Agentes de Pastoral
ARQUIDIOCESIS DE TULANCINGO
INTRODUCCIÓN
Toda persona que inicia su travesía en el quehacer
pastoral y que empieza a llamarse agente de pastoral,
debe tener dos ideas claras:
Aun cuando no se ha logrado del todo, se está
trabajando por tener un referente al cual se debe hacer
alusión, de manera efectiva y afectiva, pues ha
propiciado la comunión y participación en el quehacer
pastoral de las parroquias, foranías y la diócesis, es el
Plan Diocesano de Pastoral, donde encontramos
objetivos y criterios de acción para aterrizarlos en todas
las parroquias de nuestra diócesis, a través de las
comisiones y dimensiones. El plan diocesano de
pastoral debe facilitarnos la dirección, la organización,
la programación, la evangelización, el seguimiento de
Cristo, la conversión y la santidad.
Conforme vamos avanzando en el caminar
diocesano debemos ir implementando los criterios
comunes que deben marcar nuestra identidad como
agentes de pastoral son:
1) Procurar la trasversalidad de las 8 comisiones con
sus dimensiones, teniendo como columna vertebral la
evangelización.
2) Generar procesos pastorales y no conformarnos con
eventos.
3) Unir los ministerios con los movimientos para ofrecer
más posibilidades pastorales y erradicar la división.
4) Impulsar la participación más corresponsable de
todos los agentes de pastoral.
2
5) Fortalecer el trabajo pastoral generando estructuras
en las parroquias, foranías y diócesis para no tener que
estar empezando cuando los agentes sean cambiados o
se tengan que retirar.
6) Saber hacer análisis de la realidad para presentarnos
como Iglesia comunión-comunidad que sirve y se
entrega ante las necesidades concretas de la gente.
7) Fomentar la espiritualidad y la formación permanente
en los agentes.
8) Esmero por generar acciones que beneficien a los
ambientes y trasciendan para crear espacios de
encuentro con sectores no eclesiales.
9) Estar abiertos para no aferrarnos en un ministerio y
promover nuevos agentes.
10) Las dimensiones en la parroquia, en la foranía y en
la diócesis tengan reuniones preparadas y periódicas
para organizarse y formarse.
11) Aprender el camino de la evaluación que se hace el
fin de año, así como la programación anual del siguiente
año.
12) Elaboración de agenda diocesana y parroquial.
13) La pastoral de conjunto nos lleva a sabernos
discípulos que caminamos en comunidad y trabajamos
de la mano con las estructuras diocesanas.
14) Tener como paradigma que lo esencial no está en
llegar a la meta, sino en reconocer que llevamos un
proceso que avala nuestro caminar.
3
Debemos trabajar en comunión y participación para
estar bien afianzados en la fe, sin perder nuestro
referente y asumiendo nuestros criterios con
discernimiento, para ser fermento en la comunidad
parroquial y tener presencia en la sociedad.
NATURALEZA DE UN AGENTE DE PASTORAL
(¿Cómo te visualizas?)
Ejercicio
Responde personalmente a las preguntas:
+ ¿La experiencia del ministerio pastoral te ha acercado a
Dios y ha dado consistencia a tu vida?
+ ¿La colaboración en tu ministerio te ha llevado a tener
un estilo de vida diferente al que llevabas y lo reconocen
quienes comparten contigo la vida?
+ ¿Los diálogos y pensamientos que externas a quienes te
rodean transforman y crean o deforman y destruyen?
El ministerio cristiano como servicio evangélico ha
sido posible gracias al giro eclesiológico del C. V. II, en el
cual se conjuntaron la crisis de los sacerdotes, con la toma
de conciencia de la participación ministerial de los laicos,
ocasionando una renovación del espíritu eclesial y
comunitario, la importancia de la fraternidad, reactivando
la corresponsabilidad y comprendiendo la Iglesia desde la
comunión de los fieles, la asamblea Eucarística, el
contenido evangelizador y el compromiso en la justicia
social.
La expresión “agentes de pastoral” hace referencia
a los sujetos que participan en la acción pastoral de la
Iglesia, es decir en su misión.
En el magisterio de América Latina, hemos tenido
una riqueza a este respecto:
Medellín utiliza con innumerables variantes el
termino agente: ministerio pastoral, acción pastoral,
4
pastoral de conjunto, pastoral eclesial, pastoral
parroquial.
Puebla habla de “agentes de evangelización” y
“agentes de comunión y participación” en referencia, tanto
a los ministros ordenados, como a los consagrados y
laicos; es decir, se trata de expresiones alternativas a la de
“agentes de pastoral”.
Santo Domingo desarrolla el concepto de “nueva
evangelización” y en ese marco habla de la necesidad de
formación. Dice en efecto, que es necesario “formar
hombres y comunidades maduras en la fe” para dar
respuesta a las situaciones actuales. Aborda también el
tema de la formación de agentes pastorales señalando la
carencia en las diócesis de suficientes agentes calificados
de pastoral, y considera indispensable “promover el
aumento y la adecuada formación de los agentes para los
diversos campos de la acción pastoral, conforme a la
eclesiología del Vaticano II y el Magisterio posterior”.
Aparecida hablará también de la parroquia como
comunidad de comunidades y exhorta a la “comunión,
participación y misión”. Habla particularmente de los
laicos como “agentes” de evangelización: “Los laicos son
llamados por Cristo para ser agentes y destinatarios de la
Buena Noticia de la salvación”. Y emplea propiamente la
expresión “agentes pastorales” repetidas veces. Aparecida
acuña la expresión “discípulos misioneros”, extensiva a
todos los miembros de la Iglesia (laicos y jerarquía), para
subrayar que la tarea de evangelizar supone la actitud del
discípulo que permanece a la escucha de la Palabra del
Maestro, que a su vez debe anunciar.
La misión de la Iglesia o el servicio del Evangelio en
el mundo se renuevan con una seria revisión
(discernimiento) del ministerio eclesial, y por consiguiente,
con una adecuada estructura de la Iglesia (que va más allá
del simple libro del PDP, sino con lo que este genera),
fundamentada en el misterio de Cristo. Se hace
imprescindible un nuevo perfil ministerial adecuado a la
totalidad del pueblo de Dios. Por esto es importante tratar
el tema de los agentes de pastoral.
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En sentido estricto, agente de pastoral es el obispo,
el sacerdote, la religiosa y el laico que trabajan algunos a
tiempo completo y algunos según el tiempo que las
actividades sociales, familiares y laborales se lo permiten,
en una o varias de las etapas del proceso de evangelización
(no eventos).
En un sentido amplio, agente de pastoral es todo
bautizado que da una parte de su tiempo al trabajo
evangelizador. Es un auténtico compromiso pastoral. Las
únicas condiciones para aceptar que alguien tenga una
función en la Iglesia son que la persona se forme, tenga
convicción, quiera, tenga tiempo y no sea motivo de
conflictos permanentes.
Los agentes de pastoral son las personas
convencidas que se involucran y comprometen en
las acciones de la vida parroquial y van
cumpliendo diferentes acciones según la
formación que han recibido. Entre los agentes
tenemos laicos, religiosos y sacerdotes.
Las necesidades espirituales que actualmente
padece la sociedad invitan a la Iglesia-institución a aceptar
como su agente a todo bautizado que quiera ayudar en la
parroquia territorial, en la foranía o a nivel diocesano. La
conciencia que existe en el pueblo de que los únicos
responsables de la Iglesia son el obispo, el presbítero y la
religiosa debe mover a éstos a fomentar la vocación laical
y a no rechazar a bautizado alguno, con las condiciones
antes dichas, que quiera prestar un servicio comprometido
a la comunidad eclesial y social.
El agente pastoral que evangeliza debe ser
consciente de que la gente prefiere el lenguaje simbólico al
racional. Mucha gente busca algo más que palabras, un
sentido para vivir o seguir viviendo con sentido en la vida.
Los agentes de pastoral deben generar la
sinodalidad en todos los niveles de iglesia, a fin de que se
pueda lograr:
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-Una pastoral estructurada por comisiones que
busca la integración en ella de los diferentes tipos de
movimientos y ministerios existentes en la Iglesia.
- Una iglesia comunión que tiene como criterio la
apertura para la admisión de movimientos y ministerios,
teniendo que hacer un discernimiento para saber si lo que
ofrecen dichos grupos construye de verdad la Iglesia,
porque pueden ser fermento de disgregación y de falta de
unidad, o buscar una unidad eclesial al margen de las
Iglesias parroquiales.
La vida de los agentes ha de concebirse como
reflejo y vivencia de Jesús buen pastor, el cual siempre
se dedicó a animar estando junto a los que le necesitaban
e invitó a seguirlo para la formación. Trabajemos pues
para estrechar relaciones entre los agentes, para hacer
una verdadera labor de equipo en la animación pastoral de
la parroquia, foranía y diócesis.
Ejercicio
Con quienes están a tu lado responde a estas preguntas:
- ¿La parroquia, la foranía y la diócesis ofrecen en las
diferentes comisiones y dimensiones la oportunidad de
promover, acoger e incorporar a nuevos agentes
haciéndoles sentir que entran a una verdadera
comunidad? ¿por qué?
-¿Cuándo hay alguna deserción de agentes de pastoral,
conocemos sus motivos y les apoyamos?
-¿Qué se comenta en la sociedad-comunidad donde
vivimos, acerca de los agentes de pastoral que participan
en la parroquia?
-¿Crees que los agentes de pastoral al recibir un encargo
pastoral, perdamos el piso?
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PERFIL DEL AGENTE
(¿Qué necesita la Iglesia de ti?)
Ejercicio
De manera personal analiza estas 5 ideas sobre la
mentalidad que hay entre los agentes.
-Tenemos la conciencia de que hemos nacido para perder
-Tienen que venir de fuera para decirnos si estamos bien
-Somos grupos de obras comenzadas y nunca terminadas
-El feroz individualismo que nos mata
- Somos personas con razones para seguir resistiendo los
embates del mundo y seguir fortaleciendo nuestra
identidad personal y comunitaria.
Plasma tu radiografía
coloreando el porcentaje de
cobertura según tu perfil:
En la base del perfil está la palabra de “misión”
(“envío”) que Cristo confió a los Apóstoles y a través de
ellos, a toda la Iglesia. El termino de “misión” se suele
complementar con algunos adjetivos como “apostólica”,
“pastoral”, “evangelizadora”. Las distintas expresiones
deben de tener un perfil en cada uno de los agentes.
El perfil de un agente de pastoral tiene como rasgos
propios el de un testigo y un educador de la fe, el cual
debe potenciar su carisma para que esté en condiciones
de asumir, a partir de una fe madura y comprometida,
alguna de las funciones específicas en el servicio de
evangelización de la comunidad parroquial.
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El documento de Aparecida nos anima a llevar un
camino de formación para los que nos decimos agentes de
pastoral:
Proceso de Formación
1. Encuentro 2.Conversión 3.Discipulado
Dios llama y Responde Madurez en el
da nuevo cambiando su conocimiento,
horizonte y forma de seguimiento y
orientación pensar y vivir, amor, por
decisiva a la asumiendo la catequesis y
vida. cruz. sacramentos.
4. Comunión 5. Misión
Se participa de la vida La necesidad de
de la iglesia y con los compartir con otros ese
hermanos, viviendo en encuentro y la alegría de
el amor a Cristo. ser enviados.
Esta tarea que se va desarrollando con el ejercicio
continuo de sus dones y talentos, se pone de manifiesto de
manera plena cuando se es un líder que motiva, el cual
tiene la capacidad de influir (animar) en la gente, para que
se empeñen voluntariamente en el logro de los objetivos.
Lc. 4, 18-19.
El documento de Aparecida nos presenta un perfil
de agente de pastoral, el cual tiene los siguientes rasgos:
1. El agente de pastoral no lo es por propia iniciativa, sino
por elección de Jesús. Mc. 3,14.
2. Un agente de pastoral no puede formarse ni actuar sino
en comunión: en comunión trinitaria, con el Padre, por
medio de Cristo, en el Espíritu Santo: y en comunión con
los hermanos que comparten la misma elección de Jesús.
Jn. 15, 12-14.
3. El agente de pastoral ha de actuar siempre en sintonía
y referencia con la Iglesia.1Cor. 12, 4-12.
4. El agente de pastoral ha de saber evaluar repetida y
asiduamente toda su labor a la luz de la Palabra de Dios
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y principalmente del Evangelio. Lc, 24,13; Jn. 3,16.
5. El agente de pastoral necesita alimentar continuamente
su vida y su labor pastoral en la Eucaristía y en la oración
personal. Hch 2, 42.
6. El agente de pastoral ha de gustar referir su vida y su
labor pastoral al ejemplo de María, y actuar también en
comunión con ella y con los santos del cielo. Lc. 1, 46.
7. El agente de pastoral ha de tener iniciativa y creatividad
(que nos lleva a no quedarnos preguntando como hacer las
cosas) en los procesos pastorales. Jn 14, 6.
¿Cómo formar para el compromiso?
1. Con-prometer 2. El compromiso
significa “prometer engendra un deber hacia
mutuamente”, es decir, alguien, libremente
entregarse con alguien a aceptado. Formar para el
cumplir algo compromiso es un
determinado, hacerse proceso lento y laborioso.
responsable de algo con La virtud que se
alguien. manifiesta es la fidelidad.
3. Somos fieles a 4. Dicha respuesta implica
Cristo, como una decisión- renuncia (Mt
respuesta al amor 16,24; Lc 9,23). La elección
fiel de Él. Nuestra hecha por Jesús a sus
fidelidad se hace discípulos ha de crecer,
también a la Iglesia. madurar, perfeccionarse. Se
Como una respuesta necesita penetrar a su
que entraña un corazón, a su voluntad, para
verdadero cambio de motivarlo y animarlo a vivir
vida, que afectará a decidiendo cada día. Se
toda su persona y necesita ayudarle a formar
todas sus futuras en él una disposición de
decisiones y amor generoso y fiel a Jesús
proyectos. y a la Iglesia.
El proceso del compromiso debo asumirlo primero en mí y
así, después en la comunidad.
10
Este proceso tiene algunas características o exigencias que
el documento de Aparecida destaca mucho, se pueden
condensar en seis principales:
1. Alcanzar una viva, profunda y fuerte adhesión personal
a Cristo. (DA 131).
2. Aceptar la necesaria mediación de la Iglesia, para
discernir el compromiso que ha de hacerse y decidir
concretarlo en generosa respuesta. (DA 246. 150-152).
3. Madurar dicho discernimiento y respuesta en
comunidad. (DA 162-164).
4. Fortalecer la decisión del compromiso en la Palabra de
Dios, en la liturgia, en la Eucaristía, y en la oración
personal y comunitaria. (DA 158. 250. 253).
5. Ejercitar el compromiso y afianzarlo participando en la
misión. (DA 278.284-285).
6. Mantener y reforzar el compromiso por la formación
permanente. (DA 391-398. 366-367).
Un agente de pastoral con un buen perfil debe tener:
Visión Misión Principios-Valores
La La razón Las normativas y
capacidad de ser o concepciones
de existir y la prácticas que
desarrollar causa y regulan la
un proyecto fin de su actuación de un
de futuro. actividad. grupo.
Hagamos un listado del ser y quehacer sobre el cual se
mueve el agente de pastoral:
Ser:
* Es una persona con buenas relaciones humanas,
empática, amable, generosa, responsable y sobre todo
abierta al encuentro y al diálogo con su prójimo.
* Debe ser competente y prudente de tal manera que
pueda resaltar las cualidades y corregir las limitaciones
de las personas que está guiando, tendrá que ser el
11
soporte humano, psicológico y espiritual de la
comunidad con la que trabaja.
* Debe ser evaluado y evaluarse constantemente en toda
la labor que realiza a la luz del Evangelio.
* Necesita alimentarse muy constantemente durante
toda su labor pastoral a través de la Eucaristía y la
oración.
* Debe tener una vida coherente tal cual menciona
dentro de su labor evangelizadora a ejemplo de María.
*Debe tener mucha fe para darle el significado a la vida
y esperanza basada en la adhesión y ejemplo de la vida
de Jesús.
* Debe tener caridad y calidad pastoral.
Quehacer:
* Conjuntar esfuerzos para fomentar la comunión y
participación de todos los agentes de pastoral, sabiendo
que no es por propia iniciativa, sino un llamado que
Cristo nos hace al servicio de la vocación.
*Suscitar la comunión inter-ministerios – movimientos,
con las instancias u organismos diocesanos, llevando a
cabo un buen apostolado.
*Construir un ambiente eclesial que impulse el kerigma
no solo como una etapa, sino como el hilo conductor de
un proceso que culmina en la madurez del discípulo de
Jesucristo.
*Cuidar con solicitud de los agentes con los que
comparte el ministerio. No destruirse (salud física-
psíquica-espiritual y afectiva). Favorece la caridad
cuando alguien se equivoca. Ecl 4, 6.
*Conocer el ministerio a fondo en lo que implica su ser
y quehacer.
* Acompañar y compartir los procesos de tareas
pastorales con los agentes.
* Impulsar los programas pastorales concretizando
acciones pastorales de conjunto, para que su desarrollo
abarque a más realidades y evaluar continuamente el
caminar del ministerio.
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*Animar la vida parroquial, de foranía y diocesana con
sus acciones buscando siempre la programación -la
organización – la dirección – el seguimiento – la
evaluación.
*Implantar la formación doctrinal y espiritual de los
agentes, a fin de que, iluminando la inteligencia desde
las experiencias de la fe, puedan conocer y profundizar
en los misterios que envuelven nuestra fe cristiana y así
aprendamos su testimonio de vida de quienes tuvieron
un encuentro y afianzaron el seguimiento del Señor para
formar comunidades cristianas.
* Fomentar en los agentes de pastoral una formación
humana con conciencia crítica, que visualice las
diversas necesidades y desafíos que se presentan en
cada realidad, de tal forma que ellos den respuesta a las
situaciones.
* Actualizarse pedagógicamente y poner en práctica los
medios y las herramientas que exige la situación actual.
Es oportuno preguntarnos si en la actualidad los
agentes de pastoral que formamos parte de nuestra
diócesis, foranía, parroquia cumplimos o anhelamos
cumplir este perfil e identificarnos con la labor
misionera teniendo un sentido de servicio.
Sabemos muy bien que en el quehacer pastoral no
es fácil seguir los pasos que Cristo realizó en su estadía
en esta tierra y los sacrificios que esto implicó, sin
embargo, Él tenía un sólo propósito: enseñarnos con
amor, para que quienes nos hemos adherido a Él,
continuemos esta labor evangelizadora que Dios le
encomendó a sus apóstoles (obispos) y que ellos nos han
transmitido y confiado. No lo medio ejerzamos.
Generar perfil en los agentes, no es tener gente que
piense y actúe como yo. Eso es clericalismo. Cada
agente según su vocación tiene su carisma, así
aprovechamos la riqueza de cada agente y no se limita
solo a lo que me conviene.
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Ejercicio
Con quienes están a tu lado responde a estas
preguntas:
-Yo, como agente, ¿considero que mi servicio pastoral
enriquece a la vida de la Iglesia? ¿Por qué?
-¿Respondo con amor a Jesús?
+Acciones concretas de servicio pastoral:
Conmigo mismo (a)___________________________________
Con mi familia: ______________________________________
Con la sociedad_____________________________________
Con la comunidad parroquial: ________________________
+ Descríbete con alguna frase:
-¿Cuáles son los cinco principios-valores que hoy
estoy practicando en mi vida y que han influido en mi
trabajo pastoral?
1.________________ 2.________________ 3.______________
4.______________________ 5.______________________
-Como agentes, ¿cumplo mi ser y quehacer
identificándome con la labor pastoral que Cristo realizó
durante su vida terrena y el sacrificio que esto implicó?
-¿Cuáles son los proyectos futuros que tengo respecto
de mi trabajo pastoral en la parroquia donde
desempeño mi ministerio?
Nota: Si me involucro en el caminar de la parroquia me
fascino, de lo contrario vivo desencantado.
14
RESPONSABILIDADES DEL AGENTE
(¿Cómo respondes a tu compromiso?)
Ejercicio
De manera personal analiza estas ideas sobre el proceso
de comunicación y luego responde en grupo a las
preguntas:
Uno de los errores más frecuentes con relación a la
comunicación es asociarla simplemente con la transmisión
de ideas o de informaciones impersonales. Este error
empobrece notablemente la realidad de la comunicación y,
sobre todo, devalúa su dimensión humana y el carácter
específico de la comunicación. El diálogo es visto cada vez
más como un elemento esencial de la convivencia en el
interior de la Iglesia, como un aspecto esencial de la
comunicación y comunión eclesial. La práctica evangélica
del diálogo quiere sustituir las exageraciones de la
obediencia ciega o del mandato meramente disciplinar.
(Martínez Diez F., Teología de la Comunicación).
1. ¿Cómo es el trato en tu ministerio o movimiento?
2. ¿Te sientes en confianza con los integrantes de tu
ministerio?
3. ¿Hay diálogo?
4. Si alguno de los integrantes rechaza trabajar en equipo,
¿Conoces los motivos de este rechazo y le animas?
5. ¿A qué problemas te enfrentas comúnmente cuando
funges como coordinador de un ministerio o movimiento?
6. ¿Qué hace falta para integrarse mejor como ministerio o
movimiento?
En el proceso pastoral vamos constatando la
necesidad de generar estructuras que ayuden a poner en
práctica las acciones pastorales, que faciliten el largo camino
que debemos recorrer en y con la comunidad y las tareas que
deben desempeñar los responsables de la acción pastoral.
15
Como diócesis se ha ido elaborando el ser y
quehacer de cada estructura de trabajo pastoral, incluso
se hizo un manual de funciones del foráneo y coordinador
de comisión. Además, hemos estudiado el ser y quehacer
de las dimensiones.
Un manual de tareas y responsabilidades tiene como
finalidad apoyar a quienes han recibido una
encomienda pastoral en la Iglesia diocesana, de
foranía y parroquial para que conozcan con precisión
qué se les pide y qué se espera de ellos; además
ofrece elementos para su reflexión y formación
permanente. Quiere ser también punto de referencia
que les dé seguridad y estimule su colaboración
pastoral con los responsables de otras estructuras
pastorales.
En el número 1546 del CATIC, nos dice: Cristo,
sumo sacerdote y único mediador, ha hecho de la Iglesia
"un Reino de sacerdotes para su Dios y Padre" (Ap 1,6; cf.
Ap 5,9-10; 1 P 2,5.9). Toda la comunidad de los creyentes
es, como tal, sacerdotal. Los fieles ejercen su sacerdocio
bautismal a través de su participación, cada uno según su
vocación propia, en la misión de Cristo, Sacerdote, Profeta
y Rey. Por los sacramentos del Bautismo y de la
Confirmación los fieles son "consagrados para ser [...] un
sacerdocio santo" (LG 10).
Miremos las responsabilidades y las tareas que
desempeñarán los agentes de pastoral. Cada una de ellas
en relación con los niveles de coordinación, así como su
colaboración que hace posible la pastoral de conjunto o su
falta de compromiso que propiciará la dispersión de la
comunidad, la falta de identidad y el saberse una isla
aparte, en medio de los que tratan de caminar juntos.
El Obispo
Así como la Iglesia universal se confía al conjunto de
los obispos en comunión con el obispo de Roma y bajo su
dirección, cada Iglesia local está en manos de un obispo,
16
que la dirige con la colaboración de los ministros y
servidores diocesanos.
El obispo recibe del Señor, como don del Espíritu, el
carisma de la dirección de una Iglesia concreta.
Funciones del obispo:
1. Orar con insistencia por la Iglesia que se le ha
encomendado.
La oración es un deber particular para el Obispo, pues le
hace más disponible para la experiencia contemplativa y
como un programa de vida: nos dedicaremos a la oración
y al ministerio de la Palabra. (Hech 6,4). El Obispo sólo
llegará a ser maestro de oración para los fieles si tiene
experiencia propia de diálogo personal con Dios. En la
oración podrá obtener la esperanza con la cual debe
contagiar a los fieles. El Obispo ora muy en particular por
la santidad de sus sacerdotes, por las vocaciones al
ministerio ordenado y a la vida consagrada y para que en
la Iglesia sea cada vez más ardiente la entrega misionera y
apostólica. (PG 17)
2. Ejerce un servicio de presidencia.
La primera tarea del obispo, junto con su presbiterio,
reside en promover la edificación de su Iglesia local en un
espacio culturalmente preciso, mediante la triple función
profética (palabra), Litúrgica (sacramento) y Social
(caridad). Este ministerio, que es un servicio de
crecimiento y de animación de la Iglesia, no puede
ejercerse sino en relación con los otros ministerios y
vocaciones con que el Espíritu provee también a la Iglesia.
3. Atestigua la fe apostólica de la Iglesia
Para que testimonie la fe apostólica en la comunión
católica, se necesita partir de la construcción de la Iglesia
local. Lo que prima no es la vocación personal del obispo
sino la llamada eclesial. Con la elección del obispo se
afirma que la Iglesia es apostólica y se mantiene en
fidelidad al testimonio de los apóstoles y que vive de los
carismas y dones del Espíritu.
17
4. Asegura la unión con la Iglesia entera.
La Iglesia local no puede ni debe cerrarse sobre sí
misma. Para poder recibir y transmitir la apostolicidad
está en comunión con las demás iglesias. La Iglesia local
no es una isla o un patrimonio personal.
El obispo recibe la tarea de representar
simultáneamente a la Iglesia en su Iglesia y a su Iglesia
ante las demás Iglesias, eso lo convierte en vínculo de la
Iglesia y en testigo de la reciprocidad entre las Iglesias.
Una verdadera comunión de las Iglesias será realmente
posible en definitiva cuando las Iglesias locales asuman la
plena responsabilidad de su autorrealización.
5. Proponer objetivos, criterios y líneas de acción
que hagan realidad la misión de la Iglesia.
Cada Diócesis es una porción del pueblo de Dios
encomendada al Obispo quien, unida a él y congregada por
él en el Espíritu Santo, mediante el Evangelio y la
Eucaristía, es una verdadera Iglesia particular en la que
está presente, para guiar a su grey a través de estructuras,
procesos, sínodos, planes y proyectos pastorales, así es
como los fieles están unidos entre sí y se saben miembros
de un mismo rebaño y bajo los cuidados de un mismo
pastor.
6. Organizar con su pueblo y para su pueblo el
servicio de la caridad.
El obispo sirve, anima y educa a los compromisos
solidarios y de cercanía en favor del hombre triste, pobre y
angustiado, renovando y encarnando cada día la antigua
historia del samaritano, siendo esto ya una señal de
esperanza para el mundo. En todas esas situaciones, el
obispo ha de estar buscando nuevas formas de apostolado,
frescas, novedosas y evangélicas.
Los Presbíteros
A lo largo de los diversos proyectos que se
discutieron en el C. V. II sobre el ministerio sacerdotal,
previos al decreto final, en Presbyterorum Ordinis se
18
observa una cierta resistencia a emplear la palabra
sacerdote, sustituida por la más primitiva y evangélica de
presbítero. En realidad, al comienzo del concilio,
coexistían dos concepciones de sacerdocio o dos teologías
del ministerio sacerdotal: la de quienes concebían al
presbítero desde la evangelización (los misioneros) y la de
quienes se imaginaban al sacerdote desde el culto (los
sacramentalizadores).
El C. V. II pretendió teóricamente hacer una síntesis
de ambas posiciones, al relacionar en el ministerio
presbiteral la misión con la Eucaristía. Durante la época
postconciliar han continuado y continúan las tensiones
entre un sacerdocio cultual y un presbiterado misionero,
ya que en la práctica el ministerio es sacerdotal y el
sacerdocio se asimila al ministerio, con exclusión de los
laicos, especialmente cuando el ministerio es casi
exclusivamente sacramental.
El sacerdote, mediante su ordenación, entra a
formar parte de un colegio: el “presbiterio”. Su ordenación
es, con toda exactitud, la recepción en este presbiterio, que
es tan fundamentalmente “de iure divino” como el colegio
para el obispo. Efectivamente, el NT y la Iglesia primitiva
no conocen propiamente al presbiterio, sino al presbítero.
Y éste no es la suma de párrocos de lugares en los que no
hay obispo, sino precisamente el Colegio allí donde está el
obispo. Este no ordena a un sacerdote porque él no puede
estar en todas partes, sino que ordena un auxiliar de su
cargo, allí donde está él. No ordena el obispo a unos
individuos, sino que se rodea de un colegio. No hace nada
sin el presbiterio.
Tal como lo expresaba la PO 2, el ministerio de los
presbíteros está unido al orden episcopal. Los presbíteros
están estrechamente unidos al ministerio del obispo por
dos razones:
-Porque siendo parte del pueblo a él confiado, están
regidos por él de forma propia, ordinaria e inmediata.
19
- Porque, siendo presbíteros de su Iglesia, participan
de su sacerdocio, cooperan a su misión y lo representan
en cada una de sus comunidades.
Funciones del presbítero (P.O. 4-6):
Los presbíteros, ministros de la palabra de Dios
El Pueblo de Dios se reúne, ante todo, por la palabra
de Dios, que con todo derecho hay que esperar de la boca
de los presbíteros, que tienen como obligación principal el
anunciar a todos el Evangelio de Cristo, para constituir e
incrementar el Pueblo de Dios. Los presbíteros, se deben a
todos, en cuanto a todos deben comunicar la verdad del
Evangelio, además deben llevar a las gentes a glorificar a
Dios, observando entre ellos una conducta ejemplar, ya
anuncien a los no creyentes el misterio de Cristo,
predicándoles abiertamente, ya enseñen el catecismo
cristiano o expongan la doctrina de la Iglesia, ya procuren
tratar los problemas actuales a la luz de Cristo, es siempre
su deber enseñar, no su propia sabiduría, sino la palabra
de Dios, e invitar indistintamente a todos a la conversión
y a la santidad.
Los presbíteros, ministros de los sacramentos y de la
Eucaristía
Los presbíteros participando de una forma especial
del Sacerdocio de Cristo, en la celebración de las cosas
sagradas, obren como ministros de quien por medio de su
Espíritu efectúa continuamente por nosotros su oficio
sacerdotal en la liturgia. Es la celebración Eucarística el
centro de la congregación de los fieles que preside el
presbítero. Enseñan los presbíteros a los fieles a ofrecer al
Padre en el sacrificio de la misa la Víctima divina y a
ofrendar la propia vida juntamente con ella; les instruyen
en el ejemplo de Cristo Pastor, para que sometan sus
pecados con corazón contrito a la Iglesia en el Sacramento
de la Penitencia, de forma que se conviertan cada día más
hacia el Señor. Les enseñan, igualmente, a participar en la
celebración de la sagrada liturgia, de forma que en ella
lleguen también a una oración sincera; les llevan como de
20
la mano a un espíritu de oración cada vez más perfecto,
que han de actualizar durante toda la vida, en
conformidad con las gracias y necesidades de cada uno;
llevan a todos al cumplimiento de los deberes del propio
estado, y a los más fervorosos les atraen hacia la práctica
de los consejos evangélicos, acomodada a la condición de
cada uno. Procuren los presbíteros cultivar
convenientemente la ciencia y, sobre todo, las prácticas
litúrgicas, a fin de que por su ministerio litúrgico las
comunidades cristianas que se les han encomendado
alaben cada día con más perfección a Dios, Padre, Hijo y
Espíritu Santo.
Los presbíteros, rectores del pueblo de Dios
Los presbíteros, en cuanto educadores en la fe,
procuren que cada uno de los fieles sea conducido en el
Espíritu Santo a cultivar su propia vocación según el
Evangelio, a la caridad sincera y diligente y a la libertad
con que Cristo nos liberó. De poco servirán las ceremonias,
por hermosas que sean, o las asociaciones, aunque
florecientes, si no se ordenan a formar a los hombres para
que consigan la madurez cristiana. En su consecución les
ayudarán los presbíteros para poder averiguar qué hay que
hacer o cuál sea la voluntad de Dios en los mismos
acontecimientos grandes o pequeños. Enséñese también a
los cristianos a no vivir sólo para sí, sino que, según las
exigencias de la nueva ley de la caridad, ponga cada uno
al servicio del otro el don que recibió, sobre todo a los
pobres y a los más débiles. También atenderá con
diligencia especial a los jóvenes, a los cónyuges y padres
de familia. Es de desear que éstos se reúnan en grupos
amistosos para ayudarse mutuamente a vivir con más
facilidad y plenitud su vida cristiana, penosa en muchas
ocasiones. No olviden los presbíteros atender con toda
solicitud a los enfermos y agonizantes, visitándolos y
confortándolos en el Señor. El deber del presbítero no se
limita al cuidado particular de los fieles, sino que se
extiende propiamente también a la formación de la
auténtica comunidad cristiana. Más, para atender
debidamente al espíritu de comunidad, debe abarcar, no
21
sólo la Iglesia local, sino la Iglesia universal. La comunidad
local no debe atender solamente a sus fieles, sino que,
imbuida también por el celo misionero, debe preparar a
todos los hombres el camino hacia Cristo. En la
estructuración de la comunidad cristiana, los presbíteros
no favorecen a ninguna ideología ni partido humano, sino
que, como mensajeros del Evangelio y pastores de la
Iglesia, empeñan toda su labor en conseguir el incremento
espiritual del Cuerpo de Cristo.
Vida Consagrada
Como sabemos, los católicos estamos, por medio del
bautismo, llamados al seguimiento de Jesús. Sin embargo,
hay personas que tienen un «llamado» especial por Dios.
Invita a un seguimiento más cercano, cuya vida es una
entrega total, deseada por Dios, y aceptada libremente por
amor. Puesta al servicio del Reino, bajo la acción del
Espíritu Santo. Este estado de vida, es lo que conocemos
como Vida Consagrada.
Se caracteriza esta vida consagrada por vivir los
llamados «consejos evangélicos» predicados por Cristo en
el Evangelio: pobreza, castidad y obediencia. La vivencia
de estos tres votos expresa su consagración total a Dios y
son un medio para servir con total disponibilidad.
La vida consagrada es un don, un bien y una riqueza
para la vida de la Iglesia y es importante que los religiosos
(as) tengan clara su esencia, su carisma y su misión. Una
clara identidad religiosa, manifestada por ellos y asumida
por el pueblo. Es necesario que la Iglesia no sea privada de
su carisma para que desaparezcan problemas de unidad o
de integración en la comunión diocesana.
Funciones de la vida consagrada
Existen diversas formas de vivir la consagración a
Dios, desde personas que se dedican a la oración y
contemplación apartadas del mundo, a otras que lo hacen
inmersas en él, viviendo en sus distintas actividades
diarias.
22
1. Vida eremítica
Viven apartados del mundo y se dedican a la oración, el
silencio, la penitencia, toda su vida es para alabanza a
Dios y salvación del mundo, intercediendo en favor de los
hombres.
2. Vírgenes consagradas
Son personas consagradas a Dios, que viven en estado de
virginidad o de castidad perpetua. Su vida transcurre en
medio del mundo dando un testimonio del amor de Dios,
dedicándose a la oración, la penitencia, el servicio a los
demás y el trabajo apostólico designado según sus
carismas.
3. Vida religiosa
La vida religiosa se distingue de otras de vida consagrada
(en vida activa y contemplativa): «por el aspecto cultual, la
profesión pública de los consejos evangélicos, la vida
fraterna llevada en común, y por el testimonio dado de la
unión de Cristo y de la Iglesia» (CIC 925). Sus actividades
son guiadas por unas constituciones, reglas o formas de
vida, inspiradas por Dios.
Dice Vita consecrata que, si el seguimiento más
cercano de Cristo es el objetivo de la vida consagrada, se
debe partir de la premisa que el seguimiento de Cristo lo
hace la persona consagrada con toda su persona, por lo
que cada uno de los aspectos que conforma su ser,
inteligencia, voluntad, sentimientos, pasiones, debe
formarse de tal manera que le ayuden para cumplir con su
objetivo de seguir más de cerca a Cristo. Se trata de que la
vida consagrada sea un signo del Reino, tanto en su
presencia como en sus exigencias, que debe darse
histórica y localmente en medio de la Iglesia.
Los Laicos
Los laicos tienen una especial tarea en la pastoral
de la Iglesia local, es decir, en la pastoral de conjunto,
sobre todo cuando nos referimos a sus formas de
apostolado (movimientos y grupos apostólicos).
23
Prácticamente hasta el C. V. II, el concepto del
laicado estuvo caracterizado por las notas negativas. En
su definición estaba presente mayoritariamente lo que no
era ni pertenecía al orden sacerdotal ni a los consagrados
(as) en la Iglesia.
En una estructura piramidal, para ellos quedaba el
estrato más bajo de la organización eclesial caracterizado,
ante todo, por la obediencia y la pasividad.
Antes del CVII Después del CVII
*Exaltación de la jerarquía, * Define su identidad por el
manifiesta su autoridad y bautismo
deja a un lado el sacerdocio
de los fieles. Así el * Son buscadores del Reino
clericalismo invade a la y ponen orden
Iglesia.
* Son levadura en el mundo
*Los laicos en la Iglesia viven
de manera pasiva, son * Viven el Evangelio donde
tomados como menores de se realizan (ahí se santifica
edad y son marginados en la y se cristifica)
tarea pastoral, en la
construcción de la Iglesia y
de la presencia evangélica
en el mundo.
La teología preconciliar fue aportando elementos
importantes para una configuración de la teología del
laicado que fue corroborada por el C. V. II. Ahí
encontramos al que es definido positivamente desde su
participación bautismal en el sacerdocio, profetismo y
realeza en Cristo. Esta configuración con Cristo hace que
la vida laical se caracterice por el seguimiento de Jesús,
con una espiritualidad muy propia. Además, el laico ha de
ser definido por su participación activa en la vida de la
Iglesia y la sociedad, desde una eclesiología de comunión
y participación. La historia nos dice que cuando se inició
esta distinción de ser cristiano a la manera de los clérigos
24
y religiosos o ser cristiano a la manera de los laicos, se
inició la marginación.
Hoy por hoy debemos entender que ya no podemos
seguir metidos en estas diferencias, sino que debemos dar
un paso que es mirar nuestra vida desde el sabernos
familia de Dios por el bautismo y así hemos de buscar la
comunión.
La Iglesia no debe ser ni clerical ni laical, sino una
comunidad orgánica y diferenciada que vive en la
comunión. Se requiere preguntarnos: ¿qué líneas hay que
asegurar para que el laico recupere su personalidad
eclesial que nunca debió perder?
Funciones de los laicos
La participación laical en la vida de la Iglesia puede
adquirir dos modalidades:
- Generan una presencia activa en el corazón del mundo.
Ahí ejerciendo su función profética construyen el Reino:
trabajo, economía, política, educación. Ahí son
cuestionados y ellos disciernen, optan y se definen como
signos de Dios que hacen crecer la semilla por sus
respuestas. Para su propia santificación en medio del
mundo; Para la santificación del mundo por medio de su
trabajo y su presencia.
-Crean espacios para una presencia significativa de los
laicos en la Iglesia. Así el laico ni se empequeñece con
actitudes de sumisión, ni se engrandece con posturas de
prepotencia, sino que descubre sus derechos, deberes y
carismas.
-Enriquece a la comunidad con las iniciativas tanto
individuales como asociadas, con el sentido de pertenencia
y la calidad de su compromiso. Vivimos en un nuevo
tiempo de movimientos y de grupos laicales derivado de la
misma teología bautismal. Esta participación asociada
muestra más claramente la unidad en torno a la misión de
la Iglesia. Hch 2, 42, 47.
- Promueven agentes laicos protagonistas de la
ministerialidad de todo el pueblo de Dios. Creando un
25
ambiente más democrático y corresponsable. Esto se
logrará siendo personas:
+ Creyente con los ojos puestos en la realidad
(protagonista y no espectador)
+ Una apertura sin barreras (a los otros y a los alejados)
+ Un diálogo incesante (antes era emisor y recepto, hoy es
diferente emisor e interlocutor, estamos de igual a igual).
+ Una sensibilidad solidaria (adquirir una conciencia
nueva para situarse de manera distinta y comprometerse
con los cambios necesarios).
+ capacidad de compartir, que es signo de gratitud.
+ participación generosa tomando un destino común y
asociándose con libertad para realizar las tareas.
+ Una búsqueda incesante para no dejarse atrapar por el
inmovilismo que entorpece el espíritu y estorba su
crecimiento.
+ Una fraternidad evangélica donde todos los que esperan
que la comunidad se manifieste como espacio donde todos
sean actores y protagonistas.
- Viven su ser y quehacer siendo protagonistas, proactivos
y líderes, porque:
+ Viven un encuentro con el Señor por medio de su
Palabra, la experiencia de la celebración sacramental y la
oración.
+ Su formación permanente le ayuda a vivir dando razón
de su fe, genera una mayor sensibilidad y capacidad para
plantear los cuestionamientos a la comunidad eclesial y a
la sociedad.
Terminemos reconociendo que Jesús nos dejó llevar
a cabo las acciones evangélicas que prolonguen su praxis
en actitud de fe compartida y de conversión verificada. El
sujeto de la acción pastoral es la Iglesia como comunidad
que siguen a Jesús de un modo efectivo, en la que todos
son hermanos bajo la guía de nuestro pastor el obispo, el
acompañamiento de los sacerdotes y la animación de los
religiosos (as) y la vivacidad de los laicos. Cada uno debe
asumir su responsabilidad de servidor, sin esperar el
nombramiento, el cual en muchos momentos de la vida
no refleja lo que debería ser y hacer el agente.
26
Ejercicio
Analiza estas ideas sobre participación compartida y
luego responde en grupo a las preguntas:
La corresponsabilidad supone la capacitación y la misión,
la obligación y el derecho de compartir con otros aquellas
funciones, decisiones y acciones que se refiere y afectan
a un determinado orden de realidad y, en nuestro caso,
de la realidad eclesial.
Esta participación en la responsabilidad es común y
semejante en aquello que depende igualmente de todos
(v.gr., ser cristiano), y es diversa y diferenciada en
aquello que depende principalmente de “algunos”,
aunque siempre en relación con los “todos”… La
realización de la corresponsabilidad supone asumir,
aceptar, coordinar armónica y eficazmente la propia
responsabilidad con la de los demás de modo que,
ordenando y distribuyendo las tareas entre los diversos
corresponsables según su función y competencia, se
realice el objetivo o finalidad sobre la que
responsablemente se actúa.
La corresponsabilidad se opone sobre todo a la
indiferencia, la pasividad, el acaparamiento, la
marginación, la imposición… implica, por el contrario, el
interés personal, la actividad, la capacidad de compartir,
la unión armónica, el compromiso con las tareas…
La corresponsabilidad afecta a todo el pueblo de Dios:
jerarquía y fieles, pero se realiza a distintos niveles de
forma diferenciada desde un fundamento cristiano-
eclesial. Puede distinguirse una corresponsabilidad
episcopal (colegialidad) otra presbiteral (presbiterio) y
otra laical (consejos).
La cuestión no es distinguir diversos niveles de
corresponsabilidad, sino, determinar en qué medida
dichos niveles participan de la misma responsabilidad,
se intercomunican y comparten funciones, decisiones y
acciones…
Fuente: D. BOROBIO, Misión y ministerios laicales,
Ediciones Sígueme, Salamanca 2001. p. 20-23.
27
1. En la parroquia, ¿se involucran a los laicos y religiosas
de manera corresponsable en las acciones eclesiales o no
se toman en cuenta?
2. ¿Cómo se entiende la corresponsabilidad de los laicos y
religiosas en la parroquia?
3. ¿Qué estrategias propones para ayudar a los
coordinadores de la pastoral a aceptar a otros agentes
como corresponsables del caminar parroquial?
4. ¿Qué características debe tener el caminar parroquial
para que tenga como fruto la corresponsabilidad?
5. ¿Se trabaja corresponsablemente?
FORMACIÓN INICIAL Y DE ACTUALIZACIÓN DEL
AGENTE (¿Cómo te preparas?)
Ejercicio
Lee estas ideas sobre un método de la pastoral para
analizar la realidad y luego responde en grupo a la
pregunta:
A) Ver: Conocer la realidad, analizarla.
*No ser indiferentes * Saber interpretar sus causas y
consecuencias, los mecanismos que los generan * Ver
desde el pobre, con su visión y necesidad * Conocer
para saber actuar y transformar la realidad * Ayudarnos
de metodologías científicas sociales, humanas,
económicas hacer diagnósticos objetivos * Hacer una
observación y reflexión * Distinguir las respuestas que
damos como personas, como iglesia y como sociedad.
Ver es ya evangelizar.
Con los ojos y el corazón de Jesús.
B) Juzgar/ iluminar: A la luz del Evangelio y de las
ciencias sociales, en un proceso de análisis y de reflexión.
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*Momento de reflexionar, profundizar en las causas y
quienes las producen *Comparar lo que pasa, con lo que
desearíamos que suceda *Escuchar a los afectados por
los problemas *Tomar postura ante esos problemas,
confrontándolos con el proyecto de Dios y los valores y
principios de la iglesia, proponiendo alternativas
*Proponer alternativas.
C) Actuar: Discernir las opciones y llevarlas a cabo.
*La reflexión sobre el problema nos involucra a todos, nos
motiva hacer algo *Definir acciones posibles y deseables,
de acuerdo a nuestros principios y valores *Plantear
proyectos concretos, fortalecer la organización del grupo
para realizarlos, calificar su acción y hacerla eficaz.
A la luz del Evangelio partiendo de la encarnación
¿asumimos la realidad, las opciones y compromisos que
conviene para realizar las transformaciones que se
consideren de urgente necesidad en cada caso?
¿Tenemos como iglesia peso en la sociedad?
El asumir la pastoral como proceso de vida en las
comunidades parroquiales tienen como objetivo el que los
agentes se comprometan con su proceso de formación,
siendo protagonistas y lanzándose a aportar desde lo que
son y lo que tienen, no solo esperando a que alguien venga
hasta ellos a mostrarles al Dios que vive en ellos y a
decirles cuáles son las acciones que deben desarrollar.
Jesús en su vida pública y en el proceso de formación, no
les quita a los agentes lo que antes traían, simplemente los
acoge y desde allí los acompaña y camina a su lado.
Necesita de agentes que sean capaces de abrirse y quieran
dejarlo pasar a formar parte de su proyecto. Se ha de tener
en cuenta que en todo proceso humano hay la libertad, el
agente ha de sentirse libre para decidir, para actuar, para
buscar y para dirigir su camino. La principal tarea de la
Iglesia es emprender procesos a través de los cuales se
pueda fundamentar la fe y acompañar en el camino, pero
siempre concebido desde la libertad, ya que el compromiso
29
y el seguir sus huellas dependerán únicamente de la
persona.
La formación es el proceso mediante el cual un ser
humano, se prepara para profundizar en alguna
área según los intereses y necesidades del quehacer
pastoral. La formación, implica un proceso inicial y
continúo acompañado de estrategias, que
posibiliten el gusto e interés por seguir la búsqueda
para llegar al conocimiento y se pueda integrar al
bagaje del agente y a la praxis de su tarea pastoral.
La formación lleva consigo el favorecer una
construcción significativa.
El C.V. II en la Gaudium et spes nos recuerda que
es preciso reconocer que la Iglesia se encuentra frente a
una humanidad mucho más crítica, más reflexiva, más
analítica y quizás más dudosa de la existencia de Dios y
de la necesidad de entrar en contacto con Él, es una
humanidad que en muchas ocasiones reclama signos
visibles, y aún más, reclama que sea una experiencia más
viva, que contagie, y que la fe o la religión no se queden en
actos muertos sino que por el contrario resignifiquen la
vida de las personas. Es una sociedad que poco a poco ha
ido abandonando la religiosidad popular y el colocar su fe
en imágenes, para lanzarse y construir una fe
fundamentada y argumentada por razones que le haga
convencerse del sentido y el valor de la fe.
Los agentes de pastoral deben asumir la formación
en todos los campos de la vida, como tarea fundamental
que ayuda, a que se coloque delante de la vida y la asuma
con un sentido crítico y racional. Se ha visto la necesidad
de brindarles una formación desde los diferentes campos,
teniendo presente el interés de los agentes, pues mientras
para unos es conocimiento básico, para otros es
actualización.
La Iglesia ha de procurar una formación para sus
agentes no solo en el campo de la teología, biblia, derecho,
liturgia, catequesis, pastoral, sino por el contrario debe
estar atenta a brindar una formación integral que aporte a
las diferentes dimensiones de la persona. La formación
30
debe estar encaminada a formar agentes que estén en la
capacidad de enfrentarse a las realidades, a las cuales es
necesario hacer frente desde la pastoral, teniendo presente
las diferentes etapas de la vida de las personas y las cuales
han de ser atendidas, brindando un acompañamiento en
los procesos de fe, ayudándoles a formar la consciencia, y
a que vayan descubriendo el verdadero sentido de asumir
la vida cristiana como estilo de vida.
El aporte de otras ciencias como la psicología,
pedagogía y otras es necesaria en el campo de la teología,
ya que ofrecen herramientas humanas y metodológicas
que ayudan a brindar un mejor espacio de formación en
los agentes de pastoral, para que los conocimientos
lleguen de forma significativa y trascendente. Se necesitan
agentes preparados, disponibles y abiertos al llamado de
Dios y de la Iglesia, que se pongan en acción para hacer
realidad, el trabajo de la evangelización en los diferentes
ambientes y culturas. Nuestro trabajo pastoral no se debe
posponer.
Ejercicio
Complementa esta tabla donde se proponen unos
aspectos que se deben tener en cuenta en el proceso
formativo de los agentes, proponiendo material de
formación que seguramente usan en sus reuniones
semanales y luego responde en grupo a las preguntas:
Aspecto Aspecto Aspecto Aspecto
humano espiritual doctrinal pastoral
-¿Cómo valoras el proceso formativo de tu ministerio o
movimiento en tu parroquia?
-¿Cuentas con material y procesos de formación?
-Si tu respuesta ha sido un No, piensa y genera un
proceso de formación para tu ministerio o movimiento.
-¿Cómo parroquia, hay agentes participando en la EFAP?
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CONCLUSIÓN
Cuando llegamos a un ministerio aprendemos que se
tiene como centro el anuncio del Evangelio, el cual abre
puertas de servicio y atención a la comunidad. Teniendo
como camino la formación de la comunidad, debemos
equiparnos con toda una organización en los trabajos
parroquiales, sabiendo que se debe generar crecimiento en la
experiencia de la comunidad y no sobre la comodidad de una
persona.
Cuando nos vamos de un ministerio o de una
parroquia donde hay proceso, EL QUE LLEGA DEBE
CONTINUARLO, pues se retira un agente, sin embargo,
queda toda una estructura donde entran los demás agentes,
incluida una comunidad que ha ido caminando, POR ESO
DUELE CUANDO SE DICE QUE HAY QUE VOLVER A
EMPEZAR, pues pareciera que el camino recorrido y lo
llevado a cabo no ha servido. Luego de un largo esfuerzo en
el trabajo pastoral de muchos agentes en nuestra Parroquia,
no olvidemos:
Promover la participación de todos los agentes de
pastoral, para que logremos ser eficaces y eficientes en la
labor pastoral. Generar estructuras que fortalezcan e
impulsen los caminos de acción, reflexión, creatividad,
crecimiento y desarrollo. Impulsar la comunión-unidad de
las personas que viven en nuestras comunidades
parroquiales para que nuestro trabajo pastoral sea
significativo en la sociedad.
Dios RENUEVE a cada agente de pastoral de nuestra
diócesis, para que seamos conscientes de la responsabilidad
que tenemos en nuestras manos, seamos capaces de
asumirla, recordando que somos parte de un todo y que
Jesús a través de nuestro Obispo nos ha confiado abrir las
puertas de cada una de las parroquias. Que así sea.
BIBLIOGRAFIA
-Formación de los agentes pastorales en la parroquia. Carina Cayulla Chuco.
-III Sínodo Arquidiocesano de Paraná Memoria, Presencia y Profecía.
-Manual de Funciones. Arquidiócesis de Guadalajara.
-Formación de agentes pastorales de las comunidades cristianas de docordó.
Sandra María Ramírez Aristizábal.
-Formación básica para agentes de pastoral. Arquidiócesis Primada de
México.
-Diccionario de Teología pastoral. Voz Acción pastoral
-Apuntes de clases de los padres Francisco Merlos, Héctor de la Vega y
Benjamín Bravo.
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