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Peregrinación Juvenil NEA a Itatí 2023

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Material de preparación

XLV PEREGRINACIÓN
JUVENIL del
NEA a ITATÍ

“Aferrados al amor de
María, construyamos
la fraternidad”
Material para la peregrinación juvenil a Itatí
PREPARADO POR Y PARA LOS JÓVENES DEL NEA
El presente subsidio fue preparado por jóvenes de la región del NEA, con la esperanza
puesta en compartir juntos, como Iglesia, un camino de preparación para esta Peregrinación
Juvenil del NEA a Itatí. El mismo contiene diferentes propuestas para guiar, iluminar y
preparar este caminar, y cada comunidad está invitada a adecuarlas a sus propias
realidades.
La duración de cada uno de los momentos propuestos, el orden en que se llevan a cabo, la
modalidad del encuentro (media jornada, jornada entera, retiro, vigilia, etc.) quedan
sujetos a la consideración antes mencionada. Cabe aclarar que el contenido del subsidio
está pensado para encuentros presenciales (pudiendo de todos modos ser adaptado para
una modalidad virtual o mixta). A quienes llevarán adelante los encuentros los
invitamos a hacer partícipes de los mismos tanto a quienes peregrinarán a la casa de
María y quienes los acompañarán en el servicio al peregrino, como así también a todos
aquellos que de algún modo u otro quieran ser parte de este caminar juntos.

Se propone que para cada encuentro (o bien la respectiva jornada) haya un espacio
dedicado a María: un altar, en donde esté la imagen de la Virgen de Itatí, acompañado de
velas, flores, la Palabra, etc. También se sugiere preparar un espacio con palabras,
imágenes u objetos que representen cada momento a vivir, así como el lema de la
peregrinación.
Queremos motivarlos a que del encuentro participen jóvenes y adultos que, durante la
jornada, brinden un espacio de escucha profunda y activa.

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2
Índice

Presentación del material .............................................................. 2

El Espíritu de este material .............................................................. 4

Oración para comenzar cada encuentro ..................................... 7

La piedad popular en la región del noreste argentino ............. 8

PRIMER ENCUENTRO ..................................... 9


“La misión que Dios sueña para mi”

SEGUNDO ENCUENTRO ..................................... 15


“La oración como lugar de encuentro con Dios”

TERCER ENCUENTRO ..................................... 21


“Junto a María quiero ser peregrino de esperanza”

Pequeña peregrinación .................................................................. 26

Breve reseña sobre la Peregrinación Juvenil a Itatí ............ 27

Himno de la Peregrinación “VAMOS PEREGRINO” ................. 28

¡Vamos que falta poco... el


NEA grita voy a llegar!
El Espíritu de este material
La Región NEA es caracterizada por virtudes que enriquecen el camino de la Iglesia
de una manera extraordinaria. La más evidente es la religiosidad popular del
pueblo; Juan Pablo II ya lo decía en su visita a nuestra región, valorando la gran
tarea prometedora de la misma, con las numerosas y fecundas iniciativas
pastorales que se abrían a nuevas perspectivas, permitiendo mirar al futuro con
1
una esperanza renovadora. Ese futuro es hoy nuestro presente. Queremos
mantenernos atentos a la escucha de la voz del Padre, que sigue hablando en el
corazón de cada uno de sus hijos.

EN ESTA OCASIÓN NOS SENTIMOS INTERPELADOS A:

● Poner la mirada en los jóvenes, que como lo dice el Papa


Francisco, son la esperanza gozosa de una Iglesia y de una
humanidad siempre en movimiento . 2
● Conectar y despertar en los jóvenes la vocación, aquello a lo que
están llamados, el sueño de Dios para sus vidas, que siempre está en
servicio de la Iglesia: “es una respuesta”.
● Procurar dejar herramientas concretas que incentiven a crear
una cultura vocacional y teológica. 3

● Animar la preparación del camino hacia la XLV Peregrinación


Juvenil del NEA a Itatí, bajo el lema “Aferrados a María,
construyamos la fraternidad”.

1 Homilía del Santo Padre Juan Pablo II-N°7


2 Mensaje del santo Padre francisco para la XXXVIII Jornada Mundial de la Juventud
3 Amadeo Cencini-Teología de las vocaciones-II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones

4
4
Este deber de fomentar las vocaciones pertenece a toda la comunidad cristiana : es
una misión de todo el Pueblo de Dios. Para esto es necesario aclarar que el hombre
que descubre esta voz, de Dios, que lo invita a ir mar adentro, erige a su vez ciertas
realidades que emanan del encuentro con Él, que lo ama: ORACIÓN, SUEÑOS y
5
ESPERANZA. Toda animación vocacional debe alentar al bautizado, logrando este ir
al encuentro de aquel que lo llama, y motivando que todo hijo de Dios se sensibilice y
pueda verlo, oyendo su voz y su Palabra. En esta preparación hacia la XLV
Peregrinación Juvenil del NEA a Itatí, queremos continuar trabajando en estas 3
claves que nos acompañaron también durante los encuentros propuestos para
nuestra región por la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones - Jornada de
Jesús Buen Pastor.

Oración
Orar es sentirse llamado y percibir siempre más clara la voz que llama para
hacer brotar en la oración la respuesta .6 El diálogo en la intimidad con Dios
nos ayuda a ver la realidad, discernirla para dar una respuesta. Esto ya lo
hacían los padres de la Iglesia: observaban lo que sucedía para después ir a
encuentro con Dios y dar una respuesta a lo que el pueblo necesitaba. Tu
vocación es una respuesta, un sueño de Dios, para el grito sufriente de cada
7
Cristo en la sociedad. No es posible servir a la Iglesia, ser santos, si no tenemos
un momento de escucha con Jesús; recordemos que el primer mandamiento
comienza diciendo: “escucha Israel”, el escuchar la voz del Padre nos enseña
el camino, que siempre es su hijo Jesús, nuestra mayor moral cristiana,
muerto y resucitado en cada una de nuestras realidades.

4 Optatam Totius
5 Amadeo Cencini-Teología de las Vocaciones-II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones
6 Amadeo Cencini-Teología de las Vocaciones-II Congreso Continental Latinoamericano de Vocaciones
7 Mateo 25:34-41
5
Sueños
El Papa Francisco a los jóvenes de Cuba les compartía:
Un escritor latinoamericano decía que las personas tenemos dos ojos: uno de
carne y otro de vidrio. Con el de carne vemos lo que miramos y con el de vidrio
“vemos lo que soñamos”. En la objetividad de la vida tiene que entrar la capacidad
de soñar, y un joven que no es capaz de soñar está clausurado en sí mismo, está
cerrado en sí mismo.
Cada uno sueña cosas que nunca van a suceder. Soñalas, desealas, buscá
horizontes, abrite a cosas grandes. No te arrugues, abrite y soñá, que el mundo
con vos puede ser distinto, soñá que si vos pones lo mejor de vos vas a ayudar a
que ese mundo sea distinto. No se rindan, sueñen.
Por lo tanto, sin más que agregar, vivamos la vida soñando en grande, teniendo
puesta la mirada y el oído a Dios, él nos transforma y nos brinda la capacidad de
soñar. Así con su gracia logramos lo que ponemos en marcha.

Esperanza
6

¿Cómo se puede experimentar la alegría y la esperanza en este mundo en el


que vivimos? El Papa Francisco, dirigiéndose a los jóvenes de la JMJ de
Panamá, recordaba que en medio de tantas situaciones de guerra, violencia,
suicidios, etc. nosotros podemos ser signos de esperanza porque somos
imagen y semejanza de Dios. Por eso “no debemos tener miedo a la santidad”.
Depender, en todo sentido, de Dios, nos libera de la esclavitud y nos lleva a
8
reconocer nuestra propia dignidad : ser hijos suyos por el bautismo.

8 Gaudete et exsultateN°32 6
Oración para comenzar cada encuentro
Querida Madre, en este camino de vida, nos aferramos
a tu amor maternal, buscando construir la
fraternidad que anhela nuestro corazón.
En nuestra oración, encontramos la fuerza para
seguir adelante cada día, confiando en tu intercesión y
en la gracia de tu Hijo amado.
Nuestros sueños te ofrecemos, como flores en tus
manos, sabiendo que tú los llevas al Padre, y que en
ellos se encuentra la semilla de un mundo más
fraterno.
Con la esperanza en el horizonte, miramos hacia
adelante con confianza, sabiendo que cada paso que
damos es guiado por tu amor y tu ternura.
Nuestra señora de Itatí, Madre de la Esperanza,
enséñanos a construir puentes, a tender manos
fraternas, a ser luz en la oscuridad, siguiendo siempre
el ejemplo de tu Hijo, Jesús.
Amén.
7
COMPARTIMOS A CONTINUACIÓN UN FRAGMENTO DEL DOCUMENTO
TITULADO “LA PIEDAD POPULAR EN LA REGIÓN DEL NORESTE ARGENTINO”,
DE LA COMISIÓN EPISCOPAL ARGENTINA:

El pueblo de Dios peregrino en nuestras diócesis de Misiones, Corrientes, Formosa,


Chaco y norte de Santa Fe es un pueblo religioso. Más precisamente, es un pueblo
donde la fe ancestral de los distintos grupos indígenas, se fue amalgamando con la fe
cristiana anunciada por los primeros Misioneros, y con la experiencia creyente de
otros grupos que fueron llegando en oleadas migratorias sucesivas. Es el pueblo
guaraní el que especialmente ha entrado en este proceso de fusión e interrelación,
dando origen a formas originales y únicas de vivir la fe. Estas experiencias tienen
como ejes fundamentales la Cruz y la Virgen, pero también se manifiestan en un
“ethos” particular, que privilegia algunas acciones y virtudes como la fiesta, el baile,
el coraje, la honradez, el valor de la palabra empeñada, el sacrificio y la esperanza.
Toda realidad histórica contingente, también tiene sus limitaciones y sus desaciertos.
La figura de la virgen, la cual recibe nombres que despiertan emociones muy
profundas en distintos puntos de nuestra región, se venera especialmente a orillas del
río Paraná, en la ciudad de Itatí. En la “Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora
de Itatí”, La Piedad popular del NEA adquiere uno de sus puntos más altos. Con esta
devoción, que se expresa por medio de permanentes peregrinaciones y visitas a su
Santuario, se sintetiza el fenómeno de la configuración de la piedad popular, de un
modo similar a lo acontecido con Guadalupe. María es referencia para el camino de
inculturación de la fe, liberando a los pueblos de situaciones de confrontación, y
ayudando a un proceso de interculturalidad, en mayor o menor profundidad pero de
un modo permanente.
Con el paso de los años, Itatí se fue convirtiendo en el ícono por excelencia de la
religiosidad de la región. En su santuario se verifica la descripción maravillosa que
hace el documento final de Aparecida cuando un cristiano visita un lugar Mariano (la
mirada del peregrino): “Se deposita sobre la imagen que simboliza la ternura y la
cercanía de Dios. El amor se detiene, contempla el misterio, lo disfruta en silencio.
También se conmueve, derramando toda la carga de su dolor y de sus sueños…, un
breve instante condensa una viva experiencia espiritual”. Bastan estas palabras,
para referir algo de lo que todos experimentamos y sentimos cuando llegamos hasta
la Basílica de la Virgen de Itatí.

8
La misión que Dios
sueña para mí
Primer
En este encuentro queremos principalmente reflexionar y
encuentro
profundizar sobre la misión que cada uno tiene dentro de la
Iglesia y el mundo.
Sabiendo que, siendo amados, somos llamados.

Los invitamos a iniciar con la Oración para comenzar cada encuentro (que se
encuentra en la página 7 del documento).

Luego, para animar la jornada, les proponemos las siguientes canciones de


animación. Pueden aprender juntos aprender la coreografía de las mismas.

Yo te elegí
De pecador a pescador

Presentación
Los invitamos a que se puedan tomar un tiempo para presentarse, y compartir además
cuáles son las motivaciones de cada uno para peregrinar (o acompañar de algún
modo) en esta nueva peregrinación juvenil a Itatí.

Iluminación
Les proponemos compartir un extracto del Mensaje del Santo Padre Francisco para la 61º
Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Sugerimos que, en función de quienes están
participando del encuentro, se considere leer el documento completo, el extracto que está a
continuación o puntos claves del mismo. Se podría compartir el documento vía WhatsApp con
los participantes, para que todos puedan seguir la lectura y comprenderlo mejor. 9
Un pueblo en camino
La polifonía de los carismas y de las vocaciones, que la comunidad cristiana reconoce y acompaña, nos
ayuda a comprender plenamente nuestra identidad como cristianos. Como pueblo de Dios que camina por
los senderos del mundo, animados por el Espíritu Santo e insertados como piedras vivas en el Cuerpo de
Cristo, cada uno de nosotros se descubre como miembro de una gran familia, hijo del Padre y hermano y
hermana de sus semejantes. No somos islas encerradas en sí mismas, sino que somos partes del todo (...)
muchos son los carismas y estamos llamados a escucharnos mutuamente y a caminar juntos para
descubrirlos y para discernir a qué nos llama el Espíritu para el bien de todos.
Además, en el presente momento histórico, el camino común nos conduce hacia el Año Jubilar del 2025.
Caminamos como peregrinos de esperanza hacia el Año Santo para que, redescubriendo la propia
vocación y poniendo en relación los diversos dones del Espíritu, seamos en el mundo portadores y testigos
del anhelo de Jesús: que formemos una sola familia, unida en el amor de Dios y sólida en el vínculo de la
caridad, del compartir y de la fraternidad (...) Y la oración —lo sabemos— se hace más con la escucha que
con palabras dirigidas a Dios. El Señor habla a nuestro corazón y quiere encontrarlo disponible, sincero y
generoso. Su Palabra se ha hecho carne en Jesucristo, que nos revela y nos comunica plenamente la
voluntad del Padre. En este año 2024, dedicado precisamente a la oración en preparación al Jubileo,
estamos llamados a redescubrir el don inestimable de poder dialogar con el Señor, de corazón a corazón,
convirtiéndonos en peregrinos de esperanza, porque «la oración es la primera fuerza de la esperanza.
Mientras tú rezas la esperanza crece y avanza. Yo diría que la oración abre la puerta a la esperanza. La
esperanza está ahí, pero con mi oración le abro la puerta» (Catequesis, 20 mayo 2020).
Quien comienza una peregrinación procura ante todo tener clara la meta, que lleva siempre en el corazón
y en la mente. Pero, al mismo tiempo, para alcanzar ese objetivo es necesario concentrarse en la etapa
presente, y para afrontarla se necesita estar ligeros, deshacerse de cargas inútiles, llevar consigo lo
esencial y luchar cada día para que el cansancio, el miedo, la incertidumbre y las tinieblas no obstaculicen
el camino iniciado. De este modo, ser peregrinos significa volver a empezar cada día, recomenzar siempre,
recuperar el entusiasmo y la fuerza para recorrer las diferentes etapas del itinerario que, a pesar del
cansancio y las dificultades, abren siempre ante nosotros horizontes nuevos y panoramas desconocidos.
El sentido de la peregrinación cristiana es precisamente este: nos ponemos en camino para descubrir el
amor de Dios y, al mismo tiempo, para conocernos a nosotros mismos, a través de un viaje interior,
siempre estimulado por la multiplicidad de las relaciones.
Por lo tanto, somos peregrinos porque hemos sido llamados. Llamados a amar a Dios y a amarnos los unos
a los otros. Así, nuestro caminar en esta tierra nunca se resuelve en un cansarse sin sentido o en un vagar
sin rumbo; por el contrario, cada día, respondiendo a nuestra llamada, intentamos dar los pasos posibles
hacia un mundo nuevo, donde se viva en paz, con justicia y amor. Somos peregrinos de esperanza porque
tendemos hacia un futuro mejor y nos comprometemos a construirlo a lo largo del camino. Este es, en
definitiva, el propósito de toda vocación: llegar a ser hombres y mujeres de esperanza.

Mensaje completo

10
Un pueblo en camino
Como individuos y como comunidad, en la variedad de los carismas y de los ministerios, todos
estamos llamados a “darle cuerpo y corazón” a la esperanza del Evangelio en un mundo marcado por
desafíos epocales: el avance amenazador de una tercera guerra mundial a pedazos; las multitudes de
migrantes que huyen de sus tierras en busca de un futuro mejor; el aumento constante del número de
pobres; el peligro de comprometer de modo irreversible la salud de nuestro planeta. Y a todo eso se
agregan las dificultades que encontramos cotidianamente y que, a veces, amenazan con dejarnos en
la resignación o el abatimiento. En nuestro tiempo es, pues, decisivo que nosotros los cristianos
cultivemos una mirada llena de esperanza, para poder trabajar de manera fructífera, respondiendo
a la vocación que nos ha sido confiada, al servicio del Reino de Dios, Reino de amor, de justicia y de
paz. Esta esperanza —nos asegura san Pablo— «no quedará defraudada» (Rm 5,5), porque se trata de
la promesa que el Señor Jesús nos ha hecho de permanecer siempre con nosotros y de involucrarnos
en la obra de redención que Él quiere realizar en el corazón de cada persona y en el “corazón” de la
creación. Dicha esperanza encuentra su centro propulsor en la Resurrección de Cristo, que entraña
una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes
vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable. Verdad que muchas veces
parece que Dios no existiera: vemos injusticias, maldades, indiferencias y crueldades que no ceden.
Pero también es cierto que en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde
o temprano produce un fruto» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 276). Incluso el apóstol Pablo afirma
que «en esperanza» nosotros «estamos salvados» (Rm 8,24). La redención realizada en la Pascua da
esperanza, una esperanza cierta, segura, con la que podemos afrontar los desafíos del presente. Ser
peregrinos de esperanza y constructores de paz significa, entonces, fundar la propia existencia en la
roca de la resurrección de Cristo, sabiendo que cada compromiso contraído, en la vocación que hemos
abrazado y llevamos adelante, no cae en saco roto. A pesar de los fracasos y los contratiempos, el
bien que sembramos crece de manera silenciosa y nada puede separarnos de la meta conclusiva, que
es el encuentro con Cristo y la alegría de vivir en fraternidad entre nosotros por toda la eternidad.
Esta llamada final debemos anticiparla cada día, pues la relación de amor con Dios y con los
hermanos y hermanas comienza a realizar desde ahora el proyecto de Dios, el sueño de la unidad, de
la paz y de la fraternidad. ¡Que nadie se sienta excluido de esta llamada! Cada uno de nosotros, dentro
de las propias posibilidades, en el específico estado de vida puede ser, con la ayuda del Espíritu Santo,
sembrador de esperanza y de paz.

Por todo esto les digo una vez más, como durante la Jornada Mundial de la Juventud en
Lisboa: “Rise up! – ¡Levántense!”. Despertemos del sueño, salgamos de la indiferencia,
abramos las rejas de la prisión en la que tantas veces nos encerramos, para que cada uno de
nosotros pueda descubrir la propia vocación en la Iglesia y en el mundo y se convierta en
peregrino de esperanza y artífice de paz. Apasionémonos por la vida y comprometámonos en
el cuidado amoroso de aquellos que están a nuestro lado y del ambiente donde vivimos. Se los Mensaje completo
repito: ¡tengan la valentía de involucrarse! Don Oreste Benzi, un infatigable apóstol de la
caridad, siempre en favor de los últimos y de los indefensos, solía repetir que no hay nadie
tan pobre que no tenga nada que dar, ni hay nadie tan rico que no tenga necesidad de algo
que recibir. Levantémonos, por tanto, y pongámonos en camino como peregrinos de
esperanza, para que, como hizo María con santa Isabel, también nosotros llevemos anuncios
de alegría, generaremos vida nueva y seamos artesanos de fraternidad y de paz.

Roma, San Juan de Letrán, 21 de abril de 2024, IV Domingo de Pascua. FRANCISCO


11
Espacio de compartir
Después de haber realizado la lectura del mensaje, se puede propiciar un espacio para
reflexionar y compartir, a raíz de algunas preguntas disparadoras:

¿Quién sos? ¿Cuáles son tus dones y carismas?


¿Cómo podés poner tus habilidades al servicio
de los demás? ¿A qué sentís que te llama Dios?
¿Qué significa ser peregrino/a? ¿Cuál es tu
verdadera meta en este peregrinar? ¿Qué llevas
en tu mente y en tu corazón? ¿Con qué
esperanzas vas a peregrinar en esta ocasión?

Esto puede hacerse a través de la siguiente dinámica: en una hoja en blanco,


cada uno se dibuja a sí mismo. Luego, se debe ir sacando flechas a los costados
de la imagen e ir respondiendo en ellas las preguntas que se propongan. Al
finalizar, quien guía el encuentro puede propiciar un ambiente para que los
participantes puedan compartir lo que anotaron.

Para finalizar, podrían compartir la canción ¿Para quién soy yo?

¿Para quién soy yo? -


Hakuna Group Música

Si se cuenta con suficiente tiempo, se puede


compartir lo que sintió cada uno al escuchar la
canción (si es posible que cuenten con la letra,
mejor). El contenido de la canción acompaña el
peregrinar y la búsqueda de sentido en este
caminar.

12
Dinámica - “Camino de la fraternidad”
Para este momento se sugiere preparar y decorar un espacio en el que se represente la
ruta de la peregrinación. Pueden haber señales, signos, objetos propios del caminar
que simbolizan los diferentes momentos por los cuales pasa el peregrino (el
entusiasmo inicial, las paradas, el encuentro con otros grupos de peregrinos, el
cansancio, el silencio del atajo, etc.) Para dar inicio a la dinámica, se puede invitar a
quienes participan del encuentro a recorrer el "camino de la fraternidad" de manera
libre, invitándolos a ponerse de pie, a caminar por el lugar y luego a que se detengan en
aquellos elementos que llamen su atención o sientan que los identifica. Se puede
agregar “paradas” en la ruta, en las cuales se coloque tarjetas con preguntas o desafíos
relacionados con los sueños, la misión personal y la construcción de la fraternidad.
Podría luego haber algún compartir al respecto.

Algunas propuestas:
¿Cómo podés contribuir a construir un mundo más fraterno? (en el
colegio, la universidad, el trabajo, la familia, con tus amigos y vecinos)
Escribí dos o tres dones o talentos que tengas y puedas compartir con los
demás para fortalecer la fraternidad en tu comunidad
De los sueños que tenés, ¿cuáles ayudarían a construir una sociedad más
justa y amorosa, inspirada en el ejemplo de María?
Identificá alguna acción que cotidianamente hagas, en el trato con los
demás, que pueda pensarse como reflejo del amor de María
¿Qué obstáculos encontrás en tu camino en el momento de construir la
fraternidad y cómo podrías superarlos?
¿Qué aspectos de tu vida personal o comunitaria necesitan ser
transformados para construir una sociedad más fraterna?

Como parte de la dinámica, podrían prepararse espacios específicos, que hagan


alusión a momentos y lugares propios de la peregrinación juvenil a Itatí. Por ejemplo,
un rincón de Primeros auxilios donde los participantes puedan reflexionar sobre la
importancia del autocuidado y el apoyo mutuo, como parte de este caminar fraterno.
Podemos darles nombre, como "Parada de Primeros Auxilios: Cuidando Nuestro
Camino". Buscamos propiciar el encuentro y la escucha con el otro. 13
La actividad puede ser acompañada de música, preferentemente instrumental para no
conducir hacia ningún estado de ánimo en particular.

Opciones no instrumentales

Hazme un Instrumento
de tu Paz
Conozco tu Corazón

Oración de cierre
Los invitamos a concluir el primer encuentro con un espacio de oración,
escuchando la canción Dijiste sí, para luego hacer una oración
comunitaria, en ronda y puestos de pie alrededor del altar a María.

¡Hasta el próximo
encuentro!

14
La oración como mi lugar
de encuentro con Dios
En el peregrinar se van sucediendo muchos acontecimientos,
Segundo
así como el encuentro con tantos otros peregrinos. Se hacen encuentro
presente el cansancio, los dolores, las emociones, nuestra
historia...
En este segundo encuentro proponemos rezar, reflexionar y
profundizar sobre la importancia de la oración, lugar de
encuentro con Dios, que nos sostiene hasta en las
circunstancias más difíciles que se presentan en el camino.
Los invitamos a iniciar con la Oración para comenzar cada encuentro (que
se encuentra en la página 7 del documento).

Iluminación
Compartimos la Palabra (Evangelio Lc. 11, 1-13)
¹Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos
le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos». ²Él les dijo
entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino;
³danos cada día nuestro pan cotidiano; ⁴perdona nuestros pecados, porque también
nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la
tentación». ⁵Jesús agregó: «Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y
recurre a él a medianoche, para decirle: "Amigo, préstame tres panes, ⁶porque uno de
mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle", ⁷y desde adentro él le
responde: "No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos
acostados. No puedo levantarme para dártelos". ⁸Yo les aseguro que aunque él no se
levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su
insistencia y le dará todo lo necesario. ⁹También les aseguro: pidan y se les dará,
busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. ¹0Porque el que pide, recibe; el que
busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¹¹¿Hay algún padre entre ustedes que dé
a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¹²¿Y si le pide un huevo, le dará un
escorpión? ¹³Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto
más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!».
15
Los invitamos a una segunda lectura de la Palabra, invitando a todos a dejarse
interpelar por ella, y rumiar aquello que resuena en el corazón.

Después de haber realizado la segunda lectura del Evangelio (puede ser leída por
diferentes participantes) se puede generar un espacio para reflexionar y
compartir entre todos los presentes a partir de algunos interrogantes:

¿Qué te dice la Palabra? ¿Qué


características te parece tiene la oración
del Padre Nuestro? ¿Cuánto tiempo le
dedicas a la oración cotidiana? ¿Te resulta
fácil rezar? ¿En qué momentos rezas más?
¿Qué cosas sentís que te desvían de la
oración?

Dinámica - “El baúl de las oraciones”


Para esta actividad, se sugiere contar con: un baúl o caja que represente a un
baúl, papeles en blanco, biromes o fibrones. En el altar que sugerimos armar a los
pies de María, colocar el baúl, mochilas y elementos simbólicos de la
peregrinación (pañuelos, rosarios, etc.).

Para dar inicio a la dinámica, se podrá


invitar a que los presentes preparen su
corazón y mente, pensando en la
peregrinación. Se sugiere rezar juntos la
oración a la Tierna Madre de Itatí. Luego,
teniendo en cuenta el número de
participantes del encuentro, se forman
grupos de tres a cinco personas.

16
Primer momento
Se reparte una hoja a cada participante, y se lo invita a que escriba en ella una palabra
que crea que lo caracteriza, para luego mostrarla a los demás miembros del grupo, y
explicar su elección de dicha palabra. A continuación, con las palabras de cada uno,
proceden a escribir una oración grupal. Cuando todos los grupos terminen, procederán
a colocarse frente al altar, leer la oración en voz alta y depositarla en el baúl, para que
luego puedan ser ofrendadas en la misa de envío.

(luego de este primer momento, se podría tomar un pequeño receso,


y compartir canciones como Digno de Alabar y En sus manos).

Segundo momento
Se debe contar con tarjetas que de un lado tengan un mensaje de aliento (pueden ser
preparadas con anterioridad o por los mismos participantes del encuentro). Cada uno
escribirá en dichas tarjetas una oración personal relacionada con la peregrinación.
Puede ser una petición, un agradecimiento, una reflexión sobre lo que esperan de la
peregrinación o una intención por alguien que tenga una necesidad particular. Se
puede invitar a los participantes a tomarse unos minutos en silencio para reflexionar y
escribir sus oraciones. Durante este tiempo, se puede poner música suave de fondo o
leer algunos pasajes de la Biblia relacionados con la peregrinación y la fe (por ejemplo,
Salmos 121 (y 122). Cada participante puede llevar la tarjeta, con la intención de que lo
acompañe durante la peregrinación. Podrían los coordinadores juntar las mismas, y
darlas el día de la peregrinación (en tal caso, no olvidar poner los respectivos nombres
a las tarjetas).

17
Conversación en el Espíritu
A continuación, queremos proponerles la vivencia de la Conversación en el Espíritu. Es una
conversación humilde, profunda y cuidadosa que se reconoce en la presencia del Espíritu
Santo. Requiere de una escucha atenta, de hablar desde el corazón y de una apertura a lo
que mueva a conversión. Estamos acostumbrados a decir lo que cada uno de nosotros
piensa; pero la propuesta consiste en además de meditar en eso que pensamos, que le
preguntemos a Dios qué piensa y quiere Él: queremos conversar con Él.

Su origen se remonta a los padres del desierto, en el siglo III. Para vivir el martirio, los
cristianos comienzan a retirarse a la montaña, al desierto, donde surgen los primeros
monjes. Allí comienzan a buscar alguien que los oriente, los conduzca, los vaya haciendo
ingresar en la vida en el Espíritu. Estos maestros espirituales eran llamados los Padres
del desierto. Fundamentalmente sucede una conversación en el Espíritu, en la cual el
discípulo busca la Palabra del Maestro: alguien busca la Voluntad de Dios, pero necesita
que alguien lo oriente, lo ayude. La metodología fue sistematizada por los jesuitas. En el
camino de la Fe uno camina en comunidad, y juntos vamos encontrando la voluntad de
Dios. El discernimiento es comunitario. Ello no quita que uno no tenga un espacio
personal, que no termina en el mismo, sino que se abre a lo que el otro pueda expresar en
nombre de Dios. Todo esto supone un acto de Fe, en el cual creo que Dios puede hablar a
través del otro y de uno. El discernimiento es el proceso por el cual buscamos percibir y
distinguir los movimientos del Espíritu. No todo lo que siento en oración viene de Dios. El
mal espíritu tienta justamente cuando uno quiere llegar a Dios; en este sentido 18
las tentaciones no son entre el bien y el mal, sino de el bien mayor y el bien menor. La
conversación espiritual está centrada en la escucha de Dios, y en la escucha del otro (en
esto es fundamental la calidad de dicha escucha), sin juzgarlo o estar pensando en qué le
voy a responder. Tenemos que evitar algunas prácticas que tenemos asimiladas (como las
anteriores) para poder vivir esta escucha: prestar atención a la mirada del otro, las
acentuaciones, los silencios, la gestualidad, etc. Algunas actitudes: escuchar sin
prejuicios, con apertura y receptividad de corazón, atiendo las palabras, el tono, los
sentimientos que me provoca a mí, intentar percibir lo que el otro quiere decir/expresar,
evitar pensamientos de mí, tratar de expresarme con brevedad y claridad, buscar
aprender del otro, detectar las mociones del buen Espíritu. Cuando “rezo” y escucho a
Dios, y no me pasa nada por dentro, es que no estuve rezando; el Señor algo va a despertar
en mí (no es neutra su presencia).

La metodología tiene un momento de oración personal y luego 3 rondas:


Momento de oración personal: queremos dejarnos iluminar en la oración. Estar atentos a
lo que sentimos y percibimos que Dios nos quiere decir.
Conversación (1º ronda): cada uno tiene 3 minutos para expresar lo que creyó escuchar
de Dios. Lo hacemos sin interrupciones. Lo fundamental en este momento es la escucha
activa. Podemos ir tomando alguna nota.
Espacio breve de resonancias (2º ronda): dejamos resonar lo que escuchamos; podemos
meditar también con las notas. Luego lo expresamos, con el mismo tiempo para cada uno.
La búsqueda conjunta (3º ronda): intentamos examinarlo todo y quedarnos con “lo
mejor”. En este espacio podemos tener un ida y vuelta. Queremos ver qué nos resuena a
todos, para después compartirlo con los demás grupos. No es necesario que sea una
conclusión, ni un consenso. La Voluntad de Dios no tiene por qué ser lo que sale en
consenso. 19
Para el momento de oración personal, los invitamos a meditar con la
Palabra. Les proponemos la lectura de Los Discípulos de Emaús (Lucas 24,13-
35), para luego compartir las tres rondas, y discernir juntos dónde como
comunidad encuentran hoy al Señor, y cómo María nos acerca a su hijo.
Puede ser ocasión también para dejar aflorar lo que estamos viviendo hoy, y
que seguramente llevaremos con nosotros a la peregrinación: intenciones,
alegrías, dolores, pérdidas, angustias y soledades, agradecimientos.

Es posible encontrar
algún detalle más
respecto a la
Conversación en el
Espíritu en el siguiente
link y en el siguiente
video.

Oración de cierre
Los invitamos a concluir este segundo encuentro con un espacio de oración
sencillo. Puede ser rezar con la canción Tu Modo, o bien tener un pequeño
momento de Adoración al Santísimo. Quienes guían el encuentro podrían
presentar algún signo que refleje que, caminando con y hacia María, nos
acercamos a Jesús.

Tu modo - Cristobal Fones

20
Junto a María quiero ser
peregrino de Esperanza
Tercer
En este encuentro nos gustaría que podamos afianzar encuentro
algunas certezas fundamentales, que alimentan la esperanza:
Dios es amor, Cristo Vive, y el Espíritu da vida.

Los invitamos a iniciar con la Oración para comenzar cada encuentro (que se
encuentra en la página 7 del documento), y compartiendo la canción Ella dijo sí.

Ella dijo sí -
Pablo Martínez

Iluminación
Fragmentos de los mensajes del Santo Padre
Francisco a los jóvenes en el 5.º aniversario de la
Exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit y
del Santo Padre Benedicto XVI a los jóvenes con
ocasión de la XXIV Jornada Mundial de la Juventud
2009 . Se sugiere que, en función de quiénes están
participando del encuentro, se opte por leer los
mensajes completos, los extractos que están a
continuación o puntos claves de los mismos. Se
podría compartir los documentos vía WhatsApp con
los participantes, para que todos puedan seguir la
21 lectura y comprenderlos mejor.
“¡Cristo vive y quiere que ustedes vivan! Esta es una certeza que siempre colma de alegría mi corazón y
que me impulsa ahora a escribirles este mensaje, al cumplirse cinco años de la publicación de la
Exhortación apostólica Christus vivit, fruto de la Asamblea del Sínodo de los Obispos que tuvo como
tema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.
Quisiera ante todo que mis palabras reavivaran en ustedes la esperanza. En el actual contexto
internacional, marcado por tantos conflictos y sufrimientos, es de imaginar que muchos de ustedes se
sientan desanimados. Por eso les propongo que partamos juntos desde el anuncio que está en el
fundamento de la esperanza para nosotros y para toda la humanidad: “¡Cristo vive!”.
Lo digo a cada uno de ustedes en particular: Cristo vive y te ama infinitamente. Y su amor por ti no está
condicionado por tus caídas o tus errores. Él, que dio su vida por ti, no aguarda a que llegues a la
perfección para amarte. Mira sus brazos abiertos en la cruz y «déjate salvar una y otra vez», camina
con Él como con un amigo, acógelo en tu vida y hazle partícipe de las alegrías y las esperanzas, los
sufrimientos y las angustias de tu juventud. Verás que tu camino se iluminará y que también las
cargas más grandes se volverán menos pesadas, porque será Él quien las lleve contigo. Por eso, invoca
cada día al Espíritu Santo, que «te hace entrar cada vez más en el corazón de Cristo para que te llenes
siempre más de su amor, de su luz y de su fuerza».
(...) San Juan Pablo II entregó la cruz a los jóvenes con la misión de llevarla a todo el mundo, como signo
y recuerdo de que sólo en Jesús muerto y resucitado hay salvación y redención. Como ustedes bien
saben, es una cruz de madera sin el Crucificado, pensada así para recordarnos que celebra ante todo el
triunfo de la Resurrección, la victoria de la vida sobre la muerte, y para decirles a todos: «¿Por qué
buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado» (Lc 24,5-6). Y ustedes
contemplen a Jesús de esta manera: vivo y desbordante de gozo, vencedor de la muerte, amigo que los
ama y que quiere vivir en ustedes.
Sólo de este modo, a la luz de su presencia, la memoria del pasado será fecunda y tendrán la valentía de
vivir el presente afrontando el futuro con esperanza. Podrán asumir con libertad la historia de sus
familias, de sus abuelos, de sus padres, las tradiciones religiosas de sus países, para ser a su vez
constructores del mañana y “artesanos” del futuro.
Queridos jóvenes, ustedes son la esperanza viva de una Iglesia en camino. Por eso les agradezco su
presencia y su contribución a la vida del Cuerpo de Cristo. Y les pido: no permitan que nos falte nunca el
lío bueno que ustedes hacen; el empuje que tienen, como el de un motor limpio y ágil; su modo original
de vivir y anunciar la alegría de Jesús Resucitado. Rezo por ello; y ustedes también, por favor, recen
por mí.
La esperanza, la más pequeña de las virtudes, pero la más fuerte.

Francisco habló muchas veces de la esperanza, que definió como "la


más pequeña de las virtudes, pero la más fuerte". Y nuestra
esperanza tiene un rostro: el rostro del Señor Resucitado, que viene
"con gran poder y gloria". (Mc. 13:26)" (Ángelus, 15 de noviembre de
2015). La esperanza, por lo tanto, no es algo, sino alguien, tal como
San Francisco exclama en las Alabanzas del Dios Altísimo: "¡Tú eres
nuestra esperanza! (FF 261). Y "No abandonará a todos los que
esperan en él". (FF 287; cf. Sal 33:23).

22
La juventud, tiempo de Esperanza
(Extracto del mensaje del santo padre Benedicto XVI a los jóvenes del mundo con ocasión de la XXIV Jornada Mundial de la
Juventud 2009)
La cuestión de la esperanza está en el centro de nuestra vida de seres humanos y de nuestra misión de
cristianos, sobre todo en la época contemporánea. Todos advertimos la necesidad de esperanza, pero
no de cualquier esperanza, sino de una esperanza firme y creíble….
La juventud, en particular, es tiempo de esperanzas, porque mira hacia el futuro con diversas
expectativas. Cuando se es joven se alimentan ideales, sueños y proyectos; la juventud es el tiempo en el
que maduran opciones decisivas para el resto de la vida. Y tal vez por esto es la etapa de la existencia
en la que afloran con fuerza las preguntas de fondo: ¿Por qué estoy en el mundo? ¿Qué sentido tiene
vivir? ¿Qué será de mi vida? Y también, ¿cómo alcanzar la felicidad?

Preguntas que son apremiantes cuando nos tenemos que medir con
obstáculos que a veces parecen insuperables: dificultades en los estudios,
falta de trabajo, incomprensiones en la familia, crisis en las relaciones de
amistad y en la construcción de un proyecto de pareja, enfermedades o
incapacidades, carencia de recursos adecuados a causa de la actual y
generalizada crisis económica y social.

Nos preguntamos entonces: ¿Dónde encontrar y cómo


mantener viva en el corazón la llama de la esperanza?

PREGUNTAS GUÍAS PARA COMPARTIR DE


MANERA PERSONAL O EN PEQUEÑOS GRUPOS:

En el peregrinar de nuestra vida, ¿qué cosas


alimentan nuestra Esperanza? Y, ¿qué es lo que
nos quita la Esperanza?
Tu Esperanza ¿está puesta en el Dios de la vida?
¿Cómo podemos mantener viva la Esperanza?
¿Cómo nos ayuda María a encontrar y vivir la
Esperanza? Peregrinar a su casa, ¿nos habla de
Esperanza?

23
Dinámica - “Camino de la esperanza”
A continuación, una breve propuesta para trabajar sobre la Esperanza.

Materiales:
Piedras o tarjetas (simbolizando obstáculos)
Cintas de colores (pueden ser de tela vegetal)
Hojas y biromes
Velas
Un espacio para moverse (puede ser al aire libre o
en un salón grande)
Imágenes de Jesús y María

Ambientación
Coloca las imágenes de Jesús y María en un lugar destacado. Luego, en un espacio amplio,
marca un camino con cintas de colores. A lo largo del camino, coloca las piedras o tarjetas
que simbolizan obstáculos. Por último distribuye hojas y bolígrafos a los participantes.

Introducción
Explicar que el camino marcado simboliza la vida de cada uno, llena de esperanzas pero
también de obstáculos. Acá podes leer (o decir con tus palabras) una reflexión sobre la
esperanza, basada en los mensajes propuestos anteriormente y en el Evangelio.

Reflexión personal
Cada participante camina por el camino marcado, recogiendo una piedra o tarjeta en
(obstáculo). En cada uno, reflexionan sobre un obstáculo personal que enfrentan y
escriben una breve nota sobre cómo les afecta y qué esperanza los anima a superarlo.
24
Compartir en parejas/grupos
Formar parejas o pequeños grupos para que compartan las reflexiones que escribieron. Pueden
ofrecerse mutuamente palabras de aliento y sugerencias para superar los obstáculos.

Gestos de esperanza
Pedir a cada grupo/pareja que comparta un gesto concreto de esperanza que han
pensado para ayudar a superar los obstáculos mencionados. Escribir estos gestos en
una cartulina o pizarra para que todos los vean.

Finalmente, reunir a todos alrededor de las imágenes de Jesús y María. Encender velas
y pedir a cada joven que ponga su piedra o tarjeta a los pies de las imágenes como un
símbolo de entregar sus obstáculos a Dios. Guíar una oración pidiendo fortaleza y
esperanza para superar los obstáculos y recordando que Jesús y María están siempre
presentes para ayudarnos. Terminar con una canción sobre la esperanza (puede ser
Esperamos contra toda esperanza), invitando a los jóvenes a cantar juntos y a
recordar que siempre hay luz en el camino, incluso en los momentos difíciles.

En nuestro camino de fe nos acompaña María, Madre


de la Esperanza. “Ella, que encarnó la Esperanza de
Israel, que donó al mundo el Salvador y permaneció,
firme en la esperanza, al pie de la cruz, es para
nosotros modelo y apoyo. Sobre todo, María intercede
por nosotros y nos guía en la oscuridad de nuestras
dificultades hacia el alba radiante del encuentro con el
Resucitado”. Bendedicto XVI.

25
Pequeña peregrinación
Para concluir la serie de encuentros, te proponemos vivir con la comunidad una
pequeña peregrinación. Si se animan, pueden incluso hacerlo con el grupo de otra
parroquia o comunidad que también se esté preparando para la peregrinación
juvenil a Itatí. Para el caminar, los invitamos a armar algún pequeño gesto concreto,
que pueda después acompañarlos también en el peregrinar a Itatí. Y, además, podría
ser ocasión para conocer un poco más sobre la historia de la peregrinación. A
continuación les dejamos entonces algunas propuestas de gestos y una pequeña
reseña histórica.

PROPUESTAS PARA EL GESTO

Escribir en una tarjeta que podamos llevar fácilmente tres experiencias


recientes que nos hayan llenado de Esperanza que podamos compartir con
alguien con quien nos encontremos en el camino, y tres preguntas que
podamos hacer a otro peregrino sobre sus motivaciones para el peregrinar.
Escribir (puede ser en una tarjeta personal como en carteles comunitarios)
qué y a quiénes quiero acercar a María. Nuestros dolores y sufrimientos, el
deseo de acogida, todo con la certeza de su tierno recibimiento.
Llevar tarjetas con lo trabajado en los encuentros de preparación, para dar
a otros peregrinos.
Hacer carteles con mensajes de esperanza, para dar.
Armar denarios y/o rosarios para rezar durante la peregrinación.
Si se animan, los carteles y/o los denarios/rosarios podrían equiparlos con
luces, para hacerlos visibles durante la noche en la peregrinación a Itatí.

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Breve reseña sobre la Peregrinación Juvenil a Itatí
Extractos de “Ñandereko Tupao”, libro del Padre Jorge Ariel Giménez
La Peregrinación Juvenil del NEA a la Basílica de Nuestra Señora de Itatí es la mayor expresión
juvenil de fe que existe regionalmente, y congrega cientos de miles de peregrinos, con una vital
importancia en la Pastoral de Juventud del NEA. En cada primavera, desde hace cuarenta y cinco
años, jóvenes de la región del Noreste Argentino caminan a la casa de Nuestra Tierna Madre de Itatí.
Contrariamente a quienes creen que estas expresiones de religiosidad popular no convocan a los
jóvenes, año tras año el Equipo de Pastoral de Juventud de la región y cientos de equipos de las
comunidades de las 10 diócesis de la región decidieron seguir acompañando y generando acciones que
ayudaron a darle forma a esta hermosa expresión juvenil y a poder asistir espiritual y materialmente
a los peregrinos.
Siendo fundamental darle un sentido de fe a la peregrinación, se envía cada año a las diócesis de la
región el material de espiritualidad, con encuentros que pretenden ayudar a los peregrinos a
preparar el corazón y poder hacer de su caminar un itinerario de crecimiento interior.
El Equipo Regional de Pastoral de Juventud junto a las fuerzas de seguridad, Ministerio de Salud de la
Provincia de Corrientes y Municipalidad de Corrientes, establece pautas necesarias para que los
jóvenes puedan tener asistencia durante todo el circuito de peregrinación. Se promueven además
horarios de salida para cada diócesis desde Corrientes, con la intención de evitar grandes
aglomeraciones y de que las comunidades peregrinen juntas. El punto de salida es un espacio de
animación musical, información y bendición por parte de los obispos y sacerdotes de las distintas
diócesis. El momento central es la Eucaristía del día domingo por la mañana, la cual es concelebrada
por los obispos del NEA: es la gran fiesta de los jóvenes, que son abrazados por la Virgen de Itatí. La
liturgia está impregnada de gestos y detalles que expresan el paso de Dios y la Virgen por nuestra
región. Allí elevamos al cielo las cuatro intenciones de la peregrinación, que son: los jóvenes, las
familias, las vocaciones y una cuarta intención que tenga que ver con una situación actual que
estuviéramos socialmente viviendo.
Año tras año se comparte también el llamado Manifiesto de los Jóvenes del NEA, que pretende
expresar un mensaje de esperanza, pero que también se transforma en la voz juvenil que clama por
justicia, paz, solidaridad, respeto por la vida, honestidad y coherencia ante las diversas situaciones
sociales que acontecen año tras año. Se vive también el traspaso de la Virgen Peregrina: cada año,
una diócesis distinta se lleva la pequeña imagen de la Virgen de Itatí; María se vuelve misionera para
peregrinar en sus comunidades llevando con su presencia un mensaje de amor y esperanza a todos
los rincones, y en la siguiente peregrinación es entregada al finalizar la misa central a otra diócesis.
Al cumplirse los treinta años de la Peregrinación, en 2009, el equipo regional de pastoral de juventud
vió la necesidad de que la peregrinación tuviera un himno oficial, para lo que se organizó un concurso
con los poetas jóvenes de nuestra región, y resultó elegida la canción "Vamos Peregrino", presentada
por la Diócesis de Goya; el creador de la música y la letra fue el profesor Pedro Darío Blanco (Perkins).
Fue interpretado por primera vez por los jóvenes del ministerio de música Kerigma del Movimiento
Mar Adentro de Goya. La canción habla de la fe y el empuje del peregrino que ansía llegar a la basílica,
y comparte el camino con otros con los que se hace amistad, recogiendo los testimonios de los
peregrinos. La canción fue presentada por Kerigma por primera vez en la peregrinación del año 2013
en la misa central.
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Vamos peregrino
TODO EL NEA... DICE PRESENTE
LLEVANDO A CRISTO Y A SU MAMÁ,
ROSARIO DE MADERA UNIDO
EL PEREGRINO CON FE SE VA.

VAMOS, VAMOS QUE FALTA POCO


EL ALBA EMPUJA EL CAMINAR,
MIRÁ EL ATAJO PARECE UN BRAZO,
EL PEREGRINO CANTANDO VA...
¡DALE HERMANO QUE YA LLEGAMOS!
LA ITATI ESPERANDO ESTÁ.

ZAPATILLAS QUE DEJAN HUELLAS


DEL CAMINANTE DE LA AMISTAD,
COMPAÑERO DE FE Y AMIGO
NO TE PUEDO ABANDONAR.

REZANDO ESPERANZADOS
SE VUELVE AMPOLLAS, EL CAMINAR
CON OTROS SUEÑOS, LLENOS DE VIDA
EL NEA GRITA ¡VOY A LLEGAR!

Letra: Pedro "Perkin" Blanco


Música: Ministerio de Música Kerigma

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