El pensamiento complejo por Edgar Mori
Introducción:
Edgar Morin es un filósofo y sociólogo francés nacido en 1921. Es conocido por su trabajo en la
teoría de la complejidad y la epistemología, y ha sido descrito como uno de los pensadores más
destacados de nuestro tiempo.
Su teoría sobre la complejidad critica la visión clásica del conocimiento científico que consiste en
poner de manifiesto unas leyes simples detrás de la complejidad aparente de los fenómenos
sociales. El pensamiento complejo implica una comprensión de que los fenómenos y sistemas son
interdependientes y están interconectados, y que la comprensión de uno requiere una
comprensión de sus relaciones con otros fenómenos y sistemas.
La inteligencia ciega:
La inteligencia ciega es un concepto que Edgar Morin introduce en su teoría del pensamiento
complejo. Se refiere a la tendencia de muchas personas a ignorar o negar información que no se
ajusta a sus preconcepciones, creencias o intereses, incluso si esta información es relevante o
importante.
La toma de conciencia
"La toma de conciencia" se refiere a la necesidad de reconocer y comprender la situación
actual de la humanidad en relación con el conocimiento y la comprensión de la realidad. Se
plantea que, a pesar del avance de la ciencia y el aumento sin precedentes en los
conocimientos sobre el mundo físico, biológico, psicológico y sociológico, también hay un
aumento en la ignorancia, el error y la ceguera, que pueden tener consecuencias graves para la
humanidad.
A lo que se refiere Edgar Morin implica reconocer que la causa profunda del error no está en la
percepción o la lógica, sino en la organización de nuestro saber en sistemas de ideas que
pueden ser limitados o sesgados. Además, se reconoce que hay una nueva ignorancia y
ceguera que se han desarrollado junto con el avance de la ciencia, y que las amenazas más
graves que enfrenta la humanidad están relacionadas con el uso incontrolado del
conocimiento, como las armas termonucleares y los desarreglos ecológicos.
El problema de la organización del conocimiento
Todo conocimiento se construye a través de la selección y el rechazo de datos, lo que implica
una operación lógica que se basa en principios supralógicos o paradigmas. Estos principios son
inconscientes y ocultos, pero influyen en nuestra visión del mundo y de las cosas. Por ejemplo,
la evolución de la concepción del mundo geocéntrico al heliocéntrico para ilustrar cómo los
principios de selección y rechazo de datos pueden cambiar radicalmente nuestra visión del
mundo. En este caso, los geocentristas rechazaban los datos que no se ajustaban a su
concepción, mientras que los partidarios del modelo heliocéntrico se basaron en esos mismos
datos para desarrollar su teoría.
La patología del saber, la inteligencia ciega
Vivimos bajo el imperio de los principios de disyunción, reducción y abstracción, que forman
parte de lo que Edgar llama el "paradigma de simplificación". Este paradigma se remonta a
Descartes, quien separó al sujeto pensante y a la cosa extensa y postuló como principio de
verdad a las ideas "claras y distintas", lo que ha permitido enormes progresos del
conocimiento científico y la reflexión filosófica. Sin embargo, este paradigma también ha
tenido consecuencias nocivas a largo plazo.
La disyunción ha aislado radicalmente los tres grandes campos del conocimiento científico
(Física, Biología y ciencia del hombre) y ha privado a la ciencia de la posibilidad de reflexionar
sobre sí misma. La reducción de lo complejo a lo simple y la hiperespecialización han
fragmentado el tejido complejo de las realidades y han desintegrado a los seres y a los
existentes considerando como realidades únicamente a las fórmulas y a las ecuaciones que
gobiernan a las entidades cuantificadas.
El pensamiento simplificante es incapaz de concebir la conjunción de lo uno y lo múltiple
(unitas multiplex) y no puede concebir el lazo inseparable entre el observador y la cosa
observada. Esto lleva a una inteligencia ciega que destruye los conjuntos y las totalidades, aísla
todos sus objetos de sus ambientes y desintegra las realidades clave. Las disciplinas científicas
se alejan cada vez más de la noción de hombre y la metodología dominante produce
oscurantismo al no haber posibilidad de engranar y reflexionar sobre los elementos disjuntos
del saber.
La necesidad del pensamiento complejo
Edgar Morin aborda el concepto de complejidad y su importancia en el conocimiento científico
y filosófico, el señala que la complejidad es un tejido de constituyentes heterogéneos
inseparablemente asociados, que presenta la paradoja de lo uno y lo múltiple. Aunque la
complejidad puede ser inquietante por su enredo, desorden, ambigüedad e incertidumbre, es
fundamental para comprender el mundo fenoménico en toda su complejidad. Sin embargo,
también señala que el conocimiento tradicional ha tendido a seleccionar los elementos de
orden y certidumbre, descartando lo incierto, lo ambiguo y lo complejo, corriendo el riesgo de
producir ceguera si se eliminan estos elementos. El paradigma de la disyunción, reducción y
abstracción ha llevado a una ceguera frente a la complejidad, y ha producido un pensamiento
mutilante que conduce a acciones mutilantes.
Para abordar la complejidad, se propone un paradigma de distinción/conjunción que permita
distinguir sin desarticular, asociar sin identificar o reducir. Este paradigma comportaría un
principio dialógico y translógico, que integraría la lógica clásica teniendo en cuenta sus límites
y el principio de la Unitas multiplex, que escapa a la unidad abstracta por lo alto y por lo bajo.