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El Hombre Natural Dirigido Hacia A Cristo

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para borrar los heréticos.

Epístola
— Mis queridos y amados hijos:
Lo que el apóstol Pablo dijo algunas veces con gran afecto
tocante a Israel, sus hermanos y parientes según la carne, con
igual afecto lo digo yo ahora tocante a vosotros: “el anhelo de
mi corazón, y mi oración a Dios por ustedes, es para
salvación”. (Rom 10:1). ¡Oh, que pudierais ser tan felices
como para oír esa dulcísima sentencia de Jesús Cristo en el
último día, dirigida a vosotros entre sus demás ovejas
elegidas a su diestra: “Venid, benditos de mi Padre, ¡heredad
el reino preparado para vosotros desde la fundación del
mundo!” (Mateo 25:34). Y para que podáis estar donde está
Cristo (que es mucho mejor que todo) para contemplar su
gloria, y ser hechos semejantes a él en la gloria celestial para
siempre jamás (Juan 17:24. Fili. 1:23. & 3:21).
Pero debéis considerar profundamente que hay muchos,
grandes y peligrosos impedimentos para la salvación eterna
de los pecadores; sin la remoción de los cuales, la salvación
de las pobres almas se hará no sólo difícil, sino totalmente
imposible. Mencionaré brevemente algunos de estos
principales obstáculos para vuestra información e instrucción,
para que podáis alabar a Dios por vuestra liberación de
algunos de ellos y orarle para que remueva eficazmente todos
los demás a su debido tiempo.

Algunos de los grandes obstáculos para la salvación de los


pobres pecadores son estos, a saber:
1. El estado de pecado y miseria en el que está envuelta toda
la humanidad por naturaleza, a través de la caída de Adán, la
raíz común de toda la humanidad. (Rom. 5:12, y considerado
con Gen. 3), de donde, todos están, por naturaleza, muertos
en pecados y transgresiones, y son hijos de ira. (Ef. 2:1-3) de
manera que los que están en la carne no pueden agradar a
Dios. (Rom 8:8).
2. La insensatez general del hombre y su aprensión por
naturaleza de la pecaminosidad y la miseria de su condición
natural. Todos los hombres naturales son hijos de la noche y
de la oscuridad. (1 Tes 5:5). “teniendo el entendimiento
entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que
en ellos hay, por la dureza de su corazón” (Ef. 4:18). Y debido
a esta insensibilidad de su enfermedad natural, sucede que
(hasta que Dios les abra sus ojos y despierte sus conciencias)
están completamente desinteresados del remedio
sobrenatural.
3. Un curso de vida pecaminosa y un comportamiento
malvado, resultante del estado y condición pecaminosos del
hombre. De modo que andan según la corriente de este
mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el
espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,
haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos. (Efe.
2:2,3), y corriendo en desenfreno de disolución (1 Ped. 4:4).
Ahora bien, estos caminos, y otros caminos impíos similares
(sin un arrepentimiento verdadero y oportuno) sin duda
dejarán fuera del reino de Dios para siempre a todos los que
anden en ellos. (1 Cor. 6:9,10).
4. Dureza habitual de corazón e impenitencia 1, son los
precursores más peligrosos de la Muerte Eterna y la
Destrucción2. por los cuales todos los pecadores endurecidos
e impenitentes atesoran para sí mismos ira para el día de la
ira y de la revelación del justo juicio de Dios (Rom 2:5-6, &c.).
5. Ese gran pecado que condena al alma: la incredulidad en
Jesús Cristo. acerca de esto el Espíritu Santo reprende al
mundo de manera peculiar, principal y de forma
1
Gal. 5:19, 20, 21. Apoc. 21:8,27. & 22:15.
2
Eze. 18:30, 31, 32.
convincente: “De pecado, por cuanto no creen en mí” (Juan
16:9), “en mi”, dice nuestro Salvador. Este pecado lo pone
antes de los demás, dice Agustín, como si fuera el único
pecado: porque permaneciendo este pecado, los demás
quedan detenidos; y al irse éste, los demás quedan
perdonados3. La incredulidad rechaza a Jesús Cristo, el único
Salvador. ¿Cómo es posible, entonces, que los incrédulos se
salven? Nuestro Bendito Salvador mismo ha declarado muy
claramente: que el que no cree, ya ha sido condenado,
porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
El que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira
de Dios está sobre él. (Juan 3:18:36 y
8). Y coloca a los incrédulos en ese catálogo negro, con los
que tendrán su parte en el lago de fuego y azufre, que es la
segunda muerte (Apocalipsis 21:8).
6. La adopción de cualquier religión falsa y profana, ya sea a
través de una educación corrupta o del mal ejemplo de los
padres4, o por medio de la seducción de impostores heréticos,
y falsos maestros5, o por el justo juicio de Dios 6, sobre
aquellos que no reciben el Amor de la Verdad para que
puedan ser salvos, enviándoles poderosos engaños, para que
crean una mentira, para que sean condenados todos los que
no creen en la Verdad (2 Tes. 2:10-12 Traduc. del autor). Y
principalmente, aquellas religiones falsas, que son más
predominantes y tienen mayor influencia en el mundo, a
saber, estas cuatro: el paganismo, el mahometismo, el
judaísmo y el anticristianismo. Por cuyo veneno, es de temer,
la mayoría de personas en todo el mundo se ven privadas de
la salvación y perecen. Como diversos eruditos 7 han
demostrado8.

3
Hoc enim peccatum, quasi solum •it, prae caete∣ris posuit: quia hoc ma∣nente caetera detinentur, & hoc
disce∣dente—cae∣tera remit∣tuntur. Aug. in Ioan. 16. Tract. 95. Tom. 9.
4
1 Cor. 12:2.
5
1 Juan 2:26
6
2 Ped. 2:1, 2, 3; 1 Tim. 4:1-3.
7
Antes estaba escrito “As divers of our Learned, Orthodox, and Re∣ligious Authors” pero no habla de forma
solemne de los oficios sagrados a los que hace referencia, y los trata más como asuntos académicos.
7. La falsa, hipócrita y engañosa práctica de la única religión
verdadera, es decir, la religión cristiana, deja a los hombres
en un estado de condenación aún peor, aunque multitudes de
ellos presuman y se prometan en vano la salvación eterna 9.
Así, cuando los hombres hacen profesión de cristianismo sin
una práctica sincera y adecuada10—
teniendo lámparas, sin aceite; Cuando sólo tienen una
apariencia de piedad, pero negando el poder de ella (2 Tim.
3:5); Tienen nombre de que viven, pero están muertos, (Apoc.
3:1). Cuando alcanzan solo una fe temporal, y creen por algún
tiempo, pero en el tiempo de la prueba se apartan, se vuelven
participantes de muchos dones y dotes comunes del Espíritu
Santo, pero no de las verdaderas gracias salvadoras del
Espíritu: de modo que, aunque puedan tener
algunos destellos de alegría en el uso de las ordenanzas de
Dios, y puedan hacer muchas cosas, sin embargo, no andan,
como los santos sinceros, irreprensibles en todos los
mandamientos y ordenanzas del Señor11. Ahora bien, tales
Personas, siendo meros cristianos formales, no verdaderos
cristianos de hecho, permaneciendo como la mayoría de los
que pertenecen a la Iglesia visible, sin un Llamado eficaz, esto
es, la conversión, regeneración y verdadera santificación, no
pueden heredar el reino de Dios, como testifican12
abundantemente las Sagradas Escrituras13.
8
Bishop Andrews, in his Preface be∣fore his Expos. of the X. Command•ments, p. 40, &c. Bishop Hall, in his

Wil∣let's Synopsis of Pop•ry; throughout. See his First Table, shewing how Popery militates against the
Serious Disswasive from Popery, in fol. p. 613. to 624. And in his, No peace with Rome. p. 633. to p. 664. Dr.

Disput. de S. Seriptura. p. 258, 259. Mr. W. Perkins, in his Demonstration of the P•obleme; through∣out. p.
Person, and all the Offices of Christ. Dr. Whitaker's also is to the like effect. In Praefat. ad Auditores, ante

486, &c. Vol. 2. And in his Assertion, That a Papist by his Religion cannot go beyond a Reprobate. p. •96, to
p. 404. Vol. 1. Lond. 1626. And in his Reformed Catholick. p. 556, &c. Vol. 1.
9
Aún más, la practica errada de la religión a la que alude, incluye cualquier otra clase de mala comprensión
de las escrituras, en cualquier grado y medida, y por ende cualquier forma extraña de la religión verdadera
que no sea la única que es verdadera, la de las Escrituras en jota y tilde.
10
Mat. 7. 21, &c. & 25. 3. Tit. 1. 16.
11
Mat 13:19-23; Heb. 6:4-6; 2 Pedro 2:20-22; Marc. 6:20.
12
Mat. 13:19-23, 7:13-14; Rom. 8:30; Juan 3:3,5; Mat. 18:3; Heb. 12:14.
13
Si se considera esta afirmación en un sentido absoluto, puede desprenderse de ella una observación
apropiada de la iglesia presente, así como de la iglesia en esencia. 1. En cuanto a la presente, que esta al
estar llena de un entendimiento meramente formal, pero no espiritual, esto es dado por el poder divino,
aunque muchos poseen los términos y expresiones de las escrituras, el significado hondo y propiedades de
estos, no esta con ellos, siendo ellos mismos ajenos de su poder, aun y cuando sean muy adecuados (desde
Ahora, pues, amados hijos míos, os exhorto, encargo y suplico
fervientemente, por las misericordias de Dios, que, mientras
cuidáis del bienestar eterno de vuestras preciosas e
inmortales almas, a vosotros que deseáis ser hallados en
Jesús Cristo y gozar del favor de Dios cuando muráis, y que
esperáis estar siempre a la diestra de Cristo entre sus ovejas,
y ser sentenciados por Cristo con ellas a su reino eterno en
aquel gran y glorioso día de su venida, que utilicéis todo el
cuidado, la diligencia y los esfuerzos posibles, por la gracia y
la asistencia del Espíritu Santo de Dios, contra todos estos
impedimentos para la salvación antes mencionados, y todos

la perspectiva de ellos) a las doctrinas de la palabra— aunque, de hecho, solo usan como filtro sus propias
experiencias y tradiciones, tal como la compresión novedosa de nuestros días de la comunión
congregacional significando no la comunión con los santos, sino una idea que en esencia conlleva
ecumenismo y permisión. Ellos de hecho carecen de una experiencia de las escrituras, y solo han
experimentado el poder moral y natural de la verdad de ellas, pero ninguno tiene un sentido vivo de las
cosas del cielo, o temores del infierno, o de la gloria y belleza de cristo, y toda su religión es una observación
de reglas morales, endulzadas bajo la apariencia de términos formales y muy ortodoxos según sus
denominaciones, tal como en mis días (2020’s) las ya sectas reformadas. 2. En cuanto a la iglesia en un
sentido universal. Nuestra pertenencia a la esposa de Cristo, y su cuerpo, es, si, incluso en un sentido físico
de circunscripción, meramente espiritual, pertenecemos a ella, y debemos morar en ella por tales cosas,
como la regeneración, conversión y verdadera santificación, no hay ningún formalismo que supere estas
cosas, no existe tampoco cantidad de personas en el mundo que puedan execrar a un hombre y negarle las
formalidades que se suponen físicamente son representaciones de estas cosas, y como resultado quitarle
esta pertenencia, quienes han creído eso, (realmente hay quienes lo han creído) han suplantado las
formalidades (necesarias solo debido a nuestro estado en la creación), que son solo representaciones,
sombras de lo que es el poder verdadero o reino de cristo en la tierra, por el mismo reino, tal como habían
hecho en el pasado los judíos. La influencia moral de las escrituras no puede hacer santo a un hombre,
porque los movimientos de la verdadera vida divina, y la unión con el espíritu santo, jamás serán lo mismo
que la conformidad a la consagración tradicionalista de cualquiera sea la nueva o antigua denominación de
moda. Pertenecemos a la iglesia por el poder sobrenatural y estado sobrenatural de esta, y ella permanece
así delante de dios. Sus expresiones o formas que toma debido a que debemos morar localmente en un
lugar, o utilizar de habitaciones para poder con orden reunirnos, no son en lo absoluto sustitutos o
reemplazos de su poder. Un ministro lo es, solo al poder hacer eso de esto en tal conciencia, cuando se
apropia de ello, esta edificando su propio reino, y lo que se suponía eran formas necesarias debido a nuestro
estado humano (claramente allí donde la escritura lo ordene y permita), se vuelven su verdadera y genuina
religión, en lugar del poder al cual intentan representar. Solo resta reafirmar esto, la iglesia en este siglo es
esto, aquel llamado eficaz, aquel estado invisible de gloria eterna, aquella esperanza y fe, el uso de
ordenanzas solo vale algo en subordinación a esto. Pero muchos, aunque puedan en parte tener algo de un
uso correcto de las ordenanzas, en lo que respecta a su forma exterior, no solo carecen del poder, sino que
lo sustituyen por el poder natural de las mismas, la influencia moral, y la apariencia humana, muy
racionalista y carnal, viniendo a ser formas refinadas y elevadas de paganismo o filosofía, influenciadas por
cristianismo, esto es, sincretismo. No obstante, aun peor muchas de sus ordenanzas incluso en lo externo
carecen de verdad, y son en muchos detalles engaños. ¡oh, alma mía! ¡qué puedas escribir a la iglesia y tener
un sentido de la iglesia de cristo, de esa forma, en la belleza de su sencillez libre de las formalidades
humanas, incluso sus ordenanzas como subordinadas al poder y verdadero estado del reino de cristo, y no
suscribirte al poder humano de la carne, sino mirar con ojos espirituales todo lo que es espiritual!
los demás, para que sean quitados de vuestro camino hacia la
felicidad y no sean ningún impedimento para vuestra gloria y
salvación eternas, y para que esto se lleve a cabo de manera
más eficaz. Y llevadas a cabo por ustedes, permitan que estas
siguientes instrucciones penetren profundamente en sus
corazones y sean perseguidas y practicadas con el mayor
estudio, seriedad y sinceridad en sus vidas, a saber:
1. Estén profunda y completamente convencidos de la
extrema pecaminosidad y miseria de su estado y condición
naturales en el primer Adán14. Puesto que habéis
sido formados en maldad, y concebidos en pecado (Salmo
51:5). Sí, muertos en vuestros delitos y pecados, y por
naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. (Ef. 2:1,3). Y,
cómo a partir de esta corrupción original y universal de
vuestras naturalezas, todo vuestro curso de vida
necesariamente se corrompe15 también: toda imaginación de
14
Rom. 5:12.
15
Al ser traducido en presente, da la idea de estarse corrompiendo continuamente cada día hasta que
morimos, lo cual, es correcto conforme a las escrituras. Los hombres por nuestro primer padre, hemos sido
corruptos plenamente, y es de esa corrupción que continuamente cada día de nuestra vida, incurrimos en
nuestros pecados, teniendo entonces necesidad no de arrepentirnos de nuestros pecados mas vergonzosos,
o de aquellos a los que estamos más naturalmente inclinados según nuestras personas, sino ver estos
pecados desde un aspecto mas amplio y claro, solo como frutos, aunque sean tan amargos y nos dejen
perplejos como para hacernos solo mirarlos a ellos, es nuestra naturaleza heredada la fuente de la que
emanan y por ende, solo la regeneración, sobrenatural dada por el espíritu puede salvarnos, por ende, el
arrepentimiento no es capaz, ni la fe, porque no poseemos tales capacidades, y la búsqueda de una reforma
externa o aislada en un solo pecado, es en vano. ¿No es hipócrita aquel que solo busca de Cristo el perdón y
limpieza por un pecado grosero que atormenta su conciencia, pero no por todos sus otros pecados— no
siente dolor de la incredulidad, de la profanidad, de la irreverencia, de la falta de fervor y deseo, de la
ignorancia moral o propensiones a la herejía &c? Pero la doctrina presente del evangelio acaba concluyendo
solo en eso, pues, entiende de manera muy parcial las doctrinas de las escrituras. Haciendo de la reforma de
un solo pecado un entendimiento de la salvación, incluso del conocimiento de dios, no tomando en cuenta
la necesidad del despertamiento, y de la regeneración, cosas que jamás podrán ser alcanzadas por la culpa
moral y su consecuente reforma, pues eso solo es un refinar de la carne, no es dar muerte y crear vida, pues
la carne no es capaz de esto, y por ello, solo el poder sobrenatural de dios, al cual no tenemos acceso, y solo
podemos en tal estado suplicar y rogar, y esperar en él, y usar de medios para la búsqueda de su gracia. No
entrare en discusiones aquí sobre como esto no es en lo absoluto lo mismo que la salvación por obras, o la
justicia propia, sino que de hecho afirma todo lo opuesto, pero es un asunto muy poco conocido en mis días,
entre los reformados, carismáticos, sabiendo que dios condena las denominaciones, y las tradiciones, y solo
se debe creer en las escrituras, pero es aun mas vergonzoso que esto también tenga que estar entre ellos.
Su predicación es, consciente o inconscientemente, sea que lo intenten premeditadamente o no, moralista,
incluso cuando sustituyen conceptos o ideas que la mente, independiente de los términos tan
correctamente doctrinales, que los entusiastas, aspirantes a oradores fieles representantes de sus partidos,
o como ellos se llaman predicadores expositivos de las escrituras, usen para hacer un texto expositivo, la
mente seguirá comprendiendo las ideas en esencia, y ellos siguen exponiendo moralismos, influencias
los pensamientos de vuestros corazones (y, en consecuencia,
toda palabra de vuestra boca y toda acción a lo largo de todas
vuestras vidas) mala, solamente mala, continuamente
mala, mientras continuéis en vuestro estado y condición
naturales (Gen. 6:5). De modo que, mientras permanezcáis en
la carne, no podéis agradar a Dios (Rom.8:8): ni podéis tener
una esperanza real de salvación (Ef.2:12), sobre un
fundamento sólido.
2. De ahí, podéis ver claramente, y debéis necesariamente
concluir, que hay una gran necesidad de un remedio
sobrenatural contra vuestro estado natural de pecado y
miseria, y contra toda la pecaminosidad de vuestra conducta
natural, mediante la aplicación de Jesús Cristo a vuestras
almas y la operación eficaz de su Espíritu para ese fin en
vuestros corazones; y que sin esa aplicación de Cristo por la
fe en vosotros16, y la operación de su Espíritu en y sobre ti,
por el Llamado Eficaz, Conversión, Regeneración,
Renovación y Santificación, nunca podréis Entrar al reino de
Dios y ser Eternamente Salvo17.
3. Por tanto, procurad acercaros a Jesús Cristo por la fe, sin
demora, y recibidle como vuestro único y todo suficiente
Salvador18, que es capaz de salvaros hasta lo sumo19;

racionalistas sobre la mente, y no un temor y terror de estas cosas a las almas, y de allí que paran y
engendren hijos bastardos, creyentes formales, muy fervorosos por sus partidos, muy amorosos por sus
facciones, pero no injertados en la vid mística de Cristo, careciendo de un sentido del terror del infierno, y
solo de un sentido del terror de la vergüenza social, y de un dios comprendido solo por el filtro de las culpas
sociales y un cordero que expía sus culpas e incomodidades como humano compañero social de otros
humanos, pero no con una mirada por encima de estas cosas a Dios como ser absoluto, y temible, al alma y
al pecado, a la ley, y las cosas de este mundo, de modo que languidezcan las definiciones y
experimentaciones de estas verdades en sus aspectos sociales y morales y humanistas, sean considerados
solo en relación a la divinidad de dios, ante lo cual con seguridad el temor de lo santo, lo augusto y sagrado
surgiría, y la consciencia de su incredulidad, el sentido de su disconformidad con estas cosas los persuadiría
de su distancia con el verdadero dios, al cual jamás hombre alguno puede acercarse por la razón o la carne,
esto es, hablando en un sentido parcial.
16
Juan 8:24. 3:16. 18:36; 1 Juan 5:12.
17
Rom. 8:30; Mat 18:3; Juan 3:3,5; Tit. 3:4-7.
18
Esto no debe ser entendido según el método y doctrina que los pentecostales han designado con esta
misma expresión, a saber, la recepción bajo un conjuro de repetición de oración de un Cristo moral, social y
benéfico de males familiares, mundanos y terrenos, para una vida refinada y de reforma moral y social,
aunque puede ennegrecerse inexpresablemente más, dejare hasta aquí esta aclaración.
19
Mat. 11:28-30; Hch. 16:30 & 4:11-12; Heb. 7:25
Aceptándolo en sus propios términos de negaros a vosotros
mismos, tomar vuestra cruz cada día y seguirlo 20. Así también
Jesús Cristo será para vosotros la Sabiduría21, para guiaros en
el camino al Cielo; Justicia, para lavar todos tus pecados con
su sangre, y justificarte gratuitamente por su justicia
inmaculada imputada a ti; Santificación, para proveerte
suficientemente con todos los tesoros de la gracia de su
plenitud de gracia; y Redención, para liberarte de toda tu
esclavitud bajo el pecado, Satanás, la maldición de la ley, la
ira venidera y todos tus enemigos espirituales 22. ¡Oh, tres
veces feliz, eternamente feliz serás, si alguna vez Jesús Cristo
se vuelve tuyo, y tú llegas a ser suyo! Entonces serás
desposado con el mejor Esposo del mundo (2 Cor. 11:2); El
Dios y Padre de Jesús Cristo será vuestro Dios y Padre23;El
Espíritu de Cristo será vuestro Compañero24;el Reino de los
Cielos será vuestro gozo eterno25; sí, todas las cosas, el
mundo, la vida, la muerte, las cosas presentes y las cosas por
venir, todo será vuestro, (1 Cor. 3:21-23). Entonces, todas las
cosas obrarán para tu salvación: la enfermedad y la salud, la
adversidad y la prosperidad, la muerte y la vida (Rom 8:28).
Entonces, nada en el mundo será capaz de separaros del
amor de Cristo, o del amor de Dios que es en Cristo Jesús
Señor nuestro. Entonces, ninguna condenación te
sobrevendrá jamás en este mundo ni en el venidero (vers. 1).
¡Oh, almas felices de haber nacido, si volvéis a nacer y Cristo
se forma en vosotras! Cristo es el Deseo de todas las
Naciones (Hag.2:7), que Él sea el Deseo de vuestras Almas.
Cristo es el señalado entre diez mil: Que sea él principal de
20
Lucas 9:23
21
1 Cor. 1:30.
22
No se entienda aquí la enemistad que los pentecostales han designado por esta misma frase, a saber, una
enemistad mágica hacia Satanás como completo responsable del mal, aunque solo el mal moral y social,
cuya blasfemia bajo el contexto ideal en el cual es practicada resulta aún más atroz y abominable. Esta y
muchas otras frases, eran usadas por los antiguos de una manera mucho mas pura, porque, de hecho, son
paráfrasis de textos e ideas de las Escrituras, de ahí que coincidan ambos, solo que en unos surgió de una
conclusión acertada gramaticalmente del significado de la palabra, y en otros, de sus imaginaciones necias y
sincréticas, asignado términos escriturales a conceptos deliberados.
23
Juan 20:17
24
Juan 14:16-17
25
Mateo 25:34
vuestra elección. La boca de Cristo es dulzura, sí, todo en él
es codiciable: ¡Oh, que vuestros corazones se conmuevan con
él en todo momento! Decid con aquel fiel ministro y mártir de
Jesús Cristo, el señor John Lambert, mientras moría en las
llamas: ¡Nadie sino Cristo, nadie sino Cristo!26 En una palabra,
os digo a cada uno de vosotros, como una vez le decía
dulcemente Bernardo a alguien: Que IESVS esté siempre en
vuestro corazón. Que Él sea para vosotros vuestra comida y
vuestra bebida, vuestra dulzura y vuestro consuelo, vuestra
miel y vuestro deseo, vuestra lectura y vuestra meditación,
vuestra oración y vuestra contemplación, vuestra vida,
muerte, y resurrección27. Porque Cristo es el todo en todos
(Col. 3:11.).
4. Ahora bien, puesto que la verdadera fe salvadora en Jesús
cristo no procede de nosotros mismos, sino que es un don
gratuito de Dios (Ef. 2:8); y ordinariamente Dios se complace
en obrarlo en los corazones de sus
elegidos, Instrumentalmente —por el oír su Palabra fielmente
predicada (Rom. 10:14-17.) Eficazmente, por
la cooperación de su Santo Espíritu; por este medio, dicha fe
también se nutre y aumenta: Por tanto, sed todos vosotros
oidores diligentes y constantes de la Palabra de Cristo
predicada fielmente, aplicando las cosas habladas
particularmente a vosotros mismos, atesorándolas en
corazones buenos y honestos, y produciendo el fruto
adecuado de ellas mediante una práctica recta en vuestras
vidas, (Jacobo 1:23-25; Mat. 13:23, 7:24), y tened especial
cuidado de no ceder, ni apagar, ni resistir nunca las
operaciones, movimientos o esfuerzos del Espíritu de Dios en
el uso de su Palabra y Ordenanzas, o en cualquier otro
momento (Ef. 4:30; 1 Tes. 5:19; Hch. 7:51). Porque Jesús
Cristo, de manera especial, en el medio de su Palabra y
Espíritu, está a la puerta de vuestros corazones y llama, y si

Bernard. Ex for. bo. vi∣tae, ut citatur in ejus Flori∣bus. p. 2137.


26
Acts & Man. Vol. 2. p. 427. Lond. 1641.
27
alguno oye su voz y abre la puerta, entrara a él, y cenara con
él, y él con Cristo.
5. Para aumentar también vuestra paz interior, alegría
espiritual y consuelo, poned toda diligencia en hacer firme
vuestro llamamiento y elección (2 Ped. 1:10); Examinaos a
vosotros mismos, frecuente y seriamente, para conocer si
Jesús Cristo está en vosotros o no (2 Cor. 13:5). Pero,
¿cómo puede hacerse esto? Comparando vuestros corazones,
vidas y experiencias con la Palabra escrita de Dios, mediante
la ayuda y guía del Espíritu Santo de Dios. Porque, para este
fin, la Palabra de Dios nos fue escrita, y el Espíritu de Dios nos
es dado, para que podamos conocer las cosas que Dios nos
ha concedido gratuitamente (1 Cor. 2:12; Rom. 8:16), y para
que sepamos que tenemos vida eterna (1 Juan 5:13). Y para
que te sea más fácil ser ayudado en este importante asunto,
puedes hacer uso de muchos características, marcas o notas
con evidencias que he incluido extensamente en varios de mis
libros impresos28, que tenéis a vuestra disposición. Tened
cuidado de no ser extraños para vuestros propios corazones y
estados espirituales29.
6. de la manera que habéis recibido al Señor Jesús Cristo,
andad en él: arraigados y sobreedificados en él, y
confirmados en la fe (Col. 2:6-7). No seáis cristianos sólo
de nombre y de apariencia externa, sino interiormente,
sinceramente y con buena fe. Vivid y andad como Cristo en su
palabra os ha indicado que andéis. Renunciando a la impiedad
y a los deseos mundanos [No solo a unos cuantos sino
inclusive a todos los pecados contra la primera y la segunda
Tabla], viviendo sobriamente [para con vosotros
mismos], justamente [para con los hombres] y
piadosamente [para con el Señor], en este mundo presente
(Tito 2:12). Observad y guardad todos sus mandamientos30.

28
As my, Believers Evidences, &c. Communi∣cant Instru∣cted. and Treatise of Gods Cove∣nants, &c.
29
Es decir de no conocer nuestro corazón o estado, enfatizando el hecho de que siendo nuestro corazón
nosotros mismos, sería una cosa de asombrar, el no conocer nuestro propio interno.
30
Juan 14:15, y 15:14; Mat. 28:19-20.
Ceded y presentad vuestras almas y cuerpos, como sacrificios
vivos a él (Rom 12:1). Y ya sea que viváis, vivid para el Señor;
y ya sea que muráis, morid para el Señor; para que sea que
vivas o mueras, seas del Señor (Rom 14:7-8). De la misma
manera, Vivid y andad como Cristo os ha dado ejemplo.
Andad como Cristo anduvo (1 Juan 2:6). Y andad en amor,
como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por
nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante (Ef. 5:2).
Andad en amor hacia Jesús Cristo, amándolo más que a
vuestro Padre, Madre, Hermana, Hermano o vuestras
propias queridas vidas (Mat 10:37; Luc 14:26). Porque él nos
amó y nos lavó de nuestros pecados con su sangre (Ap 1:5).
Andad en toda buena obra, como Cristo anduvo haciendo
bienes en todo lugar (Hch 10:38) e imitadle también en el
sufrimiento inocente y paciente por hacer el
bien, encomendándoos vosotros mismos y vuestra Causa a
aquel que juzga justamente (1 Pedro 2:21-23); en esto él nos
dejó ejemplo para que sigamos sus pisadas.
7. Acuérdate del día de reposo del Señor, el primer día de la
semana (al que se trasladó el séptimo día de reposo por la
autoridad de Cristo, como lo demuestra la posterior
observancia de ese día por los apóstoles y las iglesias
apostólicas), para santificarlo (Ex. 20:8; Hch. 20:7-8; 1 Cor.
16:1-2; Apo. 1:10.). Esta es la Princesa y Reina de todos los
días31. Esta es la Gloria de toda la semana. Porque, en este
día nuestro bendito Salvador resucitó de entre los muertos
(Mateo 28), triunfando victoriosamente sobre la Muerte, la
Tumba, el Pecado y todos nuestros enemigos espirituales; y
de ese modo nos aseguró nuestra Resurrección Espiritual y
Corpórea por medio de él (Ef. 2:5-6; 1 Cor. 15:20-24). Así
como en este día nuestro Salvador concedió muchas de sus
apariciones a sus discípulos, instruyéndolos y dándoles
mandamientos acerca del Reino de Dios (Luc. 24; Mat. 28;
Hch. 1:3), en este día el Espíritu Santo se derramó de manera
milagrosa sobre los Apóstoles (Hch 2:1); en este día los
31
Ignat. in Ep. ad Magnes.
Apóstoles y las Iglesias primitivas celebraron sus solemnes
Asambleas para el culto público a Dios (Hch 20:7), Este es el
solemne Mercado y el día de compras para proveer a nuestras
Almas con todo tipo de Provisiones Espirituales y
Celestiales. Esta es esa Temporada Solemne y dulce
oportunidad que Cristo ha proporcionado y ordenado para
familiarizarnos con Él y los Misterios de su Reino, para
mantener nuestra Comunión con Él en sus Ordenanzas, para
edificar y perfeccionar en nosotros todo lo Espiritual. Y como
en el tiempo del Antiguo Testamento, los Sacrificios del Señor,
El día de reposo debían ser el doble que sus días de la semana
(Num 28:9-10.), así, nuestros sacrificios espirituales en los
días del Señor deben ser el doble que en cualquier otro día de
la semana; especialmente en la oración y la acción de
gracias; en la lectura de las Escrituras, en oír la palabra
predicada, en participar de la Cena del Señor, en la
enseñanza32, en mostrar misericordia a los pobres, etc., para
que así la sagrada tintura y las impresiones de este día
permanezcan frescas y vivas en vuestros corazones toda la
semana siguiente.
8. Que cada día de la semana sea administrado por vosotros
de manera cristiana. Con ese fin, aseguraos de presentar
al Señor vuestro sacrificio matutino y vespertino de oración y
alabanza a Dios continuamente: así como Dios en la
antigüedad designó un sacrificio matutino y vespertino para
cada día de la semana (Num. 28:3-9). Los
santos David y Daniel oraban tres veces al día (Sal. 55:17;
Dan. 6:10). Todos los días, inician con Dios por la mañana
y acaban con Dios por la tarde, con alguna exclamación
religiosa o meditación provechosa. Lee diariamente alguna
porción de la Sagrada Escritura (Sal. 1:2; Hch. 17:11), para
mantener tu familiaridad con Dios, con Jesús Cristo y su
Espíritu, y con los misterios de la verdadera religión. Y luego

32
Aquí se refiere a la instrucción particularmente sobre la doctrina del cristianismo, originalmente estaba
“catequesis”.
sigue los asuntos lícitos de tu honesto llamamiento
particular, con diligencia y rectitud.
9. “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes
que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales
digas: No tengo en ellos contentamiento” (Ecl. 12:1). Los
santos eminentes de Dios han buscado al Señor a tiempo y se
han dedicado a la piedad mientras eran jóvenes. Así
como David, aquel hombre conforme al corazón de
Dios, cuando era apenas un niño. Josías, el rey de Judá, siendo
aún joven, de dieciséis años, comenzó a buscar al Dios de
David (2 Cro. 34:1-3). Y Timoteo, tan altamente elogiado por
el apóstol Pablo, conocía las Sagradas Escrituras desde
niño, es decir, desde su infancia (2 Tim. 3:15). Dios, en el
tiempo de la Ley, pidió que se le ofrecieran las primicias de
los frutos maduros del campo y las primicias del rebaño
(Num. 15:20,21. & 18:12,13; Deut. 18:4. & 15:19), para
enseñarle a su Pueblo, ¡cuán aceptables son para Dios las
primicias de nuestra juventud y vida! ¡Oh, cuán felices son
aquellos que llevan el yugo! (Mat. 11:29). ¡De esta manera, la
flor de vuestra edad es aprovechada al máximo! De esta
manera, se evitan miles y decenas de miles de pecados. De
esta manera, ganan más tiempo para caminar con Dios, para
crecer en la gracia, para hacer el bien, para aumentar sus
experiencias espirituales, para atesorar evidencias y
seguridades de su salvación y para prepararse para el cielo y
la gloria eterna.
10. De ahí, ejercitaos siempre en tener una conciencia libre
de ofensas tanto hacia Dios como hacia los hombres. para que
vivamos con toda buena conciencia delante de Dios (Hch.
24:16). Esto puede ser motivo de un singular consuelo
y regocijo para vosotros, en vuestras mayores aflicciones y
angustias, el testimonio de vuestras conciencias, de que con
sencillez y sinceridad piadosa os habéis conducido en el
mundo (2 Cor. 1:12).
11. Utiliza y aprovecha al máximo, para su gloria, para
vuestro propio beneficio o el de los demás, todos los Tiempos
y Talentos que El Señor te ha confiado (Ef. 5:15-16), para que
cuando llegue el momento de ajustar cuentas, os ordene y
os recompense ricamente, y no os condene ni os castigue con
ese siervo perezoso, malvado e inútil (Mat. 25:26-30).
12. Retén la forma de las sanas palabras, en la fe y amor que
es en Cristo Jesús33, para que no seáis arrastrados por todo
viento de falsa doctrina34; sino sed hijos de la verdad. Y para
ello, retened constantemente en vuestra memoria
el catecismo que habéis estado estudiando durante tanto
tiempo, pues es un excelente breviario o resumen de la
verdadera religión cristiana, muy útil para dirigiros tanto en
la fe como en la práctica, en los rectos caminos de Dios,
contra el error y la iniquidad.
13. No os detengáis de los asuntos de la religión, ni mucho
menos retrocedáis; sed siempre maduros en la gracia y en el
conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesús Cristo 35.
Guardaos de las reincidencias (Heb. 10:39). Habiendo puesto
tu mano en el arado de Cristo, no mires atrás porque
entonces no seréis aptos para el Reino de Dios. (Lucas
9:62). Estad firmes y constantes, creciendo en la obra del
Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no
será en vano (1 Cor. 15:58) Sé fiel hasta la muerte, y Cristo os
dará la Corona de Vida (Ap. 2:10).
14. Ama a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, sobre todas las
cosas, con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas. (Mat.
22:37-38), y, especialmente por amor a él mismo, ama a los
que son engendrados por Dios, y verdaderos cristianos (1 Cor.
5:1); ¡principalmente por amor a Dios y por amor a Cristo! Y
amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro (2
Ped.1:22): especialmente esforzándoos por ayudaros y
promoveros unos a otros en el camino al cielo.
33
2 Timoteo 1:13
34
Efesios 4:14
35
2 Pedro 3:18
15. Por último, poned la mira en las cosas de arriba, no en las
de la tierra36; porque todo lo que hay en la tierra es solo
vanidad y aflicción del Espíritu 37, al ser vanidad, son sombras
vacías y burbujas que no pueden continuar, que no pueden
satisfacer, sino te decepcionarán por completo; por su
decepción, se convertirán en aflicción de Espíritu, en un
montón de espinas y zarzas para ustedes. Pero sus
verdaderos, duraderos y satisfactorios tesoros están arriba;
allí está su corona, su reino, su gloria, su vida
eterna, su herencia eterna, el gozo y los placeres de su Amo a
su diestra para siempre; allí está su más dulce y
glorioso Salvador Jesús Cristo a la diestra de Dios, y allí está
su Dios en Cristo, en cuya visión inmediata y gozo completo
consistirá la suprema felicidad del Cielo para siempre. Este,
pues, su conversación en el Cielo. Aunque por un tiempo
vuestra conversación sea en la Tierra: y esperad a vuestro
Salvador Jesús Cristo, que vendrá desde el Cielo 38, para
cambiar vuestros cuerpos viles y hacerlos semejantes a su
propio cuerpo glorioso39. Entonces no habrá más Pecado,
Tristeza, Dolor, Maldición o Muerte. Entonces Cristo enjugará
todas vuestras Lágrimas. Entonces vuestro Jubileo eterno
comenzará más nunca terminará. ¡Oh, cómo
deberíamos amar su venida, cuando todas estas cosas
acontecerán! Apresúrate, oh amado mío, y sé semejante al
corzo, o al cervatillo sobre las montañas de las especias 40.
Que así sea, sí, ven Señor Jesús41.
Estas cosas, mis amados hijos, he deseado fervientemente
recomendaros para vuestra salvación eterna, con la
esperanza de que algunos de vosotros tengáis ya un
verdadero sentido espiritual y las disfrutéis. Ahora el Dios de
toda gracia las imprima indeleblemente en las tablas de todos
vuestros corazones, para que podáis recordarlas aun y
36
Colosenses 3:2
37
Eclesiastés 1:14
38
1 tesalonicenses 1:10
39
Filipenses 3:21
40
Cantares 8:14
41
Apocalipsis 22:20
conformaros a ellas, no sólo mientras yo esté con vosotros en
esta tierra de los vivos, sino también después de que me haya
separado de vosotros por la disolución de la naturaleza
y duerma en Jesús. Y que Él os bendiga con todas las
bendiciones espirituales en los lugares celestiales en Cristo,
por todos los siglos, amén.

Una premonición para el hombre natural al leer las


siguientes instrucciones.
Quienquiera que seas, que hasta esta hora presente
permaneces todavía en tu estado natural en el viejo Adán, no
convertido a Dios en CRISTO el último Adán; o sospechas con
razón que tu condición es tal; y lees detenidamente las
INSTRUCCIONES siguientes: Lee y entiende, entiende y
considera en tu corazón, considera y cree las verdades de las
Escrituras allí propuestas, cree y pon en práctica las reglas de
las Escrituras allí recomendadas para ti; no sea que lo que
lees y estás convencido en conciencia de que es tu deber, de
aquí en adelante hiera tu corazón, se levante en juicio contra
ti y te condene, tanto como en el momento que se acerque tu
muerte, como en el gran día, cuando el Señor IESVS se revele
desde el cielo con los ángeles de su poder, en fuego
llameante, tomando venganza de los que no conocieron a
Dios, y no obedecen al Evangelio de nuestro Señor IESVS
CRISTO 2 Tes. 1:7, 8. con Mat. 11:20 al 25. y 12:41,42.
Direcciones, que pueden conducir al Hombre Natural
hacia CRISTO.
I. Dirección.
Despierta y levanta tu alma y tu conciencia, oh pecador,
miserable hombre natural, para que consideres seriamente y
profundamente pongas en tu corazón cuán pecaminoso y
miserable es el estado y condición de toda la humanidad
desde la caída, y de tu propia alma en particular, por
naturaleza en el primer Adán. Comparad juntos Romanos 3:9
a 21. 1 corintios 2:14. Romanos 8:5-8. Tito 3:3 y 1:15-
16. Efesios 2:1-3.
1. La pecaminosidad del estado natural del hombre; ¡qué
palabras pueden expresarlo lo suficiente! ¡qué pensamientos
del hombre pueden concebir esto lo suficiente! ¿Quién podrá
entender sus propios errores? (Salmo 19:12). Engañoso es el
corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo
conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el
corazón (Jeremías 17:9-10). Sólo Dios, que no puede pecar,
conoce realmente la pecaminosidad del hombre. De su
palabra, te daré un breve descubrimiento de ella.
La pecaminosidad de la condición natural del hombre consiste
principalmente en estos particulares, a saber:
1. En la culpa del primer pecado de Adán, de comer el fruto
prohibido, contrario al mandato expreso de
Dios, Génesis 2:16-17, con Génesis 3:6-7; Romanos 3:9-19. En
este comer, está comprendido 1. La incredulidad de Adán
hacia la palabra de Dios; 2. El desprecio del mandato de Dios;
3. El consentimiento impío de lo más extremo de su Libre
albedrío; 4. La orgullosa aspiración de ser como Dios
conociendo el bien y el mal, Génesis 3:5; 5. La apostasía de
Dios; 6. La desobediencia de todo el ser del hombre; y 7. La
ruina de sí mismo y de toda su posteridad 42. Este pecado de
Adán, siendo el Padre y Raíz Común de toda la humanidad,
(como Agustín43 observa correctamente)44 estando entonces
virtual y seminalmente en sus lomos, se imputa y se carga
sobre su posteridad ordinaria, incluso sobre toda la
humanidad propagada ordinariamente a partir de
45
él . Romanos 5:12-19. Hechos 17:26. 1 Corintios 15:21-22,
42
Trelent. Just Theol. •. 3. de Peccato.
43
Antes blasfemamente “San”.

—Quia secun∣dum propagi∣nem carius in illo •ramus om∣nes, antequam nati essemus, tanquam in
44
—In quo omnes peccaverunt. Rom. 5. 12.

pa∣rente, •anq•am in radice ibi e∣ramus: Sic ve∣nena•a •st ista arbor, ubi era∣mus Aug. de verb. Apost. Serm.
45

14▪ p. 325. B C. Tom. 10.


45,49. Así como es dicho que Leví, que recibió los
diezmos, dio los diezmos en Abraham a Melquisedec, porque
todavía estaba en los lomos de su padre Abraham cuando
Melquisedec lo encontró (Heb. 7:9, 10). Así, pues, cuando
Adán comió del fruto prohibido, toda la humanidad comió del
fruto prohibido; cuando Adán pecó, pecó toda su posteridad;
cuando Adán desobedeció, desobedeció toda la humanidad;
en la caída de Adán, toda su posteridad cayo; en la muerte de
Adán, toda su posteridad murió, Y tú entre el resto. Y, por
tanto, en este sentido, eras un pecador, un pecador atroz
antes de nacer, incluso desde la fundación del mundo.
¡Oh tú, hombre natural! Piensa en esto, pon esto en lo
profundo de tu corazón: ¿fue un asunto pequeño para Adán, y
para ti y toda la humanidad en Adán, pecar de esta manera?
Considera bien las muchas y grandes agravaciones de este
primer pecado del hombre; considera 1. La persona que pecó;
2. La condición y el estado en que pecó; 3. El lugar, dónde
pecó; 4. El tiempo, cuándo pecó; 5. La ley, contra la cual pecó;
6. El objeto, contra el cual pecó; 7. Y finalmente, los múltiples
y grandes males tanto del pecado como del castigo que le
sigue; (todo lo cual he ilustrado extensamente en otra lugar 46)
y luego ve, si alguna vez se perpetró pecado en este mundo
(habiendo debidamente considerado todas las cosas), ¡tan
pecaminoso, inmundo, horrible, inexcusable y condenable
como este primer pecado!
2. Esta vencido por completo por el Pecado Original, (como se
cree, lo llamo Agustín47) contraído del Adán caído por
propagación natural, Salmo 51:5. Juan. 3:6. Job. 14:4, y 15:14.
Este pecado original consiste especialmente: En la privación o
pérdida,

46
En mi tratado de los pactos de Dios. Libro. 2. Cap. 1 Aphor. 6. IV. p. 41. to p. 59.
47
—Ex A∣dam tra•i dici∣mus Originale Peccatum, quod per lavacrum Regenerationis, non solùm in majoribus,
sed etiam in parvulis solvi∣tur. August. Retract. 1. 2. cap. 62. p. 60. B. Basil. 1569. Tom 1. Ecce unde tra•itur
originale peccatum, Ecce unde nemo nascitur sine peccato, Ecce propter quod Dominus sic Concipi voluit,
quem virgo Concepit. Aug. de Temp. Serm. 45. p. 667. l. 7. m. 10.
(1) De la integridad primitiva del hombre o justicia original
concreada48 con él Génesis 1:26, 27 y 3:6, 7,
8. Eclesiastés 7:29. — por cuanto todos pecaron, y están
destituidos de la gloria de Dios, Romanos 3:23. (2) y de esa
dulce comunión que, en esa integridad, disfrutaba con
Dios, Génesis 3:6, 7, 8, 10. por lo cual el hombre llego a
estar muerto en pecado, Efesios 2:1,5, con Génesis 2:16,17. 2.
En la depravación, contaminación y corrupción de toda su
naturaleza: toda su alma y todas sus facultades; Todo su
cuerpo y todas sus partes están contaminados por
completo. Para los corrompidos e incrédulos nada les es puro;
pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas.
(Tito 1:15). Véase Génesis 6:5. Jeremías 17:9. Romanos 3:10
al 19. 2 Pedro 2:14.
Por lo cual, de ambos se siguen dos efectos funestos. 1. Una
indisposición y una incapacidad absoluta, sí, una oposición y
enemistad, hacia todo bien. Romanos 5:6 y 7:18 y 8:8.
Colosenses 1:21. Romanos 8:7 y 5:10. 2. Una propensión o
inclinación universal hacia todo mal. Génesis 6:5 y 8:21.
Romanos 3:10-12. 1 Pedro 4:2-4. El pecado original, siendo la
raíz, la semilla y el engendro común de todo pecado actual en
el mundo, Jacobo 1:14-15. Efesios 2:1-3. Las Sagradas
Escrituras exponen el Pecado Original con varios Nombres o
Frases notables. Es titulado, 2. La iniquidad49 en la que fuimos
formados, y el pecado en el que nuestras Madres nos
concibieron, (Salmo. 51:5). En cuanto a su Propagación
Natural es llamado: 1. Pecado. — Que todos están bajo
Pecado. Romanos. 3:9. 1 Juan. 1:8. Romanos. 7:14. Debido a
que este Pecado es el Pecado de los Pecados, la madre y
nodriza de todos los Pecados, contiene virtual y seminalmente
en él toda clase de Pecados. 3. El Pecado que mora en
nosotros, Romanos. 7:20. por la constante Inherencia,
Residencia y Morada que tiene en todos, sí, incluso en los
mismos Regenerados, (a quienes es perdonado, y en quienes

48
Concreado: Que existe en una persona desde su creación
49
En la traducción del autor el texto al que se refiere (Salmo 51:5) dice “en iniquidad”.
es en alguna medida mortificado) durante esta vida
presente, Rom. 7:17-18. 4. El Pecado que tan fácilmente nos
asedia. “El pecado que tan fácilmente nos envuelve”
(Heb. 12:1 LBLA). [Este pecado] abarca Alma, Cuerpo, y todas
nuestras Facultades, Afectos, Sentidos, las Partes del hombre
y al mismo Hombre por entero50. 5. La Ley del Pecado. Rom.
8:2. y 7:25. La Ley del Pecado en nuestros miembros,
Rom. 7:23. Por el poder y fuerza del Pecado, que reside en
nosotros: Una Ley es poderosa y forzosa. 6. El Cuerpo del
Pecado, Rom. 6:6. Porque, como un cuerpo natural está
compuesto de muchas partes y tiene diversos miembros
propios puestos en él, mediante los cuales
actúa: Así el pecado original tiene muchos miembros llamados
nuestros miembros que están sobre la tierra, como la
fornicación, etc. Col. 3:551. 7. Nuestro viejo hombre, Rom. 6:6.
El pecado es llamado así, en oposición al nuevo hombre, la
parte regenerada, y en distinción de nuestra naturaleza
humana: porque nuestra corrupción de naturaleza es del
primer hombre, el viejo Adán; como nuestra regeneración es
del Espíritu de Cristo, el último Adán. 8. La vieja levadura que
debe ser limpiada, 1 Cor. 5:7. Es llamado levadura, porque
como la levadura fermenta y leuda toda la masa hasta su
máxima capacidad, así el pecado original llena a todo el
hombre, leuda e infecta a todo el hombre. 8. El Viejo
hombre, por el viejo Adán. 9. La carne. Rom. 8:18. Gal. 5:17.
[Y así como]52 la carne se opone al espíritu, así el pecado
original se opone a la gracia. Y, [además, también] así como
la carne es la parte más baja y vil del hombre, Fil. 3:21. Así
también el pecado original es el mal más vil del hombre.

50
La frase original indicaba mediante el conectivo “porque” del autor, que esta era su interpretación del
texto de Hebreos 12:1, sin embargo, ese texto no se refiere a eso.
51
Esto hace referencia al texto en griego que dice Lit., dad muerte a los miembros que están sobre la tierra.
52
Originalmente se colocaba una frase que indicaba que lo dicho aquí, seria el motivo escritural para el
nombre “carne” dado al pecado “porque como…” &c. Pero hierra totalmente en esto, es llamado carne en
referencia a la naturaleza del hombre en general, ya que al hombre ser cualitativamente en una forma
visible, carne, una forma de referirse a su naturaleza o esencia es por ese nombre, y puesto que el pecado
yace en su naturaleza, entonces resulta apropiado llamarlo “la carne”, de ahí seria lo mismo a “la
humanidad” o “nuestra humana naturaleza” o “nuestra humanidad”.
Detente aquí, oh Hombre Natural. No sólo el primer Pecado,
propiamente dicho, de Adán, es tuyo, estando justamente
imputado a ti: sino que este Pecado Original, contraído por
motivo de ello, es también tuyo, siendo naturalmente
inherente a ti. Es la Enfermedad, el Veneno, la Plaga, la Lepra
de toda tu Naturaleza. Estás tan lleno de ella, como cualquier
Lavadero está lleno de inmundicia, como cualquier Serpiente
está llena de veneno, como cualquier Sapo está lleno de
ponzoña.
Tú estás por naturaleza completamente contaminado con él:
universalmente cautivado bajo su dominio, y espiritualmente
muerto en él. Y en este respecto tu condición es
incomparablemente peor que la condición de cualquier ave,
pez, bestia o cosa que se arrastra, pues no tienen pecado
original en ellos, y tú estás completamente lleno de él. ¿Y es
esta tu condición natural, un estado en el que debes
descansar, en el que eres mucho peor que cualquier perro,
sapo, serpiente, la criatura más vil o despreciable bajo el sol?
Recuerda lo que dijo Agustín: Todos como generados están
condenados; y nadie será liberado, sino como regenerado 53.
3. En los grandes montones y enjambres de todos tus
pecados actuales (el fruto venenoso del pecado original) en
los que te has dado rienda suelta sin consideración, desde tu
nacimiento hasta este mismo día, la pecaminosidad de tu
condición natural se ve poderosamente aumentada y
agravada54.
¡Oh hombre natural! Piensa a menudo, en tus horas de retiro,
en la 1. variedad, 2. la multiplicidad, y, 3. extremidad o
agravamientos de tus pecados actuales.
(1) La variedad y los diversos tipos de tus pecados actuales;
¿cuán múltiples son? Como actuales,
53
Omnis Ge∣neratus, dam∣natus: nemo liberatus, nis• Regeneratus. Aug. de verb. Apost. Serm. 14. p. 325. D.

Restat us in il∣lo primo homi∣ne peccasse om∣nes intelligan∣tur, quia in illo fuerunt om∣nes quando ille
Tom. 1o.

peccavit. Vn∣de pecca•um n•scendo 〈◊〉▪ quod nisi Renascendo non solvi∣vi••r. August▪ cont. dua• E•ist.
54

Pe••g. l. 4. c. 4. p. 910. B. Tom. 7.


Los pecados con respecto al sujeto se distribuyen en pecados
del corazón, pecados de palabra y pecados de obra (pecados
externos). En pecados del corazón; ¡Qué imaginación tan
corrupta! Génesis 6:5. ¡Qué pensamientos tan abominables,
vanos, ateos, blasfemos, profanos y
contaminados! Proverbios 15:26. ¡Cuánta muerte, estupidez,
contaminación, sarcasmo, etc. hay en la conciencia! Tito 1:15.
1 Timoteo 4:2. ¡Qué enemistad, perversidad, tortuosidad,
desobediencia, rebelión, etc. hay en la voluntad! Jeremías
44:16-17, &c. Lucas 19:14. ¡Qué impenitencia, dureza,
engaño, hipocresía, terrenalidad, desorden, confusión, etc. en
el corazón y los afectos! Romanos 2:5. 2. Tus Pecados de
palabra y lengua, ¡Cuán vanas palabras, qué juramentos, qué
maldiciones, mentiras, blasfemias, calumnias, calumnias,
falsos testimonios, etc.! Éxodo 20:7, Mateo 12:36. La lengua
es un mundo de maldad—Jacobo 3:6. Y cada palabra ociosa
será juzgada en el día del juicio, Mateo 12:36-37. 3. El pecado
de tus acciones y obras, aunque fuera las más religiosas en
apariencia, ¡cómo fallas con respecto a su fundamento,
materia, forma, manera, circunstancias y fin! 1 Timoteo 1:5.
Tito 1:15-16. Isaías 1:10 hasta el final, 66:3. Hag. 2:14.
Prov. 15:8. De modo que en ninguna de ellas puedes agradar
a Dios. Rom. 8:8. Sí, y aun en tus actos seculares diarios,
eres completamente pecador, Prov. 21:4. y 15:9.
Y esta distribución de los pecados actuales en pecados del
corazón, palabra y obras, la podemos remitir a pecados
internos y externos.
Distribuidos en relación a la ley o regla violada por el pecado,
son: 1. Pecados de impureza o impiedad, contrarios a la
primera tabla del Decálogo. 2. Pecados de iniquidad, injusticia
o lujurias mundanas, contra la 2. Tabla, &c. Romanos 1:18.
Tito 2:12. Hay muchas clases de pecados de impiedad que
son contrarios a los cuatro primeros mandamientos. Hay
muchas clases de pecados de injusticia que son contrarios a
los seis últimos mandamientos. Esta distribución de los
pecados según los diez mandamientos es muy exacta.
De la misma manera, con relación a sus partes55, puede
dividirse también en: 1. Pecados de omisión, cuando se
descuidan los deberes prescritos; y este es una sustracción de
la Ley de Dios. 1. Jacobo 4:17. 2. Mateo 25:42. &c. 3.
Apocalipsis 2:21. 4. 1. Sam. 15:2, 3:8, 9. &c. 5. Pecados de
comisión, cuando se practican cosas prohibidas,
como Génesis 2:16, 17. en comparación con Génesis 3:6, 7. El
pecado de Acán, Jos. 7:1. 15:20; 21:25-26. comparar con
Jos. 6:17-19.
Con respecto al objeto ofendido y agraviado, son: 1. Pecados
contra Dios, que son repugnantes a la piedad. Romanos 1:21-
22,28. 2. Pecados contra el hombre, es decir, contra nuestro
prójimo, y, contrarios a la rectitud, es decir, a la
equidad. Proverbios 14:21. Génesis 4:8. 3. Pecados contra uno
mismo, contrarios a la sobriedad. 1 Corintios 6:18.
Proverbios 20:2. Respecto de los dos
primeros, véase 1 Samuel 2:25. Lucas 15:18. Respecto del
tercero, véase Tito 2:12. Sin embargo, el pecado es de otra
manera contra dios y luego contra el hombre. Contra Dios, en
cuanto es una transgresión de su ley; contra el hombre, sólo
en cuanto es un daño o perjuicio.
Los pecados, con respecto al tiempo en que se cometen, son
llamados: 1 Pecados de la juventud, Salmo 25:7. Eclesiastés
11:9. 2 Timoteo 2:22. 2 Pecados de la edad madura.
Los pecados, con respecto a lugar y conocimiento, son: 1.
Pecados privados o secretos, Salmos 19:12 y 90:8. Jos 7:1,
etc. 2. Públicos y abiertos, esto es, cuando el pecado se
perpetra con valentía, impudencia y a la vista de otros. Isaías
3:9. Números 25:6-8. 2 Samuel 16:22.
Los pecados, con respecto a su poder y fuerza, son: reinantes,
o no reinando Rom. 6:12-14.
Aquí algunos hacen referencia a la distinción entre pecado
mortal y venial, no en el sentido papista, sino en un sentido
55
Aquí se refiere a su actividad interna, la propia actividad del pecado en abstracto.
sano, a saber: por pecado mortal podemos entender el
pecado reinante, del cual no se arrepentirá, y nunca será
perdonado; y por pecado venial podemos entender el pecado
que no reina, sino que es perdonado en Cristo tras el
arrepentimiento, y que no trae condenación, aunque la
merezca. Romanos 8:1.
Los pecados, según su grado, son grandes o pequeños,
Ezequiel 8:15. Juan 19:11. Mateo 5:21, 22.
(2.) ¡Cuán innumerables son tus pecados actuales! ¿No
son más que los cabellos de tu cabeza? Salmo 40:12. ¿No son
innumerables como la arena? ¿Y quién
puede comprender sus propios errores, enumerarlos y
decir cuántos son? Salmo 19:12. Si en un solo pecado se
implican otros tantos pecados: como en el pecado de Adán 56
(Gen. 3), en el pecado de Judas (Mat. 26). Si tan solo en un
día, tan solo en una hora, tantos pecados, tanto en
pensamiento, como en palabra y obra, son cometidos por ti: si
tan solo en una oración, y otros deberes, tantas distracciones
pecaminosas, desórdenes, etc. son descubiertos: ¿qué
millones, y diez mil millones de millones de pecados proceden
de ti en toda tu vida?
(3.) La extremidad y las agravaciones de tus pecados
actuales. ¡Cuán numerosos y grandes son! ¿No han sido tus
pecados, pecados atroces, pecados que claman “he
derramado sangre”? (Génesis 4:10). 2. ¿No han sido los
pecados de Sodoma? Génesis 18:20-21. 3. Pecados de
Opresión Éxodo 3:7. 4. La retención de los salarios de los
jornaleros, Jacob 5:4. según el antiguo versículo memorial 57: El
cual puedo traducir al inglés de la siguiente manera:
1Pecados de Sangre58, 2 los pecados de Sodoma, 3 La tiranía
opresora; 4 La retención del jornal de los jornaleros son
pecados que claman.

56
Mira la pag. 1 y 2. Y mi tratado sobre los pactos de Dios. p. 36, 37. p. 41a 49.
57
Clamitat aure Dei, vex Sanguinis; & S•domorum:
58
Vox Oppresso∣rum; Mer••s de•enta labo∣rum.
Las agravaciones del pecado son:
Los pecados contra tu propia Luz 59 Juan 9:41. Lucas 12:47-48.
Jacobo 4:17.
Los pecados contra el juicio de tu misma conciencia Mateo
27:17-27 .
Los pecados contra los muchos movimientos del Espíritu de
Dios Hechos 7:51. Efesios 4:30. 1 Tesalonicenses 5:19.
Los pecados contra los ricos medios de gracia de Dios: Isaías
5:1 al 8; Mateo 21:33 al 45.
Los pecados contra la preciosa Sangre de Cristo 1 Cor. 11. 27.
Heb. 10. • 9.
Los pecados contra las muchas y grandes misericordias de
Dios. Oseas 2. 8.
Los pecados contra los severos juicios de Dios, infligidos a
otros para tu amonestación 1 Cor. 10, 11. Dan. 5, 22, 23.
etc. ¿O sobre ti mismo para tu Reforma? 2 Cr. 28, 22.
Los pecados contra la paciencia y longanimidad de Dios, que
es para conducirte al arrepentimiento Romanos 2:4, 5.
Apocalipsis 2:21.
Los pecados, en los cuales has continuado por mucho
tiempo Isaías 65:20. Deuteronomio 9:7. 27.
Los pecados que se repiten a menudo, Mateo 26:69 hasta el
final
Los pecados, acentuados por tales y tales circunstancias,
como por la persona, el tiempo, el lugar, etc. Levítico 10:1, 2,
3. Números 20:12. 2 Samuel 12:7, 8, 9. Números 25:6. 1o.
2:13 a 18.
Los pecados, en los cuales te has jactado
vergonzosamente Filipenses 3:19

59
D. Prideaux. in Seha. The∣ol. Syntag. Murmonit. 3. p. 13.
Los pecados, para cuya realización has sido mucho más
diligente e industrioso de lo que nunca fuiste para la salvación
de tu preciosa alma. Mateo 23:13 al 34.
La comunión con los demás en sus pecados, en cualquiera de
sus muchas maneras. Efesios 5:11. Como si los tuyos no
fueran suficientes para condenarte.
¡Oh, alma pecadora, tonta y engañada! Cuando Dios te lleve a
juicio por todos estos pecados, ¿Cómo te
levantaras? Salmo 1:5. ¡Oh! ¡qué harás cuando Dios se
levante! Y cuando te visite, ¿qué le responderás? Juan 31:14.
II. La condición miserable del hombre natural, ¿quién puede
comprenderla o expresarla lo suficiente? ¿Qué palabras
pueden expresarla lo suficiente? Donde no hay nada más que
carnalidad y pecaminosidad, no hay nada más que miseria y
desdicha.
La condición del hombre natural es, así como sumamente
pecaminosa, sin el más mínimo grado de santidad, también es
sumamente miserable, sin la más mínima medida de
misericordia o felicidad salvífica. Y tal es, oh hombre natural,
tu condición en diversos aspectos. Porque,
1. Tú por naturaleza te encuentras completamente
desprovisto de (ese Paraíso en la Tierra, esas periferias 60 del
Cielo, esa arca de Gloria), esa dulce comunión con Dios.
Mientras Adán se mantuvo en su integridad, tuvo dulce
comunión con Dios, Génesis 1:26-30. y 2:3-8, 16-18 hasta el
final. Pero Adán no bien cayó, perdió esa dulce comunión con
Dios: tuvo miedo de la voz de Dios, se escondió de su
presencia entre los árboles del Jardín; fue convicto,
convencido y juzgado por su pecado, y expulsado del Jardín,
etc. Génesis 3:9 hasta el final. Y mientras estes en tu estado
natural, en el que el primer Adán cayó, estás sin toda
comunión con Dios.

60
La parte que se encuentra en las fronteras de un territorio o ciudad “las afueras”.
2 corintios 6:14. Ahora bien, Dios es luz, y en él no hay
ningunas tinieblas. Si decimos que tenemos comunión con él,
y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la
verdad, etc. 1 Juan 1:5-7. Y todo hombre natural es
en tinieblas “en otro tiempo erais tinieblas” (Efesios 5:8), y
habitualmente anda en tinieblas (1 Juan 2:9,11).
Ahora bien, mientras estés destituido de la comunión con
Dios, permanecerás sin todos estos dulces complementos de
la comunión con Dios, es decir, te encontraras
(1) Sin todo favor especial y misericordia salvífica de Dios
— “no habíais alcanzado misericordia” (1. Ped. 2. 10)
(2) Sin ninguna relación salvífica con Dios, ninguno de ustedes
es parte de su pueblo, ni él es su Dios, 1 Pedro 2:10. Sí, se
avergüenza de ser llamado su Dios, o de reconocerte como
uno de su pueblo. Hebreos 11:16.
(3) Sin Cristo, el último Adán. Ef. 2:12; 1. Cor. 15:45. Y solo
por medio de él, se puede obtener cualquier misericordia
salvífica de Dios y cualquier relación salvadora con
Dios. Hechos 4:11-12. Ef. 2:13 hasta el final
(4) Un excluido de Mancomunidad de Israel. Efesios 2:12. No
sois ninguno de los de su Familia y Casa, ninguno de los de su
cuerpo místico, de su Iglesia invisible, sino solo de la Sinagoga
de Satanás. Apocalipsis 1:6. Porque los que son ajenos a
Cristo, la Cabeza, necesariamente deben ser ajenos a su
Iglesia y Cuerpo invisibles.
(5) Un extraño a los Pactos de la Promesa, en lo que respecta
a Cristo, prometido bajo el Antiguo Testamento; y, en
consecuencia, al Pacto del cumplimiento, en lo que respecta a
Cristo cumplido y exhibido en la Naturaleza Humana, esto
es, el Nuevo Pacto. Efesios 2:12 expuesto en Hebreos 8:8
hasta el final. ¡Oh, qué miseria es esta! No tener nada que ver
con el Pacto de Dios, ni con ninguno de los Privilegios,
Beneficios o Bendiciones Prometidas en él. Esto es quedar
fuera del Gran Acto de favor y misericordia de Dios, Su Acto
de Olvido, Hebreos 8:12. Su Carta Magna, su Gran Carta para
la felicidad eterna en el Cielo.
(6) No tienes esperanza. Efesios 2:12 . Es decir, no tienes una
esperanza verdadera, salvífica y bien fundada de vida eterna
en el cielo, ni de felicidad futura en el mundo venidero para tu
alma inmortal. Y los hombres sin esperanza son los más
miserables. 1 Corintios 15:19. Cuando tú, desdichado y sin
esperanza, mueras, ¿qué será de tu alma? ¿Qué le dirás
entonces a tu alma? Así como aquel Papa ateo; Animula
vagula61, etc. ¡Oh!, ¡pobre alma errante y presuntuosa62,
huésped y compañera de mi cuerpo! ¿A qué lugar vas
ahora? &c. ¿Al cielo o al infierno? ¿A los santos glorificados o a
los réprobos condenados? ¿A los gozos eternos o a los
tormentos sin fin? ¿A Dios o al diablo?
(7) Finalmente, mientras permanezcas privado de la comunión
salvífica con Dios, estarás sin Dios en el mundo, serás un ateo
en el mundo. Efesios 2.12. ¿Qué? ¿Sin Dios? Por lo que, sin
toda verdadera felicidad, sin el único bien supremo y tesoro
que satisface el alma, tal es Dios, Mateo 19:17, Salmo 73:25-
26.
2. Tú, en tu estado natural, estás bajo la severa maldición de
la ley, la cual, bajo pena de maldición, exige de cada uno una
obediencia perfecta, perpetua y personal a todas las cosas
escritas en la ley (Gálatas 3:10), la cual ningún hombre desde
la caída de Adán puede cumplir (Romanos 3:9 a 29; 5:6 y 8:3-
4, 7 y 8). Y a quien la ley maldice, es maldecido, en verdad,
no por el hombre, sino por el mismo Dios viviente.
3. Tú, en tu estado natural, permaneces todavía bajo el
terrible desagrado, y la ira del Todopoderoso Dios—Eres por
naturaleza un hijo de ira, Al igual que los demás. Efesios 2:3.
¿Bajo la ira de Dios? ¡Oh! ¿Quién conoce el poder de la ira de
Dios, o quien conoce esa ira según el temor debido a él (es
decir, su palabra la regla de su temor, Salmo 19:9)?
61
Animula, vagula, blandu∣la, Hospes Co∣mesque Corpo∣ris, tuos nun• a∣bibis in 〈◊〉 &c.
62
Aquí con el sentido de lisonjear a alguien.
Salmo 90:11. Si la ira de un rey terrenal es como el rugido de
un león, (Proverbios 19:12) ¿Qué es entonces la ira de Dios, el
Rey de reyes? Nuestro Dios es un fuego consumidor
(Hebreos 12:29). Considere las huellas de la ira de Dios, sobre
los ángeles caídos, (2 Pedro 2:4), el Adán caído (Génesis 3), el
viejo mundo pecaminoso (2 Pedro 2:5), las ciudades de
Sodoma, etc, (2 Pedro 3:10. 2:6; Génesis 19). la bella
Jerusalén y los judíos (2 Crónicas 36), Sí, aun todavía,
considera su ira sobre Jesús Cristo, el Hijo inmaculado de Dios
mismo, cuando se presentó como la Garantía de los
pecadores, (Mateo 26 y 27. Lucas 22 y 23). Y luego di con el
salmista: Tú, temible eres tú; ¿y quién podrá estar en pie en
tu presencia en el momento de tu ira? (Salmo 76:7). Cuando
él está airado, los cielos se desploman, las montañas se
derriten y sucumben, las rocas se parten en pedazos, la tierra
tiembla, el mar se seca, los demonios tiemblan (Jacobo 2:19).
Y toda la creación se asombra. ¡Oh! piensa en el terror del
Señor, (2 Corintios 5:11).
4. Tú, en tu estado natural, estás en alianza con el mismo
Diablo, el Gran enemigo de Dios y de la humanidad (Mateo
13:28-39; 1 Pedro 5:8), esa antigua Serpiente
(Apocalipsis 12:9), y le rindes homenaje y reverencia, (1 Juan
3:8; Juan 8:44) como a tu Conquistador, Príncipe, Padre y
Dios. Satanás es,
1. Tu conquistador, al llevarte cautivo a su voluntad, mediante
sus poderosas tentaciones, sí, mediante sus meras
sugestiones y trampas, (2 Tim. 2:26), por lo que no eres más
que su mero vasallo y esclavo.
2. Tu Príncipe, (Juan 14:30). Que eficazmente opera en los
hijos de desobediencia, y en ti como en uno de sus
súbditos. (Ef. 2:2).
3. Tu Padre, cuyas obras, tú, como su Hijo haces. (Juan 8:44. 1
Juan 3:8,12; Mt. 13:38).
4. Tu Dios, y el Dios de este mundo, a quien tú, como su
criatura, sirves. 2 Cor. 4:4.
5. Tú, en tu estado natural, estás expuesto a toda clase y
grado de miserias en este mundo presente, no como los
castigos paternales de un Padre amoroso (la suerte de los
amados hijos de Dios. Heb. 12:5-12), sino como los castigos
vengativos y las maldiciones de un Dios airado (Gén. 3:16-19
y 4:9-15. Lv. 26. Deut. 28:15 hasta el final. Sal. 11:6).
Estas miserias son de muchos tipos, pero pueden reducirse a:
1. Las miserias que te vienen en tus bienes y en tu estado
temporal. Como cuando tu tierra es estéril, y produce espinos
y cardos, etc. Gén. 3:18. Tus ganados pierden sus crías, Deut.
28:18. El fuego consume tu morada, Job 15:34. Los ladrones
roban tu riqueza, Job 1:13-18. Los acreedores se apoderan de
todo lo que tienes, Salmo. 109:11 hasta el final.
2. Las miserias que te vienen en tus relaciones, como la
traición de tus amigos, Jueces 9:23; la falsedad y la pereza en
tus siervos y jornaleros, 2 Crónicas 24:25, 33:24. La
enemistad con tus parientes, Jueces 9:5, 24. La desobediencia
y rebeldía en tus hijos, Deuteronomio 28:18. La desafección,
vejación, etc. de tu esposa, 1 Sam. 25; 2 Sam. 6:16.
Deuteronomio 28:30.
3. Las Miserias a las que tu buen nombre será expuesto, como
mentiras, vituperios, calumnias, difamaciones, etc. El nombre
de los impíos se pudrirá, Prov. 10:7.
4. Las Miserias a las que tu cuerpo será expuesto, como el
hambre y la falta de alimento (Deuteronomio 28:53 hasta el
final); la sed y la falta de bebida (Lamentaciones 4:4).
Quebrantamiento o dislocación de huesos. Debilidades,
graves dolores, con enfermedades y muchas clases de
dolencias; destemplanza, fiebres intermitentes,
pestilencias, etc. Deut. 28:21-22. Frío y desnudez, Eze. 16:39.
Cadenas y prisiones, Deut. 28:63 hasta el final. Riesgos y
peligros por agua y por tierra, etc.
Durante toda tu vida serás expuesto a ejércitos de miserias.
6. Tú, en tu estado natural, estás sujeto a la muerte, y al
extremo de todas estas miserias mundanas, debido a tu
pecaminosidad. Romanos 5:12 y 6:23. Génesis 2:16-17, y
3:19. Tu morirás, ciertamente; pero cuándo, dónde,
cómo, etc., esta es la cosa más incierta; y qué pequeña puede
ser la cosa que te lleve a tu fin. La espina de un pez que
atraviese tu garganta podría ahogarte, como le pasó a
Tarquinius Priscus; un hueso de pasa podría matarte, como le
pasó a Sófocles y Anacreonte; un cabello en un trago de leche
puede acabar contigo, como le pasó al senador Fabio; si el
diente de tu peine al peinar tu cabeza, penetra en tu carne,
podría ser la herida mortal, como le pasó a Rufino el cónsul;
una aguja clavada en tu pecho por el niño nacido en tus
brazos puede apresurar tu muerte, como aconteció con Lucia,
La hija de Aurelio. Y cuando la muerte haya separado el alma
del cuerpo, ¿qué será de tu alma? ¿Ascenderá o descenderá?
¿Vivirá o morirá, etc.? ¡Oh, no creas jamás, que tú, que viviste
y moriste sin Dios en este mundo, después de la muerte
ascenderás a Dios o vivirás con Dios en el mundo venidero!
7. Tú, en tu estado natural, no puedes escapar de la
condenación del infierno, sino que tendrás parte en el lago
que arde con fuego y azufre, que es la segunda muerte, para
ser allí atormentado con tormentos innumerables,
insoportables, interminables e irremediables, Mat. 23:33. Ap.
21:8. Rom. 6:23. Gén. 2:17. Mat. 25:41, 46. Judas, versículo 7.
Allí, será el llanto y el crujir de dientes, Mat. 25:30. Donde el
gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga, Mar.
9:43-44. En ese lugar, ni tan siquiera una gota de
agua mojada en la punta de un dedo será concedida
para refrescar una lengua atormentada, Luc. 10:24-26. En ese
lugar, tendrás el dolor de la pérdida y el dolor de los sentidos.
Allí tendrás abundancia y penuria; abundancia de tormento,
penuria de consuelo. Allí tendras Amissio Coeli, la pérdida del
Cielo, del cielo que a menudo te fue ofrecido, pero tú
rehusaste; Privatio Terrae, la pérdida de la Tierra, de la tierra
que tuviste, pero no pudiste retener. Positio Inferni, tuya será
la posesión del infierno y de esta no podrás ser librado. Habrá
universalidad, extremidad, eternidad de miseria sin piedad
sobre tu alma y tu cuerpo, sin la menor alteración, mitigación
o cesación.
¡Oh, miserable hombre natural! Si tus tormentos en el infierno
pudieran llegar a su fin, después de muchos millones de años,
tantos como estrellas hay en el cielo, átomos en el aire, polvo
en la tierra, gotas en el mar, montones de hierba en el suelo,
o como momentos ha habido desde que el tiempo comenzó;
eso te consolaría para soportarlos, tendrías alguna esperanza
de liberarte de ellos. Pero la eternidad de esta muerte y
tormentos te va a romper el corazón; haría intolerable hasta
el aguijón de las hormigas y las pulgas. “La eternidad es el
mismísimo infierno del infierno”, dijo alguien 63 ¡Oh vida
mortal! ¡Oh muerte inmortal! ¿Cómo te llamaré? ¿Vida? ¿Y por
qué entonces matas? ¿Muerte? ¿Y por qué entonces sufres?
No hay vida ni muerte que no tenga algo de bueno en ellas;
porque en la vida hay algo de tranquilidad, y en la muerte hay
algo de paz: un fin, pero no tienes ni tranquilidad ni fin.
¿Cómo, pues, te llamaré? La amargura de ambas; porque de
la muerte tienes el tormento, sin fin, y de la vida la
continuidad, sin tranquilidad alguna. Dios ha sustraído tanto
de la vida como de la muerte todo lo que es bueno; ha
mezclado el residuo, y con ello ha atemperado 64 los tormentos
del infierno. ¡Oh amarga copa, que todos los pecadores
impenitentes beberán de la mano de Dios!
Esto, esto, oh hombre natural, es una breve sombra de tu
condición pecaminosa y miserable que tienes por naturaleza.
Pero ni siquiera la mitad, ni siquiera la décima parte de ello, te
ha sido contada. Oh, ¿cómo puede tu corazón evitar que se
rompa, tus ojos evitar que se llenen de lágrimas, tus entrañas

63
O Vita mortifera! O Mors immorta∣is! Et quomodo tandem te ap∣pellabimus? Vitam, an mor∣tem? Si vita
es, quomodo oc∣cidis? Si mors es, quomodo duras? &c. Rob. Bellarmin. in Conc. 3 de Cruciatibus Gehennae,
part. 2. p. 467. Colon. 1626.
64
calentar
evitar que se revuelvan dentro de ti? ¿Cómo puedes comer o
beber con algún consuelo? ¿Cómo puedes dormir o descansar
una noche en tranquilidad? ¿Cómo puedes poseer o hacer
cualquier cosa mundana con deleite, mientras estés inmerso
en esta condición natural pecaminosa y lamentable?
II. Dirección.
Sé clara y completamente convencido en tu Conciencia, oh
hombre natural, de que todavía permaneces en esta tu
condición pecaminosa y miserable, no convertido, no
regenerado, no renovado, hasta el día presente. Que todavía
estás en el primer Adán, y aún no trasplantado en Cristo,
el último Adán. Que todavía estás en tu estado pecaminoso y
miserable de Naturaleza, y hasta ahora no trasladado a un
estado santo y feliz de Gracia. Que todavía estás en tus
pecados, 1 Cor. 15:17. Todavía estás en la
carne, Romanos 8:8. Todavía estás muerto en delitos y
pecados, Efesios 2:1,5. Colosenses 2:13. Estás en tinieblas, y
en la mismísima tiniebla todavía, 1 Juan 2:9,11. Efesios 5:8.
Todavía eres enemigo de Dios, Romanos 8:6,7. Col. 1:21. Que
todavía desagradas por completo a Dios, Rom. 8:8. Y
finalmente, que todavía estás en tu estado maldito y
condenado, Gál. 3:10. Juan 3:18,36.
Por lo cual, aquí, voy a ofrecer para tu más seria
consideración, principalmente dos cosas, a saber:
I. Que, es muy necesario para ti, oh hombre natural, estar
completamente convencido de que aún permaneces en el
estado más pecaminoso y miserable de tu naturaleza, incluso
ahora. Porque,
1. Hasta que no estés completamente convencido, oh hombre
natural, de que aún permaneces en un estado pecaminoso y
miserable de naturaleza, serás propenso a lisonjearte a ti
mismo mediante una vana e infundada imaginación, de que
estás en un buen estado espiritual ante Dios, especialmente si
has sido guardado por la gracia común restrictiva de Dios, de
pecados más graves, y te has ejercitado en algunos actos
externos de religión y justicia. Así, el fariseo no convencido,
aunque estaba en su estado natural no justificado, tenía una
alta opinión de su buen estado espiritual como más alto que
otros hombres, y más que el publicano, y se jactaba de ello
incluso en su oración a Dios, y esto porque evitaba algunos
pecados graves y practicaba algunos deberes
externos, Luc. 18:9-15. Así, Pablo, antes de su convicción y
conversión, se creía vivo sin la Ley, por razón de su
irreprochabilidad exterior, privilegios legales y ejercicios
externos de religión; pero cuando el mandamiento vino y lo
convenció, el pecado revivió y él
murió. Compare Romanos 7:9. con Filipenses 3:4-6. Así,
Laodicea tenía una alta opinión de su propio buen estado,
hasta que Cristo lo convenció de lo contrario, y le instruyo la
manera correcta de mejorar su condición (Apocalipsis 3:16-
19). La obstinación del hombre natural en cuanto a su buen
estado lo sella incurablemente en su mal estado. Muchos
podrían haber alcanzado un alto grado de cristianismo si no
hubieran presumido de ser ya cristianos suficientemente
buenos.
2. Hasta que no estés completamente convencido, oh hombre
natural, de que aún permaneces en tu estado de naturaleza
pecaminoso y miserable, nunca serás humillado por tu estado
natural ni te cansarás de él. Sin convicción, no hay un
verdadero sentido del pecado y miseria: sin un verdadero
sentido del pecado y miseria, ¿quién se humillará por él o se
cansará de él?, ¿qué humilló a Manasés? La convicción 2
crónicas 33. ¿qué humilló a Pablo? Hechos 9. ¿Quién puede
ver claramente su propia pecaminosidad y miseria naturales,
y no aborrecerse a sí mismo como si fuera polvo y
ceniza?65 Zacarías 12:10 hasta el final.

65
Evidentemente esta es una visión que implica la inclinación de la voluntad, pues, en sí, el ver con claridad
nuestro estado meramente, no garantiza o es lo mismo que dolernos de ello, es solo cuando nuestra
voluntad se resiente, y no solo cuando nuestra razón observa.
3. Hasta que no estés convencido de tu actual pecaminosidad
y miseria por naturaleza, nunca buscarás seria y
sinceramente un remedio sobrenatural. Cuando los oyentes
de Pedro quedaron convencidos y compungidos de corazón,
entonces inmediatamente se dirigieron a Los apóstoles,
diciendo: Varones hermanos, ¿qué haremos? Hechos 2:36-37.
Cuando el corazón del carcelero quedó convencido y
conmovido, tanto como los cimientos de la prisión,
inmediatamente le preguntó a Pablo y a Silas: Señores, ¿qué
debo hacer para ser salvo? Hechos 16:30. Hay tres pasos para
la cura de un cuerpo enfermo y de un alma pecadora, a saber:
Inveuire morbum, descubrir y convencerse de la
enfermedad; Adire medicum, recurrir al médico para recibir
dirección; y Applicare medicinam, aplicar la medicina para
lograr la recuperación. ¿Quién buscará al médico o aplicará
algún remedio si no siente el más pequeño dolor por su
enfermedad?
4. Hasta que no estés completamente convencido, oh hombre
natural, de que aun continuas en tu pecaminosidad y miseria
naturales, nunca te arrepentirás ni te volverás de tu estado
pecaminoso hacia Dios. Hasta que el hijo pródigo no se dio
cuenta profundamente de su pecado y miseria, nunca volvió
en sí ni tomó la resolución penitente de regresar a su Padre.
Solo en ese entonces volvió en sí y dijo: Padre, he pecado
contra el cielo y contra ti, etc. (Lucas 15:14-19,21). Aquí ve
cómo la convicción y el vivo sentido de pecado y miseria lo
ponen en seria consideración: la consideración lo pone en una
resolución penitencial, de volver, de arrepentimiento, de
confesión, reforma y humilde súplica.
5. Hasta que tú, oh hombre natural, estés completamente
convencido de la pecaminosidad y miseria de tu actual estado
natural en el que permaneces hasta el día de hoy, nunca
darás un verdadero entretenimiento y una bienvenida
presente en tu alma a Jesús Cristo y a este crucificado, como
el único remedio contra esta pecaminosidad y miseria de tu
condición natural. Es el sentido del dolor presente lo que hace
que el paciente clame por medios de alivio hasta que los
encuentre, y habiéndolo encontrado, cuanto lo estimará y se
deleitará en él. Es la aprensión del peligro presente en el mar
en una tormenta lo que hace que los pasajeros clamen a Dios
y al hombre para que los ayuden, Jonás 1:5-6. Salmo 107:25-
28. Y si la tormenta cesa, y el mar se calma, permitiéndoles
llegar a su deseado puerto, ¡oh cuán bienvenido y aceptable
se hará el puerto para ellos! Salmo 107:29-30. De la misma
manera aquí: Es la convicción de tu actual pecaminosidad y
miseria natural, lo que te hace desear, incluso tener sed y
anhelar vehementemente a Cristo, el único Redentor; y la
obtención de Cristo, te hace estimarlo altamente, amarlo
entrañablemente y deleitarte en él con el mayor
contentamiento: como en cierto caso similar, lo hizo aquella
alma penitente, que lavó los pies de Cristo con sus lágrimas,
los enjugó con los cabellos de su cabeza, los besó y los ungió
con ungüento, Lucas 7:37 hasta el final. ¡Oh, cuán aceptable
es la redención de Cristo, para aquellos que sienten su
esclavitud bajo el pecado y la miseria! ¡Cuán amable es la
suficiencia total de Cristo para la salvación, para aquellos que
temen la condenación de sus pecados! ¡Y cuán preciosa, dulce
y deliciosa es la sangre de Cristo que limpia el pecado y salva
el alma, para aquellos que están convencidos adecuadamente
del ajenjo, la amargura y la hiel de su pecaminosidad y
miseria naturales! El alivio siempre es aceptable; pero es
doblemente aceptable después del dolor atormentador: la
salud siempre es dulce; pero es doblemente dulce después de
una larga, tediosa y agotadora enfermedad: la vida siempre
es placentera; pero haber regresado del borde de la tumba a
la vida nuevamente, es una doble vida.
Así, pues, oh hombre natural, aparece claramente cuán
necesario y ventajoso es para ti estar convencido de la
pecaminosidad y miseria de tu estado natural, en el que aún
permaneces hasta ahora.
II. Cómo y mediante cuales revelaciones puedes ser
claramente convencido, oh hombre natural, de que aún
permaneces en tu estado pecaminoso y miserable de
naturaleza, en el primer Adán. Ahora bien, esto debe ser
considerado, y debe ser considerado por ti seriamente.
Sabe, pues, oh hombre, oh mujer, quienquiera que seas, que
el gran Dios, en su Palabra fiel, ciertamente ha revelado y
declarado que cada uno, y en consecuencia tú en particular,
está y permanece todavía en el estado natural de pecado y
miseria si estas notas y caracteres (consiguientes de un
estado de pecado y miseria) con verdad les pertenecieran a
ellos y a ti, a saber:
1. Si estás sin Dios en el mundo. Ef. 2:12, comparado con el
versículo 3, donde el Apóstol da a entender que
los efesios, mientras estaban en su estado pecaminoso y
miserable de naturaleza, estaban sin Dios en el mundo, y
mientras estaban sin Dios en el mundo, eran hijos de ira, lo
mismo que los demás. ¿No estás tú sin Dios? ¿Dónde está la
naturaleza divina en ti?66 2 Ped. 1:4. ¿Dónde está la imagen
de Dios? Ef. 4:24. Col. 1:10. ¿Dónde está la vida de
Dios? Ef. 4:18.
2. Si aun estás sin Cristo, “en otro tiempo (es decir, mientras
estás en tu Estado natural) estabais sin Cristo” Ef. 2:12 con
versículo 3. Los hombres sin Cristo son hombres sin Dios,
porque es mediante Cristo, como el camino, por el cual
llegamos a Dios como el fin, Juan 14:6. Heb. 7:25. Y los
hombres sin Dios son hombres sin gracia, hombres pecadores,
miserables; porque solo Dios es el Autor de toda gracia,
1 Ped. 5:10. Ef. 2:8. ¿No estás sin Dios? Entonces, ¿es Cristo
tu Cabeza y Esposo para guiarte? Ef. 5:22,24. ¿Tu Señor y Rey
para gobernarte? Col. 2:6. ¿Tu Cristo para ungirte?
1 Juan 2:20,27. ¿Tu residente para morar en ti? Ef. 3:17.
3. Si continuas sin que el Espíritu de Dios y de Cristo more en
ti. Es notable lo que dijo el Apóstol: “No estáis en la carne,
sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en
66
En el sentido moral y subjetivo (interno) de la ley de dios, no en el sentido natural y objetivo
(externo).
vosotros. Ahora bien, si alguno no tiene el Espíritu de Cristo,
no es de él” (Rom. 8:9). Aquí el Apóstol da a entender:
1. Que el Espíritu de Dios y el Espíritu de Cristo son uno y el
mismo Espíritu. 2. Que ser de Cristo y estar en el Espíritu son
en efecto lo mismo. 3. Que quienes tienen el Espíritu de Dios y
de Cristo morando en ellos no están en la carne (es decir, en
el estado pecaminoso y miserable de la naturaleza), sino en el
Espíritu (es decir, en un feliz estado de gracia y espiritual) y
4. Que los que no tienen el Espíritu de Cristo no son de Cristo,
no están en el Espíritu, sino en la carne, es decir, en el estado
pecaminoso y miserable de la naturaleza.
Ahora bien, no tienen el Espíritu de Dios ni de Cristo,
(1) Quienes no están regenerados ni renovados. Porque el
Espíritu de Dios y de Cristo es un Espíritu regenerador
(Juan 3:5, 6:8). Un Espíritu renovador (Tito 3:5). Él renueva al
hombre enteramente, en todas sus partes. Todas las cosas se
vuelven nuevas (2 Cor. 5:17).
(2) Quienes no están santificados ni son santos. Porque el
Espíritu de Dios y de Cristo es un Espíritu Santo.
Efesios 1:13 y 4:30. El Espíritu Santo, 2 Corintios 13:14. Tito
3:5. 2 Pedro 1:21. 1 Juan 5:7 Judas 20. Y todos aquellos que
han sido edificados por el Espíritu para ser morada de Dios,
son hechos por él un templo santo en el Señor, Efesios 2:21-
22. 1 Corintios 3:16-17. Y este Espíritu Santo es el autor
particular e inmediato de la santificación y la santidad para
todos los elegidos de Dios, 1 Pedro 1:2. Un Espíritu de gracia,
Zacarías 12:10.
(3) los que ignoran groseramente las cosas espirituales de
Dios, de modo que no las reciben, sino que las tienen por
locura. 1 Cor. 2:14. Ef. 4:18. Porque el Espíritu de Dios y de
Cristo es un Espíritu de verdad, que conduce a toda verdad
(Juan 16:13), Espíritu de sabiduría y de revelación, para el
conocimiento y entendimiento de él (Efesios 1:17, etc.).
(4) Quienes no son de la familia de Dios, o no son sus hijos
adoptivos ni están provistos de confianza filial, temor, amor,
obediencia y otras propiedades propias de un niño. Porque el
Espíritu de Dios y de Cristo es un Espíritu de
adopción, Romanos 8:15. Él mora en ellos
Confirmando su filiación y asegurándoles su estado adoptivo,
1. Como un testimonio, Romanos 8:16. 2. Como un sello,
Efesios 1:13. 3. Como prenda de su herencia, Efesios 1:14. Y
4. Como primicias, Romanos 8:23.
5. Quienes son personas carentes de oración, totalmente
incapaces de clamar con fe filial, celo y afecto: Abba Padre.
Porque el Espíritu de Dios y de Cristo es un Espíritu de
oración, un Espíritu de gracia y súplica, Zacarías 12:10, que
capacita a los hijos de Dios para clamar fervientemente: Abba
Padre, Romanos 8:15. Y el Espíritu nos ayuda en nuestras
debilidades de oración, cuando no sabemos qué hemos de
pedir como debemos, Porque él intercede por nosotros67con
gemidos indecibles, Romanos 8:26-27.
4. Si todavía estás sin los efectos inmediatos, fundamentales
y salvadores del Espíritu de Dios y de Cristo, a saber:
Regeneración, Juan 3:3-6,8. Renovación, Tit. 3:5. Ser
transformado en una nueva creación en Cristo, Ef. 2:10. 2
Cor. 5:17. Conversión del pecado y de Satanás a
Dios, Hechos 26:18. Vocación eficaz, 2 Tes. 2:13-14. 2 Cor.
6:1-2. Juan 6:44. Y Santificación, 1 Ped. 1:2. 2 Tes. 2:13. Por
las cuales el Espíritu de Dios saca a los pecadores de su
estado de Natural: si es así, entonces continuas todavía en el
estado pecaminoso y miserable de tu naturaleza.
5. Si todavía sigues siendo incrédulo, carente de fe sincera,
como todos por naturaleza lo son (Tito 1:15; 2 Tes. 3:2), y no
67
Luego añadiría su interpretación del texto “es decir, capacitándonos para hacernos aptos de interceder
por nosotros mismos… con gemidos indecibles (es decir, con indecibles deseos y anhelos del alma)” Sin
embargo el texto en Romanos gramaticalmente si usa las palabras espíritu y gemidos como refiriéndose a la
acción del Espíritu santo mismo ante Dios, no de nosotros “El Espíritu mismo intercede” (también en el
griego), “Y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu”. No la intención de los
creyentes, sino la del Espíritu. Exegéticamente, entonces aquí se refiere a los actos del espíritu con dios no
del espíritu con nosotros.
tienes esperanza, ni sperantia alguna bien fundada de
salvación y felicidad por medio de Cristo, en este mundo y en
el venidero, tal como es la condición de todos los que se
hallan en un estado natural (Efesios 2:12), si es así, entonces
tú hasta esta hora sigues en un estado natural.
6. Si continúas impenitente y sin reformarte hasta el día de
hoy, sin haberte apartado de las tinieblas a la luz, así como
del poder de Satanás a Dios, Hch. 26:18. Col. 1:13. Entonces,
tú todavía estás en el estado pecaminoso y miserable de tu
naturaleza. Porque por el arrepentimiento, Dios atrae a los
hombres hacia sí, a un estado de vida espiritual y
sobrenatural, de santidad y felicidad, Hch. 2:38, y 5:31. y
26:18.— Por esto es un Arrepentimiento para vida, Hch.
11:18. Eze. 18:30-32.
7. Si habitual y principalmente te preocupas por las cosas de
la carne, si tus pensamientos, planes, designios, etc. se
centran principalmente en las cosas carnales y mundanas, en
cómo hacerte grande, rico, etc., pero rara vez o nunca te
preocupas por las cosas del Espíritu, en cómo obtener a
Cristo, cómo ser salvo, cómo hacer firme tu llamamiento y
elección, cómo asegurar el Cielo, cómo andar con
Dios, etc., entonces todavía andas según a la carne (Rom.
8:5, etc.).
8. Si tu mente y tu sabiduría son enemistad contra Dios, y no
pueden soportar estar sujetas a la Ley de Dios, entonces son
carnales, Romanos 8:7. Colosenses 1:21. La mente del
hombre natural está tan fijada en principios pecaminosos y
obras malvadas, que no puede elegir nada sino odiar a Dios y
su Ley que los condena por completo.
9. Si no eres un amante, sino un aborrecedor del pueblo de
Dios, en el cual la imagen de Dios se muestra y brilla. El que
aborrece a su hermano está en tinieblas (es decir, en la
oscuridad del estado pecaminoso y miserable de la
naturaleza) y anda en tinieblas, 1 Juan 2:9,19,11. El que no
ama a su hermano, permanece en muerte (1 Juan 3:14). Todo
el que aborrece a su hermano, (es decir, a su hermano
cristiano, esto es, que Dios, Cristo, la gracia, la piedad, etc.
están en él) es homicida; y vosotros sabéis que ningún
homicida tiene vida eterna permanente en él, 1 Juan 3:14,15.
10. Si estás bajo el poder de las tinieblas, Col. 1. 13. El
hombre natural no sólo es oscuro en lo concreto68, sino que
es la oscuridad misma en lo abstracto, Ef. 5:18. Es tan oscuro,
que es todo oscuridad, y nada más que oscuridad, por lo
tanto, está bajo su dominio y poder, de modo que no puede,
por ninguna habilidad propia, librarse de ella.
El hombre natural está bajo el poder de una triple oscuridad, a
saber:
(1) La oscuridad del pecado. Los pecados son obras de las
tinieblas (Efesios 5:11). El estado de pecado es un estado de
oscuridad. Los tales están muertos en delitos y pecados, y
como muertos, están abrumados por la oscuridad, habitan en
tinieblas (Efesios 2:1:5).
(2) La oscuridad de la ignorancia. Esta es en parte
la oscuridad que ciega los ojos del hombre natural69, 1 Juan
2:11. De modo que no puede recibir las cosas de Dios, que
son locura para él, ni las puede entender; porque se
disciernen espiritualmente, 1 Corintios 2:7-11,14. El evangelio
está encubierto para los que están perdidos, pues el Dios de
este siglo cegó las mentes de los incrédulos, para que no les
resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo 2 Cor.
4:3-5.

68
Dicho de un objeto: Considerado en sí mismo, en relación a asuntos concretos, específicos y bien definidos
como, por ejemplo, solo definido en sus actos. Es lo opuesto a abstracto, que se refiere a la esencia misma
de las cosas, como son en sustancia a diferencia de actos (no física necesariamente sino en naturaleza).
69
Por cuanto en parte mucho de dios solo puede ser conocido mediante revelación positiva, no solo en
referencia a sus escritos santos específicos, sino en relación a un entendimiento general, como también
salvífico, es tal el pecado del hombre, que ha puesto tanto prejuicio hacia la verdad genuina de dios (distinto
caso hace con una verdad distorsionada o en partes o plena) y es tan, el hombre por una naturaleza común
(es decir sin pecado o con el) ignorante de dios y necesitado de ser instruido por el y guiado pro el de
manera sobrenatural, no solo como para escribir su escritura (lo cual ya ha hecho) sino para comprenderla
adecuadamente según Su espíritu.
(3) La oscuridad de la miseria, por razón de tu pecaminosidad.
La Escritura expresa frecuentemente la miseria bajo la noción
de oscuridad, ya que esta es muy incómoda y terrible como
las miserias en esta vida, Salmos 88:6 y 107:10. De la
muerte, Job 10:21,22. Del infierno, donde hay oscuridad
absoluta, Mateo 22:13 y 25:30. La oscuridad de las tinieblas
eternamente, Judas verso 13. Prisiones eternas de oscuridad,
Judas 6. El hombre natural, siendo hijo de la ira, Efesios 2:3,
teniendo la ira de Dios morando sobre él, y estando ya
condenado, Josué 3:18,36, bien puede decirse que está bajo el
poder de las tinieblas.
11. Si hasta ahora estás bajo el poder de Satanás, todavía
estás en el estado pecaminoso y miserable de tu
naturaleza. Porque todo hombre está naturalmente bajo el
poder y dominio de Satanás, hasta que se convierta
sobrenaturalmente a Dios. Hechos 26:18. Por eso Satanás es
llamado el padre de los tales, Juan 8:44. El príncipe de este
mundo, Juan 14:30. El príncipe de la potestad del aire, el
espíritu que obra eficazmente en los hijos de la
desobediencia, Ef. 2:2. El Dios de este mundo, 2. Cor. 4:4.
Ahora estás bajo el poder de Satanás.
(1) Mientras Satanás ciegue tus ojos, de modo que el
Evangelio está oculto para ti. Para ti es un misterio, una
paradoja, etc., para que no te resplandezca la gloriosa luz del
Evangelio 2 Cor. 4:4.
(2) Mientras seas incrédulo, 2 Cor. 4:4.
(3) Mientras seas un hijo de Desobediencia70. Gr. Apeitheia,
esto es, literalmente la condición de ser impersuasible Ef. 2:2.
quienes son los más desobedientes a Dios, Cristo y su
Espíritu. Inconvencibles por su palabra, Promesas, etc. para
arrepentirse, creer, etc.

70
En ingles añade un termino mas diciendo primero “son” luego “child” debido a que en este idioma hay dos
formas de decir hijo.
(4) Mientras actúes y obres enérgicamente por el espíritu, que
es el Príncipe de la potestad del aire. Efesios 2:2. Ese espíritu
ahora está obrando activamente, u opera
eficazmente. Él obra eficazmente en tales personas, cuando
prevalece con sus tentaciones sobre ellas, cuando logra su
voluntad sobre ellas, etc.
(5) Mientras estés resueltamente establecido71 y determinado
voluntariamente a cumplir los deseos del Diablo, Juan 8:44.
(6) Mientras estes preso en la trampa del diablo, y seas
cautivo de él a su voluntad, 2 Tim. 2:26. Gr. zogreo, hombre
tomado vivo. Parece ser una metáfora, de los
capitanes y conquistadores, que en la guerra capturaban
vivos a sus enemigos, apoderándose de ellos en triunfo, y
usándolos como a ellos les placiera. O de los cazadores, que
captura viva a las bestias salvajes, su presa, y hacen con ellas
lo que quieren. De la misma manera trata Satanás al hombre
natural, mientras está bajo su poder, entra en él por
completo, le ordena, y actúa en él mediante sus sugestiones
según le plazca.
12. Si estás muerto en delitos y pecados, y aún no has sido
vivificado por Cristo (Efesios 2:1-5; Colosenses 2:13), te
encuentras, hasta este día, en el estado pecaminoso y
miserable de la naturaleza. Estar muerto en delitos y pecados
es estar espiritualmente muerto, mientras que
estás naturalmente vivo.
¿Y no estás tú espiritualmente muerto? ¿No están claramente
sobre ti las señales de la muerte espiritual?
(1) ¿No estás completamente desprovisto de la Fuente y Raíz
de toda vida espiritual para el alma? Cristo es la Fuente de
toda vida espiritual, estando unido al alma por la fe, Gálatas
2:20; Juan 11:25-26. Así como el alma es la fuente de la vida
natural, estando unida al cuerpo—el cuerpo está muerto
cuando está sin alma: Juan 2:26. Así también el alma está
71
Esto es decidido
muerta en todo hombre natural, mientras esté sin
Cristo. Efesios 2:1,5,12.
(2) ¿No estás totalmente desprovisto de sentido espiritual
para discernir y recibir correctamente las cosas de Dios?
1 Cor. 2:7-14. Y donde no hay Alma, no hay vida.
(3) ¿No estás completamente desprovisto de aliento
espiritual? Es decir, de los sagrados alientos en fuertes gritos
y gemidos, de ardientes y ferverosos deseos y oraciones
que claman: ¡Abba Padre! Este es el aliento de los que están
espiritualmente vivos (Romanos 8:15-26,27).
Apenas Saulo fue convertido y vivificado por Cristo, el Señor le
dijo a Ananías: —He aquí, él ora (Hechos 9:11). El aliento y la
vida van y vienen juntos (Génesis 2:7; Salmo 104:29). Si estás
sin este aliento espiritual, este Espíritu de oración, estás sin el
Espíritu de vida de Cristo y permaneces muerto en el pecado.
(4) ¿No estás tú sin todo el calor (o espíritu) que demuestra
vitalidad? el calor del corazón, del deseo, del amor y todos los
buenos afectos hacia Dios, Cristo, su pueblo y sus caminos; al
grado de estar frío como una piedra en cuanto a todos los
asuntos de religión, devoción y adoración divina, como los
hombres carnales suelen estarlo? Apocalipsis 3:15-16
Entonces no sólo estás mortalmente enfermo, sino que estás
completamente muerto en pecado, tendido y listo para ser
enterrado en el pozo infernal. Donde hay calor natural en el
cuerpo, hay vida; donde no hay nada más que frío, hay
muerte.
13. Si todavía eres un obrero habitual de la iniquidad, un
comerciante del pecado, todavía estás en tu estado y
condición natural. Cristo no te reconocerá en absoluto, sino
que te rechazará eternamente en el último día, Mat. 7:23. Una
cosa es pecar o caer en pecado accidentalmente; otra es
comerciar con el pecado constante y habitualmente, y
entregar tus miembros como instrumentos de injusticia al
pecado, Romanos 6:12-13, etc.
14. Finalmente, todavía estás en tu estado pecaminoso
natural si durante todo el curso de tu vida caminas según el
curso de este mundo: las concupiscencias y voluntad de la
carne, las sugestiones, tentaciones y operaciones del diablo.
Todos los que así hacen, están muertos en el pecado y son
por naturaleza hijos de ira. Ve todo esto con más detalle en
Efesios 2:1-3.
III. Dirección
Considera frecuentemente, y con toda serenidad , oh hombre
natural, que al vivir y morir en esta condición pecaminosa y
miserable de tu naturaleza, has perdido completamente tanto
el cuerpo como el alma para siempre; y no puedes esperar
recibir ninguna otra porción después de esta vida temporal
presente, más que los tormentos eternos en el fuego
inextinguible con el diablo y sus ángeles. Compare
diligentemente, Efesios 2:1-3. Lucas 13:3, 5 y Juan. 3:36
con Mateo 25:41 hasta el final. Lucas 16:24. Jueces 7.
Mateo 9:43-44. Como fue anteriormente sugerido72
Aquí pues, oh miserable y pecador hombre natural, te suplico
que dejes que estas dos cosas penetren profundamente en tu
corazón, a saber:
1. Que, viviendo y muriendo en este tu estado natural,
ciertamente perecerás tanto en cuerpo como en alma en
tormentos eternos en el fuego preparado para el diablo y sus
ángeles. Mateo 25:41. Porque,
1. Si vives y mueres en tu estado natural de pecado, vives y
mueres sin Cristo y sin esperanza (Efesios 2:1-2; junto al
verso 12). Sin Cristo y sin esperanza. Sin esperanza, porque
no tenemos a Cristo: porque Jesús Cristo es nuestra
esperanza, es decir, el fundamento seguro de toda nuestra
esperanza de salvación (1 Timoteo 1:1). ¿Qué? ¿estas sin
Cristo? ¿Cómo, entonces, puedes ser salvo? ¿Quién fue o
puede ser salvo sin Cristo? Hechos 4:11-12. ¿Y también estas
72
En el cierre de la dirección I.
sin esperanza? Sí. Porque, ¿quién puede esperar o buscar la
salvación por medio de Cristo sin esperanza?
2. Si vives y mueres en tu estado pecaminoso y miserable de
naturaleza, entonces vives y mueres como la criatura más
maldita, Gálatas 3:10, y como un hijo de ira, lo mismo que los
demás, Efesios 2:1, 2:3. ¿Qué? ¿Maldito? ¿Por qué? Porque no
perseveras en todas las cosas que están escritas en el libro de
la ley para hacerlas, Gálatas 3:10, porque no llevas a cabo,
como es tu deber, una obediencia perfecta, perpetua y
personal en todas las cosas de la ley de Dios, que ni tú ni
ningún otro hombre desde la caída de Adán podría realizar
jamás. (2:) ¿En qué respecto estás maldito? 1. Para sufrir
dolores de pérdida y dolores de los sentidos, Mateo 25:41.
Apartaos malditos: Aquí hay dolores de pérdida— Apartado de
Cristo, del único Redentor, Gálatas 3:10. 3:13. Del
único Salvador todo suficiente, Heb. 7:25. Del
único Mediador entre Dios y el hombre, 1 Tim. 2:5. Del
único camino al Padre, Juan 14:6. De
la esperanza y consolación de Israel, etc. 1 Tim. 1:1. Luc.
2:25. ¡Oh! ¿Quién puede apartarse de Cristo, y esto para
siempre, sin ser maldecido? 2. A dolores de los sentidos: id al
fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. ¿Qué, al
fuego? ¿Qué es más agudo y atormentador para los sentidos,
que el fuego? ¿Al fuego eterno?
Entonces, no existe ninguna esperanza de alivio o liberación
de ese lugar, ni después de millones y diez mil millones de
años, etc., este fuego mata el alma eternamente. ¡Oh! ¿Quién
puede morar con las llamas eternas? ¿Al fuego eterno
preparado? Preparado por Dios. Porque Tofet ya de tiempo
está dispuesto y preparado, profundo y ancho, cuya pira es de
fuego, y mucha leña; el soplo del Señor, como torrente de
azufre, lo enciende, Isaías 3:33. Y si Dios lo ha preparado,
cuya sabiduría, poder, justicia, ira, etc. son infinitos, ¡cuán
terrible es esa preparación! Ningún hombre, ángel o criatura,
puede hacer tal preparación. Preparado para el diablo y sus
ángeles. ¡Oh, qué preparación tan terrible debe ser esa!
¿Qué? ¿Estar eternamente atormentado con el diablo y sus
ángeles; la peor de todas las sociedades? ¿Ser atormentado
eternamente en el fuego preparado para el diablo y sus
ángeles? Cómo agravará esto estos tormentos ardientes
infernales No hay tomentos en el mundo como estos
tormentos. (3.) ¿Y por quién eres ahora, y serás entonces tan
terriblemente maldecido? Ahora, por el glorioso y viviente
Dios, mediante su Palabra, Gálatas 3:10. Y, por el Señor Jesús
Cristo, en aquel gran día, Mateo 25:41. ¡Oh lúgubre maldición
que condena el alma! ¡Qué el hombre natural, muera así!
¿Puede escapar de ello o soportarlo? A quienes Dios y Cristo
maldicen, son malditos; a quienes Dios y Cristo bendicen, son
verdaderamente benditos.
3. Si vives y mueres en el estado pecaminoso y miserable de
tu naturaleza, quedarás eternamente excluido de Dios, de
Cristo y de todos los santos y ángeles benditos, y quedarás en
manos del diablo, sus ángeles y réprobos; del cielo al infierno;
de la luz a la oscuridad; del gozo al dolor; de la misericordia a
la miseria; de la felicidad a la infelicidad; de la vida a la
muerte; de todo bien a una confluencia de todo mal.
Compara Mateo 18:3; Juan 3:3,5; 1 Corintios 6:9-10;
Gálatas 5:19-21; Mateo 23:33; Apocalipsis 21:8;
Mateo 25:41,46.
II. Hay una razón de peso para que estos pensamientos y
consideraciones penetren profundamente en tu corazón y
permanezcan allí.
1. Esta vida es la única temporada y tiempo de siembra de
gracia para obtener la salvación y evitar la condenación. He
aquí, ahora es el tiempo aceptable, ahora es el día de
salvación, 2 Cor. 6:2. Ahora es el tiempo de arrepentirnos, de
volvernos a Dios, de creer en Cristo, de acumular para
nosotros tesoros en el cielo, etc. Hechos 17:30.
Eclesiastés 12:1. Mat. 6:20. Por tanto, si hoy oyes su voz, no
endurezcas tu corazón, Heb. 3:7-8,15. Todo lo que te viniere a
la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el
sepulcro adónde vas no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni
sabiduría, Ecl. 9:10. Donde caiga el árbol, sea al cielo o al
infierno, allí se quedará hasta el último día.
2. Esta vida tuya presente (que es la única temporada de
siembra de gracia y salvación) es muy frágil y corta. No tienes
aquí una ciudad permanente; feliz serías si por fe
sincera buscaras una ciudad venidera, una ciudad que tiene
fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios (hebreos
3:13-14; 11:9-10). Todos somos extranjeros ante Dios y
peregrinos, como lo fueron todos nuestros padres (1 Crónicas
29:15). El hombre nacido de mujer, Corto de días, y hastiado
de sinsabores (Job 14:1). 1. La vida del hombre no tiene, a lo
sumo, una duración de 70 u 80 años (Salmo 90). 10. ¿Y qué es
eso en comparación con la eternidad? Tu vida no es más
que unos pocos años, Job 16:22. El número de sus meses, Job
14:5. Días pocos y malo, Génesis 47:9. Un día de
Jornalero, que a lo sumo no tiene más de 12 horas, Job 14:6.
Es como nada, ante Dios. Ciertamente todo máximo en su
mejor estado es completamente vanidad, Selah, Salmo 39:5.
¡Oh, con qué patéticas similitudes el Espíritu Santo representa
la vanidad y brevedad de la vida del hombre! La vida del
hombre aquí no es más que un vapor que aparece y
desaparece, Jacobo 4:14. Un viento que sopla y se va, Job 7:7.
Una flor que florece y se marchita, Salmo 103:16-17. Job 14:2.
Si, somos como una fábula o cuento que es olvidado casi tan
pronto como desde el mismo momento en que es contado.
Un diluvio que fluye rápidamente, noche y día, y después no
vuelve jamás, Salmo 90:5. Una vigilia nocturna, pero de 3
horas de duración, Salmo 90:4. Un sueño que
inconscientemente es perdido, Salmo 90:5.
Una sombra o espectáculo sin sustancia ni realidad, Job. 14:2.
Salmo 39:6.
Así es tu vida, oh hombre natural, tu día transcurre
velozmente, tu noche se apresura, cuando no puedes trabajar.
Levántate y ponte a trabajar: el viaje al Cielo es un camino
largo y difícil; prepararse para el Cielo es una gran obra. No
pierdas ni una pulgada, ni un momento de tiempo, no sea que
sea demasiado tarde. Hoy es tu florecimiento, y mañana
puede ser tu funeral: así fue con ese necio sin gracia, Lucas
12:20. Esta noche duermes en tu cama, pero puede que antes
de que vengan muchas noches más, duermas en tu tumba. Y
si llegado ese tiempo, tu obra celestial no está hecha, estarás
eternamente perdido.
3. Tu muerte es segura, Heb. 9:27. Job 14:5. 2 Sam. 14:14. Tal
como con toda certeza el lúgubre invierno perseguirá al
verano y al otoño, tal como con toda infalibilidad y rapidez la
noche oscura ahuyenta al día, así tu muerte inesperada se
apoderará de tu momentánea vida. Tu muerte es entonces lo
más seguro y lo más incierto del mundo: lo más seguro es que
llegará, pero lo más incierto es cuándo, dónde y cómo
llegará. Tu último día está oculto para ti, de tal manera que
puedes esperarlo todos los días 73 Estén siempre preparados
para Dios y para Cristo, no sea que la muerte los sorprenda y
queden excluidos con las vírgenes insensatas y el ladrón
impenitente, Mar. 25:10-12. Lc. 23:39-41.
4. Al morir, oh hombre natural, el juicio imparcial de Dios y los
tormentos infernales caerán inmediatamente sobre tu
alma, Hebreos 9:27; Lucas 16:22-24. Y sobre el cuerpo y el
alma en el gran día del Señor, Mateo 25:41, 46; 2
Tesalonicenses 1:7-8. ¡Oh, cuán intolerables, incurables e
indeterminables serán!, como ha sido ya sugerido.
5. Finalmente, sería una lástima que tu preciosa e inmortal
alma, oh hombre natural, llegara a ese lugar de tormentos.
Porque, 1. ¿No era esa tu alma una chispa de inmortalidad
que ningún otro mortal ni ninguna otra criatura podría matar o
destruir? (Mat. 10:28). 2. ¿No era tu alma, en su primera
creación, el receptáculo y sujeto principal de la bendita
imagen de Dios? Gen 1:26-27. 3. ¿No es tu alma todavía la
sede de toda tu razón, entendimiento, sentido, movimiento,
fuerza, belleza, etc. y el origen y guía mismo de todo tu
73
Latet ul∣timus dies, ut observentur omnes dies. August. Hom. 13. p. 441. B. Tom. 10. Basil. 1569.
cuerpo, sin el cual no es mejor que un trozo de tierra
ordenado pero muerto, insensible, indefenso, inútil y sin
valor? 4. ¿No es tu alma tu joya más preciosa, de mayor valor
verdadero e invaluable consecuencia para ti, más que
cualquier cosa en el mundo, incluso más que todo el mundo?
Cristo, quien conocía mejor el verdadero valor del alma,
dijo: ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y
perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su
alma? Mateo 16:26 ¿Y expondrás esta preciosa alma tuya a
tormentos infernales para siempre, por una temporada de
algunos pocos placeres podridos del pecado?
Ahora bien, oh hombre natural, piensa seriamente en todas
estas cosas. ¿Las crees? ¿Eres capaz de estar realmente
persuadido en tu conciencia de que, al vivir y morir en este
estado natural, los tormentos infernales por los siglos de los
siglos serán inevitablemente tu porción?
¿Y es ésta una condición en la que puedes descansar? ¿Es
éste un estado en el que puedes regocijarte, siendo que estás
todos los días en peligro de caer de cabeza al infierno? ¿Hay
tan poca distancia entre ti y la muerte eterna, puede que
incluso solo sea un breve periodo o momento de una vida
temporal, y aún así no quieres salir de Egipto? Oh,
enmiéndate (dijo Agustín)74 mientras puedas; clama a Dios
Todopoderoso mientras tengas tiempo; laméntate mientras
tengas espacio; arrepiéntete mientras se te permita; date
prisa mientras puedas, mientras tu alma esté en tu cuerpo,
mientras vivas busca el remedio, antes de que el inmenso
abismo te trague y antes de que ese doloroso infierno te
arrebate, donde no hay indulgencia, de donde nadie vuelve
para recibir remisión. De cuyo castigo el Dios misericordioso
se dignó librarnos así de forma tan patética75

74
Dum potes emenda, dum tempus habes clama ad om∣nipotentem Deum, dum da∣tur spacium lu∣ge, dum
licen∣tia est paenite∣as, festina dum potes, dum ani∣ma versatur in corpore, dum adhuc vivis futurum
reme∣dium require tibi prius, quam te profundum absorbeat Pelagus, & prius qu••m te malignus rapiat
infernus, ubi nulla datur indulgentia, ubi nul∣lus regreditur ad veniam. De qua paena pius nos Dominus
eripere dignetur. Aug. de Sanctis Serm. 40. p. 1249, &c. Tom. 10. Basil. 1569.
IV. Direccion
Diariamente, y de forma profunda, piensa en cuán pocos son
los que se recuperan eficazmente de su estado natural de
pecado y miseria, en comparación con las innumerables
multitudes que mueren y perecen en él eternamente. Que
esto es así es evidente,
1. Por las palabras expresas de nuestro Bendito
Salvador: Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la
puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y
muchos son los que entran por ella. ¡Cuán estrecho es el
camino que lleva a la vida, y pocos son los que lo hallan! (Mt
7:13-14 Trad. Del autor). ¿Cuál es ese camino ancho que lleva
a la perdición, sino el camino pecaminoso y desdichado del
mundo, de la carne y el diablo? ¿Quiénes son
esos muchos que entran por él, sino todos los que viven y
mueren en su estado natural pecaminoso y miserable? ¿Cuál
es ese camino estrecho que lleva a la vida, sino el camino de
Dios, por Cristo, mediante la fe? ¿Quiénes son esos pocos que
encuentran este camino estrecho, sino los que se
convierten de las tinieblas a la luz, etc.? (Hch 26, 18). ¡Cuán
pocos son, pues, los salvados, en comparación con las
multitudes que perecen!
2. Por la escasez de aquellos que fueron salvados en la
antigüedad bajo el Antiguo Testamento, desde los días del
primer Adán hasta la muerte de Jesús Cristo, el
último Adán. Porque,
1. Desde Adán hasta Moisés, la Iglesia de Dios fue
sólo doméstica, confinada en ciertas familias que se sucedían
unas a otras, como las familias de los 10 Patriarcas antes del
Diluvio, Adán, Set, etc., y las familias de los 12 Patriarcas
después del Diluvio. Ahora bien, durante este tiempo, que fue
de más de 2400 años, ¡cuán pocos se recuperaron del estado
de su naturaleza pecaminoso y miserable! Pues, ¡cuán pocos
75
Que produce o manifiesta de una manera muy viva los sentimientos, sobre todo de dolor, tristeza o
melancolía: gesto patético de dolor.
estaban dentro de la Iglesia de Dios, en comparación con los
que estaban fuera! Y aquellos que estaban fuera de la Iglesia,
y así murieron, generalmente se puede suponer que
perecieron en su estado natural de pecado y miseria. Los
cuales eran, por mucho, el mayor número de entre todo el
mundo. Porque, 1. Cuando en los días de Noé, Dios trajo el
diluvio de aguas sobre el mundo antiguo, para destruir toda
carne que respiraba (Génesis 6:13, etc. y 7:21-23,) el mundo
de los impíos (como los llama Pedro, 2 Pedro 2:5) fue
ahogado, y sólo la Familia de Noé, en todo el mundo, la cual
constaba de sólo 8 almas, fue salvada en el Arca
(Génesis 6:18 y 7:7 con 1 Pedro 3:20). Y de estos 8, uno era
un miserable y un maldito Cam, el cual se burló de la
desnudez de su propio padre, Génesis 9:21-25. 2. Cuando
Dios derribó las ciudades de Sodoma, Gomorra,
Adma y Zeboím, no encontró 10 personas justas en todas
esas ciudades, porque entonces las habría perdonado a todas
por causa de esas diez, Génesis 18:32. Sólo 4 personas, a
saber, el justo Lot, con su esposa y 2 hijas, escaparon de la
terrible lluvia de fuego y azufre, Génesis 19:15-16. Y una de
estas 4, por mirar atrás, a saber, la esposa de Lot, se convirtió
en una columna de sal, para dar un sabor amargo a los
deseos insípidos de los hombres por las cosas
76 77
mundanas, como sugiere Agustín .
2. Desde Moisés hasta la muerte de Cristo78, la Iglesia de Dios
[estaba compuesta de regenerados y no regenerados, y] se
limitó a una sola nación entre todas las naciones del mundo, a
76
Denique uxor Lot, ubi respexit, re∣mansit, & in salem conversa hominibus fi∣delibus quod∣dam praestitit
condimenium, quo sapiant a∣liquid, unde il∣lud caveatur exemplum. Aug. de Civit. Dei, lib. 14. ca. 30. Tom. 5.
77
Tras esto seguiría una interpretación del libro de Job donde el considera que en los días de Job no habia
ningún justo sino solo él, pero esto es una especulación, no hay forma de probar tal doctrina: “3. En el
tiempo de Job (Job es considerado como hijo de Abraham por Cetura, por algunos; su origen y tiempo son
reportados de diversas maneras por otros, como lo he expuesto en otro libro; pero generalmente la mayoría
piensa que vivió en los tiempos de los Patriarcas) Satanás había invadido toda la tierra, de tal manera que
nadie en la tierra (es decir, muy pocos, o ninguno de manera visible y conspicua) fue encontrado justo,
temeroso de Dios y apartado del mal, dejando los ídolos de Egipto, como lo hizo Job, Job 1:1,7-8. y 2:2-3.”
78
Originalmente insertaría una doctrina falsa, la iglesia nacional, “la Iglesia de Dios se convirtió
en nacional, pero se limitó a una sola nación, entre todas las naciones del mundo, a
saber, la nación de los judíos, que no eran más numerosos que cualquier otro pueblo,
sino los más pequeños de todos los pueblos,”
saber, la nación de los judíos, que no eran más numerosos
que cualquier otro pueblo, sino los más pequeños de todos los
pueblos, (Éxodo 19:5-6. 1 Pedro 2:9. Deuteronomio 7:6-7). Por
lo tanto, pocos en comparación, fueron, durante ese tiempo,
recuperados del estado de naturaleza de pecado y miseria. La
salvación era solo de los judíos, (Juan 4:22). Y de esos pocos
prosélitos de otras naciones que vinieron y se unieron al
pueblo del Dios de Abraham (Salmo 47:9). Todos los demás
eran como extranjeros y ajenos para ellos, la Mancomunidad
de Israel y la casa de Dios, (Efesios 2:12-13,19). Todos los
demás fueron considerados como no pueblo, como quienes no
han obtenido misericordia; ninguna misericordia especial
salvadora, como ellos, el pueblo del Dios viviente, que había
alcanzado misericordia, (1 Ped. 2:9-10). Todos los demás
fueron considerados como perros y ellos, los hijos, (Mat.
15:26).
Y, sin embargo, no todos los judíos fueron sacados de su
estado natural de pecado y miseria, y salvados. Porque no
todos los que son de Israel son Israel, Romanos 9:6. Y, aunque
fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar,
tan solo el remanente será salvo, Romanos 9:27. Un
remanente es sólo un número pequeño en comparación con el
resto. Consideremos bien: 1. Todos los hombres
de Israel, aptos para la guerra, de 20 años en adelante, fueron
contados en el desierto en 603550, Números 1:46-47, además
de los levitas; y todos éstos, salvo Caleb y Josué, por su
incredulidad y murmuración contra Dios y la Tierra prometida,
fueron destruidos en el desierto, Números 14:1-2, etc.,
versículos 26-29, y 30 al 39. 1 Corintios 10:10. Hebreos 12:14.
3:17-19. Jue. 5:2. Muchos de ellos también por sus otras
maldades fueron derribados en el desierto, 1 Cor. 10:5. a 12:3
En los días de los jueces, ellos, incluso la mayoría de ellos se
apartaron de la verdadera religión y adoración de Dios, a
idolatrías paganas, y eso con frecuencia, por lo tanto, Dios a
menudo los entregó en manos de varias clases de
opresores, Jue. 2:11. a 16:4. En los días de Jeroboán, 10 tribus
de las 12 apostataron de Dios, y cayeron en la idolatría de
los becerros en Dan y Betel, y al final fueron llevados cautivos
a Asiria por su maldad; y la Escritura no menciona su regreso,
(1 Rey. 12:28. hasta el final, y 19:14,18. 2 Rey. 17:3 a 24:5).
Las dos tribus de Judá y Benjamín que quedaron, se volvían
muy malvadas ocasionalmente, especialmente en los reinados
de reyes malvados: tanto que al final la faz de todas las cosas
en la Iglesia era tan corrupta, que tanto el Rey, los Sacerdotes
como el pueblo llegaron a tal altura de impiedad, que no hubo
remedio, y Dios los entregó en manos de los caldeos, quienes
los destruyeron sin piedad, y los llevaron cautivos
a Babilonia, donde estuvieron en esclavitud 70 años juntos,
2 Crón. 36:11. a 22:6. Muchos de los judíos después de su
regreso de la cautividad babilónica, por la cual deberían haber
sido reformados, cayeron en varias ofensas en los días
de Nehemías, que él trató de reformar; como, una usura
opresiva en extremo, Neh 5:7, &c. Profanaciones del día de
reposo, Nehemías 13:15 a 23. Matrimonios con mujeres
de Asdod, Amón y Moab, Nehemías 13:23, etc. 7. Finalmente,
en los días de Antíoco, toda la faz de la religión estaba
miserablemente corrompida, y los concienzudos eran
cruelmente perseguidos, 1 Macabeos 1:4579 hasta el fin. Y
cuando nuestro Bendito Salvador se encarnó, todos los
asuntos de la religión quedaron miserablemente derribados y
desfigurados80. Véase Mateo 5,6,7,15 y 23.
Ahora bien, consideradas todas estas cosas, ¡cuán pocos
podemos imaginar racionalmente que hayan sido arrancados

79
En aquellos años los libros apócrifos, aunque no se consideraban inspirados, se tenían como instructivos,
de la misma manera en que hoy cualquier libro que contenga algo de verdad en él nos podría ser útil, sin
que por ello aseveremos que todo lo que dice es verdadero, ni siquiera que aseveremos que es inspirado
tanto como podría ser histórico. Estos libros son de esa naturaleza, poseen mucha herejía, falsedad e
inexactitud histórica, mezclada ocasionalmente con afirmaciones que son o moralmente ciertas, o
históricamente verídicas, de allí es entendible que, en aquellos días, donde no había tantos libros de los que
echar mano para entender verdades difíciles, como hay ahora, se aprovecharan incluso estos. Es evidente
que esta permisión no es legítima, en el sentido de que solo la escritura inspirada debe estar recogida en un
libro compilatorio, no obstante, permitió saber algunas cosas históricas que quizás, por la falta de
accesibilidad de la época se habría hecho más difícil de conseguir, digo, providencialmente esta permisión
hizo bien, sin que nos dejara implicar que era legítimo, en un sentido moral.
80
O torcidos, o tergiversados.
de su estado pecaminoso y miserable de naturaleza, cuando
la iniquidad abundaba tanto en la Iglesia!
3. Por la escasez de la verdad, la vida y el poder de la piedad
y el cristianismo, incluso en las iglesias visibles de Cristo,
ahora bajo el Nuevo Testamento: la escasez de aquellos que
se han recuperado eficazmente de su estado natural de
pecado y miseria puede aparecer aún más. Porque,
1. En los días de nuestro Bendito Salvador, de igual manera
los escribas y fariseos habían absorbido de alguna manera
toda la religión para sí mismos, como si nadie fuera religioso
excepto ellos, Lc. 18:9, etc. Fil. 3:5, Hch. 26:5. Y de la misma
manera, toda la religión de los escribas y fariseos se basaba
en formas externas, apariencias hipócritas, etc., en lugar de
en realidades sinceras, Mt. 6:2,5,16 y 15:2 a 10 y 23:2 a 8, y
13 al 34. y por lo tanto nuestro Salvador dice a sus oyentes
claramente: que a menos que su justicia exceda la justicia de
los escribas y fariseos, en ningún caso entrarán en el Reino de
los Cielos, Mt. 5:20.
2. El apóstol Pablo ha profetizado acerca de tiempos
peligrosos que vendrían en los últimos días, a saber: que los
hombres encubrirán y protegerán sus muchas abominaciones
notorias bajo una apariencia de piedad, negando la eficacia de
ella (2 Tim. 3:12, cap.3,4,5).
3. En el Nuevo Testamento se nos informa con frecuencia
cuán rara y preciosa es la verdadera religión. Por ejemplo, que
el rebaño de Cristo es sólo un pequeño rebaño, Lc. 12:32.
Que, de las diez vírgenes, la mitad
eran insensatas, teniendo lámparas de profesión, sin aceite de
gracia en ellas, Mt. 25:1. etc. Que, en la flor de la Iglesia, así
como hay trigo, también hay paja, y más paja que trigo,
(Mateo 7; 18:6-9). Que, de cuatro clases de oyentes, hay tres
que no harán caso, Mt. 13. Lc. 8. Y es muy observable que si
de la Iglesia visible se quitan todos los notoriamente profanos,
todos los hombres honestos morales y civiles, todos los
grandes hipócritas cuya hipocresía se puede discernir a
simple vista, todos los hipócritas secretos que saben que son
hipócritas, y todos los hipócritas formales o creyentes
temporales que creen sólo por un tiempo
( Lucas 8,13, Mateo 13,20,21), el residuo serán muy pocos, en
comparación con los que son arrancados por la mano del Cielo
de su estado natural de pecado y miseria, y de esa forma
preparados para la felicidad eterna.
V. Dirección
Pon en tu corazón con fervor y eficacia, oh hombre natural, el
pensamiento de cuán feliz sería para tu pobre alma ser una de
esas pocas recuperadas del estado de la naturaleza
pecaminoso y miserable; en lugar de ser uno de esos muchos
que viven y mueren y así perecen en él eternamente, Lc
13:24. Mt 7:13-14.
Oh, no sigas a una multitud para hacer el mal,
Éxodo 23:2. Andar según el curso de este mundo; hacer lo
que la mayoría hace; nadar por la corriente común; etc., es el
camino y el deleite del hombre natural, Efesios 2:1-3. Pero no
es un camino seguro. El camino ancho tiene más compañía,
pero el peor resultado, la destrucción; el camino angosto tiene
menos pasajeros, pero el mejor evento, la vida eterna.
Mateo 7:13-14. ¿No será infinitamente mejor para ti ser
convertido con unos pocos, que permanecer carnal con una
multitud? ¿Ser justificado, adoptado, absuelto en el último día
y eternamente salvo con unos pocos; en lugar de ser
considerado culpable, expulsado de la familia de Dios,
condenado en el último día y eternamente atormentado con la
mayor multitud? ¿Será algún alivio para tu alma, ser
atormentado con mayor compañía, cuando la multitud de los
atormentados no hará más que aumentar y agravar los
tormentos de los unos y los otros? ¡Oh, será mucho más feliz
para ti estar en el seno de Abraham con un solo Lázaro, que
ser atormentado en las llamas infernales con Dives y todos
sus cinco hermanos (Lucas 16:23:28) y con todos los impíos
del mundo!
VI. Dirección
Convéncete plenamente, oh Hombre Natural, de cuán
imposible es para ti o para cualquiera de los Hijos de Adán,
ser efectivamente sacados de este estado pecaminoso y
miserable de Naturaleza, a un estado santo y feliz de Gracia,
mediante cualquier habilidad o suficiencia propia, o por la sola
ayuda o influencia de cualquier otra mera criatura en todo el
mundo.
Este es un punto de gran importancia. Para aclararlo, trataré
de mostrar: 1) lo que el hombre natural no puede hacer para
liberarse de su estado pecaminoso y miserable de naturaleza;
2) lo que puede y debe hacer; 3) cómo, por no hacer lo
que puede y debe hacer, perecerá justamente para siempre.
I. Él hombre natural, para la eficaz recuperación de su estado
pecaminoso y miserable de naturaleza no puede hacer estas
cosas siguientes. Oh hombre natural, no puedes hacer
ninguna de estas cosas, a saber:
1. No puedes circuncidar tu corazón de su inmundicia natural
(Deut. 30:16), ni quitar tu corazón de piedra; no puedes quitar
la dureza natural de tu corazón en la incredulidad, la
impenitencia y el pecado; ni librarte de tu muerte en pecados
y transgresiones. Esta es la obra peculiar de Dios (Eze. 36:26;
Ef. 2:1,5).
2. No puedes proveerte del Espíritu de Dios, el Espíritu de
Gracia, de Regeneración, de Renovación; ni tampoco de los
Principios y Hábitos de Gracia infundidos en el Alma, como el
Arrepentimiento para Vida, la Fe para Salvación, etc. Estos no
son de nosotros mismos, son los Dones propios de Dios, Ver
Zacarías 12:10; Ezequiel 36:26-27; Hechos 11:18 y 5:31;
Efesios 2:8.
3. No puedes poner en acción, ejercer y poner en práctica los
principios y hábitos de la gracia divina como ya infundidos e
inculcados en tu alma, sino por la gracia especial de Dios que
te asiste y coopera. “Conviérteme, y seré convertido; Porque
después que me aparté tuve arrepentimiento”.
Jeremías 31:18-19. — Es Dios quien obra en nosotros tanto el
querer como el hacer, según su beneplácito (Fil. 2:13). Cristo
dijo: —sin mí nada podéis hacer Juan 15:5. Pablo reconoce: —
no que seamos suficientes por nosotros mismos para pensar
algo como de nosotros mismos; sino que nuestra suficiencia
es de Dios. 2. Cor. 3:5. De Dios debemos tener Gracia
Preventiva, para que queramos: Gracia Subsiguiente, para
que no queramos en vano81. Según el juicio de Agustín82,
deben ser resistidos con la mayor severidad y vehemencia,
quienes piensan que, sin la ayuda de Dios, por la fuerza
misma de la voluntad humana, pueden perfeccionar la justicia
o sacar provecho de ella. Y en otro lugar habla notablemente
de la gracia de Dios que nos previene y nos sigue: nos
previene para que seamos sanados; nos sigue para que, una
vez sanados, crezcamos; nos previene para que seamos
llamados; nos sigue para que seamos glorificados; nos
previene para que vivamos piadosamente; nos sigue para que
vivamos con él perpetuamente, porque sin él nada podemos
hacer83.
6. No puedes dominar el reino y señorío de tus pecados,
arrojándolos como a las profundidades del
mar, mortificándolos y crucificándolos, Miq. 7:19. Rom. 8:13.
Gal. 3:5. Tampoco puedes purificarte finalmente, ni limpiarte
tan completamente de toda corrupción incidental, que ni
mancha ni arruga ni cosa similar pueda permanecer.
Efe. 5:25-27. Estas son las obras singulares de Dios y de Jesús
Cristo por su Espíritu, con o sin los medios de la Gracia.

81
Gratia pr•∣veniens, qu• velimus: sub∣sequens, nè frustra velimus. D. J. Prid∣eaux. Lect. 3. de Grat.
uni∣versali. §. 4. p. 39.

—Miseri∣cordia ejus praevenit nos. Praevenit au∣tem, ut sane∣mur: quia & subsequetur ut etiam Sanati
82
Antes como en honor a una tradición pecaminosa “San”.
83

cum illo semper vivamus, quia s∣ne illo nihil possumus facere. August. lib. de Natura & Gra∣tia contra
vegetemur. Praevenit ut vocemur, subsequetur ut Glorificemur. Praevenit ut piè vivamus, subsequetur ut

Pelagianos. cap. 32. Tom. 7.


4. No puedes, por ningún poder propio ni por la ayuda de
ninguna criatura, venir a Cristo, de modo que lo aceptes como
tu único Salvador; ni por medio de Cristo llegar a Dios, como
tu Dios en el pacto: a menos que Dios mismo, el Padre de
Jesús Cristo, te traiga. 10:6,44. Pero si a Él le place atraerte
eficazmente, atraer tu mente, tu conciencia, tu voluntad, tu
corazón y tus afectos, entonces no sólo vendrás a Él, sino que
incluso correrás tras Él, 10:4.
5. No puedes por ti mismo, seria y sinceramente, agradar a
Dios, ni siquiera querer o desear a Jesús Cristo, y a Dios en él,
para tu felicidad eterna. Porque es Dios quien obra en
nosotros tanto el querer como el hacer (Fil. 2:13). Es84 el
Espíritu de Dios quien pone deseos y anhelos en el corazón;
porque [sin él no sabemos cómo orar a dios apropiadamente].
2. Finalmente, no puedes por ti mismo hacer aquello que es
aceptable a Dios, ni dar fruto para Dios, sin la influencia y
ayuda especiales de Cristo. Juan 15:4,5. Filip. 2:13.
Ahora bien, oh hombre natural, viendo que estas cosas están
completamente fuera del alcance de tu actividad, 1. No
presumas que puedes ser tu propio Salvador, o el Libertador
de tu estado natural pecaminoso y miserable, mediante
cualquier Gracia Universal o Libertad de voluntad que
poseas. 2. Sino niégate por completo a ti mismo y todas tus
autosuficiencias en este asunto. 3. Busca la recuperación de
tu estado natural de pecado y miseria, únicamente del Dios
omnipotente.
II. Un simple hombre natural, no obstante, es capaz de hacer
muchas cosas y debe hacerlas para recuperarse de su estado
pecaminoso y miserable de naturaleza. Oh hombre natural,
Dios te ha provisto de diversos talentos mejorables en alguna
medida para este fin: no debes esconderlos en una
servilleta ni enterrarlos en la tierra, sino que debes mejorarlos

84
Originalmente hacía referencia a romanos 8:26 “Es el Espíritu de Dios quien pone deseos y gemidos en el
corazón; porque no sabemos qué pedir como conviene, qué querer o desear como conviene,
etc. (Rom. 8:26).”
al máximo. Mateo 25:14 a 31 con Lucas 19:12 a 28. Y
particularmente,
1. Eres capaz de considerar muchas cosas que pueden ser
muy conducentes a la recuperación de tu estado natural
(Ezequiel 18:27-28; Luc 15:17 &c). Debes tomar en seria
consideración estos puntos: 1. Que tu estado natural es el
más pecaminoso y miserable de todos, como se expuso
anteriormente. 2. Que todo aquel que vive y muere en su
estado natural, perecerá eternamente sin remedio. (Mat. 8:3.
Juan. 3:3,5. y 8:24. Hch. 4:11-12). 3. Que ningún hombre
puede rescatarse efectiva y completamente de su estado
natural, por su propia habilidad, (Juan 1:12. Fil. 2:13. Efe. 2:1.
5:4). Que, ahora como durante esta vida presente, el hombre
debe ser recuperado de su condición natural, o nunca jamás
podrá serlo. (2 Cor. 6:1-2. Ecles. 9:10. Heb. 9:27). 5. Que tu
alma es muy preciosa: y ningún tesoro de este mundo, ningún
placer del pecado, ningún pináculo de honores terrenales,
puede compensar la pérdida de tu alma, (Mat. 16:26).
2. Eres capaz, en cierta medida, de indagar, probar y
examinar tu estado y tus caminos, de modo que estés
convencido de su maldad y del peligro de continuar en ellos
(2 Cor. 13:5; Lm. 3:39; 40).
3. Tienes la capacidad, al descubrir tu condición pecaminosa,
miserable y peligrosa, de humillarte profundamente a la vista
de Dios, por ello. Manasés encadenado lo hizo,
2 Crónicas 33:1,12. El pródigo en la miseria resolvió hacerlo
Luc. 15:17-19.
4. Puedes confesar tus iniquidades; por convicción los más
viles ofensores lo han hecho, como Acán, Jos. 7:20-21. El Rey
Faraón, Éxodo 10:16-17. El Rey Saúl, 1 Sam. 15:24.
Judas, Mateo 27:3-5.
5. Puedes en un sentido abandonar y apartarte de muchas
iniquidades: aunque no sinceramente, ni de todas
completamente. Herodes por un tiempo se abstuvo de matar
a Juan Bautista, aunque lo odiaba mortalmente por causa
de Herodías, Mat. 14:3 al 13. Amán se enojó extremadamente
porque Mardoqueo no se doblegó, pero se abstuvo de
vengarse en el presente, (Est. 5:9-10). Los fariseos se
abstuvieron de muchos pecados externos
graves, (Luc. 18:11). Saulo, mientras era fariseo,
era irreprensible en cuanto a la ley, (Fil. 3:6). Judas vivió tan
inofensivamente entre los apóstoles, que cuando Cristo
declaró que uno de ellos lo traicionaría, nadie sospechó de
Judas más de lo que sospecharon de sí mismos, Mat. 26:21 al
26. Juan 13:21-23.
6. Tú eres capaz de atender y hacer uso de todos los medios
externos de gracia, ordinarios y extraordinarios. Los hombres
naturales, los hombres carnales, han hecho mucho de esto
hasta ahora, y pueden hacer lo mismo en el futuro. ¿No
puedes tú, oh hombre natural, oír la Palabra de Dios
predicada? Cuando las tres tierras malas, las tres clases de
malos oyentes, sí lo hicieron, Mat. 13:19, etc. Cuando Herodes
escuchó con alegría a Juan Bautista, Mar. 6:20. Cuando los
escribas y fariseos oyeron a Cristo, Mat. 21:45.
Cuando Judas a menudo oía a Jesús predicar. Cuando Simón el
Mago oyó predicar a Felipe, Hechos 8:12-13.85 ¿No puedes tú
orar de alguna manera? Cuando los marineros en el barco
de Jonás oraron en la tormenta, Jonás 1:5-6. Cuando los
fariseos oran, Mat. 6:5 y Luc. 18:10, etc. ¿No puedes santificar
el día de reposo? Cuando los escribas y fariseos eran tan
celosos contra la violación y profanación del día de
reposo, Mat. 12:1-2. Juan 5:16,18. ¿No puedes humillarte con
ayuno? Cuando Acab lo hizo, 1 Rey. 21:27-28. Cuando la

85
Aquí el inserta un texto para demandar abiertamente que los incrédulos se bauticen, si acaso esta no fue
la intención, aun así, la manera de hacerlo da entender esto, y por tanto es herejía. Con respecto a que
Simón fue bautizado, es evidente por el texto mismo que es hecho porque se creía ser hermano, no porque
siendo incrédulo lo bautizaran. “¿No puedes tú participar de los sacramentos? Cuando Simón el Mago fue
bautizado, Hechos 8:13. Cuando los corintios vinieron a la Cena del Señor, aunque muchos indignamente, y
se dolieron por ello, 1 Cor. 11:29-30. ¿No podrían haber venido mejor?” Los sacramentos son una señal
externa, de la pertenencia al pacto de Cristo, por consiguiente, de la regeneración, en este sentido no son un
medio de gracia abierto para el mundo.
ciudad pagana de Nínive lo hizo, Jonás 3:5 al 10. Cuando los
fariseos lo hacían a menudo, Luc. 18:10-11 &c.
7. Finalmente, Tú puedes, oh hombre natural, hacer mucho
bien, realizar muchos ejercicios religiosos y deberes
cristianos, Así como al oír cosechamos muchos beneficios de
los medios de gracia, también eso que otros hombres
naturales han hecho, tú puedes hacerlo también, como
(1.) Puedes dar mucha limosna a los pobres. Así lo hicieron los
fariseos carnales, Mateo 6:1-2. Así lo hicieron los papistas
cegados.
(2.) Puedes mostrar mucha bondad y favor al pueblo de Dios,
a los cristianos, etc. Así lo hizo Ciro con los judíos, Esdras 1:1-
2. Artajerjes con Esdras, Esdras 7:11 al
27. Asuero con Mardoqueo y los judíos, Ester 6, 7, 8, 9 y 10.
Así también Maximino el Emperador, bajo los severos juicios
de Dios, con sus entrañas pudriéndose, e innumerables
gusanos arrastrándose fuera de él, etc., cesó sus crueles
persecuciones a los cristianos e hizo una ley para su paz,
libertad y reuniones públicas86.
(3.) Debes tener en alta estima a los ministros fieles de Dios,
debes reverenciarlos y escucharlos con alegría.
Como Joás hizo con Joiada (2 Crónicas 24:2,4, etc.),
Herodes hizo con Juan Bautista (Marzo 6:20), Simón el
Mago hizo con Felipe (Hechos 8:13), y como los oficiales de
los principales sacerdotes y fariseos enviados para prender a
Cristo, fueron maravillosamente cautivados por Cristo (Juan
7:32,45-46).
(4) Debes desear las oraciones de los ministros y del pueblo
de Dios por ti. Como Faraón pidió las oraciones
de Moisés y Aarón (Éxodo 9:27-28 y 10:16-18), el
rey Jeroboam pidió las oraciones del hombre de Dios por su
mano seca, (1 Rey 13:4,6), y Simón el Mago pidió las

86
Theod. Hist. lib. 3. cap. 25.
oraciones de Pedro y de los Apóstoles por él mismo, para que
los males temidos no le sobrevinieran (Hechos 28:24).
(5.) Debes desear que tu estado sea tan feliz como el del
pueblo de Dios, especialmente que tu estado sea así en tu
muerte. Así lo hizo Balaam (Núm. 23:10), y no sólo debes
desearlo, sino orar a Dios, así lo hicieron los fariseos
(Lucas 18:10; Mateo 6:5 y 23:14).
(6.) Debes profesar la fe y la religión cristianas. 87 Sí,
puedes creer por un tiempo, como se dice que lo hacen los
oyentes, que se asemejan al suelo rocoso o
pedregoso (Lucas 8:13).
(7.) También puedes proceder a practicar y hacer muchas
cosas, como lo hizo Herodes (Mar 6:20). ¿Qué puede hacer un
verdadero cristiano que no pueda imitar un hipócrita (que es
remedo de un cristiano)? Sí, el hombre natural puede parecer
hacer las mismas cosas, y esto, con mucho celo y afecto.
El pedregal escuchó con gozo, Mateo 13:20-21. ¿Cuán celoso
parecía Joás en la reparación del templo? (2 crónicas 24:4,
etc.), ¿y Jehú en el desarraigo de la casa de Acab y la
destrucción de la idolatría de Baal en Israel? (2 Reyes 10:16,
etc.)88

87
En el original «Así lo hicieron las cinco vírgenes insensatas, que tenían lámparas, Mateo 25:3, etc. Simón
el Mago, Hechos 8:13. Ananías y Safira su esposa, Hechos 5:1 a 11. Y el emperador Julio por un tiempo,
pero después se convirtió en un apóstata lamentable y cruel perseguidor de los cristianos». No se entiende si
lo que intenta decir es una profesión como de fe natural, es decir, fe no salvífica, de una mera convicción,
aunque genuina, no fruto de la regeneración, o si directamente habla de participar de la iglesia en dicho
estado. Esta duda surge ya que en ciertos lugares ya he leído sobre la participación de los sacramentos, y el
bautismo de creaturas no convertidas solo por su pertenencia a familias creyentes. Cosas que no tienen una
justificación gramatical en la escritura, ni base en una interpretación verdaderamente exegética, y la única
justificación es, o bien histórica tradicionalista (específicamente del mismo grupo de personas que cree esto,
lo cual es bastante conveniente), o bien teológica, término que aquí no uso para referirme al estudio serio
de la gramática de las escrituras, sino más bien, al estudio sesgado de la misma que establece filtros, y que,
claro puede estar llena de verdades tanto como de mentiras, de aciertos exegéticos como de falsedades,
siendo estas últimas bastante justificadas por las primeras, y bastante protegidas mediante el recurso de
usar las verdades y buenos efectos de las primeras como una suerte de evidencia indirecta de veracidad en
las segundas, ya que por sí solas serian insostenibles, pero como ya te habrás dado cuenta, son meras
sutilizas falaces; Teniendo tales bases, sin importar que tan útil pueda resultar o que tan piamente
eminentes puedan ser sus profesantes, esto no es en sí mismo una evidencia de la aprobación de dios de
algo; su base solo son los humanos y hombres que han interpretado según ese sistema, no una evidencia
irrefutable y solida de la gramática de los manuscritos sagrados de Dios.
III. El hombre natural puede y debe hacer estas cosas para ser
recuperado de su estado natural de pecado y miseria. Tú,
pues, oh hombre natural, si no haces estas cosas que puedes
y debes hacer para recuperarte (aunque ni estas cosas ni
ninguna otra cosa que puedas hacer son suficientes por si
solas), perecerás con justicia en tu estado pecaminoso y
miserable de naturaleza para siempre. Porque:
88
Esta verdad es también expuesta por el discurso de Edwards titulado “Debes hacer todo lo que puedas
para la salvación”, que es casi una copia de esta sección del libro, tomando en cuenta que el del hermano
Roberts antecede al otro. Es expuesta por John Bunyan tanto en su relato personal, como en el progreso del
peregrino. Al igual que Brainerd en su diario personal. Y Thomas Watson varias veces en sus discursos, pero
más claramente en La Pureza Del Corazón. Cuando un incrédulo llega a este estado, es a menudo llamado en
estos escritos como “despertamiento” “reforma moral” “moralidad, civilidad” o incluso “consagración
externa”. La sinceridad de este estado es genuina, pero carece de la vida espiritual. Es la carne no
regenerada, intentado agradar a Dios. Edwards expone en otro discurso que estos lo hacen no por amor a
dios, ya que carecen de ese principio al no haber sido sobrenaturalmente cambiados de naturaleza, sino por
interés privado, por el deseo de no ir al infierno, o no arruinar su paz, al alterar su conciencia, incluso para
no desafiar la razón moral, y mantenerse en lo que ellos consideran de valor civil, ético, o sensato, viendo
idolatramente la trascendencia en la racionalidad humana, o el humanismo, pero no en la fe. Esto puede
tomar muchas formas, al punto de intercambiarse términos moralistas y civiles por escriturales, y
confundirse así, de manera sincretista, con la religión del señor. Lo cual es el estado presente de muchas
congregaciones. La religión conserva conceptos como amor, paz, pero diluidos y confundidos en los
conceptos humanistas de la sociedad, la civilidad, y la conveniencia moral, pero no representan el
argumento interno de las escrituras, ni significan lo mismo que estas palabras en ellas significaban. Un
ejemplo de esto, puede ser destacado en como amor hoy quiere expresar tolerancia, o una clase de
pasividad y no intervención ante la torcedura de las escrituras, donde incluso el autoexilio de una
congregación que este en lo más mínimo torciendo la palabra, no por confusión, o por honesta búsqueda de
la verdad, lo cual supondría una disponibilidad a retractarse, sino con obstinado descaro y resolución, el
autoexilio como una forma de oposición y deseo de no participar en lo que es según la razón de las
escrituras pecaminoso (1 Tes. 3:14-16; 1 Timoteo 5:) en ese caso es automáticamente considerado como
pecado, falta de amor y de paz, pero vemos que El señor hablaba del amor y sin embargo su conducta era
radical. Lo mismo ocurre con lo que se entiende por solo creer en las escrituras, que en muchas de estas
congregaciones enfermas es llamado “la sola escritura”, la definición de sus propias confesiones admite la
suficiencia de la escritura, la plenitud de la s escrituras, y, sin embargo, afirman algunos no se atreven a
hacerlo con la boca, pero si con la práctica, que tiene más valor la tradición histórica de los hombres de
grande renombre que fundaron de lo que ellos creen es de dios, su denominación. Incluso sus ministros o
hombres celebres de su circulo llegan a ejercer la función del papa o la iglesia papal a la que tanto se oponía
el amadísimo hermano Calvino, y Lutero, a saber, interpretes infalibles y filtros de la palabra de dios. El acto
de cuestionar, indagar, y ser crítico, es considerado como orgullo, y muchas veces como osadía, y hacen una
muy mala interpretación de prácticas como el examen de los lideres, y su enseñanza. Aun cuando puede
darse con mansedumbre, humildad, y misericordia. Hay una honra excesiva a los que ellos llaman
fundadores tanto como para hacer valedera sus opiniones, por encima de las escrituras, o incluso la duda
razonable, esto es, no apoyar nada de lo que no tengan evidencia escritural suficiente. Esta contradicción
entre practica y palabra, siempre ha existido, los fariseos realizaban esto continuamente, pero es mucho
más preocupante, porque los fariseos no usaban de emblema al señor o a sus predicadores para
promoverse, en la mayoría de los casos estas pseudo-iglesias, desconocen lo que sus propias confesiones
implican o infieren de las escrituras, incluso de la exigencia que hace de quien debería ser un maestro de las
escrituras la cita de Westminster. Pero aun así usan, como si un acto de manipulación se tratase no puedo
negar o afirmar que sea consciente, como emblema la reputación de hombres respetados por su obediencia
1. Todas las facultades que Dios te dio, ¿qué son sino otros
tantos talentos que el Señor te ha confiado para que los
emplees en honor de tu Señor y Amo, y en tu propio beneficio
eterno? (Mateo 25:14-31; Lucas 19:12-13). Ahora bien, los
talentos no deben enterrarse en la tierra ni esconderse en
una servilleta.

a la palabra como Owen, Watson, o Edwards, para promoverse, aunque ellos estén olvidándose de manera
descarada las implicaciones o afirmaciones en cuanto al apego a las escrituras que había en esos escritos,
sean estos amados hermanos o no ejemplo de ello. Esto es muy peligroso con respecto a lo que afirma
Roberts, en cuanto la doctrina aquí expuesta. Pues no solo se ignora la verdadera espiritualidad y santidad y
se confunde con moralismo. Sino que se ignora por completo que el estado del alma respecto al orden de
nuestra salvación, contiene un estado de despertamiento, en el que la reforma moral puede ser muy
grande, como expone Bunyan con respecto a sabio-mundano, o de su propio ejemplo en su relato personal,
y, sin embargo, no tiene la vida y el fervor y vigor espiritual por el cielo, o el anhelo del corazón que son solo
capaces para alguien regenerado. Ellos desconchen esta doctrina y, por tanto, hay muy poca comprensión
en la práctica de una distinción entre una fe natural y una fe viva, una reforma moral, y un estado de
santificación, y se ha convertido la doctrina de la justificación, que Lutero se esforzó en esclarecer, en una
excusa para continuar en el pecado, y un bálsamo para la debilidad, que debía ser en cambio un consuelo
para aquellos que Vivian una vida de lucha por el reino de los cielos. Tal como expresa el hermano
Bonhoeffer en su libro el precio de la gracia. Lo horrendo y maldito de esto, surge cuando ves que no solo
desconocen muchas otras verdades, y viven ignorantes de su propio sincretismo profano, sino que
obstinados y resueltos, también obvian por completo esta doctrina, y la mayoría de quienes les han
confirmado como convertidos y salvados, son simples hombres que gozan de lo que aquí Roberts dice, la
disciplina de observar los medios de gracia, de abandonar el pecado externamente, de orar a dios, etc., pero
sin la vida de dios en el alma del hombre. Te suplico que te guardes mucho de ellos, haz de tus maestros a
quienes se niegan a enseñar las escrituras sin poder dar evidencia plena de que lo que dicen es verdad
conforme a la gramática de la palabra. Y su conducta, maneras y forma de experimentar la verdad, es muy
distinta a la solemnidad, reverencia y numinosidad que nos muestran las santas escrituras. Es por esto que,
como ya ha expresado el hermano, muy pocos son los verdaderos pertenecientes a la iglesia de cristo, y la
palabra divina ya advierte de lo pequeño de ese remanente, incluso ahora, que ya estamos en el postrer
tiempo, es decir, que ya ha venido Cristo y esperamos su regreso. Guárdate, la verdadera iglesia esta oculta,
y acceder a ella es muy difícil, y aún más, sabiendo que hay tantos, y tantos y tantos que parecen ser la
verdadera conversión, que tienen en parte la verdadera palabra y se promocionan a si y a sus cristos como
parte de los verdaderos hermanos de cristo. El diablo hizo su gran astucia, su gran caballo de troya, no podía
triunfar contra la iglesia al extinguirla, lo hizo al aumentar tanta doctrina parecida a la suya, tantos
incrédulos con mero despertamiento con un parecido al suyo, pero negando que solo sea despertamiento
sino promoviéndolo como genuina conversión, que ha hecho casi imposible acceder a ella. Búscala esta
oculta, más oculta y difícil de hallar que una perla en un océano infinito, más oculta y difícil de hallar que una
gota de agua en el infierno, y dios ha hecho que solo se le revele pro un poder sobrenatural, la guía
sobrenatural del espíritu divino y la providencia soberana, a la verdad. Tal como esta escrito esta verdad le
es oculta al hombre natural, y esta mas oculta de lo que crees. Dios positivamente la ha velado y el diablo
activamente la distorsiona y oculta. No olvides que en el mandamiento hay un enigma, el camino es
angosto, no es amplio, no es vistoso, sino angosto, este enigma es profundo, pocos, pobres, desconocidos
serán los verdaderos creyentes, ni la historia los registrara. Aun dios se vengará de los pecados de algunos
hermanos que puso como si fuera en lo mas alto de la visión del mundo, haciendo que sus pecados tengan
terribles efectos, para mostrar con que solemnidad debían tomarse su oficio santo, que no era de escritores
humanos, sino muy similar al de profetas que hablaban de cosas altísimas y terribles. Por ignorar la razón
que nos dice si no sabemos algo no lo afirmemos, no lo promovamos, busquemos evidencia, y callemos,
2. Con seguridad un día de rendir cuentas vendrá, cuando
Dios pedirá cuentas a cada uno sobre cómo ha empleado sus
talentos (Mateo 25:19, etc.) y felices aquellas almas que
podrán dar una cuenta buena y clara en ese día.
3. El que diligente y fructíferamente emplea los talentos que
ha recibido, está en camino de ver aumentados sus talentos y
dones (Mt. 25:28-29. 13:12; Mar. 4:25; Lc. 8:18). El que
fielmente hace lo que puede, será capacitado para hacer
mucho más.
4. Si no haces lo que puedes hacer para recuperarte, serás
hallado culpable, voluntaria o deliberadamente, de tu
perdición eterna en tu estado natural de pecado y miseria
(Eze. 18:31 y 33:11). ¡Ah!, ¿qué pecado tan clamoroso es el
asesinato? (Gén. 41:10). ¡Qué pecado tan
clamoroso es entonces el suicidio, el suicidio voluntario, tanto
del cuerpo como del alma, para siempre!
5. Finalmente, si no haces por tu recuperación lo que puedes,
si no mejoras tus talentos lo que puedes, Dios te considerará
un siervo inútil, perezoso y malo, hará que te quiten
tu talento y que seas arrojado a las tinieblas de afuera; allí
será el llanto y el crujir de dientes (Mt. 25:26,28,30).
Ahora, oh hombre natural, haz todo lo que puedas para
rescatarte de tu estado pecaminoso y miserable de
naturaleza, de lo contrario serás culpable de tu propia
destrucción eterna. Y, no obstante, aun y cuando hayas hecho
todo lo que puedas, todo eso no efectuará tu recuperación
completa y total.
VII. Dirección.
Gran causa tienes, pues, oh hombre natural, por todas estas
consideraciones precedentes, para humillarte profundamente
admitamos ignorancia, antes que afirmar errores. Guárdate, oh mi dios te de gracia, oh que solo la doctrina
apostólica en jota y tilde, en espíritu, maneras, experimentar, sentido vivo, y verdad, sea tu doctrina, y no
otra, de ninguna clase por pequeña que sea, si solo es en música, si solo es en experimentar, si solo es en
formas y maneras de expresión, mi dios te salve.
ante el Señor, por este estado pecaminoso y miserable de tu
naturaleza, en el que permaneces hasta este mismo
día. Lucas 15:17-19, 21.
I. ¿Acaso no tienes motivos más que suficientes para
humillarte profundamente ante el Señor por este estado de
naturaleza pecaminoso y miserable en el que aún
permaneces? Pues considera:
1. Mientras estés en este estado de naturaleza, estás en el
estado de condenación, Juan 3:18,36. Ef. 2:1-3. ¿Y te dirigirás
tú mismo al lugar de ejecución, tan rápido como las alas del
tiempo te puedan llevar? ¿Y te irás riendo al infierno? Tu ya,
ahora, estas condenado Juan 3:18. ¿E ira felizmente un
malhechor condenado al lugar de la ejecución? ¿No fue
una locura de Agag acercarse delicadamente a Samuel, como
si ya hubiera pasado la amargura de la muerte, cuando en
breve iba a ser despedazado ante el Señor? 1 Sam. 15:32-33.
¿Estás tú al borde mismo de la perdición eterna, y sólo un
pequeño soplo de aire entre tú y el infierno, y no tiemblas?
¿No se agita tu corazón? ¿No está tu alma acosada por la
tristeza, hasta la muerte?
2. Mientras no te humilles bajo este el estado de tu naturaleza
pecaminoso y miserable, continúas siendo un pecador no
sanado, sí, un pecador no convencido. (1.) Un pecador no
sanado. Porque, la humillación generalmente precede y
procura la reforma: como en Manasés, 2 Crónicas 33:12 al 17.
En el hijo pródigo, Lucas 15:17 al 22. En la mujer
penitente, Lucas 7:37-38, etc. En Saulo, Hechos
9:6, etc. En los oyentes de Pedro, Hechos 2:37, etc. Y en la
mayoría el dolor prepara para la sanidad; la herida los prepara
para la venda, Lucas 4:18. La carga da paso al alivio, Mateo
10:11. 11:28. La tristeza que es según Dios produce
arrepentimiento, del cual no hay que arrepentirse, 2
Cor. 7:10. (2.) Sí, un pecador no convencido. Porque la
humillación, así como abre el camino para La reforma,
también presupone una convicción previa. Por lo tanto, la
obra de convicción produce humillación, y la humillación
inclina a la reforma. Oh, no continúes siendo un pecador no
curado, sí, un pecador no convencido, al permanecer como un
pecador no humillado.
3. Tu humillación delante del SEÑOR por tu condición
pecaminosa y miserable, resultará en un sacrificio agradable a
Dios y Un ejercicio provechoso para ti. 1. Un sacrificio
agradable a Dios. Los sacrificios de Dios son el espíritu
quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás
tú, oh Dios, Salmo 51:17 (Véase 2 Crón. 33:12-13. y 15:6-7).
Los corazones heridos y quebrantados son curados
adecuadamente por Cristo, (Lucas 4:18. Isaías 61:1-2). Sí,
cuando los pecadores se lamentan y se afligen por sus
pecados, el Cielo se llena de gozo, (Lucas 4:17.
15:7,10). Fletus peccatorum, triumphus Angelorum, Las
lágrimas de los pecadores son el triunfo mismo de los
ángeles. 2. Un ejercicio provechoso para ti. La humillación por
tu estado pecaminoso, (1.) Te ayudará a tener un sentido más
profundo de tu pecaminosidad y miseria. Como manchas
esparcidas en el papel que parecen mucho más grandes si el
papel esta mojado, (2.) Te consolará un poco, el que has
comenzado a lamentarte de aquello en lo que anteriormente
te regocijabas; y a odiar aquello que anteriormente amabas,
&c. (3.) Te preparará notablemente para el verdadero
arrepentimiento y la recuperación, 2 Cor. 7. 10.
II. Pero cuando te humillas ante Dios por tu estado natural
pecaminoso y miserable, humíllate correctamente, a saber:
1. Humíllate en secreto89, con seriedad y sinceridad, sin
hipocresía. No como lo hizo Acab en la antigüedad,
1 Rey. 21:27,29. Ni como solían hacerlo los fariseos hipócritas,
y después de ellos, los papistas en sus ayunos, Mat. 6:16, Sólo
formalmente—Sino como lo hizo el penitente Manasés,
2 Cr. 33:11,12. Como lo hizo el publicano que oraba, Luc. 18.

89
Ille dolet verè, qui sine teste dolet.
Como lo hizo el hijo pródigo arrepentido, Luc. 15. Como lo hizo
la mujer ablandada, Luc. 7: Cordial y realmente.
2. Humíllate hasta el más profundo desprecio y
aborrecimiento de ti mismo. Considera la infinita santidad de
Dios, Isaías 6:3. Hab. 1:13. La maravillosa pureza y perfección
de su Palabra, Salmos 119:140,96. Y tu propia pecaminosidad
extrema, absolutamente repugnante para ambos, Romanos
5:12. Salmos 51:5. Juan 3:6. Romanos 3:9 al 19. Efesios 2:1-3.
Y luego aborrécete, y aborrécete a ti mismo incluso como en
polvo y ceniza, Ezequiel 36:31. Job 42:6. Considerándote,
junto al humillado Pablo, el primero de los pecadores, 1 Tim.
1:15.
3. Humíllate de tal manera por tus pecados, que te sientas
agobiado y cansado de ellos, Mat. 11:28. Se tan compungido y
herido de corazón por ellos, que clames a los mensajeros de
Dios: Varones hermanos, ¿qué haré? Hch. 2:36-37. Señores,
¿qué debo hacer para ser salvo? Hch. 16:30. La verdadera
humillación por el pecado te hará anhelar y desear
fervientemente librarte del pecado90.
4. Humíllate reformándote a ti mismo, de modo que te
arrepientas y te vuelvas de tus iniquidades hacia Dios, como
lo hizo Manasés (2 Crónicas 33:12, etc.), como lo hizo Saulo

90
Esta es la verdadera religión. Lamento hace poco haber tenido que a oír a unos profesantes falsos,
proclamar al mundo que vinieran a cristo para que el lo consolara de sus pérdidas, mi corazón se enojo pero
a la vez me conturbe y quede perplejo hasta ahora, pensando en que esta fe de contemplar al evangelio
como un auxilio de sus emociones carnales, y de sus desventuras mundanas, y a dios siendo así
contemplado tan humano, era lo que muchos en el fondo, aun y cuando usaban términos exactos en cuanto
a doctrina, era lo que en ejemplo practican, su platica no era sobre estas cosas gloriosas de las que aquí se
hablan, del cielo, el infierno, de ser mas espirituales, de tener revelaciones de la gloria de cristo, sino de sus
dificultades en el mundo, de su pobreza, o el caos y conflicto que los magistrados corruptos causan y de
otras quejas, y he pensado que tal doctrina es tan contagiosa, mucho mas cuando es adornada y
acompañada con el adobo de las doctrinas verdaderas de dios como la justificación, elección, y otras. ¡Oh!,
pero como proclaman a otros ese evangelio diluido, rudimentario, vano, humanista, con su moralidad
mundana de la cual ni siquiera se han desentendido aun después de años de leer las escrituras, todavía no
saben la diferencia entre como dios habla de justicia y como habla el mundo de justicia. Ofreciendo a otros
el consuelo y otras gracias de dios, cuando la escritura dice que solo los que están bajo su pacto, los
verdaderos regenerados pueden gozar de esto. Y aquí el hermano vuelve a hechos donde se nos muestra el
ejemplo de los santos de dios, y como los hombres que escuchaban tales palabras respondían, diciendo:
“¡qué hare!” en relación a su terror del dios santo. Dios libre mi alma, y me dé solo la verdad de los
apóstoles.
(Hechos 9:6,11,20). Esa es la humillación correcta, la que
produce reforma. Esa es la verdadera tristeza según Dios, la
que produce arrepentimiento, del que no hay que arrepentirse
(2 Corintios 7:10).
5. Humíllate continuamente hasta que tu Dios te exalte y te
levante con consuelo, y te restaure de tu estado pecaminoso
y miserable de naturaleza a un estado santo y feliz de
gracia91. La mujer pecadora nunca dejó de humillarse a los
pies de Cristo y de lavarle los pies con lágrimas, hasta que
Cristo la consoló y le dijo que sus pecados, que eran muchos,
habían sido perdonados, Lc. 7:47-48. El hijo pródigo no cesó
de confesar su pecado y de humillarse por este ante su Padre,
como si ya no fuera digno de ser llamado su Hijo; hasta que el
padre le pidió que le pusieran la mejor túnica, y expreso
muchos otros actos muy cariñosos de un tierno amor paternal
hacia él. Lc. 15:21 al 25.
VIII Direccion.
Sin embargo, tú, oh hombre natural, estás por naturaleza en
un estado muy pecaminoso y miserable, y has permanecido
en él desde tu nacimiento hasta este día, por lo que tienes
motivo para estar humillado hasta el mismo polvo; sin
embargo, debes saber que, para tu consuelo, tu caso no es

91
Nota como a pesar de hablar de reforma no hace que eso equivalga a la conversión. Demuestra que
incluso en el caso que la reforma sea genuina, esto es, se da por los motivos y en el espíritu que las
escrituras ordenan, y no una reforma con un secreto interés, o temporal, o no con los principios divinos que
el espíritu puede influenciar a un impío en su entendimiento, aun si ese fuera el caso, todavía no es un
convertido. Todavía le ordena seguir clamando a dios, hasta que sea un regenerado, porque claramente un
mero despertamiento de conciencia, que lleva a una onda reforma de la vida moralista y mundana, no es
una conversión, aunque hoy día halla tanta ignorancia que se enseñan ambas cosas como la misma. La
contra parte de esto, es que en nuestro día, muchas sectas reformadas de Venezuela como trono de gracia,
donde yo serví durante mas de un año, convertían a personas que era notorio para cualquiera que conocerá
las escrituras, solo tenían una culpa sobre sus pecados y una reforma a lo mucho humanista de ellos, porque
en muchos casos carecían más que de un principio de religión natural, lo cual es absolutamente
irresponsable por esos lideres y ministros y por quienes financian tales cosas, porque demuestra un
profunda ignorancia de la verdad, y de lo cual después surgió mucha maldad, orgullo, persecución y
arrogancia contra mi persona por condenar esto de manera enérgica y abierta. Esto no es solo un relato de
las escrituras, sino también enseñado por el hermano Bunyan en sus dos libros, su relato personal, y el
progreso del peregrino, asimismo, El hermano Brainerd en su diario personal, al igual que Edwards en mas
de un discurso de manera abierta y clara, y en su propio diario personal, al igual que Watson, en muchos
discursos.
desesperado; hay esperanza en Israel con respecto a esto;
Dios ha abierto en este valle de Acor, en este valle de
angustia, una puerta de esperanza para ti, y su amor
y misericordia han revelado en su pacto de fe en Cristo, un
camino para que puedas ser recuperado del estado
pecaminoso y miserable de tu naturaleza, a un estado de
gracia santo y feliz; y cómo todos los elegidos de Dios,
aunque en el primer Adán cayeron, pueden ser restaurados en
el segundo Adán, Tit. 3:4-7. Gál. 3:21-22. Romanos 3:20-
22,26-27.
Ilustraré esto más a fondo para tu estímulo y consuelo
particular, oh hombre natural, mediante distintos respectos, a
saber:
1. El Señor Dios, por el puro beneplácito de su voluntad,
conforme al propósito eterno que se había propuesto en sí
mismo, eligió para sí a un cierto número de hombres de entre
la humanidad, para la adopción de hijos, a fin de que
fuesen santos y sin mancha delante de él en amor, para
alabanza de la gloria de su gracia, (Efesios 1:4-6).
2, Aunque el único sabio y justo Dios (quien puede sacar
bien92 del mal: de otra manera él no podría sufrir que este
último exista) permitió que Adán, la raíz común de la
humanidad, y en él, como en sus lomos, toda la humanidad, y
de entre ellos todos sus elegidos, cayera en el pecado y la
miseria, para hacer una mayor manifestación de la gloria
suprema de su gracia libre, misericordia y justicia hacia la
humanidad: aunque esto él permitió, sin embargo, no ha
desechado a su pueblo al que conoció de antemano, ni ha
dejado a sus elegidos perecer en ese estado caído, sino que
ha ideado con gran gracia y sabiduría una manera de que
todos sus elegidos sean rescatados de este estado de pecado

92
Tanta quippe est om∣nipotens ejus bonitas, ut eti∣am de malis possit facere bona, sive ig∣nos•endo, sive
sanando, sive ad utilitates piorum coap∣ando atque vertendo, sive etiam justissi∣mè vindicando. Omnia
namque ista bona sunt, & Deo bono atque Omnipotenti dig∣nissima, nec tamen fiunt nisi de malis. Quid

Continent. lib. Cap. 6. p. 995. C. Tom. 4. Ba∣sil. 1569.


igitur melius, quid Om∣nipotentius eo, qui cum mali nihil faciat, benè etiam de malis fa∣cit? Aug. de
y miseria a un estado de santidad y felicidad
eternamente. Comparar Mateo 10:29 y 30 ; Hechos 2:23 y
4:27 con Génesis 3:1, etc.; Romanos 5:12,13 y 14;
Romanos 11:2; Efesios 1:4 al 12; Colosenses 1:19 y 20.
3. Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que
nos amó, quiso por ningún otro motivo más que su propio
beneplácito, restaurar al hombre caído, valiéndose de las
abundantes riquezas de su gracia y misericordia (Efesios 1:3-
12 y 2:4-10). Nada previsto en el hombre caído podía mover o
inclinar a Dios a planear su restitución, Efesios 2:8,9. Tito 3:4-
7.
4. La obra de Dios para la recuperación del hombre caído se
convierte en un favor divino tanto más eminente y
singularmente ilustre, en que Dios no concedió el mismo favor
a los ángeles caídos, aunque por naturaleza eran criaturas
mucho más nobles y excelentes. Compare Salmo 8:4-5 con
Hebreos 2:16.
Los ángeles cayeron93 de su feliz estado, por su propia
voluntad, sin tener seducción alguna al pecado, y no
encontraron misericordia después: el hombre cayó por la
maliciosa y sutil Seducción de aquella vieja Serpiente, el
Diablo, y halló misericordia después.
5. Nuestro Dios siempre bendito, inmediatamente después de
la caída del hombre, y, de siglo en siglo, en diversos y
notables períodos de tiempo, reveló en sus preciosas
Promesas… ampliado esa revelación cada vez más y más
hasta que llegó a estar completo en su Nuevo Pacto, su más
misericordioso propósito y placer de restaurar al hombre
caído de nuevo de su estado de pecado y miseria. Como estas
y otras Escrituras similares testifican abundantemente, a
saber: con Adán, Génesis 3:15; Noé, Génesis 6:18-22; con
Hebreos 11:7; Abram, Génesis 12:2-3; con 15:9: hasta el fin ;
y 17:1-15; y 22:15-18; Israel, Deuteronomio 5:2-22; con Éxodo
10:11; y 18:17-18; y 19:1-22; y 20:1-22; y 21:1-22; y 22:1-23;
93
vide Au∣gustinum. lib. de fide, ad Pe∣trum. Diacon. C. 3. p. 221. A. B.
y 23:1-23; y 24:1-24; y 25:1-24; y 26:1-24; y 27:1-24; y 28:1-
24; y 30:1-24; y 31:1-24; y 32:1-24; y 33:1-24; y 34:1-24; y
35:1-24; y 36:1-24; y 37:1-24; y 38:1-24; y 40:1-24; y 42:1-24;
y 43:1-24; y 44:1-24; y 45:1-24; y 46:1-24; y 47:1-24; y 48:1-
24; y 50:1-24 20:1-2. &c. y 24:4 al 9. David, 2 Sam. 7:11 al
17. y 23:5, con Sal. 89:3. &c. y 132:11. &c. con los judíos
cautivos en Babilonia. Eze. 34:20,23-25. y 36:24. hasta el fin,
y 37:1,21, hasta el final. Jer. 32:1-3,36, hasta el
final. Finalmente, exhibido en el Nuevo Pacto en Cristo, la
altura y cima de todas las Expresiones del Pacto de Dios con
su pueblo, Jer. 31:31 al 35. con Heb. 8:6 hasta el final del
capítulo94.
6. Nuestro misericordioso Dios, al revelar su beneplácito en
su segundo pacto, el pacto de fe, para la restauración del
hombre caído, ha abierto una puerta de esperanza, de vida y
salvación para aquel que antes se encontraba en una
condición desesperada, muerta, condenable y sin esperanza.
Tal era la condición de Adán y de toda la humanidad en él,
después de su caída, hasta que se le prometió a la simiente
de la mujer que heriría la cabeza de la
serpiente. Compárese Génesis 2:16-17 con Génesis 3:6-7 y
15. Romanos 5:12. Y hasta que el hombre natural se aferre a
esta promesa y a esta simiente de la mujer (que es nuestra
esperanza, 1 Timoteo 1:1), al creer, seguirá sin
esperanza (Efesios 2:12).
7. La misteriosa invención de Dios para que el hombre caído
se recupere del estado pecaminoso y miserable de su
naturaleza, traído a la humanidad por la violación del pacto
de obras, Génesis 2:16-17, Romanos 5:12 y 6:23, y revelada
94
«Todas estas Expresiones del Pacto las he mencionado en otra parte (In my
Treat. of Gods Covenants with man, &c. London printed An. Dom. 1657.
explicado extensamente, lo cual el diligente El lector puede leerlo». Esta nota
al pie de pagina es del mismo Roberts, no obstante, no puedo dar seguridad si
el tratado al que se refiere esta libre de herejías, ya que al intentar encontrar
información del mismo halle muy poca y expresada de forma muy general,
ruego que se tenga mucho recelo al momento de leerlo, siendo que esta es
una de las doctrinas en las que más estos hombres erraron, si no es que la
principal.
esta su recuperación en un pacto gratuito de fe, fe que él
promete obrar en ellos por su Espíritu, Romanos 3:27,
Ezequiel 36:26-27, Lucas 11:13, Efesios 2:8, Gálatas 5:22, es
una misericordia de misericordias, está completamente más
allá de toda bendición y alabanza que la criatura pueda
presentar al Señor.
IX Dirección.
Jesús Cristo, el único Hijo eterno de Dios, que en la plenitud de
los tiempos se hizo hombre perfecto, es el único medio y
camino meritorio por el cual el hombre caído puede ser
recuperado y redimido de su estado natural de pecado y
miseria, a un estado sobrenatural de gracia y
gloria. Compare Hechos 18:28; Juan 1:41,45; Mateo 16:16;
Gálatas 4:4,8; Mateo 1:20-21 con Lucas 2:10; 1 Timoteo 1:15;
Job 3:16-17; Romanos 5:6-10; y Hechos 4:11-12; 1 Timoteo
1:5.
Consideremos aquí, 1. Quién y qué es el Recuperador del
hombre caído. 2. Que este Jesús Cristo es el medio meritorio
de la recuperación del hombre caído. 3. Que este Jesús Cristo
es el único medio meritorio de la recuperación del hombre
caído.
I. Quién y qué es el Recuperador del hombre caído. Él es Jesús
Cristo, el único Hijo eterno de Dios, quien en la plenitud de los
tiempos se hizo hombre perfecto. Aquí note, 1. Los Nombres.
2. Las diferentes Naturalezas de Cristo en una misma Persona.
Sus Nombres, señalan, 1. Su Oficio—Jesús, denota un
Salvador. 2. Su cualificación para este Oficio—Cristo, significa
Ungido, Salmo 45:7. Sus naturalezas, divina y humana,
declaran tanto su incomparable idoneidad como suficiencia
para el desempeño eficaz de su oficio.
1. Sus nombres expresados aquí son dos: Jesús, Cristo. El
primero es un nombre hebreo; el segundo, griego. Vino a
redimir y salvar tanto a judíos como a griegos (judíos y
gentiles).
(1) Jesús. Fue llamado así en su circuncisión al octavo
día, Lucas 2:21. Fue llamado así por el ángel antes de ser
concebido en el vientre, Lucas 2:21. Mateo 1:21,25. Jesús
quiere decir Salvador. Ese es su oficio. Un oficio muy dulce y
aceptable95. Las razones por las que fue
llamado Jesús, Salvador, y en qué forma salva, las he
explicado en otro lugar96.
(2.) CRISTO, significa Ungido. Este nombre griego tiene el
mismo significado que el nombre hebreo Mesías, Hechos 4:26,
del Salmo 2:2. El Nuevo Testamento le asigna este
nombre, Lucas 2:26, Juan 4:25, Mateo 1:1,16,18 y 16:16,20.
Se le llamó así porque fue ungido con el Espíritu Santo (el óleo
de mayor alegría) más que a todos sus compañeros (hebreos
1:9), y por lo tanto designado y calificado para su cargo, como
he mostrado en otra parte97. Como también, Que este Jesús es
el verdadero CRISTO, el Mesías prometido, mediante diez
argumentos.
2. Sus distintas naturalezas en una misma Persona. Estas son
dos, a saber: 1. La naturaleza Divina, y 2. La humana.
(1.) La divina. Él es Dios, el único Hijo eterno de Dios, Mat.
16:15-16. Juan 1:14,18. y 3:16,18. 1 Juan 4:9. Heb. 1:2-3. Los
nombres, atributos, obras y adoración, que pertenecen
peculiarmente a Dios, se le atribuyen a él; como en otras
partes he manifestado98.
(2.) Él es hombre. El hombre Cristo Jesús, 1 Tim. 1:5. El Hijo
del hombre, Jn. 6:27. El Hijo de David, el Hijo de Abraham, Mt.
1:1. El Hijo de la bienaventurada virgen María, de la casa y
linaje de David, Lc. 1:27, etc. y 3:23 etc. y 2. 4-7, etc. 21.
Y este Jesús Cristo es Dios y Hombre en una Persona, Juan
1:14. Gal. 4:4. 1 Tim. 3:16. Acerca de: 1. Su cualificación para

«In my Treatise of Gods Cove∣nants, Book 4. Chap 6. Aphorism 2. p. 1571, 1572. Lond. 1657. Alli lo puedes
95
Quiere decir que es razonable para nosotros que exista dicho oficio.
96

ver»
97
Ibid. p. 1582. to p. 1589.
98
Ibid. p. 1572, 1573, 1574.
hacerse Hombre: 2. La Unión entre sus dos Naturalezas: 3. La
Unicidad de su Persona: 4. Y por qué era necesario que fuese
Dios y Hombre: 5. Las Semejanzas que ilustran esta Unión: y
6. Los efectos o consecuentes que resultan de ella, de todo
esto, véase lo que he expuesto extensamente en otra parte 99.
II. Que este Jesús Cristo Dios-hombre es el medio meritorio de
la recuperación del hombre caído. Esto se evidencia
abundantemente de muchas maneras, a saber:
1. Por las muchas promesas de Cristo, bajo el Antiguo
Testamento, como el Restaurador y Recuperador de los
pecadores caídos. Como, Génesis 3:15. Génesis 12:3 y 26:4
con Gálatas 3:16. Salmo 110:1, etc. Isaías 9:6, 7 y 11:1 al 10 y
42:1 al 10 y 53:4 hasta el fin; y 55:1-4 y 61:1 al 4. Daniel
9:24-26. Hechos 10:43.
2. Por los muchos tipos de Cristo, representándolo como
Redentor, Restaurador y Libertador de su
pueblo. Moisés y Aarón era tipos de Cristo, como quien libraría
a Israel de Egipto, Hechos 7:37-38. Los jueces y reyes, eran
tipos de Cristo, como salvador de Israel de sus
enemigos, Jueces 16:30, Salmo 2. Los sacrificios inmolados, y
su sangre derramada y rociada, eran tipos de Cristo, quien por
su muerte y sangre expiaría nuestras ofensas, etc.
Hebreos 9:9 hasta el fin y 10:1 al 19.
3. Por los muchos nombres y títulos dados a Cristo, que lo
declaran claramente como el eminente médium o medio de la
recuperación del hombre caído. Con este fin se le llama,
Un mediador entre Dios y el hombre, 1 Tim. 2:5. Heb. 9:15.
Un Redentor, Isaías 59:20. Romanos 11:26. Redención, 1
Corintios 1:30. El rescate dado por muchos, 1 Tim. 2:6. El
Sacrificio por el pecado, ofrecido una vez para
siempre, Heb. 10:12. La propiciación por nuestros
pecados y por los pecados del mundo entero, 1 Juan 2:2. La
propiciación por medio de la fe en su sangre, Romanos 3:25.
El reconciliador del mundo con Dios, 2 Cor. 5:18-20. Fuimos
99
Ibid. •. 1577 to 158•.
reconciliados con Dios, siendo enemigos, por la muerte de su
Hijo, Rom. 5:10. Por quien hemos recibido la Expiación, Rom.
5:11. El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, Jn.
1:29. El Libertador que vendrá de Sion, y apartará de Jacob la
impiedad, Rom. 11:26. Un Salvador, que es Cristo el
Señor, Luc. 2:11. Que vino al mundo para salvar a los
pecadores, 1 Tim. 1:15. Capaz de salvar perpetuamente, Heb.
7:25. El Capitán principal (o Archiduque) de nuestra
salvación, Heb. 2:10. Nuestro Abogado ante el Padre, 1 Juan
2:1-2. Junto diversas denominaciones similares.
4. Por los muchos beneficios salvadores que meritoriamente
obtuvo y compró de Dios para nosotros, por su obediencia,
sufrimientos y muerte. Como, Satisfacción a la justicia de Dios
por nuestros pecados, Efesios 5:2. Hebreos 10:5 al 22.
1 Timoteo 2:6. La Redención de toda nuestra esclavitud
espiritual. La redención eterna, Heb. 9:12. La reconciliación
con Dios, Rom. 5:10-11. 2 Cor. 5:18-20. La adopción en la
familia de Dios, Gálatas 4:4-6. La Remisión de pecados y la
Justificación, Efesios 1:7. Romanos 3:25. Hebreos 9:14 y
10:12,14,17-18. La Mortificación y crucifixión de nuestro viejo
hombre, Rom. 6:6-7. El Vencedor de la muerte, y de aquel
que tenía el imperio de la muerte, esto es, el Diablo, Heb.
2:14-15. Col. 2:14-15. El que aparece en el cielo por nosotros,
como nuestro Abogado, presentando el mérito de su
sangre, Heb. 9:24 y 7:25 1 Juan 2:1-2. Quien abrió para
nosotros un camino nuevo y vivo, a través del velo de su
carne, rasgado con los sufrimientos, por su propia
sangre, hacia el Lugar Santísimo de los Cielos, Heb. 10:19-20.
III. Que este Jesús Cristo es el único Mediador, el único
Salvador de los pecadores, El único medio meritorio para que
el hombre caído se recupere del estado pecaminoso y
miserable de su naturaleza. Hay un solo mediador entre Dios
y el hombre, el hombre Cristo Jesús, 1 Tim. 2:5. Y en ningún
otro hay salvación: Porque no hay otro nombre bajo el cielo,
dado a los hombres, en que podamos ser salvos, Hechos 4:12.
X Dirección.
Sepas también, oh hombre natural, que Jesús Cristo ha obrado
la recuperación y obtenido la redención para el hombre caído
de su estado pecaminoso y miserable de naturaleza a un
estado santo y feliz de gracia, Así como también es Dios-
hombre, testador, fiador y mediador del Nuevo Testamento,
ejecutando su oficio de mediador para este fin como profeta,
sacerdote y rey, tanto en su estado de humillación como de
exaltación.
La primera dirección muestra que Jesús Cristo, y sólo él, es el
Recuperador del hombre pecador. Esta declara cómo y de qué
manera ha efectuado y obtenido la recuperación y redención
del hombre, esto es, de una manera abstrusa y sumamente
misteriosa, a saber:
1. Como Dios-hombre en una sola Persona.
Esto lo he aclarado abundantemente en otro lugar. Ahí lo
pueden ver100.
2. Como testador, fiador y mediador del Nuevo Testamento
o Nuevo Pacto. por razones de brevedad solo indico que esto
también puede ser visto en otra parte explicado y confirmado
claramente101.
3. Como aquel que ejerce su oficio de Mediador de
una manera profética, sacerdotal y real (donde su satisfacción
a la justicia de Dios por nuestros pecados se maneja
ampliamente en las páginas 1607 a 1618), tanto en su estado
de humillación como de exaltación. Todo esto lo he aclarado
en otra parte102. Consulta el lugar: «that I may not actum
agere». Con el cual espero que no será en vano tu esfuerzo.
XI Dirección

100
En mi tratado de los pactos de dios Libro. 4. c. 6. p. 1574, to 1589. and 1593. to 1598.
101
Ibid. p. 1599 to p. 1641.
102
Ibid. p. 1599. to 1641.
Que esto penetre profundamente en tu corazón, oh hombre
natural, que este Jesus Cristo, Dios-hombre, el único Mediador
y Salvador, el Más capaz y el Más dispuesto, Recibe y Salva a
todos los pecadores caídos que vienen a él, y a Dios por
medio de él.
1. Jesús Cristo es sumamente capaz y suficiente para salvar a
todos los que por medio de él se acercan a Dios
completamente. Hebreos 7:25. Mateo 8:18.
&c. Colosenses 1:19. Él no es un Salvador impotente, sino
omnipotente, Apocalipsis 1:8, sea que consideremos su
Persona o Su Oficio.
2. Jesús Cristo está sumamente dispuesto a salvar a todos los
que acuden a él. Ambas cosas ya las he demostrado
extensamente en otra parte103 Consúltenlas allí, para evitar
prolijidad aquí.
XII Dirección
Nota bien, no obstante, oh hombre natural, que hay una gran
diferencia entre la obtención por parte de Cristo de la
redención y recuperación para el hombre caído, y la
aplicación por parte de Cristo de esa recuperación y redención
obtenidas para el hombre caído. Entre estas, hay dos grandes
diferencias.
1. Cristo obtuvo para nosotros la redención eterna
inmediatamente por su propia persona y por el mérito de su
obediencia (Hebreos 1:3 y 9:12. Efesios 5:2. 1 Timoteo 2:5-6.
Efesios 1:7-8). Cristo nos aplica esta redención obtenida
inmediatamente, por su Espíritu, obrando eficazmente la fe y
toda gracia salvadora en nosotros, para que podamos estar
cerca de Cristo, tener unión con él y comunión con él (Tito
3:4, 5-7. Efesios 2:8-9. Gal 5:22. Ezeq. 36:26-27. Deut. 30:6.
Ef. 1:13-14. 1 Juan 5:12. 1 Cor. 1:30).

103
Ibid. p. 1662. to 1665.
2. Cristo obtuvo recuperación y redención para todos sus
elegidos conjuntamente, en la plenitud del tiempo, por su
sangre (Gálatas 4:4-5. Efesios 1:3 al 9). La virtud de sus
sufrimientos se extiende a todos ellos desde el principio hasta
el fin del mundo: como el sol en la línea meridiana, en la
plenitud del día, difunde su luz, calor e influencia hacia atrás,
hacia el este, así como hacia adelante, hacia el oeste
(Efesios 1:10. Colosenses 1:20). Pero Cristo aplica esta
recuperación y redención que ha obrado y comprado, a su
debido tiempo , a sus elegidos individualmente, al llamarlos
particularmente a la comunión de su Hijo, 1 Corintios 1:9. 2
Tesalonicenses 2:1-3. 2:13-14. Y llama a unos en
su juventud, a otros en su edad viril, a algunos (aunque muy
pocos) en su vejez: algunos en la tercera hora, algunos en
la sexta, algunos en la novena y algunos en la undécima hora
de su día, Mt. 20:1 al 17.
XIII Dirección
Ningún pecador en el mundo puede realmente tener alguna
parte salvadora o interés en la Redención o Recuperación que
Cristo ha obtenido plenamente para su pueblo: hasta que
realmente acepte a Cristo104, como su único Salvador
totalmente suficiente; y particularmente aplique a su propia
104
Esto demuestra la corrupción sincretista que existe hoy día, esta frase “aceptar a Cristo” hoy día tiene un
sentido absolutamente escritural usado mayormente por la secta carismática o pentecostal, para referirse a
un ritual por el cual creen que el hombre obtiene automáticamente la salvación. En capítulos anteriores
Roberts ya ha declarado que esto no es a lo que se refiere, ya que hablo de la necesidad de la verdadera
convicción, de la regeneración, del arrepentimiento, y de la doctrina del despertamiento, así como en contra
del moralismo y mundanería, doctrinas que son totalmente opuestas en sus implicaciones a este ritual o
falsa doctrina de la aceptación de Cristo. Por lo que el uso de la frase “aceptar a Cristo” tiene un sentido
diferente, y debe ser comprendido — como lo es naturalmente con cualquier libro y frase en el — con el
significado que le otorga su contexto, tanto el interno (su propio contexto gramatical tanto inmediato
dentro del libro mismo, como más lejano la literatura de esos días) como el externo (las costumbres de su
época y situaciones a las que está asociada la frase), nada más y nada menos. He dicho que demuestra la
corrupción sincretista, porque es debido a que estas frases se parecen, y difieren solamente en su uso y
significados, cosas que, por cuenta de la ignorancia y desprecio de los profesantes hipócritas jamás son
consideradas al momento de entender o abrazar una afirmación, y debido a que su parecido en aparecía es
tan grande, acaban por creer que lo uno y lo otro son la misma cosa, tal como han hecho con el concepto de
amor moderno, y el escritural usado para referirse a dios, teniendo por eso un dios humanista y moralista,
que ya no es dios, lo mismo, ten cuidado oh amada mía de que te pase con frases como esta, en su día estas
frases no tenían el sentido que hoy tienen, guárdate de esas falacias, vanas sutilezas, y vacías palabrerías de
cosas que no saben ni entienden aunque muchos pretendan ser doctores en la ley.
alma esa Redención y Recuperación del pecado y la miseria,
que Cristo ha procurado y obtenido, (1 Juan 5:12. Juan 1:11,
12. y 3:16, 18, 36. y 8:24).
Y esto tiene que ser así necesariamente. Porque
1. El que Cristo obtenga la recuperación y redención para los
pecadores que se han apartado de la fe los hace
solamente salvables, y que puedan ser salvos solo
posiblemente. Puerta de esperanza que no se abre en
absoluto para los ángeles que se han apartado. Solo el que los
pecadores acepten particularmente a Cristo y apliquen sus
méritos a sí mismos personalmente, los hace realmente
salvos, y que, de hecho, ya estén en el estado de salvación.
Compare diligentemente estas Escrituras y otras similares:
Josué 3:16-17; Tito 2:14; 1 Timoteo 1:15; Gálatas 4:4;
Romanos 8:3, que señalan una posibilidad de salvación por
medio de Cristo y su muerte, con Juan 1:12; 1Juan 5:12; 1
Cor. 1:9. Y otros semejantes que denotan su salvación real por
Cristo a quienes lo han aceptado y lo han aplicado a sí
mismos particularmente.
2. El no aceptar ni aplicar a Cristo es un pecado tan grande
que es amenazado con la condenación (Jn. 16:8-9; Jn.
3:18,36; Jn. 8:24).
Por tanto, aunque Cristo sea absolutamente capaz y suficiente
para restaurar y salvar a los pecadores, sin embargo, nadie
puede obtener beneficio de su salvación sin la
aplicación debida de él y sus méritos.
3. La promesa de salvación efectiva y eterna por Cristo, está
incluso dirigida a la aceptación y aplicación real de Cristo. Así
como el descanso espiritual del alma, esta prometido solo
para los que vienen a Cristo, Mat. 11:28, 29. La vida eterna
esta prometida solo para los que creen en él, Jn 3:16. Solo a
los que comen este pan de vida, es decir, su carne
entregada para la vida del mundo, Jn 6:51,57-58, se
promete remisión de pecados ; solo a los que creen en él,
Hechos 10:43.
Porque, ¿cómo podría el hombre ser salvo según las promesas
de Dios, si no cumple la condición de las promesas?
4. ¿Quién fue jamás restaurado y salvado por Cristo sin
aceptar y aplicarse a Cristo? Los apóstoles no (Jn. 16:30.
Mat. 16:16). La mujer pecadora, no (Luc. 7:50). El ladrón
converso, no (Luc. 23:43). El juez, tampoco (Hch. 16:31 al 35).
¿Quién fue sanado jamás con un
emplasto extendido y preparado, que nunca aplico a su herida
y llaga? ¿Quién fue consolado jamás con el cordial más rico,
nunca antes preparado con tanta exactitud, si nunca lo comió
o bebió? ¿Y quién fue realmente salvado por Cristo, sin
aceptarlo y aplicarlo particularmente? Aquellos que no
aceptan ni aplican a Cristo a sí mismos, están sin Cristo; y
aquellos que están sin Cristo están sin esperanza, y así
permanecen, y se quedan sin salvación (Efesios 2:12).
5. Toda comunión con Cristo en sus beneficios
salvadores proviene de la unión con Cristo al
aceptarlo, (Jn. 1:12; 1 Jn 5:12; Rom. 8:10; Col. 2:19; Ef. 4:16).
Como las ramas tienen comunión con el tronco en su vida, al
estar injertadas en él; o como la esposa tiene comunión con
el marido en su reputación, patrimonio, etc. al estar unida a él
en matrimonio; o como los miembros del cuerpo natural
tienen comunión con la cabeza y el corazón en su vida,
sentido, movimiento, etc. al estar unidos a ellos por las
articulaciones y las manos.
6. Hasta que el pecador no acepta y aplica a Cristo, no está
completamente convencido de la pecaminosidad y miseria de
su estado natural, y de la gran necesidad que tiene de Cristo
para librarlo de él. Porque la convicción es el primer paso para
la aplicación de Cristo (1 Corintios 16:8-9). Y donde no se halla
el primer paso de la convicción, no hay un estado presente de
salvación.
7. Hasta que el pecador no acepte a Cristo y se apegue a Él, lo
está descuidando y despreciando. Y el que desprecia a Cristo,
¿cómo podrá obtener la salvación? Sí, ¿cómo podrá escapar
de la condenación? (Véase Mateo 22:1 al 3. Lucas 14:16 al 25.
Hebreos 2:3).
Direc. XIV.
Observa diligentemente, oh hombre natural, que la manera
apropiada y peculiar por la cual Jesús Cristo debe ser
aceptado y aplicado a la propia alma de un hombre para
recuperarse de su estado natural pecaminoso y miserable, es
por la verdadera fe salvadora en Jesús Cristo solamente 105.
I. Sólo por la verdadera fe salvadora de manera peculiar, Jesús
Cristo es aceptado y aplicado para la recuperación del pecado
y la miseria, lo cual es evidente de varias maneras.
1. La naturaleza de la verdadera fe salvadora en Cristo
consiste principalmente en aceptar y aplicar a Cristo tal y
como se ofrece en el Evangelio106 para salvación. Lo he
descrito en otra parte de esta manera: «La fe justificante es
una gracia salvadora, obrada en los corazones de los elegidos
en su regeneración por el Espíritu y la palabra de Dios; por la
cual no sólo conocen, aceptan y se aplican a sí mismos las
promesas, el Evangelio y la doctrina de Jesús Cristo para la
gloria de Dios en su justificación y salvación; sino también por
la cual después caminan como corresponde a personas
justificadas». Véase allí la confirmación y explicación de esta

105
Hechos 10:43. Josué 3:16 y 1:12. Hechos 13:38-39 y 16:30-31. Efesios 2:8. Romanos 3:22 al 27.
106
Por ello es bastante evidente que, aunque el regenerado no este consciente de todos los deberes y
exigencias que Cristo hace de él como su amo, al instante de la conversión, este principio de que le ha
aceptado tal y como se ha ofrecido (lo cual implica todas esas exigencias), le hace crecer en ellas mientras
mas va conociendo sus mandamientos. Quiero decir, aunque no haya una disposición clara y consciente a
cada mandamiento suyo en ese instante, ya que se desconocen totalmente, no obstante, hay una clara y
abierta aceptación de tomarlo tal y como se ofrece en el evangelio, de modo que si con el suceder de los
días, acontece que conoce que en las Sacras Escrituras el exige tal y tal cosa, que él no sabía, la tomara y la
obrara. De ahí, se deduce como un hecho que, si alguien es reprendido y reprochado por tal y tal practica
que la escritura no aprueba, siendo le probado con evidencias claras y exactas, pero halla manera de
rescindirlo por algún extraño razonamiento, está dando evidencia de tal vez, no ser convertido, sin importar
que tantas excusas pueda hallar para reducir la implicación que tiene su desobediencia a esa exigencia.
descripción de la fe107. De modo que la naturaleza de la fe
salvadora en Cristo, reside mucho en la aplicación de Cristo
en el Evangelio y en las promesas, quien es el núcleo y el
alma de ellas.
2. Recibir y aplicar a Jesús Cristo para la recuperación y la
salvación, es uno de los principales actos de fe 108. Lo cual
ilustro así:
Los actos de verdadera fe en Cristo son:
1. Directos. 2. Reflexivos.
(1) Directos. y estos de 2 Clases.
1. Primarios. Como,
 1. Conocimiento. Isaías 53:11. Juan 17:3.
 2. Asentimiento a la verdad del testimonio de Dios, 1 Jn.
5:9. Jn. 3:33.
 3. Aplicación de las Promesas, y de Cristo, Juan 1:12.
Como lo hizo Pablo, Gál. 2:20. Como lo
hizo Tomás, Juan 20:8.
2. Secundarios. Como,
 1. Retener en el corazón a Cristo ya recibido, Ef. 3:17.
Col. 2:6-7.
 2. Purificar el corazón, Hch. 15:9.
 3. Refrescar el alma con paz y alegría, Rom. 5:1-2. y 15,
13.
 4. Prorrumpir en buenas obras, 1 Tes. 1:3. Heb. 11.
 5. Obrar por amor, Gálatas 5:6.
 6. Vivificar el alma, Rom. 1:17. Gal 2:20.
 2. Conquistar a todos nuestros enemigos espirituales.
1 Juan 3:2-3. y 5,4. 1 Ped. 1;9. Jacobo 4:7. Ef. 6:16.
107
Mi tratado sobre los pactos de dios, Libro 3. Cap 3. Aphorism 4. Quest. 1. p. 576. to 566.
108
See all these explai∣ned. Ibid.
(2) Reflexivos. Cuando la fe, al reflexionar sobre sus propios
actos, se ve a sí misma creyendo, 1 Juan 2:3. 1 Tim. 1:12. Por
esto parece que el acto de la fe de aplicar a Cristo, es el acto
principal entre todos los demás, o bien, que todos los actos
anteriores al acto aplicador tienden a abrirle paso como actos
preparatorios. Y todos los actos posteriores resultan
especialmente del acto aplicador, como frutos y efectos
genuinos de él. Así, el acto aplicador de la fe es, entre los
demás, como el Sol entre los planetas, el más ilustre.
3. La fe es tan peculiarmente eminente entre todas las gracias
del Espíritu, en su propiedad de recibir y aplicar a Jesús
Cristo, para la recuperación y salvación de los pecadores, que
se nos presenta en las Sagradas Escrituras mediante diversas
expresiones y comparaciones enfáticas. Todas ellas señalan
el acto de aplicación de la fe. La fe es:
1. Una mirada fija hacia Cristo, como la que los judíos fijaron
en la serpiente de bronce, cuando éstos fueron picados. Juan
3:15-16. y 8,5,6
2. El venir a Cristo. Juan 6:35. Mat. 11:28.
3. Un recibimiento de Cristo. Juan 1:11-12.
4. Abrazar las promesas, y de esa forma, abrazar a Cristo en
las promesas. Hebreos 11:13. «Conforme a la fe murieron
todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de
lejos, y creyéndolo, y saludándolo» propiamente
indica, abrazar con amor, aprehender con ansia, y de ahí
significa saludar: el saludo se realiza con un abrazo.
5. Comer la carne de Cristo, beber su sangre. Juan 6:40,53-54.
6. Tener al Hijo. 1 Juan 5:12.
7. Dar albergue a Cristo para que more en el corazón por la
fe. Efesios 3:17.
4. La doctrina del Evangelio revela la recuperación y salvación
de los pecadores en y por Cristo, pero recibida y aplicada por
la fe (Hechos 10:43 y 13:38-39; Romanos 3:21; 10:9, etc.).
5. Los pecadores convencidos que preguntan cómo pueden
ser salvos, son instruidos de aplicarse a Cristo creyendo en
él. Hechos 16:30-31.
6. La recuperación y salvación de los pecadores se promete
en y por Jesús Cristo y su mérito; pero luego Cristo debe
ser recibido y aplicado por fe. La fe se expresa a menudo, y
siempre debe entenderse como la condición de la
promesa. Como en Mateo 11:28; Juan 3:16 y 6:40,53-54;
Hechos 10:43; Romanos 9:33; 1 Pedro 2:6; Hechos 16:30-31.
7. Sin fe en Cristo no hay salvación. Nadie puede ser salvo si
no aplica por fe a cristo para ser recuperado. Jn 3:18,36. y
8:24. 2 Tes. 2:12.
II. ¿Cómo se debe aceptar y aplicar a Jesús Cristo por la fe,
para que los pecadores sean recuperados y salvos por medio
de él?
Respuesta. Jesús Cristo debe ser aceptado y aplicado por la
fe, con el fin de que los pecadores sean recuperados por él, en
la misma forma en que él es ofrecido en el Evangelio.
Aceptarlo y aplicarlo de cualquier otra manera, bajo cualquier
otra noción, en cualquier otro término, etc., que aquellos en
los que Dios lo ofrece: es aplicarnos un Cristo propio, no el
Cristo del Señor. La oferta de Dios debe ser la base y la regla
de nuestra aceptación.
Ahora el Evangelio ofrece a Cristo al pecador, para su
recuperación por medio de él y de su fe,
1. Como aquel Mesías y Salvador de los pecadores, que desde
la caída del hombre fue prometido, profetizado y prefigurado;
y en la plenitud del tiempo se manifestó en carne humana,
para la recuperación del hombre caído del pecado y la
miseria. Génesis 3:15 y 12:3 y 22:18. Gálatas 3:8 y 16;
Hechos 8:10 y 43. Juan 1:41 y 45. Gálatas 4:4-6. 1 Pedro 1:18-
20.
2. Como aquel único Mesías, Redentor y Salvador dado entre
los hombres, por quien sólo los pecadores pueden ser
salvados, y por ningún otro en todo el mundo. Hechos 4:11-
12. Juan 8:24.
3. Como Salvador todo suficiente, capaz de
salvar completamente hasta lo sumo a todos los que por
medio de él se acercan a Dios. Hebreos 7:24-26; 9:11-14;
10:11 al 19. Juan 1:14-15. Colosenses 1:19-20.
4. Como Dios-hombre, Mediador entre Dios y el hombre, Juan
1:14. Gál. 4:4-5. 1 Tim. 3:16. con 1 Tim. 2:5-6.
5. Como fiador del hombre, Heb. 7:22. Quien por su
obediencia activa ha cumplido exactamente la ley de Dios,
que nosotros no podíamos cumplir ni guardar, Gálatas 4:4. Y
por su obediencia pasiva, hasta la muerte, y muerte de cruz,
ha soportado la maldición y el castigo de la ley por nosotros,
que nosotros no podríamos haber soportado ni evitado: para
que así, satisfaciendo la justicia de Dios hasta lo sumo por
nuestros pecados, pudiéramos ser eternamente liberados del
pecado y de la ira, y ser reconciliados con Dios, justificados y
salvos por la obediencia de Cristo imputada a nosotros por
medio de la fe. Romanos 5:18-19 y 8:3-4. Filipenses 2:6-8.
Romanos 5:9-10 y 3:25. Gálatas 3:10-14. Efesios 5:2. Hebreos
9:12,14. y 10:10 al 19. 1 Ped. 1:18-20. Tit. 2:14.
6. Como la justicia perfecta del pecador delante de Dios,
imputada por Dios a él, por medio de la fe.
1 Cor. 1:30. Romanos 3:21-22. hasta el fin. y 4:11-12. y 5:18-
19. y 10:6,9-10. Por lo cual toda justicia propia debe ser
negada, Filipenses 3:7-10.
7. Como Cristo Jesús el SEÑOR. Así el Evangelio lo presenta;
Como Cristo o Mesías, es decir, el Ungido por el Espíritu más
allá de toda medida para su oficio, Salmo. 45:7.
Como Jesús, es decir, Un Salvador Mt. 1:21, Lc. 2:20, esto
denota su oficio. Como el SEÑOR, para gobernar y reinar
sobre Nosotros, en nosotros y por nosotros, sobre todos
nuestros enemigos cualesquiera que sean. Así como Él es un
JESÚS para salvar, también será un SEÑOR para gobernar. Y
Así debemos recibirlo y aplicarlo, como lo hicieron
los Colosenses, Col. 2:6.
8. Como aquel Redentor por quien debemos negarnos a
nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirlo. Lc 9:23.
III. ¿Qué estímulo puede tener un pobre pecador caído y
perdido para acercarse a Jesús Cristo, aceptarlo y aplicarlo
para su recuperación y salvación al creer en él?
Respuesta: Mucho en todos los sentidos. Pero especialmente
las siguientes (y otras serias consideraciones similares), a
saber:
1. Cristo mismo ha declarado claramente que el gran deber
del pecador es creer en Cristo, y por lo tanto aceptarlo y
aplicarlo por la fe. Esta es la obra que Dios principalmente
requiere y acepta: creer en Cristo. 1 Juan 6:28-29. 1 Juan 3:23.
2. Cristo invita dulcemente a todos los pecadores afligidos y a
las almas sedientas a que vengan a él en busca de alivio y a
que crean en él. Mt. 11:28-30. Juan 7:37. con Isa. 55:1-2.
Ap. 22:17.
3. Cristo extiende el cetro de oro de las más grandes y
preciosas promesas, para alentar y atraer a los pecadores a
acercarse a él y a aplicarlo mediante la fe. Mateo 11:28-29.
Juan 3:16,18,36. y 6:37,40,44,51,54,57.
Hechos 10:43. Romanos 9:33. 1 Pedro 2:6.
4. Cristo nunca rechazó, ni jamás rechazará, a ninguna pobre
alma pecadora que se acercará a Él por medio de la más débil
fe. 10:6,37. ¿Por qué, entonces, deberías temer que Él no te
acepte ni te reciba?
5. Cristo ha recibido con la mayor prontitud, ternura y
compasión a los mayores y más atroces ofensores, cuando
acudieron a él por la fe; y todos estos como modelos
alentadores y precedentes para todos los que después
creerán en él (1 Tim. 1:16). ¿Y por qué no debería él recibirte
de la misma manera, a pesar de todos tus pecados, si puedes
creer en él? Recuerda la recepción del hijo pródigo (Luc.
15:20 hasta el final); de Nicodemo, el fariseo ignorante (Juan
3:1-3), etc.; de Mateo, el [recaudador de impuestos]109
(Mateo 9:9); de Zaqueo, el publicano opresor (Luc. 19:5 al 11);
de la notoria mujer pecadora que lavó los pies de Cristo con
sus lágrimas (Luc. 7:37 hasta el fin). De Saulo, que era
injurioso, perseguidor y blasfemo, (Hch. 26:9-11. 1 Tim. 1:13-
14, 16). Del ladrón en la cruz, que incluso después de su
crucifixión hubo injuriado a Cristo (Mat 27:44, comparado con
Lucas 23:40 al 44). Sí, de aquellos que fueron culpables de su
Muerte y Sangre: sin embargo, incluso a algunos de ellos
Cristo los lavó de sus pecados por la misma sangre que
derramaron110, Hechos 2:36-37. ¡Oh, milagros de la
misericordia y compasión de Cristo para con los pecadores
perdidos! Si Cristo acepta a tales personas, ¿quién no acudiría
a Él con esperanza? Si Cristo salva a tales personas, ¿quiénes
tienen motivos para desesperar si desean verdaderamente
arrepentirse y creer en Él?
Dirección XV.
Un poder como ese para creer en Jesús Cristo Dios-hombre, y
al creer aceptarlo y aplicarlo para tu recuperación (oh hombre
natural) del estado pecaminoso y miserable de tu naturaleza,
no tienes en lo absoluto en ti mismo; sino que toda tu
suficiencia en este sentido es completamente de Dios: aun
así, puedes y debes hacer algunas cosas para la fomentación
de tu fe en Cristo.
I. Es evidente que por ti mismo no tienes poder ni suficiencia
para creer en Jesús Cristo, para recibirlo y aplicarlo
109
Originalmente «Gripping Customer»?
110
Quis de∣speraret sibi donanda pec∣cata, quando crimen occisi Christi reis d•∣nabatur? Con∣versi sunt ex
ipso populo Iu∣daeorum: Con∣versi sunt, bap∣tizati, sunt. Ad mensam Domini accesserunt: & sanguinem,
quem saevientes fuderunt, credentes biberunt, Aug. de Temp. Serm. 74. p. 747. B. Tom. 10. Basil. 1569.
eficazmente mediante la fe, sin la influencia y asistencia
sobrenatural de Dios.
1. El testimonio de Cristo y sus apóstoles es claro al
respecto. «Nadie puede venir a mí (es decir, creyendo) si el
Padre que me envió no le trajere» (Juan 6:44). No puede por sí
mismo, o por su propio poder, venir y creer: hasta que Dios lo
influencie y lo capacite. Además: «Sin mí nada podéis hacer»
(Juan 15:5) es decir, nada en cuanto a dar fruto; ya sea de fe,
o de cualquier otro buen fruto espiritual. Y el testimonio de los
apóstoles es preciso: “Por gracia sois salvos por medio de la
fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”
(Efesios 2:8)111.
2. La verdadera fe salvadora en Cristo, y el actuar de la
misma, en la aceptación y aplicación de Cristo, es la obra
especial de Dios y el fruto del espíritu, del espíritu
regenerador de Dios. Compara y considera bien Juan 6:44 y
Gálatas 5:22 con Juan 1:12, 13.
3. La fe en Cristo es la vida del alma que proviene de Cristo,
es como los espíritus vitales provenientes de él 112 (Gálatas
2:20. Romanos 1:17). Ahora bien, ¿puede el alma del hombre
natural, que está muerta en pecados y transgresiones
(Efesios 2) vivificarse a sí misma mediante el creer?
De lo cual, entonces, se siguen necesariamente las siguientes
cosas: 1. Que todo aquel que crea en Cristo verdaderamente y
lo aplique por la fe de manera eficaz y salvadora, debe todo
esto enteramente a la rica gracia y al mero favor de Dios, y
debe rendirle a Él toda la alabanza por ello. 2. Que es una
muestra de gran ignorancia y una presunción sin fundamento
que cualquier hombre natural piense que puede creer y
aceptar a Cristo a placer. Esto es imposible. 3. Que todo
111
Véase las grandes anotaciones en inglés sobre Efesios 2:8 y el comentario del Sr. Paul Bayns sobre Efesios
2:8.

112
Originalmente decía «es como los espíritus vitales», hace referencia a una sustancia hipotética que se
creía animaba el cuerpo y transmitía vida y calor a través de las arterias.
hombre natural tenga cuidado de no rechazar las ofertas
divinas de fe a su alma, ni resistir los movimientos y
operaciones del Espíritu que inclinan, atraen y persuaden el
corazón a ella (1 Tes. 5:19; Hechos 7:51; Ef. 4:14. Juan 6:44),
Porque ¿y si el Espíritu de Dios no atrae ni mueve más el
corazón hacia ella?113. Y sin Dios no hay fe.
II. No obstante, aunque el hombre natural no puede por sí
mismo creer en Cristo de manera salvadora, ni aplicarlo, por
su propia autosuficiencia o poder, sin embargo, algo puede y
debe hacer para lograrlo y fomentarlo (Hechos 8:13; Lucas
8:13). Pues, esas cosas que un simple 114 hombre natural ha
hecho hasta este día, ¿por qué no puede hacerlas otra vez,
siendo que aún es un simple hombre natural? Ahora bien, oh
hombre natural, aunque no puedas por ti mismo creer en
Cristo y aplicarlo de manera salvadora, no descuides hacer lo
que puedes hacer siendo un hombre natural para creer en
Cristo y aplicarlo a tu propia alma.
¿Estás afligido en tu corazón porque no puedes creer lo
suficiente en Él? ¿Deseas creer solo en Él para tu
recuperación y salvación? De buena gana querría tomar esto
como cierto. Permíteme entonces llevarte, pobre alma
temblorosa, unos pasos más hacia Cristo. Haz uso de estas
pocas ayudas y avances para la fe en Cristo Jesús. Porque
esto es lo que puedes y debes hacer siendo un hombre
natural, a saber:
1. Conoce y estudia a Jesús Cristo bien, tanto en su Persona,
Oficios, como en los efectos o adquisiciones de sus Oficios.
Como todos estos están delineados en las Sagradas
Escrituras. Juan 17:3. 1 Tim. 3:16. 2:5,6. Heb. 9. 12-14. y 10:7
al 19. Rom. 5:9-10. Y asiente plenamente al Registro, que
Dios ha dado de su Hijo en su Palabra—que la vida eterna
está en su Hijo, (1 Jn. 5:10-11). Pues, el Conocimiento (Heb.
11:3. Isa. 53:11. Juan 17:3), Asentimiento (1 Juan 5:10,11), y
113
También podría ser traducido “podría pasar que el espíritu de dios no atraiga más el corazón hacia la fe”
114
En ingles «mero hombre natural» para expresar que solo es eso un hombre natural y nada más, en
contraste de la regeneración.
Aplicación (Juan 1:12. Gál. 2:20), constituyen la Naturaleza de
la verdadera Fe.
2. Medita a menudo y con fervor sobre las promesas de Dios
tocantes a Cristo y a la fe en él. Por ejemplo, que todo aquel
que viene a él creyendo, no será en ningún caso echado fuera
por Cristo (Juan 6:35,37), no será avergonzado ni
confundido, (Rom. 9:33. 1 Ped. 2:6), no perecerá (Jn. 3:16),
nunca tendrá hambre ni sed (Jn. 6:35. Isa. 55:1), hallará
descanso en su alma de parte de Cristo, (Mt. 11:28,
29), vivirá, aunque esté muerto; sí, nunca morirá, (Jn. 11:25),
sí, tendrá vida eterna y será salvo, (Jn. 3:16, 17. Mar. 10:16).
Ahora bien, estas y otras Promesas similares, al ser Sí y
Amén en Cristo (2 Cor. 1:20), son el fundamento mismo sobre
el cual la fe está cimentada y fundamentada; y el alimento
con el que la fe es nutrida (véase Romanos 4:17 hasta el
final. Hebreos 11:11).
3. Estudia bien la naturaleza de Dios, el Promitente, pues esto
animará en gran medida a la fe a abrazar las Promesas y a
Cristo en las Promesas.
La verdad de Dios es tal que Él no puede mentir (Tit. 1:2). Es
imposible que Él mienta, (Heb. 6:10).
La fidelidad de Dios es tal que Él no puede defraudar, y
tampoco lo hará (Heb. 11:11).
El poder de Dios es tal que Él puede realizar plenamente lo
que ha prometido, por más que nunca apareciera tan
improbable, imposible, e increíble (Rom. 4:20,21).
Su amor y su gracia gratuita son tales: en dar a Cristo por
nosotros, (Jn. 3:16,17) y en ofrecernos a Cristo, (Rom. 3:21,
etc.; 2 Cor. 5:18, etc.,) que junto con él nos dará
gratuitamente todas las cosas, (Rom. 8:32).
4. Se diligente y constante en atender a las ordenanzas de
Dios, por las cuales crece y se nutre la fe. Se especial y
singularmente cuidadoso y vigilante en escuchar la Palabra
predicada fiel y poderosamente. La fe viene por el oír, y el oír
por la Palabra de Dios (Rom. 10:14, 15, 17). La Palabra
predicada es la semilla de la fe y la regeneración
(1 Pedro 1:23, 25).
5. Aprecia y aprovecha al máximo todo buen movimiento,
estímulo, inclinación a esforzarse con tu alma, y operación del
Espíritu de Dios en tu corazón y alma, tendiendo a tu
aceptación y acercamiento a Cristo, (1 Tes. 5:19. Ef. 4:30.
Hch. 7:51). Porque la fe es el fruto apropiado del Espíritu, (Gá.
5:22).
6. No olvides los ejemplos ejemplares de creyentes que,
aunque grandes ofensores, recibieron y aplicaron a Cristo por
la fe, y fueron aceptados y acogidos por él con gracia; y todo
esto para tu estímulo y el de todos los que después creerán.
Como, El juez, Hechos 16:30, etc. Pablo, 1 Timoteo 1:13 a 17.
Hechos 26:9, 10, 11. La mujer penitente, Lucas 7:37, hasta el
fin. El ladrón en la cruz, Lucas 23:42, 43. Los 3000 oyentes
de Pedro, Hechos 2:36, 37, etc.
7. Pedid, buscad, y llamad insistentemente, al Trono de la
Gracia, por esta Gracia que salva el alma. El Espíritu es
prometido a quienes lo piden, Lc. 11. 13. Huid a Cristo,
el Autor y consumador de la Fe, Heb. 12. 2. Y clamad: Señor,
aumenta mi Fe, Lc. 17. 5. Señor, creo, ayuda mi
incredulidad, Mar. 9. 24.
XVI. Dirección
Cuestiónate y examínate a ti mismo con frecuencia e
imparcialidad, respecto a la verdad de tu fe en Cristo para tu
recuperación y salvación, (2 Cor. 13:5). Porque hay una fe
falsa y fingida115 (Luc. 8:13. Hch. 8:13. Isaías 2:14, 17-20, 26).
Y hay una fe no fingida, (1 Tim. 1:5. 2 Tim. 1:5). Es la fe no
fingida la que acepta y aplica a Cristo, (Juan 1:12,13.
Hch. 8:37), y te brindará un sólido consuelo.------------------------
115
En el manuscrito con el que cuento para la traducción, la palabra feigned Literalmente Fingida, tomada de
1 Tim 1:5, y propia del inglés antiguo https://www.etymonline.com/word/unfeigned está escrita
erróneamente como «unfained».
Now Faith in Christ unfained may be discovered

Ahora bien, la fe en Cristo inquebrantable puede descubrirse


por estos y otros caracteres similares, que, si puedes
encontrar realmente en ti mismo, sin duda eres un verdadero
creyente.
La verdadera fe salvadora en Jesucristo es,
1. Una fe que aplica a Cristo. Si la fe es sincera y
salvífica , nunca descansa hasta que lleva el alma a Cristo,
hasta que posee el alma de Cristo. Es el ojo del
alma, que contempla a Cristo levantado, Io . 3. 15. Son
los pies del alma, por los cuales viene a Cristo, Mt. 11. 28.
Ioh. 6. 35-37. Es la mano del alma, por la cual recibe a Cristo;
y los brazos, con los cuales

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