REPORTE DE LECTURA
El autor de este texto recorre la historia y desarrollo del derecho contractual desde sus inicios
hasta el siglo XX. Comienza destacando que el tratado existe desde hace más de 3.000 años.
Un ejemplo notable es el tratado con el rey hitita Hattusil III. y Ramsés II, un faraón egipcio
alrededor del 1280 a.C.
Asimismo también menciona que historicamente, el derecho contractual se desarrolló de la
forma habitual, basándose en principios universales como el libre consentimiento, la buena fe y
la regla "pacta sunt servanda". Está creciente solidaridad internacional llevó a la introducción
de organizaciones internacionales a partir de 1815 que podían celebrar tratados y tratados
multilaterales. Este cambio, impulsado por la necesidad de abordar colectivamente cuestiones
globales, condujo a la codificación formal del derecho contractual. La codificación se consideró
necesaria para apoyar los objetivos de las Naciones Unidas, como el mantenimiento de la paz y
la seguridad internacionales. En este sentido, los principios de la Carta de las Naciones Unidas,
como la igualdad, la autodeterminación, la igualdad de soberanía, la no injerencia en los
asuntos internos y el respeto a los derechos humanos, fueron la base para el desarrollo del
derecho contractual a nivel internacional. .
El texto menciona que la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (1969) buscó
definir claramente el concepto de tratado internacional en respuesta a la falta de precisión del
derecho internacional clásico. Según el artículo 2, frase 1a, un tratado es “un acuerdo
internacional celebrado por escrito entre Estados y regido por el derecho internacional”. Esta
definición formal no tiene en cuenta el contenido o la naturaleza de la disposición. Según el
derecho internacional, un tratado es un acuerdo formal entre sujetos de derecho internacional y
tiene efectos jurídicos sobre los estados contratantes. Paul Reuter lo define como "una
expresión coherente de la voluntad adscrita a dos o más sujetos de derecho internacional y
encaminada a producir efectos jurídicos de conformidad con las normas del derecho
internacional".
Esta definición formalista puede dificultar la determinación de si un instrumento internacional en
particular es de naturaleza convencional y autorizada. Por ejemplo, en el caso Ambatiellos
(1952), la Corte Internacional de Justicia cuestionó el valor tradicional de una declaración
adjunta a un tratado entre Grecia y el Reino Unido.
La definición de la Convención de Viena incluye cinco elementos esenciales para la redacción
de tratados internacionales.
Acuerdo internacional
Para ser considerado un tratado internacional según el derecho internacional, un
acuerdo internacional debe basarse en el libre consentimiento de las partes. Este
principio ha sido fundamental desde la Revolución Francesa y es positivismo jurídico, lo
que significa que los tratados reflejan lo que los estados han acordado libremente. Un
acuerdo internacionalmente válido requiere una combinación de voluntad e intención
para formar un vínculo legalmente ejecutable. Sin "animus contrahendi" (la voluntad de
celebrar un contrato e imponer obligaciones mutuas), no hay contrato. Debido a que un
acuerdo debe tener el propósito de producir un efecto legal, se distingue de otros
documentos que no pretenden crear obligaciones legales, como los acuerdos entre
caballeros, memorandos y declaraciones, y no se considera un contrato. Para que un
documento sea un contrato, debe prever sanciones legales por incumplimiento.
Celebrado por escrito
A diferencia de las costumbres, los tratados internacionales son esencialmente
acuerdos formales que deben celebrarse por escrito. Este formato garantiza claridad,
estabilidad y control democrático, y permite a los partidos presentar sus objetivos de
manera sostenible y transparente. La Convención de La Habana de 1928 y la
Convención de Viena de 1969 estipulan que los contratos deben constar por escrito
para ser válidos. Si bien la Convención de Viena reconoce la existencia de acuerdos no
escritos con validez jurídica, no aplica reglas específicas respecto de la celebración,
entrada en vigor, aplicación y terminación de los contratos escritos, lo que proporciona
seguridad adicional y transparencia a las relaciones internacionales.
Celebrado entre Estados u organizaciones internacionales
Los tratados internacionales solo pueden ser concluidos por entidades capaces de
asumir derechos y obligaciones en el ámbito externo, como Estados y organizaciones
internacionales. Mientras los Estados pueden celebrar tratados sobre cualquier tema,
las organizaciones internacionales están limitadas a sus fines y propósitos específicos.
Entidades como colonias, territorios dependientes y protectorados no pueden ser partes
en tratados internacionales, salvo con autorización expresa. Los Estados federados
pueden celebrar tratados si su Constitución lo permite. La Convención de Viena excluye
de su ámbito los acuerdos no escritos, aunque reconoce su validez jurídica. La
distinción entre "concluido" y "celebrado" en diferentes versiones de la Convención
puede causar confusión, pero en esencia se refiere a acuerdos negociados y firmados,
aunque aún no ratificados o en vigor.
Regido por el Derecho Internacional
Para que un acto internacional sea considerado tratado, debe ser exigible bajo el
Derecho Internacional Público, lo que implica la intención de las partes de crear una
obligación jurídica bajo este marco. Sin la aplicación del Derecho Internacional, un
acuerdo, aunque formal y con animus contrahendi, no es un tratado y será regulado por
el derecho interno de uno de los Estados contratantes. Este aspecto distingue
claramente a los tratados de los contratos internacionales, que están sujetos
principalmente a las normas del derecho interno de un Estado y no a las reglas del
Derecho Internacional.
Celebrado en instrumento único o en dos o más instrumentos conexos
La Convención de Viena de 1969 reconoce la posibilidad de que un tratado pueda estar
contenido en un único instrumento o en varios instrumentos conexos. Esto incluye no
solo el texto principal del tratado, sino también otros documentos como protocolos
adicionales o anexos. La inclusión de esta disposición amplía el alcance de los
compromisos internacionales, permitiendo que se celebren tratados mediante diferentes
formas, como el intercambio de notas, cartas o declaraciones.
Ausencia de denominación específica. Definición de tratado
Acorde al texto la Convención de Viena de 1969 establece que el término "tratado" se
refiere a cualquier acuerdo regido por el Derecho Internacional, sin importar su
denominación particular. Los elementos esenciales para la configuración de un tratado
incluyen la presencia de requisitos como acuerdo internacional, celebrado por escrito
entre Estados u organizaciones internacionales, regido por el Derecho Internacional y
destinado a producir efectos jurídicos. Es importante destacar que esta definición se
aplica específicamente a los acuerdos regulados por la Convención de Viena, pero se
requiere una definición más amplia para incluir otros tipos de acuerdos, como aquellos
celebrados de forma no escrita. Por lo tanto, un tratado internacional se define como un
acuerdo formal entre Estados u organizaciones interestatales, regido por el Derecho de
Gentes y destinado a producir efectos jurídicos para las partes contratantes.