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Obras Completas LENIN TOMO 05

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V.I.

LENIN
Obras
Completas
TOMO

5
Mayo-diciembre de 1901

Editorial Progreso
Moscú

Nota de EHK sobre la conversión


a libro digital para facilitar su estudio.
En el lateral de la izquierda aparecerán
los números de las páginas que se corresponde
con las del libro original
OBRAS COMPLETAS, editorial Progreso, Moscú 1981.
El corte de página no es exacto, porque
no hemos querido cortar ni palabras ni frases,
es simplemente una referencia.

Este trabajo ha sido convertido a libro digital


para uso interno y para el estudio e investigación
del pensamiento marxista.

Euskal Herriko Komunistak


http://www.ehk.eus
http://www.abertzalekomunista.net

Redactor responsable Ángel Pozo Sandoval

В. И. ЛЕНИН
Полное собрание сочинении
Tom 5
На ucnaнском языке

© Traducción al español. Editorial Progreso. 1981


Impreso en la URSS
Л 10102-088
014(01)-81 257-81 0101020000

INDICE REDUCIDO

VII Prefacio. VII 1901


1 ¿POR DONDE EMPEZAR?
14 UNA NUEVA MASACRE
21 DOCUMENTO SECRETO .
23 LOS PERSEGUIDORES DE LOS ZEMSTVOS Y L,OS ANIBALES DEL LIBERALISMO
85 LAS ENSEÑANZAS DE LA CRISIS .
91 LOS SEÑORES FEUDALES EN ACCJON
97 UN CONGRESO DE LOS ZEMSTVOS
99 EL PROBLEMA AGRARIO Y LOS "CRITICOS DE MARX"
285 CONGRESO DE "UNIFICACION" DE LAS ORGANIZACIONES DEL POSDR EN EL EXTRANJERO. 21 y 22
294 LA LUCHA CONTRA LOS HAMBRIENTOS
303 RESPUESTA AL COMITE DE SAN PETERSBURGO
305 LASITUACIONDELPARTIDO EN EL EXTRANJERO
307 UN REGLAMENTO DE PRESIDIO Y CONDENAS A TRABAJOSFORZADOS
315 ANALISIS DE LA SITUACION INTERIOR
372 PREFACIO AL FOLLETO DOCUMENTOS DEL CONGRESO DE ''UNIFICACION"
376 LA PROTESTA DEL PUEBLO FINLANDES.
381 ACERCA DE LA REVISTA SVOBODA
383 CHARLA CON LOS DEFENSORES DEL ECONOMISMO
391 CON MOTIVO DEL XXV ANIVERSARIO DE LA ACTIVIDAD REVOLUCIONARIA DE G. V. PLEJANOV
392 EL COMIENZO DE LAS MANIFESTACIONES
396 ACERCA DE UNA CARTA DE "LOS OBREROS DEL SUR"
398 ANARQUISMO Y SOCIALISMO
MATERIALES PREPARATORIOS
405 ENMIENDAS Y OBSERVACIONES AL PROYECTO DE ESTATUTOS DE LA ORGANIZACION DE LA
SOCIALDE MOCRACIA REVOLUCIONARIA RUSA EN EL EXTRANJERO
409 MATERIALESPARAELARTICULO UNA NUEVA MASACRE
412 MATERIALES PARA EL ARTICULO "LOS PERSEGUIDORES DE LOS ZEMSTVOS Y LOS ANIBALES DEL
LIBERALISMO''
428 MATERIALES PARA EL ARTICULO "LOS SEÑORES FEUDALES EN ACCION"
426 OBSERVACIONES AL ARTICULO DE RIAZANOV DOS VERDADES
428 MATERIALES PARA EL ARTICULO LA LUCHA CONTRA LOS HAMBRIENTOS
435 Relación de obras de Lenin no halladas hasta el presente (mayo-diciembrede1901)
437 Relación de obras que pertenecen posiblemente a Lenin . . . .
438 Relación de ediciones en cuya redacción tomó parte Lenin
469 Índice de obras y fuentes literarias citadas y mencionadas por Lenin.
492 Índice onomástico.
514 Cronología de la vida y la actividad de Lenin
VII

PREFACIO
Prefacio

En el quinto tomo de la presente edición se incluyen las obras escritas por Vladímir
Ilich Lenin desde mayo hasta diciembre de 1901.
En aquel período la situación en Rusia se caracterizaba por el ascenso del movimiento
revolucionario dirigido contra el zarismo y todos los vestigios del feudalismo que
frenaban el desarrollo económico y político del país. La crisis económica mundial que
había estallado se extendió por. aquel tiempo también a Rusia. Debido a las
peculiaridades de la economía de Rusia donde el rápido desarrollo del capitalismo no
era óbice para que se mantuvieran numerosos vestigios feudales, las consecuencias
de la crisis, que coincidió con la mala cosecha y el hambre en varias provincias,
repercutieron con particular dureza. Las empresas pequeñas y medianas se
arruinaban y eran desplazadas. Se intensificó la concentración de la industria,
empezaron a surgir asociaciones monopolistas de los capitalistas. El capitalismo en
Rusia se iba convirtiendo en imperialista.
La crisis contribuyó a fomentar los ánimos revolucionarios en las masas populares y
a enconar la lucha de clases. Las acciones de los obreros iban adquiriendo un carácter
más vasto y político: De las huelgas por reivindicaciones económicas y la lucha por
mejorar las condiciones de trabajo y de vida los obreros pasaban a la franca lucha
política contra el zarismo: a las huelgas y manifestaciones políticas. El movimiento
obrero se elevaba a un nivel más alto.
Por influencia de la lucha revolucionaria de los obreros se agudizaba la lucha de clases
en el campo. Se hacían más frecuentes y masivas las agitaciones de los campesinos,
sus acciones contra los terratenientes. Se intensificó el movimiento estudiantil y se
reanimó el movimiento de los liberales de los zemstvos. En Rusia se gestaba la
revolución.
VIII

En aquel tiempo el movimiento socialdemócrata había cobrado gran envergadura.


Existían comités y grupos en varias ciudades importantes (Petersburgo, Moscú, Tula,
Ivánovo-Voznesensk, Odesa, Jarkov, Bakú, Tiflís, etc.). Pero todas estas
organizaciones no estaban unidas entre sí y se rezagaban del escenso espontáneo de
las masas. Era necesario unificar todas las fuerzas socialdemócratas revolucionarias,
desplegar la lucha contra los métodos artesanos, las vacilaciones ideológicas y el
"economismo". Ante la socialdemocracia se planteaba con creciente imperiosidad la
tarea de fundar el Partido proletario capaz de encabezar la lucha de la clase obrera
en la próxima revolución.
Constituyen el contenido fundamental del tomo las obras dedicadas a seguir
desarrollando la idea formulada por Lenin de crear en Rusia un partido obrero
marxista centralizado y combativo, a la elaboración de los principios de la estructura
orgánica del Partido, de su programa, su política y su táctica en las condiciones de la
revolución que se avecinaba. En estas obras se refleja la lucha de Lenin contra los
"economistas" y los revisionistas por la teoría revolucionaria del marxismo; su
actividad orientada a cohesionar a la socialdemocracia revolucionaria y dirigir el
movimiento revolucionario en Rusia.
Se inicia el tomo con el artículo ¿Por dónde empezar?, publicado en el núm. 4 de Iskra,
en mayo de 1901. En este artículo se esclarecen las tareas más importantes de la
socialdemocracia y se expone el plan de la creación de un partido marxista para toda
Rusia. Lenin consideraba que en el contexto del régimen autocrático y de las
Prefacio

persecuciones policíacas el eslabón fundamental por el que había que empezar a


edificar el Partido era un periódico marxista clandestino para toda Rusia. "A nuestro
juicio —escribió—, el punto de partida de nuestra actividad, el primer paso práctico
hacia la creación de la organización deseada y, por último, el hilo fundamental al que
podríamos asirnos para desarrollar, ahondar y ampliar incesantemente esta
organización debe ser la fundación de un periódico político para toda Rusia" (véase
el presente volumen, pág. 9).
IX

En el artículo se señala la gran importancia del periódico para poner en marcha y


sostener una propaganda y agitación sistemáticas, polifacéticas y adecuadas a los
principios, en la organización de la labor socialdemócrata para instruir políticamente,
educar ideológicamente a las masas y organizar— las. Lenin señalaba que el periódico
debía ser no sólo un propagandista colectivo y un agitador colectivo, sino también un
organizador colectivo. Subrayaba especialmente la función del periódico como
principal medio de cohesión ideológica y orgánica de todos los comités
socialdemócratas. La red de agentes locales creada en torno al periódico con objeto
de proporcionar a éste colaboraciones y asegurar su difusión "será precisamente —
escribió Lenin— el armazón de la organización que necesitamos: lo suficientemente
grande para abarcar todo el país; lo suficientemente vasta y variada para instaurar
una rigurosa y detallada división del trabajo; lo suficientemente firme para saber
proseguir sin desmayo su labor en todas las circunstancias y en todos los 'virajes' y
situaciones inesperadas; lo suficientemente flexible para saber, de un lado, rehuir las
batallas en campo abierto contra un enemigo que tiene superioridad aplastante de
fuerzas cuando concentra éstas en un punto, y para saber, de otro lado, aprovechar
la torpeza de movimientos de este enemigo y lanzarse sobre él en el sitio y en el
momento en que menos espere ser atacado" (pág. 12).
En el artículo Charla con los defensores del economismo Lenin desenmascara las
concepciones oportunistas de los "economistas", su incapacidad para orientarse en
el problema de las relaciones entre los elementos "materiales" espontáneos del
movimiento y los elementos ideológicos conscientes. Lenin recalca con singular vigor
la significación de la ideología marxista revolucionaria para el Partido de la clase
obrera, el papel del Partido en el movimiento obrero como dirigente político,
ideólogo y guía de las masas, pertrechado con una teoría de vanguardia y capaz de
dirigir el movimiento. Los "economistas" "no comprenden —escribió Lenin— que el
'ideólogo' merece el nombre de ideólogo únicamente cuando va a la cabeza del
movimiento espontáneo, enseñándole el camino, cuando sabe resolver antes que
otros los problemas teóricos, políticos, tácticos y orgánicos con que tropiezan
espontáneamente los 'elementos materiales del movimiento" (Pág. 386).
X

Lenin reveló profundamente la esencia oportunista del "economismo". Mostró que


el "economismo" como tendencia se caracteriza: en el aspecto de los principios, por
el envilecimiento del marxismo y la impotencia ante la "crítica" moderna que' es una
variedad del oportunismo; en el aspecto político, por el afán de estrechar la agitación
política y la lucha política, por la incomprensión de que, si no toma en sus manos la
dirección del movimiento democrático general, la socialdemocracia no podrá
derrocar a la autocracia; en el aspecto táctico, por la absoluta inestabilidad; en el
aspecto orgánico, por la incomprensión de que el carácter masivo del movimiento
lejos de debilitar, por el contrario, refuerza el deber de la socialdemocracia de "crear
Prefacio

una organización vigorosa y centralizada de revolucionarios, capaz de dirigir tanto la


lucha preparatoria como cualquier estallido imprevisto y, en fin de cuentas, el último
ataque decisivo" (Pág. 388).
Las intervenciones de Lenin en el Congreso de "Unificación" de las organizaciones del
POSDR en el extranjero, el Prefacio al folleto "Documentos del Congreso de
'Unificación''", el suelto Respuesta al Comité de San Petersburgo y otros materiales
incluidos en el tomo ilustran la lucha de Lenin y de los socialdemócratas
revolucionarios por las ideas y la táctica iskristas contra la Unión de Socialdemócratas
Rusos que predicaba las concepciones de los "economistas". Lenin explica que la
unificación con la Unión es posible únicamente sobre la base de que ésta renuncie
por completo al coqueteo con el "economismo" y el bemsteinianismo, y reconozca
los principios y la táctica de la socialdemocracia revolucionaria. En el suelto La
situación del Partido en el extranjero se comunica la unificación de las organizaciones
de Iskra y Zariá en el extranjero y la organización revolucionaria Sotsial-Demokrat en
la Liga de la Socialdemocracia Revolucionaria Rusa en el Extranjero.
XI

Ocupa un lugar considerable en el tomo la obra El problema agrario y los "críticos de


Marx" dedicada a defender y seguir elaborando la teoría marxista del problema
agrario. En esta obra Lenin sometió a minuciosa crítica a los revisionistas rusos
Bulgákov y Chernov. y a los ¿alemanes David, Hertz y otros que habían "criticado" la
doctrina revolucionaria del marxismo, habían intentado demostrar que la teoría
marxista no era aplicable a la agricultura y negaban la evolución capitalista del
campo.
Lenin mostró la insolvencia científica de la "crítica del marxismo" que se había puesto
de moda, reveló el quid de las concepciones teóricas de los revisionistas que consiste
en la impotente repetición de trillados argumentos de los economistas burgueses
reaccionarios. No dejó piedra sobre piedra de las falaces invenciones de los
revisionistas acerca de la estabilidad de las haciendas pequeñas y medianas en el
campo, desenmascaró sus intentos de soslayar los problemas sociales más
importantes que constituyen el meollo del problema agrario, de velar las verdaderas
causas del atraso de la agricultura y la depauperación de las masas campesinas que
radicaban en los vestigios feudales, en la propiedad privada de la tierra y en el sistema
capitalista de relaciones. "Como es natural —escribió —, el apologista burgués se
esfuerza por no prestar atención a las causas sociales e históricas, que motivan el
atraso de la agricultura, y echa la culpa al 'conservadurismo de las fuerzas de la
naturaleza' y a la 'ley de la fertilidad decreciente'. Esta famosa ley no contiene otra
cosa que apología y cerrazón mental" (págs. 244-245).
Basándose en un profundo análisis marxista de los datos económicos de la agricultura
de Rusia, Alemania y Dinamarca, Lenin demostró suasoriamente que las leyes
económicas del capitalismo descubiertas por Marx rigen también en la agricultura.
En el campo también se opera el proceso de desarrollo capitalista con todas las
contradicciones que le son inherentes. Se intensifican la concentración de la
producción, la diferenciación del campesinado, el desplazamiento y la ruina de las
haciendas campesinas medianas, el aumento del número insignificante de ricos, la
proletarización de la mayoría de la población rural y la agudización de la lucha de
clases en el campo.
XII
Prefacio

"...La estadística de toda la población rural —escribió Lenin— nos indica, con absoluta
evidencia, precisamente estos dos procesos de proletarización —que el marxismo
ortodoxo señala siempre y que los críticos oportunistas tratan de disimular con frases
triviales-: por un lado, la creciente pérdida de la tierra por los campesinos, la
expropiación de la población rural, que emigra a la ciudad o se convierte, de obreros
con tierra, en obreros sin tierra; por otro, el desarrollo de las 'ocupaciones auxiliares'
entre el campesinado, es decir, la unión de la agricultura con la industria, que
constituye el primer grado de proletarización y conduce siempre a un
recrudecimiento de la pobreza (prolongación de la jornada de trabajo,
empeoramiento de la alimentación, etc.)" (págs. 231-232). Lenin señalaba que la
agudización de todas las contradicciones en el campo conduce inevitablemente al
aumento del descontento de las masas campesinas y que el campesinado trabajador
podría ser un fiel aliado del proletariado en la próxima revolución.
Lenin desarrolló la doctrina revolucionaria del marxismo sobre el problema agrario.
Elaboró las tesis sobre la competencia en la agricultura; sobre la existencia de dos
monopolios en ella: el monopolio de la propiedad privada de la tierra y el monopolio
de la economía capitalista en la tierra; restableció y desarrolló la doctrina marxista
sobre la renta diferencial y absoluta. La obra El problema agrario y los "críticos de
Marx", que desarrolla las ideas y los planteamientos de El desarrollo del capitalismo
en Rusia, constituyó la base del programa agrario del POSDR y de la táctica del Partido
con respecto al campesinado, programa y táctica que Lenin había trazado.
En las tesis Anarquismo y socialismo, insertas en el tomo, Lenin revela la esencia
social y el contenido político del anarquismo. Muestra que el anarquismo, que
pretende ser intérprete de los intereses de la clase obrera, en realidad es una
corriente pequeñoburguesa, "es el individualismo burgués a la inversa" que expresa
la psicología "del intelectual descarriado o del elemento desclasado".
XIII

La mundividencia del anarquismo se asienta en la incomprensión de las causas de la


explotación, del papel de la gran producción en el desarrollo de la sociedad y de la
ineluctabilidad de la sustitución del capitalismo por el socialismo; en la
incomprensión de la lucha de clase del proletariado y del papel del Estado. El
anarquismo sostiene las posiciones de la defensa de los pequeños propietarios y de
la pequeña hacienda en la tierra, niega la necesidad de organizar y educar a los
obreros y conduce a la "subordinación de la clase obrera a la política burguesa bajo
la apariencia de negación de la política".
En el artículo Los perseguidores de los zemstvos y los Aníbales del liberalismo Lenin
elabora la táctica del Partido marxista en relación con la burguesía liberal. Basándose
en los datos de la Memoria secreta del ministro de Hacienda Witte y del prólogo a
ella de R. N. S. (Struve), Lenin muestra el afán del Gobierno zarista de limitar el papel
del zemstvo al que consideraba como una concesión al movimiento revolucionario
de los años 60. En el artículo se denuncia las ilusiones de los liberales que sin tomar
en cuenta la realidad concreta y sin comprender la esencia del zemstvo lo
consideraban como el embrión de un autogobierno constitucional. Lenin reveló el
fondo político del liberalismo, el pretendido revolucionarismo de los liberales rusos
que no querían y eran incapaces de defender las más mínimas reivindicaciones
democráticas. Indica que todas las aspiraciones del liberalismo ruso se reducían a
utilizar los sentimientos revolucionarios ¿e las masas para asustar al zarismo con la
Prefacio

revolución y arrancarle miserables reformas convenientes para la burguesía y los


terratenientes aburguesados. Lenin consideraba que la socialdemocracia, apoyando
todo movimiento dirigido contra la autocracia, debía denunciar las ilusiones del
liberalismo ruso, su "política de vanilocuencia retumbante y de vergonzosa
debilidad", y explicar el daño que causaban las ilusiones del liberalismo al movimiento
revolucionario.
En el suelto Acerca de la revista "Svoboda" revela la posición oportunista del grupo
Svoboda que editaba la revista. Lenin critica la adulteración y vulgarización de las
ideas socialistas por la revista. Enseña cómo hay que escribir de forma
verdaderamente popular y asequible para los obreros ayudándoles a comprender
con los ejemplos sociales más sencillos las complicadas deducciones y tesis de la
profunda doctrina teórica del marxismo.
XIV

Varios artículos incluidos en el tomo son modelo del periodismo revolucionario de


Lenin. En ellos se denuncia la opresión policíaca del zarismo, se revelan las causas
sociales, económicas y políticas que hacían inevitable el reforzamiento de los ánimos
revolucionarios y se determinan las perspectivas del movimiento revolucionario en
Rusia. En el artículo Las enseñanzas de la crisis Lenin muestra que con el desarrollo
del capitalismo la agudización de la contradicción fundamental del sistema capitalista
—la contradicción entre el carácter más social cada día de la producción y el modo
de apropiación, que continúa siendo privado— hace inevitables las crisis económicas
cíclicas que sacuden todo el sistema capitalista. "Las gigantescas quiebras —señala
Lenin— se hicieron posibles e inevitables sólo porque poderosas fuerzas productivas
sociales fueron dominadas por una camarilla de potentados cuya única preocupación
es el lucro" (pág. 87). Las crisis, secuela inevitable del modo capitalista de producción,
abonan el terreno para nuevas crisis más profundas todavía que llevan el capitalismo
al hundimiento.
Lenin desenmascara las tentativas de los apologistas burgueses y los revisionistas de
presentar la crisis como un fenómeno casual para el capitalismo. Revela la
inconsistencia de los argumentos de los revisionistas. "La crisis demuestra —
escribe— cuan miopes eran los socialistas (que se autotitulan "críticos", tal vez
porque hacen suyas, sin crítica alguna, las teorías de los economistas burgueses), que
dos años atrás anunciaban ruidosamente que las quiebras se hacen actualmente
menos probables" (pág. 89).
En el artículo se subraya que las crisis continuarán hasta que los ejércitos del
proletariado socialista derroquen la dominación del capital y de la propiedad privada.
En el ejemplo de Rusia se muestra cómo los efectos destructores de la crisis, que se
manifiestan con particular violencia y crudeza, enseñan a los obreros a concienciar
sus intereses de clase, a agruparse más estrechamente y organizarse para las
acciones resueltas contra el capitalismo.
XV

En los artículos Una nueva masacre, El comienzo de las manifestaciones, Una


confesión valiosa y otros se caracteriza el ascenso del movimiento obrero
revolucionario, el paso de los obreros de las huelgas económicas a las huelgas y
manifestaciones políticas, a la franca) lucha contra la autocracia zarista. Lenin destaca
el aumento de la conciencia política y de la actividad revolucionaria de la clase obrera
y subraya que la tarea de la socialdemocracia es encabezar el movimiento obrero,
Prefacio

luchar por la hegemonía del proletariado y esclarecer la necesidad de la lucha "por la


libertad de todo el pueblo".
En varios artículos se dilucida la mísera situación del campesinado de Rusia
condenado por la crisis y el hambre a la ruina y la extinción; se muestra el despertar
de las masas campesinas de la secular sumisión y el atraso a la lucha revolucionaria
contra los terratenientes. En los artículos El hambre y Actitud frente a la crisis y el
hambre, unidos al ser publicados en la revista Zariá con el título general de Análisis
de la situación interior, así como en los artículos La lucha contra los hambrientos y
otros, se denuncia la política feudal del Gobierno zarista que defendía los intereses
de los terratenientes, pretendía ocultar la grave situación de los campesinos
hambrientos y castigaba a los benefactores privados por socorrer a los hambrientos.
Lenin muestra el miedo del zarismo al levantamiento campesino, su afán de aplastar
por la fuerza o impedir con distintos subterfugios la acción revolucionaria del
campesinado. Explicó que la circular del Gobierno sobre la ayuda a los hambrientos
en realidad era una declaración "de guerra contra los hambrientos" y quienes los
socorrían; el reglamento provisional sobre la organización de trabajos para los
hambrientos eran "reglas de forzados" que vejaban y avasallaban a los campesinos.
En el artículo Los señores feudales en acción Lenin revela el trasfondo feudal y
reaccionario de la ley gubernamental sobre la concesión a particulares de tierras del
fisco en Siberia que perseguía satisfacer las demandas de los señores feudales y crear
en Siberia un puntal firme para la autocracia.
XVI

En estas obras se destaca el aumento de la protesta entre el campesinado, se


subrayan los intereses comunes de los obreros y campesinos en la próxima
revolución, pues los acercaban "...no sólo la desocupación y el hambre, sino también
el yugo policíaco, que priva a los obreros de la posibilidad de unirse y de defenderse,
y a los campesinos de la ayuda que les envían donantes de buena voluntad— La
pesada garra policíaca se vuelve cien veces más pesada para los millones de personas
que han perdido todo medio de subsistencia" (pág. 90).
En el apartado Materiales preparatorios se insertan planes, guiones, variantes
iniciales y otros materiales preparatorios para los artículos Los perseguidores de los
zemstvosy los Arábales del liberalismo (se publica por primera vez), Los señores
feudales en acción, Una nueva masacre y otros.
Las Enmiendas y observaciones al proyecto de estatutos de la Organización de la
Socialdemocracia Revolucionaria Rusa en el Extranjero (se publica por primera vez)
es de contenido similar al suelto La situación del Partido en el extranjero. Revelan la
actividad desplegada por Lenin para unificar las organizaciones de la
socialdemocracia revolucionaria rusa en el extranjero, su lucha por mantener la
función dirigente de Iskra en esta unificación, por los principios y la táctica iskristas
en sus actividades.
Las Observaciones al articulo de Riazánov "Dos verdades" (se publica por primera
vez), escrito para Iskra, caracteriza la labor de redacción de Lenin en dicho periódico.
Lenin somete a crítica las concepciones subjetivistas del autor, su incapacidad para
orientarse en la situación y su sobrevaloración del papel de N. K. Mijailovski en el
movimiento liberador.
Prefacio

Los materiales preparatorios para la obra El problema agrario y los "críticos de Marx",
que existen en gran cantidad, formarán un tomo aparte.
Instituto de Marxismo-Leninismo
adjunto al CC del PCUS
1

¿POR DONDE EMPEZAR?1

Escrito en mayo de 1901


Publicado en mayo de 1901, en el núm. 4 de "Iskra"
Se publica según el texto del periódico

"¿Qué hacer?": tal es la pregunta que los socialdemócratas rusos se formulan con
extraordinaria insistencia durante los últimos años. No se trata de elegir el camino a
seguir (como sucedía a fines de la década del 80 y a principios de la del 90), sino de
saber qué pasos prácticos debemos dar por un camino conocido y cómo darlos. Se
trata de un sistema y de un plan de actividad práctica. Y debemos reconocer que este
problema del carácter de la lucha y de sus métodos, fundamental para un partido de
acción sigue sin resolver y suscita todavía serias divergencias que revelan una
lamentable inestabilidad y vacilación del pensamiento. Por una parte, está muy lejos
aún de haber muerto la tendencia "economista" 2, que procura truncar y restringir la
labor de organización y de agitación políticas. Por otra, sigue alzando orgullosamente
la cabeza la tendencia del eclecticismo sin principios, que Se adapta a cada nueva
"moda", sin saber distinguir entre las demandas del momento y las tareas
fundamentales y necesidades constantes del movimiento en su conjunto. Es sabido

1 El artículo de Lenin ¿Por dónde empezar?, publicado como editorial en el núm. 4 de Iskra, contiene respuestas a los
problemas más importantes del movimiento socialdemócrata de Rusia en ese tiempo: el carácter y el contenido
principal de la agitación política, las tareas de organización y el plan para estructurar un combativo partido, marxista
para toda Rusia.
El artículo sirvió de documento programático para la socialdemocracia y se difundió ampliamente en Rusia y en el
extranjero.
2 Tendencia "economista" o "economismo": corriente oportunista surgida en la socialdemocracia rusa a fines del siglo

XIX y comienzos del XX, variedad rusa del oportunismo internacional. Los "economistas" tenían sus órganos de prensa:
en Rusia, el periódico Rabóchaya Misl (El Pensamiento Obrero), y en el extranjero, la revista Rabóchee Delo (La Causa
Obrera).
Los "economistas" circunscribían las tareas de la clase obrera a la lucha económica por la elevación de salarios, el
mejoramiento de las condiciones de trabajo, etc., afirmando que la lucha política debía correr a cargo de la burguesía
liberal. Los "economistas" negaban el papel dirigente del partido de la clase obrera, considerando que el partido
solamente debía contemplar él proceso espontáneo del movimiento y registrar los acontecimientos. Postrándose
ante la espontaneidad del movimiento obrero, los "economistas" rebajaban la importancia de la teoría revolucionaria,
de la conciencia. Afirmaban que la ideología socialista puede surgir del movimiento espontáneo y negaban la
necesidad de introducir en el movimiento obrero la conciencia socialista, abriendo con ello el paso a la ideología
burguesa. Los "economistas" defendían el aislamiento y los métodos artesanos de trabajo de círculos sueltos,
apoyaban la dispersión y las vacilaciones en el movimiento socialdemócrata y se oponían a la necesidad de crear un
partido centralizado de la clase obrera.
¿Por dónde empezar?

que esta tendencia ha anidado en Rabóchee Delo3. Su última declaración


"programática" —un rimbombante artículo titulado de manera no menos
rimbombante, Viraje histórico (núm. 6 de Listok "Rabóchego Dela"4) — confirma con
evidencia singular la definición que acabamos de hacer. Ayer todavía coqueteaban
con el "economismo", se indignaban porque se había criticado duramente a
Rabóchaya Misl5 y "suavizaban" la forma en que Plejánov plantea el problema de la
lucha contra la autocracia. Hoy citan ya las palabras de Liebknecht: "Si las
circunstancias cambian en veinticuatro horas, hay que cambiar de táctica también en
veinticuatro horas"; hablan ya de "una fuerte organización combativa" para el ataque
directo, para el asalto contra la autocracia, de "una amplia agitación política
revolucionaria (¡vean con que energía lo dicen: y política y revolucionaria!) entre las
masas", de "un constante llamamiento a protestar en la calle", de "organizar en las
calles manifestaciones de carácter marcadamente (sic!) político", etc., etc.
6

Podríamos, quizá, expresar nuestra satisfacción por el hecho de que Rabóchee Delo
haya asimilado con tanta rapidez el programa que formulamos ya en el primer
número de Iskra6: formar un partido fuerte y organizado que tienda no sólo a
arrancar concesiones aisladas, sino a conquistar la fortaleza misma de la autocracia.
Pero la falta de firmeza en los puntos de vista de quienes han asimilado ahora el
nuestro puede malograr toda satisfacción.
Por supuesto, Rabóchee Delo invoca en vano el nombre de Liebknecht. En
veinticuatro horas se puede cambiar de táctica en la agitación respecto a algún
problema especial, se puede cambiar de táctica en la realización de algún detalle de
organización del partido; pero cambiar, no digamos en veinticuatro horas, sino
incluso en veinticuatro meses de criterio acerca de si hace falta en general, siempre
y en absoluto, una organización combativa y una agitación política entre las masas es
cosa que sólo pueden hacer personas sin principios.
Es ridículo hablar de situación distinta, de alternación de períodos: laborar para crear
una organización combativa y hacer agitación política es obligatorio en todas las
circunstancias "monótonas y pacíficas", en cualquier período de "decaimiento del
espíritu revolucionario". Es más: precisamente en tales circunstancias y en tales
períodos es necesario de una manera especial el trabajo indicado, pues en los
momentos de explosiones y estallidos es ya tarde para crear una organización: la
organización debe estar preparada para desplegar inmediatamente su actividad
"¡Cambiar de Táctica en veinticuatro horas!" Mas para cambiar de táctica hay que
empezar por tener una táctica, y si no existe una organización fuerte, con experiencia
de lucha política en cualquier situación y en cualquier período, no se puede ni hablar

3 Rabóchee Delo (La Causa Obrera): revista no periódica de la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero. Se
publicó en Ginebra (Suiza) de 1899 a 1902. La Redacción de Rabóchee Delo era en el extranjero el centro de los
"economistas".
4 Listok "Rabóchego Delo" (Hoja de "La Causa Obrera"): suplemento no periódico de la revista Rabóchee Delo; apareció

en Ginebra desde junio de 1900 hasta julio de 1901.


5 Rabóchaya Misl (El Pensamiento Obrero): periódico de los "economistas"; se publicó de 1897 a 1902, primero en

Rusia y luego en el extranjero.


6 Lenin se refiere a su artículo Tareas urgentes de nuestro movimiento, publicado como editorial en el núm. 1 de Iskra,

en diciembre de 1900 (véase O.C., t. 4, págs. 391-396).


Iskra (La Chispa): primer periódico marxista ilegal de toda Rusia, fundado en diciembre de 1900 por Lenin en el
extranjero, de donde se remitía secretamente a Rusia.
Después del II Congreso del POSDR, los mencheviques (ala oportunista del POSDR) se apoderaron de Iskra. A partir
del núm. 52 (noviembre de 1903) Iskra se convirtió en un periódico menchevique.
¿Por dónde empezar?

de un plan sistemático de actividad basado en principios firmes y aplicado


rigurosamente, del único plan que merece el nombre de táctica. Fíjense, en efecto:
se nos dice ya que "el momento histórico" ha planteado ante nuestro Partido un
problema "absolutamente nuevo", el problema del terrorismo. Hace poco era
"absolutamente nuevo" el problema de la agitación y la organización políticas, ahora,
el del terrorismo. ¿No es extraño oír cómo hablan de un cambio radical de táctica
personas que olvidan hasta tal punto su parentesco?
7

Por fortuna, Rabóchee Delo no tiene razón. El problema del terrorismo no tiene nada
de nuevo, y nos bastará con recordar brevemente las opiniones, ya determinadas, de
la socialdemocracia rusa.
En principio, jamás hemos renunciado ni podemos renunciar al terror. El terror es una
acción militar que puede ser utilísima y hasta indispensable en cierto momento de la
batalla, con cierto estado de las fuerzas y en ciertas condiciones. Pero el quid de la
cuestión está precisamente en que el terror se propugna ahora no como una
operación de un ejército en campaña, como una operación de un ejército en
campaña, como una operación ligada de manera estrecha a todo el sistema de lucha
y coordinada con él, sino como un medio de agresión individual, independiente y
aislado de todo ejército. Y el terror no puede ser otra cosa cuando falta una
organización revolucionaria central y son débiles las locales.
Por eso declaramos categóricamente que tal medio de lucha en las circunstancias
actuales no es oportuno ni adecuado; que aparta a los militantes más activos de su
verdadero cometido, más importante desde el punto de vista de los intereses de
todo el movimiento; que no desorganiza las fuerzas gubernamentales, sino las
revolucionarias. Recuerden los últimos sucesos: ante nuestros propios ojos, grandes
masas de obreros y de la "plebe" de las ciudades arden en deseos de lanzarse a la
lucha, pero resulta que los revolucionarios carecen de un Estado Mayor de dirigentes
y organizadores.
8

En esas condiciones, el paso de los revolucionarios más enérgicos al terror ¿no


amenaza con debilitar los únicos destacamentos de combate en que se pueden cifrar
esperanzas serías? ¿No implica el peligro de que se rompa el lazo de unión entre las
organizaciones revolucionarias y las dispersas masas de descontentos, que protestan
y están dispuestos a luchar, pero que son débiles precisamente a causa de su
dispersión? Porque no debe olvidarse que este lazo de unión es la única garantía de
nuestro éxito.
Estamos muy lejos de pensar que deba negarse todo valor a heroicos golpes aislados,
pero es nuestro deber prevenir con toda energía contra la afición al terror, contra su
concepción como medio principal y fundamental de lucha, cosa a la que tanto se
inclinan muchísimos en el momento actual. El terror jamás será una acción militar de
carácter ordinario: en el mejor de los casos, sólo es utilizable como uno de los medios
que se emplean en el asalto decisivo.
Cabe preguntar: ¿podemos, en el momento actual, llamar a semejante asalto?
Rabóchee Delo, al parecer, cree que sí. Por lo menos exclama: " ¡Formad en columnas
de asalto!" Pero también eso es empeño desatinado. La masa principal de nuestras
fuerzas de combate la componen voluntarios e insurrectos. Sólo tenemos unos
cuantos destacamentos pequeños de ejército regular, y además sin movilizar y sin
ligazón, que no saben todavía formar en columnas militares en general, y menos aún
¿Por dónde empezar?

en columnas de asalto. En esta situación, todo el que sea capaz de observar las
condiciones generales de nuestra lucha, sin olvidarlas en cada "viraje" del desarrollo
histórico de los acontecimientos, debe ver con claridad que nuestra consigna en el
momento actual no puede ser "lanzarse al asalto", sino "organizar debidamente el
asedio de la fortaleza enemiga". Dicho en otros términos: la tarea inmediata de
nuestro Partido no puede consistir en llamar a todas las fuerzas existentes a atacar
ahora mismo, sino en exhortar a formar una organización revolucionaria capaz de
unir todas las fuerzas y de dirigir el movimiento no sólo nominalmente, sino en
realidad, es decir, capaz de estar siempre dispuesta a apoyar toda protesta y toda
explosión, aprovechándolas para multiplicar y reforzar los efectivos que han de
utilizarse en el combate decisivo.
9

Las enseñanzas de los sucesos de febrero y marzo7 son tan impresionantes que
apenas si podrán encontrarse ahora objeciones de principio contra esta conclusión.
Pero lo que se exige de nosotros en el momento actual es que resolvamos el
problema de una manera práctica, y no en principio. No sólo debemos comprender
qué organización necesitamos y para qué labor; tenemos también que trazar un plan
concreto de esta organización, a fin de que se pueda emprender su creación en todos
los aspectos. Dada la urgencia e importancia del asunto, nos decidimos por nuestra
parte a someter a la consideración de los camaradas el bosquejo de un plan que
desarrollaremos con más detalle en un folleto en preparación 8.
A nuestro juicio, el punto de partida de nuestra actividad, el primer paso práctico
hacia la creación de la organización deseada y, por último, el hilo fundamental al que
podríamos asirnos para desarrollar, ahondar y ampliar incesantemente esta
organización debe ser la fundación de un periódico político para toda Rusia.
Necesitamos, ante todo, un periódico. Sin él será imposible desplegar de modo
sistemático una propaganda y una agitación que se atengan con firmeza a los
principios y abarquen todos los aspectos.
Esta tarea, constante y fundamental, en general, de la socialdemocracia, es
singularmente vital en estos momentos, en los que el interés por la política y por los
problemas del socialismo se ha despertado en los más vastos sectores de la
población. Nunca se ha sentido tanto como ahora la necesidad de completar la
agitación dispersa, efectuada por medio de la influencia personal, de hojas locales,
folletos, etc., con la agitación regular y general, que sólo puede hacerse a través de
la prensa periódica. No será exagerado decir que el grado de frecuencia y
regularidad con que se publica (y difunde) un periódico puede ser la medida más
exacta de la seriedad con que está organizada esta rama de nuestra actividad

7 Se refiere a las vastas acciones revolucionarias de los


estudiantes y los obreros -manifestaciones políticas, asambleas
y huelgas que tuvieron lugar en febrero y marzo de 1901 en Petersburgo, Moscú, Kíev y otras ciudades de Rusia.
El movimiento estudiantil del año lectivo de 1900-1901, surgido sobre la base de reivindicaciones académicas,
adquirió el carácter de acciones políticas de masas contra la política reaccionaria de la autocracia, contó con el apoyo
de los obreros avanzados y tuvo amplia repercusión en todos los sectores de la sociedad rusa. La incorporación forzosa
al ejército impuesta a 183 estudiantes de la Universidad de Kíev, por haber participado en una asamblea estudiantil,
fue la causa directa de las manifestaciones y huelgas que tuvieron lugar en febrero y marzo de 1901, El Gobierno
reprimió a los participantes en las acciones revolucionarias; la represión fue particularmente brutal en la
manifestación del 4 (17) de marzo de 1901, que se realizó en la plaza situada junto a la catedral de Kazán, en
Petersburgo.
8 Se trata del libro de Lenin ¿Qué hacer? Problemas candentes dé nuestro movimiento.
¿Por dónde empezar?

combativa, la más primordial y urgente. Además, necesitamos un periódico


destinado precisamente a toda Rusia.
10

Si no sabemos unir nuestra influencia en el pueblo y en el Gobierno por medio de la


palabra impresa, y mientras no sepamos hacerlo, será utópico pensar en unir otras
formas de influencia más complejas, más difíciles, pero, en cambio, más decisivas.
Nuestro movimiento, tanto en el sentido ideológico como en el sentido práctico, de
organización, adolece más que nada de dispersión, de que la inmensa mayoría de los
socialdemócratas están absorbidos casi en absoluto por una labor puramente local,
que limita sus horizontes, el alcance de su actividad y su aptitud y preparación para
la clandestinidad. Precisamente en esta dispersión deben buscarse las raíces más
profundas de la inestabilidad y de las vacilaciones de que hemos hablado más arriba.
Y el primer paso para eliminar esta deficiencia, para transformar los diversos
movimientos locales en un solo movimiento de toda Rusia, debe ser la publicación de
un periódico para toda Rusia. Por último, necesitamos sin falta un periódico político.
Sin un órgano político es inconcebible en la Europa contemporánea un movimiento
que merezca el nombre de movimiento político. Sin ese periódico será imposible en
absoluto cumplir nuestra misión: concentrar todos los elementos de descontento
político y de protesta y fecundar con ellos el movimiento revolucionario del
proletariado. Hemos dado el primer paso, hemos despertado en la clase obrera la
pasión por las denuncias de carácter "económico", de los atropellos cometidos en las
fábricas. Debemos dar el paso siguiente: despertar en todos los sectores del pueblo
con un mínimo de conciencia la pasión por las denuncias políticas. No debe
desconcertarnos que las voces que hacen denuncias políticas sean ahora tan débiles,
escasas y tímidas. La causa de ello no es, ni mucho menos, una resignación general
con la arbitrariedad policíaca. La razón está en que las personas capaces de denunciar
y dispuestas a hacerlo no tienen una tribuna desde la que puedan hablar, no tienen
un auditorio que escuche ávidamente y anime a los oradores, no ven por parte alguna
en el pueblo una fuerza a la que merezca la pena dirigir una queja contra el
"todopoderoso" Gobierno ruso. Pero ahora todo eso cambia con extraordinaria
rapidez.
11

Esa fuerza existe: es el proletariado revolucionario, que ha demostrado ya estar


dispuesto no sólo a escuchar y apoyar el llamamiento a la lucha política, sino también
a lanzarse valientemente a la lucha. Ahora podemos y debemos crear una tribuna
para denunciar ante todo el pueblo al Gobierno zarista: esa tribuna tiene que ser un
periódico socialdemócrata. La clase obrera rusa, a diferencia de las demás clases y
sectores de la sociedad rusa, revela un interés permanente por los conocimientos
políticos, y su demanda de publicaciones clandestinas es siempre inmensa (y no sólo
en períodos de efervescencia singular). Ante semejante demanda masiva, cuando se
ha iniciado ya la formación de dirigentes revolucionarios experimentados, cuando la
clase obrera ha llegado a un grado tal de concentración que la convierte de hecho en
dueña de la situación en los barrios obreros de las grandes ciudades, en los poblados
de las fábricas y en las localidades fabriles, la organización de un periódico político
está plenamente al alcance del proletariado. Y a través del proletariado, el periódico
penetrará en las filas de la pequeña burguesía urbana, de los artesanos rurales y de
los campesinos, y será un verdadero periódico político popular.
¿Por dónde empezar?

La misión del periódico no se limita, sin embargo, a difundir ideas, a educar


políticamente y a conquistar aliados políticos. El periódico no es sólo un
propagandista colectivo y un agitador colectivo, sino también un organizador
colectivo.
En este último sentido se le puede comparar con los andamios que se levantan
alrededor de un edificio en construcción, que señalan sus contornos, facilitan las
relaciones entre los distintos constructores, les ayudan a distribuirse la tarea y a
observar los resultados generales alcanzados por el trabajo organizado. Con la ayuda
del periódico, y en ligazón con él, se irá formando por sí misma una organización
permanente, que se ocupe no sólo en la labor local, sino también en la labor general
regular; que habitúe a sus miembros a seguir atentamente los acontecimientos
políticos, a apreciar su significado y su influencia sobre los distintos sectores de la
población, a concebir los medios más adecuados para que el Partido revolucionario
influya en estos acontecimientos.
12

La sola tarea técnica de asegurar un suministro normal de informaciones al periódico


y una difusión normal del mismo obliga ya a crear una red de agentes locales del
Partido único, de agentes que mantengan entre sí relaciones intensas, que conozcan
el estado general de las cosas, que se acostumbren a cumplir sistemáticamente
funciones parciales de una labor realizada en toda Rusia y que prueben sus fuerzas
en la organización de distintas acciones revolucionarias. Esta red de agentes* será
precisamente el armazón de la organización que necesitamos: lo suficientemente
grande para abarcar todo el país; lo suficientemente vasta y variada para instaurar
una rigurosa y detallada división del trabajo: lo suficientemente firme para saber
proseguir sin desmayo su labor en todas las circunstancias y en todos los "virajes" y
situaciones inesperadas; lo suficientemente flexible para saber, de un lado, rehuir
las batallas en campo abierto contra un enemigo que tiene superioridad aplastante
de fuerzas cuando concentra éstas en un punto, y para saber, de otro lado,
aprovechar la torpeza de movimiento de este enemigo y lanzarse sobre él en el sitio
y en el momento en que menos espere ser atacado.
* Por supuesto, estos agentes podrían trabajar eficazmente sólo vinculados por entero a los comités (grupos, círculos) locales
de nuestro Partido. Y, en general, todo el plan que trazamos es irrealizable, desde luego, sin el apoyo más activo de los comités,
que más de una vez han dado pasos para unificar el Partido y que —estamos seguros de ello— lo conseguirán un día u otro, en
una u otra forma.
Hoy se nos plantea una tarea relativamente fácil: apoyar a los estudiantes que se
manifiestan en las calles de las grandes ciudades. Mañana se nos planteará, quizá,
una tarea más difícil: por ejemplo, apoyar un movimiento de obreros sin trabajo en
una región determinada. Pasado mañana tendremos que estar en nuestro puesto
para participar de un modo revolucionario en un alzamiento campesino. Hoy
debemos aprovechar la agravación de la situación política, provocada por el Gobierno
con su cruzada contra los zemstvos9. Mañana deberemos respaldar la indignación de
la población contra el desenfreno de tal o cual jenízaro zarista y ayudar —por medio
de un boicot, de una campaña de hostigamiento, de una manifestación, etc.— a darle
una lección que le obligue a una franca retirada.
13

9 Zemstvo: así se llamaba la administración autónoma local encabezada por la nobleza en las provincias centrales de
la Rusia zarista. Fue instituida en 1864. Sus atribuciones estaban limitadas a los asuntos económicos puramente
locales (construcción de hospitales y caminos, estadística, seguros, etc.). Controlaban su actividad los gobernadores
y el ministro del Interior, que podían anular cualquier acuerdo indeseable para el Gobierno.
¿Por dónde empezar?

Semejante grado de disposición combativa sólo puede lograrse con la actividad


constante a que se. dedica un ejército regular. Y si unimos nuestras fuerzas para
asegurar la publicación " de un periódico común, esa labor preparará y destacará no
sólo a los propagandistas más hábiles, sino también a los organizadores más diestros,
a los dirigentes políticos del Partido más capaces, que puedan, en el momento
necesario, lanzar la consigna del combate decisivo y dirigirlo.
Como conclusión, unas palabras para evitar, posibles confusiones. Hemos hablado
todo el tiempo sólo de preparación sistemática, metódica; pero con eso no hemos
querido decir en modo alguno que la autocracia pueda caer exclusivamente por un
asedio acertado o por un asalto organizado. Tal punto de vista serla un doctrinarismo
insensato. Al contrario, es plenamente posible, e históricamente mucho más
probable, que la autocracia caiga bajo la presión de una de esas explosiones
espontáneas o complicaciones políticas imprevistas, que amenazan siempre por
todas partes. Pero ningún partido político puede, sin caer en el aventu— rerismo,
basar su actividad en semejantes explosiones y complicaciones. Nosotros debemos
seguir nuestro camino y realizar sin desfallecimientos nuestra labor sistemática. Y
cuanto menos contemos con lo inesperado, tanto más probable será que no nos pille
desprevenidos ningún "viraje histórico".
----------------
14

UNA NUEVA MASACRE

Por lo visto, estamos atravesando un momento en que nuestro movimiento obrero


conduce de nuevo con fuerza incontenible a choques agudos que tanto asustan al
Gobierno y a las clases poseedoras y que tanto alientan y alegran a los socialistas. Sí,
nos alientan y alegran estos choques, a pesar del enorme número de víctimas de la
represión armada, porque la clase obrera demuestra con su resistencia que no se
resigna con su situación, no quiere seguir siendo esclava, no se somete en silencio a
la violencia y a la arbitrariedad. El régimen contemporáneo impone siempre y de
manera inevitable a la clase obrera, aun con la más pacífica marcha de las cosas,
sacrificios sin cuento. Miles y decenas de miles de hombres que trabajan toda su vida
para crear riquezas ajenas, perecen a causa del hambre y de la subalimentación
constante, mueren prematuramente por efecto de las enfermedades debidas a las
insoportables condiciones de trabajo, a las viviendas miserables y a la falta de
descanso. Merece cien veces el nombre de héroe quien prefiere sucumbir en lucha
franca contra los defensores y guardianes de este régimen abominable a perecer de
muerte lenta como una bestia de carga sumida en el embrutecimiento, extenuada y
sumisa. No queremos decir de ningún modo que el combate cuerpo a cuerpo con la
policía sea la mejor forma de lucha. Al contrario, siempre hemos indicado a los
obreros que lo que a ellos les debe interesar es hacer que la lucha sea más serena y
Una nueva masacre

comedida, esforzarse por orientar todo descontento a apoyar la lucha organizada del
Partido revolucionario.
15

Pero la fuente principal que nutre a la socialdemocracia revolucionaria es cabalmente


ese espíritu de protesta de las masas obreras que, dada la opresión y la violencia que
rodean a los obreros, no puede por menos de desembocar de vez en cuando en
explosiones desesperadas. Estas explosiones despiertan a la vida consciente a las
capas más extensas de obreros atenazados por la miseria y la ignorancia, propagan
entre ellos el espíritu de un noble odio a los opresores y a los enemigos de la libertad.
Por eso, la noticia de una matanza como la habida, por ejemplo, el 7 de mayo en la
fábrica de Obújov, nos obliga a exclamar: "¡La insurrección obrera ha sido reprimida,
viva la insurrección obrera!"
Hubo una época, relativamente reciente, en que las insurrecciones obreras
constituían una rara excepción y se debían exclusivamente a determinadas
condiciones especiales. Ahora no es así. Hace unos años atravesábamos un período
de prosperidad de la industria, en que el comercio era activo y se registraba una gran
demanda de mano de obra. Y sin embargo, los obreros declararon diversas huelgas,
tratando de conseguir mejores condiciones de trabajo: los obreros comprendieron
que no debían dejar pasar la ocasión, que debían aprovechar el momento en que las
ganancias de los patronos eran muy elevadas y se les podía obligar más fácilmente a
hacer concesiones. Pero a la prosperidad ha seguido la crisis: las mercancías de los
patronos no encuentran salida, sus ganancias disminuyen, aumenta el número de
quiebras, las fábricas reducen la producción y despiden a obreros que son arrojados
en masa a la calle, quedando privados del pedazo de pan. Los obreros se ven
precisados a luchar desesperadamente no ya por mejorar su situación, sino por
mantener la anterior, por disminuir las pérdidas que cargan sobre ellos los patronos.
Por tanto, el movimiento obrero cobra profundidad y amplitud: al principio es una
lucha en determinados casos excepcionales, después una lucha tesonera e
ininterrumpida durante la reanimación de la industria y la activación del comercio, y,
por último, esa misma ininterrumpida y tesonera lucha durante la crisis. Ahora
podemos decir ya que el movimiento obrero ha pasado a ser un fenómeno constante
de nuestra vida y que ha de crecer cualesquiera que sean las circunstancias.
16

Pero la sustitución de la reanimación de la industria por la crisis no sólo enseñará a


los obreros que la lucha unida es para ellos una necesidad permanente. Esta
sustitución disipará también las nocivas ilusiones que hablan comenzado ya a forjarse
en el período de prosperidad de la industria. En algunos sitios, los obreros
consiguieron con relativa facilidad arrancar a los patronos concesiones por medio de
huelgas y comenzaron a exagerar la importancia de esta lucha "económica",
comenzaron a olvidar que con las asociaciones profesionales (gremiales) de los
obreros y con las huelgas se consigue únicamente, en el mejor de los casos, alcanzar
condiciones algo más ventajosas para la venta de la mercancía llamada fuerza de
trabajo. Las asociaciones gremiales y las huelgas no pueden ayudar cuando esta
"mercancía" no tiene demanda en virtud de la crisis, no pueden modificar las
condiciones que convierten la fuerza de trabajo en una mercancía y condenan a las
masas trabajadoras a las más duras privaciones y al paro forzoso. Para modificar estas
condiciones se hace necesaria la lucha revolucionaria contra todo el régimen social y
Una nueva masacre

político contemporáneo, y la crisis industrial obligará a muchos obreros a persuadirse


de lo justo de esta verdad.
Volvamos a la masacre del 7 de mayo. Más abajo citaremos los datos de que
disponemos acerca de las huelgas y agitaciones de los obreros de Petersburgo en
ocasión del 1 de mayo10. Aquí analizaremos el comunicado de la policía sobre la
matanza del 7 de mayo. En estos últimos tiempos nos hemos habituado ya un poco a
los comunicados gubernamentales (o policíacos, es lo mismo) sobre las huelgas,
manifestaciones y choques con las tropas; ahora ya disponemos de una
documentación considerable para juzgar acerca del grado de veracidad de tales
comunicados; a veces, a través del humo de las falsedades de la policía podemos
adivinar el fuego de la indignación popular.
17

"El 7 de mayo —dice el comunicado oficial—, después de la hora de la comida, en las


fundiciones de acero de Obújov, situadas en el pueblo Alexándrovskoe, en la
carretera de Shlisselburgo, cerca de 200 obreros de distintos talleres de la fábrica
interrumpieron el trabajo y, en la entrevista sostenida con el teniente coronel Ivanov,
subdirector de la empresa, presentaron diversas exigencias inmotivadas."
Si los obreros suspendieron el trabajo sin avisar para ello con dos semanas de
antelación —suponiendo que el cese del trabajo no fuese motivado por desafueros
de los patronos, como acontece muy a menudo—, esto, incluso según la legislación
rusa (que en el último tiempo se ha completado y reforzado de manera sistemática
contra los obreros), constituye un simple acto de alteración de las normas policíacas
que entra dentro de la jurisdicción del juez de paz. Pero el Gobierno ruso se coloca
cada vez más en una situación grotesca con sus rigores: por una parte, se dictan leyes
que establecen nuevos delitos (por ejemplo, el abandono no autorizado del trabajo
o la participación en un disturbio del que se derivan daños para los bienes ajenos o
que representa una reacción violenta frente a la fuerza armada), se agravan las penas
por participación en huelgas, etc., y, por otra parte, se pierde la posibilidad física y
política de aplicar estas leyes y de imponer sanciones conforme a la ley. No hay
posibilidad física de exigir responsabilidad a miles y decenas de miles de personas por
abandonar el trabajo, por declararse en huelga y por promover "disturbios". No hay
posibilidad política de incoar en cada uno de estos casos un proceso judicial, pues,
por muy amañado que esté el tribunal y por mucho que se evite la publicidad,
siempre quedará una sombra de juicio y, naturalmente, de un "juicio" no contra los
obreros, sino contra el Gobierno. Pues bien, las leyes penales promulgadas con la
finalidad directa de facilitar la lucha política del Gobierno contra el proletariado (y de
encubrir al mismo tiempo el carácter político de esa lucha por medio de
consideraciones "de Estado" sobre el "orden público", etc.) quedan irremisiblemente
relegadas a un segundo plano por la lucha política directa, por los choques callejeros
abiertos. La "justicia" se quita la careta de imparcialidad y solemnidad y se da a la
fuga, dejando el campo de acción a la policía, a los gendarmes y a los cosacos, que
son recibidos a pedradas.
18

Recordad, en efecto, esa alusión del Gobierno a las "exigencias" de los obreros. Desde
el punto de vista de la ley, el cese del trabajo es un delito independientemente de las
demandas que presenten los obreros. Pero el Gobierno ha perdido ya precisamente

10 Se refiere a la crónica El Primero de Mayo en Rusia, publicada en el núm. 5 de Iskra (junio de 1901).
Una nueva masacre

la posibilidad de situarse en el terreno de la ley que él mismo promulgó en fecha tan


reciente, y trata de justificar la represión hecha "con sus propios medios" afirmando
que las exigencias de los obreros eran inmotivadas. Pero ¿quién ha sido arbitro en
este asunto? El teniente coronel Ivanov, subdirector de la fábrica, ¡es decir, el jefe
mismo del que se quejaban los obreros! ¡No es extraño que los obreros respondan a
pedrada limpia a tales explicaciones de los poderosos!
Y cuando los obreros salieron todos a la calle, paralizando el movimiento de los
tranvías de caballos, se entabló una verdadera batalla. Por lo que se ve, los obreros
se batieron con todas sus fuerzas, pues consiguieron por dos veces rechazar el ataque
de la policía, de los gendarmes, de la guardia montada y de la escolta armada de la
fábrica*, y esto a pesar de que las piedras eran la única arma de los obreros.
* A propósito. El comunicado del Gobierno afirma que la "escolla armada de la fábrica" "se encontraba ya preparada en el patio
de la fábrica", mientras que los gendarmes, la guardia de a caballo y los guardias municipales fueron llamados más larde. ¿Desde
cuándo y por qué tenían preparada en el patio de la fábrica a la escolta armada? ¿No la tenían desde el I de mayo? ¿No
esperaban que hubiera manifestación obrera? No lo sabemos, pero es indudable que el Gobierno oculta intencionadamente los
datos de que dispone acerca de lo que originó e hizo aumentar el descontento y la efervescencia de los obreros.
Ciertamente, de la multitud partieron "algunos disparos" —de dar crédito al
comunicado de la policía—, pero nadie resultó herido. En cambio hubo una "lluvia"
de piedras, con la particularidad de que los obreros no sólo manifestaron tenacidad
en la resistencia, sino ingenio y capacidad para adaptarse inmediatamente a las
condiciones y elegir la mejor forma de lucha. Ocuparon los patios vecinos y
apedrearon a los jenízaros zaristas desde las empalizadas, de modo que incluso
después de tres descargas, a consecuencia de las cuales resultó muerto un obrero
(¿uno sólo?) y ocho (?) heridos (uno murió al día siguiente), incluso después de esto,
a pesar de que la multitud se dispersó, aún continuó la batalla y las compañías del
regimiento de infantería de Omsk llamadas al efecto tuvieron que "desalojar a los
obreros" de los patios próximos.
19

El Gobierno ha vencido. Pero cada victoria de esta naturaleza acercará


inevitablemente su derrota definitiva. Cada batalla contra el pueblo multiplicará el
número de obreros indignados y dispuestos al combate, promoverá jefes más
expertos, mejor armados y más decididos. En cuanto al plan a que deben procurar
atenerse en su actuación estos jefes, ya hemos tenido ocasión de expresar nuestro
criterio antes de ahora. Hemos indicado ya más de una vez la necesidad absoluta de
una vigorosa organización revolucionaria. Pero a propósito de sucesos como los del
7 de mayo, también es preciso no perder de vista lo siguiente.
Últimamente se ha hablado mucho de que la lucha de calles contra el ejército
moderno es imposible y carece de perspectivas de éxito; en esto han insistido sobre
todo los avispados "críticos" que han tratado de , hacer pasar el viejo fárrago de la
sabiduría burguesa por nuevas deducciones de una ciencia imparcial, tergiversando
así las palabras de Engels, el cual se refería, y además con reservas, sólo a una táctica
temporal de los socialdemócratas alemanes11. Incluso en el ejemplo de una
escaramuza aislada vemos que todas estas divagaciones son puro desatino. La lucha

11 Se trata de la Introducción de F. Engels a la obra de C. Marx Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850, que el
periódico Vorwärts (Adelante) publicó en 1895 omitiendo, sin autorización de su autor, todas las importantes
formulaciones sobre la lucha de clase del proletariado, y con tergiversaciones. Los líderes oportunistas de la
socialdemocracia alemana utilizaron el documento para justificar su política de renuncia a la revolución, para negar
la necesidad de la insurrección armada y de la lucha de barricadas del proletariado y para defender su táctica
conciliadora.
Una nueva masacre

de calles es posible; carece de perspectiva no la situación de los luchadores, sino la


del Gobierno, si tiene que vérselas no sólo con la población ligada a una fábrica. En la
escaramuza del 7 de mayo los obreros no tenían más que piedras, pero,
naturalmente, no será la prohibición del gobernador de la ciudad lo que les impida la
próxima vez procurarse otras armas. Los obreros no estaban preparados y eran sólo
3.500, pero rechazaron a varios centenares de hombres de la guardia de a caballo, de
la gendarmería, de la guardia municipal y de unidades regulares de infantería.
20

Como recordaréis, ¡no le fue fácil a la policía tomar por asalto una sola casa, la casa
número 63, de la carretera de Shlisselburgo!12 ¿Creéis que será fácil "desalojar a los
obreros" no ya de dos o tres patios y casas, sino de barriadas obreras enteras de
Petersburgo? Cuando las cosas lleguen a la lucha decisiva, ¿no tendrán que
"desalojar" de las casas y los patios de la capital no sólo a los obreros, sino a todos
los que no han olvidado la infame matanza del 4 de marzo13, a los que no se han
resignado con la existencia de un gobierno policíaco y que sólo están intimidados, sin
fe aún en sus propias fuerzas?
¡Camaradas! ¡Procurad reunir los nombres de todos los muertos y heridos del 7 de
mayo! ¡Que todos los obreros de la capital honren su memoria y se preparen para la
nueva y decidida lucha contra el Gobierno policíaco, por la libertad del pueblo!
"Iskra", núm. 5, junio de 1901
Se publica según el texto del periódico "Iskra"

--------------
21

DOCUMENTO SECRETO

Llamamos la atención de los lectores acerca de la memoria de Witte, publicada por


la editorial Dietz, en Stuttgart, y reproducida por Zariá14. Dirigida contra el proyecto
del ex ministro del Interior, Goremikin, sobre la institución de los zemstvos en las
provincias donde éstos no existen15, la Memoria es interesante como documento que
pone de manifiesto sin escrúpulos las ansias más recónditas de nuestros

12 Se menciona el choque que se produjo entre los obreros de la fábrica Maxwell y la policía en Névskaya Zastava de
Petersburgo, durante la huelga de diciembre de 1898. Para romperla, la policía había resuelto detener a los obreros
más activos, organizadores del paro. Con ese objeto, la noche del 15 al 16 de diciembre, destacamentos de policía a
pie y a caballo rodearon la casa núm. 63 de la carretera de Shlisselburgo, donde vivían los trabajadores, y al pretender
entrar chocaron con la tenaz resistencia de los obreros inermes y de las esposas e hijos de éstos, que se defendieron
heroicamente durante varias horas.
13 El 4 (17) de marzo de 1901, en la plaza situada junto a la catedral de Kazán en Petersburgo tuvo lugar una

manifestación de protesta contra la incorporación forzosa al ejército de 183 estudiantes de la Universidad de Kíev por
haber participado en el movimiento revolucionario. La manifestación, a la que concurrieron varios miles de
estudiantes y obreros, fue disuelta por el Gobierno zarista. Cosacos, policías y gendarmes apalearon brutalmente a
centenares de manifestantes, hubo varios muertos y numerosos heridos y mutilados.
14 Zariá (La Aurora): revista científica y política marxista editada legalmente en Stuttgart (Alemania), desde 1901 hasta

1902, por la Redacción de Iskra. Salieron en total cuatro números. Zariá criticó el revisionismo ruso e internacional y
defendió los fundamentos teóricos del marxismo.
15 Provincia (gubernia): unidad territorial y administrativa en Rusia. La provincia se dividía en distritos (uezd) y éstos

a su vez en subdistritos (vólost). Este sistema existía hasta 1929.


Documento secreto

gobernantes. Nos proponemos referirnos con más detalles en el próximo número de


nuestro periódico a este notable documento, lo mismo que a su prefacio, escrito por
el señor R. N. S. Este prefacio, donde se advierte que su autor comprende el
significado político del movimiento obrero ruso, se distingue en todos los demás
aspectos por la inmadurez del pensamiento político que caracteriza a nuestros
liberales.
"Iskra", núm. 5, junio de 1901
Se publica según el texto
del periódico "Iskra"

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22

LOS PERSEGUIDORES DE LOS ZEMSTVOS Y LOS ANIBALES DEL


LIBERALISMO16

Escrito en junio de 1901


Publicado por primera vez
en diciembre de 1901, en el
núm. 2-3 de la revista "Zariá"
Firmado: Y. P.
Se publica según el texto
de la revista cotejado con
el texto de la recopilación:
V. Ilín "En doce años", 1907

16 El artículo Los perseguidores de los zemstvos y los Aníbales del liberalismo lo escribió Lenin con motivo de haberse
publicado en 1901 el libro La autocracia y los zemstvos. Memoria confidencial de S. Y. Witte, ministro de Hacienda
(1899), con prólogo y comentarios de R, N. S. (P. B. Struve), que denunciaba la política del Gobierno zarista con
respecto a los zemstvos y ponía en evidencia la esencia burguesa 442 notas del liberalismo en Rusia. Lenin califica
irónicamente de Aníbales del liberalismo a los liberales rusos que, como escribió P. Struve, a semejanza de Aníbal (el
general cartaginés que juró no dejar de combatir contra Roma hasta el fin de sus días), habían jurado luchar contra la
autocracia.
Casi mes "y medio duró la discusión de! artículo en la Redacción de Iskra y Zariá, y con tal motivo se mantuvo una
animada correspondencia, en la que se reflejaron graves discrepancias en el seno de la Redacción en cuanto a la
táctica que debía seguir el partido marxista respecto del liberalismo burgués. Algunos miembros de la Redacción
consideraban justa la crítica que hacía Lenin del liberalismo, pero exigían que se suavizaran los términos severos de
la denuncia, el carácter polémico del artículo y la crítica del liberalismo que contenía. Lenin aceptó modificar algunas
formulaciones de escasa importancia, pero se mantuvo firme en lo referente al carácter polémico del artículo, los
términos empleados y su orientación, y en esa forma se publicó en el núm. 2-3 de Zariá, de diciembre de 1901. El
texto original no se ha conservado.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

27

Se ha dicho del campesino ruso que su mayor pobreza consiste en que casi no tiene
conciencia de esa pobreza; del hombre común o súbdito ruso puede decirse que,
siendo pobre en derechos civiles, lo es particularmente en lo relativo a la conciencia
de esa falta de derechos. De la misma manera que el mujik se ha acostumbrado a la
miseria sin salida, a vivir sin detenerse a pensar en las causas que la originan ni en la
posibilidad de acabar con ella, el hombre común ruso se habituó en general a la
omnipotencia del Gobierno, a vivir sin pensar en si podrá seguir sosteniéndose esa
omnipotencia". y si no existen, junto a ella, fenómenos que socavan el régimen
político caduco. Un excelente "antídoto" contra esa inconsciencia y ese letargo
políticos suelen ser los "documentos secretos"*, demostrativos de que no sólo
algunos criminales empedernidos o enemigos jurados del Gobierno, sino también sus
propios miembros —los ministros y el zar inclusive—, reconocen la inestabilidad de
la forma autocrática de gobierno y buscan, por todos los medios, mejorar su situación
que no les satisface en absoluto.
* Me refiero, por supuesto, tan sólo a ese tipo de "antídoto" que son las publicaciones de la prensa y que dista mucho de ser el
único y el mas eficaz".
Entre tales documentos figura la Memoria de Witte, quien, después de haber reñido
con Goremikin, ministro del n erior, con motivo de la implantación de las instituciones
os zemstvos en las regiones periféricas, decidió demostrar especialmente su
sagacidad y su devoción a la autocracia, extendiendo un acta de acusación contra los
zemstvos*.
* "La autocracia y los zemstvos". Memoria confidencial del ministro de Hacienda, S. Y. Witte, con prefacio y notas de R. N. S.,
insertada en Zariá. Stuttgart, Verlag von J. H. W. Dietz Nachf. (Stuttgart, edición de herederos de J. H. W. Dietz. —Ed.), 1901,
págs. XLIV y 212.
28

Se acusa a los zemstvos de ser incompatibles con la autocracia, de ser una institución
constitucional por su naturaleza misma, de que su existencia engendra inevitables
rozamientos y choques entre los representantes de la sociedad y los del Gobierno. La
requisitoria ha sido redactada sobre la base de un material muy extenso
relativamente y bastante bien elaborado, y como se refiere a un asunto político (por
lo demás, bastante peculiar), podemos estar seguros de que será leída con no menos
interés y no menor provecho que las actas de acusación publicadas hace tiempo por
nuestra prensa en relación con los procesos políticos.

I
Tratemos de examinar si justifican los hechos la afirmación de que nuestros zemstvos
son una institución constitucional, y si así fuere, en qué medida y en qué sentido
precisamente.
En esta cuestión tiene excepcional importancia la época en que fueron instituidos los
zemstvos. La caída del régimen de servidumbre fue un viraje histórico de tal magnitud
que no pudo menos de desgarrar el velo policial que cubría las contradicciones entre
las clases. La clase más cohesionada, más instruida y habituada al poder político —la
nobleza— expresó bien definidamente su afán de limitar el poder autocrático por
medio de instituciones representativas. La mención de este hecho en la Memoria de
Witte es muy aleccionadora. "En 1859-1860, en las asambleas de la nobleza ya se
habían hecho declaraciones acerca de que era necesaria una 'representación' general
de la nobleza, acerca del 'derecho de la nación rusa a tener sus representantes
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

electos para que actúen como consejeros del poder supremo'". "Se llegó incluso a
pronunciar 'a palabra 'constitución'." * "Algunos comités provinciales para asuntos
campesinos y miembros de estos comités convocados ante las comisiones redactoras
señalaron también que era necesario llamar a la sociedad a participar en la
administración. 'Los diputados aspiran evidentemente a una constitución', anotaba
Nikitenko en su diario en 1859."
* Dragománov. El liberalismo de los zemstvos en Rusia, pág. 4. El autor de la Memoria, señor Witte, omite con bastante
frecuencia indicar que copia a Dragománov (cfr., por' ejemplo, la Memoria, págs. 36-37, y el artículo mencionado, págs. 55-56),
aunque en otros pasajes alega a él

"Cuando, después de promulgado el Reglamento del 19 de lebrero de 186117 quedaron


frustradas las esperanzas depositadas en la autocracia y cuando, además, en el momento
en que se comenzó a aplicar dicho Reglamento fueron eliminados de la propia
administración los elementos considerados como demasiado 'rojos' (tal es el caso de N.
Miliutin), el movimiento en favor de la 'representación' se hÍ2o más unánime. Se expresó
en proposiciones presentadas ante muchas asambleas de la nobleza en 1862 y en una
serie de memoriales de estas asambleas celebradas en Nóvgorod, Tula, Smolensk, Moscú,
Petersburgo y Tver. El más notable es el de la asamblea de Moscú, que solicitaba la
autonomía administrativa local, el procedimiento judicial público, el rescate obligatorio
de las tierras campesinas, la publicidad del presupuesto, la libertad de prensa y la
convocación en Moscú de una Duma de los zemstvos18, con participación de todas las
clases, para que preparara un proyecto integral de reformas. Las más tajantes eran la
resoluciones y el memorial de la nobleza de Tver, del 2 de febrero, sobre la necesidad de
una serie de reformas civiles y económicas (por ejemplo, la igualación de derechos de los
estamentos, el rescate obligatorio de las tierras campesinas) y 'la convocación de
representantes electos de toda la nación rusa, como único medio de resolver
satisfactoriamente los Problemas suscitados, pero no resueltos por el Reglamento del 19
de febrero"**.

17 El 19 de febrero de 1861 Alejandro II firmó el Manifiesto y el "Reglamento" sobre los campesinos emancipados de
la dependencia feudal. La Reforma que abolió la servidumbre en Rusia fue impuesta por todo el curso del desarrollo
del país y la creciente amplitud del movimiento campesino contra la explotación feudal. El Gobierno zarista implantó
esta Reforma para asegurar en máximo grado los intereses de los terratenientes feudales: se conservó la posesión
agraria de los terratenientes y las tierras de los campesinos fueron declaradas propiedad de aquéllos. El campesino
podía recibir un nadiel (parcela) únicamente según la norma establecida estrictamente por la ley (y con el
consentimiento del terrateniente) pagando un rescate al Gobierno zarista, el cual abonaba previamente la suma
establecida a los terratenientes. Para amortizar la "deuda" de los campesinos se les concedió una prórroga de 49
años, al 6% de interés anual. Los atrasos en el pago del rescate aumentaban año tras año, siendo una pesada carga
para los campesinos. El rescate de los nadieles que acreditaba su propiedad era una verdadera expoliación por parte
de los terratenientes y el Gobierno zarista.
El viejo sistema de pago en trabajo sólo fue socavado por la Reforma y no destruido. Más de 1/5 de la tierra que
usufructuaban los campesinos bajo el régimen de servidumbre les fue recortado en favor de los terratenientes al
aplicarse la Reforma. Estas tierras recortadas o "recortes", como las llamaban, eran lo mejor de las parcelas
campesinas (prados, abrevaderos, pastos, etc.), sin los cuales los campesinos no- podían dedicarse a una actividad
agropecuaria independiente. Según cálculos aproximados, después de la Reforma los nobles tenían 71.500.000
deciatinas de tierras, y los millones y millones de campesinos 33.700.000.
Hasta concluir el contrato de rescate, se consideraba a los campesinos "temporalmente dependientes" del
terrateniente, a quien debían rendir tributos fructuarios o monetarios.
Lenin calificó la Reforma de 1861 como el primer acto de violencia masiva contra el campesinado en beneficio del
capitalismo naciente en la agricultura.
18 Zemski Sobor (Duma de los zemstvos): nombre de la institución representativa de todo el pueblo, extendido en las

publicaciones rusas de la década del 60 del siglo XIX.


Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

** Dragománov, 5. Interpretación abreviada en la Memoria, pág. 64, con una referencia no a Dragománov, sino a la revista
Kólokol19, núm. 126, y a la Revue des deux Mondes20, 1862, 15 de junio, citadas por él.

A pesar de las sanciones administrativas y judiciales impuestas a los promotores del


memorial de Tver*** —continúa Drugománov— (en realidad, no directamente por el
memorial, sino por motivar con aspereza el abandono colectivo del cargo de mediadores
de paz21), declaraciones concebidas en el mismo espíritu fueron presentadas también
ante diversas asambleas de la nobleza en 1862 y comienzos de 1863, en las que, al mismo
tiempo, se elaboraban proyectos de autonomía administrativa local.
*** A propósito, hace poco (el 19 de abril del año en curso, es decir, de 1901) falleció en su finca patrimonial, en la provincia
de Tver, uno de dichos promotores, Nikolái Alexándrovich Bakunin, hermano menor del famoso M. A. Bakunin. Nikolái
Alexándrovich, su hermano menor Alexéi y otros mediadores firmaron el memorial de 1862. Este memorial —informa el
autor de la nota sobre N. A. Bakunin, aparecida en uno de nuestros periódicos— fue causa del castigo impuesto a sus
firmantes. Después de un año de reclusión cumplida en la fortaleza de Pedro y Pablo, los presos recuperaron la libertad,
pero Nikolái Alexándrovich y su hermano Alexéi no fueron perdonados (no firmaron el pedido de indulto), por lo cual se les
prohibió ocupar en adelante cargos públicos. A partir de entonces, Nikolái Alexándrovich no volvió a dedicarse —no podía
hacerlo, por otra parte— a la actividad social... ¡Así castigaba nuestro Gobierno en la época de las más "magnas reformas"
a los nobles terratenientes que actuaban legalmente! Y eso tuvo lugar en 1862, antes de la insurrección polaca22, cuando
incluso Katkov proponía convocar el Zemski Sobor de toda Rusia.
30

En aquella época, el movimiento constitucionalista se desarrolló también entre los


raznochintsi23, expresándose en la formación de sociedades secretas y la edición de
proclamas más o menos revolucionarias, tales como Velikorúss (de agosto a noviembre
de 1861; en su publicación participaron oficiales del ejército, entre otros Obruchev),
Zémskaya Duma (1862), Zemliá y Volia (1862-1863)... En la época de Velikorúss se emitió
también un proyecto de memorial que debía ser presentado al zar, según decían muchas
personas, con motivo de la celebración del milenio de Rusia (agosto de 1862)." En dicho
proyecto se decía, en particular: "Dignaos, soberano, convocar en una de las capitales de
nuestra patria rusa, en Moscú o en Petersburgo, a los representantes de la nación rusa, a
fin de que redacten una constitución para Rusia..."*
* Cfr. con V. Búrtsev. En cien años, pág. 39.

Si recordamos, además, la proclama Molodaya Rossía24, las numerosas detenciones


y los castigos draconianos impuestos a delincuentes "políticos" (Obruchev, Mijáilov y
otros), que culminaron con la ilegítima y fraguada condena a trabajos forzados de
Ghernishevski, será claro para nosotros el ambiente social que dio origen a la reforma

19 Kólokol (La Campana): revista que tenía por divisa "Vivos voco!" ("¡Llamo a los vivos!"). La editaron A. I. Herzen y N.
P. Ogariov desde julio de 1857 hasta abril de 1865 en Londres y desde 1865 hasta julio de 1867 en Ginebra. Aparecía
mensualmente y durante algún tiempo quincenalmente, difundiéndose ampliamente por toda Rusia. Kólokol fustigó
las arbitrariedades de la autocracia, la rapacidad y las malversaciones de los funcionarios y la despiadada explotación
de los campesinos por los terratenientes, hizo llamamientos revolucionarios y contribuyó al despertar de las masas
para la lucha contra el Gobierno zarista y las clases dominantes.
Kólokol se encontraba a la cabeza de la prensa revolucionaria que aparecía sin censura, precursora de la prensa obrera
en Rusia, y desempeñó un papel importante en el desarrollo del movimiento democrático general y revolucionario,
en la lucha contra la autocracia y el feudalismo.
20 Revue des deux Mondes (La Revista de los Dos Mundos): revista mensual francesa de tendencia burguesa liberal;

se publicó en París de 1829 a 1940.


21 Mediadores de paz; cargo administrativo instituido por el Gobierno zarista en el período de aplicación de la Reforma

campesina de 1861. A los mediadores de paz los nombraban los gobernadores de entre los nobles del lugar para
investigar y resolver los conflictos que surgían entre los campesinos y los terratenientes al aplicarse el "Reglamento"
sobre la liberación de los primeros; de hecho, estaban llamados a velar por los intereses de los terratenientes.
22 Se trata de la insurrección de 1863-1864 por la liberación nacional de Polonia y el derrocamiento de la autocracia

zarista. La insurrección fue brutalmente aplastada por las tropas zaristas.


23 Raznochintsi (intelectuales de origen plebeyo): personas instruidas, que procedían de distintos sectores de los

mercaderes, del clero, de la pequeña burguesía y del campesinado.


24 Molodaya Rossia (La Joven Rusia): proclama que publicó en mayo de 1862 el círculo de estudiantes revolucionarios

de Moscú dirigido por P. G. Zaichnevski. Fustigaba el régimen autocrático y feudal de Rusia, denunciaba la política
conciliadora de los liberales y exhortaba a luchar para derrocar la monarquía y crear una "república rusa social y
democrática", basada en la unión voluntaria federativa de las distintas regiones.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

de los zemstvos. Al decir que "la idea de la formación de las instituciones de los
zemstvos era política, sin duda alguna" y que en las esferas gubernamentales "tenían
indudablemente en cuenta" el espíritu liberal y constitucionalista que impregnaba la
sociedad, la Memoria de Witte sólo dice una verdad a medias.
31

El punto de vista oficial y burocrático sobre los fenómenos sociales, que en todas
partes manifiesta el autor de la Memoria, se pone de relieve también aquí, se pone
de relieve en hacer caso omiso del movimiento revolucionario y en disimular las
draconianas medidas represivas que el Gobierno aplicó para defenderse del embate
del "partido" revolucionario. Cierto es que, a nuestro juicio actual, es extraño decir
que a comienzos de la década del 60 existiese y ejerciera su embate un "partido"
revolucionario. Cuarenta años de experiencia histórica nos han hecho mucho más
exigentes respecto a lo que puede llamarse movimiento revolucionario y embate
revolucionario. Pero no se debe olvidar que entonces, después de treinta años del
régimen de Nicolás I, nadie podía prever aún el curso que seguirían los
acontecimientos, nadie podía determinar la verdadera fuerza de resistencia del
Gobierno, la verdadera fuerza de la indignación popular. Animación del movimiento
democrático en Europa; efervescencia en Polonia; descontento en Finlandia;
exigencia de reformas políticas por parte de toda la prensa y de toda la nobleza
difusión de Kólokol en toda Rusia; vigorosa prédica de Chernishevski, quien aun con
sus artículos sometidos a censura sabía educar a auténticos revolucionarios;
aparición de proclamas; excitación entre los campesinos, a los cuales "muy
frecuentemente"* se tuvo que obligar, con ayuda de la fuerza armada y con
derramamientos de sangre, a aceptar el "Reglamento" 25 que los despojaba de todo;
renuncias colectivas de mediadores de paz26, procedentes de la nobleza, a aplicar tal
"Reglamento"; disturbios estudiantiles; en tales circunstancias el político más
prudente y lúcido tenía que reconocer que era perfectamente posible un estallido
revolucionario y que existía el peligro más serio de una insurrección campesina.
* I. Panteléev. De los recuerdos sobre la década del 60; pág. 315 de la recopilación titulada Na slávnom postú27. Este articulito
reúne algunos hechos muy interesantes acerca de la efervescencia revolucionaria de los años 1861 y 1862 y acerca de la reacción
policiaca... "A principios de 1862, la atmósfera social llegó a ser tensa en extremo; la menor circunstancia podía imprimir de
súbito al curso de la vida una u otra dirección. Este papel lo desempeñaron precisamente los incendios de mayo de 1862 en
Petersburgo." Comenzaron el 16 de mayo, pero se destacaron particularmente los días 22 y 23. En este último día se produjeron
cinco incendios; el 28 de mayo ardió el edificio Apraxin28 y una amplia. zona circundante. La gente empezó a acusar de estos
incendios a los estudiantes y los periódicos se hicieron eco de esos rumores. La proclama Molodaya Rossia, que declaraba una
guerra a muerte a todo el régimen existente y justificaba todos los medios, fue considerada como confirmación de los rumores
de que los incendios eran intencionados. "Después del 28 de mayo se proclamó en Petersburgo algo parecido a la ley marcial."
Un comité especial, constituido al efecto, quedó facultado para adoptar medidas de excepción con vistas a proteger la capital.
La ciudad fije dividida en tres sectores, con gobernadores militares al frente. Para entender en las causas sobre incendios se

25 Véase la nota 17.


26 Lenin se refiere a los mediadores de paz (véase la nota 22) de tendencia liberal de la provincia de Tver que se
negaron a aplicar el "Reglamento". Acordaron guiarse en su gestión por las decisiones de la asamblea de nobles de
su provincia. En febrero de 1862 esta asamblea calificó de insatisfactorio el "Reglamento", exigía que el Gobierno
ayudara inmediatamente a los campesinos a rescatar sus parcelas y que se abrieran varias instituciones democráticas.
Los mediadores de paz de Tver fueron detenidos por el Gobierno zarista y condenados a más de dos años de reclusión
cada uno.
27 Na slávnom postú (En un puesto glorioso): recopilación literaria que publicaron los populistas en homenaje al 40

aniversario (1860-1900) de la actividad literaria y pública de su ideólogo, N. K. Mijailovski.


28 Edificio Apraxin: mercado de Petersburgo sito en la calle Sadóvaya. Debe el nombre a su propietario, el conde

Apraxin.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

formó una corte marcial. Fueron suspendidos, por un término de ocho meses, Sovremennik 29 y Rásskoe Slovo30, clausurado Den
31, de Axákov, y hechas públicas severas reglamentaciones provisionales para la prensa (ratificadas ya el 12 de mayo, es decir,

antes de que empezaran los incendios. Por consiguiente, al "curso de la vida" se le había imprimido una marcada orientación
hacia la reacción e independientemente de los incendios, a pesar de la opinión del señor Pantcléev) y las normas de control de
las imprentas. Se practicaron numerosas detenciones de carácter político (Chernishevski, N. Ser— no-Solovióvich, Rimarenko y
otros), se clausuraron las escuelas dominicales32 y las salas de lectura públicas. En Petersburgo, las conferencias públicas
sufrieron toda clase de trabas; fueron clausurados la segunda sección de Literaturni Fond 33 y hasta el Club de Ajedrez34 .
La comisión investigadora no pudo establecer ninguna relación entre los incendios y la política. Stolbovski, miembro de dicha
comisión, relató al señor Panteléev "cómo se logró desenmascarar en la comisión a los principales testigos falsos, quienes según
parece, no eran sino simples instrumentos de los agentes de policía" (325-326). Así pues, existe muy serio fundamento para
suponer que los rumores acerca de los estudiantes incendiarios habían sido difundidos por la policía. Por consiguiente, aun en
el apogeo de la "época de las magnas reformas",, la ignorancia popular era explotada del modo más ignominioso para calumniar
a los revolucionarios y a quienes protestaban.
32

En tal situación el Gobierno autocrático, que consideraba que su misión suprema


consistía, por un lado, en preservar a toda costa la omnipotencia y la
irresponsabilidad de la camarilla cortesana y del ejército de funcionarios sanguijuelas
y, por el otro, apoyar a los peores representantes de las clases explotadoras, no podía
proceder de otro modo que exterminando implacablemente a algunos elementos,
enemigos conscientes e irreductibles de la tiranía y la explotación (o sea, a los
"cabecillas" del "partido revolucionario"), y aterrorizando y sobornando mediante
pequeñas concesiones a la masa de descontentos. Trabajos forzados para quienes
prefirieron callar antes que vomitar estúpidas 0 hipócritas alabanzas a la "gran
liberación"; reformas (inofensivas para la autocracia y las clases explotadoras) para
quienes se llenaron la boca con el liberalismo del Gobierno y se extasiaron ante la era
de progreso.
33

No queremos decir que esta táctica policíaca reaccionaria bien calculada fuera
comprendida con nitidez y aplicada sistemáticamente por todos o siquiera por
algunos miembros de la camarilla gobernante. Por supuesto que podía haber
miembros que, debido a su mediocridad, no reflexionaban sobre esa táctica en su
conjunto y se entusiasmaban ingenuamente por el "liberalismo", sin advertir su
envoltura policíaca. Pero en general no cabe duda de que la experiencia y la razón
colectivas de los gobernantes los obligaban a aplicar indeclinablemente esta táctica.

29 Sovreménnik (El Contemporáneo): revista mensual científica, política y literaria; apareció en Petersburgo desde
1836 hasta 1866. Fue la mejor publicación de su tiempo y reflejaba las aspiraciones dé la democracia revolucionaria;
ejerció gran influencia en los elementos progresistas de la sociedad rusa, sobre todo entre los jóvenes de tendencia
revolucionaria. Durante la Reforma campesina fue el portavoz de la democracia revolucionaria, predicó las ideas de
la revolución, de la lucha de masas para derrocar el zarismo y defendió los intereses del campesinado. En 1886 fue
clausurada por el Gobierno zarista.
30 Rússkoe Slovo (La Palabra Rusa): revista mensual literaria y política; se editó en Petersburgo desde 1859 hasta 1866.

Fue una de las publicaciones progresistas e influyentes y tuvo gran ascendiente sobre la juventud avanzada de la
década del 60. En 1866 fue clausurada por el Gobierno zarista.
31 Den (El Día): diario de orientación eslavófila; se publicó en Moscú desde 1861 hasta 1865.
32 Escuelas dominicales: escuelas para adultos; funcionaban los domingos y se proponían iniciar en la instrucción a los

obreros analfabetos o semianalfabetos; sus organizadores y maestros eran intelectuales progresistas que cumplían
esta labor gratuitamente.
33 Literalumi Fond (Sociedad del Fondo Literario para ayudar a los escritores y hombres de ciencia necesitados, y a sus

familias): sociedad legal fundada en Petersburgo en 1859. Con el pretexto de realizar beneficiencia entre los literatos
y hombres de ciencia necesitados, los organizadores de la sociedad intentaron agrupar a los intelectuales de
tendencia progresista y revolucionaria. En abril de 1862 se intentó crear una organización estudiantil legal, mediante
la fundación de la "Sección de ayuda a los estudiantes pobres", encabezada por un comité de estudiantes. Gran parte
de los miembros del comité estaba vinculada con la organización revolucionaria ilegal Tierra y Libertad. En junio de
ese mismo año dicha "Sección" fue clausurada por el Gobierno zarista.
34 El Club de Ajedrez se fundó en enero de 1862 en Petersburgo. Entre sus socios figuraban los partidarios de Tierra y

Libertad, organización revolucionaria clandestina. En la práctica, este Club de Ajedrez era un club de literatos, el
centro de la vida política y social de los intelectuales progresistas de tendencia revolucionaria en Petersburgo. En
junio de 1862 fue clausurado por el Gobierno zarista.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

No en vano la mayoría de los dignatarios y altos funcionarios cursó durante largos


años la escuela del servicio y el adiestramiento policíaco bajo el régimen de Nicolás I,
y eran, por así decirlo, toros corridos. Ellos recordaban que los monarcas o bien
coqueteaban con el liberalismo, o bien eran verdugos de los hombres como
Radíschev y "azuzaban" a los Arakchéev contra los fieles súbditos; recordaban el 14
de diciembre de 182535 y cumplían la misma función de gendarmería europea que el
Gobierno ruso ejecutó en 1846 y 1849 36. La experiencia histórica de la autocracia no
sólo obligaba al Gobierno a seguir la táctica de intimidación y depravación, sino que
también incitaba a muchos liberales independientes a recomendar esa táctica al
Gobierno. He aquí, para demostrar la certeza de esta última opinión, los
razonamientos de Kóshelev y de Kavelin. En su folleto La Constitución, la autocracia
y la Duma de los zemstvos (Leipzig, 1862), A. Kóshelev se pronuncia contra la
Constitución y por la Duma de los zemstvos consultiva y prevé la siguiente objeción:
34

"Convocar una Duma de los zemstvos significa llevar a Rusia a una revolución, es decir, a
la repetición en nuestro país de los États généraux37, que se convirtieron en Convención 38
y culminaron su actividad con los acontecimientos de 1792, con las proscripciones, la
guillotina, las náyades*. etc."
* Violencias en masa. — Ed.
"No, señores —responde Kóshelev—, no es la convocación de la Duma de los zemstvos lo
que abre o prepara el terreno para la revolución, como la entienden ustedes, sino más
bien y más certeramente la producen el comportamiento indeciso y contradictorio del
Gobierno, un paso adelante y un paso atrás, las ordenanzas y leyes difíciles de cumplir,
los grilletes impuestos al pensamiento y a la palabra; la vigilancia policiaca (manifiesta y,
peor aún, secreta) ejercida sobre las acciones de los estamentos y de particulares, las
persecuciones mezquinas de ciertas personalidades, la dilapidación del tesoro público
donde se efectúan gastos y recompensas excesivos e irracionales, la ineptitud de los
estadistas y su ignorancia de los asuntos de Rusia, etcétera, etcétera. En un país que acaba
de salir de largos años de opresión pueden llevar con mayor certeza aún a la revolución
(otra vez en el sentido en que la entienden ustedes) las ejecuciones de militares, las
mazmorras y los confinamientos, pues bis viejas heridas son incomparablemente más
sensibles y dolorosas que las nuevas. Pero no tengan miedo: en nuestro país no habrá una

35 Decembristas: revolucionarios de la nobleza rusa que se sublevaron el 14 .. de diciembre de 1825 contra la


autocracia. La sublevación fue derrotada por las tropas zaristas y sus -participantes ejecutados o deportados en
régimen penitenciario a Siberia.
Lenin consideraba muy meritoria la actividad de los decembristas porque fueron los primeros combatientes
revolucionarios que fundaron organizaciones revolucionarias clandestinas y se alzaron en armas contra la autocracia
y el feudalismo. Señalaba que, a pesar de su estrechez de clase, los decembristas habían demostrado abnegación,
elevado patriotismo y una actitud revolucionaria, y que el movimiento que organizaron tuvo importancia, dando
comienzo al movimiento democrático revolucionario en Rusia.
36 Se trata de la participación de las tropas del zar ruso Nicolás I en el aplastamiento del movimiento revolucionario

por la liberación nacional en varios países de Europa Occidental. En 1848 el zar introdujo las tropas en Rumania,
Polonia, los países del Báltico y en la Ucrania de la margen derecha e hizo un préstamo de seis millones al emperador
de Austria para sofocar el movimiento de liberación nacional en Italia: En 1849 con ayuda de las tropas ¿aristas fue
aplastada la revolución en Hungría.
37 États généraux (Estados Generales): asamblea estamental representativa instituida en Francia desde el siglo 5yIV

hasta el XVIII; estaba integrada por representantes de la nobleza, el clero y el tercer estado o estado llano, que eran
convocados por el rey para solucionar los problemas administrativos y financieros. Debido al incremento del
absolutismo, los Estados Generales no se reunieron durante 175 años, desde 1614 hasta 1789. En esa fecha, en plena
maduración de la revolución burguesa, Luis XVI convocó los Estados Generales para resolver la crisis financiera. Bajo
la presión de las masas populares, los diputados del tercer estado se proclamaron Asamblea Nacional.
38 Convención: asamblea representativa en Francia, suprema institución legislativa creada en el período de la

revolución burguesa en Francia a fines del siglo XVIII; duró del 20 de septiembre de 1792 al 26 de octubre de 1795.
Fue elegida a raíz del destronamiento del rey Luis XVI.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

revolución como la efectuada en Francia, según ustedes, por los periodistas y otros
hombres de letras. Esperamos también que en Rusia no se constituirá (aunque esto es
más difícil de asegurar) una sociedad de cabezas exaltadas, temerarias, que escojan el
asesinato como medio para alcanzar sus fines. Pero es mucho más probable y peligroso
que, imperceptiblemente para la policía de los. zemstvos, la urbana y la secreta, bajo la
influencia de la escisión, se llegue a un entendimiento entre los campesinos y la pequeña
burguesía de la ciudad, a los que se unirán jóvenes y adultos, autores y adeptos de
Velikorúss, Molodaya Rossía. etc. Tal entendimiento que hará tabla rasa de todo y
predicará la igualdad no ante ¡a ley, sino a despecho de ella ¡qué liberalismo
incomparable! ¡Por supuesto, nosotros estamos por la igualdad, pero por una igualdad no
a despecho de la ley, esa ley que destruye la igualdad!), que no preconizará la comunidad39
popular, histórica, sino su engendro morboso, ni el poder de la razón, tan temible para
algunos politicastros del Estado, sino el poder de la fuerza bruta, a la cual recurren
gustosos ellos mismos; tal entendimiento, digo, es mucho más posible en nuestro país y
puede ser mucho más fuerte que una oposición moderada, de pensamientos leales e
independiente al Gobierno, oposición tan abominable para nuestros burócratas, que la
traban y tratan de ahogarla por todos los medios. No crean que el partido de la prensa
interior, secreta y anónima es poco numeroso y débil y no se imaginen haberse apoderado
de sus ramas y raíces. ¡No! Al prohibir que la juventud termine sus estudios, al elevar
travesuras a la categoría de delitos contra el Estado y al recurrir a toda clase de mezquinas
persecuciones y vigilancias han decuplicado la fuerza de este partido, lo han difundido y
multiplicado en todo el Imperio. ¿A qué recurrirán nuestros hombres de Estado, si este
entendimiento provoca la explosión? ¿A la fuerza armada? Pero ¿se podrá contar con ella
de seguro?" (págs. 49-51).
35

¿No es evidente la táctica que se deriva de las pomposas frases de este pasaje, táctica
consistente en exterminar a las "cabezas exaltadas" y a los adeptos del
"entendimiento entre los campesinos y la pequeña burguesía de la ciudad" y
satisfacer y dividir, haciendo concesiones, a la "oposición moderada, de
pensamientos leales"? Sólo que el Gobierno resultó ser más inteligente y hábil de lo
que se imaginaban los señores Kóshelev y salió del paso con concesiones menores
que la convocación de una Duma de los zemstvos "consultiva".
He aquí una carta particular de K. D. Kavelin a Herzen fechada el 6 de agosto de 1862:
"...A mi juicio, las noticias que llegan de Rusia no son tan malas. No ha sido detenido
Nikolái, sino Alexandr Solovióvich. Las detenciones no me asombran ni me parecen
indignantes, lo confieso. El partido revolucionario considera aceptables todos los

39 Comunidad (rural): forma de usufructo mancomunado de la tierra por los campesinos que existía en Rusia; se
caracterizaba por una rotación obligatoria de los cultivos y por la indivisibilidad de los bosques y los pastos. Los rasgos
principales de la comunidad rural rusa eran la caución solidaria (responsabilidad colectiva obligatoria de los
campesinos por el pago puntual y completo de los impuestos y por el cumplimiento de toda clase de prestaciones en
favor del Estado y de los terratenientes), la redistribución sistemática de la tierra comunal, sin derecho a rechazar la
parcela otorgada, y la prohibición de comprarla y venderla.
Los terratenientes y el Gobierno zarista aprovechaban la comunidad para reforzar la opresión feudal y para arrancar
a los campesinos tributos de rescate e impuestos.
El problema de la comunidad motivó acaloradas discusiones y dio origen a multitud de escritos de economía. Los
populistas (véase la nota 60) dedicaron gran atención a la comunidad viendo en ella la garantía de Ja vía especial de
Rusia hacía el socialismo. Barajando tendenciosamente y falsificando los hechos, operando con los llamados
"promedios", los populistas trataban de demostrar que el campesinado comunal en Rusia poseía una "estabilidad"
especial, que la comunidad protegía a los campesinos de la penetración de las relaciones capitalistas en su vida, que
los "salvaba" de la ruina y de la diferenciación en clases. Lenin mostró con abundantes datos documentales y
estadísticos cómo se desarrollaban las relaciones capitalistas en el campo ruso y cómo el capital, penetrando en la
comunidad rural patriarcal, dividía al campesinado en clases antagónicas: los kulaks y los campesinos pobres.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

medios para derrocar el Gobierno, y éste se defiende con todos los medios a su
alcance. Otra cosa fueron las detenciones y confinamientos durante el Gobierno del
infame Nicolás. Los hombres perecían por sus ideas, sus convicciones, su fe y sus
palabras. Quisiera verte en el lugar del Gobierno para saber cómo obrarías contra los
partidos que, en secreto y en público, actúan contra ti. Yo quiero a Chernishevski, le
quiero muchísimo, pero no he visto jamás a un brouillon" (pendenciero, regañón,
intratable individuo que siembra cizaña) "semejante, un hombre tan desprovisto de
tacto y tan presuntuoso. ¡Perderse por nada, absolutamente por nada! Hoy no existe
la menor duda de que los incendios están relacionados con las proclamas."*
* Citamos de la traducción alemana de la correspondencia entre K. D. Kavelin e I. S. Turguénev con A. I. Herzen, editada por
Dragománov: Bibliothek russischer Denkwürdigkeiten, herausgegeben von Th. Schiemann, Bd. 4, S. 65-66. Stuttgart, 1894
(Biblioteca de obras maestras de la literatura rusa, editada por T. Schiemann, t. 4, págs. 65-66, Stuttgart, 1894. —Ed.).
He aquí un botón de muestra de la profundidad de pensamiento de un profesor-
lacayo ! La culpa de todo la tienen esos revolucionarios, tan seguros de sí mismos que
silban a los liberales vanilocuentes, tan provocativos que actúan en secreto y en
público contra el Gobierno y tan desprovistos de tacto que van a parar a la fortaleza
de Pedro y Pablo40. Si se hallara en el poder, también él, profesor liberal, reprimiría
"por todos los medios" a esa gente.
36

II
Así pues, la reforma que instituyó los zemstvos fue una de las concesiones que la ola
de excitación pública y el embate revolucionario arrancó al Gobierno autocrático.
Hemos caracterizado con especial detalle este embate para completar y corregir lo
expuesto en la Memoria, cuyo autor burócrata ha velado la lucha que originó esta
concesión. Pero el carácter ambiguo y cobarde de esta concesión se describe con
suficiente claridad también en la Memoria:
"Al comienzo, apenas iniciada la reforma para establecer los zemstvos, el propósito era
sin duda dar un primer paso hacia la implantación de instituciones representativas*, pero
luego, al ser reemplazados el conde Lanskóí y N. A. Miliutin por el conde Valúev, se
manifestó muy claramente el deseo —que no negaba ni el propio ex ministro del
Interior— de proceder con espíritu 'conciliador', de manera 'suave y evasiva'. 'El Gobierno
mismo no tiene una idea clara de sus propósitos', decía en aquel entonces. En una palabra,
se emprendió el intento de actuar evasivamente entre dos opiniones opuestas y,
satisfaciendo las aspiraciones liberales, preservar el orden existente, intento que
lamentablemente es repetido muy a menudo por los estadistas y que siempre da
resultados negativos para todos..."
* "Sin duda" el autor de la Memoria, que habla por boca de Leroy-Beaulieu, cae en la habitual exageración burocrática. "Sin
duda" ni Lanskói ni Miliutin tuvieron en cuenta nada realmente concreto; y es ridículo considerar como un "primer paso"
las frases evasivas de este último ("en principio es partidario de la Constitución, pero estima prematura su promulgación").

¡Es muy divertido aquí ese farisaico "lamentablemente"! El ministro de un gobierno


policíaco trata de presentar aquí como casual una táctica que ese gobierno no puede
dejar de seguir y que aplicó al promulgar las leyes de la inspección de trabajo, la ley
de la reducción de la jornada laboral (del 2 de junio de 1897) y que continúa aplicando
hoy (1901) mediante el coqueteo del general Vannovski con la "sociedad" 41.

40 Fortaleza de Pedro y Pablo: fortaleza enclavada frente al Palacio de Invierno (residencia del zar). En ella se
encarcelaba a los revolucionarios durante el zarismo.
41 Para aplacar la ola de indignación estudiantil, el general Vannovski, designado ministro de Instrucción Pública en

marzo de 1901, hizo declaraciones de tono liberal en las que expresó su "amor" por los estudiantes y su "cordial
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

37

"Por una parte, en la nota aclaratoria del reglamento sobre las instituciones de los
zemstvos se decía que la tarea de la ley proyectada consiste en desarrollar del modo más
completo y consecuente posible los principios de la autonomía administrativa local y que
'la administración de los zemstvos no es sino órgano especial de un solo y mismo poder
estatal'... En sus artículos, Sévernaya Pochta42, a la sazón órgano del Ministerio del
Interior, hacía alusiones muy claras a que las instituciones que se formaban serian una
escuela preparatoria de las instituciones representativas.
Por otra parte;.., la nota aclaratoria dice que las instituciones de los zemstvos son
particulares y sociales y se subordinan a las leyes generales sobre la misma base que las
diversas asociaciones y personas particulares...
Las mismas prescripciones del Reglamento de 1864 y sobre todo las medidas posteriores
adoptadas por el Ministerio del Interior respecto a las instituciones de los zemstvos
atestiguan con suficiente claridad que su 'independencia' infundía graves recelos y que se
temía dar el correspondiente desarrollo a estas instituciones, dándose perfecta cuenta a
qué llevaría.''' (La cursiva siempre es nuestra.)... "No cabe duda de que quienes tuvieron
que dar término a la reforma de los zemstvos la aplicaron sólo como concesión a la opinión
pública para, según dice la nota aclaratoria, 'poner límite a las esperanzas quiméricas y las
aspiraciones de libertad de los distintos estamentos, surgidas con motivo de la formación
de las instituciones de los zemstvos'; al mismo tiempo, estas personas la comprendían (¿la
reforma?) bien claro y procuraban impedir el correspondiente desarrollo del zemstvo,
imprimirle un carácter particular, limitar su competencia, etc. Tranquilizando a los
liberales con las promesas de que el primer paso no serla el último, hablando o, mejor
dicho, repitiendo las opiniones de los adeptos de la tendencia liberal sobre la necesidad
de dar a las instituciones de los zemstvos una autoridad efectiva e independiente, el
conde Valúev trató ya por todos los medios, al redactarse el Reglamento de 1864, de
restringir esta autoridad y someter las instituciones de los zemstvos a una rigurosa tutela
administrativa...
Al empezar a funcionar en la forma en que las creara el Reglamento de 1864, las
instituciones de los zemstvos, no presididas por una idea directriz y siendo un compromiso
entre dos tendencias opuestas, resultaron inadecuadas a la idea fundamental de la
autonomía, puesta en su base, y al régimen administrativo en el cual se les había insertado
mecánicamente y el cual, además, no había sido reformado y seguía siendo inadaptado a
las nuevas condiciones de vida. El Reglamento de 1864 trató de conciliar lo inconciliable
para satisfacer al mismo tiempo a los partidarios y a los adversarlos de la autonomía de
los zemstvos. A los primeros se les ofrecía las apariencias y la esperanza en el futuro, y,
para complacer a los segundos, la competencia de las instituciones de los zemstvos se
definía de manera sumamente elástica."
¡Qué frases atinadas dejan escapar a veces por descuido nuestros ministros, cuando
quieren poner la zancadilla a algún colega y manifestar su agudeza de espíritu! ¡Y
cuan útil sería para todos los benignos hombres comunes rusos y para todos los
admiradores de las "magnas" reformas colgar en su casa, con marco dorado, los
grandes preceptos de la sabiduría policíaca: "tranquilizar a los liberales con las
promesas de que el primer paso no será el último", "ofrecerles" "las apariencias y la

solicitud" por ellos. Aunque introdujo algunas reformas de escasa importancia en el terreno educacional, siguió
aplicando al estudiantado revolucionario medidas represivas: detenciones, confinamientos, expulsión de las
universidades, etc.
42 Sivernaya Pochta (El Correo del Norte): diario, órgano oficial del Ministerio del Interior del Gobierno zarista; se

publicó en Petersburgo desde el 1 de enero de 1862 hasta 1869.


Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

esperanza en el futuro"! Hoy sería útil sobre todo recordar estos preceptos al leer un
artículo o nota del periódico sobre la "cordial solicitud" del general Vannovski.
38

Así pues, desde el comienzo mismo, el zemstvo estaba condenado a ser la quinta
rueda del carro de la administración estatal rusa, rueda tolerada por la burocracia
únicamente en la medida en que no infringía su omnipotencia, en tanto que el papel
de los diputados de la población se limitaba a la práctica pura, a la simple ejecución
técnica del conjunto de tareas trazadas por la misma burocracia. Los zemstvos
carecían de órganos ejecutivos propios, debían actuar a través de la policía, no
estaban relacionados entre sí y fueron puestos desde el comienzo bajo el control de
la administración. Y después de haber hecho esta concesión tan inofensiva para sí, el
Gobierno empezó, al día siguiente de la implantación del zemstvo. a coartarlo y
restringirlo sistemáticamente: la todopoderosa camarilla burocrática no podía
entenderse bien con una representación elegida por todos los estamentos y se puso
a hostigarla por todos los medios. El resumen de datos sobre ese hostigamiento, pese
a que es incompleto a todas luces, constituye una parte muy interesante de la
Memoria.
Hemos visto cuan pusilánime e insensata fue la actitud de los liberales hacia el
movimiento revolucionario de principios de los años 60. En lugar de apoyar "el
entendimiento de la pequeña burguesía de la ciudad y los campesinos con los
adeptos de Velikorúss", tenían miedo a ese "entendimiento" e intimidaban con el
mismo al Gobierno. En lugar de alzarse en defensa de los líderes del movimiento
democrático, perseguidos por el Gobierno, se lavaron farisaicamente las manos y
justificaron al Gobierno. Y sufrieron un justo castigo por esa política traidora de
vanilocuencia retumbante y de vergonzosa debilidad. Después de haberse ensañado
con los hombres capaces no sólo de perorar, sino también de luchar por la libertad,
el Gobierno se sintió lo bastante fuerte para desplazar a los liberales incluso de las
posiciones modestas y secundarias que habían ocupado "con permiso de las
autoridades".
39

Mientras "el entendimiento de la pequeña burguesía de la ciudad y los campesinos"


con los revolucionarios constituía una seria amenaza, el propio Ministerio del Interior
balbuceaba acerca de la "escuela de instituciones representativas", pero tan pronto
como los alborotadores, "desprovistos de tacto y tan presuntuosos", y los
"pendencieros" fueron eliminados, a los "escolares" les sentaron las costuras sin
ceremonias. Empieza una epopeya tragicómica: mientras el zemstvo solicita la
ampliación de sus derechos, se los van cercenando inflexiblemente uno tras otro,
respondiendo a sus solicitudes con sermones "paternales". Pero dejemos que hablen
las fechas históricas, aunque sólo sean las mencionadas en la Memoria.
El 12 de octubre de 1866, una circular del Ministerio del Interior pone a los
funcionarios de los zemstvos en completa dependencia de las instituciones
gubernamentales. El 21 de noviembre de 1866 se promulga una ley que restringe el
derecho de los zemstvos de imponer gravámenes a los establecimientos comerciales
e industriales. En 1867, en la asamblea de los zemstvos de Petersburgo, esta ley es
criticada acerbamente y se decide (a propuesta del conde A. P. Shuválov) pedir al
Gobierno que los problemas afectados, por dicha ley sean discutidos 'en común y
simultáneamente por la administración central y el zemstvo". El Gobierno responde
a esa petición clausurando las instituciones de los zemstvos de Petersburgo y
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

recurriendo a represalias: Kruze, presidente del Consejo del zemstvo de San


Petersburgo, es desterrado a Oremburgo, el conde Shuválov a París, y al senador
Liuboschinski se le obliga a dimitir. Sévernaya Pochta, órgano del Ministerio del
Interior, publica un artículo en el que "esta medida punitiva tan severa se explica por
el hecho de que desde la apertura misma de sus sesiones, las asambleas de los
zemstvos obraron infringiendo la ley" (¿Qué ley?, ¿Y por qué los transgresores de la
ley no fueron llevados ante los tribunales?, ¿Es que no acababa de instituirse una
justicia rápida, ecuánime y misericordiosa?) "y en lugar de apoyar a las asambleas de
los zemstvos de otras provincias, aprovechando los derechos concedidos por
disposición soberana para velar de hecho por los intereses económicos locales de su
incumbencia" (es decir, en vez de obedecer dócilmente y cumplir los "propósitos" de
la burocracia), "manifestaron constantemente, por una exposición inexacta de la
cuestión y por una interpretación errónea de las leyes, el deseo de despertar la
desconfianza y la falta de respeto al Gobierno". No es de extrañar que después de tal
amonestación "los otros zemstvos no apoyaron al de Petersburgo, aunque la ley del
21 de noviembre de 1866 provocara un fuerte descontento en todas partes; muchos
proclamaron en las asambleas que esa ley equivalía a la supresión de los zemstvos".
40

El 16 de diciembre de 1866 aparece una "aclaración" del Senado, concediendo a los


gobernadores el derecho de negar la confirmación de cualquier persona elegida por
la asamblea del zemstvo que ellos consideren desafecta. El 4 de mayo de 1867 viene
otra aclaración del Senado: contradice la ley la comunicación de los propósitos del
zemstvo a las demás provincias, pues las instituciones de los zemstvos deben
administrar los asuntos locales. El 13 de junio de 1867, por decisión del Consejo de
Estado, sancionada por el soberano, se prohíbe publicar, sin permiso de las
autoridades provinciales locales, las disposiciones adoptadas en las asambleas
públicas de los zemstvos, urbanas y de los estamentos, los informes sobre las
asambleas, los debates en ellas, etc. Además, la misma ley amplia los poderes de los
presidentes de las asambleas de los zemstvos, les otorga el derecho de clausurar las
asambleas y les obliga a clausurar, bajo pena de castigo, las asambleas en las que se
sometan a discusión las cuestiones que discrepan de la ley. La sociedad acogió esta
medida con bastante animadversión y la consideró como grave restricción de la
actividad de los zemstvos. "Todo el mundo sabe —anotaba Nikitenko en su diario—
que el zemstvo está atado de pies y manos por la nueva ley, en virtud de la cual los
presidentes de las asambleas y los gobernadores recibieron un poder casi ilimitado
sobre los zemstvos." La circular del 8 de octubre de 1868 concede a los gobernadores
la facultad de autorizar o no la publicación de los informes incluso de los consejos de
los zemstvos y limita las relaciones entre ellos.
41

En 1869 se instituye el cargo de inspector de escuelas públicas con vistas a desplazar


el zemstvo de la dirección efectiva de la instrucción pública. Un reglamento del
Comité de Ministros, ratificado el 19 de septiembre de 1869 por el soberano,
establece que "ni por su composición ni por sus principios fundamentales las
instituciones de los zemstvos son autoridades gubernamentales". La ley del 4 de julio
de 1870 y la circular del 22 de octubre de 1870 confirman y refuerzan la dependencia
de los funcionarios de los zemstvos respecto a los gobernadores. En 1871, la
instrucción impartida a los inspectores de escuelas públicas les otorga el derecho de
destituir a los maestros, reconocidos desafectos, y suspender toda decisión del
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

consejo de escuela para remitirla a consideración del patrocinador de escuelas. El 25


de diciembre de 1873, en un rescripto dirigido al ministro de Instrucción Pública,
Alejandro II expresa su temor de que, debido a una vigilancia patrocinadora
insuficiente, la escuela pública puede convertirse "en instrumento de corrupción
moral del pueblo, y ya se 'han descubierto algunas tentativas en ese sentido" y ordena
ajos mariscales de la nobleza contribuir, con su participación más directa, a asegurar
la influencia moral de esas escuelas. Más tarde, en 1874, aparece un nuevo
Reglamento de las escuelas públicas, que pone todas las funciones administrativas
en manos de sus directores. El zemstvo "protesta", si se puede calificar sin ironía de
protesta la solicitud de que la ley sea revisada con participación de representantes
de los zemstvos (solicitud del zemstvo de Kazan, de 1874). Por supuesto que la
solicitud es desestimada. Etcétera, etcétera.

III
Tal fue el primer curso de ciencias enseñado a los ciudadanos de Rusia en la "escuela
de instituciones representativas", organizada por el Ministerio del Interior. Por
fortuna, además de los escolares políticos que escribían con motivo de las
declaraciones constitucionales de los años 60: "Es hora de dejarse de tonterías y
poner manos a la obra, y la obra está hoy en las instituciones de los zemstvos y en
ninguna parte más"*, también hubo en Rusia "pendencieros" insatisfechos con
semejantes consideraciones de "tacto" que llevaban al pueblo la prédica
revolucionaria.
* Carta que Kavelin escribió en 1865 a sus familiares con motivo de la solicitud de la nobleza moscovita de "convocar una
asamblea general de representantes de la tierra rusa para discutir las necesidades comunes a todo el Estado".
42

A pesar de que marchaban bajo la bandera de una teoría que en el fondo no era
revolucionaria, su prédica despertaba el descontento y la protesta de amplios
sectores de la juventud instruida. A despecho de la teoría utópica, que negaba la
lucha política, el movimiento condujo al enfrentamiento temerario de un puñado de
héroes con el Gobierno, a la lucha por la libertad política. Gracias a esa lucha —y sólo
a ella— la situación volvió a cambiar, el Gobierno se vio obligado otra vez a hacer
concesiones, y la sociedad liberal demostró otra vez su inmadurez política, su
incapacidad de apoyar a los luchadores y ejercer una auténtica presión sobre el
Gobierno. Las aspiraciones constitucionales del zemstvo se pusieron de manifiesto
con nitidez, pero resultaron un "arrebato" impotente, a pesar de que el liberalismo
de los zemstvos por sí mismo hubiera dado un considerable paso adelante en el
sentido político. Es particularmente notable su intento" de formar un partido
clandestino y de fundar su propio órgano político. La Memoria de Witte reúne datos
de algunas obras ilegales (de Kennan, Dragománov, Tijomírov) para caracterizar el
"camino resbaladizo" (pág. 98) emprendido por los zemstvos. A fines de los años 70
se celebraron congresos de liberales de los zemstvos. Los liberales decidieron
"adoptar las medidas necesarias para poner coto, aunque sea temporalmente, a la
actividad destructora del partido revolucionario extremista, pues estaban
convencidos de que nada podría obtenerse por medios pacíficos, si los terroristas
persistían en irritar e inquietar al Gobierno con amenazas y actos de violencia" (pág.
99). Así pues, en lugar de preocuparse de ampliar la lucha, de asegurar a
revolucionarios el apoyo de un sector social más o menos amplio y de organizar un
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

embate general (en forma de manifestación, de negativa de los zemstvos a efectuar


gastos obligatorios, etc.), los liberales empiezan otra vez con las mismas
consideraciones de "tacto": ¡"no irritar" al Gobierno!, ¡recurrir a los "medios
pacíficos", los mismos medios pacíficos que tan brillantemente habían demostrado
su futilidad en los años 60!*
* Dragománov decía con razón: "Hablando en propiedad, el liberalismo de Rusia ni siquiera puede hacer uso de 'medios
pacíficos', pues en nuestro país la ley prohíbe toda declaración en favor de un cambio de la dirección suprema. Los liberales de
los zemstvos habrían debido saltarse resueltamente esta prohibición y mostrar, así al menos, su fuerza tanto ante el Gobierno
como ante los terroristas. Puesto que los liberales de los zemstvos no mostraron tal fuerza, hoy ven que el Gobierno se apresta
a suprimir incluso las ya cercenadas instituciones de los zemstvos" (obra citada, págs. 41-42).
43

Se comprende que los revolucionarios no se avinieran a ningún cese o interrupción


de las hostilidades. Los miembros de los zemstvos fundaron entonces una "liga de
elementos opositores", transformada más tarde en "Sociedad de unión y autonomía
de los zemstvos", o "Unión de los zemstvos". El programa de la Unión de los zemstvos
exigía: 1) libertad de palabra y de prensa; 2) garantías de inviolabilidad personal; 3)
"convocación de una asamblea constituyente. El intento de editar folletos ilegales en
Galitzia fracasó (la policía austríaca secuestró los manuscritos y detuvo a las personas
que se proponían imprimirlos) y a partir de agosto de 1881 pasó a ser órgano de la
"Unión de los zemstvos" la revista Vólnoe Slovo43, que apareció en Ginebra bajo la
dirección de Dragománov (ex catedrático de la Universidad de Kiev). "En resumidas
cuentas —escribía el propio Dragománov en 1888—, ...la experiencia de la edición de
un órgano de los zemstvos — Vólnoe Slovo— no puede considerarse feliz, aunque
sólo sea porque los materiales propios de los zemstvos sólo empezaron a llegar
sistemáticamente a la Redacción desde fines de 1882, y en mayo de 1883 la edición
ya se había suspendido" (obra citada, pág. 40). El fracaso del órgano liberal fue
resultado natural de la debilidad del movimiento liberal.
44

El 20 de noviembre de 1878, Alejandro II pronunció en Moscú, ante los


representantes de los estamentos, un discurso en el que expresaba la esperanza de
contar con su "concurso para apartar a la juventud extraviada del nefasto camino al
que tratan de arrastrarla gentes mal intencionadas". Más tarde, un llamamiento a
que la sociedad preste su concurso apareció también en Pravítelstvenni Véstnik44
(1878, núm. 186). En respuesta, cinco asambleas de los zemstvos (las de Jarkov,
Poltava, Cheraígov, Samara y Tver) proclamaron la necesidad de convocar un Zemski
Sobor. "Se puede pensar asimismo" —escribe Witte, autor de la Memoria, después
de haber expuesto en detalle el contenido de los memoriales de dichas asambleas,
de los cuales sólo tres fueron publicados íntegramente— "que las declaraciones de
los zemstvos en favor de la convocación de un Zemski Sobor habrían sido mucho más
numerosas de no haber adoptado el Ministerio del Interior las medidas oportunas
para impedir la aparición de tales declaraciones: se cursó una circular a los mariscales

43 Vótnoe Slovo (La Palabra Libre): semanario primero, y a partir del núm. 37 publicación quincenal; se editó en
Ginebra de 1881 a 1883. Su objetivo era agrupar a los elementos de la- oposición y difundir ideas liberales acerca de
la necesidad de transformar el régimen social de Rusia "sobre la base de principios de libertad personal y de
administración autónoma". En realidad fue fundado con fines de provocación, y con la anuencia del departamento
de policía secreta, por los miembros de la Santa Guardia (organización secreta de las altas esferas de los nobles
terratenientes y los altos dignatarios zaristas).
A fines de 1882 la Santa Guardia se disolvió y a partir del núm. 52 (8 de enero de 1883) la publicación anunció que
era órgano de la Unión de los zemstvos, la cual en realidad no existía como organización permanente y formalmente
constituida.
44 Pravítelstvenni Véstnik (Boletín del Gobierno): diario, órgano oficial del Gobierno zarista; se publicó en Petersburgo

desde 1869 hasta 1917.


Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

de la nobleza, presidentes de las asambleas de los zemstvos de las provincias,


instándoles a que no permitieran ni siquiera la lectura de semejantes memoriales en
las asambleas. En algunos lugares los delegados fueron detenidos y deportados, y en
Chernígov se llegó a hacer evacuar el salón de sesiones por los gendarmes" (104).
Las revistas y los periódicos liberales apoyaron este movimiento; una petición de "25
notables ciudadanos moscovitas" elevada a Loris-Mélikov señalaba la conveniencia
de convocar una asamblea independiente de representantes de los zemstvos y
proponerle participar en el gobierno de la nación45. Al designar a Loris-Mélikov
ministro del Interior, el Gobierno, aparentemente, hacía una concesión. Pero nada
más que aparentemente, pues, lejos de darse algunos pasos decisivos, ni siquiera se
formularon declaraciones positivas y que no admitiesen tergiversaciones. Loris-
Mélikov citó a los directores de ediciones periódicas de Petersburgo y les expuso un
"programa": enterarse de los anhelos, necesidades, etc. de la población, brindar al
zemstvo, etc. la posibilidad de valerse de los derechos legítimos (¡el programa liberal
garantiza a los zemstvos los mismos "derechos" que la ley viene cercenando
sistemáticamente!), etc. El autor de la Memoria escribe:
45

"Por conducto de sus interlocutores —con ese fin, precisamente, habían sido
invitados— el ministro dio a conocer su programa a toda Rusia. En el fondo, el
programa no prometía nada concreto. Cada cual podía extraer de él lo que quisiera,
es decir, todo o nada. Tenía razón a su modo (¿sólo 'a su modo', y no 'de todos los
modos', absolutamente?) un volante clandestino de aquella época, al decir que en
dicho programa a la vez menea 'la cola del zorro' y rechina los dientes 'la boca del
lobo'. Este ataque al programa y su autor es tanto más comprensible cuanto, al
exponerlo a los representantes de la prensa, el conde recomendó con insistencia que
'no perturben ni agiten en vano con sus ilusiones soñadoras a la opinión pública'."
Pero los liberales de los zemstvos no prestaron oído a esa verdad expuesta en el
volante clandestino y tomaron el meneo de la "cola del zorro" por un "nuevo rumbo"
en el que podían confiar. "El zemstvo confiaba en el Gobierno y se simpatizaba con
él" —dice la Memoria de Witte, repitiendo las palabras del folleto ilegal Opiniones de
las asambleas de los zetnstvos sobre la situación actual de Rusia—, "por más que
temía adelantarse y dirigirle al Gobierno peticiones excesivas". Es característica la
confesión de los adeptos del zemstvo que exponen libremente sus opiniones: en su
congreso de 1880, la Unión de los zemstvos acaba de decidir "procurar que sea
establecida una representación popular central, con la condición imprescindible de
que existan una sola cámara y el sufragio universal". ¡Y esa decisión de procurar se
realiza mediante la táctica de "no adelantarse", "confiar" en las declaraciones
ambiguas y que no obligan a nada y "simpatizar" con ellas! Con una ingenuidad
imperdonable los miembros de los zemstvos se imaginaban que presentar peticiones
equivalía a "procurar", por lo cual las peticiones "de los zemstvos comenzaron a llover
en abundancia". El 28 de enero de 1881, Loris-Mélikov presentó un informe repleto
de obediencia y veneración proponiendo formar, una comisión de representantes
elegidos por los zemstvos, que elaborase los proyectos de leyes indicados por "su
augusta voluntad" y que sólo tuviese voz sin voto. Una conferencia especial,

45 En marzo de 1880, veinticinco personalidades del zemstvo de Moscú (catedráticos, escritores y abogados) elevaron

una petición al ministro del. Interior Loris-Mélikov en la que proponían ampliar los derechos de las asambleas de los
zemstvos y admitir la participación de sus representantes en la administración del Estado.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

designada por Alejandro II, aprobó esta medida; la conclusión de la Conferencia del
17 de febrero de 1881 fue ratificada por el zar, que sancionó asimismo el texto del
comunicado gubernamental propuesto por Loris-Mélikov.
46

"Es indudable —escribe Witte en su Memoria— que la institución de tal comisión


meramente consultiva no significaba todavía crear una constitución." Pero —
continúa— sería difícil negar que era otro paso (después de las reformas de los años
60) dado hacia la Constitución, y sólo hacia ella. Y el autor repite la noticia de la prensa
extranjera de que Alejandro II dijo acerca del informe de Loris-Mélikov: "Pero eso son
ya les Etats généraux"... "Lo que se nos propone no es otra cosa que la Asamblea dé
Notables de Luis XVI"46.
Por nuestra parte, señalemos que la realización del proyecto de Loris-Mélikov, podría
constituir en determinadas condiciones un paso hacia la Constitución, pero también
podría no serlo. Todo dependía del factor que prevaleciera: la presión del partido
revolucionario y de la sociedad liberal o la resistencia del partido de adeptos
inflexibles de la autocracia, partido muy poderoso, cohesionado y poco escrupuloso
en la elección de medios. Si no hablamos de lo que podría haber' sido, sino de lo que
fue, tenemos que hacer constar el hecho indudable de la vacilación del Gobierno.
Unos estaban por una lucha decidida contra el liberalismo, mientras que otros, por
concesiones. Pero —y esto es de especial importancia— estos últimos también
vacilaban, sin tener ningún programa bien determinado y sin elevarse por encima del
nivel de burócratas de un practicismo estrecho.

"El conde Loris-Mélikov —dice Witte en su Memoria— parecía tener miedo de mirar las
cosas de frente, definir con precisión su programa y continuaba —cierto es que en otra
dirección— la anterior política evasiva que ya había aplicado con respecto a las
instituciones de los zemstvos el conde Valúev.
47

Como señalara con justa razón también la prensa legal de aquel entonces, el mismo
programa anunciado por Loris-Mélikov se distinguía por una gran imprecisión. Esta
imprecisión se observa también en todas las acciones y palabras posteriores del conde.
Por una parte, declara que la autocracia 'está separada de la población', que 'él considera
que el apoyo de la sociedad es la fuerza principal...', que él no consideraba la reforma
proyectada 'como algo definitivo, sino que veía en ella sólo un primer paso', etc. Al mismo
tiempo, por otra parte, el conde declaraba a los representantes de la prensa que "...las
esperanzas despertadas en la sociedad no son otra cosa que una ilusión quimérica...', y
en el informe repleto de obediencia y veneración al soberano afirmaba categóricamente
que el Zemski Sobor sería 'una peligrosa experiencia de retorno al pasado...' y que la
medida por él proyectada no tendría ningún significado en el sentido de limitación de la
autocracia. ,pues nada tenía de común con las formas constitucionales de Occidente. En
general, según la atinada observación de L. Tijomírov, el informe mismo se distingue por
una redacción notablemente embrollada" (pág. 117).

46Asamblea de Notables: asamblea de representantes de la nobleza feudal, del clero y de algunos ciudadanos ricos,
convocada por el rey de Francia para discutir los problemas de mayor importancia, principalmente las financieros. En
1787 y 1788 fue reunida por Luis XVI para solucionar la crisis financiera que atravesaba el país. La asamblea se negó
a aceptar la disposición que gravaba con impuestos a los estamentos privilegiados, y Luis XVI viose obligado a
convocar los Estados Generales.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

Y con respecto a los luchadores por la libertad, Loris— Mélikov, ese famoso héroe de
la "dictadura del corazón"47, llevó "las crueldades hasta extremos desconocidos antes
ni más tarde, como la ejecución de un menor de 17 años por el solo hecho de haberse
hallado en su poder una hoja impresa. Loris-Mélikov no se olvidó de los rincones más
remotos de Siberia para empeorar allí la situación de los mártires de la propaganda"
(V. Zasúlich en el núm. 1 "de Sotsial-Demokrat48, pág. 84). Ante tales vacilaciones del
Gobierno, sólo una fuerza capaz de librar seriamente la lucha habría podido lograr la
Constitución. Pero esa fuerza no existía: los revolucionarios se habían agotado el 1 de
marzo49, en la clase obrera no había un amplio .movimiento ni una organización
firme, la sociedad liberal ge mostró, esta vez también, tan poco desarrollada
políticamente que, aun después del asesinato de Alejandro II, se limitó a presentar
solicitudes. Las presentaban los zemstvos y las ciudades, las presentaba la prensa
liberal (Poriádok, Straná, Golos50), las presentaban —en una forma particularmente
leal, casuística y nebulosa— los autores liberales de notas informativas (marqués
Velepolski, profesor Chicherin y profesor Gradovski; la Memoria de Witte expone el
contenido de estas notas según el folleto londinense* La Constitución del conde Loris-
Mélikov, ed. del fondo de la prensa rusa libre, Londres, 1893), inventando "graciosos
intentos de hacer que el monarca cruzara la línea soñada sin advertirlo".
* El autor de la Memoria copia en general del modo más escrupuloso, como hemos visto, los folletos ilegales y confiesa que "la
prensa clandestina y las publicaciones extranjeras, cada cual desde su punto de vista, brindaban una apreciación bastante
certera del asunto" (pág. 91). Lo único original que puede aportar este docto "especialista" ruso "en problemas del Estado" son
algunos materiales en bruto; todos los puntos de vista fundamentales sobre las cuestiones políticas de Rusia tuvo que tomarlos
de las publicaciones clandestinas.
48

Sin una fuerza revolucionaria, desde luego, todas esas solicitudes cautelosas e
invenciones ingeniosas resultaron nulas, y el partido de la autocracia salió vencedor,
vencedor a pesar de que el 8 de marzo de 1881 la mayoría (7 contra 5) del Consejo
de Ministros votó en favor del proyecto de Loris-Mélikov. (Así lo informa el mismo

47 "Dictadura del corazón"; expresión irónica empleada para designar la política de coqueteo con los liberales que
aplicó durante un breve período el dignatario zarista Loris-Mélikov, nombrado en 1880, primero, jefe de la Comisión
Ejecutiva Suprema para la lucha contra la "subversión" y más tarde ministro del Interior. Loris-Mélikov intentó basar
su política en promesas de "concesiones" a los liberales y de represión implacable contra los revolucionarios. Esta
política de maniobras, consecuencia de la situación revolucionaria que se produjo en 1879-1880, tendía a debilitar el
movimiento revolucionario y atraer al lado del zarismo a la burguesía liberal opositora. Una vez aplacada la marea
revolucionaria de ese período, el Gobierno zarista abandonó la política de la "dictadura del corazón" y se apresuró a
publicar un manifiesto sobre la "inamovilidad" de la autocracia. En abril de 1881, Loris-Mélikov tuvo que dimitir.
48 Sotsial-Demokrat (El Socialdemócrata): recopilaciones político-literarias editadas de 1890 a 1892 en el extranjero

(Londres-Ginebra) por el grupo Emancipación del Trabajo. Aparecieron cuatro volúmenes. Las recopilaciones
desempeñaron un gran papel en la difusión de las ideas del marxismo en Rusia.
49 El 1 de marzo de 1881 unos adeptos de Voluntad del Pueblo dieron muerte al zar Alejandro II.

Voluntad del Pueblo (Naródnaya Volia): organización revolucionaria secreta de populistas terroristas que se formó en
agosto de 1879.
Su objetivo inmediato era el derrocamiento de la autocracia zarista y la instauración de una república democrática.
Por primera vez en la historia del populismo los adeptos de Voluntad del Pueblo plantearon la necesidad de la lucha
política, pero la redujeron a la conspiración y al terrorismo individual.
Tras varios intentos fallidos, el 1 de marzo de 1881 fue muerto el zar Alejandro II. Los organizadores del atentado
fueron detenidos y ejecutados; luego se efectuaron Varios procesos. La actividad de Voluntad del Pueblo cesó. Lo
erróneo de la teoría y la táctica y la ausencia de amplios vínculos con las masas populares llevaron al fracaso de la
organización, pese a la abnegación y el heroísmo de sus militantes.
50 Poriádok (El Orden): periódico político y literario de tendencia moderadamente liberal. Se publicó en Petersburgo

de 1881 a 1882.
Straná (El País): periódico político y literario de la misma tendencia que el anterior. Se publicó en Petersburgo de
1880 a 1883.
Golos (La Voz): diario político y literario de igual tendencia que los dos anteriores. Se publicó en Petersburgo
desde 1863 hasta 1884.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

folleto, pero el autor de la Memoria, que lo copia con celo, en este caso declara no
se sabe por qué: "No se tienen noticias verídicas de lo sucedido en esta reunión —la
del 8 de marzo— ni de a qué se llegó; no sería prudente confiar en los rumores que
llegaron a la prensa extranjera", 124..) El 29 de abril de 1881 apareció el manifiesto
sobre el afianzamiento y la protección de la autocracia, calificado por Katkov de
"maná celestial"51.
Por segunda vez, desde la liberación de los campesinos, fue repelida la ola del embate
revolucionario, y después de ello y a consecuencia de ello, al movimiento liberal lo
sucedió por segunda vez la reacción, la cual, por supuesto, provocó amargas
lamentaciones de la sociedad progresista rusa. Somos grandes maestros cuando se
trata de lamentaciones: lamentamos la falta de tacto y la presunción de los
revolucionarios cuando molestan al Gobierno; lamentamos la indecisión del
Gobierno, cuando éste, no viendo ante sí una verdadera fuerza, hace
seudoconcesiones y quita con una mano lo que acaba de dar con la otra; lamentamos
el "tiempo desprovisto de ideas y de ideales", cuando el Gobierno, después de
haberse ensañado con los revolucionarios huérfanos del apoyo popular, se apresura
a recuperar lo perdido y se fortalece para una lucha nueva.
49

IV
La época de la "dictadura del corazón", como se llamó al Ministerio de Loris-Mélikov,
enseñó a nuestros liberales que incluso el "constitucionalismo" de un ministro —
aunque sea el primer ministro, en el ambiente de completa vacilación del Gobierno,
aunque la mayoría del Consejo de Ministros haya aprobado el "primer paso hacia la
reforma"—, no garantiza absolutamente nada, si no existe una fuerza social seria,
capaz de obligar al Gobierno a que se rinda. Es interesante asimismo el hecho de que
también el Gobierno de Alejandro III, aun después de hacer público el manifiesto
sobre el afianzamiento de la autocracia, no empezó de inmediato a mostrar todas sus
uñas, sino estimó necesario tratar de engatusar a la "sociedad" durante algún tiempo.
Al decir "engatusar", no nos proponemos atribuir la política del Gobierno a un plan
maquiavélico52 de tal o cual ministro, dignatario, etc. No se puede insistir demasiado
en que el sistema de seudoconcesiones y de algunos pasos aparentemente
importantes "al encuentro" de la opinión pública haya llegado a ser sangre de la
propia sangre de todo Gobierno moderno, comprendido el ruso, pues el Gobierno
ruso, a lo largo de muchas generaciones, ha comprendido también la necesidad de
tener presente la opinión pública de una u otra manera y ha educado, a lo largo de
muchas generaciones, estadistas duchos en el arte de la diplomacia interior. Tal
diplomático, que tenía la misión de encubrir el retroceso del Gobierno a la reacción
directa, fue el conde Ignátiev, sucesor de Loris— Mélikov en el cargo de ministro del
Interior. En más de una ocasión, Ignátiev apareció como auténtico demagogo y
embustero, así que el autor de la Memoria, Witte, manifiesta no poca "indulgencia
policíaca", al calificar el período de su ministerio de "tentativa abortada de crear un

51 Se trata del Manifiesto de Alejandro III sobre la confirmación y la protección de la autocracia, redactado por K. P.
Pobedonóstsev, dignatario zarista que se distinguía por ultrarreaccionario. El Manifiesto expresaba la naturaleza
reaccionaria de la política interior y exterior del régimen de Alejandro III.
52 Plan maquiavélico: plan al estilo de Maquiavelo (político italiano de fines del siglo XV y comienzos de) XVI) que, en

la lucha por el fin propuesto, no reparaba en medios, incluyendo la perfidia, la traición, el engaño, el asesinato, etc
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

régimen de autonomía local con el zar autócrata a la cabeza". Es cierto que I. S.


Axákov había lanzado a la sazón precisamente tal "fórmula", el Gobierno la utilizó
para sus flirteos y Katkov la difundió, abundando en razones para demostrar la
relación que existe necesariamente entre la autonomía administrativa local y la
Constitución. Pero sería una miopía explicar la conocida táctica de un gobierno
policial (táctica necesariamente inherente a su propia naturaleza misma) por el hecho
de que en un momento determinado prevalezca tal o cual concepción política.
50

Ignátiev impartió una circular prometiendo que el Gobierno "tomará medidas


urgentes para establecer los métodos correctos que aseguren el mayor éxito a la
participación viva de las personalidades locales en el cumplimiento de las
prescripciones de Su Majestad". Los zemstvos respondieron a este "llamamiento"
solicitando "convocar a los electos del pueblo" (de la memoria de un vocal del
zemstvo de Cherepovéts; en cuanto a la opinión de un vocal del zemstvo de Kirílov,
el gobernador ni siquiera permitió que se publicara). El Gobierno propuso a los
gobernadores que "no dieran curso" a tales solicitudes, "y, al mismo tiempo, por lo
visto, se tomaron medidas para impedir que semejantes solicitudes se formularan en
otras asambleas". Se hace la famosa tentativa de convocar a elección de los ministros
a "personas competentes" (para que discutan la disminución de los pagos de
rescate53, el ordenamiento de migraciones, la reforma de la administración local, etc.,
etc.). "Las labores de las comisiones de expertos no despertaron simpatía en la
sociedad e incluso provocaron una protesta directa de los zemstvos, a pesar de todas
las medidas preventivas. Doce asambleas de los zemstvos solicitaron que sus
representantes no fuesen invitados a participar en la actividad legislativa sólo en
algunas ocasiones y por designación del Gobierno, sino en forma permanente y por
elección de los zemstvos". En el zemstvo de Samara, el presidente rechazó semejante
propuesta, "después de lo cual, en señal de protesta, la asamblea levantó sus
sesiones" (Dragománov, ob. cit., pág. 29; Memoria, pág. 131). Que el conde Ignátiev
engañaba a los hombres de los zemstvos resulta evidente, por ejemplo, del siguiente
hecho: "El señor Ustimóvich, mariscal de la nobleza de Poltava y autor del proyecto
de memorial constitucional de 1879, declaró abiertamente en la asamblea de la
nobleza de la provincia que había recibido del conde Ignátiev una aseveración
positiva (sic!) de que el Gobierno llamaría a los representantes del país a la
participación en la labor legislativa" ((Dragománov, ibíd.).
51

Se dio por finalizada la misión de Ignátiev, consistente en encubrir con sus artificios
el paso del Gobierno a una política distinta en absoluto, y D. A. Tolstói, designado
ministro del Interior el 30 de mayo de 1882, no en vano mereció el apodo de "ministro
de lucha". Se declinaban sin ceremonias las solicitudes de los zemstvos incluso acerca
de la organización de algunos congresos privados; hasta hubo caso en que una queja
del gobernador sobre la "oposición sistemática" del zemstvo (de Cherepovéts) bastó
para que el consejo fuese sustituido por una comisión gubernamental y los miembros
de aquél, enviados al confinamiento administrativo. E>. A. Tolstói, fiel discípulo y
continuador de Katkov, decidió ya emprender una "reforma" directa de las

53 Pagos de rescate: cantidades que, según el "Reglamento" del 19 de febrero de 1861 sobre la abolición de la
servidumbre en Rusia, debían pagar los campesinos a los terratenientes por las parcelas que recibían. Los pagos de
rescate superaban en mucho al precio real de la tierra y ascendieron en total a cerca de 2.000 millones de rublos. En
la práctica, los campesinos fueron obligados a pagar no sólo por la tierra que tenían desde hacia mucho tiempo en
usufructo, sino también por su liberación personal.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

instituciones de los zemstvos, partiendo de la idea fundamental (que, como hemos


visto, se confirma en efecto por la historia) de que "la oposición al Gobierno había
anidado sólidamente en el zemstvo" (pág. 139 de la Memoria: del proyecto inicial de
reforma de los zemstvos). D. A. Tolstói proyectaba sustituir los consejos de los
zemstvos por audiencias subordinadas al gobernador y someter a la ratificación de
éste todas las disposiciones de las asambleas de los zemstvos. Esto habría sido en
efecto una reforma "radical", pero es interesante en grado sumo que aun este
discípulo de Katkov, este "ministro de lucha", "no ha renunciado —según expresión
del propio autor de la Memoria— a la política acostumbrada del Ministerio del
Interior con respecto a las instituciones de los zemstvos. En su proyecto, Tolstói no
expresó directamente su idea —la de suprimir de hecho el zemstvo—; so pretexto de
desarrollar como es debido los principios de la autonomía administrativa deseaba
dejar su forma exterior, pero vaciándola de toda substancia". Esta sabia política
oficial de la "cola del zorro" fue completada y desarrollada en el Consejo de Estado,
como consecuencia de lo cual el reglamento de los zemstvos de 1890 "resultó ser una
nueva medida a medias en la historia de las instituciones de los zemstvos.
52

No suprimió el zemstvo, pero le quitó fisonomía y color; tampoco abolió el principio


de que el zemstvo es representación de todos los estamentos, pero le imprimió un
matiz estamental; .,,no convirtió las instituciones de los zemstvos en auténticos
órganos de poder, ...pero acentuó la tutela de los gobernadores sobre ellas, ...reforzó
el derecho de veto del gobernador". "En el propósito de su autor, el Reglamento del
12 de julio de 1890 debía constituir un paso hacia la abolición de las instituciones de
los zemstvos, pero de ningún modo una transformación radical de la autonomía
administrativa de estos últimos."
La nueva "medida a medias" —continúa la Memoria— no eliminó la oposición al
Gobierno (huelga decir que sería imposible eliminar la oposición a un gobierno
reaccionario, intensificando su carácter reaccionario), sino tan sólo hizo ocultas
algunas de sus manifestaciones. La oposición se manifestaba, en primer lugar, en que
algunas leyes antizemstvo, si puede decirse así, tropezaban con una réplica y de facto
no se aplicaban; en segundo lugar, otra vez en las solicitudes constitucionales (o, al
menos, con olor a constitucionalismo). Tropezó con la oposición de primer tipo, por
ejemplo, la ley del 10 de junio de 1893, que reglamentaba detalladamente la
organización de los servicios médicos de los zemstvos. "Las instituciones de los
zemstvos ofrecieron una resistencia unánime al Ministerio del Interior, que se vio
obligado a ceder. Hubo que suspender la puesta en vigencia del estatuto ya
preparado, dejarlo de lado hasta la redacción de una recopilación de leyes completa
y elaborar un nuevo proyecto, basado en los principios totalmente contrarios (es
decir, más favorables para los zemstvos)." La ley del 8 de junio de 1893, sobre
valuación de bienes inmuebles, que, al mismo tiempo, implantaba el principio de la
reglamentación y restringía los derechos de los zemstvos en materia impositiva,
tampoco se recibió con simpatía y en numerosos casos "es letra muerta
prácticamente". La fuerza de las instituciones médicas y estadísticas creadas por los
zemstvos que rinden un provecho considerable (por supuesto que en comparación
con la burocracia) a la población, resulta suficiente para paralizar los estatutos
confeccionados en las oficinas de Petersburgo.
53
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

La oposición de segundo tipo se expresó también en los nuevos zemstvos en 1894,


cuando en sus memoriales elevados a Nicolás II volvieron a aludir muy
inequívocamente a sus demandas de ampliar la autonomía administrativa y
provocaron las "famosas" palabras relativas a las ilusiones absurdas.
Para horror de los señores ministros, no habían desaparecido las "tendencias
políticas" de los zemstvos. El autor de la Memoria aduce las amargas quejas del
gobernador de Tver (en su informe de 1898) contra un "círculo estrechamente
cohesionado de gente de tendencia liberal",' que concentra en sus manos toda la
administración de los asuntos del zemstvo provincial. "El informe del mismo
gobernador, relativo a 1895, hace ver que la lucha contra la oposición en el seno del
zemstvo constituye una ardua tarea para la administración local, y que de los
mariscales de la nobleza en ejercicio de la presidencia de las asambleas de los
zemstvos se requiere a veces incluso 'valor cívico' (¡así!) para poder cumplir las
circulares confidenciales del Ministerio del, Interior sobre asuntos que no son de
competencia de las instituciones del zemstvo." A renglón seguido se relata que el
mariscal de la nobleza de la provincia transmitió sus funciones de presidente de la
asamblea al del distrito (de Tver), el de Tver al de Novi Torzhok, el de Novi Torzhok
también se enfermó y entregó la presidencia al de Stáritsa.— ¡De modo que hasta los
mariscales de la nobleza se dan a la fuga, no queriendo ejercer funciones policíacas!
"La ley de 1890 —se lamenta el autor de la Memoria— dio a los zemstvos un tinte
estamental, reforzó en las asambleas el elemento gubernamental, introdujo en la
composición de las asambleas provinciales de los zemstvos a todos los mariscales de
la nobleza y jefes de los zemstvos de distrito54, y si este zemstvo despersonificado,
burocrático-estamental, continúa, no obstante, manifestando una tendencia política,
ello da que pensar" ...
54

"La resistencia no ha sido eliminada: un sordo descontento, una tácita oposición


subsisten, sin duda, y seguirán subsistiendo hasta que se extinga el zemstvo en el que
están representados todos los estamentos." Esta es la última palabra de la sabiduría
burocrática: si una representación cercenada engendra el descontento, la
eliminación de toda representación reforzará aún más, por la simple lógica humana,
este descontento y oposición. El señor Witte se imagina que basta clausurar una de
las instituciones que dan escape aunque sea a una partícula de descontento, ¡para
que desaparezca el descontento! ¿Pero creen ustedes que Witte propone por ello
algo categórico, por ejemplo, la supresión del zemstvo?— No, de ninguna manera.
Fulminando, para lucirse, la política de evasivas. Witte, por su parte, no propone, ni
puede proponer, nada que no sea esa misma política sin abandonar su pellejo de
ministro de un gobierno autocrático. Farfulla algo absolutamente fútil acerca de un
"tercer camino": ni el dominio de la burocracia, ni la autonomía administrativa, sino
una reforma de la administración que "organice debidamente" "la participación de
elementos de la sociedad en las instituciones gubernamentales". Es fácil decir tal
estupidez, sólo que esa invención, después de todos los experimentos con "personas
competentes", no engañará absolutamente a nadie: es de sobra evidente que sin

54El cargo administrativo de jefe del zemstvo fue instituido en 1889 por el Gobierno zarista con el propósito de
reforzar el poder de los terratenientes sobre los campesinos. Los jefes de los zemstvos eran designados de entre los
terratenientes nobles de cada lugar y gozaban de inmensos derechos administrativos y judiciales sobre los
campesinos, incluido el de encarcelarlos y someterlos a castigos corporales.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

Constitución, toda "participación de elementos de la sociedad" será una ficción, será


una subordinación de la sociedad (o de tales o cuales "mandatarios" de la sociedad)
a la burocracia. Aunque critique una medida particular del Ministerio del Interior —
la implantación de los zemstvos en las regiones periféricas—, Witte no puede aportar
ni una pizca de nuevo para resolver la cuestión general, planteada por él mismo, y se
limita a recalentar el guiso de los viejos procedimientos de medidas a medias, de
seudoconcesiones y de promesas de bienes de toda clase de las que ninguna se
cumple. Nunca se recalcará lo suficiente que Witte y Goremikin son una misma cosa
en la cuestión general de la "orientación de la política interior", y la desavenencia
surgida entre ellos es una desavenencia en familia, una querella doméstica en el seno
de una misma camarilla.
55

Por una parte, también Witte se apresura a declarar que "no he propuesto ni
propongo la anulación de las instituciones de los zemstvos ni ninguna ruptura del
régimen existente... en las circunstancias actuales es poco probable que pueda
hablarse de su supresión (de los zemstvos existentes)". Witte "opina, por su parte,
que, al crearse en las localidades una fuerte autoridad gubernamental, será posible
confiar más en los zemstvos", etc. Una vez creado un fuerte, contrapeso burocrático
a la autonomía administrativa (es decir, después de haberla reducido a la
impotencia), se podrá "confiar" más en ella. ¡Vieja cantilena! El señor Witte sólo teme
las "instituciones que representan todos los estamentos", pero él "no tuvo en cuenta
en absoluto y no consideró peligrosa para la autocracia la actividad de diversas
corporaciones, sociedades, asociaciones estamentales o profesionales". Por ejemplo,
en lo relativo a las "comunidades rurales", Witte no duda en absoluto de que, en
virtud de su "rutina", son inofensivas para la autocracia. "El predominio de las
relaciones agrarias y los intereses vinculados con ellas imprimen a la población del
campo unas peculiaridades espirituales que la hacen indiferente a todo lo que rebase
los límites de la política de su campanario... En sus asambleas, nuestros campesinos
se ocupan de repartición de impuestos..., distribución de parcelas, etc. Además, son
analfabetos o semialfabetos, ¿qué política puede haber aquí?" Como ven ustedes, el
señor Witte es muy sensato. En cuanto a las asociaciones estamentales, declara que
en lo relativo a su peligrosidad para el poder central "tiene importancia sustancial la
desunión de sus intereses. Valiéndose de esa desunión, el Gobierno siempre
encontrará —en su lucha contra las pretensiones políticas de un estamento— en
otros estamentos apoyo y contrapeso". El "programa" de Witte —"participación
debidamente organizada de elementos de la sociedad en las instituciones
gubernamentales"— no es más que una de las innumerables tentativas del Estado
policíaco de "desunir" a la población.
56

Por otra parte, también el señor Goremikin, con quien polemiza tan ardorosamente
el señor Witte, aplica la misma política sistemática de desunión y opresión. Trata de
demostrar (en su nota a la que responde Witte) la necesidad de instituir nuevos
cargos de funcionarios que vigilen los zemstvos; se pronuncia contra que se autoricen
siquiera los simples congresos locales de funcionarios de los zemstvos; defiende a
capa y espada el reglamento, de 1890, ese paso hacia la supresión de los zemstvos;
teme que éstos incluyan en los programas de trabajos tasativos "cuestiones
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

tendenciosas", teme en general las estadísticas de los zemstvos 55; es partidario de


que la escuela pública sea sustraída de la competencia del zemstvo y transmitida a la
de instituciones gubernamentales; trata de probar que los zemstvos son incapaces
de dirigir el abastecimiento (los funcionarios de los zemstvos exponen —¿lo ven?—
¡¡"una idea exagerada de las proporciones del desastre y de las necesidades de la
población damnificada por la mala cosecha"!!); defendió las reglas de la imposición
máxima por los zemstvos "con el objeto de proteger la propiedad agraria contra el
aumento excesivo de gravámenes de los zemstvos". De modo que Witte tiene toda
razón cuando declara: "Toda la política del Ministerio del Interior con respecto a los
zemstvos consiste en socavar lenta, pero inexorablemente, sus organismos, debilitar
poco a poco su importancia y concentrar de manera gradual sus funciones en manos
de instituciones gubernamentales. Puede decirse, sin la menor exageración, que,
cuando se lleven a buen término Has medidas adoptadas en el último tiempo para
poner orden en algunos sectores de la economía y la administración de los zemstvos',
medidas señaladas en la nota (de Goremikin), en nuestro país no habrá en realidad
ninguna autonomía administrativa; de las instituciones de los zemstvos sólo quedará
la idea y la envoltura exterior, desprovista de todo contenido práctico". Por
consiguiente, la política de Goremikin (aún más la de Sipiaguin) y la política de Witte
conducen a un mismo objetivo, y la competición en torno al problema de los
zemstvos y del constitucionalismo, repetimos, no es sino una querella doméstica. Los
amantes riñen por amor. Tal es el balance de la "lucha" entre los señores Witte y
Goremikin. En cuanto a nuestro balance, relativo al problema general de la autocracia
y los zemstvos, será más cómodo hacerlo al analizar el prefacio del señor R. N. S. *
* Con este seudónimo firmaba el señor Struve. (Nota del autor a la edición de 1907. —Ed.)

V
El prefacio del señor R. N. S. contiene muchas cosas interesantes. Aborda los más
amplios problemas vinculados con la transformación política de Rusia, con los
diversos métodos de esta transformación y el significado de unas y otras fuerzas que
llevan a ella. Por otra parte, el señor R. N. S., quien, por lo visto, tiene estrechas
relaciones con los círculos liberales en general y con los liberales de los zemstvos en
especial, es sin duda algo nuevo en el coro de nuestros literatos "clandestinos". Por
eso, tanto para aclarar la cuestión de principio relativa al significado político de los
zemstvos como para conocer... no diré las tendencias, sino la mentalidad de los
medios afines a los liberales, es muy importante detenerse con más detalle en este
prefacio, analizar si es positivo o negativo este algo nuevo, en qué medida es positivo,
en qué medida es negativo y por qué.

55 La estadística de los zemstvos era confeccionada por las instituciones correspondientes del zemstvo. Los
departamentos, oficinas y comisiones de estadística adjuntos al Consejo del zemstvo del distrito o de la provincia
efectuaban investigaciones estadísticas (censos por hogar de las haciendas campesinas y de las industrias artesanales,
determinación de la rentabilidad de tas tierras, reevaluación de las tierras y propiedades gravadas por los impuestos
del zemstvo, estudio de los presupuestos campesinos, etc.) y publicaban numerosos estudios y recopilaciones
estadísticas por distrito y provincia, que contenían abundantes datos concretos.
Lenin consideraba muy meritorio el trabajo de los estadísticos de los zemstvos, a la vez que criticaba sus métodos de
análisis y clasificación de los datos.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

La principal peculiaridad de las concepciones del señor R. N. S. consiste en lo


siguiente. Como muestran muchos pasajes de su artículo, citados por nosotros más
abajo, es partidario de un desarrollo pacífico, gradual y rigurosamente legal. Por otra
parte, se subleva con toda el alma contra la autocracia y ansia la libertad política.
Pero la autocracia es autocracia precisamente porque prohíbe y persigue toda
"evolución" hacia la libertad. Esta contradicción impregna todo el artículo del señor
R. N. S., haciendo inconsecuentes, vacilantes e inseguros en extremo sus
razonamientos. Únicamente suponiendo o, por lo menos, admitiendo que el propio
Gobierno autocrático comprenda, se canse, ceda, etc.. es como se puede hacer
coincidir el constitucionalismo y la preocupación por una evolución rigurosamente
legal de la Rusia autocrática. Y al señor R. N. S. le suele ocurrir en efecto que cae
desde la altura de su indignación cívica también hasta ese punto de vista vulgar del
liberalismo más primitivo.
58

He aquí un ejemplo. El señor R. N. S. dice refiriéndose a sí mismo: "...nosotros, que


vemos en la lucha por 'a libertad política el juramento de Aníbal de los hombres
conscientes de la Rusia contemporánea, juramento tan sagrado como otrora lo fue
para los hombres de los años cuarenta la lucha por la liberación de los campesinos...",
y también "...por penoso que sea para nosotros, hombres que hemos dado el
'juramento de Aníbal' de combatir a la autocracia", etc. ¡Muy bien dicho y con qué
vigor! Estas vigorosas palabras hubieran podido servir de adorno al artículo, de haber
estado presidido todo él de ese mismo espíritu de lucha indoblegable, intransigente
(¡"juramento de Aníbal"!). Estas vigorosas palabras —precisamente por ser tan
vigorosas— sonarán a falso, si van acompañadas de una nota de conciliación y
tranquilización artificiales, de un intento de introducir, aunque sea forzando mucho
las cosas, la concepción de un desarrollo pacífico, estrictamente legal. Por desgracia,
el artículo del señor R. N. S. abunda demasiado en notas y intentos de ese género. El
señor R. N. S. dedica, por ejemplo, toda una página y media a "fundamentar" en
detalle la idea de que "desde el punto de vista moral y político, la política estatal
durante el reinado de Nicolás II merece una condena aún más severa (la cursiva es
nuestra) que el reparto negro de las reformas de Alejandro II bajo Alejandro III". ¿Por
qué merece una condena más severa? Resulta que porque Alexandro III lucha contra
la revolución, mientras que Nicolás II luchó contra "las aspiraciones legales de la
sociedad rusa"; el primero luchó contra las fuerzas sociales políticamente
conscientes, y el segundo, "contra las fuerzas sociales completamente pacíficas y que
a veces actúan incluso sin tener ninguna «idea política clara" ("que incluso no se dan
debida cuenta de que su consciente labor cultural socava el .régimen estatal").
59

En realidad esto es falso en medida muy considerable, de lo que se tratará más


adelante. Pero aparte de eso, no podemos dejar de señalar lo extraño del curso
mismo de razonamientos del autor. Este condena la autocracia, y si condena más a
un autócrata que a otro, no es por el carácter de la política, que sigue siendo la
misma, sino porque no tiene ante sí (según el autor) a los "pendencieros", que, "como
es natural", provocan una réplica violenta, y, por tanto, no hay motivo para desatar
persecuciones. ¿No se perfila en el uso mismo de semejante argumento una evidente
concesión a la muy leal afirmación de que nuestro padrecito zar nada tiene que temer
de convocar a los hombres de su predilección, pues ninguno de ellos jamás se ha
propuesto nada que rebase el marco de las aspiraciones pacíficas y la estricta
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

legalidad? No nos asombra encontrar tal "modo de pensar" (o más bien de mentir)
en el señor Witte. quien escribe en su Memoria; "Al parecer, allí donde no hay
partidos políticos ni revoluciones, donde nadie disputa los derechos del poder
supremo, no se debe oponer la administración al pueblo o a la sociedad..."*, etc.
* Pág. 205. "Esto ni siquiera es inteligente", observa el señor R. N. S. en su nota al pasaje citado. Muy justo. ¿Pero no están
hechos de la misma arcilla los razonamientos antes citados del señor R. N. S. en las págs. XI-XII de su prefacio?
No nos sorprende tal razonamiento en boca del señor Chicherin, quien en una
memoria presentada al conde Miliutin después del 1 de marzo de 1881 declaraba que
"el poder debe, ante todo, dar prueba de su energía y demostrar que no ha arriado
su bandera frente a la amenaza", que "el régimen monárquico es compatible con las
instituciones libres únicamente cuando éstas son fruto de una evolución pacífica, de
la iniciativa serena del propio poder supremo" y aconsejaba crear un poder fuerte y
liberal" que funcione con el concurso de "un órgano legislativo, reforzado y renovado
con elemento electo" **.
** Memoria de Witte, págs. 122-123. Constitución del conde Loris-Mélikov, pág. 24.
60

Sería perfectamente natural que ese señor Chicherin reconociera más condenable la
política de Nicolás II porque durante su reinado la evolución pacífica y la iniciativa
serena del propio poder supremo habrían podido conducir a instituciones libres.
¿Pero es natural y decoroso un razonamiento de ese género en boca de un hombre
que ha hecho el juramento de lucha de Aníbal?
Tampoco de hecho tiene razón el señor R. N. S. "Hoy —dice, comparando el reinado
actual con el precedente—, ...nadie piensa en serio en una revolución violenta tal
como se la imaginaban los dirigentes de Voluntad del Pueblo." Parlez pour vous,
monsieur! ¡Hable sólo por sí, señor! En cambio, nosotros sabemos con certeza que
durante el último reinado, en comparación con el anterior, el movimiento
revolucionario de Rusia, lejos de extinguirse ni debilitarse, por el contrario, ha
renacido y acrecentado poderosamente. ¿Y qué clase de movimiento
"revolucionario" sería, si ninguno de sus participantes pensara en serio en una
revolución violenta? Tal vez se nos objete que en las líneas citadas el señor R. N. S.
no alude a la revolución violenta en general, sino a una revolución específica, tal
como la entendía Voluntad del Pueblo, es decir, la revolución política y social a la vez,
la revolución que no conduce sólo al derrocamiento de la autocracia, sino también a
la conquista del poder. Semejante objeción carecería de fundamento, pues, en
primer lugar, para la autocracia como tal (o sea, para el Gobierno autocrático y no
para la "burguesía" o la "sociedad") lo que importa no es para qué se la quiere
derrocar, sino el hecho de que se la quiere derrocar. Y en segundo lugar, al comienzo
mismo del reinado de Alejandro III, los dirigentes de Voluntad del Pueblo también
plantearon al Gobierno una alternativa análoga a la que plantea la socialdemocracia
a Nicolás II: o bien la lucha revolucionaria, o bien la abdicación de la autocracia.
(Véase la carta enviada por el Comité Ejecutivo de Voluntad del Pueblo a Alejandro
III el 10 de marzo de 1881, eh la que se formulan dos condiciones: 1. amnistía general
para todos los delitos políticos y 2. convocación de representantes de todo el pueblo
ruso, sufragio universal y libertad de prensa, de palabra y de reunión).
61

Por añadidura, el propio señor R. N. S. sabe muy bien que no sólo entre los
intelectuales, sino también en la clase obrera son muchos los que "piensan en serio"
en una revolución violenta: véase la pág. XXXIX y siguientes de su artículo, en las que
se habla de la "socialdemocracia revolucionaria", que cuenta con una "base de masas
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

y fuerzas intelectuales" y que marcha hacia una "lucha política resuelta", hacia una
"lucha cruenta de la Rusia revolucionaria contra el régimen absolutista burocrático"
(XLI). Así pues, no cabe la menor duda de. que los "discursos bien intencionados" del
señor R. N. S. no son sino un procedimiento específico, un intento de influir sobre el
Gobierno (o sobre la "opinión pública") aseverándole su propia moderación (o la de
otros).
El señor R. N. S. piensa, por lo demás, que el concepto de lucha puede ser
interpretado de modo muy amplio. "La supresión de los zemstvos —escribe—
proporcionará a la propaganda revolucionaria una carta de triunfo de inmensa
importancia; lo decimos con toda objetividad (sic!), sin experimentar ninguna
repugnancia hacia lo que suele llamarse actividad revolucionaria, pero también sin
admirarnos ni entusiasmarnos precisamente por esta forma (sic!) de lucha por el
progreso político y social." Esta perorata es muy significativa. Si eliminamos la
fórmula CMorzcientífica, que presume tan inoportunamente de "objetividad" (si el
propio autor señala su preferencia por tal o cual forma de actividad, o forma de lucha,
hablar en este caso de la objetividad de su actitud es lo mismo que equiparar dos por
dos a una vela de estearina56), nos encontramos ante una vieja, viejísima
argumentación: pueden creerme, señores gobernantes, cuando les intimido con una
revolución, pues no siento la menor simpatía por ella. Invocar su objetividad no es
sino cubrir con una hoja de parra su antipatía subjetiva por la revolución y la actividad
revolucionaria. Y el señor R. N. S. necesita esta cobertura, pues semejante antipatía
es absolutamente incompatible con el juramento de lucha de Aníbal.
62

A propósito, ¿no estaremos equivocados con respecto a ese mismo Aníbal? ¿Habría
jurado, en verdad, luchar contra los romanos, o sólo luchar por el progreso de
Cartago, progreso que, naturalmente, en última instancia causaría daño a Roma? ¿No
se podría comprender la palabra lucha en su sentido menos "estrecho"? El señor R,
N. S. piensa que sí. La lucha contra la autocracia —así se deriva de la confrontación
del juramento de Aníbal con la perorata citada— se manifiesta en distintas formas:
una es la lucha revolucionaria, ilegal; otra es, en general, la "lucha por el progreso
político y social", o dicho en otras palabras, la actividad pacífica, legal, que implanta
la cultura en el marco permitido por la autocracia. No tenemos la menor duda de que
bajo la autocracia también es posible una actividad legal que impulse el progreso en
Rusia: en algunos casos, y con suficiente rapidez, el progreso técnico; en unos pocos
casos, y muy insignificantemente, el progreso social; en casos absolutamente
excepcionales, y en proporción absolutamente minúscula, el progreso político. Se
podrá discutir cuan importante, precisamente, y cuan posible es este minúsculo
progreso, en qué grado son capaces de paralizar los casos aislados de tal progreso la
corrupción política masiva de la población que la autocracia siembra continuamente
y en todas partes. Pero identificar, aunque sea de modo indirecto, la actividad
pacífica legal con el concepto de lucha contra la autocracia significa contribuir a esa
corrupción, significa debilitar en el hombre común ruso la ya infinitamente débil
conciencia de su responsabilidad, como ciudadano, por todo lo que hace el Gobierno.

56"Equiparar dos por dos a una vela de estearina": la expresión corresponde a la novela del escritor ruso I. S.
Turguénev Rudin y se utiliza para definir la falta de lógica y de toda relación entre las premisas y las conclusiones de
un razonamiento.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

Por desgracia, el señor R. N. S. no es el único entre los autores ilegales que tratan de
borrar la diferencia existente entre la lucha revolucionaria y un trabajo pacífico de
educación. Tiene un predecesor: el señor R. M., autor del artículo Nuestra realidad
en el famoso Suplemento especial de "Rabóchaya Misl"57 (septiembre de 1899).
Replicando a los socialdemócratas revolucionarios, este autor dice: "No olvidemos
que la lucha por la autoadministración pública de las ciudades y los zemstvos, la lucha
por la escuela pública, la lucha por la justicia pública, la lucha por la asistencia social
a la población hambrienta, etc., es una lucha contra la autocracia...
63

Esta lucha social, que por algún extraño equívoco no atrae una atención benévola de
muchos escritores revolucionarios rusos, es mantenida ya, como hemos visto, por la
sociedad rusa, y no desde ayer... El verdadero problema consiste en cómo podrán
estos diversos sectores sociales.,, librar esta lucha contra la autocracia con el mayor
éxito posible... Y el problema principal para nosotros consiste en cómo deben librar
esta lucha social contra la autocracia nuestros obreros, cuyo movimiento es
considerado por nuestros revolucionarios como el mejor medio para derrocar la
autocracia" (págs. 8-9). Como ven, el señor R. M. ni siquiera cree necesario disimular
su antipatía por los revolucionarios, declara escuetamente que la oposición legal y el
trabajo pacífico son una lucha contra la autocracia, e incluso estima que el principal
problema consiste en cómo deben librar "esta" lucha los obreros. El señor R. N. S.
dista mucho de ser tan primitivo y tan franco, pero el parentesco entre las tendencias
políticas de nuestro liberal y las del partidario a ultranza del movimiento puramente
obrero se vislumbra con suficiente claridad*.
* "Las organizaciones económicas de los obreros —dice el señor R. N. S. en otro pasaje— serán para las masas obreras una
escuela de la educación política real de las masas obreras." Aconsejaríamos al autor que use con mayor prudencia la palabra
"real", tan gastada por los paladines del oportunismo. No se puede negar que, en ciertas condiciones, las organizaciones
económicas de los obreros también pueden hacer mucho para su educación política (como tampoco se puede negar que en
otras condiciones pueden también hacer algo para corromperlas políticamente). Pero las masas obreras sólo pueden adquirir
una educación política real únicamente participando en el movimiento revolucionario en todos sus aspectos, comprendidas las
batallas de calle y comprendida la guerra civil contra los defensores de la esclavitud política y económica.

En cuanto a la "objetividad" del señor R. N. S., debemos señalar que a veces la da de


lado pura y simplemente. Es "objetivo" cuando habla del movimiento obrero, de su
crecimiento orgánico, de la lucha inminente, inevitable, de la socialdemocracia
revolucionaria contra la autocracia. cuando dice que la organización de los liberales
para formar un partido ilegal será consecuencia ineludible de la supresión de los
zemstvos.
64

Todo ello está expuesto de manera muy concreta y muy sensata, tan sensata que sólo
resta alegrarse de que en los medios liberales se difunda una comprensión correcta
del movimiento obrero de Rusia. Pero cuando el señor R. N. S. empieza a hablar no
de la lucha contra enemigo, sino de una posible "resignación" de este último, pierde
de inmediato su "objetividad", expresa sus sentimientos e incluso pasa del modo
indicativo al imperativo.
"Se evitará la sangrienta lucha final de la Rusia revolucionaria contra el régimen
absolutista-burocrático únicamente en el caso de que entre quienes detentan el poder
haya hombres que tengan el valor de resignarse ante la historia y hacer que el soberano
autócrata se resigne ante ella... Es indudable que entre la alta burocracia hay quienes no

57Suplemento especial de "Rabóchaya Misl": folleto" editado por la Redacción del periódico de los "economistas"
Rabóchaya Misl en septiembre de 1899. El folleto, en particular el artículo Nuestra realidad, firmado por R. M.,
exponía sin ambages concepciones oportunistas.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

simpatizan con la política reaccionaria... Estas personas, las únicas que tienen acceso al
trono, no osan jamás expresar sus convicciones en voz alta... Puede ser, no obstante, que
la sombra inmensa de la inevitable e histórica expiación, la sombra de grandes
acontecimientos, lleve a vaivenes en los medios gubernamentales y destruya a tiempo el
régimen de hierro de la política reaccionaria. Ahora falta relativamente poco para ello.—
Puede ser que él (el Gobierno) comprenda también, antes de que sea demasiado tarde,
el peligro fatal de querer conservar el régimen autocrático por todos los medios. Puede
ser que aun antes de encararse a la revolución, se canse él mismo de luchar contra el
desarrollo natural, históricamente necesario, de la libertad y vacile en su política
"intransigente". Una vez que haya dejado de ser consecuente en la lucha contra la
libertad, se verá obligado a abrirle más y más ampliamente las puertas. Puede ser... no,
no sólo puede ser, sino ¡así sea!" (La cursiva es del autor.)
¡Amen! Eso es lo que nos resta decir con motivo de este monólogo bien intencionado
y sublime. Nuestro Aníbal progresa con tanta rapidez que se nos presenta ya bajo una
tercera forma: la primera fue la lucha contra la autocracia; la segunda, la
implantación de la cultura; la tercera, las exhortaciones al enemigo a resignarse y las
tentativas de intimidarlo con la "sombra". ¡Qué vehemencia! Estamos plenamente
de acuerdo con el respetable señor R. N. S. en que lo más probable es que los
santurrones del Gobierno ruso se asusten de las "sombras". E inmediatamente antes
de este conjuro de las sombras, después de señalar el crecimiento de las fuerzas
revolucionarias y el estallido revolucionario venidero, nuestro autor exclamaba:
65

"Con profundo pesar prevemos los espantosos sacrificios de vidas humanas y de


energías culturales que costará esta demencial política conservadora agresiva, que
no tiene sentido político ni sombra de justificación moral". ¡Qué insondable abismo
de doctrinarismo y unción entreabre este final del razonamiento sobre el estallido
revolucionario! El autor no comprende ni una pizca Ja gigantesca importancia
histórica que tendría el hecho de que el pueblo de Rusia, aunque sólo fuera una vez,
diese una buena lección al Gobierno. En lugar de señalar los "espantosos sacrificios"
que ha costado y cuesta al pueblo el absolutismo para despertar el odio y la
indignación, en lugar de encender la voluntad y la pasión de luchar, ustedes invocan
los sacrificios futuros para ahuyentar de la lucha. ¡Ah, señores! Mejor sería que
dejaran de discurrir sobre el "estallido revolucionario", antes que echar a perder ese
razonamiento con semejante final. Es evidente que no quieren hacer "grandes
acontecimientos", sino sólo hablar de "la sombra de los grandes acontecimientos" y,
por añadidura, hablar únicamente con "personas que tienen acceso al trono".
Como se sabe, nuestra prensa legal también rebosa de semejantes habladurías con
las sombras y sobre las sombras. Y para imprimir visos de realidad a las sombras se
suele invocar, a título de ejemplo, las "magnas reformas" y entonar en su honor
aleluyas llenas de mentiras convencionales. A un autor sometido a censura no se le
puede menos de perdonar a veces esa mentira, pues de otro modo no podría
expresar su anhelo de transformaciones políticas. Pero para el señor R. N. S. no había
censura. "Las magnas reformas —escribe— no fueron concebidas para mayor gloria
de la burocracia." Véase hasta qué grado es evasiva esta frase apologética.
¿"Concebidas" por quién? ¿Por Herzen, Chernishevski, Unkovski y quienes
marchaban con ellos? Pero estos hombres reivindicaban incomparablemente más de
lo que realizaron las "reformas", y por haberlo reivindicado sufrieron las
persecuciones del Gobierno que aplicó las "magnas" reformas. ¿Concebidas por el
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

Gobierne y por quienes, alabándolo ciegamente, lo seguían, enseñando los dientes a


los "pendencieros"?
66

Pero el Gobierno ha hecho todo lo posible e imposible por ceder lo mínimo, para
truncar las reivindicaciones democráticas y truncar las precisamente "para mayor
gloria de la burocracia". El señor R. N. S. conoce muy bien todos estos hechos
históricos y si los disimula es únicamente porque desmienten por entero su
complaciente teoría de la posible "resignación" del autócrata. En política no cabe la
resignación y se necesita una simplicidad ilimitada (simplicidad ingenua y maliciosa a
la vez) para tomar por resignación un tradicional procedimiento policíaco: divide et
impera, divide para reinar, cede en lo que es de poca importancia para conservar lo
esencial, da con una mano y quita con la otra. "...Al concebir y aplicar las 'magnas
reformas', el Gobierno de Alejandro II no se planteaba al mismo tiempo
conscientemente el propósito de impedir a toda costa que el pueblo ruso
emprendiera cualquier camino legal hacía la libertad política, no sopesó desde este
punto de vista cada uno de sus pasos, cada uno de los artículos de la ley." Esto es
falso. Tanto al "concebir" las reformas como al aplicarlas, el Gobierno I' de Alejandro
II se planteó, desde el principio mismo, el ', objetivo absolutamente consciente de no
ceder ante la exigencia de libertad política, formulada entonces. Desde el comienzo
hasta el fin cerró todo camino legal hacia la libertad, pues respondió con represalias
incluso a simples solicitudes, pues no permitió jamás hasta hablar libremente de la
libertad. Para refutar el panegírico del señor R. N. S. basta recordar aunque no sea
más que los hechos expuestos en la Memoria de Witte, que hemos reproducido más
arriba. En cuanto a las personas que componían el Gobierno de Alejandro II, el propio
Witte se expresa, por ejemplo, en los siguientes términos: "Es preciso señalar que los
eminentes estadistas de la época de los años 60, cuyos nombres gloriosos honrará
también la posteridad agradecida, realizaron en su tiempo tantas obras grandes, que
es poco probable que puedan compararse con ellas las de sus sucesores, y se
esforzaron por renovar nuestro régimen estatal y social con sincera convicción, con
una devoción abnegada por su soberano y sin contrariar su voluntad" (pág. 67 de la
Memoria). Lo que es verdad es verdad: con sincera convicción, con una devoción
abnegada por el soberano que encabeza una banda policíaca...
67

Después de lo que queda dicho no debe extrañarnos ya que el señor R. N. S. trate


poquísimo lo relativo al problema más importante: el papel de los zemstvos en la
lucha por la libertad política. Además de las referencias habituales a la labor
"práctica" y "cultural" de los zemstvos, señala de pasada su "significación político-
educativa", dice que "los zemstvos tienen importancia política" y que, como lo
percibe con claridad el señor Witte, "son peligrosos (para el régimen existente)
únicamente en virtud de la tendencia histórica de su desarrollo, como embrión de
una constitución". Y a modo de conclusión de esas observaciones, que deja escapar
como al azar, emprende un ataque contra los revolucionarios: "Apreciamos la obra
del señor Witte no sólo por las verdades que dice sobre la autocracia, sino también
porque constituye un valioso certificado político, extendido a los zemstvos por la
propia burocracia. Este certificado es una magnífica respuesta a todos aquellos que,
por insuficiente instrucción política, o debido a su entusiasmo por la fraseología
revolucionaria (sic!), no han deseado ni desean ver la gran importancia política del
zemstvo ruso y de su actividad cultural legal". ¿Quiénes han dado muestras de una
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

insuficiente instrucción o el entusiasmo por la fraseología? ¿Dónde y cuándo? ¿Con


quiénes y por qué no está de acuerdo el señor R. N. S.? No hay respuesta a ello, y esta
algarada del autor no significa nada, excepto, acaso, que expresa con ella su antipatía
por los revolucionarios, que ya conocemos por otros pasajes del artículo. Tampoco
aclara nada una nota aún más extraña: "Con estas palabras no queremos en modo
alguno (?!) ofender a los revolucionarios, en los que no podemos dejar de apreciar,
ante todo, su valentía moral en la lucha contra la arbitrariedad". ¿A qué viene eso?
¿Para qué? ¿Qué relación existe entre la valentía moral y la incapacidad de apreciar
el zemstvo?
68

En verdad, él señor R. N. S. anda de zocos en colodros: al comienzo "ofendió" a los


revolucionarios con una acusación infundada y "anónima" (es decir, que no se sabe
contra quién va dirigida) de ignorancia y apego a la fraseología, y ahora los "ofende"
al suponer que se les puede obligar a tragar la píldora de acusación de ignorancia, si
se la dora con el reconocimiento de su valentía moral. Y para completar la confusión,
el señor R. N. S. se contradice a sí mismo al declarar —como haciendo coro a "quienes
se entusiasman con la fraseología revolucionaria"— que' "el zemstvo ruso actual...
no es una magnitud política capaz por su propia fuerza de infundir respeto a nadie,
de intimidar a nadie... Apenas puede defender su modesta posición"... "Tales
instituciones (como los zemstvos)... por sí mismas sólo pueden ser una amenaza para
este régimen (autocrático) en un futuro lejano, y únicamente en virtud del desarrollo
de toda la cultura del país."

VI
Tratemos, pues, de desentrañar esta cuestión de la que el señor R. N. S. habla con
tanta irritación y vacuidad. Los hechos ya citados por nosotros señalan que la
"importancia política" de los zemstvos, es decir, su importancia como factor en la
lucha por la libertad política, consiste principalmente en lo siguiente. En primer lugar,
esta organización de representantes de nuestras clases poseedoras (y en especial, de
la nobleza terrateniente) opone siempre las instituciones electivas a la burocracia,
provoca continuos conflictos entre ellas, muestra a cada paso el carácter reaccionario
de la irresponsable burocracia zarista, mantiene el descontento y alimenta la
oposición al Gobierno autocrático*.
* Véase la explicación sumamente circunstanciada de este aspecto del problema en el folleto de P. B. Axelrod: La situación
histérica y las relaciones entre la democracia liberal y la democracia socialista en Rusia (Ginebra, 1898), en especial las págs. 5,
8, 11-12, 17-19.
69

En segundo lugar, los zemstvos, unidos al carro burocrático como su quinta rueda,
procuran fortalecer su posición, aumentar su importancia, tienden —e incluso, según
expresión de Witte, "avanzan inconscientemente"—hacia una constitución,
solicitándola en sus peticiones. Por eso son malos aliados del Gobierno en su lucha
contra los revolucionarios, observan una neutralidad benévola hacia estos últimos y
les prestan un servicio, aunque indirecto, pero indudable, al introducir, en los
momentos críticos, las vacilaciones en las medidas represivas del Gobierno. Por
supuesto, no se puede ver un factor "importante" y, en general, un tanto
independiente de lucha política en una institución que en el mejor caso sólo ha sido
capaz hasta la fecha de presentar solicitudes liberales y mantener una neutralidad
benévola, pero no se puede negar a los zemstvos el papel de factor auxiliar. En este
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

sentido estamos dispuestos, si se quiere, incluso a reconocer que el zemstvo es un


pedacito de constitución. Quizá el lector diga: por tanto, ustedes están de acuerdo
con el señor R. N. S., quien no afirma más que eso. De ninguna manera. Aquí,
precisamente, sólo comienza nuestra divergencia.
El zemstvo es un pedacito de constitución. Sea. Pero se trata justamente de un
pedacito que sirvió para alejar a la "sociedad" rusa de una constitución. Es
precisamente una posición de muy poca importancia, en comparación con otras, que
la autocracia cedió ante el creciente espíritu democrático para poder conservar las
posiciones principales, para dividir y desunir a quienes reclamaban transformaciones
políticas. Vimos ya que en los años 60 y en 1880 y 1881 se logró esta desunión con la
maniobra de la "confianza" en el zemstvo ("embrión de una constitución"). El
problema de la relación que existe entre el zemstvo y la libertad política es un caso
particular del problema general de la relación existente entre las reformas y la
revolución. Y este caso particular nos permite ver toda la estrechez y lo absurdo de
la teoría bernsteiniana58 en boga, que suplanta la lucha revolucionaria con la lucha
por las reformas y que declara (por boca del señor Berdiáev, por ejemplo) que "el
principio del progreso es: cuanto mejor, tanto mejor'.
70

En su forma general, este principio es tan erróneo como el contrario: cuanto peor,
tanto mejor. Los revolucionarios, por supuesto, jamás renunciarán a la lucha por las
reformas, a la conquista de una posición enemiga, aunque sea particular y de poca
importancia, si dicha posición contribuye a reforzar su embate y alcanzar la victoria
completa. Pero tampoco olvidarán nunca que a veces el propio adversario cede una
posición para desunir a los atacantes y derrotarlos con más facilidad. No olvidarán
jamás que sólo teniendo siempre presente el "objetivo final", sólo valorando cada
paso del "movimiento" y cada una de las reformas desde el punto de vista de la lucha
revolucionaria general, es como se puede garantizar que el movimiento no dé pasos
en falso ni cometa errores vergonzosos.
El señor R. N. S. no ha comprendido en absoluto precisamente este aspecto del
problema, o sea, el significado de los zemstvos como instrumento necesario para
fortalecer la autocracia mediante una concesión a medias, como instrumento
necesario para atraer hacia la autocracia a determinado sector de la sociedad liberal.
Ha preferido inventar para sí un esquema doctrinario que vincula en línea recta el
zemstvo y la constitución con arreglo a la "fórmula" de cuanto mejor, tanto mejor.
"Si primero suprime el zemstvo en Rusia —dice dirigiéndose a Witte—, y luego amplía
los derechos del individuo, se verá privado de la mejor oportunidad de ofrecer al país
una constitución moderada, que se habrá desarrollado históricamente sobre la base
de la autonomía administrativa local con un matiz estamental. En todo caso prestara
un flaco servicio a la causa del conservadurismo." ¡Qué concepción más armoniosa y
bella! Una autonomía administrativa local con matiz estamental, un sabio
conservador con acceso al trono, una constitución moderada. Lástima que en la
realidad los sabios conservadores hayan encontrado más de una vez la "mejor
oportunidad", gracias a los zemstvos, de no "ofrecer" al país una constitución.
71

58Teoría bernsteiniana (bernsteinianismo): corriente oportunista en la socialdemocracia internacional; surgió a fines


del siglo XIX en Alemania y debe su nombre al socialdemócrata alemán E. Bernstein, portavoz público del revisionismo
en el seno de la socialdemocracia alemana, que, después de la muerte de F. Engels, en 1895, se manifestó con
particular vigor
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

La "concepción" pacífica del señor R. N. S. se ha dejado sentir también en la


formulación de la consigna con que termina su artículo y que aparece impresa —
precisamente como consigna— en línea aparte y con caracteres gruesos: " ¡Derechos
y un zemstvo investido de poder para toda Rusia!" Hay que reconocer francamente
que eso es coquetear con los prejuicios políticos de la amplia masa de liberales rusos,
con tanta indecencia como lo hace Rabóchaya Misl con los prejuicios políticos de la
amplia masa de obreros. Debemos rebelarnos contra este coqueteo tanto en uno
como en otro caso. Es un prejuicio creer que el Gobierno de Alejandro II no ha cerrado
el camino legal a la libertad, que la existencia de los zemstvos es la mejor oportunidad
para ofrecer al país una constitución moderada, que la consigna "derechos y un
zemstvo investido de poder" puede servir de bandera, no digo ya a un movimiento
revolucionario, sino aunque sea constitucionalista. No es una bandera que sirva para
hacer distinción entre enemigos y aliados ni ayude a orientar el movimiento y
dirigirlo; es un trapo que sólo permitirá a los elementos más inseguros infiltrarse en
el movimiento y otra vez facilitará una nueva tentativa del Gobierno de salir del paso
con resonantes promesas y con reformas a medias— No, no se requiere ser profeta
para hacer esta predicción: cuando nuestro movimiento revolucionario alcance su
apogeo, se decuplicará la efervescencia liberal en la sociedad, aparecerán en el
Gobierno nuevos Loris-Mélikov e Ignátiev, que escribirán en su bandera: "Derechos y
un zemstvo investido de poder". Por lo menos, esa sería la salida más desventajosa
para Rusia y la más ventajosa para el Gobierno. Si una parte más o menos
considerable de liberales llegase a confiar en esta bandera y, seducida por ella,
atacara por la retaguardia a los "pendencieros" revolucionarios, éstos podrían
quedarse aislados y el Gobierno intentaría salir del paso haciendo concesiones
mínimas, que se redujeran a alguna constitución nobiliaria, aristocrática y consultiva.
¿Prosperará tal intento? Eso dependerá del desenlace del combate decisivo entre el
proletariado revolucionario y el Gobierno, pero lo que podemos garantizar
enteramente es que los liberales serán engañados. Valiéndose de la consigna
semejante a la lanzada por el señor R. N. S. ("un zemstvo investido de poder" o
"régimen de los zemstvos"), el Gobierno los atraerá como a cachorros, apartándolos
de los revolucionarios; después, los agarrará del cuello y los castigará con la vara de
la llamada reacción. Y entonces, señores, no olvidaremos decir: ¡Bien merecido!
72

¿En aras de qué, en lugar de reclamar la supresión del absolutismo, se lanza como
consigna final semejante deseo tan moderado y circunspecto? En primer lugar, en
aras del doctrinarismo filisteo, que quiere prestar un "servicio al conservadurismo" y
que tiene fe en que el Gobierno se sentirá conmovido ante tal moderación y "se
resignará" ante ella. En segundo lugar, en aras de "unir a los liberales". En efecto, la
consigna "derechos y un zemstvo investido de poder" podría unir, quizá, a todos los
liberales, exactamente igual que la consigna "un kopek por rublo" unirá (según los
"economistas") a todos los obreros. ¿Pero no significará tal unificación perder en vez
de ganar? La unificación es positiva cuando eleva a los que se unen al nivel del
programa consciente y enérgico del unificador. La unificación es negativa cuando
rebaja a los que se unen al nivel de los prejuicios de la masa. Ahora bien, entre la
masa de liberales rusos, sin duda, está muy difundido el prejuicio de que los zemstvos
son verdaderamente un "embrión de una constitución"*, cuyo crecimiento "natural"
pacífico y gradual está siendo accidentalmente retardado en virtud de las maniobras
de algunos favoritos sin moral; de que para "hacer resignarse" al autócrata bastan
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

algunas solicitudes; de que la labor cultural legal en general y la de los zemstvos en


particular tiene "gran importancia política", pues libera a quienes de palabra son
hostiles a la autocracia de la obligación de apoyar activamente, en una u otra forma,
la lucha revolucionaria contra ella, y así sucesivamente.
* En cuanto a lo que puede esperarse del zemstvo, no carecen de interés las siguientes opiniones del príncipe P. V. Dolgorúkov,
expuestas en su Listok59, que se publicó en los años 60 (Búrtsev, ob. cit.,págs. 64-67): "Al estudiar las tesis fundamentales de las
instituciones de los zemstvos, volvemos a encontrar la misma idea del Gobierno que la oculta, pero que siempre afluye a la
superficie: aturdir con su magnanimidad, proclamar a voz en cuello: '¡Vean cuánto les doy! ' Pero de hecho dar lo menos posible
y, al dar lo menos posible, tratar de poner barreras para que no se pueda gozar por entero incluso de lo que se ha otorgado...
En la actualidad, bajo el régimen autocrático, las instituciones de los zemstvos no serán ni pueden ser de ninguna utilidad, no
tendrán ni pueden tener ninguna importancia, pero son ricas en gérmenes de un fecundo desarrollo en el porvenir...
Probablemente, las nuevas instituciones de los zemstvos estén llamadas por el destino a servir de base al futuro régimen
constitucional en Rusia... Pero hasta que en Rusia se implante el régimen constitucional de gobierno, mientras exista la
autocracia y no haya libertad para la palabra impresa, las instituciones de los zemstvos están condenadas a seguir siendo un
fantasma político, mudas asambleas de vocales". Así pues, aun en plena época de los años 60, Dolgorúkov no se dejó llevar de
un optimismo excesivo. Los cuarenta años transcurridos desde entonces, nos han enseñado muchas cosas y han mostrado que
los zemstvos fueron llamados por el "destino" (y en parte por el Gobierno) para servir de base a toda una serie de medidas que
aturden a los constitucionalistas.
73

La unificación de los liberales es, sin duda, una cosa útil y deseable, siempre que se
proponga combatir los prejuicios arraigados, y no coquetear con ellos, elevar el nivel
medio de nuestro desarrollo político (o más bien, subdesarrollo), y no sancionarlo;
en una palabra, la unificación con el objeto de apoyar la lucha ilegal, y no para
entregarse a una fraseología oportunista sobre la gran importancia política de la
actividad legal. SI no puede ser justificado el planteamiento ante los obreros de la
consigna política de "libertad de huelga" etc., tampoco puede serlo el planteamiento
ante los liberales de la consigna de "un zemstvo investido de poder". Bajo la
autocracia, todo zemstvo, por ultra-archi-"investido de poder" que sea, será
fatalmente un engendro incapaz de desarrollarse, mientras que, con una
constitución, perdería en el acto su importancia "política" actual.
La unificación de los liberales es posible en dos formas: mediante la fundación de un
partido liberal independiente (ilegal, por supuesto) y mediante la organización del
concurso de los liberales a los revolucionarios. El propio señor R. N. S. indica la
primera posibilidad, pero... estas indicaciones, si se las admite como expresión
efectiva de los propósitos y probabilidades del liberalismo, no predisponen a un
particular optimismo.
74

"Sin los zemstvos —sostiene— los liberales de éstos se verán obligados a formar un
partido liberal, o a abandonar como fuerza organizada el escenario histórico. Estamos
convencidos de que el resultado inevitable de la supresión de los zemstvos será la
organización de los liberales en un partido ilegal, aunque sea muy moderado por su
programa y procedimientos." Si se trata sólo de la "supresión", habrá que esperar
todavía largo tiempo, pues ni siquiera Witte lo desea, y el Gobierno ruso en general
se preocupa mucho por conservar las apariencias, aun cuando vaciándolas de todo
contenido. Es perfectamente natural que el partido de los liberales sea muy
moderado; no cabe esperar otra cosa de un movimiento en el seno de la burguesía
(el partido liberal sólo puede mantenerse merced a tal movimiento). ¿Pero en qué
deberían consistir la actividad y los "procedimientos" de este partido? El señor R. N.
S. no lo explica. "Por sí solo —dice—, un partido liberal ilegal, como organización
compuesta por los elementos más moderados y menos activos de la oposición, no

59Listok (Hoja): periódico de orientación liberal constitucionalista, editado ilegalmente en el extranjero. Apareció
desde noviembre de 1862 hasta julio de 1864.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

puede desplegar una actividad particularmente amplia ni particularmente intensa"...


Nosotros pensamos que en determinada esfera, aun circunscrita a los intereses
locales y sobre todo a los de los zemstvos, un partido liberal podría perfectamente
desplegar una actividad a la vez amplia e intensa; señalemos, a título de ejemplo, la
organización de denuncias políticas... "Pero habiendo otros partidos que se dedican
a esta actividad, en especial el partido social— demócrata u obrero, el partido liberal,
aun sin concertar un acuerdo directo con los socialdemócratas, puede constituir un
factor muy serio"... Perfectamente justo, y, como es lógico, el lector espera que el
autor esboce, aunque sea a grandes rasgos, la función de este "factor". Pero en vez
de ello, el señor R. N. S. traza un cuadro del ascenso de la socialdemocracia
revolucionaría y concluye: "En presencia de un movimiento político manifiesto... una
oposición liberal más o menos organizada puede desempeñar un importante papel
político: si los partidos moderados aplican una táctica acertada, siempre salen
ganando de la acentuación de la lucha entre los elementos extremos de la
sociedad"... ¡Y eso es todo! El "papel" del "factor" (que de partido se convirtió ya en
oposición) consiste en "salir ganando" de la acentuación de la lucha. Ni una palabra
sobre la participación de los liberales en la lucha, pero se menciona que salen
ganando. Se podría decir que el lapsus es providencial...
75

Los socialdemócratas rusos nunca han cerrado los ojos sobre el hecho de que la
libertad política, por la cual luchan ante todo, beneficiará ante todo a la burguesía.
Oponerse por esta razón a la lucha contra la autocracia sólo podría un socialista
hundido en los peores prejuicios del utopismo o del populismo reaccionario 60. La
burguesía se valdrá de la libertad para dormirse sobre los laureles, mientras que el
proletariado la necesita para desplegar en toda su amplitud la lucha por el socialismo.
Y la socialdemocracia llevará adelante sin desmayo su lucha liberadora, sea cual fuere
la actitud de tales o cuales sectores de la burguesía hacia ésta. En interés de la lucha
política, nosotros debemos apoyar toda oposición al yugo de la autocracia, no
importa la causa que la provoque ni el sector social en que se manifieste. De ahí que
estemos lejos de ser indiferentes a la oposición de nuestra burguesía liberal en
general y de los miembros de nuestros zemstvos en particular. Si los liberales saben
organizarse en un partido ilegal, tanto mejor; aplaudiremos el crecimiento de la
conciencia política en las clases poseedoras, apoyaremos sus reivindicaciones,
procuraremos que la actividad de los liberales y la de los socialdemócratas se
complementen mutuamente*.
* Quien escribe estas líneas tuvo ocasión de señalar hace cuatro años la utilidad de un partido liberal, a propósito del Partido
del Derecho del Pueblo61. Véase Las tareas de los socialdemócratas rusos (Ginebra, 1898): "...Pero si en este Partido (Derecho
del Pueblo) hay también políticos no socialistas, demócratas no socialistas, verdaderos y no de mascarada, este partido podrá
reportar no poco provecho, procurando acercarse a los elementos de la oposición política de nuestra burguesía..." (pág. 26).
(Véase Obras Completas, t, 2, pág. 484.-Ed.)

60 Populismo: corriente pequeñoburguesa en el movimiento revolucionario ruso, surgida en los años 60 y 70 del siglo
XIX. Los populistas negaban el carácter lógico del desarrollo de las relaciones capitalistas en Rusia y, de conformidad
con ello, consideraban que la principal fuerza revolucionaria era el campesinado y no el proletariado. Veían en la
comunidad rural el embrión del socialismo. Deseosos de alzar a los campesinos a la lucha contra la autocracia, los
populistas iban a las aldeas, "al pueblo" (y de ahí su denominación), pero allí no encontraron apoyo.
El populismo atravesó varias etapas, evolucionando de la democracia revolucionaria al liberalismo. En las décadas del
80 y el 90 del siglo XIX, los populistas emprendieron el camino de la reconciliación con el zarismo, expresaban los
intereses de los kulaks y sostuvieron una lucha enconaba contra el marxismo.
61 Partido del Derecho del Pueblo: organización clandestina de la intelectualidad democrática rusa, fundada en el

verano de 1893 por antiguos componentes del grupo Voluntad del Pueblo. Los del Derecho del Pueblo se propusieron
agrupar a todas las fuerzas oposicionistas para luchar por reformas políticas. El Gobierno zarista aniquiló la
organización en la primavera de 1894.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo

76

Si no saben organizarse, tampoco en este caso (más probable) nos


"desentenderemos" de los liberales, sino que nos esforzaremos por afianzar los
vínculos con algunas personalidades, familiarizarlas con nuestro movimiento,
apoyarlas denunciando en la prensa obrera todas las infamias del Gobierno y las
maquinaciones de las autoridades locales, atraerlas para que apoyen a los
revolucionarios. En la actualidad ya existe un intercambio de servicios de ese género
entre los liberales y los socialdemócratas, solo debe ser ampliado y consolidado. Sin
embargo, estando siempre preparados para este intercambio de servicios, jamás ni
en ningún caso renunciaremos a combatir con decisión las ilusiones tan numerosas
en la sociedad rusa en general, sociedad políticamente poco desarrollada, y en la
sociedad liberal rusa en particular. En el fondo, parafraseando la conocida sentencia
de Marx sobre la revolución de 1848, podemos decir también del movimiento
revolucionario ruso que su progreso no consiste en conquistar tales o cuales
adquisiciones positivas, sino en despojarse de nocivas ilusiones 62. Nos hemos
despojado de las ilusiones del anarquismo y del socialismo populista, del
menosprecio de la política, de la fe en una evolución original de Rusia, de la
convicción de que el pueblo ya está preparado para la revolución y de la teoría de la
conquista del poder y de un duelo entre la autocracia y los heroicos intelectuales.
Es hora ya de que también nuestros liberales se despojen de la ilusión, que parece la
más endeble teóricamente, pero que es la más vivaz en la práctica, de que es posible
aún parlamentar con la autocracia rusa, de que un zemstvo cualquiera es un embrión
de una constitución, de que los partidarios sinceros de esta última pueden cumplir su
juramento de Aníbal desplegando una paciente actividad legal y lanzando pacientes
exhortaciones al enemigo para que se resigne.

------------------
77

UNA CONFESIÓN VALIOSA

En los últimos tiempos, las agitaciones obreras han obligado de nuevo a hablar de
ellas con insistencia. Se han alarmado también las esferas gobernantes, y se han
alarmado muy seriamente. Lo prueba el hecho de que han considerado necesario
"castigar" con la suspensión por una semana a un diario tan archileal, siempre tan
servil ante las autoridades, como Nóvoe Vremia 63, por insertar en el núm. 9051 (del
11 de mayo). un artículo titulado Con motivo de los disturbios obreros. La causa del
castigo, claro está, no es el contenido del articulo, rebosante de los mejores

62 Véase la introducción a la obra de C. Marx Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850 (C. Marx y F. Engels.
Obras, 2ª ed. en ruso, t. 7, pág., 7).
63 Nóvoe Vremia (Tiempo Nuevo): diario que se publicó en Petersburgo de 1868 a 1917; perteneció a diferentes

editores y cambió repetidas veces su orientación política. Liberal moderado al principio, desde 1876 se transformó
en vocero de la nobleza y la burocracia oficialista reaccionarias.
Una confesión valiosa

sentimientos para con el Gobierno y de la más sincera solicitud por sus intereses. Se
juzgó peligrosa toda discusión de estos acontecimientos que "preocupan a la
sociedad", toda mención de su alcance y su importancia. La circular secreta (también
del II de mayo), que citamos más adelante, prescribe que los artículos sobre los
disturbios en nuestras fábricas y factorías y sobre la actitud de los obreros hacia los
patronos se publiquen sólo con autorización del Departamento de Policía, y
demuestra mejor que todo razonamiento hasta qué punto el propio Gobierno se
inclina a considerar las agitaciones obreras como un acontecimiento de importancia
estatal. Y el artículo de Nóvoe Vremia presenta particular interés precisamente
porque esboza todo un programa estatal, que en el fondo se reduce a mitigar el
descontento mediante algunas dádivas pequeñas y a menudo falsas, decoradas con
grandilocuentes rótulos de solicitud, cordialidad, etc., y que ofrecen un motivo para
reforzar la vigilancia de los funcionarios.
78

Pero este programa, que no es nuevo, plasma, puede decirse, la sabiduría "máxima"
de los hombres de Estado contemporáneos, y hasta no sólo en Rusia, sino también
en Occidente: en una sociedad que se apoya en la propiedad privada y en el
sojuzgamiento de millones de desposeídos y trabajadores por un puñado de
ricachones, es imposible que el Gobierno no sea el más leal amigo y aliado de los
explotadores, el más seguro guardián de su dominación. Mas para poder ser un
guardián seguro, en nuestro tiempo no bastan los cañones, las bayonetas y los
látigos: hay que tratar de convencer a los explotados de que el Gobierno está por
encima de las clases, no sirve los intereses de los nobles y de la burguesía, sino los de
la justicia, se preocupa de la defensa de los débiles y pobres contra los ricos y los
poderosos, etc. Napoleón III en Francia, Bismarck y Guillermo II en Alemania pusieron
no poco empeño en semejante coqueteo con los obreros. Mas en Europa, con una
prensa más o menos libre y representación popular, con lucha electoral y partidos
políticos formados, todas esas maniobras hipócritas fueron desenmascaradas muy
pronto. En Asia, comprendida también Rusia, las masas populares están tan sumidas
en la ignorancia y el embrutecimiento, los prejuicios que sostienen la fe en el
padrecito zar son tan fuertes que semejantes maniobras tienen gran éxito. Y un
síntoma muy característico de que el espíritu europeo penetra también en Rusia es
el fracaso de semejante política en los últimos diez o veinte años. Esta política se
aplicó muchísimas veces, y siempre resultó que al cabo de unos cuantos años de
promulgada alguna ley de "solicitud" (de supuesta solicitud) por los obreros, las cosas
volvían a su punto de partida: aumentaba el número de obreros descontentos, cundía
la efervescencia, se multiplicaban los disturbios, y de nuevo, en medio de gran
estruendo y alharaca salía a relucir la política de "solicitud' , resonaban frases
pomposas acerca de la cordial solicitud por los obreros, se promulgaba alguna ley en
la que había un gramo de beneficio para los obreros y una libra de palabras vacuas y
embusteras, y años después se repetía la misma vieja historia. El Gobierno da más
vueltas que una ardilla en su jaula, se desvive por tapar acá y allá con algún trapito el
descontento de los obreros, pero el descontento estalla en otro lugar, y con mayor
fuerza aún.
79

En efecto, recuerden los más importantes hitos que marcan la historia de la


"legislación obrera" de Rusia. A fines de los años 70 se desencadenan en Petersburgo
grandes huelgas; los socialistas tratan de aprovechar el momento para intensificar la
Una confesión valiosa

labor de agitación. Alejandro III incluye en su denominada política "popular" (en


realidad, política de la nobleza y la policía) la legislación fabril. En 1882 se instituye la
inspección de trabajo, que al principio incluso publicaba sus informes. Naturalmente,
dichos informes no le gustaron al Gobierno, que cesó su publicación. Las leyes sobre
la inspección de trabajo resultaron ser precisamente un trapito. Llegan los años 1884
y 1885. La crisis en la industria provoca un colosal movimiento de los obreros y una
serie de huelgas muy turbulentas en la región central (la más significativa es la que
estalló en la fábrica de Morózov 64). Vuelve a promoverse la política de "solicitud",
esta vez es Katkov quien la propugna con particular fuerza en Moskovskie
Védomosti65. Katkov lanza rayos y truenos porque se ha hecho comparecer a
huelguistas de la fábrica de Morózov ante un tribunal de jurados, y califica las ciento
una preguntas formuladas por el tribunal de "ciento una salvas de artillería en honor
al problema obrero aparecido en Rusia", pero al mismo tiempo exige que el "Estado"
asuma la defensa de los obreros y prohíba la imposición de indignantes multas, que
fueron las que colmaron la paciencia de los tejedores de Morózov. Aparece la ley de
1886, que refuerza considerablemente el control fabril y prohibe las multas
arbitrarias en favor del fabricante. Pasan diez años y se produce un nuevo estallido
de agitaciones obreras. Las huelgas de 1895, y en especial la grandiosa huelga de
189666, hacen temblar al Gobierno (sobre todo porque entonces los socialdemócratas
marchaban ya sistemáticamente codo a codo con los obreros) y éste, con una rapidez
sin precedente, promulga la ley de "solicitud" (del 2 de junio de 1897) sobre la
reducción de la jornada de trabajo. En la comisión que discute dicha ley, los
funcionarios del Ministerio del Interior, entre ellos el director del Departamento de
Policía, gritan a voz en cuello que es 80 V. I. LENIN necesario procurar que los
obreros fabriles vean en el Gobierno a su defensor permanente, a su protector justo
y misericordioso (véase el folleto Documentos secretos relativos a la ley del 2 de junio
de 1897). Entretanto, las circulares de ese mismo Gobierno cercenan y anulan por
todos ios medios a la chita callando la ley protectora. Sobreviene una nueva crisis

64 El movimiento huelguístico de 1885 abarcó a numerosas empresas textiles de varias provincias de la zona central
industrial. La huelga más importante y de mayor envergadura fue la que estalló en enero en la fábrica Nikólskoe,
propiedad de Morózov, situada en las proximidades de Oréjovo-Zúevo. Las reivindicaciones fundamentales de los
huelguistas eran la reducción de las multas y la reglamentación de las condiciones de contratación. Participaron en
la huelga, reprimida por las tropas zaristas, unos 8.000 obreros, de los cuales más de 600 fueron detenidos.
Presionado por las huelgas que se desarrollaron entre 1885 y 1886, el Gobierno zarista promulgó la ley del 3 de junio
de 1886 (ley de multas), según la cual el dinero de las multas cobradas por ese concepto no debía ingresar en las arcas
del fabricante, sino ser empleado para remediar las necesidades de los obreros
65 Moskouskie Védomosti (Anales de Moscú): decano de la prensa rusa; inició su publicación en 1756 -la Universidad

de Moscú. A partir de la década del 60 del siglo XIX siguió una línea monarco-nacionalista, convirtiéndose en vocero
de los sectores terratenientes y claricales más reaccionarios. Apareció hasta la Gran Revolución Socialista de Octubre
de 1917.
66 Lenin se refiere a las huelgas que tuvieron lugar en Petersburgo en 1895 y sobre todo en 1896, en particular a las

de los obreros textiles. La de 1896 se inicio el 23 de mayo en la fábrica de Kalinkin, a raíz de que los propietarios se
negaron a pagar el total de los salarios correspondientes a los días feriados con motivo de la coronación de Nicolás II.
El movimiento se extendió muy pronto a las tejedurías c hilanderías de la ciudad, para pasar en seguida a las grandes
fábricas de maquinaria, caucho, papel y azúcar. Era la primera vez que el proletariado de Petersburgo se lanzaba a la
lucha contra los explotadores en un frente tan amplio. Abandonaron el trabajo más de 30.000 obreros. Dirigió la
huelga la Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera, de Petersburgo, que publicó volantes y proclamas
exhortando a los obreros a defender unidos y firmes sus derechos, así como volantes en los que se exponían las
principales reivindicaciones de los huelguistas (jornada laboral no mayor de 10 horas y media, aumento de las tarifas,
pago puntual de los salarios, etc.).
Estas huelgas contribuyeron a impulsar el movimiento obrero en Moscú y otras ciudades de Rusia, obligaron al
Gobierno a acelerar la revisión de las leyes fabriles y a promulgar la ley del 2 (14) de junio de 1897, que reducía a 11
horas y media la jornada laboral en las empresas.
Una confesión valiosa

industrial; los obreros se persuaden por centésima vez de que ninguna "solicitud" del
Gobierno policíaco puede proporcionarles un alivio sustancial ni la libertad de
ocuparse ellos mismos de su propio destino; sobrevienen nuevas agitaciones y
combates callejeros, nueva inquietud del Gobierno, nuevos discursos policiales sobre
la "solicitud del Estado", esta vez proferidos en el periódico Nóvoe Vremia. ¿No están
hartos, señores, de machacar agua en un mortero?
No, está claro que el Gobierno jamás se cansará de repetir sus intentos de intimidar
a los obreros irreductibles y de atraer, con alguna dádiva, a los que son menos
fuertes, menos inteligentes o menos valientes, Pero tampoco nosotros nos
cansaremos de denunciar el auténtico sentido de estos intentos, ni de desenmascarar
a los sesudos "estadistas", que hoy gritan sobre la solicitud, después de haber
ordenado ayer a los soldados disparar contra los obreros, que ayer declaraban su
equidad y solicitud para con los obreros y hoy atrapan a los mejores hombres de entre
los obreros y los intelectuales para que la policía se ensañe con ellos sin formación
de causa. Por eso estimamos necesario referimos de antemano al "programa estatal"
de Nóvoe Vremia, antes de que aparezca alguna nueva ley de "solicitud". Además,
merecen atención las confesiones de un órgano tan "prestigioso" en materia de
nuestra política interior.
Nóvoe Vremia se ve obligado a reconocer que "los lamentables fenómenos
aparecidos en el ámbito del problema obrero" no son casuales. Naturalmente, la
culpa es también de los socialistas (el periódico evita esta terrible palabra, prefiriendo
hablar más vagamente de "seudodoctrinas perniciosas", de la "propaganda de ideas
antiestatales y antisociales"), pero..— pero, ¿por qué son precisamente los socialistas
los que tienen éxito en los medios obreros? Nóvoe Vremia, por supuesto, no deja
escapar la ocasión de injuriar a los obreros: "son tan incultos e ignorantes" que
escuchan con mayor gana la prédica de los socialistas, perjudicial para la prosperidad
policial.
81

Son, pues, culpables tanto los socialistas como los obreros, y contra estos culpables
los gendarmes libran hace muchísimo tiempo una guerra encarnizada, llenando con
ellos las cárceles y los lugares de confinamiento. Pero de nada sirve. Es indudable que
existen en la situación de los obreros fabriles condiciones que "provocan y mantienen
un descontento de su situación actual" y, de este modo, "favorecen el éxito" del
socialismo. "El pesado trabajo del obrero fabril, siendo desfavorables en extremo las
condiciones de vida, no le proporciona más de lo indispensable para alimentarse
mientras alcanzan las fuerzas para trabajar, pero basta que un hecho fortuito le deje
sin empleo por un tiempo más o menos prolongado para que caiga en un estado de
desamparo, como es el caso, por ejemplo, de los obreros de las explotaciones
petrolíferas de Bakú, del que han informado hace unos días los periódicos." Así pues,
los partidarios del Gobierno deben reconocer que el éxito del socialismo se explica
por la situación realmente penosa de los obreros. Pero eso se reconoce de manera
muy indefinida y evasiva, con tales reservas que muestran bien claro que semejantes
gentes no tienen la menor intención de afectar la "sacrosanta propiedad" de los
capitalistas, que oprime a los obreros. "Lamentablemente —dice Nóvoe Vremia—
conocemos demasiado poco el verdadero estado de cosas en la esfera del problema
obrero en Rusia." Sí, ¡por desgracia! Y "nosotros" conocemos poco precisamente
porque permitimos que el Gobierno policial mantenga esclavizada a toda la prensa,
Una confesión valiosa

que tape la boca a toda denuncia honesta de las infamias que se cometen en nuestro
país, Pero, en cambio, "nosotros" nos esforzamos por orientar el odio del obrero no
contra ese Gobierno de tipo asiático, sino contra los "alienígenas": Nóvoe Vremia
alude a las "administraciones fabriles integradas por alienígenas" y las llama
"groseras y ávidas". Con semejante carnada sólo se podrá pescar a los obreros más
atrasados e incultos, quienes piensan que todos los males provienen del "alemán" o
del "judío", e ignoran que los obreros tanto alemanes como judíos se unen para
luchar contra sus explotadores alemanes y judíos. Pero aun los obreros que lo
ignoran, ven en miles de ocasiones que no hay capitalistas más "ávidos" y poco
escrupulosos que los rusos, que no hay policía y gobierno más "groseros" que los
rusos.
82

Es interesante también ver a Nóvoe Vremia lamentarse de que el obrero no sea ya


tan ignorante y tan sumiso como el campesino. Nóvoe Vremia deplora que el obrero
"se separa de su hogar aldeano", que "en las zonas fabriles se aglomeran masas
heterogéneas", que "el aldeano se separa de la aldea con sus modestos (ese es el
quid del asunto), pero independientes intereses y relaciones económico-sociales". En
efecto, ¿cómo no deplorar? El "aldeano" está atado a su hogar y por miedo a perderlo
no se atreve a presentar reclamaciones a su terrateniente, a amenazarle con una
huelga, etc.; el aldeano no conoce la situación existente en otros lugares, sólo se
interesa por su aldehuela (eso es lo que entienden los partidarios del Gobierno
cuando hablan de los "intereses independientes" del aldeano; zapatero a tus zapatos,
y no te metas en política, ¿puede haber algo más grato para las autoridades?), pero
en esa aldehuela, la sanguijuela del lugar, el terrateniente o el kulak, conoce al dedillo
del primero al último de sus habitantes; todos han heredado de sus padres y de sus
abuelos la ciencia servil de la sumisión, y no hay quien les despierte su conciencia.
Mientras que en la fábrica la gente es "heterogénea", no está atada a un lugar
determinado (da igual dónde trabajar), ha pasado por todo en la vida, es audaz y se
interesa por todo.
A pesar de esta lamentable transformación del modesto mujik en obrero consciente,
nuestros sabios policías confían aún engañar a la masa obrera con frases sobre la
"solicitud del Estado por el mejoramiento de las condiciones de vida de los obreros".
Nóvoe Vremia confirma esta esperanza con este trillado razonamiento: "El
capitalismo, soberbio y todopoderoso en Occidente, en Rusia es por ahora una
criatura débil, que sólo puede caminar con andaderas, y es el Gobierno quien lo lleva
con andaderas"... Bueno, ¡en esa vieja cantilena acerca de la omnipotencia del poder
podrá creer, tal vez, un modesto campesino! Pero el obrero ve con harta frecuencia
cómo los capitalistas "llevan con andaderas" a los funcionarios policiales y
eclesiásticos, militares y civiles. Y así —continúa Nóvoe Vremia— el quid del asunto
consiste en que el Gobierno "insista" en el mejoramiento de las condiciones de vida
de los obreros, es decir, exija de los fabricantes ese mejoramiento. Ven qué sencillo:
no hay más que ordenar, y asunto concluido.
83

Pero es sencillo sólo de palabra, porque de hecho las órdenes impartidas por las
autoridades, aun las más "modestas", tales como la instalación de hospitales fabriles,
no se cumplen por los capitalistas durante décadas enteras. Además, el Gobierno no
se atreverá a exigir nada serio a los capitalistas, sin atentar contra la "sacrosanta"
propiedad privada. Tampoco querrá el Gobierno un mejoramiento sustancial de las
Una confesión valiosa

condiciones de vida de los obreros, porque en miles de casos él mismo es patrono,


roba y oprime tanto a los obreros de la fábrica de Obújov y a los de centenares de
fábricas más, como a decenas de miles de empleados de correos, ferroviarios,
etcétera, etcétera. Nóvoe Vremia intuye que nadie creerá en las órdenes de nuestro
Gobierno, y trata de encontrar un apoyo en eminentes ejemplos históricos. Hay que
hacerlo —dice refiriéndose al mejoramiento de las condiciones de vida de los
obreros— "de manera análoga a como hace medio siglo el Gobierno tomó en sus
manos el problema campesino, guiándose por la sabia convicción de que más vale
realizar las transformaciones desde arriba para prevenir su exigencia desde abajo,
que esperar esto último".
¡Esta sí que es una confesión verdaderamente valiosa! En vísperas de la liberación de
los campesinos, el zar dejaba entrever a los nobles la posibilidad de un levantamiento
popular, diciendo: mejor es proceder a liberar desde arriba que esperar a que
comiencen a liberarse por sí mismos desde abajo. Y he aquí que ahora un periódico
lacayo del Gobierno confiesa que el estado de ánimo de los obreros le inspira no
menos miedo que el de los campesinos "en vísperas de la liberación". ¡"Más vale
desde arriba que desde abajo"! Los periodistas lacayos de la autocracia se equivocan
profundamente cuando buscan una "analogía" entre aquella exigencia de
transformaciones y la actual. Los campesinos reclamaban la abolición del régimen de
servidumbre, pero nada tenían contra el poder
84 V. I. LENIN
zarista y creían en el zar. Los obreros repudian ante todo y más que nada al Gobierno,
ven que la falta de derechos ante la autocracia policíaca los ata de pies y manos en la
lucha . contra los capitalistas, y por ello exigen que se les libere del autoritarismo
gubernamental y de los desmanes del Gobierno. Los obreros se agitan también "en
vísperas de la emancipación", pero ésta será la emancipación de todo el pueblo, que
arrancará su libertad política al despotismo.
84

* *
*
¿Saben cuál es la grandiosa reforma con que se quiere calmar el descontento de los
obreros y manifestarles la "solicitud del Estado"? Si se da crédito a los rumores
bastante insistentes, se libra una lucha entre el Ministerio de Hacienda y el del
Interior: este último exige que la inspección de trabajo sea transferida bajo su
competencia, aseverando que en este caso la inspección será menos indulgente con
los capitalistas, se preocupará más de los obreros y prevendrá así los desórdenes.
Que los obreros se preparen para recibir una nueva merced del zar: los inspectores
de trabajo se pondrán un nuevo uniforme y figurarán en las plantillas de otro
departamento (probablemente con un aumento de sueldo), cabe decir que de ese
mismo departamento que desde hace tanto tiempo y con tanto amor (sobre todo el
Departamento de Policía) se desvela por los obreros.

"Iskra", núm. 6, julio de 1901


Se publica según el texto del periódico "Iskra"

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Una confesión valiosa

85

LAS ENSEÑANZAS DE LA CRISIS

Hace ya casi dos años que se prolonga la crisis comercial e industrial. Por lo visto, se
amplía más y más, englobando nuevas ramas de la industria, se extiende a nuevas
regiones y se agrava con nuevas quiebras bancarias. A partir de diciembre del año
pasado, nuestro periódico ha venido señalando en cada uno de sus números, en una
u otra forma, la evolución de la crisis y sus desastrosos efectos. Es hora ya de plantear
el problema general de las causas y el significado de este fenómeno. Para Rusia es
relativamente nuevo, como lo es todo nuestro capitalismo. En cambio, en los viejos
países capitalistas, o sea, en aquellos donde la mayoría de los productos se fabrican
para la venta? donde la mayoría de los obreros no poseen tierra ni instrumentos de
labor y venden su fuerza de trabajo, contratándose en empresas ajenas,
contratándose a los propietarios de tierras, fábricas, máquinas, etc., la crisis es un
fenómeno antiguo que se repite de tiempo en tiempo, como los accesos de una
enfermedad crónica. Por lo tanto, se puede predecir las crisis, y, cuando el
capitalismo comenzó a desarrollarse en Rusia con particular rapidez, en las
publicaciones socialdemócratas se predijo también la crisis actual. En el folleto Las
tareas de los socialdemócratas rusos, escrito a fines de 1897, se decía: "Hoy estamos
viviendo, por lo visto, el período del ciclo capitalista en que la industria 'prospera', el
comercio es intenso, las fábricas funcionan a pleno rendimiento y surgen en número
infinito, como setas, nuevas fábricas, empresas, sociedades anónimas, líneas férreas,
etc., etc. No hace falta ser profeta para predecir la bancarrota ineluctable (más o
menos violenta) que debe seguir a esta "prosperidad" de la industria. Esa bancarrota
arruinará a gran número de pequeños patronos, dejará sin trabajo a muchísimos
obreros..."* La bancarrota se produjo y es tan violenta como Rusia jamás conoció
hasta el presente. ¿Cuál es la causa de esta terrible enfermedad crónica de la
sociedad capitalista, que se repite con tanta regularidad que se puede predecir su
aparición?
* Véase O. C., t. 2, pág. 484.-Ed.
86

La producción capitalista no puede desarrollarse de otro modo que a saltos: dos


pasos adelante y un paso (algunas veces dos) atrás. Como hemos observado ya, la
producción capitalista es producción para la venta, producción de mercancías para el
mercado. Quienes disponen de esa producción son los capitalistas individuales, cada
uno de los cuales obra por su cuenta, de manera que nadie puede saber con exactitud
la cantidad y la clase de productos que demanda el mercado. Producen al azar, y sólo
se preocupan por aventajarse unos a otros. Es completamente natural que la
cantidad de lo producido pueda no corresponder a las necesidades del mercado. Y
esta posibilidad resulta particularmente grande cuando un mercado enorme abarca
de repente nuevas y vastas regiones aún inexploradas. Tal era precisamente el estado
de cosas, cuando comenzó la "prosperidad" de la industria, que hemos sobrevivido
hace poco. Los capitalistas de toda Europa extendieron sus garras hacia una parte del
mundo, Asia, poblada por centenares de millones de seres, y donde hasta entonces
sólo la India y una pequeña parte de la periferia estaban estrechamente ligadas al
Las enseñanzas de la crisis

mercado mundial. El ferrocarril del Trascaspio comenzó a "abrir" Asia Central para el
capital; el "Gran Ferrocarril Siberiano" (grande no sólo por su longitud, sino también
por el escandaloso robo de fondos públicos que sus constructores perpetraron y por
la inhumana explotación de que fueron objeto los obreros que lo construyeron),
despejó el camino a Siberia; Japón comenzó a convertirse en una nación industrial e
intentó abrir una brecha en la muralla china, con lo que puso al descubierto un
bocado apetitoso en el que los capitalistas de Inglaterra, Alemania, Francia, Rusia e
incluso Italia se apresuraron a hincar los dientes.
87

Todo esto —la construcción de gigantescas líneas férreas, el ensanchamiento del


mercado mundial y el incremento del comercio— originó una inesperada animación
de la industria, el crecimiento de las nuevas empresas, la búsqueda desenfrenada de
mercados para la venta, la carrera tras la ganancia, la fundación de nuevas
sociedades, la afluencia a la producción de una masa de nuevos capitales, formados
en parte, también, por los escasos ahorros de los pequeños capitalistas. No es
sorprendente, pues, que esta frenética carrera mundial tras nuevos e inexplorados
mercados haya conducido a una colosal bancarrota.
Para formarse una idea clara de la naturaleza de tal carrera, es preciso tener en
cuenta qué colosos participaron en ella. Cuando se dice "empresas por separado",
"capitalistas individuales", se olvida a menudo que, en esencia, estas expresiones son
inexactas. En realidad, lo único separado e individual es sólo la apropiación de la
ganancia, pues la producción en sí se ha vuelto social. Las gigantescas quiebras se
hicieron posibles e inevitables sólo porque poderosas fuerzas productivas sociales
fueron dominadas por una camarilla de potentados cuya única preocupación es el
lucro. Aclaremos esto con un ejemplo tomado de la industria rusa. En los últimos
tiempos la crisis afecto también a la producción petrolera. En esta industria
capitanean empresas tales como la Compañía de Petróleos de los Hermanos Nobel.
En 1899, la compañía vendió 163 millones de puds de productos petroleros por la
suma de 53.500.000 rublos, en tanto que en 1900 vendió 192 millones de puds por la
suma de 72.000.000 de rublos. ¡En un año,, una sola empresa aumentó la producción
en 18.500.000 rublos! Esta "empresa tomada por separado" es mantenida por el
trabajo en común de decenas y centenares de miles de obreros, ocupados en la
extracción de petróleo, en su elaboración y en su transporte por oleoductos,
ferrocarriles, mares y ríos, en la construcción de maquinarias, depósitos, materiales,
balsas, barcos, etc., necesarios para ello. Esas decenas de miles de obreros trabajan
para toda la sociedad, pero en su trabajo manda un puñado de millonarios, el cual se
apropia de toda la ganancia que rinde ese trabajo organizado de las masas. (La
Compañía Nobel obtuvo en 1899 una ganancia neta de 4 millones de rublos, y en
1900 de 6 millones, de los cuales los accionistas percibieron un dividendo de 1.300
rublos por cada acción de 5.000, en tanto que cinco miembros de la directiva
recibieron, en calidad de gratificación, la suma de ¡528.000 rublos!) Cuando varias de
estas empresas se lanzan a una frenética carrera para apoderarse de un lugar en un
mercado desconocido, ¿puede sorprendernos el advenimiento de la crisis?
88

Es más. Para que la empresa dé ganancia, es preciso vender las mercancías, encontrar
los compradores. Ahora bien, el comprador debe ser toda la población, porque las
enormes empresas lanzan montañas de productos. Pero en todos los países
capitalistas, las nueve décimas partes de la población se compone de gente pobre:
Las enseñanzas de la crisis

obreros que perciben el salario más exiguo, campesinos que en general viven peor
aún que los obreros. Y cuando, en el período de prosperidad, la gran industria se lanza
a producir el máximo posible, inunda el mercado con una cantidad de mercancías tal
que la mayoría desposeída del pueblo no está en condiciones de pagarlas. La cantidad
de máquinas, instrumentos, depósitos, ferrocarriles, etc., sigue creciendo, pero este
crecimiento se interrumpe de tiempo en tiempo porque el pueblo, al cual, en
definitiva, van destinados esos medios de producción perfeccionados, continúa en
una situación de pobreza rayana en la miseria. La crisis demuestra que la sociedad
actual podría lanzar incomparablemente más productos, los cuales servirían para
mejorar el nivel de vida de todo el pueblo trabajador, si la tierra, las fábricas, las
máquinas, etc., no hubieran sido usurpadas por un puñado de propietarios privados,
quienes extraen sus millones de la miseria del pueblo. La crisis demuestra que los
obreros no pueden limitarse a luchar por obtener de los capitalistas concesiones
parciales: durante el período de animación industrial tales concesiones pueden ser
conquistadas (los obreros rusos, con su enérgica lucha, las conquistaron más de una
vez en los años que van de 1894 a 1898), pero cuando se produce el crac los
capitalistas no sólo arrebatan a los obreros las concesiones otorgadas, sino que se
aprovechan de su situación de impotencia para reducirles aún más el salario. Y así
continuará sucediendo inevitablemente, mientras los ejércitos del proletariado
socialista no derroquen el dominio del capital y de la propiedad privada. La crisis
demuestra cuan miopes eran los socialistas (que se autotitulan "críticos", tal vez
porque hacen suyas, sin crítica alguna, las teorías de los economistas burgueses), que
dos años atrás anunciaban ruidosamente que las quiebras se hacen actualmente
menos probables.
89

Las enseñanzas de la crisis, que revela lo absurdo del sometimiento de la producción


social a la propiedad privada, resultan tan aleccionadoras, que ahora la propia prensa
burguesa reclama que se refuerce el control, por ejemplo, sobre los bancos, Pero
ningún control podrá impedir que los capitalistas funden durante los períodos de
animación empresas que luego quebrarán inevitablemente. Alchevski, fundador de
los bancos Agrario y Comercial de Jarkov, ambos ahora en quiebra, obtuvo, por
medios lícitos e ilícitos, los millones de rublos necesarios para fundar y sostener
empresas mineras que prometían montañas de oro. Una depresión en la industria
provocó la ruina de esos bancos y esas empresas mineras (Sociedad del Donéts-
Yúrievo). Pero ¿qué significa esta "ruina" de empresas en la sociedad capitalista?
Significa que los capitalistas débiles, los de "segunda magnitud", son desplazados por
los grandes millonarios. Alchevski, millonario de Jarkov, es suplantado por el
millonario moscovita Riabushinski, quien, como dispone de un capital mayor,
oprimirá con más fuerza a los obreros. El desplazamiento de ricachones de segunda
magnitud por los de primera magnitud, el aumento de la fuerza del capital, la ruina
de gran número de pequeños propietarios (por ejemplo, los pequeños inversores,
que con la quiebra de los bancos pierden toda su fortuna), el terrible
empobrecimiento de los obreros: esto es lo que trae consigo la crisis. Recordemos,
además, los casos publicados por Iskra, en los que se describe cómo los capitalistas
alargan la jornada de trabajo y procuran, al despedir, reemplazar a los obreros
conscientes por otros más dóciles y sumisos.
90
Las enseñanzas de la crisis

En general, los efectos de la crisis son infinitamente más graves en Rusia que en
cualquier otro país. A la paralización de la industria se agrega el hambre entre los
campesinos. A los obreros desocupados se los arroja de las ciudades al campo, pero
¿adonde enviar a los campesinos sin trabajo? Con la expulsión de los obreros al
campo se pretende limpiar las ciudades de gente intranquila, pero puede ocurrir que
los expulsados logren despertar de su secular sumisión aunque sea a una parte de los
campesinos y la induzcan no sólo a solicitar, sino también a exigir. A los obreros y
campesinos los acercan mutuamente hoy no sólo la desocupación y el hambre, sino
también el yugo policíaco, que priva a los obreros de la posibilidad de unirse y de
defenderse, y a los campesinos de la ayuda que les envían donantes de buena
voluntad. La pesada garra policíaca se vuelve cien veces más pesada para los millones
de personas que han perdido todo medio de subsistencia. Los gendarmes y la policía
en las ciudades, los jefes de los zemstvos y los policías en las aldeas, perciben
claramente que crece el odio hacia ellos, y empiezan a temer, no sólo los comedores
aldeanos, sino hasta los anuncios sobre la colecta de donativos que aparecen en los
diarios. ¡Miedo a las donaciones! Cree el ladrón que todos son de su condición.
Cuando el ladrón ve que un transeúnte da una limosna a la persona a quien él ha
despojado, se imagina que ambos se estrechan la mano para mancomunar sus
esfuerzos y acabar con él.

"Iskra", núm. 7, agosto de 1901


Se publica según el texto del periódico "Iskra"

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91

LOS SEÑORES FEUDALES EN ACCIÓN

Se ha publicado la nueva ley del 8 de junio de 1901 sobre la adjudicación a


particulares de tierras fiscales en Siberia, Cómo será aplicada, nos lo dirá el futuro.
Pero su carácter es ya de por sí tan ilustrativo, revela de manera tan evidente la
descarnada naturaleza y las verdaderas aspiraciones del Gobierno zarista, que vale la
pena examinarla detenidamente y procurarle la más amplia divulgación entre la clase
obrera y el campesinado.
Hace ya mucho que nuestro Gobierno favorece con prebendas a los nobles
terratenientes: fundó para ellos el Banco de la Nobleza, les otorgó miles de
facilidades para la obtención de créditos y prórrogas en el pago de los impuestos
atrasados, ayudó a los millonarios fabricantes de azúcar a organizar un lock-out para
lograr el alza de precios y aumentar sus ganancias, se preocupó de crear cargos de
jefes de los zemstvos para los hijos de la aristocracia que han despilfarrado sus
fortunas, y ahora toma medidas para asegurar a los nobles propietarios de destilerías
una venta provechosa de vodka al fisco. Pero con la mencionada adjudicación de
Los señores feudales en acción

tierras, el Gobierno ya no beneficia sólo a los explotadores más ricos, a los de mayor
abolengo, sino que crea una nueva clase de explotadores y condena a millones de
campesinos y obreros al yugo perpetuo de nuevos terratenientes.
Examinemos las principales bases de la nueva ley. Es preciso señalar, ante todo, que
fue discutida —antes de que el ministro de Agricultura y Bienes del Estado la
presentara al Consejo de Estado67— en la Conferencia especial para los asuntos de la
nobleza.
92

Como es de dominio público, quienes sufren mayores penurias hoy en Rusia no son
los obreros y los campesinos, sino los nobles terratenientes; de ahí que la
"conferencia especial" se apresurase a buscar el medio de socorrerlos en su
desgracia. Las tierras fiscales en Siberia serán vendidas o arrendadas a "personas
particulares", a título de "haciendas de propiedad privada", con la salvedad de que a
los súbditos extranjeros y a los alienígenas (entre ellos los judíos) les está prohibido
adquirir, jamás y bajo ningún concepto, cualquiera de estas tierras. En cuanto al
arriendo de las mismas (ésta, como veremos, es la operación más ventajosa para los
futuros terratenientes), se permitirá exclusivamente a los nobles, "quienes —dice la
ley—, por la garantía que ofrecen en el aspecto económico, son preferibles, desde el
punto de vista de los objetivos del Gobierno, como propietarios de tierras en Siberia".
Así pues, el punto de vista del Gobierno consiste precisamente en que la población
trabajadora sea sojuzgada por los grandes terratenientes de la nobleza. Y hasta qué
punto son grandes, se puede apreciar por el hecho de que, según la ley, la superficie
de la parcela vendida no debe sobrepasar las 3.000 deciatinas; no se fija en general
el límite para la del arriendo, y en cuanto al plazo de arriendo, es de ¡hasta 99 años!
El pobre terrateniente, de acuerdo con los cálculos de nuestro Gobierno, necesita
doscientas veces más tierra que el campesino, a quien se concede en Siberia 15
deciatinas por familia.
Además, ¡cuántas facilidades y excepciones para los terratenientes ha previsto esta
ley! Durante los cinco primeros años, el arrendatario no efectúa pago alguno. Si llega
a adquirir en propiedad la tierra que ha arrendado (la nueva ley le otorga ese
derecho), podrá gozar de un plazo de 37 años para su pago total. Por una disposición
especial se autoriza la venta de parcelas mayores de 3.000 deciatinas, a precios
convenidos y no en subasta pública, y hay prórrogas de uno y hasta tres años para los
pagos atrasados. No hay que olvidar que con la nueva ley sólo se beneficiarán los
altos dignatarios, las personas vinculadas con la Corte, etc., a quienes esos favores y
excepciones se les otorgan, por lo común, con toda facilidad, después de
intercambiar en algún salón un par de palabras con un gobernador o un ministro.
93

Pero, y he aquí la desgracia, ¿qué provecho podrán extraer de estos trocitos de tierra,
aunque sean de 3.000 deciatinas, todos estos generales propietarios, si no
encuentran "mujiks" obligados a trabajar para ellos? Por muy rápidamente que
aumente la miseria del pueblo en Siberia, el campesino siberiano es muchísimo más
independiente que el de "Rusia", y está poco habituado a trabajar bajo el látigo. La
nueva ley se esfuerza por habituarlo. "Las tierras destinadas a haciendas de

67Consejo de Estado: uno de los órganos administrativos superiores de la Rusia zarista. Se constituyó en 1810 como
institución consultivo-legislativo; sus miembros eran designados y confirmados por el zar. El Consejo de Estado era
una institución reaccionaria.
Los señores feudales en acción

propiedad privada, estarán, en la medida de lo posible, enclavadas entre las parcelas


asignadas a los campesinos", especifica el artículo 4º de la ley. Al Gobierno zarista le
preocupa el problema de cómo ganarán su "sustento" los pobres campesinos. Diez
años atrás, el mismo señor Ermólov que ahora, en su condición de ministro de
Agricultura y Bienes del Estado, presentó a la consideración del Consejo de Estado la
nueva ley sobre adjudicación de tierras fiscales en Siberia a particulares, publicó (sin
firma) un libro titulado: Las malas cosechas y las calamidades del pueblo. En ese libro
declaraba con franqueza que no existía razón alguna para permitir la emigración a
Siberia de campesinos que pueden "ganarse el pan" trabajando para los
terratenientes locales. Los hombres de Estado rusos no tienen empacho en expresar
concepciones netamente feudales: los campesinos han sido creados para trabajar
para los terratenientes y por eso no se les debe "permitir" ni siquiera que se trasladen
adonde deseen, si con ello los terratenientes se ven privados de mano de obra barata.
Y cuando los campesinos, a pesar de todas las trabas, de los trámites burocráticos y
aun de prohibiciones formales, siguieron emigrando a Siberia por centenares de
miles, el Gobierno zarista, como si fuera un mayordomo de los señores de antes, se
apresuró a perseguirlos para acosarlos también en su nuevo lugar de residencia. Si
los escasos nadieles68 y las tierras de los campesinos (las mejores de las cuales ya
están ocupadas) se "enclavan" entre los lotes de 3.000 deciatinas de los nobles
terratenientes, tal vez muy pronto Siberia deje de ser una atracción para los
campesinos de otras partes de Rusia. Y el precio de las tierras de los nuevos
terratenientes se elevará con tanta más rapidez, cuanto más difícil sea la vida para
los campesinos de los alrededores: éstos tendrán que resignarse a contratarse a vil
precio en las fincas de otros, y a pagar precios exorbitantes por el arriendo de la tierra
de los terratenientes, tal como en "Rusia".
94

El objetivo primordial de la nueva ley es crear cuanto antes un nuevo paraíso para los
terratenientes y un nuevo infierno para los campesinos; a ese fin tiende la reserva
especial que establece el arriendo de la tierra para una cosecha. Por regla general,
para poder ceder una tierra fiscal tomada en arriendo se exige una autorización
especial, pero su cesión para una cosecha es completamente libre. La única
preocupación del terrateniente será designar a un administrador que se encargue de
arrendar la tierra, deciatina por deciatina, a los campesinos "enclavados" en el
dominio de aquél, y enviar después a su señor, contante y sonante, el dinero
obtenido.
Sin embargo, no siempre querrán los nobles ocuparse ni siquiera en este tipo de
"hacienda". En ese caso pueden obtener de inmediato un dineral si revenden las
tierras fiscales a quienes verdaderamente las cultivan. No es casual que la nueva ley
se promulgue precisamente ahora, cuando el ferrocarril ha llegado a Siberia, cuando
las deportaciones a esa región han quedado suprimidas69 y la emigración a Siberia ha
adquirido proporciones gigantescas: es inevitable que todo esto dé como resultado

68 Nadiel, tierra de nadiel: tierra parcelaria que se dejó en usufructo a los campesinos al abolirse la servidumbre en
Rusia en 1861; estaba en' posesión comunal y se distribuía- en usufructo a los campesinos mediante repartos
periódicos.
69 El ucase del Gobierno zarista por el que se suprimía el confinamiento y se confirmaban las reglas temporales sobre

la sustitución del destierro y confinamiento por otros castigos fue firmado por el zar el 10 (23) de junio de 1900. Por
este ucase se suprimía el destierro de los condenados a Siberia (excepto sus provincias más apartadas) y
Transcaucasia, sustituyéndolo por su entrega a las secciones de detenidos o la deportación a la isla de Sajalín.
Los señores feudales en acción

(como está ocurriendo ya) la elevación del precio de la tierra. De ahí que hoy la
adjudicación de tierras fiscales a particulares constituye, en realidad, un saqueo al
fisco por parte de la nobleza: las tierras fiscales suben de precio, pero se las arrienda
y vende en condiciones altamente ventajosas a toda suerte de generales que se
aprovecharán de esta elevación del precio. En la provincia de Ufá, por ejemplo, en un
solo distrito, los nobles y funcionarios realizaron la siguiente operación con las tierras
que les fueron vendidas (en virtud de una ley similar): pagaron al fisco 60.000 rublos,
y dos años más tarde las vendieron por 580.000 rublos, ¡vale decir que, simplemente
con la reventa, obtuvieron más de medio millón de rublos! Resulta fácil imaginar,
sobre la base de este ejemplo, cuántos millones irán a parar a los bolsillos de los
pobrecitos terratenientes con la adjudicación de tierras en todo el territorio de
Siberia.
95

Con el fin de encubrir este pillaje descarado, el Gobierno y sus partidarios formulan
todo género de elevadas consideraciones. Hablan del progreso de la cultura en
Siberia, de la trascendental importancia de las fincas modelo. En realidad, los grandes
dominios, que colocan en una situación desesperada a los campesinos vecinos, en la
actualidad sólo pueden intensificar los métodos de cultivo más atrasados. Las fincas
modelo no se crean mediante la dilapidación de fondos públicos, y la adjudicación de
tierras llevará simplemente a que los nobles y funcionarios especulen con ellas, o a
que prosperen los métodos de avasallamiento y de usura en la agricultura. Por eso,
los nobles terratenientes, en unión del Gobierno, descartaron de las— tierras fiscales
siberianas a los judíos y demás alienígenas (a quienes intentan presentar ante la
gente ignorante como explotadores particularmente desaprensivos), para poder
dedicarse ellos mismos, sin traba alguna, a una explotación de la peor especie, a la
explotación de tipo kulak70.
Se habla también de la significación política de la nobleza terrateniente en Siberia: se
dice que allí, entre la intelectualidad, hay muchos ex confinados, gente poco segura,
y para contrarrestarlos se trataría de crear un sólido baluarte para el poder del
Estado, un seguro elemento "de los zemstvos". Y estos comentarios encierran una
verdad mucho más grande y más profunda de lo que suponen Grazhdanín71 y
Moskovskie Védomosti. El Estado policíaco inspira tanta hostilidad a la masa de la
población, que necesita crear artificialmente grupos de personas capaces de servir
de puntales a la patria. Necesita crear una clase de grandes explotadores, que le
deban todo a él, que dependan de su magnanimidad, que obtengan enormes
ganancias por los procedimientos más abyectos (los de los especuladores y los kulaks)
y que, por tal causa, sean siempre firmes partidarios de toda arbitrariedad y toda
opresión. Un gobierno de tipo asiático necesita el apoyo de la gran propiedad
terrateniente de características asiáticas, de un sistema feudal de "distribución de
fincas". Y si ahora no es posible distribuir "fincas habitadas", por lo menos se puede
distribuir propiedades enclavadas entre las tierras de los campesinos— reducidos a
la indigencia; si resulta embarazoso regalar abiertamente miles de deciatinas a los

70 Kulaks: "campesinos ricos que explotan trabajo ajeno, bien contratando brazos bien prestando dinero con usura, y
por otros procedimientos semejantes" (Lenin).
71 Grazhdanín (El Ciudadano): revista reaccionaria publicada de 1872 a 1914 en Petersburgo. A partir de la década del

80 del siglo XIX, vocero de los ultramonárquicos; estaba financiada por el Gobierno.
Los señores feudales en acción

cortesanos obsecuentes, la entrega puede disimularse presentándola en forma de


venta y de "arriendo" (por 99 años), con miles de facilidades.
96

¿Cómo, pues, no calificar de feudal esta política agraria, si se la compara con la que
rige hoy en los países avanzados de nuestro tiempo, como por ejemplo
Norteamérica? Allí nadie osaría hablar de permitir o no las migraciones, puesto que
todo ciudadano goza del derecho de fijar su residencia donde le plazca. Toda persona
que desea dedicarse a la agricultura tiene, por ley, el derecho de ocupar las tierras
disponibles de la periferia del país. No se está creando allí una clase de sátrapas
asiáticos, sino una clase de enérgicos farmers, que han desarrollado todas las fuerzas
productivas del país. Gracias a la abundancia de tierras disponibles, la clase obrera
ocupa el primer lugar por su nivel de vida.
¡Y qué momento ha escogido nuestro Gobierno para promulgar su ley feudal! El
momento de la crisis industrial más fuerte, cuando decenas y centenas de miles de
personas no encuentran trabajo, cuando el hambre acosa de nuevo a millones de
campesinos. Toda la preocupación del Gobierno consiste en evitar que se "dé
publicidad" a las calamidades. Por eso obligó a los obreros sin trabajo a regresar a sus
pueblos; por eso quitó de manos de los zemstvos el abastecimiento y lo puso en las
de los funcionarios de la policía; por eso prohibió que los particulares organizaran
comedores para las víctimas del hambre; y por eso amordazó los periódicos. Y cuando
cesó la "publicidad" acerca del hambre, desagradable para los oídos de los
satisfechos, el padrecito zar se puso a prestar ayuda a los pobres terratenientes y a
los desgraciados generales cortesanos. Repetimos: ahora nuestra tarea consiste
sencillamente en divulgar los datos acerca de la nueva ley. Cuando la conozcan las
capas más atrasadas de los obreros, los campesinos más ignorantes y oprimidos,
comprenderán a quiénes sirve el Gobierno y qué gobierno necesita el pueblo.

"Iskra", núm. 8, 10 de septiembre de 1901


Se publica según el texto del periódica "Iskra"
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97

UN CONGRESO DE LOS ZEMSTVOS

La excitación pública, que se extendió como una ola por el país después de los sucesos
de esta primavera, no ha cesado aún; en diversas formas se manifiesta en todas las
capas de la sociedad rusa, que todavía en enero de este año parecía sorda y ajena a
la labor consciente de la socialdemocracia rusa. El Gobierno pone todo su empeño
por calmar lo antes posible la conmovida conciencia pública con sus habituales
pompas de jabón al estilo del Manifiesto del 25 de marzo sobre la "cordial solicitud" 72,
de las llamadas reformas de Vannovski o de los solemnes y grotescos viajes de
Sipiaguin y de Shajovskói por Rusia... Algunos ingenuos entre el público en general se
sentirán realmente tranquilizados con estas medidas, pero no todos, ni mucho

72 Véase la nota 41
Un congreso de los zemstvos

menos. Hasta los actuales representantes de los zemstvos, la mitad de los cuales son
funcionarios atemorizados, comienzan, por lo visto, a salir de ese estado de zozobra
permanente en que los había sumido la época de estancamiento del "zar
pacificador"73, época que ya va pasando a la historia.
Despojada de los velos elementales del pudor, Su Majestad la Burocracia provoca
indignación y asco, incluso a esos seres timoratos cuyo valor y moral cívicos están casi
atrofiados.
Nos informan que a fines de junio, en la ciudad de X (por precaución no damos su
nombre) se organizó un congreso de activistas de los zemstvos. Según se dice,
participaron en él de 40 a 50 miembros de los zemstvos de varias provincias. Por
supuesto, no se reunieron para discutir problemas políticos, sino para resolver
problemas pacíficos, puramente locales; se reunieron "sin salirse de la esfera de su
competencia, ni de los límites de sus atribuciones", como lo expresa en forma gráfica
el reglamento de los zemstvos (art. 87), pero dicha reunión fue convocada sin
autorización ni conocimiento de la administración, y por consiguiente, para emplear
las palabras de ese mismo reglamento, "violando el orden de la actividad de las
instituciones de los zemstvos"; y los representantes de éstos, sin darse cuenta de ello,
pasaron de los problemas pacíficos, inocentes, a discutir la situación general.
98

Tal es la lógica de la vida: los hombres de buena fe de los zemstvos, por mucho que
renieguen a veces del radicalismo y de la labor clandestina, se enfrentan, por la fuerza
de las circunstancias, con la necesidad de organizarse ilegalmente y de adoptar un
modo de acción más resuelto. Por supuesto, no seremos nosotros quienes
condenemos este camino natural y enteramente justo. Es hora ya de que también los
integrantes de los zemstvos ofrezcan por fin una oposición enérgica y organizada a
este desbocado Gobierno, que ha liquidado la administración rural, desnaturalizado
la administración de las ciudades y de los zemstvos y que, con la terquedad de un
asno, levanta su hacha contra los últimos restos de las instituciones de los zemstvos.
Se cuenta que cuando se discutía en el congreso cómo encarar la lucha contra la ley
que limita los impuestos correspondientes a los zemstvos, un antiguo y respetable
miembro de uno de éstos exclamó: " ¡Los hombres de los zemstvos deben decir por
fin su palabra, porque si no, ya nunca más podrán pronunciarla!" Coincidimos por
completo con el clamor de este liberal dispuesto a lanzar el reto de una lucha franca
contra el absolutismo burocrático. Los zemstvos están en vísperas de una crisis
interna. Y si sus mejores elementos no toman ahora medidas resueltas, si no rompen
con su habitual maniIovismo74 y con los problemas mezquinos y secundarios —la
"estañadura de las palanganas", como expresó uno de los más conspicuos
miembros—, los zemstvos quedarán sin gente y se convertirán en una vulgar "oficina
pública". Esta muerte sin gloria es inevitable, pues no es posible que durante decenas
de años no se haga impunemente otra cosa que temblar, agradecer y peticionar con
humildad; es preciso amenazar, exigir y, dejando de jugar a las tabas, dedicarse al
verdadero trabajo.

73
Se trata de Alejandro III (1845-1894), emperador de Rusia de 1881 a 1894.
74
Manilovismo: del nombre del terrateniente Manílov, personaje de la obra del escritor ruso N. V. Gógol Las almas
muertas. Es sinónimo de abulia, zalamería y propensión a la fantasía ilusoria.
Un congreso de los zemstvos

"Iskra", núm. 8, 10 de septiembre de 1901


Se publica según el texto del periódico "Iskra"

-----------------
99

EL PROBLEMA AGRARIO Y LOS "CRÍTICOS DE MARX"75

Los capítulos I-X fueron escritos entre junio y septiembre de 1901; los capítulos X-XII, en el otoño de 1907.
Los capítulos l-IV se publicaron por primera vez en diciembre de 1901, en el núm. 2-3 de la revista "Zariá"; los
capítulos V-IX, en febrero de 1906, en el núm. 2 de la revista "Obrazovanle"; las capítulos X-XI, en 1908, en la
recopilación: V. Ilín. "El problema agrario". Parte I. San Petersburgo; el capítulo XII, en 1908 en la recopilación "La
vida actual". San Petersburgo
Los capítulos I-X se publican según el texto de las revistas cotejado con el texto de la recopilación "El problema
agrario"; los capítulos X-XI, según el texto de la recopilación "El problema agrario"; el capitulo XII, según el texto
de la recopilación "La vida actual"

103

"...Querer demostrar... que el marxismo dogmático ha sido desalojado de sus


posiciones en el problema agrario, sería forzar una puerta abierta"... Así lo declaró
Rússkoe Bogatstvo76el año pasado, por boca del señor V. Chernov (1900, núm. 8, pág.
204). ¡Qué cualidad tan extraña posee este "marxismo dogmático"! Desde hace
muchos años los sabios y archisabios de Europa declaran con gravedad (y lo repiten
de diversas maneras escritores y periodistas) que la "crítica" ha desalojado al
marxismo de sus posiciones, pero cada nuevo crítico acomete otra vez la faena de
bombardear esas posiciones supuestamente ya destruidas. El señor V. Chernov, por

75 El problema agrario y los "críticos de Marx": trabajo dedicado a defender la teoría marxista en lo que respecta al
problema agrario y a elaborar el programa la táctica del partido obrero en lo referente al campesinado; fue escrito
en dos épocas: los primeros nueve capítulos entre junio y septiembre de 1901, y los tres últimos en el otoño de 1907.
Los primeros cuatro capítulos se publicaron en la revista Zariá, núm. 2-3, de diciembre de 1901, con el título Los
señores "críticas" del problema agrario. Primer esbozo, firmado por N. Lenin. Más tarde, en 1905, fueron editados
legalmente en Odesa, por la Editorial Burevéstnik como folleto, con el siguiente título: N, Lenin. El problema agrario
y los "críticos de Marx".
Los capítulos V al IX se publicaron por primera vez en la revista legal Obrazovanie, núm. 2, de febrero de 1906, y
llevaban sendos subtítulos, a diferencia de los capítulos I-IV, aparecidos en Zariá Y en la edición de 1905.
En 1908 se publicó en Petersburgo la recopilación: V. Ilín. El problema agrario, parte I, en la que junto con otros
trabajos de Lenin sobre este tema se incluían los once capítulos de la obra, con el título que hoy se conoce. Los
capítulos I-IV llevaban subtítulos y el autor había introducido en su texto correcciones de estilo y agregado algunas
notas. El capítulo XII (el último), no incluido entonces por casualidad, se publicó aparte, en 1908, en otra recopilación,
titulada La vida actual.
En las anteriores ediciones de las Obras de Lenin los capítulos de El problema agrario y los "críticos de Marx" se
incluyeron en los tomos correspondientes de acuerdo con la fecha en que fueron escritos. En la presente edición se
publica por primera vez el trabajo completo en este tomo.
76 Rússkoe Bogatsvo (La Riqueza Rusa): revista mensual que se publicó en Petersburgo de 1876 a 1918. A partir de la

década del 90 se convirtió en vocero de los populistas liberales y fue dirigida por N. K. Mijailovski. La revista combatió
a los marxistas rusos, tergiversando y falsificando el marxismo.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

ejemplo, en la revista Rússkoe Bogatstvo, y en la colección Na slávnom posta, "fuerza


una puerta abierta", a lo largo de doscientas cuarenta páginas, "en una charla" con
los lectores acerca de un libro de Hertz. La obra tan minuciosamente comentada de
este autor —quien nos habla, a su vez, de un libro de Kautsky— había sido ya
traducida al ruso. También el señor Bulgákov, cumpliendo su promesa de refutar a
Kautsky, publicó un estudio que llena dos volúmenes. Con seguridad que ya nadie
podrá hallar ni los restos del "marxismo dogmático", mortalmente aplastado por
estas montañas de papel crítico impreso.

I
LA "LEY" DE LA FERTILIDAD DECRECIENTE DEL SUELO

Examinemos primero a grandes rasgos el semblante teórico de los críticos. El señor


Bulgákov ya había publicado en la revista Nachalo77 un artículo contra El problema
agrario de Kautsky, en el cual mostró ipso facto sus procedimientos de "crítico". Con
la mordacidad y el desenfado inauditos de un verdadero petulante, "trituró" a
Kautsky; le hizo decir lo que no había dicho, le acusó de hacer tabla rasa de
circunstancias y razonamientos que el propio Kautsky había expuesto con exactitud,
y presentó al lector, como conclusiones críticas personales, las conclusiones de
Kautsky. Con aires de entendido, el señor Bulgákov culpó a Kautsky de confundir la
técnica con la economía, mas él mismo mostró en seguida, no sólo una increíble
confusión, sino también falta de disposición para leer hasta el fin las páginas que cita
de su adversario. Huelga decir que el artículo del futuro profesor abundaba en
trilladas filípicas contra los socialistas, contra la "teoría del colapso", el utopismo, la
fe en los milagros, etc.* Ahora, en su tesis doctoral (Capitalismo y agricultura, San
Petersburgo, 1900), el señor Bulgákov salda cuentas con el marxismo y llega en su
evolución "crítica" al desenlace lógico.
* Al artículo del señor Bulgákov, publicado en la revista Nachalo, respondí oportunamente con el artículo titulado El capitalismo
en la agricultura. Debido a la clausura de Nachalo, este artículo se publicó en Zhizn78, 1900, núm. 1-2. (Véase O. C, t. 4, págs.
123-181. —Ed.) (Nota del autor a la edición de 1908. —Ed.)

La idea central de la "teoría del desarrollo agrario" del señor Bulgákov es la "ley de
la fertilidad decreciente del suelo';.. Cita pasajes de obras clásicas que establecieron
esta ley (según la cual toda inversión adicional de trabajo y de capital en la tierra va
acompañada de la obtención no de la cantidad correspondiente de productos, sino
de una cantidad decreciente). Nos da a conocer una lista de los economistas ingleses
que aceptan esta ley.
105

Afirma que "tiene alcance universal", que es "una verdad de todo punto evidente,
absolutamente innegable", que "sólo necesita ser expuesta con claridad", etc., etc.
Cuanto más categóricas son las expresiones del señor Bulgákov, más patente
aparece su retroceso hacia la economía política burguesa, que disimula las relaciones

77 Nachalo (Comienzo): revista mensual científica, literaria y política, portavoz de los "marxistas legales"; apareció en
Petersburgo en el primer semestre de 1899.
78 Zhizn (Vida): revista literaria, científica y política, editada en Petersburgo de 1897 a 1901. Colaboraron en ella los

"marxistas legales", escritores y críticos rusos progresistas.


El problema agrario y los "críticos de Marx"

sociales por medio de imaginarias "leyes eternas". En efecto, ¿a qué se reduce "la
evidencia" de la famosa "ley de la fertilidad decreciente del suelo"? A que si las
sucesivas inversiones, de trabajo y de capital en la tierra rindiesen no una cantidad
cada vez menor de productos, sino una cantidad igual, no tendría sentido extender
el área cultivada; la cantidad adicional de trigo podría producirse sobre la antigua
superficie, por pequeña que fuere, y "la agricultura de todo el globo terrestre tendría
cabida en una sola deciatina". Tal es el argumento habitual (y único) esgrimido a
favor de esta ley "universal". Por poco que se reflexione, cualquiera verá que este
argumento es la más vacía de las abstracciones, que olvida lo principal: el grado de
desarrollo técnico, el nivel de las fuerzas productivas. En realidad, la sola idea de
"inversiones adicionales (o sucesivas) de trabajo y de capital" presupone un cambio
en los métodos de producción, una transformación en la técnica. Para aumentar en
proporciones considerables el capital invertido en la tierra, es necesario inventar
nuevas máquinas, crear nuevos sistemas de cultivo y nuevos métodos para la cría de
ganado, para el transporte de productos, etc., etc. Cierto es también que
"inversiones adicionales de trabajo y de capital" pueden hacerse (y se hacen) a escala
relativamente reducida cuando el nivel de la técnica no se modifica. En ese caso, la
"ley de la fertilidad decreciente del suelo" sería aplicable hasta cierto punto, es decir,
en el sentido de que el estado inalterado de la técnica deja un margen relativamente
muy escaso para las inversiones adicionales de trabajo y de capital. En lugar de una
ley universal, tenemos, pues, una "ley" muy relativa; a tal punto, que ya no se puede
hablar de "ley", ni de una particularidad esencial de la agricultura. Tomemos como
punto de partida la rotación trienal de cultivos, las siembras de cereales
tradicionales, la cría de ganado para obtener estiércol, la ausencia de prados
mejorados y de aperos perfeccionados.
106

Es evidente que si no varían estos factores, los límites para realizar inversiones
adicionales de trabajo y de capital en la tierra son muy estrechos. Pero aun dentro
de esos límites estrechos, que, a pesar de todo, permiten dichas inversiones, no se
observa siempre, ni de manera absoluta, la disminución de la productividad a cada
nueva inversión. Tomemos la industria. Imaginemos la molienda o la elaboración de
hierro en la época que precedió al comercio mundial y a la invención de las máquinas
de vapor. A aquel nivel de la técnica, el campo de inversión adicional de trabajo y de
capital en las fraguas de mano o en los molinos de viento y de agua era limitado en
extremo; inevitablemente había de producirse una enorme difusión de pequeñas
herrerías y de pequeños molinos, antes de que la transformación radical de los
métodos de producción creara una base para nuevas formas de la industria.
Por eso, la "ley de la fertilidad decreciente del suelo" no rige en ningún caso cuando
la técnica progresa y cuando los métodos de producción se transforman; sólo rige, y
de manera muy relativa y restringida, cuando la técnica permanece invariable. He
ahí por qué Marx y los marxistas no hablan de esta "ley", en tanto que sólo la
proclaman a gritos los representantes de la ciencia burguesa, como Brentano,
incapaces de librarse de los prejuicios de la vieja economía política, con sus leyes
abstractas, eternas y naturales.
El señor Bulgákov defiende la "ley universal" con argumentos que mueven a risa.
"Lo que era un libre don de la naturaleza, hoy debe hacerlo el hombre: el viento y la
lluvia removían la tierra, colmada de elementos nutritivos; al hombre sólo le era
El problema agrario y los "críticos de Marx"

menester un pequeño esfuerzo para obtener lo necesario. Con el tiempo, le


correspondió una parte cada vez mayor del trabajo productivo; como en todas
partes, los procesos artificiales fueron reemplazando a los naturales. Pero mientras
en la industria ello constituye una victoria del hombre sobre la naturaleza, en la
agricultura indica la creciente dificultad de una existencia a la cual la naturaleza le
escatima sus dones.
107

En este caso, poco importa si la creciente dificultad en la producción de alimentos se


expresa en un aumento del trabajo humano o de los frutos de este trabajo:
herramientas, abonos, etc." (el señor Bulgákov quiere decir: poco importa que la
creciente dificultad en la producción de alimentos se exprese en el aumento del
trabajo humano o en el incremento de sus productos); "lo que importa es que esa
dificultad le resulta al hombre cada vez más costosa. En esa sustitución de las fuerzas
de la naturaleza por el trabajo humano, de los factores naturales de la producción
por los artificiales, se funda la ley de la fertilidad decreciente del suelo" (16).
Está visto que los laureles de los señores Struve y Tugán-Baranovski quitan el sueño
al señor Bulgákov; aquéllos ya habían llegado a la conclusión de que no es el hombre
quien trabaja con la ayuda de la máquina, sino ésta la que funciona con la ayuda del
hombre. Al igual que esos críticos, el señor Bulgákov desciende al nivel de la
economía política vulgar cuando habla del trabajo humano que reemplaza las fuerzas
de la naturaleza, etc. En general, es tan imposible reemplazar las fuerzas de la
naturaleza con el trabajo humano como sustituir arskines por puds*.
* Arshln: medida de longitud, equivalente a 0,71 metros. Pud: medida de peso, equivalente a 40 libras. —Ed.
Tanto en la industria como en la agricultura el hombre sólo puede aprovechar la
acción de las fuerzas de la naturaleza cuando ha llegado a conocer esta acción y
puede aliviar su aprovechamiento por medio de máquinas, herramientas, etc. La
tonta fábula según la cual el hombre primitivo recibía lo que necesitaba, como
graciosa dádiva de la naturaleza, valdría al señor Bulgákov una silbatina de los
universitarios de primer año. Nuestra era no fue precedida por ninguna edad de oro;
el hombre primitivo vivió completamente abrumado por las dificultades de la
existencia, por la penosa lucha contra la naturaleza.
108

El empleo de máquinas y de modos perfeccionados de producción facilitaron


enormemente esta lucha del hombre en general, y la producción de alimentos en
particular. No aumentó la dificultad para producir alimentos, sino la dificultad del
obrero para obtenerlos, porque el desarrollo capitalista elevó la renta del suelo y el
precio de la tierra, concentró la agricultura en manos de grandes y pequeños
capitalistas, y concentró, en mayor medida aún, las máquinas, las herramientas y el
dinero, sin los cuales es imposible una eficiente producción. Explicar la creciente
dificultad que enfrenta el obrero para poder vivir con el argumento de que la
naturaleza disminuye sus dones significa convertirse en apologista de la burguesía.
"Al aceptar la validez de esta ley —continúa el señor Bulgákov—, no afirmamos, ni
mucho menos, que la dificultad de producir alimentos aumente en forma continua,
ni negamos el progreso agrícola; afirmar lo primero y negar lo segundo equivaldría a
ignorar lo evidente. Es indiscutible que esta dificultad ,,no crece de continuo y que la
evolución avanza en zigzags. Los descubrimientos de la agronomía y los
perfeccionamientos técnicos fertilizan las tierras estériles y anulan durante algún
tiempo la tendencia expresada por la ley de la fertilidad decreciente del suelo" (ibíd.).
El problema agrario y los "críticos de Marx"

¡Qué profundo es todo esto!


El progreso técnico es una tendencia "transitoria", mientras que la ley de la fertilidad
decreciente del suelo, es decir, la disminución (y no siempre) de la productividad de
las inversiones adicionales de capital sobre la base de la' técnica invariable, ¡"tiene
alcance universal"! Ello equivale a decir que las paradas de los trenes en las
estaciones son la ley universal del transporte a vapor, mientras que el movimiento
de los trenes entre las estaciones es una tendencia transitoria que paraliza el efecto
de la ley universal de la inmovilidad.
109

Por último, existe un cúmulo de datos que refutan claramente la universalidad de la


ley de la fertilidad decreciente: son los datos relativos a la población agrícola y no
agrícola. El propio señor Bulgákov reconoce que "la producción de alimentos exigiría
una cantidad de trabajo y, por consiguiente, de población agrícola en constante
crecimiento relativo" (¡nótese bien!) "si cada país tuviera que limitarse a sus recursos
naturales" (19). Si la población agrícola de Europa Occidental disminuye, se debe a
que la importación de cereales contrarresta el efecto de la ley de la fertilidad
decreciente del suelo. ¡He aquí, sin duda, una bella explicación! Nuestro sabio ha
olvidado un detalle: el decrecimiento relativo de la población agrícola se observa en
todos los países capitalistas, tanto en los agrícolas como en los que importan granos.
La población agrícola1 disminuye relativamente en América y Rusia; en Francia viene
aminorándose desde fines del siglo XVIII (véanse las cifras citadas por el señor
Bulgákov en el tomo II de su obra, pág. 1.68). Además, este decrecimiento relativo
incluso se convierte a veces en absoluto, a pesar de que la superioridad de la
importación de granos sobre la exportación era verdaderamente insignificante en el
período 1830-1840, y sólo a partir de 1878 no encontramos ya ningún año en que la
exportación predomine sobre la importación*.
* Statistique agricole de la France (Enquête de 1892). París, 1897, p: 113 (Estadística agrícola de Francia (Estudio de 1892).-
.París, 1897) pág. 113.— Ed.)
En Prusia hubo una disminución relativa de la población rural, del 73,5 por 100 en
1816 al 71,7 en 1849 y al 67,5 en 1871, en tanto que la importación de centeno
comenzó sólo a principios de los años 60 y la de trigo a comienzos de la década del
70 (ibíd., II, 70 y 88). Por último, si se toma los países europeos importadores de
cereales, por ejemplo Francia y Alemania en la última década, se comprueba un
indudable. progreso de la agricultura, a la par de una disminución absoluta del
número de obreros agrícolas ocupados: en Francia descendieron de 6.913.504 en
1882.a 6,663.135 en 1892 (Statistique agricole, p. II, págs. 248-251), y en Alemania,
de 8,064.000 en 1882 a 8.045.000 en 1895 *.
* Statistik des Deutschen Reichs. Neue Folge, Bd. 112: Die Landwirtschaft im Deutschen Reich. Berlín, 1898, S. 6 (Estadística del
Imperio Alemán, nueva serie, t. 112: La'agricultura en el Imperio Alemán, Berlín, 1898, pág. 6. —Ed.). Al señor Bulgákov, claro
está, no le agrada comprobar el hecho, destructor de todo su maltusianismo79, de que el progreso de la técnica va acompañado
de una disminución de la población rural. Por esto, nuestro "escrupuloso sabio" recurre —a un subterfugio: ¡en lugar de

79 Malthusianismo: misantrópica teoría reaccionaria, fundada por el clérigo R. Malthus, economista burgués de
Inglaterra, quien defendía el capitalismo, sostenía que todas las calamidades sociales inherentes a este régimen se
deben a causas históricas naturales y trataba de apartar a las masas trabajadoras de la lucha contra el régimen
capitalista. Malthus afirmaba que la depauperación de los trabajadores no se debe al capitalismo y a la explotación,
sino a un aumento excesivo de la población que no corresponde al incremento de la producción de los medios de
subsistencia, y que todos los males sociales sólo pueden ser eliminados restringiendo artificialmente el crecimiento
demográfico, es decir, limitando los matrimonios y la natalidad.
Esta teoría fue introducida en Rusia por P. Struve, M. Tugán-Baranovskj, S. Bulgákov, etc., quienes atribuían la
depauperación y la miseria de las masas campesinas de Rusia a la superpoblación.
El malthusianismo justifica las epidemias y las guerras como un medio apto para reducir la población.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

examinar la agricultura en el sentido estricto del vocablo (cultivo de la tierra, cría de ganado, etc.), toma (¡después de presentar
estadísticas acerca de la cantidad creciente de productos agrícolas por hectárea!) "la agricultura en el sentido amplio de la
palabra", en el que la estadística alemana incluye los invernáculos, la horticultura comercial, la industria forestal y la pesquera!
¡ ¡De este modo se logra un aumento del número de personas verdaderamente ocupadas en "la agricultura"!! (Bulgákov, II,
¡33). Las cifras reproducidas en el texto se refieren a personas cuya principal ocupación es la agricultura. El número de personas
que hacen de la agricultura una ocupación auxiliar subió de 3.144.000 a 3.578.000. No es del todo correcto sumar estas cifras
a las precedentes; pero incluso si las sumamos, sólo obtendremos un pequeñísimo aumento: de 11.208.000 a 11.623.000.
Por consiguiente, podemos decir, de acuerdo con los copiosos datos relativos a los
más diversos países, que toda la historia del siglo XIX prueba de manera irrefutable
que la ley "universal" de la fertilidad decreciente del suelo queda absolutamente
paralizada por la tendencia "transitoria" del progreso técnico, que permite a una
población rural en disminución relativa (y a veces absoluta) obtener una cantidad
creciente de productos agrícolas para una masa creciente de población.
110

Cabe señalar, de paso, que estos copiosos datos estadísticos refutan por completo
también los dos puntos siguientes, centrales en la "teoría" del señor Bulgákov.
Primero, su afirmación de que "en ningún caso podría aplicarse a la agricultura" la
teoría según la Cual el capital constante (instrumentos y materiales de producción)
crece más rápidamente que el capital variable (fuerza de trabajo). Con gran
empaque, el señor Bulgákov declara falsa esta teoría, y para confirmar su punto de
vista invoca: a) al "profesor A. Skvortsov" (conocido más que nada por haber
atribuido la teoría de Marx sobre la cuota media de ganancia a un malvado designio
de propaganda); b) el hecho de que con la agricultura intensiva aumenta el número
de obreros por unidad de superficie.
111

Este es un ejemplo de las incomprensiones premeditadas con respecto a Marx en


que incurren siempre los representantes de la crítica de moda. Figúrense ustedes: la
teoría según la cual el capital constante aumenta más rápidamente que el variable
¡es falsa porque el capital variable crece por unidad de superficie! El señor Bulgákov
no advierte que los abundantes datos estadísticos aducidos por él mismo confirman
la teoría de Marx. En toda la agricultura alemana el número de obreros disminuyó
de 8.064.000 a 8.045.000 entre 1882 y 1895 (y si se suman las personas que hacen
de la agricultura una ocupación accesoria, se elevó de 11.208.000 a 11.623.000, o
sea, sólo en un 3,7 por ciento). En el mismo período el ganado aumentó de
23.000.000 a 25.400.000 cabezas (calculando todo el ganado como ganado mayor),
es decir, un incremento superior al 10 por ciento; el número de casos en que se
emplearon las cinco máquinas principales pasó de 458.000 a 922.000, o sea, más del
doble; la cantidad de abonos importados subió de 636.000 toneladas (en 1883) a
1.961.000 (en 1892), y de sales potásicas, de 304.000 a 2.400.000 quintales
métricos*. ¿Acaso no es palmario que la proporción del capital constante se
acrecienta con respecto al variable? Y eso sin hablar de que estos datos globales
ocultan en alto grado el progreso de la gran producción. Más adelante nos
referiremos a ello.
* Statistik des Deutschen Reklis, 112, S. 36; Bulgákov, II, 135

En segundo lugar, el progreso de la agricultura a la par con la disminución de la


población rural, o con su crecimiento en cantidades absolutas insignificantes, repele
enteramente la absurda tentativa del señor Bulgákov de resucitar el malthusianismo.
Creo que fue el señor Struve quien realizó primero, entre los "ex marxistas" rusos,
una tentativa semejante en sus Notas críticas, pero, como siempre, se limitó a
tímidas observaciones imprecisas y equívocas, que no desarrolló hasta sus últimas
consecuencias ni conformó en un sistema lógico de opiniones.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

112

El señor Bulgákov es más audaz y consecuente: sin vacilar lo más mínimo, convierte
la "ley de la fertilidad decreciente del suelo" en "una de las leyes más importantes
de la historia de la civilización" (sic!, pág. 18). "Toda la historia del siglo XIX... con sus
problemas de riqueza y pobreza, sería incomprensible sin esta ley", ¡"No me cabe la
menor duda de que la cuestión social, en los términos en que hoy se plantea, está
esencialmente vinculada a esta ley"!... (Esta declaración la hace nuestro escrupuloso
sabio ya en la pág. 18 de su "investigación".) "Es indiscutible —declara al final— que
en un país superpoblado cierta parte de la pobreza debe ser considerada como
pobreza absoluta, pobreza de la producción y no de la distribución" (II, 221). "El
problema de la población, tal como obligan a plantearlo las condiciones de la
producción agrícola, constituye, a mi juicio, la principal dificultad que obstaculiza,
por lo menos ahora, una aplicación más o menos amplia de los principios del
colectivismo o de la cooperación en las empresas agrícolas" (II, 265). "El pasado lega
al porvenir la cuestión del trigo, más terrible y difícil que la cuestión social, ya que es
asunto de producción y no de distribución" (II, 455), etc., etc., etc. Después de haber
analizado la ley universal de la fertilidad decreciente del suelo, no es necesario que
examinemos el valor científico de esta "teoría", íntimamente ligada con dicha ley.
Las conclusiones del señor Bulgákov, que acabamos de reproducir, acreditan con la
mayor franqueza posible que el coqueteo crítico con el malthusianismo ha
conducido, por su inevitable desarrollo lógico, a la más vulgar apología del régimen
burgués.
En el siguiente estudio analizaremos los datos provenientes de algunas nuevas
fuentes citadas por nuestros críticos (los mismos que constantemente nos aturden
con la afirmación de que los ortodoxos eluden entrar en detalles), y mostraremos
que, en general, el señor Bulgákov convierte el término "superpoblación" en una
fórmula estereotipada cuyo uso lo exime de todo análisis, en particular del análisis
de las contradicciones de clase en el seno del "campesinado". Por el momento,
limitándonos al aspecto teórico general del problema agrario, deberemos referirnos
también a la teoría de la renta.
113

"En el tomo III de El Capital —escribe el señor Bulgákov—, tal como ha llegado hasta
nosotros, Marx no agrega a la teoría de la renta diferencial de Ricardo nada que
merezca atención" (87). Retengamos bien esto: "nada que merezca atención", y
confrontemos ese veredicto del crítico con otra declaración suya, hecha con
anterioridad: "Pese a su actitud de evidente rechazo de esta ley (de la fertilidad
decreciente del suelo), Marx acepta en sus principios fundamentales la teoría de la
renta de Ricardo basada en ella" (13). Así pues, según el señor Bulgákov, Marx no
advirtió el nexo que existe entre la teoría de la renta de Ricardo y la ley de la fertilidad
decreciente del suelo, ¡y por consiguiente no logró atar cabos! A este propósito, sólo
podemos decir: nadie deforma tanto a Marx como los ex marxistas, ni nadie muestra
un... un... desparpajo tan increíble como ellos para achacar mil y un pecados
mortales al escritor criticado.
El aserto del señor Bulgákov es una escandalosa deformación de la verdad. En
realidad, Marx no sólo reparó en ese entrelazamiento de la teoría de la renta de
Ricardo con su errónea doctrina de la fertilidad decreciente del suelo, sino que puso
al desnudo el error de Ricardo con la mayor precisión. Quien haya leído con alguna
"atención" el tomo III de El Capital, no habrá dejado de observar la circunstancia,
El problema agrario y los "críticos de Marx"

muy "merecedora de atención", de que precisamente Marx libró a la teoría de la


renta diferencial de todo vínculo con la decantada "ley de la fertilidad decreciente
del suelo". Marx demostró que para la formación de la renta diferencial es necesaria
y suficiente la distinta productividad de la diversa inversión de capitales en la tierra.
La cuestión no reside en que sea por el paso de un suelo mejor a otro peor, o
viceversa, en que la productividad del capital adicional invertido en la tierra
disminuya o aumente; ello carece de importancia. En realidad, se producen toda
clase de combinaciones de estos casos tan diversos, y no es posible reducirlas a una
sola regla general.
114

Así, por ejemplo, Marx comienza por describir la primera forma de renta diferencial,
que resulta de la distinta productividad de los capitales invertidos en terrenos
desiguales, e ilustra su exposición con cuadros estadísticos (a propósito de los cuales
el señor Bulgákov censura severamente "la afición excesiva de Marx a envolver sus
ideas, con frecuencia muy simples, en un complicado ropaje matemático". Como
veremos, este complicado ropaje matemático se limita a las cuatro reglas de la
aritmética, pero sucede que las ideas muy simples no son entendidas por el sabio
profesor). Luego de analizar esos cuadros, Marx llega a la siguiente conclusión:
"Desaparece de este modo el primer supuesto falso acerca de la renta diferencial,
que prevalece todavía en West, Malthus y Ricardo, a saber: el de que implica,
necesariamente, el paso a tierras cada vez peores, o la continua disminución de la
productividad de la agricultura. Como hemos visto, la renta diferencial puede
formarse con el traslado a tierras cada vez mejores; puede darse cuando una tierra
mejor pasa a ocupar el último sitio, que antes ocupaba la peor; puede darse también
con un progreso creciente de la agricultura. Su única condición es la desigualdad de
los distintos tipos de tierra". (Marx no habla aquí de la desigual productividad de las
sucesivas inversiones de capital en la tierra, porque esto da origen a la segunda
forma de renta diferencial; en este capítulo se trata sólo de su primera forma.) "En
lo que se refiere al desarrollo de la productividad, la renta diferencial presupone que
el aumento de la fertilidad absoluta de toda la superficie agrícola no anule esa
desigualdad, sino que, o bien la aumente, o bien la deje invariable, o simplemente la
reduzca" (Das Kapital, III, 2, S. 199)80. El señor Bulgákov no ha notado esta diferencia
fundamental entre la teoría de la renta diferencial de Marx y la teoría de la renta de
Ricardo. Prefirió buscar en el tomo III de El Capital "un pasaje que permite más bien
pensar que Marx estaba muy lejos de rechazar la ley de la fertilidad decreciente del
suelo" (pág. 13, nota).
115

Nos excusamos ante el lector por conceder tanta importancia a un pasaje que carece
de ella (para el tema que nos interesa a Bulgákov y a mí). Pero ¿qué se puede hacer
cuando los héroes de la crítica moderna —que todavía se atreven a acusar de rábulas
a los ortodoxos— desnaturalizan el sentido completamente claro de la doctrina
adversaria, presentando citas separadas del contexto y traducciones que tergiversan
el original? He aquí cómo cita el señor Bulgákov el fragmento que encontró: "Desde
el punto de vista del modo capitalista de producción, se origina siempre un
encarecimiento relativo de los productos (agrícolas), pues" (rogamos al lector que

80Véase C. Marx. El Capital, t. III (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 25, parte II, pág. 211).
Para las referencias al III tomo de El Capital Lenin utilizó la edición alemana de 1894, dando todas las citas en su propia
traducción.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

observe con particular atención las palabras subrayadas por nosotros) "para obtener
un producto se hacen ciertos gastos, debe pagarse algo que antes no se pagaba". Y
Marx dice a continuación que los elementos de la naturaleza que entran en la
producción como agentes suyos, sin costar nada, representan un don de la fuerza de
trabajo productiva de la naturaleza, y que si para obtener un producto suplementario
es necesario trabajar sin la ayuda de esta fuerza natural, hacen falta entonces nuevas
inversiones de capital, lo cual conduce a un aumento del costo de producción.
Con respecto a esta manera de "citar", debemos oponer tres reparos. En primer
lugar, el vocablo "pues", que comunica al pasaje el sentido de afirmación absoluta
de una "ley", lo ha introducido el señor Bulgákov por su propia cuenta. En el original
(Das Kapital, III, 2, S. 277-278) no se dice "pues", sino "siempre que"81. Siempre que
se deba pagar algo que no se pagaba antes, se produce un encarecimiento relativo
de los productos: hay que ver cómo se asemeja esta tesis a un reconocimiento de la
"ley" de la fertilidad decreciente del suelo, ¿no es verdad? En segundo lugar, la
palabra "agrícolas", así como los paréntesis, han sido agregados por el señor
Bulgákov; en el original dicha palabra no existe. Con la ligereza propia de los señores
críticos, el señor Bulgákov consideró, probablemente, que Marx sólo podía hablar
aquí de productos agrícolas, y se apresuró a dar a los lectores una "explicación"
totalmente tergiversada.
116

En realidad, Marx se refiere aquí a los productos en general; al fragmento citado por
el señor Bulgákov le preceden estas palabras de Marx: "en general hay que advertir
lo siguiente". Las fuerzas naturales gratuitas también pueden participar en la
producción industrial —tal es el ejemplo citado por Marx en el mismo capítulo sobre
la renta al referirse a la cascada que reemplaza a la fuerza de vapor en una fábrica—
, y si fuere necesario producir una cantidad adicional de bienes sin la ayuda de esas
fuerzas gratuitas, resultará siempre un encarecimiento relativo de los productos. En
tercer lugar, es preciso examinar en qué contexto aparece ese pasaje. Marx habla en
este capítulo de la renta diferencial proveniente de las peores tierras cultivadas, y
analiza, como siempre, dos casos absolutamente equivalentes para él, dos casos
absoluta e igualmente posibles. El primero es aquel en que aumenta la,
productividad de las sucesivas inversiones de capital (S. 274-276); el segundo, aquel
en que dicho rendimiento disminuye (S. 276-278)82. Con respecto a este último caso
posible, Marx dice: "Sobre la productividad decreciente de la tierra en inversiones
sucesivas de capital, debe consultarse a Liebig... Pero en general (la cursiva es
nuestra) hay que advertir lo siguiente". Y a continuación viene el fragmento
"traducido" por el señor Bulgákov, en el cual se dice que cuando debe pagarse lo que
antes no se pagaba, resulta siempre un encarecimiento relativo de los productos.
Dejamos que el lector juzgue de la honestidad científica del crítico que convierte una
observación de Marx sobre uno de los casos posibles en el reconocimiento por él de
una especie de "ley" general.
He aquí la conclusión del señor Bulgákov acerca del pasaje que ha descubierto.
"Este pasaje es, desde luego, oscuro"... ¡Por supuesto! Después de que Bulgákov
reemplazó una palabra con otra, este pasaje perdió todo su sentido... "pero no

81 Véase C. Marx. El Capital, t. III (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 25, parte II, pág. 303).
82 Véase C. Marx. El Capital, t. III (C. Marx y F. Engels. Obras, t 25, parte II, págs. 299-303).
El problema agrario y los "críticos de Marx"

podría entenderse de otra manera que como un reconocimiento indirecto o incluso


directo" (¡óigase bien!) "de la ley de la fertilidad decreciente del suelo. No conozco
ningún otro lugar donde Marx se haya expresado abiertamente sobre esta ley" (I,
14). Como ex marxista, el señor Bulgákov "no conoce" que Marx declaró del todo
falsa la hipótesis de West, Malthus y Ricardo acerca de que la renta diferencial
supone el paso a tierras peores o el agotamiento progresivo del suelo*. ¡"No conoce"
que en su extenso análisis de la renta, Marx mostró decenas de veces que considera
la disminución o el aumento de la productividad de las inversiones adicionales de
capital, como casos igualmente posibles!
* Esta hipótesis de la economía clásica —hipótesis falsa, refutada por Marx— fue adoptada, se sobreentiende, sin crítica por
el "critico" Bulgákov, siguiendo a su maestro Brentano. "El factor que engendra la renta —escribe el señor Bulgákov— es la ley
de la fertilidad decreciente del suelo..." (I, 90). "...La renta inglesa... distingue en la práctica capitales sucesivamente invertidos
y de rendimiento distinto, aunque por lo general decreciente" (I, 130).
117

II
LA TEORÍA DE LA RENTA

En general, el señor Bulgákov no ha comprendido la teoría de la renta de Marx. Cree


haberla rebatido con estas dos objeciones: 1) Según Marx, el capital agrícola entra
en la nivelación de la cuota de ganancia, de modo que la renta es producida por la
ganancia suplementaria que supera a la cuota media de ganancia. Esto no es exacto
para el señor Bulgákov, pues el monopolio de la propiedad de la tierra suprime la
libertad de competencia necesaria para el proceso de nivelación de la cuota de
ganancia. El capital agrícola no entra en el proceso de nivelación de la cuota de
ganancia. 2) La renta absoluta es, simplemente, un caso especial de la renta
diferencial y es un error distinguirla de esta última. Tal distinción se funda en una
doble interpretación totalmente arbitraria de un mismo hecho, a saber, la posesión
monopolista de uno de los factores de la producción.
118

El señor Bulgákov está tan convencido de la fuerza demoledora de sus argumentos


que no puede abstenerse de lanzar contra Marx todo un torrente de palabras
pesadas, tales como petitio principii*, no marxismo, fetichismo lógico, pérdida de su
capacidad de vuelo intelectual, etc.
* Petitio principii, razonamiento que consiste en dar como cierto lo que se debe probar. Ed.
Sin embargo, los dos argumentos se basan en un error bastante burdo. La misma
simplificación unilateral del tema, que impulsó al señor Bulgákov a convertir uno de
los casos posibles (la disminución de la productividad de las inversiones adicionales
de capital) en ley universal de la fertilidad decreciente, le lleva ahora a operar
indiscriminadamente con el concepto de "monopolio", a convertir este concepto en
algo también universal. Por ello confunde las consecuencias que en la organización
capitalista de la agricultura se derivan, por un lado, de la limitación de la tierra, y por
el otro, de la propiedad agraria privada. Estas son dos cosas diferentes.
Expliquémonos.
"La condición, aunque no la fuente de la renta del suelo —escribe el señor
Bulgákov—, es la misma que hizo posible el monopolio de la tierra, es decir, la
limitación de las fuerzas productivas de la tierra y la necesidad siempre creciente que
los hombres tienen de ellas" (I, 90). En lugar de "limitación de las fuerzas productivas
El problema agrario y los "críticos de Marx"

de la tierra", hubiera debido decir "limitación de la tierra". (La limitación de la


productividad de la tierra lleva implícita, como hemos señalado, la "limitación" del
nivel de la técnica, del estado de las fuerzas productivas.) En el sistema social
capitalista, la limitación del suelo presupone realmente el monopolio de la tierra,
pero considerada ésta como objeto de explotación y no como objeto del derecho de
propiedad. La hipótesis de la organización capitalista de la agricultura presupone
necesariamente que toda la tierra está ocupada por haciendas privadas distintas,
pero de ningún modo implica que toda la tierra sea propiedad privada de los que la
explotan o de otras personas, o propiedad privada en general.
119

El monopolio de la posesión de la tierra basado en el derecho de propiedad y el


monopolio de la explotación de la tierra son cosas muy distintas, tanto lógica como
históricamente. Desde un punto de vista lógico, podemos concebir muy bien una
organización puramente capitalista de la agricultura, sin propiedad privada de la
tierra, en la que toda ella pertenezca al Estado o a las comunidades, etc. Y, en efecto,
vemos que en todos los países capitalistas adelantados, la tierra está ocupada por
diferentes empresas privadas, pero estas empresas no sólo explotan sus propias
tierras, sino también las arrendadas a propietarios privados o las que pertenecen al
Estado y a la comunidad rural (por ejemplo, en Rusia, donde, como es sabido, las
haciendas privadas establecidas en tierras comunales campesinas son
principalmente haciendas campesinas capitalistas). Y no es por azar que Marx, al
iniciar su análisis de la renta, haga notar que el modo de producción capitalista
encuentra en sus primeras etapas (y subordina) las formas más diversas de
propiedad territorial, desde la propiedad del clan 83 y la feudal, hasta la de las
comunidades campesinas.
Por lo tanto, la limitación de la tierra sólo presupone, necesariamente, el monopolio
de la explotación agraria (bajo la dominación del capitalismo). ¿Pero cuáles son las
consecuencias ineludibles de este monopolio en cuanto a la renta? La limitación de
la tierra conduce a que el precio del trigo sea determinado por las condiciones de
producción de las peores tierras bajo cultivo, y no por las de calidad media. Ese precio
del trigo permite al arrendatario (= empresario capitalista en la agricultura) cubrir
sus gastos de producción y obtener para su capital la ganancia media. El arrendatario
que explota un terreno de calidad superior alcanza una ganancia adicional, que
constituye la renta diferencial. El problema de la existencia de la propiedad privada
de la tierra nada tiene que ver con el problema de la formación de la renta
diferencial, inevitable en la agricultura capitalista, sean las tierras de las
comunidades, del Estado o sin dueño. La única consecuencia de la limitación de la
tierra en el régimen capitalista es la formación de ia renta diferencial como resultado
de la distinta productividad de las diversas inversiones de capital.
120

El señor Bulgákov advierte una segunda consecuencia en la supresión de la libre


competencia en la agricultura y afirma que ella impide al capital agrícola participar
en la formación de la ganancia media. Se trata de una evidente confusión del
problema de la explotación de la tierra con el problema del derecho de propiedad
sobre ésta. Del hecho de la limitación de la tierra (con independencia de la propiedad
privada sobre ella) sólo se deduce lógicamente una cosa, y es que toda la tierra

83 Propiedad del clan: se refiere a este tipo de propiedad agraria tribal.


El problema agrario y los "críticos de Marx"

deberá ser ocupada por los arrendatarios capitalistas, pero de ninguna manera se
infiere que haya de quedar limitada de algún modo la libre competencia entre ellos.
La limitación de la tierra es un fenómeno general que imprime su sello inevitable
sobre toda agricultura capitalista. La historia demuestra con toda claridad lo
incongruente que resulta, desde el punto de vista de la lógica, confundir estas cosas
diferentes. No hablemos ya de Inglaterra: en ese país es evidente la separación entre
la propiedad de la tierra y la hacienda agrícola; la libertad de competencia entre los
arrendatarios es casi total, y el empleo en la agricultura de capitales formados en el
comercio y la industria tuvo y tiene lugar en la más amplia escala. Pero también en
los otros países capitalistas (a pesar de la opinión del señor Bulgákov, quien
siguiendo al señor Struve trata en vano de poner aparte la renta "inglesa",
considerándola como algo completamente original) se está operando el mismo
proceso de separación entre la propiedad de la tierra y su cultivo, si bien en formas
extremadamente variadas (arriendo, hipoteca84). Al no ver este proceso
(fuertemente subrayado por Marx), se puede decir que el señor Bulgákov no ve al
elefante. En todos los países europeos, después de la caída del régimen de
servidumbre, observamos la destrucción de la propiedad de la tierra basada en el
sistema estamental, la movilización de la propiedad territorial, la inversión de
capitales comerciales e industriales en la agricultura, la difusión de los
arrendamientos y de la deuda hipotecaria.
121

También en Rusia, aun existiendo más vestigios del régimen de servidumbre,


observamos que desde la reforma aumentan las compras de tierras por campesinos,
intelectuales de origen plebeyo o negociantes y se extienden los arrendamientos de
tierras pertenecientes a particulares, al Estado, a las comunidades, etc., etc. ¿Qué
significan estos hechos? Denotan, a pesar del monopolio de la propiedad de la tierra
y no obstante la infinita variedad de sus formas, el nacimiento de la libre
competencia en la agricultura. En todos los países capitalistas, todo propietario de
capital puede invertirlo hoy en la agricultura (comprando tierras o arrendándolas)
con igual o casi igual facilidad que en cualquier rama del comercio y la industria.
Al refutar la teoría de la renta diferencial de Marx, el señor Bulgákov objeta que
"todas esas diferencias (en las condiciones de la producción agrícola) son
contradictorias y pueden" (la cursiva es mía) "anularse mutuamente; la distancia,
como indicara ya Rodbertus, puede compensarse con la fertilidad; distintos grados
de fertilidad pueden nivelarse mediante un cultivo más intenso de los terrenos más
fértiles" (I, 81). Lástima que nuestro escrupuloso sabio olvide que Marx ya había
señalado este hecho, y que supo apreciarlo en forma no tan unilateral. "Es evidente
—escribe Marx— que estas dos causas distintas de la renta diferencial, la fertilidad
y la ubicación" (de los lotes de tierra) "pueden actuar en sentido opuesto. Una
parcela puede estar muy bien situada y.ser muy poco fértil, y viceversa. Esta
circunstancia es importante, pues nos explica por qué para roturar las tierras de un
país dado se puede, de la misma manera, empezar por las tierras mejores y pasar
luego a las peores, o al revés. Por último, es evidente que el progreso de la

84 Hipoteca: crédito que concedía el banco garantizando su pago con bienes inmuebles: tierras, bosques, edificios,
etc. Era una forma de penetración del capital en el campo y del proceso de separación de la agricultura de la posesión
de la tierra. Con el aumento de la deuda hipotecaria el campesino era despojado de su tierra y sus bienes. Al triunfar
la Revolución Socialista de Octubre fue suprimido el sistema de hipotecas y se eximió a los campesinos de las deudas
hipotecarias.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

producción social en general realiza, por una parte, una acción niveladora sobre la
situación" (de los lotes de tierra) "como fuente de renta diferencial, pues crea
mercados locales y hace cambiar la situación mediante el fomento de las vías de
comunicación, mientras que por otra parte acentúa las diferencias en la ubicación
local de las tierras tanto por la separación entre la agricultura y la industria, como
por la creación de grandes centros productores, a la par con el reverso del mismo
fenómeno: la acentuación del relativo aislamiento del campo" (relative
Vereinsamung des Landes) (Das Kapital, III, 2, 190) 85. Por lo tanto, mientras el señor
Bulgákov repite con aire triunfal el antiguo principio sobre la posibilidad de la
anulación recíproca de las diferencias, Marx plantea el problema posterior de la
transformación de esa posibilidad en realidad y muestra que al lado de influencias
niveladoras hay otras que tienden a la diferenciación. Como nadie ignora, en todos
los países y en todas partes existen enormes diferencias de fertilidad y ubicación de
los terrenos, como consecuencia final de esas influencias mutuas contradictorias. La
réplica del señor Bulgákov sólo revela que sus observaciones son totalmente
irreflexivas.
122

El concepto de la última y menos productiva inversión de trabajo y de capital —


prosigue objetando el señor Bulgákov—, "es utilizado sin crítica, tanto por Ricardo
como por Marx. No es difícil advertir el elemento de arbitrariedad que introduce este
concepto: supongamos que se invierte en la tierra un capital de 10a, y que cada a
sucesiva representa una disminución de la productividad; la producción total del
suelo será A. Es evidente que el promedio de productividad de cada a será igual a
A/10, y si consideramos todo el capital como una unidad, será precisamente esa
productividad media la que determine el precio" (I, 82). Lo evidente, diríamos
nosotros a esto, es que el señor Bulgákov, con sus frases ampulosas sobre "el
carácter limitado de las fuerzas productivas de la tierra", no ha advertido una
pequenez: la limitación de la tierra. Esta limitación, en completa independencia de la
forma de propiedad sobre la tierra, crea cierto tipo de monopolio, esto es: como toda
la tierra está ocupada por arrendatarios y hay demanda total de los granos
producidos en toda la tierra, incluso en los terrenos más pobres y más alejados del
mercado, se entiende que el precio del cereal es determinado por el precio de
producción en las tierras peores (o por el precio de producción correspondiente a la
inversión última y menos productiva de capital). La "productividad media" del señor
Bulgákov es un inútil ejercicio aritmético, ya que la limitación de la tierra impide la
formación real de ese promedio. Para que esa "productividad media" se forme y
determine los precios es indispensable que cada capitalista no sólo pueda invertir
capital en general en la agricultura (ya dijimos que en la agricultura existe la libertad
de competencia necesaria para ello), sino también que siempre pueda crear nuevas
empresas agrícolas, además de las ya existentes. Si eso ocurriera, no habría
diferencia alguna entre la agricultura y la industria, y por lo tanto no podría originarse
ninguna renta. Pero la limitación de la tierra impide que tal cosa suceda.
123

Prosigamos. Hasta ahora hemos razonado sin tener en cuenta para nada el problema
de la propiedad de la tierra; hemos visto que ese método era imprescindible por
motivos lógicos y en razón de los antecedentes históricos que nos muestran el
nacimiento y desarrollo de la agricultura capitalista bajo distintas formas de

85 Véase C. Marx. El Capital, t. III (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 25, parte II, págs. 201-202).
El problema agrario y los "críticos de Marx"

propiedad de la tierra. Introduzcamos ahora este nuevo factor. Supongamos que


toda la tierra es de propiedad privada. ¿Cómo se reflejará esto en la renta? Sobre la
base de su derecho de propiedad, el terrateniente cobrará al arrendatario la renta
diferencial; como ésta es el superbeneficio por encima de la ganancia normal, media,
correspondiente al capital y como existe (respective* es creada por el desarrollo
capitalista) la libre competencia en el sentido de la libertad de invertir capitales en
la agricultura, el terrateniente siempre hallará a un arrendatario que se conforme
con la ganancia media y le entregue el superbeneficio. La propiedad privada de la
tierra no crea la renta diferencial; sólo la traslada de las manos del arrendatario a las
del propietario. ¿Se limita a ello la influencia de la propiedad privada de la tierra?
¿Cabe suponer que el propietario otorgue al arrendatario la explotación gratuita de
los' terrenos de inferior calidad y peor situados, que sólo producen la ganancia
media? Está claro que no.
* O bien. – Ed.
124

La propiedad de la tierra es un monopolio, en virtud del cual el propietario exigirá al


arrendatario también el pago del arriendo por tales terrenos. Este pago es la renta
absoluta, que no tiene relación alguna con la distinta productividad de los diferentes
capitales invertidos y dimana de la propiedad privada de la tierra. El señor Bulgákov
acusa a Marx de dar una arbitraria interpretación doble a un mismo monopolio, pero
no se toma el trabajo de pensar que, en efecto, se trata de un doble monopolio; en
primer lugar, tenemos el monopolio de la explotación (capitalista) de la tierra. Este
monopolio proviene de la limitación de la tierra, y por lo tanto es inevitable en
cualquier sociedad capitalista. Como resultado de este monopolio, el precio del
cereal lo determinan las condiciones de producción existentes en las peores tierras;
la ganancia adicional obtenida con la inversión de capital en las mejores tierras o con
una inversión más productiva del capital constituye la renta diferencial. Esta se
origina con entera independencia de la propiedad privada de la tierra, que
únicamente sirve para dar ai terrateniente la posibilidad de sustraer esta renta al
arrendatario. En segundo lugar, existe el monopolio de la propiedad privada de la
tierra, que no guarda con el anterior ninguna vinculación indisoluble*, ni lógica, ni
histórica. Este monopolio no es imprescindible en modo alguno para la sociedad
capitalista y para la organización capitalista de la agricultura.
* No creemos preciso recordarle al lector que, tratándose aquí de la teoría general de la renta y de la organización capitalista
de la agricultura, no mencionamos hechos tales como ta antigüedad y la difusión de la propiedad privada de la tierra, el
debilitamiento de la segunda de las formas de monopolio indicadas e incluso, en parte, de ambas formas, debido a la
competencia de ultramar, etc.
125

Por una parte, podemos concebir perfectamente una agricultura capitalista sin
propiedad privada agraria, y muchos economistas burgueses consecuentes han
reclamado la nacionalización de la tierra. Por otra parte, en la realidad encontramos
una organización capitalista de la agricultura sin propiedad privada territorial, como,
por ejemplo, en las tierras pertenecientes al Estado o a las comunidades. Así pues,
es totalmente necesario distinguir ambos tipos de monopolio y, por consiguiente,
admitir, al lado de la renta diferencial, la existencia de la renta absoluta, que
engendra la propiedad privada de la tierra*.
* En la segunda parte del tomo II de las Teorías de la plusvalía (Theorien über den Mehrwert. II Band, II Theil), publicada en
1905, Marx esclarece la noción de la renta absoluta de manera tal que confirma la exactitud de mi interpretación
(especialmente en lo que se refiere a los dos tipos .de monopolio). He aquí los pasajes de Marx referentes al lema: "Si la tierra
fuese un elemento ilimitado, no sólo en cuanto al capital y a la población, sino en lá realidad, es decir, 'ilimitada' como 'el aire
y e! agua', si 'existiese en cantidad ilimitada' (citas de Ricardo), entonces su apropiación por una persona no podría excluir de
ningún modo, de hecho, su apropiación por otras. Entonces no podría existir ninguna propiedad privada, (y tampoco propiedad
El problema agrario y los "críticos de Marx"

'pública' o del Estado) sobre el sucio. En este caso, si además toda la tierra tuviese en todas partes la misma calidad, no podría
cobrarse renta alguna por ella... Todo el quid de la cuestión estriba en lo siguiente: si la tierra existiera frente al capital como
un elemento natural, el capital actuaría en la agricultura como en cualquier otra, rama de la industria, Entonces no habría
propiedad territorial, ni renta... Por el contrario, cuando la tierra 1) es limitada y 2) ha sido apropiada, cuando el capital
encuentra que la propiedad de la tierra es la condición necesaria para su surgimiento —y es lo que ocurre en los países donde
se desarrolla la producción capitalista, pues en los países donde no exisüa antes esta condición (como en la vieja Europa), la,
producción capitalista la crea, como en Estados Unidos—, entonces la tierra no' constituye una esfera de acción fácilmente
accesible al capital. Por esa existe la renta absoluta, independientemente de¡ la renta diferencial" (págs. 80-81) 86. Con gran
precisión, Marx distingue aquí la limitación deja tierra y su existencia en propiedad privada. (Nota de) autor a la edición de
1.908. —Ed.)

Marx explica la posibilidad de formación de la renta absoluta como proveniente de


la plusvalía del capital agrícola diciendo que en la agricultura la parte del capital
variable en la composición general del capital es superior al promedio (hipótesis
muy natural, dado el indudable retraso de la técnica agrícola en comparación con la
industrial). Siendo así, entonces el valor de los productos agrícolas es, en términos
generales, superior al costo de su producción, y la plusvalía superior a la ganancia.
Pero el monopolio de la propiedad privada de la tierra impide que ese excedente se
incorpore por completo al proceso de nivelación de la ganancia, y la renta absoluta
surge de ese excedente*.
* A propósito: Hemos creído necesario examinar en detalle la teoría marxista de la renta, porque el señor P.
Máslov tampoco la comprendió (El problema agrario, Zhizn, 1901, núms. 3 y 4). En ese artículo considera la
disminución del rendimiento de las inversiones adicionales de capital, sino como una ley, por lo menos como un
fenómeno "corriente", normal diríamos, vincula con este fenómeno la renta diferencial y rechaza la renta
absoluta. El interesante artículo del señor P. Máslov contiene muchas observaciones acertadas acerca de los
críticos, pro lo perjudica grandemente su errónea teoría, a la que acabamos de referirnos (al defender el
marxismo no se tomó el trabajo de señalar con exactitud la diferencia entre "su" teoría y la de Marx), así como
una serie de afirmaciones imprudentes y del todo injustas como éstas, por ejemplo: el señor Berdiáev "se libera
por completo de la influencia de los escritores burgueses" y se distingue por la "solidez de su criterio de clase,
que en nada empaña su objetividad"; "en muchos sentidos, el análisis realizado por Kautsky es, a ratos ...
tendencioso"; Kautsky "no estableció en absoluto la dirección que sigue el desarrollo de las fuerzas productivas
en la agricultura", etc.
126

Al señor Bulgákov le desagrada mucho esta explicación y exclama: "¿Pero qué cosa
es entonces esa plusvalía que, como el paño, el algodón o cualquier otra mercancía,
puede ser suficiente o no para cubrir una posible demanda? En primer lugar, no es
una cosa material, es un concepto que sirve para expresar una determinada relación
social de la producción" (I, 105). Esta oposición entre la "cosa material" y el
"concepto" es un típico ejemplo del escolasticismo que gusta presentar ahora bajo
la apariencia de "crítica". ¿Qué importancia tendría el "concepto" de la parte del
producto social si no correspondiera a "cosas materiales" concretas? La plusvalía es
el equivalente en dinero del plusproducto, constituido por una parte determinada
de paño, algodón, trigo y demás mercancías (la palabra "determinada", por
supuesto, no debe tomarse en el sentido de que la ciencia podría determinar
concretamente esa parte, sino en el sentido de que se conocen las condiciones que
determinan, en líneas generales, la magnitud de esa parte). En la agricultura, el
plusproducto es más considerable (en proporción al capital) que en otras ramas de
la industria, y este excedente (que a causa del monopolio de la propiedad privada de
la tierra no participa en el proceso de nivelación de la ganancia) puede,
naturalmente, "ser suficiente o no para cubrir la demanda" del terrateniente
monopolista.
127

86Véase C. Marx. La teoría de la plusvalía (t. IV de El Capital), parte II (C. Marx y F. Engels. Obras t. 26, parte II, pág.
337).
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Ahorraremos al lector la exposición detallada de la teoría de la renta que el señor


Bulgákov, según su modesta expresión, creó con sus "propias fuerzas", "siguiendo su
propio camino" (I, 111). Bastan algunas observaciones para caracterizar este fruto
"de la última y menos productiva inversión de trabajo" del profesor. La "nueva"
teoría de la renta fue preparada de acuerdo con la vieja receta: "quien hizo el
cohombro, que lo lleve al hombro". Si existe la libre competencia, entonces ya no
debe haber absolutamente ninguna restricción para ella (aunque una libertad de
competencia tan absoluta jamás existió en ninguna parte). Si existe monopolio,
asunto concluido: la renta no provendrá de la plusvalía ni siquiera del producto
agrícola, sino del producto del trabajo no agrícola; será simplemente un tributo, un
impuesto, una deducción del producto social total, una letra de cambio a favor del
terrateniente. "El capital agrícola con su ganancia y el trabajo agrícola, y en general
la agricultura considerada como esfera de inversión de trabajo y capital, constituyen,
pues, un status in statu* en el reino del capitalismo... todas (sic!) las definiciones del
capital, de la plusvalía, del salario y del valor en general son magnitudes ficticias
cuando se aplican a la agricultura"
* Estado dentro del Estado. -Ed.
128

¡Bueno, bueno! Desde ahora todo estará claro: en la agricultura, capitalistas y


obreros asalariados serán magnitudes ficticias. Pero aunque a veces escuchamos del
señor Bulgákov tales embrollos, en otras ocasiones escribe cosas no del todo
irracionales. Catorce páginas más adelante leemos: "La producción de artículos
agrícolas le cuesta a la sociedad cierta cantidad de trabajo; ése es su valor".
Excelente. Por lo menos, las "definiciones" del valor son magnitudes no
completamente ficticias. A continuación dice: "Como la producción está organizada
sobre bases capitalistas y como el capital se encuentra al frente de la producción, el
precio del cereal será determinado por el de producción, o sea que la productividad
de una— determinada inversión de trabajo y capital se encuentra al frente de la
producción, el precio del productividad social". Magnífico. Entonces, las
"definiciones" del capital, de la plusvalía y del salario no son magnitudes tan ficticias.
Entonces la libre competencia existe (aunque no en forma absoluta), pues si el
capital no pasara de la agricultura a la industria, y a la inversa, no se podría hacer el
"cálculo de la productividad en relación con el promedio de productividad social".
Prosigamos: "Gracias al monopolio de la tierra, el precio supera al valor en la medida
en que lo permiten las condiciones del mercado". Perfecto. Ahora bien, ¿dónde ha
visto el señor Bulgákov que el tributo, el impuesto, la letra de cambio, etc., dependan
de las condiciones del mercado? Si el precio, gracias al monopolio, sube hasta los
límites permitidos por las condiciones del mercado, la única diferencia entre la
"nueva" y la "antigua" teoría de la renta consiste en que el autor, que seguía su
propio camino", no entendió, por un lado, la diferencia entre la influencia de la
limitación de la tierra y la influencia de la propiedad privada agraria, y por el otro, el
nexo entre los conceptos de "monopolio" y de la "última y menos productiva
inversión de trabajo y de capital". ¿Habrá que asombrarse, después de esto, de que
siete páginas más adelante (I, 120) el señor Bulgákov haya olvidado por completo
"su" teoría y comience a razonar sobre, el "modo de distribuir ese producto (agrícola)
entre el terrateniente, al arrendatario capitalista y los obreros agrícolas"? ¡Brillante
final para una crítica brillante! ¡Admirable resultado de una teoría nueva, que desde
hoy enriquecerá la ciencia de la economía política: la teoría de la renta de Bulgákov!
129
El problema agrario y los "críticos de Marx"

III
LAS MAQUINAS EN LA AGRICULTURA

Pasemos ahora a una obra "notable" ajuicio del señor Bulgákov: el libro de Hertz (Die
agrarischen Fragen im Verhältniss zum Sozialismus, Wien, 1899*. Traducido al ruso
por A. Ilinski, San Petersburgo, 1900). Por lo demás, tendremos que dedicar algún
tiempo a analizar simultáneamente argumentos similares de estos dos escritores.
* Los problemas agrarios en relación con el socialismo, Viena. 1899.-Ed.

Para "refutar" el marxismo, los "críticos" esgrimen con particular frecuencia la


cuestión del empleo de máquinas en la agricultura y, en estrecha ligazón con ella, el
tema de la grande y la pequeña producción agrícolas. Más abajo examinaremos
detenidamente algunos de los detallados datos que citan; por el momento,
analicemos sus argumentos generales a este respecto. Los críticos dedican páginas
enteras a prolijas especulaciones para probar que el empleo de máquinas presenta
mayores dificultades en la agricultura que en la industria, por lo cual se utilizan
menos y su importancia es menor. Todo esto es indiscutible y lo demostró de manera
clara, por ejemplo, el mismo Kautsky cuyo solo nombre pone a los señores Bulgákov,
Hertz y Chernov en un estado próximo al frenesí. Pero este hecho indiscutible no
rebate en modo alguno que el empleo de máquinas se desarrolla rápidamente
también en la agricultura, y ejerce sobre ella una poderosa acción trasformadora.
Los críticos procuran "evadirse" de esta conclusión inevitable por'' medio de
razonamientos tan profundos como los siguientes: ..."La agricultura se caracteriza
por el dominio de la naturaleza en el proceso de la producción y por la falta de libre
albedrío humano" (Bulgákov, I, 43)... "en lugar del trabajo inseguro e impreciso del
hombre, ella" (la máquina en la industria) "ejecuta con precisión matemática tanto
trabajos microscópicos como obras colosales.
130

Nada semejante (?) puede hacer en la producción agrícola, ya que hasta el presente
ese instrumento de trabajo no está en manos del hombre, sino en las de la madre
naturaleza. Esto no es una metáfora" (ibíd.). En efecto, no se trata de una metáfora,
sino de uña frase hueca, pues nadie ignora que el arado de vapor, la sembradora en
líneas, la trilladora, etc., hacen el trabajo más "seguro y preciso"; por lo tanto, ¡decir
"nada semejante" es decir tonterías! Otro tanto ocurre cuando se afirma que en la
agricultura, la máquina "no puede de ninguna manera (sic!) revolucionar la
producción" (Bulgákov, I, 43-44, donde cita a especialistas en la construcción de
máquinas agrícolas, aunque éstos sólo hablan de las diferencias relativas entre las
máquinas agrícolas y las industriales), o que: "Aquí, la máquina no sólo no puede
convertir al obrero en su apéndice (?), sino que el obrero conserva, como antes, la
función directiva del proceso" (44). ¿Por ejemplo, el obrero que atiende la trilladora?
El señor Bulgákov pretende empequeñecer la superioridad del arado de vapor con
referencias a Stumpfe y a Kutzleb (quienes escribieron sobre la capacidad de la
pequeña hacienda para competir con la grande), cuyas conclusiones opone a las de
especialistas en economía rural y construcción de máquinas agrícolas (Fühling,
Perels);. juega con argumentos como el de que el arado de vapor exige un suelo
especial* y "fincas de superficie muy extensa" (en opinión del señor Bulgákov, este
El problema agrario y los "críticos de Marx"

argumento no va contra la pequeña hacienda, ¡sino contra el arado de vapor!) y el


de que en un surco de 12 pulgadas de profundidad la tracción de sangre resulta más
barata que 1 a de vapor, etc. Argumentos como éstos podrían llenar volúmenes
enteros sin refutar en absoluto que el arado de vapor ha permitido la aradura muy
honda (más de 12 pulgadas) y que su uso se extiende con celeridad. En 1867 sólo lo
emplearon 135 fincas de Inglaterra, y en 1871 ya se usaban en este país más de 2.000
arados de vapor (Kautsky); en Alemania, el número de haciendas que lo utilizaban
pasó de 836 en 1882 a 1.696 en 1895.
* Con aire de "triunfador", Hertz insiste en esto para demostrar la falsedad de la opinión "absoluta" (S. 65; trad. rusa, pág. 156),
según la cual el arado de vapor es, "en todas las circunstancias", superior al de tracción animal. ¡Esto es precisamente lo q ue
se llama forzar una puerta abierta!
131

En cuanto al problema de la maquinaria agrícola, el señor Bulgákov cita con


frecuencia a Franz Bensing, "autor de una monografía especial sobre máquinas
agrícolas", como él mismo lo identifica (I, 44). Cometeríamos una gran injusticia si en
esta ocasión no mostrásemos cómo cita el señor Bulgákov lo que dicen sus propios
testigos y cómo éstos le desmienten.
Al aseverar que es inaplicable a la agricultura "la construcción" de Marx, según la
cual el capital constante se incrementa con más rapidez que el capital variable, el
señor Bulgákov alega la necesidad de un creciente gasto de fuerza de trabajo en
proporción al aumento de la productividad agrícola, y cita, entre otros, los cálculos
de Bensing: "La cantidad global de trabajo humano necesario, según los distintos
sistemas de cultivo, se expresa así: en la rotación trienal, 712 jornadas; en el sistema
alterno de Norfolk, 1.615 jornadas obreras; en el cultivo alterno con apreciable
producción de remolacha azucarera, 3.179 jornadas" por cada 60 hectáreas. (Franz
Bensing: Der Einfluss der landwirtsckqfilichen Maschinen auf Volks- und
Privatwirtschaft, Breslau, 1897, S. 42*. Bulgákov, I, 32.)
* Franz Bensing. La influencia de las máquinas agrícolas en la economía nacional y la privada, Breslau, 1897, pág. 42.—Ed.
Pero la desgracia es que con ese cálculo Bensing quería demostrar el papel cada vez
más importante que desempeña la maquinaria; aplicando esas cifras al conjunto de
la agricultura alemana calcula que el efectivo actual de obreros agrícolas sólo
bastaría para cultivar la tierra en el sistema de rotación trienal y que, en
consecuencia, sin el empleo de máquinas serla imposible adoptar la alternación de
cultivos. Como se sabe, en el antiguo sistema de tres hojas casi no se utilizaban
máquinas;' por lo tanto, el cálculo de Bensing demuestra lo contrario de lo que se
proponía hacer ver el señor Bulgákov: prueba que el aumento de la productividad de
la agricultura debe ir necesariamente acompañado por el crecimiento más rápido del
capital constante respecto del variable.
132

En otro pasaje, el señor Bulgákov, al afirmar que "existe una diferencia radical (sic!)
entre el papel de la máquina en la industria manufacturera y en la agricultura", cita
las siguientes palabras de Bensing: "Las máquinas agrícolas no son tan aptas como
las industriales para originar un ascenso ilimitado de la producción..." (I, 44). He aquí
otro desacierto del señor Bulgákov. Al comienzo del capítulo VI, titulado La influencia
de las máquinas agrícolas sobre el, ingreso bruto, Bensing señala esa diferencia entre
las máquinas agrícolas y las industriales que, sin embargo, no es "radical". Después
de analizar en detalle, para cada tipo de máquina, los datos de la literatura agrícola
especializada, y en particular los de una encuesta organizada por él mismo, Bensing
llega a la siguiente conclusión general: el aumento del ingreso bruto es del 10 por
El problema agrario y los "críticos de Marx"

ciento cuando se emplea un arado de vapor o una sembradora en líneas, y del 15 por
ciento si se utiliza una trilladora; además una sembradora en líneas economiza el 20
por ciento de las simientes; y sólo respecto a las patatas la ganancia bruta disminuye
en el 5 por ciento cuando se las cosecha a máquina. El señor Bulgákov afirma: "En
todo caso, el arado de vapor es la única máquina agrícola acerca de la cual puede
decirse algo favorable desde el punto de vista técnico" (I, 47-48), pero esta
afirmación es desmentida, en todo caso, por el mismo Bensing, a quien el señor
Bulgákov invoca imprudentemente.
133

Para darnos una idea, lo más exacta y completa posible, de la importancia de la


maquinaria en la agricultura, Bensíng realiza una serie de cálculos minuciosos sobre
los resultados de la labranza sin máquinas, o mediante el empleo de una máquina,
de dos, etc., o de todas las máquinas importantes, incluidos el arado de vapor y los
ferrocarriles para el transporte agrícola (Feldbahnen): Descubrió que, sin máquinas,
el ingreso bruto sería de 69.040 marcos; los gastos ascenderían a 68.615 marcos, y
el beneficio neto a 425 o sea 1,37 marcos por hectárea. En cambio, empleando
"todas las máquinas importantes, el ingreso bruto se cifraría en 81.078 marcos; los
gastos en 62.551,5, y el beneficio neto en 18.526,5 ó 59,76 marcos por hectárea, es
decir, ascendería en más de 40 veces. ¡Y esto se debe sólo a la influencia de la
maquinaria, pues se ha supuesto que el sistema de cultivo no varía! Como lo
demuestran los cálculos de Bensing, se sobrentiende que el empleo de máquinas
corre parejas con un enorme crecimiento del capital constante y una disminución del
capital variable (es decir, del capital invertido en fuerza de trabajo, y del propio
número de obreros). En una palabra, la obra de Bensing refuta por completo al señor
Bulgákov, y no sólo demuestra la superioridad de la gran producción en la
agricultura, sino también que a ésta es aplicable la ley del crecimiento del capital
constante a expensas del variable.
Una sola cosa aproxima al señor Bulgákov a Bensing: éste adopta un punto de vista
puramente burgués, no comprende nada las contradicciones inherentes al
capitalismo y cierra beatíficamente los ojos ante el desplazamiento de los obreros
por las máquinas, etc. Este discípulo moderado y escrupuloso de los profesores
alemanes habla de Marx con tanto odio como el señor Bulgákov. Pero es más
consecuente: considera a Marx "adversario de las máquinas" en general, tanto en la
agricultura como en la industria, ya que, en su opinión, Marx "deforma los hechos"
cuando habla de la influencia funesta de las máquinas sobre los obreros y les atribuye
toda clase de males (Bensing, 1. c, S. 4, 5, 11*). Una vez más, la actitud de Bulgákov
hacia Bensing pone en evidencia cuáles son las tesis de los sabios burgueses que los
señores "críticos" se han apropiado y cuáles las que fingen no ver.
* Bensing, ob. cit., págs. 4, 5, W.-Ed.
134

La naturaleza de la "crítica" de Hertz queda revelada por el siguiente ejemplo: en la


página 149 (de la traducción rusa) acusa a Kautsky de "métodos satíricos", y en la
pág. 150. "impugna" el aserto de que la gran producción es más apropiada para el
empleo de máquinas, con argumentos como los siguientes: 1. Gracias a las
cooperativas, la compra de máquinas es accesible también a los pequeños
agricultores. ¡Con esta ocurrencia se supone refutar el hecho de que las máquinas se
usan en mayor proporción en las grandes haciendas agrícolas! ¿Pero a quiénes son
más accesibles los beneficios de la cooperativa? En el segundo ensayo nos
El problema agrario y los "críticos de Marx"

ocuparemos especialmente de Hertz en este sentido. 2. En Sozialistische


Aionatshefte87 (V, 2), David ha mostrado que el empleo de máquinas en las pequeñas
haciendas "está muy difundido y aumenta mucho... y la sembradora en líneas puede
encontrarse con frecuencia (sic!) aun en las haciendas más pequeñas. Ocurre lo
mismo con la segadora y otras máquinas" (S. 63; pág. 151 de la traducción rusa). Y si
el lector consulta el artículo de David*, notará que éste toma las cifras absolutas del
número de haciendas que utilizan máquinas, y no la proporción de éstas en relación
con el total de haciendas del grupo dado (como lo hace, desde luego, Kautsky).
* En el libro de David El socialismo y la agricultura (San Petersburgo, 1906), se repite este método erróneo (pág. 179). (Nota
del autor a la edición de 1908.-Ed.)

Comparemos estas cifras, correspondientes a toda Alemania en 1895** (véase el


cuadro de la pág. 135.-Ed.).
** Statistik des Deutschen Reichs, 112 Bd., S. 36.

¡Qué rotundamente, ¿verdad?, confirman estas cifras las palabras de David y Hertz,
para quienes las sembradoras y las segadoras se hallan "con frecuencia incluso en las
haciendas más pequeñas"! Y cuando Hertz llega a la "conclusión" de que "a juzgar
por las estadísticas la afirmación de
135

Haciendas que emplean máquinas


Número guadaña
sembrad
Grupo de total de sembra doras y
% oras en % %
haciendas haciendas doras segador
líneas
as
Hasta 2 ha ... 3.236.367 214 0,01 14.735 0,46 245 0,01
Con 2-5 " ... 1.016.318 551 0,05 13.088 1,29 600 0,06
" 5-20 " ... 998.804 3.252 0,33 48.751 4,88 6.746 0,68
" 20-100 " ... 281.767 12.091 4,29 49.852 17,69 19.535 6,93
" 100 y más " ... 25.061 12.565 50,14 14.366 57,32 7.958 31,75
Total 5.558.317 28.673 0,52 140.792 2,54 35.084 0,63

Kautsky no resiste la crítica", cabe preguntar: ¿quién utiliza en realidad métodos


verdaderamente satíricos?
A título de curiosidad, debemos señalar que al negar la superioridad de la gran
hacienda para el empleo de máquinas y el hecho, derivado de ello, de que en la
pequeña hacienda se trabaja mucho y consume poco, los "críticos" se contradicen
implacablemente a sí mismos cuando se ven obligados a encarar una situación
concreta (y olvidan su "tarea esencial" de refutar el marxismo "ortodoxo"). "La gran
hacienda —dice, por ejemplo, el señor Bulgákov en el volumen II de su obra (pág.
115)— emplea siempre su capital con más intensidad que la pequeña, y por esta
razón, como es natural, da preferencia a los factores mecánicos de la producción
sobre la fuerza de trabajo humana". En efecto, es muy "natural" que en su calidad
de "crítico" el señor Bulgákov, siguiendo a los señores Struve y Tugán-Baranovski, se
incline hacia la economía política vulgar y oponga los "factores de producción"
mecánicos a los humanos. ¿Pero es natural que niegue con tanta imprudencia la
superioridad de la gran hacienda?

87 Sozialistische Monatshefte (Cuadernos Mensuales Socialistas): revista, principal órgano de los oportunistas
alemanes y uno de los portavoces del revisionismo internacional. Apareció en Berlín de 1897 a 1933.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Para el señor Bulgákov la concentración en la producción agrícola no tiene otro


nombre que "ley mística de la concentración", etc. Pero he aquí que debe vérselas
con datos ingleses, que demuestran la tendencia a la concentración de las haciendas,
desde los años 50 hasta fines de la década del 70.
136

"Las pequeñas haciendas que sólo producían para su consumo —escribe el señor
Bulgákov—, se han fusionado en otras mayores. Esta unión de las tierras no es, en
modo alguno, el resultado de la lucha entre la gran producción y la pequeña (?);
proviene del deseo consciente (!?) de los landlords de aumentar su renta mediante
la agrupación de varias haciendas pequeñas que dan muy poca renta, en una gran
explotación agrícola capaz de pagar una renta considerable" (I, 239). Comprenda
usted, lector: no se trata de una lucha entre la gran hacienda y la pequeña, sino de
la eliminación de esta última porque es menos rentable. "Es indudable que, debido
a la organización capitalista de la agricultura, la gran explotación agrícola capitalista
posee, en cierta medida, ventajas indiscutibles sobre la pequeña hacienda
capitalista" (I, 239-24Í)). Pero si es indudable, ¿por qué, entonces, el señor Bulgákov.
ha alborotado y alborota tanto (en Nachalo) contra Kautsky, quien comienza el
capítulo sobre la gran producción y la pequeña (en El problema agrario) con la
afirmación de que: "A medida que el capitalismo se desarrolla en la agricultura, se
ahonda más la diferencia cualitativa entre la técnica de la gran producción y la de la
pequeña"?
Pero no sólo el período de prosperidad de la agricultura en Inglaterra, sino también
el período de crisis, nos lleva a conclusiones desfavorables para la pequeña hacienda.
Los informes de las comisiones publicados en los últimos años "confirman con
pasmosa regularidad que el mayor peso de la crisis ha recaído precisamente sobre
los pequeños agricultores" (1, 311). "Sus casas —dice uno de esos informes, al hablar
de los pequeños propietarios--están en peores condiciones que las viviendas de la
generalidad de los obreros... El trabajo de todos ellos es extraordinariamente duro y
más prolongado que el de los obreros; muchos afirman que su situación material no
es tan ventajosa como la de éstos, que no viven también y que rara vez comen carne
fresca"... "Los yeoman, agobiados por las hipotecas, han sido los primeros en
arruinarse" (I, 316)... "Se privan de todo, como pocos obreros lo hacen"... "Los
pequeños arrendatarios pueden arreglárselas mientras logran utilizar el trabajo no
retribuido de los miembros de la familia"... "No es necesario agregar que la vida del
pequeño arrendatario es infinitamente más penosa que la del obrero" (I, 320-321).
137

Hemos reproducido esos extractos para que el lector pueda juzgar acerca de la
justedad de la siguiente conclusión del señor Bulgákov: "La ruina implacable de las
haciendas que sobrevivieron hasta, la época de la crisis agraria sólo indica (!!) que en
tales circunstancias los pequeños productores desaparecen más rápidamente que
los grandes, y nada más (sic.!!). Es imposible extraer de esto una conclusión general
sobre su viabilidad económica, pues en esta época toda la agricultura inglesa era
insolvente" (I, 333). Magnífico, ¿verdad? Y el señor Bulgákov llega a generalizar este
notable modo de razonar en el capítulo que trata de las condiciones generales del
desarrollo de la hacienda campesina: "La baja repentina de los precios ejerce una
influencia funesta sobre todas las formas (¿todas las formas?) de producción; pero
la producción campesina, que dispone de capital más reducido, es, por supuesto,
menos estable que la gran producción (lo cual en nada afecta al problema de su
El problema agrario y los "críticos de Marx"

viabilidad general)" (II, 247). Por lo tanto, en la sociedad capitalista, las empresas que
disponen de capitales más reducidos son menos estables, ¡pero eso en nada afecta
su viabilidad "general"!
Tampoco el señor Hertz brilla por la coherencia de sus juicios. "Refuta" a Kautsky
(con los procedimientos descritos más arriba), pero al hablar de Norteamérica
reconoce la superioridad de sus haciendas más extensas, que permiten el "empleo
de máquinas en medida mucho mayor que en nuestra economía parcelaria" (S. 36;
trad. rusa, 93); reconoce que "el campesino europeo trabaja ateniéndose por lo
general a métodos de producción envejecidos y rutinarios, y se desloma (robotend)
para ganar su pedazo de pan, como un obrero, sin deseos de mejorar" (ibíd.). Por
otra parte, Hertz admite en general que "la pequeña producción necesita
relativamente más trabajo que la grande" (S. 74; trad. rusa, 177). Haría bien en
comunicar al señor Bulgákov los datos relativos al aumento de las cosechas como y
consecuencia de la introducción del arado de vapor (S. 67-68; trad. rusa, 162-163),
etc.
138

La consecuencia natural de la falta de solidez de las concepciones teóricas de


nuestros críticos en lo que se refiere al papel de la maquinaria agrícola es su
impotente repetición de los argumentos puramente reaccionarios de los agrarios,
enemigos de las máquinas. Cierto es que Hertz se muestra aún muy indeciso en este
delicado punto; al hablar de las "dificultades" para introducir las máquinas en la
agricultura, advierte: "se cree que, como durante el invierno queda mucho tiempo
libre, la trilla a mano resulta más ventajosa" (S. 65; trad. rusa, 156-157). Con la lógica
que le caracteriza, Hertz se siente inclinado, por lo visto, a deducir que ese hecho no
habla contra la pequeña producción, ni contra los obstáculos que el capitalismo
opone al empleo de máquinas, ¡sino contra las máquinas! No sin razón el señor
Bulgákov le reprocha "estar demasiado atado a las opiniones de su partido" (II, 287).
El profesor ruso está —desde luego— por encima de esas "ataduras" humillantes y
declara con orgullo: "Estoy bastante libre del prejuicio tan común, sobre todo en las
publicaciones marxistas, según el cual toda máquina constituye un progreso" (I, 48).
Por desgracia las conclusiones concretas no corresponden en absoluto a la altura de
pensamientos que revela este magnífico razonamiento— "La trilladora de vapor —
escribe el señor Bulgákov—, que deja sin trabajo durante el invierno a tantos
obreros, ha sido para éstos, sin duda, un mal considerable no compensado por las
ventajas técnicas*. Tal hecho lo ha señalado, de pasada, Goltz, quien llega a exponer
un deseo utópico" (II, 103). Este deseo consiste en limitar el empleo de las trilladoras,
en especial las de vapor, "para mejorar la situación de los obreros agrícolas —agrega
Goltz—, así como para disminuir la emigración y las migraciones" (por migraciones,
añadimos nosotros, Goltz debe entender, probablemente, el traslado a las ciudades).
* Cfr. el tomo I, pág. 51: "...la trilladora de vapor... ejecuta el trabajo principal en el período de invierno, que de por sí es pobre
en labores (por consiguiente, es más que dudosa la utilidad de esta máquina en el conjunto (sic!!) de la agricultura; más
adelante volveremos a encontrar este hecho)".
139

Recordemos al lector que esta idea de Goltz la señaló también Kautsky en El


problema agrario. Por eso, no carecería de interés comparar, en un problema
concreto de economía (la importancia de las máquinas) y de política (¿corresponde
limitarlas?), la opinión del ortodoxo estrecho, imbuido de prejuicios marxistas, con
la del crítico moderno que ha comprendido perfectamente todo el espíritu del
"criticismo".
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Kautsky dice (Agrarfrage, S. 41) que Goltz atribuye a la trilladora una "influencia"
particularmente "nefasta", que priva a los obreros agrícolas de su principal
ocupación durante el invierno, los empuja a la ciudad y agrava el problema de la
despoblación del campo. Y Goltz propone —agrega Kautsky— limitar el empleo de la
trilladora, "aparentemente en interés de los obreros agrícolas, pero en realidad en
beneficio de los terratenientes, para quienes", como dice el propio Goltz, "la pérdida
causada por esta limitación será compensada con creces, si no ahora, por lo menos
en el futuro, con el aumento de obreros disponibles durante el verano". "Por fortuna
—prosigue Kautsky—, esta simpatía conservadora hacia los obreros no es más que
una utopía reaccionaria. La trilladora es demasiado ventajosa 'inmediatamente' para
que los terratenientes renuncien a ella con vistas a las ganancias 'futuras'. Así pues,
seguirá ejerciendo su actividad revolucionaria: continuará empujando a los obreros
agrícolas hacia las ciudades y llegará a ser, por una parte, un poderoso instrumento
para elevar los salarios en el campo, y por otra, para desarrollar la industria de
máquinas agrícolas."
Es característica en grado sumo la actitud del señor Bulgákov ante la forma en que
plantean, la cuestión un socialdemócrata y un agrario: constituye una pequeña
muestra de la posición en que se sitúa, en general, toda la "crítica" moderna, a mitad
de camino entre el partido del proletariado y el de la burguesía. Desde luego, el
crítico no es tan estrecho y trivial como para adoptar el punto de vista de la lucha de
clases y de la radicalización de todas las relaciones sociales por el capitalismo.
140

Pero de otro lado, aunque nuestro crítico se haya vuelto "juicioso", los recuerdos de
la época en que era "joven y tonto" y compartía los prejuicios marxistas, le impiden
abrazar en su totalidad el programa de su nuevo cantarada, el agrario, ¡quien con
toda razón y consecuencia concluye deseando que prohiban las máquinas por el
daño que causan "a toda la agricultura"! Y como el asno de Buridán, nuestro buen
crítico se encuentra indeciso entre dos haces de heno 88. Por una parte, ha perdido
toda noción de la lucha de clases y se siente capaz de hablardel daño causado por las
máquinas "a toda la agricultura", olvidando que toda la agricultura moderna se halla
dirigida, fundamentalmente, por empresarios que sólo piensan en sus ganancias;
¿tanto se ha olvidado de "los años de juventud", de cuando era marxista, que hasta
plantea el absurdo interrogante de si las ventajas técnicas de la maquinaria
"compensan" su acción nefasta sobre los obreros (y esta acción nefasta no sólo sería
producida por la trilladora de vapor, sino también por el arado de vapor, la
guadañadora, la aventadora, etc.)? Ni siquiera advierte que, en realidad, el agrario
pretende esclavizar aún más al obrero, tanto en verano como en invierno. Por otra
parte, recuerda confusamente el anticuado prejuicio "dogmático", según el cual es
utópico prohibir la maquinaria. ¿Logrará el pobre señor Bulgákov salir de esta
desagradable situación?
Es digno de señalar que nuestros críticos, en su esfuerzo por disminuir la importancia
de las máquinas agrícolas, para lo cual recurren incluso a la ley de la "fertilidad

88 Encontrarse en la situación del asno de Buridán: expresión que se emplea para definir una gran indecisión, la
vacilación al escoger entre dos objetos o decisiones equivalentes. La expresión se atribuye a Johannes Buridán,
filósofo escolástico francés del siglo XIV, que negaba el libre albedrío. Para probar su argumento afirmaba que un
asno se moriría de hambre o de sed si le colocaran delante dos haces de heno o dos baldes de agua iguales, ya que
teniendo plena libertad de opción no sabría decidirse.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

decreciente del suelo", han olvidado mencionar (o no quieren hacerlo) la nueva


revolución técnica que prepara el empleo de la energía eléctrica en la agricultura.
Pero Kautsky, quien según la muy injusta opinión del señor P. Máslov "cometió el
grave error de no establecer en qué sentido marcha el desarrollo de las fuerzas
productivas en la agricultura" (Zhizn, 1901, núm. 3, pág. 171), ya había hablado en
1899 (Agrarjragé) de la significación de la electricidad en la economía agraria.
141

En la actualidad los síntomas de una próxima revolución técnica se observan ya con


mayor claridad. Se procura demostrar teóricamente el papel de la electrotecnia en
la agricultura (véase Dr. Otto Pringsheim: Landwirtschqftliche Mamt— faktur und
elektrische Landwirtschaft, Brauns Archiv*, XV, 1900, S. 406-418, y el artículo de K.
Kautsky en Neue Zeit89, XIX, l, 1900-1901, núm. 18, Die Elektrizitat in der
Landwirtschaft**). Se escucha la voz de terratenientes prácticos que describen sus
experiencias en la aplicación de la electricidad (Pringsheim cita el libro en que Adolfo
Seufferheld habla de las experiencias realizadas en su hacienda): ven en la
electricidad un medio para que la agricultura vuelva a ser rentable y proponen al
Gobierno y a los terratenientes la creación de centrales eléctricas y el aumento de la
producción de electricidad para los propietarios rurales (el año pasado se publicó en
Kónigsberg el libro Der Aufschwung unseres Landwirtschaftsbetriebes durch
Verbilligung der Produktionskosten. Eine Untersuchung iiber den Dienst, den
Maschinentechnik und Elektrizitat der Landwirtschaft buten*** cuyo autor, P. Mack,
es un terrateniente de Prusia Oriental).
* Dr. Otto Pringsheim. La manufactura agrícola y agricultura electrificada. Archivo Braun. —Ed.
** La electricidad en la agricultura.-Ed.
*** P. Mack. Elevación de la producción de nuestra agricultura por medio de la reducción de los costos de producción.
Investigación sobre los servicios prestados a la agricultura por la técnica mecánica y la electricidad. —Ed.

Pringsheim hace notar, con gran acierto a nuestro juicio, que la agricultura moderna
—en su nivel técnico general, y también tal vez, en el plano económico— está
próxima a alcanzar la fase de desarrollo industrial que Marx llamaba "manufactura".
El predominio del trabajo manual y de la cooperación simple, el empleo esporádico
de máquinas, las proporciones relativamente reducidas de la producción (si se
considera, por ejemplo, el volumen anual de productos vendidos por una empresa),
la proporción relativamente pequeña —en la mayoría de los casos— de los
mercados, y el nexo entre la gran producción y la pequeña (ésta provee a aquélla de
mano de obra, tal como sucedía entre los artesanos y el gran patrono de la
manufactura, o bien la primera compra "productos semielaborados" a la segunda,
como, por ejemplo, los grandes agricultores compran remolacha, ganado, etc., a los
pequeños) indican, en efecto, que la agricultura no ha llegado aún a la fase de la
actual "gran industria mecanizada", en el sentido dado por Marx. La agricultura no
posee todavía "un sistema de máquinas" unidas en un solo mecanismo de
producción.
142

Es claro que no se debe exagerar esta comparación. Por un lado, existen en la


agricultura particularidades que no es posible eliminar (si prescindimos de la
posibilidad demasiado lejana y problemática de preparar proteínas y alimentos en el

89 Die Neue Zeit (Tiempo Nuevo): revista teórica de la socialdemocracia alemana; apareció en Stuttgart de 1883 a
1923. De 1885 a 1895 publicó varios artículos de Marx y Engels. A partir de la segunda mitad de la década del 90,
después de la muerte de Engels, la revista se convirtió en vocero de las concepciones oportunistas, publicando
sistemáticamente artículos de los revisionistas.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

laboratorio). Debido a tales particularidades, la gran producción mecanizada en la


agricultura jamás manifestará todos los rasgos que presenta en la industria. Por otro
lado, también en la manufactura la gran producción industrial alcanzó predominio y
considerable superioridad técnica sobre la pequeña. Durante mucho tiempo, el
pequeño industrial procuró contrarrestar dicha superioridad mediante la
prolongación de la jornada de trabajo y la reducción de su propio consumo, tan
características del artesano y del pequeño agricultor moderno. El predominio del
trabajo manual en la manufactura dejaba todavía a la pequeña producción alguna
probabilidad de subsistir, gracias a esas medidas "heroicas". Pero quienes se dejaban
seducir por esto y hablaban de la viabilidad del artesano (así como nuestros críticos
hablan hoy de la viabilidad del campesino), fueron muy pronto rebatidos por la
"tendencia transitoria" que paraliza la "ley universal" del estancamiento técnico. A
modo de ejemplo, recordemos a los investigadores rusos que estudiaron la tejeduría
artesanal en la provincia de Moscú en los años 70. Según ellos, en lo que se refiere a
la tejeduría del algodón, la causa del tejedor manual estaba perdida: la máquina
había triunfado. En los tejidos de seda, por el contrario, los artesanos aún podían
subsistir, porque las máquinas todavía no eran perfectas. Han pasado dos décadas,
y la técnica expulsó al pequeño productor de uno de sus últimos refugios y esto
enseña —a quien tiene oídos para oír y ojos para ver— que el economista debe mirar
siempre hacia adelante, hacia el progreso técnico, si no quiere hallarse de inmediato
en retardo, pues quien no mira hacia adelante vuelve la espalda a la historia: no hay
ni puede haber término medio.
143

Pringsheim comenta atinadamente: "Los escritores que como Hertz estudiaron la


competencia entre la gran producción agrícola y la pequeña sin considerar el papel
de la electrotecnia, deberán comenzar nuevamente su estudio". Esta observación es
aplicable con mayor motivo a los dos volúmenes del señor Bulgákov.
La energía eléctrica es más barata que el vapor, se distingue por su mayor
divisibilidad en unidades pequeñas, es mucho más fácil transmitirla a grandes
distancias y hace más regular y suave la marcha de las máquinas. Por todo ello puede
utilizarse con bastante más ventaja en la trilla, arado, ordeño, corte de forrajes*, etc.
Kautsky describe un latifundio de Hungría** en el cual la energía eléctrica
suministrada por una central se distribuye en todas direcciones hasta los lugares más
alejados de la finca y se utiliza para el funcionamiento de la maquinaria agrícola, para
cortar la remolacha, elevar el agua, suministrar luz, etc.
* Para información del audaz señor Bulgákov, quien declara audazmente y sin fundamento que "en la producción agrícola hay
ramas, como la ganadería, en las cuales no es posible usar máquinas" (I, 49).
** Otra indicación para el señor Bulgákov, que habla de ¡"el latifundio como degeneración de la gran hacienda"!
"Para transportar 300 hectolitros de agua por día, desde un pozo de 29 metros de
profundidad a un tanque colocado a 10 metros de altura, y para preparar el pienso
de 240 vacas, 200 terneros, 60 bueyes y caballos de trabajo, es decir, para cortar y
desmenuzar la remolacha, etc., se necesitaban dos yuntas de caballos en invierno y
una en verano, lo que costaba 1.500 guldenes. Ahora los caballos han sido
reemplazados por un motor de 3 y otro de 5 HP, cuyo entretenimiento sale a 700
guldenes, o sea, 800 guldenes menos" (Kautky, 1. c).
144

Mack evalúa en 3 marcos el costo del trabajo diario de un caballo; pero cuando se lo
reemplaza por la electricidad, el mismo trabajo cuesta entre 40 y 75 pfennigs, o sea,
de 400 a 700 por ciento más barato. Si en 50 años, más o menos, continúa Mack, la
El problema agrario y los "críticos de Marx"

energía eléctrica reemplaza 1.750.000 caballos empleados en la agricultura alemana


(en 1895 se empleaba para las faenas agrícolas 2.600.000 caballos, 1.000.000 de
bueyes y 2.300.000 vacas; de estas cifras, las haciendas mayores de 20 hectáreas
empleaban 1.400.000 caballos y 400.000 bueyes), ésta disminuiría sus gastos de
1.003 millones de marcos a 261 millones, o sea, ahorraría 742 millones de marcos.
La enorme superficie que da forrajes para el ganado podría dedicarse a la producción
de alimentos, para mejorar la nutrición de los obreros, a quienes el señor Bulgákov
trata de espantar con el fantasma de la "disminución de los dones de la naturaleza",
el "problema del trigo", etc. Mack recomienda con insistencia unir la agricultura y la
industria para obtener un aprovechamiento permanente de la energía eléctrica;
aconseja construir el canal de Mazuria, que podría proporcionar corriente eléctrica
a cinco centrales, las cuales suministrarían energía a los agricultores en 20 ó 25
kilómetros a la redonda; para el mismo fin recomienda usar la turba, y preconiza el
agrupamiento de los agricultores. "Sólo en unión cooperativa con la industria y el
gran capital puede volver a ser rentable nuestra rama de la industria" (Mack, S. 48).
Ni que decir tiene que la aplicación de nuevos métodos de producción encontrará
obstáculos, no avanzará en línea recta, sino en zigzag. Pero no cabe duda de que se
realizará, y que la revolución en la agricultura es inevitable. "El reemplazo de la
mayor parte de las yuntas de tiro por motores eléctricos —señala con razón
Pringsheim— indica que el sistema de máquinas puede aplicarse en la agricultura...
Lo que no pudo lograr la fuerza de vapor, lo hará, con seguridad, la electrotecnia: de
la etapa de la antigua manufactura, la agricultura pasará a la de la gran producción
moderna" (1. c, pág. 414).
145

No nos detendremos a señalar la victoria gigantesca que alcanzará la gran


producción (y en parte ya la ha alcanzado) al ser introducida la electrotecnia en la
agricultura. Este es un hecho demasiado evidente para que insistamos en él. Será
mejor que veamos cuáles son las haciendas modernas que poseen en germen el
"sistema de máquinas" que será puesto en movimiento por la central eléctrica. En
efecto, para tener un sistema de máquinas se necesita, ante todo, probar diversas
máquinas y realizar experimentos con el empleo combinado de muchas de ellas. El
catastro agrícola alemán del 14 de junio de 1895 brinda la información necesaria.
Poseemos datos sobre el número de haciendas de cada uno de'los grupos que
emplean máquinas propias o alquiladas (el señor Bulgákov se equivoca cuando
reproduce, en la página 114 del volumen II de su obra, una parte de esos datos,
creyendo que se refieren al número de máquinas utilizadas. De paso, puede decirse
que las estadísticas sobre el número de haciendas que emplean máquinas propias o
alquiladas señalan, por supuesto, la superioridad de la gran producción en forma más
atenuada de lo que en realidad sucede. Los grandes agricultores poseen máquinas
con más frecuencia que los pequeños, los cuales pagan precios excesivos para
alquilarlas). Estos datos se refieren al uso de máquinas en general, o de cada tipo de
máquina en particular, de manera que no podemos establecer cuántas máquinas
emplean las haciendas de cada grupo. Pero si se suma en cada grupo las haciendas
que emplean una u otra especie de máquina, obtendremos el número de casos en
que se emplean máquinas agrícolas de todo tipo. He aquí los datos clasificados de
esa manera, que señalan la forma en que se prepara el terreno para el "sistema de
máquinas" en la agricultura (véase el cuadro de la pág. 146.— Ed.).
El problema agrario y los "críticos de Marx"

De modo que entre las pequeñas haciendas de menos de 5 hectáreas (más de 3/4
del total: 4.100.000 sobre 5.500.000, o sea, el 75,5 por ciento, pero ocupan sólo
5.000.000 de hectáreas sobre 32.500.000, es decir, el 15,6 por ciento), el número de
casos en que se emplea cualquier tipo de máquinas agrícolas (incluidas las de
lechería) es realmente Ínfimo.
146

A cada 100 haciendas corresponde


haciendas que
casos en que
Extensión de las emplean
empican un tipo
haciendas máquinas
determinado de
agrícolas en
máquina (1895)
general (1895)
Hasta 2 ha 2,03 2,30
Con 2-5 " 13,81 15,46
" 5-20 " 45,80 56,04
" 20-100 " 78,79 128,46
" 100 y más " 94,16 352,34
Total 16,36 22,36

Las haciendas medianas (de 5 a 20 hectáreas) que hacen uso de máquinas en general
son menos de la mitad, y a cada 100 corresponden sólo 56 casos de utilización de
máquinas agrícolas. Únicamente en la gran producción capitalista* observamos que
la mayoría de las haciendas (entre 3 /4 y 9/10 del total) emplean maquinaria y que
empieza a crearse un sistema de máquinas', por cada hacienda corresponde más de
un caso de utilización de máquinas. En consecuencia, se emplean varias máquinas
en una misma hacienda. Por ejemplo, las haciendas de más de 100 hectáreas se
sirven cada una de casi 4 máquinas (el 352 por ciento contra el 94 por ciento de las
que emplean máquinas en general). De 572 latifundios (haciendas de más de 1.000
hectáreas), 555 utilizan máquinas, y llegan a 2.800 los casos en que se emplean, o
sea, un promedio de 5 máquinas por latifundio. Por lo tanto, ya se ve cuáles son las
haciendas que preparan la revolución "eléctrica" y cuáles se beneficiarán más con
ella.
* Las haciendas de más de 20 hectáreas constituyen el 5,5 por ciento del total, o sea, 300.000 sobre 5.500.000; pero ocupan
17.700.000 hectáreas sobre 32.500.000, lo cual equivale al 54,4 por ciento de la superficie agrícola.

147

IV
SUPRESIÓN DE LA OPOSICIÓN ENTRE LA CIUDAD Y EL CAMPO.
PROBLEMAS PARCIALES SUSCITADOS POR LOS «CRÍTICOS»

De Hertz, pasemos al señor Chernov. Como éste no hace más que "disertar" a
propósito de aquél, nos limitaremos aquí a una breve caracterización de la manera
de razonar de Hertz (así como de los métodos que usa el señor Chernov para
remedarlo), con el fin de pasar (en el capítulo siguiente) al examen de algunos hechos
nuevos expuestos por los "críticos".
Para mostrar lo que representa Hertz como teórico, bastará un solo ejemplo. En el
comienzo de su libro encontramos un párrafo con este presuntuoso título: El
concepto de capitalismo nacional. Hertz quiere, ni más ni menos, definir el
El problema agrario y los "críticos de Marx"

capitalismo. "Desde luego —escribe—, podemos caracterizarlo como un sistema de


economía nacional que se basa jurídicamente en la total aplicación de los principios
de libertad individual y de la propiedad; técnicamente, en la producción en amplias"
(¿grandes?) "proporciones*; socialmente, en la separación entre los medios de
producción y los productores directos; políticamente, en la posesión por los
capitalistas del poder político central" (¿de la fuerza política concentrada en el
Estado?) "en virtud de la distribución de la propiedad como única base económica"
(pág. 37 de la trad. rusa).
* El señor V. Chernov (R. B., núm. 4, 132) traduce así: "sobre una producción que alcanza un alto grado de desarrollo", ¡¡De
esta manera se arregló para "comprender" la expresión alemana auf grosser Slufenleiter!!
Estas definiciones, dice Hertz, son incompletas y es preciso establecer ciertas
reservas: así, por ejemplo, al lado de la gran producción subsisten todavía por
doquier la industria doméstica y la explotación agrícola del pequeño arrendatario.
"Del mismo modo, no es del todo propia la definición real (sic!) del capitalismo como
sistema en el cual la producción está bajo el control" (dominio y control) "de los
capitalistas" (dueños de capital). ¿No es admirable esta definición "real" del
capitalismo como dominio de los capitalistas?
148

Y cuan típica resulta esta búsqueda, tan de moda hoy, casi realista, aunque en verdad
ecléctica, de— una enumeración exhaustiva de todos los aspectos y todos los
"factores" por separado. El resultado es, por supuesto, esta absurda tentativa de
incluir en un concepto general todos los aspectos parciales de fenómenos aislados,
o, por el contrario, de "evitar el conflicto con fenómenos en extremo variados" —
tentativa que demuestra simplemente una elemental incomprensión de lo que es la
ciencia— hace que los árboles no dejen ver el bosque al "teórico". Hertz, por
ejemplo, ¡llega incluso a olvidar detalles tales como la producción mercantil y la
transformación de la fuerza de trabajo en mercancía! En cambio inventa la siguiente
definición genética, que reproducimos íntegramente para castigo del autor. El
capitalismo es "un estado de la economía nacional en el cual la realización de los
principios del Ubre intercambio, de la libertad individual y de la propiedad ha
alcanzado su nivel (relativamente) más elevado, determinado por el desarrollo
económico y por las condiciones empíricas de cada economía nacional en particular"
(S. 10; traducción rusa, 38-39, no del todo exacta). El señor Chernov, desde luego,
reproduce y describe con fervorosa admiración estas pompas de jabón; además
regala a los lectores de Rússkoe Bogatstvo, a lo largo de treinta páginas, el "análisis"
de los tipos de capitalismo nacional. De este análisis tan aleccionador se puede
extraer una serie de referencias muy preciosas y nada triviales. Así, por ejemplo,
sobre el "carácter independiente, orgulloso y enérgico del británico", sobre la
"solidez" de la burguesía inglesa y los aspectos "poco simpáticos" de su política
exterior; sobre el "temperamento apasionado e impulsivo de los latinos" y sobre la
"escrupulosidad alemana" (R. B., núm. 4, pág. 152). Huelga decir que después de este
análisis el marxismo "dogmático" ha quedado definitivamente aniquilado.
No menos fulminante es el análisis de Hertz sobre las estadísticas de hipotecas. Por
lo menos, al señor Chernov le entusiasma. "El hecho es —escribe este último— que...
los datos de Hertz no han sido todavía refutados por nadie.
149

En su respuesta al libro de Hertz, Kautsky se extiende desmesuradamente sobre


ciertas particularidades" (para probar, por ejemplo, las deformaciones de Hertz.
¡Hermosas "particularidades"!), "pero no responde una palabra a la argumentación
El problema agrario y los "críticos de Marx"

de Hertz sobre las hipotecas" (R. B.,! núm. 10, pág. 217, la cursiva es del señor
Chernov). Una llamada en la página 238 del mismo número de R. B. revela que el
señor Chernov conocía la respuesta de Kautsky (Zwei Kritiker meiner "Agrarfrage"*,
en Neue Zeit, 18, 1; 1899-1900); el señor Chernov no podía ignorar, además, que la
revista que publicaba dicho artículo había sido prohibida por la censura en Rusia.
Para caracterizar los rasgos de la "crítica" moderna, resulta tanto más significativo,
entonces, el hecho de que las palabras subrayadas por el propio señor Chernov
contengan una flagrante falsedad, puesto que Kautsky respondió sobre la cuestión
de las hipotecas "a Hertz, a David, a Bernstein, a Schippel, a Bulgákov e tutti
quanti"**, en las páginas 472-477 del mismo artículo que el señor Chernov menciona.
Por fastidiosa que sea la obligación de restablecer la verdad deformada, no es posible
eludirla cuando se trata de los señores Chernov.
* Dos críticos de mi "'Problema agrario". —Ed.
** Expresión usada por Kautsky en N. Z.. pág. 472. (Y lodos ellos. —Ed.)

Cierto es que Kautsky contestó a Hertz en tono burlón, puesto que éste había
demostrado en esta cuestión incapacidad o mala voluntad para entender las cosas e
inclinación a repetir trillados argumentos de economistas burgueses. En el
Agrarfrage de Kautsky se trataba de la concentración de las hipotecas (S. 88-89).
"Numerosos pequeños usureros del campo —escribía— van quedando cada vez más
desplazados a segundo plano, cediendo el lugar a los grandes establecimientos
capitalistas o públicos, centralizados, que monopolizan el crédito hipotecario."
Kautsky enumera algunos establecimientos capitalistas e instituciones públicas de
este tipo, habla de mutualidades de crédito agrícola (genossenschafiliche
Bodenkreditinstitute) y señala que las cajas de ahorros, las sociedades de seguros y
muchas corporaciones (S. 89) invierten sus fondos en hipotecas, etc.
150

En Prusia, por ejemplo, 17 mutualidades de crédito emitieron hacia 1887, 1.650


millones de marcos en cédulas hipotecarías 90. "Estas cifras indican que la renta del
suelo ya está fuertemente concentrada en manos de unos pocos establecimientos
centrales" (la cursiva es nuestra), "y que la concentración crece con rapidez. En 1875
los bancos hipotecarios alemanes pusieron en circulación cédulas hipotecarias por
un valor de 900 millones de marcos; en 1888, por un valor de 2.500 millones, y en
1892, el monto fue de 3.400 millones, concentrados en 31 bancos (en 1875 se
concentraban en 27)" (S. 89). Esta concentración de la renta del suelo es clara
muestra de la concentración de la propiedad agraria.
¡No!, responden Hertz, Bulgákov, Chernov y compañía. "Comprobamos una
tendencia muy marcada a la descentralización y al parcelamiento de la propiedad"
(R. B., núm. 10, 216), ya que "más de la cuarta parte del crédito hipotecario está
concentrada en instituciones de crédito de carácter democrático (sic!), con multitud
de pequeños depositantes" (ibíd.). Con un celo inusitado, y presentando una serie
de cuadros estadísticos, Hertz intenta demostrar que los pequeños imponentes
constituyen la mayor parte de los depositantes en las cajas de ahorros, etc. Uno se
pregunta qué finalidad persigue con esto, pues el mismo Kautsky ha hablado de
mutualidades de crédito y de cajas de ahorros (es claro que sin creer, como el señor
Chernov, que se trata de instituciones especialmente "democráticas"). Kautsky habla

90Cédulas hipotecarias: tipo especial de valores emitidos en los países capitalistas por los bancos hipotecarios
garantizados con tierras o bienes inmuebles. Circulan libremente y son utilizados en las especulaciones bursátiles.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

de la concentración de la renta en unas pocas instituciones centrales, ¡¡y se le


responde diciendo que los pequeños imponentes constituyen la mayoría de los
depositantes en las cajas de ahorros!! ¡Y a esto se le llama "parcelamiento de la
propiedad"! Pero ¿qué relación tiene con la agricultura (tratándose de la
concentración de la renta) el número de depositantes en los bancos hipotecarios?
¿Acaso la gran fábrica deja de significar la centralización de la producción porque sus
acciones estén repartidas entre gran número de pequeños capitalistas? "Antes de
que Hertz y David me hubieran informado de ello —escribía Kautsky en su respuesta
al primero— ignoraba en absoluto de dónde obtenían su dinero las cajas de ahorros.
Creía que operaban con los ahorros de los Rothschild y los Vanderbilt."
151

Sobre el paso de las hipotecas a manos del Estado, Hertz dice: "Sería un pésimo
medio de luchar contra el gran capital y, por cierto, un excelente medio para levantar
contra los autores de esta reforma el ejército inmenso y siempre creciente de los
pequeños propietarios, y entre éstos, a los braceros" (S. 29; trad. rusa, 78. El señor
Chernov lo repite complacido en las páginas 217-218 de R. B.).
¡He aquí quiénes son esos "propietarios", cuyo número aumenta, a juzgar por los
gritos de Bernstein y Cía.! —responde Kautsky—, ¡Son las criadas que tienen 20
marcos en la caja de ahorros! Este es el viejo y manoseado argumento que se invoca
contra los socialistas, alegando que la "expropiación" despojaría al inmenso ejército
de los trabajadores. Nada menos que Eugen Richter esgrimió este argumento con
empeñado afán, en un folleto que publicó después de la abolición de la Ley de
excepción contra los socialistas 91 (que los fabricantes compraron por millares para
distribuir gratuitamente entre los obreros). En dicho folleto, Eugen Richter presenta
a su famoso personaje, la "ahorrativa Agnes", una pobre costurera que poseía
algunas decenas de marcos depositados en una caja de ahorros, y a la que
desvalijaron los malvados socialistas cuando tomaron el poder y convirtieron los
bancos en propiedad estatal. ¡De semejante fuente extraen sus argumentos
"críticos" los Bulgákov*, los Hertz y los Chernov!
* El señor Bulgákov había usado argumentos semejantes contra Kautsky, a propósito de las hipotecas, en Nachalo y, en alemán,
en el Archiv, de Braun.

"En esa época —escribe Kautsky, refiriéndose al 'famoso' folleto de Richter—, Eugen
Richter fue unánimemente ridiculizado por todos los socialdemócratas. Y ahora
entre éstos encontramos a personas que elogian en nuestro órgano central" (al
parecer, Kautsky alude a los artículos de David aparecidos en Vorwárts92) "una obra
que repite las mismas ideas: ¡Hertz, ensalzamos tus hazañas!
152

En el ocaso de su vida, este es un verdadero triunfo para el pobre Eugen, y para


alegrarlo no puedo por menos de reproducir el siguiente pasaje de Hertz, que figura

91 Ley de excepción contra los socialistas: fue promulgada en Alemania en 1878. La ley prohibía todas las
organizaciones del Partido Socialdemócrata, las organizaciones obreras de masas y la prensa obrera. Fueron
confiscadas las publicaciones socialistas y se persiguió y deportó a los socialdemócratas. Pero el Partido
Socialdemócrata Alemán supo reorganizar sus actividades, adaptándose a las condiciones de la clandestinidad. A la
vez, aprovechó ampliamente las posibilidades legales para fortalecer sus vínculos con las masas. En 1890, bajo la
presión del movimiento obrero de masas, fue derogada la Ley de excepción.
92 Vorwärts (Adelante): diario, órgano central del Partido Socialdemócrata Alemán; se publicó en Berlín desde 1891

hasta 1933. Engels luchó desde las páginas del periódico contra todas las manifestaciones de oportunismo. A partir
del segundo lustro de la década del 90, después de la muerte de Engels, la Redacción de Vorwärts cayó en manos del
ala derecha del partido y publicó sistemáticamente artículos de los oportunistas que dominaban en el seno de la
socialdemocracia alemana y en el II Internacional.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

en la misma página: 'Vemos que el pequeño Campesino, el propietario de casas en


la ciudad y, sobre todo, el gran terrateniente, son expropiados por las clases medias
y bajas, el grueso de las cuales se recluta indudablemente entre la población rural'"
(Hertz, S. 29; trad. rusa, 77, repetido con deleite en R. B., núm. 10, págs. 216-217).
"La teoría de David, según la cual el capitalismo es 'vaciado de su contenido'
(Auskohlung) por los contratos colectivos sobre salarios (Tarifgemeinschaften) y las
cooperativas de consumo, ha sido ya superada. Palidece ante este descubrimiento
de Hertz: la expropiación de los expropiadores por medio de las cajas de ahorros. La
ahorrativa Agnes, que creíamos muerta, ha resucitado" (Kautsky, 1. c, S. 475). Y los
"críticos" rusos, junto con los periodistas de Rússkoe Bogatstvo, se apresuran a
trasplantar al suelo ruso a la "ahorrativa Agnes", resucitada para avergonzar a la
socialdemocracia "ortodoxa".
Y aquí tenemos al señor Chernov que, ahogándose de entusiasmo por los
razonamientos de Eugen Richter, repetidos por Hertz, "pone de vuelta y media" a
Kautsky en Rússkoe Bogatstvo y en la colección Na slávnom posta, publicada en
homenaje al señor N. Mijailovski. Sería injusto no señalar algunas perlas de ese
vapuleo. "Kautsky —escribe el señor Chernov en el núm. 8 de R. B., pág. 229—
reconoce, pues, siguiendo a Marx, que el progreso de la agricultura capitalista
termina por reducir las sustancias nutritivas del suelo: con cada producto, la tierra
siempre pierde algo que va a la ciudad y jamás retorna... Con respecto a las leyes que
rigen la fertilidad del suelo, Kautsky, como se puede ver, repite impotente (sic!) las
palabras de Marx, basadas en la teoría de Liebig. Pero cuando Marx escribió el primer
volumen de su obra, 'la ley de la regeneración' de Liebig era la última palabra de la
ciencia agronómica. Desde que se hizo este descubrimiento ha transcurrido más de
medio siglo, lapso durante el cual je produjo una verdadera revolución en nuestro
conocimiento de las leyes de la fertilidad del suelo. ¿Y qué podemos ver?
153

El periodo posterior a Liebig, los descubrimientos de Pasteur, de Wille, las


experiencias de Solari con los nitratos, los descubrimientos de Berthelot,. de
Hellriegel, de Wilfahrt y de Vinogradski en el dominio de la bacteriología del suelo,
todo esto pasó para Kautsky sin dejar rastros"... ¡Querido señor Chernov! Es
sorprendente cómo se parece al Voroshílov93 de Turguénev. Recuérdese, en Humo,
al joven profesor ruso que había partido en gira por el extranjero; en general, era
muy taciturno, pero de tanto en tanto rompía el silencio y comenzaba a recitar, por
decenas y decenas, nombres de sabios y archisabios, nombres raros y rarísimos.
Exactamente lo mismo que nuestro sabio Chernov, quien ha triturado al ignorante
de Kautsky. Mas... ¿y si ahora consultásemos el libro de Kautsky? ¿Y si echáramos
una ojeada aunque sólo fuera al índice? He aquí el capítulo IV: La agricultura
moderna, párrafo d) "Abonos, bacterias". Abrimos el libro en este párrafo y leemos:
"En la segunda mitad de la pasada década se descubrió que las leguminosas extraen
del aire, y no de la tierra, a diferencia de otras plantas, casi todo el nitrógeno que
necesitan, y que lejos de empobrecer el suelo, lo enriquecen con dicho elemento.
Pero sólo poseen esta propiedad cuando existen en la tierra ciertos microorganismos
que se adhieren a sus raíces. Cuando el suelo carece de estos microorganismos, por
medio de algunos injertos es posible dotar a las leguminosas de la propiedad de

93 En la novela El humo, el escritor ruso I. S. Turguénev muestra en el personaje de Voroshílov a un tipo de falso
científico, exégeta e incapaz de pensar por cuenta propia.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

convertir una tierra pobre en nitrógeno en tierra rica en esa sustancia, fertilizándola
en cierta medida para otros cultivos. Por lo general, la inoculación de bacterias en
esas plantas, y el empleo de abonos minerales apropiados (fosfatos y sales de
potasio) permite obtener de la tierra, aun sin ayuda de estiércol, cosechas
abundantes. Sólo gracias a este descubrimiento adquirió la 'hacienda libre' una base
tan sólida" (Kautsky, 51-52). ¿Pero quién fundamentó científicamente este notable
descubrimiento de las bacterias acumuladoras de nitrógeno? Hellriegel,..
154

El defecto de Kautsky consiste en su mala costumbre (corriente en muchos


ortodoxos de criterio estrecho) de no olvidar nunca que los miembros de un partido
socialista combativo deben tener siempre en cuenta, aun en sus obras científicas, al
lector obrero; que los miembros de un partido socialista combativo deben procurar
escribir sencillamente, sin inútiles artificios de estilo, sin exhibir esa aparente
"erudición" que tanto agrada a los decadentes y reconocidos representantes de la
ciencia oficial. Aquí también Kautsky prefirió describir juiciosa y claramente los
últimos descubrimientos agronómicos, sin citar nombres de sabios que nada dicen a
nueve décimas partes de los lectores. Pero los Voroshílov proceden al revés:
prefieren vaciar todo un saco de nombres científicos sacados de la agronomía, de la
economía política, de la filosofía crítica, etc., sepultando la esencia del problema bajo
esa hojarasca erudita.
Es así como Voroshílov-Chemov, acusando falsamente a Kautsky de ignorar nombres
de sabios y descubrimientos científicos, recargó y escamoteó un episodio
sumamente interesante e instructivo de la crítica de moda: el ataque de la economía
política burguesa a la idea socialista de la supresión de la oposición entre la ciudad y
el campo. Por ejemplo, el profesor Lujo Bren taño afirma que el éxodo de los
campesinos hacia las ciudades no se debe a las condiciones sociales, sino a una
necesidad natural, a la ley de la fertilidad decreciente del suelo*. Siguiendo a su
maestro, el señor Bulgákov ya declaró en Nachalo (marzo de 1899, pág. 29) que la
idea de suprimir la oposición entre la ciudad y el campo "es pura fantasía" que "haría
sonreír a un agrónomo".
* Véase en Neue Zeit (XIX, 2, 1900-1901, núm. 27) el artículo de Kautsky: Tolstói und Brentano. Kautsky compara el socialismo
científico moderno con la doctrina de L. Tolstói —observador y crítico profundo del régimen burgués, a pesar de la ingenuidad
reaccionaría de su teoría— y con la economía burguesa, cuya "estrella", Brentano (maestro, como es sabido, de los señores
Struve, Bulgákov, Hcítz y lutti guanti), manifiesta la más increíble confusión al mezclar fenómenos naturales con fenómenos
sociales, el concepto de productividad con el de rentabilidad, el de valor con el de precio, etc. ''Esto — dice Kautsky con razón—
no es tan característico de Brentano en sí, como de la escuela a la que pertenece. En su expresión actual, la escuela histórica
de la economía burguesa considera como una posición ya superada [überwundener Stand— punkl) la tendencia a una
concepción integral del mecanismo social. Según esta concepción, la ciencia económica no debe estudiar las leyes de la
sociedad y reunirías en un sistema integral; debe limitarse a la descripción formal de hechos sociales aislados de ayer y de hoy.
De este modo, se acostumbra a considerar solamente la superficie de los fenómenos. Y cuando algún representante de esta
escuela cede, no obstante, a la tentación de investigar causas más profundas de los fenómenos, se muestra incapaz de
orientarse y no hace más que saltar, impotente, de rama en rama del problema. En nuestro Partido también se manifiesta
desde hace algún tiempo la tendencia a sustituir la teoría de Marx no por otra, sino por la ausencia de toda teoría
(Theorielosigkeit), que es lo que define a la escuela histórica; es decir, la tendencia a rebajar al teórico al papel de simple
cronista. Esta confusión de Brentano que hemos puesto al descubierto debe servir de advertencia contra los métodos actuales
de la escueta histórica a todos aquellos que, en lugar de simples saltos (Fortumrschteln) a la ventura, dados de cuando en
cuando, desean un movimiento de avance enérgico y coherente hacia un gran objetivo" (S. 25).
155

Hertz escribe en su libro: "La supresión de las diferencias entre la ciudad y el campo
constituye por cierto la aspiración fundamental de los viejos utopistas (incluso de los
del Manifiesto), pero no creemos que un régimen social que encierre todas las
condiciones necesarias para orientar la cultura humana hacia los fines más elevados
pueda realmente hacer desaparecer esos grandes centros de cultura y energía que
son las grandes ciudades y, para reparar un sentimiento estético ofendido, renunciar
El problema agrario y los "críticos de Marx"

a esos abundantes tesoros del arte y de la ciencia sin los cuales es imposible el
progreso" (S. 76. ¡En la página 182 de la versión rusa se ha traducido el vocablo
potenzirt* por "potencial"! ¡Qué calamidad son estas versiones rusas! En la pág. 270,
el mismo traductor interpreta la sentencia Wer isst zuietzt das Schweiri?**, como
"¿Finalmente, quién es el cerdo?"). ¡Como puede verse, Hertz defiende el régimen
burgués contra las "fantasías" socialistas con frases tan desbordantes de "lucha por
el idealismo" como las de los señores Struve y Berdiáev! Pero dicha defensa nada
gana con esta fraseología idealista y grandilocuente.
* Elevado a una potencia superior; abundante. —Ed.
** "¿Quién se come finalmente el cerdo?" — Ed.
156

Los socialdemócratas saben apreciar el mérito histórico de los grandes centros de


energía y cultura; lo demuestran con su lucha intransigente contra todo lo que sujeta
a su lugar de residencia a la población en general, y a los campesinos y obreros
agrícolas en particular. He aquí la razón por la cual, a diferencia de los críticos, no
morderán el anzuelo de los agrarios, que desean proporcionar al "buen mujik" un
"jornal" durante el invierno. Pero el hecho de que reconozcamos decididamente que
en la sociedad capitalista las grandes ciudades constituyen un elemento de progreso,
no nos impide en modo alguno incluir en nuestro ideal (y en nuestro programa de
acción, ya que dejamos los ideales irrealizables para los señores Struve y Berdiáev)
la supresión de la oposición entre la ciudad y el campo. No es cierto que ello
equivalga a renunciar a los tesoros de la ciencia y del arte. Por el contrarío, es
indispensable para que tales tesoros sean accesibles a todo el pueblo, para destruir
lo que separa de la cultura a las grandes masas rurales, calificado tan atinadamente
por Marx de "idiotismo de la vida rural"94. En la actualidad, cuando es posible
trasmitir a distancia la energía eléctrica, cuando el alto nivel alcanzado por la técnica
del transporte permitirá trasladar viajeros, con menores gastos que ahora, a más de
200 verstas por hora *, no existen obstáculos técnicos que impidan a toda la
población, repartida más o menos igualmente sobre la extensión del país,
aprovechar los tesoros artísticos y científicos acumulados a través de los siglos en
algunos centros.
* Si el proyecto de construcción de una línea férrea como la que unirá a Manchester y Liverpool no fue ratificado por el
Parlamento, ello se debe a la oposición interesada de los magnates ferroviarios, que temen la ruina de las antiguas compañías.

Y si nada hay que impida la supresión de la oposición entre la ciudad y el campo


(claro está que debemos concebir esta supresión como una serie de medidas, y no
como un acto único), lo que la reclama no sólo es, ni mucho menos, el "sentido
estético". En las grandes ciudades, según la expresión de Engels, la gente se ahoga
en sus propios desperdicios, y los que pueden huyen periódicamente de ellas en
busca de aire fresco y agua pura95.
157

También la industria se extiende por todo el país, pues necesita asimismo agua pura.
La explotación de los saltos de agua, canales y ríos para obtener energía eléctrica,
impulsará de nuevo esa "dispersión de la industria". Por último, last but not leasl*,
el empleo racional de los desperdicios de la ciudad en general y de los excrementos
humanos en particular, tan importante para la agricultura, exige también la
supresión de la oposición entre la ciudad y el campo.
* El último, pero no el menos importante. —Ed.

94 Véase C. Marx y F. Engels. Manifiesto del Partido Comunista (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 4, pág. 428).
95 Véase F. Engels. Contribución al problema de la vivienda (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 18, pág. 276).
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Y he aquí que justamente contra este punto de la teoría de Marx y Engels se les ha
ocurrido a los señores críticos dirigir sus objeciones agronómicas (en lugar de hacer
un análisis completo de la teoría que sobre esta cuestión expone ampliamente
Engels en su Anti-Dühring96, prefirieron abstenerse de dar su opinión y se limitaron,
como siempre, a remedar ideas fragmentarias de un Brentano cualquiera). He aquí
el hilo del razonamiento de los críticos: Liebig demostró que es necesario devolver al
suelo todo lo que se le ha quitado; consideraba, por eso mismo, que arrojar al mar o
a los ríos los desperdicios de las ciudades significaba un bárbaro e inútil despilfarro
de sustancias necesarias para la agricultura. Kautsky comparte la teoría de Liebig.
Pero la agronomía moderna ha demostrado que es perfectamente posible
restablecer las fuerzas productivas del suelo sin necesidad de abono animal, por
medio de fertilizantes artificiales, por inoculación de las plantas leguminosas con
ciertas bacterias capaces de fijar los nitratos, etc. Por consiguiente, Kautsky y todos
esos "ortodoxos" son simplemente individuos atrasados.
Por consiguiente, respondemos nosotros, también aquí los señores críticos cometen
una de sus innumerables y constantes deformaciones. Después de exponer la teoría
de Liebig, Kautsky señalaba a renglón seguido que la agronomía moderna probó la
absoluta posibilidad de "prescindir por completo del abono animal" (S. 50,
Agrarfrage; véase el pasaje citado más arriba); pero agregaba que eso no era más
que un paliativo en comparación con el despilfarro de excrementos humanos
producido por el sistema cloacal de las ciudades.
158

Este es el punto que los críticos habrían debido refutar si hubiesen sido capaces de
discutir el fondo de la cuestión; habrían debido demostrar que no se trata de un
paliativo. Pero ni siquiera se les ocurrió pensar en ello. De más está decir que la
posibilidad de reemplazar los abonos naturales por abonos artificiales, y el
reemplazo (parcial) que se realiza no refuta en lo más mínimo el hecho de que es
insensato arrojar inútilmente los abonos naturales, contaminar el agua y el aire en
los alrededores de las ciudades y las fábricas. En las cercanías de las grandes ciudades
ya existen campos irrigados que utilizan con gran beneficio para la agricultura los
desperdicios de las ciudades, pero es ínfima la parte de ellos que se aprovecha de
este modo. Los abonos artificiales —explica Kautsky, respondiendo en la página 211
de su libro a la objeción de que la agronomía moderna niega la explotación
agronómica del campo por la ciudad, objeción que los señores críticos le presentan
como una novedad— "permiten conjurar la disminución de la fertilidad del suelo,
pero la necesidad de emplearlos en cantidades crecientes constituye una de las
muchas cargas que pesan sobre la agricultura, cargas que de ninguna manera
provienen de una necesidad natural, sino de las relaciones sociales existentes"*.
* Es superfluo decir —continúa Kautsky— que los fertilizantes artificiales no desaparecerán con la caída del capitalismo, sino
que enriquecerán el suelo con materiales especiales, pero de todos modos no cumplirán íntegramente la tarea de restaurar la
feracidad de! suelo.
En las palabras que hemos subrayado está el "meollo" del asunto, con tanto empeño
enmarañado por los críticos. Los escritores que como el señor Bulgákov atemorizan
al proletariado con el "problema del trigo", más grave e importante que el problema
social; que se entusiasman con la limitación artificial de la natalidad y alegan que "la
regulación del crecimiento de la población" se convierte en "la condición económica
esencial" (sicl) de la prosperidad de los campesinos (II, 261), que esta regulación

96 Véase F. Engels. Anti-Dühring (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 20, págs. 304-309).
El problema agrario y los "críticos de Marx"

merece "respeto" y que "el crecimiento de la población campesina provoca en los


moralistas sentimentales (!?) explosiones de hipócrita indignación" (¿sólo hipócrita,
no legítima indignación contra el régimen social moderno?), "como si la lascivia (sic!)
irrefrenada fuese por sí sola una virtud" (ibíd.); semejantes escritores se empeñan,
como es natural e inevitable, en correr un velo sobre los obstáculos que opone el
capitalismo al progreso agrícola, con el objeto de culpar de todo a la "ley natural de
la fertilidad decreciente del suelo" y presentar la supresión de la oposición entre la
ciudad y el campo como "pura fantasía". ¡Cuan grande debe ser la irresponsabilidad
de los señores Chernov para que repitan tales argumentos y a la vez reprochen a los
críticos del marxismo "su carencia de principios; su eclecticismo y su oportunismo"
(R. B., núm. 11, pág. 246)? ¡El señor Chernov acusando a otros de carencia de
principios y de oportunismo! ¿Se concibe espectáculo más cómico?
159

Todas las demás hazañas críticas de nuestro Voroshílov son idénticas a las que
acabamos de analizar.
Cuando Voroshílov nos asegura que Kautsky no comprende la diferencia entre el
crédito capitalista y la usura, que no puede o no quiere en modo alguno comprender
a Marx, puesto que afirma que el campesino realiza funciones de empresario, y como
tal, desempeña ante el proletariado un papel parecido al del fabricante; cuando se
golpea el pecho exclamando: "Lo digo sin vacilar, pues siento (sic!) que piso un
terreno sólido" (Na slávnom postú, pág. 169), uno puede estar tranquilo, porque
nuestro Voroshílov vuelve a embrollar desvergonzadamente y a alabarse con no
menos desvergüenza. "No ha notado" en la obra de Kautsky los pasajes dedicados a
la usura como tal (Agrarfrage, S. 11, 102-104 y especialmente 118, 290-292) y se
lanza contra una puerta abierta, vociferando, según su costumbre, sobre el
"formalismo doctrinario" y la "insensibilidad moral" de Kautsky, sobre la "burla hacia
los sufrimientos humanos", etc. En cuanto a las funciones de empresario
desempeñadas por el campesino, constituyen algo tan asombrosamente
complicado, que, al parecer, está por encima de la capacidad de comprensión de
nuestro Voroshílov. No obstante, trataremos de explicárselo en el capítulo siguiente
con los ejemplos más concretos.
160

Cuando Voroshílov pretende demostrar que es el verdadero representante de los


"intereses del trabajo" y fulmina a Kautsky por haber "excluido de las filas del
proletariado a una multitud de los trabajadores más auténticos" (pág. 167), del tipo
del Lumpenproletariat, el servicio doméstico, los artesanos, etc., no hace más que
volver a embrollar. Kautsky analizó en su libro los rasgos distintivos del "proletariado
moderno", que creó "el movimiento proletario socialdemócrata" moderno
(Agrarfrage, S. 306), en tanto que los Voroshílov todavía no han podido descubrir el
procedimiento para que los vagabundos, los criados y los artesanos creen un
movimiento socialdemócrata. El reproche de que Kautsky es capaz de "excluir" de
las filas del proletariado al servicio doméstico (que en Alemania ya comienza a
incorporarse al movimiento), a los artesanos, etc., no hace más que mostrar toda la
magnitud del descaro de los Voroshílov, quienes más entusiasmo ponen en
patentizar su simpatía por "la auténtica gente trabajadora", cuanto menos sentido
práctico tienen sus frases y menos peligroso les resulta arremeter contra la segunda
parte de El problema agrario,_ prohibida por la censura rusa. Además, en lo que toca
al descaro, encontramos algunas otras perlas. Al mismo tiempo que elogia a los
El problema agrario y los "críticos de Marx"

señores N. -on y Kablukov, sin decir palabra de la crítica marxista enfilada contra
ellos, el señor Chernov pregunta con afectada ingenuidad: ¿De qué "camaradas"
rusos hablan los socialdemócratas alemanes? Quien no crea que Rússkoe Bogatstvo
formula semejantes preguntas, puede consultar la pág. 166 del número 7.
Cuando Voroshílov asegura que las "profecías" de Engels —según las cuales el
movimiento obrero belga no llegaría a "nada debido a la influencia del
proudhonismo97— "han sufrido un fracaso", vuelve a desfigurar los hechos,
atrincherado, por así decirlo, en su "irresponsabilidad". He aquí sus palabras: "No es
sorprendente que Bélgica jamás haya sido marxista ortodoxa; y no es sorprendente
que Engels, descontento de ella por tal motivo, haya predicho que, como resultado
de la influencia de los 'principios proudnonianos', el movimiento belga iría lvon nichts
durch nickts zu nickts'*.
* "De la nada a la nada, a través de la nada". —Ed.
161

Pero, ¡ay!; sus profecías han sufrido un fracaso y el movimiento obrero belga se ha
convertido actualmente, por su extensión y diversidad, en un modelo del cual
podrían aprender bastante muchos países 'ortodoxos'" (R. B., núm. 10, pág. 234).
Veamos lo que ocurrió: en 1872 (¡setenta y dos!) Engels sostuvo en el periódico
socialdemócrata Volksstaat98 una polémica con el proudhoniano alemán Mülberger
y, para combatir la sobrestimación del proudhonismo, escribía: "El único país donde
el movimiento obrero se encuentra bajo la influencia directa de los 'principios'
proudhonianos es Bélgica. Y por esto, precisamente, el movimiento obrero belga va,
como diría Hegel, 'de la nada a la nada, a través de la nada'"**.
** Véase el folleto Zur Wohnungsfrage, Zürich, 1887, (Contribución al problema de la vivienda, Zurich, 1887. —Ed.), que
reproduce los artículos de Engels contra Mülberger en 1872, y su introducción del 10 de enero de 1887. El texto citado, en la
pág. 5699.

Así pues, es pura falsedad decir que Engels hubiera "profetizado" o "predicho" algo.
Sólo habló de los hechos tal como eran, es decir, de la situación existente en 1872.
Pues es una realidad histórica innegable que en aquella época el movimiento belga
no progresaba debido a la influencia dominante del proudhonismo, cuyos jefes se
oponían al colectivismo y rechazaban la acción política independiente del
proletariado. Hasta 1879 no se creó el Partido Socialista Belga, y sólo entonces
empezó la agitación por el sufragio universal, agitación que jalonó el triunfo del
marxismo sobre el proudhonismo (reconocimiento de la lucha política del
proletariado, organizado en un partido de clase independiente) y el comienzo de los
notables éxitos del movimiento. En la actualidad, el Partido Obrero Belga ha
adoptado en su programa (sin hablar de ciertos puntos de menor importancia) todas
las ideas fundamentales del marxismo. Y es así como en 1887, en el prólogo a la
segunda edición de sus artículos sobre la vivienda Engels destaca los "progresos

97 Proudhonismo: corriente anticientífica del socialismo pequeñoburgués, hostil al marxismo, a la que se dio el nombre

de su fundador, el anarquista francés Proudhon. Proudhon criticaba la gran propiedad capitalista desde posiciones
pequeñoburguesas, soñaba con perpetuar la pequeña propiedad privada, proponía organizar un Banco del Pueblo y
un Banco de cambio, con ayuda de los cuales podrían los obreros, según él, adquirir medios de producción propios,
hacerse artesanos y asegurar la venta "equitativa" de sus productos. No comprendía la misión histórica y el significado
del proletariado, impugnaba la lucha de clases, la revolución proletaria y la dictadura del proletariado; como
anarquista, negaba también la necesidad del Estado. Marx y Engels sostuvieron una lucha consecuente contra los
intentos de Proudhon de imponer sus concepciones a la I Internacional.
98 Der Volksstaal (El Estado Popular): periódico, órgano central de la socialdemocracia alemana; apareció en Leipzig

de 1869 a 1876. Marx y Engels colaboraron en este periódico.


99 Véase C. Marx y F. Engels. Obras, t. 18, págs. 262-263
El problema agrario y los "críticos de Marx"

gigantescos realizados por el movimiento obrero internacional durante los últimos


catorce años". A su juicio, este progreso se debe en gran medida a la eliminación del
proudhonismo, que si antes dominaba, hoy está casi olvidado. "En Bélgica —observa
Engels— los flamencos han arrebatado a los valones la dirección del movimiento,
han desplazado (abgesetzt) el proudhonismo, y dado gran empuje al movimiento"
(pág. 4 del folleto citado, prólogo)100. ¿Verdad que Rússkoe Bogatstvo ha presentado
los hechos con gran fidelidad?
162

Cuando Voroshílov... ¡Pero, basta ya! No correremos, por cierto, detrás de una
revista legal, que de mes en mes puede lanzar impunemente sus calumnias contra el
marxismo "ortodoxo".

V
"LA PROSPERIDAD DE LAS PEQUEÑAS HACIENDAS MODERNAS
AVANZADAS". EL EJEMPLO DE BADÉN*
* Los capítulos V a IX se publicaron en la revista Obrazovank con la siguiente indicación del autor; "Presentamos capítulos
escritos en 1901. La primera parte se editó en folleto, el año pasado, en Odesa (Editorial Burevéstnik). La segunda parte se
publica por primera vez. Cada capítulo representa un todo más o menos independiente, cuyo tema común es el análisis de la
crítica contra el marxismo en las publicaciones rusas". —Ed.

¡Detalles, detalles!, exclama el señor Bulgákov en la revista Nachalo (núm. 1, págs. 7


y 13), y todos los "críticos" repiten continuamente esa consigna de mil maneras. Muy
bien, señores, vayamos a los detalles. No tenía sentido alguno que lanzaran ustedes
esa consigna contra Kautsky, pues el principal objeto del estudio científico del
problema agrario, recargado por una infinidad de detalles inconexos, consistía en
trazar un cuadro general del conjunto del actual régimen agrario en su desarrollo.
Esa consigna sólo les servía para ocultar la falta de principios científicos y el temor
oportunista hacia toda concepción integral y bien meditada. Si ustedes no hubieran
tratado el libro de Kautsky a la manera de Voroshílov, habrían podido extraer de él
muchas indicaciones sobre el modo de ordenar y elaborar esos detalles. Pero ignoran
el modo de utilizarlos: lo probaremos en seguida con una serie de ejemplos elegidos
por ustedes mismos.
163

En un artículo dirigido contra Kautsky, que se publica con el título de Los bárbaros
rurales en la revista de los señores Voroshílov, Sozialistische (??) Monatshefle (III
Jahrg., 1899, Heft 2), E. David nos remite con especial énfasis a "una de las
monografías más interesantes y sustanciales" que se hayan escrito en los últimos
tiempos sobre la economía campesina, la de Moritz Hecht, titulada: Drei Dörfer der
badischen Hard (Lpz., 1895) *.
* Tres aldeas del Hard de Baden, Leipzig, 1895. —Ed.
Hertz se aferró a esa referencia de David y repitió, siguiendo las huellas de éste,
algunas cifras de ese "excelente trabajo" (S. 68; trad. rusa, 164); además,
"recomendó encarecidamente" (S. 79; trad. rusa, 188) su estudio, ya sea en el
original o en los extractos de David. El señor Chernov, en Rússkoe Bogatstvo, se

100 Véase F. Engels. Prólogo a la segunda edición del libro Contribución al problema de la vivienda (C. Marx y F. Engels.
Obras, t. 21, pág. 336).
El problema agrario y los "críticos de Marx"

apresuró a remedar a David y a Hertz y opuso a Kautsky "los cuadros deslumbrantes


de la prosperidad de las pequeñas haciendas campesinas avanzadas" pintados por
Hecht (núm. 8, 206-209).
Remitámonos a éste.
Hecht describe tres aldeas de Badén: Hagsfeld, Blankenloch y Friedrichsthal, que se
hallan a una distancia de 4 a 14 kilómetros de Karlsruhe. A pesar de las reducidas
dimensiones de los lotes (1 a 3 hectáreas), los campesinos llevan una vida muy
desahogada y cómoda, y obtienen de la tierra elevadísimos rendimientos, David
(seguido por Chernov) compara esos rendimientos con la cosecha media de
Alemania (calculando en doppelzentner** por hectárea: patatas, 150-160 y 87,8;
centeno y trigo, 20-23 y 10-13; heno, 50-60 y 28,6, respectivamente) y exclama: ¿Qué
les parece? ¡Esos son "los pequeños campesinos atrasados"!
** Doppelzentner: igual a 100 kg. —Ed.
164

En primer lugar, respondemos, es ridículo considerar que esto constituye un


argumento contra Kautsky, puesto que aquí no se compara las grandes y las
pequeñas haciendas en igualdad de condiciones. Pero resulta más ridículo aun
cuando el señor Chernov —quien afirma en Rússkoe Bogatstvo (núm. 8, pág. 229)
qué en las "concepciones rudimentarias de Kautsky" (sobre la explotación
agronómica del campo por la ciudad) "los aspectos oscuros del capitalismo aparecen
incluso exagerados"— cita en la pág. 209, como argumento contra Kautsky,
precisamente un ejemplo en el que ese obstáculo capitalista para el progreso de la
agricultura ha sido eliminado por el hecho de que las aldeas elegidas están situadas
cerca de ciudades. En tanto que la mayoría aplastante de la población campesina
pierde gran cantidad de abonos naturales a causa de la despoblación del campo
provocada por el capitalismo y de la concentración de la población en las ciudades,
una pequeñísima parte del campesinado suburbano obtiene ventajas especiales de
su situación y se enriquece a expensas de la masa empobrecida. No es de extrañar
que las cosechas sean tan copiosas en las aldeas descritas, si se considera que
invierten la suma de 41.000 marcos anuales en estiércol de las caballerizas militares
de las guarniciones existentes en las tres ciudades vecinas (Karlsruhe, Bruchsal y
Durlach), así como en desechos líquidos de las instalaciones de saneamiento urbanas
(Hecht, S. 65), y que sólo gastan 7.000 marcos anuales en abonos artificiales*.
Constituye una prueba de impotencia el querer refutar, con el ejemplo de esas
pequeñas haciendas que trabajan en tales condiciones, la superioridad técnica de
gran hacienda.
* Con respecto a esto, el señor Chernov asegura a los lectores de Rússkoe Bogatstvo que en esas aldeas no hay una
"diferenciación perceptible" en la extensión de tas propiedades agrarias. Si la exigencia de detalles no fuese para él una frase
vacía, habría tenido en cuenta que para esos campesinos suburbanos la cantidad de tierra es mucho menos importante que la
cantidad de abonos. Desde este punto de vista, la diferenciación salla a los ojos. En la aldea de Friedrichsthal, que es la que
posee menos tierra, las cosechas son más abundantes y los campesinos más ricos; pero de los 48.000 marcos gastados en
abonos le corresponden 28.000, o sea, 108 marcos por hectárea sobre una superficie de 258 ha. La aldea de Hagsfeld gasta
apenas 30 marcos por hectárea (12.000 por 397 ha), en tanto que la de Blankenloch sólo gasta 11 marcos (8.000 por 736 ha).
165

En segundo lugar, ¿hasta qué punto se na _cogido realmente en este ejemplo —


como lo dice David, y 1° repiten a su vez Hertz y Chernov— a "auténticos pequeños
campesinos", echte und rechte Kleinbauern? Al tomar como base sólo la superficie
de las haciendas, no hacen más que demostrar su incapacidad para manejar
estadísticas detalladas. Todo el mundo sabe que una deciatina de tierra es para un
campesino de los suburbios, lo que diez deciatinas para un campesino de una zona
El problema agrario y los "críticos de Marx"

alejada de la ciudad, y que "asta el tipo de hacienda cambia radicalmente en las


proximidades de la urbe. Así, en Friedrichsthal —la más rica de esas aldeas
suburbanas y la menos extensa de ellas— el precio "e la tierra es de 9.000 a 10.000
marcos, es decir, cinco veces más que el precio medio en Badén (1.938 marcos) y
mas veinte veces más que en ciertas localidades remotas de Prusia Oriental. Por
consiguiente, a juzgar por la importancia "e su producción (único índice preciso de
las dimensiones "e una hacienda), no son en modo alguno "pequeños" campesinos.
En cuanto al tipo de sus haciendas comprobamos aquí (Hecht lo subraya
especialmente) un notable grado de desarrollo de la economía monetaria y de
especialización de la agricultura. Cultivan tabaco (45 por ciento de la superficie de
Friedrichsthal) y patatas de calidad superior (que en parte emplean como simiente y
en parte destinan a la mesa de los "señores distinguidos" —Hecht, 17— en
Karlsruhe); en la capital venden leche y mantequilla, lechones y cerdos, y compran
pan y heno para su propio consumo. La agricultura ha adquirido aquí un carácter
netamente comercial, y el campesino subeapitalino es un pequeño burgués del tipo
más puro; de manera que si el señor Chernov hubiera analizado realmente los
detalles que toma prestados de otros, tal vez se habría aproximado un poco a la
comprensión de una categoría como la del "carácter pequeño burgués" del
campesino, tan misteriosa para él (cfr. núm. 7 de Rússkoe Bogatstvo, pág. 163). Es
muy curioso que Hertz y el señor Chernov, que se declaran incapaces de comprender
cómo puede un campesino desempeñar funciones de empresario, cómo puede
aparecer ora en función de obrero, ora de empresario, aduzcan un minucioso estudio
cuyo autor dice con claridad: "El campesino del siglo XVIII, con sus 8 ó 10 hectáreas,
era un campesino" (¡"era un campesino", señor Chernov!) "y un trabajador manual;
e) campesino del siglo XIX, con su diminuta hacienda de una o dos hectáreas, es un
trabajador intelectual, un empresario y un comerciante" (Hecht, S. 69; en la pág. 12,
dice: "El propietario rural se ha convertido en empresario y comerciante'''. La cursiva
es de Hecht). Y bien, ¿acaso Hertz y Chernov no "aniquilaron" a Kautsky a la manera
de Voroshílov, por haber confundido al campesino con el empresario?
166

La señal más patente del "carácter empresarial" es el empleo de mano de obra


asalariada. Y es muy característico que ninguno de esos cuasisocialistas, que
recomendaban el trabajo de Hecht, haya despegado la boca para hablar de ese
hecho. El propio Hecht, un Kleinbürger* típico, armado de las mejores intenciones,
que se entusiasma, en general, por el espíritu religioso de los campesinos, por la
"solicitud paternal" que manifiestan hacia ellos las autoridades del Gran Ducado y,
en particular, por una medida tan "importante" como la creación de cursos de
cocina, procura, como es natural, disimular esos hechos y mostrar que no existe
ningún "abismo social" entre ricos y pobres, ni entre el campesino y el peón agrícola,
ni entre el campesino y el obrero de fábrica.
* Pequeño burgués. —Ed.
"Los jornaleros agrícolas —escribe— no existen como estamento. La mayoría de los
campesinos puede cultivar su parcela con ayuda de su familia. En esas tres aldeas,
son muy pocos los que necesitan mano de obra asalariada durante la siega o la trilla.
Esas familias campesinas 'llaman para que los ayuden' ('bitten'), según la expresión
del lugar, a determinados hombres y mujeres (los cuales de ningún modo se
consideran 'jornaleros')" (31). No es sorprendente que en esas tres aldeas haya
El problema agrario y los "críticos de Marx"

pocos agricultores que contraten jornaleros, pues, como ya lo veremos, muchos


"agricultores" son en el fondo obreros fabriles.
167

Pero ¿qué proporción de auténticos agricultores emplean mano de obra asalariada?


Hecht no lo dice; prefiere llenar su tesis doctoral, dedicada sólo a tres aldeas (de una
de las cuales es nativo), con reflexiones sobre la elevada significación moral de la
laboriosidad y del ahorro, y no con estadísticas exactas sobre las diversas categorías
de campesinos. (A pesar de esto —o quizás a causa de ello—, Hertz y David ponen
por las nubes la obra de Hecht.) Lo único que sabemos es que el salario de los
jornaleros es más bajo en la aldea más rica y exclusivamente agrícola, en
Friedrichsthal, la más alejada de Karlsruhe (14 km); un jornalero recibe dos marcos
diarios y paga su propia manutención, mientras que en Hagsfeld, situada a 4
kilómetros de Karlsruhe (habitada por obreros fabriles), gana tres marcos. Esa es una
de las condiciones de la "prosperidad" de esos "auténticos pequeños campesinos",
que tanto entusiasman a los críticos. "En esas tres aldeas —nos informa Hecht—
existen todavía relaciones puramente patriarcales entre los señores y la servidumbre
(Gesinde en alemán significa tanto servidumbre doméstica como braceros agrícolas).
El 'señor', es decir, el campesino poseedor de 3 a_4 hectáreas, 'tutea' a las obreras y
obreros agrícolas, y los llama por su nombre; éstos, a su vez, llaman 'tío' (Vetter) al
campesino y 'tía' (Base) a la campesina, y los tratan de 'usted'... La servidumbre come
con la familia y es considerada parte de ella" (S. 93). Pero el "muy profundo" Hecht
no dice palabra acerca de la extensión del trabajo asalariado en las plantaciones de
tabaco, tan ampliamente desarrolladas en esta región y que exigen mucha mano de
obra. No obstante, como ha hablado, aunque muy poco, del trabajo asalariado,
incluso' este bien intencionado pequeño burgués merece por su aptitud para
manejar los "detalles" un concepto más alto que los Voroshílov del socialismo
"crítico".
En tercer lugar, se ha invocado el estudio de Hecht para negar el trabajo excesivo y
la subalimentación de los campesinos. Mas también en esto vemos que los críticos
han preferido silenciar los hechos de esa naturaleza señalados por Hecht.
168

Han sabido utilizar ese concepto de campesino "medio" mediante el cual se ha


propagado, tanto entre los populistas rusos y los economistas burgueses de Europa
Occidental, la idealización del "campesinado". Los campesinos de esas tres aldeas
son "en general" muy acomodados; pero hasta la monografía de Hecht, tan
pobremente fundamentada, demuestra con claridad que en ese aspecto es
necesario distinguir tres grandes grupos. Casi la cuarta parte (o el 30 por ciento) de
los agricultores (en su mayoría de Friedrichsthal, y algunos de Blankenloch),
pequeños burgueses prósperos que se han enriquecido gracias a su proximidad a la
capital, poseen una lucrativa hacienda lechera (venden de 10 a 20 litros de leche
diarios), cultivan tabaco (un ejemplo: el ingreso bruto por 1,05 ha es de 1.825
marcos), crían cerdos para la venta (en Friedrichsthal, de 1.140 habitantes, 497 crían
cerdos; en Blankenloch, 445 de 1.684, y en Hagsfeld, 220 de 1.273), etc. Esta minoría
(a decir verdad, sólo ella posee todos los índices de "prosperidad" que tanto
entusiasman a los críticos) emplea indudablemente con bastante frecuencia mano
de obra asalariada. En el grupo siguiente, al que pertenece la mayoría de los
agricultores de Blankenloch, el bienestar es ya mucho menor. Se emplean menos
abonos; las cosechas son bastante inferiores; el ganado es menos numeroso (en
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Friedrichsthal, el número de cabezas de ganado —expresado en ganado mayor— es


de 599 para 258 hectáreas; en Blankenloch, de 842 para 736 hectáreas; y en
Hagsfeld, de 324 para 397 hectáreas); en las casas, los "cuartos de estar" son más
escasos; no comen carne todos los días, ni mucho menos, y en muchas familias se
comprueba el siguiente fenómeno (que nosotros, los rusos, conocemos bien): la
necesidad de dinero les obliga a vender el cereal en otoño, para volver a comprarlo
en primavera*.
* A propósito, el atraso económico de Blankenloch se explica, según Hecht, por el predominio de la economía natural y por la
existencia de la comunidad, que garantiza a todo campesino mayor de 32 años, "ya sea holgazán o trabajador, ahorrativo o no"
(S. 30), un lote de tierra (36 áreas, Almendgut). Sin embargo, Hecht es contrario al reparto de las tierras comunales. Constituyen
—dice— un tipo especial de previsión social (Altersversorgung) para los obreros fabriles ancianos, cuyo número aumenta en
Blankenloch.
169

Para este grupo, el centro de gravedad se desplaza constantemente de la agricultura


a la industria, y 103 campesinos de Blankenloch trabajan ya en Karlsruhe como
obreros fabriles. Estos últimos, con la mayoría de la población de Hagsfeld,
constituyen el tercer grupo (40 a 50 por ciento del total de familias). La agricultura
es aquí una ocupación auxiliar a la que se dedican principalmente las mujeres.
Aunque el nível de vida es más elevado que en Blankenloch (gracias a la influencia
de la capital), la pobreza ya se hace sentir agudamente. Venden la leche, y en cambio,
a veces, adquieren para sí "margarina, que es más barata" (24). El número de cabras
creció con rapidez: de 9 en 1855 a 93 en 1893. "Este aumento —escribe Hecht— sólo
puede explicarse por la desaparición de haciendas campesinas propiamente dichas
y por la diferenciación (Aufl'ósung) del estamento campesino en una capa de obreros
fabriles rurales, poseedores de una parcela extremadamente pequeña" (27). Dicho
sea de paso, el número de cabras aumentó muchísimo también en toda Alemania:
de 2,4 millones en 1882 a 3,1 en 1895. Esto es un signo evidente del reverso de ese
progreso de los "campesinos prósperos" que con Unto ardor exaltan los señores
Bulgákov y los "críticos" socialistas pequeñoburgueses. La mayor parte de los
obreros caminan los tres kilómetros y medio que los separan de la fábrica, porque
incluso temen gastar un marco semanal (48 kopeks) en billetes de ferrocarril. De los
300 obreros de Hagsfeld, cerca de 150 encuentran demasiado caro hasta el almuerzo
del "comedor popular", que cuesta de 40 a 50 pfennigs, y se hacen traer la comida
de sus casas. "A las once en punto —informa Hecht—, las pobres mujeres ponen el
almuerzo en una vasija y lo llevan a la fábrica" (79). En cuanto a las obreras, también
trabajan en la fábrica durante diez horas y perciben de 1,10 a 1,50 marcos (los
hombres cobran de 2,50 a 2,70 marcos), y cuando trabajan a destajo, de 1,70 a 2
marcos. "Algunas obreras procuran complementar su magro salario con labores
auxiliares.
170

Cuatro muchachas de Blankenloch trabajan en la fábrica de papel de Karlsruhe y


llevan papel a sus domicilios para confeccionar bolsas durante la noche; en una
velada, desde las 8 hasta las 11 (sic!), hacen hasta 300 bolsas, por las cuales reciben
de 45 a 50 pfennigs, suplemento del pequeño salario diario, con el cual pagan el viaje
en ferrocarril. En Hagsfeld, algunas mujeres que trabajaban en las fábricas siendo
solteras, se dedican ahora a una pequeña ocupación auxiliar: durante las noches de
invierno pulen objetos de plata" (36). "El obrero de Hagsfeld —dice Hecht con
enternecimiento— tiene estabilidad gracias a su propia energía, y no en virtud de
una ley del Imperio. Posee una casita que no necesita compartir con extraños, y un
pequeño pedazo de tierra. Pero mucho más importante que estas verdaderas
El problema agrario y los "críticos de Marx"

posesiones es la conciencia de que todo se lo debe a su propia laboriosidad. El obrero


de Hagsfeld es al mismo tiempo obrero fabril y campesino. El que carece de tierra
propia, arrienda algunas parcelas para aumentar sus ingresos utilizando sus horas
libres. En verano, cuando el trabajo comienza en la fábrica 'sólo' (¡'sólo'!) a las siete
de la mañana, el obrero se levanta a las cuatro para excavar patatas o llevar pienso
al ganado. Y si por la tarde regresa a las siete, ¿en qué puede emplear su tiempo,
sobre todo en verano? Trabajará, pues, una hora u hora y media en su campo, ya
que no necesita obtener de la tierra una gran renta, sino sólo sacar todo el jugo (sic!)
a su fuerza de trabajo..." Y Hecht dice aún muchas otras frases melifluas más. Su libro
termina con estas palabras: "El campesino de la hacienda diminuta y el obrero fabril,
los dos (sic!), se han elevado al nivel de la clase media no por medidas artificiales o
coercitivas, sino merced a su propia laboriosidad, a su propia energía, a la moral
superior que se han forjado" *.
* Hecht dice mucho más acerca de esta "moral superior" y se admira no menos que el señor Bulgákov de la "sobria política
matrimonial" de la "férrea perseverancia", del "ahorro" y de la "moderación". incluso cita "un Conocido proverbio campesino":
Man sieht nicht auf die Goschen (d. h. Mund), sondem atif die Groschen, que puede traducirse por "Pensamos más en el bolsillo
que en el estómago". Sugerimos al lector que compare este proverbio con la "doctrina" del profesor de Kiev, señor Bulgákov,
para quien la hacienda campesina (que no necesita renta ni beneficio) es la "forma de organización de la agricultura más
ventajosa para la sociedad (sic!)" (Bulgákov, II, 154).
171

"Las tres aldeas del Hard de Badén constituyen hoy una clase media grande y amplia"
(la cursiva es de Hecht). No hay por qué asombrarse de lo que escribe Hecht: es un
apologista burgués de los más vulgares. ¿Pero cómo llamar a los que, titulándose
socialistas para engañar a otros, embellecen la realidad con mayor celo todavía que
los Hecht, denominan progreso general a la prosperidad de una minoría burguesa y
ocultan la proletarización de la mayoría con el viejo espantajo de "la unión de la
agricultura y la industria"?

VI
LA PRODUCTIVIDAD DE LAS GRANDES Y PEQUEÑAS HACIENDAS. EL
EJEMPLO DE PRUSIA ORIENTAL

Para variar, trasladémonos desde el lejano sur de Alemania hasta Prusia Oriental,
más cerca de Rusia. Tenemos aquí una investigación detallada muy instructiva, de la
que el señor Bulgákov no ha sabido sacar ningún provecho, a pesar de que reclama
detalles. "La comparación de los datos referentes al rendimiento real de la grande y
de la pequeña hacienda —escribe el señor Bulgákov— no puede proporcionar una
respuesta al interrogante de su superioridad técnica, pues las condiciones
económicas de su funcionamiento pueden ser diferentes. A lo sumo, estos datos
pueden servir para confirmar, por medio de los hechos, la conclusión que niega la
superioridad técnica de la gran producción sobre la pequeña, no sólo en teoría, sino
también en situaciones determinadas, en la práctica. En la literatura económica
hallamos muchas comparaciones de esta índole, por lo menos las suficientes para
minar en el lector exento de prevenciones y prejuicios la fe en la superioridad de la
gran producción en general" (I, 57-58).
172
El problema agrario y los "críticos de Marx"

En una de sus notas, el autor cita dos ejemplos. El primero es un trabajo de Auhagen,
mencionado por Kautsky en Agrarfrage (S. 111) y por Hertz (S. 69; trad. rusa, 166),
en el cual se comparan sólo dos haciendas de Hannover que ocupan 4,6 y 26,5
hectáreas, respectivamente. En este caso, la pequeña hacienda produce cosechas
más copiosas por hectárea, y su rentabilidad, dice Auhagen, es superior a la de la
grande. Pero esta mayor rentabilidad proviene, como lo demostró Kautsky, del
subcon— sumo. Hertz ha tratado de impugnar esto con su buen éxito habitual; y
como en Rusia existe una traducción de su obra, en tanto que se ignora la respuesta
de Kautsky, indicaremos en pocas palabras el contenido de la misma, según el
artículo publicado en Neue Zeit. Gomo de costumbre, Hertz ha deformado el
argumento de Kautsky, atribuyéndole que sólo se había referido a que el gran
agricultor costea los estudios de su hijo en el liceo. En realidad, Kautsky se limitaba
a ilustrar de esta manera un nivel de vida, y si Hertz hubiese reproducido
íntegramente los presupuestos de las dos familias comparadas (ambas se componían
de cinco personas), habría obtenido las siguientes cifras: 1.158,40 marcos para el
pequeño agricultor y 2.739,25, para el grande. Con un nivel de vida análogo al de la
gran hacienda, la pequeña resultaría menos rentable. Según los cálculos de Auhagen,
el pequeño agricultor obtendría 1.806 marcos de ingreso, o sea, el 5,45 por ciento
del capital invertido (33.651 marcos), y el gran agricultor, 2.720 marcos, es decir, el
1,82 por ciento del capital invertido (149.559 marcos). Si descontamos el
subconsumo del pequeño agricultor, ¡su beneficio será de 258 marcos, o sea, el 0,80
por ciento! Y esto con una inversión de trabajo desproporcionadamente grande. En
la pequeña hacienda se empleaban 3 obreros para las 4,6 hectáreas, o sea, un obrero
por cada 1,5 hectáreas, mientras que en la grande trabajaban 11 obreros en las 26,5
hectáreas, esto es, un obrero por cada 2,4 hectáreas. (Cfr. Hertz, S. 75; trad. rusa,
179). ¡Y no hablemos ya del hecho, ridiculizado con razón por Kautsky, de que el
presunto socialista Hertz haya comparado el trabajo de los hijos del campesino
moderno, con la recolección de las espigas por Ruth!101 En cuanto al señor Bulgákov,
se limita a presentar los datos sobre rendimiento por hectárea, pero no ha dicho
palabra acerca del nivel de vida del pequeño y del gran agricultor.
173

"Otro ejemplo —sigue discurriendo nuestro amigo de detalles— lo encontramos en


la reciente obra de Karl Klawki, Ueber ÍConkurrenzfahigkeit des landwirtschafllichen
Kleinbetriebs (en Tkiel's Landwirtschaftliche Jahrbücher, 1899, Heft 3-4)*.
* Karl Klawki. Sobre la capacidad competitiva de la pequeña producción agrícola (en los fascículos 3-4 de los Anuarios agrícolas
de Thiel, 1899).-Ed.
Refiriéndose a Prusia Oriental, el autor compara 12 haciendas: 4 grandes, 4 medianas
y 4 pequeñas. Su comparación se distingue, ante todo, porque expresa en dinero los
ingresos y los gastos, y luego porque traduce en dinero y clasifica entre los gastos el
costo de la fuerza de trabajo en la pequeña hacienda que no necesita comprarla.
Para el objetivo que perseguimos, este procedimiento no sería correcto" (sic! ¡El
señor Bulgákov olvida agregar que Klawkí expresa en dinero el costo del trabajo en
todas las haciendas y desde el comienzo valora a bajo precio el trabajo en las
pequeñas!); "sin embargo, nosotros tenemos..." A continuación se reproduce un
cuadro estadístico, del cual daremos ahora sólo la conclusión: el beneficio medio
neto sobre 1 morgen (= 1/4 de hectárea) es de 10 marcos en la gran hacienda, de 18

101Según la mitología bíblica, al encontrarse sin medios de subsistencia Ruth espigaba en campo ajeno. La expresión
"recolección de las espigas por Ruth" se utiliza aquí en el sentido de realizar un trabajo fácil y despreocupado.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

en la mediana y de 12 en la pequeña. "La más rentable —concluye el señor


Bulgákov— es aquí la mediana hacienda; luego tenemos la pequeña y por último, a
la zaga de todas las demás, la grande."
De propósito hemos transcrito íntegramente todo lo expuesto por el señor Bulgákov
acerca de la comparación entre las grandes y las pequeñas haciendas agrícolas.
Veamos ahora lo que demuestra el interesante trabajo de Klawki, que describe, a lo
largo de 120 páginas, 12 haciendas típicas que se encuentran en las mismas
condiciones. Para comenzar, reproduciremos las estadísticas que se refieren al
conjunto de las haciendas. Además, a fin de economizar espacio y hacer más
evidentes las conclusiones, nos limitaremos a dar los promedios concernientes a las
haciendas grandes, medianas y pequeñas (dimensión media = 358; 50 y 5 hectáreas,
respectivamente).
174
Ingresos y gastos por cada morgen (1/4 de hectárea) en marcos Gasto
por 100
Consumo de
Ingreso de la marcos Por 100
productos
Ingreso total venta de Total de morgens
con la propia
productos produc
hacienda
tos*
Tipo de Marcos

Jornada de trabajo

Total de jornadas
haciendas

Beneficio neto
Agricultura

Agricultura

Agricultura

de trabajo
Ganadería

Ganadería

Ganadería

asalariado
Integral

Gastos
Total

Total

Total

a b

Grande 17 16 33 11 14 25 6 2 8 33 23 10 65 70 887 887


Mediana 19 27 45 12 17 29 6 10 16 45 27 18 35 60 744 924
Pequeña 23 41 64 9 27 36 14 14 28 64 52 12 8 80 — —
* a: cuando el valor de la fuerza de trabajo del agricultor y su familia no se expresa en dinero;
b: cuando dicho valor se expresa en dinero.

Podría parecer que todas las conclusiones del señor Bulgákov aparecen plenamente
confirmadas en el trabajo de Klawki. ¡Cuanto menor es la hacienda, mayor es, por
cada morgen, el ingreso bruto y también el ingreso por la venta de productos!.
Creemos que con los procedimientos empleados por Klawki —tan difundidos y, en
líneas generales, comunes a todos los economistas burgueses y
pequeñoburgueses— se establecerá siempre, o casi siempre, la superioridad de la
pequeña hacienda. Por consiguiente, el quid de la cuestión, lo que los Voroshílov no
tienen en cuenta, consiste en analizar esos procedimientos. En este sentido, la
investigación parcial de Klawki ofrece gran interés general.
Comencemos por las cosechas. La cosecha de la gran mayoría de los cereales va
disminuyendo, de las grandes a las pequeñas haciendas, de manera regular y en
proporción muy considerable, de acuerdo con la disminución de la superficie. Se
cosecha (en quintales, por morgen), en las grandes, medianas y pequeñas haciendas,
respectivamente: trigo, 8,7-7,3-6,4; centeno, 9,9-8,7-7,7; cebada, 9,4-7,1-6,5; avena,
8,5-8,7-8,0; guisantes, 8,0-7,7-9,2 *; patatas, 63-55-42; remolacha forrajera, 190-
156-117. El lino no es cultivado en las grandes explotaciones agrícolas; las pequeñas
(3 de las 4) cosechan más que las medianas (2 de las 4): 6,2 Stein ( = 18 ½ libras)
contra 5,5.
* Sólo se cultivan en dos haciendas de las cuatro en esta categoría; en los grupos grande y mediano se siembran guisantes en
tres haciendas de las cuatro.
175

¿A qué se debe que las grandes haciendas den rendimientos más elevados? Klawki
asigna una importancia decisiva a los cuatro factores siguientes: 1) en las haciendas
El problema agrario y los "críticos de Marx"

pequeñas casi no existen sistemas de drenaje102, y cuando los hay, las tuberías han
sido instaladas —generalmente mal— por los propios agricultores; 2) como carecen
de caballos suficientemente robustos, los pequeños propietarios rurales no aran en
la profundidad conveniente; 3) durante la mayor parte del tiempo, el ganado bovino
de los pequeños agricultores está mal alimentado; 4) el estiércol que obtienen los
pequeños agricultores es de calidad inferior: la paja de los cereales es más corta y en
su mayor parte sirve de alimento al ganado (lo cual significa otro empeoramiento de
la calidad del pienso), y se utiliza menor cantidad de paja para el lecho del ganado.
Vemos, pues, que el ganado de los pequeños agricultores es el más débil, el de
inferior calidad y el peor mantenido. Esta circunstancia explica el extraño y
sorprendente fenómeno de que las grandes haciendas, a pesar de su mayor
rendimiento por morgen, tengan, según los cálculos de Klawki, ingresos por morgen
menores que los de las haciendas medianas y pequeñas. El asunto consiste en que
Klawki excluye la manutención del ganado, pues no lo hace figurar ni en los ingresos
ni en los gastos. De este modo, se iguala artificial y equivocadamente algo que en
realidad constituye la diferencia esencial entre las grandes y pequeñas haciendas, y
no en favor de estas últimas.
176

Según esta manera de calcular, la gran hacienda es menos rentable porque emplea
gran parte de su superficie agrícola en la producción de forraje (aunque mantenga,
por unidad de superficie, menos ganado que la pequeña), en tanto que la pequeña
hacienda "se las arregla", utilizando la paja como pienso. La "superioridad" de la
agricultura en pequeña escala estriba, pues, en que emplea métodos antieconómicos
en el cultivo de la tierra (que abona mal) y en la cría del ganado (que alimenta mal).
Se sobrentiende que semejante comparación de la rentabilidad de las diversas
haciendas agrícolas carece de todo valor científico*.
* Es necesario destacar que esta falsa comparación de magnitudes evidentemente desiguales, correspondientes a la pequeña
hacienda y a la grande, no sólo se encuentra en algunas monografías aisladas, sino también en los datos proporcionados por
la estadística agrícola contemporánea. La francesa y la alemana operan, en las más diversas haciendas agrícolas, con el peso
vivo "medio" y con el precio "medio" por cabeza de ganado. La estadística alemana Siega hasta tal punto con este método que
define el valor total del ganado en los distintos grupos de haciendas (clasificadas según su superficie). Sin embargo, establece
la reserva de que la hipótesis según la cual la cabeza de ganado tendría el mismo valor en los diversos grupos "no concuerda
con la realidad" (S. 35).

Además, entre las causas del mayor rendimiento del suelo en las grandes haciendas,
debemos tener en cuenta que con mayor frecuencia (y según parece, casi con
exclusividad) en ellas se margan las tierras103, utilizan más abonos artificiales (se
gastan 0,81-0,38-0,43 marcos por morgen, respectivamente) y Kraftfuttermittel **
(se gastan dos marcos por morgen en las grandes haciendas; en las otras, nada).
** Pienso concentrado. —Ed.
"Nuestras haciendas campesinas —dice Klawki, que incluye entre las grandes
haciendas también a las medianas— no gastan nada en Kraftfuttermittel. Son
refractarias al progreso y evitan, sobre todo, los gastos en dinero contante" (461).
Las grandes haciendas son superiores asimismo por el sistema de cultivo: el sistema
rotativo mejorado se practica en las cuatro grandes haciendas, en las tres medianas
(en la cuarta se sigue la antigua rotación trienal) y sólo en una de las pequeñas (las
otras tres practican igualmente el sistema trienal).

102 Drenaje: procedimiento para desecar el terreno medíante un sistema de conductos subterráneos, zanjas o pozos
con objeto de elevar la feracidad del suelo.—
103 Se trata del enmargado del terreno, procedimiento para enmendar el terreno con marga (roca gris compuesta

principalmente de carbonato de cal, arcilla y arena).


El problema agrario y los "críticos de Marx"

177

Por último, los grandes agricultores poseen muchas más máquinas, aunque esto, a
juicio de Klawki, reviste poca importancia. Pero nosotros no nos limitaremos a su
"opinión", sino que nos basaremos en las estadísticas. Los ocho tipos de máquinas
siguientes: trilladoras de vapor y con tracción animal, aventadoras y clasificadoras
de grano, sembradoras en líneas, esparcidoras de estiércol, rastrillos de caballos y
rodillos104, se distribuyen en las citadas haciendas de la siguiente manera: en las 4
grandes haciendas, 29 máquinas (entre éstas una trilladora de vapor); en las 4
medianas, 11 (ninguna de vapor), y en las 4 pequeñas, una trilladora con tracción
animal. Por supuesto, ninguna "opinión" de ningún admirador de la agricultura
campesina nos hará creer que las depuradoras de grano, las sembradoras en líneas,
los rodillos, etc., no influyen sobre el rendimiento. A propósito de esto, aquí se nos
ofrece datos sobre el número de máquinas de propiedad de determinados
agricultores, a diferencia de los datos generales de la estadística alemana, que sólo
registra los casos en que se emplean máquinas, sin distinguir si son propias o ajenas.
Es evidente que esta manera de registrar los datos también minimiza la superioridad
de la gran hacienda agrícola y oculta las siguientes formas de "préstamo" de
máquinas, descritas por Klawki: "El gran agricultor presta de buena gana su rodillo,
su rastrillo de caballo y su aventadora de grano al pequeño, si éste promete
suministrarle, a cambio, un segador en la época de más trabajo" (443). Por lo tanto,
determinado número de casos muy excepcionales, como ya hemos expuesto, de
empleo de máquinas en la pequeña hacienda, no representan otra cosa que formas
disimuladas de adquisición de mano de obra.
Prosigamos. Otro caso de falsa comparación de magnitudes evidentemente
desiguales es el método de Klawki de considerar igual, en todos los tipos de
haciendas, el precio de venta de los productos. En lugar de examinar casos de venta
real, el autor basa sus cálculos en una suposición, cuya inexactitud él mismo señala.
Los campesinos venden la mayor parte de su trigo en la misma localidad; y en las
pequeñas ciudades los comerciantes hacen descender considerablemente los
precios.
178

"Desde ese punto de vista, las grandes fincas están en mejor situación, porque
pueden efectuar de golpe importantes envíos a la capital de la provincia. De este
modo suelen recibir por quintal de 20 a 30 pfennigs más que si vendieran en las
pequeñas localidades" (373). Los grandes agricultores saben apreciar mejor el valor
de su grano (451) y lo venden al peso, y no según la medida, como lo hacen los
campesinos en su propio perjuicio. Los grandes agricultores venden también su
ganado de acuerdo con el peso, mientras que a los campesinos se lo adquieren
juzgando simplemente por el aspecto exterior del animal; asimismo se hallan en
mejores condiciones para vender sus productos de lechería, ya que pueden enviar la
leche a la ciudad y lograr precios superiores a los que obtienen los medianos
agricultores, quienes convierten la leche en mantequilla y la venden a los
comerciantes. A su vez, la mantequilla elaborada por las haciendas medianas es
mejor que la de las haciendas pequeñas (debido al empleo de desnatadoras, al
batido diario, etc.); a éstas se les paga de 5 a 10 pfennigs menos por libra. En cuanto

104Aquí se refiere, por lo visto, a los rodillos anillados, pues en la obra de K. Klawki Sobre la capacidad competitiva de
la pequeña producción agrícola, que cita Lenin, se menciona en todas partes Ringelwalze, rodillo anillado, término
admitido en la clasificación de los rodillos.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

al ganado engordado para la venta, los pequeños agricultores se ven obligados a


venderlo antes (es decir, menos desarrollado) que los medianos agricultores, pues
se les acaba el pienso (444). Todas esas ventajas de la gran hacienda en el mercado,
en conjunto nada despreciables, no las tiene en cuenta Klawki en su monografía, de
la misma manera que los teóricos admiradores de la pequeña hacienda no
consideran este hecho y se refieren a la posibilidad de mejorar las cosas mediante la
cooperación. No queremos confundir la realidad capitalista con la posibilidad de un
paraíso cooperativo pequeñoburgués. Más adelante presentaremos hechos que
mostrarán a quiénes benefician más, en verdad, las ventajas de la cooperación.
Notemos que en las haciendas pequeñas y medianas Klawki "pasa por alto" el trabajo
llevado a cabo por el propio agricultor para drenar la tierra, ejecutar toda clase de
reparaciones ("los campesinos trabajan ellos mismos"), etc. Los socialistas
denominan Ueberarbeü (trabajo excesivo) esta "ventaja" de que goza el pequeño
agricultor. En cambio, según el economista burgués, constituye uno de los aspectos
favorables (¡"para la sociedad" !) de la hacienda campesina.
179

Señalemos que en las haciendas medianas, según Klawki, los obreros asalariados se
hallan mejor remunerados y mejor alimentados que en las grandes, pero trabajan
también con más intensidad: el "ejemplo" del amo les incita a tener "mayor diligencia
y más cuidado" (465). Pero Klawki ni intenta siquiera establecer cuál de estos dos
patronos capitalistas, el terrateniente o su "congénere" campesino, es el que
exprime más trabajo del obrero por un mismo salario. Por lo tanto, nos limitaremos
a indicar que el gasto que demanda el seguro obrero contra accidentes y vejez
asciende a 0,29 marcos por morgen para el gran agricultor, y a 0,13 para el mediano
(el pequeño agricultor también se beneficia en este sentido, porque no recurre al
seguro, sin duda para mayor "provecho de la sociedad" de capitalistas y
terratenientes). También presentaremos el ejemplo del capitalismo agrícola ruso. El
lector que conozca el libro de Shajovskói Las labores temporeras en la agricultura,
recordará quizá su observación de que los mujiks de los caseríos y los mujiks
alemanes (en el sur) reclutan sus obreros "mediante selección", pagándoles del 15
al 20 por ciento más que los grandes empresarios, y exprimiéndoles un 50 por ciento
más de trabajo. Esto lo decía el señor Shajovskói en 1896. Y en el año en curso
leemos, por ejemplo, en Torgovo-Promíshlennaya Gazeta"105, la siguiente
información de Kajovka: "Los campesinos y los colonos de los caseríos pagan, por lo
general, salarios más altos (que las grandes tincas a los obreros asalariados) porque
necesitan obreros más hábiles y más resistentes" (núm. 109, del 16 de mayo de
1901). No creo que este fenómeno sea exclusivo de Rusia.
En el cuadro reproducido más arriba, el lector habrá observado dos métodos de
calcular: el que tiene en cuenta el valor en dinero de la fuerza de trabajo del
agricultor y el que no lo incluye. El señor Bulgákov opina que el primer procedimiento
"no es muy correcto". Se comprende que un presupuesto exacto de los gastos en
especie y en dinero, que se refiera tanto a los amos como a los braceros, sería mucho
más adecuado; pero como carecemos de esos datos, no nos queda otra alternativa

105Torgovo-Promíshtennaya Gazeta (Gaceta Comercial e Industrial): suplemento diario del Véstnik Fwánsoo,
Promíshtennosli y Torgovli (Boletín de las Finanzas, la Industria y el Comercio). Se publicó en Petersburgo de 1893 a
1918
El problema agrario y los "críticos de Marx"

que determinar aproximadamente los gastos en dinero de una familia. Y es muy


interesante ver cómo efectúa Klawki ese cálculo aproximado.
180

Desde luego, los grandes propietarios rurales no trabajan; incluso tienen


administradores especiales que ejecutan, a cambio de un sueldo, todo el trabajo de
dirección y vigilancia (de las cuatro grandes fincas, tres tienen administrador; la
cuarta no. Klawki considera más correcto clasificar a esta última, de 125 hectáreas,
como gran hacienda campesina). Klawki "asigna" a cada uno de los propietarios de
dos grandes fincas 2.000 marcos anuales "por su trabajo" (que en la primera finca,
por ejemplo, consiste en un viaje que el propietario realiza desde su finca principal
una vez por mes, durante algunos días, para vigilar a su administrador). En cuanto al
propietario de las 125 hectáreas (la primera finca mide 513 ha), sólo le "asigna" 1.900
marcos por su propio trabajo y el de sus tres hijos. ¿Acaso no es "natural" que con
menor cantidad de tierra deba "arreglárselas" con un presupuesto menor? A los
agricultores medios, Klawki les asigna de 1.200 a 1.716 marcos por el trabajo del
hombre y de la mujer, y en tres casos incluye también el de los hijos. A los pequeños
agricultores, de 800 a 1.000 marcos por el trabajo de 4 ó 5 (sic!) personas, es decir,
un poco más (si lo es en verdad) de lo que cobra el obrero agrícola, el Instmann, que
trabaja con toda su familia por sólo 800 a 900 marcos. Así pues, aquí se da otro gran
paso adelante: al principio se igualaban magnitudes evidentemente desiguales;
ahora se afirma que el nivel de vida debe disminuir desde la gran hacienda a la
pequeña. Esto equivale a reconocer de antemano que el capitalismo agrava la
situación del pequeño campesino, ¡que es lo que se pretendía refutar calculando el
"beneficio neto"!
Y si en la hipótesis del autor el ingreso en dinero decrece cuando disminuye la
extensión de la hacienda, la reducción del consumo se demuestra con los datos
directos. La cantidad de productos agrícolas consumidos en la hacienda se eleva
(contando a dos niños como un adulto) a 227 marcos por persona (promedio de dos
cifras) en las grandes haciendas; a 218 marcos (promedio de cuatro cifras) en las
medianas y a 135 (sic!) marcos (promedio de cuatro cifras) en las pequeñas. Además,
cuanto más grande es la hacienda, mayor es la cantidad de productos alimenticios
suplementarios que se adquieren (S. 453).
181

Aquí se plantea, como señala el mismo Klawki, el problema del Unterkonsumption


(subconsumo), que el señor Bulgákov negaba y que prefirió silenciar, mostrándose
así más apologista que Klawki. Pero éste trata de atenuar la importancia de ese
hecho. "No podemos afirmar —dice— si existe cierto subconsumo entre los
pequeños agricultores, pero es probable que lo haya en el caso de la pequeña
hacienda número IV" (97 marcos por cabeza). "Es indiscutible que los pequeños
campesinos han sido siempre muy ahorrativos (!) y para vender muchas cosas
economizan, por así decirlo, a costa de su alimentación" (sich sozusagen vom Munde
absparen) *.
* Es interesante que los ingresos por la venta de leche y mantequilla, por ejemplo, sean de siete marcos por morgen en la gran
hacienda, de tres marcos en !a mediana y de siete en la pequeña. Esto se debe a que los pequeños campesinos "consumen
muy poca mantequilla y leche sin desnatar... en tanto que la pequeña hacienda número IV (cuyo gasto de productos agrícolas
provenientes de la hacienda es sólo de 97 marcos por cabeza) no consume nada" (450). Compare el lector este hecho (que
todo el mundo, excepto los "críticos", conoce desde mucho tiempo atrás) con los maravillosos razonamientos de Hertz (S. 113;
trad. rusa, 270): "¿Acaso e! campesino no recibe nada por su leche?" "¿No es él, en definitiva, quien come el cerdo?"
(engordado con la leche). Estas expresiones constituyen un modelo insuperable del más vulgar embellecimiento de la miseria.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Se intenta demostrar que ello no impide la alta "productividad" de la pequeña


hacienda. Si se eleva el consumo a 170 marcos —cantidad suficiente (para el
"hermano menor", pero no para el agricultor capitalista, como vemos)—, entonces
será necesario aumentar el consumo y disminuir el ingreso por la venta en 6 ó 7
marcos por morgen. Si se resta esta cantidad, obtenemos (véase la estadística
anterior) de 29 a 30 marcos, es decir, una cantidad mayor que en la gran hacienda
(S. 453). Pero si elevamos el consumo no a esta cantidad tomada a ojo (y además por
debajo del nivel ordinario, por eso de que "de alguna manera se las arreglará"), sino
a la de 218 marcos (la cantidad real en la hacienda mediana), resultará que los
ingresos por la venta de productos de la pequeña hacienda descienden a 20 marcos
por morgen, mientras que en la mediana hacienda son de 29 marcos, y en la grande,
de 25. Por consecuencia, bastaría corregir sólo este error (entre muchos otros ya
señalados) de las comparaciones de Klawki, para destruir toda la "superioridad" del
pequeño campesino.
182

Mas Klawki es incansable en su búsqueda de ventajas. Los pequeños campesinos


"unen la agricultura con las industrias artesanales"; de cuatro campesinos, tres
"trabajan, diligentes, por un jornal, y reciben, además del salario, el alimento" (435).
Pero las ventajas de la agricultura en pequeña escala adquieren particular
importancia en las épocas de crisis (como lo saben desde hace tiempo los lectores
rusos, por los innumerables ensayos populistas sobre este tema, que ahora resucitan
los señores Chernov): "Durante la crisis agrícola y aún en cualquier otra época, la
pequeña hacienda resistirá mejor que las demás, y podrá proveer al mercado de una
cantidad de productos relativamente mayor que la suministrada por los otros grupos
de haciendas, mediante la máxima reducción de los gastos domésticos, la cual, claro
está, deberá provocar cierto subconsumo" (479: las últimas conclusiones de Klawki;
cfr. S. 464). "Por desgracia, muchas pequeñas haciendas se ven obligadas a ello
debido a los elevados intereses que pagan por sus deudas. Pero de este modo,
aunque a duras penas, logran mantenerse y subsistir. Es probable que sea la gran
restricción del consumo lo que explique principalmente el aumento del número de
las pequeñas haciendas campesinas, registrado en nuestras localidades por la
estadística del Imperio." A continuación, Klawki presenta; cifras de la
Regierungsbezirk * de Königsberg, donde el número de haciendas menores de 2
hectáreas pasó, entre 1882 y 1895, de 56.000 a 79.000; las de 2 a 5 hectáreas, de
12.000 a 14.000, y las de 5 a 20 hectáreas, de 16.000 a 19.000. Esto es en Prusia
Oriental, el mismo lugar donde los señores Bulgákov pretenden ver la "eliminación"
de la gran producción por la pequeña. ¡Y esos señores, que interpretan al estilo de
Súzdal106 las cifras escuetas de una estadística sobre superficies, todavía vociferan
sobre la necesidad del "análisis detallado"!
* Región administrativa. —Ed.
183

Lógicamente, Klawki considera que "la tarea esencial de la política agraria actual,
para resolver el problema de los obreros agrícolas en el Este, consiste en incitar a los
obreros más diligentes a una vida sedentaria, dándoles la posibilidad de adquirir en
propiedad un lote de tierra si no en la primera, al menos en la segunda (sic!)
generación" (476). No importa que los Inslmann que compran un pedazo de tierra

106Estilo de Súzdal: en forma primitiva y superficial. La expresión tiene su origen en el hecho de que antes de la
Revolución se producían en el distrito de Súzdal iconos toscos y baratos, pintados de colores chillones.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

con sus ahorros, "caigan en su mayoría en una situación económica más precaria;
esto lo saben bien ellos mismos, pero les seduce la perspectiva de una mayor
independencia". Por eso, el objetivo principal de la economía burguesa (y ahora, al
parecer, también de los "críticos") estriba en fomentar esas ilusiones en el sector
más atrasado del proletariado.
De suerte que el estudio de Klawki refuta punto por punto al señor Bulgákov, que se
apoyaba en él. Y prueba la superioridad técnica de la gran hacienda en la agricultura,
el exceso de trabajo y el subconsumo del pequeño campesino, su trasformación en
obrero agrícola o en jornalero para el terrateniente; prueba también la relación que
existe entre el aumento del número de pequeñas haciendas campesinas y el
crecimiento de la miseria y de la proletarización. Dos conclusiones de esta
investigación encierran una importancia excepcional desde el punto de vista de los
principios. En primer lugar, queda esclarecido cuál es el obstáculo que se opone al
empleo de máquinas en la agricultura: la continua degradación del pequeño
agricultor, siempre dispuesto a "no tener en cuenta" su trabajo, por lo cual al
capitalista le resulta más ventajoso emplear el trabajo manual en lugar de las
máquinas. A pesar de las afirmaciones del señor Bulgákov, los hechos demuestran
concluyentemente que en el régimen capitalista existe una completa analogía entre
la situación del pequeño campesino en la agricultura y la del artesano en la industria.
Y no obstante todo lo que dice el señor Bulgákov, verificamos en la agricultura una
disminución mayor aún del consumo y una mayor intensificación del trabajo, como
recurso para competir con la gran producción.
184

En segundo lugar, con respecto a cualquier tipo de comparación"que se haga entre


la rentabilidad de las pequeñas y grandes haciendas en la agricultura, es necesario,
de una vez por todas, declarar absolutamente falsas y vulgarmente apologéticas las
conclusiones que no tienen en cuenta estas tres circunstancias: 1) en qué
condiciones vive, cómo se alimenta y trabaja el agricultor; 2) cómo se utiliza y
mantiene el ganado; 3) cómo es abonada la tierra y si es explotada racionalmente.
La pequeña hacienda subsiste gracias a toda suerte de dilapidaciones: dilapidación
del trabajo y de la energía vital del agricultor, dilapidación de la fuerza y de la calidad
del ganado, dilapidación de la capacidad productiva de la tierra. Por lo tanto,
cualquier estudio que no preste toda la atención a estas circunstancias, no será más
que un conjunto de sofismas burgueses*.
* Leo Huschke, en su obra titulada Landwirtsckafllicke Reinertrags— Berechnungen bei Klein—, Mitlel— und Grossbetrieb
dargeUgt an typischen BeispitUn Miitelthüringens (Jena, 1902, Gustav Fischcr) (Leo Huschke. Investigación del ingreso neto de
la producción agraria en las pequeñas, medianas y grandes haciendas, basada en ejemplos típicos de la Turingia Media. —Ed.),
observa con acierto que "sólo por la disminución" de la valuación de la fuerza de trabajo del pequeño agricultor se puede
obtener un cálculo que demuestre su superioridad sobre la hacienda mediana y la grande, y su capacidad para competir co n
éstas (S. 126). Por desgracia, el autor no llevó esta idea hasta su conclusión lógica, y por eso no aporta datos sistemáticos sobre
manutención del ganado, abono de la tierra y condiciones de vida del agricultor en los diversos tipos de haciendas. Esperamos
volver al interesante libro de Huschke. Por el momento, sólo anotemos su observación de que la pequeña hacienda obtiene
por sus productos precios menores que la grande (S. S. 146, 155), y esta otra conclusión: "La pequeña hacienda y la mediana
trataron de superar la crisis que sobrevino después de 1892 (depreciación de los productos agrícolas), reduciendo al mínimo
los gastos en dinero; la gran hacienda lo hizo buscando acrecentar el rendimiento mediante el aumento de los gastos de
producción" (S. 144). Las sumas gastadas en la compra de semillas, piensos y abonos desde el período de 1887-1891 hasta el
de 1893-1897, disminuyeron en las haciendas mediana y pequeña, y aumentaron en la grande. En las pequeñas, estos gastos
ascendieron a 17 marcos por hectárea, mientras que en las grandes fueron de 44 marcos. (Nota del autor a la edición de 1908.
—Ed.)

No debe asombrarnos, pues, que precisamente la "teoría" del exceso de trabajo y


del subconsumo de los pequeños campesinos en la sociedad actual haya provocado
ataques tan violentos de los señores críticos. En la revista Nachalo (núm. 1, pág. 10),
El problema agrario y los "críticos de Marx"

el señor Bulgákov "se empeñó" en aportar tantas "citas" como fueran necesarias
para probar lo contrario de lo afirmado por Kautsky.
185

Del estudio de la Liga de Política Social107, Bäuerliche Zustände (Situación de los


campesinos), repite el señor Bulgákov en su libro: "Kautsky, en su tentativa de
galvanizar el cadáver (sic!) del dogma caduco, ha elegido algunos hechos que
denotan la depresión económica de la hacienda campesina, muy comprensible en
esa época; quienquiera se convencerá de que ahí se pueden encontrar testimonios
de índole distinta" (II, 282). Trataremos de "convencernos" y de verificar las "citas"
del escrupuloso sabio que, en parte, sólo repite las citas de Hertz (S. 77; trad. rusa,
183).
"En Eisenach se señala el mejoramiento de la ganadería y de los abonos, el empleo
de máquinas y, en general, el progreso de la producción agrícola..." Ahora
consultemos el artículo sobre Eisenach (Bäuerl Zust., I B.). La situación de los
propietarios de menos de 5 hectáreas (en esa región son 877 entre 1.116) es "por lo
regular poco favorable" (66). "En la medida que pueden trabajar para los grandes
agricultores como segadores, jornaleros, etc., su situación es relativamente buena"
(67)... En general, el progreso técnico ha sido considerable durante los últimos veinte
años, pero "todavía deja mucho que desear, sobre todo en las haciendas más
pequeñas" (72)... "los agricultores más pequeños emplean en parte en las faenas
agrícolas vacas endebles..." Los trabajos forestales y el acarreo de leña proporcionan
ingresos auxiliares; el acarreo "distrae campesinos de la agricultura" y hace
"descender su bienestar" (69). "Los trabajos forestales tampoco dan ingresos
suficientes. En ciertas regiones, los pequeños agricultores (Grundstücksbesitzer)
fabrican tejidos, que son mal (leidlich) pagados. En algunos casos, se ocupan en la
elaboración artesanal de cigarros. En general, hay escasez de trabajos auxiliares"
(73)... Y el autor, el Ökonomie-Commissar Dittenberger*, concluye que los
campesinos, con su "vida sencilla", y sus "modestas necesidades", son sanos y
vigorosos, lo cual no deja de causar "asombro, dado lo poco nutritiva que es la
alimentación de la clase más pobre, cuyo principal sustento lo constituyen las
patatas" (74)...
* El comisario económico Dittenberger, —Ed.
186

¡He aquí cómo los "sabios" Voroshílov refutan el "envejecido prejuicio marxista que
declara a la hacienda campesina incapaz de progresar técnicamente"!
"...Según el secretario general Langsdorf, en distritos enteros del reino de Sajonia,
sobre todo en las localidades de tierras más fértiles, es dudoso que entre las grandes
y pequeñas propiedades existan diferencias en cuanto a la intensidad del cultivo."
Así desmiente el Voroshílov austríaco a Kautsky (Hertz, S. 77; trad. rusa, 182-183), y
tras él, hace lo mismo el Voroshílov ruso (Bulgákov, II, 282, citando Bäuert. Zust II.,
222). Abrimos por la pág. 222 la fuente que citan los críticos y después de las palabras
reproducidas por Hertz, leemos: "Tal diferencia es más visible en las localidades
montañosas, donde las haciendas más extensas operan con un capital circulante

107Liga de Política Social: (Verein für Sozialpolitik): sociedad de economistas burgueses alemanes fundada en 1872.
Su programa y actividad se orientaban a defender el régimen capitalista y fundamentar la necesidad de reformas
ambiguas que, dejando inmutables los pilares del capitalismo, suavizasen la aspereza de la lucha de clases. La Liga
combatió a la socialdemocracia alemana.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

relativamente grande; pero también aquí la hacienda campesina obtiene a menudo


una ganancia neta no inferior, pues los menores ingresos se compensan con la mayor
frugalidad; lo cual con frecuencia, dado el nivel muy bajo de sus necesidades (bei der
vorhandenen grossen Bedürfnisslosigkeit), lleva a que el campesino viva en peores
condiciones que el obrero industrial, cuyas necesidades son mayores" (Bäuert. Zust.,
II, 222). En seguida nos enteramos de que el sistema de cultivo predominante es el
de alternación que ya prevalece entre los agricultores medianos, mientras "el
sistema de rotación trienal se encuentra aún casi exclusivamente en la pequeña
propiedad campesina". En la ganadería también se comprueba un progreso general.
"Sólo que, con relación al gran terrateniente, el campesino se halla de ordinario en
retraso respecto a la cría de ganado vacuno y a la utilización de los productos de
lechería" (223).
187

"El profesor Ranke —prosigue el señor Bulgákov— verifica un progreso técnico en la


hacienda campesina de los alrededores de Munich; a su juicio, esto es peculiar de
toda la Alta Baviera." Veamos el artículo de Ranke: en tres comunidades de
Grossbauer se emplean obreros asalariados; de 119 campesinos, 69 poseen más de
20 hectáreas cada uno y ocupan las 3/4 partes de la tierra; de éstos, 38 "campesinos"
poseen más de 40 hectáreas cada uno, con un promedio de 59 hectáreas, y ocupan
por sí solos cerca del 60 por ciento de toda la tierra...
Me parece que esto es suficiente para definir el método que usan los señores
Bulgákov y Hertz en sus "citas".

VII
UNA ENCUESTA SOBRE LA AGRICULTURA CAMPESINA EN BADÉN

"Por falta de espacio —escribe Hertz—, no podemos reproducir las interesantes y


detalladas respuestas que se dieron a una encuesta realizada en 37 comunidades de
Badén. En su mayor parte, son análogas a las ya presentadas: al lado de algunas
favorables, encontramos otras desfavorables o indiferentes. Pero en los tres
volúmenes de la encuesta, ninguno de los detallados presupuestos permite afirmar
que haya "subconsumo" (Unterkonsumption) y 'miseria sórdida y degradante', etc."
(S. 79; trad. rusa, 188). Las palabras de Hertz subrayadas por nosotros encierran,
como de costumbre, una completa falsedad: la encuesta de Badén que aduce,
demuestra con la mayor exactitud justamente el "subconsumo" del pequeño
campesinado. Esta desfiguración de los hechos por Hertz tiene estrecho nexo con el
método que emplearon especialmente los populistas rusos, y que ahora vuelven a
utilizar todos y cada uno de los "críticos" en el problema agrario, a saber: referencias
al "campesinado" en general. Pero como en Occidente el concepto de
"campesinado" es aún más indefinido que entre nosotros (no está claramente
determinado su carácter estamental) y como los "promedios" y conclusiones ocultan
la "prosperidad" relativa (o por lo menos la inexistencia del hambre) de una minoría
y la miseria de la mayoría, se abre aquí una vasta esfera de acción para todos los
apologistas.
188

La encuesta de Badén brinda precisamente la posibilidad de distinguir los diversos


grupos del campesinado; mas de esto Hertz, partidario de los "detalles", prefiere
El problema agrario y los "críticos de Marx"

hacer tabla rasa. De 37 comunidades típicas, se eligieron haciendas típicas de


campesinos grandes (Grossbauer), medios y pequeños, y también de jornaleros; en
total 70 haciendas campesinas (31 grandes, 21 medianas y 18 pequeñas) y 17 de
jornaleros; los presupuestos de estas haciendas fueron sometidos al más minucioso
estudio— No hemos podido analizar todos los datos, pero los resultados esenciales
que reproduciremos son suficientes para extraer conclusiones precisas.
En primer lugar presentaremos los datos relativos al tipo económico general de las
(a) grandes, (b) medianas y (c) pequeñas haciendas campesinas (Anlage VI:
Uebersichtliche Darstellung der Ergebnisse der in den Erhebungsgemeinden
angestellten Ertragsberechnungen * ; hemos dividido los datos de esta estadística en
grupos, según sean Grossbauer, Mittelbauer y Kleinbauer **).
* Anexo VI: Breve reseña de los resultados del calculo de ingresos efectuado en ¡as comunidades investigadas. —Ed.
** Campesinos grandes, medios y pequeños. —Ed.
La extensión de las propiedades —un promedio de 33,34 hectáreas para el grupo
(a); de 13,5 para el grupo (b), y de 6,96 para el grupo (c)— es relativamente grande
para un país de pequeñas haciendas como Badén, Pero si excluimos 10 haciendas
que se distinguen por su extensión excepcional, pertenecientes a las comunidades
núms. 20, 22 y 30 (¡y que abarcan hasta 43 hectáreas en el caso de los Kleinbauer y
170 en el de los Grossbauer!), se obtendrán cifras más normales para Badén: grupo
(a), 17,8 hectáreas; grupo (b), 10 hectáreas; grupo (c), 4,25 hectáreas. La
composición de las familias es la siguiente: grupo (a), 6,4 personas; grupo (b), 5,8;
grupo (c), 5,9 (salvo indicación contraria, estos datos, así como los que siguen, se
refieren a las 70 haciendas).
189

Por lo tanto, las familias de los grandes agricultores son más numerosas, pese a lo
cual se sirven de mano de obra asalariada en medida incomparablemente mayor que
las otras. En general, de 70 campesinos, 54 emplean trabajo asalariado, o sea, más
de las tres cuartas partes, con esta proporción: 29 grandes agricultores (de 31), 15
medios (de 21) y 10 pequeños (de 18). Así pues, el 93 por ciento de los grandes
agricultores no puede prescindir de la mano de obra asalariada, y de los pequeños,
el 55 por ciento. Estas cifras son muy útiles para comprobar la opinión corriente
(admitida sin crítica por los "críticos") de que el empleo de mano de obra asalariada
en la agricultura, campesina actual apenas tiene importancia. Entre los grandes
campesinos (por la magnitud de sus campos —18 hectáreas—, se los incluye en el
rubro de 5 a 20 hectáreas, que en todas las apreciaciones globales figura entre las
auténticas haciendas campesinas), encontramos una explotación agrícola
netamepte capitalista: 24 haciendas emplean 71 braceros (casi tres por hacienda) y
27 agricultores que contratan jornaleros pagan en total 4.347 jornadas de trabajo (o
sea, 161 jornadas por agricultor). Comparemos esto con las fincas de los grandes
agricultores cercanas a Munich, ¡cuyo "progreso" ha servido para que nuestro audaz
señor Bulgákov refute el "prejuicio marxista" sobre la opresión de los campesinos
por el capitalismo!
Consideremos el campesinado medio: 8 campesinos emplean 12 braceros y 14 pagan
956 jomadas de trabajo. Entre los pequeños campesinos, 2 emplean 2 obreros y 9
pagan 543 jornadas. La mitad de los pequeños campesinos ha recurrido a la mano de
obra asalariada durante dos meses (543 :9 = 60 días), es decir, durante el período
principal para el agricultor. (Sin embargo, el volumen de la producción de estos
campesinos, no obstante la mayor extensión de sus campos, es muchísimo nienor
El problema agrario y los "críticos de Marx"

que el de los campesinos de Friedrichsthal, que tanto enternecían a los señores


Chernov, David y Hertz.)
Los resultados son los siguientes: los 31 grandes agricultores obtuvieron 21.329
marcos de beneficio neto y sufrieron ganancia, equivalente a 619,9 marcos por
hacienda (y si se excluyen 5 haciendas de las comunidades núms. 20, 22 y 30, el
beneficio se reduce a 523,5 marcos); en la hacienda mediana el beneficio es de 243,3
marcos por cada una (y de 272,2 sí se excluyen las tres comunidades); en la pequeña,
35,3 marcos (37,1 excluyendo las tres comunidades). En consecuencia, el pequeño
campesino, literalmente hablando apenas logra sobrevivir, y en definitiva sólo lo
consigue mediante la restricción del consumo. La encuesta contiene datos
(Ergebnisse, etc., en el IV tomo de Erhebungen, S. 138*) sobre la cantidad de los
principales productos consumidos por cada hacienda. Los transcribimos a
continuación con el promedio para cada uno de los grupos antes indicados:
* Resultados, etc., en el tomo IV de Encuestas, pág. 138. —Ed.
190

Consumo diario por persona Gastos por persona


Ultramarinos,
Categorías de Pan y calefacción, Ropa
Patatas Carne Leche
campesinos frutas alumbrado, etc., por año
por día
Libras Gramos Litros Pfennjgs Marcos
Grandes agricultores 1,84 1,82 138 1,05 72 66
Medianos 1,59 1,90 111 0,95 62 47
Pequeños 1,49 1,94 72 1,11 57 38
Jornaleros 1,69 2,14 56 0,85 51 32

Aquí tenemos el género de cifras en las que el bravo Hertz "no observó" Ini
subalimentación, ni miseria! Vemos que el pequeño agricultor reduce en proporción
muy sensible su consumo en comparación con el grande y el mediano y que casi no
se alimenta ni viste mejor que el jornalero. Por ejemplo, consume una tercera parte
menos de carne que el agricultor medio y casi la mitad que el grande. Estas cifras
muestran una vez más cuan inútiles son las conclusiones generales y cuan falsos
todos los cálculos de ingresos que no consideren las diferencias en el nivel de vida.
191

Si sólo se toman, por ejemplo, las dos últimas columnas de nuestro cuadro (a fin de
evitar complicados cálculos para expresar en dinero el valor de los productos
alimenticios), puede apreciarse que el "beneficio neto" del campesino, y no sólo del
pequeño, sino también del campesino medio, es pura ficción, y que únicamente
puede ser aceptado por burgueses puros como Hecht y Klawki, o por Voroshílov
puros como nuestros críticos. En efecto, si admitimos que el pequeño campesino
dedica para adquirir tanto dinero como el campesino medio, su gasto total
aumentará en un centenar de marcos, y resultará un enorme déficit; de la misma
forma, si el campesino medio gastara tanto como el grande, sus gastos se elevarían
en 220 marcos, y si no se "privara" de alimentos, también tendría déficit*.
* El señor Chernov "objeta": ¿pero acaso el gran agricultor no escatima aún más los alimentos y otros gastos de su jornalero?
(R. B., 1900, núm. 8, pág. 212). Semejante objeción repite la vieja treta de Krivenko y Vorontsov, que consiste, si así puede
decirse, en endosar a los marxistas la argumentación liberal burguesa. La objeción tendría sentido contra quien sostuviera que
la gran producción es superior no sólo técnicamente, sino también porque mejora (o por lo menos hace tolerable) la situación
del trabajador. Los marxistas no dicen eso; sólo desenmascaran los falsos procedimientos empleados para embellecer la
situación del pequeño agricultor, ya sea mediante conclusiones globales que indiquen prosperidad (como en el caso del señor
Chernov cuando cita a Hecht), o cuando se calcula la rentabilidad silenciando la reducción del consumo. La burguesía no puede
dejar de intentar este embellecimiento, de mantener la ilusión de que el obrero puede convertirse en "propietario", y el
El problema agrario y los "críticos de Marx"

pequeño "propietario" obtener grandes ingresos. La tarea de los socialistas radica en denunciar esa mentira y hacer
comprender a los pequeños campesinos que tampoco para ellos hay salvación si no se unen al movimiento revolucionario del
proletariado.
Este empeoramiento del consumo en el pequeño campesino, indisolublemente
ligado —como se entiende por sí mismo— al empeoramiento de la alimentación del
ganado y a la insuficiente regeneración (a veces, a la esquilmación total) del suelo,
¿no confirma acaso estas palabras de Marx, ante las cuales los críticos modernos se
encogen altivamente de hombros?: "Infinita fragmentación de los medios de
producción y aislamiento de los propios productores. Monstruoso despilfarro de
energía humana. Empeoramiento progresivo de las condiciones de producción y
encarecimiento de los medios de producción: tal es la ley inevitable del sistema de
propiedad parcelaria" (Das Kapital, III, 2, 342)108.
192

En cuanto a la misma encuesta de Badén, apuntaremos otra adulteración cometida


por el señor Bulgákov (los críticos se complementan entre sí; cuando uno de ellos
tergiversa un aspecto del problema, en determinada fuente, otro crítico desvirtuará
otro aspecto). El señor Bulgákov cita dicha encuesta con mucha frecuencia, como si
la conociese. No obstante, le sorprendemos escribiendo lo que sigue: "En apariencia,
el adeudamiento excepcional y fatal del campesino —comienza su obertura en la
página 271 del tomo II— es uno de los dogmas más indiscutibles de la mitología
creada en la literatura sobre la hacienda campesina"... "Los estudios de que
disponemos revelan que sólo las propiedades más pequeñas, aún no fortalecidas
(Tagelöhnerstellen) están entrampadas. De este modo, la impresión general que
producen los datos de la amplia encuesta de Badén (una nota nos remite a ella) ha
sido expresada así por Sprenger: '...las deudas que gravan las parcelas de los
jornaleros y las propiedades de los pequeños campesinos sólo tienen relativa
importancia en gran número de las localidades estudiadas; sin embargo, en la
mayoría de los casos, ni siquiera ahí alcanzan proporciones alarmantes...'" (272).
¡Qué cosa extraña! Por un lado, nos remite a la encuesta,y por otro refiere la
"impresión general" de un tal Sprenger, que escribió sobre la encuesta. Y como a
propósito, este Sprenger dice lo que no es cierto (por lo menos en el pasaje que cita
el señor Bulgákov, pues no conocemos el libro de aquél). Los autores de la encuesta
afirman que el adeudamiento de las pequeñas haciendas campesinas, precisamente
de ellas, adquiere, en la mayoría de los casos, proporciones alarmantes. Esto, en
primer lugar; en segundo lugar, declaran que la situación de los pequeños
campesinos no sólo es inferior, en lo que se refiere a las deudas, a la de los
agricultores medios y grandes (esto lo ha notado Sprenger), sino también a la de los
jornaleros.
193

En general, es necesario señalar que los autores de la encuesta de Badén establecen


algo importantísimo: en las grandes haciendas, el límite de adeudamiento admisible
(es decir, admisible sin peligro de ruina) es más elevado que en las pequeñas.
Después de haber reproducido las estadísticas sobre los resultados de las haciendas
de los agricultores grandes, medios y pequeños, esta circunstancia no requiere
ninguna explicación especial. Los autores de la encuesta juzgan tolerable y exento
de peligro (unbedenklich), tanto para la gran hacienda como para la mediana, un
adeudamiento del 40 al 70 por ciento con relación al valor de la tierra, o sea, el 55
por ciento, como término medio. En lo tocante a la pequeña hacienda (que los

108 Véase C. Marx. El Capital, t. III (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 25, parte II, pág. 372).
El problema agrario y los "críticos de Marx"

autores delimitan así: de 4 a 7 hectáreas cuando se trata de labranza y de 2 a 4


hectáreas si son viñas o cultivos industriales), estiman que "el límite de
adeudamiento... no debe superar el 30 por ciento del valor de la propiedad, siempre
que el pago regular de los intereses y la amortización de la deuda estén
completamente asegurados" (S. 66, B. IV). En las comunidades encuestadas (salvo
aquellas en que rige el Anerbenrecht*, como las de Unadingen y Neukirch), la deuda
porcentual (con relación al valor de la finca) disminuye en forma regular de las
pequeñas haciendas a las grandes.
* Derecho por el cual los bienes de la familia campesina pasan indivisibles a uno de los herederos. — Ed.
En la comunidad de Dittwar, por ejemplo, la deuda alcanza una proporción del
180,65 por ciento en las haciendas que no pasan de l/+ de hectárea; del 73,07 en las
que abarcan de 1 a 2 hectáreas; del 45,73 en las de 2 a 5 hectáreas; del 25,34 en las
que tienen de 5 a 10 hectáreas, y del 3,02 por ciento en las de 10 a 20 hectáreas (S.
89-90, ibíd.). Pero las cifras solas del adeudamiento no lo dicen todo, y los autores
de la encuesta extraen la siguiente conclusión:
194

"Así pues, las estadísticas que preceden han confirmado la difundida opinión de que
los poseedores de haciendas campesinas que se hallan en la línea divisoria entre los
jornaleros y los campesinos medios (en el campo se les llama de ordinario 'capa
media', Mittelstand), se encuentran a menudo en una situación más penosa que la
de los grupos superiores o inferiores (sic!) por la extensión de sus propiedades,
porque aun pudiendo hacer frente a deudas moderadas, dentro de los límites
conocidos y no muy altos de adeudamiento, logran difícilmente solventar sus
compromisos, ya que les resulta imposible obtener trabajos auxiliares regulares
(como jornaleros, etc.) que les permitan aumentar sus ingresos..." Los jornaleros,
"dado que tienen, por pequeño que sea, un trabajo auxiliar regular, suelen hallarse
en una situación considerablemente mejor que la de los campesinos pertenecientes
a la 'capa media', pues, como lo demuestran los cálculos, los trabajos auxiliares
reportan en muchos casos tan altos ingresos netos (es decir, en dinero) que son
suficientes para amortizar deudas incluso elevadas" (67, l.c.)*.
* El pequeño campesino —señalan con acierto los autores de la encuesta— vende al contado relativamente poco, y en cambio
su necesidad de dinero es muy grande. Cualquier epizootia, cualquier granizo, etc., repercuten muy sensiblemente en él por la
carencia de capital.
Por último, los autores repiten una vez más que el adeudamiento de las pequeñas
haciendas campesinas, en el marco del límite admisible, "no está exento de peligro",
razón por la cual "son primera y principalmente los pequeños campesinos y la masa
de jornaleros vecina a ellos quienes deben mostrar suma prudencia económica en la
compra de tierras..." (98).
iVaya con el consejero burgués del pequeño campesino! Por una parte, hace acariciar
a los proletarios y semiprole— tarios la esperanza de adquirir un terrenito, "si no en
la primera, al menos en la segunda generación", y de sacar de él, a fuerza de trabajo
y de sobriedad, "ingresos netos" en abundancia; y por otra, recomienda
precisamente a los campesinos pobres que muestren "suma prudencia" en la compra
de tierras si carecen de un "trabajo regular", es decir, si los señores capitalistas no
necesitan obreros fijos. ¡Y pensar que hay papanatas "críticos" que aceptan como
sentencias de la ciencia más avanzada estos embustes interesados y estas manidas
vulgaridades!
--------------
El problema agrario y los "críticos de Marx"

195

Los datos detallados que hemos reproducido sobre los agricultores grandes,
medianos y pequeños habrían bastado, al parecer, para hacer entender incluso al
señor V. Chernov cuál es el contenido de la categoría "pequeña burguesía", que tanto
horror le inspira aplicada al campesinado. La evolución capitalista ha aproximado
tanto ya el régimen económico general no sólo de los países de Europa Occidental
entre sí, sino también de Rusia con relación a Occidente, que los rasgos esenciales
de la hacienda campesina de Alemania son semejantes a los de Rusia. Sólo que el
proceso de diferenciación del campesinado, demostrado con amplitud por las
publicaciones marxistas rusas, se encuentra en Rusia en una de las fases iniciales de
desarrollo; aún no ha adquirido formas más o menos acabadas; por ejemplo, no ha
delineado todavía el tipo particular, inmediatamente visible y claro para todos, del
gran campesino (Grossbauer); la expropiación en masa y la extinción de gran parte
del campesinado aún encubren demasiado "los primeros pasos" de nuestra
burguesía campesina. En Occidente este proceso, que comenzó antes de la abolición
de la servidumbre (cfr. Kautsky, Agrarfrage, S. 27), Llevó hace ya mucho tiempo, de
un lado, a la supresión de las fronteras estamentales entre la hacienda campesina y
la "propiedad privada" (tal como la entendemos nosotros), y, de otro, al surgimiento
de una clase de obreros agrícolas asalariados, de rasgos bastante definidos*.
* "Los campesinos —escribe el señor Bulgákov, refiriéndose a Francia en el siglo XIX— se disgregaron en dos sectores bien
diferenciados entre sí: el proletariado y los pequeños propietarios" (II, 176). Sólo que el autor imagina en vano que la
"disgregación" se detuvo allí; el proceso es incesante.
Pero sería un profundo error suponer que este proceso se detuvo cuando los nuevos
tipos de población rural adquirieron contornos más o menos precisos. Por el
contrario, este proceso continúa avanzando sin cesar; es evidente que su rapidez
depende de muchas circunstancias diversas y adquiere las formas más variadas
según sean las condiciones agronómicas, etc.
196

La proletarización del campesinado prosigue, como lo demostraremos más abajo con


gran número de estadísticas alemanas, aunque esto ya se deduce claramente de los
datos antes citados sobre el pequeño campesino. El creciente éxodo del campo a la
ciudad no sólo de los obreros agrícolas, sino también de los campesinos, es por sí
mismo una prueba palmaria del aumento de la proletarización. Pero este éxodo del
campesino a la ciudad está precedido necesariamente por su ruina. Y a la ruina
antecede una lucha desesperada por la independencia económica. Es esta lucha la
que resalta de los datos referentes al empleo de mano de obra asalariada, a la
magnitud del "ingreso neto", al nivel de consumo de los diferentes grupos de
campesinos. El principal medio de lucha es la "férrea perseverancia" y el ahorro,
siempre el ahorro: "pensamos más en el bolsillo que en el estómago". Resultado
inevitable de esta lucha es el ascenso de una minoría de agricultores prósperos,
pudientes (casi siempre una minoría insignificante, lo que sucede cuando no existen
condiciones especialmente favorables, como la proximidad a la capital, la
construcción de un ferrocarril, el descubrimiento de una nueva rama lucrativa de la
agricultura comercial, etc.), y la creciente depauperación de la mayoría, cuyas
energías, son constantemente destruidas por el hambre crónica y el trabajo
agotador, a la vez que disminuye la calidad de la tierra y del ganado. Resultado
inevitable de esta lucha es la formación de una minoría de haciendas capitalistas
basadas en el trabajo asalariado y la continua necesidad para la mayoría de buscar
una "ocupación auxiliar", es decir, de convertirse en obreros asalariados industriales
El problema agrario y los "críticos de Marx"

y agrícolas. Los datos acerca del trabajo asalariado revelan con claridad meridiana la
tendencia inmanente al pequeño productor, e irreversible bajo el actual régimen
social, de transformarse en pequeño capitalista.
197

Comprendemos muy bien la razón por la cual los economistas burgueses, de un lado,
y los oportunistas de toda especie, de otro lado, rehuyen (y no pueden dejar de
hacerlo) este aspecto del problema. La diferenciación del campesinado nos descubre
las más profundas contradicciones del capitalismo en el proceso mismo de su
surgimiento y de su posterior desarrollo; la evaluación completa de tales
contradicciones conduce inevitablemente al reconocimiento de que la situación del
pequeño campesinado es un callejón sin salida y sin esperanza (sin esperanza, fuera
de la lucha revolucionaria del proletariado contra todo el régimen capitalista). No es
extraño que estas contradicciones, las más profundas y menos desarrolladas, sean
las que no se mencionan: se intenta eludir la realidad del trabajo agotador y el
subconsumo de los pequeños campesinos, cosas que sólo puede negar gente mal
intencionada o ignorante; se trata de ocultar el empleo de mano de obra asalariada
por la burguesía rural y el trabajo asalariado de los campesinos pobres. jPor ejemplo,
el señor Bulgákov ha presentado nada menos que un "ensayo de teoría del desarrollo
agrario" en el cual se abstrae de estas dos últimas cuestiones guardando un
elocuente silencio! *
* O con subterfugios no menos elocuentes, como éste: "...Los innumerables casos en que la industria se combina con la
agricultura y en que los obreros asalariados industriales poseen un pedazo de tierra..." no constituyen "más que un detalle (!
?) en el sistema económico; por el momento, no hay (??) motivo alguno para juzgar esto como una nueva manifestación del
proceso de industrialización de la agricultura, como una pérdida de su desarrollo independiente: es un hecho de ínfima
importancia (en Alemania, por ejemplo, los industriales poseen sólo el 4,09 por ciento de la superficie agrícola)" (sic.!, II, 254-
255). En primer lugar, si centenas de miles, de obreros poseen una insignificante proporción de tierra, ello no significa que sea
"un hecho de ínfima importancia", sino que el capitalismo abruma y proletariza al pequeño agricultor, ¡pues todos los
agricultores con menos de 2 hectáreas (aun siendo 3.200.000 sobre 5.500.O00, o sea, el 58,2 por ciento, casi tres quintas partes
del total) "sólo" ocupan el 5,6 por ciento de la superficie agrícola! ¿Habrá sacado de esto el ingenioso señor Bulgákov que todo
el "fenómeno" de la pequeña propiedad agraria y de la pequeña agricultura es, en general, "un detalle" y "un hecho de ínfima
importancia"? De los 5.500.000 agricultores alemanes, hay 791.000 obreros asalariados industriales, es decir, el 14,4— por
ciento, que en su inmensa mayoría poseen menos de dos hectáreas (743.000, o sea, el 22,9 por ciento del total de los
agricultores que poseen menos de dos hectáreas). En segundo lugar, el señor Bulgákov ha alterado una vez más, como de
costumbre, las estadísticas que cita. De la página de la encuesta alemana aducida por él (Stat. d. D. R., 112 B., S. 49), tomó, por
descuido, las cifras de la superficie agrícola que corresponden a los agricultores industriales independientes. En cuanto a los
agricultores industriales no independientes (es decir, los obreros industriales asalariados) sólo poseen el 1,84 por ciento del
área agrícola. Así, 791.000 obreros asalariados poseen el 1,84 por ciento de la superficie total y 25.000 terratenientes el 24 por
ciento. Qué "detalle" tan insignificante, ¿verdad?
"Puede conceptuarse como hacienda campesina —escribe— la que en forma total o
predominante se sostiene con el trabajo de la propia familia campesina; incluso la
hacienda campesina rara vez puede prescindir del trabajo ajeno, ya se trate de la
ayuda del vecino o del trabajo asalariado temporero; pero esto no cambia (¡desde
luego que no!) su fisonomía económica" (I, 141).
198

Hertz, más ingenuo, advierte desde el comienzo de su libro: "En el curso de esta
exposición consideraré como hacienda campesina o pequeña hacienda aquella en la
cual sólo trabajan el amo, su familia y uno o dos obreros como máximo". (S. 6; trad.
rusa, 29). Cuando se trata de "trabajadores" asalariados, nuestros Kleinbürger
olvidan al instante esas mismas "particularidades" de la agricultura a las que tanto
peso atribuyen venga o no venga a cuento. En la agricultura no es poca cosa tener
uno o dos obreros, aunque sólo trabajen en verano. Pero lo principal no es que los
obreros sean pocos o muchos, sino que a la mano de obra asalariada recurren los
campesinos más prósperos y pudientes, cuyo "progreso" y "prosperidad" son
presentados con gozo por los caballeros de la pequeña burguesía como prosperidad
El problema agrario y los "críticos de Marx"

del conjunto de la población. Y para que esta tergiversación adquiera apariencia de


verdad, dichos caballeros declaran majestuosamente: "El campesino es un
trabajador, lo mismo que el proletario" (Bulgákov, II, 288). El autor expresa su
satisfacción porque "los partidos obreros pierden cada vez más esa fobia al
campesinado que los distinguía antes (¡que los distinguía antes!)" (289). Con esa
mentalidad de "antes", compréndase, "se olvidaba que la propiedad campesina no
es un instrumento de explotación, sino una condición para aplicar el trabajo". ¡Así se
escribe la historia!
199

En verdad, no podemos contenernos y dejar de decir: ¡Tergiversen, señores, pero


con moderación! Pues este mismo señor Bulgákov es el autor de un "estudio", en
dos volúmenes de 800 páginas, repleto de "citas" (cuya exactitud hemos mostrado
más de una vez) extraídas de encuestas, descripciones y monografías de todo
género, sin que ni una sola vez, literalmente ni una sola vez, haya intentado siquiera
analizar las relaciones existentes entre los campesinos cuya propiedad es un
instrumento de explotación y aquellos para quienes constituye "simplemente" una
condición para aplicar su trabajo. Ni una sola vez ha presentado datos sistemáticos
(que, como hemos visto, existen en las fuentes por él citadas) sobre el tipo de
hacienda, el nivel de vida, etc., de los campesinos que emplean obreros, de los que
no los emplean ni se contratan ellos mismos como tales y de los que trabajan como
obreros. Pero todavía hay más. Ya vimos que para certificar "el progreso de la
hacienda campesina" (¡de la hacienda campesina en general!), citaba hechos que se
relacionaban con los Grossbauer, y juicios que acreditaban el progreso de unos y la
ruina y proletarización de otros. E incluso interpretaba como un síntoma de
"regeneración social" (sic!) la formación de "potentes haciendas campesinas" (II,
138; confróntese la conclusión general en la pág. 456), ¡como si la hacienda
campesina potente no fuera sinónimo de la hacienda campesina burguesa,
empresarial! Para salir de esta red de contradicciones, sólo intentó el siguiente
razonamiento, más embrollado aún: "El campesinado, por supuesto, no constituye
una masa homogénea; esto lo hemos demostrado antes (¿seguramente en el
examen del insignificante detalle del trabajo industrial asalariado de los
campesinos?); aquí hay entablada una lucha constante entre la tendencia a la
diferenciación y la tendencia a la nivelación; pero esa diversidad e incluso esa
oposición de algunos intereses, ¿son acaso mayores que las existentes entre las
distintas capas de la clase obrera, o entre los obreros de la ciudad y los del campo, o
entre el trabajo cualificado y el no cualificado, o entre los tradeunionistas y los no
sindicados? Sólo el menosprecio absoluto de estas diferencias en el seno del
estamento obrero (diferencias que han inducido a ciertos investigadores a distinguir
ya un quinto estamento, segregado del cuarto) permitió que se oponga una presunta
clase obrera homogénea a un campesinado heterogéneo" (288).
200

¡Qué análisis tan profundo! Confundir diferencias entre oficios con diferencias entre
clases y diferencias en las condiciones de vida con la diferencia de la situación de las
clases en todo el régimen de producción social: qué mejor prueba de la absoluta falta
de principios científicos que caracteriza a la "crítica" * de moda, de su tendencia
práctica a eliminar el concepto mismo de "clase" e incluso la idea de la lucha de
clases.
* Recordemos que la presunta homogeneidad de la clase obrera constituye el argumento más usual en E. Bernstein y todos sus
partidarios. Con respecto a la "diferenciación", el señor Struve ya exhibió en sus Notas críticas este profundo razonamiento:
El problema agrario y los "críticos de Marx"

hay diferenciación, pero también hay nivelación; para un investigador objetivo, ambos procesos tienen igual importancia (del
mismo modo que para el historiador objetivo de Schedrin era igual que Iziastav venciera a Yaroslav, o viceversa" 109. La economía
monetaria se desarrolla; pero también asistimos a retrocesos hacia la economía natural. Progresa la gran producción fabril,
pero también progresa la industria doméstica capitalista (Bulgákov, II, 88: "En Alemania, Hausindusírie (la industria domestica.
—Ed.)... está lejos de desaparecer"). El sabio "objetivo" debe reunir con cuidado los pequeños hechos, observar "por una parte"
y "por otra", "pasar (como el Wagner de Goethe110) de un libro a otro, de una página a otra", sin tratar de formarse un punto
de vista consecuente ni de elaborar una idea general sobre el proceso en su conjunto.
El obrero agrícola gana 50 kopeks por día; el campesino emprendedor que emplea
jornaleros, un rublo; el obrero industrial de la capital, dos rublos, y el pequeño
propietario de taller en una provincia, rublo y medio. Cualquier obrero con cierta
conciencia política podrá decir sin el menor esfuerzo a qué clase pertenecen los
individuos de esas diversas "capas", y qué tendencia caracterizará su actividad social.
Mas para un representante de la ciencia universitaria, o para un "crítico" moderno,
todo ello entraña una sabiduría imposible de desentrañar.
201

VIII
ESTADÍSTICAS GENERALES DE LA AGRICULTURA ALEMANA EN 1882 Y
1895. EL PROBLEMA DE LAS HACIENDAS MEDIANAS

Después de haber examinado los datos pormenorizados de la hacienda campesina


—de particular importancia para nosotros porque en todo lo relacionado con ella se
encuentra precisamente el centro de gravedad del problema agrario
contemporáneo—, pasaremos ahora a repasar los datos de la estadística general de
la agricultura alemana y confrontaremos las conclusiones extraídas de ellos por los
"críticos". He aquí, en resumen, los principales resultados de los catastros de 1882 y
1895:

Cifras relativas Aumento o


Número de Superficie cultivada
disminución
haciendas (en (en miles de
Grupos de Haciendas Superficie absolutos en
miles) hectáreas)
haciendas número
Hacie Super
1882 1895 1882 1895 1882 1895 1881 1895
ndas ficie
Hasta 2 ha 3.062 3.2S6 1.826 1.808 58,0 58,2 5,7 5,6 + 174 — 18
Con 2-5 " 981 1.016 3.190 3.286 18,6 18,3 10,0 10,1 + 35 + 96
" 5-20 " 927 999 9.158 9.722 17.6 18,0 28,7 29,9 + 72 +564
" 20-100 " 291 282 9.908 9.870 5,3 5,1 31,1 30,3 +l — 38
" 100 y más 25 25 7.787 7.832 0,5 0,4 24,5 24,1 ±0 + 45
Total... 5.276 5.558 31.869 32.518 100 100 100 100 + 282 + 649

En relación con los cambios que refleja este cuadro, interpretados de manera distinta
por los marxistas y los "críticos", es preciso examinar tres circunstancias: el
crecimiento numérico de las haciendas más pequeñas; el aumento de los latifundios,

109
De la obra del satírico ruso M. E. Saltikov-Schedrín Idilio moderno.
110Wagner: personaje de la tragedia de Goethe Fausto. Tipo de funcionario de gabinete, de cortos alcances y
apartado de la realidad.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

es decir, de las haciendas de más de 1.000 hectáreas, que aparecen confundidas en


nuestro breve cuadro con todas las mayores de 100 hectáreas", y por último —lo
que más salta a la vista y más discusiones ha provocado—, el incremento de las
haciendas campesinas medianas (de 5 a 20 hectáreas) .
202

El aumento del número de los minifundios revela la gran expansión de la miseria y


de la proletarización, pues la enorme mayoría de los propietarios de menos de dos
hectáreas no puede subsistir sólo con la agricultura y debe buscar una ocupación
auxiliar, es decir, trabajar a jornal. Hay, desde luego, excepciones; en los casos de
cultivos especiales, viñas, huertas, cultivos industriales, etc., por lo general en los
alrededores de las ciudades, un campesino puede ser independiente (y a veces
incluso no ser pequeño campesino) con una hectárea y media. Pero esas excepciones
carecen por completo de significado en un total de tres millones de haciendas. La
masa de estos pequeños "agricultores" (casi las tres quintas partes del total) está
integrada por obreros asalariados: así lo indican con claridad las estadísticas
alemanas sobre las principales ocupaciones de los campesinos de los distintos
grupos. Veamos los datos resumidos:

Agricultores por su ocupación principal (en %)

tienen ocupaciones
De los agricultores
Independiente

auxiliares (en %)
independientes,
Otras ocupaciones
independiente
Trabajo no

Grupos de
otras ramas
Comercio y
Agricultura

Total
agricultores

Hasta 2 ha 17,4 22,5 50,3 9,8 100 26,1


Con 2-5 " 72,2 16,3 8,6 2,9 100 25,5
" 5-20 " 90,8 7,0 1,1 1,1 100 15,5
" 20-100 96,2 2,5 0,2 1.1 100 8,8
" 100 y más " 93,9 1.5 0,4 4,2 100 23,5
Total 45,0 17,5 31,1 6,4 100 20,1
Vemos que sólo el 45 por ciento del total de agricultores alemanes, o sea, menos de
la mitad, son independientes, constituyendo la agricultura su ocupación principal. Y
entre estos agricultores independientes hay todavía una quinta parte (20,1 por
ciento) que efectúan trabajos auxiliares.
203

En cuanto a su principal ocupación, el 17,5 por ciento ejercen el comercio, oficios


industriales, son horticultores, etc. (en sus respectivas ocupaciones son
"independientes", es decir, están en la situación de patrono y no de obrero). Casi un
tercio (31,1 por ciento) son obreros asalariados ("no independientes", ocupados en
las diversas ramas de la agricultura y de la industria). El 6,4 por ciento trabajan
principalmente en empleos (funcionarios, militares y otros), profesiones liberales,
etc. Entre los campesinos que poseen menos de dos hectáreas, la mitad son obreros
asalariados; de los 3.200.000 "propietarios", una pequeña minoría, el 17,4 por ciento
del total, son agricultores "independientes", y dentro de este 17,4 por ciento, una
cuarta parte (26,1 por ciento) se dedican a ocupaciones auxiliares, es decir, son
también obreros asalariados, no con respecto a su ocupación principal (como el 50,3
por ciento que se indica más arriba), sino a su trabajo auxiliar. Incluso, entre los
agricultores que poseen de 2 a 5 hectáreas, sólo un poco más de la mitad (546.000
de 1.016.000) son agricultores independientes sin ocupaciones auxiliares.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Esto muestra hasta qué punto deforma la realidad el señor Bulgákov cuando explica
que la suma total de personas ocupadas realmente en la agricultura ha crecido (lo
cual constituye un error, según lo hemos demostrado) en virtud del "aumento de las
haciendas independientes; sobre todo, como ya sabemos, de las haciendas
medianas, que han elevado su número a expensas de las grandes" (II, 133). El hecho
de que en el conjunto de las haciendas la parte correspondiente a las medianas sea
la que más haya crecido (de 17,6 a— 18 por ciento, esto es, +0,4 por ciento), no
significa que el aumento de la población rural obedezca sobre todo al de las
haciendas medianas. Poseemos datos directos —que no admiten dos
interpretaciones— por los que podemos determinar qué grupos han contribuido
más al incremento general del número de haciendas: el total de haciendas aumentó
en 282.000, y, dentro de este número, en 174.000 las menores de dos hectáreas. Por
consiguiente, el crecimiento de la población rural (en la medida que exista y pueda
observarse) se explica precisamente por el aumento del número de las haciendas no
independientes (ya que las menores de dos hectáreas en su gran mayoría no son
independientes). El incremento corresponde en lo fundamental a las haciendas
parcelarias, y esto es un índice de creciente proletarización. Además, si las que
poseen de 2 a 5 hectáreas han aumentado (en 35.000), no tenemos derecho a
atribuir todo ese acrecentamiento a las haciendas independientes, pues de 1.016.000
agricultores, sólo 546.000 son independientes, sin ingresos auxiliares.
204

Pasando al tema de las grandes haciendas, debemos señalar, ante todo, el siguiente
hecho característico (muy importante para refutar a todos los apologistas): la
combinación de la agricultura con otras ocupaciones presenta un significado distinto
y opuesto en los diferentes grupos de agricultores. Respecto a los pequeños, es una
muestra de su proletarización, de la disminución de su independencia, pues lo que
se agrega a la agricultura son ocupaciones como el trabajo asalariado, el pequeño
artesanado, el pequeño comercio, etc. En cuanto a los grandes, denota, o bien el
aumento de la importancia política de la gran propiedad terrateniente mediante una
ocupación estatal, militar u otras, o bien el entrelazamiento de la agricultura con la
explotación forestal y las producciones técnicas agrícolas. Como se sabe, esto último
constituye uno de los síntomas más característicos del progreso capitalista en la
agricultura. Por eso hemos visto que la proporción de campesinos que consideran la
agricultura "independiente" como su ocupación principal (es decir, que se dedican a
ella no en calidad de obreros, sino de patronos) se eleva con rapidez a la par que
aumenta la superficie de las haciendas (17-72-90-96 por ciento), pero desciende al
93 por ciento en el grupo de haciendas de más de 100 hectáreas; en este grupo, el
4,2 por ciento de los patronos considera como principal ocupación un empleo (rubro:
"otras ocupaciones"), y el 0,4 por ciento entiende como tal un trabajo "no
independiente" (pero éstos no son obreros asalariados, sino administradores,
inspectores, etc.; cfr. Stat. d. D.R., 112 B., S. 49). Del mismo modo, se comprueba que
la proporción de los agricultores independientes que todavía tienen ocupaciones
auxiliares disminuye con rapidez al extenderse la superficie de las haciendas (26-25-
15-9 por ciento), pero aumenta bruscamente en las haciendas de más de 100
hectáreas (23 por ciento).
205

En lo que se refiere al número y la superficie de las grandes haciendas (de 100 y más
ha), los datos reproducidos más arriba revelan un descenso de su proporción, tanto
El problema agrario y los "críticos de Marx"

en orden a la totalidad de las haciendas como a su superficie global. Cabe preguntar:


¿puede deducirse de esto, como se apresura a hacerlo el señor Bulgákov, que las
grandes haciendas son desplazadas por las pequeñas y las medianas? Creemos que
no, y que el señor Bulgákov, con sus airados desplantes contra Kautsky, no hace más
que confirmar su incapacidad para impugnar en esencia la opinión de éste sobre ello.
En primer lugar, el decrecimiento de la proporción de las grandes haciendas es
insignificante (del 0,47 al 0,45 por ciento con relación al total de las haciendas, es
decir, el 0,02 por ciento; y del 24,43 al 24,088 por ciento en cuanto a la superficie
total, o sea el 0,35 por ciento). Todo el mundo sabe que la intensificación de la
agricultura obliga a veces a reducir un tanto la superficie y que los grandes
propietarios ceden en arriendo pequeños lotes situados en las tierras alejadas del
centro de la finca a fin de procurarse obreros. Ya hemos probado que el autor de la
detallada descripción de las grandes y pequeñas haciendas de Prusia Oriental
reconocía con franqueza el papel auxiliar de la pequeña hacienda con respecto a la
grande, y recomendaba con insistencia la formación de obreros estables. En segundo
lugar, no se puede hablar de desplazamiento de la gran hacienda por la pequeña, ya
que los datos sobre la superficie son todavía insuficientes por sí mismos para juzgar
acerca de la magnitud de la producción. En este sentido, las grandes haciendas han
dado un gran paso adelante; lo acreditan de manera irrefutable las cifras referentes
al empleo de maquinaria (véase más arriba) y a las producciones técnicas agrícolas
(más adelante estudiaremos estos datos en particular, pues los que corresponden a
la estadística alemana han sido interpretados por el señor Bulgákov con asombrosa
inexactitud). En tercer lugar, en el grupo de las haciendas de 100 hectáreas y
mayores, se destacan los latifundios, las haciendas de 1.000 y más hectáreas, cuyo
número creció en una proporción mayor que las medianas: de 515 a 572, o sea, un
aumento del 11 por ciento, mientras que las últimas pasaron de 926.000 a 998.000,
o sea, el 7,8 por ciento de aumento. La superficie de los latifundios se elevó en 94.000
hectáreas: — de 708.000 a 802.000; y mientras en 1882 constituía el 2,22 por ciento
de toda la superficie cultivada, en 1895 ocupaba ya el 2,46 por ciento. Las infundadas
objeciones que el señor Bulgákov hizo en este particular contra Kautsky en la revista
Nachalo, las completa en su libro con la siguiente generalización, más infundada
todavía: "El índice de la decadencia de las grandes haciendas —escribe— es... el
aumento de los latifundios, aunque el progreso de la agricultura y el aumento de su
intensificación deben ir acompañados del parcelamiento" (II, 126). Y sin la menor
vacilación, el señor Bulgákov sigue comentando que la gran hacienda agrícola
"degenera en latifundio" (!) (II, 190, 363). Véase con qué admirable lógica razona
nuestro "sabio": ¡como la disminución de la superficie significa a veces, cuando se
intensifica el cultivo, incremento de la producción, por lo tanto, el aumento de lá
superficie y del número de los latifundios expresa, por lo general, decadencia! Pero
si la lógica flaquea tanto, ¿por qué no pedir ayuda a la estadística? En la fuente donde
bebe el señor Bulgákov hay un cúmulo de datos estadísticos sobre la explotación
agrícola de estos latifundios. He aquí algunos: 572 haciendas de las más grandes
abarcaban en 1895 una superficie de 1.159.674 hectáreas, de las cuales 802.000 eran
cultivables y 298.000 estaban pobladas de bosque (una parte de estos propietarios
de latifundios son primordialmente productores de madera y no agricultores). El 97,9
por ciento posee ganado y el 97,7 por ciento, animales de labor; en 555 fincas se
emplea maquinaria y, como hemos visto, en el mayor número de casos cada
El problema agrario y los "críticos de Marx"

hacienda de este grupo emplea máquinas de diferente tipo; el arado de vapor, en 81


casos, o sea, en el 14 por ciento de los latifundios. El ganado se distribuye de la
siguiente manera: vacuno 148.678 cabezas; caballar 55.591; lanar 703.813, y porcino
53.543. De estas fincas, 16 se combinan con refinerías de azúcar, 228 con destilerías,
6 con la producción de cerveza, 16 con fábricas de almidón y 64 con molinos
harineros. Sobre la intensificación agrícola se puede juzgar por los siguientes hechos:
la remolacha se cultiva en 211 haciendas (26.000 hectáreas) y la patata en 302,
ambas para uso industrial; la leche de 21 haciendas (con 1.822 vacas, es decir, a razón
de 87) se vende en la ciudad, y 204 forman parte de cooperativas lecheras (con
18.273 vacas, o sea, 89 por hacienda). ¡Es asombroso cómo se parece esto a la
"degeneración en latifundio"!
207

Pasemos ahora a la cuestión de las haciendas medianas (de 5 a 20 hectáreas). Su


proporción en el total de haciendas se elevó del 17,6 al 18 por ciento (+0,4 por
ciento), y en la superficie global, del 28,7 al 29,9 por ciento ( + 1,2 por ciento). Es muy
natural que todos y cada uno de los "destructores del marxismo" consideren estos
datos como su principal carta de triunfo. El señor Bulgákov deduce de ello el
"desplazamiento de la gran hacienda agrícola por la pequeña", "la tendencia a la
descentralización", etc., etc. Ya hemos expuesto que precisamente con respecto "al
campesinado", los datos globales son en especial inservibles y pueden fácilmente
inducir a error; aquí, sobre todo, los procesos de formación de las pequeñas
haciendas empresariales y los "progresos" de la burguesía campesina son los más
aptos para ocultar la proletari— zación y el empobrecimiento de la mayoría. Y si en
toda la agricultura alemana observamos en general, por una parte, un desarrollo
evidente de la gran hacienda capitalista (crecimiento de los latifundios, mayor
empleo de máquinas y ampliación de las producciones técnicas agrícolas) y, por otra,
un aumento más patente aún de la proletarización y el empobrecimiento (éxodo a
las ciudades, más división de la tierra, mayor número de haciendas parcelarias, más
trabajo auxiliar asalariado, empeoramiento de la alimentación de los pequeños
campesinos, etc.), sería verdaderamente increíble e imposible que tales procesos no
se produjeran entre el "campesinado". En efecto, las mismas estadísticas detalladas
señalaban estos procesos con toda exactitud, y confirman, en este caso, que la mera
estadística de superficies es del todo insuficiente. Por ello, a Kautsky le asistía plena
razón cuando sostenía, basándose en el cuadro general del desarrollo capitalista de
la agricultura alemana, que no había fundamentos para deducir de esas cifras la
victoria de la pequeña producción sobre la grande.
208

Sin embargo, existen datos directos y abundantes que demuestran que el aumento
de las "haciendas campesinas medianas" significa el crecimiento de la miseria, y no
la expansión de la riqueza y la prosperidad. Se trata de los mismos datos referentes
al ganado de labor, tan mal interpretados por el señor Bulgákov en la revista Nachalo
y en su libro. "Si aún hubiera necesidad de probarlo —escribía el señor Bulgákov
acerca de su afirmación sobre el progreso de la hacienda mediana y la decadencia
de la grande—, se podría agregar al índice de la cantidad de fuerza de trabajo el del
ganado de labor. He aquí esta elocuente estadística*
* Reproducimos el cuadro tal como lo da el señor Bulgákov, y sólo le agregamos el total, que Falta en él.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Número de haciendas
Que poseían animales
Diferencia
para las labores
agrícolas
1882 1895
0 – 2 ha 325.005 306.340 — 18.665
2–5 " 733.967 725.584 — 8.383
5 – 20 " 894.696 925.103 + 30.407
20 – 100 " 279.284 275.220 — 4.064
100 y más 24.845 24.485 — 360
Total 2.257.797 2.256.732 — 1.065

"El número de haciendas labor ha disminuido tanto en pequeña hacienda; sólo


aumentó núm. I, pág. 20).
Esto aún sería disculpable sí dejado deslizar, en un artículo ligera, el error que le
indujo a el ganado de labor exactamente lo que emplean ganado de la grande como
en la en la mediana" (Nachalo, el señor Bulgákov hubiera periodístico, escrito a la
extraer de los datos sobre contrario de lo que dichos datos expresan; pero nuestro
"escrupuloso sabio" repite el mismo error en sus "estudios" (t. II, pág. 127, donde,
además, las cifras + 30.407 y —360 las refiere al número de cabezas de ganado,
cuando en realidad indican el número de haciendas que empleaban ganado de
labor— Pero esto, claro, no es más que un pequeño detalle).
209

A nuestro "escrupuloso sabio", que con tanta osadía habla del "retroceso de la gran
hacienda" (II, 127), le formulamos las siguientes preguntas: si el número total de
haciendas medianas aumentó en 72.000,' ¿qué importancia tiene que creciera en
30.000 el número de ellas que emplean ganado de labor (II, 124)? ¿No es evidente
que la proporción de las haciendas campesinas medianas que poseen animales de
labor ha disminuido? Y siendo así, ¿no convendrá examinar la proporción
correspondiente a los diversos grupos de haciendas que tenían animales de labor en
1882 y 1895, tanto más, cuanto que esos datos se hallan en la misma página y en el
mismo cuadro del que el señor Bulgákov tomó las cifras absolutas? (Stat. d. D. R.,
112 B., S. 31).
He aquí estos datos:
Porcentaje de haciendas Diferencia
que emplean ganado de
labor
1832 1895
0 – 2 ha 10,61 9,46 — 1,15
2–5 " 74,79 71,39 — 3,40
5 – 20 " 96,56 92,62 — 3,94
20 – 100 " 99,21 97,68 — 1,53
100 y más 99,42 9? ,70 — 1,72
Total 42,79 40,60 — 2,19

De manera que el promedio de las haciendas que se servían de ganado de labor ha


disminuido en algo más del 2 por ciento, siendo esta disminución superior al
promedio en las haciendas pequeñas y medianas, e inferior en las grandes*
* La menor disminución se observa en las haciendas más pequeñas, de las cuales sólo una parte relativamente insignificante
posee ganado de labor. Más adelante veremos que en estas haciendas (y sólo en ellas) mejoró la composición del ganado de
labor, es decir, se comenzó a criar relativamente más caballos y bueyes que vacas. Esto es una prueba convincente, como bien
El problema agrario y los "críticos de Marx"

lo notaron los autores de la encuesta alemana (S. 32), de que los agricultores de las parcelas más pequeñas poseen ganado de
labor no sólo para la labranza, sino también para los "trabajos auxiliares a jornal". He ahí por qué, en general, en cuanto al
ganado de labor, no es correcto tener en cuenta las pequeñas haciendas parcelarias, pues es indudable que se hallan en
condiciones excepcionales.
210

Además, no debe olvidarse que "justamente en las grandes haciendas, con


frecuencia, en lugar de tracción animal se emplea fuerza mecánica expresada en
todo tipo de máquinas, en particular, las de vapor (arado de vapor, etc.)" (Stat. d. D.
R., 112 B., S. 32). Por lo tanto, sí el número de grandes haciendas (100 y más ha) que
poseen animales de labor ha disminuido en 360, a la vez que ha aumentado en 615
(710 en 1882 y 1.325 en 1895) el de las que usan arados de vapor, está claro que, en
general y en conjunto, la gran hacienda, lejos de perder, salió beneficiada. Por
consiguiente, se impone la conclusión de que el único grupo de agricultores
alemanes para el que mejoraron realmente las condiciones de su hacienda (en lo que
se refiere al empleo de animales de labor o a su reemplazo por la tracción de vapor),
es el de los grandes agricultores poseedores de 100 y más hectáreas. Para los demás
grupos, las condiciones de las haciendas han empeorado, sobre todo para el grupo
de haciendas medianas, dentro del cual es mayor la disminución del promedio de las
que tienen animales de labor. La diferencia entre las grandes haciendas (100 y más
ha) y las medianas (5 a 20 ha), en razón al porcentaje de las que tienen animales de
labor, era inferior al 3 por ciento (99,42- 96,56), mientras que hoy pasa del 5 por
ciento (97,70-92,62).
Los datos concernientes al tipo de ganado de labor confirman esta conclusión en
forma mucho más significativa. Cuanto más pequeña es la finca, tanto peor es el tipo
de ganado de labor, tanto menos, relativamente, se emplean bueyes y caballos para
los trabajos del campo y tanto más se utilizan vacas, que son mucho más débiles. He
aquí datos que demuestran cómo era en 1882 y 1895 la situación en el aspecto que
nos ocupa.
211

Por cada 100 haciendas que utilizaban ganado para las labores del campo, se
empleaban:

Vacas y también
Vacas solamente
caballos o bueyes
1882 183S 1882 1895
0 – 2 ha 83,74 82,10 -1,64 85,21 83,95 -1,26
2–5 " 68,29 69,42 + 1,13 72,95 74,93 + 1,98
5 – 20 " 18,49 20,30 + 1,81 29,71 34,75 + 5,04
20 – 100 " 0,25 0,28 + 0,03 3,42 6,02 + 2,60
100 y más 0,00 0,03 + 0,03 0,25 1,40 + 1,15
Total 41,61 41,82 + 0,21 48,18 50,48 + 2,30

Observamos que, en general, la composición del ganado de labor ha empeorado (por


las razones ya indicadas, no tomamos en cuenta las pequeñas haciendas parcelarias),
y ha empeorado más precisamente en el grupo de las haciendas medianas. Entre las
de este grupo que poseen animales de labor ha crecido, sobre todo, la proporción de
las que hubieron de dedicar también vacas a las faenas agrícolas, y de las que pueden
emplear sólo vacas en ellas. En la actualidad, más de un tercio de las haciendas
medianas que tienen animales de labor se ven obligadas a recurrir a las vacas para
«las labores del campo (lo cual provoca, como es natural, el empeoramiento de la
El problema agrario y los "críticos de Marx"

labranza y, en consecuencia, la reducción de las cosechas y de la productividad


lechera) y más de una quinta parte sólo se sirve de ellas con ese fin.
Si tomamos la cantidad de animales empleada en los trabajos agrícolas_
comprobaremos un aumento del número de vacas en todos los grupos, excepto en
el de las pequeñas haciendas parcelarias. En cuanto a los caballos y bueyes, su
número varía de este modo:
212
Número de caballos y bueyes
empleados en los traajos
agrícolas (en miles)
1882 183S Diferencia
0 – 2 ha 62,9 69,4 + 6,5
2–5 " 308,3 302,3 — 6,0
5 – 20 " 1.437,4 1.430,5 — 6,9
20 – 100 " 1.168,5 1.155,4 — 13,1
100 y más 650,5 695,2 + 44,7
Total 3.627,6 3.652,8 + 25,2

Con excepción de las pequeñas haciendas parcelarias, solo en los grandes


propietarios se comprueba un aumento del número de animales de labor
propiamente dichos.
En consecuencia, la conclusión general sobre los cambios en las condiciones de
trabajo, en lo que respecta al empleo de tracción animal y mecánica en las labores
agrícolas, es la siguiente: mejoramiento sólo en las grandes haciendas y
empeoramiento en las demás, sobre todo en las medianas.
Los datos de 1895 nos permiten dividir el grupo de haciendas campesinas medianas
en dos subgrupos: las de 5 a 10 hectáreas y las de 10 a 20. Como era de suponer, las
condiciones de las haciendas, en relación con el empleo de animales de labor, son
incomparablemente peores en el primer subgrupo (el más importante por el número
de haciendas). De los 606.000 propietarios de 5 a 10 hectáreas, el 90,5 por ciento
tiene ganado de labor (de los 393.000 que poseen de 10 a 20 hectáreas, el 95,8 por
ciento), y de estos últimos utilizan vacas en las faenas agrícolas el 46,3 por ciento (el
17,9 por ciento en el grupo de 10 a 20 ha), mientras que el 41,3 por ciento sólo
emplea vacas (el 4,2 en el grupo de 10 a 20 ha). Y resulta que, pese a estar en el plano
más desfavorable con respecto al empleo de ganado de labor, el grupo que más
creció, desde 1882 hasta 1895, en cuanto a la superficie y al número de haciendas,
es el de 5 a 10 hectáreas. Véanse las cifras correspondientes:
213
Porcentaje en relación con el total de
hacienda superficie total superficie en cultivo
1882 1895 1882 1895 1882 1895
5-10 ha 10,50 10,90 + 0,40 11,90 12,37 + 0,47 12,26 13,02 + 0,76
10-20 " 7,06 7,07 16,70 1670 16,59 — 0,11 16,48 16,88 + 0,40

En el grupo de 10 a 20 hectáreas, el aumento del número de haciendas es


insignificante; la proporción de la superficie total incluso ha disminuido, en tanto que
la de la tierra cultivada creció mucho menos que en las haciendas de 5 a 10
hectáreas. Por lo tanto, el aumento en el grupo de haciendas campesinas medianas
ha correspondido sobre todo (y en parte casi exclusivamente) al grupo de 5 a 10
El problema agrario y los "críticos de Marx"

hectáreas, es decir, al grupo en que son peores las condiciones de las haciendas para
utilizar ganado de labor. De tal manera, vemos que la estadística establece de modo
irrebatible el significado real del famoso incremento numérico de las haciendas
campesinas medianas: no aumenta el bienestar, sino la miseria; la pequeña
agricultura no progresa, se degrada. Si las haciendas campesinas medianas son las
que más han empeorado en las condiciones de su economía y las que más debieron
aumentar el empleo de vacas en las labores agrícolas, entonces, basándonos
únicamente en este exponente económico (uno de los más importantes de la
economía agraria en general), tenemos no sólo el derecho, sino también la
obligación de extraer conclusiones acerca de todos los demás aspectos de su
desenvolvimiento económico. Si ha crecido el número de las haciendas sin caballos
(para usar una expresión familiar al lector ruso, y perfectamente aplicable en este
caso), si el tipo de animales de labor ha empeorado, no puede caber ninguna duda
de que también son peores la manutención del ganado en general, el cultivo del
suelo y las condiciones de vida y de alimentación del agricultor, pues ya se sabe que
en la hacienda campesina, cuanto más trabaja y peor mantenido está el ganado, peor
vive el hombre y más dura es su labor, y viceversa. Las conclusiones que hemos
sacado de la minuciosa investigación de Klawki quedan enteramente confirmadas
por la gran cantidad de datos relativos a todas las pequeñas haciendas campesinas
de Alemania.
214

IX
LA ECONOMÍA LECHERA Y LAS COOPERATIVAS AGRÍCOLAS EN
ALEMANIA. LA POBLACIÓN RURAL ALEMANA CLASIFICADA SEGÚN SU
SITUACIÓN EN LA ECONOMÍA

Hemos prestado tanta atención a los datos relativos al ganado de labor porque son
los únicos (fuera de los concernientes a las máquinas, ya analizados) que permiten,
digámoslo así, mirar por dentro la hacienda, su equipamiento y organización. Los
demás datos —sobre la cantidad dé tierra (que ya hemos mencionado) y la de
ganado (a la que nos referiremos seguidamente)— sólo ilustran los aspectos
exteriores de la hacienda e igualan cosas evidentemente desiguales, ya que el
tratamiento de la tierra y, en consecuencia, su productividad, así como la calidad y
el rendimiento del ganado, son diferentes en los diversos grupos de haciendas. Sin
embargo, aunque esta diferencia es bien conocida, por lo común se olvida en los
cómputos estadísticos generales; sólo los datos referentes a la maquinaria y al
ganado de labor permiten, hasta cierto punto, juzgar acerca de esa diferencia y
mostrar (a grandes rasgos) a quien beneficia. SÍ las grandes haciendas emplean en
mayor proporción las máquinas más caras y complicadas, que son las únicas incluidas
en las estadísticas, es evidente que en ellas también los demás útiles de labor
(arados, rastrillos, carretas, etc.), no mencionados por la estadística, son de mejor
calidad y se emplean en cada hacienda en mayor cantidad y más plenamente (debido
a la gran extensión de la propiedad). Lo mismo ocurre con el ganado. El pequeño
El problema agrario y los "críticos de Marx"

agricultor sólo puede oponer a estas ventajas la laboriosidad y el ahorro (ya que no
posee otras armas en la lucha por la existencia). Por ello, en la sociedad capitalista
estas cualidades del pequeño campesino constituyen un fenómeno constante e
inevitable, y no un hecho casual.
215

El economista burgués (y también el "crítico" moderno, que en este asunto, como


en todos los otros, no hace más que ir pegado a la cola de aquél) llama a esto la virtud
de la frugalidad, de la perseverancia, etc. (cfr. Hecht y Bulgákov), y las considera un
mérito del campesino. El socialista las llama trabajo excesivo (Ueberarbeit) y
subconsumo (Unterkonsumption), culpando de ello al capitalismo; trata de abrir los
ojos del campesino, para que vea la hipocresía de los discursos al estilo de Manílov,
que convierten la opresión social en virtud, tratando así de perpetuarla.
Examinemos los datos sobre la distribución del ganado entre los diversos grupos de
agricultores alemanes, en los años 1882 y 1895. He aquí los principales resultados:

Cifras relativas
Valor de todo el ganado Ganado mayor Ganado porcino
1882 1895 +— 1882 1895 +— 1882 1895 +—
0 – 2 ha 9,3 9,4 +0,1 10,5 8,3 —2,2 24,7 25,6 +0,9
2–5 " 13,1 13,5 +0,4 16,9 16,4 —0,5 17,6 17,2 —0,4
5 – 20 " 33,3 34,2 +0,9 35,7 36,5 + 0,8 31,4 31,1 —0,3
20 – 100 " 29,5 28,8 —0,7 27,0 27,3 + 0,3 20,6 19,6 —1,0
100 y más 14,8 14,1 —0,7 9,9 11,5 + 1,6 5,7 6,5 +0,8
Total 100 100 — 100 100 — 100 100 —

Así pues, ha disminuido la parte correspondiente a la gran hacienda en el total de


ganado, y ha aumentado sobre todo la de las haciendas medianas. Aunque los datos
se refieren a su valor, hablamos de la cantidad total de ganado, puesto que la
suposición estadística que iguala el valor de cada animal en todos los grupos es
manifiestamente errónea. Los datos sobre el valor, que permiten sumar ganado de
diferentes tipos (se podría también obtener el mismo resultado expresando la
cantidad total en ganado mayor, pero esto nos exigiría nuevos cálculos, que no
modificarían las conclusiones en lo esencial), indican precisamente la distribución del
ganado según su cantidad, y no según su valor real. Estos datos atenúan mucho la
verdadera superioridad de la gran hacienda, pues el ganado de los grandes
agricultores es de calidad superior al de los pequeños y probablemente mejora con
más rapidez (a juzgar por el adelanto en los aperos) .
216

En cuanto a ciertos tipos de ganado, es necesario señalar que la disminución de la


parte correspondiente a la gran hacienda depende por completo del descenso de la
cría comercial de lanares: el número de ovejas descendió, de 21.100.000 en 1882 a
12.600.000 en 1895, o sea, una baja de 8.500.000, de los cuales corresponden 7
millones a las haciendas de 20 y más hectáreas. A las ramas comerciales de la
ganadería que se desarrolla en Alemania, pertenecen, como es sabido, la lechera y
la de carnes. Por ello hemos tomado los datos relativos al ganado vacuno y al
porcino, y vemos que la gran hacienda (100 y más ha) alcanzó el mayor progreso en
estas dos ramas de la ganadería: le correspondió el mayor aumento en la cantidad
El problema agrario y los "críticos de Marx"

total de ganado vacuno y porcino. Esto llama tanto más la atención, cuanto que la
superficie de las haciendas ganaderas es, de ordinario, menor que la de las agrícolas,
por lo que debería esperarse que las haciendas capitalistas medianas se
desarrollaran con más rapidez que las grandes. Así pues, se impone la siguiente
conclusión general (en relación con la cantidad de ganado, y no con su calidad): los
grandes propietarios fueron los más perjudicados por la fuerte disminución de la cría
comercial de lanares, perjuicio que no compensaron del todo, sino sólo en parte, con
el aumento considerablemente mayor (en comparación con las haciendas medianas
y pequeñas) de la cría de ganado vacuno y porcino.
Al hablar de la ganadería lechera, no es posible pasar de largo ante los datos
extraordinariamente ilustrativos que sobre ella se encuentran en la estadística
alemana y que, por lo que sabemos, no han sido utilizados. Pero esto ya se refiere al
problema general de la incorporación de producciones técnicas a la agricultura, y
debemos pararnos a considerar este punto en vista de otra pasmosa deformación de
los hechos en que vuelve a pecar el señor Bulgákov.
217

Como se sabe, la incorporación de la elaboración industrial de productos


agropecuarios a la agricultura es uno de los signos más patentes del progreso
específicamente capitalista en el campo. Ya en la revista Nachalo, el señor Bulgákov
se expresó así: "A mi juicio, Kautsky infla desmesuradamente el significado de esta
incorporación: los datos estadísticos demuestran cuan insignificante es la extensión
de las tierras vinculadas de esta forma con la industria" (núm. 3 pág. 32). El
argumento es muy débil, pues el señor Bulgákov no se atreve a negar el progresivo
carácter técnico de tal incorporación, y elude simplemente el problema esencial: si
es la gran producción o la pequeña la portadora de ese progreso. Mas como la
estadística da una respuesta muy concreta a esta pregunta, el señor Bulgákov recurre
en su libro —sit venia verbo!*— a subterfugios.
* ¡Séanos permitido decirlo! —Ed.

Al citar la proporción de haciendas (¡todas, en general, sin clasificarlas por grupos!)


que incorporan unas u otras producciones industriales, comenta: "No hay que
suponer que esas producciones industriales correspondan principalmente a las
grandes haciendas" (II, 116). Muy por el contrario, respetabilísimo señor profesor;
esto es precisamente lo que se debe suponer, y su cuadro estadístico (que no indica
la proporción de haciendas que incorporan producciones técnicas en relación con el
número total de haciendas de cada grupo) sólo sirve para engañar al lector poco
atento o mal informado. Para no llenar las páginas con demasiadas cifras,
reproducimos el número de haciendas asociadas con fábricas de azúcar, de almidón
y de cerveza, con destilerías y molinos (el total indicará, por consiguiente, el número
de casos en que producciones técnicas fueron incorporadas a haciendas agrícolas).
He aquí el cuadro estadístico (véase el cuadro de la pág. 218. —Ed.).
Vemos, pues, que el porcentaje de explotaciones agrícolas que incorporaron
producciones industriales es ínfimo en el grupo de las pequeñas haciendas, y sólo
adquiere una magnitud apreciable en el de las grandes (y enorme magnitud en los
latifundios, de los cuales más de la mitad gozan de las ventajas de esa incorporación).
218
Total de Casos de
%
haciendas incorporación de
El problema agrario y los "críticos de Marx"

producciones
industriales
0-2 ha 3.236.367 11.364 0,35
2-5 " 1.016.318 13.542 1,33
5-20 998.804 25.879 2,59
100 y más " 281,767 8.273 2,97
25.061 4.006 15,98
Total 5.558.317 63.064 1,14
Haciendas con
1.000 y más ha 572 330 57,69

Si se compara este hecho con los datos ya citados sobre maquinaria y ganado de
labor, el lector advertirá la presuntuosa absurdidad de los aforismos del señor
Bulgákov acerca de las "ilusiones" de los marxistas "conservadores", para quienes "la
gran hacienda es exponente de progreso económico, y la pequeña, de regresión" (II,
260).
"En parte inmensamente mayor (la remolacha azucarera y las patatas para la
destilación de alcohol) —prosigue el señor Bulgákov— se producían en las pequeñas
haciendas."
Es al revés: precisamente en las grandes:

cultivan patatas para


cultivan remolacha

Superficie (en ha)

su uso industrial
Haciendas que

% del total de

% del total de
Hacienda que
sembrada de
remolacha

haciendas
azucarera

hacienda

0-2 ha 10.781 0,33 3.781 1,0 565 0,01


2-5 " 21.413 2,10 12.693 3,2 947 0,09
5-20 " 47.145 4,72 48.213 12,1 3.023 0,30
20-100 " 26.643 9,45 97.782 24,7 4.293 1,52
100 y más " 7.262 28,98 233.820 59,0 5.195 20,72
Total 113.244 2,03 396.289 100 14.023 0,25
Haciendas con
1.000 y más ha 211 36,88 26.127 — 302 52,79
219

Esto prueba una vez más que la proporción de haciendas que cultivan remolacha y
patata para usos industriales, es insignificante en las pequeñas, considerable en las
grandes y muy elevada en los latifundios. A juzgar por la superficie cultivada —el 83,7
por ciento—, la parte inmensamente mayor de la remolacha se produce en las
grandes haciendas*.
* El categórico... fiasco del señor Bulgákov en sus especulaciones sobre las producciones industriales es tan extraño que nos
hacemos involuntariamente esta pregunta: ¿podríamos atribuir ese fiasco a que el señor Bulgákov haya copiado las estadísticas
de la encuesta alemana sin advertir que en ellas la proporción de haciendas que han incorporado producción industrial no
aparece expresada en relación con el número total de haciendas de cada grupo? Por una parte, es difícil imaginar que la
"investigación" de un escrupuloso sabio pueda contener tantos errores (acompañados de conclusiones tan arrogantes). Por
otra parte, es indiscutible la identidad entre las estadísticas del señor Bulgákov y las de la encuesta (S. 40 y 41)... ¡Ah, estos
"escrupulosos sabios"!

El señor Bulgákov tampoco ha sabido explicarse cuál es "la parte correspondiente a


la gran hacienda" en la producción lechera (II, 117), pese a que en toda Europa esta
rama de la ganadería comercial es una de las que se desarrollan con particular
rapidez y constituye, además, uno de los índices del progreso de la agricultura.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Véanse los datos concernientes a las haciendas que venden leche y productos lácteos
a las ciudades:
% del total Nº de
Nº de % del Nº de
de vacas % del
esas total vacas por
haciendas por total
haciendas ** hacienda
del grupo grupo
0-2 ha 8.998 21,46 0,3 25.028 11,59 2,8
2-5 " 11.049 26,35 1,1 30.275 14,03 2,7
5-20 " 15.344 36.59 1,5 70.916 32,85 4,6
20-100 " 5.676 13,54 2,0 58.439 27,07 10,3
100 y más " 863 2,06 3,4 31.213 14,46 36,1
Total 41.930 100,0 0,8 215.871 100 5,1
Haciendas con
1.000 y más ha 21 — 3,7 1.822 — 87,0
** Reproducimos esta columna para que el lector tenga clara idea de los procedimientos del señor Bulgákov, quien nos remite
sólo a ella (la columna ha sido tomada de la encuesta) ¡para confirmar sus conclusiones!
220

De manera que también aquí la gran hacienda ocupa el primer puesto: cuanto más
grande es la hacienda, mayor es la proporción de agricultores que se dedican al
comercio lechero, sobre todo con respecto a los latifundios (la "gran propiedad que
degenera en latifundio"). Por ejemplo, las grandes haciendas (100 y más hectáreas)
venden a las ciudades más del doble de leche (3,4 contra 1,5 por ciento) que las
medianas (de 5 a 20 hectáreas).
Que las grandes haciendas (grandes por su superficie) se dedican también a la
producción lechera en gran escala, lo muestran los datos sobre el número de vacas
por hacienda: 36 en las de 100 y más hectáreas, y hasta 87 en los latifundios. Por lo
general, las haciendas evidentemente capitalistas (20 y más hectáreas) poseen el
41,5 por ciento de las vacas cuya leche se vende a las ciudades, aunque constituyen
una parte insignificante del conjunto de agricultores (el 5,52 por ciento), y una parte
muy pequeña del total de las que venden dicho producto en las ciudades (el 15,6 por
ciento). Por esto, no se puede dudar del progreso de la hacienda definidamente
capitalista y de la concentración capitalista en esta rama de la ganadería comercial.
Pero los datos sobre las haciendas clasificadas según su superficie no bastan para
caracterizar plenamente la concentración de la producción lechera. Aun a priori,
resulta claro que pueden y deben existir haciendas de la misma extensión, que sin
embargo posean cantidades desiguales de ganado en general, y de ganado lechero
en particular. Comparemos primero la distribución de todo el ganado vacuno por
grupos de haciendas con el número total de vacas cuya leche se vende a las ciudades:
221
Porcentaje en relación con el
número de vacas
total de
cuya leche se
ganado Diferencia
vende a las
vacuno
ciudades
0-2 ha 8,3 11,6 + 3,3
2-5 " 16,4 14,0 —2,4
5-20 " 36,5 32,8 —3,7
20-100 " 27,3 27,1 —0,2
100 y más " 11,5 14,5 + 3,0
Total 100 100
Vemos, pues, una vez más que las haciendas campesinas medianas son las que se
encuentran en peor situación: integran el grupo que, de su total de vacunos, destina
la menor parte para la obtención de leche que se vende a las ciudades (es decir, para
El problema agrario y los "críticos de Marx"

la rama más ventajosa de la explotación lechera). Las grandes haciendas, por el


contrario, se hallan en condiciones muy favorables, pues dedican una parte
relativamente grande de su ganado vacuno a la producción de leche con destino a
las ciudades*. Y más favorable todavía es la situación de las haciendas más pequeñas,
pues dedican la proporción más elevada de ganado vacuno a la producción de leche
para la venta. Por consiguiente, en estas haciendas se desarrollan ya granjas
"lecheras" especializadas, en las cuales la agricultura pasa a segundo plano o
inclusive se abandona por completo (de 8.998 haciendas de este grupo, que venden
leche a las ciudades, en 471 no hay superficie cultivada, pero tienen 5.344 vacas, es
decir, 11,3 vacas cada una). Si con ayuda de la estadística alemana se separan las
haciendas que poseen de 1 a 2 vacas, obtendremos un interesante cuadro sobre la
concentración de la producción lechera dentro de un mismo grupo, con igual
superficie agrícola."
* Esta diferencia no puede explicarse por el hecho de que el ganado vacuno comprenda una proporción desigual de bueyes,
pues la proporción de éstos en las grandes haciendas (por lo menos de los que se emplean en los trabajos agrícolas) es, con
relación a todo el ganado vacuno, más elevada que en la hacienda mediana.
222

Haciendas que venden productos lácteos a las ciudades

De ellas: De estas últimas


Nº de haciendas

Con tres y más

Total de vacas
total de vacas
haciendas, nº

Por hacienda
con dos vacas
con una vaca

vacas

0-50 ár 1.944 722 372 850 9.769 11,5 11.255


50 ár-2 ha 7.054 3.302 2.552 1.200 5.367 4,5 13.773
0-2 ha 8.998 4.024 2.924 2.050 15.156 7.4 25.028
2-5 ha 11.049 1.862 4.497 4.690 19.419 4,3 30.275

Según el cuadro, la producción lechera está muy concentrada en las haciendas de


superficie agrícola insignificante (de 0 a ½ ha): de 1.944 agricultores, 850, o sea,
menos de la mitad, poseen cerca de 9/10 del total de vacas de dicho grupo (9.789 de
11.255), es decir, un promedio de 11,5 vacas cada uno. Estos ya no tienen nada de
"pequeños" agricultores, pues su giro anual asciende probablemente a varios miles
de marcos (sobre todo en las proximidades de las grandes ciudades), y es dudoso
que puedan prescindir de obreros asalariados. El rápido crecimiento de las ciudades
hace aumentar de manera constante el número de estas "granjas lecheras", y, claro
está, siempre habrá personas como Hecht, David, Hertz y Chernov que tratarán de
consolar a la masa de pequeños campesinos, agobiados por la miseria, con el
ejemplo de algún semejante suyo que gracias a la producción lechera, al cultivo de
tabaco, etc., "llegó a ser alguien".
En el grupo de haciendas de ½ a 2 hectáreas, menos de 1/5 del total de agricultores
(1.200 de 7.054) concentra más de 2/5 del total de vacas (5.367 de 13.773); en el
grupo de haciendas de 2 a 5 hectáreas, menos de la mitad de agricultores (4.690
sobre 11.049) poseen más de 3/5 del total de vacas (19.419 sobre 30.275), y así
El problema agrario y los "críticos de Marx"

sucesivamente. Es de lamentar que la estadística alemana no permita separar los


grupos que poseen un número más considerable de vacas*.
* Dicho más exactamente, no lo permite la forma en que han sido clasificados tos datos de la encuesta alemana, pues sus
autores poseían informes sobre cada hacienda por separado (en las respuestas de los agricultores a los cuestionarios). Es digno
de notar que esta práctica de reunir informes de cada hacienda por separado distingue ventajosamente a la estadística agrícola
alemana de la francesa y, al parecer, también de la inglesa y otras. Tal sistema, no sólo permite clasificar las haciendas de los
diversos tipos de acuerdo con su superficie, sino también según las proporciones de la producción (lechera, por ejemplo), el
empleo de máquinas, el grado de desarrollo de las producciones industriales, etc. Pero este sistema exige un análisis más
detallado de los datos estadísticos. Primero, las haciendas no deben clasificarse conforme a un índice único (la superficie), sino
a varios (la cantidad de máquinas, de ganado, la superficie dedicada a cultivos especiales, etc.), y, segundo, hay que combinar
los diversos agrupamientos, es decir, dividir cada grupo —por ejemplo, el relativo a la superficie— en subgrupos, según la
cantidad de ganado, etc. En este sentido, la estadística rusa de la hacienda campesina de los zemstvos podría y debería servir
de ejemplo. Y así como la estadística del Gobierno alemán es superior a la del Gobierno ruso por la amplitud, abundancia,
uniformidad y exactitud de sus datos, y por fa rapidez con que fueron clasificados y publicados, nuestra estadística de los
zemstvos es superior a las encuestas e investigaciones parciales europeas, por la notable amplitud de sus diferentes datos y
por su análisis pormenorizado. Hace mucho tiempo que la estadística rusa de los zemstvos adoptó la encuesta por hacienda,
así como los agrupamientos y combinaciones que acabamos de mencionar. La estadística social en general avanzaría mucho si
en Occidente se conociera mejor la estadística de nuestros zemstvos.
223

Pero incluso los datos reproducidos confirman por entero la conclusión general,
según la cual la concentración de la agricultura capitalista es, en realidad, mucho
mayor de lo que sugieren los datos estadísticos que sólo tienen en cuenta las
superficies. Tal estadística agrupa haciendas pequeñas por su extensión y por su
reducida producción de cereales, con grandes haciendas que se dedican a la cría de
ganado lechero o para sacrificar, al cultivo del tabaco, la vid, hortalizas, etc. Es cierto
que, comparadas con la producción de cereales, todas estas ramas pasan a un lejano
segundo plano y que ciertas conclusiones generales conservan toda su importancia,
incluso en la estadística vinculada con la superficie.
234

No obstante, en primer lugar, ciertas ramas especiales de la agricultura comercial


crecen con particular rapidez precisamente en Europa y son muy características del
proceso de su evolución capitalista; en segundo lugar, esta circunstancia se olvida
con frecuencia cuando se mencionan determinados ejemplos o regiones, con lo cual
se abre una amplísima esfera de acción a la apología pequeñoburguesa, cuyos
modelos nos han sido suministrados por Hecht, David, Hertz y Chemov. Estos se han
referido a los cultivadores de tabaco que, por la extensión de sus haciendas, son
echte und rechte Kleinbauern*, pero que por la importancia de sus tabacales no
tienen nada de "pequeños" campesinos, pues si se consideran por separado los datos
relativos a la producción de tabaco, también en ella se verá la concentración
capitalista.
* Pequeños campesinos auténticos, —Ed.
Así, en 1898 había en toda Alemania 139.000 cultivadores de tabaco con 17.600
hectáreas, pero de éstos, 88.000, o sea, el 63 por ciento, tenían apenas 3.300
hectáreas, lo que equivale a '/s de la superficie total cultivada: las 7s partes restantes
estaban en poder del 37 por ciento de los cultivadores**.
** Die deutsche Volkswirtschaft am Schlusse des 19 Jrhd., Brl. 1900, S. 60 (La economía nacional alemana a fines del siglo XIX,
Berlín, 1900, pág. 60. —Ed); estos son datos muy imperfectos basados en la estadística fiscal. Para Rusia contamos con informes
de ese tipo sobre la distribución de las plantaciones de tabaco en tres distritos de la provincia de Poltava: del número total de
25.089 haciendas campesinas con cultivos de tabaco, 3.015 (menos de la octava parte) poseen 74.465 deciatinas sembradas
con cereales, de un total de 146.774, o sea, más de la mitad, y 3.239 deciatinas de tabaco, de 6.844, es decir, cerca de la mitad.
Al agrupar estas haciendas por la superficie de las plantaciones de tabaco, se comprueba que 324 (de 25.089) poseen, por lo
menos, dos deciatinas de tabaco cada una, o sea, un total de 2.360 deciatinas, de 6.844. Estos son los grandes cultivadores
capitalistas de tabaco acusados de cuando en cuando de explotar ferozmente a los obreros. Sólo 2.773 haciendas (algo más de
1/ ) con más de media deciatina, tenían 4.145 deciatinas dedicadas al tabaco, de 6.844. Véase Revista del cultivo de tabaco en
10
Rusia, fascículos II y III, San Petersburgo, 1894.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

En la viticultura ocurre lo mismo. Por lo general, la superficie del viñedo "medio" en


Alemania, por ejemplo, muy reducida: 0,36 ha (344.850 viñadores para 126.109
hectáreas de viñedos).
225

Pero la distribución es tal que el 49 por ciento de los viñadores (con menos de 20
áreas) sólo poseen el 13 por ciento de la superficie total de viñedos; los viñadores
"medianos" (20 a 50 áreas), que representan el 30 por ciento del total, poseen el 26
por ciento, mientras que los grandes viñadores ( ½ hectárea y más), que son el 20
por ciento, poseen el 61 por ciento de la superficie de los viñedos, o sea, más de tres
quintas partes*.
* Es interesante señalar que en Francia, donde la viticultura se halla incomparablemente más desarrollada que en Alemania
(1.800.500 ha), la concentración de viñedos es también mucho mayor. Mas para juzgar acerca de ella, hay que limitarse a los
datos de la estadística general de superficies, pues en Francia no se recogen informes por hacienda y se ignora el número de
propietarios de viñedos. En Alemania, el 12,83 por ciento de los viñedos pertenecen a cultivadores que poseen 10 y más
hectáreas, mientras que en Francia esta categoría de cultivadores posee el 57,02% de los viñedos.
La concentración es aún muchísimo más intensa en la horticultura comercial
(Kunst— und Handelsgartnerei), que se desarrolla con gran rapidez en todos los
países capitalistas, en relación directa con el progreso de las ciudades importantes,
las grandes estaciones ferroviarias, los poblados industriales, etc. En 1895 había en
Alemania 32.540 haciendas dedicadas a la horticultura comercial, que poseían
23.570 hectáreas, o sea, menos de una hectárea cada una. Pero de esta superficie,
más de la mitad (el 51,39 por ciento) está concentrada en manos de 1.932
agricultores, o el 5,94 por ciento del total de horticultores. La extensión de la
superficie que estos grandes productores dedican a la horticultura y del resto de la
tierra que destinan a la agricultura puede apreciarse por las siguientes cifras: 1.441
horticultores poseen huertas de 2 a 5 ha, lo que hace un promedio de 2,76 ha por
huerta y 109,6 ha de tierra en total; 491 horticultores tienen huertas de 5 y más ha,
lo que se traduce en 16,54 ha por huerta y 134,7 ha de tierra en total como
promedio.
226

Volvamos a la producción lechera, cuyos datos nos permitirán hablar de la


significación de las cooperativas, convertidas por Hertz en una panacea contra los
males del capitalismo. Para Hertz, "la principal tarea del socialismo" consiste en
apoyarlas (S. 21, trad. rusa, 62; S. 89, trad. rusa, 214), y el señor Chernov, que, como
era de esperar, se da con la frente en el suelo en su adoración a los nuevos dioses,
ha inventado una "evolución no capitalista de la agricultura" con ayuda de las
sociedades cooperativas. Más adelante deberemos dedicar algunas palabras a la
importancia teórica de tan notable descubrimiento. Por el momento, señalaremos
que los admiradores de la cooperación se muestran siempre deseosos de hablar de
lo que "puede" lograrse por medio de las cooperativas (véase el ejemplo citado más
arriba). Nosotros preferimos mostrar lo que en realidad se obtiene con la
cooperación en la sociedad capitalista actual. La estadística alemana, al levantar el
censo de empresas y ocupaciones en 1895, registró todas las haciendas agrícolas que
formaban parte de cooperativas para la venta de productos lácteos
(Molkereigenossenschqften und Sammelmolkereien), así como el número de vacas
cuya leche y derivados vende cada productor. Por lo que sabemos, estos datos
generales deben de ser los únicos que establecen con exactitud no sólo el grado de
participación de los diversos grupos de productores en las cooperativas, sino
también —lo cual tiene gran importancia— la dimensión económica, por decirlo así,
de esta participación, o sea, la magnitud de la rama de la agricultura con la que cada
El problema agrario y los "críticos de Marx"

uno ingresa en la cooperativa (número de vacas cuyos productos son vendidos por
las cooperativas). He aquí los datos correspondientes a los cinco grupos principales,
clasificados según la superficie de la hacienda (véase el cuadro de la pág. 227. —Ed.).
Así, entre los pequeños agricultores, sólo una ínfima minoría (del 3 al 5 por ciento)
forma parte de las cooperativas, es decir, en una proporción presumiblemente
menor incluso que la de las haciendas capitalistas en los grupos inferiores. Por el
contrario, entre las grandes haciendas, a todas luces capitalistas, la proporción de las
que forman parte de cooperativas es de tres a siete veces mayor incluso que en las
medianas. Y en cuanto a los latifundios, participan en las cooperativas en mayor
proporción que todas las haciendas.

Haciendas que forman parte de cooperativas para la venta de productos


lácteos

% del total de vacas


Nº de haciendas

Nº de vacas que

Nº de vacas por
% del total de

% del total *
haciendas

hacienda
poseen
0-2 ha 10.300 0,3 6,95 18.556 1.71 1,3
2-5 " 31.019 3,1 21,49 73.156 6,76 2.3
5-20 " 53.597 5,4 36,19 211.236 19,51 3,9
20-100 " 43.561 15.4 29,42 418.563 38,65 9,6
72,02
100 y más " 8.805 35,1 5,95 361.435 33,37 41,0
Total 148.082 2,7 100,00 1.082.946 100,00 7,3
Haciendas
con1.000 y 204 35.6 — 18.273 — 89,0
más ha
* El señor Bulgákov declara: "La parte correspondiente a la gran hacienda surgirá con claridad de las siguientes cifras" (II, 117),
y reproduce sólo éstas, que (si no se las compara con otras cifras), lejos de revelar "la parte correspondiente a la gran hacienda",
no hacen más que oscurecerla.

Ahora podemos juzgar de la infinita ingenuidad de Hertz, el Voroshílov austríaco,


quien al objetar a Kautsky que "la Sociedad Agrícola Cooperativa Alemana de
Compras (Bezugsvereinigung), integrada por las cooperativas más grandes, agrupa a
1.050,000 agricultores" (S. 112; trad. rusa, 267; la cursiva es de Hertz), llega a la
conclusión de que, por consiguiente, no sólo los grandes agricultores (con más de 20
ha; son en total 306.000) forman parte de cooperativas, ¡sino también los
campesinos! Si Hertz hubiera reflexionado un poco sobre su conjetura (la
participación de todos los grandes agricultores en cooperativas), habría notado que
si todos éstos forman parte de cooperativas, ello significa que los restantes
constituyen la menor parte, lo cual confirma plenamente la conclusión de Kautsky
acerca de la superioridad de la gran hacienda sobre la pequeña, también en lo que
respecta a la organización cooperativa.
228

Pero aún más interesantes son los datos sobre el número de vacas que proporcionan
los productos cuya venta está organizada por las cooperativas. La gran mayoría de
estas vacas, casi tres cuartas partes de ellas (el 72 por ciento) pertenece a grandes
productores con haciendas lecheras capitalistas de diez, cuarenta y hasta ochenta
vacas (en los latifundios) cada una. Ahora escuchemos lo que dice Hertz: "Nosotros
afirmamos que las cooperativas reportan el mayor beneficio precisamente. a los
El problema agrario y los "críticos de Marx"

pequeños agricultores, e incluso a los más pequeños de todos"... (S. 112; trad. rusa,
269; la cursiva es de Hertz). Los Voroshílov son iguales en todas partes, lo mismo en
Rusia que en Austria. Cuando un Voroshílov se golpea el pecho y exclama con
vehemencia: "Nosotros afirmamos", se puede estar seguro de que afirma todo lo
contrario de lo que es cierto.
Para terminar nuestro examen de los datos de la estadística agrícola alemana,
echemos un vistazo al cuadro general de la distribución de la población dedicada a
la agricultura, según su situación en la economía. Se comprende que sólo tomaremos
la agricultura propiamente dicha (A 1, y no A 1-6, según la denominación alemana,
es decir, sin incluir entre los agricultores a pescadores, industriales madereros y
cazadores), y luego los datos sobre las personas cuya ocupación principal era la
agricultura. La estadística alemana divide esta población en tres grupos principales:
a) agricultores independientes (propietarios, arrendatarios, etc.); b) empleados
(administradores, mayordomos, capataces, oficinistas y otros), y c) obreros; a su vez,
este último grupo se divide en cuatro subgrupos: c1) "miembros de la familia del
cabeza —padre, hermano, etc.— que trabajan en la hacienda de éste", es decir,
obreros que son miembros de la familia, a diferencia de los obreros asalariados, a
cuya categoría pertenecen todos los otros subgrupos del grupo c. Es evidente, pues,
que para estudiar la composición social de la población (así como su evolución
capitalista) se debe incluir en el grupo (a), con los dueños de haciendas, a esos
obreros que son miembros de la familia, en vez de colocarlos, como se hace
habitualmente, en el de los obreros asalariados, pues en realidad son copropietarios,
miembros de familias poseedoras, gozan del derecho a heredar, etc.
229

Siguen el subgrupo c2) braceros de uno y otro sexo (Knechte und Mägde), y el c3)
"jornaleros agrícolas y otros obreros (pastores) que tienen tierra propia o
arrendada". Por lo tanto, este subgrupo, cuyos componentes son a la vez agricultores
y obreros asalariados, constituye un grupo intermedio, de transición, que es
necesario ubicar en una categoría especial. Por último, c4), "los mismos, pero sin
tierra propia o arrendada". Así pues, obtenemos tres grupos principales : I.
Agricultores poseedores de tierra y los miembros de su familia; II. Agricultores
poseedores de tierra que son al mismo tiempo obreros asalariados; III. Obreros
asalariados sin tierra (empleados, braceros y jornaleros). Veamos cómo se distribuía
la población rural* alemana entre estos grupos en 1882 y 1895:
* Nos referimos sólo a la población "activa" (para emplear el término francés; en alemán, erwerbsthätige), es decir, a la que se
dedica realmente a la agricultura, sin tomar en cuenta a los sirvientes y a los miembros de la familia que no participan de una
manera regular y constante en el trabajo agrícola. La estadística social rusa se ha desarrollado tan poco que todavía carecemos
de un término especial para expresar a noción de active, erwerbsthätig, occupied. En su estudio sobre el censo de ocupaciones
de la población de Petersburgo (San Petersburgo según el censo del año 1890), Yanson emplea la palabra "independiente",
pero no es un término adecuado, pues por lo común se considera "independientes" a los patronos; de este modo, se confunde
la clasificación según el grado de participación en la actividad industrial (en el amplio sentido de la palabra) con la clasificación"
según la situación económica (patrono-obrero solo). Se podría emplear la expresión "población productiva", pero tampoco es
exacta, pues los militares, los rentistas, etc., no desempeñan ocupaciones "productivas". Puede que resulte mejor el término
población "ocupada en oficios varios", o sea, el conjunto de los que participan en cualquier género de ocupaciones ( = que
producen ingresos), por oposición a los que viven a expensas de los "ocupados en oficios varios".

Población activa (ocupada en


oficios varios) que ve en la
agricultura su trabajo principal (en
miles)
1882 1895
El problema agrario y los "críticos de Marx"

a)agricultores 2.253 2.522 +269


propietarios
c1) miembros de las 1,935 1.899 -36
familias de agricultores
I 4.188 4.421 +233 +5,6%
c2) obreros con tierra (II) 866 383 -483 -55,8%
I+II 5.054 4.804 -250
b) empleados 47 77 +30
c3) braceros 1.589 1.719 +130
c4) obreros sin tierra 1.374 1.445 +71
III 3.010 3.241 +231 +7,7%
Total 8.064 8.045 -19 -0,2%

230

Como se puede ver, la población activa ha disminuido, aunque muy poco. Dentro de
ella, se advierte una reducción del sector que posee tierra (I + II), mientras que la
población sin tierra (III) ha aumentado. Esto prueba con claridad que avanza la
expropiación de la población rural, en particular de los pequeños agricultores, pues,
como sabemos, los obreros asalariados que poseen un pequeño terreno pertenecen
al grupo de los agricultores más pequeños. Además, entre las personas que poseen
tierra disminuye el número de patronos-obreros y aumenta el de agricultores
propietarios. Vemos, por consiguiente, la desaparición de los grupos medios y el
fortalecimiento de los extremos: el grupo intermedio desaparece, las contradicciones
capitalistas se acentúan. Entre los obreros asalariados aumenta el número de
quienes han sido expropiados totalmente, en tanto que disminuye el de los que
poseen tierra. Entre los agricultores se eleva el número de propietarios directos de
empresas y desciende el de los miembros de la familia que trabajan en la empresa
del cabeza de la misma. (Esta última circunstancia se debe, probablemente, a que los
miembros de la familia del propietario no perciben salario alguno, y por ello se
sienten inclinados a emigrar a la ciudad.)
Si tomamos los datos referentes a la población para la cual la agricultura es una
ocupación auxiliar, observaremos que esta población (activa o que trabaja en oficios
varios) ha aumentado de 3.144.000 a 3.578.000, o sea, en 434.000. Este aumento se
debe casi exclusivamente al grupo de miembros de familias de agricultores que
trabajan, que se ha incrementado en 397.000 (de 664.000 a 1.061.000).
231

El número de agricultores ascendió en 40-000 (de 2.120.000 a 2.160.000), y el de los


obreros con tierra, en 51.000 (de 9.00C a 60.000). Los obreros sin tierra
disminuyeron en 54.000 (de 351.000 a 297.000). Este crecimiento gigantesco
operado en trece años —de 664.000 a 1.061.000, o sea, el 59,8 por ciento—
testimonia, una vez más, el aumento de la proletarización, el aumento del número
de campesinos y de miembros de familias campesinas para quienes la agricultura ya
es sólo una ocupación auxiliar En estos casos, sabemos que la ocupación principal
consiste ante todo en el trabajo por un salario (después, el pequeño comercio, la
artesanía, etc.). Si agrupamos a todos los trabajadores miembros de familias
campesinas, tanto los que hacen de la agricultura su ocupación principal como
aquellos para quienes sólo constituye una ocupación auxiliar, se obtienen las
siguientes cifras: en 1882, 2.559.000; en 1895, 2.960.000. Este crecimiento puede
suscitar fácilmente interpretaciones erróneas y conclusiones apologéticas, en
particular cuando se compara con el número de obreros asalariados, decreciente en
su conjunto. En realidad, este crecimiento general se verifica a expensas de la
El problema agrario y los "críticos de Marx"

disminución de los trabajadores miembros de familias campesinas cuya ocupación


principal es la agricultura y del aumento de los que hacen de ella una ocupación
auxiliar; en 1882, estos últimos sólo sumaban el 21,7 por ciento del total de
trabajadores pertenecientes a familias campesinas, mientras que en 1895 llegaban
al 35,8 por ciento. Así pues, la estadística de toda la población rural nos indica, con
absoluta evidencia, precisamente estos dos procesos de proletarización —que el
marxismo ortodoxo señala siempre, y que los críticos oportunistas tratan de
disimular con frases triviales-: por un lado, la creciente pérdida de la tierra por los
campesinos, la expropiación de la población rural, que emigra a la ciudad o se
convierte, de obreros con tierra, en obreros sin tierra; por otro, el desarrollo de las
"ocupaciones auxiliares" entre el campesinado, es decir, la unión de la agricultura
con la industria, que constituye el primer grado de proletarización y conduce siempre
a un recrudecimiento de la pobreza (prolongación de la jornada de trabajo,
empeoramiento de la alimentación, etc.).
232

Hasta cierto punto, ambos procesos incluso parecen opuestos si se los examina sólo
exteriormente: el aumento del número de obreros sin tierra el de trabajadores
miembros de familias campesinas que poseen tierras. Por esta razón, confundir
ambos procesos o preterir uno de ellos puede llevar con facilidad a los más burdos
errores, semejantes a los que abundan en el libro de Bulgákov. Por ultimo, la
estadística de ocupaciones nos muestra un notable aumento del número de
empleados*: de 47.000 a 77.000, o sea, el 63,8 por ciento. Junto al crecimiento de la
proletarización, hallamos el progreso de la gran producción capitalista, que necesita
tanto más empleados cuanto mayor es el número de máquinas que utiliza y el avance
de las producciones industriales.
* Con respecto a este hecho, el señor Bulgákov suelta en Nachalo esta broma de mal gusto: "El número de oficiales aumenta,
mientras el ejército disminuye". ¡Qué opinión simplista sobre la organización del trabajo en la gran producción!

Resulta, pues, que el señor Bulgákov, quien tanto alaba el "análisis detallado", no ha
sabido orientarse entre los datos de la estadística alemana. En la estadística de
ocupaciones sólo ha reparado en el aumento del número de campesinos que
perdieron su tierra y en la disminución del de obreros poseedores de tierra, cosas
que conceptúa como exponente "de los cambios verificados en la organización del
trabajo agrícola" (II, 106). Pero estos cambios de la organización del trabajo en toda
la agricultura alemana son para él un hecho fortuito e incomprensible, desvinculado
de la estructura y la evolución generales del capitalismo agrario. En realidad, éste es
sólo uno de los aspectos del proceso de desarrollo capitalista. A pesar de la opinión
del señor Bulgákov, el progreso técnico de la agricultura alemana significa, ante todo,
progreso de la gran producción, como lo prueban de manera irrefutable las
estadísticas referentes al empleo de máquinas, a la proporción de haciendas que
poseen ganado de labor, al tipo de este ganado, al desarrollo de las industrias
agrícolas, al progreso de la producción lechera, etc.
233

A este progreso de la gran producción van unidos indisolublemente el crecimiento


de la proletarización y de la expropiación de la población rural, el aumento del
número de haciendas parcelarias y de los campesinos cuyo principal medio de vida
son las ocupaciones auxiliares y la extensión de la pobreza entre los campesinos
medios, categoría en la cual fue mayor el empeoramiento de las condiciones de sus
haciendas (aumento máximo de la proporción de campesinos sin caballos y de los
El problema agrario y los "críticos de Marx"

que emplean vacas para las faenas agrícolas) y, como consecuencia, de las
condiciones de vida y de la calidad de cultivo de la tierra.

X
LA "OBRA" DE E. DAVID, EL BULGÁKOV ALEMÁN

El libro de E. David El socialismo y la agricultura es un compendio sumamente torpe


y voluminoso de los métodos y juicios erróneos que hemos visto en los señores
Bulgákov, Hertz y Chernov. Por eso, podríamos hacer caso omiso del autor, pero
como no cabe duda de que su "obra" es hoy día el principal exponente del
revisionismo en el problema agrario, creemos necesario mostrar una vez más cómo
escriben sus sesudas producciones los señores revisionistas.
David dedica todo el capítulo IV de su libro (págs. 115-193 de la traducción rusa) al
problema del empleo de máquinas en la agricultura, sin contar las numerosas
referencias parciales a ese tema que figuran en otros capítulos. El autor examina con
la mayor minuciosidad centenares de detalles técnicos y ahoga en ellos la esencia
política y económica del problema. Las máquinas no desempeñan en la agricultura
el mismo papel que en la industria; en aquélla no hay un motor central; la mayoría
de las máquinas trabajan temporalmente; parte de ellas no proporcionan ahorro
alguno en los gastos de producción, etc., etc. ¡David considera que estas
conclusiones (cfr. en las págs. 190-193 el resumen del problema de las máquinas)
rebaten la teoría marxista! Pero esto, en lugar de esclarecer el asunto, no hace más
que enturbiarlo. El atraso de la agricultura con respecto a la industria manufacturera
no ofrece la menor duda, no necesita ser demostrado. Al enumerar por separado los
aspectos en que se manifiesta dicho atraso, al acumular ejemplo tras ejemplo y caso
tras caso, David no hace más que dejar a un lado la verdadera materia de la
investigación: ¿Tiene carácter capitalista el empleo de las máquinas?, ¿está
relacionado el aumento de su utilización con el desarrollo de la agricultura
capitalista?
234

David desconoce en absoluto cómo debe plantear el problema un marxista. En el


fondo, su punto de vista es el de un pequeño burgués que se consuela con el
progreso relativamente lento del capitalismo, temeroso de enfocar la evolución
social en su conjunto. Por ejemplo, en el problema de las máquinas agrícolas, cita
infinidad de veces a Bensing (págs. 125, 135, 180, 182, 184, 186, 189, 506 y otras de
la traducción rusa). Nuestro David desespera, por decirlo así, al lector; salta de
detalle en detalle, sin elaborar el material, sin darle ligazón, sin una formulación
lógica del asunto y sin un objetivo claro. Por eso, no extrae conclusión alguna de los
argumentos de Bensing. Lo dicho por mí en 1901 contra el señor Bulgákov es
totalmente aplicable también a David. En primer lugar, de lo expuesto por Bensing
puede deducirse (véase pág. 183*) la indiscutible superioridad de las haciendas que
emplean máquinas sobre las que no las utilizan. Esta conclusión no puede ser
alterada por ninguna de las "enmiendas" que David hace a Bensing en cuestiones de
muy poca monta, y de las cuales está atiborrado su libro. ¡David silencia esta
El problema agrario y los "críticos de Marx"

conclusión general, exactamente del mismo modo que el señor Bulgákov! En segundo
lugar, al citar a Bensing un sinfín de veces, sin sentido ni relación alguna, David, lo
mísmo que el señor Bulgákov, no advierte las ideas burguesas de Bensing sobre el
empleo de las máquinas tanto en la industria como en la agricultura.
* Véase el presente volumen, págs. 133-134. —Ed.
235

En una palabra, David no comprende siquiera el aspecto económico-social del


problema. No sabe sintetizar ni enlazar los datos concretos que muestran la
superioridad de las grandes haciendas sobre las pequeñas. De suerte que sólo
quedan las lamentaciones reaccionarias de un pequeño burgués que ha depositado
sus esperanzas en el atraso técnico, en el lento desarrollo del capitalismo. El señor
Bulgákov, demócrata constitucionalista111 de derecha y apóstata "cristiano", se halla,
en cuanto a teoría, exactamente al mismo nivel que el socialdemócrata oportunista
David.
David tampoco comprende el aspecto económico-social del problema en otras
cuestiones, y su incomprensión no tiene cura. Fijémonos, por ejemplo, en su tesis
fundamental, su idea predilecta, la "clave" de todo su trabajo: la viabilidad de la
pequeña producción agrícola y su superioridad sobre la grande. Pregunten a David,
¿qué es la pequeña producción?
En la nota de la página 29 se hallará la respuesta precisa: "En todos los casos en que
hablamos de pequeña producción, nos referimos a la categoría económica que
funciona sin ayuda ajena permanente y sin ocupaciones auxiliares". La expresión es
torpe y la traducción del señor Grossman es la de un inculto, pero no obstante está
bastante clara. Después de esto cabría esperar que David estudiase las condiciones
de la pequeña (pequeña por la superficie) agricultura desde el punto de vista de la
utilización del trabajo asalariado o de su venta por el agricultor.
Nada de eso.
Nada muestra en forma tan relevante la condición burguesa de David como su
completa preterición del problema del empleo de trabajo asalariado por los
"pequeños" agricultores y de la trasformación de éstos en obreros asalariados. Lo de
completa preterición es literalmente exacto. La estadística alemana ofrece datos
sobre este aspecto, y Kautsky los cita someramente en El problema agrario (yo los
doy en extenso; véase pág. 227*). David conoce estos datos estadísticos y no los
analiza.
* Véase el presente volumen, pág. 202. —Ed.
236

111 Demócratas constitucionalistas: miembros del Partido Demócrata Constitucionalisia, partido principal de la
burguesía monárquico-liberal en la Rusta zarista, fundado en octubre de 1905. Encubriéndose con falsas frases
"democráticas" para ganarse al campesinado, los demócratas constitu- cionalistas procuraban componendas con el
zarismo, exhortaban a establecer una monarquía constitucional y defendían el mantenimiento de la posesión
latifundista.
Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), los demócratas constitucionalistas apoyaron activamente la política
exterior anexionista del Gobierno del zar. En la Revolución Democrática Burguesa de Febrero de 1917 trataron de
salvar la monarquía. Desde el Gobierno Provisional burgués, aplicaron una política antipopular, contrarrevolucionaria,
Después de triunfar la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917, los demócratas constitucionalistas actuaron
como enemigos irreconciliables del Poder soviético y participaron en todas las acciones contrarrevolucionarias
armadas y en las campañas de los intervencionistas extranjeros. Emigrados tras la derrota de los intervencionistas y
los guardias blancos, las demócratas constitucionalistas no suspendieron su contrarrevolucionaria actividad
antisoviética.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Reproduce infinidad de citas de las monografías más diversas, pero pasa por alto
completamente los datos que contienen. En una palabra, es el caso de un pequeño
burgués que guarda profundo silencio sobre la cuestión de los que trabajan para el
mujik emprendedor.
He aquí algunos ejemplos.
En la pág. 109 leemos: "En términos generales, la pequeña producción prospera en
la horticultura, lo mismo que en la agricultura".
El lector espera pruebas, y se le ofrece única y exclusivamente lo que sigue:
"Según los datos de la estadística industrial* de 1895, de 32.540 huertas, 13.247 (=40
por ciento) eran de menos de 20 áreas; 8.257 ( = 25 por ciento) oscilaban entre 20 y
50 áreas; 5.707 (= 14 por ciento) ocupaban una superficie de 50 áreas a 1 hectárea;
3.397 ( = 10 por ciento), de 1 a 2 hectáreas, y sólo 1.932 ( = 6 por ciento) ocupaban
dos hectáreas o más."
* Así es como el señor Grossman, redactor de la versión rusa, ha traducido, al parecer, Betriebsstatistik. ¡Las traducciones al
ruso son una verdadera calamidad! Deberla decirse: "estadística de las empresas agrícolas".

Eso es todo. Se supone que debería demostrar la prosperidad de la pequeña


producción en la horticultura. Y que es preciso considerarlo como un trabajo
científico de David, hombre versado en agronomía. Si es así, renunciamos a
comprender lo que se llama charlatanería en la ciencia.
Sólo el 6 por ciento posee dos hectáreas o más, dice David. En la misma estadística
de la que tomó estas cifras, figuran datos sobre la cantidad de tierra que posee ese
6 por ciento. David los calla. Y los calla porque pulverizan su teoría. De la tierra
dedicada a huertas que producen para el mercado "más de la mitad (51,39 por
ciento) está concentrada en manos de 1.932 agricultores, que constituyen el 5,94
por ciento del total", decía yo, refiriéndome precisamente a estos datos (pág. 220
del artículo en Obrazovanie**). De estos 1.932 horticultores, 1.441 poseen de 2 a 5
hectáreas de huerta, lo que hace un promedio de 2,76 hectáreas dedicadas a los
cultivos hortícolas y 109,6 hectáreas de tierra en total; 491 horticultores tienen
huertas de 5 y más hectáreas, con un promedio de 16,54 hectáreas por huerta y
134,7 hectáreas de tierra en total (ibíd.).
** Véase el presente volumen, pág. 225. —Ed.
237

Por lo tanto, sólo el 6 por ciento de los horticultores concentran en sus manos el
51,39 por ciento de la tierra dedicada a huerta. Se trata de grandes capitalistas, para
los cuales la huerta es un complemento de la agricultura capitalista (haciendas de
100 a 135 hectáreas). Por consiguiente, la producción hortícola mercantil está
enormemente concentrada a la manera capitalista. Pero David tiene... la audacia de
afirmar que "la pequeña producción prospera", es decir, la producción sin trabajo
asalariado. No aporta datos acerca de cuáles son las dimensiones de las haciendas
dedicadas a la horticultura mercantil que requieren la ayuda de obreros asalariados.
Así maneja las estadísticas el sabio David. Un ejemplo de su manera de tratar las
monografías lo ofrece el famoso Hecht, a quien se referían los señores Bulgákov,
Hertz y Chernov (véase más arriba, págs. 203-207*). David dedica dos páginas (394-
395) de su "obra" a exponer lo dicho por Hecht. ¿Cómo lo expone? Ni palabra acerca
del trabajo asalariado. Ni palabra acerca de que Hecht embellece la "vida
sedentaria" del obrero fabril poseedor de una parcela minúscula, y mete en un
El problema agrario y los "críticos de Marx"

mismo saco a obreros y a campesinos acomodados. Ni palabra acerca de que,


paralelamente a la "prosperidad" de un número reducido, de campesinos pudientes,
la masa se encuentra en tal situación, que, a pesar de vender leche, se ve obligada a
consumir margarina, por ser más barata.
* Véase el presente volumen, págs. 162-171. —Ed.

David no sólo calla todo esto, sino que incluso afirma que "Hecht aporta datos de
sumo interés acerca de las elevadas necesidades vitales de estos campesinos" (pág.
395). Es difícil imaginarse una apología burguesa más burda.
238

A propósito de esta indicación de Hecht sobre los campesinos que venden leche y
compran margarina, que es más barata. Cabría suponer que se trata de un hecho
archi— conocido por los economistas. Marx señaló ya en 1847, en Miseria de la
Filosofía, este empeoramiento de la alimentación del pueblo provocado por el
capitalismo112. En Rusia, ya desde tiempos de Engelhardt113 (la década del 70), este
fenómeno ha sido referido muchas, muchísimas veces por todos los que estudiaron
de un modo más o menos concienzudo el progreso del capitalismo en la producción
lechera.— El "sabio" David no se ha percatado de él. Y llega a burlarse de los
socialistas que lo mencionan.
En las páginas 427-428 de su libro, vemos cómo David ironiza acerca de lo sostenido
por Kautsky respecto a que la existencia de puntos de concentración para la leche
fomenta la venta de este producto por los campesinos y empeora su alimentación.
Para que el lector pueda apreciar todo lo que vale el populista alemán David,
citaremos sus palabras textualmente:
"...Todas las demás personas, cuando obtienen una mayor ganancia, acostumbran a
consumir una parte de la misma en beneficio de su estómago. Tal es, por decirlo así, la
naturaleza del hombre, que lo hace muy propenso a comer alguna cosa mejor cuando
dispone de un poco de dinero para ello. Por eso resulta muy extraño que sólo los
campesinos, quienes gracias a la cooperativa reciben, según todo el mundo reconoce,
más dinero que antes por su leche y por sus cerdos, procedan de muy distinta forma que
los demás mortales" etc., etc., etc.
Por supuesto, no vale la pena contestar a esta bufonada de un pequeño burgués
reaccionario. Bastará con mostrarlo al público que lee, sacarlo de ese montón de
citas agronómicas inconexas, desperdigadas a lo largo de 550 páginas, y exponerlo a
la luz del día. Bastará con indicar que hasta Hecht, ese apologista de la burguesía
citado por David, reconoce que el empeoramiento de la alimentación es un hecho,
debido a la sustitución de la leche vendida con margarina barata. Esto se refiere a la
Alemania meridional, región en la que predomina la pequeña hacienda campesina.
Klawki (véase más arriba, págs. 213 y 214*) señala exactamente lo mismo al hablar
de otra región —Prusia Oriental—, donde los pequeños campesinos "consumen muy
poca mantequilla y leche pura".
* Véase el presente volumen, págs. 180-182. —Ed.
239

El apologismo burgués de David puede observarse en todos los problemas que


aborda, sin excepción. A lo largo de decenas de páginas (413-435 y otras) canta loas,
por ejemplo, a las cooperativas lecheras de Alemania y Dinamarca. Cita datos

112
Véase C. Marx y F, Engels. Obras, t. 4, págs. 96-97.
113
Lenin se refiere a las cartas Desde la aldea de A. N. Engelhardt, publicista de tendencia populista, que obtuvieron
amplia popularidad.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

estadísticos... ¡pero sólo en lo que concierne al aumento del número de


cooperativas! No ata los datos de la estadística alemana que se refieren a la
concentración de la producción lechera "cooperativista" en manos de las grandes
haciendas capitalistas (véase más arriba, pág. 242**). ¡Los David no ven estos datos
en la estadística de la que hacen uso!
** Ibíd., págs. 225-228. —Ed.

"Los campesinos daneses organizados en cooperativas —dice David— han superado


incluso a las granjas privadas de los grandes propietarios de tierras." Sigue un
ejemplo: una cita tomada del 46° informe del Laboratorio experimental, en el que se
habla de que la mantequilla de las cooperativas es de mejor calidad que la de los
terratenientes. Y David agregar "Estos resultados los obtuvieron campesinos que en
otros tiempos sólo fabricaban en sus pequeñas haciendas mantequilla de calidad
inferior, por la que recibían apenas la mitad del precio que cobraban los grandes
propietarios. Con la particularidad de que en este caso se trata esencialmente de
campesinos pequeños y medios (la cursiva es de David). En 1898 había en Dinamarca
179.740 vaquerías; de ellas, sólo 7.544 (el 4 por ciento) tenían 30.o más vacas; 49.371
(el 27,82 por ciento) poseían de 10 a 29 vacas, y 122.589 (el 68,97 por ciento) tenían
menos de 10 vacas. De este último grupo, más de la mitad, exactamente 70.218 —
lo cual equivale al 39,85 por ciento del total— sólo tenían de 1 a 3 vacas, o sea,
pertenecían a pequeñas haciendas. Que una mayoría considerable de las pequeñas
haciendas campesinas están adheridas a las cooperativas, lo demuestra el hecho de
que en 1900, año en que había en Dinamarca 1.110.000 vacas lecheras, se entregaba
a las cooperativas la leche de 900.000 vacas aproximadamente" (pág. 424).
240

Así argumenta el sabio David. Elude los datos exactos acerca de la distribución de
vacas por hacienda en los distintos grupos, pues le resulta desagradable tomarlos en
consideración. Pero por las cifras sueltas que cita, ya se ve que tergiversa
enteramente con ellas la verdadera situación. Si se compara el número total de vacas
con la división de las vaquerías según el número de cabezas de ganado que poseen,
resulta el siguiente cuadro, sin duda aproximado*, pero que en términos generales
refleja la realidad:
* Estas cifras son aproximadas, porque, en primer lugar, el número de vacas corresponde al año 1900 y el de haciendas a 1898;
en segundo lugar, porque ha sido necesario establecer en forma aproximada el número de vacas por grupo de haciendas, ya
que David no da. cifras exactas. Para la parte correspondiente a las grandes haciendas, hemos tomado una cifra inferior a la
real: 7.544 haciendas, cada una de las cuales posee 30 ó más vacas. De esto resulta, aun tomando la cifra mínima, es decir, 30
vacas por hacienda, 7.544 x 30 = 226.320 vacas. Hemos tomado la cifra inferior, pues de otro modo las dimensiones de las
pequeñas haciendas se acercarían en exceso a los límites mínimos de los grupos, y no a los máximos.

Nº de
Nº de
vacas Nº de
hacien
Dinamarca que vacas por
das
poseen hacienda
(miles)
(miles)
Haciendas con 1-3 vacas 70 100 1,43
" 4-9 " 52 250 4,81
" 10-29 " 49 550 11,22
" 30 y más " 8 200 25,00
Total 179 1.100 6,14

De estas cifras se deduce, ante todo, que la concentración de la ganadería lechera


en Dinamarca es muy alta: 750.000 vacas de 1.100.000, es decir, más de dos terceras
El problema agrario y los "críticos de Marx"

partes del total, pertenecen a las grandes haciendas, a 57.000 ganaderos, de


179.000, o sea, a menos de una. tercera parte del número total de ganaderos. Es
indudable que estas haciendas no pueden prescindir del empleo de mano de obra
asalariada, pues poseen 10 y más vacas. David "no ha advertido", por consiguiente,
que en este país la ganadería alcanza importantes proporciones; no se puede juzgar
a los daneses por la cantidad de tierra que poseen. David "no ha advertido" que la
enorme mayoría de las pequeñas haciendas representa aquí, como ocurre siempre
y en todas partes en la agricultura capitalista, una proporción insignificante de la
producción global. Los pequeños ganaderos son 70.000, es decir, casi el 40 por
ciento, pero sólo poseen una undécima parte del número total de vacas.
241

En segundo lugar, las cifras citadas revelan que en Dinamarca, lo mismo que en
Alemania, son los capitalistas, en lofundamental, quienes gozan de los beneficios que
proporcionan las cooperativas. Si de 1.100.000 vacas se entrega a las lecherías la
leche de 900.000, ello indica que 200.000 vacas quedan al margen de los "beneficios"
de la venta por intermedio de las cooperativas. Estas vacas pertenecen sobre todo a
los ganaderos más pequeños, pues por los datos de Alemania hemos visto que sólo
el 0,3 por ciento de las haciendas con menos de 2 hectáreas ingresa en las
cooperativas lecheras, mientras que entre las haciendas con 100 hectáreas y más esa
proporción se eleva al 35,1 por ciento. Todo hace suponer, por lo tanto, que los
pequeños ganaderos (70.000, con 100.000 vacas) son los que menos gozan de los
beneficios de la venta por intermedio de las cooperativas.
El ejemplo de Dinamarca viene a desmentir de medio a medio las afirmaciones de
David, pues demuestra que las haciendas predominantes en la producción lechera
no son las pequeñas ni las medianas, sino las grandes. Para infundir un poco de vida
a estas cifras y cuadros inanimados y mostrar el carácter de clase de la agricultura
burguesa (completamente echado al olvido por ese obtuso pequeño burgués que es
David), mencionaremos un hecho destacado de la historia del movimiento obrero de
Dinamarca. En 1902, los propietarios navieros daneses rebajaron los salarios de los
fogoneros. Estos respondieron con una huelga. El sindicato único de los obreros
portuarios se solidarizó con ellos, y también declaró el paro. Pero... no se consiguió
que la huelga fuera general, que se extendiera a todos los puertos del país. "No se
logró que el puerto de Esberg (en la costa occidental de Dinamarca, importante para
el comercio con Inglaterra), de enorme significación para la exportación de los
productos agropecuarios daneses, se incorporase a la huelga, pues las cooperativas
agrícolas danesas declararon que estaban dispuestas a enviar inmediatamente a
todos ios miembros suyos que fuesen necesarios para cargar los buques; los
campesinos daneses no permitirían que se paralizase la exportación de sus
productos."*
* Emil Helms. Die sozialdemokratische und gewerkschaflliche Bewegung in Dänemark (El movimiento socialdemócrata y sindical
en Dinamarca.-Ed.), Leipzig, 1907, S. 138.
242

Las cooperativas danesas, pues, se pusieron de parte de los patronos navieros contra
los obreros e hicieron fracasar la huelga. Se comprende muy bien, como es natural,
que los granjeros capitalistas, dueños de 10 y más vacas, apoyaran a los mismos
capitalistas contra los obreros. Lo único que no se comprende es que escritores como
David, que ocultan la lucha de clases, se titulen socialistas.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

En cuanto a la combinación de las haciendas rurales con la producción industrial


(fabricación de azúcar, destilerías, etc.), David comete un error idéntico al del señor
Bulgákov. A semejanza del profesor ruso, el "sabio" oportunista alemán ¡copió
sencillamente los cuadros estadísticos de la encuesta alemana, sin pensar a qué se
refieren! Kautsky afirma que la producción azucarera es un ejemplo de gran industria
agrícola. Para refutarlo, al igual que Bulgákov, David menciona cifras demostrativas
de que el número de haciendas pequeñas que combinan la agricultura con la
producción industrial es superior al de las grandes (págs. 406, 407 y 410 del libro de
David). El sabio estadístico olvida que hay más haciendas pequeñas que grandes. En
lugar de establecer la proporción de haciendas que tienen una producción
combinada, en comparación con la cifra total de haciendas del grupo
correspondiente, copia el cuadro en que se da el porcentaje de las mismas por
grupos, en comparación con su total. Antes señalé en detalle este error del señor
Bulgákov (véanse págs. 237 y 238*). Sólo me resta decir que E. David, tan
escrupuloso como Bulgákov en cuanto al rigor científico, no se ha molestado de la
misma manera en echar una ojeada a los datos relativos a la proporción de la tierra
que los capitalistas dedican al cultivo de la remolacha azucarera.
* Véase el presente volumen, págs. 218-220. —Ed.
243

Hasta qué extremos cómicos llega la identidad espiritual del oportunista alemán y el
profesor liberal ruso nos lo muestra el hecho de que ambos utilizan las estadísticas
con igual despreocupación e ineptitud, además de que citan a Marx con análoga
negligencia. Lo mismo que Bulgákov, David acepta la "ley de la fertilidad decreciente
del suelo". Verdad es que intenta exponerla con ciertas limitaciones especiales y
rodearla de condiciones particulares, pero no por eso obtiene mejor resultado. Dice,
por ejemplo —en la página 476—, que "esta ley no se refiere en general a las
oscilaciones que se observan en la productividad al pasar de un nivel tecnocientífico
a otro; sólo se relaciona con las oscilaciones de la productividad en un mismo nivel
tecnocientífico". Se trata de la misma limitación a la decantada ley que señalé ai
críticar al señor Bulgákov (véase más arriba, págs. 165, 166**), y ya entonces agregué
que era una "ley muy relativa; a tal punto, que ya no se puede hablar de ley, ni de
una particularidad esencial de la agricultura".
** Ibíd., págs. 104-106. —Ed.

Sin embargo, David sigue exaltando esta ley como una peculiaridad de ia agricultura.
El resultado es un embrollo increíble, pues también en la industria, cuando se
mantienen invariables las condiciones "tecnocientíficas", son muy limitadas las
inversiones adicionales de capital.
"El atraso de ia agricultura —dice David en el capítulo final— se explica, en primer
lugar, por el conservadurismo de las fuerzas orgánicas de la naturaleza, que tiene su
expresión en la ley de las cosechas decrecientes" (501). ¡En esta conclusión ya se
arroja por la borda la tesis acabada de exponer, sobre que la "ley" no es aplicable a
los casos en que se pasa a un nivel técnico superior! El "conservadurismo de las
fuerzas de la naturaleza" no es más que el subterfugio verbal de un pequeño burgués
reaccionario, incapaz de entender las condiciones sociales que frenan de un modo
particular el desarrollo de la agricultura. David demuestra no comprender que entre
estas condiciones sociales figuran, primeramente, las supervivencias del feudalismo
en la agricultura, la falta de derechos de los braceros, etc., etc., y, en segundo
El problema agrario y los "críticos de Marx"

término, la renta de la tierra, que infla los precios y consolida las rentas elevadas en
el precio de la tierra.
244

"Creemos —escribe David— que en la actualidad la agricultura alemana no podría


obtener la cantidad necesaria de cereales con la productividad que, merced a la
producción de ultramar, se considera normal desde el punto de vista de la economía
mundial. La ley de las cosechas decrecientes no permite sin descenso de la
productividad aumentar en forma ilimitada la cantidad de productos sobre una
superficie limitada de tierra" (519; David subraya la última frase).
¡Qué se puede decir de este economista! Asevera que la "ley" de las cosechas
decrecientes se refiere exclusivamente a las oscilaciones de la productividad a un
mismo nivel tecnocientífico (476). Pero en la conclusión declara: ¡'la ley no permite
aumentar 'en forma ilimitada' la cantidad de productos"! (519). ¿¿De dónde se
deduce que la agricultura alemana no podría ser elevada al siguiente grado de "nivel
tecnocientífico", si no fuese por el obstáculo de la propiedad privada sobre la tierra,
si no fuese por el obstáculo de la elevada renta, si no fuese por el obstáculo de la
falta de derechos, el atraso y la opresión en que se encuentran los braceros, si no
fuese por el obstáculo de los exorbitantes privilegios medievales de los junkers??114
Como es natural, el apologista burgués se esfuerza por no prestar atención a las
causas sociales e históricas, que motivan el atraso» de la agricultura, y echa la culpa
al "conservadurismo de las fuerzas de la naturaleza" y a la "ley de la fertilidad
decreciente". Esta famosa ley no contiene otra cosa que apología y cerrazón mental.
245
Y para encubrir su vergonzosa retirada hacia los viejos prejuicios de la economía
burguesa, David, igual que Bulgákov, nos ofrece una mendaz alusión a Marx. ¡Cita la
misma página del tomo III de El Capital (III B., II Theil, S. 277) 115 a la que se refirió
también el señor Bulgákov! (Véase la pág. 481 del libro de David y el análisis que se
hace más arriba de lo expuesto por el señor Bulgákov, págs. 171 y 172*.)
* Véase el presente volumen, págs. 112-117. —Ed.

Lo que he dicho acerca de la honestidad científica del señor Bulgákov puede aplicarse
por entero a David. Aquél desvirtuó la cita de Marx. Este se limita a citar las primeras
palabras del mismo pasaje: "Sobre la productividad decreciente de la tierra en
inversiones sucesivas de capital, debe consultarse a Liebig" (Das Kapital, III B., II Theil,
S. 277). A la manera de Bulgákov, David tergiversa a Marx y presenta las cosas como
si ésta fuese la única indicación hecha por él. En realidad;; repetimos, toda persona
que haya leído el tomo III de El Capital (y la segunda parte del segundo tomo de
Tkeorien über den Mehrwert) sabe que lo cierto es todo lo contrario. Marx muestra
decenas de veces que los casos de descenso del rendimiento de las inversiones
adicionales de capital tienen para él la misma legitimidad y son tan posibles como los
casos de aumento de dicho rendimiento.
En la nota de la pág. 481, David promete tratar en el futuro de la relación existente
entre esta ley y la renta, así como "analizar con sentido crítico el intento de Marx de
desarrollar y extender la teoría de la renta, rechazando las razones aducidas por
Malthus y Ricardo".

114 Junkers: denominación que se daba en Prusia a los grandes propietarios agrarios de la nobleza.
115 Véase C. Marx. El Capital, t. III (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 25, parte II, pág. 302).
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Nos atrevemos a predecir que el análisis crítico de David será una repetición de los
prejuicios burgueses à la señor Bulgákov o... à la camarada Máslov. Pasemos ahora
a examinar otra tesis de David, falsa de raíz. No resulta muy agradable dedicarse a
refutar su apología o su desfiguración de las estadísticas. En la cuestión que
abordamos ahora, disponemos de algunos datos nuevos, que permiten oponer a las
teorías del filisteísmo pequeñoburgués contemporáneo un cuadro concreto de la
realidad.
246

XI
LA GANADERÍA EN LAS PEOUEÑAS Y LAS GRANDES HACIENDAS

Al defender la pequeña producción, los "críticos" o bernsteinianos se remiten con


particular frecuencia, en el problema agrario, a la siguiente circunstancia. Los
pequeños agricultores mantienen, por unidad de superficie de tierra, muchísimo más
ganado que los grandes. Por consiguiente —dicen—, los pequeños agricultores
fertilizan mejor la tierra. Sus haciendas se hallan a un nivel técnico más elevado, pues
los abonos desempeñan un papel decisivo en la agricultura moderna, y el estiércol
obtenido del ganado que poseen las haciendas es muy superior a los abonos
artificiales de cualquier otro tipo.
En su libro El socialismo y la agricultura," E. David concede a este argumento una
importancia decisiva (págs. 326, 526 y 527 de la traducción rusa). El autor escribe y
subraya: "El estiércol es el alma de la agricultura" (pág. 308), y convierte este
postulado en el fundamento principal de su defensa de la pequeña agricultura. Cita
las estadísticas alemanas, según las cuales resulta que las pequeñas haciendas
mantienen por unidad de superficie mucho más ganado que las grandes. David está
convencido de que estos datos resuelven definitivamente en su favor la cuestión
sobre las ventajas de la grande y de la pequeña producción en la agricultura.
Examinemos con más detenimiento esta teoría y el alma de estiércol de la
agricultura.
El argumento principal de David y de sus numerosos partidarios entre los
economistas burgueses es de carácter estadístico. La comparación se hace sobre la
base de la cantidad de ganado (por unidad de superficie) en las haciendas distintas
dimensiones. A la vez, se presupone tácitamente que son comparadas magnitudes
homogéneas, es decir, se da por supuesto que la misma cantidad de ganado de
determinada especie en las grandes y las pequeñas haciendas tiene, por decirlo así,
el mismo valor agrícola. Se parte de que la misma cantidad de ganado da la misma
cantidad de estiércol, de que el ganado reúne más. o menos las mismas cualidades
en las grandes haciendas que en las pequeñas, etc.
247

Es evidente que el valor probatorio del argumento que examinamos depende por
entero de la exactitud de este supuesto tácito habitual. ¿Es exacta esta tesis? Si de
las estadísticas escuetas y globales pasamos al análisis de las condiciones económicas
y sociales de la 'pequeña y grande producción agrícola tomada en conjunto, veremos
en seguida que esta tesis admite como probado algo que precisamente debe
demostrarse. El marxismo afirma que las condiciones de mantenimiento del ganado
El problema agrario y los "críticos de Marx"

en la pequeña producción (y también, como hemos visto, las condiciones de cuidado


de la tierra y de subsistencia del trabajador agrícola) son peores que las existentes
en las grandes haciendas. La economía política burguesa y, tras ella, los
bernsteinianos sostienen lo contrario: gracias al celo del pequeño agricultor, las
condiciones en que se mantiene el ganado son mucho mejores en las pequeñas
haciendas que en las grandes. Para hallar datos estadísticos que arrojen luz sobre
esta cuestión, hace falta una estadística muy distinta a la manejada por David. Es
necesario un estudio estadístico que se refiera no a la cantidad de ganado en
haciendas de distintas dimensiones, sino a su calidad. Tal estudio, y tal vez más de
uno, puede hallarse en las publicaciones alemanas de economía. Y es muy
significativo que David, que ha llenado su libro con un sinfín de citas sacadas de toda
suerte de tratados de agronomía, sin relación alguna con la cuestión, omita
precisamente los intentos, aparecidos en las publicaciones, de descubrir las
condiciones intrínsecas de la pequeña y de la gran hacienda sobre la base de
minuciosasinvestigaciones. Ahora daremos a conocer al lector uno d« esos trabajos,
inmerecidamente dejados a un lado por David.
248

Drechsler, conocido escritor alemán sobre temas. de agricultura, ha publicado los


resultados de un "estudio de estadística agrícola", del que con toda razón dice: "Tal
vez no exista otro que se pueda comparar con él por la exactitud de los resultados".
La investigación se realizó en 25 núcleos rurales de la provincia de Hannover (22
aldeas y tres haciendas de terratenientes), y en cada caso se reunieron no sólo datos
relativos a la cantidad de tierra y de ganado, si no también a la calidad de este último.
Para precisar la calidad del ganado se utilizó un método muy preciso; se determinó
el peso vivo* en kilos de cada animal "mediante una valoración, lo más exacta posible
de distintas cabezas, efectuada por personas competentes".
* David conoce perfectamente este procedimiento de los agrónomos para determinar el peso vivo de cada cabeza de ganado.
En la pág. 367 expone en detalle el peso vivo de las distintas razas de ganado destinado a la producción de carne o de leche,
del ganado bovino de labor, etc. Todos estos datos los ha tomado de los agrónomos. Pero ni siquiera se le ocurre pensar que
lo que, en general, le interesa a un economista y, en particular, a un socialista, no son las diferencias entre las razas de ganado,
sino entre tas condiciones de su mantenimiento en las haciendas pequeñas y grandes, en las haciendas "campesinas" y en las
capitalistas.
Así se lograron datos sobre el peso vivo de cada tipo de animales en haciendas de
distinta extensión. La investigación se llevó a cabo, además, dos veces: la primera en
1875 y la segunda en 1884. Drechsler publica sus datos en bruto**, por cada una de
las tres fincas de terratenientes y cada uno de los tres grupos de aldeas; las haciendas
campesinas de estas últimas están divididas en siete grupos, según la cantidad de
tierra que poseen (más de 50 hectáreas, de 25 a 50, de 12,5 a 25, de 7,5 a 12,5, de
2,5 a 7,5, de 1,25 a 2,5 y hasta 1,25 hectáreas).
** Los correspondientes a 1875 en Schriflen des Vereins für Sozial— politik, Band XXIV, S; 112 (Bäuerliche Zustände, B. III), y a
1884, en Thiel's landwirtsckaftliche Jakrbücher, Band XV, (1886) (Trabajos de la Unión de política social, t. XXIV, pág. 112
(Situación de los campesinos, t. III), y a 1884, en Anuario agrícola de Thiel, t. XV (1886). —Ed.).
249

Si se tiene en cuenta que los datos de Drechsler se refieren a 11 tipos distintos de


ganado, el lector advertirá claramente la complejidad de todos esos cuadros. Para
obtener datos resumidos, que nos permitan ver las conclusiones generales y
fundamentales, hemos dividido todas las haciendas en cinco grupos principales: a)
grandes fincas; b) haciendas campesinas con más de 25 hectáreas; c) con 7,5 a 25 ha;
d) con 2,5 a 7,5 ha, y e) con menos de 2,5 ha.
El número de haciendas en estos grupos y la cantidad de tierra que tenían en 1875 y
1884 eran los siguientes:
El problema agrario y los "críticos de Marx"

En 1875 En 1834

Nº de haciendas

Nº de haciendas
Cantidad de

Cantidad de
tierra de las

tierra de las
haciendas

haciendas
Tierra por

Tierra por
hacienda

hacienda
(En hectáreas)
a) Grandes finca» 3 689 229 3 766 255
b) Haciendas con 25
51 1.949 38 58 2.449 42
y más ha.
c) " 7,5-25 " 274 3.540 13 248 3.135 12
d) " 2,5-7,5 " 442 1.895 4,3 407 1.774 4,3
e) " menos de 2,5 " 1.449 1.279 0,88 1.109 1.027 0,92
Total 2.219 9.352 1,2 1.825 9.151 5,0

Para explicar estas cifras examinaremos ante todo el tipo económico de las
haciendas de distinta extensión. Drechsler considera que las haciendas de 7,5
hectáreas y más no pueden prescindir del trabajo asalariado. Se obtienen así (en
1875) 325 haciendas campesinas que contratan obreros. Los campesinos de todas
las haciendas de menos de 2,5 hectáreas tienen que contratarse ellos mismos como
obreros. De las haciendas de 2,5 a 7,5 hectáreas (con una superficie media de 4,3
ha), la mitad, según calcula Drechsler, puede prescindir de mano de obra asalariada,
y la otra mitad debe ceder obreros asalariados. Por consiguiente, del total de
haciendas campesinas, 325 son de carácter capitalista, 221 son pequeñas haciendas
"laborales" (como dirían nuestros populistas), que no toman ni ofrecen mano de
obra asalariada, y 1.670 son semiproletarias y se contratan como mano de obra
asalariada.
250

Lamentablemente, la clasificación de Drechsler no coincide con la de la estadística


alemana general, que considera campesinos medios a los agricultores que poseen
de 5 a 20 hectáreas. No obstante, sigue siendo un hecho indudable que la mayoría
de estos campesinos medios no pueden prescindir de la contratación de obreros. Los
campesinos "medios" alemanes son pequeños capitalistas. En cambio, los
campesinos que no toman ni suministran mano de obra asalariada constituyen una
minoría insignificante: 221 de 2.216, es decir, la décima parte.
Así pues, los grupos de haciendas que hemos clasificado según su tipo económico
pueden definirse del siguiente modo: a) grandes haciendas capitalistas; b) haciendas
capitalistas medianas (Grossbauern); c) pequeñas haciendas capitalistas; d)
pequeñas haciendas campesinas, y e) haciendas semiproletarias.
El número total de haciendas y la cantidad global de tierra de las mismas han
descendido entre 1875 y 1884. La disminución corresponde fundamentalmente a las
pequeñas haciendas: el número de las de menos de 2,5 hectáreas se redujo de 1.449
a 1.109, es decir, en 340 haciendas, o casi la cuarta parte. Por el contrario, el de las
haciendas mayores (con más de 25 hectáreas) aumentó de 54 a 61, y la cantidad de
tierra poseída pasó de 2.638 ha a 3.215 ha, lo que representa un aumento de 577
hectáreas. Por consiguiente, el mejoramiento general de la economía agrícola y la
elevación del nivel técnico de los cultivos en dicha región, que provocan el
El problema agrario y los "críticos de Marx"

entusiasmo de Drechsler, significan la concentración de la agricultura en manos de


un número decreciente de propietarios. El "progreso" expulsó de la agricultura a casi
400 dueños de haciendas, sobre un total de 2.219 (en 1884 quedaban 1.825), y elevó
la superficie media por hacienda de 4,2 a 5 hectáreas. En unos lugares, el capitalismo
concentra una rama determinada de la agricultura y desaloja a una serie de
pequeños agricultores, convirtiéndolos en proletarios. En otros lugares, el desarrollo
de la agricultura mercantil crea nuevas pequeñas haciendas (por ejemplo, la
producción lechera en las aldeas suburbanas y en países enteros que suministran
productos al extranjero, como Dinamarca). Hay lugares, por último, donde el
fraccionamiento de las haciendas medianas aumenta el número de las pequeñas. Las
estadísticas globales ocultan todos esos procesos, que requieren minuciosas
investigaciones para su estudio.
251

El progreso de la agricultura en los núcleos rurales descritos se expresó sobre todo


en el mejoramiento de la ganadería. Al mismo tiempo, disminuyó el total de cabezas
de ganado. En 1875 había 7.208 cabezas (traducidas a ganado mayor), y en 1884,
6.993. Esta reducción habría sido considerada por las estadísticas globales como un
síntoma de decadencia de la ganadería.' Pero, en realidad, la calidad del ganado
mejoró, pues si no se toma el número total de cabezas, sino su "peso vivo" general,
obtenemos 2.556.872 kilos en 1875 y 2.696.107 kilos en 1884.
El progreso capitalista de la ganadería se manifiesta no sólo en el crecimiento
numérico, sino también (y a veces en mayor medida) en el mejoramiento de la
calidad, en la sustitución del ganado peor por ganado mejor, en el aumento de los
piensos, etc.

Promedio de cabezas de ganado por hacienda


En 1875 En 1884
Ganado menor

Ganado menor
Ganado mayor

Ganado mayor
Total

Total

(Expresado en ganado mayor)


a) Grandes fincas 105 69 174 110 41 151
b) Haciendas, con 25 y más ha. 13,2 11,0 24,2 13,7 10,5 24,2
c) " " 7.5-25 ha. 5,4 3,8 9,2 4,9 4,2 9.1
d) " 2,5-7,5 ha. 2,2 1,4 3,6 2,2 1.8 4,0
e) " " menos de 2,5 " 0,3 0,6 0,9 0,4 0,7 1.1
Total 1.7 1,5 3,2 2,0 1,8 3,8
252

La cantidad de ganado en las haciendas mayores ha disminuido. En las más pequeñas


aumentó, y en progresión más rápida cuanto menores eran las haciendas. Podría
parecer que se opera un progreso de la pequeña producción y una declinación de la
grande, es decir, que se confirma la teoría de David.
Pero basta con tomar el peso medio del ganado para que esas ilusiones se
desvanezcan.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Peso medio (en kilos] de una cabeza de ganado


En 1875 En 1884

Ganado mayor

Ganado mayor
menor*
Ganado

Ganado
menor
Total

Total
a) Grandes fincas 562 499 537 617 624 619
b) Haciendas con 25 y 439 300 376 486 349
427
mi» ha
c) " " 7,5-25 409 281 356 432 322 38!
d) " " 2,5-7,5 379 270 337 404 287 352
e) " menos dt 2,5 " 350 243 280 373 261 301
Promedio 412 256 354 446 316 385
* Los distintos tipos de ganado menor han sido traducidos a ganado mayor según las normas habituales. El número de cabezas
por año y por cada uno de los 11 tipos se fija aproximadamente, pues los datos existentes no se refieren al número de cabezas,
sino sólo al peso.

La primera conclusión que se desprende de estos datos es que la calidad del ganado
es tanto mejor cuanto más grandes son las fincas. En ese sentido es enorme la
diferencia entre las haciendas capitalistas y las de los pequeños campesinos o
semiproletarios. Así, por ejemplo, en 1884 esta diferencia entre las haciendas más
grandes y las más pequeñas pasaba del doble: el peso medio de un animal era de 619
kilos en las grandes haciendas capitalistas y de 301 kilos —¡o sea, menos de la
mitad!— en las semiproletarias. Esto nos permite juzgar sobre la superficialidad de
los razonamientos de David y de sus correligionarios, cuando parten del supuesto de
que la calidad del ganado es la misma en las grandes y en las pequeñas haciendas.
253

Más arriba señalamos ya que, en general, el ganado es mantenido en peores


condiciones en las pequeñas haciendas. Ahora tenemos la confirmación práctica de
lo que decíamos. Los datos acerca del peso vivo del ganado dan una idea exacta
sobre todas las condiciones de su mantenimiento: pienso, establos, trabajo,
cuidados. Todo esto, por decirlo así, aparece resumido en los resultados que la
monografía de Drechsler expresa en forma estadística. Resulta que el "celo" con que
el pequeño campesino cuida del ganado —celo que tanto ensalzan nuestro sr. V. V.
y el alemán David— no puede compensar, siquiera sea aproximadamente, las
ventajas de la gran producción, que da productos de una calidad dos veces mejor. El
capitalismo condena al pequeño campesino a una extenuación sin fin, a un inútil
derroche de trabajo, pues a eso equivale cuidar escrupulosamente del ganado
cuando faltan recursos, cuando escasea el pienso, cuando la calidad de los animales
es mala, los establos inapropiados, etc. En sus valuaciones, la economía política
burguesa no saca a primer plano esta ruina y opresión del campesino por el
capitalismo, sino el "celo" del trabajador (que labora para el capital en las más
inicuas condiciones de explotación).
La segunda conclusión que se desprende de los datos citados es que la calidad del
ganado ha mejorado en general durante el decenio que se estudia, así como también
en todas las categorías de haciendas. Pero este mejoramiento general trajo como
consecuencia que las diferencias entre las condiciones de la ganadería en las grandes
y las pequeñas haciendas, lejos de atenuarse, se acentuaran más aún. El
mejoramiento general no niveló a las grandes y las pequeñas haciendas, sino que
profundizó el abismo entre ellas, pues las primeras se adelantan a las segundas en
El problema agrario y los "críticos de Marx"

este proceso de mejoramiento. En el cuadro se compara el peso medio por cabeza


de ganado de los distintos grupos, en los años 1875 y 1884:
254
Pao medio por
cabeza de Aumen
Aumen
ganado (en to en
to en %
kilos) kilos
1875 1884
a) Grandes fincas 537 619 + 82 + 15,2
b) Haciendas con 25 y mas ha. 376 427 + 51 + 13,6
c) " " 7,5-25 356 382 + 26 + 7,3
d) " " 2,5-7,5 337 352 + 15 + 4,4
e) " menos de 2,5 " 260 301 + 21 + 7.5
Promedio 354 385 + 31 + 8,7
El mayor mejoramiento se registra en las grandes haciendas capitalistas; siguen las
medianas; en las pequeñas haciendas campesinas es insignificante, y muy exiguo en
las demás. Al igual que la inmensa mayoría de los agrónomos que escriben sobre
cuestiones de economía agraria, Drechsler sólo advierte el aspecto técnico del
asunto. En su quinta conclusión del estudio comparativo de los años 1875 y 1884
dice: "Se observa un progreso muy apreciable en la ganadería*: disminuye el número
de cabezas de. ganado y mejora la calidad; el peso vivo medio por animal ha
aumentado considerablemente en cada uno de los tres grupos de aldeas**.
* Drechsler habla aquí de todo el ganado, excepto el de labor (el llamado Nutzvuth), Más adelante ofreceremos aparte los
datos relativos al ganado dé labor. La conclusión general sigue siendo la misma, independiente de los tipos o grupos de ganado
que tomemos.
** Drechsler divide las 22 aldeas en tres grupos, según su ubicación geográfica y otras condiciones económicas. Nosotros
tomamos "sólo .'los datos generales, a fin de no llenar de cifras los artículos. Las conclusiones no varían, cualesquiera que sean
los grupos de aldeas que se tomen.

Esto significa que, más o menos en todas partes (ziemlich allgemein), se ha producido
un mejoramiento sustancial de la cría de ganado, del pienso y del cuidado de los
animales". Las palabras que hemos subrayado: "más o menos en todas partes",
muestran que el autor hace caso omiso del aspecto económico-social de la cuestión;
el "más" se refiere a las grandes haciendas, y el "menos" a las pequeñas. Drechsler
no se ha fijado en ello, pues sólo presta atención a los datos relativos a los grupos de
aldeas, y no a los grupos de haciendas de distinto tipo.
255

Veamos ahora los datos que se refieren al ganado de labor, y que arrojan luz sobre
las condiciones en que se encuentran las haciendas específicamente agrícolas. Por la
cantidad de ganado de labor, las haciendas que examinamos se caracterizan por las
siguientes cifras:
Número medio de
cabezas de ganado de
labor por hacienda
1875 1884
a) Grandes fincas 27 44
b) Haciendas con 25 y más ha. 4,7 5,5
c) 7,5-25 2,1 2,4
d) 2,5-7,5 1,3 1,5
e) menos de 2,5 " 0,07 0,16
Promedio 0,7 1,0

Por lo tanto, las haciendas semiproletarias (menores de 2,5 hectáreas, que en 1884
eran 1.109, de un total de 1.825) carecen en su abrumadora mayoría de ganado de
labor. Tampoco se las puede considerar haciendas agrícolas en el verdadero sentido
de la palabra. En todo caso, no es posible comparar con las grandes fincas, en cuanto
El problema agrario y los "críticos de Marx"

a las condiciones de empleo del ganado de labor, las haciendas que en un 93 ó 84


por ciento no utilizan en absoluto ganado de labor. Si comparamos en este aspecto
las grandes fincas capitalistas con las pequeñas haciendas campesinas, Veremos que
en las primeras (grupo a) corresponden 132 cabezas de ganado de labor a 766
hectáreas de tierra, mientras que en las últimas (grupo d) hay 632 cabezas para 1.774
hectáreas (en 1884), es decir, que las primeras tienen aproximadamente una cabeza
de ganado de labor por cada seis hectáreas y las últimas una por cada tres. Está claro
que las pequeñas haciendas gastan el doble en mantener el ganado de labor. La
pequeña producción implica un fraccionamiento de los recursos técnicos y, en
consecuencia, un despilfarro de trabajo.
256

Una de las causas de este fraccionamiento es la necesidad que tienen las pequeñas
haciendas de recurrir al empleo de ganado de labor de peor calidad; concretamente,
al empleo de vacas en los trabajos agrícolas. La proporción de vacas sobre el total de
cabezas de ganado de labor era la siguiente:
En 1875 En 1884
a) Grandes fincas — —
b) Haciendas con 25 y
— 2,5%
más ha.
c) " 7,5-25 ha. 6,3% 11,4%
d) " 2, 57,5 ha. 60,7% 64,9%
e) " menos de 2,5 ha. 67,7% 77.9%
Promedio 27,0% 33,4%

Esto indica con claridad que el empleo de vacas para las labores agrícolas va en
aumento, y que estos animales constituyen el principal ganado de labor en las
haciendas de los semiproletarios y de los pequeños campesinos. David se inclina a
considerar tal fenómeno como un progreso, al igual que Drechsler, quien adopta un
punto de vista enteramente burgués y que en sus conclusiones dice: "Gran número
de pequeñas haciendas han pasado a utilizar vacas como ganado de labor, lo cual es
para ellas más adecuado". Esto es "más adecuado" para los pequeños agricultores
porque es más barato. Y es más barato porque el ganado de labor de mejor calidad
se sustituye con otro peor. Elprogresode los pequeños campesinos que tanto
entusiasma a los Drechsler y a los David puede compararse con el progreso de los
tejedores manuales en vías de extinción, que pasan a emplear materiales cada vez
peores y utilizan los desechos de la producción fabril.
El peso medio de las vacas utilizadas como ganado de labor era en 1884 de 381 kilos*,
mientras que los caballos de labor pesaban 482 y los bueyes 553 kilos, como
promedio.
* El peso medio de las vacas no utilizadas para las labores agrícolas era de 421 kilos.
Este último tipo de ganado de labor, el más vigoroso, representaba en 1884 más de
la mitad de todo el ganado de labor de los grandes agricultores capitalistas, cerca de
la cuarta parte del de los capitalistas medianos y pequeños, menos de la quinta parte
del de los pequeños campesinos y menos de la décima parte del de los
semiproletarios. Por consiguiente, cuanto más grande es la finca, mejor es la calidad
del ganado de labor.
257
El problema agrario y los "críticos de Marx"

En 1875 En 1884
a) Grandes fincas 554 598
b) Haciendas con 25 y mas ha. 542 537
c) " " 7,5-25 488 482
d) " " 2,5-7,5 404 409
e) " " menos de 2,5 " 377 378
Promedio 464 460
El peso medio la calidad del ganado de labor. En realidad, en las grandes haciendas
capitalistas observamos una considerable mejora, y en todas las demás una
estancación o empeoramiento. La diferencia entre la gran producción y la pequeña,
en lo que respecta a la calidad del ganado de labor, también aumentó de 1875 a
1884. El paso de las pequeñas haciendas al empleo de vacas como ganado de labor
se ha convertido en Alemania en un fenómeno general*. Y nuestros datos muestran,
con exactitud documental, que este fenómeno significa un empeoramiento de las
condiciones de la producción agrícola, un aumento de la miseria de los campesinos.
* Véase sobre esto el capitulo VIII: Estadísticas generales de ¡a agricultura alemana. (Véase el presente volumen, págs. 201-
214. —Ed.)

Para terminar este examen de los datos contenidos en la monografía de Drechsler,


haremos el cálculo de la cantidad y el peso de todo el ganado por unidad de
superficie, es decir, el cálculo que David efectúa sobre la base de la estadística
agrícola alemana en general:
258

A 1 ha. de tierra corresponde


Cabezas de
ganado de
Peso de todo el
todo upo
ganado en kilos
(reducidas a
sanado mayor)
1875 1884 1875 1884
a) Grandes fincas 0,77 0,59 408 367
b) Haciendas con 25 y mas ha. 0,63 0,57 238 244
c) " " 7,5-25 0,71 0,72 254 277
d) " " 2,5-7,5 0,85 0,94 288 328
e) " " menos de 2,5 " 1,02 1,16 286 355
Promedio 0,77 0,76 273 294

David se limita en sus cálculos a los datos sobre el número de cabezas de ganado por
hectárea. En nuestro ejemplo, al igual que en la agricultura alemana en conjunto,
esos datos acusan una disminución de la cantidad de ganado por unidad de superficie
en las grandes haciendas. En 1884, por ejemplo, a las haciendas semiproletarias
correspondía exactamente el doble de ganado por hectárea que a las grandes
haciendas capitalistas (1,18 contra 0,59). Pero ahora ya sabemos que semejante
cálculo equipara cosas que no admiten comparación. Lo que muestra la verdadera
correlación entre las haciendas son los datos relativos al peso del ganado: la gran
producción también se halla a este respecto en mejores condiciones, ya que al tener
el máximo de ganado (en peso) por unidad de superficie, cuenta asimismo, por
consiguiente, con el máximo de abonos. Por eso, la conclusión de David, sobre que
las pequeñas haciendas están, en conjunto, mejor abastecidas de abonos, se halla
en flagrante contradicción con la realidad. Por añadidura, es preciso tener en cuenta
que nuestros datos, en primer lugar, ño comprenden los abonos artificiales, cuya
adquisición sólo está al alcance de los agricultores acomodados, y, en segundo lugar,
que la comparación del ganado por su peso equipara el ganado mayor y el menor;
El problema agrario y los "críticos de Marx"

equipara, por ejemplo, los 45.625 kilos de peso de 68 cabezas de ganado de una gran
hacienda con los 45.097 kilos de 1.786 cabras de pequeñas haciendas (en 1884). En
la práctica, la superioridad de las grandes haciendas en cuanto a la disponibilidad de
estiércol para abono es mucho mayor de lo que muestran nuestras cifras*.
* Recordemos las ya mencionadas indicaciones de Klawki (cap. VI) (véase el presente volumen, pág. 175. —Ed.): "El estiércol
que obtienen los pequeños agricultores es de calidad inferior: la paja de los cereales es más corta y en su mayor parte sirve de
alimento al ganado (lo cual significa otro empeoramiento de la calidad del pienso), y se utiliza menor cantidad de paja para el
lecho del ganado".
259

Resumiendo: con la frase de que "el estiércol es el alma de la agricultura", David ha


soslayado las relaciones económico-sociales en la hacienda específicamente
ganadera y ha desvirtuado por completo la cuestión.
En la agricultura capitalista, la gran producción tiene una enorme superioridad sobre
la pequeña, tanto por la calidad del ganado en general como por la del ganado de
labor en particular, y también por las condiciones de mantenimiento del ganado y su
mejora y empleo para la obtención de abonos.

XII
EL "PAÍS IDEAL" DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LOS ADVERSARIOS DEL
MARXISMO EN EL PROBLEMA AGRARIO**
** Este artículo es un capítulo (el XII) del trabajo del autor titulado El problema agrario y los "críticos de Marx", que forma parte
de su libro, recientemente publicado, El problema agrario, parte I (San Petersburgo, 1908). Un retraso accidental en el envío
de este capítulo impidió incluirlo en dicho libro. Por eso, todas las referencias que figuran en esta parte corresponden al libro
indicado.

Las relaciones agrarias y los métodos que se aplican en la agricultura en Dinamarca


ofrecen extraordinario interés para un economista. Ya hemos visto*** que E. David,
el representante del revisionismo que más se destaca en las publicaciones
contemporáneas sobre el problema agrario, utiliza a menudo el ejemplo de las
asociaciones agrícolasdanesas y de los cultivos de los (supuestos) "pequeños
campesinos" daneses.
*** V. Ilín. El problema agrario, parte I, artículo El problema agrario y los "críticos de Marx", capítulos X-XI. (Véase el presente
volumen, págs. 233-259. —Ed.)
260

Heinrich Pudor, cuyo trabajo aprovechó David, llama a Dinamarca el "país ideal de
las cooperativas agrícolas"*. También en Rusia, los portavoces de las ideas liberales
populistas recurren con no menos frecuencia al ejemplo de Dinamarca como "carta
de triunfo" contra el marxismo y a favor de las teorías que sustentan la viabilidad de
las pequeñas haciendas en la agricultura; basta señalar el discurso del liberal
Herzenstein en la I Duma y el del populista Karaváev en la II Duma116.
* Doctor Heinrich Pudor. Das landwirtschaftliche Genosscnschaflswesen im Auslande. I B. Lpz., 1904, S. V (Las cooperativas
agrícolas en el extranjero, t. I, Leipzig, 1904, pág. V. —Ed.). Pudor es un enemigo encarnizado del marxismo.

116 Duma de Estado: institución representativa que el Gobierno zarista se vio obligado a convocar a raíz de la
Revolución de 1905. Formalmente, la Duma de Estado era un organismo legislativo, pero, en la práctica, carecía de
todo poder efectivo. Las elecciones a la Duma no eran directas, ni iguales ni generales. Los derechos electorales de
las clases trabajadoras y de las naciones no rusas que poblaban Rusia hallábanse fuertemente restringidos, y una
parte considerable de los obreros y campesinos carecían de todo derecho electoral.
En la I Duma de Estado (abril-julio de 1906) y en la II Duma (febrero-junio de 1907) tenían mayoría los demócratas
constitucionalistas y los grupos afines a ellos.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

En comparación con otros países europeos, en Dinamarca observamos, en efecto, la


máxima difusión de la "pequeña" hacienda "campesina" y la mayor prosperidad de
una agricultura que ha sabido adaptarse a las nuevas exigencias y a las nuevas
condiciones del mercado. Si la "prosperidad" de la pequeña agricultura es posible en
países con producción mercantil," entonces, Dinamarca es de todos los países
europeos el que, sin duda, se encuentra en este aspecto en la mejor situación. Por
eso ofrece doble interés conocer en detalle su régimen agrario. En el ejemplo de
todo un país veremos qué procedimientos utiliza el revisionismo en el problema
agrario y cuáles son los rasgos verdaderos y fundamentales del sistema agrario
capitalista en el país capitalista "ideal".
La estadística agrícola de Dinamarca está organizada según el modelo de otros países
europeos. Pero en algunos rubros proporciona datos más detallados y cifras mejor
estudiadas, lo cual permite analizar algunos aspectos que comúnmente quedan en
la sombra. Comenzaremos por los datos generales acerca de la división de las
haciendas por grupos, según la cantidad de tierra. Reduciremos los hartkorn, medida
agraria habitual en Dinamarca, a hectáreas, teniendo en cuenta, según las
indicaciones de la estadística agraria danesa, que diez hectáreas equivalen a un
hartkorn*.
* Danmarks Statistik. Statistiks Aarbog,8-de aargang, 1903,p, 31 (Estadística de Dinamarca. Anuario de Estadística, año 8,
1903, pág. 31. —Ed.). Todos los datos que se citan a continuación se refieren a Dinamarca pro¬
261

La estadística agrícola danesa proporciona datos sobre la distribución de las


haciendas en 1873, 1885 y 1895; las divide en los siguientes once grupos: sin tierra;
con menos de 0,3 hectáreas (más exactamente: con menos de l¡32 de hartkorn); de
0,3 a 2,5 ha; de 2,5 a 10; de 10 a 20; de 20 a 40; de 40 a 80; de 80 a 120; de 120 a
200; de 200 a 300, y de 300 o más hectáreas. A fin de no distraer demasiado la
atención del lector, fusionaremos algunos de estos grupos para formar los seis más
grandes (véase el cuadro de la pág. 262. —Ed.).
De estas cifras se desprende ante todo una conclusión básica, que siempre omiten
la economía política burguesa y los revisionistas que la siguen: la inmensa mayoría
de las tierras de Dinamarca se encuentra en manos de agricultores que explotan sus
haciendas al modo capitalista. No puede caber la menor duda de que no son sólo los
dueños dé 120 y más hectáreas quienes explotan sus haciendas con ayuda de
obreros asalariados; también lo hacen así quienes poseen 40 y más hectáreas. Estos
dos grupos superiores representaban en 1895 sólo el 11 por ciento del total de
haciendas, pero en sus manos se hallaba concentrado el 62 por ciento de las tierras,
es decir, más de tres quintas partes. Las haciendas grandes y medianas, de
organización capitalista, son la base de la agricultura danesa. Cuanto se dice sobre
el "país campesino" y las "pequeñas haciendas" es pura apología burguesa, y un
falseamiento de los hechos por distintos ideólogos del capital, con diploma y sin él.
Aquí es preciso advertir que en Dinamarca, lo mismo que en otros países europeos
donde la agricultura está ya enteramente organizada al modo capitalista, la
proporción que en el conjunto de la economía nacional corresponde a los grupos
superiores, capitalistas, cambia bastante poco con el tiempo.
262
El problema agrario y los "críticos de Marx"

1873 1885 1895

Nº de Nº de Nº de
% Tierra (ha) % % Tierra (ha) % % Tierra (ha) %
hacien. hacien. hacien.
Sin tierra 31.253 13,3 — — 35.329 13,6 — — 32.946 12,4 — —

Hasta 2,5 ha. 65.490 27,9 54.340 1,5 82.487 31,8 62.260 1.7 92.656 34,8 63.490 1,8
2,5-10 " 65.672 27,9 333.760 9,1 67.773 26,2 345.060 9,5 66.491 25,0 341.020 9,4
10-40 " 41.671 17,7 928.310 25,5 43.740 16,9 966.850 26,5 44.557 16,8 981.070 26,8
40-120 " 29.288 12,5 1.809.590 49,6 27.938 10,8 1.722.820 47,1 27.301 11,3 1.691.950 46,4
120 y más " 1.856 0,7 522.410 14,3 1.953 0,7 551.530 15,2 2.031 0,7 568.220 15,6
Total 235.230 100,0 3.648.410 100 259.220 100 3.648.520 100 265.982 100 3.645.750 100

263

En 1873, el 13,2 por ciento de las granjas capitalistas poseían el 63,9 por ciento de
toda la tierra, y en 1885, estas cifras eran 11,5 y 62,3 por ciento, respectivamente.
Tal estabilidad de la gran agricultura debe ser tenida en cuenta siempre cuando se
trate de comparar los datos relativos a distintos años, pues en las publicaciones se
observa con harta frecuencia que mediante estas comparaciones, concernientes a
cambios de detalle, se disimulan los rasgos fundamentales de una formación
económico-social dada.
Al igual que en otros países europeos, la masa de pequeñas haciendas representa en
Dinamarca un papel insignificante dentro de la producción agrícola global. El total de
haciendas con menos de 10 hectáreas constituía en 1895 el 72,2 por ciento del
conjunto de haciendas, pero poseía sólo el 11,2 por ciento de las tierras. En esencia,
esta correlación se mantiene invariable en 1885 y 1873. Las pequeñas haciendas
pertenecen con frecuencia a semiproletarios: como hemos visto, esto lo ha.
demostrado sin— lugar a dudas la estadística alemana en lo que se refiere a las
haciendas de menos de dos hectáreas y también, en parte, a las de menos de cinco
hectáreas. Más adelante, al presentar las cifras de la cantidad de ganado en las
haciendas de los distintos grupos, veremos que no es posible hablar de una
independencia efectiva, ni de una agricultura con cierta estabilidad, con respecto a
la masa de esos famosos representantes de la "pequeña hacienda". El 47,2 por ciento
de las haciendas, es decir, casi la mitad, pertenece a proletarios o a semiproletarios
(sin tierra o con menos de 2,5 hectáreas), y el 25 por ciento de ellas, o sea, una cuarta
parte más (de 2,5 a 10 hectáreas), corresponde a pequeños campesinos indigentes:
tal es la base de la "prosperidad del capitalismo agrícola en Dinamarca. Lógicamente,
en un país con una ganadería comercial muy desarrollada, los datos relativos a la
cantidad de tierra sólo permiten formarse un juicio muy general, basado en totales
globales. Mas los datos sobre la ganadería, en los que nos detendremos a
continuación, no hacen sino reforzar, como advertirá el lector, las conclusiones
extraídas.
264

Examinemos ahora cómo se modificó de 1873 a 1895 en Dinamarca la distribución


de la tierra entre las grandes y las pequeñas haciendas. De primera intención, salta
a la vista la acentuación típicamente capitalista de los casos extremos, y la
disminución de las haciendas medianas. La proporción de haciendas agrícolas (es
decir, sin contar las que carecen de tierra) aumenta entre las más pequeñas (con
menos de 2,5 ha); pasa del 27,9 por ciento en 1873 al 31,8 en 1885 y al 34,8 en 1895.
Este porcentaje disminuye en todos los grupos medios, y sólo se mantiene invariable
El problema agrario y los "críticos de Marx"

(0,7 por ciento) en el grupo superior (con 120 y más ha). En lo que respecta a la
proporción de tierra, aumenta en las haciendas más grandes de 120 y más hectáreas:
del 14,3 al 15,2 y al 15,6 por ciento en los tres años indicados; se eleva también
aunque en forma menos sensible, en las haciendas campesinas medianas (de 10 a 40
hectáreas: 25,5, 26,5 y 26,8 por ciento), a la vez que se reduce la parte
correspondiente al número total de haciendas de este grupo; en las de 2,5 a 10
hectáreas crece asimismo en forma irregular (9,1, 9,5 y 9,4 por ciento), y aumenta
permanentemente en las haciendas más pequeñas (1,5, 1,7 y 1,8 por ciento).
Tenemos, por consiguiente, una tendencia muy manifiesta al crecimiento en las
haciendas más grandes y en las más pequeñas. Para apreciar con más claridad este
fenómeno, debemos tomar las dimensiones medias de las haciendas de cada grupo
en los distintos años. He aquí los datos respectivos:
Dimensiones medias de las
haciendas (en hectáreas)
1873 1885 1895
Haciendas con
0,83 0,75 0,68
menos de 2,5 ha
2,5-10 " 5,08 5,09 5,13
10-40 22,28 22,08 22,01
40-120 61,00 61,66 61,97
" 120 y más 281,40 282,30 279,80
Promedio 15,50 14,07 13,70
265

Vemos, pues, que en la mayoría de los grupos son muy estables las dimensiones de
las. haciendas. Las oscilaciones son insignificantes: del 1 al 2 por ciento (por ejemplo,
279,8 a 282,3 hectáreas, o 22,01 a 22,28 hectáreas, etc.). La única excepción la
constituyen las haciendas más pequeñas, que indudablemente se fraccionan: de
1873 a 1885 disminuye en un 10 por ciento (de 0,83 a 0,75) la extensión media de
estas haciendas (con menos de 2,5 hectáreas), y lo mismo de 1885 a 1895. El
aumento del total de haciendas se produce en Dinamarca manteniéndose casi
invariable la cantidad total de tierra (que de 1885 a 1895 sufre incluso una ligera
disminución). Conviene señalar que la mayor parte del aumento corresponde a las
haciendas más pequeñas. Así, el total de haciendas se elevó de 1873 a 1895 en
30.752, mientras que el número de las menores de 2,5 hectáreas creció en 27.166.
Se comprende que, en tales condiciones, la disminución de la superficie media de
todas las haciendas de Dinamarca (15,5 ha en 1873, 14,1 en 1885 y 13,7 en 1895)
significa en realidad, única y exclusivamente, el fraccionamiento de las haciendas
mas pequeñas.
El fenómeno que señalamos resulta aún más evidente si tomamos un
fraccionamiento más pequeño de los grupos. En el prefacio a la estadística agraria
danesa de 1895 (Danmarks Statistik, etc. Danmarks Jordbrug, 4-de Raekke, Nr. 9,
litra C*), los autores ofrecen el siguiente cuadro de las variaciones del número de
haciendas por grupos (véase el cuadro de la pág. 266. —Ed.).
* Estadística de Dinamarca, etc. La agricultura danesa. Serie 4, núm. 9, letra C.- Ed.

Por lo tanto, aumenta el número de las haciendas minúsculas, que se dedican a


cultivos especiales o son "haciendas" de obreros asalariados.
Conviene destacar esta conclusión, porque la "ciencia" apologista académica es
proclive a considerar la disminución de la superficie media de todas las haciendas en
general como el triunfo de la pequeña producción agrícola sobre la grande.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

266

% de aumento o
disminución
de 1885 de 1873 a
a 1895 1885
Haciendas con 300 y más ha + 4,2 +5,0
" 200-300 ha 0 + 6,1
" 120-200 " + 5,2 + 5,1
" 80-120 " - 1,5 - 2,1
" 40-80 " - 2,4 - 5,0
" 20-40 " + 1,0 + 3,6
" 10-20 " + 2,8 + 6,5
" 2,5-10 " - 1,9 + 3,2
" 0,3-2,5 " + 2,1 + 17,8
" 0--0,3 " + 25,1 + 37,9

En realidad, lo que vemos es el progreso de la agricultura en más amplia escala, la


estabilidad de las dimensiones de las haciendas en todos los grupos, a excepción del
más pequeño, y el fraccionamiento de estas últimas, el cual debe atribuirse a la
decadencia y el empobrecimiento de la pequeña producción agrícola. La otra
explicación posible, el paso de la agricultura, en el riguroso sentido de la palabra, a
la ganadería, no puede aplicarse a todas las haciendas minúsculas, porque se
produce, como veremos ahora, en todos los grupos. Para apreciar las dimensiones
de las haciendas de los agricultores en un país como Dinamarca son mucho más
importantes los datos relativos a la ganadería que los referentes a la superficie de la
tierra, pues en una misma extensión puede haber haciendas de distintas
dimensiones, en los casos en que la ganadería y la producción lechera se desarrollan
con particular rapidez.
Como se sabe, este fenómeno es muy frecuente en Dinamarca. La "prosperidad" de
la economía agropecuaria danesa depende sobre todo de los rápidos progresos en
la ganadería comercial, con la consiguiente exportación a Inglaterra de productos
lácteos, carne, huevos, etc. Aquí nos encontramos con la solemne declaración de
Pudor, sobre que Dinamarca "debe el colosal ascenso de su producción lechera, ante
todo, a la descentralización de su ganadería y hacienda pecuaria" (l. c, pág. 48; la
cursiva es de Pudor). Nada tiene de extraño que Pudor —quien revela un espíritu de
auténtico mercachifle en todas sus concepciones, y que, además, deja ver que no
comprende en absoluto las contradicciones capitalistas— se permita tergiversar los
hechos de esa manera. ¡Pero sí es muy sintomático que siga sus pasos, sin el menor
sentido crítico, el pequeño burgués David, quien sólo por un malentendido puede
figurar entre los socialistas!
267

En realidad, es precisamente Dinamarca la que nos muestra con particular relieve la


concentración de la ganadería en un país capitalista. Pudor pudo llegar a la
conclusión opuesta sólo a causa de su extrema ignorancia y de la desfiguración de
los fragmentos estadísticos que cita en su libelo. Presenta cifras —que David repite
con el mayor servilismo— sobre la división de todas las haciendas ganaderas de
Dinamarca según el número de cabezas de ganado, y llega a la conclusión de que el
39,85 por ciento del total de haciendas con ganado poseen sólo de 1 a 3 cabezas;
luego sigue el 29,12 por ciento con 4 a 9 cabezas, etc. Esto prueba, afirma, que la
mayoría de las haciendas son "pequeñas", que hay "descentralización", etc.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

En primer lugar, las cifras que ofrece son erróneas. Hay que señalarlo, porque Pudor
declara con jactancia que su trabajo contiene los "últimos" datos estadísticos y, por
su parte, los revisionistas "refutan el marxismo" apoyándose en los ignaros
escritorzuelos burgueses. En segundo lugar —y esto es lo principal—, el método
utilizado por los Pudor y los David en su argumentación es repetido con demasiada
frecuencia por nuestros demócratas constitucionalistas y populistas, por lo cual
merece que le prestemos atención. Conforme a este método dé razonamiento, se
llegaría inevitablemente a la conclusión de que en los países capitalistas más
avanzados tiene lugar la "descentralización" de la industria, ya que, siempre y en
todas partes, la proporción de las empresas minúsculas y pequeñas es la máxima, en
tanto que es insignificante la de las grandes empresas. Los Pudor y los David olvidan
un "detalle": que la mayor parte de la producción está concentrada en un reducido
número de grandes empresas.
268

Según el último censo, del 15 de julio de 1898, la distribución efectiva de todo el


ganado bovino en Dinamarca era la siguiente*:
* Danmarks Statistik. Statistik Tabelvaerk. Femte Raekke, litra C, N 2, Kreaturholdet d. 15 juli 1898. Kobenhavn, 1901
(Estadística de Dinamarca. Tablas estadísticas. Serie 5, letra C, núm. 2. La ganadería en el 15 de julio de 1898. Copenhague,
1901. —Ed.).

Cabezas de
Haciendas % ganado %
bovino
Con 1 cabeza de 18.376 10,2 18.376 1,0
ganado bovino
" 2 cabezas 27.394 15,2 54.788 3,1
" 3 " 22.522 12,5 67.566 3,9
" 4—5 " 27.561 15,2 121.721 7,0
" 6—9 " 26.022 14,4 188.533 10,8
" 10— 14 " 20.375 11,3 242.690 13,9
" 15— 29 " 30.460 16,9 615,507 35,3
" 30— 49 " 5.650 3,1 202.683 11,6
" 50— 99 " 1.498 0,8 99.131 5,7
" 100—199 " 588 0,3 81.417 4,7
" 200 y más " 195 0,1 52.385 3,0
Total 180.641 100,0 1.744.797 100,0

Por estos datos vemos el papel que en el conjunto de la ganadería danesa


desempeñan las numerosas haciendas pequeñas y las pocas grandes haciendas, así
como la famosa "descentralización" de la producción en el "país ideal". Las pequeñas
haciendas, con I a 3 cabezas de ganado bovino, suman 68.292, lo que representa el
37,9 por ciento del total, y poseen 140.730 cabezas de ganado bovino, o sea, sólo el
8 por ciento de todas las existentes; casi el mismo número, 133.802 cabezas, o el 7,7
por ciento, pertenecen a 783 grandes propietarios, que constituyen el 0,4 por ciento
del total de ganaderos. Los primeros poseen, por término medio, poco más de dos
cabezas de ganado bovino, es decir, una cantidad a todas luces insuficiente, con la
cual sólo a expensas de la propia alimentación se puede sacar adelante una
ganadería comercial y vender leche, carne y derivados (recordemos el hecho notorio:
venden mantequilla y compran margarina, que es más barata, para el consumo
propio, etc.). Los segundos tienen, por término medio, 171 cabezas de ganado
bovino. Se trata de grandes granjeros capitalistas, de "fabricantes" de leche y carne,
de "líderes" del progreso técnico y de todo tipo de asociaciones agrícolas, que tanto
entusiasman a los pequeños burgueses que exaltan la "paz social".
269
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Si sumamos los pequeños dueños de haciendas a los medianos, obtendremos el total


de propietarios con 1 a 9 cabezas de ganado, o sea, 121.875, o dos terceras partes
(67,5 por ciento) del total de propietarios, con 450.984 bovinos, es decir, la cuarta
parte (25,8 por ciento) del total de cabezas de ganado. Casi el mismo número, o más
exactamente 435.616 cabezas (25 por ciento), poseen los ganaderos con 30 y más
cabezas de ganado, con la particularidad de que éstos son 7.931, o sea, el 4,3 por
ciento del total de ganaderos. ¡Bonita "descentralización"!
Reuniendo los pequeños sectores en que está dividida la estadística danesa, para
formar tres grandes grupos, resulta:
Prom
Número Cabezas de edio
de % ganado % por
haciendas bovino hacie
nda
Haciendas con 1 a 3 cabezas
68.292 37,9 140.730 8,0 2,1
de ganado bovino
Haciendas con 4 a 9 cabezas
53.583 29,6 3M.2&4 17,8 5,8
de ganado bovino
Haciendas con 10 y más
58.766 32,5 1.293.813 74,2 22,0
cabezas de ganado bovino
Total 180.641 100 1.744.797 100 9,7
Así pues, tres cuartas partes de la economía pecuaria de Dinamarca están
concentradas en manos de 58.766 ganaderos, o sea, menos de un tercio del total.
Este tercio es el que se queda con la parte leonina de las ventajas de toda la
"prosperidad" del capitalismo en la agricultura danesa.
270

Pero se debe tener en cuenta que esta elevada proporción de campesinos


acomodados y capitalistas ricos (el 32,5 por ciento, o sea, casi una tercera parte) se
obtiene en virtud de un cálculo artificial, del que son excluidos todos los agricultores
sin ganado. En realidad, la proporción es muy inferior. Como hemos visto, el censo
de 1895 fija en 265.982 el total de agricultores, mientras que el censo ganadero del
15 de julio de 1898 eleva a 278.673 la cifra total de dueños de haciendas. En relación
con esta cifra efectiva del total de agricultores, los 58.766 ricos y acomodados
representan sólo el 21,1 por ciento, es decir, sólo una quinta parte. Mientras los
"dueños de haciendas" sin tierra constituyen el 12,4 por ciento del total existente en
Dinamarca (en 1895 sumaban 32.946, de un total de 265.982), los agricultores sin
ganado* componen el 35,1 por ciento del total de agricultores de Dinamarca, o sea,
más de una tercera parte (en 1898 sumaban 98.032 de un total de 278.673). Por lo
expuesto podemos juzgar de la calidad del "socialismo" de los señores David, quienes
no reparan en que la prosperidad capitalista de la agricultura danesa se basa en la
proletarización masiva de la población rural, en la privación de los medios de
producción a la mayoría de los "dueños de haciendas".
* Más exactamente, sin ganado bovino, pues, por desgracia, la estadística danesa no da la cifra de los agricultores que no
tienen ningún tipo de ganado. Por esa estadística sólo nos enteramos del número de propietarios de cada tipo de ganado. Pero
el bovino es, sin duda alguna, la base principal de la economía pecuaria de Dinamarca.

Veamos ahora los datos que nos ofrece la estadística de conjunto de la economía
agropecuaria de Dinamarca. El censo del 15 de julio de 1898 contiene informes
detallados acerca de la cantidad de ganado en los distintos grupos de dueños de
haciendas que poseen distintas superficies de tierra. La estadística danesa establece
un número particularmente elevado de tales grupos (en total 14: sin tierra; con hasta
1/ de hartkorn; con 1/ a 1/ ; con 1/ a 1/ ; con 1/ a 1/ ; 1/ a ½ ; ½ a 1; 1 a 2; 2 a
32 32 16 16 8 8 4 4
El problema agrario y los "críticos de Marx"

4; 4 a 8; 8 a 12; 12 a 20; 20 a 30, y 30 o más), pero nosotros los reunimos en los seis
grandes grupos que ya hemos formado (véase el cuadro de las págs. 272-273.-Ed.).
271

Estos datos nos muestran ante todo el alto grado de concentración de toda la
ganadería en Dinamarca. Los grandes propietarios capitalistas, con más de 40
hectáreas, representan sólo la décima parte del total de agricultores (10,7 por
ciento), siendo dueños a la vez de más de tres quintas partes de la superficie de la
tierra (el 62,6 por ciento) y de casi la mitad del ganado: el 45,6 por ciento del total
de caballos, el 48,4 de todo el ganado bovino, el 32,7 de todas las ovejas y el 44,6 del
total de cerdos.
Si agregamos a estos agricultores capitalistas los campesinos acomodados, es decir,
los que tienen de 10 a 40 hectáreas, obtendremos algo más de una cuarta parte del
total de agricultores (el 27 por ciento), que concentra en sus manos nueve décimas
partes de toda la tierra, tres cuartas— partes del total de caballos, cuatro quintas
partes del ganado bovino, siete décimas partes de todos los cerdos y casi la mitad de
las aves de corral. La enorme mayoría de los "dueños de haciendas" —casi tres
cuartas partes del total (73 por ciento)— poseen cada uno menos de 10 hectáreas,
constituyen en su conjunto una masa proletarizada y semiproletarizada y
desempeñan un papel insignificante en la producción agropecuaria global del país.
En lo que respecta a la distribución de los distintos tipos de ganado, merecen especial
atención la cría de ovejas y la de cerdos. La primera figura entre las ramas de la
ganadería que se hallan en decadencia, y que hoy son desventajosas para la mayoría
de los países europeos debido a las condiciones imperantes en el mercado, a causa
de la competencia de los países de ultramar. Las condiciones en el mercado
internacional exigen que la cría de ovejas sea sustituida por otras ramas de la
ganadería. La cría de cerdos, por el contrario, figura entre las ramas más ventajosas
y en rápido desarrollo de la ganadería europea destinada al sacrificio. La estadística
nos dice que también en Dinamarca va a menos la cría de ovejas y aumenta con
particular rapidez la cría de cerdos. Entre 1861 y 1898, el ganado ovino descendió de
1.700.000 cabezas a 1,100.000. El número de bovinos se elevó de 1.100.000 a
1.700.000; el de cerdos casi se cuadruplicó: de 300.000 cabezas subió a 1.200.000.
272

La agricultura y la ganadería en Dinamarca según


Número
Hectáreas
Grupos de haciendas de % % Caballos % Vacas
de tierra
haciendas
Sin tierra 13.435 4,8 — — 1.970 0,5 3.707
Con una superficie
45.896 16,5 ? ? 2B.909 6,4 28.072
desconocida
Con menos de 2,5 ha 80.582 28,9 55.272 1.5 24.540 5,5 66.171
Con 2,5-10 63.420 22,8 323.430 8,9 54.900 12,2 175.182
" 10-40 95.519 16,3 984.983 27,0 133.793 29,8 303.244
" 40-120 27.620 9,9 1.692.285 46,4 168.410 37,5 36I.66S
" 120 y más " 2.201 0,8 588.316 16,2 36.807 8,1 129.220
Total 278.673 100 3.644.288 100 449.329 100 1,067.265
Nota. Los datos correspondientes a 1898 no coinciden con los de 1895 en lo relativo a la división de las haciendas
según la cantidad de tierra, Esto puede obedecer a los cambios ocurridos durante ese tiempo y a que los métodos
utilizados para reunir los datos hayan podido ser algo distintos. Pero la correlación entre los diferentes grupos
sigue siendo la misma.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

Pues bien, si se compara la distribución de las ovejas y de los cerdos en las pequeñas
y las grandes haciendas, aparece claramente que las primeras aplican los métodos
más rutinarios, se adaptan menos a las exigencias del mercado y demuestran gran
lentitud para restructurar su economía de acuerdo con las nuevas condiciones. En
las grandes haciendas capitalistas (de 40 a 120 hectáreas, y con 120 hectáreas y más),
se redujo considerablemente la desventajosa cría de ovejas (el 28,9 y el 3,8 por
ciento de ovejas, contra el 33-37 y el 8-12 por ciento de otros tipos de ganado). La
adaptación de las pequeñas haciendas fue menor, pues en ellas predomina aún la
cría de ovejas; por ejemplo, las haciendas con menos de 2,5 hectáreas tienen el 9,3
por ciento del total de ovejas, contra el 6-5 por ciento de otros tipos de ganado.
Poseen el 8,1 por ciento de todos los cerdos, o sea, una proporción menor que la de
ovejas. Los capitalistas, en cambio, tienen el 35 por ciento y el 9,6 por ciento,
respectivamente, o sea, una proporción mayor de cerdos que de ovejas.
273

el censo del 15 de julio de 1898


% Total de ganado% Ovejas % Cerda % Ava de corral %
bovino
0,3 4.633 0,3 8.943 0,8 8.865 0,8 220.147 2.5
2,6 42.150 2.4 42.987 4,0 42.699 3,7 780.585 83
6,2 88.720 5,1 99.705 9,3 94.656 8,1 1.649.452 13,8
16,4 247.618 14,2 187.460 17,5 191.291 16,4 I.B71.242 21.4
28,5 515.832 29,6 383.950 35,7 303.863 26.4 1.957.726 22,3
33,9 639.563 36.6 310.686 28,9 409.294 35,0 1.996.595 22,8
12,1 206.281 11,8 40.682 3,8 112.825 9,6 289.155 3,3
100 1.744.797 100 1.074.413 100 1.168.493 100 8.766.902 100
El censo de 1895 tiene en cuenta, además de las 3.645.750 hectáreas de tierra clasificadas, hectáreas no
clasificadas. El grupo de haciendas "con una superficie desconocida" (1898) comprende en lo fundamental
haciendas de los grupos inferiores, como lo evidencia la cantidad de ganado.

La agricultura capitalista puede adaptarse mucho mejor a las exigencias del' mercado
internacional. En cuanto al campesino, también hoy pueden aplicársele las palabras
de Marx: el campesino se convierte en comerciante e industrial sin tener las
condiciones en las cuales se puede ser un verdadero comerciante y un verdadero
industrial117. El mercado impone a cualquier agricultor, como condición ineludible,
que se someta a las nuevas circunstancias y se avenga pronto a ellas. Pero sin capital,
esa rápida adaptación es imposible. Por ello, en el capitalismo la pequeña hacienda
está condenada irremisiblemente a la máxima rutina y atraso y a la mínima
adaptación al mercado.
Para que se tenga una idea más concreta de la verdadera fisonomía económica de
esta masa de indigentes y de la pequeña minoría acomodada, aportaremos los datos
relativos al promedio de tierra y ganado en las haciendas de los distintos grupos. Es
natural que la economía política burguesa (y los señores revisionistas) oculte las
contradicciones del capitalismo; la economía política socialista tiene el deber de
explicar la diferencia, en tipos de haciendas y en nivel de vida, entre los prósperos
agricultores capitalistas y los pequeños agricultores indigentes.

117 Véase C.. Marx. El Capital, t: III (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 25, parte II, pág. 377).
El problema agrario y los "críticos de Marx"

274

Corresponde, por termino medio, a una hacienda

ganado bovino

Aves de corral
Hectáreas

Caballos

Total de

Cerdos
Ovejas
Vacas
Grupos de haciendas

Sin tierra — 0,1 0,3 0,3 0,7 0,7 16,4


Con una superficie ? 0,6 0,6 0,9 0,9 0,9 17,0
desconocida
Con menos de 2,5 ha 0,6 0,3 0,8 1,1 1,2 1,2 20,4
2,5-10 5,1 0,9 2,7 3,9 2,9 3,0 29,5
10-40 21,6 2,9 6,6 11,3 8,4 6,8 43,0
40-120 61,3 6,1 13,8 23,1 11,2 14,9 72,4
120 y más 267,3 16,7 58,7 93,7 18,5 51,2 131,3
Promedio 13,1 1,6 3,8 6,3 3,9 4,2 31,5
Estos datos muestran con evidencia que los tres grupos inferiores, que constituyen
la mitad del total de haciendas, están integrados por campesinos pobres.
Predominan los "dueños" de haciendas que carecen de caballos y de vacas. Sólo en
el grupo con menos de 2,5 hectáreas corresponde por hacienda una cabeza entera
de ganado bovino, ovino y porcino. Es evidente que no cabe pensar siquiera que esta
mitad del total de haciendas pueda obtener beneficios de la ganadería destinada a
la producción de leche y carne. Para esta mitad, la prosperidad de la agricultura
danesa es sinónimo de supeditación a los grandes agricultores, de necesidad de
buscar "ingresos auxiliares", lo que implica vender en una u otra forma su propia
fuerza de trabajo, de vivir eternamente en la miseria y con la hacienda
semiarruinada.
Por supuesto, esta conclusión es válida sólo en lo que se refiere al conjunto de 'estas
haciendas pobres. Sobre la base de la estadística agrícola alemana, francesa y rusa,
hemos señalado ya que entre los agricultores que poseen una pequeña extensión de
tierra hay grandes ganaderos, cultivadores de tabaco, etc. La diferenciación es más
profunda de lo que permiten suponer los datos de la estadística danesa. Mas esta
diferenciación, al destacar en cada grupo una minoría insignificante de haciendas
con cultivos especiales, no hace más que aumentar la miseria y las necesidades de la
mayoría de los agricultores pertenecientes a los grupos pobres.
275

Por los datos expuestos vemos, además, que tampoco se puede calificar de más o
menos acomodada y firmemente asentada en el aspecto económico la situación en
que se halla el grupo de pequeños campesinos con 2,5 a 10 hectáreas. Recordemos
que este grupo abarca 63.000 haciendas, es decir, el 22,8 por ciento del total, y que
a cada una le corresponden, por término medio, 0,9 caballos. Los que carecen de
caballos probablemente utilizan vacas como tracción animal, con lo que empeoran
las condiciones de la agricultura (roturación menos profunda) y de la ganadería
(debilitamiento del ganado vacuno). El promedio de vacas por hacienda es de 2,7.
Aunque se reduzca la cantidad de leche y carne que consume la familia del agricultor
—lo cual constituye un indicio directo de la más amarga necesidad—, con ese
número de vacas sólo se pueden vender muy pocos productos. La participación de
estas haciendas —con 2,7 vacas y 3,0 cerdos cada una, por término medio— en la
"prosperidad" de la venta "nacional" de leche y carne a Inglaterra, tiene que ser
forzosamente ínfima. Con haciendas de estas proporciones, la comercialización de la
agricultura y la ganadería significa que la familia se priva de una parte de los
El problema agrario y los "críticos de Marx"

productos esenciales, que su alimentación empeora, aumentan sus necesidades, y,


como las ventas se efectúan en pequeñas partidas, es decir, en la forma más
desventajosa, no puede disponer de un fondo para los gastos de emergencia. Por
consiguiente, en las condiciones que actualmente imperan en los países capitalistas,
la economía natural del pequeño campesino sólo puede vegetar e ir declinando en
una agonía dolorosa, pero en ningún caso prosperar. El "truco" de la economía
política burguesa y revisionista consiste en que no se estudian especialmente las
condiciones en que se encuentra el tipo de las pequeñas haciendas situadas por
debajo del tipo "medio" (el agricultor danés "medio" posee 1,6 caballos y 3,8 vacas),
que representan la inmensa mayoría de la totalidad de haciendas.
276

Además de que no se estudia en particular este tipo de haciendas, se pasa en silencio


sobre él, al amparo de datos referidos exclusivamente a las cifras "medias", al
aumento general de la "producción" y de la "venta", y se calla el hecho de que sólo
los agricultores acomodados, que constituyen una pequeña minoría, pueden dar
salida ventajosa a sus productos.
Únicamente en los agricultores que tienen de 10 a 40 hectáreas vemos la cantidad
de ganado que hace posible la "prosperidad". Pero estas haciendas sólo representan
un 16 por ciento del total. Y aun es dudoso que, poseyendo por término medio 21,6
hectáreas de tierra, puedan prescindir por completo del trabajo asalariado. Dado el
carácter altamente intensivo de la agricultura danesa, es muy probable que las
empresas de esa magnitud no puedan valerse sin la labor de braceros o jornaleros.
Por desgracia, las estadísticas danesas y la mayoría de los que escriben sobre la
agricultura de Dinamarca mantienen un punto de vista completamente burgués y no
investigan el problema del trabajo asalariado, cuáles son las dimensiones de las
haciendas que requieren su empleo, etc. Por el censo danés de oficios de 1901, sólo
nos enteramos de que en el grupo de los "jornaleros" y otros asalariados figuran
60.000 hombres y 56.000 mujeres, es decir, 116.000 de los 972.000 habitantes del
campo que aparecen clasificados por su situación en la producción. No disponemos
de datos que nos permitan determinar si estas decenas de miles de obreros
asalariados (además de los cuales hay pequeños campesinos que trabajan a jornal
en "ocupaciones auxiliares") son contratados tan sólo por los 30.000 grandes
agricultores capitalistas (27.620 con 40 a 120 hectáreas y 2.201 con más de 120
hectáreas) o si también, en parte, trabajan para los campesinos acomodados, que
poseen de 10 a 40 hectáreas.
Poco es lo que se puede añadir a lo dicho sobre los dos grupos superiores, los
"30.000" de arriba de la agricultura demesa: el carácter capitalista de su agricultura
y ganadería aparece claramente ilustrado en las cifras ya citadas al principio.
277

Finalmente, los últimos datos que la estadística agrícola danesa aborda y analiza en
parte y que ofrecen un interés general, se refieren al problema de si la ganadería se
descentraliza o se concentra a la par que se desarrolla esta base principal de la
"prosperidad" de nuestro "país ideal". La estadística de 1898, ya mencionada, aporta
datos comparativos, de extraordinario interés, con el año 1893, y en lo tocante a uno
de los tipos de ganado —verdad es que el principal—, o sea, a todo el ganado bovino,
también podemos hacer una comparación entre los datos de 1876 y 1898.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

De todas las ramas de la ganadería, la cría de ganado porcino fue la que más progresó
en Dinamarca durante el período comprendido entre 1893 y 1898. En este lapso, el
número de cerdos se elevó de 829.000 a 1.168.000, o sea, en un 40 por ciento,
mientras que el de caballos sólo aumentó de 410.000 a 449.000, el de cabezas de
ganado bovino pasó de 1.696.000 a 1.744.000 y el de ovejas disminuyó. ¿Quién se
benefició principalmente con este gigantesco progreso de los agricultores daneses,
agrupados en innumerables cooperativas? Los autores de la estadística de 1898
contestan a esta pregunta al comparar los datos correspondientes a los años 1893 y
1898. Los propietarios de cerdos están divididos en cuatro grupos: grandes
haciendas, con 50 y más porcinos; haciendas semigrandes, con 15 a 49; haciendas
semipequeñas, con 4 a 14, y pequeñas haciendas, con 1 a 3. De acuerdo con esta
clasificación, los autores de la estadística dan los siguientes datos (véase el cuadro
de la pág. 278. —Ed.).
Estos datos nos muestran con claridad un proceso de rápida concentración de la
ganadería. Cuanto más grandes son las haciendas, tanto mayor es la ventaja que
obtienen del "progreso" de la ganadería.
1893 1898 Aumento o Distribución
disminución del número
Número de Número de en % del de cerdos (en
número de %)
Grupos de haciendas
Haciendas

Haciendas

Haciendas

Cerdos

1893

1898
Cerdos Cerdos

Con 50 y más cabezas 844 79.230 1.487 135.999 76,2 71.7 9,6 11,6
" 15-49 20.602 350.277 30.652 554.979 48,2 56,4 42,3 47,5
" 4-14 38.357 211.668 50.668 282,642 32,1 33,4 25,5 24,2
" 1-3 108.620 187.756 108,544 194,873 0,3 3,8 22,6 16,7
Total 166.623 829.131 191.551 1.168.493 13,6 40,9 100 100
En las grandes fincas el aumento del ganado fue de un 71,7 por ciento; en las
semigrandes, de un 58,4 por ciento; en las semipequeñas, de un 33,4 por ciento, y
en las pequeñas, tan sólo de un 3,8 por ciento. El incremento de riqueza corresponde
en su mayor parte a la reducida minoría de "los de arriba". El aumento total del
número de cerdos en cinco años fue de 339.000 cabezas, de las cuales 261.000, .o
sea, más de tres cuartas partes, corresponden a las haciendas grandes y
semigrandes, que en conjunto suman 32.000 (¡de un total de 266.000 a 277.000!).
En la ganadería de este tipo la pequeña producción es desplazada por la grande: en
cinco años aumentó la parte correspondiente a las grandes haciendas (del 9,6 al 11,6
por ciento) y de las semigrandes (del 42,3 al 47,5 por ciento), y disminuyó la de las
semipequeñas (del 25,5 al 24,2 por ciento) y más aún la de las pequeñas (del 22,6 al
16,7 por ciento).
Si en lugar de la estadística ordinaria de superficies se pudiese obtener una
estadística de la economía agrícola que tradujera las proporciones de la producción
con la misma exactitud con que el número de cabezas de ganado expresa* las
proporciones de la economía ganadera, no cabe duda de que también aquí
podríamos apreciar el proceso de concentración, que niegan los profesores
burgueses y los oportunistas.
* Más arriba mostramos, según los datos de Drechsler, que el ganado tiene más peso en las grandes fincas. Por consiguiente,
también en este caso la estadística global atenúa la concentración.
El problema agrario y los "críticos de Marx"

279

Todavía es mayor el interés que ofrecen los datos sobre el total de cabezas de ganado
bovino, con la particularidad de que podemos completar la comparación que los
autores de la estadística de 1898 establecen entre los años 1893 y 1898, añadiendo
los datos del censo del 17 de julio de 1876 (Danmarks Statistik. Statistik Tabelvaerk,
4-de Raekke, litra C. Nr. 1. Kreaturholdet d. 17 juli 1876. Kobenhavn, 1878*). He aquí
los datos respectivos de estos tres años (véase el cuadro de la pág. 280.-Ed.).
* Estadística de Dinamarca. Tablas estadísticas. Serie 4, letra C, núm. 1. La ganadería en el 17 de julio de 1876. Copenhague,
1878. —Ed.

Estos datos, que se refieren a un período más largo y a un tipo más importante de
ganado, nos muestran, con la misma evidencia que los anteriores, el proceso de la
concentración capitalista. El incremento de la economía pecuaria de Dinamarca, el
desarrollo de la ganadería, es un progreso casi exclusivo de las grandes haciendas
capitalistas. De 1876 a 1898, el ascenso de la ganadería representó en total un
aumento de 424.000 cabezas, de las cuales 76.000 corresponden a las explotaciones
con 50 y más cabezas de ganado, y 303.000 a las que poseen de 15 a 49, es decir,
que estas 38.000 haciendas de los grupos superiores alcanzaron un aumento de
379.000 cabezas, lo que representa casi 9/10 partes del aumento global. No cabe
imaginar un cuadro más elocuente de la concentración capitalista.
El total de haciendas con ganado bovino se elevó de 1876 a 1898 en 12.645 (de
167.996 a 180.641), es decir, en un 7,5 por ciento, mientras que en el período
comprendido entre 1880 y 1901 (o sea, en un lapso algo más breve) la población de
Dinamarca pasó de 1.969.039 habitantes a 2.449.540**, lo que representa un
aumento del 24,4 por ciento. Es evidente que el número relativo de "poseedores",
esto es, de los que tienen ganado, se ha reducido.
** La población urbana constituía en 1880 el 28 por ciento, y en 1901, el 38 por ciento.
280

Aumento o disminución Distribución de las


1876 1893 1898
en % cabezas de
De 1876 a De 1893 a ganado bovino en
Número de Número de Número de
1893 1898 %
Grupos de Nº de Nº de
ganado bovino

ganado bovino

ganado bovino
Cabezas de

Cabezas de

Cabezas de

haciendas
Haciendas

Haciendas

Haciendas

ganado bovino

ganado bovino
Cabezas de

Cabezas de
Hacienda

Hacienda

1876

1893

1898

Con 50 y
más 1.634 156.728 2.209 221.667 2.281 232.933 35,2 41,4 3,3 5,1 11,8 13,0 13,4
cabezas
" 15-49 " 24.096 514.678 35.200 793.474 36.110 818.190 46,1 54.1 2,6 3,1 39,0 46,8 46,8
" 4-14 " 64.110 504.193 72.173 539.301 73.958 552.944 12,5 6,9 2,5 2,5 38,2 31,8 31,7
" 1-3 " 78.156 144.930 70.218 141.748 68.292 140.730 10,2 2,2 2,7 0,7 11,0 8,4 8,1
Total 167.996 1.320.529 179.800 1.696.190 180.641 1.744.797 7,0 28,4 0,5 2,9 100 100 100

281

La menor parte de la población pertenece a la categoría de los propietarios. El


número de los más modestos (con 1 a 3 cabezas de ganado) experimenta un
continuo descenso absoluto. El de los semipequeños (con 4 a 14 cabezas) aumenta
con suma lentitud (+ 12,5 por ciento de 1876 a 1893, y + 2,5, por ciento de 1893 a
1898) y va a la zaga del crecimiento de la población. Sólo en la gran ganadería
capitalista se observa un efectivo y rápido incremento, con la circunstancia de que,
El problema agrario y los "críticos de Marx"

de 1876 a 1893, las haciendas semigrandes aumentan en número a ritmo más


acelerado que las grandes, en tanto que de 1893 a 1898, las más grandes son las que
más avanzan.
Basándonos en los datos de 1876 y 1898, si tomamos la categoría máxima de
haciendas, la de los propietarios de 200 y más cabezas de ganado bovino, veremos
que en 1876 su número era de 79 (el 0,05 por ciento del total de ganaderos), con
18.970 bovinos (el 1,4 por ciento del total de cabezas de ganado bovino), mientras
que en 1898 ese número aumenta a más del doble: 195 (o el 0,1 por ciento del total),
y poseen en conjunto 52.385 bovinos (el 3,0 por ciento del total). El número de los
propietarios más grandes se ha duplicado con creces, y casi se ha triplicado su
producción.
El desplazamiento de la pequeña producción por la grande es constante de 1876 a
1898. La proporción de las pequeñas haciendas disminuye sin cesar: del 11,0 por
ciento en 1876 al 8,4 por ciento en 1893 y al 8,1 por ciento en 1898. También se
reduce de continuo, aunque con más lentitud (38,2-31,8-31,7 por ciento), la
proporción de las haciendas medianas. En cuanto a las semigrandes, su proporción
aumentó de 1876 a 1893, pasando del 39,0 al 46,8 por ciento, pero de 1893 a 1898
se mantiene al mismo nivel. Sólo las más grandes haciendas experimentaron un
aumento ininterrumpido, desplazando a todos los demás grupos (11,8-13,0-13,4).
282

A medida que las condiciones para la economía pecuaria se vuelven más favorables,
el desarrollo y el progreso de la ganadería comercial son más rápidos y se intensifica
el proceso de concentración capitalista. Por ejemplo, en la región de Copenhague,
que en 1880 contaba con 234.000 habitantes, y con 378.000 en 1901, la venta de
carne, leche y sus derivados estaba, por supuesto, mejor asegurada. Los agricultores
de esta región tenían más ganado bovino que los demás agricultores de Dinamarca,
tanto en 1876 como en 1898: respectivamente poseían, por término medio, 8,5 y
11,6 cabezas, cuando el promedio de todo el país en esos mismos años fue de 7,9 y
9,7. También en esta región, que es la que ofrece condiciones más favorables para el
desarrollo de la ganadería, vemos que el proceso de concentración se produce con
la máxima intensidad.
He aquí los datos de esta región, correspondientes a los años 1876 y 1898, segúnlos
grupos establecidos más arriba:
1876 1898
Número de Número de
Cabezas Cabezas
Hacie de Hacie de
ndas ganado ndas ganado
bovino bovino
Con 50 y más
cabezas 44 4.488 86 9.059

" 15-49 1.045 22.119 1.545 35.579


" 4-14 2.011 16.896 1.900 14.559
" 1-3 2.514 4.468 1.890 3.767
Total 5.614 47.971 5.421 62.964
¡En 22 años disminuyó incluso el número absoluto de propietarios en esta región! La
riqueza ganadera se concentró en un número más reducido de propietarios. Al cabo
de 22 años, los agricultores pequeños y medianos disminuyen en número, y poseen
menos cabezas de ganado. Las haciendas semigrandes aumentaron su ganado en un
El problema agrario y los "críticos de Marx"

50 por ciento (de 22;000 a 35.000 cabezas). En las grandes, éste se duplica con creces.
Entre los grandes agricultores con 200 y más bovinos, en 1876 había dos que tenían
437 bovinos, y en 1898, 10, con 2.896.
283

Los esfuerzos de todos los Pudor, David y demás lacayos voluntarios e involuntarios
del capital por mejorar las condiciones de venta, impulsar el agrupamiento de» los
agricultores en asociaciones y fomentar el progreso técnico de la ganadería y de la
agricultura pueden dar un solo resultado: que en todo el país y en todas las ramas
de''la agricultura se produzca cuanto antes una situación análoga a la existente en la
región de Copenhague, es decir, que la producción siga concentrándose con
extraordinaria rapidez en manos de los capitalistas, que la población vaya siendo
expropiada y se proletarice, que disminuya el número de propietarios con respecto
a la población total, que aumente la proporción de los que el capitalismo desarraiga
del campo para hacerlos ir a la ciudad, etc.
En resumen: el "país ideal" desde el punto de vista de los adversarios del marxismo
en el problema agrario nos muestra con la máxima nitidez (pese al nivel todavía bajo
y a la insuficiente elaboración de las estadísticas económico-sociales) la estructura
agraria capitalista, las acusadas contradicciones capitalistas en la agricultura y la
ganadería, la creciente concentración de la producción agrícola, el desplazamiento
de la pequeña producción por la grande, la proletarización y la miseria de la inmensa
mayoría de la población rural.
----------------
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero

285

CONGRESO DE "UNIFICACION" DE LAS ORGANIZACIONES DEL POSDR EN


EL EXTRANJERO
21 Y 22 DE SEPTIEMBRE (4 Y 5 DE OCTUBRE) DE 1901118

286

1
DISCURSO DEL 21 DE SEPTIEMBRE (4 DE OCTUBRE)
(ACTA TAQUIGRÁFICA)

Camaradas:
Comenzaremos por el punto del cual depende el éxito de este congreso.
Como representante de Iskra, considero necesario referirme a la historia de nuestras
relaciones con otras organizaciones. Desde el primer momento, Iskra adoptó una
posición absolutamente independiente, reconociendo únicamente los vínculos
ideológicos con la socialdemocracia rusa, y actuó a instancias de muchos camaradas
que se hallan en Rusia. Ya en su primer número, Iskra declaró que dejaría a un lado
las divergencias sobre problemas de organización surgidos en el seno de la Unión de
Socialdemócratas Rusos119, y que asignaba la mayor importancia a su posición de
principios*.

118 El Congreso de "Unificación", celebrado en Zurich el 21 y 22 de septiembre (4-5 de octubre) de 1901, fue un intento

de unificar las organizaciones socialdemócratas rusas en el extranjero sobre una plataforma de principios marxistas.
Estuvieron replantadas en este congreso la sección de la organización de Iskra y Zariá en el extranjero, la organización
Sotsial-Demokrat (que incluía el grupo Emancipación del Trabajo), la Unión de Socialdemócratas Rusos en el
Extranjero, el Bund y el grupo Borbá. La convocación del congreso fue precedida de una conferencia preliminar de
representantes de dichas organizaciones, celebrada en junio de 1901 en Ginebra. En esta conferencia se adoptó una
resolución como base de principios para el entendimiento y la labor conjunta, resolución que censuraba el
oportunismo en todas sus manifestaciones y matices. El acercamiento iniciado debía ser formalizado oficialmente en
el Congreso de "Unificación". Pero los artículos de los dirigentes de la Unión, publicados en septiembre de 1901 en el
núm. 10 de Rabóchee Delo, las enmiendas y adiciones a la resolución de la Conferencia de Ginebra, introducidas por
los representantes de la Unión en el congreso, mostraron que la Unión seguía sustentando posiciones oportunistas.
Los representantes de Iskra y de la organización Sotsial-Demokrat dieron lectura a una declaración y abandonaron el
congreso. Lenin asistió al Congreso de "Unificación" e intervino con el nombre de Frey. Fue la primera intervención
pública de Lenin entre los social— demócratas rusos en el extranjero.
119 La Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero se fundó en 1894 en Ginebra por iniciativa del grupo

Emancipación del Trabajo, que redactaba todas las publicaciones de la Unión. El I Congreso del POSDR (marzo de
1898) reconoció a la Unión como representante del Partido en el extranjero. Más adelante predominaron en la Unión
elementos oportunistas: los "economistas" o los llamados "jóvenes' . A partir de abril de 1899, la Unión emprendió la
edición de la revista Rabóchee Delo con una Redacción formada por "economistas". El grupo Emancipación del
Trabajo se opuso a la línea oportunista de la Unión, negándose a redactar sus publicaciones.
En el II Congreso de la Unión (1900) se produjo la escisión: el grupo Emancipación del Trabajo y sus correligionarios
abandonaron el congreso y formaron una organización independiente: Sotsial-Demokrat (El Socialdemócrata). El II
Congreso del POSDR, celebrado en 1903. acordó disolver la Unión.
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero

* Véase O.C., t. 4, págs. 420-421. —Ed.

Una parte de miembros de la Unión nos propuso realizar una conferencia para llegar
a un entendimiento con las organizaciones radicadas en el extranjero. Interpretamos
esa propuesta en el sentido de que en el seno de la Unión existe un grupo que
comparte los principios enunciados por nosotros, y que, por consiguiente, se podía
confiar en que la Unión también los aceptaría. La organización revolucionaria
Sotsial— Demokrat120, pese a la existencia de las divergencias en materia de
organización, además de las de principios, dio su acuerdo. La Unión,
lamentablemente, se negó a entablar las conversaciones. Cuando apareció un nuevo
grupo de iniciadores121, la Unión accedió a negociar.
288

Como la fisonomía de la Unión era muy imprecisa y en su seno se había manifestado


una nueva corriente que tendía hacia el marxismo revolucionario, se podía confiar
en la posibilidad de llegar a un acuerdo en el plano de los principios. Iskra y el grupo
Sotsial-Demokrat dieron otra vez su asentimiento, y entonces se celebró la
Conferencia de Ginebra. Al iniciarse nuestra sesión, el camarada Kruglov leyó sin
comentarios la resolución de dicha conferencia. Ninguno de los miembros de la Unión
¿ornó la palabra para pronunciarse contra la misma.
Hacemos constar que en su número 10 Rabóchee Delo ha roto decididamente con las
tradiciones del marxismo revolucionario y ha impugnado el acuerdo de principios
elaborado en la "Conferencia de Ginebra, con cuya orientación la Unión parece estar
de acuerdo.
En vista de todo lo expuesto, mi crítica se dirigirá contra la Redacción de R. D., y no
contra la Unión en su conjunto.
Comparemos la resolución de Ginebra con los artículos del núm. 10 de R. D.
La resolución de Ginebra sorprende por la extraordinaria minuciosidad y por subrayar
puntos considerados como conocidos de todos.
El punto 1 del acuerdo de principios dice: "Puesto que reconocemos los principios
fundamentales del socialismo científico y actuamos en solidaridad con la
socialdemocracia revolucionaria internacional, rechazamos todas las tentativas de
introducir el oportunismo en la lucha de clase del proletariado, tentativas que se han
manifestado en el llamado economismo, en el bernsteinianismo, el millerandismo122,
etc.". Es evidente que en este punto hay implícita una alusión a algo; por lo visto,
existía una lucha entre el oportunismo y el marxismo revolucionario. Cualquiera que

120 La organización Sotsial-Demokrat fue creada por los miembros del grupo Emancipación del Trabajo y sus
partidarios en mayo de 1900, después de la escisión de la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero. Editó
la traducción rusa del Manifiesto del Partido Comunista y varias obras de Marx y Engels, así como algunos folletos de
Plejánov, etc. En octubre del 1901, y por sugerencia de Lenin, integró, junto con la organización de Iskra y Zariá en el
extranjero, la Liga de la Socialdemocracia Revolucionaria Rusa en el Extranjero.
121 Se trata del grupo formado en París en el verano del año 1900 y que adoptó el nombre de Borbá (Lucha) en mayo

de 1901. En un intento de conciliar dentro de la socialdemocracia rusa las tendencias revolucionaria y oportunista,
el grupo propuso la unificación de las organizaciones socialdemócratas en el extranjero, participó en la Conferencia
de Ginebra (junio de 1901) y en el Congreso de "Unificación" (octubre del mismo año). En el otoño de 1901 encarnó
definitivamente sus actividades como grupo literario independiente y anunció sus publicaciones. El grupo Borbá
tergiversó la teoría revolucionaria del marxismo y atacó los principios leninistas de la organización y la táctica de la
socialdemocracia revolucionaria rusa. Por resolución del II Congreso del POSDR (1903), el grupo Borbá fue disuelto
122 Millerandismo: corriente oportunista; debe su nombre al socialista reformista francés Millerand, que en 1899 pasó

a formar parte del Gobierno burgués reaccionario de Francia y ocupó el cargo de ministro de Comercio.
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero

sea el contenido del núm. 10 de R. D., no puede anular, en todo caso, el hecho
histórico de que la Conferencia de Ginebra se ha realizado y de que la resolución
aprobada por ella puede servir de base para la unificación. En el punto 3, por ejemplo,
la resolución de Ginebra reconoce que la socialdemocracia debe asumir el papel
hegemónico en la lucha por la democracia. Es evidente que también sobre este punto
existían antes divergencias. En su esfuerzo por apartarse del oportunismo, la
resolución llega casi hasta lo irrisorio (véase el punto "e" del párrafo 5). Por lo tanto,
existían divergencias incluso en torno a problemas tan elementales. Comparemos
ahora esta resolución con los artículos, del núm. 10 de R. D. Por desgracia, sólo
dispuse de 3 días para darles na rápida lectura.
289

Estos artículos aclaran de modo cabal la diferencia entre nuestros puntos de vista;
contienen algunas indicaciones justas dirigidas a Zariá e Iskra, que utilizaremos, pero
por el momento no es eso lo que nos interesa. Nos interesan los principios puestos
en base de los mencionados artículos. La posición de principios del núm. 10 de R. D.
echa por tierra la posición que adoptaron los delegados de la Unión en la Conferencia
de Ginebra. Es imposible conciliar estas dos posiciones. Hay que poner en claro las
divergencias que ellas implican, para saber en qué terreno se ubica la Unión y si es
posible la unificación ideológica, sin la cual carece de sentido la unificación
orgánica: no hemos buscado ni podíamos buscar una unificación de ese género. En
las págs. 32 y 33 del núm. 10 de R. D., el autor de un artículo se muestra molesto
porque se aplica a la socialdemocracia internacional la misma contraposición que
existió entre la Montaña y la Gironda123. Analicemos la Conferencia de Ginebra. ¿No
representa acaso un choque entre la Montaña y la Gironda? ¿No es acaso Iskra la
Montaña? ¿No anunció, ya en su primera declaración editorial, que no desea ninguna
unificación orgánica antes de la demarcación de los límites ideológicos? En el núm.
10 de R. D. se dice que incluso los bernsteinianos más declarados se ubican en el
terreno de los intereses de clase. La resolución se ocupa en especial del
bernsteinianismo; los delegados a la conferencia han hecho un esfuerzo enorme para
refutarlo, y resulta que ahora en los artículos del núm. 10 de R. D. se vuelve a las
andadas. ¿Qué es esto, un desafío o una burla? ¿Qué necesidad había, entonces, de
meter tanta bulla por nada? Parecería que esa gente se mofara del esfuerzo que
realizamos para elaborar una base teórica. No debemos olvidar que, sin una base
ideológica común, no se puede ni siquiera hablar de unificación. Además, en ese
mismo artículo encontramos "la promesa de ampliar aún más los límites de nuestras
divergencias. Así, por ejemplo, en la pág., 33, el autor dice: "quizá nuestras
divergencias surgen de una distinta interpretación del marxismo". Pregunto una vez
más, ¿valía la pena tanta bulla por nada?
290

El punto "c" del párrafo 4 de la resolución de Ginebra habla de la necesidad de


entablar la lucha contra todos los adversarios del marxismo revolucionario, mientras

123 La Montaña y la Gironda: dos agrupaciones políticas de la burguesía del periodo de la revolución burguesa en
Francia, a fines del siglo XVIII. Se llamaba Montaña a los jacobinos, los más decididos representantes de la clase
revolucionaria de esa época, la burguesía, que sostenían la necesidad de liquidar el absolutismo y el feudalismo. A
diferencia de los jacobinos, los girondinos vacilaban entre la revolución y la contrarrevolución, e iban por el camino
de las componendas con la monarquía. Lenin denominaba "Montaña", o jacobinos proletarios, a los socialdemócratas
revolucionarios, y "Gironda socialista" a la corriente oportunista en la socialdemocracia.
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero

que aquí se nos dice que tal vez nosotros interpretamos el marxismo de modo
distinto.
Debo señalar asimismo que todo esto va acompañado de reflexiones acerca del daño
que causa aherrojar el pensamiento, etc., etc., es decir, exactamente lo mismo que
alegan todos los bernsteinianos. Esto se planteó ya en el Congreso de Lübeck124, y
también lo repiten los jauresistas125; pero los puntos del acuerdo no se refieren para
nada a esto, ya que el acuerdo se logró explícitamente en el terreno del marxismo
revolucionario. Hasta las más débiles expresiones de crítica habrían conducido a una
ruptura completa. Nos hemos reunido para hablar sobre el contenido de las
opiniones, y no sobre la libertad de las mismas. Las referencias a los modelos
franceses y alemanes son completamente desacertadas. Los alemanes ya han
conseguido el objetivo por el que nosotros aún luchamos. Ellos tienen una
socialdemocracia unida, que ejerce el papel hegemónico en la lucha política. Pero
entre nosotros la socialdemocracia no es todavía el guía de los grupos
revolucionarios; por el contrario, se observa la animación de otras tendencias
revolucionarias. En los artículos del núm. 10 de R. D., lejos de percibirse una total
ruptura de principio con el oportunismo, por el contrario, incluso hay algo peor: una
glorificación del predominio del movimiento espontáneo. No me agarro a las
palabras. Todos nosotros, los camaradas de Iskra y del grupo Sotsial-Demokrat y yo,
prestamos atención sólo a las tendencias fundamentales de los artículos, pero esas
palabras, como dicen los alemanes, ins Gesicht scklagen*. Y en cuanto a esos puntos,
la resolución de Ginebra no puede ser más clara. Asimismo, el Partido Obrero de la
Emancipación Política de Rusia126, recientemente aparecido, se expresa en un tono
igual al de esos artículos.
* Golpean en la nariz, —Ed.
291

Préstese atención a lo que dice el artículo acerca de la famosa diferencia entre la


táctica-plan y la táctica-proceso. El autor sostiene que la táctica-plan contradice la
esencia del marxismo revolucionario, y piensa que se pueda hablar de la táctica—
"proceso", por la cual entiende un aumento de las tareas del Partido, que crecen
junto con éste. En mi opinión, eso significa simplemente no querer discutir. Hemos
gastado tanto tiempo y esfuerzos en formular determinadas tareas políticas, se ha
hablado tanto de ellas en la Conferencia de Ginebra, y ahora, de repente, nos hablan
de una "táctica-plan" y una "táctica-proceso". Para mí, esto representa el retorno al
producto específicamente estrecho del bemsteinianismo de Rabóchaya Misl,
que afirmaba que sólo se debe librar la lucha que sea posible, y que la lucha posible
es la que se libra.

124 El Congreso de Lübeck del Partido Socialdemócrata Alemán se celebró en la lucha contra el revisionismo. En su
discurso ante el congreso, Bernstein, dirigente de los revisionistas, exigió "libertad de crítica" del marxismo. El
congreso rechazó el proyecto de resolución propuesto por los partidarios de Bernstein y aprobó una moción de
censura al propio Bernstein. Por otra parte, debido a la posición conciliadora adoptada por la mayoría de los
dirigentes, el congreso no planteó el problema fundamental de que la permanencia de los revisionistas en las filas del
Partido Socialdemócrata era incompatible con los principios.
125 Jauresistas: adeptos del socialista francés J. Jaurés que encabezaba el ala derecha, reformista, del movimiento

socialista en Francia. Aparentando reclamar la "libertad de crítica", revisaban tos postulados básicos del marxismo y
propugnaban la colaboración de clase entre el proletariado y la burguesía. En 1902 fundaron el Partido Socialista
Francés, que adoptó posiciones reformistas.
126 Partido Obrero de la Emancipación Política de Rusia: organización poco numerosa, de tendencia populista, surgida

en Minsk en 1899. En varias ciudades de Rusia se formaron algunos grupos de esta organización. En el verano de 1902
sus afiliados se incorporaron al partido de los socialistas revolucionarios.
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero

En cambio, nosotros afirmamos que sólo está creciendo la deformación del


marxismo. La resolución de Ginebra dice que no se necesita ninguna etapa para pasar
a la agitación política, y de pronto aparece, después de esto, un artículo en el cual se
contrapone la "literatura de denuncias" a la "lucha proletaria". Martí— nov afirma
que los estudiantes y los liberales están en condiciones de preocuparse por sí solos
de las reivindicaciones democráticas. En cambio, nosotros creemos que toda la
originalidad de la socialdemocracia rusa consiste en que la democracia liberal no ha
tomado la iniciativa en la lucha política. Si los mismos liberales saben mejor que nadie
lo que tienen que hacer, y pueden hacerlo, a nosotros nada nos queda por hacer. El
autor, del artículo llega hasta el punto de suponer que el Gobierno, por sí mismo,
adoptará medidas administrativas y concretas.
292

En cuanto al terrorismo, todo el mundo sabe que en la Conferencia de Ginebra han


surgido algunas divergencias. Después de la conferencia, una parte de la Unión —el
Bund127— se pronunció resueltamente en su congreso contra el terrorismo.
oponernos a los ánimos terroristas". Esta es la más manifiesta declaración
oportunista...*
* Aquí se interrumpe el acta. —Ed.

Publicado por primera vez en


1946, en la 4ª edición de las "Obras"
de V. I. Lenin, I. 5
Se publica según el acta
---------------

127Bund (Unión General Obrera Hebrea de Lituania, Polonia y Rusia): partido nacionalista hebreo pequeñoburgués
de tendencia oportunista, fundado en 1897, en el congreso de grupos socialdemócratas hebreos, celebrado en Vilno;
agrupaba preferentemente a los sectores semiproletarios de los artesanos hebreos de las regiones occidentales de
Rusia. El Bund era un portador del nacionalismo y el separatismo en el movimiento obrero de Rusia.
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero

293

2
PREGUNTAS FORMULADAS A LA UNION DE SOCIAJLDEMOCRATAS RUSOS
EL 21 DE SEPTIEMBRE (4 DE OCTUBRE) DE 1901 EN EL CONGRESO DE
«UNIFICACION"

1 ¿Reconocen en principio las tres organizaciones la resolución de la Conferencia de


junio?
2. ¿Desea y puede la Unión de Socialdemócratas Rusos garantizar una organización
de la actividad literaria que haga imposibles todas las desviaciones carentes de
principios y oportunistas respecto del marxismo revolucionario, que introducen
confusión en las mentes, tan peligrosa para nuestro movimiento; que ponga fin al
coqueteo con el bernsteinianismo solapado y manifiesto y al servilismo ante las
formas elementales y la espontaneidad del movimiento, que conducen
inevitablemente a que el movimiento obrero se convierta en instrumento de la
democracia burguesa?

Publicado por primera vez


en diciembre de 1901, en
el folleto "Documentos del
Congreso de "Unificación"
Ginebra, ed. por la Liga
de la Socialdemocracia
Revolucionaria Rusa
Se publica según el texto del folleto
------------------
La lucha contra los hambientos

294

LA LUCHA CONTRA LOS HAMBRIENTOS

¡Qué asombrosa solicitud manifiesta nuestro Gobierno hacia los hambrientos! ¡Qué
larguísima circular (del 17 de agosto) ha dirigido el ministro del Interior a los
gobernadores de las provincias afectadas! Es toda una obra literaria de más de un
pliego de imprenta ordinario, que explica por boca del señor Sipiaguin toda la política
del Gobierno en el asunto del abastecimiento. Es evidente que con la publicación de
esta obra se perseguía el objetivo de impresionar a la "sociedad": vean cuan solícitos
somos, parece decir, cómo nos apresuramos a adoptar las medidas de ayuda
necesarias, cómo tratamos de prever la organización de los servicios de abastos y
todas las formas y detalles de su funcionamiento. Es preciso reconocer que la circular
del Ministerio del Interior impresiona, en efecto, no sólo por su magnitud, sino
también (si se tiene la paciencia de leerla hasta el final) por su contenido. La franca
exposición del programa gubernamental es siempre el mejor instrumento para la
agitación contra el Gobierno zarista; por eso, al mismo tiempo que hacemos llegar al
señor Sipiaguin nuestro más respetuoso agradecimiento, nos permitimos
recomendar a los demás señores ministros que procuren exponer más a menudo su
programa por medio de circulares, y que éstas se publiquen para conocimiento, de
todos.
Hemos especificado: si se tiene la paciencia de leer hasta el final la circular del señor
Sipiaguin. Para ello, es preciso armarse de no poca paciencia, ya que en sus tres
cuartas... ¡qué digo!, en sus nueve décimas partes, rebosa de la palabrería
burocrática habitual. Refrito de cosas conocidas desde tiempos inmemoriales y
repetidas centenares de veces en el "Código"128, rodeos y evasivas, descripción
detallada del ceremonial chino en las relaciones entre mandarines, magnífico estilo
oficinesco con períodos de 36 líneas y una "jerga" que nos hace padecer por nuestra
lengua materna; cuando uno se sumerge en ese encanto, le parece estar en un puesto
policíaco ruso, donde las paredes huelen a rancio, donde se siente por doquier un
hedor específico, los funcionarios —por su solo aspecto y su proceder— son la
imagen misma del más insoportable burocratismo, y las lúgubres dependencias que
se alcanza a percibir a través de las ventanas recuerdan vivamente la mazmorra.
295

El nuevo programa del Gobierno contiene tres puntos esenciales, que llaman sobre
todo la atención: primero, el reforzamiento del poder unipersonal de los
funcionarios, la preocupación por afianzar y proteger el espíritu burocrático y la
disciplina jerárquica contra el menor soplo de aire fresco; segundo, la fijación de una
escala de ayuda a los hambrientos, es decir, reglamentaciones sobre las proporciones
y el modo de cálculo de la cantidad de pan por cada familia "necesitada"; tercero, la
expresión del más terrible espanto ante la idea de que se lancen a prestar ayuda a los
hambrientos personas "sospechosas", capaces de levantar al pueblo contra el
Gobierno, y la adopción de medidas preventivas contra esa "agitación". Examinemos
con detenimiento cada uno de estos puntos.

128 El Código de Leyes del Imperio Ruso entró en vigor en 1835.


La lucha contra los hambientos

Ha transcurrido tan sólo un año desde que el Gobierno quitó la dirección del
abastecimiento a los zemstvos, para ponerla en manos de los jefes de los zemstvos y
de las asambleas de distrito (ley del 12 de junio de 1900). Pero he aquí que esta ley,
aún antes de que tuviera tiempo de entrar en vigor, es abolida por medio de una
simple circular. ¡Bastaron unos cuantos informes de los gobernadores de provincia
para que se perdiera la fe en la eficacia de dicha ley! Nada mejor para mostrar la
inutilidad de las leyes que se fabrican por hornadas en los departamentos de
Petersburgo, sin una discusión seria entre personas realmente competentes y
capaces de dar una opinión independiente, sin la intención seria de crear un orden
de cosas más acorde con el objetivo propuesto; esas leyes son dictadas sólo por la
ambición de algún ministro intrigante, deseoso de distinguirse y de evidenciar cuanto
antes su lealtad.
296

Puesto que los zemstvos no son bastante leales, ¡hay que quitarles la gestión del
abastecimiento! Pero apenas se la han quitado cuando ya resulta que los jefes de los
zemstvos y las asambleas de distrito, aunque están compuestas únicamente de
funcionarios, al parecer todavía razonan demasiado: entre los jefes de los zemstvos
hubo quizás algunos que cometieron la tontería de llamar hambre al hambre, y
tuvieron la ingenuidad de pensar que se debía combatir a ésta y no a quienes
deseaban socorrer de veras a los hambrientos; en las asambleas de distrito, algunos
funcionarios que no pertenecen al personal del Ministerio del Interior dieron
muestras de igual incomprensión ante los verdaderos objetivos de la "política
interna". Así pues, mediante una simple circular del ministro, se crea una nueva
"dirección central del distrito..." ¡no, no! no se trata de un error de imprenta, dice
"dirección central del distrito para el abastecimiento", cuya única misión consiste en
impedir que se filtren personas mal intencionadas, ideas sospechosas y actitudes
imprudentes en cuanto al abastecimiento. Por ejemplo, el ministro halla imprudente,
y por ello la prohíbe, la confección "prematura" (es decir, que no se efectúe
inmediatamente antes de la distribución de pan) de las listas de necesitados: ¡esto,
dice, despierta en la población "esperanzas exageradas"! La "dirección central del
distrito para el abastecimiento" se concentra en manos de una sola persona, y el
Ministerio recomienda para ese cargo al mariscal de la nobleza del distrito. En efecto,
éste se halla tan estrechamente vinculado al gobernador, ejerce tantas funciones
policíacas, que sin duda sabrá captar el verdadero espíritu de la política de
abastecimiento. Además, es un gran terrateniente local, distinguido con la confianza
de todos los terratenientes. Una persona así, con toda seguridad entenderá mejor
que nadie el profundo pensamiento del ministro sobre la acción "desmoralizadora"
del subsidio cuando es entregado a personas que "podrían prescindir" de él.
297

Respecto de los poderes del gobernador, el ministro lo dice desde el comienzo y lo


repite con frecuencia: el gobernador responde de todo, todos deben obedecerle, él
debe saber adoptar las medidas "especiales", etc. Si hasta el presente, en una
provincia rusa, el gobernador ha sido un verdadero sátrapa, de cuya buena voluntad
dependía la existencia de cualquier institución, y aun de cualquier persona dentro de
los límites de la provincia "a él confiada", ahora, en tal sentido, se establece un
verdadero "estado de guerra". ¡Un reforzamiento inusitado de las medidas de rigor,
a raíz de la campaña de ayuda a los hambrientos! ¡Esto sí que es verdaderamente
ruso!
La lucha contra los hambientos

Pero la intensificación de las medidas de rigor y la acentuación de la vigilancia exigen


el aumento de los gastos para el aparato burocrático. Y el ministro no lo olvida; los
señores mariscales de la nobleza de distrito, o las otras personas que tomen a su
cargo una "dirección central del distrito para el abastecimiento", recibirán en
compensación de sus gastos "una suma especial", "con respecto a cuyo monto —
añade la circular con su 'particular' jerga— Vuestra Excelencia se dignará
presentarme la correspondiente proposición". Además, para los "gastos de
tramitación de los asuntos" de los consejos de distrito se concederán 1.000 rublos
por una sola vez, para cada uno; para los gastos de oficina de las audiencias
provinciales, de 1.000 a 1.500 rublos para cada una. Las oficinas son las que van a
trabajar más, todo el trabajo consistirá en tramitaciones oficinescas; ¿cómo no
preocuparse, pues, de los gastos de oficina? Antes que nada, las oficinas. Después,
con lo que resta, atender a los hambrientos.
El señor Sipiaguin revela una perseverancia y un ingenio asombrosos para encontrar
los medios de reducir los subsidios a los hambrientos. Ante todo, exige que los
gobernadores analicen cuáles son los distritos "afectados por la mala cosecha" (la
resolución definitiva estará a cargo del propio Ministerio, pues ni en los gobernadores
se puede confiar: ¿sabrán ellos evitar las "exageraciones"?). Siguen luego las
instrucciones para los casos en que no corresponde considerar un distrito como zona
afectada:
298

1) cuando la proporción de los subdistritos damnificados no pasa de un tercio; 2)


cuando la insuficiencia de cereal es habitual y se lo compra todos los años con los
ingresos suplementarios; 3) cuando los recursos locales no alcanzan para pagar los
subsidios. Ya tenemos aquí un pequeño ejemplo de lo que son las resoluciones
burocráticas sobre los problemas de abastecimiento: ¡la misma medida para todos!
¿En cuánto se calcula la población de una tercera parte de los subdistritos?, ¿en qué
grado han sufrido?, ¿no habrán disminuido los "ingresos auxiliares" habituales, en
este año de gravísima crisis industrial? ¡Preguntas ociosas, después de las categóricas
"directrices" del Ministerio! ¡Pero todavía falta lo peor! Lo esencial es saber a quién
hay que considerar como necesitado y cuál es el monto del subsidio que debe recibir.
El señor Sipiaguin recomienda el siguiente "cálculo aproximado", que "rara vez
resulta sensiblemente exagerado" (¡lo que más tememos es la exageración; tememos
las esperanzas exageradas, los créditos exagerados! El hambre y la desocupación son
puras "exageraciones": tal es el claro sentido de todos los razonamientos
ministeriales).
Primero, mediante una molienda de prueba se establece el "promedio de la cosecha
por deciatina, en cada aldea", y después, la superficie sembrada de cada propietario.
¿Por qué no determinar también el volumen de la cosecha entre propietarios de
diferente situación económica? La cosecha de los campesinos pobres es más baja, y
el cálculo del "promedio" resulta desventajoso precisamente para los necesitados.
Segundo, se considera como no necesitado a quien recoge no menos de 48 puds de
cereal por año para toda la familia (calculando 12 puds por cada 3 adultos y 6 por
cada 2 niños). Se trata de una estimación digna del más mezquino de los kulaks:
durante los años normales, aun los campesinos más pobres consumen no 48, sino 80
puds anuales para una familia de 5 a 6 personas, como lo certifican las descripciones
de la economía campesina; en cuanto al campesino medio, consume en un año
La lucha contra los hambientos

normal hasta 110 puds de cereal para una familia de 5 personas. Esto significa que el
Gobierno del zar reduce a la mitad la cantidad de cereal realmente indispensable
para el consumo.
299

Tercero, "esta cantidad" (es decir, 48 puds por familia) —dice la circular— "se reduce
a la mitad, en virtud de que el elemento obrero constituye cerca del 50 por ciento de
la población". El Gobierno insiste obstinadamente en su norma de que la población
obrera no debe recibir subsidios, por cuanto —dice— puede obtener los medios
necesarios con su trabajo. Pero ya una vez el ministro señaló que no se debía
considerar como damnificados los distritos que de ordinario poseen fuentes de
trabajo auxiliares. ¿Por que, entonces, excluir del subsidio, por segunda vez, a la
población obrera? Todos saben que este año no sólo no hay ingresos especiales, sino
que todos los ingresos auxiliares habitúales han declinado a consecuencia de la crisis.
¡El mismo Gobierno desterró a decenas de miles de obreros desocupados de las
ciudades a las aldeas! ¡La experiencia de otros años de hambre ensena que la
exclusión de la población obrera sólo conduce a distribuir entre los niños y los adultos
un subsidio de por sí insuficiente! ¡No, el refrán "no se puede sacar dos cueros del
mismo buey" sería demasiado lisonjero para el Ministerio del Interior, que por dos
veces excluye del número de necesitados a todos los que estén en condiciones de
trabajar! Cuarto, este subsidio, insuficiente en absoluto y ya reducido a la mitad, es
reducido una vez más en 1/3, 1/5, 1/10, "en proporción al número aproximado de
campesinos acomodados que tienen reservas del año anterior, o que viven más o
menos holgadamente". ¡Esto es sacar un tercer cuero del mismo buey! ¿Qué
"holgura" o "reservas" puede tener un campesino que ha podido juntar apenas 48
puds de cereal para su familia? Los demás ingresos ya han sido contabilizados dos
veces; por añadidura, de pan solo no puede vivir ni siquiera, un campesino ruso, con
toda la miseria en que lo ha sumido la política del Gobierno, el yugo del capital y de
los terratenientes. Se imponen también otros gastos: el combustible, la reparación
de la casa, la ropa, otros alimentos, además del pan. En años normales, como se sabe
por las obras científicas en que se describe la economía campesina, hasta los
campesinos más pobres gastan más de la mitad de sus ingresos en otras necesidades,
además del pan. Si se toma en cuenta todo eso, se verá que el ministro calcula la
ayuda necesaria en cuatro o cinco veces por debajo de la necesidad real. Esto es la
lucha no contra el hambre, sino contra aquellos que desean de veras socorrer a los
hambrientos.
300

La circular termina con un ataque directo contra los benefactores privados. Suele
observarse —truena el señor Sipiaguin— que ciertos filántropos tratan de despertar
en la población "el descontento contra el orden existente y la incitan a presentar al
Gobierno exigencias que no se justifican en absoluto", desarrollan "una campaña de
agitación contra el Gobierno", etc. En rigor, estas acusaciones son falsas a todas
luces. Bien se sabe que en 1891 se hicieron circular proclamas de los "amigos de los
campesinos"129 en las que señalaban al pueblo, con acierto, quién era su verdadero
enemigo; quizás hubo otras tentativas de encender la agitación con motivo del
hambre. ¡Pero ni un solo hecho demuestra que los revolucionarios hayan realizado

129Lenin se refiere a la proclama Primera carta a tos campesinos hambrientos, editada por el grupo Voluntad del
Pueblo en 1892 con la firma "Unos mujiks bienintencionados". La proclama se tiró en una imprenta clandestina,
organizada por adeptos de Voluntad del Pueblo en Petersburgo.
La lucha contra los hambientos

propaganda encubriéndose con la beneficencia! Un sinnúmero de benefactores, y


esto es indudable, eran sólo benefactores; y si el señor Sipiaguin afirma que muchos
de ellos son "personas cuyo pasado político no es irreprochable", cabe preguntar:
¿quién puede hoy jactarse en Rusia de tener un "pasado irreprochable"? ¡Incluso
"personas de elevado rango" pagaron a menudo tributo al movimiento democrático
general en su juventud! Por supuesto, no queremos decir que la agitación contra el
Gobierno, con motivo del hambre, sea inadmisible o aun indeseable. Al contrario, la
agitación es siempre necesaria, y particularmente en época de hambre. Sólo
queremos decir que el señor Sipiaguin inventa fantasías, e intenta hacer creer que su
propio miedo y sus aprensiones son resultado de la experiencia. Queremos decir que
las palabras del señor Sipiaguin sólo prueban una vieja verdad: el Gobierno policial
teme el menor contacto de los intelectuales más o menos independientes y honestos
con el pueblo, teme cualquier palabra veraz y valiente dirigida al propio pueblo,
sospecha —con toda razón— que la sola preocupación de ayudar a satisfacer de
verdad (y no en apariencia) una necesidad, equivale a la agitación contra el Gobierno.
301

Es que el pueblo ve que los benefactores privados desean ayudarlo con sinceridad,
mientras que los funcionarios del zar tratan de impedirlo, cercenan la ayuda,
minimizan la verdadera magnitud de la miseria, entorpecen la, organización de
comedores, etc. Ahora la nueva circular exige sin rodeos que se' "sometan al control
de las autoridades" todas las donaciones y las exhortaciones a hacer otras nuevas, así
como la organización de los comedores; ¡¡exige que todos los que llegan de afuera
"se presenten" al gobernador, elijan sus ayudantes sólo con consentimiento de éste
y le informen de su actuación!! ¡El que quiera ayudar, deberá someterse a los
funcionarios policiales y al sistema policíaco, que recurre a todos los medios para
cercenar la ayuda y reducir los subsidios de manera desvergonzada! Quien no quiera
someterse a esta infamia no será autorizado a ayudar: tal es la esencia de la política
del Gobierno. El señor Sipiaguin vocifera que el hambre "es aprovechada con gusto
para sus fines criminales, por gente sospechosa en el sentido político, que se cubre
con la máscara de la ayuda al prójimo"; y toda la prensa reaccionaria, haciendo coro
al señor Sipiaguin repite este clamor (por ejemplo, Moskovskie Védomostt). ¡Qué
horror! ¡Aprovechar los sufrimientos del pueblo para fines "políticos"! Pero en
realidad, lo horrible es, por el contrario, que en Rusia toda actividad, aun la más
alejada de la política como lo es la actividad filantrópica lleva en forma inevitable a
que las personas independientes choquen con la arbitrariedad policial y con las
medidas de "represión", "prohibición", "restricción", etc., etc. ¡Lo horrible es que el
Gobierno disimule con consideraciones de alta política su vocación de Judasito 130:
quitar un pedazo de pan de la boca del hambriento, reducir a un quinto el subsidio,
prohibir a todos —salvo a los funcionarios policiales— acercarse a quienes mueren
de hambre! Por nuestra parte repetimos una vez más el llamamiento lanzado por
Iskra: ¡Organizar una campaña de denuncias contra el plan de abastecimiento del
Gobierno policíaco, desenmascarar en la prensa libre, no sometida a la censura, la
villanía de los sátrapas locales, la táctica interesada y voraz de reducción de los
subsidios, las misérrimas e insuficientes proporciones de la ayuda, la subestimación

130 Lenin aludeal protagonista de la novela Los señores Golovliov, del satírico ruso M. E. Saltikov-Schedrín; era un tipo
de terrateniente feudal llamado Judasito por su santurronería e hipocresía. El nombre de Judasito se hizo genérico
en la prensa rusa.
La lucha contra los hambientos

mezquina del hambre y la lucha bochornosa contra quienes quieren ayudar a los
hambrientos!
302

Aconsejamos a todos los que abrigan un poco de compasión sincera por quienes
sufren las consecuencias de la calamidad, que hagan conocer al pueblo el verdadero
sentido y significación de la circular ministerial. Pues sólo por la infinita ignorancia del
pueblo puede explicarse que semejantes circulares no logren provocar la inmediata
indignación general. ¡Los obreros conscientes, los que más cerca se encuentran del
campesinado y de las masas urbanas poco desarrolladas, deben tomar la iniciativa en
esta tarea de desenmascarar al Gobierno!

"Iskra", núm. 9, octubre de 1901


Se publica según el texto al periódico "Iskra"

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Respuesta al comité de San Petersburgo

303

RESPUESTA AL COMITÉ DE SAN PETERSBURGO

En el núm. 12 de Rabóchaya Misl, el Comité de San Petersburgo (Unión de Lucha) 131


publicó una nota objetando el comentario aparecido en el núm. 1 de Iskra sobre la
división de la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero. Por desgracia, sus
objeciones soslayan con todo cuidado la médula de la controversia: con tal método,
la polémica nunca podrá aclarar nada. Nosotros hemos afirmado, e insistimos en ello,
que en la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero se ha producido
precisamente una división, que la Unión se dividió en dos partes, después de que se
retiró del Congreso de 1900 una minoría considerable de sus miembros, entre ellos
el grupo Emancipación del Trabajo132, fundador de la Unión y redactor, hasta
entonces, de todas sus publicaciones. Tras la división, ninguna de las partes puede
ocupar el lugar de la vieja Unión íntegra. El Comité de San Petersburgo no intenta

131 Se trata del Comité de Petersburgo de la Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera que se encontraba
entonces en manos de los "economistas".
Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera: fue organizada por Lenin en el otoño de 1895 y agrupó a
unos veinte círculos obreros marxistas de Petersburgo. Toda su actividad se basaba en los principios del centralismo
y de una disciplina rigurosa. La organización fue dividida en grupos distritales. Los obreros más conscientes y
avanzados mantenían el enlace de estos grupos con las fábricas y talleres.
La Unión de Lucha llevó a cabo por primera vez en Rusia la fusión del socialismo con el movimiento obrero, el paso
de la propaganda del marxismo entre un pequeño número de obreros avanzados en los círculos a la agitación política
entre las vastas masas del proletariado. Dirigió el movimiento obrero vinculando la lucha de los obreros por las
reivindicaciones económicas con la lucha política contra el zarismo.
La Unión de Lucha publicó octavillas y folletos para los obreros y preparó la edición del periódico obrero político
Rabóchee Delo. El redactor de las publicaciones de la Unión de Lucha era Lenin. La Unión de Lucha extendió su
influencia fuera de Petersburgo. A iniciativa suya se efectuó la unificación de los círculos obreros en Uniones de Lucha
en Moscú, Kíev, Ekaterinoslav y en otras ciudades y regiones de Rusia.
En la noche del 8 al 9 (20 al 21) de diciembre de 1895 fue detenida gran parte de los dirigentes de la Unión, con Lenin
a la cabeza. También fue confiscado el primer número de Rabóchee Delo, que estaba preparado para la imprenta.
Lenin continuó dirigiendo la Unión desde la cárcel, ayudándola con sus consejos, enviando cartas y octavillas cifradas.
Escribió el folleto Sobre las huelgas (que hasta hoy día no ha sido encontrado) y Proyecto y explicación del programa
del Partida Socialdemócrata. En febrero de 1897, antes de partir para el lugar de confinamiento, los viejos dirigentes
de la Unión que habían salido de la cárcel organizaron una reunión conjunta de "viejos" y "jóvenes", en laque se
revelaron las discrepancias existentes en tomo a la cuestión fundamental: las tareas de la socialdemocracia en Rusia.
Los "viejos" insistían en robustecer la Unión de Lucha como organización política dirigente de la clase obrera; los
"jóvenes" sustentaban posiciones tradeunionistas, defendían la creación de mutualidades obreras de resistencia para
las huelgas, etc. La prolongada ausencia de los fundadores de la Unión de Lucha, confinados en Siberia, y en primer
término de Lenin, facilitó a los "jóvenes" la aplicación de su política. Desde el segundo semestre de 1898 la Unión de
Lucha pasó a manos de los "economistas".
132 Grupo Emancipación del Trabajo: primer grupo marxista ruso que G. V. Plejánov fundó en Ginebra, en 1883.

El grupo contribuyó con su eficaz labor a difundir el marxismo en Rusia. Tradujo al ruso, editó en el extranjero y
distribuyó en Rusia obras de Marx y Engels, popularizó el marxismo en sus publicaciones. El grupo Emancipación del
Trabajo asestó un rudo golpe al populismo, principal obstáculo ideológico que se oponía a la difusión del marxismo y
al desarrollo del movimiento socialdemócrata en Rusia. Las obras de Plejánov El socialismo y la lucha política (1883),
Contribución al desarrollo de la concepción monista de la historia (1895) y otras tuvieron gran trascendencia' en la
difusión de las ideas marxistas y en la defensa del materialismo dialéctico e histórico.
Emancipación del Trabajo estableció relaciones con el movimiento obrero internacional y, a partir del primer
Congreso de la II Internacional (París, 1889), representó a la socialdemocracia de Rusia en todos sus congresos. Pero
el grupo cometió serios errores: sobreestimación del papel de la burguesía liberal y subestimación de la capacidad
revolucionaria del campesinado como reserva de la revolución proletaria.
En el II Congreso del POSDR (1903) el grupo anunció su disolución.
Respuesta al comité de San Petersburgo

refutar esta opinión; sólo se refiere (no se sabe por qué) a Plejánov, y no a la
organización Sotsial-Demokrat, y da a entender al lector, de manera indirecta, que la
Unión de Lucha de San Petersburgo niega, en apariencia, el hecho de la división y
continúa considerando como un todo a una de las partes de la antigua Unión.
¿Qué objeto tiene iniciar una polémica, si no se desea analizar la esencia de la opinión
del adversario, ni enunciar con franqueza la propia?
304

Más aún. Hemos insistido y seguimos insistiendo en que la causa fundamental (no el
pretexto, sino la causa) de la división fue un desacuerdo de principios, a saber: la
divergencia entre la socialdemocracia revolucionaria y la socialdemocracia
oportunista. Esto sólo basta ya, digámoslo de paso, para que no sea posible
considerar lo sucedido en la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero de
otro modo que como una división de la vieja Unión. Cabe preguntar: ¿cómo encara
este asunto el Comité de San Petersburgo? ¿Se atreve a negar la existencia de una
profunda divergencia de principios entre ambas partes de la ex Unión? No lo
sabemos, pues el Comité de San Petersburgo se las ha ingeniado para formular sus
"objeciones" sin decir una palabra sobre este problema fundamental. Y una vez más
preguntamos a los camaradas de Petersburgo, y no sólo ' a los de Petersburgo: una
polémica que elude la esencia misma del asunto, ¿no corre el riesgo de degenerar en
la más desagradable querella? En general, ¿vale la pena iniciar una polémica si no se
desea, o si se juzga inoportuno examinar el problema en su esencia y dar a conocer
su opinión de manera precisa y sin reticencias?

"Iskra", núm. 9, octubre de 1901


Se publica según el texto del periódico "Iskra"

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La situación del Partido en el extranjero

305

LA SITUACIÓN DEL PARTIDO EN EL EXTRANJERO

La sección en el extranjero de la organización de Iskra se ha unido con la organización


revolucionaria en el extranjero denominada Sotsial-Demokrat, formando una sola
organización: la Liga de la Socialdemocracia Revolucionaria Rusa en el Extranjero133.
La nueva organización, como puede verse por la declaración que ha publicado, se
propone proceder a la edición de una serie de folletos de propaganda y agitación. La
Liga representa a Iskra en el extranjero. De este modo, la organización en el
extranjero de los socialdemócratas revolucionarios, dirigida por el grupo
Emancipación del Trabajo, se ha unido en forma definitiva con la organización
agrupada en torno a nuestro periódico. Como lo hizo antes, el grupo Emancipación
del Trabajo participa estrechamente en la redacción de nuestras publicaciones. La
unificación de las organizaciones revolucionarias socialdemócratas rusas en el
extranjero se llevó a cabo después de su fracasado intento de fusionarse con la Unión
de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero (que publica Rabóchee Delo). A
comienzos del verano, una conferencia integrada por representantes de las tres
organizaciones elaboró el proyecto de acuerdo. La base del acuerdo fue
proporcionada por una serie de resoluciones sobre problemas de principio, según las
cuales la Unión pondría fin a todo coqueteo con el "economismo" y el
bernsteinianismo, y reconocería los principios de la socialdemocracia revolucionaria.
Era de esperar que la unificación se hiciera efectiva, pues hasta ahora las vacilaciones
de la Unión y de su órgano Rabóchee Delo respecto de los principios eran el único
obstáculo que se oponía al acercamiento.
306

Esta esperanza no se justificó: el núm. 10 de Rabóckee Delo, aparecido


recientemente, contiene artículos editoriales dirigidos en forma explícita contra las
resoluciones elaboradas en la conferencia, con participación de los representantes
de la Unión. Evidentemente, la Unión ha dado de nuevo un viraje hacia el ala derecha
de nuestro movimiento. En efecto, en el congreso de las tres organizaciones, la Unión
introdujo, en las resoluciones mencionadas, "enmiendas" que mostraban con
claridad su retorno a los errores anteriores. A las otras organizaciones no les quedó
otro recurso que abandonar el congreso, y así lo hicieron. Por lo visto, nuestros
camaradas de la Unión no ven todavía con suficiente claridad el peligro implícito en
la posición intermedia que su organización ocupa entre el socialismo revolucionario
y el oportunismo, que hace el juego a los liberales. Tenemos la esperanza de que el
tiempo y la amarga experiencia contribuirán a convencerlos del error de su táctica.

133 Liga de la Socialdemocracia Revolucionaria Rusa en el Extranjero: organización fundada por iniciativa de Lenin en
octubre de 1901, en la que se integraron la sección extranjera de la organización de Iskra y Zariá Y 'a organización
Sotsial-Demokrat (que comprendía el grupo Emancipación del Trabajo). La Liga representaba a Iskra en el extranjero;
reclutaba a los partidarios de Iskra entre los socialdemócratas rusos que residían en el exterior, prestaba apoyo
económico al periódico, organizaba su envío a Rusia y editaba literatura marxista popular. El II Congreso del POSDR
la ratificó como la única organización del Partido en el extranjero, con derechos estatutarios de comité. Después del
II Congreso los mencheviques se infiltraron .en la Liga y comenzaron a combatir desde ella a Lenin y a los bolcheviques.
La situación del Partido en el extranjero

La tendencia, manifiesta en todo el partido, a trabajar no sólo con la idea de


desarrollar nuestro movimiento en amplitud, sino también de elevarlo
cualitativamente, es la mejor garantía de que la tan deseada unificación de todas
nuestras fuerzas se logrará bajo la bandera de la socialdemocracia revolucionaria a
cuya, causa sirve nuestro periódico.

"Iskra", núm. 9, octubre de 1901.


Se publica según el texto ¿el periódico "Isba"
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Un reglamento de presidio y condenas a trabajos forzados

307

UN REGLAMENTO DE PRESIDIO Y CONDENAS A TRABAJOS FORZADOS

¡Un "reglamento provisional" más! Sólo que esta vez no se trata de estudiantes
culpables de desobediencia, sino de campesinos culpables de padecer hambre.
El 15 de septiembre fue ratificado por el soberano, y promulgado en seguida, el
"Reglamento Provisional relativo a la participación de los habitantes de los lugares
afectados por la mala cosecha en los trabajos que se ejecutan por mandato de los
departamentos de Vías de Comunicación, Agricultura y Bienes del Estado". Cuando el
mujik ruso conozca este reglamento (desde luego, no por las publicaciones en los
periódicos, sino por su propia experiencia), verá una nueva confirmación de la verdad
que le ha inculcado la secular opresión de los terratenientes y los funcionarios:
cuando las autoridades anuncian solemnemente que al mujik se le "concede la
posibilidad de participar" en cualquier asunto, grande o pequeño, ya sea en el pago
del rescate de tierras del terrateniente o en los trabajos públicos en caso de hambre,
eso significa que le aguarda una nueva plaga de Egipto.
En efecto, el reglamento provisional del 15 de septiembre da la impresión, por todo
su contenido, de ser una nueva ley punitiva, una disposición complementaria del
Código Penal. En primer lugar, la organización misma y la ejecución de los trabajos
son rodeadas de tal cúmulo de "precauciones" y de complicaciones burocráticas,
como si se tratara de insurrectos o de presidiarios a quienes se envía a trabajos
forzados, y no de campesinos que padecen hambre.
308

Cualquiera creería que nada hay más simple que organizar esos trabajos: las
instituciones de los zemstvos y otras reciben los recursos necesarios y contratan a los
obreros para construir carreteras, desbrozar bosques, etc. En circunstancias
corrientes así se organizan los trabajos de esa índole. Pero esta vez se establece un
procedimiento especial: el jefe del zemstvo indica los trabajos y el gobernador da su
opinión, que se envía a San Petersburgo, a la "Conferencia para asuntos del
abastecimiento" creada al efecto e integrada por representantes de diversos
ministerios con la presidencia del viceministro del Interior. Además, la dirección
general es confiada al ministro, quien está facultado para designar sus
representantes especiales. La Conferencia de San Petersburgo deberá fijar incluso los
límites de la remuneración de los obreros, es decir, al parecer ¡deberá velar para
impedir que se "corrompa" al mujik con un salario demasiado elevado! Es evidente
que el reglamento provisional del 15 de septiembre tiene por objeto dificultar la
ejecución de obras públicas en amplia escala, del mismo modo que la circular de
Sipiaguin del 17 de agosto dificultó la entrega de subsidios a los hambrientos.
Pero aún más importantes y nocivas son las disposiciones especiales relativas al
orden de contratación de los campesinos para dichos trabajos.
Un reglamento de presidio y condenas a trabajos forzados

Si los trabajos se realizan "fuera del lugar de su residencia" (así ocurrirá, como es
natural, en la gran mayoría de los casos), los obreros formarán arteles especiales bajo
la vigilancia del jefe del zemstvo, quien designará al encargado de cuidar del orden.
Los campesinos hambrientos no tienen siquiera derecho a elegir al encargado, como
suelen hacerlo los obreros. ¡A ellos se los coloca bajo el mando de un funcionario del
zemstvo, armado de un azote! Los miembros del artel son inscritos en un registro
especial que sustituye para ellos el certificado de domicilio exigido por la ley... Así, en
lugar de pasaportes individuales, habrá registros por artel. ¿Para qué esta
sustitución? Para ponerle una traba más al mujik, pues con un pasaporte individual
podría instalarse con mayor libertad y como le convenga más, dentro de la nueva
localidad, y si se sintiera descontento, podría abandonar el trabajo más fácilmente.
309

Pero sigamos: "El mantenimiento del orden debido durante el traslado y la entrega
de las cuadrillas remitidas de obreros. a los directores de los trabajos son confiados
a funcionarios designados especialmente por el Ministerio del Interior". Los obreros
libres reciben un anticipo para el pasaje, los siervos son "remitidos" "por cuadrillas"
conforme a listas y son "entregados" a funcionarios especiales. ¿No tienen razón los
campesinos, cuando piensan que los trabajos "públicos" y del Estado son una nueva
forma de servidumbre?
La ley del 15 de septiembre equipara por cierto la situación de los campesinos
hambrientos a la de los siervos, y no sólo porque los priva de la libertad de
desplazarse. Concede a los funcionarios el derecho de retener una parte del salario,
para remitirla a las familias de los obreros, cuando así lo crean necesario "las
autoridades provinciales de las localidades donde han quedado las familias". ¡Se
dispondrá de los salarios de los obreros, sin su consentimiento! El mujik es tonto: no
es capaz por sí mismo de cuidar de su familia. Las autoridades harán todo eso mucho
mejor: ¿quién ignora, en efecto, cómo cuidaron a las familias de los mujiks en las
colonias militares?134
Pero por desgracia, los mujiks de hoy ya no son quizá tan sumisos como en la época
de las colonias militares. ¿No vendrán a exigir que se les entregue el pasaporte
ordinario y que nadie retenga sin su consentimiento el dinero que han ganado? Para
tal eventualidad, hay que redoblar la severidad de las medidas, y entonces la ley,
mediante un artículo especial, establece que "el mantenimiento del orden debido
entre los obreros, en los lugares donde se efectúan los trabajos, se encomienda, por
disposición del ministro del Interior, a los jefes de los zemstvos locales, a los oficiales
del cuerpo especial de gendarmería, a los funcionarios policiales o bien a personas
designadas especialmente para ello". Es evidente que el Gobierno, de antemano,
considera "sediciosos" a los campesinos hambrientos, pues además de la vigilancia

134Colonias militares: organización especial de las tropas rusas introducida por Alejandro I. Con la creación de estas
colonias el Gobierno zarista se proponía reducir los gastos de mantenimiento del ejército, tener reservas preparadas
para tiempos de guerra y defenderse del movimiento revolucionario en ascenso, con el apoyo de una casta militar
formada al margen del pueblo.
Todos los campesinos que residían en las zonas destinadas a las colonias militares se convertían en soldados vitalicios.
Su vida se sometía a un régimen riguroso e incluso para los asuntos familiares regían severas normas. Los ejercicios
militares y los diversos trabajos obligatorios para el ejército no dejaban tiempo a los campesinos para atender su
finca, que gradualmente se iba arruinando.
Las condiciones carcelarias de vida y trabajo imperantes en las colonias militares provocaban con frecuencia grandes
insurrecciones, que eran reprimidas con increíble crueldad por las tropas-zaristas. En 1857 las colonias militares
fueron suprimidas.
Un reglamento de presidio y condenas a trabajos forzados

general que toda la policía de Rusia ejerce sobre todos los obreros rusos, ejerce sobre
aquéllos una vigilancia particular, más rigurosa aún. Por adelantado se ha decidido
tratar al mujik con mano' de hierro, porque se atreve a "exagerar" el hambre y a
presentar (según expresa Sipiaguin en su circular) "al Gobierno exigencias que no se
justifican en absoluto".
310

Y para no tener que recurrir a los tribunales si llegara a surgir algún descontento entre
los obreros, el reglamento provisional otorga a los funcionarios i ¡el derecho de
imponerles arrestos hasta de tres días sin proceso judicial, por violar el orden, por
inescrupulosidad en el trabajo, por incumplimiento de las disposiciones!! Un obrero
libre debe ser llevado en esos casos ante el juez de paz, ante quien puede defenderse
y contra cuya sentencia puede apelar, ¡pero a un mujik hambriento se lo puede
arrojar al calabozo sin juicio alguno! Si un obrero libre se niega a trabajar, sólo puede
ser despedido, ¡mientras que los mujiks hambrientos que "se obstinen en no querer
trabajar", según la nueva ley, deberán ser enviados bajo escolta a sus pueblos de
origen, junto con los ladrones y bandidos!
El nuevo reglamento provisional es un verdadero reglamento de presidio para los
hambrientos, un reglamento por el cual son compulsivamente movilizados para el
trabajo y privados de derechos, por haberse atrevido a molestar a las autoridades
con pedidos de ayuda. El Gobierno no se limita a quitar a los zemstvos la
administración del abastecimiento, a prohibir a. los particulares que organicen
comedores sin permiso de la policía, a ordenar que se reduzcan a la quinta parte las
proporciones reales de las necesidades, sino que además declara que los campesinos
tienen derechos, limitados y ordena castigarlos sin juicio. A la galera perpetua de una
vida de hambre permanente y de trabajo sobrehumano, se agrega ahora la amenaza
de trabajos forzados en obras públicas.
Tales son las medidas que aplica el Gobierno a los campesinos. En cuanto a los
obreros, la represión de que son objeto ha sido caracterizada con toda claridad en el
último número de nuestro periódico, en el artículo Acta de Acusación, que se refiere
al proceso de los disturbios de mayo en la fábrica de Obújov.
311

Iskra comentó ese suceso en sus números de junio y julio. Nuestra prensa legal
guardó silencio sobre el proceso, recordando quizá, que hasta el "bien intencionado"
Nóvoe Vremia había "padecido" por haber intentado hablar de ese tema. En los
diarios se deslizaron un par de líneas, informando de que el juicio había tenido lugar
a fines de septiembre; luego, uno de los periódicos del sur de Rusia daba
ocasionalmente la noticia del veredicto del tribunal: dos fueron condenados a
trabajos forzados; ocho fueron absueltos y los demás, condenados a prisión o arresto
en correccionales por un período de 2 a 3 años y medio.
Así pues, en nuestro artículo Una hueva masacre (Iskra, núm. 5)* subestimamos el
espíritu de venganza que anima al Gobierno ruso. Creíamos que había recurrido a la
represión militar como último recurso de lucha, temiendo apelar a la justicia. Pero
resulta que ha sabido combinar lo uno con lo otro: después de cargar contra la
muchedumbre y de matar a tres obreros, se apoderó de 37 personas entre varios
miles, y les aplicó castigos draconianos.
* Véase el presente volumen, págs. 14-20.-Ed.
Un reglamento de presidio y condenas a trabajos forzados

El acta de acusación da una idea aproximada de cómo fueron apresados y juzgados.


A la cabeza de los instigadores se hace aparecer a A. I. Ermakov, E. S. Dajin y A. I.
Gavrílov. En el acta de acusación se dice que en el domicilio de Ermakov se hallaron
volantes (según palabras de Mijáilova, empleada en un negocio fiscal de vinos, quien
no fue citada al tribunal como testigo); que Ermakov habló de la lucha por la libertad
política, y que el 22 de abril anduvo por la avenida Nevski llevando una bandera roja.
Más adelante se subraya que también Gavrílov había distribuido volantes en los que
se invitaba a participar en la manifestación del 22 de abril. La acusada Yákovleva,
según el acta, había asistido a ciertas reuniones clandestinas. Es, pues, indudable, que
el fiscal trató de presentar como instigadores justamente a aquellos de quienes la
policía secreta sospechaba que eran militantes políticos. El carácter político del
asunto surge asimismo del hecho de que la muchedumbre gritaba: "¡Queremos
libertad!", y de la vinculación de esos sucesos con el 1 de mayo. Entre paréntesis, la
chispa que provocó el incendio fue el despido de 26 obreros por "ausencia
injustificada" el 1 de mayo; pero el fiscal, como es natural, ¡no dijo una sola palabra
sobre la ilegalidad de tal despido!
312

El asunto es claro. Se quería llevar ante la justicia a aquellos de quiénes se sospechaba


que eran enemigos políticos. La policía secreta suministró las listas, y los agentes
policiales "certificaron", como es lógico, que esas personas estaban entre la
muchedumbre, arrojaban piedras y se habían destacado entre todos.
El proceso judicial encubrió el segundo acto de venganza política (después del de la
masacre). Y lo encubrió de un modo infame: para agravar la culpa se mencionó la
política, pero no se permitió explicar las circunstancias políticas de los sucesos. Los
acusados fueron juzgados como delincuentes comunes, en virtud del artículo 263 del
Código, es decir, por "flagrante rebelión contra las autoridades designadas por el
Gobierno", y además rebelión de gente armada (?). La acusación fue amañada: la
policía ordenó a los jueces que examinaran sólo un aspecto del asunto.
Señalemos que, de acuerdo con los artículos 263 a 265 del Código, se puede condenar
a trabajos forzados por cualquier tipo de manifestación: por "flagrante rebelión para
impedir el cumplimiento de disposiciones y medidas prescritas por el Gobierno",
aunque los "rebeldes" no hubiesen estado armados ni hubieran cometido evidentes
actos de violencia. ¡Las leyes rusas son generosas en cuanto a la aplicación de la pena
de trabajos forzados! ¡Ya es hora de que nos preocupemos de que cada uno de estos
procesos sea convertido en un proceso político por los propios acusados, para que en
el futuro el Gobierno no se atreva a encubrir su venganza política con la farsa de un
proceso criminal!
¡Y qué "progreso" es el propio procedimiento judicial en comparación, por ejemplo,
con el año 1885! En aquel entonces los tejedores de la fábrica de Morózov 135 fueron
juzgados por un tribunal de jurados, los periódicos publicaron una información
completa de las audiencias y durante el juicio los testigos de los obreros denunciaron
ante el tribunal los desmanes del propietario de la fábrica. En cambio, ahora, un
tribunal de funcionarios asistidos por mudos representantes de estamentos; juicio a
puertas cerradas; silencio absoluto de la prensa; testigos elegidos a dedo: miembros
de la administración de las fábricas, guardas de las fábricas, policías que participaron

135 Véase la nota 64.


Un reglamento de presidio y condenas a trabajos forzados

en la matanza, soldados que dispararon sus armas contra los obreros. ¡Qué
abominable comedia!
313

Compárese este "progreso" de la represión contra los obreros entre 1885 y 1901 con
el "progreso" de la lucha contra los hambrientos entre 1891 y 1901, y se podrá tener
una idea aproximada de la rapidez con que crece, profundizándose y extendiéndose,
la indignación en el pueblo y en la sociedad, y de la furia con que comienza a moverse
el Gobierno, el cual aprieta las clavijas a los filántropos particulares y a los
campesinos, y trata de intimidar a los obreros con condenas a trabajos forzados. No,
el presidio no intimidará a los obreros, cuyos líderes no temieron morir en las calles,
en lucha abierta contra los opríchnik zaristas136. El recuerdo de los heroicos
camaradas muertos y martirizados en las prisiones decuplicará las fuerzas de los
nuevos combatientes y atraerá la ayuda de millares de colaboradores que, como
María Yákovleva, esa joven de 18 años, proclamarán bien alto: "¡Estamos con
nuestros hermanos!" El Gobierno está dispuesto, además de la represión policial y
militar contra los manifestantes, a juzgarlos también por rebelión. ¡Responderemos
agrupando a todas las fuerzas revolucionarias, atrayendo a nuestro lado a todos los
oprimidos por la Urania zarista y preparando sistemáticamente la insurrección de
todo el pueblo!

"Iskra", núm. 10, noviembre de 1901


Se publica según el texto del periódico "Iskra"

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136 Opríchnik (esbirro): hombre de armas de la mesnada (opríchnina) organizada por el zar ruso Iván IV para combatir
a la oposición Los esbirros se distinguían por su saña excepcional. La palabra opríchnina pasó a ser sinónimo de fuerzas
militares policíacas.
Análisis de la situación interior

315

ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN INTERIOR

Escrito en octubre de 2901


Publicado por primita vez en
diciembre de 1901, en el núm. 2-3
de la revista "Zária" Firmado: T. J.
Se publica según el texto de la resista

317

I. EL HAMBRE

¡Otra vez el hambre! No es sólo la ruina, sino la propia extinción del campesinado
ruso lo que avanza en el último decenio con celeridad asombrosa y probablemente
ninguna guerra, por prolongada y tenaz que fuera, podría causar tantas víctimas.
Contra el mujik se han coligado todas las fuerzas más poderosas de nuestra época: el
capitalismo mundial en vías de un desarrollo cada vez más rápido, que engendró la
competencia de ultramar y proporcionó a una pequeña minoría de agricultores —
capaces de sobrevivir en la exasperada lucha por la existencia— los medios e
instrumentos de producción más perfeccionados, el Estado militarista, que practica
una política aventurera en sus posesiones coloniales de Extremo Oriente y de Asia
Central, y descarga sobre las masas obreras todo el peso agobiador de los gastos
fabulosos que ocasiona esta política, sin contar las nuevas baterías de la represión
policial que monta sin cesar con los dineros del pueblo, para "atajar" y "enfrenar" el
descontento y la indignación crecientes de esas masas.
Como el hambre se ha convertido en un fenómeno habitual en nuestro país, era
natural esperar que el Gobierno trataría de formalizar y refrendar su ya clásica
política en materia de abastecimiento. En 1891-1892 el Gobierno fue pillado
desprevenido, y al principio se encontró bastante desconcertado; ahora, en cambio,
posee una rica experiencia y sabe muy bien en qué dirección (y cómo) marchar. "En
estos momentos —decía Iskra en julio (núm. 6)—, se cierne sobre el país la negra
nube de una calamidad para el pueblo, mientras el Gobierno se prepara para
interpretar, otra vez, su abominable papel de fuerza desalmada que despoja a la
población hambrienta del pedazo de pan que se le tiende, reprimiendo todo 'acto de
solicitud' por quienes padecen hambre, si es ajeno a los propósitos de las
autoridades."
318

Los preparativos del Gobierno fueron muy rápidos y decididos, y el espíritu que los
presidió se revela con suma claridad en la historia de Elizavetgrado. El príncipe
Obolenski, gobernador de la provincia de Jersón, declaró inmediatamente la guerra
a todos los que osaban hablar y escribir sobre el hambre de Elizavetgrado, a todos los
Análisis de la situación interior

que exhortaban a la opinión pública a socorrer a los hambrientos, a quienes se


agrupaban en círculos privados e invitaban a personas particulares para organizar esa
ayuda. Los médicos de los zemstvos escribían en los periódicos diciendo que en el
distrito reina el hambre, que en la población cunden las enfermedades y la muerte, y
que el "pan" que le sirve de alimento es algo inconcebible, indigno de llamarse pan.
El gobernador entabla una polémica con los médicos de los zemstvos y publica
mentises oficiales. Quienes conocen, aunque sea de manera superficial; las
condiciones generales en que se desenvuelven nuestros órganos de prensa, quienes
se tomen el trabajo de recordar las drásticas persecuciones de que en los últimos
tiempos fueron objeto órganos periodísticos bastante moderados y escritores
'muchísimo más moderados aún, comprenderán sin falta qué era esta "polémica"
entre la autoridad máxima de la provincia y unos simples médicos de los zemstvos,
¡que ni siquiera figuraban como funcionarios al servicio del Estado! Se trataba, lisa y
llanamente, de amordazarlos; de manifestar, del modo más descarado y sin
cumplidos, que el Gobierno no toleraría la verdad sobre el hambre. ¡Si se tratase sólo
de eso! El Gobierno ruso es el último a quien se le puede reprochar que se limite a
las declaraciones, cuando existe la posibilidad de "hacer uso del poder". El príncipe
Obolenski, en efecto, no tardó en hacer uso del poder; se presentó en persona en el
teatro de la guerra —la guerra contra "los hambrientos y contra aquellos que, sin
pertenecer a ningún servicio oficial, querían prestar ayuda efectiva a los
hambrientos—, y prohibió la organización de comedores públicos por algunos
particulares que habían llegado ya al lugar del hambre (entre ellos, la señora
Uspénskaya).
319

Al igual que Julio César, el príncipe Obolenski vino, vio y venció, y los telegramas
informaron en seguida de esta victoria a todo el público lector de Rusia. Sólo una cosa
asombra: que esta victoria, este reto insolente lanzado a todos los rusos que todavía
conserven un mínimo de honestidad, una pizca de valor cívico, no provocaron la
menor respuesta por parte de las personas que, si es dable expresarse así, están más
interer sadas en ello. En la provincia de Jersón mucha gente conocía y conoce, sin—
duda alguna, todo lo que hay detrás de este propósito de silenciar el hambre y la
lucha contra la ayuda a los hambrientos, pero nadie publicó una denuncia de este
edificante suceso, ni documentos relacionados con él, ni un mero llamamiento a
protestar contra la monstruosa prohibición de organizar los comedores. Los obreros
se lanzan a la huelga cuando el Gobierno pone en práctica su amenaza de despedir a
quienes "faltaron al trabajo" el 1 de mayo; el mundo intelectual guarda silencio
cuando a sus representantes les prohiben... prestar ayuda a los hambrientos.
Alentado, sin duda, por el éxito de esta primera escaramuza con los "perturbadores"
que se atreven a socorrer a los hambrientos, el Gobierno pasó acto seguido a la
ofensiva en toda la línea. La valerosa hazaña del príncipe Obolenski se eleva a la
categoría de principio rector, de ley, que de hoy en adelante, guía la.conducta de
todos los administradores para con las personas implicadas en el asunto de
abastecimiento ("implicado" es, hablando con propiedad, un término jurídico
correspondiente a nuestro Código Penal, pero ya hemos visto y veremos luego que
ahora la ayuda no autorizada a los hambrientos entra por entero en el concepto de
delito común). La ley en cuestión no se hizo esperar, esta vez en la forma simplificada
Análisis de la situación interior

de una "circular del ministro del Interior a los gobernadores de las provincias
afectadas por la mala cosecha de 1901" (17 de agosto de 1901, núm. 20).
320

Esta circular, es de suponer, quedará por mucho tiempo como un monumento de


hasta qué Columnas de Hércules137 lleva el miedo de la policía ante el amenazador
infortunio popular, ante el acercamiento entre los hambrientos y los "intelectuales"
que les ayudan, unido a la firme decisión de ahogar todo "clamor" acerca del hambre
y de reducir el socorro a las proporciones más insignificantes. Sólo es de lamentar
que la desmesurada extensión de esta circular, así como su pesado estilo burocrático,
impidan quizá su divulgación entre el gran público.
Es sabido que la ley del 12 de junio de 1900 sustrajo el abastecimiento de la
competencia de los zemstvos, pasándolo a la jurisdicción de los jefes de los zemstvos
y de las asambleas de distrito. Al parecer, no podía haber mayor seguridad: el
elemento electivo quedó eliminado, la gente más o menos independiente de las
autoridades no administrará ya los asuntos relativos al abastecimiento y, por lo tanto,
no se alborotará más. Pero después de la cruzada del príncipe Obolenski, aun esto
pareció poco: había que subordinarlo todo del modo más estricto al Ministerio y a los
funcionarios directamente a sus órdenes; había que eliminar en forma definitiva la
posibilidad de cualquier exageración. Por eso, cuando se trate de decidir cuáles son
los distritos "afectados por la mala cosecha", de hoy en adelante se ocupará de ello
exclusivamente el propio Ministerio*, en el que, como es obvio, se establecerá el
estado mayor encargado de las hostilidades contra los hambrientos.
* Puede verse en el ejemplo de la provincia de Perm la forma en que el Ministerio resuelve el problema. Según informan los
periódicos recién llegados, sigue considerándose a esa provincia como "no siniestrada", aun cuando la pérdida de la cosecha en
ella (conforme a los datos de la asamblea provincial extraordinaria del zemstvo, reunida el 10 de octubre) es mayor aún que en
1898. La recolección de cereales llega sólo al 58 por ciento del promedio habitual, y en los distritos de Shádrinsk e Irbit, sólo al
36 y 34 por ciento. En 1898 el Gobierno entregó, a titulo de ayuda (sin contar los fondos locales), un millón y medio de puds de
cereales y más de 1/4 de millón en efectivo. Pero ahora, el zemstvo no dispone de fondos, sus derechos se hallan restringidos,
la pérdida de la cosecha es mucho mayor que en 1898, los precios de los cereales empezaron a subir desde el 1 de julio, los
campesinos están vendiendo ya su ganado; mientras tanto, ¡el Gobierno se obstina en considerar "normal" la situación de la
provincia!
321

Por intermedio de los señores gobernadores, ese estado mayor dirigirá la acción de
las personas (en su mayoría mariscales de la nobleza del distrito) en cuyas manos se
concentra "la dirección central del distrito para el abastecimiento". El iniciador de las
operaciones bélicas contra los hambrientos, el príncipe Obolenski, tenía que viajar él
mismo al lugar de los hechos para sofocar, frenar y reducir. Ahora todo eso ya está
"en orden", y bastará un simple intercambio de telegramas (menos mal que para los
gastos de oficina se ha asignado un millar de rublos a cada distrito) entre la "dirección
central del distrito" y la dirección central de Petersburgo, para "tomar las medidas"
pertinentes. El civilizado terrateniente de Turguénev no sólo no ¡ba a las caballerizas,
sino que se limitaba a transmitir una observación en voz baja a un lacayo vestido de
librea y guantes blancos: "Que se tomen medidas con Fiódor"'138. También ahora, "sin
ruido", en voz baja y gentil, se "tomarán las medidas" necesarias para poner freno al
inmoderado apetito de la población hambrienta.
El señor Sipiaguin está persuadido de que el mujik hambriento tiene un apetito
inmoderado; se ve en la insistencia con que la circular advierte contra las

137 La expresión "llegar hasta las Columnas de Hércules" equivale a llegar al último extremo, exageración excesiva.
Según la mitología de la antigua Grecia, Hércules (Heracles) separó las dos montañas de Calpe y Abila (llamadas desde
entonces las Columnas de Hércules), que los griegos consideraban como el fin del mundo.
138 Se trata de Arkadi Pénochkin, personaje de la novela del escritor ruso I. S. Turguénev titulada El burgomaestre.
Análisis de la situación interior

"exageraciones" e inventa una reglamentación tras otra para eliminar toda


posibilidad de exageración. No se apresuren a confeccionar las listas de necesitados;
eso despierta en la población "excesivas esperanzas", se franquea el ministro, y
dispone que las listas se preparen sólo inmediatamente antes de la distribución de
pan. La circular estima innecesario especificar en qué caso corresponde considerar un
distrito como damnificado por la mala cosecha, pero en cambio determina con toda
exactitud cuándo no corresponde considerarlo como tal (por ejemplo, cuando la
superficie afectada no es superior a 1/9 de todos los subdistritos, cuando existen
fuentes habituales de trabajo auxiliar etc. ) Por último, en cuanto a la cuota de
subvención que corresponde a s hambrientos, las reglas prescritas por el ministro
revelan con una claridad meridiana que el Gobierno quiere a toda costa, reducir esas
subvenciones a extremos imposibles y salir del paso con limosnas que de ningún
modo librarán de la muerte a la población.
322

Veamos si no: la cuota es de 48 puds de cereal por familia (calculada sobre la base de
la cosecha promedio de la localidad); si alguien posee esa cantidad, no debe
considerársele necesitado. ¿Cómo se obtuvo esa cifra? Eso es lo que se ignora. Sólo
se sabe que en años sin hambre hasta los campesinos más pobres consumen el doble
de cereal (véanse los estudios estadísticos de los zemstvos sobre los presupuestos de
los campesinos). Quiere decir, pues, que según la prescripción del señor ministro, la
subalimentación se considera algo normal. Pero aun esa cuota se reduce: primero, a
la mitad, para que no puedan percibir el préstamo los elementos obreros, que
constituyen alrededor de la mitad de la población; y segundo, en un tercio, un quinto
o un décimo más, "con arreglo al número aproximado de campesinos pudientes
poseedores de reservas del año anterior, o cualquier otro (así está: i¡'o cualquier
otro'!!) recurso material". ¡Puede deducirse de esto a qué ínfima fracción queda
reducida la parte del cereal realmente necesitado por la población que el Gobierno
se dispone a proporcionarle! Y como si admirara su propia insolencia, el señor
Sipiaguin, después de presentar tan inverosímil método de acortar los subsidios,
declara que ese cálculo aproximado, "rara vez resulta sensiblemente exagerado".
Todo comentario parece superfluo.
Cuando las declaraciones oficiales del Gobierno ruso contienen, además de las
instrucciones escuetas, algún intento de explicación de las mismas, encierran casi
siempre —es una especie de ley mucho más estable que la mayoría de nuestras
leyes— dos motivos esenciales (o bien dos tipos de motivos esenciales). Por un lado
es infalible hallar en ellas un par de frases generales para proclamar en estilo
ampuloso la solícita preocupación que impulsa a las autoridades, su deseo de tomar
en cuenta los imperativos del momento y los anhelos de la opinión pública. Por
ejemplo, se habla de "la importante obra de prevenir la penuria de alimentos entre
la población rural", de la "responsabilidad moral por el bienestar de la población
local", etc. Ni falta hace decir que estas generalidades nada significan en el fondo, ni
obligan a nada positivo, pero en cambio, se parecen como dos gotas de agua a los
sermones inmortales del inmortal Judasito Golovliov, que amonestaba a los
campesinos a quienes desplumaba. Entre paréntesis, estas generalidades son
siempre explotadas (en parte por ingenuidad, en parte "por exigencias del servicio")
por la prensa liberal que se halla bajo censura, para demostrar que el Gobierno
comparte, en principio, su punto dé vista.
323
Análisis de la situación interior

Pero si se presta más atención a los otros motivos de las disposiciones del Gobierno,
no tan generales, ni tan hueros, se hallarán siempre explicaciones precisas que son
una repetición literal de los argumentos tradicionales de nuestros órganos de prensa
más reaccionarios (por ejemplo, Moskovskie Védomosti). Seguir y señalar cada caso
particular de esta solidaridad entre el Gobierno y Moskovskie Védomosti no sería, a
nuestro parecer, una tarea inútil (ni tampoco muy inaccesible, aun para los hombres
que actúan en la legalidad). En la circular que nos ocupa encontramos, por ejemplo,
una repetición de las acusaciones más infames lanzadas por los "más salvajes de los
terratenientes"139, en las que sé dice que la preparación anticipada de las listas de
necesitados despierta "en algunos campesinos pudientes la tendencia a dar a sus
fincas un aspecto de miseria mediante la venta de las reservas, los excedentes y los
aperos de labor". El ministro afirma que esto "ha sido demostrado por la experiencia
de anteriores campañas de abastecimiento". ¿Por consiguiente? Por consiguiente, el
ministro extrae su experiencia política de las lecciones que le ensenan los señores
feudales más empedernidos, que tanto alborotaron en los anteriores años de hambre
y alborotan ahora acerca de los casos de simulación de los campesinos, y que tanto
se indignan ante el "alboroto" provocado por las epidemias de tifus, consecuencia del
hambre.
De esos mismos señores feudales aprendió el señor Sipiaguin a hablar de la
desmoralización: "Es muy importante —escribe— que... las instituciones locales...
cooperen en la economía de los fondos asignados y, sobre todo (sic!!), procuren
impedir los casos —de tanta influencia desmoralizadora y nociva— de asignación
injustificada de subsidios gubernamentales a personas acomodadas".
324

Esta descarada orden de cooperar en el ahorro de los fondos es reforzada con la


siguiente advertencia relativa a una cuestión de principio: "...una amplia distribución
de subsidios en alimentos a familias que pueden pasarse sin ellos" (¿las que pueden
arreglarse con 24 puds de cereal al año?), "aparte de lo improductivo (1) de los gastos
del fisco en estos casos, y debido a las futuras consecuencias perniciosas de un tal
sistema, será no menos perjudicial, desde el punto de vista de los intereses y las
necesidades del Estado que dejar sin la ayuda pertinente a los necesitados de
verdad". En la antigüedad, los monarcas enternecidos decían : "Vale más absolver a
diez culpables que condenar a un inocente". Pero hoy el brazo derecho del zar
declara: no es menos nocivo conceder un subsidio a una familia que puede
arreglárselas también con 24 puds de cereal al año que dejar sin ayuda a un
necesitado "de verdad". ¡Lástima que un "punto de vista" tan magnífico por su
franqueza, sobre "los intereses y .necesidades del Estado", quede disimulado a los
ojos del gran público tras una larguísima y aburridísima circular! Resta una sola
esperanza: que la prensa y la agitación oral socialdemócratas hagan conocer mejor al
pueblo el contenido de la circular ministerial.
* *
*
Pero la circular "arremete" con mayor violencia aún contra los benefactores privados:
no cabe duda de que los administradores, encargados de las operaciones bélicas
contra los hambrientos, ven la principal posición del "enemigo" en los círculos

139 Metáfora de un cuento homónimo del satírico ruso M. E. Saltikov-Schedrín.


Análisis de la situación interior

privados de ayuda, en los comedores particulares, etc. El señor Sipiaguin, con una
franqueza digna del mayor reconocimiento, explica por qué esta beneficencia privada
le quita el sueno al Ministerio del Interior desde hace ya mucho tiempo. "A partir de
las malas cosechas de los años 1891 y 1892, y en todas las posteriores calamidades
similares —dice la circular— advirtióse con frecuencia que ciertos benefactores, a la
par que aportan su ayuda material a la población de las regiones siniestradas,
procuran sembrar en ella un sentimiento de descontento contra el orden existente y
la incitan a presentar al Gobierno exigencias que no se justifican en absoluto.
325

La satisfacción incompleta de las necesidades y, como una secuela inevitable, las


enfermedades y el descalabro económico crean un terreno muy propicio para la
agitación antigubernamental; individuos sospechosos en el sentido político no tardan
en aprovecharse de ello, y para sus propósitos criminales se cubren con la máscara
de la ayuda al prójimo. Por lo general, en cuanto se reciben las primeras noticias
sobre la pérdida más o menos considerable de una cosecha, desde todas partes
comienzan a afluir a la región afectada individuos cuyo pasado político dista mucho
de ser irreprochable, quienes tratan de entablar relación con los representantes de
las sociedades e instituciones de beneficencia llegados de las capitales; por
ignorancia, éstos los aceptan como colaboradores locales, lo cual crea graves
dificultades a los intereses del orden y de la administración".
Pero, al Gobierno ruso le resulta cada vez más estrecha su propia tierra rusa. En un
tiempo se suponía que el único sector que debía ser objeto de medidas especiales de
seguridad era la juventud estudiantil. Se estableció en torno a ella la más severa
vigilancia; el contacto con esa juventud de personas cuyo pasado político dejaba algo
que desear era considerado un grave delito; se sospechaba que cualesquiera círculos
y sociedades que sólo tuvieran por finalidad prestar ayuda material, abrigaban
propósitos antigubernamentales, etc., etc. En esas épocas —muy recientes— no
había en la población otro sector y menos aún una clase social, que ofreciera a los
ojos del Gobierno "un terreno muy propicio para la agitación antigubernamental".
Pero ya desde mediados de la década del 90 aparece en los comunicados oficiales del
Gobierno la mención de otra clase social, infinitamente más numerosa, que requiere
medidas de seguridad especiales: los obreros fabriles. El crecimiento del movimiento
obrero obligó a crear sistemas enteros de instituciones para vigilar al nuevo elemento
turbulento. En la lista de zonas prohibidas como lugares de residencia de individuos
dudosos desde el punto de vista político, a la par de las capitales y ciudades
universitarias, comenzaron a figurar también centros fabriles, localidades, distritos y
hasta provincias industriales enteras*. Para preservarlas de los elementos
políticamente sospechosos, son particularmente custodiadas las dos terceras partes
de Rusia europea, en tanto que el tercio restante queda tan saturado de "individuos
con un pasado político reprochable", que hasta las provincias más apartadas
empiezan a mostrarse inquietas **.
* Cfr., por ejemplo, la circular secreta, publicada en el núm. 6 de Iskra, sobre las personas desterradas de Petersburgo, en su
mayoría escritores, muchas de las cuales jamás habían estado ligadas a actividad política alguna, y menos a problemas
"obreros". Sin embargo, se les prohibieron, como lugares de residencia, no sólo las ciudades universitarias, sino también las
"localidades fabriles", en tanto que para algunas la prohibición rige sólo para las localidades fabriles,
Análisis de la situación interior

** Véase, por ejemplo, las cartas publicadas en los núms. 6 y 7 de Iskra, que muestran cómo la efervescencia social y los "actos
de solicitud" antigubernamentales han penetrado en ciudades tan bienaventuradas como Penza, Simferopol, Kursk, etc. 140
326

Ahora resulta que según el autorizado juicio de alguien tan competente como el
señor ministro del Interior, hasta la más perdida aldea ofrece un "terreno propicio"
para la agitación antigubernamental, ya que en esa aldea hay casos de necesidad no
del todo satisfecha, enfermedades y descalabro económico. Pero ¿cuántas son las
aldeas rusas donde estos "casos" no constituyen un fenómeno permanente? ¿No
deberíamos nosotros, los socialdemócratas rusos, aprovechar inmediatamente esa
instructiva indicación del señor Sipiaguin acerca del terreno "propicio"? Pues
justamente ahora, por un lado, la aldea se interesa por los rumores que de vez en
cuando y de alguna manera le llegan sobre las escaramuzas del proletariado de las
ciudades y la juventud intelectual contra los esbirros del Gobierno, ocurridas durante
los meses de febrero y marzo; por otro lado, ¿acaso cualquier frase referente a las
"exigencias que no se justifican en absoluto" del mujik, etc., no ofrece un riquísimo
programa para una amplia y múltiple agitación?
Debemos aprovechar las valiosas indicaciones del señor Sipiaguin, pero también
podemos reírnos un poco a costa de su ingenuidad. Es en verdad una ingenuidad
graciosa figurarse que sometiendo la beneficencia privada a la vigilancia y control del
gobernador se podrá poner trabas a la influencia que ejercen sobre las aldeas las
personas políticamente "sospechosas".
327

Los verdaderos benefactores nunca se propusieron fines políticos, de modo que las
nuevas medidas de prohibición y represión caerán en su mayoría sobre quienes
menos peligrosos son para el Gobierno. En cuanto a las personas que se propongan
abrir los ojos a los campesinos sobre el verdadero significado de las nuevas medidas
y la actitud del Gobierno en el problema del hambre en general, no tendrán
necesidad, por supuesto, de entrar en contacto con los representantes de la Cruz Roja
ni de presentarse ante los señores gobernadores. Por ejemplo, puesto que el
ambiente de las empresas industriales ha demostrado ser "terreno propicio", los que
querían acercarse al medio industrial no buscaron la vinculación de los gerentes para
informarse sobre el régimen existente en esos lugares, ni acudieron tampoco ante
los señores inspectores de trabajo a fin de obtener permiso para organizar reuniones
con los obreros. No olvidamos ni por un momento, claro está, que la agitación política
entre los campesinos implica dificultades inmensas, tanto más cuanto que no es
posible ni racional distraer para ese objetivo fuerzas revolucionarias de las ciudades.
Pero tampoco debemos perder de vista que hazañas del Gobierno, tales como poner
trabas a la beneficencia privada, eliminan buena parte de esas dificultades y nos
quitan de encima la mitad del trabajo.
* *
*
No nos detendremos en la "insignificancia" —comparada con la circular que hemos
analizado más arriba— que es la circular del mismo ministro acerca del reforzamiento

140 Lenin, por lo visto, no tenía a mano los ejemplares de


Iskra y citó de memoria los núms. 6 y 7. En realidad, la crónica
de Simferópol (sobre la manifestación del 1 de mayo) se publicó en el núm. 7 de Iskra y la de Kursk (Ecos a los sucesos
de marzo en Petersburgo y sobre la efervescencia entre los estudiantes y los campesinos) en el núm. 8.
Análisis de la situación interior

de la vigilancia sobre los conciertos, representaciones teatrales, etc., de beneficencia.


(Cfr. Iskra, núm. 9, Nuevas trabas.)
Tratemos ahora de establecer en qué medida la ayuda del Gobierno, fijada y
distribuida de acuerdo con las nuevas disposiciones, responde a las necesidades
reales de la población. Los datos al respecto disponibles son en verdad escasísimos.
328

La prensa se encuentra hoy amordazada hasta lo imposible; las voces de los


organizadores privados de comedores públicos han sido silenciadas al ser "prohibida"
su actividad, y para informar a la sociedad rusa, paralizada por el estupor ante estas
nuevas medidas de rigor, sólo quedan los comunicados policíaco-oficiales sobre la
marcha satisfactoria de la campaña de abastecimiento, algunos artículos del mismo
tenor en Moskovskie Védomosti y conversaciones, que se dan a conocer de vez en
cuando, de algún reportero ocioso con este o aquel Pompadour 141 que, con voz
engolada, expone sus "ideas sobre la unidad de criterio del gobernador de la ciudad,
así como de la autoridad unipersonal del gobernador de la ciudad y demás" 142. Así
Nóvoe Vremia, en su núm. 9195, dice que el gobernador de Sarátov (antes
gobernador de Arjánguelsk), A. P. Engelhardt, recibió a un colaborador del diario local
y le manifestó, entre otras cosas, que había reunido personalmente a los mariscales
de la nobleza, a los representantes de los Consejos de los zemstvos, a los jefes de los
mismos y a los delegados de la Cruz Roja, y había procedido a "distribuir las
actividades".
"El escorbuto —declaró A. P. Engelhardt—, tal como lo he observado en la provincia
de Arjánguelsk, aquí no existe: allí, uno no se puede acercar a un enfermo a menos
de cinco pasos, la enfermedad es una verdadera 'podredumbre'; en cambio, aquí
prevalecen las consecuencias de una fuerte anemia, surgida a causa de las horribles
condiciones de la vida doméstica. Aquí, casi los únicos síntomas del escorbuto son los
labios blancos y las encías blanquecinas... Con una alimentación apropiada, un
enfermo con estos síntomas sana en una semana. Esa alimentación suplementaria es
la que precisamente se está entregando ahora. En total, se distribuyen 1.000 raciones
diarias, aun cuando sólo hay inscritos 400 necesitados en extremo.
Además de los enfermos de escorbuto, en toda la región se han registrado sólo tres
casos de tifus. Es de esperar que el asunto no empeore, pues ya han empezado las
obras públicas en todas partes y la población tiene así asegurado el salario."
329

¡Qué prosperidad! En todo el distrito de Jvalinsk (al que se refiere el señor


Pompadour), hay sólo 400 necesitados en extremo (¡los demás, según el criterio de
los señores Sipiaguin y Engelhardt, quizá, "puedan arreglarse" con 24 puds de cereal
al año para toda la familia!), la población ya está abastecida y los enfermos sanan en
una semana. Cómo dudar, después de esto, de las palabras de Moskovskie
Védomosti, que en un editorial especial (núm. 258) intenta convencernos de que,
"según las últimas informaciones provenientes de 12 provincias afectadas por la mala
cosecha, se ha desplegado en ellas una enérgica labor administrativa para organizar

141 Pompadour: tipo satírico genérico que M. E. Saltikov-Schedrín presentó en su obra Los Pompadoures y las
Pompadoures. El escritor ruso estigmatizó en esta obra a la alta administración zarista, a los ministros y gobernadores.
La certera definición de Saltikov-Schedrín ha arraigado en el ruso como sinónimo de despotismo y arbitrariedad
burocrática.
142 Lenin cita la obra de M. E. Saltikov-Schedrín Historia de una ciudad.
Análisis de la situación interior

la ayuda. Muchos distritos han sido ya objeto de encuestas, para determinar si en


realidad el abastecimiento debe ser considerado insatisfactorio; se procede a
designar administradores de distrito para el abastecimiento, etc. Por lo que se ve, los
funcionarios del Gobierno hacen lo posible para facilitar la ayuda a su debido tiempo
y en las proporciones adecuadas".
"Se ha desplegado una enérgica labor", y... "sólo hay inscritos 400 necesitados en
extremo"... En el distrito de Jvalinsk alcanza a 165.000 personas la población
campesina, y sólo se reparten mil raciones diarias. La pérdida de la cosecha de
centeno de este año en toda la región sureste (incluida la provincia de Sarátov) es del
34 por ciento. En la provincia de Sarátov, del total del área sembrada por los
campesinos (un millón y medio de deciatinas), el 15 por ciento sufrió la pérdida de la
totalidad de la cosecha (según datos del Consejo del zemstvo de la provincia) y el 75
por ciento tuvo una mala cosecha; los distritos más afectados de la provincia de
Sarátov son precisamente el de Jvalinsk y el de Kamishin. Por consiguiente, en
general, los campesinos del distrito de Jvalinsk perdieron no menos del 30 por ciento
del total de la cosecha. Supongamos que la mitad de esta pérdida recae sobre los
campesinos acomodados, que con ello no llegan todavía al hambre (tal suposición es
algo más que arriesgada, ya que los campesinos acomodados poseen mejores tierras
y las trabajan mejor, de manera que siempre sufren menos que los pobres por las
pérdidas de la cosecha). Pero aun si se admite esto, resulta que queda todavía un 15
por ciento de hambrientos, es decir, alrededor de 25 mil personas. Y se nos ofrece el
consuelo de que el escorbuto de Jvalinsk dista mucho de ser como el de Arjánguelsk,
que hubo sólo tres casos de tifus (¡puestos a mentir debían hacerlo con un poco más
de habilidad!) y que se distribuyen mil raciones (sin duda calculadas y medidas según
el sistema de Sipiaguin para combatir... las exageraciones).
330

En cuanto a los otros "ingresos", que el señor Sipiaguin, en su circular, para no incurrir
en exageraciones, se ha empeñado en calcular tres veces (al prescribir: primero, que
no se considere damnificados los distritos que poseen fuentes de trabajo no agrícola
de donde extraer ingresos; segundo, que la norma de 48 puds se reduzca a la mitad,
porque el 50 por ciento de la población trabajadora "debe" procurarse esos ingresos,
y tercero, que también esta última cifra se reduzca de 1/3 a 1/10, según sean las
condiciones locales); en cuanto a esos ingresos, decimos, en la provincia de Sarátov
han decaído no sólo los provenientes de la agricultura, sino también los de otras
fuentes de trabajo. "Las consecuencias de las malas cosechas —nos comunica el
informe ya mencionado del Consejo del zemstvo—, se han reflejado también en los
kustares, pues ha disminuido la venta de sus productos. En virtud de estas-
'circunstancias, en los distritos donde las industrias kustares están más desarrolladas
hay crisis." Ahora bien, entre esos distritos figura uno de los más afectados, el de
Kamishin, donde— muchos millares de campesinos pobres están ocupados en la
fabricación de los famosos lienzos para el hogar (sarpinka). Aun en tiempos normales,
las condiciones de trabajo en esta industria, ubicada en aldeas perdidas, eran de lo
más escandalosas: trabajaban, por ejemplo, niños de 6 a 7 años de edad y percibían
de 7 a 8 kopeks por día. Es fácil imaginar cuál es la situación allí en una época de tan
enorme pérdida de la cosecha y de una crisis especial en la industria kustar.
La mala cosecha de cereales en la provincia de Sarátov, como, por supuesto, en todas
las demás provincias afectadas, va acompañada de la escasez de piensos. En los
Análisis de la situación interior

últimos meses (es decir, ¡ya en la segunda mitad del verano!) se ha podido observar
el desarrollo extraordinario de diversas epizootias que aumentan la mortandad del
ganado. "Según el informe del médico veterinario del distrito de Jvalinsk (tomamos
este dato del mismo periódico que resumió el informe del Consejo del zemstvo de la
provincia, arriba mencionado), al hacer la autopsia de los animales muertos no se
encontró en sus estómagos nada más que tierra."
331

En el "Comunicado del departamento de zemstvos del Ministerio del Interior" sobre


la marcha de la campaña de abastecimiento, se dice, entre otras cosas, que de los
distritos declarados siniestrados, "sólo en dos aldeas del de Jvalinsk se descubrieron,
a partir del mes de julio, varios casos de escorbuto epidémico; para combatirlo se
aplican los esfuerzos del personal médico local, y se recurre además a la ayuda de
dos destacamentos de la Cruz Roja, que según el informe del gobernador (de ese
mismo A. P. Engelhardt a quien ya conocemos), actúan con gran éxito; en los demás
distritos, a los qué se declaró siniestrados desde el punto de vista de las subsistencias,
de acuerdo con las informaciones en poder del Ministerio hasta el 12 de septiembre,
no hubo un solo caso de necesidad aguda de víveres que quedase sin satisfacer, ni se
observa la propagación de enfermedades por subalimentación"
Para demostrar el crédito que puede merecer la afirmación de que no hubo casos de
necesidad aguda de alimentos que quedasen sin satisfacer (¿y de necesidad crónica,
había?), y de que no se observa ]a propagación de enfermedades, nos limitaremos a
comparar los datos de otras dos provincias.
En la provincia de Ufá se declaró siniestrados los distritos de Menzelinsk y Belebéi, y
el departamento de zemstvos del Ministerio del Interior informa que el subsidio
gubernamental "estrictamente para alimentación" deberá ascender, de acuerdo con
la estimación del gobernador", a 800.000 puds. Mientras tanto, la asamblea
extraordinaria de los zemstvos de 'a provincia de Ufá, convocada para el 27 de agosto
con el objeto de examinar los modos de socorrer a las víctimas de la mala cosecha,
determinó las necesidades de esos distritos, en materia de alimentos, en 2,2 millones
de puds de cereal, más otro millón para los demás distritos, sin contar los préstamos
para la siembra (3,2 millones de puds para la provincia) y para el mantenimiento del
ganado (600.000 puds). El subsidio alimentario del Ministerio es, por consiguiente,
una cuarta parte de lo fijado por él zemstvo.
332

Otro ejemplo. En la provincia de Viatica, cuando se publicó el informe del


departamento de zemstvos, no se había declarado aún siniestrado ningún distrito;
sin embargo, ese mismo departamento ya había fijado el préstamo en 782.000 puds.
Se trata de la misma cifra que ya había calculado, según el informe de los periódicos,
el servicio gubernamental de abastecimiento de la provincia de Viatka en su sesión
del 28 de agosto (sobre la base de las resoluciones de las asambleas de distrito
realizadas entre el 18 y 25 de agosto). Alrededor del 12 de agosto, e s a s m i s m a s
asambleas habían calculado el monto de los préstamos de otra manera, a saber: 1,1
millón de puds para alimentos y 1,4 millón de puds para siembra. ¿De dónde surgió
esta diferencia? ¿Qué sucedió entre el 12 y el 28 de agosto? Sucedió que apareció la
circular del señor-Sipiaguin, del 17 de agosto, relativa a la lucha contra los
hambrientos. Por consiguiente, el efecto de la circular fue inmediato, y la pequeña
suma de 230.000 puds de cereal fue borrada de los cálculos hechos —téngase bien
en cuenta— por las asambleas de los distritos, es decir, por las instituciones que
Análisis de la situación interior

reemplazaron (de acuerdo con la ley del 12 de junio de 1900) al sospechoso zemstvo;
se trata de instituciones integradas por funcionarios en general, y por los jefes de los
zemstvos en particular... A este paso, ¿no llegará el día en que los mismos jefes de
los zemstvos sean acusados de liberalismo? Todo es posible. Sea como fuera, en
Moskovskie Védomosti hemos leído, hace poco, una reprimenda a cierto señor Om.,
quien se atrevió a proponer en Priazovski Krai143 que se publicasen en los periódicos
las actas de las sesiones celebradas por las instituciones gubernamentales de las
provincias para asuntos municipales (ya que se prohíbe a los representantes de la
prensa asistir a esas sesiones):
333

"La finalidad es demasiado trasparente: el funcionario ruso sufre a menudo del temor
de aparecer como no liberal, y la publicidad a veces puede obligarlo, aun contra su
conciencia, a apoyar alguna empresa liberal fantástica de la municipalidad o del
zemstvo. La conjetura no es del todo errada." ¿No convendría someter a una
vigilancia especial a los jefes de los zemstvos de Viatka, que demostraron —sin duda,
por el temor de aparecer como no liberales— una ligereza imperdonable al
"exagerar" las necesidades de abastecimiento? *
* He aquí otra muestra de la lucha contra tas exageraciones que sostiene el gobernador de Viatka El gobernador de Viatka, en
una "notificación" cursada a las autoridades de los subdistritos, señala la actitud de reserva con que los campesinos acogen el
préstamo de alimentos distribuida por el Gobierno y el zemstvo.' 'Durante mi gira de inspección por la provincia —dice el señor
Klingenberg— pude comprobar la actitud reflexiva y prudente que los campesinos adoptan en las circunstancias actuales,
temerosas de contraer deudas no justificadas por una necesidad extrema, firmemente decididos a esperar con paciencia la
ayuda de Dios para el año venidero, y tratando (Je salir por sus propios medios de las dificultades del momento." Esto infunde
al gobernador de la provincia de Viatka la seguridad de que "los rumores sobre la ayuda gratuita del Gobierno y de los zemstvos,
sobre una posible exención de deudas y atrasos tributarios, así corno las versiones tendientes a exagerar las proporciones de la
mala cosecha, no han de perturbar a la tranquila y prudente población de la provincia de Viatka". El gobernador cree preciso
advertir a la población campesina "que si durante el control de los subsidios, se comprueba que el amo de una hacienda, carente
en absoluto de reservas, ha recolectado este año una cantidad de cereales suficiente para alimentar a su familia y asegurar la
siembra, pero los ha vendido y empleado el dinero en otros menesteres, ya no podrá contar con ningún préstamo. Según la
nueva ley, los préstamos acordados deberán ser reembolsados sin caución solidaria 144 por el mismo procedimiento por el cual
se cobran impuestos directos. En consecuencia, el amo de una hacienda que solicite y reciba un préstamo, deberá tener
presente que él y sólo él será responsable del pago, que nadie le ayudará en esto y que la cobranza se efectuará rigurosamente,
de modo que si llega a haber acumulación de atrasos tributarios, sus bienes muebles podrán ser vendidos, y confiscados los
inmuebles." ¡Después de esta notificación del gobernador, podemos imaginarnos como tratan los jerarcas de los subdistritos a
los hambrientos solicitantes de préstamos que no hayan pagado a tiempo los impuestos!
334

Por otra parte, la "empresa liberal fantástica" del zemstvo de Viatka (si el sabio
Gobierno ruso no hubiera retirado de su competencia el servicio de abastecimiento)
había llegado a proporciones mucho mayores aún en la apreciación de las
necesidades. Por de pronto, la asamblea extraordinaria de la provincia, realizada
entre el 30 de agosto y el 2 de septiembre, estimó el déficit de cereales en el 17 por
ciento de la cantidad necesaria, y el de piensos en el 15 por ciento. Pero la cantidad
necesaria es de 105 millones de puds (la recolección normal es de 134 millones de
puds y la del año en curso de 84 millones de puds). Por consiguiente, el déficit es de
21 millones de puds. "El número de subdistritos en toda la provincia donde la cosecha
de este año ha sido insuficiente, es de 158 sobre un total de 310. Su población suma
1.566.000 almas de uno y otro sexo." Sí, es indudable, "se ha desplegado una enérgica
labor de la administración" para disminuir las proporciones reales de las necesidades
y para reducir toda la asistencia a los hambrientos a una especie de acrobacia con
una mísera beneficencia.

143 Priazovski Krai (La Región del Azov): diario que apareció en Rostov del Don de 1892 a 1916.
144 Véase la nota 39.
Análisis de la situación interior

Pero calificarlos de "acróbatas de la beneficencia" sería demasiada lisonja para los


administradores agrupados bajo la bandera de la circular de Sipiaguin. Tienen de
común con aquéllos la mezquindad de su ayuda y la tendencia a inflar la magnitud de
ésta. Pero los acróbatas de la beneficencia consideran a sus beneficiados, en el peor
de los casos, como un juguete que les produce un agradable cosquilleo en su vanidad,
mientras que la administración de Sipiaguin los mira como a enemigos, como a
individuos que pretenden obtener algo a lo cual no tienen derecho ("a presentar al
Gobierno exigencias que no se justifican en absoluto") y por lo mismo sujetos a las
medidas de represión. Este punto de vista adquiere todo su relieve en el notable
"Reglamento Provisional", aprobado por el zar el 15 de septiembre de 1901.
Se trata de toda una ley, compuesta de 20 artículos, y contiene tantos aspectos
singulares, que no vacilaríamos en incluirla entre los documentos legislativos más
importantes de comienzos del siglo XX. Por empezar, el título: "Reglamento
Provisional relativo a la participación de los habitantes de los lugares afectados por
la mala cosecha en los trabajos que se ejecutan por mandato de los departamentos
de Vías de Comunicación, Agricultura y Bienes del Estado". ¿Es que estos trabajos
están tan repletos de privilegios que la "participación" en ellos debe ser considerada
un favor especial? Así es, probablemente, porque de lo contrario, el primer artículo
de la nueva ley no repetiría: "a los pobladores rurales de las regiones afectadas por
la mala cosecha se les brinda la ocasión de participar en la ejecución de trabajos"...,
etc.
335

Pero esos "privilegios" sólo son objeto de la segunda parte de la ley; la primera se
ocupa de la organización de toda la empresa. Las autoridades competentes
"determinan los trabajos más adecuados" (art. 2), y al hacerlo, "se ajustan al orden
establecido por la ley" (art. 3 que, a la manera de los capítulos de algunas de las
novelas de Dickens, podría titularse: "Artículo de la nueva ley en el que se habla de la
necesidad de actuar de acuerdo con las viejas leyes"). Los trabajos se inician, ya sea
con fondos del presupuesto o con créditos especiales, y la dirección general de su
organización corresponde al ministro del Interior., quien puede designar sus
delegados especiales y adjunta al cual, bajo la presidencia del viceministro, se
constituye la "Conferencia para asuntos del abastecimiento", integrada por
representantes de diversos ministerios. Corresponde a esta Conferencia: a) autorizar
las exenciones de la reglamentación existente; b) examinar los proyectos sobre
asignación de fondos; c) "fijar las proporciones máximas de remuneración a los
obreros, como también las demás condiciones por las cuales se permite a la población
participar en las obras mencionadas; d) distribuir las cuadrillas de obreros según las
zonas de trabajo, y e) asegurar el traslado de las cuadrillas a los lugares de ejecución
de los trabajos". Las resoluciones de dichas conferencias deberán ser aprobadas por
el ministro del Interior, y "en los casos pertinentes", por los titulares de otros
ministerios. Luego, la indicación de los trabajos y el cálculo del número de habitantes
que necesitan de ellos son confiados a los jefes de los zemstvos, quienes deben
comunicar todos esos datos a los gobernadores; éstos, a su vez, junto con sus
dictámenes, los deberán pasar al Ministerio del Interior "y de acuerdo con las
instrucciones de este disponer, por intermedio de los jefes de los zemstvos, el envío
de los obreros a los lugares de ejecución de los trabajos..."
336
Análisis de la situación interior

¡Uf! ¡Por fin hemos logrado dominar por entero la "organización" de la nueva
empresa! Ahora nos preguntamos: ¿qué cantidad de lubricante se necesitará para
poner en movimiento todas las ruedas de esta voluminosa máquina administrativa,
tan típicamente rusa? Imaginen el asunto en concreto: directamente al lado de los
que sufren hambre hay un jefe del zemstvo. Por consiguiente, a él le corresponde la
iniciativa. El es quien escribe el papel. ¿A quién? Al gobernador, dice un artículo del
reglamento provisional del 15 de septiembre. Pero según la circular del 17 de agosto
se creó una "dirección central del distrito para el abastecimiento"; se trata de una
dirección especial, cuya función es "concentrar la administración de todos los asuntos
alimentarios del distrito en manos de un solo funcionario" (circular del 17 de agosto:
esta persona debe ser de preferencia el mariscal de la nobleza del distrito). ¿Surge
un "contencioso" entre ellos? No importa, pues, como es natural, será solucionado
con rapidez conforme a los admirablemente claros y simples "principios" enunciados
en los 6 parágrafos del artículo 175 de la "administración general de las provincias"
que establece el "orden para la solución de los contenciosos... entre las instituciones
públicas y los funcionarios". Al fin y al cabo, el papel va a parar al despacho del
gobernador, donde se redacta un "dictamen". Luego, todo el expediente es remitido
a Petersburgo y sometido a examen de la Conferencia especial. Pero el representante
del Ministerio de Vías de Comunicación en la Conferencia no puede decidir sobre la
conveniencia o no de trabajos tales como la reparación de caminos en el distrito de
Buguruslán, de modo que un nuevo papel viaja de Petersburgo a la provincia y
viceversa. Y cuando por fin la cuestión de la conveniencia de los trabajos, etc., etc.,
se resuelve en principio, sólo entonces la Conferencia de Petersburgo se abocará a la
tarea de "distribuir las cuadrillas de obreros" entre los distritos de Buzuluk y
Buguruslán.
337

¿Y por qué todo este aparato? ¿Porque la tarea es nueva? Nada de eso. Antes del
reglamento provisional del 15 de septiembre, los trabajos públicos podían ser
organizados de manera mucho más sencilla, "sobre la base de la legislación vigente",
y la circular del 17 de agosto, al referirse a los trabajos públicos realizados por los
zemstvos, las autoridades provinciales o los curadores de los institutos de asistencia
por el trabajo, no se refiere a la necesidad de una organización especial. Como se ve,
la "campaña de abastecimiento" del Gobierno consiste en que los departamentos de
Petersburgo, durante un mes entero (del 17 de agosto al 15 de septiembre)
estuvieron maquinando —y lo han logrado al fin— toda suerte de complicaciones en
la tramitación burocrática. Por supuesto que gracias a ello la Conferencia de
Petersburgo quedará libre del peligro de incurrir en exageraciones, peligro del cual
no están exentos los funcionarios locales, "que temen aparecer como no liberales"...
Pero el quid del nuevo "Reglamento Provisional" reside en las disposiciones
legislativas sobre la contratación de los "pobladores rurales" para los trabajos.
Cuando éstos son ejecutados "fuera del lugar de su residencia", los obreros, en
primer lugar, forman arteles especiales "bajo la vigilancia de los jefes de los
zemstvos", quienes designan al encargado de velar por el orden; en segundo lugar,
los obreros que se incorporan al artel son inscritos en un registro especial, que "para
los trabajadores que figuran en él (en el 'susodicho', como se expresa la ley), en los
casos de traslado y por el periodo de duración de los trabajos, reemplaza al
documento de identidad que la ley establece, y se conserva, hasta el momento del
Análisis de la situación interior

arribo al lugar de destino, en poder del funcionario que acompaña en el viaje al


contingente de obreros, o, en su ausencia, en poder del responsable del artel, y luego,
en manos de la persona que dirige los trabajos".
¿Para qué se necesita sustituir por un registro especial el pasaporte ordinario que
pueden obtener gratuitamente todos los campesinos que deseen ausentarse de su
lugar de residencia?
338

Para el obrero, ello constituye por cierto una restricción, porque con su pasaporte
individual goza de mucha mayor libertad en la elección de vivienda, en la distribución
de su tiempo y en el paso a un trabajo que le resulte más conveniente o más cómodo.
Por lo que sigue, veremos que, sin duda alguna, esto se hizo en forma deliberada, y
no sólo por amor a las formalidades burocráticas, sino específicamente para imponer
restricciones a los obreros y asemejarlos a contingentes de siervos transportados
"según inventario", o una especie de "lista de artículos"145. Resulta que, por ejemplo,
el mantenimiento del "orden debido durante el traslado y entrega (sic!) de las
cuadrillas de obreros a los directores de los trabajos es confiado a funcionarios
enviados especialmente por el Ministerio del Interior". Cuanto más nos internamos
en el bosque, más leña encontramos. La sustitución de los pasaportes por los
registros implica la sustitución de la libertad de traslado por el "traslado y entrega de
las cuadrillas". ¿De qué se trata entonces? ¿De cuerdas de forzados? ¿No habrán sido
abolidas (tal vez en castigo por las "exageraciones" del hambre) las leyes en virtud de
las cuales todo campesino, una vez en posesión de un pasaporte, puede ir adonde
quiera y como quiera? ¿O bien viajar por cuenta del fisco es razón suficiente para ser
privado de los derechos civiles?
Continuemos. Resulta que quienes administran la distribución de los obreros y\la
entrega de la paga, así como otros funcionarios del servicio encargado de los trabajos,
"por notificación de las autoridades provinciales de las localidades donde han
quedado las familias de los obreros, retienen, en caso de ser posible, una parte del
salario y lo remiten a quien corresponda, para el sostén de esas familias". Nueva
privación de derechos, ¿Cómo se atreven los funcionarios a retener un dinero ganado
por los obreros? ¿Cómo se atreven a entrometerse en los asuntos familiares de los
obreros y resolver por ellos, como si se tratara de siervos, a quién desean sostener y
en qué medida? ¿Y permitirán los obreros que se les retenga, sin su consentimiento,
el dinero por ellos ganado? Esta pregunta, probablemente, se la plantearon también
los autores del nuevo "reglamento de presidio", pues el artículo de la ley que sigue al
citado más arriba dice:
339

"El mantenimiento del orden debido entre los obreros, en los lugares donde se
efectúan los trabajos, se encomienda, por disposición del ministro del Interior, a los
jefes de los zemstvos locales, a los oficiales del cuerpo especial de gendarmería, a los
funcionarios policiales o bien a personas especialmente designadas para ello". Se
trata evidentemente de castigar a los campesinos con la privación de sus derechos,
por su "exageración" de las proporciones del hambre y por "presentar al Gobierno
exigencias que no se justifican en absoluto". No basta que, en general, todos los
obreros rusos sean objeto de vigilancia de la policía ordinaria, de la policía de las

145Se trata de la lisia de artículos en la que las autoridades de provincias registraban informaciones detalladas sobre
los convictos deportados a Siberia.
Análisis de la situación interior

fábricas y la policía secreta; además se prescribe el establecimiento de una vigilancia


especial. Se podría creer que el Gobierno ha perdido la cabeza de espanto ante estas
cuadrillas de campesinos hambrientos que son expedidos, transportados y
entregados con miles de precauciones.
Prosigamos. "En caso de alteración de la tranquilidad y del orden públicos,
inescrupulosidad manifiesta en el trabajo o de incumplimiento de exigencias
legítimas de las personas encargadas de la ejecución de las obras o del
mantenimiento del orden en ellas, los obreros culpables pueden ser sometidos a un
arresto de hasta tres días sin proceso judicial, por la sola resolución de los
funcionarios mencionados en el artículo 16 (recién citado por nosotros); por negativa
reiterada a trabajar, pueden ser conducidos bajo escolta al lugar de su residencia
habitual, por disposición de dichos funcionarios."
¿Se puede, después de lo expuesto, dar al reglamento provisional del 15 de
septiembre otro nombre que el de reglamento provisional de presidio? El castigo sin
juicio, desplazamiento bajo custodia... [Grandes, muy grandes son la ignorancia y el
embrutecimiento en que vive el campesino ruso, pero todo tiene su límite! Además,
el hambre permanente y los ininterrumpidos confinamientos de obreros de las
ciudades no han podido dejar de producir su efecto. Y nuestro Gobierno, que tanto
gusta de dirigir con "reglamentos provisionales"*, terminará de todos modos por
encontrar la horma de su zapato.
* Hace mucho se ha dicho que cualquier imbécil puede gobernar por medio del estado de sitio. En Europa puede ser necesario
declararlo de vez en cuando, pero en cuanto a nuestro país el estado de sitio es nuestro estado habitual, complementado aquí
y allá por reglamentos provisionales. Pues en Rusia toda la política se lleva a cabo de acuerdo con reglamentos provisionales.
340

El "Reglamento Provisional" del 15 de septiembre debe ser— vimos de motivo para


la más amplia agitación en los círculos obreros y entre el campesinado. Difundamos
su texto, junto con volantes explicativos; organicemos reuniones para la lectura de la
ley, y para explicar su contenido en relación con toda la política de "abastecimiento"
del Gobierno. Esforcémonos por que cada obrero más o menos consciente, que de
un modo u otro vaya a parar a una aldea, entienda a fondo qué es ese "reglamento
provisional de presidio" y pueda explicar a todos de qué se trata y qué se debe hacer
para librarse del presidio originado por el hambre, la arbitrariedad y la iniquidad.
En cuanto a los magnánimos intelectuales rusos que suenan con toda clase de arteles
y sociedades legales similares, toleradas o estimuladas por el Gobierno, sea este
reglamento provisional sobre los arteles obreros un constante reproche y una seria
advertencia. Reproche, por la confianza ingenua en que la tolerancia o el estímulo del
Gobierno eran sinceros, sin ver, detrás del cartel "fomento del trabajo popular", etc.,
la médula: la servidumbre más abominable. Advertencia, para que en adelante,
cuando hablen de los arteles y demás sociedades toleradas por los señores Sipiaguin,
no olviden nunca decir toda la verdad sobre los arteles obreros ajustados al
reglamento provisional del 15 de septiembre; y si no se atreven a hablar de esos
arteles, sería mejor no decir esta boca es mía.

341
Análisis de la situación interior

II. EL ACTITUD FRENTE A LA CRISIS Y EL HAMBRE

Junto con la nueva situación de hambre viene arrastrándose todavía la vieja crisis
comercial e industrial, que se ha hecho ya crónica y ha arrojado a la calle a decenas
de miles de obreros sin posibilidades de hallar empleo. La tremenda necesidad por
que atraviesan pone de relieve la actitud totalmente distinta que tanto el Gobierno
como la "sociedad" culta adoptan ante esta necesidad y la de los campesinos. Ni las
instituciones públicas ni la prensa han tratado de determinar el número de obreros
necesitados y el grado de su necesidad, aunque sólo fuera de la manera aproximada
con que se calcula la necesidad de los campesinos. No se ha tomado ninguna medida
sistemática tendiente a organizar la ayuda a los obreros hambrientos.
¿A qué se debe esta diferencia? En nuestra opinión, en modo alguno a que la
necesidad de los obreros sea menos visible, o se manifieste en forma menos aguda.
Es verdad que los habitantes de las ciudades que no pertenecen a la clase obrera
poco saben acerca de las tribulaciones de los obreros fabriles, que viven ahora cada
vez más hacinados en sótanos, buhardillas y covachas, están peor alimentados que
nunca y dejan en manos del prestamista los últimos restos de sus trastos domésticos.
Es verdad que el aumento del número de vagabundos y de mendigos, de
concurrentes a los albergues nocturnos, de moradores de cárceles y hospitales, no
atrae una atención especial, pues "todos" están habituados a que en una gran urbe
se encuentren repletos los albergues nocturnos y toda suerte de antros, refugio de la
miseria más desesperada. Es verdad que los obreros desocupados no se arraigan en
el lugar de residencia, como los campesinos, y por lo tanto se dispersan por el país en
busca de ocupación o son "repatriados" a sus lugares de origen por autoridades
temerosas de la concentración de los sin trabajo. Sin embargo, todo aquel que de
algún modo se halla vinculado a la vida industrial, ve con sus propios ojos que la
desocupación crece sin cesar, cosa que también sabe quien sigue de cerca la vida
pública a través de la prensa,
342

No, las causas de la diferencia señalada son mucho más profundas: hay que buscarlas
en el hecho de que el hambre en el campo y la desocupación en las ciudades
corresponden a dos tipos completamente distintos de vida económica, y se deben a
relaciones completamente distintas entre la clase de los explotadores y la de los
explotados. En el campo, las relaciones entre estas dos clases resultan, en general,
enmarañadas y complicadas en extremo por un cúmulo de formas transitorias, en
que la economía agraria se conjuga con la usura, o con el trabajo asalariado, etc., etc.
Y con todo, los que pasan hambre no son los obreros agrícolas asalariados, cuyos
intereses se contraponen a los intereses de los terratenientes y campesinos
acomodados, de modo evidente para todos y comprensible en gran medida para los
propios obreros, sino los pequeños campesinos, a quienes se acostumbra a
considerar (y que se consideran a sí mismos) patronos independientes, que sólo por
casualidad caen a veces en una u otra forma de dependencia "temporal". La causa
más inmediata del hambre —la mala cosecha— es a los ojos de la masa una
calamidad puramente espontánea, un castigo de Dios. Y como estas malas cosechas
acompañadas de hambre se producen desde tiempos inmemoriales, hace ya tiempo
también que la legislación se ha visto obligada a tenerlas en cuenta. De ahí que
existan desde hace ya mucho (principalmente en el papel) códigos y más códigos
Análisis de la situación interior

sobre el abastecimiento del pueblo, que prescriben todo un sistema de "medidas". Y


aunque estas medidas, sacadas en su mayor parte de la época de la servidumbre y
del predominio de la economía natural patriarcal, corresponden muy poco a las
necesidades de la época actual, cada nueva situación de hambre pone en movimiento
todo el aparato del Gobierno y de los zemstvos. Pero a pesar de los deseos de los
poderosos, a este aparato le resulta casi imposible prescindir del concurso más
amplio que ofrecen esas odiadas "terceras personas" —los intelectuales— ansiosas
de armar "ruido". Por otro lado, la relación del hambre con las malas cosechas, y el
embrutecimiento del campesino —que no comprende (o lo comprende de una
manera en extremo vaga) que sólo la creciente explotación del capital, junto con una
política rapaz por parte del Gobierno y de los terratenientes, lo han llevado a esta
ruina—, hacen que los hambrientos se sientan desvalidos y no formulen "exigencias",
no digamos exageradas, sino ni siquiera modestísimas.
343

Cuanta menos conciencia tiene la clase oprimida acerca de su estado de opresión y


menos exigente se muestra respecto a los opresores, tanto más suele encontrarse
entre las clases pudientes personas inclinadas a la beneficencia, tanto menor es,
relativamente, la resistencia que oponen a esa beneficencia los terratenientes
locales, directamente interesados en mantener al campesino en la miseria. Si se toma
en cuenta este hecho indudable, resultará claro que el aumento de la resistencia de
los terratenientes, la intensificación de los clamores sobre la "desmoralización" del
mujik y, por último, la adopción, por parte del Gobierno "imbuido" de ese espíritu,
de medidas netamente militares contra los hambrientos y contra los benefactores
denotan la total decadencia y descomposición del modo de vida aldeano tradicional,
patriarcal, santificado por los siglos y supuestamente estable, con que se
embelesaban los eslavófilos146 más apasionados, los reaccionarios más conscientes y
los más ingenuos "populistas" de viejo cuño. A nosotros, los socialdemócratas, nos
han acusado siempre: los populistas, de aplicar en forma artificial el concepto de
lucha de clases a situaciones que no admiten su aplicación; los reaccionarios, de
encender el odio de clase y de azuzar "una parte de la población contra la otra". Sin
detenernos a repetir por enésima vez nuestra respuesta a esas acusaciones, sólo
señalaremos que el Gobierno ruso nos aventaja a todos en la apreciación de la
profundidad de la lucha de clases y en la energía de las medidas que de esa
apreciación se derivan. Todos los que de una manera u otra hayan estado vinculados
con la gente que durante los años de hambre fue a "alimentar" a los campesinos —
¿y quién de nosotros no lo estuvo?— saben que la movía el más elemental
sentimiento humanitario de compasión y de piedad; que era en absoluto ajena a
planes "políticos" de cualquier índole; que se mantenía por completo indiferente a la
propaganda de las ideas acerca de la lucha de clases; que no la convencían los
argumentos de los marxistas en su acalorada polémica contra las concepciones de los

146Eslavófilos: tendencia del pensamiento social ruso de mediados del siglo XIX; formuló la "teoría" de la vía original
del desarrollo histórico de Rusia que debía basarse en el régimen comunal, inherente sólo a los eslavos, y la religión
ortodoxa. Los eslavófilos consideraban que el desarrollo histórico de Rusia excluía la posibilidad de los cambios
revolucionarios y por eso era francamente negativa su actitud ante el movimiento revolucionario tanto en Rusia como
en Occidente. Abogaban por la conservación de la autocracia, pensaban que el monarca debía tener en cuenta a la
opinión pública y proponían convocar el Zemski Sobor (Duma), compuesto de representantes electos de todos los
sectores sociales, pero se oponían a la Constitución y a la limitación formal de la autocracia. En el problema campesino
los eslavófilos eran partidarios de la manumisión de los siervos y de la entrega de la tierra a las comunidades pagando
un rescate al terrateniente.
Análisis de la situación interior

populistas sobre el campo. ¿Qué tiene que ver con esto la lucha de clases?, decían.
Los campesinos pasan hambre y hay que prestarles ayuda; eso es todo.
344

Pero aquellos a quienes los argumentos de los marxistas no pudieron convencer,


quizá se dejen persuadir por los "argumentos" del señor ministro del Interior. No, no
es que "pasan hambre y eso es todo", advierte a los benefactores; y sin
consentimiento previo de las autoridades no se debe prestar ayuda "simplemente",
pues ello tiende a desarrollar la desmoralización y da lugar a exigencias nada
justificadas. Inmiscuirse en la campaña de abastecimiento significa inmiscuirse en los
designios de Dios y de la policía, que aseguran a los señores terratenientes obreros
dispuestos a trabajar en forma casi gratuita, y al fisco, contribuciones obtenidas por
la fuerza. Y todo el que lea con atención la circular de Sipiaguin, deberá decirse: ¡Sí,
en nuestro campo se libra una guerra social, y como en toda guerra, no se puede
negar a los beligerantes el derecho a revisar la carga de los buques que se dirigen a
puertos enemigos, aunque naveguen al amparo de pabellones neutrales! La
diferencia con otras guerras consiste en que aquí una de las partes combatientes,
obligada perpetuamente al trabajo y al hambre, ni siquiera combate, sino que sólo es
batida... por ahora.
En el dominio de la industria fabril, la existencia de esta guerra es indudable desde''
hace ya tiempo, y resulta innecesario aclarar al benefactor "neutral", por medio de
circulares, que no hay que cruzar el río sin sondear primero vado (es decir, sin
permiso de las autoridades y de los señores dueños de fábricas). Ya en 1885, cuando
todavía no existía una agitación socialista perceptible entre los obreros, aun en las
provincias centrales, donde los obreros están más cerca del campesinado que en la
capital, la crisis industrial cargó de electricidad la atmósfera fabril hasta tal punto,
que las tormentas estallaban unas tras otras, ora en un lugar, ora en otro. En tales
condiciones, la beneficencia está condenada de antemano a la esterilidad, y por ello
se reduce a los actos fortuitos y meramente individuales de algunas personas, sin
adquirir ni sombra de significación social.
345

Señalaremos una particularidad más en la actitud de la sociedad hacia las situaciones


de hambre. Podemos decir sin exagerar que hasta hace muy poco prevalecía en
nuestro país la opinión de que en Rusia todo el régimen económico, e incluso el
estatal, sólo tiene como base de sustentación la masa del campesinado, dueño de la
tierra y que la explota por su propia cuenta. Hasta qué punto esta concepción había
penetrado aun en los círculos de personas de pensamiento avanzado, muy poco
propensas a tragarse el anzuelo de las alabanzas oficiales, lo demuestra con particular
relieve a todos el memorable libro de Nikolái —on, publicado después del hambre de
los años 1891-1892147. La ruina de multitud de haciendas campesinas les pareció a
todos un absurdo tal, un salto tan imposible en el vacío, que la necesidad de prestar
la más amplia ayuda para "restañar las heridas" de una manera efectiva se convirtió
casi en una consigna general. Y otra vez el mismo señor Sipiaguin se toma el trabajo
de desvanecer las últimas ilusiones. ¿Sobre qué se sustenta "Rusia", de qué viven las
clases agricultoras y las clases industriales y comerciales, si no de la ruina y la miseria

147Lenin se refiere al libro de Nikolái -on (N. F. Danielsón) Ensayos sobre nuestra economía social después de la
Reforma, publicado en 1893 en Petersburgo
Análisis de la situación interior

del pueblo? '¡Tratar de curar esa "herida" de otro modo que en el papel, es un crimen
de Estado!
El señor Sipiaguin, sin duda alguna, contribuirá a propagar y reforzar la verdad según
la cual, fuera de la lucha de clase del proletariado revolucionario contra todo el
régimen capitalista, no existe ni puede existir otro medio de lucha contra la
desocupación y las crisis, ni contra las formas de expropiación salvajes, al estilo
asiático, y crueles del pequeño productor que ese proceso ha adoptado en nuestro
país. A los amos del Estado capitalista les tienen tan sin cuidado las cuantiosas
víctimas del hambre y de las crisis, como a la locomotora la suerte de aquellos a
quienes aplasta a su paso. Los cadáveres frenan las ruedas, el tren detiene su marcha,
e incluso (si el maquinista actúa con excesiva energía) puede descarrilar, pero a pesar
de todo continúa su marcha luego de una detención breve o larga.
346

Se oye hablar de la muerte por hambre y de la ruina de decenas y centenares de miles


de pequeños agricultores, pero al mismo tiempo escuchamos relatos sobre los
progresos de la agricultura nacional, de la exitosa conquista de mercados extranjeros
por los terratenientes de Rusia, que enviaron una delegación de agricultores rusos a
Inglaterra; del aumento de la venta de aperos agrícolas perfeccionados, de la difusión
de prados cultivados, etc., etc. Para los amos de la agricultura rusa (como para todos
los amos capitalistas), la intensificación de la ruina y el hambre sólo representa un
pequeño alto en el camino, al que apenas prestan atención, a menos de que los
hambrientos los obliguen a ello. Todo sigue su curso, aun la especulación en la venta
de tierras al sector de amos compuesto por los campesinos acomodados.
He aquí, por ejemplo, que el distrito de Buguruslán, provincia de Samara, es
declarado distrito "inseguro en cuanto a la cosecha". Esto significa que la ruina y el
hambre de la masa campesina han llegado aquí a su punto máximo. Pero la calamidad
que azota a las masas no sólo no entorpece, sino que, se diría, contribuye a consolidar
las posiciones económicas de la minoría burguesa del campesinado. Acerca de ese
mismo distrito leemos en una crónica de septiembre de Russkie Védomosti148 (núm.
244):
"Distrito de Buguruslán, provincia de Samara. El problema candente es el rápido
aumento, en toda la zona, del precio de la tierra y la enorme especulación con la
misma, provocada por ese alza. No hace más de 15 ó 20 años, magníficas tierras de
los valles se vendían a razón de 10 a 15 rublos la deciatina: hubo localidades; alejadas
de las líneas férreas, en las que apenas tres años atrás el precio de 35 rublos por
deciatina se consideraba elevado y sólo por la mejor tierra, con espléndida finca y
mercado, se pagó una vez 60 rublos la deciatina. Ahora, en cambio, por tierra de la
peor calidad se paga de 50 a 60 rublos, y los precios de las mejores se han elevado a
80 y hasta 100 rublos por deciatina. La especulación provocada por este alza de los
precios de la tierra es de dos tipos: primero, se trata de la compra de tierras para su
reventa inmediata (se han. dado casos en que se compró tierras a 40 rublos la
deciatina y un año después fueron revendidas a 55 rublos a campesinos de la misma
localidad).

148 Russkie Védomosti (Las Noticias Rusas): periódico, apareció en Moscú de 1863 a 1918. Portavoz de la
intelectualidad liberal moderada. En las décadas del 80 y el 90 colaboraron en el periódico escritores demócratas y
se publicaron obras de los populistas liberales. A partir de 1905 fue órgano del ala derecha del Partido Demócrata
Constitucionalista.
Análisis de la situación interior

347

En tales casos, venden sus tierras por lo general los terratenientes que no desean o
ya no tienen tiempo para dedicarse a los trámites y formalidades que exige la venta
de la tierra a los campesinos por intermedio del Banco Campesino; y compran los
comerciantes capitalistas que la revenden a los mujiks del mismo lugar. Segundo,
existe un sinnúmero de intermediarios de toda índole que se ocupan de endosar a
campesinos de provincias alejadas (de preferencia ucranianos) las tierras peor
situadas, por lo cual reciben del propietario de las mismas una comisión nada
despreciable (de 1 a 2 rublos por deciatina). De lo dicho se deduce que el objeto
principal de la especulación es el campesino, y sobre su hambre de tierra se basa toda
esta carrera de precios de la tierra, inimaginable e inexplicable por simples causas
económicas; es claro que en ello tuvo algo que ver la construcción de líneas férreas,
pero no mucho, pues el principal comprador de la tierra sigue siendo aquí el
campesinado, para quien los ferrocarriles constituyen un factor que dista mucho de
ser el primordial."
Estos tenaces "mujiks emprendedores" que con tanta avidez invierten lo que han
"ahorrado" (y rapiñado) en la compra de tierras, terminarán por arruinar también,
inevitablemente, a los campesinos poco pudientes que hasta el momento pudieron
salvarse del hambre actual.
En tanto que la sociedad burguesa recurre a la compra de tierras por los campesinos
acomodados como medio de contrarrestar la ruina y el hambre de los campesinos
desposeídos, la búsqueda de nuevos mercados es un medio para contrarrestar la
crisis y el exceso de productos de la industria en el mercado. La prensa servil (Nóvoe
Vremia, núm. 9188) se entusiasma ante los éxitos del nuevo intercambio comercial
con Persia; se discuten con animación las perspectivas del comercio con Asia Central
y en particular con Manchuria. Los magnates de la industria del hierro y otros se
frotan las manos regocijados ante las noticias de que se reactiva el tendido de vías
férreas.
348

Se ha resuelto construir las siguientes grandes líneas: Petersburgo-Viatka, Bologóe-


Sedlets, Oremburgo-Tashkent; el Gobierno garantiza empréstitos por un monto de
37 millones para los ferrocarriles (de las compañías Moscú-Kazán, Lodz y de los
ferrocarriles sudorientales); se proyectan las líneas Moscú-Kishtim, Kamishin-
Astrajan y del mar Negro. Los campesinos hambrientos y los obreros sin trabajo
pueden consolarse:, los dineros del fisco (si éste los consigue) no serán, por supuesto,
gastados "en forma improductiva" en subsidios (cfr. la circular de Sipiaguin); no,
afluirán a los bolsillos de ingenieros y contratistas por el estilo de aquellos virtuosos
de la defraudación al fisco que por largos años saquearon al tesoro en Nizhni
Nóvgorod, durante la construcción del dique de Sórmovo, y que sólo ahora han sido
condenados (a modo de excepción) en Nizhni Nóvgorod por la Cámara judicial 149 de
Moscú*.
* Por desgracia, la falta de espacio no nos permite detallar más este proceso, que demostró una vez más cómo mangonean los
ingenieros y contratistas. Para nosotros, los rusos, este es el mismo cuento de siempre. El ingeniero Alexándrov, en complicidad
con el jefe de la sección de Nizhni Nóvgorod, zona de Kazán, del Ministerio de Vías de Comunicación, Shnakrnburg, y con seis
contratistas procesados, durante tres años (1893-1895) "construyó" para sí y para otros capitales calculados en millares de
rublos, presentando al fisco cuentas, nóminas, actas, certificados, etc., de trabajos y compras de material que jamás se habían

149Cámara judicial: institución de la Justicia zarista creada después de la reforma judicial de 1864; veía las causas
especiales civiles y comunes y era instancia de apelación por las causas tramitadas en los tribunales comarcales. La
Cámara judicial se instituía para varias provincias.
Análisis de la situación interior

efectuado. Eran ficticios no sólo los trabajos, sino también los contratistas: ¡un simple escribiente firmaba por el contratista! El
monto de lo escamoteado por toda esta pandilla se puede apreciar por lo siguiente: el ingeniero Alexándrov presentó facturas
de los "contratistas" (a quienes se logró poner en el banquillo de los acusados) por valor de más de doscientos mil rublos; en
dichas facturas, por ejemplo, en lugar de un gasto real de 400 rublos se hacía figurar uno de 4.400. El ingeniero Alexándrov,
según lo declarado por uno de los testigos, derrochaba, ya sea en compañía de mujerzuelas o de sus superiores directos,
ingenieros de vías férreas, de 50 a 80 rublos en una sola comida.
Pero lo más interesante es la forma en que se sustanció y terminó este proceso. El jefe de policía a quien un agente de
investigaciones denunció el caso, "se negó a tramitarlo" (!), "El asunto —dijo— no es de nuestra competencia, sino de la del
Ministerio de Vías de Comunicación", y el agente en cuestión tuvo que dirigirse al fiscal. Es más, el asunto salió a luz sólo gracias
a que los ladrones riñeron entre si: Alexándrov "no entregó su parte" a uno de los escribientes-contratistas. El proceso se
prolongó durante seis años, por lo que muchos testigos tuvieron tiempo de morirse y, casi todos, de olvidar lo más importante.
Incluso un testigo como el ex jefe de la zona de Kazán de vías de comunicación, Lojtin, no pudo ser hallado (sic!): ino se sabía a
ciencia cierta si estaba en Kazán o en la ciudad de Yeniseisk, en comisión de servicio! No vaya a creer el lector que se trata de
una broma; esto ha sido extraído del informe sobre la vista de la causa.
El que hubiera otros implicados, aparte de los que fueron llevados a juicio, surge con claridad de los dos hechos siguientes: en
primer lugar, el mismo virtuoso agente de policía que puso al descubierto el caso ya no sirve en la policía, sino que adquirió una
casa en propiedad y vive de la renta que ésta le deja. En segundo lugar, el ingeniero Makárov, jefe de la zona de Kazán de vías
de comunicación (en la época de la construcción del dique de Sórmovo era ayudante del jefe), durante el proceso hizo lo
indecible por disculpar a Alexándrov; llegó a declarar —(textual!— que si en la primavera de 1894 el dique fue arrastrado por
el agua, "tal cosa debía pasar necesariamente". Según las investigaciones efectuadas por Makárov, JAlexándrov lo tenía todo
en orden, y ese hombre se distinguía por su experiencia, su celo y su esmero en el trabajo!
Resultado: para Alexándrov, un año de reclusión en una fortaleza; para Shnakenburg, una severa amonestación (¡que no se
aplicó debido al manifiesto de 1896!); los demás fueron absueltos. La demanda civil entablada por el fisco fue denegada. Me
imagino cuan satisfechos deben sentirse los Lojtin no hallados y los Makárov que continúan en el servicio.

349

III. EL TERCER ELEMENTO

La expresión "tercer elemento" o "terceras personas" fue empleada, en 1900, si no


nos equivocamos, por el vicegobernador dé Samara, señor Kondoídi, en su discurso
de apertura de la asamblea provincial del zemstvo de Samara, para designar a las
personas "que no pertenecen a la administración ni figuran entre los representantes
de los estamentos". Hace ya mucho que el aumento del número y la influencia de
tales personas, que están al servicio de los zemstvos en calidad de médicos, técnicos,
estadísticos, agrónomos, maestros, etc., atrae la atención de nuestros reaccionarios,
quienes también denominan a estas odiadas "terceras personas" como "burócratas
de los zemstvos".
En general, es preciso decir que nuestros reaccionarios —entre ellos, claro está, toda
la alta burocracia— revelan un excelente olfato político. Son tan hábiles en todo
género de experiencias de lucha contra la oposición, contra los "motines" populares,
contra los miembros de las sectas religiosas, las sublevaciones y los revolucionarios,
que se mantienen siempre "alerta" y comprenden mucho mejor que tantos ingenuos
y tantos "honrados carcamales", que la autocracia no tolera la menor libertad de
acción, ni la— honestidad, la independencia de criterio o el orgullo del verdadero
saber. Como han asimilado magníficamente ese espíritu servil y burocrático reinante
entre los funcionarios rusos, en todo su sistema jerárquico, miran con recelo a todo
aquel que no se parezca al Akaki Akákievich150 de Gógol o; utilizando una
comparación nías actual, al hombre enfundado151.
350

150Se alude a Akaki Akókievich Bashmachkin, protagonista de la novela del escritor ruso N. V. Gógol El capote.
151 El hombre enfundado: personaje del cuento homónimo del escritor ruso A. P. Chéjov. Tipo de funcionario de cortos
alcances, temeroso de toda innovación e iniciativa.
Análisis de la situación interior

En efecto, si las personas que desempenan tales o cuales funciones públicas deben
ser valoradas no por los puestos que ocupan, sino por sus conocimientos y méritos,
¿no conduce ello por lógica irremisible a la libertad de opinión pública y de control
público que juzgue esos conocimientos y esos méritos? ¿No tiende a socavar de raíz
los privilegios de casta y de jerarquía que son el único sostén de la Rusia autocrática?
Véase con qué argumentación expuso su descontento ese mismo señor Kondoídi:
"Sucede a veces —declara— que los representantes de los estamentos, sin motivos
suficientemente verificados, dan crédito a las palabras de los intelectuales, aunque
éstos )sean meros empleados a sueldo de los Consejos de los zemstvos, sólo porque
dicen basarse en la ciencia o en las enseñanzas de gente que escribe en periódicos y
revistas." ¿Qué les parece? ¡Son simples "empleados a sueldo", y sin embargo se
atreven a ensenar a les "representantes de los estamentos"! De paso: los vocales de
los zemstvos a quienes se refiere el señor vicegobernador son en realidad miembros
de una institución que no es estamental; pero como en nuestro país. todo está
penetrado del espíritu estamental, y como también los zemstvos, según el nuevo
reglamento, han perdido en gran parte su carácter no estamental, se puede afirmar
en efecto, para ser breves, que en Rusia hay dos "clases" gobernantes: 1) la
administración y 2) los representantes de los estamentos. El tercer elemento no cabe
en una monarquía estamental. Y si la insumisa evolución económica, por el progreso
del capitalismo socava cada vez más los pilares del régimen estamental y crea una
demanda de "intelectuales", cuyo número aumenta de día en día, habrá que esperar
inevitablemente que el tercer elemento trate de quebrar los estrechos marcos que
lo constriñen.
351

"Las ilusiones de las personas que no pertenecen a la administración ni figuran entre


los representantes de los estamentos en los zemstvos —dice ese mismo señor
Kondoídi— son pura fantasía, pero si se toleran en su base las tendencias políticas,
esas ilusiones pueden tener también un aspecto nocivo."
Tolerar las "tendencias políticas" no es más que una forma diplomática de admitir
que existen. Entre las "ilusiones" se puede involucrar aquí, sí se quiere, todos los
proyectos que inspiran al médico en interés de la medicina, al estadístico en interés
de la estadística, y que prescinden de los intereses de los estamentos gobernantes.
Por sí mismas, esas ilusiones son fantasías, pero a la vez, nótese, estimulan el
descontento político.
He aquí la tentativa de otro administrador, cabeza de una de las provincias centrales,
de esgrimir otro motivo de descontento contra el tercer elemento. Según sus
palabras, las actividades del, zemstvo de la provincia ø, "se alejan año tras año, cada
vez más, de los principios esenciales en que se basa el Reglamento sobre las
instituciones de los zemstvos"152. Este reglamento establece que los asuntos relativos
a las conveniencias y necesidades locales deben ser administrados por la población
del lugar; por otro lado, debido a la indiferencia de la mayoría de los propietarios de
tierra frente al derecho que les fue otorgado, "las asambleas de los zemstvos han
adquirido un carácter meramente formal y los asuntos quedan en manos de los
Consejos de los zemstvos, cuyo carácter deja mucho que desear". Ello "trajo como

152Se refiere al "Reglamento sobre las instituciones provinciales y distritales de los zemstvos", confirmado por
Alejandro III el 12 de junio de 1890.
Análisis de la situación interior

consecuencia la creación, junto a dichos Consejos, de amplias oficinas y la


incorporación al servicio de los zemstvos, de especøialistas —estadísticos,
agrónomos, maestros, médicos sanita
— 1 352 V. !. LENIN
rios, etc.—, quienes, conscientes de su superioridad cultural, y a veces intelectual,
sobre los componentes de los zemstvos, comenzaron a manifestar una
independencia de acción cada vez mayor, en particular a través de la convocatoria de
toda clase de congresos en las provincias y por el establecimiento de toda clase de
órganos deliberativos en los Consejos. Como resultado de ello, la administración de
los zemstvos ha quedado en manos de personas que nada tienen que ver con la
población local". Aunque "entre esos individuos hay muchas personas bien
intencionadas y merecedoras del mayor respeto, no pueden menos que considerar
sus funciones como un medio de subsistencia, razón por la cual las conveniencias y
necesidades del lugar pueden interesarles sólo en la medida en que de ellas dependa
su propio bienestar". "En los asuntos de los zemstvos —en opinión del jefe de la
provincia—, el asalariado no puede sustituir al propietario." Este argumento puede
ser calificado de más astuto o de más franco, según el ángulo desde que se mire. Es
más astuto porque no menciona las tendencias políticas e intenta basar su
razonamiento sólo en los intereses de las conveniencias y necesidades locales. Es más
franco, pues contrapone en forma directa al "asalariado" y al propietario. Este es el
punto de vista tradicional de los Kit Kítich153 rusos, los cuales, al contratar a un "simple
maestro", se guían, ante todo y sobre todo, por los precios que fija el mercado para
esos servicios profesionales, Los verdaderos amos de todo son los propietarios —así
lo pregona el representante de ese mismo campo del cual parten continuas alabanzas
para Rusia— con su poder firme, independiente de todos y situado por encima de las
clases, libre —{gracias a Dios!— del dominio de los intereses egoístas sobre la vida
nacional, como vemos en los países occidentales carcomidos por el parlamentarismo.
Y como el propietario es el amo, también tiene que serlo en los "asuntos"
relacionados con la medicina, la estadística y la instrucción: a nuestro Pompadour no
le da reparo sacar esta conclusión que resume el reconocimiento directo de la
supremacía política de las clases poseedoras. Pero aún más: no vacila en' reconocer
—y esto es bien curioso— que esos "especialistas" son conscientes de su superioridad
cultural, y a veces intelectual, sobre los componentes de los zemstvos. Sí, en efecto,
contra la superioridad intelectual no cabe otro remedio que adoptar medidas
severas...
353

Ahora bien, a nuestra prensa reaccionaria se le ofreció hace poco una ocasión
particularmente cómoda para repetir la exigencia de tales medidas severas. La
resistencia de los intelectuales a ser tratados como simples asalariados, como
vendedores de fuerza de trabajo (y no como ciudadanos que cumplen determinadas
funciones públicas), provocó siempre, de tiempo en tiempo, conflictos de los jerarcas
de los Consejos de los zemstvos, ora con los médicos que presentaban renuncias
colectivas a sus cargos, ora con los técnicos, etc. En el último período, los conflictos

153Kit Kitich o Tit Titich: personajes de la comedia del escritor ruso A. N. Ostrovski Pagan justos por pecadores. Tipo
de déspota inculto, salvaje y cerril.
Análisis de la situación interior

entre dichos Consejos y los estadísticos adquirieron el carácter de una verdadera


epidemia.
Ya en mayo, Iskra (núm. 4) señalaba que las autoridades locales (en Yaroslavl)
miraban de reojo desde hacía tiempo la estadística; después de los sucesos de marzo
en San Petersburgo, procedieron a una "depuración" de la oficina y propusieron al
jefe que en el futuro "sólo aceptara estudiantes después de una rigurosa selección,
de forma que ni siquiera se pudiese sospechar que alguna vez llegarían a ser personas
indignas de confianza". En la crónica mulada Sedición en Vladímir del Kliazma (Iskra,
núm. 5, del mes de junio), se describía el cuadro general de la estadística que había
suscitado sospechas y las causas del desagrado que hacia ella sentían el gobernador,
los fabricantes y los terratenientes. El despido de los estadísticos de Vladímir por el
envío de un telegrama de simpatía a Annenski (apaleado en la plaza de Kazán el 4 de
marzo motivo prácticamente la clausura de la 0flcina. Los estadísticos de otras
ciudades se negaron a trabajar en un zemstvo que no sabía defender los intereses de
sus empleados, por lo cual la gendarmería local se vio obligada a intervenir como
mediadora entre los estadísticos despedidos y el gobernador. "Un gendarme se
presentó en casa de algunos de los estadísticos y les propuso que solicitaran su
readmisión, pero la gestión terminó en el fracaso más completo.
354

Por último, en el número de agosto (núm. 7) de Iskra se relataba el "incidente


ocurrido en el zemstvo de Ekaterinoslav", donde el "bajá" señor Rodzianko
(presidente del Consejo provincial del zemstvo) dejó cesantes a los estadísticos por
incumplimiento de la "orden" que obliga a llevar un diario, acción que provocó la
renuncia a sus cargos de los demás miembros de la oficina y cartas de protesta de los
estadísticos de Jarkov (publicadas en ese mismo número de Iskra). Cuanto más se
interna uno en el bosque, más lena encuentra. Intervino el bajá de Jarkov, señor
Gordeenko (también presidente del Consejo del zemstvo de la provincia), y declaró a
los estadísticos de "su" zemstvo que no toleraría, "dentro de los muros del Consejo,
ninguna asamblea de los empleados sobre problemas no relacionados con el
cumplimiento de sus obligaciones". No alcanzaron los estadísticos de Jarkov a poner
en práctica su intención de exigir la cesantía de un soplón (Antonóvich) que había
entre ellos, cuando el Consejo ya había dejado cesante al jefe de la oficina de
estadística, cosa que también allí provocó la renuncia de todos los estadísticos.
Hasta qué grado conmovieron estos sucesos a todo el personal en las secciones de
estadística de los zemstvos se ve, por ejemplo, en la carta con que los estadísticos de
Viatka intentaban argumentar circunstanciadamente su negativa a incorporarse al
movimiento, hecho por el cual, con toda justicia, Iskra (núm. 9) los llamó
"rompehuelgas de Viatka".
Pero Iskra, como es natural, sólo informó acerca de algunos conflictos, que ni
remotamente eran todos los que se produjeron; según la información de la prensa
legal, también los hubo en las provincias de Petersburgo, Olonéts, Nizhni Nóvgorod,
Táurida y Samara (también consideramos conflictos los casos de cesantías
simultáneas de varios estadísticos, pues despertaban gran descontento y agitación).
Por el ejemplo siguiente puede apreciarse hasta dónde llegó, en general, el recelo de
las autoridades provinciales y su descaro:
Análisis de la situación interior

"El jefe de la oficina de Táurida, S. M. Bléklov, en el Informe sobre la inspección


realizada en el distrito del Dniéper durante mayo y junio de 1901, presentado al
Consejo, relata que los trabajos en dicho distrito debieron desarrollarse en
condiciones sin precedentes hasta ese momento.
355

Por orden del gobernador se permitió a los inspectores el cumplimiento de sus


obligaciones, estaban provistos de los documentos correspondientes, y de acuerdo
con órdenes de las autoridades de la provincia tenían derecho a la colaboración de
las autoridades locales. Pese a ello, se vieron rodeados de un recelo excepcional por
parte de la policía del distrito, que vigilaba sus pasos pegada a sus talones y les
expresaba su desconfianza en la forma más grosera, llegando al extremo —según
palabras de un campesino— de que tras los estadísticos iba un policía para preguntar
a los campesinos 'si aquéllos habían estado difundiendo ideas perniciosas contra el
Estado y la patria'. Según el señor Bléklov, los estadísticos 'tropezaban con obstáculos
y dificultades, que no sólo entorpecían su labor, sino que ofendían gravemente su
dignidad personal... A menudo se encontraban en la situación de personas bajo
sumario y eran objeto de averiguaciones secretas, que por lo demás todo el mundo
conocía; en la situación de personas acerca de las cuales se creía necesario prevenir
a todos. De lo expuesto, cada uno podrá deducir la insoportable situación moral en
que eran colocados con frecuencia'."
¡Excelente ilustración para la historia de los conflictos en la estadística de los
zemstvos y para la caracterización de la vigilancia del "tercer elemento" en general!
No es de extrañar que la prensa reaccionaria se lanzara contra estos nuevos
"sediciosos". Moskovskie Védomosti publicó un tonante editorial titulado La huelga
de los estadísticos de los zemstvos (núm. 263, 24 de septiembre) y un artículo
especial del señor N. A. Známenski (núm. 279, 10 de octubre), con el título de El tercer
elemento. El "tercer elemento" se ha "ensoberbecido", dice el periódico, y responde
con una "oposición sistemática y con la huelga" a los intentos de implantar "la
disciplina necesaria en el trabajo". La culpa de todo es de los liberales de los
zemstvos, que han contribuido a relajar a los empleados.
356

"No cabe duda alguna de que cierta ordenación de los trabajos de cálculo y
estadística que realizan los zemstvos ha sido emprendida por los hombres más
sensatos y juiciosos que los componen, quienes se negaron a permitir el relajamiento
en. los servicios a su cargo, ni siquiera bajo la bandera de la oposición liberal. Tanto
la oposición como las huelgas deben abrirles finalmente los ojos y advertirles con
quién tienen que vérselas en la persona de ese proletariado intelectual que, vagando
de una provincia a otra, se ocupaba no se sabe si de investigaciones estadísticas o de
educar a los adolescentes del lugar en un espíritu democrático-social.
"En todo caso, los 'conflictos estadísticos de los zemstvos' son una buena lección
para la parte sensata de los integrantes de los zemstvos. Es de esperar que ahora
verán con suficiente claridad qué clase de víbora han cobijado en su seno las
instituciones de los zemstvos en la persona del 'tercer elemento'."*
* Moskovskie Védomosti, núm. 263.

Por nuestra parte, tampoco dudamos que estos clamores y aullidos del fiel
cancerbero de la autocracia (es sabido que así se autotituló el "propio" Katkov, quien
supo "insuflar" su espíritu para tanto tiempo a Moskovskie Védomosti) "abrirán los
Análisis de la situación interior

ojos" a muchos que aún no entendían bien que la autocracia es incompatible con los
intereses del progreso social, con los intereses de la intelectualidad en general, con
los intereses de toda verdadera acción social no corrompida por la concusión y la
traición.
Para nosotros, los socialdemócratas, este pequeño cuadro que ilustra la cruzada
contra el "tercer elemento" y los "conflictos estadísticos de los zemstvos", debe
constituir una importante lección. Tiene que fortalecer nuestra fe en el poderío del
movimiento obrero que dirigimos, pues observamos que la agitación en la clase
revolucionaria de vanguardia se propaga a otras clases y capas de la sociedad, y que
ya ha conducido, no sólo a un auge nunca visto del espíritu revolucionario entre los
estudiantes**, sino también al comienzo del despertar de la aldea, y a una
Vigorización de la confianza en sí mismos y de la disposición para la lucha en grupos
sociales que (como grupos) permanecían hasta ahora poco sensibles.
** En el momento en que escribimos estas líneas, llegan noticias de todas partes acerca de la creciente efervescencia en los
medios estudiantiles, de reuniones en Kíev, Petersburgo y otras ciudades, de la formación de grupos estudiantiles
revolucionarios en Odesa, etc. ¿Tal vez la historia quiera asignar al estudiantado el papel de iniciador en el choque decisivo?
Sea como fuere, para vencer en ese choque, es imprescindible el impulso de las masas proletarias, y debemos ocuparnos cuanto
antes de elevar su conciencia, su entusiasmo y su organización.
357

En Rusia, la agitación social crece en todo el pueblo, en todas sus clases, y nuestro
deber de socialdemócratas revolucionarios consiste en concentrar todos nuestros
esfuerzos para saber utilizarla, para explicar a la intelectualidad obrera de vanguardia
qué aliado tiene —en el campesinado, en los estudiantes, en la intelectualidad, en
general; para ensenarle a aprovechar los chispazos de protesta social que brotan aquí
o allá. Podremos cumplir nuestro papel de combatientes de vanguardia por la
libertad sólo cuando la clase obrera dirigida por un partido revolucionario militante,
sin olvidar ni por un instante su situación específica en la sociedad contemporánea y
sus tareas específicas de alcance histórico universal, consistentes en liberar a la
humanidad de la esclavitud económica, enarbole al mismo tiempo la bandera de la
lucha por la libertad de todo el pueblo y atraiga bajo esa bandera a todos aquellos
que hoy los señores Sipiaguin, Kondoídi y el resto de esa pandilla empujan con tanto
empeño hacia las filas de los descontentos en las más diversas capas de la sociedad.
Para ello es preciso sólo que nuestro movimiento asimile ahora no sólo la teoría
firmemente revolucionaria elaborada por el secular desarrollo del pensamiento
europeo, sino también la energía y la experiencia revolucionarias que nos legaron
nuestros predecesores de Europa Occidental y de Rusia, en lugar de aceptar
servilmente el oportunismo en cualquiera de sus variantes de las que nuestros
camaradas de Occidente, que han sufrido relativamente poco su influencia,
comienzan ya a desprenderse, y que con tanta fuerza retrasan nuestra marcha hacía
la victoria.
358

Ante el proletariado ruso se plantea ahora la tarea revolucionaria más difícil, pero al
mismo tiempo la más prometedora: aplastar al enemigo, que no pudo vencer la
sufrida intelectualidad rusa, y ocupar un puesto en las filas del ejército internacional
del socialismo.
Análisis de la situación interior

IV. SENDOS DISCURSOS' DE DOS MARISCALES DE LA NOBLEZA

"Un hecho tristemente significativo, sin precedentes hasta hoy; innumerables


calamidades todavía desconocidas, pronostican a Rusia acontecimientos como ése
sólo posibles con una desmoralización social tan avanzada como la que
experimentamos ahora..." Así se expresa Moskovskie Védomosti en su editorial del
número 268 (del 29 de septiembre) a raíz del discurso del mariscal de la nobleza de
la provincia de Oriol, M. A. Stajóvich, en el congreso misionero celebrado en Oriol
(que clausuró sus deliberaciones el 24 de septiembre)... Ahora bien, si la
"desmoralización social" ha penetrado ya en la esfera de los mariscales de la nobleza,
primeros personajes en los distritos y segundos en las provincias, ¿dónde termina
entonces la "pestífera lacra espiritual que se ha apoderado de Rusia"?
¿Qué sucede, pues? Sucede que este señor Stajóvich (el mismo que quería para los
nobles de Oriol los cargos de recaudadores del monopolio de bebidas; véase núm. 1
de Zariá, Sueltos ocasionales.*) pronunció un encendido discurso en defensa de la
libertad de conciencia, y "en su falta de tacto, por no decir cinismo, llegó a presentar
esta proposición"**:
* Véase O.C., t. 4, págs. 437-468. —Ed.
** Moskovskie Védomosti, ibíd. Pido disculpas al lector por mi simpatía hacía Moskovskie Védomosti. ¡Qué le vamos a hacer! En
mi opinión se trata del más atractivo, más consecuente y más útil de todos los periódicos políticos de Rusia, Pues no se le puede
dar el nombre de política, en el sentido estricto de la palabra, a una literatura que en el mejor de los casos se limita a recoger
algunos pequeños hechos interesantes, pero no elaborados, y a lanzar suspiros en lugar de "filosofar". No digo que ello no
resulte útil, pero no es política. Del mismo modo que la literatura del corte de Mvoe Vremia no puede ser llamada literatura
política en la verdadera acepción de esta palabra, pese a que (o, mejor dicho, debido a que) es excesivamente política. No
contiene un programa político determinado, ni revela convicciones; posee, eso sí, habilidad para acomodarse al tono y al estado
de cosas del momento, para arrastrarse anlc los poderosos, cumplir toda orden que emane de ellos y tratar de congraciarse con
algo que se asemeje a la opinión pública. Moskovskie Védomosti, en cambio, mantiene su línea y no teme (¡por otra parte, nada
tiene que temer!) marchar delante del Gobierno, no teme tocar —algunas veces, con toda franqueza— los puntos más
delicados. ¡Es un periódico útil, un colaborador insustituible de la agitación revolucionaria!
359

"Nadie como el congreso misionero tiene hoy en Rusia el deber de proclamar la


necesidad de libertad de conciencia, la necesidad de abolir todo castigo de orden
penal para quien decida separarse de la religión ortodoxa y adoptar o profesar otra.
¡Por eso, propongo al congreso misionero de Oriol que se pronuncie en ese sentido y
realice las gestiones pertinentes]..."
Claro que era ingenuo por parte de Moskovskie Védomosti elevar al señor Stajóvich
a la categoría de un Robespierre (¡ese alegre M. A. Stajóvich, a quien hace tanto que
conozco, convertido en Robespierre!, escribía en Nóvoe Vremia el señor Suvorin, y
en verdad resultaba difícil leer su "defensa" sin sonreír), como lo era, a su manera, el
señor Stajóvich al proponer a los popes que hicieran "las gestiones pertinentes" para
establecer la libertad de conciencia. ¡Es lo mismo que proponer en un congreso de
policías que se gestione en favor de la libertad política!
Apenas hace falta agregar, para conocimiento del lector, que " el clero en su conjunto,
con primer prelado a la cabeza", rechazó la proposición del señor Stajóvich, "tanto
por la esencia misma del informe, como por no adecuarse a las tareas del congreso
misionero local", luego de escuchar las "muy serias objeciones" de Su Eminencia
Nikanor, obispo de Oriol; del profesor de la academia eclesiástica de Kazán, N. I.
Ivanovski; del redactor-editor de la revista Missionérskoe Obozrenie154, V. M.

154Missionérskoe Obozrenie (Revista de los Misioneros): revista teológica mensual, editada por los círculos clericales,
se publicó de 1896 a 1898 en Kíev y de 1899 a 1916 en Petersburgo. La revista agrupaba a los círculos más
Análisis de la situación interior

Skvortsov; de los sacerdotes misioneros tales y cuales, y de los candidatos a profesor


de la Universidad, V. A. Ternávtsev y M. A. Novosiólov. Puede decirse: ¡la unión de la
"ciencia" y de la Iglesia!
360

Pero el señor Stajóvich no nos interesa, por supuesto, como modelo de individuo con
pensamiento político claro y consecuente, sino como espécimen del más "jovial"
noblecito ruso, siempre dispuesto a arrancar un trocito del pastel del presupuesto
fiscal. ¡A qué extremos habrá llegado la "desmoralización" que producen en la vida
rusa en general, y en nuestra aldea en particular, la arbitrariedad policial y las
persecuciones inquisitoriales contra las sectas religiosas, para que hasta las piedras
levanten su clamor! ¡Para que hasta los mariscales de la nobleza comiencen a abogar
con tanto ardor por la libertad de conciencia!
He aquí algunos pequeños ejemplos, extraídos del discurso del señor Stajóvich sobre
el orden de cosas y las monstruosidades que han terminado por indignar aun a los
más "joviales".
"Tómese, por ejemplo —dice el orador—, de la biblioteca de la cofradía misionera el
prontuario jurídico, y se encontrará que un mismo artículo, el 783, tomo II, parte I,
incluye entre las obligaciones del jefe de policía rural, además de terminar con los
duelos, los pasquines, la ebriedad, la caza furtiva y la promiscuidad en los baños
públicos, ¡vigilar las discusiones en que se atacan los dogmas de la fe ortodoxa y en
que se incita a los fieles a adoptar otras creencias o al cisma!" En efecto, tal artículo
de la ley existe y en él se imponen al jefe de policía rural —además de las ya
mencionadas por el orador— muchas otras obligaciones por el estilo. Para la mayoría
de los habitantes de las ciudades, el artículo será apenas una curiosidad, como lo
designó el señor Stajóvich. Pero para el mujik, esta curiosidad oculta una bitterer
Ernst, o sea, la amarga verdad acerca de los atropellos de que son objeto por parte
de los funcionarios inferiores de la policía quienes saben a ciencia cierta que Dios se
encuentra muy alto y el zar muy lejos.
Y ahí van algunos ejemplos concretos, que transcribimos junto con la refutación
oficial del "arcipreste Piotr Rozhdéstvenski, presidente del Consejo de la Cofradía
Ortodoxa de Pedro y Pablo y del Congreso Misionero Diocesano, de Oriol" (M. V.,
núm. 269, tomado de Orlovski Véstnik155, núm. 257):
361

"a) En el informe (del señor Stajóvich) se dice, con referencia a una aldea del distrito
de Trubchevsk:
'Con el conocimiento y la anuencia del párroco y de las autoridades, encerraron en la
iglesia a varias personas sospechosas de ser shtundistas156, trajeron una mesa, la
cubrieron con un mantel limpio y después de colocar en ella un icono, las fueron
acercando una a una y les ordenaron:
— ¡Bésalo!
— No quiero besar a los ídolos...

reaccionarios del clero que se distinguían por el oscurantismo y estaban estrechamente vinculados con la policía.
Combatía a los sectarios.
155 Orlooski Véstnik (El Noticiero de Oriol): diario político, social y literario de tendencia liberal moderada; se publicó

en Oriol desde 1876 hasta 1918.


156 Shtundistas: miembros de una secta religiosa perseguida en la Rusia zarista.
Análisis de la situación interior

— ¡Ah! ¡A zurrarle ahora mismo!


Los más débiles volvieron a la fe ortodoxa luego de la primera sesión; pero hubo
algunos que aguantaron hasta 4 veces'
Sin embargo,, según los datos oficiales publicados en 1896 en el informe de la
Cofradía Ortodoxa de. Pedro y Pablo, de Oriol, y según la información verbal facilitada
por el párroco D. Perevérzev en el congreso, el citado atropello de la población
ortodoxa contra los sectarios de la aldea Liubtsa, distrito de Trubchevsk, se llevó a
cabo por decisión de una asamblea aldeana y en un lugar de la aldea, pero no con la
anuencia del párroco, y menos aún en el interior de la iglesia; además, este
lamentable incidente aconteció 18 ó 19 años atrás, cuando no había ni asomo de
misión en la diócesis de Oriol."
Al reproducir esto, Moskovskie Védomosti dice que el señor Stajóvich citó sólo dos
hechos en su discurso. Es posible. ¡Pero qué "hechos! La refutación, basada en los
"datos oficiales" (¡suministrados por el jefe de policía rural!) que contiene el informe
de la Cofradía Ortodoxa, sólo acentúa la brutalidad de los desafueros que indignaron
incluso a un "jovial" hijo de la nobleza. En el interior de la iglesia o en "un lugar de la
aldea" se llevó a cabo un apaleamiento hace medio año, o hace dieciocho años; esto
no cambia el asunto en lo más mínimo (salvo, quizás, en un aspecto: es del dominio
público que en los últimos tiempos las persecuciones contra los miembros de sectas
religiosas son cada vez más feroces, ¡y el establecimiento de las misiones guarda
relación directa con ello!).
362

En cuanto a que el sacerdote del lugar pudo estar separado de esos inquisidores con
atuendo campesino, sería mejor, padre arcipreste, que no se hablara de ello en la
prensa*: ¡se reirían de usted! Es claro que el "párroco del lugar" no dio su
"consentimiento" para un acto criminal penado por la ley como es el apaleamiento,
del mismo modo que la Santa Inquisición jamás castigaba con sus propias manos:
dejaba a sus víctimas en las del poder secular; tampoco derramaba la sangre de sus
víctimas, sino que las entregaba a las llamas.
* En sus reparos a las correcciones oficiales, el señor Stajóvich escribía: "No sé qué dice el informe oficial de la cofradía, pero
afirmo que el sacerdote Perevérzev, luego de relatar en el congreso todos los detalles y de aclarar que las autoridades civiles
conocían (sic!!) la sentencia cumplida, a mi pregunta: —Y el padrecito, ¿lo sabía?, respondió: — También lo sabía." Los
comentarios huelgan.

Segundo hecho:
"b) En el informe se dice:
'Sólo entonces el sacerdote misionero no podrá dar la respuesta que también escuchamos
aquí.
— Dice usted, padrecito, que al principio eran 40 familias y que ahora sólo quedan 4. ¿Y
con las restantes, qué pasó? .
— Por voluntad divina, han sido confinadas en Trascaucasia y en Siberia.'
Pero, en realidad, en la aldea de Glíbochka, distrito de Trubchevsk, de la que se trata en
este caso, según, datos que posee la cofradía, los shtundistas eran, en 1898, no 40
familias, sino 40 personas de uno y otro, sexo, incluyendo a 21 niños; y en ese año fueron
confinadas en Trascaucasia, por fallo de) tribunal de la comarca, sólo 7 personas, por
tratar de atraer a otras a su secta. En lo que respecta a la frase del sacerdote local: 'Han
sido confinadas por la gracia de Dios', fue pronunciada de manera casual, en una reunión
Análisis de la situación interior

del congreso celebrada a puertas cerradas, en un momento de libre intercambio de


opiniones entre los delegados; más aún, el mencionado sacerdote era persona conocida
por todos desde hacía tiempo, y en el congreso demostró ser uno de los más dignos
pastores misioneros."
¡Esta refutación es sencillamente incomparable! ¡Lo dijo de manera casual, en un
momento de libre intercambio de opiniones! Ese es precisamente su interés, porque
todos conocemos muy bien el valor que tienen las palabras pronunciadas en forma
oficial por personajes oficiales. Y tanto más valor tienen si el padrecito que pronunció
esas "cordiales" palabras es "uno de los más dignos pastores misioneros". "Han sido
confinadas en Trascaucasia y en Siberia por la gracia de Dios" son palabras magníficas,
que deben llegar a ser no menos famosas en su género que la defensa del derecho
feudal que el metropolita Filaret hizo fundándose en las Sagradas Escrituras.
363

Digamos —ya que nos hemos visto obligados a aludir a Filaret— que sena injusto no
mencionar la carta de un "sabio liberal", dirigida a Su Eminencia el metropolita de
Jarkov, Amvrosio, y que se publicó en la revista Vera i Rázum157 correspondiente a
1901 *.
* Aprovechamos la ocasión para agradecer a nuestro corresponsal, que nos envió un ejemplar de las páginas de esa revista
tiradas aparte. Nuestras clases dominantes a menudo no tienen recato en mostrarse au naturel en las ediciones especializadas
carcelarias, eclesiásticas y otras. semejantes. Hace mucho que nosotros, los revolucionarios, deberíamos haber empezado a
utilizar sistemáticamente este "rico tesoro" de educación política.
El autor firma: "Honorable ciudadano, ex eclesiástico Ieronim Preobrazhenski", y el
seudónimo de "sabio (!) liberal" le fue impuesto por la Redacción de la revista, que
sin duda quedó espantada ante tamaño "pozo de sabiduría". Nos limitaremos a
reproducir algunos pasajes de esa carta, la cual nos ensena, una vez mas, que ¡ jjg
p0ift¡cas y }a protesta política penetran, por caminos invisibles, en círculos
incomparablemente más amplios de lo que a veces parece.
"Soy ya un anciano, me acerco a los 60 años. En mi tránsito por la vida he vista no pocas
desviaciones en el cumplimiento de los deberes eclesiásticos, y debo confesar que en
todos los casos esas desviaciones tenían origen en nuestro clero. En cuanto a los 'últimos
sucesos', creo que debemos agradecer de todo corazón a nuestro clero actual porque esta
abriendo los ojos a muchos. Ahora, no sólo los escribientes de los subdistritos, sino todo
el mundo, viejos y jóvenes, ilustrados, semianalfabetos y aun aquellos que apenas saben
deletrear, se lanzan a leer al gran escritor de la tierra rusa. Adquieren sus obras a precios
elevadísimos (de la edición en el extranjero de Svobódnoe Slúvo158, que circulan
libremente en todos los países del mundo, salvo en Rusia), las leen,meditan y, claro está,
las conclusiones que extraen no son precisamente favorables al clero. La gran masa
humana comienza ya a entender dónde está la verdad y dónde la mentira, y a comprobar
que nuestro clero dice una cosa y hace otra, y que hasta en sus palabras incurre a menudo
en contradicciones. Se podrían decir muchas verdades, pero es sabido que con el clero
uno no puede hablar con franqueza, porque en seguida será delatado para que se lo
castigue y ejecute... Sin embargo, Cristo atraía no con la violencia y las ejecuciones, sino
con la verdad y el amor... ...
364

157 Vera i Rázum (Fe y Razón): revista quincena] teológica y filosófica publicada de 1884 a 1916 por el seminario
conciliar de Jarkov. La revista sostenía una posición ultrarreaccionaria, atacaba furiosamente al movimiento
democrático y al pensamiento progresista.
158 Svobódnoe Slovo (La Palabra Libre): editorial que publicaba en el extranjero (Inglaterra, Suiza) obras de León Tolstói

prohibidas en Rusia por la censura y folletos dirigidos contra las persecuciones de que hacía objeto el Gobierno del
zar a los sectarios. De 1901 a 1905 publicó la revista Svobódnoe Slovo.
Análisis de la situación interior

En la parte final de su alocución, usted dice: 'poseemos una gran fuerza de lucha: el poder
autocrático de nuestros piadosísimos soberanos'. Eso es otra desfiguración de los hechos,
y una vez más nos negamos a creer en sus palabras. Aunque ustedes, el clero ilustrado, se
esfuerzan por convencernos de que 'nuestra fidelidad al poder autocrático data de los
tiempos en que nos amamantaba nuestra madre' (de la alocución del actual vicario al
invertido de obispo), nosotros, los no ilustrados, no podemos creer que un niño de un año
de edad (así fuese un futuro obispo) pudiera razonar ya acerca del régimen de gobierno y
diese preferencia a la autocracia. Después de la fracasada tentativa del patriarca Nikon de
representar en Rusia el papel de los papas romanos, que en Occidente conjugaban el
poder espiritual con el temporal, nuestra Iglesia, en la persona de sus más altos
dignatarios —los metropolitas—, se sometió por entero y para siempre al poder de los
soberanos, que» a veces, tal como sucedió durante el reinado de Pedro el Grande, le
dictaban despóticamente sus ukases (presión de Pedro el Grande sobre el clero para hacer
condenar al zarévich Aléxéi). En el siglo XIX vemos ya en Rusia una perfecta armonía entre
el poder temporal y el poder eclesiástico. En la dura época de Nicolás I, cuando la
conciencia social comenzaba adespertar bajo la influencia de los grandes movimientos
sedales en Occidente, también entre nosotros destacó a combatientes aislados contra el
indignante estado de esclavitud a que se hallaba sometido el pueblo sencillo, pero nuestra
Iglesia permaneció indiferente a sus padecimientos. A despecho de los grandes
mandamientos de Cristo sobre la fraternidad entre los hombres y el amor al prójimo, ni
una sola voz se levantó de entre el clero en defensa del pueblo desventurado, contra la
cruel arbitrariedad de los terratenientes; y ello sólo porque el Gobierno no se atrevía, por
el momento, a meter mano en el derecho feudal, cuya existencia justificó explícitamente
Filaret, de Moscú, con los textos bíblicos del Antiguo Testamento. Pero he aquí que estalló
la tormenta: Rusia fue vencida y políticamente humillada en Sebastopol 159. La derrota
puso al descubierto todas las taras de nuestro régimen anterior a la Reforma" 160, y el joven
y humano soberano (que debía al poeta Zhukovski la educación de su mente y su
voluntad) rompió, antes que nada, las seculares cadenas de la esclavitud. Por una cruel
ironía del destino, el texto de la magna acta del 19 de febrero fue encomendado, para su
redacción desde el punto de vista cristiano, al mismo Filaret, quien por lo visto se había
apresurado a modificar sus ideas respecto de la servidumbre, para adaptarlas al espíritu
de la época.
365

La época de las grandes reformas tampoco pasó en vano para nuestro-clero; durante
el período de Makari (más tarde metropolita) se realizó una fructífera labor de
reestructuración de nuestras instituciones eclesiásticas, se abrió en ellas una
ventana, aunque pequeña, para la palabra y la luz. La reacción que sobrevino después
del 1 de marzo de 1881' 161, llevó consigo también al clero los elementos
correspondientes al gusto de Pobedonóstsev y Katkov; y mientras los hombres
progresistas del país, en los zemstvos y en la sociedad, presentan peticiones en favor
de la abolición definitiva de los castigos corporales, la Iglesia guarda silencio, no
pronuncia una sola palabra de condena contra los defensores del azote, ese
instrumento de indignante humillación del hombre, creado a imagen y semejanza de
Dios. En vista de lo antedicho, ¿sería injusto suponer que todo nuestro clero, por
medio de sus representantes, en caso de producirse por arriba un cambio de régimen
glorificará al soberano constitucional, tal como ahora glorifica al monarca
autocrático? Pero entonces, ¿para qué andar con hipocresías, si la fuerza no está en

159 Se refiere a la derrota de Rusia en la guerra de Crimea de los años 1853-1856.


160 Es decir, hasta la Reforma de 1861. Véase la nota I7.
161 El 1 de mano de 1881 unos militantes del partido Voluntad del Pueblo dieron muerte al zar Alejandro II (véase la

nota 49).
Análisis de la situación interior

la autocracia, sino en el monarca? Pedro I también fue un autócrata ungido por Dios,
y, sin embargo, el clero hasta el día de hoy no le tiene mucho afecto; también lo fue
Pedro III, que pretendía cortar el cabello c instruir a nuestros sacerdotes. ¡Lástima
que no le dieran tiempo para reinar dos o tres años! Pero si el autócrata reinante hoy
Nicolás II se dignase manifestar su benevolencia al venerable Lev Nikolácvich
(Tolstói), ¿en qué rincón se esconderían ustedes, con sus intrigas, intimidaciones y
amenazas?
Es inútil que citen el texto de las oraciones que el clero eleva por la salud del zar; ese
galimatías ya no convence a nadie. Quien domina en nuestro país es la autocracia: si
reciben la orden compondrán oraciones tres veces más largas y expresivas."
* *
*
El segundo discurso, de otro de los mariscales de la nobleza, no logró —por lo que
sabemos— ser publicado en nuestros periódicos. Un corresponsal desconocido para
la Redacción nos lo envió en agosto, en impresión hectográfica, con el siguiente título
escrito a lápiz: Discurso de uno de los mariscales de la nobleza de distrito,
pronunciado en una reunión privada de mariscales de la nobleza para discutir los
asuntos estudiantiles. Transcribimos dicho discurso íntegramente:
"Como el tiempo apremia, expresaré en forma de tesis mis consideraciones sobre nuestra
reunión de mariscales de la nobleza:
Las causas de los actuales desórdenes son más o menos conocidas.
En primer lugar, se deben al desbarajuste general que afecta a todo el régimen estatal, a
la dirección oligárquica de la camarilla burocrática, es decir, a la dictadura de la
burocracia.
366

Este desbarajuste de la dictadura burocrática gubernamental se revela en el conjunto de


la sociedad rusa, de arriba abajo; como un descontento general cuya expresión exterior
es la politiquería que abarca a todos los sectores, y que no es pasajera, superficial, sino
profunda y crónica.
Como es una enfermedad que afecta a toda la sociedad, esa politiquería se refleja en
todas sus manifestaciones, funciones e instituciones; por lo tanto, se refleja también,
forzosamente, en los establecimientos de enseñanza, con su población más joven y, en
consecuencia, más sensible, sometida asimismo al régimen opresivo de la dictadura
burocrática.
Aunque reconocemos que la raíz del mal que dio origen a los disturbios estudiantiles es
el desorden general del Estado y el malestar general engendrado por ese desorden, no
podemos, sin embargo —en virtud de un sentimiento natural y de la necesidad de detener
el progreso del mal local—, desentendernos de esos disturbios; es preciso, aunque sólo
sea desde este lado, esforzarse por reducir las manifestaciones del mal general,
terriblemente destructoras, lo mismo que cuando está enfermo todo el organismo,
cuando se trata de un proceso lento, radical, de curación, se adoptan medidas urgentes
para hacer desaparecer las complicaciones locales agudas y destructivas de esa
enfermedad.
En los establecimientos de enseñanza media y superior, el mal del régimen burocrático se
expresa, sobre todo, en' la sustitución del desarrollo humano (de la juventud), de la
Análisis de la situación interior

instrucción del hombre por un adiestramiento de tipo burocrático, que entraña una
sistemática opresión de la personalidad humana y de su dignidad.
La desconfianza, la indignación, la irritación contra los jefes y los preceptores provocadas
por todo esto entre la juventud, se propagan de las escuelas secundarias a las
universidades, donde, por desgracia, dada la situación actual de la ensenanza superior, la
juventud tropieza con el mismo mal, la misma opresión de la personalidad humana y de
su dignidad.
En una palabra, la juventud encuentra en las universidades no el templo del saber, sino
una fábrica donde de la impersonal masa estudiantil se elabora el producto burocrático
indispensable para las necesidades del Estado.
Este aplastamiento de la persona humana (cuando se convierte a los estudiantes en una
masa amorfa y maleable), que se manifiesta en la presión sistemática, crónica, en la
persecución de todo lo que es personal y digno, y a menudo en el empleo de la fuerza
bruta, constituye el fundamento de todas las agitaciones estudiantiles, que se prolongan
ya decenas de años y amenazan con perpetuarse, cobrando una fuerza cada vez mayor y
llevándose consigo las mejores energías de la juventud rusa.
Todo esto lo sabemos, ¿pero qué hacer en las circunstancias actuales? ¿Cómo ayudar en
este momento a solucionar la difícil situación que atravesamos, con toda su exasperación,
su desgracia y su dolor? ¿Abandonarlo todo, sin haber intentado nada? ¿Abandonar a
nuestra juventud a su propia suerte, en manos de la burocracia y de la policía, lavarnos
las manos y retirarnos? He ahí, en mi opinión, el problema principal, o sea, cómo remediar
esta manifestación aguda de la enfermedad, a la vez que reconocemos su carácter
general.
367

Nuestra reunión me recuerda una multitud de personas bienintencionadas que penetran


en una intrincada selva con el propósito de desmontarla, y que al ver el enorme, ímprobo
trabajo que les aguarda, se detienen llenas de estupor, en vez de concentrarse en algún
punto determinado.
El profesor K. T. nos ha presentado un brillante cuadro general de la situación actual de la
Universidad y del estudiantado; señaló la influencia que ejercen en los desquiciados
estudiantes diversos factores exteriores, nocivos, no sólo políticos, sino incluso policiales;
pero todo ello lo conocíamos más o menos antes, aunque no con tanta claridad.
Como única medida posible, nos indicó la necesidad de demoler radicalmente el régimen
actual en todos los establecimientos de enseñanza, y sustituirlo por otro nuevo, mejor,
pero advirtió a la vez que esta tarea requerirá quizá mucho tiempo. Y si tenemos en cuenta
que en el Estado ruso —como en cualquier otro— todo régimen particular está
orgánicamente ligado al régimen general, ese tiempo puede prolongarse hasta el infinito.
¿Qué se puede hacer ahora, por lo menos para aliviar el insoportable dolor que nos causa
la enfermedad en este momento? ¿A qué paliativo recurrir? Es sabido que los paliativos,
cuya finalidad es aliviar momentáneamente al enfermo, suelen ser considerados
indispensables. Pero no hemos dado un respuesta a este problema; en lugar de ello, por
lo que respecta a la juventud estudiantil en general, escuchamos algunos juicios tan
imprecisos y endebles que, debo decirlo, oscurecen aún más el problema; incluso resulta
difícil reproducirlos de memoria, pero lo intentaré.
Se habló de las estudiantes; se dijo que les hemos brindado cursos y conferencias, y ellas,
¿cómo nos lo agradecen? ¡Pues participando en los disturbios estudiantiles!
Si hubiésemos obsequiado al bello sexo con flores o costosos adornos, entonces el
reproche sería comprensible; pero organizar cursos para mujeres no es una galantería,
Análisis de la situación interior

sino la satisfacción de una necesidad social. Los cursos para mujeres no son un capricho,
sino establecimientos de enseñanza superior tan necesarios en la sociedad como las
universidades y demás, para el desarrollo superior de la juventud sin distinción de sexo.
Por eso existe una completa solidaridad, tanto social como de camaradería, entre los
establecimientos educacionales masculinos y femeninos.
Esta solidaridad, a mi juicio, explica enteramente el hecho de que la efervescencia que
domina a la juventud en general se haya contagiado también a las estudiantes; se agita
toda la juventud estudiantil, vista ropas de varón o de mujer.
Luego se pasó de nuevo al tema de las revueltas estudiantiles y se dijo que no hay que dar
rienda suelta a los estudiantes, que sus escanda los hay que reprimirlos por la fuerza; a
esto se objetó, a mi parecer con razón, que esos escándalos, en todo caso, no son
casuales, sino crónicos, condicionados por causas profundas, y que por tanto no cederán
ante la mera acción de medidas punitivas, como ya lo demostró la experiencia anterior.
Según mi opinión personal, aún está lejos de ser claro cuál de las partes es responsable
por el escándalo principal de esos escandalosos desórdenes que agitan y matan a nuestros
establecimientos de enseñanza; yo no creo en las informaciones oficiales.
368

Esa es la cuestión, pues a la otra parte nadie la escucha, aunque tampoco se la podría oír:
está amordazada (pero no se ha confirmado plenamente la veracidad de mis palabras
acerca de que la administración miente en sus informaciones y que los disturbios son
provocados principalmente por ella, por sus desmanes).
Asimismo se hizo referencia a la influencia de diversas fuerzas revolucionarias exteriores
sobre la juventud estudiantil.
Sí, es verdad, esa influencia existe, pero se le atribuye una importancia demasiado grande:
¡os industriales, por ejemplo, en cuyas empresas esta influencia se manifiesta
particularmente, también le echan todas las culpas, y alegan que si no existiese todo
andaría a las mil maravillas. Olvidan o callan la existencia de la explotación legítima e
ilegítima de que-son objeto los obreros, y que al sumirlos en la desventura provoca entre
ellos el descontento y luego los desórdenes. De no existir tal explotación, los elementos
revolucionarios exteriores tampoco tendrían los numerosos motivos y pretextos gracias a
los cuales se inmiscuyen con tanta facilidad en los asuntos de las fábricas. Lo mismo se
puede decir, en mi opinión, de nuestros establecimientos de enseñanza, que de templos
del saber se han convertido en fábricas de elementos burocráticos.
En la conciencia instintiva del yugo que pesa sobre toda la juventud estudiantil, en el
sentimiento general de malestar motivado por ese yugo entre los estudiantes de todos
los establecimientos, reside la fuerza del pequeño, pero lúcido puñado de muchachos a
que se refirió el señor profesor, capaz de hipnotizar y empujar en cualquier dirección —
ya sea a la huelga o a toda clase de disturbios— a verdaderas multitudes de jóvenes en
apariencia nada propensos al desorden. ¡Eso sucede en todas las fábricas!
Recuerdo que se decía, además, que no es recomendable incensar a los estudiantes; que
no se les debe expresar simpatía durante los disturbios; que las expresiones de simpatía
los incitan a nuevos desmanes, y esto se ilustró con ejemplos, es decir, con diversos casos.
Al respecto advertiré, en primer lugar, que en la confusión derivada del cúmulo y la
diversidad de hechos que se producen en los disturbios, no es posible tomar como prueba
un hecho concreto cualquiera, puesto que se hallarán muchos otros que lo contradigan;
sólo se puede detenerse en las características generales, que trataré de analizar
brevemente.
Los estudiantes, como todos sabemos, distan mucho de haber sido mimados en exceso;
lejos de ser incensados (no me refiero a la década del 40), ni siquiera gozaron de particular
Análisis de la situación interior

simpatía por parte de la sociedad. En la época de los desórdenes, la sociedad mantenía al


respecto una actitud de perfecta indiferencia, o más que negativa; los acusaba de ser los
únicos culpables, sin conocer ni desear conocer las causas que habían originado esos
desórdenes (sólo se daba crédito a las informaciones gubernamentales, hostiles a los
estudiantes, sin dudar de su veracidad; esta es la primera vez, me parece, que la sociedad
ha dudado). De modo, pues, que ni cabe hablar de incensación.
369

Sin esperar apoyo de la sociedad culta en general, ni de los profesores y las autoridades
universitarias, los estudiantes decidieron, por último, buscar la simpatía de diversos
elementos del pueblo; y ya hemos visto que, finalmente, más o menos lo han logrado;
han comenzado a ganar poco a poco la simpatía de la muchedumbre. Para convencerse
de ello, basta recordar la diferencia entre la actitud de la muchedumbre hacia los
estudiantes, en la época de los apaleamientos en Ojotni Riad162, y la actitud de ahora. Y
ahí está el gran mal: no en la simpatía en general, sino en su parcialidad, en el tinte
demagógico que adquiere.
La ausencia de toda simpatía y concurso con la juventud estudiantil, por parte de la
intelectualidad respetable, y la desconfianza nacida de ello, arrojan forzosamente a
nuestra juventud en brazos de los demagogos y revolucionarios, la convierten en su
instrumento, y en su propio seno, inevitablemente, se desarrollan cada vez más los
elementos demagógicos, alejándola del desarrollo cultural pacífico y del orden existente
(si es que se le puede llamar orden), y empujándola al campo enemigo.
Debemos culparnos a nosotros mismos si la juventud deja de confiar en nosotros; inada
hemos hecho para merecer su confianza!
Estas son las ideas principales que expresaron los asistentes; las restantes, aunque no
fueron pocas, creo que no vale la pena recordarlas.
Así pues, termino. Nos habíamos reunido para tratar de hacer algo a fin de calmar las
pasiones del momento; para aliviar la dura suerte de nuestra juventud —hoy, y no quién
sabe cuándo—, y nos vemos derrotados; de nuevo la juventud tendrá derecho a decir, y
dirá, que también ahora, como antes, la intelectualidad rusa, pacífica, respetable, no
puede —y no desea— prestarle la menor ayuda, salir en su defensa, tratar de
comprenderla y aliviar su amarga suerte. El abismo entre nosotros y la juventud será—
aún mayor y ella se incorporará cada vez más a las filas de los demagogos de toda taya
que le tienden la mano.
No hemos sido derrotados porque no se aceptara nuestra propuesta de dirigirnos al zar;
quizás esta medida sea, en efecto, inoperante (aunque, en mi opinión, tampoco fue bien
examinada); nuestra derrota se debe a que hemos destruido la posibilidad de aplicar
cualquier medida en favor de nuestra sufrida juventud, hemos confesado nuestra
impotencia y otra vez, igual que antes, nos hemos quedado a oscuras.
¿Qué nos resta por hacer?
¿Lavamos las manos y pasar de largo?
En esta oscuridad se encierra la terrible y desesperada tragedia de la vida rusa."
370

No se requiere mucho comentario acerca de este discurso. Pertenece también, es


evidente, a un noble ruso aún lo bastante "jovial" y que por motivos ya sea
doctrinarios, ya sea de miserable interés egoísta, se inclina ante el "desarrollo cultural

162 Ojotni Riad; de ojota (caza): así se llamaba antes de la Revolución una calle < comercial de Moscú donde se vendía
caza y aves. Los comerciantes de esta calle y sus dependientes participaban activamente en los pogromos organizados
por la policía para disolver las asambleas y manifestaciones estudiantiles.
Análisis de la situación interior

pacífico" del "orden existente" y se indigna contra los "revolucionarios", a quienes


confunde con "demagogos". Pero esta indignación, si se la mira más de cerca, es algo
parecido al refunfuñar de un anciano (no por la edad, sino por sus concepciones),
dispuesto quizás a reconocer también algo bueno en aquello contra lo cual refunfuña.
Al hablar del "orden existente" no puede abstenerse de hacer la salvedad : "Si es que
se le puede llamar orden". En su corazón hay no poco rencor contra los desbarajustes
de la "dictadura de la burocracia", ccmtr a "la persecución sistemática, crónica, de
todo lo personal y digno"; no puede dejar de ver que los desmanes provienen, en su
mayor parte, de la administración. Es bastante franco como para reconocer su
impotencia, y lo indecoroso que es "lavarse las manos" ante los males que padece el
país. Verdad es que todavía le asusta la "parcialidad" de la simpatía hacia los
estudiantes por parte de la "muchedumbre"; su mente aristocrática y refinada se
imagina el peligro de la "demagogia", y tal vez hasta el peligro del socialismo
(¡pagaremos su franqueza con la nuestra!). Pero sería poco razonable probar en la
piedra de toque del socialismo las concepciones y sentimientos de un mariscal de la
nobleza, harto ya de la despreciable burocracia rusa. No tenemos que emplear
ardides, ni con él ni con nadie; cuando un terrateniente ruso, por ejemplo, clame
contra la explotación ilegítima y la miseria de los obreros fabriles, no dejaremos de
decirle, entre paréntesis: "¡No harías mal, compadre, en mirarte a ti mismo!"163 No
le ocultaremos, ni por un instante, que sostenemos y seguiremos sosteniendo el
punto de vista de la lucha de clases irreconciliable contra los "amos" de la sociedad
moderna. Pero un agrupamiento político no se determina solamente por los
objetivos finales, sino también por los inmediatos; no sólo por las concepciones de
orden general, sino también por la presión de la necesidad práctica inmediata.
371

A todo aquel que comienza a ver con claridad la contradicción entre el "desarrollo
cultural" del país y el "régimen opresivo de la dictadura burocrática", tarde o
temprano la propia vida lo llevará a la conclusión de que esa contradicción es
insoluble sin suprimir la autocracia. Y cuando llegue a esta conclusión, ayudará
necesariamente —continuará refunfuñando, pero ayudará— al partido que sea capaz
de poner en marcha contra la autocracia una fuerza temible (no sólo a sus propios
ojos, sino a los ojos de todos y de cada uno). ¡Para llegar a ser un partido así, la
socialdemocracia, repetimos, debe depurarse de toda la inmundicia oportunista y,
bajo la bandera de la teoría revolucionaria, apoyándose en la clase más
revolucionaria, dirigir su propaganda y su actividad en materia de organización a
todas las clases de la población!
En cuanto a los mariscales de la nobleza, les diremos a manera de despedida: ¡hasta
la vista, señores, aliados nuestros de mañana!
--------------

163 Palabras de la fábula El espejo y la mona, del fabulista ruso I. A. Krilov.


Prefacio al folleto

372

PREFACIO AL FOLLETO
DOCUMENTOS DEL CONGRESO DE "UNIFICACIÓN"

En el núm. 9 de Iskra (octubre de 1901) nos hemos referido al fracasado intento de


unificar la sección en el extranjero de la organización de Zariá e Iskra, la organización
revolucionaria Sotsial-Demokrat y la Unión de Socialdemócratas Rusos en el
Extranjero*. Para que todos los socialdemócratas rusos puedan formarse su propio
juicio sobre las causas del fracaso de esa tentativa, hemos decidido publicar las actas
del Congreso de "Unificación". Lamentablemente, el secretario del congreso, elegido
por la Unión, rehusó participar en la confección de las actas (así se desprende de su
carta —cuyo texto se cita más adelante, págs. 10 y 11— en respuesta a la invitación
formulada por los secretarios de las otras dos organizaciones).
Esta negativa es tanto más extraña, cuanto que la Unión ha publicado en la actualidad
su propia versión sobre el Congreso de "Unificación" (Dos Congresos, Ginebra, 1901).
Así pues, la Unión deseaba informar á los cantaradas rusos sobre los resultados del
congreso, pero no quiso ponerlos al corriente de los debates**. Juzgue el lector por
sí mismo las posibles y probables razones de esta falta de deseo.
* Véase el presente volumen, págs. 305-306. —Ed.
** Según el reglamento, las actas debían ser aprobadas por el propio congreso; concretamente, cada sesión debía comenzar
aprobando el acta de la anterior. Pero al segundo día, cuando se inició la sesión y el presidente propuso que se aprobaran las
actas de ias dos sesiones del día anterior, los tres secretarios declararon al unísono que no estaban en condiciones de presentar
las actas. Como no había taquígrafo, las anotaciones de los debates se encontraban en un estado absolutamente insatisfactorio.
Se comprende que si durante la noche del primero al segundo día del congreso los secretarios no pudieron redactar las actas,
a la tarde del segundo día, cuando nos retiramos, no se podía siquiera hablar de ellas. Todos sabíamos muy bien que no estaban
preparadas. Por lo tanto, indignarse como lo hace la Unión, porque nuestro presidente "desertó", "sin esperar la aprobación de
las actas del congreso" (pág. 29 del folleto Dos Congresos), no es más que un subterfugio. Ante la falta de actas taquigráficas, la
única manera de resolver el problema era que los tres secretarios se reunieran y redactaran aunque sólo fuera un breve resumen
de los debates. Esa fue nuestra propuesta, pero la Unión la rechazó. Resulta claro que la responsabilidad por la falta de actas,
si no completas, por lo menos resumidas, recae sobre la Unión
373

Por nuestra parte, no hemos considerado conveniente, después del rechazo de la


Unión, publicar un informe sobre los debates que no hubiera sido elaborado por
todos los secretarios; por ello nos vemos obligados a limitarnos a la publicación de
todos los documentos y declaraciones presentados a la comisión directiva del
congreso. La directiva estaba formada por los presidentes y secretarios de las tres
organizaciones, y todas las declaraciones se presentaban a la misma por escrito, de
modo que la descripción del congreso, basada en los documentos y declaraciones,"
no puede ser sospechada de parcial.
Por otra parte, la publicación de todos los documentos y declaraciones presentados
a la directiva resulta ahora tanto más necesaria, cuanto que la Unión ha coronado su
extraña negativa a participar en la confección de las actas, con un procedimiento más
extraño aún para redactar el informe sobre el congreso. Así, la Unión no cita
íntegramente las interpelaciones presentadas a la directiva del congreso por el
delegado de Iskra (Frei)164, en nombre de la sección de Iskra en el extranjero, y de la
organización Sotsial-Demokrat, pero reprodujo la respuesta que sólo "formuló" la
Unión (pág. 26 del folleto Dos Congresos) y que no fue presentada a la directiva ni

164 Frey: uno de los seudónimos de Lenin.


Prefacio al folleto

leída en el congreso. La Unión se equívoca cuando dice que la "interpelación" había


sido retirada. La interpelación consistía en dos preguntas presentadas por Frei a la
Unión en nombre de dos organizaciones (véase más adelante, pág. 6)*. Ninguna de
esas preguntas fue retirada; sólo se modificó su forma, de modo tal que las preguntas
se convirtieron en una resolución que podía ponerse a votación (en lugar de
"¿Reconoce la Unión, en principio, la resolución de la Conferencia de junio?" 165, se
decía: "Las tres organizaciones admiten, en principio, la resolución de la Conferencia
de junio", etc.). Es más, la Unión no citó la declaración del grupo Borbá, presentada
a la directiva (véase más adelante, págs., 6-7).
* Véase el presente volumen, pág. 293. —Ed.
374

La Unión no expuso, ni siquiera mencionó** el discurso de uno de los miembros del


grupo Borbá, pronunciado después de que la Unión propuso algunas enmiendas a la
resolución de junio. En dicho discurso, el miembro del grupo Borbá, participante en
la Conferencia de junio, se pronunció contra las enmiendas de la Unión. En cambio,
ésta publicó los "motivos" de las enmiendas, expuestos al congreso en el discurso de
B. Krichevski, pero no presentados a la directiva. En una palabra, luego de rechazar
nuestra proposición de redactar en común un resumen de todos los debates, la Unión
optó por exponer sólo lo que consideraba favorable para ella y silenciar incluso
ciertos temas que habían sido presentados a la directiva.
** Pág. 28 del folleto Dos Congresos.

No nos proponemos seguir este ejemplo. Nos limitaremos a reproducir todas las
declaraciones y documentos entregados a la directiva y a señalar tan sólo en qué
sentido opinaron los oradores de todas las organizaciones representadas en el
congreso. Juzguen los lectores por sí mismos si los artículos del núm. 10 de Rabóchee
Delo y las enmiendas de la Unión han violado o no el principio que constituía la base
del acuerdo, elaborada en la Conferencia de junio. Es claro que también dejamos sin
respuesta las duras palabras que con tanta abundancia adornan el folleto de la Unión,
y que llegan a la acusación de "calumnia", o a la afirmación de que nuestro retiro
"malogró" el congreso. Tal acusación sólo puede provocar una sonrisa: tres
organizaciones se reúnen para deliberar acerca de su unificación; dos de ellas llegan
a la convicción de que no les es posible unificarse con la tercera. Es natural que
después de ello no les quede otra cosa que manifestar su opinión y retirarse. Decir
que eso es "malograr" el congreso y calificar de "calumnia" la opinión de que la Unión
carece de principios firmes, sólo puede hacerlo gente que se enfada porque no tiene
razón.
375

En cuanto a nuestra opinión sobre los puntos de controversia de la socialdemocracia


rusa, preferimos no mezclarla con la exposición objetiva de los hechos del congreso.
Además de los artículos que aparecieron y aparecerán en Iskra y Zariá, estamos
preparando un folleto que se publicará en un futuro próximo, dedicado en especial a
los problemas candentes de nuestro movimiento.
Escrito en noviembre de 1901. Publicado m diciembre de 1901, en un folleto editado por la Liga de la
Socialdemocracia Revolucionaria Rusa, en Ginebra. Se publica según el texto del folleto.
---------------

165 Véase la nota 118.


La protesta del pueblo finlandés

376

LA PROTESTA DEL PUEBLO FINLANDES

Trascribimos íntegramente el nuevo memorial colectivo por medio del cual el pueblo
finlandés expresa su enérgica protesta por la política del Gobierno, que atentó y sigue
atentando contra la Constitución de Finlandia, violando así el solemne juramento que
prestaron todos los zares, desde Alejandro I hasta Nicolás II.
Este memorial fue presentado el 17 (30) de septiembre de 1901 al Senado finlandés
para que lo trasmitiera al zar. Está firmado por 473.363 finlandeses de uno y otro
sexo y de todas las capas sociales, es decir, por casi medio millón de ciudadanos. La
población de Finlandia es de 2 millones y medio de habitantes, de modo que este
nuevo memorial constituye en verdad la voz de todo el pueblo.
He aquí el texto completo del memorial:
"Todopoderoso y magnánimo Soberano Emperador y Gran Príncipe: La modificación que
Su Majestad Imperial introdujo en la ley del servició militar obligatorio en Finlandia ha
provocado en todo el país una inquietud general y el más profundo dolor.
Los mandatos, el manifiesto y la ley del servicio militar, ratificados por Su Majestad
Imperial el 12 de julio (29 de junio) de este año, violan esencialmente las leyes
fundamentales del Gran Principado y los más preciados derechos que corresponden al
pueblo finlandés y a lodos los ciudadanos del país en virtud de sus leyes.
Según las leyes fundamentales, los reglamentos sobre las obligaciones de los ciudadanos
en lo que atañe a la defensa del país no pueden ser promulgados sin contar con el
consentimiento de las autoridades locales. De conformidad con ello se promulgó la ley del
año 1878 relativa al servicio militar, por una resolución tomada de común acuerdo por el
Emperador Alejandro H y las autoridades locales. Durante el reinado del Emperador
Alejandro III dicha ley fue objeto de varias modificaciones parciales, pero en cada
oportunidad se requirió el consentimiento de las autoridades locales. Sin embargo, ahora
la ley de 1878 ha sido derogada prescindiendo de las autoridades locales, y las nuevas
disposiciones que la sustituyen difieren por entero de la resolución de los diputados de la
Dieta Extraordinaria de 1899.
377

Uno de los derechos más importantes de que goza todo ciudadano finlandés es el de vivir
y actuar bajo el amparo de las leyes finlandesas. Hoy, miles y miles de ciudadanos
finlandeses se ven privados de este derecho, ya que la nueva ley del servicio militar los
obliga a servir en el ejército ruso, y convierte el servicio militar en un sufrimiento para
aquellos hijos de esta tierra que serán incorporados por la fuerza en un ejército cuyo
idioma, religión, costumbres y hábitos les son extraños.
Las nuevas disposiciones anulan toda limitación legal del contingente anual. Además, no
contienen mención alguna del derecho, otorgado a las autoridades locales por las leyes
fundamentales, de participar en la confección del presupuesto de guerra.
Incluso la milicia, contrariando la estipulación fundamental de la ley de 1878, pasa a
depender por completo del Ministerio de la Guerra.
La impresión causada por tales disposiciones no se atenúa por las facilidades que concede
el manifiesto durante un período de transición aún no determinado, pues la reducción
La protesta del pueblo finlandés

temporal del número de reclutas será seguida inmediatamente por reclutamientos


ilimitados para el servicio en unidades rusas.
El pueblo finlandés no ha pedido ningún alivio en la carga militar que soporta
actualmente. Las autoridades locales, expresando la opinión del pueblo, han demostrado
la disposición de Finlandia a aumentar, en la medida de sus fuerzas, la parte que le
corresponde en la defensa del Estado, a condición de que se conserve la situación jurídica
de las tropas finesas como institución finlandesa.
Las nuevas medidas establecen, por el contrario, que las tropas finesas serán suprimidas
en su mayor parte; que oficiales rusos podrán entrar a servir en las pocas unidades que
subsistan; que incluso los suboficiales de esas tropas deberán dominar el idioma ruso, lo
que impide que los finlandeses nativos, en su mayoría de origen campesino, ocupen esos
puestos; que dichas tropas pasan a depender de las instituciones rusas, y que aun en
tiempos de paz podrán ser estacionadas fuera del territorio de Finlandia.
Estos mandamientos, que no constituyen una reforma, sino que tienden sólo a suprimir
el ejército nacional de Finlandia, demuestran una desconfianza a la que el pueblo finés no
ha dado motivo alguno durante su casi centenaria unión con Rusia.
Las nuevas disposiciones sobre el servicio militar obligatorio contienen también
expresiones que niegan al pueblo finés la existencia de una patria particular y a los nacidos
en este territorio el derecho de ciudadanía finlandesa. Tales expresiones revelan objetivos
incompatibles con el derecho imprescriptible del pueblo finés a conservar, en su unión
con Rusia, la situación política que fue firmemente garantizada a Finlandia en' el año 1809.
En estos últimos años, nuestro país ha experimentado de continuo un dolor creciente.
378

Una y otra vez ha quedado demostrado que las cláusulas de las leyes fundamentales del
territorio son sistemáticamente desatendidas, en parte por medidas legislativas y en parte
por el nombramiento de oriundos de Rusia para los altos cargos. El territorio ha sido
administrado como si el objetivo fuera quebrar la tranquilidad y el orden, poner
obstáculos a las aspiraciones de utilidad pública y sembrar enemistad entre rusos y
fineses.
Pero la mayor desgracia para el país la constituyen las nuevas disposiciones sobre el
servicio militar obligatorio.
En su humilde respuesta del 27 de mayo de 1899, las autoridades locales informaban
detalladamente acerca del procedimiento que se debía seguir para la promulgación de
una ley sobre el servicio militar obligatorio de acuerdo con las leyes fundamentales de
Finlandia. Al mismo tiempo, indicaban que, si la nueva ley sobre el servicio militar
obligatorio se promulgaba de otro modo, no podría ser reconocida jurídicamente como
legal, aunque estuviera vigente bajo la presión de la violencia; a los ojos del pueblo finés
no sería más que algo impuesto por la fuerza.
Todo lo expuesto por las autoridades locales continúa siendo invariablemente el
sentimiento de la justicia que tiene el pueblo finlandés, y ese sentimiento no puede ser
modificado por medio de la violencia.
Estas disposiciones, que no concuerdan con las leyes del territorio, pueden entrañar muy
graves consecuencias. En los funcionarios y las instituciones gubernamentales, crean un
doloroso conflicto con su sentimiento del deber, ya que su conciencia los impulsará a no
guiarse por ellas. Si las disposiciones anunciadas son puestas en vigor, aumentará aún más
el número de emigrantes aptos para el trabajo que ya en el pasado se vieron obligados a
expatriarse ante la amenaza de tales cambios.
La protesta del pueblo finlandés

Las nuevas disposiciones sobre el servicio militar obligatorio, al igual que las otras medidas
dirigidas contra los derechos del pueblo finés a su propia existencia política y nacional
socavarán inevitablemente la confianza entre el monarca y el pueblo, provocarán un
creciente descontento, un sentimiento general de opresión c incertidumbre, y acarrearán
dificultades inmensas para la sociedad y sus miembros en su labor por el bien del país.
Estos males sólo pueden evitarse mediante la sustitución de las mencionadas
disposiciones por una ley del servicio militar obligatorio redactada con participación de
las autoridades locales; además, las autoridades gubernamentales del territorio, en
general, deben seguir al pie de la letra las estipulaciones de las leyes fundamentales.
El pueblo finés no puede perder sus características propias. Unido por un destino histórico
común, por sus concepciones jurídicas y la labor cultura), nuestro pueblo seguirá fiel en
su amor a su patria finlandesa y a su legítima libertad. No abandonará su aspiración a
ocupar con dignidad entre las naciones el modesto lugar que le ha asignado el destino.
Con la misma firmeza con que creemos en nuestro derecho y respetamos nuestras leyes,
fundamento de nuestra vida social, estamos convencidos de que la unidad de la poderosa
Rusia no sufrirá daño alguno si en el futuro Finlandia continúa rigiéndose de acuerdo con
los principios básicos establecidos en 1809, con lo cual se sentirá feliz y tranquila en su
unión con Rusia.
379

Los sentimientos del deber hacia la patria obligan a los habitantes de todas las
comunidades y capas sociales a dirigirse a Su Majestad Imperial con una exposición
verídica y sincera del estado de cosas existente. Más arriba señalamos que las
disposiciones sobre el servicio militar obligatorio recientemente promulgadas, que
contradicen las leyes fundamentales del Gran Principado solemnemente garantizadas, no
pueden ser aceptadas como una ley acorde con el Derecho. Es nuestro deber agregar que
las obligaciones del servicio militar en sí no tienen tanta importancia para el pueblo finés
como la pérdida de derechos firmemente establecidos y la tranquilidad garantizada por
la ley en tan importante cuestión. Por lo tanto, nos dirigimos con humildad a Su Majestad
Imperial, para rogarle que se digne someter los problemas abordados en este memorial a
la benévola consideración que merecen por la seriedad de su naturaleza. Quedamos, etc."
No tenemos mucho que añadir a este memorial, verdadero juicio popular contra la
banda de funcionarios rusos que infringen las leyes fundamentales.
Enumeraremos los principales hechos del "problema finés".
Finlandia fue anexada a Rusia en 1809, durante la guerra con Suecia. Con el deseo de
atraer a los finlandeses, ex súbditos del rey de Suecia, Alejandro I resolvió reconocer
y ratificar la vieja Constitución finlandesa. Según esta Constitución, ninguna ley
fundamental puede ser promulgada, modificada, aclarada o derogada, sin el acuerdo
de la Dieta, es decir, la asamblea de representantes de todos los estamentos. Además,
Alejandro I, en varios manifiestos, confirmó "en forma solemne" "la promesa de
conservar sagradamente la Constitución propia del territorio''.
Este juramento fue confirmado después por todos los emperadores rusos,
comprendido Nicolás II en el manifiesto del 25 de octubre (6 de noviembre) de 1894,
"...prometiendo mantenerlas (las leyes fundamentales) en su inviolable e inmutable
fuerza y acción".
Y hoy, a los cinco años escasos, el zar ruso se ha convertido en perjuro. Tras una
prolongada campaña de la prensa venal y rastrera contra Finlandia, el 3 (15) de
febrero de 1899 se edita un "manifiesto" mediante el cual se establecen nuevas
La protesta del pueblo finlandés

reglamentaciones: podrán promulgarse sin el acuerdo de la Dieta las leyes "que


conciernan a las necesidades generales del Estado, o guarden relación con la
legislación imperial".
380

¡Esta era una violación flagrante de la Constitución, un verdadero golpe de Estado,


pues de todas las leyes puede decirse que conciernen a las necesidades generales del
Estado!
Y este golpe de Estado se realizó por la fuerza: el gobernador general Bóbrikov
amenazó con ocupar militarmente Finlandia si el Senado se negaba a publicar el
manifiesto. Las tropas rusas acantonadas en Finlandia ya habían recibido (según
informes de oficiales rusos) cartuchos de guerra y ensillado los caballos, etc.
Muchos actos de violencia siguieron al primero: los periódicos finlandeses fueron
prohibidos uno tras uno, se suprimió la libertad de reunión, Finlandia fue inundada
por una jauría de espías rusos y de infames provocadores que tenían por misión
instigar a la insurrección, etc., etc. Por último, sin el consentimiento de la Dieta, el 29
de junio (12 de julio) se promulgó la ley del servicio militar obligatorio, ley
suficientemente analizada en el memorial.
El manifiesto del 3 de febrero de 1899, lo mismo que la ley del 29 de junio de 1901,
son ilegales; se trata de actos de fuerza llevados a cabo por un perjuro, con la ayuda
de una camarilla de jenízaros llamada Gobierno zarista. Por supuesto, los dos
millones y medio de finlandeses ni siquiera pueden pensar en una insurrección, pero
nosotros, todos los ciudadanos rusos, debemos meditar acerca de esta ignominia que
nos avergüenza. Hasta tal punto somos todavía esclavos que se aprovechan de
nosotros para reducir a otros pueblos a la esclavitud. ¡Toleramos todavía en nuestro
país a un gobierno que no sólo aplasta con la ferocidad de un verdugo cualquier
anhelo de libertad en Rusia, sino que además utiliza tropas rusas para atentar por la
fuerza contra la libertad ajena!
"Iskra", núm. II, 20 de noviembre de 1901.
Se publica según el texto del periódico "Iskra"
----------------
Acerca de la revista "Svoboda"

381

ACERCA DE LA REVISTA "SVOBODA"

La revistilla Svoboda166 es muy mala. Su autor —porque la revista da precisamente la


impresión de estar escrita toda ella desde el comienzo hasta el fin, por una sola
persona— pretende utilizar un estilo popular "para los obreros". Pero no se trata de
popularidad, sino de populachería de mal gusto. No hay una sola palabra sencilla,
todo son remilgos... El autor no dice ni una frase sin florituras, sin comparaciones
"populares" y palabrejas "populares". Y sin aportar nuevos datos, sin nuevos
ejemplos, sin nuevo estudio, se rumia con ese lenguaje monstruoso los pensamientos
socialistas triviales, vulgarizados adrede. La popularización, diríamos al autor, está
muy lejos de la vulgarización, de la populachería. El escritor popular lleva al lector a
un pensamiento profundo, a una doctrina profunda, partiendo de los datos más
sencillos y notorios, señalando —mediante razonamientos simples o ejemplos
escogidos con acierto— las conclusiones principales que se deducen de esos datos e
impulsando al lector que piensa a plantear nuevas y nuevas cuestiones. El escritor
popular no presupone un lector que no piensa, que no desea o no sabe pensar; al
contrario, el lector poco desarrollado presupone un serio propósito de trabajar con
la cabeza y le ayuda a efectuar esa seria y difícil labor, le conduce, ayudándole a dar
los primeros pasos y enseñándole a seguir adelante por su cuenta. El escritor vulgar
presupone un lector que no piensa ni es capaz de pensar; no le impulsa a asimilar los
primeros sedimentos de una ciencia seria, sino que le ofrece ya preparadas" —en
forma monstruosamente simplificada, salpicada de chistes y agudezas— todas las
conclusiones de una doctrina conocida, de modo que el lector no tiene siquiera que
masticarlas y debe limitarse a tragar esa papilla.

Escrito en el otoño de 1901


Publicado por vez primera en 1936, en el núm. 2 de la revista "Bolshevik"
Se publica según el manuscrito

-------------

166Svoboda (Libertad): revista editada en Suiza en 1901 y 1902 por el grupo del mismo nombre, fundado en mayo de
1901 y denominado "grupo revolucionario socialista". Aparecieron dos números de la revista. En sus publicaciones el
grupo Svoboda predicaba las ideas del "economismo" y el terrorismo y apoyaba a los grupos antiiskristas en Rusia.
Dejó de existir en 1903.
Charla con los defensores del economismo

383

CHARLA CON LOS DEFENSORES DEL ECONOMISMO

Reproducimos íntegra la carta que nos ha enviado uno de nuestros


representantes.

"Carta a los órganos socialdemócratas rusos

Respondiendo a la propuesta de nuestros camaradas de exilio de que nos pronunciemos


con relación a Iskra, hemos decidido exponer las causas de nuestro desacuerdo con este
órgano.
Reconocemos que es muy oportuna la aparición de un órgano socialdemócrata particular,
especialmente dedicado a las cuestiones de la lucha política, pero no creemos que Iskra,
que ha asumido esa misión, la cumpla satisfactoriamente. Su principal defecto, que
resalta como un hilván en todas sus columnas y determina las otras deficiencias suyas,
grandes y pequeñas, estriba en que coloca en lugar muy visible a los ideólogos del
movimiento en el sentido de la influencia que ejercen en una u otra dirección del mismo.
Al propio tiempo, Iskra tiene poco en cuenta los elementos materiales del movimiento y
el medio material que, al entrar en recíproca dependencia, crean un tipo concreto de
movimiento obrero y determinan su camino, del que no pueden desviarlo esfuerzos
algunos de los ideólogos, aunque estén inspirados por las mejores teorías y programas.
Este defecto de Iskra salta a la vista con singular fuerza, al compararla con Yuzhni
Rabocki167, el cual levanta, como Iskra, la bandera de la lucha política y pone esta lucha
en conexión con la fase precedente del movimiento obrero del sur de Rusia. Iskra está
muy lejos de plantear igualmente la cuestión. Al proponerse él fin de provocar 'un gran
incendio con una chispa', olvida que, para ello, hacen falta el combustible adecuado y las
condiciones exteriores propicias. Al rechazar con horror a los 'economistas', pierde de
vista que la actividad de éstos preparó la participación de los obreros en los sucesos de
febrero y marzo168, que ella recalca con gran celo y, por cuanto se ve, exagera bastante.
Tiene una actitud negativa frente a la actividad de los socialdemócratas de fines de los
años 90 y no quiere reconocer que, en esa época, no había condiciones para otra labor
que no fuera la lucha por pequeñas reivindicaciones ni la inmensa importancia educativa
que tuvo esta lucha. Es absolutamente inexacto y antihistórico definir este periodo y esta
orientación de la actividad de los socialdemócratas rusos como lo hace Iskra, que
identifica la táctica de. éstos con la de Zubátov, sin ver ninguna diferencia entre 'la lucha

167 Yuzhni Rabochi (El Obrero del Sur): periódico socialdemócrata que editó clandestinamente el grupo del mismo
nombre desde enero de 1900 hasta abril de 1903. Aparecieron 12 números.
El grupo Yuzhni Rabochi impugnaba el "economismo" y el terrorismo, defendía la necesidad de desplegar el
movimiento revolucionario de masas y realizaba una gran labor revolucionaria en el sur de Rusia. En agosto de 1902
sostuvo conversaciones con Iskra acerca del trabajo conjunto. Al mismo tiempo, no compartía hasta el fin el plan de
organización de Iskra de estructurar el partido sobre la base de los principios del centralismo democrático.
El II Congreso del POSDR acordó suspender la edición de Yuzhni Rabochi y disolver el grupo que lo editaba.
168 Véase la nota 7.
Charla con los defensores del economismo

por pequeñas reivindicaciones", que amplía y profundiza el movimiento obrero, y 'las


pequeñas concesiones', que tienen la finalidad de paralizar toda lucha y todo movimiento.
384

Iskra, impregnada por completo de intolerancia sectaria, tan característica de los


ideólogos del período infantil de los movimientos sociales, está dispuesta a estigmatizar
cualquier discrepancia con ella, no sólo como dejación de los principios socialdemócratas,
sino incluso como deserción al campo enemigo. Así es su salida de tono, indecorosa en
grado sumo y digna de la condena más severa e implacable, contra Rabbchaya Misl, a la
que dedicó un articulo sobre Zubátov y a la influencia de la cual atribuye los éxitos de éste
entre cierta parte de los obreros. Con su actitud negativa frente a las otras organizaciones
socialdemócratas que conceptúan de otra manera que ella la marcha y las tareas del
movimiento obrero ruso, Iskra, en el calor de la polémica olvida a menudo la verdad y,
criticando quisquillosamente algunas expresiones efectivamente desafortunadas,
atribuye a sus adversarios puntos de vista que no poseen, recalca las divergencias, a
menudo poco sustanciales, y calla obstinadamente las numerosas afinidades de ideas: nos
referimos a la actitud de Iskra ante Rabóchee Delo.
Esa propensión excesiva de Iskra a la polémica dimana, ante todo, de su sobreestimación
del papel de la 'ideología' (de los programas, teorías...) en el movimiento, y, en parte, es
también un eco de la discordia intestina que se ha manifestado en Occidente entre los
emigrados rusos y que ellos se han apresurado a poner en conocimiento del mundo en
varios folletos y articulejos polémicos. Ajuicio nuestro, todas estas discrepancias entre
ellos no tienen casi ninguna influencia en la marcha efectiva del movimiento
socialdemócrata ruso; lo único que pueden hacer es perjudicarlo al llevar una escisión
indeseable entre los camaradas que actúan en Rusia, por lo que no podemos menos de
desaprobar el ardor polémico de Iskra, sobre todo cuando rebasa los límites tolerables
del decoro.
Ese mismo defecto fundamental de Iskra es la causa de su inconsecuencia en cuanto a la
actitud de la socialdemocracia ante diversas clases y tendencias sociales. Tras haber
resuelto, mediante lucubraciones teóricas, el problema del paso inmediato a la lucha
contra el absolutismo y haber percibido, probablemente, toda la dificultad de esta tarea
para los obreros en el estado actual de cosas, mas sin tener la paciencia de esperar que
los obreros reúnan fuerzas para esta lucha, Iskra comienza a buscar aliados en las filas de
los liberales y de los intelectuales, y en sus búsquedas abandona a menudo el punto de
vista de clase, velando las contradicciones de clase y poniendo en primer plano el
descontento general contra el Gobierno, si bien las causas y el grado de este descontento
entre los 'aliados' son muy diversos.
385

Tal es, por ejemplo, la actitud de Iskra ante el zemstvo. Iskra procura avivar, hasta
convertirlos en llamas de lucha política, los vientos de fronda que soplan en los zemstvos,
debidos a menudo a que el Gobierno protege relativamente menos las codicias agrarias
de los señores miembros de los zemstvos que las de los industriales, e Iskra promete a los
nobles insatisfechos de las dádivas del Gobierno la ayuda de la clase obrera, sin decir una
sola palabra de la contradicción de clase existente entre estos dos sectores de la
población. Podemos admitir que se hable del despertar de los zemstvos y que se los
considere como elemento de lucha contra el Gobierno, pero sólo en una forma clara y
precisa, para que no haya lugar a dudas del carácter de nuestro posible acuerdo con esos
elementos. Pero Iskra plantea la actitud ante e zemstvo de manera que, a juicio nuestro,
no puede sino ofuscar la conciencia de clase, ya que pone con ello, al lado de los
predicadores del liberalismo, y de diversas medidas culturales, un contrapeso a la tarea
fundamental de la prensa socialdemócrata, que consiste en criticar el régimen burgués y
poner en claro los intereses de clase, y no en velar su antagonismo. La misma actitud tiene
Iskra frente al movimiento estudiantil. Entretanto, Iskra condena severamente en otros
Charla con los defensores del economismo

artículos todo 'compromiso' y defiende, por ejemplo, el comportamiento intolerable de


los guesdistas169.
Sin detenernos en otros defectos y yerros menos graves de Iskra, estimamos nuestro
deber advertir, para terminar, que no queremos menoscabar con nuestra crítica la
importancia que Iskra puede tener ni cerramos los ojos ante sus méritos. La aplaudimos
como periódico socialdemócrata político de Rusia. Creemos que es un gran mérito suyo
haber aclarado con acierto la cuestión del terrorismo, a la que dedicó oportunamente
varios artículos. Finalmente, no podemos menos de señalar su impecable lenguaje
literario, tan raro entre las publicaciones clandestinas, la regularidad que saIe y la
abundancia de noticias frescas e interesantes.
Septiembre de 1901. Unos cantaradas."

Digamos, ante todo, con motivo de esta carta, que aplaudimos con toda el alma la
sinceridad y llaneza de sus autores. Hace mucho que sonó la hora de dejar de jugar
al escondite, ocultando su "credo" "económico" (como hace parte del Comité de
Odesa, del que se han separado los "políticos") o declarando, como si burlándose de
la verdad, que hoy día "ninguna organización socialdemócrata cae en el
"economicismo" (folleto Dos Congresos, editado por Rabóchee Delo, pág. 32). Ahora,
al grano.
El error fundamental de los autores de la carta es el mismo en el que incurre también
Rab. Delo (véase particularmente el número 10). Tienen una confusión en torno a las
relaciones entre los elementos "materiales" (espontáneos, según expresión de Rab.
Delo) e ideológicos (conscientes, que actúan "de acuerdo con un plan") del
movimiento.
386

No comprenden que el "ideólogo" merece el nombre de ideólogo únicamente


cuando va a la cabeza del movimiento espontáneo, ensenándole el camino, cuando
sabe resolver antes que otros todos los problemas teóricos, políticos, tácticos y
orgánicos con que tropiezan espontáneamente los "elementos materiales" del
movimiento. Para tener realmente "en cuenta los elementos materiales del
movimiento" hay que enjuiciarlos con sentido crítico, hay que saber señalar los
peligros y defectos del movimiento espontáneo, hay que saber elevar lo espontáneo
hasta lo consciente. Pero decir que los ideólogos (o sea, los dirigentes conscientes)
no pueden desviar el movimiento del camino determinado por la interdependencia
del medio y los elementos significa olvidar la verdad notoria de que la conciencia
participa en esta interdependencia y en esta determinación. Los sindicatos obreros
católicos y monárquicos de Europa son también un resultado necesario de la
interdependencia entre el medio y los elementos, pero en esta interdependencia ha
participado más la conciencia de los curas y de los Zubátov, y no la conciencia de los
socialistas. Las opiniones teóricas de los autores de la carta (lo mismo que de Rab.
Delo) no son marxismo, sino una parodia de marxismo, con la que se dejan obsesionar
nuestros "críticos" y los bernsteinianos que no saben cómo ligar la evolución
espontánea con la actividad revolucionaria consciente.

169 Guesdistas:
corriente marxista revolucionaria en el movimiento socialista francés de fines del siglo XIX y comienzos
del XX, encabezada por Jules Guesde. En 1901 los partidarios de la lucha revolucionaria de clases, con Guesde a la
cabeza, fundaron el Partido Socialista de Francia.
Charla con los defensores del economismo

Esta profunda equivocación teórica lleva necesariamente, en el momento que


vivimos, al craso error táctico que ya ha causado y sigue causando incalculable daño
a la socialdemocracia rusa. Porque el auge espontáneo, tanto en la masa obrera como
(merced a su influencia) en otros sectores sociales, se está produciendo durante los
últimos años con asombrosa rapidez. Los "elementos materiales" del movimiento
han crecido de manera gigantesca incluso en comparación con 1898, pero los
dirigentes conscientes (socialdemócratas) van rezagados de este crecimiento. En ello
estriba la causa fundamental de la crisis que atraviesa la socialdemocracia rusa.
387

Al movimiento de masas (espontáneo) le faltan "ideólogos" tan bien preparados en


el aspecto teórico que puedan estar garantizados contra toda vacilación, 'le faltan
dirigentes que tengan un horizonte político tan amplio, una energía revolucionaria y
un talento de organizadores tan grandes que puedan crear, sobre la base del nuevo
movimiento, un partido político combativo.
No obstante, todo eso no seria más que la mitad del mal. Los conocimientos teóricos,
la experiencia política y la habilidad para organizar son cosas que se pueden adquirir.
Basta con que haya deseos de aprender y de forjarse las cualidades necesarias. Pero
desde fines de 1897, y sobre todo desde el otoño de 1898, levantaron cabeza en la
socialdemocracia rusa individuos y órganos que no sólo cerraron los ojos ante este
defecto, sino que lo declararon una virtud peculiar y erigieron en teoría la postración
y la humillación ante la espontaneidad, y que se pusieron a predicar que los
socialdemócratas no debían ir a la cabeza, sino a la zaga del movimiento. (Entre estos
órganos estaba no sólo Rab. Misl, sino también Rab. Delo, que empezó por la "teoría
de las fases" y ha terminado defendiendo por principio la espontaneidad, "la plenitud
de derechos del movimiento en el presente", la "táctica-proceso", etc.)
Esto ha sido ya un verdadero mal. Se ha formado una tendencia particular, que se ha
dado en llamar "economismo" (en el amplio sentido de la palabra) y cuyo rasgo
fundamental consiste en que no comprende y aun defiende el retraso, es decir, como
ya hemos explicado, el retraso de los dirigentes conscientes del auge espontáneo de
las masas. Esta tendencia se caracteriza, en el aspecto de los principios, por el
envilecimiento del marxismo y la impotencia ante la "critica" moderna, esta novísima
variedad de oportunismo; en el aspecto político, por la aspiración a restringir o
sustituir con pequeñeces la propaganda y la lucha políticas, por no comprender que,
si la socialdemocracia no toma en sus manos la dirección del movimiento
democrático general, no podrá derrocar la autocracia; en el aspecto táctico, por una
inestabilidad completa (esta primavera Rab. Delo se detuvo perplejo ante la "nueva"
cuestión del terrorismo, y no se pronunció contra él, tras una serie de vacilaciones,
en una resolución muy ambigua, hasta que pasó medio año, arrastrándose, como
siempre, a la zaga del movimiento); en el aspecto orgánico, por una incomprensión
de que el carácter masivo del movimiento, lejos de menguar, acrecienta, por el
contrario, nuestro deber de crear una organización vigorosa y centralizada de
revolucionarios, capaz de dirigir tanto la lucha preparatoria como cualquier estallido
imprevisto y, en fin de cuentas, el último ataque decisivo.
388

A esta tendencia le hemos hecho y le haremos una guerra sin cuartel. Los autores de
la carta, por lo visto, comparten dicha tendencia. Nos dicen que la lucha económica
ha preparado la participación de los. obreros en las manifestaciones. En efecto, y
hemos sido nosotros precisamente quienes hemos valorado antes y más
Charla con los defensores del economismo

profundamente que nadie esta preparación, cuando nos pronunciamos ya en


diciembre de 1900 (núm. 1) contra la teoría de las fases* y cuando, en febrero (núm.,
2), inmediatamente después de que los estudiantes fueran incorporados
forzosamente al ejército y antes aún de que empezaran las manifestaciones,
exhortamos a los obreros a que salieran en defensa de los estudiantes**. Los sucesos
de febrero y marzo no "refutaron el miedo y los temores" de Iskra (como se cree
Martínov —Rab. Delo, núm. 10, pág. 53—, mostrando así una incomprensión
absoluta de la cosa), antes bien los confirmaron por completo, ya que los dirigentes
se mantuvieron a la zaga del auge espontáneo de las masas y no estuvieron
preparados para cumplir sus funciones de dirigentes. Esta preparación sigue siendo
hasta hoy muy imperfecta; por eso, todo lo que se diga de "la sobreestimación del
papel de la ideología" o del papel del elemento consciente, comparado con el
espontáneo, etc., sigue ejerciendo la influencia práctica más perniciosa en nuestro
Partido.
* Véase O.C., i. 4, págs. 407-413. —Ed.
** Ibíd., págs. 427-433. —Ed.

No menos funestas son las habladurías de que hace falta, presuntamente en aras del
punto de vista de clase, recalcar menos el descontento general de los diversos
sectores de la población contra el Gobierno.
389

Por el contrario, nos sentimos orgullosos de que Iskra— despierte el descontento


político de todos los sectores de la población, y lo único que lamentamos es no
conseguirlo en mayores proporciones aún. No es cierto que velemos el punto de vista
de clase: los autores de la carta no han señalado ni podrán señalar un solo ejemplo
concreto. Mas, como luchadores de vanguardia por la democracia, los
socialdemócratas deben —contra la opinión de Rab. Delo, núm. 10, pág. 41— dirigir
la enérgica actividad de los distintos sectores de la oposición, explicarles la
importancia política general de sus conflictos parciales y profesionales con el
Gobierno y atraerlos a que apoyen al partido revolucionario, deben forjar en su seno
a jefes que sepan influir en el aspecto político en todos y cada uno de los sectores de
la oposición. Toda renuncia a desempeñar este papel, por grandilocuentes que sean
las frases de la estrecha vinculación orgánica con la lucha proletaria, etc., que la
encubran, es tanto como una nueva "defensa del retraso" de los socialdemócratas,
del retraso respecto al auge del— movimiento democrático de todo el pueblo, es
tanto como entregar el papel dirigente a la democracia burguesa. ¡Que los autores
de la carta mediten por qué los sucesos de la primavera han despertado tanta
animación entre las tendencias revolucionarias no socialdemócratas, en lugar de
reforzar la autoridad y el prestigio de la socialdemocracia!
Tampoco podemos menos de sublevamos contra la sorprendente miopía que
muestran los autores de la carta ante la polémica y la discordia intestina entre los
emigrados. Repiten las viejas nimiedades de lo "indecoroso" de que Iskra dedicase
un artículo sobre Zubátov a Rabóchaya Misl. ¿No querrán negar que la propagación
del "economismo" facilita la tarea a los señores Zubátov? No decimos más que eso,
sin "identificar" en absoluto la táctica de los "economistas" y la táctica de Zubátov. Y
por lo que a los 'emigrados" se refiere (si los autores de la carta no fueran tan
imperdonablemente descuidados con relación a la continuidad de las ideas en la
socialdemocracia rusa, deberían saber que las advertencias de los "emigrados", y
concretamente del grupo Emancipación del Trabajo, acerca del "economismo", ¡se
Charla con los defensores del economismo

han confirmado de la manera más brillante!), escuchad cómo enjuició Lassalle, que
actuó en 1852 entre los obreros renanos, las discusiones de los emigrados en
Londres:
390

"Dudo —escribió a Marx— que por parte de la policía haya dificultades para publicar
tu obra contra los 'grandes hombres', Kinkel, Ruge y demás... Creo que el Gobierno
hasta se complacerá de que se publiquen obras como ésta, pues opina que 'los
revolucionarios se destruirán unos a otros'. La lógica del funcionario no sospecha ni
teme que la lucha de partido dé a éste vigor y vitalidad, que la mayor prueba de la
debilidad de un partido sea su vaguedad y la difuminación de sus límites netamente
trazados, que el partido se fortalezca depurándose" (de la carta de Lassalle a Marx
del 24 de junio de 1852).
¡Eso, para que se enteren todos los eufóricos adversarios de la rudeza, de la
intransigencia, del ardor polémico y así sucesivamente, tan numerosos hoy!
Para terminar, diremos que aquí no hemos podido sino tratar someramente las
cuestiones en discusión. Dedicaremos a su análisis detallado un folleto especial, que
esperamos aparezca dentro de mes y medio, aproximadamente.

"Iskra", núm. 12, 6 de diciembre de 1901


Se publica según el texto de periódico "iskra"
--------------
Con motivo del XXV aniversario de la actividad revolucionaria de G. V. Plejanov

391

CON MOTIVO DEL XXV ANIVERSARIO DE LA ACTIVTDAD


REVOLUCIONARIA DE G. V. PLEJANOV

La Redacción de Iskra se adhiere de todo corazón a la celebración del XXV aniversario


de la actividad revolucionaria de G. V. Plejánov170. Que esta celebración contribuya a
la consolidación del marxismo revolucionario, el único capaz de dirigir la lucha de
liberación mundial del proletariado y de resistir los ataques del eternamente viejo
oportunismo que de manera tan ruidosa se presenta bajo nuevas denominaciones.
Que esta celebración contribuya a la consolidación de los vínculos establecidos entre
millares de jóvenes socialdemócratas rusos, que dedican todas sus fuerzas a la dura
labor práctica, y el grupo Emancipación del Trabajo, que da al movimiento lo que
tanto necesita: un inmenso caudal de conocimientos teóricos, un amplio horizonte
político, una rica experiencia revolucionaria.
¡Viva la socialdemocracia revolucionaria rusa!
¡Viva la socialdemocracia internacional!

Escrito a comienzos de diciembre de 1901

Publicado por primera vez en 1924, en el núm. 7


de la revista "Proletárskaya Revoliutsia"

Se publica según el manuscrito

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170El 6 (19) de diciembre de 1901 los socialdemócratas rusos celebraron en Ginebra el XXV aniversario de actuación
revolucionaria de G. V. Plejánov. Tuvieron lugar solemnes actos también en otras ciudades donde residían emigrados
socialdemócratas rusos.
El comienzo de las manifestaciones

392

EL COMIENZO DE LAS MANIFESTACIONES

Hace dos semanas, al conmemorar el vigésimoquinto aniversario de la primera


manifestación revolucionario-social en Rusia, que tuvo lugar el 6 de diciembre de
1876 en la Plaza de Kazán, de Petersburgo, destacábamos el magno ascenso de las
manifestaciones a comienzos del año que acaba. Decíamos que los manifestantes
deben presentar una consigna política más concreta que la de "Tierra y libertad"
(1876)171 y una reivindicación más amplia que la de "abolición del Reglamento
Provisional" (1901). Esa consigna debe ser la libertad política, esa reivindicación de
todo el pueblo debe ser la exigencia de que se convoque a los representantes del
pueblo.
Y vemos ya que las manifestaciones se reanudan con los motivos más diversos en
Nizhni Nóvgorod, en Moscú y en Jarkov. La efervescencia crece en todas partes y se
hace más imperioso cada día encauzarla en un torrente único contra la autocracia,
que siembra por doquier la arbitrariedad, la opresión y la violencia. El 7 de noviembre
tuvo lugar en Nizhni Nóvgorod una manifestación, pequeña, pero que transcurrió
felizmente, con motivo de la despedida a Máximo Gorki. Este escritor, famoso en
toda Europa y cuya única arma ha sido la palabra libre —como dijo atinadamente un
orador durante la manifestación—, es desterrado de su ciudad natal, sin formación
de causa, por el Gobierno autocrático. Los jenízaros le acusan de haber ejercido una
mala influencia sobre nosotros —dijo el orador en nombre de todos los rusos que
aspiran, por poco que sea, a la luz y la libertad—, mas nosotros declaramos que ha
sido una buena influencia. Los esbirros cometen excesos en secreto, pero nosotros
denunciaremos sus excesos y los haremos del dominio público. ¡En nuestro país se
golpea a los obreros que defienden su derecho a una vida mejor, en nuestro país se
golpea a los estudiantes que protestan contra la arbitrariedad, en nuestro país se
ahoga toda palabra honrada y audaz! La manifestación, en la que participaron
también obreros, terminó con la exclamación solemne de un estudiante: "¡Caerá la
arbitrariedad, y se alzará el pueblo, poderoso, libre y fuerte!"
393

En Moscú esperaban a Gorki en la estación centenares de estudiantes, y la policía,


asustada, lo detuvo en el vagón a mitad de camino, le prohibió entrar en Moscú (a
pesar de la autorización especial que se le había concedido antes) y le obligó a
trasladarse directamente del ferrocarril de Nizhni Nóvgorod al de Kursk. La
manifestación con motivo del destierro de Gorki no tuvo éxito; pero el día 18 se

171En aquel tiempo actuaba con el lema "Tierra y libertad" una organización clandestina del mismo nombre, fundada
por los populistas en Rusia, en 1876.
Los adeptos de Tierra y Libertad, considerando al campesinado como la principal fuerza revolucionaria en Rusia,
intentaron alzar a los campesinos contra el zarismo. Desplegaron su labor revolucionaria en varias- provincias de
Rusia. En 1879 se formó en el seno de Tierra y Libertad una fracción que consideraba el terrorismo como el principal
medio de lucha contra el zarismo. En el congreso celebrado aquel mismo año en Vorónezh, Tierra y Libertad se dividió
en dos organizaciones: Voluntad del Pueblo (Naródnaya Volia) y Reparto Negro (Chorni Peredel).
El comienzo de las manifestaciones

celebró, sin preparación alguna, una pequeña manifestación de estudiantes y


"elementos extraños" (como se expresan nuestros ministros) ante la casa del
gobernador general por haber sido prohibida una velada en honor de N. A.
Dobroliúbov, de cuya muerte se cumplieron 40 años el 17 de noviembre. El
representante del poder autocrático en Moscú fue silbado por personas para las
cuales, como para toda la Rusia instruida y pensante, es caro el nombre de este
escritor, que odiaba apasionadamente la arbitrariedad y ansiaba apasionadamente
la insurrección popular contra los "turcos interiores": contra el Gobierno autocrático.
El Comité Ejecutivo de las organizaciones estudiantiles de Moscú ha señalado con
razón en su boletín del 23 de noviembre que esta manifestación no preparada es un
síntoma claro de descontento y de protesta.
La manifestación de Jarkov, suscitada por asuntos estudiantiles, se transformó ya en
una verdadera refriega callejera, en la que participaron no sólo estudiantes. La
experiencia del año pasado no ha sido inútil para ellos. Han visto que sólo el apoyo
del pueblo —y, principalmente, el apoyo de los obreros— puede asegurarles el éxito,
y que para conseguir este apoyo deben luchar no solamente por la libertad
académica (estudiantil), sino por la libertad de todo el pueblo, por la libertad política.
394

El Consejo de la Unión de Organizaciones Estudiantiles de Jarkov había expresado ya


claramente esta idea en su proclama de octubre. Mas también los estudiantes de
Petersburgo, Moscú, Kíev, Riga y Odesa, como se ve por sus hojas y proclamas, han
empezado a comprender todo lo "absurdo de las ilusiones" de la libertad académica
mientras exista la esclavitud extrema del pueblo. El abyecto discurso del general
Vannovski en Moscú, quien desmintió los "rumores" de que hubiera prometido algo
en otra ocasión; la inaudita insolencia de un polizonte de Petersburgo (que detuvo a
un estudiante en el Instituto Electrotécnico para arrebatarle una carta que le había
entregado un mensajero); el salvaje apaleamiento de los estudiantes de Yaroslavl por
la policía en la calle y en la comisaría; estos y miles de otros hechos clamaban,
llamando a luchar, luchar y luchar contra todo el régimen autocrático. Lo ocurrido
con los estudiantes de veterinaria de Jarkov colmó la paciencia. Los estudiantes de
primer año pidieron por escrito la destitución del profesor Laguermark, quejándose
de su actitud burocrática y de su insoportable grosería, que llegaba a veces ¡a arrojar
el programa al rostro de los estudiantes! El Gobierno, sin examinar el asunto,
respondió expulsando del instituto a todos los alumnos de primer año. Y por si fuera
poco, los difamó en su comunicado, declarando que exigían el derecho de designar a
los profesores. Entonces se alzaron todos los estudiantes de Jarkov y decidieron
declarar la huelga y organizar una manifestación. Del 28 de noviembre al 2 de
diciembre, Jarkov se convirtió por segunda vez en este afio en campo de batalla de
los "turcos interiores" contra el pueblo, que protestaba por las arbitrariedades de la
autocracia. De una parte, gritos de "¡Abajo la autocracia! ¡Viva la libertad!" De otra,
sablazos, latigazos y caballos que pisoteaban a la multitud. La policía y los cosacos,
que apalearon despiadadamente a todos y cada uno, sin hacer distinciones de sexo
ni de edad, vencieron a los manifestantes inermes y ahora celebran su triunfo...
¿Será posible que les dejemos triunfar?
395

¡Obreros! Conocéis demasiado bien a la fuerza enemiga que hace escarnio del
pueblo ruso. Esa fuerza enemiga os ata de pies y manos en vuestra lucha cotidiana
contra los patronos por una vida mejor y por la dignidad humana. Esa fuerza enemiga
El comienzo de las manifestaciones

apresa a centenares y miles de vuestros mejores camaradas, los arroja a las cárceles
y al destierro y, como si se mofara de ellos, los declara "individuos de mala conducta".
Esa fuerza enemiga disparó el 7 de mayo contra los obreros de la fábrica de Obújov,
en Petersburgo —que se habían alzado al grito de " ¡Necesitamos la libertad !"—, y
después montó una farsa judicial para enviar a presidio a los héroes que no habían
asesinado las balas. Esta fuerza enemiga, que apalea hoy a los estudiantes, se lanzará
mañana contra vosotros para apalearos con redoblada ferocidad. ¡No perdáis
tiempo! ¡Recordad que debéis apoyar toda protesta y toda lucha contra los jenízaros
del Gobierno autocrático! Procurad por todos los medios llegar a un acuerdo con los
estudiantes que se manifiestan; organizad círculos para la rápida difusión de noticias
y distribución de manifiestos; explicad a todos y cada uno que os alzáis a la lucha por
la libertad de todo el pueblo.
¡Cuando aquí y allá empieza a arder el fuego de la indignación popular y de la lucha
abierta, hace falta en primer lugar, y sobre todo, una fuerte corriente de aire fresco
para que ese fuego pueda transformarse en una gran llama!

"Iskra". núm. 13, ZÚ de diciembre de 1901


Se publica según el texto
del periódico "Iskra"

--------------
Acerca de una carta de "los obreros del sur"

396

ACERCA DE UNA CARTA DE "LOS OBREROS DEL SUR"

Hemos recibido una carta de "Los obreros del sur", que aplauden la consolidación de
la tendencia revolucionaria en las. socialdemocracia rusa y nos encargan transmitir
sü saludo a lar Liga de la Socialdemocracia Revolucionaria Rusa en el Extranjero.
Lamentamos que la falta de espacio nos impida publicar la carta íntegra. Estamos
completamente de acuerdo con los autores de la carta en que "el método de las
proclamas, que se practica en Rusia para difundir las ideas revolucionarias entre las
amplias masas, no es suficiente para educarlas de una manera políticamente
consciente"; que "es necesario crear una literatura especial para la educación política
del proletariado ruso". Pero nos parece poco práctico su proyecto, consistente en
publicar con este fin folletos populares de 3 ó 4 páginas, para difundirlos
"simultáneamente en toda Rusia". Creemos que el proletariado ruso ha madurado ya
plenamente para utilizar el mismo tipo de literatura que las demás clases sociales, es
decir, los periódicos. Sólo un periódico político puede educar de verdad a las masas
de una manera políticamente consciente y alumbrar —según la expresión de los
autores de la carta— "toda nuestra vida social, empezando por el cuarto estamento
y terminando con la gran burguesía". Sólo un periódico para todo el país, y siempre
que cuente con el apoyo activo de todos los comités y los círculos locales, podrá
difundirse más o menos "simultáneamente en. toda Rusia" y aparecer con suficiente
frecuencia como para merecer el nombre de periódico. Y sólo la sólida organización
de tal órgano revolucionario señalará el paso definitivo de nuestro movimiento, "de
la lucha económico-huelguística a una amplia lucha revolucionaria contra el Gobierno
autocrático ruso".

"Iskra". núm. 13, 20 de diciembre de 1901


Se publica según el texto del periódico "Iskra"

---------------
Anarquismo y socialismo

398

ANARQUISMO Y SOCIALISMO

Tesis.:
1 El anarquismo, en 35-40 años (Bakunin y la Internacional172 1866) de existencia (y
al comenzar por Stirner muchos más años) no ha dado nada, excepto frases generales
contra la explotación.
Estas frases están en uso desde hace más de 2.000 años. Falta (α) comprensión de
las causas de la explotación; (β) comprensión del desarrollo de la sociedad, que
conduce al socialismo; (γ) comprensión de la lucha de las clases como fuerza
creadora de la realización del socialismo.
2) Comprensión de l a s c a u s a s de la explotación. La propiedad privada como
base de la economía mercantil. La propiedad social de los medios de producción.
Nil* en el anarquismo.
* Nihil: nada. —Ed.

El anarquismo es el individualismo burgués a la inversa. El individualismo como base


de toda la concepción del mundo del anarquismo.

Defensa de la pequeña propiedad y de

{ }
la pequeña hacienda en la tierra.
Keine Majorität**.
Negación de la fuerza unificadora y
organizadora del poder.

** Ninguna mayoría (es decir, negación por los anarquistas de la subordinación de la minoría a la mayoría). —Ed.

3) Incomprensión del desarrollo de la sociedad — papel de la gran producción —


transformación del capitalismo en socialismo. (
401

(El anarquismo es fruto de la desesperación. Es la sicología del intelectual


descarriado o del elemento desclasado, pero no del proletario.)

172Se trata de la I Internacional (Asociación Internacional de los Trabajadores)) primera organización internacional
del proletariado, fundada el 28 de septiembre de 1864 en la asamblea internacional obrera convocada en Londres
por los obreros ingleses y franceses. La creación de la I Inter- s nacional fue el resultado de la tesonera lucha por
fundar un partido revolucionario de la clase obrera, que Marx y Engels sostuvieron a lo largo de muchos años. Marx
fue el organizador y dirigente de la I Internacional, autor de su Manifiesto constitutivo, de los Estatutos y de otros
documentos programáticos y tácticos.
Ejercía la dirección de la I Internacional el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores, del que
Marx fue miembro permanente. Marx agrupó en torno a los principios del socialismo científico a los obreros
avanzados de Europa y América, combatiendo las influencias pequeñoburguesas y las tendencias sectarias que
predominaban por aquella época en el movimiento obrero (el tradeunionismo en Inglaterra, el proudhonismo y el
anarquismo en los países latinos, el lassalleanismo en Alemania). La I Internacional dirigió a lucha económica y política
de los obreros de distintos países y reforzó su solidaridad internacional; desempeñó un magno papel en la difusión
del marxismo y en la fusión del socialismo con el movimiento obrero. La I Internacional existió hasta 1876.
Anarquismo y socialismo

4) Incomprensión de la lucha de clase del proletariado.


Negación absurda de la política en la sociedad burguesa.
Incomprensión del papel de la organización y de la educación de los obreros.
Panaceas compuestas de remedios unilaterales, sin conexión.
5) ¿Qué ha dado el anarquismo, dominante en otros tiempos en los países latinos,
en la historia contemporánea de Europa?
— Ninguna doctrina, ninguna enseñanza revolucionaria, ninguna teoría.
— División del movimiento obrero.
— Fiasco completo en las experiencias del movimiento revolucionario (el
proudhonismo en 1871, el bakuninismo173 en 1873).
— Subordinación de la clase obrera a la política b u r g u e s a bajo la
apariencia de negación de la política.

Escrito en 1901

Publicado por vez primera en


1936, en el núm. 7 de la revista
"Proletaskaya Revoliutsia"

Se publica según el manuscrito


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173 Bakuninismo: corriente que lleva el nombre de M. A. Bakunin, ideólogo del anarquismo y enemigo jurado del
marxismo y del socialismo científico. Los bakuninistas combatieron tenazmente la teoría y la táctica marxistas del
movimiento obrero. La tesis fundamental del bakuninismo era la negación de todo tipo de Estado, incluida la
dictadura del proletariado, lo que equivale a no comprender el papel histórico universal de éste. Bakunin formuló la
idea de la "igualación" de las clases, de la unión de "libres asociaciones" desde la base. Era opinión de los bakuninistas
que una asociación revolucionaria secreta, compuesta por "destacadas" " personalidades, debía dirigir las rebeliones
populares que se iniciarían inmediatamente. Esa táctica conspirativa, de rebeliones extemporáneas y terrorismo, era
aventurera y estaba en pugna con la doctrina marxista sobre la insurrección.
Enmiendas y observaciones al proyecto de estatutos de la organización de la socialdemocracia
revolucionaria rusa en el extranjero
405

ENMIENDAS Y OBSERVACIONES AL PROYECTO DE ESTATUTOS DE LA


ORGANIZACIÓN DE LA SOCIALDEMOCRACIA REVOLUCIONARIA RUSA EN
EL EXTRANJERO174

ESTATUTOS

Texto del proyecto de Estatutos Texto redactado por Lenin

1. La organización revolucionaria 1. La organización revolucionaria


Sotsial-Demokrat y la organización Sotsial-Demokrat y la sección extranjera
extranjera de Iskra y Zariá se unen en de la organización de Iskra y Zariá se
unen en una sola organización
denominada: Organización (¿Liga?) de
la Socialdemocracia Revolucionaria
Rusa en el Extranjero.

2. La organización actúa en el terreno de


los principios revolucionarios del
socialismo científico contemporáneo. En
su programa político la organización es
solidaria con el Manifiesto del POSDR.
Proponiéndose como misión defender el
carácter clasista, del movimiento obrero
y combatir todas las tendencias
oportunistas y burguesas en su seno, la
organización persigue en primer plano
los fines de la lucha contra el zarismo

3. Dirigen la actividad literaria de la 3. Dirige la actividad literaria de la


organización 1) la Redacción de Zariá e organización 1) la Redacción de Zariá
Iskra, 2) la Redacción de Rabóchaya [[y de Iskra]] conjuntamente con el
Biblioteka y 3) el grupo Emancipación grupo Emancipación del Trabajo.
del Trabajo.
406

174 En la primavera de 1901, en vista de que se intensificaba el movimiento revolucionario en Rusia, entre los
socialdemócratas rusos emigrados se discutía la necesidad de unificar y coordinar las acciones de las numerosas
organizaciones socialdemócratas en el extranjero. Considerando imposible por principio la unificación de las
organizaciones de orientación revolucionaria con las oportunistas, Lenin propuso unificar las organizaciones
socialdemócratas revolucionarias del extranjero en una Liga.
El proyecto inicial de Estatutos de la Liga fue confeccionado por la parte muniquesa de la Redacción conjuntamente
con G. V. Plejánov, que había llegado a Munich, y lo discutieron todos los miembros de las organizaciones de Iskra y
Zariá Y de Sotsial-Demokrat. Probablemente fue entonces cuando Lenin escribió las enmiendas al proyecto de
Estatutos.
Enmiendas y observaciones al proyecto de estatutos de la organización de la socialdemocracia
revolucionaria rusa en el extranjero

Nota. Las redacciones de las Nota. La Redacción de la organización


organizaciones tienen derecho a tiene derecho a completar su personal
completar su personal con miembros de con miembros de la organización para
la organización para desempeñar desempeñar funciones interinas.
funciones interinas.

4. La organización edita los órganos


Zariá e Iskra y folletos.
Nota. La edición de nuevos órganos se
decide en el congreso general de la
organización.

5. La Redacción de Iskra distribuye cada 5. La Redacción [de Iskra] transmite dos


2 semanas a través de la administración veces al mes a la administración en el
a todos los miembros de la organización extranjero los datos para ser
los datos que se reciban de Rusia* comunicados a los miembros de la Liga
* Los puntos 4 y 5 fueron tachados por Lenin. En (organización).
hojas aparte él escribió el texto que sigue del
punto 5.-Ed. 1) Colecta de dinero en el extranjero.
I. Administración general 2) Organiz. de la propaganda.
II. Administración en el extranjero 3) „ venta y difusión de publicaciones.
4) ,, grupos de ayuda.

I. Administración general. 5) „ difusión de boletines.

La Redacción de Iskra se encarga de 6) Examen previo de las propuestas,


la representación de la Liga, de la caja pretensiones y quejas para
común, de la edición y el transporte presentarlas al congreso.
de las publicaciones. 7) Organización del congreso.
8) Confección de una revista trimensual
sobre todo el extranjero
407

6. La organización Sotsial-Demokrat y la
organización de Zariá e Iskra traspasan a la
administración sus depósitos,* cuentas corrientes e
imprentas (los de Zariá y del grupo Emancipación
del Trabajo) *.
7. Dirige los asuntos generales de la organización 1)
el Congreso general de los miembros, 2} la
Administración, formada por el secretario,
designado por la Redacción de año, y dos miembros,
elegidos por la organización para dos años*.
8. Los congresos generales de la organización se
celebrarán cada dos años.
8a) El congreso elabora las instrucciones para la
Redacción*.
* Este punto fue tachado por Lenin.-Ed.

9. Los congresos deciden los asuntos por simple


mayoría de votos de todos los miembros de la
organización.
Enmiendas y observaciones al proyecto de estatutos de la organización de la socialdemocracia
revolucionaria rusa en el extranjero

10. La administración fija la fecha y el lugar dé los


congresos generales y confecciona el orden del
día**.
11. La administración convoca por iniciativa propia
o a requerimiento de 1/3 de los miembros de la
organización congresos extraordinarios**.

12. La administración organiza y dirigí transporte de


publicaciones**. }3
13 La administración distribuye cada dos meses a
todos los miembros de la organización un balance

}
sobre la situación del transporte, el estado de la caja
de la organización, la cantidad y el género de
?
publicaciones editadas y enviadas a Rusia y los datos
que se reciban de la organización rusa**.
** Este punto fue tachado por mano desconocida. -Ed.

14. La administración presenta a los congresos


ordinarios un balance sobre la actividad de la
organización durante los años transcurridos.
}
15. La administración surte a los grupos de ayuda de
publicaciones e informes y presta toda clase de } Final
concurso a los miembros de la organización en sus
actividades.
408

16. La administración decide todos los asuntos por


simple mayoría de votos*.
* Este punto fue tachado por Lenin, - Ed.
17. Todas las sumas de dinero que reciban los
miembros de la organización para la causa
revolucionaria ingresan en la caja común.
18. Todas las sumas que se reciban se gastan en 1)
administración general, 2) en la edición de Iskra, 3)
en la edición de Rabóchaya Biblioteka, 4) en la
edición de Zariá.
19. Los nuevos miembros se admiten por
recomendación de 5 miembros de la organización y
con la conformidad de una mayoría de 2/3 de los
miembros de la organización.
20. Los miembros son excluidos de la organización
por una mayoría de 2/3, de los miembros de la
organización.
21. En las ciudades donde existen varios miembros
de la organización, toda su actividad, excepto las
misiones especiales confiadas por la administración,
debe ser colectiva.
22. En caso de disolverse la organización, las
imprentas y los depósitos serán devueltos a los
propietarios iniciales**.
Enmiendas y observaciones al proyecto de estatutos de la organización de la socialdemocracia
revolucionaria rusa en el extranjero

** Los puntos 19-22 fueron añadidos en hoja aparte


por mano desconocida. - Ed.
Escrito entre 24 de abril
(7 de mayo) y 11 (24) de
julio de 1901
Se publica por primera vez según el manuscrito
---------------
Materiales para el artículo "Una nueva masacre"

409

MATERIALES PARA EL ARTICULO "UNA NUEVA MASACRE"

* 11 de marzo 8 San Petersburgo II.III Núm.3175


8 Kíev II.III Núm. 3
1. V 8 Sib. Occid. II.III Núm. 4
7. V 8 Kazán II.III Núm. 3
8 Yaroslavl 9.-10.III. Núm. 4
reuniones
* Este párrafo fue tachado por Lenin en el manuscrito.-Ed.

1. Abandonaron el trabajo 200 personas y presentaron "exigencias inmotivadas".


α. [Incluso según las leyes, rusas "abandonar el trabajo" se castiga únicamente con
sanción judicial.]
β. ¿Quién juzga si son "inmotivadas" las exigencias? El subdirector de la fábrica.
2. Empezaron a parar las máquinas p o r l a f u e r z a Y "mientras tanto", como se
expresó la policía, "todos los obreros abandonaron el trabajo".
[Cabe preguntar: ¿en qué se manifestó aquí la violencia? Si se fueron todos ¿cómo
no parar las máquinas? Al marcharse las pararon, ¿qué tiene que ver aquí eso de
"por la fuerza"? Schutz der Arbdtsstillegung??**]
** ¿¿Protección (defensa) de la interrupción del trabajo?? -Ed.

3. Fueron llamados 2 escuadrones (¿¿150?? x 2 = 300) + + una s e c c i ó n (¿¿¿100'-


150???) + 200 guardias municipales [Ergo, probablemente>500 hombres].
410

4. Los obreros (3.600) ocuparon la calle y paralizaron el movimiento de los tranvías


de caballos.
5. El ataque de la policía (exigiendo que se disolvieran) fue rechazado a pedradas.
[Desde las empalizadas y desde la muchedumbre. Lluvia de piedras. Los obreros
demostraron que se baten bien.]
6. Se llamó a un comando armado, de la multitud partieron disparos.
7. 3 descargas: 1 muerto + 8 heridos (1 falleció).
8. Compañías del regimiento de infantería de Omsk.
Pedradas desde los patios.
Artículo de Nóvoe Vremia Este artículo es típico como "máxima"
sabiduría de los hombres de Estado rusos:
(núm. 9051 del ll.V).
compárese el año 1886 (Katkov) 1896-1897
(del 2. VI).

"Lo extrínseco"

175 Aquí y másadelante Lenin menciona los números de Iskra en los que se publicaron crónicas e informaciones sobre
las manifestaciones de obreros y estudiantes realizadas en diversas ciudades de Rusia.
Materiales para el artículo "Una nueva masacre"

1. Aunque parcialmente — "propaganda de ideas antiestatales y antisociales" (!)


— "seudodoctrinas nocivas"
— "oscuras ideas y esperanzas".
2. Pero —"las condiciones existentes favorecen"
— "provocan y mantienen el descontento".
3. (¿Qué condiciones son esas?).
4. "Por desgracia, conocemos demasiado poco".
["La desgracia"...]
5. (α) "Los obreros se apartan de sus nidos aldeanos"... "viven en... un ambiente ético-
social especial que se crea... merced... a la aglomeración de masas ligadas entre sí no
p o r v i v o s i n t e r e s e s s o c i a l e s, sino por la comunidad de las máquinas".
(β) "El campesino se aparta de la aldea con sus relaciones e intereses económico-
sociales m o d e s t o s , p e r o i n d e p e n d i e n t e s."
411

6. Ataque abominable contra los alienígenas.


[["groseros y avariciosos".]]
7. (γ) Capitalismo: mínimo salario por máximo trabajo... impotencia ante el
desempleo.
Ergo (1) separación de la aldea (α).
(2) " " las relaciones "modestas" (β)
(3) esclavización al capital (γ).
8. P r o g r a m a: "t u t e l a e s t a t a l".
"Insistir".
9. "Semejante"... año 1861 (!!)
"Sabia convicción".

Escrito e fines de mayo de 1901


Se publica por primero vez, según el manuscrito

--------------------
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"

412

MATERIALES PARA EL ARTICULO 'LOS PERSEGUIDORES DE LOS


ZEMSTVOS Y LOS ANÍBALES DEL LIBERALISMO"

1
LOS PERSEGUIDORES DE LOS ZEMSTVOS Y LOS ANLBALES DEL
LIBERALISMO176

Meditaciones liberales sobre los restos de los zemstvos*


* Este título inicial fue tachado por Lenin.-Ed.

La Redacción de nuestra revista ha publicado con el título La autocracia y los zemstvos


la Memoria confidencial del ministro de Hacienda S. Y. Witte en la que trata de la
significación de los zemstvos y se dice que no hay que implantarlos en las regiones
periféricas. (Stuttgart, Verlag Dietz. 1901,) Es un trabajo muy voluminoso (212
páginas impresas) que ofrece un compendio sistemático de las consideraciones y los
hechos demostrativos del carácter constitucional de los zemstvos y de su
incompatibilidad con la autocracia. El señor R. N. S., que nos consiguió el documento
secreto y los medios para editarlo, proveyó la Memoria de un amplio prefacio (44
páginas) escrito en un espíritu liberal. Tendremos que detenernos detalladamente en
este prefacio con el que toda la edición ha perdido más que ha ganado.
Pero la edición, en general, ofrece considerable interés** . . . . . . . . . . . puntos más
interesantes** . . . . . . . . . . . . . de menor importancia relativamente: por las simples
opiniones de los observadores y científicos extranjeros. Mackenzie Wallace, autor de
un conocido (no para el público ruso, naturalmente) libro inglés sobre Rusia, dice de
los zemstvos: "Esta institución por su forma es puramente parlamentaria, es decir,
consta de una asamblea de electos de la población".
** No se ha conservado el texto. -Ed.
413

Opinión de Démombynes, escritor francés que trata problemas de Derecho Público:


'la institución de las asambleas de los zemstvos provinciales y distritales puede ser
considerada como el punto de partida de la era de las reformas que se extienden
inevitablemente hasta el poder ejecutivo1. He aquí unos datos de la historia de
Prusia. La administración autónoma urbana se implantó aquí en 1808 y Stein, que
efectuó esta reforma, la relacionaba con la futura promulgación de una constitución.

176 El presente documento es, por lo visto, una variante del comienzo del artículo Los perseguidores de los zemstvos
y los Aníbales del. liberalismo.
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"

De la administración autónoma urbana hubo que pasar paulatinamente a las dietas


provinciales. No obstante su composición aristocrática, a partir de 1842 estas dietas
empezaron a solicitar la convocación de una representación general del Estado. Hubo
que establecer en Berlín reuniones conjuntas de los comités de todas estas dietas con
voz únicamente consultiva en las cuestiones que les proponía el Gobierno. 'Este
landtag unido, no contentándose con su función de órgano consultivo, empezó a
procurar su participación con poderes en la administración suprema, al principio' en
forma muy respetuosa de mensajes de gratitud y luego, oponiéndose francamente a
los deseos y la voluntad del rey.' Y a los tres años de su convocación, este landtag
consultivo se convirtió en el parlamento constitucional de 1848."*
* Observemos de pasada que, al describir el significado de las reformas de Stein en Prusia y citar las opiniones del historiador
Treitschke, el autor de la Memoria, señor Wítte, copia por entero la obra ilegal de Dragománov, sin mencionarlo (confróntese
la Memoria, págs. 36-37, y el artículo de Dragománov: La autocracia, la autonomía administrativa local y la justicia
independiente, págs. 55-56). Solamente pasadas varías páginas cita el autor de la Memoria a Dragománov (sin decir que "se
aprovechó" de él ventajosamente) y reconoce que tenía razón cuando en 1889 intervino en la polémica de Russki Véstnik177 con
Vtstnik Evropi178 en el problema de la compatibilidad de la autocracia con la autonomía administrativa local y declaró que, en
esencia, tenía razón el primer órgano, que "ahora en Rusia efectivamente es incompatible la autonomía administrativa local
con la autocracia monárquica ya que esta última no se concibe hoy sin burocracia".' El autor de la Memoria, señor Witte, ha
tenido que copiar más de una vez folletos ilegales y reconocer francamente que decían la verdad, que el punto de vista de estos
folletos era justo. (En el manuscrito Lenin tachó el texto desde las palabras "con Véstnik Europi" hasta el final del párrafu.-Ed.)
414

Hablando lisa y llanamente, hay que reconocer con franqueza que el señor R. N. S.
coquetea con los prejuicios poli- ticos de la amplia masa de liberales de los zemstvos,
con tanta indecencia como lo hace "Rabóckaya Misl" con los prejuicios poli- ticos de
la amplia masa de obreros. Consentir ese coqueteo por parte de la socialdemocracia
revolucionaria sería tan insensato y criminal en el primero como en el segundo caso.
Es un prejuicio creer que las magnas reformas no fueron concebidas para mayor
gloria de la burocracia, que los zemstvos tienen gran significación política, que la
existencia de los zemstvos brinda la mejor ocasión de dar al país una constitución
moderada, que la bandera de lucha por la libertad política en Rusia puede ser la
consigna "Derechos y un zemstvo investido de poder para toda Rusia".
---------------

177 Russki Véstnik (El Mensajero Ruso): revista política y literaria que se publicó de 1856 a 1906. El lugar de edición de
la revista cambió varias veces. Al principio, la- revista tenía una orientación liberal, pero a partir de los años 60 del
siglo XIX se convirtió en órgano de la reacción partidaria de la servidumbre.
178 Véstnik Europi (El Mensajero de Europa): revista mensual política, histórica y literaria de orientación liberal

burguesa; se publicó en Petersburgo desde 1866 hasta 1918. Insertaba artículos contra los marxistas revolucionarios.
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"

415

2
PLAN DEL ARTICULO

Advertencias de introducción 1-3


Opinión de los extranjeros 4-5*
* Lenin tachó esta línea. -Ed.

I
El movimiento 6-18-movimiento "revolucionario
liberal de los años
60
{ II
19-23-carácter ambiguo de la
reforma de los zemstvos
24-29-La reacción
La reacción . . . .
III
El movimiento
revolucionario de los
años 70 y la nueva era 30-41
IV
La reacción 42-56
V
Prefacio de R. N. S. 57-78
VI
Significado de los
79-92
zemstvos
90 páginas

------------
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"

416

3
EXTRACTO DE LA REVISTA "VOLNOE SLOVO" 179

Z- S. Dieciocho años de guerra de la burocracia contra los zemstvos. "Vólnoe Slovo",


núm. 53 - (20.1.1883) [hubo también folleto aparte]

...Como se sabe..., el Reglamento sobre las instituciones de los zemstvos de 1864


dista mucho de haber dado lo que reclamaba la opinión pública...
...El Gobierno -por boca de sus órganos oficiosos, Sévernaya Pochta e incluso de los
gobernadores- tranquilizaba los temores surgidos*, señalando que las nuevas
instituciones eran sólo un experimento, una escuela de representación e insinuaba
que serían ampliadas... (Vólnoe Slovo, núm. 53, pág. 6).
* Z. S. se refiere a los temores de la saciedad por la ambigüedad de la reforma.

...En 8 provincias centrales 93.900 propietarios privados con una propiedad agraria
de 119.880 verstas cuadradas tienen 1.817 vocales en tanto que la población
campesina, que son 5.800.000 almas con 181.440 verstas cuadradas de tierra, tenía
nada más que 1.597 representantes... (núm. 55, pág. 6).
En el núm. 57 (§ VI del artículo) Z. S. expone minuciosamente la impotencia de los
zemstvos para' cobrar los atrasos a los terratenientes y hace constar la desigualdad
de la imposición con que se gravan las fincas de. los terratenientes y las de los
campesinos:
Distrito de Rostov de la provincia de Yaroslavl: las tierras pertenecientes a los
campesinos han sido evaluadas en 12 rublos (con una contribución de 13 kopeks), las
tierras comunales, con 16 rublos (20 kopeks) y las tierras de los terratenientes, con
10 rublos (¡11 kopeks!).
417
terratenientes
Campesinos

(Evaluación
media de
Distrito de Vladímir de prov. de Vladímir 18,2 9,4
" Súzdal " " 16,9 4,7
la
" Kovrov " " 12,3 3,6 decitatina
" Viázniki " " 12,8 5,9 en rublos)
" Gorojovéts " " 13,3 6,2
" Múrom " " 14,1 6,7
" Pokrov " " 10,3 2,8
" Alexándov " " 10,4 4,0

179El presente documento contiene una breve exposición de los artículos sobre el zemstvo publicados en los núms.
53, 57, 59 y 60 de la revista Vólnoe Slovo bajo la firma de "Z. S." Fue escrito cuando Lenin trabajaba en el artículo Los
perseguidores de los zemstvos y los Aníbales del liberalismo.
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"

etcétera. En la provincia de Kaluga los zemstvos han implantado incluso la capitación


de los campesinos.
"Por cierto, esta disposición fue protestada por el gobernador, lo que dio pie a Ja
burocracia para presentarse como defensora de las masas populares contra la injusticia
de la representación en los zemstvos aunque esta última obtuvo su estrecho carácter
estamental gracias a las leyes y a las trapacerías ideadas por esa misma burocracia" (pág.
6, núm. 57).
§ VII (núm. 59)-sobre la instrucción pública:
El Reglamento de las escuelas públicas de 1864 "en realidad es un extraño compromiso
entre el principio burocrático, las pretensiones clericales y los intereses de la escuela de
los zemstvos, pero, en comparación con las leyes posteriores y especialmente con el
Reglamento de 1874, los zemstvos lo recuerdan ahora con pena" (pág. 8).
En 1869 se instituyó el cargo de inspector de escuelas públicas, uno por provincia. En 1871
el Ministerio de Instrucción Pública socava el Reglamento de 1864 mediante las
instrucciones a estos inspectores de escuelas públicas recién instituidos" (núm., 59, pág.
8), entre otras cosas con el derecho a destituir a los maestros... "La nueva institución de
gendarmes escolares no tardó en desplegar su actividad y ya en 1873, a instancia de uno
de ellos, el señor Dru2h¡nin, fue clausurada la escuela técnica del zemstvo en la ciudad de
Rzhev por no haber cumplido el Consejo del zemstvo la exigencia del curador de expulsar
a los alumnos acotados" [Sic? No sé qué significa eso]
"por el señor Druzhinin" [acotados, en labios del señor Z. S.
(como se ve más adelante) significa
denigrados: "los acotó como
individuos políticamente desafectos"]
Núm. 60 (terminación).
El rescripto del 25.XII. 1873 no tuvo casi ninguna consecuencia (debido a "la pasividad
absoluta de nuestros mariscales de la nobleza") "excepto cierto estímulo de las
delaciones sobre el personal escolar" (pág. 11).
"Es sintomático, en todo caso, que en la sociedad hubiese voces que saludaron este
rescripto con la esperanza de que los mariscales de la nobleza, como elemento que son
pese a todo de los zemstvos, pudieran paralizar la significación de los inspectores de
escuelas públicas, elemento indudablemente policíaco."
El Reglamento de las escuelas públicas, aparecido en 1874, "desvaneció también
estas esperanzas"; puso toda la administración de las escuelas en manos de los
directores e inspectores.
Ejemplos de iniquidad policíaca por parte de los inspectores (en el mejor caso, puro
burocratismo).
Deducción de Z. S.: necesidad de una dirección autónoma estatal...
Escrito en junio de 190!
Se publica fiar primera pez, según el manuscrito

--------------------
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"

419

1
IMPLANTACIÓN DE TERRATENIENTES

Nueva dádiva a la generosa nobleza


Bases de la ley del 8.VI. 1901.
A) venta Provincias de Tobolsk y Tomsk, gobernaciones
B) arriendo } generales de la Estepa, Irkutsk y el Amur
(artículo 1).

Ergo, todos los mejores lugares de Siberia

A) 1) Por subasta (art. 8)} (α) en cantidad hasta 3.000


deciatinas (!) (art. 5) y con
2) a precio libre permiso especial por encima
para las fábricas, de esa cantidad (art. 6)
plantas industriales
y
y empresa agrícolas
(art. 9) (β) enclavadas entre las tierras
de los campesinos (art. 4).
(γ) No pueden ser entregadas ni
vendidas en adelante a los
alienígenas (art. 7).
{ Ni a los súbditos extranjeros.}
- [art. 762, t. IX180, ergo,
tampoco a los judíos.]
420

Bases:
1. Conferencia especial
sobre las parcelas de
los nobles.
2. Extensión: 3.000. "R u s s k i e V é d o m o s t i",
Plazo: 99 años 1 d e a g o s t o.
En la provincia de Ufá [¡¡¡1
distrito!!!)181- Las tierras del

180 Se refiere al artículo 762, tomo IX del Código de Leyes del Imperio Ruso, que reza: "Pertenecen al número de
alienígenas que viven en el Imperio Ruso: i) Los alienígenas siberianos; 2) Los samoyedos de la provincia de
Arjánguelsk; 3) Los alienígenas nómadas de la provincia de Stávropol; 4) Los calmucos nómadas de las provincias de
Astrajan y Stávropol; 5) Los kirguises de la Horda Interior; 6) Los alienígenas de las regiones de Akmólinsk,
Semipalátinsk, Semircchensk, Urales y Turgái; 7) La población alienígena de la región del Transcaspio; 8) Los judíos.".
181 En el núm. 120 del periódico Russkie Védomosti, del 1 de agosto de 1901, se insertó un suelto de la Redacción

dedicado a la discusión de la ley del 8 de junio de 1901 Sobre la asignación de tierras del fisco en Siberia a personas
privadas. Tomando como ejemplo la provincia de Ufa, en el suelto se citaban datos que confirmaban los hechos de
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"

3. Venta con facilidades fisco se venden a propietarios


de pago (37 años) privados por
Pago de arriendo = 0 587.696 rublos 9
en 5 años. —
4. Excepción [>3.000; 63.426 " 1
precio libre;
+ 524.270 rublos
>1 año; arriendo];
De 54.000 deciatinas a los 2
Ad I?5. Solamente a los años se venden 39.683 =
nobles, no a los 72,5%.
alienígenas.
6. Tierras "enclavadas".
Arriendo para 1
cosecha

B) Plazo hasta 99 años (art. 13).


S o l a m e n t e a los nobles... (art. 11) ("preferibles desde el punto de vista de los
objetivos del Gobierno...").
Arriendo no inferior al tributo que pagaban los campesinos (pág. 16).
" en los primeros 5 años no se cobra (art. 16).
Por impago del arriendo pena ( ½ % mensual), y pasado un año se quita... (art. 18).
Pero "en casos especialmente justificados" se permite una prórroga hasta 3 años (art.
19).
Entrega en arriendo ["para más de 1 cosecha" NB, NB*] con permiso (art. 20).
* Nota bene.-Ed.

Los trabajos en la tierra arrendada los certifican los funcionarios del Ministerio de
Agricultura y Bienes del Estado (art. 21).
421

Venta a un 5% y amortización en el plazo de 37 años (art. 25).


[Y el precio de venta = pago de arriendo x 20] (art. 23). El pago puede ser demorado
hasta 1 año (por el Departamento de Bienes del Estado); hasta 3 años (por el
ministro).
[La ley pasó a través de una Conferencia especial para asuntos de la nobleza.]
-----------------

las fabulosas ganancias para los nobles y la depauperación y la ruina de las masas campesinas a consecuencia de la
aplicación de dicha ley. Lenin extrajo algunos datos de este suelto.
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"

422

2
IMPLANTACIÓN DE TERRATENIENTES

Nueva dádiva a la generosa nobleza*


* Lenin tachó este título inicial. -Ed.

1. Se ha publicado la nueva ley sobre la adjudicación a particulares de tierras en


Siberia; tanto por el momento en que aparece como por su carácter es muy
importante (más importante que por las probables consecuencias) y merece
atención.
2. Hace ya mucho que nuestro Gobierno presta toda clase de apoyo a los nobles:
Banco de la Nobleza, cuota azucarera, puestecitos para los jefes de los zemstvos,
venta de bebidas alcohólicas al fisco, etcétera, pero ahora a las dádivas se añade
la subordinación de la población a los terratenientes.
3. La nueva ley crea una nueva clase de explotadores: parasitismo a expensas de miles
y millones de desvalidos.
4. Bases de la ley. Parcelas de los nobles (Conferencia especial), Venta (no a los
alienígenas) y arriendo solamente a los nobles.
5. Cantidad: 3.000 (!). Plazo 99 años.
6. Venta con facilidades (37 años) y arriendo (gratis por 5 años),
7. Excepciones especiales (prórroga de los atrasos; >3.000 deciatinas a precio libre,
etc.).
8. Tierras "enclavadas" y 1 cosecha.
423

9. Probable reventa. Un regalito. (Ejemplo de la provincia de Ufá.)


Para la evaluación
10. - (4).
11- (1).
12.- (2).
13.- (3).
14.- (5) y (6).
15. En una época de crisis y de hambre esa es la primera preocupación del Gobierno.
Aquí el Gobierno muestra sus entrañas, su naturaleza feudal.

Señalar:
(1) Confrontación con el hambre. Una dádiva de varios millones.
(2) Relación con la migración. (Temor a la migración debido al encarecimiento de la
mano de obra en Rusia.)
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"

Formación de una clase p e r m a n e n t e de obreros asalariados en Siberia. [tierras


"enclavadas"] *
* Lenin tachó este punto.-Ed. 424

(3) Relación con los "aspectos" políticos: creación de un elemento "de los zemstvos"
en Siberia como contrapeso a la intelectualidad "confinada" en Siberia.
(4) Promulgación de la ley precisamente después de tender el ferrocarril y de abolir
el confinamiento*.
Lenin tachó este punto.-Ed. 424

(5) Reducción del campesinado relativamente acomodado e independiente en


Siberia al nivel de semisiervos.
(6) Se revela la verdadera opinión del Gobierno ruso acerca de la significación de la
gran propiedad agraria como el mejor puntal de la arbitrariedad y de un régimen
saqueador, como la mejor rienda para la masa obrera.
-----------------
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"

424

3
VARIANTE DEL FINAL DEL ARTICULO

El Gobierno y sus partidarios, los publicistas de tendencia nobiliaria (gacetilleros que


defienden los intereses de la nobleza) tratan, como es lógico, de encubrir este robo
descarado con frases sublimes de todo género: hablan del desarrollo de la cultura en
haciendas modelo. Aquí se llama desarrollo de la cultura al trasplante del régimen
semifeudal de Rusia a Siberia con la desesperada situación de los campesinos
reducidos a la miseria y obligados de hecho a la prestación personal como en la
antigüedad. Las haciendas modelo no se crean mediante disposiciones burocráticas
y la dilapidación de fondos públicos, y la adjudicación de tierras conduce a la simple
correduría de los nobles, los cuales se lucran en la reventa con mayor desvergüenza
aún que los kulaks, los usureros y otros por el estilo a quienes miran con tanto
desprecio. En vez de haciendas modelo resulta, en el caso en que la tierra no se
revende, una hacienda mediante el avasallamiento de los campesinos, mediante
todo género de transacciones usurarias (préstamo de dinero, de cereal a cambio de
trabajo, etc.), es decir, una verdadera hacienda kulak. Se habla también de la
significación política del elemento noble terrateniente: en Siberia, donde los
confinados predominan entre la intelectualidad local, es necesario, según dicen,
crear un firme baluarte del poder del Estado: el elemento de los zemstvos. Y estos
dimes y diretes sobre la significación política de los grandes terratenientes encierran
una verdad mucho mayor y mucho más profunda de lo que se imaginan quienes
emplean este argumento. Semejante razonamiento muestra claramente en qué
puntal es posible la existencia del Estado policíaco: necesita crear una clase
degrandes explotadores que lo deban todo al Estado y dependan de él siempre (por
ejemplo, en determinadas condiciones el Gobierno puede quitar la tierra a los
arrendatarios de tierras del fisco), que extraigan sus ingresos por los medios más viles
(kulakismo, corretaje, usura) y por ello sean siempre fieles partidarios de toda
arbitrariedad y opresión.
425

La política asiática del Gobierno requiere tener puntales en una gran propiedad
agraria asiática, en un sistema feudal de "reparto de fincas rústicas" (si ahora no se
puede repartir fincas pobladas por siervos, como se hacía en el siglo pasado, reparten
en cambio la tierra enclavada entre parcelas de población campesina, que por
necesidad se verá obligada a ofrecer esa misma prestación personal). Por eso
estamos dispuestos a aceptar la opinión de Moskovskie Védomosti y Grazhdanln de
que la implantación de terratenientes es realmente necesaria desde el punto de vista
de los objetivos políticos del Gobierno zarista: en la actualidad el zar absolutista no
puede sostenerse sin medios feudales, etc. La política burguesa (moderne)* respecto
a las tierras disponibles de las regiones periféricas consiste en venderlas a los
granjeros y campesinos que crean suficiente población masiva (como en América) ,
presentan una enorme demanda de productos burgueses y suscitan una animación
sin precedente de toda la vida industrial. La política feudal consiste en impedir la
migración, en la tutela burocrática de todo desplazamiento de la población, en el
reparto (directo o encubierto como venta y arriendo) de las tierras del fisco a los
grandes latifundistas que extraen rentas mediante toda clase de abusos.
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"

* En francés en el original.-Ed.

Y sobre todo la importante significación de la nueva ley consiste precisamente en


que...**
** Aquí se interrumpe el manuscrito. —Ed.

Escrito en agosto y comienzos de septiembre de 1901


publicado por primera vez en 1932, en
"Recopilación Leninista XIX"
Se publica según el manuscrito

--------------
Observaciones al artículo de Riazanov "Dos verdades"

426

OBSERVACIONES AL ARTICULO DE RIAZANOV «DOS VERDADES» 182

Pág. 1.
1. El autor considera fundamentales las palabras de Marx (sobre las 2 vías) que fueron
dichas, en esencia, convencionalmente y en circunstancias excepcionales. Y el
autor desvirtúa las cosas al imponer precisamente a Marx el mismo planteamiento
de la cuestión sobre las 2 vías.
7. La "burla" de los hombres de los años 70 (viraje de la rueda de la historia)
demuestra no "sólo incapacidad absoluta para situarse en un punto de vista
histórico"; demuestra también el menosprecio teórico de los hombres del 70 en
comparación con los del 40 y el 60.
7a. Al subrayar que Mijailovski polemizaba con V. V. y no decir que era mucho más y
con mucha mayor frecuencia solidario con V. V., el autor idealiza a Mijailovski,
8. Es una mentira flagrante: cargar en el haber precisamente de Mijailovski la t r a g
e d i a del hundimiento de Voluntad del Pueblo y "la marcha al pueblo". El artículo
está dedicado a Mijailovski cuyo Untergang* es precisamente p e r s ö n l i c h e r
** y cuya suerte tiene poco de "trágico" y mucho de grotesco.
9. Es estúpido confundir el vapuleo de Mijailovski con "lanzar pellas de lodo a la
generación de los socialistas revolucionarios de los años 70".
* Hundimiento.-Ed.
** P e r s o n a l -Ed.

9. NB "se niega" a seguir el reflejo de la mayoría revolucionaria en las publicaciones


legales.
9-10. A la voz de un profano prestan oído ávidamente todos los "Gekreuzigte und
Verbannte*" ??
(de los años 70) ?
* "Crucificados y proscritos".-Ed.
427

13. "Los problemas sociales son sustituidos por problemas personales" (y h a s t a el


f i n a l de la p á g i n a NB). |??i (Pisarevismo.)
15. .. (Písarev) "Prédica optimist. de la felicidad personal"
- - - - - - - - - - "de ideales individualistas" I??I
18. " " "abismados en los problemas del autoperfeccionamiento personal".

182El presente documento son las observaciones de Lenin al artículo de D. B. Riazánov Dos verdades, escrito en el
verano de 1901 para la revista Zariá. El artículo fue rechazado por la Redacción y no apareció en la revista. Las páginas
indicadas por Lenin en las observaciones son las del manuscrito del artículo de Riazánov presentado a la Redacción
Zariá.
Observaciones al artículo de Riazanov "Dos verdades"

24-25. (§ III) Se caracteriza el socialismo utópico de los revolucionarios (de los años
70) confundido con la tendencia de Mijailovski.
28-29. Mijailovski "sacrificaba" a menudo una de las verda- dades. Pero a nosotros
no nos interesa "la fase posterior" de su actividad. Mijailovski nos afecta
solamente como intérprete de determinada tendencia entre la juventud de los
años 70 y 80.
31. ¿Qué "límites" pone "la naturaleza al intelecto"? (Teoría del conocimiento.)
29-35. Exposición del "sistema de la verdad".
35. ...Este sistema "trata de hallar en la realidad un elementó social... ' que "esté
interesado en la realización del ideal".
41. De la discusión con Yúzov y Cía. (exposición seca) se salta a Yakovenko (1886).
46-48. Pendant** = Tkachov.
** Algo semejante. -Ed.

Más adelante Axelrod


y paso a la socialdemocracia.
Todo esto está expuesto muy aburridamente y tiene poco que ver con "los 2
anteriores" y con Mijailovski. Y N.-on (52) (!!) con deducciones de él hechas por
Mijailovski (53).
§ V, desde la página 57 a la 11 (78-80 sobre los "críticos"), nacimiento del marxismo.
Un tedio espantoso, sólo en la pág. 82 se vuelve a la "vieja verdad".
- 85 - Nosotros rechazamos la división del mundo en noúmenos y fenómenos183.

Escrito en septiembre-octubre de 1901


Se publica por primera vez, según el manuscrito

---------------------

183Noúmeno y fenómeno: conceptos contrapuestos en la filosofía idealista de Kant.


Noúmeno, según Kant, es la "cosa en sí" incognoscible, que existe independientemente de la conciencia del hombre
y fuera del alcance de su conocimiento. El fenómeno existe solamente en la conciencia del hombre y es objeto de su
conocimiento.
La contraposición de la "cosa en sí" "o noúmeno y el fenómeno es uno de los postulados fundamentales de la teoría
subjetiva idealista del conocimiento, formulada por Kant.
El materialismo dialéctico rechazó esta contraposición y demostró la inconsistencia científica de la teoría de Kant.—
427.
Materiales para el artículo "La lucha contra los hambrientos"

428

MATERIALES PARA EL ARTICULO "LA LUCHA CONTRA LOS


HAMBRIENTOS"

Tres circunstancias principales saltan a la vista en la circular del 17 de agosto:


A) Organización burocrática: gobernadores, mariscales de la nobleza distritales, jefes
de los zemstvos.
B) Normas para determinar las necesidades y los préstamos. ("Con tal de que no se
mueran".) [puntos 5 y 10] ("Pasa hambre, pero no mueras".)
C) "Agitación contra el Gobierno".
[p. 16] Eso es mentira, pues no ha habido casos de utilización de la ayuda para los
motines, las manifestaciones, etc.
Esto no es lucha contra el hambre, sino lucha contra los hambrientos y
principalmente lucha contra la ayuda a los hambrientos.
(Ad A.) (1) todo esto son funcionarios que están agobiados hasta el cuello de
obligaciones oficinescas y principalmente policíacas. El Ministerio decide
definitivamente la cuestión de reconocer el % de malestar.
(2) los gobernadores: la "condición primordial" del éxito de su
preocupación... les están subordinados todos los demás funcionarios; por
indicación suya se dirige la ayuda de la Cruz Roja; a ellos se presentan las
personas particulares; ellos autorizan elegir ayudantes al organizar
comedores, etc.
429

(3) mariscales de la nobleza distritales: administran "dirección central


en los distritos los intereses de los terratenientes del distrito para el
(4) jefes de los zemstvos; confeccionan las listas, abastecimiento"
dirigen las obras públicas en el sector (p. 14).
(5) Se han previsto gastos de oficina (puntos 7 y 8).
(6) Mandato general: economizar los fondos asignados y-"desmoralización",
"esperanzas exageradas"...

Lo original de la circular del 17.VIII.

1. Dimensiones del desastre (12 provincias).


2. Incumplimiento de la nueva organización del abastecimiento (12.VI.1900).
3. "Condición primordial" del éxito "de todas" (!) las medidas: que los gobernadores
adopten medidas "especiales" (etc.)
Materiales para el artículo "La lucha contra los hambrientos"

(pero este artículo 322 habla también de "elevar el bienestar de las ciudades y
aldeas", y el artículo 323: dividir las medidas para asegurar el abastecimiento del
pueblo en "generales" y "particulares").
4. Discusión de cuáles distritos son "afectados por la mala cosecha". "La decisión
definitiva de este asunto queda a cargo del Ministerio" (!!)
(5) No son zonas afectadas
1. cuando <1/3 de los subdistritos
2. cuando la insuficiencia de cereal es "habitual" y se lo compra "todos los años"
con los "ingresos suplementarios"
3. cuando se puede salir del paso con los recursos locales.
430

(6) Los "distritos afectados por la mala cosecha" serán publicados en Pravítelstvenni
Véstnik.
(7) Las personas especiales encargadas del abastecimiento en los distritos son "los
mariscales de la nobleza distritales"
Para gastos, una suma especial.
+ 1.000 rublos por una sola vez, a cada uno, para "gastos de tramitación de
los asuntos del abastecimiento" (sic!).
[= "dirección central del distrito para el abastecimiento"].
(8) En las provincias (con un número considerable de distritos afectados) + 1.000 —
1.500 rublos para "gastos de oficina de las audiencias provinciales".
(9) Lo nocivo de la confección prematura de listas: "esperanzas exageradas", etc.
(10) Norma: (a) cosecha media por deciatina -norma media de abastecimiento
(b) 48 puds por familia
(c)48:2.
(d) 48 :2 = 24. 24 - (33%-10%)...
"...rara vez resulta sensiblemente exagerado..."
(11) Para sembradura no >½ de una parcela para tres personas [según las reglas
campesinas].
Además: (a) economizar los fondos asignados;
(b) evitar las entregas "desmoralizadoras" de subsidios a los
acomodados.
(12) La ayuda "a quienes pueden prescindir de ella" "no es menos nociva desde el
punto de vista de la utilidad y de las necesidades el Estado" que dejar sin ayuda a
los verdaderamente necesitados (!)
(13) Obras públicas... principalmente de los capitales destinados a carreteras de los
cuales...> 2 ½ millones (!!) [ ¡nada más!]
(14) Pequeñas obras públicas por disposición de los jefes de los zemstvos ("trabajos
posibles y útiles") y con el dinero que ellos administran.
Materiales para el artículo "La lucha contra los hambrientos"

(15),"Habitualmente" "en proporciones muy amplias" la ayuda de la Cruz Roja.


431

(16) La "agitación contra el Gobierno" ("frecuentemente", "habitualmente") "excita


el descontento y las exigencias" ("la necesidad no se satisface por completo",
"desbarajuste inevitable de la economía", etc.).
Palabrería burocrática, alusiones a la ley de tutela (de la misma significación que la
ley "que prohíbe a todos y cada uno emborracharse"), períodos de 18 líneas pos hay
también de 36 (!!)], refrito oficinesco de cosas .que todo el mundo conoce, frases
altisonantes, etc. "Objetivo esclarecido", etc.

Por ejemplo, recordar: "llamar la atención especial de todas las instituciones


subordinadas acerca de la necesidad de prestar toda la ayuda posible", etc.

Escrito en octubre de 1961


Se publicó por primera vez,
según el manuscrito

-----------------
Relación de obras de Lenin no halladas hasta el presente.

433

RELACIÓN DE OBRAS DE LENIN NO HALLADAS HASTA EL PRESENTE


*
NOTAS
*
ÍNDICES
*
CRONOLOGÍA DE LA VIDA Y LA ACTIVIDAD DE LENIN

435

RELACION DE OBRAS DE LENIN NO HALLADAS HASTA EL PRESENTE


(mayo-diciembre de 1901)

ESBOZO DE PROGRAMA DEL PARTIDO


Este documento fue entregado por Lenin a G. V. Plejánov, a su llegada a Munich, a
primeros de mayo de 1901. En una carta a Lenin, fechada el 12 de julio de 1901, P. B.
Axelrod escribió: "Ahora sobre el programa. Recuerdo que el hermano [Plejánov]
tomó el esbozo que Usted había hecho y parece que se encargó de este asunto". Más
adelante comunica que ha leído el esbozo y que "de la lectura ha sacado la impresión
de que vale como introducción..," (Recopilación Leninista III, pág. 199).-

PALABRAS FINALES AL ARTICULO LOS PERSEGUIDORES DE LOS ZEMSTVOS Y LOS


ANÍBALES DEL LIBERALISMO
En la carta a G. V. Plejánov del 30.VII.1901, Lenin escribió: "Envié a la prensa el
artículo contra R. N. S., suavizando varias asperezas. Escribí unas palabritas finales
para él en las que tracé un paralelo entre un artículo de Dragománov (Empujad y se
abrirá) y R. N. S. en favor del primero" (véase O.C., t. 46). Estas palabras finales no
aparecieron en la prensa.

PROYECTO DE REGLAMENTO SOBRE LAS ORGANIZACIONES DE ISKRA EN RUSIA


El contenido de este documento se expone en una carta de N. K. Krúps- kaya y Lenin
a L. I. Goldman, escrita entre el 31 de julio y el 12 de agosto de 1901. Allí se dice:
"Pensamos obrar así: enviar el proyecto de organización a Rusia confeccionado por
nosotros para que lo examinen dos o tres personas y con su ayuda haremos el
estatuto de la organización". El contenido del proyecto se expone también en una
carta de N. K. Krúpskaya a L. I. Goldman y S. O. Tsederbaum, escrita en agosto de
1901 (véase O.C., t, 46).
436

CARTA A M. T. ELIZAROV
Relación de obras de Lenin no halladas hasta el presente.

En una carta a M. I. Uliánova, del 6 (19) de mayo de 1901, Lenin escribió: "He escrito
ahora una carta a Mark y le he explicado con extraordinaria minuciosidad cómo
establecer mejor el 'régimen'.,." (véase O.C., t. 55).

CARTAS A A. I. ELIZAROVA
Lenin menciona una carta en la carta escrita a P. B. Axelrod el 4 de agosto de 1901:
"para orientarme ahora en todo esto mejor* escribo sin pérdida de tiempo a mi
hermana..." (véase O.C., t. 46).
* Se trata de A. Y. Finn-Enotaevski. - Ed.

Por las cartas a María Alexándrovna Uliánova se ve que Lenin sostenía


correspondencia con A. I. Elizárova, que se encontraba entonces en el extranjero
(véase O.C., t. 55).

CARTA A R. S. ZEMLIACHKA
R. S. Zemliachka se refiere a esta carta en sus memorias: "En 190! recibí una carta de
Vladímir llich en la que se me comunicaba que había sido nombrada agente de Iskra
y debía partir inmediatamente para Odesa" (véase Pravda, núm. 213, 4 de agosto de
1938).

CARTAS A E. D. STASOVA
E. D. Stásova se refiere a estas cartas en sus memorias: "Conocí personalmente a
Vladímir llich el otoño de 1905 en Ginebra, pero nuestra correspondencia había
comenzado bastante antes; en 1901. La correspondencia de aquel tiempo era muy
animada y no sólo tenía un carácter práctico, sino también puramente amistoso"
(véase Smena, núm. 4, 1940).
------------
Relación de obras que pertenecen posiblemente a Lenin

437

RELACIÓN DE OBRAS QUE PERTENECEN POSIBLEMENTE A LENIN

SUELTO SAN PETERSBURGO


(ISKRA, NUM. 7, AGOSTO DE 1901).
El suelto fue escrito con motivo de haber recibido la Redacción de Iskra una carta de
un obrero de Petersburgo que daba una opinión entusiasta del núm. 4 de Iskra y del
artículo de Lenin ¿Por dónde empezar?, y comunicaba los ánimos de los obreros de
Petersburgo. Al final del suelto se dice: "Según nos escriben, a partir del 7 de julio la
fábrica de Obújov está otra vez en huelga debido a que el subdirector Ivanov, culpable
de la primera huelga, que había sido despedido, ha aparecido de nuevo en la fábrica".
El artículo de Lenin Una nueva masacre está dedicado a los mencionados sucesos de
la fábrica de Obújov (véase el presente volumen, págs. 14-20).

NUEVAS TRABAS
("ISKRA", NUM. 9, OCTUBRE DE 1901).
Por el tema y el contenido el suelto es muy similar a los artículos de Lenin La lucha
contra los hambrientos, Un reglamento de presidio y condenas a trabajos forzados y
también al artículo Análisis de la situación interior, en el que Lenin cita el artículo en
cuestión: "No nos detendremos en la 'insignificancia' comparada con la circular que
hemos analizado más arriba- que es la circular del mismo ministro acerca del
reforzamiento de la vigilancia sobre los conciertos, representaciones teatrales, etc.,
de beneficencia. (Cfr. Iskra, núm. 9, Nuevas trabas.)" (Véase el presente volumen,
pág. 327).
------------
Relación de obras que pertenecen posiblemente a Lenin

438

RELACIÓN DE EDICIONES EN CUYA REDACCIÓN TOMO PARTE LENIN

Iskra, núm. 4, mayo de 1901.


Iskra, núm. 5, junio de 1901.
Iskra, núm. 6, julio de 1901.
Iskra, núm. 7, agosto de 1901.
Iskra, núm. 8, 10 de septiembre de 1901.
Iskra, núm. 9, octubre de 1901 (con el suplemento En defensa de los obreros de
Ivánova-Voznesensk).
Iskra, núm. 10, noviembre de 1901.
Iskra, núm. 11, 20 de noviembre de 1901.
Iskra, núm. 12, 6 de diciembre de 1901.
Iskra, núm. 13, 20 de diciembre de 1901.
Revista Zariá, núm. 2-3, diciembre de 1901.

Folleto: Documentos del Congreso de "Unificación". Edición de la Liga de la


Socialdemocracia Revolucionaria Rusa, Ginebra, 1901.
Declaración de la Liga de la Socialdemocracia Revolucionaria Rusa en el Extranjero.
Editada en hoja aparte a fines de 1901.
--------------
Índice onomástico

492

ÍNDICE ONOMÁSTICO

A
Alchevski, A. K. (1836-1901): millonario; fundador de varios bancos y compañías
mineras.-89.
Alejandro I (Románov*) (1777-1825): emperador de Rusia de 1801 a 1825.-376, 379.
* Los apellidos auténticos se indican entre paréntesis y en cursiva.

Alejandro II (Románov) (1818-1881): emperador de Rusia de 1855 a 1881.-41, 43, 46,


47, 58, 66, 71, 364, 376.
Alejandro III (Románov) (1845-1894): emperador de Rusia de 1881 a 1894.-49, 58, 60,
79, 376.
Alexándrov, P. G. (n. en 1859): ingeniero; de 1893 a 1895 dirigió los trabajos para
construir el dique de Sórmovo (cerca de Nizhni Nóvgorod).-348, 349.
Alexéi Petrbvich (1690-1718): hijo de Pedro I; en torno a él se agrupaba la oposición
reaccionaria de los bayardos y el clero que urdía un golpe palaciego. Un tribunal
especial del que formaba parte también el clero lo condenó a muerte.-364.
Amurosio (Kliucháriov, A. I.) (1821-1901): uno de los representantes más
reaccionarios del clero ortodoxo ruso. Desde 1884 y hasta el fin de sus días
editó y dirigió la revista teológica Vera i Rázum (Fe y Razón), que se publicaba
en Jarkov.-363.
Aníbal Barca (247-183 a. de n. e.): general cartaginés; en el año 216 a. de n. e.
conquistó una gran victoria sobre los romanos en Cannas. Aníbal juró a su padre
luchar hasta el fin de su vida contra los romanos que habían sometido a
Cartago, de ahí la expresión: "el juramento de Aníbal".-23, 58, 60-62, 64, 76,
412.
493

Annenski, N. F. (1843-1912): economista, estadístico y publicista; líder destacado del


movimiento populista liberal.—353.
Antanóvich: estadístico; en 1901 trabajó en el departamento de su especialidad en el
buró del Consejo del zemstvo de la provincia de Jarkov.-354.
Arakchéev, A. A. (1769-1834): uno de los representantes más retrógrados de la
autocracia zarista; conde; ministró de la Guerra bajo el reinado de Alejandro I.
Al nombre de Arakchéev está asociado todo un período de reaccionaria
arbitrariedad policial, de burdo militarismo, de espionaje, corrupción, cohecho
y mezquino formalismo conocido como "el régimen de Arakchéev".-33.
Auhagen, Hubert: economista burgués alemán.-172.
Axákou, I. S. (1823-1886): destacado eslavófilo, escritor y publicista; denunció los
abusos de la administración zarista y defendió un programa liberal moderado:
libertad de prensa, abolición de los privilegios de la nobleza, etc. Los periódicos
Índice onomástico

Parus (La Vela), Den (El Día) y Moskoá (Moscú) que él editaba sufrieron
repetidas veces el peso de la censura. Pese a criticar al Gobierno en algunos
aspectos, siempre se mantuvo partidario de la monarquía.-32, 49.
Axelrod, P. B. (1850-1928): militó en el movimiento revolucionario desde la década
del 70; en 1883 participó en la creación del grupo marxista Emancipación del
Trabajo. Desde 1900 formó parte de la Redacción de Iskra y Zariá. Después del
II Congreso del POSDR (1903) se convirtió en uno de los líderes del
menchevismo, tendencia oportunista en el seno del Partido.-68, 427.

B
Bakunin, A. A. (1823-1882) (hermano de M. A. Bakunin): militante liberal ruso,
participó activamente en todos los movimientos de oposición de los nobles de
Tver durante la preparación y realización de la Reforma campesina de 186L En
1862, junto con su hermano Nikolái (véase más abajo) y otros, suscribió un
documento de la nobleza de Tver, por cuyo contenido opositor fue recluido en
la fortaleza de Pedro y Pablo; rehusó firmar una solicitud de clemencia. Puesto
luego en libertad, se le privó del derecho a ocupar puestos públicos y cargos
electivos.-30.
Bakunin, M. A. (1814-1876): revolucionario y publicista ruso; tomó parte en la
revolución de 1848-1849 en Alemania; uno de los ideólogos del anarquismo;
actuó en la I Internacional como enemigo del marxismo, siendo excluido de ella
en el Congreso de La Haya de 1872 por su actividad escisionista. - 29, 398, 401.
Bakunin, N. A. (1818-1901) (hermano de A. A. y M. A. Bakunin): militante liberal de la
nobleza de la provincia de Tver; uno de los 1 494 ÍNDICE ONOMÁSTICO
promotores del mensaje enviado por la nobleza de dicha provincia al Gobierno
zarista en 1862 en el que se exigía abolir los privilegios estamentales, instituir
el juicio público y convocar a los elegidos por el pueblo, sin diferencias de
estamentos. Junto con otros nobles que suscribieron el mensaje fue detenido
y encarcelado en la fortaleza de Pedro y Pablo. Rehusó firmar una solicitud de
clemencia. Después de un año de prisión recobró la libertad, pero se le privó
del derecho a ocupar cargos públicos.- 29, 30.
494

Bensing, August Franz (n, en 1870): economista alemán, profesor de la Universidad


de Heidelberg, autor del libro Der Einfluss der Landwirtschaftlichen Maschinen
auf Volksund Privatwirtschaft (Influencia de las máquinas agrícolas en la
economía nacional y en la privada), publicado en Breslau en 1897.-131-133,
234, 235.
Berdiáev, N. A. (1874-1948): filósofo reaccionario ruso, idealista y místico. En sus
primeros trabajos literarios se situó en las posiciones del "marxismo legal";
posteriormente se hizo enemigo declarado del marxismo. Después de la
Revolución Socialista de Octubre emigró.-69, 126, 155, 156.
Bernstein, Eduard (1850-1932): líder del ala oportunista extrema de la
socialdemocracia alemana y de la II Internacional; teórico del revisionismo y el
reformismo. Desde 1881 hasta 1889 dirigió Der Sozial-Demokrat (El
Socialdemócrata), órgano central del Partido Socialdemócrata de Alemania. De
Índice onomástico

1896 a 1898 publicó en la revista Die Neue Zeíf (Tiempo Nuevo) la serie de
artículos Problemas del socialismo, editados posteriormente como libro con el
título de Premisas del socialismo y objetivos de la socialdemocracia, en el que
sometió a revisión los fundamentos filosóficos, económicos y políticos del
marxismo revolucionario. Bernstein declaró que la tarea fundamental del
movimiento obrero era la lucha por reformas orientadas a mejorar la situación
económica de los obreros en la sociedad capitalista; propugnó el lema
oportunista: "El movimiento es todo, el objetivo final, nada". Durante la
primera guerra mundial sostuvo posiciones centristas, encubriendo el
socialchovinismo con frases sobre el internacionalismo. En años posteriores
continuó apoyándola política de la burguesía imperialista.—69. 149, 151, 200,
246, 247, 288-291, 293, 386.
Berthelot, Pierre Eugine (1827-1907): conocido químico y político francés. -153.
Bismarck, Olio Eduard (1815-1898):. estadista y diplomático de Prusia y Alemania;
ministro presidente de Prusia; de 1871 a 1890, canciller del Imperio germano.
Unificó Alemania por la vía contrarrevolucionaria bajo la hegemonía de Prusia.
En 1878 implantó la Ley de excepción contra los socialistas.—78.
Bléklov, S. M. (1860-1913): estadístico de los zemstvos, populista. En 1900-1901
dirigió las investigaciones en varios distritos de la provincia de Táurida. - 354,
355.
495

Bóbrikov, N. I. (1839-1904): general del ejército zarista, gobernador general de


Finlandia desde 1898, donde aplicó la política zarista de rusificación. El 3 (16)
de junio de 1904 fue muerto por un terrorista finés.-380.
Braun, Heinrich (1854-1927): socialdemócrata alemán, autor de trabajos sobre
problemas sociales y políticos. Entre 1888 y 1903 publicó la revista Archiv für
soziale Gesetzgebung und Statistik (Archivo de legislación social y estadística),
que esclarecía problemas de la teoría y la práctica del movimiento obrero y de
la legislación laboral, e insertaba artículos revisionistas.-141, 151.
Brenlano, Lujo (1844-1931): economista alemán, partidario del "socialismo de
cátedra", que propugnaba la renuncia a la lucha de clases y la posibilidad de
resolver por medio de sindicatos reformistas y legislación fabril las
contradicciones sociales de la sociedad capitalista y conciliar los intereses de
obreros y capitalistas. En el problema agrario sostuvo la "teoría" reaccionaria
de la estabilidad de la pequeña explotación agrícola y la burguesa "ley de la
fertilidad decreciente del suelo". -106, 117, 154, 155, 157.
Bulgákov, S. N. (1871-1944): economista y filósofo idealista ruso; "marxista legal" en
la década del 90. Enfocó en forma' revisionista la doctrina de Marx sobre el
problema agrario, buscando demostrar la "estabilidad" y la "vitalidad" de la
pequeña explotación campesina, su "superioridad" respecto de la gran
hacienda capitalista; explicó la depauperación de las masas populares por la
denominada "ley de la fertilidad decreciente del stielo".-103-108, 120-124,
126-133, 135-140, 143-145, 149-151, 154, 158, 162, 169-171, 173, 174, 179,
181-183, 185-187, 189, 192, 195, 197-200, 203, 205-209, 215-220, 227, 232-
235, 237, 242, 243, 245.
Índice onomástico

Búrtsev, V. L. (1862-1936): participó en el movimiento revolucionario de la década


del 80; ocupó posiciones afines a las de Voluntad del Pueblo. Después de ser
detenido huyó al extranjero; allí se dedicó a reunir y publicar documentos del
movimiento revolucionario, de cuya historia editó en 1897 la recopilación de
materiales Cien años. Antes de la primera revolución rusa de 1905-1907 se
adhirió al partido pequeñoburgués de los socialistas revolucionarios y luego de
la derrota de aquella apoyó a los demócratas constitucionalistas. Durante la
primera guerra mundial (1914-1918) fue chovinista y se negó a combatir al
zarismo; regresó a Rusia y actuó en la contrarrevolución.-30 72.

C
César, Cayo Julio (100-44 a. de n. e.): general, estadista y escritor romano.-319.
496

Ch
Chernov, V. M. (1876-1952): uno de los líderes y teóricos del partido socialista
revolucionario (eserista), dirigió el periódico Revoliutsiórmaya Rossía (La Rusia
Revolucionaría), órgano central de dicho partido que aparecía en el extranjero.
Escribió para la revista Rússkoe Bogatstvo (La Riqueza Rusa) varios artículos
revisionistas dirigidos contra el marxismo en ios que intentó demostrar que la
teoría de Marx no era aplicable a la agricultura. - 103, 129, 147-154, 159, 160,
163-166, 182, 189, 191, 222, 224, 226, 233, 237.
Chernishevski, N. G. (1828-1889): gran demócrata revolucionario ruso, científico,
escritor, uno de los más destacados precursores de la socialdemocracia rusa.
Guía del movimiento democrático revolucionario de la década del 60 del siglo
XIX en Rusia. Autor de varias brillantes obras de filosofía, economía política,
historia, ética y estética.—30-32, 35, 65.
Chicherin, B. N. (1828-1904): jurista, estadista, historiador y filósofo, destacado
militante del movimiento liberal, partidario de la monarquía constitucional.—
47, 59.

D
Dajin, E. S. (n. en 1871): obrero de la fábrica de Alexándrov de Petersburgo, uno de
los acusados en el juicio por los desórdenes de mayo de 1901 en la fábrica de
Obújov.-311.
Danielsón, N. F. (N.-on, Nikolái -on) (1844-1918): escritor y economista ruso, uno de
los ideólogos del populismo liberal en las décadas del 80 y el 90. Durante la
labor de traducción al ruso de El Capital mantuvo correspondencia con Marx y
Engels en la que hace referencia a los problemas del desarrollo económico de
Rusia. Sin embargo, Danielsón no comprendió la esencia del marxismo y
posteriormente lo combatió. En 1893 publicó el libro Ensayos sobre nuestra
economía social después de ¡a Reforma que, junto con los escritas de V. P.
Vorontsov, sirvió de fundamento teórico al populismo liberal. - 160, 345, 427.
Índice onomástico

David, Eduard (1863-1930): economista alemán, uno de los líderes del ala derecha
de la socialdemocracia alemana. En 1894 formó parte de la comisión encargada
de redactar el programa agrario de su partido; adoptó la posición de revisar la
doctrina marxista sobre el problema agrario intentando demostrar la
estabilidad de la pequeña explotación agrícola bajo el capitalismo. Fue uno de
los fundadores de la revista revisionista Sozialislische Monatshefle (Cuadernos
Mensuales Socialistas).-134, 149-152, 163, 165, 167, 189, 222, 224, 233-248,
252, 253, 256-260, 267, 270, 283.
Démombynes, Gabriel (n. en 1840): abogado francés, especialista en derecho público,
autor del trabajo Constitutions européennes (Constituciones europeas).-413.
497

Dickens, Charles (1812-1870): insigne escritor inglés.-335.


Dietz, Johann Heinrich Wilhelm (1843-1922): socialdemócrata alemán. Dirigió la
editorial del Partido Socialdemócrata donde se publicaron las obras de Marx y
Engels; allí se imprimieron también los primeros números del periódico
bolchevique Iskra, la revista Zariá y 'a obra de Lenin ¿Qué hacer? -21, 28, 412.
Dittenberger: comisario económico, funcionario de los organismos estatales de
agrimensura de Alemania, que realizó un estudio sobre las explotaciones
campesinas en Eisenach. —186.
Dobroliúbov, N. A. (1836-1861): demócrata revolucionario ruso, crítico literario y
filósofo materialista. Enemigo inconciliable de la autocracia y del régimen de
servidumbre, odiaba a muerte sus arbitrariedades. Fue partidario de la
insurrección popular contra c) Gobierno autocrático. Es uno de los' precursores
de la socialdemocracia rusa. —393.
Dolgorúkov, P. V. (1816-1868): príncipe, escritor y publicista, representante del sector
liberal de la sociedad rusa. Fue perseguido a causa de un proyecto que elevó al
Gobierno, en el que sostenía que era necesario liberar a los campesinas con la
tierra pagando un rescate. En 1859 se vio forzado a emigrar. En el extranjero
escribió el libro La verdad sobre Rusia, donde se manifestó partidario de
implantar un gobierno constitucional en Rusia-72 73.
Dragománov, M. P. (1841-1895): historiador, etnógrafo y publicista ucranio.
Colaboró en las revistas liberales, fue perseguido por el Gobierno zarista y
emigró. Continuó en el extranjero su actividad periodística; fustigó la política
del zarismo y combatió al mismo tiempo el socialismo y la teoría de la lucha de
clases. Consideraba que el movimiento de los zemstvos era un punto de apoyo
para la lucha contra el zarismo.-29, 35, 42, 43, 50, 51, 413.
Drechsler, Gustav (1833-1890): profesor alemán, director del Instituto Agropecuario
de Gotinga, del que fue fundador. Editó Journal für Landwirtschaft (Revista de
Agricultura); autor de varias obras sobre agricultura. 248-250, 253, 254, 256,
257, 278.
Druzfánin: inspector de escuelas públicas en la provincia de Tver.-417.

E
Índice onomástico

Engelhardt, A. N. (1832-1893): publicista, populista, conocido por sus actividades en


,el plano social y de la agronomía, y por la experiencia de organización racional
que llevó a cabo en su finca de Batíschevo, provincia de Smolcnsk; es autor de
las cartas Desde la aldea (aparecieron por separado editadas en 1882) y de
otros varios trabajos sobre problemas agrarios.-238.
498

Engelhardt, A. P. (1845-1903): estadista de la Rusia zarista. Fue designado en 1890


vicegobernador de Kazán. Ocupó el cargo de gobernador de Arjánguelsk en
1893 y de Sarátov de 1901 a 1903.-328, 329, 331.
Engels, Federico (1820-1895): uno de los fundadores del comunismo científico, guía
y maestro del proletariado internacional, amigo y colaborador de Carlos Marx.-
19, 156, 157, 160-162.
Ermakov, A. I. (n. en 1879): obrero de la fábrica de Obújov; uno de los dirigentes de
la huelga de mayo de 1901. Fue condenado por los tribunales zaristas a cinco
años de trabajos forzados.-311.
Ermótov, A. S. (1846-1917): estadista ruso; de 1894 a 1905, ministro de Agricultura y
de Bienes del Estado, luego miembro del Consejo de Estado. Autor de varios
trabajos sobre problemas agrarios en los que expresó los intereses de los
terratenientes feudales. En 1892 apareció su libro Las malas cosechas y las
calamidades del pueblo, en el que intentó justificar la actitud del Gobierno
zarista hacia los campesinos hambrientos.-93.

F
Filaret (Drozdov, V. M.) (1782-1867): uno de los representantes más reaccionarias de
la Iglesia ortodoxa rusa, consecuente defensor del feudalismo. Desde 1826
ocupó el cargo de metropolita de Moscú. Por encargo de Alejandro II redactó
el manifiesto del Gobierno zarista del 19 de febrero de 1861 sobre la abolición
del régimen de servidumbre en Rusia.-363, 364.
Frey: véase Lenin, V. I.
Fühling, Johann Joseph (1823-1884): especialista alemán en economía y construcción
de maquinaria agrícola. - 130.

G
Gaurllov, A. I. (n, en 1869): obrero de la fábrica de Obújov; uno de los dirigentes de
la huelga que tuvo lugar en la empresa en mayo de 1901. Fue detenido y
condenado por los tribunales zaristas a seis años de trabajos forzados.-311.
Goethe, Johann Wolfgang (1749-1832): insigne escritor y pensador alemán.-200,
Gógol, N. V. (1809-1852): gran escritor ruso.-350.
Goltz, Theodor Alexander (1836-1905): economista y agrónomo alemán; autor de
varios trabajas acerca de problemas agrarios en los que defiende los intereses
de los grandes terratenientes.-138, 139.
499
Índice onomástico

Gordeenko, M. E.: presidente del Consejo del zemstvo de la provincia de Jarkov entre
1900 y 1901,-354.
Goremikin, I. L. (1839-1917): estadista de la Rusia zarista, representante de la
burocracia reaccionaria rusa, monárquico. Ministro del Interior de 1895 a 1899.
Presidió el Consejo de Ministros en 1906 y de 1914 a 1916.-21, 27, 54-57".
Gorki, Máximo (seudónimo de Péshkov, A. M.) (1868-1936): gran escritor ruso.-392,
393.
Gradovski, A. D. (1841-1889): jurista, historiador de Derecho y publicista ruso,
profesor de la Universidad de Petersburgo. A comienzos de la década del 80
escribió varios artículos dirigidos contra el movimiento revolucionario; al
mismo tiempo consideraba necesaria la aplicación de reformas moderadas que,
aunque no limitaran en absoluto el poder autocrático, atenuaran el régimen de
arbitrariedades e ilegalidades existente.-47.
Grossman, G. A. (Kovrov, A.) (n. en 1863): periodista; tradujo al ruso el libro de E.
David El socialismo y la agricultura.-235, 236.
Guillermo II (Hohenzollern) (1859-1941): emperador de Alemania y rey de Prusia
entre 1888 y 1918.-78.

H
Hecht, Moritz: economista y estadístico alemán, autor de la monografía sobre
agricultura Drei Dörfer der badischen Hard (Tres aldeas del Hard de Badén)
(1895), en el que defendía las afirmaciones de los economistas burgueses
acerca de la estabilidad de la pequeña explotación campesina bajo el
capitalismo.-163-171, 191, 215, 222, 224, 237, 238.
Hegel, Georg Wilhelm Friedrich (1770-1831): eminente filósofo alemán, idealista
objetivo. Su mérito histórico consiste en haber desarrollado profunda y
ampliamente la dialéctica idealista, una de las fuentes teóricas del materialismo
dialéctico. - 161.
Hellriegel, Hermann (1831-1895): conocido agroquímico alemán. Fundamentó
científicamente que las bacterias que habitan las raíces de las leguminosas
toman del aire el nitrógeno de que se nutren.-153. Helms, Emil: socialista de
cátedra danés.-242.
Hertz, Friedrich Otto (n. en 1878): economista austríaco, socialdemócrata
revisionista. En su obra Die agrarischen Fragen im Verhältnis zum Sozialismus.
Mit einer Vorrede von Ed. Bernstein (Los problemas agrarios desde el punto de
vista del socialismo. Con prólogo de E. Bernstein) (1899), se manifestó contrario
a la doctrina marxista en el problema agrario e intentó demostrar,
tergiversando los hechos, la estabilidad de la pequeña explotación campesina
y su posibilidad de resistir la competencia de las grandes haciendas.-103, 129,
130, 134, 137, 138, 143, 147-152, 154, 155, 163, 165-167, 172, 181, 185-190,
198, 222, 224, 226-228, 233, 237.
500
Índice onomástico

Hertzenstein, M. Y. (1859-1906): economista ruso, profesor del Instituto de


Agricultura de Moscú, uno de los líderes del Partido Demócrata
Constitucionalista y su teórico en el problema agrario. - 260.
Herzen, A. I. (1812-1870): demócrata revolucionario ruso, filósofo, publicista y
escritor. En sus obras filosóficas defendió la mundividencia materialista. Herzen
era socialista, pero su socialismo tenía carácter utópico. Emigró y en 1853 fundó
en Londres la Imprenta Rusa Libre que publicaba el periódico político Kólokol
(La Campana). Kólokol se difundía clandestinamente en Rusia y gozaba de
inmenso prestigio entre los lectores.—35, 65.
Huschke, Leo: economista burgués alemán. —184.

I
Ignátiev, N. P (1832-1908): conde; uno de los funcionarios más retrógrados del
Gobierno zarista. Desde 1881, ministro del Interior. Participó en la redacción
del reglamento "sobre la vigilancia reforzada y extraordinaria", que fortaleció
en gran medida el poder policial v desató una ola de arbitrariedades en el país.-
49-51, 71.
Ilin, V.: véase Lenin, V. I.
Ivanov, K. V.: teniente coronel, subdirector de la fábrica de Obújov durante las luchas
obreras del mes de mayo de 1901.—17, 18, 409.
Ivanovski, N. I. (1840-1913): uno de los representantes más reaccionarios del clero
ortodoxo ruso; profesor de la academia religiosa de Kazán desde 1869;
combatió a las diversas sectas cismáticas, a las del rito antiguo y a los fanáticos.-
359.

K
Kabtukov, N. A. (1849-1919): economista y estadístico; populista; profesor de la
Universidad de Moscú. Autor de varios trabajos de economía de la agricultura
en los que defendió la idea de la estabilidad de la pequeña explotación
campesina. —160.
Karaváev, A. L. (1855-1908): médico de los zemstvos; populista.-260.
Katkov, M. N. (1818-1887): publicista reaccionario ruso. Desde 1851 dirigió el
periódico Moskovskie Védomosti (Anales de Moscú); monárquico furibundo.-
30, 48, 50, 51, 79, 356, 365, 410
501

Kautsky, Karl (1854-1938): uno de los líderes de la socialdemocracia alemana y de la


II Internacional. Marxista al principio, renegó después ÍNDICE ONOMÁSTICO
501 del marxismo y se convirtió en ideólogo del centrismo (kautskismo), la
variante más peligrosa y nociva del oportunismo; director de la revista teórica
de la socialdemocracia alemana Die Neue Zeit (Tiempo Nuevo). En los años 80-
90, Kautsky escribió varias obras teóricas e históricas sobre distintas cuestiones
de la teoría marxista, las cuales, no obstante los errores cometidos en ellas,
desempeñaron un papel positivo en la propaganda del marxismo. Más tarde,
Índice onomástico

en el período de amplio despliegue del movimiento revolucionario, se pasó por


entero al oportunismo; en vísperas de la primera guerra mundial se hizo
centrista y durante la contienda se incorporó a los enemigos declarados del
marxismo revolucionario encubriendo su socialchovinismo con frases sobre el
internacionalismo. Después de la Revolución Socialista de Octubre Kautsky hizo
una crítica hostil al régimen socialista soviético.-103, 104, 126, 131, 134-137,
139-141, 143, 149-154, 157-160, 162-164, 166, 172, 185, 186, 195, 205-207,
217, 227, 235, 238, 242.
Kavelin, K. D. (1818-1885): historiador y jurista, profesor de las universidades de
Moscú (1844-1848) y de Petersburgo (1857-1861), representante del
liberalismo de la nobleza y la burguesía. Durante la preparación y aplicación de
la Reforma del 19 de febrero de 1861 actuó contra el movimiento democrático
y revolucionario y aprobó la política represiva de la autocracia.- 33, 35, 42.
Kennan, George (1845-1924): periodista y viajero norteamericano. Entre 1885 y 1886
viajó por Siberia, estudió la vida de los confinados y publicó el libro Siberia y el
destierro, que fue prohibido por el Gobierno zarista,- 42.
Kinkel, Gottfried (1815-1882): poeta y publicista alemán; demócrata
pequeñoburgués; combatió a Marx y Enpels. -390.
Klawki, Karl: economista burgués alemán, autor del trabajo Über Konkurr
enzfáhigkeit des landwirtschaftlichen Kleinbetriebes (Sobre la capacidad
competitiva de la pequeña producción agrícola) (1899).-173-183, 191, 214, 239,
259.
Klingenberg, N. M. (n. en 1852): gobernador de Viatka en 1901 y de Moguiliov en
1905-1906.-333.
Kogan-Grinévich, M. G. (Kruglov) (n. en 1874): socialdemócrata, activista del
movimiento sindical, militó en la organización oportunista Unión de
Socialdemócratas Rusos en el Extranjero; entre 1900 y 1902 colaboró en
Rabóchaya Misl (El Pensamiento Obrero). Después del II Congreso del POSDR
(1903) se adhirió a los mencheviques. - 288.
Kondoldi, V. G.: vicegobernador de Samara a comienzos de 1900; creó la expresión
"tercer elemento", para designar a los intelectuales radicales, de tendencia
revolucionaria en su mayor parte, que trabajaban en los zemstvos, en las
municipalidades, etc. -349-351, 357.
502

Kbshelev, A. I. (1806-1883): publicista de la nobleza; eslavófilo.-33-35.


Krichevski, B. N. (1866-1919): socialdemócrata ruso, publicista, uno de los líderes del
"economismo". A fines de la década del 90 se convirtió en uno de los dirigentes
de la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero y dirigió su revista
Rabóchee Délo (La Causa Obrera).-290-292, 374.
Krivenko, S. N. (1847-1906): publicista; populista liberal.-191.
Kruglov: véase Kogan-Grinévich, M. G.
Kruze, N. F. (1823-1901): escritor y hombre público ruso; elegido en 1865 presidente
del Consejo del zemstvo de la provincia de Petersburgo; por oponerse al
Índice onomástico

Gobierno fue destituido por edicto del zar y deportado a Oremburgo (1867).-
39.
Kutzleb, W: economista alemán ; autor de Ist der bauerliche Wirlschaftsbetrieb mit
dem der grossen Güter konkwrrenzfáhig? (¿Son capaces las explotaciones
campesinas de competir con las grandes fincas?), publicado en 1885.-130.

L
Laguermark, G. I. (n. en 1843): profesor de química orgánica en la Universidad de
Jarkov de la que fue rector de 1889 a 1901. Reaccionario por sus convicciones
políticas.-394.
Lanskói, S. S. (1787-1862): estadista de la Rusia zarista, ministro del Interior (1855-
1861). Miembro del Comité Secreto para el problema campesino durante la
preparación de la Reforma del 19 de febrero de 1861. En 1857 presentó un
proyecto que contenía los principios básicos para abolir el régimen de
servidumbre, en el que proponía emancipar a los campesinos mediante el pago
de un rescate.-36.
Lassalle, Ferdinand (1825-1864): socialista pequeñoburgués alemán, iniciador de una
corriente oportunista en el movimiento obrero de su país: el lassalleanbmo.
Lassalle fue uno de los fundadores de la Asociación General de Obreros
Alemanes (1863), institución que tuvo significación positiva para el movimiento
obrero, aunque Lassalle, elegido presidente, le imprimió una orientación
oportunista.-390
Lenin, V. I. (V. Ilín, Frey) (1870-1924).-75, 104, 243, 259, 287, 373, 374.
Leroy-Beaulieu, Anotole (1842-1912): publicista liberal francés, profesor de historia.
Entre 1872 y 1881 visitó a Rusia en cuatro oportunidades y escribió el libro
L'Empire des Tsars el Russes (El Imperio de los zares y los rusos), que dedicó al
régimen político y social de Rusia,-36.
Lev Nikoláevich: véase Tolstói.
503

Liebig, Justus (1803-1873): químico alemán, uno de los fundadores de la edafología y


la agrología; estableció la "ley de regeneración" de las sustancias orgánicas y
minerales en el suelo.-116, 152, 153, 157, 245.
Liebknechl, Wilhelm (1826-1900): destacado militante del movimiento obrero alemán
e internacional, uno de los fundadores y líderes del Partido Socialdemócrata de
su país.-6.
Liuboschinski, M. N. (1817-1889): fiscal general del primer departamento del Senado
en el período de preparación y aplicación de la Reforma campesina. Hizo una
serie de observaciones al proyecto de estatutos para el procedimiento judicial
civil que no contaron con la aprobación del Gobierno zarista.-39.
Jojtin, V. M. (1849-1919): de 1892 a 1899 fue jefe de Vías de Comunicación en la
región de Kazan.-349
Loris-Mélikov, M. T. (1825-1888): conde; ministro del Interior desde agosto de 1880.
Se distinguió por su habilidad de encubrir sus actos reaccionarios con una
Índice onomástico

demagogia liberal; el período que ejerció el ministerio fue denominado


irónicamente por la prensa "dictadura del corazón". Después de! 1 de marzo de
1881, cuando a raíz del asesinato de Alejandro II el Gobierno zarista puso fin a
la política de maniobras, renunció a su cargo. -44-49, 59, 71.
Luis XVI (1754-1793): rey de Francia de 1774 a 1792.-46.

M
Mack, P.: terrateniente de Prusia Oriental, autor de estudios sobre el papel de las
máquinas y la electrificación en la agricultura.-141. 143, 144.
Makárov, V. A.: ingeniero ferroviario; a comienzos de 1900 fue jefe de Vías de
Comunicación en la región de Kazan,-349.
Malthus, Thomas Robert (1766-1834): economista inglés; figuró entre los fundadores
de una teoría anticientífica acerca de la población. En su obra Ensayo sobre la
ley de la población (1798), Malthus intentó demostrar que la causa de la miseria
de los trabajadores no debía buscarse en las condiciones económicas del
capitalismo, sino en la insuficiencia absoluta de medios de subsistencia en la
Tierra. Según la "teoría" de Malthus, la producción de los medios de
subsistencia aumenta en progresión aritmética, mientras que la población
aumenta en progresión geométrica. Con este pretexto, Malthus justificaba las
guerras y las epidemias como medio de reducir la población.-110-112, 114, 117,
245.
Martinov, A. S. (1865-1935): tomó parte en los círculos populistas de la década del
80; tras repetidas persecuciones emigró al extranjero donde se convirtió en uno
de los teóricos del "economismo" y miembro de la Redacción de Rabóchee Delo
(La Causa Obrera). En el II Congreso del POSDR (1903) se adhirió a los
mencheviques y se hizo uno de los líderes mencheviques.-291, 388.
504

Marx, Carlos (1818-1883): fundador del comunismo científico, genial pensador, guía
y maestro del proletariado internacional.-76, 106, 110, 111, 113-122, 124-126,
131, 133, 141, 142, 152, 155-157, 159, 1.92, 238, 243, 245, 273, 390, 426.
Máslov, P. P. (1867-1946): economista ruso, socialdemócrata; autor de varios
trabajos sobre el problema agrario en los que intentó revisar el marxismo.
Después del II Congreso del POSDR (1903) se adhirió a los mencheviques.-i26,
140, 245.
Mijáilov, M. I. (1826-1865): revolucionario, poeta, publicista y traductor ruso. En 1861
editó en Londres una proclama A la joven generación que difundió en Rusia. En
1862, denunciado por un provocador, fue detenido y enviado a presidio, donde
murió tuberculoso.-30.
Mijáiiova, P.: empicada de un despacho de bebidas; compareció como testigo en el
juicio sobre los sucesos de mayo de 1901 en la fábrica de Obújov en
Petersburgo.-311,
Mijailovski, N. K. (1842-1904): el más destacado teórico del populismo liberal,
publicista y crítico literario, uno de los representantes de la escuela subjetiva
Índice onomástico

en sociología que afirmaba que la historia la hacen "las grandes


personalidades". En 1892 encabezó la revista Russkoe Bogatstvo (La Riqueza
Rusa) desde cuyas páginas combatió sañudamente el marxismo.-152, 426, 427.
Miliutin, D. A. (1816-1912): conde, general y estadista ruso; de 1861 a 1881, ministro
de la Guerra. Las reformas burguesas en el aspecto militar están vinculadas a
su gestión. -59.
Miliutin, N. A. (1818-1872) (hermano de D. A. Miliutin); conde, dirigió la elaboración
del Reglamento del 19 de febrero de 1861. Consideraba posible fortalecer el
zarismo mediante reformas liberales moderadas. Era hostil al movimiento
revolucionario. —29, 36.
Mülberger, Arthur (1847-1907): socialista vulgar alemán, continuador de Proudhon.
Autor de varios artículos sobre el problema de la vivienda que provocaron una
seria crítica de Engels.-161.

N
N.-on, Nikolái -on: véase Danielsón, N. F.
Napoleón III (Bonaparte, Luis) (1808-1873): emperador de Francia desde 1852 hasta
1870; sobrino de Napoleón I. Su política interior se caracterizó por un
desenfreno inaudito del terror policíaco, una acentuada burocracia, a la vez que
adoptaba actitudes demagógicas para con los obreros, basadas en falsas
promesas, míseras concesiones y pequeñas reformas, - 78.
505

Nicolás I (Románov) (1796-1855): emperador de Rusia desde 1825 hasta 1855.-31,


33, 364.
Nicolás II (Románov) (1868-1918): último emperador de Rusia (1894-1917).-53, 58,
60, 96, 365, 376, 379.
Nikanor (Kamenski, N. T.) (1847-1910): uno de los representantes de ¡os sectores
reaccionarios del clero ortodoxo. Obispo de Oriol de 1901 a 1902,-359.
Nikitenko, A. V. (1805-1877): especialista en historia de la literatura rusa; liberal
moderado. Autor de las memorias Notas y diario. Relato acerca de mi mismo y
de "lo que vi durante mi vida" (San Petersburgo, 1893), que contienen un
valioso y nutrido material sobre la época en que reinaron Nicolás I y Alejandro
11.-29, 40.
Nikon (1605-1681); patriarca de Moscú. Entre 1653 y 1656 introdujo reformas para
fortalecer la Iglesia. Adquirió enorme poder en los asuntos del Estado y ostentó
el título de "Gran Soberano".-364.
Novosiólov, M. A.: candidato a doctor en ciencias teológicas.-360.

O
Obolenski, I. M. (1845-1910): príncipe. A comienzos de siglo, gobernador de Jersón y
más tarde de Jarkov; trató por todos los medios de ocultar las penurias del
pueblo relacionadas con el hambre; prohibió prestar ayuda en forma privada a
Índice onomástico

los campesinos. Se destacó por la crueldad con que reprimió las acciones
campesinas de masas de 1902 en la provincia de Jarkov.-318-321.
Obruchev, V. A. (1836-1912): militante del movimiento demócrata revolucionario de
la década del 60; publicista. Participó en la difusión de una proclama
clandestina El ruso, lo que motivó su deportación a Siberia en 1862.-30.
Om: colaborador del periódico Priazooski Krai (La Región del Azov). - 332.

P
Panletéev, L. F. (1840-1919): escritor, publicista y personalidad social rusa; militó en
el movimiento revolucionario de la década del 60.-31, 32.
Pasteur, Louis (1822-1895): eminente sabio francés, fundador de la microbiología.-
153.
506

Pedro I (1672-1725): zar de Rusia desde 1682; a partir de 1721 emperador de todas
las Rusias. —364, 365.
Pedro III (1728-1762): emperador de Rusia de 1761 a 1762.-365.
Perels, Emil (1837-1893): profesor alemán, especialista en construcción de máquinas
agrícolas y mejora del suelo.-130.
Perevérzev, D: cura párroco de la provincia de Oriol.-361, 362.
Pisarev, D. I. (1840-1868): destacado demócrata revolucionario y crítico literario ruso;
filósofo materialista.-427.
Plejánov, G. V. (1856-1918): destacado militante del movimiento obrero ruso e
internacional, primer propagandista dei marxismo en Rusia. En 1883 fundó en
Ginebra la primera organización marxista rusa: el grupo Emancipación del
Trabajo. Plejánov luchó contra el populismo y combatió el revisionismo en el
movimiento obrero internacional, A comienzos de siglo formó parte de la
Redacción del periódico Iskra (La Chispa) y de la revista Zariá (La Aurora). De
1883 a 1903 Plejánov escribió una serie de obras que desempeñaron un gran
papel en la defensa y propaganda de la mundividencia materialista. Pero ya en
aquel tiempo incurrió en serios errores que fueron el germen de sus futuras
opiniones mencheviques. Después del II Congreso del POSDR (1903), sostuvo
una posición conciliadora con el oportunismo y luego se sumó a los
mencheviques, ala oportunista del POSDR. Durante la primera guerra mundial
fue socialchovinista. Al volver a Rusia después de la Revolución Democrática
Burguesa de Febrero de 1917 se opuso a la revolución socialista por considerar
que Rusia no estaba madura para el paso al socialismo. Adoptó una actitud
negativa ante la Revolución Socialista de Octubre, pero no participó en la lucha
contra el Poder soviético.-5, 303, 391.
Pobedonóslsev, K. P. (1827-1907): estadista reaccionario de la Rusia zarista, luchó
sañudamente contra el movimiento revolucionario. Adversario resuelto de las
reformas burguesas de la década del 60, partidario de la autocracia ilimitada,
enemigo de la ciencia y de la instrucción.-365.
Índice onomástico

Preobrazfienski, I.: autor de la carta al arzobispo de Jarkov, Amvrosío, que apareció


en 1901 en la revista Vera i Rázum.-363.
Pringsheim, Otto (n. en 1860): economista alemán, especialista en la aplicación de la
electrotecnia a la agricultura. -141, 143, 144.
Proudhon, Pierre Joseph (1809-1865): economista, sociólogo y publicista francés; uno
de los fundadores del anarquismo; ideólogo de la pequeña burguesía; aspiraba
a perpetuar la pequeña propiedad privada y criticaba desde posiciones
pequeñoburguesas la gran propiedad capitalista. -160, 161, 401.
507

Pudor, Heinrich (n. en 1855): político alemán, colaborador y editor de varias revistas
reaccionarias de derecha.-260, 266, 267, 283.

R
R. M.: autor del artículo oportunista Nuestra realidad, publicado en el suplemento de
Rabóchaya Misl en septiembre de 1889.-62, 63.
R. N. S.: véase Struve, P. B.
Radíschev, A. N. (1749-1802): escritor ruso; cumplió una misión civilizadora de
contenido revolucionario. Autor de la conocida obra Viaje de Petersburgo a
Moscú, publicada clandestinamente en 1790, con una tirada de 650 ejemplares.
En sus páginas fustiga el régimen autocrático de servidumbre y la penosa
situación del pueblo ruso; fue la primera expresión literaria abiertamente
dirigida contra el régimen de servidumbre, que contenía una apasionada
exhortación a la revolución popular y al derrocamiento del zarismo.
Por orden de Catalina II Radíschev fue arrestado. Condenado a la pena capital,
se le conmutó por diez años de confinamiento en Siberia y su libro fue
quemado. En 1801 se le autorizó a volver a Petersburgo y -a trabajar en la
Comisión encargada de redactar un código, oportunidad en que propuso la
inmediata abolición del régimen de servidumbre y la proclamación de la
igualdad de todos los estamentos ante la ley. Amenazado con nuevas
persecuciones por el Gobierno zarista, puso fin a su vida.-33.
Riabushinski, P. P. (1871-1924): poderoso banquero e industrial moscovita.-89.
Riazánov. D. B. (Goldcndaj) (1870-1938): socialdemócrata ruso, participó en el
movimiento revolucionario desde la década del 90. Militó en Odesa,
Petersburgo y en el extranjero donde mantuvo una posición intermedia entre
los iskristas y los economistas. Después del II Congreso se adhirió a los
mencheviques. En el VI Congreso del Partido Bolchevique (i917) fue admitido
en sus filas. Expulsado del PC(b) de la URSS en 1931.-426.
Ricardo, David (1772-1823): economista inglés, autor de obras con las que culmina la
economía política clásica de la burguesía. Desarrolló la teoría del valor-trabajo
demostrando que el valor está determinado por el trabajo invertido en la
producción de la mercancía, fuente de la que surgen tanto el salario del obrero
como las ganancias del capitalista.- 113, 114. 117,. 122, 125, 245.
Índice onomástico

Richter, Eugen (1838-1906): uno de los líderes del "partido de los librepensadores"
de Alemania, expresión de las concepciones de la burguesía liberal; enemigo
del socialismo, propugnó la posibilidad de conciliar los intereses de clase del
proletariado y la burguesía. Es autor del libelo Sozialdemokratische
Zukunflsbilder (Cuadros socialdemócratas del futuro), orientado contra los
socialdemócratas. En esta obra, donde describe la leyenda 508 ÍNDICE
ONOMÁSTICO de la "ahorrativa Agnes", intentó demostrar la igualdad de los
trabajadores y la burguesía.-151, 152.
508

Ranarenko, S. (n. en 1839): estudiante de la Academia de Cirugía de Petersburgo,


miembro de la sociedad Tierra y Libertad. En 1862 fue detenido y expulsado de
Petersburgo, privándosele del derecho a residir en las ciudades centrales.-32.
Robespierre, Maximilien (1758-17941: uno de los jefes de la revolución burguesa en
Francia de fines del siglo XVIII, dirigente del Gobierno jacobino representante
de la burguesía democrática revolucionaria que se enfrentó junto a las masas
trabajadoras con la contrarrevolución feudal. De gran popularidad entre ellas
por sus cualidades personales, se le conoció como el "incorruptible". El
Gobierno jacobino fue derribado por el golpe contrarrevolucionario del 27 de
julio de 1794. Robespierre y sus partidarios fueron detenidos y ejecutados sin
juicio alguno.-359.
Rodbertus-Jagetzow, Johann Karl (1805-1875): economista vulgar alemán.—121.
Rodzianko, M. V. (1859-1924): gran terrateniente, uno de los líderes de la Unión del
17 de Octubre (octubristas), partido de la gran burguesía comercial, industrial
y terrateniente; monárquico. A comienzos de siglo presidió el Consejo del
zemstvo de la provincia de Ekaterinoslav. Desde 1911 presidió la III Duma de
Estado y después la IV. Apoyó al Gobierno zarista en la lucha contra la
revolución.-354.
Rothschild (Los): dinastía de financieros que tenía bancos en muchos países de
Europa.-151.
Rozkdéstvenski, P.: arcipreste, presidente del Consejo de la Cofradía Ortodoxade
Pedro y Pablo y del Congreso Misionero Diocesano, de Oriol. — 360.
Ruge, Arnoid (1802-1880): publicista alemán, joven hegeliano, demócrata burgués.-
390.

S
Saltikoo, M. E. (Schedrín, N.) (1826-1889): escritor satírico ruso; demócrata
revolucionario.-200.
Schedrín: véase Saltikov-Schedrín, M. E.
Schiemam, Theodor (1847-1921): historiador alemán. Se especializó en historia de
Rusia del siglo XIX. Editó una biblioteca de monumentos literarios rusos.-35.
Schippel, Max (1859-1928): socialdemócrata alemán, revisionista.
509
Índice onomástico

Serno-Solovióvich, A. A. (1838-1869): destacado militante del movimiento


democrático revolucionario de la década del 60. Uno de los organizadores de la
sociedad secreta Tierra y Libertad.-35.
Serno-Solovióvich, N. A. (1834-1866): demócrata revolucionario ruso. Participó en la
organización de la sociedad revolucionaria secreta Tierra y Libertad. Fue
condenado a 12 años de presidio. Murió en el confinamiento.-32, 35.
Sevfferketd, Adolph: terrateniente alemán, autor de algunos trabajos sobre
agricultura en los que describió la experiencia de la aplicación de la energía
eléctrica en su hacienda. -141.
Shajovskói, D. I. (n. en 1861): príncipe, activista de los zemstvos. Desde 1905 formó
parte del CC del Partido Demócrata Constituciónalista. -97.
Shajovskói, N. V. (1856-1906): príncipe, autor del libro Las labores temporeras en la
agricultura. — 179.
Shnakenburg, R. J.: ingeniero, jefe de la sección de Nizhní Nóvgorod, región de Kazán,
del Ministerio de Vías de Comunicación. En 1901 fue juzgado por malversación
de fondos públicos.—348, 349.
Shuoálov, A. P. (1816-1876): conde; mariscal de la nobleza de Petersburgo desde
1872; liberal moderado; partidario de la independencia de las instituciones de
los zemstvos. Estudió problemas de economía agrícola. - 39.
Sipiaguin, D. S. (1853-1902): uno de los estadistas más reaccionarios de la Rusia
zarista, ministro del Interior y jefe de la gendarmería desdé 1899; sostuvo una
lucha implacable con el movimiento obrero, estudiantil y campesino;
obstaculizó por todos los medios los intentos de las organizaciones sociales y
privadas de ayudar a los campesinos hambrientos. - 56, 97, 294, 297, 298, 300,
301, 308, 310, 321-324, 326, 329, 330, 332, 334, 340, 344, 345, 347, 357.
Skvortsov, A. I. (1848-1914): economista y agrónomo ruso; autor de varios trabajos
sobre economía política y economía agraria, -110.
Skvortsov, V. M. (n. en 1859): escritor religioso, representante del clero ortodoxo
militante, realizó la alianza de la Iglesia con la policía. - 359.
Solovióvich: véase Serno-Solovióvich, A. A.
Sprenger, A. E. (1757-1831): economista alemán, autor del libro Die Lage der
Landwirtschqft in Baden (Situación de la agricultura en Badén),-192, 193.
Stajóvich, M. A. (1861-1923): liberal moderado; mariscal de la nobleza de la provincia
de Oriol de 1895 a 1907; desempeñó un destacado papel en el movimiento de
los zemstvos.-358-362
510

Stein, Heinrich (1757-1831): en 1804, después de la derrota de Prusia por el ejercito


de Napoleón, encabezó el Gobierno; introdujo varias reformas burguesas
ambiguas: dio comienzo a la liberación de los campesinos, reformó la
administración urbana y comenzó la reorganización del ejército. En noviembre
de 1808 fue destituido a instancias de Napoleón III.— 413.
Stirner, Max (Schmidt, Kaspar) (1806-1856): filósofo alemán, uno de los ideólogos del
individualismo burgués y del anarquismo.-398.
Índice onomástico

Stolbovski, R. Z- (m- en 1867): funcionario de policía en la Rusia zarista; en 1862 fue


miembro de la comisión de instrucción que investigó las causas de los incendios
habidos en mayo de 1862 en Petersburgo.-32.
Struve, P. B. (1870-1944): economista y publicista ruso, uno de los líderes del Partido
Demócrata Constitucionalista. En la década del 90, el representante más
destacado del "marxismo legal"; introdujo "complementos" e hizo "críticas" a
la doctrina económica y filosófica de C, Marx, tratando de adaptar el marxismo
y el movimiento obrero a los intereses de la burguesía, Struve fue uno de los
teóricos y organizadores de la Unión de Liberación (1904-1905), de tendencia
monárquica liberal. Al formarse en 1905 el Partido Demócrata
Constitucionalista pasó a ser miembro de su CC. Después de la Revolución
Socialista de Octubre luchó contra el Poder soviético ¡emigrado blanco.-21,28,
57-71,73, 74,107, 111, 120, 135, 154-156, 200, 412, 414, 415.
Stumpfe, E. (n. en 1866): funcionario alemán. Autor del trabajo Über die
Konkurrenzfahigkeit des kleinen und mittleren Grundbesitzes gegunüber dem
Grossgrundbesitz (Acerca de la capacidad competitiva de los propietarios
rurales pequeños y medios respecto de los grandes.) -130.
Suvorin, A. S. (1834-1912): periodista y editor reaccionario. Entre 1876 y 1912
propietario editor del periódico Nóvoe Vremia (Tiempo Nuevo), órgano de los
nobles reaccionarios y de las esferas burocráticas. - 359.

T
Terttávtsev, V. A.: colaborador de la oficina del Sínodo de 1902 a 1917.-360.
Thiel, Hugo (1839-1918): gran terrateniente alemán; profesor; desde 1897 dirigió los
establecimientos de enseñanza de la agricultura en Prusia. De 1873 a 1918
publicó Landwirlschaftliche Jahrbücher (Anuarios agrícolas).-173, 248.
Tijomírov, L. A. (1852-1923): destacado militante del movimiento revolucionario en
las décadas del 70 y del 80 del siglo XIX, del que más tarde renegó. 42, 47.
511

Tkachov, P. N. (1844-1885): revolucionario y publicista ruso, uno de los ideólogos del


populismo.-427.
Tolstói, D. A. (1823-1889): conde, estadista reaccionario de la Rusia zarista. Desde
1882 ministro del Interior y jefe de gendarmería; implantó el draconiano
"Reglamento Provisional", limitó al extremo la autonomía de las instituciones
de los zemstvos y combatió la más insignificante manifestación de la libertad
de pensamiento.-51.
Tolstói, L. N. (1828-1910): genial escritor ruso. En sus obras fustigó la arbitrariedad
de la autocracia, pero en vez de combatir el régimen de servidumbre preconizó
"la no violencia ante la maldad" y el autoperfeccionamiento. - 154, 365..
Treitschke, Heinrich (1834-1896): historiador y publicista alemán, ideólogo del
chovinismo y del racismo.-413.
Índice onomástico

Tugán-Baranovski, M. I. (1865-1919): economista ruso; destacado representante del


"marxismo legal" en la década del 90. Posteriormente, militante del Partido
Demócrata Constitucionalista, partido de la burguesía liberal rusa.-107, 135.
Turguénev, I. S. (1818-1883): gran escritor ruso.-153, 321.

U
Unkovski, A. M. (1828-1893): político liberal ruso; propuso uno de los proyectos más
liberales de abolición del régimen de servidumbre. En 1860, se prohibió a las
asambleas de la nobleza discutir el problema campesino; los nobles de Tver
elevaron su protesta por iniciativa de Unkovski, quien por tal motivo fue
destituido y deportado a Viatka.-65.
Uspénskaya: filan tropa; en 1901 llegó a la provincia de Jersón para prestar ayuda a
los campesinos víctimas del hambre.-319.

V
V. V.: véase Vorontsov, V. P.
Valúev, P. A., conde (1814-1890): estadista ruso; conservador y monárquico. Ministro
del Interior de 1861 a 1868.-36, 37, 46.
Vanderbilt (Los): dinastía de grandes magnates norteamericanos de las finanzas y la
industria. - 151.
Vannovski, P. S. (1822-1904): estadista de la Rusia zarista. Ministro de Instrucción
Pública de 1901 a 1902. Con el fin de apaciguar la efervescencia estudiantil
recurrió a la fraseología liberal sobre la "cordial, solicitud por la escuela". Trató
de menguar con hipócritas maniobras el descontento de las capas progresistas
de la sociedad debido a la política reaccionaria del zarismo. Al tiempo que
introdujo insignificantes reformas en la educación, continuó reprimiendo al
estudiantado revolucionario.-36, 38, 97, 394.
512

Velepolski, A. (1803-1877): marqués y conde; estadista polaco reacciona- río. En


1861, durante el período de ascenso del movimiento social en Polonia, envió
una carta a Alejandro II en la que señalaba la necesidad de introducir algunas
reformas parciales para prevenir la revolución.—47.
Vinogradski, S. N. (1856-1953): científico ruso, autor de trabajos sobre microbiología
general y del suelo.-153.
Voronlsov, V. P. (V. V.) (1847-1918): economista y publicista ruso, uno de los
ideólogos del populismo liberal de las décadas del 80 y 90, autor de varios libros
en los que negó la existencia de condiciones para el desarrollo del capitalismo
en Rusia e idealizó la comunidad rural. Preconizó la conciliación con el Gobierno
zarista y combatió resueltamente el marxismo.— 191, 253, 426,

W
Índice onomástico

Wallace, Donald Makenzi (1841-1919): escritor y periodista inglés; fue corresponsal


de The Times en Rusia. Autor del libro Russia (1877).-412. West, Edward (1782-
1828): economista inglés; uno de los representantes de la economía política
burguesa clásica. Trató de explicar la depauperación y ruina de los trabajadores
bajo el capitalismo por las "leyes naturales" del descenso de la productividad
de la tierra y, a la vez que Malthus y Ricardo, formuló la anticientífica "ley de la
fertilidad decreciente del suelo".-114, 117.
Wille, Bruno (1860-1928): escritor alemán. En el inicio de su actividad fue naturalista,-
153.
Witte, S. Y. (1849-1915): estadista de la Rusia zarista, partidario de la autocracia; trató
de conservar la monarquía por medio de insignificantes concesiones y
promesas a la burguesía liberal y de una cruel represión contra el pueblo.
De 1892 a 1903, ministro de Hacienda; de 1905 a 1906, presidente del Consejo
de Ministros. Uno de los organizadores del aplastamiento de la primera
revolución rusa de 1905-1907.-21, 27-29, 31, 42, 44-47, 49, 54-57, 59, 66, 67,
69, 70, 74, 412, 413.

Y
Yakovenko, V. I. (n. en 1859): publicista y estadístico de los zemstvos; de 1894 a 1901
dirigió los trabajos estadísticos del zemstvo de Petersburgo.-427.
513

Yákovleva,M. (n. en 1883): obrera de una fábrica de naipes de Petersburgo, una de


las participantes en la huelga de la fábrica de Obújov en 1901.-311, 313.
Yanson, Y. E. (1835-1893): economista y estadístico, profesor de la Universidad
de Petersburgo.-229.
Yúzoo (Kablils, I. I.) (1848-1893): publicista de tendencia populista; uno de los
ideólogos del populismo liberal en las décadas del 80 y del 90.-427.

Z
Z. S.: autor del articulo Dieciocho años de guerra de la burocracia contra el zemstvo,
publicado en 1883, en la revista. Vólnoe Slovo (La Palabra Libre).-416-418.
Zasúlich, V. I. (1849-1919); destacada militante del populismo y luego del movimiento
socialdemócrata ruso. Comenzó su actividad revolucionaria en 1869. En 1883
tomó parte en la creación de la primera organización marxista rusa: el grupo
Emancipación del Trabajo. En 1900 ingresó en la Redacción de la Iskra leninista
y de la revista Zariá.—47.
Zhukoaski, V. A. (1783-1852): poeta ruso. Fue preceptor del futuro emperador
Alejandro II.-364.
Znánunski, N. A.: colaborador del periódico Moskovskie Vidomosli.-355.
Zubátov, S. V. (1864-1917): coronel de la gendarmería, inspirador y organizador de la
política provocadora del "socialismo policíaco" (el llamado "zubatovismo").
Organizó sindicatos obreros policíacos en Moscú y Petersburgo con el fin de
Índice onomástico

apartar a los obreros de la lucha revolucionaria En vista de que su política


provocadora en la lucha contra el movimiento obrero no justificó las esperanzas
que en ella se depositaban, Zubátov fue destituido y se apartó de la actividad
política.-384, 386, 389.
--------------
Cronología de la vida y la actividad de Lenin

514

CRONOLOGÍA DE LA VIDA Y LA ACTIVIDAD DE LENIN


(Mayo-diciembre de 1901)

1901
Mayo-diciembre. Emigrado en Munich, Lenin encabeza la lucha de la
socialdemocracia revolucionaria de Rusia por la creación de un combativo
partido obrero marxista en Rusia y dirige el periódico Iskra.
Mayo, 5 (18). En una carta a M. G. Vechéslov, en nombre de la Redacción de Iskra
Lenin expresa su conformidad con la edición de boletines por el grupo
berlinés de Iskra; aconseja trazar un plan detallado y resolver varios
problemas surgidos con este motivo.
Mayo, 6 (19). En sendas cartas a su hermana María Ilínichna Uliánova y a M. T.
Elizárov, que se hallaban en la cárcel, Lenin subraya lo importante que es
observar un régimen adecuado en el encarcelamiento individual; da
consejos para organizar la labor intelectual y sobre un procedimiento
racional para estudiar un idioma extranjero; recomienda diarios ejercicios
de gimnasia.
Mayo, no antes del 6 (19). Confecciona un balance de los ingresos y gastos de la
Redacción del periódico Iskra del 11 de abril al 19 de mayo de 1901.
Mayo, 11 (24). En una carta a N. E. Bauman, le da las gracias por "la minuciosidad y
claridad de la relación de ingresos y gastos", solicita datos detallados de su
trabajo, comunica las dificultades financieras de Iskra, señala la importancia
de economizar en los gastos de los fondos recaudados y de mejorar el
trabajo de transporte de Iskra a Rusia; le aconseja instalarse cerca de la
frontera.
515

Mayo, 11-17 (24-30). Lenin y otros miembros de la parte muniquesa de la Redacción


de Iskra se entrevistan con D. B. Riazánov, conversan con él sobre las
condiciones de la colaboración del grupo- Borbá en Iskra y sobre la
unificación de las organizaciones de la socialdemocracia de Rusia en el
extranjero.
Mayo, 12 (25). En una carta a P. B. Axelrod, Lenin comunica el nuevo intento del
grupo Borbá de iniciar conversaciones sobre la unificación de las
organizaciones del POSDR en el extranjero, el plan de convocar una
conferencia preliminar de representantes de todos los grupos del POSDR y
su conformidad con la convocación de dicha conferencia; comunica la
llegada de Riazánov y las conversaciones con él acerca de las condiciones de
la participación del grupo Borbá en Iskra; ruega acelerar la contestación con
la conformidad de la organización Sotsial-Demokrat para convocar la
conferencia; pregunta por el plan del núm. 2-3 de la revista Zariá.
Cronología de la vida y la actividad de Lenin

Mayo, antes del 13 (26). Comienza a trabajar en el libro ¿Qué hacer? Problemas
candentes de nuestro movimiento.
Mayo, 13-15 (26-28). En el núm. 4 de Iskra se publica el artículo ¿Por dónde
empezar?, en el que Lenin expone un plan concreto de estructuración del
partido revolucionario de la clase obrera en Rusia, plan que fue desarrollado
posteriormente en el libro ¿Qué hacer?
Primera quincena de mayo. Lenin se muda a otro domicilio, situado en Schwabing,
arrabal de Munich.
Mayo, 15 (28). En una carta a R. E. Klasson, en nombre de la Redacción de Iskra y
Zariá, Lenin solicita apoyo financiero para el periódico.
En una carta a L. M. Knipóvich, residente en Astrajan, Lenin pregunta por el
plan de organizar la impresión de Iskra en Rusia y las posibilidades de tirarla
en imprentas legales; subraya la necesidad de economizar fondos y energías
para el transporte de Iskra a Rusia y la importancia de ello para toda la labor
de la socialdemocracia rusa.
516

Mayo, 19 (junio, I). Lenin escribe una carta a P. N. Lepeshinski y P. A. Krásikov, que
se encuentran en Pskov, en la que trata los problemas del transporte y la
difusión del periódico Iskra.
En una carta a P. B. Axelrod, comunica haber recibido de él escritos y cartas
de Debogori- Mokriévich, revolucionario de la década del 70, y se manifiesta
de acuerdo para publicar sus memorias en el núm. 2-3 de la revista Zariá;
comunica la fecha de aparición de Zariá, el contenido y la fecha de aparición
del núm. 5 de Iskra; pide acelerar el envío de la contestación con la
conformidad de la organización Sotsial-Demokrat para convocar una
conferencia preliminar de representantes de todas las organizaciones del
POSDR en el extranjero.
Mayo, 23 (junio, 5). En una carta al grupo berlinés de ayuda a Iskra, da instrucciones
detalladas acerca de la organización del transporte clandestino de Iskra a
través de la frontera.
Mayo, 25 (junio, 7). Escribe una carta a la madre, María Alexándrovna Uliánova,
residente en Podolsk, en la que da las gracias a su hermano Dmitri por los
periódicos remitidos y le ruega que le siga enviando al extranjero números
interesantes de periódicos rusos; comunica haber recibido dinero, así como
el envío de cartas a la cárcel, destinadas a M. I. Uliánova y M. T. Elizárov.
Mayo, 29 (junio, II). En una carta a G. V. Plejánov, le comunica el complemento para
el núm. 2-3 de la revista Zariá.
Fines de mayo. Trabaja en el artículo Una nueva masacre, toma extractos del
periódico Nóvoe Vremia y confecciona un plan detallado del artículo.
Mayo-junio. Dirige la organización del transporte del periódico Iskra a Rusia.
Sostiene conversaciones con el grupo de Iskra en Bakú sobre la reimpresión
del periódico en la imprenta clandestina local organizada por V. Z. Ketsjovelí.
Cronología de la vida y la actividad de Lenin

En cartas a los agentes de Iskra, da indicaciones sobre la reimpresión en la


imprenta de Iskra, en Kishiniov, de materiales de los números del periódico
que vayan apareciendo.
517

Junio, 4 (17). Introduce enmiendas y adiciones a una carta de N. K. Krúpskaya,


destinada a 1. V¿ Bábushkin, agente de Iskra en Oréjovo-Zúevo, en la que se
le comunica la inserción de sus informaciones en el periódico y se señala la
necesidad de escribir un mentís a un artículo publicado en Rússkoe
Bogaistvo en el que se calumniaba a los obreros de Ivánovo-Voznesensk;
pregunta si Bábushkin recibió nuevos números de Iskra y si tiene algún
salario.
En una carta a M. G. Vechéslov, residente en Berlín, le exige imperiosamente
un informe detallado del trabajo y de los planes para el futuro.
Junio, después del 4 (17). Hace extractos del periódico The Times, núm. 3683, del 17
de junio de 1901, sobre las agitaciones obreras en San Petersburgo.
Junio, antes del 5 (18). En una carta a un desconocido residente en Rusia, enviada
por conducto de L. M. Knípó- vich, solicita organizar la recaudación de dinero
para Iskra.
Junio, 5 (18). En una carta a L. E. Galperin, residente en Bakú, comunica el envío del
periódico Iskra a Persia a través de Viena; pregunta por el plan de imprimir
Iskra en el Cáucaso; subraya la importancia de recaudar dinero para Iskra y
de encontrar nuevas vías para su transporte desde el extranjero.
Junio, después del 11 (24). Hace extractos del periódico Frankfurter Zeitung, núm..
173, del 24 de junio de 1901, sobre las agitaciones obreras en San
Petersburgo.
Junio, antes del 12 (25). La Redacción de Iskra recibe una carta de un obrero de
Petersburgo que comenta entusiásticamente el artículo de Lenin ¿Por dónde
empezar? y el núm. 4 de Iskra.
Junio, 13 (26). Lenin escribe una carta a N. E. Baumau, a Moscú, acerca del transporte
de Iskra y otras publicaciones clandestinas a Rusia.
Junio, antes del 24 (7 de julio). Junto con la parte muniquesa de la Redacción de Iskra
participa en la confección del proyecto de unificación de las organizaciones
de Iskra y Zariá y de Sotsial-Demokrat con la Unión de Socialdemócratas
Rusos y otras.
518

Escribe el artículo Los perseguidores de tos zemstvos y los Aníbales del


liberalismo.
Junio, 24 (julio, 7). Escribe una carta a G. V. Plejánov en la que comunica haber
recibido de Rusia noticias de un intento de convocar el congreso del POSDR;
subraya la importancia de apresurar la preparación del programa del
Partido; da cuenta del trabajo en los números 6 y 7 de Iskra.
Junio, 24 7 y 26 (julio, 7 y 9) Plantea ante los miembros de la Redacción de Iskra la
cuestión de acelerar la confección del proyecto de programa del Partido.
Cronología de la vida y la actividad de Lenin

Junio, 24 (julio, 7)-agosto, 17 (30). Al discutirse el artículo de Lenin Los perseguidores


de los zemstvos y los Aníbales del liberalismo en la Redacción de Iskra se
revelan las discrepancias existentes entre Lenin y otros miembros de la
Redacción en el problema de la actitud hacia los liberales. Lenin se niega a
cambiar el tono general del artículo y a modificar la posición de principio con
respecto a los liberales.
Junio, 26 (julio, 9). Lenin se entrevista con V. P. Noguín y S. V. Andrópov, que se
dirigen de Londres a Rusia como agentes de Iskra; conversa con ellos sobre
la manera de organizar el trabajo local.
En una carta a P. B, Axelrod, Lenin comunica el contenido del núm. 6 de Iskra
y del núm. 2-3 de la revista Zariá; dice haber recibido noticias de Rusia sobre
la convocación del congreso del POSDR; le pide que empiece, junto con G.
V, Plejánov," el trabajo para escribir el programa del POSDR; comunica su
entrevista y conversación con K. Kautsky, la llegada de V. P. Noguín y S. V.
Andrópov a Munich y la conversación sostenida con ellos.
Junio, antes del 29 (12 de julio). Lenin participa en la confección de un nuevo
proyecto de Estatutos de la organización de la socialdemocracia
revolucionaria rusa en el extranjero.
Junio, 30 (julio, 13). En una carta a G. V. haber comenzado a Plejánov, Lenin
comunica trabajar en el artículo El problema agrarioy los "críticos de Marx"
y pide se le envíe el libro de W. Liebknecht Zur Grund und Bodenfrage
(Contribución al problema agrario).
519

Junio. En el núm. 5 de Iskra se publica el artículo de Lenin Una nueva masacre,


dedicado a la defensa de los obreros de la fábrica de Obújov.
Junio-septiembre. Lenin escribe la obra El problema agrario y los "críticos de Marx",
dedicada a la crítica de los revisionistas, la defensa de la teoría marxista del
problema agrario y a la elaboración de los fundamentos del programa
agrario del POSDR.
Julio, 8 (21). En una carta a P. B. Axelrod, Lenin pide se le envíe el libro de W.
Liebknecht ZUT Grund— und Bodenfrage y las actas de los congresos de la
Internacional o Der Vorbote (El Precursor) con las reseñas de dichos
congresos, que él necesita en relación con el trabajo en el artículo El
problema agrario y los "críticos de Marx".
Julio, 12 (25). En una carta a G. V. Plejánov, Lenin agradece los libros enviados;
comunica su trabajo sobre el problema agrario y su propósito de criticar a
los revisionistas.
Julio, 14 (27). Lenin añade una nota a la carta de N. K. Krúpskaya a J. sobre la labor
de los agentes de Iskra y la necesidad de organizar mejor el transporte del
periódico a través de la frontera.
En una reunión de la parte muniquesa de la Redacción de Iskra se acuerda
insertar en la revista Zariá el artículo de Lenin Los perseguidores de los
zemstvos y los Aníbales del liberalismo.
Cronología de la vida y la actividad de Lenin

Julio, antes del 17 (30). Lenin escribe unas palabras finales para el artículo Los
perseguidores de los zemstvos y los Aníbales del liberalismo.
Julio, 17 (30). En una carta a G. V. Plejánov, Lenin le da las gracias por el envío de
libros sobré el problema agrario, comunica que le ha remitido el libro de V,
Kulemán El movimiento sindical, dice haber recibido noticias de Rusia sobre
la afición a los escritos de Berdiáev y expresa que es necesario "pulverizarlo
no sólo en el terreno estrictamente filosófico"; manifiesta su satisfacción por
la noticia que le diera Plejánov de haber comenzado a trabajar en el
programa del Partido.
520

En una carta a P. B. Axelrod, Lenin le agradece el envío de la revista Vorbote


y del libro de W. Liebknecht Zur Grund-und Bodenfrage; comunica su
propósito de entrevistarse con L. Nadczhdin en Zurich aproximadamente del
8 al 12 de agosto y su deseo de entrevistarse y conversar con Axelrod.
Entre 18 y 30 de julio (31 dejulio y 12 de agosto).Lenin recibe La mujer obrera, primer
folleto de N. K. Krúpskaya, editado en la imprenta clandestina de Iskra en
Kishiniov.
Participa en la confección del proyecto de reglamento de las organizaciones
de Iskra en Rusia. El proyecto fue enviado a Rusia en agosto de 1901.
Introduce adiciones en la carta de N, K. Krúpskaya a L. I. Goldman, residente
en Kishiniov, en la que se expresa el agradecimiento por haber enviado de
Rusia el libro de N. K. Krúpskaya La mujer obrera, editado en una imprenta
clandestina; se aclara la actitud de la Redacción de Iskra respecto a la tirada
de sus materiales en la imprenta clandestina de Rusia; se anuncia el
propósito de enviar a Rusia el proyecto de reglamento de las organizaciones
de Iskra, elaborado por la Redacción, para discutirlo conjuntamente y
confeccionar un proyecto de estatutos.
Lenin introduce enmiendas y adiciones en la carta de N. K. Krúpskaya a L. E.
Galperin, residente en Bakú, en la que, en nombre de la Redacción de Iskra,
se expresa la conformidad con que este periódico se imprima en Bakú; se
aclara la posibilidad de imprimir de las matrices, se explica la ventaja de este
procedimiento y lo importante que sería aplicarlo cuanto antes.
Segunda quincena de julio. En una carta a S. O. Tsederbaum, Lenin manifiesta su
desacuerdo con el plan enviado a Iskra por Tsederbaum, S. V. Andrópov y V.
P. Noguín de crear en Petersburgo un órgano regional de la organización de
Iskra en Rusia y del traslado a Petersburgo de los miembros de la Redacción
de Iskra; critica lo irreal y estrecho de este plan, su inconveniencia y
nocividad para la labor revolucionaria ¡subraya la importancia de organizar
mejor el transporte y la difusión de Iskra en Rusia.
521

Julio. En el núm. 6 de Iskra se publica el artículo de Lenin Una confesión valiosa.


Agosto, 11 (24). En una carta a P. B. Axelrod, Lenin se indigna por lo contradictorio
de las acciones de Y. O. Mártov, A. N. Potrésov y otros miembros de la
Redacción de Iskra a propósito del artículo de Steklov Así pues, ¿por dónde
empezar? que, habiendo tildado el artículo de perjudicial y traidor,
Cronología de la vida y la actividad de Lenin

accedieron sin embargo a insertarlo en Zariá; expresa su indignación por


esta "táctica de tolerancia y complacencia" para con los oportunistas j
subraya la importancia de redactar cuanto antes el programa del Partido;
anuncia la próxima aparición del núm. 7 de Iskra y comunica los materiales
que tiene la Redacción para el núm. 2-3 de Zariá.
Agosto, antes del 13 (26). Lenin remite a G. V. Plejánov sus observaciones al artículo
de este último Cant contra Kant o el testamento espiritual de Bernstein, que
se proyectaba publicar en el núm. 2-3 de Zariá. A petición de Plejánov, Lenin
introdujo enmiendas en el articulo y bosquejó el plan de su división en
capítulos.
Agosto, antes del 17 (30). En el núm. 7 de Iskra se publica el artículo de Lenin Las
enseñanzas de la crisis.
Agosto, 17 (30). En una carta a P. B. Axelrod, Lenin comunica la aparición del núm. 7
de Iskra y el proyectado contenido del núm. 8; habla de su trabajo en el
artículo El problema agrario y los "críticos de Marx".
Escribe el plan y las variantes del artículo Implantación de terratenientes.
Este artículo se publicó en Iskra (núm. 8, del 10 de septiembre de 1901) con
el título Los señores feudales en acción.
Agosto, 18 (31). En una carta a M. A. Uliánova, residente en Moscú, Lenin le aconseja
desplazarse a Petersburgo y presentar una demanda por el ilegal proceder
de los organismos de Justicia que demoran la vista de la causa de M. I.
Uliánova y M. T. Elizárov; comunica su "propósito de hacer un viaje a Suiza
para ver a A. I, Elizárova,
522

Agosto. Lenin envía a los agentes de Iskra en Rusia el proyecto de una organización
del periódico para toda Rusia, pide que se discuta y que remitan sus
observaciones y enmiendas.
Septiembre, 8 (21). En una carta a M. A, Uliánova, Lenin acusa recibo del dinero que
ésta le remitió; dice haber recibido de A. I, Elizárova, que se encuentra en
Suiza, noticias de que el expediente de la causa seguida a M. I. Uliánova y M.
T. Elizárov ha sido entregado al fiscal; le aconseja desplazarse a Petersburgo
y presentar una demanda por la demora de la vista de su causa; le da las
señas de unos conocidos de Petersburgo en casa de los cuales podría
alojarse.
Septiembre, 10 (23). En el núm. 8 de Iskra se publican el artículo de Lenin Los señores
feudales en acción y el suelto Un congreso de los zemstvos.
Entre 16 y 19 de septiembre (29 de septiembre y 2 de octubre) Lenin parte de Munich
para Zurich con el fin de asistir al Congreso de "Unificación" de las
organizaciones del POSDR en el extranjero,
Septiembre, 20 (octubre, 3). Lenin participa en una conferencia de representantes de
las organizaciones de Iskra y Zariá y de Sotsial-Demokrat en el extranjero,
celebrada en Zurich. La conferencia encarga a Lenin de intervenir en el
Congreso de "Unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero.
Cronología de la vida y la actividad de Lenin

Septiembre, 21 (octubre, 4). En la reunión del Congreso de "Unificación" Lenin toma


nota del texto de las enmiendas presentadas por Krichevski en nombre de la
Unión de Socialdemócratas Rusos a la resolución de la Conferencia de
Ginebra. En el Congreso de "Unificación" de las organizaciones del POSDR en
el extranjero (Iskra y Za*Íá, Sotsial-Demokrat, Unión de Socialdemócratas
Rusos en el Extranjero, Bund y el grupo Borbá),
Entre 21 y 23 de septiembre (4 y 6 de octubre). Lenin pronuncia un discurso que
desenmascara el oportunismo de los dirigentes de la Unión. Lenin participa
en una reunión de todos los miembros de la Redacción de Iskra en la que se
discutieron los problemas relacionados con la edición de Iskra y Zariá y a
constitución de la unificada Organización de la Socialdemocracia
Revolucionaria Rusa en el Extranjero.
523

Septiembre, 22 (octubre, 5). junto con los representantes de las organizaciones de


Iskra y iariá y Sotsial-Demokrat en el extranjero, después de dar lectura a
una declaración sobre la ruptura definitiva con la Unión,
Lenin abandona el Congreso de "Unificación".
Septiembre, después del 22 (5 de octubre). En una carta a L. I. Axelrod (que fue una
de las secretarias en el congreso), Lenin le ruega copiar inmediatamente los
documentos del Congreso de "Unificación" y enviárselos a Munich; anuncia
su partida de Zurich para Munich.
Lenin regresa de Zurich a Munich.
No antes del 23 de septiembre (6 de octubre). Conversa en Munich con el matrimonio
G. M. y Z. P. Krzhizhanovski, que llegaron a verle una vez cumplido su
confinamiento en Siberia para ponerse de acuerdo sobre el plan de creación
de la organización central de Iskra en Rusia.
Fines de septiembre-comienzos de octubre. Participa en la organización de la Liga de
la Socialdemocracia Revolucionaria Rusa en el Extranjero, que se crea por
iniciativa suya y agrupa a los partidarios de Iskra y Zariá y de la organización
Sotsial-Demokrat.
Octubre, 8 (21). Escribe una carta a G. V, Plejánov acerca de la labor de la Redacción
de Iskra; le comunica el envío del núm. 1 de la revista Die Neue Zeit (Tiempo
Nuevo) con el artículo de F. Engels sobre el programa, que Plejánov necesita
para trabajar en el programa del Partido; anuncia su propósito de escribir el
artículo Análisis de la situación interior para el núm. 2-3 de la revista Zar y 'e
habla de cómo marcha el trabajo en el libro ¿Qué hacer?
Octubre, después del 8 (21). Comienza a trabajar en el artículo Análisis de la situación
interior para la revista Zariá.
Octubre, 9 (22). En una carta a L. I. Axelrod, Lenin ruega que le remita todos los
documentos del Congreso de "Unificación" a Ginebra para editarlos;
comunica el envío a Axelrod de la entrega octava de Nóvoe Slovo (1897) con
los artículos de S. N. Bulgákov y otros.
524

Segunda quincena de octubre. Junto con Y. O. Mártov redacta una carta al grupo de
Iskra en Petersburgo sobre la labor de este grupo y sus relaciones con Iskra;
Cronología de la vida y la actividad de Lenin

sobre la importancia de la labor de agitación y de ganarse a los


socialdemócratas de Petersburgo para Iskra; sobre la necesidad de informar
de la situación en Petersburgo a la Redacción de Iskra.
Octubre, 20 (noviembre, 2). Escribe una carta a G.. V. Plejánov a propósito de la
edición de los núms. 9 y 10 de Iskra y del núm. 2-3 de la revista Zariá; le
pregunta cuándo terminará el trabajo sobre el programa del Partido;
comunica que ha terminado el artículo Análisis de la situación interior.
Octubre, 21 (noviembre, 3). En una carta a G. V. Plejánov le comunica un giro de
dinero; habla de los ingresos de la Redacción de Iskra y de la situación
financiera de la Redacción,
Octubre. En el núm. 9 de Iskra se publican los artículos de Lenin La lucha contra los
hambrientos, Respuesta al Comité de San Petersburgo y La situación del
Partido en el extranjero.
Noviembre, 6 (19). Lenin escribe una carta a G. V. Plejánov en la que expone el
contenido del núm. 4 de Zariá; comunica que la mayoría de los miembros de
la Redacción y de la administración de Iskra están de acuerdo en publicar
inmediatamente los documentos del Congreso de "Unificación".
Noviembre, 14 (27). En una carta a L. I. Axelrod agradece el envío del libro de ésta La
mundividencia de Tolstói y su evolución; le habla de su trabajo en el libro
¿Qué hacer?
Noviembre, 18 (diciembre, 1). Escribe ,una carta a G. V. Plejánov en la que trata del
contenido de los rubros de economía e historia en el periódico Iskra; insiste
en la importancia del trabajo sobre el programa; habla de su trabajo en el
libro ¿Qué hacer?
Noviembre, antes del 20 (3 de diciembre). En el núm. 10 de Iskra se publica el articulo
de Lenin Un reglamento de presidio y condenas a trabajos forzados.
525

Noviembre, 20 (diciembre, 3). En el núm. 11 de Iskra se publica el artículo de Lenin La


protesta del pueblo finlandés.
Noviembre, antes del 29 (12 de diciembre). En una carta a P. B. Axelrod y G. V.
Plejánov, Lenin comunica la próxima reunión del Buró Socialista
Internacional en Bruselas y expresa su opinión de que es necesario que
Plejánov viaje a Bruselas; comunica que se ha remitido a los destinatarios el
plan del núm. 4 de fiaría.
Noviembre-diciembre. Trabaja intensamente en el libro ¿Qué hacer?
Otoño. Escribe el suelto Acerca de la revista "Svoboda".
Diciembre, antes del 5 (18). En una carta a las organizaciones de Iskra en Rusia
anuncia la próxima aparición del libro ¿Qué hacer?
Diciembre, 5 (18). En la carta al agente de Iskra se opone terminantemente a que la
imprenta de Iskra en Kishiniov se utilice para tirar publicaciones afines al
"economismo".
En una carta a I. G. Smidóvich dice haber recibido noticias de que Vperiod,
periódico de tendencia "economista", se tira en la imprenta de Iskra;
Cronología de la vida y la actividad de Lenin

manifiesta su iracunda indignación con este motivo, pide que se le explique


si esta noticia no es un error; ruega a L. N. Rádchenko y S. O. Tsederbaum
que vengan a verle inmediatamente a Munich.
Diciembre, antes del 6 (19). En nombre de la Redacción de Iskra, Lenin escribe una
salutación a Plejánov con motivo del XXV aniversario de su actividad
revolucionaria,
Diciembre, 6 (19). En una carta a G. V. Plejánov, Lenin subraya la necesidad de que el
primero viaje a Bruselas para asistir a la reunión del BSI; comunica que la
Redacción de Iskra le gira dinero para el viaje; le ruega que al regreso se
acerque a Munich para resolver cuestiones relacionadas con el programa del
Partido, el núm. 4 de Zariá y otros problemas; le ruega que escriba para Iskra
un suelto sobre las reuniones del BSI.
En una carta a P, B. Axelrod, Lenin le comunica el próximo viaje de G. V.
Plejánov a
Bruselas para asistir a la sesión del BSI; su invitación por la parte muniquesa
de la Redacción de Iskra para que al regreso se acerque a Munich; ruega a
Axelrod que venga también para esas fechas a Munich con el fin de resolver
las cuestiones del programa del Partido, del núm. 4 de Zariá y otros
problemas.
526

En el núm. 12 de Iskra se publica el artículo de Lenin Charla con los


defensores del economismo.
Entre 6 y 10 (19 y 23) de diciembre En el núm. 2-3 de la revista Zariá se publican los
artículos: Los perseguidores de los zemstvos y los Aníbales del liberalismo,
los primeros cuatro capítulos de la obra El problema agrario y los "críticos de
Marx" con el título Los señores "críticos" del problema agrario (el primer
trabajo con la firma de N. Lenin) y Análisis de la situación interior.
Diciembre, 10 (23). En una carta a P. B. Axelrod, Lenin le pregunta si no quiere echar
un vistazo al libro ¿Qué hacer?
Mediados de diciembre. En una carta a las organizaciones de Iskra en Rusia, Lenin
comunica haber recibido la noticia de la convocación de una conferencia de
los comités más importantes de Rusia y da instrucciones a los comités y
grupos sobre las actividades que deben efectuarse con este motivo.
Diciembre, 20 (2 de enero de 1902). En el núm. 13 de Iskra se publican el artículo de
Lenin El comienzo de las manifestaciones y el suelto Acerca de una carta de
"Los obreros del ' sur".
Diciembre, 21 (3 de enero de 1902). Lenin recibe el primer ejemplar del núm. 10 del
periódico Iskra, tirado en la imprenta clandestina de Iskra en Kishiniov.
Diciembre. En una carta a L. I. Goldman, Lenin señala la importancia de mejorar la
labor de las organizaciones de Iskra en Rusia y de su centralización; subraya
que "todo el porvenir de Iskra depende de si logrará superar los métodos
artesanales locales y el aislamiento regional y convertirse de hecho en un
periódico de toda Rusia".
527
Cronología de la vida y la actividad de Lenin

Año 1901. Lenin escribe las tesis Anarquismo y socialismo.


Desde Munich sostiene correspondencia con E. D. Stásova, que se encuentra
en Rusia.
Se entrevista con R. Luxemburgo en Schwabing (Munich).
Sostiene correspondencia con R. Zemliachka sobre su nombramiento como
agente de Iskra en Odesa.

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Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero

528

TOMO IV
INDICE COMPLETO

ÍNDICE

VII PREFACIO
1898
1-39 A PROPOSITO DE NUESTRA ESTADÍSTICA FABRIL (Nuevas hazañas estadísticas del profesor
Kárishev)
40-49 RESEÑA. A. Bogdánov. Curso breve de economía. Moscú. 1897. Editado por la librería de A.
Murínova. 290 págs. Precio, 2 rublos.
50-60 NOTA SOBRE LA TEORÍA DE LOS MERCADOS (A propósito de la polémica entre los señores
Tugán-Baranovskiy Bulgákov)
1899
61-65 RESEÑA. R. Gvózdev. Los kulaks y usureros, su significado social y económico. San
Petersburgo. 1899. Ed. de N. Garin.
66-67 RESEÑA. Parvus. El mercado mundial y la crisis agraria. Ensayos económicos. Traducido del
alemán por L. Y. San Petersburgo. 1898. Ed. de O. N. Popova (Biblioteca educativa,
serie 2ª, núm. 2). 142 págs. Precio, 40 kopeks
68-71 RESEÑA. Rusia comercial e industrial. Guía para comerciantes y fabricantes. Redactada bajo
la dirección de A. A. Blau, jefe de la Sección de Estadística del Departamento de
Comercio y Manufacturas. San Petersburgo. 1899. Precio, 10 rublos.....
72-93 ALGO MAS SOBRE LA TEORÍA DE LA REALIZACIÓN
94-100 RESEÑA. Karl Kautsky. Die Agrarfrage. Eine Uebersicht über die Tendcnzen der modemen
Landwirtschaft und die Agrarpolitik u. s. w. Stuttgart, Dietz, 1899
101-161 EL CAPITALISMO EN LA AGRICULTURA (El libro de Kautsky y el articulo del señor Bulgákov)
105 Primer articulo
106 I
109 II
116 III
130 IV
137 V
147 Segundo artículo
147 I
159 II
162-165 RESEÑA. Hobson. La evolución del capitalismo moderno. Traducido del inglés. San
Petersburgo. 1898. Ediciones de O. N. Popova. Precio, 1 rublo 50 kopeks
166-172 RESPUESTA AL SEÑOR R. NEZHDÁNOV
173-187 PROTESTA DE LOS SOCIALDEMÓCRATAS DE RUSIA
189-210 ARTÍCULOS PARA "RABÓCHAYA GAZETA".
191-193 CARTA AL GRUPO DE REDACTORES.
194-198 NUESTRO PROGRAMA
199-204 NUESTRA TAREA INMEDIATA
205-210 UNA CUESTIÓN URGENTE
211-233 RESEÑA. Karl Kautsky. Bernstein und das sozialdemokratische Programm. Eine Antikritik
225-255 EL PROYECTO DE PROGRAMA DE NUESTRO PARTIDO
256-290 UNA TENDENCIA RETROGRADA EN LA SOCIALDEMOCRACIA RUSA
291-305 ACERCA DE LAS CÁMARAS DE TRABAJO.
306-316 SOBRE LAS HUELGAS
317-327 *RESEÑA. S.N. Prokopóvich. El movimiento obrero en Occidente
328-339 A PROPOSITO DE LA "PROFESSION DE FOI"
* Con asteriscos se señalan los títulos dados por el Instituto de Marxismo-Leninismo adjunto al CC del PCUS.
1900
340-351 * PROYECTO DE DECLARACIÓN DE LA REDACCIÓN DE "ISKRA" Y "ZARIA"
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero

352-371 DE COMO CASI SE EXTINGUIÓ "ISKRA" (LA CHISPA)


372 * PROYECTO DE ACUERDO
373-379 * DECLARACIÓN DE LA REDACCIÓN DE "ISKRA" .
383-390 * PROLOGO AL FOLLETO "LAS JORNADAS DE MAYO EN JARKOV"
391-396 TAREAS URGENTES DE NUESTRO MOVIMIENTO .
397-402 LA GUERRA CON CHINA
403-404 LA ESCISIÓN EN LA UNION DE SOCIALDEMÓCRATAS RUSOS EN EL EXTRANJERO
405-407 * ANOTACIÓN DEL 29 DE DICIEMBRE DE 1900 .
1901
408-409 SOBRE EL PROYECTO DE ACUERDO CON STRUVE
410-416 EL ALISTAMIENTO FORZOSO DE 183 ESTUDIANTES
417-450 SUELTOS OCASIONALES
421 I. Golpea duro, pero no mates
438 II. ¿Para qué apresurar las vicisitudes de los tiempos?
445 III. Una estadística objetiva
451-460 EL PARTIDO OBRERO Y EL CAMPESINADO.
463-466 Relación de obras de Lenin no halladas hasta el presente (1898-abril 1901)
467 Relación de obras en cuya redacción participó Lenin
468 Relación de obras traducidas por Lenin
469 Notas
497 Índice de obras y fuentes literarias citadas y mencionadas por Lenin
517 Índice onomástico
530 Cronología de la vida y la actividad de Lenin
528 Índice completo
ILUSTRACIONES
XVII-1 Retrato de V. I. Lenin.- 1900
63 Cubierta de la revista Nachalo en la que se publicaron reseñas de Lenin.-1899
103 Cubierta de la revista Zhizn en la que se publicó el artículo de Lenin El capitalismo en la
agricultura.- 1900
226-227 Primera página del manuscrito de Lenin El proyecto de Programa de nuestro Partido.- 1899
257 Primera página del original del artículo de Lenin Una tendencia retrógrada en la
socialdemocracia rusa.- 1899
319 Sexta página de la reseña de Lenin acerca del libro de S. N. Prokopóvich. (Manuscrito.)-
Fines de 1899
353 Primera página del manuscrito de Lenin De cómo casi se extinguió "Iskra" (La Chispa)-1900
374-375 Primera página de la separata Declaración de la Redacción de "Iskra".-1900
381 Cubierta del folleto Las jornadas de mayo en Járkov.- 1901
390-391 Primera plana del núm. I del periódico Iskra.- Diciembre de 1900. 390-391
419 Cubierta del núm. 1 de la revista Zariá.- Abril de 1901 . ..419

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