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Conducta Social

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL “RÓMULO GALLEGOS”

PROGRAMA DE MEDICINA

SAN JUAN DE LOS MORROS

CÁTEDRA: PSICOLOGÍA

2° AÑO SECCIÓN 15

CONDUCTA SOCIAL: ACTICTUDES, VALORES Y SOCIALIZACIÓN,


COGNICIÓN SOCIAL Y PERCEPCION SOCIAL.

Autores:
Mariana Pérez 30.936.783
María Alejandra Sánchez 30.991.726
María Gabriela Sánchez 30.991.725
María Daniela Sánchez 30.991.724
Fernando Ramírez 30.992.230
Luz Gómez 30.992.075
Andrés Herrera 27.222.648
Luisa Higuera 30.207.370
Juan Henríquez 31.407.652
Victoria Tabares 31.107.010
Rubelyz Pérez 31.182.416
Brithany González 33.553.213
Doctora:
Gregoria Campos

Octubre del 2024


INTRODUCCIÓN
La conducta social, entendida como el conjunto de comportamientos que las personas
manifiestan en interacción con los demás, es un componente esencial de la vida humana.
Desde el nacimiento, los individuos son moldeados por una variedad de factores sociales y
psicológicos que determinan cómo perciben, interpretan y responden a las situaciones y
personas que los rodean. La forma en que adquirimos actitudes, valores y normas, y cómo
procesamos la información social, es fundamental para entender las complejas dinámicas de
la interacción humana. La socialización, proceso a través del cual los individuos adoptan los
comportamientos y expectativas de su sociedad, juega un papel central en la formación de
nuestras actitudes y valores. Estos elementos, a su vez, guían nuestras decisiones y acciones
cotidianas, influenciando no solo nuestro comportamiento, sino también nuestras relaciones
interpersonales. A la par de esto, la cognición social y la percepción social nos permiten
interpretar y dar sentido a las interacciones con los demás, pero también nos exponen a sesgos
y errores que pueden distorsionar nuestras percepciones. El estudio de la conducta social
ofrece una ventana para comprender cómo los seres humanos se adaptan y responden al
entorno social, y cómo las estructuras mentales que construimos a lo largo de la vida influyen
en nuestras reacciones. En este ensayo, exploraremos a fondo los conceptos de actitudes,
valores, socialización, cognición social y percepción social, con el fin de analizar cómo estos
elementos se interrelacionan para moldear la conducta individual y colectiva dentro de una
sociedad.
CONDUCTA SOCIAL

|La conducta social abarca todas las acciones y comportamientos que los individuos
llevan a cabo en el contexto de la interacción con otros. Se basa en una serie de procesos
psicológicos, cognitivos y emocionales que guían la forma en que nos relacionamos con
nuestro entorno social. En esta unidad, exploraremos tres aspectos clave: actitudes, valores y
socialización; cognición social; y percepción social.

ACTITUDES, VALORES Y SOCIALIZACIÓN

Las actitudes son fundamentales para entender la conducta social, ya que influyen en
la manera en que percibimos y respondemos ante diferentes situaciones o personas. Las
actitudes no solo se limitan a la respuesta emocional, sino que también implican creencias y
comportamientos. Según el modelo de las actitudes tripartitas, una actitud se compone de tres
elementos: el componente cognitivo (creencias o pensamientos que tenemos sobre un objeto
o situación), el componente afectivo (emociones y sentimientos hacia ese objeto o situación),
y el componente conductual (predisposición a actuar de una manera particular). Por ejemplo,
si alguien tiene una actitud negativa hacia el reciclaje, su componente cognitivo podría
implicar creencias sobre la ineficacia del reciclaje; su componente afectivo podría involucrar
emociones de frustración o desinterés, y su componente conductual llevaría a evitar la
práctica del reciclaje. Las actitudes, por lo tanto, determinan en gran medida cómo
interactuamos con el mundo que nos rodea y cómo tomamos decisiones. Los valores, por
otro lado, representan ideales más profundos y duraderos que guían nuestras decisiones y
juicios sobre lo que es correcto o incorrecto, deseable o indeseable. Mientras que las actitudes
pueden cambiar más fácilmente con la experiencia o la exposición a nueva información, los
valores tienden a ser más estables y sirven como principios fundamentales que rigen nuestras
vidas. Valores como la libertad, la igualdad y la justicia no solo impactan en el
comportamiento individual, sino que también influyen en la estructura de las sociedades. Los
sistemas de valores están estrechamente vinculados a la cultura y son transmitidos a través
de la socialización. La socialización es el proceso mediante el cual los individuos aprenden
los valores, normas y comportamientos aceptados en su sociedad. Este proceso comienza en
la infancia y continúa durante toda la vida, moldeando nuestras percepciones y actitudes
sobre el mundo. La socialización es esencial para integrar a los individuos dentro de una
sociedad y asegurar que compartan un marco común de comportamientos y expectativas.
Existen varios agentes de socialización, siendo la familia el primero y más influyente. En la
familia, los niños aprenden normas básicas de conducta, valores fundamentales y adquieren
su identidad social y cultural. La escuela también juega un rol crucial, al transmitir no solo
conocimientos formales, sino también normas de comportamiento y la importancia del
trabajo en equipo. A lo largo de la vida, los medios de comunicación y los grupos de pares
actúan como poderosos agentes de socialización que refuerzan o desafían los valores y
actitudes adquiridos en la infancia.

COGNICIÓN SOCIAL LA COGNICIÓN SOCIAL

Es el estudio de cómo las personas perciben, interpretan y recuerdan la información


sobre los demás y sobre las situaciones sociales. Este campo de estudio se centra en los
procesos cognitivos que subyacen a las interacciones sociales, es decir, cómo las personas
comprenden e interpretan el comportamiento propio y ajeno. Una característica clave de la
cognición social es que no es puramente racional; está influida por emociones, motivaciones
y experiencias pasadas. Un concepto fundamental dentro de la cognición social es el de los
esquemas, que son estructuras mentales que organizan la información y permiten a las
personas procesar rápidamente lo que sucede a su alrededor. Los esquemas actúan como
atajos cognitivos que facilitan la interpretación de la información nueva. Sin embargo,
también pueden conducir a sesgos y errores, ya que las personas tienden a interpretar la nueva
información de manera que confirme sus esquemas preexistentes. Por ejemplo, si alguien
tiene un esquema negativo sobre un grupo social específico, tenderá a interpretar las acciones
de los miembros de ese grupo de manera más negativa. Otro aspecto de la cognición social
son las heurísticas, que son estrategias simples o reglas generales que las personas utilizan
para tomar decisiones rápidas en situaciones sociales. Aunque estas heurísticas son útiles en
la vida cotidiana, también pueden llevar a conclusiones erróneas o sesgadas. Un ejemplo es
la heurística de disponibilidad, que implica tomar decisiones basadas en la información más
fácilmente disponible en la memoria, en lugar de la información más precisa o relevante.
Además, la cognición social se ocupa del proceso de atribución, es decir, cómo las personas
explican las causas del comportamiento propio y de los demás. La teoría de la atribución
sugiere que tendemos a atribuir las acciones de las personas a factores internos (disposiciones
personales) o externos (situaciones ambientales). Sin embargo, los estudios muestran que las
personas a menudo cometen el error de atribución fundamental, es decir, tienden a
sobrestimar la influencia de las disposiciones personales y subestimar el papel de las
circunstancias en la conducta de los demás.

PERCEPCIÓN SOCIAL

La percepción social es el proceso mediante el cual las personas perciben e interpretan


a otros en su entorno. Es crucial para la interacción social, ya que nos permite formar
impresiones sobre los demás y ajustar nuestro comportamiento en consecuencia. La
percepción social involucra varios procesos, como la lectura de señales no verbales
(expresiones faciales, lenguaje corporal) y la interpretación de las acciones y palabras de los
demás. Un componente clave de la percepción social es la primera impresión, que se forma
rápidamente, a menudo en los primeros segundos de conocer a alguien. Las primeras
impresiones pueden ser muy poderosas y difíciles de cambiar, ya que tienden a ser filtradas
a través de esquemas y estereotipos preexistentes. Estas impresiones están influenciadas por
múltiples factores, como el atractivo físico, el tono de voz y el comportamiento inicial.
Además, la percepción social está influida por estereotipos, que son creencias generalizadas
sobre los miembros de un grupo social. Aunque los estereotipos pueden ayudar a simplificar
la percepción social, a menudo son inexactos y pueden llevar a prejuicios y discriminación.
Los estereotipos tienden a perpetuarse debido a la confirmación de sesgos, un fenómeno en
el que las personas prestan más atención a la información que confirma sus creencias
preexistentes y desestiman la información que las contradice. La teoría de la atribución
también juega un papel en la percepción social. Cuando observamos el comportamiento de
los demás, tratamos de hacer inferencias sobre sus motivos y disposiciones. Por ejemplo, si
vemos a alguien llegar tarde a una reunión, podríamos atribuir su tardanza a características
personales como la pereza o la falta de responsabilidad, en lugar de considerar factores
externos como el tráfico o una emergencia personal. De tal manera, la conducta social está
influenciada por una interacción compleja entre actitudes, valores, socialización, cognición
y percepción. Mientras que las actitudes y valores moldean nuestras predisposiciones y
creencias, la socialización garantiza que compartamos un marco común con otros miembros
de la sociedad. La cognición social nos permite procesar e interpretar la información social,
aunque con el riesgo de sesgos y errores. Finalmente, la percepción social determina cómo
vemos y comprendemos a los demás, lo que tiene un impacto directo en nuestras
interacciones cotidianas. A través del estudio de estos conceptos, podemos entender mejor
los factores que influyen en la conducta humana y mejorar nuestras habilidades para navegar
en el complejo mundo social.
CONCLUSIÓN

La conducta social es el resultado de un entramado complejo de factores que incluyen


actitudes, valores, socialización, cognición y percepción social. A lo largo de este ensayo,
hemos explorado cómo estos elementos interactúan para influir en la forma en que los
individuos se comportan y se relacionan dentro de su entorno social. Las actitudes y valores
proporcionan una base cognitiva y emocional que guía nuestras decisiones y acciones,
mientras que la socialización asegura que adoptemos las normas y expectativas que nuestra
cultura y sociedad imponen. La cognición social, por su parte, nos permite procesar e
interpretar la información social de manera eficiente, aunque no está exenta de sesgos que
pueden llevar a malinterpretaciones y errores. A través de procesos como el uso de esquemas
y heurísticas, las personas toman decisiones rápidas en contextos sociales, pero muchas veces
a costa de simplificar la realidad. Finalmente, la percepción social es la herramienta a través
de la cual formamos impresiones y juicios sobre los demás, influyendo directamente en cómo
interactuamos con las personas a nuestro alrededor. En conjunto, estos conceptos nos ofrecen
una comprensión más profunda de las dinámicas sociales que influyen en la conducta
humana. A través del análisis de cómo formamos actitudes, cómo internalizamos los valores
y normas de nuestra sociedad, y cómo percibimos y procesamos las interacciones sociales,
podemos identificar no solo los mecanismos que subyacen a la conducta individual, sino
también los posibles sesgos y errores que pueden surgir en nuestras relaciones cotidianas.
Entender estos procesos es clave para mejorar nuestras interacciones sociales y promover
una convivencia más comprensiva y armónica dentro de la sociedad.

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