Medinuc - Manual de Madicina Nuclear
Medinuc - Manual de Madicina Nuclear
INDICE (haciendo click y al mismo tiempo cargando la tecla control (CTRL) sobre el titulo se va al tema)
3. Nefrología
4. RIA
3.- Cardiología
1. Exploraciones
2. Trazadores
3. Perfusión
4. Ventriculografía isotópica de primer paso
5. Ventriculografía isotópia en equilibrio
6. Daño miocárdico e inervación
7. Guías de utilización
8. Enlaces útiles
4.- Hueso
1. Radiofarmacia. Dosimetría
2. Técnicas: Instrumentación
3. Médula ósea
4. Tumores óseos primarios
5. Enfermedad metastásica
6. Enfermedades metabólicas
7. Traumatismos. Medicina deportiva
8. Osteonecrosis e infartos óseos
9. Patología pediátrica
10. Captación en tejidos blandos. Artefactos
11. Análisis mineral óseo
12. Comparación de diferentes técnicas de imagen en patología ósea
5. Enlaces útiles
8.- Terapia metabólica
1. Hipertiroidismo
2. Cancer de Tiroides
3. Sinoviortesis Radioisotópica
4. El tratamiento del dolor producido por las metástasis óseas
5. Radioinmunoterapia (RIT)
9.- Radiofarmacia
1. Introducción
2. Vías de administración
3. Mecanismos de localización
4. Metabolismo
5. Radiofármaco ideal
6. Síntesis
7. Preparación
8. Control de Calidad
9. Enlaces útiles
10.- Aparato digestivo
1. Gammagrafía de glándulas salivares
2. Estudio del tránsito y reflujo esofágico
3. Estudio del vaciamiento gástrico
4. Detección de mucosa gástrica ectópica
5. Procesos inflamatorios abdominales
6. Gammagrafía hepato-esplénica
7. Gammagrafía hepatobiliar
8. Gammagrafía del shunt peritoneo-venoso
9. Recursos en la red
11.- Endocrinología nuclear
1. Tiroides
2. Paratiroides
3. Suprarrenales
4. Recursos en la red
12.- Infección
1. Introducción
2. Procedimiento
3. Imagen normal
4. Indicaciones
13.- Linfografía isotópica
1. Conceptos generales
2. Métodos diagnósticos
3. Medicina nuclear
4. Recursos en la red
14.- Neumología
1. Introducción
2. Procedimiento
3. Indicaciones
15.- Oncología
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1. Gammagrafía de mama
2. Aplicaciones de la gammagrafía de receptores de somatostatina en los tumores
neuroendocrinos enteropancreáticos
1.1 Introducción
La obtención de imágenes en Medicina Nuclear (MN) se consigue mediante la introducción en el
organismo de una sustancia que recibe el nombre de radiofármaco, que es metabolizada por uno o más órganos/tejidos.
El radiofármaco contiene en su composición un elemento radiactivo (que emite Radiaciones Ionizantes (RI)) por lo que
se produce una emisión de radiación que procede de los órganos o tejidos en donde se ha acumulado. Mediante un
proceso de detección y medida de la radiación, se obtiene una imagen de la distribución de esta sustancia.
El proceso básico es equivalente al de la obtención de una imagen en Radiología, con la diferencia que en
ella la radiación procede de un tubo de rayos X que tras atravesar al paciente incide en una placa fotográfica (detector)
en la que se genera una imagen latente. Tras el proceso de revelado se obtiene una imagen visible; que depende de la
absorción de los rayos X en las distintas zonas del organismo.
Las diferencias resultan por un lado de que en el caso de MN la radiación procede del interior del paciente y
por otro lado del sistema de detección que en la MN es más complejo.
Precisamente y debido a que la radiación procede del órgano/tejido del paciente, se tiene una de las ventajas
de la MN frente a la Radiología y es la posibilidad de poder observar con que rapidez un radiofármaco es incorporado,
obteniéndose de esta manera imágenes de la función fisiológica. Asimismo se obtienen imágenes que dependen de la
cantidad de radiofármaco acumulado, que nos dan información sobre la forma del órgano/tejido.
Una de las desventajas frente a la Radiología se debe al propio sistema de detección que no permite obtener
un poder de resolución tan grande como el conseguido en Radiología. En MN el tamaño mínimo perceptible en la
imagen es del orden de 5 mm., mucho mayor que los 0.3 mm que pueden alcanzarse en Radiología.
Para comprender el proceso de obtención de imágenes, es necesario conocer previamente los mecanismos
por los que las sustancias emiten radiaciones y como estas se comportan cuando atraviesan la materia.
En el átomo y según el modelo atómico de Bohr (Figura 1), estas partículas se agrupan formando un núcleo
central que contiene neutrones y protones que reciben el nombre de nucleones, mientras que los electrones se
encuentran distribuidos en órbitas que giran alrededor del núcleo, en su conjunto se asemeja a un sistema planetario en
el que el lugar del sol sería el núcleo atómico y los planetas los electrones
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En cada órbita o capa solo puede haber un número máximo de electrones; que viene dada por la expresión
2n2, siendo n el número de la capa, además, a cada una de las capas le corresponde un nivel energético o energía de
enlace que representa la energía que hay que comunicar a los electrones pertenecientes a dicha capa para arrancarlos del
átomo. Por convenio a las distintas capas se las designa en función de la distancia al núcleo por las letras K, L, M, N,...
siendo la K la más próxima al núcleo y la que tiene una mayor energía de enlace y menor nivel energético.
En su estado fundamental, todos los electrones de un mismo elemento se encuentran ocupando los mínimos
niveles energéticos permitidos y como el número y la distribución de los niveles energéticos son distintos para cada
elemento, representan una identificación única para el mismo. Asimismo en el estado fundamental el número de
protones es igual al de electrones, por lo que en su conjunto presenta una carga nula.
Existen un total de 105 elementos distintos en la naturaleza. La diferencia entre ellos se debe a que poseen
distinto número de protones, número que se conoce como número atómico y se le designa por la letra Z. Por ejemplo, el
hidrógeno tiene un protón y su Z=1, el calcio tiene cuarenta y su Z=40, etc.
La combinación de varios átomos da lugar a la formación de las moléculas, por ejemplo la molécula de
oxigeno está formada por dos átomos de oxígeno y se representa como O2, la del agua dos átomos de hidrógeno más
uno de oxígeno y se representa como H2O. Existen una infinidad de moléculas distintas que forman el conjunto de
sustancias que componen la naturaleza.
1.3 Nucleidos
En un átomo, la suma del número de protones más neutrones se la designa con la letra A y recibe el nombre
de masa atómica. En el núcleo existen unas fuerzas nucleares que permiten mantener la cohesión entre los protones y
neutrones que se denomina energía de enlace W.
Los tres parámetros A, Z y W definen a un nucleido. Una forma de representar un nucleido es colocando
junto a su símbolo químico, los valores de A y Z, por ejemplo: , , que representan los nucleidos del yodo
131 y del talio 201 respectivamente. Existen sin embargo nucleidos que teniendo el mismo valor de Z, tienen valores
distintos de A, por tener distinto número de neutrones, este tipo de nucleidos reciben el nombre de isótopos, por
Una característica importante es que las propiedades químicas de todos los isótopos de un mismo elemento
son idénticas, es decir presentan el mismo tipo de reacciones, se metabolizan de la misma forma, etc. Esto se debe a que
en las reacciones químicas entre átomos, intervienen solamente los electrones de la corteza y todos los isótopos de un
elemento tienen el mismo número y distribución de electrones.
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Existen otros nucleidos, que aun teniendo el mismo número de A y Z, tienen una energía de enlace nuclear
W mayor, y reciben el nombre de isómeros. Presentan lo que se denomina un estado excitado del núcleo y tienden hacia
la estabilidad o de mínima energía emitiendo la energía sobrante. Se les designa añadiendo una letra m a su masa
1.4 Radioactividad
Aunque la gran mayoría de nucleidos que existen en la naturaleza son estables, es decir que no se modifican
con el tiempo sus características Z, A y W, existen una serie de nucleidos que no cumplen esta condición y se les
denomina nucleidos inestables o radionucleidos y en ellos se produce una desintegración espontánea del núcleo con la
emisión de partículas y radiación.
Este fenómeno que recibe el nombre de radiactividad, fue descubierto en el año 1896 por Henri Becquerel
cuando comprobó que unas sales de uranio eran capaces de impresionar por si solas una placa fotográfica.
Los procesos básicos de desintegración son: desintegración alfa, desintegración beta, desintegración gamma
y captura electrónica. Todos ellos cumplen tres leyes fundamentales: conservación de la energía, conservación del
número másico y conservación de la carga eléctrica.
DESINTEGRACIÓN ALFA ( )
En este tipo de desintegración el radionucleido emite una partícula alfa, que es estable y formada por dos
protones y dos neutrones, es decir un núcleo de helio. Se representa , y de acuerdo con las leyes de conservación,
se puede presentar mediante la ecuación:
por ejemplo:
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en este caso el nucleido hijo resultante es un isótopo del gas radón, que a su vez es inestable y se desintegra
mediante una desintegración alfa.
DESINTEGRACIÓN BETA( )
En este tipo de desintegración, un neutrón o un protón del núcleo, se convierte en un protón o un neutrón
respectivamente. En el primer caso, se produce un incremento de uno en su número Z (número de protones) y da lugar a
lo que se denomina desintegración -. En el segundo caso se produce una disminución de uno en el número Z y da
lugar a una desintegración +. Las partículas - y +, son electrones teniendo la primera una carga negativa y la
segunda una carga positiva, de valor igual a la del electrón, por ello para diferenciarlas van acompañadas del signo - o +
en cada caso.
Las partículas , en cada tipo de desintegración, se emiten con velocidades distintas y como la energía de
una partícula material depende de su velocidad, se dice que se emiten con energías variables. Desde un punto de vista
práctico, solo se consideran la energía media y la máxima.
-
DESINTEGRACIÓN BETA NEGATIVA( )
por ejemplo:
la partícula recibe el nombre de antineutrino, su masa en reposo es casi nula, no tiene carga eléctrica y
resulta muy difícil de detectar. No tiene ninguna importancia desde el punto de vista radio-biológico.
+
DESINTEGRACIÓN BETA POSITIVA ( )
Este tipo de desintegración también se conoce como desintegración por emisión de positrones, ya que como
se ha indicado la partícula + es equivalente a un electrón pero con carga positiva que recibe el nombre de positrón. Se
representa por la ecuación:
por ejemplo:
DESINTEGRACIÓN GAMMA( )
Este proceso también se conoce como transición isomérica, y se produce cuando el núcleo se encuentra con
un exceso de energía respecto a la de su estado fundamental, en esta situación el exceso de energía se emite en forma de
radiación electromagnética que recibe el nombre de radiación gamma.
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En este proceso un protón del núcleo "captura" un electrón de la corteza electrónica y se transforma en un
neutrón, según el proceso:
por ejemplo:
Una partícula material es aquella que posee una masa en reposo y entre sus características se encuentran
además de la masa, su carga eléctrica. Existen además otras características que no tienen especial importancia para
nuestros fines. Cuando una partícula material está en movimiento tiene una energía que depende de su velocidad, de tal
forma que cuanto mayor es esta, mayor es su energía. Para una misma energía, la velocidad de una partícula depende de
su masa, es decir que una partícula más pesada alcanzará una velocidad más pequeña que otra partícula con menos
masa.
Las ondas electromagnéticas (Figura 3) (OEM) son una forma de energía que se propaga sin necesidad de
un soporte material; y que están formadas por un campo magnético oscilante H y un campo eléctrico oscilante E, de la
misma frecuencia, en fase y perpendiculares entre si y a la dirección de propagación. Se propagan a la velocidad c de
300000 km/s en el vacío. Este tipo de ondas es distinta a las ondas mecánicas, que necesitan de un medio material para
su propagación, como por ejemplo las ondas sonoras.
Existen multitud de fenómenos que se manifiestan mediante las OEM: la señal de televisión que captamos
con la antena, las microondas que genera un calentador de uso doméstico, la luz que nos llega del sol o la que emite una
vela encendida, los rayos X, rayos gamma, etc.. La diferencia entre unas u otras se encuentra en su frecuencia de
vibración y el conjunto de todas ellas, se pueden agrupar en lo que se conoce como espectro electromagnético (Figura
4).
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Algunos de los fenómenos que se producen con las OEM, se explican suponiendo que están formados por
unas "partículas" denominadas fotones, que representan un paquete de energía de valor igual a * siendo la
constante de Plank y la frecuencia de la OEM. Los fotones son unas "partículas virtuales", sin carga y sin masa en
reposo que se introducen para explicar los fenómenos de interacción de las radiaciones electromagnéticas con la
materia. En general se utiliza indistintamente la palabra fotón, rayos X o radiación gamma. La diferencia que existe
entre los rayos X y la radiación gamma, es que los rayos X proceden de la corteza atómica y la radiación gamma del
núcleo atómico.
1.7 El electrón-voltio
El electrón-voltio (eV) es la unidad de energía utilizada en física atómica y es la energía que un electrón
adquiere cuando es acelerado por una diferencia de potencial de un voltio y representa un valor de 1,6*10 -19 J (julios).
Como múltiplos se utilizan el kilo-electrón-voltio (keV) y el mega-electrón-voltio (MeV), siendo 1 keV=1000 eV y 1
MeV = 106 eV.
A título de ejemplo la energía de los fotones correspondientes a la luz visible están comprendidos entre 1,5
a 3,5 eV, mientras que la energía de la capa K en los átomos varían entre 14 eV para el hidrógeno y del orden de 90 keV
para el plomo.
Una de las características de las radiaciones ya sean corpusculares (que tienen masa) o electromagnéticas
(formadas por ondas), es la capacidad de penetrar en los medios materiales e interaccionar con los átomos de los
mismos, dando como resultado una modificación en la trayectoria y/o una pérdida de energía de la radiación, que es
absorbida por el medio material, de tal forma que si no se produce ninguno de estos fenómenos, se dice que no se ha
producido interacción.
Dos son las entidades que intervienen en la interacción: el haz de radiación y el material con el que
interacciona, que recibe el nombre de "blanco". Cuando el haz de radiación esta constituido por partículas materiales, se
suele emplear el término "colisión" (en recuerdo de las colisiones de la mecánica clásica) para indicar que se ha
producido una interacción.
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La interacción de radiación con la materia se explica mediante distintos mecanismos cuya probabilidad de
ocurrencia depende de las características del haz (tipo de radiación y energía) y del medio material (estado físico,
composición, etc.), siendo por lo tanto de naturaleza aleatoria. El conocimiento de estos mecanismos es fundamental
para comprender los sistemas de detección (que son la base de la medicina nuclear), medida de la radiación y los efectos
biológicos que se producen cuando el medio material es un sistema biológico.
Antes de entrar en los procesos de interacción, resulta conveniente explicar el concepto de ionización e
excitación atómica, que son comunes a muchos de los mecanismos de interacción.
IONIZACIÓN ATÓMICA
Al tratar del modelo atómico de Bohr en el punto 2, se indicaba de la existencia de las órbitas atómicas y de
cómo a cada una de ellas le corresponde una energía o nivel energético que representa la energía que hay que comunicar
a los electrones pertenecientes a dicha órbita para separarlos del átomo.
Un átomo se dice que se encuentra en el estado fundamental o de mínima energía, cuando todos los
electrones del mismo se encuentran ocupando los menores niveles energéticos permitidos (mayores energías de enlace)
y además el número de electrones en su corteza es igual al de protones en el núcleo.
Si mediante algún mecanismo se comunica a un electrón una energía mayor o igual que su energía de
enlace, será arrancado de la corteza y quedará libre, en estas condiciones, el átomo ha quedado ionizado y se dice que se
ha generado un par iónico: por un lado el átomo se convierte en un ion positivo con carga igual a uno (+1) y el electrón
libre con carga -1.
En la órbita en donde se encontraba el electrón expulsado se produce una vacante, de forma que si es una
órbita interna, se produce una reorganización de los electrones de la corteza, de tal forma que un electrón de una órbita
superior (mas alejada del núcleo) pasa a ocupar dicha vacante, y la vacante generada por este electrón en su órbita es
rellenada por otro de nivel superior, etc. de tal forma que al final todos los electrones se quedan ocupando los niveles
mínimos de energía permitida (Figura 5).
Figura 5.- Transiciones electrónicas entre capas en un átomo ionizado, con producción de radiación
característica.
Desde un punto de vista energético, el salto de un electrón de una capa más externa a otra más interna para
rellenar una vacante, solo se puede producir cuando el electrón emite una energía que es igual a la diferencia de
energías entre las dos capas, esta energía se emite en forma de ondas electromagnéticas que puede corresponder a luz
visible, infrarroja, rayos X, etc.
Como la energía emitida se corresponde con la diferencia de energía entre los niveles energéticos de las
distintas capas, que son característicos en cada elemento, recibe el nombre de energía característica, en la Figura 5 se
han generado dos fotones de energía E 1 y E 2 respectivamente.
En ocasiones la energía emitida no abandona el átomo (Figura 6) y es absorbida por un electrón de una capa
más externa, dando lugar a su expulsión del átomo y los electrones así expulsados reciben el nombre de electrones
Auger.
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Desde el punto de vista de equilibrio de carga eléctrica, el átomo ionizado tiende a recuperar el electrón
perdido, combinándose con un electrón libre del medio en el que se encuentre.
EXCITACIÓN ATÓMICA
Cuando la energía suministrada al electrón no es suficiente para expulsarlo del átomo y en cambio se
corresponde con la energía necesaria para que pueda saltar a una capa más externa en la que exista una vacante, es
decir, que es igual a la diferencia de energía entre las dos órbitas, se produce el salto del electrón a la nueva órbita; en
estas condiciones el átomo queda en un estado excitado ya que ahora tenemos un electrón ocupando una energía
superior a la que le corresponde.
En estas condiciones, se produce al igual que en el caso de la ionización una reorganización de los
electrones, para volver al estado fundamental, mediante la emisión de la energía sobrante en forma de radiación
electromagnética.
Cuando una partícula cargada penetra en un medio material, al tener una carga eléctrica, aparecen unas
fuerzas de origen eléctrico entre ella y las cargas eléctricas que poseen los átomos del material (positiva en el núcleo y
negativas en la corteza), estas fuerzas se manifiestan en forma de atracciones o repulsiones con la partícula, en función
de su carga, por lo que se producen interacciones con los átomos, los electrones atómicos y los núcleos atómicos que
componen el material. Este tipo de interacción se suele expresar como "colisiones" por similitud con las colisiones de la
mecánica clásica (bolas de billar), pero que no implican un contacto físico entre las partículas, sino únicamente la
aparición de las fuerzas repulsivas o atractivas entre las cargas eléctricas.
El resultado de estas interacciones da lugar a una pérdida de energía de las partículas incidentes, de forma
que estas se van frenando (perdiendo velocidad) y acaban por ser absorbidas por el material, generando a lo largo de su
recorrido pares iónicos, por lo que reciben el nombre de radiaciones directamente ionizantes.
Se define el alcance como el mínimo espesor de material necesario para que todas las partículas incidentes
resulten absorbidas. Dado que este parámetro depende del material y de las características del haz, conviene distinguir
entre el caso de que se trate de electrones o partículas alfa.
La interacción con el átomo considerado en su conjunto, da lugar a las denominadas colisiones elásticas,
con un reparto de la energía del electrón incidente entre el propio electrón y el átomo, que dada la gran diferencia de
masas entre ambos, da como resultado que no se produzca ningún desplazamiento en la posición del átomo y una
modificación en la trayectoria del electrón (Figura 8).
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La interacción con los electrones del átomo, produce excitaciones e ionizaciones atómicas y la pérdida
(Figura 7) consiguiente de energía de los electrones incidentes implicados en la interacción.
Figura 7.- Colisión con los electrones atómicos, con producción de excitación atómica
La interacción con el núcleo da lugar a una modificación importante de la trayectoria del electrón incidente
como consecuencia de la fuerza de atracción que el electrón (con carga eléctrica negativa) sufre cuando se encuentra
sometido a la acción de la carga eléctrica positiva debida a los protones del núcleo, esta variación brusca de su
trayectoria da lugar a la emisión de energía en forma de radiación electromagnética, que se conoce como radiación de
frenado, formada por fotones con energías que van desde cero hasta la energía del electrón incidente y que se conoce
como radiación de frenado (Figura 9). La fracción de energía perdida por el electrón de esta forma viene dada
aproximadamente por Z*E/1400, siendo Z el número atómico del material y E la energía del electrón expresada en
MeV.
Como resultado de las colisiones, la trayectoria de los electrones en el medio tiene una forma de zigzag y el
alcance medido sobre la profundidad de penetración resulta de una manera aproximada inversamente proporcional a la
densidad del medio y directamente proporcional a la energía de los electrones que componen el haz.
Al tratarse de una partícula "pesada" y con una carga positiva de doble valor que la del electrón,
interacciona fundamentalmente con los electrones del átomo, produciendo excitaciones e ionizaciones, generando por el
mismo motivo una densidad muy alta de pares iónicos y perdiendo su energía rápidamente, con lo que su trayectoria es
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una línea recta y su alcance muy inferior comparada con la de electrones de igual energía, por ejemplo para una energía
de 1 MeV y en el seno del aire, el alcance de los electrones es de 330 cm y para las partículas a de solo 0,5 cm.
Al no tener los fotones carga eléctrica, los fenómenos de interacción con el medio son de naturaleza
completamente distinta al caso de las partículas cargadas, pudiéndose dar el caso de que aunque el espesor del medio
sea muy extenso, que el fotón lo pueda atravesar sin que se produzca el fenómeno de la interacción, en cuyo caso se
dice que el fotón se ha transmitido a través del medio.
Al igual que en el caso de las partículas cargadas la interacción de fotones con la materia depende de su
energía y de la naturaleza del medio, siendo de naturaleza probabilística, aunque con una probabilidad de interacción
mucho menor que la de aquellas para partículas de la misma energía, por lo que su penetración en un medio material es
mucho mayor.
Tres son los principales mecanismos de interacción: Efecto fotoeléctrico, efecto Compton y formación de
pares. Como resultado de los mismos se producen ionizaciones en el medio, por lo que son radiaciones ionizantes, pero
por no tener carga eléctrica, reciben el nombre de radiaciones indirectamente ionizantes.
EFECTO FOTOELÉCTRICO
El efecto fotoeléctrico consiste en la absorción completa de la energía del fotón incidente por el átomo, de
tal forma que dicha energía es completamente transferida a un electrón, que resulta expulsado de su órbita abandonando
el átomo (Figura 10), este electrón así expulsado recibe el nombre de fotoelectrón.
Para que se produzca este efecto se requiere que la energía E del fotón incidente sea mayor o igual que la
energía W de enlace del electrón expulsado, siendo el resto de la energía (E e en la Figura 10) utilizada en comunicar
velocidad a este electrón.
Cuando el fotoelectrón procede de una capa interna, se produce una reorganización de los electrones de la
corteza, de forma que se produce radiación característica o electrones Auger, como se explicó en 8.1.
EFECTO COMPTON
En este proceso el fotón incidente interacciona con un electrón, normalmente perteneciente a una capa
externa del átomo, al que transfiere una cierta energía arrancándolo del átomo y el resto de energía aparece como un
fotón disperso (Figura 11). El ángulo que forma la trayectoria del fotón disperso con la dirección del fotón incidente
puede variar entre 0° y 180° y recibe el nombre de ángulo de dispersión (scattering).
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La energía E ’ del fotón disperso está relacionado con la energía E del fotón incidente, mediante la
relación:
Por otro lado la energía del electrón expulsado E e (electrón de rechazo) viene dada por la expresión E e = E
- E ’, despreciando la energía de ligadura del electrón, pues al ser de una capa externa es muy pequeña comparada con
E .
La probabilidad de producción del efecto Compton es proporcional al número atómico Z del material e
inversamente proporcional a la energía del fotón incidente
FORMACIÓN DE PARES
Consiste en la desaparición del fotón incidente con la aparición de un electrón y un positrón, como
consecuencia de la interacción del fotón con el núcleo atómico (Figura 12). En este proceso se produce la conversión
entre energía y masa, con la aparición de un electrón y un positrón.
Para que se pueda producir se requiere que el fotón incidente tenga una energía superior a 1,02 MeV, que es
el doble de la energía correspondiente a la masa del electrón en reposo. El exceso de energía a dicho valor se utiliza en
comunicar energía a las dos partículas.
Posteriormente tanto el electrón como el positrón ceden su energía mediante procesos de interacción de
partículas cargadas con materia, quedando el electrón absorbido en el medio, mientras que el positrón finaliza su
existencia combinándose con un electrón, produciéndose una reacción de aniquilación y apareciendo dos fotones de
energía 0,511 MeV en sentidos opuestos.
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A escala macroscópica, el resultado de estas interacciones implica que el haz de fotones va cediendo
energía a medida que se propaga a través del medio material y se va produciendo una desaparición progresiva de los
mismos, produciéndose una atenuación del haz de radiación. Al mismo tiempo se genera una ionización (producción de
pares iónicos) en el medio material.
en donde recibe el nombre de coeficiente lineal de atenuación que se mide en cm-1, el coeficiente de
atenuación puede también expresarse en función de la masa del material, recibiendo entonces el nombre de coeficiente
másico de atenuación, que se obtiene dividiendo por la densidad del material, expresándose en unidades de cm2/g.
Este coeficiente presenta la ventaja de que es independiente del estado físico del medio material.
Se define la capa hemirreductora y decimorreductora para un material dado y una energía determinada,
como el espesor de material necesario para reducir el haz a la mitad o a la décima parte respectivamente.
Es la magnitud dosimétrica fundamental y se define como la energía absorbida por unidad de masa:
La unidad en el Sistema Internacional (SI) es el julio por kilogramo, que recibe el nombre de gray (Gy). La
unidad antigua es el rad (r), siendo 1 r = 0.01Gy.
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DOSIS EQUIVALENTE
Se ha observado que la probabilidad de que se produzcan un daño biológico depende no sólo de la dosis
absorbida sino también del tipo y energía de la radiación que ha dado lugar a dicha dosis. Para tener esto en cuenta se
define la dosis equivalente H en un tejido u órgano T, como:
en donde DT,R representa la dosis absorbida promediada sobre el tejido u órgano T, debido a la radiación R
y wR es el factor de ponderación de la radiación que depende del tipo y energía de la radiación, que en el caso de
fotones o electrones, su valor es igual a la unidad.
La unidad en el SI es el julio por kilogramo, que recibe el nombre de sievert (Sv). La unidad antigua es el
rem, siendo 1 rem = 0.01 Sv
DOSIS EFECTIVA
En la siguiente tabla, se presentan estos valores para los distintos tejidos u órganos.
Tejido u órgano wT
Gónadas 0.20
Médula ósea (roja) 0.12
Colon 0.12
Pulmón 0.12
Estómago 0.12
Vejiga 0.05
Mama 0.05
Hígado 0.05
Esófago 0.05
Tiroides 0.05
Piel 0.01
Superficie ósea 0.01
Resto 0.05
Dado que cuando se produce una incorporación en el organismo, hay un periodo de tiempo durante el cual
el material radiactivo está dando lugar a que los tejidos corporales reciban dosis, la dosis comprometida siempre está
referida a un intervalo de tiempo, que si no se especifica, se sobreentiende que se refiere a un periodo de 50 años en el
caso de adultos, y desde el momento de la incorporación hasta la edad de 70 años para los niños.
DOSIS COLECTIVA
Se utiliza para expresar las dosis, cuando se refieren a grupos o poblaciones. Se obtiene de multiplicar la
dosis media del grupo por el número de individuos que lo forman. La unidad es el sievert*persona.
MÚLTIPLOS Y SUBMÚLTIPLOS
Según el tipo de medidas realizadas las unidades que se han definido resultan en ocasiones demasiado
elevadas o viceversa, por dicho motivo se suelen utilizar múltiplos y submúltiplos de ellas. Por ejemplo, kilobequerelio
(kBq) que son 1000 Bq, milisivert que son 10-3 Sv (0,001 Sv). Los prefijos más utilizados en la protección radiológica
se presentan en la siguiente tabla:
Tabla 2. Prefijos
2. Detección e instrumentación
2.1 Introducción
De los procesos de interacción de la radiación con la materia, se desprende que los resultados inmediatos
son las excitaciones e ionizaciones que produce en el medio con el que interacciona, estos efectos dan lugar a que se
pongan de manifiesto distintos procesos físicos o químicos y que van a ser las bases de la detección. Por ello
obligatoriamente en todo equipo de medida de la radiación existe un elemento que recibe el nombre de detector, en el
que se como resultado de estos procesos se obtendrá una señal, normalmente muy débil, pero que conveniente
amplificada y tratada nos permite conocer el valor de la medida.
En general, en la evaluación de la radiación, tres son los parámetros que nos pueden interesar y que en cada
caso da lugar a una familia distinta de equipos de medida:
Además de esta clasificación, se introduce otra que tiene en cuenta el material del que esta formado el
detector, que puede ser un gas, un sólido o un líquido.
Todos los sistemas utilizados en medicina nuclear para la obtención de imágenes, están basados en la
información que proporciona la distribución de una sustancia radiactiva en el cuerpo del paciente, resulta entonces
necesario que dispongan de un módulo de detección de la radiación. Este elemento, que es el receptor primario de la
información, va por lo tanto a influir de una manera fundamental en las características de los equipos.
Otro aspecto a tener en cuenta, es el referente a los equipos utilizados ya sea en la determinación de la
cantidad de sustancia radiactiva que hay que suministrar a los pacientes o de los equipos utilizados en la
radioprotección, todos ellos necesitan disponer de un elemento de detección de la radiación
Si la carga eléctrica generada en el detector se determina de manera individual para cada evento de
interacción, se obtienen unos impulsos de corriente, cuyo contaje da como resultado el número de interacciones habidas
en el detector y el equipo de medida actúa entonces como contador.
Si en lugar de contar los impulsos generados en el detector, se realiza una acumulación de la carga eléctrica
producida, al ser esta proporcional a la energía depositada en el detector, se obtiene una medida de la energía absorbida
por el detector y entonces el equipo de medida actúa como un dosímetro.
Si en cambio lo que se hace es medir la altura de los impulsos individuales y cuando estos son
proporcionales a la energía de la partícula que ha sido la causante de su producción, se obtiene un espectrómetro.
Consideremos el caso de un volumen de aire situado entre dos electrodos (ánodo y cátodo) según el
esquema de la Figura 1, siendo I un galvanómetro y V una batería, sometido a la acción de un campo de radiación
ionizante. Como resultado de la interacción de la radiación con el volumen de aire comprendido entre los dos electrodos
se genera un número de electrones que se denominan electrones primarios y la misma cantidad de iones positivos.
Cuando la tensión es de cero voltios, al no existir ninguna tensión aplicada entre los electrodos, se producirá
una recombinación entre los electrones y los iones positivos y no se observará ninguna corriente sobre el galvanómetro.
Al incrementar la tensión los electrones al tener una carga eléctrica negativa resultan atraídos hacia el ánodo, (electrodo
positivo) mientras que los iones positivos se dirigen hacia el cátodo (electrodo negativo) y se establecerá una corriente
eléctrica medida en I.
Con tensiones bajas parte de las cargas eléctricas se van a recombinar de forma que no todas llegan a los
electrodos, esta situación se mantiene hasta que llega un momento que se alcanza una tensión V1, en la que todas las
cargas eléctricas alcanzan los electrodos por lo que recibe el nombre de corriente de saturación.
Este proceso se acentúa a medida que aumenta la tensión de alimentación, hasta que a partir de un valor V3,
el efecto de producción de electrones secundarios es tan elevado que se produce una descarga eléctrica de pequeña
duración siendo la corriente producida independiente de la intensidad de la radiación. Si se continúa aumentando la
tensión se alcanza a partir de un valor V4, una descarga mantenida en el gas, que no requiere de la existencia del campo
de radiación para su producción, por lo que el equipo ya no funciona como detector de radiación.
Sobre esta curva se distinguen entonces cuatro zonas fundamentales: la zona I comprendida entre las
tensiones 0-V1 que recibe el nombre de zona de recombinación, la zona II con tensiones entre V1-V2 con el nombre de
zona de saturación; la zona III comprendida entre V2-V3 que es la zona proporcional y la zona IV entre V3-V4 que se
denomina zona Geiger-Muller.
Si en lugar de medir la corriente, se mide la carga eléctrica total producida durante un intervalo de tiempo,
este valor resulta proporcional a la dosis depositada por la radiación sobre el detector.
Utiliza normalmente como medio de detección el aire que se encuentra en el interior de un recinto cerrado
(cámara) cuya forma es normalmente cilíndrica. Puede encontrarse a presión atmosférica (cámara abierta) o a una
presión mayor (cámara cerrada), la diferencia entre ambas es que al ser la presión de aire mayor, existen por unidad de
volumen mayor número de moléculas de aire, dando lugar a una mayor ionización para la misma intensidad de
radiación, resultando más sensibles.
Estos detectores se utilizan principalmente para la medida de dosis o tasa de dosis y al ser la cantidad de
cargas eléctricas producidas muy pequeña se requiere una gran amplificación de la corriente generada en el detector.
20
Otro campo de aplicación es la utilización para la medida de actividad de muestras radiactivas, como es el
caso de los activímetros o calibradores de dosis utilizados en los servicios de medicina nuclear para la determinación de
las dosis de radiofármacos a suministrar a los pacientes. En este caso se utilizan cámaras de ionización cerradas y suelen
utilizar en lugar de aire un gas noble tal como el argón a una presión de varias atmósferas.
La principal ventaja de este detector frente a la CI es que la amplitud de la señal producida por cada evento
detectado, es mucho mayor que con la por lo que su principal utilización es la detección y contaje de impulsos. Como
por otro lado la amplitud de la impulso producido es proporcional a la energía depositada por cada evento, se utiliza
como espectrómetro para la medida de la energía de los fotones.
Se caracteriza porque todos los impulsos son prácticamente del mismo valor, independientemente de la
energía de la radiación que los ha producido, por lo que resulta imposible determinar la energía de la radiación
incidente.
Estos detectores son de construcción simple, resultan de menor coste que la CI o el contador proporcional.
Se utilizan como contadores de impulsos y presentan una elevada sensibilidad, por lo que resultan muy apropiados
como equipos de vigilancia y para la detección de bajos niveles de radiación.
El proceso de producción de luz, se basa en la interacción de radiación con materia. Como ya se vio al
hablar de los mismos, estos mecanismos dan lugar a la aparición de electrones, que pierden su energía mediante
procesos de excitación e ionización con los átomos que componen el material centelleador, de tal forma que cuando los
átomos del material regresan a su nivel fundamental emiten luz con longitudes de onda comprendidas entre 390 a 450
nm (3900 a 4500 Å), según el tipo de material. Todo este proceso se realiza en un tiempo que puede oscilar entre 2*10 -9
a 20*10-6 s que recibe el nombre de tiempo de decaimiento.
La intensidad de la luz obtenida resulta proporcional a la energía de la radiación absorbida, por ejemplo si
la energía de un fotón g de 100 keV es absorbida totalmente en el material y da lugar 3000 fotones de luz, con un fotón
de 50 keV se producirán 1500 fotones, es decir que con los detectores de centelleo además de poder contabilizar el
número de fotones incidentes, es posible determinar la energía de la radiación, por lo que se utilizan en espectrometría.
Como la intensidad de luz producida es muy débil se requiere el uso de un fotomultiplicador para poderla
detectar, de tal forma que en su uso práctico, el detector de centelleo está acoplado al fotomultiplicador a través de una
capa de grasa óptica para facilitar la transmisión de la luz hacia el fotomultiplicador. Para evitar que la luz producida en
su interior escape del cristal, se le recubre de aluminio reflectante, excepto en la superficie que queda en contacto con el
fotomultiplicador.
La detección por centelleo es en la práctica el sistema mayormente empleado en todos los equipos de
medicina nuclear, utilizándose para ello distintos materiales. Clásicamente el material de centelleo que se ha estado
utilizando ha sido el INa(Tl) (yoduro de sodio activado con talio). Con la aparición de la tomografía por emisión de
positrones (siglas PET en inglés) y la utilización de nuevos radionucleidos se están utilizando otro tipo de materiales.
TUBO FOTOMULTIPLICADOR
El fotomultiplicador (PMH) es un tipo especial de válvula electrónica que representa una parte fundamental
en un sistema de detección por centelleo. Su misión consiste en convertir la luz emitida por el detector de centelleo en
una señal eléctrica.
Está formado por una ampolla de cristal (Figura 4) estanca y con un alto vacío en su interior, que consta de
una ventana en donde incide la luz del detector y en cuya parte interior se encuentra el fotocátodo, varios electrodos que
reciben el nombre de dinodos y el ánodo A.
Para su funcionamiento, se utilizan una tensión continua del orden de 1000 a 1500 V, aplicados entre el
fotocátodo y el ánodo, entre los dinodos se aplica una tensión del orden de 100 V mediante un divisor de tensión a base
de resistencias.
En el fotocátodo, la luz incidente produce una emisión de electrones (fotoelectrones) que son acelerados y
focalizados sobre el primer dinodo. Estos electrones al chocar con el dinodo, ceden parte de su energía en arrancar
nuevos electrones, de tal forma que por cada uno que llega salen varios (efecto multiplicador), los cuales a su vez son
acelerados hacia el segundo dinodo y al chocar con el mismo se produce de nuevo un efecto multiplicador y así
sucesivamente.
Al final todos los electrones resultantes inciden sobre el ánodo, de tal forma que al final se tiene una
ganancia que viene dada por la expresión G = dm, siendo d el factor de multiplicación de cada dinodo (del orden de 4 ) y
m el número de dinodos que puede oscilar de 8 a 14. Con estos valores se pueden obtener ganancias del orden de 10 10.
22
A pesar de la elevada ganancia que se obtiene con el FM, la intensidad de los impulsos eléctricos generados
es muy pequeña y de muy corta duración por lo que se requiere una amplificación posterior, que consta de un
preamplificador y un amplificador.
Cuando se irradia el cristal de centelleo con una radiación monoenergética como la que produce el Tc99m
que es de 140 keV, con esta energía, en el cristal se van a producir interacciones por efecto fotoeléctrico y por efecto
Compton. La interacción fotoeléctrica se caracteriza por una absorción total de la energía del fotón en el medio,
mientras que en la interacción Compton se producen un nuevo fotón de menor energía, es decir, que en la interacción
Compton la energía cedida al medio es inferior y a menos que el nuevo fotón producido no sea absorbido totalmente en
el cristal, se obtendrá a la salida de amplificador un impulso de menor altura que en el caso de una interacción
fotoeléctrica.
De una manera ideal, si para el caso considerado se representa el número de impulsos obtenidos en función
de la altura de los impulsos, se obtiene una representación conocida como espectro que tiene la forma de la Figura 5(a),
en la que la línea del fotopico (H140) se corresponde con la amplitud del impulso obtenido a las interacciones por efecto
fotoeléctrico y el resto para interacciones tipo Compton.
En el espectro real Figura 5(b), puesto que existe una relación lineal entre la altura del impulso y la energía,
en el eje de abscisas se indica el valor de la energía que se obtiene mediante una calibración del detector y además, se
puede observar que el fotopico presenta un ensanchamiento, causado por varias razones: imperfecciones del
acoplamiento entre el DC y FM, fluctuaciones estadísticas de la conversión de los fotones , ruido electrónico, etc.; que
se traducen en una variación en la altura de los impulsos, para una misma energía absorbida en el DC.
En el discriminador se genera un impulso a la salida, cuando la altura del impulso de entrada supera un
valor prefijado o nivel de discriminación (ND). El ND puede ser fijo o variable a voluntad del operador.
El circuito de anticoincidencia (CAN) es un dispositivo que dispone de dos entradas y una salida, de forma
que a la salida se obtiene un impulso cuando en alguna, pero no en las dos entradas al mismo tiempo, existe un impulso.
El contador (CON), que también recibe el nombre de "escaler", se encarga de contar y registrar para su
visualización el número de impulsos que llegan a su entrada.
23
Al valor E recibe el nombre de ventana de energía y mediante la selección de este valor y del valor de E,
se puede contabilizar el número de impulsos en cualquier zona del espectro.
ANALIZADOR MULTICANAL
En ocasiones, resulta necesario seleccionar varios intervalos de energía del espectro, para este fin, se
podrían asociar varios analizadores monocanal, estando cada uno de ellos ajustado a una energía y ventana diferente,
con lo que se obtendría un analizador multicanal.
En lugar de utilizar este sistema, lo que se hace es digitalizar (convertir a un valor digital) el impulso de
salida del amplificador mediante un convertidor analógico a digital (CAD). En este proceso la señal analógica es
muestreada a intervalos de tiempo constante y al valor de la señal en ese instante se le asigna un valor digital. Por
ejemplo, si consideramos una señal analógica cuya amplitud puede variar entre 0 y 10 V, y se digitaliza con palabras de
8 bits, asignándole un valor 00000000 a 0 V y 11111111 a 10 V, se podrán obtener 2 8 = 256 valores distintos, entre 0 y
los 10 V, luego altura de los impulsos quedara codificada en 256 intervalos distintos o canales, correspondiéndole a
cada uno de ellos una palabra digital distinta.
Si a cada uno de estos valores se le asocia una posición de memoria, en la que se va acumulando el número
de veces que la altura del impulso tiene el valor digital correspondiente, al finalizar el proceso de lectura, se dispone del
número de impulsos para cada canal, es decir el espectro.
EFICIENCIA INTRÍNSECA
Se define como la relación entre el número de impulsos obtenidos por el detector y el número de partículas
de radiación que inciden sobre el mismo, es una medida de la sensibilidad del detector, es decir de la capacidad para
detectar pequeñas cantidades de radiación.
El valor siempre es menor que 1 y depende de las características físicas del detector y de la energía y tipo
de radiación incidente, de forma que para una misma energía de la radiación incidente la eficiencia intrínseca aumenta
con la densidad, número atómico efectivo y espesor del detector; mientras que para un material dado disminuye cuando
aumenta la energía de la radiación incidente.
EFICIENCIA ABSOLUTA
24
Se define como la relación entre el número de impulsos obtenidos por el detector y el número de partículas
o fotones emitidos por la fuente de radiación.
Si una fuente radiactiva produce un número de desintegraciones por minuto (dpm) y el detector contabiliza
un número de cuentas por minuto (cpm), la eficiencia se expresa como:
El valor siempre es inferior a la unidad y depende por un lado de la geometría de la fuente y detector
(disposición geométrica espacial de la fuente y el detector) y por otro lado de la eficiencia intrínseca.
TIEMPO MUERTO
El tiempo muerto es el intervalo de tiempo que debe de transcurrir entre dos eventos producidos en el
detector, para que el detector los pueda contabilizar como dos impulsos independientes. Depende del tipo de detector y
de la electrónica asociada.
El tiempo muerto produce una disminución en el número de impulsos observados en relación con los
producidos en el detector y en función del mecanismo por el que se rige, los detectores se clasifican en paralizables y no
paralizables (Figura 7).
En los paralizables, se pierden todos los impulsos consecutivos que se hayan producido con intervalos de
tiempo igual o menor al tiempo muerto. En los no paralizables solo se pierde el impulso que se produce con un intervalo
de tiempo menor o igual al tiempo muerto, pero no así el siguiente que respecto al primero ya se produce con intervalo
de tiempo superior.
RESOLUCIÓN EN ENERGÍA
Es uno de los factores más importante de los equipos de espectrometría. Este parámetro pone de manifiesto
la capacidad del detector en distinguir por separado energías de radiación próximas entre sí.
Se define como el ancho del fotopico a mitad de altura respecto la energía del fotopico (del inglés FWHM)
expresado en tanto por cien, de la Figura 5 (Ir a figura 5)
de forma que cuanto más pequeño sea este valor mejor es la resolución en energía del detector.
25
La gammacámara (también conocida como cámara Anger por ser este su inventor en 1958), ha sido y es el
detector más ampliamente utilizado en medicina nuclear. Permite obtener imágenes en dos dimensiones, que
representan la proyección de la distribución de la actividad (radiofármaco) existente en órganos o estructuras
corporales.
Básicamente consta de un cristal de centelleo de gran superficie, que está en contacto por su cara inferior
(cara enfrentada al paciente) con un colimador y en la cara superior un conjunto de fotomultiplicadores acoplado
ópticamente, todo este conjunto se encuentra en el interior de un recinto cuyas paredes laterales son de suficiente
espesor para impedir que otras fuentes de radiación no deseables afecten a su funcionamiento y al conjunto se le designa
como cabeza de detección. Las señales procedentes de los fotomultiplicadores se conectan a un sistema electrónico y de
allí a un sistema de visualización.
EL COLIMADOR
El colimador está formado por una gruesa lámina de plomo o tungsteno, completamente llena de orificios
hexagonales o circulares. Su misión es la de seleccionar los rayos gamma, que procedentes del paciente, inciden sobre
el cristal de centelleo. Según la disposición de los orificios existen diversos tipos de colimadores: paralelo (orificios
perpendiculares al cristal), convergente y divergente (orificios convergentes o divergentes, respecto el cristal),
finalmente existe un tipo de colimador con un único orificio que recibe el nombre de "pinhole".
El colimador de mayor uso es el paralelo, que permite obtener una imagen real que se corresponde con la
proyección de la distribución del radiofármaco en el paciente, puesto que solo los rayos gamma que pueden pasan por el
interior de los orificios alcanzan el cristal de centelleo, mientras que el resto son absorbidos en las paredes ("septos") de
separación de los mismos.
Las características del colimador paralelo dependen de su espesor y tamaño de los orificios, existiendo
colimadores denominados de "alta energía", que presentan un espesor mayor que los de "baja energía" o propósito
general, así como, los denominados de "alta resolución" que disponen de orificios de menor diámetro que los de "baja
resolución".
Cuando se desea estudiar alguna zona concreta se utiliza el "pinhole", que únicamente dispone de un
orificio, obteniéndose una imagen invertida y ampliada. En la Figura 9, (a) y (b) se representa un colimador paralelo y
"pinhole"
26
EL CRISTAL DE CENTELLEO
Prácticamente todas las gammacámaras utilizan un cristal de centelleo de INa(Tl) de forma rectangular o
circular, ya que presenta sobre otros tipos una buena eficiencia de conversión (fracción de energía de radiación
absorbida que se convierte en luz), tiene el inconveniente de ser higroscópico y no resistir cambios bruscos de
temperatura, por todo ello, se requiere que esté encapsulado herméticamente y que la temperatura ambiental se
mantenga estable.
La eficiencia de detección resulta afectada por el espesor del cristal, de tal forma que aumenta a medida que
el espesor es mayor, en contraposición, a mayor espesor de cristal, menor es la resolución geométrica, ya que aumenta
el área de detección de los fotomultiplicadores.
FORMACIÓN DE LA IMAGEN
Los rayos gamma emitidos por el radiofármaco que se encuentra distribuido en el interior del paciente,
atraviesan el colimador e interaccionan con el cristal de centelleo, produciéndose los destellos luminosos.
Cada destello es detectado por varios fotomultiplicadores y los impulsos que se obtienen de ellos son
tratados por el sistema electrónico, de tal forma que a partir de la altura de estos impulsos asociada a la posición de los
fotomultiplicadores permite obtener las coordenadas (z, x) del origen del destello y el impulso resultante de la suma de
todos los impulsos que ha ocasionado un destello, aplicado a un analizador monocanal, permite determinar la energía
del rayo gamma original; si esta energía esta dentro del intervalo de la ventana de energía, la detección se acepta como
válida y se representa sobre la pantalla de visualización como un punto luminoso en la posición correspondiente.
En la actualidad y mediante el uso de los procesadores digitales, se genera en la memoria del ordenador una
matriz (p.e. 128x128), en la que cada posición se corresponde con un valor de coordenadas (z, x) distinta, mediante una
conversión analógico a digital de la posición detectada (y en ella se van acumulando el número de eventos detectados
(Figura 10.b y c). Al finalizar la adquisición, se realiza una representación de la matriz sobre la pantalla de visualización
del total de impulsos acumulados en cada posición y codificada según una escala de color o de niveles de gris (Figura
10.c). Cada elemento de la imagen (que se corresponde con un elemento de la matriz) recibe el nombre de pixel.
La imagen que se obtiene con este tipo de gammacámaras es una proyección en el plano, de la distribución
del radiofármaco en el volumen del paciente, por lo que no contiene ninguna información sobre la profundidad
27
(distancia a la superficie del paciente) a que se encuentra la fuente de emisión, por lo que las imágenes obtenidas
reciben el nombre de gammagrafías planares.
SPECT
El equipo utilizado es una gammacámara planar, con una o más cabezas de detección, provistas de un
colimador paralelo. Para su funcionamiento la cabeza/s giran alrededor de paciente (Figura 11), obteniendo una
adquisición planar (proyección) a intervalos regulares.
Los cortes transversales (CT) del paciente se obtienen a partir de la combinación de todas las proyecciones
resultantes en cada posición angular del detector, mediante un algoritmo matemático de reconstrucción.
Como ejemplo, si consideramos una distribución de dos fuentes lineales F1 y F2, la imagen planar que se
obtiene es la proyección que se observa en la (Figura 11), sobre esta imagen se ha resaltado la parte que corresponde
con un corte transversal (CT), si ahora se considera la sección correspondiente al CT resultante de la adquisición para
otros ángulos (Figura 12) se obtienen las proyecciones P1, P2 y P3.
28
Con estas proyecciones la reconstrucción de la imagen se obtiene mediante la suma sobre una matriz de
imagen de los valores correspondientes a cada proyección, teniendo en cuenta el ángulo de la adquisición. Este
algoritmo se conoce como algoritmo de retroproyección (en inglés back projection).
Resulta evidente que el cuanto mayor sea el número de proyecciones realizada la imagen obtenida se
aproximará más a la realidad. En la práctica el número de proyecciones de adquisición varía con el tamaño de la matriz
de imagen, por ejemplo para obtener CT con una matriz de imagen de 64x64, pueden ser necesarias 120 proyecciones
para una gammacámara con una cabeza de detección.
El simple algoritmo de retroproyección indicado da lugar a imágenes que presentan artefactos en las zonas
de intersección de las proyecciones, la utilización de un filtro matemático aplicado a los datos de las proyecciones,
permite su eliminación y el algoritmo se denomina retroproyección filtrada. Posteriormente a la imagen resultante, se le
aplican filtros que permiten mejorar su aspecto.
PET
Tras la emisión de un positrón, este pierde su energía rápidamente y tras recorrer una distancia del orden de
1 mm, se combina con un electrón (Figura 13), produciéndose una reacción de aniquilación (transformación de la masa
del electrón y del positrón en energía), produciéndose simultáneamente dos fotones gamma de 511 keV cada uno que se
emiten en direcciones opuestas, formando un ángulo de 180º.
En el sistema con giro, se necesita un mínimo de dos cabezas de detección enfrentadas entre sí y que giran
alrededor del paciente durante la adquisición, mientras que en el estático se utiliza una configuración de anillo (Figura
14), en el que el sistema de detección está formado por múltiples detectores de pequeño tamaño que rodean al paciente.
29
La diferencia entre ambos es que los sistemas de dos o más cabezas, son equipos que también se utilizan
para realizar SPECT (realmente son gammacámaras SPECT adaptadas para realizar PET), mientras que los de anillo
solamente se utilizan en exploraciones PET y se obtienen imágenes que presentan una mayor calidad.
Otra diferencia entre ambos tipos es el tipo de cristal de centelleo utilizado, en los primeros se utiliza el
INa(Tl), mientras que la disposición de anillo utiliza BGO (Germanato de Bismuto), que presenta la ventaja de tener
una mayor eficiencia de detección para los fotones de 511 keV y que al no ser higroscópico permite un fácil
empaquetado de detectores de pequeño tamaño.
Cualquiera que sea la disposición utilizada, la detección de los fotones de aniquilación, se determina por
medio de circuitos de coincidencia, de tal forma que cuando se han detectado dos fotones de aniquilación en un
intervalo de tiempo muy corto (del orden de 15x10-9 s), se estima que corresponde a la aniquilación de un positrón y a
partir de la posición de los detectores que han intervenido en su detección, se determina la línea recta o línea de
respuesta (LOR) que contiene el punto en el que se ha producido la reacción de aniquilación (Figura 15).
Las LOR obtenidas no guardan ningún orden establecido, ya que las desintegraciones se producen de
manera aleatoria y por lo tanto también lo serán las parejas de detectores que intervienen en cada coincidencia, por este
motivo, cada LOR caracterizada por su ángulo con respecto al sistema de coordenadas y por su distancia al origen es
almacenada en una matriz, de forma que al finalizar la adquisición en cada celda de la matriz se dispone del número
total de LOR con el mismo ángulo y distancia al origen, la representación de dicha matriz recibe el nombre de
sinograma.
2.12 Radioprotección
Las actividades en las que se utilizan radiaciones o sustancias radiactivas, están sometidas a una legislación,
cuyo objetivo es garantizar la seguridad radiológica de las personas, animales y cosas, frente a los riesgos de las
radiaciones ionizantes (RI)..
La valoración de estos riesgos está determinada por la dosis equivalente y la dosis efectiva. Cuando se
utilizan sustancias radiactivas no encapsuladas, como es el caso del 18-FDG que se utiliza bajo forma líquida, la
exposición a la radiación puede producirse por exposición externa o por contaminación, pudiendo esta última ser interna
(por ingestión o inhalación) o externa (por contacto). Desde el punto de vista de la protección radiológica aplicada a las
personas, en la utilización de las RI en medicina hay que considerar: el paciente, el personal profesionalmente expuesto
a radiaciones y el resto del público.
Respecto al paciente, la utilización de las RI ya sea para diagnóstico o tratamiento debe de estar siempre
justificada, de tal forma que no pueden aplicarse si existe otro medio alternativo que sin utilizar RI, presente la misma
eficacia y seguridad para el paciente. Justificada entonces la utilización, hay que aplicar el criterio de que la dosis que
reciba el paciente debe de ser la menor posible y además, que la actividad suministrada sea inferior a unos valores
legalmente establecidos. Otro aspecto a tener en cuenta, es que el paciente de medicina nuclear va a ser una fuente de
radiación durante algún tiempo después del examen, a causa de la sustancia radiactiva que se le ha administrado.
El personal profesionalmente expuesto que manipule sustancias y/o aparatos emisores de RI, debe de
cumplir una serie de requisitos legalmente establecidos, entre los que se incluyen: tener una formación adecuada a su
responsabilidad, disponer de la licencia correspondiente y no superar los límites anuales de dosis establecidos.
Para los miembros del publico hay establecidos unos límites de dosis anuales (en las que no se incluye las
dosis debidas a la radiación natural) .
DOSIMETRÍA PACIENTES
En medicina nuclear, al paciente se le administra por vía oral o inyección intravenosa una cantidad de
radiofármaco cuya actividad depende del tipo de exploración y características del paciente.
El radiotrazador se reparte por el organismo del paciente y la dosis producida depende de: la actividad
administrada, las características de las partículas que emite el radiotrazador, el periodo de desintegración físico y la
rapidez con que se elimine del organismo (orina, sudor, etc) que viene definido por el periodo biológico.
Al ser tanto las variables que intervienen en su determinación existe un amplio rango de la dosis efectiva
resultante, que en el caso de los adultos, pueden variar entre 1 y 15 mSv, como referencia la dosis efectiva anual debida
a la radiación natural es del orden de 2,5 mSv.
Hay que considerar también que según el radiofármaco suministrado se va a producir su acumulación o
irradiación en algún/os órgano/s diana, por ejemplo, el tiroides, pared de la vejiga de la orina, hígado, etc., para ellos el
valor de la dosis equivalente puede variar entre 2 hasta algo más de 100 mSv.
31
Hay que prestar especial atención en el caso de que el paciente sea una mujer en edad de procrear o que se
encuentre amamantando, que en función del tipo de exploración y actividad suministrada, en algunos casos se debe de
desaconsejar el embarazo o la lactancia durante un periodo de tiempo, para evitar la exposición del feto o del bebé.
Las operaciones que realiza el personal sanitario en la preparación-exploración del paciente se resumen en:
preparar la actividad a administrar, su administración y las operaciones de colocación y retirada del paciente en la sala
de exploración.
Durante estas operaciones, el mayor riesgo de exposición lo sufren los dedos, como consecuencia de la
manipulación de la jeringuilla, siendo muy conveniente el utilizar el protector de jeringuillas.
Con la aplicación de unos procedimientos de trabajo adecuados, se limita en gran medida la exposición, de
forma que la dosis personal resulta en la práctica muy inferior a los límites establecidos
2.- Laboratorio
1. Hematología nuclear
1.1 Introducción
1.2 Volúmenes sanguíneos
1.3 Vida media eritrocitaria
1.4 Ferrocinética
1.5 Absorción de vitamina B12
1.6 Cinética plaquetaria
2. Marcaje de Leucocitos y plaquetas
2.1 Marcaje de leucocitos
2.2 Marcaje de plaquetas
3. Nefrología
3.1 Flujo plasmático renal efectivo (FPRE)
3.2 Filtrado glomerular (FG)
4. RIA
4.1 Desarrollo de las pruebas de RIA
4.2 Elementos del RIA
4.3 Métodos de separación
4.4 Contaje de la actividad de las muestras
4.5 Representación de los datos y cuantificación
2.- Laboratorio
1. Hematología nuclear
1.1 Introducción
Desde el año 1936, en el que Lawrence comenzó a aplicar las técnicas isotópicas a los estudios
en hematología, son muchas las técnicas que se han incorporado a esta disciplina. En la actualidad el
empleo de isótopos radiactivos ocupa un lugar destacado en el diagnóstico hematológico, permitiendo, entre
otras, la determinación precisa de volúmenes sanguíneos, la supervivencia de hematíes, estudiar la cinética
del hierro, la cinética plaquetar, así como la absorción de la vitamina B 12.
El volumen sanguíneo total se encuentra constituido esencialmente por plasma y glóbulos rojos,
pudiendo considerarse como despreciable el volumen que ocupan el resto de células.
32
De estos hechos se deriva la importancia de poder determinar de la manera más fiable posible la
cantidad real de hematíes, es decir, la masa eritrocitaria.
En la actualidad, las técnicas isotópicas de más utilidad entre todas las situaciones en las que
existe una alteración del VP y del VC, es en el diagnóstico diferencial de las policitemias y más
concretamente en el diagnóstico de la Policitemia Vera.
POLICITEMIAS
También denominadas eritrosis, se definen como un aumento de la masa eritrocitaria total por
encima de 36 ml./kg. en el hombre y 32 ml./kg. en la mujer, provocando hiperviscosidad. Estos hechos
determinan el aumento del hematocrito y un enlentecimiento del flujo capilar con trombosis e hipoxia tisular,
lo que desencadena un aumento del volumen plasmático compensatorio con vasodilatación y aumento del
gasto cardiaco.
Eritrosis facial
Hiperemia y hemorragia de mucosas
Acrocianosis
Insuficiencia cardiaca
Varices
Trombosis
Alteraciones neurológicas: cefaleas, escotomas, acúfenos
Hiperuricemia y elevación de la LDH (por hipercatabolismo de la serie roja)
1.- POLICITEMIA RELATIVA: no se produce aumento real de la masa eritrocitaria sino de algún
otro parámetro:
Criterios diagnósticos:
Es necesaria la presencia de dos criterios mayores y uno menor o uno mayor y dos
menores:
o Criterios mayores: Volumen eritrocitario > 36 ml/kg. en varones y > 32 ml/kg. en mujeres.
Saturación arterial de O2 normal (>92%).
Esplenomegalia
o Criterios menores: Trombocitosis (> 400.000/ml)
Leucocitosis (> 12.000/ml)
Fosfatasa alcalina granulocítica elevada
Vitamina B12 sérica > 900 pg/ml o capacidad de fijación de B12 > 2.200 pg/ml.
b. Criterios modificados de Pearson (1996)
o A1 Aumento de la masa eritrocitaria un 25% de lo esperado.
Varones = 1486 x S - 825 ml
Mujeres = (1,06 x edad) + (822 x S)
(S: superficie corporal)
o A2 Ausencia de policitemia secundaria
o A3 Esplenomegalia palpable
o A4 Marcador de clonalidad: cariotipo celular anómalo (salvo el cromosoma philadelphia)
o B1 Trombocitosis
o B2 Neutrofilia
o B3 Esplenomegalia radiológica
o B4 Crecimiento de BFU-E característico o reducción de la eritropoyetina sérica.
Diagnóstico:
34
A1 + A2 + A3 ó A4
A1 + A2 + 2 de los criterios B
Esplenomegalia Sí No No
Leucocitosis Sí No No
Trombocitosis Sí No No
Basofilia Sí No No
Disminuida o
EPO Aumentada Normal
normal
Vr x Cr = VxC
V = Vr x Cr/C
Los trazadores utilizados no deben localizarse fuera del compartimento estudiado, ni deben ser
metabolizados ni sintetizados por el organismo, ya que de lo contrario se falsearían los resultados. Además,
el volumen del compartimento no debe cambiar de manera significativa a lo largo de la exploración.
Los radiofármacos utilizados para la determinación del volumen plasmático y la masa eritrocitaria
son la seroalbúmina con 125I y los hematíes con 51Cr en forma de cromato sódico respectivamente.
El 51Cr (T1/2 27.8 días; 324 KeV) en forma de cromato sódico, se une a la cadena beta de la
hemoglobina, siendo su elución del hematíe de un 1% en 24 horas. Para evitar la toxicidad del cromo, debe
35
utilizarse una concentración máxima del mismo de 2µgr/ml. de concentrado de hematíes, y con una
actividad específica de 9,25-18,5 MBq/µgr de cromo (0,25-0,5 mCi/µgr) y una concentración radiactiva de 37
MBq/ml.
125
La albúmina marcada con I se distribuye de manera comercial en kits preparados para su
inyección, de fácil utilización.
MATERIAL NECESARIO
El paciente acudirá al Servicio de Medicina Nuclear, no siendo necesario que esté en ayunas.
TÉCNICA
1. Preparar en una gradilla cuatro tubos de 10 ml con 2 gotas de heparina rotulados como FONDO, 10
min, 20 min, 30 min. TODOS CON EL NOMBRE DEL PACIENTE BIEN VISIBLE.
2. Pesar y tallar al enfermo.
3. Canalizar una vía venosa y extraer 5 ml de sangre y pasarla al tubo rotulado como fondo. Colocar
en la vía un tapón de heparina para evitar que se coagule.
4. Preparar dos dosis de 5 mCi de 125I-HSA de igual volumen. Una será la dosis estándar y la otra
será la dosis de inyección. PESARLAS.
5. Inyectar intravenosamente la dosis de inyección en el brazo contrario al que se ha practicado la
extracción. PESAR LA JERINGA VACIA.
6. Extraer 5 ml de sangre a los 10, 20 y 30 min postinyección y pasarlos a los tubos de 10 ml
rotulados como 10, 20 y 30 min. En pacientes con esplenomegalia, realizar la extracción más tarde.
7. Centrifugar los cuatro tubos a 1500g durante 10 min y separar 1 ml de plasma, por duplicado, en
tubos de recuento.
8. Vaciar la dosis estándar en un matraz de 500 ml enrasando con agua. PESAR LA JERINGA VACIA.
Preparar alícuotas de 1 ml por triplicado.
9. Medir la radiactividad de las muestras durante un minuto en un contador gamma con ventana para
125
I (35.5 KeV).
CÁLCULO
Los valores normales de volumen plasmático para el peso ideal son de 36-44 ml/kg. para
hombres y de 35-43 ml/kg. para mujeres
51
DETERMINACIÓN DE LA MASA ERITROCITARIA CON Cr
MATERIAL NECESARIO
2 jeringas de 10 ml.
1 tubo de 5 ml sin anticoagulante.
2 tubos EDTA de 5 ml.
ACD
1 tubo Falcon.
3 pipetas Pasteur estériles.
100µCi de Cromato Sódico (Na2 51Cr2 O4).
30 ml de suero fisiológico.
Tubo de plástico de 20 ml de capacidad.
3 jeringas de 5 ml.
1 jeringa de insulina.
Un matraz aforado de 500 ml.
7 tubos de plástico con tapón.
Contador gamma.
TÉCNICA
1. Preparar en una gradilla dos tubos EDTA rotulados como FONDO y 30 minutos. ANOTAR EL
NOMBRE DEL PACIENTE EN TODOS LOS TUBOS.
2. Pesar y tallar al enfermo.
3. Canalizar una vía venosa, extraer 5 ml de sangre y pasarlos al tubo rotulado como FONDO.
4. Trabajando en cabina de flujo laminar, cargar 1,5 ml de ACD en una jeringa de 10 ml rotulada con el
nombre del paciente y extraerle 8,5 ml de sangre.
5. Colocar en la vía un tapón de heparina para evitar que se coagule.
6. Pasar el contenido de la jeringa a un tubo Falcon rotulado con el nombre del paciente y centrifugar a
1500g durante 10 min, para separar el plasma.
7. Con una pipeta Pasteur desechar el plasma sobrenadante.
8. Añadir al tubo Falcon 100µCi de 51Cr en un volumen mínimo de 0.2 ml e incubar 30 min. a
temperatura ambiente, agitando de vez en cuando.
9. Lavar dos veces con 10 ml de suero fisiológico, echando el salino con suavidad por la pared del
tubo, con la aguja de la jeringa puesta. En caso de que se mezclara el salino con los hematíes,
volver a centrifugar y continuar. La actividad del suero de estos lavados no debe superar el 1% de la
actividad total.
10. Añadir suero fisiológico hasta alcanzar un volumen de 10 ml.
11. Separar 2 dosis iguales en dos jeringas de 5 ml, una para estándar y la otra para administrar al
paciente. PESARLAS
12. Inyectar la dosis al paciente a través de la vía canalizada previamente, y PESAR LA JERINGA
VACÍA.
13. A los 30 min. extraer 5 ml de sangre del brazo contralateral al de la inyección y pasarlos al tubo de
hemograma rotulado como 30 min. Utilizar parte para determinar el hematocrito.
14. Vaciar los 5ml del estándar en un matraz de 500 ml, enrasándolo con agua destilada y PESAR LA
JERINGA VACÍA.
15. Preparar en una gradilla dos tubos de recuento rotulados como FONDO, tres como ESTANDAR y
dos como MUESTRA. Hacer alícuotas de 1 ml de la sangre de FONDO (2) del ESTANDAR (3) y de
la MUESTRA (2) y añadir a las de estándar y muestra una pequeña cantidad de lauril sulfato sódico.
16. Medir la radiactividad de las muestras durante un minuto en un contador gamma con ventana para
51
Cr (324 KeV). Corregir las cuentas en función del FONDO
CÁLCULO
Los valores normales de masa eritrocitaria para el peso ideal son de 24-32 ml/kg. para hombres
y de 22-28 ml/kg para mujeres
37
Introducción
ANEMIAS HEMOLÍTICAS
Anemia.
Ictericia: hiperbilirrubinemia indirecta.
Esplenomegalia: para eliminar el exceso de reticulocitos.
Hemoglobinuria: si la hemólisis es intravascular.
Hiperesplenismo: hipertrofia de sistema mononuclear fagocítico (SMF), con leucopenia y
trombopenia por destrucción.
Clasificación:
Desde 1940 se han descrito numerosos métodos para el estudio de la supervivencia de los
hematíes. Algunos de ellos, los denominados como métodos de marcaje de cohortes ("cohort labelling
methods"), incorporan el trazador al hematíe en el momento de su formación en la médula ósea,
controlando su envejecimiento. Sin embargo su complejidad técnica no los ha hecho útiles para la práctica
clínica diaria. Son los llamados "random labelling methods" o métodos de marcaje al azar, los que se
emplean para estas determinaciones, por ser más sencilla su aplicación.
Estas técnicas utilizan una población heterogénea de hematíes, ya que el marcaje se realiza
sobre una muestra de sangre extraída al paciente al inicio del estudio. De entre ellos, es el marcaje de
hematíes con 51Cr el que se utiliza de forma generalizada en la actualidad y permite calcular la vida media
de la población eritrocitaria y los lugares donde se produce la hemólisis mediante la utilización del principio
de dilución y la realización de extracciones y detecciones externas seriadas durante varios días.
El marcaje de hematíes con 51Cr aprovecha la unión del trazador a la globina, proteína que
permanece estable a lo largo de la vida del hematíe y se sintetiza únicamente en este tipo de células. El
51
Cr (8% de radiación gamma; 320 KeV), en forma de anión hexavalente se fija a la fracción globina de la
hemoglobina de manera que al destruirse el hematíe se elimina por la orina sin volver a utilizarse.
El cromo puede ser tóxico para los glóbulos rojos a concentraciones elevadas por su capacidad
de unión a la glutation reductasa, por lo cual debe ser utilizado de manera que la concentración del
elemento sea menor de 20 µgr por ml de hematíes.
38
PROCEDIMIENTO
MATERIAL NECESARIO
El paciente acudirá al Servicio de Medicina Nuclear, no siendo necesario que esté en ayunas.
No debe haber recibido transfusiones al menos durante las 8 semanas previas al estudio. Por
otro lado es absolutamente necesario que el paciente se halle en situación de equilibrio; variaciones del
hematocrito < 2% durante el período de estudio, son indicativas del estado de equilibrio.
Resulta de gran importancia ser cuidadosos en el marcaje de los hematíes, ya que su hemólisis
hará que el resultado de la vida media sea menor.
TÉCNICA
1. Preparar en una gradilla cuatro tubos EDTA de 5 ml, rotulados como FONDO, 15, 30 y 60 minutos.
ANOTAR EN CADA TUBO EL NOMBRE DEL PACIENTE.
2. Pesar y tallar al enfermo.
3. Canalizar una vía venosa. Extraer 5 ml de sangre y pasarlos al tubo rotulado como FONDO.
Separar parte para cálculo del hematocrito.
4. Colocar un tapón de heparina en la vía para evitar que se coagule.
5. Trabajando en cabina de flujo laminar, preparar una jeringa de 10 ml con 1,5 ml de ACD rotulada
con el nombre del paciente y extraerle 8,5 ml de sangre.
6. Pasar la sangre a un tubo Falcon rotulado con el nombre del paciente.
7. Centrifugar a 1500 g durante 10 min. y desechar el sobrenadante con una pipeta Pasteur estéril.
8. Añadir de forma suave y continua un máximo de 100µCi de Na 2 51Cr2 O4 (1 µCi/kg.), diluido con
solución salina en un volumen superior a 0,2 ml (actividad específica superior a 10 µCi / mgr. de
cromato sódico)
9. Incubar 30 min. a temperatura ambiente, agitando con suavidad frecuentemente. De esta forma se
consigue una eficiencia de marcaje superior al 90%
10. Hacer 2 lavados consecutivos con 10 ml de solución salina cada uno para eliminar la actividad no
fijada a los hematíes; echar con suavidad por la pared del tubo 10 ml de salina y retirar la mitad
aproximadamente con una pipeta. Añadir otros 10 y volver a retirarlos. En caso de que se mezcle la
salina con los hematíes, volver a centrifugar a 1500g (1000g ó 500g si se teme la hemólisis) y
continuar.
La actividad del suero de estos lavados no debe superar el 1% de la actividad total.
11. Resuspender las células con solución salina hasta un volumen de 10 ml
12. Pasar 1 ml de esta solución a un tubo Falcon y añadirle solución salina hasta 10 ml: ESTÁNDAR
TEÓRICO. Este estándar servirá para control del detector o si fuera necesario para cálculo de la
desintegración del 51Cr en las muestras a lo largo del estudio.
13. Pasar otro ml a una jeringa de 10 ml: DOSIS ESTÁNDAR. PESAR LA JERINGA. Vaciarlo en un
matraz de 500 ml, enrasándolo con agua destilada y PESAR LA JERINGA VACÍA.
14. Pasar los restantes 8 ml a una jeringa de 10 ml: DOSIS DE INYECCIÓN. PESAR LA JERINGA.
Administrar la dosis de inyección a través de la vía canalizada previamente, anotando el tiempo.
PESAR LA JERINGA VACÍA.
39
15. Extraer 5 ml de sangre del brazo contrario al de la inyección, a los 15, 30 y 60 min. postinyección
y pasarlos a los tubos rotulados como 15, 30 y 60 min.
16. Realizar detecciones externas en área precordial, hepática y esplénica a los 60 min tras inyección
de la dosis. Cada detección debe realizarse durante un mínimo de 2 minutos (ver sección de
determinación de las áreas de secuestro).
17. Extraer 5 ml de sangre en tubos con heparina y hacer detecciones externas a las 24 horas, cada
dos días durante la primera semana y cada tres días durante la tercera semana del estudio
(hasta un total de 10 detecciones).
18. De cada muestra sanguínea separar:
19. Tras finalizar el estudio, contar las muestras de sangre y dos alícuotas de 1 ml del estándar, el
mismo día, para evitar la corrección en función de la desintegración del 51Cr. Prolongar lectura el
tiempo necesario para obtener una buena estadística de contaje (10.000 cpm), según la actividad
presente en las muestras.
A lo largo del estudio, los tubos con sangre y plasma, deben mantenerse refrigerados.
El ACD no sólo actúa como anticoagulante, sino que proporciona un mejor rendimiento en el
marcaje al acidificar ligeramente el medio. Evitar mezclar el ACD con el cromato sódico antes del momento
del marcaje para evitar una reducción parcial que disminuiría el rendimiento del marcaje de los hematíes.
El cromato debe tener una actividad específica alta para evitar lesiones celulares debidas a
oxidación (oxidación del glutation, inhibición de la glutation reductasa, alteración de la glucolisis...)
Se puede sustituir el lavado tras el marcaje por la adición de ácido ascórbico, que reduce el
cromo hexavalente a trivalente impidiéndole entrar a los hematíes. No obstante le lavado no lesiona las
células y el cromo que quede se reducirá rápidamente en el torrente circulatorio y se excretará por la orina.
Corregir los resultados obtenidos en las sucesivas extracciones, por la elución del trazador del
hematíe (Tabla 1).
1 1.03 16 1.22
2 1.05 17 1.23
3 1.06 18 1.25
4 1.07 19 1.26
5 1.08 20 1.27
6 1.1 21 1.29
40
7 1.11 22 1.31
8 1.12 23 1.32
9 1.13 24 1.34
10 1.14 25 1.36
11 1.16 26 1.38
12 1.17 27 1.4
13 1.18 28 1.42
14 1.19 29 1.45
15 1.2 30 1.47
51
Tabla 1. Factor de corrección por la elución del Cr de los eritrocitos.
1. VOLUMEN GLOBULAR
La utilización de una gráfica semilogarítmica proporciona una recta que debe ajustar lo más
posible todos los puntos experimentales. Extrapolando desde el punto correspondiente a la muestra de 24
horas hasta el eje de ordenadas (tiempo cero), podemos obtener la vida media de los hematíes, momento
en el que la actividad inyectada disminuye a la mitad (Gráfica 1).
Gráfica 1. Cálculo de la vida media eritrocitaria extrapolando la recta obtenida al tiempo cero.
En un individuo normal la vida media es de 25-30 días, lo que equivale a una supervivencia de
120-140 días. Esta cifra se acorta de forma importante en situaciones de hemólisis.
Este tiempo medio representa de manera conjunta la destrucción de hematíes por senescencia,
la hemólisis y la elución del cromo del hematíe.
En ocasiones, las curvas expresan la existencia de una doble población de hematíes, con dos
componentes uno normal y otro patológico, bien por una transfusión reciente o bien porque la patología
determina la existencia de alteraciones en sólo una parte de las células (hemoglobinuria paroxística
nocturna, déficit de piruvatokinasa...).
Otra posible anomalía en las curvas la produce la aparición durante la prueba de una hemólisis
muy acelerada, por un tratamiento farmacológico (anticuerpos tras administración de sulfamidas) o una
exploración intempestiva (punción hepática o esplénica...) ( Gráficas 2 y 3).
Gráfica 2. Administración de sulfamidas durante la prueba, con la aparición de una hemólisis por auto-
anticuerpos.
42
Gráfica 3. realización de un linfografía en el 6º día de la prueba, con la aparición de una hemólisis aguda.
A partir de la cifra de vida media se puede calcular la destrucción y producción eritrocitaria, con
validez clínica suficiente.
A partir de la ecuación que describe la elución del cromo de los hematíes a lo largo del tiempo:
H = Ho x e-gt
N = No x e-bt
11 0.0542 0.0424 5
16 0.0343 0.0225 3
21 0.0238 0.0120 2
Con este porcentaje y a partir del volumen globular calculado para el paciente, obtenemos el
porcentaje de destrucción eritrocitaria multiplicando el volumen globular por el porcentaje de hematíes
destruidos.
Para analizar el estado de los centros eritropoyéticos, se calculan los índices medulares.
Po = Ao X No
En situación de equilibrio:
Para llevar a cabo las detecciones externas correctamente, debe centrarse el detector tras
localizar el hígado y el bazo por palpación u observando el lugar que acumule más cuentas. Debe colocarse
todos los días en la misma posición, por lo que puede ser útil dibujarlo sobre la piel del paciente con un
rotulador. Para los contajes sobre bazo el paciente deberá colocarse en decúbito supino u oblicuo izquierdo.
Para el área hepática, se centrará la sonda sobre el reborde costal en la línea mamaria, con el paciente en
decúbito supino. El área precordial de estudia a la altura del tercer espacio intercostal sobre borde esternal
izquierdo.
Una buena colimación mejorará la precisión de las medidas, pero disminuirá la tasa de contaje.
Para un cristal de 1,5-2 pulgadas, Najjan recomienda medidas a 5 cm de distancia del paciente. La lectura
de actividad debe durar un mínimo de 2 minutos por área.
51
Las cifras obtenidas deben corregirse en función de la desintegración del Cr.
A partir de los datos experimentales se puede construir curvas expresando el resultado de los
contajes en las diferentes áreas y de los índices bazo/corazón (B/C) e hígado/corazón (H/C), que nos darán
también información sobre el lugar de secuestro y hemólisis (Gráfica 4). El resultado obtenido a partir de los
mismos es un dato cualitativo, sin embargo es más fácil de interpretar que la tasa de hemólisis.
En condiciones normales, las cuentas de las tres áreas disminuirán aproximadamente de forma
paralela a como lo hagan las cuentas en sangre. El estudio será diagnóstico de secuestro al encontrar un
aumento de actividad en el área considerada entre el tiempo cero (To) y el tiempo medio (T1/2) de la
exploración.
Gráfica 4. Curvas de evolución de los índices B/C e H/C a lo largo del estudio.
45
El cociente B/C es el mejor índice para calcular el secuestro esplénico, que puede servir para
confirmar la necesidad de una esplenectomía terapéutica. Valores de 0.4-0.8 se consideran normales y el
aumento del cociente por encima de 1.5 es claramente patológico.
Un secuestro inicial con aumento del cociente B/C constante, muy por encima del cociente H/C,
refleja un incremento del pool esplénico, es decir, una esplenomegalia, mientras que un aumento progresivo
indica un secuestro activo de las células marcadas.
En casos de anemia hemolítica por hemoglobina inestable y en anemias hemolíticas con "orinas
negras" (hemólisis intravascular), los cuerpos de Heinz se eliminan a través del bazo sin que haya hemólisis
en dicho órgano (hemólisis extravascular).
Gráfica 5. Ejemplo de las curvas obtenidas para un paciente con Microesferocitosis hereditaria en el que la
vida media de hematíes se encuentra claramente acortada.
46
INDICACIÓN
CASO CLÍNICO CASO PARTICULAR MÉTODO
PRINCIPAL
Microesferocitosis No indicado
congénita cierta Contajes
Microesferocitosis externos
congénita probable Contajes 51
Cr
ANEMIA HEMOLITICA Hemólisis congénita externos 51
Cr
CONGÉNITA crónica no Hemólisis 59
Fe y 51Cr
esferocitaria precoz;
Déficit de piruvato- contajes
kinasa externos
Mecanismo delisis:
gravedad y
51
localización, Cr, en un segundo
TALASEMIA
hiperesplenismo, tiempo 59Fe
localización de
laeritropoyesis
No indicado
Lugar de lisis,
Drepanocitosis
hiperesplenism
Drepanocitosis con
o
Esplenomegalia 51
Cr
Indicado si
HEMOGLOBINOPATIA Otras 51
Cr
anemiagrave
S hemoglobinopatías 51
Cr
ohiperesplenis
Hemoglobinopatías
mo
inestables
Lugar de
hemólisis
BROTES
Grado de
hemólisis y
lugar del
secuestro
Grado de
Test de Coombs + hemólisis y 51
Cr
Autoanticuerpos fríos lugar del
51
Cr
Test de Coombs - secuestro
Doble marcaje
ANEMIA HEMOLITICA Neoplasias Diagnóstico 51
Cr y 59Fe
ADQUIRIDA Hemólisis crónica con diferencial
51
Cr
Hemoglobinuria hemólisis
adquirida/cong 59
Fe y 51Cr
intermitente
énita
Lugar de
secuestro
Mecanismo de
la hemólisis
Cirrosis, insuficiencia
HEMOLISIS Grado y lugar 51
Medular, ... Cr y 59Fe
SECUNDARIAS dehemólisis
1.4 Ferrocinética
Los eritroblastos de la médula ósea incorporan hierro desde la sangre a través del receptor de
transferrina, lo que les permite sintetizar hemoglobina durante su proceso de maduración, al final del cual,
tras eliminar su núcleo, se convierten en reticulocitos y posteriormente en eritrocitos. Los eritrocitos se
liberan de la médula a sangre periférica a demanda y tras un período de tiempo pierden su actividad
enzimática y su elasticidad para acabar destruyéndose. El hierro entonces liberado es acumulado y se
reutilizará para síntesis de nueva hemoglobina.
Aunque existen otros métodos para la estimación de la tasa de producción de eritrocitos (Hto,
recuento de reticulocitos, análisis de aspirado medular), solamente puede obtenerse una información
cuantitativa y cualitativa de la producción y localización de la eritropoyesis mediante estudios
metabólicos, utilizando hierro radiactivo ( 59Fe) unido a transferrina, lo que se denomina ferrocinética.
MATERIAL NECESARIO
Heparina.
2 tubos Falcon.
2 pipetas Pasteur estériles.
20 µCi de citrato férrico.
Solución salina isotónica.
Matraz aforado (500ml).
Tubos de recuento.
El paciente acudirá al Servicio de Medicina Nuclear estando en ayunas. No debe haber recibido
transfusiones al menos durante las 8 semanas previas al estudio. El paciente debe encontrarse en situación
de equilibrio (un hematocrito constante antes del período de estudio y durante éste es indicativo del estado
de equilibrio).
TÉCNICA
1. Preparar en una gradilla 8 tubos vacutainer de 10 ml con una gota de heparina rotulados como
FONDO, 10, 20, 30, 45, 60, 90 y 120 minutos. ANOTAR EL NOMBRE DEL PACIENTE EN CADA
TUBO.
2. Pesar y tallar al enfermo.
3. Canalizar una vía venosa. Sacar 10 ml de sangre y pasarlos al tubo vacutainer de 10 ml rotulado
como FONDO. Separar parte para hematocrito.
4. Preparar una jeringa de 20 ml con 3 ml de ACD y extraer 17 ml de sangre.
5. Trabajando en cabina de flujo laminar, pasar la sangre a un tubo Falcon y centrifugar a 1500g
durante 10 min.
6. Aspirar el plasma con una pipeta Pasteur, reservándolo en otro tubo Falcon; añadirle 20µCi de
Citrato férrico 59Fe.
7. Incubar durante 30 min a temperatura ambiente.
8. Añadir solución salina hasta completar un volumen de 10 ml.
9. Pasar 1 ml de esta solución a un tubo Falcon y añadirle solución salina hasta 10 ml (estándar
teórico).
10. Pasar otro ml a una jeringa de 10 ml (dosis estándar).
11. Pasar los restantes 8 ml a una jeringa de 10 ml (dosis de inyección).
12. Pesar las jeringas antes y después de su utilización.
13. Administrar al paciente la dosis de inyección en el brazo contrario al que se han practicado las
extracciones, anotando el tiempo hacia la mitad de la inyección.
14. Extraer 10 ml de sangre a los 10, 20, 30, 45, 60, 90 y 120 minutos y pasarlos a cada uno de los
tubos vacutainer rotulados como tal.
15. De cada tubo (FONDO, 10, 20,30, 45, 60, 90 y 120) separar 2 ml de sangre por duplicado y pasarlo
a tubos de recuento, añadir unas gotas de saponina para hemolizar las muestras.
16. El resto de sangre en cada tubo se centrifuga a 1500g durante 10 min para separar 2 ml de plasma
en tubos de recuento.
17. Diluir la dosis estándar a un volumen determinado (500 ml) con agua bidestilada.
18. Preparar alícuotas de la solución estándar (2ml), por triplicado en tubos de recuento.
19. A las dos horas de la inyección realizar detecciones externas en corazón, hígado, bazo y sacro.
20. Extraer 10 ml de sangre con heparina y hacer detecciones externas a las 24 horas y posteriormente
a días alternos durante dos semanas.
21. Preparar alícuotas de sangre total (2 ml) en tubos de recuento, añadiendo unas gotas de saponina,
hacer hematocrito y con el resto centrifugar y obtener plasma preparando alícuotas del mismo
volumen al de sangre.
22. Una vez finalizado el estudio medir la radiactividad de todas las muestras en un contador gamma en
las condiciones del 59Fe. Durante las dos semanas deberán mantenerse refrigerados los tubos con
la sangre y el plasma.
Los puntos determinan una recta, porque la desaparición del hierro del plasma es exponencial,
siguiendo la ecuación:
Nt = No x e-kt
A partir de la gráfica, extrapolando la recta hasta su intersección con el eje y, se puede calcular
la vida media del hierro (T1/2) y por tanto, la velocidad de aclaramiento:
k = 0.693 / T1/2
El porcentaje máximo de incorporación del hierro a los eritrocitos circulantes (%RCU) se calcula
a partir de la fórmula:
59
En sujetos normales, la incorporación es del 80-95% a los 7-10 días de administrar el Fe.
50
INDICACIONES
Existen distintas alteraciones hemáticas en las que está indicada la realización de un estudio de
ferrocinética, pudiendo diferenciar dos patrones diferentes:
La vitamina B12 o cianocobalamina se obtiene a partir del hígado, la carne, huevos, leche y
pescado. Las necesidades diarias son de 5-30 µgr/día La cantidad en exceso es almacenada
fundamentalmente en el hígado y el resto se elimina a través de la orina.
El primer síntoma originado por el déficit de B12 es la ANEMIA MACROCÍTICA, por alteración en
la síntesis de DNA de los precursores eritrocitarios. También encontramos leucopenia y plaquetopenia,
seguido de atrofia de la mucosa gastrointestinal, glositis, dolor abdominal y diarrea. Los síntomas
neurológicos son los más tardíos y se deben a degeneración de los cordones posterolaterales de la médula
espinal y nervios periféricos.
INDICACIONES
Defecto en la secreción gástrica de Factor Intrínseco tras gastrectomía o por una gastritis atrófica
autoinmune: Anemia Perniciosa.
Defecto de la absorción en íleon terminal: Enfermedad de Crohn, resección, esteatorrea idiopática,
Enfermedad Celiaca, Sprue Tropical, ...
Destrucción de la vitamina por sobrecrecimiento bacteriano (síndrome del asa ciega).
MATERIAL NECESARIO
El paciente deberá interrumpir varios días antes siempre que sea posible, la toma de fármacos
como: ácido aminosalicílico, colchicina, neomicina, quelantes del calcio, potasio, colestiramina, biguanidas,
fenobarbital, fenitoína y primidona.
No se le habrá realizado recientemente ningún estudio con isótopos que se eliminen por vía
renal.
Acudirá en ayunas tras una cena ligera la noche anterior a la prueba; podrá beber toda el agua
que desee.
TÉCNICA
1. Administrar simultáneamente al paciente las dos cápsulas del kit, e indicarle que permanezca en
ayunas, regresando a las 2 horas.
2. Dos horas después, inyectarle de forma intramuscular el vial de cianocobalamina; el paciente
orinará y a partir de ese momento deberá recoger la orina durante 24 horas en un contenedor y
devolverlo al día siguiente; sin embargo, si no recogiera toda la orina, la prueba no debe ser
abandonada.
Indicarle que durante el resto de la prueba puede comer y beber agua a voluntad.
CONTAJE
Contar los tubos durante 20 minutos cada uno mediante un contador de doble ventana. Cuentas
mínimas: estándares 10.000, orina 6.000.
Diferencias de <5% entre los tubos de una muestra no son importantes si se utiliza la media; si la
diferencia es >5%, revisar los tubos.
Las plaquetas, producidas en la médula ósea a partir de los megacariocitos, intervienen en los
procesos de hemostasia formando parte del trombo vascular.
Las técnicas isotópicas son de gran utilidad en el diagnóstico de los procesos en los que existe
una disminución del número de plaquetas o un aumento de su destrucción, así como en el diagnóstico
diferencial de la patología plaquetar, en el pronóstico de su tratamiento.
INDICACIONES
TROMBOPENIA:
Aplasia medular.
Hipoplasia: leucemias, metástasis medulares, mieloma múltiple, ... Existe una disminución del
recuento plaquetar en sangre periférica y de megacariocitos en la médula ósea.
Aumento de la destrucción plaquetar por mecanismos autoinmunes:
Púrpura trombopénica idiopática: aumento de megacariocitos en M.O. y disminución de plaquetas
en sangre periférica
Síndrome de Evans, alergia a fármacos, Lupus eritematoso, ...
Secuestro esplénico: hiperesplenismo. Es un hallazgo frecuente en cirrosis con esplenomegalia e
hipertensión portal
El marcaje de plaquetas se lleva a cabo con complejos liposolubles de 111In (111In-oxina, 111In-
tropolona) o con anticuerpos monoclonales con 111In, 99mTc, 125I ó 123I, tras su aislamiento de una muestra de
sangre.
Una vez reinyectadas se realizan extracciones a los 30 minutos, 2h y diariamente hasta que
desaparece la radiactividad del plasma, generalmente durante 10 o más días.
T 1/2 8 días N N
RECUENTO 24 x 104/ml.
RECUPERACIÓN 69 %
RECAMBIO 104/ml/día
IP 0.8-1.2
Introducción
Radiofármacos
Los compuestos PAO resultan de la condensación de dos moléculas de oxima con otra
nitrogenada y un proceso de reducción. La molécula presenta dos carbonos asimétricos lo que dará lugar a
4 formas isoméricas.
En la actualidad, la mayoría de los estudios se efectúan con 99m Tc. Las ventajas de este trazador
son la mejor calidad de las imágenes, la baja dosis de radiación al paciente, la mayor disponibilidad en los
servicios de medicina nuclear y el acortamiento de los tiempos de exploración con lo cual se puede localizar
rápidamente el lugar de infección. Por el contrario el marcaje con 111 In, dada su vida media más larga,
permite la realización de imágenes tardías mejorando la sensibilidad cuando la migración leucocitaria es
más lenta.
Ac. Gentísico
Pirofosfato sódico
Fosfato sódico con azul de metileno.
P - aminobenzoato sódico con azul de metileno
Iones metálicos
1. Extracción de sangre que se deposita en dos tubos A (40 ml con HESPAN) y B (10 ml)
2. Reposar el tubo A durante una hora a temperatura ambiente. Extraer el sobrenadante, plasma rico
en células (PRC)
3. Centrifugar el tubo B a 2000g durante 15 min. Se obtiene el plasma libre de células (PLC)
4. Centrifugar el PLC a 150g durante 5 min
5. Eliminar el sobrenadante (plaquetas) y resuspender el botón leucocitario con 2ml de PLC
6. Añadir 2ml de HMPAO - 99m Tc (<20mCi; 740 MBq). Agitar el tubo suavemente.
7. Incubar 15 min y centrifugar a 150g. Extraer el sobrenadante (eficiencia de marcaje)
8. Resuspender el botón leucocitario con 5ml de PLC.
Control de calidad
Rendimiento de marcaje
Medida de la pureza radioquímica
Semicuantitativo de extracción fraccionada
Cromatografía ascendente
Viabilidad de los leucocitos.
Azul tripán o azul de metileno
Valoración del lavado pulmonar.
Cinetica
Hígado (5minutos)
Bazo (40 minutos)
Pool sanguíneo
Medula ósea
Riñones
Hígado y vesícula biliar
intestino
La cinética de HMPAO - 99m Tc y 111 In es similar excepto la mayor actividad en riñones, vejiga,
vesícula biliar e intestino como consecuencia de la elución de compuestos secundarios del 99m Tc - HMPAO.
55
Indicaciones
99m
Deben obtenerse imágenes secuenciales entre 1 y 4 horas, dada la normal eliminación del Tc
por vía abdominal, y así evitar falsos positivos.
HIGADO
ABSCESOS ABDOMINALES con comunicación intestinal asociados a:
o Enfermedad de Crohn
o Absceso diverticular
o Pancreatitis (la pancreatitis no complicada no se detecta con los leucocitos marcados)
o Colecistitis
o Complicaciones infecciosas en los pacientes con diálisis peritoneal.
111
En general, para la mayoría de los procesos intrabdominales es de mayor utilidad el In debido
a la ausencia (en teoría) de eliminación intestinal.
No podemos olvidar que el dolor abdominal y las alteraciones del ritmo intestinal suponen el 40%
de todas las consultas digestivas. En el 60% son alteraciones funcionales.
Existe controversia sobre la utilidad de la gammagrafía abdominal con leucocitos marcados como
método de screening de la EII en pacientes con diarrea crónica, en nuestra opinión no tiene utilidad en esta
sentido puesto que también existe captación intestinal en:
Gastritis severas
Infecciones intestinales agudas
Vasculitis
Enteritis post-radiación
Colitis isquémica
5. Indices de actividad.
Para valorar la actividad de la E.I.I. se han utilizado diversos índices clínico-biológicos: el índice
de Crohn´s Disease Activity Index o CDAI para la enfermedad de Crohn y el de Clínica Puerta de Hierro
para la colitis ulcerosa. Sus principales limitaciones son, además de la complejidad de alguno de ellos, la
utilización de datos subjetivos y valoración de parámetros no relacionados con el proceso inflamatorio.
Existen pocos trabajos que relacionen la actividad mediante gammagrafía intestinal con 99m Tc -
HMPAO. Recientemente el grupo de Zaragoza establece una excelente correlación con la mayoría de los
índices de actividad, basándose en la intensidad de la captación.
Esqueleto axial :
57
Esqueleto periférico:
Prótesis articulares:
No se acumulan en los lugares con incremento del recambio óseo, en ausencia de infección.
Es útil para detección aguda de infección musculoesquelética periprotésica.
Presenta buenos parámetros de precisión diagnóstica.
En conclusión, podemos decir que los leucocitos marcados están especialmente indicados
cuando la sospecha de osteomielitis crónica, basada en criterios clínicos, bioquímicos y radiológicos, no
está lo suficientemente clara.
Pie diabético:
4.-Procesos intratorácicos
De especial interés es el trabajo realizado en 1994 por Prats y cols sobre 61 pacientes con
injertos vasculares donde obtienen una sensibilidad y especificidad del 100%. La captación sobre las
prótesis puede ser normal de forma muy precoz después del acto quirúrgico, si bien algunos autores
encuentran en esto una causa de falso positivo. Prats et al no obtuvieron falsos positivos, a pesar de que en
23 se realizó la exploración el postoperatorio inmediato (dos de ellos con tan sólo 7 días).
Se define fiebre de origen desconocido (FOD) como aquella fiebre de al menos 3 semanas de
evolución, incluyendo al menos una de investigación intrahospitalaria, donde no se encuentra la
causa que la origina.
Esta definición es clínica y la causa puede ser infecciosa o no.
58
En este sentido el Ga 67 nos dará una información más amplia aportando información sobre otros
procesos no infecciosos.
El Ga 67 será de primera elección en pacientes donde la sospecha de la FOD sea un proceso
tuberculoso o neoplásico.
Definición:
En un estudio prospectivo, Mielants & Veys en 1991 , evaluaron a 354 pacientes con
espondiloartropatías, mediante ileocolonoscopia y toma de biopsia. Histológicamente, los enfermos
que presentaban alteraciones intestinales se dividieron en dos grupos:
Pacientes con lesiones agudas (lesiones similares a las encontradas en las enterocolitis)
Pacientes con lesiones crónicas (también conocida como lesión Crohn-like).
Nosotros realizamos gammagrafía intestinal con leucocitos marcados con HMPAO- 99m Tc a
pacientes con ES- sin signos ni síntomas de EII, encontrando en el 53.1 % de ellos afectación intestinal.
Igualmente comparamos estadísticamente sus manifestaciones articulares, datos demográficos y
alteraciones bioquímicas y radiológicas. Se vio que existían diferencias estadísticamente significativas entre
los enfermos con antecedentes familiares (todos los pacientes con gammagrafía positiva tenían
antecedentes familiares). Tienen predominancia para la afectación axial (el 26.66 % tenían afectación axial
y estudio gammagráfico negativo frente al 73.33% que el resultado fue positivo); el grado de alteración
radiológica está también estadísticamente relacionado (18.18 % S1 > Grado II con estudio negativo frente al
81.81 % donde el resultado fue positivo).
Rooney y col en 1986 demostraron mediante el marcaje de leucocitos con 111In, que existían
depósitos patológicos sobre región ileocecal en pacientes con artritis reumatoide en tratamiento con
antiinflamatorios no esteroideos (AINES), lo cual podría ser fuente de falsos positivos a la hora de valorar
procesos inflamatorios intestinales. En nuestro estudio, y utilizando un grupo control de enfermos con artritis
reumatoide a dosis similares o en algunos casos superiores a los enfermos con ES-, no obtuvimos ninguna
gammagrafía positiva, frente al 53,12 % de las ES-. Por lo tanto en nuestro caso concreto, la ingesta o no
de AINES no influye para el resultado gammagráfico.
Utilidad clínica
Conclusiones
Introduccion:
Las plaquetas marcadas con radionúclidos se utilizan para estudios cinéticos o para estudios por
imagen de procesos trombóticos.
Existen dos métodos de marcaje "in vivo", usando anticuerpos monoclonales marcados, e “in vitro”
que es el más usado.
La falta de especificidad de los trazadores para las plaquetas obliga a introducir etapas de
separación antes del marcaje obteniendo concentrado de plaquetas de diferente cronología.
El 111In se considera el radionúclido de elección debido a:
o sus mejores características físicas para la obtención de las imágenes.
o mayor eficiencia de marcaje y menor elución.
o marcaje tipo "al azar" es decir, se marcan poblaciones de plaquetas de manera uniforme
con independencia de su edad.
Los factores con mayor repercusión en el marcaje de plaquetas son el complejo de 111In que se
utiliza y el medio en el que tiene lugar. El objetivo es obtener la máxima eficiencia de marcaje (EM) y el
mantenimiento de la viabilidad de las plaquetas.
Procedimiento:
Extracción de sangre entre 30 y 200 ml, dependiendo del número de plaquetas circulantes. La
cantidad mínima de plaquetas aconsejable es de 10 10.
1. La sangre con ACD-A es centrifugada a baja aceleración (150-200g.) para obtener un plasma rico
en plaquetas (PRP) que es acidificado con ACD-A mediante la adición de un volumen de ACD-A por
cada 10 ml de PRP con el objeto de mantener el pH en 6,5. En el caso de que se observe un PRP
con excesiva contaminación hemática se puede tratar de disminuirla repitiendo la centrifugación.
2. El PRP obtenido es centrifugado a mayor aceleración (640-1500g.) para la obtención de un
concentrado plaquetario y un sobrenadante constituido por un plasma pobre en plaquetas (PPP),
este último será utilizado en lavados posteriores.
Marcaje con 111In-oxina: se añade directamente la actividad deseada de este compuesto (11,1-
18,5 MBq) con una concentración máxima de oxina de 5 mg/10 9/ml. Se incuba a 37oC durante un
minuto, se le añaden 5 ml de PPP y se dejan 5 minutos más. Usando PPP se conserva totalmente
el funcionalismo de las plaquetas aunque sea a costa de tener que aumentar los tiempos de
incubación para obtener EM adecuadas.
El uso de otros métodos alternativos no plasmáticos, tales como la solución Tirode modificada,
tampón Hepes y tampón Tris permite alcanzar con el complejo de 111In-oxina elevadas EM, del
orden del 75%, mientras que su inconveniente radica en que pueden afectar a la capacidad de
agregación plaquetaria. No obstante, se ha podido demostrar que estas alteraciones pueden
neutralizarse al volver de nuevo las células a su entorno natural después de inyectar.
Marcaje con 111In-tropolona: se le añade tropolona en 20 mM Hepes salina a pH 7,6 seguido de la
actividad deseada de 111In (11,1- 18,5 MBq) en 0,04 M HCl. Se incuba a temperatura ambiente
durante 5 minutos y se le añaden 10 de PPP. Las ventajas con respecto al complejo de 111In-oxina
son que el 111In-tropolona es soluble en agua y por lo tanto no tiene toxicidad química y la
posibilidad de obtener una elevada EM cuando se utiliza en medio plasmático.
Otros métodos:
El porcentaje de las células aisladas sobre el total existente en el volumen de sangre inicial (45-
95%) y la contaminación con hematíes y leucocitos (menor del 10%) constituyen indicadores que nos
permiten valorar la eficiencia del procedimiento utilizado para la obtención del concentrado de plaquetas
antes del marcaje.
La eficiencia del marcaje viene condicionada por el tipo de radiofármaco empleado para el
marcaje y el medio elegido para el mismo.
La estabilidad del marcaje se expresa como el porcentaje de actividad que permanece ligada a
las células transcurrido un tiempo después del marcaje realizando posteriormente un centrifugado para
separar la actividad ligada y libre.
Recuperación en sangre.
Comportamiento hepático.
Biodistribución:
Tras la reinyección de las plaquetas marcadas con 111In (oxina o tropolona) o con 99m
Tc
(HMPAO) son captadas fundamentalmente por el bazo y en menor proporción por el hígado.
Situación de equilibrio (30 minutos tras la inyección) entre el pool circulante y el pool esplénico
(captación del 25-30%) y la captación hepática (del 10-15%). El resto forma parte del pool cardiaco
circulante y una pequeña proporción es captada por la médula ósea.
Cuando son marcadas con AcMn el marcaje es instantáneo y más del 80 % de la actividad
parece ligarse a las plaquetas circulantes. La biodistribución es similar, si bien parece existir una ligera
captación renal.
Aplicaciones:
Pasos a seguir:
2. Las muestras se anticoagulan con sal dipotásica o tripotásica del EDTA a la concentración de 1,5 ±
0,25 mg por ml de sangre. Las muestras de 3 a 5 ml de sangre anticoagulada se lisan con saponina
antes de su contaje.
3. El contaje de radiactividad se realiza en muestras de sangre total cuando no hay hematíes o
linfocitos que se hayan podido marcar y si la supervivencia es mayor de 24 horas. Así mismo se
cuenta una muestra estándar que contiene una fracción conocida de la actividad total administrada.
4. El cálculo de la supervivencia media plaquetaria se realiza mediante la utilización de procedimientos
iterativos de una estimación no lineal de la curva de desaparición de la radiactividad. Este método
llamado "múltiple hit" tiene la ventaja de su gran coherencia y flexibilidad informando sobre los
límites de confianza para un caso particular. Los valores normales de la SP usando este método
están comprendidos entre los 7,3 y 9,5 días.
5. La recuperación se define como la radiactividad teórica circulante calculada a tiempo 0 respecto a la
total inyectada. Los valores normales oscilan entre el 55 y el 72 %. Una disminución de la
recuperación nos informa de la existencia de un pool plaquetar esplénico aumentado mientras que
cifras cercanas al 100% se encuentran en pacientes esplenectomizados.
Se delimitan regiones de interés (ROI)en cada órgano que nos permiten calcular la actividad
media (cuentas totales o cuentas/pixel) y su evolución durante los días de la exploración. La valoración de
los resultados puede realizarse por:
El análisis evolutivo de los IC es más útil que los IC aislados. Los patrones evolutivos
podrían ser:
Consisten en el análisis de la actividad de cada ROI durante los primeros 30 a 60 minutos post
reinyección usando una gammacámara con adquisición simultánea con ordenador.
Sobre este estudio se obtienen curvas actividad/tiempo de cada órgano que expresan la
distribución precoz in vivo de las plaquetas marcadas permitiéndonos calcular los siguientes parámetros:
Por tanto este método nos permite determinar la supervivencia plaquetaria a partir de parámetros
calculados en la fase inicial de la biodistribución y evidenciar el atrapamiento de las plaquetas en los
diferentes órganos así como las áreas de catabolismo predominantes.
1. Trombocitopénias
1. Determinar el origen:
1. Central: fracaso en la producción plaquetaria
2. Periférico:
Hiperesplenismo.
Las plaquetas se depositan en los trombos venosos como respuesta a la elevada concentración
de trombina en las proximidades del depósito de fibrina. Por otra parte, las plaquetas se encuentran
formando parte de los trombos en estado activado mientras que las circulantes lo hacen en estado de
reposo. Los cambios más notables que sufren las plaquetas al pasar a su forma activada es la fijación a la
membrana de proteínas intracelulares, creando epítopos inexistentes en las plaquetas en estado de reposo.
Uno de los avances más significativos consiste en el diseño de AcMn capaces de reconocer las
características particulares de las plaquetas activadas, como es el caso del KC4 y S-12.
3. Nefrología
La determinación mediante técnicas isotópicas del flujo plasmático renal efectivo y del filtrado
glomerular permite cuantificar de manera exacta la función renal. En los últimos treinta años se han
desarrollado numerosos protocolos para el estudio de estos parámetros; todos tienen en común la
aplicación de un modelo bicompartimental, desarrollado por Sapirstein en 1955, al comportamiento de un
radioisótopo administrado por vía intravenosa y difieren en la naturaleza del isótopo elegido, la recogida o
no de muestras de orina y el número de muestras de plasma necesarias para llevar a cabo su cálculo.
El FPRE representa la cantidad de una sustancia que el riñón es capaz de extraer del plasma. La
mejor forma para determinarlo es utilizar una sustancia que sea extraída del plasma por el riñón de manera
completa, por lo que su medida en la orina equivaldría al flujo plasmático renal efectivo, denominado
64
efectivo porque en algunas condiciones patológicas las nefronas pueden estar perfundidas pero no resultar
eficaces en la extracción de la sustancia administrada.
Para evaluar el FPRE es necesario disponer de una sustancia que no sea metabolizada por el
riñón, no se una a proteínas plasmáticas ni a hematíes, sea fácilmente cuantificable y por supuesto que sea
extraída completamente. El ácido paraaminohipúrico (PAH) cumple estos requisitos, aportando información
de la eficacia tubular (extracción tubular del 80-95%). Presenta el problema de la imposibilidad de su
marcaje con emisores gamma, por lo que la medida del FPRE se lleva a cabo con Hipurán marcado con
Iodo (125-I, 131-I).
Actualmente, el método más utilizado para el cálculo del FPRE es el análisis biexponencial del
aclaramiento sanguíneo del Hipurán. Este método fue desarrollado por Sapirstein en 1955 y está basado en
un análisis matemático aplicado a los sistemas bicompartimentales: una sustancia entra en un
compartimento (plasma) y difundirá en el segundo (intersticio tubular) a una velocidad proporcional a la
diferencia de concentración entre ambos; así encontraremos dos momentos, uno en el que de forma rápida
la sustancia pasará del primer al segundo compartimento y otro en el que tras alcanzar un equilibrio en sus
concentraciones, lo hará de forma lenta a la orina, definiendo una curva biexponencial con un componente
rápido y uno lento.
En algunas ocasiones los resultados de estas medidas pueden falsearse: es el caso de los
pacientes con oligoanuria o edemas importantes, en los que existe un aumento del volumen en un tercer
compartimento, resultado las cifras del FPRE falsamente elevadas. El valor normal medio del FPRE es de
625 cc/min/1,73m2
Con una dosis de 100 microcurios de I131, la dosis equivalente efectiva que recibe el paciente es
menor de 0.2 mSv.
PROTOCOLO
MATERIAL
En una gradilla, 8 "tubos lila" con 10cc de EDTA, rotulados como: fondo, 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7. También
conviene preparar 16 tubos Falcon (8 por duplicado), con la misma rotulación y dos más rotulados
como "estándar".
Una palomilla de 20 G con un tapón de heparina.
8 jeringas de 10cc con aguja de 21 G.
Una jeringa de 5cc con una aguja de 21 G
Un matraz aforado de 500cc.
100 µCi de 131I.
500cc de agua destilada.
Báscula de precisión.
Pipeta de precisión de 1cc con puntas desechables.
Centrífuga.
Contador gamma.
3. Llenar la mitad del matraz aproximadamente de agua destilada y añadirle 1cc de la jeringa, volver a
pesar la jeringa, apuntando el peso como P2. Rellenar el matraz hasta enrasar a 500cc y agitar
suavemente.
PROCEDIMIENTO
Canalizar una vena antecubital mediante una palomilla y extraer 10cc de sangre que
guardaremos en el tubo lila de "fondo". Colocar un tapón de heparina.
En el brazo contrario inyectar el Iodo que queda en la jeringa de preparar el estándar y pesar
la jeringa vacía con aguja y capuchón; será P3.
A partir de este momento realizar extracciones a los 4, 8, 16, 24, 60, 80 y 100 minutos guardando
la sangre en los tubos lila por orden; en caso de adelantar o retrasar alguna extracción apuntar el minuto
exacto en que se realiza. Los pacientes edematosos requerirán extracciones más tardías ya que existe un
aumento del volumen de dilución por la retención hídrica.
Centrifugar las muestras de sangre (15 minutos a 3.300 rpm para una centrífuga de 17 cm de
radio) y separar 2cc de plasma en cada una de los tubos Falcon preparados en la gradilla, añadiendo 2cc
de estándar del matraz en los 2 tubos rotulados previamente como "estándar".
Contar las muestras durante 2 min en un contador de pozo, sustrayendo a cada muestra las
cuentas del "fondo".
Sobre un papel semilogarítmico representar las cuentas en el tiempo y trazar la recta que
corresponde a la fase "rápida" con los cuatro primeros puntos y otra que representa a la fase "lenta" con los
restantes. Corregir los valores de la componente rápida restándole los de la lenta y volver a dibujarla.
El proceso de filtración glomerular puede ser definido como el volumen de plasma que queda
completamente libre de una sustancia al pasar por el glomérulo sin que ésta sea reabsorbida o secretada
por los túbulos renales. Su cuantificación se lleva a cabo midiendo el aclaramiento de una sustancia desde
el plasma. Esta ha de reunir una serie de características: que se elimine libremente a través de la
membrana del glomérulo, que no sea secretada ni reabsorbida por los túbulos renales ni por otra vía, que
no se una a proteínas plasmáticas y sea metabólicamente inerte, que pueda inyectarse y difunda con
rapidez, que se reparta de manera homogénea en su espacio de difusión y que no penetre en los glóbulos
rojos. La inulina (un polisacárido de la fructosa) es la sustancia que de manera ideal recoge todas estas
características, sin embargo su utilización es extremadamente compleja.
Se han utilizado un gran número de radiofármacos para determinar el FG ( 57Co-vitamina B12, 125I-
Iodothalamato, 99mTc-DTPA) siendo el 51Cr-EDTA el más empleado por su gran estabilidad y alta actividad
específica. Menos del 2% se une a proteínas séricas y no se ha demostrado secreción tubular del mismo.
Tras su inyección iv alcanza el equilibrio en 120 minutos, existiendo una elevada correlación entre los
valores de aclaramiento de inulina y los de 51Cr-EDTA. La máxima dosis equivalente efectiva recibida por el
paciente es de 0.008 mSv.
PROTOCOLO
El paciente acudirá al servicio de Medicina Nuclear bien hidratado para lo cual se le recomendará
beber un par de vasos de agua media hora antes. En principio no será necesario que esté en ayunas.
MATERIAL
En una gradilla, 8 "tubos lila" con EDTA de 10cc, rotulados como: fondo, 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7. También
conviene preparar 16 tubos de dos en dos con la misma rotulación y dos más rotulados como
"estándar".
Una palomilla de 20G con un tapón de heparina.
8 jeringas de 10cc con aguja de 21G.
Una jeringa de 5cc con una aguja de 21G.
Un matraz aforado de 500cc.
100 µCi de 51Cr para FG.
500cc de agua destilada.
Báscula de precisión.
Pipeta de precisión de 1cc con puntas desechables.
Contador gamma
PROCEDIMIENTO
Canalizar una vena antecubital mediante una palomilla y extraer 10cc de sangre que
guardaremos en el tubo de fondo. Colocar un tapón de heparina.
67
En el brazo contrario inyectar el isótopo que resta en la jeringa tras preparar el estándar y pesar
la jeringa vacía con aguja y capuchón; será P3.
A partir de este momento realizar extracciones a los 4, 8,16, 90, 150, 250 y 270 minutos,
guardando la sangre en los tubos lila por orden; en caso de adelantar o retrasar alguna extracción apuntar
el minuto exacto en que se hace. Recordar que los pacientes edematosos requerirán extracciones más
tardías.
Centrifugar las muestras de sangre (15 minutos a 3000rpm para una centrífuga de 17cm de
radio) y separar 2cc de plasma en cada una de los tubos Falcon preparados en la gradilla, añadiendo 2cc
de estándar del matraz en los 2 tubos rotulados.
Contar las muestras durante 2 min en un contador de pozo, sustrayendo a cada muestra las
cuentas del fondo.
Si el cálculo se realiza de forma manual, sobre un papel semilogarítmico hay que representar las
cuentas en el tiempo y trazar la recta que corresponde a la fase "rápida" con los cuatro primeros puntos y
otra que representa a la fase "lenta" con los restantes. Corregir los valores de la componente rápida
restándole los de la lenta y volver a dibujarla. A continuación realizar las operaciones de la misma manera
que para el cálculo del FPRE, corrigiendo el resultado en función de la superficie corporal del paciente
(ml/min/173 m2).
4. RIA
La principal ventaja que ofrecen estas técnicas frente a métodos de cuantificación anteriores es
su sensibilidad, es decir su capacidad para medir cantidades muy pequeñas de la sustancia a estudio,
derivada de la posibilidad de cuantificar un trazador radiactivo. Además, aporta una elevada especificidad,
determinando sólo la sustancia que queremos estudiar, gran exactitud en la cuantificación de la misma y
excelente precisión en lo que respecta a su reproductibilidad.
Esta ecuación sirve para comprender que, para un valor fijo de K, la proporción de antígeno
ligando (B) unido al anticuerpo, frente a la de antígeno libre (F) está en relación con la cantidad total de
antígeno presente en la reacción.
Cuando se mezcla un antígeno con otro marcado con un isótopo radiactivo y con su anticuerpo
específico que se encuentra en menor cantidad que éstos, los dos antígenos competirán por ocupar los
lugares específicos de unión al anticuerpo:
Es fácil ver que cuanto más antígeno se añade al anticuerpo, menos radiactividad tendrán los
complejos Ag-Ac resultantes, existiendo una relación inversa entre la cantidad de sustancia que queremos
medir y la radiactividad, que puede medirse tras separar los complejos de los antígenos libres. La presencia
de antígeno marcado nos permite saber lo que ocurre con el antígeno sin marcar, es decir con la sustancia
que queremos cuantificar.
El proceso común de las técnicas de RIA incluye la preparación de la muestra del paciente y la
del anticuerpo y el antígeno marcado, estos últimos distribuidos de forma comercial en "kits" de fácil
utilización. No obstante, es vital para la seguridad de la prueba, el almacenamiento, manipulación y una
cuidadosa reconstitución del "kit" cuando sus componentes se encuentran liofilizados.
Una vez mezclados los antígenos y el anticuerpo, y tras añadir un tampón que facilite la
formación de inmunocomplejos (Ag-Ac), se incuban durante el tiempo necesario para alcanzar el equilibrio
de reacción. A continuación se separan las fracciones unidas (B) de las libres (F) y se procede al contaje de
la radiactividad de los complejos formados.
El trazador más frecuentemente utilizado es el yodo, por ser de fácil unión a polipéptidos (la
mayoría de antígenos) y porque proporciona una actividad específica mayor que si se utilizan isótopos de
vida media más larga, como es el caso del 3H (antígenos no proteicos) o el 14C. En la actualidad el 125I es el
trazador de elección frente al 131I utilizado hasta hace unos años, por tener una vida media más larga (60
días frente a 6 del 131I), mayor eficiencia de contaje, ser más barato y presentar una menor energía gamma
(35 KeV).
El anticuerpo que interviene en la reacción ha de ser específico para el antígeno que queremos
cuantificar, sin que exista reactividad cruzada con otros anticuerpos.
Además ha de tener gran afinidad o avidez por el antígeno, de manera que se obtengan valores
altos de K, desplazando el equilibrio a la derecha.
Durante la prueba debe utilizarse una dilución del anticuerpo que proporcione una concentración
determinada, siempre inferior a la del antígeno marcado y no marcado. Si queremos que la prueba sea de
elevada sensibilidad, es decir, que permita detectar la mínima cantidad de antígeno existente en el suero, la
concentración de anticuerpo habrá de ser baja. Calculada de forma teórica, la proporción de las fracciones
unida y libre (B/F) ha de ser 0.5 (50% de antígeno ligado). Por el contrario, si queremos mejorar la precisión
de la técnica, obteniendo una cuantificación exacta, deberemos aumentar la concentración del anticuerpo
70
de manera que B/F aumente mucho. Una solución intermedia es la de utilizar diluciones que obtengan un
porcentaje de antígeno ligado entre 50% y 70%, que serán de 1:10.000 a 1:1.000.000, según la técnica.
Las soluciones patrón o estándares son mezclas de una pequeña cantidad de antígeno
marcado con el antígeno diluido, generalmente sintético, igual o similar al ligando, con un comportamiento
inmunológico idéntico al mismo. Han de trabajarse de forma idéntica a la de las muestras de los pacientes.
Alteraciones tales como la degradación por un almacenamiento inadecuado o durante largos periodos de
tiempo, una mala preparación y en algunos casos, la interferencia con sustancias como la heparina, urea,
bilirrubina... pueden resultar críticas e invalidar los resultados de una prueba.
Debido a las bajas concentraciones de antígeno y anticuerpo que se utilizan en las reacciones de
RIA, los inmunocomplejos formados son casi siempre solubles. Esto hace necesario su separación de las
fracciones libres tras la incubación. Los métodos a utilizar son variables en función del antígeno que se
quiera analizar y en general han de caracterizarse por ser rápidos, baratos y simples.
Fueron Yalow y Berson los primeros que utilizaron este método de separación de un antígeno
marcado de los complejos Ag-Ac, sometiéndolos a un campo eléctrico en virtud a su diferente velocidad de
migración.
Esta técnica, abandonada por su complejidad, ha dado paso a otras técnicas de separación más
simplificadas.
Técnicas de adsorción.
Se basan en la extracción del antígeno marcado libre, una vez terminada la reacción. El proceso
se lleva a cabo de manera muy rápida, disminuyendo la posibilidad de disociación de los complejos
formados. Los adsorbentes más frecuentemente utilizados son el carbón, los silicatos, la tierra de Fuller
(silicato magnésico alumínico) y las resinas de intercambio iónico. Una vez añadidos, se separan fácilmente
por centrifugación que los compacta en el fondo del tubo.
Inmunoadsobentes.
Una variación de este método de separación sería la de utilizar un sistema de adición secuencial,
en el que un antígeno se adhiere a un disco de politetrafluoroetileno o a la pared de polietileno o
polipropileno de los tubos. Tras el lavado, se elimina el antígeno libre sobrante.
71
A estas dos técnicas hay que añadir la denominada técnica "sándwich", en la que el tubo se
encuentra recubierto de anticuerpos específicos. Tras añadir el antígeno del paciente y un anticuerpo
marcado, se forma un sándwich, quedando el antígeno entre los dos anticuerpos. Tras el lavado, la
actividad radiactiva que quede en el tubo será proporcional a la cantidad de antígeno presente en la
muestra. Este proceso es de gran sencillez y proporciona una gran sensibilidad a la determinación.
Precipitación no específica.
Filtración en gel.
72
La diferencia de este proceso radica en la adición de un segundo anticuerpo que se unirá a los
lugares antigénicos de la molécula del primer anticuerpo, haciendo precipitar los inmunocomplejos
formados. El inconveniente que presenta esta técnica es la posibilidad de que el segundo anticuerpo
desplace al primero de su unión al antígeno o de que alguna fracción del antígeno libre pueda quedar
adsorbida al segundo anticuerpo, falseando los resultados. Una solución a este problema la presentan
algunos "kits" comerciales que añaden al anticuerpo una partícula metálica que, sometida a un campo
magnético con un imán, separa el inmunocomplejo. Otros utilizan partículas inertes o la propia pared del
tubo, y en cualquier caso, tras la decantación o aspiración de la fracción libre, quedan en el tubo las
fracciones ligadas para ser contadas.
En el caso de los emisores gamma como el 125I, mucho más penetrantes, se utilizará un contador
de centelleo sólido, preferiblemente de pozo (único o multipozo), para mejorar la eficiencia del contaje. El
elemento más importante del mismo es el cristal de yoduro sódico enriquecido con talio, NaI(Tl). La
radiación del 125I ioniza el cristal produciendo fotones de luz visible en cantidad proporcional a la energía
entregada por el fotón incidente. Como se puede observar en la figura 8, la luz incide a continuación sobre
un tubo fotomultiplicador que producirá un haz de electrones, los acelerará y amplificará para después
enviarlos a un dispositivo electrónico, que finalmente los convertirá en impulsos eléctricos.
El dispositivo de salida suele ser, en RIA, una escala de recuento que suma las cuentas que
pasan por el analizador. Unido a una computadora puede proporcionar datos relacionados con el contaje
total.
Así mismo, existe la posibilidad de, mediante contadores más complejos, trabajar con diferentes
isótopos al mismo tiempo, realizando las correcciones numéricas necesarias.
Los resultados obtenidos tras el contaje de los tubos se llevan a la curva patrón en la que
tendremos la actividad ligada a los inmunocomplejos frente a concentraciones conocidas de antígeno
(Figura 4). De esta manera, por interpolación se puede cuantificar el antígeno presente en cada muestra.
3.- Cardiología
1. Exploraciones
2. Trazadores
3. Perfusión
74
Perfusión miocárdica
Probablemente a causa de la indudable trascendencia clínica que han adquirido este tipo de
estudios, son los que han sufrido una mayor evolución tecnológica. Se iniciaron empleando como trazador
el talio (aún vigente) y obteniendo imágenes planares de tipo analógico. Posteriormente, estas imágenes
recibieron tratamiento informático semicuantitativo y hasta cuantitativo comparándolos con bancos de datos
de perfusión miocárdica regional de individuos normales. Las técnicas de tomografía han sido el paso
siguiente, coincidiendo con la introducción de trazadores de perfusión marcados con tecnecio-99m.
En la actualidad están implantados los protocolos que combinan la detección SPET con la
sincronización de la onda R, de forma que logran obtener una reconstrucción volumétrica de la perfusión
miocárdica en las diversas fases del ciclo cardíaco. Esta técnica amplía la información proporcionada por el
estudio, a aspectos como la motilidad regional y la posibilidad de cuantificar los volúmenes ventriculares.
Por otra parte, las imágenes de positrones (PET: positron emission tomography) en su doble
vertiente de estudio del metabolismo y de la perfusión miocárdicas, se han convertido en la técnica patrón a
la hora de valorar el grado de isquemia y la viabilidad miocárdica.
Función ventricular
Cálculo de Cortocircuitos
Daño miocárdico
2. Trazadores
Función ventricular
75
99m Hematíes
Tc
Albúmina
Cortocircuitos izquierda-derecha
99m DTPA (Cualquier compuesto no retenido en el circuito
Tc
menor)
Daño miocárdico
99m
Tc Difosfonatos
111
In Anticuerpos antimiosina
Perfusión miocárdico
201 Talio-201 en forma de cloruro
Tl
Isonitrilos (MIBI)
99m
Tc Tetrofosmina
Detección PET
18
F Flúor-desoxi-glucosa Metab. de la glucosa
Flúor-tioheptadecanoato Metab. Ac. grasos
13
N Amonio Perfsuión miocárdica
15
O Agua Flujo sanguíneo
11
C Palmitato Metab. Ac. grasos
Metab. ciclo
Acetato
tricarboxílico
3. Perfusión
3.4 Metodología
Prueba de esfuerzo
El hecho de que, con cierta frecuencia, los pacientes que van a ser sometidos a una prueba de
esfuerzo no puedan llevar a cabo el ejercicio necesario para que la prueba sea valorable, obliga a la
búsqueda de alternativas, siendo el test farmacológico uno de los modos más eficaces para forzar al
paciente a una situación lo más semejante al esfuerzo físico.
Los fármacos que se han empleado en este tipo de pruebas han sido fundamentalmente agentes
vasodilatadores del tipo del dipiridamol y la adenosina, o bien catecolaminas como la dobutamina.
DIPIRIDAMOL
El dipiridamol actúa como un vasodilatador pero muy especialmente sobre los vasos coronarios
de pequeño calibre. Tiene escaso poder como vasodilatador de la circulación sistémica. Su mecanismo de
acción es llevado a cabo mediante la adenosina endógena, un potente vasodilatador coronario, cuya
degradación por la adenosin-deaminasa es inhibida por el dipiridamol. Este efecto es antagonizado por la
aminofilina, lo que es de gran utilidad en caso de aparición de efectos secundarios. El dipiridamol es
metabolizado por vía hepática casi totalmente, por lo que hay que tener precaución en caso de enfermos
con hepatopatías avanzadas.
Básicamente, el fármaco induce un incremento importante (sobre un 50%) del flujo del seno
coronario, lo que equivale a decir que se produce un claro aumento del caudal que circula por el conjunto de
las arterias coronarias.
El paciente debe estar monitorizado, se debe determinar la tensión arterial y efectuar ECG
completo cada minuto.
Los estudios han demostrado que el efecto máximo del dipiridamol ocurre a los 2-3 minutos de
acabar la administración, por lo que el radionúclido se inyecta a las dosis habituales hacia el séptimo minuto
del inicio de la prueba (3 minutos después de acabar de inyectar el dipiridamol).
En el caso de que ocurriesen síntomas, cambios del ECG o efectos secundarios, se adelanta la
inyección del radionúclido.
EPOC severa
Asma severa
Angina inestable
Infarto de miocardio en fase aguda
77
Se recomienda no estar bajo tratamiento con xantinas (eufilina) ni consumir cafeínas (café, coca-
cola) en las 24 horas previas, por el efecto antagónico de estos productos con el dipiridamol.
La aminofilina es el antagonista del efecto del dipiridamol, y debe estar siempre preparada para
la administración inmediata en aquellos pacientes que presenten manifestaciones adversas al dipiridamol
clínicamente importantes.
ADENOSINA
Teniendo en cuenta que el dipiridamol actúa a través de la adenosina endógena, algunos autores
han utilizado la propia adenosina, como substituto del dipiridamol, para efectuar el test.
El dipiridamol da lugar a niveles variables, por lo que un 15% de los pacientes no consiguen la
vasodilatación coronaria máxima, lo que no ocurre con la adenosina. Además, la duración de los efectos del
dipiridamol persiste durante 15-30' después de la administración endovenosa, mientras que la adenosina
tiene un efecto totalmente fugaz.
La adenosina tiene como ventajas una vida media ultracorta (30 segundos), el que consigue
siempre la máxima vasodilatación coronaria (que además es constante), y el que sus efectos adversos son
de muy fácil resolución (de hecho, sólo con interrumpir la infusión desaparecen, dada la fugacidad de la
acción).
Como inconvenientes:
El radionúclido debe inyectarse por otra vía simultáneamente, la tensión arterial, frecuencia
cardíaca y ECG deben monitorizarse de modo continuo y atento (no puede tomarse la tensión arterial por el
brazo que se está infundiendo) y, aún con todo, un 57% de los pacientes tienen efectos secundarios.
Por todo ello, utilizar adenosina o dipiridamol está en función actualmente de la experiencia o
preferencias de cada laboratorio.
DOBUTAMINA
Las ventajas de la dobutamina como fármaco substitutivo del esfuerzo son las siguientes:
Sus efectos se parecen a los del ejercicio, permitiendo valorar el umbral de isquemia al ir
aumentando progresivamente las dosis de infusión.
78
Si se compara su utilidad con la del dipiridamol y la adenosina, mientras estos fármacos son más
adecuados para estudiar la perfusión miocárdica, la dobutamina en cambio es más adecuada para estudiar
la contractilidad ventricular, y para ello se ha empleado tanto en conjunción con la ventriculografía isotópica,
el ecocardiograma bidimensional o la resonancia magnética nuclear.
El estudio de la perfusión miocárdica por medios isotópicos se inicia con la utilización del 201Tl al
que en los últimos años se han añadido otros compuestos marcados con 99mTc. Los distintos trazadores
tienen un comportamiento y una farmacodinámica distinta que condiciona su empleo mediante protocolos
diferentes, aunque todos requieren la realización de una prueba ergométrica máxima, limitada por síntomas,
ya sea en bicicleta o en tapiz rodante. Cuando la prueba ergométrica es insuficiente o no es posible, puede
ser complementada o sustituida por ejercicio isométrico (elevación de la tensión arterial con frecuencia
constante) o por la administración de fármacos vasodilatadores coronarios como el dipiridamol.
Protocolos clínicos
SPECT
Detección:
Actualmente, la mayoría de autores proponen una órbita circular de 180° (OAD - OPI), en modo
"step-and-shoot". Diversas comunicaciones aconsejan, siempre que sea posible, la posición en decúbito
prono, ya que reduce la interferencia del diafragma sobre la cara inferior del ventrículo izquierdo, sobre todo
en hombres cuando no se dispone de corrección de la atenuación.
80
Las diferencias en la adquisición entre el 201Tl y los compuestos tecneciados derivan de sus
propiedades farmacocinéticas y de su tipo de emisión radiactiva.
201
Tl:
Se inyecta 3-4 mCi de 201Tl en el esfuerzo máximo. La detección se inicia entre los 5 y 10
minutos de finalizado el esfuerzo, compromiso entre el tiempo de desplazamiento craneal post-esfuerzo del
corazón y la redistribución rápida de los defectos ligeros. La detección de reposo o redistribución se realiza
a las 3-4 horas del esfuerzo y, eventualmente, se practica reinyección de 1 mCi del trazador.
Trazadores tecneciados:
Es posible realizar protocolos cortos o largos. Si se realiza un protocolo corto (esfuerzo y reposo
en un mismo día) la primera de las dosis debe ser aproximadamente un tercio de la segunda (7-8 mCi / 18-
24 mCi, con una dosis total máxima recomendable no superior a 30 mCi).
Reconstrucción:
Hoy día son pocos ya los centros que realizan los estudios de perfusión miocárdica sobre
imágenes planares. La práctica más extendida consiste en la detección tomográfica pura o sincronizada con
la onda R del ECG, combinada o no con la aplicación de sistemas de corrección de la atenuación.
82
La reconstrucción genera cortes transaxiales del tórax del paciente. Para la mejor valoración del
estudio se suele ampliar la imagen (factor de "zoom") y se reorienta el eje largo ventricular con el ápex
arriba, la pared lateral a la derecha del observador y el ventrículo derecho a la izquierda. Sobre estos cortes
se generan las imágenes del "eje largo horizontal", que cortan horizontalmente el ventrículo siguiendo el eje
ápico-basal y se presentan desde la pared inferior hacia la anterior. Perpendiculares a éstos se forman los
cortes coronales, que al estar reorientados se denominan "eje corto". Se presentan en progresión desde el
ápex a la base con el ventrículo izquierdo a la derecha del observador y el ventrículo derecho a la izquierda.
Finalmente se seleccionan los cortes del "eje largo vertical" sobre la imagen de eje largo horizontal. Se
presentan consecutivamente desde el septum hasta la pared lateral del ventrículo izquierdo con el ápex a la
derecha del observador (Figura 4).
Interpretación
Tanto si se utiliza uno u otro trazador, la interpretación es similar y requiere el examen de las
imágenes, localizando la posible existencia de áreas hipoactivas. Toda área hipoactiva en las imágenes de
post-esfuerzo sugiere hipoperfusión en ese territorio, tanto mayor cuanto menor sea la actividad detectada.
Sin embargo, las imágenes que permiten la valoración completa de esa hipoperfusión son las de reposo o
redistribución.
Defecto reversible: El área hipoperfundida tras el esfuerzo muestra una actividad igual o similar al
territorio normal en las imágenes tardías.
Defecto parcialmente reversible: Hipoactividad en las imágenes post-esfuerzo que tiende a
igualarse al territorio normal, en las imágenes tardías, sin alcanzar la misma actividad. Estas dos
formas de comportamiento son las típicas de una zona isquémica. Se valora como mayor severidad
de la isquemia teniendo en cuenta la importancia de la hipoactividad tras esfuerzo y el grado de
redistribución. Cuanto mayor sea el defecto post-esfuerzo y menor la redistribución, tanto más
severa se considera la isquemia y viceversa, las hipoperfusiones se consideran leves cuando la
hipoactividad tras esfuerzo no es muy acusada y la redistribución es total.
Defecto persistente: En este caso, la diferencia relativa de actividad entre el territorio afecto y el
normal persiste, con escasas variaciones, en las imágenes tardías. Es el comportamiento atribuido
a un territorio necrótico. No obstante, en casos de isquemia muy severa y empleando talio como
trazador, es posible que la tendencia al equilibrio de esa zona sea tan lenta que no llegue a ser
apreciable a las tres horas. En estos casos, deberían realizarse detecciones mucho más tardías (8,
12 e incluso 24 horas) para comprobar si existe o no algún grado de redistribución. Cuando se
administran trazadores tecneciados en pacientes con isquemia muy severa, es posible que la
perfusión en reposo sea tan baja que llegue a simular un defecto persistente.
Por último, no hay que olvidar los posibles defectos por interposición de estructuras (mama,
diafragma), que se sitúan siempre en las mismas áreas y presentan el aspecto de redistribución nula. Los
pacientes con bloqueo de rama izquierda, pueden presentar un patrón de isquemia a nivel septal o antero-
septal, probablemente por trastornos de la motilidad secundarios al bloqueo.
Debido a que la parte esencial del análisis de la prueba consiste en la comparación de las
imágenes de esfuerzo y reposo, es muy conveniente que éstas se presenten una junto a otra, o una debajo
de la otra, corte a corte.
Para la valoración de las imágenes deben tenerse en cuenta una serie de artefactos técnicos o
fisiológicos que pueden alterar el sentido de los resultados:
movimiento del paciente durante la adquisición (cine inicial de todas las imágenes)
falta de uniformidad del detector o centro de rotación fuera de rango.
diferencias en la homogeneidad en la captación miocárdica de MIBI o Tetrofosmina, cuando se
administran dosis distintas (protocolos cortos).
heterogeneidad del flujo sanguíneo en ausencia de enfermedad arterial coronaria (miocardiopatía
hipertrófica o dilatada, bloqueo de rama izquierda, dextro o levorrotación).
atenuaciones variables, sobre todo en la cara inferior y postero-lateral (diafragma en varones
obesos) y en la cara anterior (en mujeres con mamas densas y voluminosas).
zonas de hipercaptación próxima que aumenten la actividad ventricular o distorsionen la
proporcionalidad de las escalas: hígado y bazo en el caso del 201Tl y vía biliar e intestino delgado
paro los tecneciados de eliminación hepato-biliar.
zonas localizadas hipercaptantes que pueden deberse a los músculos papilares, a áreas de
hipertrofia o a causas diversas.
defectos en la reconstrucción de los cortes, en la elección de los filtros adecuados y en la
reorientación ventricular.
desplazamiento ventricular en el post-esfuerzo inmediato ("upward creep") e hipoactividades
correspondientes a variaciones de la normalidad: ápex, base del septum y de la pared postero-
lateral.
84
Perspectivas
El avance de las técnicas SPECT se está produciendo en relación con el desarrollo paralelo de
diversos sistemas de mejora de la adquisición de imágenes por emisores de fotón único o de emisores de
positrones.
Correción de la Atenuación
Todavía no existen en la actualidad estudios amplios que confirmen una superior eficacia del
SPET con corrección de la atenuación respeto a la tomografía convencional. Los trabajos preliminares
muestran la idoneidad del método cuando no existen áreas de hipercaptación extacardíaca. Es decir, la
corrección por atenuación actúa adecuadamente cuando se aplica a la cara anterior atenuada por la mama,
pero crea fenómenos de hipercorrección en la cara inferior cuando existe actividad infradiafragmática
elevada.
Parece pues que la corrección por atenuación es eficaz en sí misma, pero los algoritmos
actuales no compensan el efecto aditivo de la radiación dispersa de estructuras adyacentes al ventrículo
izquierdo, lo cual genera en la práctica pseudonormalización de los defectos inferiores auténticos con la
consiguiente pérdida de sensibilidad para las estenosis de la coronaria derecha.
85
Existen dos formas de cuantificación relativa de la perfusión miocárdica. La primera está basada
en la comparación de la actividad detectada en el corazón con otros órganos (pulmón, hígado,..) detectados
simultáneamente, técnica que se sigue realizando en los estudios de perfusión miocárdica con 201Tl, donde
si el grado de esfuerzo alcanzado durante la prueba ergométrica es correcto, la concentración radiactiva a
nivel del pulmón es baja (inferior al 50% de la cardíaca), y su aumento en estas condiciones es indicativo de
disfunción ventricular izquierda en esfuerzo, con aumento de la presión intrapulmonar y consiguiente
elevación de la oferta de talio al pulmón.
La utilización de esta segunda forma de cuantificación tiene claras ventajas, ya que sirve igual
para el 201Tl que para los trazadores tecneciados, se realiza de forma automática y transparente para el
usuario, permite evaluar los cortes independientemente del grosor de los mismos, y permite comparar
estudios realizados con diferentes dosis y diferentes calidades de estudio.
Cuando se realiza una cuantificación las imágenes son sometidas a una serie de tratamientos
informáticos que deben conocerse en profundidad. Es necesario tener muy presentes los factores que
afectan a la propia cinética del trazador o a los métodos empleados en estudiarla. Si no se cumplen estas
86
premisas, las técnicas cuantitativas pueden resultar equívocas e interferir negativamente en el diagnóstico
correcto de los pacientes.
Automáticamente el ordenador calcula el perfil de actividad de cada uno de los cortes, desde el
más apical al más basal. Este perfil puede generarse obteniendo el contaje máximo de un "pixel" en el
sector angular seleccionado o, por contra, el promedio de la actividad de todo el sector (de forma idéntica a
la cuantificación radial de los estudios planares). La principal variación dependerá del ángulo del sector a
estudiar. A mayor ángulo menor resolución de la imagen resultante.
Con talio-201 se obtiene el mapa polar de esfuerzo y redistribución y se puede crear una imagen
polar representativa del lavado del trazador y del llenado ("fill-in"), que pueden facilitar la interpretación del
estudio, con el consiguiente aumento de su rendimiento.
En los estudios con trazadores tecneciados, se generan los mapas polares de esfuerzo y reposo,
normalizados cada uno a su propio máximo. Dado que no es posible estudiar el aclaramiento del trazador,
se generan imágenes polares normalizadas del llenado ("fill-in"), que muestran de un modo gráfico las
regiones que ganan actividad en reposo respecto al esfuerzo, y de distribución paradójica, que serían las
que pierden actividad relativa en reposo.
87
Se valoran los defectos focales que ocupan una extensión significativa que varía según los
autores desde un 3% hasta un 8% o 12%, según el territorio, para otros. También se valoran las
alteraciones difusas del aclaramiento del 201Tl como indicativas de enfermedad multivaso.
Las imágenes de lavado, llenado o redistribución normalizada, etc., suponen un apoyo gráfico
primordialmente dirigido a valorar la extensión de la enfermedad y a detectar áreas de redistribución que
impliquen la presencia de miocardio viable.
El mapa polar facilita la distinción entre zonas isquémicas y no isquémicas o entre miocardio
viable o no viable. Ello se realiza incorporando la experiencia asistencial al análisis cuantitativo en forma de
niveles por debajo de los cuales se puede establecer que un territorio es isquémico o el umbral mínimo por
debajo del cual no existe miocardio viable. Sobre la imagen de polar resulta fácil determinar los porcentajes
de captación de cada sector ventricular respecto a la zona de máxima captación.
En SPET se compara el mapa polar de esfuerzo y el de reposo con los del grupo de referencia.
Ello es posible porque cada una de las imágenes tiene su propia escala de actividad normalizada al pixel de
máxima captación, de forma que, independientemente de la actividad inyectada, se puede analizar la
distribución del trazador en esfuerzo y reposo y compararlas con el patrón de normalidad.
Para una óptima aplicación de la comparación con patrones de normalidad, éstos deben estar
adecuados a la población que vamos a analizar en nuestro medio (sexo, edad, raza,...), y a ser posible,
realizados en el propio centro y con los mismos equipos de detección y procesado.
La información recogida en un estudio de primer paso nos permite visualizar las cámaras
cardíacas y los grandes vasos, determinar parámetros de función ventricular, así como detectar y cuantificar
los cortocircuitos izquierda-derecha.
4.1. Radiofármacos
El radionúclido de más amplio uso es el 99mTc, ya sea en forma de ión pertecnetato ( 99mTcO4-),
como ligado a otras moléculas, las cuales facilitan (como el DTPA) o dificultan (como la albúmina humana)
su extracción del torrente circulatorio, según interese repetir rápidamente el estudio o bien realizar una
detección posterior en equilibrio.
4.2. Metodología
El estudio debe realizarse con el paciente en decúbito. La proyección más utilizada es la anterior,
aunque puede usarse también la oblicua anterior derecha a 20°. La duración del estudio es muy corta, de 30
a 45 segundos.
La inyección del radiofármaco se realiza en una vena antecubital del brazo, a poder ser el
derecho, la yugular externa o la subclavia, mediante un sistema de llave de tres pasos. Es imprescindible
que la dosis se administre en forma de bolo, y que éste mantenga la homogeneidad en su circulación
torácica, ya que, en caso contrario, el estudio pierde validez.
Un bolo se considera correcto si su tiempo de paso por la vena cava superior (VCS) no es
superior a los 4 segundos (FWHM menor de 2s, MTT menor de 3s), y su morfología debe ser homogénea,
sin evidencia de fragmentación en varios picos (figura 12).
La cuantificación empieza con la correcta delimitación del área ventricular. El área del ventrículo
izquierdo debe realizarse sobre la imagen de telediástole, de forma manual o por métodos semiautomáticos,
siempre aislando el ventrículo de la porción de la aorta ascendente. Para el ventrículo derecho, la
delimitación puede realizarse en la imagen de telediástole o mejor sobre una imagen de volumen latido
(obtenida por sustracción de la imagen de telesístole de la imagen de telediástole) que facilita la delimitación
de los planos valvulares tricuspídeo y pulmonar.
Sobre la curva obtenida se seleccionan los ciclos cardíacos válidos para el cálculo de la Fracción
de Eyección, de 3 a 5 para el ventrículo derecho (Figura 13) y de 4 a 8 para el ventrículo izquierdo (Figura
14) con los que se construye el ciclo cardíaco representativo. La fracción de eyección se determina teniendo
en cuenta las actividades telediastólicas y telesistólicas del ciclo representativo corregidas por el fondo,
aplicando la fórmula convencional:
A partir del ciclo representativo pueden calcularse todos los parámetros derivados de la curva de
volumen ventricular, visualizar la motilidad de pared en modo cine, por contornos o con imagen de volumen
91
eyectado, o realizar el análisis de Fourier para obtener las imágenes paramétricas de amplitud y fase del
ventrículo seleccionado.
donde la actividad corporal total se determina en un rastreo corporal total y la actividad pulmonar
es la circunscrita a unas regiones de interés delimitadas sobre los campos pulmonares.
COMUNICACIÓN IZQUIERDA-DERECHA
En condiciones normales, durante el primer paso, el bolo radiactivo circula una sola vez por el
campo pulmonar, y la curva obtenida es homogénea (Figura 15). Antes de que la actividad vuelva al campo
pulmonar (recirculación) debe circular y diluirse por los vasos sistémicos. En condiciones normales, el
tiempo medio de tránsito del trazador por el pulmón es de unos 7 segundos.
Cuando existe una comunicación izquierda-derecha (CIA, CIV o persistencia del ductus), el
tránsito del bolo es normal por las cavidades derechas (Figura 16), pero cuando llega a las cavidades
izquierdas, parte del trazador pasa a corazón derecho, volviendo a recircular por el pulmón de forma muy
precoz, antes de la llegada de la actividad por vía sistémica.
92
Con el análisis de un área seleccionada del pulmón obtenemos la curva de actividad pulmonar,
que muestra a nivel de la región descendente de la misma y durante la fase de vaciado pulmonar, una
pérdida de la homogeneidad, apareciendo como un segundo pico.
Tras el cálculo de las integrales de las funciones gamma obtenemos las áreas bajo las curvas
(A1 para la curva pulmonar y A2 para la curva de recirculación), que representan los flujos pulmonar (Qp) y
pulmonar menos sistémico (Qp - Qs), o sea el volumen de sangre que pasa a través del shunt,
respectivamente.
La severidad de la comunicación viene determinada por el índice Qp/Qs (relación entre flujo
pulmonar y flujo sistémico), que se calcula realizando el cociente:
En los casos de persistencia del conducto arterioso puede evaluarse incorrectamente el Qp/Qs
en primer paso si sólo se toma en consideración un solo campo pulmonar y la comunicación es preferencial
hacia una de las arterias pulmonares.
La correlación del Qp/Qs isotópico con los estudios oximétricos es globalmente buena (r entre
0.75 y 0.90 según las series publicadas con las diferentes metodologías). En la CIV la correlación con la
hemodnámica es mejor que la obtenida en la CIA. En ésta, la correlación desciende debido a los problemas
del método oximétrico, al no tener lugar una buena mezcla oximétrica en la cámara auricular.
Para valores de Qp/Qs menores de 3, las diferencias de los valores obtenidos con ECO y
isótopos es de 0.08 0.65, mientras que la comparación de todos los valores según el método de Bland-
Altman (Figura 18) de los isótopos con la ECO y la hemodinámica muestra una media de -0.21 0.88, con
cierta tendencia a la infraestimación del Qp/Qs.
Resultados obtenidos por nuestro grupo demuestran que en la CIA la cuantificación del valor del
Qp/Qs tiene una alta disparidad intermétodo (isotópico, ecográfico y hemodinámico), sin existir una técnica
claramente superior a las demás, por lo que deberá cuestionarse una evaluación solamente basada en un
método. Finalmente, la sensibilidad para la detección de cortocircuitos residuales postcirugía es la misma
para la ECO que para el primer paso.
5. Ventriculografía en equilibrio
1. CARDIOPATÍA ISQUÉMICA
1. Diagnóstico:
Se valora el comportamiento de la FE del ventrículo izquierdo en reposo y esfuerzo
y la existencia de alteraciones de la contractilidad regional.
2. Infarto Agudo de Miocardio:
La FE permite estratificar a los pacientes según su situación funcional tras la
necrosis. La FE y el VTS son los parámetros con mayor valor pronóstico tras un
IAM.
94
5.2 Metodología
Puede utilizarse cualquier radiofármaco que no difunda fuera del espacio vascular. Esta
condición la cumplen diferentes trazadores, de los cuales los más utilizados son la albúmina sérica humana
y los hematíes, ambos marcados con 99mTc. El marcaje de hematíes "in vitro" es el que produce imágenes
de mayor calidad y estabilidad temporal.
Dado que el trazador está diluido en el volumen sanguíneo corporal, en un ciclo la actividad
detectada en el área cardíaca es muy escasa. Este hecho comporta una de las características
fundamentales de la técnica: la necesidad de sumar múltiples ciclos para obtener una secuencia de
imágenes (16, 20, 30...) representativas de la dinámica cardíaca. La detección se realiza de forma
sincronizada con la onda R del ECG, lo que permite al computador sumar ordenadamente la actividad de
300 a 400 ciclos y componer las imágenes que conforman el estudio.
En los casos en que el intervalo R-R no sea regular, cabe la posibilidad de obtener el estudio en
el denominado "modo listado". En este método se adquieren todos los datos (ECG y señal de
gammacámara) de forma continua, realizándose posteriormente la reconstrucción de las imágenes y la
eliminación de los ciclos no válidos. Esta técnica presenta el inconveniente técnico de requerir una gran
cantidad de memoria.
95
Otro aspecto importante que debe resaltarse, es que la ventriculografía en equilibrio se realiza en
proyección oblicua anterior izquierda (30 o - 45o) para separar ambos ventrículos y calcular la FE
correctamente. Pero esto es un inconveniente para la valoración de la contractilidad por territorios.
CURVA DE VOLUMEN
23 y 24). Se exponen a continuación los parámetros de función ventricular derivados de la misma de mayor
utilidad clínica.
En reposo, se acepta el 55% como límite inferior de la normalidad para la FE del Ventrículo
Izquierdo, que coincide con los valores de la normalidad de nuestro grupo control (30 voluntarios) Este valor
varía con el esfuerzo, y partiendo de valores basales normales, se considera una respuesta normal al
esfuerzo un aumento de la FE superior al 5%. Si la FE es muy elevada en reposo (más de 70%), pueden
ser normales incrementos inferiores al 5% o nulos.
n: número de pacientes.
r: coeficiente de correlación.
97
VOLÚMENES VENTRICULARES
No obstante, debe tenerse en cuenta que determinados factores como son, sobre todo, la
atenuación de la actividad por los tejidos entre el corazón y el detector y el "decay" del radioisótopo, alteran
los valores de esta proporción.
98
Tabla VI: Resultados de 4 métodos isotópicos de cálculo de volúmenes comparados con la ventriculografía de
contraste.
n=31 pacientes r EE VTD INEXACTITUD
VC - - 101.2 44 -
LINKS 0.90 23.2 111.8 40 *ns 31.2
VERANI 0.90 23.2 105.5 36 *ns 30.7
MAURER 0.84 28.8 140.4 75 *p<0.001 51.9
THOMSEN 0.90 22.6 109.6 49 *ns 18.6
Existen distintos métodos que recogen estas variables y las introducen en la formulación del
cálculo del volumen ventricular. Las unidades de Cardiología Nuclear con experiencia en estas técnicas
presentan correlaciones excelentes con las medidas hemodinámicas conseguidas mediante cateterismo
cardíaco. En la Tabla VI aparece un resumen de nuestra experiencia con cinco sistemas de cálculo de
volúmenes basados en el contaje ventricular. La tabla VII refleja los resultados obtenidos en un grupo de
voluntarios sanos, que pueden considerarse representativos de los valores normales obtenidos en nuestro
con la metodología de Links (modificación de Verani).
En la tabla VIII se exponen los valores de normalidad adoptados en nuestro servicio en función
de la aplicación del percentil 95 a los resultados obtenidos en el grupo control.
Imagenes paramétricas
El teorema de Fourier establece que cualquier función periódica (como el ECG, la curva de
volumen ventricular, etc) puede descomponerse en una suma de ondas seno-coseno de frecuencia
creciente y amplitud variable. El primer término de este desarrollo matemático es una función coseno que,
ajustada a la curva de volumen experimental de cada uno de los puntos del área cardíaca, permite obtener
su valor de "amplitud" y "fase". La imagen de "amplitud" traduce la variación de volumen producida en cada
punto durante el ciclo cardíaco (concepto de motilidad) y la de "fase" indica la duración de la sístole
(concepto de sincronismo de contracción). Ambas imágenes se representan mediante escalas
colorimétricas, complementándose la de "fase" con un histograma en cuyo eje de abscisas se representan
los distintos valores de fase y en ordenadas el número de puntos con el mismo valor de fase.
Estas imágenes poseen, por tanto, una alta resolución (punto por punto) en la evaluación de la
cinética cardíaca, sobre todo si se obtienen en distintas proyecciones (oblicua anterior derecha, oblicua
anterior izquierda y lateral izquierda). Su análisis clínico asume que la imagen de amplitud es representativa
de la motilidad de pared (detección de hipo y acinesias) (figura 26) y que la de fase refleja la secuencia de
contracción ventricular (valoración de los síndromes de pre-excitación, bloqueos intraventriculares y
presencia de zonas discinéticas).
Con el objeto de estudiar la función ventricular durante varias horas se han diseñado diversos
aparatos de detección portátiles que permiten valorar los parámetros hemodinámicos durante la actividad
normal de un individuo o cuando un paciente se halla en estado crítico en una unidad de cuidados
especiales. Básicamente están constituidos por un detector de tamaño muy pequeño que se instala en el
tórax del paciente con registro paralelo del ECG. La información grabada se procesa posteriormente o, en
los equipos más recientes, durante la propia exploración, lo que constituye una monitorización en tiempo
real de la función ventricular
En el diagnóstico de los pacientes que acuden pasadas las 24 h del inicio dolor, cuando los enzimas
y el ECG pueden no ser diagnósticos de una necrosis aguda.
En los infartos sin onda Q, de pequeño tamaño, en los que el ecocardiograma no detecta defectos
regionales de la contractilidad y nos interesa localizar la necrosis.
En aquellos casos en los que no es posible detectar la necrosis a través del ECG (BRI, síndrome de
WPW o MCP) ni a través del ecocardiograma por mala ventana acústica.
En el diagnóstico del IAM peroperatorio. En estas circunstancias los enzimas se elevan de forma
invariable, no disponemos de la clínica y pueden aparecer ondas Q en el ECG que, en ocasiones,
no corresponden a verdaderas necrosis.
Los trazadores radioactivos utilizados para este fin son los compuestos fosforados marcados con
99m
Tc y los anticuerpos antimiosina marcados con 111In.
101
99m
6.1 Los radiofosfatos marcados con Tc
Son trazadores utilizados para la práctica de gammagrafías óseas y su utilidad en el IAM se basa
fundamentalmente en el hecho que las células necrosadas presentan depósitos de calcio en el interior de
las mitocondrias, en forma de cristales de hidroxiapatita. La exploración debe realizarse entre los 2 y 5 días
del infarto ya que la captación de este trazador precisa la existencia de suficiente circulación colateral que
permita la llegada del mismo a la zona necrosada. El acúmulo del radiofosfato será mínima en el centro de
la necrosis, dando, en los infartos importantes, imágenes en forma de "donut". En aquellos casos en que se
ha producido reperfusión tras el tratamiento fibrinolítico se han descrito patrones intensamente positivos y
de forma precoz, considerándose este hecho inicialmente como un criterio de reperfusión. Estudios más
recientes, no obstante, encuentran una sensibilidad del 60% y especificidad del 50%. Por consiguiente no
está claro si esta exploración puede considerarse útil para demostrar la permeabilidad de la arteria
responsable del infarto de forma precoz tras el tratamiento fibrinolítico.
Una vez inyectado el trazador, las imágenes tomográficas deben retrasarse unas 3 h para
permitir la desaparición del mismo de la circulación sanguínea; de esta forma detectaremos sólo la
captación por parte del esqueleto y en caso de infarto, en la zona dañada del miocardio (figura 29).
La sensibilidad de esta exploración para la detección de los infartos con onda Q es muy elevada
(alrededor del 93%). No obstante, la mayoría de las veces recurrimos a la misma ante la presencia de
infartos sin onda Q. En estas circunstancias la sensibilidad se reduce (52%). La mayoría de estos infartos
son pequeños y sabemos por estudios experimentales que las necrosis que afectan a menos de 3 g de
miocardio, con frecuencia, no se detectan en las exploraciones planares. Los estudios tomográficos
permiten visualizar necrosis de menor tamaño y por consiguiente esta técnica es la indicada en estos casos.
La especificidad de la gammagrafía planar en los IAM con onda Q es del 83%. En general los patrones
localizados corresponden a necrosis aguda, pero en un porcentaje no despreciable de infartos crónicos
puede seguir observándose un patrón positivo. Se cree que la presencia de miocárdico distrófico calcificado,
en ocasiones en zonas de verdaderos aneurismas ventriculares, daría lugar a la captación del radiofármaco.
También se han descrito patrones positivos tras la práctica de cardioversión eléctrica, si bien en general se
trata de patrones débiles y difusos. Se han descrito captaciones localizadas en pacientes con pericarditis, es
estos casos es probable que se deba a la presencia de miocarditis acompañante. Las contusiones
cardíacas, tumores, calcificaciones valvulares y la amiloidosis cardíaca pueden dar también captaciones
positivas.
Con el fin de valorar el rendimiento diagnóstico de estas exploraciones en los infartos sin onda Q
, realizamos en nuestro Centro un estudio en el que se comparó el resultado de las gammagrafías planares
con ambos trazadores en un grupo de 53 pacientes. La sensibilidad de la exploración con anticuerpos
antimiosina fue superior (65% vs 45%). No obstante, en un reducido número de estos pacientes en los que
se pudo realizar , además, una gammagrafía tomográfica tras la administración de los radiofosfatos
marcados con 99mTc, se observó un aumento de la sensibilidad con esta técnica (53%), con ello, las
diferencias dejaron de ser significativas. Por consiguiente, teniendo en cuenta que la exploración con
anticuerpos antimiosina tiene un coste muy superior, probablemente no esté justificada su práctica en este
tipo de pacientes.
Las detecciones son tomográficas y es recomendable realizar una detección planar para
cuantificar la relación de actividad cardiaca respecto a la pulmonar.
Para ello se han seguido los criterios de la AHA/ACC (**) que son los siguientes:
Clase II: Situaciones donde existe menos evidencia acerca de la utilidad del procedimiento.
o Hay más evidencia en favor de la utilidad.
o Hay menos evidencia a favor de la utilidad.
Clase III: Situaciones donde existe consenso de que un procedimiento no es útil.
** Ritchie JL, Bateman TM, Bonow RO, Crawford MH, Gibbons RJ, Hall RJ et al. Guidelines for
clinical use of cardiac radionuclide imaging. A report of the American Heart Association/American College of
Cardiology Task Force on assessment of diagnostic and therapeutic cardiovascular procedures, Committee
on radionuclide imaging, developed in collaboration with the American Society of Nuclear Cardiology.
Circulation 1995; 91: 1278-1303.
BRI: bloqueo rama izquierda. MCP: marcapasos. V. Isot.: ventriculografía isotópica. WPW:
síndrome de Wolf-Parkinson-White
Angina inestable.
Indicación Prueba Clase
1. Localización de isquemia residual después de la estabilización Perfusión miocárdica estrés I
2. Análisis de la función ventricular V. Isotópica IIa
2.2. Antes de cirugía vascular mayor en sujetos con riesgo intermedio. Perfusión miocárdica IIa
estrés.
2.3. Con bajo riesgo de enfermedad coronaria Todas las pruebas III
Miocardiopatías.
Indicación Prueba Clase
1. Valoración inicial y seguimiento de la función ventricular en pacientes con miocarditis, V.
I
miocardiopatía dilatada, hipertrófica y restrictiva. Isotópica.
2. Valoración inicial y seguimiento de la función ventricular en pacientes tratados con V.
I
antraciclinas. Isotópica.
Valvulopatías.
Indicación Prueba Clase
1. Determinación de la función ventricular en pacientes asintomáticos con insuficiencia V.
I
mitral o aórtica severa. Isotópica.
V.
2. Valoración inicial y de seguimiento de la función ventricular. IIa
Isotópica.
V.
3. Cuantificación de las regurgitaciones valvulares. III
Isotópica.
Cardiopatías congénitas.
Indicación Prueba Clase
1. Detección y cuantificación de cortocircuitos izquierda- Ventriculografía isotópica de primer
IIa
derecha. paso.
2. Estudio de la perfusión pulmonar en cortocircuitos derecha- Ventriculografía isotópica de primer
IIb
izquierda. paso.
3. Valoración inicial y seguimiento de la función ventricular. Ventriculografía isotópica I
4. Diagnóstico de anomalías de la circulación coronaria. Perfusión miocárdica estrés IIb
Hipertensión.
Indicación Prueba Clase
1. Valoración de la función sistólica Ventriculografía isotópica I
2. Valoración de la función diastólica. Ventriculografía isotópica. IIb
3. Diagnóstico de enfermedad coronaria. Perfusión miocárdica estrés. I
4. Valoración rutinaria. Cualquier técnica III
105
Trasplante cardíaco.
Indicación Prueba Clase
1. Valoración de la función ventricular. Ventriculografía isotópica. I
2. Detección y monitorización del rechazo Ventriculografía isotópica. IIb
3. Diagnóstico y evaluación de la severidad de la enfermedad coronaria Perfusión miocárdica
IIb
del injerto. estrés.
8. Enlaces útiles
4.- Hueso
1. Radiofarmacia. Dosimetría
2. Técnicas: Instrumentación
3. Médula ósea
4. Tumores óseos primarios
5. Enfermedad metastásica
6. Enfermedades metabólicas
7. Traumatismos. Medicina deportiva
8. Osteonecrosis e infartos óseos
9. Patología pediátrica
10. Captación en tejidos blandos. Artefactos
11. Análisis mineral óseo
12. Comparación de diferentes técnicas de imagen en patología ósea
INTRODUCCIÓN
El hueso vivo es un órgano dinámico y fisiológicamente activo, compuesto por agua (9 %), matriz
orgánica (22 %) y sales inorgánicas (69 %).
Las principales sales inorgánicas encontradas en hueso son las sales amorfas de calcio y fosfato
y los cristales de hidroxiapatita. Los cristales de hidroxiapatita son la forma cristalina predominante
encontrada en el hueso maduro.
La presencia de iones calcio, fosfato e hidroxilo, en la gran superficie adsortiva del hueso, crea
un lugar químicamente reactivo para la adsorción y el intercambio de una gran variedad de iones.
Importantes ejemplos incluyen Sr 2+, Pb2+, Ra2+ y Mg2+ por Ca2+, F- por OH-, y CO22-, citrato, ésteres de
fosfato, difosfonatos y pirofosfatos por fosfato. Por ello las especies radionucleídicas de estas sustancias
han sido utilizadas para el estudio por imágenes del esqueleto humano.
Los primeros radionúclidos utilizados en gammagrafía ósea con propiedades físicas adecuadas
aparecen a principios de los años 70. Se introdujeron los polifosfatos (STTP), aunque fueron rápidamente
sustituidos por los pirofosfatos (PPi). Sin embargo, los mayores progresos en la obtención de imágenes
gammagráficas óseas se obtuvieron con la aparición de los difosfonatos, entre ellos hidroxietiliden
difosfonato (EHDP, etidronato), metilen difosfonato (MDP, medronato), hidroximetilen difosfonato (HMDP o
HDP, oxidronato).
Los nuevos fosfatos proporcionan una mayor concentración en hueso debido a un mayor
aclaramiento sanguíneo. El lento aclaramiento de polifosfatos y pirofosfatos es atribuido en parte a su alta
unión a proteínas plasmáticas y difusión en los glóbulos rojos. Por ello el PPi se utiliza casi exclusivamente
para gammagrafía cardiaca (zonas infartadas) y por su contenido en ion estaño para el marcaje de
hematies.
La actividad administrada a un paciente adulto estándar está comprendida entre 740 y 1100 MBq
(20 - 30 mCi), no superando la dosis de 1100 MBq según las recomendaciones establecidas. En pacientes
con obesidad importante se utiliza una dosis media de 11.1 - 13.0 MBq/Kg de peso (300 - 350 Ci/Kg). Para
niños, se administran 9.3 - 11.1 MBq/Kg de peso (250 - 300 Ci/Kg ), con una dosis mínima de 40 - 90
MBq.
La detección efectiva de sutiles anormalidades del hueso, como son las lesiones metastásicas
tempranas con agentes óseos depende de la estabilidad de los complejos Tc-99m-ligando, de su habilidad
de difundir pasivamente hacia la superficie mineral del hueso y de la afinidad específica del ligando por el
sitio de anormal metabolismo óseo
Los agentes primarios de tecnecio utilizados para gammagrafía ósea incluyen los complejos; PPi,
EHDP, MDP y HMDP.
El HMDP posee un aclaramiento sanguíneo mayor, con una mayor afinidad por el hueso, siendo
la captación ósea un 20 % mayor que la del MDP. El EHDP posee un aclaramiento menor que el MDP.
DOSIS DE RADIACIÓN
La exposición de la radiación para una fijación ósea normal se expone en la siguiente tabla como
dosis absorbida / actividad inyectada (mGy/MBq).
107
Niños (años)
Órgano Adulto
15 10 5 1
La dosis media para adulto asume una distribución en el esqueleto uniforme; sin embargo, la
distribución en hueso no es uniforme, habiendo una mayor concentración en las vértebras y costillas
comparada con los huesos largos. La actividad en hueso resulta ser dos o tres veces mayor en la región
epifisaria comparada con la diafisaria en los huesos largos de animales en crecimiento. Clínicamente, este
tipo de distribución es particularmente evidente en niños, donde la placa en crecimiento tiene mayor
concentración que en adultos. La dosis de radiación en la placa pediátrica en crecimiento puede ser seis u
ocho veces mayor que en el esqueleto adulto.
El órgano crítico para los agentes tecneciados para hueso es la vejiga urinaria debido a su rápida
excreción urinaria. Esta dosis de radiación es reducida significativamente si es administrada con la vejiga
parcialmente llena, si el paciente está bien hidratado y si se vacía la vejiga con frecuencia. Generalmente, la
dosis de radiación a todos los órganos, excepto para la médula ósea, es más alta para PPi que para
difosfonatos, principalmente debido al bajo aclaramiento renal del PPi.
Los efectos secundarios son muy poco frecuentes, aunque se han descrito casos de hipotensión,
nauseas, vómitos, rash cutáneo local o generalizado, eritema, sabor metálico, hipertensión arterial,
alteraciones cardiacas y fotofobia entre otros. El inicio de estos síntomas puede manifestarse de 4 a 24 h
después de la administración, aunque no suelen tener gravedad y generalmente son reversibles.
108
ALTERACIÓN DE LA BIODISTRIBUCIÓN
INSTRUMENTACIÓN
En todos los estudios se utilizan sistemas de campo grande, y en exploraciones de cuerpo entero
se usan preferentemente gammacámaras de doble detector.
Figura 1 (Izda): Imagen de cuerpo entero en anterior y posterior. La captación es más alta en aquellas
zonas del esqueleto que metabólicamente son más activas y en las áreas que generalmente contienen un
alto porcentaje de hueso trabecular que se corresponde con las áreas de mayor stres, por ejemplo, el
esqueleto axial. La característica más importante en la imagen del hueso normal es la simetría sobre la
línea media en plano sagital. Normalmente se visualizan los riñones en una gammagrafía ósea normal,
porque el difosfonato que no es captado por el hueso se elimina por el tracto urinario.
Figura 2 (Dcha): Cuerpo entero en niño, se objetiva mayor captación a nivel de los núcleos de osificación.
Como en cualquier otro estudio con Tc-99m el pico de energía se centrará en 140 KeV, con una
ventana del 20%.
Los sistemas de ordenador son necesarios para procesar y reconstruir las imágenes obtenidas
por SPET.
Rastreo de cuerpo entero: se utiliza el mismo colimador, y la matriz utilizada será 256x102. Las
cuentas obtenidas serán determinadas por la velocidad del rastreo y por el tipo de colimador empleado,
pero es importante que la tasa de contaje alcance, al menos, 1.5 millones de cuentas en cada proyección
(anterior y posterior).
Al igual que en la planar, para obtener una imagen de SPECT óptima se requiere el uso de un
colimador de alta resolución, y una matriz de adquisición de 128x128. Si es posible se utilizará una órbita
elíptica para minimizar la distancia del paciente al colimador. Se adquirirán entre 60-120 imágenes con una
duración de 20-40 segundos cada una. La reconstrucción requerirá un prefiltrado y una retroproyección con
un filtro con salida simple, todo en función de las características técnicas del equipo.
110
Figura 5: Imagen tomográfica normal de parte de la columna dorsal y lumbar (de D-5 a L-2)
CONCEPTOS GENERALES
La médula ósea (M.O.) roja o proliferativa ocupa en niños toda la médula ósea del esqueleto. En
adultos, sin embargo, sólo se extiende a lo largo del esqueleto central, excepto en situaciones de stress
(anoxia, anemia) o patologías (tumores) donde revierte de alguna forma al patrón infantil (reexpansión).
Esta M.O. está ricamente vascularizada mediante sinusoides, que contienen células del sistema retículo-
endotelial (SRE). Estas células se afectan igualmente a las de la M.O. roja, salvo en algunas patologías
(leucemia, tratamientos con radioterapia y anemia aplásica tras quimioterapia).
La M.O. no proliferativa está ocupada por la M.O. amarilla (grasa), que se afecta poco en
situaciones patológicas, pero puede reemplazar a la M.O. roja cuando ésta es atrófica (anemia aplásica).
MÉTODOS DIAGNÓSTICOS
IMAGEN FUNCIONAL
111
In-Cl (Cloruro de Indio). Dada la alta dosimetría recibida, su uso rutinario puede
no estar justificado en pacientes con patología benigna.
PET con 52Fe: este trazador es un emisor de positrones que marca la actividad
eritroblástica. Presenta notables ventajas respecto a los marcadores del SRE, entre ellas la falta de
fijación a hígado y bazo, aunque su uso se encuentra limitado actualmente a pocos centros.
APLICACIONES
LIMITACIONES
CONCEPTOS GENERALES
El diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los pacientes con tumores óseos primarios se basa
en la información obtenida de técnicas como Rx, TC, RNM.
MÉTODOS DIAGNÓSTICOS
En la valoración de lesiones que ocupan la médula ósea, la RNM puede no ser capaz de
diferenciar infección, trauma, tumores benignos, y procesos malignos.
Su utilidad puede estar limitada por sus contraindicaciones relativas tales como la
tolerancia del paciente (claustrofobia) o artefactos metálicos. Son contraindicaciones absolutas
marcapasos y clips aneurismas cerebrales
201-TALIO
Mecanismo de captación.
114
Comportamiento similar al ión K. Es transportado mediante bomba Na-K mediada por ATPasa
con consumo de energía al interior de la célula.
Se concentra principalmente en tumor viable, menos en tejido conectivo que contenga células
inflamatorias y apenas detectable en tejido tumoral necrótico.
99m
TcTc –MIBI
Mecanismo de captación.
Hallazgos similares para 201-Talio y 99mTc-MIBI. Sin embargo con 99mTc-MIBI se detecta
mejor lugares adicionales anormales. Ambos radiofármacos correlacionan excelente con la respuesta a la
quimioterapia.
RESUMEN
Las pruebas iniciales a realizar en pacientes con sospecha de tumores óseos primarios son la
gammagrafía ósea y radiología simple. No obstante la gammagrafía ósea no es fiable en valorar los tejidos
blandos, y aunque es útil como screening, tiene sus limitaciones. El estudio no es específico y la captación
puede verse en traumatismos, infección y múltiples procesos no malignos. Asimismo no es útil para
monitorizar la respuesta al tratamiento.
Los estudios postoperatorios pueden ser de ayuda en sugerir enfermedad activa en situaciones
en las que TAC y RNM pueden ser difíciles de valorar por distorsión de la anatomía o la presencia de
dispositivos protésicos.
5. Enfermedad metastásica
CONCEPTOS GENERALES
Algunos de los cánceres más frecuentes, como el de mama y el de próstata, tienen una alta
incidencia de metástasis óseas. Si, como es conocido, la gammagrafía ósea es más precoz en la detección
de metástasis que la radiología, la gammagrafía debe ser útil en la detección de la afectación ósea.
El esqueleto axial es la zona más frecuentemente afectada por las metástasis, con la excepción
del carcinoma pulmonar que presenta una alta incidencia de metástasis periféricas.
IMAGEN METASTÁSICA
El mieloma y el carcinoma renal suelen ser los que más frecuentemente presentan lesiones
"frías", junto a las hipercaptantes, en la gammagrafía ósea.
A veces, una afectación ósea masiva puede originar una imagen homogénea del esqueleto muy
bien definida denominada "superscan", que carece prácticamente de fondo y en las que no suelen aparecer
116
las sombras renales. El "superscan" de origen metastásico no suele presentar captación en el cráneo, a
diferencia del de origen metabólico.
Figura 2.- Imágenes frías en cráneo, con Figura 3.- "Superscan" metastásico
focos hipercaptantes en el resto del en un paciente con carcinoma de
esqueleto en un paciente con mieloma. próstata.
Se puede estimar que alrededor del 3% de las metastasis óseas no son visibles en gammagrafía
ósea.
INDICACIONES
Las indicaciones de la gammagrafia ósea varían en función del tumor primario que padece el
paciente.
CARCINOMA DE MAMA:
A veces puede observarse en estas pacientes afectación ósea limitada a costillas, esternón y/o
clavícula homolateral a la mama afectada, con normalidad en el resto del estudio. Esto suele ser debido a
afectación ósea a partir de lesiones linfáticas y que tiene un pronóstico mucho mejor que la auténtica
afectación metastásica.
CÁNCER DE PRÓSTATA:
OTROS TUMORES:
Aunque su utilidad en jóvenes es muy limitada, en pacientes mayores de 50 años con dolor óseo,
un 10% presentan metástasis de un tumor desconocido, por lo que la gammagrafía ósea sería de utilidad en
estas situaciones.
6. Enfermedades metabólicas
CONCEPTOS GENERALES
La enfermedad metabólica ósea se manifiesta como un aumento global del intercambio óseo y,
por tanto, produce una alteración generalizada de depósitos de difosfonatos en el hueso, produciendo
habitualmente un incremento de los mismos.
IMAGEN GAMMAGRÁFICA
Además, podemos encontrar hipercaptaciones focales a diversos niveles, tanto óseas como
extraóseas, que variarán en función de la patología concreta del paciente.
INDICACIONES
ENFERMEDAD DE PAGET:
En este caso, se trata de una alteración local del metabolismo óseo que se caracteriza por una
metaplasia ósea con incremento, tanto de la reabsorción como de la regeneración del hueso, aunque con
producción de un hueso estructuralmente anormal.
La imagen que produce en la gammagrafía se caracteriza por una hipercaptación intensa, que se
extiende, por lo general, al hueso completo, engrosándolo y deformándolo. Si no se afecta la totalidad del
hueso, es más frecuente la alteración distal, predominantemente de los huesos largos. La enfermedad suele
ser poliostótica, aunque alrededor del 15% - 20% de casos presentan alteración de un solo hueso. Es
característica la afectación del esqueleto axial, fémur y mandíbula como localizaciones más frecuentes.
La gammagrafía ósea es la técnica más sensible para el diagnóstico de esta enfermedad, así
como la mas fiable para la valoración de la respuesta al tratamiento. Debemos considerar que la efectividad
de la terapéutica produce la aparición de irregularidades y focalidades en la imagen que no deben ser
confundidos con otros procesos.
120
HIPERPARATIROIDISMO PRIMARIO:
OSTEOMALACIA:
OSTEODISTROFIA RENAL:
Es, quizás, la enfermedad metabólica ósea que produce mayores alteraciones gammagráficas.
Las alteraciones que produce pueden considerarse como el efecto combinado de un hiperparatiroidismo
secundario y una osteomalacia. Destacan la alta captación en calota, con elevada retención del trazador en
todo el esqueleto y la existencia de calcificaciones pulmonares, que sólo se manifiestan
gammagráficamente en los casos de afectación pulmonar severa. La ausencia de actividad en vejiga puede
ayudar a diferenciar esta enfermedad de otras alteraciones metabólicas. También puede encontrarse
hipercaptación en esternón y resalte de las uniones costocondrales.
OSTEOPOROSIS:
aplastadas. A veces, el propio tratamiento con corticoides, que ha sido causa de la osteoporosis, puede
hacer aparecer en el estudio imágenes de osteonecrosis o infeccciones articulares y óseas.
INTRODUCCIÓN
INDICACIONES
FRACTURAS:
Figura 1
En ancianos puede ocurrir que no se presenten cambios radiológicos hasta al menos 7 días,
mientras que la gammagrafía puede presentar hallazgos patológicos a partir de las 72 horas, lo que anticipa
el diagnóstico y evita la repetición de estudios.
Fase aguda: Zona difusa de hipercaptación alrededor del sitio de fractura. Suele
durar 2-4 semanas.
Fase subaguda: Anormalidad lineal en el lugar de fractura. Duración hasta el inicio
de la curación (8-12 semanas).
Fase de curación: Disminución gradual de la intensidad hasta la normalización del
estudio.
El tiempo de normalización del estudio es variable, en torno a los 6-8 meses, estando mucho
más alargado en caso de fracturas compuestas, fracturas con cirugía o aquéllas en las que se implanta
122
material ortopédico (tornillos, placas, enclavado, etc). Las fracturas costales (Fig 2) suelen ser las que más
pronto se normalizan.
Figura 2
Sin embargo, una complicación de estas fracturas, la fusión precoz, cursa con disminución de la
actividad.
PATOLOGÍA DE LA CONSOLIDACIÓN:
El fracaso en la curación de la fractura más allá de 6-8 meses se considera patológico. Es más
frecuente tras fracturas abiertas, conminutas, mal o escasamente inmovilizadas, infectadas, con
compromiso vascular, etc.
Figura 3
Figura 4
123
FRACTURAS DE STRESS:
Son el resultado de un ejercicio prolongado y repetitivo con sobrecarga sobre un tejido óseo no
acostumbrado a tal acción, ya sea de forma aguda o crónica.
Figura 5
El espectro de la lesión varía desde la mínima reacción perióstica (Grado I) hasta la fractura
completa (Grado V). En los primeros estadios sólo el estudio gammagráfico presenta alteraciones, siendo la
radiología normal
La gammagrafía ósea en tres fases presenta un aumento del flujo e hiperemia en la zona, con
aumento focal de captación de la imagen tardía (Fig 5).
ENTESOPATÍAS:
Las localizaciones más frecuentes son: trocánter femoral, pelvis, rótula, calcáneo, tuberosidad
humeral y rodilla. Ejemplos típicos son las osteitis de pubis (fig 6) o la fascitis plantar. Las alteraciones
gammagráficas preceden a los cambios radiológicos.
Figura 6
Dolor en región tibial que se acentúa con la actividad física, pero que no tiene la suficiente
intensidad como para motivar el cese de la misma. El origen está en un movimiento anormal del tendón del
sóleo que produce una lesión tipo periostitis.
CONTUSIÓN ÓSEA:
COMPLICACIONES POSTRAUMÁTICAS:
En pacientes que han realizado un esfuerzo muscular extremo (carreras de larga distancia) es
frecuente observar acumulación de trazadores óseos en el tejido muscular, cuya causa es la rabdomiolisis
secundaria al esfuerzo. Otro hallazgo de patología muscular es la miositis osificante. Generalmente son
hallazgos accidentales en la búsqueda de una fractura oculta o de stress.
Prótesis óseas
INDICACIONES
AFLOJAMIENTO:
Es la causa más común de revisión de una prótesis, especialmente en cadera. Difícilmente son
detectados por el estudio radiológico simple. La gammagrafía ósea presenta una intensa hipercaptación
periprotésica, tanto si la prótesis está aflojada o infectada (fig 7). Un estudio normal tiene un elevado valor
predictivo negativo.
Figura 7
En las prótesis de rodilla, el hallazgo más común es el aflojamiento aséptico del componente
tibial.
125
INFECCIÓN:
Para comprobar la infección es preciso realizar un estudio concomitante con galio o bien el
empleo de leucocitos marcados junto a estudio de médula ósea. En el estudio con galio de un prótesis
infectada se observa una incongruencia de los hallazgos entre la captación del estudio óseo y la del estudio
con citrato de galio (mayor captación en este último).
CONCEPTOS GENERALES
La osteonecrosis o necrosis ósea (necrosis, del griego nékrosis, mortificación) se define como
una falta de aporte sanguíneo en un área determinada del hueso. La necrosis ósea que afecta
fundamentalmente a niños y adolescentes se denomina osteocondrosis, recibiendo el nombre de
osteonecrosis aséptica la que se instaura en la edad adulta. Es de etiología desconocida en muchos casos,
y están implicados múltiples causas y factores asociados, pudiendo agruparse éstos en dos grandes
grupos: de origen traumático y de etiología no traumática (tratamiento corticoideo, embolia grasa,
hemoglobinopatías, colagenopatías...).
MÉTODOS DIAGNÓSTICOS
Inespecífico. Engloba un amplio abanico, desde proceso asintomático hasta dolor agudo
con impotencia funcional.
2. DIAGNÓSTICO ANATOMOPATOLÓGICO:
OSTEONECROSIS ASÉPTICA
proceso avascular. Posteriormente las imágenes muestran aumento de actividad por revascularización o por
cambios degenerativos secundarios al colapso articular.
Figura 1.- Zona fría en cabeza femoral como hallazgo precoz en necrosis avascular
Figura 2.- Hipercaptación del trazador en cabeza femoral tras tres semanas con sintomatología
Figura 3.- Zona fría en cabeza femoral de enfermo pediátrico. Colimador pinhole
127
Figura 4.- Cortes tomográficos coronales en un estudio con SPECT de ambas caderas.
OSTEOCONDROSIS
CONCEPTOS GENERALES
Una primera consideración en todas las gammagrafías óseas (G.óseas) pediátricas, es minimizar
la dosis de radiación absorbida. Son importantes una buena hidratación y frecuentes micciones para ayudar
a reducir la dosis, particularmente al tejido gonadal. Para obtener imágenes satisfactorias, es esencial que
el niño no se mueva, y así, el uso de la sedación puede ser necesario.
APLICACIONES CLÍNICAS
129
Osteomielitis aguda y crónica La G.ósea multifase se recomienda como el segundo paso tras
la Radiología. La Gammagrafía demuestra un incremento difuso de captación en las dos fases precoces, y
un incremento de captación localizado en el foco de infección óseo en la fase tardía.
Otras técnicas de imagen (Ga-67 y marcaje de leucocitos) son más específicas para infección
que la G.ósea, aunque estas técnicas deben tener un uso restringido en niños.
Artritis séptica. Tanto la Radiología como la Gammagrafía pueden ser normales en los estadios
iniciales de la enfermedad.
Por tanto, ante la evidencia de clínica compatible con artritis séptica aguda, una Rx o G.ósea
normales no excluyen el diagnóstico. En esta situación, el Ga-67 o leucocitos marcados pueden ser útiles.
TRAUMATISMOS
Aunque la Radiología y la clínica siguen siendo los métodos diagnósticos iniciales, en algunas de
estas lesiones, la radiología puede ser negativa o dudosa durante un tiempo desde el inicio de la clínica, y
estas lesiones ser detectadas precozmente por la G.ósea.
Síndrome del niño maltratado. La G.ósea tiene alta sensibilidad (25-50% mayor que la Rx), por
lo que para algunos es el mejor método de screening para detectar en estos niños traumatismos ocultos,
que aparecen como focos hipercaptantes de diversas localizaciones. La G.ósea tiene algunas limitaciones,
lo que es importante desde un punto de vista médico-legal, como el detectar fracturas metafisarias por su
proximidad a los muy activos platillos de crecimiento (utilidad del colimador "pinhole") o su insensibilidad en
detectar fracturas de cráneo (se deben incluir radiografías planares de cráneo). La Radiología y G.ósea son
técnicas complementarias.
Fracturas de estrés. La Radiología tiene una utilidad muy limitada. La G. ósea tiene aquí el
principal papel y permite diferenciar varios niveles de evolución en estas lesiones, que van desde la mínima
reacción perióstica hasta la verdadera fractura de estrés completa (transósea). La primera se presenta en la
Gammagrafía como una débil imagen lineal hipercaptante a lo largo de la periferia del hueso, mientras que
la segunda, se muestra como una imagen fusiforme que se extiende a través de todo el hueso (siendo
positivas las tres fases de la G.ósea).
Dentro de este grupo, se incluyen las "Espondilolisis", donde la G.ósea juega un importante papel
en su detección precoz, cuando la Radiología es aún normal (utilidad del SPECT).
Distrofia simpático refleja Las Radiografías en niños suelen ser normales, y la Gammagrafía es
más sensible que la Radiología (70% vs 35%). La G. ósea muestra un aumento de actividad en la
extremidad afectada, aunque en algunos casos, puede aparecer una disminución de la actividad.
ENFERMEDADES VASCULARES
LESIONES QUÍSTICAS
Quiste óseo simple. Puede ser un hallazgo casual en una Radiografía. Una pequeña lesión no
complicada, puede no ser visible en la Gammagrafía presentando un patrón normal de actividad. Los
quistes infectados o sometidos a algún traumatismo, suelen mostrar un aumento de actividad alrededor de
sus centros fotopénicos ("signo del donnut").
LESIONES NEOPLÁSTICAS
Osteoma osteoide. La hiperemia del tumor se refleja por su aumento de captación del trazador,
tanto en las fases precoces, de angiogammagrafía y de pool vascular, como en la fase tardía u ósea. En la
fase ósea, la gammagrafía, revela un área focal, bien delimitada, de hiperconcentración del trazador,
rodeada de un área de actividad menos intensa. Este es el signo "de la doble densidad".
LESIONES FIBROSAS
de la captación, focal, del trazador, y puede ocurrir un aumento más marcado de la actividad, que puede ser
fisiológica (osificación) o postraumática (fractura patológica del fibroma).
Displastia fibrosa. La G.ósea es muy sensible para detectar este tumor benigno precozmente e
identificar la forma poliostótica. Hay una hiperconcentración del trazador tanto en las fases precoces como
en la tardía de la Gammagrafía, donde pueden coexistir áreas hiper e hipocaptantes ya que el tejido fibroso
es metabólicamente poco activo.
El mecanismo de captación de los agentes óseos en tejidos blandos es, en parte, desconocido,
excepto en los casos de formación ósea ectópica en que es similar al del resto del esqueleto. La presencia
de actividad anormal en tejidos blandos es el resultado de incremento del flujo sanguíneo, irradiación,
interacción enzimática, cambios en la función endocrina, necrosis tisular, o interacción directa con fármacos
inyectables como el hierro dextrano.
Incremento difuso de la actividad renal puede ser vista en condiciones tales como obstrucción,
amiloidosis, sarcoidosis y tras radio y qumioterapia.
Actividad difusa anormal puede observarse en cavidades corporales como el tórax en casos de
derrames pleurales y en abdomen en casos de ascitis.
Actividad gástrica puede ser el resultado de un marcaje inadecuado de los agentes óseos o
tiempo prolongado de marcaje hasta su administración, pero también puede aparecer en situaciones tales
como sarcoidosis, amiloidosis, traumatismos o abuso de antiácidos, hiperparatiroidismo, pacientes en
diálisis.
ARTEFACTOS
Captación hepática difusa suele ser el resultado de una gammagrafía previa con coloide.
Otros artefactos: captación en cicatrices quirúrgicas, áreas frías por hebillas, botones, medallas.
(Fig.4)
INTRODUCCIÓN
En los últimos 20-25 años se han desarrollado técnicas para la determinación de la masa ósea,
paralelas al conocimiento de los complejos patrones de pérdida ósea, tanto en salud como enfermedad.
Aunque ninguno de los regímenes actuales consigue detener la pérdida de masa ósea, si se ha avanzado
en el terreno de la prevención de fracturas.
COMPOSICIÓN ÓSEA
El esqueleto está formado por hueso cortical (70-80%) y trabecular (20-30%). En el esqueleto
axial casi el 75% está compuesto por médula ósea y grasa.
El tejido óseo se divide en dos componente principales: hueso mineral (60%) y materia orgánica
(40%).
DEFINICIONES
a. Osteoporosis: Descenso en la masa ósea por debajo del nivel requerido para la
actividad normal. El volumen anatómico no cambia, pero se observa adelgazamiento cortical y
porosis. La porción trabecular también está adelgazada y puede desaparecer en algunas
localizaciones, siendo sustituida por grasa. Sin embargo, el análisis químico del hueso mineral es
indistinguible del hueso normal
135
ESTRATEGIA DIAGNÓSTICA
El esquema diagnóstico general debe incluir un examen general, con estudio Rx de columna
lumbar y torácica, así como de aquellos lugares con dolor óseo, test de laboratorio para evaluar función
renal y hepática, balance calcio/fósforo y medida de la densidad ósea (densitometría).
Con este conjunto debemos de ser capaces de evaluar si existen fracturas o signos de pérdida
ósea, de valorar la severidad de la pérdida ósea y excluir causas secundarias de la misma.
INDICACIONES
a. Mujer con sospecha de osteoporosis y déficit estrogénico que puede requerir terapia
sustitutiva.
b. Anormalidades vertebrales identificadas en Rx.
c. Pacientes con terapia prolongada con corticoides
d. Individuos en riesgo de osteoporosis por cualquier causa.
e. Algunos casos de hiperparatiroidismo o artritis reumatoide
f. Fracturas con traumatismos mínimos
g. Monitorización de la terapia
MÉTODOS DE MEDIDA
La medida de la densidad ósea proporciona el mejor medio de identificar los lugares con riesgo
de fractura.
Se han empleado múltiples métodos para valorar el hueso mineral, pero nos limitaremos a
aquellos que emplean medida de la densitometría ósea empleando fotones:
Un estudio estándar debe incluir el análisis de columna lumbar (aunque en ancianos pueden
existir fuentes de error, secundarias a degeneración vertebral o calcificaciones) y de fémur proximal (el
triángulo de Ward es el lugar con mayor sensibilidad para detección de los cambios en el hueso trabecular.
Figura 1 Figura 2
Basándose en los valores del T-scores, la OMS categoriza los sujetos en cuatro grupos :
1. Normal: Valor de BMD en torno a 1 desviación estándar (SD) del valor medio del adulto joven
2. Osteopenia: Valor de BMD entre 1 y 2.5 SD por debajo del valor medio del adulto joven.
Constituyen el grupo en el que la prevención puede reportar mejores resultados.
3. Osteoporosis: BMD mas de 2.5 SD por debajo del valor medio del adulto joven.
4. Osteoporosis establecida: BMD mayor de 2.5 SD, además con fracturas.
En paciente ancianos quizás sea más adecuada la valoración del Z-score, ya que hay que
considerar la pérdida ósea con la edad que hace que se sitúen el valor del T-score por debajo de las 2.5
SD.
RADIOLOGÍA CONVENCIONAL
Las mayores ventajas de la radiografía simple son su amplia disponibilidad, las múltiples
aplicaciones comunes entre las que destaca precisamente la patología osteoarticular, la dosis
relativamente baja de radiación que suministra y su bajo coste económico.
Convendría destacar que a pesar de la baja dosis de radiación, su efecto es acumulativo y por
tanto la radiografía simple, al ser empleada de forma sistemática, es posiblemente la mayor causa del
decremento producido en la población por los usos médicos de las radiaciones ionizantes.
137
TOMOGRAFÍA COMPUTARIZADA
La Tomografía computarizada (TC) fue desarrollada a principios de los años "60" por Hounsfield
y utilizada inicialmente para la evaluación del Sistema Nervioso Central
Mediante una escala de grises se obtiene información sobre la densidad relativa de una
estructura determinada y por comparación con la de los tejidos circundantes se clasifica como isodensa,
hipodensa o hiperdensa; valores de densidad próximos a los del agua se describen como "densidad agua",
aquellos cercanos a la grasa como "densidad grasa", y los cercanos a la del músculo como densidad
"partes blandas".
Actualmente la TC espiral, técnica que utiliza una rotación continua del tubo de rayos X y de los
detectores mientras el paciente se desplaza lentamente, ha revolucionado el mundo de la TC, ya que se
consiguen visualizar volúmenes amplios con desplazamientos de hasta 80 ctms. en tiempos muy cortos de
exploración.
RESONANCIA MAGNÉTICA
Aunque el principio físico de Resonancia Mágnética (RM) había sido descrito ya por Bloch y
Purcel, lo que les valió el premio Nobel en 1952, no es hasta 1976 cuando Mansfield da a conocer las
primeras imágenes de un ser humano vivo con esta técnica.
Hay determinadas sustancias que se comportan de forma característica, así los líquidos tienen
T1 y T2 largos, apareciendo hipointensos en las imágenes potenciadas en T1 e hiperintensos en las
imágenes potenciadas en T2; de esta forma es posible detectar con facilidad la presencia de tejidos
patológicos, ya que a menudo tienen un contenido en agua mayor que los circundantes.
Por el contrario la grasa tiene un T1 corto y un T2 mas corto que el agua por lo que aparecerá
hiperintensa en las imágenes potenciadas en T1 y de menor señal en las potenciadas en T2. Este
comportamiento nos permite una aproximación diagnóstica que no nos proporcionan otras técnicas de
imagen como la RM.
138
No hay que olvidar la contraindicación para el estudio con RM que suponen las prótesis
metálicas de todo tipo.
MEDICINA NUCLEAR
La posibilidad de detectar lesiones con cambios de mineralización ósea tan débiles como son el
5%, confiere a la gammagrafía ósea una de sus características y ventajas más importantes como es la
Sensibilidad.
Otra gran ventaja es la posibilidad de visualizar, en una sola exploración y sin incrementar la
dosis de radiación absorbida por el paciente, todo el esqueleto con tiempos exploratorios realmente cortos.
1. Introducción
El metabolismo tumoral requiere un mayor aporte de nutrientes que el normal. Esto se consigue
mediante la generación de nuevos vasos sanguíneos y una mayor incorporación de substratos
fundamentales para mantener el elevado consumo energético necesario para asegurar la síntesis proteica
celular y para permitir la rápida replicación del DNA durante la multiplicación celular tumoral.
Por este motivo, el radiofármaco más utilizado en PET para el estudio de la patología oncológica,
es un análogo de la glucosa, la 2-[18F]fluoro-2-desoxi-D-glucosa (FDG), en la que se ha sustituido el grupo
139
hidroxilo del Carbono 2 por un átomo de 18F. Al mismo tiempo el enorme desarrollo en la utilización de la
18FDG se debe en parte a su mayor disponibilidad, ya que su periodo de semidesintegración (110 minutos)
permite su transporte a instalaciones alejadas del lugar de su producción (ciclotrón).
Tras su administración por vía intravenosa, la 18F-FDG se distribuye por el sistema circulatorio y
se incorpora a las células tumorales a través de los mismos mecanismos de transporte que la glucosa no
marcada: los transportadores sodio-glucosa mediante un gradiente de concentración y los transportadores
específicos de membrana (glucose transporter, GLUT) que permiten el paso de glucosa mediante
transferencia pasiva y difusión facilitada.
Por estas razones, se puede afirmar que la FDG sufre un "atrapamiento metabólico" en la célula,
que facilita su detección y pone en evidencia la viabilidad tumoral, reflejando aspectos importantes del
metabolismo tumoral como la densidad celular, el grado histológico y el nivel de vascularización.
En la actualidad está disponible una gran variedad de radiofármacos además de la FDG, que
basan su utilidad en las propiedades biológicas propias de los tumores y como sus análogos naturales son
elementos muy frecuentes en las moléculas orgánicas por lo que pueden sustituirlos (11C, 13N, 15O) o ser
fácilmente intercambiados (átomos de hidrógeno por 18F) sin que se modifique el comportamiento
metabólico de las mismas. La capacidad potencialmente ilimitada de marcar como radiofármaco cualquier
substrato metabólico proporciona a la PET inmensas posibilidades en el campo del diagnóstico.
18
2. La imagen normal con F-FDG
Para realizar una correcta interpretación de la exploración se requiere estar familiarizado con la
imagen normal y con las captaciones fisiológicas.
Es normal una elevada captación de glucosa a nivel cerebral, en la sustancia gris cortical, los
ganglios basales, tálamos y en el cerebelo, ya que la glucosa constituye su principal substrato metabólico.
También podemos encontrar captación de FDG en los músculos oculomotores, siendo generalmente
simétrica.
El grado de captación de 18FDG por el miocardio ventricular presenta una gran variabilidad. Con
el paciente en ayunas, la principal fuente energética para el músculo cardiaco son los ácidos grasos libres,
sin embargo, un gran número de pacientes muestra captación miocárdica a pesar de respetar un ayuno de
5-6 horas. Los nuevos algoritmos de reconstrucción hacen que la incidencia de posibles artefactos sea
mínima.
En el tracto gastrointestinal hay diversas estructuras que pueden presentar captación variable.
En casos de esofagitis, es posible observar captación a lo largo de la porción distal del esófago, que se
identifica por la característica morfología lineal del depósito en las imágenes sagitales. La pared gástrica
puede mostrar una moderada captación, y el fundus muestra una típica imagen en anillo en los cortes
coronales. Otra estructura que puede acumular FDG es el intestino, tanto el delgado como el grueso. La
intensidad de la captación debe ser moderada y su localización es variable y presenta una morfología
arrosariada, de haustras o más focal. Es frecuente la captación fisiológica rectal, de forma más o menos
lineal, a nivel retrovesical y presacro En pacientes con colostomía de descarga, es posible encontrar
captaciones alrededor del estoma causadas por reacción inflamatoria cutánea.
El sistema musculoesquelético presenta una leve captación de FDG que, no obstante, permite
distinguir los límites propios del hueso, especialmente en el esqueleto axial. En las estructuras articulares se
ha descrito captación en casos de periartritis, artritis reumatoide o sinovitis. Una causa común de
hipermetabolismo óseo difuso es la hiperplasia de médula ósea tras tratamientos con citostáticos o factores
de crecimiento hematopoyético. La tensión muscular durante la incorporación del radiofármaco provoca una
captación simétrica a lo largo de los músculos cervicales, paraespinales y trapecios. El grado de captación
puede ser tan intenso que impida la interpretación del estudio. Para evitarlo se administrará un relajante
muscular 30 minutos antes de la inyección del radiofármaco y se procurará que durante el periodo de
incorporación de la FDG el paciente permanezca en decúbito en una posición confortable. Otra situación
que conduce a una captación muscular y que no obedece al control voluntario es el sobreesfuerzo de la
musculatura respiratoria en pacientes con disnea de decúbito o con crisis de ansiedad. En estos casos, se
encontrarán captaciones lineales en músculos respiratorios accesorios como los escalenos y el diafragma,
que son fácilmente identificables y no plantean errores en la interpretación.
142
3. Cáncer de pulmón
El carcinoma de pulmón es el tumor más frecuente y una de las principales causas de muerte en
todos los países desarrollados, con una incidencia y prevalencia progresivamente creciente, especialmente
en las mujeres. El tabaquismo es el factor etiológico fundamental, especialmente en el carcinoma escamoso
y microcítico, aunque las personas expuestas al asbesto (astilleros) y al radón (mineros) también tienen un
mayor riesgo.
El cáncer de células pequeñas (CPCP), supone el 25% de todos los tumores pulmonares. El
CPCP se considera una enfermedad sistémica incluso en sus estadios más iniciales ya que hasta dos
tercios de los pacientes presentan metástasis en el momento del diagnóstico.
Los pacientes con cáncer de pulmón pueden presentar múltiples signos y síntomas que
dependen de la localización del tumor (tos, hemoptisis en los tumores con crecimiento endobronquial), de su
diseminación locorregional (parálisis del nervio laríngeo recurrente o síndrome de la vena cava superior) y
metastásica. Además los síndromes paraneoplásicos se asocian con el cáncer de pulmón más
frecuentemente que con ningún otro tipo de tumor.
Sin embargo, la forma de presentación más frecuente es el hallazgo casual, en una radiografía
de tórax o mediante TC, de un nódulo pulmonar solitario (igual o menor a 3 cm.). Aunque existen una serie
de criterios clínicos para determinar la benignidad/malignidad del nódulo (>35 años, fumador) y radiológicos
(bordes, existencia de calcificación ó de grasa en su interior, ritmo de crecimiento -2 años-, refuerzo tras
contraste con TC, análisis de las curvas densidad/tiempo), aproximadamente un 10% de ellos se clasifican
como indeterminados.
En el caso del nódulo pulmonar solitario, la PET proporciona un alto rendimiento diagnóstico
debido a su alto valor predictivo negativo (95%), que permite descartar malignidad y por tanto, evita la
realización de otras intervenciones innecesarias (punción biopsia, cirugía).
Se realiza estudio mediante PET con 18F-FDG para valoración de malignidad. Las
imágenes de la PET ponen de manifiesto el intenso metabolismo del nódulo así como
la extensión del tumor a hueso y a hígado, desestimando la cirugía.
Los casos de falsos negativos son debidos al pequeño tamaño, la baja actividad metabólica
tumoral o a una situación de hiperglucemia.
Por el contrario, ante un estudio positivo, hay que ser más precavido y recurrir a técnicas
instrumentales invasivas para confirmar la sospecha diagnóstica. Los falsos positivos se asocian a
granulomas infecciosos (tuberculosis, histoplasmosis, aspergilosis), inflamatorios (sarcoidosis) y nódulos
reumatoides.
Por último, la PET presenta una eficacia diagnóstica del 95%, muy superior a la TC/RM, en la
valoración de recurrencias, ya que la cirugía y la radioterapia modifican la anatomía normal así como en la
valoración de la respuesta terapéutica.
4. Cáncer colorrectal
144
El carcinoma colorrectal es la segunda neoplasia más frecuente en los países desarrollados tras
el cáncer de pulmón en el hombre y el de mama en la mujer. Entre los factores de riesgo para su desarrollo
se encuentran las dietas pobres en fibra, los síndromes de poliposis familiar, la historia de cánceres
familiares, la enfermedad inflamatoria intestinal y el antecedente de tratamiento con radiaciones.
Su localización más frecuente es en sigma, en el 25% de casos, seguido del recto en el 23%,
15% en ciego, 13% en colon transverso, 10% unión recto-sigma, 8% colon ascendente y 6% en colon
descendente. La gran mayoría de estos tumores son adenocarcinomas y sólo un 5% son carcinomas
escamosos, carcinomas de células pequeñas o carcinomas adenoescamosos.
Esta indicación es solamente útil en aquellos casos en los que el diagnóstico del tumor se realiza
de forma casual como consecuencia de otra cirugía o por una urgencia quirúrgica (oclusión, perforación
intestinal...).
Estadificación inicial
Paciente de 58 años intervenida por adenocarcinoma de recto diagnosticado a partir
de una intervención urgente por perforación intestinal. En la intervención se reseca
sólo el tumor y se solicita PET con 18F-FDG para estadiaje inicial pre-tratamiento
definitivo.
La PET muestra la persistencia de enfermedad local, sin que existan metástasis a
distancia.
Se han descrito falsos negativos en el caso de lesiones muy pequeñas o con necrosis y en
algunos subtipos histológicos (carcinoma mucinoso) y falsos positivos relacionados con la presencia de
macrófagos en procesos inflamatorios, con la incorrecta interpretación de la captación fisiológica de las
paredes intestinales, de anastomosis quirúrgicas o con adenomas.
Valoración de la recurrencia
Mujer de 79 años de edad tratada mediante cirugía y radioterapia con anemia y
elevación del CEA (30ng/ml) durante el seguimiento. Estudio de TC no concluyente,
por cambios morfológicos en espacio presacro tras la terapia.
En las imágenes de la PET, se confirma la recidiva presacra y, además, se objetiva
una metástasis hepática.
4.4 Valoración de la respuesta al tratamiento
5. Linfomas
Los linfomas son un grupo heterogéneo de tumores del sistema inmune con afectación de
ganglios linfáticos o del tejido linfático de algunos órganos sólidos. Desde los puntos de vista histológico,
epidemiológico y clínico podemos dividirlos en linfomas no-Hodgkin y enfermedad de Hodgkin.
La enfermedad de Hodgkin (EH), representa el 25% de todos los linfomas malignos y presenta
una incidencia más acusada entre los 20 y 29 años y después de los 50. En su comienzo, está localizada en
un ganglio o un grupo de ganglios linfáticos generalmente cervicales (60-80%), supraclaviculares o axilares.
Los denominados síntomas B, que son específicos y pronósticos, son: fiebre inexplicable mayor de 38.5 °C,
sudores nocturnos muy intensos y pérdida de peso (mayor del 10% del peso corporal) en los seis meses
previos al diagnóstico.
La afectación de las cadenas ganglionares suele ser ordenada, por continuidad y la afectación
extraganglionar es infrecuente. Es rara su presentación inicial infradiafragmática y en este caso, la
enfermedad suele estar ya diseminada. En el 85%, la EH intratorácica se limita al mediastino superior
(prevascular, pretraqueal). La afectación del timo es frecuente y se acompaña de otras afectaciones
ganglionares. La infiltración de la médula ósea es generalmente focal y en la mayor parte de los casos se
asocia con enfermedad extensa y síntomas sistémicos.
El linfoma no Hodgkin (LNH), al contrario que la EH, suele ser en su inicio una enfermedad
multifocal y diseminada, afectando a ganglios no contiguos y presentando manifestaciones
extraganglionares localizadas en el sistema gastrointestinal y la piel.
Existen varias clasificaciones (Kiel, Working Formulation, OMS) que contemplan los diversos
subtipos de LNH, entre los cuales se encuentran el linfoma folicular, el linfoma del tejido linfático asociado a
mucosa (MALT), el linfoma de las células del manto, el linfoma de Burkitt, el linfoma linfoblástico T, el
linfoma difuso de células B grandes entre otros.
Estadificación inicial. EH
Varón de 20 años con dolor lumbar y fiebre. Los hallazgos en RM sugieren la
existencia de un linfoma con afectación ósea y adenopatías retroperitoneales.
Se solicita PET para estadiaje inicial.
La PET confirma las lesiones retroperitoneales y la infiltración ósea localizando,
además, patología a nivel mediastínico. El diagnóstico definitivo fue de
Enfermedad de Hodgkin.
En la EH, el mayor interés radica en comprobar si existe afectación a un solo lado del diafragma
(Estadio I-II) o si están afectados ambos lados (III-IV). Debido a su alto valor predictivo negativo, la PET
permite descartar la afectación infradiafragmática. En el caso de resultado positivo, nos permite seleccionar
una técnica instrumental complementaria para comprobar el hallazgo.
El criterio utilizado para valorar la afectación en medula ósea mediante PET, es que la captación
sea de una intensidad igual ó superior a la captación hepática fisiológica o tenga un SUV > 3. La afectación
puede presentarse con un patrón focal o difuso. En este caso, hay que descartar las hiperplasias reactivas
producidas por la administración de factor estimulante de colonias de granulocitos (G-CSF) o tras
quimioterapia; el compromiso de la porción proximal de los huesos de las extremidades (húmero, fémur) y la
existencia de esplenomegalia puede contribuir a tipificar un patrón dudoso como positivo. Se ha descrito
una tasa de falsos negativos del 5%, fundamentalmente ligados a linfomas de bajo grado o a poco volumen
de infiltración.
148
La biopsia de médula ósea se considera el patrón oro para confirmar la infiltración. Sin embargo,
ésta se realiza mediante la obtención de un pequeño volumen de muestra, lo que condiciona una alta tasa
de falsos negativos. La PET puede mejorar el rendimiento de la técnica al permitir dirigir la biopsia a los
puntos afectados.
La afectación del tracto gastrointestinal puede asociarse al compromiso del anillo de Waldeyer.
De entre las glándulas salivares, la parótida es la que más frecuentemente se compromete.
La afectación primaria del hígado en la EH es muy rara. Sin embargo su afectación secundaria
es muy frecuente y generalmente se asocia a la afectación nodal y con certeza a la afectación esplénica. El
patrón más frecuentemente observado es el de la afectación difusa, siendo el nodular, el miliar (< 1 cm.) o el
mixto, mucho menos frecuente.
El parénquima pulmonar. En la valoración del pulmón tratado hay que ser precavidos con la
posible coexistencia de infección o de neumonitis posradiación. Suele afectarse de forma secundaria en la
enfermedad recurrente y cuando lo hace de forma primaria, en la EH, se presenta asociado a la afectación
hiliar o mediastínica homolateral ya que la afectación se produce por invasión directa a partir de dichos
ganglios. En los LNH puede existir afectación parenquimatosa sin compromiso ganglionar.
Los testículos son los órganos más frecuentemente afectados, de tal forma que el linfoma
testicular es el tumor más frecuente después de los 60 años seguido del riñón y del espacio perirrenal.
El melanoma es un tumor maligno, altamente invasor y con frecuencia mortal que procede de las
células pigmentadas de la epidermis (melanocitos). Su incidencia está aumentando de forma alarmante,
fundamentalmente entre las mujeres, en probable relación con una mayor exposición a los rayos del sol
(ultravioleta B), junto con una cierta predisposición genética.
150
La situación de la lesión primaria parece estar relacionada con el sexo, de tal forma que, los
hombres desarrollan la mayor parte de los melanomas en tronco, cabeza y cuello y las mujeres en las
extremidades.
El espesor del melanoma (índice de Breslow, niveles de Clark), junto con la afectación
ganglionar, son los factores pronósticos más importantes en los melanomas localizados. Si el espesor del
melanoma es < 0.75 mm la tasa de supervivencia a 10 años es > 95% y si es > 4 mm es < 70%.
La localización del tumor también parece jugar un importante papel: así, los melanomas de las
extremidades tienen mejor pronóstico que los del torso, cabeza o cuello, y esto está relacionado también
con el mejor pronóstico de las mujeres respecto de los hombres. Tras un diagnóstico previo de melanoma,
el embarazo también empeora el pronóstico.
6.1 Estadificación
La principal vía de diseminación de este tumor es la linfática, siguiendo además una progresión
ordenada en la cadena linfática. Cuando se trata de un melanoma de bajo riesgo (<1.5 mm) se debe realizar
en primer lugar un estudio del ganglio centinela, reservando la indicación PET para la estadificación de
melanomas de riesgo medio y alto (1.5 a 4mm y >4mm), para resolver dudas de otras técnicas o confirmar
que una lesión es única.
Debido a la elevada tasa mitótica de estos tumores, la PET tiene un rendimiento diagnóstico
superior a otras técnicas, en la valoración de los ganglios periféricos, hiliares y mediastínicos, así como en
la valoración de la posible existencia de metástasis cutáneas, óseas, hepáticas y abdominales
extrahepáticas. Todo ello en un único estudio de cuerpo entero, lo que convierte a la PET en la técnica de
elección para el estudio de los melanomas de riesgo intermedio/alto.
151
Estadificación
Varón de 78 años intervenido por melanoma en talón del pie izquierdo.
En estudio PET se objetiva la presencia de metástasis en tránsito en muslo
izquierdo
Los falsos positivos de la PET suelen estar relacionados con lesiones inflamatorias o cambios
postoperatorios y los falsos negativos con micrometástasis, tumores de crecimiento lento ó con un gran
componente necrótico.
La PET tiene un alto valor predictivo positivo, pero un menor valor predictivo negativo, dada la
elevada existencia de micrometástasis ó de lesiones por debajo del límite de resolución del sistema. Un
estudio negativo debería implicar un cuidadoso análisis inmunohistoquímico del ganglio centinela
En los estudios de melanoma hay que valorar muy cuidadosamente la exploración efectuada sin
corrección de atenuación con objeto de evitar la posible existencia de lesiones superficiales de la piel que
podrían ser causa de falsos negativos en el caso de valorar exclusivamente el estudio con corrección de
atenuación.
Los casos de sospecha de recurrencia están relacionados con la elevación del marcador tumoral
S.100 ó con la existencia de dudas, por la clínica o tras la realización de alguna técnica de imagen (TC/RM).
En esta indicación, la PET tiene un alto rendimiento diagnóstico
Su variedad histológica más frecuente hasta el 75% de los casos, es el carcinoma ductal
infiltrante, que se localiza preferentemente en el cuadrante superoexterno de la mama. El tamaño del tumor,
su histología (subtipo y grado de diferenciación) y la afectación ganglionar (tanto axilar como de la cadena
ganglionar de la mamaria interna) son los factores que más determinan el pronóstico de la enfermedad.
El abordaje terapéutico incluye el tratamiento quirúrgico, que es cada vez más conservador, la
radioterapia y el tratamiento sistémico quimioterápico (antraciclinas, taxanos) que puede ser adyuvante,
neoadyuvante o paliativa junto con la terapia hormonal (tamoxifeno).
La mamografía y de forma complementaria, la ecografía, son las dos técnicas de elección para el
estudio inicial de sospecha del cáncer de mama. El interés de la PET en la localización del tumor primario
se limita a la valoración de casos con mamografías dudosas o no concluyentes (mamas densas, cicatrices,
implantes, enfermedad fibroquística), cuando la biopsia es equívoca o se sospecha afectación multifocal o
bilateral.
La técnica del ganglio centinela y la PET deben ser utilizadas en función de la probabilidad pre-
test de la existencia de metástasis axilares. Cuando la probabilidad sea alta, debemos realizar una PET y
cuando sea baja, un estudio del ganglio centinela.
La PET es una técnica excelente para la valoración de los ganglios de la mamaria interna, que
pueden estar afectados incluso sin que exista compromiso axilar, sobre todo en tumores localizados en
cuadrantes internos.
Para la evaluación de las metástasis óseas, los hallazgos de la PET son de alguna manera
complementarios a los de la gammagrafía ósea. Así, las lesiones líticas puras, la teórica causa de falsos
negativos en la gammagrafía, son perfectamente visibles con FDG, mientras que se han descrito algunos
falsos negativos con la PET en el caso de lesiones blásticas, que son las que mejor se objetivan con la
gammagrafía.
Es importante recordar que puede producirse un aumento difuso de la captación en médula ósea
tras la administración de factores estimulantes del crecimiento de colonias de granulocitos o tras
quimioterapia, objetivándose un patrón similar al "superscan" del rastreo óseo.
En el diagnóstico de las recurrencias que, en general, son detectadas a los 5-10 años del
diagnóstico inicial, la PET tiene interés en aquellos casos en los que exista sospecha clínica de recurrencia
y las técnicas convencionales son negativas, siendo particularmente útil en pacientes con síntomas de
plexopatía braquial y en pacientes a los que tras un tratamiento curativo presentan un aumento de los
marcadores.
Estadificación y reestadificación
Paciente con adenocarcinoma mama izquierda intervenida hace 6 años. Es
alérgica al contraste yodado por lo que se solicita PET con 18F-FDG para
valoración de recurrencia. En la PET se observan metástasis hepáticas y
metástasis en ambas palas ilíacas.
7.3 Respuesta al tratamiento
154
La PET es la técnica de elección para valorar la respuesta tras el tratamiento, si bien para
realizar una adecuada valoración es conveniente esperar tres meses tras la radioterapia y mes y medio tras
la quimioterapia.
8. Cabeza y cuello
La incidencia de tumores de cabeza y cuello está aumentando en los últimos años. Las cifras de
incidencia más elevadas se presentan en personas con una exposición prolongada al tabaco y al alcohol. La
mayoría de estos tumores son carcinomas de células escamosas originados en estructuras mucosas de la
cavidad nasal, senos paranasales, nasofaringe, cavidad oral, orofaringe y laringe. Su diagnóstico precoz es
importante ya que el tamaño, la localización, la invasión de estructuras vecinas y sobre todo, el número de
ganglios afectados condiciona el pronóstico y el tipo de tratamiento.
Por su importancia, los ganglios de la región de cabeza y cuello han sido clasificados por niveles:
En general estos tumores tienen mal pronóstico, especialmente cuando la enfermedad esta
avanzada. En los estadios iniciales (I y II) pueden tratarse con cirugía con/sin radioterapia. La cirugía puede
requerir la disección ganglionar de todos los niveles ganglionares (radical) o de algunos niveles
seleccionados. Los estadios más avanzados suelen tratarse con una combinación de ambas o con quicio-
radioterapia. Es muy frecuente la reaparición del tumor durante los dos primeros años tras el tratamiento,
junto con la aparición de otros tumores acompañantes (segundo primario), fundamentalmente en las
porciones altas del aparato digestivo y respiratorio (hasta un 20%).
En el diagnóstico del tumor primario, la PET tiene un papel secundario debido a su limitada
resolución anatómica. Sin embargo, sí es útil, cuando no se localiza el tumor primario en un paciente con
una adenopatía positiva en el cuello (30-50% de casos en tumores de origen desconocido) o cuando se
quiere descartar la existencia de un segundo tumor primario.
La mayoría de estos tumores ya han invadido los ganglios regionales en el momento del
diagnóstico y es decisivo determinar la afectación de los mismos (número, tamaño y localización) para la
elección de un tratamiento adecuado quirúrgico y/o radioterápico, y para establecer un pronóstico. Para esta
indicación, la PET ha demostrado un alto rendimiento diagnóstico. Habitualmente, para valorar la invasión
de los ganglios regionales se suele utilizar la TC o la RM, utilizando criterios puramente morfológicos,
basados en el tamaño (los ganglios mayores de 1 cm. se consideran infiltrados) o en la ausencia de
homogeneidad central.
La afectación metastásica a distancia se produce en fases tardías y con mucha menor frecuencia
que en otros tumores, no obstante, al ser la PET una técnica de rastreo corporal, podemos, en el mismo
estudio, descartar la existencia de metástasis (pulmonares, hepáticas y óseas).
Como en estos tumores la posibilidad de recurrencia es muy alta, la PET es una técnica de gran
utilidad para el control evolutivo, reservando las técnicas morfológicas para complementar la información
obtenida con la PET.
155
Reestadificación
Paciente de 70 años diagnosticado de carcinoma de células escamosas de
orofaringe. Se solicita PET para re-estadiaje tras cirugía y radioterapia.
En las imágenes de la PET se objetivan lesiones metastásicas hipermetabólicas
en cadena yugular izquierda, mediastino y pulmón izquierdo
8.3 Respuesta al tratamiento
Debido a que tras el tratamiento, los cambios funcionales preceden a los morfológicos, la PET es
la técnica de elección para realizar una correcta valoración de su eficacia.
Sin embargo, hay que recordar que tras la radioterapia se producen, en los primeros momentos,
cambios inflamatorios inespecíficos, lo que puede dificultar la interpretación de la imagen PET, por lo que
hay que esperar unos cuatro meses para realizar el estudio. En el caso de la quimioterapia, el tiempo de
espera es de mes y medio.
9. Cáncer de tiroides
El cáncer de tiroides representa el 1% de todos los tumores malignos. En el 90% de los casos
son tumores bien diferenciados que proceden de las células foliculares. Con menor frecuencia encontramos
tumores anaplásicos, carcinoma medular y son prácticamente excepcionales, el linfoma o sarcoma (a partir
de células del sistema inmune o del estroma).
Las técnicas radiológicas de diagnóstico por la imagen (ecografía, CT, RM) tienen un bajo
rendimiento en la detección de estas lesiones; además, no es muy conveniente la utilización de contrastes
yodados, si posteriormente hay que realizar estudios o tratamientos con yodo radioactivo.
Las técnicas de medicina nuclear que utilizan radiofármacos distintos al 131-I (Talio, Tecnecio-
MIBI, rastreo óseo...), tienen un rendimiento variable para la detección de enfermedad local y/o de
metástasis, pero su mayor limitación estriba en su baja sensibilidad y en su pobre resolución espacial.
También hay algunos autores que aconsejan utilizar el litio o el ácido retinoico con objeto de volver a
producir una diferenciación celular y que puedan ser detectadas las metástasis con el 131-I.
La PET con FDG debe ser la técnica de elección para el estudio de los pacientes sospecha de
metástasis funcionantes con valores altos de Tg y rastreo con yodo negativo. Para su realización no es
imprescindible suspender la terapia y tiene una elevada sensibilidad para la detección de lesiones y una
buena resolución espacial (3-5 mm); además, los casos de falsos negativos descritos con FDG se
corresponden con las metástasis más diferenciadas, precisamente en las que el rastreo de yodo tiene una
mayor capacidad de detección.
Respecto a la suspensión de la terapia sustitutiva, existen algunos datos que apoyan el hecho de
que la detección con FDG pueda ser TSH-dependiente, por lo que quizás éste criterio deba ser modificado
en el sentido de realizar también la exploración en situación de hipotiroidismo, utilizar la TSH recombinante,
o volver a explorar con estos criterios a aquellos pacientes en los que no sea posible evidenciar en la
primera exploración, realizada sin suspensión, la existencia de metástasis funcionantes.
157
Por último, el estudio con FDG también puede realizarse en el seguimiento de pacientes con
cáncer diferenciado de tiroides sometidos a diálisis, debido a las dificultades logísticas derivadas de las
medidas de radioprotección que plantea la utilización del 131-I en este tipo de pacientes.
9.2 Recurrencia
Tras el tratamiento, estos pacientes precisan realizar un estricto control evolutivo. La clínica junto
con la determinación de calcitonina y el CEA, son los parámetros más importantes que pueden sugerir la
existencia de recurrencia y/o metástasis.
158
Al igual que en el caso del cáncer diferenciado de tiroides, la FDG es una alternativa a considerar
como primer escalón diagnóstico en pacientes con marcares tumorales elevados, o bien cuando con las
otras técnicas no se ha logrado objetivar la localización de la lesión metastásica.
Paciente intervenido hace cinco años por carcinoma medular de tiroides, mediante tiroidectomía total y
vaciamiento ganglionar cervical derecho. Se realiza PET para valoración de lesiones por presentar cifras
elevadas de calcitonina, en el que se objetiva la existencia de dos adenopatías cervicales derechas, con
aumento del metabolismo (SUV 6.1 y 4.4 gr/ml).
10. Tumores del sistema musculoesquelético
Los sarcomas de partes blandas son un porcentaje pequeño de tumores y que en estadios
iniciales son curables. Se han asociado a una predisposición genética y a la exposición a radiación y a
tóxicos. Pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo, aunque la localización más frecuente es en las
extremidades inferiores. La distribución por su localización es la siguiente:
Los tumores óseos malignos son tumores raros (0.2% de todos los nuevos cánceres). Los más
frecuentes son el osteosarcoma y el Sarcoma de Ewing, que aparecen principalmente durante la infancia o
la adolescencia. Otros tipos histológicos son el fibrosarcoma, condrosarcoma y el histiocitoma fibroso
maligno.
Tanto en los tumores óseos, como en los sarcomas de tejidos blandos la intensidad de captación
de FDG se correlaciona con el grado de malignidad, permitiendo diferenciar lesiones benignas de malignas.
Información general
Guías de procedimientos
Casos clínicos
Revistas
Instituciones, organizaciones y sociedades
6.- Nefrourología
1. Introducción
2. Procedimiento
3. Imagen normal
4. Indicaciones
5. Enlaces útiles
1. Introducción
El riñón desempeña tres grandes grupos de funciones: excrección de los productos de desecho
del metabolismo nitrogenado, control de los metabolismos hidromineral y ácido-base, y producción
hormonal. La exploración del riñón y las vías urinarias con radiofármacos es una de las situaciones donde
mejor se pone de manifiesto el carácter no invasivo y funcional de la Medicina Nuclear.
Los radionúclidos también pueden emplearse para la valoración estructural del sistema urinario,
aunque su limitada resolución espacial y la generalización de los ultrasonidos y la TC han relegado esta
indicación a un segundo plano.
Los términos empleados para describir las exploraciones renales en Medicina Nuclear se han
desarrollado históricamente a partir de una instrumentación que no se emplea en la actualidad, y a menudo
se usan de forma intercambiable, lo que puede dar lugar a confusión. Así, originalmente el renograma era la
curva de actividad-tiempo obtenida en los estudios con sondas externas (sin imagen), y hoy este término
incluye tanto a las imágenes secuenciales dinámicas obtenidas con la gammacámara como a la curva
propiamente dicha. La gammagrafía renal son las imágenes adquiridas con radiofármacos que se fijan a la
161
corteza renal, o las imágenes gammagráficas secuenciales de los estudios dinámicos que expresan la
captación y eliminación del trazador.
La cistografía isotópica (directa e indirecta) es la exploración utilizada para estudiar las vías
urinarias.
2. Procedimiento
Una vez marcado el compuesto es inestable, y debe ser inyectado durante los primeros 30
minutos tras su preparación. La entrada de aire en el vial degrada el complejo Tc99m-DMSA, lo que
disminuye la captación renal y aumenta la actividad hepática y de fondo. Los pacientes con acidosis tubular
o mala función renal presentan menor captación cortical del radiofármaco.
La dosis para una adulto es de 5 mCi (185 MBq). En niños, la dosis mínima es de 0,3 mCi (10
MBq) y la dosis máxima de 3 mCi (110 MBq).
La adquisición de las imágenes se hace a las 2-4 horas postinyección. Deben realizarse
proyecciones posterior y oblícuas posteriores de ambos riñones con colimador de alta resolución (300-
500.000 cuentas, matriz 128x128 o 256x256), o de cada riñón por separado con colimador "pinhole"
(150.000 cuentas). En pacientes con anomalías de la columna vertebral, riñones en herradura o pélvicos
también debe adquirirse una proyección anterior.
Preparación del paciente: Es imprescindible un buen estado de hidratación para mantener una
diuresis suficiente. En la mayoría de los casos es suficiente la ingestión de 400-500 ml de agua o zumo, 15-
162
30 minutos antes de la exploración. A veces es necesaria la administración de suero fisiológico por vía
intravenosa. El paciente debe vaciar la vejiga antes de comenzar el estudio.
Las imágenes se adquieren en proyección posterior con el paciente en posición decúbito supino
o sentado. Los trasplantes renales se exploran en proyección anterior.
Para mejorar la especificidad del renograma convencional se han incluido dos intervenciones
farmacológicas en el procedimiento: el renograma diurético y el renograma post-IECA.
El principio básico del renograma diurético es sencillo. En los sistemas dilatados no obstruidos se
observa un fenómeno de retención de la actividad por efecto reservorio. Cuando se aumenta el flujo de
orina mediante la administración de un diurético, en los sistemas dilatados existe una eliminación del
radiofármaco que no ocurre en la obstrucción verdadera.
El efecto comienza a los 1-2 minutos, con un rápido aumento en el flujo de orina a los 3-6
minutos, y el efecto máximo a los 15-18 minutos de la administración. No debe emplearse en pacientes con
alergia a las sulfamidas (reacción cruzada).
La duración del renograma diurético es de 40-45 minutos, lo que permite la valoración del efecto
máximo de la furosemida.
Para evitar artefactos por la presión retrógrada vesical debe sondarse a los pacientes con
megauréter, reflujo vesicoureteral, vejiga neurógena, vejigas de pequeña capacidad, disfunción vesical o
válvulas de uretra posterior.
Preparación del paciente: Siempre que sea posible los IECA deben interrumpirse, según su
vida media, entre 2 y 5 días antes del estudio (captopril 48 horas, lisinopril/enalapril 96 horas). Los diuréticos
deben suspenderse 3 días antes de la exploración, ya que la deshidratación aumenta el riesgo de
hipotensión y disminuye la diuresis. El efecto de otros fármacos antihipertensivos no está completamente
definido.
La TA y el pulso deben monitorizarse antes de la toma del IECA y cada 10-15 minutos hasta
estabilizarse y el paciente esté asintomático.
El paciente debe guardar ayunas para sólidos 4 horas antes del estudio.
Si durante la exploración aparecen crisis hipotensivas, se coloca al paciente decúbito supino con
las piernas elevadas y se administrará suero fisiológico a ritmo rápido.
Consiste en la instilación a través de una sonda de una pequeña cantidad de actividad isotópica
diluida en suero fisiológico templado hasta conseguir la máxima distensión de la vejiga. En este momento se
pinza la sonda y pueden realizarse maniobras que favorezcan el reflujo vésico-ureteral. Finalmente, se
libera la sonda y el paciente orina.
Adquisición de las imágenes: Se obtienen imágenes continuas durante las fases de llenado y
vaciado. Durante el llenado se adquieren en proyección posterior con el paciente decúbito supino (5
segundos por imagen, matriz 128x128). Si es posible, las imágenes miccionales se realizan con el paciente
sentado (2-10 segundos por imagen, matriz 128x128). La realización de imágenes pre y postmiccional
permite la estimación del volumen residual vesical.
Se obtiene como parte de un estudio dinámico renal, instruyendo al paciente que no debe orinar
hasta que la vejiga esté llena y haya drenado toda la actividad renal. No necesita sondaje vesical y permite
una dinámica normal de llenado y vaciado de la vejiga.
La técnica presenta múltiples limitaciones. Requiere la colaboración del paciente, lo que elimina
a la mayoría de los niños que se van a evaluar por reflujo. Incluso con niños colaboradores el 10%-20% de
164
los estudios no son adecuados, y en los estudios válidos sólo se detectan el 50% de todos los grados de
reflujo.
El paciente debe tener buena función renal y no presentar ectasias del tracto urinario superior,
pues puede confundirse el drenaje de la pelvis con un reflujo. No se visualizan los reflujos que se producen
durante la fase de llenado (20%). Tampoco permite el cálculo del volumen residual o conocer el volumen
vesical en el momento del reflujo. Además, la dosis de radiación recibida por el paciente es mayor.
3. Imagen normal
El estudio normal (Fig. 1) presenta una captación uniforme en toda la corteza renal. Las
pirámides papilares y los sistemas colectores no captan Tc99m-DMSA y se visualizan como defectos
fotopénicos centrales rodeados por un anillo cortical, sobre todo en las proyecciones oblícuas posteriores.
Las imágenes de alta resolución y magnificadas pueden presentar una captación hetereogénea,
debida a la prominencia de las columnas corticales y a la mejor diferenciación entre corteza y médula.
El borde anterolateral del polo superior del riñón izquierdo puede aparecer aplanado por la
impresión esplénica. Las lobulaciones fetales se visualizan como indentaciones del contorno renal,
localizadas entre las pirámides medulares.
En las imágenes de perfusión la actividad debe ser ortotópica, simétrica y simultánea en los dos
riñones, de intensidad similar a la actividad aórtica. La captación aumenta en el parénquima renal hasta los
2-5 minutos, y a partir de entonces disminuye.
El sistema colector intrarrenal se visualiza como una escotadura en el borde medial del
parénquima renal, que se rellena de actividad entre los 2-4 minutos y vacía a los 5-10 minutos. Los uréteres
pueden visualizarse intermitentemente a lo largo del estudio. La actividad vesical se hace visible entre los 4-
10 minutos, y aumenta de forma progresiva con el tiempo. En los primeros minutos, una vejiga urinaria llena
aparece como una zona hipocaptante.
165
En las imágenes de perfusión y parenquimatosas precoces son visibles hígado y bazo, que
puede confundirse con el riñón en el lado izquierdo; la persistencia de esta actividad sugiere insuficiencia
renal. El resto del abdomen suele presentar una actividad de fondo uniforme.
Análisis de la curva
1ª fase o vascular:
En los primeros 15-20 segundos después de la inyección del radiofármaco se produce una
rápida elevación en el número de cuentas, que a los 30-40 segundos alcanza un punto de inflexión, y refleja
el aporte sanguíneo al riñón y la velocidad de la inyección (calidad del bolo).
En un análisis detallado de esta fase, las curvas renales son paralelas a la actividad aórtica, y el
pico de actividad máxima no debe retrasarse más de 3-5 segundos respecto al pico aórtico (Fig. 4).
Es una fase de ascenso más lento, corresponde a la incorporación y tránsito intrarrenal del
radiofármaco. Este segmento continúa ascendiendo hasta que se igualan la cantidad de radiofármaco
extraida del plasma y la eliminada en la orina. El pico máximo se alcanza a los 3-5 minutos.
3ª fase o de eliminación:
166
La porción excretora de la curva presenta un rápido descenso, que alcanza un trazado casi plano
a los 20-30 minutos. Al finalizar la prueba la altura de la curva oscila entre el 15%-25% de la actividad
máxima.
4. Indicaciones
Entre las anomalías numéricas renales están la agenesia, la duplicación de pelvis y uréter, y los
riñones supernumerarios.
En la ectopia, el riñón se localiza en el abdomen inferior y suele ser de forma esférica u ovoide.
En la ectopia cruzada (Fig. 6) el riñón emigra caudalmente al riñón contralateral normal, al que
frecuentemente está unido (85% de los casos).
El riñón en herradura (Fig. 7) se origina habitualmente por la fusión de los polos inferiores de
ambos riñones, por un istmo de tejido conectivo que puede contener tejido renal funcionante. Las pelvis
renales se rotan anteriormente y los uréteres descienden a la vejiga por delante del istmo.
En los riñones multiquísticos y en las poliquistosis renales (infantil y del adulto) existe una
sustitución del parénquima renal por lesiones quísticas, que frecuentemente se asocian a anomalías del
riñón contralateral o lesiones en otros órganos.
Conceptos generales: La infección del tracto urinario (ITU) es una patología común en la
infancia (1% de los niños y 3% de las niñas), y es la indicación más frecuente de la gammagrafía cortical
renal.
La ITU del tracto inferior o baja (cistitis, ureteritis) se limita al sistema colector urinario y no afecta
al parénquima renal. La ITU del tracto superior o alta (pielonefritis) afecta al parénquima renal y puede
acompañarse de daño renal permanente, insuficiencia renal e hipertensión arterial. Además, la ITU tiene
tendencia a la recurrencia.
La ITU puede deberse a una infección ascendente de la flora perineal en pacientes con reflujo
vesicoureteral (RVU) u obstrucción. El 50% de los niños con infección renal documentada no presentan
RVU; en estos casos, la pielonefritis puede ser secundaria a diseminación hematógena, a RVU intermitente
no detectable, o a bacterias capaces de adherirse al urotelio.
Métodos diagnósticos:
Historia clínica:
La ITU puede o no ser sintomática. La forma de presentación depende de la edad del paciente, y
los síntomas no son específicos, y son poco sensibles. Clínicamente, puede ser difícil distinguir entre ITU
baja y pielonefritis.
Laboratorio:
Imagen gammagráfica: La pielonefritis aguda (PNA) aparece como una o múltiples áreas con
diferentes grados de hipocaptación, con o sin deformación del contorno renal, que no se acompañan de
pérdida de volumen. Aunque la mayoría de las lesiones se localizan en los polos superior e inferior, la zona
media del riñón también se afecta. Un patrón gammagráfico más raro es el de hipocaptación difusa en un
riñón aumentado de tamaño.
Las cicatrices corticales (Fig. 8 y 10) se asocian a contracción y pérdida de volumen, que se
manifiesta como adelgazamiento cortical, rectificación del contorno renal y defectos en cuña. El defecto
puede hacerse más prominente por el crecimiento alrededor del tejido normal.
La pérdida de volumen puede ocurrir en ausencia de defectos focales, dando lugar a un riñón
pequeño de contornos regulares (Fig. 9). El cálculo de la función renal relativa puede ayudar en la detección
de cicatrices renales, diferencias mayores de 45%-55% se asocian a cicatrices en el riñón con menor
función.
La gammagrafía cortical renal es el método más preciso para la detección de PNA y cicatrices,
con sensibilidad y especificidad por encima del 90%. Detecta el doble de lesiones que la ecografía y cuatro
veces más que la urografía intravenosa. La sensibilidad del renograma con Tc99m-MAG3 para la detección
de cicatrices es del 50%.
El problema está en diferenciar entre una verdadera obstrucción y una dilatación no asociada a
obstrucción ("dilatación no es igual a obstrucción"). Además, el grado (parcial o completa) y la duración
(aguda o crónica) de la obstrucción son variables. Una obstrucción no corregida puede dar lugar a
infecciones recurrentes, deterioro de la función y atrofia renal.
La secuencia fisiopatológica que conduce a la atrofia renal es compleja y parece ser cíclica. La
obstrucción produce un aumento de presión en el sistema colector que se trasmite al parénquima renal, con
disminución del flujo sanguíneo. Temporalmente, esto conduce a una menor producción de orina que alivia
la presión, a costa de una pérdida de la función. De nuevo la presión aumenta gradualmente, y el ciclo se
repite con pérdida progresiva de la función.
El test de Whitaker, que mide la relación entre presión y flujo en la pelvis renal, no es una técnica
de uso rutinario. Es un procedimiento que necesita la punción del sistema colector, es operador-
dependiente, no permite la monitorización de la función renal, y sus resultados no son concluyentes.
Aplicaciones:
Limitaciones:
población hipertensa y hasta al 15%-30% de los pacientes con hipertensión refractaria, y puede ser curable
mediante técnicas de revascularización. Las causas más frecuentes son arterioesclerosis y displasia
fibromuscular.
La determinación de los niveles de renina en las venas renales es una técnica invasiva.
Imagen Gammagráfica: Los parámetros más comunes para definir un estudio positivo son la
valoración visual de las imágenes secuenciales, y la interpretación cualitativa de las curvas de los
renogramas.
El criterio diagnóstico más específico para la HTRV es un cambio en el renograma inducido por
el IECA. El renograma post-IECA tiene una sensibilidad y especificidad del 90%.
La probabilidad post-test para HTRV no puede basarse solamente en los resultados del
renograma post-IECA, sino que éstos deben combinarse con la probabilidad pre-test. En pacientes con alto
riesgo se asume una probabilidad pre-test del 10%-30%. Cuando la prueba se realiza en pacientes de bajo
riesgo la probabilidad es mucho menor.
Para el Tc99m-DTPA una reducción en la captación relativa mayor del 10% tras el IECA, indica
una alta probabilidad de HTRV, cambios del 5%-9% indican una respuesta intermedia. Una retención
parenquimatosa unilateral también indicaría alta probabilidad.
Cambios cualitativos en los renogramas Los resultados del renograma post-IECA deben
expresarse en términos de probabilidad baja, intermedia o alta para HTRV.
173
I. Baja probabilidad.
Renograma basal anormal que no se modifica con el IECA. En este grupo se incluyen
pacientes urémicos e hipertensos con riñón pequeño y pobremente funcionante (<30%). La
sensibilidad de este patrón es alta (90%) pero su especificidad es baja (50%-75%).
Aplicaciones:
Limitaciones:
Imagen Gammagráfica: Los parámetros más comunes para definir un estudio positivo son la
valoración visual de las imágenes secuenciales, y la interpretación cualitativa de las curvas de los
renogramas.
174
El criterio diagnóstico más específico para la HTRV es un cambio en el renograma inducido por
el IECA. El renograma post-IECA tiene una sensibilidad y especificidad del 90%.
La probabilidad post-test para HTRV no puede basarse solamente en los resultados del
renograma post-IECA, sino que éstos deben combinarse con la probabilidad pre-test. En pacientes con alto
riesgo se asume una probabilidad pre-test del 10%-30%. Cuando la prueba se realiza en pacientes de bajo
riesgo la probabilidad es mucho menor.
La resolución anatómica y los detalles proporcionados por la cistografía isotópica (CI) son
menores que con la CUMS, no permitiendo la visualización de la morfología calicial. En la CI los criterios
empleados para graduar el reflujo son:
Aunque no es una práctica habitual, la repetición de ciclos de llenado y micción puede mejorar la
sensibilidad de la CI.
175
Valoración inicial de niñas con infección urinaria por reflujo (En niños la exploración inicial es la
CUMS).
Detección del reflujo familiar.
Seguimiento en pacientes con tratamiento antibiótico, para valorar la resolución espontánea o la
progresión.
Comprobación de los resultados de la cirugía antirreflujo.
Valoraciones seriadas del reflujo causado por disfunción vesical (vejiga neurógena).
Limitaciones:
Conceptos generales: El trasplante renal es la mejor opción terapéutica para una gran parte de
los pacientes con insuficiencia renal terminal, por la gran calidad de vida que permite y la excelente relación
coste-efectividad.
Métodos diagnósticos:
Biopsia percutánea: Permite el diagnóstico definitivo entre NTA, nefrotoxicidad por CyA, y
rechazo agudo. Es invasiva y no está exenta de riesgos.
Imagen Gammagráfica: Es de gran importancia obtener un estudio en las primeras 24-48 horas,
que servirá de base para valorar cambios posteriores. La realización de curvas actividad-tiempo del injerto,
aorta y arteria ilíaca permite obtener distintos índices numéricos de perfusión y función que son de utilidad
en el seguimiento del injerto oligúrico en el postoperatorio y en la predicción de su recuperación, ayudando
en ocasiones a diferenciar la NTA de otro proceso sobreañadido.
En la mayoría de los injertos procedentes de cadáver hay inicialmente cierto grado de NTA. El
estudio gammagráfico muestra una perfusión renal conservada o levemente alterada, y una concentración
parenquimatosa enlentecida que aumenta progresivamente alcanzando una intensidad superior a la normal,
ya que en los casos graves no llega a eliminarse el trazador al sistema calicial. Si no hay complicación, en
los siguientes días se va produciendo la normalización de los hallazgos gammagráficos, pasando por
grados intermedios de alteración en el estudio.
En el rechazo agudo, el estudio muestra una fase vascular muy alterada durante la que incluso
es difícil distinguir la silueta renal. La captación en el parénquima es lenta, hetereogénea y disminuida
significativamente, pudiendo estar conservada, al menos parcialmente, la eliminación. Si el rechazo se
produce cuando la función renal no se había normalizado todavía, el diagnóstico es más complejo y un
empeoramiento en los índices de perfusión puede ser el dato más significativo.
El efecto vasoconstrictor de la CyA produce una alteración tanto de la fase vascular como de la
fase tubular, dando lugar a un retraso de la eliminación y un aumento de la retención parenquimatosa del
trazador (nefrotoxicidad por CyA). El diagnóstico en un estudio aislado es complejo, aunque las
alteraciones no suelen ser tan intensas como en el rechazo. La gammagrafía es muy útil para detectar la
rápida mejoría que se produce tras reducir la dosis del inmunosupresor.
Los grados leves y moderados de estos tres procesos patológicos, así como la coexistencia de
dos de ellos, dificulta de forma importante el diagnóstico diferencial gammagráfico.
La estenosis de la arteria renal, en relación con daño en la íntima por el material de sutura o por
rechazo, igual que en los riñones nativos se puede estudiar tras la administración de un IECA.
Las colecciones líquidas perirrenales (linfocele (Fig. 19), hematoma, absceso), se observan
como áreas de hipoactividad adyacentes al riñón. Los urinomas si están comunicados con la vía excretora,
se observan como áreas frías que se van llenando progresivamente del trazador.
178
Las fístulas urinarias (Fig. 20) suelen ocurrir en la anastomosis ureterovesical o en el tercio
inferior del uréter debido a necrosis por daño vascular. En casos de rechazo se puede producir por rotura de
un cáliz. Aparecen como un foco mal definido de actividad fuera de la vía excretora que aumenta
progresivamente.
Aplicaciones:
Limitaciones:
Baja especificidad de los patrones de NTA, rechazo agudo y nefrotoxicidad por CyA.
Diagnóstico complicado cuando coexisten dos procesos distintos como causa de la disfunción renal,
y cuando se inicia el tratamiento antes de realizar la gammagrafía.
No detecta colecciones perirrenales de pequeño tamaño.
A veces no permite localizar el lugar exacto de la fístula.
La excreción biliar del trazador (Tc99m-MAG3) se puede confundir con una fístula urinaria.
5. Enlaces útiles
179
7.- Neurología
1. Introducción
2. Procedimiento
3. Imagen normal
4. Indicaciones
5. Enlaces útiles
1. Introducción
Hemos conseguido asimismo con las técnicas de neuroimagen funcional, la SPECT y la PET,
unas imágenes con buena resolución espacial y de contraste que proporcionan mapas cualitativos y
cuantitativos de diversos parámetros de función cerebral: el estudio del consumo de oxígeno y de glucosa
corresponden al campo de la PET, mientras que las imágenes de flujo regional, de distribución de
neurorreceptores y el estudio de viabilidad tumoral son compartidas por la SPECT y la PET. El campo más
ampliamente estudiado ha sido el de la perfusión cortical, por ser el más asequible desde el punto de vista
técnico, y quizá también por ser el de aplicación clínica más extensa; el flujo sanguíneo regional, ligado
estrechamente al metabolismo neuronal en la mayoría de enfermedades neurológicas, es un buen marcador
de disfunción neuronal. Tiene la limitación de la inespecificidad de las imágenes de hipoperfusión,
compensada en parte por el uso de métodos de activación.
Donde más tienen que ofrecer las técnicas de neuroimagen funcional es en enfermedades
neurológicas con cuadros clínicos definidos pero con poca o nula repercusión en la exploración física y sin
alteración estructural asociada evidente: migraña, epilepsia, demencias, alteraciones del movimiento,
psiquiatría... A pesar de las grandes posibilidades de la SPECT y la PET, el médico nuclear no deberá
perder de vista que son técnicas complementarias y que obtendrá de ellas su mayor rendimiento siempre en
combinación con todas las otras modalidades diagnósticas, especialmente las de neuroimagen estructural.
2. Procedimiento
Preparación del paciente: no es necesaria una preparación previa especial, aunque durante los
momentos previos y durante la administración del trazador es conveniente mantener al paciente en un
ambiente relajado, libre de estímulos intensos. La propuesta de aislar al paciente del medio en un ambiente
de ausencia de luz y sonidos es muchas veces difícil de llevar a la práctica. Es en cambio más importante
mantener unas condiciones similares en todos los pacientes, lo que facilita la comparación de las imágenes.
En los casos en los que sea necesario sedar al paciente, se hará tras la inyección del trazador.
180
Trazador: hay dos trazadores marcados con 99mTc disponibles para estudios de perfusión
cerebral: ECD (dímero de acetilcisteína) y hexametil propilenaminooxima (HMPAO). El más utilizado hasta
el momento es el HMPAO, una amina lipofílica capaz de cruzar la barrera hematoencefálica (BHE) normal
por difusión pasiva en relación proporcional al flujo sanguíneo ya en los primeros minutos tras su inyección
intravenosa ; se distribuye en cerebro el 5-6% de la dosis administrada, donde permanece inalterada hasta
horas después, ya que pierde inmediatamente la lipofilia inicial y queda atrapada en la circulación cerebral.
El HM-PAO se marca con Tc99m de elución reciente (de menos de 2 horas), que debe ser
extraído de un generador eluído durante las 24 horas anteriores.
Este trazador es muy inestable "in vitro", y debe ser administrado durante los primeros 30
minutos tras su reconstrucción durante este tiempo se exige una pureza radioquímica superior al 85%.
Durante su inyección hay que evitar la mezcla con sangre, ya que aumentaría el Tc99m libre.
Actualmente ya está extendido el uso del HM-PAO estabilizado, menos inestable in vitro.
Se puede iniciar la adquisición a los pocos minutos tras la inyección del trazador, pero es
preferible esperar aproximadamente 1 hora a que mejore la relación actividad cortex/fondo.
La reorientación de las imágenes postreconstrucción debe ser la que permita una mejor
visualización de las estructuras de interés. Es útil que la exploración estándar se reoriente de forma
similar a las de otras exploraciones de imagen para facilitar la comparación de estructuras.
3. Imagen Normal
En la imagen normal aparece claramente delimitada la sustancia gris cortical y subcortical, con
una perfusión 30-50 % superior a la sustancia blanca. Ésta queda prácticamente indistinguible de los
ventrículos.
El cerebelo y la región occipital son las zonas más perfundidas. Se distinguen también los
lóbulos temporales, parietales y frontales y la sustancia gris subcortical, de la que se objetivan el tálamo y la
cabeza de los núcleos caudados.
4. Indicaciones
4.1 Demencias
Es la causa más frecuente de demencia en el adulto (50-60% de los casos). Los datos
epidemiológicos son muy variables, en función de la población elegida y de los diferentes métodos de
estudio, pero probablemente llega a afectar al 5% de los mayores de 65 años, y al 20% de los mayores de
80 años.
Métodos diagnósticos:
Historia clínica, exploración física y valoración neuropsicológica. Los test psiconeurológicos son
imprescindibles para la correcta valoración clínica del enfermo ya que mejoran la exactitud del
diagnóstico clínico. Deben utilizarse baterías de tests consensuados porque constituyen un método
objetivo de valoración. Tienen el inconveniente de que son largos y hay que repetirlos varias veces
y no se pueden aplicar a todos los enfermos
Técnicas de laboratorio
Histología. Aunque proporciona el diagnóstico definitivo, es invasiva, lo que la excluye de su
aplicación cotidiana. Por otra parte, los criterios de valoración no son siempre uniformes
La RM es un técnica excelente para detectar lesiones de sustancia blanca (Fig. 2). No obstante,
es frecuente encontrarlas, incluso muy extensas, en pacientes mayores de 65 años sin alteraciones
cognitivas. Por otra parte, la presencia de lesiones de origen vascular no descarta la existencia de DTA
asociada (demencia mixta).
Son técnicas tomográficas que evidencian cambios de la función neuronal mediante la valoración
de la perfusión cortical (SPECT de perfusión, Fig. 3. Imagen normal) o del metabolismo de la glucosa o del
oxígeno (Tomografía de Emisión de Positrones, PET).
De las técnicas diagnósticas no invasivas disponibles hasta ahora, son las únicas capaces de
proporcionar imágenes "positivas" de la enfermedad. Los hallazgos más característicos consisten en
hipoperfusión-hipometabolismo cortical en regiones temporoparietales, preferiblemente bilaterales y
simétricas (Fig. 4). El cerebelo y la sustancia gris subcortical suelen mantenerse indemnes.
Hay otros patrones de afectación que dirigen el diagnóstico a otros tipos de demencia, facilitando
así el diagnóstico diferencial, por ejemplo : afectación exclusiva frontal (Demencia tipo Pick, Fig. 6),aunque
las demencias primarias no EA (por ejemplo demencia de cuerpos de Lewy)muestran en general zonas no
específicas de hipoperfusión cortical, correspondientes a las zonas de depósitos anormales.
Aplicaciones:
Limitaciones:
4.2 Epilepsia
Conceptos generales: la crisis epiléptica es una descarga eléctrica neuronal paroxística, que
puede ser focal o parcial (descarga localizada) o generalizada (descarga global). Puede haber una
generalización posterior de una crisis focal. Las manifestaciones de estas alteraciones eléctricas pueden ser
motoras, sensitivas, sensoriales... Según haya o no ausencia de afectación del estado de conciencia, una
crisis focal puede ser compleja (generalmente de origen temporal) o simple. Hay un grupo de pacientes con
epilepsia parcial compleja (alrededor de un 20 %) cuyas crisis no responden al tratamiento médico y que
son candidatos a cirugía para escisión del foco con el fin de liberar al paciente de las crisis o al menos de
mejorar su control farmacológico.
La CT y la RM están indicadas para demostrar una lesión estructural, generalmente una zona de
gliosis, origen potencial de las crisis, lo cual se consigue en relativamente pocos casos: aproximadamente el
17 % con la CT y el 35 % con la RM.
Si hay indicación quirúrgica es preciso demostrar mediante una técnica funcional que esa lesión
es la que provoca la descarga eléctrica.
184
Neuroimagen funcional: tanto la SPECT como la PET han demostrado que la perfusión y el
metabolismo corticales sufren cambios durante y después de una convulsión parcial, incluso en pacientes
sin lesión estructural subyacente demostrada en RM.
Durante la fase ictal de una convulsión parcial compleja aparece un foco de hiperperfusión
cortical, de localización generalmente temporal, en el 80-100 % de los casos. Está descrito un aumento de
la actividad ictal del cerebelo contralateral al asiento del foco epileptógeno hasta en un 75 %, hallazgo que
ayuda en la lateralización de la descarga.
Si la inyección del HM-PAO se lleva a cabo en el período postictal inmediato (pocos minutos tras
la convulsión), este hallazgo típico se encuentra en el 70 % de los casos.
Tras la convulsión hay una rápida progresión de la hiper a hipoperfusión focal, que se puede
mantener a lo largo de todo el período interictal (Fig.1) y detectarse en las imágenes de SPECT hasta en un
50 % de los pacientes, mientras que en el resto no se evidencian alteraciones; en el período intercrisis es
también más frecuente la localización focal incorrecta.
Los valores de sensibilidad del SPECT en la epilepsia frontal se mantienen para las
exploraciones ictales, no así en las interictales, donde la imagen de disminución focal de la perfusión es
rara.
Aplicaciones:
Limitaciones:
Es la tercera causa de muerte en los países occidentales, y una de las principales causas de
morbilidad e invalidez funcional, lo cual supone un importante coste social y económico.
El CT sobre todo, y también la RM, son las técnicas de imagen de elección para el diagnóstico
inicial y el seguimiento posterior de los pacientes con ictus. La localización de la lesión en el TC puede ser
difícil en las primeras horas, y especialmente si es de localización cerebelosa (donde la RM se muestra
superior).
La SPECT es una técnica de imagen complementaria a las dos anteriores, que puede ser de
ayuda en el diagnóstico de ACV en las primeras horas tras su instauración, donde es más sensible que la
CT (90% vs. 50%).
vasodilatador con acetazolamida ayudan a diferenciar lesión necrótica de tejido hipóxico viable, y por otra
parte, lesión isquémica de diasquisis.
Ictus hemorrágico:
Aplicaciones:
Limitaciones:
4.4 Tumores
187
Conceptos generales: las metástasis son la neoplasia cerebral más frecuente, pero los tumores
primarios son los que se someten a tratamientos más agresivos. Los gliomas son el tipo de tumor primario
más frecuente y de peor pronóstico debido a su agresividad biológica. Los tratamientos más actuales de
radiocirugía y de braquiterapia estereotáctica han conseguido alargar la supervivencia de estos pacientes,
que muchas veces presentan clínica de deterioro neurológico secundaria a necrosis post-radioterapia. Es
necesario diferenciar adecuadamente estos cuadros de los de recurrencia tumoral. Para optimizar el
tratamiento se precisa una exacta información estructural y funcional, es decir, conocer con el mayor detalle
posible tanto el grado de malignidad celular como el de extensión tumoral.
Otra aplicación de la detección tumoral son los pacientes con SIDA y lesiones cerebrales, donde
hay que diferenciar toxoplasmosis de linfoma.
Neuroimagen funcional: el Talio 201, un análogo del potasio, es el trazador tumoral más
utilizado. Refleja la cantidad de tumor viable, aunque también influyen en su captación el flujo sanguíneo al
tumor y la rotura de la barrera hematoencefálica. Su captación no se ve significativamente afectada por la
administración simultánea de corticoides.
El 201Tl presenta una alta sensibilidad en la detección de tumor viable, aunque es poco
específico. El parámetro más aceptado de actividad tumoral es la relación 2 :1 de captación de 201Tl en la
lesión con respecto a la región contralateral sana, siendo este cociente signo de actividad tumoral en el 90
% de los casos. Hay tumores benignos con alta captación de 201Tl (meningiomas, adenomas selares), y se
pueden detectar actividades menores en lesiones no tumorales (infartos, infecciones, cicatrices...) y baja o
nula actividad en neoplasias de bajo grado.
Los índices de captación son más útiles en tumores aún no tratados. Tras el tratamiento, un
índice alto confirma el tumor, pero un índice bajo no lo descarta.
La combinación del SPECT con 201Tl y de perfusión con HM-PAO mejora la especificidad del
201Tl aislado(Fig. 1 y Fig. 2) un índice de captación de Tl201 de 1-2 con baja captación de HM-PAO
(relación lesión/cerebelo <0.5) apoya la ausencia de recurrencia tumoral.
Existen también otros trazadores tumorales con mejores propiedades dosimétricas y utilización
más cómoda, ya que van marcados con Tc99m (MIBI), pero no son más eficaces que el Tl201.
Aplicaciones:
Limitaciones:
Baja resolución espacial: no detecta lesiones menores de 1,5-2 cm., especialmente si son muy
profundas o están situadas junto a estructuras de alta actividad (base de cráneo o zonas
vascularizadas).
Baja especificidad debido a que los tumores de bajo grado muestran poca o nula captación del
trazador.
Existen ocho clases de moléculas transmisoras, todas ellas aminas : acetilcolina, aminas
biógenas (dopamina, norepinefrina/epinefrina, serotonina, histamina) y aminoácidos (GABA, glicina,
glutamato). La enzima que controla la síntesis de neurotransmisores, característica de una neurona, puede
ser colinérgica, adrenérgica, dopaminérgica o serotoninérgica.
Las enfermedades cerebrales a las que se aplica el estudio de receptores abarcan un grupo
amplio de trastornos psiquiátricos (esquizofrenia, depresión), de alteraciones del movimiento (enfermedad
de Parkinson, coreas, parálisis supranuclear progresiva, enfermedad de Wilson con afectación neurológica),
epilepsia y otras enfermedades degenerativas (enfermedad de Alzheimer, de Pick, atrofia multisistémica...)
cuyo diagnóstico es esencialmente clínico.
Hay múltiples neuroligandos para PET, debido a la facilidad de marcar moléculas con emisores
de positrones (11C, 15N, 18F, 13N), pero los actuales trazadores para SPECT marcados con I123 y el
perfeccionamiento de los equipos detectores convierten al SPECT en una técnica asimismo válida, más
ampliamente disponible y más asequible para el estudio de grupos amplios de pacientes. Para estudios in
vivo no se usan neurotransmisores endógenos (que compiten con ligandos inactivos) sino agonistas o
antagonistas exógenos con afinidad y selectividad altas.
Para que un trazador de neurorreceptores (neuroligando) sea útil para SPECT o PET debe
cumplir determinados requisitos:
Todos marcados con 123I para SPECT: epideprida, lisurida, spiperona, benzofurano... El más
ampliamente estudiado es la Iodobenzamida ( 123I-IBZM), trazador de receptores D2, que también presenta
afinidad por los receptores D3. Se fija especialmente en el estriado, donde está el 80% de la dopamina
cerebral.
Que forman parte del sistema GABA-BZ, principal mediador de tipo inhibidor sináptico neuronal
(123I-Iomazenil para SPECT y 11C-flumacenil para PET): el más utilizado para SPECT es el iomazenil,
antagonista con alta afinidad por los receptores benzodiacepínicos centrales. Su distribución cerebral es
proporcional a la concentración de sinapsis inhibitorias corticales de las que el GABA es transmisor,
mostrando un mapa cortical superponible al de neuronas funcionantes. La captación normal es mayor en la
región occipital, y menor en ganglios basales y tálamo, por ser sitios de menor concentración
benzodiacepínica.
11
C-quinuclidinil benzilato para PET y marcado con 123I para SPECT, aunque el más utilizado
para SPECT es el 123I-iododexetimida -IDEX- ; deriva de la dexetimida, que es una droga anticolinérgica de
efecto de larga duración que se utiliza para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson y de la disquinesia
tardía. El IDEX muestra alta afinidad por los receptores muscarínicos de la acetilcolina y se distribuye por
toda la cortical cerebral, especialmente en el estriado, y no en tálamo y cerebelo.
Aplicaciones:
191
enfermedad de Alzheimer : SPECT con 123I-IMZ y con 123I-IDEX para la visualización de menor
actividad dopaminérgica y colinérgica cortical temporal y parietal.
epilepsia : SPECT con 123I-IMZ y con 123I-IDEX para la detección interictal del foco epileptógeno.
Limitaciones:
Otras indicaciones: hay múltiples situaciones clínicas en las que las técnicas funcionales de
neuroimagen tienen un papel destacado en el diagnóstico, o más frecuentemente, en la valoración de la
patogenia y/o el pronóstico. Su presentación en imagen funcional no suele tener un patrón característico de
afectación, pero pueden ser la única manifestación de enfermedades sin traducción estructural alguna.
Psiquiatría: las enfermedades en las que se han descrito hallazgos más consistentes son los
trastornos obsesivo-compulsivos (TOC) y la esquizofrenia.
Las imágenes de trastornos de la perfusión frontal también han sido descritas en pacientes con
psicosis maniaco-depresivas (Fig. 1)
Hay indicaciones pediátricas más específicas, como es el estudio del recién nacido de alto riesgo
con intención pronóstica, o la valoración de la repercusión sobre la función cerebral de trastornos
sensoriales (visuales, del lenguaje...) (Fig. 2) y del comportamiento.
5. Enlaces útiles
1. Hipertiroidismo
1.1 Introducción
Las causas más frecuentes de hiperfunción tiroidea son la enfermedad de Graves (EG) y los
bocios nodulares tóxicos. Ambos grupos son responsables de la mayor parte de los casos de
hipertiroidismo, si bien existen otras causas de hiperfunción tiroidea como son las tiroiditis, la ingesta
excesiva de hormona tiroidea o muy raramente, en el contexto de un carcinoma diferenciado de tiroides
(CDT) metastásico o por hiperproducción de TSH.
193
El hipertiroidismo subclínico, definido como la presencia de unos niveles bajos de TSH, con cifras
normales de hormonas tiroideas, es común en pacientes con Bocio multinodular. Aunque la progresión
hacia una tirotoxicosis franca ocurre sólo en un 2% a 3% por año, debe considerarse la necesidad de
tratamiento ya que el riesgo de fibrilación auricular se incrementa de forma directamente proporcional al
grado de supresión de TSH (un aumento de casi 3 veces sí los niveles de TSH menores o iguales a
0,1mIU/L).
Existen formas clínicas especiales, fundamentalmente en ancianos, en los que predominan uno o
varios síntomas, como por ejemplo los cardiovasculares (fibrilación auricular, insuficiencia cardíaca),
musculares o la forma "apática" en la que no aparecen los síntomas típicos de hipertiroidismo,
predominando la apatía,la pérdida de peso y la afectación muscular.
La afectación oftálmica en la EG puede ser de dos tipos, la no infiltrativa, caracterizada por una
retracción palpebral, no especifica de esta enfermedad y la infiltrativa (oftalmopatía de Graves) que
representa una afección autoinmune del tejido retroorbitario. En los pacientes en los que se corrige el
hipertiroidismo, la oftalmopatía mejora en la mayoría (64%), permanece estable en el 22% y empeora en el
resto.
Con el término de bocio nodular tóxico englobamos dos entidades que cursan con clinica
hipertiroidea: el bocio multinodular y el uninodular.
El bocio multinodular tóxico (BMNT), constituye un amplio espectro de entidades que puede
englobar desde un solo nódulo hiperfuncionante en un tiroides hiperplásico con otros nódulos no
funcionantes, hasta la existencia de múltiples áreas hiperfuncionantes entremezcladas y difícilmente
diferenciables del parénquima tiroideo extranodular.
194
El bocio uninodular tóxico, se denomina impropia y coloquialmente adenoma tóxico (AT), ya que
éste es un término anatomopatológico. El AT se define como un nódulo tiroideo solitario que produce
mayores cantidades de lo normal de hormonas tiroideas. Como consecuencia de esta hiperproducción
hormonal autónoma, por un feedback negativo a nivel del hipotálamo e hipófisis, se suprime la producción
de TSH y por tanto, la normal estimulación y función del resto de la glándula tiroidea. Este fenómeno explica
la visualización gammagráfica exclusiva del nódulo con supresión del resto del tejido tiroideo. La
denominación de nódulo autónomo es consecuencia de estos hallazgos.
El incremento de los valores séricos de T4L y la supresión de TSH están presentes en el 95% de
los pacientes con tirotoxicosis clínicamente evidente, aunque un 10% presentarán una tirotoxicosis T3. Si
existe una elevación de T4L y TSH el diagnóstico será de secreción inadecuada de TSH por resistencia a
las hormonas tiroideas o por un tumor secretor de TSH.
A menudo, la historia clínica y el examen físico sugieren una enfermedad de Graves como causa
del hipertiroidismo, pero el diagnóstico clínico solo es posible si existen signos oculares patognomónicos
como exoftalmos u otros signos de infiltración ocular o signos cutáneos como mixedema pretibial y
acropaquias. Sin embargo, esta presentación clásica es infrecuente, y en general hay que recurrir a técnicas
complementarias para facilitar el diagnóstico diferencial con otras entidades.
Las técnicas de imagen proporcionan información útil para realizar el diagnóstico etiológico. Así,
la TAC o la RM orbitaria suelen revelar un agrandamiento de la musculatura ocular en la mayoría de los
pacientes con EG, incluso cuando no existe clínica evidente de oftalmopatía.
En los casos de tiroiditis aguda, la gammagrafía presenta un patrón de bloqueo funcional, al igual
que sucede en la tirotoxicosis ficticia. En estos casos, la ecografía permite contribuir a diferenciar ambas
entidades ya que en la tirotoxicosis ficticia es normal, mientras que en la tiroiditis generalmente presenta un
patrón de disminución de la señal (hipoecogenicidad).
nódulo asociado. En los casos poco frecuentes de Graves asociado a bocio multinodular, la determinación
de receptores de membrana y de anticuerpos puede contribuir a realizar el diagnóstico diferencial.
1.5 Tratamiento
En Europa, al contrario que en los EEUU, los ATS constituyen la terapéutica de elección. A
nuestro juicio, la mayor utilidad de los mismos radica en reestablecer una situación de eutiroidismo antes de
aplicar una terapía definitiva. Como excepción a esta regla general podemos considerar a los pacientes
ancianos o a los niños, en los que suele ser habitual la adimistración de una segunda pauta de tratamiento.
Cirugía
Las complicaciones se presentan entre el 1%-3% de los casos, siendo las más frecuentes:
hemorragia, obstrucción de la vía aérea, lesión del nervio recurrente, crisis tirotóxica, hipotiroidismo
hipoparatiroidismo y recurrencia de la enfermedad.
Indicaciones
Después de la administración oral del 131I, la radiación Beta emitida por el radioyodo, destruye las
células que atrapan el yodo y también las circundantes. Los hallazgos histológicos provocados por el
radioyodo incluyen necrosis celular, edema, infiltración leucocitaria y fibrosis. En definitiva se produce una
tiroidítis por radiación que conduce a endarterítis, fibrosis intersticial y eventual atrofia de la glándula.
En los casos de hipertiroidismo no autoinmune, el 131I es captado selectivamente por los nódulos
tóxicos, los cuales son funcionalmente destruidos. Debido a que la TSH está suprimida en el momento del
tratamiento, el tejido tiroideo normal no captará una cantidad significativa del isótopo, por lo que debido a
esta relativa protección de la glándula normal, ésta volverá a un estado eutiroideo tras el tratamiento. Pese
a estas ventajas del 131I, en estos pacientes no autoinmunes, muchos médicos siguen abogando por la
cirugía, sobre la base de la rápida resolución del hipertiroidismo, baja incidencia de hipotiroidismo precoz,
lenta progresión a un hipotiroidismo permanente y en casos de bocio multinodulares que produzcan
compresión o extensión subesternal.
La relativa pobre captación del 131I por la porción no tóxica de la glándula en estos pacientes con
adenoma tóxico o bocio multinodular tóxico contrasta con la difusa y relativamente uniforme captación de
toda la glándula en pacientes con enfermedad de Graves, en la que existe un efecto global sobre toda la
glándula.
Algunos estudios parecen demostrar que la presencia de títulos elevados de anticuerpos contra
el receptor de la TSH antes del tratamiento está asociada a una cierta resistencia al mismo.
La mayoria de los pacientes con enfermedad de Graves acabarán siendo tratados con radioyodo,
tras haber sido previamente tratados con fármacos antitiroideos y betabloqueantes.
Los fármacos antitiroideos, no así los betabloqueantes, deben retirarse en torno a una semana
antes de la terapia. De ser necesaria la toma de fármacos antitiroideos tras la administración de radioyodo,
lo ideal es hacerlo como muy pronto a los 8 días y preferiblemente a los 12 para facilitar los beneficios
derivados de la recirculación del isótopo.
En los pacientes con enfermedad de Graves existen básicamente tres métodos de selección de
dosis: la administración repetida de múltiples dosis bajas (2-3 mCi), una única dosis estándar alta (10-15
mCi) y una única dosis individualizada para cada paciente.
Sea cual sea el método elegido, en todos los casos existe un riesgo elevado de hipotiroidismo,
debido a las características especiales de captación global del radiofármaco. Si bien con la metodología de
dosis bajas existe una menor incidencia de hipotiroidismo precoz, estos pacientes progresaran lentamente a
hipotiroideos con una probabilidad del 3% por año, probablemente derivado del daño celular directo del 131I,
así como por la propia historia natural del trastorno autoinmune.
La metodología de la dosis única alta persigue administrar la máxima dosis posible para reducir
la función tiroidea y por otra parte, situar al enfermo en pocos meses en un estado de hipotiroidismo. Este
método se empleaba frecuentemente en pacientes ancianos o cardíacos que presentan complicaciones
importantes derivas de su hiperfunción tiroidea.
El comienzo de acción del radioyodo es lento y para conseguir un control adecuado del
hipertiroidismo se necesitan varias semanas o incluso meses. Los pacientes con Graves tratados con
radioyodo suelen alcanzar el estado de eutiroidismo o en ocasiones de hipotiroidismo a los 3-6 meses del
mismo.
La modalidad terapéutica preferida para el bocio nodular tóxico, varía según el tamaño del
nódulo/s, la edad del paciente, el grado de captación de yodo radioactivo, la presencia de sintomatología
compresiva o de enfermedades concomitantes.
El bocio nodular tóxico ha sido tratado satisfactoriamente con 131I durante 3 décadas. La
administración de radioyodo libera de 10 a 25,000 rads de radiación beta en el nódulo, causando la necrosis
celular folicular y el suficiente daño en el DNA celular para evitar la replicación celular de las células
supervivientes.
La terapia con 131I es la preferida para la mayoría de pacientes con Bocio multinodular tóxico y
para aquellos pacientes con bocios nodulares no tóxicos que no son candidatos a la cirugía o la rechazan.
Dosis similares suelen emplearse en ambos casos, pero en el bocio tóxico, generalmente en personas
ancianas, es recomendable una situación de eutiroidismo previa para evitar complicaciones como la
fibrilación auricular o la tormenta tiroidea.
La metodología más habitual es administrar dosis estándar (20-30 mCi). La mayoría de los
pacientes presentan una reducción significativa en el tamaño del bocio, aunque este persiste pese a revertir
la situación de hipertiroidismo.
Como es bien conocido, el embarazo y la lactancia son contraindicaciones absolutas para esta
terapía.
Como alternativa a la cirugía y al 131I, los bocios uninodulares tóxicos pueden ser tratados
satisfactoriamente con inyección intranodular de etanol guiada por ecografía. Las inyecciones pueden ser
aplicadas con intervalos semanales, usando habitualmente 2 a 4 ml de etanol al 95%. En la mayoría de los
pacientes inducen ligero o moderado dolor en la región anterior del cuello, normalmente de corta duración.
El etanol induce una necrosis celular folicular limitada al nódulo. Las inyecciones pueden repetirse si es
necesario (3 de media) con un porcentaje de éxito del 90% en nódulos menores a 3 cm. En nódulos
mayores o iguales a 4 cm, la respuesta no suele ser satisfactoria.
Las complicaciones del tratamiento con 131I son extremadamente raras. La tormenta tiroidea,
compresión de vía aérea o vascular y tiroidítis aguda, serían las graves. No es infrecuente un leve
198
incremento de la sintomatología hipertiroidea unas pocas semanas después del tratamiento, pudiendo ser
de especial relevancia en pacientes cardíacos.
La tormenta tiroidea constituye una exacerbación severa del hipertiroidismo como resultado
directo de una liberación excesiva de hormona tiroidea al torrente sanguíneo debida al daño glandular
producido. Es una complicación muy rara, siendo más probable su presentación en pacientes hipertiroideos
que sufren una infección aguda severa o en el periodo postoperatorio de pacientes hipertiroideos que no
han sido adecuadamente preparados para la cirugía. La sintomatología aparecería aproximadamente a las
3 o 4 semanas postterapia en forma de fiebre elevada, delirio, alteración del pensamiento, taquicardia,
nauseas, vómitos, diarrea, deshidratación, dolor abdominal, arritmia cardíaca, insuficiencia cardíaca
congestiva y shock.
La tiroidítis por radiación aparece habitualmente en la primera semana después del tratamiento
en forma de dolor, hinchazón del cuello y disfagia, requiriendo analgésicos y antiinflamatorios.
Cuando aparece hipotiroidismo transitorio, los síntomas suelen ser más tolerables, por lo que se
recomienda, siempre que sea posible, no establecer tratamiento sustitutivo o, si clínicamente llega a ser
necesario, prescribir dosis pequeñas (50 mg de LT4) y reevaluar posteriormente la necesidad de
mantenerlo. Algunos autores refieren que el uso previo y posterior de antitiroideos de síntesis a la
administración de radioyodo confiere cierta radioresistencia a la glándula, retrasando la aparición de
hipotiroidismo e incrementando la prevalencia de hipertiroidismo residual; en cualquier caso son necesarios
más estudios para establecer conclusiones definitivas a este respecto.
Contraindicaciones
Existen pocas contraindicaciones absolutas para el tratamiento con 131I: el embarazo, la lactancia
y una insuficiente captación de 131I. Aquellas mujeres que son candidatas a este tratamiento, pero que
desean gestar, deben ser advertidas que deben postponer el embarazo al menos 4-6 meses después del
tratamiento.
Una contraindicación relativa es la aprensión del paciente y/o familia a la exposición a las
radiaciones. Contraindicaciones cuestionables son la edad o un exoftalmos activo. Con respecto a este
último, no existen suficientes datos que indiquen que el tratamiento con 131I pueda ser una causa, directa o
indirecta, de oftalmopatía inicial o de empeoramiento de una oftalmopatía preexistente; no obstante podría
estar indicada la administración previa de corticoides durante 4-6 o 12 semanas.
Con respecto a la edad, los últimos estudios ponen de manifiesto que no debería haber
restricciones en la prescripción de terapia con radioyodo basándose únicamente en criterios de edad.
Algunos clínicos sin embargo, limitan la administración de 131I a mayores de 15 años.
Otra causa de contraindicación relativa es la existencia de bocios nodulares muy grandes con
prolongación endotorácica ya que el edema producido por una tiroidítis por radiación puede comprimir
estructuras vasculares o la vía aérea.
En algunos de los nódulos tóxicos tratados con radioyodo y también de nódulos no tóxicos, de
forma excepcional, ha aparecido una enfermedad de Graves inducida por la aparición de anticuerpos contra
el receptor de la TSH. La existencia previa de anticuerpos antiperoxidasa (anti-TPO) aumenta el riesgo de
presentar este tipo de efecto secundario.
199
2. Cáncer de Tiroides
2.1 Introducción
El cáncer de tiroides es una patología infrecuente, constituyendo menos del 1% de todas las
neoplasias malignas. Sin embargo, representa el cáncer endocrino más frecuente y es responsable de más
muertes que todos los demás tipos de neoplasias endocrinas juntos.
Existe una mayor incidencia en mujeres que en hombres (1: 1 1/2-3) en la mayoría de los países.
En adultos la incidencia de cáncer de tiroides se incrementa con la edad. El pico de edad en el momento del
diagnóstico es de 30-39 años para el carcinoma papilar, 30-49 años para el folicular y, por encima de 70
años, para el anaplásico. En niños y adolescentes el cáncer de tiroides es más raro que en adultos.
Los nódulos tiroideos son en general frecuentes entre la población, pero sólo, menos del 15% de
todos los nódulos detectados clínicamente, serán malignos. Series grandes de autopsias han revelado que
nódulos tiroideos únicos o múltiples aparecen en más del 50% de los adultos. En los Estados unidos, y
desde un punto de vista histológico, el carcinoma papilar de tiroides oculto representa el 5,7% de las
autopsias y el 10,5% de las muestras procedentes de tiroidectomía.
La incidencia de cáncer papilar de tiroides (80% de los cánceres tiroideos) y folicular (10%) ha
continuado aumentando durante las dos últimas décadas a pesar de una aparente disminución de las
neoplasias asociadas a radiación. Las causas de este incremento son inciertas, aunque no cabe duda que
la amplia aplicación de la punción aspiración con aguja fina (PAAF) en la evaluación de nódulos tiroideos
palpables y no palpables juega un papel destacado.
A pesar de haberse duplicado el número de casos desde 1997, el número de muertes atribuibles
a cáncer de tiroides ha permanecido básicamente invariable.
Aproximadamente del 90% al 95% de los carcinomas tiroideos son tumores bien diferenciados
(CDT), originados del epitelio folicular.
De ellos, el 80% de los CDT son papilares, definidos histológicamente como todos aquellos
tumores que contienen elementos papilares, incluyendo al papilar puro, mixto y variante folicular. Aunque el
pronóstico es habitualmente similar para estas variantes de carcinoma papilar, se han descrito en algunos
estudios una mayor incidencia de metástasis a distancia para la variante folicular. En general los
carcinomas papilares presentan un crecimiento lento. A pesar del hecho que tienen tendencia a ser
multifocales y a metastatizar de forma precoz por vía linfática (alrededor del 50% en el momento del
diagnóstico) el pronóstico es bueno, con una supervivencia a los 10 años del 80%-95%.
Los carcinomas foliculares (10%) son más frecuentes en zonas con deficiencia de yodo. Con
mucha menor frecuencia que los papilares son multicéntricos, pero tienden a invadir los vasos sanguíneos y
metastatizan habitualmente siguiendo la vía hematógena. La afectación de ganglios linfáticos es menor en
el folicular que en el papilar (13% vs 35%), mientras que la presencia de metástasis es aproximadamente
del 33% en la presentación inicial. La supervivencia a 10 años oscila entre el 70%-95%.
Los carcinomas de células de Hürthle o carcinomas de células oxifílicas están asignados al grupo
de los carcinomas foliculares, representando el 15%-20% de los mismos. La edad media de presentación
son los 50 años y tiene un peor pronóstico que los pacientes con carcinomas papilares o foliculares
clásicos. La supervivencia a 5 años es aproximadamente del 85% y a 10 años del 70%. Hay una alta
incidencia de recurrencias y metástasis. Si existen metástasis a distancia la supervivencia a 5 años
desciende al 60%. En la mayoría de los pacientes con metástasis, la acumulación de yodo es nula o
insuficiente para realizar una tratamiento.
La variante papilar de células altas presenta una mayor incidencia de recurrencia y mortalidad en
comparación con la forma clásica de carcinoma papilar. Este tipo se define desde el punto de vista
histológico como aquella variante de carcinoma papilar en la que al menos el 30% de sus células tienen una
altura doble que su anchura. La media de edad es de 57 años.
El carcinoma tiroideo pobremente diferenciado o insular es una rara entidad situado morfológica
y biológicamente entre los CDT y los carcinomas anaplásicos. Parece afectar en mayor proporción a
hombres (41%) que el CDT. Presenta un peor pronóstico, con mayor frecuencia de metástasis linfáticas y a
distancia que en carcinomas diferenciados foliculares.
El pronóstico en general para pacientes con cáncer de tiroides es uno de los mejores
considerando todos los tipos de neoplasias. En la mayoría de los países la mortalidad debida a cáncer de
tiroides 11/2 a 2 veces mayor en mujeres que en hombres. Si observamos el porcentaje de supervivencia a 5
años en individuos adultos jóvenes de USA en las últimas 3 décadas se aprecia un significativo incremento
del 83% al 96%.
Aparte de las características histológicas del tumor, la edad del paciente en el momento del
diagnóstico, el tamaño del tumor primario y la presencia de afectación extratiroidea, son importantes
factores en la valoración del riesgo de recurrencia y mortalidad en el cáncer de tiroides. Estos factores han
sido incorporados en un sistema de puntuación de interés clínico para determinar el riesgo de recurrencia y
el pronóstico en pacientes con carcinomas papilares y foliculares (Tablas 1 y 2).
Parámetro Puntuación
Edad < 39 años 3.1
Edad > 39 años 0.8 * edad
Diámetro del primario 0.3 * diámetro
Resección incompleta 1.0
Extensión extratiroidea 1.0
Metástasis a distancia 3.0
Factores de riesgo:
Existen muchos sistemas de valoración del estadio clínico y del pronóstico, siendo la clasificación
TNM probablemente la más recomendable. Esta distingue 4 estadios pronósticos para el CDT en mayores
de 45 años y dos estadios en menores de 45 años (Tabla 3).
T: TUMOR PRIMARIO
T: TUMOR PRIMARIO
Tx: La existencia de tumor primario no puede ser establecida.
T1: Tumor < = 1cm en la mayor dimensión, limitado al tiroides.
T2: Tumor > 1cm pero < 4 cm en su mayor dimensión limitado al tiroides.
T3: Tumor > 4 cm en su dimensión mayor limitado al tiroides.
T4: Tumor de cualquier tamaño extendiéndose más allá de la cápsula.
N: AFECTACION GANGLIONAR
M: METÁSTASIS A DISTANCIA
No hay duda que algunas de las muertes precoces por CDT por enfermedad avanzada en el
momento de la presentación son prevenibles mediante terapia agresiva multidisciplinar. Además, una
adecuada selección terapéutica puede prevenir también algunas muertes tardías en cánceres de tiroides
progresivos, aunque de lenta evolución, ahora que existen mejores métodos de detección y una mejor
comprensión de su utilidad.
Cada paciente con CDT, debe ser estadiado correctamente en la fase inicial, para poder aplicarle
la terapia más adecuada.
En los pacientes con un cáncer papilar unilateral, la mínima intervención quirúrgica necesaria es
la lobectomía e ismectomía, siendo objeto de controversia si la tiroidectomía total o casi total debe ser el
procedimiento de elección. Las razones que se esgrimen para practicarla son que en manos de un cirujano
competente, las complicaciones derivadas de una cirugía radical son inferiores al 3% y que la práctica de
una tiroidectomía total o casi total, en comparación con una lobectomía, disminuye las recurrencias
tumorales locales así como las muertes en estadios II o superiores, incluso en pacientes con bajo riesgo.
Además facilita un tratamiento más eficaz con 131I.
La resección profiláctica de los nódulos linfáticos centrales del cuello, ipsilateral al tumor debe
ser realizada para disminuir la posibilidad de recurrencias. Para aquellos pacientes que presentan
metástasis cervicales palpables, es esencial realizar una disección cervical modificada.
En pacientes tratados con tiroidectomía total o casi total, la terapia con 131I, complementa la
cirugía y debe considerarse como parte del tratamiento inicial durante el periodo postoperatorio ya que
permite un mejor seguimiento, facilitando una más adecuada valoración de la Tiroglobulina y un más eficaz
rastreo corporal en controles posteriores.
131
Rastreo corporal diagnóstico con I (Metodología, preparación del paciente,
interpretación de las imágenes)
Tras la tiroidectomía, todos los pacientes deben ser remitidos a los servicios de medicina nuclear
para la realización de un rastreo corporal con 131I a las 5 ó 6 semanas postcirugía. Se debe evitar la
utilización de desinfectantes yodados en la cirugía y en los controles posteriores. Si por motivos logísticos
es imposible efectuarlo en estas fechas, se puede medicar a los pacientes con 50 a 75 µg diarios de
triyodotironina (T3), en dosis divididas, interrumpiendo su administración 2 semanas antes del rastreo
corporal ó bien, iniciar terapía hormonal sustitutiva con L-tiroxina, lo que obliga a dejar la medicación unas 4
semanas antes del rastreo.
La detección de tejido tiroideo residual depende de muchos factores, como la masa de tejido, la
avidez por el 131I, el "turnover" del yodo en los tejidos, los niveles circulantes de TSH y del tamaño del "pool
endógeno de yodo inorgánico".
A pesar de la tiroidectomía, más del 95% de los pacientes presentaran en el rastreo captación
focal residual en el cuello, aparentemente por tejido tiroideo normal, normalmente en los polos superiores,
región del ligamento de Berry, o tracto del conducto tirogloso.
Para la realización de una correcta exploración es necesario lograr niveles de TSH sérica
superiores a 35 mIU/L.
131
En mujeres en edad fértil, hay que efectuar un test de embarazo previo a la administración de I
o firmar una declaración de no embarazo.
El rastreo corporal se realiza tras la administración de una pequeña cantidad de yodo oral. En
muchas instituciones, la dosis diagnóstica de 131I se incrementó en la primera mitad de la década de los 80,
pasando de 300 µCi, dosis habitualmente utilizada con anterioridad, a 5-10 mCi. Este cambio se produjo al
demostrarse en varios estudios que las dosis mas elevadas permitían detectar más.
Posteriormente, se demostró en algunos casos que el empleo de dosis altas, reducía la posterior
captación de la dosis terapéutica y por tanto, disminuía el rendimiento terapéutico. Este efecto recibe el
nombre de aturdimiento ("stunning") y parece producirse de manera más pronunciada en restos tiroideos
benignos y metástasis cervicales que en metástasis a distancia. El aturdimiento probablemente se produce
203
como consecuencia de la mayor dosis de radiación que se libera en aquellos restos tiroideos con un mayor
porcentaje de captación por gramo de tejido.
En la exploración, como mínimo debe obtenerse una imagen del cuello y de tórax a las 24 y/o 48
horas usando una gammacámara estándar, con un colimador de agujeros paralelos para alta energía, una
ventana del 20% centrada en el fotopico 364 keV y 50.000 cuentas o 20 minutos por imagen. La adquisición
a las 48 horas, generalmente permite obtener una mejor imagen que la de las 24 horas, al lograr un mayor
aclaramiento del trazador en los tejidos blandos.
La captación en el cuello se identifica mejor utilizando un colimador pin-hole, con el fin de ayudar
en la diferenciación de lecho tiroideo de nódulos linfáticos cervicales. También resulta útil este colimador
cuando existe una gran captación en el cuello, lo que provoca una distorsión significativa de la imagen
cuando se usa un colimador de agujeros paralelos.
En muchos centros se realiza un rastreo corporal total a todos los pacientes, bien mediante
múltiples adquisiciones estáticas o de forma continua en una camilla; sin embargo, otros sólo realizan el
estudio completo en pacientes de alto riesgo con sospecha o conocimiento de enfermedad metastásica.
Las áreas focales de captación en el cuello deben ser interpretadas en conjunción con los
resultados quirúrgicos para poder determinar su significado. ¿ Es la captación observada en lecho tiroideo
probablemente debida a tejido tiroideo normal de los polos superiores o de la región del ligamento de
Berry?, O ¿es tejido maligno extratiroideo? ¿Es la captación anormal localizada más lateralmente en el
cuello o próxima a la horquilla esternal compatible con afectación metastásica ganglionar cervical y
paratraqueal respectivamente? ¿Es la captación focal superior al lecho tiroideo debida al lóbulo piramidal?.
Una captación patológica en tórax debe ser siempre correlacionada con los hallazgos de una
TAC.
La captación en el hígado debe interpretarse con precaución. Las metástasis hepáticas son
habitualmente focales, mientras que una captación difusa a menudo representa una concentración hepática
de 131I-tiroxina o tiroglobulina producida por tejido tiroideo residual funcionante normal o tejido tiroideo
maligno.
Tradicionalmente se diferencia entre los términos ablación y tratamiento con 131I. El primer
término, hace referencia a la administración del 131I suficiente para destruir presumiblemente tejido tiroideo
funcionante residual normal y/o micrometástasis en el cuello. El tratamiento con 131I hace referencia al 131I
administrado con el fin de erradicar tejido tiroideo tumoral residual o metastásico.
La terapia ablativa con radioyodo disminuye tres veces la probabilidad de recurrencia tumoral en
pacientes con CDT de todas las edades con tumores primarios igual o mayor de 1,5 cm de diámetro. A su
vez, reduce la probabilidad de muerte en pacientes de 40 años o más con tumores primarios igual o mayor
204
de 1,5 cm en el momento del diagnóstico. Por último, facilita el seguimiento de pacientes de alto riesgo para
evitar recurrencia o muerte a largo plazo mediante la realización de rastreos corporales con 131I y
determinaciones periódicas de tiroglobulina.
Existe mucha controversia sobre el modo más adecuado de seleccionar la dosis idónea de 131I
para realizar la ablación tiroidea: dosis únicas altas (75- 100 mCi), dosis únicas bajas (inferiores a 30 mCi) o,
dosis de 30 a 90 mCi fraccionadas. Los estudios realizados para comparar la eficacia de los diferentes
métodos (dosis bajas frente a dosis altas), no han mostrado, respecto a los resultados, diferencias
claramente significativas entre ellos.
En general, la tendencia es a utilizar dosis únicas altas, aunque no parece existir una correlación
entre la cantidad de 131I administrada al paciente y la dosis liberada en el tejido tiroideo. Algunos centros,
con el fin de predecir mejor la dosis de radiación que llega a los restos tiroideos han adoptado un sistema de
determinación cuantitativo individualizado de la dosis basado en la determinación de la masa de tejido
tiroideo residual y del porcentaje de captación de 131I. Así, se ha visto que masas de tejido tiroideo residual
inferiores a 2 gr son eliminadas satisfactoriamente en un 96% de los casos, en comparación al 67% si son
mayores de 2 gr. El objetivo de este método de cálculo dosimétrico sería determinar la mínima dosis
requerida de para liberar 30,000 rads o más en el resto tiroideo. Este sistema permite en muchos pacientes
reducir la dosis necesaria a administrar de 131I, con la consecuente menor exposición a las radiaciones.
Tras la ablación de los restos, los pacientes deben iniciar la toma de L-tiroxina a las 24 horas
para reducir los niveles de TSH, prolongar la retención de 131I en tejido tiroideo funcionante y, revertir la
situación de hipotiroidismo clínico tan pronto como sea posible. La dosis a administrar debe ser la máxima
(habitualmente 2,0- 2,5 µg/Kg. de peso) en la mayoría de los pacientes, aunque pacientes ancianos y
aquellos que tengan trastornos cardiovasculares se inician al 25%-50% de la dosis máxima,
incrementándola progresivamente.
Los niveles séricos tiroideos deben ser valorados a las 6-7 semanas tras la ablación de los restos
para determinar el grado de supresión sérica de TSH y ajustar la dosis de L-tiroxina necesaria para
mantener los valores de T4L en el rango alto de la normalidad y valores de TSH menores de 0,1mIU/L.
A los 4 o 7 días de la terapia ablativa se debe realizar un nuevo rastreo corporal para detectar
lesiones metastásicas regionales o a distancia que no hubieran sido visualizadas en el rastreo previo post
tratamiento.
Al año se realiza un rastreo de control. Se considera una ablación satisfactoria cuando existe una
ausencia de captación focal en el cuello con un porcentaje de captación menor del 1%. Aproximadamente
en el 18% de los pacientes que han recibido una dosis fija de 100 mCi y que presentan un porcentaje de
captación inferior al 1%, puede visualizarse una leve captación focal en cuello. Aunque en muchos centros
se realiza una reablación de estos restos, nosotros no somos partidarios de esta actutud ya que muchos de
estos pacientes presentaran una disminución o desaparición de esta captación en rastreos posteriores.
La terapia con radioyodo es efectiva en el 75% de los CDT que tienen avidez por mismo tras la
ablación de los restos. Este tiene el potencial de liberar de 5 a 10 veces mayor dosis de radiación en tejido
tumoral tiroideo metastásico o residual del que sería posible con radioterapia externa convencional. La
ablación de los restos permite tratar simultáneamente múltiples sitios de afectación neoplásica y erradicar
lesiones que no son fácilmente detectables por otras de las técnicas de imagen.
La dosis de radioyodo utilizada para el tratamiento varía de una institución a otra. En la mayoría
de los casos, se emplea una dosis estándar de 131I. Pacientes con conocidos o presumibles restos
tumorales en lecho tiroideo son tratados con 100 mCi. Para metástasis cervicales no palpables, se utilizan
de 150 a 175 mCi y, en casos de metástasis pulmonares y óseas, de 175 a 200 mCi, respectivamente. Las
metástasis ganglionares palpables deben ser extirpadas quirúrgicamente, incluso si son bien visualizadas
en el rastreo corporal. La misma actitud debemos mantener frente a las metástasis únicas accesibles.
En algunos centros utilizan dosis individualizadas basadas en la determinación del tamaño del
tumor y del porcentaje de captación del 131I.
del 68% en casos de metástasis ganglionares, 46% para metástasis pulmonares y sólo 7% en metástasis
óseas.
La respuesta de las metástasis pulmonares al 131I depende de la edad del paciente y del tamaño
de las metástasis. Pacientes jóvenes y aquellos con metástasis micronodulares vistas en un rastreo
corporal, pero no mediante radiografías de tórax, muestran las mejores respuestas, presentando más del
87% de los pacientes, desaparición de la captación pulmonar y el 78% muestran resolución de los
micronódulos detectados con TAC.
Con objeto de lograr una terapía eficaz hay que proceder a la retirada de la hormona tiroidea
para inducir una elevación suficiente de la TSH, con el de fin de optimizar la visualización del tejido tiroideo
residual funcionante. Para ello, podemos proceder a la retirada brusca de la hormona tiroidea, a una pauta
de sustitución de T4 por T3 y posterior retirada de esta última, o a la administración de TSH.
Para prevenir estas complicaciones la rhTSH o TSH recombinante es una buena alternativa para
pacientes que son incapaces de incrementar los niveles de TSH sérica endógena a un nivel suficiente tras
la retirada de la medicación sustitutiva o para pacientes de alto riesgo.
El protocolo actual requiere inyectar por vía intramuscular 0,9 mg de rhTSH durante dos días,
dando al tercer día una dosis diagnóstica de radioyodo y obteniendo las imágenes el quinto día. Si se
obtiene suficiente captación en los tejidos tiroideos, se puede repetir la secuencia de estimulación de 2 días
con rhTSH seguida de la administración de la dosis terapéutica en el tercer día. La captación de restos
tiroideos funcionantes o de tejido tumoral es habitualmente menor con rhTSH, por lo que quizás, en estos
casos, habría que aumentar las dosis de radioyodo utilizadas.
Pese a existir una buena captación en las lesiones, algunos tumores primarios y/o metástasis, no
son tratados satisfactoriamente, debido a un rápido "turnover" del yodo en las lesiones. El aumento de la
dosis de radiación en estos puntos puede incrementarse en más del 50% de los casos con la administración
oral de 300 mg de carbonato de litio 3 veces al día, comenzando al menos 3 o 4 días antes de la fecha
prevista para la terapia y continuándola 4 o 5 días después. El litio incrementa la captación del radioyodo en
las lesiones metastásicas, mientras por el contrario, solo incrementa ligeramente la captación en tejido
normal. Debido a que el litio presenta una rango terapéutico estrecho (0,8-1,2 mmol/L), su empleo obliga a
monitorizar sus niveles sanguíneos. La presencia de insuficiencia renal o el uso concomitante de diuréticos
tiazídicos, indometacina, piroxicam o inhibidores del enzima convertidor de la angiotensina puede elevar
significativamente los niveles séricos de Litio y conducir a toxicidad. En estos pacientes, al igual que en
pacientes ancianos, este producto debe utilizarse con precaución.
El ácido retinoico o la quimioterapia deben ser consideradas en pacientes con metástasis 131I
negativas por desdiferenciación tumoral como forma de preparación a la terapia con radioyodo. En casos de
enfermedad metastásica avanzada, altas dosis de adriamicina han conseguido respuestas parciales hasta
en un 30%-40% de los casos, aunque la curación a largo plazo raramente es posible.
Las complicaciones de la terapia con I-131 son poco frecuentes con las dosis habitualmente
utilizadas (inferiores a 175-200 mCi ). Entre ellas, cabe mencionar:
Nauseas, vomitos
Gastritis, cistitis o tiroidítis
Síndrome agudo por radiación
Sialoadenítis, xerostomía
Hinchazón y hemorragia en las metástasis
Hipertiroidismo/tormenta tiroidea
206
Algunos problemas inherentes al tratamiento como las nauseas o vómitos, pueden ser evitados
mediante premedicación con antieméticos. En ocasiones, especialmente en pacientes ansiosos, el enfatizar
demasiado sobre los posibles efectos secundarios de nauseas o vómitos pueden incrementar la
probabilidad de que aparezcan.
Síntomas de fatiga, dolor de cabeza, nauseas y vómitos atribuibles a síndrome agudo por
radiación pueden ocurrir, aunque poco frecuentemente, a las 12 horas y habitualmente desaparecen a las
24-36 horas.
La tiroidítis por radiación se produce en pacientes con grandes restos tiroideos postquirúrgicos,
en alrededor del 20% de los casos, especialmente cuando son tratados con dosis entre 75 y 100 mCi. Los
síntomas de dolor e hinchazón en la porción anterior del cuello, ocasionalmente referido al oído o tórax, son
característicos y suelen aparecer a los 2-4 días tras la administración del radioyodo. Estos síntomas a
menudo responden a los analgésicos, pero pueden requerir la administración de corticoides, como por
ejemplo prednisona a dosis de 30-60 mg diarios, si la clínica es muy intensa.
Una sialoadenitis aguda o crónica puede ocurrir en un 10% de los pacientes, debido a que las
glándulas parótidas y submandibulares concentran el radioyodo, antes de excretarlo por la saliva.
Clínicamente cursa con dolor, hinchazón y disminución de la salivación y suele comenzar más
frecuentemente a partir del sexto día. La frecuencia de sialoadenitis puede reducirse estimulando la
salivación, chupando caramelos ácidos y permaneciendo bien hidratados desde el inicio de la terapia. La
sialoadenítis es más común en pacientes que han recibido varias dosis de radioyodo, y pueden llegar a
desarrollar una xerostomía.
Aproximadamente un 48%, refieren alteraciones del gusto, bien en forma de pérdida o distorsión
del mismo que es transitorio aunque puede persistir entre 4 semanas a 1 año.
Dolor, hinchazón, hemorragias e hipertiroidismo son complicaciones raras inducidas por la alta
radiación producida por el 131I en algunas lesiones metastásicas. Un deterioro clínico severo e incluso la
muerte puede aparecer en pacientes tratados portadores de lesiones cerebrales, vertebrales o adyacentes a
la vía aérea si ocurren hemorragias o hinchazón. Estos pacientes pueden beneficiarse con un
pretratamiento con prednisona .
Tras la terapia con radioyodo, a las 6 u 8 semanas, algunos pacientes presentan una depresión
transitoria de la médula con trombocitopenia y leucopenia más que anemia. Los más susceptibles de sufrir
una depresión de la médula ósea severa y permanente son aquellos con enfermedad metastásica avanzada
que requieren múltiples dosis (dosis acumulativa mayor de 1 Ci) o radioterapia o quimioterapia
concomitante.
La neumonítis y la fibrosis por radiación se han descrito en pacientes con metástasis pulmonares
difusas tratadas con altas dosis.
207
Una transformación anaplásica del CDT puede ocurrir de forma tardía en la historia natural de
este cáncer, habiéndose visto en la literatura que más del 50% de los casos de transformación anaplásica
no tienen antecedentes de terapia con 131I.
Las gónadas pueden irradiadarse desde múltiples fuentes (sangre, vejiga, intestino y metástasis
locales) con el consiguiente riesgo de infertilidad y cambios genéticos. No se ha demostrado disminución de
la fertilidad en grupos de mujeres tratadas con radioyodo, aunque si que se han descrito fallos transitorios
del funcionalismo ovárico, con cese de las menstruaciones y elevación de la FSH. De forma similar, se ha
visto en algunos hombres (aproximadamente el 40%), elevación de las concentraciones de FSH tras la
primera terapia, elevación persistente de la FSH (36,8%), tras terapias continuadas, con un grado de
elevación de la FSH directamente proporcional a la dosis acumulada. Así, el riesgo de lesiones
permanentes de las células germinales podría ser más común en hombres que en mujeres, conduciendo a
un significativo riesgo de infertilidad en aquellos pacientes con enfermedad metastásica extensa, los cuales
probablemente acabarán recibiendo dosis elevadas.
A pesar de un manejo inicial óptimo, el cáncer de tiroides puede recurrir, incluso décadas
después del diagnóstico inicial. Por ese motivo, estos pacientes requieren una monitorización a largo plazo
mediante valoración clínica, determinaciones de tiroglobulina sérica y sus anticuerpos, rastreo corporal con
131
I y ocasionalmente con FDG, y en muy raras ocasiones con TAC ó RM .
Pacientes con recurrencia tumoral pero valores negativos de tiroglobulina tienden a presentar
metástasis linfáticas regionales o más infrecuentemente desdiferenciación.
El rastreo corporal postratamiento con 131I se suele realizar a los 6-12 meses para evaluar la
efectividad de la terapía. En pacientes de bajo riesgo es preferible realizar el rastreo al año; sin embargo, en
pacientes con alto riesgo, el rastreo puede realizarse a los 4-6 meses. Una vez conseguida la ablación de
restos tiroideos la frecuencia con que deben realizarse otros rastreos de control, continúa siendo motivo de
controversia.
Tradicionalmente, si este primer rastreo es negativo para tumor residual se suele realizar un
rastreo anual durante los dos años y si este, también negativo, repetirse a los 5 años.
Varios estudios han demostrado que los rastreos corporales con 131I no incrementan
significativamente la sensibilidad para la detección de recidiva tumoral en comparación con la determinación
de tiroglobulina. Por este motivo, los rastreos corporales han reducido su importancia en el seguimiento de
los pacientes en los cuales los niveles de tiroglobulina permanecen suprimidos.
Sin embargo algunos pacientes con recidiva tumoral, especialmente en ganglios linfáticos
cervicales, pueden mostrar valores de tiroglobulina discordantemente bajos, por lo que la pauta
anteriormente mencionada, parece la más oportuna.
208
En los casos en que exista evidencia de recidiva, hay que realizar un rastreo corporal para tratar
de objetivar el tejido funcionante y determinar si es susceptible de terapia con radioyodo. Si no logramos
determinar el sitio de recidiva, el procedimiento a seguir es controvertido. Estas discordancias se han
atribuido a la posible existencia de metástasis pulmonares difusas que tienen avidez por el 131I, pero que
son demasiado pequeñas para poder ser visualizadas; también a la persistencia o recurrencia tumoral que
no presenta avidez por131I o es muy pequeña.
En el paciente con resultados discordantes (Tiroglobulina alta con rastreo negativo), algunos
autores abogan por la administración de dosis terapéuticas de radioyodo con objeto de localizar y tratar
simultáneamente metástasis ocultas, más frecuentemente situadas en pulmones, lecho tiroideo o ganglios
cervicales. En algunas ocasiones, en estos pacientes tratados empíricamente, se han encontrado
captaciones patológicas en los rastreos de distribución y posteriormente como consecuencia de la terapía
una disminución de los niveles de tiroglobulina, aunque habitualmente no al nivel normal.
Otra opción es recurrir a otras técnicas de imagen para intentar localizar las metástasis,
empleando otros radiofármacos. De todos ellos, el más efectivo es la 18FDG.
La 18FDG presenta una captación que parece estar inversamente relacionada con la captación
de I. Tumores con captación negativa con 131I son fácilmente detectados con 18FDG demostrando que los
131
tumores desdiferenciados que no tienen una gran avidez por el 131I, exhiben un alto grado de metabolismo
glicolítico y captación de 18FDG. Un mismo individuo puede presentar al mismo tiempo metástasis 18FDG
positivas/131I negativas y metástasis 18FDG negativas y 131I positivas.
En pacientes tratados con tiroidectomía total o casi total, la terapia con 131I, debe considerarse
como parte del tratamiento inicial durante el periodo postoperatorio. La retirada de al menos el 95% del
tejido tiroideo funcionante estimula la competitividad TSH dependiente entre el tejido tiroideo normal (que
presenta una mayor avidez para el radioyodo) y el tejido tumoral, con una menor avidez.
La decisión de utilizar radioyodo como medida terapéutica postcirugía depende del riesgo de
persistencia, recurrencia y muerte, así como de la avidez por el mismo del tejido residual.
3. Sinoviortesis Radioisotópica
3.1 Introducción
Esta técnica es muy útil para el tratamiento local de las patologias articulares crónicas cuandos
estas no responden a la terapía sistémica o local.
Los resultados de este tratamiento son variables según las distintas escuelas, oscilando entre el
50-80% los tipificados como éxito del mismo. Se entiende por éste, una reducción del dolor, de la hinchazón
y, en los pacientes hemofílicos, de la frecuencia de sangrados articulares. Los mejores resultados se
obtienen en pacientes jovenes y en articulaciones no muy deterioradas, por lo que es aconsejable incidir en
la necesidad de un cambio de actitud por parte de los diversos especialistas para que no reserven esta
indicación como último paso del arsenal terapéutico.
Se trata de una serie de enfermedades de alta prevalencia e incidencia que pueden presentarse
de una forma degenerativa o inflamatoria con afectación de las articulaciones o del tejido conectivo
sistémico.
De entre todas las enfermedades reumáticas, la Artritis Reumatoide es la más frecuente. Otras,
menos frecuentes, son las espondiloartropatías seronegativas (Artritis psoriásica, enfermedad de Bechterew
con afectación de articulaciones periféricas, sindrome de Reiter), pero también la sinovitis villonodular, la
209
artritis de Lyme (borreliosis), la osteoartritis (artrosis activada) y la artritis asociada a hemofilia. También la
artropatía crónica por pirofosfatos, las artropatías enteropáticas, la gota, la tenosinovitis y el quiste de Baker
pueden ser tratados mediante radiosinoviortesis.
3.3 El tratamiento
A pesar del tratamiento descrito, algunas articulaciones pueden no experimentar mejoría clínica,
de forma que cuando predominen los síntomas en una única articulación, se deben plantear otras terapias
complementarias como son los corticoides intraarticulares, la sinoviortesis química, la sinovectomía
quirúrgica y la sinoviortesis con radioisótopos.
Radiografía simple: método objetivo, barato y accesible que permite determinar la afectación
cartilaginosa/ósea.
Ecografía: Mediante esta técnica se puede valorar la hipertrofia sinovial de tipo ?arrecife de coral?
y también si existe un quiste sinovial (Ej.: quiste de Baker) o tabicaciones; ambos, son una
indicación relativa de la radiosinoviortesis. La utilización de doppler al objetivar la vascularización de
la sinovial, añade un parámetro objetivo para poder evaluar la efectividad del tratamiento.
210
3.5 La radiosinoviortesis
Los Radiofármacos
La energía de las partículas beta debe ser suficiente para destruir el tejido sinovial, aunque no tan
grande como para que pueda lesionar el cartílago o el hueso subyacentes.
El Radiofármaco utilizado debe unirse a unas partículas de un tamaño tal (2-5 micras) que pueda
ser fagocitada por los macrófagos sinoviales, pero no pueda escaparse de la articulación por
filtración.
La partícula debe ser biodegradable para no inducir la formación de tejido de granulación
La degradación del radiofármaco deberá liberar el radionucleido en una forma química que sea
rápidamente eliminado del organismo.
La dosis son variables y dependen del tipo articulación. A modo de ejemplo, en la tabla II
presentamos las dosis más frecuentemente utilizadas.
La metodología
Esta intervención terapéutica sólo debe realizarse contando con el consentimiento del paciente.
El consentimiento se considera legalmente vinculante si el paciente ha sido informado sobre los riesgos,
efectos secundarios y posibles complicaciones.
Las punciones intraarticulares no sólo sirven para la instilación del radiofármaco. A veces,
también son necesarias para aspirar un derrame articular, realizar una punción de un quiste sinovial,
administrar corticoides o realizar un análisis del derrame.
Las punciones articulares deben realizarse mediante una técnica estéril, lavando la zona
previamente con Betadine( y usando paños estériles fenestrados.
Esta técnica debe realizarse por un terapeuta entrenado, con suficiente conocimiento de la
anatomía topográfica, en una posición cómoda, y seguir siempre el mismo procedimiento para minimizar los
errores.
El médico que realice la radiosinoviortesis deberá llevar doble guante estéril y un delantal de
material impermeable.
Hay que aspirar el líquido sinovial existente; no obstante, conviene dejar una pequeña cantidad
del mismo para permitir una mejor distribución del radiofármaco. Si no existe derrame, puede instilarse una
pequeña cantidad de suero fisiológico para tal efecto.
212
Una vez puncionada la articulación y extraido el posible derrame, se procede a la instilación del
radiofármaco.
Tras extraer la aguja, se comprime el sitio de punción con una gasa estéril, mientras se realizan
unos movimientos articulares pasivos para mejorar la distribución del radiofármaco.
La técnica de la punción
A continuación se explican las técnicas de punción articular que se pueden seguir para las
diferentes articulaciones:
Rodilla: el paciente debe estar en decúbito supino con la rodilla totalmente extendida y relajada. La
punción se realizará a 1-2 cm medial al borde interno de la rótula dirigida ligeramente hacia abajo y
hacia el espacio articular. Si los osteofitos hacen difícil este método, la rodilla puede puncionarse
con el paciente sentado y la articulación fijada en flexión. En este caso la aguja se coloca bajo el
borde distal de la rótula y se dirige en sentido posterior y ligeramente superior a la cavidad articular.
También es posible la punción a través del fondo de saco cuadricipital externo.
Codo: con el codo a 90º la cápsula de la articulación radiohumeral abombará si está inflamada. La
aguja se inserta justo debajo del epicóndilo humeral perpendicularmente a la piel.
Tobillo: con el paciente en decúbito supino y el pie en ángulo recto respecto a la pierna, se inserta
la aguja entre los tendones extensor largo del hallux y tibial anterior con una angulación de 45º. En
ocasiones, la punción se realiza en la interlínea articular, medial al tendón del extensor del hallux y
1-2 cm lateral al maléolo tibial.
Las contraindicaciones
Relativas: abundante derrame sinovial, estadios radiográficos III y IV de Steimbrocker (CI discutida)
(Tabla III) y gammagrafía ósea muy positiva en la fase tardía.
Las complicaciones
A corto plazo: dolor local, artritis séptica, linfedema, sinovitis aguda, radiodermitis, rotura de un
quiste de Baker o un síndrome pseudogripal. El efecto secundario más temido de la punción de una
articulación es la infección articular subsiguiente. Con una técnica apropiada se espera una
infección de cada 35000 punciones. Con la inyección de corticoides pueden producirse síntomas
inflamatorios en 1-2% de los pacientes, con un aumento del derrame, dolor e hipertermia.
Generalmente es de pocas horas de duración y calma con la aplicación local de hielo.
A largo plazo: teóricamente pueden producirse alteraciones cromosómicas, por escape de material
radiactivo de la articulación.
Las metástasis óseas son una complicación común de los tumores malignos sólidos,
especialmente próstata, mama y pulmón. A su vez, conllevan una importante morbilidad, siendo indicativas
de enfermedad progresiva y una causa importante de dolor.
El tratamiento destinado a paliar el dolor originado por estas metástasis puede ser de dos tipos:
el antitumoral (quimioterapía, hormonoterapía) cuyo fin es disminuir la proliferación celular y la liberación de
mediadores y el paliativo (analgésicos, radioterapía, radiofármacos) cuyo objetivo estratégico es bloquear la
acción de los mediadores.
Los mórficos pueden mejorar la calidad de vida inicialmente pero frecuentemente se asocian con
un gran número de efectos no deseados que pueden exacerbarse con el desarrollo de la tolerancia.
La radioterapia externa es un tratamiento altamente eficaz para tratar el dolor óseo metastásico,
produciendo a menudo una rápida disminución del dolor referido por los pacientes. El mayor inconveniente
de esta terapia es que es local y frecuentemente después de que los pacientes completan un ciclo de
irradiación local, diferentes áreas óseas empiezan a ser dolorosas y el tratamiento debe repetirse.
En Medicina Nuclear se han utilizado diversos radiofármacos (32-P, 89-Sr, 153-Sm y 186-Rn)
como agentes radioterapeuticos sistémicos para la paliación del dolor producido por las metástasis
esqueléticas osteoblásticas.
Analgésicos
Son la primera línea de tratamiento para el dolor óseo oncológico. La escalera terapéutica de la
OMS recomienda empezar el tratamiento con AINES en casos de dolor leve moderado y subir el escalón
terapéutico en casos de no mejoría o aumento del dolor, pasando a opiáceos menores y posteriormente a
214
opiáceos mayores. En el segundo y en el tercer escalón terapéutico pueden asociarse fármacos adyuvantes
como los antidepresivos tricíclicos o la fenotiazina.
El uso de estas drogas está influenciado por sus efectos secundarios que incluyen estreñimiento,
limitación del estado físico y mental, y en casos raros adicción. Su uso prolongado, al producir tolerancia
obliga a aumentar la dosis para alcanzar el mismo efecto.
Radioterapia
Especialmente indicada cuando el dolor óseo está localizado en un sitio concreto. La mejoría del
dolor puede aparecer a las 48 horas de recibir el tratamiento con dosis tan bajas como 4 Gy. No existen
diferencias entre el uso de dosis fraccionada o el uso de dosis única en lo que a la mejoría del dol or se
refiere. Sin embargo, el número de pacientes que reprecisan tratamientos adicionales es más frecuente
entre los que reciben reciben dosis única.
La recidiva del dolor en un área tratada previamente con radioterapia hace que la tolerancia de
los tejidos vecinos limite la siguiente dosis de radiación a recibir.
Quimioterapia y hormonoterapia
El 70% de los pacientes experimentan mejoría del dolor metastásico óseo tras el tratamiento con
hormonoterapia o con quimioterapia. Sin embargo, la terapia hormonal es efectiva sólo en pacientes con
cáncer de mama o de próstata. Tamoxifeno y aminoglutetimida mejoran el dolor de las pacientes con cáncer
de mama y los antiandrógenos, los estrógenos y la ocquiectomia química en pacientes con cáncer de
próstata. Sin embargo el 25 % de los pacientes son resistentes al tratamiento hormonal desde el principio y
el resto se hacen pronto refractarios y el dolor recidiva.
La reducción del volumen tumoral que producen los agentes usados en quimioterapia alivia el
dolor entre el 20 - 80 % de los pacientes. La respuesta aparece en la segunda semana y puede durar varios
meses.
Tratamiento quirúrgico
En algunos tumores los pacientes pueden requerir diversos tipos de intervención. Por ejemplo,
cerca del 10 % de pacientes con cáncer avanzado de próstata desarrollan compresión medular, que
requiere descompresión quirúrgica, además de tratamiento con radioterapia, terapia hormonal y
quimioterapia. Las fracturas patológicas pueden aparecer en otros muchos lugares. La orquiectomía
quirúrgica es una alternativa cuando fracasa la hormonoterapia.
La ablación de la hipófisis es una técnica en desuso que producía mejoría en pacientes con dolor
severo que se encuentran confinados en cama.
El radiofármaco ideal es aquel que proporciona un índice hueso/médula ósea elevado, lo que se
logra combinando una elevada afinidad por la metástasis junto con una baja capacidad de penetración.
Esta, guarda relación con la energía de emisión. Por otra parte, también es útil utilizar un radioisótopo con
un semiperiodo corto, lo que facilita la administración de dosis mayores y repetidas.
El fósforo-32 (32P)
Se utilizó por primera vez para el tratamiento del dolor hace más de 50 años en la forma química
de ortofosfato. Tiene una vida media de 14.3 días y se desintegra por emisión Þ a 32-S. Su energía máxima
es de 1.71 MeV y la energía de emisión media de 695 KeV, con una penetración de 3mm.
El principal inconveniente del 32-fósforo viene dado por la elevada toxicidad sobre la médula
ósea debido a su elevada penetrabilidad, por lo que ha sido sustituido por otros radiofármacos en el
tratamiento del dolor óseo metastásico.
El estroncio-89 (89Sr)
El cloruro de 89-estroncio fue utilizado por primera vez en los años 40. Tiene afinidad por el
tejido esquelético y se concentra en áreas de actividad osteoblástica aumentada.
La mejoría del dolor es rápida, manifestándose a los 10 - 20 días tras la inyección, alcanzando el
efecto máximo a las 6 semanas y con una duración de 4 a 15 meses.
Este radioisótopo, con una vida media de 50.5 días, decae emitiendo partículas beta de 1.46
MeV, que tienen una penetración tisular media de 0.8 cm (en aire = 5.4 m). De este modo, tiene la
propiedad de liberar una alta dosis de radiación en las regiones adyacentes a la actividad osteoblástica.
Tras su inyección intravenosa, a dosis de 4 mCi, el 90% del 89Sr que no se fija en hueso es
aclarado del plasma, en la primera semana, preferentemente por vía renal, por lo que en pacientes con
alteración de la función renal o en aquellos que tengan problemas de incontinencia hay que valorar el
riesgo/beneficio de la administración de este isótopo. Una pequeña parte es excretado por la bilis hacia las
heces. El radiofármaco que se fija en hueso normal tiene una vida media biológica de 14 días, frente a los
más de 50 días que permanece el 89-Sr en los lugares con actividad osteoblástica aumentada.
Diversos estudios han demostrado la eficacia del uso de 89Sr para aliviar el dolor óseo producido
por metástasis osteoblásticas de tumores sólidos, principalmente de próstata y mama, aunque también se
ha usado con éxito en otros tumores como colon y pulmón.
La mielotoxicidad es el principal efecto adverso del tratamiento con 89Sr . Los valores de
plaquetas y de leucocitos pueden llegar a disminuir un 30% de los niveles basales, siendo máximo el
descenso a la sexta semana, y recuperándose aproximadamente en la duodécima semana. Estos efectos
son dosis dependientes y obligan a controlar el hemograma periódicamente después de la administración
del radiofármaco hasta la semana 12 o la recuperación de la médula ósea, teniendo en cuenta no
administrar el estroncio si los recuentos de plaquetas son inferiores a 100.000 / mm3 o los leucocitos son
inferiores a 3500 / mm3.
En algunos pacientes se ha observado un aumento transitorio del dolor óseo pocas horas
después de la inyección, que suele ser leve y remite con analgésicos habituales, lo que es indicativo de una
buena respuesta al tratamiento
216
Las administración del 89Sr puede repetirse a intervalos de 12 semanas, o tras la recuperación de
la mielosupresión. Se ha visto que la administración concomitante de radioterapia puede alargar el tiempo
de mejoría incluso con disminución de los marcadores tumorales pero puede agravar la toxicidad
hematológica a grados 3 y 4.
Existen algunos trabajos que parecen indicar que se puede obtener un aumento de la
supervivencia asociado a este tratamiento.
Está contraindicado en niños y embarazadas, en pacientes cuya esperanza de vida sea inferior a
3 meses y en pacientes con disfunción renal severa.
El samario-153 (153Sm)
Este radioisótopo, con una vida media de 46.3 horas, emite una radiación gamma de 103 KeV
deseable para la detección externa y un gran número de partículas beta (de 640, 710 y 810 KeV, con una
energía media de 233 KeV) apropiada para la radioterapia localizada, con una penetración media de
0.55mm. De este modo, este radiofármaco tiene la propiedad de liberar una alta dosis de radiación en las
regiones adyacentes a la actividad osteoblástica.
Diversos estudios han demostrado la eficacia del uso de 153Sm-EDTMP en el alivio del dolor óseo
producido por metástasis osteoblásticas de tumores sólidos, principalmente de próstata y mama, valorando
la mejoría de la enfermedad en base a criterios objetivos y subjetivos.
En estos estudios se analizaba el efecto del 153Sm en el alivio del dolor óseo metastásico
comparando el alivio producido por 0.5 mCi/Kg (18.5 MBq/Kg), 1 mCi/Kg (37 MBq/Kg) y placebo en una
población no sesgada de individuos aleatoriamente asignados, evaluando los resultados mediante técnicas
de simple y doble ciego en base a la mejoría de los pacientes según las mencionadas escalas.
Los resultados de estos estudios revelaban que dosis únicas de 0.5 ó 1 mCi/Kg (18.5 ó 37
MBq/Kg) eran efectivas en el alivio del dolor óseo producido por las metástasis en la mayoría de los
pacientes, comenzando la mejoría en las primeras semanas, siendo máximo durante las primeras cuatro
semanas y llegando a durar hasta 16 semanas después de la inyección intravenosa del radiofármaco.
El mayor porcentaje de mejoría se encontró en los pacientes que habían recibido dosis de 1
mCi/Kg (37 MBq/Kg), siendo el alivio más precoz y de mayor duración.
Por otra parte, algunos ensayos han demostrado mayor porcentaje de supervivencia en
pacientes con cáncer de mama que recibieron dosis de 1 mCi/Kg (37 MBq/Kg),
La mielotoxicidad es el principal efecto adverso del tratamiento con 153Sm-EDTMP. Los valores
de plaquetas y de leucocitos alcanzan los niveles más bajos en la tercera o cuarta semana, recuperándose
a partir de la octava semana. Estos efectos son dosis dependientes, pero con ninguna de las dosis
administradas se ha llegado a niveles tan bajos que hayan llegado a producir complicaciones de tipo
infeccioso o hemorrágico de interés. Se ha calculado una reducción media de plaquetas y de leucocitos del
40-50 % de los niveles basales. La disminución de los valores de Hemoglobina fue de menor importancia en
todos los estudios. Estos efectos adversos obligan a controlar semanalmente el hemograma desde la
segunda hasta mínimo ocho semanas después de la administración del radiofármaco o hasta la
217
En algunos pacientes se ha observado un aumento transitorio del dolor óseo pocas horas
después de la inyección (hasta 72 horas), que suele ser leve y remite con los analgésicos habituales.
Para evitar la irradiación innecesaria del sistema genitourinario se aconseja al paciente beber
abundantemente y orinar con frecuencia después de la inyección del radiofármaco. La orina deberá
almacenarse las primeras 6 horas postinyección.
5. Radioinmunoterapia (RIT)
5.1 Introducción
Hace más de 20 años que fue introducido el término radioinmunoterapia (RIT) o terapia contra el
cáncer utilizando anticuerpos radiomarcados, pero ha sido en los últimos años cuando ha experimentado el
mayor interés, fundamentalmente en su aplicación en patologías malignas como el linfoma no Hodgkin.
1. Mejorar la captación y distribución de los anticuerpos radiomarcados mediante incremento del flujo y
permeabilidad vascular en el tumor, usando moléculas más pequeñas, y posiblemente potenciando
estrategias "pretargeting".
2. Disminuyendo los anticuerpos no diana en el flujo sanguíneo mediante aclaramiento "in vivo" o por
mecanismos de absorción "ex vivo".
3. Protegiendo los órganos normales de la radiotoxicidad, empleando factores de crecimiento
hematopoyético, reponiendo las poblaciones celulares en sangre periférica y mediante bloqueo de
la reabsorción de fragmentos de anticuerpos en los riñones con aminoácidos catiónicos,
aminoazucares y sus polímeros.
4. Disminuyendo la inmunogenicidad de las inmunoglobulinas, utilizando anticuerpos humanos.
5. 5.2 Anticuerpo
6.
7. Los primeros estudios de RIT fueron realizados utilizando anticuerpos policlonales de animales
como conejos o animales más grandes como la oveja. En los últimos 25 años, desde el desarrollo
de hibridomas para producir anticuerpos monoclonales, se han producido grandes avances en la
producción de agentes inmunoterapéuticos usando anticuerpos monoclonales procedentes de
ratones. El cambio a anticuerpos monoclonales murinos, no provocó una mejoría en la captación del
tumor, pero simplificó la producción y expansión de anticuerpos no específicos.
8. Para que un anticuerpo sea efectivo en la terapia contra cánceres humanos mediante liberación de
radiación ionizante, no sólo debe tener una mínima inmunogenicidad que permitia repetir su
administración, sino también tener una óptima unión al antígeno, penetración y un buen
aclaramiento de los tejidos normales
9. Para intentar resolver estas cuestiones se desarrollaron fragmentos y subfragmentos de anticuerpos
radiomarcados capaces de unirse al tumor con un rápido aclaramiento del resto de los tejidos.
Fragmentos bivalentes F(ab´)2 y monovalentes Fab han mostrado una excelente penetración
tumoral y buenos resultados terapéuticos en animales y estudios clínicos, aunque el tiempo de
permanencia en el tumor es menor que la IgG intacta. Se han utilizado incluso fragmentos más
pequeños, aunque generalmente el tiempo de permanencia, esencial para la liberación de la dosis
de radiación, también disminuye paralelamente al menor tamaño de los fragmentos.
10. Como alternativa a los anticuerpos pueden usarse péptidos radiomarcados que poseen un peso
molecular más pequeño, lo cual les permite un aclaramiento rápido y una menor respuesta inmune.
5.3 Radionúclido
Los dos radionúclidos más ampliamente usados son los beta emisores 131I e 90Y. El primero es
fácilmente disponible, barato y permite obtener imágenes gracias a su emisión gamma asociada de alta
energía, con una vida media física de 8 días. Sin embargo, el 131I tiene algunas desventajas. La unión de
este radionúclido a los anticuerpos resulta en una rápida degradación, así como en un tiempo de
permanencia tumoral reducido, con la consiguiente disminución de la dosis depositada en el tumor.
Además, la radiación gamma asociada impone ciertas restricciones dosimétricas al paciente.
El 90Y es un emisor beta puro, con la consecuente menor radiación ambiental. Además, presenta
un rango máximo de penetración tisular de 12 mm, frente a los 2mm del 131I, lo que permite tratar
óptimamente tumores más grandes. Gracias a su mayor tiempo de permanencia en el tumor, permite liberar
una mayor dosis de radiación.
Otro radiofármacos betaemisores potenciales para RIT son el 177Lu y el 67Cu, que han sido
estudiados clínicamente. El 177Lu es químicamente similar al 90Y, pero su vida media es más parecida a la
del 131I. Isótopos del Renio (186Re y 188Re) también se han usado para RIT con respuestas alentadoras y
además, tienen suficiente energía gamma para ser detectados externamente.
219
Recientemente, la terapia con partículas alfa ha renovado su interés, especialmente con núclidos
del bismuto. También el astato ha sido desarrollada para RIT. Estos radionúclidos tienen energías del rango
de varios MeV, resultando en emisiones con elevada LET, en comparación por ejemplo con el 90Y. De este
hecho se derivan efectos más severos sobre el DNA celular, así como una acción selectiva sobre el tumor,
gracias al corto alcance de estas partículas. Su mayor utilidad reside en el tratamiento de micrometástasis o
células tumorales circulantes, pero no en tumores voluminosos.
La vida media tan corta de los emisores alfa necesita que el procedimiento de unión a los
anticuerpos sea rápido. Actualmente, la mayoría de los métodos tardan menos de 2 horas, pero sigue
necesitándose reducir aún más ese tiempo, dado que es mucho mayor que la vida media de la mayoría de
las partículas utilizadas.
Se ha sugerido que una combinación de diferentes radionúclidos con altas energías y rango de
penetración tisular grande, junto a otros de media energía y emisiones de corto alcance, destruirían masas
voluminosas y micrometástasis.
Algunos de los esfuerzos para mejorar la RIT, se han centrado en el incremento de la captación
del radioinmunoconjugado, mejorando su penetración y distribución en el tumor, así como la reducción de la
captación en tejido no tumoral.
Tumores Hematológicos
En el LNH, por ejemplo, se han utilizado anticuerpos contra antígenos HLA-DR, CD20, CD22 y
CD37, tanto con 131I, 90Y o raramente con otros radionúclidos. Los estudios iniciales muestran resultados
favorables en formas poco agresivas de LNH, aunque estudios más recientes sugieren la posibilidad de
éxito en tumores más agresivos.
"Bexxar" y "Zevalin" son los dos productos de RIT más avanzados que están siendo preparados
para su comercialización en USA como agentes terapéuticos en el LNH. Ambos son anticuerpos murinos
dirigidos contra el antígeno CD20 expresado en la superficie de los linfocitos B normales y malignos. El
primero está conjugado con 131I, mientras que el Zevalin está unido a 90Y.
Ambos productos han mostrado respuestas mayores y más duraderas que la administración de
anticuerpos no radiomarcados solos, aunque pueden ocasionar también toxicidad, predominantemente
mielotoxicidad (menor con el Bexxar) y también mínima toxicidad no hematológica.
El Bexxar requiere bloqueo tiroideo. Algunos pacientes tratados con Bexxar han mostrado
mielodisplasias en tratamientos a largo plazo, aunque también fueron tratados previamente con
quimioterapia agresiva, lo que dificulta su valoración.
En un ensayo clínico utilizando Bexxar en pacientes con LNH tratados previamente con
quimioterapia agresiva y que fueron resistentes a la misma, se obtuvieron porcentajes de respuesta del
65%. La duración media de la respuesta en pacientes pretratados fue de 9-12 meses. Una respuesta
completa se documentó en el 30% de los pacientes, con una media de duración de la remisión de casi 5
años.
En otro estudio con Bexxar en pacientes con LNH estadios III o IV sin tratamiento previo, el 97%
obtuvieron una respuesta objetiva, con un 63% de respuesta completa. Ninguno de los pacientes requirió
terapia hematológica de soporte, aunque en un 64% se observó la presencia de HAMA. Este estudio
sugiere que pacientes con tratamientos previos menos agresivos, probablemente responderán mejor a la
RIT, al menos con Bexxar y quizás también con otros productos.
Otros autores usando dosis mieloablativas del anticuerpo B1 de Bexxar unido a 131I y combinado
con reposición de las poblaciones celulares sanguíneas, obtuvieron respuesta objetiva en un 86%, con
respuestas completas del 79% y, el 39% libres de cualquier recurrencia durante 5 a 10 años, sin otra terapia
añadida.
Un segundo anticuerpo dirigido contra un antígeno distinto, el CD22, está emergiendo como un
potencial agente radioterapéutico. Este anticuerpo, denominado LL2 Mab, ha sido desarrollado para unirse
a la superficie del antígeno CD22 e introducirse rápidamente en el interior de la célula. En el primer estudio
realizado utilizando este anticuerpo unido a 131I, se observó una aparente eficacia con bajas dosis de
radiación, confirmado en estudios posteriores. Se ha visto que el 90Y unido con este anticuerpo presenta
ventajas dosimétricas y farmacocinéticas respecto al 131I.
El LL2 Mab presenta sólo un 10% de componente murino, siendo el restante de origen humano,
frente al Zevalin y Bexxar que tienen formas radiomarcadas murinas. También se ha utilizado este
anticuerpo unido al han 186Re, que permite adicionalmente obtener imágenes, así como el empleo de dosis
fraccionadas o comparaciones entre dosis convencionales frente a dosis mieloablativas.
Otro anticuerpo actualmente en desarrollo para la RIT de LNH es el Lym-1, dirigido contra el
antígeno HLA-DR10 subunidad Beta expresado en la mayoría de las células malignas B e unido a 131I o
67
Cu.
Está todavía por determinar que estrategia terapéutica (anticuerpo, isótopo, dosis, pauta) es la
más adecuada para el tratamiento mediante RIT en pacientes con LNH.
Los diferentes ensayos clínicos realizados hasta la fecha en tumores hematológicos permiten
extraer algunas conclusiones:
La terapia con dosis altas combinada con trasplante de poblaciones celulares periféricas o
autólogas de médula ósea puede conducir a porcentajes de respuesta más altos y de larga duración
que la aplicación de dosis mieloablativas.
Aunque el empleo de dosis altas de RIT ha sido generalmente más efectivo, no hay una correlación
directa entre dosis y respuesta en la mayoría de los estudios realizados.
Los pacientes con baja afectación de la médula ósea, tumor de bajo grado y sin esplenomegalia
responden más favorablemente.
Mabs con radiometales, tales como el 90Y muestran mejor dosimetría tumoral que los anticuerpos
marcados con 131I, no pareciendo requerir el primero un estudio dosimétrico preterapia.
Cuando se combina la RIT con otras modalidades terapéuticas, como agentes quimioterápicos y
trasplante de células autólogas parece ser más efectivo que cualquier modalidad empleada sola.
La RIT parece ser más efectiva que el uso únicamente del anticuerpo no radiomarcado.
Aunque los anticuerpos "humanizados" o quiméricos pueden ser menos inmunogénicos que los
anticuerpos murinos, en términos generales la respuesta de anticuerpos HAMA es baja,
probablemente porque los pacientes con LNH están inmunodeprimidos, especialmente tras la
quimioterapia agresiva.
Efectos a largo plazo pueden incluir hipotiroidismo y posiblemente neoplasias secundarias.
El momento óptimo para aplicar la RIT en el manejo del LNH es aún desconocido.
Existen pocos estudios sobre la eficacia de la RIT en otras patologías hematopoyéticas, como la
EH, leucemia de células T y leucemia mielocítica aguda, aunque algunos ensayos han mostrado evidencia
de eficacia.
Tumores sólidos
Los principales anticuerpos estudiados van dirigidos contra el CEA, TAG-72, MUC1 y otras
glicoproteinas, tenascin y PSMA. La mayoría de los ensayos realizados en este tipo de tumores han sido en
pacientes con enfermedad avanzada cuando habían fracasado otras modalidades terapéuticas. Aunque las
respuestas completas han sido raras, se han observado respuestas menores o parciales.
Los ensayos realizados hasta la fecha han mostrado mejor eficacia mediante la administración
locoregional o sistémica del tratamiento en pequeños tumores o pacientes con mínima enfermedad. Se han
conseguido supervivencias medias de 25 meses en pacientes con glioblastomas tratados con anticuerpos
antitenascina marcados con 131I y de 31 meses con 90Y. El radioinmunoconjugado con 90Y presentaba más
efectos favorables y menos problemas de radioprotección en comparación al uso de 131I.
Cáncer de ovario
En un estudio comparativo entre pacientes con cáncer de ovario estadio Ic-IV tratados con RIT
intraperitoneal utilizando anticuerpos MUC1 marcados con 90Y tras la cirugía y quimioterapia y un grupo
control sin RIT, se observó un porcentaje de supervivencia del 80% a 5 años en el primero respecto al 55%
del grupo control. La terapia fue más efectiva en pacientes con nódulos menores de 2 cm, no obteniéndose
respuestas en tumores mayores.
Cáncer colorectal
Algunos autores han sugerido la asociación de RIT junto a la radioterapia como una situación
coadyuvante tras la cirugía.
Cáncer de mama
Los anticuerpos principalmente utilizados se han dirigido contra el CEA, MUC1 y L6, aunque
hasta la fecha ninguno de ellos ha mostrado una superioridad manifiesta. Más del 90% de las muestras
histológicas procedentes de cáncer de mama muestran expresión del antígeno CEA. Algunos estudios con
Anticuerpos murinos CEA específicos marcados con 131I obtuvieron algunas respuestas.
Cáncer de próstata
Empleando anticuerpos CC49 marcados con 131I en pacientes con cáncer prostático metastásico,
se obtuvo alivio del dolor, aunque no se objetivaron respuestas significativas.
Otros estudios realizados en pacientes con cáncer de próstata hormonoresistente en los que se
administró interferón alfa con el fin de aumentar la expresión tumoral del antígeno, obtuvieron resultados
muy discretos (alivio del dolor y reducción del PSA en algunos pacientes y alguna respuesta menor), pero
sin conseguirse retrasar de forma significativa la progresión de la enfermedad. Además se objetivaron
grados 3 o 4 de neutropenia o trombocitopenia transitorios. Todos los pacientes mostraron elevación de los
anticuerpos HAMA. Otros anticuerpos están siendo también evaluados (anticuerpos L6, CYT-356, contra el
antígeno de membrana prostático específico (PSMA), así como la utilización de partículas alfa.
Carcinoma de vejiga
Algunos estudios han mostrado que la administración de anticuerpos contra el antígeno MUC1,
marcados con 125I por vía vesical 2 y 24 horas antes de la cistoscopia, mostraba localización del anticuerpo
en el tumor en muestras obtenidas de biopsias, indicando la accesibilidad de esta vía.
Existen también otros estudios clínicos realizados en pacientes con carcinomas renales,
carcinomas medulares de tiroides, carcinoma hepatocelular y cáncer de pulmón de células pequeñas.
5.5 Conclusión
Los tumores hematológicos, en contraste con los tumores sólidos, aparentemente presentan la
ventaja de responder a dosis de radiación relativamente bajas quizás como resultado de una buena
223
vascularización, una elevada densidad antigénica, una población celular tumoral más homogénea y,
posiblemente por la intervención de mecanismos apoptóticos e inmunes.
El resultado de todos estos factores permiten inferir que que bajas dosis de radiación, incluso
inferiores a 500 cGy, pueden inducir respuestas significativas. Por el contrario, en tumores sólidos, que
requieren dosis mayores de radiación, especialmente en el caso de tumores voluminosos, no se consiguen
resultados tan satisfactorios.
A pesar de estos condicionantes iniciales, parece evidente que el empleo de la RIT en tumores
sólidos en el contexto de mínima enfermedad, en aplicaciones locoregionales, en combinación con otras
modalidades terapéuticas y en estrategias pretratamiento, muestran resultados prometedores que justifican
el optimismo generado en torno a ellos.
9.- Radiofarmacia
1. Introducción
2. Vías de administración
3. Mecanismos de localización
4. Metabolismo
5. Radiofármaco ideal
6. Síntesis
7. Preparación
8. Control de Calidad
9. Enlaces útiles
1. Introducción
Un radiofármaco es un medicamento radioactivo usado para el diagnóstico y tratamiento de
enfermedades en Medicina Nuclear. La gran mayoría de los radiofármacos se usan con fines diagnósticos y
sólo un pequeño grupo, aunque no por ello menos importante, son utilizados con fines terapéuticos. Un
radiofármaco es pues cualquier producto que cuando está listo para su uso, con un objetivo médico,
contenga en su composición uno o más isótopos radioactivos en su composición.
Existe una serie de características que determinan las peculiaridades de los radiofármacos:
suelen ser de administración única, se usan generalmente en cantidades traza y carecen de efectos
farmacodinámicos, no existiendo en estos casos una relación dosis-efecto. La propiedad general de los
radiofármacos es que emiten radiación, lo que hace que el paciente reciba una dosis de radiación inevitable
tras su administración. Sin embargo este efecto de la radiación es el objetivo deseado en aquellos
radiofármacos de uso terapéutico.
Desde el punto de vista de su estructura química, podemos clasificar los radiofármacos en:
Elementos radioactivos
Moléculas inorgánicas
Moléculas orgánicas, de pequeño o mediano tamaño
Péptidos y moléculas complejas de gran tamaño
Células marcadas
La composición de los radiofármacos varía con el tiempo como consecuencia de su
desintegración radioactiva y del corto semiperíodo de los radionucleidos empleados en los servicios
hospitalarios. Debido a esta peculiaridad, sólo una pequeña proporción de los radiofármacos administrados
llegan al hospital con una forma farmacéutica lista para su uso. La mayoría de los radiofármacos han de ser
preparados de forma extemporánea a partir de productos semimanufacturados, requiriendo éstos una
manipulación previa antes de su administración al paciente.
Atendiendo a su elaboración, podemos describir cuatro tipos de radiofármacos para cubrir las
diferentes necesidades médicas:
Radiofármacos listos para su uso. Contienen radionucleidos con un semiperíodo suficientemente
largo, lo que permite distribuirlos al hospital en una forma lista para su uso. El volumen de
radiofármaco a administrar se calcula después de haber determinado su decaimiento radioactivo.
224
2. Vías de Administración
Las vías de administración de los radiofármacos están en función de la forma farmacéutica del
preparado. Atendiendo a la forma farmacéutica del producto distinguimos:
Formas farmacéuticas de administración oral:
o Soluciones
o Cápsulas
Formas farmacéuticas de administración parenteral:
o administración intravenosa
o administración intratecal
o administración intrarticular
Las formas farmacéuticas de administración parenteral se presentan en forma de:
o Soluciones verdaderas
o Coloides
o Suspensiones
o Elementos celulares sanguíneos
elección de un radiofármaco vendrá condicionada por el resultado del análisis de todos los factores
estudiados.
6. Síntesis de radiofármacos
De todos los radionucleidos existentes, sólo un pequeño número de ellos reúne las características
necesarias para su utilización en estudios de Medicina Nuclear. Con ellos se preparan diversos
radiofármacos para la práctica clínica. En los últimos años se han sintetizado nuevos radiofármacos
que han reemplazado a otros existentes, mejorando con ello el diagnóstico en las exploraciones.
Para la síntesis de un radiofármaco hay que tener en cuenta diversos factores que son
determinantes para obtener un medicamento seguro y de calidad, entre éstos destacan:
Compatibilidad química y estequiometría. Para sintetizar un radiofármaco hay que tener en
cuenta la compatibilidad química del radionucleido con la molécula que va a ser marcada. En el
caso de los compuestos tecneciados, los nuevos radiofármacos se preparan basándose en pruebas
de ensayo y error debido a que hoy en día no se conoce claramente el comportamiento químico del
99m
Tc. Además de la compatibilidad de los productos utilizados, es necesario conocer las
proporciones que hay que añadir de cada componente para la preparación de un radiofármaco. Un
exceso o defecto en un componente de la preparación puede dar lugar a una alteración del producto
que esperamos sintetizar o a que incluso éste no llegue a formarse.
Carga y tamaño de la molécula. La carga de la molécula determinará, junto a los grupos químicos
presentes, la solubilidad del compuesto. Aquellas moléculas que presenten una gran carga tendrán
una elevada solubilidad en soluciones acuosas. Las moléculas no cargadas y por tanto menos
polares serán más solubles en soluciones orgánicas. Por otro lado el radiofármaco debe ser estable
en solución acuosa y compatible con el pH sanguíneo. Cuanto más liposoluble es un radiofármaco,
mayor es su unión a las proteínas plasmáticas y con más facilidad difunde a través de las
membranas celulares, compuestas principalmente de fosfolípidos.
El tamaño de la molécula del radiofármaco es un factor determinante de su absorción en un sistema
biológico.
Unión a proteínas plasmáticas. Los radiofármacos se unen en distinto grado a las proteínas
plasmáticas. La principal proteína de unión es la albúmina, aunque existen radiofármacos que se
unen específicamente a otras proteínas, como es el caso de los iones metálicos de In y Ga, los
cuales se unen firmemente a la transferrina del plasma. En la unión del radiofármaco a las proteínas
plasmáticas influyen factores debidos al radiofármaco como son la carga de éste y su pH y factores
debidos a las propias proteínas como su naturaleza y la concentración de aniones en el plasma. De
estos factores cabe destacar el papel que juega la composición de la proteína en grupos carboxilos,
aminos e hidroxilos, así como la configuración de estos grupos en la estructura molecular. Estos
factores determinan el alcance y la fuerza de unión con el radiofármaco. Esta unión afecta a la
distribución y aclaramiento plasmático del radiofármaco, así como a su captación por el órgano
diana.
Estabilidad. La estabilidad de las preparaciones es uno de los mayores problemas que presentan
los radiofármacos. Éstos deben ser estables tanto in vitro como in vivo. Factores como la luz, la
temperatura y el pH entre otros, pueden afectar a su estabilidad, lo que condiciona los métodos de
preparación y la conservación de estos compuestos.
Biodistribución. El estudio de la biodistribución es esencial para establecer la eficacia y el uso del
radiofármaco. Este estudio incluye la distribución en los distintos tejidos, el aclaramiento plasmático
y la excreción del radiofármaco. Los estudios de biodistribución se realizan en animales de
experimentación, administrándoles el radiofármaco y tras un tiempo suficiente se sacrifica el animal,
extrayendo de éste los diversos órganos y contando su actividad.
7. Preparación de radiofármacos
La operación de radiomarcaje consiste en la introducción de un radionucleido en una molécula
para obtener el radiofármaco. Existen varios métodos para obtener un radiofármaco, las técnicas más
empleadas son:
Incorporación de un radioisótopo a la molécula. Por este mecanismo se introduce el
radionucleido en la molécula que se pretende marcar, el elemento químico se liga a una o varias moléculas
portadoras bien mediante enlaces covalentes o por enlaces coordinados, dando lugar a complejos químicos.
De esta forma es como se marcan todos los compuestos tecneciados.
A veces el radionucleido no se une directamente a la molécula que se pretende marcar sino que
necesita de un quelato bifuncional para realizar el marcaje, como es el caso del EDTA o DTPA cuando se
conjuga con 111In para el marcaje de proteínas.
Reacciones de intercambio isotópico. En estas reacciones, un elemento de la molécula se
sustituye por un isótopo radioactivo, intercambiando el elemento estable por uno radioactivo. La molécula
227
así marcada posee las mismas propiedades químicas y biológicas que la molécula no radioactiva. Un
ejemplo de radiofármaco obtenido por este método es el 125I-Orto-iodo-hipúrico.
Biosíntesis. Este método consiste en añadir un radionucleido a un medio de cultivo donde un
organismo vivo, generalmente un microorganismo, lo incorpora a su metabolismo sintetizando el compuesto
deseado. De esta forma se sintetiza la vitamina B12 marcada con 57Co o 58Co. Se añaden estos elementos a
un medio de cultivo con el microorganismo Streptomices griseus.
Los compuestos obtenidos por este método presentan una actividad específica más baja que los
obtenidos por síntesis química, haciéndose necesario después de su obtención una purificación del
compuesto.
Síntesis a partir de compuestos sencillos. Por este método se producen radiofármacos a
partir de compuestos radioactivos simples, mediante una síntesis química.
9. Enlaces útiles
PROCEDIMIENTO
Preparación del paciente: La exploración debe realizarse en ayunas, para evitar artefactos por
la secreción salival producida por el estímulo de la comida. Otros estudios salivares como la sialografía se
deben realizar con anterioridad al estudio isotópico porque pueden alterar la función de la glándula.
Radiotrazador: Se utiliza el Tc-99m en forma de Pertecnectato que tiene especial afinidad por
todas las células de estirpe glandular ( salivares, gástricas, tiroides, etc).
Adquisición:
Estudio continuo, registrando imágenes durante 1 hora cada 5 minutos que permitan obtener
más información trazando regiones de interés sobre las glándulas; obteniéndose así Curvas de actividad /
tiempo que nos aportan índices objetivos de función glandular.
Dar zumo de limón al paciente que origina un estímulo de producción de saliva, facilitando así
una mejor evaluación de la función secretoria en un periodo más corto. El zumo de limón debe
administrarse cuando las glándulas contienen el máximo de actividad (30 min. Post-inyección).
IMAGEN NORMAL
Las curvas de actividad / tiempo están caracterizadas por una parte de la curva ascendente y
otra de pendiente casi horizontal o ligeramente descendente. Después del estímulo debe presentarse una
caída brusca de la curva. (FIGURA 2)
APLICACIONES CLÍNICAS
230
Cuando existe afectación salival se observa una disminución o ausencia de incorporación del
trazador y , por tanto, no se produce el paso de saliva a la boca con falta de respuesta a los estímulos de
secreción. La monitorización y seguimiento de la respuesta a los tratamientos de dichas enfermedades (por
ejemplo la ciclofosfamida) puede realizarse mediante esta técnica.
PROCEDIMIENTO
TRÁNSITO
Paciente en posición sentada o en decúbito supino (esta última posición alarga los tiempos de
tránsito). La posición sentada es más fisiológica. En niños se utiliza la posición decúbito, sobre todo para
detectar un reflujo gastroesofágico (RGE).
231
Debido a la variabilidad que existe entre distintos pacientes cuando el estudio se realiza con una
sola deglución, algunos autores utilizan múltiples degluciones, de las que se extraerá un valor promedio.
REFLUJO
Radiofármaco: El mismo que para el estudio de tránsito.( 99mTc sulfuro coloidal), con una dosis
100-300 Ci vía oral en 50-150 ml de líquido.
El paciente deberá ingerir el líquido (agua, zumo, leche) con el sulfuro coloidal marcado, a
continuación beberá unos 300ml de líquido que nos asegurará el completo lavado del esófago. Se coloca al
paciente en decúbito supino para evitar el efecto contrarreflujo de la gravedad y se inicia la adquisición del
estudio dinámico de 5-10 segundos (con el fin de detectar reflujos de corta duración) durante una hora. Al
inicio del estudio, el paciente debe realizar maniobras de Valsalva para inducir el reflujo o se puede
administrar el líquido acidificado (zumo de naranja).(FIGURA 5)
232
El RGE pude cuantificarse con la determinación de áreas de interés sobre estómago, esófago y
fondo pulmonar, aplicando la fórmula:
IMAGEN NORMAL
TRÁNSITO
Aplicaciones clínicas
2. Espasmo Esofágico Difuso ( actividad espástica aumentada de los dos tercios distales ).
Produce dolor torácico intermitente y/o disfagia. Presenta incoordinación con vaciamiento
segmentario y movimientos retrógrados con fragmentación del alimento.
3. Esófago en Cascanueces ( gran amplitud en las contracciones peristálticas del cuerpo
esofágico).Produce dolor. Presenta retención distal, incoordinación y moderado reflujo.
4. Alteraciones motoras no específicas (no tienen patrones definidos, pero se producen
incoordinaciones y aumento del tiempo de tránsito ).
b. Alteraciones secundarias de la motilidad:
1. Enfermedades del tejido muscular y conectivo ( distrofia muscular, miastenia gravis,
polimiositis, miotonía distrófica, esclerodermia)
2. Otras enfermedades sistémicas, como la diabetes mellitus, el alcoholismo crónico,
enfermedad de Parkinson, hipertiroidismo, tumores, etc.
REFLUJO
Con la aparición de las técnicas manométricas y pHmetría, esta técnica a quedado relegada a su
uso en Pediatría. El RGE es consecuencia de una alteración del EEI y cardias que permite el paso de
contenido gástrico al esófago. Los síntomas que aparecen, según el grado de la alteración, van desde
pirosis hasta dolor retroesternal, pasando por disfagia, regurgitación, etc.(FIGURA 7)
234
PROCEDIMIENTO
Preparación del paciente:El paciente deberá estar en ayunas durante al menos 8 horas. Si es
fumador, deberá abstenerse de hacerlo durante ese periodo de tiempo.
El marcaje de sólidos se realiza habitualmente "in vitro" en el que se bate un huevo con 99mTc-
sulfuro coloidal e inmediatamente se cocina en tortilla ( con este método se consiguen marcajes del orden
del 93%). También pueden emplearse otros compuestos para marcar la comida como los macroagregados
de albúmina o la seralbúmina. Las dosis que se administran son variables y van desde los 250 Ci a los
2mCi.
Existe una forma "intermedia" de estudiar el vaciamiento gástrico mediante el marcaje con 99mTc-
SC de un semisólido como es el puré de patata. Podemos entonces realizar en un único estudio el
vaciamiento del estómago en general; con resultados muy aproximados con respecto a la técnica
convencional de líquidos y sólidos.
En cada imagen se trazan áreas de interés en la silueta gástrica y se mide la actividad de cada
radionúclido, lo que permite la obtención de curvas actividad tiempo a las que se le deben aplicar factores
de corección como la interferencia de energías de ambos isótopos, la profundidad y el "decay" de los
radionúclidos.
Cuando realizamos la técnica con un semisólido, solo empleamos la ventana energética del
tecnecio y adquirimos imágenes estáticas secuenciadas cada 15 minutos durante 1 a 2 horas. La
realización de las curvas actividad /tiempo se realizan de manera similar a los otros procedimientos.
IMAGEN NORMAL
Los valores de normalidad del vaciamiento gástrico varían según la comida. Por término medio el
tiempo que tarda el estómago en evacuar el 50% del sólido es de 70 a 277 minutos ( con una primera fase
en la que no se eliminan sólidos: periodo de latencia) con una curva de vaciamiento lineal o sigmoidea . Sin
embargo, los líquidos tienen un patrón de vaciamiento más rápido y su curva es de tipo exponencial. Con la
técnica de los semisólidos la curva de vaciamiento es similar a la de los sólidos pero sin que exista periodo
de latencia y con mayor velocidad en la eliminación.(FIGURA 8)
APLICACIONES CLÍNICAS
4. Distrofia miotónica
5. Enfermedad de Duchene
6. Esclerodermia
7. Polimiositis
8. Anorexia Nerviosa (pueden presentar trastornos en el vaciamiento) .
Dispepsia y síndromes ulcerosos: no existe relación clara entre el vaciamiento y la dispepsia o el
ulcus gástrico/duodenal. Sin embargo el Sdr. Zollinger-Ellison se asocia a un vaciamiento acelerado
de líquidos y sólidos.
RGE (FIGURA 10): más del 60% de los pacientes con reflujo presentan enlentecimiento en el
vaciamiento de sólidos. En niños con reflujo, si estos asocian vaciamiento lento, responderán peor a
la cirugía antirreflujo si no se les aplica una piloroplastia a la vez.
Síndromes postquirúrgicos:
1. Vagotomía proximal afecta escasamente al vaciamiento de sólidos pero los líquidos tienen
un rápido vaciamiento inicial.
2. Vagotomía truncal y selectiva: los sólidos enlentecen su vaciamiento ( por alteración antral)
y los líquidos se vacían rápidamente (por la rigidez del fundus)
3. Piroloplastia o gastroenterostomía junto con vagotomía, los líquidos se vacían de forma
súbita.
CONCEPTOS GENERALES
Puede permanecer silente hasta la edad adulta, en que suele ser un hallazgo casual, siendo la
clínica más frecuente la obstrucción intestinal o la diverticulitis. Aunque es raro un divertículo sangrante más
237
allá de los 40 años, en todo adulto con hemorragia rectal aguda o crónica hay que descartar un divertículo
de Meckel sangrante.
PROCEDIMIENTO
Las células parietales de la mucosa gástrica son las responsables de la captación y secreción del
Tc99m, que compite con el Cl en la formación del ácido clorhídrico, ya que los iones Tc y Cl pertenecen al
mismo grupo dentro de la tabla periódica.
Ayuno de 3 ó 4 horas.
Vaciamiento de la vejiga para no dificultar la detección de un divertículo cercano.
Evitar la exploración con Bario 3-4 días antes que pueda atenuar la actividad.
Evitar la administración de fármacos irritantes de la mucosa gastrointestinal.
Pentagastrina, a dosis de 6 microgr/kg, por vía subcutánea, unos 5-15 minutos antes del estudio,
porque aumenta la captación del Tc-Pertecnetato por la mucosa gástrica.
Cimetidina, a dosis de 20 mgr/kg, por vía oral, 2 días antes, porque bloquea la liberación del Tc-
Pertecnetato por la mucosa.
Glucagón, a dosis de 50 microgr/kg, por vía intravenosa, 10 minutos antes, porque disminuye la
motilidad del intestino delgado, retrasando el lavado del radiofármaco desde el divertículo.
Adquisición:
Se realiza una fase vascular seguida de imágenes estáticas adquiridas cada 5-10 minutos
durante 1 hora. (FIGURA 11)
238
IMAGEN NORMAL
LIMITACIONES
La Sensibilidad y la Especificidad de esta técnica están alrededor del 90%, aunque existen
diversos factores que pueden modificarlos:
Falsos positivos:
Falsos negativos:
Si existe poca cantidad de mucosa ectópica (< de 2cm cuadrados), no va a ser detectada por la
gammacámara.
Compromiso del flujo sanguíneo a nivel del divertículo, por vólvulo, intususpección,etc.
Inflamación localizada a nivel del intestino, que provoque un aclaramiento rápido del isótopo desde
el divertículo.
CONCEPTOS GENERALES
Se denomina inflamación a una respuesta del organismo mediante la cual éste hace frente a un
estímulo con el fin de eliminarlo o inactivarlo, reparando además las lesiones que se hayan podido provocar
en los tejidos. Se produce por diferentes desencadenantes mecánicos, físicos, químicos, infecciosos,
tumorales...
239
Aunque los mecanismos desencadenantes sean distintos, sin embargo, la respuesta del
organismo a todos ellos es similar, apareciendo un aumento de permeabilidad vascular, liberación de
factores quimiotácticos y migración de células implicadas en la inflamación, tales como granulocitos
neutrófilos, monocitos o linfocitos.
En general se van a utilizar diferentes métodos diagnósticos, entre ellos las técnicas de imagen,
tales como la Radiología, TAC, RMN, ECO, que son métodos estructurales capaces de detectar lesiones
cuando existen cambios anatómicos producidos por la inflamación. Sin embargo, dichos cambios no
aparecen en la fases más iniciales del proceso, por lo que en éstas, dichos métodos son poco sensibles.
a) Galio67:
Aunque los mecanismos de captación no son conocidos exactamente, se sabe que tras su
inyección intravenosa se une a proteínas plasmáticas, principalmente Transferrina, Lactoferrina y Ferritina.
El complejo Ga-Transferrina se transporta hasta el foco inflamatorio, en donde se une a los macrófagos.
El radiofármaco utilizado es el Citrato de Galio67, a dosis de 5mCi (185MBq) para los adultos y
40 microCi/kg en los niños. El detector de la gammacámara debe estar centrado en el área de interés, con
un colimador de medias energías.
El tiempo de exploración se realizará a las 48 horas, obteniendo imágenes estáticas de 500 kc,
pudiéndose realizar además cortes tomográficos (SPECT).
LIMITACIONES
Falsos positivos
Falsos negativos
b) Leucocitos marcados:
Existen varios tipos de marcaje, con In-111 o con Tc99m, siendo este último
el más utilizado.
Tras la inyección intravenosa de 20 mCi (780 MBq) se coloca al paciente con el detector
centrado sobre el área de interés, utilizando un colimador de baja energía y media resolución, obteniendo
imágenes planares a los 30 minutos y 2 horas postinyección del trazador, con una duración por imagen de
entre 500kc y 1000kc.
LIMITACIONES
Falsos positivos:
Hemorragia gastrointestinal.
Tumores de tejidos blandos.
Focos quirúrgicos.
Catéteres.
241
Falsos negativos:
El concepto de EII define un transtorno inflamatorio crónico del tubo digestivo, de etiología
desconocida y carácter sistémico, que evoluciona en forma de brotes y remisiones, y que puede, además,
presentar manifestaciones extradigestivas.
Es importante tener en cuenta que el término EII se aplica a dos entidades, la Colitis Ulcerosa y
la Enfermedad de Crohn, que no son procesos claramente distintos desde el punto de vista etiopatogénico,
sino formas extremas de un cuadro inespecífico de respuesta inflamatoria crónica del aparato digestivo, por
lo cual presentan una serie de características comunes con otras que las diferencian.
La causa de esta enfermedad continúa siendo desconocida, aunque parece estar implicado el
sistema inmune.
La incidencia aproximada de la colitis ulcerosa es de 5-15 nuevos casos por 100.000 habitantes
y año.
Desde el punto de vista clínico se caracteriza por un cuadro digestivo crónico de diarrea
sanguinolenta, dolor abdominal, presencia de moco en heces, etc, dependiendo de la localización
anatómica del proceso inflamatorio o de la existencia de complicaciones, tanto a nivel local como sistémico.
Los estudios isotópicos constituyen un método no invasivo que permite definir la extensión de la
enfermedad durante los brotes graves, explorando simultáneamente todo el intestino, delgado y grueso, sin
necesidad de preparación previa del paciente, así como valorar la severidad de la enfermedad y la
respuesta al tratamiento.
Tipos de marcaje
Disponemos en la actualidad de tres tipos de marcaje, aunque el más utilizado sea con Tc99m,
por su mayor disponibilidad y por producir una dosis de irradiación menor.
Se trata de un marcaje "in vivo", con Anticuerpos dirigidos de manera específica contra el
Antígeno de superficie expresado en los granulocitos.
242
Este tipo de marcaje permite realizar un diagnóstico más precoz, y con una energía de
emisión más adecuada, con lo que el paciente recibe una irradiación menor, además de implicar
una mayor disponibilidad. Es el más utilizado.
El radiofármaco más utilizado es el Tc99m - HMPAO, a dosis de 20 mCi (740 MBq), por vía
intravenosa. Se coloca al paciente en decúbito supino, centrando el cabezal de la gammacámara sobre el
abdomen y utilizando un colimador de baja energía y media resolución. Se adquieren imágenes a los 30
minutos y a las 2 horas postinyección, con una duración por imagen de 1000kc. Dada la eliminación renal
del radiofármaco, con la consiguiente visualización de la vejiga, es frecuente la realización de una imagen
caudo-craneal, para diferenciar entre actividad vesical y actividad en recto-sigma.
INDICACIONES
Diagnóstico de EII: aunque el diagnóstico definitivo de EII viene dado por el estudio histológico,
dado que la Sensibilidad y la Especificidad de esta técnica son del 95% y cerca del 100% ,
respectivamente, se podría decir que una gammagrafía normal descarta la existencia de EII, aunque
hay que tener en cuenta que un tratamiento de más de dos semanas de duración disminuye la
Sensibilidad hasta un 69%, y la Especificidad hasta un 61%.
Por otro lado, la extensión y la morfología de la imagen gammagráfica nos orientan hacia
el diagnóstico de CU o de EC.
Complicaciones de la EII: los abscesos (FIGURA 21), los trayectos fistulosos (FIGURA 20), las
estenosis inflamatorias, etc., pueden ser detectadas, apareciendo como captaciones focales
abdominales.
243
Control de la eficacia terapéutica y diagnóstico de nuevos brotes: una gammagrafía normal indica
buena respuesta al tratamiento, o descarta la aparición de un nuevo brote.
Localización de la enfermedad: la gammagrafía permite la exploración de todo el trayecto intestinal
simultáneamente, siendo posible determinar qué segmentos están afectados.
Valoración de la actividad: se realiza mediante la cuantificación de la actividad fecal, tras la recogida
de heces durante 4 días y medición de la actividad en porcentaje de dosis administrada, o mediante
la cuantificación gammagráfica, comparando la actividad del intestino con la actividad de los
órganos vecinos.
LIMITACIONES
Falsos positivos:
Infecciones: Yersinia,etc.
Colitis isquémica.
Colitis pseudomembranosa.
Tumores intestinales.
Hemorragia gastrointestinal.
Enteritis posradiación.
Falsos negativos:
6. Gammagrafía hepato-esplénica
Radiofármaco: El más comúnmente utilizados es el Sulfuro Coloidal 99mTc. (Existen otros menos
habituales como los coloides de albúmina, los fitatos, el óxido de estaño, el sulfuro de antimonio ). El
fundamento fisiopatológico de la exploración se basa en la capacidad de las células de Kupffer hepáticas de
aclarar las partículas coloidales del torrente circulatorio mediante fagocitosis. El 80% de las partículas
244
La forma de administración es endovenosa y la dosis habitual para un adulto es de 3-4 mCi (110-
150 MBq). En pacientes pediátricos se administrará 30-50 Ci / kg de peso.
IMAGEN NORMAL
La Angiogammagrafía es útil para conocer como es la vascularización del hígado ( el 75% del
flujo es aportado por el sistema portal y el 25% restante es flujo arterial ). Durante esta fase arterial se
aprecia hipoperfusión relativa del hígado debido a la vascularización mesentérica, renal, cavidades
cardiacas y de la base pulmonar derecha. En la fase venosa hay un aumento progresivo de la actividad
hepática, mientras que el fondo disminuye. La Angiogammagrafía aporta información en la valoración de
masas hepáticas y alteraciones del flujo portal (se pueden realizar curvas actividad / tiempo).
La morfología normal del hígado tiene múltiples variantes anatómicas. En la proyección Anterior
se presenta la parte anterior del lóbulo hepático derecho (LHD) y el lóbulo hepático izquierdo (LHI) con un
borde superior en forma de "S" debida a la cúpula del LHD y a la impresión cóncava cardiaca (en pacientes
con enfermedad pulmonar crónica obstructiva el diafragma es plano). Se puede ver una muesca superior
entre LHD y LHI originada por la confluencia de las venas hepáticas que salen del hígado así como otras
improntas hepáticas producidas por la vesícula biliar (en región inferior medial del LHD) , el ligamento
falciforme, la parrilla costal derecha y la vena porta.En la proyección Posterior la actividad del LHI está
atenuada por la columna vertebral y grandes vasos, el bazo se aprecia con más intensidad y la impronta
renal derecha es más evidente.En la proyección Lateral el LHD aparece como triangular, situándose el
lóbulo cuadrado y el izquierdo en posición anterior y estando menos definidos por su mayor distancia a la
gammacámara. Pueden observarse improntas de la vesícula biliar y parrilla costal.(FIGURA 22)
Existen múltiples "artefactos" que pueden modificar las imágenes estáticas, los más frecuentes
son : Mama derecha, marcapasos, impronta costal, contraste baritado en ángulo hepático del colon, ascitis,
masas extrahepáticas, lesiones en base pulmonar, vesícula biliar, objetos metálicos, pectus excavatum .
APLICACIONES CLÍNICAS
245
Cualquier proceso difuso o focal modifica la capacidad de captación del radiocoloide por parte de
las células de Kupffer, traduciéndose esto en una alteración de la distribución o defectos focales de
captación. Las indicaciones principales son:
A continuación exponemos una tabla para sintetizar el diagnóstico diferencial de las LOES
hepáticas:
coloide-
Angiogamma 99mTc-IDA Hematíes Galio67
99mTc
Defecto Acumulación
Hemangioma pef. captación progresiva
7. Gammagrafía hepatobiliar
PROCEDIMIENTO
Preparación del paciente: Debe estar en ayunas como mínimo de 4-8 horas. En pacientes con
ayuno prolongado o con nutrición parenteral se aconseja administrar colecistoquinina intravenosa (0,01-0,02
ugr/kg de peso) 30 minutos antes del inicio del estudio, de esta manera podemos vaciar la vesícula biliar.
Radiofármaco: La introducción de los derivados del IDA ( ácido iminodiacético) supuso una
revolución en este tipo de estudios. Existen distintos compuestos, pero los más utilizados actualmente son
247
IMAGEN NORMAL
APLICACIONES CLÍNICAS
excluye virtualmente el diagnóstico. Esta ausencia de captación se producirá en las primeras cuatro horas
del estudio o 30 minutos tras la administración de morfina. En la angiogammgrafía se puede apreciar un
incremento en la vascularización en la fosa vesicular en los estadios precoces de la enfermedad. Otro signo
de la gammagrafía es una banda hipercaptadora sobre el parénquima hepático adyacente a la vesícula
biliar que se puede apreciar aproximadamente a los 45 minutos (este signo está relacionado con colecistitis
gangrenosa y indica la afectación del parénquima por contiguidad). También se pueden observar un relleno
tardío de la vesícula biliar, la obstrucción total extrahepática y el signo del conducto cístico
dilatado.(FIGURA 26)
Por último, la gammagrafía hepato-biliar es útil en procesos que afectan en edades Pediátricas.
En el diagnóstico de la Ictericia Neonatal. La presencia de actividad intestinal puede descartar la existencia
de atresia de vías biliares ( aunque si no existe actividad intestinal y una captación parenquimatosa
disminuida no podremos discernir si se trata de una hepatitis o una atresia). El quiste de colédoco es una
malformación de la vía biliar cuyo diagnóstico se realiza por la palpación de una masa abdominal que se
confirma mediante ecografía o colangiografía; la gammagrafía permite establecer si existe relación entre
esa masa y el conducto biliar (observándose un relleno progresivo de actividad en dicha malformación).
(FIGURA 30)
250
INDICACIONES
9. Recursos en la red
1. Tiroides
1.1 Introducción
El primer órgano que se estudió in vivo con trazadores radiactivos fue la glándula tiroides. La
Medicina Nuclear proporciona una doble aportación en las enfermedades tiroideas porque además de los
251
estudios morfofuncionales puede también determinar mediante técnicas de radioinmunoanálisis los niveles
de secreción hormonal.
Los motivos de consulta más frecuente de enfermedad tiroidea a un servicio de Medicina Nuclear
son la patología nodular, la hiperfunción glandular y el tratamiento y seguimiento del carcinoma diferenciado
de tiroides.
El desarrollo de otras técnicas de imagen favorece los cambios en las secuencias diagnósticas
tradicionales y en los últimos años afecta de forma especial a la gammagrafía de tiroides, ya que en algunos
medios se propone realizar preferentemente ecografía y PAAF
La punción aspiración con aguja fina (PAAF) para citología de nódulos tiroideos tiene un alto
valor predictivo positivo en el diagnóstico de carcinoma diferenciado de tiroides en nódulos fríos. En el
nódulo hiperfuncionante, que frecuentemente está formado por abundantes células foliculares, la utilidad de
la PAAF es relativa, puesto que esta celularidad obliga a la revisión histológica completa del nódulo. En el
tiroides multinodular y en nódulos grandes, el resultado de la PAAF es variable dependiendo de la selección
de las zonas de punción. Por lo tanto, el mayor rendimiento de la PAAF se obtiene seleccionando los
nódulos y las áreas nodulares a estudiar mediante gammagrafía y ecografía previas (Figura 1).
GAMMAGRAFÍA DE TIROIDES
PROCEDIMIENTO
252
Se puede realizar con 131I, 123I ó 99mTc - pertecnectato. Hoy se reserva el 131I para terapia y
seguimiento del cáncer diferenciado de tiroides tras tiroidectomía, el 123I es poco empleado por su baja
disponibilidad y se utiliza generalmente el 99mTc - pertecnetato, que se incorpora a la glándula de forma
análoga al yodo sin llegar a ser organificado. Nos referiremos pues a la gammagrafía con tecnecio (140
keV).
El 99m Tc se inyecta vía endovenosa (dosis máxima permitida: 6 mCi = 222 MBq). Con el paciente
en decúbito supino y el cuello en extensión se adquiere una imagen estática a los 15 min, preferiblemente
con colimador de agujero único (pinhole) o planar con lupa. En general es suficiente una proyección anterior
y ocasionalmente pueden ser de utilidad proyecciones oblicuas laterales si hay que estudiar nódulos de
pequeño tamaño localizados por ecografía que no ocupan todo el espesor del lóbulo. Es conveniente
programar la adquisición a tiempos (3 minutos) y a cuentas (aproximadamente 400.000) simultáneamente.
IMAGEN NORMAL
IMAGEN PATOLÓGICA
La distribución parcheada del trazador se encuentra en tiroides con nódulos de diferente función,
en glándulas con zonas de inflamación focal (tiroiditis focal) y en tiroides multinodulares (Figura 1).
La lesión focal hipocaptante suele corresponder a un nódulo sólido. La imagen ecográfica ayuda
a evaluar lobulaciones e improntas vasculares que pueden simular nódulos (Figura 4).
Figura 5.- Nódulo hipercaptante en polo inferior derecho con captación conservada en el resto de la
glándula.
VENTAJAS
LIMITACIONES
INDICACIONES
PROCEDIMIENTO
Se emplea el 131 I - Yoduro de Sodio (364 keV) para rastreo corporal, con la finalidad de valorar
restos tiroideos y / o mestástasis funcionantes susceptibles de ser tratadas con dosis terapéuticas de este
mismo radionúclido.
Se requiere una preparación previa del paciente, pues debe conseguir una situación de
hipotiroidismo con una cifra de TSH de al menos 30 mcU/ml, para lo cual se ha de suspender la terapia
hormonal sustitutiva. Es preferible retirarla de forma progresiva para una mejor tolerancia por parte del
paciente, es decir, disminuir a cero la dosis de tiroxína en unos 3-5 días, pasar a triyodotironina de 25
microgramos 2/día durante 15 días y posteriormente dejar 15 días sin ningún tratamiento. La TSH
recombinante puede sustituir la retirada de la hormonoterapia sustitutiva previa a la administración de 131 I.
Hay que descartar gestación en mujeres en edad fértil antes de la administración del
radionúclido.
El rastreo incluye imágenes focales de cabeza y cuello, tórax, abdomen y pelvis (ocasionalmente
huesos largos, cuando se sospeche afectación), en proyecciones anteriores y posteriores a razón de 20
min. ó 500000 cuentas por proyección, o bien un rastreo corporal total a 10 cm/min., si se dispone de equipo
apropiado. Es conveniente realizar además una adquisición con colimador "pinhole" de los restos cervicales.
IMAGEN NORMAL
IMAGEN PATOLÓGICA
Cualquier imagen distinta de las descritas y que permanezca captante y sin cambios en su
localización en imágenes más tardías debe considerarse patológica y posible metástasis, y hay que
256
plantearse la administración de una dosis adicional de 131 I. Si no está clara su localización anatómica,
puede ser necesario utilizar otros métodos de imagen para tipificarla.
VENTAJAS
LIMITACIONES
INDICACIONES
2. Paratiroides
2.1 Introducción
Las determinaciones de Ca+++ y PTH se han introducido en la rutina clínica, por lo que la
detección del hiperparatiroidismo es más frecuente y también la demanda de exploraciones para localizar
las glándulas paratiroides anormales. Su finalidad es acortar el tiempo quirúrgico y la localización de
paratiroides ectópicas.
El diagnóstico del hiperparatiroidismo es bioquímico, dado por la elevación de las cifras de PTH
en sangre y, eventualmente, del calcio.
PROCEDIMIENTO
sustracción, se requiere disponer de un programa de proceso adecuado. El método más extendido en este
momento es la gammagrafía secuencial con 99m Tc-MIBI.
Se administra via endovenosa una dosis entre 5 - 20 mCi y se adquiere imagen (500000 cts ó 20
minutos) a los 15 min. y a las tres horas, abarcando en el campo de visión cuello y mediastino. Necesita de
preparación previa para bloqueo tiroideo con lugol.
La imagen es planar con colimador de alta resolución, y en ocasiones además otra con colimador
"pinhole" (Figura 6). En la primera se valora mejor el mediastino, para localización de ectopias y en la
segunda las de localización normal y pequeño tamaño. La proyección planar en anterior (AP) tiene dificultad
en situar la profundidad real de una lesión, por lo que ocasionalmente es útil una proyección lateral.
Figura 6.- Exploración de paratiroides con 99mTc-MIBI con colimador "pinhole". Imagen de
paratiroides anormal única.
IMAGEN NORMAL
La gammagrafía paratiroidea con 99m Tc -MIBI no detecta las paratiroides normales. En la imagen
obtenida a los 15 minutos tras la inyección se visualiza la silueta tiroidea, que a las 3 horas ha desaparecido
de la imagen ("lava"). Hay leve captación en musculatura cervical, y ocasionalmente se visualiza el trayecto
venoso por el que se inyectó el trazador (Figura 7).
258
IMAGEN PATOLÓGICA
Figura 8.- Exploración de paratiroides con 99mTc-MIBI. Paratiroides anormal única derecha.
259
VENTAJAS
LIMITACIONES
INDICACIONES
3. Suprarrenales
3.1 Introducción
La glándula adrenal adulta está formada por dos partes claramente diferenciadas: el cortex, de
origen mesodérmico, y la médula, originada en el neuroectodermo de la cresta neural. Sus funciones son
asimismo distintas: el cortex, que a su vez posee tres capas celulares diferentes, segrega cortisol,
aldosterona y andrógenos; en la médula se fabrican catecolaminas.
260
La patología que afecta a las glándulas suprarrenales se ajusta a dos grandes grupos: tumores
funcionantes (productores de hormonas) eutócicos o ectópicos, e hiperplasias.
Los tumores corticales suelen ser adenomas, siendo más raros los carcinomas.
Los tumores que afectan a la médula adrenal forman parte de los tumores adrenérgicos, que
incluyen paragangliomas (feocromocitomas si se sitúan en medular adrenal), neuroblastomas,
ganglioneuroblastomas y ganglioneuromas. Los paragangliomas se asocian a síndromes familiares: MEN II
(CMT, feocromocitoma e hiperparatiroidismo) y MEN IIB (CMT, feocromocitoma y ganglioneuromas).
PROCEDIMIENTO
La adquisición de las imágenes se realiza con colimador de altas energías a las 48 y 72 horas y
a veces al 5º día. Se adquiere una imagen planar de abdomen de 20 min en posterior y eventualmente en
anterior o lateral para determinar asimetrías adrenales.
IMAGEN NORMAL
El cortex adrenal normal no es visible en la exploración con 131 I -NP59 tras frenación con
dexametasona. En la exploración no frenada, aparece captación relativamente simétrica en las dos
glándulas: la derecha aparece algo más alta y más captante puesto que está ligeramente más posterior que
la izquierda; además, se le superpone actividad hepática. La vesícula puede confundirse con una lesión
asimétrica, pero se puede resolver la duda vaciándola con un colagogo o bien haciendo una proyección en
AP. Es asimismo útil otras veces inyectar un trazador renal y establecer la relación entre riñón y adrenal
IMAGEN PATOLÓGICA
261
VENTAJAS
LIMITACIONES
INDICACIONES
PROCEDIMIENTO
262
La dosis oscila entre 3-10 mCi (111-370 MBq) para adultos y 2 mCi para niños, a administrar
lentamente por vía intravenosa. La adquisición de las imágenes es a las 24 h. y opcionalmente a las 48 y 72
h. . Se deben realizar imágenes planares en proyecciones anterior y posterior de tórax (incluyendo cuello) y
abdomen durante 20 minutos. También se puede realizar rastreo corporal total a 10 cm/min, lo cual es
especialmente aconsejable en niños, y eventualmente, tomografía.
IMAGEN NORMAL
La médula adrenal normal apenas se distingue del fondo corporal en el estudio con 123 I -MIBG.
Hay también captación en otros órganos de rica inervación adrenal (corazón, salivares, hígado y bazo).
IMAGEN PATOLÓGICA
Figura 11.- Gammagrafía de médula adrenal con 123I-MIBG. Proyección posterior. Hipercaptación
focal suprarrenal izquierda correspondiente a feocromocitoma.
VENTAJAS
El rastreo completo con MIBG detecta en una sola exploración tumores múltiples y/o
metástasis.
LIMITACIONES
INDICACIONES
Si CT o RM inespecíficas
Si sospecha de hiperplasia medular
Estudiar lesiones múltiples y/o metástasis
4. Recursos en la red
- Manuales de Revisión:
http://www.turner-white.com/brm/bendo.htm
- Endocrinology NotebooK:
http://www.fpnotebook.com/END.htm
- Guias (Clearinghouse):
http://www.guideline.gov/SEARCH/search_results.asp?sSearch_string=Endocrinology&bSort_by_da
te=&query_id=&bDebug=&results=10&view=search_results
12.- Infección
1. Introducción
2. Procedimiento
3. Imagen normal
4. Indicaciones
1. Introducción
264
En contraste con este gran grupo de radiotrazadores conviene destacar los intentos que en los
últimos años ha venido realizando Britton, quien desde un punto de vista más ambicioso, y con el fin de
profundizar en el diagnóstico de la infección, ha investigado las posibilidades de algunos antibióticos como
radiotrazadores que permitan diferenciar entre infecciones y simplemente inflamaciones. Si bien estos
intentos parecen haber tenido éxito y plantean un futuro muy prometedor, las técnicas sin embargo aún no
son de ampliación generalizada en la clínica.
Los mecanismos por los que los radiotrazadores permiten detectar la inflamación pueden ser de
distinta naturaleza y más o menos específicos. Así, desde el punto de vista más simple y casi nulo coste
económico, tenemos la fase angiogammagráfica de cualquier gammagrafía que pondría en evidencia la
reacción hiperémica que va asociada a cualquier inflamación; en el otro extremo tendríamos los leucocitos
autólogos radiomarcados de mayor laboriosidad, complejidad, y alto coste económico global; y por fin
soluciones intermedias como el Ga-67 o más novedosas como los anticuerpos monoclonales y policlonales.
La utilización efectiva de estas técnicas está determinada por una colocación idónea de cada una
de ellas dentro de un árbol de decisión previamente diseñado en un medio hospitalario concreto para una
enfermedad infecciosa.
2. Procedimiento
2.1 Angiogammagrafía vascular regional: gammagrafía ósea en tres fases
Esta es una aplicación clásica en el estudio de la infección ósea. Se pueden utilizar diferentes
compuestos de fosfatos, como pirofosfatos, polifosfatos, difosfonatos, aunque son estos últimos los que han
ganado aceptación general. En todos los casos, el mecanismo de captación está relacionado con el flujo
sanguíneo, con la extracción ósea y con un fenómeno de quimioadsorción en la superficie de los cristales
de hidroxiapatita.
Procedimiento
Ventajas
265
Inconvenientes
2.2 Galio-67
El Ga-67 es un producto de ciclotrón que decae por captura electrónica y emite rayos gamma de
93, 184, 269 y 394 KeV; su vida media es de 78 horas.
Tras la administración intravenosa en forma de citrato, el Ga-67 se disocia del citrato uniéndose
a la transferrina, globulina responsable del transporte de hierro. Durante las primeras 24 horas la
eliminación urinaria es del 25%; a partir de entonces, el colon es la ruta principal de excreción.
Los mecanismos de captación del Ga-67 no son conocidos en su integridad. En los focos
infecciosos, donde hay un aumento de la permeabilidad vascular, el Ga-67 difunde al espacio extracelular y
sufre un proceso de transquelación: el Ga-67 se une a la lactoferrina de los leucocitos activados y a los
sideróforos de los microorganismos.
Procedimiento
En el adulto, la dosis recomendada de Ga-67 es 185 MBq. Las imágenes se obtienen a las 48-72
horas de la inyección intravenosa. En general, no se requiere una especial preparación del paciente.
Ventajas
Inconvenientes
El marcaje de los leucocitos puede realizarse con In 111 y con Tc 99m. El complejo de In 111
más utilizado es el In 111- oxina que requiere un medio no plasmático para el marcaje. Otros compuestos
de In 111 como el In 111- tropolona y el In 111 - óxido de la N-mercaptopiridina permiten el marcaje en un
medio plasmático. El método más divulgado de marcaje de los leucocitos en medio plasmático es la
utilización de hexametil propilenaminooxima (HMPAO) -Tc99m.
Tras la inyección intravenosa, los leucocitos marcados son atrapados por los macrófagos
alveolares de donde pasan progresivamente a la circulación. En la infección, los leucocitos marcados
migran al espacio extracelular por influencia de factores quimiotácticos y por acción de citoquinas.
La técnica de marcaje fue introducida por Thakur y Mcafee en 1976. El botón leucocitario es
resuspendido con suero salino e incubado a temperatura ambiente con 18,5 MBq de In111-oxina. El
complejo In111-oxina penetra en el interior de los leucocitos y se disocia: el In111 queda unido a proteínas
citoplásmicas y la oxina vuelve a salir de la célula.
El marcaje de leucocitos con HMPAO-Tc99m fue propuesto por Peters en 1986. Una vez
obtenido el botón leucocitario, éste es resuspendido con plasma pobre en plaquetas e incubado con 740
MBq de HMPAO-Tc99m. El HMPAO-Tc99m es muy inestable; a partir del marcaje con Tc99m se forma un
complejo lipofílico o complejo primario que se transforma a lo largo del tiempo en un complejo hidrofílico o
complejo secundario. El complejo lipofílico penetra en el interior de los leucocitos y se transforma en el
complejo secundario que queda retenido en el citoplasma.
Ventajas
Inconvenientes
Elevada irradiación.
Demora diagnóstica a las 24 horas.
Inestabilidad del marcaje por la transformación del complejo lipofílico en complejo hidrofílico.
Actividad intestinal a partir de las 3-4 horas postinyección.
El contaje es muy bajo si se practican imágenes a las 24 horas.
Procedimiento
Ventajas
Inconvenientes
Algunas partículas marcadas con Tc99m como los nanocoloides y los liposomas han sido
aplicadas al estudio de la infección en relación con el aumento de la permeabilidad vascular. Los pocos
estudios existentes han demostrado la reducida incorporación de estos trazadores al foco infeccioso.
3. Imagen normal
3.1 Ga-67
Captacion fisiológica
El riñón y la vejiga se pueden ver en las primeras 24h, pasadas las 48h se ven si hay
insuficiencia renal. Los pulmones pueden verse hasta las 24h.
Captacion fisiológica
Una vez reinyectados no se observa liberación del In111 de las células; el tiempo medio de
aclaramiento de los leucocitos desde el compartimento sanguíneo es de 7.5 h
No se eliminan ni por el riñón ni por el intestino, por eso no debe apreciarse captación en el
tracto renal, y sólo ocasionalmente en el digestivo (por deglución desde esófago y orofaringe si hay
procesos inflamatorios en estas localizaciones, o sangrado).
Captacion fisiológica
A diferencia de los leucocitos marcados con In-111, hay eliminación renal e intestinal. La
aparición de actividad intestinal fisiológica no tiene un tiempo fijo de aparición, pero si lo hace antes de los
30' es patológico.
También puede apreciarse captación en la vesícula biliar, y debido a que los productos de
degradación del HMPAO-Tc99m pueden ser retenidos en el sistema biliar cuando el paciente está en
ayunas se ha sugerido que el ayuno puede ayudar a reducir los falsos positivos abdominales.
Biodistribución
Por este motivo tras la inyección se aprecian rápidamente focos de infección con una buena
relación foco/fondo que se incrementa con el tiempo. Esto también explica la existencia de una mayor
captación en médula ósea que cuando se administran leucocitos marcados.
Imágenes normales
La imagen obtenida a las 4 h es de características similares pero con una mínima actividad
vascular.
Biodistribución
4. Indicaciones
4.1 Fiebre de origen desconocido
4.2 Infección con focalidad sospechada
4.2.1 Osteomielitis
4.2.2 Abscesos abdominales
4.2.3 Infección renal
4.2.4 Infección postquirúrgica
4.2.4.1 Artroplastias
4.2.4.2 Esternotomía media
4.2.4.3 Injertos vasculares
4.3 Situaciones especiales
4.3.1 Síndrome de inmunodeficiencia adquirida
4.3.2 Pediatría
4. Indicaciones
4.1 Fiebre de origen desconocido
Conceptos generales
271
Métodos diagnósticos
Tanto la historia clínica como las técnicas de laboratorio y las exploraciones radiológicas son
inespecíficas en esta entidad clínica.
Estudios gammagráficos
Galio-67
Leucocitos marcados
Los resultados son similares con cualquiera de las diferentes técnicas de marcaje celular. En
general se considera que los leucocitos HMPAO-Tc99m son menos útiles que los leucocitos In111 por
diferentes motivos: la cronicidad de los procesos, la menor estabilidad del HMPAO-Tc99m y la captación
intestinal a partir de las primeras 2-4 horas.
Conceptos generales
Hematógena: Es la más frecuente. El germen llega hasta el hueso a través de las arterias nutricias,
epifisarias o periostales. Las variaciones anatómicas existentes en la vascularización, así como en
la estructura ósea, a lo largo del periodo de crecimiento tiene implicaciones fisiopatológicas. En los
niños se suelen afectar los huesos largos, y en los adultos las vértebras.
Continuidad: El germen llega desde los tejidos blandos vecinos.
Implantación: El germen es inoculado directamente en el hueso por un traumatismo o por una
intervención quirúrgica en el hueso o en la articulación
Aguda: Se presenta con una clínica abrupta consistente en fiebre, dolor, edema y limitación
funcional. Pero las manifestaciones clínicas de la infección pueden variar dependiendo de la edad
del paciente, la localización de la infección, el estado inmunológico del paciente, la etiología, el
microorganismo implicado, y la puerta de entrada del germen. Estas circunstancias pueden hacer
que la infección no sea diagnosticada en su fase aguda o que el tratamiento fracase, en este caso la
infección progresa hacia un estado de cronicidad.
La osteomielitis crónica puede ser interpretada como el proceso resultante de las interacciones
de diversos factores: estado inmunológico del paciente, complicaciones óseas subyacentes, y la naturaleza
del agente infeccioso: bacteriano o fúngico.
hueso, pudiéndose formar tractos fistulosos con comunicación cutánea. El proceso presenta una
sintomatología y una semiología mal definidos.
Métodos diagnósticos
La clave para que el tratamiento de la osteomielitis sea eficaz y deje las menores secuelas es el
diagnóstico precoz. La radiología convencional presenta la limitación de no poder hacer ese diagnóstico
precoz, puesto que los cambios patognomónicos se producen entre los 10-14 días del proceso, pero es
indispensable para determinar el estado de la estructura ósea.
La solución para esta limitaciones es el empleo de técnicas diagnósticas que puedan evaluar los
primeros cambios fisiopatológicos. Entre ellas se encuentran los ultrasonidos, la RNM y la gammagrafía
ósea. Como característica común todas ellas reflejan una limitada especificidad, aunque los estudios
comparativos revelan mejores resultados para la RNM. Los ultrasonidos presentan además limitaciones
derivadas de las dificultades existentes para obtener imágenes adecuadas cuando hay que explorar
regiones con flogosis y signos inflamatorios floridos.
Por su accesibilidad y fácil realización la gammagrafía ósea sigue siendo la técnica de elección.
Por otro lado una de las mayores necesidades diagnósticas es la evaluación de la respuesta al
tratamiento de estos procesos. En este sentido es conocido el hecho de los procesos de regeneración
ósea persisten más allá de la curación del proceso séptico, y esto se traduce en la existencia de
alteraciones radiológicas y captación de difosfonatos durante un largo periodo de tiempo, por lo que son
también necesarios trazadores o técnicas diagnósticas más específicas de los procesos infecciosos.
Por lo tanto al plantear el diagnóstico de una infección ósea debemos considerar, su curso clínico
(aguda o crónica) y la existencia o no de alteraciones óseas subyacentes (fracturas, intervenciones-
implantes de prótesis, alteraciones tróficas como en los diabéticos). Por este motivo seguidamente
revisaremos la actitud diagnóstica a seguir en las diferentes situaciones:
Las osteomielitis aguda, especialmente en su origen hematógeno, es una entidad que se da con
más frecuencia en los niños. En la población adulta existen subgrupos con una mayor susceptibilidad. Los
adictos a drogas de uso por vía intravenosa presentan frecuentes infecciones de origen tanto hematógeno
(de afectación axial generalmente) como secundarias a implantes traumáticos o por continuidad (más
frecuentes en las regiones periféricas). Los pacientes inmunosuprimidos, los sometidos a tratamientos
intravenosos prolongados, o con nutrición parenteral son también más susceptibles a las infecciones.
Aunque las características clínicas y las implicaciones diagnósticas son comunes para todos los
casos de sospecha de infección aguda ósea, las peculiares características de algunos de estos pacientes
(niños, ADVP, neutropénicos) hacen que deban ser considerados más específicamente en sus apartados
correspondientes.
En la fase aguda de la infección ósea junto a las alteraciones vasculares, y los cambios
neurohumorales se produce una reacción osteoblástica. Por este motivo los mecanismos responsables de
la fijación de los trazadores óseos (Difosfonatos) ocasionan una captación muy intensa en el foco de
infección, desde los primeros momentos, aun cuando no se hayan producido alteraciones radiológicas.
La gammagrafía ósea en tres fases es pues la prueba de elección junto con la radiología simple
cuando se sospecha una osteomielitis aguda. La información incorporada por el estudio angiogammagráfico
y la fase de pool vascular precoz no incrementan la sensibilidad de la técnica pero si su especificidad
(Maureer, 1981). Además es posible evaluar con ella no solo la afectación del hueso, sino también de los
tejidos blandos adyacentes.
La gammagrafía ósea en tres fases presenta una gran sensibilidad (76-91%) pero no es
específica per se. La consideración de la situación clínica y la sintomatología mejoran su especificidad (76-
90%).
Estudio antes de las 24h del inicio de la sintomatología, no hay aún cambios en la microcirculación
Estudio bajo tratamiento antibiótico
275
Niños menores de tres meses. El diagnóstico de la osteomielitis agudas en los niños tiene
connotaciones especiales que serán consideradas en su apartado correspondiente.
Osteoartritis
Gota
Fractura
Fractura de estrés
Osteonecrosis en fase de curación
Articulación de Charcot
Osteotomía
Distrofia simpático refleja
Incorpora a las tres fases convencionales una imagen mucho más tardía, incluso a las 24 horas.
Su principio se basa en el hecho de que mientras que la captación del trazador óseo en el hueso normal
cesa más o menos a las 4 horas de la inyección, la acumulación en el hueso anormal, como el existente en
una osteomielitis, prosigue durante más tiempo, generando unos índices lesión/fondo más alto a las 24
horas que a las 4 horas.
Los criterios interpretativos conjuntos para ambas exploraciones fueron establecidos en 1979 por
Rosenthall et all. Según ellos los estudios combinados son positivos o negativos para la infección
considerando la congruencia o no de la distribución espacial de las captaciones así como su intensidad. Se
considera que hay infección si la captación de galio coincide en la localización y tiene una intensidad similar
o mayor a la del difosfonato, o si la captación de los trazadores es discrepante en localización, con
independencia de la intensidad. Además un estudio negativo de Ga-67 permite excluir con cierta seguridad
la existencial de infección.
La revisión de la literatura revela una sensibilidad para ambas técnicas del 81%, con una
especificidad del 69%. Otra consideración importante es la relacionada con el hecho de que la imagen se
debe obtener a las 48-72 horas de la administración.
276
Los leucocitos no se acumulan en sitios con incremento del recambio óseo, sino hay infección
subyacente. Esto hace de ellos la solución más adecuada para la interpretación de los estudios
gammagráficos óseos en tres fases limitados por la existencia de procesos blásticos. Revisiones de la
literatura reflejan sensibilidades del 88-87% y especificidades del 85-81%, respectivamente según se hayan
marcado los leucocitos con In-111 o Tc99m-HMPAO.
Las mayores limitaciones de los leucocitos residen en su baja sensibilidad para la detección de
infecciones crónicas, donde la migración celular es mínima. Y en su propia distribución fisiológica, porque
son captados por el sistema retículo endotelial de la médula ósea. En estas circunstancias se interpreta
como positivo para infección una captación un foco de intensidad superior a la de las regiones adyacentes,
o localizada fuera de la ubicación de la médula ósea. Pero la distribución de la médula ósea es variable.
En cuanto al isótopo ideal para el estudio, los resultados en cuanto a sensibilidad y especificidad
son paralelos para ambos, In-111 y HMPAO-Tc99m. Por disponibilidad, dosimetría y tiempo de obtención de
imagen en relación con la precocidad diagnóstica son los leucocitos con HMAPO-Tc99m los preferidos. Son
también útiles para evaluar la respuesta la tratamiento.
Sensibilidad del 97% con especificidad del 86%, por depósitos en sitios de inflamación no
asociada a infección. Una de sus desventajas es su acumulación en procesos inflamatorios no sépticos:
hematomas, enf intestinales inflamatorias, y fracturas recientes (menos de 3 semanas de evolución). Como
ventajas se encuentran su cómodo marcaje, la posibilidad de hacer un diagnóstico precoz en menos de 6
horas, y la posibilidad de ser empleadas en pacientes neutropénicos.
Existe la posibilidad de marcar los anticuerpos monoclonales con In-111 o con Tc99m. Las
sensibilidades son similares a las recogidas con los leucocitos, con sus mismas limitaciones, su ventaja
reside en el hecho de ser más asequibles para el marcaje, y no ser necesaria la extracción sanguínea. La
reciente incorporación de los anticuerpos marcados con Tc99m revelan sensibilidades del 90% y
especificidades del 85%.
Aunque son resultados preliminares, obtenidos por algunos grupos de trabajo, y están
pendientes de validar, los peores resultados se han obtenido al evaluar pacientes diabéticos en los cuales
se observa una peor especificidad. Su ventaja teórica es su capacidad de diferenciar con un solo estudio la
infección ósea de la circunscrita solo a los tejidos blandos.
Las consecuencias devastadoras de una artritis séptica hacen necesario un diagnóstico urgente
para poder establecer el tratamiento lo antes posible. Los principales problemas asociados son la posible
existencia de un compromiso vascular secundario a la inflamación y la posible existencia de osteomielitis
añadida.
simétrica, y dependiendo del tamaño del paciente puede ser necesario obtener imágenes con colimador
Pin-Hole.
Debido a la inespecificidad de la técnica, y una relativa baja sensibilidad según algunos autores,
puede ser necesario requerir una segunda exploración con Ga-67. Pero en una situación urgente, y ante
una clínica sospechosa lo más adecuado no es esperar a la obtención de las imágenes de Ga-67, que en
esta ocasión pueden ser orientadoras obtenidas antes de las 20 horas.
La actitud diagnóstica más indicada es recurrir a la aspiración del liquido articular para su
análisis.
Discitis:
Los sitios más frecuentes son la columna lumbar en los niños pequeños, y la dorsal baja en los
adolescentes.
Osteomielitis vertebral:
Conceptos generales: La osteomielitis vertebral es una entidad más frecuente en los adultos. Por
las peculiares características vasculares de las vértebras y de los discos, cuando el origen es hematógeno
la infección suele originarse en el platillo superior de una vértebra, extendiéndose por los vasos que rodean
el disco intervertebral hacia la cara inferior de la vértebra situada por encima, haciendo que la infección se
extienda al disco intervertebral, que al ser avascular no puede aportar elementos sanguíneos para luchar
contra la infección. Las vía de acceso de los gérmenes es frecuentemente la hematógena y se asocia a
infecciones urinarias, cutáneas y respiratorias, también es posible la existencia de infección por inoculación
tras cirugía vertebral.
Métodos diagnósticos: Las imágenes radiológicas, revelan la rarefacción del hueso, pero no lo
hacen hasta que se ha perdido algo más del 30% de la densidad ósea, lo que no sucede hasta las 6-10
279
semanas. Finalmente al progresar la infección las imágenes son muy similares a las observables en una
discitis evolucionada.
El pie diabético
Conceptos generales: La patología del pie diabético abarca tres entidades., todas ellas
relacionadas con la isquemia regional secundaria a la afectación arterial avanzada:
De todos los disponibles los leucocitos son los asociados a mejores resultados, pero es
necesario emplearlo complementando a la gammagrafía ósea, porque por si solos no pueden separar la
infección ósea de la de los tejidos blandos. Esta misma limitación también se encuentra cuando se emplean
anticuerpos antigranulocitos.
Conceptos generales: Es una infección ocasionada por pseudomonas que afecta el conducto
auditivo externo y las estructuras adyacentes complicándose con una osteomielitis del hueso temporal.
Suele afectar a diabéticos de edad avanzada, y su clínica se caracteriza por dolor de oído y supuración
persistente, pudiendo ser apreciable tejido de granulación en el canal auditivo externo. Si la infección no se
trata puede extenderse a los huesos de la base del cráneo, complicación potencialmente fatal.
Métodos diagnósticos - Estudios gammagráficos: Las técnicas isotópicas son más sensibles que
el TC para su diagnóstico. La gammagrafía ósea es útil para su diagnóstico, y su interés reside en que el
ga67 y los leucocitos aunque más sensibles en la detección de infección no diferencian bien las estructuras
óseas de los tejidos blandos. El empleo de SPECT facilita la identificación de las estructuras óseas y los
tejidos blandos, Las imágenes de 24 horas pueden facilitar la identificación de las estructuras, debido al
lento aclaramiento del trazador en estos pacientes con problemas vasculares asociados.
La gammagrafía ósea puede ser positiva aún cuando la infección ya esté curada, por este motivo
es necesario complementar el estudio con Ga67 o leucocitos, porque estos trazadores si son útiles para
evaluar la respuesta al tratamiento.
Aplicaciones
Diagnóstico de la infección aguda: radiología + gammagrafía ósea en tres fases, por su elevada
sensibilidad
Si existen alteraciones óseas subyacentes (pie diabético, artroplástias, intervenciones quirúrgicas):
gammagrafía ósea en tres fases + trazadores más específicos: leucocitos, galio, anticuerpos
monoclonales antigranulocitos
Estudio de las artritis sépticas: gammagrafía ósea en tres fases
Diagnóstico de la infección crónica: gammagrafía ósea + galio
Evaluación de la respuesta al tratamiento: trazadores más específicos de infección
Limitaciones
4.2.1 Osteomielitis
Conceptos generales
Hematógena: Es la más frecuente. El germen llega hasta el hueso a través de las arterias nutricias,
epifisarias o periostales. Las variaciones anatómicas existentes en la vascularización, así como en
la estructura ósea, a lo largo del periodo de crecimiento tiene implicaciones fisiopatológicas. En los
niños se suelen afectar los huesos largos, y en los adultos las vértebras.
Continuidad: El germen llega desde los tejidos blandos vecinos.
Implantación: El germen es inoculado directamente en el hueso por un traumatismo o por una
intervención quirúrgica en el hueso o en la articulación
Aguda: Se presenta con una clínica abrupta consistente en fiebre, dolor, edema y limitación
funcional. Pero las manifestaciones clínicas de la infección pueden variar dependiendo de la edad
del paciente, la localización de la infección, el estado inmunológico del paciente, la etiología, el
microorganismo implicado, y la puerta de entrada del germen. Estas circunstancias pueden hacer
que la infección no sea diagnosticada en su fase aguda o que el tratamiento fracase, en este caso la
infección progresa hacia un estado de cronicidad.
La osteomielitis crónica puede ser interpretada como el proceso resultante de las interacciones
de diversos factores: estado inmunológico del paciente, complicaciones óseas subyacentes, y la naturaleza
del agente infeccioso: bacteriano o fúngico.
hueso, pudiéndose formar tractos fistulosos con comunicación cutánea. El proceso presenta una
sintomatología y una semiología mal definidos.
Métodos diagnósticos
La clave para que el tratamiento de la osteomielitis sea eficaz y deje las menores secuelas es el
diagnóstico precoz. La radiología convencional presenta la limitación de no poder hacer ese diagnóstico
precoz, puesto que los cambios patognomónicos se producen entre los 10-14 días del proceso, pero es
indispensable para determinar el estado de la estructura ósea.
La solución para esta limitaciones es el empleo de técnicas diagnósticas que puedan evaluar los
primeros cambios fisiopatológicos. Entre ellas se encuentran los ultrasonidos, la RNM y la gammagrafía
ósea. Como característica común todas ellas reflejan una limitada especificidad, aunque los estudios
comparativos revelan mejores resultados para la RNM. Los ultrasonidos presentan además limitaciones
derivadas de las dificultades existentes para obtener imágenes adecuadas cuando hay que explorar
regiones con flogosis y signos inflamatorios floridos.
Por su accesibilidad y fácil realización la gammagrafía ósea sigue siendo la técnica de elección.
Por otro lado una de las mayores necesidades diagnósticas es la evaluación de la respuesta al
tratamiento de estos procesos. En este sentido es conocido el hecho de los procesos de regeneración
ósea persisten más allá de la curación del proceso séptico, y esto se traduce en la existencia de
alteraciones radiológicas y captación de difosfonatos durante un largo periodo de tiempo, por lo que son
también necesarios trazadores o técnicas diagnósticas más específicas de los procesos infecciosos.
Por lo tanto al plantear el diagnóstico de una infección ósea debemos considerar, su curso clínico
(aguda o crónica) y la existencia o no de alteraciones óseas subyacentes (fracturas, intervenciones-
implantes de prótesis, alteraciones tróficas como en los diabéticos). Por este motivo seguidamente
revisaremos la actitud diagnóstica a seguir en las diferentes situaciones:
Las osteomielitis aguda, especialmente en su origen hematógeno, es una entidad que se da con
más frecuencia en los niños. En la población adulta existen subgrupos con una mayor susceptibilidad. Los
adictos a drogas de uso por vía intravenosa presentan frecuentes infecciones de origen tanto hematógeno
(de afectación axial generalmente) como secundarias a implantes traumáticos o por continuidad (más
frecuentes en las regiones periféricas). Los pacientes inmunosuprimidos, los sometidos a tratamientos
intravenosos prolongados, o con nutrición parenteral son también más susceptibles a las infecciones.
Aunque las características clínicas y las implicaciones diagnósticas son comunes para todos los
casos de sospecha de infección aguda ósea, las peculiares características de algunos de estos pacientes
(niños, ADVP, neutropénicos) hacen que deban ser considerados más específicamente en sus apartados
correspondientes.
En la fase aguda de la infección ósea junto a las alteraciones vasculares, y los cambios
neurohumorales se produce una reacción osteoblástica. Por este motivo los mecanismos responsables de
la fijación de los trazadores óseos (Difosfonatos) ocasionan una captación muy intensa en el foco de
infección, desde los primeros momentos, aun cuando no se hayan producido alteraciones radiológicas.
La gammagrafía ósea en tres fases es pues la prueba de elección junto con la radiología simple
cuando se sospecha una osteomielitis aguda. La información incorporada por el estudio angiogammagráfico
y la fase de pool vascular precoz no incrementan la sensibilidad de la técnica pero si su especificidad
(Maureer, 1981). Además es posible evaluar con ella no solo la afectación del hueso, sino también de los
tejidos blandos adyacentes.
La gammagrafía ósea en tres fases presenta una gran sensibilidad (76-91%) pero no es
específica per se. La consideración de la situación clínica y la sintomatología mejoran su especificidad (76-
90%).
Estudio antes de las 24h del inicio de la sintomatología, no hay aún cambios en la microcirculación
Estudio bajo tratamiento antibiótico
284
Niños menores de tres meses. El diagnóstico de la osteomielitis agudas en los niños tiene
connotaciones especiales que serán consideradas en su apartado correspondiente.
Osteoartritis
Gota
Fractura
Fractura de estrés
Osteonecrosis en fase de curación
Articulación de Charcot
Osteotomía
Distrofia simpático refleja
Incorpora a las tres fases convencionales una imagen mucho más tardía, incluso a las 24 horas.
Su principio se basa en el hecho de que mientras que la captación del trazador óseo en el hueso normal
cesa más o menos a las 4 horas de la inyección, la acumulación en el hueso anormal, como el existente en
una osteomielitis, prosigue durante más tiempo, generando unos índices lesión/fondo más alto a las 24
horas que a las 4 horas.
Los criterios interpretativos conjuntos para ambas exploraciones fueron establecidos en 1979 por
Rosenthall et all. Según ellos los estudios combinados son positivos o negativos para la infección
considerando la congruencia o no de la distribución espacial de las captaciones así como su intensidad. Se
considera que hay infección si la captación de galio coincide en la localización y tiene una intensidad similar
o mayor a la del difosfonato, o si la captación de los trazadores es discrepante en localización, con
independencia de la intensidad. Además un estudio negativo de Ga-67 permite excluir con cierta seguridad
la existencial de infección.
La revisión de la literatura revela una sensibilidad para ambas técnicas del 81%, con una
especificidad del 69%. Otra consideración importante es la relacionada con el hecho de que la imagen se
debe obtener a las 48-72 horas de la administración.
285
Los leucocitos no se acumulan en sitios con incremento del recambio óseo, sino hay infección
subyacente. Esto hace de ellos la solución más adecuada para la interpretación de los estudios
gammagráficos óseos en tres fases limitados por la existencia de procesos blásticos. Revisiones de la
literatura reflejan sensibilidades del 88-87% y especificidades del 85-81%, respectivamente según se hayan
marcado los leucocitos con In-111 o Tc99m-HMPAO.
Las mayores limitaciones de los leucocitos residen en su baja sensibilidad para la detección de
infecciones crónicas, donde la migración celular es mínima. Y en su propia distribución fisiológica, porque
son captados por el sistema retículo endotelial de la médula ósea. En estas circunstancias se interpreta
como positivo para infección una captación un foco de intensidad superior a la de las regiones adyacentes,
o localizada fuera de la ubicación de la médula ósea. Pero la distribución de la médula ósea es variable.
En cuanto al isótopo ideal para el estudio, los resultados en cuanto a sensibilidad y especificidad
son paralelos para ambos, In-111 y HMPAO-Tc99m. Por disponibilidad, dosimetría y tiempo de obtención de
imagen en relación con la precocidad diagnóstica son los leucocitos con HMAPO-Tc99m los preferidos. Son
también útiles para evaluar la respuesta la tratamiento.
Sensibilidad del 97% con especificidad del 86%, por depósitos en sitios de inflamación no
asociada a infección. Una de sus desventajas es su acumulación en procesos inflamatorios no sépticos:
hematomas, enf intestinales inflamatorias, y fracturas recientes (menos de 3 semanas de evolución). Como
ventajas se encuentran su cómodo marcaje, la posibilidad de hacer un diagnóstico precoz en menos de 6
horas, y la posibilidad de ser empleadas en pacientes neutropénicos.
Existe la posibilidad de marcar los anticuerpos monoclonales con In-111 o con Tc99m. Las
sensibilidades son similares a las recogidas con los leucocitos, con sus mismas limitaciones, su ventaja
reside en el hecho de ser más asequibles para el marcaje, y no ser necesaria la extracción sanguínea. La
reciente incorporación de los anticuerpos marcados con Tc99m revelan sensibilidades del 90% y
especificidades del 85%.
Aunque son resultados preliminares, obtenidos por algunos grupos de trabajo, y están
pendientes de validar, los peores resultados se han obtenido al evaluar pacientes diabéticos en los cuales
se observa una peor especificidad. Su ventaja teórica es su capacidad de diferenciar con un solo estudio la
infección ósea de la circunscrita solo a los tejidos blandos.
Las consecuencias devastadoras de una artritis séptica hacen necesario un diagnóstico urgente
para poder establecer el tratamiento lo antes posible. Los principales problemas asociados son la posible
existencia de un compromiso vascular secundario a la inflamación y la posible existencia de osteomielitis
añadida.
simétrica, y dependiendo del tamaño del paciente puede ser necesario obtener imágenes con colimador
Pin-Hole.
Debido a la inespecificidad de la técnica, y una relativa baja sensibilidad según algunos autores,
puede ser necesario requerir una segunda exploración con Ga-67. Pero en una situación urgente, y ante
una clínica sospechosa lo más adecuado no es esperar a la obtención de las imágenes de Ga-67, que en
esta ocasión pueden ser orientadoras obtenidas antes de las 20 horas.
La actitud diagnóstica más indicada es recurrir a la aspiración del liquido articular para su
análisis.
Discitis:
Los sitios más frecuentes son la columna lumbar en los niños pequeños, y la dorsal baja en los
adolescentes.
Osteomielitis vertebral:
Conceptos generales: La osteomielitis vertebral es una entidad más frecuente en los adultos. Por
las peculiares características vasculares de las vértebras y de los discos, cuando el origen es hematógeno
la infección suele originarse en el platillo superior de una vértebra, extendiéndose por los vasos que rodean
el disco intervertebral hacia la cara inferior de la vértebra situada por encima, haciendo que la infección se
extienda al disco intervertebral, que al ser avascular no puede aportar elementos sanguíneos para luchar
contra la infección. Las vía de acceso de los gérmenes es frecuentemente la hematógena y se asocia a
infecciones urinarias, cutáneas y respiratorias, también es posible la existencia de infección por inoculación
tras cirugía vertebral.
Métodos diagnósticos: Las imágenes radiológicas, revelan la rarefacción del hueso, pero no lo
hacen hasta que se ha perdido algo más del 30% de la densidad ósea, lo que no sucede hasta las 6-10
288
semanas. Finalmente al progresar la infección las imágenes son muy similares a las observables en una
discitis evolucionada.
El pie diabético
Conceptos generales: La patología del pie diabético abarca tres entidades., todas ellas
relacionadas con la isquemia regional secundaria a la afectación arterial avanzada:
De todos los disponibles los leucocitos son los asociados a mejores resultados, pero es
necesario emplearlo complementando a la gammagrafía ósea, porque por si solos no pueden separar la
infección ósea de la de los tejidos blandos. Esta misma limitación también se encuentra cuando se emplean
anticuerpos antigranulocitos.
Conceptos generales: Es una infección ocasionada por pseudomonas que afecta el conducto
auditivo externo y las estructuras adyacentes complicándose con una osteomielitis del hueso temporal.
Suele afectar a diabéticos de edad avanzada, y su clínica se caracteriza por dolor de oído y supuración
persistente, pudiendo ser apreciable tejido de granulación en el canal auditivo externo. Si la infección no se
trata puede extenderse a los huesos de la base del cráneo, complicación potencialmente fatal.
Métodos diagnósticos - Estudios gammagráficos: Las técnicas isotópicas son más sensibles que
el TC para su diagnóstico. La gammagrafía ósea es útil para su diagnóstico, y su interés reside en que el
ga67 y los leucocitos aunque más sensibles en la detección de infección no diferencian bien las estructuras
óseas de los tejidos blandos. El empleo de SPECT facilita la identificación de las estructuras óseas y los
tejidos blandos, Las imágenes de 24 horas pueden facilitar la identificación de las estructuras, debido al
lento aclaramiento del trazador en estos pacientes con problemas vasculares asociados.
La gammagrafía ósea puede ser positiva aún cuando la infección ya esté curada, por este motivo
es necesario complementar el estudio con Ga67 o leucocitos, porque estos trazadores si son útiles para
evaluar la respuesta al tratamiento.
Aplicaciones
Diagnóstico de la infección aguda: radiología + gammagrafía ósea en tres fases, por su elevada
sensibilidad
Si existen alteraciones óseas subyacentes (pie diabético, artroplástias, intervenciones quirúrgicas):
gammagrafía ósea en tres fases + trazadores más específicos: leucocitos, galio, anticuerpos
monoclonales antigranulocitos
Estudio de las artritis sépticas: gammagrafía ósea en tres fases
Diagnóstico de la infección crónica: gammagrafía ósea + galio
Evaluación de la respuesta al tratamiento: trazadores más específicos de infección
Limitaciones
Conceptos generales
Métodos diagnósticos
Historia clínica
Los abscesos abdominales pueden manifestarse exclusivamente por fiebre o por signos
dependientes de su localización. La primera forma de presentación queda incluida en los pacientes con
fiebre de origen desconocido o con infección oculta.
Técnicas de laboratorio
Métodos radiológicos
Estudios gammagráficos
Ambas técnicas tienen un excelente rendimiento diagnóstico con una sensibilidad y especificidad
que alcanzan el 90%. Las imágenes gammagráficas mostrarán un aumento focal de captación de intensidad
igual o superior a la captación hepática. La captación que normalmente se acumula en el hígado y en el
bazo puede dificultar el diagnóstico de abscesos subfrénicos y de los abscesos localizados en esas
vísceras. En estos casos es de ayuda la realización de una gammagrafía hepatoesplénica con coloides-
Tc99m.
El mayor papel de los leucocitos marcados está en pacientes que no demuestran signos de
localización por su facilidad para explorar toda la cavidad abdominal. Los hallazgos gammagráficos
obtenidos en estas circunstancias serán posteriormente evaluados mediante las técnicas radiológicas
(ecografía y TAC) de alta resolución anatómica. De la misma manera, si los pacientes tienen una alta
sospecha clínica de infección y la ecografía/TAC son negativas, la gammagrafía con leucocitos marcados
será la exploración de elección. Algunos autores reservan los leucocitos HMPAO-Tc99m para aquellos
pacientes sépticos en situación clínica grave que precisan de un rápido diagnóstico. En pacientes
neutropénicos se puede utilizar sangre de donantes para realizar el marcaje celular.
Las causas de falsos positivos de la gammagrafía con leucocitos incluyen los hematomas no
infectados, las heridas quirúrgicas (durante los primeros 10 días), la pancreatitis, la enfermedad inflamatoria
intestinal, los tumores, la isquemia intestinal y los leucocitos en la luz intestinal procedentes del tracto
digestivo superior.
Galio-67
La gammagrafía con Ga-67 es una buena alternativa a la gammagrafía con leucocitos marcados.
Hay que tener en cuenta que la normal captación de Ga-67 en hígado, médula ósea, estómago e intestino
dificulta la evaluación del abdomen. La realización de un SPECCT puede facilitar la separación de la
actividad intestinal de áreas de acumulación anormal en abscesos. La gammagrafía con Ga-67 ha
demostrado unos excelentes resultados en pacientes con abscesos del psoas.
Aplicaciones
291
Limitaciones
Conceptos generales
La infección urinaria puede limitarse a la vejiga (cistitis), puede afectar al sistema colector
superior (pielitis) o al parénquima renal (pielonefritis). Diferenciar la extensión de la infección es difícil. Los
síntomas y los signos a veces no permiten hacerlo porque su clínica, con independencia del tipo de
afectación, suele consistir en piuria, dolor costovertebral y fiebre. La importancia de su diferenciación radica
en que el pronostico y las implicaciones terapéuticas son muy diferentes. Porque el progresivo daño renal,
en diferentes episodios de pielonefritis, puede conducir a esclerosis de los riñones, fallo renal e HTA. La
causa de ello es que las nefronas no afectas deben suplir la función de las esclerosadas, por lo que se ven
sometidas a hiperfiltración, lo que puede conducir a la glomeruloesclerosis y el desarrollo de proteinuria,
iniciándose el camino hacia la insuficiencia renal. Debido a que un tratamiento precoz y riguroso puede
evitar la aparición de cicatrices, es de gran interés realizar precozmente el diagnóstico de la pielonefritis.
La infección renal induce una rápida activación del complemento sérico y la agregación de
granulocitos en el sitio de la infección, como consecuencia se produce una oclusión vascular e isquemia
renal secundaria.
Métodos diagnósticos
De entre las técnicas de imagen la urografía intravenosa y la ecografía tienen muy mala
sensibilidad. La urografía puede llegar a ser normal hasta en un 75% de los casos y la ecografía no es
capaz de detectar afectación renal más que en un 35% de los casos. El TC que teóricamente sería superior
292
en cuanto a sensibilidad y capacidad de evaluar el tejido perirrenal, no puede ser empleado de modo
rutinario en los pacientes pediátricos. La RNM es una técnica aún por evaluar, y posiblemente asociada
también a una imposibilidad práctica.
Estudios gammagráficos
Anteriormente el modo de detectar las pielonefritis era la urografía intravenosa, y en esta técnica
se basan todos los estudios epidemiológicos, así como de pronóstico y complicaciones de esta entidad.
Desde mediados de los 80 los estudios han evidenciado la superioridad de las técnicas isotópicas en esta
patología, en comparación con la urografía intravenosa y la ecografía. De hecho la gammagrafía renal con
DMSA-Tc99m es la técnica de imagen de elección para la detección de la pielonefritis aguda.
La imagen gammagráfica revela dos veces más defectos que los detectados en la ecografía y
cuatro veces los detectados en la urografía. Aunque el eco-doppler ha incrementado la sensibilidad de la
ecografía, esta aún es inferior. Se ha sugerido que el TC puede ser util, pero no hay estudios comparativos
con la gammagrafía. Pero el TC es más caro, conlleva mayor dosis de radiación, y existe el riesgo del
contraste.
El Ga-67 y los leucocitos pueden ser eficaces, pero requieren un cierto tiempo hasta el
momento de la exploración (48h/20h), y su dosis de radiación es muy alto, especialmente si consideramos
que se trata de niños.
Protocolo:
Es posible aprecair la impronta del bazo sobre el polo superior del riñón izquierdo, y
ocasionalmente irregularidades en el contorno renal por la lobulación fetal.
Esta indicado un estudio de seguimiento 3 a 6 meses después de la curación, para ver si los
defectos se han resuelto, o si se ha producido una cicatriz renal.
293
La cicatriz se aprecia como una perdida de volumen, tanto focal como global. esta perdida de
volumen puede aparecer aún sin defectos focales, y presentarse sólo como atrofia. Lo más frecuente es
apreciar uno o varios defectos, y/o adelgazamiento cortical. Esta perdida de volumen es el criterio postulado
para diferenciar una pielonefritis aguda de un defecto antiguo y cicatricial, dado que en los casos agudos no
existe esa perdida de volumen. Este criterio es más difícil de aplicar cuando se evalúan riñones con mucha
afectación y múltiples cicatrices antiguas.
Los mecanismos patofisiológicos implicados son múltiples, sus acciones se dirigen en dos
frentes:
descenso del flujo renal por isquemia asociada a la pielonefritis, por oclusión arteriolar y capilar
debida a acúmulos de granulocitos
los productos tóxicos de los granulocitos paralizan el transporte activo tubular, que es el
responsable de la fijación del DMSA-Tc99m
Posiblemente la isquemia precede al daño tubular, pro ello el DMSA es capaz de detectar la
enfermedad antes de que exista un daño tisular significativo.
Aplicaciones
Limitaciones
El empleo del SPET puede incrementar la sensibilidad de la gammagrafía planar, pero requiere una
mayor dosis de radiotrazador, y mayores requerimientos técnicos y de colaboración del paciente (la
mayoría son niños)
La gammagrafía renal con DMSA no diferencia las cicatrices de episodios antiguos de proceso
nuevos. Esto se resuelve si se tienen estudios gammagráficos previos, o la cicatriz se asocia a una
perdida de volumen renal (frecuente en los casos crónicos)
El Ga-67 y los leucocitos son de limitado valor, al no ofrecer un diagnóstico precoz
Conceptos generales
Movilización
Infección
formación de hueso heterotópico
bursitis inflamatoria
rotura de alambres de fijación
fractura/dislocación de la prótesis
Métodos diagnósticos
294
Estudios gammagráficos
Las técnicas de medicina nuclear tienen un papel principal, sobre todo cuando descartar la
infección es mandatario antes de reintervenir al paciente, porque en presencia de infección la prótesis no
tiene posibilidades de evolucionar favorablemente. Las técnicas disponibles incluyen la gammagrafía ósea y
los trazadores de infección usados de modo aislado o combinado.
Normal:
o No evidencia de incremento en fases angio / vascular precoz
o Fotopenia debida a la prótesis
o Captación postoperatoria periprotésica: 9 - 12 meses (incluso 36 meses)
o Incremento de captación peritrocantéreo
Movilización:
o Fases angio y vascular normales
o Fase tardía: Captación focal debida a remodelación ósea en respuesta al movimiento de la
prótesis, en zonas de tensión mecánica. (Caderas: Captación incrementada en trocánteres,
mayor y menor, y en punta del vástago).
Osteomielitis:
o Fases angio / vascular : incremento de captación
o Captación difusa incrementada periprotésica (aunque no esta siempre presente)
Hueso heterotópico:
o Incremento de captación en imágenes tardías, fuera del hueso.
o Frecuente en cuello de prótesis.
Bursitis: Hipeorcaptación en las tres fases por fuera de los confines óseos.
Cuando los hallazgos de ambos trazadores son congruentes, o cuando la gammagrafía con Ga-
67 es normal con independencia de la captación existente en la gammagrafía ósea, la posibilidad de
infección es mínima a no ser que la captación de Ga-67 sea muy intensa. Del mismo modo una captación
de ambos trazadores incongruente es altamente sugestiva de infección.
Pero su principal limitación es la elevada incidencia de resultados equívocos, así como unas
sensibilidades y especificidades relativamente bajas.
Teóricamente es la técnica de elección, dado que los leucocitos no se acumulan en los puntos de
remodelación ósea, en ausencia de infección, ni tampoco es acumulado por el hueso heterotópico, procesos
degenerativos y metástasis, a ello se añade su elevada sensibilidad para detectar procesos infecciosos
agudos.
Pero los resultados obtenidos, quizás debido a los diferentes criterios interpretativos y a las
series heterogéneas evaluadas, son dispares. Los peores resultados parecen asociarse a infecciones
crónicas.
Otro punto limitante, quizás el que más, es la captación de los leucocitos por la médula ósea.
Aunque esta se encuentra limitada al esqueleto axial y al tercio proximal de los húmeros y de los fémures,
hay una gran variación interindividual. Además la implantación de prótesis estimula la conversión de la
médula grasa a hematopoyética. Todo ello complica la interpretación de las imágenes.
Para incrementar el rendimiento diagnóstico de los leucocitos se han planteado dos estrategias:
la combinación con la gammagrafía ósea, o la combinación con trazadores de médula ósea.
Cuando se emplea la gammagrafía ósea, los criterios de evaluación son superponibles a los
usados para interpretar los estudios combinados con Ga-67. Con ello se ha conseguido incrementar la
especificidad de la técnica, pero frecuentemente a expensas de una menor sensibilidad. También en esta
situación los resultados obtenidos en las prótesis de rodilla son peores. Otra limitación es la existencia de
captaciones incongruentes no asociadas a infección cuando las prótesis colocadas son de naturaleza
porosa.
El uso combinado de los leucocitos y de los trazadores de medula ósea se asienta en el hecho
de que ambos son captados por el sistema retículo endotelial de la médula, pero solo los leucocitos son
captados en los focos de infección, además la infección suprime la captación de los coloides en la médula.
Con esta técnica se han conseguido los mejores resultados, tanto para prótesis de rodilla como
de cadera. El éxito de la técnica depende de la minuciosidad con la que se realiza, siendo de especial
importancia que las imágenes sean lo más superponibles posible. En este sentido el empleo de leucocitos
marcados con In-111 simultáneamente al coloide marcado con Tc99m permite mediante la adquisición con
dos fotopicos obtener la mejor superposición de imágenes. Otro comentario metodológico de interés es el
relacionado con el hecho de que la captación de leucocitos en médula ósea marcados con Tc99m puede
ser evidente incluso a las 48 horas de la administración, siendo recomendable esperar al menos 72 horas
antes de realizar el estudio con los trazadores de médula ósea. Lo indicado es realizar primero el estudio
con leucocitos, puesto que si éste es negativo no es necesario hacer la segunda fase con el trazador de
médula.
Conclusiones
Ante una prótesis dolorosa el primer estudio a realizar, por su elevada sensibilidad, es la
gammagrafía ósea.
Si ésta es normal se excluye la existencia de complicaciones.
Si la gammagrafía ósea es positiva, por su escasa especificidad, es necesario realizar estudios
complementarios. En el caso de infección los leucocitos son los más indicados.
Si la sospecha es de infección desde un primer momento, lo más indicado es el abordaje inicial con
el binomio leucocitos-trazadores de médula ósea.
Aplicaciones
Estudio de la prótesis dolorosa (movilización séptica/ aséptica): gammagrafía ósea en tres fases +
trazadores específicos de infección
Limitaciones
Conceptos generales
La esternotomía media es la técnica más utilizada para acceder a los órganos mediastínicos.
Pese a que las nuevas técnicas quirúrgicas y los tratamientos antibióticos han disminuido las
complicaciones infecciosas, estas persisten hoy en día. Las más graves son la osteomielitis esternal y la
mediastinitis. Su incidencia se sitúa entre un 0.4 y un 5%. Otras complicaciones posibles son la existencia
de un exudado estéril con el esternón estable, la dehiscencia esternal con o sin exudado, y la infección
superficial de la herida quirúrgica. Las complicaciones infecciosas suelen aparecer en el primer mes, siendo
más frecuentes en la segunda semana tras la intervención. El mejor pronóstico se consigue con un
diagnóstico precoz, siendo necesario conocer en profundidad la extensión del foco, debido a que el
abordaje terapéutico difiere en cada proceso, siendo necesaria la reintervención rápida del paciente en el
caso de que exista una mediastinitis.
Métodos diagnósticos
Estudios gammagráficos
Los trazadores de infección empleados en medicina nuclear son también útiles en este campo.
Los empleados hasta ahora han sido el Ga-67 y los leucocitos con HMPAO-Tc99m, estos últimos por la
posibilidad de obtener el diagnóstico más precozmente son los más indicados. Pero hay dos
consideraciones importantes sobre sus teóricas limitaciones. Por un lado, y esto fue reflejado por los
primeros trabajos sobre el tema, las imágenes planares convencionales tienen problemas para evaluar la
extensión en profundidad del foco, esto puede ser solucionado con la obtención de imágenes oblicuas, y
especialmente con la paliación de técnicas de SPECT. Otra circunstancia a considerar es el hecho de que el
proceso cicatricial va asociado a una respuesta inflamatoria, lo que puede ocasionar captación fisiológica de
estos trazadores, limitando la identificación de infección. Esto quedó solventado con la exploración de
pacientes esternotomizados con postoperatorio normal para poder establecer los patrones de normalidad.
Leucocitos HMPAO-Tc99m:
297
OSTEOMIELITIS ESTERNAL:
o Captación esternal heterogénea y elevada en el esternón
MEDIASTINITIS:
o El SPECT es superior a la imagen planar
o Evidencia de focos no fisiológicos de intensidad igual o superior a la de la médula
Leucocitos HMPAO-Tc99m:
Aplicaciones
Limitaciones
Ga-67: captación homogénea esternal y de los tejidos blandos en la primera semana tras la
intervención
Leucocitos: captación homogénea de la herida en la primera semana, y captación heterogénea
esternal en las semanas 2-3 post intervención
Conceptos generales
La infección de los injertos vasculares es una complicación poco frecuente (1-6%) de la cirugía
practicada en la enfermedad vascular periférica. Esta complicación aumenta la morbi-mortalidad que
pueden variar entre el 25% y el 78% de los pacientes operados. La infección se puede desarrollar durante
las primeras semanas después de la cirugía o aparecer al cabo de meses o años. El diagnóstico clínico de
la infección suele ser difícil por la indolencia de los síntomas; además es importante determinar la extensión
de la infección que determinará la terapeútica a seguir. En general, las infecciones localizadas en la incisión
298
quirúrgica son abordadas con antibioterapia. La infección del injerto con extensión a espacio retroperitoneal
suele conducir a la retirada del mismo con posibilidad de colocar un injerto extra-anatómico.
Métodos diagnósticos
Historia clínica
En las primeras semanas postcirugía la infección suele manifestarse por supuración de la cicatriz
inguinal. En las infecciones tardías los síntomas son inespecíficos como la presencia de una febrícula
mantenida o la formación de un pseudoaneurisma en la anastomosis.
Técnicas de laboratorio
Técnicas de imagen
Ecografía
La ecografía permite el diagnóstico de las colecciones que rodean al injerto vascular, del
pseudoaneurisma y de los hematomas. Su utilidad está limitada en el abdomen por la posible interferencia
del aire contenido en las asas intestinales.
TAC
En las infecciones de los injertos se han descrito varios signos que incluyen el engrosamiento de
la pared del injerto, el aumento de las partes blandas periinjerto, la existencia de líquido alrededor del
injerto, el pseudoaneurisma de la anastomosis y la presencia de gas en la pared del injerto. Valorando estos
hallazgos la sensibilidad de la TAC es mayor del 90% con una especificidad del 75%.
Además de la infección, la TAC permite el diagnóstico de otras complicaciones como las fístulas
aortoentéricas y la trombosis vascular. La TAC colabora directamente en la realización de una punción-
aspiración de las colecciones que rodean el injerto y es particularmente útil en el estudio de la extensión
retroperitoneal de la infección.
Angiografía
Estudios gammagráficos
Leucocitos marcados
Tanto los leucocitos-In111 como los leucocitos HMPAO-Tc99m han alcanzado buenos resultados
en la infección del injerto. La exploración con leucocitos HMPAO-Tc99m es la técnica de elección por la alta
calidad de las imágenes, la rapidez en la obtención de los resultados y la nula interferencia de la actividad
intestinal en las primeras 4 horas postinyección. En la infección, la gammagrafía demostrará acumulación
de los leucocitos sobre el área del injerto en la imagen de los 30 minutos que aumentará en la imagen tardía
(2-4 horas). Este hallazgo tiene una sensibilidad y una especificidad que superan el 95%. Además una
gammagrafía normal tiene un elevado valor predictivo negativo para excluir infección del injerto. Las causas
de falsos positivos de la gammagrafía mencionadas en la literatura incluyen el pseudoaneurisma en la
anastomosis, la hemorragia en el aneurisma y los hematomas, el linfocele, la trombosis del injerto y la
reacción inflamatoria inespecífica en el postoperatorio inmediato. Por otro lado, la gammagrafía con
leucocitos puede diagnosticar otras complicaciones como abscesos abdominales o de partes blandas,
diverticulitis, colitis isquémica y patología infecciosa osteoarticular.
299
Galio-67
La gammagrafía con Ga-67 es una alternativa a los leucocitos marcados. Esta técnica ha
demostrado asimismo buenos resultados en el diagnóstico de la infección de los injertos vasculares con una
sensibilidad del 78-100% y una especificidad superior al 90%. Las mayores limitaciones son el retraso en la
obtención de las imágenes y la posible interferencia de la actividad colónica en el estudio de los injertos
aortofemorales.
Aplicaciones
Confirmar la infección del injerto en los pacientes con manifestaciones clínicas inespecíficas.
Determinar la extensión de la infección en pacientes con supuración de la herida quirúrgica.
Los resultados de la gammagrafía no son dependientes del tiempo transcurrido tras la colocación
del injerto.
Excelentes resultados en combinación con la TAC.
Limitaciones
Conceptos generales
Métodos diagnósticos
Historia clínica
En las infecciones pulmonares la forma clínica de manifestación más frecuente es la fiebre y los
síntomas respiratorios inespecíficos como tos, expectoración, taquipnea y disnea. La neumonía por
Pneumocystis Carinii (NPC) suele producir hipoxemias muy severas. En la infección por Mycobacterium
Tuberculosis (MTB), las formas clínicas son variadas: desde la reactivación del proceso tuberculoso
pulmonar hasta las manifestaciones extrapulmonares por la gran frecuencia de tuberculosis diseminada.
Técnicas de laboratorio
Las alteraciones bioquímicas son mínimas y se pueden concretar en una elevación de los niveles
séricos de la LDH. La NPC producirá alteraciones en la gasometría y en las pruebas de función respiratoria.
Las técnicas de laboratorio van encaminadas al aislamiento del germen causante de la infección mediante
el análisis del esputo inducido, del líquido del lavado broncoalveolar (BAL) y de muestras obtenidas por
biopsia. En los últimos años han cobrado especial relevancia la utilización de la reacción en cadena de la
polimerasa para identificar secuencias de DNA específico de Pneumocystis Carinii y de MTB.
Estudios radiológicos
300
Broncofibroscopia
Estudios gammagráficos
Galio-67
En las infecciones por MTB, la gammagrafía con Ga-67 demostrará captación pulmonar difusa
de menor intensidad que la captación hepática asociada a captación en adenopatías. La captación
pulmonar puede detectarse únicamente en los vértices pulmonares. En otros pacientes, la gammagrafía
identificará captación exclusivamente en los grandes grupos ganglionares. Este último hallazgo también se
puede observar en la infección por CMV, MAI, criptococos y en el linfoma.
Las infecciones por CMV y por criptococos mostrarán una captación pulmonar difusa del Ga-67
que, en general, será de menor intensidad que la captación hepática. La infección por MAI presentará
múltiples captaciones focales que pueden confundirse con la distribución del Ga-67 en el linfoma. En las
infecciones por hongos la gammagrafía puede descubrir la afección pulmonar y la extensión extrapulmonar
a hueso y partes blandas.
Aerosol DTPA-Tc99m
La integridad del epitelio alveolar puede ser examinada midiendo el aclaramiento de pequeñas
sustancias hidrófilas como el aerosol DTPA-Tc99m que se depositen en el alveolo pulmonar. En la NPC se
producen alteraciones anatómicas en la estructura del pulmón que conducen a una alveolitis y a un
aumento en la permeabilidad del epitelio pulmonar que se reflejará en el aclaramiento del aerosol DTPA-
Tc99m. Los pacientes con NPC muestran unas curvas de aclaramiento de morfología multiexponencial con
unos T50 muy rápidos (inferiores a 4 minutos). En nuestra propia experiencia este T50 tuvo una sensibilidad
del 89%, una especificidad del 95% y un valor predictivo positivo del 93% para establecer el diagnóstico de
NPC. Los paciente sin NPC muestran unas curvas de aclaramiento monoexponenciales con T50 variables
en dependencia de si el paciente es fumador o no. Además de la NPC, la infección por CMV, por MTB y la
neumonitis linfocitaria pueden mostrar T50 de aclaramiento rápidos.
patología pulmonar. En un estudio de aclaramiento con T50 muy rápidos y radiología normal, la infección
más probable es la NPC, sobre todo si se trata de un paciente no fumador. Un estudio de aclaramiento
normal con alteración radiológica de carácter focal se puede observar en las neumonías bacterianas y en la
infección por MTB.
Aplicaciones
Pacientes con fiebre y síntomas respiratorios inespecíficos, sobre todo si la radiología de tórax es
normal.
Conocimiento de las localizaciones extrapulmonares.
Determinar la extensión de la afectación ganglionar en las infecciones por MTB que puede facilitar
la selección de las adenopatías más accesibles para biopsia.
Limitaciones
Moderada especificidad.
Mayor incidencia de resultados negativos en el estadio final del SIDA.
4.3.2 Pediatría
Otra presentación clínica de la infección viene dada en el niño que únicamente tiene fiebre sin
signos de localización y que se podría incluir dentro del concepto de FOD, fiebre sin diagnóstico o niños con
infección oculta. A diferencia de los adultos, el papel de la Medicina Nuclear es este grupo de pacientes no
ha sido completamente establecido. Los pocos estudios existentes reflejan una menor incidencia de
infecciones y de neoplasias en la población pediátrica estudiada lo que limita la utilidad de la gammagrafía
con Ga-67 y con leucocitos marcados.
Un caso especial es el niño con inmunosupresión, que puede ser congénita o adquirida. La forma
congénita es una situación rara en la que las técnicas de Medicina Nuclear no aportan nada. Una excepción
a esta afirmación lo constituye la enfermedad granulomatosa crónica, enfermedad hereditaria en la que los
leucocitos no son capaces de fagocitar a las bacterias con la consiguiente producción de infecciones
recurrentes. La gammagrafía con Ga-67 y con leucocitos marcados han permitido el diagnóstico de
abscesos hepáticos, empiema pleural y neumonías.
1. Conceptos generales
Existen diversos tumores, destacando entre ellos el melanoma cutáneo maligno (MM) y el
carcinoma de mama (CM), cuya principal vía de diseminación es la linfática. En dichas patologías el estado
de los ganglios linfáticos regionales posee un importante valor pronóstico, siendo fundamental realizar un
diagnóstico y tratamiento adecuado de los mismos.
Aunque el examen físico y/o algunas técnicas de imagen morfológicas pueden orientar la
existencia de afectación ganglionar en algunos pacientes, el diagnóstico definitivo deberá ser histológico.
Por ello, el manejo habitual en determinados estadios de estos tumores requiere la realización de una
disección ganglionar completa del territorio de drenaje linfático del tumor. Dicha técnica conlleva varios
problemas:
Por tanto, un manejo adecuado de estos pacientes requeriría el análisis de todos los territorios
potenciales de drenaje linfático tumoral, lo cual resulta complicado con las técnicas quirúrgicas habituales.
Una técnica no invasiva o mínimamente invasiva que permita establecer hacia dónde se produce el drenaje,
informe fiablemente sobre el estado ganglionar, y sobre todo presente un elevado valor predictivo negativo
(es fundamental no dejar sin tratamiento ningún paciente que pueda tener afectación ganglionar) sería de
gran utilidad, evitando además la morbilidad y el costo asociado que conllevan las intervenciones
innecesarias.
El estudio histopatológico del ganglio centinela (GC) está adquiriendo gran importancia clínica. El
concepto de GC establece que aquellos ganglios que reciben directamente el drenaje linfático del tumor son
los que presentan mayores probabilidades de invasión maligna, ya que suele producirse una progresión
linfática ordenada. Dicho concepto ha sido validado tanto en el MM (Reintgen et al, Morton et al) como en el
CM (Veronesi et al, Turner et al), siendo la probabilidad de afectación tumoral de otros ganglios más
alejados de la cadena, cuando el GC no presenta invasión tumoral ("metástasis salteadas") prácticamente
despreciable en los tumores mencionados (inferior al 2%). Esto implica que el estado histológico del GC
resulta representativo del resto de la cadena ganglionar, pudiendo realizarse un análisis del mismo con una
morbilidad mínima, recurriéndose a la disección ganglionar completa (DGC) únicamente cuando se
demuestra afectación tumoral del GC. Es importante tener en cuenta que pueden existir uno o varios GC en
uno o varios territorios diferentes, siendo muy grande la variabilidad en algunas localizaciones (Figuras 1, 2
y 3).
303
304
La linfografía isotópica (L.I.) permite visualizar los territorios reales de drenaje linfático,
localizando el/los GC previamente a la intervención quirúrgica, con una elevada sensibilidad y
reproductibilidad, facilitando además la utilización de una sonda gamma intraoperatoria la extirpación de los
mismos con una morbilidad mínima y una elevada fiabilidad. El estudio del GC proporciona las siguientes
ventajas respecto al manejo quirúrgico convencional:
Todo esto, unido al aumento progresivo en la incidencia del MM y del CM, así como al
diagnóstico cada vez más precoz de estas patologías (lo cual supone que un porcentaje muy importante de
pacientes no presenten afectación ganglionar) han motivado un creciente interés y unas excelentes
perspectivas de futuro para el estudio del GC mediante L.I. y sonda gamma intraoperatoria.
2. Métodos diagnósticos
Valoración ganglionar
Aunque existen diferentes métodos que pueden orientar sobre la presencia de afectación
ganglionar regional, el diagnóstico definitivo debe ser siempre histopatológico. Entre las técnicas no
invasivas que permiten valorar los ganglios linfáticos se encuentran el examen físico, técnicas de imagen
morfológica (TC, RM, ecografía) y las exploraciones isotópicas.
Aunque la exploración física de los ganglios regionales puede ser útil, su valoración es
problemática; puede citarse que un 39% de pacientes con adenopatías axilares sospechosas en C.M. no
presentan afectación tumoral, mientras que un 27% de pacientes sin sospecha de afectación ganglionar
sufre invasión maligna de los mismos (Donegan et al).
305
Las técnicas morfológicas (TC, RM, ecografía) no son específicas para detectar afectación
tumoral, valorando la presencia de ganglios con tamaño superior a 1 cm como hallazgo sospechoso. Su
sensibilidad tampoco es buena debido a la elevada frecuencia de afectación microscópica sin aumento
evidente del tamaño ganglionar. La linfografía de contraste es una técnica de larga duración
(aproximadamente 6 horas), que precisa el aislamiento quirúrgico de un vaso linfático para administrar el
contraste, presentando frecuentes efectos adversos y siendo su utilización clínica bastante reducida.
También se han utilizado con dicho fin estudios isotópicos por emisión de fotón único con
diferentes trazadores (los mejores resultados los proporciona la gammagrafía con 99mTc-MIBI para la
valoración axilar en C.M.) y estudios de emisión de positrones (el PET-FDG ha mostrado una sensibilidad
y especificidad muy elevadas, superior al 90% en algunas series). Sin embargo, ninguna de estas técnicas
ha demostrado una sensibilidad y valor predictivo negativo suficientemente elevado como para evitar la
disección ganglionar regional (DGR).
Lo habitual es realizar dicha DGR en el territorio supuesto de drenaje según la localización del
tumor primario, sin recurrir a ninguna exploración asociada para establecer cuál es la verdadera ruta de
diseminación linfática. Las principales limitaciones de la DGR son:
Esta técnica se está convirtiendo en una alternativa clínica a la DGR para el manejo de
determinados tumores y pacientes. La localización del GC puede realizarse de 3 formas:
Las dos primeras técnicas son exploraciones isotópicas que analizaremos en el apartado de
medicina nuclear, ocupándonos ahora brevemente de la tercera.
Sus principales ventajas son su bajo costo, la confirmación visual de la extirpación del GC y su
utilidad cuando el GC está muy cercano al tumor primario (presenta problemas de detección con las
técnicas isotópicas debido al solapamiento entre la actividad del punto de inyección y del GC).
3. Medicina nuclear
3.1 Características
Como hemos comentado anteriormente existen dos técnicas isotópicas para el estudio del GC, la
L.I. con imágenes preoperatorias y la localización mediante sonda gamma intraoperatoria, que pueden
utilizarse por separado aunque lo ideal es usarlas conjuntamente. Son exploraciones no invasivas y
relativamente sencillas, que determinan los diferentes territorios de drenaje linfático, permitiendo localizar
exactamente el/los ganglios centinelas en diferentes tumores con una elevada sensibilidad (90-100%).
LINFOGRAFÍA ISOTÓPICA
La exploración consiste en inyectar tan cerca del tumor como sea posible, un volumen
determinado de una suspensión coloidal con un tamaño de partícula adecuado y marcadas con un isótopo
radiactivo (habitualmente 99mTc), que permitirá su detección externa.
Con relación al radiofármaco a utilizar, debe considerarse que la tasa de transporte del coloide y
su rapidez de migración por los linfáticos están fuertemente relacionadas con el tamaño de partícula de la
suspensión coloidal:
Existen dos radiofármacos que cumplen aceptablemente estas premisas, siendo los más
utilizados en la práctica clínica, que son el sulfuro de antimonio coloidal (cuyo tamaño oscila entre 0'003-
0'03 micras) y los nanocoloides de albúmina (el 95% de sus partículas poseen un tamaño inferior a 0'08
micras). Además, también se utiliza el sulfuro coloidal, ya que aunque presenta un tamaño de partícula algo
superior al deseable (0'05-1 micra) mediante técnicas de filtración se obtienen tamaños y resultados
similares a los obtenidos con los otros trazadores.
El mecanismo de captación esta relacionado con una difusión pasiva a través de la membrana
linfática, resultando las partículas transportadas libremente dentro de los vasos linfáticos y sufriendo
fagocitosis ganglionar.
307
Tras inyectar el radiofármaco es fundamental la obtención de una imagen dinámica inicial lo más
precozmente posible, ya que permitirá observar la progresión del trazador por los canales linfáticos,
proporcionando información cronológica sobre el orden de llegada a los ganglios (Figura 4). Esto es muy
importante pues permitirá diferenciar dos GC cercanos cuando se observen dos trayectos linfáticos
diferentes de 2 ganglios consecutivos con una trayectoria única.
Las imágenes deben ser valoradas minuciosamente en la pantalla del ordenador, resaltando
cualquier GC aunque tenga escasa actividad relativa.
Cuando el punto de inyección del trazador permanece dentro del campo de imagen puede ser de
ayuda disminuir su actividad relativa atenuándola mediante plomo, lo cual permite una mejor
visualización del trayecto linfático y del GC.
Es importante limpiar cuidadosamente la zona de inyección, para impedir que cualquier pequeña
extravasación provoque un error de interpretación.
Por tanto, podemos concluir que la obtención de imágenes gammagráficas tras inyectar un
radiocoloide (L.I.) permite visualizar los canales linfáticos identificando el primer ganglio de cada cadena y
además valora todos los territorios de drenaje (incluyendo la cadena mamaria interna en los pacientes con
C.M.), orientando de forma aproximada donde debe realizarse la incisión quirúrgica, acortando el tiempo de
quirófano y la morbilidad, suponiendo todo ello pocas molestias al paciente y escaso tiempo adicional.
La sonda gamma permite realizar un contaje externo de la actividad del radiocoloide inyectado
previamente con el paciente en el quirófano; dicho contaje puede realizarse de forma continua (cambia la
308
actividad existente de forma instantáneamente) ó durante un tiempo preestablecido (lo más habitual son 10
segundos). Cuando se asocia a L.I. se analizan las zonas de piel marcada, realizándose la incisión
quirúrgica en el punto con mayor actividad de contaje. La intervención puede realizarse hasta 18-24 horas
después de inyectar el trazador, aunque lo ideal es efectuarla como máximo tras 90-180 minutos.
Como rutina de trabajo, lo habitual es comenzar con el umbral de la sonda en 90 KeV, pudiendo
modificarlo cuando la actividad de fondo debida a la radiación dispersa que se origina desde el punto de
inyección sea elevada y dificulte por lo tanto la localización del GC; en este caso concreto, la tinción con
azul vital es superior a la detección con sonda.
Este problema se plantea cuando el GC está muy cercano al tumor primario, siendo lo habitual
en los tumores de mama y en MM de cabeza y cuello. Como solución, debe ajustarse la ventana de la
sonda a 126-140 KeV hasta conseguir detectar un foco separado de actividad. La extirpación inicial del
tumor primario puede facilitar la detección del GC.
Tras extirpar el GC, se procede a contar la pieza quirúrgica, comprobando que contiene al GC
(es decir presenta una actividad similar). A continuación, volverá a medirse la actividad existente dentro del
campo quirúrgico, aunque debe tenerse en cuenta que no todos los ganglios con actividad son realmente
GC, pues puede producirse paso del trazador al segundo escalón. Este paso puede aumentar en diversas
circunstancias:
Las imágenes dinámicas ayudan en estos casos, aunque en la práctica la extirpación de estos
ganglios segundo escalón no supone un problema, pues no suele aumentar la morbilidad ni prolongar
demasiado el tiempo de intervención. Lo habitual es manejar como GC cualquier acúmulo focal que
presente una actividad superior al 10% del GC con actividad máxima.
Cuando se mide esta actividad residual debe tenerse precaución pues pueden cometerse errores
en caso de contaminación de la sonda o si se produce una fuga por rotura de los canales linfáticos durante
la cirugía.
Algunos grupos de trabajo realizan esta técnica sin obtener imágenes linfográficas, y por tanto
sin realizar marcaje cutáneo externo. Esto plantea el problema de tener que realizar un rastreo mucho más
exhaustivo con la sonda dentro del quirófano, con la consiguiente prolongación de la intervención. Por tanto,
la asociación de L.I. con marcaje externo es muy útil, acortando considerablemente la intervención
quirúrgica asociada con la sonda intraoperatoria y permitiendo analizar territorios que de otra forma
quedarían sin valorar (p.e. cadena mamaría interna en cáncer de mama).
Esta técnica no supone un riesgo importante para los cirujanos habiéndose estimado una
exposición a la radiación de 9'4 +/- 3'6 mrem por paciente.
Debido a las diferencias del drenaje linfático existente entre la mama y la piel, deberán
modificarse algunas características de esta exploración según la patología de base, en concreto el volumen
y via de administración del radiofármaco y los tiempos de obtención de las imágenes; por ello, vamos a
revisar la técnica en el melanoma cutáneo maligno y en el cáncer de mama por separado.
Debido a la existencia de zonas con drenaje ambiguo, que muestran una gran variabilidad del
mismo y una alta frecuencia de drenaje múltiple (Figura 5), en esta fase será importante valorar
detenidamente posibles territorios de drenaje linfático no vistos en las imágenes precoces, pues puede
existir una zona con drenaje más lento o de menor capacidad que no llegue a visualizarse en las imágenes
iniciales, pero cuya identificación y marcaje cutáneo externo serán fundamentales para un adecuado manejo
de estos pacientes.
Con esta última medida se consigue aumentar la detectabilidad por encima del 90 % con
volúmenes de 4 ml. Esto es debido a la histología y propiedades funcionales de los linfáticos, de tal forma
que al aumentar el volumen intersticial se contraen las fibras de colágeno de anclaje, produciendo una
separación pasiva de las células endoteliales adyacentes, facilitando una migración intraluminal más rápida
de las partículas de radiocoloide. Por ello, para la linfogammagrafía de mama con inyección peritumoral se
recomienda administrar una actividad entre 18-37 MBq contenida en un volumen de unos 4 ml, e inyectando
tan cerca del tumor como sea posible.
Otras vias de inyección es la INTRATUMORAL, usando un volumen reducido (0’2-0’5 ml) que
presenta una buena tasa de detectabilidad, siendo su principal limitación que necesita una localización más
precisa del tumor.
Por última, algunos autores (Martín et al, Mariani et al) postulan que la mama y la piel constituyen
una unidad funcional desde el punto de vista del drenaje linfático, el cual presenta un patrón regional, y por
tanto la inyección del trazador puede hacerse via intradérmica por encima del tumor o incluso periareolar en
el cuadrante del tumor utilizando volúmenes, actividades y características de adquisición similares a las
utilizadas en el melanoma maligno. Trabajos recientes con esta técnica proporcionan valores predictivos
negativos del GC respecto al resto de la axila similares a los obtenidos con inyección intraparenquimatosa,
aumentando la tasa de detectabilidad y acortando el tiempo quirúrgico.
Existen algunos autores que no adquieren imágenes ni realizan marcaje cutáneo, limitándose a
efectuar un rastreo de la zona axilar con la sonda gamma con el paciente en el quirófano, definiendo los
acúmulos focales ("hot spot") como aquéllos que presentan más de 25 cuentas en 10 segundos (ventana a
140 KeV). Sin embargo, pensamos que el marcaje cutáneo es útil en esta exploración pues orienta
directamente la incisión quirúrgica y reduce el tiempo operatorio.
311
Por tanto, puede concluirse que cualquiera de estas vías de administración parece adecuada si
se realiza correctamente, existiendo buenos resultados publicados por diferentes grupos para todas ellas.
3.2 Indicaciones
En principio esta técnica puede ser útil en todos aquellos tumores cuya diseminación ocurra
principalmente por via linfática, pero en la actualidad se realiza fundamentalmente en:
Melanoma Maligno cutáneo de espesor intermedio (1-4 mm) sin evidencia de metástasis a
distancia (presentan un riesgo de afectación ganglionar oculta entre 15-45 %), que son los
pacientes candidatos a disección ganglionar linfática electiva. Con un espesor superior a 4 mm el
riesgo de afectación sistémica es muy elevado, mientras por debajo de 1 mm la posibilidad de
afectación linfática es mínima, no justificándose esta exploración en ambos casos.
Carcinoma de Mama Invasivo con axila clínicamente negativa (estadios I y II), cuyo estadiaje
incluye la disección axilar. Se excluyen tumores multifocales o multicéntricos, pues aumenta la
posibilidad de resultados falsos negativos.
Otros tumores: se está valorando con buenos resultados en diversas localizaciones como el
carcinoma de vulva, próstata y tumores de cabeza y cuello.
3.3 Limitaciones
La linfografía isotópica asociada con una sonda gamma intraoperatoria es una técnica rápida y
fácil de realizar, aunque plantea algunas dificultades cuando el territorio de drenaje linfático se encuentra
muy cercano al tumor primario, ya que en este caso la actividad existente en el punto de inyección puede
ocultar la presencia del GC. Esto puede ocurrir fundamentalmente en melanomas de cabeza y cuello, CM
localizado en cuadrante superoexterno o CM de localización medial que muestren drenaje único a la cadena
mamaria interna.
4. Recursos en la red
www.Nuclearlab.Com/eurorad.htm
www.Siiicsalud.com/dato/dat016/00410009.htm
www.ctv.es/diagnóstico/diagnóstico/avan/medicina%20nuclear.htm
www.seom.org/seom/congresos/cancer_mama.pdf
www.cetir.com/sentinella/cancermama.html
www.aecirujanos.es/formacion/ganglio.html
www.oncologico.org/unidades_asis/unidad_mama/01nuevas_tecnolo_centi.htm
www.digprint.com/radiofisica/servidor.htlm
www.compumedicina.com/medicinanuclear/menc_main.shtml
www.cesm.org/temarios2/mnuclear.html
www.sci.med.diseases.cancer
www.alt.support.cancer.breast
14.- Neumología
312
1. Introducción
2. Procedimiento
3. Indicaciones
1. Introducción
Ventilación alveolar.
Difusión alveolocapilar.
Perfusión capilar.
Los estudios de Medicina Nuclear son capaces de evaluar dichos eslabones mediante varias
técnicas.
De esta forma, el grado de ventilación alveolar puede ser estudiado mediante estudios de
ventilación isotópica con aerosoles radiomarcados, que nos dará una idea global de la ventilación pulmonar.
El estado de la perfusión pulmonar también puede ser estudiado gammagráficamente con el uso
de moléculas marcadas con isótopos radiactivos que queden impactadas en la microcirculación pulmonar.
Con el uso combinado de ambos estudios (ventilación y perfusión pulmonar) podremos llevar a un
diagnóstico bastante aproximado de tromboembolismos pulmonares.
El estado de la membrana alveolocapilar es otro eslabón que puede ser evaluado mediante
técnicas de Medicina Nuclear. Así, su integridad se estudia mediante el aclaramiento de aerosoles
marcados con 99mTc.
Las enfermedades que cursan con inflamación del espacio intersticial y por consiguiente
aumentando el espacio alveolocapilar e impidiendo la libre difusión de gases, también es un campo en el
que las técnicas de Medicina Nuclear pueden ser de gran utilidad en la práctica clínica. Por lo tanto, los
estudios mediante trazadores que tienen afinidad por el tejido inflamatorio, como es el caso del citrato de
67
Ga, pueden ser utilizados para la localización de estos focos o en el estudio de afectaciones pulmonares
difusas.
2. Procedimiento
2.1 Gammagrafía de perfusión pulmonar
Las partículas utilizadas suelen ser macroagregados de albúmina marcadas con 99mTc. Las
partículas de albúmina se obtienen por desnaturalización de la albúmina humana con calor y por variaciones
del pH. Al menos el 90% de las partículas tienen un diámetro comprendido entre 10 y 90 m, sin que
ninguna partícula sobrepase los 150 m a fin evitar posibles efectos hemodinámicos. El número final de
partículas a inyectar debe estar comprendidas entre 150x10 3 y 500x103 partículas.
Tras la inyección intravenosa de 74-148 MBq (2-4 mCi), se obtienen inmediatamente las
imágenes en 8 proyecciones: anterior, posterior, oblicuas posteriores y anteriores derecha e izquierdas y las
313
dos laterales. Hay que tener en cuenta que si las partículas de macroagregados son muy grandes o se
administran a través de venas cateterizadas, pueden verse en las imágenes zonas más "calientes" de lo
normal.
2. Procedimiento
2.2 Gammagrafía de ventilación
El 81mKr es otro de los gases utilizado para los estudios de ventilación pulmonar. Es un isótopo
muy caro y con una vida media muy corta, por lo que los estudios de lavado no se pueden hacer. Su alta
energía (190 Kev) permite su uso tras los estudios de perfusión, permitiendo la elección de la proyección
adecuada ya que su corta vida media no permita la adquisición de múltiples proyecciones.
67
2.3 Gammagrafía pulmonar con Ga
1.- Aspectos técnicos.- El citrato de 67Galio es un producto de ciclotrón que decae por captura
electrónica, generando emisores gamma con tres picos de energía principales: 93 Kev (41%), 185 Kev
(23%) y 300 Kev (18%). La imágenes gammagráficas se obtienen a las 48-72 horas de la inyección
intravenosa de 111-185 MBq (3-5 mCi) de citrato de 67Ga. La gammagrafía se realiza en una gammacámara
de amplio campo, con capacidad para adquirir en múltiples picos y provista de un colimador de media
energía.
Por otra parte, se ha visto que el aumento de la captación de galio en diversas enfermedades
intersticiales pulmonares está relacionado con un aumento de la capacidad proliferativa y de la actividad de
los macrófagos alveolares. Una gammagrafía de galio positiva refleja probablemente la densidad de células
inflamatorias activadas del parénquima pulmonar y para algunas enfermedades, el número de macrófagos
activados en el tracto respiratorio inferior.
La gammagrafía con galio se ha visto útil para valorar la presencia y extensión de la inflamación
aguda y crónica en la mayoría de los procesos intersticiales pulmonares. La intensidad de la captación del
galio refleja de forma fiable el grado del daño inflamatorio y permite además identificar la enfermedad
subclínica y valorar la respuesta al tratamiento.
Los aerosoles marcados con 99mTc han sido utilizados para investigar el daño pulmonar mediante
la medida del aumento de la permeabilidad a pequeños solutos secundarios a la pérdida de la integridad del
epitelio alveolar. Para valorar este daño se utiliza el índice de aclaramiento pulmonar de aerosoles
radiomarcados: cuantificar la velocidad a la que los aerosoles abandonan el pulmón por difusión al espacio
vascular.
Los aerosoles se producen mediante nebulizadores de propulsión que se cargan con 40-60 mCi
de 99mTc-DTPA en 2 ml de solución salina. El nebulizador es dirigido por un tanque de oxígeno comprimido
que produce un flujo de 10 l/m. Aunque la dosis administrada es de 40-60 mCi, en los pulmones tan sólo se
retienen 2 mCi. Para medir el aclaramiento pulmonar el paciente debe respirar el aerosol lentamente
durante 1-2 minutos. La velocidad de aclaramiento pulmonar puede medirse tanto con una sonda externa
como por una gammacámara convencional. Durante los primeros 30 minutos la curva normal de
aclaramiento sigue un modelo de compartimento único de vaciamiento exponencial con un T 1/2 de 86 26
minutos. Pueden producirse curvas multicompartimentales cuando existen 2 ó más poblaciones de alvéolos
y unos tienen un aclaramiento significativamente mayor que los otros.
El epitelio alveolar forma una membrana extremadamente fina que es 10 veces menos
permeable que el endotelio vascular. El fluido que abandona el compartimento vascular confluye en el
espacio intersticial y sigue un gradiente de presión para ser drenado por los linfáticos pulmonares o para ser
reabsorbido por el compartimento vascular.
Existen una serie de factores que determinan la velocidad con la que los solutos son retirados del
pulmón:
Permeabilidad del epitelio alveolar; ya que el epitelio alveolar es la principal barrera para la
difusión de solutos.
Velocidad y profundidad de la respiración. La deposición periférica máxima se produce durante
la respiración lenta, mientras que las inhalaciones rápidas hacen que las partículas impacten en las
bifurcaciones de las grandes vías. El aclaramiento es mayor en la ventilación lenta profunda que en
la ventilación superficial rápida cuando la presión de la vía aérea es similar.
Nivel en el que el aerosol es depositado, que a su vez depende del flujo aéreo regional, del
tamaño de las partículas y de la velocidad y profundidad de la respiración. Los aerosoles de tamaño
submicrónico utilizados en la clínica se depositan en las vías aéreas pequeñas y alvéolos. El
aerosol que se deposita en las vías aéreas pequeñas sufre un aclaramiento rápido mediante
absorción transepitelial, por el contrario, el aerosol depositado en las grandes vías aéreas se aclara
mediante transporte mucociliar y es mucho más lento.
Velocidad de difusión del aerosol; que es directamente proporcional a la permeabilidad de la
pared del epitelio y al área de superficie pulmonar disponible para que se produzca la difusión.
Tamaño de la molécula de trazador. La velocidad de difusión de una molécula es inversamente
proporcional a la raíz cuadrada de su peso molecular. De esta forma si se contamina con un soluto
de más bajo peso molecular, ej. el tecnecio libre, se producirá una curva de aclaramiento corta o
bien multicompartimental.
3. Indicaciones
3.1 Estudio del Tromboembolismo pulmonar
Introducción:
Cualquier condición clínica asociada a una disminución del flujo sanguíneo de las extremidades
predispone a la formación de trombos. Además del estasis, la existencia de turbulencia sanguínea
(catéteres arteriales, marcapasos...) constituye también factor de riesgo para el desarrollo de trombosis.
Finalmente, otras circunstancias favorecedoras de trombosis son las alteraciones del endotelio (vasculitis,
endocarditis...), anomalías de la coagulación, situaciones postquirúrgicas... La existencia de uno o más
factores de riesgo incluyen al paciente en el grupo de alto riesgo pretest, importante para la interpretación
de los estudios gammagráficos.
Hoy día se acepta la gammagrafía de perfusión pulmonar como método de elección de primera
exploración para el diagnóstico de TEP.
La obstrucción producida por el T.E.P. provoca a nivel pulmonar una zona ventilada pero no
perfundida (espacio muerto fisiológico). Desde el punto de vista hemodinámico se produce un aumento
de la resistencia al flujo sanguíneo pulmonar, que si es marcado puede llevar a una hipertensión pulmonar y
fallo ventricular derecho agudo.
El infarto pulmonar es una consecuencia poco común del embolismo (<10%), gracias al triple
aporte sanguíneo al tejido pulmonar: circulación bronquial, circulación arterial pulmonar y gas alveolar. Éste
se presenta con pequeños émbolos periféricos, donde la circulación bronquial es menos importante, y en
pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica, por la menor oxigenación del gas alveolar.
El diagnóstico del T.E.P. es a menudo difícil ya que los signos y síntomas suelen ser
inespecíficos. Los síntomas incluyen disnea brusca, dolor torácico, tos y hemoptisis (sobre todo en los
casos de infarto pulmonar). Taquipnea, taquicardia y fiebre son algunos de los signos que pueden
aparecer. Por otro lado, hay que tener en cuenta los posibles factores de riesgo asociados. Los métodos
diagnósticos a nuestra disposición son:
Criterios diagnósticos:
Existe un amplio consenso en que una gammagrafía de perfusión normal excluye un TEP (no
hay necesidad de anticoagulación ni de realización de angiografía pulmonar). Los falsos negativos son raros
y suelen deberse a émbolos mínimos o a émbolos centrales que ocluyen parcialmente el flujo sanguíneo.
Con el uso combinado de la gammagrafía de V/Q surgieron los primeros trabajos para intentar
establecer unos criterios de probabilidad de TEP, comparando los estudio gammagráficos con los
radiográficos. El primero fue el de McNeil, posteriormente el de Biello (uno de los más ampliamente
utilizados) y más recientemente y con carácter prospectivo (los anteriores eran retrospectivos) el estudio de
317
Hull y el PIOPED (Prospective Investigation of Pulmonary Embolism Diagnosis), que es el más ampliamente
aceptado actualmente.
El estudio PIOPED constituye el más amplio estudio prospectivo realizado para estudiar el papel
de los estudios gammagráficos en el diagnóstico del TEP. Los criterios de interpretación fueron derivados
de los de Biello. Para incluir un estudio en el grupo de alta probabilidad se requieren más equivalentes
segmentarios (más superficie pulmonar con estudio de perfusión patológica y ventilación y radiologías
normales). Una segunda diferencia fue la subdivisión de la baja probabilidad en baja y muy baja
probabilidad. La baja incluía un defecto subsegmentario moderado coincidente con ventilación y radiologías
normales (éste ha sido incluido en la intermedia probabilidad en la revisión posterior de los criterios). El
grupo de muy baja probabilidad incluye el hallazgo de 3 ó menos defectos subsegmentarios pequeños con
ventilación y radiología normales.
El estudio también integra el concepto de probabilidad clínica de TEP antes de la realización del
estudio, que al integrarlo con el resultado de la gammagrafía V/Q, permite mejorar la estratificación de
riesgo de los pacientes. No obstante, uno de los inconvenientes del estudio PIOPED es que no incluye de
manera sistemática la evaluación de trombosis venosas en extremidades inferiores.
Existen una serie de situaciones clínicas diferentes al TEP que pueden mostrar estudios con
defectos típicos de TEP. Son, sobre todo, procesos que afectan a la vasculatura pulmonar, produciendo
318
oclusión vascular. La causa más común de patrón semejante al TEP agudo es el TEP antiguo no resuelto.
Otra causa es el embolismo pulmonar no trombótico, como el graso, de líquido amniótico, por aire ...
Causas que afectan a la pared vascular como las vasculitis, conectivopatías, irradiación,
tuberculosis,... también pueden simular un TEP. Otro grupo de patologías que pueden simular un TEP son
las anomalías vasculares como la agenesia pulmonar, coartaciones periféricas, malformaciones... Y el
último grupo estaría formado por los procesos que producen compresiones extrínsecas vasculares, como
los carcinomas hiliares o mediastínicos o la fibrosis.
Ante todo paciente con sospecha clínica de TEP deberá realizarse en primer lugar una Rx simple
de tórax. Si el paciente está inestable debe ingresar en UCI y realizar arteriografía, y según los resultados
realizar tratamiento fibrinolítico o incluso embolectomía mecánica. En el caso de que el paciente esté
clínicamente estable se realiza estudio gammagráfico de V/Q. Si éste es normal, se dirigirá la investigación
hacia otras patologías.
La gammagrafía de V/Q se utiliza como criterio de resecabilidad, aceptándose como límite para
la realización de la cirugía la afectación funcional de dos tercios o más del parénquima pulmonar.
Generalmente el límite inferior postquirúrgico de volumen expiratorio forzado en el segundo es de 0.8 litros.
Introducción:
Las enfermedades intersticiales pulmonares son un grupo de afecciones, que obedecen a más
de 150 etiologías, con características clínicas, radiográficas y funcionales comunes, cuya principal alteración
anatomopatológica radica en las estructuras alveolointersticiales. Son procesos generalmente crónicos y
320
que afectan de forma difusa a todo el parénquima pulmonar. Su instauración suele ser lenta, meses o años,
y debido a la reserva funcional pulmonar, que tiene que estar muy dañada, tardan en aparecer los síntomas.
Desde el punto de vista clínico, la distinción entre afectación pulmonar y aparición de los
primeros síntomas es fundamental, ya que las terapias más efectivas son las que reducen la alteración
alveolar antes de que sea irreversible.
Biopsia pulmonar: la más sensible y específica, pero presenta dos problemas, por un lado,
hace un muestreo sólo de una pequeña zona del pulmón y está limitada a un único uso durante el curso de
la enfermedad, debido a su carácter invasivo.
Gammagrafía pulmonar con 67Ga: es el estudio menos invasivo y permite valorar la actividad
de la enfermedad en el pulmón y otras posibles localizaciones extrapulmonares.
La correlación entre estos procedimientos es buena en muchos casos, aunque puede variar
según el diseño del estudio. Así, la biopsia y el lavado broncoalveolar pueden mostrar diferencias
significativas con la captación de galio ya que la zona del lavado o de la muestra de biopsia puede no
corresponderse con las zonas de mayor inflamación, de esta forma, aquellos lavados o biopsias que se
hicieron de la zona de mayor captación de galio, la correlación fue excelente.
Los procedimientos diagnósticos de utilidad para valorar la intensidad de la alveolitis como son la
gammagrafía con galio, el lavado broncoalveolar y la determinación de los niveles de enzima convertidora
de angiotensina (ECA), probablemente reflejan diferentes aspectos del proceso inflamatorio. Así, se ha visto
que la alveolitis linfocitaria está presente en el 15-28% de pacientes no tratados que tenían una
gammagrafía con galio negativa y, por el contrario, la gammagrafía era positiva en el 12-36% de pacientes
que no tenían linfocitosis significativa en el lavado.
La gammagrafía con galio no debe realizarse en más de dos ocasiones durante el mismo año
por motivos de radioprotección. Esto unido a que el tratamiento con prednisona inhibe la captación de galio
por el pulmón, hacen que la gammagrafía no resulte útil para monitorizar la progresión de la enfermedad
intersticial pulmonar. Sin embargo, considerando que la gammagrafía se hace positiva en muchos pacientes
al suspender la terapia, la prueba permite detectar un grupo de pacientes con riesgo de padecer alveolitis
continuada.
67
Utilidad e indicaciones de la gammagrafía con Ga en patologías concretas:
La gammagrafía con galio es positiva en la mayoría de los pacientes que presentan una
sarcoidosis activa. Se han descrito unos patrones de localización del galio en cráneo y tórax muy
característicos, sobre todo en los pacientes con manifestaciones precoces de la enfermedad. Se aprecia
captación linfática infrahiliar, parahiliar y paratraqueal derecha: patrón lambda, junto a captación pulmonar
difusa. También, localización simétrica en parótidas, submandibulares y lacrimales: patrón panda. La
aparición en la gammagrafía con galio de un patrón lambda o panda, junto a linfadenopatías hiliares
simétricas bilaterales o infiltración simétrica bilateral pulmonar en la radiografía de tórax, es altamente
sensible y específico de sarcoidosis.
2.- Enfermedad pulmonar difusa de causa infecciosa.- Su uso principal en este tipo de
patologías se centra en el SIDA y sus neumonías asociadas.
a) Neumonía por P. Carinii: La gammagrafía con galio presenta una elevada sensibilidad (90-
96%) en la detección de este tipo de neumonía en estos pacientes (la cual ocurre en un 60% de ellos).
Clínicamente cursa con una Rx de tórax habitualmente normal (o con infiltrados difusos) y síntomas
subclínicos prolongados. El patrón gammagráfico es variable, presentándose a veces como un estudio
normal y en otras ocasiones como una afectación pulmonar difusa visualizándose una captación mínima por
encima del fondo o mayor que la hepática; en menor medida se ha encontrado un patrón de captación nodal
o perihiliar. Las principales indicaciones de la gammagrafía con galio en pacientes con P. Carinii son:
pacientes con radiografía de tórax normal o atípica, pero con síntomas clínicos sugerentes. Si
aparece una gammagrafía con afectación difusa del pulmón debe realizarse una fibrobroncoscopia.
seguimiento de los pacientes con neumonía por P. Carinii. Una gammagrafía basal y otras de
seguimiento son útiles para valorar la respuesta al tratamiento y las posibles recurrencias.
tórax, mientras que con la gammagrafía con galio sí se van a poner de manifiesto los focos de reacción de
la enfermedad.
3.- Neumoconiosis.- La gammagrafía con galio puede ser de utilidad para detectar los estadios
precoces de la enfermedad y para estimar la actividad y progresión de la enfermedad. Se ha descrito
captación positiva en trabajadores expuestos al asbesto y que no presentaban alteraciones clínicas no
radiológicas; dichos trabajadores desarrollaron en los siguientes 5 años asbestosis clínica.
4.- Fibrosis pulmonar idiopática.- La gammagrafía con galio es positiva en el 70% de los
pacientes. Estos pacientes presentan un patrón gammagráfico difuso y confinado al parénquima pulmonar.
Se cree que el galio es captado por los macrófagos alveolares, con una pequeña contribución del
componente neutrófilo de la alveolitis. Los estudios de cuantificación pulmonar resultan de gran utilidad en
el estadiaje, valoración de la actividad y evaluación de la respuesta al tratamiento. El nivel de galio, no
obstante, no predice de forma fiable los pacientes que presentarán mayor deterioro futuro.
5.- Enfermedades del colágeno.- Estudios preliminares sugieren que la gammagrafía con galio
y el lavado broncoalveolar son útiles para la investigación de la fibrosis pulmonar progresiva en las
enfermedades colagenovasculares. Algunos autores encuentran una gammagrafía positiva con galio en el
75% de los pacientes con esclerosis sistémica.
99m
Aplicaciones del aclaramiento de aerosoles con Tc-DTPA en la enfermedad intersticial
pulmonar:
Hay varios estudios que apuntan las ventajas de los estudios de aclaramiento sobre el galio: el
trazador es más barato, más fácilmente disponible, irradia menos, el estudio se completa en una hora y
puede proporcionar información de la ventilación regional. Por el contrario, estos estudios no están muy
extendidos debido a su falta de especificidad, ya que como hemos visto pueden estar alterados en sujetos
normales por diferentes circunstancias. La falta de especificidad puede estar relacionada por el pequeño
tamaño de la partícula, que hace que pequeñas alteraciones en la membrana alveolar ofrezcan estudios
patológicos.
Los nuevos tratamientos contra los linfomas, tanto hodgkinianos como no hodgkinianos, RT y
QT, han aumentado las remisiones completas y curaciones. No obstante, es necesario mejorar la morbilidad
causada por las altas dosis de radiación sin comprometer su efectividad, por lo que hay que evaluar
cuidadosamente cada paciente en relación al efecto de su tratamiento. Este tratamiento puede, así, ser
administrado racionalmente solo si su respuesta puede ser determinada con seguridad.
La TAC es muy efectiva en el estadiaje del linfoma, sin embargo, es menos eficaz en la
evaluación del tratamiento. Por el contrario, la gammagrafía con galio y la RM parecen ser las alternativas
para este fin. La gammagrafía con galio puede solventar el problema de la masa residual después del
tratamiento ya que es un marcador de viabilidad tumoral y no es captado por el tejido fibrótico ni necrótico.
Existe una buena correlación entre la cantidad de galio captado y el tejido neoplásico residual.
323
En cuanto a la RM, se ha visto que las intensidades de la imagen y los tiempos de relajación son
similares a los del músculo y tejido fibrótico cuando el tratamiento es exitoso, pero difieren de los valores
pretratamiento cuando los pacientes no han alcanzado la remisión completa.
Oncologia15
1. Gammagrafía de mama
2. Aplicaciones de la gammagrafía de receptores de somatostatina en los tumores
neuroendocrinos enteropancreáticos
1. Gammagrafía de mama
1.1 Introducción
Los diversos intentos de diagnóstico del cáncer de mama mediante gammagrafía han tenido
poco éxito hasta hace unos pocos años. El reciente desarrollo de la gammagrafía de mama (GM) ha abierto
un nuevo campo en la medicina nuclear.
1.2 Radiotrazadores
Los primeros intentos de detección del cáncer de mama mediante isótopos datan de 1946, con la
utilización del 32P. Durante décadas trazadores como el 99mTc-DTPA, 99mTc-pertecnetato o el 67Ga, fueron
estudiados en la valoración del cáncer de mama, pero los resultados obtenidos fueron desalentadores.
99m
Tc-MIBI
99m
Tc-MIBI. Otros factores implicados son la vascularización de la lesión, su grado histológico, viabilidad
celular, demanda metabólica y el contenido celular en P-glycoproteina (Pgp).
La Pgp es una proteína transportadora de membrana de 170 Kda, presente en las células de
muchos tejidos normales (células del túbulo proximal del riñón, hepatocitos, células epiteliales del yeyuno y
colon, etc.) y tumorales.
Estudios realizados han demostrado que en tumores con altos niveles de Pgp el aclaramiento
por parte de la célula tumoral del 99mTc-MIBI se encuentra acelerado con respecto a grupos de control o
grupos sin Pgp. Aunque de manera menos importante parece ser que este tipo de tumores también
presentarían una captación disminuida del radiotrazador.
Varios autores han estudiado la concentración del 99mTc-MIBI por parte de las células tumorales,
observando como su captación en células tumorales es entre 3 y 14 veces mayor que en células normales.
201
Tl
El 201Tl es un isótopo catión monovalente utilizado desde la década de los 70 como agente de
perfusión miocárdica. El mecanismo de captación del 201Tl por parte de las células tumorales, aún no del
todo conocido, está en dependencia fundamentalmente del flujo sanguíneo y de la bomba de transporte
activo Na-K ATPasa, aunque también parecen estar implicados otros factores como la viabilidad tumoral,
tipo histológico, canales del calcio, inmadurez vascular, etc.
La aplicación clínica de este radiotrazador parece estar limitada por la dificultad en detectar
tumores mamarios de pequeño tamaño. En la actualidad existe poca experiencia para valorar con seguridad
el papel de la GM con 201Tl.
99m
Tc-Tetrofosmin
99m
Tc-MDP
Los factores que pueden influir en la captación del 99mTc-MDP incluyen: incremento de
vascularización, cambios inflamatorios, modificaciones en el metabolismo local (contenido en Ca +, pH),
depósito de colágeno, etc.
111
In-octreótido
325
99m
En la actualidad el Tc-MIBI es el radiotrazador de elección para la realización de la GM.
Sobre el cloruro de 201Tl, el 99mTc-MIBI tiene las ventajas propias de ser un compuesto
tecneciado, su mayor tasa de captación por parte de las células tumorales, y su mayor experiencia clínica,
fundamentalmente en la valoración de lesiones no palpables.
El 99mTc-tetrofosmín presenta unas propiedades más similares a las del 99mTc-MIBI, aunque la
experiencia clínica en su empleo es más limitada, sin que existan de momento estudios multicéntricos que
avalen su uso. Por otra parte la captación del 99mTc-MIBI en células tumorales es más elevada que la del
99m
Tc-Tetrofosmin.
Además de todos estos factores, debemos tener en cuenta que, en la actualidad, el 99mTc-MIBI
es el único trazador de uso aprobado y registrado para la valoración del cáncer de mama en España, la
CEE y por la FDA (Food and Drug Administration).
La GM nunca debe ser considerada de manera independiente dentro del estudio del cáncer de
mama, sino que debe de ser valorada dentro del contexto clínico-radiológico de la paciente. Por lo tanto,
para la realización e informe correcto de una GM, deberemos disponer siempre de los datos relativos a la
exploración física de mamas y axilas y de una mamografía reciente.
Preparación de la paciente.
No es necesaria ninguna preparación especial. Para evitar falsos positivos, el intervalo de tiempo
transcurrido entre gammagrafía y punción citológica debe de ser al menos de 1 semana, y de 4 a 6
semanas si se realiza tras biopsia o cirugía.
Instrumentación necesaria.
Gammacámara convencional equipada con un colimador de alta resolución para bajas energías.
La GM en decúbito prono debe de realizarse utilizando una camilla especialmente diseñada con orificios
laterales, que permitan caer libremente a la mama, obteniendo la máxima separación entre tejido mamario
profundo de órganos con captación fisiológica del 99mTc-MIBI como hígado o miocardio.
326
Posición de la paciente.
Las imágenes laterales se obtendrán en decúbito prono, mientras que para la imagen anterior, la
paciente se colocará en supino. Para la GM en proyección lateral, la paciente permanecerá en decúbito
prono, tendida sobre la camilla, apoyando la cabeza en sus brazos. La mama a visualizar caerá libremente
por el orificio lateral, mientras que la mama contralateral permanecerá apoyada en la camilla. En caso de
utilizar camillas que permitan caer ambas mamas, se interpondrá protección plomada que impida radiación
cruzada. La axila debe de ser incluida en todas las proyecciones.
Criterios de interpretación.
El tejido mamario normal solo presenta una muy moderada captación homogénea del
radiotrazador, por lo que toda captación focal o multifocal del trazador superior al fondo mamario debe de
ser considerada como positiva, independientemente de su grado de captación. Las captaciones difusas no
deben de ser consideradas sugestivas de malignidad. En algunos estudios es posible apreciar una débil
captación del trazador en el complejo areola/pezón. Si se ha efectuado una correcta administración del
99m
Tc-MIBI, toda captación focal en axila será considerada sugestiva de afectación ganglionar.
Dosimetría.
Las principales causas de resultados FN en son la mama densa, las lesiones inusuales o de
difícil valoración mamográfica, entre las que destacan las motivadas por el pequeño tamaño de la lesión, los
incrementos asimétricos de densidad, las distorsiones arquitecturales poco significativas, la localización de
la lesión en lugares de difícil valoración (subareolar, retroglandular), las lesiones visualizadas en una única
proyección, las lesiones de apariencia benigna o probablemente benigna, las lesiones con ausencia de
reacción desmoplásica y las lesiones de lento crecimiento o sin crecimiento aparente y los cambios
postquirúrgicos o postbiopsia.
Otras circunstancias de difícil valoración por mamografía son: afectación axilar, presencia de
carcinoma multifocal o bilateral, pacientes con prótesis mamarias, control de la eficacia de la quimioterapia,
etc.
Tras este estudio múltiples trabajos han valorado la utilidad de la GM con 99mTc-MIBI. Los
resultados de estas series presentan una sensibilidad que oscila entre 84% y 94%, y una especificidad del
70% - 94%. El Estudio Multicéntrico Español, que incluye 388 pacientes obtiene una sensibilidad del 90% y
una especificidad del 70%.
328
En una revisión efectuada por Taillefer, englobando un total de 2.009 pacientes, los resultados
obtenidos por la GM son: sensibilidad 85%, especificidad 89%, VPP 89% y VPN 84%. Si valoramos los
resultados de la GM en dependencia de si las lesiones son palpables o no, encontramos como en lesiones
palpables la GM es más sensible pero menos específica, mientras que en lesiones no palpables la
sensibilidad de la técnica disminuye, incrementándose su especificidad (Tabla).
Como principales factores que debemos valorar al analizar los resultados obtenidos por las
diversas series publicadas, tendremos en cuenta el criterio de interpretación seguido y el tamaño de las
lesiones incluidas. Los criterios seguidos por la mayor parte de los grupos de trabajo contemplan 4 grados
de captación del 99mTc-MIBI, que van desde el grado I (captación débil/equívoca) al IV (muy intensa),
considerando como sugestivos de malignidad los grados II, III y IV, mientras que las lesiones de grado I son
consideradas como lesiones probablemente benignas. Los resultados del Estudio Multicéntrico Español
demuestran que el 32% de las lesiones con un grado I de captación fueron finalmente cáncer de mama, por
lo que recomienda que, pese a la reducción en la especificidad que ello conlleva, toda captación focal del
99m
Tc-MIBI debe de ser considerada sugestiva de malignidad.
La baja sensibilidad GM en lesiones menores de 1 cm, hace que esta no pueda ser considerada
como una técnica de screening en la detección del cáncer de mama. Otros factores señalados como causa
de resultados FN de la GM incluyen: sobreexpresión de la Pgp, tumores con mínima reacción desmoplásica
y el grado de diferenciación y agresividad del tumor.
de captación, más difusa que localizada, con frecuencia bilateral y de contornos mal definidos. Los
fibroadenomas y los tumores filoides son otra de las causas de resultados FP.
Existe una clara correlación entre el tamaño de estos tumores benignos y su detección
gammagráfica, en la que también intervienen otros factores como su vascularización incrementada y la
rápida tasa de crecimiento tumoral. Procesos inflamatorios/infecciosos como abscesos o mastitis pueden así
mismo dar captaciones anómalas en la GM.
Mama densa
Varios trabajos han analizado el papel de la GM en mujeres con mamas densas, con el fin de
determinar si existía una correlación entre el tejido denso visible en la radiología y el grado de captación en
tejido mamario del 99mTc-MIBI, concluyendo que no existe correlación entre el grado de captación mamario
del 99mTc-MIBI y la densidad de la mama visible en mamografía. En un trabajo realizado en nuestro servicio,
comparamos los resultados obtenidos mediante GM en pacientes con mamas densas, con los obtenidos en
otro grupo de pacientes con mamas de predominio graso. Los resultados de la GM no variaron en
dependencia de la densidad del tejido mamario, obteniendo una sensibilidad y especificidad del 87% y 83%
en mamas densas y del 85% y 80% en mamas no densas.
En este apartado se incluyen un heterogéneo grupo de lesiones, en algunas de las cuales puede
ser de utilidad la GM. Las asimetrías mamarias de densidad, no son sino una variante localizada de la
mama densa, término por el que se consideran mamas globalmente densas, por lo que nos remitiremos a lo
ya comentado en el apartado anterior. Las distorsiones arquitecturales de novo, tributarias generalmente de
biopsia si son muy evidentes, pueden ser de difícil valoración si son poco evidentes o se visualizan en una
única proyección. Con frecuencia no se manifiestan clínicamente como una lesión palpable, por lo que
resulta difícil su valoración citológica. La GM puede ser de utilidad en aquellas distorsiones arquitecturales
poco importantes en las que no se proceda directamente a su biopsia.
Las lesiones visibles en una única proyección en la mamografía es otro grupo de lesiones que
puede beneficiarse de la realización de una GM.
arquitectural puede disminuir de tamaño con el transcurso del tiempo o permanecer inalterable. Los
ultrasonidos son de poca utilidad en la valoración de estas lesiones. El disponer de un procedimiento
diagnóstico de base funcional y no anatómica resulta, por lo tanto, fundamental a la hora de valorar dichos
hallazgos. La GM es una técnica idónea para complementar a la mamografía en la valoración de lesiones
cicatriciales postbiopsia o cirugía.
Discrepancias clínico-radiológicas
Otra discrepancia en la que es útil la GM son aquellas lesiones de sospecha mamográfica a las
que se les practique citología y esta sea negativa. Ante dicha discrepancia, si la lesión tiene una alta
sospecha de malignidad se realizara por lo general directamente la biopsia, pero si la mamografía no es tan
sospechosa, y el clínico duda sobre el resultado de la citología, una GM complementará la valoración de la
paciente.
Desde la introducción clínica de la GM, varios autores han estudiado la posibilidad de utilizar esta
técnica para incrementar la especificidad y VPP de la mamografía.
indeterminada sospecha de malignidad), detectando todos los cánceres presentes en la serie. Resultados
similares han sido comunicados por otros grupos de trabajo.
La afectación de los grupos ganglionares axilares es uno de los principales factores pronósticos
del cáncer de mama, teniendo los métodos diagnósticos tradicionales como la exploración física,
mamografía y ultrasonidos un papel muy limitado en su estudio. Varios grupos de trabajo han estudiado la
utilidad de la GM en la valoración de la afectación axilar. La sensibilidad obtenida por la gammagrafía en
estos trabajos oscila entre el 64% y el 84%, con una especificidad situada entre el 85% y el 91%.
La introducción de la técnica del ganglio centinela esta revolucionando los conceptos sobre el
manejo de pacientes con cáncer de mama en estadios precoces. En este ámbito, y dada la alta
especificidad de la GM en la valoración axilar, la aparición de captación axilar en el transcurso de una GM,
indicaría con una muy alta probabilidad la existencia de invasión ganglionar, por lo que la paciente sería
remitida directamente a cirugía más linfadenectomía. Si por el contrario la gammagrafía es negativa en
axila, se procedería a la localización y biopsia del ganglio centinela para valorar la necesidad o no de
completar el vaciamiento ganglionar.
De todas formas, debemos de considerar que tanto la captación tumoral del 99mTc-MIBI como la
MDR, son fenómenos miltifactoriales, de difícil valoración en su conjunto, por lo que será necesario realizar
ensayos extensos dirigidos a demostrar la utilidad de la GM en el estudio de la MDR.
Se ha sugerido que dadas las características del 99mTc-MIBI, cuya captación no se ve alterada
por la fibrosis y necrosis que origina la quimioterapia, este radiotrazador podría ser de utilidad en la
valoración de la respuesta a la quimioterapia neoadyuvante. Varios trabajos han demostrado como la GM es
superior a la palpación y a la mamografía en la valoración de la respuesta a la quimioterapia neoadyuvante,
siendo la única técnica que permite detectar remisiones histológicas completas y diferenciar de manera
previa a la cirugía aquellos pacientes con respuesta a quimioterapia de los que no presentan respuesta a la
misma.
Los ultrasonidos han sido ampliamente utilizados como técnica complementaria a la mamografía
en la valoración de pacientes con sospecha de cáncer de mama, siendo una técnica de fácil realización,
inocua y económica. La ecografía no es útil para el screening ya que pocas veces puede detectar
precozmente un cáncer en mamas que son normales tanto en la palpación como en la mamografía. La
principal utilidad de la ecografía es determinar si una lesión solitaria detectada por mamografía es sólida o
líquida. Existen pocos trabajos que comparen la utilidad de los ultrasonidos y de la GM en la valoración de
pacientes con sospecha de cáncer de mama. Dichos trabajos muestran como la gammagrafía puede ser de
mayor utilidad en incrementar la baja especificidad de la mamografía.
1.9 Perspectivas
La mayor resolución de las gammacámaras, que permitirán detectar lesiones de menor tamaño,
y las características biológicas del 99mTc que posibilitan localizar el cáncer antes de que se produzcan
alteraciones morfológicas, motivarán que comencemos a detectar focos de captación del radiotrazador sin
alteraciones en la mamografía ni a la palpación. La valoración histológica de dichos focos no puede ser
realizada por los métodos convencionales, por lo que es necesario desarrollar técnicas que nos permitan el
acceso, dirigido por la emisión gamma, a dichas zonas. La solución más sencilla sería emplear las sondas
de detección ya existentes y utilizadas para la localización del ganglio centinela. Así mismo se están
desarrollando dispositivos para biopsia estereotáctica dirigida por radiotrazadores.
99m
Por último presentamos algunas imágenes de gammagrafía con Tc-MIBI:
333
Carcinoma Ductal
Mamografía y gammagrafía con MIBI ambas en proyección lateral derecha visualizándose el tumor 1 o.
Carcinoma Lobulillar
Mamografía (proyección lateral derecha y craneo-caudal) y gammagrafía con MIBI (proyección lateral
derecha, précoz y tardía) que muestra el tumor 1o y afectación axilar.
334
Gammagrafía con MIBI en proyección lateral izquierda de Carcinoma ductal infiltrante con afectación axilar.
Gammagrafía con MIBI (proyecciones anterior y lateral derecha) que muestra un carcinoma ductal infiltrante
con afectación axilar.
335
Gammagrafía con MIBI (proyección lateral izquierda) donde se observa un carcinoma ductal infiltrante con
afectación multifocal.
1.10 Conclusiones
permite, además, seleccionar a los pacientes que podrán beneficiarse con la administración de
análogos sintéticos de la SS. Por tanto, La GRSS es el único método diagnóstico que proporciona
información para caracterizar in vivo estos tumores a un nivel funcional y molecular.
2.2 Somatostatina
La somatostatina (SS) es un tetradecapéptido cíclico con un enlace disulfuro entre los residuos 3
y 14 que están formados por moléculas de cisteina (Fig 1). Procede de un precursor de elevado peso
molecular que es excindido a SS-28 y a SS-14. La SS está ampliamente distribuida por el organismo y
además del hipotálamo se localiza en diversas partes del tracto gastrointestinal.
Secreción exocrina
Función de absorción
Motilidad
Hemodinámica
337
Crecimiento
La corta duración de los efectos inhibidores (T1/2 biológico < 3 min), al sufrir una degradación
rápida por proteasas tisulares y plasmáticas, y la multiplicidad de sus acciones no hacen posible la
utilización terapeútica de la SS (Fig. 2).
Actualmente, los análogos de la SS tienen unas indicaciones bien establecidas en los adenomas
hipofisarios secretores de GH o TSH que recurren después de cirugía, en tumores de islotes pancreáticos
inoperables o metastásicos secretores de polipéptido intestinal vasoactivo (VIP) o glucagón y en el tumor
carcinoide metastásico. El octreótido es una ayuda considerable en el control de los síntomas funcionales
de los TNE-EP: permite controlar la diarrea, la deshidratación y la hipokaliemia en pacientes con vipoma,
resolver el eritema necrolítico asociado al glucagonoma y mejorar el síndrome carcinoide. En animales de
experimentación está bien documentada la inhibición del crecimiento, que ejerce el octreótido en una amplia
variedad de tumores. Esta acción está producida por: 1. Inhibición de la secreción de GH, insulina y
hormonas gastrointestinales. 2. Inhibición directa o indirecta de la producción de factores de crecimiento
(IGF-1). 3. Inhibición de la angiogénesis y 4. Efecto antiproliferativo directo a través de los R-SS.
338
Desde un punto de vista estructural, los R-SS están relacionados con glicoproteínas de la
membrana celular y, de forma similar a otros receptores de péptidos, tienen como función reconocer y
unirse al ligante con sensibilidad y especificidad elevadas, generando una señal trasmembrana que produce
una respuesta biológica. La unión de la SS con el receptor reduce los niveles intracelulares de AMPc, por la
acción inhibidora de la adenil-ciclasa y del Ca2+, al estimular la salida intracelular de K+ e inhibir los canales
del calcio. Además, produce un incremento de la actividad tirosina fosfatasa que origina una inactivación de
la tirosina quinasa, lo que tiene un efecto directo sobre el factor de crecimiento epidérmico (Fig. 5). Hasta la
fecha, han sido identificados 5 subtipos de R-SS.
Estudios farmacológicos han demostrado que la SS tiene una elevada afinidad por los 5 subtipos
de receptor, mientras que el octreótido tiene únicamente elevada afinidad por el R-SS2, baja por los R-SS3
y R-SS5, y nula por los dos restantes. Los tumores que proceden de células que expresan R-SS conservan
esta peculiaridad lo que permite controlar farmacológicamente su acción secretora. Estudios in vitro han
demostrado que los tumores TNE-GEP, tumores del sistema nervioso (astrocitomas, neuroblastomas,
meduloblastomas y meningiomas), linfomas y determinados adenocarcinomas expresan R-SS. Los subtipos
339
de receptor expresados varían de un tumor a otro y, aunque existen distintos patrones de expresión, es
posible distinguir dos grupos: el R-SS1/R-SS4 y el R-SS2/R-SS3/R-SS5. Las diferentes combinaciones de
expresión de los subtipos de R-SS puede explicar la variable respuesta clínica a los análogos de la SS y los
diferentes resultados de la GRSS según el tipo de TNE.
111
2.4 Gammagrafía con In-DTPAOC
Los estudios que han comparado directamente los resultados de la gammagrafía con el estado
del receptor in vitro han apoyado el concepto de que los tumores detectados in vivo expresan R-SS. Existe
una excelente correlación entre los resultados obtenidos in vivo e in vitro, particularmente, en aquellos
tumores con alta densidad y distribución homogénea de los receptores, como la mayoría de los TNE del
área duodeno-pancreátuca, tumor carcinoide, meningiomas, paragangliomas y feocromocitomas malignos,
existiendo, salvo en casos aislados, una correlación entre la positividad de la gammagrafía, la mejoría del
cuadro funcional mediante el tratamiento con análogos de SS y la densidad intratumoral de los R-SS.
La expresión del subtipo R-SS2 por parte del tumor o las metástasis es determinante para que
puedan ser detectados mediante el 111In-DTPAOC. El estudio de TNE-EP con RT-PCR («reverse
transcripcion polymerasa chain reactionº) ha demostrado que sólo el R-SS2 es relevante para la positividad
de la gammagrafía. Esta será negativa cuando el tumor tenga una celularidad y densidad de receptores
bajas, exprese un subtipo de receptor no reconocido por el octreótido (insulinoma) o produzca
concentraciones elevadas de SS endógena (somatostatinoma) («down-regulation» de los R-SS).
Entregar una hoja informativa. La elaboración de una hoja informativa para el paciente es esencial
para que conozca el tipo de exploración que se le va a practicar, la pauta de preparación intestinal,
la secuencia con que vamos a adquirir las imágenes y la duración del estudio.
Confirmar que el paciente no está bajo tratamiento con análogos de la SS. En el caso de
tratamiento con análogos de acción prolongada es recomendable esperar al menos un mes para
realizar la gammagrafía. Hay que tener presente que la interrupción del tratamiento puede inducir la
reaparición de los síntomas en pacientes con cuadro funcional severo. En nuestra experiencia, la no
supresión del tratamiento con análogos de la SS no influyó negativamente sobre los resultados de la
gammagrafía.
Administrar laxantes para favorecer la eliminación intestinal del 111In-DTPAOC. No somos
partidarios de administrar sistemáticamente enemas de limpieza.
Incrementar de forma moderada la ingesta hídrica para facilitar la eliminación urinaria del trazador.
El paciente deberá orinar antes de adquirir las imágenes, en particular, las de 4 h.
Las imágenes gammagráficas deben incluir cabeza y cuello, tórax y adbomen en proyecciones
anterior y posterior, a las 4 y 24 horas de la administración del 111In-DTPAOC (158-222 MBq) y deben
adquirirse con una gammacámara de campo grande equipada con un colimador para energías medias
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(picos de 172 y 247 Kev del 111In). Los resultados que obtengamos dependerán de lo depurado de nuestra
técnica de exploración y del equipo de detección que utilicemos.
La SPECT abdominal a las 24 h es obligatoria aunque las imágenes planares sean normales. La
SPECT, además de facilitar la localización anatómica de las lesiones, incrementa la tasa de detección tanto
del tumor primario como de las metástasis.
La dosis equivalente efectiva para 222 MBq es de 16 mSv, comparable a la de otros trazadores
marcados con 111In. Estos niveles de irradiación son comparables con los valores de otras técnicas de
imagen: CT de tórax (7-11 mSv) y angiografía (5-25 mSv).
Consideraciones generales
Los TNE-EP incluyen dos variedades fundamentales: los que se desarrollan en los islotes
pancreáticos y en el duodeno, funcionantes o no, y los tumores carcinoide secretores de serotonina, que se
originan a partir de las células enterocromoafines.
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Estos tumores presentan una serie de características comunes: 1. Los síndromes clínicos
clásicos y las alteraciones biológicas específicas pueden estar ausentes 2. Asociación o no con una
neoplasia endocrina múltiple tipo I (MEN I). 3. La GRS y ultrasonografía endoscópica (USE) han supuesto
un avance considerable en el diagnóstico de los TNE del área duodeno-pancreática y 4. Cuando la
erradicación tumoral es incompleta o imposible los pacientes pueden beneficiarse con los análogos de la SS
de acción prologada. Los TNE pancreáticos representan el 10% de los tumores del páncreas, mientras que
el tumor carcinoide representa el 75% de los TNE digestivos, la mayoría de ellos no asociados con un
síndrome carcinoide.
La historia natural de estos tumores, con excepción del insulinoma y de los tumores carcinoide
del intestino delgado, no es todavía completamente conocida debido a su rareza, a las descripciones
clínicas relativamente recientes, a su lenta evolución y a la ausencia de marcadores fiables de pronóstico. A
diferencia de otros tumores gastrointestinales o pancreáticos, la sintomatología clínica es debida, sobre
todo, al cuadro funcional por hipersecreción hormonal, más que al crecimiento o caracter invasivo del tumor.
Cuando estos tumores forman parte de un MEN tipo I la estrategia terapeútica debe modificarse. Hay que
tener siempre presente que los TNE-EP son de crecimiento lento, pueden ser clínicamente silentes durante
años, presentar un cuadro clínico larvado, los síntomas pueden no ser correctamente valorados y,
consecuentemente, cuando se diagnostican han desarrollado metástasis, con mayor frecuencia, en hígado.
Con cierta frecuencia los tumores carcinoide y hasta un tercio de los TNE pancreáticos son no
funcionantes. En estos casos, la determinación de marcadores tumorales generales, como la cromogranina
A (CgA), el polipéptido pancreático (PP), la neurotensina y la enolasa, es el mejor método de "screening".
Actualmente, la CgA está considerada como un marcador sensible, superior al PP, y relativamente
específico. Además, proporciona información de carácter pronóstico: los niveles de CgA se relacionan con
la extensión del tumor, particularmente, en pacientes con tumor carcinoide.
El manejo terapéutico correcto de estos pacientes exige localizar y estadificar el tumor lo más
exactamente posible. El clínico dispone de una amplia batería de pruebas diagnósticas cada vez más
complejas. Los estudios radiológicos con contraste del aparato digestivo y la endoscopia se siguen
utilizando de forma habitual. Durante años el estándar de referencia fue la TC y la arteriografía mesentérica.
Más recientemente han sido introducidas la USE para detectar TNE localizados en el área duodeno-
pancreática, la arteriografía abdominal selectiva, combinada con pruebas de provocación con secretina o
infusión de Ca+, para localizar gastrinomas e insulinomas, respectivamente, y la RM utilizando secuencias
T1, T2 y STIR ("short-time inversión recovery"), para detectar el tumor primario y las metástasis hepáticas.
Sin embargo, a pesar de este arsenal diagnóstico, la GRSS ocupa un puesto relevante para localizar y
estadificar un TNE-GEP.
Según los resultados de los ensayos clínicos de Rotterdam, del grupo de Kreening, y del
multicéntrico Europeo, la sensibilidad global de la GRSS en los TNE-EP es del 89% y 81%,
respectivamente. En la tabla II aparecen pormenorizados los resultados de ambos ensayos según el tipo de
tumor. Todos los autores coinciden en la baja sensibilidad en la detección de insulinomas, relacionada con
subtipo de R-SS que estos tumores expresan. Con dosis de 250 MBq de 111In-DTPAOC y SPECT
abdominal a las 4 h postinyección, Schillaci y cols han conseguido incrementar la sensibilidad al 87,5%.
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Además, aunque el insulinoma no se detecte, las metástasis hepáticas y extrahepáticas pueden ser
localizadas mediante la GRS.
Existe una amplia experiencia sobre el valor de la GRSS en la detección del tumor carcinoide. La
revisión de Hoefnagel sobre 451 pacientes aportó una sensibilidad acumulada del 86%, que guarda una
excelente correlación con los datos obtenidos en los estudios in vitro: en los que se aprecia como el 88% de
los tumores carcinoides expresan R-SS. A la vista de estos resultados, no parece justificada la utilización de
la 123I-MIBG ni del 201Tl en el diagnóstico de tumor carcinoide. La tasa de detección del tumor carcinoide
oculto, en pacientes con síndrome carcinoide y diseminación metastásica, no se conoce con exactitud,
aunque en alguna de las series que incluyen este tipo de pacientes raramente se consigue localizar el tumor
primario.
El manejo óptimo de los pacientes con TNE-EP requiere que el tratamiento de elección sea el
más adecuado teniendo en cuenta la severidad de los síntomas endocrinos, la localización del tumor y la
presencia o no de metástasis hepáticas o extrahepáticas.
La GRSS es un método eficaz para detectar y estadificar el tumor. Sin embargo, los resultados
de la GRSS están condicionados, en cierta medida, a la adquisición de una SPECT abdominal. La
utilización de un equipo multidetector incrementa la estadística de contaje y mejora no sólo la calidad de las
imágenes tomográficas sino la sensibilidad, en relación a la SPECT adquirida con gammacámaras de un
único detector. Para el conjunto de TNE-EP la incidencia de metástasis óseas es del 7-13%, con frecuencia
múltiples, afectan preferentemente al esqueleto axial y no siempre están relacionadas con sintomatología
dolorosa. Si analizamos los pocos trabajos publicados, así como nuestra propia experiencia, la GRSS tiene
una alta sensibildad en la detección de metástasis oseas, incluso mayor que la gammagrafía ósea, lo que
refuerza el valor de la GRSS como método para estadificar un TNE-EP.
Existe correlación entre la densidad de los R-SS en el tumor y la captación del 111In-DTPAOC, lo
que explica que la GRSS sea capaz de detectar lesiones inferiores a 1 cm no localizadas por los métodos
diagnósticos convencionales. Cuando se comparan los resultados de la GRSS con los obtenidos mediante
US, TC, RM-STIR y angiografía abdominal selectiva, la GRSS sale favorecida. En la serie de Gibril y cols.
con 80 pacientes diagnosticados de gastrinoma, la GRSS fue más sensible que cualquier otro método
diagnóstico de los anteriormente mencionados, para detectar el tumor primario, e incluso, la gammagrafía
sóla fue más sensible que la combinación de todos los procedimientos diagnósticos utilizados. Sin embargo,
la GRSS no detectó todos los tumores primarios por lo que cuando ésta sea negativa habrá que utilizar
métodos diagnósticos adicionales. La GRSS identificó el 92% de los pacientes con metástasis hepáticas
frente al 83% de la combinación de US, TC, RM-STIR y angiografía. Cuando se añaden los resultados de
todos estos métodos diagnósticos con los de la GRSS la detección de metástasis hepáticas se incrementa
únicamente en un 4%. Esto sugiere que si una GRSS-SPECT no demuestra metástasis hepáticas la
utilización de métodos diagnósticos adicionales, incluso muy sensibles como RM-STIR y angiografía, no
proporcionará información adicional en la mayoría de los casos.
La USE está considerada como un método de primera línea para detectar los tumores del área
duodeno pancreática y es más sensible que los US, TC y RM. En una serie prospectiva de 20 pacientes con
síndrome de Zolliger-Ellison (SZE) la sensibilidad de la USE fue del 75% para los gastrinomas pancreáticos
y del 62,5% para las adenopatías peripancreáticas. Sin embargo, en la serie 32 pacientes con SZE
publicada por De Kerliver y cols, la GRSS detectó el 56% de los gastrinomas frente al 40% de la USE. La
combinación de la GRSS y USE permite detectar el 90% de los gastrinomas duodenales y/o de las
adenopatías peripancreáticas.
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Las opciones terapeúticas son numerosas y la elección del tratamiento óptimo implica el
conocimiento, lo más exacto posible, de la extensión y de las características funcionales del tumor. La
GRSS proporciona información sobre el "estado del receptor", permitiendo seleccionar a los pacientes que
podrían beneficiarse del tratamiento con análogos de la SS. Dichos análogos han demostrado su eficacia en
el control de los síntomas en pacientes con TNE-GEP funcionantes, normalizan los marcadores
bioquímicos, ejercen una acción antiproliferativa, al estabilizar el crecimiento tumoral, y prolongan la
supervivencia. Los pacientes con una GRSS positiva serían los mejores candidatos para este tipo de
terapia.