ENSAYO SOBRE LA COMUNIDAD SORDA
PRESENTADO POR:
LAYME TACURI, NOEMI DENITZA
AREQUIPA - PERÚ
2024
CULTURA SORDA
La comunidad sorda ha experimentado una evolución significativa a lo largo del
tiempo, tanto en el aspecto social como psicológico. Antes, las personas sordas enfrentaban
grandes barreras para acceder a la educación, el empleo y otros servicios esenciales. Muchas
veces, se les obligaba a adaptarse a un mundo pensado para oyentes, sin tener en cuenta sus
necesidades específicas y su cultura única. Esto generaba sentimientos de aislamiento y
exclusión, afectando negativamente su desarrollo personal y social.
En el aspecto social, el reconocimiento oficial de la Lengua de Señas Peruana ha sido
un gran avance. Ahora, las personas sordas pueden comunicarse de manera más efectiva y
participar plenamente en la sociedad. La inclusión de intérpretes en eventos y servicios
públicos ha mejorado el acceso a la información y ha fomentado una mayor integración.
Además, se ha visto un crecimiento en la visibilidad y el respeto hacia la cultura sorda, lo que
contribuye a la construcción de una sociedad más inclusiva y diversa.
Desde el punto de vista psicológico, el acceso temprano a la lengua de señas ha
demostrado ser crucial para el desarrollo cognitivo y emocional de las personas sordas.
Aprender la lengua de señas desde pequeños permite a los niños sordos desarrollar
habilidades lingüísticas y cognitivas esenciales, además de fortalecer su autoestima y sentido
de identidad. Esto contrasta con épocas anteriores, donde la falta de acceso a una educación
adecuada en lengua de señas podía afectar seriamente su desarrollo emocional y social.
En comparación con el pasado, hoy en día las personas sordas tienen más
oportunidades y recursos para crecer y desarrollarse plenamente. Sin embargo, aún quedan
desafíos por superar. La lucha por una educación inclusiva y el reconocimiento pleno de los
derechos de las personas sordas continúa siendo una prioridad. Es fundamental seguir
promoviendo la aceptación y el respeto hacia la lengua de señas y la cultura sorda, para
asegurar un futuro más equitativo y justo para todos.
En resumen, la evolución de la comunidad sorda refleja importantes avances en la
inclusión social y el desarrollo personal. Aunque se ha logrado mucho, es esencial continuar
trabajando hacia una sociedad que valore y respete plenamente a todas sus personas,
independientemente de su capacidad auditiva.
La cultura se puede entender como una práctica con acciones para una mejor calidad
de vida y del país, desde el simple saludo, formas de actuar con el otros y por supuesto la
oportunidad en la sociedad de conocer e interactuar con otros. Lo anterior, entonces implica
que “en contraste con el multiculturalismo, el interculturalismo se apuesta por el diálogo y el
aprendizaje mutuo entre culturas en condiciones de igualdad, sin embargo, la tolerancia
multicultural no necesariamente implica diálogo y convivencia entre culturas” (Cruz, 2013,
como se citó en Muñoz, 2020).
La comunidad sorda se caracteriza por poseer un sentido de pertenencia generado a
partir de la socialización primaria y secundaria. La familia es el primer núcleo de
socialización con el que se tiene contacto, núcleo que está inmerso dentro de una sociedad; en
la familia se adaptan conductas que son creadas dentro de la comunidad a la cual pertenece.
Esas formas de comportamientos adquieren el estilo propio de cada grupo familiar, algo que
le convierte en una manifestación cultural, es decir en una muestra de lo que puede llegar a
ser la cultura (Suárez et al., 2021).
Este sentido de pertenencia y las dinámicas familiares no solo fortalecen la identidad
individual de las personas sordas, sino que también enriquecen y perpetúan la diversidad
cultural de la comunidad sorda en su conjunto. Esta interacción continua entre la familia y la
sociedad forma un tejido cultural único que subraya la importancia de reconocer y valorar la
lengua de señas como un elemento central en la construcción de una identidad sólida y en el
fortalecimiento de la cohesión social dentro de esta comunidad.
¿Cómo ha evolucionado la percepción de la comunidad sorda a lo largo de la
historia?
La percepción de la comunidad sorda ha cambiado significativamente a lo largo del
tiempo. En épocas antiguas, las personas sordas a menudo eran marginadas y excluidas de la
sociedad, consideradas incapaces de aprender o contribuir. Con el tiempo, se hicieron
esfuerzos por educar a las personas sordas, aunque inicialmente la enseñanza se enfocaba
exclusivamente en la oralización, dejando de lado la lengua de señas.
En el siglo XX, con el surgimiento de movimientos por los derechos civiles y la
creciente conciencia sobre la diversidad, las personas sordas comenzaron a luchar por el
reconocimiento de su lengua y cultura. Este activismo llevó al reconocimiento de la Lengua
de Señas y a una mayor inclusión en la sociedad. Hoy en día, aunque todavía existen
desafíos, hay un mayor respeto y valoración de la comunidad sorda, su lengua y su cultura.
La Lengua de Señas es fundamental para la identidad cultural de la comunidad sorda.
Es su medio principal de comunicación y expresión, y permite a las personas sordas
conectarse entre sí y con el mundo. Más allá de ser una herramienta de comunicación, la
lengua de señas es un símbolo de orgullo y pertenencia a una cultura rica y diversa.
Aprender la lengua de señas desde una edad temprana ayuda a las personas sordas a
desarrollar una identidad sólida y a sentirse parte de una comunidad que comparte sus
experiencias y desafíos. Además, la lengua de señas es una expresión de la historia y las
tradiciones de la comunidad sorda, lo que refuerza la cohesión social y el sentido de
pertenencia.
¿Qué desafíos enfrenta la comunidad sorda en el acceso a la educación y al
empleo?
La comunidad sorda enfrenta varios desafíos en el acceso a la educación y al empleo.
En el ámbito educativo, muchas escuelas no están adecuadamente preparadas para atender las
necesidades de los estudiantes sordos. La falta de intérpretes de lengua de señas, materiales
educativos accesibles y métodos de enseñanza inclusivos puede dificultar el aprendizaje y
limitar las oportunidades educativas.
En el ámbito laboral, las personas sordas a menudo se enfrentan a la discriminación y
la falta de comprensión por parte de empleadores y compañeros de trabajo. La falta de
adaptaciones razonables, como intérpretes de lengua de señas en reuniones o sistemas de
comunicación accesibles, puede impedir que las personas sordas desempeñen sus roles de
manera efectiva. Estos desafíos subrayan la necesidad de políticas inclusivas y mayor
sensibilización en la sociedad.
La Declaración de Salamanca (UNESCO, 1994), documento político que defiende los
principios de una educación inclusiva, propone que todos los alumnos tienen el derecho
a desarrollarse de acuerdo a sus potencialidades y a desarrollar las competencias que les
permitan participar en sociedad. Para alcanzar este objetivo, el sistema escolar tiene la
responsabilidad de ofrecer una educación de calidad a todos los alumnos (Domínguez, 2009).
El acceso temprano a la Lengua de Señas tiene un impacto muy positivo en el
desarrollo cognitivo y emocional de las personas sordas. Aprender la lengua de señas desde
una edad temprana permite a los niños sordos desarrollar habilidades lingüísticas esenciales,
lo que a su vez facilita el aprendizaje en otras áreas. Además, la lengua de señas proporciona
una base sólida para la comunicación y el establecimiento de relaciones significativas con
familiares y amigos. Esto contribuye al desarrollo de una autoestima positiva y un sentido de
identidad fuerte. Los niños sordos que tienen acceso temprano a la lengua de señas suelen
tener mejores resultados académicos y un desarrollo emocional más saludable.
De acuerdo con Atwood & Gray (1986: 84), los primeros intérpretes eran empíricos,
miembros oyentes de familias con personas sordas y otras personas preocupadas acerca del
aislamiento de la sordera. Desde este entonces, cuando el énfasis inicial era más signar que
interpretar, se han dado varios intentos por mejorar las habilidades y el profesionalismo en la
formación que reciben los intérpretes para personas sordas, quienes se ven abocados al reto
de mediar entre las lenguas espaciales y las lenguas lineales, reestructurando completamente
el discurso estructural mientras que interpretan desde una lengua hacia la otra (de Mejía,
2001).
La inclusión de intérpretes de lengua de señas en eventos y servicios públicos ha
mejorado significativamente la calidad de vida de las personas sordas. Los intérpretes
permiten que las personas sordas accedan a información y participen plenamente en
actividades comunitarias, educativas y laborales. En eventos públicos, como conferencias,
conciertos y reuniones, los intérpretes facilitan la comprensión y la interacción, asegurando
que las personas sordas no se sientan excluidas. En el ámbito de los servicios públicos, como
la atención médica y los servicios gubernamentales, los intérpretes garantizan que las
personas sordas puedan comunicarse eficazmente y recibir la atención y el apoyo necesarios.
¿Qué papel juega la familia en la socialización y desarrollo de la identidad de las
personas sordas?
La familia desempeña un papel crucial en la socialización y el desarrollo de la
identidad de las personas sordas. La familia es el primer núcleo de socialización con el que
tiene contacto una persona sorda, y es fundamental que la familia apoye y valore la lengua de
señas y la cultura sorda.
Cuando la familia aprende y utiliza la lengua de señas, facilita la comunicación y
fortalece los vínculos emocionales con el miembro sordo de la familia. Esto crea un ambiente
de apoyo y aceptación que es vital para el desarrollo emocional y la autoestima de la persona
sorda. La familia también puede actuar como defensora de los derechos y necesidades de la
persona sorda en la sociedad, contribuyendo a su inclusión y bienestar.
Por ende, fomentar una mayor inclusión y respeto hacia la comunidad sorda en la
sociedad requiere un enfoque multifacético. Primero, es esencial promover la educación y la
sensibilización sobre la Lengua de Señas y la cultura sorda desde una edad temprana, tanto en
escuelas como en la comunidad en general. Además, se deben implementar políticas y
prácticas inclusivas en todos los ámbitos de la sociedad, asegurando que las personas sordas
tengan acceso a intérpretes, tecnología accesible y adaptaciones razonables en el lugar de
trabajo, la educación y los servicios públicos. Fomentar el diálogo y la colaboración entre la
comunidad sorda y la sociedad en general también es crucial para construir una sociedad más
inclusiva y respetuosa.
La comunidad sorda ha hecho numerosas contribuciones significativas en el ámbito
cultural y artístico. Las personas sordas han desarrollado formas únicas de expresión artística
que incluyen poesía en lengua de señas, teatro, danza y cine; estas formas de arte no solo
reflejan la rica cultura y experiencias de la comunidad sorda, sino que también aportan
nuevas perspectivas y estilos creativos al mundo del arte.
Además, artistas sordos han sido pioneros en la creación de espacios y eventos
inclusivos, donde la lengua de señas y la cultura sorda son celebradas y valoradas. Estas
contribuciones no sólo enriquecen el panorama cultural, sino que también promueven la
visibilidad y el reconocimiento de la comunidad sorda en la sociedad.
REFERENCIAS
De Mejía, A. M. (2001). La formación de intérpretes para Sordos y Sordociegos en
Colombia. Lenguaje, (28), 62-84.
Domínguez, A. B. (2009). Educación para la inclusión de alumnos sordos. Revista
Latinoamericana De Educación Inclusiva, 3(1), 45–61. Recuperado a partir de
https://revistainclusiva.ucentral.cl/revistainclusiva/article/view/3_1_005
ORCID. (s. f.). https://orcid.org/0000-0003-3938-2758
Suárez, L. et al., (2021). Comunidad Sorda: Aproximación a su cultura en el área
metropolitana. Revista Inclusión y Desarrollo.
https://revistas.uniminuto.edu/index.php/IYD/article/view/2741/2227