Impacto del COVID-19 en cárceles y derechos humanos
Impacto del COVID-19 en cárceles y derechos humanos
Rossana Gauna*1
Laura Judith Sanchez**
En la mayoría de los países del mundo, la detención y el encarcelamiento son las principales
medidas y sanciones utilizadas contra las personas acusadas o condenadas en un proceso
penal. Cabe recordar que en nuestro sistema la pena de prisión constituye básicamente en la
privación del derecho fundamental a la libertad ambulatoria. Esto significa que no implica la
restricción de otros derechos humanos, con la excepción de los que son naturalmente
limitados por el hecho de estar en prisión.
En este sentido la Organización Mundial de la Salud (OMS) expresó que: “Es probable que las
personas privadas de libertad, como las personas en las cárceles y otros lugares de detención,
sean más vulnerables al brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) que la población
en general debido a las condiciones limitadas en las que viven juntos durante un período
prolongado. Además, la experiencia muestra que las cárceles, comisarías y entornos similares
donde las personas se reúnen cerca pueden actuar como fuente de infección, amplificación y
propagación de enfermedades infecciosas dentro y más allá de ellas. La salud de la prisión, por
*Procuración Penitenciaria de la Nación - Delegación Córdoba. Directora del Observatorio de Derechos Humanos de
la Universidad Nacional de Córdoba.
** Profesora e investigadora de la Universidad Nacional de Córdoba. Dra. en Derecho y Ciencias Sociales. Mgtr. en
Criminología. Becaria postdoctoral del CONICET.
1
lo tanto, se considera ampliamente como salud pública. La respuesta a COVID-19 en las
cárceles y otros lugares de detención es particularmente desafiante, ya que requiere un
enfoque de todo el gobierno y de toda la sociedad”.
2https://www.france24.com/es/20200325-prisioneros-carceles-pandemia-coronavirus-onu-bachelet
2
obstante, advierte que dichas medidas pueden resultar ineficaces si no se adoptan decisiones
concretas para avanzar en la reducción de los niveles de superpoblación y hacinamiento, tal
como se viene adoptando en diversos países como Estados Unidos3, Inglaterra y Gales4, Italia5,
España,6 Chile7, Egipto8, Argelia9, Etiopia10, Irán11 y Marruecos12, en sintonía con las
recomendaciones efectuadas por los más relevantes organismos internacionales y por este
CNPT.13
3The Marshall Proyect, “Coronavirus Transforming Jails Across the Country”, 21 de marzo de 2020. Disponible en:
https://www.themarshallproject.org/2020/03/21/coronavirus-transforming-jails-across-the-country
4 Página 12, “Coronavirus: El Reino Unido evalúa liberar presos para evitar contagios”, 26 de marzo de 2020.
Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/255465-coronavirus-reino-unido-evalua-liberar-presospara-evitar-co
5EFE, “¿Y si el Coronavirus llega a las cárceles? Italia intenta tomar medidas”, 19 de marzo de 2020. Disponible en:
https://www.efe.com/efe/espana/sociedad/y-si-el-coronavirus-llega-a-las-carceles-italiaintenta-tomar-
medidas/10004-4200018 y https://www.eldiario.es/sociedad/coronavirus-carceles-Italia-intenta-
medidas_0_1007550081.html
6 INFOBAE, “Coronavirus: pidieron la libertad de todos los presos bonaerenses en grupos de riesgo”, 3 de abril de
2020. Disponible en: https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2020/04/03/coronaviruspidieron-la-libertad-de-
todos-los-presos-bonaerenses-en-grupos-de-riesgo/
7 Emol, “Gobierno logra aprobación de indultos a reos de baja peligrosidad pese a rechazo por parte del
oficialismo”, 03 de abril de 2020. Disponible en:
https://www.emol.com/noticias/Nacional/2020/03/27/981325/Aprueba-indultos-reos-baja-peligrosidad.html
8 Middle East Monitor, “Egipt stops prison visits over Coronavirus fear”, 11 de marzo de 2020. Disponible en:
https://www.middleeastmonitor.com/20200311-egypt-shuts-down-prisons-over-coronavirus-spread/
9 Dzair Daily, “Coronavirus en Argelia: Visitas a la sala y visitas a prisión suspendidas”, 17 de marzo de 2020.
Disponible en: https://www.dzairdaily.com/coronavirus-algerie-visite-carcerale-parloir-prison-covid19/
10 CNN, “Ethipia Pardons more than 4,000 prisoners to help prevent coronavirus spread”, 27 de marzo de 2020.
Disponible en: https://edition.cnn.com/2020/03/26/africa/ethiopia-pardons-4000-prisoners-
overcoronavirus/index.html
11 CNN, “Irán to temporarily free 54,000 prisoners as coronavirus spreads”, 4 de marzo de 2020. Disponible en:
https://edition.cnn.com/2020/03/04/middleeast/iran-coronavirus-response-intl/index.html
12El País, “El Rey de Marruecos indulta a 5.600 presos a causa del coronavirus”, 5 de abril de 2020. Disponible en:
https://elpais.com/internacional/2020-04-05/el-rey-de-marruecos-absuelve-a-5600-presosa-causa-del-
coronavirus.html?ssm=whatsapp
13Subcomité para la Prevención de la Tortura ONU (SPT), Advice of the Subcommittee on Prevention of Torture to
States Parties and National Preventive Mechanisms relating to the Coronavirus Pandemic, adoptada el 25 de marzo
de 2020, version en inglés, párr 2,3 y 6. Disponible en: https://cnpt.gob.ar/wpcontent/uploads/2020/03/SPT-
ADVICE-COVID-19-1.pdf.
14 Mecanismo Local de Prevención de la Tortura de la Provincia de Buenos Aires (Ley 26827).
15 Ver: https://www.facebook.com/148398785228787/videos/656309095218247
3
En España por ejemplo, Comas Mata, directora de Relaciones Internacionales del Defensor del
Pueblo de España, institución asignada como Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura
expresó: “En España las cosas se han hecho razonablemente y no ha habido presión mediática.
Los gobiernos han invertido en el tema de prisiones y se nota. Hay 1781 personas menos en las
cárceles españolas, que pasaron de 50 mil a 48 mil aproximadamente. Y no hay hacinamiento
en prisiones del sistema general”.
En Francia , María de Castro Cavallli, adjunta de la directora de asuntos jurídicos del Contrôle
général des lieux de privation de liberté, autoridad administrativa francesa encargada de
controlar el respeto de los derechos de las personas privadas de libertad, señalo: En Francia, el
23 de marzo se sancionó la ley de emergencia sanitaria que permite arresto domiciliario para
personas cuyos plazos no cumplidos de condena era menor a 2 meses y otorgar reducciones
de penas excepcionales para los plazos no cumplidos de entre 2 y 6 meses. “Aunque los
servicios judiciales se movilizaron para aplicarla y liberaron casi 9 mil personas, no nos pareció
suficiente. Nosotros nos pusimos el objetivo de liberar 13 mil personas para garantizar a cada
persona detenida una celda individual”. Así mismo resaltó que al 1° de marzo había más de
72.500 personas alojadas en 61 mil plazas, que en realidad corresponden a 55 mil. Luego de la
ley de emergencia, a fines de abril la cantidad de personas detenidas en penales estaba por
debajo de los 61.000.
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que muchas veces cuentan con escasa o nula información. Por ello uno de los objetivos de este
texto es acercar información que nos permita conocer y reflexionar acerca de esta temática
del encierro.
16Aquí cabría hacernos la pregunta sobre las implicancias que tienen estas circunstancias en la desmonopolización
de la violencia en contextos de encierro. Un trabajo sugerente en relación a la temática en el contexto libre es el de
Rodríguez Alzueta (2018). “La desmonopolización de la violencia en el capitalismo criminal”. En Nuestrapraxis.
Revista de Investigación Interdisciplinaria y Crítica Jurídica, Año 1, Nº 2. Disponible en:
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6509042
5
Es necesario advertir las imprecisiones que aun así surgen de la información disponible. En
primer lugar, no contamos con información actualizada. En este punto, es urgente que el
Estado produzca y publique la cantidad de personas detenidas que están bajo su custodia a la
fecha y las condiciones de vida en las que estas personas se encuentran. La producción de
información de este tipo es fundamental en el marco del Estado de derecho y a la luz de los
compromisos asumidos en materia de derechos humanos. En segundo lugar, solo disponemos
de la información oficial publicada por el SNEEP y no contamos con otras fuentes de
información pública, que permitan actualizar y democratizar la discusión sobre los datos que
deben producirse por parte del Estado. En tercer lugar, los números nos ayudan a poner en
perspectiva el problema, pero de modo alguno hablan de las efectivas condiciones de
detención aquí o allá. Aún así colaboran en la tarea de representar el problema real de la
sobrepoblación.
De acuerdo con las últimas estadísticas publicadas y disponibles a nivel nacional, que produce
el SNEEP17 (Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena), en diciembre de 2018
había 94.883 personas detenidas en las cárceles de Argentina18. Mientras en el año 2008 había
54.537 personas detenidas en dichos establecimientos. Para este último año la población
general de Argentina era de 40.080.160 de habitantes, mientras en 2018 ascendía a
44.494.50219.
Estas cifras nos permiten obtener la tasa de prisionización cada 100.000 habitantes. Lo que nos
deja como información que para el año 2008 había 136 personas privadas de su libertad cada
100.000 habitantes; mientras en 2018, la cifra ascendía a 213 presos y presas cada 100.000
habitantes. Si tomamos en cuenta estas cifras podemos advertir que durante el período de 10
años, en Argentina hubo un crecimiento en la población encarcelada de un 73%, en términos
absolutos. Entretando, en términos relativos, hubo un crecimiento del 56%.
17 Ver: https://www.argentina.gob.ar/justicia/afianzar/sneep-2018
18 Si tomamos en cuenta las personas alojadas en comisarías la cifra asciende a 103.209 personas privadas de su
libertad.
19 De acuerdo a la información publicada por el Banco Mundial. Disponible en:
https://datos.bancomundial.org/pais/argentina?view=chart
6
Gráfico 1: Evolución de la población penitenciaria en Argentina
20 Ver: https://www.clarin.com/policiales/declararon-emergencia-penitenciaria-nivel-nacional-
anos_0_46sHjimx5.html
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Gráfico 3: Capacidad de alojamiento declarada y total de población encarcelada en SPB - 2018
En Córdoba resulta llamativo que no haya sobrepoblación (de acuerdo al SNEEP 2018), pese a
haber experimentado un amplio crecimiento de la población carcelaria desde 2008 hasta el
2018. Esto en parte puede deberse a alguna ampliación edilicia que se ha hecho, pero también
al incremento de camas en las mismas unidades penales. No obstante, el crecimiento de la
población penitenciaria fue un 71% en términos absolutos. Es decir, de 5375 personas privadas
de su libertad en 2008 paso a tener un población encarcelada de 9205 en 2018.
Lo que resulta alarmante en esta provincia son los datos relacionados con la cantidad de
personas privadas de su libertad en condición de procesadas. En 2018 casi el 60% de la
población alojada en cárceles estaba procesada; de las 9205 personas privadas de su libertad,
5505 estaban procesadas y solo 3700 tenían sentencias condenatorias.
En ese sentido, un aspecto importante a tener en cuenta de esta tendencia creciente del
encarcelamiento es la cantidad de los/as presos/as con condenas a penas cortas de efectivo
cumplimiento, lo cual puede observarse particularmente entre los/as presos/as alojados en el
Servicio Penitenciario Federal. La Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN) ha trabajado
sobre la cuestión en la descripción de la evolución creciente de las penas de hasta tres años de
8
cumplimiento efectivo. En el marco del informe “Acerca de una lectura sobre la cuestión
condenatoria”22 se desprenden los siguientes datos: "Mientras en el año 2005 los/as
condenados/as con penas de hasta tres años representaban solo un 4,9% del total de
condenados/as (202 de 4150) en los 10 años siguientes se registraron incrementos
sistemáticos, hasta que -en el año 2015- representaban el 10,4% del total de condenados/as
(423 condenados/as de un total de 4076). Esta tendencia se agrava y profundiza a partir del
año 2016, en particular desde junio del año 2017, a 6 meses de la aplicación de la Ley de
Flagrancia23. Llegando a representar el 20,5% de los/as condenados/as en diciembre de 2019,
es decir, se duplica en términos relativos pasando del 10 al 20% y se triplica en términos
absolutos pasando de 423 a 1281 personas con estas condenas".24
22La primera publicación de resultados de este estudio se realizó en el Informe Anual de la PPN 2017, en el 2018 la
Procuración Penitenciaria de la Nación publicó el cuadernillo: Aportes de la investigación social sobre la cuestión
carcelaria para la intervención en materia de derechos Humanos, disponible en versión digital en:
https://ppn.gov.ar/pdf/publicaciones/ediciones-especiales/Cuestion-Carcelaria.pdf en el que hay una presentación
más detallada de resultados. Durante 2019 se publicaron un informe actualizado hasta fines de 2018 en el Informe
Anual de la PPN 2018, y en julio la actualización con los datos del primer semestre, disponible en versión digital en:
https://ppn.gov.ar/pdf/deptoinvestigacion/4-INFORME-SOBRE-CONDENAS-CORTAS-JULIO-2019.pdf. La última
actualización se realizó para el Informe anual de la PPN 2019 (en prensa).
23 La Ley 27.272, conocida como Ley de Flagrancia, fue aprobada por el Congreso Nacional el 7 de septiembre de
2016, con el voto positivo de 63 legisladores y el rechazo de 3de sus miembros y entró en vigencia el 1 de diciembre
de ese mismo año. Esta ley incorpora un procedimiento que permite “resolver” judicialmente, de manera rápida, los
casos de autor conocido y prueba sencilla, donde los detenidos sorprendidos in fraganti, son puestos a disposición
del juez de manera inmediata y juzgados mediante un sistema oral abreviado. El proceso se aplica en aquellos
delitos que no superen los 15 o 20 años de prisión, en los casos de abuso sexual agravado o robo con arma de
fuego, siendo el fiscal quien declara el caso como tal. El detenido es trasladado ante el juez, a fin de participar en
una audiencia oral inicial dentro de las 24 horas desde la detención (prorrogable por otras 24 horas), a la que
asisten el fiscal, el imputado y su defensor.
24Informe de Coyuntura 05/05/2020. Penas cortas y delitos imputados a procesados al 31/03/2020. Departamento
de Investigaciones de la PPN.
9
Gráfico 5: Composición de la población penitenciaria según la jurisdicción judicial
La PPN entiende que se encuentra comprobada la correlación entre las excesivas condenas
cortas a prisión y el fenómeno de sobrepoblación en cárceles federales. El camino de resolver
los casos con penas cortas a prisión efectivas acaban por saturar el sistema e impediden el
cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por el Estado. Por ello, la
implementación de las directrices emanadas de los organismos internacionales que ya citamos
dan cuenta de la necesidad de adoptar medidas para la reducción de la población carcelaria.
Lo mismo sucede con el uso indiscriminado de la Gráfico 6: Situación legal de las personas
privadas de su libertad en Argentina
Prisión Preventiva. Según datos de SNEEP 201825
(último informe disponible) una proporción
importantísima de las personas detenidas se
encuentran a la espera de la imposición o
confirmación de una condena, o sea, en calidad de
procesados (46%). En un informe de la Procuración
Penitenciaria de la Nación del 18/10/2019 se
destaca26: "La persistencia de los/las presos/as
preventivos/as debe ser comprendida como un rasgo
del mal funcionamiento del sistema penal argentino y
del sistemático incumplimiento de las garantías constitucionales. Pero, además, se trata de un
fenómeno que requiere urgente intervención, en especial en el actual contexto de Emergencia
en Materia Penitenciaria, recientemente declarada por el Ministerio de Justicia y DDHH”.
25 La dependencia nacional responsable de la producción de estos datos es: la Dirección Nacional de Política
Criminal del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación (DNPC) quien publica los informes del Sistema
Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena – SNEEP.
26 Ver: https://www.ppn.gov.ar/institucional/noticias/2376-en-la-argentina-ya-hay-mas-de-100-000-personas-
presas
10
El principio rector para establecer la legalidad de la prisión preventiva es el de
"excepcionalidad” . Lo que significa que sólo procederá la prisión preventiva cuando sea el
único medio que permita asegurar los fines del proceso porque se pueda demostrar que las
medidas menos lesivas resultarían infructuosas a esos fines27. .
27 El artículo 9.3 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos dispone que “[l]a prisión preventiva de las
personas que hayan de ser juzgadas no debe ser la regla general”. Por su parte la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos ha precisado que “la detención preventiva es una medida necesariamente excepcional en vista
del derecho preeminente a la libertad personal y el riesgo que representa la detención preventiva en lo que se
refiere al derecho a la presunción de inocencia y a las garantías del debido proceso legal, incluido el derecho de
defensa”. Comisión IDH, Informe Nº 12/96, Caso 11.245, Jorge Alberto Giménez. Argentina. Decisión del 1º de
marzo de 1996.
28 Ver guía practica para reducir la prisión preventiva, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Disponible en: https://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/GUIA-PrisionPreventiva.pdf
11
Por eso, siempre se debe procurar su
sustitución por una medida de menor Ventajas de las medidas alternativas a la prisión: **
A esta situación urgente y alarmante, se le suma el tipo de delitos que constituyen el objeto
del sistema judicial penal. Según el SNEEP, en 2018 el registro por delito pone de relieve que la
mayoría encuadra dentro de hechos punibles no violentos o leves, tal es asi que los delitos
contra la propiedad ascienden al 41% y 15% son referidos a infracciones a la ley de
estupefacientes, mientras que los homicidios abarcan el 15% y las agresiones sexuales el 11%.
29 Dicha norma establece: “Toda persona detenida o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro
funcionario autorizado por la ley para ejercer funciones judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo
razonable o a ser puesta en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso. Su libertad podrá estar condicionada
a garantías que aseguren su comparecencia en el juicio.”
30Cfr. CIDH, Informe 35/97, Caso 12.553, “Jorge, José y Dante Peirano Basso c. Uruguay”, 14 de mayo de 2007,
párrafos 93, 99, 100 y 103.
12
De modo que el problema de la sobrepoblación cobra vital importancia frente a la emergencia
sanitaria actual, máxime cuando los indicadores muestran que en muchos casos es
completamente reversible. Esta situación sanitaria ha obligado a volver a mirar a ciertos
sectores que muy a menudo son desatendidos. En ese sentido, una vez más ha interpelado al
sistema frente a lo que acontece con las/os niñas/os y las mujeres privadas/os de su libertad.
Es decir, el problema del COVID-19 tiene su intersticio entre la sobrepoblación carcelaria y el
género.
Históricamente una serie de errores en el modo de mirar a los grupos vulnerables de manera
homogénea ha impedido comprender lo que en verdad significa la exposición de la violencia
para los distintos cuerpos. Un error común en el análisis es mirar a las mujeres privadas de su
libertad de un modo comparativo a la de los varones, sin explicitar las variables comparativas.
Esta mirada tiene varios problemas a nuestro entender. Por un lado, extiende la realidad
carcelaria y ciertas dinámicas que se producen al interior de las prisiones de los varones a la
realidad de las mujeres. Por otro lado, desconoce el comportamiento de cierta “economía de
las violencias” que se dan en ambas cárceles, pero de maneras distintas.
Mirar a las mujeres privadas de su libertad tratando de localizar y encontrar los rasgos de la
cárcel de varones es omitir, de algún modo, la perspectiva de género. En ambas cárceles hay
un acceso al capital simbólico diferencial entre varones y mujeres y esto juega un papel
importante en las instituciones carcelarias, máxime cuando se pone en funcionamiento la idea
del castigo al interior de la prisión (que pese a la retórica legal, permanece latente en las
prisiones).
13
En este escenario, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) manifestó su
preocupación por la situación de las personas privadas de su libertad en el actual contexto de
pandemia y urgió a los Estados de la región a que evalúen de manera prioritaria la posibilidad
de otorgar medidas alternativas para las personas privadas de libertad dentro del grupo de
riesgo, como las personas mayores, personas con enfermedades crónicas, mujeres
embarazadas o con niños/as a su cargo y para quienes están prontas a cumplir condena.
Así mismo es necesario recordar lo que establecen las “Reglas Mandela” respecto de la salud
en los establecimientos penitenciarios: “Los servicios médicos se organizarán en estrecha
vinculación con la administración del servicio de salud pública general” (Regla 24 de las “Reglas
Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos”, Asamblea General ONU,
Resolución 70/175, anexo aprobado el 17 de diciembre de 2015).
31Procuración Penitenciaria de la Nación. Informe Anual 2018. La situación de los Derechos Humanos en las
Cárceles Federales de Argentina, p. 242. Disponible en: https://ppn.gov.ar/pdf/publicaciones/Informe-
anual2018.pdf
14
Es en este contexto que se propuso implementar en forma urgente medidas orientadas a
prevenir la propagación del virus y mejorar los resortes institucionales frente a los casos de
infección que pudieran aparecer. Esta decisión fue fundamental a los efectos de proteger los
derechos no solo de las personas detenidas sino también de los trabajadores penitenciarios,
evitar la propagación del virus dentro y fuera de las cárceles, entendiendo este problema como
un tema de salud pública.
15
posibilidad de contraer el virus y otras poblaciones vulnerables deben ser objeto prioritario de
estas medidas.
El primer obstáculo con el que nos encontramos al analizar las responsabilidades de cada uno
de los poderes del Estado está directamente vinculado con la inflación penitenciaria. Cuando
se trata del sistema judicial la información que se requiere en muchos casos es casi nula o
inexistente: no da cuenta de la cantidad de personas que están involucradas en procesos
penales, cuantas personas llevan ese proceso en libertad y cuantas encarceladas; cuántas son
absueltas y cuántas condenadas, etc. Cabe destacar que la gran mayoría de las agencias
penitenciarias y policiales tampoco dan cuenta de la cantidad de personas detenidas de modo
público y periódico como debería hacerse para transparentar la situación de los lugares de
encierro.
16
quienes sin contar con información suficiente e idónea en la materia cuestionaron estas
decisiones generando temor y desinformación en gran parte de la población.
La Cámara Federal presentó una acordada con reglas y recomendaciones instando a los
tribunales a que adopten medidas alternativas al encierro respecto de los casos de: penas
cortas, delitos leves, en condiciones de acceder al régimen de libertad asistida, transitoria o
condicional, personas con obligaciones de cuidado, adultos mayores, mujeres embarazadas,
personas con discapacidades y personas inmunodeprimidas o con condiciones crónicas. No
obstante, pidió “meritar con extrema prudencia y carácter sumamente restrictivo la
aplicabilidad de estas disposiciones en supuestos de delitos graves, conforme normas
constitucionales, convencionales y de derecho interno”.
Así mismo diversos organismos de derechos humanos solicitaron considerar este contexto de
crisis para promover el avance en el régimen de progresividad de la ejecución penal para los
condenados y facilitarse o adelantarse el acceso a salidas transitorias, semilibertad, libertad
condicional y libertad asistida, fundamentalmente en caso de delitos no violentos o cuando
reste muy poco tiempo para alcanzar tal beneficio. Todo ello, en función de un programa de
tratamiento para cada persona condenada, atendiendo a las condiciones personales, intereses
y necesidades de esta para poder alcanzar el egreso, a los fines de lograr disminuir los niveles
de sobrepoblación en las cárceles. Para fundar estas recomendaciones se apeló a:
17
cumplan con los demás requisitos; mujeres embarazadas y/o encarceladas con sus
hijos e hijas.”
En esta coyuntura, la producción de egresos de las cárceles (sea por la aplicación de penas
alternativas o libertades) tiene como fin no sólo preservar a las personas implicadas sino
fundamentalmente generar condiciones para afrontar la contención de la propagación del
virus nominado COVID-19 en el ámbito carcelario, garantizando el derecho a la salud y la vida
de las personas encarceladas y de quienes trabajan en contextos de encierro (y de este modo
también se hace extensiva la prevención para el resto de la población en libertad).
Una de las primeras disposiciones que tomó el Poder Ejecutivo para cumplir el aislamiento
social, preventivo y obligatorio fue la suspensión de visitas en las cárceles del país. Esta medida
se llevó adelante con el diseño de un protocolo alternativo para garantizar la vinculación
familiar y social a través de videollamadas y la provisión de tarjetas telefónicas a las personas
privadas de libertad. Cabe resaltar que las diferentes cárceles del país tienen una
infraestructura para las comunicaciones telefónicas obsoleta y precaria, lo cual ha significado
que las comunicaciones para el mantenimiento de los vínculos familiares sea muy deficiente y
en algunos casos inexistente.
En relación a la entrega de los elementos de aseo, comida y víveres llamados "paquetes" que
los familiares acercan a los/as detenido/as en varias provincias del país y cuya responsabilidad
de proveer es del Estado, pudieron continuar con la entrega de los mismos. Aún así, dada la
escasez de recursos que se destinan para la alimentación de los detenidos/as, es necesario
contar con esta ayuda que en muchos casos requiere de las familias un gran esfuerzo
económico. En ese sentido el aislamiento en tiempos de cuarentena reciente muchísimo más
los derechos de las personas presas, cuya crisis económica y sanitaria presiona con mayor
fuerza a las economías familiares de los sectores más postergados socialmente.
32 Para un mayor desarrollo de este tema ver: SOZZO, M. (2009). “Populismo punitivo, proyecto normalizador y
prisión depósito en Argentina” en Sistema Penal &Violência. Revista Electrônica da Faculdade de Direito. Vol. 1, N°1
18
El endurecimiento de las penas y las restricciones en las condiciones de egreso de las cárceles
en los últimos años ha tenido como protagonista al Poder Legislativo, a partir de leyes que
apelan permanentemente al sistema penal como medio para resolver los conflictos sociales.
No se ha podido advertir en el seno de las discusiones parlamentarias que estas decisiones
están basadas en información facilitada por las distintas agencias que integran el sistema penal
tales como las policías, sistema judicial y las cárceles, cuando no por la presión de los medios
masivos de comunicación que responden a distintos intereses sectoriales y empresariales, que
no son suficientes para tomar decisiones políticas de largo alcance. Lo que conduce a tener
que re-evaluar las consecuencias de estas decisiones.
Esta corriente de opinión "punitivista", cuyo escenario propicio tuvo como principal
protagonista a las políticas neoliberales de mediados de los años 90, se ha ido consolidando en
las últimas décadas mediante reformas legislativas en distintos planos: en materia penal,
procesal penal y de ejecución de la pena. Del mismo modo, tuvo su correlato en las
definiciones políticas en su faceta administrativa, donde se incrementó el presupuesto y
poderío de las agencias policiales, judiciales y penitenciarias.
Poco podemos decir de los efectos del punitivismo en base a la información oficial, sólo se
puede afirmar que ha producido una inflación penitenciaria en tanto la cantidad de presos y
presas ha ido aumentando considerablemente durante esos años. Los trabajos propios de los
organismos de control y los estudios académicos vienen señalando que este crecimiento
cuantitativo no ha sido acompañado de un cambio sustancial en las condiciones de vida de las
personas detenidas, en el trato recibido y el tratamiento indicado por la ley.
(pp.33-65), Julho/dezembro 2009. Porto Alegre: Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul – PUCRS; y
SOZZO, M. (2016). Postneoliberalismo y penalidad en América del Sur. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO.
19
especializado para efectuar una adecuada higiene y desinfección de instalaciones;
disponibilidad de camas hospitalarias y equipos médicos en los centros médicos y hospitales
penitenciarios, entre otras cuestiones. A su vez, debería incluir la designación de espacios de
aislamiento preventivo y sanitario dentro de cada establecimiento penitenciario, conforme las
recomendaciones efectuadas por el Comité Nacional de Prevención de la Tortura 19 y por el
Comité Internacional de la Cruz Roja 20.
Es necesario que la gestión de la salud en las cárceles esté bajo la órbita del Ministerio de
Salud de la Nación. Aunque este traspaso es una cuestión pendiente, la dimensión de esta
pandemia exige que se tomen algunas medidas en este sentido y que sea el mismo Ministerio
de Salud de la Nación el que esté a cargo del control de las medidas de prevención, de
vigilancia epidemiológica y de garantizar atención a la salud de la población privada de
libertad. Es muy importante que la gestión de la emergencia sanitaria por COVID-19 incluya a
la población privada de libertad, la cual constituye una población de especial riesgo y
vulnerabilidad.
En necesario tener en cuenta que, en las circunstancias habituales previas a la pandemia por
COVID-19, la internación en hospital público de una persona detenida se llevaba a cabo
manteniendo custodia penitenciaria. Pero en el contexto de la pandemia y en un escenario de
sobre exigencia y eventual saturación de los sistemas hospitalarios, esta situación debe ser
considerada y protocolizada a los fines de garantiza una adecuada atención de la salud. Resulta
conveniente anticiparse a las situaciones que puedan surgir y, en este sentido, no es claro si
está prevista la hospitalización sin custodia o si se ha contemplado equipar algunos
establecimientos penitenciarios con hospitales de campaña.
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Covid-19, se los traslada al Hospital Neuropsiquiátrico que funciona contiguo al CC Nº 2. Dicho
Hospital está siendo remodelado para alojar a 23 pacientes aproximadamente. Lo mismo
ocurre en los Establecimientos Penitenciarios del interior donde se habilitaron carpas
sanitarias para atender a 70 pacientes en el EP Nº 5 de Villa María y a 50 pacientes en los EP Nº
6 de Río Cuarto y EP Nº7 de San Francisco.
Todas las unidades carcelarias cuentan con un Protocolo determinado de actuación por la
pandemia de SarsCov-2. Cada uno de esos protocolos ha sido revisado y coordinado con el
Centro de Operaciones de Emergencias (COE).
Las urgencias y emergencias dentro de cada unidad continúan siendo derivadas para asistencia
en los hospitales correspondientes. No se han suspendidos los turnos para control y
seguimiento de patologías oncológicas y obstétricas.
Cabe destacar que resulta de fundamental importancia contar con información periódica y
actualizada de la situación en la que se encuentran las personas privadas de la libertad durante
esta pandemia. Para ello es necesario que las autoridades competentes brinden informes que
den cuenta de: datos poblacionales, cumplimiento de aislamiento sanitario, procedimientos
ante sanciones, procedimientos de requisas, vinculación familiar, violencias y otros
emergentes que surjan en este contexto de aislamiento. Esta información podrá obtenerse a
través de diversas fuentes que deben articularse entre sí y ponerlas en contraste unas con
otras: la información oficial y el contacto telefónico con las personas detenidas, sus familiares,
operadores judiciales, organismos de derechos humanos, etc. Es necesario resaltar una vez
más que se trata de una población especialmente vulnerable a violaciones de los derechos
humanos. Por ello, las acciones de monitoreo remoto y presenciales (en aquellos
establecimientos que permitan el ingreso) deben centrarse en constatar que las medidas que
se adopten en los establecimientos penitenciarios para prevenir y controlar el avance del
COVID-19, respeten los derechos humanos y la dignidad de las personas.
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