CUARTA CONFERENCIA.
la sociedad contemporánea de finales del xviii y comienzos del xix puede ser
denominada sociedad disciplinaria, en oposición a las sociedades estrictamente
penales. la formación de esta sociedad puede ser caracterizada por la aparición
de dos hechos contradictorios: la reforma y reorganización del sistema judicial y
penal en los diferentes países de europa y el mundo. la sociedad disciplinaria
como resultado de la reforma y reorganización del sistema judicial y penal en los
diferentes países de europa y el mundo.
la falta es una infración a la ley natural, religiosa y moral el crimen es
la ruptura con la ley civil explícitamente establecida en la soc por el poder politico y
es el unico que puede ser reprimible por ley la ley penal debe reprimir lo nocivo
para la soc, determinando asi negativa/ lo que es util.
la definición clara del crimen y del criminal: crimen es algo que perjudica a la
sociedad, un daño social (no un pecado).el criminal es aquel que ha roto el pacto
social. es el enemigo interno de la sociedad.
los castigos: ahora el crimen es una perturbación de la soc y no tiene que
ver con la falta religiosa, natural etc. la ley penal debe ser concebida de manera
que el daño causado por el individuo a la soc sea pagado (reparar el mal), y si eso
no es posible, que no puedan volver a repetir el daño (impedir el daño). de esta
idea se extraen 4 tipos de castigos:
1 el castigo expresado en la afirmación “tu has roto el pacto social y no pertenecen
mas al cuerpo de la soc”, implica una expulsion de la persona (deportación, exilio)
2 otra forma es el castigo a traves de la exclusión del cuerpo social: aislamiento
dentro de lo moral, psicologico, publico constituido por la opinión (escandalo,
vergüenza, humillación)
3 reparacion del daño social: consiste en obligar a una persona a realizar una act
util para el estado o la soc para que el daño causado sea compensado.
4 hacer que el daño no pueda ser cometido nuevamente, que no tenga deseos de
hacerlo. la pena del talion: se mata a quien mato, se confisca los bs de quien robo,
etc.
el cambio de rumbo: surgimiento de la sociedad disciplinaria si retomamos la
historia poco tiempo después de que esto se propusiera, hacia el año 1820, vemos
que el sistema de penalidades adoptado por las soc industriales en formación fue
completamente diferente de los ppios enunciados: la deportación desaparecio
rapidamente, el trabajo forzado quedo como una pena meramente simbolica de
reparacion, los mecanismo de escandalo nunca se pusieron en practica y la ley de
talion fue denunciada como arcaica.
estos proyectos fueron suplantados por el encarcelamiento. la prision que no
formaba parte de este proyecto, surge en comienzos del s. 19 como una
institución de hecho, casi sin justificación teorica.
toda la legislación penal tuvo un cambio con respecto a lo que estaba
establecido. se produce un traspaso desde la “defensa general de la soc” hacia el
individuo. una forma de penalidad totalmente diferente a la propuesta por beccaria,
que rescataba un comportamiento y ley explicita que se castigaba si se violaba. en
el s. 19 se pasa a un control sobre lo que pueden, estan dispuestos o estan a
punto de hacer los individuos: peligrosidad.
el control de los individuos se traslada de la justicia hacia una serie de
poderes laterales: como la policia para la vigilancia, y toda una red de correccion:
las instituciones psiquiatricas, medicas (hospital, asilo) y pedagogicas.
sociedad disciplinaria por oposición a las sociedades estrictamente penales
como la anterior. esta es la edad del control social
QUINTA CONFERENCIA. El panoptismo; esta vigilancia, existe en la base,
menos claramente y más alejado del poder del estado. Existe en el funcionamiento
cotidiano de instituciones que encuadran la vida y los cuerpos de los individuos: el
panoptismo, por lo tanto, afecta la existencia individual. Fábricas-prisiones,
parecen el sueño patronal o la realización del deseo que el capitalista produce en
su fantasía; un caso límite que jamás existió. Pero este “panóptico” industrial
existió en la realidad y se trata de un fenómeno que tuvo en su época una
amplitud económica y demográfica muy grande. Hay dos especies de utopías: las
utopías proletarias socialistas que tienen la particularidad de no realizarse nunca,
y las utopías capitalistas que, desgraciadamente, tienden a realizarse con mucha
frecuencia. La utopía fábrica-prisión se realizó no sólo en la industria, sino en una
serie de instituciones que respondían a los mismos modelos y principios de
funcionamiento. Esas instituciones industriales han sido en cierto sentido
perfeccionadas, dedicándose múltiples esfuerzos para su construcción y
organización. Muy pronto se vio que no eran viables ni gobernables. Desde el
punto de vista económico representaban una carga muy pesada y su estructura
rígida conducía a la ruina de las empresas.
Se organizaron técnicas para asegurar, en el mundo industrial, las funciones
de internación, reclusión y fijación de la clase obrera que, en un comienzo,
desempeñaban estas instituciones rígidas. Se crearon ciudades obreras, cajas de
ahorro y cooperativas de asistencia para fijar a la población obrera en el cuerpo
mismo del aparato de producción. Esta reclusión moderna del siglo XIX es una
heredera de dos corrientes del siglo XVIII: la técnica francesa de internación y el
procedimiento de control de tipo inglés. Se originó en Inglaterra la vigilancia social
en el control ejercido por los grupos religiosos sobre sí mismos, obre todo entre los
grupos religiosos disidentes, y en Francia la vigilancia y el control eran ejercidos
por un aparato del Estado, fuertemente investido de intereses particulares, que
esgrimía como sanción principal la internación en prisiones y otras instituciones de
reclusión. Puede decirse, en consecuencia, que la reclusión del siglo XIX es una
combinación del control moral y social nacido en Inglaterra y la institución
propiamente francesa y estatal del a reclusión en un espacio cerrado.
En el sistema inglés del siglo XVIII el control se ejerce por el grupo sobre un
individuo o individuos que pertenecen a este grupo. Más tarde se produce el
desplazamiento de las instancias hacia arriba, hacia el Estado. El hecho de que un
individuo perteneciera a un grupo lo hacía pasible de vigilancia por su propio
grupo. En las instituciones del siglo XIX la condición de miembro de un grupo no
hace a su titular pasible de vigilancia; el hecho de ser un individuo indica
justamente que la persona en cuestión está situada en una institución. Se entra en
la escuela, en el hospital o en la prisión en tanto se es un individuo. Se establece
una diferencia entre dos momentos en la relación entre la vigilancia y el grupo.
Es lícito oponer la reclusión del siglo XVIII que excluye a los individuos del
círculo social a la que aparece en el siglo XIX, que tiene por función ligar a los
individuos a los aparatos de producción partir de la formación y corrección de los
productores. Trátase entonces de una inclusión por exclusión. Reclusión del siglo
XVIII: Exclusión de marginales o refuerzo de marginalidad Secuestro del siglo XIX:
Inclusión y normalización. En la Inglaterra del siglo XVIII se daba un proceso de
control claramente extra-estatal e incluso antiestatal, por medio del cual los grupos
religiosos se aseguraban su propio control. En Francia, por el contrario, había un
aparato fuertemente estatizado. En el siglo XIX aparece algo nuevo, mucho más
blando y rico.
En relación con el modelo francés, la internación del siglo XIX es bastante
distinta a la que se presentaba en Francia en el siglo XVIII. En esta época, cuando
se internaba a alguien se trataba siempre de un individuo marginado en relación
con su familia, su grupo social, etc. Era alguien fuera de la regla, marginado. La
internación respondía a esta marginación de hecho con una especie de
marginación de segundo grado, de castigo. Había una reclusión de exclusión.
En nuestra época, las instituciones tienen como fin fijar a los individuos. La
fábrica los liga a un aparato de producción, la escuela los fija a un aparato de
transmisión del saber. Su finalidad primera es fijarlos a un aparato de
normalización de los hombres. Reclusión del siglo XVIII: Exclusión de marginales
o refuerzo de marginalidad
La bibliografia que consulte.
fue digital de las cinco conferencias.