UNIVERSIDAD NACIONAL PADRE GASPAR GARCIA LAVIANA
Sede Jinotega
Carrera Académica Derecho con Mención Ambiental
Cuestionario
Catedra Reflexión Teológica
Docente Aleyda del Socorro Agüero Herrera
Integrantes Madeline Roxana Jarquín Herrera
Jinotega, Nicaragua
23 de septiembre del año 2023
¿Qué sabemos realmente de Jesús?
Jesus o mejor yeshua (salvación) , según los evangelios, era el Mesías, el hijo de
Dios; una persona capaz de desempeñar acciones sobrehumanas, como sanar a
los enfermos tocándolos simplemente con su mano, caminar por encima del agua
o multiplicar los panes y los peces. Y no solo eso: también resucitar de entre los
muertos. Pero ese es el personaje místico, sobre el cual se inspiró la tradición
posterior para augurar la llegada del fin del mundo y establecer la nueva religión
cristiana.
Jesús, o más bien Yeshúa, nació en Galilea entre los años 7 y 1
a.C, según los historiadores, quienes también aseguran que la fecha
del 24 al 25 de diciembre, día de Navidad, es un invento de varios
siglos más tarde. El problema con su persona es que no dejó
rastro material alguno -ni un documento firmado, ni un cuerpo,
nada-, por lo que se revela en una misión casi imposible asegurar
algo sobre su persona con certeza y rotundidad.
Criado en el seno de una humilde familia palestina en la pequeña
población de Nazaret, Jesús -a quien no habrían adorado ni reyes ni
pastores- aprendió el oficio de carpintero y albañil de su padre.
Según los relatos bíblicos, el rey judío Herodes, alertado del
nacimiento del niño que podría arrebatarle el trono, ordenó ejecutar
a todos los menores de dos años. La conocida como "Matanza de
los Inocentes", no obstante, solo aparece referenciada en el Nuevo
Testamento, en ningún texto histórico más, y por eso los expertos
ponen en duda tan siquiera que Herodes tuviese conocimiento de
aquel recién nacido.
¿Quiénes eran los fariseos, saduceos, esenios y zelotes?
Fariseos
Los fariseos eran una secta religiosa influyente dentro del judaísmo en la
época de Cristo y de la Iglesia primitiva. Se les conocía por su énfasis en la
piedad personal (la palabra fariseo viene de una palabra hebrea que significa
"separado"), por aceptar la tradición oral además de la ley escrita, y por
enseñar que todos los judíos debían observar las más de 600 leyes de la Torá,
incluidos los rituales relativos a la purificación ceremonial.
En su mayoría, los fariseos eran hombres de negocios de clase media y líderes
de las sinagogas. Aunque eran una minoría en el Sanedrín y ocupaban unos
pocos puestos como sacerdotes, parecían controlar la toma de decisiones del
Sanedrín porque contaban con el apoyo popular del pueblo
Saduceos
En la época de Cristo y del Nuevo Testamento, los saduceos eran un grupo
religioso-político que tenía mucho poder entre los judíos de Israel. En ocasiones,
los saduceos se enfrentaron a Jesús, intentando ponerle trampas (Mateo 16:1;
Marcos 12:18), y luego se opusieron a la predicación de los apóstoles (Hechos
4:1-2).
Algunos piensan que los saduceos, que históricamente han sido llamados
"zadokitas" o "tzedukim", los fundó un hombre llamado Zadok (o Tsadok) en el
siglo II a.C. Otra corriente de pensamiento sostiene que la palabra saduceo está
relacionada con la palabra hebrea sadaq ("ser justo"). Los saduceos eran una
clase aristocrática relacionada con todo lo que ocurría en el templo de Jerusalén.
Eran ricos y ocupaban puestos de poder, tales como el de jefes de los sacerdotes
y el de sumo sacerdote, y ocupaban la mayoría de los 70 puestos del consejo
gobernante llamado Sanedrín
Esenios
Los esenios fueron una secta judía que surgió en el siglo II a. C. y estableció la
comunidad de Qumrán. Se enfocaban en la pureza ritual, copiaban libros de las
escrituras judías y escribían comentarios sobre los libros de los profetas. Creían
que la historia estaba predestinada y su teología apocalíptica daba lugar a una
visión del mundo polarizada entre el bien y el mal.
Zelotes
Los zelotes conformaban un grupo de judíos que emergieron como un movimiento
religioso/político alrededor de principios del siglo I d.C. Se oponían fuertemente al
dominio romano y se volvían contra todos los quecolaboraran con Roma, incluidos
otros judíos.
¿Se puede negar la existencia histórica de Jesús?
En la actualidad, los análisis históricos más rigurosos coinciden en afirmar
con toda certeza —incluso prescindiendo por completo de la fe y del empleo
de las fuentes históricas cristianas para evitar cualquier posible suspicacia—
que Jesús de Nazaret existió, vivió en la primera mitad del siglo primero, era
judío, habitó la mayor parte de su vida en Galilea, formó un grupo de
discípulos que lo siguieron, suscitó fuertes adhesiones y esperanzas por lo
que decía y por los hechos admirables que realizaba, estuvo en Judea y
Jerusalén al menos una vez, con motivo de la fiesta de la Pascua, fue visto
con recelo por parte de algunos miembros del Sanedrín y con prevención
por parte de la autoridad romana, por lo que al final fue condenado a la
pena capital por el procurador romano de Judea, Poncio Pilato, y murió
clavado en una cruz. Una vez muerto, su cuerpo fue depositado en un
sepulcro, pero al cabo de unos días el cadáver ya no estaba allí.
El desarrollo contemporáneo de la investigación histórica permite establecer
como probados, al menos esos hechos, que no es poco para un personaje
de hace veinte siglos. No hay evidencias racionales que avalen con mayor
seguridad la existencia de figuras como Homero, Sócrates o Pericles —por
sólo citar algunos muy conocidos—, que la que otorgan las pruebas de la
existencia de Jesús. E incluso los datos objetivos, críticamente
contrastables, que se tienen sobre estos personajes son casi siempre
mucho menores.
Pero el caso de Jesús es distinto, y no sólo por la honda huella que ha
dejado, sino porque las informaciones que proporcionan las fuentes
históricas sobre él delinean una personalidad y apuntan a unos hechos que
van más lejos de lo imaginable, y de lo que puede estar dispuesto a aceptar
quien piense que no hay nada más allá de lo visible y experimentable. Los
datos invitan a pensar que él era el Mesías que habría de venir a regir a su
pueblo como un nuevo David, e incluso más: que Jesús es el Hijo de Dios
hecho hombre.
¿Quiénes fueron los doce apóstoles?
Los apóstoles fueron los hombres escogidos por Jesucristo para ser mensajeros y
predicadores de su palabra. Estos 12 apóstoles fueron: Pedro, Andrés, Jacobo
(también conocido como Santiago, el mayor), Juan, Felipe, Bartolomé, Tomás,
Mateo, Santiago (el menor), Simón, Judas Tadeo y Judas Iscariote.
El significado del término 'Apóstoles' viene del griego Απόστολος, que en esta
lengua equivale a "los enviados". En el Nuevo Testamento de la Biblia se
menciona a estos doce Apóstoles en los evangelios y en el libro 'Hechos de los
Apóstoles'.
¿Quiénes fueron los evangelistas?
Los evangelistas son aquellos personajes que escribieron los Evangelios, es decir,
aquellos textos de la Biblia que se ocupan de narrar las aventuras de Jesús,
siendo cuatro textos situados en el Nuevo Testamento y que llevan los nombres
de cada uno de los evangelistas.
Son conocidos por los nombres de sus autores: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
¿Cómo se transmitieron los evangelios?
Es sabido que no poseemos el manuscrito original de los evangelios, como
tampoco el de ningún libro de la antigüedad. Los escritos se transmitían
mediante copias manuscritas en papiro y después en pergamino.
¿Qué son los evangelios canonicos y los apocrifos? ¿Cuáles y
cuantos son?
Se denominan evangelios canónicos aquellos escritos neotestamentarios de
carácter evangélico, redactados probablemente en el siglo i (algunos
autores los datan como anteriores al año 701) y admitidos en el canon o
lista de libros aceptados por las Iglesias cristianas en general.
Los evangelios canónicos abarcan los tres evangelios sinópticos (Evangelio
de Marcos, Evangelio de Mateo, Evangelio de Lucas), y el Evangelio de
Juan, también conocido como el cuarto evangelio. Los evangelios canónicos
se distinguen así de los evangelios apócrifos, unas 70 obras que han
llegado hasta nosotros completas o fragmentadas, y cuya composición no
fue considerada por la Iglesia como inspirada por Dios.
Los evangelios apócrifos o extracanónicos son los escritos surgidos en los
primeros siglos del cristianismo en torno a la figura de Jesús de Nazaret que
no fueron incluidos ni aceptados en el canon de la Biblia israelita
Septuaginta griega, así como tampoco de ninguna de las versiones de la
Biblia usadas por distintos grupos de cristianos como la Iglesia católica, la
Iglesia ortodoxa, Comunión anglicana e Iglesias protestantes. Entre esos
escritos se encuentran los Manuscritos de Nag Hammadi.
¿Por que crucifican a Jesús?
Marcos y Mateo narran que el Sanedrín condenó a Jesús a muerte por
blasfemia al declararse él ser el Mesías, el Hijo de Dios.
Entrega total a la causa del Reino, obediencia total a su Padre que reina y
reinará en aquél. La muerte de Jesús transforma la muerte en dos sentidos.
El primer sentido es que “todos los asesinados en la historia de la
humanidad -todos los vencidos y derrotados […] todos aquéllos cuyas vidas
fueron aplastadas
¿Que es la gracia?
La gracia es un don de nuestro Padre Celestial otorgado a través de Su
Hijo, Jesucristo. La palabra gracia, según se usa en las Escrituras, se refiere
principalmente al poder habilitador y a la sanación espiritual ofrecidos por
medio de la misericordia y del amor de Jesucristo.
¿En que consiste el mensaje de cristo?
Consiste en el anuncio de Jesucristo. Él es la buena noticia (evangelio) que
proclamaban desde el principio los apóstoles, como escribe San Pablo: “Os
recuerdo, hermanos, el evangelio que os prediqué, que recibisteis, en el que
os mantenéis firmes, y por el cual sois salvados… Porque os transmití en
primer lugar lo mismo que yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados,
según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según
las Escrituras; y que se apareció a Cefas, y después a los doce” (1 Cor
15,1-5). Ese mensaje se refiere directamente a la muerte y resurrección de
Jesús por nuestra salvación e incluye que Jesús es el Mesías (Cristo)
enviado por Dios tal como había sido prometido a Israel. El anuncio de
Jesucristo abarca por tanto la fe en Dios único, creador del mundo y del
hombre, y protagonista principal de la historia de la salvación.
¿Como se explican los milagros de jesus?
Los milagros por tanto son el lenguaje de Dios, signos de su existencia y de
su amor, es su lenguaje privado a través de Jesús. Sus milagros
manifiestan que Él es verdaderamente Dios, manifiestan su omnipotencia y
su divinidad, su amor por el hombre.
Los milagros de Jesús se entienden en el contexto del Reino de Dios: “Si yo
expulso los demonios por el Espíritu de Dios, es que el Reino de dios ha
llegado a vosotros” (Mt 12,28). Jesús inaugura el Reino de Dios y los
milagros son una llamada a una respuesta creyente. Esto es fundamental y
distintivo de los milagros que obró Jesús. Reino y milagros son
inseparables.
Los milagros de Jesús no eran fruto de técnicas (como un médico) o de la
actuación de demonios o ángeles (como un mago), sino resultado del poder
sobrenatural del Espíritu de Dios.
Los doce apóstoles son el signo más evidente de la voluntad de Jesús
sobre la existencia y la misión de su Iglesia, la garantía de que entre Cristo
y la Iglesia no hay contraposición: son inseparables, a pesar de los pecados
de los hombres que componen la Iglesia.
¿Jesús quiso realmente fundar la iglesia?
Los apóstoles eran conscientes, porque así lo habían recibido de Jesús, de
que su misión habría de perpetuarse. Por eso se preocuparon de encontrar
sucesores con el fin de que la misión que les había sido confiada continuase
tras su muerte, como lo testimonia el libro de los Hechos de los Apóstoles.
Dejaron una comunidad estructurada a través del ministerio apostólico, bajo
la guía de los pastores legítimos, que la edifican y la sostienen en la
comunión con Cristo y el Espíritu Santo en la que todos los hombres están
llamados a experimentar la salvación ofrecida por el Padre.
En las cartas de San Pablo se concibe, por tanto, a los miembros de la
Iglesia como «conciudadanos de los santos y miembros de la familia de
Dios, edificados sobre el cimiento de los apóstoles y los profetas, siendo
piedra angular el mismo Cristo Jesús» (Ef 2,19-20).