Adaptación Climática en Veracruz
Adaptación Climática en Veracruz
Resumen
El concepto de adaptación desde la óptica del cambio climático, representa un eje nodal
para hacer frente, a escala global, regional y local, a los cambios que en materia ambiental
las diversas sociedades estamos experimentando desde hace algunas décadas. En el
presente trabajo se presenta una panorámica general de la adaptación desde diferentes
perspectivas, tales como: metodologías específicas; análisis a nivel de especie; análisis de
un tipo de vegetación, o el estudio de determinado proceso ecológico. El contenido refleja
Los autores agradecen al Dr. Adalberto Tejeda por la invitación para elaborar este documento, así como sus
comentarios. Dicha invitación nos permitió abordar el tema de manera interdisciplinaria. Asimismo
agradecemos a la M. en G. Beatriz Palma Grayeb y a la L. C. A. Rosa Elena Morales Cortez, de la Facultad
de Ciencias Atmosféricas de la Universidad Veracruzana, por su ayuda en el manejo de las bases de datos
climatológicas del estado de Veracruz.
*
Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada de la Universidad Veracruzana.
Correo electrónico: [email protected]
el abordaje desde disciplinas de la ecología y la biotecnología, como herramientas
pertinentes para entender las modificaciones que los diversos sistemas naturales y
modificados están actualmente sufriendo. Se esbozan líneas de acción que debieran ser
consideradas para desarrollar, y en algunos temas se plantea un estudio de caso para el
estado de Veracruz. Los temas que se abordan son: el bosque mesófilo de montaña y la
identificación de grupos funcionales; cultivos agrícolas de frijol y papaya; el
agroecosistema cafetalero de la zona central del estado de Veracruz; las interacciones entre
insectos, y el estrés hídrico en el chile jalapeño.
Introducción
De acuerdo con el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas
en inglés), la vulnerabilidad ante el cambio climático depende, por un lado, de la forma, la
magnitud y la velocidad con la que ocurran los cambios derivados del calentamiento global,
y, por otro, de la capacidad de los sistemas humanos y naturales para ajustarse a ellos
(CICC, 2006). El cambio climático tiene un riesgo más alto para la sociedad que el
terrorismo (King, 2004).
2
El tema de la adaptación, vinculado al fenómeno del cambio climático, constituye la
cuestión central en el diseño de estrategias que permitan enfrentar social, económica y
ambientalmente las modificaciones climáticas que están ocurriendo a escala global y que
tienen diferentes repercusiones a escala local. Es necesario recordar que muchos sistemas
naturales y socioeconómicos pueden tener la capacidad, de manera autónoma, de adaptarse
a los impactos adversos previsibles del cambio climático, sin embargo, muchos otros
sistemas no (CICC, 2006). A partir de esta premisa, el contenido de este capítulo ofrece una
panorámica general del tema de la adaptación frente al cambio climático en el estado de
Veracruz, sobre algunos —de los muchos temas― que deberán abordarse―; señala algunas
líneas de acción que deberían ser consideradas en su estudio, y finalmente, presenta un
estudio de caso para cada uno de los temas desde la óptica de la metodología a aplicar, o
desde el análisis de una especie, tipo de vegetación o proceso ecológico. Los temas que se
abordan son: 1) el bosque mesófilo de montaña, 2) cultivos agrícolas de frijol y papaya, 3)
el agroecosistema cafetalero de la zona central del estado de Veracruz, 4) las interacciones
entre insectos, y 5) el estrés hídrico en el chile jalapeño.
Si bien la incertidumbre juega un papel central en las proyecciones del cambio climático,
hoy es aceptado que los efectos de éste sobre los sistemas naturales y humanos están
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ocasionando graves e importantes modificaciones (McNeely et al., 1990; Peters y Lovejoy,
1992; Heywood y Watson, 1995; IPCC, 2001). Así, se estima que, por ejemplo,
considerando sólo el tema de las especies, han estado ocurriendo cambios en los patrones
fenológicos y se han extinguido muchas de éstas (Thuiller et al., 2007).
Ante esta disyuntiva, las herramientas que el conocimiento de los estudios en ecología de
poblaciones y comunidades han generado en las últimas décadas son esenciales para
visualizar, analizar y proponer estrategias que permitan enfrentar el reto que representa
adaptar paisajes y vida a condiciones climáticas diferentes. El enfoque a nivel de especie,
constituye una forma eficaz para enfrentar este fenómeno global (Hebda, 1997;
Kirschbaum, 2000; Hansen et al., 2001), a partir de las estrategias de persistencia y
compensación de las especies en el mantenimiento de la diversidad genética.
Hoy las estrategias para la preservación de la vida deben tener como premisa el concepto de
adaptación, el cual puede tener diferentes connotaciones, tanto desde la perspectiva de las
ciencias naturales como desde las sociales y económicas (Spittlehouse y Stewart, 2003).
Por esto es importante entender colectivamente que es necesario diseñar opciones de
adaptación para aumentar los beneficios y reducir los peligros que enfrentan los
ecosistemas y la sociedad en su conjunto frente a la variabilidad del clima (Wheaton y
MacIver, 1999; Maciver y Wheaton, 2005).
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Bosques: adaptaciones biológicas
Escenario
El 35% del territorio veracruzano tiene una aptitud forestal, pero la superficie arbolada es
de sólo 19% (es decir, 14,974.85 km2), que equivale a 3.7 veces del territorio del estado de
Tlaxcala. Según datos derivados de la cartografía de vegetación y uso del suelo de México
(Serie II, modificada) del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática
(INEGI), más de 72% de la superficie de Veracruz ha sido transformada y utilizada para
usos agropecuarios y urbanos —más que cualquier otro estado, con excepción del Distrito
Federal y Tlaxcala (Challenger 2003). La deforestación y el deterioro de los bosques —
relacionados directamente con los impactos tanto locales (por ejemplo, reducción de la
recarga de acuíferos, erosión de suelos, azolve de presas y lagos) como globales (por
ejemplo, reducción de la cobertura vegetal, pérdida de la biodiversidad y emisiones de
gases de efecto invernadero)— contribuyen al cambio climático global.
México se encuentra entre los 70 países con mayores emisiones de gases de efecto
invernadero (GEI) per capita, de las cuales 30.5% están relacionadas de manera importante
con actividades de cambio de uso del suelo, asociadas a su vez con procesos de
deforestación (Arriaga y Gómez, 2004). Los bosques proporcionan una amplia variedad de
beneficios (Baskin, 1997; Myers, 1997; Roper y Park, 1999; Schmidt et al., 1999; Sharma,
1992; Burstein, 1998) o servicios ecosistémicos (MA, 2003) que aportan servicios a la
producción de bienes, al bienestar humano y a la regulación ambiental, entre otros.
Uno de los servicios ecosistémicos importantes que proveen los bosques o selvas es la
captura de carbono (sumideros), el cual permite equilibrar y disminuir la concentración de
este elemento en la atmósfera. En este sentido, el manejo apropiado de la vegetación
constituye un mecanismo para reducir concentraciones de dióxido de carbono (CO2) a
escala global; por lo que, la captura de CO2 a través de la vegetación representa una
estrategia productiva (Vargas y Yañez, 2004).
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Los mecanismos para la captura de carbono, que son viables actualmente, se enfocan sólo
en un subproceso del ciclo de carbono en la naturaleza: la captura terrestre, y
específicamente en la captura de carbono por parte de los ecosistemas boscosos (Vargas y
Yañez, 2004). El IPCC estimaba, en su segundo informe de evaluación, que entre 60 y 87
GtC (gigatoneladas de carbono) podrían conservarse o captarse en los bosques para el año
2050, y que otras 23 a 44 GtC podrían obtenerse de suelos agrícolas. Actualmente se
considera que las opciones de mitigación biológica son del orden de 100 GtC (acumuladas)
para el año 2050, lo que representa entre 10 y 20% de las emisiones proyectadas de
combustibles de origen fósil en para dicho año (IPCC, 2001).
El IPCC (1996), Sala et al. (2000) y McCarthy (2001), entre otros, señalan que el
calentamiento global podría provocar cambios a todos los niveles de la organización
ecológica: poblacionales, en la distribución de los organismos, en la composición de las
especies y en la estructura y funcionamiento de los ecosistemas.
Los efectos en los organismos incluyen, entre otros, aumento de la productividad primaria,
cambios en la tasa fotosintética, sesgos en los límites de distribución de las especies,
cambios en las densidades de las especies y sus rangos de distribución altitudinal, cambios
en la germinación y en general en la fenología de plantas que afectan el arribo de otras
especies emigrantes (por ejemplo, aves), cambios (primeramente perdida) en la diversidad
genética, cambios morfológicos (por ejemplo, longitud de la aleta o huevos más grandes),
cambios en el comportamiento (reencuentro de los nidos de aves), cambios en las fechas de
reproducción de algunas especies animales, extirpación o extinción, en general cambios en
la estructura y dinámica de poblaciones (Smith, 1997; Ceuleman et al., 1999; Bradley et al.,
1999; Ni et al., 2000; McCarthy, 2001; Martin, 2001; Moss et al., 2001; Parmesan y Yohe,
2003 y Root et al., 2003, cit. en Root et al., 2007). En términos generales, los bosques
boreales serán más sensibles a la temperatura, mientras que los bosques tropicales serán
vulnerables a los cambios en la precipitación (Villers y Trejo, 1998).
Muchos de los ecosistemas forestales son complejos. Los estudios que han tratado de
identificar patrones, y de esta manera reducir la complejidad de la naturaleza, han dado
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lugar al reconocimiento de gremios o grupos de especies de árboles ecológicamente
similares (véase Martínez-Ramos y Álvarez-Buylla, 1986; Whitmore, 1989; Oldeman y
Van Dijk, 1991; Saldaña et al., en revisión). El concepto de grupo funcional puede ser
definido como un conjunto de especies que pueden ser agrupadas de acuerdo a sus
respuestas similares a condiciones ambientales y que tienen efectos similares en los
procesos de los ecosistemas (Díaz y Cabido, 1977; Lavorel y Garnier, 2002). En cuanto a
los probables cambios en la composición de especies dentro de los bosques, la
identificación de grupos funcionales de plantas puede jugar un papel importante. De igual
manera podemos conocer cuáles serían los primeros grupos de especies que podrían
desplazar a otros tipos de vegetación por efecto del cambio climático y los continuos
disturbios dentro de los mismos.
Líneas de acción
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• Identificación de especies con rangos de distribución contrastantes.
• Identificar áreas degradadas e improductivas para:
—Restaurarlas de acuerdo con criterios de calidad en la producción primaria y en la
reforestación.
—Convertirlas en plantaciones con especies maderables, no maderables, endémicas
y de cobertura, que faciliten la sucesión secundaria y acrecienten la biomasa para
contribuir a la captura de carbono.
—Impulsar proyectos productivos agrícolas, pecuarios, forestales o de otra índole,
con los que se promuevan mejores niveles de nutrición, salud, educación y otros
servicios básicos para la población.
De 1993 al 2000, México perdió más de 90% del BMM y más de la mitad de los bosques
templados (OCDE, 2003). El BMM ocupa una superficie aproximada de 800,000 ha
(menos de 1% del territorio nacional) (Rzedowski, 1996) y se distribuye principalmente en
los estados de Chiapas, Jalisco, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Estado de México
(Challenger, 1998). A pesar de las condiciones de deforestación, México es aún
considerado como un país megabiodiverso, pero con serias amenazas de extinción de
especies (Flores-Villeda y Geréz, 1988; Rzedowski, 1996; Villaseñor et al., 2005). El
BMM tiene una gran diversidad biológica y de endemismos, además de ser el bosque de
México con mayor número de especies por unidad de superficie y de ser importante por los
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servicios ambientales y la fuente de recursos naturales que provee (sensu Sánchez-
Velásquez et al., 2008). Su lenta regeneración, la reducción de su distribución y su continua
perturbación han ocasionado que se le califique como un ecosistema relicto, frágil, en
peligro de extinción y con prioridad de conservación (Hamilton et al., 1995, Rzedowski,
1996, Challenger, 1998, Alcántara et al., 2002).
Uno de los tipos de vegetación más sensibles al cambio climático global en México es el
BMM; se prevé que afectará de 46 a 58% de su distribución (Villers-Ruíz y Trejo-Vázquez,
1997). En Veracruz el BMM ocupa una superficie aproximadamente de 268,566.8 ha
(INEGI, 2007).
Tomando en cuenta los actuales disturbios (por ejemplo, tala, incendios, ganadería
extensiva, sobreexplotación, etc.), y los escenarios del cambio climático, en este estudio de
caso nos planteamos las siguientes preguntas: 1) ¿qué grupos funcionales y especies son las
más y menos sensibles a los cambios climáticos?, 2) ¿cómo se relacionarán las estaciones
climáticas cercanas al BMM en los diferentes escenarios?
Métodos
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cafetales de sombra. Plantas que se establecen en zonas bajas (1,006-1,403 msnm)
en claros de bosque mixto, por ejemplo de Quercus-Liquidambar.
• Grupo 3: Pioneras avanzadas. Especies que se establecen en la vegetación
secundaria joven (20-25 años), asociada a la agricultura o que se establece después
de 20 años de aprovechamiento forestal.
• Grupo 4: Intermedias. Comunes en vegetación secundaria derivada de la
destrucción parcial del BMM.
• Grupo 5: Intermedias avanzadas. Especies de estados sucesionales intermedios (40-
45 años) o vegetación secundaria (> 40 años). Son especies pioneras del BMM, se
establecen bajo el dosel de los pinos como primeras en el establecimiento de
latifoliadas. Bosque joven de entre 43 y 45 años. Especies que se desarrollan en
claros pequeños (< 100m2; 100-1000m2) originados por la caída de árboles o por
aprovechamiento forestal selectivo.
• Grupo 6: Avanzadas. Especies de estados sucesionales avanzados de bosques
relativamente jóvenes (75 años) y maduros (80-100 años o > 100 años). Vegetación
de ambientes no perturbados que se desarrolla en el interior del bosque (20-60 m de
altura). Solo están presentes en las zonas bajas de las cañadas y prefieren sitios con
humedad intermedia o alta. Se desarrollan en la cercanía de cauces de ríos o arroyos
y en sitios poco expuestos o húmedos.
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para los años 2020, 2050 y 2080 predichos por el modelo PRECIS, con datos de la familia
A2. (Gay et al., 2006). De la base de datos se seleccionaron las estaciones meteorológicas
del estado de Veracruz que se localizan dentro del o adyacentes al bosque mesófilo de
montaña. Las variables utilizadas fueron: valores promedio anuales, máximos y mínimos de
temperatura (°C) y precipitación (mm) de cada uno de los escenarios (base, 2020, 2050 y
2080). Además, se incluyó la diferencia entre temperatura máxima y mínima, y la misma
diferencia para precipitación, esto para cada unos de los escenarios. Debido a que las
variables de temperatura y precipitación no están reportadas en la misma escala, previo a
realizar el análisis de conglomerados se estandarizaron por su desviación estándar. Para
generar los conglomerados se utilizó la matriz de distancia euclidiana y para aglomerar se
utilizó punto centroide (McCune y Mefford, 1999). Esta técnica se recomienda para
observar similitudes para la clasificación de sinopsis climatológica (Kalkstein et al., 1987).
Para el análisis de conglomerados entre estaciones meteorológicas y escenarios se utilizó
PC-Ord Ver. 3.0. (McCune y Mefford, 1999).
Las estaciones meteorológicas por escenario se ubicaron en IRIS ver. 4.02, y la zona de
influencia de cada estación se hizo delimitando una superficie de 3 km (Tejeda,
comunicación personal).
Resultados y discusión
No todos los grupos funcionales del BMM se verían igualmente afectados. Así, con los
continuos disturbios y el clima más cálido y seco, las especies del BMM que tienen
mayores posibilidades de sobrevivir serían aquellas pertenecientes a los grupos funcionales
1 y 2 (pioneras y pioneras intermedias), por ejemplo, Carpinus carolineana, Cecropia
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obtusifolia, Conostegia xalapensis, Quercus xalapensis, Guazuma ulmifolia, Cedrela
odorata y Trema micrantha. Estos grupos tendrán mayores posibilidades de permanecer y
serían las primeras en emigrar a áreas abiertas adyacentes con un clima más benigno, y
competirían con otros grupos funcionales similares de otros tipos de vegetación (por
ejemplo, pinos). Sin embargo, las poblaciones de algunas de esta especies han sido
reducidas de tal manera que sería muy difícil su dispersión de manera natural (por ejemplo,
Carpinus carolineana y Cedrela odorata), sólo tendrían éxito bajo un esquema de manejo
de plantaciones sucesionales.
Los atributos necesarios para que las especies puedan permanecer e invadir otras áreas son:
amplia dispersión, rápido crecimiento, banco de semillas persistentes, capacidad de rebrote
(tolerancia al ramoneo) y alta plasticidad (es decir, capacidad de cambiar morfológicamente
para adaptarse a continuos cambios ambientales).
Las especies de los grupos funcionales 5 y 6 (intermedio avanzadas y avanzadas) serían los
grupos más afectados por el cambio climático (de acuerdo a los escenarios previamente
planteados). Contienen especies que requieren de condiciones ambientales relativamente
estables para completar su ciclo de vida, son especies tolerantes a la sombra de ambientes
húmedos, tienen un lento crecimiento y su dispersión no es muy amplia.
Es decir, se mantendrían con dificultad en las actuales áreas y difícilmente podrían migrar
hacia otros lugares debido a su reducida dispersión (por ejemplo, Fagus mexicana,
Magnolia schiedeana, Oreopanax xalapensis, Persea schiedeana, Podocarpus matudae,
Talauma mexicana). Generalmente a este grupo pertenecen muchas de las especies que se
encuentran bajo protección (por ejemplo, Talauma mexicana, Magnolia schiedeana y
Podocarpus matudae) (NOM-059-2001).
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B
PBMM
PIBMM
Composición
PBMM
IBM
BM PIBM
IABMM
PABM
PBTC ABMM
PIBTC
PBT
PIBTC
ABT
BT PABTC
IABTC
IBTC
Altitud
Figura 1. Modelo teórico sobre los cambios del BMM en un escenario más cálido y seco. Nota: Los
grupos funcionales más exitosos serán los pioneros (P) y pioneros intermedios (PI), tanto del bosque
tropical caducifolio (BTC) como del bosque mesófilo de montaña (BMM). Los grupos funcionales que
podrían ser los más afectados serían los intermedios avanzados (IA) y los avanzados (A). PA es pionero
avanzado el I es intermedio.
En general, los bosques mesófilos de montaña de Veracruz tendrán que competir con
aquellas especies inmigrantes de otros tipos de vegetación provenientes de las áreas
adyacentes (pioneras y pioneras intermedias), y las especies emigrantes del BMM
(pioneras) competirán con otros grupos funcionales de otros tipos de vegetación adyacentes
(figura 1). Tendrán éxito aquellas especies competitivamente superiores dentro del
gradiente ambiental, es decir, los ecotonos (áreas adyacentes de dos tipos de vegetación que
comparten algunas de sus especies características) quizá podrán ampliarse hasta generar
comunidades clímax (comunidades formadas por especies competitivamente superiores
dentro de un gradiente ambiental) (Whittaker, 1953).
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(Tabla 1 y figura 2). El dendrograma muestra seis grupos de estaciones similares de
acuerdo a los diferentes escenarios: Grupo 1: Chilapa, Fortín, Coscomatepec, Las Minas,
Atzalan, Chinconquiaco, Jalacingo y Zongolica; Grupo 2: Huayacocotla y Las Vigas;
Grupo 3: Tembladeras; Grupo 4: Tetelzingo; Grupo 5: San Andrés Tuxtla, y Grupo 6:
Tapalapa. Este análisis nos muestra un patrón de similitudes entre los diferentes escenarios
de la misma estación meteorológica, es decir, la similitud más fuerte se da entre los
diferentes escenarios de la misma estación. Sin embargo, el escenario 2020 y el actual son
los más similares, seguidos por los escenarios 2050 y 2080 dentro de las mismas estaciones
(figura 3).
14
Figura 2. Distribución del bosque mesófilo de montaña (color verde) en Veracruz y las estaciones
climatológicas más cercanas (rojo). Fuente: INEGI (2007) y Gay et al. (2006).
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Figura 3. Análisis de conglomerados de las estaciones climáticas correspondientes a la
distribución del BMM del estado de Veracruz. Nota: Véanse claves en la Tabla 1 y la Figura 2; la
terminación Ba se refiere al escenario base 1961-1990, 20 es el escenario 2020, 50 el escenario
2050 y 80 el escenario 2080.
Conclusiones y perspectivas
Si bien es cierto que los escenarios de cambio de la vegetación dependen del modelo que se
utilice, es importante reconocer que los bosques son dinámicos y que dentro de ellos hay
grupos funcionales adaptados a los diferentes estados de la sucesión. Esta premisa nos lleva
a plantear que diferentes grupos funcionales de un tipo de vegetación tendrán diferentes
oportunidades de permanecer o desaparecer en un gradiente ambiental cambiante.
Los grupos funcionales del BMM que podrían permanecer e invadir otras áreas son las
especies pioneras y pioneras intermedias, mientras que las que se verían más afectadas en
términos de su permanencia son las especies avanzadas. Los BMM de Huayacocotla serían
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los bosques en que más cambios se prevén de acuerdo a los escenarios usados en este
ensayo.
Al igual que muchos otros tipos de vegetación, la determinación de los grupos funcionales
del BMM es aún incipiente. El conocimiento de las especies y su función ecológica nos
proporcionarían información valiosa para realizar modelos de cambio de la vegetación, de
acuerdo con los escenarios de cambio climático, lo que permitiría mitigar los efectos a
través de plantaciones sucesionales con diferentes enfoques (comercial, conservación,
captura de CO2 o simplemente para rehabilitación).
Por otro lado, Masera (1995) sugiere que los sistemas agroforestales son los sistemas más
prometedores para los proyectos de captura de carbono, dado que proporcionan opciones de
producción en las que se combinan la obtención de satisfactores y los servicios
ecosistémicos. Jong et al. (1996) señalan que las prácticas de cultivo como el
enriquecimiento de acahuales, entre otros, pueden también representar extraordinarias
alternativas de proyectos de captura de carbono.
17
climático. Contra lo que se podría pensar, problemas graves como el cambio climático y la
incertidumbre en los precios internacionales del café representan una oportunidad para
valorar de manera objetiva la función ecológica de los cafetales diversificados.
Medir esto es complicado porque depende de factores físicos, biológicos y sociales tales
como relieve del terreno, propiedades físicas y químicas del suelo, disponibilidad y
localización de mantos acuíferos, estado y tipo de cobertura, distancia a centros urbanos y
vías de comunicación, crecimiento de la frontera agrícola y de la mancha urbana. Estos
riesgos de cambio de uso de la tierra se incrementarán en tanto se posponga el
reconocimiento de los grandes servicios ambientales que proporcionan los cafetales a toda
la sociedad de la región Xalapa-Coatepec.
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El potencial de los AES cafetaleros de la región para almacenar y fijar C podría ser
mejorado con diversas prácticas agroforestales. La selección, diversificación y manejo de
las especies para sombra es clave para el mejoramiento de los cafetales, donde la
incorporación de nuevos materiales vegetales para enriquecer a éstos mejoraría tanto la
calidad genética como la posibilidad de incrementar las densidades de especies maderables
de gran valor comercial.
Líneas de acción
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• La estimación de captura de C se debe realizar con estudios detallados que enfaticen
la estimación del C contenido en todos los reservorios (biomasa aérea, raíz, suelo,
hojarasca, maleza y epifitas).
• Propiciar estudios de caso a escala regional que permitan obtener datos precisos
sobre flujos y almacenes de C en el AES del café.
• Realizar estudios enfocados a la valoración económica de la captura de C y otros
servicios ambientales, incluyendo la biodiversidad que ofrece el AES del café con
sombra diversificada; dichos estudios proporcionarían información para sensibilizar
a la sociedad y a los productores, tanto para su conservación como para el
reconocimiento del pago de servicios ambientales, lo que en conjunto contribuiría a
promover un desarrollo regional y un manejo sostenible de estos agroecosistemas,
cosa que no se obtendría si éstos son destruidos.
• Realizar estudios para profundizar en la clasificación de los tipos de cafetales de
acuerdo a su estructura y composición florística, lo que permitiría localizar
geográficamente los sitios de mayor y menor densidad de C.
• Determinar, bajo los escenarios climáticos a futuro y a partir de modelos, los sitios
y las condiciones óptimas para el cultivo y calidad del café en los años futuros.
• Estimar la tasa de cambio en la sustitución de los sistemas cafetaleros por el cultivo
de caña de azúcar y por el crecimiento de la mancha urbana en la periferia de las
principales ciudades de la región, para estimar la magnitud de la pérdida de
cobertura cafetalera y de captura de CO2.
• Generar conocimiento sobre el papel que juegan los diferentes sistemas de
producción de café en la mitigación del cambio climático, conservación de la
biodiversidad y belleza escénica, protección y regulación del agua.
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neutralizar parte de las emisiones de combustible fósil, al sustituir la leña y el forraje
producido en forma sostenible por recursos que son cosechados actualmente en los bosques
naturales. Si estos sistemas son manejados en forma sostenible, el C capturado puede ser
almacenado por siglos (Dixon et al., 1996).
21
principales especies asociadas al mismo; esta misma fase estudia la relación del relieve,
tipos de suelo, altitud y precipitación con la distribución espacial de los diferentes usos del
suelo y tipos de vegetación en la región de estudio; y una segunda fase planteó como
objetivo cuantificar el C almacenado en los diferentes tipos de agroecosistemas de café,
identificar las especies con mayor potencial en el almacén de C y cartografiar las zonas
productoras de café con mayor densidad de C.
Los resultados muestran que la región de estudio presenta diversidad en los tipos de
vegetación y uso del suelo, destacando, por la superficie que ocupan y de un total de
126,608 ha, el AES del café con sombra diversificada con 32%, la ganadería con 35%,
frutales con 11%, selva baja caducifolia con 6.5%, vegetación secundaria con 7% y bosque
caducifolio con apenas 4.5%.
22
a la producción de café localizadas entre los 700 y 1,600 msnm, aproximadamente. Las
mayores coberturas del AES del café con sombra diversificada se distribuyen en las zonas
de precipitación mayor a los 1,200 mm, y altitudes entre 700-1,600 msnm, sin mostrar
preferencia por algún tipo de suelo y gradiente de pendiente.
El AES del café con sombra diversificada se encuentra ocupando sitios cuya vegetación
natural fue principalmente de bosque caducifolio, por lo que desde el punto de vista
ecológico su permanencia es estratégica, ya que restaura funciones ecológicas de la
vegetación natural que a corto plazo podrían traducirse en servicios ambientales que
reconozca la sociedad; de ser así, habría la posibilidad de insertarlo en los nichos de
mercado interesados en la producción de café orgánico.
23
Figura 4. Agroecosistemas cafetaleros en la región central de Veracruz.
24
Cultivos agrícolas
Los escenarios de la alza sostenida en las temperaturas, asociados con los efectos del
cambio climático, comienzan a incidir sobre diversos aspectos en la adaptación de las
plantas, y en particular de la producción agrícola, donde de no reorganizarse las regiones
aptas para la cosecha de cultivos, tales escenarios podrían provocar el desabasto de
alimentos y grandes pérdidas económicas (al no recuperarse la inversión realizada para la
compra de semilla y la atención de los cultivos). Estos efectos negativos, asociados a altas
temperaturas, ya se han descrito específicamente para casos tales como:
• Caso de los ajos, cebollas y varios lirios ornamentales (familia Liliaceae). Las
temperaturas altas sostenidas por más de cinco días, y picos de más de 37°C,
provocan escapos o varas florales reducidas o cortas con menor número de brotes
florales y menor fructificación; en cambio, las temperaturas mínimas diarias bajo
los 4 ºC durante cinco días o más causan aborto floral o frutos vacíos o vanos.
• Caso de los tomates y chiles (familia Solanaceae). El tomate (jitomate), tanto las
especies cultivadas como silvestres, son afectadas de manera negativa por las altas
temperaturas nocturnas (mayor de 250C) en la formación de flores y frutos, así
como por las temperaturas altas diurnas (340C sostenidas por más de 5 días) en su
etapa de floración, ya que modifican la longitud de los pistilos y estambres de la
flor, se rompe la autofecundanción y aparece la fecundación cruzada y el aborto
floral, ocasionando problemas de fertilidad, lo que es conocido con el nombre de
Heterostila. En general, estas condiciones de temperaturas altas en la noche y altas
en el día disminuyen la fructificación y bajan los rendimientos.
Líneas de acción
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• Medir el impacto real que ocasionará la muerte por la sinergia entre la enfermedad
viral y las altas temperaturas para el frijol.
• El rescate de cultivares de frijol criollos y especies silvestres endémicas con
resistencia a la virosis.
• La mejora genética para la obtención de nuevos cultivares de frijol con resistencia o
tolerancia a la virosis.
• La selección de áreas más idóneas para destinarlas al cultivo de frijol.
• Predecir los posibles escenarios en la sintomatología y dispersión del complejo viral
en Veracruz para el frijol ante el posible cambio climático.
• Se recomienda investigar las probables regiones hacia donde se movería el cultivo
de papaya, en función de la adecuación a las precipitaciones abundantes y los
cambios en las temperaturas, además del mejoramiento y la búsqueda de nuevos
cultivares mejor adaptados a las nuevas condiciones de humedad y temperatura
predominantes.
Estudio de caso: frijoles de testa negra (familia Fabaceae) y la presencia del complejo
viral mosaico común y mosaico necrótico
Los frijoles de tipo oscuro se cultivan y consumen con mayor frecuencia en el sur-sureste
de México; tales cultivares son sensibles a infectarse con los virus del mosaico común
necrótico del frijol, y tienen una resistencia incompleta al mosaico común del frijol. Estas
virosis han sido detectadas en el estado de Veracruz, tanto en zonas bajas (cuenca del
Papaloapan), como en zonas más altas (Sierra de Zongolica) (Flores-Estévez et al., 2000).
26
del frijol, como son los estados del norte del país, posiblemente debido a una mayor
adaptabilidad al clima y a los cultivares utilizados (Figura 6) (Flores-Estévez et al., 2003).
Figura 6. Distribución del mosaico común del frijol (BMCV) y del mosaico necrótico
común del frijol (BCMNV) en México. Tomado de Flores-Estévez et al. (2003).
27
La distribución del cultivo de papaya (familia Caricaceae) en el estado de Veracruz
El cultivo de la papaya está limitado a regiones con clima tropical o subtropical. El cultivo
crece en un rango de temperatura que va de 22 a 30°C, aunque su temperatura óptima se
ubica entre los 23 y 26°C; temperaturas bajas inhiben su crecimiento. Para el estado
veracruzano la actividad económica derivada del cultivo y la comercialización de papaya es
fundamental, lo que se puede apreciar en los 35 municipios que anualmente siembran más
de 8,760 ha de papaya maradol, y los 10 municipios que cultivan papaya roja o amameyada
en una superficie de alrededor de 500 ha (OEIDRUS, 2006).
28
El progresivo calentamiento que ha sufrido el planeta tierra se ha visto reflejado en diversos
eventos, entre ellos, veranos más cálidos, tal como el transcurrido en el ciclo primavera-
verano del año 2006 donde en Veracruz, al igual que en otros estados cálidos dedicados al
cultivo de la papaya de ambas costa mexicanas (la del Pacífico y la del Atlántico), fueron
seriamente afectados por temperaturas diurnas altas superiores a 37 oC y madrugadas
consideradas como frías para la época veraniega. Estas oscilaciones en el termoperiodo
diario, ocasionó que bancos de flores completos resultaran infértiles y necrosados y que, en
algunos casos, aparecieran frutos deformes o carpeloides, lo que provocó pérdidas en la
producción e inestabilidad en las labores de cosecha y comercialización de las frutas (figura
7-B).
29
Figura 7. Daños ocasionados por efectos de cambios en las temperaturas en el cultivo del
papayo en Veracruz. A) Frutos inmaduros de papaya Maradol carpeloides con deformaciones
comúnmente llamados “cara de gato”. B) Banco floral de plantas de papaya Maradol con baja
Interacciones: insectos
Respecto a los efectos del cambio climático sobre las poblaciones de insectos y la
agricultura, y sobre su biodiversidad en sí, será necesario el uso de modelos para proyectar
diferentes escenarios. El calentamiento afectará la distribución y abundancia de insectos
con estrategias como la diapausa invernal. La especialización y la fenología de los
hospederos afectarán de manera importante las interacciones de algunas especies. Se
presentarán invasiones de nuevas especies de insectos en áreas en las que antes no se les
reportaba (se amplía el rango de su dispersión). Habrá un incremento en el número de
30
generaciones al acortarse algunos ciclos biológicos, por lo que deberán desarrollarse nuevas
estrategias de control de plagas.
Líneas de acción
31
insectos multivoltinos se ha estimado que un incremento de 2°C de temperatura ambiental
lleva a un aumento en el número de generaciones por año (Yamamura y Kiritani, 1998).
Algunos investigadores reportan que la humedad y los niveles de CO2 pueden jugar
importantes papeles en el comportamiento de las especies de insectos (Coviella y Trumble,
1999; Hunter, 2001; Hamilton et al., 1995; Pritchard et al., 2007).
En el caso específico de los insectos plaga, considerados como oportunistas, son conocidos
como de desarrollo “alto y siga” en relación con la temperatura, ya que se desarrollan más
rápido durante periodos con temperaturas más benignas (Andrewartha, 1973; Price, 1997).
Para determinar la emergencia y el nivel del daño a los cultivos que ocasionan estos
insectos plaga, tradicionalmente se utilizan los modelos predictivos basados en grados/día o
en aspectos fenológicos (Leyva-Vázquez, 1988; Ward y Masters, 2007; Van Asch et al.,
2007). El incremento de la temperatura aceleraría el desarrollo de estas especies de
insectos, posiblemente incrementando el número de generaciones y el daño en los cultivos
32
por año (Kiritani, 2007). Los insectos migratorios podrían desplazarse más tempranamente
hacia zonas norteñas y las áreas de invernación de los insectos serían mayores, lo que
permitiría un aumento en el crecimiento de las poblaciones (Ward y Masters, 2007;
Kiritani, 2007).
Los enemigos naturales de las poblaciones de insectos plaga podrían responder de manera
diferente al cambio de temperatura (Sutherst et al., 2007; Voigt et al., 2003). El parasitismo
en los insectos plaga podría verse reducido si las poblaciones plaga emergen antes que los
parasitoides o los estadíos susceptibles (huevos, larvas, pupas) se adelantan a la emergencia
de los parasitoides. El parasitismo en los insectos plaga podría verse reducido si las
poblaciones de los hospederos emergen antes que las de los parasitoides o los estadíos
susceptibles del hospedero (huevo, larva, pupa) se adelantan a la emergencia de los
parasitoides. El desarrollo de los estados susceptibles de los hospederos podrían ser más
rápidos a altas temperaturas, reduciendo así la ventana de oportunidad de ataque de los
parasitoides, lo cual favorecería el crecimiento poblacional de los insectos plaga afectando
la producción agrícola (Price, 1997).
33
que un mayor número de especies de insectos plaga atacarían a un mayor número de
hospederos (Bale et al., 2002; Ladányi y Hufnagel, 2006).
Los estudios más recientes, aunados a las evidencias fósiles existentes, demuestran que la
diversidad de especies de insectos y la intensidad de su ataque se incrementa a mayor
temperatura (Bale et al., 2002; Ladányi y Hufnagel, 2006; Kiritani, 2007).
Escenario
El cambio climático impone una doble adversidad a los sistemas biológicos: la limitación
hídrica y lo impredecible de las precipitaciones. En los posibles escenarios del cambio
climático global, las predicciones apuntan (IPCC, 2001) a que el riesgo a la sequía se
incrementará durante el siglo XXI, asociada con un régimen más irregular de las
precipitaciones y con temperaturas más extremas y en general más cálidas (2-4°C).
Esta situación se agravaría aún más con afectaciones en las propiedades de los suelos en
cuanto a su capacidad de retención de la humedad. Todo ello comprometería en gran
medida la supervivencia de muchas especies que en la actualidad se encuentran ya cercanas
al límite de sus posibilidades desde un punto de vista hídrico.
34
lado, se comprometería el éxito de las reforestaciones debido a la mayor tasa de mortalidad
que ocasionaría la ausencia de precipitaciones.
En la actualidad, según Pereira-Irujo et al. (2007), una de las posibilidades para obtener
variedades tolerantes a la sequía es a través del método de supresión de la irrigación, que
comúnmente se utiliza para evaluar la respuesta de las plantas al déficit hídrico. Este
método tiene la desventaja de que no toma en consideración la intensidad del déficit de
agua en el suelo, que se puede producir a causa de diferencias genotípicas en cuanto al área
foliar y desarrollo radical de las mismas. Esto puede llevar a falsas conclusiones respecto a
la tolerancia de las variedades a este estrés. Por ello, la evaluación por métodos
biotecnológicos de la respuesta al déficit hídrico, empleando osmóticos como la adición del
Polietilénglicol en los medios de cultivo, permitirán contar con una forma de inducir un
estrés osmótico homogéneo que sirva para conocer de forma más precisa la respuesta de las
plantas a este factor abiótico.
Por otro lado, el conocimiento de los mecanismos de resistencia al estrés permitirá alcanzar
una más clara comprensión de los procesos evolutivos implicados en la adaptación de las
plantas a un ambiente adverso como el hídrico, y predecir hasta cierto punto la respuesta
35
vegetal. Hoy en día se sabe que, ante el estrés hídrico, las plantas muestran diferentes
estrategias como las basadas en la evasión del efecto de la sequía o en el desarrollo de
mecanismos de tolerancia a este estrés abiótico (Levitt, 1980). Los mecanismos
ecofisiológicos de resistencia se articulan en torno a dichas estrategias.
De acuerdo con Valladares et al. (2004), una vez que una planta está ya sometida a estrés
hídrico debe ser capaz de resistirlo, ya sea por mecanismos de tolerancia o de evitación;
aunque según este autor las plantas han evolucionado hacia el desarrollo de mecanismos
que evitan el déficit hídrico, mientras que los mecanismos tolerantes serían un factor que
complementaría a los mecanismos anteriores.
De este modo, las especies que siguen la estrategia tolerante serían aquellas que logran
tolerar los efectos de este estrés antes de que lleguen a afectar sus tejidos (Levitt: 1980).
Estas especies cuentan con mecanismos que minimizan o eliminan el efecto que pueden
sufrir como consecuencia del estrés, hasta alcanzar un equilibrio termodinámico con éste
sin sufrir daños.
Posteriormente, ante la continuidad del efecto del estrés, los organismos pueden desarrollar
una respuesta específica y en el mejor de los casos pueden llegar a desarrollar mecanismos
de resistencia. Así, la planta puede manifestar cierta adaptación al factor que ocasionó el
estrés y con ello retornar a la normalidad. En el peor de los casos, bajo un efecto
prolongado del factor estresante, se pudiera producir un estado de agotamiento de la planta
que termina finalmente por sucumbir.
36
La identificación de los genes y el conocimiento de los mecanismos moleculares
involucrados en la respuesta de las plantas a este estrés hídrico pueden ser de utilidad para
emprender un programa de mejora genética, tanto por la vía convencional como
biotecnológica, y obtener genotipos productivos con tolerancia al déficit hídrico en el
escenario del cambio climático global.
Líneas de acción
Pese a que México es el país del mundo con la mayor diversidad genética en Capsicum, no
es el productor más importante. Según las estadísticas, México ocupa el sexto lugar de
37
producción. Dentro de éste, hasta hace quince años, el estado de Veracruz ocupaba un lugar
preponderante al ser el principal productor de chile jalapeño.
Este tipo de chile le confirió una dimensión mundial al chile picante. En la actualidad,
Veracruz, junto con otros estados de la región sur y sureste del país, ocupan los últimos
lugares en cuanto a producción. Numerosos factores bióticos y abióticos afectan al cultivo
en el estado, lo que se refleja en los bajos rendimientos (5tha-1) que se obtienen en el
ámbito local por parte de los productores. Esta situación se agrava aún más por el hecho de
que no se cuenta hoy en día con cultivares de chile jalapeño con alta potencialidad
productiva que den chiles de alta calidad en el mercado. Por ello se ha producido en los
últimos años una disminución en las áreas sembradas de este tipo de chile en el estado
(Sagarpa, 2003).
Una de los factores más importantes que afectan a este cultivo está dado por el hecho de
que la mayor parte de las áreas sembradas de chile en Veracruz se realizan bajo condiciones
de temporal o humedad residual, mismas que no permiten expresar su máximo potencial de
rendimiento en campo y ocasionan fluctuaciones muy marcadas en la superficie sembrada
(Meneses-Márquez et al., 2005). El déficit de agua en el suelo afecta significativamente la
producción agrícola mundial del cultivo del chile, como la de muchos cultivos agrícolas.
Asimismo se ha observado que el estrés hídrico puede llegar a afectar las propiedades de
pungencia, como ha sido demostrado en el caso del chile habanero.
De igual forma se ha reportado que las plantas sometidas a estrés por sequía presentan una
pérdida del color verde y tienen una mayor temperatura foliar y reflectancia de luz
infrarroja, características que las harían más aceptables o atractivas a los insectos (Mattson
y Haack, 1987; Caffarini et al., 2006). Esto, al parecer, se debe al hecho de que los
artrópodos poseen quimiorreceptores sensibles al estado hídrico de la planta y al nivel de
aminoácidos, azúcares, sales y aleloquímicos libres (Mattson y Haack, 1987).
38
que contrarresten los serios efectos que esto ocasionaría, especialmente en cultivos de
importancia agrícola como el chile. Por ello, entre las líneas de acción se propone crear un
banco de genes de tolerancia a estrés abiótico como la sequía —obtenidos de plantas
nativas— que puedan ser de utilidad en los programas de mejoramiento genético.
Para la creación de este banco de germoplasma se precisará realizar una amplia colecta de
accesiones de chile jalapeño por las diferentes áreas productoras de este cultivo en el
estado. Con este material se establecerá primeramente un banco de semillas que se
caracterizará según los descriptores propuestos para Capsicum por el Instituto Internacional
de Recursos Fitogenéticos, el Centro Asiático para la Investigación y el Desarrollo de
Vegetales y el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (IPGI, AVRDC
y CATIE, respectivamente). Posteriormente la información obtenida se documentará y
registrará en una base de datos que se creará al efecto.
A los treinta días de cultivado in vitro se evaluará la respuesta de las accesiones al déficit
hídrico. Las plántulas serán caracterizadas de acuerdo a: su germinación (%), largo total,
largo de la parte aérea y del sistema radicular (cm) y peso fresco de plántulas (g).
39
Con base en los resultados que se disponga sobre la respuesta de las accesiones ante el
déficit hídrico, se procederá a seleccionar a aquéllas que muestren tolerancia para realizar
su conservación in vitro por lento crecimiento, de acuerdo con la metodología establecida
para el chile habanero por Montalvo-Peniche et al. (2007).
Una vez seleccionados los genotipos de chile con respuesta diferencialmente contrastante a
este tipo de estrés, se procederá a desarrollar los trabajos encaminados a lograr una
adecuada comprensión de la base genético-molecular de este tipo de estrés. Para ello se
propone aplicar primeramente la técnica de despliegue diferencial (DDRT-PCR), siguiendo
la metodología reportada por Liang y Pardee (1992) y utilizada por algunos autores
(Romero-Carpio y Estrada-Jiménez, 2005) para amplificar transcritos de baja abundancia
por medio de la reacción en cadena (PCR). Con este fin se efectuará primeramente la
extracción del ácido ribonucleico (ARN), a partir de tejido foliar de plántulas de los
genotipos con respuesta contrastante a la sequía, mediante el método de TRIZOL-LS, y se
evaluará la calidad de éste en gel de agarosa al 0.71; seguidamente se realizará la
transcripción reversa del ARN total, para lo cual se empleará un conjunto de
oligonucleótidos-dT, seguido por una amplificación por la reacción en cadena de la
polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés).
40
seleccionarán las colonias en el plásmido por medio de PCR, empleando cebadores
universales y analizados en el gel de agarosa teñido con bromuro de etidio. Finalmente, se
enviarán a secuenciar los plásmidos y serán comparados en bancos de datos del National
Center for Blotechnology Information (NCBI) con el programa Blast para su identificación
y análisis.
Los resultados que se obtengan de este trabajo no sólo resultarían útiles en estudios futuros
que se desarrollen con el propósito de transferir los genes que confieren tolerancia a este
estrés abiótico a genotipos selectos de chile, sino también a otras plantas heterólogas (papa,
tomate, etc.) que, como miembros de la misma familia, poseen una gran importancia
económica. Con esto se sentarían las bases para realizar un programa de mejora genética,
tanto por la vía convencional como biotecnológica, que permita la obtención de genotipos
valiosos con tolerancia a este tipo de estrés.
La inducción química de la sequía a través de uso del PEG-6,000 puede ser una ruta
apropiada para identificar fuentes tolerantes a la sequía en este cultivo.
Conclusiones generales
Si bien en términos generales podemos decir que el cambio climático afectará a los
diferentes ecosistemas y agroecosistemas a la par que a los servicios ambientales que
albergan de manera compleja, tanto positiva como negativamente, es importante resaltar
que los señalamientos aquí planteados se circunscriben principalmente a los cambios en
términos de temperatura y/o precipitación en ausencia de cualquier otro factor. En ese
41
sentido, debemos reconocer que existen muchas incertidumbres en la mayoría de las
proyecciones, lo cual de hecho es reconocido especialmente a escala global.
A nivel de tipo de vegetación, si bien para el BMM se espera una reducción de su superficie
—esto sin considerar los efectos que la deforestación causa por efectos del desmonte―, es
evidente que esta disminución no es concebida sólo como una reducción en términos de
kilómetros cuadrados de superficie, sino también en términos de la riqueza de especies,
dadas las diferentes estrategias de los grupos funcionales que lo constituyen. Para el caso
del BMM en el estado de Veracruz, se espera que el aumento en la temperatura estará
favoreciendo a aquellas especies pioneras y pioneras intermedias, afectando, por otro lado,
en términos de su permanencia, a las especies de estados sucesionales avanzados.
Si bien la agricultura, de acuerdo al tipo de manejo que se le dé, puede ser en términos
generales una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero, o también un
importante sumidero en términos de captura de carbono, encontramos que respecto al
agroecosistema cafetalero para la zona central del estado de Veracruz, se presenta como
una alternativa en términos de mitigación de CO2, dado el potencial que este sistema tiene
para la captura de carbono, aunado a otros servicios ambientales que proporciona como
protección de la biodiversidad regional (a partir del uso de especies arbóreas de sombra) y
como protección y regulación del agua y belleza escénica.
Por su parte, cultivos como el frijol o la papaya, importantes para el estado de Veracruz por
su impacto en la economía a escala regional, constituyen focos importantes de ataque a
nivel viral, en el caso del frijol, o de modificaciones en la biología floral del cultivo de
papaya como consecuencia del aumento en la temperatura, lo cual repercutirá en un cambio
en términos de zonas de cultivo de ambas especies, y como consecuencia del esquema
productivo y económico a escala regional y local.
42
El cambio en las regiones comúnmente asociadas a cultivos con arraigo cultural, además de
efectos socioculturales adversos, traerá aparejado decrementos en la producción y la calidad
de los productos cosechados.
Desde la perspectiva de las interacciones a nivel de insectos, como uno de los importantes
procesos ecológicos del cual se benefician tanto la biodiversidad en sí misma, como la
productividad de muchas especies de cultivares de importancia económica, encontramos
que el aumento en la temperatura puede impactar a las poblaciones de insectos plaga, por
citar un ejemplo, de formas muy variadas y complejas. De manera particular podemos
señalar que en la asociación de insectos plaga y ciertos cultivos, se pueden observar ciertos
cambios: modificaciones en la fisiología y fenología de los hospederos, modificaciones en
los ciclos de vida; incremento en el rango de distribución; los cambios entre la emergencia
de parasitoides y la presencia de hospederos, etc.; éstos son tan sólo algunos procesos
ecológicos que tales interacciones están experimentando como consecuencia del aumento
en la temperatura.
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