“ El Cuarto Mundo”
Los más vulnerables, pero olvidados
DOCENTE: Jorge Luis Terán
“El Cuarto Mundo”
Los más vulnerables, pero olvidados
« Allí donde hay hombres y mujeres condenados a vivir en la miseria,
los derechos humanos son violados.
Unirse para hacerlos respetar es un deber sagrado. »
Joseph Wresinski
INTRODUCCIÓN:
El presente trabajo habla sobre las personas condenadas a la situación de
pobreza y exclusión en nuestra provincia; que se manifiesta en ese niño que se
ve cada mañana cuando va uno al trabajo tocando el acordeón en la peatonal,
aquella mujer envuelta en pañuelos de necesidad pidiendo para alimentar a sus
hijos, aquel hombre que vive a la intemperie con tres perros en una esquina del
centro y, por la noche, duerme en el cajero cercano a casa. La pobreza, la
exclusión, siempre ha estado presente en nuestra sociedad. Siempre han existido
ricos y pobres. Pero es ahora cuando esta diferencia se hace más patente. A
medida que la economía del mundo occidental crece, también aumenta el número
de personas a las que esta riqueza no llega. Se tiende a pensar que los más
pobres viven en los países del Sur. Sorprende reconocer la pobreza “al lado de
casa”, pero la hay. Ellos conforman lo que denomina Joseph Wresinski1 “cuarto
mundo” en nuestra sociedad.
De esta manera el trabajo intenta en primer lugar enfocar la pobreza como
objeto de conocimiento y su relación con la riqueza y los modos en que esta se
produce y distribuye, es decir, con la desigualdad. Por otro lado proponer
estrategias nuevas de intervención que partan del conocimiento y comprensión
sobre las diferentes formas que adquiere la pobreza, en particular la extrema.
Pero, sobre todo que esta mirada genere un compromiso para que se reconozca y
respete la igual dignidad de todas las personas a las que la sociedad considera
1
El término ‘Cuarto Mundo’ fue utilizado por primera vez en los años 70 para designar a aquellas
personas que viven en situaciones realmente precarias. Su creador fue el padre Joseph Wresinski,
criado en un ambiente muy alejado de la opulencia y que fundó en 1957 la primera asociación
contra la exclusión de los más pobres
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como personas sin identidad, pero que conforman el pueblo del Cuarto mundo, y
pensar de nuevo una sociedad en la que cada persona tenga un lugar propio y
donde los derechos de todas las personas serán, efectivamente, para todas las
personas.
DESARROLLO:
Los términos "pobre, pobreza o empobrecimiento" no han sido nunca uniformes,
sino que, según los períodos históricos teniendo en cuenta las variables
económicas, sociales, políticas, militares e incluso morales y religiosas, han ido
variando y tomando diferentes connotaciones. De aquí la amplitud y diversidad del
concepto, que, en definitiva, refleja un estado de diversos tipos de carencias de, al
menos, alguna clase de bienes importantes para la vida social e individual.
El complejo y amplio fenómeno de la pobreza comprende muchas
dimensiones de la privación que sufren los hogares y personas, entre las cuales la
falta de bienes y servicios no es más que una. La vulnerabilidad y las limitaciones
la participación y decisión y con la probabilidad que tienen muchas personas de
salir desfavorecidas por las crisis económicas, los desastres, las enfermedades y
la violencia hacia las personas. A los diferentes componentes de la
multidimensionalidad de la pobreza, se agregan los relacionados con la cultura y
la dinámica de las fuerzas sociales, lo cual hace mucho más complejo el
concepto2.
El problema de la pobreza, representa para las personas que lo viven estar
expuestos/as a situaciones complejas, el tener bajos recursos económicos, baja
escolaridad, ser parte de las personas que viven en exclusión social,
discriminación social, marginación, etc.
En los últimos años la ciudad de San Miguel de Tucumán fue testigo del
aumento del número de personas que se encuentran en condiciones de exclusión
social. En este escenario, que nos atraviesa a todos como sociedad, no se
pretende un exhaustivo análisis conceptual, solo basta con mirar la realidad
circundante y ampliar nuestro horizonte de observación para ver las situaciones
en las que los individuos están fuera, al margen, de la sociedad en la que viven.
2
Instituto Nacional de Estadística INE, 2010, p. 3
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Un ejemplo que confirma esta realidad es el relato de Silvia, una señora que
hace mucho tiempo vive a la orilla de las vías (ramal Belgrano Cargas), a pocas
cuadras del centro tucumano. Siempre transita las inmediaciones de la Plazoleta
Mitre, lugar en donde se realizaron las demás entrevistas.
(…) 56 años aproximadamente, se le preguntó si recibía alguna ayuda social
por parte del gobierno, contesta que por su discapacidad recibe una pensión. Y
que actualmente no trabaja pero cuando lo hacía, era empleada doméstica. Se le
consultó cómo se percibía viviendo en ese lugar. Contó que al principio la gente
no estaba contenta al ver como poco a poco se fueron instalando varias familias.
Tuvieron problemas, incluso con la policía, pero ahora ya las personas se
acostumbraron, con algunos nos saludamos, también está el que no nos da ni la
hora.
Estas personas se encuentran en situaciones de vulnerabilidad debido a la
precariedad en el acceso a recursos básicos. A éstos sería a los que competería
el concepto de exclusión social.
La exclusión significa para las personas que viven en la pobreza un proceso
que les crea aislamiento a diferencia de las personas que poseen un nivel de vida
adecuado es decir poseen acceso a un trabajo, salud, educación etc. La persona
en esta situación, se encuentran vulnerables, excluidos de la sociedad, su
aspecto físico y la idea de que pueden robar, hace que las personas se alejen de
las mismas, negándose hacia la oportunidad de salir adelante o de encontrar
apoyo y sentirse valoradas, aceptadas. Ser excluido de determinados grupos
sociales fundamentales para la vida puede ser complejo, ya que pueden surgir
sentimientos como odio, rencor, rechazo, etc.
La exclusión social de las personas que viven en situación de calle margina,
denigra y somete a actos de tortura ya sea física, intelectual y emocional etc. Ya
que por las condiciones de vida que manifiestan la sociedad las etiquetas y
estereotipa como personas que no merecen oportunidades ni ayuda.
Ahora bien, cabe preguntar ¿la pobreza es un problema político?
Desde el advenimiento del capitalismo desarrollado y el estado del bienestar,
el problema del empobrecimiento quedó convertido, sobre todo, en una cuestión
política y social, pues el pobre es un desigual y un marginado. Es real que en los
dos últimos siglos la pobreza social y las desigualdades humanas han
preocupado a multitud de gobiernos; pero ninguno ha tratado de erradicar el
empobrecimiento con medidas cualitativas, que conlleven, al mismo tiempo,
Timo, María de los Ángeles Página 4
cambios políticos, económicos, sociales e intelectuales. Las únicas respuestas
han sido librar fondos públicos para paliar los efectos de las desigualdades
económicas: ayudas para el alquiler de vivienda, alimentación y ropa. Por ello, en
los estudios sobre pobreza que realizan o encargan sólo les preocupa «contar
pobres»; todos sus estudios son numéricos y economicistas, a pesar de las
dificultades que presentan las diversas metodologías empleadas en sus
diagnósticos (renta familiar, recursos sociales, niveles mínimos de subsistencia,
etc.).
Tanto los gobiernos como muchos investigadores olvidan que los pobres no
sólo lo son de bienes materiales, sino también, entre otros, de información y
acceso a ella, de cualificación profesional, de educación y equilibrio personal y
social; y esto no se combate sólo con dinero público que reparte leche, abrigos y
asistencia social entre los menesterosos de los barrios marginados. Porque las
estructuras socioeconómicas, políticas y militares que generan el
empobrecimiento, nacional e internacionalmente, siguen inamovidas.
La poca conciencia social también genera que las personas vivan el
abandono e indiferencia por parte de la sociedad, aunque se les brinde ayuda en
alimentación, vestuario o en acciones vistas como caritativas por parte de grupo
religiosos o personas particulares, no se logra un cambio radical en la vida de las
mismas. Esto sucede ya que no se aporta una solución concreta y la carencia de
organizaciones tanto privadas como públicas, siendo las últimas quienes deberían
de implementar algún plan para la búsqueda de la solución del problema de
indigencia, se evidencia que no existe interés de las instituciones, por ende el
abandono suele iniciar desde la familia hasta llegar a las instancias de mayor
rango.
Ser parte de la población que, además de ser discriminada, marginada y
encontrarse en situación de riesgo social, refleja la carencia de oportunidades que
encuentran en la sociedad, ya que no pueden optar a un trabajo estable. El poco
conocimiento adquirido, la baja escolaridad, el poco interés de los padres de cada
uno de los mismos en brindarles la oportunidad de estudiar es una de las
consecuencias más notorias en las personas que viven en esta situación. El no
haber optado a un nivel educativo adecuado les ha perjudicado que no puedan
ser partícipes de procesos de reclutamiento de personal para un trabajo, la
carencia de oportunidades es evidentemente un problema que les afecta en su
diario vivir. Ser parte de la población que se dedica a un trabajo informal quienes
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son la minoría no les permite cubrir los gastos de la canasta básica, por
encontrarse dentro de las personas sin ninguna actividad económica, es difícil
pues no adquieren los recursos que se adquieren al tener un trabajo formal.
Tal es el relato de un joven que también fue entrevistado en las
inmediaciones de la Plazoleta Mitre, que “trabaja de cuidador de autos. Quien no
quiso dar su nombre.
(…) 45 años, se le preguntó si recibía alguna ayuda social por parte del
gobierno, contesta que su mujer, él no. También se indaga como ayuda con los
gastos de la casa, cuenta que trabaja de changas durante el día y por la noche
cuida autos por calle Suipacha. Se le consultó cómo se percibía “trabajo en la
calle”. Al principio a la gente le costaba adaptarse a su presencia, le tenían
desconfianza incluso algunos miedos. Cuenta que muchas veces llevaba a su
hijita para poder trabajar con más tranquilidad. Ahora la gente ya me conoce y me
confía el cuidado de sus autos.
La persona en situación de pobreza y exclusión, se encuentran vulnerables, su
aspecto físico, su vestimenta y la idea de que pueden robar, hace que las
personas se alejen de las mismas, negándose hacia la oportunidad de salir
adelante o de encontrar apoyo y sentirse valoradas, aceptadas. Ser excluido de
determinados grupos sociales fundamentales para la vida puede ser complejo, ya
que pueden surgir sentimientos como odio, rencor, rechazo, etc.
La estigmatización, discriminación, exclusión a la cual se encuentran
expuestas las personas en situación de indigencia es un problema social que los
denigra, una persona que vive en situación de indigencia posee rasgos que
evidencian que se encuentra en un estado precariedad crónica. Por lo cual, esto
genera una carga emocional muy fuerte para las personas que viven en situación
de indigencia, ya que no logran el apoyo necesario institucional, social, particular
e individual, que les permita tener acceso a mejoras en su diario vivir.
Sin embargo es trabajo que tiene por título el “Cuarto Mundo” 3 viene a
visibilizar a aquellas personas que lo conforman, según la clasificación dada por
el Padre Joseph Wresinski, las personas drogodependientes, los sin hogar
sumado a este grupo los inmigrantes, debido al contexto mundial.
En el caso de las personas drogodependientes, el consumo de drogas
provoca el rechazo de la población y les expone a la marginalidad, el deterioro
físico y mental.
3
Idem.
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Por su parte, quienes carecen de hogar son el conjunto de población más
castigado, no sólo por la falta de vivienda, sino también por el desempleo, la
desestructuración familiar, el estigma público, el desarraigo social, la enfermedad,
el deterioro de su propia identidad y la falta de acceso a los servicios.
La mayoría de las personas inmigrantes tienen problemas para regularizar su
situación, lo que les dificulta el acceso a los recursos sociales, sanitarios,
laborales y de vivienda.
Son las personas, grupos o comunidades que residen en extrema pobreza en
los suburbios de las grandes ciudades y que, generación tras generación, se ven
excluidos de los derechos fundamentales de los que goza el resto de la sociedad,
de los progresos sociales y de la participación en la vida asociativa, política,
religiosa, cultural, sindical de sus sociedades. No se cuenta con ellos como
interlocutores sino, como mucho, como meros beneficiarios de la caridad y la
indiferencia de la sociedad, incluso de quien le tiende una mano para darle una
limosna4.
Muchas de estas personas no pudieron ser entrevistadas ya que viven debajo
del "puente de los suspiros”, de difícil acceso y además porque se esconde ante
la presencia de desconocidos.
El peligro más constante al cual se exponen las personas que viven en
situación de indigencia es la violencia, ya que refieren que están expuestos a
peleas, robos, ya sea entre los mismos compañeros o algunas otras personas con
los que se encuentran en la calle.
Residir en la calle es una problemática compleja debido a que la misma
representa una serie de problemas que denigran al ser humano, la exclusión
social y estigmatización que sufren por parte de las demás personas también es
un constante peligro que pone en riesgo su estado emocional.
El vivir en situación de indigencia, es un proceso en el cual las personas
deben de estar alerta todo el tiempo, ya que pueden ser víctimas de hechos
delictivos que pueden atentar hasta con su vida.
La violencia es un problema que afecta a todas las personas de una
sociedad, pero si se vive en la calle, posee un nivel extremo de riesgo, ya que el
no tener acceso a una vivienda digna es desgastante.
4
Idem.
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Las personas que viven en situaciones precarias, al punto de vivir expuestos
al peligro y violencia de la calle, corren diversos riesgos como ser el peligro que
corren sus vidas, son marginados socialmente, olvidados por gran parte de las
personas que habitan un país y por lo tanto no tienen el apoyo social y/o
emocional que se debería.
Pérdida de un país interno: se refiere a la falta de sostenes familiares –
padres, tíos, hermanos, pareja– y también de relaciones de amistad propias o de
la comunidad de origen, lo que incluye a organizaciones de las que sentirse parte
y que puedan funcionar como red de protección en situaciones de riesgo o crisis,
por ejemplo, quedar fuera del mercado laboral. La falta de sostén frente a
situaciones límite se da no sólo en lo económico sino también en lo emocional5.
Por último, cabe destacar que estas identidades individuales que se
constituyen en un escenario lleno de adversidades recrean los valores
predominantes y repetidos hasta el cansancio que atribuyen a cada uno debe ser
el hacedor de su destino. La mirada autoincriminatoria es a veces reforzada por
los agentes públicos que se encuentran trabajando en la zona y que terminan
proyectando en los propios vecinos su impotencia ante situaciones laborales que
los exceden y para las que no tienen respuesta.
CONCLUSIÓN:
En este trabajo se intentó describir la situación de la problemática
planteada como es la pobreza, exclusión y marginalidad. Y que esta mirada
genere un compromiso para que se reconozca y respete la igual dignidad de
todas las personas a las que la sociedad considera como personas sin identidad.
Combatir la pobreza es uno de los retos de la sociedad en que vivimos. Si no
se encuentra una solución, el problema puede volverse crónico y entrar en una
espiral de difícil salida. Es necesario poner sobre la mesa las diferentes
situaciones de exclusión social y afrontar cada una de ellas con las mejores
herramientas.
5
Wacquant, Loïc, La estigmatización territorial en la edad de la marginalidad avanzada. Ciências
Sociais Unisinos, vol. 43, núm. 3, setembro-dezembro, 2007, pp. 193-199 Universidade do Vale do
Rio dos Sinos São Leopoldo, Brasil
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¿Se puede superar la exclusión social? Algunas de las propuestas podrían
ser :
Una de las claves podría ser la incorporación de estas personas al proceso
productivo o la elaboración de una Ley de Inclusión Social.
Involucrar a las personas afectadas. Quienes se enfrentan cada día a la
exclusión social son quienes mejor la conocen y pueden enseñar a superarla. Por
ello, hay que otorgarles los medios necesarios para que den a conocer su
experiencia y hagan sus aportaciones para adoptar las medidas pertinentes. El
resto de la sociedad debe asumir un compromiso económico, político, social y
cultural. Crear espacios de encuentro y participación en la lucha contra la miseria
y convertir a los más pobres y excluidos en los principales protagonistas de su
desarrollo.
El estado debe garantizar la recuperación de las inversiones en los “sectores
sociales”, pero en lo posible recurrir a ONGs como agentes más eficientes de
implementación de los programas.
Hay que evitar el asistencialismo transfiriendo o formando capacidades
autónomas en las comunidades beneficiarias. Se separa el desarrollo de las
capacidades “para hacer” de los individuos o colectivos pobres de la capacidad de
los sectores populares para ejercer un poder político en la sociedad, lo que
requeriría una democratización plena como condición para efectivamente limitar el
asistencialismo. Dicha democratización no puede lograrse sin una profunda
reforma del sistema político, tema tampoco tocado por las agencias.
BIBLIOGRAFÍA:
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● Wacquant, Loïc, La estigmatización territorial en la edad de la marginalidad
avanzada. Ciências Sociais Unisinos, vol. 43, núm. 3, 2007, pp. 193-199
Universidade do Vale do Rio dos Sinos São Leopoldo, Brasil
● Wacquant, Loïc, Los condenados de la ciudad. Gueto, periferia y Estado.
Siglo XXI, 3ª edición. Buenos Aires. 2.002
LINK:
https://www.atd-cuartomundo.org/un-conocimiento-construido-con-personas-en-
situacion-de-pobreza/
https://www.researchgate.net/publication/28055619_Carcel_y_exclusio
http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1657-
92672009000200004
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