, en la transfe-
que ina,s imilableun desarrollo de su ._'. rencia, representan .aprehensión más aguda ,de la _., .
ria; esto -significa que eÍ'án traumáticos. - ' - - del otro como tal . -- " - --
¿De qué se trata en el análisis? Se trata de que el sujeto Una última observación. ¿Dónde situar al sujeto en tanto
pueda accidentes cuya memOrlá está-cori- - _'.". distingue del punto O? Está necesariamente en .algún..:...r . ,
serVada en O ,eIÍ Jo]1pa -{ál que su acceso le cerrado. Ella _ r: := _;sitio entre A y O -más cerca de O que de cualquier otro pun-;: ,: ::
sólo se abre por la verDalización, es decir por 13, mediación del '. digamos, ya volveremos a él,- en C ; -. -
otro, o sea por el analista. A través de la asunción hablada de su Cuando a causa de las vacaciones me abandonen, vacacio-
historia, el sujeto se compromete en la vía de realización de su nes que deseo les sean agradables, les ruego que relean a la luz
imaginario truncado. de estas reflexiones los preciosos textos técnicos de Freud. Re-
A medida que el sujeto lo asume en el discurso, se produce léanlos, y verán hasta qué punto adquirirán, para ustedes, un
ese complemento de lo imaginario que se realiza en el otro, en nuevo sentido, un sentido más vivaz. Se darán cuenta que las
la medida en que se lo hace oír al otro. aparentes contradicciones en relación a la transferencia, a la vez
Lo que está en O pasa a O' . Todo lo proferido desde A, del resistencia y motor del análisis, sólo se comprenden en la di a-
lado del sujeto, se escUcha en B, del lado del analista. - - · léctica de 10 imaginario y lo simbólico. .,,-
El analista ,pero a la vuelta _también lo oye -el analistas, no carentes de mérito, expusieron que la -o-=-",
sujeto. El eco de su discurso es simétrico al carácter especular _técnica más moderna del análisis, la que se adorna con el título
de la imagen. Esta dialéctica giratoria, que les represento en el de de las resistencias, consiste en aislar en el yo del
,1
esquema por 'una espiral, ciñe cada vez más cerca a O y O'. El ,L sujeto -single-out, la expresión es de Bergler- ciertos pat-
progreso <iel sujeto encsu ser debe finalme!J.te llevarlo a O, pa- Jerns_que se presentan en .relación al análisis como meca!!ismos
salido-poruna serie de puntos que se reparten e ntre A y O. de defensa; Se trata de ura perversión radical '-de- la noción de
En esta línea, el sujeto pone una y otra vez sus manos a la defensa tal como la introdujo Freud en sus primeros escritos, y
obra, y confesando en primera persona su historia, progresa en tal como volvió a introducirla en Inhibición, síntoma y angus-
el orden de las relaciones simbólicas fundamentales donde tiene tia, uno de los artículos más difíciles y que generó mayores
,que encontrar el tiempo, resolviendo las detenciones y las inhi- - malentendidos.
biciones que constituyen el superyó. Precisa tiempo. Esto sí que es una operación intelectual. Puesto que ya no
Si los ecos del discurso se aproximan con excesiva rapidez al se trata de analizar el carácter simbólico de las defensas, sino de
punto O' -es decir, si la transferencia se hace demasiado in- - levantadas, pues ellas seríahun obstáculo para alcanzar un
tensa- se produce un fenómeno crítico que evoca la resisten- allá, un más allá que no es nada, que simplemente es un m .j ·

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siempre se ha dicho, aunque de modo indudablemente confu-


allá, poco importa entonces lo que en él Lean a Feni-
so; No hay analista que deje de percibirlo. en su
. chel, verán que según él todo puede ser considerado .desde el
. hay cierto despliegue del tiempo-para-comprender. Quienes
ángulo de la defensa. ¿El sujeto les expresa tendencias .cuyo
asistieron a mi comentario sobre El hombre de los lobos perci-
carácter sexual o ágresivo reconoce totalmente? A partir del
birán algunas referencias a este problema. Pero, este tiempo-
sólo hecho de que las narre pueden ustedes perfectamente co-
para-comprender también está en los Escritos Técnicos de
menzar a buscar algo mucho más neutro. Si calificamos de-
Freud a propósito de la Ducharbeiten.
fensa todo lo que se presenta de entrada, entonces legltlma-
¿Es esto acaso algo del orden de una usura psicológica? ¿Q
mente todo puede ser considerado una másc.ara tras la
más bien, como dije en lo que' escribí acerca de la palabra vacía
cual se esconde otra cQsa. La célebr.e broma de Jean Cqctc::ap..;.
-- - juega --con esta inversiórf sistemática:¿ si.podernos deGirle a - yJa palabra plena, es del -
como trabajo? Sí, sin duda aígüna. Es precIso que el discurso
guien que con un paraguas por qU,e
prosig 4 suficiel)te para_co_mprometerse entera-
-- .. -"""no decirle que si sueña . águila' ,
mehte ert la .construcción del 3'Ra,tti{lfe ese momento,
agredirlo es porque olvidó su paraguas? . puedé culminar de golpe en aquel paúi¡uien se edificó: es de-
- , .: Cuando se centra la intervención analítica en el levanta,
cir, el amo. Al mismo tiempo, su propio valor se degrada, y ya
miento de los patterns que ocultarían ese más allá, el analis:a no
no aparece sino como trabajo.
tiene otra guía sino su propia concepción del comportamiento
¿A qué nos conduce esto sino a plantear nuevamente que el
del sujeto. Intenta normalizarlo en función de una norma cohe-
concepto es el tiempo? En este sentido, podemos decir que la
rente con su propio ego. Esto entonces siempre será el
transferencia es el concepto mismo del análisis porque es el
do de un ego por otro ego, por lo tanto por un ego supenor;
tiempo del análisis. .
como todos sabemos el ego del analista no es un ego cual-
El análisis llamado análisis de las resistencias está siempre
qUiera.
demasiado apurado por develar al p'!'tterns del. ego,
-. -.- Lean a Nunberg. ¿Cuál es para élel .resorte esencial ,
sus defeñsas, sus madrigueras y, en consecuenCia, lo muestra la
La buena voluntad del ego sujet5' experiencia y Freud lo enseña en un paSaje preciso. Escri-
convertirse en aliado del analista. Qué qUiere deCir sl.no tos Técnicos: no permite que el sUjeto avance ni siqUiera un
que el nuevo ego del sujeto es el ego del analista. Y Sr. Hof-
paso. Freud dice que, en este c.aso, es preciso. esperar. .
fer llega y nos dice que el fin normal 'de todo tratamiento es la
Es preciso esperar. Es esperar tiempo necesario
'identificación con el ego_del analista. .. ", _
par-a que el -sujeto la diíne!,lsion e? plano
De este fin, que no es más que la asunción- hablada del yo, la
del símbolo, es decir, desprenda de lo VIVIdo en .anahsls -de
reintegración no del yo ideal, sino del ideal del yo, Balint nos
esa persecución, de esa pelea, de esa opresión que realiza el
brinda una descripción conmovedora. El sujeto entra en un
análisis de las resistencias- la duración propia de algunos au-
tado semi-maníaco, en una especie de sublime desprendi-
, tomatismos de repetición, lo cual les brinda, de algún modo,
miento, de libertad de una imagen a través del mun- valor simbólico.
do; es preciso darle cierto tiempo para que se reponga y vuelva
a encontrar solo las vías del sentido común. O. MANNONI: - Pienso que éste es un problema concreto.
No todo en esta concepción es falso puesto que, en efecto, Por ejemplo, hay obsesivos para quienes toda s!'t vida es una
en un análisis existe un factor tiempo. Por otra parte, es lo que
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espera. Hacen del análisis una espera más. Es justamente lo que escansiones temporales, e incluso de signos numencos. Ya
quisiera comprender: ¿por qué esa espera del análisis reproduce abordé este tema en el artículo sobre el Tiempo lógico. El sujeto
en cierto modo la espera de la vida y la modifica? pensando el pensamiento del otro, ve en el otro la imagen y el
esbozo de sus propios movimientos. Ahora bien, -cada vez que
Perfectamente, y esto es lo que me preguntaron a propósito el otro es exactamente el mismo que el sujeto, no hay más amo
del caso Dora. El año pasado, desarrollé la dialéctica del Hom- que el amo absoluto, la muerte. Pero el esclavo necesita cierto
bre de las ratas en torno a la relación amo y esclavo. ¿Qué tiempo para percibirlo.
espera el obsesivo? La muerte del amo. ¿De quéJe sirve esta Ya que estádemasiado contento con ser esclavo, como todo
espera? Se iní:erpoñe entre él y la muerte; Cuando et amo mue- el mundo.
a
ra todo empezará, VuelVen encontrar en todas sus Iormas esta
estructura.
-- Por otra parte, el"esrlavo razón;-tiene todo derecho a _ 7 DE-IULIO DE 1954.
jugar con esta espera. CifafuJo una salida que se atribuye a Tris- -.
. - -:-
..;.J __ _
""".

-

tan Bernard, el día qu€=fu-e<Ietenldo para ser llevado al campo


de Dantzig: Hasta ahora vivimos en la angustia, ahora vivire- Jacques Lacan hace distribuir figuritas de elefantes.
moS' en la esperanza.
El amo -qigámoslo- está en una relación mucho más
abrupta con la muerte. El amo en estado puro está en una posi-
ción desesperada: nada tiene que esperar sino su propia muerte,
pues nada puede esperar de la muerte del esclavo, excepto cier-
tos inconvenientes. En -cambio, el esclavo tiene mucho que es-
perarde la muerte del amo. Más de la muerte del amo, será
preciso que la mugte_cQII!.0_todo ser reali-
zado, y que asuma, en el semido -heideggeriano, su ser-para-la-
muerte. Precisamente -el obsesivo no asume su ser-para-la
muerte, está en suspenso. Esto es lo que hay que mostrarle.
Esta es la función la imagen. del amo como tal.

O. MANNONI: - •.. que es el analista .

... que se encarna en el analista. Sólo después de haber in-


tentado unas cuentas salidas imaginarias fuera de la prisión del
amo, de acuerdo a ciertas escansiones, a cierto timing, sólo eil-
tonces podrá el obsesivo realizar el concepto de sus obsesiones,
es decir, lo que ellas significan.
En cada obsesión hay, necesariamente, cierta cantidad de

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