Coordinación: Daiana Melón y Mariana Relli Ugartamendía
Ilustración de portada: Geografía del conflicto, Chempes
Corrección: Antonella Alvarez y Hernán Ouviña
Diagramación interior: Esteban Sambucetti
Centro de Investigaciones Geográficas (IdIHCS FaHCE UNLP/CONICET)
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Geografías del conflicto : crisis civilizatoria, resistencias y construcciones populares en
la periferia capitalista / compilado por Daiana Melón ; Mariana Relli Ugartamendía. - 1a
ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Muchos Mundos Ediciones ; Fundación Rosa
Luxemburgo ; La Plata : Centro de Investigaciones Geográficas -UNLP , 2021.
160 p. ; 22 x 15 cm.
ISBN 978-987-86-8950-0
1. Crisis Ecológica. 2. Lucha Política. 3. Cuidado del Medio Ambiente.. I. Título.
CDD 303.6
Daiana Melón y Mariana Relli Ugartamendía
(coordinadoras)
Raúl Zibechi - Patricia Pintos - Luis González Reyes - Laura Álvarez Huwiler -
Mariano Féliz - Juliana Díaz Lozano - Delmy Tania Cruz Hernández -
Christian Torno - Victoria Pasero Brozovich - Lía Nora Tamagno - Martín Sotiru
Inés Maraggi - Violeta Ventura - Francisco Vértiz - Andrea Di Croce Garay -
Florencia Musante - Sergio Perdoni - Arte al Ataque - AwkaChe
Universidad Nacional de La Plata (UNLP)
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FaHCE)
Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS)
Centro de Investigaciones Geográficas (CIG)
Director: Héctor Luis Adriani
Sub-directora: Patricia Pintos
Grupo Al Borde, Construcción de Pensamiento Indisciplinado:
Alicia Migliario, Alida Dagnino, Christian Torno, Daiana Melón, Diego García, Emilia
Millón, Juliana Díaz Lozano, Mariano Féliz, Martín Sotiru, Maximiliano Cantoni,
Octavio Kozameh y Victoria Passero Brosovich.
Grupo de Estudios Urbanos:
Andrea Di Croce, Carolina Cisterna, Florencia Musante, Francisco Vértiz, Gabriel
Losano, Inés Maraggi, Juan Pablo del Río, Liliana Lapomarda, Lucas Ramírez,
Lucía Matteucci, Mariana Relli Ugartamendía, Nicolás Trivi, Pablo González,
Patricia Pintos y Violeta Ventura.
Esta publicación fue apoyada por la Fundación Rosa Luxemburgo con fondos del
Ministerio Federal de Cooperación Económica y el Desarrollo de Alemania (BMZ).
Índice
Introducción
Mariana Relli Ugartamendía y Daiana Melón ..........................................7
Capitalismo en crisis, pandemia
y resistencias populares
Mariano Féliz ..........................................................................................15
Pandemia y colapso sistémico
Luis González Reyes ................................................................................21
¿La pandemia de hoy o el capitalismo de siempre?
Laura Alvarez Huwiler ..............................................................................27
Espacios de vida en crisis: articulaciones comunitarias
ante la (re)patriarcalización de los territorios
Juliana Díaz Lozano, Delmy Tania Cruz Hernández,
Victoria Pasero Brozovich y Christian Torno ............................................33
De la soberanía a la autonomía alimentaria
Raúl Zibechi .............................................................................................45
El agronegocio en el centro del debate: la agroecología
como alternativa para la soberanía alimentaria
Martín Sotiru, Nora Tamagno y Daiana Melón .........................................51
¿Humedales al límite o límites
a la devastación de humedales?
Patricia Pintos e Inés Maraggi .................................................................61
Apuntes sobre la relación entre la pandemia
del COVID-19 y la producción de alimentos
Martín Sotiru ...........................................................................................71
Unión de Trabajadores de la Tierra:
“Venimos haciendo ejercicios de soberanía alimentaria,
preparándonos para esta sociedad que estamos construyendo”
Martín Sotiru ............................................................................................77
Desmercantilización y autogestión del hábitat
para crear mejores ciudades
Mariana Relli Ugartamendía y Francisco Vértiz .......................................83
Las redes del cuidado barrial.
El rol de las organizaciones sociales
frente a la pandemia del COVID-19
Andrea Di Croce Garay, Florencia Musante y Violeta Ventura .................93
Habitar la cooperativa en contexto de COVID-19.
La experiencia de una habitante y militante
del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos
Andrea Di Croce Garay, Florencia Musante y Violeta Ventura .................101
Implementación de la Ley de Acceso Justo al Hábitat
en contexto de la pandemia del COVID-19
Sergio Perdoni .........................................................................................107
Mapeos torcidos desde los márgenes
de la ciudad cooltural
Arte al Ataque y AwkaChe .......................................................................115
Muestra colectiva Territorios en disputa.
Extractivismo, resistencias y cambio social.............................................127
Sobre lxs autorxs......................................................................................145
Las redes del cuidado barrial.
El rol de las organizaciones sociales
frente a la pandemia del COVID-19
Andrea Di Croce Garay, Florencia Musante y Violeta Ventura
Vivimos en ciudades donde las dificultades para acceder a la
vivienda conviven con la concentración de la propiedad y con grandes
porcentajes de vivienda ociosa o subutilizada. Muchas de las medidas
estatales, lejos de atender las necesidades habitacionales de la
población, actúan en favor de determinados sectores garantizando
sistemas de apropiación privada del excedente, evitando la captación
de plusvalía, vendiendo tierra pública, produciendo infraestructura
urbana volcada a la reproducción de capital inmobiliario (zonificando,
distritando, etc), entre otras. A su vez, (por acción o por omisión) sus
prácticas dificultan (o no logran) la generación de mecanismos para que
el valor producido por sus intervenciones sea redistribuido de manera
equitativa; lo que contribuye así a procesos de hiperconcentración en
manos de los grandes desarrolladores inmobiliarios.
Ante este escenario, desde los movimientos sociales se
construyen cotidianamente acciones de resistencia, reclamo
organizado y atención de las necesidades mediante la acción
colectiva. Invisibilizada, la ciudad “informal”, los barrios populares,
están en permanente movimiento. Sabemos que la presencia de
estas experiencias, conocimientos y saberes en el debate académico
y en la construcción de alternativas es central; es por esto que, en las
Segundas Jornadas de Geografías del Conflicto, promovimos un panel
en el que buscamos contribuir a ello invitando a compartir y poner en
diálogo algunas de sus acciones frente a la crisis socio-sanitaria del
COVID-19.
Para ello, invitamos a integrantes de tres organizaciones sociales:
Nelson Santacruz, comunicador, habitante del barrio 21-24 (Ciudad
Autónoma de Buenos Aires) y parte de la organización “La Poderosa”;
Luz Amparo Asalde Hernández, trabajadora de la economía popular e
integrante del Frente Popular Darío Santillán–Corriente Plurinacional
(FPDS-CP); y Felipe Mesel, abogado e integrante del Área Derecho a la
ciudad de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ).
La propuesta fue que compartan sus experiencias respecto a (I)
los nuevos y viejos conflictos que emergieron o se potenciaron ante
la crisis sanitaria, económica y social del COVID-19; (II) sus miradas
93
Las redes del cuidado barrial. El rol de las organizaciones sociales frente a la pandemia...
respecto a la gestión estatal (en sus distintos niveles y organismos)
de dicha crisis y (III) la forma en que las trayectorias organizativas se
pusieron en juego en esta coyuntura. En lo que sigue nos dedicaremos
a reponer esos intercambios.
Viejos y nuevos conflictos
Antes de que los contagios masivos se instalaran en la agenda
mediática argentina, tanto La Poderosa como ACIJ, alertaron sobre
la situación de vulnerabilidad que enfrentaban las villas y los barrios
populares ante la crisis sanitaria venidera. Hicieron publicaciones en
las redes sociales, presentaciones oficiales y denuncias demandando
protocolos e intervención estatal preventiva, la cual no llegó sino
después de desatadas las olas de contagio. Lxs tres panelistas fueron
clarxs al respecto: la urgencia radicaba en que los nuevos problemas
que implicaría el COVID-19 se posarían sobre los problemas
estructurales de sus barrios. Y así fue. El coronavirus, además de
abrir nuevos conflictos, potenció problemas frente a los cuales, tal
como detalló Luz, las organizaciones vienen “peleando, organizándose
desde hace muchos años”.
En los barrios periféricos las dificultades para acceder a derechos
básicos se redoblan. Respecto de las condiciones de vivienda,
los problemas edilicios (humedad, poco aislamiento térmico,
inundabilidad, hacinamiento y falta de acceso a los servicios básicos)
aumentan considerablemente los riesgos sanitarios de sus habitantes.
También, puertas adentro una vieja problemática se vio potenciada
con el COVID-19: las violencias de géneros. Tanto Nelson como Luz
alertaron sobre los riesgos que implicó, durante el Aislamiento Social
Preventivo y Obligatorio (ASPO), que muchxs compañerxs se vieran
forzadxs a convivir con quien lxs violenta.
Puertas afuera, las problemáticas estructurales también se
pusieron en juego. Así, por ejemplo, Felipe compartió que en los barrios
populares porteños las prácticas represivas de las fuerzas policiales
se profundizaron durante la pandemia. Algo similar sucedió en el
ámbito de la salud. Para Nelson, su barrio (así como todos los barrios
populares) tiene una doble batalla en dicho campo, ya que “a la par
de una pandemia” deben “lidiar con una epidemia”: el dengue. A ello
se suma que las ambulancias (y eventualmente los taxis) no acceden
a todas las zonas del barrio, dificultando la atención a lxs pacientes
afectadxs por esos virus.
A su vez, la pandemia potenció conflictos nacidos de aquellos
límites estructurales. El golpe que sufrió el mercado de trabajo informal
94
Andrea Di Croce Garay, Florencia Musante y Violeta Ventura
se sintió especialmente en sus barrios, donde muchxs de lxs vecinxs
se quedaron sin la posibilidad de hacer “changas” para sobrevivir.
Dicha problemática impactó en otros dos conflictos históricos. Por un
lado, crecieron las dificultades para pagar los alquileres informales, lo
cual se tradujo en nuevos desalojos y tomas de tierras, así como en
el aumento del agrupamiento de familias y el hacinamiento. De igual
modo, vecinxs de los barrios en los que residen o militan lxs panelistas,
debieron abandonar sus lugares de residencia para mudarse a
localizaciones devaluadas de la estructura urbana.
Por otro lado, el golpe al mercado laboral informal hizo que crezca
la demanda de meriendas y platos de comida, repercutiendo en la
capacidad de contención social de las organizaciones. En la villa 21-24,
contó Nelson, esto puso en tensión y al borde del colapso al “sistema
alimenticio autogestivo”. La mayor demanda impactó, no sólo en los
recursos materiales de los que disponen, sino también en las personas
que están al frente de sus sistemas de contención autogestiva.
Veremos más adelante que se trata, en la mayoría de los casos, de
compañeras que se vieron sobrepasadas por el aumento de trabajo,
sin que ello implique un correlativo aumento de recursos materiales,
económicos ni simbólicos desde la estatalidad.
Por último, es importante mencionar que la preexistente
desigualdad en el acceso a celulares, computadoras e internet se hizo
más evidente a partir de que estos insumos pasaron a ser “básicos”.
Las dificultades de acceso impidieron desde la gestión de permisos
de circulación, hasta la continuidad pedagógica de las infancias y
juventudes de los barrios. Asimismo, el derecho a la alimentación y
la ayuda estatal se vieron afectadas: tramitar el Ingreso Familiar de
Emergencia (IFE), por ejemplo, requirió no sólo el acceso a internet y a
una computadora, sino una “formación digital” que muchxs vecinxs no
tienen. En suma, durante la pandemia, la ya consolidada brecha digital
adquirió distintas formas y llegó a nuevos ámbitos de la vida cotidiana.
Evaluación de la gestión estatal
Un segundo eje de intercambio giró en torno a la intervención
estatal frente a la pandemia1. Si bien lxs panelistas reconocieron
ciertas medidas tomadas por el Estado, insistieron en que, frente a
las condiciones extremadamente críticas que se viven en sus barrios,
fueron intervenciones insuficientes, con demoras y sin la articulación
necesaria con las organizaciones sociales.
1 Tanto Nelson como Felipe se refieren a la intervención en los barrios populares y
villas de la ciudad de Buenos Aires, mientras que Luz incorpora la mirada de Berisso,
provincia de Buenos Aires.
95
Las redes del cuidado barrial. El rol de las organizaciones sociales frente a la pandemia...
Dentro de los puntos positivos reconocieron algunas acciones
ante el aumento de necesidades básicas y de las dificultades de
muchas familias de acceder a un plato de comida. En particular, los
programas de asistencia alimentaria coordinados con organizaciones
sociales o garantizados a través de las instituciones escolares como
el Servicio Alimentario Escolar. En la misma dirección, desde ACIJ
resaltaron cierto “activismo judicial” desde distintos actores estatales,
que buscaron garantizar accesibilidad a internet para niñxs, acceso al
agua, e incluso un protocolo específico para barrios populares. A escala
nacional, Felipe destacó algunas regulaciones al mercado de suelo y de
vivienda (como la prohibición de corte de servicios básicos, el Decreto
320/20202 de regulación de Alquileres y el Decreto 319/20203 que
interviene sobre ejecuciones hipotecarias). Medidas esenciales, en
tanto la vivienda, la salud y las condiciones de acceso a la ciudad están
estrechamente relacionadas.
Sin embargo, como adelantamos, lxs panelistas coincidieron
en que fue una intervención insuficiente. Así, por ejemplo, al mismo
tiempo que Felipe reconoció los intentos regulatorios por parte del
Estado nacional de algunas problemáticas urbanas, señaló que en las
villas continuó habiendo cortes de servicios, desalojos y mecanismos
estatales que impiden la posibilidad del acceso a una vivienda digna.
Más aún, siendo este contexto un buen momento para repensar la
forma de producir y habitar la ciudad, no se evidenció una batería de
respuestas innovadoras por parte del Estado: “la manera en que se
atienden los desalojos en hoteles, conventillos, inquilinatos, pensiones
y barrios populares, da cuenta de lógicas que se vienen arrastrando
y que están lejos de resolver el conflicto. Los créditos y subsidios
parecen quedar chicos en este contexto, y se sigue construyendo una
forma mercantil de acceso a la ciudad, etc.”.
En la misma dirección, Nelson señaló que en su barrio el gobierno
de la ciudad llegó a destiempo “cuando todo ya estaba prendido
fuego”. Además, fue “desprolijo”. La primera vez que se implementó
el Operativo DetectAr4, por ejemplo, tanto lxs portadorxs del virus
2 Decreto del PEN a través del cual se suspendieron los desalojos, se prorrogaron los
contratos de alquiler hasta el 30/9/20 y se congelaron los precios de los alquileres,
entre las medidas más importantes.
3 Decreto del PEN a través del cual se estableció el congelamiento de las cuotas
mensuales hasta el 30/9/20 de los créditos hipotecarios sobre inmuebles destinados
a vivienda única y que se encuentren ocupados a tal fin por la parte deudora o quienes
la sucedan a título singular o universal, y de los créditos prendarios actualizados por
Unidad de Valor Adquisitivo
4 Una estrategia nacional orientada a la detección masiva de personas infectadas
de coronavirus y, mediante su aislamiento, evitar propagaciones exponenciales del
virus.
96
Andrea Di Croce Garay, Florencia Musante y Violeta Ventura
como sus contactos estrechos5 fueron aisladxs en los mismos
espacios físicos; luego los “contactos estrechos” volvían al barrio sin
un acompañamiento estatal, viéndose en muchos casos obligadxs a
circular para garantizar su abastecimiento. Se generaba así malestar
entre lxs vecinxs, quienes temían que el propio Operativo promueva los
contagios. Si bien con el paso del tiempo el Operativo fue “puliéndose”,
sus falencias dieron cuenta de las dificultades estatales para asistir
a los barrios, dado que no se apoyaron (o incluso desconocieron) las
redes preexistentes.
La demora de la intervención estatal implicó pérdidas
irreversibles. Ramona fue “una compañera de la villa 31” (Ciudad
Autónoma de Buenos Aires) quien durante la pandemia denunció que
llevaba semanas sin agua. La villa 31 “tiene toda la decoración que
se imaginen, todo el marketing de la urbanización”, pero no cuenta
con redes pluviales y de agua. Ramona “gritó esa necesidad”, relató
Nelson, “y terminó muriendo tras un contagio de COVID-19”. También
otrxs referentes y militantes de distintas villas de la ciudad de Buenos
Aires murieron ante la conjunción entre una enfermedad viral, las
necesidades estructurales que sufren sus barrios y las demoras del
Estado.
Finalmente, la necesidad de articulación de los gobiernos locales
con las organizaciones que trabajan desde hace muchos años en estos
barrios, apareció como central: “hay a veces cierto desconocimiento.
Les pedimos que bajen, que caminen el barrio, que se pongan las botas,
se embarren. Que estamos acá desde hace tiempo y es necesario
articular”, enfatizó Luz. Por su parte, Nelson remarcó que el Estado
necesita indefectiblemente apoyarse en las “organizaciones sociales, y
principalmente en las vecinas que son las que ponen el pecho”, figuras
principales en garantizar aspectos básicos de la vida barrial. Las
organizaciones sociales son y se proponen, entonces, como actores
nodales de coordinación y llegada del Estado a los barrios.
La cuestión organizativa
De este modo, frente a los viejos y nuevos conflictos profundizados
en el año 2020 y ante la insuficiencia de la acción estatal, la
5 Según define el Ministerio de Salud de la Nación Argentina, “se denomina
contacto estrecho a toda persona que estuvo sin las medidas de protección personal
adecuadas a menos de 2 metros distancia de un caso confirmado durante 15 minutos
o más o durante las 48 horas previas al inicio de los síntomas. También es contacto
estrecho quien comparte habitación, baño o cocina con un caso positivo de COVID-19.
Los contactos estrechos tienen un alto riesgo de haber adquirido la enfermedad por lo
que deben cumplir 14 días de aislamiento preventivo”.
97
Las redes del cuidado barrial. El rol de las organizaciones sociales frente a la pandemia...
organización social fue la columna vertebral para la gestión de la crisis
socio-sanitaria del COVID-19 en los barrios populares.
Como ya señalamos, destacan las actividades en los merenderos
y comedores populares, que enfrentaron una afluencia cada vez
mayor de personas ante el aumento de la desocupación y la creciente
necesidad alimenticia. En este escenario, el rol de las mujeres de las
organizaciones sociales requiere de una mención especial, siendo
pilares de las redes de cuidado comunitarias. En palabras de Luz,
fueron ellas “la primera línea, en todos los frentes” al momento de
enfrentar la crisis del COVID-19. También lxs jóvenes organizadxs,
cumplieron un rol central. Al respecto, lxs panelistas sostuvieron que
es indispensable que desde la estatalidad se reconozca y formalice
la tarea (muchas veces invisibilizada) de las organizaciones y las
compañeras que garantizan la reproducción de la vida barrial.
Destacaron también las distintas estrategias que, apelando
a la creatividad y la solidaridad, se dieron las organizaciones para
enfrentar diversas situaciones. Algunas de ellas fueron las campañas
que buscaron captar donaciones. En el barrio 21-24, por ejemplo,
La Poderosa lanzó la campaña “Contagia solidaridad”, obteniendo
recursos importantes para sostener los espacios alimenticios y de
cuidado autogestivo del barrio. En este punto, Nelson señaló que los
aportes de la sociedad se impusieron sobre los recursos que otorgó
el Estado de la ciudad de Buenos Aires. En el barrio de Luz, a las
campañas de donaciones se sumaron las compras colectivas, con el
objetivo puesto en “contener a todos, más en esta pandemia”.
En otro orden de cosas, las organizaciones sociales fueron
medulares para difundir y denunciar la situación desigual de sus barrios
en la pandemia. Hoy sabemos que la crisis del COVID-19 impacta de
manera profundamente diferencial según las clases y grupos sociales;
ahora bien, el emplazamiento de esa premisa en la agenda pública fue,
en parte, gracias a la acción comunicativa de distintas organizaciones
sociales. Frente a la “curva de la desigualdad”, tal como contó Nelson,
la organización social fue fundamental para visibilizar las distintas
formas en que golpea el coronavirus, para decir “che, éste es el
problema de la desigualdad que hoy sale a flote y nos cachetea a toda
la sociedad. Hagámonos cargo”.
Además de aportar a la difusión y a la contención básica, las redes
solidarias y las organizaciones sociales, resaltó Nelson, “son el oxígeno
que está sirviendo de soporte para que todo lo demás no colapse: las
redes de apoyo escolar están complementando a la educación pública
que no sabe cómo seguir con la continuidad pedagógica; las postas
de salud y las promotoras de salud son el soporte para que las salitas
y los hospitales no colapsen totalmente; las cocineras que están
98
Andrea Di Croce Garay, Florencia Musante y Violeta Ventura
precarizadas, que no tienen ni un sueldo y que no son reconocidas
simbólicamente por la sociedad, hoy le están dando de comer a
millones de personas en todo el país y, en toda Latinoamérica, son el
soporte del hambre y el desempleo”. Eso se replica en todos los ámbitos
de la vida barrial. La Poderosa, por ejemplo, conformó en el barrio 21-
24 la “casa de la mujer y disidencias” donde se acompaña a personas
travestis y trans —todxs ellxs en situación de emergencia habitacional
y alimenticia— y a mujeres que sufren violencia de género.
Por último, la organización social, además de gestionar las crisis,
crea horizontes de posibilidades y construye mundos comunes y
posibles. Dicho de otro modo, además de dispositivos concretos para
atravesar la pandemia, genera motivaciones ya que, “en medio de la
desesperación, encontrás algo en la organización que te empuja y te
da más ganas de seguir, el hecho de ver a tu vecinx te empuja y te
inspira a seguir organizándote”, explicó Nelson. Luz, a su vez, reforzó:
“apostamos a seguir trabajando, a seguir poniéndole el hombro, como
antes, con la misma fuerza. Sabemos que no es fácil y no va a ser fácil.
Pero si estamos así unidos y en organización, algo vamos a lograr”.
Para finalizar, en los barrios abordados se generaron frente al
COVID-19 nuevas redes de comedores, de salud y comités de crisis.
Que ello se haya dado con celeridad y eficacia no es casual; por el
contrario, sostuvo Nelson, “fue posible por un valor muy importante
que tiene este país, pero sobre todo que tienen los barrios populares (…)
estamos organizadxs y eso se debe a la cultura misma de la militancia
villera”. Así, la historia política y social de los barrios populares en
Argentina, se actualiza en esta crisis mundial y se convierte en una
herramienta imprescindible para afrontarla.
99
Sobre lxs autorxs
Andrea Di Croce Garay
Arquitecta (UNLP), Magíster en Estudios Urbanos (UNGS) y docto-
randa en Arquitectura y Urbanismo (UNLP). Becaria doctoral de CONI-
CET, en el Centro Interdisciplinario de Estudios Complejos (FAU UNLP).
Docente del Taller “Barrios populares, ¿están ahí porque quieren?” (Li-
ceo Víctor Mercante, UNLP). Integrante del colectivo ArqCom La Plata.
[email protected]
Arte al Ataque
Espacio de cultura de la Regional La Plata, Berisso y Ensenada del
Frente Popular Darío Santillán-Corriente Plurinacional.
https://www.facebook.com/arte.ataque / @artealataquelp
AwkaChe
Espacio de cultura de la Regional La Plata, Berisso y Ensenada de la
Corriente Social y Política Marabunta.
https://www.facebook.com/awkache.lp / @awkache_laplata
Christian Torno
Marica y activista. Licenciado en Trabajo Social (UNLP) y Profesor
en Filosofía. Doctorando en Ciencias Sociales (UNLP). Miembro del Gru-
po de trabajo CLACSO “Cuerpos, territorios y feminismos”, investigador
sobre políticas sociales, economía feminista y trabajo. Es autor y coautor
de ponencias y capítulos de libros. Participa del colectivo de investiga-
ciones Al Borde, Construcción de Pensamiento Indisciplinado y de la Cá-
tedra Libre Virginia Bolten.
[email protected]
Daiana E. Melón
Lic. en Comunicación Social (UNLP). Doctoranda en Ciencias So-
ciales (UNLP). Maestranda en Gobierno (UBA). Becaria doctoral de la
UNLP con lugar de trabajo en el Centro de Investigaciones Geográficas
(CIG IdIHCS UNLP/CONICET). Integrante del Grupo de trabajo CLACSO
“Cuerpos, territorios y feminismos” y del colectivo de investigaciones Al
Borde, Construcción de Pensamiento Indisciplinado.
[email protected]
Delmy Tania Cruz Hernández
Feminista antirracista, ecologista del sur y educadora popular. Doc-
tora en Antropología Social (CIESAS-Sureste). Actualmente realiza un
posdoctorado en el Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre
145
Chiapas y Centroamérica (CIMSUR UNAM). Co-coordinadora del grupo
de trabajo CLACSO “Cuerpos, Territorios y Feminismos”. Forma parte
del colectivo latinoamericano Miradas Críticas del Territorio desde el Fe-
minismo y es cofundadora de la organización feminista comunitaria de
Chiapas, Mujeres Transformando Mundos A.C.
[email protected]
Florencia Musante
Socióloga (UNLP). Maestranda en Sociología (IFCH UNICAMP). Be-
caria doctoral con lugar de trabajo en el Instituto de Investigaciones en
Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS UNLP/CONICET). Trabaja en
estudios urbanos sobre desigualdades en el acceso a la ciudad. Forma
parte de diversos proyectos de extensión y milita en una organización
política que actúa en la periferia de la ciudad de La Plata.
[email protected]
Francisco Vértiz
Abogado y Doctor en Ciencias Sociales (UNLP). Docente de Socio-
logía Jurídica en grado y postgrado e Investigador del Instituto de Cul-
tura Jurídica (UNLP). Trabaja sobre la regulación estatal del proceso de
urbanización a través del análisis de diferentes intervenciones: normati-
va jurídica, instrumentos de gestión, programas de vivienda, mediación
estatal en los conflictos por el acceso al hábitat.
[email protected]
Inés Maraggi
Licenciada en Geografía (UNLP). Becaria Doctoral con lugar de tra-
bajo en el Laboratorio de Investigaciones del Territorio y el Ambiente
(LINTA CIC).
[email protected]
Juliana Díaz Lozano
Licenciada y Profesora de Periodismo y Comunicación Social
(UNLP). Doctora en Ciencias Sociales (UNLP). Becaria Posdoctoral del
CONICET en el Centro de Investigaciones Geográficas (IdIHCS UNLP/
CONICET). Co-coordinadora del Grupo de Trabajo Clacso “Cuerpos, te-
rritorios y feminismos”. Integrante del colectivo de investigaciones Al
Borde, Construcción de Pensamiento Indisciplinado y de la Cátedra Libre
Virginia Bolten.
[email protected]146
Laura Álvarez Huwiler
Investigadora del Centro de Investigación en Economía y Socie-
dad de la Argentina Contemporánea (UNQ) y Profesora en la UNAJ. Li-
cenciada en Ciencia Política (UBA), Magister en Sociología Económica
(IDAES UNSAM), Doctora en Ciencias Sociales (UBA) y pos-doctora en
Desarrollo Sostenible y Desigualdades Sociales en la Región Andina del
Programa Trandes (UF Berlin y PUCP).
[email protected]
Lía Nora Tamagno
Ingeniera Agrónoma (UNLP). Integrante del Laboratorio de Investi-
gación y Reflexión en Agroecología de la Facultad de Ciencias Agrarias y
Forestales (UNLP). Trabaja en alternativas tecnológicas para la produc-
ción de alimentos con perspectiva agroecológica, en vinculación con la
producción familiar y con organizaciones sociales populares del periur-
bano.
[email protected]Luis González Reyes
Activista de Ecologistas en Acción, España. Socio-trabajador de la
Cooperativa Garúa, Saberes y Proyectos Ecosociales de Madrid, y traba-
jador de FUHEM. Participa en varias experiencias de la economía solida-
ria. Co-autor de En la espiral de la energía. De formación académica es
Doctor en Químicas (UCM).
@luisglezreyes
Mariana Relli Ugartamendía
Profesora de Geografía (UNLP), Magister en Hábitat y Vivienda
(UNMdP) y Doctora en Geografía (UNLP). Docente de la FaHCE UNLP
e investigadora del Grupo de Estudios Urbanos del Centro de Investi-
gaciones Geográficas (IdIHCS UNLP/CONICET). Integrante de la Red
Iberoamericana de Investigación en políticas, conflictos y movimientos
urbanos.
[email protected]Mariano Féliz
Economista. Investigador del CONICET. Profesor de la UNLP. Fellow
del International Research Group on Authoritarianism and Counter-Stra-
tegies (IRGAC) de la Fundación Rosa Luxemburgo (Berlín). Integrante de
la colectiva Al Borde, construyendo pensamiento indisciplinado. Activis-
ta de la Colectiva en Movimiento por una Universidad Nuestramericana
(COMUNA) del FPDS-CN en el Movimiento de los Pueblos.
[email protected]
147
Martín Sotiru
Licenciado en Administración (FCE UNLP), maestrando en Políticas
de Desarrollo y doctorando en Geografía (FaHCE UNLP). Becario doc-
toral del CONICET con lugar de trabajo en el Centro de Investigaciones
Geográficas del Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias
Sociales (CIG IdIHCS UNLP/CONICET). Trabaja en temas relacionados a
la agroecología, organizaciones populares y desarrollo territorial.
[email protected]
Patricia Pintos
Profesora y Licenciada en Geografía (UNLP). Máster en Gestión de
ciudades (Universidad de Barcelona) y Doctoranda en Geografía (UNLP).
Sub-directora del Centro de Investigaciones Geográficas del Instituto
de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (CIG IdIHCS
UNLP/CONICET). En los últimos años, sus investigaciones se vinculan a
los cambios operados en la expansión metropolitana de Buenos Aires y a
los vínculos entre gestión pública del territorio, desarrollos inmobiliarios
de tipo cerrado y afectación de bienes comunes de la naturaleza.
[email protected]
Raúl Zibechi
Educador popular, periodista y escritor nacido en Uruguay. Acom-
paña movimientos anti-capitalistas, en tareas de formación colectiva y
debates sobre cuestiones estructurales y de coyuntura. Ha transitado
del concepto de movimientos sociales al de sociedades en movimiento y
luego pueblos en movimiento. Publica en medios de izquierda y con edi-
toriales artesanales y compañeras. Pertenece a la Universidad Trashu-
mante de Argentina y al Mercado Popular de Subsistencia de Uruguay.
[email protected]
Sergio Perdoni
Profesor en Geografía (UNLP). Docente e Investigador del Departa-
mento de Planificación y Políticas Públicas de la Universidad Nacional de
Lanús. Miembro titular del Consejo Provincial de Acceso Justo al Hábitat
por la UNLa.
[email protected]
Victoria Pasero Brozovich
Licenciada en Sociología (Facultad de Ciencias Políticas y Sociales,
UNCuyo). Especialización de Políticas de Cuidado con Perspectiva de
Género de CLACSO. Trabaja en el Programa Economía Social y Ambiente
(Área Innovación Social. Secretaría de Extensión y Vinculación. UNCu-
yo). Integrante del Grupo de Trabajo “Cuerpos, Territorios y Feminismos”
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(CLACSO) y del Instituto de Estudios de Género y Mujeres (UNCuyo).
Trayectoria en trabajo territorial con organizaciones sociales populares
y grupos de mujeres, economía social y solidaria, cooperativismo, inves-
tigación y formación especializada en género y feminismos.
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Violeta Ventura
Licenciada en sociología (FaHCE UNLP). Doctora en Estudios Urba-
nos (ICO UNGS). Investigadora del Laboratorio de Estudios en Cultura
y Sociedad de la Facultad de Trabajo Social (LECYS UNLP/CONICET).
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