BIOGRAFÍA DEL MÚSICO VENEZOLANO TELÉSFORO JAIMES
"Pluma y Lira” y “El Campo está Florido” son dos de las composiciones más reconocidas del
compositor TELÉSFORO JAIMES, de extracción llanera y Tachirense adoptado y querido
como un andino de excepción, de destacada presencia e inolvidable en el recuerdo de los
tachirenses de dos siglos.
El lugar de nacimiento de Telésforo Jaimes aún está en discusión y de allí que lo único
verdaderamente cierto es que Justo Telésforo Jaimes nació en Venezuela, en el Llano, porque
su lugar exacto de nacimiento algunos biógrafos lo ubican en Palmarito, otros en Barinas y
muchos más dicen que nació en Guasdualito.
En el Estado Táchira se da por seguro que este prolijo músico, testigo de dos siglos, es
tachirense: Telésforo Jaimes nació en Guasdualito, y fue uno de esos arreadores de ganado
que llega aproximadamente para 1.890 a San Cristóbal, y era la zona de La Sabana, la
preferida para salir a pasear a caballo, reseñan todavía los diarios tachirenses al hablar del
autor de Valses y Bambucos que son hoy Clásicos del Folklore Venezolano.
Y si como dicen, uno no es de dónde nace sino donde se cría, Telésforo Jaimes entonces fue
tachirense, porque en San Cristóbal, estado Táchira, creció, se educó y allí murió. En la
Capital Tachirense se formó como ciudadano y trabajó en el campo y en la ciudad, en las
faenas llaneras y en la Música.
En San Cristóbal desarrolló Telésforo Jaimes su fructífera labor de músico polifacético, que
fue a un tiempo Autor Académico y Compositor Popular y ejecutante de los instrumentos
musicales típicos de la región andina, entre ellos, el violín. Allí dejó la dualidad de su
inspiración, expresada de manera firme en la alegría de sus Joropos y en la romántica fluidez
de sus Valses.
Allí realizó su obra musical y formó la contextura de la misma, andando por los barrios y calles
de una villa romántica como el manojo de sus emociones y de sus recuerdos.
A Telésforo Jaimes se le considera uno de los más fieles exponentes del Valse, cuestión que
ratifican sus Composiciones en este ritmo de raíz europea, “El Campo está Florido”, “Entre
Amigos”, “Pluma y Lira” Noche de Luna, Rayito de Sol y “El Ave Canta”, sus Composiciones
más conocidas y las de sabor andilianero. Igualmente se nota su excelencia en sus Joropos,
entre ellos el de referencia obligada, “Punta de Soga”.
A San Cristóbal y todo el estado Táchira cantó y dibujó musicalmente. Y todavía la brisa de
tierra llana repite los acordes de su musa, cada vez que la luna relumbra en su espejo sobre
las ondas del río. Y si en San Cristóbal se hizo compositor a ella supo Telésforo Jaimes dar su
corazón y entregar sus huesos, en 1.918. A San Cristóbal ofreció su cuerpo al final de su vida.
Fue Tachirense, sin duda alguna.