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Capítulo 1
El legado territorial y ambiental indígena
prehistórico e histórico.
Mario Sanoja Obediente
IraidaVargas
40°
M É R I C A
T E A
N O R
O c é a n o A t l á n t
i c o
20°
M a r C a r i b e
o
í f i c
P a c
n o
é a E C U
O c
A D O R
0°
S U R A M É R I C A
20°
40°
km
0 600 1200 2400
da por el trabajo de las sociedades indígenas, fue leve y pródiga primero con los euro-
peos conquistadores, luego con los mestizos y criollos que comenzaron a sembrar la
raíz del Estado nacional venezolano.
la génesis del paisaje holocénico
y la producción del espacio geosocial.
el modo de vida cazador recolector
5
La geografia pleistocénica venezolana comenzó a transformarse hacia 12.000 años
antes del presente. El poblamiento inicial del territorio que hoy constituye la base fisi-
ca de la nación venezolana, estuvo relacionado con los grupos humanos que entraron a
Suramérica hace quizás unos 30.000 años. Durante los milenios finales del Pleistoce-
no, las condiciones climáticas que imperaban en el actual territorio venezolano eran
muy diferentes a las de hoy día e influyeron grandemente en la vida de las antiguas
poblaciones recolectoras cazadoras venezolanas.
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y ambiental indígena prehistórico e histórico
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fig. Fachadas geohistóricas venezolanas.
130° 110° 90° 70° 50° 30°
40°
M É R I C A
T E A
N O R
O c é a n o A t l á n t
i c o
20°
M a r C a r i b e
Fachada
1
caribeña
o
í f i c Fachada
P a c 2
andina
n o
é a E C U
O c
A D O R
0°
Fachada amazónica
3
20°
40°
km
0 600 1200 2400
6
Durante la fase más aguda del último período glacial, hace unos 30.000 años, el nivel
del mar se hallaba unos 140 m por debajo del actual, de forma que el territorio emergi-
do abarcaba buena parte de nuestra plataforma continental. Muchas islas caribeñas,
como es el caso de Margarita y otras islas antillanas venezolanas, formaron parte del
continente hasta bien entrado el período Holoceno o actual. Al finalizar el Pleistoceno
y disminuir la acción glaciar, el nivel del mar comenzó a subir paulatinamente, activán-
dose también procesos de eustatismo y tectonismo que modificaron el relieve litoral
venezolano, el nivel de los ríos, el régimen de lluvias, la flora y la fauna y, principalmen-
te, la vida de los hombres y mujeres que ya habitaban el territorio venezolano desde
hacía 15.000 años antes del presente, dando paso al actual paisaje holocénico que se
consolidó entre 6.000 y 3.000 años antes del presente. La elevación del nivel del mar
procedió con rapidez hasta hace 6.000 años, comenzando a estabilizarse entre 4.000 y
3.000 años antes del presente. Dentro de ese escenario de inestabilidad climática y
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fig. El Cedral, estado Barinas.
Área
Cultivada
Área
Situación relativa en Venezuela Cultivada
Colombia
Brasil
Fuente: R. Gasson,1998. m
0 200 400
1000
Sociedades jerárquicas
agroalfareras.
Sociedades igualitarias
500
agroalfareras.
Recolectores.
Recolectores, pescadores,
cazadores, agricultores
0
acerámicos.
A Ñ OS
Cazadores, recolectores.
500
1000
4 000
6000
12 000
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ambiental vivieron las primeras comunidades de recolectores cazadores que habitaron
en el noroeste deVenezuela hacia 15.000 años antes del presente. Las evidencias mate-
riales de su presencia se han hallado hasta ahora en la planicie costera falconiana, en los
valles montañosos larenses, en la cuenca del río Caroní y en el alto Orinoco. La subida
del nivel del mar determinó importantes modificaciones tanto del relieve litoral como
del continental que afectaron la vida de aquellas antiguas comunidades humanas,
como por ejemplo la formación del delta del río Orinoco hace 9.510 앐 400 años antes
del presente, producto del proceso de sedimentación de dicho río. Consecuentemen-
te, el istmo que unía para entonces la península de Paria con la isla deTrinidad, quedó
sumergido bajo las aguas del Atlántico, separando esta porción del antiguo suelo con-
tinental. El nivel de los grandes ríos de la cuenca del Orinoco sufrió igualmente modifi-
caciones, determinando procesos de sedimentación que cambiaron la topografia
pleistocénica continental, produciéndose en la costa caribe venezolana y en la cuenca
del lago de Maracaibo fenómenos similares.
fig. El Pleistoceno final. La región circumcaribe.
Circa 15000 años a.c.– 9500 a.c. según Carbone,1980.
90° 80° 70° 60° 50°
Florida
Paso de Bahamas
hasta 5.000 a.C.
Cuba
20°
Puerto
Haití Rico
Santo
Archipiélago Domingo
Caribe Medio Antillas Menores
hasta 8.000 a.C. 9.500 a.C.
Centroamérica
M a r C a r i b e
Muaco
14.950 a.C.
10°
V E N E Z U E L A
C O L O M B I A
O c é a n o P a c í f i c o
km
0 300 600 900
0°
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En la región andina, la modificación del sistema de glaciares produjo importantes cam-
bios no sólo locales, sino también en los llanos altos del suroeste deVenezuela, gene-
rando una serie de períodos secos y una gran actividad eólica entre el Holoceno Medio
y elTardío, esto es, entre aproximadamente 10.000 y 6.000 años antes del presente,
originando la formación de extensos campos de dunas sobre la margen derecha del
Orinoco Medio. Algunas fechas de C14 obtenidas en una duna fósil durante las investi-
gaciones arqueológicas en Parmana, Orinoco Medio, tal como la I-10.740, permitirían
afirmar efectivamente la existencia de dichas dunas hace 8.210 앐 190 años antes del pre-
sente, cuando la región estaba habitada posiblemente por bandas de antiguos recolec-
tores cazadores llaneros.
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El proceso de formación del nuevo paisaje holoceno está también atestiguado en la
región de Puerto Ayacucho, donde la presencia de paleosuelos fósiles fechados por
C14 en 9.200 años antes del presente, indican la presencia de un clima inestable de
períodos alternados secos y húmedos para dicho momento. La presencia de antiguos
pisos de ocupación humana, asociados con artefactos líticos tallados en cuarzo crista-
lino y chert, fabricados por ciertos grupos humanos de antiguos recolectores cazado-
res, muestra que éstos ocuparon esos espacios cuando predominaba la vegetación de
selva tropical y el clima era más húmestado. Con posterioridad, los diversos paleosue-
los fueron recubiertos por una espesa capa de sedimentos aluviales, indicando una lar-
ga fase de abandono de dichos territorios por parte de las poblaciones humanas,
generándose suelos muy pobres que determinaron, posiblemente, la formación de las
sabanas que hoy caracterizan la región.
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En el bajo Caroní, la presencia de poblaciones recolectoras cazadoras posiblemente
más antiguas que las anteriores, está asociada con los suelos poligonales de arcilla cao-
linítica de antiguas playas fósiles del bajo Caroní, lo cual sugiere el cambio de una con-
dición climática húmeda hacia una de clima seco y cálido. El tipo de industrias líticas,
particularmente rústicas lascas y núcleos de cuarcita, recuerda industrias similares que
caracterizaron las poblaciones recolectoras cazadoras de la región central del Brasil
hace 12.000 años, período final del Pleistoceno. Al igual que en el alto Orinoco, los vie-
jos suelos poligonales están recubiertos por un denso horizonte de sedimentos colu-
viales, sobre el cual se formó un paleosuelo indicador de vegetación selvática, asociado
con poblados de grupos agroalfareros barrancoides, cuya antigüedad se remonta posi-
blemente hacia los primeros siglos de la era cristiana.
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Otras ocupaciones humanas de cazadores recolectores están presentes en la margen
derecha del bajo Caroní, localizadas sobre las terrazas del mismo río. Se trata de un
horizonte de arcilla caolinítica muy compactada, rica en arena, que descansa sobre un
oxisol de arcilla rojiza que se extiende hasta el cauce del mismo río. La industria lítica,
compuesta por puntas de proyectil pedunculadas, raspadores, perforadores, cuchi-
llos, etc., tallados en cuarzo cristalino y jaspe, recuerdan las del alto Orinoco, quizá con
una antigüedad similar. Sobre la terraza fluvial que se encuentra en la orilla opuesta
del río, en el cañoToro Muerto, se observa un horizonte basal de sedimentos coluviales
compuesto por arcilla ferrosa, arena y grava, sobre el cual se superponen un estrato de
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turba, otro de arenas blancas cuarcíferas, un nuevo horizonte de sedimentos coluviales
y finalmente un suelo húmico superficial. La turba y la arena blanca parecen indicar
una alternancia de episodios lluviosos y húmedos y de períodos secos y cálidos. El
horizonte coluvial superior podría representar un episodio de lluvias, humedad y
arrastre de sedimentos interfluviales que podría haber ocurrido en Guayana hacia
mediados del Holoceno. El sitio El Espino, sobre la margen derecha del río Caroní,
presenta también caracteres geomorfológicos muy similares. Un suelo húmico superfi-
cial recubre un horizonte de sedimentos arenosos de un metro de espesor, nivel donde
se halla una posible formación de líneas de piedras indicando quizás un episodio llu-
vioso fechado con C14 entre 6.000 y 4.000 años antes de ahora. Debajo de esta forma-
ción hay un nuevo horizonte de arenas coluviales que alcanza hasta los dos metros de
profundidad, nivel donde encontramos un horizonte de arenas cuarcíferas blancas
mezcladas con microlascas de jaspe, desechos de la talla de instrumentos líticos fabri-
cados por la antigua sociedad cazadora recolectora del Caroní. Ello nos indicaría la
presencia humana en un período que podría ser estimado entre 7.000 y 8.000 años
antes de ahora, dentro de una alternancia de episodios climáticos húmedos o secos y
cálidos del Holoceno que también está representada en otros sitios río abajo.
11
En la sierra de Mérida, en el occidente deVenezuela, hasta 9.400 años antes del presen-
te predominó un clima tardiglacial, cuyos efectos se deben haber hecho sentir en los
valles y sistemas montañosos del noroeste deVenezuela. Ello quizás influyó en los
valles y planicies litorales del actual estado Falcón donde —durante finales del Pleisto-
ceno— la vida de los recolectores cazadores antiguos se desenvolvió dentro de un cli-
ma más húmedo que el actual, entre formaciones vegetales de bosque y sabana
diferentes a las que existen en la actualidad. En el caso particular de la planicie litoral
del actual estado Falcón, la actividad tectónica determinó en el río Pedregal el levanta-
miento del nivel de la corteza terrestre, induciendo modificaciones sustanciales del
lecho del río, quizás, una de las últimas, la cual se manifestó hacia 12.800 앐 1.500 años
antes de ahora en la formación de diversas terrazas aluviales. Asociadas con las mismas
se han hallado abundantes artefactos tallados en cuarcita por las antiguas poblaciones
recolectoras cazadoras: hachas de mano, raspadores, hojas cortantes, buriles, puntas
de proyectil de diversa factura, etc.
12
El proceso de modificaciones del relieve pleistoceno debido al tectonismo no podría
disociarse de las inducidas por factores eustáticos que ya se estaban produciendo en
las regiones litorales de Suramérica entre 18.000 y 15.000 años antes del presente. En el
caso particular deVenezuela, el nivel del mar comenzó a elevarse por encima del exis-
tente en la plataforma de Paria, estado Sucre, hacia finales del Pleistoceno, es decir,
alrededor de 13.000–11.000 años antes del presente. Si aplicásemos a la región litoral
del noroeste deVenezuela el modelo paleoclimático de Lynch podríamos considerar
que el descenso del nivel del mar ocurrido hacia fines del Pleistoceno habría determi-
nado la formación de extensas planicies costeras, hoy sumergidas bajo el mar Caribe,
cubiertas con gramíneas e interrumpidas por formaciones de bosques de galería exis-
tentes a lo largo de ríos como El Pedregal, estado Falcón, así como por pantanales y
zonas anegadizas que existían en otras partes del antiguo litoral caribe falconiano. Ello
habría favorecido una gran concentración de fauna pleistocénica en dicha región,
atractiva para los antiguos cazadores recolectores, ya que les proporcionaba la posibi-
lidad de asegurarse un suministro relativamente seguro de alimentos tanto animales
como vegetales, hecho demostrado en el registro paleontológico de sitios vecinos tales
como El Muaco yTaimaTaima.
13
En otras regiones como la cuenca del lago deValencia, por el contrario, hacia 13.000
años antes del presente, el clima se hizo más seco y el entorno más árido, ocasionando
el desecamiento del lago.Toda la región estuvo recubierta con vegetación xerofitica y
de gramíneas de tipo sabanera, en tanto que en las montañas que rodean la depresión
del lago predominaba una vegetación de bosque seco. No sabemos con precisión cuál
tipo de población humana existía para entonces en aquella región. Se han hecho
hallazgos ocasionales de esqueletos de mastodontes sepultados en el lecho del lago y
puntas líticas de proyectil tipoYuma-Folsom en el área de Bejuma, que recuerdan las
halladas en las terrazas del río Cayude, estado Falcón, cuya fecha podría estimarse en
13.000 años antes del presente.
14
Los antiguos cazadores del noroeste deVenezuela utilizaron rocas cristalinas tales
como el cuarzo, la cuarcita, el chert, el jaspe, etc., como materia prima para fabricar
herramientas de trabajo: martillos y yunques para desbastar los núcleos de piedra,
hachas de mano que habrían servido para excavar y recolectar las raíces y tubérculos
comestibles, raederas y perforadores adaptados al trabajo de la madera, las fibras, las
pieles y los huesos, puntas de jabalinas o de flechas para la caza y la pesca, cuchillos y
láminas cortantes para destazar las presas, relictos de fauna pleistocénica tales como
mastodontes, estegomastodontes, haplomastodontes, megaterios, caballos, glipto-
dontes, taxodontes, camélidos, lobos, jaguares, linces, mustélidos, milodontes, etc.,
que pululaban en las planicies costeras falconianas y los valles fluviales larenses.
15
El proceso de extinción de aquella fauna pleistocénica parece haber coincidido con el
óptimo climático, iniciado hace unos 6.000 años, el cual originó un aumento global de
la temperatura, aceleró el deshielo de los casquetes polares y los glaciares que se ha-
bían formado en la última gran época glacial, determinando el ascenso del nivel de las
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aguas del mar, la alteración de los sistemas pluviales, la modificación del relieve costero
y de los bosques y sabanas húmedas que habían servido de hábitat a la fauna pleistocé-
nica, estimulando el predomino de la fauna moderna. Ello incidió también en la
modificación tanto del clima como de la biota.
16
En los valles costeros falconianos, el inicio del proceso de aridización que produjo el
actual paisaje holocénico parece haber comenzado cuando la configuración de las
zonas litorales, el nivel, la temperatura del mar y la dirección de los alisios habían alcan-
zado su condición presente, proceso que podría haber incidido en la desaparición
definitiva de la fauna de herbívoros pleistocénicos y la disolución del Modo deVida
Cazador en dicha región. En Lara, la presencia de los megaterios (Eremotherium ele-
nense) está reseñada hace 6.884 앐 190 años antes de ahora en el sitio La Hundición,
ubicado en la región montañosa de Sanare, constituyendo ésta quizás una de las fechas
terminales para la fauna antigua en el noroeste deVenezuela, preludio para la consoli-
dación de un nuevo modo de vida recolector cazador en el actual territorio venezolano.
el paisaje litoral del holoceno temprano: los modos de vida
de los recolectores cazadores pescadores litorales
17
El carácter cambiante del clima durante el HolocenoTemprano en el noreste deVene-
zuela estuvo influido por la formación del delta del Orinoco. El inicio de la secuencia
transgresiva que caracterizó el período posglacial en el golfo de Paria parece haber
ocurrido alrededor de finales del Pleistoceno, hace unos 15.000 años antes del presen-
te. La formación del delta del Orinoco se inició hacia 9.510–8.000 años antes de ahora,
proceso demostrado por la presencia de una capa de marga azulosa de gran espesor,
depósito sedimentario característico del lecho marino, la cual está recubierta por otro
depósito sedimentario continental de origen fluvial. Las investigaciones arqueológicas
en el golfo de Paria han permitido mostrar también que los conchales arqueológicos
más antiguos, fechados en 7.000–6.000 años antes del presente, donde se hallan las
primeras evidencias de las poblaciones humanas de recolectores pescadores marinos,
se encuentran asentados sobre un estrato de sedimentos fluviales continentales, los
cuales, a su vez, descansan sobre el horizonte de marga azulosa que constituía el anti-
guo lecho marino. Ello está relacionado posiblemente con un período de estabiliza-
ción de la línea costera, durante el cual los bosques de manglar se expandieron a los
largo de las costas de los antiguos estuarios, creando un ecosistema húmedo muy pro-
ductivo que permitió a las poblaciones humanas de recolectores-pescadores marinos
de los Modos deVida 1 y 2 la ocupación a largo plazo de las regiones costeras. El hallaz-
go de restos óseos de venado (Odocoyleus sp), de lapas (Dasyprocta agoutí) y de monos
araguatos (Allouatta seniculus. Cebidae) en la capa más antigua del conchero Guayana,
golfo de Paria, 5.600 앐 600 años antes del presente, y de rabipelados (Dydelphis mar-
supialis) en la capa más antigua del conchero Remigio, valle del río San Juan, estado
Monagas, 7.000 antes del presente, parece indicar que hasta ca. 7.000–6.000 años
antes de ahora los habitantes originales de ambos conchales cazaban fauna terrestre.
Esta práctica fue abandonada y reemplazada por la recolección de conchas y la pesca
marina, producto de la adaptación de grupos de cazadores recolectores del interior a
86
los ecosistemas litorales, hasta que, alrededor de 4.600 años antes del presente, surgió
un nuevo modo de vida, el Modo deVida 3, caracterizado por aldeas estables cuya base
económica combinaba la recolección de conchas y la pesca marina con la caza terrestre
y la horticultura.
18
Como se observa, la vida de las comunidades indígenas que habitaban el noreste de
Venezuela hace 7.000–6.500 años antes del presente fue influida de manera significa-
tiva por los profundos cambios ambientales que ocurrieron a escala mundial hacia fina-
les del Pleistoceno, particularmente la fusión de enormes masas de hielo en los casque-
tes polares y de los glaciares existentes en el sistema montañoso andino. Como conse-
cuencia de lo anterior, el HolocenoTemprano se caracterizó por un aumento sostenido
del nivel del mar y de los ríos en los varios continentes, afectando sustancialmente tan-
to el relieve costero como el de las cuencas fluviales continentales, así como la tempera-
tura. En Paria, la transgresión marina alcanzó su nivel máximo de cuatro metros sobre
el nivel del mar, alrededor de 6.500 años antes del presente, cuando ya existían campa-
mentos de antiguos recolectores pescadores marinos y bosques de manglar sobre el
piedemonte de la sierra de Paria. Ello evidencia que, para entonces, buena parte de las
tierras bajas del litoral pariano existentes en el Pleistoceno, ya habían sido sumergidas
bajo las aguas del océano Atlántico.
19
A partir de ca. 6.000 años antes del presente, parte de aquella humanidad de recolecto-
res cazadores que vivía en el bajo Orinoco parece haberse movido hacia las regiones
litorales del noreste deVenezuela y desarrollado un modo de vida recolector-pescador
marino, como respuesta quizás a la existencia de mejores condiciones de vida que ya
existían en determinadas zonas litorales. Ello estuvo determinado por la expansión, ca.
6.500 y 5.000 años antes del presente, de extensos bosques de manglar, particularmen-
te Rizophora mangle y Avicenia officinalis en los estuarios y lagunas litorales, e igual-
mente en la desembocadura de los ríos y caños de las regiones litorales del noreste y el
noroeste deVenezuela, que desaguaban en los antiguos estuarios.
20
Un análisis comparativo de la data oceanográfica, geomorfológica y arqueológica rela-
cionada con el Holoceno Temprano del Caribe oriental, el noreste de Sur América
(noreste deVenezuela, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa) con la de las islas de
Trinidad, Jamaica, República Dominicana y Haití, Cuba y la península de la Florida,
mostraría también la extensión del proceso general de cambios del nivel del mar que
modificaron grandemente la morfología costera y la existencia de las comunidades
humanas que habitaban dichas regiones. La vida de las poblaciones humanas arcaicas
que habitaron esta área, fue afectada por dichos cambios, como se observa en ambos
extremos del arco insular del Caribe oriental desde el período ArcaicoTemprano de la
Florida —9.000–7.000 años antes del presente— y el período ArcaicoTemprano de la
isla deTrinidad, noreste de Sur América, desde 7.180 años antes del presente. Dicho
proceso general ha sido estudiado por diferentes científicos, incluyendo Fairbridge y
más recientemente Clapperton. La muy discutida tesis de Fairbridge proponía que el
proceso transgresivo marino no había sido lineal y progresivo sino, por el contrario,
caracterizado por una serie de transgresiones y regresiones locales relacionadas con
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los cambios mundiales del nivel del mar.Varios estudios arqueológicos llevados a cabo
en la península de la Florida han permitido concluir que la Curva de Fairbridge es un
modelo que tiene un interesante potencial para explicar la dinámica de dichos cambios
y su relación con las ocupaciones humanas. En la costa sur de Brasil, la tesis de Fair-
bridge, aunque considerada solamente como una hipótesis de trabajo, ha estimulado
el interés por sistematizar las diversas fases del poblamiento de recolectores-pescado-
res marinos en relación con los cambios del paisaje litoral. En el litoral atlántico del sur
del Brasil, el nivel del mar alcanzó una cota alta de 2,5 m sobre el nivel actual hacia
5.800–4.800 años antes del presente, seguida por varias oscilaciones de subida y baja-
da del nivel del mar hasta su estabilización definitiva alrededor de 2.000 años antes del
presente. En el litoral atlántico de Guyana, Surinam y la Guayana Francesa, las investi-
gaciones científicas indican también la existencia de una serie de fases transgresivas
marinas, escalonadas entre 9.000 y 6.000 años antes del presente.
21
La serie de intervalos transgresivos y regresivos propuestos por Fairbridge, fueron
relacionados con la data arqueológica relevada en los sitios precerámicos y cerámicos
de la región de Paria, noreste deVenezuela. Como resultado se pudo observar que
para el período entre 5.000 y 2.000 años antes del presente, se presenta una interesan-
te correlación entre intervalos transgresivos y la expansión de las poblaciones de reco-
lectores-pescadores marinos, y entre las fases regresivas y la presencia de grupos
humanos horticultores estables.
fig. Correlación cronológica entre los cambios del nivel del mar
según Fairbridge y sitios arqueológicos del noreste deVenezuela yTrinidad.
Estadio regresivo Emergencia Emergencia Emergencia Emergencia
(Noreste de Suramérica y el Caribe) Bahamas Crane Key Florida Paria
Estadios transgresivos
(Costa de Brasil)
6 7
r 1m
8
2
0m
9 s 1m
s2 m
6 5 4 3 2 1
0 0 0 0 0 0
1 Años AP 0 0 0 0 0 0
0 0 0 0 0 0
22
Las investigaciones fundamentales sobre la secuencia de fases transgresivas y regresi-
vas del nivel del mar en el golfo de Paria fueron llevadas a cabo en la década de los
sesenta del siglo pasado por científicos holandeses, integrantes del Instituto de Geolo-
gía Marina de la Universidad de Groningen. Dichas investigaciones establecieron el
88
conocimiento básico de las complejas y recientes condiciones de sedimentación en el
golfo de Paria, basándose en un detallado estudio de la hidrografia, la batigrafia y la
estratigrafia, en el análisis de la composición de la grava, de los minerales pesados, de la
mineralogía de las arcillas, la granulometría y las asociaciones de macrofauna y micro-
fauna. Las conclusiones generales del estudio indican que el nivel del mar comenzó a
subir sobre el bajo nivel que prevalecía en el golfo de Paria durante finales del Pleisto-
ceno, entre 13.000 y 11.000 años antes del presente, alcanzando la curva de nivel de 4 m
sobre el nivel del mar alrededor de 6.500 años antes del presente, sumergiendo así la
mayor parte del antiguo litoral. Una fecha de radiocarbón de 9.500 años antes del pre-
sente establecería el inicio de la transgresión sobre el flanco norte del golfo de Paria, en
tanto que otra fecha radiocarbónica de 8.000 años antes del presente señalaría el inicio
de la formación del delta del Orinoco. Este proceso está demostrado en el golfo de
Paria —como ya se observó— por la presencia de una espesa capa de marga azulosa,
depósito sedimentario hallado en el fondo marino, el cual está recubierto por otro
depósito de origen fluvial. En el litoral de Guyana, Surinam y Guayana Francesa, una
estratigrafia similar caracteriza también la primera fase transgresiva de la serie Demera-
ra, fase Mara, fechada en ca. 8.000 años antes del presente. La transgresión marina está
identificada por un depósito de marga azulosa cubierto por otro de origen fluvial,
estructura similar a la señalada por los oceanógrafos holandeses en el golfo de Paria.
23
En el piedemonte de la sierra de Paria hallamos grandes conchales artificiales como
Guayana, antiguo sitio de habitación de poblaciones de recolectores-pescadores mari-
nos localizado sobre un delta fósil del río del mismo nombre. La capa arqueológica más
profunda, asentada sobre el depósito fluvial, tiene una antigüedad de 5.600 앐 200 años
antes del presente, relativamente contemporánea con la última fase de la serie Demera-
ra, litoral de Surinam. Los depósitos fluviales del delta, como ya sabemos, reposan
sobre un estrato de marga azulosa, antiguo lecho marino que podría corresponder con
un período de estabilización de la línea costera ocurrido entre 7.000 y 6.000 años antes
del presente. Los cambios ocurridos en el relieve costero de las áreas donde se asenta-
ron las antiguas comunidades de recolectores-pescadores marinos, aparte del inter-
juego entre los procesos eustáticos y epirogénicos, deben haber estado también
influidos por los procesos locales de sedimentación fluvial y marina, las corrientes
marinas y los vientos.
24
La subsidencia causada por la sedimentación fluvial y la marina parece haber sido más
intensa en la desembocadura de los ríos y arroyos que desaguaban en los antiguos
estuarios que existían en los golfos de Paria y Cariaco, en el valle del río San Juan y en
las lagunas litorales del noreste deVenezuela. Ello parece estar indicado por la existen-
cia de otros conchales producto de la acción humana, como Ño Carlos, ca. 6.500 años
antes del presente, localizado en el piedemonte de la sierra de Paria, estado Sucre,
sobre un cono de deyección formado por la quebrada del mismo nombre, en tanto que
el de Remigio, 7.000–6.000 años antes del presente, está localizado sobre un delta fósil
del Caño Cruz, formado cuando el valle del río San Juan, estado Monagas, era un anti-
guo estuario.
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Las bandas de recolectores-pescadores marinos vivían en paravientos localizados en el
tope de los montículos formados por grandes acumulaciones de conchas donde pre-
dominaban la Crassotrea rizophora. Guilding Ostreidae y la Melongena melongena
Linnée. Melongidae, indicadores de una explotación muy intensa de la fauna malacoló-
gica de manglar.
fig. Sitios arqueológicos precerámicos del noreste deVenezuela yTrinidad.
Concheros de pescadores y cazadores. 6.000 y 1.000 a.c.
64° 62°
N
M a r C a r i b e
Golfo de Cariaco
Las Varas
Trinidad
Cordillera Oriental. km
0 100 200
Posibles áreas sumergidas.
Lagunas interiores.
Colombia
Áreas antiguamente cubiertas
por bosques de manglar
o localización de relictos de
Brasil manglares.
Colombia
Brasil
L A M A T A
Florida
Bahamas
Cuba
20°
Puerto
Jamaica Rico
Hispaniola
Centroamérica
M a r C a r i b e
Trinidad
7.180 ± 80 a.p.
Paria
5.270 ±110 a.p. 10°
V E N E Z U E L A Litoral Atlántico
Río Caroní Suramérica
Puerto Ayacucho
8.000 a.p.
C O L O M B I A
O c é a n o P a c í f i c o
km
0 300 600 900
0°
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y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
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36
Aprovechando el conocimiento de la navegación de alta mar y de los itinerarios mari-
nos creados por las antiguas poblaciones de recolectores marinos y cultivadores paria-
nos, los portadores de este nuevo y vigoroso modo de vida, conocido arqueológica-
mente como tradición Saladero Costera,pudieron colonizar rápidamente las Pequeñas
y Grandes Antillas. Es a partir de este momento cuando comienza a consolidarse la
macrorregión geohistórica antillana, la cual abarcaba, alrededor de 400 años después
de Cristo, el oriente deVenezuela, las Pequeñas Antillas y las Grandes Antillas hasta la
isla de Cuba.Parte importante de este proceso de expansión fueron los pueblos conoci-
dos arqueológicamente como tradición Manicuare, vinculados al Modo de Vida 2,
quienes habitaron las islas de Margarita y Cubagua y la península de Araya entre 3.570
앐 130 años a.p. y finales del último milenio a.C., quienes mantenían, al parecer, estre-
chas relaciones de cooperación con la gente de LasVaras. La gente de Manicuare era
recolectora y pescadora marina así como navegante de alta mar, muy energética, cuyos
itinerarios de viaje se extendían sobre todo el arco insular caribeño oriental desde la
costa de Paria hasta las Grandes Antillas, alcanzando Cuba y posiblemente la penínsu-
la de La Florida. Fueron estos pueblos quienes aparentemente abrieron las rutas mari-
nas, exploraron los campos de pesca y contribuyeron con sus conocimientos náuticos a
cimentar la unidad de la región geohistórica caribeña así como a difundir los conoci-
mientos sobre la domesticación de plantas que ya había producido la gente del Modo
deVida 3 en Paria y la costa noroeste de Guyana desde 4.600 años antes del presente.
la domesticación del maíz
37
En el occidente deVenezuela parecen haberse producido también procesos locales de
domesticación secundaria de plantas endémicas como el maíz y la auyama (Cucurbita
máxima). Ello estuvo relacionado, posiblemente, con la presencia de poblaciones
humanas agroalfareras vinculadas, al parecer, con las antiguas culturas formativas que
surgieron en el noroeste de Suramérica, ca. 4.000 años a.C. Algunos grupos humanos
de aquellas poblaciones podrían haberse asentado en el valle de Carora y otros valles
subandinos larenses entre 1.000 a.C. y 500 años antes de Cristo.
38
La presencia efectiva de manos y piedras para moler el maíz se encuentra atestiguada
desde 300 antes de Cristo en el sitio de Camay, valle de Carora, utilizadas como para-
fernalia mortuoria. En varios casos, el cráneo de los difuntos, generalmente mujeres,
descansaba sobre el metate, en tanto que las manos de moler se colocaban sobre la
región ventral del cadáver, evidenciando la relación existente entre el género y el modo
de mantenimiento doméstico, así como la importancia que ello tenía para la definición
del estatus social de las mujeres. La forma de la auyama, por otra parte, está representa-
da de manera naturalista en vasijas de alfarería doméstica, lo cual también atestigua su
presencia entre las comunidades del valle de Camay desde una fecha similar.
39
Las evidencias arqueobotánicas revelan la presencia en el occidente deVenezuela de
razas de un maíz reventón arcaico como el pollo, emparentado con otros maíces arcai-
cos como el nal tel de Mesoamérica y el confite morocho de los Andes centrales, las
cuales existían al parecer en ciertos nichos localizados en los piedemontes oriental y
septentrional de los Andes venezolanos. El hallazgo de mazorcas de maíz fechadas con
96
C14 en sitios arqueológicos del valle de Quíbor, evidencia que dicha planta todavía
era cultivada por los indígenas entre los años 1.105 y 1.790 de la era cristiana. Otras
mazorcas de maíz pollo fueron también recolectadas en diversos otros sitios arqueoló-
gicos localizados tanto en los valles templados de la sierra de Mérida, fechados en el
siglo x de la era cristiana, y en los llanos altos occidentales hacia 230 años antes de Cris-
to. Por otra parte, el maíz pollo tiene en Colombia una presencia limitada a las vertien-
tes orientales de la cordillera Oriental en los departamentos de Boyacá y Cundina-
marca, formando una especie de área de distribución que abarcaría la vertiente oriental
de los Andes venezolanos, incluyendo los valles subandinos de Lara y Trujillo, así
como los valles alto andinos de la sierra de Mérida. En la región de Popayán, Colombia,
también se reporta la existencia de un maíz que era llamado morocho por los indígenas,
de mazorca pequeña que se cogía dos meses después de haberlo sembrado. En el valle
de Carache, estadoTrujillo, el maíz pollo estaba acompañado de otras variedades como
el clavo y el huevito. El primero es un maíz adaptado a las alturas intermedias entre
1.000 y 1.200 msnm, cuyo origen parece hallarse también en las razas arcaicas de maíz
reventón. El suroeste deVenezuela parece pues haber sido un área importante del cul-
tivo del maíz pollo, donde constituía un elemento importante de la dieta cotidiana de
las poblaciones indígenas precoloniales.Tanto en las aldeas indígenas de los valles
subandinos, como en las de las riberas de Orinoco, la yuca y el maíz eran cultivados
simultáneamente, reforzando así la ingesta alimenticia.
40
El maíz pollo fue muy popular en la subsistencia de los aborígenes precolombinos del
occidente deVenezuela, un tipo de maíz blando utilizado para elaborar la chicha o
panes como las cachapas o las arepas. A este respecto podemos decir que durante el
siglo xi de la era cristiana, en algunos contextos arqueológicos del valle de Quíbor,
estado Lara, las mazorcas de maíz pollo estaban asociadas con budares de forma oval
que conservaban todavía, adheridos a su superficie, vestigios de la masa de maíz. En las
regiones altoandinas y los valles subandinos, aparte del maíz, las poblaciones indíge-
nas precolombinas cultivaban también la papa (Solanum tuberosa), el apio (Arraca-
cha arracacha), la auyama (Cucurbita pepo), los frijoles, ajíes (Capsicum sp.), y
diversos frutales como la lechosa (Papaya carica). En diversas zonas de los actuales
estados Lara y Falcón, plantas autóctonas como el magüey (Agave cocuy), fueron utili-
zadas por las poblaciones aborígenes no sólo como alimento, sino también como base
para confeccionar bebidas alcohólicas como el cocuy.
41
El cultivo del maíz pollo y de los frijoles (Canavalia sp.) ya existía en el Orinoco medio
desde el año 400 antes de Cristo, según el hallazgo de granos, mazorcas de maíz calci-
nados y piedras de moler en los sitios de Corozal y Ronquín, estado Guárico. El maíz
pollo podría corresponder con el llamado maíz de dos meses, señalado por los cronis-
tas, que se utilizaba preferentemente entre los otomacos para fabricar arepas mezclan-
do la masa de maíz con manteca de caimán y poya (polvo de arcilla cocida), así como
bebidas fermentadas como la chicha, la cual cumplía una función a la vez nutritiva y
social, parte importante de las fiestas y celebraciones colectivas. Entre los otomacos,
guamos, paos y yaruros el maíz de dos meses denominado onona, era cultivado por las
mujeres en los suelos aluviales que quedaban expuestos alrededor de los lagos o a lo
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y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
97
largo de los ríos, luego de las crecidas anuales. Dos meses después de haberlo plantado
ya obtenían mazorcas maduras, de manera que podían alcanzar hasta seis cosechas al
año. Los cumanagotos cultivaban también un maíz blando, de mazorca pequeña, que
se cosechaba en cuarenta días, denominado por aquellos como amapo.
42
La cosecha del maíz cultivado requería poder contar con técnicas de conservación y
almacenamiento de las mazorcas para el consumo diferido. Uno de los procedimientos
más comunes era el ahumado de las mazorcas, mediante el cual se lograba reducir la
humedad natural de los granos y hacerlos más resistentes a los hongos y las plagas.
Otra técnica existente entre los otomacos era la de enterrar durante días las mazorcas
de maíz, u otros frutos, en cavidades que practicaban a las orillas de los ríos. Ello con-
tribuía —al parecer— a darles también un cierto punto de maduración antes de su con-
sumo o utilización.
la domesticación de la yuca
43
La domesticación de la yuca amarga y la invención del casabe fueron dos eventos muy
importantes en la historia de la ciencia y la tecnología aborigen. En el noreste deVene-
zuela estos procesos se iniciaron hacia 4.600 años antes del presente entre las pobla-
ciones de cultivadores, cazadores recolectores de la laguna de Campoma. En la margen
izquierda del bajo Orinoco, en Hossororo Creek, Guyana, las poblaciones aborígenes
ya fabricaban casabe hacia 3.550 años antes del presente. Posteriormente, en la margen
izquierda del río, los pobladores agroalfareros de la aldea aborigen de Barrancas, esta-
do Monagas, habían domesticado la yuca amarga y fabricaban el casabe hacia 3.000
años antes del presente. En el sur del lago de Maracaibo, por otra parte, la presencia de
98
fragmentos de budares para cocer las tortas de casabe, así como de manos de moler
parece indicar la existencia de una forma temprana de cultivo mixto de maíz y de yuca
para 650 años antes de Cristo.
44
Debido a su mayor concentración de almidón, las variedades de la yuca amarga son las
mejores para producir la harina, o mañoco, utilizada para fabricar el casabe. Debido a
la alta capacidad de introgresión de las variedades de yuca y a la dificultad de distinguir
entre las amargas y las dulces, la única posibilidad de separarlas es evitando la inflora-
ción. Los agrónomos aborígenes resolvieron el problema introduciendo la reproduc-
ción por esquejes o tallos, evitando la infloración. Este proceso que equivalía
prácticamente a una clonación, sólo reproducía una misma línea o variedad, separan-
do la planta del resto de la biota y obligándola a depender de los humanos para su
reproducción. De la misma manera, al bloquearse la infloración, la planta acumulaba
más almidón en sus raíces mejorando su productividad. Este proceso de ingeniería
genética, es lo que se conoce propiamente como domesticación de plantas.
45
La invención del casabe fue un importante evento en la historia de la tecnología alimen-
ticia aborigen, ya que introdujo una modificación radical en el estilo de vida de las
comunidades autóctonas. Las raíces de yuca podían almacenarse naturalmente bajo
tierra hasta el momento cuando se las necesitase, pero el casabe conformaba una reser-
va móvil que podía ser transportada cuando fuese necesario. La transformación de las
raíces en casabe supuso, en primer término, descubrir el principio de los químicos
naturales de la planta —el ácido prúsico— que determinan la toxicidad de la yuca
amarga y, en segundo término, el diseño de los medios fisicos para eliminarla. El siste-
ma en general consistía en pelar la yuca, rallar la raíz para convertirla en pulpa, exprimir
la pulpa en un sebucán o tipiti para extraer el yare o jugo venenoso, dejar secar la pulpa
al sol y luego cernirla en un manare para obtener una harina de grano fino. Finalmente,
la harina era cocida en un plato de barro o budare que la transformaba en un pan en for-
ma de torta circular, de unos 3 mm de espesor. Al igual que en el caso del maíz, el jugo
exprimido de la yuca amarga se utilizaba también para producir bebidas alcohólicas
fermentadas como el chachirí, para consumo en eventos sociales.
46
La cadena de gestos técnicos enumerada, requería de una serie de herramientas o dis-
positivos mecánicos: un útil de piedra o madera para descortezar la yuca, una tabla de
madera incrustada con microlitos de sílex fijados con látex utilizada como rallo, una
cesta cilíndrica flexible, el sebucán o tipiti, que utiliza el principio del resorte para
exprimir la pulpa, una cesta plana, de tejido abierto, utilizada como cernidor y, final-
mente, un plato de barro cocido o budare. Como vemos, el sistema de procesamiento
de la yuca amarga combinaba conocimientos de química y tecnología alimenticia para
producir un alimento de características diferentes a la materia prima original, así como
de cestería, de alfarería, de fisica, de diseño artesanal. Podríamos quizás hablar, con
propiedad, de una acumulación de conocimientos científicos, entendiendo por cien-
cia el conocimiento exacto y razonado para utilizar las técnicas aplicadas al diseño y
producción de valores de uso como el casabe, y de valores de uso y de cambio como la
alfarería, la cestería y la carpintería. De igual manera, es muy probable que desde los
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y ambiental indígena prehistórico e histórico
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99
remotos tiempos de la sociedad recolectora cazadora se hubiese comenzado a desarro-
llar una hermenéutica de la salud, basada en la utilización de plantas medicinales para
la sanación de dolencias y enfermedades de las personas.
los paisajes agrarios precolombinos
47
El grado de complejidad de los paisajes agrarios precolombinos estuvo directamente
vinculado al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas de las diversas sociedades
aborígenes. Los animales de tiro, los bovinos y los animales domesticados en general
estuvieron ausentes de la actividad agraria precolonial, salvo ciertas especies domesti-
cables como el perro (Vargas-Arenas, 1979: 202), algunos roedores y pájaros que eran
engordados para comerlos eventualmente o conservados como mascotas. Ello puso un
límite al nivel de organización y de distribución espacial de las técnicas avanzadas de la
agricultura aborigen, aunque no a su variedad y calidad general que fluctuaba entre las
diversas formas de agricultura de roza y quema, y la agricultura sedentaria en sus varias
modalidades donde se utilizaban las terrazas agrícolas y los sistemas de regadío.
48
El instrumento básico para los cultivos era el bastón de sembrar. Se trataba de una vara
larga, de alrededor de 1,20 m a 1,50 m, con una punta generalmente endurecida al fue-
go, la cual se utilizaba para voltear el suelo y depositar en los huecos, así abiertos, las
semillas o esquejes. El bastón de sembrar cumplía las mismas funciones que la coa o
barretón en la agricultura moderna de roza y quema. En el caso venezolano, los ejem-
plos más antiguos de tecnología agrícola que aparecen en Paria hacia 4.600 años antes
del presente, indican la presencia también de azadas de piedra, rústicas y pesadas, de
forma tabular, al mismo tiempo que otras de hoja más fina y ancha y filo asimétrico más
aguzado, que eran utilizadas posiblemente para cumplir diferentes funciones en la pre-
paración de los suelos para el cultivo. Otro instrumento utilizado indistintamente
como arma de guerra y herramienta de cultivo, era la macana, especie de espada de
madera que servía tanto para voltear los suelos y extraer las malas hierbas como tam-
bién como arma ofensiva para romperle los huesos el enemigo.
los medios imaginarios de producción
49
Las regiones subtropicales americanas, donde se incluyeVenezuela, tienen dos marca-
das estaciones climáticas: la estación de lluvias y la estación seca. La estación de lluvias
comienza generalmente alrededor del mes de mayo y continúa, con diversos picos de
máximos y mínimos, hasta comienzos de diciembre, donde se inicia lo que se denomi-
na salida de aguas. A partir del mes de enero se intensifica la estación seca, que culmina
hacia inicios del mes de mayo.
50
Tanto el inicio de la estación seca como del solsticio de verano que ocurre el 24 de
junio, dieron origen a una profusa ritualidad campesina indígena vinculada a la fertili-
dad de los suelos y a la abundancia de las cosechas cuyo impacto se prolonga hasta las
sociedades modernas, campesinas o urbanas. En la región andina se reportan romerías
y viajes colectivos hacia templos donde se efectuaban ceremonias propiciatorias del
éxito de las cosechas, como es el caso de la denominada Bajada del Chés, que se cele-
braba en Escuque, estadoTrujillo.
100
51
Hoy, en todo el país, se celebra la fiesta de Cruz de Mayo, una manifestación simbiótica
indígena-cristiana, propiciatoria del éxito en las cosechas que se inician en el mes de
mayo de cada año, festividad que en muchos sitios del país es preparada fundamental-
mente por las mujeres de la comunidad. El 24 de junio las poblaciones
negro/venezolanas celebran la Fiesta de San Juan, introducida por los pobladores afri-
canos de Barlovento, que celebra el solsticio de verano: el agua como símbolo de la fer-
tilidad de plantas y animales. Entre otras poblaciones negro-venezolanas del oriente de
Venezuela, se celebra el Baile de la Culebra, actividad organizada por cofradías exclusi-
vamente femeninas. Esta fiesta del agua tiene como protagonista a la serpiente, que en
las antiguas religiones asiáticas y africanas es también un símbolo de la fertilidad.
fig. Área de distribución del culto del águila y la serpiente. 700 a.c.–460 d.c.
72 ° 70° 68 ° 66 ° 64° 62 ° 60°
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Curazao
Los Roques
2 12°
2
Falcón
4
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Lagunillas Yaracuy
Camay
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Quíbor 10°
M
Lago de Empedrado
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Maracaibo
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8
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Trujillo
7
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C
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1: Conchas marinas. km
0 50 100 150 200
2: Conchas marinas strombus.
3: ¿Ámbar antillano?
4: Conchas.
5: Sal.
6: Escafópodos, bitumen.
7: Gastrópodos terrestres.
8: ¿Ámbar?
9: Piedras semipreciosas.
3 12
7
8
11
4 5 6 10
13
1 22
15
17 16 14
N
Situación relativa en Venezuela
21 20 cm
0 50 100 150
19 18
Colombia
Brasil
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y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
109
o estatus social de los difuntos está señalada, entre otros elementos, por la riqueza de la
vajilla funeraria que los acompaña. Otro importante indicador del proceso de jerarqui-
zación social es la presencia en el valle de Quíbor de ciertos esqueletos acompañados
de un importante ajuar funerario, en los cuales se observa una tara genética denomina-
da mucopolisacaridosis, la cual impide el desarrollo normal de los huesos, particular-
mente los del cráneo, provocando la muerte del individuo al llegar a la pubertad. Esta
tara degenerativa está vinculada a las uniones matrimoniales entre primos cruzados, lo
cual evidenciaría la formación de linajes endógamos en las comunidades aborígenes.
En el cementerio o necrópolis de Las Locas, cercano al sitio de Pueblo Nuevo, valle de
Quíbor, estado Lara, relacionado con la tradición Santa Ana, se observó la presencia
de un enterramiento directo primario de un individuo cuyo cráneo estaba separado del
esqueleto. Éste se hallaba asociado con diversas ofrendas: vasija cuadrada tetrápode
rematada con representaciones modeladas incisas del águila arpía, vasijas tetrápodas
en forma de bote o en forma de bote con base redondeada y puntas de arpón en con-
cha marina colocadas sobre el tórax y el abdomen del individuo. Rasgo importante,
varios enterramientos humanos, posiblemente mujeres jóvenes, se hallaban colocados
en torno al individuo principal. Se trataba de enterramientos secundarios donde el crá-
neo estaba colocado sobre un apilamiento de huesos largos, vértebras, costillas, etc.,
del mismo individuo. Es posible que el cadáver del individuo principal haya sido dese-
cado y puesto a descarnar antes de ser enterrado. Los cadáveres femeninos, posible-
mente vinculados con aquél, fueron descarnados, desarticulados los esqueletos y sus
huesos puestos dentro de cestas que fueron colocadas luego a los lados del individuo
principal. Lo anterior parece sugerir que el individuo principal tenía varias mujeres o
esposas a quienes se les dio muerte para que acompañaran a su señor en el más allá.
68
En otro sector del cementerio o necrópolis se enterraba a los niños afectados por la tara
genética, nacidos de las uniones endógamas, cuyos esqueletos estaban asociados con
pectorales alados tallados en serpentinita, cuentas de collar manufacturadas con con-
cha marina o en ámbar, vasijas tetrápodes y posibles flautas manufacturadas con fému-
res de venado, varillas cortas de concha utilizadas como adornos para las orejas. Otros
individuos, adultos masculinos, tenían portapenes manufacturados con gastrópodos
terrestres, en tanto que otros eran enterrados sin ningún tipo de ofrenda mortuoria.
69
Todos los cementerios o necrópolis que veremos aparecer posteriormente hacia
comienzos de la era cristiana en los valles de Quíbor, Carora y Barquisimeto se desa-
rrollaron siguiendo un patrón similar al ya descrito. La presencia constante en todos
ellos de esqueletos de niños afectados por la mucopolisascaridosis, parece indicar la
presencia de poblaciones genéticamente muy homogéneas, aunque culturalmente
diversas. Ello revelaría cómo, aparte de su función ritual, la producción, distribución y
consumo de bienes no reproductivos habría contribuido regionalmente a profundizar
la división del trabajo, la acumulación y control de la fuerza de trabajo por parte de los
linajes dominantes en los señoríos y cacicazgos del noroeste deVenezuela, a extender
las redes de intercambio y de control social sobre las diferentes sociedades igualitarias
y jerárquicas, potenciando la dialéctica de tensiones y conflictos que habrían de culmi-
nar en el siglo xvi con la concreción del extenso Señorío de Manaure.
110
70
El surgimiento de las sociedades jerárquicas en los valles del estado Lara parece haber
sido acelerado durante un período de gran inestabilidad climática, cuyas evidencias
son observables particularmente en el sitio de Camay, valle de Carora y en el valle de
Quíbor. En el primero de los nombrados hay evidencia geomorfológica de acumula-
ción de capas de sedimentos coluviales que sepultaron antiguas viviendas ocupadas
por los habitantes del valle. Es posible que se tratase de intensos episodios pluviales
que arrastraron grandes masas de aluvión desde la cercana serranía de Baragua. Uno
de estos episodios ocurrió alrededor de 300 años a.C. y es posible que se vincule con
las alteraciones climáticas producidas para esa época en el noroeste de Suramérica por
los fenómenos conocidos como El Niño y La Niña, proceso actualmente en estudio
por varios arqueólogos y geomorfólogos en aquella región. Como consecuencia del
intenso período pluvial, se formaron suelos arcillosos muy pobres, hecho que alteró
profundamente la fauna y la flora local. Posteriormente, hacia el año 145 después de
Cristo se habría acentuado el proceso de desecamiento progresivo del ambiente, agra-
vado por el hecho que los suelos arcillosos habrían impedido que las aguas estaciona-
les de escorrentía percolaran hacia el subsuelo. Como consecuencia, el nivel freático
habría descendido hasta alcanzar la profundidad actual de 190 m, estimulando el pro-
ceso de desertización. La respuesta social a estas catástrofes naturales, se resolvió por
el desarrollo de las fuerzas productivas de las sociedad aborigen local: desarrollo de
sistemas hidráulicos (canales de regadío, estanques artificiales, etc.) para transportar y
almacenar el agua libre existente en la cuenca hidrográfica del ríoTocuyo y utilizarla
para el regadío de los campos de cultivo, sistemas de terrazas artificiales de cultivo para
potenciar la capacidad productiva de los suelos y el diseño de un modelo territorial de
ocupación del espacio para explotar y conservar aquellas innovaciones tecnológicas.
71
A partir de los siglos vii y x de la era cristiana, ya se había consolidado la formación de
extensos señoríos de tipo estado en el occidente deVenezuela, los cuales integraban
política y regionalmente diversos cacicazgos, aunque no necesariamente vinculados
étnica y culturalmente, que constituían el todo más desarrollado de la sociedad abori-
gen. Uno de los señoríos más extendidos y complejos era el caquetío, que abarcaba
desde el mar Caribe hasta los Llanos altos occidentales, el cual conservó su vigencia
hasta el año 1570 de la era, persistiendo todavía parte de su estructura territorial hasta
1790. Los estudios modernos sobre las sociedades jerárquicas del occidente deVene-
zuela tienden a indicar la posibilidad de poder analizar su desarrollo desde el punto
de vista de conceptos integradores como regiones geohistóricas, sistemas mundo y
relaciones centro-periferia.
72
La característica arqueológica distintiva de las poblaciones que integraban el Señorío
Caquetío, es la manufactura de una alfarería polícroma con motivos geométricos muy
formalizados. Considerando las diferencias estilísticas regionales que existen dentro
de aquélla, podríamos establecer la existencia de tres grandes regiones: una que com-
prendía aproximadamente el actual estado Falcón, conocida arqueológicamente como
tradición Dabajuro, otra que comprendía gran parte del actual estado Lara, conocida
arqueológicamente como tradición Guadalupe oTierra de los Indios, y la tercera que
111
Colombia
. Cuenco trípode con motivo de . Cuenco con relieves. Arcilla,
rana. Arcilla rojiza, engobe blanco, pintura engobe marfil, pintura roja y negra.
negra 10,5 ҂쏗 14,8 cm. Guadalupe, 5,5 ҂ 쏗 11,6 cm. Guadalupe, distrito Jiménez,
distrito Jiménez, estado Lara. Colección estado Lara. Colección Bujanda-Octavio,
Bujanda-Octavio, Barquisimeto. Barquisimeto.
Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas Archivo CINAP. Fotografía Carlos Germán Rojas
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Si tuación relativa cont i nental
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0º
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km
0 100 200 300
82
El año 1498, cuando Cristóbal Colón arribó a las costas de Paria, el territorio de la
actual Venezuela ya estaba dividido en siete grandes regiones geohistóricas aboríge-
nes, formadas por el trabajo social invertido durante milenios, en la creación de paisa-
jes culturales. Según el nivel de desarrollo de sus fuerzas productivas,en algunas regio-
nes, las comunidades aborígenes introdujeron modificaciones mínimas al entorno
natural; en otras, crearon verdaderos paisajes humanizados a la medida de sus necesi-
dades sociales. Para el siglo xvi, las regiones geohistóricas aborígenes que conforma-
ban el actual territorio de la nación venezolana podrían delinearse como sigue:
1 ) La cuenca del lago de Maracaibo.
2 ) La región andina.
3 ) El noroeste.
4 ) Los Llanos altos occidentales.
5 ) La región centro-costera (valle de Caracas, valles de Aragua, cuenca del lago
deValencia, la región litoral y las islas vecinas).
6 ) La región oriental, dividida, a su vez, en dos grandes subregiones:
a ) La cuenca del Orinoco o territorio Guayana-Amazonas.
b ) El noreste.
118
83
El régimen administrativo colonial reconoció empíricamente la validez de aquella deli-
mitación territorial de las regiones geohistóricas aborígenes, las cuales reflejaban la
diversidad étnica y cultural de nuestras poblaciones indígenas, así como los diferentes
niveles de desarrollo en sus fuerzas productivas que habían alcanzado para el siglo xvi.
Dichas regiones constituyeron el fundamento de los posteriores ordenamientos terri-
toriales en provincias, creándose un nuevo contexto para sus contenidos étnicos, polí-
ticos, económicos y territoriales mediante la institución de un régimen de tenencia
privada que desposeía de la tierra a los sujetos indígenas que habían sido sus antiguos
propietarios.
84
La administración metropolitana trató de organizar y comprender el complejo mundo
geosocial que percibían empíricamente los cronistas de indias y los funcionarios colo-
niales.Venezuela devino el nombre que designaba una comunidad de pueblos aboríge-
nes unidos en su diversidad, no por capricho de una persona o por una imposición
administrativa arbitraria, sino por una milenaria relación histórica y territorial.Tal fue
el caso de la Gobernación deVenezuela, constituida por Real Cédula del 27 de marzo
de 1528, «…del cabo de laVela y en golfo deVeneçuela y el cabo de Sant Román y otras tie-
rras hasta el cabo de Maracapana…», que le confiere estatus jurídico y político a la
fig. Áreas culturales deVenezuela prehispánica.
72 ° 70° 68 ° 66 ° 64° 62 ° 60°
M a r C a r i b e
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4°
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B R A S I L
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La agricultura precolombina era un sistema integral tecnológico, económico y social
para la producción agrícola, una empresa colectiva emprendida por las comunidades
aborígenes para hacer de aquélla el fundamento de la colonización de los espacios
naturales y la creación de los paisajes agrarios de producción prehispánica. En este
sentido, la agricultura prehispánica produjo un legado alimenticio de extraordinaria
riqueza integrado por granos, leguminosas, amarantáceas, hortalizas, tubérculos y raí-
ces, fibras vegetales, maderas, resinas y aceites, nueces y frutas, cuya producción for-
maba parte de sistemas agrarios basados unos en la agricultura de regadío y otros en la
horticultura de roza y quema, los cuales constituyeron el fundamento de la vida social
venezolana desde el siglo xvi hasta bien entrado el siglo xx.
90
El impacto de la colonización española sobre la base material a partir de la cual se pro-
ducía y reproducía la vida de la sociedad indohispana en ciernes, no ha sido evaluado
todavía en profundidad. Sin embargo, es evidente que los cambios inducidos en el pai-
M a r i o S a n o j a O b e d i e n t e . I ra i d a Va r ga s El legado territorial
y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
121
saje natural y cultural de las diferentes regiones geohistóricas por la intervención colo-
nizadora a partir del siglo xvi, terminaron por crear a su vez un paisaje criollo, el ele-
mento contingente que le daría su especificidad a la producción del espacio social
urbano o agrario. En palabras de Cunill Grau:
«…La larga permanencia del poblamiento prehispánico entre los
siglos xvi al xviii culminó en un paisaje criollo, fruto de la mestización entre
elementos étnicos, culturales y de la biodiversidad de proveniencia española,
indígena y africana […] que empequeñecerían cualquier comparación
con los homogéneos paisajes delViejo Mundo…»
91
En regiones geohistóricas como la del noroeste deVenezuela, los primeros conquista-
dores y colonizadores españoles no tuvieron que desbrozar territorios vírgenes. Por el
contrario, se asentaron en espacios geosociales que habían sido producidos, poblados
y trabajados desde hacía miles de años por poblaciones aborígenes agroalfareras
sedentarias. Los paisajes urbanos o rurales que se produjeron con la colonización
española, adoptaron los sistemas constructivos de la vivienda aborigen, utilizando
materiales autóctonos como el bahareque, la guadua, los cogollos de palma, las cuerdas
trenzadas con fibras de sisal, y el mobiliario correspondiente: hamacas, chinchorros,
esteras de enea, vasijas culinarias de barro, turas o asientos de madera, trojas y sobera-
dos para guardar alimentos, fogones con topias, etc.
92
Los paisajes agrarios producidos por los aborígenes venezolanos legaron a la nueva
sociedad indohispana tradiciones alimenticias y culinarias que mantienen todavía su
vigencia en la sociedad venezolana contemporánea: la utilización sostenida de las
papas (Solanum tuberosa), la yuca (Manihot esculenta Crantz), las caraotas (Phaseolus
vulgaris Lobel), los frijoles (Phaseolus lunatus L., sp.), el ají (Capsicum sp.), la piña
(Ananas sativus), la guanábana (Annona muricata), el mamey (Mammea americana),
el hicaco, el mamón (Melicocca bijuga), la parchita (Passiflora sp.), el zapote (Calocar-
pum mammosum), la uva de playa (Coccoloba uvifera), el aguacate (Persea americana),
la batata (Ipomea batata), el mapuey (Dioscorea triphylla), el ocumo (Xanthsosoma
sagittifolium), el apio (Arracacha arracacha), la auyama (Cucurbita máxima), la cuiba
(Oxalis tuberosa), la lechosa (Carica papaya), el merey (Annacardium occidentalis), el
cacao (Theobroma cacao), el tabaco (Nicotiana tabacum), el onoto (Bixa orellana), el
caucho (Mimusops sp.), etc., así como alimentos culturalmente producidos como la
arepa, el casabe, la cachapa, la hallaquita, etc. Materias primas como el algodón, el
sisal y las fibras de hojas palma, entre otras, aunadas a los saberes y conocimientos que
tenían los aborígenes sobre el tejido de telas, el trenzado de cuerdas y similares, con-
tribuyeron de manera importante a posibilitar la manufactura de vestidos y las faenas
de la vida cotidiana.
93
Otros componentes del paisaje rural aborigen, tales como los sistemas artificiales de
regadío, el cultivo en terrazas, los sistemas de almacenamiento del agua, las calzadas y
los campos elevados de cultivo o camellones que protegían de las inundaciones a los
campos cultivados del suroeste deVenezuela, siguieron en uso en ciertas regiones geo-
122
fig. Distribución actual de las culturas indígenas.
72 ° 70° 68 ° 66 ° 64° 62 ° 60°
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19 4°
11
16 9
15
17 2°
Si tuación relativa cont i nental
B R A S I L
históricas hasta el siglo xviii, y en otras, como la región andina venezolana, continúan
siendo hoy día parte integrante de los paisajes agrarios contemporáneos. Otros paisa-
jes cuasi urbanos, tales como los extensos poblados de casas de piedra construidas
sobre plataformas del mismo material, sobrevivieron en la región andina hasta bien
entrado el siglo xx.
94
El carácter contingente de los contenidos culturales autóctonos a partir de los cuales se
comenzó a construir la sociedad y la cultura venezolana, determinó, desde el siglo xvi,
la existencia de variaciones regionales significativas dentro de la naciente cultura indo-
hispana. El aporte más notable de los españoles a la construcción de esa nueva cultura
sincrética fue la lengua castellana, la cual habría de devenir posteriormente en el espa-
ñol deVenezuela con sus diferentes variantes dialectales habladas por los pueblos de las
varias regiones geohistóricas. La lengua común facilitó la relación y la comunicación
entre aborígenes y castellanos y sus descendientes criollos, así como entre éstos, los
M a r i o S a n o j a O b e d i e n t e . I ra i d a Va r ga s El legado territorial
y ambiental indígena prehistórico e histórico
GeoVenezuela. Fundación Empresas Polar
123
mestizos (mulatos, zambos) y los afrovenezolanos quienes, para finales del siglo xvii,
representaban el 15% de la población venezolana y para la primera década del siglo xix,
el 44,6% de la población total de la gobernación de Venezuela. A ellos se agregaban
58.000 esclavos negros o mulatos que representaban el 5,9% de dicha población.
fig. Venezuela indígena y su relación con las regiones geográficas de Suramérica.
130° 110° 90° 70° 50° 30°
40°
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S U R A M É R I C A
20°
40°
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0 600 1200 2400
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A través del lenguaje compartido fue posible la implantación del código de normas que
habrían de regir la vida cotidiana doméstica y la cotidiana pública de la nueva socie-
dad. Aunque inspiradas en la legislación del Estado metropolitano y en las leyes ad-hoc
promulgadas por la Corona para las colonias de ultramar, instituciones deliberantes
como los Cabildos, que funcionaban en verdad como la expresión de los gobiernos
provinciales, interpretaban la aplicación de las leyes, las cédulas y los decretos reales,
creando una jurisprudencia adecuada a la solución de los problemas locales. Las nor-
mas de urbanismo, las disposiciones que regulaban la producción, la distribución y el
comercio de los bienes y materias primas, la práctica de la religión católica, de los códi-
124
gos éticos y estéticos que sancionaban la moral, la educación, el arte y las artesanías, la
vida familiar, el tipo de relación que debía existir entre los diversos componentes étni-
cos de la población y los privilegios, deberes y derechos que tenía cada uno de ellos,
etc., fueron conformando la superestructura ideológica de la futura nación, la cultura
nacional y los procesos de identificación con ella, trasunto de la variedad cultural
regional.Todo ello fue posible gracias a la existencia del español venezolano como len-
gua común o vehicular, hablada por los diferentes componentes étnicos de nuestra
población, y a la voluntad que manifestó en los siglos anteriores y sigue manifestando
en el siglo xxi el pueblo venezolano, de continuar siendo una sola nación, libre, sobera-
na y dueña de su propio futuro.