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METODOLOGÍA ESTABLECIDA POR CRISTO

PARA EL CUMPLIMIENTO DE LA MISIÓN

Samuel Naval Dávila


Docente de la Facultad de Teología – Upeu

Introducción

En estos días hablar de métodos para cumplir la misión trasciende


las esferas del adventismo e involucra a todo el mundo cristiano. Cada
confesión religiosa, desde sus presuposiciones epistemológicas y su teo-
logía de la misión, ha bombardeado el mercado cristiano con metodolo-
gías de misión hechas en base a las experiencias de sus más sobresalien-
tes representantes.1 Muchos métodos cuentan con base bíblica, tienen
buenas estrategias, sin embargo, dejan de lado la metodología del dueño
de la misión.2 El presente estudio tiene como objetivo dar a conocer los
métodos usados por Jesucristo para el establecimiento de la misión. Para
ello, se estudiará la primera parte del segundo discurso pedagógico regis-
trado en Mateo 10:1-15.

Estudio del contexto

Los especialistas han estructurado el evangelio de Mateo entre


discursos y narrativas.3 Los discursos vienen a ser los sermones de Cristo

1
Cualquier metodología de misión que no está en primer lugar centrado en la teología es
mera antropología. Daniel Julio Rode, Teología de la misión (Libertador San Martín, E. Ríos, Facul-
tad de Teología: Universidad Adventista del Plata, 2010), 19.
2
Toda la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, es un libro misionero; la revelación del pro-
pósito y acción de Dios en misión en la historia humana. Arthur F. Glasser, Charles E. Van Engen,
Dean S. Gilliland y Shawn B. Redford, Anouncing the Kingdom: The story of God’s Missión in the
Bible (Gran Rapids, MI: Baker, 2007), 17.
3
Donald H. Hagner, “Structure”, Matthew 1-13, en Word Biblical Commentary, ed. David
A. Hubbard, Glenn W. Barker (Dallas, TX: Word Books Publisher, 1993), 33a:1; Leander E Keck,
ed., The New Interpreter’s Bible (Nashville, TN: Abingdon Press, 1995), 8:110-3.

21
Samuel Naval Dávila

y las narrativas son los relatos, parábolas y descripciones del ministerio


de Jesús.4 Los discursos se inician con la frase, “cuando terminó Jesús de
hablar estas palabras”, la cual, con leves modificaciones se repite en cada
uno de los cinco principales discursos (7:28; 11:1; 13:53; 19:1; 26:1).5
El capítulo 10 es el segundo y gran discurso de Jesús que
se encuentra en Mateo.6 Es conocido como el sermón de la misión
y está precedido por tres párrafos de transición7 que sirven como
introducción para el desarrollo del sermón.
Para George Knight, prominente teólogo adventista, el dis-
curso está estructurado en tres secciones: la primera sección está
dirigida especialmente a los discípulos (10:5-25), la segunda ani-
ma a los oyentes a no temer en las adversidades (10:26-31) y la
tercera trata de la persecución a manos de las autoridades, amigos
y familiares (10:32-42).8
Sobre la construcción de las divisiones propuestas en el ca-
pítulo de la misión, se construirá el estudio que brindará alcances
sobre los pasos usados por Cristo. A continuación se estudiará cada
uno de ellos.

Tuvo compasión por las multitudes

En Mateo 9:35-38, hay una transición previa a la presentación del


sermón de la misión. En estos textos se usa la palabra “compasión”, que en
griego es “esplagjvisthe” que significa “sufrir juntos”, “tratar con emocio-
nes...” con “simpatía”. Es una emoción humana que se manifiesta a partir

4
Ulrich Luz, Mateo 1-7: el evangelio según san Mateo (Salamanca: Ediciones Sígueme,
2001), 32.
5
David J. Bosch, Misión en transformación-cambios de paradigma en la teología de la
misión (Gran Rapids, MI: Libros Desafío, 1991), 86; Leander E Keck, ed. The New Interpreter’s
Bible, 8:110-3.
6
George R. Knight, Mattew-The Abundant Life Bible Amplifier (Oshawa: Pacific Press Pu-
blishing Association,, 1994), 122.
7
Ibid.
8
Ibid, 122-5.

22
Metodología Establecida por Cristo para el Cumplimiento de la Misión

del sufrimiento de otro ser.9 Más intensa que la empatía, la compasión des-
cribe el entendimiento del estado emocional de otro, y es con frecuencia
combinada con un deseo de aliviar o reducir su sufrimiento.
Esta compasión es la misma que había en la deidad por la humani-
dad.10 Es la del Padre que envía en misión a su Hijo (Jn 3:16); Jesús mis-
mo que se describe como el que vino a buscar y a salvar lo que se había
perdido (Lc 19:10) y al mismo Espíritu Santo ayudando a las personas
para el cumplimiento de la misión.11
Jesús tuvo compasión de la gente porque los vio como ovejas sin
pastor (9:36).12 En el tiempo de Jesús, los encargados de la grey no eran
más que asalariados (Jn 10:12,13) y cuando vino el Buen Pastor, encon-
tró que sus ovejas estaban abatidas y dispersas.13 Esta enseñanza no se
había perdido en Mateo y probablemente tampoco en su audiencia; de
hecho Cristo, como el divino pastor, es un tema que aparece a lo largo
del libro (2:6; 25:31-46). El gran Pastor de Israel había venido en la per-
sona de Jesús de Nazaret para pastorear a su rebaño; y a la vez, vino para
enviar a sus discípulos para que extiendan su obra y sus enseñanzas. Al
respecto, Elena de White declara:

Debemos sentir odio hacia el pecado, y compasión y amor hacia el


pecador. Por todas partes, en derredor nuestro, hay almas que van
hacia una ruina tan desesperada y terrible como la que sobrecogió a
Sodoma. Cada día termina el tiempo de gracia para algunos. Cada
hora, algunos pasan más allá del alcance de la misericordia. ¿Y dónde
están las voces de amonestación y súplica que induzcan a los peca-
dores a huir de esta pavorosa condenación? ¿Donde están las manos

9
“Sufrir”, Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Compasi%C3%B3n (consultado: 14 de
febrero, 2010).
10
Bosch, 477.
Silvano Fausti, Una comunidad lee el evangelio de Mateo (Bogotá: San Pablo, 2007),
11

198.
12
Elena de White, El deseado de todas las gentes (Buenos Aires: Asociación Casa Editora
Sudamericana, 1990), 124.
Francis Nichol, ed., Comentario bíblico adventista (Buenos Aires: Asociación Casa
13

Editora Sudamericana, 1992), 5:361.

23
Samuel Naval Dávila

extendidas para sacar a los pecadores de la muerte? ¿Dónde están los


que con humildad y perseverante fe ruegan a Dios por ellos?14

Es la compasión por las personas la que hizo buscar obreros para


la mies (9:37, 38). Ésta debe ser la motivación que debe sentir todo aquel
que participa de la misión de Dios.15
El ejemplo de Cristo, al vincularse con los intereses de la
humanidad, tiene que ser seguido por todos los que predican su
Palabra y por todos los que han recibido el evangelio de su gracia.16

Extendió un llamamiento (v. 1a)

La palabra griega para “llamamiento” es “proskalesámenos”


que se traduce como “los llamé”, “los invité”. Aparece 22 veces en
los Evangelios y Hechos; sólo en Mateo aparece seis veces, (15:10, 32;
18:2,32 y 20:25) y se usa para llamar a la multitud, a sus discípulos y
también a niños. Las veces que Jesucristo aparece llamando a la multitud
o a sus discípulos es para transmitirles su preocupación, alguna una en-
señanza o para encomendarles la misión.17
El llamado tiene una relación directa con la misión, por lo tanto,
no puede haber misión sin llamamiento. La frase de Jesús así lo explica:
“la mies es mucha, mas los obreros pocos” (9:37). La referencia muestra
la necesidad de obreros para trabajar en la viña del Señor al lado del
dueño de la mies.18 Después de haber mostrado la necesidad de obreros,
entonces el evangelista los presenta: ellos son los “doce discípulos”.19

14
White, Patriarcas y profetas, 133.
15
Nichol, Comentario bíblico adventista, 5:361.
16
White, El deseado de todas las gentes, 126.
17
Johannes B. Bauer Diccionario de teología bíblica (Barcelona: Herder, 1988), 478.
Rogers Greenway, Vayan y hagan discípulos (Gran Rapids, MI: Libros Desafío, 2002), 13.
18

George R. Knight, Mateo: colección vida abundante la Biblia amplificada (Buenos Aires:
19

Asociación Casa Editora Sudamericana, 1997), 122.

24
Metodología Establecida por Cristo para el Cumplimiento de la Misión

El Señor escogió a doce y hizo colaboradores de la misión. Bar-


clay considera que los que fueron llamados no eran personas extraordi-
narias, porque se ha dicho que Jesús no busca seres humanos extraordi-
narios sino personas corrientes que puedan convertir las cosas ordinarias
en extraordinarias.20
Hoy más que nunca resuena en la mente de los que han sido lla-
mados a participar de la misión de Dios. Los campos están blancos para
la cosecha, pero faltan obreros.21 Más obreros deben responder al llama-
do de Dios, diciendo: “heme aquí, Señor”.

Les dio autoridad (v. 1b)

Dios califica a todo colaborador suyo equipándolo para hacer


frente a la misión. Los discípulos recibieron “autoridad” y “potestad”
(10:1). Toda autoridad legítima es derivada de Jesucristo, pues a él le ha
sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra, y él delega algo de ese
honor y de esa potestad en sus ministros.22 Esto incluye autoridad sobre
todo espíritu inmundo, es decir, para que puedan resistir a Satanás, y en
el nombre de Cristo puedan echar fuera a los demonios de la vida de las
personas.23 Asimismo, recibieron autoridad para “curar toda enfermedad
y toda dolencia”. Esta declaración está dada siguiendo el mismo pensa-
miento anterior, que como la autoridad viene de Cristo, él la comparte
con los suyos, por tanto, los llamados tendrán poder sobre las enferme-
dades y las dolencias.24
El ministro, como copartícipe de la misión de Dios en todas las
circunstancias de su vida, debe actuar sujeto a la autoridad otorgada por
el cielo y a la organización que le ha conferido el privilegio de ser su
mensajero.

20
Willian Barclay, Mateo (Barcelona: Clie, 2004), 1:404.
21
Rogers Greenway, 13.
Henry, Mateo, comentario exegético devocional a toda la Biblia, trad. Francisco la Cueva
22

(Barcelona: CLIE, 1983), 172.


23
Greenway, 21.
24
Henry, 175.

25
Samuel Naval Dávila

Los instruyó

Jesús, antes de enviar a los discípulos a cumplir la misión, les dio


instrucciones. La primera fue: “por camino de gentiles no vayáis, y en
ciudad de samaritanos no entréis”. ¿Por qué Jesús hizo esta restricción,
cuando él había sido favorablemente acogido en Samaria? Al respecto,
Mattew Henry comenta:

Este dicho es opuesto a la actitud de Jesús, debido a que en los


evangelios vemos a Jesús hablando con gracia e intimidad con
una mujer samaritana y revelándose a ella (Jn 4:4-42), lo vemos
contando una de sus historias inmortales acerca del buen samari-
tano (Lc 10:30-37), le vemos sanando a la hija de una mujer siro-
fenicia (Mt 15:28). ¿Entonces por qué los prohibió? La respuesta
es que los judíos ocupaban un lugar muy especial en el esque-
ma divino; en la justicia divina ellos deberían recibir la primera
invitación del evangelio. Otra razón es que los doce no estaban
equipados para predicar a los gentiles, no tenían el trasfondo, ni el
conocimiento ni la técnica y una tercera razón es que Jesús, como
buen estratega, sabía que debía comenzar el evangelio primero
por Judea, luego Samaria y los confines de la tierra (Hch 1:8).25

La segunda instrucción es: “id más bien a las ovejas perdidas de


la casa de Israel” (Mt 10:6). Las palabras “oveja perdida” sugiere la gran
preocupación de Jesús por el pueblo de Israel. Él miraba con inmensa
compasión y lo quería redimir sacándolo de la senda del pecado. Como
el gran Pastor su primer trabajo era atraerlos con cuerdas de amor a todas
las ovejas sinceras de la casa de Israel, porque sabía que el tiempo se
cumplía y pronto dejarían de ser el pueblo escogido de Dios.26
La tercera instrucción es con relación al mensaje: “el reino de
los cielos se ha acercado” (Mt 10:7). Éste era el mismo con que Juan el

25
Henry, 177.
26
Rode, Teología de la misión, 71.

26
Metodología Establecida por Cristo para el Cumplimiento de la Misión

Bautista y el mismo Jesús habían iniciado su ministerio público (Mt 3:2


y 4:17), el cual consistía en sanar enfermos, limpiar leprosos, resucitar
muertos, echar fuera demonios y dar de gracia lo que de gracia han reci-
bido (10:7-8).27
En relación a la tercera instrucción, Jesús les dice: “no os proveáis
de oro, ni de plata, ni de cobre para llevar en vuestros cintos; asimismo de
alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de sandalias, ni de bordón; por-
que el obrero es digno de su sostén” (Mt 10:9,10). Con esta declaración,
Cristo hace énfasis en la confianza que se debe tener en él. Ya habían sido
instruidos a no afanarse por la vida (Mt 6:25 ss), es decir los siervos de
Cristo tendrán pan suficiente para proveerse a sí mismos y para compartir
con otros.28 Si uno es “hombre de Dios”, no debe dar la impresión de ser
hombre de negocios e ir buscando ganancias materiales.
En la cuarta instrucción les dice que el obrero es digno de su sus-
tento. Si el discípulo no debe proveer nada para el camino en el cumpli-
miento de la misión, entonces esta declaración indica que el pueblo de
Dios no debe nunca faltar a su deber de dar alimento al mensajero. La
expresión “trofe” no quiere decir salario sino sustento, porque para ello
se usa la palabra “misthou” (Lc 10:7).29
Una quinta instrucción se refiere a la forma de conducirse con los
extraños a quienes visitan: “en cualquier ciudad o aldea donde entréis,
averiguad quién es digno en ella” (10:11). El consejo era que tenían que
buscar una casa que fuera digna de recibir a un mensajero de Dios.30 No
puede ser en una casa de mala reputación moralmente, porque eso daña-
ría la utilidad del mensajero. No tenían que identificarse con nadie que
podría ser un obstáculo para el cumplimiento de su misión.
La sexta instrucción es concerniente al saludo: “Al entrar en la
casa, dadle vuestro saludo de paz” (v.12). El saludo de paz311 abre las
puertas y es señal de la buena voluntad y aceptación mutua entre hospe-

27
Henry, 178.
28
Ibid., 179.
29
Nichol, Comentario bíblico adventista, 5:365.
30
Ibid.
31
El saludo judío: la paz (heb. Shalom, que comprendía toda clase de bendiciones) sea
contigo (o con vosotros). Henry, 181.

27
Samuel Naval Dávila

dador y visitante.32 Al mismo tiempo presenta a un mensajero cortés y


amable, un modelo de caballerosidad cristiana.
La séptima instrucción es con relación al contacto social. Después
del saludo, los discípulos tendrían la conversación con los miembros de
la familia y sobre ello tendrían más elementos de juicio sobre la dispo-
sición de ésta. Asimismo, “Si la casa es digna, vuestra paz vendrá sobre
ella”; por esta razón, si se recibía con amor al mensajero y a su men-
saje, esa familia recibiría todas las bendiciones que reportaba acoger a
un representante de Cristo en ese hogar (Fil 4:7). Pero si la casa no era
digna, esa paz que transmitía el mensajero volvía con él, en otras pala-
bras, saldría de allí sin haber realizado el efecto al que estaba destinado
(Is 45:23).33
La octava instrucción tiene relación con el rechazo al mensaje.
Jesús les dice: “salir de esa casa o de esa ciudad” (v.14). El evangelio no
tiene por qué detenerse entre los que los rechazan. Cuando salgan de esa
familia o de ese pueblo deben sacudir el polvo de sus pies, esto es señal
de rompimiento de relaciones y el rechazo (ver Hch 13:51).34 Las conse-
cuencias para las familias o pueblos que no escuchan el mensaje de los
mensajeros se da en el versículo 15: “en verdad os digo que en el día del
juicio será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y Gomorra
que para esa ciudad”. A pesar de lo abominables que fueron Sodoma y
Gomorra, los que rechazan el evangelio son considerados por el Señor
como más abominables todavía, pues quiénes voluntariamente se niegan
a oír la doctrina que habría de salvarlos tendrán que oír la sentencia de
Dios en el juicio final.35

32
El saludo es importante para: (1) entrar mejor en el asunto, prepara el ambiente para la
presentación de la Palabra de Dios (2) para ver qué clase de acogida se os dispensa, porque el que
no recibe con amabilidad un saludo, no es de esperar que acoja con amabilidad un mensaje (3) para
dar una buena impresión de vuestra persona, lo cual puede influir en la presentación que se va a dar
del mensaje; Ibid., 180.
33
Craig S. Keener, Comentario del contexto cultural de la Biblia: Nuevo Testamento, 3ra ed.
(El Paso, TX: Mundo Hispano, 2006), 345.
34
Henry, 182.
35
George R. Knight, Mateo: colección vida abundante la Biblia amplificada, 122.

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Metodología Establecida por Cristo para el Cumplimiento de la Misión

Conclusión

Después de haber analizado en la perícopa de estudio sobre los


pasos que usó Jesucristo para el establecimiento de la misión, se ha lle-
gado a las siguientes conclusiones:

1. Cada colaborador de Cristo debe sentir la motivación que Cristo


sintió por las grandes multitudes que perecían en el pecado.
2. El llamado es esencial para el cumplimiento de la misión. Cristo
extiende un llamado constante a sus hijos para que participen con
él en el cumplimiento de la misión.
3. Los que participan de la misión son investidos con autoridad de-
rivada de Jesucristo. Jesucristo como dueño de la misión y con
potestad en el cielo y en la tierra delega algo de ese honor y de esa
potestad en sus enviados.
4. El cumplimiento de la misión exige instrucción. La misión sin
instrucción, no tiene origen en Cristo.

Que los pasos usados por Jesucristo para ser partícipes en la mi-
sión, haga reflexionar a cada mensajero en los métodos y pueda adoptar
el mejor, a saber, el de Jesús.

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