Estado (Anh)
Estado (Anh)
Introducción
escribía desde San Juan: “He reunido en un solo local la aduana, el correo, la oficina y el
del Ministerio a su cargo, las pobres condiciones en las que se había iniciado el año
Casi dos décadas más tarde, en mayo de 1881, al inaugurar en este recinto las sesiones
discurso esas imágenes que evocaban las condiciones de precariedad en las que se
quería construir un estado para una nación que había atravesado varias décadas de
1
Boletín de la Academia Nacional de la Historia, vol. 80-81, 2007-2008, pp. 327-350.
2
Régulo Martínez a Bartolomé Mitre, San Juan, octubre 9 de 1862, en Archivo del General Mitre,
Biblioteca de la Nación, 1911-1914, tomo XIII, p. 253, citado en Buchbinder (2004), p. 114.
3
En Memoria del Ministerio de Hacienda, 1863. Sobre la conformación del aparato institucional del estado
durante la Organización Nacional y los recursos fiscales con los que contaba el gobierno nacional, ver
Roberto Cortés Conde, Dinero, Deuda y Crisis. Evolución fiscal y monetaria en la Argentina (Buenos Aires:
Editorial Sudamericana, 1989); Oscar Ozlak, La formación del estado argentino (Buenos Aires: Editorial de
Belgrano, 1990, 2da. edic.). Sobre estos mismos problemas para otro caso latinoamericano, Malcolm Deas,
"The Fiscal Problems of Nineteenth-Century Colombia", Journal of Latin American Studies, vol. 14, No. 2,
1982, pp. 287-328.
1
estancamiento económico e inestabilidad política e institucional: “Parece que fuéramos
un pueblo nacido a la vida nacional, pues tenéis que legislar sobre todo aquello que
constituye los atributos, los medios y el poder de la Nación…” Y, finalmente, unos años
tocaba participar como uno de los actores principales, Roca lo describía en estos
términos: “un período que tendrá probablemente, no los tintes heroicos del de la
En cierto modo, estas referencias nos ofrecen toda una síntesis de la historia del
estado argentino hasta las primeras décadas del siglo veinte: las profundas carencias en
profundos cambios económicos que la región atravesaría a partir del último cuarto del
sociedad y la economía.
Sin embargo, puede decirse que hasta hace poco tiempo, nuestra historiografía
estructura del estado, cuando se lo compara con la producción en otras áreas o temas.
En realidad, el creciente interés por el estudio del estado es sólo una cara del renovado
4
La primera cita en H. Mabragaña, Los mensajes. Historia del desenvolvimiento de la Nación Argentina
redactada cronológicamente por sus gobernantes, 1810-1910, 6 vols., (Buenos Aires, 1910), vol. IV, p.
2; la segunda en “Carta-prólogo”, septiembre de 1894, en Lucio V. Mansilla, Retratos y recuerdos
(Buenos Aires: Paradiso ediciones, 2005), p. 9.
2
política ha vuelto a ocupar un lugar central en el panorama historiográfico argentino, si
bien renovada en cuanto a temas y métodos: una historia política que apunta ahora a la
inclusión en sus relatos de nuevos actores, al desarrollo de una historia social de la política,
integrar las categorías centrales del pensamiento político del siglo pasado como son los
conceptos de nación, la forma del estado, y las ideas en torno a la representación política.
Así, hemos asistido a la aparición de muy sugerentes estudios en torno a los orígenes de la
nación en América Latina y en el Río de la Plata, o sobre los debates en torno a los
regímenes electorales y sus prácticas; la prensa política y la opinión pública; los orígenes
trabajos sobre distintos aspectos de la historia política nacional de los siglos diecinueve y
veinte.5
las ciencias sociales de la autonomía de los fenómenos políticos. Uno de los libros de
sugería desde su título que debía avanzarse Trayendo de vuelta al Estado, es decir,
5
Para una evaluación reciente de este proceso, véase Tulio Halperin Donghi, “El resurgimiento de la
historia política: problemas y perspectivas”, en Beatriz Bragoni (editora) Microanálisis. Ensayos de
historiografía argentina (Buenos Aires: Prometeo libros, 2004), pp. 17-30.
6
Peter Evans, Dietrich Rueschemeyer, y Theda Skocpol, editores, Bringing the State Back In
(Cambridge: Cambridge University Press, 1985). Sobre la renovación en la historia política y “el regreso
del estado”, Elena Hernández Sandoica, Tendencias historiográficas actuales. Escribir historia hoy
(Madrid: Akal, 2004), sección “Historia y Ciencia Política. La Nueva Historia Política”, pp. 422-436.
3
Los orígenes del estado argentino
historiografía política y menos aún a sugerir la novedad radical del tema del estado en
la misma. 7 Por una parte, como en todas las historiografías occidentales, la construcción
enfoque. 8 También es cierto que ese relato romántico sobre el surgimiento del estado
nacional tras las luchas por la independencia ha sido desafiado por un enfoque
en el que se alienta una nueva mirada al análisis de los orígenes del estado nacional, a
partir del reconocimiento de dos hechos centrales: uno, la existencia de distintas formas
soberanía dio forma a estados provinciales soberanos unidos en una Confederación que
y las ciencias sociales pusieron énfasis en el conflicto internacional y la guerra como los
7
Los artículos reunidos en los volúmenes correspondientes de la Nueva Historia de la Nación Argentina
(Buenos Aires: Academia Nacional de la Historia/Editorial Planeta, 1997-2002) son prueba de esa
presencia.
8
Véase Natalio Botana, La libertad política y su historia (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1991);
Tulio Halperin Donghi, Ensayos de historiografía (Buenos Aires: Ediciones El Cielo por Asalto, 1996).
9
José Carlos Chiaramonte, Ciudades, provincias, Estados: Orígenes de la Nación Argentina (1800-1846)
(Buenos Aires: Ariel, 1997).
4
policiales, y sobre el necesario aparato extractivo que debía ser desarrollado para
mantener esos gastos. Los estados que combatían guerras, erigían ejércitos permanentes
los constructores del estado y las fuerzas sociales, con la sociedad como derrotada en
procesos de construcción estatal, -entre el “war making” y el “state making”-, tiene una
historiador alemán Otto Hintze había formulado algunas de las orientaciones clásicas
conflictos externos entre estados”, decía en 1902, “dan forma al estado”; entendiendo
su composición étnica. Sólo cuando el estado había delineado firmemente esa “forma”
10
Para una revisión y clasificación de la literatura reciente sobre estos enfoques del estado en sociología y
ciencia política véase Karen Barkey and Sunita Parikh, “Comparative Perspectives on the State”, Annual
Review of Sociology, 1991; Karen A. Rasler y William R. Thompson, “War Making and State Making:
Governmental Expenditures, Tax Revenues, and Global Wars”, American Political Science Review, vol.
79, no. 2, June 1985; y Hendrik Spruyt, “The Origins, Development, and Possible Decline of the Modern
State”, Annual Review of Political Science, 2002. Para un detallado análisis de la relación entre recursos
fiscales y construcción estatal, y su evolución en el siglo XX en la Argentina, Natalio Botana, “La
ciudadanía fiscal. Aspectos políticos e históricos”, en Francis Fukuyama, compilador, La brecha entre
América Latina y Estados Unidos. Determinantes políticos e institucionales del desarrollo económico
(Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2006).
5
podía comenzar a forjar su estructura de gobierno y su vida política, que a su vez
continuarían siendo transformadas por las demandas que surgían de las relaciones con
estados vecinos. Toda organización estatal fue originalmente una organización militar,
una organización para la guerra, y este hecho originario era no sólo algo comprobable
solamente por las relaciones económicas y sociales y los choques de intereses, sino
de capital, se encuentran los orígenes del proceso de formación estatal europeo. Los
estados hacen la guerra, y las guerras hacen los estados, concluyó Tilly. 12
construcción del estado chileno. Los conflictos militares, -la Guerra de la Confederación
serían “el motor principal” del proceso formativo del “Chile guerrero”, proceso que
11
Otto Hintze, “The Formation of States and Constitutional Development: A Study in History and
Politics” (1902), y “Military Organization and the Organization of the State” (1906), en Felix Gilbert,
ed., The Historical Essays of Otto Hintze (N. York: Oxford University Press, 1975).
12
Charles Tilly, “Reflections on the History of European State-Making”, en Tilly, ed., The Formation of
National States in Western Europe (Princeton, N.J.: Princeton University Press, 1975), pp. 73-76; “War
Making and State Making as Organized Crime”, en Peter B. Evans, Dietrich Rueschmeyer and Theda
Skocpol, eds., Bringing the State Back In (Cambridge: Cambridge University Press, 1985), pp. 169-191.
6
culminaría con la Guerra Civil de 1891 que pondría fin al régimen portaliano e
“A pesar de su rara y feliz uniformidad”, escribió Alberdi, “la América del Sud
es la tierra clásica de la guerra, en tal grado que ha llegado a ser allí el estado normal,
mismos han sido siempre un factor explicativo importante en la historia de los estados
peso de los ejércitos y aparatos represivos en general fue una constante carga sobre los
débiles sistemas fiscales. Y esto, como hemos aprendido de trabajos clásicos de Tulio
Halperin Donghi, Roberto Cortés Conde, Juan Carlos Garavaglia, y Oscar Oszlak, entre
otros, es también cierto para el caso argentino. Algunos ejemplos: en los años 1811-
1815, el 63% de los egresos corresponden a gastos militares directos y sólo 10% parece
corresponder a personal civil del Estado. Desde 1825 en adelante, los gastos militares se
sitúan alrededor del 60% del total, al menos hasta la caída de Rosas. También durante el
período 1863-1880, más de la mitad de los gastos totales del gobierno y del personal
13
Mario Góngora, Ensayo histórico sobre la noción de estado en Chile en los siglos XIX y XX (Santiago:
Editorial Universitaria, 7ma. Edición, 1998). Sobre el desarrollo chileno tras la Guerra del Pacífico, véase
Harold Blakemore, “Chile from the War of the Pacific to the World Depresión, 1880-1930”, Cambridge
History of Latin America, vol. V (C.U.P., 1986), pp. 499-551. Para otros argumentos sobre el papel de las
guerras y las movilizaciones militares en los procesos de formación estatal en América Latina, Fernando
López-Alves, State Formation and Democracy in Latin America, 1810-1900 (Durham: Duke University
Press, 2000).
14
Para el caso argentino, Tulio Halperín Donghi, Guerra y finanzas en los orígenes del Estado argentino
(1791-1850), Juan Carlos Garavaglia, “La apoteosis del Leviathan: el Estado en Buenos Aires durante la
primera mitad del XIX”, y “El despliegue del Estado en Buenos Aires de Rosas a Mitre”, ambos en
Construir el estado, inventar la nación. El Río de la Plata, siglos XVIII-XIX (Buenos Aires: Prometeo
libros, 2007); Roberto Cortés Conde, Dinero, deuda y crisis; Oscar Oszlak, La formación del estado
argentino (Buenos Aires: Planeta, 1997), Botana, “La ciudadanía fiscal”. Una visión más general en
Malcolm Deas, “The Man on Foot: Conscription and the Nation-State in Nineteenth-Century Latin
America”, en James Dunkerley, ed., Studies in the Formation of the Nation State in Latin America
(Londres: Institute of Latin American Studies, 2002), pp. 77-93.
7
Si uno de los rasgos salientes del proceso de construcción estatal argentino fue la
centralidad de los gastos militares, como sabemos, el otro fue la fuerte dependencia de
los ingresos provenientes del comercio exterior. Los beneficios para las arcas fiscales
doble sentido para todos los estados latinoamericanos: por una parte las rentas de
aparatos militares y de seguridad; por otra, hicieron posible el no tener que recurrir a
una mayor carga tributaria interna, atenuando así posibles causas de mayores conflictos
externo desde fines del siglo diecinueve y comienzos del veinte generó una
capacidades de los aparatos militares, como en los casos europeos. Las guerras del
Topik señaló para el caso brasileño la centralidad de lo que llamó “el cordón umbilical
.
15
Un análisis más detallado en Miguel Centeno, Blood and Debt. War and the Nation-State in Latin
America (The Pennsylvania State University Press, 2002), cap. 3, pp. 101-166.
8
‘la guerra hizo al estado y los estados hacían las guerras’, en Brasil el comercio
Para el caso argentino esto no fue una novedad del período del auge
ocurrido desde la primera mitad del siglo diecinueve. Como ha apuntado Juan Carlos
Garavaglia, parece ser un rasgo común de los estados latinoamericanos esa debilidad en
su capacidad de exacción que los lleva a ser estados que se construyen “sin universalizar
las guerras civiles del siglo XIX en lo que sería más tarde la República Argentina, puede
ser de algún modo resumido en esa lapidaria fórmula que entrelazó durante tanto tiempo
argentina reciente que han aportado elementos nuevos al estudio histórico del estado
argentino. La primera tiene que ver con lo que podríamos llamar un cambio de
las milicias provinciales de 1880 (“preferiría equivocarme con los que llevan la fuerza
16
Steven Topik, “ The Hollow State: The Effect of the World Market on State-Building in Brazil in the
Nineteenth-Century”, en J. Dunkerley, Studies in the Formation of the Nation-State in Latin America, pp.
112-132.
17
Juan Carlos Garavaglia, “La apoteósis del Leviathan: El estado en Buenos Aires durante la primera
mitad del siglo XIX”, op. cit; véase también Botana, “La ciudadanía fiscal”, Cortés Conde, Dinero, deuda
y crisis.
9
provinciales han impulsado un desplazamiento del foco de atención desde el centro (el
estado nacional) hacia la periferia (las situaciones provinciales), para elucidar de mejor
manera las formas que adquirieron los vínculos entre poderes locales y poder central
El período que cubre las presidencias de Mitre, Sarmiento y Avellaneda, entre 1862
y 1880, está caracterizado por el conflicto entre la creciente afirmación del gobierno
nacional y los intentos de resistencia de las provincias a ese avance. La consolidación del
gobierno nacional se hizo más clara luego de haber quebrado las rebeliones provinciales
en las dos guerras de las Montoneras (1863 y 1866-67), y en los levantamientos de López
Jordán en Entre Ríos (1870, 1873 y 1876), para culminar con la supresión de los intentos
interior, y luego la consolidación del estado nacional bajo el roquismo, a través de los
periferia. De este proceso surge una imagen mucho más compleja del proceso político
18
Algunos de los títulos más representativos son Beatriz Bragoni, Los hijos de la revolución. Familia,
negocios y poder en Mendoza en el siglo XIX, Buenos Aires, Taurus, 1999, y “¿Gobiernos de familia?
Elites, poder y política en la experiencia argentina del siglo XIX. Registro de un ejercicio”, en Beatriz
Bragoni (editora), Microanálisis. Ensayos de historiografía argentina, Buenos Aires, Prometeo, 2004;
Pablo Buchbinder, Caudillos de pluma y hombres de acción. Estado y política en Corrientes en tiempos
de la organización nacional, Buenos Aires, Prometeo, 2004; Ariel De la Fuente, Children of Facundo.
Caudillo and Gaucho Insurgency During the Argentine State-Formation Process (La Rioja, 1853-1870),
Durham, Duke University Press, 2000; Eduardo Míguez, “Guerra y orden social en los orígenes de la
nación argentina, 1810-1880”, Anuario IEHS 18, 2003, y “La frontera sur de Buenos Aires y la
consolidación del Estado Nacional, 1852-1880”, Taller: La formación del sistema político nacional,
1852-1880, Tandil, 2007; Gustavo Paz, “El gobierno de los ‘conspicuos’: familia y poder en Jujuy, 1853-
1875”, en Hilda Sabato y A. Lettieri, compiladores, La vida política en la Argentina del siglo XIX.
Armas, votos y voces, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2003; Roberto Schmit, Ruina y
resurrección en tiempos de guerra. Sociedad, economía y poder en el Oriente entrerriano
posrevolucionario, 1810-1852, Buenos Aires, Prometeo, 2004.
10
de construcción del estado nacional: por un lado, a la par del poder disruptivo que los
agentes del estado nacional tenían sobre las realidades locales, emergen las limitaciones
la consecuente necesidad de éstos de contar con el apoyo de los factores de poder local
para llevar adelante su función. Por otro, se hace patente la diversidad de experiencias
estado nacional en particular-, solamente puede ser alcanzada a través de estudios que
la Fuente, esto no implica descartar el análisis a nivel nacional a favor de una óptica
puramente local o regional, sino integrar el contexto nacional con la dinámica y las
tradiciones locales.
periferia, encontramos en estos textos otra instancia de revisión, vinculada con lo dicho
hasta aquí. Esta vez el foco de atención de desplaza de los aspectos “racional-
operan en las distintas situaciones locales. Así, Eduardo Míguez ha señalado en sus
estudios sobre la frontera sur de Buenos Aires la necesidad de entender hasta qué punto
11
resultados propios de una estructura administrativa racionalmente organizada, o sea, la
orden social establecido. Por otro, generaban formas de identidad colectiva que a veces
interpersonales pone en duda la imagen del surgimiento del estado nacional como una
Como bien ha señalado Juan Carlos Garavaglia: “¿qué conocemos realmente acerca de
las inevitables redes familiares y sociales que se esconderían bajo los uniformes…
mejor sería entonces dejar de lado… la pésima metáfora del aparato…” Trasladada
hacia la primera mitad del siglo diecinueve, esta revisión alcanza a modificar también la
imagen del régimen rosista, que de un Leviatán todopoderoso pasa a ser considerado
más bien un “gigante con pies de barro”, cuando se analizan las posibilidades de
19
Míguez, op. cit.
20
Jorge Gelman, "Un gigante con pies de barro. Rosas y los pobladores de la campaña", en N. Goldman y
R. Salvatore (comp.), Caudillismos rioplatenses. Nuevas miradas a un viejo problema, Buenos Aires,
Eudeba, 1998.
12
He intentado argumentar de manera parecida en algunos trabajos sobre la
Nacional. Por citar algunos ejemplos: tras la llamada "Revolución de los Colorados" que
extendería por las provincias del interior hasta convertirse en una rebelión a nivel nacional,
comenzarían a hacerse visibles algunas de las restricciones que enfrentaban los jueces
federales en las provincias. En mayo de ese mismo año, el ministro Eduardo Costa había
mas grande reprobación de la conciencia pública, y no podría menos de ser vencida en tan
desigual lucha"21 Sin embargo, como surge de los informes de los jueces federales, ni
operar eficazmente en el plano local como para lograr que las autoridades provinciales
cárceles locales.22 Dada la escasez de los medios con los que contaban, el éxito de los
jueces federales dependía del tipo de relaciones que establecían con los poderes locales e
incluso con las fuerzas rebeldes. En la misma Mendoza, el juez Juan Palma se vio obligado
a negociar con los rebeldes, en lugar de imponer “todo el poder de la Nación”, para
el primer juicio político por mal desempeño de sus funciones. Defendido por José María
21
Mensaje al Congreso de Eduardo Costa del 1 de Mayo de 1866, en Memoria del Ministerio de Justicia,
Culto e Instrucción Pública, 1866, pp. iii-iv.
22
Ibid., 1868, 1869, y 1870 para episodios de este tipo, citados en Eduardo Zimmermann, "El Poder
Judicial, la construcción del estado, y el federalismo: Argentina, 1860-1880", en Eduardo Posada, ed., In
Search of a New Order: Essays on the Politics and Society of Nineteenth-Century Latin America
(Londres: Institute of Latin American Studies, 1998).
13
cargo en 1868.23 En esos mismos años, también la Corte Suprema reflejaba en muchos de
sus fallos en causas por delitos de rebelión, que frecuentemente las circunstancias de
tiempo y lugar prevalecían sobre los fines últimos de las autoridades nacionales al
plano local, y entender los mecanismos y lógicas de concentración del poder que
ensayados primero en ese plano local fueron luego trasladados a la esfera nacional, así
como el relevamiento de una serie de tópicos explorados ahora bajo esta nueva óptica:
política en las provincias, las tramas políticas en los orígenes de los partidos nacionales
locales y los límites y condicionamientos que estas últimas impusieron a las primeras.
23
"Juicio político seguido contra el Juez Federal de Mendoza, Dr. Juan Palma", en Apéndice del Diario de
Sesiones de la Cámara de Senadores, 1868, pp. iii-xcv.
24
Jonathan Miller, “Courts and the Creation of a ‘Spirit of Moderation’: Judicial Protection of
Revolutionaries in Argentina, 1863.1929”, Hastings International and Comparative Law Review, vol. 20,
No. 2, 1997.
14
Del mismo modo, también quisiera hacer referencia a trabajos muy recientes,
que desde la historia económica, siguiendo los pasos iniciales de Roberto Cortés Conde,
han producido una verdadera historia política de las políticas económicas. En particular
enfocándose en la política fiscal en las décadas del Ochenta y el Noventa, estos trabajos
ofrecen nuevas perspectivas para analizar las relaciones entre Buenos Aires, el
gobierno central y las provincias, y por lo tanto sobre todo el proceso de consolidación
del estado nacional hacia fines del siglo diecinueve y comienzos del veinte.25
en la Argentina desde fines del siglo diecinueve producidas por la gran expansión
se había elevado notablemente: de 42,8% en 1895 al 57,3% en 1914. Entre esos mismos
habitantes. La alta concentración urbana promovió una serie de problemas comunes a las
grandes ciudades del mundo occidental: por una parte, la urgencia en solucionar las
25
Lucas Llach, “The Wealth of the Provinces: the Interior and the Political Economy of Argentina, 1880-
1910”, Ph.D. dissertation, Harvard University, 2007; Pablo Gerchunoff, Fernando Rocchi, y Gastón
Rossi, Desorden y progreso. Las crisis económicas argentinas 1870-1905 (Buenos Aires: Edhasa, 2008).
15
campañas reivindicativas y las amenazas del terrorismo anarquista introdujeron un fuerte
contenido político-ideológico que se sumaba a los reclamos por una transformación del
sistema político argentino que habían cobrado fuerza desde la revolución del Noventa y el
Ese tipo de cambios, replicaba las consecuencias que la modernización social había
desatado en las sociedades europeas y norteamericanas desde fines del siglo diecinueve.
Dos movimientos vinculados entre sí podían verse repetidos en todos esos casos. Por una
fenómenos sociales, -son también estos años los del nacimiento de las ciencias sociales
demandaban personal especializado, que contara con esos nuevos conocimientos para la
discusión de las políticas estatales que debían responder a los nuevos problemas sociales.
Así como se ha sostenido que los estados hacen las guerras y las guerras hacen los
estados, podría decirse que hacia fines del siglo diecinueve los estados necesitaban a las
ciencias sociales, y las ciencias sociales necesitaban al estado. El estado encontró en las
campos; las ciencias sociales recurrieron al estado tanto como objeto de estudio para el
facilitó la copia o adaptación de distintas políticas a través de las fronteras. Se hizo más
visible, entonces, el estrecho vínculo existente entre los cambios que experimentó la
educación superior en las sociedades occidentales, las relaciones entre el estado, los
16
conocimiento social, y los cambios ideológicos en los que se apoyó la elaboración de
nuevas políticas públicas orientadas a enfrentar los nuevos problemas de las sociedades
creciente autonomía burocrática que las distintas áreas de la administración pública van
nuevas instituciones estatales, buscó interpretar y resolver los problemas más conflictivos
estado.27
26
Algunos títulos representativos de estas líneas de investigación son Theda Skocpol, Protecting Soldiers
and Mothers. The Political Origins of Social Policy in the United States (Harvard University Press,
1992); Dieter Rueschmeyer and Theda Skocpol, editors, States, Social Knowledge, and the Origins of
Modern Social Policies (Princeton University Press, 1996); Daniel T. Rodgers, Atlantic Crossings. Social
Politics in a Progressive Age (Harvard University Press, 1998); Christophe Charle, Jürgen Schriewer,
Peter Wagner (eds.), Transnational Intellectual Networks. Forms of Academic Knowledge and the Search
for Cultural Identities (Frankfurt-N. York: Campus Verlag, 2004); Stephen Skowronek, Building a New
American State. The Expansion of National Administrative Capacities 1877-1920 (Cambridge University
Press, 1982); Daniel P. Carpenter, The Forging of Bureaucratic Autonomy. Reputations, Networks, and
Policy Innovation in Executive Agencies, 1862-1928 (Princeton University Press, 2001).
27
Para el caso argentino, analicé algunas de esas vinculaciones en Eduardo Zimmermann, Los liberales
reformistas. La cuestión social en la Argentina, 1890-1916 (Buenos Aires: Universidad de San
Andrés/Editorial Sudamericana, 1995; y en “Libéralisme et sciences sociales en Argentine á la fin du dix-
neuviéme siécle: des Lumières á la nouvelle ‘connaisance sociale’”, en D. Roldán, La question libérale en
Argentine au 19ème siècle (Le libéralisme argentin en héritage), (París, ALHIM, 2005). Véase también
17
He intentado en algunos trabajos anteriores reflejar ese clima intelectual y las formas de
instituciones estatales: los casos José María Ramos Mejía y Emilio Coni, que tuvieron
"cuestión obrera", donde José Nicolás Matienzo y Marco Avellaneda actuaron como los
dos primeros presidentes del Departamento Nacional del Trabajo (DNT), promoviendo la
más activo del estado en la conformación de una agenda pública sobre la economía, los
entre el marco de libertades civiles y económicas vigentes con un papel más activo para el
estado. Como bien señalara el historiador John Fogarty, comparando los casos de
La era que valorizó los principios del laissez-faire liberal fue la misma en la que el conocimiento
científico despertó el optimismo en la creencia que la gente podía ejercer control sobre su ambiente
y sobre su destino. En las fluídas sociedades de asentamiento reciente estas dos tradiciones se
fusionaron exitosamente en una filosofía política pragmática que combinaba nociones económicas
liberales con el activismo e intervencionismo gubernamental.29
18
No siempre, sin embargo, esos proyectos conseguirían asentarse exitosamente a través
del tiempo, como la experiencia argentina iba a demostrar en las décadas siguientes.
estado nacional. ¿Cuáles han sido las mayores contribuciones de esta corriente al
impulsadas por ciertas coyunturas históricas particulares, por ejemplo, los higienistas
tras el impacto de las grandes epidemias, o los criminólogos ante el crecimiento de las
políticas públicas efectivas. Las áreas o campos en los que esta producción se ha
economistas como una elite técnica estatal, la criminología y las instituciones judiciales,
30
Diego Armus, Avatares de la medicalización en América Latina. 1870-1970 (Lugar Editorial, 2005);
Susana, Belmartino, La atención médica argentina en el siglo XX. Instituciones y procesos. (Buenos
Aires:Siglo XXI, 2005); Ricardo.González Leandri, Curar, Persuadir, Gobernar. La construcción
histórica de la profesión médica en Buenos Aires, 1852-1886 (Madrid: Biblioteca de Historia de América,
CSIC, 1999), Plotkin, Intelectuales y expertos; R. Salvatore, “Criminología positivista, reforma de
prisiones y la cuestión social/obrera en Argentina”, en: Suriano (ed.), La cuestión social en la Argentina,
1870-1943, Bs As, La Colmena, 2000, : L. Caimari, Apenas un delincuente. Crimen, castigo y cultura en
19
Crecientemente, estos estudios van cubriendo los cambios producidos a lo largo del
del régimen electoral, la crisis del treinta y la llegada del peronismo 31, permitiendo
burocracias técnicas, a otras perspectivas que desde las ciencias sociales se enfocan en
pública. 32
Conclusiones:
31
Darío Roldán (comp.), Crear la democracia. La revista de Ciencias Políticas y el debate en torno de la
democracia verdadera (Buenos Aires: FCE, 2006); Marcela Ferrari, Los políticos en la república radical.
Prácticas políticas y construcción de poder (Buenos Aires: Siglo XXI, 2008); Patricia Berrotarán, Del
Plan a la Planificación. El estado en la época peronista (Buenos Aires: Imago Mundi, 2003).
32
Véanse como ejemplos, Steven Levitsky y María Victoria Murillo, editores, Argentine Democracy. The
Politics of Institutional Weakness (The Pennsylvania State University Press, 2005); y Pablo T. Spiller y
Mariano Tommasi, The Institutional Foundations of Public Policy in Argentina (Cambridge University
Press, 2007).
20
generaciones de historiadores anteriores, en un juego permanente de continuidad y
cambio.
nuestro presente: ¿cuáles son los orígenes del estado que tenemos? ¿Qué podemos
mejor entendimiento del estado con el que hoy contamos? Proyectando las dos
perspectivas aquí analizadas, -la historia de las conflictivas relaciones entre el estado
técnicas estatales- vemos hoy un estado que por una parte parece estar lejos de haber
establecido bases firmes para el funcionamiento del régimen federal que regula las
relaciones entre el gobierno nacional y los gobiernos provinciales, y por otra, parece
investigación histórica no puede darnos respuestas definitivas sobre lo que nos ocurre
realidad para hacerla así más entendible. El estudio de los dos procesos aquí analizados
puede contribuir, sin duda, a una mejor comprensión de algunas características del
Finalmente debo agregar para concluir, una reflexión sobre otro tipo de
perspectiva sobre el estado argentino, aquella que fue alimentada por nuestra tradición
de pensamiento liberal y que se enfocó en los límites a la expansión del poder estatal
21
Los estados son mecanismos de acción colectiva para obtener a través del uso de
En la medida en que deseamos vivir en una sociedad con los menores grados de
desarrollo personal no está de más recordar hoy la opinión vertida por Leandro Alem
incorporación a esta Academia. Quiero concluir con esas palabras de Alem, que
También sobre la elaboración de esas ideas hemos contado y contamos aún con una rica
oportunidad.
Muchas gracias.
22