¿Yugo Desigual?
Por Jesús Briseño Sanchez
No os unáis en yugo desigual con los
incrédulos; porque ¿qué compañerismo
tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué
comunión la luz con las tinieblas?
(2Corintios 6.14)
INTRODUCCIÓN
Dice la Palabra del Señor:
No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene
la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? (2Corintios
6.14)
Muchas personas, incluso hermanos en la fe, al leer este pasaje creen que habla del
matrimonio, o que aplica a él. Al hacer esto, consideran que es pecado el que un
miembro de la iglesia se una en matrimonio con alguien que no es cristiano. Son muy
sinceros y celosos, pero no conforme a la verdad de Dios. En el presente estudio
analizaremos a detalle esta doctrina, el texto del que se deriva y la verdadera
enseñanza de Dios respecto a este tema.
LA PALABRA YUGO
La palabra yugo viene del vocablo griego zugos, que significa en primer lugar un
yugo y en segundo lugar un equilibrio o balanza.
Un yugo literal es una
herramienta de campo que se
pone sobre dos vacas o mulas.
Veamos por ejemplo cuando
los filisteos regresan el arca:
“Haced, pues, ahora un carro
nuevo, y tomad luego dos
vacas que críen, a las cuales
no haya sido puesto yugo, y
uncid las vacas al carro...”
(1Samuel 6.7).
Cuando en la Biblia se usa metafóricamente, se refiere a cualquier carga pesada o
servidumbre.
Por ejemplo la esclavitud: “Todos los que están bajo el yugo de esclavitud, tengan
a sus amos por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre de
Dios y la doctrina” (1Timoteo 6.1). El yugo literal no se ponía sobre el cuello o cerviz
de los esclavos, es lenguaje figurado.
Cobro excesivo de impuestos: “Tu padre agravó nuestro yugo; ahora alivia algo de
la dura servidumbre y del pesado yugo con que tu padre nos apremió, y te
serviremos” (2Crónicas 10.4). No, no había yugo literal sobre el cuello de los
ciudadanos judíos, es lenguaje figurado.
También se usa respecto a leyes difíciles: “Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios,
poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni
nosotros hemos podido llevar?” (Hechos 15.10). Nuevamente, lenguaje figurado.
Cristo usó esta figura sobre sus mandamientos: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y
aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para
vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11.29-30). El
yugo de Cristo es fácil, ligero, no gravoso, en comparación con las cargas inventadas
por los fariseos que eran un verdadero yugo opresor. “Porque atan cargas pesadas y
difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con
un dedo quieren moverlas” (Mateo 23.4).
El vocablo griego que aparece en 2Corintios 6.14 es heterozugeo, compuesto de
heteros (otro o diferente) y zugos (yugo). Su uso es obviamente metafórico,
significando que los cristianos no deben unirse, relacionarse o asociarse con los
incrédulos.
Otras versiones de la Biblia, en 2Corintios 6.14, son más claras al respecto. Por
ejemplo la Biblia en Lenguaje Sencillo traduce: “No participen en nada de lo que
hacen los que no son seguidores de Cristo. Lo bueno no tiene nada que ver con lo
malo. Tampoco pueden estar juntas la luz y la oscuridad”.
La Biblia Palabra de Dios para Todos: “Ustedes no son iguales a los que no tienen fe
en Cristo. Entonces no se junten con ellos. ¿Acaso hay algo en común entre el bien
y el mal? o ¿cómo puede la luz estar junto con la oscuridad?”.
Aquí el punto sobre el cual se debe llamar la atención, es que en ninguna parte de la
Biblia se usa esta palabra o figura para referirse al matrimonio. Es verdad que
muchas personas sí lo hacen en su vocabulario diario. Las gentes se refieren a su
matrimonio metafóricamente como un yugo que tienen que cargar. No hay
problema, está bien si lo quieren ver así, o si usan esta figura así.
Pero Dios no usa esta palabra así, no emplea en su Escritura esta figura de ese modo.
No es correcto usar comúnmente una figura metafórica y luego afirmar verla usada
así en las Palabras de Dios; esto no es usar bien la palabra de verdad (2Timoteo 2.15),
es añadirle a las Santas Escrituras y esto sí es pecado (Proverbios 30.6).
EL CONTEXTO HISTÓRICO
Quienes afirman que el texto de 2Corintios 6.14 habla, se refiere o aplica al
matrimonio, no solo interpretan y usan mal las palabras de Dios, sino que ignoran
totalmente el contexto tanto histórico como textual del citado pasaje. La herramienta
más importante en el análisis e interpretación de la Biblia es atender, cuidar y
sujetarse estrictamente al contexto del pasaje que se estudia. Pero esto es pasado por
alto y se llega a conclusiones absurdas por ignorancia voluntaria.
Veamos primeramente el contexto histórico del pasaje. La fidelidad, comunión y
armonía de los hermanos en Corinto estaban amenazadas principalmente por la
idolatría y su contaminación (1Corintios 8; 10.18-22), el asecho de los judaizantes
(2Corintios 11.13-15) y la falta de disciplina (1Corintios 4.18-21; capítulo 5; 2Corintios
13.1-10). En ese contexto, tenían un buen menú de gentes con quienes no debían de
juntarse en asociación con su pecado.
Pablo mismo y a la misma comunidad de Corinto, les aclara que no pueden dejar de
juntarse absolutamente con los incrédulos, pues para esto sería necesario salir del
mundo (1Corintios 5.9-13). Más bien, no debían juntarse con quienes llamándose
hermanos fueran pecadores, o con los incrédulos pero en su pecado.
Recordando el contexto general del Nuevo Testamento, no se le prohíbe al cristiano
meramente asociarse con incrédulos, sino participar en su pecado. Efesios 5.7-11
tiene el mismo contexto: “No seáis, pues, partícipes con ellos. Porque en otro
tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz
(porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo
que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las
tinieblas, sino más bien reprendedlas”.
Necesitamos estar con las gentes del mundo para poder ser una luz para ellas (Mateo
5.14), para que vean nuestras buenas obras y Dios sea glorificado (Mateo 5.16), para
hacerles el bien (Gálatas 6.10) y para intentar su salvación (1Corintios 11.16).
Dios nos prohíbe pues, no toda asociación, sino asociaciones pecaminosas. Dice el
mismo Jesús: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal”
(Juan 17.15). Si Dios nos prohibiera toda asociación, no podríamos trabajar para un
incrédulo, por ejemplo, o tener amistades no cristianas. Este es, quizás a grandes
rasgos, el contexto histórico de los corintios y sobre el cual habla 2Corintios 6.14.
EL CONTEXTO INMEDIATO
Ahora veamos el contexto inmediato del pasaje. Como se dice frecuentemente, todo
texto sacado de su contexto se convierte en un pretexto.
La primera clave para darnos cuenta que un pasaje está siendo mal interpretado, es
que tal interpretación del texto contradice la enseñanza general de la Biblia o, en
ocasiones, hasta la enseñanza del mismo libro o autor, lo cual es todavía más notorio.
Ese es el caso precisamente con este pasaje de 2Corintios 6.14. No se lee en su
contexto atendiendo a toda la idea y el propósito del autor.
El contexto completo es desde el versículo 14 hasta el primer versículo del capítulo 7.
Si el lector del texto no se detuviera sino que continuara leyendo, obtendría
claramente toda la enseñanza de Dios en el pasaje. Dice el apóstol Pablo:
Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo
inmundo; y yo os recibiré, (2Corintios 6.17)
Fiel a su costumbre, Dios no se refiere a un problema sin revelarnos su solución. Así
como el verso 14 dice que no nos unamos con los incrédulos, el 17 ordena salir de ese
tipo de uniones (asociaciones, relaciones, yugos desiguales).
La palabra salid traduce el griego exercomai, que significa salir, irse, alejarse,
dejar, escapar. Por su parte la enfática orden apartaos es traducción del griego
aforizo, y significa repeler a los demás con fronteras, apartar algo y señalarle
límites. Entonces, Dios exige dos cosas: abandonar ese yugo desigual y ponerle límite
de distancia.
La Biblia en Lenguaje Sencillo traduce: “Por eso, el Señor también dice: Apártense
de ellos. No toquen nada impuro, y yo los aceptaré”.
La Palabra de Dios para Todos vierte: “Salgan de entre esa gente y sepárense de
ellos. No toquen nada impuro y yo los aceptaré”.
Cabe decir que toda esta instrucción representa un claro mandamiento del Señor. No
hay aquí un consejo, una opinión, o una sugerencia. Dios no aceptará o recibirá a
quien no sea capaz de rechazar ese yugo desigual, o si ya está en él, de dejarlo y tomar
distancia. Quien está en yugo desigual, por tanto, está en pecado y debe arrepentirse,
abandonarlo y pedir perdón a Dios. (Vea la promesa de Dios en 2Corintios 6.18).
APLICACIÓN
Así, analizando el texto dentro de su contexto inmediato, y habiendo analizado este
junto con el contexto histórico, y analizado además el significado de las principales
palabras usadas, podemos darnos cuenta de que esta enseñanza no trata, ni se puede
aplicar, al matrimonio de un creyente con una persona incrédula. Al referirse Dios al
yugo desigual, no tiene en mente el así llamado matrimonio mixto.
¿Por qué? Porque dicha interpretación y aplicación del texto lo pone en contradicción
con la enseñanza de Nuestro Señor Jesucristo quien dijo: “Así que no son ya más
dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”
(Mateo 19.6).
Dios no manda ni acepta la disolución de un matrimonio, salvo por causa de
fornicación: “Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa
de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada,
adultera” (Mateo 19.9). Pero si no hay fornicación de por medio, nadie tiene permiso
divino para repudiar a su cónyuge.
Quien repudia a su pareja peca, además, porque la expone al adulterio: “Pero yo os
digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que
ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio” (Mateo 5.32).
Creer que el yugo desigual habla del matrimonio, pone en contradicción al mismo
autor de esa frase y ante los mismos destinatarios, pues Pablo ya les había ordenado
a los corintios: “Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el
Señor: Que la mujer no se separe del marido… y que el marido no abandone a
su mujer” (1Corintios 7.10-11). Para no dejar lugar a dudas, les añade: “…si algún
hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la
abandone. Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir
con ella, no lo abandone” (1Corintios 7.12-13).
Podemos ver claramente que Dios manda, por Cristo y por Pablo, no separarse del
cónyuge, ni siquiera del incrédulo, sino solamente por adulterio. Pero en 2Corintios
6.14-17, el mismo Pablo manda no entrar en yugo desigual y, si ya se está en él, salir
de él y apartarse. No hay forma pues, de conciliar ambos mandamientos.
Hay quien dice que 2Corintios 6.14 trata de quienes van a unirse, y 1Corintios 7 de
quienes ya están unidos, por lo tanto, dicen, no debe de verse ninguna contradicción.
Sin embargo, el versículo 14 de 2Corintios 6 no está solo, es un error interpretarlo
fuera de su contexto y su contexto ordena el abandono y la separación del yugo
desigual. Si el versículo 14 trata de quienes pueden entrar en ese yugo, el 17 trata de
quienes deben salir de él, y no se puede salir de algo a lo que no se ha entrado.
CONCLUSIÓN
Toda interpretación errónea de la Escritura tiene graves consecuencias. Trae
perdición espiritual aunque no se exprese, y contienda y división al cuerpo de Cristo
cuando se enseña y se pretende imponer sobre los demás. Gracias a Dios no es así,
pero si esta doctrina fuera cierta, debería de excomulgarse a todos los hermanos
casados con incrédulos, en caso de no querer divorciarse, pues tal yugo sería pecado.
Se dice que no, porque se unieron cuando no conocían esta ley. Pero muchas cosas
hicimos y conservamos ilegalmente antes de conocer la ley de Cristo, y tuvimos que
dejarlas. Si un adúltero se convierte, debe dejar su relación adúltera, si de algo ajeno
se apropió, debe devolverlo, etc., aún cuando lo hizo antes de conocer la voluntad de
Dios. La ignorancia de la ley de Dios no exime al hombre de responsabilidad. Si el
yugo desigual se refiere al matrimonio con inconversos, todo el que esté en esa
condición debe salir de ella, para ser santo y gozar de la comunión con Dios.
No queriendo enfrentarse con las consecuencias de su mala interpretación, y
pretendiendo suavizar las cosas, dicen que solo es un consejo, una opinión personal,
que no dicen que sea mandamiento ni pecado el hacerlo; pero Dios en ese texto no se
expresa en esos términos, sino que habla de un mandamiento y de dejar un pecado.
Es verdad que no es sabio que un cristiano se case con alguien que no lo es, pero eso
se puede enseñar adecuadamente sin necesidad de torcer pasajes bíblicos.
Antes de comunicar nuestra interpretación de un pasaje bíblico, consideremos bien
todas las consecuencias espirituales, lógicas y prácticas que se derivan de nuestra
exégesis, por bien de nosotros mismos y de la hermandad. “Ten cuidado de ti mismo
y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los
que te oyeren” (1Timoteo 4.16).
Dios le guarde y gracias por su atención.
A continuación, doy respuesta a una objeción enviada por un hermano…
OBJECIÓN: “Analiza el texto habla de una unión y unión viene de matrimonio... Las
versiones que mandaste analizalas dicen no se junten esa palabra refiere a unirse.”
RESPUESTAS:
La palabra unión, o en sus usos unirse, unidos, unir, no “vienen de matrimonio”,
¿Quién dice eso? Esta palabra solamente significa poner una cosa al lado de otra.
Se usa de personas, objetos, ideas, etc. Se puede usar con referencia al
matrimonio, pero no es exclusiva de él. Igualmente su sinónimo juntar. Lo que
signifique en cada caso particular depende del contexto en el que se use.
Ejemplos comunes de su uso cotidiano: en una conversación acerca de política se
habla de unir fuerzas, acerca de una carretera de unir a dos o más poblaciones, en
una carpintería de unir dos o más piezas de un mueble, etc. Pero nadie entiende
que su uso en estos contextos hable de matrimonio. No es pues un término
exclusivo del tema matrimonial ni surge de él. El contexto siempre determina su
significado. Veamos algunos ejemplos bíblicos:
“Todos estos reyes se unieron, y vinieron y acamparon unidos junto a las aguas de
Merom, para pelear contra Israel” (Josué 11.5).
¿Se casaron estos reyes entre sí? No. ¿Por qué no? porque el contexto no habla del
matrimonio, sino de la guerra. Ellos se unieron militarmente. El significado de la
palabra unirse, pues, depende del contexto en que sea usada.
“Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro” (Hechos 8.29).
¿Le ordena el Espíritu Santo a este predicador casarse con un carro? No. Porque el
contexto claramente nos indica que se trata de acercarse a él para predicarle el
evangelio a su pasajero. La palabra juntar por sí sola no significa casarse, sino que
depende del contexto.
“Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo
separe el hombre” (Mateo 19.6).
¿Cómo se entiende la palabra juntar aquí? Lógicamente juntar matrimonialmente.
No porque la palabra juntar lo diga, sino el contexto.
“Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la
mujer no se separe del marido” (1Corintios 7.10).
¿Están casadas estas personas? Sí, porque el contexto en que se usa este término
trata del matrimonio.
El contexto siempre nos aclara de qué se habla y qué significa unir o estar unido. (El
cuidado del contexto es la primera y la más importante herramienta para interpretar
correctamente cada texto de la Biblia; nunca debe de olvidarse o de ignorarse). En
2Corintios 6.14, la palabra unáis no significa matrimonio, porque, como ya vimos y
comprobamos, el contexto histórico e inmediato del pasaje no trata sobre el
matrimonio, sino sobre la idolatría.
Por cierto, si las palabras unir o juntar quieren decir matrimonio, entonces no
podrían ser utilizadas en ningún otro contexto. Concluimos que la palabra unir, o su
sinónimo juntar, usadas solas, no significan matrimonio.
En 2Corintios 6.14, en el griego original, no dice “no se UNAN en YUGO
DESIGUAL”, como si fueran dos cosas o palabras distintas, sino que en un solo
vocablo compuesto, que es heterozugeo, se manda a no ser “desigualmente unidos
en yugo”, como traduce el Interlineal de Francisco Lacueva:
El interlineal griego-español del texto Bizantino Mayoritario dice igual: “No estén
llegando a ser desigualmente unidos en yugo a carentes de confianza…”.
El mandamiento de Dios pues, es no unirse o juntarse con los no creyentes,
participando en sus pecados. La Biblia en Lenguaje Sencillo dice: “No participen en
nada de lo que hacen los que no son seguidores de Cristo. Lo bueno no tiene nada
que ver con lo malo. Tampoco pueden estar juntas la luz y la oscuridad”.
Cabe mencionar que en 1Corintios 7.10 (citado arriba), las palabras “unidos en
matrimonio” traducen el vocablo griego gameo, relacionado con gamos, que
significa boda, casamiento o matrimonio en general. Por eso, tanto el contexto como
las palabras usadas tratan del matrimonio. No es así en el caso de 2Corintios 6.14.
Nuevamente, esta interpretación del texto: 1. Ignora el contexto histórico, 2. Ignora
el contexto inmediato, 3. Ignora el uso y significado de las palabras involucradas y 4.
Origina contradicción en las palabras y enseñanzas del apóstol inspirado Pablo.
Enseguida, un repaso a un estudio acerca del tema…
REPASO ACERCA DE 2CORINTIOS 6.14
Se me comparte un enlace a un estudio anónimo en internet, acerca del significado de la
frase “yugo desigual” y del vocablo griego así traducido. A continuación lo cito en algunas
partes (anteponiendo las siglas EA de estudio anónimo) y enseguida doy mis comentarios al
respecto.
EA: “Pregunta: ¿Qué es “yugo desigual”? (2Corintios 6:14) Respuesta: “No os unáis en yugo
desigual con los incrédulos” (2 Corintios 6:14). El texto griego dice: μη
γινεσθε ετεροζυγουντες. Traducido literalmente “no llegue a estar diferente unido” (hetero-
unido).”
COMENTARIO JB: Efectivamente. Ese es el vocablo griego involucrado y ese es su significado
literal, de acuerdo. Ahora bien, ese es su significado literal aunque su uso es metafórico,
significando que los cristianos no debemos asociarnos con los incrédulos.
EA: “Heterosexual se refiere a uno atraído a otro sexo o sea diferente sexo – atraído a una
persona de otra naturaleza sexual (el varón atraído a la mujer o viceversa).”
COMENTARIO JB: Esto es correcto. Significando la palabra griega hetero “otro o diferente”,
al unirla a otra palabra (en este caso la palabra “sexual”) se le da significado específico. La
palabra hetero es un prefijo y, por sí solo, no especifica aquellos elementos que son unidos.
Pueden ser personas, objetos o ideas. Obviamente, tampoco especifica la naturaleza y el
carácter de esa unión (en qué consiste la unión o incluso si es buena o mala). Existen otros
ejemplos de su uso como: heterodoxo (de diferente doctrina), heterogéneo (compuesto de
partes de diversa naturaleza), etc.
EA: “Hetero-unido (que no es palabra legítima en el castellano, por supuesto) es unido con
otro – unido con algo o alguien diferente. En este contexto se trata de estar unido con
alguien que sea de otra naturaleza espiritual (creyente con incrédulo). Por este motivo
es “desigual”.”
COMENTARIO JB: Cierto. Aplicando la palabra hetero a una unión de personas, y hablando
el contexto del pasaje del peligro de los idólatras, el significado de la frase viene siendo
claramente: no unirse con los incrédulos en su pecado. La Biblia en Lenguaje Sencillo
traduce: “No participen en nada de lo que hacen los que no son seguidores de Cristo”.
Ahora bien, aquí es necesario hacer una nota de advertencia. Explica el autor correctamente
el significado del vocablo griego: “no llegue a estar diferente unido”. Después pone un
ejemplo también correcto del uso del prefijo hetero: heterosexual. Inmediatamente en este
párrafo pasa a explicar que el texto en análisis trata “de estar unido con alguien que sea de
otra naturaleza espiritual”. Cuidado, porque sin expresarlo abiertamente, al ligar estos tres
párrafos, le confiere al prefijo hetero un significado sexual o matrimonial que el término no
posee. Los lectores deben tomar nota y leer todo con atención.
Los tres párrafos son correctos y dicen verdades, pero tratan de temas diferentes que no
deben de mezclarse.
EA: “En el campo literal de los animales, la ley prohibió el yugo desigual: “No ararás con
buey y con asno juntamente” (Deuteronomio 22:10; vea también Levítico 19:19). Hasta
advierte contra sembrar la viña con semillas diversas (Deuteronomio 22:9) debido a las
consecuencias negativas de tal práctica.”
COMENTARIO JB: De acuerdo. Asimismo, era el inicio de una enseñanza de aplicación
espiritual para el pueblo israelita en lo sucesivo. Acostumbrándose a no hacer mezclas de
diferente tipo o naturaleza, recibirían cierto mensaje implícito de no mezclarse ellos mismos
con los pueblos paganos. Dice bien nuestro escritor: este es el campo literal y según la ley
dada a un pueblo: el judío.
EA: “El tema específico no es el matrimonio y no se limita exclusivamente al matrimonio
sino que tiene aplicación a toda unión.”
COMENTARIO JB: Si se refiere al tema tratado por Pablo en 2Corintios 6.14, ya comienzan
las dificultades. Ciertamente “el tema específico no es el matrimonio”, y ese tema no tiene
cabida aquí. No es que “no se limita exclusivamente al matrimonio”, sino que no tiene
referencia alguna a él. Esto es una inconsistencia: si el tema no es el matrimonio, ¿Cómo es
que el texto no se limita al matrimonio? Si el tema no es el matrimonio, otro debe de ser el
tema. La idea de una unión de naturaleza sexual el anónimo escritor del estudio la tiene en
su mente, y la ha introducido sutilmente en su eiségesis del texto. Pero Pablo no tiene tal
discurso, concepto ni propósito.
¿Qué hace nuestro anónimo escritor? Primero explica correctamente el significado del
vocablo heterozugeo, “no llegue a estar diferente unido”. Después expone un ejemplo
correcto del uso del término hetero, al explicar acerca de la unión heterosexual. Luego
explica que el “contexto se trata de estar unido con alguien que sea de otra naturaleza
espiritual”. Prosigue a citar textos del Antiguo Testamento donde se prohíbe juntar animales
y semillas de tipos diferentes. Y ahora, de repente, dice que 2Corintios 6.14 “no se limita
exclusivamente al matrimonio”.
¿Se da cuenta estimado lector? Él cree que en alguna parte y de alguna manera, ha probado
que el texto habla, se refiere o aplica al tema del matrimonio. Pero si hemos seguido la
lectura con atención, tal cosa no ha sucedido. Decir algo no es comprobarlo.
El vocablo heterozugeo solamente significa “desigualmente unidos en yugo”, como dice
Francisco Lacueva. No es que “no se limita al matrimonio”, sino todo lo contrario: no
contiene tal idea. Si usted ha leído este documento desde el principio, ni la palabra griega
empleada por Pablo, ni el contexto histórico, ni el contexto inmediato, ni la enseñanza
general del Nuevo Testamento permiten la interpretación de que el “yugo desigual” en
2Corintios 6.14 se refiera al matrimonio.
EA: “El contexto específico es la relación del cristiano con los ídolos (2 Corintios 6:16).”
COMENTARIO JB: Más exactamente: la posible contaminación del cristiano en su
compañerismo con quienes tenían prácticas idolátricas. ¿De dónde surge pues la idea de
que habla del matrimonio o puede referirse a él?
Si el contexto es específico (y no general) y trata de la relación de los creyentes con los
incrédulos en su pecado, y si la palabra griega por sí sola no contiene el concepto
matrimonial, ¿por qué introducir tal idea y enseñanza en el pasaje?
EA: “El texto del Antiguo Testamento citado en 6:16 es Isaías 52:11…”
COMENTARIO JB: No. El texto citado en 6.16 es Levítico 26.11-12. Isaías 52.11 es citado en
2Corintios 6.17.
EA: “…y se trata del mandamiento profético que Dios les dio a los israelitas a salir de
Babilonia y volver a la tierra prometida en el momento designado después de los 70 años de
exilio en Babilonia (vea también Jeremías 50:8; 51:6,9,45). Encontramos la misma
exhortación en Apocalipsis 18:4 con aplicación espiritual a los cristianos que sufrieron la
persecución del imperio romano (designado simbólicamente como Babilonia en El
Apocalipsis).”
COMENTARIO JB: Bien, en ese caso se confirma el sentido y significado específicos de la
firme exhortación de Pablo. Los cristianos no deben de tener una asociación con los no
creyentes, de forma tal que se puedan contaminar espiritualmente con sus prácticas.
Los textos citados inspiradamente por Pablo, no solo contienen y refuerzan esta ordenanza,
sino que exigen la salida de los creyentes de esa unión desigual. Pablo no solo selecciona y
cita esos textos para prevenir sobre el riesgo de contaminación, sino también para enseñar
la verdad de Dios para quienes ya se encuentren en ese yugo: salgan de él. El texto
mencionado por el autor del estudio dice: “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella,
pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas”
(Apocalipsis 18.4). Por esta razón las palabras de Pablo en 6.14 no pueden aplicarse al
matrimonio, porque acerca de él ya ha enseñado Dios: no se separen (Mateo 5.32; 19.6,9;
1Corintios 7.10-14). Recuérdese: cuando la interpretación de un texto lo pone en
contradicción con otros, esa interpretación no es correcta.
EA: “La pregunta siempre surge si esto tiene que ver con el matrimonio. Este texto
definitivamente NO se refiere específicamente o exclusivamente al matrimonio.”
COMENTARIO JB: Ni específicamente, ni exclusivamente, ni de ninguna otra forma.
EA: “Pero )habrá alguna relación más íntima y más comprometedora que el matrimonio?”
COMENTARIO JB: Siempre que la Palabra de Dios no diga lo que se cree o quiere escuchar,
surgirá el pensamiento del hombre, para introducir sus razonamientos y argumentar desde
la lógica, las circunstancias, los deseos, etc. No, tal vez no haya relación más intima que el
matrimonio, pero Dios no le prohíbe al creyente casarse con incrédulos. No es la enseñanza
de Pablo en 2Corintios 6.14 y en el resto del Nuevo Testamento.
Es importante hacer algunas notas: 1. Este estudio no dice que sea pecado que el cristiano
se case con incrédulos. 2. Tampoco afirma que el texto lo prohíba. 3. Sin embargo, el autor
del estudio se ha encargado, con sus imprecisiones y mezclas, de darle ese entorno
matrimonial al texto de 2Corintios 6.14. Eso es lo que hace precisamente en esta frase
anterior.
EA: “Es difícil y no es aconsejable, pero lo que este texto prohíbe es que el cristiano se sujete
a los valores o la incredulidad del marido que no sea cristiano o de la esposa que no sea
cristiana.”
COMENTARIO JB: El mandamiento del texto no se refiere a un cristiano respecto a su
matrimonio, sino que en términos absolutos, el cristiano no debe “sujetarse a los valores o
incredulidad” de nadie. Este y otros textos más mandan no conformarse a este siglo, no
amar al mundo que aborrece a Dios. He aquí algunos: Juan 17.14-16; Colosenses 2.8;
Santiago 4.4; 1Juan 2.15-17; Romanos 12.2.
En otras partes, el autor del estudio da muchas y buenas razones de por qué no es sabio el
que un cristiano se una en matrimonio con alguien que no cree en Dios. Estamos de acuerdo
en eso, compartimos la misma preocupación. Hemos conocido experiencias nada positivas.
Pero esto puede enseñarse sin necesidad de torcer las Escrituras o añadirle ideas ajenas.
Tonalá, Jalisco – Julio de 2020
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Publicaciones Jesús Briseño