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ARTE RUPESTRE EN COLOMBIA Y COMO CONSERVARLO

Presentado por: Andrés Felipe López Díaz.

El hombre en su paso por el mundo ha dejado plasmadas obras que se


consideran entre las más antiguas representaciones tanto de su pensamiento,
creencias, como destrezas. Es así que cuando nos remitimos a hablar acerca del
arte rupestre nos estamos refiriendo a huellas o rastros de actividad humana o en
pocas palabras a imágenes prehistóricas. Se tratan de manifestaciones culturales
producidas ya sea especialmente sobre superficies rocosas y en segundo plano
sobre tierra, y que pueden ser ya sea de forma pictográfica(pinturas) o
petroglifos(grabados), así como también geoglifos que se conocen comúnmente
como relieves escultóricos, todo con el fin de comunicar con respecto ante una
eventualidad religiosa, social y ambiental.
Antes del desarrollo de la escritura, los grupos humanos manifestaban ya
mediante el uso de la pintura y el grabado en piedras, lo que significaba gran parte
de su diario vivir en cuanto a lo que creían, a los pensamientos y a formas de
supervivencia significando todo esto como esa capacidad que tiene el hombre
para expresar sentimientos, acontecimientos y entre otros para abstraer y
representar su realidad, cosmovisión, la ideología, la ética y los valores.
Algo muy importante por mencionar y es que al hablar de arte no significa de una
vez que se trate meramente de objetos artísticos ya que por el otro lado lo
rupestre hace mención al soporte de tal manifestación. No se trata de solo
representaciones de animales, personas, cosas, símbolos, figuras y entre otras,
sino de una forma de comunicación que delimitaba un espacio sagrado, en otras
palabras, el mismo escenario rocoso era considerado como eso. Algunas
investigaciones han llegado al punto de decir que todas estas figuras sobre rocas
se les entregaba una especie de poder mágico debido a lo que estamos
mencionando de esa asociación de las rocas y hasta cuevas como lugares
sagrados o por el otro lado por su vínculo con el chamanismo, pues el arte
rupestre seria aquella manifestación del trance que tenían los chamanes y que se
presenta en estados, uno de ellos, como el hecho de que ellos dieran
interpretación a los objetos partiendo desde sus emociones y cosmovisión, en su
época dieron lugar o representaron no solo a ese chaman que entra en trance, por
medio de un acto de carácter sagrado o religioso, sino a toda una comunidad que
los escogía para plasmar o tallar en un superficie rocosa un acontecimiento
importante en ese tal momento. El arte rupestre no solo nos da a observar las
cosmovisiones que hace miles de años tuvieron en ese entonces las
comunidades, sino que también hace que nos lleguemos a aproximar al verdadero
fin que tenían al desarrollar esas representaciones.
Sin duda alguna, una de las preguntas más difíciles de responder sobre el arte
rupestre es la de su significado. Teniendo en cuenta la imposibilidad actual de
saber qué grupo humano realizó tal o cual figura, quién la hizo o qué contexto
permitió su elaboración, llegar a suponer lo que buscaba plasmar el artista, es una
empresa difícil. Incluso, algunos investigadores proponen que, ante la dificultad de
tener acceso a los contextos de elaboración, que serían los que dan al arte la
significación misma, es imposible una traducción cultural en nuestros propios
términos y por tanto llegar a una explicación adecuada del significado.
Este siguiente escrito acerca de arte rupestre en Colombia tiene como principal
objetivo, en base a las lecturas realizadas, dar respuestas sobre el por qué en
nuestro país que se dice que es muy abundante arqueológicamente, los estudios o
las investigaciones ya realizadas no llegan a una total documentación e
información sobre todos los tesoros arqueológicos, que se esconden en la
inmensidad de la geografía colombiana y por otra parte mirar que técnicas se
deberían de utilizar para dar de cuenta en cuanto a su conservación ante las
causas de deterioro que han experimentado a lo largo del tiempo y más a la fecha
de hoy, ya que estas no se han tratado bien como deberían de tratarse, como ese
verdadero patrimonio cultural de la nación, y es que se puede decir que a la falta
de información o conocimiento que tengamos de las cosas, ya que ni siquiera se
logra en totalidad saber bien que etnias o grupos humanos produjeron tal arte, no
se le da esa preservación que necesita o se le entrega esa verdadero valor, y para
comprender ese valor de las manifestaciones pues se debe tener un mejor
conocimiento de ellas.
Como se mencionó en el párrafo anterior, se realizó a partir de la lectura de cuatro
artículos, los cuales se titulan como “El arte rupestre de la serranía de La Lindosa,
en el departamento del Guaviare”, “Manual de arte rupestre de Cundinamarca”,
“Arte rupestre en Colombia: análisis cienciometrico” y por ultimo “La conservación
del arte rupestre al aire libre: un desafío formidable”, y con la mínima ayuda de
demás páginas web de documentos publicados sobre arte rupestre colombiano,
que estaremos como paso final referenciando bibliográficamente.
En Colombia el arte rupestre se ha manifestado en todo su territorio tanto en la
forma de pinturas(pictografos) como petroglifos que representan figuras sobre
rocas, y que fueron producidas en aquel tiempo que data de aproximadamente
unos 16500 años a. C. por diversos grupos humanos que han dejado gran
cantidad de evidencias y que estos han sido reconocidos gracias al estudio de los
objetos materiales que elaboraron y que claramente cada muestra da razón o deja
una huella que era plasmada ya sea con pigmentos naturales o con herramientas
ancestrales que permitieran dar un moldeo a las piedras, ante una eventualidad
natural o entregar un significado religioso, y que sin duda alguna representan
aportes para la cultura e historia de aquel pasado constituyendo así lo que hoy
reconocemos como parte de nuestro Patrimonio Cultural.
En cuanto al descubrimiento, en el siglo XVI, en ese momento que ocurría la
conquista europea, es que se da el inicio del registro escrito e histórico de aquellas
manifestaciones y las descripciones de un territorio poblado por una gran
diversidad de etnias o comunidades indígenas que no lograron desarrollar la
escritura, así que son los españoles los que dejaron plasmados en distintos
escritos sus impresiones tanto de las costumbres como la elaboración de
herramientas o materiales de esos pueblos indígenas. Ya para el siglo XIX es que
se empieza a mirar el pasado de los pueblos indígenas y sus costumbres para
volverlo como parte integral de la nación y así es que se inician las primeras
investigaciones o estudios enfocados tanto a la descripción como a la
interpretación de pinturas y grabados que se iban encontrando especialmente o
inicialmente en la zona o dentro del todo el territorio que comprende el altiplano
cundiboyacense. Ya en los últimos cien años se ha logrado observar el avance
dentro del campo de las ciencias y con ello o en particular de la arqueología dando
así lugar a lo que empezó como una primera aproximación a la cultura indígena.

El arte rupestre que nuestros antepasados indígenas plasmaron en piedras por


todo nuestro territorio colombiano ha tenido una durabilidad por siglos en ese
mismo lugar en el que fue hecho, es por esta razón que el entorno en que se
encuentra se puede considerar como un museo al aire libre y ya que no se tiene
una buena comprensión del valor que esto llega a tener o siquiera un mejor
conocimiento, es decir, que hasta la fecha no se tenga respuesta de que si haya
una validación por los métodos de confiabilidad que usa la arqueología para
obtener un conocimiento pleno acerca de qué significado tienen, el por qué y para
quien pintaron o grabaron tales muestras de este patrimonio, está destinado a una
desaparición ya que no se le da la necesaria protección y adecuación y es un
deber que tenemos todos sus alrededores rendir cuentas por su conservación,
evitar la destrucción o el robo y hasta porque no decir en aspectos que permitan
una fomentación del turismo.
Es posible encontrar arte rupestre en todo el país, y estamos hablando desde los
litorales hasta las escarpadas montañas andinas, en valles y llanuras y hasta en
los lechos de los ríos pero la verdadera dificultad es que muchos de estos lugares
permanecen aún sin el más mínimo conocimiento, sin descubrir entre esa espesa
vegetación que acobija nuestra geografía o en medios de cultivos y potreros para
ganadería como solemos ver en mayoría, ya sea porque estos pueden
encontrarse semienterrados bajo una capa de suelo u ocultos a raíz de todos los
desechos que produce el hombre en dicho terreno. Otra razón también es que han
desaparecido ante el avance de los numerosos o crecientes perímetros urbanos y
con ello al no tener un conocimiento o por ser ignorado, la causa de que se está
expuesto de forma permanente a los actos vandálicos lo que hace más fácil ese y
que este en proceso de desaparición por los daños causados y que sin duda
alguna la mayoría de veces por la misma comunidad. Es por ello que para su
conservación se debe comenzar por saber que elementos permitan reconocer arte
rupestre asimismo con el lugar donde se encuentran, cuando se realizó, su
significado, para que se hizo, y su preservación desde la fomentación de tomas de
conciencia frente a la necesidad de conservarlo.
Sin perder de vista las manifestaciones rupestres en el departamento de
Cundinamarca que son quizás las mas distinguidas o conocidas del país por ser
un territorio objeto de investigación desde el siglo XIX, de las cuales se tienen
informes escritos de la existencia de arte rupestre desde la llegada de los
conquistadores en el siglo XVI, y que hoy en día tal vez con su cercanía de su
capital y junto al desarrollo del paisaje urbano, el departamento o en si el altiplano
cundiboyacense ha sido sumamente explorado y con ello el gran número de sitios
rupestres que se tiene registrados que, por compartir rasgos comunes como lo son
el color, el método de producción o la técnica e iconografía entre otros, se creería
o parecería que pertenecieran a una misma y gran tradición cultural precolombina;
otra de las más importantes muestras de arte rupestre en nuestro país son las que
se encuentran en ese espectacular lugar acobijado por la selva amazónica, nada
más y nada menos que el Parque Nacional Chiribiquete, la imponente serranía de
la Lindosa, a aproximadamente 17 kilómetros del departamento del Guaviare, y en
el que en su rocas, que se pueden llegar por aire, ya que sobrepasan el tamaño
de los árboles, se encuentra en pocas palabras, un yacimiento arqueológico, hay
plasmadas toda clase de representación en cuanto a figuras geométricas,
cazadores, guerreros y la esencia de los seres en especial de animales. Un
estudio por parte de investigadores de nuestra universidad, en ese lugar
encontraron varias figuras que se eran similares a las que ya habían visto en el
altiplano cundiboyacense. En tres zonas de la Serranía (Raudal del Guayabero,
Nuevo Tolima y Cerro Azul) los investigadores estudiaron 13 murales, algunos de
ellos con más de 80 metros de longitud y con alturas de más de 10 metros y
encontraron figuras humanas y animales, mezcladas con otras más abstractas.
Entre los animales se identifican mamíferos, roedores, aves y serpientes. Las
figuras humanas representan escenas comunes: hay grupos de personas
bailando, pequeños grupos cazando o pescando; y sobre muchas de esas figuras
hay trazos superpuestos. Esas estructuras no parecen simples adornos sino
teselaciones (patrones que no dejan espacios, pero tampoco se superponen). “Los
temas presentes en estos mega murales, los grupos pictóricos y las
representaciones de ciertos motivos sólo podrán ser interpretados cuando se
tengan las reconstrucciones de toda su composición, donde se puedan determinar
los posibles vínculos que existen entre las figuras y sus condiciones espaciales.
Con las investigaciones se alcanza a asegurar que esas formas y la presencia de
representaciones de figuras humanas y hasta elementos como soles y estrellas,
sugieren que hubo un grado de refinamiento en esas comunidades; es decir, que
no se trató de indígenas “con mucho tiempo libre que se dedicaron a pintar
paredes”, sino que hubo expresiones artísticas, diseño de herramientas y
fabricación de pigmentos que requirieron mucho trabajo. En muchos de los sitios
arqueológicos se han encontrado hachas, cerámicas y otras herramientas usadas
para pintar y tallar las rocas, lo que indicaría que en esas antiguas comunidades
ya había minería (explotación de minerales) y que eran grupos con un desarrollo
intelectual importante. “Todo eso va en contra de la creencia de que eran
comunidades muy primitivas e incapaces de interacciones socioculturales a gran
escala. Al descubrir representaciones similares entre comunidades, se alcanza
uno a imaginar si es que hubo relaciones distantes entre esas comunidades. Eran
figuras hechas con pinceles u otro tipo de material similar, presentes en diferentes
territorios a largas distancias, realizadas por grupos indígenas aparentemente
distintos. Se dice aparentemente ya que hasta la fecha de hoy todavía no se sabe
si verdaderamente hubo conexiones o difusiones culturales a manos de dos
comunidades distantes, y la suposición de que si hubo trueque o intercambios
comerciales. En cuanto a la importancia de esto, no solo se debe mirar del lado en
que esto sirviese como forma de trasmitir el diario vivir, de entender la naturaleza
o de mirarlo desde la religión, hay que ver que a pesar de que no se conozca bien
con detalle qué clase de etnias, cultura o comunidades, plasmaron dichas
representaciones y que han venido abriendo brechas con respecto a teorías que
explican el origen y el fundamento de la historia del arte, la completa interpretación
de esas muestras o representaciones rupestres prehispánicas deja poner en
consideración un nuevo planteamiento sobre los entes de cultura, la estética y la
comunicación o los lenguajes humanos.
Cabe decir que estas pinturas que datan de hace aproximadamente veinte mil
años y que por si fueron descubiertas para la fecha de los años 40, apenas hasta
hace unos ocho años es que estas fueron avaladas o tomaron gran importancia a
nivel internacional.
He aquí que llegamos al punto de hacernos la pregunta del porqué siendo nuestro
territorio un lugar abundante arqueológicamente, los estudios no dan con el
objetivo de documentar el total de los tesoros arqueológicos que nos heredaron
nuestros antepasados, y como debemos todos los allegados estar velando por su
conservación. Existen tres razones que podrían explicar este hecho, en la que la
primera es ponernos a pensar en los años de guerra interna que vivía el país por
más de cincuenta años y que hasta la fecha de hoy todavía se escuchan hechos
de conflicto armado en muchas zonas rurales, ya que ante esta problemática no
se daba lugar o permitía a lo que se le puede decir como una exploración tranquila
y de manera que rindiera o fluyera, en toda la geografía para así inventariar. La
segunda razón tiene que ver con que o aquella falta de inversión que dé lugar a la
promoción de la investigación en este campo, así como el desarrollo de políticas
públicas que permitiesen la protección de todos esos sitios accesibles que den
muestra de nuestros antepasados y por ultima la tercera razón que tiene que ver
con la carencia de una tecnología adecuada que empezara principalmente por
facilitar la ubicación, la historia, el estado y las investigaciones que se han llegado
a realizar sobre sitios con arte rupestre.
No todo es malo ante esto de que sean pocas las investigaciones o estudios
especializados que se llevan a cabo para registrar y estudiar el arte rupestre de
nuestro país ya que si es posible obtener ese panorama completo o general del
lugar de pinturas y grabados gracias al trabajo por parte de informantes y
personas e instituciones que se han dado a la tarea de estudiar este tema.
Es muy amplia la gama de arte rupestre en Colombia y es mucho lo que aún falta
por descubrir ya que existe una cifra muy insignificativa en cuanto a que los
investigadores han podido haber llegado y estudiado no más el uno por ciento de
los sitios arqueológicos que tiene el país, esto pese a que ya se han descubierto
pinturas y otras expresiones artísticas en gran mayoría de los departamentos del
país, y es que donde no se tenga una referencia de lugar o muestra de arte
rupestre es porque no se hecho por decirlo así un verdadero estudio a profundo
porque con lo anterior, en Colombia se puede encontrar en todas partes, desde La
Guajira hasta el sur, Tal vez en el departamento amazónico no se ha encontrado
porque no hay rocas, o por lo contrario puede que estén tapadas por sedimentos.
La mayoría de las rocas con pinturas rupestres son areniscas. En zonas de rocas
magmáticas y metamórficas, por la falta de paredes verticales, casi que solo
encontramos petroglifos. Estas se meteorizan más fácilmente y proveen nutrientes
que se reflejan en tierras negras encontradas. Eso aumenta las pruebas de que
muchas de estas zonas fueron habitadas y luego deshabitadas.
Hoy en día los que se dedican a estudiar este tema, de querer descubrir, no solo
están preocupados por encontrar todo ese significado de lo que representan esos
dibujos y el grado de las comunidades que los representaron, sino también por
identificar cuáles son los riesgos y amenazas que ponen en jaque la conservación
de estos sitios. Y pues ya respondiendo en cuanto a la conservación como un
desafío formidable, como el arte no se conoce, se trata de un problema que casi la
mayoría de todos lo echamos de lado, porque para conservar hay que entender,
cuando nos referimos a las amenazas que lo ponen en riesgo nos referimos en si
a lo que sufre su soporte porque las pinturas o pigmentos utilizados son
sustancias químicas estables y por tanto muy difíciles de alterar, en cambio el
soporte, que es una roca con ciertas características determinadas, sometida a la
acción de los agentes naturales, que le van erosionando poco a poco. Es por ello
que para conservar el arte rupestre es de gran necesidad entender y conocer
todas aquellas causas de su deterioro y cómo actúan, seguirlo, prevenirlo si es
que hay posibilidad. Las causas del deterioro de los soportes rocosos en los que
hallamos el arte rupestre son todos los fenómenos que se vinculan al clima y con
ello sus variaciones, los hechos catastróficos, las causas antrópicas como la
contaminación, el desarrollo urbano y hasta el mero vandalismo y algunos otros
como el cambio climático, de cuya posible influencia sobre la conservación del arte
rupestre, no existe rastro en la literatura especializada.
Antes de pasar a detallar los agentes causales que por el momento se han
descrito en la bibliografía, hay una serie de cuestiones de concepto que en mi
opinión es imprescindible formular (Viles 2001). Esas cuestiones son: ¿Hay
escalas temporales y/o espaciales específicas de los distintos procesos erosivos?,
Las escalas de observación ¿son las mismas que aquellas a las que actúa el
fenómeno?, ¿Cómo comparar las escalas a las que opera el agente causal con las
que observamos en la naturaleza?, ¿Cómo interactúan los diversos fenómenos
que se producen a distintas escalas?, Las interacciones ¿son independientes, son
antagónicas, son sinérgicas?
Por otra parte, es preciso tener en cuenta que muchos de los factores operan de
forma discontinua y de un modo no lineal. En cuanto a los agentes causales del
deterioro, pueden agruparse en: primero que todo los agentes físicos como la
humedad, la transferencia de calor y los esfuerzos mecánicos y de entre los
agentes físicos de deterioro, probablemente sea el agua uno de los factores clave
ya que interviene en el proceso de crioclastia, en la disolución y transporte de
sales, modifica las características mecánicas de la roca, generando tensiones en
los procesos de humectación y secado y favorece el crecimiento de
microorganismos y plantas superiores. El agua puede provenir de la lluvia, de la
humedad ambiental o ser subálvea. El agua subálvea impregna las rocas por
ascenso capilar y en ese camino puede disolver sales que tenderán a generar
eflorescencias o subflorescencias.
En cuanto a la humedad atmosférica, se depositará sobre las rocas cuando se
alcance el punto de rocío y en esas condiciones, el agua tenderá a penetrar en la
roca. Las formas de erosión observables a simple vista, que habitualmente se
atribuyen a la acción del agua son la formación de tafoni, la aparición de
alteraciones en forma de nido de abeja (honeycomb), el desprendimiento de
fragmentos de tamaños diversos, desde milímetros a metros o la existencia de
eflorescencias. Todas estas formas de erosión están interconectadas y
relacionadas a su vez con parámetros tales como el tipo de roca y sus
características, las sales que hay en disolución, sus modos de cristalización, etc.
Hay pocos trabajos que relacionen directamente estas formas de erosión y el arte
rupestre. La mayor parte de la literatura publicada sobre estos fenómenos,
proviene del campo de la geomorfología y del estudio de las rocas empleadas en
la construcción.
Por otro lado, se encuentran los agentes químicos, Los procesos de degradación
debidos a fenómenos químicos, implican reacciones químicas. Estas pueden tener
lugar en fase sólida, líquida o gaseosa, según el estado de los reactantes. En
nuestro caso, las únicas que tienen interés son las reacciones en fase líquida ya
que las reacciones en fase sólida son raras y transcurren muy lentamente y no hay
reacciones entre gases. Nuestro interés se centra en el sistema roca/agua, o si se
prefiere en el sistema roca/disoluciones acuosas. Así pues, toda alteración
química comienza con un proceso de disolución que puede dar simplemente los
iones de las especies químicas sobre las que actúa el agua, o bien generar
productos secundarios.
Curiosamente también encontramos los agentes biológicos, cuando nos
internamos en el mundo de los seres vivos, la dificultad crece exponencialmente.
Los problemas biológicos son infinitamente más complicados que los de origen
físico o químico. Los seres vivos pueden causar daños físicos debido a su propio
crecimiento, ya que las estructuras biológicas ocupan lugar. Además, su volumen
puede cambiar, asociado a fenómenos de sequedad, de humectación, de
crecimiento o senescencia, etc. Pueden modificar, en el caso de la formación de
biofilms, la transferencia de agua entre el soporte rocoso y la atmósfera o el
albedo de la roca. Desde el punto de vista químico, pueden alterar los procesos de
disolución, el pH del medio, los mecanismos de transporte o la especiación de
metales, mediante la secreción de sustancias acomplejantes, etc., sin olvidar que
también pueden inducir la formación de minerales secundarios. Un primer
problema cuando nos enfrentamos a estos complejos sistemas, es el
desconocimiento de las especies que pueden crecer sobre las rocas y de su
metabolismo. Tampoco conocemos bien su ecología, ni las interrelaciones que
pueden existir entre diversas especies vegetales o entre vegetales y animales.
En cuanto a la contaminación ambiental no hay estudios. Se ha trabajado mucho
en zonas urbanas o industriales (minería) pero muy poco en ambientes como el
que a nosotros nos interesa. Según los datos disponibles (Aemet, Ayuntamientos)
la contaminación en zonas urbanas es de cinco a diez veces mayor que en zonas
rurales. Y sin dejar de lado los fenómenos catastróficos, las inundaciones
afectarían a pocos lugares, ya que en general, las manifestaciones de arte
rupestre se encuentran en zonas altas de los cursos de agua, y también entran los
incendios forestales.

Pero ojo, una de las principales causas del deterioro del arte rupestre a nivel
mundial ha sido la creciente intervención humana sobre este patrimonio. La
ampliación de las fronteras urbanas conlleva a un choque con el medioambiente y
por extensión, con cualquier vestigio cultural que se halle inmerso en este. El
fenómeno no solo es evidente en las obras públicas de infraestructura urbana y
rural (alcantarillados, carreteras, nuevos barrios, ampliación de zonas de cultivo,
etc.), que poco a poco penetran el paisaje natural, sino también en las marcas
(muchas de carácter vandálico) que cada vez más visitantes dejan sobre las
paredes de las rocas que poseen arte rupestre. En los últimos años se ha
advertido en Colombia un creciente interés por parte de las entidades
gubernamentales a nivel nacional, departamental y municipal, por promover el
patrimonio cultural, a partir de su reconocimiento legal (p.e. ley 1185 de 2008).
muchos sitios están desapareciendo de una manera natural. Sin embargo, el factor que mas
daño le ha producido a estas manifestaciones ha sido la intervención humana. Al visitar
muchos sitios rupestres es posible reconocer el rastro de actividades humanas que
perjudican su conservación: acumulación de basuras, realización de hogueras bajo las
paredes pintadas, excavación del suelo circundante en busca de tesoros inexistentes, el
resalte de los motivos y la inscripción de graffitis.
Por tanto, para su conservación sería bueno que en esos lugares que en donde
más se alberga arte rupestre, entes de comunidad como secretarias de cultura,
emprendan tipos de actividades como talleres el registro y divulgación del Arte
Rupestre como Patrimonio Cultural en el que el principal objetivo de tales
actividades que se vayan a realizar sea el de socializar la información obtenida en
la investigación de registro e inventario de las pinturas o mejor dicho rocas
pintadas y grabadas, ya que en esas actividades se da a los estudiantes, la
escuela, los turistas, la empresa, la fuerza pública y a la comunidad en general, la
importancia del patrimonio cultural y del arte rupestre. Todo esto partiendo desde
la premisa de que, si a la gente se le invita a conocer, apreciar y respetar, esta a
su vez lo valorará y preservará. La política para su defensa depende tanto del
interés y conciencia que se tenga frente al valor patrimonial, como de la relación
que se pueda establecer entre las autoridades y la población. Cuando visitemos
un sitio con pinturas o grabados rupestres debemos tener en cuenta algunas
recomendaciones: como no tocar, ni pisar ya que el contacto frecuente de las
manos y pies sobre los motivos rupestres causa desprendimiento gradual de los
pigmentos y de la superficie de la roca, no remover, y no molestar, el paisaje
circundante, la vegetación y la fauna, son elementos íntimamente asociados a los
sitios rupestres. Estos forman un entorno ecológico que debe preservarse.

Un sitio rupestre es un patrimonio de incalculable valor para la sociedad, es parte


de la herencia cultural que nos legaron nuestros antepasados y es un testimonio
extraordinario que nos permite reconstruir el pasado y ahondar en el conocimiento
de nuestra propia naturaleza humana. A pesar de estar hecho sobre roca, es
sumamente frágil y debe ser protegido y tratado con respeto, para nuestro propio
disfrute y el de las futuras generaciones.

Ya en nuestro país, se empieza a reconocer el potencial turístico que pueden


representar los sitios rupestres como lugares de interés para visitantes que buscan
destinos alternativos. La oferta suele incluir además del componente cultural, una
aproximación al paisaje natural y posibilidades para la práctica de deportes
extremos (senderismo, ciclo montañismo, rappel, escalada, etc.). Esta nueva
dinámica se manifiesta de una manera visiblemente pública en las vallas de
promoción que han empezado a surgir en los bordes de algunas carreteras de
Cundinamarca y Boyacá y que invitan al viajero a conocer específicos sitios con
arte rupestre los cuales, desafortunadamente, no cuentan con efectivas medidas
de protección. Así, estas iniciativas de reconocimiento pueden resultar
contraproducentes e incidir negativamente en la conservación de este declarado
Patrimonio Arqueológico de la Nación.
BIBLIOGRAFIA

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https://www.colombia.co/visita-colombia/lugares-unicos/5-sitios-imperdibles-para-
admirar-el-arte-rupestre-en-colombia/
https://www.senalmemoria.co/arte-rupestre-en-colombia

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