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Vista satelital de la ciudad de Barquisimeto, estado Lara,  m de resolución. Satélite Ikonos ® Geo Eye.

Fuente: Fundación Instituto de Ingeniería. Centro de Procesamiento Digital de Imágenes, CPDI.


Primera parte.
LA GEOGRAFÍA HISTÓRICA
DEL POBLAMIENTO
TERRITORIAL VENEZOLANO

Pedro Cunill Grau


Elías Pino Iturrieta
José Ángel Rodríguez
Pedro Romero Ramos
Manuel Rodríguez Campos
Mario Sanoja Obediente
IraidaVargas

O
76

Capítulo 1
El legado territorial y ambiental indígena
prehistórico e histórico.
Mario Sanoja Obediente
IraidaVargas

mario sanoja obediente . Nació en 1934 en Caracas.Venezolano. Licenciado en Sociología


y Antropología, Universidad Central de Venezuela, 1957. Licenciado en Etnología, Facultad de
Ciencias de la Universidad de La Sorbonne, París, 1961. Doctor en Antropología, UCV, 1966.
Post-doctoral Fellow, Departamento de Antropología, Smithsonian Institution, EE.UU. Individuo
de número de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela y segundo vicepresidente
de la corporación. Profesor titular jubilado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de
la UCV. Actualmente asesor científico del Museo de Ciencias Naturales de Caracas. Investigador
nivel IV- FONACIT - FPI. Premio Nacional de Humanidades, otorgado por el CONAC, 2004.
Fue Director del Instituto Caribe de Antropología y Sociología, Fundación La Salle. Miembro del
G
Equipo Internacional de Redactores de la Historia Científica y Cultural de la Humanidad, UNESCO.
Autor de 200 artículos científicos publicados nacional e internacionalmente. Autor de doce
libros, entre ellos: Los hombres de la yuca y el maíz; Orígenes de Venezuela: regiones geohistóricas
aborígenes hasta el siglo XVI ;Tejedores del valle de Quíbor; La gente de la canoa; Las culturas
formativas del oriente de Venezuela; De la recolección a la agricultura, en tomo III de la Historia
General de América, dirigida por Guillermo Morón.
E
iraida vargas arenas . Nació en 1942 en Maracay, estado Aragua.Venezolana. Licenciada en
Antropología, Universidad Central de Venezuela, 1964. Maestría en Historia Contemporánea de
Venezuela, Facultad de Humanidades, UCV, 1973. Doctora en Historia, Mención Cum Laude,
Universidad Complutense de Madrid, 1976. Postgrados de especialización en el Instituto de Altos
Estudios, Universidad de la Sorbona, Francia; en el Instituto de Mineralogía, Leyden, Holanda,
O 1964, e Instituto Smithsoniano, Museo de Historia Natural,Washington, Estados Unidos,1970.
Profesora titular jubilada de la UCV. Investigadora nacional, nivel IV, FONACIT- FPI. Premio
Municipal de Literatura, mención Ensayo, 1974. Miembro del Equipo Internacional de Redactores
de la Historia Científica y Cultural de la Humanidad, UNESCO. Autora de más de 100 artículos
científicos publicados nacional e internacionalmente. Autora de 20 libros, entre los cuales
se destacan: Historia, identidad y poder, Fondo Editorial Tropykos,1993; Arqueología,ciencia
y sociedad, Editorial Abre Brecha,1990; Antiguas formaciones y modos de producción en
Venezuela, editorial Monte Ávila, tres ediciones: 1974, 1978, 1992; Los artífices de la Concha,OEA
y US Forest Service y Museo Arqueológico de Quíbor, dos ediciones: 1993, 1997; Las sociedades
tribales y productoras de alimentos en el Caribe, en Historia Científica y Cultural de la Humanidad,
Tomo II, UNESCO; La historia como futuro, Fondo Editorial Tropykos, FACES, UCV
y Centro de Historia del estado Carabobo, 1999.
M a r i o S a n o j a O b e d i e n t e . I ra i d a Va r ga s El legado territorial
y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
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1
El territorio venezolano es el punto de inicio de importantes procesos orográficos que
definen y modelan el relieve general de la América del Sur. Desde humildes serranías
en los estados Lara y Falcón, el espinazo andino se agiganta y se multiplica en valles
serranos y cordilleras que recorren el litoral pacífico hasta los archipiélagos australes
del continente. Las sabanas, que han sido como el gran corazón deVenezuela, irrigadas
y enriquecidas por las aguas de la cuenca fluvial del Gran Orinoco, proyectan sus espa-
cios entre las rocas arcaicas del macizo guayanés y los bloques de gneises y esquistos
de la cordillera andina, continuando a la vera de las florestas amazónicas y las planicies
brasileñas hasta las nacientes del Amazonas y de allí a las llanuras de Bolivia y Brasil, de
Uruguay y Paraguay hasta las pampas argentinas. Por el este, los viejos suelos guayane-
ses se diluyen en los sedimentos amazónicos en una densa trama nutricia de ríos y
caños que alimentan las grandes arterias naturales del Orinoco y el Amazonas, que
desangran en el Atlántico las tierras y los limos del suelo americano.
2
La centralidad geoestratégica del territorio venezolano dio origen a concepciones
antropológicas que definían a nuestro país como una zona de paso de influencias cul-
turales, así como también un centro de desarrollo cultural de gran importancia para el
norte de Suramérica y las Antillas. Este concepto antropológico, denominadoTeoría
de la H, fue manipulado y transmutado en una visión despreciativa de nuestro ser ori-
ginal, promovida por algunos historiadores tradicionales e intelectuales venezolanos
en un intento de enmascarar las mismas raíces del concepto de nación venezolana.
En tal sentido, presentan las condiciones sociohistóricas coloniales creadas por el
imperio español a partir de 1492 como el único antecedente de nuestra formación
nacional, como si hubiésemos sido una tierra condenada a las migraciones humanas
incesantes donde nunca se habían arraigado culturas, tan estéril que nunca en ella se
habían desarrollado sociedades sedentarias estables, ni madurado aquí ninguna
comunidad humana.
3
Las investigaciones arqueológicas de muchos científicos venezolanos y extranjeros
demuestran hoy día que en nuestro territorio, al igual que en el resto de América, exis-
tieron sociedades aborígenes milenarias que transformaron los diversos ambientes y
crearon, a través del trabajo social, las herramientas para dominarlos, las cuales,
mediante sostenidos esfuerzos colectivos, formaron las diversas regiones geohistóricas
que componen la totalidad histórica que es la nación venezolana.
4
La historia social fluyó con más rapidez en las regiones geohistóricas del noroeste y los
Andes venezolanos. Fue en ellas donde el trabajo social concretó las acciones colecti-
vas que modificaron el relieve natural construyendo terrazas para el cultivo, sistemas
de canales de riego, estanques para almacenar el agua útil para el cultivo, complejos de
montículos y terraplenes como basamento para las viviendas, redes de calzadas e itine-
rarios, talleres para la producción de bienes terminados suntuarios o de uso cotidiano,
sistemas calendáricos para medir los solsticios y demás, como fundamento material de
las sociedades políticamente complejas con relaciones de tipo estatal, que existían para
el momento de la llegada de los conquistadores castellanos. La naturaleza, ya desflora-
78
fig.  Teoría de la «H» de Osgood.
130° 110° 90° 70° 50° 30°

40°
M É R I C A
T E A
N O R

O c é a n o A t l á n t
i c o

20°
M a r C a r i b e

o
í f i c
P a c
n o
é a E C U
O c
A D O R

S U R A M É R I C A

20°

40°

km
0 600 1200 2400

da por el trabajo de las sociedades indígenas, fue leve y pródiga primero con los euro-
peos conquistadores, luego con los mestizos y criollos que comenzaron a sembrar la
raíz del Estado nacional venezolano.
la génesis del paisaje holocénico
y la producción del espacio geosocial.
el modo de vida cazador recolector
5
La geografia pleistocénica venezolana comenzó a transformarse hacia 12.000 años
antes del presente. El poblamiento inicial del territorio que hoy constituye la base fisi-
ca de la nación venezolana, estuvo relacionado con los grupos humanos que entraron a
Suramérica hace quizás unos 30.000 años. Durante los milenios finales del Pleistoce-
no, las condiciones climáticas que imperaban en el actual territorio venezolano eran
muy diferentes a las de hoy día e influyeron grandemente en la vida de las antiguas
poblaciones recolectoras cazadoras venezolanas.
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y ambiental indígena prehistórico e histórico
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fig.  Fachadas geohistóricas venezolanas.
130° 110° 90° 70° 50° 30°

40°
M É R I C A
T E A
N O R

O c é a n o A t l á n t
i c o

20°
M a r C a r i b e

Fachada
1
caribeña
o
í f i c Fachada
P a c 2
andina
n o
é a E C U
O c
A D O R

Fachada amazónica
3

20°

40°

km
0 600 1200 2400

6
Durante la fase más aguda del último período glacial, hace unos 30.000 años, el nivel
del mar se hallaba unos 140 m por debajo del actual, de forma que el territorio emergi-
do abarcaba buena parte de nuestra plataforma continental. Muchas islas caribeñas,
como es el caso de Margarita y otras islas antillanas venezolanas, formaron parte del
continente hasta bien entrado el período Holoceno o actual. Al finalizar el Pleistoceno
y disminuir la acción glaciar, el nivel del mar comenzó a subir paulatinamente, activán-
dose también procesos de eustatismo y tectonismo que modificaron el relieve litoral
venezolano, el nivel de los ríos, el régimen de lluvias, la flora y la fauna y, principalmen-
te, la vida de los hombres y mujeres que ya habitaban el territorio venezolano desde
hacía 15.000 años antes del presente, dando paso al actual paisaje holocénico que se
consolidó entre 6.000 y 3.000 años antes del presente. La elevación del nivel del mar
procedió con rapidez hasta hace 6.000 años, comenzando a estabilizarse entre 4.000 y
3.000 años antes del presente. Dentro de ese escenario de inestabilidad climática y
80
fig.  El Cedral, estado Barinas.

Área
Cultivada

Área
Situación relativa en Venezuela Cultivada

Colombia

Brasil

Fuente: R. Gasson,1998. m
0 200 400

fig.  Cuadro cronológico de la evolución social


de los aborígenes deVenezuela.
Cuenca del lago
de Maracaibo Andes Noroeste Llanos altos Valencia Orinoco Noreste
15 000

1000
Sociedades jerárquicas
agroalfareras.
Sociedades igualitarias
500
agroalfareras.
Recolectores.
Recolectores, pescadores,
cazadores, agricultores
0
acerámicos.
A Ñ OS

Cazadores, recolectores.

500

1000

4 000

6000

12 000
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ambiental vivieron las primeras comunidades de recolectores cazadores que habitaron
en el noroeste deVenezuela hacia 15.000 años antes del presente. Las evidencias mate-
riales de su presencia se han hallado hasta ahora en la planicie costera falconiana, en los
valles montañosos larenses, en la cuenca del río Caroní y en el alto Orinoco. La subida
del nivel del mar determinó importantes modificaciones tanto del relieve litoral como
del continental que afectaron la vida de aquellas antiguas comunidades humanas,
como por ejemplo la formación del delta del río Orinoco hace 9.510 앐 400 años antes
del presente, producto del proceso de sedimentación de dicho río. Consecuentemen-
te, el istmo que unía para entonces la península de Paria con la isla deTrinidad, quedó
sumergido bajo las aguas del Atlántico, separando esta porción del antiguo suelo con-
tinental. El nivel de los grandes ríos de la cuenca del Orinoco sufrió igualmente modifi-
caciones, determinando procesos de sedimentación que cambiaron la topografia
pleistocénica continental, produciéndose en la costa caribe venezolana y en la cuenca
del lago de Maracaibo fenómenos similares.
fig.  El Pleistoceno final. La región circumcaribe.
Circa 15000 años a.c.– 9500 a.c. según Carbone,1980.
90° 80° 70° 60° 50°
Florida

Paso de Bahamas
hasta 5.000 a.C.
Cuba
20°
Puerto
Haití Rico
Santo
Archipiélago Domingo
Caribe Medio Antillas Menores
hasta 8.000 a.C. 9.500 a.C.
Centroamérica
M a r C a r i b e

Muaco
14.950 a.C.
10°
V E N E Z U E L A

C O L O M B I A

O c é a n o P a c í f i c o

km
0 300 600 900

Tierras hoy sumergidas.


Dominio continental actual.


82
7
En la región andina, la modificación del sistema de glaciares produjo importantes cam-
bios no sólo locales, sino también en los llanos altos del suroeste deVenezuela, gene-
rando una serie de períodos secos y una gran actividad eólica entre el Holoceno Medio
y elTardío, esto es, entre aproximadamente 10.000 y 6.000 años antes del presente,
originando la formación de extensos campos de dunas sobre la margen derecha del
Orinoco Medio. Algunas fechas de C14 obtenidas en una duna fósil durante las investi-
gaciones arqueológicas en Parmana, Orinoco Medio, tal como la I-10.740, permitirían
afirmar efectivamente la existencia de dichas dunas hace 8.210 앐 190 años antes del pre-
sente, cuando la región estaba habitada posiblemente por bandas de antiguos recolec-
tores cazadores llaneros.
8
El proceso de formación del nuevo paisaje holoceno está también atestiguado en la
región de Puerto Ayacucho, donde la presencia de paleosuelos fósiles fechados por
C14 en 9.200 años antes del presente, indican la presencia de un clima inestable de
períodos alternados secos y húmedos para dicho momento. La presencia de antiguos
pisos de ocupación humana, asociados con artefactos líticos tallados en cuarzo crista-
lino y chert, fabricados por ciertos grupos humanos de antiguos recolectores cazado-
res, muestra que éstos ocuparon esos espacios cuando predominaba la vegetación de
selva tropical y el clima era más húmestado. Con posterioridad, los diversos paleosue-
los fueron recubiertos por una espesa capa de sedimentos aluviales, indicando una lar-
ga fase de abandono de dichos territorios por parte de las poblaciones humanas,
generándose suelos muy pobres que determinaron, posiblemente, la formación de las
sabanas que hoy caracterizan la región.
9
En el bajo Caroní, la presencia de poblaciones recolectoras cazadoras posiblemente
más antiguas que las anteriores, está asociada con los suelos poligonales de arcilla cao-
linítica de antiguas playas fósiles del bajo Caroní, lo cual sugiere el cambio de una con-
dición climática húmeda hacia una de clima seco y cálido. El tipo de industrias líticas,
particularmente rústicas lascas y núcleos de cuarcita, recuerda industrias similares que
caracterizaron las poblaciones recolectoras cazadoras de la región central del Brasil
hace 12.000 años, período final del Pleistoceno. Al igual que en el alto Orinoco, los vie-
jos suelos poligonales están recubiertos por un denso horizonte de sedimentos colu-
viales, sobre el cual se formó un paleosuelo indicador de vegetación selvática, asociado
con poblados de grupos agroalfareros barrancoides, cuya antigüedad se remonta posi-
blemente hacia los primeros siglos de la era cristiana.
10
Otras ocupaciones humanas de cazadores recolectores están presentes en la margen
derecha del bajo Caroní, localizadas sobre las terrazas del mismo río. Se trata de un
horizonte de arcilla caolinítica muy compactada, rica en arena, que descansa sobre un
oxisol de arcilla rojiza que se extiende hasta el cauce del mismo río. La industria lítica,
compuesta por puntas de proyectil pedunculadas, raspadores, perforadores, cuchi-
llos, etc., tallados en cuarzo cristalino y jaspe, recuerdan las del alto Orinoco, quizá con
una antigüedad similar. Sobre la terraza fluvial que se encuentra en la orilla opuesta
del río, en el cañoToro Muerto, se observa un horizonte basal de sedimentos coluviales
compuesto por arcilla ferrosa, arena y grava, sobre el cual se superponen un estrato de
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turba, otro de arenas blancas cuarcíferas, un nuevo horizonte de sedimentos coluviales
y finalmente un suelo húmico superficial. La turba y la arena blanca parecen indicar
una alternancia de episodios lluviosos y húmedos y de períodos secos y cálidos. El
horizonte coluvial superior podría representar un episodio de lluvias, humedad y
arrastre de sedimentos interfluviales que podría haber ocurrido en Guayana hacia
mediados del Holoceno. El sitio El Espino, sobre la margen derecha del río Caroní,
presenta también caracteres geomorfológicos muy similares. Un suelo húmico superfi-
cial recubre un horizonte de sedimentos arenosos de un metro de espesor, nivel donde
se halla una posible formación de líneas de piedras indicando quizás un episodio llu-
vioso fechado con C14 entre 6.000 y 4.000 años antes de ahora. Debajo de esta forma-
ción hay un nuevo horizonte de arenas coluviales que alcanza hasta los dos metros de
profundidad, nivel donde encontramos un horizonte de arenas cuarcíferas blancas
mezcladas con microlascas de jaspe, desechos de la talla de instrumentos líticos fabri-
cados por la antigua sociedad cazadora recolectora del Caroní. Ello nos indicaría la
presencia humana en un período que podría ser estimado entre 7.000 y 8.000 años
antes de ahora, dentro de una alternancia de episodios climáticos húmedos o secos y
cálidos del Holoceno que también está representada en otros sitios río abajo.
11
En la sierra de Mérida, en el occidente deVenezuela, hasta 9.400 años antes del presen-
te predominó un clima tardiglacial, cuyos efectos se deben haber hecho sentir en los
valles y sistemas montañosos del noroeste deVenezuela. Ello quizás influyó en los
valles y planicies litorales del actual estado Falcón donde —durante finales del Pleisto-
ceno— la vida de los recolectores cazadores antiguos se desenvolvió dentro de un cli-
ma más húmedo que el actual, entre formaciones vegetales de bosque y sabana
diferentes a las que existen en la actualidad. En el caso particular de la planicie litoral
del actual estado Falcón, la actividad tectónica determinó en el río Pedregal el levanta-
miento del nivel de la corteza terrestre, induciendo modificaciones sustanciales del
lecho del río, quizás, una de las últimas, la cual se manifestó hacia 12.800 앐 1.500 años
antes de ahora en la formación de diversas terrazas aluviales. Asociadas con las mismas
se han hallado abundantes artefactos tallados en cuarcita por las antiguas poblaciones
recolectoras cazadoras: hachas de mano, raspadores, hojas cortantes, buriles, puntas
de proyectil de diversa factura, etc.

.  Tipos de puntas de proyectil. .  Chopper y bifaces. Cuarcita.


Tradición El Jobo, estado Falcón. Tradición El Jobo, estado Falcón.
Archivo Mario Sanoja Archivo Mario Sanoja
84

12
El proceso de modificaciones del relieve pleistoceno debido al tectonismo no podría
disociarse de las inducidas por factores eustáticos que ya se estaban produciendo en
las regiones litorales de Suramérica entre 18.000 y 15.000 años antes del presente. En el
caso particular deVenezuela, el nivel del mar comenzó a elevarse por encima del exis-
tente en la plataforma de Paria, estado Sucre, hacia finales del Pleistoceno, es decir,
alrededor de 13.000–11.000 años antes del presente. Si aplicásemos a la región litoral
del noroeste deVenezuela el modelo paleoclimático de Lynch podríamos considerar
que el descenso del nivel del mar ocurrido hacia fines del Pleistoceno habría determi-
nado la formación de extensas planicies costeras, hoy sumergidas bajo el mar Caribe,
cubiertas con gramíneas e interrumpidas por formaciones de bosques de galería exis-
tentes a lo largo de ríos como El Pedregal, estado Falcón, así como por pantanales y
zonas anegadizas que existían en otras partes del antiguo litoral caribe falconiano. Ello
habría favorecido una gran concentración de fauna pleistocénica en dicha región,
atractiva para los antiguos cazadores recolectores, ya que les proporcionaba la posibi-
lidad de asegurarse un suministro relativamente seguro de alimentos tanto animales
como vegetales, hecho demostrado en el registro paleontológico de sitios vecinos tales
como El Muaco yTaimaTaima.
13
En otras regiones como la cuenca del lago deValencia, por el contrario, hacia 13.000
años antes del presente, el clima se hizo más seco y el entorno más árido, ocasionando
el desecamiento del lago.Toda la región estuvo recubierta con vegetación xerofitica y
de gramíneas de tipo sabanera, en tanto que en las montañas que rodean la depresión
del lago predominaba una vegetación de bosque seco. No sabemos con precisión cuál
tipo de población humana existía para entonces en aquella región. Se han hecho
hallazgos ocasionales de esqueletos de mastodontes sepultados en el lecho del lago y
puntas líticas de proyectil tipoYuma-Folsom en el área de Bejuma, que recuerdan las
halladas en las terrazas del río Cayude, estado Falcón, cuya fecha podría estimarse en
13.000 años antes del presente.
14
Los antiguos cazadores del noroeste deVenezuela utilizaron rocas cristalinas tales
como el cuarzo, la cuarcita, el chert, el jaspe, etc., como materia prima para fabricar
herramientas de trabajo: martillos y yunques para desbastar los núcleos de piedra,
hachas de mano que habrían servido para excavar y recolectar las raíces y tubérculos
comestibles, raederas y perforadores adaptados al trabajo de la madera, las fibras, las
pieles y los huesos, puntas de jabalinas o de flechas para la caza y la pesca, cuchillos y
láminas cortantes para destazar las presas, relictos de fauna pleistocénica tales como
mastodontes, estegomastodontes, haplomastodontes, megaterios, caballos, glipto-
dontes, taxodontes, camélidos, lobos, jaguares, linces, mustélidos, milodontes, etc.,
que pululaban en las planicies costeras falconianas y los valles fluviales larenses.
15
El proceso de extinción de aquella fauna pleistocénica parece haber coincidido con el
óptimo climático, iniciado hace unos 6.000 años, el cual originó un aumento global de
la temperatura, aceleró el deshielo de los casquetes polares y los glaciares que se ha-
bían formado en la última gran época glacial, determinando el ascenso del nivel de las
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aguas del mar, la alteración de los sistemas pluviales, la modificación del relieve costero
y de los bosques y sabanas húmedas que habían servido de hábitat a la fauna pleistocé-
nica, estimulando el predomino de la fauna moderna. Ello incidió también en la
modificación tanto del clima como de la biota.
16
En los valles costeros falconianos, el inicio del proceso de aridización que produjo el
actual paisaje holocénico parece haber comenzado cuando la configuración de las
zonas litorales, el nivel, la temperatura del mar y la dirección de los alisios habían alcan-
zado su condición presente, proceso que podría haber incidido en la desaparición
definitiva de la fauna de herbívoros pleistocénicos y la disolución del Modo deVida
Cazador en dicha región. En Lara, la presencia de los megaterios (Eremotherium ele-
nense) está reseñada hace 6.884 앐 190 años antes de ahora en el sitio La Hundición,
ubicado en la región montañosa de Sanare, constituyendo ésta quizás una de las fechas
terminales para la fauna antigua en el noroeste deVenezuela, preludio para la consoli-
dación de un nuevo modo de vida recolector cazador en el actual territorio venezolano.
el paisaje litoral del holoceno temprano: los modos de vida
de los recolectores cazadores pescadores litorales
17
El carácter cambiante del clima durante el HolocenoTemprano en el noreste deVene-
zuela estuvo influido por la formación del delta del Orinoco. El inicio de la secuencia
transgresiva que caracterizó el período posglacial en el golfo de Paria parece haber
ocurrido alrededor de finales del Pleistoceno, hace unos 15.000 años antes del presen-
te. La formación del delta del Orinoco se inició hacia 9.510–8.000 años antes de ahora,
proceso demostrado por la presencia de una capa de marga azulosa de gran espesor,
depósito sedimentario característico del lecho marino, la cual está recubierta por otro
depósito sedimentario continental de origen fluvial. Las investigaciones arqueológicas
en el golfo de Paria han permitido mostrar también que los conchales arqueológicos
más antiguos, fechados en 7.000–6.000 años antes del presente, donde se hallan las
primeras evidencias de las poblaciones humanas de recolectores pescadores marinos,
se encuentran asentados sobre un estrato de sedimentos fluviales continentales, los
cuales, a su vez, descansan sobre el horizonte de marga azulosa que constituía el anti-
guo lecho marino. Ello está relacionado posiblemente con un período de estabiliza-
ción de la línea costera, durante el cual los bosques de manglar se expandieron a los
largo de las costas de los antiguos estuarios, creando un ecosistema húmedo muy pro-
ductivo que permitió a las poblaciones humanas de recolectores-pescadores marinos
de los Modos deVida 1 y 2 la ocupación a largo plazo de las regiones costeras. El hallaz-
go de restos óseos de venado (Odocoyleus sp), de lapas (Dasyprocta agoutí) y de monos
araguatos (Allouatta seniculus. Cebidae) en la capa más antigua del conchero Guayana,
golfo de Paria, 5.600 앐 600 años antes del presente, y de rabipelados (Dydelphis mar-
supialis) en la capa más antigua del conchero Remigio, valle del río San Juan, estado
Monagas, 7.000 antes del presente, parece indicar que hasta ca. 7.000–6.000 años
antes de ahora los habitantes originales de ambos conchales cazaban fauna terrestre.
Esta práctica fue abandonada y reemplazada por la recolección de conchas y la pesca
marina, producto de la adaptación de grupos de cazadores recolectores del interior a
86
los ecosistemas litorales, hasta que, alrededor de 4.600 años antes del presente, surgió
un nuevo modo de vida, el Modo deVida 3, caracterizado por aldeas estables cuya base
económica combinaba la recolección de conchas y la pesca marina con la caza terrestre
y la horticultura.
18
Como se observa, la vida de las comunidades indígenas que habitaban el noreste de
Venezuela hace 7.000–6.500 años antes del presente fue influida de manera significa-
tiva por los profundos cambios ambientales que ocurrieron a escala mundial hacia fina-
les del Pleistoceno, particularmente la fusión de enormes masas de hielo en los casque-
tes polares y de los glaciares existentes en el sistema montañoso andino. Como conse-
cuencia de lo anterior, el HolocenoTemprano se caracterizó por un aumento sostenido
del nivel del mar y de los ríos en los varios continentes, afectando sustancialmente tan-
to el relieve costero como el de las cuencas fluviales continentales, así como la tempera-
tura. En Paria, la transgresión marina alcanzó su nivel máximo de cuatro metros sobre
el nivel del mar, alrededor de 6.500 años antes del presente, cuando ya existían campa-
mentos de antiguos recolectores pescadores marinos y bosques de manglar sobre el
piedemonte de la sierra de Paria. Ello evidencia que, para entonces, buena parte de las
tierras bajas del litoral pariano existentes en el Pleistoceno, ya habían sido sumergidas
bajo las aguas del océano Atlántico.
19
A partir de ca. 6.000 años antes del presente, parte de aquella humanidad de recolecto-
res cazadores que vivía en el bajo Orinoco parece haberse movido hacia las regiones
litorales del noreste deVenezuela y desarrollado un modo de vida recolector-pescador
marino, como respuesta quizás a la existencia de mejores condiciones de vida que ya
existían en determinadas zonas litorales. Ello estuvo determinado por la expansión, ca.
6.500 y 5.000 años antes del presente, de extensos bosques de manglar, particularmen-
te Rizophora mangle y Avicenia officinalis en los estuarios y lagunas litorales, e igual-
mente en la desembocadura de los ríos y caños de las regiones litorales del noreste y el
noroeste deVenezuela, que desaguaban en los antiguos estuarios.
20
Un análisis comparativo de la data oceanográfica, geomorfológica y arqueológica rela-
cionada con el Holoceno Temprano del Caribe oriental, el noreste de Sur América
(noreste deVenezuela, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa) con la de las islas de
Trinidad, Jamaica, República Dominicana y Haití, Cuba y la península de la Florida,
mostraría también la extensión del proceso general de cambios del nivel del mar que
modificaron grandemente la morfología costera y la existencia de las comunidades
humanas que habitaban dichas regiones. La vida de las poblaciones humanas arcaicas
que habitaron esta área, fue afectada por dichos cambios, como se observa en ambos
extremos del arco insular del Caribe oriental desde el período ArcaicoTemprano de la
Florida —9.000–7.000 años antes del presente— y el período ArcaicoTemprano de la
isla deTrinidad, noreste de Sur América, desde 7.180 años antes del presente. Dicho
proceso general ha sido estudiado por diferentes científicos, incluyendo Fairbridge y
más recientemente Clapperton. La muy discutida tesis de Fairbridge proponía que el
proceso transgresivo marino no había sido lineal y progresivo sino, por el contrario,
caracterizado por una serie de transgresiones y regresiones locales relacionadas con
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87
los cambios mundiales del nivel del mar.Varios estudios arqueológicos llevados a cabo
en la península de la Florida han permitido concluir que la Curva de Fairbridge es un
modelo que tiene un interesante potencial para explicar la dinámica de dichos cambios
y su relación con las ocupaciones humanas. En la costa sur de Brasil, la tesis de Fair-
bridge, aunque considerada solamente como una hipótesis de trabajo, ha estimulado
el interés por sistematizar las diversas fases del poblamiento de recolectores-pescado-
res marinos en relación con los cambios del paisaje litoral. En el litoral atlántico del sur
del Brasil, el nivel del mar alcanzó una cota alta de 2,5 m sobre el nivel actual hacia
5.800–4.800 años antes del presente, seguida por varias oscilaciones de subida y baja-
da del nivel del mar hasta su estabilización definitiva alrededor de 2.000 años antes del
presente. En el litoral atlántico de Guyana, Surinam y la Guayana Francesa, las investi-
gaciones científicas indican también la existencia de una serie de fases transgresivas
marinas, escalonadas entre 9.000 y 6.000 años antes del presente.
21
La serie de intervalos transgresivos y regresivos propuestos por Fairbridge, fueron
relacionados con la data arqueológica relevada en los sitios precerámicos y cerámicos
de la región de Paria, noreste deVenezuela. Como resultado se pudo observar que
para el período entre 5.000 y 2.000 años antes del presente, se presenta una interesan-
te correlación entre intervalos transgresivos y la expansión de las poblaciones de reco-
lectores-pescadores marinos, y entre las fases regresivas y la presencia de grupos
humanos horticultores estables.
fig.  Correlación cronológica entre los cambios del nivel del mar
según Fairbridge y sitios arqueológicos del noreste deVenezuela yTrinidad.
Estadio regresivo Emergencia Emergencia Emergencia Emergencia
(Noreste de Suramérica y el Caribe) Bahamas Crane Key Florida Paria

Estadios transgresivos
(Costa de Brasil)

Transgresión Transgresión Transgresión


Alejandro Cananeia Paraguna
3
4

NIVEL DEL MAR


r2 m

6 7
r 1m
8

2
0m

9 s 1m

s2 m

6 5 4 3 2 1
0 0 0 0 0 0
1 Años AP 0 0 0 0 0 0
0 0 0 0 0 0

22
Las investigaciones fundamentales sobre la secuencia de fases transgresivas y regresi-
vas del nivel del mar en el golfo de Paria fueron llevadas a cabo en la década de los
sesenta del siglo pasado por científicos holandeses, integrantes del Instituto de Geolo-
gía Marina de la Universidad de Groningen. Dichas investigaciones establecieron el
88
conocimiento básico de las complejas y recientes condiciones de sedimentación en el
golfo de Paria, basándose en un detallado estudio de la hidrografia, la batigrafia y la
estratigrafia, en el análisis de la composición de la grava, de los minerales pesados, de la
mineralogía de las arcillas, la granulometría y las asociaciones de macrofauna y micro-
fauna. Las conclusiones generales del estudio indican que el nivel del mar comenzó a
subir sobre el bajo nivel que prevalecía en el golfo de Paria durante finales del Pleisto-
ceno, entre 13.000 y 11.000 años antes del presente, alcanzando la curva de nivel de 4 m
sobre el nivel del mar alrededor de 6.500 años antes del presente, sumergiendo así la
mayor parte del antiguo litoral. Una fecha de radiocarbón de 9.500 años antes del pre-
sente establecería el inicio de la transgresión sobre el flanco norte del golfo de Paria, en
tanto que otra fecha radiocarbónica de 8.000 años antes del presente señalaría el inicio
de la formación del delta del Orinoco. Este proceso está demostrado en el golfo de
Paria —como ya se observó— por la presencia de una espesa capa de marga azulosa,
depósito sedimentario hallado en el fondo marino, el cual está recubierto por otro
depósito de origen fluvial. En el litoral de Guyana, Surinam y Guayana Francesa, una
estratigrafia similar caracteriza también la primera fase transgresiva de la serie Demera-
ra, fase Mara, fechada en ca. 8.000 años antes del presente. La transgresión marina está
identificada por un depósito de marga azulosa cubierto por otro de origen fluvial,
estructura similar a la señalada por los oceanógrafos holandeses en el golfo de Paria.
23
En el piedemonte de la sierra de Paria hallamos grandes conchales artificiales como
Guayana, antiguo sitio de habitación de poblaciones de recolectores-pescadores mari-
nos localizado sobre un delta fósil del río del mismo nombre. La capa arqueológica más
profunda, asentada sobre el depósito fluvial, tiene una antigüedad de 5.600 앐 200 años
antes del presente, relativamente contemporánea con la última fase de la serie Demera-
ra, litoral de Surinam. Los depósitos fluviales del delta, como ya sabemos, reposan
sobre un estrato de marga azulosa, antiguo lecho marino que podría corresponder con
un período de estabilización de la línea costera ocurrido entre 7.000 y 6.000 años antes
del presente. Los cambios ocurridos en el relieve costero de las áreas donde se asenta-
ron las antiguas comunidades de recolectores-pescadores marinos, aparte del inter-
juego entre los procesos eustáticos y epirogénicos, deben haber estado también
influidos por los procesos locales de sedimentación fluvial y marina, las corrientes
marinas y los vientos.
24
La subsidencia causada por la sedimentación fluvial y la marina parece haber sido más
intensa en la desembocadura de los ríos y arroyos que desaguaban en los antiguos
estuarios que existían en los golfos de Paria y Cariaco, en el valle del río San Juan y en
las lagunas litorales del noreste deVenezuela. Ello parece estar indicado por la existen-
cia de otros conchales producto de la acción humana, como Ño Carlos, ca. 6.500 años
antes del presente, localizado en el piedemonte de la sierra de Paria, estado Sucre,
sobre un cono de deyección formado por la quebrada del mismo nombre, en tanto que
el de Remigio, 7.000–6.000 años antes del presente, está localizado sobre un delta fósil
del Caño Cruz, formado cuando el valle del río San Juan, estado Monagas, era un anti-
guo estuario.
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89
25
Las bandas de recolectores-pescadores marinos vivían en paravientos localizados en el
tope de los montículos formados por grandes acumulaciones de conchas donde pre-
dominaban la Crassotrea rizophora. Guilding Ostreidae y la Melongena melongena
Linnée. Melongidae, indicadores de una explotación muy intensa de la fauna malacoló-
gica de manglar.
fig.  Sitios arqueológicos precerámicos del noreste deVenezuela yTrinidad.
Concheros de pescadores y cazadores. 6.000 y 1.000 a.c.
64° 62°
N

M a r C a r i b e

Isla de Margarita Ño Carlos


11°
Guayana
Isla de Cubagua Laguna de
Isla de Campoma
Manicuare Coche

Golfo de Cariaco
Las Varas
Trinidad

Golfo de Paria Laguna


Situación relativa en Venezuela Cachón
Oropuche
Remigio St. John Bawari
10°

Cordillera Oriental. km
0 100 200
Posibles áreas sumergidas.
Lagunas interiores.
Colombia
Áreas antiguamente cubiertas
por bosques de manglar
o localización de relictos de
Brasil manglares.

. Reconstrucción hipotética


de un paraviento. Sitio Guayana, estado Sucre.
Archivo Sanoja y Vargas-Arenas
90
fig.  Sitio arqueológico La Mata, estado Aragua.
Situación relativa en Venezuela
N

Colombia

Brasil

L A M A T A

Fuente: Basado en Osgood C. y G. Howard,1943. m


0 20 40 60 80

. Mañoco. Jean Baptiste Labat.


Nieuwe Reizen Naar de France EilandenVan
America. 1725. Colección Biblioteca
Nacional, Caracas.
Reproducción Rodrigo Benavides

. Indígenas elaborando casabe, Saggio di Storia


Americana (Ensayo de historia americana),
F.S. Gilij, Liberio de Niccolo Garrini, 1780, tomo ,
p.304. Colección Biblioteca Nacional, Caracas.
Reproducción Rodrigo Benavides
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91
26
Al igual que en el oriente deVenezuela, hacia 5.580 años antes del presente, encontra-
mos en las regiones litorales del actual estado Falcón otras comunidades humanas rela-
cionadas con un modo de vida apropiador orientado hacia la recolección y la pesca
marina o palustre, el cual surgió, posiblemente, como una transformación cualitativa
de los antiguos cazadores recolectores del interior. Al igual que en Paria, los extensos
bosques de manglar que existían en la desembocadura de los ríosTocuyo, Aroa yYara-
cuy, y en las lagunas costeras del noreste de Falcón, albergaron a poblaciones recolec-
toras pescadoras cazadoras. Éstas utilizaban rústicas herramientas de piedra
empleadas como percutores, manos y piedras de moler, recolectaban bivalvos y gaste-
rópodos de manglar y cazaban tortugas y caimanes.
27
Los bosques litorales de manglar atrajeron el interés de los grupos recolectores caza-
dores del interior, ya que dichos ecosistemas húmedos eran refugios de vida marina,
terrestre y de numerosas especies de aves. La riqueza en recursos marinos existente en
los bosques de manglar propició el desarrollo de la pesca marina o estuarina y la reco-
lección de gastrópodos y bivalvos, aumentando las posibilidades de desarrollar una
vida más estable y propiciando la primera división del trabajo por géneros o sexos
entre las comunidades recolectoras y los pescadores cazadores.
28
Mientras los hombres se especializaban en la pesca y la caza terrestre, las mujeres y sus
niños desarrollaron al parecer un importante modo de mantenimiento y reproducción
de la vida cotidiana: la recolección de especies marinas, la recolección y el cuido de
plantas útiles comestibles o medicinales y, particularmente, el mantenimiento de la
cohesión y la estabilidad del nuevo orden familiar. Ello constituyó el preludio hacia un
cambio revolucionario en la historia de la humanidad y de la sociedad venezolana en
particular: el inicio del proceso de neolitización que implicó la transformación de las
bandas semi-transhumantes en sociedades sedentarias, la domesticación de plantas, la
producción de alimentos, la creación de un tejido social basado en la consanguinidad y
de relaciones de propiedad colectiva sobre el suelo, las plantas, los animales y las aguas.
la formación social productora
29
El paso de una formación social apropiadora, recolectora, cazadora, pescadora, hacia
una productora de alimentos significó un cambio histórico trascendental en la historia
de la sociedad venezolana, cambio que supuso un proceso previo de fijación a la tie-
rra. En la sociedad recolectora cazadora, el concepto de utilización de los recursos
naturales para la subsistencia se refiere a la cantidad y calidad de los productos que
produce el suelo, no al suelo mismo. Nadie es propietario del suelo ni de las manadas a
ser capturadas, ni de los frutos a ser recolectados. Las sociedades sedentarias produc-
toras, por el contrario, requieren poseer ambas cosas: el suelo y su producto para deve-
nir en propietarios del suelo, en la medida que el trabajo social invertido sobre éste se
transforma en cosechas y eventualmente en rebaños de animales domesticados sobre
los cuales ejercen la propiedad. Ésta, a su vez, se materializa en relaciones sociales de
propiedad vía el parentesco consanguíneo, que garantizan un acceso igualitario a la
producción y el consumo de materias primas solamente a aquellos que forman parte de
la misma unidad genético-social.
92
30
Para que se produzca la domesticación de plantas es necesario que previamente se
haya producido también la «domesticación», la socialización de la gente como comu-
nidad sedentaria. Las condiciones externas favorables no imponen mecánicamente
una adaptación cultural: es sólo a partir de los cambios que se generen en las condicio-
nes internas socioculturales de una sociedad, que se pueden producir cambios que
representen una revolución en sus condiciones internas y externas. El potencial para
las transformaciones históricas no es inducido mecánicamente por la localización alea-
toria de un grupo social en un ambiente rico en recursos naturales, sino por su capaci-
dad de apreciar la interconexión operativa que existe entre los diferentes nichos y
ecosistemas, así como por su habilidad de organizar el trabajo colectivo para explotar-
los de manera simultánea o diferida. Debe existir, pues, previamente, la capacidad de
definir socialmente el ambiente, de transformar la naturaleza en un objeto de trabajo
social, lo cual presupone la sedentarización del grupo humano. La sedentarización, a
su vez, genera relaciones intersubjetivas e interpersonales, que, al intensificarse, esti-
mulan la aparición de loci de autoridad en las mismas, para gestionar los procesos de
trabajo y así resolver los conflictos y transgresiones sociales. El cultivo o domestica-
ción de las especies naturales no es una variable causativa autónoma, sino una conse-
cuencia de los procesos ampliados de sedentarización, del desarrollo de las fuerzas
productivas y de la producción de espacios sociales que consolidan la territorialidad.
la domesticación de plantas
31
La invención de la agricultura y el desarrollo de la vida sedentaria fue un proceso que
ocurrió independientemente en diversas regiones de Suramérica. El noreste deVene-
zuela parece haber sido uno de esos centros originales del cultivo, evidenciado por la
presencia de herramientas agrarias tales como hachas y azadas líticas, majadores cóni-
cos y morteros circulares para procesar alimentos vegetales, los cuales aparecieron
entre las poblaciones recolectoras pescadoras cazadoras del Modo deVida 3 que habi-
taban alrededor de la laguna de Campoma, estado Sucre, hace 4.600 años. El descubri-
miento de la agricultura estuvo fundamentado, posiblemente, en la domesticación de
plantas vegetativas como la yuca (Manihot esculenta Crantz) y otras raíces y tubérculos
silvestres endémicos de la región tales como el ocumo (Dioscorea sagittifolia), el lai-
rén (Calathea alluia), el guapo (Maranta arundinacea) y la pericaguara (Canna edu-
lis). El origen del cultivo se dio en un contexto sociocultural que ya indicaba la
existencia de aldeas sedentarias. Los habitantes explotaban de manera orgánica un
conjunto de variados ecosistemas tales como el marino donde pescaban y recolectaban
conchas marinas, el ecosistema fluvial del caño Chiguana donde pescaban peces y
cazaban caimanes, el ecosistema de manglar, donde pescaban peces y recolectaban
ostras y gastrópodos y cangrejos, el ecosistema palustre, donde pescaban y cazaban
diversas aves, los suelos arenosos húmicos en torno a la laguna de Campoma, donde
desarrollaban sus cultivos, y los bosques tropicales secos que rodean la cuenca de la
laguna, utilizados quizás como campos de caza de venados, váquiros, tigres y otros
mamíferos terrestres.
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93
32
El sedentarismo parece haber sido la condición necesaria para el desarrollo de meca-
nismos de solidaridad social, capaces de mantener una disponibilidad permanente de
fuerza de trabajo organizada con base en relaciones de cooperación simple. Así como
la fluidez y la inestabilidad estructural de la fuerza de trabajo caracterizaban a las ban-
das de recolectores, cazadores pescadores, en la formación social productora, por el
contrario, el desarrollo y el mantenimiento de la sedentarización comenzó a funda-
mentarse en la acumulación de fuerza de trabajo.
33
En el caso particular de la región de Paria, el sedentarismo fue la necesaria precondi-
ción para que las comunidades humanas pudiesen explotar sistemáticamente los
recursos naturales existentes en el agregado de ecosistemas existentes en el golfo de
Cariaco. En este caso, la estabilización de la población debe haber sido el resultado de
las relación existente entre el tamaño de la fuerza de trabajo y sus posibilidades objeti-
vas de conservar un nivel suficiente de reproducción natural de los componentes bióti-
cos de los ecosistemas y nichos ecológicos: el ecosistema marino, el ecosistema fluvial
del caño Chiguana, el ecosistema palustre de la laguna Campoma y el bosque tropical
seco de las montañas que rodean la laguna, hasta que una forma controlada de repro-
ducción como el cultivo de plantas, capaz de ofrecer resultados en cantidades y perío-
dos predecibles de acuerdo con la calidad y la cantidad del trabajo social invertido,
subordinó todas las otras: la caza, la pesca, y la recoleción de vegetales.
34
La intensificación y consolidación del cultivo de plantas en Paria se dio paralelamente
a la intensificación de los contactos entre grupos humanos con diferentes niveles de
desarrollo sociohistórico. En el caso del conchal LasVaras, Modo deVida 3, laguna de
Campoma, golfo de Cariaco, donde los instrumentos agrícolas y las herramientas para
el trabajo de la madera tales como hachas, azadas, manos de moler cónicas, piedras de
mortero y azuelas en piedra pulida están presentes desde 4.600 años antes del presen-
te, los contactos de estas poblaciones con otros grupos aborígenes recolectores que ya
vivían en la costa oriental deVenezuela y en la cuenca del lago deValencia, se remontan
por lo menos a 2.600 años antes del presente. Ello indica que las poblaciones recolec-
toras pescadoras agricultoras ya poseían para entonces itinerarios de viaje que les per-
mitían viajar e interactuar con poblaciones lejanas, propiciando el intercambio a larga
distancia de diversas materias primas estratégicas. Entre éstas destacaba la sal marina,
que abundaba de manera natural en las salinas de Araya, las conchas del Strombus
gigas y las de Cassis sp., utilizadas para fabricar hachas y azuelas para el trabajo de los
sólidos fibrosos, adornos ceremoniales, cuentas de collar, anzuelos, etc. De la misma
manera se difundió, posiblemente, el conocimiento de las técnicas para desbastar y
pulir las piedras, esenciales para manufacturar hachas, azadas y hachuelas de buena
calidad y, en fin, de los componentes sociales que eran básicos para consolidar la vida
sedentaria, las actividades agrícolas y artesanales y el desarrollo consecuente de la con-
ciencia social de las comunidades.
35
El contacto entre las poblaciones aborígenes en el noreste deVenezuela aumentó en
intensidad hacia comienzos de la era cristiana, cuando poblaciones agroalfareras que
ya vivían en el medio y bajo Orinoco desde 1.000 años antes de Cristo se movieron
94
hacia la región de Paria desplazando y/o absorbiendo a las poblaciones indígenas. Los
pueblos orinoquenses que llegaron a Paria ya conocían y practicaban también el culti-
vo de la yuca amarga y su transformación en casabe desde el año 1.000 antes de la era
cristiana. Al llegar a Paria, éstos, que ya poseían la técnica de la navegación y la pesca
fluvial en el Orinoco, asimilaron rápidamente los conocimientos que habían desarro-
llado las poblaciones aborígenes locales sobre la navegación costanera y de alta mar, la
tecnología de la pesca marina y palustre, los conocimientos agrícolas y la tecnología
para fabricar instrumentos líticos pulidos. De esta manera, generaron rápidamente, de
manera simbiótica, un nuevo modo de vida productor agroalfarero basado en la reco-
lección y la pesca marina y palustre, la caza terrestre y el cultivo y procesamiento de la
yuca amarga para transformarla en casabe.
fig.  Las migraciones de los pueblos recolectores
cazadores marinos del noreste deTrinidad yVenezuela.
90° 80° 70° 60° 50°

Florida

Bahamas

Cuba
20°
Puerto
Jamaica Rico
Hispaniola

Centroamérica
M a r C a r i b e

Trinidad
7.180 ± 80 a.p.
Paria
5.270 ±110 a.p. 10°
V E N E Z U E L A Litoral Atlántico
Río Caroní Suramérica
Puerto Ayacucho
8.000 a.p.
C O L O M B I A

O c é a n o P a c í f i c o

km
0 300 600 900


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95
36
Aprovechando el conocimiento de la navegación de alta mar y de los itinerarios mari-
nos creados por las antiguas poblaciones de recolectores marinos y cultivadores paria-
nos, los portadores de este nuevo y vigoroso modo de vida, conocido arqueológica-
mente como tradición Saladero Costera,pudieron colonizar rápidamente las Pequeñas
y Grandes Antillas. Es a partir de este momento cuando comienza a consolidarse la
macrorregión geohistórica antillana, la cual abarcaba, alrededor de 400 años después
de Cristo, el oriente deVenezuela, las Pequeñas Antillas y las Grandes Antillas hasta la
isla de Cuba.Parte importante de este proceso de expansión fueron los pueblos conoci-
dos arqueológicamente como tradición Manicuare, vinculados al Modo de Vida 2,
quienes habitaron las islas de Margarita y Cubagua y la península de Araya entre 3.570
앐 130 años a.p. y finales del último milenio a.C., quienes mantenían, al parecer, estre-
chas relaciones de cooperación con la gente de LasVaras. La gente de Manicuare era
recolectora y pescadora marina así como navegante de alta mar, muy energética, cuyos
itinerarios de viaje se extendían sobre todo el arco insular caribeño oriental desde la
costa de Paria hasta las Grandes Antillas, alcanzando Cuba y posiblemente la penínsu-
la de La Florida. Fueron estos pueblos quienes aparentemente abrieron las rutas mari-
nas, exploraron los campos de pesca y contribuyeron con sus conocimientos náuticos a
cimentar la unidad de la región geohistórica caribeña así como a difundir los conoci-
mientos sobre la domesticación de plantas que ya había producido la gente del Modo
deVida 3 en Paria y la costa noroeste de Guyana desde 4.600 años antes del presente.
la domesticación del maíz
37
En el occidente deVenezuela parecen haberse producido también procesos locales de
domesticación secundaria de plantas endémicas como el maíz y la auyama (Cucurbita
máxima). Ello estuvo relacionado, posiblemente, con la presencia de poblaciones
humanas agroalfareras vinculadas, al parecer, con las antiguas culturas formativas que
surgieron en el noroeste de Suramérica, ca. 4.000 años a.C. Algunos grupos humanos
de aquellas poblaciones podrían haberse asentado en el valle de Carora y otros valles
subandinos larenses entre 1.000 a.C. y 500 años antes de Cristo.
38
La presencia efectiva de manos y piedras para moler el maíz se encuentra atestiguada
desde 300 antes de Cristo en el sitio de Camay, valle de Carora, utilizadas como para-
fernalia mortuoria. En varios casos, el cráneo de los difuntos, generalmente mujeres,
descansaba sobre el metate, en tanto que las manos de moler se colocaban sobre la
región ventral del cadáver, evidenciando la relación existente entre el género y el modo
de mantenimiento doméstico, así como la importancia que ello tenía para la definición
del estatus social de las mujeres. La forma de la auyama, por otra parte, está representa-
da de manera naturalista en vasijas de alfarería doméstica, lo cual también atestigua su
presencia entre las comunidades del valle de Camay desde una fecha similar.
39
Las evidencias arqueobotánicas revelan la presencia en el occidente deVenezuela de
razas de un maíz reventón arcaico como el pollo, emparentado con otros maíces arcai-
cos como el nal tel de Mesoamérica y el confite morocho de los Andes centrales, las
cuales existían al parecer en ciertos nichos localizados en los piedemontes oriental y
septentrional de los Andes venezolanos. El hallazgo de mazorcas de maíz fechadas con
96
C14 en sitios arqueológicos del valle de Quíbor, evidencia que dicha planta todavía
era cultivada por los indígenas entre los años 1.105 y 1.790 de la era cristiana. Otras
mazorcas de maíz pollo fueron también recolectadas en diversos otros sitios arqueoló-
gicos localizados tanto en los valles templados de la sierra de Mérida, fechados en el
siglo x de la era cristiana, y en los llanos altos occidentales hacia 230 años antes de Cris-
to. Por otra parte, el maíz pollo tiene en Colombia una presencia limitada a las vertien-
tes orientales de la cordillera Oriental en los departamentos de Boyacá y Cundina-
marca, formando una especie de área de distribución que abarcaría la vertiente oriental
de los Andes venezolanos, incluyendo los valles subandinos de Lara y Trujillo, así
como los valles alto andinos de la sierra de Mérida. En la región de Popayán, Colombia,
también se reporta la existencia de un maíz que era llamado morocho por los indígenas,
de mazorca pequeña que se cogía dos meses después de haberlo sembrado. En el valle
de Carache, estadoTrujillo, el maíz pollo estaba acompañado de otras variedades como
el clavo y el huevito. El primero es un maíz adaptado a las alturas intermedias entre
1.000 y 1.200 msnm, cuyo origen parece hallarse también en las razas arcaicas de maíz
reventón. El suroeste deVenezuela parece pues haber sido un área importante del cul-
tivo del maíz pollo, donde constituía un elemento importante de la dieta cotidiana de
las poblaciones indígenas precoloniales.Tanto en las aldeas indígenas de los valles
subandinos, como en las de las riberas de Orinoco, la yuca y el maíz eran cultivados
simultáneamente, reforzando así la ingesta alimenticia.
40
El maíz pollo fue muy popular en la subsistencia de los aborígenes precolombinos del
occidente deVenezuela, un tipo de maíz blando utilizado para elaborar la chicha o
panes como las cachapas o las arepas. A este respecto podemos decir que durante el
siglo xi de la era cristiana, en algunos contextos arqueológicos del valle de Quíbor,
estado Lara, las mazorcas de maíz pollo estaban asociadas con budares de forma oval
que conservaban todavía, adheridos a su superficie, vestigios de la masa de maíz. En las
regiones altoandinas y los valles subandinos, aparte del maíz, las poblaciones indíge-
nas precolombinas cultivaban también la papa (Solanum tuberosa), el apio (Arraca-
cha arracacha), la auyama (Cucurbita pepo), los frijoles, ajíes (Capsicum sp.), y
diversos frutales como la lechosa (Papaya carica). En diversas zonas de los actuales
estados Lara y Falcón, plantas autóctonas como el magüey (Agave cocuy), fueron utili-
zadas por las poblaciones aborígenes no sólo como alimento, sino también como base
para confeccionar bebidas alcohólicas como el cocuy.
41
El cultivo del maíz pollo y de los frijoles (Canavalia sp.) ya existía en el Orinoco medio
desde el año 400 antes de Cristo, según el hallazgo de granos, mazorcas de maíz calci-
nados y piedras de moler en los sitios de Corozal y Ronquín, estado Guárico. El maíz
pollo podría corresponder con el llamado maíz de dos meses, señalado por los cronis-
tas, que se utilizaba preferentemente entre los otomacos para fabricar arepas mezclan-
do la masa de maíz con manteca de caimán y poya (polvo de arcilla cocida), así como
bebidas fermentadas como la chicha, la cual cumplía una función a la vez nutritiva y
social, parte importante de las fiestas y celebraciones colectivas. Entre los otomacos,
guamos, paos y yaruros el maíz de dos meses denominado onona, era cultivado por las
mujeres en los suelos aluviales que quedaban expuestos alrededor de los lagos o a lo
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97
largo de los ríos, luego de las crecidas anuales. Dos meses después de haberlo plantado
ya obtenían mazorcas maduras, de manera que podían alcanzar hasta seis cosechas al
año. Los cumanagotos cultivaban también un maíz blando, de mazorca pequeña, que
se cosechaba en cuarenta días, denominado por aquellos como amapo.
42
La cosecha del maíz cultivado requería poder contar con técnicas de conservación y
almacenamiento de las mazorcas para el consumo diferido. Uno de los procedimientos
más comunes era el ahumado de las mazorcas, mediante el cual se lograba reducir la
humedad natural de los granos y hacerlos más resistentes a los hongos y las plagas.
Otra técnica existente entre los otomacos era la de enterrar durante días las mazorcas
de maíz, u otros frutos, en cavidades que practicaban a las orillas de los ríos. Ello con-
tribuía —al parecer— a darles también un cierto punto de maduración antes de su con-
sumo o utilización.

.  Cuello de vasija antropomorfa. Arcilla,


engobe anaranjado. 19,3 ҂ 19,1 ҂ 11,3 cm.
Barrancas, municipio Sotillo, estado Monagas.
Colección Museo Uyaparí, Barrancas del
.  Fragmento zoomorfo (rabipelado) Orinoco, estado Monagas.
de vasija naviforme. Arcilla gris, engobe ocre-naranja Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas
y negro pulido. 6 ҂ 13 ҂ 10 cm. Saladero, municipio
Sotillo, estado Monagas. Colección Rigoberto y Melita
Alemán, San Félix, estado Bolívar.
Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas

la domesticación de la yuca
43
La domesticación de la yuca amarga y la invención del casabe fueron dos eventos muy
importantes en la historia de la ciencia y la tecnología aborigen. En el noreste deVene-
zuela estos procesos se iniciaron hacia 4.600 años antes del presente entre las pobla-
ciones de cultivadores, cazadores recolectores de la laguna de Campoma. En la margen
izquierda del bajo Orinoco, en Hossororo Creek, Guyana, las poblaciones aborígenes
ya fabricaban casabe hacia 3.550 años antes del presente. Posteriormente, en la margen
izquierda del río, los pobladores agroalfareros de la aldea aborigen de Barrancas, esta-
do Monagas, habían domesticado la yuca amarga y fabricaban el casabe hacia 3.000
años antes del presente. En el sur del lago de Maracaibo, por otra parte, la presencia de
98
fragmentos de budares para cocer las tortas de casabe, así como de manos de moler
parece indicar la existencia de una forma temprana de cultivo mixto de maíz y de yuca
para 650 años antes de Cristo.
44
Debido a su mayor concentración de almidón, las variedades de la yuca amarga son las
mejores para producir la harina, o mañoco, utilizada para fabricar el casabe. Debido a
la alta capacidad de introgresión de las variedades de yuca y a la dificultad de distinguir
entre las amargas y las dulces, la única posibilidad de separarlas es evitando la inflora-
ción. Los agrónomos aborígenes resolvieron el problema introduciendo la reproduc-
ción por esquejes o tallos, evitando la infloración. Este proceso que equivalía
prácticamente a una clonación, sólo reproducía una misma línea o variedad, separan-
do la planta del resto de la biota y obligándola a depender de los humanos para su
reproducción. De la misma manera, al bloquearse la infloración, la planta acumulaba
más almidón en sus raíces mejorando su productividad. Este proceso de ingeniería
genética, es lo que se conoce propiamente como domesticación de plantas.
45
La invención del casabe fue un importante evento en la historia de la tecnología alimen-
ticia aborigen, ya que introdujo una modificación radical en el estilo de vida de las
comunidades autóctonas. Las raíces de yuca podían almacenarse naturalmente bajo
tierra hasta el momento cuando se las necesitase, pero el casabe conformaba una reser-
va móvil que podía ser transportada cuando fuese necesario. La transformación de las
raíces en casabe supuso, en primer término, descubrir el principio de los químicos
naturales de la planta —el ácido prúsico— que determinan la toxicidad de la yuca
amarga y, en segundo término, el diseño de los medios fisicos para eliminarla. El siste-
ma en general consistía en pelar la yuca, rallar la raíz para convertirla en pulpa, exprimir
la pulpa en un sebucán o tipiti para extraer el yare o jugo venenoso, dejar secar la pulpa
al sol y luego cernirla en un manare para obtener una harina de grano fino. Finalmente,
la harina era cocida en un plato de barro o budare que la transformaba en un pan en for-
ma de torta circular, de unos 3 mm de espesor. Al igual que en el caso del maíz, el jugo
exprimido de la yuca amarga se utilizaba también para producir bebidas alcohólicas
fermentadas como el chachirí, para consumo en eventos sociales.
46
La cadena de gestos técnicos enumerada, requería de una serie de herramientas o dis-
positivos mecánicos: un útil de piedra o madera para descortezar la yuca, una tabla de
madera incrustada con microlitos de sílex fijados con látex utilizada como rallo, una
cesta cilíndrica flexible, el sebucán o tipiti, que utiliza el principio del resorte para
exprimir la pulpa, una cesta plana, de tejido abierto, utilizada como cernidor y, final-
mente, un plato de barro cocido o budare. Como vemos, el sistema de procesamiento
de la yuca amarga combinaba conocimientos de química y tecnología alimenticia para
producir un alimento de características diferentes a la materia prima original, así como
de cestería, de alfarería, de fisica, de diseño artesanal. Podríamos quizás hablar, con
propiedad, de una acumulación de conocimientos científicos, entendiendo por cien-
cia el conocimiento exacto y razonado para utilizar las técnicas aplicadas al diseño y
producción de valores de uso como el casabe, y de valores de uso y de cambio como la
alfarería, la cestería y la carpintería. De igual manera, es muy probable que desde los
M a r i o S a n o j a O b e d i e n t e . I ra i d a Va r ga s El legado territorial
y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
99
remotos tiempos de la sociedad recolectora cazadora se hubiese comenzado a desarro-
llar una hermenéutica de la salud, basada en la utilización de plantas medicinales para
la sanación de dolencias y enfermedades de las personas.
los paisajes agrarios precolombinos
47
El grado de complejidad de los paisajes agrarios precolombinos estuvo directamente
vinculado al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas de las diversas sociedades
aborígenes. Los animales de tiro, los bovinos y los animales domesticados en general
estuvieron ausentes de la actividad agraria precolonial, salvo ciertas especies domesti-
cables como el perro (Vargas-Arenas, 1979: 202), algunos roedores y pájaros que eran
engordados para comerlos eventualmente o conservados como mascotas. Ello puso un
límite al nivel de organización y de distribución espacial de las técnicas avanzadas de la
agricultura aborigen, aunque no a su variedad y calidad general que fluctuaba entre las
diversas formas de agricultura de roza y quema, y la agricultura sedentaria en sus varias
modalidades donde se utilizaban las terrazas agrícolas y los sistemas de regadío.
48
El instrumento básico para los cultivos era el bastón de sembrar. Se trataba de una vara
larga, de alrededor de 1,20 m a 1,50 m, con una punta generalmente endurecida al fue-
go, la cual se utilizaba para voltear el suelo y depositar en los huecos, así abiertos, las
semillas o esquejes. El bastón de sembrar cumplía las mismas funciones que la coa o
barretón en la agricultura moderna de roza y quema. En el caso venezolano, los ejem-
plos más antiguos de tecnología agrícola que aparecen en Paria hacia 4.600 años antes
del presente, indican la presencia también de azadas de piedra, rústicas y pesadas, de
forma tabular, al mismo tiempo que otras de hoja más fina y ancha y filo asimétrico más
aguzado, que eran utilizadas posiblemente para cumplir diferentes funciones en la pre-
paración de los suelos para el cultivo. Otro instrumento utilizado indistintamente
como arma de guerra y herramienta de cultivo, era la macana, especie de espada de
madera que servía tanto para voltear los suelos y extraer las malas hierbas como tam-
bién como arma ofensiva para romperle los huesos el enemigo.
los medios imaginarios de producción
49
Las regiones subtropicales americanas, donde se incluyeVenezuela, tienen dos marca-
das estaciones climáticas: la estación de lluvias y la estación seca. La estación de lluvias
comienza generalmente alrededor del mes de mayo y continúa, con diversos picos de
máximos y mínimos, hasta comienzos de diciembre, donde se inicia lo que se denomi-
na salida de aguas. A partir del mes de enero se intensifica la estación seca, que culmina
hacia inicios del mes de mayo.
50
Tanto el inicio de la estación seca como del solsticio de verano que ocurre el 24 de
junio, dieron origen a una profusa ritualidad campesina indígena vinculada a la fertili-
dad de los suelos y a la abundancia de las cosechas cuyo impacto se prolonga hasta las
sociedades modernas, campesinas o urbanas. En la región andina se reportan romerías
y viajes colectivos hacia templos donde se efectuaban ceremonias propiciatorias del
éxito de las cosechas, como es el caso de la denominada Bajada del Chés, que se cele-
braba en Escuque, estadoTrujillo.
100
51
Hoy, en todo el país, se celebra la fiesta de Cruz de Mayo, una manifestación simbiótica
indígena-cristiana, propiciatoria del éxito en las cosechas que se inician en el mes de
mayo de cada año, festividad que en muchos sitios del país es preparada fundamental-
mente por las mujeres de la comunidad. El 24 de junio las poblaciones
negro/venezolanas celebran la Fiesta de San Juan, introducida por los pobladores afri-
canos de Barlovento, que celebra el solsticio de verano: el agua como símbolo de la fer-
tilidad de plantas y animales. Entre otras poblaciones negro-venezolanas del oriente de
Venezuela, se celebra el Baile de la Culebra, actividad organizada por cofradías exclusi-
vamente femeninas. Esta fiesta del agua tiene como protagonista a la serpiente, que en
las antiguas religiones asiáticas y africanas es también un símbolo de la fertilidad.
fig.  Área de distribución del culto del águila y la serpiente. 700 a.c.–460 d.c.
72 ° 70° 68 ° 66 ° 64° 62 ° 60°

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. Representación del perfil de las terrazas


de cultivo prehispánicas, estado Mérida.
Archivo Sanoja y Vargas Arenas
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y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
101
52
Las festividades religiosas agrarias son un medio imaginario de producción, que sirve
para fortalecer y consolidar la unidad y la organización del componente social. Los
medios y los instrumentos materiales de producción son los que directamente actúan
para modificar la materia, pero los medios imaginarios de producción forman parte de
la fuerza humana concreta, la ideología que mueve y aumenta simbólicamente la efecti-
vidad de los instrumentos y medios materiales de producción.
los medios materiales de producción
Terrazas de cultivo y sistemas de irrigación
53
Las terrazas o andenes para el cultivo fueron el producto de una inversión sostenida de
trabajo social por parte de comunidades indígenas venezolanas que habían alcanzado
un nivel relativamente complejo de organización social y política. En los valles inter-
montanos, aquéllas sirvieron para el manejo de las pendientes, el control del agua de
las cuencas de pequeñas quebradas o del agua de escorrentía para evitar la destrucción
de la capa orgánica superficial, y retener dichos suelos mediante la construcción de
muros de contención en piedra seca. De esta manera, se controlaban también los pro-
cesos de erosión de los suelos en pendiente, creando artificialmente superficies hori-
zontales para el cultivo de plantas con una mayor profundidad de la capa orgánica,
capaces de absorber y conservar la humedad.
54
En la agricultura con terrazas del área andina venezolana, los campos de cultivo eran
generalmente de pequeñas dimensiones, lo cual significaba aparentemente un cierto
grado de intensidad del uso de la tierra. La asociación de las viviendas de habitación
con los campos de cultivo, era el pivote de los trabajos de terracería. El despiedre anual
de los suelos aluviales en pendiente, permitía la construcción y ampliación anual de los
cercados o muros de piedra seca que contenían los suelos y ampliaban la superficie
cultivable.
55
Aunque la terracería agrícola no implicaba una alta densidad de población, exigía una
gran inversión de tiempo y trabajo social y —consecuentemente— una población terri-
torialmente estable y socialmente organizada. Estimuló, por otra parte, un concepto
más claro de gestión, posesión o propiedad social de la tierra, ya que los sistemas de
terrazas requieren cuidado y atención especializadas continuas para su operación y
mantenimiento, induciendo de la misma forma procesos de identidad cultural locales
y regionales.
56
En el sitio La Pedregosa Alta, margen derecha del río Pedregosa, estado Mérida, las pri-
meras aldeas están asociadas con arquitectura de piedra fechadas por C14, en 1.300 앐
170 años antes del presente. Las estructuras consisten en viviendas de planta semicircu-
lar, terrazas de habitación, muros de contención para controlar la erosión de los suelos
en pendiente, terrazas agrícolas, muros de despiedre similares a los que existen todavía
en la sierra de Mérida. Aparte del ajuar culinario,el registro arqueológico releva la exis-
tencia de pendientes alados tallados en láminas de metachert, finas y pulidas. Estas pla-
cas parecen estar relacionadas con un posible culto generalizado al dios murciélago, el
cual habría sido característico de las poblaciones andinas y subandinas del occidente
102
deVenezuela. Entre 970 y 1.140 años de la era cristiana, relictos de posibles terrazas de
cultivo se han hallado también en asociación con una aldea indígena localizada en la
Mesa de San Gerónimo, estado Mérida, a 2.800 m sobre el nivel del mar. El suelo en
pendiente de la mesa está cruzado por una pequeña quebrada de aguas permanentes.
Las viviendas, de planta cuadrada, incluyen en su interior mintoyes o silos subterrá-
neos,cerrados con lajas o piedras de moler de micaesquisto,que los indígenas utilizaban
quizás para almacenar excedentes de la cosecha de maíz pollo —que aún se cultivaba en
la localidad para 1965— de papas u otros tubérculos. El ajuar doméstico de las vivien-
das es similar al de La Pedregosa, notándose también la presencia de pendientes alados
tallados en láminas finas de chert o calcedonia. Asociaciones similares de aldeas agríco-
las, terrazas de cultivo, silos o mintoyes para almacenar el excedente de las cosechas
para consumo diferido, el cultivo de maíz de raza pollo y quizás también de papas, ullu-
cos, arracachas y demás indican la práctica extensiva de este sistema agrario por parte
de la mayoría de las poblaciones aborígenes de los altos Andes venezolanos entre la x y
la xv centuria de la era cristiana. En el caso particular de la sierra de Mérida, con base a
los estudios glaciológicos llevados a cabo en el Páramo de Piedras Blancas, se ha rese-
ñado la ocurrencia de un intervalo climático seco y frío que habría ocurrido entre 650 y
1.200 años después de Cristo, intervalo que correspondería cronológicamente con el
desplazamiento de poblaciones aborígenes andinas hacia las tierras frías ubicadas
sobre los 3.000 m de altitud, y la intensificación de los sistemas de captación de agua y
de regadío. La presencia de pectorales alados, refuerza la existencia de medios imagi-
narios de producción, de una forma de culto común hacia fuerzas naturales encarnadas
en la figura del murciélago, entre las poblaciones subandinas y altoandinas. La manu-
factura de dichas placas se efectuaba en talleres de lapidaria que se hallaban en lugares
muy elevados de la sierra de Mérida, lejos de los sitios de habitación reflejando el posi-
ble carácter sagrado que revestía la manufactura de dichos ornamentos.
57
En los valles de Carora y Quíbor, estado Lara, la construcción de terrazas de cultivo
acompañadas de sistema de irrigación parece haberse iniciado alrededor del año 1.000
de la era cristiana, con grupos humanos vinculados a la sociedad caquetía. En ellos se
observa un gran desarrollo de las fuerzas productivas, una muy compleja división
social del trabajo y de la jerarquización política de la sociedad, elementos que han per-
mitido considerar a los caquetíos como integrantes de una sociedad de tipo estado.
Ejemplo de ello son los sitios Los Arangues y Oroche, valle de Carora, estado Lara,
donde las aldeas monticuladas están asociadas con terrazas de cultivo y estanques
artificiales que suplían el agua utilizada para irrigar las sementeras.
58
Donde existen períodos largos de inundación, como en los llanos altos venezolanos,
los aborígenes construyeron, en la vecindad de ciénagas y ríos, extensas obras de terra-
cería agraria denominadas campos elevados de cultivo donde se cultivaban plantas
comestibles. Aquéllos constan generalmente de canales que comunican con grupos de
camellones de uno o dos metros de altura, colocados paralelamente. Ellos permitían
conservar las raíces de las plantas a distancia de las aguas, pero suficientemente cerca
para absorber por capilaridad la humedad del espejo de agua.
M a r i o S a n o j a O b e d i e n t e . I ra i d a Va r ga s El legado territorial
y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
103
59
En la cuenca del lago deValencia y en el sur del lago de Maracaibo, los paisajes agrarios
estaban caracterizados desde el siglo vii de la era cristiana, por grandes montículos
agrarios o montones con un área aproximada de 180 m2 y 1 a 3 m de altura, los cuales
permitían acumular en ciertos espacios una gran cantidad de tierra húmica, bien airea-
da. Allí se localizaba la vivienda y se desarrollaban las huertas o conucos donde se cul-
tivaba el maíz, la yuca, cucurbitáceas y frutos diversos.
fig.  Área de distribución del culto al Dios Murciélago.
Occidente deVenezuela. 200 a.c. – 1500 d.c.
72 ° 70° 68 ° 66 ° 64° 62 ° 60°

M a r C a r i b e

12 °
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2 3
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1 : Área andina: Mérida–Trujillo. km


0 100 200 300
2 : Área sub-andina:Trujillo–Lara.
3 : Área central Caribe:
cuenca del lago deValencia.

.  Pectoral ala de murciélago. Lítica,


serpentinita verdigris y negro. 6,5 ҂ 20,3 cm. Los Andes,
Piedemonte. ColecciónTulio Febres Cordero, en
. Pectoral con talla antropomorfa
custodia en la Biblioteca Febres Codero, estado Mérida.
de concha marina de objeto funerario. Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas
Fundación Museos Nacionales, Colección de
Arqueología, Museo de Ciencias, Caracas.
Fotografía Rodrigo Benavides
104

.  Telar vertical. Walter Edmund Roth.


Additional studies of the arts, crafts and costums of the
Guiana Indians. 1929. Colección Biblioteca Nacional,
Caracas.

.  Algodón (Gossypium barbadense). Jean


Baptiste Labat. Nieuwe Reizen Naar de France
EilandenVanAmerica. 1725. Colección Biblioteca
Nacional, Caracas.
Reproducción Rodrigo Benavides

. Cestería waiwai. Walter Edmund Roth.


Additional studies of the arts, crafts and
costums of the Guiana Indians. 1929. Colección
Biblioteca Nacional, Caracas.

. Urna o vasija biglobular de base cónica.


Arcilla, engobe blanco, pintura roja. 37 ҂ 33 cm.
Colección La Salle, Museo de Barquisimeto, estado Lara.
Archivo CINAP. Fotografía Daniel Skoczdopole
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y ambiental indígena prehistórico e histórico
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105
la producción artesanal
60
La producción artesanal aborigen se orientó, primariamente, hacia las manufacturas
textiles: telas, cestas, esteras, cordelería, etc. La fabricación de telas se apoyaba en el
cultivo del algodón, cuyas fibras eran escardadas e hiladas por las mujeres, así como en
la utilización de fibras de palma como el moriche. Las tejedoras utilizaban diversos
tipos de telares, verticales u horizontales para producir fajas o piezas de tela, de aproxi-
madamente 2 m de largo por 0, 80 cm o 1 m de ancho. Según la evidencia arqueológi-
ca, una de las técnicas más antiguas para el tejido era el reps, la cual permitía obtener
telas de trama densa utilizadas para producir piezas de vestir, hamacas, bolsos, gorros,
etc. Otra técnica, como el cruzado, permitía obtener tejidos abiertos utilizados para los
chinchorros y los bolsos para el acarreo de objetos. La técnica del torcido o trenzado
de las fibras, de algodón, moriche o de fique, era utilizada para elaborar cordeles de
diversos calibres empleados para armar los arcos y las puntas de flecha, apuntalar la
construcción de viviendas, para la pesca con anzuelos de concha, etc.
61
La producción de recipientes de cestería y de alfarería,por su parte, se relacionaba par-
ticularmente con los modos de reproducción de la vida cotidiana: almacenamiento de
sólidos, fluidos y sólidos fluidos para consumo diferido, cochura de alimentos, proce-
samiento de materias primas, etc., así como actividades ceremoniales diversas. En cier-
tas regiones deVenezuela, como la cuenca del lago deValencia, el valle de Carora y la
cuenca del lago de Maracaibo, las vasijas de alfarería eran utilizadas como urnas para
los enterramientos secundarios y las esteras tejidas como especie de mortaja con la cual
se recubría el cuerpo de los difuntos.
62
La cestería, la madera, los cordeles, las fibras vegetales, la piedra y el barro, eran utiliza-
dos en la construcción de viviendas. En este aspecto, la diversidad cultural regional
influyó en el diseño de variados tipos de casas: paravientos con techo a media agua,
bohíos con techo a dos aguas de planta cuadrada u oval, bohíos cónicos de planta cir-
cular, palafitos con techo a dos aguas. En la región andina se desarrolló la arquitectura
en piedra, produciéndose casas con paredes de piedra seca y techo a dos aguas.
las sociedades jerárquicas
del occidente de venezuela: siglos x–xvi d.c.
Las bases económicas de las sociedades jerárquicas
63
La antropología clásica analiza las sociedades precoloniales venezolanas desde el con-
cepto de sociedad primitiva,una sociedad que no es reducible sino a sí misma,sin orga-
nización estatal,dominada por el pensamiento mágico religioso,donde el cuerpo social
no está regido por órganos de poder institucionalizados ni expresa una racionalidad
política o económica para planificar su vida.Como consecuencia, la producción,distri-
bución, cambio y consumo de bienes materiales se considera como formando una eco-
nomía natural, donde las actividades productivas son simples respuestas culturales a la
relación interactiva de los seres humanos con su entorno natural, que no pueden ser
consideradas dentro de la teoría económica capitalista. Por el contrario, desde la óptica
de la economía política es posible considerar a los individuos, no como un homo econo-
106
fig.  Sociedades jerárquicas del noroeste deVenezuela.
Posible procedencia de materias primas.
72° 70° 68°
¿Quisqueya?
M a r C a r i b e 3

Curazao
Los Roques
2 12°
2
Falcón
4

Costa NE del Lago


5
A
I

1
Lagunillas Yaracuy
Camay
B

6
Quíbor 10°
M

Lago de Empedrado
O

Maracaibo
L

8
O

Trujillo
7
9
C

Sur del Lago


Mérida


1: Conchas marinas. km
0 50 100 150 200
2: Conchas marinas strombus.
3: ¿Ámbar antillano?
4: Conchas.
5: Sal.
6: Escafópodos, bitumen.
7: Gastrópodos terrestres.
8: ¿Ámbar?
9: Piedras semipreciosas.

Collares, hechos de conchas de


mar por grupo de «recolectores marinos»,
Fundación Museos Nacionales,
Colección de Arqueología, Museo de
Ciencias, Caracas.
Fotografía Rodrigo Benavides
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107
micus aislado, sino como un sujeto social inmerso dentro de la totalidad de la historia
humana mediante su trabajo, materializado bajo diversas formas de relación social.
64
Desde el último milenio a.C., las comunidades originales venezolanas habían comen-
zado a organizarse territorialmente, formando grupos tribales igualitarios que se reco-
nocían mediante el parentesco consanguíneo y la identidad étnica. La mayoría era
autosuficiente en lo que respecta a la producción de los insumos esenciales para la
reproducción de la vida social, confinándose principalmente las actividades de inter-
cambio a la circulación de ciertas materias como la sal, o de consumo no utilitario o
suntuario como las piedras semipreciosas y el cuarzo cristalino, ciertas especies de
conchas marinas y terrestres como Strombus, Cassis, Oliva, Turritela, Charonia,
Melongena, Pomacea, entre otras, que eran traídas desde sitios muy distantes de los
talleres de trabajo.
65
El comercio y el procesamiento de diversas especies de concha marina como las de
Strombus, Cassis, Oliva y diversos otros gastrópodos tanto marinos como terrestres
para la manufactura de bienes suntuarios, alcanzó su mayor plenitud en las sociedades
cacicales que comenzaron a formarse principalmente en los valles de Quíbor, Carora y
ElTocuyo desde el último milenio antes de Cristo. En éstas, la estructura social de la
comunidad consanguínea igualitaria se transformó en desigual, dominada por linajes
endógamos, los cuales se separaron socialmente del resto de la comunidad tribal igua-
litaria pasando a constituir un nuevo grupo de parentesco consanguíneo, un locus de
poder político que se arrogaba la capacidad de controlar y dirigir los diversos aspectos
de la vida social de toda la comunidad. El control político se fundamentaba en la capa-
cidad de aquellos linajes para acumular una importante fuerza de trabajo, particular-
mente especialistas en el trabajo de la concha, la alfarería, la cestería y el tejido, que
producían bienes suntuarios para el consumo social no-reproductivo, los cuales se uti-
lizaban como parafernalia ritual en los enterramientos humanos. Ello trajo aparejado la
creación de una ideología de poder que se manifestaba también en el acceso diferencial
a los medios imaginarios de producción. Esta ideología se plasmó en la utilización de
grandes cementerios o necrópolis. La necrópolis, más que simples cementerios, eran
espacios sagrados destinados al enterramiento de los difuntos de una comunidad con
estructura social jerárquica, los cuales —en el caso presente— alcanzaban a 200 o más
individuos en un espacio de 2.000 m2. La diferencia en jerarquía social estaba marcada
por especiales manipulaciones del cadáver previas a su enterramiento, por ciertas
características específicas en la preparación del terreno y por la cantidad y la calidad de
las ofrendas funerarias que acompañaban a los difuntos pertenecientes al linaje domi-
nante o por la cantidad reducida o la ausencia de las mismas en los individuos del
común. Ello sugiere que existía una interrelación relativamente compleja entre estrate-
gias sociales, las prácticas rituales y las condiciones económicas, expresada como una
forma de reafirmación ritualizada del poder.
66
Considerando la función de la necrópolis desde las reflexiones anteriores, el enterra-
miento de una persona con importancia social permitía disponer de una cantidad rela-
tivamente apreciable de objetos suntuarios, que representaban un determinado núme-
108
ro de horas-persona de trabajo, convirtiéndola en un espacio ritual destinado al consu-
mo no reproductivo de grandes cantidades de adornos de concha, vasijas de barro, teji-
dos, esteras, etc. Este consumo no reproductivo de valores de uso permitía mantener la
productividad de la fuerza de trabajo subordinada a los linajes dominantes, facilitándo-
le a estos consolidar y eventualmente aumentar sus espacios sociales de control políti-
co. La reafirmación ritualizada del poder requería de una acumulación significativa de
fuerza de trabajo, cuya reproducción y ampliación, debido al bajo desarrollo de los sis-
temas comerciales y de la producción de valores de cambio, dependía de un tipo de
consumo no reproductivo ligado al prestigio social. Estas formas de producción para el
consumo masivo no reproductivo parecen constituir una fase histórica del desarrollo
de casi todas las sociedades jerárquicas americanas. Esas formas de poder ritualizado
podrían asimilarse —salvando las distancias— con los grandes complejos militares
industriales actuales cuya producción de bienes no reproductivos estimula grandes
inversiones, ocupa importantes sectores de la fuerza de trabajo y —sobre todo— genera
formas absolutistas mundiales de poder económico y de control político.
67
El inicio de las sociedades jerárquicas en el noroeste deVenezuela podría marcarse ca.
500 a 300 años antes de Cristo. Rasgo indicador de este cambio de calidad, como ya se
dijo, es la presencia de extensos cementerios o necrópolis donde la diferencia de rango

fig.  Cementerio Las Locas. Quíbor, estado Lara.

3 12
7
8
11

4 5 6 10
13
1 22
15

17 16 14

N
Situación relativa en Venezuela
21 20 cm
0 50 100 150

19 18

Colombia

Brasil
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y ambiental indígena prehistórico e histórico
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109
o estatus social de los difuntos está señalada, entre otros elementos, por la riqueza de la
vajilla funeraria que los acompaña. Otro importante indicador del proceso de jerarqui-
zación social es la presencia en el valle de Quíbor de ciertos esqueletos acompañados
de un importante ajuar funerario, en los cuales se observa una tara genética denomina-
da mucopolisacaridosis, la cual impide el desarrollo normal de los huesos, particular-
mente los del cráneo, provocando la muerte del individuo al llegar a la pubertad. Esta
tara degenerativa está vinculada a las uniones matrimoniales entre primos cruzados, lo
cual evidenciaría la formación de linajes endógamos en las comunidades aborígenes.
En el cementerio o necrópolis de Las Locas, cercano al sitio de Pueblo Nuevo, valle de
Quíbor, estado Lara, relacionado con la tradición Santa Ana, se observó la presencia
de un enterramiento directo primario de un individuo cuyo cráneo estaba separado del
esqueleto. Éste se hallaba asociado con diversas ofrendas: vasija cuadrada tetrápode
rematada con representaciones modeladas incisas del águila arpía, vasijas tetrápodas
en forma de bote o en forma de bote con base redondeada y puntas de arpón en con-
cha marina colocadas sobre el tórax y el abdomen del individuo. Rasgo importante,
varios enterramientos humanos, posiblemente mujeres jóvenes, se hallaban colocados
en torno al individuo principal. Se trataba de enterramientos secundarios donde el crá-
neo estaba colocado sobre un apilamiento de huesos largos, vértebras, costillas, etc.,
del mismo individuo. Es posible que el cadáver del individuo principal haya sido dese-
cado y puesto a descarnar antes de ser enterrado. Los cadáveres femeninos, posible-
mente vinculados con aquél, fueron descarnados, desarticulados los esqueletos y sus
huesos puestos dentro de cestas que fueron colocadas luego a los lados del individuo
principal. Lo anterior parece sugerir que el individuo principal tenía varias mujeres o
esposas a quienes se les dio muerte para que acompañaran a su señor en el más allá.
68
En otro sector del cementerio o necrópolis se enterraba a los niños afectados por la tara
genética, nacidos de las uniones endógamas, cuyos esqueletos estaban asociados con
pectorales alados tallados en serpentinita, cuentas de collar manufacturadas con con-
cha marina o en ámbar, vasijas tetrápodes y posibles flautas manufacturadas con fému-
res de venado, varillas cortas de concha utilizadas como adornos para las orejas. Otros
individuos, adultos masculinos, tenían portapenes manufacturados con gastrópodos
terrestres, en tanto que otros eran enterrados sin ningún tipo de ofrenda mortuoria.
69
Todos los cementerios o necrópolis que veremos aparecer posteriormente hacia
comienzos de la era cristiana en los valles de Quíbor, Carora y Barquisimeto se desa-
rrollaron siguiendo un patrón similar al ya descrito. La presencia constante en todos
ellos de esqueletos de niños afectados por la mucopolisascaridosis, parece indicar la
presencia de poblaciones genéticamente muy homogéneas, aunque culturalmente
diversas. Ello revelaría cómo, aparte de su función ritual, la producción, distribución y
consumo de bienes no reproductivos habría contribuido regionalmente a profundizar
la división del trabajo, la acumulación y control de la fuerza de trabajo por parte de los
linajes dominantes en los señoríos y cacicazgos del noroeste deVenezuela, a extender
las redes de intercambio y de control social sobre las diferentes sociedades igualitarias
y jerárquicas, potenciando la dialéctica de tensiones y conflictos que habrían de culmi-
nar en el siglo xvi con la concreción del extenso Señorío de Manaure.
110
70
El surgimiento de las sociedades jerárquicas en los valles del estado Lara parece haber
sido acelerado durante un período de gran inestabilidad climática, cuyas evidencias
son observables particularmente en el sitio de Camay, valle de Carora y en el valle de
Quíbor. En el primero de los nombrados hay evidencia geomorfológica de acumula-
ción de capas de sedimentos coluviales que sepultaron antiguas viviendas ocupadas
por los habitantes del valle. Es posible que se tratase de intensos episodios pluviales
que arrastraron grandes masas de aluvión desde la cercana serranía de Baragua. Uno
de estos episodios ocurrió alrededor de 300 años a.C. y es posible que se vincule con
las alteraciones climáticas producidas para esa época en el noroeste de Suramérica por
los fenómenos conocidos como El Niño y La Niña, proceso actualmente en estudio
por varios arqueólogos y geomorfólogos en aquella región. Como consecuencia del
intenso período pluvial, se formaron suelos arcillosos muy pobres, hecho que alteró
profundamente la fauna y la flora local. Posteriormente, hacia el año 145 después de
Cristo se habría acentuado el proceso de desecamiento progresivo del ambiente, agra-
vado por el hecho que los suelos arcillosos habrían impedido que las aguas estaciona-
les de escorrentía percolaran hacia el subsuelo. Como consecuencia, el nivel freático
habría descendido hasta alcanzar la profundidad actual de 190 m, estimulando el pro-
ceso de desertización. La respuesta social a estas catástrofes naturales, se resolvió por
el desarrollo de las fuerzas productivas de las sociedad aborigen local: desarrollo de
sistemas hidráulicos (canales de regadío, estanques artificiales, etc.) para transportar y
almacenar el agua libre existente en la cuenca hidrográfica del ríoTocuyo y utilizarla
para el regadío de los campos de cultivo, sistemas de terrazas artificiales de cultivo para
potenciar la capacidad productiva de los suelos y el diseño de un modelo territorial de
ocupación del espacio para explotar y conservar aquellas innovaciones tecnológicas.
71
A partir de los siglos vii y x de la era cristiana, ya se había consolidado la formación de
extensos señoríos de tipo estado en el occidente deVenezuela, los cuales integraban
política y regionalmente diversos cacicazgos, aunque no necesariamente vinculados
étnica y culturalmente, que constituían el todo más desarrollado de la sociedad abori-
gen. Uno de los señoríos más extendidos y complejos era el caquetío, que abarcaba
desde el mar Caribe hasta los Llanos altos occidentales, el cual conservó su vigencia
hasta el año 1570 de la era, persistiendo todavía parte de su estructura territorial hasta
1790. Los estudios modernos sobre las sociedades jerárquicas del occidente deVene-
zuela tienden a indicar la posibilidad de poder analizar su desarrollo desde el punto
de vista de conceptos integradores como regiones geohistóricas, sistemas mundo y
relaciones centro-periferia.
72
La característica arqueológica distintiva de las poblaciones que integraban el Señorío
Caquetío, es la manufactura de una alfarería polícroma con motivos geométricos muy
formalizados. Considerando las diferencias estilísticas regionales que existen dentro
de aquélla, podríamos establecer la existencia de tres grandes regiones: una que com-
prendía aproximadamente el actual estado Falcón, conocida arqueológicamente como
tradición Dabajuro, otra que comprendía gran parte del actual estado Lara, conocida
arqueológicamente como tradición Guadalupe oTierra de los Indios, y la tercera que
111

fig.  El Botiquín. Quíbor, estado Lara.

Límite de Límite de las áreas Topias de


los fogones de actividad arcilla cocida

. Vasija multípoda semiglobular de base


pedestal con trece patas (forma K ). Arcilla gris oscuro,
engobe rosa-ocre 6,2 ҂ 쏗11,5 cm; diámetro de la boca
7,2 cm. Boulevard de Quíbor, estado Lara. Colección
Museo Arqueológico de Quíbor, estado Lara.
Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas

Situación relativa en Venezuela

Colombia

.  Vasija semiglobular (cuenco) multípoda


(nueve patas) (forma K). Arcilla gris, engobe Brasil
ocre-rosa. 5,5 ҂ 쏗 9,5 cm; diámetro de la boca 7 cm.
Cementerio del Boulevard de Quíbor, excavación.
Colección Museo Arqueológico de Quíbor,
estado Lara.
Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas

.  Cuenco pentápodo sonajero pintado


(forma J). Arcilla casi blanca, engobe rosa, pintura
marrón. 7 ҂ 쏗12 cm; diámetro del anillo 4,9 cm.
Colección Museo Arqueológico de Quíbor,
estado Lara.
Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas
112
comprendía el norte deTrujillo integrada arqueológicamente por las fases Mirinday, el
Chao y Carache, las cuales se preservaron recontextualizando en clave cultural autóc-
tona un acervo común de conocimientos y tradiciones, de sistemas de valores sociales
y religiosos.
73
En la región altoandina correspondiente a los actuales estadosTrujillo y Mérida, a dife-
rencia del Señorío Caquetío, se desarrolló una sociedad jerárquica integrada por uni-
dades territoriales muy estructuradas en términos de una relación grupo
doméstico-grupo territorial con el espacio geográfico de los valles que les servían de
asiento. Cada valle parece haber estado sometido al control de un cacique principal
que ejercía también las funciones religiosas de «mohan» o sacerdote-curandero quien
representaba la cabeza del clan o del grupo territorial. El control de la fuerza laboral era
un elemento fundamental de la organización social, ya que el crecimiento demográfico,
tal como ocurre en la actualidad, estaba limitado por el carácter finito de cada valle, de
modo que el régimen de posesión, de la gestión de los derechos de uso de la tierra que
tenía cada grupo doméstico habría generado un complejo sistema de relaciones socia-
les para el uso de la propiedad común del suelo, a los fines de minimizar los conflictos
internos y los antagonismos con las sociedades cacicales de los valles vecinos. Es a par-
tir de allí, al parecer, que se desarrolló una sociedad conservadora, política y social-
mente muy jerarquizada, pero con una organización colectiva fuertemente influida por
lo sagrado y el culto a las divinidades agrarias. Ello era necesario para el mantenimien-
to regular de las terrazas de cultivo y los sistemas de regadío que eran vitales para la
supervivencia del colectivo, lo cual necesitaba también de la cooperación interaldeana
de la fuerza de trabajo bajo el concepto de sistemas de ayuda mutua como el de la actual
mano vuelta.

.  Figulina femenina policromada.


Arcilla rosa, engobe blanco y rosa,
pintura naranja y negra. 16,2 ҂ 12 ҂ 5 cm.
Los Andes, Betijoque. Colección
Fundación Museo de Ciencias, Caracas.
Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas

. Chamán sentado. Arcilla .  Chamán sentado en banco


marrón, engobe blanco, pintura negra ovalado. Arcilla color ladrillo, engobe
y roja. 18,5 ҂ 10,8 cm. Colección blanco, pintura negra. 29,4 ҂ 15,2 cm.
Mannil, Caracas. Colección Mannil, Caracas.
Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas
M a r i o S a n o j a O b e d i e n t e . I ra i d a Va r ga s El legado territorial
y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
113

. Cuenco trípode con motivo de .  Cuenco con relieves. Arcilla,
rana. Arcilla rojiza, engobe blanco, pintura engobe marfil, pintura roja y negra.
negra 10,5 ҂쏗 14,8 cm. Guadalupe, 5,5 ҂ 쏗 11,6 cm. Guadalupe, distrito Jiménez,
distrito Jiménez, estado Lara. Colección estado Lara. Colección Bujanda-Octavio,
Bujanda-Octavio, Barquisimeto. Barquisimeto.
Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas

. Venus deTacarigua. Arcilla


rosa, engobe siena claro. 33 ҂ 24,5 ҂11 cm.
Lago deValencia, estado Carabobo.
Fundación Museo de Ciencias, Caracas.
.  Figulina antropomorfa tipo venus
Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas
con tablillas. Arcilla gris, engobe
ocre claro alisado y pulido, aplicaciones.
34,5 ҂ 29,5 ҂ 10,8 cm. La Pica (Palo Negro),
estado Aragua. Colección Museo de
Antropología de Maracay.
Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas
114
74
La ideología parece haber desempeñado un papel integrador en las comunidades alto
andinas, aunque no existía, quizás, un aparato de represión o coerción fisica, sino más
bien persuasivo, expresado en las formas cultistas colectivas que regulaban tanto la
vida cotidiana privada como el cotidiano público, las cuales todavía continúan influ-
yendo la vida de las comunidades campesinas andinas.
75
Los cacicazgos andinos estaban relacionados con las sociedades jerárquicas similares
que habitaban los llanos altos occidentales y las tierras bajas del sur del lago de Mara-
caibo, estableciéndose quizás un modelo de integración vertical que permitía el inter-
cambio de diversas materias primas alimenticias o exóticas vinculadas a la
reproducción de la vida material o la ideológica, así como también servía para mante-
ner las formas de control y acumulación de la fuerza de trabajo que son esenciales para
desarrollar y sostener la dinámica de las sociedades jerárquicas.
76
Hacia el siglo vii de la era cristiana, comenzó a integrarse el dominio territorial de las
sociedades jerárquicas caribes que abarcaban desde la costa central hasta el noreste
deVenezuela. A diferencia del occidente deVenezuela, se trataba de una especie de
confederación de grupos territoriales, cada uno gobernado por un señor principal,
cuya soberanía se ejercía sobre uno de los valles intermontanos de la cordillera de la
Costa. El centro político de dicho dominio estaba ubicado en la cuenca del lago de
Valencia, sistema de valles interconectados entre sí, con el litoral caribe y con la red
fluvial de los ríos Cojedes y Portuguesa afluentes a su vez del Apure y el Orinoco.
77
Los pueblos caribes llegaron al Orinoco medio y al bajo Orinoco hacia el siglo iii de la
era Cristiana, logrando ocupar y controlar ambas riberas del Orinoco hacia el siglo xiii
de la era. En el siglo vii de la era ya habían tomado posesión de la cuenca del lago de
Valencia, desplazando o absorbiendo a los pobladores arawacos originales, y para el
siglo xiii, su dominio se había ampliado con el actual valle de Caracas y los otros valles
intermontanos de la cordillera de la Costa. De igual manera, para la misma época ha-
bían logrado el control de todo el litoral oriental deVenezuela, consolidando el domi-
nio caribe del oriente deVenezuela y de Guayana. La expansión de los pueblos caribes
se extendió hacia todo el litoral atlántico comprendido entre Guyana y las bocas del
Amazonas, por una parte y hacia el caribe insular oriental por la otra.
78
Aquella formidable expansión de los pueblos caribes en el litoral centro oriental vene-
zolano no ha podido ser todavía bien documentada arqueológicamente. En el caso par-
ticular del lago de Valencia, la última investigación arqueológica científica fue
publicada en 1944. La historia documental, en líneas generales, sólo nos aporta una
visión sesgada del enemigo caribe vencido y colonizado, aunque es hoy día innegable,
a la luz de las investigaciones de la corriente científica de la Historia Nueva, el aporte
civilizatorio de los pueblos caribes a la formación de la nación venezolana.
79
La estructura demográfica, cultural y territorial creada por las sociedades jerárquicas
tiene todavía un efecto de extraordinaria importancia en la composición demográfica,
cultural y territorial de laVenezuela contempóranea: la concentración mayoritaria de la
población en el arco que existe en la región andina y el litoral caribe no es sólo una con-
dición contingente causada por el auge petrolero en las primeras décadas del siglo xx,
M a r i o S a n o j a O b e d i e n t e . I ra i d a Va r ga s El legado territorial
y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
115
sino una tendencia histórica de la población venezolana que puede y debe ser reverti-
da, si comprendemos bien su causalidad, para crear un país equilibrado, acorde con
las realidades y posibilidades sociales contemporáneas.
fig. 39 Distribución, sociedades igualitarias y no igualitarias,
Venezuela. 200 a.c.– 1500 d.c.
72 ° 70° 68 ° 66 ° 64° 62 ° 60°

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1 : Sociedades jerárquicas. 2 : Sociedades igualitarias. km


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las bases geohistóricas de la nación venezolana


80
La teoría de la geohistoria parte de una concepción geográfica que concibe el espacio
como producto concreto de la acción de los grupos humanos sobre su entorno natural,
para su propia conservación y reproducción dentro de condiciones históricas deter-
minadas. De esta manera, define un objeto de trabajo para cuyo estudio se integran a su
vez diversos otros campos de la ciencia social: la antropología, la sociología, la historia,
la geografia y la economía. Estas disciplinas conforman un espacio de análisis particu-
lar que estudia la reproducción de la sociedad en unidades territoriales concretas en
las cuales, mediante el aprovechamiento de los recursos de subsistencia, los seres
humanos aseguran su existencia, su reproducción biológica y social.
81
La noción de región geohistórica connota la delimitación de un espacio de vida de las
sociedades en su devenir, de un espacio geográfico producido y definido por el uso
que del mismo hiciesen grupos territoriales históricamente diferenciados. Como
hemos analizado, la conquista y la colonización española no se hizo sobre un territorio
116
virgen: éste ya tenía dueños desde hacía miles de años, y la fuerza de trabajo indígena,
único recurso efectivo para construir un imperio ultramarino, ya había sido socializada
y organizada desde hacía miles de años para lograr objetivos sociales y económicos
distintos a los que perseguían los colonizadores. Por esas razones, las metas inmediatas
del proceso colonizador fueron despojar a los indios de sus tierras, desestructurar la
organización social y las culturas de las sociedades aborígenes y abolir su autonomía
política. El logro de dichos objetivos significó el reordenamiento de la estructura y
contenidos de las regiones geohistóricas aborígenes que existieron hasta el siglo xv,
requisito esencial para conformar una base territorial y una organización de la fuerza
de trabajo amerindia que sirviese a los propósitos coloniales.

. Palafitos de los indios guajiros sobre


el lago de Maracaibo, Rudolf Cronau, Amerika:
Die Geschichte seiner Entdeckung von der
ältesten bis auf die neueste Zeit, 1738, vol. . p..
Colección Biblioteca Nacional, Caracas.
Reproducción Rodrigo Benavides

. Indígenas guayaneses y biodiversidad


en las cercanías del Orinoco, S. Bellin,
Description Geographique de la Guiane, 1763.
Colección Biblioteca Nacional, Caracas.
Reproducción Rodrigo Benavides
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y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
117
fig.  Regiones geohistóricas aborígenes hasta el siglo xv de la era.
72 ° 70° 68 ° 66 ° 64° 62 ° 60°

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82
El año 1498, cuando Cristóbal Colón arribó a las costas de Paria, el territorio de la
actual Venezuela ya estaba dividido en siete grandes regiones geohistóricas aboríge-
nes, formadas por el trabajo social invertido durante milenios, en la creación de paisa-
jes culturales. Según el nivel de desarrollo de sus fuerzas productivas,en algunas regio-
nes, las comunidades aborígenes introdujeron modificaciones mínimas al entorno
natural; en otras, crearon verdaderos paisajes humanizados a la medida de sus necesi-
dades sociales. Para el siglo xvi, las regiones geohistóricas aborígenes que conforma-
ban el actual territorio de la nación venezolana podrían delinearse como sigue:
1 ) La cuenca del lago de Maracaibo.
2 ) La región andina.
3 ) El noroeste.
4 ) Los Llanos altos occidentales.
5 ) La región centro-costera (valle de Caracas, valles de Aragua, cuenca del lago
deValencia, la región litoral y las islas vecinas).
6 ) La región oriental, dividida, a su vez, en dos grandes subregiones:
a ) La cuenca del Orinoco o territorio Guayana-Amazonas.
b ) El noreste.
118
83
El régimen administrativo colonial reconoció empíricamente la validez de aquella deli-
mitación territorial de las regiones geohistóricas aborígenes, las cuales reflejaban la
diversidad étnica y cultural de nuestras poblaciones indígenas, así como los diferentes
niveles de desarrollo en sus fuerzas productivas que habían alcanzado para el siglo xvi.
Dichas regiones constituyeron el fundamento de los posteriores ordenamientos terri-
toriales en provincias, creándose un nuevo contexto para sus contenidos étnicos, polí-
ticos, económicos y territoriales mediante la institución de un régimen de tenencia
privada que desposeía de la tierra a los sujetos indígenas que habían sido sus antiguos
propietarios.
84
La administración metropolitana trató de organizar y comprender el complejo mundo
geosocial que percibían empíricamente los cronistas de indias y los funcionarios colo-
niales.Venezuela devino el nombre que designaba una comunidad de pueblos aboríge-
nes unidos en su diversidad, no por capricho de una persona o por una imposición
administrativa arbitraria, sino por una milenaria relación histórica y territorial.Tal fue
el caso de la Gobernación deVenezuela, constituida por Real Cédula del 27 de marzo
de 1528, «…del cabo de laVela y en golfo deVeneçuela y el cabo de Sant Román y otras tie-
rras hasta el cabo de Maracapana…», que le confiere estatus jurídico y político a la
fig.  Áreas culturales deVenezuela prehispánica.
72 ° 70° 68 ° 66 ° 64° 62 ° 60°

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1: Costa Caribe y Ciparicotos. 5: Caribes occidentales. km


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2: Arawacos occidentales. 6: Área Otomaca.
3: Área Jirajara–Ayamán. 7: Guayana venezolana.
4: Recolectores y pescadores occidentales. 8: Recolectores, cazadores y pescadores.
9: ÁreaTimoto–Cuica.
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y ambiental indígena prehistórico e histórico
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119
organización de regiones geohistóricas, consolidadas por el trabajo y la creatividad de
los pueblos ancestrales, que llegaría a conformarse como fundamento de la nación
venezolana.
85
Desde por lo menos 3.000 antes de Cristo, grupos de recolectores y pescadores que
habitaban para entonces Paria, Araya yTrinidad, habían establecido los itinerarios de
navegación entre laTierra Firme y el Caribe insular, iniciando una época de descubri-
mientos geográficos y el consecuente movimiento de pueblos e ideas que habrían de
modelar la futura macrorregión geohistórica del Caribe oriental. Para el siglo xiii de la
era, los pueblos caribes ejercían el control de la región centro-oriental deVenezuela y,
en general, de toda la macrorregión. Dadas las relaciones culturales existentes —se pre-
guntaría quizás la administración colonial— ¿convendría entonces formar una región
administrativa venezolana dependiente de las Grandes Antillas, de la Audiencia de
Santo Domingo? Los pueblos del occidente deVenezuela —pensaba también quizás la
administración colonial— presentaban asimismo muchas similitudes con los del norte
de Nueva Granada. ¿Sería, pues, conveniente anexar estas regiones a la Audiencia de
Bogotá y crear un sistema administrativo colonial sobre las bases de la organización
geohistórica aborigen?
86
Por las razones ya expuestas, el proceso de estructuración del actual territorio nacional
fue lento y complicado. La Gobernación deVenezuela, que no abarcaba todo el actual
territorio de la República, quedó constituida por Real Cédula del 27 de marzo de 1530.
Posteriormente, por otra Real Cédula del 25 de septiembre de 1728, dicha gobernación
devino la Provincia de Caracas. Las diferentes provincias venezolanas dependieron,
de manera alternativa, jurídica, económica y políticamente de la Audiencia de Santo
Domingo o del Virreynato de la Nueva Granada, hasta que las autoridades coloniales
comprendieron que las poblaciones del vasto territorio que llamabanVenezuela forma-
ban una totalidad geohistórica relacionada, pero orgánicamente diferente a la Nueva
Granada y a las Antillas. Por esas razones, el 8 de septiembre de 1777, una Real Cédula
de Carlos III creó la Capitanía General deVenezuela, integrada por las provincias de
Venezuela, Cumaná, Guayana, Maracaibo,Trinidad y Margarita. Finalmente, a partir
del 19 de abril de 1810, se crean las provincias de Caracas, Barinas, Cumaná, Barcelona,
Mérida,Trujillo, Margarita, Coro, Maracaibo y Guayana, ordenamiento territorial que
se recorta con el de las regiones geohistóricas precoloniales venezolanas.
la destrucción de los sistemas
y paisajes agrarios aborígenes
87
El proceso de conquista y colonización supuso un violento cambio en la calidad
ambiental, humana y cultural del territorio y la población aborigen venezolana, al pro-
piciar, entre otras, la desaparición de los antiguos paisajes culturales y agrarios aborí-
genes, de los bancos de ostras perlíferas de Cubagua y de especies zoológicas como la
tortuga arrau en el bajo Orinoco.Es por esta razón que la base material y tecnológica de
la agricultura precolombina luce disminuida y empobrecida en el registro histórico
colonial, ocultando también la hermenéutica agraria que permitió a dichas poblacio-
nes subsistir, reproducirse y crecer a lo largo de numerosos milenios. El desarrollo de
120
las fuerzas productivas incidió en el rendimiento y complejidad del producto agrario,
generándose así un proceso de desarrollo desigual y comparado entre las poblaciones
de las diferentes regiones geohistóricas.
88
En aquellas poblaciones aborígenes cuya economía era en general de carácter subsis-
tencial, las comunidades ejercieron una actividad transformadora del ambiente de baja
intensidad, limitándose principalmente a la modificación del ecosistema vegetal para
implantar sus campos de cultivo o la construcción de montículos agrícolas, concen-
trando en determinados lugares la tierra rica en materia orgánica. En las sociedades
políticamente complejas, como las del noroeste deVenezuela y la región andina, el tra-
bajo social se orientó hacia la modificación de las pendientes para construir andenes,
terrazas de cultivo, canales para captar y orientar las aguas de escorrentía, estanques
artificiales para almacenar el agua útil y sistemas de acequias para irrigar por gravedad
los campos de cultivo. En otros casos, como en los llanos altos occidentales, la cons-
trucción de sistemas de calzadas tuvo por objeto facilitar la circulación a través de las
llanuras inundadas, al mismo tiempo que servir de diques de contención y canaliza-
ción de las aguas de inundación. Así mismo, se construyeron extensos campos de
camellones artificiales, que permitían cultivar en las zonas de inundación, mantenien-
do las raíces de las plantas en suelo húmedo, pero lejos del nivel de las aguas.
fig.  Integración altitudinal en torno a la región geohistórica andina.
, int
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i ó n d bie s se cam ecci
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rec io id s en vicio io d n de
Di mb os e eblo tre s e b l
c a i u pu e id ien
er rvic e p eb ea es
int se entr los s ,

Llanos altos Serranía andina Sur del lago de Maracaibo

89
La agricultura precolombina era un sistema integral tecnológico, económico y social
para la producción agrícola, una empresa colectiva emprendida por las comunidades
aborígenes para hacer de aquélla el fundamento de la colonización de los espacios
naturales y la creación de los paisajes agrarios de producción prehispánica. En este
sentido, la agricultura prehispánica produjo un legado alimenticio de extraordinaria
riqueza integrado por granos, leguminosas, amarantáceas, hortalizas, tubérculos y raí-
ces, fibras vegetales, maderas, resinas y aceites, nueces y frutas, cuya producción for-
maba parte de sistemas agrarios basados unos en la agricultura de regadío y otros en la
horticultura de roza y quema, los cuales constituyeron el fundamento de la vida social
venezolana desde el siglo xvi hasta bien entrado el siglo xx.
90
El impacto de la colonización española sobre la base material a partir de la cual se pro-
ducía y reproducía la vida de la sociedad indohispana en ciernes, no ha sido evaluado
todavía en profundidad. Sin embargo, es evidente que los cambios inducidos en el pai-
M a r i o S a n o j a O b e d i e n t e . I ra i d a Va r ga s El legado territorial
y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
121
saje natural y cultural de las diferentes regiones geohistóricas por la intervención colo-
nizadora a partir del siglo xvi, terminaron por crear a su vez un paisaje criollo, el ele-
mento contingente que le daría su especificidad a la producción del espacio social
urbano o agrario. En palabras de Cunill Grau:
«…La larga permanencia del poblamiento prehispánico entre los
siglos xvi al xviii culminó en un paisaje criollo, fruto de la mestización entre
elementos étnicos, culturales y de la biodiversidad de proveniencia española,
indígena y africana […] que empequeñecerían cualquier comparación
con los homogéneos paisajes delViejo Mundo…»
91
En regiones geohistóricas como la del noroeste deVenezuela, los primeros conquista-
dores y colonizadores españoles no tuvieron que desbrozar territorios vírgenes. Por el
contrario, se asentaron en espacios geosociales que habían sido producidos, poblados
y trabajados desde hacía miles de años por poblaciones aborígenes agroalfareras
sedentarias. Los paisajes urbanos o rurales que se produjeron con la colonización
española, adoptaron los sistemas constructivos de la vivienda aborigen, utilizando
materiales autóctonos como el bahareque, la guadua, los cogollos de palma, las cuerdas
trenzadas con fibras de sisal, y el mobiliario correspondiente: hamacas, chinchorros,
esteras de enea, vasijas culinarias de barro, turas o asientos de madera, trojas y sobera-
dos para guardar alimentos, fogones con topias, etc.
92
Los paisajes agrarios producidos por los aborígenes venezolanos legaron a la nueva
sociedad indohispana tradiciones alimenticias y culinarias que mantienen todavía su
vigencia en la sociedad venezolana contemporánea: la utilización sostenida de las
papas (Solanum tuberosa), la yuca (Manihot esculenta Crantz), las caraotas (Phaseolus
vulgaris Lobel), los frijoles (Phaseolus lunatus L., sp.), el ají (Capsicum sp.), la piña
(Ananas sativus), la guanábana (Annona muricata), el mamey (Mammea americana),
el hicaco, el mamón (Melicocca bijuga), la parchita (Passiflora sp.), el zapote (Calocar-
pum mammosum), la uva de playa (Coccoloba uvifera), el aguacate (Persea americana),
la batata (Ipomea batata), el mapuey (Dioscorea triphylla), el ocumo (Xanthsosoma
sagittifolium), el apio (Arracacha arracacha), la auyama (Cucurbita máxima), la cuiba
(Oxalis tuberosa), la lechosa (Carica papaya), el merey (Annacardium occidentalis), el
cacao (Theobroma cacao), el tabaco (Nicotiana tabacum), el onoto (Bixa orellana), el
caucho (Mimusops sp.), etc., así como alimentos culturalmente producidos como la
arepa, el casabe, la cachapa, la hallaquita, etc. Materias primas como el algodón, el
sisal y las fibras de hojas palma, entre otras, aunadas a los saberes y conocimientos que
tenían los aborígenes sobre el tejido de telas, el trenzado de cuerdas y similares, con-
tribuyeron de manera importante a posibilitar la manufactura de vestidos y las faenas
de la vida cotidiana.
93
Otros componentes del paisaje rural aborigen, tales como los sistemas artificiales de
regadío, el cultivo en terrazas, los sistemas de almacenamiento del agua, las calzadas y
los campos elevados de cultivo o camellones que protegían de las inundaciones a los
campos cultivados del suroeste deVenezuela, siguieron en uso en ciertas regiones geo-
122
fig.  Distribución actual de las culturas indígenas.
72 ° 70° 68 ° 66 ° 64° 62 ° 60°

M a r C a r i b e

12 °
N
1

2
10°
A

3 13
I
B

12
M


O

14
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7 6°

j
8 10
5
15 18

E S E Q U I B A
19 4°
11
16 9
15

17 2°
Si tuación relativa cont i nental
B R A S I L

0º 1: Wayúu. 6: Panare. 14 : Arawak. km


0 100 200 300
2: Yukpa. 7: Hoti. 15 : Baniwa.
3: Barí. 8: Yekuana. 16 : Warekena.
4: Pumeh. 9: Yanomami. 17 : Jeral.
5: Hiwi. 10 : Pemón. 18 : Uruak.
11 : Wapishana. 19 : Yanam.
12 : Kariña.
13 : Warao.

históricas hasta el siglo xviii, y en otras, como la región andina venezolana, continúan
siendo hoy día parte integrante de los paisajes agrarios contemporáneos. Otros paisa-
jes cuasi urbanos, tales como los extensos poblados de casas de piedra construidas
sobre plataformas del mismo material, sobrevivieron en la región andina hasta bien
entrado el siglo xx.
94
El carácter contingente de los contenidos culturales autóctonos a partir de los cuales se
comenzó a construir la sociedad y la cultura venezolana, determinó, desde el siglo xvi,
la existencia de variaciones regionales significativas dentro de la naciente cultura indo-
hispana. El aporte más notable de los españoles a la construcción de esa nueva cultura
sincrética fue la lengua castellana, la cual habría de devenir posteriormente en el espa-
ñol deVenezuela con sus diferentes variantes dialectales habladas por los pueblos de las
varias regiones geohistóricas. La lengua común facilitó la relación y la comunicación
entre aborígenes y castellanos y sus descendientes criollos, así como entre éstos, los
M a r i o S a n o j a O b e d i e n t e . I ra i d a Va r ga s El legado territorial
y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
123
mestizos (mulatos, zambos) y los afrovenezolanos quienes, para finales del siglo xvii,
representaban el 15% de la población venezolana y para la primera década del siglo xix,
el 44,6% de la población total de la gobernación de Venezuela. A ellos se agregaban
58.000 esclavos negros o mulatos que representaban el 5,9% de dicha población.
fig.  Venezuela indígena y su relación con las regiones geográficas de Suramérica.
130° 110° 90° 70° 50° 30°

40°
M É R I C A
T E A
N O R

O c é a n o A t l á n t
i c o

20°
M a r C a r i b e

c o
í f i
P a c
n o
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O c
A D O R

S U R A M É R I C A

20°

40°

km
0 600 1200 2400

95
A través del lenguaje compartido fue posible la implantación del código de normas que
habrían de regir la vida cotidiana doméstica y la cotidiana pública de la nueva socie-
dad. Aunque inspiradas en la legislación del Estado metropolitano y en las leyes ad-hoc
promulgadas por la Corona para las colonias de ultramar, instituciones deliberantes
como los Cabildos, que funcionaban en verdad como la expresión de los gobiernos
provinciales, interpretaban la aplicación de las leyes, las cédulas y los decretos reales,
creando una jurisprudencia adecuada a la solución de los problemas locales. Las nor-
mas de urbanismo, las disposiciones que regulaban la producción, la distribución y el
comercio de los bienes y materias primas, la práctica de la religión católica, de los códi-
124
gos éticos y estéticos que sancionaban la moral, la educación, el arte y las artesanías, la
vida familiar, el tipo de relación que debía existir entre los diversos componentes étni-
cos de la población y los privilegios, deberes y derechos que tenía cada uno de ellos,
etc., fueron conformando la superestructura ideológica de la futura nación, la cultura
nacional y los procesos de identificación con ella, trasunto de la variedad cultural
regional.Todo ello fue posible gracias a la existencia del español venezolano como len-
gua común o vehicular, hablada por los diferentes componentes étnicos de nuestra
población, y a la voluntad que manifestó en los siglos anteriores y sigue manifestando
en el siglo xxi el pueblo venezolano, de continuar siendo una sola nación, libre, sobera-
na y dueña de su propio futuro.

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