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Choque de Civilizaciones y Extremismos

El documento analiza el paradigma civilizacional y la relación entre religión, política y relaciones internacionales. Aborda las perspectivas de Samuel Huntington y Bernard Lewis sobre un choque entre civilizaciones occidentales y el mundo islámico, así como críticas a esta visión.
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Choque de Civilizaciones y Extremismos

El documento analiza el paradigma civilizacional y la relación entre religión, política y relaciones internacionales. Aborda las perspectivas de Samuel Huntington y Bernard Lewis sobre un choque entre civilizaciones occidentales y el mundo islámico, así como críticas a esta visión.
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Paradigma civilizacional, cultura y

religión

Introducción
En esta lectura abordaremos, en primer lugar, la relación entre religión, política y relaciones
internacionales; luego continuaremos con la emergencia del paradigma civilizacional y los
postulados de Samuel Huntington y Bernard Lewis, además de algunas perspectivas opuestas a
dicho paradigma. Finalmente, analizaremos el fenómeno de los extremismos de derecha, en
cuanto actores internacionales, y repasaremos los conceptos de antisemitismo, racismo y
xenofobia.

1. Paradigma civilizacional, cultura y religión


Antes de adentrarnos en el contenido de la lectura, te invitamos a que leas con atención el
siguiente texto, el cual corresponde a una adaptación de una noticia publicada por la Agencia
EFE en 2016, titulada “La UE advierte del aumento de la xenofobia por el terrorismo y la
inmigración”:
La llegada de cientos de miles de refugiados a la Unión Europea y ataques terroristas
como los del pasado noviembre en París alimentaron en 2015 la xenofobia y el racismo,
según advierte un informe publicado hoy por la Agencia de Derechos Fundamentales
(FRA) de la UE.

“En 2015, sentimientos xenófobos saltaron a la palestra en varios miembros de la Unión
Europea (UE), alimentados en gran parte por la llegada de grandes cantidades de
solicitantes de asilo e inmigrantes, así como por los ataques terroristas de París y
Copenhague (…)”, señala este organismo comunitario, con sede en Viena.
En su informe sobre derechos fundamentales referido a 2015, la FRA recuerda que,
aunque la llegada de refugiados despertó grandes muestras de solidaridad, también se
han producido protestas y actos de violencia contra los inmigrantes.

La agencia recuerda que el perfil de los autores de esos ataques terroristas es el de
jóvenes musulmanes, ciudadanos de la UE descendientes de inmigrantes que se
radicalizaron en sus países y recibieron entrenamiento terrorista en bases en Oriente
Medio.
En su reporte, la FRA recuerda que la población musulmana de Europa se ha visto
sometida a un intenso escrutinio y que los refugiados e inmigrantes, muchos de ellos de
esa religión, han sido víctimas de violencia racista.

Por ejemplo, el informe señala que, mientras en 2014 se produjeron en Alemania 203
ataques a centros de acogida de refugiados, el número de incidentes se disparó hasta
1015 el pasado año.
Si en los años anteriores las autoridades alemanas indicaron que esos ataques tenían
detrás una motivación ideológica de extrema izquierda, en 2015 la tendencia se revirtió y
los autores de los ataques se identifican principalmente con la extrema derecha.

El organismo recuerda que Europol ha advertido de que “los actos de violencia de (el
grupo yihadista) Estado Islámico tienen el potencial de aumentar el número y la intensidad
de las actividades, tanto legales como ilegales, de la extrema derecha”.
Más allá de esos episodios de violencia, la FRA se refiere a la retórica política usada por
los Gobiernos de varios países, como Hungría, Estonia o Eslovaquia en la que se indica
que la condición de musulmanes de muchos refugiados supone un riesgo para los valores
y las tradiciones de los países europeos…

“Los ataques terroristas este año reforzaron los estereotipos del islam y los musulmanes
como una amenaza a la seguridad, parcialmente alimentado por la preocupación sobre los
llamados ‘combatientes extranjeros’ que regresan a la UE”, explica la FRA.
El director de este organismo, Michael O'Flaherty... [indicó]:
“La Unión Europea y sus Estados miembros tienen que mantenerse firmes en la defensa
de los derechos a los que todos tienen legalmente derecho, bien hayan vivido en la UE por
generaciones, bien acaben de llegar a las costas de Europa”. (Agencia EFE, 2016,
https://www.efe.com/efe/espana/portada/la-ue-advierte-del-aumento-de-xenofobia-por-el-
terrorismo-y-inmigracion/10010-2940763).

Religión y política
Muchos de los conflictos sucedidos en el plano internacional durante los últimos 30 años han
estado relacionados con la religión. Tal como lo plantea Bello (2013), en Medio Oriente todas las
religiones y fundamentalismos de la región se alimentaron de viejas disputas que
desencadenaron en diferentes conflictos armados, como la guerra entre Irán e Irak (chiitas versus
sunnitas), la guerra civil en el Líbano (entre diferentes facciones religiosas: maronitas, chiitas,
sunnitas) y la Intifada en Palestina, que dio lugar a la creación de Hamas (Casanova, 1994, en
Bello, 2013). A este contexto podemos sumarle el auge de las actividades de la red terrorista Al
Qaeda, la cual tiene un fuerte anclaje en la religión, al tratarse de un movimiento yihadista.
No obstante, el politólogo Samuel P. Huntington ha sido quien, a partir de su obra El choque de
las civilizaciones, planteó la relevancia de la religión en el escenario internacional de la década
del noventa. Para Huntington (en Bello, 2013), el sistema pos Guerra Fría estaría caracterizado
por un choque entre dos civilizaciones: Occidente, por un lado, y el mundo islámico, por el otro.
Esto es justamente lo que refleja la noticia presentada al comienzo de la lectura: Europa versus
los inmigrantes musulmanes, y es también lo que la tapa del libro de Huntington intenta
representar: Occidente (arriba) versus el islam (debajo).
Figura 1: Tapa del libro Choque de Civilizaciones, de Samuel Huntington

Fuente: Paidós, s. f., https://planetadelibrosar2.cdnstatics.com/usuaris/libros/fotos/206/original/portada_el-choque-de-

civilizaciones-y-la-reconfiguracion-del-orden-mundial_samuel-p-huntington_201508262051.jpg

De la misma forma en que el neorrealista Kenneth Waltz nos planteaba la estructura que podía
adoptar el sistema internacional de acuerdo con la cantidad de potencias existentes y la relación
entre ellas, Huntington realiza un análisis similar a la luz de la existencia de diferentes
civilizaciones. Según su análisis, podemos encontrar cuatro paradigmas:

El de un solo mundo, que expresa que el final de la Guerra Fría implica a su vez la
finalización de todo conflicto en el escenario internacional.

El de dos mundos, con una división entre Occidente y Oriente, o bien entre norte y sur.

El de la teoría realista, la cual establece que los Estados son los actores principales del
sistema internacional.
El del caos, que plantea la desintegración de los Estados y la intensificación de los
conflictos tribales, étnicos y religiosos (Huntington, 1996, en Bello, 2013).

El choque de civilizaciones: un choque, dos miradas


Bernard Lewis y Samuel Huntington representan dos miradas diferentes del choque de
civilizaciones y del paradigma civilizacional en general.
Tal como lo plantea Bello (2013), para Lewis, las tres religiones monoteístas (judaísmo, islamismo
y cristianismo) tienen en común la idea dualista de una contraposición entre el bien y el mal, la luz
y la oscuridad, el orden y el caos, Dios y Satanás (Lewis, 1990, en Bello, 2013).
La particularidad del islam es que la lucha por el bien cobró un sentido práctico y político. La
principal razón de ello es que Mahoma no solo fue un profeta, sino también un gestor, un
gobernador. De este modo, Lewis plantea:
Si los combatientes en la guerra por el islam están peleando por Dios, entonces sus
oponentes están luchando contra Dios. Y, dado que Dios es el soberano, entonces Él
comanda el ejército, el cual es el ‘ejército de Dios’ y su enemigo es el ‘enemigo de Dios’.
(1990, en Bello, 2013, p. 181).
Tal noción es justamente la base del terrorismo yihadista, representado en grupos como Al Qaeda
y Daesh, este último también llamado —erróneamente— ISIS (Islamic State of Iraq and Syria) o
Estado Islámico[1]. Dichas organizaciones terroristas ven a Occidente en general, y a la sociedad
europea en particular, como enemigos de Dios, por lo que deben ser eliminados. Sin dudas, se
trata de una ideología extremista que nada tiene que ver con la verdadera esencia del islam, pero
que es frecuentemente utilizada por los países occidentales para justificar su enfrentamiento
contra los Estados y sociedades musulmanes.
Por su parte, para Huntington el principal motivo de los conflictos en el mundo será cultural. Es
aquí donde la identidad cobra una especial importancia. Al respecto, Bello retoma lo trabajado por
Huntington:
Frente a la pregunta de ¿por qué chocarán las civilizaciones?, este autor estadounidense
responde que la identidad civilizacional será crecientemente importante en el futuro, donde
el mundo estará conformado por la interacción entre siete u ocho civilizaciones
(occidental, confuciana, japonesa, islámica, hindú, eslava-ortodoxa, latinoamericana y
posiblemente africana). (2013, p. 183).
De esta manera, el autor afirma que los conflictos clave del futuro ocurrirán a lo largo de los
defectuosos límites que separan a las civilizaciones mencionadas. Finalmente, Bello (2013) nos
dice que, según Huntington, el conflicto civilizacional se halla profundamente enraizado en Asia y
que las diferencias políticas/culturales entre Estados Unidos y dicho continente constituyen un
factor clave dentro del conflicto.
Sin embargo, la situación en Europa y la tensión existente entre su ciudadanía y la inmigración
musulmana podrían darnos un indicio de que el conflicto civilizacional que plantea Huntington
podría tener lugar no solo en Asia, sino también en el continente europeo; más aún si tenemos en
cuenta que este último se ha convertido en el principal destino de los miles de refugiados y
refugiadas de religión islámica que abandonan sus países en conflicto para, nada más y nada
menos, poder sobrevivir, pero son rechazados y frecuentemente hostigados por diversos sectores
conservadores.

Críticas al paradigma civilizacional


La teoría desarrollada por Huntington ha recibido varias críticas respecto de sus principales
supuestos. A continuación, veremos cuáles son las más destacadas.
Tabla 1: Críticas al paradigma civilizacional

Pensador Crítica formulada

El choque de civilizaciones se trata de


Edward Djerejian manifestaciones de conflictos políticos, étnicos,
(diplomático estadounidense) religiosos y culturales particulares que se

intensificaron pos Guerra Fría.

Dado que el comunismo ha declinado tras la


Guerra Fría, se da una mayor atención a la

amenaza del fundamentalismo islámico. Existe


Zachary Karabell (historiador y
la creencia de que el fundamentalismo islámico
economista estadounidense)
es el “nuevo comunismo”, por lo que se le

deben oponer todos los medios necesarios para


contenerlo.

Francis Fukuyama El conflicto actual no forma parte de un choque

(politólogo estadounidense) de civilizaciones, sino que se trata de una


acción por parte de quienes se sienten
amenazados por la modernización y por los

derechos humanos.

La lucha contra el terrorismo legitima los


argumentos de Huntington; sin embargo, los

Edward Said que se enfrentan en el conflicto actual no son


(activista palestino- civilizaciones, puesto que Occidente y el islam
estadounidense) no son identidades cerradas. En realidad,

tienen mucho más en común de lo que


aparentan.

El concepto de civilización es demasiado vago.

Más que hablar de conflicto entre civilizaciones,


Niall Ferguson
Ferguson menciona los conflictos al interior de
(historiador británico)
las civilizaciones y hace referencia a las

“civilizaciones chocadas”.

La pregunta a propósito de si “chocan las


civilizaciones” se basa en el supuesto de que la

humanidad puede ser clasificada en diferentes


Amartya Sen civilizaciones. Sin embargo, esto implica
(economista bengalí) centrarse solo en una dimensión, a saber, la

religiosa, y desconocer otras identidades


significativas que movilizan a la gente y que van
más allá de la religión.
Fuente: elaboración propia a base de Bello, 2013.

Nacionalismos extremos, xenofobia y otras formas de


discriminación
Extremismos de derecha
Tal como lo plantea Bello, uno de los elementos de los extremismos de derecha es la percepción
del otro como amenaza que representa fuerzas destructivas y extranjeras (Bello, 2013).
Al hablar de extremismos de derecha en plural, suponemos que existen muchos de ellos. Cada
uno adoptará formas diferentes de acuerdo con cuál sea la amenaza que consideren: mujer,
negro, originario, extranjero, judío, homosexual, musulmán, entre otros. De esta manera,
encontramos casos históricos, como el nazismo y el fascismo, movimientos contemporáneos,
como los populismos europeos, y grupos neonazis o skinheads (cabeza rapada), entre otros
(Bello, 2013).
Los extremismos de derecha previos a la Guerra Fría se mostraban como una fuerza
anticomunista, mientras que los contemporáneos en general, y los populismos europeos en
particular, han crecido en el seno de las democracias occidentales con un discurso que se opone
a la mundialización, a la integración europea y a la inmigración proveniente de países
musulmanes, tal como podemos observar en la noticia al comienzo de la presente lectura (Bello,
2013).
Por su parte, los movimientos neonazis se consideran fervientes admiradores de Hitler y de la
ideología promulgada por el líder nazi. Bajo el ideal de la raza blanca y aria, procuran emprender
acciones violentas contra inmigrantes, árabes, judíos, gitanos, negros y asiáticos. Si bien se
encuentran principalmente en Europa y América Latina, el carácter internacional de estos
movimientos está dado porque en ellos subyace un racismo “internacionalista” o un
“supranacionalismo” racista que tiende a idealizar ciertos tiempos o comunidades, los cuales
operan sin fronteras, tal como lo menciona Bello (2013).
Antisemitismo, xenofobia y otras formas de discriminación
El antisemitismo, denominado así el movimiento en contra de la comunidad judía, no surge como
consecuencia de la Alemania nazi, sino como la historia de las relaciones entre los mismos
judíos. Daniel Bello recupera el pensamiento de Hannah Arendt (1951), quien postula:
La historia del antisemitismo es la historia de las relaciones entre judíos y los que no lo
son en condiciones especiales de la diáspora judía. La consecuencia más directa y pura
de los movimientos antisemitas del siglo XIX no fue el totalitarismo nazista, sino que, por
el contrario, fue el sionismo, el cual, en su forma ideológica occidental, se transformó en
una contraideología, es decir, en la respuesta al antisemitismo. (En Bello, 2013, p. 192).
Por otra parte, el racismo está relacionado con el odio de lo blanco hacia lo negro. Al respecto,
Bello sostiene que “lo blanco estaba asociado a la pureza; lo negro, a la maldad” (2013, p. 193).
Muchos consideran a Joseph de Gobineau como el padre del racismo moderno. Este consideraba
que existían tres razas fundamentales diferentes:
Blanca (con más inteligencia y moralidad).

Amarilla (intermedia).

Negra (menos capaz, cercana a la naturaleza de los animales) (Bello, 2013).

Estas ideas, que fueron presentadas como teorías científicas, influyeron en los regímenes
nazistas y fascistas. En la actualidad, la idea de la superioridad de la raza blanca sigue siendo un
elemento clave del racismo blanco, representado en organizaciones como el Ku Klux Klan
(Bellos, 2013).
Dicho movimiento racista se originó en los Estados Unidos en el siglo XIX, y se ha caracterizado
por promover la supremacía de la raza blanca y por cometer actos violentos contra negros,
judíos, homosexuales, entre otras minorías. De acuerdo con Bello (2013), el racismo continúa
siendo un problema social y político de las sociedades blancas occidentales, el cual se expresa a
través de determinadas políticas de gobierno y en un discurso de las élites europeas y
estadounidenses, principalmente.
Finalmente, la xenofobia, también denominada racismo externo o neorracismo, está relacionada
con los movimientos migratorios de los países del sur al norte, y se define como una reacción que
se traduce en una “respuesta de miedo” hacia los inmigrantes. En este sentido, la noticia sobre la
situación de los inmigrantes musulmanes en Europa refleja claramente un caso de xenofobia
explícito, no solo de la sociedad europea, sino también de ciertos partidos políticos de extrema
derecha.
Por lo tanto, podemos entender a la xenofobia como una identidad contra los otros, cuya esencia
es la obstaculización de la convivencia pacífica entre comunidades, naciones o etnias que
comparten un mismo escenario (Bello, 2013).
[1] Daesh es el acrónimo en árabe de al-Dawla al-Islamiya al-Iraq al-Sham, o Estado Islámico de Irak y Levante, en español. En la

lengua arábiga, su pronunciación da lugar a diferentes interpretaciones, como la de ‘persona intolerante que impone su punto de

vista’. En este sentido, al nombrar al grupo terrorista como Daesh se evita otorgarle el carácter de Estado, cuando en realidad no

cumple con los criterios modernos para serlo.

Referencias
Agencia EFE. (2016). La UE advierte del aumento de la xenofobia por el terrorismo y la
inmigración. Recuperado de https://www.efe.com/efe/espana/portada/la-ue-advierte-del-aumento-
de-xenofobia-por-el-terrorismo-y-inmigracion/10010-2940763
Bello, D. (2013). Manual de relaciones internacionales: herramientas para la comprensión de la
disciplina. Madrid, ES: RIL Editores.

Paidós. (s. f.). [Imagen sin título sobre la tapa del libro Choque de Civilizaciones, de Samuel
Huntington]. Recuperado de
https://planetadelibrosar2.cdnstatics.com/usuaris/libros/fotos/206/original/portada_el-choque-de-
civilizaciones-y-la-reconfiguracion-del-orden-mundial_samuel-p-huntington_201508262051.jpg

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