Obras Completas LENIN TOMO 05
Obras Completas LENIN TOMO 05
LENIN
Obras
Completas
TOMO
5
Mayo-diciembre de 1901
Editorial Progreso
Moscú
В. И. ЛЕНИН
Полное собрание сочинении
Tom 5
На ucnaнском языке
INDICE REDUCIDO
PREFACIO
Prefacio
En el quinto tomo de la presente edición se incluyen las obras escritas por Vladímir
Ilich Lenin desde mayo hasta diciembre de 1901.
En aquel período la situación en Rusia se caracterizaba por el ascenso del movimiento
revolucionario dirigido contra el zarismo y todos los vestigios del feudalismo que
frenaban el desarrollo económico y político del país. La crisis económica mundial que
había estallado se extendió por. aquel tiempo también a Rusia. Debido a las
peculiaridades de la economía de Rusia donde el rápido desarrollo del capitalismo no
era óbice para que se mantuvieran numerosos vestigios feudales, las consecuencias
de la crisis, que coincidió con la mala cosecha y el hambre en varias provincias,
repercutieron con particular dureza. Las empresas pequeñas y medianas se
arruinaban y eran desplazadas. Se intensificó la concentración de la industria,
empezaron a surgir asociaciones monopolistas de los capitalistas. El capitalismo en
Rusia se iba convirtiendo en imperialista.
La crisis contribuyó a fomentar los ánimos revolucionarios en las masas populares y
a enconar la lucha de clases. Las acciones de los obreros iban adquiriendo un carácter
más vasto y político: De las huelgas por reivindicaciones económicas y la lucha por
mejorar las condiciones de trabajo y de vida los obreros pasaban a la franca lucha
política contra el zarismo: a las huelgas y manifestaciones políticas. El movimiento
obrero se elevaba a un nivel más alto.
Por influencia de la lucha revolucionaria de los obreros se agudizaba la lucha de clases
en el campo. Se hacían más frecuentes y masivas las agitaciones de los campesinos,
sus acciones contra los terratenientes. Se intensificó el movimiento estudiantil y se
reanimó el movimiento de los liberales de los zemstvos. En Rusia se gestaba la
revolución.
VIII
"...La estadística de toda la población rural —escribió Lenin— nos indica, con absoluta
evidencia, precisamente estos dos procesos de proletarización —que el marxismo
ortodoxo señala siempre y que los críticos oportunistas tratan de disimular con frases
triviales-: por un lado, la creciente pérdida de la tierra por los campesinos, la
expropiación de la población rural, que emigra a la ciudad o se convierte, de obreros
con tierra, en obreros sin tierra; por otro, el desarrollo de las 'ocupaciones auxiliares'
entre el campesinado, es decir, la unión de la agricultura con la industria, que
constituye el primer grado de proletarización y conduce siempre a un
recrudecimiento de la pobreza (prolongación de la jornada de trabajo,
empeoramiento de la alimentación, etc.)" (págs. 231-232). Lenin señalaba que la
agudización de todas las contradicciones en el campo conduce inevitablemente al
aumento del descontento de las masas campesinas y que el campesinado trabajador
podría ser un fiel aliado del proletariado en la próxima revolución.
Lenin desarrolló la doctrina revolucionaria del marxismo sobre el problema agrario.
Elaboró las tesis sobre la competencia en la agricultura; sobre la existencia de dos
monopolios en ella: el monopolio de la propiedad privada de la tierra y el monopolio
de la economía capitalista en la tierra; restableció y desarrolló la doctrina marxista
sobre la renta diferencial y absoluta. La obra El problema agrario y los "críticos de
Marx", que desarrolla las ideas y los planteamientos de El desarrollo del capitalismo
en Rusia, constituyó la base del programa agrario del POSDR y de la táctica del Partido
con respecto al campesinado, programa y táctica que Lenin había trazado.
En las tesis Anarquismo y socialismo, insertas en el tomo, Lenin revela la esencia
social y el contenido político del anarquismo. Muestra que el anarquismo, que
pretende ser intérprete de los intereses de la clase obrera, en realidad es una
corriente pequeñoburguesa, "es el individualismo burgués a la inversa" que expresa
la psicología "del intelectual descarriado o del elemento desclasado".
XIII
Los materiales preparatorios para la obra El problema agrario y los "críticos de Marx",
que existen en gran cantidad, formarán un tomo aparte.
Instituto de Marxismo-Leninismo
adjunto al CC del PCUS
1
"¿Qué hacer?": tal es la pregunta que los socialdemócratas rusos se formulan con
extraordinaria insistencia durante los últimos años. No se trata de elegir el camino a
seguir (como sucedía a fines de la década del 80 y a principios de la del 90), sino de
saber qué pasos prácticos debemos dar por un camino conocido y cómo darlos. Se
trata de un sistema y de un plan de actividad práctica. Y debemos reconocer que este
problema del carácter de la lucha y de sus métodos, fundamental para un partido de
acción sigue sin resolver y suscita todavía serias divergencias que revelan una
lamentable inestabilidad y vacilación del pensamiento. Por una parte, está muy lejos
aún de haber muerto la tendencia "economista" 2, que procura truncar y restringir la
labor de organización y de agitación políticas. Por otra, sigue alzando orgullosamente
la cabeza la tendencia del eclecticismo sin principios, que Se adapta a cada nueva
"moda", sin saber distinguir entre las demandas del momento y las tareas
fundamentales y necesidades constantes del movimiento en su conjunto. Es sabido
1 El artículo de Lenin ¿Por dónde empezar?, publicado como editorial en el núm. 4 de Iskra, contiene respuestas a los
problemas más importantes del movimiento socialdemócrata de Rusia en ese tiempo: el carácter y el contenido
principal de la agitación política, las tareas de organización y el plan para estructurar un combativo partido, marxista
para toda Rusia.
El artículo sirvió de documento programático para la socialdemocracia y se difundió ampliamente en Rusia y en el
extranjero.
2 Tendencia "economista" o "economismo": corriente oportunista surgida en la socialdemocracia rusa a fines del siglo
XIX y comienzos del XX, variedad rusa del oportunismo internacional. Los "economistas" tenían sus órganos de prensa:
en Rusia, el periódico Rabóchaya Misl (El Pensamiento Obrero), y en el extranjero, la revista Rabóchee Delo (La Causa
Obrera).
Los "economistas" circunscribían las tareas de la clase obrera a la lucha económica por la elevación de salarios, el
mejoramiento de las condiciones de trabajo, etc., afirmando que la lucha política debía correr a cargo de la burguesía
liberal. Los "economistas" negaban el papel dirigente del partido de la clase obrera, considerando que el partido
solamente debía contemplar él proceso espontáneo del movimiento y registrar los acontecimientos. Postrándose
ante la espontaneidad del movimiento obrero, los "economistas" rebajaban la importancia de la teoría revolucionaria,
de la conciencia. Afirmaban que la ideología socialista puede surgir del movimiento espontáneo y negaban la
necesidad de introducir en el movimiento obrero la conciencia socialista, abriendo con ello el paso a la ideología
burguesa. Los "economistas" defendían el aislamiento y los métodos artesanos de trabajo de círculos sueltos,
apoyaban la dispersión y las vacilaciones en el movimiento socialdemócrata y se oponían a la necesidad de crear un
partido centralizado de la clase obrera.
¿Por dónde empezar?
Podríamos, quizá, expresar nuestra satisfacción por el hecho de que Rabóchee Delo
haya asimilado con tanta rapidez el programa que formulamos ya en el primer
número de Iskra6: formar un partido fuerte y organizado que tienda no sólo a
arrancar concesiones aisladas, sino a conquistar la fortaleza misma de la autocracia.
Pero la falta de firmeza en los puntos de vista de quienes han asimilado ahora el
nuestro puede malograr toda satisfacción.
Por supuesto, Rabóchee Delo invoca en vano el nombre de Liebknecht. En
veinticuatro horas se puede cambiar de táctica en la agitación respecto a algún
problema especial, se puede cambiar de táctica en la realización de algún detalle de
organización del partido; pero cambiar, no digamos en veinticuatro horas, sino
incluso en veinticuatro meses de criterio acerca de si hace falta en general, siempre
y en absoluto, una organización combativa y una agitación política entre las masas es
cosa que sólo pueden hacer personas sin principios.
Es ridículo hablar de situación distinta, de alternación de períodos: laborar para crear
una organización combativa y hacer agitación política es obligatorio en todas las
circunstancias "monótonas y pacíficas", en cualquier período de "decaimiento del
espíritu revolucionario". Es más: precisamente en tales circunstancias y en tales
períodos es necesario de una manera especial el trabajo indicado, pues en los
momentos de explosiones y estallidos es ya tarde para crear una organización: la
organización debe estar preparada para desplegar inmediatamente su actividad
"¡Cambiar de Táctica en veinticuatro horas!" Mas para cambiar de táctica hay que
empezar por tener una táctica, y si no existe una organización fuerte, con experiencia
de lucha política en cualquier situación y en cualquier período, no se puede ni hablar
3 Rabóchee Delo (La Causa Obrera): revista no periódica de la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero. Se
publicó en Ginebra (Suiza) de 1899 a 1902. La Redacción de Rabóchee Delo era en el extranjero el centro de los
"economistas".
4 Listok "Rabóchego Delo" (Hoja de "La Causa Obrera"): suplemento no periódico de la revista Rabóchee Delo; apareció
Por fortuna, Rabóchee Delo no tiene razón. El problema del terrorismo no tiene nada
de nuevo, y nos bastará con recordar brevemente las opiniones, ya determinadas, de
la socialdemocracia rusa.
En principio, jamás hemos renunciado ni podemos renunciar al terror. El terror es una
acción militar que puede ser utilísima y hasta indispensable en cierto momento de la
batalla, con cierto estado de las fuerzas y en ciertas condiciones. Pero el quid de la
cuestión está precisamente en que el terror se propugna ahora no como una
operación de un ejército en campaña, como una operación de un ejército en
campaña, como una operación ligada de manera estrecha a todo el sistema de lucha
y coordinada con él, sino como un medio de agresión individual, independiente y
aislado de todo ejército. Y el terror no puede ser otra cosa cuando falta una
organización revolucionaria central y son débiles las locales.
Por eso declaramos categóricamente que tal medio de lucha en las circunstancias
actuales no es oportuno ni adecuado; que aparta a los militantes más activos de su
verdadero cometido, más importante desde el punto de vista de los intereses de
todo el movimiento; que no desorganiza las fuerzas gubernamentales, sino las
revolucionarias. Recuerden los últimos sucesos: ante nuestros propios ojos, grandes
masas de obreros y de la "plebe" de las ciudades arden en deseos de lanzarse a la
lucha, pero resulta que los revolucionarios carecen de un Estado Mayor de dirigentes
y organizadores.
8
en columnas de asalto. En esta situación, todo el que sea capaz de observar las
condiciones generales de nuestra lucha, sin olvidarlas en cada "viraje" del desarrollo
histórico de los acontecimientos, debe ver con claridad que nuestra consigna en el
momento actual no puede ser "lanzarse al asalto", sino "organizar debidamente el
asedio de la fortaleza enemiga". Dicho en otros términos: la tarea inmediata de
nuestro Partido no puede consistir en llamar a todas las fuerzas existentes a atacar
ahora mismo, sino en exhortar a formar una organización revolucionaria capaz de
unir todas las fuerzas y de dirigir el movimiento no sólo nominalmente, sino en
realidad, es decir, capaz de estar siempre dispuesta a apoyar toda protesta y toda
explosión, aprovechándolas para multiplicar y reforzar los efectivos que han de
utilizarse en el combate decisivo.
9
Las enseñanzas de los sucesos de febrero y marzo7 son tan impresionantes que
apenas si podrán encontrarse ahora objeciones de principio contra esta conclusión.
Pero lo que se exige de nosotros en el momento actual es que resolvamos el
problema de una manera práctica, y no en principio. No sólo debemos comprender
qué organización necesitamos y para qué labor; tenemos también que trazar un plan
concreto de esta organización, a fin de que se pueda emprender su creación en todos
los aspectos. Dada la urgencia e importancia del asunto, nos decidimos por nuestra
parte a someter a la consideración de los camaradas el bosquejo de un plan que
desarrollaremos con más detalle en un folleto en preparación 8.
A nuestro juicio, el punto de partida de nuestra actividad, el primer paso práctico
hacia la creación de la organización deseada y, por último, el hilo fundamental al que
podríamos asirnos para desarrollar, ahondar y ampliar incesantemente esta
organización debe ser la fundación de un periódico político para toda Rusia.
Necesitamos, ante todo, un periódico. Sin él será imposible desplegar de modo
sistemático una propaganda y una agitación que se atengan con firmeza a los
principios y abarquen todos los aspectos.
Esta tarea, constante y fundamental, en general, de la socialdemocracia, es
singularmente vital en estos momentos, en los que el interés por la política y por los
problemas del socialismo se ha despertado en los más vastos sectores de la
población. Nunca se ha sentido tanto como ahora la necesidad de completar la
agitación dispersa, efectuada por medio de la influencia personal, de hojas locales,
folletos, etc., con la agitación regular y general, que sólo puede hacerse a través de
la prensa periódica. No será exagerado decir que el grado de frecuencia y
regularidad con que se publica (y difunde) un periódico puede ser la medida más
exacta de la seriedad con que está organizada esta rama de nuestra actividad
9 Zemstvo: así se llamaba la administración autónoma local encabezada por la nobleza en las provincias centrales de
la Rusia zarista. Fue instituida en 1864. Sus atribuciones estaban limitadas a los asuntos económicos puramente
locales (construcción de hospitales y caminos, estadística, seguros, etc.). Controlaban su actividad los gobernadores
y el ministro del Interior, que podían anular cualquier acuerdo indeseable para el Gobierno.
¿Por dónde empezar?
comedida, esforzarse por orientar todo descontento a apoyar la lucha organizada del
Partido revolucionario.
15
Recordad, en efecto, esa alusión del Gobierno a las "exigencias" de los obreros. Desde
el punto de vista de la ley, el cese del trabajo es un delito independientemente de las
demandas que presenten los obreros. Pero el Gobierno ha perdido ya precisamente
10 Se refiere a la crónica El Primero de Mayo en Rusia, publicada en el núm. 5 de Iskra (junio de 1901).
Una nueva masacre
11 Se trata de la Introducción de F. Engels a la obra de C. Marx Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850, que el
periódico Vorwärts (Adelante) publicó en 1895 omitiendo, sin autorización de su autor, todas las importantes
formulaciones sobre la lucha de clase del proletariado, y con tergiversaciones. Los líderes oportunistas de la
socialdemocracia alemana utilizaron el documento para justificar su política de renuncia a la revolución, para negar
la necesidad de la insurrección armada y de la lucha de barricadas del proletariado y para defender su táctica
conciliadora.
Una nueva masacre
Como recordaréis, ¡no le fue fácil a la policía tomar por asalto una sola casa, la casa
número 63, de la carretera de Shlisselburgo!12 ¿Creéis que será fácil "desalojar a los
obreros" no ya de dos o tres patios y casas, sino de barriadas obreras enteras de
Petersburgo? Cuando las cosas lleguen a la lucha decisiva, ¿no tendrán que
"desalojar" de las casas y los patios de la capital no sólo a los obreros, sino a todos
los que no han olvidado la infame matanza del 4 de marzo13, a los que no se han
resignado con la existencia de un gobierno policíaco y que sólo están intimidados, sin
fe aún en sus propias fuerzas?
¡Camaradas! ¡Procurad reunir los nombres de todos los muertos y heridos del 7 de
mayo! ¡Que todos los obreros de la capital honren su memoria y se preparen para la
nueva y decidida lucha contra el Gobierno policíaco, por la libertad del pueblo!
"Iskra", núm. 5, junio de 1901
Se publica según el texto del periódico "Iskra"
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21
DOCUMENTO SECRETO
12 Se menciona el choque que se produjo entre los obreros de la fábrica Maxwell y la policía en Névskaya Zastava de
Petersburgo, durante la huelga de diciembre de 1898. Para romperla, la policía había resuelto detener a los obreros
más activos, organizadores del paro. Con ese objeto, la noche del 15 al 16 de diciembre, destacamentos de policía a
pie y a caballo rodearon la casa núm. 63 de la carretera de Shlisselburgo, donde vivían los trabajadores, y al pretender
entrar chocaron con la tenaz resistencia de los obreros inermes y de las esposas e hijos de éstos, que se defendieron
heroicamente durante varias horas.
13 El 4 (17) de marzo de 1901, en la plaza situada junto a la catedral de Kazán en Petersburgo tuvo lugar una
manifestación de protesta contra la incorporación forzosa al ejército de 183 estudiantes de la Universidad de Kíev por
haber participado en el movimiento revolucionario. La manifestación, a la que concurrieron varios miles de
estudiantes y obreros, fue disuelta por el Gobierno zarista. Cosacos, policías y gendarmes apalearon brutalmente a
centenares de manifestantes, hubo varios muertos y numerosos heridos y mutilados.
14 Zariá (La Aurora): revista científica y política marxista editada legalmente en Stuttgart (Alemania), desde 1901 hasta
1902, por la Redacción de Iskra. Salieron en total cuatro números. Zariá criticó el revisionismo ruso e internacional y
defendió los fundamentos teóricos del marxismo.
15 Provincia (gubernia): unidad territorial y administrativa en Rusia. La provincia se dividía en distritos (uezd) y éstos
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22
16 El artículo Los perseguidores de los zemstvos y los Aníbales del liberalismo lo escribió Lenin con motivo de haberse
publicado en 1901 el libro La autocracia y los zemstvos. Memoria confidencial de S. Y. Witte, ministro de Hacienda
(1899), con prólogo y comentarios de R, N. S. (P. B. Struve), que denunciaba la política del Gobierno zarista con
respecto a los zemstvos y ponía en evidencia la esencia burguesa 442 notas del liberalismo en Rusia. Lenin califica
irónicamente de Aníbales del liberalismo a los liberales rusos que, como escribió P. Struve, a semejanza de Aníbal (el
general cartaginés que juró no dejar de combatir contra Roma hasta el fin de sus días), habían jurado luchar contra la
autocracia.
Casi mes "y medio duró la discusión de! artículo en la Redacción de Iskra y Zariá, y con tal motivo se mantuvo una
animada correspondencia, en la que se reflejaron graves discrepancias en el seno de la Redacción en cuanto a la
táctica que debía seguir el partido marxista respecto del liberalismo burgués. Algunos miembros de la Redacción
consideraban justa la crítica que hacía Lenin del liberalismo, pero exigían que se suavizaran los términos severos de
la denuncia, el carácter polémico del artículo y la crítica del liberalismo que contenía. Lenin aceptó modificar algunas
formulaciones de escasa importancia, pero se mantuvo firme en lo referente al carácter polémico del artículo, los
términos empleados y su orientación, y en esa forma se publicó en el núm. 2-3 de Zariá, de diciembre de 1901. El
texto original no se ha conservado.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
27
Se ha dicho del campesino ruso que su mayor pobreza consiste en que casi no tiene
conciencia de esa pobreza; del hombre común o súbdito ruso puede decirse que,
siendo pobre en derechos civiles, lo es particularmente en lo relativo a la conciencia
de esa falta de derechos. De la misma manera que el mujik se ha acostumbrado a la
miseria sin salida, a vivir sin detenerse a pensar en las causas que la originan ni en la
posibilidad de acabar con ella, el hombre común ruso se habituó en general a la
omnipotencia del Gobierno, a vivir sin pensar en si podrá seguir sosteniéndose esa
omnipotencia". y si no existen, junto a ella, fenómenos que socavan el régimen
político caduco. Un excelente "antídoto" contra esa inconsciencia y ese letargo
políticos suelen ser los "documentos secretos"*, demostrativos de que no sólo
algunos criminales empedernidos o enemigos jurados del Gobierno, sino también sus
propios miembros —los ministros y el zar inclusive—, reconocen la inestabilidad de
la forma autocrática de gobierno y buscan, por todos los medios, mejorar su situación
que no les satisface en absoluto.
* Me refiero, por supuesto, tan sólo a ese tipo de "antídoto" que son las publicaciones de la prensa y que dista mucho de ser el
único y el mas eficaz".
Entre tales documentos figura la Memoria de Witte, quien, después de haber reñido
con Goremikin, ministro del n erior, con motivo de la implantación de las instituciones
os zemstvos en las regiones periféricas, decidió demostrar especialmente su
sagacidad y su devoción a la autocracia, extendiendo un acta de acusación contra los
zemstvos*.
* "La autocracia y los zemstvos". Memoria confidencial del ministro de Hacienda, S. Y. Witte, con prefacio y notas de R. N. S.,
insertada en Zariá. Stuttgart, Verlag von J. H. W. Dietz Nachf. (Stuttgart, edición de herederos de J. H. W. Dietz. —Ed.), 1901,
págs. XLIV y 212.
28
Se acusa a los zemstvos de ser incompatibles con la autocracia, de ser una institución
constitucional por su naturaleza misma, de que su existencia engendra inevitables
rozamientos y choques entre los representantes de la sociedad y los del Gobierno. La
requisitoria ha sido redactada sobre la base de un material muy extenso
relativamente y bastante bien elaborado, y como se refiere a un asunto político (por
lo demás, bastante peculiar), podemos estar seguros de que será leída con no menos
interés y no menor provecho que las actas de acusación publicadas hace tiempo por
nuestra prensa en relación con los procesos políticos.
I
Tratemos de examinar si justifican los hechos la afirmación de que nuestros zemstvos
son una institución constitucional, y si así fuere, en qué medida y en qué sentido
precisamente.
En esta cuestión tiene excepcional importancia la época en que fueron instituidos los
zemstvos. La caída del régimen de servidumbre fue un viraje histórico de tal magnitud
que no pudo menos de desgarrar el velo policial que cubría las contradicciones entre
las clases. La clase más cohesionada, más instruida y habituada al poder político —la
nobleza— expresó bien definidamente su afán de limitar el poder autocrático por
medio de instituciones representativas. La mención de este hecho en la Memoria de
Witte es muy aleccionadora. "En 1859-1860, en las asambleas de la nobleza ya se
habían hecho declaraciones acerca de que era necesaria una 'representación' general
de la nobleza, acerca del 'derecho de la nación rusa a tener sus representantes
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
electos para que actúen como consejeros del poder supremo'". "Se llegó incluso a
pronunciar 'a palabra 'constitución'." * "Algunos comités provinciales para asuntos
campesinos y miembros de estos comités convocados ante las comisiones redactoras
señalaron también que era necesario llamar a la sociedad a participar en la
administración. 'Los diputados aspiran evidentemente a una constitución', anotaba
Nikitenko en su diario en 1859."
* Dragománov. El liberalismo de los zemstvos en Rusia, pág. 4. El autor de la Memoria, señor Witte, omite con bastante
frecuencia indicar que copia a Dragománov (cfr., por' ejemplo, la Memoria, págs. 36-37, y el artículo mencionado, págs. 55-56),
aunque en otros pasajes alega a él
17 El 19 de febrero de 1861 Alejandro II firmó el Manifiesto y el "Reglamento" sobre los campesinos emancipados de
la dependencia feudal. La Reforma que abolió la servidumbre en Rusia fue impuesta por todo el curso del desarrollo
del país y la creciente amplitud del movimiento campesino contra la explotación feudal. El Gobierno zarista implantó
esta Reforma para asegurar en máximo grado los intereses de los terratenientes feudales: se conservó la posesión
agraria de los terratenientes y las tierras de los campesinos fueron declaradas propiedad de aquéllos. El campesino
podía recibir un nadiel (parcela) únicamente según la norma establecida estrictamente por la ley (y con el
consentimiento del terrateniente) pagando un rescate al Gobierno zarista, el cual abonaba previamente la suma
establecida a los terratenientes. Para amortizar la "deuda" de los campesinos se les concedió una prórroga de 49
años, al 6% de interés anual. Los atrasos en el pago del rescate aumentaban año tras año, siendo una pesada carga
para los campesinos. El rescate de los nadieles que acreditaba su propiedad era una verdadera expoliación por parte
de los terratenientes y el Gobierno zarista.
El viejo sistema de pago en trabajo sólo fue socavado por la Reforma y no destruido. Más de 1/5 de la tierra que
usufructuaban los campesinos bajo el régimen de servidumbre les fue recortado en favor de los terratenientes al
aplicarse la Reforma. Estas tierras recortadas o "recortes", como las llamaban, eran lo mejor de las parcelas
campesinas (prados, abrevaderos, pastos, etc.), sin los cuales los campesinos no- podían dedicarse a una actividad
agropecuaria independiente. Según cálculos aproximados, después de la Reforma los nobles tenían 71.500.000
deciatinas de tierras, y los millones y millones de campesinos 33.700.000.
Hasta concluir el contrato de rescate, se consideraba a los campesinos "temporalmente dependientes" del
terrateniente, a quien debían rendir tributos fructuarios o monetarios.
Lenin calificó la Reforma de 1861 como el primer acto de violencia masiva contra el campesinado en beneficio del
capitalismo naciente en la agricultura.
18 Zemski Sobor (Duma de los zemstvos): nombre de la institución representativa de todo el pueblo, extendido en las
** Dragománov, 5. Interpretación abreviada en la Memoria, pág. 64, con una referencia no a Dragománov, sino a la revista
Kólokol19, núm. 126, y a la Revue des deux Mondes20, 1862, 15 de junio, citadas por él.
19 Kólokol (La Campana): revista que tenía por divisa "Vivos voco!" ("¡Llamo a los vivos!"). La editaron A. I. Herzen y N.
P. Ogariov desde julio de 1857 hasta abril de 1865 en Londres y desde 1865 hasta julio de 1867 en Ginebra. Aparecía
mensualmente y durante algún tiempo quincenalmente, difundiéndose ampliamente por toda Rusia. Kólokol fustigó
las arbitrariedades de la autocracia, la rapacidad y las malversaciones de los funcionarios y la despiadada explotación
de los campesinos por los terratenientes, hizo llamamientos revolucionarios y contribuyó al despertar de las masas
para la lucha contra el Gobierno zarista y las clases dominantes.
Kólokol se encontraba a la cabeza de la prensa revolucionaria que aparecía sin censura, precursora de la prensa obrera
en Rusia, y desempeñó un papel importante en el desarrollo del movimiento democrático general y revolucionario,
en la lucha contra la autocracia y el feudalismo.
20 Revue des deux Mondes (La Revista de los Dos Mundos): revista mensual francesa de tendencia burguesa liberal;
campesina de 1861. A los mediadores de paz los nombraban los gobernadores de entre los nobles del lugar para
investigar y resolver los conflictos que surgían entre los campesinos y los terratenientes al aplicarse el "Reglamento"
sobre la liberación de los primeros; de hecho, estaban llamados a velar por los intereses de los terratenientes.
22 Se trata de la insurrección de 1863-1864 por la liberación nacional de Polonia y el derrocamiento de la autocracia
de Moscú dirigido por P. G. Zaichnevski. Fustigaba el régimen autocrático y feudal de Rusia, denunciaba la política
conciliadora de los liberales y exhortaba a luchar para derrocar la monarquía y crear una "república rusa social y
democrática", basada en la unión voluntaria federativa de las distintas regiones.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
de los zemstvos. Al decir que "la idea de la formación de las instituciones de los
zemstvos era política, sin duda alguna" y que en las esferas gubernamentales "tenían
indudablemente en cuenta" el espíritu liberal y constitucionalista que impregnaba la
sociedad, la Memoria de Witte sólo dice una verdad a medias.
31
El punto de vista oficial y burocrático sobre los fenómenos sociales, que en todas
partes manifiesta el autor de la Memoria, se pone de relieve también aquí, se pone
de relieve en hacer caso omiso del movimiento revolucionario y en disimular las
draconianas medidas represivas que el Gobierno aplicó para defenderse del embate
del "partido" revolucionario. Cierto es que, a nuestro juicio actual, es extraño decir
que a comienzos de la década del 60 existiese y ejerciera su embate un "partido"
revolucionario. Cuarenta años de experiencia histórica nos han hecho mucho más
exigentes respecto a lo que puede llamarse movimiento revolucionario y embate
revolucionario. Pero no se debe olvidar que entonces, después de treinta años del
régimen de Nicolás I, nadie podía prever aún el curso que seguirían los
acontecimientos, nadie podía determinar la verdadera fuerza de resistencia del
Gobierno, la verdadera fuerza de la indignación popular. Animación del movimiento
democrático en Europa; efervescencia en Polonia; descontento en Finlandia;
exigencia de reformas políticas por parte de toda la prensa y de toda la nobleza
difusión de Kólokol en toda Rusia; vigorosa prédica de Chernishevski, quien aun con
sus artículos sometidos a censura sabía educar a auténticos revolucionarios;
aparición de proclamas; excitación entre los campesinos, a los cuales "muy
frecuentemente"* se tuvo que obligar, con ayuda de la fuerza armada y con
derramamientos de sangre, a aceptar el "Reglamento" 25 que los despojaba de todo;
renuncias colectivas de mediadores de paz26, procedentes de la nobleza, a aplicar tal
"Reglamento"; disturbios estudiantiles; en tales circunstancias el político más
prudente y lúcido tenía que reconocer que era perfectamente posible un estallido
revolucionario y que existía el peligro más serio de una insurrección campesina.
* I. Panteléev. De los recuerdos sobre la década del 60; pág. 315 de la recopilación titulada Na slávnom postú27. Este articulito
reúne algunos hechos muy interesantes acerca de la efervescencia revolucionaria de los años 1861 y 1862 y acerca de la reacción
policiaca... "A principios de 1862, la atmósfera social llegó a ser tensa en extremo; la menor circunstancia podía imprimir de
súbito al curso de la vida una u otra dirección. Este papel lo desempeñaron precisamente los incendios de mayo de 1862 en
Petersburgo." Comenzaron el 16 de mayo, pero se destacaron particularmente los días 22 y 23. En este último día se produjeron
cinco incendios; el 28 de mayo ardió el edificio Apraxin28 y una amplia. zona circundante. La gente empezó a acusar de estos
incendios a los estudiantes y los periódicos se hicieron eco de esos rumores. La proclama Molodaya Rossia, que declaraba una
guerra a muerte a todo el régimen existente y justificaba todos los medios, fue considerada como confirmación de los rumores
de que los incendios eran intencionados. "Después del 28 de mayo se proclamó en Petersburgo algo parecido a la ley marcial."
Un comité especial, constituido al efecto, quedó facultado para adoptar medidas de excepción con vistas a proteger la capital.
La ciudad fije dividida en tres sectores, con gobernadores militares al frente. Para entender en las causas sobre incendios se
Apraxin.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
formó una corte marcial. Fueron suspendidos, por un término de ocho meses, Sovremennik 29 y Rásskoe Slovo30, clausurado Den
31, de Axákov, y hechas públicas severas reglamentaciones provisionales para la prensa (ratificadas ya el 12 de mayo, es decir,
antes de que empezaran los incendios. Por consiguiente, al "curso de la vida" se le había imprimido una marcada orientación
hacia la reacción e independientemente de los incendios, a pesar de la opinión del señor Pantcléev) y las normas de control de
las imprentas. Se practicaron numerosas detenciones de carácter político (Chernishevski, N. Ser— no-Solovióvich, Rimarenko y
otros), se clausuraron las escuelas dominicales32 y las salas de lectura públicas. En Petersburgo, las conferencias públicas
sufrieron toda clase de trabas; fueron clausurados la segunda sección de Literaturni Fond 33 y hasta el Club de Ajedrez34 .
La comisión investigadora no pudo establecer ninguna relación entre los incendios y la política. Stolbovski, miembro de dicha
comisión, relató al señor Panteléev "cómo se logró desenmascarar en la comisión a los principales testigos falsos, quienes según
parece, no eran sino simples instrumentos de los agentes de policía" (325-326). Así pues, existe muy serio fundamento para
suponer que los rumores acerca de los estudiantes incendiarios habían sido difundidos por la policía. Por consiguiente, aun en
el apogeo de la "época de las magnas reformas",, la ignorancia popular era explotada del modo más ignominioso para calumniar
a los revolucionarios y a quienes protestaban.
32
No queremos decir que esta táctica policíaca reaccionaria bien calculada fuera
comprendida con nitidez y aplicada sistemáticamente por todos o siquiera por
algunos miembros de la camarilla gobernante. Por supuesto que podía haber
miembros que, debido a su mediocridad, no reflexionaban sobre esa táctica en su
conjunto y se entusiasmaban ingenuamente por el "liberalismo", sin advertir su
envoltura policíaca. Pero en general no cabe duda de que la experiencia y la razón
colectivas de los gobernantes los obligaban a aplicar indeclinablemente esta táctica.
29 Sovreménnik (El Contemporáneo): revista mensual científica, política y literaria; apareció en Petersburgo desde
1836 hasta 1866. Fue la mejor publicación de su tiempo y reflejaba las aspiraciones dé la democracia revolucionaria;
ejerció gran influencia en los elementos progresistas de la sociedad rusa, sobre todo entre los jóvenes de tendencia
revolucionaria. Durante la Reforma campesina fue el portavoz de la democracia revolucionaria, predicó las ideas de
la revolución, de la lucha de masas para derrocar el zarismo y defendió los intereses del campesinado. En 1886 fue
clausurada por el Gobierno zarista.
30 Rússkoe Slovo (La Palabra Rusa): revista mensual literaria y política; se editó en Petersburgo desde 1859 hasta 1866.
Fue una de las publicaciones progresistas e influyentes y tuvo gran ascendiente sobre la juventud avanzada de la
década del 60. En 1866 fue clausurada por el Gobierno zarista.
31 Den (El Día): diario de orientación eslavófila; se publicó en Moscú desde 1861 hasta 1865.
32 Escuelas dominicales: escuelas para adultos; funcionaban los domingos y se proponían iniciar en la instrucción a los
obreros analfabetos o semianalfabetos; sus organizadores y maestros eran intelectuales progresistas que cumplían
esta labor gratuitamente.
33 Literalumi Fond (Sociedad del Fondo Literario para ayudar a los escritores y hombres de ciencia necesitados, y a sus
familias): sociedad legal fundada en Petersburgo en 1859. Con el pretexto de realizar beneficiencia entre los literatos
y hombres de ciencia necesitados, los organizadores de la sociedad intentaron agrupar a los intelectuales de
tendencia progresista y revolucionaria. En abril de 1862 se intentó crear una organización estudiantil legal, mediante
la fundación de la "Sección de ayuda a los estudiantes pobres", encabezada por un comité de estudiantes. Gran parte
de los miembros del comité estaba vinculada con la organización revolucionaria ilegal Tierra y Libertad. En junio de
ese mismo año dicha "Sección" fue clausurada por el Gobierno zarista.
34 El Club de Ajedrez se fundó en enero de 1862 en Petersburgo. Entre sus socios figuraban los partidarios de Tierra y
Libertad, organización revolucionaria clandestina. En la práctica, este Club de Ajedrez era un club de literatos, el
centro de la vida política y social de los intelectuales progresistas de tendencia revolucionaria en Petersburgo. En
junio de 1862 fue clausurado por el Gobierno zarista.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
"Convocar una Duma de los zemstvos significa llevar a Rusia a una revolución, es decir, a
la repetición en nuestro país de los États généraux37, que se convirtieron en Convención 38
y culminaron su actividad con los acontecimientos de 1792, con las proscripciones, la
guillotina, las náyades*. etc."
* Violencias en masa. — Ed.
"No, señores —responde Kóshelev—, no es la convocación de la Duma de los zemstvos lo
que abre o prepara el terreno para la revolución, como la entienden ustedes, sino más
bien y más certeramente la producen el comportamiento indeciso y contradictorio del
Gobierno, un paso adelante y un paso atrás, las ordenanzas y leyes difíciles de cumplir,
los grilletes impuestos al pensamiento y a la palabra; la vigilancia policiaca (manifiesta y,
peor aún, secreta) ejercida sobre las acciones de los estamentos y de particulares, las
persecuciones mezquinas de ciertas personalidades, la dilapidación del tesoro público
donde se efectúan gastos y recompensas excesivos e irracionales, la ineptitud de los
estadistas y su ignorancia de los asuntos de Rusia, etcétera, etcétera. En un país que acaba
de salir de largos años de opresión pueden llevar con mayor certeza aún a la revolución
(otra vez en el sentido en que la entienden ustedes) las ejecuciones de militares, las
mazmorras y los confinamientos, pues bis viejas heridas son incomparablemente más
sensibles y dolorosas que las nuevas. Pero no tengan miedo: en nuestro país no habrá una
por la liberación nacional en varios países de Europa Occidental. En 1848 el zar introdujo las tropas en Rumania,
Polonia, los países del Báltico y en la Ucrania de la margen derecha e hizo un préstamo de seis millones al emperador
de Austria para sofocar el movimiento de liberación nacional en Italia: En 1849 con ayuda de las tropas ¿aristas fue
aplastada la revolución en Hungría.
37 États généraux (Estados Generales): asamblea estamental representativa instituida en Francia desde el siglo 5yIV
hasta el XVIII; estaba integrada por representantes de la nobleza, el clero y el tercer estado o estado llano, que eran
convocados por el rey para solucionar los problemas administrativos y financieros. Debido al incremento del
absolutismo, los Estados Generales no se reunieron durante 175 años, desde 1614 hasta 1789. En esa fecha, en plena
maduración de la revolución burguesa, Luis XVI convocó los Estados Generales para resolver la crisis financiera. Bajo
la presión de las masas populares, los diputados del tercer estado se proclamaron Asamblea Nacional.
38 Convención: asamblea representativa en Francia, suprema institución legislativa creada en el período de la
revolución burguesa en Francia a fines del siglo XVIII; duró del 20 de septiembre de 1792 al 26 de octubre de 1795.
Fue elegida a raíz del destronamiento del rey Luis XVI.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
revolución como la efectuada en Francia, según ustedes, por los periodistas y otros
hombres de letras. Esperamos también que en Rusia no se constituirá (aunque esto es
más difícil de asegurar) una sociedad de cabezas exaltadas, temerarias, que escojan el
asesinato como medio para alcanzar sus fines. Pero es mucho más probable y peligroso
que, imperceptiblemente para la policía de los. zemstvos, la urbana y la secreta, bajo la
influencia de la escisión, se llegue a un entendimiento entre los campesinos y la pequeña
burguesía de la ciudad, a los que se unirán jóvenes y adultos, autores y adeptos de
Velikorúss, Molodaya Rossía. etc. Tal entendimiento que hará tabla rasa de todo y
predicará la igualdad no ante ¡a ley, sino a despecho de ella ¡qué liberalismo
incomparable! ¡Por supuesto, nosotros estamos por la igualdad, pero por una igualdad no
a despecho de la ley, esa ley que destruye la igualdad!), que no preconizará la comunidad39
popular, histórica, sino su engendro morboso, ni el poder de la razón, tan temible para
algunos politicastros del Estado, sino el poder de la fuerza bruta, a la cual recurren
gustosos ellos mismos; tal entendimiento, digo, es mucho más posible en nuestro país y
puede ser mucho más fuerte que una oposición moderada, de pensamientos leales e
independiente al Gobierno, oposición tan abominable para nuestros burócratas, que la
traban y tratan de ahogarla por todos los medios. No crean que el partido de la prensa
interior, secreta y anónima es poco numeroso y débil y no se imaginen haberse apoderado
de sus ramas y raíces. ¡No! Al prohibir que la juventud termine sus estudios, al elevar
travesuras a la categoría de delitos contra el Estado y al recurrir a toda clase de mezquinas
persecuciones y vigilancias han decuplicado la fuerza de este partido, lo han difundido y
multiplicado en todo el Imperio. ¿A qué recurrirán nuestros hombres de Estado, si este
entendimiento provoca la explosión? ¿A la fuerza armada? Pero ¿se podrá contar con ella
de seguro?" (págs. 49-51).
35
¿No es evidente la táctica que se deriva de las pomposas frases de este pasaje, táctica
consistente en exterminar a las "cabezas exaltadas" y a los adeptos del
"entendimiento entre los campesinos y la pequeña burguesía de la ciudad" y
satisfacer y dividir, haciendo concesiones, a la "oposición moderada, de
pensamientos leales"? Sólo que el Gobierno resultó ser más inteligente y hábil de lo
que se imaginaban los señores Kóshelev y salió del paso con concesiones menores
que la convocación de una Duma de los zemstvos "consultiva".
He aquí una carta particular de K. D. Kavelin a Herzen fechada el 6 de agosto de 1862:
"...A mi juicio, las noticias que llegan de Rusia no son tan malas. No ha sido detenido
Nikolái, sino Alexandr Solovióvich. Las detenciones no me asombran ni me parecen
indignantes, lo confieso. El partido revolucionario considera aceptables todos los
39 Comunidad (rural): forma de usufructo mancomunado de la tierra por los campesinos que existía en Rusia; se
caracterizaba por una rotación obligatoria de los cultivos y por la indivisibilidad de los bosques y los pastos. Los rasgos
principales de la comunidad rural rusa eran la caución solidaria (responsabilidad colectiva obligatoria de los
campesinos por el pago puntual y completo de los impuestos y por el cumplimiento de toda clase de prestaciones en
favor del Estado y de los terratenientes), la redistribución sistemática de la tierra comunal, sin derecho a rechazar la
parcela otorgada, y la prohibición de comprarla y venderla.
Los terratenientes y el Gobierno zarista aprovechaban la comunidad para reforzar la opresión feudal y para arrancar
a los campesinos tributos de rescate e impuestos.
El problema de la comunidad motivó acaloradas discusiones y dio origen a multitud de escritos de economía. Los
populistas (véase la nota 60) dedicaron gran atención a la comunidad viendo en ella la garantía de Ja vía especial de
Rusia hacía el socialismo. Barajando tendenciosamente y falsificando los hechos, operando con los llamados
"promedios", los populistas trataban de demostrar que el campesinado comunal en Rusia poseía una "estabilidad"
especial, que la comunidad protegía a los campesinos de la penetración de las relaciones capitalistas en su vida, que
los "salvaba" de la ruina y de la diferenciación en clases. Lenin mostró con abundantes datos documentales y
estadísticos cómo se desarrollaban las relaciones capitalistas en el campo ruso y cómo el capital, penetrando en la
comunidad rural patriarcal, dividía al campesinado en clases antagónicas: los kulaks y los campesinos pobres.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
medios para derrocar el Gobierno, y éste se defiende con todos los medios a su
alcance. Otra cosa fueron las detenciones y confinamientos durante el Gobierno del
infame Nicolás. Los hombres perecían por sus ideas, sus convicciones, su fe y sus
palabras. Quisiera verte en el lugar del Gobierno para saber cómo obrarías contra los
partidos que, en secreto y en público, actúan contra ti. Yo quiero a Chernishevski, le
quiero muchísimo, pero no he visto jamás a un brouillon" (pendenciero, regañón,
intratable individuo que siembra cizaña) "semejante, un hombre tan desprovisto de
tacto y tan presuntuoso. ¡Perderse por nada, absolutamente por nada! Hoy no existe
la menor duda de que los incendios están relacionados con las proclamas."*
* Citamos de la traducción alemana de la correspondencia entre K. D. Kavelin e I. S. Turguénev con A. I. Herzen, editada por
Dragománov: Bibliothek russischer Denkwürdigkeiten, herausgegeben von Th. Schiemann, Bd. 4, S. 65-66. Stuttgart, 1894
(Biblioteca de obras maestras de la literatura rusa, editada por T. Schiemann, t. 4, págs. 65-66, Stuttgart, 1894. —Ed.).
He aquí un botón de muestra de la profundidad de pensamiento de un profesor-
lacayo ! La culpa de todo la tienen esos revolucionarios, tan seguros de sí mismos que
silban a los liberales vanilocuentes, tan provocativos que actúan en secreto y en
público contra el Gobierno y tan desprovistos de tacto que van a parar a la fortaleza
de Pedro y Pablo40. Si se hallara en el poder, también él, profesor liberal, reprimiría
"por todos los medios" a esa gente.
36
II
Así pues, la reforma que instituyó los zemstvos fue una de las concesiones que la ola
de excitación pública y el embate revolucionario arrancó al Gobierno autocrático.
Hemos caracterizado con especial detalle este embate para completar y corregir lo
expuesto en la Memoria, cuyo autor burócrata ha velado la lucha que originó esta
concesión. Pero el carácter ambiguo y cobarde de esta concesión se describe con
suficiente claridad también en la Memoria:
"Al comienzo, apenas iniciada la reforma para establecer los zemstvos, el propósito era
sin duda dar un primer paso hacia la implantación de instituciones representativas*, pero
luego, al ser reemplazados el conde Lanskóí y N. A. Miliutin por el conde Valúev, se
manifestó muy claramente el deseo —que no negaba ni el propio ex ministro del
Interior— de proceder con espíritu 'conciliador', de manera 'suave y evasiva'. 'El Gobierno
mismo no tiene una idea clara de sus propósitos', decía en aquel entonces. En una palabra,
se emprendió el intento de actuar evasivamente entre dos opiniones opuestas y,
satisfaciendo las aspiraciones liberales, preservar el orden existente, intento que
lamentablemente es repetido muy a menudo por los estadistas y que siempre da
resultados negativos para todos..."
* "Sin duda" el autor de la Memoria, que habla por boca de Leroy-Beaulieu, cae en la habitual exageración burocrática. "Sin
duda" ni Lanskói ni Miliutin tuvieron en cuenta nada realmente concreto; y es ridículo considerar como un "primer paso"
las frases evasivas de este último ("en principio es partidario de la Constitución, pero estima prematura su promulgación").
40 Fortaleza de Pedro y Pablo: fortaleza enclavada frente al Palacio de Invierno (residencia del zar). En ella se
encarcelaba a los revolucionarios durante el zarismo.
41 Para aplacar la ola de indignación estudiantil, el general Vannovski, designado ministro de Instrucción Pública en
marzo de 1901, hizo declaraciones de tono liberal en las que expresó su "amor" por los estudiantes y su "cordial
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
37
"Por una parte, en la nota aclaratoria del reglamento sobre las instituciones de los
zemstvos se decía que la tarea de la ley proyectada consiste en desarrollar del modo más
completo y consecuente posible los principios de la autonomía administrativa local y que
'la administración de los zemstvos no es sino órgano especial de un solo y mismo poder
estatal'... En sus artículos, Sévernaya Pochta42, a la sazón órgano del Ministerio del
Interior, hacía alusiones muy claras a que las instituciones que se formaban serian una
escuela preparatoria de las instituciones representativas.
Por otra parte;.., la nota aclaratoria dice que las instituciones de los zemstvos son
particulares y sociales y se subordinan a las leyes generales sobre la misma base que las
diversas asociaciones y personas particulares...
Las mismas prescripciones del Reglamento de 1864 y sobre todo las medidas posteriores
adoptadas por el Ministerio del Interior respecto a las instituciones de los zemstvos
atestiguan con suficiente claridad que su 'independencia' infundía graves recelos y que se
temía dar el correspondiente desarrollo a estas instituciones, dándose perfecta cuenta a
qué llevaría.''' (La cursiva siempre es nuestra.)... "No cabe duda de que quienes tuvieron
que dar término a la reforma de los zemstvos la aplicaron sólo como concesión a la opinión
pública para, según dice la nota aclaratoria, 'poner límite a las esperanzas quiméricas y las
aspiraciones de libertad de los distintos estamentos, surgidas con motivo de la formación
de las instituciones de los zemstvos'; al mismo tiempo, estas personas la comprendían (¿la
reforma?) bien claro y procuraban impedir el correspondiente desarrollo del zemstvo,
imprimirle un carácter particular, limitar su competencia, etc. Tranquilizando a los
liberales con las promesas de que el primer paso no serla el último, hablando o, mejor
dicho, repitiendo las opiniones de los adeptos de la tendencia liberal sobre la necesidad
de dar a las instituciones de los zemstvos una autoridad efectiva e independiente, el
conde Valúev trató ya por todos los medios, al redactarse el Reglamento de 1864, de
restringir esta autoridad y someter las instituciones de los zemstvos a una rigurosa tutela
administrativa...
Al empezar a funcionar en la forma en que las creara el Reglamento de 1864, las
instituciones de los zemstvos, no presididas por una idea directriz y siendo un compromiso
entre dos tendencias opuestas, resultaron inadecuadas a la idea fundamental de la
autonomía, puesta en su base, y al régimen administrativo en el cual se les había insertado
mecánicamente y el cual, además, no había sido reformado y seguía siendo inadaptado a
las nuevas condiciones de vida. El Reglamento de 1864 trató de conciliar lo inconciliable
para satisfacer al mismo tiempo a los partidarios y a los adversarlos de la autonomía de
los zemstvos. A los primeros se les ofrecía las apariencias y la esperanza en el futuro, y,
para complacer a los segundos, la competencia de las instituciones de los zemstvos se
definía de manera sumamente elástica."
¡Qué frases atinadas dejan escapar a veces por descuido nuestros ministros, cuando
quieren poner la zancadilla a algún colega y manifestar su agudeza de espíritu! ¡Y
cuan útil sería para todos los benignos hombres comunes rusos y para todos los
admiradores de las "magnas" reformas colgar en su casa, con marco dorado, los
grandes preceptos de la sabiduría policíaca: "tranquilizar a los liberales con las
promesas de que el primer paso no será el último", "ofrecerles" "las apariencias y la
solicitud" por ellos. Aunque introdujo algunas reformas de escasa importancia en el terreno educacional, siguió
aplicando al estudiantado revolucionario medidas represivas: detenciones, confinamientos, expulsión de las
universidades, etc.
42 Sivernaya Pochta (El Correo del Norte): diario, órgano oficial del Ministerio del Interior del Gobierno zarista; se
esperanza en el futuro"! Hoy sería útil sobre todo recordar estos preceptos al leer un
artículo o nota del periódico sobre la "cordial solicitud" del general Vannovski.
38
Así pues, desde el comienzo mismo, el zemstvo estaba condenado a ser la quinta
rueda del carro de la administración estatal rusa, rueda tolerada por la burocracia
únicamente en la medida en que no infringía su omnipotencia, en tanto que el papel
de los diputados de la población se limitaba a la práctica pura, a la simple ejecución
técnica del conjunto de tareas trazadas por la misma burocracia. Los zemstvos
carecían de órganos ejecutivos propios, debían actuar a través de la policía, no
estaban relacionados entre sí y fueron puestos desde el comienzo bajo el control de
la administración. Y después de haber hecho esta concesión tan inofensiva para sí, el
Gobierno empezó, al día siguiente de la implantación del zemstvo. a coartarlo y
restringirlo sistemáticamente: la todopoderosa camarilla burocrática no podía
entenderse bien con una representación elegida por todos los estamentos y se puso
a hostigarla por todos los medios. El resumen de datos sobre ese hostigamiento, pese
a que es incompleto a todas luces, constituye una parte muy interesante de la
Memoria.
Hemos visto cuan pusilánime e insensata fue la actitud de los liberales hacia el
movimiento revolucionario de principios de los años 60. En lugar de apoyar "el
entendimiento de la pequeña burguesía de la ciudad y los campesinos con los
adeptos de Velikorúss", tenían miedo a ese "entendimiento" e intimidaban con el
mismo al Gobierno. En lugar de alzarse en defensa de los líderes del movimiento
democrático, perseguidos por el Gobierno, se lavaron farisaicamente las manos y
justificaron al Gobierno. Y sufrieron un justo castigo por esa política traidora de
vanilocuencia retumbante y de vergonzosa debilidad. Después de haberse ensañado
con los hombres capaces no sólo de perorar, sino también de luchar por la libertad,
el Gobierno se sintió lo bastante fuerte para desplazar a los liberales incluso de las
posiciones modestas y secundarias que habían ocupado "con permiso de las
autoridades".
39
III
Tal fue el primer curso de ciencias enseñado a los ciudadanos de Rusia en la "escuela
de instituciones representativas", organizada por el Ministerio del Interior. Por
fortuna, además de los escolares políticos que escribían con motivo de las
declaraciones constitucionales de los años 60: "Es hora de dejarse de tonterías y
poner manos a la obra, y la obra está hoy en las instituciones de los zemstvos y en
ninguna parte más"*, también hubo en Rusia "pendencieros" insatisfechos con
semejantes consideraciones de "tacto" que llevaban al pueblo la prédica
revolucionaria.
* Carta que Kavelin escribió en 1865 a sus familiares con motivo de la solicitud de la nobleza moscovita de "convocar una
asamblea general de representantes de la tierra rusa para discutir las necesidades comunes a todo el Estado".
42
A pesar de que marchaban bajo la bandera de una teoría que en el fondo no era
revolucionaria, su prédica despertaba el descontento y la protesta de amplios
sectores de la juventud instruida. A despecho de la teoría utópica, que negaba la
lucha política, el movimiento condujo al enfrentamiento temerario de un puñado de
héroes con el Gobierno, a la lucha por la libertad política. Gracias a esa lucha —y sólo
a ella— la situación volvió a cambiar, el Gobierno se vio obligado otra vez a hacer
concesiones, y la sociedad liberal demostró otra vez su inmadurez política, su
incapacidad de apoyar a los luchadores y ejercer una auténtica presión sobre el
Gobierno. Las aspiraciones constitucionales del zemstvo se pusieron de manifiesto
con nitidez, pero resultaron un "arrebato" impotente, a pesar de que el liberalismo
de los zemstvos por sí mismo hubiera dado un considerable paso adelante en el
sentido político. Es particularmente notable su intento" de formar un partido
clandestino y de fundar su propio órgano político. La Memoria de Witte reúne datos
de algunas obras ilegales (de Kennan, Dragománov, Tijomírov) para caracterizar el
"camino resbaladizo" (pág. 98) emprendido por los zemstvos. A fines de los años 70
se celebraron congresos de liberales de los zemstvos. Los liberales decidieron
"adoptar las medidas necesarias para poner coto, aunque sea temporalmente, a la
actividad destructora del partido revolucionario extremista, pues estaban
convencidos de que nada podría obtenerse por medios pacíficos, si los terroristas
persistían en irritar e inquietar al Gobierno con amenazas y actos de violencia" (pág.
99). Así pues, en lugar de preocuparse de ampliar la lucha, de asegurar a
revolucionarios el apoyo de un sector social más o menos amplio y de organizar un
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
43 Vótnoe Slovo (La Palabra Libre): semanario primero, y a partir del núm. 37 publicación quincenal; se editó en
Ginebra de 1881 a 1883. Su objetivo era agrupar a los elementos de la- oposición y difundir ideas liberales acerca de
la necesidad de transformar el régimen social de Rusia "sobre la base de principios de libertad personal y de
administración autónoma". En realidad fue fundado con fines de provocación, y con la anuencia del departamento
de policía secreta, por los miembros de la Santa Guardia (organización secreta de las altas esferas de los nobles
terratenientes y los altos dignatarios zaristas).
A fines de 1882 la Santa Guardia se disolvió y a partir del núm. 52 (8 de enero de 1883) la publicación anunció que
era órgano de la Unión de los zemstvos, la cual en realidad no existía como organización permanente y formalmente
constituida.
44 Pravítelstvenni Véstnik (Boletín del Gobierno): diario, órgano oficial del Gobierno zarista; se publicó en Petersburgo
"Por conducto de sus interlocutores —con ese fin, precisamente, habían sido
invitados— el ministro dio a conocer su programa a toda Rusia. En el fondo, el
programa no prometía nada concreto. Cada cual podía extraer de él lo que quisiera,
es decir, todo o nada. Tenía razón a su modo (¿sólo 'a su modo', y no 'de todos los
modos', absolutamente?) un volante clandestino de aquella época, al decir que en
dicho programa a la vez menea 'la cola del zorro' y rechina los dientes 'la boca del
lobo'. Este ataque al programa y su autor es tanto más comprensible cuanto, al
exponerlo a los representantes de la prensa, el conde recomendó con insistencia que
'no perturben ni agiten en vano con sus ilusiones soñadoras a la opinión pública'."
Pero los liberales de los zemstvos no prestaron oído a esa verdad expuesta en el
volante clandestino y tomaron el meneo de la "cola del zorro" por un "nuevo rumbo"
en el que podían confiar. "El zemstvo confiaba en el Gobierno y se simpatizaba con
él" —dice la Memoria de Witte, repitiendo las palabras del folleto ilegal Opiniones de
las asambleas de los zetnstvos sobre la situación actual de Rusia—, "por más que
temía adelantarse y dirigirle al Gobierno peticiones excesivas". Es característica la
confesión de los adeptos del zemstvo que exponen libremente sus opiniones: en su
congreso de 1880, la Unión de los zemstvos acaba de decidir "procurar que sea
establecida una representación popular central, con la condición imprescindible de
que existan una sola cámara y el sufragio universal". ¡Y esa decisión de procurar se
realiza mediante la táctica de "no adelantarse", "confiar" en las declaraciones
ambiguas y que no obligan a nada y "simpatizar" con ellas! Con una ingenuidad
imperdonable los miembros de los zemstvos se imaginaban que presentar peticiones
equivalía a "procurar", por lo cual las peticiones "de los zemstvos comenzaron a llover
en abundancia". El 28 de enero de 1881, Loris-Mélikov presentó un informe repleto
de obediencia y veneración proponiendo formar, una comisión de representantes
elegidos por los zemstvos, que elaborase los proyectos de leyes indicados por "su
augusta voluntad" y que sólo tuviese voz sin voto. Una conferencia especial,
45 En marzo de 1880, veinticinco personalidades del zemstvo de Moscú (catedráticos, escritores y abogados) elevaron
una petición al ministro del. Interior Loris-Mélikov en la que proponían ampliar los derechos de las asambleas de los
zemstvos y admitir la participación de sus representantes en la administración del Estado.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
designada por Alejandro II, aprobó esta medida; la conclusión de la Conferencia del
17 de febrero de 1881 fue ratificada por el zar, que sancionó asimismo el texto del
comunicado gubernamental propuesto por Loris-Mélikov.
46
"El conde Loris-Mélikov —dice Witte en su Memoria— parecía tener miedo de mirar las
cosas de frente, definir con precisión su programa y continuaba —cierto es que en otra
dirección— la anterior política evasiva que ya había aplicado con respecto a las
instituciones de los zemstvos el conde Valúev.
47
Como señalara con justa razón también la prensa legal de aquel entonces, el mismo
programa anunciado por Loris-Mélikov se distinguía por una gran imprecisión. Esta
imprecisión se observa también en todas las acciones y palabras posteriores del conde.
Por una parte, declara que la autocracia 'está separada de la población', que 'él considera
que el apoyo de la sociedad es la fuerza principal...', que él no consideraba la reforma
proyectada 'como algo definitivo, sino que veía en ella sólo un primer paso', etc. Al mismo
tiempo, por otra parte, el conde declaraba a los representantes de la prensa que "...las
esperanzas despertadas en la sociedad no son otra cosa que una ilusión quimérica...', y
en el informe repleto de obediencia y veneración al soberano afirmaba categóricamente
que el Zemski Sobor sería 'una peligrosa experiencia de retorno al pasado...' y que la
medida por él proyectada no tendría ningún significado en el sentido de limitación de la
autocracia. ,pues nada tenía de común con las formas constitucionales de Occidente. En
general, según la atinada observación de L. Tijomírov, el informe mismo se distingue por
una redacción notablemente embrollada" (pág. 117).
46Asamblea de Notables: asamblea de representantes de la nobleza feudal, del clero y de algunos ciudadanos ricos,
convocada por el rey de Francia para discutir los problemas de mayor importancia, principalmente las financieros. En
1787 y 1788 fue reunida por Luis XVI para solucionar la crisis financiera que atravesaba el país. La asamblea se negó
a aceptar la disposición que gravaba con impuestos a los estamentos privilegiados, y Luis XVI viose obligado a
convocar los Estados Generales.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
Y con respecto a los luchadores por la libertad, Loris— Mélikov, ese famoso héroe de
la "dictadura del corazón"47, llevó "las crueldades hasta extremos desconocidos antes
ni más tarde, como la ejecución de un menor de 17 años por el solo hecho de haberse
hallado en su poder una hoja impresa. Loris-Mélikov no se olvidó de los rincones más
remotos de Siberia para empeorar allí la situación de los mártires de la propaganda"
(V. Zasúlich en el núm. 1 "de Sotsial-Demokrat48, pág. 84). Ante tales vacilaciones del
Gobierno, sólo una fuerza capaz de librar seriamente la lucha habría podido lograr la
Constitución. Pero esa fuerza no existía: los revolucionarios se habían agotado el 1 de
marzo49, en la clase obrera no había un amplio .movimiento ni una organización
firme, la sociedad liberal ge mostró, esta vez también, tan poco desarrollada
políticamente que, aun después del asesinato de Alejandro II, se limitó a presentar
solicitudes. Las presentaban los zemstvos y las ciudades, las presentaba la prensa
liberal (Poriádok, Straná, Golos50), las presentaban —en una forma particularmente
leal, casuística y nebulosa— los autores liberales de notas informativas (marqués
Velepolski, profesor Chicherin y profesor Gradovski; la Memoria de Witte expone el
contenido de estas notas según el folleto londinense* La Constitución del conde Loris-
Mélikov, ed. del fondo de la prensa rusa libre, Londres, 1893), inventando "graciosos
intentos de hacer que el monarca cruzara la línea soñada sin advertirlo".
* El autor de la Memoria copia en general del modo más escrupuloso, como hemos visto, los folletos ilegales y confiesa que "la
prensa clandestina y las publicaciones extranjeras, cada cual desde su punto de vista, brindaban una apreciación bastante
certera del asunto" (pág. 91). Lo único original que puede aportar este docto "especialista" ruso "en problemas del Estado" son
algunos materiales en bruto; todos los puntos de vista fundamentales sobre las cuestiones políticas de Rusia tuvo que tomarlos
de las publicaciones clandestinas.
48
Sin una fuerza revolucionaria, desde luego, todas esas solicitudes cautelosas e
invenciones ingeniosas resultaron nulas, y el partido de la autocracia salió vencedor,
vencedor a pesar de que el 8 de marzo de 1881 la mayoría (7 contra 5) del Consejo
de Ministros votó en favor del proyecto de Loris-Mélikov. (Así lo informa el mismo
47 "Dictadura del corazón"; expresión irónica empleada para designar la política de coqueteo con los liberales que
aplicó durante un breve período el dignatario zarista Loris-Mélikov, nombrado en 1880, primero, jefe de la Comisión
Ejecutiva Suprema para la lucha contra la "subversión" y más tarde ministro del Interior. Loris-Mélikov intentó basar
su política en promesas de "concesiones" a los liberales y de represión implacable contra los revolucionarios. Esta
política de maniobras, consecuencia de la situación revolucionaria que se produjo en 1879-1880, tendía a debilitar el
movimiento revolucionario y atraer al lado del zarismo a la burguesía liberal opositora. Una vez aplacada la marea
revolucionaria de ese período, el Gobierno zarista abandonó la política de la "dictadura del corazón" y se apresuró a
publicar un manifiesto sobre la "inamovilidad" de la autocracia. En abril de 1881, Loris-Mélikov tuvo que dimitir.
48 Sotsial-Demokrat (El Socialdemócrata): recopilaciones político-literarias editadas de 1890 a 1892 en el extranjero
(Londres-Ginebra) por el grupo Emancipación del Trabajo. Aparecieron cuatro volúmenes. Las recopilaciones
desempeñaron un gran papel en la difusión de las ideas del marxismo en Rusia.
49 El 1 de marzo de 1881 unos adeptos de Voluntad del Pueblo dieron muerte al zar Alejandro II.
Voluntad del Pueblo (Naródnaya Volia): organización revolucionaria secreta de populistas terroristas que se formó en
agosto de 1879.
Su objetivo inmediato era el derrocamiento de la autocracia zarista y la instauración de una república democrática.
Por primera vez en la historia del populismo los adeptos de Voluntad del Pueblo plantearon la necesidad de la lucha
política, pero la redujeron a la conspiración y al terrorismo individual.
Tras varios intentos fallidos, el 1 de marzo de 1881 fue muerto el zar Alejandro II. Los organizadores del atentado
fueron detenidos y ejecutados; luego se efectuaron Varios procesos. La actividad de Voluntad del Pueblo cesó. Lo
erróneo de la teoría y la táctica y la ausencia de amplios vínculos con las masas populares llevaron al fracaso de la
organización, pese a la abnegación y el heroísmo de sus militantes.
50 Poriádok (El Orden): periódico político y literario de tendencia moderadamente liberal. Se publicó en Petersburgo
de 1881 a 1882.
Straná (El País): periódico político y literario de la misma tendencia que el anterior. Se publicó en Petersburgo de
1880 a 1883.
Golos (La Voz): diario político y literario de igual tendencia que los dos anteriores. Se publicó en Petersburgo
desde 1863 hasta 1884.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
folleto, pero el autor de la Memoria, que lo copia con celo, en este caso declara no
se sabe por qué: "No se tienen noticias verídicas de lo sucedido en esta reunión —la
del 8 de marzo— ni de a qué se llegó; no sería prudente confiar en los rumores que
llegaron a la prensa extranjera", 124..) El 29 de abril de 1881 apareció el manifiesto
sobre el afianzamiento y la protección de la autocracia, calificado por Katkov de
"maná celestial"51.
Por segunda vez, desde la liberación de los campesinos, fue repelida la ola del embate
revolucionario, y después de ello y a consecuencia de ello, al movimiento liberal lo
sucedió por segunda vez la reacción, la cual, por supuesto, provocó amargas
lamentaciones de la sociedad progresista rusa. Somos grandes maestros cuando se
trata de lamentaciones: lamentamos la falta de tacto y la presunción de los
revolucionarios cuando molestan al Gobierno; lamentamos la indecisión del
Gobierno, cuando éste, no viendo ante sí una verdadera fuerza, hace
seudoconcesiones y quita con una mano lo que acaba de dar con la otra; lamentamos
el "tiempo desprovisto de ideas y de ideales", cuando el Gobierno, después de
haberse ensañado con los revolucionarios huérfanos del apoyo popular, se apresura
a recuperar lo perdido y se fortalece para una lucha nueva.
49
IV
La época de la "dictadura del corazón", como se llamó al Ministerio de Loris-Mélikov,
enseñó a nuestros liberales que incluso el "constitucionalismo" de un ministro —
aunque sea el primer ministro, en el ambiente de completa vacilación del Gobierno,
aunque la mayoría del Consejo de Ministros haya aprobado el "primer paso hacia la
reforma"—, no garantiza absolutamente nada, si no existe una fuerza social seria,
capaz de obligar al Gobierno a que se rinda. Es interesante asimismo el hecho de que
también el Gobierno de Alejandro III, aun después de hacer público el manifiesto
sobre el afianzamiento de la autocracia, no empezó de inmediato a mostrar todas sus
uñas, sino estimó necesario tratar de engatusar a la "sociedad" durante algún tiempo.
Al decir "engatusar", no nos proponemos atribuir la política del Gobierno a un plan
maquiavélico52 de tal o cual ministro, dignatario, etc. No se puede insistir demasiado
en que el sistema de seudoconcesiones y de algunos pasos aparentemente
importantes "al encuentro" de la opinión pública haya llegado a ser sangre de la
propia sangre de todo Gobierno moderno, comprendido el ruso, pues el Gobierno
ruso, a lo largo de muchas generaciones, ha comprendido también la necesidad de
tener presente la opinión pública de una u otra manera y ha educado, a lo largo de
muchas generaciones, estadistas duchos en el arte de la diplomacia interior. Tal
diplomático, que tenía la misión de encubrir el retroceso del Gobierno a la reacción
directa, fue el conde Ignátiev, sucesor de Loris— Mélikov en el cargo de ministro del
Interior. En más de una ocasión, Ignátiev apareció como auténtico demagogo y
embustero, así que el autor de la Memoria, Witte, manifiesta no poca "indulgencia
policíaca", al calificar el período de su ministerio de "tentativa abortada de crear un
51 Se trata del Manifiesto de Alejandro III sobre la confirmación y la protección de la autocracia, redactado por K. P.
Pobedonóstsev, dignatario zarista que se distinguía por ultrarreaccionario. El Manifiesto expresaba la naturaleza
reaccionaria de la política interior y exterior del régimen de Alejandro III.
52 Plan maquiavélico: plan al estilo de Maquiavelo (político italiano de fines del siglo XV y comienzos de) XVI) que, en
la lucha por el fin propuesto, no reparaba en medios, incluyendo la perfidia, la traición, el engaño, el asesinato, etc
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
Se dio por finalizada la misión de Ignátiev, consistente en encubrir con sus artificios
el paso del Gobierno a una política distinta en absoluto, y D. A. Tolstói, designado
ministro del Interior el 30 de mayo de 1882, no en vano mereció el apodo de "ministro
de lucha". Se declinaban sin ceremonias las solicitudes de los zemstvos incluso acerca
de la organización de algunos congresos privados; hasta hubo caso en que una queja
del gobernador sobre la "oposición sistemática" del zemstvo (de Cherepovéts) bastó
para que el consejo fuese sustituido por una comisión gubernamental y los miembros
de aquél, enviados al confinamiento administrativo. E>. A. Tolstói, fiel discípulo y
continuador de Katkov, decidió ya emprender una "reforma" directa de las
53 Pagos de rescate: cantidades que, según el "Reglamento" del 19 de febrero de 1861 sobre la abolición de la
servidumbre en Rusia, debían pagar los campesinos a los terratenientes por las parcelas que recibían. Los pagos de
rescate superaban en mucho al precio real de la tierra y ascendieron en total a cerca de 2.000 millones de rublos. En
la práctica, los campesinos fueron obligados a pagar no sólo por la tierra que tenían desde hacia mucho tiempo en
usufructo, sino también por su liberación personal.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
54El cargo administrativo de jefe del zemstvo fue instituido en 1889 por el Gobierno zarista con el propósito de
reforzar el poder de los terratenientes sobre los campesinos. Los jefes de los zemstvos eran designados de entre los
terratenientes nobles de cada lugar y gozaban de inmensos derechos administrativos y judiciales sobre los
campesinos, incluido el de encarcelarlos y someterlos a castigos corporales.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
Por una parte, también Witte se apresura a declarar que "no he propuesto ni
propongo la anulación de las instituciones de los zemstvos ni ninguna ruptura del
régimen existente... en las circunstancias actuales es poco probable que pueda
hablarse de su supresión (de los zemstvos existentes)". Witte "opina, por su parte,
que, al crearse en las localidades una fuerte autoridad gubernamental, será posible
confiar más en los zemstvos", etc. Una vez creado un fuerte, contrapeso burocrático
a la autonomía administrativa (es decir, después de haberla reducido a la
impotencia), se podrá "confiar" más en ella. ¡Vieja cantilena! El señor Witte sólo teme
las "instituciones que representan todos los estamentos", pero él "no tuvo en cuenta
en absoluto y no consideró peligrosa para la autocracia la actividad de diversas
corporaciones, sociedades, asociaciones estamentales o profesionales". Por ejemplo,
en lo relativo a las "comunidades rurales", Witte no duda en absoluto de que, en
virtud de su "rutina", son inofensivas para la autocracia. "El predominio de las
relaciones agrarias y los intereses vinculados con ellas imprimen a la población del
campo unas peculiaridades espirituales que la hacen indiferente a todo lo que rebase
los límites de la política de su campanario... En sus asambleas, nuestros campesinos
se ocupan de repartición de impuestos..., distribución de parcelas, etc. Además, son
analfabetos o semialfabetos, ¿qué política puede haber aquí?" Como ven ustedes, el
señor Witte es muy sensato. En cuanto a las asociaciones estamentales, declara que
en lo relativo a su peligrosidad para el poder central "tiene importancia sustancial la
desunión de sus intereses. Valiéndose de esa desunión, el Gobierno siempre
encontrará —en su lucha contra las pretensiones políticas de un estamento— en
otros estamentos apoyo y contrapeso". El "programa" de Witte —"participación
debidamente organizada de elementos de la sociedad en las instituciones
gubernamentales"— no es más que una de las innumerables tentativas del Estado
policíaco de "desunir" a la población.
56
Por otra parte, también el señor Goremikin, con quien polemiza tan ardorosamente
el señor Witte, aplica la misma política sistemática de desunión y opresión. Trata de
demostrar (en su nota a la que responde Witte) la necesidad de instituir nuevos
cargos de funcionarios que vigilen los zemstvos; se pronuncia contra que se autoricen
siquiera los simples congresos locales de funcionarios de los zemstvos; defiende a
capa y espada el reglamento, de 1890, ese paso hacia la supresión de los zemstvos;
teme que éstos incluyan en los programas de trabajos tasativos "cuestiones
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
V
El prefacio del señor R. N. S. contiene muchas cosas interesantes. Aborda los más
amplios problemas vinculados con la transformación política de Rusia, con los
diversos métodos de esta transformación y el significado de unas y otras fuerzas que
llevan a ella. Por otra parte, el señor R. N. S., quien, por lo visto, tiene estrechas
relaciones con los círculos liberales en general y con los liberales de los zemstvos en
especial, es sin duda algo nuevo en el coro de nuestros literatos "clandestinos". Por
eso, tanto para aclarar la cuestión de principio relativa al significado político de los
zemstvos como para conocer... no diré las tendencias, sino la mentalidad de los
medios afines a los liberales, es muy importante detenerse con más detalle en este
prefacio, analizar si es positivo o negativo este algo nuevo, en qué medida es positivo,
en qué medida es negativo y por qué.
55 La estadística de los zemstvos era confeccionada por las instituciones correspondientes del zemstvo. Los
departamentos, oficinas y comisiones de estadística adjuntos al Consejo del zemstvo del distrito o de la provincia
efectuaban investigaciones estadísticas (censos por hogar de las haciendas campesinas y de las industrias artesanales,
determinación de la rentabilidad de tas tierras, reevaluación de las tierras y propiedades gravadas por los impuestos
del zemstvo, estudio de los presupuestos campesinos, etc.) y publicaban numerosos estudios y recopilaciones
estadísticas por distrito y provincia, que contenían abundantes datos concretos.
Lenin consideraba muy meritorio el trabajo de los estadísticos de los zemstvos, a la vez que criticaba sus métodos de
análisis y clasificación de los datos.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
legalidad? No nos asombra encontrar tal "modo de pensar" (o más bien de mentir)
en el señor Witte. quien escribe en su Memoria; "Al parecer, allí donde no hay
partidos políticos ni revoluciones, donde nadie disputa los derechos del poder
supremo, no se debe oponer la administración al pueblo o a la sociedad..."*, etc.
* Pág. 205. "Esto ni siquiera es inteligente", observa el señor R. N. S. en su nota al pasaje citado. Muy justo. ¿Pero no están
hechos de la misma arcilla los razonamientos antes citados del señor R. N. S. en las págs. XI-XII de su prefacio?
No nos sorprende tal razonamiento en boca del señor Chicherin, quien en una
memoria presentada al conde Miliutin después del 1 de marzo de 1881 declaraba que
"el poder debe, ante todo, dar prueba de su energía y demostrar que no ha arriado
su bandera frente a la amenaza", que "el régimen monárquico es compatible con las
instituciones libres únicamente cuando éstas son fruto de una evolución pacífica, de
la iniciativa serena del propio poder supremo" y aconsejaba crear un poder fuerte y
liberal" que funcione con el concurso de "un órgano legislativo, reforzado y renovado
con elemento electo" **.
** Memoria de Witte, págs. 122-123. Constitución del conde Loris-Mélikov, pág. 24.
60
Sería perfectamente natural que ese señor Chicherin reconociera más condenable la
política de Nicolás II porque durante su reinado la evolución pacífica y la iniciativa
serena del propio poder supremo habrían podido conducir a instituciones libres.
¿Pero es natural y decoroso un razonamiento de ese género en boca de un hombre
que ha hecho el juramento de lucha de Aníbal?
Tampoco de hecho tiene razón el señor R. N. S. "Hoy —dice, comparando el reinado
actual con el precedente—, ...nadie piensa en serio en una revolución violenta tal
como se la imaginaban los dirigentes de Voluntad del Pueblo." Parlez pour vous,
monsieur! ¡Hable sólo por sí, señor! En cambio, nosotros sabemos con certeza que
durante el último reinado, en comparación con el anterior, el movimiento
revolucionario de Rusia, lejos de extinguirse ni debilitarse, por el contrario, ha
renacido y acrecentado poderosamente. ¿Y qué clase de movimiento
"revolucionario" sería, si ninguno de sus participantes pensara en serio en una
revolución violenta? Tal vez se nos objete que en las líneas citadas el señor R. N. S.
no alude a la revolución violenta en general, sino a una revolución específica, tal
como la entendía Voluntad del Pueblo, es decir, la revolución política y social a la vez,
la revolución que no conduce sólo al derrocamiento de la autocracia, sino también a
la conquista del poder. Semejante objeción carecería de fundamento, pues, en
primer lugar, para la autocracia como tal (o sea, para el Gobierno autocrático y no
para la "burguesía" o la "sociedad") lo que importa no es para qué se la quiere
derrocar, sino el hecho de que se la quiere derrocar. Y en segundo lugar, al comienzo
mismo del reinado de Alejandro III, los dirigentes de Voluntad del Pueblo también
plantearon al Gobierno una alternativa análoga a la que plantea la socialdemocracia
a Nicolás II: o bien la lucha revolucionaria, o bien la abdicación de la autocracia.
(Véase la carta enviada por el Comité Ejecutivo de Voluntad del Pueblo a Alejandro
III el 10 de marzo de 1881, eh la que se formulan dos condiciones: 1. amnistía general
para todos los delitos políticos y 2. convocación de representantes de todo el pueblo
ruso, sufragio universal y libertad de prensa, de palabra y de reunión).
61
Por añadidura, el propio señor R. N. S. sabe muy bien que no sólo entre los
intelectuales, sino también en la clase obrera son muchos los que "piensan en serio"
en una revolución violenta: véase la pág. XXXIX y siguientes de su artículo, en las que
se habla de la "socialdemocracia revolucionaria", que cuenta con una "base de masas
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
y fuerzas intelectuales" y que marcha hacia una "lucha política resuelta", hacia una
"lucha cruenta de la Rusia revolucionaria contra el régimen absolutista burocrático"
(XLI). Así pues, no cabe la menor duda de. que los "discursos bien intencionados" del
señor R. N. S. no son sino un procedimiento específico, un intento de influir sobre el
Gobierno (o sobre la "opinión pública") aseverándole su propia moderación (o la de
otros).
El señor R. N. S. piensa, por lo demás, que el concepto de lucha puede ser
interpretado de modo muy amplio. "La supresión de los zemstvos —escribe—
proporcionará a la propaganda revolucionaria una carta de triunfo de inmensa
importancia; lo decimos con toda objetividad (sic!), sin experimentar ninguna
repugnancia hacia lo que suele llamarse actividad revolucionaria, pero también sin
admirarnos ni entusiasmarnos precisamente por esta forma (sic!) de lucha por el
progreso político y social." Esta perorata es muy significativa. Si eliminamos la
fórmula CMorzcientífica, que presume tan inoportunamente de "objetividad" (si el
propio autor señala su preferencia por tal o cual forma de actividad, o forma de lucha,
hablar en este caso de la objetividad de su actitud es lo mismo que equiparar dos por
dos a una vela de estearina56), nos encontramos ante una vieja, viejísima
argumentación: pueden creerme, señores gobernantes, cuando les intimido con una
revolución, pues no siento la menor simpatía por ella. Invocar su objetividad no es
sino cubrir con una hoja de parra su antipatía subjetiva por la revolución y la actividad
revolucionaria. Y el señor R. N. S. necesita esta cobertura, pues semejante antipatía
es absolutamente incompatible con el juramento de lucha de Aníbal.
62
A propósito, ¿no estaremos equivocados con respecto a ese mismo Aníbal? ¿Habría
jurado, en verdad, luchar contra los romanos, o sólo luchar por el progreso de
Cartago, progreso que, naturalmente, en última instancia causaría daño a Roma? ¿No
se podría comprender la palabra lucha en su sentido menos "estrecho"? El señor R,
N. S. piensa que sí. La lucha contra la autocracia —así se deriva de la confrontación
del juramento de Aníbal con la perorata citada— se manifiesta en distintas formas:
una es la lucha revolucionaria, ilegal; otra es, en general, la "lucha por el progreso
político y social", o dicho en otras palabras, la actividad pacífica, legal, que implanta
la cultura en el marco permitido por la autocracia. No tenemos la menor duda de que
bajo la autocracia también es posible una actividad legal que impulse el progreso en
Rusia: en algunos casos, y con suficiente rapidez, el progreso técnico; en unos pocos
casos, y muy insignificantemente, el progreso social; en casos absolutamente
excepcionales, y en proporción absolutamente minúscula, el progreso político. Se
podrá discutir cuan importante, precisamente, y cuan posible es este minúsculo
progreso, en qué grado son capaces de paralizar los casos aislados de tal progreso la
corrupción política masiva de la población que la autocracia siembra continuamente
y en todas partes. Pero identificar, aunque sea de modo indirecto, la actividad
pacífica legal con el concepto de lucha contra la autocracia significa contribuir a esa
corrupción, significa debilitar en el hombre común ruso la ya infinitamente débil
conciencia de su responsabilidad, como ciudadano, por todo lo que hace el Gobierno.
56"Equiparar dos por dos a una vela de estearina": la expresión corresponde a la novela del escritor ruso I. S.
Turguénev Rudin y se utiliza para definir la falta de lógica y de toda relación entre las premisas y las conclusiones de
un razonamiento.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
Por desgracia, el señor R. N. S. no es el único entre los autores ilegales que tratan de
borrar la diferencia existente entre la lucha revolucionaria y un trabajo pacífico de
educación. Tiene un predecesor: el señor R. M., autor del artículo Nuestra realidad
en el famoso Suplemento especial de "Rabóchaya Misl"57 (septiembre de 1899).
Replicando a los socialdemócratas revolucionarios, este autor dice: "No olvidemos
que la lucha por la autoadministración pública de las ciudades y los zemstvos, la lucha
por la escuela pública, la lucha por la justicia pública, la lucha por la asistencia social
a la población hambrienta, etc., es una lucha contra la autocracia...
63
Esta lucha social, que por algún extraño equívoco no atrae una atención benévola de
muchos escritores revolucionarios rusos, es mantenida ya, como hemos visto, por la
sociedad rusa, y no desde ayer... El verdadero problema consiste en cómo podrán
estos diversos sectores sociales.,, librar esta lucha contra la autocracia con el mayor
éxito posible... Y el problema principal para nosotros consiste en cómo deben librar
esta lucha social contra la autocracia nuestros obreros, cuyo movimiento es
considerado por nuestros revolucionarios como el mejor medio para derrocar la
autocracia" (págs. 8-9). Como ven, el señor R. M. ni siquiera cree necesario disimular
su antipatía por los revolucionarios, declara escuetamente que la oposición legal y el
trabajo pacífico son una lucha contra la autocracia, e incluso estima que el principal
problema consiste en cómo deben librar "esta" lucha los obreros. El señor R. N. S.
dista mucho de ser tan primitivo y tan franco, pero el parentesco entre las tendencias
políticas de nuestro liberal y las del partidario a ultranza del movimiento puramente
obrero se vislumbra con suficiente claridad*.
* "Las organizaciones económicas de los obreros —dice el señor R. N. S. en otro pasaje— serán para las masas obreras una
escuela de la educación política real de las masas obreras." Aconsejaríamos al autor que use con mayor prudencia la palabra
"real", tan gastada por los paladines del oportunismo. No se puede negar que, en ciertas condiciones, las organizaciones
económicas de los obreros también pueden hacer mucho para su educación política (como tampoco se puede negar que en
otras condiciones pueden también hacer algo para corromperlas políticamente). Pero las masas obreras sólo pueden adquirir
una educación política real únicamente participando en el movimiento revolucionario en todos sus aspectos, comprendidas las
batallas de calle y comprendida la guerra civil contra los defensores de la esclavitud política y económica.
Todo ello está expuesto de manera muy concreta y muy sensata, tan sensata que sólo
resta alegrarse de que en los medios liberales se difunda una comprensión correcta
del movimiento obrero de Rusia. Pero cuando el señor R. N. S. empieza a hablar no
de la lucha contra enemigo, sino de una posible "resignación" de este último, pierde
de inmediato su "objetividad", expresa sus sentimientos e incluso pasa del modo
indicativo al imperativo.
"Se evitará la sangrienta lucha final de la Rusia revolucionaria contra el régimen
absolutista-burocrático únicamente en el caso de que entre quienes detentan el poder
haya hombres que tengan el valor de resignarse ante la historia y hacer que el soberano
autócrata se resigne ante ella... Es indudable que entre la alta burocracia hay quienes no
57Suplemento especial de "Rabóchaya Misl": folleto" editado por la Redacción del periódico de los "economistas"
Rabóchaya Misl en septiembre de 1899. El folleto, en particular el artículo Nuestra realidad, firmado por R. M.,
exponía sin ambages concepciones oportunistas.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
simpatizan con la política reaccionaria... Estas personas, las únicas que tienen acceso al
trono, no osan jamás expresar sus convicciones en voz alta... Puede ser, no obstante, que
la sombra inmensa de la inevitable e histórica expiación, la sombra de grandes
acontecimientos, lleve a vaivenes en los medios gubernamentales y destruya a tiempo el
régimen de hierro de la política reaccionaria. Ahora falta relativamente poco para ello.—
Puede ser que él (el Gobierno) comprenda también, antes de que sea demasiado tarde,
el peligro fatal de querer conservar el régimen autocrático por todos los medios. Puede
ser que aun antes de encararse a la revolución, se canse él mismo de luchar contra el
desarrollo natural, históricamente necesario, de la libertad y vacile en su política
"intransigente". Una vez que haya dejado de ser consecuente en la lucha contra la
libertad, se verá obligado a abrirle más y más ampliamente las puertas. Puede ser... no,
no sólo puede ser, sino ¡así sea!" (La cursiva es del autor.)
¡Amen! Eso es lo que nos resta decir con motivo de este monólogo bien intencionado
y sublime. Nuestro Aníbal progresa con tanta rapidez que se nos presenta ya bajo una
tercera forma: la primera fue la lucha contra la autocracia; la segunda, la
implantación de la cultura; la tercera, las exhortaciones al enemigo a resignarse y las
tentativas de intimidarlo con la "sombra". ¡Qué vehemencia! Estamos plenamente
de acuerdo con el respetable señor R. N. S. en que lo más probable es que los
santurrones del Gobierno ruso se asusten de las "sombras". E inmediatamente antes
de este conjuro de las sombras, después de señalar el crecimiento de las fuerzas
revolucionarias y el estallido revolucionario venidero, nuestro autor exclamaba:
65
Pero el Gobierno ha hecho todo lo posible e imposible por ceder lo mínimo, para
truncar las reivindicaciones democráticas y truncar las precisamente "para mayor
gloria de la burocracia". El señor R. N. S. conoce muy bien todos estos hechos
históricos y si los disimula es únicamente porque desmienten por entero su
complaciente teoría de la posible "resignación" del autócrata. En política no cabe la
resignación y se necesita una simplicidad ilimitada (simplicidad ingenua y maliciosa a
la vez) para tomar por resignación un tradicional procedimiento policíaco: divide et
impera, divide para reinar, cede en lo que es de poca importancia para conservar lo
esencial, da con una mano y quita con la otra. "...Al concebir y aplicar las 'magnas
reformas', el Gobierno de Alejandro II no se planteaba al mismo tiempo
conscientemente el propósito de impedir a toda costa que el pueblo ruso
emprendiera cualquier camino legal hacía la libertad política, no sopesó desde este
punto de vista cada uno de sus pasos, cada uno de los artículos de la ley." Esto es
falso. Tanto al "concebir" las reformas como al aplicarlas, el Gobierno I' de Alejandro
II se planteó, desde el principio mismo, el ', objetivo absolutamente consciente de no
ceder ante la exigencia de libertad política, formulada entonces. Desde el comienzo
hasta el fin cerró todo camino legal hacia la libertad, pues respondió con represalias
incluso a simples solicitudes, pues no permitió jamás hasta hablar libremente de la
libertad. Para refutar el panegírico del señor R. N. S. basta recordar aunque no sea
más que los hechos expuestos en la Memoria de Witte, que hemos reproducido más
arriba. En cuanto a las personas que componían el Gobierno de Alejandro II, el propio
Witte se expresa, por ejemplo, en los siguientes términos: "Es preciso señalar que los
eminentes estadistas de la época de los años 60, cuyos nombres gloriosos honrará
también la posteridad agradecida, realizaron en su tiempo tantas obras grandes, que
es poco probable que puedan compararse con ellas las de sus sucesores, y se
esforzaron por renovar nuestro régimen estatal y social con sincera convicción, con
una devoción abnegada por su soberano y sin contrariar su voluntad" (pág. 67 de la
Memoria). Lo que es verdad es verdad: con sincera convicción, con una devoción
abnegada por el soberano que encabeza una banda policíaca...
67
VI
Tratemos, pues, de desentrañar esta cuestión de la que el señor R. N. S. habla con
tanta irritación y vacuidad. Los hechos ya citados por nosotros señalan que la
"importancia política" de los zemstvos, es decir, su importancia como factor en la
lucha por la libertad política, consiste principalmente en lo siguiente. En primer lugar,
esta organización de representantes de nuestras clases poseedoras (y en especial, de
la nobleza terrateniente) opone siempre las instituciones electivas a la burocracia,
provoca continuos conflictos entre ellas, muestra a cada paso el carácter reaccionario
de la irresponsable burocracia zarista, mantiene el descontento y alimenta la
oposición al Gobierno autocrático*.
* Véase la explicación sumamente circunstanciada de este aspecto del problema en el folleto de P. B. Axelrod: La situación
histérica y las relaciones entre la democracia liberal y la democracia socialista en Rusia (Ginebra, 1898), en especial las págs. 5,
8, 11-12, 17-19.
69
En segundo lugar, los zemstvos, unidos al carro burocrático como su quinta rueda,
procuran fortalecer su posición, aumentar su importancia, tienden —e incluso, según
expresión de Witte, "avanzan inconscientemente"—hacia una constitución,
solicitándola en sus peticiones. Por eso son malos aliados del Gobierno en su lucha
contra los revolucionarios, observan una neutralidad benévola hacia estos últimos y
les prestan un servicio, aunque indirecto, pero indudable, al introducir, en los
momentos críticos, las vacilaciones en las medidas represivas del Gobierno. Por
supuesto, no se puede ver un factor "importante" y, en general, un tanto
independiente de lucha política en una institución que en el mejor caso sólo ha sido
capaz hasta la fecha de presentar solicitudes liberales y mantener una neutralidad
benévola, pero no se puede negar a los zemstvos el papel de factor auxiliar. En este
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
En su forma general, este principio es tan erróneo como el contrario: cuanto peor,
tanto mejor. Los revolucionarios, por supuesto, jamás renunciarán a la lucha por las
reformas, a la conquista de una posición enemiga, aunque sea particular y de poca
importancia, si dicha posición contribuye a reforzar su embate y alcanzar la victoria
completa. Pero tampoco olvidarán nunca que a veces el propio adversario cede una
posición para desunir a los atacantes y derrotarlos con más facilidad. No olvidarán
jamás que sólo teniendo siempre presente el "objetivo final", sólo valorando cada
paso del "movimiento" y cada una de las reformas desde el punto de vista de la lucha
revolucionaria general, es como se puede garantizar que el movimiento no dé pasos
en falso ni cometa errores vergonzosos.
El señor R. N. S. no ha comprendido en absoluto precisamente este aspecto del
problema, o sea, el significado de los zemstvos como instrumento necesario para
fortalecer la autocracia mediante una concesión a medias, como instrumento
necesario para atraer hacia la autocracia a determinado sector de la sociedad liberal.
Ha preferido inventar para sí un esquema doctrinario que vincula en línea recta el
zemstvo y la constitución con arreglo a la "fórmula" de cuanto mejor, tanto mejor.
"Si primero suprime el zemstvo en Rusia —dice dirigiéndose a Witte—, y luego amplía
los derechos del individuo, se verá privado de la mejor oportunidad de ofrecer al país
una constitución moderada, que se habrá desarrollado históricamente sobre la base
de la autonomía administrativa local con un matiz estamental. En todo caso prestara
un flaco servicio a la causa del conservadurismo." ¡Qué concepción más armoniosa y
bella! Una autonomía administrativa local con matiz estamental, un sabio
conservador con acceso al trono, una constitución moderada. Lástima que en la
realidad los sabios conservadores hayan encontrado más de una vez la "mejor
oportunidad", gracias a los zemstvos, de no "ofrecer" al país una constitución.
71
¿En aras de qué, en lugar de reclamar la supresión del absolutismo, se lanza como
consigna final semejante deseo tan moderado y circunspecto? En primer lugar, en
aras del doctrinarismo filisteo, que quiere prestar un "servicio al conservadurismo" y
que tiene fe en que el Gobierno se sentirá conmovido ante tal moderación y "se
resignará" ante ella. En segundo lugar, en aras de "unir a los liberales". En efecto, la
consigna "derechos y un zemstvo investido de poder" podría unir, quizá, a todos los
liberales, exactamente igual que la consigna "un kopek por rublo" unirá (según los
"economistas") a todos los obreros. ¿Pero no significará tal unificación perder en vez
de ganar? La unificación es positiva cuando eleva a los que se unen al nivel del
programa consciente y enérgico del unificador. La unificación es negativa cuando
rebaja a los que se unen al nivel de los prejuicios de la masa. Ahora bien, entre la
masa de liberales rusos, sin duda, está muy difundido el prejuicio de que los zemstvos
son verdaderamente un "embrión de una constitución"*, cuyo crecimiento "natural"
pacífico y gradual está siendo accidentalmente retardado en virtud de las maniobras
de algunos favoritos sin moral; de que para "hacer resignarse" al autócrata bastan
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
La unificación de los liberales es, sin duda, una cosa útil y deseable, siempre que se
proponga combatir los prejuicios arraigados, y no coquetear con ellos, elevar el nivel
medio de nuestro desarrollo político (o más bien, subdesarrollo), y no sancionarlo;
en una palabra, la unificación con el objeto de apoyar la lucha ilegal, y no para
entregarse a una fraseología oportunista sobre la gran importancia política de la
actividad legal. SI no puede ser justificado el planteamiento ante los obreros de la
consigna política de "libertad de huelga" etc., tampoco puede serlo el planteamiento
ante los liberales de la consigna de "un zemstvo investido de poder". Bajo la
autocracia, todo zemstvo, por ultra-archi-"investido de poder" que sea, será
fatalmente un engendro incapaz de desarrollarse, mientras que, con una
constitución, perdería en el acto su importancia "política" actual.
La unificación de los liberales es posible en dos formas: mediante la fundación de un
partido liberal independiente (ilegal, por supuesto) y mediante la organización del
concurso de los liberales a los revolucionarios. El propio señor R. N. S. indica la
primera posibilidad, pero... estas indicaciones, si se las admite como expresión
efectiva de los propósitos y probabilidades del liberalismo, no predisponen a un
particular optimismo.
74
"Sin los zemstvos —sostiene— los liberales de éstos se verán obligados a formar un
partido liberal, o a abandonar como fuerza organizada el escenario histórico. Estamos
convencidos de que el resultado inevitable de la supresión de los zemstvos será la
organización de los liberales en un partido ilegal, aunque sea muy moderado por su
programa y procedimientos." Si se trata sólo de la "supresión", habrá que esperar
todavía largo tiempo, pues ni siquiera Witte lo desea, y el Gobierno ruso en general
se preocupa mucho por conservar las apariencias, aun cuando vaciándolas de todo
contenido. Es perfectamente natural que el partido de los liberales sea muy
moderado; no cabe esperar otra cosa de un movimiento en el seno de la burguesía
(el partido liberal sólo puede mantenerse merced a tal movimiento). ¿Pero en qué
deberían consistir la actividad y los "procedimientos" de este partido? El señor R. N.
S. no lo explica. "Por sí solo —dice—, un partido liberal ilegal, como organización
compuesta por los elementos más moderados y menos activos de la oposición, no
59Listok (Hoja): periódico de orientación liberal constitucionalista, editado ilegalmente en el extranjero. Apareció
desde noviembre de 1862 hasta julio de 1864.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
Los socialdemócratas rusos nunca han cerrado los ojos sobre el hecho de que la
libertad política, por la cual luchan ante todo, beneficiará ante todo a la burguesía.
Oponerse por esta razón a la lucha contra la autocracia sólo podría un socialista
hundido en los peores prejuicios del utopismo o del populismo reaccionario 60. La
burguesía se valdrá de la libertad para dormirse sobre los laureles, mientras que el
proletariado la necesita para desplegar en toda su amplitud la lucha por el socialismo.
Y la socialdemocracia llevará adelante sin desmayo su lucha liberadora, sea cual fuere
la actitud de tales o cuales sectores de la burguesía hacia ésta. En interés de la lucha
política, nosotros debemos apoyar toda oposición al yugo de la autocracia, no
importa la causa que la provoque ni el sector social en que se manifieste. De ahí que
estemos lejos de ser indiferentes a la oposición de nuestra burguesía liberal en
general y de los miembros de nuestros zemstvos en particular. Si los liberales saben
organizarse en un partido ilegal, tanto mejor; aplaudiremos el crecimiento de la
conciencia política en las clases poseedoras, apoyaremos sus reivindicaciones,
procuraremos que la actividad de los liberales y la de los socialdemócratas se
complementen mutuamente*.
* Quien escribe estas líneas tuvo ocasión de señalar hace cuatro años la utilidad de un partido liberal, a propósito del Partido
del Derecho del Pueblo61. Véase Las tareas de los socialdemócratas rusos (Ginebra, 1898): "...Pero si en este Partido (Derecho
del Pueblo) hay también políticos no socialistas, demócratas no socialistas, verdaderos y no de mascarada, este partido podrá
reportar no poco provecho, procurando acercarse a los elementos de la oposición política de nuestra burguesía..." (pág. 26).
(Véase Obras Completas, t, 2, pág. 484.-Ed.)
60 Populismo: corriente pequeñoburguesa en el movimiento revolucionario ruso, surgida en los años 60 y 70 del siglo
XIX. Los populistas negaban el carácter lógico del desarrollo de las relaciones capitalistas en Rusia y, de conformidad
con ello, consideraban que la principal fuerza revolucionaria era el campesinado y no el proletariado. Veían en la
comunidad rural el embrión del socialismo. Deseosos de alzar a los campesinos a la lucha contra la autocracia, los
populistas iban a las aldeas, "al pueblo" (y de ahí su denominación), pero allí no encontraron apoyo.
El populismo atravesó varias etapas, evolucionando de la democracia revolucionaria al liberalismo. En las décadas del
80 y el 90 del siglo XIX, los populistas emprendieron el camino de la reconciliación con el zarismo, expresaban los
intereses de los kulaks y sostuvieron una lucha enconaba contra el marxismo.
61 Partido del Derecho del Pueblo: organización clandestina de la intelectualidad democrática rusa, fundada en el
verano de 1893 por antiguos componentes del grupo Voluntad del Pueblo. Los del Derecho del Pueblo se propusieron
agrupar a todas las fuerzas oposicionistas para luchar por reformas políticas. El Gobierno zarista aniquiló la
organización en la primavera de 1894.
Los perseguidores del los zemstvos y los aníbales del liberalismo
76
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77
En los últimos tiempos, las agitaciones obreras han obligado de nuevo a hablar de
ellas con insistencia. Se han alarmado también las esferas gobernantes, y se han
alarmado muy seriamente. Lo prueba el hecho de que han considerado necesario
"castigar" con la suspensión por una semana a un diario tan archileal, siempre tan
servil ante las autoridades, como Nóvoe Vremia 63, por insertar en el núm. 9051 (del
11 de mayo). un artículo titulado Con motivo de los disturbios obreros. La causa del
castigo, claro está, no es el contenido del articulo, rebosante de los mejores
62 Véase la introducción a la obra de C. Marx Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850 (C. Marx y F. Engels.
Obras, 2ª ed. en ruso, t. 7, pág., 7).
63 Nóvoe Vremia (Tiempo Nuevo): diario que se publicó en Petersburgo de 1868 a 1917; perteneció a diferentes
editores y cambió repetidas veces su orientación política. Liberal moderado al principio, desde 1876 se transformó
en vocero de la nobleza y la burocracia oficialista reaccionarias.
Una confesión valiosa
sentimientos para con el Gobierno y de la más sincera solicitud por sus intereses. Se
juzgó peligrosa toda discusión de estos acontecimientos que "preocupan a la
sociedad", toda mención de su alcance y su importancia. La circular secreta (también
del II de mayo), que citamos más adelante, prescribe que los artículos sobre los
disturbios en nuestras fábricas y factorías y sobre la actitud de los obreros hacia los
patronos se publiquen sólo con autorización del Departamento de Policía, y
demuestra mejor que todo razonamiento hasta qué punto el propio Gobierno se
inclina a considerar las agitaciones obreras como un acontecimiento de importancia
estatal. Y el artículo de Nóvoe Vremia presenta particular interés precisamente
porque esboza todo un programa estatal, que en el fondo se reduce a mitigar el
descontento mediante algunas dádivas pequeñas y a menudo falsas, decoradas con
grandilocuentes rótulos de solicitud, cordialidad, etc., y que ofrecen un motivo para
reforzar la vigilancia de los funcionarios.
78
Pero este programa, que no es nuevo, plasma, puede decirse, la sabiduría "máxima"
de los hombres de Estado contemporáneos, y hasta no sólo en Rusia, sino también
en Occidente: en una sociedad que se apoya en la propiedad privada y en el
sojuzgamiento de millones de desposeídos y trabajadores por un puñado de
ricachones, es imposible que el Gobierno no sea el más leal amigo y aliado de los
explotadores, el más seguro guardián de su dominación. Mas para poder ser un
guardián seguro, en nuestro tiempo no bastan los cañones, las bayonetas y los
látigos: hay que tratar de convencer a los explotados de que el Gobierno está por
encima de las clases, no sirve los intereses de los nobles y de la burguesía, sino los de
la justicia, se preocupa de la defensa de los débiles y pobres contra los ricos y los
poderosos, etc. Napoleón III en Francia, Bismarck y Guillermo II en Alemania pusieron
no poco empeño en semejante coqueteo con los obreros. Mas en Europa, con una
prensa más o menos libre y representación popular, con lucha electoral y partidos
políticos formados, todas esas maniobras hipócritas fueron desenmascaradas muy
pronto. En Asia, comprendida también Rusia, las masas populares están tan sumidas
en la ignorancia y el embrutecimiento, los prejuicios que sostienen la fe en el
padrecito zar son tan fuertes que semejantes maniobras tienen gran éxito. Y un
síntoma muy característico de que el espíritu europeo penetra también en Rusia es
el fracaso de semejante política en los últimos diez o veinte años. Esta política se
aplicó muchísimas veces, y siempre resultó que al cabo de unos cuantos años de
promulgada alguna ley de "solicitud" (de supuesta solicitud) por los obreros, las cosas
volvían a su punto de partida: aumentaba el número de obreros descontentos, cundía
la efervescencia, se multiplicaban los disturbios, y de nuevo, en medio de gran
estruendo y alharaca salía a relucir la política de "solicitud' , resonaban frases
pomposas acerca de la cordial solicitud por los obreros, se promulgaba alguna ley en
la que había un gramo de beneficio para los obreros y una libra de palabras vacuas y
embusteras, y años después se repetía la misma vieja historia. El Gobierno da más
vueltas que una ardilla en su jaula, se desvive por tapar acá y allá con algún trapito el
descontento de los obreros, pero el descontento estalla en otro lugar, y con mayor
fuerza aún.
79
64 El movimiento huelguístico de 1885 abarcó a numerosas empresas textiles de varias provincias de la zona central
industrial. La huelga más importante y de mayor envergadura fue la que estalló en enero en la fábrica Nikólskoe,
propiedad de Morózov, situada en las proximidades de Oréjovo-Zúevo. Las reivindicaciones fundamentales de los
huelguistas eran la reducción de las multas y la reglamentación de las condiciones de contratación. Participaron en
la huelga, reprimida por las tropas zaristas, unos 8.000 obreros, de los cuales más de 600 fueron detenidos.
Presionado por las huelgas que se desarrollaron entre 1885 y 1886, el Gobierno zarista promulgó la ley del 3 de junio
de 1886 (ley de multas), según la cual el dinero de las multas cobradas por ese concepto no debía ingresar en las arcas
del fabricante, sino ser empleado para remediar las necesidades de los obreros
65 Moskouskie Védomosti (Anales de Moscú): decano de la prensa rusa; inició su publicación en 1756 -la Universidad
de Moscú. A partir de la década del 60 del siglo XIX siguió una línea monarco-nacionalista, convirtiéndose en vocero
de los sectores terratenientes y claricales más reaccionarios. Apareció hasta la Gran Revolución Socialista de Octubre
de 1917.
66 Lenin se refiere a las huelgas que tuvieron lugar en Petersburgo en 1895 y sobre todo en 1896, en particular a las
de los obreros textiles. La de 1896 se inicio el 23 de mayo en la fábrica de Kalinkin, a raíz de que los propietarios se
negaron a pagar el total de los salarios correspondientes a los días feriados con motivo de la coronación de Nicolás II.
El movimiento se extendió muy pronto a las tejedurías c hilanderías de la ciudad, para pasar en seguida a las grandes
fábricas de maquinaria, caucho, papel y azúcar. Era la primera vez que el proletariado de Petersburgo se lanzaba a la
lucha contra los explotadores en un frente tan amplio. Abandonaron el trabajo más de 30.000 obreros. Dirigió la
huelga la Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera, de Petersburgo, que publicó volantes y proclamas
exhortando a los obreros a defender unidos y firmes sus derechos, así como volantes en los que se exponían las
principales reivindicaciones de los huelguistas (jornada laboral no mayor de 10 horas y media, aumento de las tarifas,
pago puntual de los salarios, etc.).
Estas huelgas contribuyeron a impulsar el movimiento obrero en Moscú y otras ciudades de Rusia, obligaron al
Gobierno a acelerar la revisión de las leyes fabriles y a promulgar la ley del 2 (14) de junio de 1897, que reducía a 11
horas y media la jornada laboral en las empresas.
Una confesión valiosa
industrial; los obreros se persuaden por centésima vez de que ninguna "solicitud" del
Gobierno policíaco puede proporcionarles un alivio sustancial ni la libertad de
ocuparse ellos mismos de su propio destino; sobrevienen nuevas agitaciones y
combates callejeros, nueva inquietud del Gobierno, nuevos discursos policiales sobre
la "solicitud del Estado", esta vez proferidos en el periódico Nóvoe Vremia. ¿No están
hartos, señores, de machacar agua en un mortero?
No, está claro que el Gobierno jamás se cansará de repetir sus intentos de intimidar
a los obreros irreductibles y de atraer, con alguna dádiva, a los que son menos
fuertes, menos inteligentes o menos valientes, Pero tampoco nosotros nos
cansaremos de denunciar el auténtico sentido de estos intentos, ni de desenmascarar
a los sesudos "estadistas", que hoy gritan sobre la solicitud, después de haber
ordenado ayer a los soldados disparar contra los obreros, que ayer declaraban su
equidad y solicitud para con los obreros y hoy atrapan a los mejores hombres de entre
los obreros y los intelectuales para que la policía se ensañe con ellos sin formación
de causa. Por eso estimamos necesario referimos de antemano al "programa estatal"
de Nóvoe Vremia, antes de que aparezca alguna nueva ley de "solicitud". Además,
merecen atención las confesiones de un órgano tan "prestigioso" en materia de
nuestra política interior.
Nóvoe Vremia se ve obligado a reconocer que "los lamentables fenómenos
aparecidos en el ámbito del problema obrero" no son casuales. Naturalmente, la
culpa es también de los socialistas (el periódico evita esta terrible palabra, prefiriendo
hablar más vagamente de "seudodoctrinas perniciosas", de la "propaganda de ideas
antiestatales y antisociales"), pero..— pero, ¿por qué son precisamente los socialistas
los que tienen éxito en los medios obreros? Nóvoe Vremia, por supuesto, no deja
escapar la ocasión de injuriar a los obreros: "son tan incultos e ignorantes" que
escuchan con mayor gana la prédica de los socialistas, perjudicial para la prosperidad
policial.
81
Son, pues, culpables tanto los socialistas como los obreros, y contra estos culpables
los gendarmes libran hace muchísimo tiempo una guerra encarnizada, llenando con
ellos las cárceles y los lugares de confinamiento. Pero de nada sirve. Es indudable que
existen en la situación de los obreros fabriles condiciones que "provocan y mantienen
un descontento de su situación actual" y, de este modo, "favorecen el éxito" del
socialismo. "El pesado trabajo del obrero fabril, siendo desfavorables en extremo las
condiciones de vida, no le proporciona más de lo indispensable para alimentarse
mientras alcanzan las fuerzas para trabajar, pero basta que un hecho fortuito le deje
sin empleo por un tiempo más o menos prolongado para que caiga en un estado de
desamparo, como es el caso, por ejemplo, de los obreros de las explotaciones
petrolíferas de Bakú, del que han informado hace unos días los periódicos." Así pues,
los partidarios del Gobierno deben reconocer que el éxito del socialismo se explica
por la situación realmente penosa de los obreros. Pero eso se reconoce de manera
muy indefinida y evasiva, con tales reservas que muestran bien claro que semejantes
gentes no tienen la menor intención de afectar la "sacrosanta propiedad" de los
capitalistas, que oprime a los obreros. "Lamentablemente —dice Nóvoe Vremia—
conocemos demasiado poco el verdadero estado de cosas en la esfera del problema
obrero en Rusia." Sí, ¡por desgracia! Y "nosotros" conocemos poco precisamente
porque permitimos que el Gobierno policial mantenga esclavizada a toda la prensa,
Una confesión valiosa
que tape la boca a toda denuncia honesta de las infamias que se cometen en nuestro
país, Pero, en cambio, "nosotros" nos esforzamos por orientar el odio del obrero no
contra ese Gobierno de tipo asiático, sino contra los "alienígenas": Nóvoe Vremia
alude a las "administraciones fabriles integradas por alienígenas" y las llama
"groseras y ávidas". Con semejante carnada sólo se podrá pescar a los obreros más
atrasados e incultos, quienes piensan que todos los males provienen del "alemán" o
del "judío", e ignoran que los obreros tanto alemanes como judíos se unen para
luchar contra sus explotadores alemanes y judíos. Pero aun los obreros que lo
ignoran, ven en miles de ocasiones que no hay capitalistas más "ávidos" y poco
escrupulosos que los rusos, que no hay policía y gobierno más "groseros" que los
rusos.
82
Pero es sencillo sólo de palabra, porque de hecho las órdenes impartidas por las
autoridades, aun las más "modestas", tales como la instalación de hospitales fabriles,
no se cumplen por los capitalistas durante décadas enteras. Además, el Gobierno no
se atreverá a exigir nada serio a los capitalistas, sin atentar contra la "sacrosanta"
propiedad privada. Tampoco querrá el Gobierno un mejoramiento sustancial de las
Una confesión valiosa
* *
*
¿Saben cuál es la grandiosa reforma con que se quiere calmar el descontento de los
obreros y manifestarles la "solicitud del Estado"? Si se da crédito a los rumores
bastante insistentes, se libra una lucha entre el Ministerio de Hacienda y el del
Interior: este último exige que la inspección de trabajo sea transferida bajo su
competencia, aseverando que en este caso la inspección será menos indulgente con
los capitalistas, se preocupará más de los obreros y prevendrá así los desórdenes.
Que los obreros se preparen para recibir una nueva merced del zar: los inspectores
de trabajo se pondrán un nuevo uniforme y figurarán en las plantillas de otro
departamento (probablemente con un aumento de sueldo), cabe decir que de ese
mismo departamento que desde hace tanto tiempo y con tanto amor (sobre todo el
Departamento de Policía) se desvela por los obreros.
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Una confesión valiosa
85
Hace ya casi dos años que se prolonga la crisis comercial e industrial. Por lo visto, se
amplía más y más, englobando nuevas ramas de la industria, se extiende a nuevas
regiones y se agrava con nuevas quiebras bancarias. A partir de diciembre del año
pasado, nuestro periódico ha venido señalando en cada uno de sus números, en una
u otra forma, la evolución de la crisis y sus desastrosos efectos. Es hora ya de plantear
el problema general de las causas y el significado de este fenómeno. Para Rusia es
relativamente nuevo, como lo es todo nuestro capitalismo. En cambio, en los viejos
países capitalistas, o sea, en aquellos donde la mayoría de los productos se fabrican
para la venta? donde la mayoría de los obreros no poseen tierra ni instrumentos de
labor y venden su fuerza de trabajo, contratándose en empresas ajenas,
contratándose a los propietarios de tierras, fábricas, máquinas, etc., la crisis es un
fenómeno antiguo que se repite de tiempo en tiempo, como los accesos de una
enfermedad crónica. Por lo tanto, se puede predecir las crisis, y, cuando el
capitalismo comenzó a desarrollarse en Rusia con particular rapidez, en las
publicaciones socialdemócratas se predijo también la crisis actual. En el folleto Las
tareas de los socialdemócratas rusos, escrito a fines de 1897, se decía: "Hoy estamos
viviendo, por lo visto, el período del ciclo capitalista en que la industria 'prospera', el
comercio es intenso, las fábricas funcionan a pleno rendimiento y surgen en número
infinito, como setas, nuevas fábricas, empresas, sociedades anónimas, líneas férreas,
etc., etc. No hace falta ser profeta para predecir la bancarrota ineluctable (más o
menos violenta) que debe seguir a esta "prosperidad" de la industria. Esa bancarrota
arruinará a gran número de pequeños patronos, dejará sin trabajo a muchísimos
obreros..."* La bancarrota se produjo y es tan violenta como Rusia jamás conoció
hasta el presente. ¿Cuál es la causa de esta terrible enfermedad crónica de la
sociedad capitalista, que se repite con tanta regularidad que se puede predecir su
aparición?
* Véase O. C., t. 2, pág. 484.-Ed.
86
mercado mundial. El ferrocarril del Trascaspio comenzó a "abrir" Asia Central para el
capital; el "Gran Ferrocarril Siberiano" (grande no sólo por su longitud, sino también
por el escandaloso robo de fondos públicos que sus constructores perpetraron y por
la inhumana explotación de que fueron objeto los obreros que lo construyeron),
despejó el camino a Siberia; Japón comenzó a convertirse en una nación industrial e
intentó abrir una brecha en la muralla china, con lo que puso al descubierto un
bocado apetitoso en el que los capitalistas de Inglaterra, Alemania, Francia, Rusia e
incluso Italia se apresuraron a hincar los dientes.
87
Es más. Para que la empresa dé ganancia, es preciso vender las mercancías, encontrar
los compradores. Ahora bien, el comprador debe ser toda la población, porque las
enormes empresas lanzan montañas de productos. Pero en todos los países
capitalistas, las nueve décimas partes de la población se compone de gente pobre:
Las enseñanzas de la crisis
obreros que perciben el salario más exiguo, campesinos que en general viven peor
aún que los obreros. Y cuando, en el período de prosperidad, la gran industria se lanza
a producir el máximo posible, inunda el mercado con una cantidad de mercancías tal
que la mayoría desposeída del pueblo no está en condiciones de pagarlas. La cantidad
de máquinas, instrumentos, depósitos, ferrocarriles, etc., sigue creciendo, pero este
crecimiento se interrumpe de tiempo en tiempo porque el pueblo, al cual, en
definitiva, van destinados esos medios de producción perfeccionados, continúa en
una situación de pobreza rayana en la miseria. La crisis demuestra que la sociedad
actual podría lanzar incomparablemente más productos, los cuales servirían para
mejorar el nivel de vida de todo el pueblo trabajador, si la tierra, las fábricas, las
máquinas, etc., no hubieran sido usurpadas por un puñado de propietarios privados,
quienes extraen sus millones de la miseria del pueblo. La crisis demuestra que los
obreros no pueden limitarse a luchar por obtener de los capitalistas concesiones
parciales: durante el período de animación industrial tales concesiones pueden ser
conquistadas (los obreros rusos, con su enérgica lucha, las conquistaron más de una
vez en los años que van de 1894 a 1898), pero cuando se produce el crac los
capitalistas no sólo arrebatan a los obreros las concesiones otorgadas, sino que se
aprovechan de su situación de impotencia para reducirles aún más el salario. Y así
continuará sucediendo inevitablemente, mientras los ejércitos del proletariado
socialista no derroquen el dominio del capital y de la propiedad privada. La crisis
demuestra cuan miopes eran los socialistas (que se autotitulan "críticos", tal vez
porque hacen suyas, sin crítica alguna, las teorías de los economistas burgueses), que
dos años atrás anunciaban ruidosamente que las quiebras se hacen actualmente
menos probables.
89
En general, los efectos de la crisis son infinitamente más graves en Rusia que en
cualquier otro país. A la paralización de la industria se agrega el hambre entre los
campesinos. A los obreros desocupados se los arroja de las ciudades al campo, pero
¿adonde enviar a los campesinos sin trabajo? Con la expulsión de los obreros al
campo se pretende limpiar las ciudades de gente intranquila, pero puede ocurrir que
los expulsados logren despertar de su secular sumisión aunque sea a una parte de los
campesinos y la induzcan no sólo a solicitar, sino también a exigir. A los obreros y
campesinos los acercan mutuamente hoy no sólo la desocupación y el hambre, sino
también el yugo policíaco, que priva a los obreros de la posibilidad de unirse y de
defenderse, y a los campesinos de la ayuda que les envían donantes de buena
voluntad. La pesada garra policíaca se vuelve cien veces más pesada para los millones
de personas que han perdido todo medio de subsistencia. Los gendarmes y la policía
en las ciudades, los jefes de los zemstvos y los policías en las aldeas, perciben
claramente que crece el odio hacia ellos, y empiezan a temer, no sólo los comedores
aldeanos, sino hasta los anuncios sobre la colecta de donativos que aparecen en los
diarios. ¡Miedo a las donaciones! Cree el ladrón que todos son de su condición.
Cuando el ladrón ve que un transeúnte da una limosna a la persona a quien él ha
despojado, se imagina que ambos se estrechan la mano para mancomunar sus
esfuerzos y acabar con él.
--------------
91
tierras, el Gobierno ya no beneficia sólo a los explotadores más ricos, a los de mayor
abolengo, sino que crea una nueva clase de explotadores y condena a millones de
campesinos y obreros al yugo perpetuo de nuevos terratenientes.
Examinemos las principales bases de la nueva ley. Es preciso señalar, ante todo, que
fue discutida —antes de que el ministro de Agricultura y Bienes del Estado la
presentara al Consejo de Estado67— en la Conferencia especial para los asuntos de la
nobleza.
92
Como es de dominio público, quienes sufren mayores penurias hoy en Rusia no son
los obreros y los campesinos, sino los nobles terratenientes; de ahí que la
"conferencia especial" se apresurase a buscar el medio de socorrerlos en su
desgracia. Las tierras fiscales en Siberia serán vendidas o arrendadas a "personas
particulares", a título de "haciendas de propiedad privada", con la salvedad de que a
los súbditos extranjeros y a los alienígenas (entre ellos los judíos) les está prohibido
adquirir, jamás y bajo ningún concepto, cualquiera de estas tierras. En cuanto al
arriendo de las mismas (ésta, como veremos, es la operación más ventajosa para los
futuros terratenientes), se permitirá exclusivamente a los nobles, "quienes —dice la
ley—, por la garantía que ofrecen en el aspecto económico, son preferibles, desde el
punto de vista de los objetivos del Gobierno, como propietarios de tierras en Siberia".
Así pues, el punto de vista del Gobierno consiste precisamente en que la población
trabajadora sea sojuzgada por los grandes terratenientes de la nobleza. Y hasta qué
punto son grandes, se puede apreciar por el hecho de que, según la ley, la superficie
de la parcela vendida no debe sobrepasar las 3.000 deciatinas; no se fija en general
el límite para la del arriendo, y en cuanto al plazo de arriendo, es de ¡hasta 99 años!
El pobre terrateniente, de acuerdo con los cálculos de nuestro Gobierno, necesita
doscientas veces más tierra que el campesino, a quien se concede en Siberia 15
deciatinas por familia.
Además, ¡cuántas facilidades y excepciones para los terratenientes ha previsto esta
ley! Durante los cinco primeros años, el arrendatario no efectúa pago alguno. Si llega
a adquirir en propiedad la tierra que ha arrendado (la nueva ley le otorga ese
derecho), podrá gozar de un plazo de 37 años para su pago total. Por una disposición
especial se autoriza la venta de parcelas mayores de 3.000 deciatinas, a precios
convenidos y no en subasta pública, y hay prórrogas de uno y hasta tres años para los
pagos atrasados. No hay que olvidar que con la nueva ley sólo se beneficiarán los
altos dignatarios, las personas vinculadas con la Corte, etc., a quienes esos favores y
excepciones se les otorgan, por lo común, con toda facilidad, después de
intercambiar en algún salón un par de palabras con un gobernador o un ministro.
93
Pero, y he aquí la desgracia, ¿qué provecho podrán extraer de estos trocitos de tierra,
aunque sean de 3.000 deciatinas, todos estos generales propietarios, si no
encuentran "mujiks" obligados a trabajar para ellos? Por muy rápidamente que
aumente la miseria del pueblo en Siberia, el campesino siberiano es muchísimo más
independiente que el de "Rusia", y está poco habituado a trabajar bajo el látigo. La
nueva ley se esfuerza por habituarlo. "Las tierras destinadas a haciendas de
67Consejo de Estado: uno de los órganos administrativos superiores de la Rusia zarista. Se constituyó en 1810 como
institución consultivo-legislativo; sus miembros eran designados y confirmados por el zar. El Consejo de Estado era
una institución reaccionaria.
Los señores feudales en acción
El objetivo primordial de la nueva ley es crear cuanto antes un nuevo paraíso para los
terratenientes y un nuevo infierno para los campesinos; a ese fin tiende la reserva
especial que establece el arriendo de la tierra para una cosecha. Por regla general,
para poder ceder una tierra fiscal tomada en arriendo se exige una autorización
especial, pero su cesión para una cosecha es completamente libre. La única
preocupación del terrateniente será designar a un administrador que se encargue de
arrendar la tierra, deciatina por deciatina, a los campesinos "enclavados" en el
dominio de aquél, y enviar después a su señor, contante y sonante, el dinero
obtenido.
Sin embargo, no siempre querrán los nobles ocuparse ni siquiera en este tipo de
"hacienda". En ese caso pueden obtener de inmediato un dineral si revenden las
tierras fiscales a quienes verdaderamente las cultivan. No es casual que la nueva ley
se promulgue precisamente ahora, cuando el ferrocarril ha llegado a Siberia, cuando
las deportaciones a esa región han quedado suprimidas69 y la emigración a Siberia ha
adquirido proporciones gigantescas: es inevitable que todo esto dé como resultado
68 Nadiel, tierra de nadiel: tierra parcelaria que se dejó en usufructo a los campesinos al abolirse la servidumbre en
Rusia en 1861; estaba en' posesión comunal y se distribuía- en usufructo a los campesinos mediante repartos
periódicos.
69 El ucase del Gobierno zarista por el que se suprimía el confinamiento y se confirmaban las reglas temporales sobre
la sustitución del destierro y confinamiento por otros castigos fue firmado por el zar el 10 (23) de junio de 1900. Por
este ucase se suprimía el destierro de los condenados a Siberia (excepto sus provincias más apartadas) y
Transcaucasia, sustituyéndolo por su entrega a las secciones de detenidos o la deportación a la isla de Sajalín.
Los señores feudales en acción
(como está ocurriendo ya) la elevación del precio de la tierra. De ahí que hoy la
adjudicación de tierras fiscales a particulares constituye, en realidad, un saqueo al
fisco por parte de la nobleza: las tierras fiscales suben de precio, pero se las arrienda
y vende en condiciones altamente ventajosas a toda suerte de generales que se
aprovecharán de esta elevación del precio. En la provincia de Ufá, por ejemplo, en un
solo distrito, los nobles y funcionarios realizaron la siguiente operación con las tierras
que les fueron vendidas (en virtud de una ley similar): pagaron al fisco 60.000 rublos,
y dos años más tarde las vendieron por 580.000 rublos, ¡vale decir que, simplemente
con la reventa, obtuvieron más de medio millón de rublos! Resulta fácil imaginar,
sobre la base de este ejemplo, cuántos millones irán a parar a los bolsillos de los
pobrecitos terratenientes con la adjudicación de tierras en todo el territorio de
Siberia.
95
Con el fin de encubrir este pillaje descarado, el Gobierno y sus partidarios formulan
todo género de elevadas consideraciones. Hablan del progreso de la cultura en
Siberia, de la trascendental importancia de las fincas modelo. En realidad, los grandes
dominios, que colocan en una situación desesperada a los campesinos vecinos, en la
actualidad sólo pueden intensificar los métodos de cultivo más atrasados. Las fincas
modelo no se crean mediante la dilapidación de fondos públicos, y la adjudicación de
tierras llevará simplemente a que los nobles y funcionarios especulen con ellas, o a
que prosperen los métodos de avasallamiento y de usura en la agricultura. Por eso,
los nobles terratenientes, en unión del Gobierno, descartaron de las— tierras fiscales
siberianas a los judíos y demás alienígenas (a quienes intentan presentar ante la
gente ignorante como explotadores particularmente desaprensivos), para poder
dedicarse ellos mismos, sin traba alguna, a una explotación de la peor especie, a la
explotación de tipo kulak70.
Se habla también de la significación política de la nobleza terrateniente en Siberia: se
dice que allí, entre la intelectualidad, hay muchos ex confinados, gente poco segura,
y para contrarrestarlos se trataría de crear un sólido baluarte para el poder del
Estado, un seguro elemento "de los zemstvos". Y estos comentarios encierran una
verdad mucho más grande y más profunda de lo que suponen Grazhdanín71 y
Moskovskie Védomosti. El Estado policíaco inspira tanta hostilidad a la masa de la
población, que necesita crear artificialmente grupos de personas capaces de servir
de puntales a la patria. Necesita crear una clase de grandes explotadores, que le
deban todo a él, que dependan de su magnanimidad, que obtengan enormes
ganancias por los procedimientos más abyectos (los de los especuladores y los kulaks)
y que, por tal causa, sean siempre firmes partidarios de toda arbitrariedad y toda
opresión. Un gobierno de tipo asiático necesita el apoyo de la gran propiedad
terrateniente de características asiáticas, de un sistema feudal de "distribución de
fincas". Y si ahora no es posible distribuir "fincas habitadas", por lo menos se puede
distribuir propiedades enclavadas entre las tierras de los campesinos— reducidos a
la indigencia; si resulta embarazoso regalar abiertamente miles de deciatinas a los
70 Kulaks: "campesinos ricos que explotan trabajo ajeno, bien contratando brazos bien prestando dinero con usura, y
por otros procedimientos semejantes" (Lenin).
71 Grazhdanín (El Ciudadano): revista reaccionaria publicada de 1872 a 1914 en Petersburgo. A partir de la década del
80 del siglo XIX, vocero de los ultramonárquicos; estaba financiada por el Gobierno.
Los señores feudales en acción
¿Cómo, pues, no calificar de feudal esta política agraria, si se la compara con la que
rige hoy en los países avanzados de nuestro tiempo, como por ejemplo
Norteamérica? Allí nadie osaría hablar de permitir o no las migraciones, puesto que
todo ciudadano goza del derecho de fijar su residencia donde le plazca. Toda persona
que desea dedicarse a la agricultura tiene, por ley, el derecho de ocupar las tierras
disponibles de la periferia del país. No se está creando allí una clase de sátrapas
asiáticos, sino una clase de enérgicos farmers, que han desarrollado todas las fuerzas
productivas del país. Gracias a la abundancia de tierras disponibles, la clase obrera
ocupa el primer lugar por su nivel de vida.
¡Y qué momento ha escogido nuestro Gobierno para promulgar su ley feudal! El
momento de la crisis industrial más fuerte, cuando decenas y centenas de miles de
personas no encuentran trabajo, cuando el hambre acosa de nuevo a millones de
campesinos. Toda la preocupación del Gobierno consiste en evitar que se "dé
publicidad" a las calamidades. Por eso obligó a los obreros sin trabajo a regresar a sus
pueblos; por eso quitó de manos de los zemstvos el abastecimiento y lo puso en las
de los funcionarios de la policía; por eso prohibió que los particulares organizaran
comedores para las víctimas del hambre; y por eso amordazó los periódicos. Y cuando
cesó la "publicidad" acerca del hambre, desagradable para los oídos de los
satisfechos, el padrecito zar se puso a prestar ayuda a los pobres terratenientes y a
los desgraciados generales cortesanos. Repetimos: ahora nuestra tarea consiste
sencillamente en divulgar los datos acerca de la nueva ley. Cuando la conozcan las
capas más atrasadas de los obreros, los campesinos más ignorantes y oprimidos,
comprenderán a quiénes sirve el Gobierno y qué gobierno necesita el pueblo.
La excitación pública, que se extendió como una ola por el país después de los sucesos
de esta primavera, no ha cesado aún; en diversas formas se manifiesta en todas las
capas de la sociedad rusa, que todavía en enero de este año parecía sorda y ajena a
la labor consciente de la socialdemocracia rusa. El Gobierno pone todo su empeño
por calmar lo antes posible la conmovida conciencia pública con sus habituales
pompas de jabón al estilo del Manifiesto del 25 de marzo sobre la "cordial solicitud" 72,
de las llamadas reformas de Vannovski o de los solemnes y grotescos viajes de
Sipiaguin y de Shajovskói por Rusia... Algunos ingenuos entre el público en general se
sentirán realmente tranquilizados con estas medidas, pero no todos, ni mucho
72 Véase la nota 41
Un congreso de los zemstvos
menos. Hasta los actuales representantes de los zemstvos, la mitad de los cuales son
funcionarios atemorizados, comienzan, por lo visto, a salir de ese estado de zozobra
permanente en que los había sumido la época de estancamiento del "zar
pacificador"73, época que ya va pasando a la historia.
Despojada de los velos elementales del pudor, Su Majestad la Burocracia provoca
indignación y asco, incluso a esos seres timoratos cuyo valor y moral cívicos están casi
atrofiados.
Nos informan que a fines de junio, en la ciudad de X (por precaución no damos su
nombre) se organizó un congreso de activistas de los zemstvos. Según se dice,
participaron en él de 40 a 50 miembros de los zemstvos de varias provincias. Por
supuesto, no se reunieron para discutir problemas políticos, sino para resolver
problemas pacíficos, puramente locales; se reunieron "sin salirse de la esfera de su
competencia, ni de los límites de sus atribuciones", como lo expresa en forma gráfica
el reglamento de los zemstvos (art. 87), pero dicha reunión fue convocada sin
autorización ni conocimiento de la administración, y por consiguiente, para emplear
las palabras de ese mismo reglamento, "violando el orden de la actividad de las
instituciones de los zemstvos"; y los representantes de éstos, sin darse cuenta de ello,
pasaron de los problemas pacíficos, inocentes, a discutir la situación general.
98
Tal es la lógica de la vida: los hombres de buena fe de los zemstvos, por mucho que
renieguen a veces del radicalismo y de la labor clandestina, se enfrentan, por la fuerza
de las circunstancias, con la necesidad de organizarse ilegalmente y de adoptar un
modo de acción más resuelto. Por supuesto, no seremos nosotros quienes
condenemos este camino natural y enteramente justo. Es hora ya de que también los
integrantes de los zemstvos ofrezcan por fin una oposición enérgica y organizada a
este desbocado Gobierno, que ha liquidado la administración rural, desnaturalizado
la administración de las ciudades y de los zemstvos y que, con la terquedad de un
asno, levanta su hacha contra los últimos restos de las instituciones de los zemstvos.
Se cuenta que cuando se discutía en el congreso cómo encarar la lucha contra la ley
que limita los impuestos correspondientes a los zemstvos, un antiguo y respetable
miembro de uno de éstos exclamó: " ¡Los hombres de los zemstvos deben decir por
fin su palabra, porque si no, ya nunca más podrán pronunciarla!" Coincidimos por
completo con el clamor de este liberal dispuesto a lanzar el reto de una lucha franca
contra el absolutismo burocrático. Los zemstvos están en vísperas de una crisis
interna. Y si sus mejores elementos no toman ahora medidas resueltas, si no rompen
con su habitual maniIovismo74 y con los problemas mezquinos y secundarios —la
"estañadura de las palanganas", como expresó uno de los más conspicuos
miembros—, los zemstvos quedarán sin gente y se convertirán en una vulgar "oficina
pública". Esta muerte sin gloria es inevitable, pues no es posible que durante decenas
de años no se haga impunemente otra cosa que temblar, agradecer y peticionar con
humildad; es preciso amenazar, exigir y, dejando de jugar a las tabas, dedicarse al
verdadero trabajo.
73
Se trata de Alejandro III (1845-1894), emperador de Rusia de 1881 a 1894.
74
Manilovismo: del nombre del terrateniente Manílov, personaje de la obra del escritor ruso N. V. Gógol Las almas
muertas. Es sinónimo de abulia, zalamería y propensión a la fantasía ilusoria.
Un congreso de los zemstvos
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99
Los capítulos I-X fueron escritos entre junio y septiembre de 1901; los capítulos X-XII, en el otoño de 1907.
Los capítulos l-IV se publicaron por primera vez en diciembre de 1901, en el núm. 2-3 de la revista "Zariá"; los
capítulos V-IX, en febrero de 1906, en el núm. 2 de la revista "Obrazovanle"; las capítulos X-XI, en 1908, en la
recopilación: V. Ilín. "El problema agrario". Parte I. San Petersburgo; el capítulo XII, en 1908 en la recopilación "La
vida actual". San Petersburgo
Los capítulos I-X se publican según el texto de las revistas cotejado con el texto de la recopilación "El problema
agrario"; los capítulos X-XI, según el texto de la recopilación "El problema agrario"; el capitulo XII, según el texto
de la recopilación "La vida actual"
103
75 El problema agrario y los "críticos de Marx": trabajo dedicado a defender la teoría marxista en lo que respecta al
problema agrario y a elaborar el programa la táctica del partido obrero en lo referente al campesinado; fue escrito
en dos épocas: los primeros nueve capítulos entre junio y septiembre de 1901, y los tres últimos en el otoño de 1907.
Los primeros cuatro capítulos se publicaron en la revista Zariá, núm. 2-3, de diciembre de 1901, con el título Los
señores "críticas" del problema agrario. Primer esbozo, firmado por N. Lenin. Más tarde, en 1905, fueron editados
legalmente en Odesa, por la Editorial Burevéstnik como folleto, con el siguiente título: N, Lenin. El problema agrario
y los "críticos de Marx".
Los capítulos V al IX se publicaron por primera vez en la revista legal Obrazovanie, núm. 2, de febrero de 1906, y
llevaban sendos subtítulos, a diferencia de los capítulos I-IV, aparecidos en Zariá Y en la edición de 1905.
En 1908 se publicó en Petersburgo la recopilación: V. Ilín. El problema agrario, parte I, en la que junto con otros
trabajos de Lenin sobre este tema se incluían los once capítulos de la obra, con el título que hoy se conoce. Los
capítulos I-IV llevaban subtítulos y el autor había introducido en su texto correcciones de estilo y agregado algunas
notas. El capítulo XII (el último), no incluido entonces por casualidad, se publicó aparte, en 1908, en otra recopilación,
titulada La vida actual.
En las anteriores ediciones de las Obras de Lenin los capítulos de El problema agrario y los "críticos de Marx" se
incluyeron en los tomos correspondientes de acuerdo con la fecha en que fueron escritos. En la presente edición se
publica por primera vez el trabajo completo en este tomo.
76 Rússkoe Bogatsvo (La Riqueza Rusa): revista mensual que se publicó en Petersburgo de 1876 a 1918. A partir de la
década del 90 se convirtió en vocero de los populistas liberales y fue dirigida por N. K. Mijailovski. La revista combatió
a los marxistas rusos, tergiversando y falsificando el marxismo.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
I
LA "LEY" DE LA FERTILIDAD DECRECIENTE DEL SUELO
La idea central de la "teoría del desarrollo agrario" del señor Bulgákov es la "ley de
la fertilidad decreciente del suelo';.. Cita pasajes de obras clásicas que establecieron
esta ley (según la cual toda inversión adicional de trabajo y de capital en la tierra va
acompañada de la obtención no de la cantidad correspondiente de productos, sino
de una cantidad decreciente). Nos da a conocer una lista de los economistas ingleses
que aceptan esta ley.
105
Afirma que "tiene alcance universal", que es "una verdad de todo punto evidente,
absolutamente innegable", que "sólo necesita ser expuesta con claridad", etc., etc.
Cuanto más categóricas son las expresiones del señor Bulgákov, más patente
aparece su retroceso hacia la economía política burguesa, que disimula las relaciones
77 Nachalo (Comienzo): revista mensual científica, literaria y política, portavoz de los "marxistas legales"; apareció en
Petersburgo en el primer semestre de 1899.
78 Zhizn (Vida): revista literaria, científica y política, editada en Petersburgo de 1897 a 1901. Colaboraron en ella los
sociales por medio de imaginarias "leyes eternas". En efecto, ¿a qué se reduce "la
evidencia" de la famosa "ley de la fertilidad decreciente del suelo"? A que si las
sucesivas inversiones, de trabajo y de capital en la tierra rindiesen no una cantidad
cada vez menor de productos, sino una cantidad igual, no tendría sentido extender
el área cultivada; la cantidad adicional de trigo podría producirse sobre la antigua
superficie, por pequeña que fuere, y "la agricultura de todo el globo terrestre tendría
cabida en una sola deciatina". Tal es el argumento habitual (y único) esgrimido a
favor de esta ley "universal". Por poco que se reflexione, cualquiera verá que este
argumento es la más vacía de las abstracciones, que olvida lo principal: el grado de
desarrollo técnico, el nivel de las fuerzas productivas. En realidad, la sola idea de
"inversiones adicionales (o sucesivas) de trabajo y de capital" presupone un cambio
en los métodos de producción, una transformación en la técnica. Para aumentar en
proporciones considerables el capital invertido en la tierra, es necesario inventar
nuevas máquinas, crear nuevos sistemas de cultivo y nuevos métodos para la cría de
ganado, para el transporte de productos, etc., etc. Cierto es también que
"inversiones adicionales de trabajo y de capital" pueden hacerse (y se hacen) a escala
relativamente reducida cuando el nivel de la técnica no se modifica. En ese caso, la
"ley de la fertilidad decreciente del suelo" sería aplicable hasta cierto punto, es decir,
en el sentido de que el estado inalterado de la técnica deja un margen relativamente
muy escaso para las inversiones adicionales de trabajo y de capital. En lugar de una
ley universal, tenemos, pues, una "ley" muy relativa; a tal punto, que ya no se puede
hablar de "ley", ni de una particularidad esencial de la agricultura. Tomemos como
punto de partida la rotación trienal de cultivos, las siembras de cereales
tradicionales, la cría de ganado para obtener estiércol, la ausencia de prados
mejorados y de aperos perfeccionados.
106
Es evidente que si no varían estos factores, los límites para realizar inversiones
adicionales de trabajo y de capital en la tierra son muy estrechos. Pero aun dentro
de esos límites estrechos, que, a pesar de todo, permiten dichas inversiones, no se
observa siempre, ni de manera absoluta, la disminución de la productividad a cada
nueva inversión. Tomemos la industria. Imaginemos la molienda o la elaboración de
hierro en la época que precedió al comercio mundial y a la invención de las máquinas
de vapor. A aquel nivel de la técnica, el campo de inversión adicional de trabajo y de
capital en las fraguas de mano o en los molinos de viento y de agua era limitado en
extremo; inevitablemente había de producirse una enorme difusión de pequeñas
herrerías y de pequeños molinos, antes de que la transformación radical de los
métodos de producción creara una base para nuevas formas de la industria.
Por eso, la "ley de la fertilidad decreciente del suelo" no rige en ningún caso cuando
la técnica progresa y cuando los métodos de producción se transforman; sólo rige, y
de manera muy relativa y restringida, cuando la técnica permanece invariable. He
ahí por qué Marx y los marxistas no hablan de esta "ley", en tanto que sólo la
proclaman a gritos los representantes de la ciencia burguesa, como Brentano,
incapaces de librarse de los prejuicios de la vieja economía política, con sus leyes
abstractas, eternas y naturales.
El señor Bulgákov defiende la "ley universal" con argumentos que mueven a risa.
"Lo que era un libre don de la naturaleza, hoy debe hacerlo el hombre: el viento y la
lluvia removían la tierra, colmada de elementos nutritivos; al hombre sólo le era
El problema agrario y los "críticos de Marx"
79 Malthusianismo: misantrópica teoría reaccionaria, fundada por el clérigo R. Malthus, economista burgués de
Inglaterra, quien defendía el capitalismo, sostenía que todas las calamidades sociales inherentes a este régimen se
deben a causas históricas naturales y trataba de apartar a las masas trabajadoras de la lucha contra el régimen
capitalista. Malthus afirmaba que la depauperación de los trabajadores no se debe al capitalismo y a la explotación,
sino a un aumento excesivo de la población que no corresponde al incremento de la producción de los medios de
subsistencia, y que todos los males sociales sólo pueden ser eliminados restringiendo artificialmente el crecimiento
demográfico, es decir, limitando los matrimonios y la natalidad.
Esta teoría fue introducida en Rusia por P. Struve, M. Tugán-Baranovskj, S. Bulgákov, etc., quienes atribuían la
depauperación y la miseria de las masas campesinas de Rusia a la superpoblación.
El malthusianismo justifica las epidemias y las guerras como un medio apto para reducir la población.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
examinar la agricultura en el sentido estricto del vocablo (cultivo de la tierra, cría de ganado, etc.), toma (¡después de presentar
estadísticas acerca de la cantidad creciente de productos agrícolas por hectárea!) "la agricultura en el sentido amplio de la
palabra", en el que la estadística alemana incluye los invernáculos, la horticultura comercial, la industria forestal y la pesquera!
¡ ¡De este modo se logra un aumento del número de personas verdaderamente ocupadas en "la agricultura"!! (Bulgákov, II,
¡33). Las cifras reproducidas en el texto se refieren a personas cuya principal ocupación es la agricultura. El número de personas
que hacen de la agricultura una ocupación auxiliar subió de 3.144.000 a 3.578.000. No es del todo correcto sumar estas cifras
a las precedentes; pero incluso si las sumamos, sólo obtendremos un pequeñísimo aumento: de 11.208.000 a 11.623.000.
Por consiguiente, podemos decir, de acuerdo con los copiosos datos relativos a los
más diversos países, que toda la historia del siglo XIX prueba de manera irrefutable
que la ley "universal" de la fertilidad decreciente del suelo queda absolutamente
paralizada por la tendencia "transitoria" del progreso técnico, que permite a una
población rural en disminución relativa (y a veces absoluta) obtener una cantidad
creciente de productos agrícolas para una masa creciente de población.
110
Cabe señalar, de paso, que estos copiosos datos estadísticos refutan por completo
también los dos puntos siguientes, centrales en la "teoría" del señor Bulgákov.
Primero, su afirmación de que "en ningún caso podría aplicarse a la agricultura" la
teoría según la Cual el capital constante (instrumentos y materiales de producción)
crece más rápidamente que el capital variable (fuerza de trabajo). Con gran
empaque, el señor Bulgákov declara falsa esta teoría, y para confirmar su punto de
vista invoca: a) al "profesor A. Skvortsov" (conocido más que nada por haber
atribuido la teoría de Marx sobre la cuota media de ganancia a un malvado designio
de propaganda); b) el hecho de que con la agricultura intensiva aumenta el número
de obreros por unidad de superficie.
111
112
El señor Bulgákov es más audaz y consecuente: sin vacilar lo más mínimo, convierte
la "ley de la fertilidad decreciente del suelo" en "una de las leyes más importantes
de la historia de la civilización" (sic!, pág. 18). "Toda la historia del siglo XIX... con sus
problemas de riqueza y pobreza, sería incomprensible sin esta ley", ¡"No me cabe la
menor duda de que la cuestión social, en los términos en que hoy se plantea, está
esencialmente vinculada a esta ley"!... (Esta declaración la hace nuestro escrupuloso
sabio ya en la pág. 18 de su "investigación".) "Es indiscutible —declara al final— que
en un país superpoblado cierta parte de la pobreza debe ser considerada como
pobreza absoluta, pobreza de la producción y no de la distribución" (II, 221). "El
problema de la población, tal como obligan a plantearlo las condiciones de la
producción agrícola, constituye, a mi juicio, la principal dificultad que obstaculiza,
por lo menos ahora, una aplicación más o menos amplia de los principios del
colectivismo o de la cooperación en las empresas agrícolas" (II, 265). "El pasado lega
al porvenir la cuestión del trigo, más terrible y difícil que la cuestión social, ya que es
asunto de producción y no de distribución" (II, 455), etc., etc., etc. Después de haber
analizado la ley universal de la fertilidad decreciente del suelo, no es necesario que
examinemos el valor científico de esta "teoría", íntimamente ligada con dicha ley.
Las conclusiones del señor Bulgákov, que acabamos de reproducir, acreditan con la
mayor franqueza posible que el coqueteo crítico con el malthusianismo ha
conducido, por su inevitable desarrollo lógico, a la más vulgar apología del régimen
burgués.
En el siguiente estudio analizaremos los datos provenientes de algunas nuevas
fuentes citadas por nuestros críticos (los mismos que constantemente nos aturden
con la afirmación de que los ortodoxos eluden entrar en detalles), y mostraremos
que, en general, el señor Bulgákov convierte el término "superpoblación" en una
fórmula estereotipada cuyo uso lo exime de todo análisis, en particular del análisis
de las contradicciones de clase en el seno del "campesinado". Por el momento,
limitándonos al aspecto teórico general del problema agrario, deberemos referirnos
también a la teoría de la renta.
113
"En el tomo III de El Capital —escribe el señor Bulgákov—, tal como ha llegado hasta
nosotros, Marx no agrega a la teoría de la renta diferencial de Ricardo nada que
merezca atención" (87). Retengamos bien esto: "nada que merezca atención", y
confrontemos ese veredicto del crítico con otra declaración suya, hecha con
anterioridad: "Pese a su actitud de evidente rechazo de esta ley (de la fertilidad
decreciente del suelo), Marx acepta en sus principios fundamentales la teoría de la
renta de Ricardo basada en ella" (13). Así pues, según el señor Bulgákov, Marx no
advirtió el nexo que existe entre la teoría de la renta de Ricardo y la ley de la fertilidad
decreciente del suelo, ¡y por consiguiente no logró atar cabos! A este propósito, sólo
podemos decir: nadie deforma tanto a Marx como los ex marxistas, ni nadie muestra
un... un... desparpajo tan increíble como ellos para achacar mil y un pecados
mortales al escritor criticado.
El aserto del señor Bulgákov es una escandalosa deformación de la verdad. En
realidad, Marx no sólo reparó en ese entrelazamiento de la teoría de la renta de
Ricardo con su errónea doctrina de la fertilidad decreciente del suelo, sino que puso
al desnudo el error de Ricardo con la mayor precisión. Quien haya leído con alguna
"atención" el tomo III de El Capital, no habrá dejado de observar la circunstancia,
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Así, por ejemplo, Marx comienza por describir la primera forma de renta diferencial,
que resulta de la distinta productividad de los capitales invertidos en terrenos
desiguales, e ilustra su exposición con cuadros estadísticos (a propósito de los cuales
el señor Bulgákov censura severamente "la afición excesiva de Marx a envolver sus
ideas, con frecuencia muy simples, en un complicado ropaje matemático". Como
veremos, este complicado ropaje matemático se limita a las cuatro reglas de la
aritmética, pero sucede que las ideas muy simples no son entendidas por el sabio
profesor). Luego de analizar esos cuadros, Marx llega a la siguiente conclusión:
"Desaparece de este modo el primer supuesto falso acerca de la renta diferencial,
que prevalece todavía en West, Malthus y Ricardo, a saber: el de que implica,
necesariamente, el paso a tierras cada vez peores, o la continua disminución de la
productividad de la agricultura. Como hemos visto, la renta diferencial puede
formarse con el traslado a tierras cada vez mejores; puede darse cuando una tierra
mejor pasa a ocupar el último sitio, que antes ocupaba la peor; puede darse también
con un progreso creciente de la agricultura. Su única condición es la desigualdad de
los distintos tipos de tierra". (Marx no habla aquí de la desigual productividad de las
sucesivas inversiones de capital en la tierra, porque esto da origen a la segunda
forma de renta diferencial; en este capítulo se trata sólo de su primera forma.) "En
lo que se refiere al desarrollo de la productividad, la renta diferencial presupone que
el aumento de la fertilidad absoluta de toda la superficie agrícola no anule esa
desigualdad, sino que, o bien la aumente, o bien la deje invariable, o simplemente la
reduzca" (Das Kapital, III, 2, S. 199)80. El señor Bulgákov no ha notado esta diferencia
fundamental entre la teoría de la renta diferencial de Marx y la teoría de la renta de
Ricardo. Prefirió buscar en el tomo III de El Capital "un pasaje que permite más bien
pensar que Marx estaba muy lejos de rechazar la ley de la fertilidad decreciente del
suelo" (pág. 13, nota).
115
Nos excusamos ante el lector por conceder tanta importancia a un pasaje que carece
de ella (para el tema que nos interesa a Bulgákov y a mí). Pero ¿qué se puede hacer
cuando los héroes de la crítica moderna —que todavía se atreven a acusar de rábulas
a los ortodoxos— desnaturalizan el sentido completamente claro de la doctrina
adversaria, presentando citas separadas del contexto y traducciones que tergiversan
el original? He aquí cómo cita el señor Bulgákov el fragmento que encontró: "Desde
el punto de vista del modo capitalista de producción, se origina siempre un
encarecimiento relativo de los productos (agrícolas), pues" (rogamos al lector que
80Véase C. Marx. El Capital, t. III (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 25, parte II, pág. 211).
Para las referencias al III tomo de El Capital Lenin utilizó la edición alemana de 1894, dando todas las citas en su propia
traducción.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
observe con particular atención las palabras subrayadas por nosotros) "para obtener
un producto se hacen ciertos gastos, debe pagarse algo que antes no se pagaba". Y
Marx dice a continuación que los elementos de la naturaleza que entran en la
producción como agentes suyos, sin costar nada, representan un don de la fuerza de
trabajo productiva de la naturaleza, y que si para obtener un producto suplementario
es necesario trabajar sin la ayuda de esta fuerza natural, hacen falta entonces nuevas
inversiones de capital, lo cual conduce a un aumento del costo de producción.
Con respecto a esta manera de "citar", debemos oponer tres reparos. En primer
lugar, el vocablo "pues", que comunica al pasaje el sentido de afirmación absoluta
de una "ley", lo ha introducido el señor Bulgákov por su propia cuenta. En el original
(Das Kapital, III, 2, S. 277-278) no se dice "pues", sino "siempre que"81. Siempre que
se deba pagar algo que no se pagaba antes, se produce un encarecimiento relativo
de los productos: hay que ver cómo se asemeja esta tesis a un reconocimiento de la
"ley" de la fertilidad decreciente del suelo, ¿no es verdad? En segundo lugar, la
palabra "agrícolas", así como los paréntesis, han sido agregados por el señor
Bulgákov; en el original dicha palabra no existe. Con la ligereza propia de los señores
críticos, el señor Bulgákov consideró, probablemente, que Marx sólo podía hablar
aquí de productos agrícolas, y se apresuró a dar a los lectores una "explicación"
totalmente tergiversada.
116
En realidad, Marx se refiere aquí a los productos en general; al fragmento citado por
el señor Bulgákov le preceden estas palabras de Marx: "en general hay que advertir
lo siguiente". Las fuerzas naturales gratuitas también pueden participar en la
producción industrial —tal es el ejemplo citado por Marx en el mismo capítulo sobre
la renta al referirse a la cascada que reemplaza a la fuerza de vapor en una fábrica—
, y si fuere necesario producir una cantidad adicional de bienes sin la ayuda de esas
fuerzas gratuitas, resultará siempre un encarecimiento relativo de los productos. En
tercer lugar, es preciso examinar en qué contexto aparece ese pasaje. Marx habla en
este capítulo de la renta diferencial proveniente de las peores tierras cultivadas, y
analiza, como siempre, dos casos absolutamente equivalentes para él, dos casos
absoluta e igualmente posibles. El primero es aquel en que aumenta la,
productividad de las sucesivas inversiones de capital (S. 274-276); el segundo, aquel
en que dicho rendimiento disminuye (S. 276-278)82. Con respecto a este último caso
posible, Marx dice: "Sobre la productividad decreciente de la tierra en inversiones
sucesivas de capital, debe consultarse a Liebig... Pero en general (la cursiva es
nuestra) hay que advertir lo siguiente". Y a continuación viene el fragmento
"traducido" por el señor Bulgákov, en el cual se dice que cuando debe pagarse lo que
antes no se pagaba, resulta siempre un encarecimiento relativo de los productos.
Dejamos que el lector juzgue de la honestidad científica del crítico que convierte una
observación de Marx sobre uno de los casos posibles en el reconocimiento por él de
una especie de "ley" general.
He aquí la conclusión del señor Bulgákov acerca del pasaje que ha descubierto.
"Este pasaje es, desde luego, oscuro"... ¡Por supuesto! Después de que Bulgákov
reemplazó una palabra con otra, este pasaje perdió todo su sentido... "pero no
81 Véase C. Marx. El Capital, t. III (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 25, parte II, pág. 303).
82 Véase C. Marx. El Capital, t. III (C. Marx y F. Engels. Obras, t 25, parte II, págs. 299-303).
El problema agrario y los "críticos de Marx"
II
LA TEORÍA DE LA RENTA
deberá ser ocupada por los arrendatarios capitalistas, pero de ninguna manera se
infiere que haya de quedar limitada de algún modo la libre competencia entre ellos.
La limitación de la tierra es un fenómeno general que imprime su sello inevitable
sobre toda agricultura capitalista. La historia demuestra con toda claridad lo
incongruente que resulta, desde el punto de vista de la lógica, confundir estas cosas
diferentes. No hablemos ya de Inglaterra: en ese país es evidente la separación entre
la propiedad de la tierra y la hacienda agrícola; la libertad de competencia entre los
arrendatarios es casi total, y el empleo en la agricultura de capitales formados en el
comercio y la industria tuvo y tiene lugar en la más amplia escala. Pero también en
los otros países capitalistas (a pesar de la opinión del señor Bulgákov, quien
siguiendo al señor Struve trata en vano de poner aparte la renta "inglesa",
considerándola como algo completamente original) se está operando el mismo
proceso de separación entre la propiedad de la tierra y su cultivo, si bien en formas
extremadamente variadas (arriendo, hipoteca84). Al no ver este proceso
(fuertemente subrayado por Marx), se puede decir que el señor Bulgákov no ve al
elefante. En todos los países europeos, después de la caída del régimen de
servidumbre, observamos la destrucción de la propiedad de la tierra basada en el
sistema estamental, la movilización de la propiedad territorial, la inversión de
capitales comerciales e industriales en la agricultura, la difusión de los
arrendamientos y de la deuda hipotecaria.
121
84 Hipoteca: crédito que concedía el banco garantizando su pago con bienes inmuebles: tierras, bosques, edificios,
etc. Era una forma de penetración del capital en el campo y del proceso de separación de la agricultura de la posesión
de la tierra. Con el aumento de la deuda hipotecaria el campesino era despojado de su tierra y sus bienes. Al triunfar
la Revolución Socialista de Octubre fue suprimido el sistema de hipotecas y se eximió a los campesinos de las deudas
hipotecarias.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
producción social en general realiza, por una parte, una acción niveladora sobre la
situación" (de los lotes de tierra) "como fuente de renta diferencial, pues crea
mercados locales y hace cambiar la situación mediante el fomento de las vías de
comunicación, mientras que por otra parte acentúa las diferencias en la ubicación
local de las tierras tanto por la separación entre la agricultura y la industria, como
por la creación de grandes centros productores, a la par con el reverso del mismo
fenómeno: la acentuación del relativo aislamiento del campo" (relative
Vereinsamung des Landes) (Das Kapital, III, 2, 190) 85. Por lo tanto, mientras el señor
Bulgákov repite con aire triunfal el antiguo principio sobre la posibilidad de la
anulación recíproca de las diferencias, Marx plantea el problema posterior de la
transformación de esa posibilidad en realidad y muestra que al lado de influencias
niveladoras hay otras que tienden a la diferenciación. Como nadie ignora, en todos
los países y en todas partes existen enormes diferencias de fertilidad y ubicación de
los terrenos, como consecuencia final de esas influencias mutuas contradictorias. La
réplica del señor Bulgákov sólo revela que sus observaciones son totalmente
irreflexivas.
122
Prosigamos. Hasta ahora hemos razonado sin tener en cuenta para nada el problema
de la propiedad de la tierra; hemos visto que ese método era imprescindible por
motivos lógicos y en razón de los antecedentes históricos que nos muestran el
nacimiento y desarrollo de la agricultura capitalista bajo distintas formas de
85 Véase C. Marx. El Capital, t. III (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 25, parte II, págs. 201-202).
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Por una parte, podemos concebir perfectamente una agricultura capitalista sin
propiedad privada agraria, y muchos economistas burgueses consecuentes han
reclamado la nacionalización de la tierra. Por otra parte, en la realidad encontramos
una organización capitalista de la agricultura sin propiedad privada territorial, como,
por ejemplo, en las tierras pertenecientes al Estado o a las comunidades. Así pues,
es totalmente necesario distinguir ambos tipos de monopolio y, por consiguiente,
admitir, al lado de la renta diferencial, la existencia de la renta absoluta, que
engendra la propiedad privada de la tierra*.
* En la segunda parte del tomo II de las Teorías de la plusvalía (Theorien über den Mehrwert. II Band, II Theil), publicada en
1905, Marx esclarece la noción de la renta absoluta de manera tal que confirma la exactitud de mi interpretación
(especialmente en lo que se refiere a los dos tipos .de monopolio). He aquí los pasajes de Marx referentes al lema: "Si la tierra
fuese un elemento ilimitado, no sólo en cuanto al capital y a la población, sino en lá realidad, es decir, 'ilimitada' como 'el aire
y e! agua', si 'existiese en cantidad ilimitada' (citas de Ricardo), entonces su apropiación por una persona no podría excluir de
ningún modo, de hecho, su apropiación por otras. Entonces no podría existir ninguna propiedad privada, (y tampoco propiedad
El problema agrario y los "críticos de Marx"
'pública' o del Estado) sobre el sucio. En este caso, si además toda la tierra tuviese en todas partes la misma calidad, no podría
cobrarse renta alguna por ella... Todo el quid de la cuestión estriba en lo siguiente: si la tierra existiera frente al capital como
un elemento natural, el capital actuaría en la agricultura como en cualquier otra, rama de la industria, Entonces no habría
propiedad territorial, ni renta... Por el contrario, cuando la tierra 1) es limitada y 2) ha sido apropiada, cuando el capital
encuentra que la propiedad de la tierra es la condición necesaria para su surgimiento —y es lo que ocurre en los países donde
se desarrolla la producción capitalista, pues en los países donde no exisüa antes esta condición (como en la vieja Europa), la,
producción capitalista la crea, como en Estados Unidos—, entonces la tierra no' constituye una esfera de acción fácilmente
accesible al capital. Por esa existe la renta absoluta, independientemente de¡ la renta diferencial" (págs. 80-81) 86. Con gran
precisión, Marx distingue aquí la limitación deja tierra y su existencia en propiedad privada. (Nota de) autor a la edición de
1.908. —Ed.)
Al señor Bulgákov le desagrada mucho esta explicación y exclama: "¿Pero qué cosa
es entonces esa plusvalía que, como el paño, el algodón o cualquier otra mercancía,
puede ser suficiente o no para cubrir una posible demanda? En primer lugar, no es
una cosa material, es un concepto que sirve para expresar una determinada relación
social de la producción" (I, 105). Esta oposición entre la "cosa material" y el
"concepto" es un típico ejemplo del escolasticismo que gusta presentar ahora bajo
la apariencia de "crítica". ¿Qué importancia tendría el "concepto" de la parte del
producto social si no correspondiera a "cosas materiales" concretas? La plusvalía es
el equivalente en dinero del plusproducto, constituido por una parte determinada
de paño, algodón, trigo y demás mercancías (la palabra "determinada", por
supuesto, no debe tomarse en el sentido de que la ciencia podría determinar
concretamente esa parte, sino en el sentido de que se conocen las condiciones que
determinan, en líneas generales, la magnitud de esa parte). En la agricultura, el
plusproducto es más considerable (en proporción al capital) que en otras ramas de
la industria, y este excedente (que a causa del monopolio de la propiedad privada de
la tierra no participa en el proceso de nivelación de la ganancia) puede,
naturalmente, "ser suficiente o no para cubrir la demanda" del terrateniente
monopolista.
127
86Véase C. Marx. La teoría de la plusvalía (t. IV de El Capital), parte II (C. Marx y F. Engels. Obras t. 26, parte II, pág.
337).
El problema agrario y los "críticos de Marx"
III
LAS MAQUINAS EN LA AGRICULTURA
Pasemos ahora a una obra "notable" ajuicio del señor Bulgákov: el libro de Hertz (Die
agrarischen Fragen im Verhältniss zum Sozialismus, Wien, 1899*. Traducido al ruso
por A. Ilinski, San Petersburgo, 1900). Por lo demás, tendremos que dedicar algún
tiempo a analizar simultáneamente argumentos similares de estos dos escritores.
* Los problemas agrarios en relación con el socialismo, Viena. 1899.-Ed.
Nada semejante (?) puede hacer en la producción agrícola, ya que hasta el presente
ese instrumento de trabajo no está en manos del hombre, sino en las de la madre
naturaleza. Esto no es una metáfora" (ibíd.). En efecto, no se trata de una metáfora,
sino de uña frase hueca, pues nadie ignora que el arado de vapor, la sembradora en
líneas, la trilladora, etc., hacen el trabajo más "seguro y preciso"; por lo tanto, ¡decir
"nada semejante" es decir tonterías! Otro tanto ocurre cuando se afirma que en la
agricultura, la máquina "no puede de ninguna manera (sic!) revolucionar la
producción" (Bulgákov, I, 43-44, donde cita a especialistas en la construcción de
máquinas agrícolas, aunque éstos sólo hablan de las diferencias relativas entre las
máquinas agrícolas y las industriales), o que: "Aquí, la máquina no sólo no puede
convertir al obrero en su apéndice (?), sino que el obrero conserva, como antes, la
función directiva del proceso" (44). ¿Por ejemplo, el obrero que atiende la trilladora?
El señor Bulgákov pretende empequeñecer la superioridad del arado de vapor con
referencias a Stumpfe y a Kutzleb (quienes escribieron sobre la capacidad de la
pequeña hacienda para competir con la grande), cuyas conclusiones opone a las de
especialistas en economía rural y construcción de máquinas agrícolas (Fühling,
Perels);. juega con argumentos como el de que el arado de vapor exige un suelo
especial* y "fincas de superficie muy extensa" (en opinión del señor Bulgákov, este
El problema agrario y los "críticos de Marx"
En otro pasaje, el señor Bulgákov, al afirmar que "existe una diferencia radical (sic!)
entre el papel de la máquina en la industria manufacturera y en la agricultura", cita
las siguientes palabras de Bensing: "Las máquinas agrícolas no son tan aptas como
las industriales para originar un ascenso ilimitado de la producción..." (I, 44). He aquí
otro desacierto del señor Bulgákov. Al comienzo del capítulo VI, titulado La influencia
de las máquinas agrícolas sobre el, ingreso bruto, Bensing señala esa diferencia entre
las máquinas agrícolas y las industriales que, sin embargo, no es "radical". Después
de analizar en detalle, para cada tipo de máquina, los datos de la literatura agrícola
especializada, y en particular los de una encuesta organizada por él mismo, Bensing
llega a la siguiente conclusión general: el aumento del ingreso bruto es del 10 por
El problema agrario y los "críticos de Marx"
ciento cuando se emplea un arado de vapor o una sembradora en líneas, y del 15 por
ciento si se utiliza una trilladora; además una sembradora en líneas economiza el 20
por ciento de las simientes; y sólo respecto a las patatas la ganancia bruta disminuye
en el 5 por ciento cuando se las cosecha a máquina. El señor Bulgákov afirma: "En
todo caso, el arado de vapor es la única máquina agrícola acerca de la cual puede
decirse algo favorable desde el punto de vista técnico" (I, 47-48), pero esta
afirmación es desmentida, en todo caso, por el mismo Bensing, a quien el señor
Bulgákov invoca imprudentemente.
133
¡Qué rotundamente, ¿verdad?, confirman estas cifras las palabras de David y Hertz,
para quienes las sembradoras y las segadoras se hallan "con frecuencia incluso en las
haciendas más pequeñas"! Y cuando Hertz llega a la "conclusión" de que "a juzgar
por las estadísticas la afirmación de
135
87 Sozialistische Monatshefte (Cuadernos Mensuales Socialistas): revista, principal órgano de los oportunistas
alemanes y uno de los portavoces del revisionismo internacional. Apareció en Berlín de 1897 a 1933.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
"Las pequeñas haciendas que sólo producían para su consumo —escribe el señor
Bulgákov—, se han fusionado en otras mayores. Esta unión de las tierras no es, en
modo alguno, el resultado de la lucha entre la gran producción y la pequeña (?);
proviene del deseo consciente (!?) de los landlords de aumentar su renta mediante
la agrupación de varias haciendas pequeñas que dan muy poca renta, en una gran
explotación agrícola capaz de pagar una renta considerable" (I, 239). Comprenda
usted, lector: no se trata de una lucha entre la gran hacienda y la pequeña, sino de
la eliminación de esta última porque es menos rentable. "Es indudable que, debido
a la organización capitalista de la agricultura, la gran explotación agrícola capitalista
posee, en cierta medida, ventajas indiscutibles sobre la pequeña hacienda
capitalista" (I, 239-24Í)). Pero si es indudable, ¿por qué, entonces, el señor Bulgákov.
ha alborotado y alborota tanto (en Nachalo) contra Kautsky, quien comienza el
capítulo sobre la gran producción y la pequeña (en El problema agrario) con la
afirmación de que: "A medida que el capitalismo se desarrolla en la agricultura, se
ahonda más la diferencia cualitativa entre la técnica de la gran producción y la de la
pequeña"?
Pero no sólo el período de prosperidad de la agricultura en Inglaterra, sino también
el período de crisis, nos lleva a conclusiones desfavorables para la pequeña hacienda.
Los informes de las comisiones publicados en los últimos años "confirman con
pasmosa regularidad que el mayor peso de la crisis ha recaído precisamente sobre
los pequeños agricultores" (1, 311). "Sus casas —dice uno de esos informes, al hablar
de los pequeños propietarios--están en peores condiciones que las viviendas de la
generalidad de los obreros... El trabajo de todos ellos es extraordinariamente duro y
más prolongado que el de los obreros; muchos afirman que su situación material no
es tan ventajosa como la de éstos, que no viven también y que rara vez comen carne
fresca"... "Los yeoman, agobiados por las hipotecas, han sido los primeros en
arruinarse" (I, 316)... "Se privan de todo, como pocos obreros lo hacen"... "Los
pequeños arrendatarios pueden arreglárselas mientras logran utilizar el trabajo no
retribuido de los miembros de la familia"... "No es necesario agregar que la vida del
pequeño arrendatario es infinitamente más penosa que la del obrero" (I, 320-321).
137
Hemos reproducido esos extractos para que el lector pueda juzgar acerca de la
justedad de la siguiente conclusión del señor Bulgákov: "La ruina implacable de las
haciendas que sobrevivieron hasta, la época de la crisis agraria sólo indica (!!) que en
tales circunstancias los pequeños productores desaparecen más rápidamente que
los grandes, y nada más (sic.!!). Es imposible extraer de esto una conclusión general
sobre su viabilidad económica, pues en esta época toda la agricultura inglesa era
insolvente" (I, 333). Magnífico, ¿verdad? Y el señor Bulgákov llega a generalizar este
notable modo de razonar en el capítulo que trata de las condiciones generales del
desarrollo de la hacienda campesina: "La baja repentina de los precios ejerce una
influencia funesta sobre todas las formas (¿todas las formas?) de producción; pero
la producción campesina, que dispone de capital más reducido, es, por supuesto,
menos estable que la gran producción (lo cual en nada afecta al problema de su
El problema agrario y los "críticos de Marx"
viabilidad general)" (II, 247). Por lo tanto, en la sociedad capitalista, las empresas que
disponen de capitales más reducidos son menos estables, ¡pero eso en nada afecta
su viabilidad "general"!
Tampoco el señor Hertz brilla por la coherencia de sus juicios. "Refuta" a Kautsky
(con los procedimientos descritos más arriba), pero al hablar de Norteamérica
reconoce la superioridad de sus haciendas más extensas, que permiten el "empleo
de máquinas en medida mucho mayor que en nuestra economía parcelaria" (S. 36;
trad. rusa, 93); reconoce que "el campesino europeo trabaja ateniéndose por lo
general a métodos de producción envejecidos y rutinarios, y se desloma (robotend)
para ganar su pedazo de pan, como un obrero, sin deseos de mejorar" (ibíd.). Por
otra parte, Hertz admite en general que "la pequeña producción necesita
relativamente más trabajo que la grande" (S. 74; trad. rusa, 177). Haría bien en
comunicar al señor Bulgákov los datos relativos al aumento de las cosechas como y
consecuencia de la introducción del arado de vapor (S. 67-68; trad. rusa, 162-163),
etc.
138
Kautsky dice (Agrarfrage, S. 41) que Goltz atribuye a la trilladora una "influencia"
particularmente "nefasta", que priva a los obreros agrícolas de su principal
ocupación durante el invierno, los empuja a la ciudad y agrava el problema de la
despoblación del campo. Y Goltz propone —agrega Kautsky— limitar el empleo de la
trilladora, "aparentemente en interés de los obreros agrícolas, pero en realidad en
beneficio de los terratenientes, para quienes", como dice el propio Goltz, "la pérdida
causada por esta limitación será compensada con creces, si no ahora, por lo menos
en el futuro, con el aumento de obreros disponibles durante el verano". "Por fortuna
—prosigue Kautsky—, esta simpatía conservadora hacia los obreros no es más que
una utopía reaccionaria. La trilladora es demasiado ventajosa 'inmediatamente' para
que los terratenientes renuncien a ella con vistas a las ganancias 'futuras'. Así pues,
seguirá ejerciendo su actividad revolucionaria: continuará empujando a los obreros
agrícolas hacia las ciudades y llegará a ser, por una parte, un poderoso instrumento
para elevar los salarios en el campo, y por otra, para desarrollar la industria de
máquinas agrícolas."
Es característica en grado sumo la actitud del señor Bulgákov ante la forma en que
plantean, la cuestión un socialdemócrata y un agrario: constituye una pequeña
muestra de la posición en que se sitúa, en general, toda la "crítica" moderna, a mitad
de camino entre el partido del proletariado y el de la burguesía. Desde luego, el
crítico no es tan estrecho y trivial como para adoptar el punto de vista de la lucha de
clases y de la radicalización de todas las relaciones sociales por el capitalismo.
140
Pero de otro lado, aunque nuestro crítico se haya vuelto "juicioso", los recuerdos de
la época en que era "joven y tonto" y compartía los prejuicios marxistas, le impiden
abrazar en su totalidad el programa de su nuevo cantarada, el agrario, ¡quien con
toda razón y consecuencia concluye deseando que prohiban las máquinas por el
daño que causan "a toda la agricultura"! Y como el asno de Buridán, nuestro buen
crítico se encuentra indeciso entre dos haces de heno 88. Por una parte, ha perdido
toda noción de la lucha de clases y se siente capaz de hablardel daño causado por las
máquinas "a toda la agricultura", olvidando que toda la agricultura moderna se halla
dirigida, fundamentalmente, por empresarios que sólo piensan en sus ganancias;
¿tanto se ha olvidado de "los años de juventud", de cuando era marxista, que hasta
plantea el absurdo interrogante de si las ventajas técnicas de la maquinaria
"compensan" su acción nefasta sobre los obreros (y esta acción nefasta no sólo sería
producida por la trilladora de vapor, sino también por el arado de vapor, la
guadañadora, la aventadora, etc.)? Ni siquiera advierte que, en realidad, el agrario
pretende esclavizar aún más al obrero, tanto en verano como en invierno. Por otra
parte, recuerda confusamente el anticuado prejuicio "dogmático", según el cual es
utópico prohibir la maquinaria. ¿Logrará el pobre señor Bulgákov salir de esta
desagradable situación?
Es digno de señalar que nuestros críticos, en su esfuerzo por disminuir la importancia
de las máquinas agrícolas, para lo cual recurren incluso a la ley de la "fertilidad
88 Encontrarse en la situación del asno de Buridán: expresión que se emplea para definir una gran indecisión, la
vacilación al escoger entre dos objetos o decisiones equivalentes. La expresión se atribuye a Johannes Buridán,
filósofo escolástico francés del siglo XIV, que negaba el libre albedrío. Para probar su argumento afirmaba que un
asno se moriría de hambre o de sed si le colocaran delante dos haces de heno o dos baldes de agua iguales, ya que
teniendo plena libertad de opción no sabría decidirse.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Pringsheim hace notar, con gran acierto a nuestro juicio, que la agricultura moderna
—en su nivel técnico general, y también tal vez, en el plano económico— está
próxima a alcanzar la fase de desarrollo industrial que Marx llamaba "manufactura".
El predominio del trabajo manual y de la cooperación simple, el empleo esporádico
de máquinas, las proporciones relativamente reducidas de la producción (si se
considera, por ejemplo, el volumen anual de productos vendidos por una empresa),
la proporción relativamente pequeña —en la mayoría de los casos— de los
mercados, y el nexo entre la gran producción y la pequeña (ésta provee a aquélla de
mano de obra, tal como sucedía entre los artesanos y el gran patrono de la
manufactura, o bien la primera compra "productos semielaborados" a la segunda,
como, por ejemplo, los grandes agricultores compran remolacha, ganado, etc., a los
pequeños) indican, en efecto, que la agricultura no ha llegado aún a la fase de la
actual "gran industria mecanizada", en el sentido dado por Marx. La agricultura no
posee todavía "un sistema de máquinas" unidas en un solo mecanismo de
producción.
142
89 Die Neue Zeit (Tiempo Nuevo): revista teórica de la socialdemocracia alemana; apareció en Stuttgart de 1883 a
1923. De 1885 a 1895 publicó varios artículos de Marx y Engels. A partir de la segunda mitad de la década del 90,
después de la muerte de Engels, la revista se convirtió en vocero de las concepciones oportunistas, publicando
sistemáticamente artículos de los revisionistas.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Mack evalúa en 3 marcos el costo del trabajo diario de un caballo; pero cuando se lo
reemplaza por la electricidad, el mismo trabajo cuesta entre 40 y 75 pfennigs, o sea,
de 400 a 700 por ciento más barato. Si en 50 años, más o menos, continúa Mack, la
El problema agrario y los "críticos de Marx"
De modo que entre las pequeñas haciendas de menos de 5 hectáreas (más de 3/4
del total: 4.100.000 sobre 5.500.000, o sea, el 75,5 por ciento, pero ocupan sólo
5.000.000 de hectáreas sobre 32.500.000, es decir, el 15,6 por ciento), el número de
casos en que se emplea cualquier tipo de máquinas agrícolas (incluidas las de
lechería) es realmente Ínfimo.
146
Las haciendas medianas (de 5 a 20 hectáreas) que hacen uso de máquinas en general
son menos de la mitad, y a cada 100 corresponden sólo 56 casos de utilización de
máquinas agrícolas. Únicamente en la gran producción capitalista* observamos que
la mayoría de las haciendas (entre 3 /4 y 9/10 del total) emplean maquinaria y que
empieza a crearse un sistema de máquinas', por cada hacienda corresponde más de
un caso de utilización de máquinas. En consecuencia, se emplean varias máquinas
en una misma hacienda. Por ejemplo, las haciendas de más de 100 hectáreas se
sirven cada una de casi 4 máquinas (el 352 por ciento contra el 94 por ciento de las
que emplean máquinas en general). De 572 latifundios (haciendas de más de 1.000
hectáreas), 555 utilizan máquinas, y llegan a 2.800 los casos en que se emplean, o
sea, un promedio de 5 máquinas por latifundio. Por lo tanto, ya se ve cuáles son las
haciendas que preparan la revolución "eléctrica" y cuáles se beneficiarán más con
ella.
* Las haciendas de más de 20 hectáreas constituyen el 5,5 por ciento del total, o sea, 300.000 sobre 5.500.000; pero ocupan
17.700.000 hectáreas sobre 32.500.000, lo cual equivale al 54,4 por ciento de la superficie agrícola.
147
IV
SUPRESIÓN DE LA OPOSICIÓN ENTRE LA CIUDAD Y EL CAMPO.
PROBLEMAS PARCIALES SUSCITADOS POR LOS «CRÍTICOS»
De Hertz, pasemos al señor Chernov. Como éste no hace más que "disertar" a
propósito de aquél, nos limitaremos aquí a una breve caracterización de la manera
de razonar de Hertz (así como de los métodos que usa el señor Chernov para
remedarlo), con el fin de pasar (en el capítulo siguiente) al examen de algunos hechos
nuevos expuestos por los "críticos".
Para mostrar lo que representa Hertz como teórico, bastará un solo ejemplo. En el
comienzo de su libro encontramos un párrafo con este presuntuoso título: El
concepto de capitalismo nacional. Hertz quiere, ni más ni menos, definir el
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Y cuan típica resulta esta búsqueda, tan de moda hoy, casi realista, aunque en verdad
ecléctica, de— una enumeración exhaustiva de todos los aspectos y todos los
"factores" por separado. El resultado es, por supuesto, esta absurda tentativa de
incluir en un concepto general todos los aspectos parciales de fenómenos aislados,
o, por el contrario, de "evitar el conflicto con fenómenos en extremo variados" —
tentativa que demuestra simplemente una elemental incomprensión de lo que es la
ciencia— hace que los árboles no dejen ver el bosque al "teórico". Hertz, por
ejemplo, ¡llega incluso a olvidar detalles tales como la producción mercantil y la
transformación de la fuerza de trabajo en mercancía! En cambio inventa la siguiente
definición genética, que reproducimos íntegramente para castigo del autor. El
capitalismo es "un estado de la economía nacional en el cual la realización de los
principios del Ubre intercambio, de la libertad individual y de la propiedad ha
alcanzado su nivel (relativamente) más elevado, determinado por el desarrollo
económico y por las condiciones empíricas de cada economía nacional en particular"
(S. 10; traducción rusa, 38-39, no del todo exacta). El señor Chernov, desde luego,
reproduce y describe con fervorosa admiración estas pompas de jabón; además
regala a los lectores de Rússkoe Bogatstvo, a lo largo de treinta páginas, el "análisis"
de los tipos de capitalismo nacional. De este análisis tan aleccionador se puede
extraer una serie de referencias muy preciosas y nada triviales. Así, por ejemplo,
sobre el "carácter independiente, orgulloso y enérgico del británico", sobre la
"solidez" de la burguesía inglesa y los aspectos "poco simpáticos" de su política
exterior; sobre el "temperamento apasionado e impulsivo de los latinos" y sobre la
"escrupulosidad alemana" (R. B., núm. 4, pág. 152). Huelga decir que después de este
análisis el marxismo "dogmático" ha quedado definitivamente aniquilado.
No menos fulminante es el análisis de Hertz sobre las estadísticas de hipotecas. Por
lo menos, al señor Chernov le entusiasma. "El hecho es —escribe este último— que...
los datos de Hertz no han sido todavía refutados por nadie.
149
de Hertz sobre las hipotecas" (R. B.,! núm. 10, pág. 217, la cursiva es del señor
Chernov). Una llamada en la página 238 del mismo número de R. B. revela que el
señor Chernov conocía la respuesta de Kautsky (Zwei Kritiker meiner "Agrarfrage"*,
en Neue Zeit, 18, 1; 1899-1900); el señor Chernov no podía ignorar, además, que la
revista que publicaba dicho artículo había sido prohibida por la censura en Rusia.
Para caracterizar los rasgos de la "crítica" moderna, resulta tanto más significativo,
entonces, el hecho de que las palabras subrayadas por el propio señor Chernov
contengan una flagrante falsedad, puesto que Kautsky respondió sobre la cuestión
de las hipotecas "a Hertz, a David, a Bernstein, a Schippel, a Bulgákov e tutti
quanti"**, en las páginas 472-477 del mismo artículo que el señor Chernov menciona.
Por fastidiosa que sea la obligación de restablecer la verdad deformada, no es posible
eludirla cuando se trata de los señores Chernov.
* Dos críticos de mi "'Problema agrario". —Ed.
** Expresión usada por Kautsky en N. Z.. pág. 472. (Y lodos ellos. —Ed.)
Cierto es que Kautsky contestó a Hertz en tono burlón, puesto que éste había
demostrado en esta cuestión incapacidad o mala voluntad para entender las cosas e
inclinación a repetir trillados argumentos de economistas burgueses. En el
Agrarfrage de Kautsky se trataba de la concentración de las hipotecas (S. 88-89).
"Numerosos pequeños usureros del campo —escribía— van quedando cada vez más
desplazados a segundo plano, cediendo el lugar a los grandes establecimientos
capitalistas o públicos, centralizados, que monopolizan el crédito hipotecario."
Kautsky enumera algunos establecimientos capitalistas e instituciones públicas de
este tipo, habla de mutualidades de crédito agrícola (genossenschafiliche
Bodenkreditinstitute) y señala que las cajas de ahorros, las sociedades de seguros y
muchas corporaciones (S. 89) invierten sus fondos en hipotecas, etc.
150
90Cédulas hipotecarias: tipo especial de valores emitidos en los países capitalistas por los bancos hipotecarios
garantizados con tierras o bienes inmuebles. Circulan libremente y son utilizados en las especulaciones bursátiles.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Sobre el paso de las hipotecas a manos del Estado, Hertz dice: "Sería un pésimo
medio de luchar contra el gran capital y, por cierto, un excelente medio para levantar
contra los autores de esta reforma el ejército inmenso y siempre creciente de los
pequeños propietarios, y entre éstos, a los braceros" (S. 29; trad. rusa, 78. El señor
Chernov lo repite complacido en las páginas 217-218 de R. B.).
¡He aquí quiénes son esos "propietarios", cuyo número aumenta, a juzgar por los
gritos de Bernstein y Cía.! —responde Kautsky—, ¡Son las criadas que tienen 20
marcos en la caja de ahorros! Este es el viejo y manoseado argumento que se invoca
contra los socialistas, alegando que la "expropiación" despojaría al inmenso ejército
de los trabajadores. Nada menos que Eugen Richter esgrimió este argumento con
empeñado afán, en un folleto que publicó después de la abolición de la Ley de
excepción contra los socialistas 91 (que los fabricantes compraron por millares para
distribuir gratuitamente entre los obreros). En dicho folleto, Eugen Richter presenta
a su famoso personaje, la "ahorrativa Agnes", una pobre costurera que poseía
algunas decenas de marcos depositados en una caja de ahorros, y a la que
desvalijaron los malvados socialistas cuando tomaron el poder y convirtieron los
bancos en propiedad estatal. ¡De semejante fuente extraen sus argumentos
"críticos" los Bulgákov*, los Hertz y los Chernov!
* El señor Bulgákov había usado argumentos semejantes contra Kautsky, a propósito de las hipotecas, en Nachalo y, en alemán,
en el Archiv, de Braun.
"En esa época —escribe Kautsky, refiriéndose al 'famoso' folleto de Richter—, Eugen
Richter fue unánimemente ridiculizado por todos los socialdemócratas. Y ahora
entre éstos encontramos a personas que elogian en nuestro órgano central" (al
parecer, Kautsky alude a los artículos de David aparecidos en Vorwárts92) "una obra
que repite las mismas ideas: ¡Hertz, ensalzamos tus hazañas!
152
91 Ley de excepción contra los socialistas: fue promulgada en Alemania en 1878. La ley prohibía todas las
organizaciones del Partido Socialdemócrata, las organizaciones obreras de masas y la prensa obrera. Fueron
confiscadas las publicaciones socialistas y se persiguió y deportó a los socialdemócratas. Pero el Partido
Socialdemócrata Alemán supo reorganizar sus actividades, adaptándose a las condiciones de la clandestinidad. A la
vez, aprovechó ampliamente las posibilidades legales para fortalecer sus vínculos con las masas. En 1890, bajo la
presión del movimiento obrero de masas, fue derogada la Ley de excepción.
92 Vorwärts (Adelante): diario, órgano central del Partido Socialdemócrata Alemán; se publicó en Berlín desde 1891
hasta 1933. Engels luchó desde las páginas del periódico contra todas las manifestaciones de oportunismo. A partir
del segundo lustro de la década del 90, después de la muerte de Engels, la Redacción de Vorwärts cayó en manos del
ala derecha del partido y publicó sistemáticamente artículos de los oportunistas que dominaban en el seno de la
socialdemocracia alemana y en el II Internacional.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
93 En la novela El humo, el escritor ruso I. S. Turguénev muestra en el personaje de Voroshílov a un tipo de falso
científico, exégeta e incapaz de pensar por cuenta propia.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
convertir una tierra pobre en nitrógeno en tierra rica en esa sustancia, fertilizándola
en cierta medida para otros cultivos. Por lo general, la inoculación de bacterias en
esas plantas, y el empleo de abonos minerales apropiados (fosfatos y sales de
potasio) permite obtener de la tierra, aun sin ayuda de estiércol, cosechas
abundantes. Sólo gracias a este descubrimiento adquirió la 'hacienda libre' una base
tan sólida" (Kautsky, 51-52). ¿Pero quién fundamentó científicamente este notable
descubrimiento de las bacterias acumuladoras de nitrógeno? Hellriegel,..
154
Hertz escribe en su libro: "La supresión de las diferencias entre la ciudad y el campo
constituye por cierto la aspiración fundamental de los viejos utopistas (incluso de los
del Manifiesto), pero no creemos que un régimen social que encierre todas las
condiciones necesarias para orientar la cultura humana hacia los fines más elevados
pueda realmente hacer desaparecer esos grandes centros de cultura y energía que
son las grandes ciudades y, para reparar un sentimiento estético ofendido, renunciar
El problema agrario y los "críticos de Marx"
a esos abundantes tesoros del arte y de la ciencia sin los cuales es imposible el
progreso" (S. 76. ¡En la página 182 de la versión rusa se ha traducido el vocablo
potenzirt* por "potencial"! ¡Qué calamidad son estas versiones rusas! En la pág. 270,
el mismo traductor interpreta la sentencia Wer isst zuietzt das Schweiri?**, como
"¿Finalmente, quién es el cerdo?"). ¡Como puede verse, Hertz defiende el régimen
burgués contra las "fantasías" socialistas con frases tan desbordantes de "lucha por
el idealismo" como las de los señores Struve y Berdiáev! Pero dicha defensa nada
gana con esta fraseología idealista y grandilocuente.
* Elevado a una potencia superior; abundante. —Ed.
** "¿Quién se come finalmente el cerdo?" — Ed.
156
También la industria se extiende por todo el país, pues necesita asimismo agua pura.
La explotación de los saltos de agua, canales y ríos para obtener energía eléctrica,
impulsará de nuevo esa "dispersión de la industria". Por último, last but not leasl*,
el empleo racional de los desperdicios de la ciudad en general y de los excrementos
humanos en particular, tan importante para la agricultura, exige también la
supresión de la oposición entre la ciudad y el campo.
* El último, pero no el menos importante. —Ed.
94 Véase C. Marx y F. Engels. Manifiesto del Partido Comunista (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 4, pág. 428).
95 Véase F. Engels. Contribución al problema de la vivienda (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 18, pág. 276).
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Y he aquí que justamente contra este punto de la teoría de Marx y Engels se les ha
ocurrido a los señores críticos dirigir sus objeciones agronómicas (en lugar de hacer
un análisis completo de la teoría que sobre esta cuestión expone ampliamente
Engels en su Anti-Dühring96, prefirieron abstenerse de dar su opinión y se limitaron,
como siempre, a remedar ideas fragmentarias de un Brentano cualquiera). He aquí
el hilo del razonamiento de los críticos: Liebig demostró que es necesario devolver al
suelo todo lo que se le ha quitado; consideraba, por eso mismo, que arrojar al mar o
a los ríos los desperdicios de las ciudades significaba un bárbaro e inútil despilfarro
de sustancias necesarias para la agricultura. Kautsky comparte la teoría de Liebig.
Pero la agronomía moderna ha demostrado que es perfectamente posible
restablecer las fuerzas productivas del suelo sin necesidad de abono animal, por
medio de fertilizantes artificiales, por inoculación de las plantas leguminosas con
ciertas bacterias capaces de fijar los nitratos, etc. Por consiguiente, Kautsky y todos
esos "ortodoxos" son simplemente individuos atrasados.
Por consiguiente, respondemos nosotros, también aquí los señores críticos cometen
una de sus innumerables y constantes deformaciones. Después de exponer la teoría
de Liebig, Kautsky señalaba a renglón seguido que la agronomía moderna probó la
absoluta posibilidad de "prescindir por completo del abono animal" (S. 50,
Agrarfrage; véase el pasaje citado más arriba); pero agregaba que eso no era más
que un paliativo en comparación con el despilfarro de excrementos humanos
producido por el sistema cloacal de las ciudades.
158
Este es el punto que los críticos habrían debido refutar si hubiesen sido capaces de
discutir el fondo de la cuestión; habrían debido demostrar que no se trata de un
paliativo. Pero ni siquiera se les ocurrió pensar en ello. De más está decir que la
posibilidad de reemplazar los abonos naturales por abonos artificiales, y el
reemplazo (parcial) que se realiza no refuta en lo más mínimo el hecho de que es
insensato arrojar inútilmente los abonos naturales, contaminar el agua y el aire en
los alrededores de las ciudades y las fábricas. En las cercanías de las grandes ciudades
ya existen campos irrigados que utilizan con gran beneficio para la agricultura los
desperdicios de las ciudades, pero es ínfima la parte de ellos que se aprovecha de
este modo. Los abonos artificiales —explica Kautsky, respondiendo en la página 211
de su libro a la objeción de que la agronomía moderna niega la explotación
agronómica del campo por la ciudad, objeción que los señores críticos le presentan
como una novedad— "permiten conjurar la disminución de la fertilidad del suelo,
pero la necesidad de emplearlos en cantidades crecientes constituye una de las
muchas cargas que pesan sobre la agricultura, cargas que de ninguna manera
provienen de una necesidad natural, sino de las relaciones sociales existentes"*.
* Es superfluo decir —continúa Kautsky— que los fertilizantes artificiales no desaparecerán con la caída del capitalismo, sino
que enriquecerán el suelo con materiales especiales, pero de todos modos no cumplirán íntegramente la tarea de restaurar la
feracidad de! suelo.
En las palabras que hemos subrayado está el "meollo" del asunto, con tanto empeño
enmarañado por los críticos. Los escritores que como el señor Bulgákov atemorizan
al proletariado con el "problema del trigo", más grave e importante que el problema
social; que se entusiasman con la limitación artificial de la natalidad y alegan que "la
regulación del crecimiento de la población" se convierte en "la condición económica
esencial" (sicl) de la prosperidad de los campesinos (II, 261), que esta regulación
96 Véase F. Engels. Anti-Dühring (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 20, págs. 304-309).
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Todas las demás hazañas críticas de nuestro Voroshílov son idénticas a las que
acabamos de analizar.
Cuando Voroshílov nos asegura que Kautsky no comprende la diferencia entre el
crédito capitalista y la usura, que no puede o no quiere en modo alguno comprender
a Marx, puesto que afirma que el campesino realiza funciones de empresario, y como
tal, desempeña ante el proletariado un papel parecido al del fabricante; cuando se
golpea el pecho exclamando: "Lo digo sin vacilar, pues siento (sic!) que piso un
terreno sólido" (Na slávnom postú, pág. 169), uno puede estar tranquilo, porque
nuestro Voroshílov vuelve a embrollar desvergonzadamente y a alabarse con no
menos desvergüenza. "No ha notado" en la obra de Kautsky los pasajes dedicados a
la usura como tal (Agrarfrage, S. 11, 102-104 y especialmente 118, 290-292) y se
lanza contra una puerta abierta, vociferando, según su costumbre, sobre el
"formalismo doctrinario" y la "insensibilidad moral" de Kautsky, sobre la "burla hacia
los sufrimientos humanos", etc. En cuanto a las funciones de empresario
desempeñadas por el campesino, constituyen algo tan asombrosamente
complicado, que, al parecer, está por encima de la capacidad de comprensión de
nuestro Voroshílov. No obstante, trataremos de explicárselo en el capítulo siguiente
con los ejemplos más concretos.
160
señores N. -on y Kablukov, sin decir palabra de la crítica marxista enfilada contra
ellos, el señor Chernov pregunta con afectada ingenuidad: ¿De qué "camaradas"
rusos hablan los socialdemócratas alemanes? Quien no crea que Rússkoe Bogatstvo
formula semejantes preguntas, puede consultar la pág. 166 del número 7.
Cuando Voroshílov asegura que las "profecías" de Engels —según las cuales el
movimiento obrero belga no llegaría a "nada debido a la influencia del
proudhonismo97— "han sufrido un fracaso", vuelve a desfigurar los hechos,
atrincherado, por así decirlo, en su "irresponsabilidad". He aquí sus palabras: "No es
sorprendente que Bélgica jamás haya sido marxista ortodoxa; y no es sorprendente
que Engels, descontento de ella por tal motivo, haya predicho que, como resultado
de la influencia de los 'principios proudnonianos', el movimiento belga iría lvon nichts
durch nickts zu nickts'*.
* "De la nada a la nada, a través de la nada". —Ed.
161
Pero, ¡ay!; sus profecías han sufrido un fracaso y el movimiento obrero belga se ha
convertido actualmente, por su extensión y diversidad, en un modelo del cual
podrían aprender bastante muchos países 'ortodoxos'" (R. B., núm. 10, pág. 234).
Veamos lo que ocurrió: en 1872 (¡setenta y dos!) Engels sostuvo en el periódico
socialdemócrata Volksstaat98 una polémica con el proudhoniano alemán Mülberger
y, para combatir la sobrestimación del proudhonismo, escribía: "El único país donde
el movimiento obrero se encuentra bajo la influencia directa de los 'principios'
proudhonianos es Bélgica. Y por esto, precisamente, el movimiento obrero belga va,
como diría Hegel, 'de la nada a la nada, a través de la nada'"**.
** Véase el folleto Zur Wohnungsfrage, Zürich, 1887, (Contribución al problema de la vivienda, Zurich, 1887. —Ed.), que
reproduce los artículos de Engels contra Mülberger en 1872, y su introducción del 10 de enero de 1887. El texto citado, en la
pág. 5699.
Así pues, es pura falsedad decir que Engels hubiera "profetizado" o "predicho" algo.
Sólo habló de los hechos tal como eran, es decir, de la situación existente en 1872.
Pues es una realidad histórica innegable que en aquella época el movimiento belga
no progresaba debido a la influencia dominante del proudhonismo, cuyos jefes se
oponían al colectivismo y rechazaban la acción política independiente del
proletariado. Hasta 1879 no se creó el Partido Socialista Belga, y sólo entonces
empezó la agitación por el sufragio universal, agitación que jalonó el triunfo del
marxismo sobre el proudhonismo (reconocimiento de la lucha política del
proletariado, organizado en un partido de clase independiente) y el comienzo de los
notables éxitos del movimiento. En la actualidad, el Partido Obrero Belga ha
adoptado en su programa (sin hablar de ciertos puntos de menor importancia) todas
las ideas fundamentales del marxismo. Y es así como en 1887, en el prólogo a la
segunda edición de sus artículos sobre la vivienda Engels destaca los "progresos
97 Proudhonismo: corriente anticientífica del socialismo pequeñoburgués, hostil al marxismo, a la que se dio el nombre
de su fundador, el anarquista francés Proudhon. Proudhon criticaba la gran propiedad capitalista desde posiciones
pequeñoburguesas, soñaba con perpetuar la pequeña propiedad privada, proponía organizar un Banco del Pueblo y
un Banco de cambio, con ayuda de los cuales podrían los obreros, según él, adquirir medios de producción propios,
hacerse artesanos y asegurar la venta "equitativa" de sus productos. No comprendía la misión histórica y el significado
del proletariado, impugnaba la lucha de clases, la revolución proletaria y la dictadura del proletariado; como
anarquista, negaba también la necesidad del Estado. Marx y Engels sostuvieron una lucha consecuente contra los
intentos de Proudhon de imponer sus concepciones a la I Internacional.
98 Der Volksstaal (El Estado Popular): periódico, órgano central de la socialdemocracia alemana; apareció en Leipzig
Cuando Voroshílov... ¡Pero, basta ya! No correremos, por cierto, detrás de una
revista legal, que de mes en mes puede lanzar impunemente sus calumnias contra el
marxismo "ortodoxo".
V
"LA PROSPERIDAD DE LAS PEQUEÑAS HACIENDAS MODERNAS
AVANZADAS". EL EJEMPLO DE BADÉN*
* Los capítulos V a IX se publicaron en la revista Obrazovank con la siguiente indicación del autor; "Presentamos capítulos
escritos en 1901. La primera parte se editó en folleto, el año pasado, en Odesa (Editorial Burevéstnik). La segunda parte se
publica por primera vez. Cada capítulo representa un todo más o menos independiente, cuyo tema común es el análisis de la
crítica contra el marxismo en las publicaciones rusas". —Ed.
En un artículo dirigido contra Kautsky, que se publica con el título de Los bárbaros
rurales en la revista de los señores Voroshílov, Sozialistische (??) Monatshefle (III
Jahrg., 1899, Heft 2), E. David nos remite con especial énfasis a "una de las
monografías más interesantes y sustanciales" que se hayan escrito en los últimos
tiempos sobre la economía campesina, la de Moritz Hecht, titulada: Drei Dörfer der
badischen Hard (Lpz., 1895) *.
* Tres aldeas del Hard de Baden, Leipzig, 1895. —Ed.
Hertz se aferró a esa referencia de David y repitió, siguiendo las huellas de éste,
algunas cifras de ese "excelente trabajo" (S. 68; trad. rusa, 164); además,
"recomendó encarecidamente" (S. 79; trad. rusa, 188) su estudio, ya sea en el
original o en los extractos de David. El señor Chernov, en Rússkoe Bogatstvo, se
100 Véase F. Engels. Prólogo a la segunda edición del libro Contribución al problema de la vivienda (C. Marx y F. Engels.
Obras, t. 21, pág. 336).
El problema agrario y los "críticos de Marx"
"Las tres aldeas del Hard de Badén constituyen hoy una clase media grande y amplia"
(la cursiva es de Hecht). No hay por qué asombrarse de lo que escribe Hecht: es un
apologista burgués de los más vulgares. ¿Pero cómo llamar a los que, titulándose
socialistas para engañar a otros, embellecen la realidad con mayor celo todavía que
los Hecht, denominan progreso general a la prosperidad de una minoría burguesa y
ocultan la proletarización de la mayoría con el viejo espantajo de "la unión de la
agricultura y la industria"?
VI
LA PRODUCTIVIDAD DE LAS GRANDES Y PEQUEÑAS HACIENDAS. EL
EJEMPLO DE PRUSIA ORIENTAL
Para variar, trasladémonos desde el lejano sur de Alemania hasta Prusia Oriental,
más cerca de Rusia. Tenemos aquí una investigación detallada muy instructiva, de la
que el señor Bulgákov no ha sabido sacar ningún provecho, a pesar de que reclama
detalles. "La comparación de los datos referentes al rendimiento real de la grande y
de la pequeña hacienda —escribe el señor Bulgákov— no puede proporcionar una
respuesta al interrogante de su superioridad técnica, pues las condiciones
económicas de su funcionamiento pueden ser diferentes. A lo sumo, estos datos
pueden servir para confirmar, por medio de los hechos, la conclusión que niega la
superioridad técnica de la gran producción sobre la pequeña, no sólo en teoría, sino
también en situaciones determinadas, en la práctica. En la literatura económica
hallamos muchas comparaciones de esta índole, por lo menos las suficientes para
minar en el lector exento de prevenciones y prejuicios la fe en la superioridad de la
gran producción en general" (I, 57-58).
172
El problema agrario y los "críticos de Marx"
En una de sus notas, el autor cita dos ejemplos. El primero es un trabajo de Auhagen,
mencionado por Kautsky en Agrarfrage (S. 111) y por Hertz (S. 69; trad. rusa, 166),
en el cual se comparan sólo dos haciendas de Hannover que ocupan 4,6 y 26,5
hectáreas, respectivamente. En este caso, la pequeña hacienda produce cosechas
más copiosas por hectárea, y su rentabilidad, dice Auhagen, es superior a la de la
grande. Pero esta mayor rentabilidad proviene, como lo demostró Kautsky, del
subcon— sumo. Hertz ha tratado de impugnar esto con su buen éxito habitual; y
como en Rusia existe una traducción de su obra, en tanto que se ignora la respuesta
de Kautsky, indicaremos en pocas palabras el contenido de la misma, según el
artículo publicado en Neue Zeit. Gomo de costumbre, Hertz ha deformado el
argumento de Kautsky, atribuyéndole que sólo se había referido a que el gran
agricultor costea los estudios de su hijo en el liceo. En realidad, Kautsky se limitaba
a ilustrar de esta manera un nivel de vida, y si Hertz hubiese reproducido
íntegramente los presupuestos de las dos familias comparadas (ambas se componían
de cinco personas), habría obtenido las siguientes cifras: 1.158,40 marcos para el
pequeño agricultor y 2.739,25, para el grande. Con un nivel de vida análogo al de la
gran hacienda, la pequeña resultaría menos rentable. Según los cálculos de Auhagen,
el pequeño agricultor obtendría 1.806 marcos de ingreso, o sea, el 5,45 por ciento
del capital invertido (33.651 marcos), y el gran agricultor, 2.720 marcos, es decir, el
1,82 por ciento del capital invertido (149.559 marcos). Si descontamos el
subconsumo del pequeño agricultor, ¡su beneficio será de 258 marcos, o sea, el 0,80
por ciento! Y esto con una inversión de trabajo desproporcionadamente grande. En
la pequeña hacienda se empleaban 3 obreros para las 4,6 hectáreas, o sea, un obrero
por cada 1,5 hectáreas, mientras que en la grande trabajaban 11 obreros en las 26,5
hectáreas, esto es, un obrero por cada 2,4 hectáreas. (Cfr. Hertz, S. 75; trad. rusa,
179). ¡Y no hablemos ya del hecho, ridiculizado con razón por Kautsky, de que el
presunto socialista Hertz haya comparado el trabajo de los hijos del campesino
moderno, con la recolección de las espigas por Ruth!101 En cuanto al señor Bulgákov,
se limita a presentar los datos sobre rendimiento por hectárea, pero no ha dicho
palabra acerca del nivel de vida del pequeño y del gran agricultor.
173
101Según la mitología bíblica, al encontrarse sin medios de subsistencia Ruth espigaba en campo ajeno. La expresión
"recolección de las espigas por Ruth" se utiliza aquí en el sentido de realizar un trabajo fácil y despreocupado.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Jornada de trabajo
Total de jornadas
haciendas
Beneficio neto
Agricultura
Agricultura
Agricultura
de trabajo
Ganadería
Ganadería
Ganadería
asalariado
Integral
Gastos
Total
Total
Total
a b
Podría parecer que todas las conclusiones del señor Bulgákov aparecen plenamente
confirmadas en el trabajo de Klawki. ¡Cuanto menor es la hacienda, mayor es, por
cada morgen, el ingreso bruto y también el ingreso por la venta de productos!.
Creemos que con los procedimientos empleados por Klawki —tan difundidos y, en
líneas generales, comunes a todos los economistas burgueses y
pequeñoburgueses— se establecerá siempre, o casi siempre, la superioridad de la
pequeña hacienda. Por consiguiente, el quid de la cuestión, lo que los Voroshílov no
tienen en cuenta, consiste en analizar esos procedimientos. En este sentido, la
investigación parcial de Klawki ofrece gran interés general.
Comencemos por las cosechas. La cosecha de la gran mayoría de los cereales va
disminuyendo, de las grandes a las pequeñas haciendas, de manera regular y en
proporción muy considerable, de acuerdo con la disminución de la superficie. Se
cosecha (en quintales, por morgen), en las grandes, medianas y pequeñas haciendas,
respectivamente: trigo, 8,7-7,3-6,4; centeno, 9,9-8,7-7,7; cebada, 9,4-7,1-6,5; avena,
8,5-8,7-8,0; guisantes, 8,0-7,7-9,2 *; patatas, 63-55-42; remolacha forrajera, 190-
156-117. El lino no es cultivado en las grandes explotaciones agrícolas; las pequeñas
(3 de las 4) cosechan más que las medianas (2 de las 4): 6,2 Stein ( = 18 ½ libras)
contra 5,5.
* Sólo se cultivan en dos haciendas de las cuatro en esta categoría; en los grupos grande y mediano se siembran guisantes en
tres haciendas de las cuatro.
175
¿A qué se debe que las grandes haciendas den rendimientos más elevados? Klawki
asigna una importancia decisiva a los cuatro factores siguientes: 1) en las haciendas
El problema agrario y los "críticos de Marx"
pequeñas casi no existen sistemas de drenaje102, y cuando los hay, las tuberías han
sido instaladas —generalmente mal— por los propios agricultores; 2) como carecen
de caballos suficientemente robustos, los pequeños propietarios rurales no aran en
la profundidad conveniente; 3) durante la mayor parte del tiempo, el ganado bovino
de los pequeños agricultores está mal alimentado; 4) el estiércol que obtienen los
pequeños agricultores es de calidad inferior: la paja de los cereales es más corta y en
su mayor parte sirve de alimento al ganado (lo cual significa otro empeoramiento de
la calidad del pienso), y se utiliza menor cantidad de paja para el lecho del ganado.
Vemos, pues, que el ganado de los pequeños agricultores es el más débil, el de
inferior calidad y el peor mantenido. Esta circunstancia explica el extraño y
sorprendente fenómeno de que las grandes haciendas, a pesar de su mayor
rendimiento por morgen, tengan, según los cálculos de Klawki, ingresos por morgen
menores que los de las haciendas medianas y pequeñas. El asunto consiste en que
Klawki excluye la manutención del ganado, pues no lo hace figurar ni en los ingresos
ni en los gastos. De este modo, se iguala artificial y equivocadamente algo que en
realidad constituye la diferencia esencial entre las grandes y pequeñas haciendas, y
no en favor de estas últimas.
176
Según esta manera de calcular, la gran hacienda es menos rentable porque emplea
gran parte de su superficie agrícola en la producción de forraje (aunque mantenga,
por unidad de superficie, menos ganado que la pequeña), en tanto que la pequeña
hacienda "se las arregla", utilizando la paja como pienso. La "superioridad" de la
agricultura en pequeña escala estriba, pues, en que emplea métodos antieconómicos
en el cultivo de la tierra (que abona mal) y en la cría del ganado (que alimenta mal).
Se sobrentiende que semejante comparación de la rentabilidad de las diversas
haciendas agrícolas carece de todo valor científico*.
* Es necesario destacar que esta falsa comparación de magnitudes evidentemente desiguales, correspondientes a la pequeña
hacienda y a la grande, no sólo se encuentra en algunas monografías aisladas, sino también en los datos proporcionados por
la estadística agrícola contemporánea. La francesa y la alemana operan, en las más diversas haciendas agrícolas, con el peso
vivo "medio" y con el precio "medio" por cabeza de ganado. La estadística alemana Siega hasta tal punto con este método que
define el valor total del ganado en los distintos grupos de haciendas (clasificadas según su superficie). Sin embargo, establece
la reserva de que la hipótesis según la cual la cabeza de ganado tendría el mismo valor en los diversos grupos "no concuerda
con la realidad" (S. 35).
Además, entre las causas del mayor rendimiento del suelo en las grandes haciendas,
debemos tener en cuenta que con mayor frecuencia (y según parece, casi con
exclusividad) en ellas se margan las tierras103, utilizan más abonos artificiales (se
gastan 0,81-0,38-0,43 marcos por morgen, respectivamente) y Kraftfuttermittel **
(se gastan dos marcos por morgen en las grandes haciendas; en las otras, nada).
** Pienso concentrado. —Ed.
"Nuestras haciendas campesinas —dice Klawki, que incluye entre las grandes
haciendas también a las medianas— no gastan nada en Kraftfuttermittel. Son
refractarias al progreso y evitan, sobre todo, los gastos en dinero contante" (461).
Las grandes haciendas son superiores asimismo por el sistema de cultivo: el sistema
rotativo mejorado se practica en las cuatro grandes haciendas, en las tres medianas
(en la cuarta se sigue la antigua rotación trienal) y sólo en una de las pequeñas (las
otras tres practican igualmente el sistema trienal).
102 Drenaje: procedimiento para desecar el terreno medíante un sistema de conductos subterráneos, zanjas o pozos
con objeto de elevar la feracidad del suelo.—
103 Se trata del enmargado del terreno, procedimiento para enmendar el terreno con marga (roca gris compuesta
177
Por último, los grandes agricultores poseen muchas más máquinas, aunque esto, a
juicio de Klawki, reviste poca importancia. Pero nosotros no nos limitaremos a su
"opinión", sino que nos basaremos en las estadísticas. Los ocho tipos de máquinas
siguientes: trilladoras de vapor y con tracción animal, aventadoras y clasificadoras
de grano, sembradoras en líneas, esparcidoras de estiércol, rastrillos de caballos y
rodillos104, se distribuyen en las citadas haciendas de la siguiente manera: en las 4
grandes haciendas, 29 máquinas (entre éstas una trilladora de vapor); en las 4
medianas, 11 (ninguna de vapor), y en las 4 pequeñas, una trilladora con tracción
animal. Por supuesto, ninguna "opinión" de ningún admirador de la agricultura
campesina nos hará creer que las depuradoras de grano, las sembradoras en líneas,
los rodillos, etc., no influyen sobre el rendimiento. A propósito de esto, aquí se nos
ofrece datos sobre el número de máquinas de propiedad de determinados
agricultores, a diferencia de los datos generales de la estadística alemana, que sólo
registra los casos en que se emplean máquinas, sin distinguir si son propias o ajenas.
Es evidente que esta manera de registrar los datos también minimiza la superioridad
de la gran hacienda agrícola y oculta las siguientes formas de "préstamo" de
máquinas, descritas por Klawki: "El gran agricultor presta de buena gana su rodillo,
su rastrillo de caballo y su aventadora de grano al pequeño, si éste promete
suministrarle, a cambio, un segador en la época de más trabajo" (443). Por lo tanto,
determinado número de casos muy excepcionales, como ya hemos expuesto, de
empleo de máquinas en la pequeña hacienda, no representan otra cosa que formas
disimuladas de adquisición de mano de obra.
Prosigamos. Otro caso de falsa comparación de magnitudes evidentemente
desiguales es el método de Klawki de considerar igual, en todos los tipos de
haciendas, el precio de venta de los productos. En lugar de examinar casos de venta
real, el autor basa sus cálculos en una suposición, cuya inexactitud él mismo señala.
Los campesinos venden la mayor parte de su trigo en la misma localidad; y en las
pequeñas ciudades los comerciantes hacen descender considerablemente los
precios.
178
"Desde ese punto de vista, las grandes fincas están en mejor situación, porque
pueden efectuar de golpe importantes envíos a la capital de la provincia. De este
modo suelen recibir por quintal de 20 a 30 pfennigs más que si vendieran en las
pequeñas localidades" (373). Los grandes agricultores saben apreciar mejor el valor
de su grano (451) y lo venden al peso, y no según la medida, como lo hacen los
campesinos en su propio perjuicio. Los grandes agricultores venden también su
ganado de acuerdo con el peso, mientras que a los campesinos se lo adquieren
juzgando simplemente por el aspecto exterior del animal; asimismo se hallan en
mejores condiciones para vender sus productos de lechería, ya que pueden enviar la
leche a la ciudad y lograr precios superiores a los que obtienen los medianos
agricultores, quienes convierten la leche en mantequilla y la venden a los
comerciantes. A su vez, la mantequilla elaborada por las haciendas medianas es
mejor que la de las haciendas pequeñas (debido al empleo de desnatadoras, al
batido diario, etc.); a éstas se les paga de 5 a 10 pfennigs menos por libra. En cuanto
104Aquí se refiere, por lo visto, a los rodillos anillados, pues en la obra de K. Klawki Sobre la capacidad competitiva de
la pequeña producción agrícola, que cita Lenin, se menciona en todas partes Ringelwalze, rodillo anillado, término
admitido en la clasificación de los rodillos.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Señalemos que en las haciendas medianas, según Klawki, los obreros asalariados se
hallan mejor remunerados y mejor alimentados que en las grandes, pero trabajan
también con más intensidad: el "ejemplo" del amo les incita a tener "mayor diligencia
y más cuidado" (465). Pero Klawki ni intenta siquiera establecer cuál de estos dos
patronos capitalistas, el terrateniente o su "congénere" campesino, es el que
exprime más trabajo del obrero por un mismo salario. Por lo tanto, nos limitaremos
a indicar que el gasto que demanda el seguro obrero contra accidentes y vejez
asciende a 0,29 marcos por morgen para el gran agricultor, y a 0,13 para el mediano
(el pequeño agricultor también se beneficia en este sentido, porque no recurre al
seguro, sin duda para mayor "provecho de la sociedad" de capitalistas y
terratenientes). También presentaremos el ejemplo del capitalismo agrícola ruso. El
lector que conozca el libro de Shajovskói Las labores temporeras en la agricultura,
recordará quizá su observación de que los mujiks de los caseríos y los mujiks
alemanes (en el sur) reclutan sus obreros "mediante selección", pagándoles del 15
al 20 por ciento más que los grandes empresarios, y exprimiéndoles un 50 por ciento
más de trabajo. Esto lo decía el señor Shajovskói en 1896. Y en el año en curso
leemos, por ejemplo, en Torgovo-Promíshlennaya Gazeta"105, la siguiente
información de Kajovka: "Los campesinos y los colonos de los caseríos pagan, por lo
general, salarios más altos (que las grandes tincas a los obreros asalariados) porque
necesitan obreros más hábiles y más resistentes" (núm. 109, del 16 de mayo de
1901). No creo que este fenómeno sea exclusivo de Rusia.
En el cuadro reproducido más arriba, el lector habrá observado dos métodos de
calcular: el que tiene en cuenta el valor en dinero de la fuerza de trabajo del
agricultor y el que no lo incluye. El señor Bulgákov opina que el primer procedimiento
"no es muy correcto". Se comprende que un presupuesto exacto de los gastos en
especie y en dinero, que se refiera tanto a los amos como a los braceros, sería mucho
más adecuado; pero como carecemos de esos datos, no nos queda otra alternativa
105Torgovo-Promíshtennaya Gazeta (Gaceta Comercial e Industrial): suplemento diario del Véstnik Fwánsoo,
Promíshtennosli y Torgovli (Boletín de las Finanzas, la Industria y el Comercio). Se publicó en Petersburgo de 1893 a
1918
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Lógicamente, Klawki considera que "la tarea esencial de la política agraria actual,
para resolver el problema de los obreros agrícolas en el Este, consiste en incitar a los
obreros más diligentes a una vida sedentaria, dándoles la posibilidad de adquirir en
propiedad un lote de tierra si no en la primera, al menos en la segunda (sic!)
generación" (476). No importa que los Inslmann que compran un pedazo de tierra
106Estilo de Súzdal: en forma primitiva y superficial. La expresión tiene su origen en el hecho de que antes de la
Revolución se producían en el distrito de Súzdal iconos toscos y baratos, pintados de colores chillones.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
con sus ahorros, "caigan en su mayoría en una situación económica más precaria;
esto lo saben bien ellos mismos, pero les seduce la perspectiva de una mayor
independencia". Por eso, el objetivo principal de la economía burguesa (y ahora, al
parecer, también de los "críticos") estriba en fomentar esas ilusiones en el sector
más atrasado del proletariado.
De suerte que el estudio de Klawki refuta punto por punto al señor Bulgákov, que se
apoyaba en él. Y prueba la superioridad técnica de la gran hacienda en la agricultura,
el exceso de trabajo y el subconsumo del pequeño campesino, su trasformación en
obrero agrícola o en jornalero para el terrateniente; prueba también la relación que
existe entre el aumento del número de pequeñas haciendas campesinas y el
crecimiento de la miseria y de la proletarización. Dos conclusiones de esta
investigación encierran una importancia excepcional desde el punto de vista de los
principios. En primer lugar, queda esclarecido cuál es el obstáculo que se opone al
empleo de máquinas en la agricultura: la continua degradación del pequeño
agricultor, siempre dispuesto a "no tener en cuenta" su trabajo, por lo cual al
capitalista le resulta más ventajoso emplear el trabajo manual en lugar de las
máquinas. A pesar de las afirmaciones del señor Bulgákov, los hechos demuestran
concluyentemente que en el régimen capitalista existe una completa analogía entre
la situación del pequeño campesino en la agricultura y la del artesano en la industria.
Y no obstante todo lo que dice el señor Bulgákov, verificamos en la agricultura una
disminución mayor aún del consumo y una mayor intensificación del trabajo, como
recurso para competir con la gran producción.
184
el señor Bulgákov "se empeñó" en aportar tantas "citas" como fueran necesarias
para probar lo contrario de lo afirmado por Kautsky.
185
¡He aquí cómo los "sabios" Voroshílov refutan el "envejecido prejuicio marxista que
declara a la hacienda campesina incapaz de progresar técnicamente"!
"...Según el secretario general Langsdorf, en distritos enteros del reino de Sajonia,
sobre todo en las localidades de tierras más fértiles, es dudoso que entre las grandes
y pequeñas propiedades existan diferencias en cuanto a la intensidad del cultivo."
Así desmiente el Voroshílov austríaco a Kautsky (Hertz, S. 77; trad. rusa, 182-183), y
tras él, hace lo mismo el Voroshílov ruso (Bulgákov, II, 282, citando Bäuert. Zust II.,
222). Abrimos por la pág. 222 la fuente que citan los críticos y después de las palabras
reproducidas por Hertz, leemos: "Tal diferencia es más visible en las localidades
montañosas, donde las haciendas más extensas operan con un capital circulante
107Liga de Política Social: (Verein für Sozialpolitik): sociedad de economistas burgueses alemanes fundada en 1872.
Su programa y actividad se orientaban a defender el régimen capitalista y fundamentar la necesidad de reformas
ambiguas que, dejando inmutables los pilares del capitalismo, suavizasen la aspereza de la lucha de clases. La Liga
combatió a la socialdemocracia alemana.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
VII
UNA ENCUESTA SOBRE LA AGRICULTURA CAMPESINA EN BADÉN
Por lo tanto, las familias de los grandes agricultores son más numerosas, pese a lo
cual se sirven de mano de obra asalariada en medida incomparablemente mayor que
las otras. En general, de 70 campesinos, 54 emplean trabajo asalariado, o sea, más
de las tres cuartas partes, con esta proporción: 29 grandes agricultores (de 31), 15
medios (de 21) y 10 pequeños (de 18). Así pues, el 93 por ciento de los grandes
agricultores no puede prescindir de la mano de obra asalariada, y de los pequeños,
el 55 por ciento. Estas cifras son muy útiles para comprobar la opinión corriente
(admitida sin crítica por los "críticos") de que el empleo de mano de obra asalariada
en la agricultura, campesina actual apenas tiene importancia. Entre los grandes
campesinos (por la magnitud de sus campos —18 hectáreas—, se los incluye en el
rubro de 5 a 20 hectáreas, que en todas las apreciaciones globales figura entre las
auténticas haciendas campesinas), encontramos una explotación agrícola
netamepte capitalista: 24 haciendas emplean 71 braceros (casi tres por hacienda) y
27 agricultores que contratan jornaleros pagan en total 4.347 jornadas de trabajo (o
sea, 161 jornadas por agricultor). Comparemos esto con las fincas de los grandes
agricultores cercanas a Munich, ¡cuyo "progreso" ha servido para que nuestro audaz
señor Bulgákov refute el "prejuicio marxista" sobre la opresión de los campesinos
por el capitalismo!
Consideremos el campesinado medio: 8 campesinos emplean 12 braceros y 14 pagan
956 jomadas de trabajo. Entre los pequeños campesinos, 2 emplean 2 obreros y 9
pagan 543 jornadas. La mitad de los pequeños campesinos ha recurrido a la mano de
obra asalariada durante dos meses (543 :9 = 60 días), es decir, durante el período
principal para el agricultor. (Sin embargo, el volumen de la producción de estos
campesinos, no obstante la mayor extensión de sus campos, es muchísimo nienor
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Aquí tenemos el género de cifras en las que el bravo Hertz "no observó" Ini
subalimentación, ni miseria! Vemos que el pequeño agricultor reduce en proporción
muy sensible su consumo en comparación con el grande y el mediano y que casi no
se alimenta ni viste mejor que el jornalero. Por ejemplo, consume una tercera parte
menos de carne que el agricultor medio y casi la mitad que el grande. Estas cifras
muestran una vez más cuan inútiles son las conclusiones generales y cuan falsos
todos los cálculos de ingresos que no consideren las diferencias en el nivel de vida.
191
Si sólo se toman, por ejemplo, las dos últimas columnas de nuestro cuadro (a fin de
evitar complicados cálculos para expresar en dinero el valor de los productos
alimenticios), puede apreciarse que el "beneficio neto" del campesino, y no sólo del
pequeño, sino también del campesino medio, es pura ficción, y que únicamente
puede ser aceptado por burgueses puros como Hecht y Klawki, o por Voroshílov
puros como nuestros críticos. En efecto, si admitimos que el pequeño campesino
dedica para adquirir tanto dinero como el campesino medio, su gasto total
aumentará en un centenar de marcos, y resultará un enorme déficit; de la misma
forma, si el campesino medio gastara tanto como el grande, sus gastos se elevarían
en 220 marcos, y si no se "privara" de alimentos, también tendría déficit*.
* El señor Chernov "objeta": ¿pero acaso el gran agricultor no escatima aún más los alimentos y otros gastos de su jornalero?
(R. B., 1900, núm. 8, pág. 212). Semejante objeción repite la vieja treta de Krivenko y Vorontsov, que consiste, si así puede
decirse, en endosar a los marxistas la argumentación liberal burguesa. La objeción tendría sentido contra quien sostuviera que
la gran producción es superior no sólo técnicamente, sino también porque mejora (o por lo menos hace tolerable) la situación
del trabajador. Los marxistas no dicen eso; sólo desenmascaran los falsos procedimientos empleados para embellecer la
situación del pequeño agricultor, ya sea mediante conclusiones globales que indiquen prosperidad (como en el caso del señor
Chernov cuando cita a Hecht), o cuando se calcula la rentabilidad silenciando la reducción del consumo. La burguesía no puede
dejar de intentar este embellecimiento, de mantener la ilusión de que el obrero puede convertirse en "propietario", y el
El problema agrario y los "críticos de Marx"
pequeño "propietario" obtener grandes ingresos. La tarea de los socialistas radica en denunciar esa mentira y hacer
comprender a los pequeños campesinos que tampoco para ellos hay salvación si no se unen al movimiento revolucionario del
proletariado.
Este empeoramiento del consumo en el pequeño campesino, indisolublemente
ligado —como se entiende por sí mismo— al empeoramiento de la alimentación del
ganado y a la insuficiente regeneración (a veces, a la esquilmación total) del suelo,
¿no confirma acaso estas palabras de Marx, ante las cuales los críticos modernos se
encogen altivamente de hombros?: "Infinita fragmentación de los medios de
producción y aislamiento de los propios productores. Monstruoso despilfarro de
energía humana. Empeoramiento progresivo de las condiciones de producción y
encarecimiento de los medios de producción: tal es la ley inevitable del sistema de
propiedad parcelaria" (Das Kapital, III, 2, 342)108.
192
108 Véase C. Marx. El Capital, t. III (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 25, parte II, pág. 372).
El problema agrario y los "críticos de Marx"
"Así pues, las estadísticas que preceden han confirmado la difundida opinión de que
los poseedores de haciendas campesinas que se hallan en la línea divisoria entre los
jornaleros y los campesinos medios (en el campo se les llama de ordinario 'capa
media', Mittelstand), se encuentran a menudo en una situación más penosa que la
de los grupos superiores o inferiores (sic!) por la extensión de sus propiedades,
porque aun pudiendo hacer frente a deudas moderadas, dentro de los límites
conocidos y no muy altos de adeudamiento, logran difícilmente solventar sus
compromisos, ya que les resulta imposible obtener trabajos auxiliares regulares
(como jornaleros, etc.) que les permitan aumentar sus ingresos..." Los jornaleros,
"dado que tienen, por pequeño que sea, un trabajo auxiliar regular, suelen hallarse
en una situación considerablemente mejor que la de los campesinos pertenecientes
a la 'capa media', pues, como lo demuestran los cálculos, los trabajos auxiliares
reportan en muchos casos tan altos ingresos netos (es decir, en dinero) que son
suficientes para amortizar deudas incluso elevadas" (67, l.c.)*.
* El pequeño campesino —señalan con acierto los autores de la encuesta— vende al contado relativamente poco, y en cambio
su necesidad de dinero es muy grande. Cualquier epizootia, cualquier granizo, etc., repercuten muy sensiblemente en él por la
carencia de capital.
Por último, los autores repiten una vez más que el adeudamiento de las pequeñas
haciendas campesinas, en el marco del límite admisible, "no está exento de peligro",
razón por la cual "son primera y principalmente los pequeños campesinos y la masa
de jornaleros vecina a ellos quienes deben mostrar suma prudencia económica en la
compra de tierras..." (98).
iVaya con el consejero burgués del pequeño campesino! Por una parte, hace acariciar
a los proletarios y semiprole— tarios la esperanza de adquirir un terrenito, "si no en
la primera, al menos en la segunda generación", y de sacar de él, a fuerza de trabajo
y de sobriedad, "ingresos netos" en abundancia; y por otra, recomienda
precisamente a los campesinos pobres que muestren "suma prudencia" en la compra
de tierras si carecen de un "trabajo regular", es decir, si los señores capitalistas no
necesitan obreros fijos. ¡Y pensar que hay papanatas "críticos" que aceptan como
sentencias de la ciencia más avanzada estos embustes interesados y estas manidas
vulgaridades!
--------------
El problema agrario y los "críticos de Marx"
195
Los datos detallados que hemos reproducido sobre los agricultores grandes,
medianos y pequeños habrían bastado, al parecer, para hacer entender incluso al
señor V. Chernov cuál es el contenido de la categoría "pequeña burguesía", que tanto
horror le inspira aplicada al campesinado. La evolución capitalista ha aproximado
tanto ya el régimen económico general no sólo de los países de Europa Occidental
entre sí, sino también de Rusia con relación a Occidente, que los rasgos esenciales
de la hacienda campesina de Alemania son semejantes a los de Rusia. Sólo que el
proceso de diferenciación del campesinado, demostrado con amplitud por las
publicaciones marxistas rusas, se encuentra en Rusia en una de las fases iniciales de
desarrollo; aún no ha adquirido formas más o menos acabadas; por ejemplo, no ha
delineado todavía el tipo particular, inmediatamente visible y claro para todos, del
gran campesino (Grossbauer); la expropiación en masa y la extinción de gran parte
del campesinado aún encubren demasiado "los primeros pasos" de nuestra
burguesía campesina. En Occidente este proceso, que comenzó antes de la abolición
de la servidumbre (cfr. Kautsky, Agrarfrage, S. 27), Llevó hace ya mucho tiempo, de
un lado, a la supresión de las fronteras estamentales entre la hacienda campesina y
la "propiedad privada" (tal como la entendemos nosotros), y, de otro, al surgimiento
de una clase de obreros agrícolas asalariados, de rasgos bastante definidos*.
* "Los campesinos —escribe el señor Bulgákov, refiriéndose a Francia en el siglo XIX— se disgregaron en dos sectores bien
diferenciados entre sí: el proletariado y los pequeños propietarios" (II, 176). Sólo que el autor imagina en vano que la
"disgregación" se detuvo allí; el proceso es incesante.
Pero sería un profundo error suponer que este proceso se detuvo cuando los nuevos
tipos de población rural adquirieron contornos más o menos precisos. Por el
contrario, este proceso continúa avanzando sin cesar; es evidente que su rapidez
depende de muchas circunstancias diversas y adquiere las formas más variadas
según sean las condiciones agronómicas, etc.
196
y agrícolas. Los datos acerca del trabajo asalariado revelan con claridad meridiana la
tendencia inmanente al pequeño productor, e irreversible bajo el actual régimen
social, de transformarse en pequeño capitalista.
197
Comprendemos muy bien la razón por la cual los economistas burgueses, de un lado,
y los oportunistas de toda especie, de otro lado, rehuyen (y no pueden dejar de
hacerlo) este aspecto del problema. La diferenciación del campesinado nos descubre
las más profundas contradicciones del capitalismo en el proceso mismo de su
surgimiento y de su posterior desarrollo; la evaluación completa de tales
contradicciones conduce inevitablemente al reconocimiento de que la situación del
pequeño campesinado es un callejón sin salida y sin esperanza (sin esperanza, fuera
de la lucha revolucionaria del proletariado contra todo el régimen capitalista). No es
extraño que estas contradicciones, las más profundas y menos desarrolladas, sean
las que no se mencionan: se intenta eludir la realidad del trabajo agotador y el
subconsumo de los pequeños campesinos, cosas que sólo puede negar gente mal
intencionada o ignorante; se trata de ocultar el empleo de mano de obra asalariada
por la burguesía rural y el trabajo asalariado de los campesinos pobres. jPor ejemplo,
el señor Bulgákov ha presentado nada menos que un "ensayo de teoría del desarrollo
agrario" en el cual se abstrae de estas dos últimas cuestiones guardando un
elocuente silencio! *
* O con subterfugios no menos elocuentes, como éste: "...Los innumerables casos en que la industria se combina con la
agricultura y en que los obreros asalariados industriales poseen un pedazo de tierra..." no constituyen "más que un detalle (!
?) en el sistema económico; por el momento, no hay (??) motivo alguno para juzgar esto como una nueva manifestación del
proceso de industrialización de la agricultura, como una pérdida de su desarrollo independiente: es un hecho de ínfima
importancia (en Alemania, por ejemplo, los industriales poseen sólo el 4,09 por ciento de la superficie agrícola)" (sic.!, II, 254-
255). En primer lugar, si centenas de miles, de obreros poseen una insignificante proporción de tierra, ello no significa que sea
"un hecho de ínfima importancia", sino que el capitalismo abruma y proletariza al pequeño agricultor, ¡pues todos los
agricultores con menos de 2 hectáreas (aun siendo 3.200.000 sobre 5.500.O00, o sea, el 58,2 por ciento, casi tres quintas partes
del total) "sólo" ocupan el 5,6 por ciento de la superficie agrícola! ¿Habrá sacado de esto el ingenioso señor Bulgákov que todo
el "fenómeno" de la pequeña propiedad agraria y de la pequeña agricultura es, en general, "un detalle" y "un hecho de ínfima
importancia"? De los 5.500.000 agricultores alemanes, hay 791.000 obreros asalariados industriales, es decir, el 14,4— por
ciento, que en su inmensa mayoría poseen menos de dos hectáreas (743.000, o sea, el 22,9 por ciento del total de los
agricultores que poseen menos de dos hectáreas). En segundo lugar, el señor Bulgákov ha alterado una vez más, como de
costumbre, las estadísticas que cita. De la página de la encuesta alemana aducida por él (Stat. d. D. R., 112 B., S. 49), tomó, por
descuido, las cifras de la superficie agrícola que corresponden a los agricultores industriales independientes. En cuanto a los
agricultores industriales no independientes (es decir, los obreros industriales asalariados) sólo poseen el 1,84 por ciento del
área agrícola. Así, 791.000 obreros asalariados poseen el 1,84 por ciento de la superficie total y 25.000 terratenientes el 24 por
ciento. Qué "detalle" tan insignificante, ¿verdad?
"Puede conceptuarse como hacienda campesina —escribe— la que en forma total o
predominante se sostiene con el trabajo de la propia familia campesina; incluso la
hacienda campesina rara vez puede prescindir del trabajo ajeno, ya se trate de la
ayuda del vecino o del trabajo asalariado temporero; pero esto no cambia (¡desde
luego que no!) su fisonomía económica" (I, 141).
198
Hertz, más ingenuo, advierte desde el comienzo de su libro: "En el curso de esta
exposición consideraré como hacienda campesina o pequeña hacienda aquella en la
cual sólo trabajan el amo, su familia y uno o dos obreros como máximo". (S. 6; trad.
rusa, 29). Cuando se trata de "trabajadores" asalariados, nuestros Kleinbürger
olvidan al instante esas mismas "particularidades" de la agricultura a las que tanto
peso atribuyen venga o no venga a cuento. En la agricultura no es poca cosa tener
uno o dos obreros, aunque sólo trabajen en verano. Pero lo principal no es que los
obreros sean pocos o muchos, sino que a la mano de obra asalariada recurren los
campesinos más prósperos y pudientes, cuyo "progreso" y "prosperidad" son
presentados con gozo por los caballeros de la pequeña burguesía como prosperidad
El problema agrario y los "críticos de Marx"
¡Qué análisis tan profundo! Confundir diferencias entre oficios con diferencias entre
clases y diferencias en las condiciones de vida con la diferencia de la situación de las
clases en todo el régimen de producción social: qué mejor prueba de la absoluta falta
de principios científicos que caracteriza a la "crítica" * de moda, de su tendencia
práctica a eliminar el concepto mismo de "clase" e incluso la idea de la lucha de
clases.
* Recordemos que la presunta homogeneidad de la clase obrera constituye el argumento más usual en E. Bernstein y todos sus
partidarios. Con respecto a la "diferenciación", el señor Struve ya exhibió en sus Notas críticas este profundo razonamiento:
El problema agrario y los "críticos de Marx"
hay diferenciación, pero también hay nivelación; para un investigador objetivo, ambos procesos tienen igual importancia (del
mismo modo que para el historiador objetivo de Schedrin era igual que Iziastav venciera a Yaroslav, o viceversa" 109. La economía
monetaria se desarrolla; pero también asistimos a retrocesos hacia la economía natural. Progresa la gran producción fabril,
pero también progresa la industria doméstica capitalista (Bulgákov, II, 88: "En Alemania, Hausindusírie (la industria domestica.
—Ed.)... está lejos de desaparecer"). El sabio "objetivo" debe reunir con cuidado los pequeños hechos, observar "por una parte"
y "por otra", "pasar (como el Wagner de Goethe110) de un libro a otro, de una página a otra", sin tratar de formarse un punto
de vista consecuente ni de elaborar una idea general sobre el proceso en su conjunto.
El obrero agrícola gana 50 kopeks por día; el campesino emprendedor que emplea
jornaleros, un rublo; el obrero industrial de la capital, dos rublos, y el pequeño
propietario de taller en una provincia, rublo y medio. Cualquier obrero con cierta
conciencia política podrá decir sin el menor esfuerzo a qué clase pertenecen los
individuos de esas diversas "capas", y qué tendencia caracterizará su actividad social.
Mas para un representante de la ciencia universitaria, o para un "crítico" moderno,
todo ello entraña una sabiduría imposible de desentrañar.
201
VIII
ESTADÍSTICAS GENERALES DE LA AGRICULTURA ALEMANA EN 1882 Y
1895. EL PROBLEMA DE LAS HACIENDAS MEDIANAS
En relación con los cambios que refleja este cuadro, interpretados de manera distinta
por los marxistas y los "críticos", es preciso examinar tres circunstancias: el
crecimiento numérico de las haciendas más pequeñas; el aumento de los latifundios,
109
De la obra del satírico ruso M. E. Saltikov-Schedrín Idilio moderno.
110Wagner: personaje de la tragedia de Goethe Fausto. Tipo de funcionario de gabinete, de cortos alcances y
apartado de la realidad.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
tienen ocupaciones
De los agricultores
Independiente
auxiliares (en %)
independientes,
Otras ocupaciones
independiente
Trabajo no
Grupos de
otras ramas
Comercio y
Agricultura
Total
agricultores
Esto muestra hasta qué punto deforma la realidad el señor Bulgákov cuando explica
que la suma total de personas ocupadas realmente en la agricultura ha crecido (lo
cual constituye un error, según lo hemos demostrado) en virtud del "aumento de las
haciendas independientes; sobre todo, como ya sabemos, de las haciendas
medianas, que han elevado su número a expensas de las grandes" (II, 133). El hecho
de que en el conjunto de las haciendas la parte correspondiente a las medianas sea
la que más haya crecido (de 17,6 a— 18 por ciento, esto es, +0,4 por ciento), no
significa que el aumento de la población rural obedezca sobre todo al de las
haciendas medianas. Poseemos datos directos —que no admiten dos
interpretaciones— por los que podemos determinar qué grupos han contribuido
más al incremento general del número de haciendas: el total de haciendas aumentó
en 282.000, y, dentro de este número, en 174.000 las menores de dos hectáreas. Por
consiguiente, el crecimiento de la población rural (en la medida que exista y pueda
observarse) se explica precisamente por el aumento del número de las haciendas no
independientes (ya que las menores de dos hectáreas en su gran mayoría no son
independientes). El incremento corresponde en lo fundamental a las haciendas
parcelarias, y esto es un índice de creciente proletarización. Además, si las que
poseen de 2 a 5 hectáreas han aumentado (en 35.000), no tenemos derecho a
atribuir todo ese acrecentamiento a las haciendas independientes, pues de 1.016.000
agricultores, sólo 546.000 son independientes, sin ingresos auxiliares.
204
Pasando al tema de las grandes haciendas, debemos señalar, ante todo, el siguiente
hecho característico (muy importante para refutar a todos los apologistas): la
combinación de la agricultura con otras ocupaciones presenta un significado distinto
y opuesto en los diferentes grupos de agricultores. Respecto a los pequeños, es una
muestra de su proletarización, de la disminución de su independencia, pues lo que
se agrega a la agricultura son ocupaciones como el trabajo asalariado, el pequeño
artesanado, el pequeño comercio, etc. En cuanto a los grandes, denota, o bien el
aumento de la importancia política de la gran propiedad terrateniente mediante una
ocupación estatal, militar u otras, o bien el entrelazamiento de la agricultura con la
explotación forestal y las producciones técnicas agrícolas. Como se sabe, esto último
constituye uno de los síntomas más característicos del progreso capitalista en la
agricultura. Por eso hemos visto que la proporción de campesinos que consideran la
agricultura "independiente" como su ocupación principal (es decir, que se dedican a
ella no en calidad de obreros, sino de patronos) se eleva con rapidez a la par que
aumenta la superficie de las haciendas (17-72-90-96 por ciento), pero desciende al
93 por ciento en el grupo de haciendas de más de 100 hectáreas; en este grupo, el
4,2 por ciento de los patronos considera como principal ocupación un empleo (rubro:
"otras ocupaciones"), y el 0,4 por ciento entiende como tal un trabajo "no
independiente" (pero éstos no son obreros asalariados, sino administradores,
inspectores, etc.; cfr. Stat. d. D.R., 112 B., S. 49). Del mismo modo, se comprueba que
la proporción de los agricultores independientes que todavía tienen ocupaciones
auxiliares disminuye con rapidez al extenderse la superficie de las haciendas (26-25-
15-9 por ciento), pero aumenta bruscamente en las haciendas de más de 100
hectáreas (23 por ciento).
205
En lo que se refiere al número y la superficie de las grandes haciendas (de 100 y más
ha), los datos reproducidos más arriba revelan un descenso de su proporción, tanto
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Sin embargo, existen datos directos y abundantes que demuestran que el aumento
de las "haciendas campesinas medianas" significa el crecimiento de la miseria, y no
la expansión de la riqueza y la prosperidad. Se trata de los mismos datos referentes
al ganado de labor, tan mal interpretados por el señor Bulgákov en la revista Nachalo
y en su libro. "Si aún hubiera necesidad de probarlo —escribía el señor Bulgákov
acerca de su afirmación sobre el progreso de la hacienda mediana y la decadencia
de la grande—, se podría agregar al índice de la cantidad de fuerza de trabajo el del
ganado de labor. He aquí esta elocuente estadística*
* Reproducimos el cuadro tal como lo da el señor Bulgákov, y sólo le agregamos el total, que Falta en él.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Número de haciendas
Que poseían animales
Diferencia
para las labores
agrícolas
1882 1895
0 – 2 ha 325.005 306.340 — 18.665
2–5 " 733.967 725.584 — 8.383
5 – 20 " 894.696 925.103 + 30.407
20 – 100 " 279.284 275.220 — 4.064
100 y más 24.845 24.485 — 360
Total 2.257.797 2.256.732 — 1.065
A nuestro "escrupuloso sabio", que con tanta osadía habla del "retroceso de la gran
hacienda" (II, 127), le formulamos las siguientes preguntas: si el número total de
haciendas medianas aumentó en 72.000,' ¿qué importancia tiene que creciera en
30.000 el número de ellas que emplean ganado de labor (II, 124)? ¿No es evidente
que la proporción de las haciendas campesinas medianas que poseen animales de
labor ha disminuido? Y siendo así, ¿no convendrá examinar la proporción
correspondiente a los diversos grupos de haciendas que tenían animales de labor en
1882 y 1895, tanto más, cuanto que esos datos se hallan en la misma página y en el
mismo cuadro del que el señor Bulgákov tomó las cifras absolutas? (Stat. d. D. R.,
112 B., S. 31).
He aquí estos datos:
Porcentaje de haciendas Diferencia
que emplean ganado de
labor
1832 1895
0 – 2 ha 10,61 9,46 — 1,15
2–5 " 74,79 71,39 — 3,40
5 – 20 " 96,56 92,62 — 3,94
20 – 100 " 99,21 97,68 — 1,53
100 y más 99,42 9? ,70 — 1,72
Total 42,79 40,60 — 2,19
lo notaron los autores de la encuesta alemana (S. 32), de que los agricultores de las parcelas más pequeñas poseen ganado de
labor no sólo para la labranza, sino también para los "trabajos auxiliares a jornal". He ahí por qué, en general, en cuanto al
ganado de labor, no es correcto tener en cuenta las pequeñas haciendas parcelarias, pues es indudable que se hallan en
condiciones excepcionales.
210
Por cada 100 haciendas que utilizaban ganado para las labores del campo, se
empleaban:
Vacas y también
Vacas solamente
caballos o bueyes
1882 183S 1882 1895
0 – 2 ha 83,74 82,10 -1,64 85,21 83,95 -1,26
2–5 " 68,29 69,42 + 1,13 72,95 74,93 + 1,98
5 – 20 " 18,49 20,30 + 1,81 29,71 34,75 + 5,04
20 – 100 " 0,25 0,28 + 0,03 3,42 6,02 + 2,60
100 y más 0,00 0,03 + 0,03 0,25 1,40 + 1,15
Total 41,61 41,82 + 0,21 48,18 50,48 + 2,30
hectáreas, es decir, al grupo en que son peores las condiciones de las haciendas para
utilizar ganado de labor. De tal manera, vemos que la estadística establece de modo
irrebatible el significado real del famoso incremento numérico de las haciendas
campesinas medianas: no aumenta el bienestar, sino la miseria; la pequeña
agricultura no progresa, se degrada. Si las haciendas campesinas medianas son las
que más han empeorado en las condiciones de su economía y las que más debieron
aumentar el empleo de vacas en las labores agrícolas, entonces, basándonos
únicamente en este exponente económico (uno de los más importantes de la
economía agraria en general), tenemos no sólo el derecho, sino también la
obligación de extraer conclusiones acerca de todos los demás aspectos de su
desenvolvimiento económico. Si ha crecido el número de las haciendas sin caballos
(para usar una expresión familiar al lector ruso, y perfectamente aplicable en este
caso), si el tipo de animales de labor ha empeorado, no puede caber ninguna duda
de que también son peores la manutención del ganado en general, el cultivo del
suelo y las condiciones de vida y de alimentación del agricultor, pues ya se sabe que
en la hacienda campesina, cuanto más trabaja y peor mantenido está el ganado, peor
vive el hombre y más dura es su labor, y viceversa. Las conclusiones que hemos
sacado de la minuciosa investigación de Klawki quedan enteramente confirmadas
por la gran cantidad de datos relativos a todas las pequeñas haciendas campesinas
de Alemania.
214
IX
LA ECONOMÍA LECHERA Y LAS COOPERATIVAS AGRÍCOLAS EN
ALEMANIA. LA POBLACIÓN RURAL ALEMANA CLASIFICADA SEGÚN SU
SITUACIÓN EN LA ECONOMÍA
Hemos prestado tanta atención a los datos relativos al ganado de labor porque son
los únicos (fuera de los concernientes a las máquinas, ya analizados) que permiten,
digámoslo así, mirar por dentro la hacienda, su equipamiento y organización. Los
demás datos —sobre la cantidad dé tierra (que ya hemos mencionado) y la de
ganado (a la que nos referiremos seguidamente)— sólo ilustran los aspectos
exteriores de la hacienda e igualan cosas evidentemente desiguales, ya que el
tratamiento de la tierra y, en consecuencia, su productividad, así como la calidad y
el rendimiento del ganado, son diferentes en los diversos grupos de haciendas. Sin
embargo, aunque esta diferencia es bien conocida, por lo común se olvida en los
cómputos estadísticos generales; sólo los datos referentes a la maquinaria y al
ganado de labor permiten, hasta cierto punto, juzgar acerca de esa diferencia y
mostrar (a grandes rasgos) a quien beneficia. SÍ las grandes haciendas emplean en
mayor proporción las máquinas más caras y complicadas, que son las únicas incluidas
en las estadísticas, es evidente que en ellas también los demás útiles de labor
(arados, rastrillos, carretas, etc.), no mencionados por la estadística, son de mejor
calidad y se emplean en cada hacienda en mayor cantidad y más plenamente (debido
a la gran extensión de la propiedad). Lo mismo ocurre con el ganado. El pequeño
El problema agrario y los "críticos de Marx"
agricultor sólo puede oponer a estas ventajas la laboriosidad y el ahorro (ya que no
posee otras armas en la lucha por la existencia). Por ello, en la sociedad capitalista
estas cualidades del pequeño campesino constituyen un fenómeno constante e
inevitable, y no un hecho casual.
215
Cifras relativas
Valor de todo el ganado Ganado mayor Ganado porcino
1882 1895 +— 1882 1895 +— 1882 1895 +—
0 – 2 ha 9,3 9,4 +0,1 10,5 8,3 —2,2 24,7 25,6 +0,9
2–5 " 13,1 13,5 +0,4 16,9 16,4 —0,5 17,6 17,2 —0,4
5 – 20 " 33,3 34,2 +0,9 35,7 36,5 + 0,8 31,4 31,1 —0,3
20 – 100 " 29,5 28,8 —0,7 27,0 27,3 + 0,3 20,6 19,6 —1,0
100 y más 14,8 14,1 —0,7 9,9 11,5 + 1,6 5,7 6,5 +0,8
Total 100 100 — 100 100 — 100 100 —
total de ganado vacuno y porcino. Esto llama tanto más la atención, cuanto que la
superficie de las haciendas ganaderas es, de ordinario, menor que la de las agrícolas,
por lo que debería esperarse que las haciendas capitalistas medianas se
desarrollaran con más rapidez que las grandes. Así pues, se impone la siguiente
conclusión general (en relación con la cantidad de ganado, y no con su calidad): los
grandes propietarios fueron los más perjudicados por la fuerte disminución de la cría
comercial de lanares, perjuicio que no compensaron del todo, sino sólo en parte, con
el aumento considerablemente mayor (en comparación con las haciendas medianas
y pequeñas) de la cría de ganado vacuno y porcino.
Al hablar de la ganadería lechera, no es posible pasar de largo ante los datos
extraordinariamente ilustrativos que sobre ella se encuentran en la estadística
alemana y que, por lo que sabemos, no han sido utilizados. Pero esto ya se refiere al
problema general de la incorporación de producciones técnicas a la agricultura, y
debemos pararnos a considerar este punto en vista de otra pasmosa deformación de
los hechos en que vuelve a pecar el señor Bulgákov.
217
producciones
industriales
0-2 ha 3.236.367 11.364 0,35
2-5 " 1.016.318 13.542 1,33
5-20 998.804 25.879 2,59
100 y más " 281,767 8.273 2,97
25.061 4.006 15,98
Total 5.558.317 63.064 1,14
Haciendas con
1.000 y más ha 572 330 57,69
Si se compara este hecho con los datos ya citados sobre maquinaria y ganado de
labor, el lector advertirá la presuntuosa absurdidad de los aforismos del señor
Bulgákov acerca de las "ilusiones" de los marxistas "conservadores", para quienes "la
gran hacienda es exponente de progreso económico, y la pequeña, de regresión" (II,
260).
"En parte inmensamente mayor (la remolacha azucarera y las patatas para la
destilación de alcohol) —prosigue el señor Bulgákov— se producían en las pequeñas
haciendas."
Es al revés: precisamente en las grandes:
su uso industrial
Haciendas que
% del total de
% del total de
Hacienda que
sembrada de
remolacha
haciendas
azucarera
hacienda
Esto prueba una vez más que la proporción de haciendas que cultivan remolacha y
patata para usos industriales, es insignificante en las pequeñas, considerable en las
grandes y muy elevada en los latifundios. A juzgar por la superficie cultivada —el 83,7
por ciento—, la parte inmensamente mayor de la remolacha se produce en las
grandes haciendas*.
* El categórico... fiasco del señor Bulgákov en sus especulaciones sobre las producciones industriales es tan extraño que nos
hacemos involuntariamente esta pregunta: ¿podríamos atribuir ese fiasco a que el señor Bulgákov haya copiado las estadísticas
de la encuesta alemana sin advertir que en ellas la proporción de haciendas que han incorporado producción industrial no
aparece expresada en relación con el número total de haciendas de cada grupo? Por una parte, es difícil imaginar que la
"investigación" de un escrupuloso sabio pueda contener tantos errores (acompañados de conclusiones tan arrogantes). Por
otra parte, es indiscutible la identidad entre las estadísticas del señor Bulgákov y las de la encuesta (S. 40 y 41)... ¡Ah, estos
"escrupulosos sabios"!
Véanse los datos concernientes a las haciendas que venden leche y productos lácteos
a las ciudades:
% del total Nº de
Nº de % del Nº de
de vacas % del
esas total vacas por
haciendas por total
haciendas ** hacienda
del grupo grupo
0-2 ha 8.998 21,46 0,3 25.028 11,59 2,8
2-5 " 11.049 26,35 1,1 30.275 14,03 2,7
5-20 " 15.344 36.59 1,5 70.916 32,85 4,6
20-100 " 5.676 13,54 2,0 58.439 27,07 10,3
100 y más " 863 2,06 3,4 31.213 14,46 36,1
Total 41.930 100,0 0,8 215.871 100 5,1
Haciendas con
1.000 y más ha 21 — 3,7 1.822 — 87,0
** Reproducimos esta columna para que el lector tenga clara idea de los procedimientos del señor Bulgákov, quien nos remite
sólo a ella (la columna ha sido tomada de la encuesta) ¡para confirmar sus conclusiones!
220
De manera que también aquí la gran hacienda ocupa el primer puesto: cuanto más
grande es la hacienda, mayor es la proporción de agricultores que se dedican al
comercio lechero, sobre todo con respecto a los latifundios (la "gran propiedad que
degenera en latifundio"). Por ejemplo, las grandes haciendas (100 y más hectáreas)
venden a las ciudades más del doble de leche (3,4 contra 1,5 por ciento) que las
medianas (de 5 a 20 hectáreas).
Que las grandes haciendas (grandes por su superficie) se dedican también a la
producción lechera en gran escala, lo muestran los datos sobre el número de vacas
por hacienda: 36 en las de 100 y más hectáreas, y hasta 87 en los latifundios. Por lo
general, las haciendas evidentemente capitalistas (20 y más hectáreas) poseen el
41,5 por ciento de las vacas cuya leche se vende a las ciudades, aunque constituyen
una parte insignificante del conjunto de agricultores (el 5,52 por ciento), y una parte
muy pequeña del total de las que venden dicho producto en las ciudades (el 15,6 por
ciento). Por esto, no se puede dudar del progreso de la hacienda definidamente
capitalista y de la concentración capitalista en esta rama de la ganadería comercial.
Pero los datos sobre las haciendas clasificadas según su superficie no bastan para
caracterizar plenamente la concentración de la producción lechera. Aun a priori,
resulta claro que pueden y deben existir haciendas de la misma extensión, que sin
embargo posean cantidades desiguales de ganado en general, y de ganado lechero
en particular. Comparemos primero la distribución de todo el ganado vacuno por
grupos de haciendas con el número total de vacas cuya leche se vende a las ciudades:
221
Porcentaje en relación con el
número de vacas
total de
cuya leche se
ganado Diferencia
vende a las
vacuno
ciudades
0-2 ha 8,3 11,6 + 3,3
2-5 " 16,4 14,0 —2,4
5-20 " 36,5 32,8 —3,7
20-100 " 27,3 27,1 —0,2
100 y más " 11,5 14,5 + 3,0
Total 100 100
Vemos, pues, una vez más que las haciendas campesinas medianas son las que se
encuentran en peor situación: integran el grupo que, de su total de vacunos, destina
la menor parte para la obtención de leche que se vende a las ciudades (es decir, para
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Total de vacas
total de vacas
haciendas, nº
Por hacienda
con dos vacas
con una vaca
vacas
Pero incluso los datos reproducidos confirman por entero la conclusión general,
según la cual la concentración de la agricultura capitalista es, en realidad, mucho
mayor de lo que sugieren los datos estadísticos que sólo tienen en cuenta las
superficies. Tal estadística agrupa haciendas pequeñas por su extensión y por su
reducida producción de cereales, con grandes haciendas que se dedican a la cría de
ganado lechero o para sacrificar, al cultivo del tabaco, la vid, hortalizas, etc. Es cierto
que, comparadas con la producción de cereales, todas estas ramas pasan a un lejano
segundo plano y que ciertas conclusiones generales conservan toda su importancia,
incluso en la estadística vinculada con la superficie.
234
Pero la distribución es tal que el 49 por ciento de los viñadores (con menos de 20
áreas) sólo poseen el 13 por ciento de la superficie total de viñedos; los viñadores
"medianos" (20 a 50 áreas), que representan el 30 por ciento del total, poseen el 26
por ciento, mientras que los grandes viñadores ( ½ hectárea y más), que son el 20
por ciento, poseen el 61 por ciento de la superficie de los viñedos, o sea, más de tres
quintas partes*.
* Es interesante señalar que en Francia, donde la viticultura se halla incomparablemente más desarrollada que en Alemania
(1.800.500 ha), la concentración de viñedos es también mucho mayor. Mas para juzgar acerca de ella, hay que limitarse a los
datos de la estadística general de superficies, pues en Francia no se recogen informes por hacienda y se ignora el número de
propietarios de viñedos. En Alemania, el 12,83 por ciento de los viñedos pertenecen a cultivadores que poseen 10 y más
hectáreas, mientras que en Francia esta categoría de cultivadores posee el 57,02% de los viñedos.
La concentración es aún muchísimo más intensa en la horticultura comercial
(Kunst— und Handelsgartnerei), que se desarrolla con gran rapidez en todos los
países capitalistas, en relación directa con el progreso de las ciudades importantes,
las grandes estaciones ferroviarias, los poblados industriales, etc. En 1895 había en
Alemania 32.540 haciendas dedicadas a la horticultura comercial, que poseían
23.570 hectáreas, o sea, menos de una hectárea cada una. Pero de esta superficie,
más de la mitad (el 51,39 por ciento) está concentrada en manos de 1.932
agricultores, o el 5,94 por ciento del total de horticultores. La extensión de la
superficie que estos grandes productores dedican a la horticultura y del resto de la
tierra que destinan a la agricultura puede apreciarse por las siguientes cifras: 1.441
horticultores poseen huertas de 2 a 5 ha, lo que hace un promedio de 2,76 ha por
huerta y 109,6 ha de tierra en total; 491 horticultores tienen huertas de 5 y más ha,
lo que se traduce en 16,54 ha por huerta y 134,7 ha de tierra en total como
promedio.
226
uno ingresa en la cooperativa (número de vacas cuyos productos son vendidos por
las cooperativas). He aquí los datos correspondientes a los cinco grupos principales,
clasificados según la superficie de la hacienda (véase el cuadro de la pág. 227. —Ed.).
Así, entre los pequeños agricultores, sólo una ínfima minoría (del 3 al 5 por ciento)
forma parte de las cooperativas, es decir, en una proporción presumiblemente
menor incluso que la de las haciendas capitalistas en los grupos inferiores. Por el
contrario, entre las grandes haciendas, a todas luces capitalistas, la proporción de las
que forman parte de cooperativas es de tres a siete veces mayor incluso que en las
medianas. Y en cuanto a los latifundios, participan en las cooperativas en mayor
proporción que todas las haciendas.
Nº de vacas que
Nº de vacas por
% del total de
% del total *
haciendas
hacienda
poseen
0-2 ha 10.300 0,3 6,95 18.556 1.71 1,3
2-5 " 31.019 3,1 21,49 73.156 6,76 2.3
5-20 " 53.597 5,4 36,19 211.236 19,51 3,9
20-100 " 43.561 15.4 29,42 418.563 38,65 9,6
72,02
100 y más " 8.805 35,1 5,95 361.435 33,37 41,0
Total 148.082 2,7 100,00 1.082.946 100,00 7,3
Haciendas
con1.000 y 204 35.6 — 18.273 — 89,0
más ha
* El señor Bulgákov declara: "La parte correspondiente a la gran hacienda surgirá con claridad de las siguientes cifras" (II, 117),
y reproduce sólo éstas, que (si no se las compara con otras cifras), lejos de revelar "la parte correspondiente a la gran hacienda",
no hacen más que oscurecerla.
Pero aún más interesantes son los datos sobre el número de vacas que proporcionan
los productos cuya venta está organizada por las cooperativas. La gran mayoría de
estas vacas, casi tres cuartas partes de ellas (el 72 por ciento) pertenece a grandes
productores con haciendas lecheras capitalistas de diez, cuarenta y hasta ochenta
vacas (en los latifundios) cada una. Ahora escuchemos lo que dice Hertz: "Nosotros
afirmamos que las cooperativas reportan el mayor beneficio precisamente. a los
El problema agrario y los "críticos de Marx"
pequeños agricultores, e incluso a los más pequeños de todos"... (S. 112; trad. rusa,
269; la cursiva es de Hertz). Los Voroshílov son iguales en todas partes, lo mismo en
Rusia que en Austria. Cuando un Voroshílov se golpea el pecho y exclama con
vehemencia: "Nosotros afirmamos", se puede estar seguro de que afirma todo lo
contrario de lo que es cierto.
Para terminar nuestro examen de los datos de la estadística agrícola alemana,
echemos un vistazo al cuadro general de la distribución de la población dedicada a
la agricultura, según su situación en la economía. Se comprende que sólo tomaremos
la agricultura propiamente dicha (A 1, y no A 1-6, según la denominación alemana,
es decir, sin incluir entre los agricultores a pescadores, industriales madereros y
cazadores), y luego los datos sobre las personas cuya ocupación principal era la
agricultura. La estadística alemana divide esta población en tres grupos principales:
a) agricultores independientes (propietarios, arrendatarios, etc.); b) empleados
(administradores, mayordomos, capataces, oficinistas y otros), y c) obreros; a su vez,
este último grupo se divide en cuatro subgrupos: c1) "miembros de la familia del
cabeza —padre, hermano, etc.— que trabajan en la hacienda de éste", es decir,
obreros que son miembros de la familia, a diferencia de los obreros asalariados, a
cuya categoría pertenecen todos los otros subgrupos del grupo c. Es evidente, pues,
que para estudiar la composición social de la población (así como su evolución
capitalista) se debe incluir en el grupo (a), con los dueños de haciendas, a esos
obreros que son miembros de la familia, en vez de colocarlos, como se hace
habitualmente, en el de los obreros asalariados, pues en realidad son copropietarios,
miembros de familias poseedoras, gozan del derecho a heredar, etc.
229
Siguen el subgrupo c2) braceros de uno y otro sexo (Knechte und Mägde), y el c3)
"jornaleros agrícolas y otros obreros (pastores) que tienen tierra propia o
arrendada". Por lo tanto, este subgrupo, cuyos componentes son a la vez agricultores
y obreros asalariados, constituye un grupo intermedio, de transición, que es
necesario ubicar en una categoría especial. Por último, c4), "los mismos, pero sin
tierra propia o arrendada". Así pues, obtenemos tres grupos principales : I.
Agricultores poseedores de tierra y los miembros de su familia; II. Agricultores
poseedores de tierra que son al mismo tiempo obreros asalariados; III. Obreros
asalariados sin tierra (empleados, braceros y jornaleros). Veamos cómo se distribuía
la población rural* alemana entre estos grupos en 1882 y 1895:
* Nos referimos sólo a la población "activa" (para emplear el término francés; en alemán, erwerbsthätige), es decir, a la que se
dedica realmente a la agricultura, sin tomar en cuenta a los sirvientes y a los miembros de la familia que no participan de una
manera regular y constante en el trabajo agrícola. La estadística social rusa se ha desarrollado tan poco que todavía carecemos
de un término especial para expresar a noción de active, erwerbsthätig, occupied. En su estudio sobre el censo de ocupaciones
de la población de Petersburgo (San Petersburgo según el censo del año 1890), Yanson emplea la palabra "independiente",
pero no es un término adecuado, pues por lo común se considera "independientes" a los patronos; de este modo, se confunde
la clasificación según el grado de participación en la actividad industrial (en el amplio sentido de la palabra) con la clasificación"
según la situación económica (patrono-obrero solo). Se podría emplear la expresión "población productiva", pero tampoco es
exacta, pues los militares, los rentistas, etc., no desempeñan ocupaciones "productivas". Puede que resulte mejor el término
población "ocupada en oficios varios", o sea, el conjunto de los que participan en cualquier género de ocupaciones ( = que
producen ingresos), por oposición a los que viven a expensas de los "ocupados en oficios varios".
230
Como se puede ver, la población activa ha disminuido, aunque muy poco. Dentro de
ella, se advierte una reducción del sector que posee tierra (I + II), mientras que la
población sin tierra (III) ha aumentado. Esto prueba con claridad que avanza la
expropiación de la población rural, en particular de los pequeños agricultores, pues,
como sabemos, los obreros asalariados que poseen un pequeño terreno pertenecen
al grupo de los agricultores más pequeños. Además, entre las personas que poseen
tierra disminuye el número de patronos-obreros y aumenta el de agricultores
propietarios. Vemos, por consiguiente, la desaparición de los grupos medios y el
fortalecimiento de los extremos: el grupo intermedio desaparece, las contradicciones
capitalistas se acentúan. Entre los obreros asalariados aumenta el número de
quienes han sido expropiados totalmente, en tanto que disminuye el de los que
poseen tierra. Entre los agricultores se eleva el número de propietarios directos de
empresas y desciende el de los miembros de la familia que trabajan en la empresa
del cabeza de la misma. (Esta última circunstancia se debe, probablemente, a que los
miembros de la familia del propietario no perciben salario alguno, y por ello se
sienten inclinados a emigrar a la ciudad.)
Si tomamos los datos referentes a la población para la cual la agricultura es una
ocupación auxiliar, observaremos que esta población (activa o que trabaja en oficios
varios) ha aumentado de 3.144.000 a 3.578.000, o sea, en 434.000. Este aumento se
debe casi exclusivamente al grupo de miembros de familias de agricultores que
trabajan, que se ha incrementado en 397.000 (de 664.000 a 1.061.000).
231
Hasta cierto punto, ambos procesos incluso parecen opuestos si se los examina sólo
exteriormente: el aumento del número de obreros sin tierra el de trabajadores
miembros de familias campesinas que poseen tierras. Por esta razón, confundir
ambos procesos o preterir uno de ellos puede llevar con facilidad a los más burdos
errores, semejantes a los que abundan en el libro de Bulgákov. Por ultimo, la
estadística de ocupaciones nos muestra un notable aumento del número de
empleados*: de 47.000 a 77.000, o sea, el 63,8 por ciento. Junto al crecimiento de la
proletarización, hallamos el progreso de la gran producción capitalista, que necesita
tanto más empleados cuanto mayor es el número de máquinas que utiliza y el avance
de las producciones industriales.
* Con respecto a este hecho, el señor Bulgákov suelta en Nachalo esta broma de mal gusto: "El número de oficiales aumenta,
mientras el ejército disminuye". ¡Qué opinión simplista sobre la organización del trabajo en la gran producción!
Resulta, pues, que el señor Bulgákov, quien tanto alaba el "análisis detallado", no ha
sabido orientarse entre los datos de la estadística alemana. En la estadística de
ocupaciones sólo ha reparado en el aumento del número de campesinos que
perdieron su tierra y en la disminución del de obreros poseedores de tierra, cosas
que conceptúa como exponente "de los cambios verificados en la organización del
trabajo agrícola" (II, 106). Pero estos cambios de la organización del trabajo en toda
la agricultura alemana son para él un hecho fortuito e incomprensible, desvinculado
de la estructura y la evolución generales del capitalismo agrario. En realidad, éste es
sólo uno de los aspectos del proceso de desarrollo capitalista. A pesar de la opinión
del señor Bulgákov, el progreso técnico de la agricultura alemana significa, ante todo,
progreso de la gran producción, como lo prueban de manera irrefutable las
estadísticas referentes al empleo de máquinas, a la proporción de haciendas que
poseen ganado de labor, al tipo de este ganado, al desarrollo de las industrias
agrícolas, al progreso de la producción lechera, etc.
233
que emplean vacas para las faenas agrícolas) y, como consecuencia, de las
condiciones de vida y de la calidad de cultivo de la tierra.
X
LA "OBRA" DE E. DAVID, EL BULGÁKOV ALEMÁN
conclusión general, exactamente del mismo modo que el señor Bulgákov! En segundo
lugar, al citar a Bensing un sinfín de veces, sin sentido ni relación alguna, David, lo
mísmo que el señor Bulgákov, no advierte las ideas burguesas de Bensing sobre el
empleo de las máquinas tanto en la industria como en la agricultura.
* Véase el presente volumen, págs. 133-134. —Ed.
235
111 Demócratas constitucionalistas: miembros del Partido Demócrata Constitucionalisia, partido principal de la
burguesía monárquico-liberal en la Rusta zarista, fundado en octubre de 1905. Encubriéndose con falsas frases
"democráticas" para ganarse al campesinado, los demócratas constitu- cionalistas procuraban componendas con el
zarismo, exhortaban a establecer una monarquía constitucional y defendían el mantenimiento de la posesión
latifundista.
Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), los demócratas constitucionalistas apoyaron activamente la política
exterior anexionista del Gobierno del zar. En la Revolución Democrática Burguesa de Febrero de 1917 trataron de
salvar la monarquía. Desde el Gobierno Provisional burgués, aplicaron una política antipopular, contrarrevolucionaria,
Después de triunfar la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917, los demócratas constitucionalistas actuaron
como enemigos irreconciliables del Poder soviético y participaron en todas las acciones contrarrevolucionarias
armadas y en las campañas de los intervencionistas extranjeros. Emigrados tras la derrota de los intervencionistas y
los guardias blancos, las demócratas constitucionalistas no suspendieron su contrarrevolucionaria actividad
antisoviética.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Reproduce infinidad de citas de las monografías más diversas, pero pasa por alto
completamente los datos que contienen. En una palabra, es el caso de un pequeño
burgués que guarda profundo silencio sobre la cuestión de los que trabajan para el
mujik emprendedor.
He aquí algunos ejemplos.
En la pág. 109 leemos: "En términos generales, la pequeña producción prospera en
la horticultura, lo mismo que en la agricultura".
El lector espera pruebas, y se le ofrece única y exclusivamente lo que sigue:
"Según los datos de la estadística industrial* de 1895, de 32.540 huertas, 13.247 (=40
por ciento) eran de menos de 20 áreas; 8.257 ( = 25 por ciento) oscilaban entre 20 y
50 áreas; 5.707 (= 14 por ciento) ocupaban una superficie de 50 áreas a 1 hectárea;
3.397 ( = 10 por ciento), de 1 a 2 hectáreas, y sólo 1.932 ( = 6 por ciento) ocupaban
dos hectáreas o más."
* Así es como el señor Grossman, redactor de la versión rusa, ha traducido, al parecer, Betriebsstatistik. ¡Las traducciones al
ruso son una verdadera calamidad! Deberla decirse: "estadística de las empresas agrícolas".
Por lo tanto, sólo el 6 por ciento de los horticultores concentran en sus manos el
51,39 por ciento de la tierra dedicada a huerta. Se trata de grandes capitalistas, para
los cuales la huerta es un complemento de la agricultura capitalista (haciendas de
100 a 135 hectáreas). Por consiguiente, la producción hortícola mercantil está
enormemente concentrada a la manera capitalista. Pero David tiene... la audacia de
afirmar que "la pequeña producción prospera", es decir, la producción sin trabajo
asalariado. No aporta datos acerca de cuáles son las dimensiones de las haciendas
dedicadas a la horticultura mercantil que requieren la ayuda de obreros asalariados.
Así maneja las estadísticas el sabio David. Un ejemplo de su manera de tratar las
monografías lo ofrece el famoso Hecht, a quien se referían los señores Bulgákov,
Hertz y Chernov (véase más arriba, págs. 203-207*). David dedica dos páginas (394-
395) de su "obra" a exponer lo dicho por Hecht. ¿Cómo lo expone? Ni palabra acerca
del trabajo asalariado. Ni palabra acerca de que Hecht embellece la "vida
sedentaria" del obrero fabril poseedor de una parcela minúscula, y mete en un
El problema agrario y los "críticos de Marx"
David no sólo calla todo esto, sino que incluso afirma que "Hecht aporta datos de
sumo interés acerca de las elevadas necesidades vitales de estos campesinos" (pág.
395). Es difícil imaginarse una apología burguesa más burda.
238
A propósito de esta indicación de Hecht sobre los campesinos que venden leche y
compran margarina, que es más barata. Cabría suponer que se trata de un hecho
archi— conocido por los economistas. Marx señaló ya en 1847, en Miseria de la
Filosofía, este empeoramiento de la alimentación del pueblo provocado por el
capitalismo112. En Rusia, ya desde tiempos de Engelhardt113 (la década del 70), este
fenómeno ha sido referido muchas, muchísimas veces por todos los que estudiaron
de un modo más o menos concienzudo el progreso del capitalismo en la producción
lechera.— El "sabio" David no se ha percatado de él. Y llega a burlarse de los
socialistas que lo mencionan.
En las páginas 427-428 de su libro, vemos cómo David ironiza acerca de lo sostenido
por Kautsky respecto a que la existencia de puntos de concentración para la leche
fomenta la venta de este producto por los campesinos y empeora su alimentación.
Para que el lector pueda apreciar todo lo que vale el populista alemán David,
citaremos sus palabras textualmente:
"...Todas las demás personas, cuando obtienen una mayor ganancia, acostumbran a
consumir una parte de la misma en beneficio de su estómago. Tal es, por decirlo así, la
naturaleza del hombre, que lo hace muy propenso a comer alguna cosa mejor cuando
dispone de un poco de dinero para ello. Por eso resulta muy extraño que sólo los
campesinos, quienes gracias a la cooperativa reciben, según todo el mundo reconoce,
más dinero que antes por su leche y por sus cerdos, procedan de muy distinta forma que
los demás mortales" etc., etc., etc.
Por supuesto, no vale la pena contestar a esta bufonada de un pequeño burgués
reaccionario. Bastará con mostrarlo al público que lee, sacarlo de ese montón de
citas agronómicas inconexas, desperdigadas a lo largo de 550 páginas, y exponerlo a
la luz del día. Bastará con indicar que hasta Hecht, ese apologista de la burguesía
citado por David, reconoce que el empeoramiento de la alimentación es un hecho,
debido a la sustitución de la leche vendida con margarina barata. Esto se refiere a la
Alemania meridional, región en la que predomina la pequeña hacienda campesina.
Klawki (véase más arriba, págs. 213 y 214*) señala exactamente lo mismo al hablar
de otra región —Prusia Oriental—, donde los pequeños campesinos "consumen muy
poca mantequilla y leche pura".
* Véase el presente volumen, págs. 180-182. —Ed.
239
112
Véase C. Marx y F, Engels. Obras, t. 4, págs. 96-97.
113
Lenin se refiere a las cartas Desde la aldea de A. N. Engelhardt, publicista de tendencia populista, que obtuvieron
amplia popularidad.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Así argumenta el sabio David. Elude los datos exactos acerca de la distribución de
vacas por hacienda en los distintos grupos, pues le resulta desagradable tomarlos en
consideración. Pero por las cifras sueltas que cita, ya se ve que tergiversa
enteramente con ellas la verdadera situación. Si se compara el número total de vacas
con la división de las vaquerías según el número de cabezas de ganado que poseen,
resulta el siguiente cuadro, sin duda aproximado*, pero que en términos generales
refleja la realidad:
* Estas cifras son aproximadas, porque, en primer lugar, el número de vacas corresponde al año 1900 y el de haciendas a 1898;
en segundo lugar, porque ha sido necesario establecer en forma aproximada el número de vacas por grupo de haciendas, ya
que David no da. cifras exactas. Para la parte correspondiente a las grandes haciendas, hemos tomado una cifra inferior a la
real: 7.544 haciendas, cada una de las cuales posee 30 ó más vacas. De esto resulta, aun tomando la cifra mínima, es decir, 30
vacas por hacienda, 7.544 x 30 = 226.320 vacas. Hemos tomado la cifra inferior, pues de otro modo las dimensiones de las
pequeñas haciendas se acercarían en exceso a los límites mínimos de los grupos, y no a los máximos.
Nº de
Nº de
vacas Nº de
hacien
Dinamarca que vacas por
das
poseen hacienda
(miles)
(miles)
Haciendas con 1-3 vacas 70 100 1,43
" 4-9 " 52 250 4,81
" 10-29 " 49 550 11,22
" 30 y más " 8 200 25,00
Total 179 1.100 6,14
En segundo lugar, las cifras citadas revelan que en Dinamarca, lo mismo que en
Alemania, son los capitalistas, en lofundamental, quienes gozan de los beneficios que
proporcionan las cooperativas. Si de 1.100.000 vacas se entrega a las lecherías la
leche de 900.000, ello indica que 200.000 vacas quedan al margen de los "beneficios"
de la venta por intermedio de las cooperativas. Estas vacas pertenecen sobre todo a
los ganaderos más pequeños, pues por los datos de Alemania hemos visto que sólo
el 0,3 por ciento de las haciendas con menos de 2 hectáreas ingresa en las
cooperativas lecheras, mientras que entre las haciendas con 100 hectáreas y más esa
proporción se eleva al 35,1 por ciento. Todo hace suponer, por lo tanto, que los
pequeños ganaderos (70.000, con 100.000 vacas) son los que menos gozan de los
beneficios de la venta por intermedio de las cooperativas.
El ejemplo de Dinamarca viene a desmentir de medio a medio las afirmaciones de
David, pues demuestra que las haciendas predominantes en la producción lechera
no son las pequeñas ni las medianas, sino las grandes. Para infundir un poco de vida
a estas cifras y cuadros inanimados y mostrar el carácter de clase de la agricultura
burguesa (completamente echado al olvido por ese obtuso pequeño burgués que es
David), mencionaremos un hecho destacado de la historia del movimiento obrero de
Dinamarca. En 1902, los propietarios navieros daneses rebajaron los salarios de los
fogoneros. Estos respondieron con una huelga. El sindicato único de los obreros
portuarios se solidarizó con ellos, y también declaró el paro. Pero... no se consiguió
que la huelga fuera general, que se extendiera a todos los puertos del país. "No se
logró que el puerto de Esberg (en la costa occidental de Dinamarca, importante para
el comercio con Inglaterra), de enorme significación para la exportación de los
productos agropecuarios daneses, se incorporase a la huelga, pues las cooperativas
agrícolas danesas declararon que estaban dispuestas a enviar inmediatamente a
todos ios miembros suyos que fuesen necesarios para cargar los buques; los
campesinos daneses no permitirían que se paralizase la exportación de sus
productos."*
* Emil Helms. Die sozialdemokratische und gewerkschaflliche Bewegung in Dänemark (El movimiento socialdemócrata y sindical
en Dinamarca.-Ed.), Leipzig, 1907, S. 138.
242
Las cooperativas danesas, pues, se pusieron de parte de los patronos navieros contra
los obreros e hicieron fracasar la huelga. Se comprende muy bien, como es natural,
que los granjeros capitalistas, dueños de 10 y más vacas, apoyaran a los mismos
capitalistas contra los obreros. Lo único que no se comprende es que escritores como
David, que ocultan la lucha de clases, se titulen socialistas.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Hasta qué extremos cómicos llega la identidad espiritual del oportunista alemán y el
profesor liberal ruso nos lo muestra el hecho de que ambos utilizan las estadísticas
con igual despreocupación e ineptitud, además de que citan a Marx con análoga
negligencia. Lo mismo que Bulgákov, David acepta la "ley de la fertilidad decreciente
del suelo". Verdad es que intenta exponerla con ciertas limitaciones especiales y
rodearla de condiciones particulares, pero no por eso obtiene mejor resultado. Dice,
por ejemplo —en la página 476—, que "esta ley no se refiere en general a las
oscilaciones que se observan en la productividad al pasar de un nivel tecnocientífico
a otro; sólo se relaciona con las oscilaciones de la productividad en un mismo nivel
tecnocientífico". Se trata de la misma limitación a la decantada ley que señalé ai
críticar al señor Bulgákov (véase más arriba, págs. 165, 166**), y ya entonces agregué
que era una "ley muy relativa; a tal punto, que ya no se puede hablar de ley, ni de
una particularidad esencial de la agricultura".
** Ibíd., págs. 104-106. —Ed.
Sin embargo, David sigue exaltando esta ley como una peculiaridad de ia agricultura.
El resultado es un embrollo increíble, pues también en la industria, cuando se
mantienen invariables las condiciones "tecnocientíficas", son muy limitadas las
inversiones adicionales de capital.
"El atraso de ia agricultura —dice David en el capítulo final— se explica, en primer
lugar, por el conservadurismo de las fuerzas orgánicas de la naturaleza, que tiene su
expresión en la ley de las cosechas decrecientes" (501). ¡En esta conclusión ya se
arroja por la borda la tesis acabada de exponer, sobre que la "ley" no es aplicable a
los casos en que se pasa a un nivel técnico superior! El "conservadurismo de las
fuerzas de la naturaleza" no es más que el subterfugio verbal de un pequeño burgués
reaccionario, incapaz de entender las condiciones sociales que frenan de un modo
particular el desarrollo de la agricultura. David demuestra no comprender que entre
estas condiciones sociales figuran, primeramente, las supervivencias del feudalismo
en la agricultura, la falta de derechos de los braceros, etc., etc., y, en segundo
El problema agrario y los "críticos de Marx"
término, la renta de la tierra, que infla los precios y consolida las rentas elevadas en
el precio de la tierra.
244
Lo que he dicho acerca de la honestidad científica del señor Bulgákov puede aplicarse
por entero a David. Aquél desvirtuó la cita de Marx. Este se limita a citar las primeras
palabras del mismo pasaje: "Sobre la productividad decreciente de la tierra en
inversiones sucesivas de capital, debe consultarse a Liebig" (Das Kapital, III B., II Theil,
S. 277). A la manera de Bulgákov, David tergiversa a Marx y presenta las cosas como
si ésta fuese la única indicación hecha por él. En realidad;; repetimos, toda persona
que haya leído el tomo III de El Capital (y la segunda parte del segundo tomo de
Tkeorien über den Mehrwert) sabe que lo cierto es todo lo contrario. Marx muestra
decenas de veces que los casos de descenso del rendimiento de las inversiones
adicionales de capital tienen para él la misma legitimidad y son tan posibles como los
casos de aumento de dicho rendimiento.
En la nota de la pág. 481, David promete tratar en el futuro de la relación existente
entre esta ley y la renta, así como "analizar con sentido crítico el intento de Marx de
desarrollar y extender la teoría de la renta, rechazando las razones aducidas por
Malthus y Ricardo".
114 Junkers: denominación que se daba en Prusia a los grandes propietarios agrarios de la nobleza.
115 Véase C. Marx. El Capital, t. III (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 25, parte II, pág. 302).
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Nos atrevemos a predecir que el análisis crítico de David será una repetición de los
prejuicios burgueses à la señor Bulgákov o... à la camarada Máslov. Pasemos ahora
a examinar otra tesis de David, falsa de raíz. No resulta muy agradable dedicarse a
refutar su apología o su desfiguración de las estadísticas. En la cuestión que
abordamos ahora, disponemos de algunos datos nuevos, que permiten oponer a las
teorías del filisteísmo pequeñoburgués contemporáneo un cuadro concreto de la
realidad.
246
XI
LA GANADERÍA EN LAS PEOUEÑAS Y LAS GRANDES HACIENDAS
Es evidente que el valor probatorio del argumento que examinamos depende por
entero de la exactitud de este supuesto tácito habitual. ¿Es exacta esta tesis? Si de
las estadísticas escuetas y globales pasamos al análisis de las condiciones económicas
y sociales de la 'pequeña y grande producción agrícola tomada en conjunto, veremos
en seguida que esta tesis admite como probado algo que precisamente debe
demostrarse. El marxismo afirma que las condiciones de mantenimiento del ganado
El problema agrario y los "críticos de Marx"
En 1875 En 1834
Nº de haciendas
Nº de haciendas
Cantidad de
Cantidad de
tierra de las
tierra de las
haciendas
haciendas
Tierra por
Tierra por
hacienda
hacienda
(En hectáreas)
a) Grandes finca» 3 689 229 3 766 255
b) Haciendas con 25
51 1.949 38 58 2.449 42
y más ha.
c) " 7,5-25 " 274 3.540 13 248 3.135 12
d) " 2,5-7,5 " 442 1.895 4,3 407 1.774 4,3
e) " menos de 2,5 " 1.449 1.279 0,88 1.109 1.027 0,92
Total 2.219 9.352 1,2 1.825 9.151 5,0
Para explicar estas cifras examinaremos ante todo el tipo económico de las
haciendas de distinta extensión. Drechsler considera que las haciendas de 7,5
hectáreas y más no pueden prescindir del trabajo asalariado. Se obtienen así (en
1875) 325 haciendas campesinas que contratan obreros. Los campesinos de todas
las haciendas de menos de 2,5 hectáreas tienen que contratarse ellos mismos como
obreros. De las haciendas de 2,5 a 7,5 hectáreas (con una superficie media de 4,3
ha), la mitad, según calcula Drechsler, puede prescindir de mano de obra asalariada,
y la otra mitad debe ceder obreros asalariados. Por consiguiente, del total de
haciendas campesinas, 325 son de carácter capitalista, 221 son pequeñas haciendas
"laborales" (como dirían nuestros populistas), que no toman ni ofrecen mano de
obra asalariada, y 1.670 son semiproletarias y se contratan como mano de obra
asalariada.
250
Ganado menor
Ganado mayor
Ganado mayor
Total
Total
Ganado mayor
Ganado mayor
menor*
Ganado
Ganado
menor
Total
Total
a) Grandes fincas 562 499 537 617 624 619
b) Haciendas con 25 y 439 300 376 486 349
427
mi» ha
c) " " 7,5-25 409 281 356 432 322 38!
d) " " 2,5-7,5 379 270 337 404 287 352
e) " menos dt 2,5 " 350 243 280 373 261 301
Promedio 412 256 354 446 316 385
* Los distintos tipos de ganado menor han sido traducidos a ganado mayor según las normas habituales. El número de cabezas
por año y por cada uno de los 11 tipos se fija aproximadamente, pues los datos existentes no se refieren al número de cabezas,
sino sólo al peso.
La primera conclusión que se desprende de estos datos es que la calidad del ganado
es tanto mejor cuanto más grandes son las fincas. En ese sentido es enorme la
diferencia entre las haciendas capitalistas y las de los pequeños campesinos o
semiproletarios. Así, por ejemplo, en 1884 esta diferencia entre las haciendas más
grandes y las más pequeñas pasaba del doble: el peso medio de un animal era de 619
kilos en las grandes haciendas capitalistas y de 301 kilos —¡o sea, menos de la
mitad!— en las semiproletarias. Esto nos permite juzgar sobre la superficialidad de
los razonamientos de David y de sus correligionarios, cuando parten del supuesto de
que la calidad del ganado es la misma en las grandes y en las pequeñas haciendas.
253
Esto significa que, más o menos en todas partes (ziemlich allgemein), se ha producido
un mejoramiento sustancial de la cría de ganado, del pienso y del cuidado de los
animales". Las palabras que hemos subrayado: "más o menos en todas partes",
muestran que el autor hace caso omiso del aspecto económico-social de la cuestión;
el "más" se refiere a las grandes haciendas, y el "menos" a las pequeñas. Drechsler
no se ha fijado en ello, pues sólo presta atención a los datos relativos a los grupos de
aldeas, y no a los grupos de haciendas de distinto tipo.
255
Veamos ahora los datos que se refieren al ganado de labor, y que arrojan luz sobre
las condiciones en que se encuentran las haciendas específicamente agrícolas. Por la
cantidad de ganado de labor, las haciendas que examinamos se caracterizan por las
siguientes cifras:
Número medio de
cabezas de ganado de
labor por hacienda
1875 1884
a) Grandes fincas 27 44
b) Haciendas con 25 y más ha. 4,7 5,5
c) 7,5-25 2,1 2,4
d) 2,5-7,5 1,3 1,5
e) menos de 2,5 " 0,07 0,16
Promedio 0,7 1,0
Por lo tanto, las haciendas semiproletarias (menores de 2,5 hectáreas, que en 1884
eran 1.109, de un total de 1.825) carecen en su abrumadora mayoría de ganado de
labor. Tampoco se las puede considerar haciendas agrícolas en el verdadero sentido
de la palabra. En todo caso, no es posible comparar con las grandes fincas, en cuanto
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Una de las causas de este fraccionamiento es la necesidad que tienen las pequeñas
haciendas de recurrir al empleo de ganado de labor de peor calidad; concretamente,
al empleo de vacas en los trabajos agrícolas. La proporción de vacas sobre el total de
cabezas de ganado de labor era la siguiente:
En 1875 En 1884
a) Grandes fincas — —
b) Haciendas con 25 y
— 2,5%
más ha.
c) " 7,5-25 ha. 6,3% 11,4%
d) " 2, 57,5 ha. 60,7% 64,9%
e) " menos de 2,5 ha. 67,7% 77.9%
Promedio 27,0% 33,4%
Esto indica con claridad que el empleo de vacas para las labores agrícolas va en
aumento, y que estos animales constituyen el principal ganado de labor en las
haciendas de los semiproletarios y de los pequeños campesinos. David se inclina a
considerar tal fenómeno como un progreso, al igual que Drechsler, quien adopta un
punto de vista enteramente burgués y que en sus conclusiones dice: "Gran número
de pequeñas haciendas han pasado a utilizar vacas como ganado de labor, lo cual es
para ellas más adecuado". Esto es "más adecuado" para los pequeños agricultores
porque es más barato. Y es más barato porque el ganado de labor de mejor calidad
se sustituye con otro peor. Elprogresode los pequeños campesinos que tanto
entusiasma a los Drechsler y a los David puede compararse con el progreso de los
tejedores manuales en vías de extinción, que pasan a emplear materiales cada vez
peores y utilizan los desechos de la producción fabril.
El peso medio de las vacas utilizadas como ganado de labor era en 1884 de 381 kilos*,
mientras que los caballos de labor pesaban 482 y los bueyes 553 kilos, como
promedio.
* El peso medio de las vacas no utilizadas para las labores agrícolas era de 421 kilos.
Este último tipo de ganado de labor, el más vigoroso, representaba en 1884 más de
la mitad de todo el ganado de labor de los grandes agricultores capitalistas, cerca de
la cuarta parte del de los capitalistas medianos y pequeños, menos de la quinta parte
del de los pequeños campesinos y menos de la décima parte del de los
semiproletarios. Por consiguiente, cuanto más grande es la finca, mejor es la calidad
del ganado de labor.
257
El problema agrario y los "críticos de Marx"
En 1875 En 1884
a) Grandes fincas 554 598
b) Haciendas con 25 y mas ha. 542 537
c) " " 7,5-25 488 482
d) " " 2,5-7,5 404 409
e) " " menos de 2,5 " 377 378
Promedio 464 460
El peso medio la calidad del ganado de labor. En realidad, en las grandes haciendas
capitalistas observamos una considerable mejora, y en todas las demás una
estancación o empeoramiento. La diferencia entre la gran producción y la pequeña,
en lo que respecta a la calidad del ganado de labor, también aumentó de 1875 a
1884. El paso de las pequeñas haciendas al empleo de vacas como ganado de labor
se ha convertido en Alemania en un fenómeno general*. Y nuestros datos muestran,
con exactitud documental, que este fenómeno significa un empeoramiento de las
condiciones de la producción agrícola, un aumento de la miseria de los campesinos.
* Véase sobre esto el capitulo VIII: Estadísticas generales de ¡a agricultura alemana. (Véase el presente volumen, págs. 201-
214. —Ed.)
David se limita en sus cálculos a los datos sobre el número de cabezas de ganado por
hectárea. En nuestro ejemplo, al igual que en la agricultura alemana en conjunto,
esos datos acusan una disminución de la cantidad de ganado por unidad de superficie
en las grandes haciendas. En 1884, por ejemplo, a las haciendas semiproletarias
correspondía exactamente el doble de ganado por hectárea que a las grandes
haciendas capitalistas (1,18 contra 0,59). Pero ahora ya sabemos que semejante
cálculo equipara cosas que no admiten comparación. Lo que muestra la verdadera
correlación entre las haciendas son los datos relativos al peso del ganado: la gran
producción también se halla a este respecto en mejores condiciones, ya que al tener
el máximo de ganado (en peso) por unidad de superficie, cuenta asimismo, por
consiguiente, con el máximo de abonos. Por eso, la conclusión de David, sobre que
las pequeñas haciendas están, en conjunto, mejor abastecidas de abonos, se halla
en flagrante contradicción con la realidad. Por añadidura, es preciso tener en cuenta
que nuestros datos, en primer lugar, ño comprenden los abonos artificiales, cuya
adquisición sólo está al alcance de los agricultores acomodados, y, en segundo lugar,
que la comparación del ganado por su peso equipara el ganado mayor y el menor;
El problema agrario y los "críticos de Marx"
equipara, por ejemplo, los 45.625 kilos de peso de 68 cabezas de ganado de una gran
hacienda con los 45.097 kilos de 1.786 cabras de pequeñas haciendas (en 1884). En
la práctica, la superioridad de las grandes haciendas en cuanto a la disponibilidad de
estiércol para abono es mucho mayor de lo que muestran nuestras cifras*.
* Recordemos las ya mencionadas indicaciones de Klawki (cap. VI) (véase el presente volumen, pág. 175. —Ed.): "El estiércol
que obtienen los pequeños agricultores es de calidad inferior: la paja de los cereales es más corta y en su mayor parte sirve de
alimento al ganado (lo cual significa otro empeoramiento de la calidad del pienso), y se utiliza menor cantidad de paja para el
lecho del ganado".
259
XII
EL "PAÍS IDEAL" DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LOS ADVERSARIOS DEL
MARXISMO EN EL PROBLEMA AGRARIO**
** Este artículo es un capítulo (el XII) del trabajo del autor titulado El problema agrario y los "críticos de Marx", que forma parte
de su libro, recientemente publicado, El problema agrario, parte I (San Petersburgo, 1908). Un retraso accidental en el envío
de este capítulo impidió incluirlo en dicho libro. Por eso, todas las referencias que figuran en esta parte corresponden al libro
indicado.
Heinrich Pudor, cuyo trabajo aprovechó David, llama a Dinamarca el "país ideal de
las cooperativas agrícolas"*. También en Rusia, los portavoces de las ideas liberales
populistas recurren con no menos frecuencia al ejemplo de Dinamarca como "carta
de triunfo" contra el marxismo y a favor de las teorías que sustentan la viabilidad de
las pequeñas haciendas en la agricultura; basta señalar el discurso del liberal
Herzenstein en la I Duma y el del populista Karaváev en la II Duma116.
* Doctor Heinrich Pudor. Das landwirtschaftliche Genosscnschaflswesen im Auslande. I B. Lpz., 1904, S. V (Las cooperativas
agrícolas en el extranjero, t. I, Leipzig, 1904, pág. V. —Ed.). Pudor es un enemigo encarnizado del marxismo.
116 Duma de Estado: institución representativa que el Gobierno zarista se vio obligado a convocar a raíz de la
Revolución de 1905. Formalmente, la Duma de Estado era un organismo legislativo, pero, en la práctica, carecía de
todo poder efectivo. Las elecciones a la Duma no eran directas, ni iguales ni generales. Los derechos electorales de
las clases trabajadoras y de las naciones no rusas que poblaban Rusia hallábanse fuertemente restringidos, y una
parte considerable de los obreros y campesinos carecían de todo derecho electoral.
En la I Duma de Estado (abril-julio de 1906) y en la II Duma (febrero-junio de 1907) tenían mayoría los demócratas
constitucionalistas y los grupos afines a ellos.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Nº de Nº de Nº de
% Tierra (ha) % % Tierra (ha) % % Tierra (ha) %
hacien. hacien. hacien.
Sin tierra 31.253 13,3 — — 35.329 13,6 — — 32.946 12,4 — —
Hasta 2,5 ha. 65.490 27,9 54.340 1,5 82.487 31,8 62.260 1.7 92.656 34,8 63.490 1,8
2,5-10 " 65.672 27,9 333.760 9,1 67.773 26,2 345.060 9,5 66.491 25,0 341.020 9,4
10-40 " 41.671 17,7 928.310 25,5 43.740 16,9 966.850 26,5 44.557 16,8 981.070 26,8
40-120 " 29.288 12,5 1.809.590 49,6 27.938 10,8 1.722.820 47,1 27.301 11,3 1.691.950 46,4
120 y más " 1.856 0,7 522.410 14,3 1.953 0,7 551.530 15,2 2.031 0,7 568.220 15,6
Total 235.230 100,0 3.648.410 100 259.220 100 3.648.520 100 265.982 100 3.645.750 100
263
En 1873, el 13,2 por ciento de las granjas capitalistas poseían el 63,9 por ciento de
toda la tierra, y en 1885, estas cifras eran 11,5 y 62,3 por ciento, respectivamente.
Tal estabilidad de la gran agricultura debe ser tenida en cuenta siempre cuando se
trate de comparar los datos relativos a distintos años, pues en las publicaciones se
observa con harta frecuencia que mediante estas comparaciones, concernientes a
cambios de detalle, se disimulan los rasgos fundamentales de una formación
económico-social dada.
Al igual que en otros países europeos, la masa de pequeñas haciendas representa en
Dinamarca un papel insignificante dentro de la producción agrícola global. El total de
haciendas con menos de 10 hectáreas constituía en 1895 el 72,2 por ciento del
conjunto de haciendas, pero poseía sólo el 11,2 por ciento de las tierras. En esencia,
esta correlación se mantiene invariable en 1885 y 1873. Las pequeñas haciendas
pertenecen con frecuencia a semiproletarios: como hemos visto, esto lo ha.
demostrado sin— lugar a dudas la estadística alemana en lo que se refiere a las
haciendas de menos de dos hectáreas y también, en parte, a las de menos de cinco
hectáreas. Más adelante, al presentar las cifras de la cantidad de ganado en las
haciendas de los distintos grupos, veremos que no es posible hablar de una
independencia efectiva, ni de una agricultura con cierta estabilidad, con respecto a
la masa de esos famosos representantes de la "pequeña hacienda". El 47,2 por ciento
de las haciendas, es decir, casi la mitad, pertenece a proletarios o a semiproletarios
(sin tierra o con menos de 2,5 hectáreas), y el 25 por ciento de ellas, o sea, una cuarta
parte más (de 2,5 a 10 hectáreas), corresponde a pequeños campesinos indigentes:
tal es la base de la "prosperidad del capitalismo agrícola en Dinamarca. Lógicamente,
en un país con una ganadería comercial muy desarrollada, los datos relativos a la
cantidad de tierra sólo permiten formarse un juicio muy general, basado en totales
globales. Mas los datos sobre la ganadería, en los que nos detendremos a
continuación, no hacen sino reforzar, como advertirá el lector, las conclusiones
extraídas.
264
(0,7 por ciento) en el grupo superior (con 120 y más ha). En lo que respecta a la
proporción de tierra, aumenta en las haciendas más grandes de 120 y más hectáreas:
del 14,3 al 15,2 y al 15,6 por ciento en los tres años indicados; se eleva también
aunque en forma menos sensible, en las haciendas campesinas medianas (de 10 a 40
hectáreas: 25,5, 26,5 y 26,8 por ciento), a la vez que se reduce la parte
correspondiente al número total de haciendas de este grupo; en las de 2,5 a 10
hectáreas crece asimismo en forma irregular (9,1, 9,5 y 9,4 por ciento), y aumenta
permanentemente en las haciendas más pequeñas (1,5, 1,7 y 1,8 por ciento).
Tenemos, por consiguiente, una tendencia muy manifiesta al crecimiento en las
haciendas más grandes y en las más pequeñas. Para apreciar con más claridad este
fenómeno, debemos tomar las dimensiones medias de las haciendas de cada grupo
en los distintos años. He aquí los datos respectivos:
Dimensiones medias de las
haciendas (en hectáreas)
1873 1885 1895
Haciendas con
0,83 0,75 0,68
menos de 2,5 ha
2,5-10 " 5,08 5,09 5,13
10-40 22,28 22,08 22,01
40-120 61,00 61,66 61,97
" 120 y más 281,40 282,30 279,80
Promedio 15,50 14,07 13,70
265
Vemos, pues, que en la mayoría de los grupos son muy estables las dimensiones de
las. haciendas. Las oscilaciones son insignificantes: del 1 al 2 por ciento (por ejemplo,
279,8 a 282,3 hectáreas, o 22,01 a 22,28 hectáreas, etc.). La única excepción la
constituyen las haciendas más pequeñas, que indudablemente se fraccionan: de
1873 a 1885 disminuye en un 10 por ciento (de 0,83 a 0,75) la extensión media de
estas haciendas (con menos de 2,5 hectáreas), y lo mismo de 1885 a 1895. El
aumento del total de haciendas se produce en Dinamarca manteniéndose casi
invariable la cantidad total de tierra (que de 1885 a 1895 sufre incluso una ligera
disminución). Conviene señalar que la mayor parte del aumento corresponde a las
haciendas más pequeñas. Así, el total de haciendas se elevó de 1873 a 1895 en
30.752, mientras que el número de las menores de 2,5 hectáreas creció en 27.166.
Se comprende que, en tales condiciones, la disminución de la superficie media de
todas las haciendas de Dinamarca (15,5 ha en 1873, 14,1 en 1885 y 13,7 en 1895)
significa en realidad, única y exclusivamente, el fraccionamiento de las haciendas
mas pequeñas.
El fenómeno que señalamos resulta aún más evidente si tomamos un
fraccionamiento más pequeño de los grupos. En el prefacio a la estadística agraria
danesa de 1895 (Danmarks Statistik, etc. Danmarks Jordbrug, 4-de Raekke, Nr. 9,
litra C*), los autores ofrecen el siguiente cuadro de las variaciones del número de
haciendas por grupos (véase el cuadro de la pág. 266. —Ed.).
* Estadística de Dinamarca, etc. La agricultura danesa. Serie 4, núm. 9, letra C.- Ed.
266
% de aumento o
disminución
de 1885 de 1873 a
a 1895 1885
Haciendas con 300 y más ha + 4,2 +5,0
" 200-300 ha 0 + 6,1
" 120-200 " + 5,2 + 5,1
" 80-120 " - 1,5 - 2,1
" 40-80 " - 2,4 - 5,0
" 20-40 " + 1,0 + 3,6
" 10-20 " + 2,8 + 6,5
" 2,5-10 " - 1,9 + 3,2
" 0,3-2,5 " + 2,1 + 17,8
" 0--0,3 " + 25,1 + 37,9
En primer lugar, las cifras que ofrece son erróneas. Hay que señalarlo, porque Pudor
declara con jactancia que su trabajo contiene los "últimos" datos estadísticos y, por
su parte, los revisionistas "refutan el marxismo" apoyándose en los ignaros
escritorzuelos burgueses. En segundo lugar —y esto es lo principal—, el método
utilizado por los Pudor y los David en su argumentación es repetido con demasiada
frecuencia por nuestros demócratas constitucionalistas y populistas, por lo cual
merece que le prestemos atención. Conforme a este método dé razonamiento, se
llegaría inevitablemente a la conclusión de que en los países capitalistas más
avanzados tiene lugar la "descentralización" de la industria, ya que, siempre y en
todas partes, la proporción de las empresas minúsculas y pequeñas es la máxima, en
tanto que es insignificante la de las grandes empresas. Los Pudor y los David olvidan
un "detalle": que la mayor parte de la producción está concentrada en un reducido
número de grandes empresas.
268
Cabezas de
Haciendas % ganado %
bovino
Con 1 cabeza de 18.376 10,2 18.376 1,0
ganado bovino
" 2 cabezas 27.394 15,2 54.788 3,1
" 3 " 22.522 12,5 67.566 3,9
" 4—5 " 27.561 15,2 121.721 7,0
" 6—9 " 26.022 14,4 188.533 10,8
" 10— 14 " 20.375 11,3 242.690 13,9
" 15— 29 " 30.460 16,9 615,507 35,3
" 30— 49 " 5.650 3,1 202.683 11,6
" 50— 99 " 1.498 0,8 99.131 5,7
" 100—199 " 588 0,3 81.417 4,7
" 200 y más " 195 0,1 52.385 3,0
Total 180.641 100,0 1.744.797 100,0
Veamos ahora los datos que nos ofrece la estadística de conjunto de la economía
agropecuaria de Dinamarca. El censo del 15 de julio de 1898 contiene informes
detallados acerca de la cantidad de ganado en los distintos grupos de dueños de
haciendas que poseen distintas superficies de tierra. La estadística danesa establece
un número particularmente elevado de tales grupos (en total 14: sin tierra; con hasta
1/ de hartkorn; con 1/ a 1/ ; con 1/ a 1/ ; con 1/ a 1/ ; 1/ a ½ ; ½ a 1; 1 a 2; 2 a
32 32 16 16 8 8 4 4
El problema agrario y los "críticos de Marx"
4; 4 a 8; 8 a 12; 12 a 20; 20 a 30, y 30 o más), pero nosotros los reunimos en los seis
grandes grupos que ya hemos formado (véase el cuadro de las págs. 272-273.-Ed.).
271
Estos datos nos muestran ante todo el alto grado de concentración de toda la
ganadería en Dinamarca. Los grandes propietarios capitalistas, con más de 40
hectáreas, representan sólo la décima parte del total de agricultores (10,7 por
ciento), siendo dueños a la vez de más de tres quintas partes de la superficie de la
tierra (el 62,6 por ciento) y de casi la mitad del ganado: el 45,6 por ciento del total
de caballos, el 48,4 de todo el ganado bovino, el 32,7 de todas las ovejas y el 44,6 del
total de cerdos.
Si agregamos a estos agricultores capitalistas los campesinos acomodados, es decir,
los que tienen de 10 a 40 hectáreas, obtendremos algo más de una cuarta parte del
total de agricultores (el 27 por ciento), que concentra en sus manos nueve décimas
partes de toda la tierra, tres cuartas— partes del total de caballos, cuatro quintas
partes del ganado bovino, siete décimas partes de todos los cerdos y casi la mitad de
las aves de corral. La enorme mayoría de los "dueños de haciendas" —casi tres
cuartas partes del total (73 por ciento)— poseen cada uno menos de 10 hectáreas,
constituyen en su conjunto una masa proletarizada y semiproletarizada y
desempeñan un papel insignificante en la producción agropecuaria global del país.
En lo que respecta a la distribución de los distintos tipos de ganado, merecen especial
atención la cría de ovejas y la de cerdos. La primera figura entre las ramas de la
ganadería que se hallan en decadencia, y que hoy son desventajosas para la mayoría
de los países europeos debido a las condiciones imperantes en el mercado, a causa
de la competencia de los países de ultramar. Las condiciones en el mercado
internacional exigen que la cría de ovejas sea sustituida por otras ramas de la
ganadería. La cría de cerdos, por el contrario, figura entre las ramas más ventajosas
y en rápido desarrollo de la ganadería europea destinada al sacrificio. La estadística
nos dice que también en Dinamarca va a menos la cría de ovejas y aumenta con
particular rapidez la cría de cerdos. Entre 1861 y 1898, el ganado ovino descendió de
1.700.000 cabezas a 1,100.000. El número de bovinos se elevó de 1.100.000 a
1.700.000; el de cerdos casi se cuadruplicó: de 300.000 cabezas subió a 1.200.000.
272
Pues bien, si se compara la distribución de las ovejas y de los cerdos en las pequeñas
y las grandes haciendas, aparece claramente que las primeras aplican los métodos
más rutinarios, se adaptan menos a las exigencias del mercado y demuestran gran
lentitud para restructurar su economía de acuerdo con las nuevas condiciones. En
las grandes haciendas capitalistas (de 40 a 120 hectáreas, y con 120 hectáreas y más),
se redujo considerablemente la desventajosa cría de ovejas (el 28,9 y el 3,8 por
ciento de ovejas, contra el 33-37 y el 8-12 por ciento de otros tipos de ganado). La
adaptación de las pequeñas haciendas fue menor, pues en ellas predomina aún la
cría de ovejas; por ejemplo, las haciendas con menos de 2,5 hectáreas tienen el 9,3
por ciento del total de ovejas, contra el 6-5 por ciento de otros tipos de ganado.
Poseen el 8,1 por ciento de todos los cerdos, o sea, una proporción menor que la de
ovejas. Los capitalistas, en cambio, tienen el 35 por ciento y el 9,6 por ciento,
respectivamente, o sea, una proporción mayor de cerdos que de ovejas.
273
La agricultura capitalista puede adaptarse mucho mejor a las exigencias del' mercado
internacional. En cuanto al campesino, también hoy pueden aplicársele las palabras
de Marx: el campesino se convierte en comerciante e industrial sin tener las
condiciones en las cuales se puede ser un verdadero comerciante y un verdadero
industrial117. El mercado impone a cualquier agricultor, como condición ineludible,
que se someta a las nuevas circunstancias y se avenga pronto a ellas. Pero sin capital,
esa rápida adaptación es imposible. Por ello, en el capitalismo la pequeña hacienda
está condenada irremisiblemente a la máxima rutina y atraso y a la mínima
adaptación al mercado.
Para que se tenga una idea más concreta de la verdadera fisonomía económica de
esta masa de indigentes y de la pequeña minoría acomodada, aportaremos los datos
relativos al promedio de tierra y ganado en las haciendas de los distintos grupos. Es
natural que la economía política burguesa (y los señores revisionistas) oculte las
contradicciones del capitalismo; la economía política socialista tiene el deber de
explicar la diferencia, en tipos de haciendas y en nivel de vida, entre los prósperos
agricultores capitalistas y los pequeños agricultores indigentes.
117 Véase C.. Marx. El Capital, t: III (C. Marx y F. Engels. Obras, t. 25, parte II, pág. 377).
El problema agrario y los "críticos de Marx"
274
ganado bovino
Aves de corral
Hectáreas
Caballos
Total de
Cerdos
Ovejas
Vacas
Grupos de haciendas
Por los datos expuestos vemos, además, que tampoco se puede calificar de más o
menos acomodada y firmemente asentada en el aspecto económico la situación en
que se halla el grupo de pequeños campesinos con 2,5 a 10 hectáreas. Recordemos
que este grupo abarca 63.000 haciendas, es decir, el 22,8 por ciento del total, y que
a cada una le corresponden, por término medio, 0,9 caballos. Los que carecen de
caballos probablemente utilizan vacas como tracción animal, con lo que empeoran
las condiciones de la agricultura (roturación menos profunda) y de la ganadería
(debilitamiento del ganado vacuno). El promedio de vacas por hacienda es de 2,7.
Aunque se reduzca la cantidad de leche y carne que consume la familia del agricultor
—lo cual constituye un indicio directo de la más amarga necesidad—, con ese
número de vacas sólo se pueden vender muy pocos productos. La participación de
estas haciendas —con 2,7 vacas y 3,0 cerdos cada una, por término medio— en la
"prosperidad" de la venta "nacional" de leche y carne a Inglaterra, tiene que ser
forzosamente ínfima. Con haciendas de estas proporciones, la comercialización de la
agricultura y la ganadería significa que la familia se priva de una parte de los
El problema agrario y los "críticos de Marx"
Finalmente, los últimos datos que la estadística agrícola danesa aborda y analiza en
parte y que ofrecen un interés general, se refieren al problema de si la ganadería se
descentraliza o se concentra a la par que se desarrolla esta base principal de la
"prosperidad" de nuestro "país ideal". La estadística de 1898, ya mencionada, aporta
datos comparativos, de extraordinario interés, con el año 1893, y en lo tocante a uno
de los tipos de ganado —verdad es que el principal—, o sea, a todo el ganado bovino,
también podemos hacer una comparación entre los datos de 1876 y 1898.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
De todas las ramas de la ganadería, la cría de ganado porcino fue la que más progresó
en Dinamarca durante el período comprendido entre 1893 y 1898. En este lapso, el
número de cerdos se elevó de 829.000 a 1.168.000, o sea, en un 40 por ciento,
mientras que el de caballos sólo aumentó de 410.000 a 449.000, el de cabezas de
ganado bovino pasó de 1.696.000 a 1.744.000 y el de ovejas disminuyó. ¿Quién se
benefició principalmente con este gigantesco progreso de los agricultores daneses,
agrupados en innumerables cooperativas? Los autores de la estadística de 1898
contestan a esta pregunta al comparar los datos correspondientes a los años 1893 y
1898. Los propietarios de cerdos están divididos en cuatro grupos: grandes
haciendas, con 50 y más porcinos; haciendas semigrandes, con 15 a 49; haciendas
semipequeñas, con 4 a 14, y pequeñas haciendas, con 1 a 3. De acuerdo con esta
clasificación, los autores de la estadística dan los siguientes datos (véase el cuadro
de la pág. 278. —Ed.).
Estos datos nos muestran con claridad un proceso de rápida concentración de la
ganadería. Cuanto más grandes son las haciendas, tanto mayor es la ventaja que
obtienen del "progreso" de la ganadería.
1893 1898 Aumento o Distribución
disminución del número
Número de Número de en % del de cerdos (en
número de %)
Grupos de haciendas
Haciendas
Haciendas
Haciendas
Cerdos
1893
1898
Cerdos Cerdos
Con 50 y más cabezas 844 79.230 1.487 135.999 76,2 71.7 9,6 11,6
" 15-49 20.602 350.277 30.652 554.979 48,2 56,4 42,3 47,5
" 4-14 38.357 211.668 50.668 282,642 32,1 33,4 25,5 24,2
" 1-3 108.620 187.756 108,544 194,873 0,3 3,8 22,6 16,7
Total 166.623 829.131 191.551 1.168.493 13,6 40,9 100 100
En las grandes fincas el aumento del ganado fue de un 71,7 por ciento; en las
semigrandes, de un 58,4 por ciento; en las semipequeñas, de un 33,4 por ciento, y
en las pequeñas, tan sólo de un 3,8 por ciento. El incremento de riqueza corresponde
en su mayor parte a la reducida minoría de "los de arriba". El aumento total del
número de cerdos en cinco años fue de 339.000 cabezas, de las cuales 261.000, .o
sea, más de tres cuartas partes, corresponden a las haciendas grandes y
semigrandes, que en conjunto suman 32.000 (¡de un total de 266.000 a 277.000!).
En la ganadería de este tipo la pequeña producción es desplazada por la grande: en
cinco años aumentó la parte correspondiente a las grandes haciendas (del 9,6 al 11,6
por ciento) y de las semigrandes (del 42,3 al 47,5 por ciento), y disminuyó la de las
semipequeñas (del 25,5 al 24,2 por ciento) y más aún la de las pequeñas (del 22,6 al
16,7 por ciento).
Si en lugar de la estadística ordinaria de superficies se pudiese obtener una
estadística de la economía agrícola que tradujera las proporciones de la producción
con la misma exactitud con que el número de cabezas de ganado expresa* las
proporciones de la economía ganadera, no cabe duda de que también aquí
podríamos apreciar el proceso de concentración, que niegan los profesores
burgueses y los oportunistas.
* Más arriba mostramos, según los datos de Drechsler, que el ganado tiene más peso en las grandes fincas. Por consiguiente,
también en este caso la estadística global atenúa la concentración.
El problema agrario y los "críticos de Marx"
279
Todavía es mayor el interés que ofrecen los datos sobre el total de cabezas de ganado
bovino, con la particularidad de que podemos completar la comparación que los
autores de la estadística de 1898 establecen entre los años 1893 y 1898, añadiendo
los datos del censo del 17 de julio de 1876 (Danmarks Statistik. Statistik Tabelvaerk,
4-de Raekke, litra C. Nr. 1. Kreaturholdet d. 17 juli 1876. Kobenhavn, 1878*). He aquí
los datos respectivos de estos tres años (véase el cuadro de la pág. 280.-Ed.).
* Estadística de Dinamarca. Tablas estadísticas. Serie 4, letra C, núm. 1. La ganadería en el 17 de julio de 1876. Copenhague,
1878. —Ed.
Estos datos, que se refieren a un período más largo y a un tipo más importante de
ganado, nos muestran, con la misma evidencia que los anteriores, el proceso de la
concentración capitalista. El incremento de la economía pecuaria de Dinamarca, el
desarrollo de la ganadería, es un progreso casi exclusivo de las grandes haciendas
capitalistas. De 1876 a 1898, el ascenso de la ganadería representó en total un
aumento de 424.000 cabezas, de las cuales 76.000 corresponden a las explotaciones
con 50 y más cabezas de ganado, y 303.000 a las que poseen de 15 a 49, es decir,
que estas 38.000 haciendas de los grupos superiores alcanzaron un aumento de
379.000 cabezas, lo que representa casi 9/10 partes del aumento global. No cabe
imaginar un cuadro más elocuente de la concentración capitalista.
El total de haciendas con ganado bovino se elevó de 1876 a 1898 en 12.645 (de
167.996 a 180.641), es decir, en un 7,5 por ciento, mientras que en el período
comprendido entre 1880 y 1901 (o sea, en un lapso algo más breve) la población de
Dinamarca pasó de 1.969.039 habitantes a 2.449.540**, lo que representa un
aumento del 24,4 por ciento. Es evidente que el número relativo de "poseedores",
esto es, de los que tienen ganado, se ha reducido.
** La población urbana constituía en 1880 el 28 por ciento, y en 1901, el 38 por ciento.
280
ganado bovino
ganado bovino
Cabezas de
Cabezas de
Cabezas de
haciendas
Haciendas
Haciendas
Haciendas
ganado bovino
ganado bovino
Cabezas de
Cabezas de
Hacienda
Hacienda
1876
1893
1898
Con 50 y
más 1.634 156.728 2.209 221.667 2.281 232.933 35,2 41,4 3,3 5,1 11,8 13,0 13,4
cabezas
" 15-49 " 24.096 514.678 35.200 793.474 36.110 818.190 46,1 54.1 2,6 3,1 39,0 46,8 46,8
" 4-14 " 64.110 504.193 72.173 539.301 73.958 552.944 12,5 6,9 2,5 2,5 38,2 31,8 31,7
" 1-3 " 78.156 144.930 70.218 141.748 68.292 140.730 10,2 2,2 2,7 0,7 11,0 8,4 8,1
Total 167.996 1.320.529 179.800 1.696.190 180.641 1.744.797 7,0 28,4 0,5 2,9 100 100 100
281
A medida que las condiciones para la economía pecuaria se vuelven más favorables,
el desarrollo y el progreso de la ganadería comercial son más rápidos y se intensifica
el proceso de concentración capitalista. Por ejemplo, en la región de Copenhague,
que en 1880 contaba con 234.000 habitantes, y con 378.000 en 1901, la venta de
carne, leche y sus derivados estaba, por supuesto, mejor asegurada. Los agricultores
de esta región tenían más ganado bovino que los demás agricultores de Dinamarca,
tanto en 1876 como en 1898: respectivamente poseían, por término medio, 8,5 y
11,6 cabezas, cuando el promedio de todo el país en esos mismos años fue de 7,9 y
9,7. También en esta región, que es la que ofrece condiciones más favorables para el
desarrollo de la ganadería, vemos que el proceso de concentración se produce con
la máxima intensidad.
He aquí los datos de esta región, correspondientes a los años 1876 y 1898, segúnlos
grupos establecidos más arriba:
1876 1898
Número de Número de
Cabezas Cabezas
Hacie de Hacie de
ndas ganado ndas ganado
bovino bovino
Con 50 y más
cabezas 44 4.488 86 9.059
50 por ciento (de 22;000 a 35.000 cabezas). En las grandes, éste se duplica con creces.
Entre los grandes agricultores con 200 y más bovinos, en 1876 había dos que tenían
437 bovinos, y en 1898, 10, con 2.896.
283
Los esfuerzos de todos los Pudor, David y demás lacayos voluntarios e involuntarios
del capital por mejorar las condiciones de venta, impulsar el agrupamiento de» los
agricultores en asociaciones y fomentar el progreso técnico de la ganadería y de la
agricultura pueden dar un solo resultado: que en todo el país y en todas las ramas
de''la agricultura se produzca cuanto antes una situación análoga a la existente en la
región de Copenhague, es decir, que la producción siga concentrándose con
extraordinaria rapidez en manos de los capitalistas, que la población vaya siendo
expropiada y se proletarice, que disminuya el número de propietarios con respecto
a la población total, que aumente la proporción de los que el capitalismo desarraiga
del campo para hacerlos ir a la ciudad, etc.
En resumen: el "país ideal" desde el punto de vista de los adversarios del marxismo
en el problema agrario nos muestra con la máxima nitidez (pese al nivel todavía bajo
y a la insuficiente elaboración de las estadísticas económico-sociales) la estructura
agraria capitalista, las acusadas contradicciones capitalistas en la agricultura y la
ganadería, la creciente concentración de la producción agrícola, el desplazamiento
de la pequeña producción por la grande, la proletarización y la miseria de la inmensa
mayoría de la población rural.
----------------
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero
285
286
1
DISCURSO DEL 21 DE SEPTIEMBRE (4 DE OCTUBRE)
(ACTA TAQUIGRÁFICA)
Camaradas:
Comenzaremos por el punto del cual depende el éxito de este congreso.
Como representante de Iskra, considero necesario referirme a la historia de nuestras
relaciones con otras organizaciones. Desde el primer momento, Iskra adoptó una
posición absolutamente independiente, reconociendo únicamente los vínculos
ideológicos con la socialdemocracia rusa, y actuó a instancias de muchos camaradas
que se hallan en Rusia. Ya en su primer número, Iskra declaró que dejaría a un lado
las divergencias sobre problemas de organización surgidos en el seno de la Unión de
Socialdemócratas Rusos119, y que asignaba la mayor importancia a su posición de
principios*.
118 El Congreso de "Unificación", celebrado en Zurich el 21 y 22 de septiembre (4-5 de octubre) de 1901, fue un intento
de unificar las organizaciones socialdemócratas rusas en el extranjero sobre una plataforma de principios marxistas.
Estuvieron replantadas en este congreso la sección de la organización de Iskra y Zariá en el extranjero, la organización
Sotsial-Demokrat (que incluía el grupo Emancipación del Trabajo), la Unión de Socialdemócratas Rusos en el
Extranjero, el Bund y el grupo Borbá. La convocación del congreso fue precedida de una conferencia preliminar de
representantes de dichas organizaciones, celebrada en junio de 1901 en Ginebra. En esta conferencia se adoptó una
resolución como base de principios para el entendimiento y la labor conjunta, resolución que censuraba el
oportunismo en todas sus manifestaciones y matices. El acercamiento iniciado debía ser formalizado oficialmente en
el Congreso de "Unificación". Pero los artículos de los dirigentes de la Unión, publicados en septiembre de 1901 en el
núm. 10 de Rabóchee Delo, las enmiendas y adiciones a la resolución de la Conferencia de Ginebra, introducidas por
los representantes de la Unión en el congreso, mostraron que la Unión seguía sustentando posiciones oportunistas.
Los representantes de Iskra y de la organización Sotsial-Demokrat dieron lectura a una declaración y abandonaron el
congreso. Lenin asistió al Congreso de "Unificación" e intervino con el nombre de Frey. Fue la primera intervención
pública de Lenin entre los social— demócratas rusos en el extranjero.
119 La Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero se fundó en 1894 en Ginebra por iniciativa del grupo
Emancipación del Trabajo, que redactaba todas las publicaciones de la Unión. El I Congreso del POSDR (marzo de
1898) reconoció a la Unión como representante del Partido en el extranjero. Más adelante predominaron en la Unión
elementos oportunistas: los "economistas" o los llamados "jóvenes' . A partir de abril de 1899, la Unión emprendió la
edición de la revista Rabóchee Delo con una Redacción formada por "economistas". El grupo Emancipación del
Trabajo se opuso a la línea oportunista de la Unión, negándose a redactar sus publicaciones.
En el II Congreso de la Unión (1900) se produjo la escisión: el grupo Emancipación del Trabajo y sus correligionarios
abandonaron el congreso y formaron una organización independiente: Sotsial-Demokrat (El Socialdemócrata). El II
Congreso del POSDR, celebrado en 1903. acordó disolver la Unión.
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero
Una parte de miembros de la Unión nos propuso realizar una conferencia para llegar
a un entendimiento con las organizaciones radicadas en el extranjero. Interpretamos
esa propuesta en el sentido de que en el seno de la Unión existe un grupo que
comparte los principios enunciados por nosotros, y que, por consiguiente, se podía
confiar en que la Unión también los aceptaría. La organización revolucionaria
Sotsial— Demokrat120, pese a la existencia de las divergencias en materia de
organización, además de las de principios, dio su acuerdo. La Unión,
lamentablemente, se negó a entablar las conversaciones. Cuando apareció un nuevo
grupo de iniciadores121, la Unión accedió a negociar.
288
120 La organización Sotsial-Demokrat fue creada por los miembros del grupo Emancipación del Trabajo y sus
partidarios en mayo de 1900, después de la escisión de la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero. Editó
la traducción rusa del Manifiesto del Partido Comunista y varias obras de Marx y Engels, así como algunos folletos de
Plejánov, etc. En octubre del 1901, y por sugerencia de Lenin, integró, junto con la organización de Iskra y Zariá en el
extranjero, la Liga de la Socialdemocracia Revolucionaria Rusa en el Extranjero.
121 Se trata del grupo formado en París en el verano del año 1900 y que adoptó el nombre de Borbá (Lucha) en mayo
de 1901. En un intento de conciliar dentro de la socialdemocracia rusa las tendencias revolucionaria y oportunista,
el grupo propuso la unificación de las organizaciones socialdemócratas en el extranjero, participó en la Conferencia
de Ginebra (junio de 1901) y en el Congreso de "Unificación" (octubre del mismo año). En el otoño de 1901 encarnó
definitivamente sus actividades como grupo literario independiente y anunció sus publicaciones. El grupo Borbá
tergiversó la teoría revolucionaria del marxismo y atacó los principios leninistas de la organización y la táctica de la
socialdemocracia revolucionaria rusa. Por resolución del II Congreso del POSDR (1903), el grupo Borbá fue disuelto
122 Millerandismo: corriente oportunista; debe su nombre al socialista reformista francés Millerand, que en 1899 pasó
a formar parte del Gobierno burgués reaccionario de Francia y ocupó el cargo de ministro de Comercio.
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero
sea el contenido del núm. 10 de R. D., no puede anular, en todo caso, el hecho
histórico de que la Conferencia de Ginebra se ha realizado y de que la resolución
aprobada por ella puede servir de base para la unificación. En el punto 3, por ejemplo,
la resolución de Ginebra reconoce que la socialdemocracia debe asumir el papel
hegemónico en la lucha por la democracia. Es evidente que también sobre este punto
existían antes divergencias. En su esfuerzo por apartarse del oportunismo, la
resolución llega casi hasta lo irrisorio (véase el punto "e" del párrafo 5). Por lo tanto,
existían divergencias incluso en torno a problemas tan elementales. Comparemos
ahora esta resolución con los artículos, del núm. 10 de R. D. Por desgracia, sólo
dispuse de 3 días para darles na rápida lectura.
289
Estos artículos aclaran de modo cabal la diferencia entre nuestros puntos de vista;
contienen algunas indicaciones justas dirigidas a Zariá e Iskra, que utilizaremos, pero
por el momento no es eso lo que nos interesa. Nos interesan los principios puestos
en base de los mencionados artículos. La posición de principios del núm. 10 de R. D.
echa por tierra la posición que adoptaron los delegados de la Unión en la Conferencia
de Ginebra. Es imposible conciliar estas dos posiciones. Hay que poner en claro las
divergencias que ellas implican, para saber en qué terreno se ubica la Unión y si es
posible la unificación ideológica, sin la cual carece de sentido la unificación
orgánica: no hemos buscado ni podíamos buscar una unificación de ese género. En
las págs. 32 y 33 del núm. 10 de R. D., el autor de un artículo se muestra molesto
porque se aplica a la socialdemocracia internacional la misma contraposición que
existió entre la Montaña y la Gironda123. Analicemos la Conferencia de Ginebra. ¿No
representa acaso un choque entre la Montaña y la Gironda? ¿No es acaso Iskra la
Montaña? ¿No anunció, ya en su primera declaración editorial, que no desea ninguna
unificación orgánica antes de la demarcación de los límites ideológicos? En el núm.
10 de R. D. se dice que incluso los bernsteinianos más declarados se ubican en el
terreno de los intereses de clase. La resolución se ocupa en especial del
bernsteinianismo; los delegados a la conferencia han hecho un esfuerzo enorme para
refutarlo, y resulta que ahora en los artículos del núm. 10 de R. D. se vuelve a las
andadas. ¿Qué es esto, un desafío o una burla? ¿Qué necesidad había, entonces, de
meter tanta bulla por nada? Parecería que esa gente se mofara del esfuerzo que
realizamos para elaborar una base teórica. No debemos olvidar que, sin una base
ideológica común, no se puede ni siquiera hablar de unificación. Además, en ese
mismo artículo encontramos "la promesa de ampliar aún más los límites de nuestras
divergencias. Así, por ejemplo, en la pág., 33, el autor dice: "quizá nuestras
divergencias surgen de una distinta interpretación del marxismo". Pregunto una vez
más, ¿valía la pena tanta bulla por nada?
290
123 La Montaña y la Gironda: dos agrupaciones políticas de la burguesía del periodo de la revolución burguesa en
Francia, a fines del siglo XVIII. Se llamaba Montaña a los jacobinos, los más decididos representantes de la clase
revolucionaria de esa época, la burguesía, que sostenían la necesidad de liquidar el absolutismo y el feudalismo. A
diferencia de los jacobinos, los girondinos vacilaban entre la revolución y la contrarrevolución, e iban por el camino
de las componendas con la monarquía. Lenin denominaba "Montaña", o jacobinos proletarios, a los socialdemócratas
revolucionarios, y "Gironda socialista" a la corriente oportunista en la socialdemocracia.
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero
que aquí se nos dice que tal vez nosotros interpretamos el marxismo de modo
distinto.
Debo señalar asimismo que todo esto va acompañado de reflexiones acerca del daño
que causa aherrojar el pensamiento, etc., etc., es decir, exactamente lo mismo que
alegan todos los bernsteinianos. Esto se planteó ya en el Congreso de Lübeck124, y
también lo repiten los jauresistas125; pero los puntos del acuerdo no se refieren para
nada a esto, ya que el acuerdo se logró explícitamente en el terreno del marxismo
revolucionario. Hasta las más débiles expresiones de crítica habrían conducido a una
ruptura completa. Nos hemos reunido para hablar sobre el contenido de las
opiniones, y no sobre la libertad de las mismas. Las referencias a los modelos
franceses y alemanes son completamente desacertadas. Los alemanes ya han
conseguido el objetivo por el que nosotros aún luchamos. Ellos tienen una
socialdemocracia unida, que ejerce el papel hegemónico en la lucha política. Pero
entre nosotros la socialdemocracia no es todavía el guía de los grupos
revolucionarios; por el contrario, se observa la animación de otras tendencias
revolucionarias. En los artículos del núm. 10 de R. D., lejos de percibirse una total
ruptura de principio con el oportunismo, por el contrario, incluso hay algo peor: una
glorificación del predominio del movimiento espontáneo. No me agarro a las
palabras. Todos nosotros, los camaradas de Iskra y del grupo Sotsial-Demokrat y yo,
prestamos atención sólo a las tendencias fundamentales de los artículos, pero esas
palabras, como dicen los alemanes, ins Gesicht scklagen*. Y en cuanto a esos puntos,
la resolución de Ginebra no puede ser más clara. Asimismo, el Partido Obrero de la
Emancipación Política de Rusia126, recientemente aparecido, se expresa en un tono
igual al de esos artículos.
* Golpean en la nariz, —Ed.
291
124 El Congreso de Lübeck del Partido Socialdemócrata Alemán se celebró en la lucha contra el revisionismo. En su
discurso ante el congreso, Bernstein, dirigente de los revisionistas, exigió "libertad de crítica" del marxismo. El
congreso rechazó el proyecto de resolución propuesto por los partidarios de Bernstein y aprobó una moción de
censura al propio Bernstein. Por otra parte, debido a la posición conciliadora adoptada por la mayoría de los
dirigentes, el congreso no planteó el problema fundamental de que la permanencia de los revisionistas en las filas del
Partido Socialdemócrata era incompatible con los principios.
125 Jauresistas: adeptos del socialista francés J. Jaurés que encabezaba el ala derecha, reformista, del movimiento
socialista en Francia. Aparentando reclamar la "libertad de crítica", revisaban tos postulados básicos del marxismo y
propugnaban la colaboración de clase entre el proletariado y la burguesía. En 1902 fundaron el Partido Socialista
Francés, que adoptó posiciones reformistas.
126 Partido Obrero de la Emancipación Política de Rusia: organización poco numerosa, de tendencia populista, surgida
en Minsk en 1899. En varias ciudades de Rusia se formaron algunos grupos de esta organización. En el verano de 1902
sus afiliados se incorporaron al partido de los socialistas revolucionarios.
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero
127Bund (Unión General Obrera Hebrea de Lituania, Polonia y Rusia): partido nacionalista hebreo pequeñoburgués
de tendencia oportunista, fundado en 1897, en el congreso de grupos socialdemócratas hebreos, celebrado en Vilno;
agrupaba preferentemente a los sectores semiproletarios de los artesanos hebreos de las regiones occidentales de
Rusia. El Bund era un portador del nacionalismo y el separatismo en el movimiento obrero de Rusia.
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero
293
2
PREGUNTAS FORMULADAS A LA UNION DE SOCIAJLDEMOCRATAS RUSOS
EL 21 DE SEPTIEMBRE (4 DE OCTUBRE) DE 1901 EN EL CONGRESO DE
«UNIFICACION"
294
¡Qué asombrosa solicitud manifiesta nuestro Gobierno hacia los hambrientos! ¡Qué
larguísima circular (del 17 de agosto) ha dirigido el ministro del Interior a los
gobernadores de las provincias afectadas! Es toda una obra literaria de más de un
pliego de imprenta ordinario, que explica por boca del señor Sipiaguin toda la política
del Gobierno en el asunto del abastecimiento. Es evidente que con la publicación de
esta obra se perseguía el objetivo de impresionar a la "sociedad": vean cuan solícitos
somos, parece decir, cómo nos apresuramos a adoptar las medidas de ayuda
necesarias, cómo tratamos de prever la organización de los servicios de abastos y
todas las formas y detalles de su funcionamiento. Es preciso reconocer que la circular
del Ministerio del Interior impresiona, en efecto, no sólo por su magnitud, sino
también (si se tiene la paciencia de leerla hasta el final) por su contenido. La franca
exposición del programa gubernamental es siempre el mejor instrumento para la
agitación contra el Gobierno zarista; por eso, al mismo tiempo que hacemos llegar al
señor Sipiaguin nuestro más respetuoso agradecimiento, nos permitimos
recomendar a los demás señores ministros que procuren exponer más a menudo su
programa por medio de circulares, y que éstas se publiquen para conocimiento, de
todos.
Hemos especificado: si se tiene la paciencia de leer hasta el final la circular del señor
Sipiaguin. Para ello, es preciso armarse de no poca paciencia, ya que en sus tres
cuartas... ¡qué digo!, en sus nueve décimas partes, rebosa de la palabrería
burocrática habitual. Refrito de cosas conocidas desde tiempos inmemoriales y
repetidas centenares de veces en el "Código"128, rodeos y evasivas, descripción
detallada del ceremonial chino en las relaciones entre mandarines, magnífico estilo
oficinesco con períodos de 36 líneas y una "jerga" que nos hace padecer por nuestra
lengua materna; cuando uno se sumerge en ese encanto, le parece estar en un puesto
policíaco ruso, donde las paredes huelen a rancio, donde se siente por doquier un
hedor específico, los funcionarios —por su solo aspecto y su proceder— son la
imagen misma del más insoportable burocratismo, y las lúgubres dependencias que
se alcanza a percibir a través de las ventanas recuerdan vivamente la mazmorra.
295
El nuevo programa del Gobierno contiene tres puntos esenciales, que llaman sobre
todo la atención: primero, el reforzamiento del poder unipersonal de los
funcionarios, la preocupación por afianzar y proteger el espíritu burocrático y la
disciplina jerárquica contra el menor soplo de aire fresco; segundo, la fijación de una
escala de ayuda a los hambrientos, es decir, reglamentaciones sobre las proporciones
y el modo de cálculo de la cantidad de pan por cada familia "necesitada"; tercero, la
expresión del más terrible espanto ante la idea de que se lancen a prestar ayuda a los
hambrientos personas "sospechosas", capaces de levantar al pueblo contra el
Gobierno, y la adopción de medidas preventivas contra esa "agitación". Examinemos
con detenimiento cada uno de estos puntos.
Ha transcurrido tan sólo un año desde que el Gobierno quitó la dirección del
abastecimiento a los zemstvos, para ponerla en manos de los jefes de los zemstvos y
de las asambleas de distrito (ley del 12 de junio de 1900). Pero he aquí que esta ley,
aún antes de que tuviera tiempo de entrar en vigor, es abolida por medio de una
simple circular. ¡Bastaron unos cuantos informes de los gobernadores de provincia
para que se perdiera la fe en la eficacia de dicha ley! Nada mejor para mostrar la
inutilidad de las leyes que se fabrican por hornadas en los departamentos de
Petersburgo, sin una discusión seria entre personas realmente competentes y
capaces de dar una opinión independiente, sin la intención seria de crear un orden
de cosas más acorde con el objetivo propuesto; esas leyes son dictadas sólo por la
ambición de algún ministro intrigante, deseoso de distinguirse y de evidenciar cuanto
antes su lealtad.
296
Puesto que los zemstvos no son bastante leales, ¡hay que quitarles la gestión del
abastecimiento! Pero apenas se la han quitado cuando ya resulta que los jefes de los
zemstvos y las asambleas de distrito, aunque están compuestas únicamente de
funcionarios, al parecer todavía razonan demasiado: entre los jefes de los zemstvos
hubo quizás algunos que cometieron la tontería de llamar hambre al hambre, y
tuvieron la ingenuidad de pensar que se debía combatir a ésta y no a quienes
deseaban socorrer de veras a los hambrientos; en las asambleas de distrito, algunos
funcionarios que no pertenecen al personal del Ministerio del Interior dieron
muestras de igual incomprensión ante los verdaderos objetivos de la "política
interna". Así pues, mediante una simple circular del ministro, se crea una nueva
"dirección central del distrito..." ¡no, no! no se trata de un error de imprenta, dice
"dirección central del distrito para el abastecimiento", cuya única misión consiste en
impedir que se filtren personas mal intencionadas, ideas sospechosas y actitudes
imprudentes en cuanto al abastecimiento. Por ejemplo, el ministro halla imprudente,
y por ello la prohíbe, la confección "prematura" (es decir, que no se efectúe
inmediatamente antes de la distribución de pan) de las listas de necesitados: ¡esto,
dice, despierta en la población "esperanzas exageradas"! La "dirección central del
distrito para el abastecimiento" se concentra en manos de una sola persona, y el
Ministerio recomienda para ese cargo al mariscal de la nobleza del distrito. En efecto,
éste se halla tan estrechamente vinculado al gobernador, ejerce tantas funciones
policíacas, que sin duda sabrá captar el verdadero espíritu de la política de
abastecimiento. Además, es un gran terrateniente local, distinguido con la confianza
de todos los terratenientes. Una persona así, con toda seguridad entenderá mejor
que nadie el profundo pensamiento del ministro sobre la acción "desmoralizadora"
del subsidio cuando es entregado a personas que "podrían prescindir" de él.
297
normal hasta 110 puds de cereal para una familia de 5 personas. Esto significa que el
Gobierno del zar reduce a la mitad la cantidad de cereal realmente indispensable
para el consumo.
299
Tercero, "esta cantidad" (es decir, 48 puds por familia) —dice la circular— "se reduce
a la mitad, en virtud de que el elemento obrero constituye cerca del 50 por ciento de
la población". El Gobierno insiste obstinadamente en su norma de que la población
obrera no debe recibir subsidios, por cuanto —dice— puede obtener los medios
necesarios con su trabajo. Pero ya una vez el ministro señaló que no se debía
considerar como damnificados los distritos que de ordinario poseen fuentes de
trabajo auxiliares. ¿Por que, entonces, excluir del subsidio, por segunda vez, a la
población obrera? Todos saben que este año no sólo no hay ingresos especiales, sino
que todos los ingresos auxiliares habitúales han declinado a consecuencia de la crisis.
¡El mismo Gobierno desterró a decenas de miles de obreros desocupados de las
ciudades a las aldeas! ¡La experiencia de otros años de hambre ensena que la
exclusión de la población obrera sólo conduce a distribuir entre los niños y los adultos
un subsidio de por sí insuficiente! ¡No, el refrán "no se puede sacar dos cueros del
mismo buey" sería demasiado lisonjero para el Ministerio del Interior, que por dos
veces excluye del número de necesitados a todos los que estén en condiciones de
trabajar! Cuarto, este subsidio, insuficiente en absoluto y ya reducido a la mitad, es
reducido una vez más en 1/3, 1/5, 1/10, "en proporción al número aproximado de
campesinos acomodados que tienen reservas del año anterior, o que viven más o
menos holgadamente". ¡Esto es sacar un tercer cuero del mismo buey! ¿Qué
"holgura" o "reservas" puede tener un campesino que ha podido juntar apenas 48
puds de cereal para su familia? Los demás ingresos ya han sido contabilizados dos
veces; por añadidura, de pan solo no puede vivir ni siquiera, un campesino ruso, con
toda la miseria en que lo ha sumido la política del Gobierno, el yugo del capital y de
los terratenientes. Se imponen también otros gastos: el combustible, la reparación
de la casa, la ropa, otros alimentos, además del pan. En años normales, como se sabe
por las obras científicas en que se describe la economía campesina, hasta los
campesinos más pobres gastan más de la mitad de sus ingresos en otras necesidades,
además del pan. Si se toma en cuenta todo eso, se verá que el ministro calcula la
ayuda necesaria en cuatro o cinco veces por debajo de la necesidad real. Esto es la
lucha no contra el hambre, sino contra aquellos que desean de veras socorrer a los
hambrientos.
300
La circular termina con un ataque directo contra los benefactores privados. Suele
observarse —truena el señor Sipiaguin— que ciertos filántropos tratan de despertar
en la población "el descontento contra el orden existente y la incitan a presentar al
Gobierno exigencias que no se justifican en absoluto", desarrollan "una campaña de
agitación contra el Gobierno", etc. En rigor, estas acusaciones son falsas a todas
luces. Bien se sabe que en 1891 se hicieron circular proclamas de los "amigos de los
campesinos"129 en las que señalaban al pueblo, con acierto, quién era su verdadero
enemigo; quizás hubo otras tentativas de encender la agitación con motivo del
hambre. ¡Pero ni un solo hecho demuestra que los revolucionarios hayan realizado
129Lenin se refiere a la proclama Primera carta a tos campesinos hambrientos, editada por el grupo Voluntad del
Pueblo en 1892 con la firma "Unos mujiks bienintencionados". La proclama se tiró en una imprenta clandestina,
organizada por adeptos de Voluntad del Pueblo en Petersburgo.
La lucha contra los hambientos
Es que el pueblo ve que los benefactores privados desean ayudarlo con sinceridad,
mientras que los funcionarios del zar tratan de impedirlo, cercenan la ayuda,
minimizan la verdadera magnitud de la miseria, entorpecen la, organización de
comedores, etc. Ahora la nueva circular exige sin rodeos que se' "sometan al control
de las autoridades" todas las donaciones y las exhortaciones a hacer otras nuevas, así
como la organización de los comedores; ¡¡exige que todos los que llegan de afuera
"se presenten" al gobernador, elijan sus ayudantes sólo con consentimiento de éste
y le informen de su actuación!! ¡El que quiera ayudar, deberá someterse a los
funcionarios policiales y al sistema policíaco, que recurre a todos los medios para
cercenar la ayuda y reducir los subsidios de manera desvergonzada! Quien no quiera
someterse a esta infamia no será autorizado a ayudar: tal es la esencia de la política
del Gobierno. El señor Sipiaguin vocifera que el hambre "es aprovechada con gusto
para sus fines criminales, por gente sospechosa en el sentido político, que se cubre
con la máscara de la ayuda al prójimo"; y toda la prensa reaccionaria, haciendo coro
al señor Sipiaguin repite este clamor (por ejemplo, Moskovskie Védomostt). ¡Qué
horror! ¡Aprovechar los sufrimientos del pueblo para fines "políticos"! Pero en
realidad, lo horrible es, por el contrario, que en Rusia toda actividad, aun la más
alejada de la política como lo es la actividad filantrópica lleva en forma inevitable a
que las personas independientes choquen con la arbitrariedad policial y con las
medidas de "represión", "prohibición", "restricción", etc., etc. ¡Lo horrible es que el
Gobierno disimule con consideraciones de alta política su vocación de Judasito 130:
quitar un pedazo de pan de la boca del hambriento, reducir a un quinto el subsidio,
prohibir a todos —salvo a los funcionarios policiales— acercarse a quienes mueren
de hambre! Por nuestra parte repetimos una vez más el llamamiento lanzado por
Iskra: ¡Organizar una campaña de denuncias contra el plan de abastecimiento del
Gobierno policíaco, desenmascarar en la prensa libre, no sometida a la censura, la
villanía de los sátrapas locales, la táctica interesada y voraz de reducción de los
subsidios, las misérrimas e insuficientes proporciones de la ayuda, la subestimación
130 Lenin aludeal protagonista de la novela Los señores Golovliov, del satírico ruso M. E. Saltikov-Schedrín; era un tipo
de terrateniente feudal llamado Judasito por su santurronería e hipocresía. El nombre de Judasito se hizo genérico
en la prensa rusa.
La lucha contra los hambientos
mezquina del hambre y la lucha bochornosa contra quienes quieren ayudar a los
hambrientos!
302
Aconsejamos a todos los que abrigan un poco de compasión sincera por quienes
sufren las consecuencias de la calamidad, que hagan conocer al pueblo el verdadero
sentido y significación de la circular ministerial. Pues sólo por la infinita ignorancia del
pueblo puede explicarse que semejantes circulares no logren provocar la inmediata
indignación general. ¡Los obreros conscientes, los que más cerca se encuentran del
campesinado y de las masas urbanas poco desarrolladas, deben tomar la iniciativa en
esta tarea de desenmascarar al Gobierno!
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Respuesta al comité de San Petersburgo
303
131 Se trata del Comité de Petersburgo de la Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera que se encontraba
entonces en manos de los "economistas".
Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera: fue organizada por Lenin en el otoño de 1895 y agrupó a
unos veinte círculos obreros marxistas de Petersburgo. Toda su actividad se basaba en los principios del centralismo
y de una disciplina rigurosa. La organización fue dividida en grupos distritales. Los obreros más conscientes y
avanzados mantenían el enlace de estos grupos con las fábricas y talleres.
La Unión de Lucha llevó a cabo por primera vez en Rusia la fusión del socialismo con el movimiento obrero, el paso
de la propaganda del marxismo entre un pequeño número de obreros avanzados en los círculos a la agitación política
entre las vastas masas del proletariado. Dirigió el movimiento obrero vinculando la lucha de los obreros por las
reivindicaciones económicas con la lucha política contra el zarismo.
La Unión de Lucha publicó octavillas y folletos para los obreros y preparó la edición del periódico obrero político
Rabóchee Delo. El redactor de las publicaciones de la Unión de Lucha era Lenin. La Unión de Lucha extendió su
influencia fuera de Petersburgo. A iniciativa suya se efectuó la unificación de los círculos obreros en Uniones de Lucha
en Moscú, Kíev, Ekaterinoslav y en otras ciudades y regiones de Rusia.
En la noche del 8 al 9 (20 al 21) de diciembre de 1895 fue detenida gran parte de los dirigentes de la Unión, con Lenin
a la cabeza. También fue confiscado el primer número de Rabóchee Delo, que estaba preparado para la imprenta.
Lenin continuó dirigiendo la Unión desde la cárcel, ayudándola con sus consejos, enviando cartas y octavillas cifradas.
Escribió el folleto Sobre las huelgas (que hasta hoy día no ha sido encontrado) y Proyecto y explicación del programa
del Partida Socialdemócrata. En febrero de 1897, antes de partir para el lugar de confinamiento, los viejos dirigentes
de la Unión que habían salido de la cárcel organizaron una reunión conjunta de "viejos" y "jóvenes", en laque se
revelaron las discrepancias existentes en tomo a la cuestión fundamental: las tareas de la socialdemocracia en Rusia.
Los "viejos" insistían en robustecer la Unión de Lucha como organización política dirigente de la clase obrera; los
"jóvenes" sustentaban posiciones tradeunionistas, defendían la creación de mutualidades obreras de resistencia para
las huelgas, etc. La prolongada ausencia de los fundadores de la Unión de Lucha, confinados en Siberia, y en primer
término de Lenin, facilitó a los "jóvenes" la aplicación de su política. Desde el segundo semestre de 1898 la Unión de
Lucha pasó a manos de los "economistas".
132 Grupo Emancipación del Trabajo: primer grupo marxista ruso que G. V. Plejánov fundó en Ginebra, en 1883.
El grupo contribuyó con su eficaz labor a difundir el marxismo en Rusia. Tradujo al ruso, editó en el extranjero y
distribuyó en Rusia obras de Marx y Engels, popularizó el marxismo en sus publicaciones. El grupo Emancipación del
Trabajo asestó un rudo golpe al populismo, principal obstáculo ideológico que se oponía a la difusión del marxismo y
al desarrollo del movimiento socialdemócrata en Rusia. Las obras de Plejánov El socialismo y la lucha política (1883),
Contribución al desarrollo de la concepción monista de la historia (1895) y otras tuvieron gran trascendencia' en la
difusión de las ideas marxistas y en la defensa del materialismo dialéctico e histórico.
Emancipación del Trabajo estableció relaciones con el movimiento obrero internacional y, a partir del primer
Congreso de la II Internacional (París, 1889), representó a la socialdemocracia de Rusia en todos sus congresos. Pero
el grupo cometió serios errores: sobreestimación del papel de la burguesía liberal y subestimación de la capacidad
revolucionaria del campesinado como reserva de la revolución proletaria.
En el II Congreso del POSDR (1903) el grupo anunció su disolución.
Respuesta al comité de San Petersburgo
refutar esta opinión; sólo se refiere (no se sabe por qué) a Plejánov, y no a la
organización Sotsial-Demokrat, y da a entender al lector, de manera indirecta, que la
Unión de Lucha de San Petersburgo niega, en apariencia, el hecho de la división y
continúa considerando como un todo a una de las partes de la antigua Unión.
¿Qué objeto tiene iniciar una polémica, si no se desea analizar la esencia de la opinión
del adversario, ni enunciar con franqueza la propia?
304
Más aún. Hemos insistido y seguimos insistiendo en que la causa fundamental (no el
pretexto, sino la causa) de la división fue un desacuerdo de principios, a saber: la
divergencia entre la socialdemocracia revolucionaria y la socialdemocracia
oportunista. Esto sólo basta ya, digámoslo de paso, para que no sea posible
considerar lo sucedido en la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero de
otro modo que como una división de la vieja Unión. Cabe preguntar: ¿cómo encara
este asunto el Comité de San Petersburgo? ¿Se atreve a negar la existencia de una
profunda divergencia de principios entre ambas partes de la ex Unión? No lo
sabemos, pues el Comité de San Petersburgo se las ha ingeniado para formular sus
"objeciones" sin decir una palabra sobre este problema fundamental. Y una vez más
preguntamos a los camaradas de Petersburgo, y no sólo ' a los de Petersburgo: una
polémica que elude la esencia misma del asunto, ¿no corre el riesgo de degenerar en
la más desagradable querella? En general, ¿vale la pena iniciar una polémica si no se
desea, o si se juzga inoportuno examinar el problema en su esencia y dar a conocer
su opinión de manera precisa y sin reticencias?
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La situación del Partido en el extranjero
305
133 Liga de la Socialdemocracia Revolucionaria Rusa en el Extranjero: organización fundada por iniciativa de Lenin en
octubre de 1901, en la que se integraron la sección extranjera de la organización de Iskra y Zariá Y 'a organización
Sotsial-Demokrat (que comprendía el grupo Emancipación del Trabajo). La Liga representaba a Iskra en el extranjero;
reclutaba a los partidarios de Iskra entre los socialdemócratas rusos que residían en el exterior, prestaba apoyo
económico al periódico, organizaba su envío a Rusia y editaba literatura marxista popular. El II Congreso del POSDR
la ratificó como la única organización del Partido en el extranjero, con derechos estatutarios de comité. Después del
II Congreso los mencheviques se infiltraron .en la Liga y comenzaron a combatir desde ella a Lenin y a los bolcheviques.
La situación del Partido en el extranjero
307
¡Un "reglamento provisional" más! Sólo que esta vez no se trata de estudiantes
culpables de desobediencia, sino de campesinos culpables de padecer hambre.
El 15 de septiembre fue ratificado por el soberano, y promulgado en seguida, el
"Reglamento Provisional relativo a la participación de los habitantes de los lugares
afectados por la mala cosecha en los trabajos que se ejecutan por mandato de los
departamentos de Vías de Comunicación, Agricultura y Bienes del Estado". Cuando el
mujik ruso conozca este reglamento (desde luego, no por las publicaciones en los
periódicos, sino por su propia experiencia), verá una nueva confirmación de la verdad
que le ha inculcado la secular opresión de los terratenientes y los funcionarios:
cuando las autoridades anuncian solemnemente que al mujik se le "concede la
posibilidad de participar" en cualquier asunto, grande o pequeño, ya sea en el pago
del rescate de tierras del terrateniente o en los trabajos públicos en caso de hambre,
eso significa que le aguarda una nueva plaga de Egipto.
En efecto, el reglamento provisional del 15 de septiembre da la impresión, por todo
su contenido, de ser una nueva ley punitiva, una disposición complementaria del
Código Penal. En primer lugar, la organización misma y la ejecución de los trabajos
son rodeadas de tal cúmulo de "precauciones" y de complicaciones burocráticas,
como si se tratara de insurrectos o de presidiarios a quienes se envía a trabajos
forzados, y no de campesinos que padecen hambre.
308
Cualquiera creería que nada hay más simple que organizar esos trabajos: las
instituciones de los zemstvos y otras reciben los recursos necesarios y contratan a los
obreros para construir carreteras, desbrozar bosques, etc. En circunstancias
corrientes así se organizan los trabajos de esa índole. Pero esta vez se establece un
procedimiento especial: el jefe del zemstvo indica los trabajos y el gobernador da su
opinión, que se envía a San Petersburgo, a la "Conferencia para asuntos del
abastecimiento" creada al efecto e integrada por representantes de diversos
ministerios con la presidencia del viceministro del Interior. Además, la dirección
general es confiada al ministro, quien está facultado para designar sus
representantes especiales. La Conferencia de San Petersburgo deberá fijar incluso los
límites de la remuneración de los obreros, es decir, al parecer ¡deberá velar para
impedir que se "corrompa" al mujik con un salario demasiado elevado! Es evidente
que el reglamento provisional del 15 de septiembre tiene por objeto dificultar la
ejecución de obras públicas en amplia escala, del mismo modo que la circular de
Sipiaguin del 17 de agosto dificultó la entrega de subsidios a los hambrientos.
Pero aún más importantes y nocivas son las disposiciones especiales relativas al
orden de contratación de los campesinos para dichos trabajos.
Un reglamento de presidio y condenas a trabajos forzados
Si los trabajos se realizan "fuera del lugar de su residencia" (así ocurrirá, como es
natural, en la gran mayoría de los casos), los obreros formarán arteles especiales bajo
la vigilancia del jefe del zemstvo, quien designará al encargado de cuidar del orden.
Los campesinos hambrientos no tienen siquiera derecho a elegir al encargado, como
suelen hacerlo los obreros. ¡A ellos se los coloca bajo el mando de un funcionario del
zemstvo, armado de un azote! Los miembros del artel son inscritos en un registro
especial que sustituye para ellos el certificado de domicilio exigido por la ley... Así, en
lugar de pasaportes individuales, habrá registros por artel. ¿Para qué esta
sustitución? Para ponerle una traba más al mujik, pues con un pasaporte individual
podría instalarse con mayor libertad y como le convenga más, dentro de la nueva
localidad, y si se sintiera descontento, podría abandonar el trabajo más fácilmente.
309
Pero sigamos: "El mantenimiento del orden debido durante el traslado y la entrega
de las cuadrillas remitidas de obreros. a los directores de los trabajos son confiados
a funcionarios designados especialmente por el Ministerio del Interior". Los obreros
libres reciben un anticipo para el pasaje, los siervos son "remitidos" "por cuadrillas"
conforme a listas y son "entregados" a funcionarios especiales. ¿No tienen razón los
campesinos, cuando piensan que los trabajos "públicos" y del Estado son una nueva
forma de servidumbre?
La ley del 15 de septiembre equipara por cierto la situación de los campesinos
hambrientos a la de los siervos, y no sólo porque los priva de la libertad de
desplazarse. Concede a los funcionarios el derecho de retener una parte del salario,
para remitirla a las familias de los obreros, cuando así lo crean necesario "las
autoridades provinciales de las localidades donde han quedado las familias". ¡Se
dispondrá de los salarios de los obreros, sin su consentimiento! El mujik es tonto: no
es capaz por sí mismo de cuidar de su familia. Las autoridades harán todo eso mucho
mejor: ¿quién ignora, en efecto, cómo cuidaron a las familias de los mujiks en las
colonias militares?134
Pero por desgracia, los mujiks de hoy ya no son quizá tan sumisos como en la época
de las colonias militares. ¿No vendrán a exigir que se les entregue el pasaporte
ordinario y que nadie retenga sin su consentimiento el dinero que han ganado? Para
tal eventualidad, hay que redoblar la severidad de las medidas, y entonces la ley,
mediante un artículo especial, establece que "el mantenimiento del orden debido
entre los obreros, en los lugares donde se efectúan los trabajos, se encomienda, por
disposición del ministro del Interior, a los jefes de los zemstvos locales, a los oficiales
del cuerpo especial de gendarmería, a los funcionarios policiales o bien a personas
designadas especialmente para ello". Es evidente que el Gobierno, de antemano,
considera "sediciosos" a los campesinos hambrientos, pues además de la vigilancia
134Colonias militares: organización especial de las tropas rusas introducida por Alejandro I. Con la creación de estas
colonias el Gobierno zarista se proponía reducir los gastos de mantenimiento del ejército, tener reservas preparadas
para tiempos de guerra y defenderse del movimiento revolucionario en ascenso, con el apoyo de una casta militar
formada al margen del pueblo.
Todos los campesinos que residían en las zonas destinadas a las colonias militares se convertían en soldados vitalicios.
Su vida se sometía a un régimen riguroso e incluso para los asuntos familiares regían severas normas. Los ejercicios
militares y los diversos trabajos obligatorios para el ejército no dejaban tiempo a los campesinos para atender su
finca, que gradualmente se iba arruinando.
Las condiciones carcelarias de vida y trabajo imperantes en las colonias militares provocaban con frecuencia grandes
insurrecciones, que eran reprimidas con increíble crueldad por las tropas-zaristas. En 1857 las colonias militares
fueron suprimidas.
Un reglamento de presidio y condenas a trabajos forzados
general que toda la policía de Rusia ejerce sobre todos los obreros rusos, ejerce sobre
aquéllos una vigilancia particular, más rigurosa aún. Por adelantado se ha decidido
tratar al mujik con mano' de hierro, porque se atreve a "exagerar" el hambre y a
presentar (según expresa Sipiaguin en su circular) "al Gobierno exigencias que no se
justifican en absoluto".
310
Y para no tener que recurrir a los tribunales si llegara a surgir algún descontento entre
los obreros, el reglamento provisional otorga a los funcionarios i ¡el derecho de
imponerles arrestos hasta de tres días sin proceso judicial, por violar el orden, por
inescrupulosidad en el trabajo, por incumplimiento de las disposiciones!! Un obrero
libre debe ser llevado en esos casos ante el juez de paz, ante quien puede defenderse
y contra cuya sentencia puede apelar, ¡pero a un mujik hambriento se lo puede
arrojar al calabozo sin juicio alguno! Si un obrero libre se niega a trabajar, sólo puede
ser despedido, ¡mientras que los mujiks hambrientos que "se obstinen en no querer
trabajar", según la nueva ley, deberán ser enviados bajo escolta a sus pueblos de
origen, junto con los ladrones y bandidos!
El nuevo reglamento provisional es un verdadero reglamento de presidio para los
hambrientos, un reglamento por el cual son compulsivamente movilizados para el
trabajo y privados de derechos, por haberse atrevido a molestar a las autoridades
con pedidos de ayuda. El Gobierno no se limita a quitar a los zemstvos la
administración del abastecimiento, a prohibir a. los particulares que organicen
comedores sin permiso de la policía, a ordenar que se reduzcan a la quinta parte las
proporciones reales de las necesidades, sino que además declara que los campesinos
tienen derechos, limitados y ordena castigarlos sin juicio. A la galera perpetua de una
vida de hambre permanente y de trabajo sobrehumano, se agrega ahora la amenaza
de trabajos forzados en obras públicas.
Tales son las medidas que aplica el Gobierno a los campesinos. En cuanto a los
obreros, la represión de que son objeto ha sido caracterizada con toda claridad en el
último número de nuestro periódico, en el artículo Acta de Acusación, que se refiere
al proceso de los disturbios de mayo en la fábrica de Obújov.
311
Iskra comentó ese suceso en sus números de junio y julio. Nuestra prensa legal
guardó silencio sobre el proceso, recordando quizá, que hasta el "bien intencionado"
Nóvoe Vremia había "padecido" por haber intentado hablar de ese tema. En los
diarios se deslizaron un par de líneas, informando de que el juicio había tenido lugar
a fines de septiembre; luego, uno de los periódicos del sur de Rusia daba
ocasionalmente la noticia del veredicto del tribunal: dos fueron condenados a
trabajos forzados; ocho fueron absueltos y los demás, condenados a prisión o arresto
en correccionales por un período de 2 a 3 años y medio.
Así pues, en nuestro artículo Una hueva masacre (Iskra, núm. 5)* subestimamos el
espíritu de venganza que anima al Gobierno ruso. Creíamos que había recurrido a la
represión militar como último recurso de lucha, temiendo apelar a la justicia. Pero
resulta que ha sabido combinar lo uno con lo otro: después de cargar contra la
muchedumbre y de matar a tres obreros, se apoderó de 37 personas entre varios
miles, y les aplicó castigos draconianos.
* Véase el presente volumen, págs. 14-20.-Ed.
Un reglamento de presidio y condenas a trabajos forzados
en la matanza, soldados que dispararon sus armas contra los obreros. ¡Qué
abominable comedia!
313
Compárese este "progreso" de la represión contra los obreros entre 1885 y 1901 con
el "progreso" de la lucha contra los hambrientos entre 1891 y 1901, y se podrá tener
una idea aproximada de la rapidez con que crece, profundizándose y extendiéndose,
la indignación en el pueblo y en la sociedad, y de la furia con que comienza a moverse
el Gobierno, el cual aprieta las clavijas a los filántropos particulares y a los
campesinos, y trata de intimidar a los obreros con condenas a trabajos forzados. No,
el presidio no intimidará a los obreros, cuyos líderes no temieron morir en las calles,
en lucha abierta contra los opríchnik zaristas136. El recuerdo de los heroicos
camaradas muertos y martirizados en las prisiones decuplicará las fuerzas de los
nuevos combatientes y atraerá la ayuda de millares de colaboradores que, como
María Yákovleva, esa joven de 18 años, proclamarán bien alto: "¡Estamos con
nuestros hermanos!" El Gobierno está dispuesto, además de la represión policial y
militar contra los manifestantes, a juzgarlos también por rebelión. ¡Responderemos
agrupando a todas las fuerzas revolucionarias, atrayendo a nuestro lado a todos los
oprimidos por la Urania zarista y preparando sistemáticamente la insurrección de
todo el pueblo!
-------------
136 Opríchnik (esbirro): hombre de armas de la mesnada (opríchnina) organizada por el zar ruso Iván IV para combatir
a la oposición Los esbirros se distinguían por su saña excepcional. La palabra opríchnina pasó a ser sinónimo de fuerzas
militares policíacas.
Análisis de la situación interior
315
317
I. EL HAMBRE
¡Otra vez el hambre! No es sólo la ruina, sino la propia extinción del campesinado
ruso lo que avanza en el último decenio con celeridad asombrosa y probablemente
ninguna guerra, por prolongada y tenaz que fuera, podría causar tantas víctimas.
Contra el mujik se han coligado todas las fuerzas más poderosas de nuestra época: el
capitalismo mundial en vías de un desarrollo cada vez más rápido, que engendró la
competencia de ultramar y proporcionó a una pequeña minoría de agricultores —
capaces de sobrevivir en la exasperada lucha por la existencia— los medios e
instrumentos de producción más perfeccionados, el Estado militarista, que practica
una política aventurera en sus posesiones coloniales de Extremo Oriente y de Asia
Central, y descarga sobre las masas obreras todo el peso agobiador de los gastos
fabulosos que ocasiona esta política, sin contar las nuevas baterías de la represión
policial que monta sin cesar con los dineros del pueblo, para "atajar" y "enfrenar" el
descontento y la indignación crecientes de esas masas.
Como el hambre se ha convertido en un fenómeno habitual en nuestro país, era
natural esperar que el Gobierno trataría de formalizar y refrendar su ya clásica
política en materia de abastecimiento. En 1891-1892 el Gobierno fue pillado
desprevenido, y al principio se encontró bastante desconcertado; ahora, en cambio,
posee una rica experiencia y sabe muy bien en qué dirección (y cómo) marchar. "En
estos momentos —decía Iskra en julio (núm. 6)—, se cierne sobre el país la negra
nube de una calamidad para el pueblo, mientras el Gobierno se prepara para
interpretar, otra vez, su abominable papel de fuerza desalmada que despoja a la
población hambrienta del pedazo de pan que se le tiende, reprimiendo todo 'acto de
solicitud' por quienes padecen hambre, si es ajeno a los propósitos de las
autoridades."
318
Los preparativos del Gobierno fueron muy rápidos y decididos, y el espíritu que los
presidió se revela con suma claridad en la historia de Elizavetgrado. El príncipe
Obolenski, gobernador de la provincia de Jersón, declaró inmediatamente la guerra
a todos los que osaban hablar y escribir sobre el hambre de Elizavetgrado, a todos los
Análisis de la situación interior
Al igual que Julio César, el príncipe Obolenski vino, vio y venció, y los telegramas
informaron en seguida de esta victoria a todo el público lector de Rusia. Sólo una cosa
asombra: que esta victoria, este reto insolente lanzado a todos los rusos que todavía
conserven un mínimo de honestidad, una pizca de valor cívico, no provocaron la
menor respuesta por parte de las personas que, si es dable expresarse así, están más
interer sadas en ello. En la provincia de Jersón mucha gente conocía y conoce, sin—
duda alguna, todo lo que hay detrás de este propósito de silenciar el hambre y la
lucha contra la ayuda a los hambrientos, pero nadie publicó una denuncia de este
edificante suceso, ni documentos relacionados con él, ni un mero llamamiento a
protestar contra la monstruosa prohibición de organizar los comedores. Los obreros
se lanzan a la huelga cuando el Gobierno pone en práctica su amenaza de despedir a
quienes "faltaron al trabajo" el 1 de mayo; el mundo intelectual guarda silencio
cuando a sus representantes les prohiben... prestar ayuda a los hambrientos.
Alentado, sin duda, por el éxito de esta primera escaramuza con los "perturbadores"
que se atreven a socorrer a los hambrientos, el Gobierno pasó acto seguido a la
ofensiva en toda la línea. La valerosa hazaña del príncipe Obolenski se eleva a la
categoría de principio rector, de ley, que de hoy en adelante, guía la.conducta de
todos los administradores para con las personas implicadas en el asunto de
abastecimiento ("implicado" es, hablando con propiedad, un término jurídico
correspondiente a nuestro Código Penal, pero ya hemos visto y veremos luego que
ahora la ayuda no autorizada a los hambrientos entra por entero en el concepto de
delito común). La ley en cuestión no se hizo esperar, esta vez en la forma simplificada
Análisis de la situación interior
de una "circular del ministro del Interior a los gobernadores de las provincias
afectadas por la mala cosecha de 1901" (17 de agosto de 1901, núm. 20).
320
Por intermedio de los señores gobernadores, ese estado mayor dirigirá la acción de
las personas (en su mayoría mariscales de la nobleza del distrito) en cuyas manos se
concentra "la dirección central del distrito para el abastecimiento". El iniciador de las
operaciones bélicas contra los hambrientos, el príncipe Obolenski, tenía que viajar él
mismo al lugar de los hechos para sofocar, frenar y reducir. Ahora todo eso ya está
"en orden", y bastará un simple intercambio de telegramas (menos mal que para los
gastos de oficina se ha asignado un millar de rublos a cada distrito) entre la "dirección
central del distrito" y la dirección central de Petersburgo, para "tomar las medidas"
pertinentes. El civilizado terrateniente de Turguénev no sólo no ¡ba a las caballerizas,
sino que se limitaba a transmitir una observación en voz baja a un lacayo vestido de
librea y guantes blancos: "Que se tomen medidas con Fiódor"'138. También ahora, "sin
ruido", en voz baja y gentil, se "tomarán las medidas" necesarias para poner freno al
inmoderado apetito de la población hambrienta.
El señor Sipiaguin está persuadido de que el mujik hambriento tiene un apetito
inmoderado; se ve en la insistencia con que la circular advierte contra las
137 La expresión "llegar hasta las Columnas de Hércules" equivale a llegar al último extremo, exageración excesiva.
Según la mitología de la antigua Grecia, Hércules (Heracles) separó las dos montañas de Calpe y Abila (llamadas desde
entonces las Columnas de Hércules), que los griegos consideraban como el fin del mundo.
138 Se trata de Arkadi Pénochkin, personaje de la novela del escritor ruso I. S. Turguénev titulada El burgomaestre.
Análisis de la situación interior
Veamos si no: la cuota es de 48 puds de cereal por familia (calculada sobre la base de
la cosecha promedio de la localidad); si alguien posee esa cantidad, no debe
considerársele necesitado. ¿Cómo se obtuvo esa cifra? Eso es lo que se ignora. Sólo
se sabe que en años sin hambre hasta los campesinos más pobres consumen el doble
de cereal (véanse los estudios estadísticos de los zemstvos sobre los presupuestos de
los campesinos). Quiere decir, pues, que según la prescripción del señor ministro, la
subalimentación se considera algo normal. Pero aun esa cuota se reduce: primero, a
la mitad, para que no puedan percibir el préstamo los elementos obreros, que
constituyen alrededor de la mitad de la población; y segundo, en un tercio, un quinto
o un décimo más, "con arreglo al número aproximado de campesinos pudientes
poseedores de reservas del año anterior, o cualquier otro (así está: i¡'o cualquier
otro'!!) recurso material". ¡Puede deducirse de esto a qué ínfima fracción queda
reducida la parte del cereal realmente necesitado por la población que el Gobierno
se dispone a proporcionarle! Y como si admirara su propia insolencia, el señor
Sipiaguin, después de presentar tan inverosímil método de acortar los subsidios,
declara que ese cálculo aproximado, "rara vez resulta sensiblemente exagerado".
Todo comentario parece superfluo.
Cuando las declaraciones oficiales del Gobierno ruso contienen, además de las
instrucciones escuetas, algún intento de explicación de las mismas, encierran casi
siempre —es una especie de ley mucho más estable que la mayoría de nuestras
leyes— dos motivos esenciales (o bien dos tipos de motivos esenciales). Por un lado
es infalible hallar en ellas un par de frases generales para proclamar en estilo
ampuloso la solícita preocupación que impulsa a las autoridades, su deseo de tomar
en cuenta los imperativos del momento y los anhelos de la opinión pública. Por
ejemplo, se habla de "la importante obra de prevenir la penuria de alimentos entre
la población rural", de la "responsabilidad moral por el bienestar de la población
local", etc. Ni falta hace decir que estas generalidades nada significan en el fondo, ni
obligan a nada positivo, pero en cambio, se parecen como dos gotas de agua a los
sermones inmortales del inmortal Judasito Golovliov, que amonestaba a los
campesinos a quienes desplumaba. Entre paréntesis, estas generalidades son
siempre explotadas (en parte por ingenuidad, en parte "por exigencias del servicio")
por la prensa liberal que se halla bajo censura, para demostrar que el Gobierno
comparte, en principio, su punto dé vista.
323
Análisis de la situación interior
Pero si se presta más atención a los otros motivos de las disposiciones del Gobierno,
no tan generales, ni tan hueros, se hallarán siempre explicaciones precisas que son
una repetición literal de los argumentos tradicionales de nuestros órganos de prensa
más reaccionarios (por ejemplo, Moskovskie Védomosti). Seguir y señalar cada caso
particular de esta solidaridad entre el Gobierno y Moskovskie Védomosti no sería, a
nuestro parecer, una tarea inútil (ni tampoco muy inaccesible, aun para los hombres
que actúan en la legalidad). En la circular que nos ocupa encontramos, por ejemplo,
una repetición de las acusaciones más infames lanzadas por los "más salvajes de los
terratenientes"139, en las que sé dice que la preparación anticipada de las listas de
necesitados despierta "en algunos campesinos pudientes la tendencia a dar a sus
fincas un aspecto de miseria mediante la venta de las reservas, los excedentes y los
aperos de labor". El ministro afirma que esto "ha sido demostrado por la experiencia
de anteriores campañas de abastecimiento". ¿Por consiguiente? Por consiguiente, el
ministro extrae su experiencia política de las lecciones que le ensenan los señores
feudales más empedernidos, que tanto alborotaron en los anteriores años de hambre
y alborotan ahora acerca de los casos de simulación de los campesinos, y que tanto
se indignan ante el "alboroto" provocado por las epidemias de tifus, consecuencia del
hambre.
De esos mismos señores feudales aprendió el señor Sipiaguin a hablar de la
desmoralización: "Es muy importante —escribe— que... las instituciones locales...
cooperen en la economía de los fondos asignados y, sobre todo (sic!!), procuren
impedir los casos —de tanta influencia desmoralizadora y nociva— de asignación
injustificada de subsidios gubernamentales a personas acomodadas".
324
privados de ayuda, en los comedores particulares, etc. El señor Sipiaguin, con una
franqueza digna del mayor reconocimiento, explica por qué esta beneficencia privada
le quita el sueno al Ministerio del Interior desde hace ya mucho tiempo. "A partir de
las malas cosechas de los años 1891 y 1892, y en todas las posteriores calamidades
similares —dice la circular— advirtióse con frecuencia que ciertos benefactores, a la
par que aportan su ayuda material a la población de las regiones siniestradas,
procuran sembrar en ella un sentimiento de descontento contra el orden existente y
la incitan a presentar al Gobierno exigencias que no se justifican en absoluto.
325
** Véase, por ejemplo, las cartas publicadas en los núms. 6 y 7 de Iskra, que muestran cómo la efervescencia social y los "actos
de solicitud" antigubernamentales han penetrado en ciudades tan bienaventuradas como Penza, Simferopol, Kursk, etc. 140
326
Ahora resulta que según el autorizado juicio de alguien tan competente como el
señor ministro del Interior, hasta la más perdida aldea ofrece un "terreno propicio"
para la agitación antigubernamental, ya que en esa aldea hay casos de necesidad no
del todo satisfecha, enfermedades y descalabro económico. Pero ¿cuántas son las
aldeas rusas donde estos "casos" no constituyen un fenómeno permanente? ¿No
deberíamos nosotros, los socialdemócratas rusos, aprovechar inmediatamente esa
instructiva indicación del señor Sipiaguin acerca del terreno "propicio"? Pues
justamente ahora, por un lado, la aldea se interesa por los rumores que de vez en
cuando y de alguna manera le llegan sobre las escaramuzas del proletariado de las
ciudades y la juventud intelectual contra los esbirros del Gobierno, ocurridas durante
los meses de febrero y marzo; por otro lado, ¿acaso cualquier frase referente a las
"exigencias que no se justifican en absoluto" del mujik, etc., no ofrece un riquísimo
programa para una amplia y múltiple agitación?
Debemos aprovechar las valiosas indicaciones del señor Sipiaguin, pero también
podemos reírnos un poco a costa de su ingenuidad. Es en verdad una ingenuidad
graciosa figurarse que sometiendo la beneficencia privada a la vigilancia y control del
gobernador se podrá poner trabas a la influencia que ejercen sobre las aldeas las
personas políticamente "sospechosas".
327
Los verdaderos benefactores nunca se propusieron fines políticos, de modo que las
nuevas medidas de prohibición y represión caerán en su mayoría sobre quienes
menos peligrosos son para el Gobierno. En cuanto a las personas que se propongan
abrir los ojos a los campesinos sobre el verdadero significado de las nuevas medidas
y la actitud del Gobierno en el problema del hambre en general, no tendrán
necesidad, por supuesto, de entrar en contacto con los representantes de la Cruz Roja
ni de presentarse ante los señores gobernadores. Por ejemplo, puesto que el
ambiente de las empresas industriales ha demostrado ser "terreno propicio", los que
querían acercarse al medio industrial no buscaron la vinculación de los gerentes para
informarse sobre el régimen existente en esos lugares, ni acudieron tampoco ante
los señores inspectores de trabajo a fin de obtener permiso para organizar reuniones
con los obreros. No olvidamos ni por un momento, claro está, que la agitación política
entre los campesinos implica dificultades inmensas, tanto más cuanto que no es
posible ni racional distraer para ese objetivo fuerzas revolucionarias de las ciudades.
Pero tampoco debemos perder de vista que hazañas del Gobierno, tales como poner
trabas a la beneficencia privada, eliminan buena parte de esas dificultades y nos
quitan de encima la mitad del trabajo.
* *
*
No nos detendremos en la "insignificancia" —comparada con la circular que hemos
analizado más arriba— que es la circular del mismo ministro acerca del reforzamiento
141 Pompadour: tipo satírico genérico que M. E. Saltikov-Schedrín presentó en su obra Los Pompadoures y las
Pompadoures. El escritor ruso estigmatizó en esta obra a la alta administración zarista, a los ministros y gobernadores.
La certera definición de Saltikov-Schedrín ha arraigado en el ruso como sinónimo de despotismo y arbitrariedad
burocrática.
142 Lenin cita la obra de M. E. Saltikov-Schedrín Historia de una ciudad.
Análisis de la situación interior
En cuanto a los otros "ingresos", que el señor Sipiaguin, en su circular, para no incurrir
en exageraciones, se ha empeñado en calcular tres veces (al prescribir: primero, que
no se considere damnificados los distritos que poseen fuentes de trabajo no agrícola
de donde extraer ingresos; segundo, que la norma de 48 puds se reduzca a la mitad,
porque el 50 por ciento de la población trabajadora "debe" procurarse esos ingresos,
y tercero, que también esta última cifra se reduzca de 1/3 a 1/10, según sean las
condiciones locales); en cuanto a esos ingresos, decimos, en la provincia de Sarátov
han decaído no sólo los provenientes de la agricultura, sino también los de otras
fuentes de trabajo. "Las consecuencias de las malas cosechas —nos comunica el
informe ya mencionado del Consejo del zemstvo—, se han reflejado también en los
kustares, pues ha disminuido la venta de sus productos. En virtud de estas-
'circunstancias, en los distritos donde las industrias kustares están más desarrolladas
hay crisis." Ahora bien, entre esos distritos figura uno de los más afectados, el de
Kamishin, donde— muchos millares de campesinos pobres están ocupados en la
fabricación de los famosos lienzos para el hogar (sarpinka). Aun en tiempos normales,
las condiciones de trabajo en esta industria, ubicada en aldeas perdidas, eran de lo
más escandalosas: trabajaban, por ejemplo, niños de 6 a 7 años de edad y percibían
de 7 a 8 kopeks por día. Es fácil imaginar cuál es la situación allí en una época de tan
enorme pérdida de la cosecha y de una crisis especial en la industria kustar.
La mala cosecha de cereales en la provincia de Sarátov, como, por supuesto, en todas
las demás provincias afectadas, va acompañada de la escasez de piensos. En los
Análisis de la situación interior
últimos meses (es decir, ¡ya en la segunda mitad del verano!) se ha podido observar
el desarrollo extraordinario de diversas epizootias que aumentan la mortandad del
ganado. "Según el informe del médico veterinario del distrito de Jvalinsk (tomamos
este dato del mismo periódico que resumió el informe del Consejo del zemstvo de la
provincia, arriba mencionado), al hacer la autopsia de los animales muertos no se
encontró en sus estómagos nada más que tierra."
331
reemplazaron (de acuerdo con la ley del 12 de junio de 1900) al sospechoso zemstvo;
se trata de instituciones integradas por funcionarios en general, y por los jefes de los
zemstvos en particular... A este paso, ¿no llegará el día en que los mismos jefes de
los zemstvos sean acusados de liberalismo? Todo es posible. Sea como fuera, en
Moskovskie Védomosti hemos leído, hace poco, una reprimenda a cierto señor Om.,
quien se atrevió a proponer en Priazovski Krai143 que se publicasen en los periódicos
las actas de las sesiones celebradas por las instituciones gubernamentales de las
provincias para asuntos municipales (ya que se prohíbe a los representantes de la
prensa asistir a esas sesiones):
333
"La finalidad es demasiado trasparente: el funcionario ruso sufre a menudo del temor
de aparecer como no liberal, y la publicidad a veces puede obligarlo, aun contra su
conciencia, a apoyar alguna empresa liberal fantástica de la municipalidad o del
zemstvo. La conjetura no es del todo errada." ¿No convendría someter a una
vigilancia especial a los jefes de los zemstvos de Viatka, que demostraron —sin duda,
por el temor de aparecer como no liberales— una ligereza imperdonable al
"exagerar" las necesidades de abastecimiento? *
* He aquí otra muestra de la lucha contra tas exageraciones que sostiene el gobernador de Viatka El gobernador de Viatka, en
una "notificación" cursada a las autoridades de los subdistritos, señala la actitud de reserva con que los campesinos acogen el
préstamo de alimentos distribuida por el Gobierno y el zemstvo.' 'Durante mi gira de inspección por la provincia —dice el señor
Klingenberg— pude comprobar la actitud reflexiva y prudente que los campesinos adoptan en las circunstancias actuales,
temerosas de contraer deudas no justificadas por una necesidad extrema, firmemente decididos a esperar con paciencia la
ayuda de Dios para el año venidero, y tratando (Je salir por sus propios medios de las dificultades del momento." Esto infunde
al gobernador de la provincia de Viatka la seguridad de que "los rumores sobre la ayuda gratuita del Gobierno y de los zemstvos,
sobre una posible exención de deudas y atrasos tributarios, así corno las versiones tendientes a exagerar las proporciones de la
mala cosecha, no han de perturbar a la tranquila y prudente población de la provincia de Viatka". El gobernador cree preciso
advertir a la población campesina "que si durante el control de los subsidios, se comprueba que el amo de una hacienda, carente
en absoluto de reservas, ha recolectado este año una cantidad de cereales suficiente para alimentar a su familia y asegurar la
siembra, pero los ha vendido y empleado el dinero en otros menesteres, ya no podrá contar con ningún préstamo. Según la
nueva ley, los préstamos acordados deberán ser reembolsados sin caución solidaria 144 por el mismo procedimiento por el cual
se cobran impuestos directos. En consecuencia, el amo de una hacienda que solicite y reciba un préstamo, deberá tener
presente que él y sólo él será responsable del pago, que nadie le ayudará en esto y que la cobranza se efectuará rigurosamente,
de modo que si llega a haber acumulación de atrasos tributarios, sus bienes muebles podrán ser vendidos, y confiscados los
inmuebles." ¡Después de esta notificación del gobernador, podemos imaginarnos como tratan los jerarcas de los subdistritos a
los hambrientos solicitantes de préstamos que no hayan pagado a tiempo los impuestos!
334
Por otra parte, la "empresa liberal fantástica" del zemstvo de Viatka (si el sabio
Gobierno ruso no hubiera retirado de su competencia el servicio de abastecimiento)
había llegado a proporciones mucho mayores aún en la apreciación de las
necesidades. Por de pronto, la asamblea extraordinaria de la provincia, realizada
entre el 30 de agosto y el 2 de septiembre, estimó el déficit de cereales en el 17 por
ciento de la cantidad necesaria, y el de piensos en el 15 por ciento. Pero la cantidad
necesaria es de 105 millones de puds (la recolección normal es de 134 millones de
puds y la del año en curso de 84 millones de puds). Por consiguiente, el déficit es de
21 millones de puds. "El número de subdistritos en toda la provincia donde la cosecha
de este año ha sido insuficiente, es de 158 sobre un total de 310. Su población suma
1.566.000 almas de uno y otro sexo." Sí, es indudable, "se ha desplegado una enérgica
labor de la administración" para disminuir las proporciones reales de las necesidades
y para reducir toda la asistencia a los hambrientos a una especie de acrobacia con
una mísera beneficencia.
143 Priazovski Krai (La Región del Azov): diario que apareció en Rostov del Don de 1892 a 1916.
144 Véase la nota 39.
Análisis de la situación interior
Pero esos "privilegios" sólo son objeto de la segunda parte de la ley; la primera se
ocupa de la organización de toda la empresa. Las autoridades competentes
"determinan los trabajos más adecuados" (art. 2), y al hacerlo, "se ajustan al orden
establecido por la ley" (art. 3 que, a la manera de los capítulos de algunas de las
novelas de Dickens, podría titularse: "Artículo de la nueva ley en el que se habla de la
necesidad de actuar de acuerdo con las viejas leyes"). Los trabajos se inician, ya sea
con fondos del presupuesto o con créditos especiales, y la dirección general de su
organización corresponde al ministro del Interior., quien puede designar sus
delegados especiales y adjunta al cual, bajo la presidencia del viceministro, se
constituye la "Conferencia para asuntos del abastecimiento", integrada por
representantes de diversos ministerios. Corresponde a esta Conferencia: a) autorizar
las exenciones de la reglamentación existente; b) examinar los proyectos sobre
asignación de fondos; c) "fijar las proporciones máximas de remuneración a los
obreros, como también las demás condiciones por las cuales se permite a la población
participar en las obras mencionadas; d) distribuir las cuadrillas de obreros según las
zonas de trabajo, y e) asegurar el traslado de las cuadrillas a los lugares de ejecución
de los trabajos". Las resoluciones de dichas conferencias deberán ser aprobadas por
el ministro del Interior, y "en los casos pertinentes", por los titulares de otros
ministerios. Luego, la indicación de los trabajos y el cálculo del número de habitantes
que necesitan de ellos son confiados a los jefes de los zemstvos, quienes deben
comunicar todos esos datos a los gobernadores; éstos, a su vez, junto con sus
dictámenes, los deberán pasar al Ministerio del Interior "y de acuerdo con las
instrucciones de este disponer, por intermedio de los jefes de los zemstvos, el envío
de los obreros a los lugares de ejecución de los trabajos..."
336
Análisis de la situación interior
¡Uf! ¡Por fin hemos logrado dominar por entero la "organización" de la nueva
empresa! Ahora nos preguntamos: ¿qué cantidad de lubricante se necesitará para
poner en movimiento todas las ruedas de esta voluminosa máquina administrativa,
tan típicamente rusa? Imaginen el asunto en concreto: directamente al lado de los
que sufren hambre hay un jefe del zemstvo. Por consiguiente, a él le corresponde la
iniciativa. El es quien escribe el papel. ¿A quién? Al gobernador, dice un artículo del
reglamento provisional del 15 de septiembre. Pero según la circular del 17 de agosto
se creó una "dirección central del distrito para el abastecimiento"; se trata de una
dirección especial, cuya función es "concentrar la administración de todos los asuntos
alimentarios del distrito en manos de un solo funcionario" (circular del 17 de agosto:
esta persona debe ser de preferencia el mariscal de la nobleza del distrito). ¿Surge
un "contencioso" entre ellos? No importa, pues, como es natural, será solucionado
con rapidez conforme a los admirablemente claros y simples "principios" enunciados
en los 6 parágrafos del artículo 175 de la "administración general de las provincias"
que establece el "orden para la solución de los contenciosos... entre las instituciones
públicas y los funcionarios". Al fin y al cabo, el papel va a parar al despacho del
gobernador, donde se redacta un "dictamen". Luego, todo el expediente es remitido
a Petersburgo y sometido a examen de la Conferencia especial. Pero el representante
del Ministerio de Vías de Comunicación en la Conferencia no puede decidir sobre la
conveniencia o no de trabajos tales como la reparación de caminos en el distrito de
Buguruslán, de modo que un nuevo papel viaja de Petersburgo a la provincia y
viceversa. Y cuando por fin la cuestión de la conveniencia de los trabajos, etc., etc.,
se resuelve en principio, sólo entonces la Conferencia de Petersburgo se abocará a la
tarea de "distribuir las cuadrillas de obreros" entre los distritos de Buzuluk y
Buguruslán.
337
¿Y por qué todo este aparato? ¿Porque la tarea es nueva? Nada de eso. Antes del
reglamento provisional del 15 de septiembre, los trabajos públicos podían ser
organizados de manera mucho más sencilla, "sobre la base de la legislación vigente",
y la circular del 17 de agosto, al referirse a los trabajos públicos realizados por los
zemstvos, las autoridades provinciales o los curadores de los institutos de asistencia
por el trabajo, no se refiere a la necesidad de una organización especial. Como se ve,
la "campaña de abastecimiento" del Gobierno consiste en que los departamentos de
Petersburgo, durante un mes entero (del 17 de agosto al 15 de septiembre)
estuvieron maquinando —y lo han logrado al fin— toda suerte de complicaciones en
la tramitación burocrática. Por supuesto que gracias a ello la Conferencia de
Petersburgo quedará libre del peligro de incurrir en exageraciones, peligro del cual
no están exentos los funcionarios locales, "que temen aparecer como no liberales"...
Pero el quid del nuevo "Reglamento Provisional" reside en las disposiciones
legislativas sobre la contratación de los "pobladores rurales" para los trabajos.
Cuando éstos son ejecutados "fuera del lugar de su residencia", los obreros, en
primer lugar, forman arteles especiales "bajo la vigilancia de los jefes de los
zemstvos", quienes designan al encargado de velar por el orden; en segundo lugar,
los obreros que se incorporan al artel son inscritos en un registro especial, que "para
los trabajadores que figuran en él (en el 'susodicho', como se expresa la ley), en los
casos de traslado y por el periodo de duración de los trabajos, reemplaza al
documento de identidad que la ley establece, y se conserva, hasta el momento del
Análisis de la situación interior
Para el obrero, ello constituye por cierto una restricción, porque con su pasaporte
individual goza de mucha mayor libertad en la elección de vivienda, en la distribución
de su tiempo y en el paso a un trabajo que le resulte más conveniente o más cómodo.
Por lo que sigue, veremos que, sin duda alguna, esto se hizo en forma deliberada, y
no sólo por amor a las formalidades burocráticas, sino específicamente para imponer
restricciones a los obreros y asemejarlos a contingentes de siervos transportados
"según inventario", o una especie de "lista de artículos"145. Resulta que, por ejemplo,
el mantenimiento del "orden debido durante el traslado y entrega (sic!) de las
cuadrillas de obreros a los directores de los trabajos es confiado a funcionarios
enviados especialmente por el Ministerio del Interior". Cuanto más nos internamos
en el bosque, más leña encontramos. La sustitución de los pasaportes por los
registros implica la sustitución de la libertad de traslado por el "traslado y entrega de
las cuadrillas". ¿De qué se trata entonces? ¿De cuerdas de forzados? ¿No habrán sido
abolidas (tal vez en castigo por las "exageraciones" del hambre) las leyes en virtud de
las cuales todo campesino, una vez en posesión de un pasaporte, puede ir adonde
quiera y como quiera? ¿O bien viajar por cuenta del fisco es razón suficiente para ser
privado de los derechos civiles?
Continuemos. Resulta que quienes administran la distribución de los obreros y\la
entrega de la paga, así como otros funcionarios del servicio encargado de los trabajos,
"por notificación de las autoridades provinciales de las localidades donde han
quedado las familias de los obreros, retienen, en caso de ser posible, una parte del
salario y lo remiten a quien corresponda, para el sostén de esas familias". Nueva
privación de derechos, ¿Cómo se atreven los funcionarios a retener un dinero ganado
por los obreros? ¿Cómo se atreven a entrometerse en los asuntos familiares de los
obreros y resolver por ellos, como si se tratara de siervos, a quién desean sostener y
en qué medida? ¿Y permitirán los obreros que se les retenga, sin su consentimiento,
el dinero por ellos ganado? Esta pregunta, probablemente, se la plantearon también
los autores del nuevo "reglamento de presidio", pues el artículo de la ley que sigue al
citado más arriba dice:
339
"El mantenimiento del orden debido entre los obreros, en los lugares donde se
efectúan los trabajos, se encomienda, por disposición del ministro del Interior, a los
jefes de los zemstvos locales, a los oficiales del cuerpo especial de gendarmería, a los
funcionarios policiales o bien a personas especialmente designadas para ello". Se
trata evidentemente de castigar a los campesinos con la privación de sus derechos,
por su "exageración" de las proporciones del hambre y por "presentar al Gobierno
exigencias que no se justifican en absoluto". No basta que, en general, todos los
obreros rusos sean objeto de vigilancia de la policía ordinaria, de la policía de las
145Se trata de la lisia de artículos en la que las autoridades de provincias registraban informaciones detalladas sobre
los convictos deportados a Siberia.
Análisis de la situación interior
341
Análisis de la situación interior
Junto con la nueva situación de hambre viene arrastrándose todavía la vieja crisis
comercial e industrial, que se ha hecho ya crónica y ha arrojado a la calle a decenas
de miles de obreros sin posibilidades de hallar empleo. La tremenda necesidad por
que atraviesan pone de relieve la actitud totalmente distinta que tanto el Gobierno
como la "sociedad" culta adoptan ante esta necesidad y la de los campesinos. Ni las
instituciones públicas ni la prensa han tratado de determinar el número de obreros
necesitados y el grado de su necesidad, aunque sólo fuera de la manera aproximada
con que se calcula la necesidad de los campesinos. No se ha tomado ninguna medida
sistemática tendiente a organizar la ayuda a los obreros hambrientos.
¿A qué se debe esta diferencia? En nuestra opinión, en modo alguno a que la
necesidad de los obreros sea menos visible, o se manifieste en forma menos aguda.
Es verdad que los habitantes de las ciudades que no pertenecen a la clase obrera
poco saben acerca de las tribulaciones de los obreros fabriles, que viven ahora cada
vez más hacinados en sótanos, buhardillas y covachas, están peor alimentados que
nunca y dejan en manos del prestamista los últimos restos de sus trastos domésticos.
Es verdad que el aumento del número de vagabundos y de mendigos, de
concurrentes a los albergues nocturnos, de moradores de cárceles y hospitales, no
atrae una atención especial, pues "todos" están habituados a que en una gran urbe
se encuentren repletos los albergues nocturnos y toda suerte de antros, refugio de la
miseria más desesperada. Es verdad que los obreros desocupados no se arraigan en
el lugar de residencia, como los campesinos, y por lo tanto se dispersan por el país en
busca de ocupación o son "repatriados" a sus lugares de origen por autoridades
temerosas de la concentración de los sin trabajo. Sin embargo, todo aquel que de
algún modo se halla vinculado a la vida industrial, ve con sus propios ojos que la
desocupación crece sin cesar, cosa que también sabe quien sigue de cerca la vida
pública a través de la prensa,
342
No, las causas de la diferencia señalada son mucho más profundas: hay que buscarlas
en el hecho de que el hambre en el campo y la desocupación en las ciudades
corresponden a dos tipos completamente distintos de vida económica, y se deben a
relaciones completamente distintas entre la clase de los explotadores y la de los
explotados. En el campo, las relaciones entre estas dos clases resultan, en general,
enmarañadas y complicadas en extremo por un cúmulo de formas transitorias, en
que la economía agraria se conjuga con la usura, o con el trabajo asalariado, etc., etc.
Y con todo, los que pasan hambre no son los obreros agrícolas asalariados, cuyos
intereses se contraponen a los intereses de los terratenientes y campesinos
acomodados, de modo evidente para todos y comprensible en gran medida para los
propios obreros, sino los pequeños campesinos, a quienes se acostumbra a
considerar (y que se consideran a sí mismos) patronos independientes, que sólo por
casualidad caen a veces en una u otra forma de dependencia "temporal". La causa
más inmediata del hambre —la mala cosecha— es a los ojos de la masa una
calamidad puramente espontánea, un castigo de Dios. Y como estas malas cosechas
acompañadas de hambre se producen desde tiempos inmemoriales, hace ya tiempo
también que la legislación se ha visto obligada a tenerlas en cuenta. De ahí que
existan desde hace ya mucho (principalmente en el papel) códigos y más códigos
Análisis de la situación interior
146Eslavófilos: tendencia del pensamiento social ruso de mediados del siglo XIX; formuló la "teoría" de la vía original
del desarrollo histórico de Rusia que debía basarse en el régimen comunal, inherente sólo a los eslavos, y la religión
ortodoxa. Los eslavófilos consideraban que el desarrollo histórico de Rusia excluía la posibilidad de los cambios
revolucionarios y por eso era francamente negativa su actitud ante el movimiento revolucionario tanto en Rusia como
en Occidente. Abogaban por la conservación de la autocracia, pensaban que el monarca debía tener en cuenta a la
opinión pública y proponían convocar el Zemski Sobor (Duma), compuesto de representantes electos de todos los
sectores sociales, pero se oponían a la Constitución y a la limitación formal de la autocracia. En el problema campesino
los eslavófilos eran partidarios de la manumisión de los siervos y de la entrega de la tierra a las comunidades pagando
un rescate al terrateniente.
Análisis de la situación interior
populistas sobre el campo. ¿Qué tiene que ver con esto la lucha de clases?, decían.
Los campesinos pasan hambre y hay que prestarles ayuda; eso es todo.
344
147Lenin se refiere al libro de Nikolái -on (N. F. Danielsón) Ensayos sobre nuestra economía social después de la
Reforma, publicado en 1893 en Petersburgo
Análisis de la situación interior
del pueblo? '¡Tratar de curar esa "herida" de otro modo que en el papel, es un crimen
de Estado!
El señor Sipiaguin, sin duda alguna, contribuirá a propagar y reforzar la verdad según
la cual, fuera de la lucha de clase del proletariado revolucionario contra todo el
régimen capitalista, no existe ni puede existir otro medio de lucha contra la
desocupación y las crisis, ni contra las formas de expropiación salvajes, al estilo
asiático, y crueles del pequeño productor que ese proceso ha adoptado en nuestro
país. A los amos del Estado capitalista les tienen tan sin cuidado las cuantiosas
víctimas del hambre y de las crisis, como a la locomotora la suerte de aquellos a
quienes aplasta a su paso. Los cadáveres frenan las ruedas, el tren detiene su marcha,
e incluso (si el maquinista actúa con excesiva energía) puede descarrilar, pero a pesar
de todo continúa su marcha luego de una detención breve o larga.
346
148 Russkie Védomosti (Las Noticias Rusas): periódico, apareció en Moscú de 1863 a 1918. Portavoz de la
intelectualidad liberal moderada. En las décadas del 80 y el 90 colaboraron en el periódico escritores demócratas y
se publicaron obras de los populistas liberales. A partir de 1905 fue órgano del ala derecha del Partido Demócrata
Constitucionalista.
Análisis de la situación interior
347
En tales casos, venden sus tierras por lo general los terratenientes que no desean o
ya no tienen tiempo para dedicarse a los trámites y formalidades que exige la venta
de la tierra a los campesinos por intermedio del Banco Campesino; y compran los
comerciantes capitalistas que la revenden a los mujiks del mismo lugar. Segundo,
existe un sinnúmero de intermediarios de toda índole que se ocupan de endosar a
campesinos de provincias alejadas (de preferencia ucranianos) las tierras peor
situadas, por lo cual reciben del propietario de las mismas una comisión nada
despreciable (de 1 a 2 rublos por deciatina). De lo dicho se deduce que el objeto
principal de la especulación es el campesino, y sobre su hambre de tierra se basa toda
esta carrera de precios de la tierra, inimaginable e inexplicable por simples causas
económicas; es claro que en ello tuvo algo que ver la construcción de líneas férreas,
pero no mucho, pues el principal comprador de la tierra sigue siendo aquí el
campesinado, para quien los ferrocarriles constituyen un factor que dista mucho de
ser el primordial."
Estos tenaces "mujiks emprendedores" que con tanta avidez invierten lo que han
"ahorrado" (y rapiñado) en la compra de tierras, terminarán por arruinar también,
inevitablemente, a los campesinos poco pudientes que hasta el momento pudieron
salvarse del hambre actual.
En tanto que la sociedad burguesa recurre a la compra de tierras por los campesinos
acomodados como medio de contrarrestar la ruina y el hambre de los campesinos
desposeídos, la búsqueda de nuevos mercados es un medio para contrarrestar la
crisis y el exceso de productos de la industria en el mercado. La prensa servil (Nóvoe
Vremia, núm. 9188) se entusiasma ante los éxitos del nuevo intercambio comercial
con Persia; se discuten con animación las perspectivas del comercio con Asia Central
y en particular con Manchuria. Los magnates de la industria del hierro y otros se
frotan las manos regocijados ante las noticias de que se reactiva el tendido de vías
férreas.
348
149Cámara judicial: institución de la Justicia zarista creada después de la reforma judicial de 1864; veía las causas
especiales civiles y comunes y era instancia de apelación por las causas tramitadas en los tribunales comarcales. La
Cámara judicial se instituía para varias provincias.
Análisis de la situación interior
efectuado. Eran ficticios no sólo los trabajos, sino también los contratistas: ¡un simple escribiente firmaba por el contratista! El
monto de lo escamoteado por toda esta pandilla se puede apreciar por lo siguiente: el ingeniero Alexándrov presentó facturas
de los "contratistas" (a quienes se logró poner en el banquillo de los acusados) por valor de más de doscientos mil rublos; en
dichas facturas, por ejemplo, en lugar de un gasto real de 400 rublos se hacía figurar uno de 4.400. El ingeniero Alexándrov,
según lo declarado por uno de los testigos, derrochaba, ya sea en compañía de mujerzuelas o de sus superiores directos,
ingenieros de vías férreas, de 50 a 80 rublos en una sola comida.
Pero lo más interesante es la forma en que se sustanció y terminó este proceso. El jefe de policía a quien un agente de
investigaciones denunció el caso, "se negó a tramitarlo" (!), "El asunto —dijo— no es de nuestra competencia, sino de la del
Ministerio de Vías de Comunicación", y el agente en cuestión tuvo que dirigirse al fiscal. Es más, el asunto salió a luz sólo gracias
a que los ladrones riñeron entre si: Alexándrov "no entregó su parte" a uno de los escribientes-contratistas. El proceso se
prolongó durante seis años, por lo que muchos testigos tuvieron tiempo de morirse y, casi todos, de olvidar lo más importante.
Incluso un testigo como el ex jefe de la zona de Kazán de vías de comunicación, Lojtin, no pudo ser hallado (sic!): ino se sabía a
ciencia cierta si estaba en Kazán o en la ciudad de Yeniseisk, en comisión de servicio! No vaya a creer el lector que se trata de
una broma; esto ha sido extraído del informe sobre la vista de la causa.
El que hubiera otros implicados, aparte de los que fueron llevados a juicio, surge con claridad de los dos hechos siguientes: en
primer lugar, el mismo virtuoso agente de policía que puso al descubierto el caso ya no sirve en la policía, sino que adquirió una
casa en propiedad y vive de la renta que ésta le deja. En segundo lugar, el ingeniero Makárov, jefe de la zona de Kazán de vías
de comunicación (en la época de la construcción del dique de Sórmovo era ayudante del jefe), durante el proceso hizo lo
indecible por disculpar a Alexándrov; llegó a declarar —(textual!— que si en la primavera de 1894 el dique fue arrastrado por
el agua, "tal cosa debía pasar necesariamente". Según las investigaciones efectuadas por Makárov, JAlexándrov lo tenía todo
en orden, y ese hombre se distinguía por su experiencia, su celo y su esmero en el trabajo!
Resultado: para Alexándrov, un año de reclusión en una fortaleza; para Shnakenburg, una severa amonestación (¡que no se
aplicó debido al manifiesto de 1896!); los demás fueron absueltos. La demanda civil entablada por el fisco fue denegada. Me
imagino cuan satisfechos deben sentirse los Lojtin no hallados y los Makárov que continúan en el servicio.
349
150Se alude a Akaki Akókievich Bashmachkin, protagonista de la novela del escritor ruso N. V. Gógol El capote.
151 El hombre enfundado: personaje del cuento homónimo del escritor ruso A. P. Chéjov. Tipo de funcionario de cortos
alcances, temeroso de toda innovación e iniciativa.
Análisis de la situación interior
En efecto, si las personas que desempenan tales o cuales funciones públicas deben
ser valoradas no por los puestos que ocupan, sino por sus conocimientos y méritos,
¿no conduce ello por lógica irremisible a la libertad de opinión pública y de control
público que juzgue esos conocimientos y esos méritos? ¿No tiende a socavar de raíz
los privilegios de casta y de jerarquía que son el único sostén de la Rusia autocrática?
Véase con qué argumentación expuso su descontento ese mismo señor Kondoídi:
"Sucede a veces —declara— que los representantes de los estamentos, sin motivos
suficientemente verificados, dan crédito a las palabras de los intelectuales, aunque
éstos )sean meros empleados a sueldo de los Consejos de los zemstvos, sólo porque
dicen basarse en la ciencia o en las enseñanzas de gente que escribe en periódicos y
revistas." ¿Qué les parece? ¡Son simples "empleados a sueldo", y sin embargo se
atreven a ensenar a les "representantes de los estamentos"! De paso: los vocales de
los zemstvos a quienes se refiere el señor vicegobernador son en realidad miembros
de una institución que no es estamental; pero como en nuestro país. todo está
penetrado del espíritu estamental, y como también los zemstvos, según el nuevo
reglamento, han perdido en gran parte su carácter no estamental, se puede afirmar
en efecto, para ser breves, que en Rusia hay dos "clases" gobernantes: 1) la
administración y 2) los representantes de los estamentos. El tercer elemento no cabe
en una monarquía estamental. Y si la insumisa evolución económica, por el progreso
del capitalismo socava cada vez más los pilares del régimen estamental y crea una
demanda de "intelectuales", cuyo número aumenta de día en día, habrá que esperar
inevitablemente que el tercer elemento trate de quebrar los estrechos marcos que
lo constriñen.
351
152Se refiere al "Reglamento sobre las instituciones provinciales y distritales de los zemstvos", confirmado por
Alejandro III el 12 de junio de 1890.
Análisis de la situación interior
Ahora bien, a nuestra prensa reaccionaria se le ofreció hace poco una ocasión
particularmente cómoda para repetir la exigencia de tales medidas severas. La
resistencia de los intelectuales a ser tratados como simples asalariados, como
vendedores de fuerza de trabajo (y no como ciudadanos que cumplen determinadas
funciones públicas), provocó siempre, de tiempo en tiempo, conflictos de los jerarcas
de los Consejos de los zemstvos, ora con los médicos que presentaban renuncias
colectivas a sus cargos, ora con los técnicos, etc. En el último período, los conflictos
153Kit Kitich o Tit Titich: personajes de la comedia del escritor ruso A. N. Ostrovski Pagan justos por pecadores. Tipo
de déspota inculto, salvaje y cerril.
Análisis de la situación interior
"No cabe duda alguna de que cierta ordenación de los trabajos de cálculo y
estadística que realizan los zemstvos ha sido emprendida por los hombres más
sensatos y juiciosos que los componen, quienes se negaron a permitir el relajamiento
en. los servicios a su cargo, ni siquiera bajo la bandera de la oposición liberal. Tanto
la oposición como las huelgas deben abrirles finalmente los ojos y advertirles con
quién tienen que vérselas en la persona de ese proletariado intelectual que, vagando
de una provincia a otra, se ocupaba no se sabe si de investigaciones estadísticas o de
educar a los adolescentes del lugar en un espíritu democrático-social.
"En todo caso, los 'conflictos estadísticos de los zemstvos' son una buena lección
para la parte sensata de los integrantes de los zemstvos. Es de esperar que ahora
verán con suficiente claridad qué clase de víbora han cobijado en su seno las
instituciones de los zemstvos en la persona del 'tercer elemento'."*
* Moskovskie Védomosti, núm. 263.
Por nuestra parte, tampoco dudamos que estos clamores y aullidos del fiel
cancerbero de la autocracia (es sabido que así se autotituló el "propio" Katkov, quien
supo "insuflar" su espíritu para tanto tiempo a Moskovskie Védomosti) "abrirán los
Análisis de la situación interior
ojos" a muchos que aún no entendían bien que la autocracia es incompatible con los
intereses del progreso social, con los intereses de la intelectualidad en general, con
los intereses de toda verdadera acción social no corrompida por la concusión y la
traición.
Para nosotros, los socialdemócratas, este pequeño cuadro que ilustra la cruzada
contra el "tercer elemento" y los "conflictos estadísticos de los zemstvos", debe
constituir una importante lección. Tiene que fortalecer nuestra fe en el poderío del
movimiento obrero que dirigimos, pues observamos que la agitación en la clase
revolucionaria de vanguardia se propaga a otras clases y capas de la sociedad, y que
ya ha conducido, no sólo a un auge nunca visto del espíritu revolucionario entre los
estudiantes**, sino también al comienzo del despertar de la aldea, y a una
Vigorización de la confianza en sí mismos y de la disposición para la lucha en grupos
sociales que (como grupos) permanecían hasta ahora poco sensibles.
** En el momento en que escribimos estas líneas, llegan noticias de todas partes acerca de la creciente efervescencia en los
medios estudiantiles, de reuniones en Kíev, Petersburgo y otras ciudades, de la formación de grupos estudiantiles
revolucionarios en Odesa, etc. ¿Tal vez la historia quiera asignar al estudiantado el papel de iniciador en el choque decisivo?
Sea como fuere, para vencer en ese choque, es imprescindible el impulso de las masas proletarias, y debemos ocuparnos cuanto
antes de elevar su conciencia, su entusiasmo y su organización.
357
En Rusia, la agitación social crece en todo el pueblo, en todas sus clases, y nuestro
deber de socialdemócratas revolucionarios consiste en concentrar todos nuestros
esfuerzos para saber utilizarla, para explicar a la intelectualidad obrera de vanguardia
qué aliado tiene —en el campesinado, en los estudiantes, en la intelectualidad, en
general; para ensenarle a aprovechar los chispazos de protesta social que brotan aquí
o allá. Podremos cumplir nuestro papel de combatientes de vanguardia por la
libertad sólo cuando la clase obrera dirigida por un partido revolucionario militante,
sin olvidar ni por un instante su situación específica en la sociedad contemporánea y
sus tareas específicas de alcance histórico universal, consistentes en liberar a la
humanidad de la esclavitud económica, enarbole al mismo tiempo la bandera de la
lucha por la libertad de todo el pueblo y atraiga bajo esa bandera a todos aquellos
que hoy los señores Sipiaguin, Kondoídi y el resto de esa pandilla empujan con tanto
empeño hacia las filas de los descontentos en las más diversas capas de la sociedad.
Para ello es preciso sólo que nuestro movimiento asimile ahora no sólo la teoría
firmemente revolucionaria elaborada por el secular desarrollo del pensamiento
europeo, sino también la energía y la experiencia revolucionarias que nos legaron
nuestros predecesores de Europa Occidental y de Rusia, en lugar de aceptar
servilmente el oportunismo en cualquiera de sus variantes de las que nuestros
camaradas de Occidente, que han sufrido relativamente poco su influencia,
comienzan ya a desprenderse, y que con tanta fuerza retrasan nuestra marcha hacía
la victoria.
358
Ante el proletariado ruso se plantea ahora la tarea revolucionaria más difícil, pero al
mismo tiempo la más prometedora: aplastar al enemigo, que no pudo vencer la
sufrida intelectualidad rusa, y ocupar un puesto en las filas del ejército internacional
del socialismo.
Análisis de la situación interior
154Missionérskoe Obozrenie (Revista de los Misioneros): revista teológica mensual, editada por los círculos clericales,
se publicó de 1896 a 1898 en Kíev y de 1899 a 1916 en Petersburgo. La revista agrupaba a los círculos más
Análisis de la situación interior
Pero el señor Stajóvich no nos interesa, por supuesto, como modelo de individuo con
pensamiento político claro y consecuente, sino como espécimen del más "jovial"
noblecito ruso, siempre dispuesto a arrancar un trocito del pastel del presupuesto
fiscal. ¡A qué extremos habrá llegado la "desmoralización" que producen en la vida
rusa en general, y en nuestra aldea en particular, la arbitrariedad policial y las
persecuciones inquisitoriales contra las sectas religiosas, para que hasta las piedras
levanten su clamor! ¡Para que hasta los mariscales de la nobleza comiencen a abogar
con tanto ardor por la libertad de conciencia!
He aquí algunos pequeños ejemplos, extraídos del discurso del señor Stajóvich sobre
el orden de cosas y las monstruosidades que han terminado por indignar aun a los
más "joviales".
"Tómese, por ejemplo —dice el orador—, de la biblioteca de la cofradía misionera el
prontuario jurídico, y se encontrará que un mismo artículo, el 783, tomo II, parte I,
incluye entre las obligaciones del jefe de policía rural, además de terminar con los
duelos, los pasquines, la ebriedad, la caza furtiva y la promiscuidad en los baños
públicos, ¡vigilar las discusiones en que se atacan los dogmas de la fe ortodoxa y en
que se incita a los fieles a adoptar otras creencias o al cisma!" En efecto, tal artículo
de la ley existe y en él se imponen al jefe de policía rural —además de las ya
mencionadas por el orador— muchas otras obligaciones por el estilo. Para la mayoría
de los habitantes de las ciudades, el artículo será apenas una curiosidad, como lo
designó el señor Stajóvich. Pero para el mujik, esta curiosidad oculta una bitterer
Ernst, o sea, la amarga verdad acerca de los atropellos de que son objeto por parte
de los funcionarios inferiores de la policía quienes saben a ciencia cierta que Dios se
encuentra muy alto y el zar muy lejos.
Y ahí van algunos ejemplos concretos, que transcribimos junto con la refutación
oficial del "arcipreste Piotr Rozhdéstvenski, presidente del Consejo de la Cofradía
Ortodoxa de Pedro y Pablo y del Congreso Misionero Diocesano, de Oriol" (M. V.,
núm. 269, tomado de Orlovski Véstnik155, núm. 257):
361
"a) En el informe (del señor Stajóvich) se dice, con referencia a una aldea del distrito
de Trubchevsk:
'Con el conocimiento y la anuencia del párroco y de las autoridades, encerraron en la
iglesia a varias personas sospechosas de ser shtundistas156, trajeron una mesa, la
cubrieron con un mantel limpio y después de colocar en ella un icono, las fueron
acercando una a una y les ordenaron:
— ¡Bésalo!
— No quiero besar a los ídolos...
reaccionarios del clero que se distinguían por el oscurantismo y estaban estrechamente vinculados con la policía.
Combatía a los sectarios.
155 Orlooski Véstnik (El Noticiero de Oriol): diario político, social y literario de tendencia liberal moderada; se publicó
En cuanto a que el sacerdote del lugar pudo estar separado de esos inquisidores con
atuendo campesino, sería mejor, padre arcipreste, que no se hablara de ello en la
prensa*: ¡se reirían de usted! Es claro que el "párroco del lugar" no dio su
"consentimiento" para un acto criminal penado por la ley como es el apaleamiento,
del mismo modo que la Santa Inquisición jamás castigaba con sus propias manos:
dejaba a sus víctimas en las del poder secular; tampoco derramaba la sangre de sus
víctimas, sino que las entregaba a las llamas.
* En sus reparos a las correcciones oficiales, el señor Stajóvich escribía: "No sé qué dice el informe oficial de la cofradía, pero
afirmo que el sacerdote Perevérzev, luego de relatar en el congreso todos los detalles y de aclarar que las autoridades civiles
conocían (sic!!) la sentencia cumplida, a mi pregunta: —Y el padrecito, ¿lo sabía?, respondió: — También lo sabía." Los
comentarios huelgan.
Segundo hecho:
"b) En el informe se dice:
'Sólo entonces el sacerdote misionero no podrá dar la respuesta que también escuchamos
aquí.
— Dice usted, padrecito, que al principio eran 40 familias y que ahora sólo quedan 4. ¿Y
con las restantes, qué pasó? .
— Por voluntad divina, han sido confinadas en Trascaucasia y en Siberia.'
Pero, en realidad, en la aldea de Glíbochka, distrito de Trubchevsk, de la que se trata en
este caso, según, datos que posee la cofradía, los shtundistas eran, en 1898, no 40
familias, sino 40 personas de uno y otro, sexo, incluyendo a 21 niños; y en ese año fueron
confinadas en Trascaucasia, por fallo de) tribunal de la comarca, sólo 7 personas, por
tratar de atraer a otras a su secta. En lo que respecta a la frase del sacerdote local: 'Han
sido confinadas por la gracia de Dios', fue pronunciada de manera casual, en una reunión
Análisis de la situación interior
Digamos —ya que nos hemos visto obligados a aludir a Filaret— que sena injusto no
mencionar la carta de un "sabio liberal", dirigida a Su Eminencia el metropolita de
Jarkov, Amvrosio, y que se publicó en la revista Vera i Rázum157 correspondiente a
1901 *.
* Aprovechamos la ocasión para agradecer a nuestro corresponsal, que nos envió un ejemplar de las páginas de esa revista
tiradas aparte. Nuestras clases dominantes a menudo no tienen recato en mostrarse au naturel en las ediciones especializadas
carcelarias, eclesiásticas y otras. semejantes. Hace mucho que nosotros, los revolucionarios, deberíamos haber empezado a
utilizar sistemáticamente este "rico tesoro" de educación política.
El autor firma: "Honorable ciudadano, ex eclesiástico Ieronim Preobrazhenski", y el
seudónimo de "sabio (!) liberal" le fue impuesto por la Redacción de la revista, que
sin duda quedó espantada ante tamaño "pozo de sabiduría". Nos limitaremos a
reproducir algunos pasajes de esa carta, la cual nos ensena, una vez mas, que ¡ jjg
p0ift¡cas y }a protesta política penetran, por caminos invisibles, en círculos
incomparablemente más amplios de lo que a veces parece.
"Soy ya un anciano, me acerco a los 60 años. En mi tránsito por la vida he vista no pocas
desviaciones en el cumplimiento de los deberes eclesiásticos, y debo confesar que en
todos los casos esas desviaciones tenían origen en nuestro clero. En cuanto a los 'últimos
sucesos', creo que debemos agradecer de todo corazón a nuestro clero actual porque esta
abriendo los ojos a muchos. Ahora, no sólo los escribientes de los subdistritos, sino todo
el mundo, viejos y jóvenes, ilustrados, semianalfabetos y aun aquellos que apenas saben
deletrear, se lanzan a leer al gran escritor de la tierra rusa. Adquieren sus obras a precios
elevadísimos (de la edición en el extranjero de Svobódnoe Slúvo158, que circulan
libremente en todos los países del mundo, salvo en Rusia), las leen,meditan y, claro está,
las conclusiones que extraen no son precisamente favorables al clero. La gran masa
humana comienza ya a entender dónde está la verdad y dónde la mentira, y a comprobar
que nuestro clero dice una cosa y hace otra, y que hasta en sus palabras incurre a menudo
en contradicciones. Se podrían decir muchas verdades, pero es sabido que con el clero
uno no puede hablar con franqueza, porque en seguida será delatado para que se lo
castigue y ejecute... Sin embargo, Cristo atraía no con la violencia y las ejecuciones, sino
con la verdad y el amor... ...
364
157 Vera i Rázum (Fe y Razón): revista quincena] teológica y filosófica publicada de 1884 a 1916 por el seminario
conciliar de Jarkov. La revista sostenía una posición ultrarreaccionaria, atacaba furiosamente al movimiento
democrático y al pensamiento progresista.
158 Svobódnoe Slovo (La Palabra Libre): editorial que publicaba en el extranjero (Inglaterra, Suiza) obras de León Tolstói
prohibidas en Rusia por la censura y folletos dirigidos contra las persecuciones de que hacía objeto el Gobierno del
zar a los sectarios. De 1901 a 1905 publicó la revista Svobódnoe Slovo.
Análisis de la situación interior
En la parte final de su alocución, usted dice: 'poseemos una gran fuerza de lucha: el poder
autocrático de nuestros piadosísimos soberanos'. Eso es otra desfiguración de los hechos,
y una vez más nos negamos a creer en sus palabras. Aunque ustedes, el clero ilustrado, se
esfuerzan por convencernos de que 'nuestra fidelidad al poder autocrático data de los
tiempos en que nos amamantaba nuestra madre' (de la alocución del actual vicario al
invertido de obispo), nosotros, los no ilustrados, no podemos creer que un niño de un año
de edad (así fuese un futuro obispo) pudiera razonar ya acerca del régimen de gobierno y
diese preferencia a la autocracia. Después de la fracasada tentativa del patriarca Nikon de
representar en Rusia el papel de los papas romanos, que en Occidente conjugaban el
poder espiritual con el temporal, nuestra Iglesia, en la persona de sus más altos
dignatarios —los metropolitas—, se sometió por entero y para siempre al poder de los
soberanos, que» a veces, tal como sucedió durante el reinado de Pedro el Grande, le
dictaban despóticamente sus ukases (presión de Pedro el Grande sobre el clero para hacer
condenar al zarévich Aléxéi). En el siglo XIX vemos ya en Rusia una perfecta armonía entre
el poder temporal y el poder eclesiástico. En la dura época de Nicolás I, cuando la
conciencia social comenzaba adespertar bajo la influencia de los grandes movimientos
sedales en Occidente, también entre nosotros destacó a combatientes aislados contra el
indignante estado de esclavitud a que se hallaba sometido el pueblo sencillo, pero nuestra
Iglesia permaneció indiferente a sus padecimientos. A despecho de los grandes
mandamientos de Cristo sobre la fraternidad entre los hombres y el amor al prójimo, ni
una sola voz se levantó de entre el clero en defensa del pueblo desventurado, contra la
cruel arbitrariedad de los terratenientes; y ello sólo porque el Gobierno no se atrevía, por
el momento, a meter mano en el derecho feudal, cuya existencia justificó explícitamente
Filaret, de Moscú, con los textos bíblicos del Antiguo Testamento. Pero he aquí que estalló
la tormenta: Rusia fue vencida y políticamente humillada en Sebastopol 159. La derrota
puso al descubierto todas las taras de nuestro régimen anterior a la Reforma" 160, y el joven
y humano soberano (que debía al poeta Zhukovski la educación de su mente y su
voluntad) rompió, antes que nada, las seculares cadenas de la esclavitud. Por una cruel
ironía del destino, el texto de la magna acta del 19 de febrero fue encomendado, para su
redacción desde el punto de vista cristiano, al mismo Filaret, quien por lo visto se había
apresurado a modificar sus ideas respecto de la servidumbre, para adaptarlas al espíritu
de la época.
365
La época de las grandes reformas tampoco pasó en vano para nuestro-clero; durante
el período de Makari (más tarde metropolita) se realizó una fructífera labor de
reestructuración de nuestras instituciones eclesiásticas, se abrió en ellas una
ventana, aunque pequeña, para la palabra y la luz. La reacción que sobrevino después
del 1 de marzo de 1881' 161, llevó consigo también al clero los elementos
correspondientes al gusto de Pobedonóstsev y Katkov; y mientras los hombres
progresistas del país, en los zemstvos y en la sociedad, presentan peticiones en favor
de la abolición definitiva de los castigos corporales, la Iglesia guarda silencio, no
pronuncia una sola palabra de condena contra los defensores del azote, ese
instrumento de indignante humillación del hombre, creado a imagen y semejanza de
Dios. En vista de lo antedicho, ¿sería injusto suponer que todo nuestro clero, por
medio de sus representantes, en caso de producirse por arriba un cambio de régimen
glorificará al soberano constitucional, tal como ahora glorifica al monarca
autocrático? Pero entonces, ¿para qué andar con hipocresías, si la fuerza no está en
nota 49).
Análisis de la situación interior
la autocracia, sino en el monarca? Pedro I también fue un autócrata ungido por Dios,
y, sin embargo, el clero hasta el día de hoy no le tiene mucho afecto; también lo fue
Pedro III, que pretendía cortar el cabello c instruir a nuestros sacerdotes. ¡Lástima
que no le dieran tiempo para reinar dos o tres años! Pero si el autócrata reinante hoy
Nicolás II se dignase manifestar su benevolencia al venerable Lev Nikolácvich
(Tolstói), ¿en qué rincón se esconderían ustedes, con sus intrigas, intimidaciones y
amenazas?
Es inútil que citen el texto de las oraciones que el clero eleva por la salud del zar; ese
galimatías ya no convence a nadie. Quien domina en nuestro país es la autocracia: si
reciben la orden compondrán oraciones tres veces más largas y expresivas."
* *
*
El segundo discurso, de otro de los mariscales de la nobleza, no logró —por lo que
sabemos— ser publicado en nuestros periódicos. Un corresponsal desconocido para
la Redacción nos lo envió en agosto, en impresión hectográfica, con el siguiente título
escrito a lápiz: Discurso de uno de los mariscales de la nobleza de distrito,
pronunciado en una reunión privada de mariscales de la nobleza para discutir los
asuntos estudiantiles. Transcribimos dicho discurso íntegramente:
"Como el tiempo apremia, expresaré en forma de tesis mis consideraciones sobre nuestra
reunión de mariscales de la nobleza:
Las causas de los actuales desórdenes son más o menos conocidas.
En primer lugar, se deben al desbarajuste general que afecta a todo el régimen estatal, a
la dirección oligárquica de la camarilla burocrática, es decir, a la dictadura de la
burocracia.
366
instrucción del hombre por un adiestramiento de tipo burocrático, que entraña una
sistemática opresión de la personalidad humana y de su dignidad.
La desconfianza, la indignación, la irritación contra los jefes y los preceptores provocadas
por todo esto entre la juventud, se propagan de las escuelas secundarias a las
universidades, donde, por desgracia, dada la situación actual de la ensenanza superior, la
juventud tropieza con el mismo mal, la misma opresión de la personalidad humana y de
su dignidad.
En una palabra, la juventud encuentra en las universidades no el templo del saber, sino
una fábrica donde de la impersonal masa estudiantil se elabora el producto burocrático
indispensable para las necesidades del Estado.
Este aplastamiento de la persona humana (cuando se convierte a los estudiantes en una
masa amorfa y maleable), que se manifiesta en la presión sistemática, crónica, en la
persecución de todo lo que es personal y digno, y a menudo en el empleo de la fuerza
bruta, constituye el fundamento de todas las agitaciones estudiantiles, que se prolongan
ya decenas de años y amenazan con perpetuarse, cobrando una fuerza cada vez mayor y
llevándose consigo las mejores energías de la juventud rusa.
Todo esto lo sabemos, ¿pero qué hacer en las circunstancias actuales? ¿Cómo ayudar en
este momento a solucionar la difícil situación que atravesamos, con toda su exasperación,
su desgracia y su dolor? ¿Abandonarlo todo, sin haber intentado nada? ¿Abandonar a
nuestra juventud a su propia suerte, en manos de la burocracia y de la policía, lavarnos
las manos y retirarnos? He ahí, en mi opinión, el problema principal, o sea, cómo remediar
esta manifestación aguda de la enfermedad, a la vez que reconocemos su carácter
general.
367
sino la satisfacción de una necesidad social. Los cursos para mujeres no son un capricho,
sino establecimientos de enseñanza superior tan necesarios en la sociedad como las
universidades y demás, para el desarrollo superior de la juventud sin distinción de sexo.
Por eso existe una completa solidaridad, tanto social como de camaradería, entre los
establecimientos educacionales masculinos y femeninos.
Esta solidaridad, a mi juicio, explica enteramente el hecho de que la efervescencia que
domina a la juventud en general se haya contagiado también a las estudiantes; se agita
toda la juventud estudiantil, vista ropas de varón o de mujer.
Luego se pasó de nuevo al tema de las revueltas estudiantiles y se dijo que no hay que dar
rienda suelta a los estudiantes, que sus escanda los hay que reprimirlos por la fuerza; a
esto se objetó, a mi parecer con razón, que esos escándalos, en todo caso, no son
casuales, sino crónicos, condicionados por causas profundas, y que por tanto no cederán
ante la mera acción de medidas punitivas, como ya lo demostró la experiencia anterior.
Según mi opinión personal, aún está lejos de ser claro cuál de las partes es responsable
por el escándalo principal de esos escandalosos desórdenes que agitan y matan a nuestros
establecimientos de enseñanza; yo no creo en las informaciones oficiales.
368
Esa es la cuestión, pues a la otra parte nadie la escucha, aunque tampoco se la podría oír:
está amordazada (pero no se ha confirmado plenamente la veracidad de mis palabras
acerca de que la administración miente en sus informaciones y que los disturbios son
provocados principalmente por ella, por sus desmanes).
Asimismo se hizo referencia a la influencia de diversas fuerzas revolucionarias exteriores
sobre la juventud estudiantil.
Sí, es verdad, esa influencia existe, pero se le atribuye una importancia demasiado grande:
¡os industriales, por ejemplo, en cuyas empresas esta influencia se manifiesta
particularmente, también le echan todas las culpas, y alegan que si no existiese todo
andaría a las mil maravillas. Olvidan o callan la existencia de la explotación legítima e
ilegítima de que-son objeto los obreros, y que al sumirlos en la desventura provoca entre
ellos el descontento y luego los desórdenes. De no existir tal explotación, los elementos
revolucionarios exteriores tampoco tendrían los numerosos motivos y pretextos gracias a
los cuales se inmiscuyen con tanta facilidad en los asuntos de las fábricas. Lo mismo se
puede decir, en mi opinión, de nuestros establecimientos de enseñanza, que de templos
del saber se han convertido en fábricas de elementos burocráticos.
En la conciencia instintiva del yugo que pesa sobre toda la juventud estudiantil, en el
sentimiento general de malestar motivado por ese yugo entre los estudiantes de todos
los establecimientos, reside la fuerza del pequeño, pero lúcido puñado de muchachos a
que se refirió el señor profesor, capaz de hipnotizar y empujar en cualquier dirección —
ya sea a la huelga o a toda clase de disturbios— a verdaderas multitudes de jóvenes en
apariencia nada propensos al desorden. ¡Eso sucede en todas las fábricas!
Recuerdo que se decía, además, que no es recomendable incensar a los estudiantes; que
no se les debe expresar simpatía durante los disturbios; que las expresiones de simpatía
los incitan a nuevos desmanes, y esto se ilustró con ejemplos, es decir, con diversos casos.
Al respecto advertiré, en primer lugar, que en la confusión derivada del cúmulo y la
diversidad de hechos que se producen en los disturbios, no es posible tomar como prueba
un hecho concreto cualquiera, puesto que se hallarán muchos otros que lo contradigan;
sólo se puede detenerse en las características generales, que trataré de analizar
brevemente.
Los estudiantes, como todos sabemos, distan mucho de haber sido mimados en exceso;
lejos de ser incensados (no me refiero a la década del 40), ni siquiera gozaron de particular
Análisis de la situación interior
Sin esperar apoyo de la sociedad culta en general, ni de los profesores y las autoridades
universitarias, los estudiantes decidieron, por último, buscar la simpatía de diversos
elementos del pueblo; y ya hemos visto que, finalmente, más o menos lo han logrado;
han comenzado a ganar poco a poco la simpatía de la muchedumbre. Para convencerse
de ello, basta recordar la diferencia entre la actitud de la muchedumbre hacia los
estudiantes, en la época de los apaleamientos en Ojotni Riad162, y la actitud de ahora. Y
ahí está el gran mal: no en la simpatía en general, sino en su parcialidad, en el tinte
demagógico que adquiere.
La ausencia de toda simpatía y concurso con la juventud estudiantil, por parte de la
intelectualidad respetable, y la desconfianza nacida de ello, arrojan forzosamente a
nuestra juventud en brazos de los demagogos y revolucionarios, la convierten en su
instrumento, y en su propio seno, inevitablemente, se desarrollan cada vez más los
elementos demagógicos, alejándola del desarrollo cultural pacífico y del orden existente
(si es que se le puede llamar orden), y empujándola al campo enemigo.
Debemos culparnos a nosotros mismos si la juventud deja de confiar en nosotros; inada
hemos hecho para merecer su confianza!
Estas son las ideas principales que expresaron los asistentes; las restantes, aunque no
fueron pocas, creo que no vale la pena recordarlas.
Así pues, termino. Nos habíamos reunido para tratar de hacer algo a fin de calmar las
pasiones del momento; para aliviar la dura suerte de nuestra juventud —hoy, y no quién
sabe cuándo—, y nos vemos derrotados; de nuevo la juventud tendrá derecho a decir, y
dirá, que también ahora, como antes, la intelectualidad rusa, pacífica, respetable, no
puede —y no desea— prestarle la menor ayuda, salir en su defensa, tratar de
comprenderla y aliviar su amarga suerte. El abismo entre nosotros y la juventud será—
aún mayor y ella se incorporará cada vez más a las filas de los demagogos de toda taya
que le tienden la mano.
No hemos sido derrotados porque no se aceptara nuestra propuesta de dirigirnos al zar;
quizás esta medida sea, en efecto, inoperante (aunque, en mi opinión, tampoco fue bien
examinada); nuestra derrota se debe a que hemos destruido la posibilidad de aplicar
cualquier medida en favor de nuestra sufrida juventud, hemos confesado nuestra
impotencia y otra vez, igual que antes, nos hemos quedado a oscuras.
¿Qué nos resta por hacer?
¿Lavamos las manos y pasar de largo?
En esta oscuridad se encierra la terrible y desesperada tragedia de la vida rusa."
370
162 Ojotni Riad; de ojota (caza): así se llamaba antes de la Revolución una calle < comercial de Moscú donde se vendía
caza y aves. Los comerciantes de esta calle y sus dependientes participaban activamente en los pogromos organizados
por la policía para disolver las asambleas y manifestaciones estudiantiles.
Análisis de la situación interior
A todo aquel que comienza a ver con claridad la contradicción entre el "desarrollo
cultural" del país y el "régimen opresivo de la dictadura burocrática", tarde o
temprano la propia vida lo llevará a la conclusión de que esa contradicción es
insoluble sin suprimir la autocracia. Y cuando llegue a esta conclusión, ayudará
necesariamente —continuará refunfuñando, pero ayudará— al partido que sea capaz
de poner en marcha contra la autocracia una fuerza temible (no sólo a sus propios
ojos, sino a los ojos de todos y de cada uno). ¡Para llegar a ser un partido así, la
socialdemocracia, repetimos, debe depurarse de toda la inmundicia oportunista y,
bajo la bandera de la teoría revolucionaria, apoyándose en la clase más
revolucionaria, dirigir su propaganda y su actividad en materia de organización a
todas las clases de la población!
En cuanto a los mariscales de la nobleza, les diremos a manera de despedida: ¡hasta
la vista, señores, aliados nuestros de mañana!
--------------
372
PREFACIO AL FOLLETO
DOCUMENTOS DEL CONGRESO DE "UNIFICACIÓN"
No nos proponemos seguir este ejemplo. Nos limitaremos a reproducir todas las
declaraciones y documentos entregados a la directiva y a señalar tan sólo en qué
sentido opinaron los oradores de todas las organizaciones representadas en el
congreso. Juzguen los lectores por sí mismos si los artículos del núm. 10 de Rabóchee
Delo y las enmiendas de la Unión han violado o no el principio que constituía la base
del acuerdo, elaborada en la Conferencia de junio. Es claro que también dejamos sin
respuesta las duras palabras que con tanta abundancia adornan el folleto de la Unión,
y que llegan a la acusación de "calumnia", o a la afirmación de que nuestro retiro
"malogró" el congreso. Tal acusación sólo puede provocar una sonrisa: tres
organizaciones se reúnen para deliberar acerca de su unificación; dos de ellas llegan
a la convicción de que no les es posible unificarse con la tercera. Es natural que
después de ello no les quede otra cosa que manifestar su opinión y retirarse. Decir
que eso es "malograr" el congreso y calificar de "calumnia" la opinión de que la Unión
carece de principios firmes, sólo puede hacerlo gente que se enfada porque no tiene
razón.
375
376
Trascribimos íntegramente el nuevo memorial colectivo por medio del cual el pueblo
finlandés expresa su enérgica protesta por la política del Gobierno, que atentó y sigue
atentando contra la Constitución de Finlandia, violando así el solemne juramento que
prestaron todos los zares, desde Alejandro I hasta Nicolás II.
Este memorial fue presentado el 17 (30) de septiembre de 1901 al Senado finlandés
para que lo trasmitiera al zar. Está firmado por 473.363 finlandeses de uno y otro
sexo y de todas las capas sociales, es decir, por casi medio millón de ciudadanos. La
población de Finlandia es de 2 millones y medio de habitantes, de modo que este
nuevo memorial constituye en verdad la voz de todo el pueblo.
He aquí el texto completo del memorial:
"Todopoderoso y magnánimo Soberano Emperador y Gran Príncipe: La modificación que
Su Majestad Imperial introdujo en la ley del servició militar obligatorio en Finlandia ha
provocado en todo el país una inquietud general y el más profundo dolor.
Los mandatos, el manifiesto y la ley del servicio militar, ratificados por Su Majestad
Imperial el 12 de julio (29 de junio) de este año, violan esencialmente las leyes
fundamentales del Gran Principado y los más preciados derechos que corresponden al
pueblo finlandés y a lodos los ciudadanos del país en virtud de sus leyes.
Según las leyes fundamentales, los reglamentos sobre las obligaciones de los ciudadanos
en lo que atañe a la defensa del país no pueden ser promulgados sin contar con el
consentimiento de las autoridades locales. De conformidad con ello se promulgó la ley del
año 1878 relativa al servicio militar, por una resolución tomada de común acuerdo por el
Emperador Alejandro H y las autoridades locales. Durante el reinado del Emperador
Alejandro III dicha ley fue objeto de varias modificaciones parciales, pero en cada
oportunidad se requirió el consentimiento de las autoridades locales. Sin embargo, ahora
la ley de 1878 ha sido derogada prescindiendo de las autoridades locales, y las nuevas
disposiciones que la sustituyen difieren por entero de la resolución de los diputados de la
Dieta Extraordinaria de 1899.
377
Uno de los derechos más importantes de que goza todo ciudadano finlandés es el de vivir
y actuar bajo el amparo de las leyes finlandesas. Hoy, miles y miles de ciudadanos
finlandeses se ven privados de este derecho, ya que la nueva ley del servicio militar los
obliga a servir en el ejército ruso, y convierte el servicio militar en un sufrimiento para
aquellos hijos de esta tierra que serán incorporados por la fuerza en un ejército cuyo
idioma, religión, costumbres y hábitos les son extraños.
Las nuevas disposiciones anulan toda limitación legal del contingente anual. Además, no
contienen mención alguna del derecho, otorgado a las autoridades locales por las leyes
fundamentales, de participar en la confección del presupuesto de guerra.
Incluso la milicia, contrariando la estipulación fundamental de la ley de 1878, pasa a
depender por completo del Ministerio de la Guerra.
La impresión causada por tales disposiciones no se atenúa por las facilidades que concede
el manifiesto durante un período de transición aún no determinado, pues la reducción
La protesta del pueblo finlandés
Una y otra vez ha quedado demostrado que las cláusulas de las leyes fundamentales del
territorio son sistemáticamente desatendidas, en parte por medidas legislativas y en parte
por el nombramiento de oriundos de Rusia para los altos cargos. El territorio ha sido
administrado como si el objetivo fuera quebrar la tranquilidad y el orden, poner
obstáculos a las aspiraciones de utilidad pública y sembrar enemistad entre rusos y
fineses.
Pero la mayor desgracia para el país la constituyen las nuevas disposiciones sobre el
servicio militar obligatorio.
En su humilde respuesta del 27 de mayo de 1899, las autoridades locales informaban
detalladamente acerca del procedimiento que se debía seguir para la promulgación de
una ley sobre el servicio militar obligatorio de acuerdo con las leyes fundamentales de
Finlandia. Al mismo tiempo, indicaban que, si la nueva ley sobre el servicio militar
obligatorio se promulgaba de otro modo, no podría ser reconocida jurídicamente como
legal, aunque estuviera vigente bajo la presión de la violencia; a los ojos del pueblo finés
no sería más que algo impuesto por la fuerza.
Todo lo expuesto por las autoridades locales continúa siendo invariablemente el
sentimiento de la justicia que tiene el pueblo finlandés, y ese sentimiento no puede ser
modificado por medio de la violencia.
Estas disposiciones, que no concuerdan con las leyes del territorio, pueden entrañar muy
graves consecuencias. En los funcionarios y las instituciones gubernamentales, crean un
doloroso conflicto con su sentimiento del deber, ya que su conciencia los impulsará a no
guiarse por ellas. Si las disposiciones anunciadas son puestas en vigor, aumentará aún más
el número de emigrantes aptos para el trabajo que ya en el pasado se vieron obligados a
expatriarse ante la amenaza de tales cambios.
La protesta del pueblo finlandés
Las nuevas disposiciones sobre el servicio militar obligatorio, al igual que las otras medidas
dirigidas contra los derechos del pueblo finés a su propia existencia política y nacional
socavarán inevitablemente la confianza entre el monarca y el pueblo, provocarán un
creciente descontento, un sentimiento general de opresión c incertidumbre, y acarrearán
dificultades inmensas para la sociedad y sus miembros en su labor por el bien del país.
Estos males sólo pueden evitarse mediante la sustitución de las mencionadas
disposiciones por una ley del servicio militar obligatorio redactada con participación de
las autoridades locales; además, las autoridades gubernamentales del territorio, en
general, deben seguir al pie de la letra las estipulaciones de las leyes fundamentales.
El pueblo finés no puede perder sus características propias. Unido por un destino histórico
común, por sus concepciones jurídicas y la labor cultura), nuestro pueblo seguirá fiel en
su amor a su patria finlandesa y a su legítima libertad. No abandonará su aspiración a
ocupar con dignidad entre las naciones el modesto lugar que le ha asignado el destino.
Con la misma firmeza con que creemos en nuestro derecho y respetamos nuestras leyes,
fundamento de nuestra vida social, estamos convencidos de que la unidad de la poderosa
Rusia no sufrirá daño alguno si en el futuro Finlandia continúa rigiéndose de acuerdo con
los principios básicos establecidos en 1809, con lo cual se sentirá feliz y tranquila en su
unión con Rusia.
379
Los sentimientos del deber hacia la patria obligan a los habitantes de todas las
comunidades y capas sociales a dirigirse a Su Majestad Imperial con una exposición
verídica y sincera del estado de cosas existente. Más arriba señalamos que las
disposiciones sobre el servicio militar obligatorio recientemente promulgadas, que
contradicen las leyes fundamentales del Gran Principado solemnemente garantizadas, no
pueden ser aceptadas como una ley acorde con el Derecho. Es nuestro deber agregar que
las obligaciones del servicio militar en sí no tienen tanta importancia para el pueblo finés
como la pérdida de derechos firmemente establecidos y la tranquilidad garantizada por
la ley en tan importante cuestión. Por lo tanto, nos dirigimos con humildad a Su Majestad
Imperial, para rogarle que se digne someter los problemas abordados en este memorial a
la benévola consideración que merecen por la seriedad de su naturaleza. Quedamos, etc."
No tenemos mucho que añadir a este memorial, verdadero juicio popular contra la
banda de funcionarios rusos que infringen las leyes fundamentales.
Enumeraremos los principales hechos del "problema finés".
Finlandia fue anexada a Rusia en 1809, durante la guerra con Suecia. Con el deseo de
atraer a los finlandeses, ex súbditos del rey de Suecia, Alejandro I resolvió reconocer
y ratificar la vieja Constitución finlandesa. Según esta Constitución, ninguna ley
fundamental puede ser promulgada, modificada, aclarada o derogada, sin el acuerdo
de la Dieta, es decir, la asamblea de representantes de todos los estamentos. Además,
Alejandro I, en varios manifiestos, confirmó "en forma solemne" "la promesa de
conservar sagradamente la Constitución propia del territorio''.
Este juramento fue confirmado después por todos los emperadores rusos,
comprendido Nicolás II en el manifiesto del 25 de octubre (6 de noviembre) de 1894,
"...prometiendo mantenerlas (las leyes fundamentales) en su inviolable e inmutable
fuerza y acción".
Y hoy, a los cinco años escasos, el zar ruso se ha convertido en perjuro. Tras una
prolongada campaña de la prensa venal y rastrera contra Finlandia, el 3 (15) de
febrero de 1899 se edita un "manifiesto" mediante el cual se establecen nuevas
La protesta del pueblo finlandés
381
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166Svoboda (Libertad): revista editada en Suiza en 1901 y 1902 por el grupo del mismo nombre, fundado en mayo de
1901 y denominado "grupo revolucionario socialista". Aparecieron dos números de la revista. En sus publicaciones el
grupo Svoboda predicaba las ideas del "economismo" y el terrorismo y apoyaba a los grupos antiiskristas en Rusia.
Dejó de existir en 1903.
Charla con los defensores del economismo
383
167 Yuzhni Rabochi (El Obrero del Sur): periódico socialdemócrata que editó clandestinamente el grupo del mismo
nombre desde enero de 1900 hasta abril de 1903. Aparecieron 12 números.
El grupo Yuzhni Rabochi impugnaba el "economismo" y el terrorismo, defendía la necesidad de desplegar el
movimiento revolucionario de masas y realizaba una gran labor revolucionaria en el sur de Rusia. En agosto de 1902
sostuvo conversaciones con Iskra acerca del trabajo conjunto. Al mismo tiempo, no compartía hasta el fin el plan de
organización de Iskra de estructurar el partido sobre la base de los principios del centralismo democrático.
El II Congreso del POSDR acordó suspender la edición de Yuzhni Rabochi y disolver el grupo que lo editaba.
168 Véase la nota 7.
Charla con los defensores del economismo
Tal es, por ejemplo, la actitud de Iskra ante el zemstvo. Iskra procura avivar, hasta
convertirlos en llamas de lucha política, los vientos de fronda que soplan en los zemstvos,
debidos a menudo a que el Gobierno protege relativamente menos las codicias agrarias
de los señores miembros de los zemstvos que las de los industriales, e Iskra promete a los
nobles insatisfechos de las dádivas del Gobierno la ayuda de la clase obrera, sin decir una
sola palabra de la contradicción de clase existente entre estos dos sectores de la
población. Podemos admitir que se hable del despertar de los zemstvos y que se los
considere como elemento de lucha contra el Gobierno, pero sólo en una forma clara y
precisa, para que no haya lugar a dudas del carácter de nuestro posible acuerdo con esos
elementos. Pero Iskra plantea la actitud ante e zemstvo de manera que, a juicio nuestro,
no puede sino ofuscar la conciencia de clase, ya que pone con ello, al lado de los
predicadores del liberalismo, y de diversas medidas culturales, un contrapeso a la tarea
fundamental de la prensa socialdemócrata, que consiste en criticar el régimen burgués y
poner en claro los intereses de clase, y no en velar su antagonismo. La misma actitud tiene
Iskra frente al movimiento estudiantil. Entretanto, Iskra condena severamente en otros
Charla con los defensores del economismo
Digamos, ante todo, con motivo de esta carta, que aplaudimos con toda el alma la
sinceridad y llaneza de sus autores. Hace mucho que sonó la hora de dejar de jugar
al escondite, ocultando su "credo" "económico" (como hace parte del Comité de
Odesa, del que se han separado los "políticos") o declarando, como si burlándose de
la verdad, que hoy día "ninguna organización socialdemócrata cae en el
"economicismo" (folleto Dos Congresos, editado por Rabóchee Delo, pág. 32). Ahora,
al grano.
El error fundamental de los autores de la carta es el mismo en el que incurre también
Rab. Delo (véase particularmente el número 10). Tienen una confusión en torno a las
relaciones entre los elementos "materiales" (espontáneos, según expresión de Rab.
Delo) e ideológicos (conscientes, que actúan "de acuerdo con un plan") del
movimiento.
386
169 Guesdistas:
corriente marxista revolucionaria en el movimiento socialista francés de fines del siglo XIX y comienzos
del XX, encabezada por Jules Guesde. En 1901 los partidarios de la lucha revolucionaria de clases, con Guesde a la
cabeza, fundaron el Partido Socialista de Francia.
Charla con los defensores del economismo
A esta tendencia le hemos hecho y le haremos una guerra sin cuartel. Los autores de
la carta, por lo visto, comparten dicha tendencia. Nos dicen que la lucha económica
ha preparado la participación de los. obreros en las manifestaciones. En efecto, y
hemos sido nosotros precisamente quienes hemos valorado antes y más
Charla con los defensores del economismo
No menos funestas son las habladurías de que hace falta, presuntamente en aras del
punto de vista de clase, recalcar menos el descontento general de los diversos
sectores de la población contra el Gobierno.
389
han confirmado de la manera más brillante!), escuchad cómo enjuició Lassalle, que
actuó en 1852 entre los obreros renanos, las discusiones de los emigrados en
Londres:
390
"Dudo —escribió a Marx— que por parte de la policía haya dificultades para publicar
tu obra contra los 'grandes hombres', Kinkel, Ruge y demás... Creo que el Gobierno
hasta se complacerá de que se publiquen obras como ésta, pues opina que 'los
revolucionarios se destruirán unos a otros'. La lógica del funcionario no sospecha ni
teme que la lucha de partido dé a éste vigor y vitalidad, que la mayor prueba de la
debilidad de un partido sea su vaguedad y la difuminación de sus límites netamente
trazados, que el partido se fortalezca depurándose" (de la carta de Lassalle a Marx
del 24 de junio de 1852).
¡Eso, para que se enteren todos los eufóricos adversarios de la rudeza, de la
intransigencia, del ardor polémico y así sucesivamente, tan numerosos hoy!
Para terminar, diremos que aquí no hemos podido sino tratar someramente las
cuestiones en discusión. Dedicaremos a su análisis detallado un folleto especial, que
esperamos aparezca dentro de mes y medio, aproximadamente.
391
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170El 6 (19) de diciembre de 1901 los socialdemócratas rusos celebraron en Ginebra el XXV aniversario de actuación
revolucionaria de G. V. Plejánov. Tuvieron lugar solemnes actos también en otras ciudades donde residían emigrados
socialdemócratas rusos.
El comienzo de las manifestaciones
392
171En aquel tiempo actuaba con el lema "Tierra y libertad" una organización clandestina del mismo nombre, fundada
por los populistas en Rusia, en 1876.
Los adeptos de Tierra y Libertad, considerando al campesinado como la principal fuerza revolucionaria en Rusia,
intentaron alzar a los campesinos contra el zarismo. Desplegaron su labor revolucionaria en varias- provincias de
Rusia. En 1879 se formó en el seno de Tierra y Libertad una fracción que consideraba el terrorismo como el principal
medio de lucha contra el zarismo. En el congreso celebrado aquel mismo año en Vorónezh, Tierra y Libertad se dividió
en dos organizaciones: Voluntad del Pueblo (Naródnaya Volia) y Reparto Negro (Chorni Peredel).
El comienzo de las manifestaciones
¡Obreros! Conocéis demasiado bien a la fuerza enemiga que hace escarnio del
pueblo ruso. Esa fuerza enemiga os ata de pies y manos en vuestra lucha cotidiana
contra los patronos por una vida mejor y por la dignidad humana. Esa fuerza enemiga
El comienzo de las manifestaciones
apresa a centenares y miles de vuestros mejores camaradas, los arroja a las cárceles
y al destierro y, como si se mofara de ellos, los declara "individuos de mala conducta".
Esa fuerza enemiga disparó el 7 de mayo contra los obreros de la fábrica de Obújov,
en Petersburgo —que se habían alzado al grito de " ¡Necesitamos la libertad !"—, y
después montó una farsa judicial para enviar a presidio a los héroes que no habían
asesinado las balas. Esta fuerza enemiga, que apalea hoy a los estudiantes, se lanzará
mañana contra vosotros para apalearos con redoblada ferocidad. ¡No perdáis
tiempo! ¡Recordad que debéis apoyar toda protesta y toda lucha contra los jenízaros
del Gobierno autocrático! Procurad por todos los medios llegar a un acuerdo con los
estudiantes que se manifiestan; organizad círculos para la rápida difusión de noticias
y distribución de manifiestos; explicad a todos y cada uno que os alzáis a la lucha por
la libertad de todo el pueblo.
¡Cuando aquí y allá empieza a arder el fuego de la indignación popular y de la lucha
abierta, hace falta en primer lugar, y sobre todo, una fuerte corriente de aire fresco
para que ese fuego pueda transformarse en una gran llama!
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Acerca de una carta de "los obreros del sur"
396
Hemos recibido una carta de "Los obreros del sur", que aplauden la consolidación de
la tendencia revolucionaria en las. socialdemocracia rusa y nos encargan transmitir
sü saludo a lar Liga de la Socialdemocracia Revolucionaria Rusa en el Extranjero.
Lamentamos que la falta de espacio nos impida publicar la carta íntegra. Estamos
completamente de acuerdo con los autores de la carta en que "el método de las
proclamas, que se practica en Rusia para difundir las ideas revolucionarias entre las
amplias masas, no es suficiente para educarlas de una manera políticamente
consciente"; que "es necesario crear una literatura especial para la educación política
del proletariado ruso". Pero nos parece poco práctico su proyecto, consistente en
publicar con este fin folletos populares de 3 ó 4 páginas, para difundirlos
"simultáneamente en toda Rusia". Creemos que el proletariado ruso ha madurado ya
plenamente para utilizar el mismo tipo de literatura que las demás clases sociales, es
decir, los periódicos. Sólo un periódico político puede educar de verdad a las masas
de una manera políticamente consciente y alumbrar —según la expresión de los
autores de la carta— "toda nuestra vida social, empezando por el cuarto estamento
y terminando con la gran burguesía". Sólo un periódico para todo el país, y siempre
que cuente con el apoyo activo de todos los comités y los círculos locales, podrá
difundirse más o menos "simultáneamente en. toda Rusia" y aparecer con suficiente
frecuencia como para merecer el nombre de periódico. Y sólo la sólida organización
de tal órgano revolucionario señalará el paso definitivo de nuestro movimiento, "de
la lucha económico-huelguística a una amplia lucha revolucionaria contra el Gobierno
autocrático ruso".
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Anarquismo y socialismo
398
ANARQUISMO Y SOCIALISMO
Tesis.:
1 El anarquismo, en 35-40 años (Bakunin y la Internacional172 1866) de existencia (y
al comenzar por Stirner muchos más años) no ha dado nada, excepto frases generales
contra la explotación.
Estas frases están en uso desde hace más de 2.000 años. Falta (α) comprensión de
las causas de la explotación; (β) comprensión del desarrollo de la sociedad, que
conduce al socialismo; (γ) comprensión de la lucha de las clases como fuerza
creadora de la realización del socialismo.
2) Comprensión de l a s c a u s a s de la explotación. La propiedad privada como
base de la economía mercantil. La propiedad social de los medios de producción.
Nil* en el anarquismo.
* Nihil: nada. —Ed.
{ }
la pequeña hacienda en la tierra.
Keine Majorität**.
Negación de la fuerza unificadora y
organizadora del poder.
** Ninguna mayoría (es decir, negación por los anarquistas de la subordinación de la minoría a la mayoría). —Ed.
172Se trata de la I Internacional (Asociación Internacional de los Trabajadores)) primera organización internacional
del proletariado, fundada el 28 de septiembre de 1864 en la asamblea internacional obrera convocada en Londres
por los obreros ingleses y franceses. La creación de la I Inter- s nacional fue el resultado de la tesonera lucha por
fundar un partido revolucionario de la clase obrera, que Marx y Engels sostuvieron a lo largo de muchos años. Marx
fue el organizador y dirigente de la I Internacional, autor de su Manifiesto constitutivo, de los Estatutos y de otros
documentos programáticos y tácticos.
Ejercía la dirección de la I Internacional el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores, del que
Marx fue miembro permanente. Marx agrupó en torno a los principios del socialismo científico a los obreros
avanzados de Europa y América, combatiendo las influencias pequeñoburguesas y las tendencias sectarias que
predominaban por aquella época en el movimiento obrero (el tradeunionismo en Inglaterra, el proudhonismo y el
anarquismo en los países latinos, el lassalleanismo en Alemania). La I Internacional dirigió a lucha económica y política
de los obreros de distintos países y reforzó su solidaridad internacional; desempeñó un magno papel en la difusión
del marxismo y en la fusión del socialismo con el movimiento obrero. La I Internacional existió hasta 1876.
Anarquismo y socialismo
Escrito en 1901
173 Bakuninismo: corriente que lleva el nombre de M. A. Bakunin, ideólogo del anarquismo y enemigo jurado del
marxismo y del socialismo científico. Los bakuninistas combatieron tenazmente la teoría y la táctica marxistas del
movimiento obrero. La tesis fundamental del bakuninismo era la negación de todo tipo de Estado, incluida la
dictadura del proletariado, lo que equivale a no comprender el papel histórico universal de éste. Bakunin formuló la
idea de la "igualación" de las clases, de la unión de "libres asociaciones" desde la base. Era opinión de los bakuninistas
que una asociación revolucionaria secreta, compuesta por "destacadas" " personalidades, debía dirigir las rebeliones
populares que se iniciarían inmediatamente. Esa táctica conspirativa, de rebeliones extemporáneas y terrorismo, era
aventurera y estaba en pugna con la doctrina marxista sobre la insurrección.
Enmiendas y observaciones al proyecto de estatutos de la organización de la socialdemocracia
revolucionaria rusa en el extranjero
405
ESTATUTOS
174 En la primavera de 1901, en vista de que se intensificaba el movimiento revolucionario en Rusia, entre los
socialdemócratas rusos emigrados se discutía la necesidad de unificar y coordinar las acciones de las numerosas
organizaciones socialdemócratas en el extranjero. Considerando imposible por principio la unificación de las
organizaciones de orientación revolucionaria con las oportunistas, Lenin propuso unificar las organizaciones
socialdemócratas revolucionarias del extranjero en una Liga.
El proyecto inicial de Estatutos de la Liga fue confeccionado por la parte muniquesa de la Redacción conjuntamente
con G. V. Plejánov, que había llegado a Munich, y lo discutieron todos los miembros de las organizaciones de Iskra y
Zariá Y de Sotsial-Demokrat. Probablemente fue entonces cuando Lenin escribió las enmiendas al proyecto de
Estatutos.
Enmiendas y observaciones al proyecto de estatutos de la organización de la socialdemocracia
revolucionaria rusa en el extranjero
6. La organización Sotsial-Demokrat y la
organización de Zariá e Iskra traspasan a la
administración sus depósitos,* cuentas corrientes e
imprentas (los de Zariá y del grupo Emancipación
del Trabajo) *.
7. Dirige los asuntos generales de la organización 1)
el Congreso general de los miembros, 2} la
Administración, formada por el secretario,
designado por la Redacción de año, y dos miembros,
elegidos por la organización para dos años*.
8. Los congresos generales de la organización se
celebrarán cada dos años.
8a) El congreso elabora las instrucciones para la
Redacción*.
* Este punto fue tachado por Lenin.-Ed.
}
sobre la situación del transporte, el estado de la caja
de la organización, la cantidad y el género de
?
publicaciones editadas y enviadas a Rusia y los datos
que se reciban de la organización rusa**.
** Este punto fue tachado por mano desconocida. -Ed.
409
"Lo extrínseco"
175 Aquí y másadelante Lenin menciona los números de Iskra en los que se publicaron crónicas e informaciones sobre
las manifestaciones de obreros y estudiantes realizadas en diversas ciudades de Rusia.
Materiales para el artículo "Una nueva masacre"
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Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"
412
1
LOS PERSEGUIDORES DE LOS ZEMSTVOS Y LOS ANLBALES DEL
LIBERALISMO176
176 El presente documento es, por lo visto, una variante del comienzo del artículo Los perseguidores de los zemstvos
y los Aníbales del. liberalismo.
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"
Hablando lisa y llanamente, hay que reconocer con franqueza que el señor R. N. S.
coquetea con los prejuicios poli- ticos de la amplia masa de liberales de los zemstvos,
con tanta indecencia como lo hace "Rabóckaya Misl" con los prejuicios poli- ticos de
la amplia masa de obreros. Consentir ese coqueteo por parte de la socialdemocracia
revolucionaria sería tan insensato y criminal en el primero como en el segundo caso.
Es un prejuicio creer que las magnas reformas no fueron concebidas para mayor
gloria de la burocracia, que los zemstvos tienen gran significación política, que la
existencia de los zemstvos brinda la mejor ocasión de dar al país una constitución
moderada, que la bandera de lucha por la libertad política en Rusia puede ser la
consigna "Derechos y un zemstvo investido de poder para toda Rusia".
---------------
177 Russki Véstnik (El Mensajero Ruso): revista política y literaria que se publicó de 1856 a 1906. El lugar de edición de
la revista cambió varias veces. Al principio, la- revista tenía una orientación liberal, pero a partir de los años 60 del
siglo XIX se convirtió en órgano de la reacción partidaria de la servidumbre.
178 Véstnik Europi (El Mensajero de Europa): revista mensual política, histórica y literaria de orientación liberal
burguesa; se publicó en Petersburgo desde 1866 hasta 1918. Insertaba artículos contra los marxistas revolucionarios.
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"
415
2
PLAN DEL ARTICULO
I
El movimiento 6-18-movimiento "revolucionario
liberal de los años
60
{ II
19-23-carácter ambiguo de la
reforma de los zemstvos
24-29-La reacción
La reacción . . . .
III
El movimiento
revolucionario de los
años 70 y la nueva era 30-41
IV
La reacción 42-56
V
Prefacio de R. N. S. 57-78
VI
Significado de los
79-92
zemstvos
90 páginas
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Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"
416
3
EXTRACTO DE LA REVISTA "VOLNOE SLOVO" 179
...En 8 provincias centrales 93.900 propietarios privados con una propiedad agraria
de 119.880 verstas cuadradas tienen 1.817 vocales en tanto que la población
campesina, que son 5.800.000 almas con 181.440 verstas cuadradas de tierra, tenía
nada más que 1.597 representantes... (núm. 55, pág. 6).
En el núm. 57 (§ VI del artículo) Z. S. expone minuciosamente la impotencia de los
zemstvos para' cobrar los atrasos a los terratenientes y hace constar la desigualdad
de la imposición con que se gravan las fincas de. los terratenientes y las de los
campesinos:
Distrito de Rostov de la provincia de Yaroslavl: las tierras pertenecientes a los
campesinos han sido evaluadas en 12 rublos (con una contribución de 13 kopeks), las
tierras comunales, con 16 rublos (20 kopeks) y las tierras de los terratenientes, con
10 rublos (¡11 kopeks!).
417
terratenientes
Campesinos
(Evaluación
media de
Distrito de Vladímir de prov. de Vladímir 18,2 9,4
" Súzdal " " 16,9 4,7
la
" Kovrov " " 12,3 3,6 decitatina
" Viázniki " " 12,8 5,9 en rublos)
" Gorojovéts " " 13,3 6,2
" Múrom " " 14,1 6,7
" Pokrov " " 10,3 2,8
" Alexándov " " 10,4 4,0
179El presente documento contiene una breve exposición de los artículos sobre el zemstvo publicados en los núms.
53, 57, 59 y 60 de la revista Vólnoe Slovo bajo la firma de "Z. S." Fue escrito cuando Lenin trabajaba en el artículo Los
perseguidores de los zemstvos y los Aníbales del liberalismo.
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"
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Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"
419
1
IMPLANTACIÓN DE TERRATENIENTES
Bases:
1. Conferencia especial
sobre las parcelas de
los nobles.
2. Extensión: 3.000. "R u s s k i e V é d o m o s t i",
Plazo: 99 años 1 d e a g o s t o.
En la provincia de Ufá [¡¡¡1
distrito!!!)181- Las tierras del
180 Se refiere al artículo 762, tomo IX del Código de Leyes del Imperio Ruso, que reza: "Pertenecen al número de
alienígenas que viven en el Imperio Ruso: i) Los alienígenas siberianos; 2) Los samoyedos de la provincia de
Arjánguelsk; 3) Los alienígenas nómadas de la provincia de Stávropol; 4) Los calmucos nómadas de las provincias de
Astrajan y Stávropol; 5) Los kirguises de la Horda Interior; 6) Los alienígenas de las regiones de Akmólinsk,
Semipalátinsk, Semircchensk, Urales y Turgái; 7) La población alienígena de la región del Transcaspio; 8) Los judíos.".
181 En el núm. 120 del periódico Russkie Védomosti, del 1 de agosto de 1901, se insertó un suelto de la Redacción
dedicado a la discusión de la ley del 8 de junio de 1901 Sobre la asignación de tierras del fisco en Siberia a personas
privadas. Tomando como ejemplo la provincia de Ufa, en el suelto se citaban datos que confirmaban los hechos de
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"
Los trabajos en la tierra arrendada los certifican los funcionarios del Ministerio de
Agricultura y Bienes del Estado (art. 21).
421
las fabulosas ganancias para los nobles y la depauperación y la ruina de las masas campesinas a consecuencia de la
aplicación de dicha ley. Lenin extrajo algunos datos de este suelto.
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"
422
2
IMPLANTACIÓN DE TERRATENIENTES
Señalar:
(1) Confrontación con el hambre. Una dádiva de varios millones.
(2) Relación con la migración. (Temor a la migración debido al encarecimiento de la
mano de obra en Rusia.)
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"
(3) Relación con los "aspectos" políticos: creación de un elemento "de los zemstvos"
en Siberia como contrapeso a la intelectualidad "confinada" en Siberia.
(4) Promulgación de la ley precisamente después de tender el ferrocarril y de abolir
el confinamiento*.
Lenin tachó este punto.-Ed. 424
424
3
VARIANTE DEL FINAL DEL ARTICULO
La política asiática del Gobierno requiere tener puntales en una gran propiedad
agraria asiática, en un sistema feudal de "reparto de fincas rústicas" (si ahora no se
puede repartir fincas pobladas por siervos, como se hacía en el siglo pasado, reparten
en cambio la tierra enclavada entre parcelas de población campesina, que por
necesidad se verá obligada a ofrecer esa misma prestación personal). Por eso
estamos dispuestos a aceptar la opinión de Moskovskie Védomosti y Grazhdanln de
que la implantación de terratenientes es realmente necesaria desde el punto de vista
de los objetivos políticos del Gobierno zarista: en la actualidad el zar absolutista no
puede sostenerse sin medios feudales, etc. La política burguesa (moderne)* respecto
a las tierras disponibles de las regiones periféricas consiste en venderlas a los
granjeros y campesinos que crean suficiente población masiva (como en América) ,
presentan una enorme demanda de productos burgueses y suscitan una animación
sin precedente de toda la vida industrial. La política feudal consiste en impedir la
migración, en la tutela burocrática de todo desplazamiento de la población, en el
reparto (directo o encubierto como venta y arriendo) de las tierras del fisco a los
grandes latifundistas que extraen rentas mediante toda clase de abusos.
Materiales para el artículo "Los perseguidores de los zemstvos y los aníbales del liberalismo"
* En francés en el original.-Ed.
--------------
Observaciones al artículo de Riazanov "Dos verdades"
426
Pág. 1.
1. El autor considera fundamentales las palabras de Marx (sobre las 2 vías) que fueron
dichas, en esencia, convencionalmente y en circunstancias excepcionales. Y el
autor desvirtúa las cosas al imponer precisamente a Marx el mismo planteamiento
de la cuestión sobre las 2 vías.
7. La "burla" de los hombres de los años 70 (viraje de la rueda de la historia)
demuestra no "sólo incapacidad absoluta para situarse en un punto de vista
histórico"; demuestra también el menosprecio teórico de los hombres del 70 en
comparación con los del 40 y el 60.
7a. Al subrayar que Mijailovski polemizaba con V. V. y no decir que era mucho más y
con mucha mayor frecuencia solidario con V. V., el autor idealiza a Mijailovski,
8. Es una mentira flagrante: cargar en el haber precisamente de Mijailovski la t r a g
e d i a del hundimiento de Voluntad del Pueblo y "la marcha al pueblo". El artículo
está dedicado a Mijailovski cuyo Untergang* es precisamente p e r s ö n l i c h e r
** y cuya suerte tiene poco de "trágico" y mucho de grotesco.
9. Es estúpido confundir el vapuleo de Mijailovski con "lanzar pellas de lodo a la
generación de los socialistas revolucionarios de los años 70".
* Hundimiento.-Ed.
** P e r s o n a l -Ed.
182El presente documento son las observaciones de Lenin al artículo de D. B. Riazánov Dos verdades, escrito en el
verano de 1901 para la revista Zariá. El artículo fue rechazado por la Redacción y no apareció en la revista. Las páginas
indicadas por Lenin en las observaciones son las del manuscrito del artículo de Riazánov presentado a la Redacción
Zariá.
Observaciones al artículo de Riazanov "Dos verdades"
24-25. (§ III) Se caracteriza el socialismo utópico de los revolucionarios (de los años
70) confundido con la tendencia de Mijailovski.
28-29. Mijailovski "sacrificaba" a menudo una de las verda- dades. Pero a nosotros
no nos interesa "la fase posterior" de su actividad. Mijailovski nos afecta
solamente como intérprete de determinada tendencia entre la juventud de los
años 70 y 80.
31. ¿Qué "límites" pone "la naturaleza al intelecto"? (Teoría del conocimiento.)
29-35. Exposición del "sistema de la verdad".
35. ...Este sistema "trata de hallar en la realidad un elementó social... ' que "esté
interesado en la realización del ideal".
41. De la discusión con Yúzov y Cía. (exposición seca) se salta a Yakovenko (1886).
46-48. Pendant** = Tkachov.
** Algo semejante. -Ed.
---------------------
428
(pero este artículo 322 habla también de "elevar el bienestar de las ciudades y
aldeas", y el artículo 323: dividir las medidas para asegurar el abastecimiento del
pueblo en "generales" y "particulares").
4. Discusión de cuáles distritos son "afectados por la mala cosecha". "La decisión
definitiva de este asunto queda a cargo del Ministerio" (!!)
(5) No son zonas afectadas
1. cuando <1/3 de los subdistritos
2. cuando la insuficiencia de cereal es "habitual" y se lo compra "todos los años"
con los "ingresos suplementarios"
3. cuando se puede salir del paso con los recursos locales.
430
(6) Los "distritos afectados por la mala cosecha" serán publicados en Pravítelstvenni
Véstnik.
(7) Las personas especiales encargadas del abastecimiento en los distritos son "los
mariscales de la nobleza distritales"
Para gastos, una suma especial.
+ 1.000 rublos por una sola vez, a cada uno, para "gastos de tramitación de
los asuntos del abastecimiento" (sic!).
[= "dirección central del distrito para el abastecimiento"].
(8) En las provincias (con un número considerable de distritos afectados) + 1.000 —
1.500 rublos para "gastos de oficina de las audiencias provinciales".
(9) Lo nocivo de la confección prematura de listas: "esperanzas exageradas", etc.
(10) Norma: (a) cosecha media por deciatina -norma media de abastecimiento
(b) 48 puds por familia
(c)48:2.
(d) 48 :2 = 24. 24 - (33%-10%)...
"...rara vez resulta sensiblemente exagerado..."
(11) Para sembradura no >½ de una parcela para tres personas [según las reglas
campesinas].
Además: (a) economizar los fondos asignados;
(b) evitar las entregas "desmoralizadoras" de subsidios a los
acomodados.
(12) La ayuda "a quienes pueden prescindir de ella" "no es menos nociva desde el
punto de vista de la utilidad y de las necesidades el Estado" que dejar sin ayuda a
los verdaderamente necesitados (!)
(13) Obras públicas... principalmente de los capitales destinados a carreteras de los
cuales...> 2 ½ millones (!!) [ ¡nada más!]
(14) Pequeñas obras públicas por disposición de los jefes de los zemstvos ("trabajos
posibles y útiles") y con el dinero que ellos administran.
Materiales para el artículo "La lucha contra los hambrientos"
-----------------
Relación de obras de Lenin no halladas hasta el presente.
433
435
CARTA A M. T. ELIZAROV
Relación de obras de Lenin no halladas hasta el presente.
En una carta a M. I. Uliánova, del 6 (19) de mayo de 1901, Lenin escribió: "He escrito
ahora una carta a Mark y le he explicado con extraordinaria minuciosidad cómo
establecer mejor el 'régimen'.,." (véase O.C., t. 55).
CARTAS A A. I. ELIZAROVA
Lenin menciona una carta en la carta escrita a P. B. Axelrod el 4 de agosto de 1901:
"para orientarme ahora en todo esto mejor* escribo sin pérdida de tiempo a mi
hermana..." (véase O.C., t. 46).
* Se trata de A. Y. Finn-Enotaevski. - Ed.
CARTA A R. S. ZEMLIACHKA
R. S. Zemliachka se refiere a esta carta en sus memorias: "En 190! recibí una carta de
Vladímir llich en la que se me comunicaba que había sido nombrada agente de Iskra
y debía partir inmediatamente para Odesa" (véase Pravda, núm. 213, 4 de agosto de
1938).
CARTAS A E. D. STASOVA
E. D. Stásova se refiere a estas cartas en sus memorias: "Conocí personalmente a
Vladímir llich el otoño de 1905 en Ginebra, pero nuestra correspondencia había
comenzado bastante antes; en 1901. La correspondencia de aquel tiempo era muy
animada y no sólo tenía un carácter práctico, sino también puramente amistoso"
(véase Smena, núm. 4, 1940).
------------
Relación de obras que pertenecen posiblemente a Lenin
437
NUEVAS TRABAS
("ISKRA", NUM. 9, OCTUBRE DE 1901).
Por el tema y el contenido el suelto es muy similar a los artículos de Lenin La lucha
contra los hambrientos, Un reglamento de presidio y condenas a trabajos forzados y
también al artículo Análisis de la situación interior, en el que Lenin cita el artículo en
cuestión: "No nos detendremos en la 'insignificancia' comparada con la circular que
hemos analizado más arriba- que es la circular del mismo ministro acerca del
reforzamiento de la vigilancia sobre los conciertos, representaciones teatrales, etc.,
de beneficencia. (Cfr. Iskra, núm. 9, Nuevas trabas.)" (Véase el presente volumen,
pág. 327).
------------
Relación de obras que pertenecen posiblemente a Lenin
438
492
ÍNDICE ONOMÁSTICO
A
Alchevski, A. K. (1836-1901): millonario; fundador de varios bancos y compañías
mineras.-89.
Alejandro I (Románov*) (1777-1825): emperador de Rusia de 1801 a 1825.-376, 379.
* Los apellidos auténticos se indican entre paréntesis y en cursiva.
Parus (La Vela), Den (El Día) y Moskoá (Moscú) que él editaba sufrieron
repetidas veces el peso de la censura. Pese a criticar al Gobierno en algunos
aspectos, siempre se mantuvo partidario de la monarquía.-32, 49.
Axelrod, P. B. (1850-1928): militó en el movimiento revolucionario desde la década
del 70; en 1883 participó en la creación del grupo marxista Emancipación del
Trabajo. Desde 1900 formó parte de la Redacción de Iskra y Zariá. Después del
II Congreso del POSDR (1903) se convirtió en uno de los líderes del
menchevismo, tendencia oportunista en el seno del Partido.-68, 427.
B
Bakunin, A. A. (1823-1882) (hermano de M. A. Bakunin): militante liberal ruso,
participó activamente en todos los movimientos de oposición de los nobles de
Tver durante la preparación y realización de la Reforma campesina de 186L En
1862, junto con su hermano Nikolái (véase más abajo) y otros, suscribió un
documento de la nobleza de Tver, por cuyo contenido opositor fue recluido en
la fortaleza de Pedro y Pablo; rehusó firmar una solicitud de clemencia. Puesto
luego en libertad, se le privó del derecho a ocupar puestos públicos y cargos
electivos.-30.
Bakunin, M. A. (1814-1876): revolucionario y publicista ruso; tomó parte en la
revolución de 1848-1849 en Alemania; uno de los ideólogos del anarquismo;
actuó en la I Internacional como enemigo del marxismo, siendo excluido de ella
en el Congreso de La Haya de 1872 por su actividad escisionista. - 29, 398, 401.
Bakunin, N. A. (1818-1901) (hermano de A. A. y M. A. Bakunin): militante liberal de la
nobleza de la provincia de Tver; uno de los 1 494 ÍNDICE ONOMÁSTICO
promotores del mensaje enviado por la nobleza de dicha provincia al Gobierno
zarista en 1862 en el que se exigía abolir los privilegios estamentales, instituir
el juicio público y convocar a los elegidos por el pueblo, sin diferencias de
estamentos. Junto con otros nobles que suscribieron el mensaje fue detenido
y encarcelado en la fortaleza de Pedro y Pablo. Rehusó firmar una solicitud de
clemencia. Después de un año de prisión recobró la libertad, pero se le privó
del derecho a ocupar cargos públicos.- 29, 30.
494
1896 a 1898 publicó en la revista Die Neue Zeíf (Tiempo Nuevo) la serie de
artículos Problemas del socialismo, editados posteriormente como libro con el
título de Premisas del socialismo y objetivos de la socialdemocracia, en el que
sometió a revisión los fundamentos filosóficos, económicos y políticos del
marxismo revolucionario. Bernstein declaró que la tarea fundamental del
movimiento obrero era la lucha por reformas orientadas a mejorar la situación
económica de los obreros en la sociedad capitalista; propugnó el lema
oportunista: "El movimiento es todo, el objetivo final, nada". Durante la
primera guerra mundial sostuvo posiciones centristas, encubriendo el
socialchovinismo con frases sobre el internacionalismo. En años posteriores
continuó apoyándola política de la burguesía imperialista.—69. 149, 151, 200,
246, 247, 288-291, 293, 386.
Berthelot, Pierre Eugine (1827-1907): conocido químico y político francés. -153.
Bismarck, Olio Eduard (1815-1898):. estadista y diplomático de Prusia y Alemania;
ministro presidente de Prusia; de 1871 a 1890, canciller del Imperio germano.
Unificó Alemania por la vía contrarrevolucionaria bajo la hegemonía de Prusia.
En 1878 implantó la Ley de excepción contra los socialistas.—78.
Bléklov, S. M. (1860-1913): estadístico de los zemstvos, populista. En 1900-1901
dirigió las investigaciones en varios distritos de la provincia de Táurida. - 354,
355.
495
C
César, Cayo Julio (100-44 a. de n. e.): general, estadista y escritor romano.-319.
496
Ch
Chernov, V. M. (1876-1952): uno de los líderes y teóricos del partido socialista
revolucionario (eserista), dirigió el periódico Revoliutsiórmaya Rossía (La Rusia
Revolucionaría), órgano central de dicho partido que aparecía en el extranjero.
Escribió para la revista Rússkoe Bogatstvo (La Riqueza Rusa) varios artículos
revisionistas dirigidos contra el marxismo en ios que intentó demostrar que la
teoría de Marx no era aplicable a la agricultura. - 103, 129, 147-154, 159, 160,
163-166, 182, 189, 191, 222, 224, 226, 233, 237.
Chernishevski, N. G. (1828-1889): gran demócrata revolucionario ruso, científico,
escritor, uno de los más destacados precursores de la socialdemocracia rusa.
Guía del movimiento democrático revolucionario de la década del 60 del siglo
XIX en Rusia. Autor de varias brillantes obras de filosofía, economía política,
historia, ética y estética.—30-32, 35, 65.
Chicherin, B. N. (1828-1904): jurista, estadista, historiador y filósofo, destacado
militante del movimiento liberal, partidario de la monarquía constitucional.—
47, 59.
D
Dajin, E. S. (n. en 1871): obrero de la fábrica de Alexándrov de Petersburgo, uno de
los acusados en el juicio por los desórdenes de mayo de 1901 en la fábrica de
Obújov.-311.
Danielsón, N. F. (N.-on, Nikolái -on) (1844-1918): escritor y economista ruso, uno de
los ideólogos del populismo liberal en las décadas del 80 y el 90. Durante la
labor de traducción al ruso de El Capital mantuvo correspondencia con Marx y
Engels en la que hace referencia a los problemas del desarrollo económico de
Rusia. Sin embargo, Danielsón no comprendió la esencia del marxismo y
posteriormente lo combatió. En 1893 publicó el libro Ensayos sobre nuestra
economía social después de ¡a Reforma que, junto con los escritas de V. P.
Vorontsov, sirvió de fundamento teórico al populismo liberal. - 160, 345, 427.
Índice onomástico
David, Eduard (1863-1930): economista alemán, uno de los líderes del ala derecha
de la socialdemocracia alemana. En 1894 formó parte de la comisión encargada
de redactar el programa agrario de su partido; adoptó la posición de revisar la
doctrina marxista sobre el problema agrario intentando demostrar la
estabilidad de la pequeña explotación agrícola bajo el capitalismo. Fue uno de
los fundadores de la revista revisionista Sozialislische Monatshefle (Cuadernos
Mensuales Socialistas).-134, 149-152, 163, 165, 167, 189, 222, 224, 233-248,
252, 253, 256-260, 267, 270, 283.
Démombynes, Gabriel (n. en 1840): abogado francés, especialista en derecho público,
autor del trabajo Constitutions européennes (Constituciones europeas).-413.
497
E
Índice onomástico
F
Filaret (Drozdov, V. M.) (1782-1867): uno de los representantes más reaccionarias de
la Iglesia ortodoxa rusa, consecuente defensor del feudalismo. Desde 1826
ocupó el cargo de metropolita de Moscú. Por encargo de Alejandro II redactó
el manifiesto del Gobierno zarista del 19 de febrero de 1861 sobre la abolición
del régimen de servidumbre en Rusia.-363, 364.
Frey: véase Lenin, V. I.
Fühling, Johann Joseph (1823-1884): especialista alemán en economía y construcción
de maquinaria agrícola. - 130.
G
Gaurllov, A. I. (n, en 1869): obrero de la fábrica de Obújov; uno de los dirigentes de
la huelga que tuvo lugar en la empresa en mayo de 1901. Fue detenido y
condenado por los tribunales zaristas a seis años de trabajos forzados.-311.
Goethe, Johann Wolfgang (1749-1832): insigne escritor y pensador alemán.-200,
Gógol, N. V. (1809-1852): gran escritor ruso.-350.
Goltz, Theodor Alexander (1836-1905): economista y agrónomo alemán; autor de
varios trabajas acerca de problemas agrarios en los que defiende los intereses
de los grandes terratenientes.-138, 139.
499
Índice onomástico
Gordeenko, M. E.: presidente del Consejo del zemstvo de la provincia de Jarkov entre
1900 y 1901,-354.
Goremikin, I. L. (1839-1917): estadista de la Rusia zarista, representante de la
burocracia reaccionaria rusa, monárquico. Ministro del Interior de 1895 a 1899.
Presidió el Consejo de Ministros en 1906 y de 1914 a 1916.-21, 27, 54-57".
Gorki, Máximo (seudónimo de Péshkov, A. M.) (1868-1936): gran escritor ruso.-392,
393.
Gradovski, A. D. (1841-1889): jurista, historiador de Derecho y publicista ruso,
profesor de la Universidad de Petersburgo. A comienzos de la década del 80
escribió varios artículos dirigidos contra el movimiento revolucionario; al
mismo tiempo consideraba necesaria la aplicación de reformas moderadas que,
aunque no limitaran en absoluto el poder autocrático, atenuaran el régimen de
arbitrariedades e ilegalidades existente.-47.
Grossman, G. A. (Kovrov, A.) (n. en 1863): periodista; tradujo al ruso el libro de E.
David El socialismo y la agricultura.-235, 236.
Guillermo II (Hohenzollern) (1859-1941): emperador de Alemania y rey de Prusia
entre 1888 y 1918.-78.
H
Hecht, Moritz: economista y estadístico alemán, autor de la monografía sobre
agricultura Drei Dörfer der badischen Hard (Tres aldeas del Hard de Badén)
(1895), en el que defendía las afirmaciones de los economistas burgueses
acerca de la estabilidad de la pequeña explotación campesina bajo el
capitalismo.-163-171, 191, 215, 222, 224, 237, 238.
Hegel, Georg Wilhelm Friedrich (1770-1831): eminente filósofo alemán, idealista
objetivo. Su mérito histórico consiste en haber desarrollado profunda y
ampliamente la dialéctica idealista, una de las fuentes teóricas del materialismo
dialéctico. - 161.
Hellriegel, Hermann (1831-1895): conocido agroquímico alemán. Fundamentó
científicamente que las bacterias que habitan las raíces de las leguminosas
toman del aire el nitrógeno de que se nutren.-153. Helms, Emil: socialista de
cátedra danés.-242.
Hertz, Friedrich Otto (n. en 1878): economista austríaco, socialdemócrata
revisionista. En su obra Die agrarischen Fragen im Verhältnis zum Sozialismus.
Mit einer Vorrede von Ed. Bernstein (Los problemas agrarios desde el punto de
vista del socialismo. Con prólogo de E. Bernstein) (1899), se manifestó contrario
a la doctrina marxista en el problema agrario e intentó demostrar,
tergiversando los hechos, la estabilidad de la pequeña explotación campesina
y su posibilidad de resistir la competencia de las grandes haciendas.-103, 129,
130, 134, 137, 138, 143, 147-152, 154, 155, 163, 165-167, 172, 181, 185-190,
198, 222, 224, 226-228, 233, 237.
500
Índice onomástico
I
Ignátiev, N. P (1832-1908): conde; uno de los funcionarios más retrógrados del
Gobierno zarista. Desde 1881, ministro del Interior. Participó en la redacción
del reglamento "sobre la vigilancia reforzada y extraordinaria", que fortaleció
en gran medida el poder policial v desató una ola de arbitrariedades en el país.-
49-51, 71.
Ilin, V.: véase Lenin, V. I.
Ivanov, K. V.: teniente coronel, subdirector de la fábrica de Obújov durante las luchas
obreras del mes de mayo de 1901.—17, 18, 409.
Ivanovski, N. I. (1840-1913): uno de los representantes más reaccionarios del clero
ortodoxo ruso; profesor de la academia religiosa de Kazán desde 1869;
combatió a las diversas sectas cismáticas, a las del rito antiguo y a los fanáticos.-
359.
K
Kabtukov, N. A. (1849-1919): economista y estadístico; populista; profesor de la
Universidad de Moscú. Autor de varios trabajos de economía de la agricultura
en los que defendió la idea de la estabilidad de la pequeña explotación
campesina. —160.
Karaváev, A. L. (1855-1908): médico de los zemstvos; populista.-260.
Katkov, M. N. (1818-1887): publicista reaccionario ruso. Desde 1851 dirigió el
periódico Moskovskie Védomosti (Anales de Moscú); monárquico furibundo.-
30, 48, 50, 51, 79, 356, 365, 410
501
Gobierno fue destituido por edicto del zar y deportado a Oremburgo (1867).-
39.
Kutzleb, W: economista alemán ; autor de Ist der bauerliche Wirlschaftsbetrieb mit
dem der grossen Güter konkwrrenzfáhig? (¿Son capaces las explotaciones
campesinas de competir con las grandes fincas?), publicado en 1885.-130.
L
Laguermark, G. I. (n. en 1843): profesor de química orgánica en la Universidad de
Jarkov de la que fue rector de 1889 a 1901. Reaccionario por sus convicciones
políticas.-394.
Lanskói, S. S. (1787-1862): estadista de la Rusia zarista, ministro del Interior (1855-
1861). Miembro del Comité Secreto para el problema campesino durante la
preparación de la Reforma del 19 de febrero de 1861. En 1857 presentó un
proyecto que contenía los principios básicos para abolir el régimen de
servidumbre, en el que proponía emancipar a los campesinos mediante el pago
de un rescate.-36.
Lassalle, Ferdinand (1825-1864): socialista pequeñoburgués alemán, iniciador de una
corriente oportunista en el movimiento obrero de su país: el lassalleanbmo.
Lassalle fue uno de los fundadores de la Asociación General de Obreros
Alemanes (1863), institución que tuvo significación positiva para el movimiento
obrero, aunque Lassalle, elegido presidente, le imprimió una orientación
oportunista.-390
Lenin, V. I. (V. Ilín, Frey) (1870-1924).-75, 104, 243, 259, 287, 373, 374.
Leroy-Beaulieu, Anotole (1842-1912): publicista liberal francés, profesor de historia.
Entre 1872 y 1881 visitó a Rusia en cuatro oportunidades y escribió el libro
L'Empire des Tsars el Russes (El Imperio de los zares y los rusos), que dedicó al
régimen político y social de Rusia,-36.
Lev Nikoláevich: véase Tolstói.
503
M
Mack, P.: terrateniente de Prusia Oriental, autor de estudios sobre el papel de las
máquinas y la electrificación en la agricultura.-141. 143, 144.
Makárov, V. A.: ingeniero ferroviario; a comienzos de 1900 fue jefe de Vías de
Comunicación en la región de Kazan,-349.
Malthus, Thomas Robert (1766-1834): economista inglés; figuró entre los fundadores
de una teoría anticientífica acerca de la población. En su obra Ensayo sobre la
ley de la población (1798), Malthus intentó demostrar que la causa de la miseria
de los trabajadores no debía buscarse en las condiciones económicas del
capitalismo, sino en la insuficiencia absoluta de medios de subsistencia en la
Tierra. Según la "teoría" de Malthus, la producción de los medios de
subsistencia aumenta en progresión aritmética, mientras que la población
aumenta en progresión geométrica. Con este pretexto, Malthus justificaba las
guerras y las epidemias como medio de reducir la población.-110-112, 114, 117,
245.
Martinov, A. S. (1865-1935): tomó parte en los círculos populistas de la década del
80; tras repetidas persecuciones emigró al extranjero donde se convirtió en uno
de los teóricos del "economismo" y miembro de la Redacción de Rabóchee Delo
(La Causa Obrera). En el II Congreso del POSDR (1903) se adhirió a los
mencheviques y se hizo uno de los líderes mencheviques.-291, 388.
504
Marx, Carlos (1818-1883): fundador del comunismo científico, genial pensador, guía
y maestro del proletariado internacional.-76, 106, 110, 111, 113-122, 124-126,
131, 133, 141, 142, 152, 155-157, 159, 1.92, 238, 243, 245, 273, 390, 426.
Máslov, P. P. (1867-1946): economista ruso, socialdemócrata; autor de varios
trabajos sobre el problema agrario en los que intentó revisar el marxismo.
Después del II Congreso del POSDR (1903) se adhirió a los mencheviques.-i26,
140, 245.
Mijáilov, M. I. (1826-1865): revolucionario, poeta, publicista y traductor ruso. En 1861
editó en Londres una proclama A la joven generación que difundió en Rusia. En
1862, denunciado por un provocador, fue detenido y enviado a presidio, donde
murió tuberculoso.-30.
Mijáiiova, P.: empicada de un despacho de bebidas; compareció como testigo en el
juicio sobre los sucesos de mayo de 1901 en la fábrica de Obújov en
Petersburgo.-311,
Mijailovski, N. K. (1842-1904): el más destacado teórico del populismo liberal,
publicista y crítico literario, uno de los representantes de la escuela subjetiva
Índice onomástico
N
N.-on, Nikolái -on: véase Danielsón, N. F.
Napoleón III (Bonaparte, Luis) (1808-1873): emperador de Francia desde 1852 hasta
1870; sobrino de Napoleón I. Su política interior se caracterizó por un
desenfreno inaudito del terror policíaco, una acentuada burocracia, a la vez que
adoptaba actitudes demagógicas para con los obreros, basadas en falsas
promesas, míseras concesiones y pequeñas reformas, - 78.
505
O
Obolenski, I. M. (1845-1910): príncipe. A comienzos de siglo, gobernador de Jersón y
más tarde de Jarkov; trató por todos los medios de ocultar las penurias del
pueblo relacionadas con el hambre; prohibió prestar ayuda en forma privada a
Índice onomástico
los campesinos. Se destacó por la crueldad con que reprimió las acciones
campesinas de masas de 1902 en la provincia de Jarkov.-318-321.
Obruchev, V. A. (1836-1912): militante del movimiento demócrata revolucionario de
la década del 60; publicista. Participó en la difusión de una proclama
clandestina El ruso, lo que motivó su deportación a Siberia en 1862.-30.
Om: colaborador del periódico Priazooski Krai (La Región del Azov). - 332.
P
Panletéev, L. F. (1840-1919): escritor, publicista y personalidad social rusa; militó en
el movimiento revolucionario de la década del 60.-31, 32.
Pasteur, Louis (1822-1895): eminente sabio francés, fundador de la microbiología.-
153.
506
Pedro I (1672-1725): zar de Rusia desde 1682; a partir de 1721 emperador de todas
las Rusias. —364, 365.
Pedro III (1728-1762): emperador de Rusia de 1761 a 1762.-365.
Perels, Emil (1837-1893): profesor alemán, especialista en construcción de máquinas
agrícolas y mejora del suelo.-130.
Perevérzev, D: cura párroco de la provincia de Oriol.-361, 362.
Pisarev, D. I. (1840-1868): destacado demócrata revolucionario y crítico literario ruso;
filósofo materialista.-427.
Plejánov, G. V. (1856-1918): destacado militante del movimiento obrero ruso e
internacional, primer propagandista dei marxismo en Rusia. En 1883 fundó en
Ginebra la primera organización marxista rusa: el grupo Emancipación del
Trabajo. Plejánov luchó contra el populismo y combatió el revisionismo en el
movimiento obrero internacional, A comienzos de siglo formó parte de la
Redacción del periódico Iskra (La Chispa) y de la revista Zariá (La Aurora). De
1883 a 1903 Plejánov escribió una serie de obras que desempeñaron un gran
papel en la defensa y propaganda de la mundividencia materialista. Pero ya en
aquel tiempo incurrió en serios errores que fueron el germen de sus futuras
opiniones mencheviques. Después del II Congreso del POSDR (1903), sostuvo
una posición conciliadora con el oportunismo y luego se sumó a los
mencheviques, ala oportunista del POSDR. Durante la primera guerra mundial
fue socialchovinista. Al volver a Rusia después de la Revolución Democrática
Burguesa de Febrero de 1917 se opuso a la revolución socialista por considerar
que Rusia no estaba madura para el paso al socialismo. Adoptó una actitud
negativa ante la Revolución Socialista de Octubre, pero no participó en la lucha
contra el Poder soviético.-5, 303, 391.
Pobedonóslsev, K. P. (1827-1907): estadista reaccionario de la Rusia zarista, luchó
sañudamente contra el movimiento revolucionario. Adversario resuelto de las
reformas burguesas de la década del 60, partidario de la autocracia ilimitada,
enemigo de la ciencia y de la instrucción.-365.
Índice onomástico
Pudor, Heinrich (n. en 1855): político alemán, colaborador y editor de varias revistas
reaccionarias de derecha.-260, 266, 267, 283.
R
R. M.: autor del artículo oportunista Nuestra realidad, publicado en el suplemento de
Rabóchaya Misl en septiembre de 1889.-62, 63.
R. N. S.: véase Struve, P. B.
Radíschev, A. N. (1749-1802): escritor ruso; cumplió una misión civilizadora de
contenido revolucionario. Autor de la conocida obra Viaje de Petersburgo a
Moscú, publicada clandestinamente en 1790, con una tirada de 650 ejemplares.
En sus páginas fustiga el régimen autocrático de servidumbre y la penosa
situación del pueblo ruso; fue la primera expresión literaria abiertamente
dirigida contra el régimen de servidumbre, que contenía una apasionada
exhortación a la revolución popular y al derrocamiento del zarismo.
Por orden de Catalina II Radíschev fue arrestado. Condenado a la pena capital,
se le conmutó por diez años de confinamiento en Siberia y su libro fue
quemado. En 1801 se le autorizó a volver a Petersburgo y -a trabajar en la
Comisión encargada de redactar un código, oportunidad en que propuso la
inmediata abolición del régimen de servidumbre y la proclamación de la
igualdad de todos los estamentos ante la ley. Amenazado con nuevas
persecuciones por el Gobierno zarista, puso fin a su vida.-33.
Riabushinski, P. P. (1871-1924): poderoso banquero e industrial moscovita.-89.
Riazánov. D. B. (Goldcndaj) (1870-1938): socialdemócrata ruso, participó en el
movimiento revolucionario desde la década del 90. Militó en Odesa,
Petersburgo y en el extranjero donde mantuvo una posición intermedia entre
los iskristas y los economistas. Después del II Congreso se adhirió a los
mencheviques. En el VI Congreso del Partido Bolchevique (i917) fue admitido
en sus filas. Expulsado del PC(b) de la URSS en 1931.-426.
Ricardo, David (1772-1823): economista inglés, autor de obras con las que culmina la
economía política clásica de la burguesía. Desarrolló la teoría del valor-trabajo
demostrando que el valor está determinado por el trabajo invertido en la
producción de la mercancía, fuente de la que surgen tanto el salario del obrero
como las ganancias del capitalista.- 113, 114. 117,. 122, 125, 245.
Índice onomástico
Richter, Eugen (1838-1906): uno de los líderes del "partido de los librepensadores"
de Alemania, expresión de las concepciones de la burguesía liberal; enemigo
del socialismo, propugnó la posibilidad de conciliar los intereses de clase del
proletariado y la burguesía. Es autor del libelo Sozialdemokratische
Zukunflsbilder (Cuadros socialdemócratas del futuro), orientado contra los
socialdemócratas. En esta obra, donde describe la leyenda 508 ÍNDICE
ONOMÁSTICO de la "ahorrativa Agnes", intentó demostrar la igualdad de los
trabajadores y la burguesía.-151, 152.
508
S
Saltikoo, M. E. (Schedrín, N.) (1826-1889): escritor satírico ruso; demócrata
revolucionario.-200.
Schedrín: véase Saltikov-Schedrín, M. E.
Schiemam, Theodor (1847-1921): historiador alemán. Se especializó en historia de
Rusia del siglo XIX. Editó una biblioteca de monumentos literarios rusos.-35.
Schippel, Max (1859-1928): socialdemócrata alemán, revisionista.
509
Índice onomástico
T
Terttávtsev, V. A.: colaborador de la oficina del Sínodo de 1902 a 1917.-360.
Thiel, Hugo (1839-1918): gran terrateniente alemán; profesor; desde 1897 dirigió los
establecimientos de enseñanza de la agricultura en Prusia. De 1873 a 1918
publicó Landwirlschaftliche Jahrbücher (Anuarios agrícolas).-173, 248.
Tijomírov, L. A. (1852-1923): destacado militante del movimiento revolucionario en
las décadas del 70 y del 80 del siglo XIX, del que más tarde renegó. 42, 47.
511
U
Unkovski, A. M. (1828-1893): político liberal ruso; propuso uno de los proyectos más
liberales de abolición del régimen de servidumbre. En 1860, se prohibió a las
asambleas de la nobleza discutir el problema campesino; los nobles de Tver
elevaron su protesta por iniciativa de Unkovski, quien por tal motivo fue
destituido y deportado a Viatka.-65.
Uspénskaya: filan tropa; en 1901 llegó a la provincia de Jersón para prestar ayuda a
los campesinos víctimas del hambre.-319.
V
V. V.: véase Vorontsov, V. P.
Valúev, P. A., conde (1814-1890): estadista ruso; conservador y monárquico. Ministro
del Interior de 1861 a 1868.-36, 37, 46.
Vanderbilt (Los): dinastía de grandes magnates norteamericanos de las finanzas y la
industria. - 151.
Vannovski, P. S. (1822-1904): estadista de la Rusia zarista. Ministro de Instrucción
Pública de 1901 a 1902. Con el fin de apaciguar la efervescencia estudiantil
recurrió a la fraseología liberal sobre la "cordial, solicitud por la escuela". Trató
de menguar con hipócritas maniobras el descontento de las capas progresistas
de la sociedad debido a la política reaccionaria del zarismo. Al tiempo que
introdujo insignificantes reformas en la educación, continuó reprimiendo al
estudiantado revolucionario.-36, 38, 97, 394.
512
W
Índice onomástico
Y
Yakovenko, V. I. (n. en 1859): publicista y estadístico de los zemstvos; de 1894 a 1901
dirigió los trabajos estadísticos del zemstvo de Petersburgo.-427.
513
Z
Z. S.: autor del articulo Dieciocho años de guerra de la burocracia contra el zemstvo,
publicado en 1883, en la revista. Vólnoe Slovo (La Palabra Libre).-416-418.
Zasúlich, V. I. (1849-1919); destacada militante del populismo y luego del movimiento
socialdemócrata ruso. Comenzó su actividad revolucionaria en 1869. En 1883
tomó parte en la creación de la primera organización marxista rusa: el grupo
Emancipación del Trabajo. En 1900 ingresó en la Redacción de la Iskra leninista
y de la revista Zariá.—47.
Zhukoaski, V. A. (1783-1852): poeta ruso. Fue preceptor del futuro emperador
Alejandro II.-364.
Znánunski, N. A.: colaborador del periódico Moskovskie Vidomosli.-355.
Zubátov, S. V. (1864-1917): coronel de la gendarmería, inspirador y organizador de la
política provocadora del "socialismo policíaco" (el llamado "zubatovismo").
Organizó sindicatos obreros policíacos en Moscú y Petersburgo con el fin de
Índice onomástico
514
1901
Mayo-diciembre. Emigrado en Munich, Lenin encabeza la lucha de la
socialdemocracia revolucionaria de Rusia por la creación de un combativo
partido obrero marxista en Rusia y dirige el periódico Iskra.
Mayo, 5 (18). En una carta a M. G. Vechéslov, en nombre de la Redacción de Iskra
Lenin expresa su conformidad con la edición de boletines por el grupo
berlinés de Iskra; aconseja trazar un plan detallado y resolver varios
problemas surgidos con este motivo.
Mayo, 6 (19). En sendas cartas a su hermana María Ilínichna Uliánova y a M. T.
Elizárov, que se hallaban en la cárcel, Lenin subraya lo importante que es
observar un régimen adecuado en el encarcelamiento individual; da
consejos para organizar la labor intelectual y sobre un procedimiento
racional para estudiar un idioma extranjero; recomienda diarios ejercicios
de gimnasia.
Mayo, no antes del 6 (19). Confecciona un balance de los ingresos y gastos de la
Redacción del periódico Iskra del 11 de abril al 19 de mayo de 1901.
Mayo, 11 (24). En una carta a N. E. Bauman, le da las gracias por "la minuciosidad y
claridad de la relación de ingresos y gastos", solicita datos detallados de su
trabajo, comunica las dificultades financieras de Iskra, señala la importancia
de economizar en los gastos de los fondos recaudados y de mejorar el
trabajo de transporte de Iskra a Rusia; le aconseja instalarse cerca de la
frontera.
515
Mayo, antes del 13 (26). Comienza a trabajar en el libro ¿Qué hacer? Problemas
candentes de nuestro movimiento.
Mayo, 13-15 (26-28). En el núm. 4 de Iskra se publica el artículo ¿Por dónde
empezar?, en el que Lenin expone un plan concreto de estructuración del
partido revolucionario de la clase obrera en Rusia, plan que fue desarrollado
posteriormente en el libro ¿Qué hacer?
Primera quincena de mayo. Lenin se muda a otro domicilio, situado en Schwabing,
arrabal de Munich.
Mayo, 15 (28). En una carta a R. E. Klasson, en nombre de la Redacción de Iskra y
Zariá, Lenin solicita apoyo financiero para el periódico.
En una carta a L. M. Knipóvich, residente en Astrajan, Lenin pregunta por el
plan de organizar la impresión de Iskra en Rusia y las posibilidades de tirarla
en imprentas legales; subraya la necesidad de economizar fondos y energías
para el transporte de Iskra a Rusia y la importancia de ello para toda la labor
de la socialdemocracia rusa.
516
Mayo, 19 (junio, I). Lenin escribe una carta a P. N. Lepeshinski y P. A. Krásikov, que
se encuentran en Pskov, en la que trata los problemas del transporte y la
difusión del periódico Iskra.
En una carta a P. B. Axelrod, comunica haber recibido de él escritos y cartas
de Debogori- Mokriévich, revolucionario de la década del 70, y se manifiesta
de acuerdo para publicar sus memorias en el núm. 2-3 de la revista Zariá;
comunica la fecha de aparición de Zariá, el contenido y la fecha de aparición
del núm. 5 de Iskra; pide acelerar el envío de la contestación con la
conformidad de la organización Sotsial-Demokrat para convocar una
conferencia preliminar de representantes de todas las organizaciones del
POSDR en el extranjero.
Mayo, 23 (junio, 5). En una carta al grupo berlinés de ayuda a Iskra, da instrucciones
detalladas acerca de la organización del transporte clandestino de Iskra a
través de la frontera.
Mayo, 25 (junio, 7). Escribe una carta a la madre, María Alexándrovna Uliánova,
residente en Podolsk, en la que da las gracias a su hermano Dmitri por los
periódicos remitidos y le ruega que le siga enviando al extranjero números
interesantes de periódicos rusos; comunica haber recibido dinero, así como
el envío de cartas a la cárcel, destinadas a M. I. Uliánova y M. T. Elizárov.
Mayo, 29 (junio, II). En una carta a G. V. Plejánov, le comunica el complemento para
el núm. 2-3 de la revista Zariá.
Fines de mayo. Trabaja en el artículo Una nueva masacre, toma extractos del
periódico Nóvoe Vremia y confecciona un plan detallado del artículo.
Mayo-junio. Dirige la organización del transporte del periódico Iskra a Rusia.
Sostiene conversaciones con el grupo de Iskra en Bakú sobre la reimpresión
del periódico en la imprenta clandestina local organizada por V. Z. Ketsjovelí.
Cronología de la vida y la actividad de Lenin
Julio, antes del 17 (30). Lenin escribe unas palabras finales para el artículo Los
perseguidores de los zemstvos y los Aníbales del liberalismo.
Julio, 17 (30). En una carta a G. V. Plejánov, Lenin le da las gracias por el envío de
libros sobré el problema agrario, comunica que le ha remitido el libro de V,
Kulemán El movimiento sindical, dice haber recibido noticias de Rusia sobre
la afición a los escritos de Berdiáev y expresa que es necesario "pulverizarlo
no sólo en el terreno estrictamente filosófico"; manifiesta su satisfacción por
la noticia que le diera Plejánov de haber comenzado a trabajar en el
programa del Partido.
520
Agosto. Lenin envía a los agentes de Iskra en Rusia el proyecto de una organización
del periódico para toda Rusia, pide que se discuta y que remitan sus
observaciones y enmiendas.
Septiembre, 8 (21). En una carta a M. A, Uliánova, Lenin acusa recibo del dinero que
ésta le remitió; dice haber recibido de A. I, Elizárova, que se encuentra en
Suiza, noticias de que el expediente de la causa seguida a M. I. Uliánova y M.
T. Elizárov ha sido entregado al fiscal; le aconseja desplazarse a Petersburgo
y presentar una demanda por la demora de la vista de su causa; le da las
señas de unos conocidos de Petersburgo en casa de los cuales podría
alojarse.
Septiembre, 10 (23). En el núm. 8 de Iskra se publican el artículo de Lenin Los señores
feudales en acción y el suelto Un congreso de los zemstvos.
Entre 16 y 19 de septiembre (29 de septiembre y 2 de octubre) Lenin parte de Munich
para Zurich con el fin de asistir al Congreso de "Unificación" de las
organizaciones del POSDR en el extranjero,
Septiembre, 20 (octubre, 3). Lenin participa en una conferencia de representantes de
las organizaciones de Iskra y Zariá y de Sotsial-Demokrat en el extranjero,
celebrada en Zurich. La conferencia encarga a Lenin de intervenir en el
Congreso de "Unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero.
Cronología de la vida y la actividad de Lenin
Segunda quincena de octubre. Junto con Y. O. Mártov redacta una carta al grupo de
Iskra en Petersburgo sobre la labor de este grupo y sus relaciones con Iskra;
Cronología de la vida y la actividad de Lenin
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Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero
528
TOMO IV
INDICE COMPLETO
ÍNDICE
VII PREFACIO
1898
1-39 A PROPOSITO DE NUESTRA ESTADÍSTICA FABRIL (Nuevas hazañas estadísticas del profesor
Kárishev)
40-49 RESEÑA. A. Bogdánov. Curso breve de economía. Moscú. 1897. Editado por la librería de A.
Murínova. 290 págs. Precio, 2 rublos.
50-60 NOTA SOBRE LA TEORÍA DE LOS MERCADOS (A propósito de la polémica entre los señores
Tugán-Baranovskiy Bulgákov)
1899
61-65 RESEÑA. R. Gvózdev. Los kulaks y usureros, su significado social y económico. San
Petersburgo. 1899. Ed. de N. Garin.
66-67 RESEÑA. Parvus. El mercado mundial y la crisis agraria. Ensayos económicos. Traducido del
alemán por L. Y. San Petersburgo. 1898. Ed. de O. N. Popova (Biblioteca educativa,
serie 2ª, núm. 2). 142 págs. Precio, 40 kopeks
68-71 RESEÑA. Rusia comercial e industrial. Guía para comerciantes y fabricantes. Redactada bajo
la dirección de A. A. Blau, jefe de la Sección de Estadística del Departamento de
Comercio y Manufacturas. San Petersburgo. 1899. Precio, 10 rublos.....
72-93 ALGO MAS SOBRE LA TEORÍA DE LA REALIZACIÓN
94-100 RESEÑA. Karl Kautsky. Die Agrarfrage. Eine Uebersicht über die Tendcnzen der modemen
Landwirtschaft und die Agrarpolitik u. s. w. Stuttgart, Dietz, 1899
101-161 EL CAPITALISMO EN LA AGRICULTURA (El libro de Kautsky y el articulo del señor Bulgákov)
105 Primer articulo
106 I
109 II
116 III
130 IV
137 V
147 Segundo artículo
147 I
159 II
162-165 RESEÑA. Hobson. La evolución del capitalismo moderno. Traducido del inglés. San
Petersburgo. 1898. Ediciones de O. N. Popova. Precio, 1 rublo 50 kopeks
166-172 RESPUESTA AL SEÑOR R. NEZHDÁNOV
173-187 PROTESTA DE LOS SOCIALDEMÓCRATAS DE RUSIA
189-210 ARTÍCULOS PARA "RABÓCHAYA GAZETA".
191-193 CARTA AL GRUPO DE REDACTORES.
194-198 NUESTRO PROGRAMA
199-204 NUESTRA TAREA INMEDIATA
205-210 UNA CUESTIÓN URGENTE
211-233 RESEÑA. Karl Kautsky. Bernstein und das sozialdemokratische Programm. Eine Antikritik
225-255 EL PROYECTO DE PROGRAMA DE NUESTRO PARTIDO
256-290 UNA TENDENCIA RETROGRADA EN LA SOCIALDEMOCRACIA RUSA
291-305 ACERCA DE LAS CÁMARAS DE TRABAJO.
306-316 SOBRE LAS HUELGAS
317-327 *RESEÑA. S.N. Prokopóvich. El movimiento obrero en Occidente
328-339 A PROPOSITO DE LA "PROFESSION DE FOI"
* Con asteriscos se señalan los títulos dados por el Instituto de Marxismo-Leninismo adjunto al CC del PCUS.
1900
340-351 * PROYECTO DE DECLARACIÓN DE LA REDACCIÓN DE "ISKRA" Y "ZARIA"
Congreso de "unificación" de las organizaciones del POSDR en el extranjero