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#6 El Precio de Seguir A Cristo

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EL PRECIO DE SEGUIR A JESUS

PROPOSITO

El propósito de este tema es recordar el


precio que debemos de dar por seguir a
Cristo y que el recompensara grande
mente el que lo sigue de todo corazón

INTRODUCCION

¿Cómo murieron los 12 apóstoles de


Jesús?

1. Pedro
El primer en ser condenado fue condenado a
morir también crucificado, pero pidió que le
crucificaran boca abajo, ya que consideraba
que no era digno de morir igual que su
maestro. Según San Jerónimo en su obra
Varones Ilustres:
“De manos de Nerón, Pedro recibió la corona
del martirio, siendo clavado a la cruz, con su
cabeza hacia el suelo y sus pies hacia arriba,
asegurando que él no era digno de ser
crucificado del mismo modo que lo había sido
su Señor”.

2. Santiago
Santiago el Mayor, regresó a Jerusalén para
estar con María, que veía cerca su muerte. Allí
fue decapitado por orden del rey de
Judea, Herodes Agripa I, nieto del rey Herodes
el Grande. Según la leyenda, dos discípulos de
Santiago tomaron el cuerpo del apóstol y lo
llevaron en barco hasta Galicia, donde
supuestamente fue enterrado, en el lugar
donde se levantó la Catedral de Santiago de
Compostela.

3. Andrés
Según la tradición, San Andrés fue crucificado
también. La iconografía ha representado su
martirio con una cruz en forma de aspa de
manera habitual, de ahí que conozcamos esta
figura como cruz de san Andrés. Sin embargo,
algunas fuentes no especifican este detalle,
sino que solo cuentan que fue crucificado. Así
se puede leer en los Hechos de Andrés, donde
se narra cómo fue condenado por Egeas,
procónsul de Patras, en Grecia, por haber
convertido:

“A miles de personas al cristianismo y que


tanto él como sus seguidores se negaban a
rendir culto a los dioses paganos, ordenó que
fuese azotado por siete hombres y que fuese
crucificado. Egeas especificó a los verdugos
que no perforaran sus piernas, sino que las
atasen, para que así tardase más tiempo en
morir. Andrés siguió predicando en la cruz
hasta su muerte”.
4. Juan
El más joven de los doce apóstoles se libró de
las persecuciones a cristianos. Según la
tradición, salió ileso cuando los romanos
intentaron acabar con él en una caldera de
aceite hirviendo y murió por causas naturales
ya anciano en Éfeso.

5. Bartolomé
Sin duda, uno de los martirios más duros de
los apóstoles lo sufrió San Bartolomé.
Astiages, rey de Armenia, le ordenó que dejara
de evangelizar y adorara a sus ídolos.
Bartolomé se negó y el rey ordenó desollarlo
hasta que renunciase a su dios o muriese.

6. Tomás
Fue en la India donde le obligaron a adorar a
un ídolo hindú. Tomás se arrodilló y:

“En aquel preciso instante la imagen, que era


de bronce, se derritió cual si estuviera hecha
de cera. Los sacerdotes paganos encargados
del culto del malogrado ídolo, al ver lo
ocurrido, bramaron de indignación y el
pontífice que los presidía exclamó:
- ¡Yo vengaré la injusticia que acabas de hacer
a mi dios!
Mientras pronunciaba la anterior amenaza, se
apoderó de una espada y con ella atravesó el
corazón del apóstol”.
7. Mateo
Hay versiones contradictorias acerca de la
muerte de este apóstol. El único punto es
común es que sucedió en Etiopía, donde
predicaba los evangelios, sin embargo, unos
dicen que murió por causas naturales, y otros
que fue asesinado mientras celebraba una
misa.

8. Santiago el Menor
Llegó a ser nombrado obispo de Jerusalén y
allí fue asesinado por sus detractores treinta
años después. Lo lanzaron al vacío desde una
posición en altura del templo de Salomón:

“Y en cuanto el apóstol llegó al suelo se


arremolinaron contra él los judíos que habían
presenciado desde abajo su caída, y
empezaron a gritar:
- ¡Apedreemos a Santiago el Justo!
Seguidamente comenzaron a apedrearlo.
Santiago, que pese a la altura desde la que
cayó no se había hecho ningún daño, al ver
que arrojaban piedras contra él se puso de
rodillas, y en actitud de oración, levantando
sus manos hacia el cielo, exclamó:
- ¡Señor! ¡Te ruego que los perdones, porque
no saben lo que hacen!”.

9. Simón y Judas Tadeo


La tradición cuenta con distintas versiones y
lugares en los que Simón el Cananeo sufrió su
martirio. Sin embargo, una de las más
extendidas lo sitúa junto a otro de los
apóstoles: Judas Tadeo. Ambos se negaron a
adorar dioses paganos en una ciudad persa,
Simón fue cortado por la mitad con una sierra y
a Judas le aplastaron la cabeza con una maza
y posteriormente fue decapitado con un
shamsir, el sable persa por excelencia.

10. Judas Iscariote


El traidor por excelencia del cristianismo debía
tener una muerte que mostrara su
arrepentimiento, claro está. La versión más
conocida cuenta que se ahorcó tras vender a
Jesús por treinta monedas de plata. Sin
embargo, en el libro de los Hechos de los
Apóstoles, se cuenta sobre Judas que:
“Era contado con nosotros, y tenía suerte en
este ministerio. Éste, pues, adquirió un campo
del salario de su iniquidad, y cayendo de
cabeza, reventó por medio, y todas sus
entrañas se derramaron”.

11. Felipe
La muerte del apóstol Felipe no está
claramente documentada en la Biblia, pero
según la tradición cristiana, se cree que murió
como mártir. Se dice que predicó el evangelio
en Frigia, una región de la actual Turquía,
donde bautizó a muchos conversos.
16
Entonces se acercó uno y le dijo: —
Maestro bueno, ¿qué bien haré para
tener la vida eterna?
17
Él le dijo: —¿Por qué me llamas bueno?
Nadie es bueno sino uno: Dios. Pero si
quieres entrar en la vida, guarda los
mandamientos.
18
Le preguntó: —¿Cuáles? Y Jesús le
contestó: —No matarás. No adulterarás.
No hurtarás. No dirás falso
testimonio. 19 Honra a tu padre y a tu
madre. Y amarás a tu prójimo como a ti
mismo.
20
El joven le dijo: —Todo esto lo he
guardado desde mi juventud. ¿Qué más
me falta?
21
Jesús le dijo: —Si quieres ser perfecto,
anda, vende lo que tienes y dalo a los
pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y
ven, sígueme.
22
Al oír el joven esta palabra, se fue
triste, porque tenía muchas posesiones.
23
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: —
De cierto os digo que difícilmente entrará
un rico en el reino de los cielos. 24 Otra
vez os digo que es más fácil pasar un
camello por el ojo de una aguja, que
entrar un rico en el reino de Dios.
25
Sus discípulos, al oír esto se
asombraron mucho, y decían: —¿Quién,
pues, podrá ser salvo?
26
Mirándolos Jesús, les dijo: —Para los
hombres esto es imposible, pero para
Dios todo es posible.
27
Entonces, respondiendo Pedro, le dijo:
—Nosotros lo hemos dejado todo y te
hemos seguido; ¿qué, pues,
tendremos? 28 Jesús les dijo: —De cierto
os digo que en la regeneración, cuando el
Hijo del hombre se siente en el trono de
su gloria, vosotros que me habéis
seguido, también os sentaréis sobre doce
tronos, para juzgar a las doce tribus de
Israel.
29
Y cualquiera que haya dejado casas, o
hermanos, o hermanas, o padre, o
madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi
nombre, recibirá cien veces más, y
heredará la vida eterna.
30
Pero muchos primeros serán últimos, y
los últimos, primeros.
I. HACER LA VOLUNTAD DE DIOS Y
NO LA DE NOSOTROS

II. LAS RIQUESAS TERRENALES NO


DAN FELICIDAD

III. DEJAR TODO POR CRISTO ES LA


COMPLETA FELICIDAD

IV. EL REINO DE DIOS ES UNA


INVERSIÓN A LARGO PLAZO

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