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La Iglesia en Esmirna: Sufrimiento y Resurrección

Este documento resume la lección 10 sobre la iglesia en Esmirna mencionada en Apocalipsis 2:8-11. Explica que Esmirna significa mirra, una especia que representa el sufrimiento de Cristo. La iglesia en Esmirna sufrió persecución como Cristo y continuó Sus padecimientos. Además, analiza que el que habla a la iglesia es el Primero y el Último, que estuvo muerto y vivió, dándoles vida de resurrección. Finalmente, describe el sufrimiento de la ig

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La Iglesia en Esmirna: Sufrimiento y Resurrección

Este documento resume la lección 10 sobre la iglesia en Esmirna mencionada en Apocalipsis 2:8-11. Explica que Esmirna significa mirra, una especia que representa el sufrimiento de Cristo. La iglesia en Esmirna sufrió persecución como Cristo y continuó Sus padecimientos. Además, analiza que el que habla a la iglesia es el Primero y el Último, que estuvo muerto y vivió, dándoles vida de resurrección. Finalmente, describe el sufrimiento de la ig

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Lucas Márquez

CRISTO EN APOCALIPSIS

LECCIÓN 10

LA IGLESIA EN ESMIRNA
LA VIDA DE RESURRECCION Y LA CORONA DE LA VIDA

Apocalipsis 2:8-11
“Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice
esto: Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se
dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. No temas en nada lo que vas a padecer. He
aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis
tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído,
oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”.

En griego Esmirna significa mirra. La mirra es una especia aromática dulce y representa el sufrimiento.
En la tipología, representa el fragante sufrimiento de Cristo. Por consiguiente, la iglesia en Esmirna era
una iglesia sufrida, una prefigura de la iglesia que sufriría bajo la persecución del Imperio Romano a
finales del siglo I y hasta la primera parte del siglo IV.

La iglesia perseguida sufrió en la fragancia de Cristo, en otras palabras, esta iglesia estaba en la
tribulación de Cristo y en la comunión de Sus padecimientos. La iglesia en Esmirna sufrió como Cristo y
llegó a ser la continuación de Sus padecimientos.

Colosenses 1:24
“Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de
Cristo por su cuerpo, que es la iglesia”.

Pablo completaba los sufrimientos de Cristo. Aunque nadie puede continuar la obra redentora de Cristo,
Sus sufrimientos tienen que ser completados por todos Sus seguidores, tanto individual como
colectivamente. En la iglesia en Esmirna vemos la continuación colectiva de los sufrimientos de Cristo,
debido a que esta iglesia era la continuación de los sufrimientos de Jesús, verdaderamente constituía el
testimonio de Jesús.

1. EL QUE HABLA

A. El Primero y el Último
Consideremos ahora al que habla a la iglesia en Esmirna. En Apocalipsis 2: 8 el Señor dice: “Y escribe
al mensajero de la iglesia en Esmirna: El Primero y el Ultimo, el que estuvo muerto y revivió”.

El Señor le dijo a esta iglesia sufrida, que Él era el Primero y el Ultimo. Esto significa que no importa
cuán grandes fueran los sufrimientos por los que El pasó, esos sufrimientos no pudieron terminarlo ni
dañarlo.
Al sufrir la iglesia, debe saber que el Señor es el Primero y el Último, que es eterno e inmutable.
Cualquiera que sea la circunstancia, El permanece inmutable.

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Lucas Márquez
CRISTO EN APOCALIPSIS

Nada puede ser primero que El, ni nada puede existir después de Él. Todas las cosas están dentro del
límite de Su control.
Cuando el Señor le dijo a la iglesia en Esmirna que Él era el Primero y el Último, indicaba con ello que
la iglesia tiene que ser victoriosa. La iglesia no debe detenerse ante ningún tipo de sufrimiento.

B. El que estuvo muerto y revivió

En este versículo el Señor también dijo que El “estuvo muerto y revivió”. Revivir significa resucitar. El
Señor sufrió la muerte y volvió a vivir. El pasó por la muerte, pero ésta no pudo retenerlo.

Hechos 2:24
“… al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido
por ella”.

Porque Él es la resurrección:

Juan 11:25
“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”.

La iglesia sufrida también necesita conocerlo a Él como resurrección para poder pasar por todo tipo de
sufrimiento. No importa cuán severa sea la persecución, la iglesia continuará viviendo, porque la vida de
resurrección de Cristo dentro de ella puede soportar la muerte. Cuando mucho, el sufrimiento o la
persecución sólo pueden matarnos. Después de la muerte que experimentamos por la persecución, viene
la resurrección.

De manera que es como si el Señor dijese a la iglesia sufrida: “Debes comprender que Yo fui perseguido
hasta la muerte. Pero la muerte no fue el fin, fue la entrada a la resurrección. Cuando entré en la
muerte, llegué al umbral de la resurrección. No tengas temor de la persecución, ni de la posibilidad de
ser muerto.
Debes recibir la muerte y estar contento, porque una vez que hayas pasado por la muerte también tú
estarás a las puertas de la resurrección. Recuerda, que Yo soy el que estuve muerto y reviví”. Sólo
necesitamos al Señor.

2. EL SUFRIMIENTO DE LA IGLESIA

A. La tribulación
En el versículo 9 de Apocalipsis 2, el Señor le dice a la iglesia en Esmirna: “Yo conozco tu tribulación”.

El contenido de esta epístola está lleno de tribulación, sufrimiento y persecución. Para la iglesia la
tribulación es una prueba de la vida.

Sólo la tribulación puede manifestar la medida en que la iglesia ha experimentado y disfrutado la vida de
resurrección de Cristo. Además, la tribulación trae las riquezas de la vida de resurrección de Cristo.

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Lucas Márquez
CRISTO EN APOCALIPSIS

El propósito del Señor al permitir que la iglesia sufra tribulación, no es solamente atestiguar que Su vida
de resurrección vence la muerte, sino también capacitar a la iglesia para que entre en las riquezas de Su
vida. Por consiguiente, la tribulación es muy valiosa para la iglesia.

B. Su pobreza (aunque es rica)

El Señor dijo: “Yo conozco tú tribulación, y pobreza (pero tú eres rico)”. El Señor valoró a la iglesia
sufrida. La iglesia sufrida era pobre en bienes materiales, pero rica en el Señor y en las riquezas de Su
vida. Por consiguiente, el Señor parece estar diciendo: “Aunque estás sufriendo tribulación y pobreza,
eres rica. Eres pobre en lo material, pero rica en lo espiritual. Eres pobre en lo terrenal, pero rica en lo
celestial”.
Las persecuciones son el medio que nos conduce a las riquezas de Cristo. Cuanto más perseguidos
somos y más pobreza sufrimos, más ricos somos en Cristo.

C. Calumnias de los judíos incrédulos, la sinagoga de Satanás

En el versículo 9 de Apocalipsis 2, el Señor también dice que “El conoce las calumnias de los que se
dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás”.
De acuerdo con esta epístola, la persecución viene de la religión, de los judíos incrédulos, que son
sinagoga de Satanás.
Las calumnias de los judaizantes era la crítica maliciosa contra la iglesia sufrida.
Los judaizantes eran judíos en la carne, pero no en el espíritu.

Romanos 2:28-29
“Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la
carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en
letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios”.

Simplemente ser del linaje carnal de Abraham no los constituye verdaderos judíos.

Romanos 9:7-8
“… ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia.
Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la
promesa son contados como descendientes“.

Por consiguiente, el Señor dijo que ellos “se dicen ser judíos, y no lo son”. Estos judaizantes
obstinadamente insistían en preservar su sistema judío, que constaba del sacerdocio Levítico, los
sacrificios y el templo físico, todos los cuales eran tipos que Cristo cumplió y reemplazó. Puesto que la
iglesia bajo el nuevo pacto en la economía de Dios no participaba en las prácticas religiosas, los
judaizantes la calumniaban.

El Señor dice que los que se dicen ser judíos, y no lo son, son “sinagoga de Satanás”. Esta expresión es
un calificativo terrible. La sinagoga era el lugar donde los judíos adoraban a Dios principalmente
estudiando sus escrituras, o sea, el Antiguo Testamento. Sin embargo, a causa de su necedad al aferrarse
a sus conceptos religiosos y tradicionales, vinieron a ser uno con Satanás en la oposición al camino de

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CRISTO EN APOCALIPSIS

vida de Dios, mediante el cual Dios cumple Su propósito. Bajo la manipulación y las estratagemas de
Satanás, pues él estaba detrás de las sinagogas en aquel tiempo, éstas perseguían al Señor Jesús

Mateo 12:9-14
“Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y
preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? Él les dijo: ¿Qué
hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche
mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer
el bien en los días de reposo. Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue
restaurada sana como la otra. Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle”.

Lucas 4:28-29
“Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; y levantándose, le echaron fuera de la
ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para
despeñarle. Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue”.

Hechos 6:9
“Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría,
de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban”.

Apocalipsis 3:9
“He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que
mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado”.

Fue por eso que el Señor la llama “la sinagoga de Satanás”. Incluso cuando estuvo en la tierra, El
consideró que las sinagogas eran de Satanás,
Los que asistían a la sinagoga aparentemente adoraban a Dios, pero en realidad se estaban oponiendo a
Él. Aunque ellos perseguían y mataban a los verdaderos adoradores de Dios, consideraban que ofrecían
un servicio a Dios.

Juan 16:2
“Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que
rinde servicio a Dios”.

Cuando el Señor estaba en la tierra, los judíos no podían darle muerte directamente, porque en aquel
tiempo ellos no tenían el derecho de matar al Señor Jesús apedreándolo; entonces utilizaron al gobierno
romano para sentenciarlo y crucificarlo.

Del mismo modo, las sinagogas judías incitaron al gobierno romano a perseguir a la iglesia sufrida.
Desde entonces, y a través de los siglos, los religiosos han seguido esos mismos pasos, persiguiendo a
los que genuinamente buscan y siguen al Señor en espíritu y en vida, pensando que están defendiendo
los intereses de Dios.

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CRISTO EN APOCALIPSIS

La religión siempre utiliza la política para destruir la iglesia. La religión no tiene poder para causar daño
físico a los que aman al Señor, pero usan la política y al gobierno para destruir la iglesia. El catolicismo
romano, el protestantismo y el judaísmo caen en esta categoría, pues se han convertido en una
organización de Satanás, un instrumento suyo para estorbar la economía de Dios.

D. Encarcelados por el diablo

En el versículo 10 de Apocalipsis 2, el Señor nos dice: “No temas lo que vas a padecer. He aquí, el
diablo va a echar a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados”.

El versículo 9 menciona a Satanás y el 10 al diablo. En el griego Satanás significa adversario. Él no es


solamente el enemigo de Dios que opera desde afuera, sino también el adversario que se opone desde
adentro. La palabra griega diabolos, traducida diablo, significa acusador y calumniado.

Apocalipsis 12:9-10
“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña
al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran
voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la
autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los
acusaba delante de nuestro Dios día y noche”.

El diablo, quien es Satanás, el adversario de Dios, nos acusa ante Dios y nos calumnia ante el hombre.
La persecución que la iglesia sufrió:

1. Comenzó en la sinagoga, la reunión religiosa de los judíos


2. Fue instigada por Satanás, el adversario
3. Fue consumada por el gobierno romano usado por el diablo, el calumniador, para encarcelar a los
santos.

El encarcelamiento de la iglesia sufrida fue la obra conjunta de la política diabólica y la religión


satánica.

E. Una tribulación intensa pero breve

En Apocalipsis 2 versículo 10 el Señor también les dice que “ellos tendrán tribulación diez días”. El
número diez significa plenitud; por ejemplo, los Diez Mandamientos expresan plenamente las
exigencias de Dios, y los diezmos de las ofrendas, lo cual muestra que diez partes constituyen una
ofrenda completa. Diez días en la Biblia representan un período completo, aunque breve.

Génesis 24:55
“Entonces respondieron su hermano y su madre: Espere la doncella con nosotros a lo menos diez días, y
después irá”.

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Jeremías 42:7
“Aconteció que al cabo de diez días vino palabra de Jehová a Jeremías”.

Daniel 1:12-13
“Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a
beber. Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que comen de la ración de la
comida del rey, y haz después con tus siervos según veas”.

Por tanto, significa que la aflicción de la iglesia sufriente fue completa, aunque de corta duración.
Aunque la persecución nos parezca larga, a los ojos de Dios es corta. No dura mil días, ni cien,
solamente diez. ¡Alabado sea el Señor! Este sufrimiento es un sufrimiento temporal.

Como señal, estos diez días denotan proféticamente los diez períodos de persecución que la iglesia
sufrió a manos de los emperadores romanos, desde César Nerón, en la segunda mitad del siglo I, hasta
Constantino el Grande en la primera parte del siglo IV.

Pese a que fueron muy severas las persecuciones instigadas por el diablo, Satanás, a través de los
césares romanos, quienes hicieron todo lo posible por destruir y eliminar a la iglesia, no pudieron
subyugarla ni darle fin. La historia demuestra que la iglesia del Cristo viviente, quien murió y vivió de
nuevo, resistió las persecuciones victoriosamente y se multiplicó grandemente mediante la indestructible
vida de resurrección.

3. LA VIDA DE RESURRECCION PUEDE PERSEVERAR HASTA LA MUERTE

En el versículo 10 de Apocalipsis 2, el Señor nos dice: “Sé fiel hasta la muerte, y Yo te daré la corona
de la vida”. En esta epístola se nos indica que la vida de resurrección está en la iglesia. Cuando el Señor
reveló lo que El es, en el versículo 8, diciendo que estuvo muerto y revivió, daba a entender que Su vida
de resurrección está en la iglesia. Es como si el Señor dijese: “Yo soy la resurrección y vivo en ti. No
hay razón ni excusa para fracasar, puesto que tienes la vida de resurrección. No debes ser derrotado
por la persecución. Al contrario, debes sufrir la persecución victoriosamente por medio de Mi vida de
resurrección”. Mediante la vida de resurrección, la iglesia puede pasar por la tribulación e ir hasta la
muerte. La iglesia siempre está calificada para ser una mártir maravillosa, victoriosa y gloriosa. Todos
nosotros estamos calificados para ser mártires victoriosos porque tenemos la vida de resurrección.

4. LO QUE EL ESPIRITU DICE

Aun lo que el Señor dice en la epístola a la iglesia sufrida es lo que el Espíritu dice a todas las iglesias.
Esto indica que todas las iglesias pueden experimentar el mismo sufrimiento. En realidad, en todas las
iglesias ha habido algunos santos que han pasado por la misma clase de persecución. Todos ellos han
tenido que escuchar lo que el Espíritu dice a esta iglesia sufrida. Mediante el hablar constante del
Espíritu, la palabra del Señor en esta epístola se ha extendido a todos los santos que han sufrido
persecución por la causa del Señor a través de las generaciones.

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5. LA PROMESA A LOS VENCEDORES

A. La corona de la vida
En el versículo 10 se promete al que venza que recibirá la corona de la vida. Al final la vida llegará a ser
una corona, y será la gloria de los mártires victoriosos. Según el Nuevo Testamento, una corona siempre
denota un premio dado, además de la salvación.

Apocalipsis 3:11
“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”.

Santiago 1:12
“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la
corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”.

2 Timoteo 4:8
“Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel
día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”.

1 Pedro 5:4
“Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”.

1 Corintios 9:25
“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible,
pero nosotros, una incorruptible”.

La corona de la vida es un premio concedido a los que son fieles hasta la muerte al vencer la
persecución, y denota la fuerza vencedora que es el poder de la vida de resurrección. También denota
que estos vencedores han obtenido la superresurrección de entre los muertos, la resurrección
sobresaliente.

Filipenses 3:10-11
“… a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando
a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos”.

B. No sufren daño de la segunda muerte

En el versículo 11 de Apocalipsis 2, el Señor dice: “El que venza no sufrirá daño de la segunda muerte”.
Vencer en esta epístola se refiere a vencer la persecución siendo fiel hasta la muerte.
La promesa hecha a los vencedores en esta epístola tiene dos aspectos: por un lado, reciben la corona de
la vida; y por otro, no sufrirán daño de la segunda muerte.

La segunda muerte es el juicio que Dios trae sobre el hombre después de la muerte y la resurrección de
éste.

Apocalipsis 20:11-15
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CRISTO EN APOCALIPSIS

“El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo,
practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. He aquí yo vengo pronto, y mi
galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra. Yo soy el Alfa y la Omega, el
principio y el fin, el primero y el último. Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho
al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad”.

Puesto que los vencedores habrán vencido la muerte por haber sido fieles hasta la muerte bajo la
persecución y no requerirán ser juzgados por Dios después de resucitar, recibirán la corona de la vida y
nunca más los tocará la muerte; es decir, no sufrirán el daño de la segunda muerte.
Todos debemos ser vencedores. Si usted no es un vencedor en esta era, sufrirá el daño de la segunda
muerte en la próxima edad.

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