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D. Constitucional Efip 1 - Jonathan Ruiz

1) El poder constituyente puede ser originario o derivado. El originario crea la primera constitución de un estado de manera ilimitada, mientras que el derivado reforma una constitución existente y está sujeto a las reglas constitucionales. 2) El titular del poder constituyente originario es el pueblo, aunque su ejercicio recae en representantes elegidos. El poder constituyente derivado también lo ejerce el pueblo a través de representantes como asambleas constituyentes. 3) Tanto el originario como el derivado tienen límites como valores

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D. Constitucional Efip 1 - Jonathan Ruiz

1) El poder constituyente puede ser originario o derivado. El originario crea la primera constitución de un estado de manera ilimitada, mientras que el derivado reforma una constitución existente y está sujeto a las reglas constitucionales. 2) El titular del poder constituyente originario es el pueblo, aunque su ejercicio recae en representantes elegidos. El poder constituyente derivado también lo ejerce el pueblo a través de representantes como asambleas constituyentes. 3) Tanto el originario como el derivado tienen límites como valores

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INTEGRACIÓN DE RAMAS DE LOS DERECHOS PÚBLICOS

EJE TEMÁTICO DERECHO CONSTITUCIONAL

Sub-Eje temático 1: TEORIA CONSTITUCIONAL Y FEDERALISMO

Poder constituyente. Concepto

La Constitución es fruto del ejercicio del Poder Constituyente, que ha sido definida como

“La competencia, capacidad o energía para constituir o dar constitución al estado, es decir,
para organizarlo, para establecer su estructura jurídico-política.”

Clasificación

El poder Constituyente puede ser originario o derivado.

Originario: El poder Constituyente es originario cuando se ejerce en la etapa fundacional o de


primigeneidad del estado, para darle nacimiento y estructura.
Según Sagüés este poder Constituyente, no en sentido cronológico, sino en cuanto a su cuota de
poder, no está sometido a normas jurídicas preexistentes de derecho positivo; se lo puede considerar
pues revolucionario e ilimitado (respecto del derecho positivo).

Puede ser fundacional, cuando dicta la primera constitución del Estado al crearse este y siempre
que actúe sin topes normativos, o pos fundacionales, sí opera después de haberse creado el estado,
pero libre de reglas jurídicas preexistentes.

Titular: El poder Constituyente originario tiene como titular al pueblo o la comunidad, porque es la
colectividad toda la que debe proveer a su organización política y jurídica en el momento de crearse
el estado. La noción responde a la búsqueda de la legitimidad en el uso del poder Constituyente
originario.
El preámbulo de nuestra Constitución de 1853- 1860 acoge este principio definitorio cuando incluye la
fórmula “nos los representantes del pueblo”. Esa residencia o titularidad del poder Constituyente en el
pueblo sólo se conoce en “potencia”, la decisión queda librada a la totalidad o conjunto de hombres
que componen la comunidad. El ejercicio en “acto” de ese poder Constituyente se radica en razón de
la eficacia, en quienes, dentro del mismo pueblo, están en condiciones, en un momento dado, de
determinar con suficiente consenso social la estructura fundacional del estado y de adoptar la decisión
fundamental en conjunto.
Este poder Constituyente originario fue ejercido por el pueblo social e históricamente, las condiciones
determinadas por las circunstancias temporal en qué se han ejercido, llevaron a que las provincias
históricamente preexistentes enviaran sus representantes al Congreso de Santa Fe, en cumplimiento
de pactos también preexistentes (el último de los cuales fue el de San Nicolás de 1852).
La fórmula del preámbulo remite a esta interpretación, dando por cierto que el titular del poder
Constituyente que sancionó la Constitución de 1853 es el Pueblo. Pero el Pueblo por “voluntad y

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elección de las provincias” con lo que a través de las unidades políticas provinciales se expresa en
acto y eficazmente la decisión comunitaria de organizar el Estado.
El fundamento de que la titularidad del poder constituyente corresponde al pueblo, constituye
la base de la legitimidad democrática y del Estado de derecho. El poder constituyente originario
tiene como titular al pueblo o la comunidad, porque es la colectividad toda la que debe proveer a su
organización política y jurídica en el momento de crearse el estado. La noción responde a la búsqueda
de la legitimidad en el uso del poder constituyente originario.
El preámbulo de nuestra constitución de 1853-1860 acoge este principio definitorio cuando incluye la
fórmula de “nos los representantes del pueblo…”.
Sin embargo, esa residencia o titularidad del poder constituyente en el pueblo sólo debe reconocerse
“en potencia”, o sea, en el sentido de que no hay nadie (ni uno, ni pocos, ni muchos) predeterminado
o investido para ejercerlo; y no habiendo tampoco una forma concreta predeterminada por Dios ni por
la naturaleza para constituir a cada estado, la decisión queda librada a la totalidad o conjunto de
hombres que componen la comunidad.
El ejercicio “en acto” de ese poder constituyente se radica “en razón de la eficacia” en quienes, dentro
del mismo pueblo, están en condiciones, en un momento dado, de determinar con suficiente consenso
social la estructura fundacional del estado y de adoptar la decisión fundamental de conjunto.

Titularidad y ejercicio del poder Constituyente. Es usual distinguir entre:


a. titularidad del poder Constituyente (Generalmente conferida al pueblo o a la nación; es decir,
en quién se le atribuye o imputa la decisión del Poder Constituyente)

b. el ejercicio del poder, es decir el desempeño de éste por los autores de la Constitución formal
(por ejemplo, los miembros de una asamblea Constituyente).

Límite del poder Constituyente originario


Se dice que el poder Constituyente originario es, en principio, ilimitado. Ello significa que no tiene
límites de derecho positivo, o, dicho de otra forma, que no hay ninguna instancia Superior que lo
condicione. Ahora bien, la ilimitación no descarta:

a. los límites suprapositivos del valor justicia (o derecho natural);

b. los límites que pueden derivar colateralmente del derecho internacional público (por ejemplo:
tratados);

c. el condicionamiento de la realidad social con todos sus ingredientes, que un método realista de
elaboración debe tomar en cuenta para organizar al estado.

El poder Constituyente originario ejercido en 1853 fue ilimitado (en sentido de derecho positivo, porque
no estuvo condicionado por ninguna instancia positiva Superior o más alta. Pero tuvo en cuenta los
límites suprapositivo del valor justicia (o derecho natural), los pactos preexistentes, la realidad social
de nuestro medio.
Incluir a los pactos preexistentes, (sabiendo que el propio preámbulo afirma que la Constitución se
dicta en cumplimiento de ellos), significa dar razón de que hay límites colaterales, también en el poder

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Constituyente originario. Los pactos preexistentes tuvieron ese carácter. No fueron una instancia
superior o más alta, pero condicionaron colateralmente al poder Constituyente originario.
(Según Sagüés) es acertado asimismo marcar ciertos límites del poder constituyente originario:

Topes fácticos. Está recortado y condicionado por las fuerzas políticas que operan en un país, los
lobbies y grupos de presión, los factores de poder, las posibilidades económicas, etcétera

Topes normativos. El derecho internacional opera también como condicionante del poder
Constituyente interno. La convención de Viena sobre los tratados, adoptada por nuestro país mediante
la ley 19865, puntualiza en el artículo 27 que el estado no puede desligarse de sus compromisos
internacionales argumentando normas de derecho interno (por ejemplo, su constitución) salvo en
determinados supuestos (si el tratado se firmó violando manifiestamente reglas de derecho interno en
materia de competencia para celebrarlo).
En otros casos, la creación de una justicia trasnacional como la Corte Interamericana de Derechos
Humanos con sede en San José de Costa Rica (adoptada por la Argentina mediante ley 23054)
importa erigir una autoridad supranacional que puede invalidar actos de autoridades nacionales, y así,
por ejemplo, reputar violatorio al pacto de San José de Costa Rica una norma aprobada por un poder
Constituyente originario nacional.
Por supuesto, un estado puede incumplir sus compromisos internacionales y hacer prevalecer en su
territorio su voluntad Constituyente interna; pero eso a su turno le acarrea sanciones políticas, militares
y económicas, emergentes de su responsabilidad internacional.

Topes axiológicos y de derecho natural. Desde luego, hay principios jurídicos- políticos que limitan
la potestad de un poder Constituyente originario (por ejemplo, los valores de justicia, libertad, igualdad,
seguridad, paz, solidaridad, etcétera) plasmados muchas veces en reglas y postulados de derecho
natural, “previos y superiores a cualquier Constitución positiva”, como los de dignidad del hombre,
respeto a la vida, promoción de los más necesitados, entre otras.

Poder Constituyente derivado


El poder Constituyente es derivado cuando se ejerce para reformar la constitución.
Según Sagüés es el sometido arregla jurídicas preexistentes de derecho positivo. Casi siempre
importa una reforma o enmienda de una constitución previa, pero en otros casos posee también un
reemplazo, ya que puede estar facultado para sustituir una constitución por otra. Se discute si el poder
Constituyente derivado significa en realidad poder Constituyente (para algunos sólo importa un poder
legislativo extraordinario) ya que está subordinado a las reglas anteriores. Por nuestra parte
entendemos que la aptitud de alterar parte o toda una constitución importa ejercer poder constituyente,
aunque su ejercicio esté condicionado al cumplimiento de ciertas prescripciones de derecho positivo.

Titular: que el pueblo sea titular del poder constituyente no obstaculiza que el ejercicio efectivo del
mismo esté a cargo de un órgano convocado al efecto como son las asambleas constituyentes o las
convenciones constituyentes, esto en concordancia con el principio representativo propio de las
democracias indirectas, en este caso los convencionales o constituyentes actúan por mandato y en
representación del pueblo.

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Es el pueblo, su único titular, con base en la fuente de la legitimidad ampliamente predominante en
nuestros días, la legitimidad democrática sustentada en el principio de la soberanía popular. Este
principio se expresa afirmando que el pueblo constituye el origen de todo poder y es a través del
sufragio como materializa sus preferencias escogiendo a quienes investirán la calidad de
representantes.

Límites al poder Constituyente derivado


Como la única Norma expresamente referida a la reforma de la constitución sigue siendo el
artículo 30, hemos de centrar estudio del poder Constituyente derivado en aquella cláusula. El artículo
30 consagra la rigidez, tanto por el procedimiento de reforma como el órgano especial que habilita
para realizarla.
Dado el tipo escrito y rígido de la Constitución formal, su revisión debe efectuarse mediante un
procedimiento especial, qué es distinto a la legislación ordinaria.
La rigidez de la Constitución Argentina se acentúa porque el mecanismo de reforma no sólo difiere del
legislativo común, sino además está dirigido al establecimiento de una convención especial para
realizarla (órgano diferente al legislativo ordinario). Se trata, pues, de una rigidez orgánica.
Lo que debemos decidir es sí también la constitución pone límites a la reforma en cuanto a la materia
o al contenido susceptible de revisión, ello se vincula con los contenidos pétreos.

Con esta primera caracterización de requisitos formales y materiales, obtenemos la afirmación


de que el poder Constituyente derivado tiene límites de derecho positivo: unos en cuanto a
procedimiento, otros en cuanto a la materia.

Los límites del poder constituyente derivado están dirigidos:

al congreso (en la etapa de iniciativa o declaración de la necesidad de la Reforma)

a la convención (en la etapa de revisión)

a ambos; así el quórum de votos para declarar la necesidad de la Reforma limita al congreso;
el temario de puntos que el congreso declara necesitados de reforma limita la convención; los
contenidos pétreos limitan tanto al congreso como a la convención.

• La existencia de límites conduce a sostener que cuando una reforma se lleva a cabo sin
respetarlos (sea porque en el procedimiento no se atiene a las formas preestablecidas, sea
porque en cuanto a la materia viola los contenidos pétreos) la enmienda constitucional es inválida
o inconstitucional.

• Hemos de dejar establecido que los tratados internacionales incorporados a nuestro derecho
interno, muchos de los cuales tienen jerarquía constitucional, imponen un límite heterónomo,
externo y colateral al poder Constituyente derivado, por manera que, si al reformarse la
constitución se incorpora a ella algún contenido violatorio de un tratado preexistente, ese
contenido que es producto de la reforma debe calificarse como inconstitucional.

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• Conforme a nuestro derecho vigente a través del derecho judicial, no hay control judicial de
constitucionalidad de la Reforma, porque la jurisprudencia de nuestra corte tiene establecido qué
se trata de una cuestión política no judiciable.

El artículo 30 que la constitución que la constitución puede reformarse en el todo o en


cualquiera de las partes. Una mera interpretación gramatical nos llevaría a decir que “toda” la
constitución y “todas” sus normas son susceptibles de reforma, y que nada le queda sustraído. Si así
fuera ¿negaríamos los contenidos pétreos?
Pero no es así. Que la constitución se puede reformar en el “todo” en cualquiera de las partes significa
que “cuantitativamente” se la puede revisar en forma integral y total. Pero cualitativamente no, porque
hay algunos contenidos o partes que, si bien pueden reformarse, no pueden alterarse, suprimirse o
destruirse. Precisamente, son los contenidos pétreos.
En nuestra constitución, los contenidos pétreos no impiden su reforma, sino su abolición. Ellos
son: la forma de estado democrático; la forma de estado Federal; la forma republicana de gobierno; la
confesionalidad del estado. Lo prohibido sería: reemplazar la democracia por el totalitarismo;
reemplazar el federalismo por el unitarismo; sustituir la república por la monarquía; suprimir la
confesionalidad para imponer la laicidad.
Este endurecimiento que petrifica a los mencionados contenidos subsistirán mientras la estructura
social de la cual derivan conserve su misma fisonomía; en cuanto la estructura social donde se soporta
un contenido pétreo cambie fundamentalmente, el respectivo contenido pétreo dejará de serlo.
Por supuesto que nuestra interpretación reconoce que los contenidos pétreos no están
explícita ni expresamente definidos como tales en la constitución. Los valoramos como tales y
los descubrimos implícitos, en cuanto admitimos parcialmente una tipología tradicional- historicista de
la Constitución argentina. Al recoger del medio geográfico, cultural, religioso, etcétera ciertas pautas
históricamente legitimadas durante el proceso genético de nuestra organización, el Constituyente
petrificó en la Constitución formal los contenidos expuestos, tal como la estructura social subyacente
les daba cabida.

LA REFORMA CONSTITUCIONAL
Concepto: la reforma constitucional es la modificación de la constitución a través del ejercicio del poder
constituyente derivado. En nuestro país, dicho poder está a cargo de la Convención Reformadora

Artículo 30 de la constitución nacional

Este artículo nos explica los pasos a seguir para reformar la constitución, ya que establece lo siguiente:

“la constitución puede reformarse en el todo o en cualquiera de sus partes. La necesidad de reforma debe ser
declarada por el Congreso con el voto de las dos terceras partes, al menos, de sus miembros; pero no se
efectuará sino por una Convención convocada a tal efecto.”

De la lectura de este artículo surgen varios aspectos fundamentales acerca de nuestra constitución y su reforma:

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• RIGIDEZ: como se ha mencionado, la constitución argentina es rígida; ya que su reforma se lleva a cabo
mediante un procedimiento especial, diferente al procedimiento que se utiliza para reformar las leyes
comunes.
Este procedimiento especial se ve reflejado en el art. 30 cuando establece que la reforma debe ser
efectuada por una convención. Dicha convención es convocada específicamente para reformar la
constitución

• CONTENIDOS PETREOS: son los contenidos de la Constitución que no pueden ser reformados.

EJEMPLO: forma federal, forma democrática

Sin embargo, al leer la primera parte del artículo 30, podríamos negar la existencia de dichos contenidos
pétreos: “la constitución puede reformarse en el todo o en cualquiera de sus partes…”.

ACLARACION: la mayoría de la doctrina entiende que los contenidos pétreos pueden reformarse,
siempre y cuando no se altere su esencia. Bidart campos sostiene que lo prohibido seria, por ejemplo:

Reemplazar la democracia por el totalitarismo


Reemplazar el federalismo por el unitarismo
Sustituir la república por la monarquía
Suprimir la confesionalidad para imponer la laicidad

PROCEDIMIENTO Y ETAPAS DE REFORMA


(procedimiento comprendido en el art. 30 CN constando de dos etapas)

ETAPA DE INICIATIVA O PRE CONSTITUYENTE

Es el momento en el que el Congreso declara la necesidad de reformar la Constitución. Para que proceda esta
declaración, el art. 30 exige el voto de las dos terceras partes de los miembros del Congreso

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De aquí Surge la siguiente incógnita

¿LOS DOS TERCIOS DEBEN COMPUTARSE SOBRE EL TOTAL DE MIEMBROS DEL CONGRESO O UNICAMENTE
SOBRE LOS MIEMBROS PRESENTES?

La mayor parte de la doctrina sostiene que debe computarse sobre el total de miembros, ya que cuando la
Constitución pretende que el quorum se calcule sobre los miembros presentes, incluye la palabra “presentes”.

Además, se computa cada cámara por separado. Es decir que por un lado se necesitan los 2/3 de la cámara de
diputados, y por otro lado los 2/3 de la Cámara de Senadores.

También en esta etapa mediante la declaración de necesidad de reforma el Congreso debe puntualizar los
contenidos o artículos que necesitan ser reformados.

Es importante aclarar que la convención no queda obligada a introducir reformas en los puntos señalados por
el congreso (es decir que puede no reformarlos). Pero no puede excederse de estos puntos (es decir que no
puede efectuar reformas fuera de ellos).

ETAPA DE REVISIÓN O CONSTITUYENTE

(ES EL PERÍODO EN EL QUE SE LLEVA A CABO LA REFORMA Y ES LLEVADO A CABO POR LA Convención
Reformadora)

En el artículo 30 no especifica cómo se integra esta convención, pero en la última reforma constitucional (1994),
los integrantes de la Convención fueron elegidos de la misma forma en la se eligen los diputados nacionales.

ACLARACIÓN: la Convención, al momento de reformar tiene ciertos límites:

• Los contenidos pétreos (no pueden alterar su esencia)


• No puede extenderse más allá de los puntos señalados por el Congreso

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• El plazo para reformar. Este plazo es establecido por el Congreso, y su vencimiento provocaría
automáticamente la disolución de la convención.
EN OTROS PAISES: existe una tercera etapa llamada “etapa ratificatoria” en la cual se le otorga validez a la
reforma. Pero nuestra constitución solo prevé las 2 etapas mencionadas anteriormente

Supremacía constitucional
Supremacía significa (ante todo) que la constitución es la “fuente primaria y fundante” del orden
jurídico estatal. Esto, al colocar a la constitución en el vértice de dicho orden, quiere decir que ella
(desde dicha Cúspide) la que dispone la gradación jerárquica del mismo orden, porque como fuente
primaria y fundante.
La supremacía de la constitución tiene dos sentidos. En un sentido fáctico, propio de la Constitución
material, significa que la constitución o derecho constitucional es el fundante y la base de todo el
ordenamiento jurídico- político de un estado.
Pero el sentido con que el constitucionalismo utiliza la noción de supremacía constitucional es
otro. Apunta a la noción que la Constitución formal, obliga a que las normas y los actos estatales y
privados se ajusten a ella. Ello envuelve una formulación de deber- ser, todo el orden jurídico- político
del Estado debe ser congruente o compatible con la Constitución formal.

Recepción en el texto de la Constitución Nacional


La constitución define su calidad de suprema en el artículo 31 al estatuir que:

“Esta constitución, las leyes de la nación que en su consecuencia se dicten por el congreso y los
tratados con las potencias extranjeras, son la ley Suprema de la Nación; y las autoridades de cada
provincia están obligadas a conformarse a ella, no obstante, cualquier disposición en contrario que
contenga las leyes o constituciones provinciales, salvo a la provincia de Buenos Aires, los tratados
ratificados después del Pacto del 11 de noviembre de 1859”

Ampliando la cobertura jerárquica desde la reforma de 1994 los tratados constitucionalizados


enumerados por el artículo 75 inciso 22 están dotados de jerarquía constitucional, o sea, que tiene la
misma primacía que la constitución.
Dada la estructura Federal de nuestro estado, la supremacía constitucional reviste un doble alcance:

a. la Constitución prevalece sobre todo el ordenamiento jurídico- político del estado;

b. la constitución en cuanto a Federal, prevalece también sobre todo el derecho provincial (y


dentro de esta segunda supremacía, prevalece juntamente con la Constitución Federal todo el
derecho Federal, leyes, tratados etcétera) esto se verifican leyendo los artículos 5 y 31.

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El principio de supremacía se completa con los principios del artículo 27 (para los tratados que sólo
tienen prelación sobre las leyes), del artículo 28 (para las leyes), y del art. 99 inc. 2 (para los decretos
del poder ejecutivo que reglamentan a las leyes).
Después de la Reforma de 1994, es imperioso asimismo tener presente una añadidura de suma
trascendencia: en virtud del artículo 75 inciso 22 hay tratados internacionales de Derechos Humanos
que tienen jerarquía constitucional por figurar en la enumeración que se hace de dicha norma, y otros
que pueden alcanzar en el futuro conforme a la misma. Por consiguiente, tales tratados revisten igual
supremacía de la constitución, y aunque no formen parte del texto de la constitución, se hallan fuera
de él a su mismo nivel en el bloque de constitucionalidad Federal.

El orden jerárquico de las normas y los tratados.


La supremacía constitucional supone una gradación jerárquica del orden jurídico derivado, que
se Escalona en planos distintos. Los más bajos se subordinan a los superiores, y todo el conjunto
se debe subordinar a la constitución.
Cuando esta relación de coherencia se rompe, hay un vicio o defecto, qué llamamos
inconstitucionalidad o anti-constitucionalidad.
El artículo 31 resuelve cuestiones qué siendo distintas resultan afines y están estrechamente
vinculadas.
Uno de ellos es la supremacía constitucional y el otro está referido al orden de prelación de
leyes. Este último apunta a definir cuál es el grado de inserción, es decir la ubicación concreta y
jerárquica, que en el ordenamiento tienen todas las normas escritas que lo integran.
El valor de la efectiva existencia de una orden de prelación en cualquier ordenamiento es una
cuestión central. Sin él, la juricidad sería sinónimo de caos, pues no habría forma de resolver los
conflictos que se suscitan entre normas.
El orden de prelación es el siguiente:

PIRÁMIDE DE KELSEN
1. Constitución nacional y tratados constitucionalizados sobre Derechos Humanos contenidos en
el artículo 75 inciso 22 (art. 31).

2. Otros tratados (concordatos, acuerdos de integración y el derecho derivados de ellos, artículos


27 y 75 inciso 22 y 24.

3. Leyes (ley formal emanada del Congreso, artículo 77 a 88), y actos ejecutivos con el mismo
valor que las leyes cómo los decretos de necesidad y urgencia y las leyes delegadas (artículo
99 inciso 3, 76 y, artículo 28)

4. Decretos reglamentario y autónomos dictado por el poder ejecutivo, (artículo 99 inciso 1 y 2)

5. Otros actos normativos emanados del Gobierno Federal en tanto y en cuanto hayan sido
dictados en consecuencia de la constitución. Por ejemplo, resoluciones ministeriales.

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6. Órdenes jurídicos provinciales.

7. Ordenanzas municipales (CONSULTAR FICHA DE ESTUDIO)

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¿Se ha extraviado o dejado de existir la supremacía de la constitución?

Más bien, cabría sostener que hay un reacomodamiento de la misma. Hoy a la doctrina de la
supremacía de la constitución, decimos que esa doctrina subsiste y que la constitución sigue siendo
suprema en cuanto siempre es fuente primaria y fundante del orden jurídico estatal y decide su
prelación, aunque ella misma —al establecer la gradación jerárquica de ese orden— ceda acaso el
primer nivel al derecho internacional o al derecho de la integración.
Para tener completo el diseño de la supremacía constitucional en la relación entre la constitución y los
tratados de derechos humanos con jerarquía constitucional, conviene transcribir los incisos 22 y 24
del art. 75.

Art. 75 inc. 22. “Aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones y con las
organizaciones internacionales y los concordatos con la Santa Sede. Los tratados y concordatos
tienen jerarquía superior a las leyes.
La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; la Declaración Universal de
Derechos Humanos; la Convención Americana sobre Derechos Humanos; el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y
su Protocolo Facultativo; la Convención sobre la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio; la
Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial; la
Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer; la Convención
contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; la Convención sobre los
Derechos del Niño; en las condiciones de su vigencia, tienen jerarquía constitucional, no derogan
artículo alguno de la primera parte de esta Constitución y deben entenderse complementarios de los
derechos y garantías por ella reconocidos. Sólo podrán ser denunciados, en su caso, por el Poder
Ejecutivo nacional, previa aprobación de las dos terceras partes de la totalidad de los miembros de
cada Cámara.
Los demás tratados y convenciones sobre derechos humanos, luego de ser aprobados por el
Congreso, requerirán el voto de las dos terceras partes de la totalidad de los miembros de cada
Cámara para gozar de la jerarquía constitucional.”

Art. 75 inc. 24. “Aprobar tratados de integración que deleguen competencias y jurisdicción a
organizaciones supraestatales en condiciones de reciprocidad e igualdad, y que respeten el orden
democrático y los derechos humanos. Las normas dictadas en su consecuencia tienen jerarquía
superior a las leyes.
La aprobación de estos tratados con Estados de Latinoamérica requerirá la mayoría absoluta de la
totalidad de los miembros de cada Cámara. En el caso de tratados con otros Estados, el Congreso de
la Nación, con la mayoría absoluta de los miembros presentes de cada cámara, declarará la
conveniencia de la aprobación del tratado y sólo podrá ser aprobado con el voto de la mayoría absoluta
de la totalidad de los miembros de cada Cámara, después de ciento veinte días del acto declarativo.
La denuncia de los tratados referidos a este inciso, exigirá la previa aprobación de la mayoría absoluta
de la totalidad de los miembros de cada Cámara.”
(La bastardilla es nuestra.)
Como ya citamos la CN asegura la supremacía de las leyes nacionales que se ajustan a ella por
corresponder al derecho federal tienen preeminencia sobre todo el derecho provincial, como lo
establece el art 31, que estructura un orden jerárquico, y es la fuente de la cual surgen las demás
normas, leyes, decretos, resoluciones, etc. La supremacía del derecho federal (la CN y tratados

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internacionales suscripto por la nación, leyes nacionales) se corrobora también en los artículos 5º, 28
y 128 (respetar la constitución nacional, y los gobernadores de provincia son agentes de custodio de
la CN).

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Supremacía y Bloque de constitucionalidad
La tesis que sostenemos (Bidart Campos)

Afirmamos sintéticamente que toda la constitución (su primera parte más el resto del articulado) en
común con los once instrumentos internacionales sobre derechos humanos de jerarquía constitucional
(más los que la adquieren en el futuro) componen un bloque que tiene una igual supremacía sobre el
derecho infraconstitucional.
Dentro de ese bloque no hay planos superiores ni planos inferiores; o sea, forman una cabecera en la
que todas sus normas se encuentran en idéntico nivel entre sí.
Se nos dirá que la cláusula de “no derogación” de la primera parte de la constitución por los
instrumentos internacionales de jerarquía constitucional ha de tener algún sentido y tener algún efecto.
No obstante, tomemos en cuenta que, a continuación, dicha cláusula enuncia que tales instrumentos
internacionales son complementarios.
¿Qué podemos inferir de la coordinación entre las dos pautas: la “no derogación” y la
“complementariedad”?

a) ¿Qué significa la “no derogación”?

Es una pauta hermenéutica la cual enseña que en un conjunto normativo (para el caso: la constitución
“más” los instrumentos dotados de jerarquía constitucional) que comparte un mismo y común orden
de prelación dentro del ordenamiento jurídico, todas las normas y todos los artículos de aquel conjunto
tienen un sentido y un efecto, que es el de articularse en el sistema sin que ninguno cancele a otro,
sin que a uno se lo considere en pugna con otro, sin que entre sí puedan oponerse
irreconciliablemente. A cada uno y a todos hay que asignarles, conservarles y aplicarles un sentido y
un alcance de congruencia armonizante, porque cada uno y todos quieren decir algo; este “algo” de
uno o de varios no es posible que quede neutralizado por el “algo” que se atribuye a otro o a otros.

b) “complementariedad”.

Complemento es lo que hace falta agregar a una cosa para que quede completa, pero no lo que se
ubica en un plano secundario respecto de otro superior. Para nada hemos de imaginar que el nivel de
lo complementario es inferior al nivel de aquello a lo que complementa. De ahí que sostener que los
tratados, debido a su complementariedad respecto de los artículos de la primera parte de la
constitución, no derogan a ninguno de ellos, jamás tolera aseverar que éstos pueden llegar a excluir
la aplicación de un tratado ni que, en vez de conciliar lo que pueda parecer incompatible, hay que
hacer prevalecer indefectiblemente las normas que integran la primera parte de la constitución.
Si a la criticada locución “no derogan artículo alguno de la primera parte de la constitución” hemos de
darle un sentido aceptable, sólo consentimos éste: “los artículos de la primera parte de la constitución
y los instrumentos internacionales a los que el inciso 22 adjudica jerarquía constitucional componen
un plexo indisociable de derechos y garantías, en el que ninguna norma del primer sector hace
inaplicable a una o más del otro sector, y viceversa; la complementariedad del segundo respecto del
primero significa que le proporciona completitud y que nunca puede resultar inocuo”.
En síntesis, ni los artículos de la primera parte de la constitución “derogan” o dejan sin efecto a normas
internacionales de su mismo rango, ni éstas perturban a aquéllos, porque unos y otras, dentro del

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sistema de derechos al que como fuente alimentan con igual jerarquía, forman un conjunto coherente,
no susceptible de desgajar, o desarticular o dividir con supuestas incompatibilidades, oposiciones o
contradicciones.

CONTROL DE CONSTITUCIONALIDAD
Clasificación.- Los sistemas judiciales de control no son todos iguales. Se
los puede clasificar de la siguiente forma;

1. Según qué órgano judicial ejerce el control, el sistema judicial


puede ser:

a. Concentrado (o europeo): cuando se le da a un órgano judicial específico la tarea exclusiva de


ejercer el control de constitucionalidad (Ej: España, Italia, Uruguay).

b. Difuso (o americano): cuando todos los Órganos judicialeís tienen la posibilidad de ejercer el
control (Ej: Estados Unidos).

2. Según las vías procesales necesarias para llegar al control de constitucionalidad; se


puede utilizar:

a. La via directa (via de acción): en este caso, el proceso tiene como único objetivo juzgar la
constitucionalidad de una norma, sin que sea necesaria su aplicabilidad a un caso concreto (ej:
presento una demanda ante el juez, sólo para que declare inconstitucional una ley).

b. La vía incidental (vía de excepción): en este caso, es necesario que el juez se pronuncie acerca
de la constitucionalidad de la norma para llegar a la solución de un caso concreto (ej: una ley
viola mi derecho de propiedad, por lo tanto necesito que el juez la declare "inconstitucional"
para poder defender mi derecho).

3. Según los efectos que produzca la declaración de inconstitucionalidad:

a. Efecto amplio (erga omnes): la declaración de inconstitucionalidad promovida por el juez


produce la anulación o derogación de la norma en cuestión.

b. Efecto limitado (inter partes): en este caso, sólo se impedirá que la norma "inconstitucional" se
aplique al caso concreto sometido a la consideración del tribunal. La norma no queda derogada,
ya que sólo deja de aplicarse en ese caso concreto, quedando vigente para todos los demás.

Caracteristicas del sistema argentino de control de constitucionalidad en el orden federal.

En nuestro país, el control de constitucionalidad presenta las siguientes características:

1. En cuanto al órgano que lo ejerce, el sistema es Judicial y difuso.Es decir que todos los jueces
(cualquiera sea la jerarquía del tribunal al que pertenezcan) tienen el deber de defender la supremacía

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de la Constitución. Es por eso que, cuando a un juez le compete resolver un caso en el que debe
decidir sí aplica o no una norma contradictoria a la Constitución, su deber es declarar la inaplicabilidad
de la norma al caso concreto.

2. La forma de acceder al control de constitucionalidad es la vía incidental.Esto quiere decir que


los jueces sólo podrán juzgar la constitucionalidad de las normas cuando ésto sea necesario para
resolver un caso concreto. No se puede iniciar un proceso con el sólo objetivo de que el juez analice
la constitucionalidad de una norma (o sea que no se utiliza la via directa).

3. La declaración de inconstitucionalidad produce efectos limitados. En nuestro país , cuando un


juez declara inconstitucional a una norma, no la deroga. Solamente dejará de aplicarse en ese caso
concreto . La norma ni siquiera queda derogada cuando su inconstitucionalidad es declarada por la
Corte Suprema.

ACLARACIÓN
Siguiendo el compendio de Derecho constitucional de German Bidart Campos, este nos aclara que la
declaración de inconstitucionalidad de la norma NO PROCEDE DE OFICIO.
Este también nos aclara las diferentes posturas acerca de este tema. En este apartado vamos a hacer
hincapié en el fallo de la CSJN, acerca del soldado que solicita una pensión, jurisprudencia que sienta
el control de inconstitucionalidad procedente de oficio.

Dicho control procede de oficio en los siguientes supuestos:

• Actos de suma gravedad, etc.

• Esta solo procede si la incompatibilidad entre la norma validada y el


texto constitucional resulta MANIFIESTA E INDUBITABLE

• La declaración de inconstitucionalidad de oficio atenta contra el principio de división de poderes,


es por esto que solo debe recurrirse a ella en casos de suma gravedad

LAS FORMAS DE ESTADO

Según cómo se relacionen entre sí el poder y el territorio en un estado, tradicionalmente se distingue


entre:

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Estado unitario: El Estado es uno en su estructura, en su elemento humano y en sus límites
territoriales. Esta es la forma de estado más simple y la primera con la que aparece históricamente el
Estado Moderno. Es la adoptada por Gran Bretaña, Uruguay, Paraguay, etc.

Estado Federal: La constitución argentina de 1853-1860 acoge la forma federal de estado. Ella importa
una relación entre el poder y el territorio, en cuanto el poder se descentraliza políticamente con
base física, geográfica o territorial. El federalismo es la forma opuesta a la unitaria, que centraliza
territorialmente al poder del estado; el federalismo significa una combinación de dos fuerzas: la
centrípeta y la centrífuga, en cuanto compensa en la unidad de un solo estado la pluralidad y la
autonomía de varios. El estado federal se compone de muchos estados miembros (que en nuestro
caso se llaman “provincias”), organizando una dualidad de poderes: el del estado federal, y tantos
locales cuantas unidades políticas lo forman.
Esta dualidad de poderes se triplica cuando tomamos en cuenta que con la reforma de 1994 no es
posible dudar de que, dentro de cada provincia, los municipios invisten un tercer poder, que es el
poder municipal, también autónomo; lo atestigua, en respaldo del viejo art. 5º, el actual art. 123.
Está basado en la descentralización territorial del poder, de forma tal que coexisten en él un Gobierno
federal, que detenta y ejerce el poder sobre todo su territorio y todas las personas que habitan en él,
por una parte y por la otra, una pluralidad de estados miembros (provincias), cada uno de los cuales
ejerce poder dentro del respectivo límite territorial sobre los habitantes de cada uno de ellos. En esta
estructura compleja, sólo el Estado Federal es soberano y sujeto del orden internacional. El poder es
ejercido entonces por las autoridades centrales o las autoridades del estado miembro, según
un sistema de reparto de competencias preestablecido. Los Estados miembros del Estado federal
carecen de derecho de secesión (no pueden separarse) y nulificación (no pueden negarse a aplicar
las decisiones adoptadas por las autoridades federales) Esta forma de estado ha sido adoptada por
Estados Unidos, Alemania, Argentina, Brasil, Méjico, entre otros países.

Confederación: Es una asociación entre Estados soberanos, cada uno de los cuales es sujeto del
orden internacional, que se unen por un pacto o tratado, por el que se crea un órgano permanente a
cargo de las competencias establecidas en el pacto de alianza. Una característica peculiar que
diferencia la Confederación del Estado federal, radica en que aquella carece de poder directo
sobre los habitantes de los Estados confederados, quienes conservan los derechos de
secesión (separarse de la confederación) y nulificación (negarse a aplicar las decisiones emanadas
del órgano de la confederación).
Generalmente la confederación representa la primera etapa en la constitución de un nuevo Estado.
Así ocurrió por ejemplo con los Estados norteamericanos desde 1777 a 1787 y la confederación suiza
de 1815 a 1848.

EL FEDERALISMO

Nuestro estado federal surge con la constitución histórica de 1853. Se llama República Argentina,
y es un estado nuevo u originario. Sin embargo, histórica y cronológicamente, nuestro federalismo no
fue una creación repentina y meramente racional del poder constituyente, sino todo lo contrario, una
recepción de fuerzas y factores que condicionaron su realidad sociológica.

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a. Por un lado, las ciudades que los movimientos españoles de colonización fueron fundando a
través de las corrientes del norte, del oeste y del Río de la Plata, extendieron sus zonas de
influencia y prepararon las futuras regiones territoriales que conformaron a las provincias.

b. Por otro lado, los órganos de gobierno locales (principalmente los cabildos) proporcionaron al
futuro federalismo una base municipal o comunal.

c. Ideológicamente, desde la Revolución de Mayo se perfilaron los dos sectores de opinión: el


unitario y el federal, que en una pincelada muy rápida podemos hacer coincidir respectivamente,
con las minorías, cultas, liberales, porteñitas, centralistas, monárquicas, etc., y con la masa
popular e inorgánica, republicana y federalista. Sin embargo, la oposición entre Buenos Aires y
el interior no permite identificar en una coincidencia perfecta al unitarismo con la primera y al
federalismo con el segundo, bien que provisoriamente pueda situarse, para la comprensión del
proceso, al núcleo representativo del movimiento unitario en la capital, y al pueblo federal en la
campaña.

En la cronología histórica de nuestro federalismo se componen tres fuerzas de integración de índole


distinta: a) una fuerza proveniente del medio físico-natural), donde la situación capitalina de Buenos
Aires jugó como polo de atracción de las provincias; dicho medio, aunque algo esfumado en sus
comienzos, conformó un ámbito territorial preexistente a 1853-1860; b) una fuerza ideológica, que es
la doctrina federal, cuya expresión mejor sistematizada ha sido el pensamiento oriental,
fundamentalmente el de Artigas; c) una fuerza instrumentadora, que es el proceso de los pactos
interprovinciales.
Evolución:

* Antes de 1810: el régimen municipal español a través de los cabildos proporcionó al federalismo una
base municipal, así como también la obligada descentralización de la administración debido a la
distancia y el aislamiento de las ciudades

* Desde 1810 - revolución de mayo se perfilan dos sectores: el unitario, monárquico, liberal y
centralista situado en la capital, y el federal, popular y de tendencia republicana, en la campaña

*1813-1820: cuasi derecho federal, donde las provincias litorales afirmaron sus autonomías y
celebraron pactos (Pacto de Pilar de 1820, celebrado entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos)

*1820-1831: derecho público sinalagmático, resultado de los pactos interprovinciales entre las
provincias históricas (Tratado del Cuadrilátero de 1822, entre Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y
Corrientes)

*1831-1853: etapa de pre constitucionalismo, como fruto de la adhesión de las provincias al Pacto
Federal, que confluyó en la Constitución Nacional de 1853-1860.
La Constitución Nacional de 1853 estuvo basada en las Bases de Alberdi y en la Constitución
norteamericana.

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*1994: con la reforma quedan bien delimitados los cuatro órdenes de gobierno de la federación
argentina: el gobierno federal, los gobiernos de provincia, el gobierno autónomo de la Ciudad de
Buenos Aires y los gobiernos municipales autónomos.

Relaciones de subordinación, participación y coordinación

La estructura constitucional de nuestra federación presenta los rasgos fundamentales de todos los
estados federales, a saber, las tres relaciones vertebrales:

a. de subordinación
b. de participación, colaboración o subordinación
c. de coordinación

• La subordinación: la relación de subordinación se expresa en la llamada supremacía federal.


El equilibrio del principio de unidad con el de pluralidad tiende a proporcionar cohesión y
armonía mediante la subordinación de los ordenamientos jurídico-políticos locales al
ordenamiento federal, para que las “partes” sean congruentes con el “todo”. Ello quiere decir
que la constitución federal impone ciertas pautas en las estructuras de lineamiento que deben
ser acatadas y reproducidas por las constituciones de los estados miembros.
A partir de la reforma de 1994 podemos comprender que el principio de subordinación viene formulado
por la interrelación de los arts. 5º, 31, 123, y 75 incisos 22 y 24. A su modo, hay que computar asimismo
el art. 128, que reproduce el texto del viejo art. 110.

La relación de subordinación no permite decir que los “gobiernos” provinciales se subordinan al


“gobierno” federal, ni siquiera que las “provincias” se subordinan al “estado” federal, porque lo que se
subordina es el “orden jurídico” provincial al “orden jurídico” federal. Aquellas formulaciones no son,
en rigor, correctas.

• La participación: la relación de participación implica reconocer en alguna medida la


colaboración de las provincias en la formación de decisiones del gobierno federal. Nuestra
constitución la institucionaliza componiendo dentro del gobierno federal al órgano “congreso”
con una cámara de senadores, cuyos miembros representan a las provincias. Nuestro
bicameralismo responde, pues, a la forma federal del estado.
Cabe también incluir, con un sentido amplio de la relación de participación, todo lo que el llamado
federalismo concertado presupone en materia de negociación, cooperación, coordinación, y lealtad
federal.
La coordinación y la relación de coordinación delimita las competencias propias del estado federal y
de las provincias. Se trata de distribuir o repartir las competencias que caen en el área del gobierno
federal y de los gobiernos locales.
Para ello, el derecho comparado sigue sistemas diversos:

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a. todo lo que la constitución federal no atribuye al estado federal, se considera reservado a los
estados miembros; la capacidad es la regla para éstos, y la incapacidad es la excepción, en tanto
para el estado federal ocurre lo contrario: la incapacidad es la regla, y la capacidad es la excepción.

b. inversamente, todo lo que la constitución federal no atribuye a los estados miembros, se considera
reservado al estado federal, para quien, entonces, la capacidad es la regla y la incapacidad es la
excepción;

c. enumeración de las competencias que incumben al estado federal y a los estados miembros.

El sistema de distribución de competencias en el federalismo argentino.

Nuestra constitución ha escogido el primer sistema. Así lo estipula el art. 121: “las provincias
conservan todo el poder no delegado por esta constitución al gobierno federal, y el que expresamente
se hayan reservado por pactos especiales al tiempo de su incorporación”.
Donde leemos “poder no delegado por esta constitución” debemos interpretar que la delegación
es hecha por las provincias “a través” de la constitución como instrumento originario de formación y
estructura de la federación. Son las “provincias” las que “mediante” la “constitución” han hecho la
delegación al gobierno federal.
La fórmula del art. 121, que mantiene la del anterior art. 104, ha merecido interpretación del derecho
judicial a través de la jurisprudencia de la Corte Suprema, en la que encontramos otros dos principios
que la completan: a) las provincias conservan, después de la adopción de la constitución, todos los
poderes que tenían antes y con la misma extensión, a menos de contenerse en la constitución alguna
disposición expresa que restrinja o prohíba su ejercicio; b) los actos provinciales no pueden ser
invalidados sino cuando: b’) la constitución concede al gobierno federal un poder exclusivo en términos
expresos; b’’) el ejercicio de idénticos poderes ha sido prohibido a las provincias; b’’’) hay
incompatibilidad absoluta y directa en el ejercicio de los mismos por parte de las provincias.
Puede verse también este párrafo extractado de una sentencia de la Corte: “Es cierto que en tanto los
poderes de las provincias son originarios e indefinidos (art. 104, constitución nacional), los delegados
a la nación son definidos y expresos, pero no lo es menos que estos últimos no constituyen meras
declaraciones teóricas, sino que necesariamente han de considerarse munidos de todos los medios y
posibilidades de instrumentación indispensables para la consecución real y efectiva de los fines para
los cuales se instituyeron tales poderes, en tanto éstos se usen conforme a los principios de su
institución. De no ser así, aquellos poderes resultarían ilusorios y condenados al fracaso por las
mismas provincias que los otorgaron. De aquí que las supra mencionadas facultades provinciales no
pueden amparar una conducta que interfiera en la satisfacción de un interés público nacional (Fallos,
263-437), ni justifiquen la prescindencia de la solidaridad requerida por el destino común de la nación
toda (Fallos, 257-159; 270;11).”
En más reciente fallo del 15 de octubre de 1991, en el caso “Estado Nacional c/Provincia del Chubut”,
la Corte ha expresado que ella “tiene dicho que ‘si bien es muy cierto que todo aquello que involucre
el peligro de limitar las autonomías provinciales ha de instrumentarse con la prudencia necesaria para
evitar el cercenamiento de los poderes no delegados de las provincias, no lo es menos que el ejercicio
por parte de la nación, de las facultades referidas… no puede ser enervado por aquéllas, so pena de
convertir en ilusorios los propósitos y objetivos de las citadas facultades que fincan en la necesidad
de procurar eficazmente el bien común de la nación toda, en el que necesariamente se encuentran

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engarzadas y del cual participan las provincias’. A lo cual añadió la Corte que ‘en ese orden de ideas
debe subrayarse que, conforme al principio de que quien tiene el deber de procurar un determinado
fin, tiene el derecho de disponer de los medios necesarios para su logro efectivo y, habida cuenta que
los objetivos enunciados en el preámbulo y los deberes-facultades establecidos en los supra citados
incisos del art. 67 de la constitución nacional tienen razón de causa final y móvil principal del gobierno
federal, no cabe sino concluir que éste no puede ser enervado en el ejercicio de estos poderes
delegados, en tanto se mantenga en los límites razonables de los mismos conforme a las
circunstancias; éste es, por lo demás, el principio de supremacía que consagra el art. 31 de la
constitución nacional’ (Fallos, 304-1187 y otros).”
(Las anteriores transcripciones de jurisprudencia de la Corte citan los artículos de la constitución con
la numeración de la época, antes de la reforma de 1994.)
En el reparto de competencias, suele hacerse distinción entre:

a. competencias exclusivas del estado federal;


b. competencias exclusivas de las provincias;
c. competencias concurrentes;
d. competencias excepcionales del estado federal y de las provincias;
e. competencias compartidas por el estado federal y las provincias.

a. Entre las competencias exclusivas del gobierno federal

• intervención federal
• declaración del estado de sitio
• relaciones internacionales
• dictar los códigos de fondo o de derecho común y las leyes federales o especiales, etc.

En general, y como principio, la casi totalidad de competencias asignadas a los órganos de gobierno
federal por la constitución pueden considerarse exclusivas del estado federal.
Paralelamente a estas competencias exclusivas, hallamos en los arts. 126 y 127 las que están
prohibidas a las provincias.
Debemos dejar aclarado que las competencias exclusivas del estado federal no requieren estar
taxativa ni expresamente establecidas a su favor en la constitución, porque las hay implícitas. Dentro
de estas competencias implícitas, hay un tipo especialmente contemplado por la constitución que es
el de los llamados “poderes implícitos del congreso”, reconocidos en el art. 75 inc. 32.

b. Entre las competencias exclusivas de las provincias,

• dictar la constitución provincial


• establecer impuestos directos
• dictar sus leyes procesales
• asegurar su régimen municipal y su educación primaria, etc.

Esta masa de competencias se encuentra latente en la reserva del art. 121, y en la autonomía
consagrada por los arts. 122 y 123, con el añadido del nuevo art. 124.
Como principio, las competencias exclusivas de las provincias se reputan prohibidas al estado federal.

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Las competencias exclusivas de las provincias se desdoblan en: b’) las no delegadas al gobierno
federal; b’’) las expresamente reservadas por pactos especiales.
c. Entre las competencias concurrentes, o sea, las que pertenecen en común al estado federal y a
las provincias, se hallan: los impuestos indirectos internos, y las que surgen del art. 125
concordado con el 75 inc. 18, más las del art. 41 y el art. 75 inc. 17.
d. Hay competencias excepcionales del estado federal, es decir, las que en principio y habitualmente
son provinciales, pero alguna vez y con determinados recaudos entran en la órbita federal. Así, el
establecimiento de impuestos directos por el congreso, cuando la defensa, seguridad común y
bien general lo exigen, y por tiempo determinado (art. 75 inc. 2º).
Hay competencias excepcionales de las provincias en iguales condiciones. Así, dictar los códigos de
fondo o de derecho común hasta tanto los dicte el congreso (art. 126), y armar buques de guerra o
levantar ejércitos en caso de invasión exterior o de un peligro tan inminente que no admita dilación,
dando luego cuenta al gobierno federal (art. 126).

e. Hay también facultades compartidas por el estado federal y las provincias, que no deben
confundirse con las “concurrentes”, porque las “compartidas” reclaman para su ejercicio una doble
decisión integradora: del estado federal y de cada provincia participante (una o varias). Por ej.: la
fijación de la capital federal, la creación de nuevas provincias (arts. 3º y 13), etcétera.

En el derecho constitucional material se ha observado una marcada inflación de las


competencias federales, a veces en desmedro del reparto que efectúa la constitución formal.
Hay pues, en este punto, una mutación que, cuando implica violarla, es inconstitucional.

SUB-EJE TEMATICO 2: DECLARACIONES,


DERECHOS Y GARANTIAS
INTRODUCCION

La Primera Parte de la Constitución es conocida como la parte dogmática. En ella se reconocen


los derechos individuales y de los ciudadanos y está integrada por 43 artículos de los cuales, los treinta
y cinco primeros forman el primer capítulo denominado "Declaraciones, Derechos y Garantías".

DECLARACIONES

son expresiones, manifestaciones o afirmaciones en las que se toma posición acerca de cuestiones
fundamentales, como la forma de gobierno o la organización de las provincias.

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DERECHOS

son facultades que la Constitución reconoce a los habitantes del país para que puedan vivir con
dignidad. Al estar así reconocidas, los habitantes pueden exigir su respeto.

GARANTIAS

son protecciones, establecidas en la Constitución para asegurar el respeto de los derechos y las
libertades que ella reconoce.
El segundo capítulo de la Primera Parte de la Constitución fue incorporado en la última reforma (1994).
Incluye derechos y garantías sobre temas que la sociedad argentina fue considerando esenciales en
los últimos años.

Hábeas corpus

Procedimiento destinado a la protección del derecho a la libertad personal, por el que se trata
de impedir que la autoridad o alguno de sus agentes puedan prolongar de forma arbitraria la detención
o la prisión de un ciudadano. A través del hábeas corpus, una persona privada de libertad puede
obtener su inmediata puesta a disposición de la autoridad judicial competente, que resolverá acerca
de la legalidad o no de la detención.

Legitimación

Puede ser solicitado por el detenido o afectado, sus parientes, abogados y cualquier persona a
su favor. También procede de oficio

Clases de habeas corpus

Clásico o reparador: procede contra actos u omisiones que atenten contra la libertad física o
la impidan sin orden de autoridad competente

Preventivo: funciona en las hipótesis de amenazas ciertas e inminentes que atenten contra la
libertad física de una persona

Correctivo: puede ser utilizado para los casos en que se agravan las condiciones de restricción
de la libertad dispuesta legalmente

Restringido: debe ser utilizado en los supuestos de molestias que perturben o alteren la
libertad física sin llegar a su privación

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Por desaparición forzada: tiene por objeto hacer cesar el estado de desaparición forzada de
personas y lograr su localización

De oficio: el inicio y la prosecución del trámite la realizan directamente los tribunales sin que
exista pedido de parte interesada

Colectivo: La Corte Suprema Nacional le hizo lugar a este pedido en la causa “Mignone” (2002)
para que las personas privadas de la libertad pudieran votar en las elecciones

Durante el estado de sitio: fue receptada en el texto constitucional

Contra particulares: funciona en aquellos supuestos en que la privación de la libertad o su


agravamiento provenga de una actividad de particulares ej: instituto psiquiátrico

Amparo

El amparo puede promoverse cuando no existía una garantía judicial mejor. Tiene por finalidad
que se dejen sin efecto actos u omisiones que de manera actual o inminente lesionen, restrinjan o
amanecen, en forma ilegal o arbitraria, derechos y garantías reconocidos.

Hábeas Data

Las personas tienen derecho a:

• Conocer los datos personales que a su respecto existan en un banco de datos.


• Que el registro de datos certifique la existencia de datos que a ella se refieren.

• Que se rectifiquen los datos inexactos recopilados y que se comuniquen inmediatamente a


aquellas personas que hubiesen recibido previamente la información inexacta.

• Impedir la difusión de un dato dudoso hasta que sea aclarado.

• Que se cancelen los datos personales almacenados ilegalmente o cuya conservación no se


justifique.

Nómina de los Derechos

• Art. 14: Derecho a los trabajadores – Peticionar – Libre tránsito – Publicar ideas – Usar y
disponer de su propiedad – de asociarse – libertad de culto
• Art. 14 bis: Derecho a trabajador – seguro social – jubilación - vivienda digna
• Art. 15: Derecho de la Libertad (No esclavos)
• Art. 16: Derecho a la igualdad (ante a ley)
• Art. 17: Derecho a la propiedad

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• Art. 18: Garantías Procesales – Juicio Previo – Irretroactividad de la Ley – Jueces naturales –
No bis in ídem – Debido Proceso
• Art. 19: Derecho a la privacidad – Principio de reserva Penal
• Art. 41: Derechos ambiental (Ambiente sano)
• Art. 42: Derechos a la relación del consumidor

Art. 8 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH)

Artículo 8. Garantías Judiciales

1. Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo
razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e imparcial, establecido con
anterioridad por la ley, en la sustanciación de cualquier acusación penal formulada contra ella,
o para la determinación de sus derechos y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de
cualquier otro carácter.

2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no
se establezca legalmente su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en
plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas:

a. derecho del inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o intérprete, si no


comprende o no habla el idioma del juzgado o tribunal;

b. comunicación previa y detallada al inculpado de la acusación formulada;

c. concesión al inculpado del tiempo y de los medios adecuados para la preparación de su


defensa;

d. derecho del inculpado de defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor de su


elección y de comunicarse libre y privadamente con su defensor;

e. derecho irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado,


remunerado o no según la legislación interna, si el inculpado no se defendiere por sí mismo ni
nombrare defensor dentro del plazo establecido por la ley;

f. derecho de la defensa de interrogar a los testigos presentes en el tribunal y de obtener la


comparecencia, como testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar luz sobre los
hechos;

g. derecho a no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a declararse culpable, y

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h. derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior.

3. La confesión del inculpado solamente es válida si es hecha sin coacción de ninguna naturaleza.

4. El inculpado absuelto por una sentencia firme no podrá ser sometido a nuevo juicio por los
mismos hechos.

5. El proceso penal debe ser público, salvo en lo que sea necesario para preservar los intereses
de la justicia.

Los Derechos de Primera Generación o Derechos Civiles y Políticos

Introducción

Primera generación, es decir, los propios del constitucionalismo liberal, reflejados en el caso
argentino, en los art. 14 a 18. Se trata de derechos conferidos por lo común sólo a individuos,
seres abstractos y responden al plexo ideológico de fines del siglo XVIII y comienzos del siglo
XIX. Importan el afianzamiento de los valores libertad, propiedad y seguridad y son,
sustancialmente, derecho contra el Estado.
Los derechos de primera generación: son los clásicos derechos individuales, es decir,
derechos civiles y políticos, que fueron objeto de protección preferencial de la primera etapa
del constitucionalismo (a fines del siglo XVII), razón por la cual también se los conoce como
derechos de primera generación. El constitucionalismo moderno recoge y plasma en sus
constituciones que los hombres y la sociedad que ellos forman tienen que realizar por
sí, su propio destino mediante el despliegue de su libertad y de su iniciativa privada; allí
no corresponde intervención alguna del Estado, ni siquiera de tipo supletorio o auxiliar;
en consecuencia, éste Estado (calificado como abstencionista o mínimo), tiene como papel
limitado cuidar, vigilar y garantizar la libre competencia y el juego armónico de los derechos,
resguardando el orden y la seguridad.
La Constitución Primigenia (que pese haber sido enmendada varias veces, mantiene su estructura
original) fue inspirada en el Constitucionalismo Clásico, nacido del siglo XVIII y florecido durante
el siglo XIX. En consecuencia, siguiendo la estructura general de sus modelos, la constitución formal
argentina contiene una declaración de derechos, el texto originario de 1853-1860, no ha partido de
un diseño original, pese a que el constituyente argentino le ha adosado ciertas particularidades
propias que hacen a nuestro modo de vida. En la primera parte de la constitución se encuentran
alojados los principios esenciales que forman el “Derecho Constitucional Argentino” y las indicaciones
prácticas que el pueblo, por intermedio de sus representantes constituyentes ha puesto frente
claramente cuáles son las reglas de la República. En el caso argentino, la propia comisión redactora

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de la Constitución manifestó su preocupación por la adecuada resolución de este problema, máxime
cuando las provincias argentinas no poseían en 1853 una estructura jurídica que garantizara
adecuadamente los derechos de sus ciudadanos, como en el caso norteamericano. Ellos intentaron
solucionar la cuestión a partir del capítulo primero de la primera parte, relativo a las declaraciones,
derechos y garantías, en el convencimiento de que era preciso que el régimen constitucional ofrezca
a la sociedad.

Derechos que comprende la primera generación de


derechos

Derechos civiles
Son los clásicos derechos individuales que fueron objeto de protección preferencial en
la primera parte del constitucionalismo, razón por la cual también se los conoce como
derechos de primera generación. Es la facultad de toda persona de desenvolverse en las
relaciones privadas como atributo sobre la propia conducta del sujeto del derecho. Las normas
constitucionales que enuncian derechos civiles (son operativas) se las puede clasificar en
civiles extrapatrimoniales (por ejemplo, permanecer en el país, profesar un culto) y en civiles
patrimoniales (por ejemplo, ejercer la industria, propiedad) y en civiles patrimoniales (por
ejemplo: ejercer la industria, propiedad). La importancia de la clasificación es, al menos, triple:
1) Primero, acerca de la posibilidad de la renuncia ante un caso concreto del ejercicio de
los derechos civiles, ha sido la Corte que su conocida doctrina de la disponibilidad de
los derechos está referida a los contenidos patrimoniales y, no aquellos instituidos en
resguardo de otros intereses como son los vinculados con el “estatuto ´personal de la
libertad” o institutos en resguardo de derechos ligados al régimen personal de la
libertad”. Empero la irrenunciabilidad de los derechos extrapatrimoniales no modifica
su carácter discrecional: lo no disponible es el goce, lo discrecional es su ejercicio. En
suma, los derechos patrimoniales no son de orden público, lo cual significa que puedan
ser desconocidos por el Estado o por los particulares, pues también gozan de jerarquía
suprema.

2) En segundo lugar, porque los derechos civiles patrimoniales admiten una intensidad
mayor acerca de su reglamentación por parte del Estado, en relación a aquellos que no
tienen ese carácter.

3) Por último, la distinción en estudio resulta también de suma utilidad a la hora de


resolver un conflicto concreto entre derechos de diversos linajes.

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Artículo 14.- Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a
las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber:

1. de trabajar y ejercer toda industria lícita;


2. de navegar y comerciar;
3. de peticionar a las autoridades;
4. de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino;
5. de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa;
6. de usar y disponer de su propiedad;
7. de asociarse con fines útiles;
8. de profesar libremente su culto;
9. de enseñar y aprender.

Artículo 15.- En la Nación Argentina no hay esclavos: los pocos que hoy existen quedan libres desde
la jura de esta Constitución; y una ley especial reglará las indemnizaciones a que dé lugar esta
declaración. Todo contrato de compra y venta de personas es un crimen de que serán responsables
los que lo celebrasen, y el escribano o funcionario que lo autorice. Y los esclavos que de cualquier
modo se introduzcan quedan libres por el solo hecho de pisar el territorio de la República.

Artículo 16.- La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en


ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley, y admisibles
en los empleos sin otra condición que la idoneidad. La igualdad es la base del impuesto y de las
cargas públicas.

Artículo 17.- La propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella,
sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad pública, debe ser
calificada por ley y previamente indemnizada. Sólo el Congreso impone las contribuciones que se
expresan en el artículo 4. Ningún servicio personal es exigible, sino en virtud de ley o de sentencia
fundada en ley. Todo autor o inventor es propietario exclusivo de su obra, invento o descubrimiento,
por el término que le acuerde la ley. La confiscación de bienes queda borrada para siempre del Código
Penal argentino. Ningún cuerpo armado puede hacer requisiciones, ni exigir auxilios de ninguna
especie.

Artículo 19.- Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la
moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad
de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni
privado de lo que ella no prohíbe.

Artículo 20.- Los extranjeros gozan en el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del
ciudadano; pueden ejercer su industria, comercio y profesión; poseer bienes raíces, comprarlos y
enajenarlos; navegar los ríos y costas; ejercer libremente su culto; testar y casarse conforme a las
leyes. No están obligados a admitir la ciudadanía, ni a pagar contribuciones forzosas extraordinarias.
Obtienen nacionalización residiendo dos años continuos en la Nación; pero la autoridad puede
acortar este término a favor del que lo solicite, alegando y probando servicios a la República.

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Derechos políticos

La Constitución histórica no contenía previsión expresa alguna al respecto, aunque su


reconocimiento surgía de diversas cláusulas: la forma representativa y republicana (art. 1 y 5) el
pueblo no gobierna ni delibera sino por medio de sus representantes (art. 22), la soberanía del pueblo
(art. 33 CN) y las relativas a la formación de los órganos de gobierno de elección popular. Fue la
Reforma Constitucional de 1994 lo que consagró explícitamente algunos de los múltiples derechos
que conforman esta clase (art. 37 a 40 CN) y fijó rigurosas limitaciones procedimentales para su
reglamentación; mayoría calificada tanto para el régimen electoral y partidos políticos (art. 77) como
la iniciativa popular (art.39) y la consulta popular (art. 40) prohibición absoluta de dictar decretos de
necesidad y urgencia en materia electoral y de partidos (art. 99); prohibición absoluta de dictar
decretos de necesidad y urgencia en materia electoral y de partidos (art.99 incs. 3).

Derechos cívicos

Son los que permiten a los ciudadanos de modo indirecto en la formación del gobierno del Estado y
participar en la vida política, es decir, que operan como “preparatorios” o presupuestos del ejercicio
de los derechos electorales. No es otra cosa que una modalidad de algunos de los clásicos derechos
civiles, ejercidos con una finalidad política. De esta forma, los derechos cívicos constituyen una
categoría intermedia entre los derechos civiles en sentido estricto y los derechos electorales. La
Constitución no les otorga un tratamiento distinto autónomo expreso: aparecen como derechos civiles
en el art. 14 y se convierten en cívicos a través de su ejercicio por los ciudadanos como objetivo o
fines políticos al reconocer los partidos políticos (art.38) y el derecho de resistencia (art. 36). La no
extensión de los derechos cívicos a los extranjeros a pesar de lo que la mayoría de ellos están
enunciados en el art. 14 CN a favor de todos los habitantes, deriva de la interpretación que debe
hacerse del art. 20, que dice que los extranjeros solo gozan de los derechos civiles (no cívicos) del
ciudadano.

Comprenden los derechos políticos:

1. Derecho de peticionar con fines políticos

2. derecho al adoctrinamiento político

3. derecho a realizar reuniones políticas

4. derechos de resistencia

5. derechos a expresar ideas políticas

6. partidos políticos

7. Sufragio como medio de elección: derecho a elegir y ser elegido

8. sufragio como medio de decisión: iniciativa popular y consulta popular.

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Los derechos de Segunda Generación o Derechos Económicos, Sociales y Culturales

introducción

Los derechos de segunda generación son los propios del constitucionalismo social que, salvo alguna rara
excepción, recién se generan en el siglo XX. Son derechos concedidos principalmente a los trabajadores y a los
gremios, aunque también benefician a la familia y apuntan a resolver la llamada cuestión social. Se plantea no
solo contra el estado, sino frente a otros sujetos, como los empleadores. Los valores preferidos son aquí la
igualdad y solidaridad. En la Constitución nacional se insertan en el art. 14 bis, según la reforma de 1957.

Son también llamados derechos sociales y culturales y son propios del constitucionalismo social. Principalmente
concedidos a los trabajadores y a los gremios, también benefician a las familias y apuntan a resolver la cuestión social.
No sólo se plantean contra el Estado sino también frente a otros sujetos como los empleadores. Los valores en los que
se enmarcan son la igualdad y solidaridad. Tienen como objeto fundamental garantizar el bienestar económico, el
acceso al trabajo, la educación y la cultura, de tal forma que asegure el desarrollo de los seres humanos y de los
pueblos. Su razón se debe a que para el pleno respeto de la dignidad y la libertad del ser humano deberá ser necesario
asegurar condiciones económicas, sociales y culturales que garanticen el desarrollo de los hombres y los pueblos.
Durante la etapa del constitucionalismo clásico el Estado tenía un rol pasivo, ya que solo se limitaba a reconocer los
derechos civiles y políticos de los individuos. Pero a partir de la segunda mitad del siglo XIX comienzan a producirse en
el mundo grandes crisis sociales y económicas que hacen necesaria la intervención del Estado en la vida social de
personas.

La gran desigualdad económica y la acumulación de riqueza en manos de algunos sectores llevaron a que no todas las
personas pudieran gozar realmente de aquellos derechos civiles y políticos reconocidos durante el “constitucionalismo
clásico” Ej. Si bien todas las personas tenían reconocido formalmente el derecho a la salud, aquellos sectores
carenciados no podían ejercer realmente éste derecho por no contar con el dinero suficiente. Ya en ese entonces existen
dos clases sociales bien diferenciadas: el empresario (dueño de los medios de producción) y el trabajador (empleado).
La relación entre ambas clases sociales era sumamente abusiva y desproporcionada sobre todos aquellos países más
industrializados. Por ejemplo, en algunos países era común hacer trabajara a menores de 4 o 5 años, o hacer trabajar
durante jordanas larguísimas a los adolescentes y mujeres, pagándoles muy poco.

Derechos sociales
La situación de desigualdad instaurada en el mundo llevó a que algunos países comenzaran a crear normas
destinadas a proteger al sector más débil: el trabajador. Los derechos proclamados en este tipo de normas y
en otros derechos tendientes a lograr en bien común y un orden económico-social justo, fueron denominados
“derechos sociales”. Ya no se lo ve al hombre como un individuo aislado, sino que los legisladores comienzan
a ocuparse de regular la existencia de distintos grupos como los gremios, las asociaciones, la familia, etc. Las
primeras constituciones en agregar estos “derechos sociales” a su texto fueron la de Quétaro (México) en
1917 y la de Weimar (Alemania) en 1919. Finalizada la primera guerra mundial, a partir de la creación de la

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Organización Internacional del Trabajo en virtud del Tratado de Versalles de 1919, se empezó a reconocer
determinados derechos que tiempo después comienzan a esbozarse en números instrumentos
internacionales especiales Convenios de la OIT.

Aquel estado gendarme propio del constitucionalismo clásico dejaría su lugar a un nuevo tipo de estado: “el Estado
Benefactor”, de esta forma el estado abandona su rol de simple espectador en la vida económica-social y pasaría a
intervenir activamente. Su nuevo objetivo es el de fomentar la igualdad de oportunidades y lograr un equilibrio económico
justo en el que existan abusos. Las necesidades mínimas de las personas como la salud, la vivienda y educación pasan a
ser una nueva preocupación para el Estado e intentarán resolverlas a través de una nueva legislación y mayor intervención
en la vida social de las personas. Ej.: dictar leyes de protección al trabajo, crear planes de vivienda, promover la educación
gratuita, etc.

Esta nueva categoría de derechos impacta tardíamente en la Argentina, luego de la Segunda Guerra Mundial con la
reforma de 1949, derogada por el gobierno de facto en 1956. Con posterioridad, sendas reformas constitucionales (1957
y 1994) se referirán a ellos. En 1957, con la incorporación del conocido art. 14 bis sin haberse seguido el procedimiento
previsto en la Constitución para su reforma.

Reforma de 1957
El 24 de octubre de 1957 se reúne una Convención Nacional en la provincia de Santa Fe, con el objeto de reformar
la Constitución Nacional.

La “Revolución Libertadora” elimino en 1957 la reforma Constitucional efectuada en 1949. Para la impugnación
de la reforma de 1949 se emplearon distintos argumentos:

a. La ley 13233 que declaro la necesidad de la reforma se dictó sin el quórum de dos tercios de la totalidad
completa de los miembros del Congreso (ambas cámaras)
b. Omitió, además, establecer los contenidos o artículos que se consideraban necesitados de reforma. Otros
defectos menores radicarían en la ausencia de representación de la provincia de Corrientes en el Estado, etc.
Además, se alega que la reforma de 1949 altero la democracia como forma de estado, suplantándola por un
totalitarismo. Por lo tanto, la reforma de 1949 es inconstitucional, ya que, de rigor, estableció una Constitución nueva,
correspondiente al régimen constitucional que se extendió desde 1946 hasta 1955.

Ámbito Histórico:
Producida la Revolución del 16 de Setiembre de 1955, volvió a replantearse la nulidad de la reforma de 1949,
pero no existía consenso acerca de la vía a emplear para declararla inconstitucional.
Después de las directivas básicas emitidas por el gobierno provisional el 7 de diciembre de 1955, resultaba
indudable que dicho gobierno no podía seguir ejerciendo el poder con sujeción a la constitución que había sido
expresión del régimen depuesto. La revolución no se había hecho solamente contra los titulares del poder sino contra
el régimen. Era menester, pues, eliminar la constitución de ese régimen.

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Para ello, 3 vías se consideraron posibles:

i. esperar una sentencia que declarara la inconstitucionalidad de la reforma de 1949,

ii. promover otra reforma constitucional,

iii. abrogar directamente a la constitución de 1949.


La primera vía no era idónea ni previsible. Hacía falta que surgiera la causa judiciable en la cual plantear la
inconstitucionalidad; de inmediato, se suponía que el planteo seria rechazado alegándose que la cuestión era política y
no judiciable. Y aun en el mejor de los casos, de lograrse la sentencia declarativa de inconstitucionalidad, su efecto se
limitaría a la causa juzgada, con lo que la reforma seguiría vigente.
La segunda vía ofrecía asimismo sus riesgos. Se echó mano, pues, directamente de un acto revolucionario.
Por decreto del 27 de abril de 1956, y proclama del 1º de Mayo del mismo año, el poder ejecutivo de facto, en
ejercicio de sus poderes revolucionario, declaro vigente la constitución de 1853, con sus reformas de 1860, 1866 y
1898, excluyéndose la de 1949.
Como se trataba de una época de facto en el acto en la que la disolución de las cámaras del Congreso impedía su
funcionamiento, el acto declarativo de la necesidad de la reforma no podía ser cumplido por su órgano natural conforme
al art. 30 de la constitución. Es así como el 12 de abril de 1957, el poder ejecutivo provisional, en uso de facultades
revolucionarias, emite el decreto-ley 3838 declarando la necesidad de reformar parcialmente la constitución y
convocando a una convención para revisar los tópicos que enumeraba taxativamente en el art. 2º. La asamblea se reunió
en Santa Fe, y sesiono desde el 30 de agosto hasta el 14 de noviembre de 1957, introduciendo escasas modificaciones. El
art. 14ºbis es producto de esa reforma.
El gobierno de facto obro fuera de sus competencias al declarar necesaria la reforma, y por ende, la convención
derivada de esa convocatoria no quedo legítimamente habilitada.
Ante todo, la reforma de 1957 establece el retorno a la aceptación de la Constitución de 1853, con sus reformas
de 1860, 1866 y 1898. Se da por invalida la reforma de 1949.
Por otra parte, se incorpora un nuevo artículo a continuación del artículo 14. Dice así: “El trabajo en sus diversas
formas gozara de la protección de las leyes, las que aseguraran al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor,
jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por
igual trabajo; ” Es decir, se crea el conocido artículo 14 bis. En este artículo se plantean distintos derechos y garantías de
los ciudadanos argentinos. Por ejemplo, se asegura al trabajador condiciones dignas de trabajo, en cuanto a una jornada
limitada, un sueldo mínimo, pero justo, vacaciones pagas, etc. Por otra parte, se recrimina la discriminación, ya que se
plantea igual remuneración por igual trabajo. Se protege, por otra parte, al trabajador ante el despido arbitrario, se
permite la organización sindical libre, etc.
Además, se les permite a los gremios el poder concertar convenios colectivos de trabajo, y el derecho a huelga.
Asimismo, se garantizan los beneficios de la seguridad social a cargo del Estado. El seguro social seria obligatorio,
y no podría existir superposición de aportes. Se garantizan, por otra parte, las jubilaciones y pensiones móviles, la
protección integral de la familia, el acceso a una vivienda digna, etc.
Conclusión: La reforma de 1957 apunta a restaurar el régimen constitucional anterior a la misma de 1949, con objeto de
anular la nueva constitución creada por el Gobierno Federal Peronista. Además, cabe remarcar un importante hecho:
se incorporan los derechos sociales del trabajador a través del histórico capitulo 14bis

Nota:
• Consultar nueva guía esquemática donde se encuentran todas las reformas constitucionales

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LOS DERECHOS SOCIALES Y EL TRABAJO
El constitucionalismo social
1. Desde la primera postguerra del siglo XX cobró nacimiento y auge progresivo el llamado constitucionalismo social, que
ofrece una pluralidad de lineamientos. Así:

a. incluye en las constituciones escritas una declaración de derechos sociales y económicos, abarcando la
educación, la cultura, la familia, el trabajo, la asociación profesional o sindical, la propiedad, la economía,
la minoridad, la ancianidad, la seguridad social, etc.;

b. asume regulaciones de la “cuestión social” que atiende a la relación entre capital y trabajo, los factores
de producción, los sindicatos y el estado, la situación del hombre en función del trabajo, etc.;

c. acusa una tendencia a remarcar la función social de los derechos;

d. se preocupa por estructurar un orden social y económico en el que se remuevan los obstáculos que
impiden acceder a una igualdad de oportunidades y a un ejercicio efectivo de las libertades y los derechos.

2. Actualmente, damos curso a la denominación de estado social y democrático de derecho -que utiliza la constitución
española de 1978- para diseñar a la organización político-jurídica propia del constitucionalismo social en las postrimerías
del siglo XX y en el comienzo del siglo XXI.

3. Para satisfacer sus fines, tal estado despliega políticas sociales activas y queda gravado con prestaciones positivas -de
dar y de hacer- que se enmarcan en la solidaridad social, en la liberación, y en el desarrollo tanto humano como
socioeconómico.
Aunque ya no está de moda, hemos de recordar que expresiones como “estado de bienestar” (o estado de la procura
existencial) han significado que el clásico bien común público, o bienestar general de nuestro preámbulo, tiene y precisa
contenidos que superan el simple “libre goce” de los derechos, y que acogen como pauta una distribución
razonablemente igualitaria de la libertad„ con numerosos equilibrios de añadidura para lo que pudo ser el estado liberal
en los inicios del constitucionalismo moderno.

El derecho de trabajar
4. Nuestra constitución histórica no omitió consignar en el catálogo de derechos, a favor de habitantes y extranjeros, el
derecho de trabajar (arts. 14 y 20). El trabajo humano se basa en la dignidad de la persona y, lejos de ser una mercancía,
es una conducta humana valiosa, en la que se comprometen la vida, la salud, la energía, la subsistencia y la seguridad
de la persona que trabaja. Por todo ello, el trabajo no debe esclavizar, denigrar, expoliar ni enajenar a la persona.

5. El derecho de trabajar implica, en primer lugar, la disponibilidad individual de elegir libremente una actividad. Si tal
actividad se desarrolla de forma independiente y por cuenta propia (o sea, sin depender de un empleador), aparece
entonces el derecho de cumplir la actividad elegida. Si la actividad se desarrolla en relación de dependencia, aparece el
vínculo, la relación o el contrato de empleo o de trabajo.

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Con las modalidades propias de cada uno en ambos casos, la actividad laboral ha de permitir a la persona el disfrute de
su rendimiento económico. Por supuesto que las políticas sociales del estado han de tender al ofrecimiento de un
mercado ocupacional suficiente y amplio, donde el juego de la competencia se equilibre con la presencia y la rectoría del
propio estado. El art. 75 inc. 19 primer párrafo señala ejemplificativamente una serie de parámetros que es bueno releer.

6. El sujeto activo del derecho de trabajares el hombre. Pero asociaciones, empresas, personas jurídicas (o sea, entes que
no son hombres) pueden desarrollar también una actividad comercial, industrial, etc., equivalente al trabajo. En y con
ese sentido, cabe decir que son también titulares del derecho de trabajar. El extranjero que pretende como habitante
titularizar y ejercer el derecho de trabajar debe hallarse legalmente radicado en el país para colocarse en pie de igualdad
y sin discriminación alguna, con los nacionales. Si cuenta con radicación temporaria, cabe limitarle su actividad al ámbito
ocupacional y por el lapso para el cual se lo haya autorizado. Si se halla en tránsito, parece necesario que el desarrollo
de una actividad remunerada o lucrativa tenga autorización especial. El sujeto pasivo es doble; el estado, y los demás
hombres. La obligación de estos sujetos pasivos no es igual ni la misma en todos los casos; así, en tanto siempre deben
respetar la elección que el sujeto activo ha hecho de determinada actividad, la situación cambia cuando en la relación
de empleo -público o privado- el que es empleador tiene obligaciones específicas e individualizadas para con cada
trabajador que se desempeña a sus órdenes (pago de salario justo, tiempos de descanso, etc.)

7. Cuando el vocabulario usa, y la doctrina postula, un supuesto derecho “al trabajo”, se piensa en el derecho a conseguir
ocupación. Pero ¿frente a quién -como sujeto pasivo obligado- alguien puede pretender o exigir que ese sujeto pasivo
le provea un empleo en cuanto sujeto activo de un derecho “al trabajo”?

La única respuesta que juzgamos posible y razonable es ésta:


a. el estado debe, de cara a toda la comunidad y no a cada persona individualmente, desplegar políticas
que establezcan un orden social y económico que active y haga accesibles las fuentes de trabajo para
todos en el mercado ocupacional;
b. además de tales políticas activas y medidas de acción positiva, el estado debe arbitrar prestaciones de
desempleo dentro del régimen de la seguridad social, para prevenir y cubrir el riesgo de desocupación,
desempleo, o paro forzoso.

El derecho judicial
8. Un somero esquema de la jurisprudencia de la Corte ha dado las siguientes pautas:

a. En el contrato de trabajo es requisito esencial de la justicia la igual libertad de las partes contratantes:
b. cuando la libertad de contratar entra en conflicto con la libertad contra la opresión del empleado u obrero, ha de
prevalecer esta última porque así lo requiere la serie de principios de un orden social justo:
c. el empleador debe respetar la personalidad del trabajador, de modo que al ejercer sus atribuciones de dirección
en la relación laboral no le origine a aquél ningún perjuicio material o moral;
d. los créditos salariales tienen naturaleza alimentaría, y se relacionan con el derecho de propiedad y el de la
retribución justa, por lo cual, si hay inflación, es menester indexar o actualizar su monto;
e. el derecho a la remuneración se extiende a los honorarios de los profesionales, dentro de las modalidades propias
de la relación del profesional con su cliente.

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El artículo 14 bis
9. El art. 14 bis, añadido por la reforma constitucional de 1957, deja el siguiente resumen;

a. el trabajo tiene y debe tener tutela;

b. esta tutela surge directa y

Operativamente de la constitución, y debe depararla la ley; c) la ley debe “asegurar” todo lo que el citado artículo
enumera; d) la competencia que para ello posee el congreso es de ejercicio obligatorio; e) el poder ejecutivo no puede
asumirla ni interferiría, salvo en su zona de potestad reglamentaria de la legislación: f) el deber de legislar que tiene el
congreso es inmediato, o sea, no deja opción para elegir en qué momento se legisla; g) la demora o la omisión son
inconstitucionales, y los jueces deben remediarla en cada causa judicial que es de su competencia.
Aunque el deber primario que surge del art. 14 bis se dirige al congreso, la Corte ha entendido que también, y a su modo,
alcanza a todos los otros órganos del gobierno federal que, en la órbita de competencia de cada uno, han de dar prioridad
al espíritu protector de la normativa en juego.
Igual deber se extiende a las provincias, conforme al art. 5°.

El plexo de derechos
10.Los derechos emergentes del art. 14 bis pueden agruparse así:

a) Condiciones de trabajo, definidas como dignas y equitativas:

b) Remuneración justa, comprensiva del salario mínimo vital y móvil; de igual remuneración por igual tarea, y de
participación en las ganancias de la empresa (este aspecto juega -por un lado- frente al empleador que debe satisfacer
todo lo acá involucrado, y frente al estado que debe protegerlo y hacerlo operativo mediante leyes);

c) Duración del trabajo, diversificada en la jomada diaria, el descanso y las vacaciones


pagados, y la protección contra el despido arbitrario:

d) Control de la producción y colaboración en la dirección de la empresa.

La estabilidad
11.El empleo público cuenta en el art. 14 bis con una norma diferencial respecto del empleo privado. Es la que atañe a la
estabilidad.
Vimos que en el lineamiento recién sintetizado figura la protección contra el despido arbitrario. En cambio, para el empleo
público la ley debe asegurar la estabilidad del empleado. ¿Qué alcance tiene la aludida diferencia? Para comentarlo, hay
que recordar que la doctrina divide la estabilidad en dos clases o formas: la propia o absoluta, y la impropia o relativa: la

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primera apareja prohibición para el empleador de despedir (sin justa causa), y obligación de reincorporar si despide,
mientras la segunda no prohíbe el despido, pero cuando se dispone sin justa causa hay
deber de indemnizar.
Trasladada la cuestión al art. 14 bis, parece que para el empleado privado la ley no está obligada a establecer la estabilidad
propia, pero tampoco impedida de acogerla razonablemente para determinados tipos, clases o casos de empleo privado.
Para el empleo público, advertimos que en lugar de figurar en el art. 14 bis el vocablo “protección contra...”, se consigna
la palabra “estabilidad", lo que lleva a suponer con suficiente certeza que acá se la utiliza como equivalente a estabilidad
propia; o sea, para que no se pueda disponer el cese sin justa causa, y para que si se lo hace haya que reintegrarle su
empleo al cesante, de modo que estaríamos ante un “derecho a no ser privado del empleo (público)".

12.La Corte registra jurisprudencia en la que; a) ha reputado que, como principio, la ley no puede establecer la estabilidad
propia en el empleo privado; b) el art. 14 bis no consagra la estabilidad propia en el empleo público.

13.La estabilidad del empleado público aludida en el art. 14 bis obliga a las provincias a asegurarla a favor de quienes
integran la planta de su personal.

El desarrollo infraconstitucional

14.Para el desarrollo del art. 14 bis hay que tener presente, entre otras cosas, que el congreso tiene competencia para
dictar el código de trabajo y segundad social en el ámbito de lo que se califica como derecho "común”, y puede hacerlo
en forma codificada o mediante legislación dispersa (esta competencia no cancela la propia de las provincias para sus
empleados públicos, tanto en la órbita laboral como en la de la seguridad social).

14 bis tiene carácter de orden público, por lo que la voluntad de las partes puede
mejorarla, pero no disminuirla ni descartarla. Tampoco el contrato colectivo puede
rebajarla.

15.La legislación que desarrolla el contenido esencial de los derechos surgidos del art.

16.Si los convenios colectivos se subordinan a la legislación laboral de orden público en cuanto ésta les significa un piso
que, como mínimo es indisponible (susceptible de ser elevado contractual mente), los contratos individuales de trabajo
no pueden disminuir lo que, como piso, proviene de la ley o de la contratación colectiva.

La fuente internacional
17.En varios tratados de derechos humanos con jerarquía constitucional hay cláusulas que versan sobre temas y aspectos
vinculados con el trabajo: cabe citar, especialmente, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales. Aunque sin jerarquía constitucional, nuestro derecho del trabajo se halla vinculado, asimismo, por los
convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que, para un sector de la doctrina, sobre todo después
de la reforma de 1994 (art. 75 inc. 22), tienen naturaleza de tratados internacionales.

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Las competencias en el reparto federal
18.La divisoria entre las competencias federales y provinciales en cuestiones vinculadas al derecho del trabajo muestra
variaciones.

a. Cuando la normativa incipiente en materia laboral se consideró como una especie de prolongación de las que,
en el código civil, eran aplicables a la locación de servicios, la Corte estimó en 1929 que siendo el salario algo
equivalente al precio del servicio o trabajo convenido, la legislación provincial sobre salarios mínimos resultaba
inconstitucional.
b. Cuando surge el "nuevo derecho del trabajo" y se lo reguló en una legislación dispersa por el congreso, la unidad
legislativa en la materia cobró refuerzo y puso fuera de duda que las provincias carecían de competencia. Por
ende, en 1957 la Corte pudo declarar inconstitucional una ley santafesina que disminuía el horario laboral en el
empleo privado cuando la remuneración se hallaba lijada en función del tiempo de trabajo; todo ello porque la
duración de la jornada es un elemento que forma parte del contrato de trabajo, para cuya regulación el congreso
posee competencia exclusiva.
c. En orden a la denominada policía del trabajo, cuyo ámbito es muy vasto (porque abarca el control en la
aplicación de las leyes laborales, el cuidarlo de la salud, la higiene y la seguridad de los trabajadores, la
prevención de accidentes y enfermedades, etc.) hay un principio genérico que reconoce la facultad provincial
de legislar en esa materia, pero aun así no todos los deslindes entre lo provincial y lo federal son nítidos en todos
los casos. Los hay en zonas grises.
d. La jurisprudencia de la Corte confiere competencia a las provincias para regular la retribución razonable de las
profesiones liberales.

La “flexibilización” laboral
19.El derecho constitucional debe estar alerta ante todo lo que desde la llamada ‘'globalización” de la economía proyecta
"‘flexibilizaciones” laborales que riñen con todo cuanto la constitución ordena en el ámbito del derecho del trabajo.

LOS DERECHOS GREMIALES


Los “gremios” y el pluralismo sindical

1. El art. 14 bis en su segunda parte está destinado a los “gremios”. Comienza diciendo que “queda
garantizado a los gremios” todo cuanto luego enuncia la norma. Pero antes, al cierre del párrafo primero, hay que
recordar que en la referencia a las leyes que “asegurarán al trabajador” una serie de derechos allí mencionados,
aparece el principio de “organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un
registro especial".

2. Indagar qué son los gremios en este vocabulario que emplea el art. 14 bis no resulta sencillo, porque tanto
cabe entender que “gremio" puede ser una pluralidad o un conjunto de trabajadores de una misma actividad (por
ej., el gremio de los portuarios, de los bancarios, etc.) como una asociación de trabajadores (por ej., un sindicato).
Pues bien, si optamos por lo último, los gremios a los que alude la fórmula constitucional de “organización sindical
libre y democrática” encuadran en el pluralismo sindical. Sin embargo, se hizo común en nuestro derecho

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colectivo del trabajo implantar asociaciones con “personería gremial", adjudicándoles la representación de los
intereses gremiales de una categoría de trabajadores. Entonces, cuando no todas las organizaciones de
trabajadores tienen tal personalidad gremial, nos preguntamos: ¿se compadece este sistema con la organización
“libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registró especial"?

3. La respuesta breve que condensa nuestro punto de vista es ésta: la ley que reglamenta la organización
sindical puede deparar a una sola entidad gremial por categoría de trabajadores la aludida personalidad gremial,
con la que le confiere la representación de esa categoría, pero a condición de que la titularidad de los derechos
gremiales no quede monopolizada con exclusividad total por la entidad con personalidad gremial; o sea que otras
asociaciones sin personalidad gremial han de quedar habilitadas para ejercer algunos derechos gremiales.

4. Así, dada la modalidad que revisten los convenios colectivos de trabajo, parece necesario que para poder
darles la proyección obligatoria que abarca a todos los trabajadores de una determinada actividad, ha de haber
“unidad de representación” de ellos por parte de una única asociación: la que posee personalidad gremial. En
cambio, sin perjuicio de que las asociaciones con personalidad gremial titularicen el derecho de huelga, creemos
que también tal derecho puede ser ejercido por una entidad sin personalidad gremial en el ámbito de un sector
de trabajadores en relación con uno o más empleadores.
5. En nuestra constitución material, la casi totalidad de los regímenes legales exhibe discrepancias con el
art. 14 bis, y lejos de institucionalizar la democracia sindical pluralista ha consolidado posiciones jurídicas
excluyentes o dominantes y, para peor, hasta con fuerte presencia político-partidaria de las asociaciones con
personalidad gremial.

Los derechos gremiales en el art. 14 bis

6. El párrafo segundo del art. 14 bis que venimos comentando enumera tres derechos reconocidos a los
gremios: a) la huelga, b) la concentración de convenios colectivos de trabajo, c) el recurso a la conciliación y al
arbitraje.

La huelga

7. La huelga no puede entenderse como el derecho “individual” de no trabajar porque el sentido con que la
constitución lo consagra es el de una abstención colectiva de trabajo, o sea, un “no trabajar" plural.

8. Cuando hay que referirse a los sujetos de la huelga, debemos hacer un desdoblamiento: por un lado, el
sujeto que declara la huelga, o que dispone hacer huelga; por otro lado, los sujetos que participan en la huelga.
Cuando al sujeto activo que declara y conduce la huelga se lo identifica con una asociación sindical con personalidad
gremial, hay que aclarar que, además, al menos por aplicación de los derechos implícitos del art. 33, hemos de reconocerle
el derecho de huelga a un grupo de trabajadores, y a una asociación sin personalidad gremial. Si así era y fue cuando,
antes de la reforma de 1957, no había norma alguna de la constitución sobre la huelga, tenemos que admitir que ahora
que esa norma existe en el art. 14 bis no podemos estar peor o más restringidos.
El otro sujeto activo -que no declara ni conduce la huelga- sino que participa en ella, es cada persona (trabajador) que se
adhiere. El derecho de participar en una huelga implica también el de respetar la libertad personal de no hacer huelga.

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La nómina a incluir en el rubro del sujeto pasivo de la huelga es ésta: el estado, el empleador y los particulares ajenos al
conflicto; la obligación común a todos ellos consiste en respetar la decisión del sujeto activo que declaró la huelga, y la de
cada trabajador que participa en ella. Ahora bien, hay que agregar como sujeto pasivo a los trabajadores que, sean o no
huelguistas, deben abstenerse de lesionar entre sí la libertad de los que
adhieren a la huelga y de los que no adhieren.

9. La norma constitucional que reconoce el derecho de huelga es operativa según la Corte, por lo cual no es
imprescindible que haya reglamentación legal. Cuando se lo reglamenta, las restricciones que se le imponen
tienen que ser razonables (así, puede haber limitaciones severas en el área del empleo público, de los servicios
públicos básicos, etc.).

10. Cuando hay huelga, la autoridad administrativa puede calificaría para determinar si es o no es legal, pero
esto lo hace desde el punto de vista sindical para encauzarla. De ahí, en más, la repercusión de esa huelga en los
contratos individuales de trabajo (cuando, por ej., el empleador suspende o despide a los huelguistas) suele dar
lugar a procesos judiciales, en los que la Corte tiene establecido que la calificación administrativa que se hizo de
esa huelga puede y debe en cada juicio ser revisada judicialmente, y en esa revisión el juez está obligado a hacer
su propia calificación, de modo que no está obligado a reproducir la calificación administrativa; y si no hubo
calificación administrativa, igualmente, el juez tiene que hacer la suya. La sentencia que omite calificar la huelga
-según lo ha dicho la Corte- está viciada de arbitrariedad.

11. Los efectos de la huelga en cada contrato individual de trabajo son los siguientes:

a. La huelga no produce automáticamente la ruptura del contrato laboral, sino que lo suspende;

b. cuando la huelga es declarada ilegal administrativamente, el empleador puede intimar a los huelguistas
a volver al trabajo, y si no vuelven puede despedirlos con justa causa;

c. mientras la relación laboral está suspendida por la huelga, el empleador no se halla obligado a pagar el
salario (porque no hay contraprestación del trabajador); tal es el principio general, que deja espacio a
numerosos pormenores;

d. el derecho de huelga no convierte en lícitas a cualesquiera conductas de acción directa, pudiéndose


sancionar las que incurren en excesos, y las que implican comisión de delitos.

12. Cuando la huelga queda definida como el abandono colectivo y temporal del trabajo y del lugar de trabajo,
se abre el debate doctrinario acerca de si el derecho de huelga comprende también algunas medidas de fuerza
que, como el trabajo a desgano, o el paro de brazos caídos, son cumplidas por los trabajadores sin dejar su lugar
de trabajo. Personalmente creemos que quien puede lo más puede lo menos, por lo que medidas de fuerza que,
dentro del marco razonable de legalidad y de licitud, no encuadran en el molde típico de lo que es huelga, se han
de dar por incluidas en el derecho constitucional de huelga.

-TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS- pág. 39


La contratación colectiva

13. Los convenios colectivos de trabajo permiten con facilidad reconocer que el art. 14 bis da recepción al
llamado "poder normativo" de las asociaciones profesionales. Tal poder normativo significa que mediante la
contratación colectiva se crean normas de carácter general y obligatorio. En efecto, los convenios colectivos
tienen como sujetos a una entidad sindical y a un empleador o grupo de empleadores (o, en caso de existir, a una
asociación patronal similar a las sindicales). Para ser típicamente tal, el convenio colectivo requiere la
homologación por la autoridad administrativa del estado y, a partir de allí, su aplicación se extiende no solo a las
partes contratantes que han intervenido en su celebración sino a todos los trabajadores y empleadores de la
actividad, categoría o zona comprendidas en el convenio; tal es el efecto “erga omnes”, o la generalidad
normativa.

14. La esencia o naturaleza del convenio colectivo es contractual y su producción jurídica ha de ser
considerada una fuente "no estatal” que no pierde ese carácter por el hecho formal -ya aludido- de la
homologación estatal. Pero no se debe decir que es una “ley” aunque más no sea porque no emana de ningún
órgano gubernamental del poder del estado.

15. Reiteramos que el conceder a una sola entidad sindical (con personalidad gremial) la titularidad del
derecho a concertar convenios colectivos no ha de monopolizar en esa entidad la totalidad de los demás derechos
gremiales.

16. El convenio colectivo no debe menoscabar derechos más favorables para el trabajador que surgen de
leyes laborales de orden público, o de los contratos individuales de trabajo. Desde nuestro punto de vista,
tampoco puede obligar a trabajadores no afiliados a contribuir a un sindicato con cuotas u obligaciones
pecuniarias, porque si eso ocurre se les viola a dichos trabajadores su derecho de no asociarse.

17. Mientras el plazo de vigencia de un convenio colectivo se halla en curso, una ley posterior a su celebración
no puede cercenar o suprimir beneficios anteriores. (La jurisprudencia de la Corte registra fallos en discrepancia
con este criterio.) En cambio, un nuevo convenio colectivo que sucede y reemplaza al anterior puede modificar y
suprimir beneficios concedidos por este último, porque siempre juega el principio de que todo beneficio cuya
fuente es un convenio colectivo subsiste mientras dura el plazo de vigencia del convenio.

18. Los topes constitucionales que es fácil inferir del art. 14 bis y del principio protectorios mínimos del
trabajador no toleran ser dejados de lado o rebasados por ninguna política de la llamada “flexibilización" laboral,
como tampoco admiten la preponderancia unilateral de la voluntad patronal.

19. Lo que se denomina “encuadramiento sindical” es el mecanismo que se dirige a determinar cuál es la
asociación sindical que representa al personal que trabaja en una empresa, en un establecimiento, o en un sector
de actividad. Tal encuadramiento, de no solucionarse por acuerdo de partes, está a cargo de la autoridad
administrativa del estado.
Aun cuando el encuadramiento sindical no limita sus efectos a la contratación colectiva, sirve para señalar el ámbito en
que el personal se halla incluido a los fines de saber cuál es la asociación gremial y cuál el convenio colectivo
correspondientes a dicho personal.

-TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS- pág. 40


La conciliación y el arbitraje
20. Una clasificación de los conflictos o controversias entre trabajadores y empleadores los divide en
individuales y colectivos, según que estén en juego intereses concretos de uno o varios trabajadores, o intereses
abstractos de una categoría profesional. También hay conflictos de derecho y de intereses, según que se refieran
a interpretar o aplicar el derecho vigente, o que tiendan a modificarlo o reemplazarlo por otro. Cuando el art. 14
bis enuncia entre los derechos gremiales el de recurrir a la conciliación y al arbitraje, nos está dando a entender
que queda “permitido” dirimir conflictos colectivos fuera de la órbita del poder judicial mediante procedimientos
conciliatorios y arbitrales. Si bien estamos ante un "derecho", hay situaciones extremas en las que una ley
reglamentaria puede imponer la obligatoriedad de tratativas conciliatorias o del arbitraje, cuando el conflicto
colectivo tiene capacidad de alterar la paz social. La Corte lo ha reconocido.

La representación sindical

21. El art. 14 bis dispensa, además, garantías necesarias a los trabajadores que son representantes legales, para que
puedan cumplir su gestión sindical. Tales garantías se extienden a la estabilidad en sus empleos. Es una tutela al
trabajador en mérito a la función gremial que desempeña. Los sujetos protegidos son siempre trabajadores que
invisten alguna representación gremial, sea por ocupar cargos electivos o representativos en asociaciones
sindicales o en organismos que requieren representación gremial, sea por actuar como delegados del personal, o
por ser miembros de comisiones internas, o por ocupar cargos similares de naturaleza gremial. La estabilidad en
el empleo dura el tiempo de la gestión sindical, o un breve plazo razonable posterior, y para nuestro punto de
vista equivale a la estabilidad "propia” que, en caso de despido, obliga al empleador a reincorporar.

22. La ley tiene que ser moderada y razonable en el alcance y los efectos que asigna a la estabilidad sindical. Por un
lado, ha de tomar en cuenta que el marco completo de la garantía sindical tiene no sólo carácter subjetivo o
personal para el trabajador representante, sino además carácter sindical, por el cual su violación incurre en lo que
se reputa "'práctica desleal”.
Pero no es constitucionalmente razonable que en caso de tener que promoverse un proceso penal al representante
gremial haya que tramitarse una especie de “ante juicio” ante un organismo administrativo.

Nota: otros derechos laborales en los que podemos encontrar diferencia son:

• La seguridad social
• Jubilaciones y pensiones

Tercera generación de derechos o derechos de incidencia


colectiva
Introducción:

Los derechos de tercera generación emergen del constitucionalismo después de la Segunda Guerra Mundial.
Son derechos modernos, no bien delimitados, cuyos titulares son personas, grupos y la sociedad toda. Se
refieren, por ejemplo, a la tutela del medio ambiente, del nombre y la propia imagen, el derecho de réplica, la

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objeción de conciencia, el derecho a la paz, etcétera. En la Constitución argentina muchos de ellos pueden
reputárselos captados por el art. 33 (cláusula de los derechos no enumerados) y tal vez algún sector del art. 14
bis. El valor predominante es el de la dignidad humana, con nuevas variables de aplicación. Varios de estos
nuevos derechos fueron captados por la reforma de 1994 de modo directo (por ej., art. 41, preservación del
medio ambiente, el art. 42 derechos del consumidor, y del usuario), o por vía de recepción, al dar alcurnia
constitucional, mediante el art. 75, inc. 22, a derechos enunciados en una serie de declaraciones o convenios
internacionales.

DERECHOS DE INCIDENCIA COLECTIVA O DERECHOS PÚBLICOS SUBJETIVOS

Su primera y original característica es que son derechos supraindividuales o pluripersonales por pertenecer indistinta o
alternativamente a una pluralidad de sujetos, en tanto integrantes de un grupo, categoría, clase o sector sociales. Nadie
resulta titular exclusivo y varios son sus beneficiarios. No están en cabeza de un sujeto determinado, sino esparcidos entre
todos los que conforman una comunidad o parte de ella (una fracción), que no se encuentran vinculados entre sí por un
nexo previamente establecido. Aunque no haya un perjuicio personal y directo, cada uno de los miembros de esta
pluralidad tiene una suerte de “parte indivisa” que lo habilita o legitima para reclamar en nombre propio y de todos los
demás. Supone el hecho colectivo de la multiplicidad de sujetos en igual condición de ventaja reclamada. En estos casos,
“nadie” es titular del derecho y “todos” lo son. Son colectivos, entonces, porque sólo pueden satisfacerse respecto a
varios individuos conjuntamente. Empero, la calificación de colectivo de estos derechos no está referida exclusivamente
a lo subjetivo, sino también al objeto que se procura tutelar. De modo que su segunda y original característica es que se
suponen una homogeneidad cualitativa del contenido de las pretensiones de los integrantes del grupo. Desde este ángulo,
podemos observar dos grandes proyecciones de los derechos colectivos: cuando la relación de colectivos con un bien no
es susceptible de apropiación exclusiva por tratarse de bienes comunes o generales. Por ende, la fruición (uso, goce y
disfrute) por parte de uno de los integrantes del grupo incluye a las demás; se trata de derechos subjetivamente
indeterminados y objetivamente indivisibles (ej, derechos ambientales). También alcanza su tutela en casos de objetos
divisibles y mensurables, susceptibles de apropiación exclusiva pero cualitativamente equivalentes entre sí, idénticos a
otros que, por tanto, son afectados indistintamente (ej. derechos de los usuarios de servicios públicos). Es decir, que el
colectivo se configura tanto con el objeto único e indivisible materia de tutela por la afectación única generadora de
múltiples perjuicios individualizables y divisibles. En el primer caso, cada uno de los integrantes de la categoría, clase o
grupo puede satisfacer su interés en la medida en que sea satisfecho el interés de los demás, en razón de la recíproca
interdependencia que existe entre ellos. En cambio, en el otro supuesto, cuando el colectivo es una suma o agregación
de intereses individuales, no se impide que cada uno de los afectados pueda obtener una satisfacción individual de su
interés. En ambos casos, la presencia del colectivo como nuevo titular de derecho no excluye que algunos de sus miembros
estén legitimados en forma particular, pues de esta manera el sujeto individual se integra a lo colectivo defendiendo sus
intereses personales, pero al mismo tiempo extiende su acción de tutela a todos aquellos que se encuentran en situación
equivalentes. Ellos, porque la lesión a cada uno afecta simultánea y globalmente a todos los integrantes del conjunto
comunitario en cuestión. A veces se los denomina por el especial objeto de tutela (derechos ambientales) o por las
características de sus titulares (derechos de consumidores- usuarios) o por ambos (derechos étnicos o de los pueblos
indígenas). Respecto a estos últimos, sin perjuicio de las particularidades comunes y novedosas de todas estas categorías
de derechos, ostentan únicas y claras diferencias con los otros, pues sus titulares son sujetos colectivos constituidos por
una unidad grupal única y cultural forjada a través de los tiempos. La doctrina constitucional tradicional no se ocupó de

-TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS- pág. 42


estas categorías de derechos sosteniendo que nuestro ordenamiento jurídico solo se sometía el acceso a la justicia para
los clásicos derechos subjetivos, individuales y exclusivos (verdadera limitación a la garantía de acceso a la jurisdicción
que se analiza dentro de debido proceso legal objetivo). Sin embargo, mucho antes de la reforma de 1994 los
constitucionalizara por vez primera, encontramos una implícita referencia a estos derechos en el art. 33, incorporado al
texto constitucional en 1860, oportunidad en que, en el seno de la Convención bonaerense, Bartolomé Mitre entendió
que esa norma no trataba solo de otros derechos individuales sino también de aquellos que se reconocen a la sociedad
como “ente moral o colectivo”. A nuestro entender, ése es el antecedente patrio de lo que más tarde se llamó
equívocamente “intereses difusos”.

En nuestro país, una década antes de la reforma de 1994, fueron ciertos jueces y tribunales (nacionales y provinciales) los
que fueron cambiando la historia que hoy ha quedado superada, al admitir ciertas demandas, en especial en materia
ambiental, donde la cuestión central en debate era la legitimación procesal de estos novísimos derechos, ya que los
mismos exigían nuevas garantías que los protegieran adecuadamente. Claro que éste tránsito judicial fue penoso, por no
existir en el país una tradición jurídica de proteger efectivamente los intereses que excedían el marco individual. En este
sentido, es preciso citar los casos “Kattan” de 1983 (conocidos como “caso de las toninas overas” y “del agente naranja”),
resueltos favorablemente por sendos jueces de primera instancia sin norma constitucional expresa a partir de un amparo
presentado por simples ciudadanos. A nivel de la Corte federal, hubo que esperar hasta 1992 en el caso “Ekmekdjian c/
Sofovich para naciera el amparo colectivo al reconocerle legitimación a una persona que, invocando sus personales
creencias religiosas, en rigor estaba actuando en nombre de un grupo. Por nuestra parte, si bien admitimos que la
denominación “intereses difusos” tuvo el benéfico efecto de procurar romper tanto los moldes clásicos individualistas y
patrimonialistas (que inhibían toda perspectiva colectiva) como la trilogía tradicional derecho subjetivo-interés legítimo-
interés simple (que además de su imprecisión teórica, en la práctica sirvió frecuentemente para vedar el acceso a la
justicia), dicha denominación siempre nos pareció errónea: porque el sustantivo elegido puede acarrear la incorrecta
visión de que no se trata de verdaderos derechos subjetivos, y porque el adjetivo elegido puede hacer pensar sobra la
existencia de un titular indeterminable que termine por no nominar a nadie; en suma, ese difundido nomen iuris connota
una magra existencia que podría hacer pensar que merece menor protección. Para ello preferimos utilizar la expresión
derechos públicos subjetivos o la novedosa formulación de la reforma de 1994, “derechos de incidencia colectiva” (art.
43 al ocuparse de la acción de amparo), que ofrece varias ventajas:

1) Derechos públicos subjetivos

a. Que se trata de verdaderos derechos y no de simples intereses, y

b. que nunca se trata de cuestiones privadas, sino públicas (tanto por el carácter colectivo de sus titulares como por
la calidad o naturaleza de los bienes protegidos), razón por la cual supera el enfoque privatista.

2) Derechos de incidencia colectiva

porque además de ser una categoría suprema incorporada en 1994, connota adecuadamente que son derechos que se
distinguen de todos los demás por su alcance extrapersonal. A su vez, con mucha precisión, el nuevo art. 43 agrega la

-TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS- pág. 43


denominación “en general”, lo que aclara que los anteriores supuestos que menciona (discriminación, derechos que
protegen el ambiente, a la competencia, al usuario y el consumidor) son especies particulares que no excluyen otras.
Asimismo, por el momento de su aparición mundial (ya entrada en la segunda mitad del siglo XX), también se denomina
a estos nuevos derechos como de tercera generación, que se suma a los anteriores derechos civiles y políticos y a los
derechos sociales. Ese tardío nacimiento puede explicar el retraso de su reconocimiento en los instrumentos
internacionales sobre derechos humanos que sólo se ocupan de ellos en forma tangencial, con algunas honrosas
excepciones.

Derechos que comprende:


1. Derechos ambientales

2. Consumidores y usuarios

3. Derechos de los pueblos indígenas.

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LOS NUEVOS DERECHOS DE LOS ARTICULOS 41 Y42

El derecho ambiental
1. Una lectura atenta del nuevo art. 41 en materia ambiental nos autoriza a sostener que:

a. La referencia al “derecho de todos los habitantes” a un ambiente sano y con todas las calificaciones
que utiliza la norma, personaliza a este derecho en cada uno, al modo como lo hace el texto del art.
14, pero: a’) ha de tomarse en cuenta que la alusión del art. 43 a los derechos “de incidencia
colectiva" (cuando depara la vía del amparo para proteger al ambiente) asume además la dimensión
colectiva y grupal que reviste el derecho al ambiente;

b. Se ha de advertir la relación con el derecho de los recursos naturales -por ej., en lo que atañe al
agua, la flora, la fauna, los bosques, el suelo, la tierra, etc.- y la titularidad que el art. 124 asigna a
las provincias sobre el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio;

c. El ambiente queda propuesto como sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para las
actividades productivas que satisfagan las necesidades humanas;

d. Cuando se agrega en el art. 41 que ello no ha de comprometer las necesidades de las generaciones
futuras, se echa mano de la expresión “desarrollo sustentable”, con la que se configura un tipo o
modelo de desarrollo duradero para hacer posible la vida de los seres humanos en el marco de un
entorno que cumpla las veces de hábitat; o sea, las políticas ambientales han de tomar en cuenta el
futuro con un claro sesgo de solidaridad social:

e. El vocablo “ambiente” merece a nuestro juicio un contenido amplio que no se agota en el entorno
físico y sus elementos naturales (agua, atmósfera, biosfera, tierra, subsuelo), sino que abarca todo
cuanto atañe a la vida, subsistencia y desarrollo de los seres vivos (ecosistema y ecología) y, además,
el patrimonio histórico, cultural, artístico, natural, etc., que goza de menciones en el inc. 19 del art.
75.

Obligaciones que diversifican tutelas


2. Hay una serie de obligaciones constitucionales respecto del ambiente. Veamos en quiénes recaen y en
qué consisten.

a. Después de enunciar el art. 41 que todos los habitantes tienen derecho a un ambiente sano,
agrega que tienen el deber de preservarlo. Como mínimo, preservar equivale acá a no dañar ni
deteriorar. También a cuidar.

b. La norma grava a las “autoridades”. Latamente, al estado, tanto federal como provincial y
municipal en los tres departamentos de gobierno, cada uno según sus competencias. Asimismo,

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al defensor del pueblo, al ministerio público, y a lodos los organismos y reparticiones estatales.
Pero, ¿cuál es la obligación? El art. 41 la resume afirmando que proveerán a la protección de
“este derecho” (del que tienen todos los habitantes a un ambiente sano, etc.). Desdoblando el
deber, cabe afirmar que tanto es de omisión –para no dañarlo- como de prestaciones positivas
con el fin de preservarlo, de evitar que otros lo alteren o destruyan, de recomponerlo, etc., así
como comprende el deber de exigir a los particulares cada obligación concreta en cada
circunstancia en que el ambiente queda comprometido o perturbado.

c. En conexidad, el art. 41 imputa a las autoridades antes citadas la obligación de proveer a la


utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural
(que es parte del ambiente, según lo dijimos antes) y de la diversidad biológica; además, el estado
debe proveer a la información y la educación ambientales.

d. Cuando el siempre citado art. 41 consigna que el daño ambiental generará prioritariamente la
obligación de recomponer según lo establezca la ley, hay que aclarar ue tal recomposición
prioritaria no elimina ni reemplaza a la reparación. Asimismo, hay situaciones en que lo qué se
“des-compuso” no puede ser “re-compuesto”. En suma, cuando tas cosas son susceptibles de
volver a su estado anterior, la obligación prioritaria es recomponer.

3. El art. 41 ha de presumirse operativo, y aplicable aun a falla de ley, lo que no significa que resulte
innecesario el desarrollo legislativo; pero los jueces -como “autoridades” que son- no pueden abstenerse de
tutelar el ambiente porque falte la ley o porque la que hay sea insuficiente.
4. "Los derechos que protegen al ambiente” cuentan, según el art. 43 con la vía del amparo para esa
protección. Puede, por ende, llamarse amparo ambiental o amparo ecológico.

5. La información y educación ambientales se ligan muy estrechamente a la libertad de expresión e


información, a la comunicación social y a la enseñanza. La obligación estatal en tal sentido abarca una vía
indirecta, cual es la de prestar ayuda a las asociaciones y entidades que tienen como finalidad la tutela
ambiental en todos los contenidos que hacen parte del ambiente.

Las competencias federales y provinciales

6. La parte final del art. 41 establece que al estado federal le incumbe dictar las "normas de presupuestos
mínimos”, y a las provincias las normas “necesarias para complementarlas". Se trata de una categoría
especial de competencias concurrentes, porque las normas mínimas escapan a la competencia provincial, y
las complementarias de competencia local son una añadidura para maximizar lo mínimo.

7. En cuanto a los daños ambientales susceptibles de incriminarse como delitos, la competencia es


exclusiva del congreso por tratarse de materia penal.

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8. Cuando un problema ambiental es jurisdiccionalmente divisible y sobre él recae la respectiva legislación
provincial, ésta debe, aun así, respetar la protección surgida de la ley de presupuestos mínimos.

9. En cuanto a la ejecución y aplicación de la legislación del congreso, el art. 41 adopta la solución clásica
del art. 75 inc. 12 al disponer que dicha legislación no altera las jurisdicciones locales. No obstante, creemos
que: a) algunos delitos ambientales admiten ser calificados como de naturaleza federal y provocar, por ende,
la jurisdicción de tribunales federales; b) fuera del ámbito penal, es razonable suponer que en determinadas
políticas ambientales y medidas protectoras del ambiente el estado federal las invista excepcionalmente de
judiciabilidad por tribunales federales.

10. No hay duda de que, al margen del reparto competencial en el derecho interno, nuestro estado está
habilitado para afrontar cuestiones ambientales mediante tratados internacionales. Dada la supralegalidad
de éstos, y su prelación también sobre el derecho provincial, creemos que los tratados en materia ambiental
pueden superar lo que, en el derecho interno, es propio de la ley de presupuestos mínimos.

11. Dentro de las competencias provinciales los convenios de regionalización del art. 24 pueden prever la
protección del ambiente que se vincula con el desarrollo económico y social. Asimismo, los tradicionales
“tratados” interprovinciales del art. 125, y los convenios internacionales de las provincias en el área del
citado art. 125. Consumidores y usuarios: derechos, protecciones y deberes

12. El nuevo art. 42 traza un marco elástico, pero de parámetros ineludibles, para el mercado de consuma
y usa de bienes y servicios. No hay duda de que en aquel marco aparece un eje direccional hacia el sistema
económico que es propio de la democracia social. Las alusiones a la competencia, al control de los
monopolios, al consumo, etc., presuponen la existencia del mercado, pero ello no equivale a sostener que el
estado retraiga su presencia razonable en el área de la libertad y de la competencia. En suma, el art. 42 no
da pie para alentar una postura abstencionista del estado.

13. Partamos de la mención que la norma hace al “derecho de los consumidores y usuarios" para
eslabonarlo con las puntualizaciones que el art. 42 efectúa en los párrafos segundo y tercero y de allí en más,
comprender que el ya citado sistema democrático con su plexo de derechos apuntala la presencia estatal
para evitar desigualdades injustas y para mantener -o recuperar cuando haga falta- el equilibrio en las
relaciones de consumidores y usuarios. Todo con una finalidad muy ciara: incluir la atención de las
necesidades primarias y fundamentales que, por un interés jurídico relevante –de naturaleza colectiva— han
de ser satisfechas por el consumo, los bienes y los servicios.

14. La lealtad comercial, la propaganda competitiva, el deber de veracidad, el espíritu de lucro, La tendencia
al consumismo en muchos estratos sociales, y ante todo la dignidad de la persona y los derechos que le son
propios, obligan a que en el orbe del consumo y los servicios se procure equilibrar la protección de la persona
con el mercado, la competencia y la oferta-demanda.

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15. En el "derecho de consumo" hay que ordenar cuanto, conforme al art. 42, gira en torno de los "derechos”
de consumidores y usuarios, tanto cuando tienen perfil de derechos personales (o individuales) como si
ofrecen el de derechos de incidencia colectiva o de intereses de pertenencia difusa.

16. En la letra del art. 42 según su párrafo primero aparecen:

a. el derecho a la protección de la salud (que incluye el derecho a la vida y a la integridad);

b. el derecho a la protección de la seguridad personal, en cuanto se halla en juego por la índole y


calidad de bienes y servicios;

c. el derecho a la protección de los intereses económicos del usuario y consumidor,

d. el derecho a la información veraz y adecuada en la oferta y provisión de bienes y servicios;

e. el derecho a la libertad de elección,

f. el derecho a condiciones de trato equitativo y digno.

17. El segundo párrafo destaca la defensa del consumidor y del usuario por parte del estado, al decir -de
modo análogo al art. 41 en materia ambiental- que “las autoridades proveerán a la protección de esos
derechos” (los enunciados en el primer párrafo). Y a renglón seguido la norma extiende igual obligación de
proveer a:

a. la educación para el consumo,

b. la defensa de la competencia en el mercado;

c. el control de los monopolios;

d. el control de la calidad y eficiencia de los servicios públicos;

e. la formación y participación de asociaciones de consumidores y usuarios.

18. Si de cuanto surge de la letra de la constitución nos explayamos razonablemente a una serie de derechos
implícitos, podemos incluir;

a. el derecho de acceder al consumo:

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b. el derecho a un trato no discriminatorio, sino en igualdad de oportunidades;

c. el derecho a la lealtad comercial.

Y como bisagra con el plexo de valores, reaparecen:

a. el valor solidaridad

b. el valor cooperación;

c. el valor seguridad,

d. el valor participación:

e. el valor igualdad:

f. el valor justicia.

19. En síntesis, a cada uno de los aspectos a cuya protección deben proveer las autoridades, corresponde
en reciprocidad la serie de derechos correlativos del consumidor y del usuario. Hay que indagar bien en caso
“ante quién” –como sujeto pasivo— existen o se hacen valer esos derechos. No hay duda de que el estado
es sujeto obligado, pero a la vez hay upa ambivalencia de los derechos cuando son oponibles a quien provee
los bienes y servicios; Así -por ej. — el derecho a la calidad y eficiencia, y a que el mercado no se distorsione
en desmedro de la competencia. En el párrafo primero del art. 42 hay también supuestos de similar
ambivalencia que muestran como sujetos pasivos obligados tanto al estado (las autoridades) como a los
proveedores de bienes y servicios.
No ha de perderse de vista que muchos de los derechos en el orbe del consumo y uso de bienes y servicios
guardan conexidad con los del art. 41 sobre el ambiente. Así los prestadores de servicios de agua han de
cuidar que el agua no se polucione; las industrias que procesan productos para la alimentación y la bebida
no deben contaminar el ambiente: los proveedores de carnes y vegetales no han de incurrir en depredación,
ni los cultivos han de arrasar el suelo volviéndolo improductivo a cierto plazo, etc.
El párrafo final del art. 42 remite a la legislación para que establezca procedimientos eficaces en orden
aprevenir y solucionar conflictos en la triple relación de “consumidores y usuarios-prestadores de bienes y
servicios-estado”. La ley ha de discernir también los marcos regulatorios de los servicios públicos de
competencia “nacional”. Para lodo ello la ley tiene que prever la participación necesaria (en los organismos
de control) de las asociaciones de consumidores y usuarios y de las provincias interesadas.

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Es bueno insistir en que:

a. del art. 42 surge una específica órbita del derecho de libre asociación en el espacio de los
consumidores y usuarios, con el deber del estado de proveer a la protección de dicho derecho;

b. tales asociaciones han de participar en los organismos de control:

c. tanto el estado como las citadas asociaciones deben promover la educación para el consumo, lo
que equivale a difundir información y predisponer a las gentes para que sepan discernir y elegir
libremente lo que puede o debe consumirse, de modo que consumidores y usuarios estén en
aptitud suficiente para ejercer y defender sus derechos a tenor del art. 42.

No obstante, el deber estatal de legislar en la materia, decimos que si no lo hace queda a cargo de los
jueces conferir aplicabilidad operativa a la norma bajo análisis porque, no en vano, él art. 43 prevé
directamente la acción de amparo en orden a los derechos relativos a la competencia, al usuario y al
consumidor.

El perfil de los nuevos derechos


20. La recapitulación global de los “nuevos derechos” emergentes de los arts. 41 y 42 incita a insistir en:

a) la dimensión colectiva y transindividual que se suma a lo que de personal e individual


tienen;

b) la estrecha intersección con muchísimos otros derechos (libertad de expresión; de comercio e industria; de
contratar; de asociación, etc.; derecho al desarrollo: a la calidad de vida: a la igualdad de oportunidades; a la
reparación del daño; a la propiedad; al tráfico negociar, etc.).
Todo ello queda atravesado por un eje de constitucionalismo social y por el contenido del sistema axiológico
de la constitución.

Derecho de cuarta generación

son los relacionados al medio ambiente y/o bioética, y a las nuevas tecnologías: Ej.:

El derecho a existir digitalmente

El derecho a la reputación digital

La estima digital

La libertad y responsabilidad digital

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La privacidad virtual, el derecho al olvido, el derecho al anonimato

El derecho al big-reply

El derecho al domicilio digital

El derecho a la técnica, al update, al parche

El derecho a la paz cibernética y a la seguridad informática

El derecho al testamento digital

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Integración de ramas de los derechos públicos
Eje temático derecho constitucional
Sub-eje temático 3 organización y funciones del poder

Estructura y composición del congreso de la nación

PODER LEGISLATIVO
El sistema es bicameral: esto quiere decir que hay una cámara de Diputados y otra de Senadores,
ambos elegidos por sufragio en las provincias y en la capital.

CAMARA DE SENADORES

Introducción:

La cámara alta representa (formalmente) a las provincias y a la ciudad de bs as, según el art 44 de la
CN. este actúa como órgano de la representación territorial, hecho frecuente en los estados federales.

Composición del Senado

El senado posee 72 miembros electos por las asambleas provinciales, 3 senadores por provincia y 3
por la ciudad de BS AS. El mandato como el artículo 55 de la CN lo indica, es de 6 años, renovándose
una tercera parte de los distritos electorales cada 2 años.

Requisitos para ser senador

El articulo 55 enumera los requisitos para ser Senador

• Tener 30 años de edad


• Haber sido 6 años “ciudadano de la nación” (cláusula que rige particularmente para
extranjeros naturalizados)
• Ser natural de la provincia que lo elija o con dos años de residencia inmediata en ella
• Disfrutar de una renta anual de dos mil pesos fuertes o de una entrada equivalente

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Autoridades

La CN prevé dos autoridades para el senado

• Una es su presidente, según el artículo 57 “el vicepresidente de la Nación será presidente


del senado; pero no tendrá voto sino en el caso que haya empate en la votación

• La segunda autoridad contemplada por la CN es un presidente provisional, nombrado por el


mismo Senado, para “que lo presida en ausencia del vicepresidente, o cuando este ejerce
las funciones de presidente de la Nación” (artículo 58). Usualmente es llamado
PRESIDENTE PRO TEMPORE

CAMARA DE DIPUTADOS

Introducción

Los “Diputados de la Nación”, como los llama el artículo 44 de la CN, son elegidos “directamente por
el pueblo de las provincias, de la Ciudad de BS AS y de la Capital en caso de traslado” y a simple
pluralidad de sufragios (artículo 45 CN)

Composición de la Cámara de Diputados

La Cámara de Diputados posee 257 miembros elegidos por un mandato de 4 años, habiendo
posibilidad de reelección; La proporción es de un Diputado por cada 33.000 habitantes.

Dicha Cámara renueva cada 2 años, la mitad de su composición.

Requisitos para ser Diputado

El artículo 48 de la CN demanda “para ser diputado” estas cualidades:

• Tener 25 años de edad


• Cuatro años de ciudadanía en ejercicio
• Ser natural de la provincia que lo elija, o con 2 años de residencia en ella.

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Quienes no pueden ser candidatos a cargos públicos

El artículo 23 de la ley 23298 reglamenta que no podrán ser candidatos a cargos públicos electivos:

• Los dementes
• Sordomudos que no sepan darse a entender por escrito
• Condenados por delitos dolosos
• Rebeldes en causa penal
• Personal de fuerzas armadas y de seguridad
• Magistrados y funcionarios permanentes del Poder Judicial
• Directivos o apoderados de empresas concesionarias de obra pública y servicios con la
Nación, provincias, Municipios o entidades descentralizadas o que exploten juegos de azar

IMPORTANTE: tener en cuenta que la Corte Suprema de Justicia ha reputado invalidadas


estas restricciones a procesados sin condena

Autoridades
La CN no indica cuales son las autoridades de la Cámara de Diputados. su reglamento prevé un
presidente, un vicepresidente primero, un vicepresidente segundo y un tercero (artículo 2), electos por
la cámara.

Atribuciones del poder legislativo

El Poder Legislativo es ejercido en la República Argentina por el Congreso Nacional, que está
compuesto por dos cámaras: la de Diputados y la de Senadores. Si bien ambas cámaras se fundan
en la representación popular (todos sus miembros son elegidos en forma democrática en base al
sufragio universal, secreto y obligatorio), los diputados representan directamente al pueblo argentino
y los senadores a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires.

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-TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS- pág. 57
Competencias específicas de cada cámara

Conforme a lo dispuesto en la Constitución Nacional, son competencias específicas de la Cámara de


Diputados:

• Recibir los proyectos de Ley presentados por iniciativa popular (CN Art.39)
• Iniciar el proceso de consulta popular para un proyecto de ley (CN Art. 40)
• Iniciar las leyes sobre contribuciones y reclutamiento de tropas (CN Art. 52)
• Acusar ante el Senado, en juicio político, al presidente y vicepresidente de la Nación, al jefe de
Gabinete de ministros, a ministros del Poder Ejecutivo y a miembros de la Corte Suprema (CN
Art. 53)

Por su parte, la cámara alta tiene las siguientes atribuciones específicas:

• Juzgar en juicio político a los acusados por la Cámara de Diputados (CN Art. 59)
• Autorizar al presidente de la Nación para que declare el estado de sitio en caso de ataque
exterior (CN Art. 61)
• Ser cámara de origen en la Ley Convenio, sobre coparticipación federal de impuestos (CN Art.
75 Inc. 2)
• Ser cámara de origen de leyes que promuevan políticas tendientes al crecimiento armónico de
la Nación y el poblamiento de su territorio (CN Art. 75 Inc. 19)
• Prestar acuerdo al Poder Ejecutivo para la designación de magistrados judiciales, embajadores,
ministros plenipotenciarios, encargados de negocios y de oficiales superiores de las Fuerzas
Armadas (CN Art. 99 Inc. 4, 7 y 13)

Período de sesiones

Ambas Cámaras del Congreso se reúnen en sesiones ordinarias, que son inauguradas por el
presidente de la Nación el 1° de marzo y se extienden hasta el 30 de noviembre de cada año. No
obstante, el Poder Ejecutivo Nacional puede convocar a sesiones extraordinarias o prorrogar las
sesiones ordinarias. En el primer caso, el presidente de la Nación determina el temario a tratar,
mientras que en el segundo las cámaras tienen libre iniciativa.

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PODER EJECUTIVO

introducción

Artículo 87 de la CN: el poder ejecutivo de la nación será desempeñado por un ciudadano con el título
de presidente de la nación argentina.

Atribuciones presidenciales

Artículo 99: El presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones:

1. Es el jefe supremo de la Nación, jefe de gobierno y responsable político de la administración general


del país.

2. Expide las instrucciones y reglamentos que sean necesarios para la ejecución de las leyes de la
Nación, cuidando de no alterar su espíritu con excepciones reglamentarias.

3. Participa de la formación de las leyes con arreglo a la Constitución, las promulga y hace publicar.

El Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir
disposiciones de carácter legislativo.

Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios
previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes, y no se trate de normas que regulen
materia penal, tributaria, electoral o el régimen de los partidos políticos podrá dictar decretos por
razones de necesidad y urgencia, los que serán decididos en acuerdo general de ministros que
deberán refrendarlos, conjuntamente con el jefe de gabinete de ministros.

Personalmente y dentro de los diez días someterá la medida a consideración de la Comisión Bicameral
Permanente, cuya composición deberá respetar la proporción de las representaciones políticas de
cada Cámara. Esta comisión elevará su despacho en un plazo de diez días al plenario de cada Cámara
para su expreso tratamiento, el que de inmediato considerarán las Cámaras Una ley especial
sancionada con la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara regulará el
trámite y los alcances de la intervención del Congreso.

4. Nombra los magistrados de la Corte Suprema con acuerdo del Senado por los dos tercios de sus
miembros presentes, en sesión pública, convocada al efecto. Nombra a los demás jueces de los
tribunales federales inferiores en base a una propuesta vinculante en terna del Consejo de la
Magistratura, con acuerdo del Senado, en sesión pública, en la que se tendrá en cuenta la idoneidad
de los candidatos. Un nuevo nombramiento, precedido de igual acuerdo, será necesario para
mantener en el cargo a cualquiera de esos magistrados, una vez que cumplan la edad de setenta y
cinco años. Todos los nombramientos de magistrados cuya edad sea la indicada o mayor se harán
por cinco años, y podrán ser repetidos indefinidamente, por el mismo trámite.

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5. Puede indultar o conmutar las penas por delitos sujetos la jurisdicción federal, previo informe del
tribunal correspondiente, excepto en los casos de acusación por la Cámara de Diputados.

6. Concede jubilaciones, retiros, licencias y pensiones conforme a las leyes de la Nación.

7. Nombra y remueve a los embajadores, ministros plenipotenciarios y encargados de negocios con


acuerdo del Senado; por si sólo nombra y remueve al jefe de gabinete de ministros y a los demás
ministros del despacho, los oficiales de su secretaria, los agentes consulares y los empleados cuyo
nombramiento no está reglado de otra forma por esta Constitución.

8. Hace anualmente la apertura de las sesiones del Congreso, reunidas al efecto ambas Cámaras,
dando cuenta en esta ocasión del estado de la Nación, de las reformas prometidas por la Constitución,
y recomendando a su consideración las medidas que juzgue necesarias y convenientes.

9. Prorroga las sesiones ordinarias del Congreso, o lo convoca a sesiones extraordinarias, cuando un
grave interés de orden o de progreso lo requiera.

10. Supervisa el ejercicio de la facultad del jefe de gabinete de ministros respecto de la recaudación
de las rentas de la Nación y de su inversión, con arreglo a la ley o presupuesto de gastos nacionales.

11. Concluye y firma tratados, concordatos y negociaciones requeridas para el mantenimiento de


buenas relaciones con las organizaciones internacionales las naciones extranjeras, recibe sus
ministros y admite sus cónsules.

12. Es comandante en jefe de todas las fuerzas armadas de la Nación.

13. Provee los empleos militares de la Nación: con acuerdo del Senado, en la concesión de los
empleos y grados de oficiales superiores de las fuerzas armadas; y por si solo en el campo de batalla.

14. Dispone de las fuerzas armadas, y corre con su organización y distribución según las necesidades
de la Nación.

15. Declara la guerra y ordena represalias con autorización y aprobación del Congreso.

16. Declara en estado de sitio uno o varios puntos de la Nación, en caso de ataque exterior y por un
término limitado, con acuerdo del Senado. En caso de conmoción interior sólo tiene esta facultad
cuando el Congreso está en receso, porque es atribución que corresponde a este cuerpo. El presidente
la ejerce con las limitaciones prescriptas en el Art. 23.

17. Puede pedir al jefe de gabinete de ministros y a jefes de todos los ramos y departamentos de la
administración, y por su conducto a los demás empleados informes que crea conveniente, y ellos están
obligados a darlos.

18. Puede ausentarse del territorio de la Nación, con permiso del Congreso. En el receso de éste, sólo
podrá hacerlo sin licencia por razones justificadas de servicio público.

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19. Puede llenar las vacantes de los empleos, que requieran el acuerdo del Senado, y que expirarán
al fin de la próxima Legislatura.

20. Decreta la intervención federal a una provincia o la ciudad de Buenos Aires en caso de receso del
Congreso, y debe convocarlo simultáneamente para su tratamiento.

IMPORTANTE

Artículo 88: En caso de enfermedad, ausencia de la Capital, muerte, renuncia o destitución del
presidente del Poder Ejecutivo será ejercido por el vicepresidente de la Nación. En caso de destitución,
muerte, dimisión o inhabilidad del presidente y vicepresidente de la Nación, el Congreso determinará
qué funcionario público ha de desempeñar la Presidencia, hasta que haya cesado la causa de la
inhabilidad o un nuevo presidente sea electo.

Requisitos para ser presidente de la nación

Tal como reza el artículo 89 de la CN, los requisitos para ser presidente de la nación son los siguientes:

• Haber nacido en territorio argentino o ser hijo de ciudadano nativo, habiendo nacido en un país
extranjero y las demás calidades exigidas para ser senador
• Tener 30 años de edad cumplidos
• Haber sido ciudadano de la nación por un lapso de 6 años
• Disfrutar de una renta anual de 2 mil pesos fuertes o de una entrada equivalente a la
anteriormente mencionada

Nota: (sistema de sufragio aplicado en Argentina)

ELECCIONES ARGENTINAS (SISTEMA D´HONDT)

1) ¿Cómo se determina quien es elegido presidente de los argentinos?

• Obtención del 45% de los votos en primera vuelta


• Obtención del 40 % de los votos y 10% de diferencia con el segundo candidato

2) ¿Qué sucede en la Cámara de Senadores?

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• El partido que resulte primero obtiene dos senadores y el que resulta segundo, obtiene uno. De esta
manera son 3 senadores por distrito

3) ¿Qué sucede en la cámara de diputados?

• Se eligen por provincia, siendo ecuánime a la cantidad de habitantes en ella

ACLARACION: Debido a que los censos no se han de actualizar, es difícil cuantificar la cantidad de habitantes por
provincia y en relación a ello, que cantidad de diputados han de corresponderle a cada una. Es en esta etapa donde el
sistema D´hondt entra en juego

4) ¿Qué es el sistema D´hondt?

• Es un mecanismo que convierte sufragios en escaños

5) ¿Cómo funciona el sistema?

• Se eliminan las listas que no lleguen al 3% (piso mínimo considerado)


• Como segundo paso, se dividen la cantidad de votos ya sea por 1,2 o 3 hasta cubrir la cantidad de vacantes
disponibles a ocupar (bancas). Los números más altos de esas divisiones, obtienen dichas bancas

6) ¿Cómo se determinan las bancas?

• Dividiendo los números de cada partido del 1 al 5, luego los números más grandes, determinan quien se
queda con cada banca

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Requisitos para ser vicepresidente de la nación

Dichos requisitos son los mismos que para ser presidente, los cuales están taxativamente
enumerados anteriormente y pertenecen al artículo 89 de la CN

Jefe de gabinete de ministros


Introducción

El capítulo 4 de la sección dedicada por la CN al poder ejecutivo, se denomina “del jefe de gabinete y
demás ministros del poder ejecutivo” (art 100 al 107)

Designación

Dicho jefe de gabinete es nombrado por el presidente para ejercer la coordinación de los ministerios,
la administración genérica del país, además de representar al poder ejecutivo ante el congreso. El
presidente también nombra los 8 ministros y los secretarios de estado responsable por las 16
secretarias dependientes de presidencia.

Naturaleza y Funciones

La jefatura de gabinete es un órgano dependiente del poder ejecutivo y su titular, el jefe de gabinete,
es uno de los ministros del poder ejecutivo, que tiene como funciones las atribuidas en el artículo 100.

Debido a la reforma de 1994, ha aparecido la figura del jefe de gabinete de ministros que, sin ser un
primer ministro, ha recibido competencias especiales como lo son:

• Administrativas: ejercer la administración general del país


• Materialmente legislativas: le corresponde expedir los actos y reglamentos que sean
necesarios para ejercer las atribuciones que el articulo 100 le confieren
• Institucionales: estas funciones atañen al control del jefe de gabinete a ciertos actos del
presidente y a las relaciones con otros poderes

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Remoción del jefe de gabinete

El Congreso es competente para remover al jefe de gabinete “por el voto de la mayoría absoluta de
los miembros de cada una de las cámaras” (artículo 101 de la CN).

También el jefe de gabinete es pasible de juicio político (art 53), pero en tal caso se requerirán los dos
tercios de los votos de los miembros presentes, en cada sala, para acusar y luego destituir

PODER JUDICIAL

Organización del PJN

El poder judicial argentino es ejercido por una Corte Suprema de justicia compuesta por 5 magistrados
(indicados por el presidente y aprobados por el Senado) y también por los tribunales establecidos por
el congreso. A estos les compete el conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre
puntos regidos por Constitución, por las leyes de la nación y por tratados con naciones extranjeras.

• CARLOS ROSENKRANTZ (PRESIDENTE)


• ELENA HIGHTON DE NOLASCO (VICEPRESIDENTA)
• JUAN CARLOS MAQUEDA
• RICARDO LORENZETTI
• HORACIO ROSATTI

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Consejo de la magistratura

Sección Tercera - Del Poder Judicial. Capítulo Primero. De su Naturaleza y Duración.

El Consejo de la Magistratura es un órgano permanente del Poder Judicial de la nación, reglamentado


por una ley nacional (24937). Este ejerce la competencia prevista en el artículo 114 de la Constitución
Nacional.

Articulo 114

El Consejo de la Magistratura tendrá a su cargo la selección de magistrados y la administración del


Poder Judicial.

Serán sus atribuciones:

1) Seleccionar mediante concursos públicos a los postulantes a las magistraturas inferiores

2) Emitir propuestas en ternas vinculantes, para le nombramiento de los magistrados


inferiores

3) Administrar los recursos y ejecutar el presupuesto que la ley asigne a la administración


de justicia

4) Ejercer facultades disciplinarias sobre magistrados

5) Decidir la apertura del procedimiento de remoción de magistrados, en su caso ordenar


la suspensión, y formular la acusación correspondiente

6) Dictar reglamentos acerca de la organización judicial y todos aquellos que sean


necesarios para asegurar la independencia de los jueces y la eficaz prestación de los
servicios de justicia.

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Composición del consejo de la magistratura
La ley 24.937 precisa la integración del organismo en su primer artículo, cuyo texto obedece a la ley
26.080 de 2006.
Siguiendo las indicaciones de la ley 26.080, el Consejo está integrado por:

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Los miembros del Consejo de la magistratura duraran 4 años en sus cargos, pudiendo ser
reelectos con intervalo de un periodo

Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (ley 24937)

(artículo 14 de la ley 26080 que derogo al artículo 22 de la ley 24937)

Artículo 14: el Jurado de Enjuiciamiento estará integrado por 7 miembros según la siguiente
composición:

1. Dos jueces que serán: de cámara, debiendo uno pertenecer al fuero federal del interior de la República y
otro a la Capital Federal. A tal efecto, se confeccionarán dos listas, una con todos los camaristas federales
del interior del país y otra con los de la Capital Federal.

2. Cuatro legisladores, dos por la Cámara de Senadores y dos por la Cámara de Diputados de la Nación,
debiendo efectuarse dos listas por Cámara, una con los representantes de la mayoría y la otra con los de
la primera minoría.

3. Un abogado de la matrícula federal, debiendo confeccionarse una lista con todos los abogados matriculados
en el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal y en las Cámaras Federales del interior del país
que reúnan los requisitos para ser elegidos jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Todos los miembros serán elegidos por sorteo semestral público a realizarse en los meses de diciembre y
julio de cada año, entre las listas de representantes de cada estamento. Por cada miembro titular se elegirá
un suplente, por igual procedimiento, para reemplazarlo en caso de renuncia, impedimento, ausencia,
remoción o fallecimiento.

Los miembros del Jurado de Enjuiciamiento estarán sujetos a las incompatibilidades e inmunidades que
rigen para sus calidades funcionales. El miembro elegido en representación de los abogados estará sujeto
a las mismas inmunidades e incompatibilidades que rigen para los jueces."

Ministerio Publico

Es un órgano independiente con autonomía funcional y financiera que tiene por atribución promover
la justicia en defensa de la legalidad de los intereses generales de la sociedad en coordinación con
las demás autoridades de la republica

Designación de jueces

La realiza el presidente de la Nación con acuerdo del Senado, sobre la base de una terna integrada
por candidatos seleccionados en concurso público por el Consejo de la Magistratura, órgano de
composición multisectorial, a quien corresponde el control directo de los jueces y la administración del
poder judicial.

-TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS- pág. 69


Remoción de jueces

Los jueces permanecen en sus cargos mientras dure su “buena conducta” y solo pueden ser
removidos en caso de infracciones graves, por un jurado de enjuiciamiento, integrado por legisladores,
magistrados y abogados.

El juzgamiento de los jueces de los tribunales inferiores de la Nación, quienes tienen mandato por 6
meses, estará a cargo del jurado de enjuiciamiento de los Magistrados según los prescripto por el
artículo 11 de la CN.

A diferencia de los jueces y camaristas, que son juzgados por el Consejo de la Magistratura y el
Jurado de Enjuiciamiento, los procesos contra los ministros de la Corte corresponden al Congreso. 2)
El proceso se inicia en la comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados.

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NOMENCLADOR DE ARTICULOS CONSTITUCIONALES
Y LEYES VARIAS PARA REPASO RAPIDO

ART. 16: LA IGUALDAD

ART. 37: SUFRAGIO UNIVERSAL, SECRETO Y OBLIGATORIO

ART. 14: PUBLICACION DE IDEAS POR LA PRENSA SIN CENSURA PREVIA

ART. 32: EL CONGRESO NO DICTA LEYES QUE RESTRINJAN LA LIBERTAD DE IMPRENTA

LEY 23.592: LEY DE NO DISCRIMINACION

LEY 14.029: FALTAS ESPECIFICAS SUJETAS A CODIGO DE JUSTICIA MILITAR

ART. 1: FORMA REPRESENTATIVA, REPUBLICANA Y FEDERAL

ART. 342: POTESTAD DEL GOBIERNO FEDERAL DE DICTAR LOS CODIGOS DE FONDO

ART.14: LIBERTAD DE CIRCULACION Y LOCOMOCION/ PETICION Y ASOCIACION

ART. 14 Y 19: LIBERTAD DE CONCIENCIA Y CULTO

LEY 21745: MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES AUTORIZA PRACTICA DE NUEVOS


CULTOS

ART. 17 Y 14: LA PROPIEDAD

ART.14: TODOS LOS CIUDADANOS PUEDEN HACER USO Y DISPONER DE SU PROPIEDAD

ART. 17: PROPIEDAD INDIVISIBLE/ PROPIEDAD INTELECTUAL/ CONFISCACION

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DERECHOS INCORPORADOS EN LA REFORMA DE 1957

ART. 14 BIS: LEYES DE TRABAJO QUE ASEGURAN DERECHOS AL TRABAJADOR

DERECHOS DEL TEXTO ORIGINAL

ART. 15: NO HAY ESCLAVOS

ART. 16: PRERROGATIVAS DE SANGRE

ART. 17: PROPIEDAD INVIOLABLE

ART. 18: PRINCIPIO DE LEGALIDAD

ART. 19: PRINCIPIO DE RESERVA

ART. 20: DERECHOS CIVILES DE EXTRANJEROS

ART. 21: ARMARSE EN DEFENSA DE LA PATRIA

ART. 28: PRINCIPIOS RECONOCIDOS ANTERIORMENTE

DERECHOS INCORPORADOS EN LA REFORMA DE 1860

ART. 32: EL CONGRESO FEDERAL NO DICTA LEYES…

DERECHOS INCORPORADOS EN LA REFORMA DE 1994

ART. 36: ESTA CONSTITUCION MANTENDRA SU IMPERIO...

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ART. 37: GARANTIZA DERECHOS POLITICOS (IGUALDAD)...

ART. 38: CREACION DE PARTIDOS POLITICOS

ART. 39: DERECHO DE INICIATIVA

ART. 40: CONSULTA POPULAR

ART. 43: ACCION EXPEDITA Y RAPIDA DE AMPARO

ART. 75: ATRIBUCIONES DEL CONGRESO NACIONAL

+ GENOCIDIO Y SUS 4 CONVENCIONES

1) CONVENCION INTERNACIONAL SOBRE ELIMINACION DE TODA


DISCRIMINACION RACIAL

2) CONVENCION INTERNACIONAL SOBRE LA ELIMINACION DE DISCRIMINACION


DE LA MUJER

3) CONVENCION DE DERECHOS DEL NIÑO

4) CONVENCION CONTRA LA TORTURA Y PENAS CRUELES DEGRADANTES

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